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Claude Lévi-Strauss

LAS LECCIONES
DE LA LINGÜÍSTICA
Traducción de José de la Colina

Una obra firmada por Roman Jakobson no sal, problemas de medios y fines” (p. 49). Sin describir
necesita prefacio; y yo no habría asumido el nunca, verdaderamente, un fenómeno, se limitaban a
aplastante honor de escribir uno si Jakob- remitir a sus orígenes (p. 25). Así, las dos disciplinas
son mismo no hubiera deseado que diera aquí resultaban confrontadas con “una multitud aplastante
mi testimonio de oyente, y además, me permitiré aña- de variaciones”, cuando la explicación debe siempre
dir, de discípulo. En efecto, estas lecciones viejas de un proponerse “mostrar las invariantes a través de la varie-
cuarto de siglo -que su autor se decide por fin a dad” (p. 29). Mutatis mutandis, lo que Jakobson decía
publicar tras haber formado tantas veces el proyecto, de la fonética se aplicaba también a la etnología: “Es
siempre demorado por tareas más urgentes- son las verdad que la materia fónica del lenguaje ha sido estu-
primeras que le oí profesar en la Escuela Libre de Altos diada a fondo, y que esos estudios, sobre todo en el
Estudios de Nueva York, durante ese año 1942-1943 en transcurso de los últimos cincuenta años, han dado
que comenzamos recíprocamente a frecuentar nuestros resultados brillantes y cuantiosos; pero la mayoría de
cursos. las veces se han estudiado los fenómenos respectivos
Leyéndolas hoy, mi mente rencuentra la excitación sen- tras hacer abstracción de su función. En estas condició-
tida hace treinta y cuatro años. En aquella época yo no nes, ha resultado imposible clasificar esos fenómenos y
sabía casi nada de lingüística y el nombre de Jakobson aun comprenderlos” (p. 40).
me era desconocido. Alexandre Koyré fue quien me En lo que concierne a los sistemas de parentesco, que
enteró de su función y nos presentó. Aún bajo la impre- desde 1942-1943 eran el objeto de mi curso, hombres
sión de las dificultades que, a causa de mi inexperien- como Van Wouden (cuya obra aún no conocía) y Gra-
cia, había encontrado tres o cuatro años antes para net habían tenido el mérito de superar ese estadio, pero
anotar correctamente lenguas del Brasil central, me sin librarse de la consideración de los términos para
prometí adquirir con Jakobson los rudimentos que elevarse a la de las relaciones. No pudiendo captar
necesitaba. En realidad, su enseñanza me aportó algo desde este plano la razón de los fenómenos, se habían
muy distinto y, hay que decirlo, mucho más: la revela- condenado ellos mismos a la tarea sin salida de buscar
ción de la lingüística estructural, gracias a la cual cosas detrás de las cosas, con la vana esperanza de
podría yo cristalizar en un cuerpo de ideas coherentes alcanzar algunas más manejables que los datos empíri-
las divagaciones inspiradas por la contemplación de COS con los que chocaban sus análisis. Pero, imaginarios
flores silvestres en alguna parte cerca de la frontera o reales, se puede decir de cualesquiera términos lo que
luxemburguesa al comienzo de mayo de 1940, y los Jakobson escribe aquí sobre la individualidad fónica de
sentimientos ambiguos, mezcla de entusiasmo y de exas- los fonemas: “Lo que importa (...) no es de ningún
peración, que un poco más tarde, en Montpellier - modo la individualidad (...) de cada uno de ellos vista
donde por última vez en mi vida ejercía un breve mo- por sí misma y existente por sí misma. Lo que importa
mento el oficio de profesor de filosofía-, me había es su oposición recíproca en el seno de un sistema (...)
despertado la lectura de las Catégories matrimoniales et (P. 85).
