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Género, trabajo doméstico y extradoméstico en México.

Una estimación del valor económico del trabajo
doméstico
Mercedes Pedrero Nieto*

L a discusión sobre l a i m p o r t a n c i a del trabajo doméstico no remunerado
tiene ya
varios
decenios, así como sus efectos sobre l a participación en el trabajo extradoméstico, particularmente
porque frena a las mujeres p a r a r e a l i z a r actividades
destinadas
a l mercado. Sin embargo, f u e apenas en l a última década cuando en el contexto i n t e r n a c i o n a l
comenzaron
a realizarse esfuerzos sistemáticos p a r a hacer visible y medir el trabajo
doméstico y registrarlo en las estadísticas oficiales. Las fronteras entre lo que se consider a doméstico y extradoméstico no h a n sido estáticas, lo c u a l obliga a hacer u n a revisión
conceptual permanente
y a diseñar metodologías que permitan
cuantificar la valoración económica del trabajo doméstico. E n este artículo se emprende, p r i m e r o , u n recor r i d o conceptual,
p a r a finalizar con l a presentación de algunos resultados
obtenidos
p a r a México por l a Encuesta N a c i o n a l sobre Uso del Tiempo de 2 0 0 2 . Se muestra l a
participación diferencial de hombres y mujeres en los dos tipos de trabajo, y se destaca
sobre todo las discrepancias
en el tiempo dedicado a l trabajo doméstico por los hombres
y por las mujeres. F i n a l m e n t e se presenta u n ejercicio de medición p a r a demostrar
que
no se t r a t a de u n a contribución m a r g i n a l , pues su valor supera a l de varios
sectores
económicos.

Palabras clave: concepto de trabajo doméstico, uso del tiempo y
género.
Fecha de recepción: 4 de marzo de 2003.
Fecha de aceptación: 8 de j u n i o de 2004.
Gender, Domestic and Extra-Domestic Labor i n Mexico. A n Estimate
of the Economic Value of Domestic Labor
Discussion
of the importance
of u n p a i d domestic labor, as well as its effects on participation i n extra-domestic
labor, p a r t i c u l a r l y the way i t discourages
women f r o m undert a k i n g activities aimed at the market, dates back several decades. It was not u n t i l the
last decade, however, that systematic
efforts began to be made i n the i n t e r n a t i o n a l
context to make domestic labor visible and measure i t i n official statistics.
The borders
between the domestic and the extra-domestic
have not been static, which calls for a
continuous
review of the concepts used together with the search for methodologies
to
* Investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la
UN AM. Correo electrónico: pedrero@servidor.unam.mx
ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS, VOL. 19, NÚM. 2 (56), PP. 413-446

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ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS

enable one to assess the economic value of domestic labor. T h i s a r t i c l e begins with a
conceptual
review and ends with the presentation
of some of the results obtained
for
M e x i c o i n the 2 0 0 2 N a t i o n a l Survey on Time Use. The survey reveals men and women's
varying degrees of participation
i n the two types of work, h i g h l i g h t i n g the differences i n
the amount
of time spent on domestic labor. The a r t i c l e ends with a
measurement
exercise to show that domestic labor is by no means a m a r g i n a l contribution,
since its
value exceeds that of several economic
sectors.

Key words: concept of domestic labor, time use and gender.

Introducción
L a r e p r o d u c c i ó n social se basa tanto en la p r o d u c c i ó n de m e r c a n c í a s
como en la de bienes y servicios para el consumo directo de las familias; aun en las sociedades más industrializadas se sigue invirtiendo
buena parte del tiempo de trabajo en el trabajo doméstico. Las mujeres siguen siendo las principales encargadas de estas tareas y ello limita sus posibilidades de participar en el trabajo extradoméstico, tradicionalmente denominado económico o f u e r z a de trabajo,
e influyen en
las condiciones en que se da la oferta de trabajadoras —tiempo parcial, trabajos esporádicos, estacionales o a domicilio— y se concentran en la categoría de trabajadoras familiares no remuneradas o realizan una doble jornada conformada por el trabajo extradoméstico y
el doméstico. L a división sexual del trabajo sólo se puede entender
en toda su amplitud cuando se integran en el análisis elementos ligados a las funciones reproductivas, por ello es importante conocer cuál
es la posición en la familia de hombres y mujeres y cuáles las construcciones sociales que los distinguen culturalmente.
L a situación de desventaja de las mujeres respecto de los hombres se manifiesta en los m á s diversos ámbitos de la vida social (jurídico, educativo, laboral, político, familiar) y se reconoce en las sociedades c o n t e m p o r á n e a s . E n el á m b i t o e c o n ó m i c o tal desigualdad se
expresa claramente en la división del trabajo por sexo, que resulta
desfavorable para las mujeres tanto en lo concerniente a las condiciones de trabajo como en su segregación hacia labores de menor jerarquía; incluso cuando una ocupación se feminiza se devalúa, como
sucedió con la de secretariado en la primera mitad del siglo pasado.
L a realización en el trabajo doméstico es una de las realidades diferenciadas por g é n e r o , como lo demuestra el efecto que tienen las
responsabilidades domésticas sobre el trabajo extradoméstico. Eviden-

GÉNERO, TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO

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temente las mujeres le dedican más tiempo al trabajo d o m é s t i c o y los
hombres al e c o n ó m i c o , pero si se consideran ambos tipos de trabajo
de manera conjunta, el resultado para el caso de la población ocupada es que la mujer trabaja en promedio más tiempo que el hombre,
como se d o c u m e n t a r á con cifras más adelante; incluso entre parejas
en que ambos realizan trabajo extradoméstico hay una desigual carga
de trabajo doméstico.
E n resumen, no se pueden considerar ajenos entre sí uno y otro
tipo de trabajo; Cristina Carrasco (1991: 8) advierte que "No sólo hay
que reproducir los medios de producir, también hay que reproducir
la fuerza de trabajo. L a r e p r o d u c c i ó n del sistema s o c i o e c o n ó m i c o se
puede entender como la r e p r o d u c c i ó n de dos subsistemas básicos: la
esfera de p r o d u c c i ó n social y la esfera de p r o d u c c i ó n doméstica".
Las siguientes páginas de este artículo se dedican, en primer lugar, a mostrar los cambios en la c o n c e p c i ó n de lo que se entiende en
las estadísticas oficiales como actividad "económica" y su contraparte,
la actividad "no económica". A l observar los cambios a lo largo del
tiempo se deduce que los límites entre lo e c o n ó m i c o y lo no e c o n ó mico son resultantes de convencionalismos que van modificándose
paulatinamente con la influencia de las posiciones teóricas, p o r ello
abordaremos someramente la forma en que se ha ido percibiendo el
trabajo doméstico en las distintas corrientes de pensamiento e c o n ó mico. E n ese contexto nos referimos a la importancia e c o n ó m i c a del
trabajo doméstico y a la necesidad de dar elementos para su valoración y detallar su naturaleza, lo cual servirá finalmente para elaborar
algunos resultados a partir de la Encuesta de Nacional sobre Uso del
Tiempo.

Fronteras entre el trabajo doméstico y el trabajo extradoméstico
Las líneas divisorias que separan en las estadísticas las actividades económicas de las que no lo son han cambiado frecuentemente. Se pueden formular diferentes conceptos de trabajo a partir de distintas disciplinas. L a Organización Internacional del Trabajo (orr) considera
que es l a actividad destinada a producir u n ingreso; así, comprende
tanto el trabajo asalariado como otras modalidades que producen bienes o servicios destinados al mercado, pero también incluye la labor
destinada al autoconsumo cuando l a actividad p r i n c i p a l es la
agropecuaria.

E n la última revisión del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) aprobada en 1993 se propuso incluir en la p r o d u c c i ó n e c o n ó m i c a algunas actividades aun cuando se destinen al consumo p r o p i o (Ferrán. pero si la misma actividad se ejecutaba en el hogar en que se c o n s u m í a se consideraba trabajo doméstico y por lo tanto no e c o n ó m i c o . como la p r e p a r a c i ó n de alimentos y toda clase de servicios de mantenimiento de la vivienda. incluyendo la p r o d u c c i ó n de ropa. De hecho es reciente la entrada de muchos de los servicios a la esfera "productiva". niños o ancianos y cuya p r o d u c c i ó n se destina fundamentalmente para el consumo del hogar. pues en ese caso no se consideraban como tales. 1991). muchas de las necesidades de la casa que antes se llevaban a cabo por los propios miembros del hogar. México incluido. en particular en América Latina. pero aun dentro de estas actividades es c o m ú n que no se distinga el trabajo agropecuario del doméstico d e s e m p e ñ a d o en p e q u e ñ o s huertos y corrales (actividades de traspatio) cuando lo llevan a cabo mujeres. como expone Pedrero (1977). Esto nos remite a otra frontera entre lo e c o n ó m i c o y lo no e c o n ó mico: las actividades de beneficio de los productos agrícolas se consideraban económicas hasta antes de la revisión conceptual de Naciones Unidas en 1993 para los Sistemas de Cuentas Nacionales sólo sí se realizaban en la unidad productiva que daba origen al producto. éstas son: . se han ido trasladando paulatinamente al mercado. aunque hace ya varias décadas que se consideran económicas en las definiciones de las instituciones internacionales. una actividad cuyo componente masculino es predominante en el denominado mundo occidental. pero a ú n existen s i m u l t á n e a m e n t e actividades equivalentes en el mercado y e n el á m bito doméstico. pero no si se efectuaban en el hogar del consumidor. Es decir.416 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS E n la e c o n o m í a de mercado se pretende transformar toda actividad humana en mercancía. pero se ha avanzado al captar lo e c o n ó m i c o y ahora las contribuciones del trabajo doméstico. si el maíz se desgranaba en la finca donde se había cultivado se contabilizaba su valor agregado como parte de la p r o d u c c i ó n agrícola. Ya se ha dicho que la primera labor que se reconoció como económica destinada al autoconsumo fue la agropecuaria. C o n frecuencia estas actividades no se registran y por lo tanto tal contribución se pierde desde el punto de vista estadístico. Desde siempre han existido estas incoherencias.

