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"...

quien se acerque Promesas de “Dibuja un cuadro según

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ese día a la Fuente de me estás viendo, con la

http://www.devocionesypromesas.com.ar/jesus_de_la_divina_misericordia.htm
Vida, recibirá el
la invocación:

http://www.corazones.org/oraciones/sobre_oracion/oracion_faustina.htm
perdón total de las “Jesús en Vos confío”.
culpas y de las penas". Quiero que se venere en
(Diario, 300)

http://www.corazones.org/jesus/divina_misericordia_coronilla.htm
el mundo entero”.

"El alma que se


confiese y reciba la ¿Por qué se pintó
Santa Comunión esta imagen?
obtendrá el perdón
total de las culpas y de
las penas. En ese día
están abiertas todas “Los dos rayos significan
las compuertas divinas la Sangre y el Agua.

Imagen Divina Misericordia: Aciprensa


a través de las cuales
fluyen las gracias. Que El rayo pálido simboliza el
ningún alma tema Agua que justifica a las
acercarse a Mí, almas.
aunque sus pecados
El rayo rojo simboliza la

Cliparts de Microsoft
sean como escarlata".
(Diario, 699) Sangre que es la vida de las
almas...
"Deseo conceder el
perdón total a las ¿Qué significan los rayos

Bibliografía:
almas que se acerquen que salen del corazón de
a la confesión y Jesús?
reciban la Santa

1.
2.
3.
4.
5.
Comunión el día de la
Fiesta de Mi
Misericordia" (Diario La Imagen de
1109) la Divina
Misericordia
PRIMER DÍA SEGUNDO DÍA
“Hoy tráeme a toda la Humanidad, “Hoy tráeme a las almas de los sacerdotes y
especialmente a todos los pecadores y religiosos y sumérgelas en mi insondable
sumérgelos en la inmensidad de mi Misericordia. Fueron ellas las que me dieron
Misericordia. De esta forma me consolarás de fortaleza para soportar las amarguras de mi Pasión.
la amarga tristeza en que me sume la pérdida de A través de ellas, como a través de canales, mi
las almas”. Misericordia fluye hacia la Humanidad”.

Misericordiosísimo Jesús, cuya inclinación Misericordiosísimo Jesús, de quien procede todo