rélations de proximité dans la Chine ancienne de Mar- Estos puntos de vista innovadores a los cuales me
ce1 Granet, en razón, por una parte, de la tentativa allí llevaba mi propia reflexión, sin que yo tuviera todavía
manifestada de constituir en sistema hechos aparente- la audacia ni el instrumental necesarios para darles
mente arbitrarios y, por otra, a causa de los resultados forma, eran más persuasivos porque Jakobson los ex-
de una complicación improbable a los cuales conducía ponía con ese arte incomparable que lo convierte en el
aquella tentativa. más deslumbrante profesor y conferencista que me ha-
Lo que, por el contrario, debía enseñarme la lingüís- ya sido posible oír nunca; el texto que se leerá aquí les
tica estructural, es que en lugar de dejarse extraviar por devuelve cabalmente su elegancia y su fuerza demostra-
la multiplicidad de los términos, hay que considerar las tiva. Pues no es el menor valor de estas páginas el
relaciones más simples y más inteligibles que los unen. mostrar, para todos aquellos que no tuvieron la fortu-
Al oír a Jakobson yo descubría que la etnología del na de oír a Jakobson, lo que fueron, y lo que en sus
siglo XIX e incluso de los comienzos del XX se había ochenta años continúan siendo, sus conferencias y sus
limitado, como la lingüística de los neogramáticos, a cursos.
sustituir con “problemas de orden estrictamente cau- Servidos por un talento oratorio igual a sí mismo en
*El presente texto es el prefacio de: Roman Jakobson. .Six Lecons sur cualquier lengua en que Jakobson escoja expresarse
le son et le sens, Editions de Minuit. 1976. (aun si se le supone sin común medida con el que
despliega en su lengua materna), estos cursos desarro- elementos diferenciales, se llega a nuevos tipos de rela-
llan una argumentación tan límpida como rigurosa. ciones que, por una parte, ofrecen el carácter de oposi-
Nunca Jakobson prolonga desarrollos abstractos y a ciones lógicas, y, por otra, en todas las lenguas son
veces difíciles sin ilustrarlos con ejemplos tomados de menos numerosas que los fonemas engendrados p o r
las más diversas lenguas y, con frecuencia además, de la este juego de oposiciones.
poesía y de las artes plásticas contemporáneas. Su siste- La quinta lección ilustra estos puntos de vista teó-
mático recurrir a los grandes pensadores -estoicos, ricos describiendo y analizando el consonantismo fran-
escolásticos, retóricos del Renacimiento, gramáticos de cés. En esta ocasión se profundiza la noción de variante
la India, y otros- traduce un afán constante de poner combinatoria y se resuelve de manera positiva el pro-
en perspectiva las ideas nuevas y de grabar en la mente blema de la presencia del fonema sobre los ejes de las
de sus oyentes el sentimiento de una continuidad de la sucesividades y simultaneidades. Esta demostración re-
historia y del pensamiento. sulta en parte de un tratamiento original de la noción
En Jakobson el orden de la exposición sigue paso a de mora que, recuerdo, habría de encantar a Boas poco
paso el descubrimiento. Su enseñanza gana con ello antes de su desaparición, durante una cena en su casa a
una fuera dramática que suspende el aliento del oyen- la cual fuimos invitados Jakobson y yo.
te. Fértil en golpes de teatro, los rodeos alternan en ella La sexta lección retoma y recapitula la argumenta-
con resúmenes fulgurantes que precipitan la marcha ción de todo el curso. Pero las conclusiones de Jakob-
hacia un desenlace que a veces nada permitía prever, y son nunca son repetitivas. Conducen al oyente más allá
que siempre conquista la convicción. del punto en que éste creía tener licencia para detenerse.
Al lado de sus obras directamente destinadas a la Así, en este caso particular Jakobson lo lleva a sobre-
impresión, estas seis lecciones quedarán como una mues- pasar el principio saussuriano de lo arbitrario del signo
tra de su estilo hablado, al cual la redacción no h a lingüístico. Este signo parece sin duda arbitrario cuan-
hecho perder nada de su sabor. La primera lección do nos situamos en el punto de vista de la semejanza, es
expone el estado de la lingüística al fina1 del siglo XIX. decir cuando se comparan los significantes de un mis-
Critica los puntos de vista de los neogramáticos para mo significado en varias lenguas; pero, como lo ha
quienes el sonido y el sentido pertenecían a órdenes mostrado Benveniste, por cada lengua considerada apar-
enteramente separados. Da su lugar a los resultados de te, deja de serlo respecto a la contigüidad percibida
las investigaciones fonéticas. pero, mediante una dis- como relación necesaria entre significante y significado.