almacenamiento de cosechas. atender a los enfermos o ancianos son evidentemente actividades productivas en estricto sentido e c o n ó m i c o y hay familias que pagan a otras personas que les proporcionan estos servicios" se haya decidido excluirlas de la p r o d u c c i ó n en el SCN. quesos. e t c é t e r a . esto es. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 1) 2) 3) 4) 5) 6) 7) 8) 417 P r o d u c c i ó n de productos agrícolas y ganaderos. reparaciones menores. preparar y servir la comida. Es contradictorio que tras afirmar que "mantener el hogar. pero s i g u e excluyendo los servicios para el consumo propio o de la familia. Esto difiere de u n marco conceptual previo que sólo consideraba e c o n ó m i c o aquello que era trasladado al mercado o se realizaba por un pago. como ya se ha mencionado. con excepción de la p r o d u c c i ó n agropecuaria (rubro 1) que sí se consideraba e c o n ó m i c a . elaboración o procesamiento (beneficio) de productos agrícolas: trilla.GÉNERO. E n las mediciones convencionales de la actividad e c o n ó m i c a recomendadas por la Organización Internacional del Trabajo aun hoy d í a sólo se considera trabajo al aplicado en la producción e c o n ó m i c a que se destina al mercado. molienda. etcétera. fabricación de ollas de cerámica. así como de productos derivados de la leche como mantequilla. etcétera. mantenimiento de la vivienda. conservación de carnes y pescados. recolección y cosecha de especies no cultivadas y productos forestales. matanza de animales. artículos de madera. como: tejido de canastas. fabricación de ropa y calzado para uso de la propia familia. fabricación de utensilios. para la satisfacción de las necesidades de los miembros del hogar. recolección de l e ñ a . construcción de la propia vivienda y de la infraestructura básica de la finca. blanqueo. p r o d u c c i ó n y recolección de otros productos básicos c o m o sal. curtido de pieles. capacitar y e n s e ñ a r a los niños. etcétera. agua. Muy probablemente esta contradicción entre lo conceptual y la r e c o m e n d a c i ó n para la exclusión estadística haya obedecido — a d e m á s de la falta de consenso que posiblemente . Cabe señalar que en general las estadísticas de empleo siguen utilizando dicho marco conceptual. Sin duda constituye u n avance la revisión al Sistema de Cuentas Nacionales de 1993 que incluyó toda la p r o d u c c i ó n de bienes. con e x c e p c i ó n de la agropecuaria.

etc. Las encuestas de uso del tiempo se perfilan en ese sentido. cuando lo introdujo Margaret Reid. intercambio o compra en el mercado. ya antes de Margaret Reid se pueden encontrar muchas referencias. como el Informe de las Naciones Unidas sobre la D é c a d a de la Mujer (1985). Cuentas satélite de producción doméstica p a r a l a C . En México se publicó el libro ya clásico de Teresita de Barbieri (1984) M u j e r e s y vida cotidiana. Proceedings. Statistics C a n a d á and Status of Women i n C a n a d á ) . Importancia económica del trabajo doméstico no remunerado 2 A u n q u e de manera t a r d í a . Actualmente la labor que realiza u n miembro del hogar sin recibir u n pago no se valora. sea p o r pago. en particular cuando puede afectar a las series estadísticas históricas. 2 3 . aunque sólo en fechas recientes ha sido rescatado en la literatura. E l concepto considera productiva toda actividad que se pueda dele3 1 En general hay resistencia al cambio. Euscal Estatistika Erabundia (Instituto Vasco de Estadística). creación de cuentas satélites. es necesario ampliarlo para ver de q u é manera se pueden considerar todos los servicios efectuados en el hogar que se p o d r í a n obtener p o r el trabajo de una tercera persona con el mismo resultado. Pero en este caso también pudieron tener mucho peso los prejuicios que llevan a subestimar las actividades que regularmente y de manera mayoritaria realizan las mujeres. y por ello es necesario tomar precauciones específicas efectuando desgloses -que con su agregación y separación permitan reconstruir categorías comparables en distintos momentos-. la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social de Copenhague (1995). que ofrece grandes aportaciones desde una perspectiva sociológica. E n realidad el concepto de "trabajo" en referencia a lo realizado en el ámbito doméstico existe desde 1934. Esto no quiere decir que el trabajo doméstico no se haya tomado en cuenta en absoluto en los distintos campos. de Euskadi. U n a vez salvado el concepto " e c o n ó m i c o " con el nuevo marco conceptual que incorpora el trabajo materializado en productos. la importancia m a c r o e c o n ó m i c a de l a p r o d u c c i ó n doméstica no retribuida se ha reconocido ya e n el contexto internacional y ha sido consignada en varios documentos internacionales. Citada en Eustat (2000).418 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS 1 se dio entre los técnicos que realizaron la referida revisión— a l a imposibilidad de recomendar una m e t o d o l o g í a probada de c a p t a c i ó n de los servicios para autoconsumo. la Conferencia Internacional sobre la M e d i c i ó n y Valuación del Trabajo N o Pagado llevada a cabo en C a n a d á (1994. 6. y la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer en Beijing (1995). A . ya que tal m e t o d o l o g í a a ú n no existe. p.

incluyendo la compra en el mercado. incluso el pagado. para fines de valoración e c o n ó m i c a entenderemos por "trabajo" el esfuerzo físico y mental que tiene por resultado la transformación de un bien o la realización u n servicio equivalente. en el capítulo 13 " E l mercado universal" de su libro Trabajo y capital monopolista observa que dentro de la posición marxista no se considera el trabajo doméstico. No obstante. esto es. como productivo. a q u i e n se le delega por un pago. Pero Baxter (1993) argumenta que el trabajo doméstico moderno no es u n residuo de lo que el capital dejó. porque su labor a d e m á s de cubrir el costo de su fuerza de trabajo deja u n margen de ganancias. en el contexto del marxismo no es difícil reconocer el carácter económico de la p r o d u c c i ó n doméstica. el capital procura ir apoderándose de más y más actividades domésticas que puedan convertirse en bienes o servicios mercantiles en el mercado. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 419 gar en alguien más. ya cjue se considera como trabajo el esfuerzo invertido en la producción de valores de uso sean o no motivo de intercambio mercantil. Evidentemente las actividades que tienen como objetivo la manifestación de afecto no se consideran trabajo porque no equivalen a la labor de un tercero. y por ello. Braverman (1982). El trabajo doméstico no remunerado sólo se a b o r d ó ampliamente como tema de estudio específico cuando se definió el concepto de g é n e r o . y es irrelevante que quien lo realice guste o no de hacerlo y que obtenga o no una utilidad directa de ello. explica este autor. salud y confort que inducen a aumentar el tiempo que se destina a ciertas tareas hogareñas. Fueron las feministas marxistas quienes destacaron la necesidad de estudiar el trabajo doméstico para comprender la r e p r o d u c c i ó n social. Quien ejecute tal trabajo puede ser u n miembro de la familia sin que haya un pago de por medio o un tercero. que hoy día es compartido por las más diversas corrientes 4 4 A diferencia del trabajo doméstico remunerado. si se puede delegar en alguien más. ya sea por bienes reemplazados por productos de mercado o servicios remunerados. es decir. puesto que no crea plusvalía inmediata y directa porque no le deja ganancias al capital. que fue tema de estudio desde los años setenta en tanto una o c u p a c i ó n específica dentro del mercado laboral a la .GÉNERO. sino que también ha sufrido alteraciones como resultado del consumo capitalista y de los nuevos estándares de limpieza. sin importar quien lo realice. Durante los años setenta se desató una intensa polémica en el campo de la economía acerca del trabajo doméstico no remunerado y se centró en dos cuestiones principales: la naturaleza de dicho trabajo y su relación con el capital. Para las actividades que se consideran "productivas" se contrata a u n trabajador.

