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21 de julio del 2012/NOTICIAS

NEUROCIENCIAS Y EDUCACIÓN

Cómo piensa el nativo digital

Tiene menos de 20 años y no concibe el mundo sin Internet. Mientras su cerebro es moldeado por bits, crece

digital Tiene menos de 20 años y no concibe el mundo sin Internet. Mientras su cerebro

¿Alguien recuerda cuando comunicarse con otra persona incluía dos alternativas posibles: ir a tocar el timbre de la puerta o llamar por teléfono? ¿Y cuando a la 1 de la madrugada, con suerte, los canales de televisión dejaban de transmitir? O cuando se lanzaba el primer teléfono celular, el Dyna TAC8000X, que pesaba 790 gramos y costaba 3.995 dólares? No fue hace tanto, apenas 29 años. Los chicos que hoy tienen menos de 20, los nativos digitales (que nacieron en la era de la explosión de los dispositivos tecnológicos de punta), no saben lo que es vivir sin computadoras, noticias de TV transmitidas en vivo las 24 horas, internet y teléfonos celulares cada vez más inteligentes y omnipresentes, que ofrecen de todo (música, videos, mensajería de texto instantánea, cámaras, y cada vez menos con- versaciones de voz).

Si en el 2005 pasaban un promedio de 7,39 minutos conectados a algún dispositivo digital, en el 2008 ese tiempo había aumentado a 8,30 horas, y sigue en subida, al ritmo de las novedades que la tecnología pone cada vez más a su alcance. Un 2 1% de los chicos pueden llegar a estar haciendo más de cuatro cosas a la vez, ya sea chateando, leyendo emails, viendo videos y bajando música, o varias otras combinaciones posibles. Nada de esto, nada de esta inmersión casi constante en el mundo cibernético, es gratuita. Todo, para todos, está cambiando radicalmente y a una velocidad nunca antes vista en la evolución humana.

“La actual explosión de tecnología digital no solo modifica la manera en que vivimos y nos comunicamos, sino que está alterando rápida profundamente nuestros cerebros. La exposición diaria a computadoras, teléfonos inteligentes, videogames, buscadores de internet, estimula la alteración de las células cerebrales y la liberación de los neurotransmisores, fortaleciendo gradualmente nuevas vías neurales mientras debilitan las más antiguas. Nuestros cerebros están evolucionando ahora mismo y a una velocidad nunca antes vista”, dicen Gary Small y Gigi Vorgan en el libro “iBrain: sobrevivir a la alteración tecnológica de la mente moderna”.

Investigaciones hechas en la UCLA muestran que el entrenamiento digital, inclusive entre los inmigrantes digitales (aquellos que entraron a la tecnología siendo ya gente grande, con el cerebro formado y estabilizado, al menos en términos neurológicos), es implacable. Luego de cinco días de navegar Internet a ritmo sostenido, se activa un circuito neural en la parte frontal del cerebro, incluso entre las personas que nunca antes tuvieron contacto con internet.

Cinco horas de navegación web, y los puros de todo contacto cibernético ya tienen un cerebro recableado. ¿Qué pasa cuando pasamos más tiempo navegando el cibermundo? ¿Qué sucede con el cerebro de la gente muy joven, cuyas dendritas (las terminaciones de las neuronas, las que reciben los estímulos nerviosos) son más maleables y plásticas? ¿Qué esperar cuando pasan ochos horas o más con sus juguetes y dispositivos de alta tecnología? Y entonces, ¿cómo hacer para que lo que un maestro, un docente, un profesor pueda contarles les resulte novedoso, interesante y lo suficientemente apasionante?

PROCESO DE IDEAS . Para pensar, sentir, movernos, nuestras neuronas o células cerebrales necesitan comunicarse

PROCESO DE IDEAS. Para pensar, sentir, movernos, nuestras neuronas o células cerebrales necesitan comunicarse unas con otras. A medida que maduran, brotan muchas dendritas que reciben las señales emitidas por largos cables o axones de las células cerebrales vecinas. La cantidad de conexiones celulares o sinapsis alcanza su pico cuando las personas son muy chicas. A los dos años, la concentración se maximiza en la corteza frontal, cuando el peso del cerebro del chiquito es casi igual al del adulto. Pero como hay tantas conexiones neurales potenciales, el cerebro evolucionó para protegerse de un exceso de cableado desarrollando electricidad y dejando solo un subconjunto de información. Nuestro cerebro no puede funcionar bien con demasiada información y necesita cortar las conexiones que no usa.