tinción entre fonética motriz y fonética acústica, de- En el primer caso, la relación es interna; es externa en el
muestra que es imposible disociar al sonido del sentido, segundo. Por ello el hablante busca compensar la ausen-
a los medios lingüísticos de sus fines. cia de uno recurriendo al otro, confiriendo un simbo-
Si el sonido y el sentido son indisociables, ¿Cuál es lismo fonético al lenguaje. Sobre un terreno del que
entonces el mecanismo de su unión? En la segunda Jakobson expone las bases orgánicas, se cumple de
lección, Jakobson prueba que la noción de fonema nuevo la unión del sonido y el sentido, desconocida por
permite resolver este aparente misterio; define esta no- los fonetistas tradicionales no tanto por haber reducido
ción, vuelve a trazar su génesis y discute las interpreta- la actividad lingüística a su substrato fisiológico -
ciones que inicialmente se proponían. Siguiendo en l a punto de vista criticado en la primera lección-, sino, y
misma línea, la tercera lección aborda el problema de la esto se comprende, por haberse limitado a tratar dema-
fonología, fundada en el primado de la relación y del siado superficiamente este aspecto.
sistema. Rechaza interrogarse sobre la naturaleza del
fonema, una pregunta sin utilidad ni perspectiva, y,
mediante una análisis real, establece la originalidad de
esta entidad lingüística comparándola al morfema, a la Hoy mejor que nunca, con el paso de los años, reco-
palabra, a la frase. Sola unidad lingüística sin conteni- nozco los temas de estas lecciones que me han marcado
do conceptual, el fonema, desprovisto de significación con más fuerza. Por heteróclitas que puedan ser no-
propia, es un útil que sirve para distinguir las signifi- ciones como las de fonema y prohibición del incesto, la
caciones. concepción que yo tendría de la segunda se inspira en el
Inmediatamente se platean dos problemas, que s o n papel asignado por los lingüistas a la primera. Como el
el objeto de la cuarta lección. En primer lugar, la defini- fonema, medio sin significación propia para formar
ción del fonema como valor distintivo implica que los significaciones, la prohibición del incesto habría de
fonemas desempeñan su papel en razón, no de su indi- parecerme como la charnela entre dos dominios.
vidualidad fónica, sino de su oposición recíproca en el A la articulación del sonido y el sentido respondía
seno de un sistema; sin embargo, entre estos dos fone- así, en otro plano, la de la naturaleza y la cultura. E,
mas que se oponen no se distingue conexión lógica: la igualmente que el fonema como forma se da en todas
presencia de uno no evoca necesariamente al otro. E n las lenguas a título de medio universa1 mediante el cual
segundo lugar, si las relaciones de oposición entre los se instaura la comunicación lingüística, la prohibición
fonemas constituyen los valores primarios que permi- del incesto, universalmente presente si nos atenemos a
ten diferenciar los sentidos, ¿cómo se comprende que su expresión negativa, constituye también una forma
esas relaciones sean m u c h o más numerosas que los vacía, pero indispensable para que se haga a la vez
fonemas que de ellas derivan? Jakobson muestra que posible y necesaria la articulación de los grupos bioló-
estas dos paradojas provienen de una concepción erró- gicos en una red de intercambio que los pone en comu-
nea, según la cual los fonemas serían unidades indes- nicación. En fin, la significación de las reglas de alian-
componibles. Por lo contrario, cuando se les analiza en za, inapresable cuando se las estudia por separado, no 7
puede surgir sino oponiéndolas unas a otras, de la genética y el de la información verbal” (“La Lingüís-
misma manera que la realidad del fonema no reside en tica”, en Tendances principales de la recherche dans les
su individualidad fónica, sino en las relaciones oposi- sciences sociales et humaines, París, Unesco, 1970, p.