está definida desde siempre y no puede cambiar sin violentar u n orden social casi inmutable ( R e n d ó n . C o m o resultado de este avance teórico. y en el campo de la sociología cumple funciones de socialización. por ejemplo la antropología. así como características mentales y sentimentales. a quien nos referiremos más adelante— así como que tradicionalmente han tenido acceso las mujeres. E n el campo e c o n ó m i c o funge como u n factor para la r e p r o d u c c i ó n del sistema e c o n ó m i c o . pero a d e m á s entre hombres y entre mujeres. que incluye distinciones de roles y comportamientos. 1997b). sentimientos. sin duda des e m p e ñ a u n papel esencial en la r e p r o d u c c i ó n de la población —como lo expuso Becker. sino que se refiere a las diferencias creadas socialmente entre hombres y mujeres y a las relaciones entre ellos y ellas. actitudes. género para abarcar las distinciones que la sociedad ha erigido sobre la base biológica. L a variabilidad en el tiempo y en el espacio de la actividad e c o n ó m i c a segregada por sexo contradice a la conc e p c i ó n de que la división sexual del trabajo es algo natural. valores. la división del trabajo entre hombres y mujeres pudo ser reconocida como u n f e n ó m e n o social. con una perspectiva tecnológica según los distintos instrumentos y herramientas que han utilizado las personas para realizar su trabajo. En México entre los primeros trabajos sobre el trabajo d o m é s t i c o remunerado se encuentran los que en la Universidad A u t ó n o m a Metropolitana Unidad Xochimilco han realizado Elia Ramírez y Mary Goldsmith. Benería y Roldán (1992) definen e l g é n e r o como una red de creencias.420 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS teóricas del pensamiento. 1991). conductas y actividades que diferencian al hombre de la mujer mediante un proceso de construcción social. E n cuanto al aspecto demográfico. Esto lo advierten varias disciplinas (Alaban et a l . . esta última hasta la fecha ha mantenido continuidad en el tema en sus líneas de investigación. y se ha vuelto común usar el término sexo para referirse a las diferencias biológicas. sino del sistema e c o n ó m i c o y social. L a definición de g é n e r o no implica necesariamente d o m i n a c i ó n . rasgos de personalidad. También se ha corroborado que la familia es una unidad de p r o d u c c i ó n y no sólo de consumo. Se ha abordado el estudio del trabajo doméstico con diferentes perspectivas teóricas y se ha demostrado su importancia para la rep r o d u c c i ó n no sólo de las familias individuales y de la fuerza de trabajo. que atiende a su configuración en distintas sociedades. género connota una construcción social. Así.

sin embargo en este trabajo. E n el campo de la psicología el trabajo doméstico está asociado con la alineación. Easterlin t a m b i é n a d o p t ó este modelo en la misma é p o c a . a la decisión de tener hijos. la dominación y l a subordinación. sino que además r e c o n o c i ó que es indispensable. y la familia una unidad de p r o d u c c i ó n y consumo. E n consecuencia. sólo abordaremos los elementos e c o n ó m i c o s y los demográficos. etc.GÉNERO. d e m ó g r a f o economista neoclásico. Becker aborda en su artículo relativo a la fecundidad lo que ahora se conoce como e c o n o m í a de la familia y sostiene que el trabajo d o m é s t i c o es generador de productos. E n su modelo incluye en u n mismo análisis las decisiones de p r o d u c c i ó n y consumo de los hogares en una lógica neoclásica. Nos queda claro que no es posible estudiar c ó m o se reproduce la sociedad en todos los ámbitos sin examinar la relación entre el trabajo doméstico y la actividad e c o n ó m i c a . A l introducir el trabajo doméstico como u n elemento de la función de utilidad. Por otra parte. p o r limitaciones propias. y aplica los postulados básicos de maximización de utilidad y de ganancias a esos terrenos que no solían incluirse en el ámbito de lo e c o n ó m i c o . L a organización social que atribuye a las mujeres la responsabilidad del trabajo doméstico y las coloca fuera de la esfera de producción de mercancías favorece su dependencia e c o n ó m i c a y limita sus oportunidades de participar en el trabajo pagado y en otras esferas de la vida que le permitan su propio crecimiento. no considera que las personas clasificadas como dedicadas a los quehaceres del hogar sean inactivas. tras la publicación del libro ya clásico de Ester Boserup (1970) se sabe que la participación de la mujer en la actividad e c o n ó m i c a varía en las distintas regiones del mundo. Becker (1960). E l tratamiento neoclásico de las decisiones de los individuos se aplica al terreno del matrimonio. a la división del trabajo en el hogar. lo ideal sería adoptar una perspectiva multidisciplinaria y abrir el análisis a diferentes enfoques para examinar ese complejo f e n ó m e n o que tiene muchas aristas pero que conforma u n solo cuerpo. sino productoras de bienes imprescindibles. que es el hogar. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 421 en el cuidado de la salud y la sobrevivencia. con ello no sólo lo hizo visible. Becker usa las técnicas de la teoría neoclásica para hablar de una unidad de p r o d u c c i ó n familiar. R. tuvo el m é r i t o de justipreciar el trabajo doméstico al equipararlo con el que se aplica a la p r o d u c c i ó n para el mercado.. pues el sistema e c o n ó m i c o las "usa" en el á m b i t o donde su labor resulta m á s .

Hartmann. Pero sobre todo han puesto en evidencia que para entender el funcionamiento del sistema no basta con estudiar la p r o d u c c i ó n realizada en condiciones capitalistas y el trabajo que se invierte en la misma. fuera de las diferencias en cuanto a la participación en actividades económicas. A m é r i c a Latina está arriba de Medio Oriente pero abajo de los industrializados. campesinado y otras formas de trabajo a u t ó n o m o ) y no considerarlos como ejército laboral de reserva o como trabajo "improductivo".4 en 2002. Después de la Segunda Guerra Mundial en los países m á s industrializados. la división sexual del trabajo reaparece en el mercado. es esencial identificar a los trabajadores insertos en las formas no capitalistas de p r o d u c c i ó n (trabajo doméstico. Las marxistas fueron las primeras en resaltar la importancia de la división sexual del trabajo extradoméstico (segregación ocupacional) como mecanismo de r e p r o d u c c i ó n de la desigualdad e c o n ó m i c a entre hombres y mujeres. L a importancia del trabajo doméstico se puede valorar a partir de sus efectos en: 1) la sociedad como un todo. N o obstante. 1975. sin embargo ellas siguen siendo las responsables del trabajo doméstico y los hombres predominan en el trabajo para el mercado: sólo u n poco más de la tercera parte (34.2%) de l a población e c o n ó m i c a m e n t e activa lo integraban las mujeres en el a ñ o 2002. en el mercado o fuera de él. E n México se d u p l i c ó en los últimos 30 años del siglo X X al pasar de 19% e n 1970 a 34. Es necesario estudiar cuál es su c o n t r i b u c i ó n a la r e p r o d u c c i ó n social. el trabajo doméstico recae en las mujeres en todo el mundo. 2) la organización del hogar y 3) la vida de los individuos. A d e m á s . Entre estos extremos se encuentran los países más industrializados.422 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS conveniente. Es muy destacada l a particip a c i ó n femenina en la mayor parte de África y de Asia. . donde las mujeres d e s e m p e ñ a n empleos en que realizan los mismos trabajos que hacían en el hogar (Pedrero y R e n d ó n . R e n d ó n (2003) sostiene que la discusión feminista. 1981). la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo o en el trabajo extradoméstico se ha incrementado significativamente. al igual que los estudios del campesinado realizados a la luz de la teoría marxista. y a partir de los años setenta en América Latina. pero sumamente baja en algunos países del Medio Oriente. que los análisis marxistas tradicionales d e s d e ñ a b a n . han hecho una importante contribución a la práctica marxista al introducir el estudio de lo m i c r o e c o n ó m i c o .

y el cálculo del consumo final da una idea equívoca del consumo "real" cuando se excluyen los bienes y servicios que provienen del trabajo no retribuido. no es una actividad de consumo sino una actividad necesaria para concluir la transformación de los materiales que se van a consumir. sino que deben ser transformados . los bienes y servicios que se producen. y de las interacciones entre el sector público. E l presupuesto nacional está subestimado porque no considera la c o n t r i b u c i ó n e c o n ó m i c a del trabajo doméstico. suministrar información sobre los tipos de trabajo que se emprenden. E n general los bienes que se compran no están en la forma final en que serán consumidos. contribuir al debate público y ayudar a la formulación de las políticas públicas. y sobre q u i é n suministra y q u i é n se beneficia. predominantemente llevado a cabo por mujeres. Los cálculos del valor de la p r o d u c c i ó n doméstica dentro del PIB sirven para conocer el valor del trabajo no retribuido y para realizar el análisis del funcionamiento de la e c o n o m í a doméstica. Para los hogares significa ahorro monetario porque para obtener el mismo grado de bienestar en el hogar sin efectuar dicho trabajo sería necesario erogar importantes cantidades de dinero. E l trabajo d o m é s t i c o . promover una mayor c o m p r e n s i ó n de la e c o n o m í a y de los vínculos entre los sectores que forman parte del mercado y otros sectores. el mercado y la p r o d u c c i ó n doméstica. E l ingreso nacional se subestima de forma significativa cuando se excluyen los ingresos en especie que provienen de las actividades domésticas productivas. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO En la 423 sociedad E n esta perspectiva se encuentran de manera destocada a los cálculos del valor de la p r o d u c c i ó n doméstica dentro del producto interno bruto (PIB). del consumo privado. los costos en que se incurre. Otras ventajas de la valoración de la p r o d u c c i ó n doméstica: 1) 2) 3) 4) controlar y describir con más detalle c ó m o se utilizan los recursos. Sólo si se valora el esfuerzo cotidiano para crear bienes y servicios en el ámbito doméstico se puede entender la supervivencia de los grupos más pobres.GÉNERO.