natural es la de tener compasión de nosotros y bien, multiplica tus gracias sobre las almas
perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino consagradas a tu servicio, para que puedan hacer
la confianza que depositamos en tu Bondad obras dignas de misericordia; y que todos los que
infinita. Acógenos en la morada de tu Corazón las vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que
Misericordiosísimo y no permitas que salgamos está en el Cielo.
jamás de Él. Te lo pedimos por el amor que te
une al Padre y al Espíritu Santo. Padre Eterno, mira con misericordia al grupo
elegido de tu Viña, las almas de los sacerdotes y
Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa religiosos, dótalas con la fortaleza de tus
hacia toda la Humanidad y en especial hacia los Bendiciones y por el amor del Corazón de tu Hijo,
pobres pecadores, encerrándolos en el al cual están unidas, concédeles el poder de tu
Misericordiosísimo Corazón de Jesús y, por los Luz, para que puedan guiar a otros por el camino
méritos de su dolorosa Pasión, muéstranos tu de la Salvación y con una sola voz canten
Misericordia, para que alabemos la alabanzas a tu Misericordia, por los siglos de los
omnipotencia de tu Misericordia, por los siglos siglos. Amén. (III, 58-59).
de los siglos. Amén. (III, 57-58).
TERCER DÍA CUARTO DÍA
“Hoy tráeme a los que no creen en Mí y a los que
“Hoy tráeme a todas las almas devotas y fieles y todavía no me conocen. Pensaba en ellos durante
sumérgelas en el gran océano de mi Misericordia. las angustias de mi Pasión, y su futuro fervor sirvió
Ellas me confortaron a lo largo del Vía Crucis y de consuelo a mi Corazón. Sumérgelos en la
fueron una gota de consuelo en medio de un mar inmensidad de mi Misericordia”.
de amargura”.
Misericordiosísimo Jesús, Tú que eres la Luz del
Misericordiosísimo Jesús, que desde el tesoro de género humano, recibe en la morada de tu
tu Misericordia, distribuyes tus gracias a raudales Corazón lleno de compasión, a las almas de
entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te
el seno de tu muy compasivo Corazón y no conocen. Que los rayos de tu Gracia las ilumine
permitas que salgamos nunca de Él. Te imploramos para que también, unidas a nosotros, ensalcen tu
esta gracia en virtud del más excelso amor; aquel maravillosa Misericordia; y no las dejes salir de la
con el que tu Corazón arde por el Padre Celestial. morada de tu Corazón desbordante de piedad.
Padre Eterno, vuelve tus ojos misericordiosos Padre Eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia las
hacia las almas fieles, que guardan el legado de Tu almas de aquellos que no creen en tu Hijo, y hacia
Hijo. Y por los méritos y dolores de su Pasión, las de aquellos que todavía no te conocen, pero
concédeles tu bendición y tenlas siempre bajo tu que están presentes en el muy compasivo Corazón
tutela. Que nunca claudique su amor o pierdan el de Jesús. Aproxímalas a la luz del Evangelio. Estas
tesoro de nuestra santa Fe, sino que, con todo el almas desconocen la gran felicidad que es amarte.
ejército de Ángeles y Santos, glorifiquen tu Concédeles que también ellas ensalcen la
infinita Misericordia, por los siglos de los siglos. generosidad de tu Misericordia, por los siglos de
Amén. (III, 59). los siglos. Amén. (III, 60).
QUINTO DÍA SEXTO DÍA
“Hoy tráeme a las almas de nuestros hermanos “Hoy tráeme a las almas mansas y humildes y a las
separados y sumérgelas en la inmensidad de mi almas de los niños pequeños y sumérgelas en mi
Misericordia. Ellas durante las angustias de mi Misericordia. Estas almas son las más parecidas a
Pasión desgarraron mi Cuerpo y mi Corazón, es mi Corazón. Ellas me proporcionaron fortaleza
decir, mi Iglesia. A medida que se reincorporan a durante mi amarga Agonía, ya que las veía como
ella, mis heridas cicatrizan, y de esta forma sirven ángeles terrenales, velando junto a mis Altares.
de bálsamo a mi Pasión”. Derramo sobre ellas un torrente de gracias porque
sólo el alma humilde es capaz de recibir mi Gracia.
Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, Es a las almas humildes a las que concedo mi
no niegues la Luz a aquellos que te buscan. Recibe en Confianza”.
el seno de tu Corazón, desbordante de piedad, a las
almas de nuestros hermanos separados. Encamínalas, Misericordiosísimo Jesús, que dijiste: “Aprended de
con la ayuda de tu Luz, hacia la unidad de la Iglesia, y Mí, que soy manso y humilde de Corazón”. Acoge en el
no las dejes marchar de la morada de tu muy compasivo seno de tu Corazón desbordante de piedad, a todas las
Corazón, que es todo amor; haz que también ellas almas mansas y humildes, y a las de los niños pequeños.
lleguen a glorificar la generosidad de tu Misericordia. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las
preferidas del Padre Eterno, que muy particularmente
Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa hacia se recrea en ellas. Son como un ramillete de florecillas
las almas de nuestros hermanos separados, que despiden su perfume ante el trono de Dios y el
especialmente hacia las almas de aquellos que han mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas
malgastado tus bendiciones y abusado de tus gracias, encuentran abrigo perenne en tu Piadosísimo Corazón,
manteniéndose obstinadamente en el error. También Oh, Jesús, y entonan incesantemente himnos de amor y
ellas están acogidas en el Corazón misericordioso de de gloria.
Jesús; no mires sus errores sino el Amor de tu Hijo y los
dolores que para su provecho sufrió y aceptó por ellas Padre Eterno, vuelve tu mirada llena de Misericordia
durante su Pasión y haz que también ellas glorifiquen tu hacia las almas mansas, hacia las almas humildes y hacia
gran Misericordia por los siglos de los siglos. Amén. (III, las almas de los niños pequeños acurrucadas en el seno
60-61). del Corazón de Jesús rebosante de piedad. Estas almas
son las que se asemejan más a tu Hijo. Su fragancia
asciende desde la tierra hasta alcanzar tu Trono, Señor
y Padre de Misericordia y Bondad suprema. Te suplico,
bendigas a toda la Humanidad, por el amor que te
inspiran estas almas y el gozo que te proporcionan, para
lograr que todas las almas entonen a la vez, las
alabanzas que se merece tu Misericordia, por los siglos
de los siglos. Amén. (III, 61-62).
SÉPTIMO DÍA OCTAVO DÍA
“Hoy tráeme a las almas que espacialmente “Hoy tráeme a las almas que están detenidas
veneran y glorifican mi Misericordia y en el Purgatorio y sumérgelas en las
sumérgelas en mi Misericordia. Estas almas profundidades de mi Misericordia. Que mi
compartieron los sufrimientos de mi Pasión y Sangre, cayendo a chorros, apacigüe las llamas
penetraron en mi espíritu más profundamente en que se abrasan. Todas estas almas me son
que ninguna otra. Son vivo reflejo de mi muy queridas. Ellas cumplen el castigo que se
compasivo Corazón y brillarán con esplendor debe a mi Justicia. En tu poder está
especial en la vida futura. Ninguna de ellas socorrerlas. Saca todas las indulgencias del
sufrirá el tormento del fuego del infierno, tesoro de mi Iglesia y ofrécelas por ellas. ¡Oh!,
porque las defenderé con particular empeño a si supieras qué tormentos padecen, ofrecerías
la hora de la muerte”. continuamente por ellas el óbolo de tus
oraciones y así saldarías las deudas que ellas
Misericordiosísimo Jesús, cuyo Corazón es el Amor tienen con mi Justicia”.
mismo, acoge en el seno de tu Piadosísimo Corazón a
las almas de aquellos que de una manera especial alaban Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste:
y honran la grandeza de tu Misericordia. Dótalas con el ¡misericordia!, introduzco ahora en el seno de tu
poder de Dios y en medio de las dificultades y Corazón, desbordante de Misericordia, las almas del
aflicciones, haz que sigan adelante, confiadas en tu Purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no
Misericordia; y unidas a Ti, Oh, Jesús, carguen sobre obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial de
sus hombros el peso de toda la Humanidad; y por ello no Sangre y Agua que brotó de tu Corazón, apague las
serán juzgadas con severidad, sino que tu Misericordia llamas purificadoras, para que, también allí, el poder de
las protegerá especialmente cuando llegue la hora de la tu Misericordia sea glorificado.
muerte.
Padre Eterno, vuelve tu mirada hacia las almas que Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas
alaban y honran tu supremo atributo, la Misericordia almas que padecen en el Purgatorio y que Jesús acoge
infinita, y que están protegidas dentro del muy en su Corazón desbordante de compasión. Te suplico,
compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son un por la dolorosa Pasión que sufrió tu Hijo, y por toda la
Evangelio viviente, sus manos están rebosantes de obras amargura que anegó su Sacratísima Alma, que te
de misericordia, y sus corazones, desbordantes de muestres misericordioso con las almas que se hallan
alegría, entonan cánticos de alabanza a Ti, Altísimo bajo tu mirada justiciera. No las mires de otro modo,
Señor, exaltando tu Misericordia. Te lo suplico, Señor: sino sólo a través de las Llagas de Jesús, tu Hijo bien
Muéstrales tu Misericordia, de acuerdo con la amado; porque creemos firmemente que tu Bondad y
esperanza y confianza que en Ti depositan. Que se Compasión son infinitas. Amén. (III, 63-64).
cumpla en ellas la promesa hecha por Jesús: “A las
almas que veneren mi infinita Misericordia, las
protegeré durante toda su vida, como a mi propia
Gloria, y muy especialmente en la hora de la
muerte”.(III, 62-63).
NOVENO DÍA
Primero, se dice un PADRENUESTRO,
“Hoy tráeme a las almas tibias y sumérgelas en un AVEMARÍA y un CREDO.
el abismo de mi Misericordia. Estas almas, son
las que más dolorosamente hieren mi Corazón. Después, antes de cada misterio se dice:
Por su tibieza e indiferencia mi Alma sintió
una inmensa repugnancia en el Huerto de los Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,
Olivos. Ellas fueron las que me hicieron gritar: Sangre, Alma y Divinidad de tu
“Padre, si es posible, aparta de Mí este cáliz”. amadísimo Hijo,
Para ellas, la última esperanza de salvación Nuestro Señor Jesucristo,
será el recurrir a mi Misericordia”. como propiciación de nuestros pecados y
de los del mundo entero.
Piadosísimo Jesús, a Ti que eres la Piedad
misma, hoy te traigo al seno de tu compasivo En las cuentas de cada AVEMARÍA, se
Corazón a las almas enfermas de tibieza. dice:

Que estas almas heladas, que se parecen a Por su dolorosa Pasión,


cadáveres y que te llenan de repugnancia, se ten misericordia de nosotros
calienten con el fuego de tu puro Amor. ¡Oh, y del mundo entero.
Jesús!, todo compasión, ejerce la
omnipotencia de tu Misericordia, y atráelas a Al terminar el misterio se dice tres veces:
Ti, que eres llama de Amor puro y
comunícales el fuego de tu divino Amor, Santo Dios, Santo Fuerte, Santo
porque Tú todo lo puedes. Inmortal, ten piedad de nosotros y del
mundo entero.
Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos
a las almas tibias que, a pesar de todo, Jesús
cobija en el seno de su Corazón todo Oración con que generalmente se
Misericordia. Padre de Misericordia, te concluye la coronilla
ruego, por los sufrimientos que padeció tu Oh sangre y agua que brotaron del
Hijo, y por sus tres largas horas de Agonía en Corazón de Jesús como manantial de
la Cruz: que ellas también glorifiquen el mar misericordia para nosotros,
sin fondo de tu Misericordia. Amén. (III, 64- En Ti Confío
65).
Para rezar la

Señor Jesús, gracias


Novena,
por ofrecerme este Primero se dicen las
gran regalo de oraciones de cada día y
perdonarme todos luego la Coronilla.
mis pecados y mi
penitencia, dame la
gracia de alcanzar tu
Divina Misericordia.
Amén CÓMO REZAR
LA CORONILLA
“Oh Señor, deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser
un vivo reflejo de Tí. Que este supremo atributo de Dios, es
decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al
prójimo.
Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para
que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que
busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.
Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para
que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea
indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para
que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga
una palabra de consuelo y perdón para todos.
Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y
llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi
prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para
que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi
propia fatiga y mi cansancio. (...)
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para
que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo (...)
Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí”
(Diario, 163).

ORACIÓN PARA SER MISERICORDIOSO


Escrita por santa María Faustina