tivas y negativas que ofrecen los fonemas entre ellos. í26). Tras haber inventariado “todos esos caracteres
“El gran mérito de Saussure -dice Jakobson- está en isomorfos entre el código genético (...) y el modelo arqui-
haber exactamente comprendido que un dato extrín- tectónico que subtiende los códigos verbales de todas
seco existe ya inconscientemente” (p. 29). No podría las lenguas humanas (id, p. 529), da un paso más y
dudarse de que estas lecciones aportan además una plantea el problema de saber si el isomorfismo de estos
contribución capital a las ciencias humanas señalando los códigos diferentes, el genético y el verbal, se explica
el papel que le toca, en la producción del lenguaje (pero por una simple convergencia debida a necesidades si-
también de todos los sistemas simbólicos), a la acti- milares, o si los fundamentos de lasestructuras lingüís-
vidad inconsciente del espíritu. En efecto, sólo con la ticas manifiestas, plantadas sobre la comunicación mo-
condición de reconocer que el lenguaje, como cual- lecular, no estarían directamente modeladas sobre los
quier otra institución social, presupone funciones men- principios estructurales de ésta” (id., p. 530).
tales que operan en el nivel inconsciente, se está en la Inmenso problema que la colaboración entre los bió-
capacidad de alcanzar, más allá de la continuidad de los logos y los lingüistas tal vez permita resolver un día.
fenómenos, la discontinuidad “de los principios orga- Pero, ¿no estamos desde ahora en la posibilidad de
nizadores” (p. 30) que escapan normalmente a la con- formular y resolver, en el otro extremo de la escala de
ciencia del sujeto parlante o pensante. El descubri- operaciones lingüísticas, un problema del mismo tipo
miento de estos principios, y sobre todo de su discon- aunque de alcance infinitamente más modesto? Se trata,
tinuidad, debería abrir el camino al progreso de la pues, de las relaciones entre el análisis lingüístico y el
lingüística, y tras ella de las demás ciencias del hombre. de los mitos. En la otra vertiente de la lengua -aquel
Este punto tiene su importancia, porque a veces se ha vuelto hacia el mundo y la sociedad, y no hacia el
impugnado que, desde su nacimiento, y sobre todo des- o r g a n i s m o - se plantea la misma interrogante sobre la
de Trubetzkoy, la teoría fonológica implicara el paso a relación entre la lengua y un sistema (más cerca de ella,
la infraestructura inconsciente: Ahora bien, basta com- es verdad, puesto que obligatoriamente la usa) pero
parar la crítica hecha aquí de Scerba por Jakobson para que, de otra manera que la lengua, se compone de
ver que coincide en todos los puntos con la formulada elementos combinados entre ellos para formar signifi-
por Trubetzkoy, lo cual nada tiene de asombroso cuan- caciones, sin que signifiquen nada por ellos mismos
do se recuerda la intimidad reinante entre sus dos pen- cuando se les toma por separado.