Estatistika Erabundia (Instituto Vasco de Estadística). y q u é tanto se cuenta con el apoyo solidario de los miembros de otros hogares.424 ESTUDIOS DEMOGRAFICOS Y URBANOS mediante el trabajo doméstico. q u é peso tiene el trabajo doméstico p a g a d o . E n los hogares se gestan o refuerzan las relaciones de inequidad de g é n e r o . Las cargas de trabajo doméstico inciden en las oportunidades respecto a otras actividades. clases y generaciones. A . son consumidores y se encargan de la p r o d u c c i ó n de bienes de mercado y servicios no financieros. Se o b t e n d r á n acercamientos más refinados si se aplica una tipología por t a m a ñ o del hogar. Cuentas satélite de producción doméstica p a r a l a C . más descansará la p r o d u c c i ó n en la esfera doméstica de valores de uso y valores de cambio generados mediante trabajo n o asalariado. 2. deEuskadi. 5 Eustat (200). una actividad de p r o d u c c i ó n . p. Mientras menos desarrollada se encuentre la p r o d u c c i ó n social. que es por tanto. 5 Es importante medir el costo en tiempo que implica el desarrollo de la vida material en el hogar de acuerdo con sus especificidades de t a m a ñ o . composición y estrato socioeconómico. saber c ó m o se distribuyen entre los miembros del hogar permite conocer en buena medida la organización familiar encaminada a resolver los problemas de la vida cotidiana. E n l a organización del hogar E l concepto de familia rebasa el espacio de corresidencia y que en ocasiones opera solidariamente para la realización del trabajo d o m é s tico —como se verá más adelante existen redes familiares que aportan apoyos sustantivos—. aquí nos limitaremos a examinar e l á m b i t o del hogar. Euscal . entendiendo por hogar al conjunto de personas unidas o no p o r lazos de parentesco que habitan en la misma vivienda particular y comparten una parte o todos sus ingresos y riquezas y consumen algunos bienes o servicios de manera colectiva. A u n en las e c o n o m í a s de capitalismo avanzado la p r o d u c c i ó n doméstica demanda una parte muy importante del tiempo necesario para la r e p r o d u c c i ó n social. y a h í la realización del trabajo doméstico es una de las realidades diferenciadas por g é n e r o que se derivan de prácticas históricas de relación entre hombres y mujeres. composición y estrato socioeconómico. T a m b i é n es importante conocer c ó m o se distribuye entre los miembros del hogar. E n su seno se desemp e ñ a n varias funciones: sus miembros aportan trabajo.

N o hay duda de que si es necesario hacer u n trabajo se debe hacer. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 425 Se debe considerar de manera claramente diferenciada la contrib u c i ó n del trabajo doméstico p a g a d o . edad. Sin em- .GÉNERO. afecta el tiempo disponible de al menos uno de los miembros del hogar. y a d e m á s las hace propensas a adquirir malestares y enfermedades específicas (Cooper et a l . dedicado al esparcimiento creativo. lo que no se justifica es que se concentre por entero en una persona cuando se puede repartir entre todos los miembros del hogar aptos para ello. la maternidad hace de las mujeres sujetos con incapacidades temporales para realizar actividades económicas durante el periodo de la gestación. dedicado al descanso y atención personal. con limitaciones para d e s e m p e ñ a r ciertas actividades que puedan d a ñ a r al producto de la c o n c e p c i ó n . mediano y largo plazos para desarrollar otras actividades. dedicado al esparcimiento enajenante. dedicado a la formación y superación personales. el parto y la lactancia. E n l a vida de los individuos A l ver las diferencias en el uso del ü e m p o de cada miembro del hogar es posible evaluar la calidad de vida personal y las oportunidades o las limitaciones que se tienen de manera individual de acuerdo c o n su perfil sociodemográfico (sexo. y su presencia puede dar una apariencia de equidad entre sus miembros. de trabajo doméstico. Se puede conocer la distribución de su tiempo en cuanto a: — — — — — — tiempo tiempo tiempo tiempo tiempo tiempo de trabajo extradoméstico. estrato social) relacionado con el tiempo que dedican al trabajo doméstico que realizan. 1989). porque a d e m á s de materializarse e n bienes y servicios que inciden en el bienestar de la familia. lugar que ocupa en el hogar. Por ejemplo. estado civil. A l considerar el tiempo dedicado a algunas tareas específicas que atan a quien las realiza a su lugar de residencia se capta la falta de libertad de éste para dedicarse a otras actividades en otros espacios. El monto de tiempo comprometido en el trabajo doméstico puede tener efectos limitantes en el corto.

etcétera. sean familiares o empleadas del hogar. — Proporcionar cuidados: a los niños. que no tiene p o r q u é estar ligado a la maternidad biológica. equiparla. sino que altera sus trayectorias laborales. en particular el trabajo doméstico. posibilidades de ascenso. Queda pendiente la respuesta a c ó m o resolver el problema de la invisibilidad del trabajo doméstico no remunerado al no haber transacción e c o n ó mica de por medio. prepararla. Los prejuicios se extienden aun sobre las que no han sido madres. coser. quien t o m ó en cuenta su equivalencia con el realizado por u n tercero. pues el cuidado y l a crianza de los hijos siguen siendo considerados responsabilidad de l a madre. realizar trabajos de mantenimiento. etcétera. a los enfermos. Naturaleza del trabajo doméstico Ya dijimos que las tareas domésticas fueron reconocidas por primera vez como concepto de trabajo en 1934 por Margaret Reid. a los an• cíanos delicados. sólo algunas los superan con esfuerzos muy superiores a los que hacen los hombres o gracias a la posibilidad de delegar sus tareas h o g a r e ñ a s en otras mujeres.426 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS bargo tales limitaciones temporales se extienden por motivos culturales hasta abarcar varios años de sus vidas. Se p l a n t e ó la opción de evaluar dicho trabajo a partir del tiempo que implica su realización. f o r m a c i ó n profesional. — Proporcionar nutrición: planificar la comida. servirla. y aun cuando éstos dejen de ser dependientes en el largo plazo. planchar. adquirir los ingredientes. esa labor no sólo las limita durante el periodo de crianza de los hijos. limpiar los platos. etc. Las funciones principales del trabajo doméstico son: — Proporcionar vivienda: limpiarla. u otros miembros de la familia que requieran apoyo constante. E n efecto. a cambio de u n pago. . amueblarla. etcétera. comprar ropa o adquirir tela y confeccionar ropa. hacer trámites para comprar o alquilar una casa o departamento. Algunas incluso renuncian a procrear una familia propia para mantener su trayectoria profesional. — Proporcionar vestido: lavar. repararla. qued a r á como obligación imprescriptible lo que se considera que ella debe realizar.

. — Acceso y necesidades de transporte para realizar las compras y trasladar a los n i ñ o s u otras personas de manera cotidiana (escuela. e t c é t e r a ) . licuadora. — Energía utilizada para cocinar. terapias. patio. si se lograra segregarlos sin d u d a aum e n t a r í a n la precisión del registro del trabajo doméstico y la profundidad del análisis. e n s e ñ a n z a especial o práctica de actividades deportivas de los hijos. la planificación y control de las finanzas entre otras. discapacitados. — E c o n o m í a familiar: ingresos propios. lavadora de ropa. transferencias a otros hogares y transferencias recibidas. — Niveles y tipo de consumo por estratos. aportaciones de cada miembro del hogar al presupuesto c o m ú n . entre los factores que contribuyen a ello están el tamañ o de la familia y la etapa biológica de la misma. y otros enseres que modifican la carga de trabajo doméstico). hacer las tortillas o el pan en la vivienda. con ponderaciones por dependientes absolutos que requieren asistencia (niños peq u e ñ o s . enfermos. cochera. llamadas así porque dependen de las principales. etc. las compras. ancianos). Tentativamente se proponen algunos elementos con los que se puede construir una tipología. — Infraestructura electrodoméstica (disponibilidad de refrigerador. disponibilidad de agua caliente. etcétera).GÉNERO.). teléfono. edad. para realizarlas es preciso cumplir una o más de las funciones principales que implican la toma de decisiones de captación: puede ser que se capte tal actividad auxiliar subsumida en la actividad principal que la motivó o separa de ella. El trabajo doméstico varía de un hogar a otro tanto cuantitativa como cualitativamente. — Normas específicas respecto al trabajo doméstico en el contexto social que se estudia (hervir la ropa. además del contexto socioeconómico en que se encuentre. etcétera). j a r d í n . — T a m a ñ o y composición del hogar en cuanto a sexo. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 427 A estas actividades se suman las auxiliares. etcétera. servicios (form a de acceso al agua. porque de acuerdo al mismo varían los patrones de consumo y la infraestructura de que se dispone. relación de parentesco y estado civil. Ellos son: — Características de la vivienda: n ú m e r o de cuartos y otras áreas (como escaleras. como el transporte. — Miembros de la familia que realizan actividades e c o n ó m i c a s .