samientos: “Scerba y otros discípulos de, Baudoin de En la tercera lección, Jakobson afirma contra Saus-
Courtenay -escribe Jakobson- (...) han apelado a la sure que los fonemas se distinguen de las otras enti-
consciencia lingüística del sujeto hablante” (p. 52), por dades lingüísticas -palabras y otras categorías grama-
no haber comprendido que “los elementos de la lengua ticales- por un conjunto de caracteres que no se encuen-
quedan bajo el umbral de nuestro designio pensado. tra integralmente presente en ninguna. Sin duda las
Como dicen los filósofos, la actividad lingüística fun- categorías gramaticales comparten con los fonemas los
ciona sin conocerse” (p. 53). Y Trubetzkoy: “El fonema caracteres de entidades opositivas y relativas, pero, a
es una noción lingüística y no psicológica. Toda refe- diferencia de ellos, nunca son negativas; dicho de otro
rencia a la ‘conciencia lingüística’ debe ser descartada modo, su valor no es puramente distintivo: cada cate-
al definir el fonema” (Principes de phonologie, p. 42 de goría gramatical considerada aparte tiene una carga
la traducción francesa). La resolución del fonema en semántica percibida por el sujeto hablante (p. 76). Ahora
elementos diferenciales, que presintió Trubetzkoy pera bien, podemos preguntarnos si todos los caracteres del
que realizó por primera vez Jakobson en 1938, defi- fonema no vuelven a surgir en lo que hemos llamado
nitivamente habría de permitir “objetivamente y sin los mitemas: elementos de construcción del discurso
ningún equívoco” evitar cualquier recurso a “la con- mítico que, también ellos, son entidades a la vez oposi-
ciencia de los sujetos hablantes” (p. 93). El valor dis- tivas, relativas y negativas; para retornar la fórmula que
tintivo de los elementos constituye el hecho primero, Jakobson aplica a los fonemas, “signos diferenciales,
y nuestra actitud más o menos consciente frente a estos puros y vacíos” (p. 78). Porque debemos siempre distin-
elementos nunca representa más que un fenómeno se- guir la o las significaciones que una palabra posee en la
cundario (pp. 52-53). lengua, y el mitema que en todo o en parte esa palabra
Sólo en un aspecto de estas lecciones Jakobson no puede servir para denotar. En la lengua corriente, el sol
mantendría probablemente su posición de hace más de es el astro del día; pero tomado en sí mismo y por sí
treinta años. En 1942-1943 pensaba que podía decir mismo, el mitema “sol” no tiene sentido. Según’ los
-en aquella época con razón- que “la lengua es el mitos que elegimos para considerar, puede cubrir los
único sistema compuesto de elementos que son al mis- contenidos ideales más diversos. En verdad, nadie, al
mo tiempo significantes y vacíos de significación” (p, ver aparecer al sol en un mito, podrá prejuzgar de su
78). Desde entonces ha habido una revolución en bio. individualidad, su naturaleza y sus funciones. Sólo de
logia con el descubrimiento del código genético, revo las relaciones de correlación y de oposición que man-
lución cuyas consecuencias teóricas no podían dejar de tiene, en el seno del mito, con otros mitemas, se puede
repercutir sobre el conjunto de las ciencias humanas desprender una significación. Esta no pertenece, pro-
Jakobson lo comprendió inmediatamente; fue uno de piamente hablando, a ningún mitema; resulta de S U
los primeros en reconocer y en aclarar “el extraordi, combinación.
8 nario grado de analogía entre el sistema de información Conocemos los riesgos que se corren cuando se quiere
esbozar correspondencias de orden formal entre las en-
tidades lingüísticas y las que el análisis de los mitos cree
traer a la luz. Estas últimas proceden sin duda de la
lengua, pero, en el seno de la lengua constituyen un
orden aparte en razón de los principios que las rigen. Si
de hipótesis se trata, se engañaría gravemente el que
creyera que para nosotros el mitema es del orden de la
palabra o de la frase: entidades de las que se puede
definir el o los sentidos, aun cuando fuera de manera
ideal (porque incluso el sentido de una palabra varia en
función del contexto), y colocar ese sentido en un dic-
cionario. Las unidades elementales del discurso mítico
consisten, es verdad, en palabras y frases, pero que en
este uso particular y sin querer llevar muy lejos la
analogía, serían más bien del orden del fonema: uni-
dades desprovistas de significación propia, pero que
permiten producir significaciones en un sistema en el miento. En lugar de percibir una contradicción entre
que se oponen entre ellas, y por el hecho mismo de esta los significantes respectivos, confiero inconsciente-
oposición. mente a los significados naturalezas diferentes. Jour pre-
En el mejor de los casos, los enunciados míticos no senta un aspecto durativo, congruente con un vocalis-
reproducirían, pues, la estructura de la lengua sino al mo grave nuit un aspecto perfectivo, congruente con un
precio de un desplazamiento: sus elementos de base vocalismo agudo; lo cual, a su manera, hace una mito-
funcionan como los de la lengua, pero su naturaleza es logía.
más compleja desde el principio. Debido a esta comple- En los dos polos de la lengua encontramos este vacío
jidad, el discurso mítico despega, si se puede decir así, del que habla Jakobson, y que llama a un contenido
del uso corriente de la lengua, de modo que no se puede para llenarlo. Sin embargo, de un polo a otro, las
poner exactamente en paralelo los resultados últimos relaciones respectivamente presente y ausente se invier-
sino que aquí y allá, las unidades de rango diferente ten. En el nivel más bajo de la lengua, la relación de
producen combinándose. A diferencia de un enunciado contigüidad está dada, la de semejanza se halla ausente.
lingüístico que ordena, interroga o informa, y que En cambio, en este otro nivel que podría llamarse hipe-
todos los miembros de una misma cultura o subcultura restático (porque en él se manifiestan propiedades de
pueden comprender por poco que dispongan del con- un nuevo orden) donde la mitología pliega la lengua a
texto, el mito no ofrece nunca a quienes lo escuchan su uso, es la relación de semejanza la que está presente
una significación determinada. Un mito propone un -a la inversa de sus palabras, los mitos de pueblos
tramado, sólo definible por sus reglas de construcción. diferentes se asemejan-, pero la relación de contigüi-
Para los participantes en la cultura a la que pertenece el dad se esquiva, pues, como se ha visto, ningún lazo
mito, este tramado confiere un sentido, no al mismo necesario existe entre el mito, como forma de significa.
mito, sino a todo los demás: es decir, a las imágenes del ción, y los significados concretos a los cuales puede
mundo, de la sociedad y de su historia, de las cuales los venir a aplicarse.
miembros del grupo tienen más o menos clara concien- Queda el hecho de que en un caso como en otro el
cia, así como interrogaciones que les lanzan esos diver- complemento no es ni predeterminado ni impuesto.
sos objetos. En general, estos datos dispersos fracasaron Más abajo, allí donde la lengua se halla en contacto
en reunirse y con mayor frecuencia chocan entre ellos. directo con leyes neuropsicológicas que actualizan las
La matriz de inteligibilidad aportada por el mito per- propiedades de mapas cerebrales entre los cuales exis-
mite articularlos en un todo coherente. Dicho sea de ten homologías, el simbolismo fonético encuentra có-
paso, se ve que este papel atribuido al mito coincide mo expresarse. Más arriba en esa zona en que la lengua
aquí con el que Baudelaire podía atribuir a la música. trascendida por el mito se engrana en realidades exter-
¿No encontramos aquí también -aunque en el otro nas, se vería aparecer un simbolismo semántico que
extremo de la escala- un fenómeno análogo a ese toma el lugar de lo otro. Pero, por alejados que estén en
“simbolismo fonético” al que Jakobson da importan- los dos extremos de la gama en la cual se escalonan las
te lugar en la sexta lección? Aun si procede “de las leyes funciones lingüísticas, estos dos simbolismos, uno fo-
neuropsicológicas de la sinestesia” (p. 118) y, por lo nético, otro semántico, ofrecen una nítida simetría.
demás, en virtud de esas mismas leyes, ese simbolismo Responden a exigencias mentales del mismo tipo, ya
tampoco es necesariamente parecido para todos. La sea vueltas hacia el cuerpo, ya hacia la sociedad y el
poesía dispone de numerósos medios para superar la mundo.
divergencia entre el sonido y el sentido, que Mallarmé Ante estas extensiones posibles de su pensamiento
deploraba, en las palabras francesas jour y nuit. Pero, si teórico, que Jakobson tal vez recusaría, se mide, en
se me permite traer aquí un testimonio personal, con- cualquier caso, la amplitud del dominio que ha abierto
fieso que nunca he percibido esta divergencia como tal: a la investigación, y la fecundidad de los principios
y ella sólo me hace concebir esos periódos de dos mane- sobre los cuales, gracias a él, ésta puede guiarse. Aun-
ras. Para mí el día es algo que dura, la noche algo que se que viejas, estas lecciones no ilustran un estado de la
produce o que sobreviene, como en la locución “la ciencia en un momento del pasado. Hoy como ayer,
noche cae”. Uno denota un estado, la otra un aconteci- hacen revivir una gran aventura del pensamiento.