Es necesario precisar el marco conceptual con que se trabaja y evitar las omisiones y la doble contabilidad. hay siempre grandes variaciones que dependen de muchos factores. hay actividades que están en el límite de lo e c o n ó mico de acuerdo con los p a r á m e t r o s del Sistema de Cuentas Nacionales. E l tener como referencia las 24 horas del d í a 6 Los resultados aquí presentados tienen como fuente principal los cuadros de la ENUT-2002 que están en proceso editorial y en fecha próxima serán publicados por el Inmujeres y el INEGI. por ello es preciso tomar en cuenta el trabajo d o m é s t i c o que ejecutan todos lo miembros del hogar a partir de cierta edad. al igual que para captar la actividad económica. pero la experiencia en la obt e n c i ó n de estadísticas ha demostrado que la calidad de la información sobre los menores recabada por medios masivos es muy dudosa. la recolección de leña. ENUT2002. que con frecuencia se omiten en el registro de la actividad económica. P o r otra parte. esparcimiento y a t e n c i ó n a sus propias necesidades vitales como alimentarse y descansar. . como el acarreo de agua. Para fines de captación estadística en México se ha optado por los 12 años como edad m í n i m a . y las actividades agropecuarias que se hacen en el marco de la vivienda. con el auspicio del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) en su diseño conceptual y en sus costos directos. y de manera específica el trabajo doméstico. como la etapa de la vida en que nos encontremos y el lugar que ocupemos en nuestra familia. Sin duda hay niños de menor edad cuya c o n t r i b u c i ó n es importante. L a encuesta se a b o c ó a recabar información sobre el uso del tiempo de la población mexicana mayor de 12 años. Algunos resultados derivados de la ENUT-2002 6 Las mujeres y los hombres empleamos nuestro tiempo de manera diferente.428 ESTUDIOS DEMOGRAFICOS Y URBANOS Aunque en general las mujeres le dedican más tiempo al trabajo doméstico. y sólo algunos indicadores producto de cálculos propios con fundamento en la base de datos de dicha encuesta. actividades de formación. fue distribuido en trabajo para el mercado. no se debe soslayar la c o n t r i b u c i ó n de los hombres en una sociedad d i n á m i c a como la mexicana. como es el caso de aquellos que cuidan a sus hermanitos menores. E n noviembre y las dos primeras semanas de diciembre de 2002 se levantó la Encuesta de Nacional sobre el Uso del Tiempo. Para conocer la participación de los niños se tiene que recurrir a m é t o d o s cualitativos.

las tasas femeninas han sufrido una transformación importante en los últimos 30 años tanto en su nivel como en los cambios en el p a t r ó n por edad. y llegan a 14 entre 40 y 44 años. cuidando que los datos de identificación de las dos encuestas permitieran integrar posteriormente l a información de ambas. Esta encuesta se diseñó de manera tal que pudiera integrarse como u n m ó d u l o de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) que fue levantada por el Instituto Nacional de Geografía e Informática. y también las m á s reducidas están en las edades extremas. Se r e c a b ó i n formación de cada uno de los miembros del hogar mayores de 12 años. Primero nos abocaremos a observar las diferencias por sexo y edad tanto en el trabajo doméstico como en el extradoméstico. C o n proporciones cercanas que superan 95% para los hombres entre 25 y 50 años y más bajas en las edades extremas. aunque en el conjunto de personas con más de 65 a ñ o s la tasa supera 50 por ciento. L a gráfica 1 muestra la conocida curva de participación masculina en la actividad extradoméstica por edad. E n las edades extremas las diferencias son menores. aunque desfasada cuatro semanas. E n cuanto a horas de trabajo extradoméstico (gráfica 2). TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 429 brinda l a oportunidad de analizar. Se aplicó u n cuestionario específico sobre uso del tiempo a una submuestra probabilística con r e p r e s e n t a c i ó n nacional de quienes h a b í a n respondido a la ENIGH. esto se relaciona con la carga de trabajo doméstico de las mujeres. ampliamente consignada en la literatura (Pedrero. Los resultados que se comentan en esta sección sólo constituyen un primer análisis de algunos cuadros estadísticos ya elaborados. y así se realizó. en u n futuro se p o d r á profundizar en estos temas usando las bases de datos integradas. además del trabajo doméstico. 1994). E n el caso de las mujeres la gráfica adopta una forma similar. 1990. incluso entre 15 a 19 años el tiempo promedio trabajado p r á c t i c a m e n t e es igual. los contrastes entre hombres y mujeres son menos agudos que los observados en su participación. aunque entre 30 y 64 años los hombres siempre trabajan m á s de 10 horas a la semana en promedio. ya que más de 85% de los hom- . las mayores proporciones se encuentran entre 30 y 45 años. pero las tasas alcanzan la mitad de las masculinas. E n el trabajo doméstico las tasas de participación de los hombres y las mujeres no son muy diferentes. García y De Oliveira. como veremos más tarde. otros elementos que contribuyen al bienestar de los hogares.GÉNERO.

430 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS GRÁFICA 1 Tasas de participación en trabajo extradoméstico según sexo y edad GRÁFICA 2 Horas promedio ocupadas en trabajo extradoméstico según sexo y edad 60 n 10 - cy n 1 LO <N O CM OJ LO C\J co o CO Grupos de edad • Hombres | Mujeres .

431 GÉNERO. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO GRÁFICA 3 Tasas de participación en trabajo doméstico según sexo y edad 100 90 80 5 | 70 60 — ai Q_ •o 50 40 - 30 20 10 O) r ^ L o Ó L O O L f i Ó L O C j in iñ •n Grupos de edad • Hombres | Mujeres GRÁFICA 4 Horas promedio de trabajo doméstico según sexo y edad 70¬ 60- 2 Grupos de edad • Hombres | Mujeres * t <p ó m <fí -ca E >> .

Sin embargo.82% para los hombres y de 39. A partir de los 20 años las mujeres siempre trabajan más de 40 horas y entre 30 y 55 a ñ o s siempre superan 55 horas. ya que para los nojefes sólo es de 58.15%. E n estas edades tienen u n mayor n ú m e r o de hijos dependientes. en cambio para los hombres el tiempo es mucho más reducido pues su rango es de 8. pero de acuerdo c o n estas cifras es evidente que la responsabilidad e c o n ó m i c a está ligada a dicho reconocimiento o responsabilidad. E n el caso de las mujeresjefas llega a 60.432 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS bres participa en algunas tareas h o g a r e ñ a s .12. E n la gráfica 3 podemos ver que si bien las tasas femeninas son algo superiores a las masculinas. cuadros 2.5 horas y para las mujeres 44.6 a 13. es decir 15 puntos porcentuales m á s arriba del conjunto de la población masculina sin distinguir su posición en la familia.94%.2%. su composición y la presencia de n i ñ o s pequeños. Cabe recordar que el jefe del hogar es la persona a quien se reconoce como tal. Las mujeresjefas constituyen 2 1 7 % del total de los iefes del hogar cifra que corresponde a la p r o p o r c i ó n de los hogares que están encabezados por una mujer.8 horas a la semana. si analizamos las horas p r o m e d i o dedicadas al trabajo doméstico a la semana (gráfica 4) encontramos que el promedio general para los hombres es de 11. Obviamente quienes no son jefes quedan por debajo de los promedios. sin más condición. D e l total de hombres se registran como cónyuges sólo 2.2 y 2. Las tasas de participación en trabajo extradoméstico del conjunto de la población de 12 años y más son de 75. pero 7 7 Las cifras que aquí se presentan se derivan de los datos proporcionados por la ENIGH-2002.76% y para las mujeres no jefas también es menor pero más cercano a su promedio con 36. Si se observan las diferencias de edad en cada sexo se advierten discrepancias importantes: entre las mujeres el rango va de 18. como su t a m a ñ o . o sea 20 puntos más que el conjunto femenino. E n otros análisis más finos se p o d r á ver u n a c o m b i n a c i ó n de la edad de las mujeres y las características del hogar. Si se considera la posición en la familia encontramos que los hombres jefes del hogar tienen una tasa en trabajo extradoméstico de 90. El que sean superiores a las obtenidas con la Encuesta Nacional de Empleo no nos debe extrañar porque se aplicó un cuestionario diferente y el periodo de referencia es de un mes y no de una semana.9 horas. . las diferencias no son muy amplias: las tasas de ellas e s t á n cerca de 100% y las de ellos entre 82 y 90%. y no hay mucha variación entre los grupos de edad.4 horas.75%.8 a 58. E l contraste entre los hombres es muy significativo.81 para las mujeres.

Cuando se trata de hijos e hijas vemos que pesa m á s el hecho de ser mujer que el de ser descendiente directo. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 433 de ellos sólo 4. Si son ellas lasjefas del hogar el tiempo es de 43. mientras que cuando ya está en una etapa de reemplazo en que la mujer principal tiene m á s de 45 años y no hay menores.6 horas y las mujeres 4.4. P o r otra parte. pero con diferente tiempo: en el caso de los hombres 53. se obser- . L a carga de trabajo doméstico también depende del lugar que se ocupa en la familia. cuando la familia está en expansión y hay niños menores de ocho años. Los hombres dedican casi 10 horas más a la semana que las mujeres a l a actividad extradoméstica (49. el grupo de edad en que se le dedican más horas tanto para hombres como para mujeres es e l de 40 a 44 a ñ o s .6 horas en la de expansión. lo cual seguramente está asociado a l a presencia de niños p e q u e ñ o s —esto se p o d r á constatar examinando la base de datos por hogar—.9). el otro 95. que utilizan u n promedio de 59.3 horas y en el de las mujeres 43.3. Esto demuestra que las inequidades de g é n e r o se gestan y refuerzan en los propios hogares.GÉNERO. y es en su seno donde se tienen que ir transformando los patrones culturales. y si tienen entre 15 y 50 a ñ o s el tiempo dedicado sobrepasa 60 horas.9 horas a la semana y ellos 9. si se considera sólo a las mujeres que viven en pareja. ya que trabajan en promedio 25. ya que se reconoce c o m o jefa a una mujer aun cuando tenga cónyuge. así.2 horas a la semana en labores domésticas.3. Otro dato interesante es el diferencial de tiempo en el traslado al trabajo: los hombres usan 6. el tiempo global de trabajo doméstico llega a u n promedio de 61. Entre 12 y 14 años es donde se encuentra menos tiempo dedicado a esta actividad: 29 horas los hombres y 24 las mujeres.5% de los hogares con jefatura mujer son mujeres sin cónyuge que están al frente de su hogar. quienes llevan la mayor carga son las mujeres cónyuges del jefe del hogar. porque ellas superan 175% a los hermanos. pues el tiempo que las mujeres dedican al cuidado de los menores alcanza 18.1 horas semanales.3 horas.9.1 frente a 39. entre ellas hay quienes realizan su trabajo en e l propio domicilio y las que procuran estar cerca de la vivienda para atender su carga doméstica y estar pendientes de los hijos.5% no es monoparental. esto se corrobora al observar las actividades específicas. el promedio m á x i m o es de 64 horas entre 30 y 34 años. el tiempo se reduce a 44 horas. Sin duda la conformación de la familia y la etapa del ciclo de vida por la que atraviesa el hogar determinan en buena parte el trabajo doméstico. y en la de reemplazo el promedio es de 11.

Cabe aclarar que estos promedios se calcularon considerando ú n i c a m e n t e a la población que realizaba tales actividades. Si sonjefes de hogar. E l promedio de trabajo doméstico es para los hombres 11.2. E n la p r e p a r a c i ó n de alimentos se utiliza más tiempo.7 horas a la semana. pero si realizan trabajo extradoméstico le dedican en promedio al doméstico 54 horas.1 y para las mujeres 32.4 horas. algunas de las cuales absorben más tiempo que otras. Algunas especificidades del trabajo doméstico en México E l trabajo doméstico engloba una gran cantidad de tareas. con alrededor de 13.9 horas.7 horas al trabajo doméstico. pero considerando en conjunto los dos trabajos los promedios son de 61.6 horas. el primero se calcula sobre toda la población considerada. Dado que el trabajo extradoméstico está más documentado. seguido de la limpieza y cuidado de la ropa con 5. en total ellas trabajan en promedio casi 20 horas m á s que ellos. Las otras actividades se desarrollan en cuatro horas o menos. ya que trabajan 50. Si se considera a las personas que realizan trabajo extradoméstico y se cuantifica el tiempo promedio que dedican a cada tipo de trabajo y a ambos en conjunto. E l tercer lugar lo ocupa la atención a personas con discapacidades.7 horas en el caso de los hombres y de 79.3 entre las jefas mujeres. los promedios son ligeramente más altos.1 en el extradoméstico y en e l conjunto 58.1.1.6 horas en promedio y las mujeres 40. p o r ejemplo el total de hombres.8. En las regiones de España donde hay mayor tradición en la determinación del uso del tiempo también se usan estos indicadores (Carrasco y D o m í n g u e z . 2003).9 y 78. el segundo 8 8 De estas dos maneras se presentan los resultados de las Encuestas del País Vasco. 49.434 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS va que si no d e s e m p e ñ a n alguna actividad e c o n ó m i c a le dedican e n promedio al trabajo d o m é s t i c o 63 horas. a c o n t i n u a c i ó n sólo ofreceremos algunas cifras específicas sobre actividades domésticas particulares.2 horas. en el promedio del trabajo extradoméstico ellos las superan con 10 horas.6 horas en promedio y el aseo de la vivienda con 11. . ellas los superan con una carga de 17. los promedios correspondientes para las mujeres son 38. se advierte que los hombres invierten e n promedio 9. 39. que absorbe 8. el segundo lugar corresponde a dos actividades que alcanzan u n promedio de algo m á s de 11 horas: el cuidado de menores y otros miembros del hogar no discapacitados con 11. Se usaron dos indicadores: la "social media" y la "participante media".3.

4) y en gerencia t a m b i é n es ligeramente mayor (1. y 10 frente a 4. como su nombre lo indica.7). suministra u n a medida de intensidad promedio de la actividad por individuo entre quienes lo realizan.8 frente a 7. donde las mujeres invierten 274% superior al dedicado por los hombres (7. A las mujeres se les van 30 horas entre cocinar y limpiar. Por ahora sabemos que hay personal pagado femenino que trabaja u n n ú m e r o de horas significativo en el cuidado de niños. P o r el momento no se puede calcular la "social media" con la i n f o r m a c i ó n disponible. que sólo considera a quienes participan. planchado y r e p a r a c i ó n ) . finalmente. 14 en el cuidado de los n i ñ o s y 10 m á s en la atención a las personas discapacitadas. también es importante el que consagran a los discapacitados. L e sigue la p r e p a r a c i ó n de alimentos en que ellas los superan con 185%. aproximadamente 19 horas a la semana. L o ideal sería presentar ambos cálculos. E l trabajo doméstico en los hogares no siempre depende exclusivamente de los miembros del hogar.9 frente a 1. este es el caso del servicio doméstico pagado o de familiares o amigos que de manera solidaria acuden a realizar alguna o varias tareas. pero con la disponibilidad de toda la encuesta se p o d r á calcular.GÉNERO. Hombres y mujeres t a m b i é n participan de manera diferente en las actividades domésticas. proporciona el peso de la carga social de una actividad. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 435 sobre los que sí participaron en la realización de la actividad.2) y en realizar trámites (1. Las actividades en que se advierte mayor distancia entre hombres y mujeres son: la limpieza y el cuidado de la ropa (lavado.7.4 horas frente a 3. Las mujeres dedican globalmente m á s de 30 horas a la semana que los hombres al trabajo doméstico.6 de ellos).7 horas a la semana. en el cuidado de terceras personas las mujeres superan el tiempo dedicado en 80% en el cuidado de menores y duplican c o n 107% el tiempo dedicado al cuidado de los discapacitados. Por el momento desconocemos cuántos hogares cuentan con este apoyo.6 horas frente a 2).8 horas.8. que alcanza 7. y el índice. p r á c t i c a m e n t e igual en las compras de bienes duraderos (2. Pero el mayor tiempo comprometido por los hombres en el trabajo doméstico es el que dedican al cuidado de los menores.6). y la limpieza de la casa. niñas y otros miembros del hogar. Dedican a coci- . respectivamente. en t é r m i n o s de horas son 13. con 4. E l social. c o n 229% superior (15 horas por parte de ellas frente a 4. Ellos i n vierten en promedio m á s tiempo que las mujeres en reparaciones (4. con cierta frecuencia se recurre al apoyo de personas que no residen allí mismo.

Entre ellas el promedio de horas llega hasta 36. quizá este rubro no se deba considerar como trabajo doméstico cuando lo realicen personas ajenas al hogar. es decir. porque la hace una mujer. y no tanto la manufactura de una prenda de ropa para u n hijo. Para este a r t í c u l o n o fue posible incluirla debido a que no se ha concluido la integración de los archivos de ambas encuestas. U n elemento no explorado en otras ocasiones es el apoyo de parientes y amigos que van al hogar a realizar algunas tareas domésticas. que sirve para reflexionar respecto a que es más fácil ver estas tareas como económicas porque las hace u n hombre. tampoco sabemos por ahora cuántos hogares lo reciben. 9 9 Cabe señalar que este cálculo fue presentado por la autora por primera vez en 1999 pero no se publicó. Otro rubro en que es importante l a participación masculina pagada es el de limpieza. pero sí que el rubro en que se recibe m á s apoyo es e l cuidado de menores. E l apoyo masculino pagado se concentra en los trabajos de r e p a r a c i ó n . Próximamente se podrá hacer un cálculo similar e incluso más refinado con información reciente fundamentada en la Encuesta de Uso del Tiempo de 2002.6. . que alcanza ocho horas. que también se concentra en las personas con la misma relación de parentesco. y quienes más colaboran son las madres o las suegras (abuelas de los n i ñ o s ) .2 horas a la semana. E n la siguiente sección se ilustra a manera de ejemplo un m é t o d o de valoración que se elaboró con algunos datos recabados en la primera Encuesta de Uso del Tiempo realizada en México como u n m ó d u l o adjunto a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 1996. misma que se realizó como un m ó d u l o pero de manera integrada con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH). unajornada semanal completa. Tras recibir muchas solicitudes de copias. l a limpieza de exteriores y el lavado de automóviles. de cualquier manera a q u í nos enfrentamos a la discusión de los límites entre lo e c o n ó m i c o y lo no e c o n ó m i c o —que se ha tratado en otra sección de este documento—. Las otras tareas en donde hay participación de ayuda externa no pagada son la de cocinar y la de limpiar la ropa. ahora parece oportuno incluirlo en este artículo para difundir la m e t o d o l o g í a e insistir en la importancia de la valoración e c o n ó m i c a del trabajo doméstico. cabe recordar que aquí entran la j a r d i n e r í a .436 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS nar 14 horas y a la limpieza de la vivienda 13 horas. También se usó información de la Encuesta Nacional de Empleo del mismo a ñ o para conocer el ingreso promedio por hora a la semana que obtuvieron los trabajadores de ocupaciones específicas. que registra u n promedio de 14 horas. con 28 horas a la semana. que alcanza 17. Otro rubro importante es el cuidado y limpieza de la ropa.

Dos de ellos se presentaron en el Coloquio Internacional de Estadísticas bajo Enfoque de G é n e r o en noviembre de 2000 (INEGI-Unifem. Es sor- .GÉNERO. 145-146). Se puede abordar desde el punto de vista de la p r o d u c c i ó n generada. la tercera se presenta en la obra publicada en 2003 por Teresa R e n d ó n (pp.. el ahorro que implica para los hogares. Sin duda se t e n d r á n que ir abordando los problemas inherentes a la diferente productividad. se han realizado al menos tres esfuerzos por estimar el valor e c o n ó m i c o del trabajo doméstico. y el valor del trabajo exclusivamente. levantado por el INEGI en 1996. y hay otras que por carecer de u n sustento e c o n ó m i c o que permita medirlo no se consideran. A c o n t i n u a c i ó n se describe el p r o c e d i m i e n t o d i s e ñ a d o p o r R o d r í g u e z y posteriormente se verá el expuesto por Pedrero. Pedrero y R e n d ó n acudieron a la Encuesta de Empleo Urbano para conocer el pago por ocupaciones y R o d r í g u e z utilizó algunos elementos de las propias Cuentas Nacionales. esto último es lo que se pretende en la presente sección. etc. Las tres siguen la misma lógica. A partir del M ó d u l o de Uso del Tiempo de la ENIGH. México. Aquí se propone una a p r o x i m a c i ó n que a ú n es gruesa pero que promete refinarse con el avance teórico conceptual y mejores instrumentos de captación. Sin duda ha habido diversas propuestas: una es el costo de oportunidad. otra muy subjetiva es valorarlo de acuerdo con lo que las personas creen que les costaría si pagaran por l o que ellas hacen en sus hogares. que en el mundo actual parece ser lo único que cuenta en algunos contextos. 1996 E n la actualidad no existe u n consenso m e t o d o l ó g i c o para valorar e c o n ó m i c a m e n t e el trabajo doméstico no remunerado que se realiza en el seno de los hogares. U n a estimación fue realizada por Rosa M a . la variada calidad de los productos. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 437 Estimación del valor del trabajo doméstico en términos económicos. pero sirva el ejercicio que aquí se presenta para mostrar que no se está hablando de algo poco relevante y sin importancia en t é r m i n o s econ ó m i c o s . pues parten del cálculo de las horas dedicadas a ciertas actividades y de los ingresos que se h a b r í a n recibido por ese trabajo en caso de haberlo realizado en el mercado. Rodríguez Skewes y la otra por Mercedes Pedrero. A c o n t i n u a c i ó n se presenta lo que se tiene p o r el momento aunque quizás en fecha p r ó x i m a va sea posible llevar a efecto u n ejercicio más refinado valiéndose de la Encuesta de Uso del Tiempo de 2002 que a ú n no está integrada con la encuesta a l a que fue integrada como m ó d u l o la de Ingresos y Gastos de los Hogares. Aguascalientes).

M . basó su valoración en los cálculos propios de las Cuentas Nacionales y a g r u p ó los servicios d o m é s t i cos e n tres grandes rubros: 10 1) 2) 3) Quehaceres domésticos que comprenden: limpiar l a casa. Aunque su trabajo fue publicado en 2003 lo e l a b o r ó dos años antes. realizar las compras. lavar trastes. trabajo presentado en el Coloquio Internacional de Estadísticas bajo Enfoque de G é n e r o . para lo cual se consideró tanto el de quienes trabajan por hora como el de las que residen en el hogar donde trabajan (trabajadoras de planta). Estos ingresos imputados se deben considerar como prestaciones y no como pago en especie. aunque parece que el procedimiento fue similar al que a q u í se presenta. a d e m á s del cuidado de la parcela y los animales.438 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS p r é n d e n t e que lleguen a resultados muy similares: algo m á s de 17% del PIB. lo cual puede deberse a que hizo una diferente agregación de actividades o a que t o m ó como ocupaciones similares algunas con menor cotización. se emplearon precios diferenciados para el cuidado de ancianos y enfermos así como para los servicios de reparación. Se estimó el valor de los quehaceres domésticos asimilándolo al salario medio de las trabajadoras domésticas. planchar. Aguascalientes. Rodríguez Skewes. noviembre de 2000. 11 12 E l trabajo de R e n d ó n obtuvo una estimación de 14%. hay pago en especie cuando lo recibido se puede comercializar. Rosa Ma. cocinar o preparar alimentos. Otros servicios como pagar los servicios. "Propuesta de cuenta satélite de M é x i c o sobre el trabajo no remunerado de los hogares (ejercicio para el a ñ o de 1996)". Rodríguez Skewes. por ejemplo. Actividades familiares: cuidar a los niños. C o m o se mencionaba anteriormente. E l detalle del cálculo no se expone en el trabajo citado. Para seleccionar los precios se t o m ó en cuenta el nivel de instrucción de los miembros del hogar. confeccionar o tejer prendas de vestir para los miembros del hogar. ancianos y enfermos. INEGI/Unifem. pero para estas últimas se sumó a su ingreso una estimación del costo de su hospedaje y de los alimentos recibidos. para las actividades relacionadas con la educación usó el sueldo medio de los profesores de escuelas privadas en sus diferentes niveles. hacer reparaciones. trasladarlos (llevarlos o traerlos a la escuela u otros lugares). que es más baja que la que a q u í se presenta. tirar basura y recoger leña. ella utilizó elementos de las propias cuentas nacionales. 11 12 . considerando sólo la media 1(1 R. ya que no son transferibles a otras personas. lavar la ropa.

A c o n t i n u a c i ó n se expone el otro procedimiento. 5) E n la base de datos de la Encuesta Nacional de E m p l e o de 1996 se identificaron las ocupaciones cuya naturaleza se acerca a la actividad doméstica específica.GÉNERO. se identificaron las 20 actividades principales consideradas domésticas (columna 1 del cuadro 1). donde se tomaron las actividades tan desglosadas como lo p e r m i t i ó la Encuesta de Uso del Tiempo. 2 ) C o n el paquete SPSS se obtuvo de manera separada para hombres y para mujeres la frecuencia según las horas que dedicaron a cada una de estas actividades. Los pasos que se siguieron para llevar a cabo la estimación fueron: 1 ) E n la base de datos del M ó d u l o de Uso del Tiempo de la E N I G H . 4) De la misma base se extrajo el total de horas trabajadas a la semana por actividad específica (columna 3 del cuadro 1). Para evitar la distorsión que ocasionan en el promedio los pocos casos que aparecen en los valores extremos. la media y la mediana coinciden. . 7) E l ingreso por hora para actividad específica calculado en el inciso anterior se multiplicó por el total de horas para obtener el ingreso estimado que se ahorra por realizar la actividad específica (columna 6 del cuadro 1). si la distribución tiene la forma normal. E l procedimiento se calculó para mujeres y hombres por separado. al final se hace u n somero análisis de las cifras. 6) Se calcularon el ingreso medio y la mediana del ingreso por hora de los trabajadores en cada o c u p a c i ó n identificada en el inciso anterior. con el afán de simplificar. pero en el 2 se muestra para cada sexo por 13 1 3 Cantidad que denota que la mitad de la población se ubica por debajo de ese valor y la otra mitad por encima. en el cuadro 1 sólo se presenta el conjunto. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 439 del ingreso y no la mediana. Las claves correspondientes a l a clasificación de ocupaciones que sirven para codificar la i n f o r m a c i ó n captada se indican en la columna 4 del cuadro 1). levantado por el INEGI en 1996. 3) D e l paso anterior se obtuvo como primer resultado el n ú m e r o total de personas que participaron en cada actividad (columna 2 del cuadro 1). se decidió optar por la mediana para proseguir con la estimación (columna 5 del cuadro 1). Sirva esta cita para ilustrar lo sensibles que pueden ser las estimaciones. y la necesidad de buscar caminos metodológicos más refinados que nos lleven a establecer p a r á m e t r o s por consenso.

Los resultados ilustran la relevancia del valor e c o n ó m i c o del trabajo doméstico. ya que sobrepasa 63 163 millones de pesos y constituye 16% del total de los casi 400 000 millones de pesos. L a c o n t r i b u c i ó n de las mujeres alcanza 84% y la de los hombres 16 por ciento. entre 20 y 50% del total de tiempo que dedican el pago de servicios. 1 1 ) L a relación con el PIB por sectores se presenta en el cuadro 4. . nada que no conozcamos.440 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS separado y en el 3 se presentan las proporciones de participación en cada actividad por sexo. llevar a los niños a la escuela y el cuidado de los enfermos. el lavado de utensilios para la comida. los trámites bancarios y el acarreo de leña. de a h í que la estimación semanal se multiplicara por 50 para obtener la estimación anual. es una línea de investigación que puede llevar a evaluaciones más precisas del trabajo doméstico. ya que equivale a 17. en la cual sólo alcanzan 9%— y casi son de su exclusividad — m á s de 85%— la costura. la p r e p a r a c i ó n de los alimentos. 1 0 ) Se calculó la p r o p o r c i ó n que correspondió al PIB de 1996 a precios corrientes utilizando la cantidad obtenida en el inciso anterior y la cifra que p r e s e n t ó el INEGI en su Sistema de Cuentas Nacionales. pero algo que nunca se r e c o n o c e r á si no se le pone u n precio. Las actividades sobresalientes entre los hombres son las reparaciones —donde son dominantes—. pero nada despreciable (cuadro 4). el lavado de l a ropa y por supuesto el planchado. 8) Para calcular el valor e c o n ó m i c o del trabajo doméstico se suma el ingreso estimado para cada actividad y se obtiene así el total del ingreso por todas las actividades en una semana. E n cambio las mujeres tienen una participación i m portante en todas las actividades —con excepción de las reparaciones. es decir. a pesar de las dificultades técnicas que implica la m e d i c i ó n del tiempo. cantidad que sobrepasa al PIB de varios sectores (cuadro 4). la limpieza de la casa. la participación masculina es menor. C o m o era de esperarse. 9) Para estimar una cifra anual se supuso que cada persona no trabajó durante dos semanas en el a ñ o . Este ensayo sólo busca incentivar la p r o d u c c i ó n de más trabajos en esta línea. N o hay duda de que. hacer las compras.41% del PIB nacional. tanto en horas como en n ú m e r o de participantes.

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02 95.25 75.75 22. y a una reflexión teórica para lograr su valoración e c o n ó mica. Sin embargo su delimitación respecto a lo que tradicionalmente se conoce como e c o n ó m i c o no ha sido estática.36 28.92 Transportar niños 24.58 90.92 87.74 6.08 Trámites en bancos 55.93 92.38 44.87 99.10 70.26 88.54 76.49 Acarrear agua 44. Reflexiones finales E l trabajo doméstico no es ajeno a persona alguna.76 77.46 Hacer compras 30.19 81.13 45.09 87. lo cual lleva a emprender una revisión técnica sistemática para que se advierta la necesidad de plantear su m e d i c i ó n .25 37.58 54.10 58.07 4.48 98.44 23.91 Lavar trastes 11.08 4.35 12. sin pretender lograr u n análisis exhaustivo n i siquiera en la delimitación de u n campo que por ser tan vasto no sólo abarca los aspectos materiales.90 17.64 75.93 9.85 16.52 0.51 76.98 Planchar 9.56 74. C o n estas preocupaciones en mente se ha abordado el tema y se ha seguido su evolución hasta la actualidad.37 Cocinar 12. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 443 CUADRO 3 Proporciones del número de participantes y de horas dedicadas al trabajo doméstico por hombres y mujeres según eltipode actividad Proporciones Proporciones del número de participantes Actividad Costura Pago de servicios Hombres Mujeres de horas Hombres dedicadas Mujeres 1.01 Cuidar niños 29.99 24.24 Limpiar casa 21.65 78.41 69. A d e m á s es .49 Hacer reparaciones 83.75 65.69 41.51 62.89 95.07 Lavar ropa F U E N T E : Cuadro 2.89 18.20 7.15 90.59 23.11 Tirar basura 34.31 55.62 56.90 Acarrear leña 71.42 45.81 Cuidar enfermos 25.42 5.80 93. sea porque la propia persona lo realiza o porque es beneficiaria del mismo.63 94.11 75.43 54.91 Cuidar ancianos 24.GÉNERO.09 82.57 43.

V c c o = Kl °.6 ÍH 11y V X! c S o o S 3 (« PS Xi ni a' ni C c o g « >0 Kl 03 es 0 0. H CM cn m 1> to iO CM y—i r—< CM i r-t 00 on" irj 0 0 —< CO CO 00 00 CM r H TP O O o o o cn to TP to o 00 CM to cn cn O CM Tl< CM CM CM CO o có o r~ rH CM CM T * CM CO i—i O TH I—i 00 icn > tO cn cn cn CM CO o 00 cn cn <LC> <—t ^ GO o CM CO ^ m co m x> io co O < CM C l o co O O N b ^ ci W ^ UT) r-H I> ^ CO "^t (-M r^. en en O cn vi S <= o X HH —' ni O <u x> x¡ !.£> •g -g g OH in CHO\ - « *T 0 1$ . 3 XI o o Z |8 w> 0 eu 2 o "Q o 2 Ë o 2 <u ni C 0 Cu C aë Ifs - o S W U H U3 SH u 3 a a S c: i rt¬ s S c 0 ni S .H 00 to O m i D H H L f l H O C ^ T . i > i> m i > <£> 0 0 GM G 0 o O if) O 1 un »o J> ci in ^ m to ^ oo co cO C l d CM Oî co í> I—I ^ ^ ^ 3 H nn ^ >o CM CM CO XI m 3u .CD • * -HH CO 0 0 CM 0 0 CM CO IO .

"An Economic Analysis of Fertility". núm. Esta m e t o d o l o g í a se p o d r á aplicar de manera más refinada con la información de 2002. Janeen (1993). y M . México. Harry (1982). Work at H o m e . Anna. Trabajo y capital monopolista de Estado. 28. "El trabajo doméstico y la reproducción social". Un análisis económico. Becker. TRABAJO DOMÉSTICO Y EXTRADOMÉSTICO 445 evidente que no se trata de algo acabado. Ester (1970). pp. núm. Nueva York. Nuestro Tiempo (primera edición en inglés: 1974). Josep M . El Colegio de México/Fondo de Cultura Económica. 209-231. pp. Revista de Economía Crítica. ya que la estimación presentada nos demuestra que n o es nada despreciable el valor estimado. a ú n falta mucho por procesar. Women's Role in Economic Development. con el afán de ilustrar que éste es un campo que promete futuros desarrollos. T h e Domestic D i v i s i o n of Queensland. Martin's Press. Braverman. . "Género y usos del tiempo: nuevos enfoques metodológicos". Baxter. Valladolid. Bibliografía Alabart. Cristina (1991). Instituto de la Mujer/Ministerio de Asuntos Sociales. 101-112. Sirva este texto para motivarnos a seguir abriendo brecha para sacar a la luz el trabajo doméstico que hoy es invisible pese a que tantas mujeres le dedican su vida entera. e l procesamiento de los datos considerando como unidad de análisis al hogar. E l ejercicio elaborado con información de l a encuesta de 1996 se ha incluido para ilustrar la potencialidad de estos sondeos. Carrasco. Sin duda hay un largo camino por recorrer en cuanto a la reflexión teórica. Gary (1960). Madrid. E l examen de la naturaleza del trabajo d o m é s t i c o y sus límites que aquí se presenta pretende darle sustento al ejercicio que se expone. Aragay y Felix Ovej ero (1991). St. Boserup. Labour. y la b ú s q u e d a de la m e t o d o l o g í a para la valoración e c o n ó m i c a del trabajo doméstico. Lourdes y Martha Roldán (1992). etc. Tal información es el resultado de u n primer examen de los datos obtenidos de la Encuesta sobre Uso del Tiempo 2002. Las encrucijadas de clase y género. and Princeton. Ministerio del Trabajo y Seguridad Social (Colección Tesis Doctorales). Benería. los estilos de vida. Domínguez (2003). Madrid. en Demographic Economic Change i n Developed Countries. National Bureau of Economic Research. 1. la revisión metodológica sobre la captación del uso del tiempo. sino que a través del tiempo irá transformándose de acuerdo con la tecnología utilizada. Estudios. México. El trabajo doméstico. University of Queensland Press.GÉNERO.

satélite de producción doméstica p a r a l a C. Lourdes (1991) "Evaluación de la contribución de la mujer al sector agrícola informal: consulta entre organismos sobre estadísticas y bases de datos relativos a los géneros". Información Comercial Española. Columbia University Press. Fondo de Cultura Económica. 6-14. núms. (1997b). El Colegio de México. Goldsmith. vols. Teresa (2003). Durán. avances. núm. Madrid. (1977). A . Rendón. Brígida y Orlandina de Oliveira (1994). Growth: the American Eustat (2000). México. (1968). México. vol. México. Mujeres y v i d a cotidiana. retrocesos y retos". . Jennifer et al. Madrid. 140-141. núm. de Euskadi. México. García. Fuerza de trabajo femenina e n México. C R I M / P U E G / U N A M . "Evolución de la participación económica femenina en los ochenta". cional de Estudios del Trabajo ( I N E T ) . y Teresa Rendón (1975). South End Press. Boston. 52. 366-393. Revista M e x i c a n a de Sociología. I y II. vol. en L a agricultura y el desarrollo r u r a l . 6-14]. 17-25. 30. Euscal Estatistika Erabundia (Instituto Vasco de Estadística). Instituto Na- de mujeres en México durante (1997a). en Lydia Sargent (ed. pp. Ministerio de Economía y Hacienda [también publicado en francés en ProblemesÉconomiques. Nueva Antropología. Cuentas Experience. pp. Easterlin. Richard A. LaborForcé and Long Swings in Economic Nueva York. U N A M / M i g u e l Ángel Porrúa. Trabajo femenino y v i d a familiar en México. 760. Si Aristóteles levantara la cabeza. "The Unhappy Marriage of Marxism and Feminism". Centro Nacional de Es- tudios del Trabajo (Ceniet). pp 133-149. L a participación femenina y su presupuesto de tiempo. pp. Hartmann. F A O . 1. Notas sobre problemas relativos a conceptos y captación. Urdaneta de Ferrán. "Debates antropológicos en torno a los estudios de la mujer". Sistema.). María Ángeles (2000). Teresita (1984). Population. Pedrero Nieto. "El trabajo femenino en el mundo". México. México. núm. Mary (1986). 8.) (1989). Trabajo de hombres y trabajo el siglo X X . "El estudio de la mujer en la actividad económica. De Barbieri. (comps. L a mujer trabajadora. Mercedes (1990). Madrid. Heidi (1981). 2537. Ediciones Cátedra/Universitat de Valencia/Instituto de la Mujer (Serie Feminismos). Roma. pp.446 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS Cooper. Women and Revolution. vol.