“Ya luego del primer año de vida se produce una poda neuronal explica el argentino Roberto Rosler, especia- lista en neurociencia y aprendizaje-. Luego de eso hay varias más, que siguen hasta los 20 años en la mujer y hasta los 25 en el hombre, más o me- nos. Los sistemas digitales favorecen ciertas podas mientras que fortalecen otras conexiones. Un estudio científico muestra cómo con 20 horas de juego en una PlayStation ya se modifican las conexiones de la corteza visual.”

Otra investigación hecha en la Universidad de Stanford halló que por cada hora que pasamos delante de una computadora, el tiempo de interacción cara a cara con otras personas, cae 30 minutos. “Al debilitarse los circuitos neurales del cerebro que controlan el contacto humano, nuestras interacciones sociales se hacen cada vez más torpes, se vuelven en cierto sentido ni cómodas, y tendemos a malinterpretar e incluso evitar los mensajes no verbales”, argumenta Small.

Tras 5 días de usar internet se activa un nuevo circuito la parte frontal del cerebro, incluso en quienes nunca an navegaron a web

Es decir que la tecnología fortalece (e incluso crea) ciertos patrones o caminos neuronales y mentales, mientras que debilita y borra otros. Las consecuencias a la hora de aprender y estudiar son casi inmediatas.

MENTES CAMBIANTES. La generación más joven de nativos digitales crece

La generación más joven de nativos digitales crece Estados Unidos. Así es como los chicos responden

Estados Unidos.

Así es como los chicos responden más rápido, pero codifican la información de una manera diferente a la de las mentes “más antiguas”. Los nativos digitales tienden a tener períodos de atención más cortos, porque la revolución high tech nos lleva a estar en un estado de atención parcial continua, algo que Linda Stone (una ex Apple que se convirtió en gurú en lo que a materia de tecnología y mente se trata) denomina como “un estado de permanecer ocupado en todo, sin nunca estar verdaderamente focalizado en nada”.

En realidad, esto no es sinónimo de ser multitasking, porque en modo multitarea, la persona tiene un propósito para cada labor, mientras trata de mejorar su eficiencia y su productividad. En el multitasking tecnológico, todo está controlado con la atención periférica y nada se lleva la concentración profunda y total.

Los cerebros digitales

trabajan en modo

multitarea con

facilidad; los estímulos

visuales y auditivos los

gratifican

instantáneamente

visuales y auditivos los gratifican instantáneamente HERRAMIENTA. Los expertos coinciden en que la

HERRAMIENTA. Los

expertos coinciden en que

la tecnología debe ser

usada para atraer a los

estudiantes de toda edad

Cuando se está prestando una atención parcial continua, la gente coloca a su cerebro en un estado de estrés. Ya no hay tiempo para reflexionar, contemplar o tomar decisiones meditadas. En lugar de eso, puede tener un sentido como de crisis constante, una alerta que salta y enrojece apenas aparece un nuevo contacto en el chat, o una noticia urgente y excitante en una red social. Una vez que las personas se acostumbran a este estado, dice Stone, tienden a entrar en una conectividad perpetua que se vuelve irresistible.

En algún momento, esto se corta. Muchas personas que pasan larguísimas horas en Internet reconocen en estudios científicos que, luego de mucho rato, empiezan a cometer errores, a sentirse fatigadas e irritables, distraídas, como si estuvieran inmersos en una niebla digital. Es lo que desde hace un par de años se llama “tecno-brain-burn-out”, algo así como cerebro quemado por la tecnología. “Si este estado, que amenaza en convertirse en epidemia, se prolonga por mucho tiempo, puede modificar la estructura profunda del cerebro”, advierte Small.

¿Qué otras cosas pierde el cerebro del nativo digital? “La atención prolongada, sobre todo cuando hay que aplicarla para resolver un problema; la interacción personal en cuanto a comunicación oral, el intercambio simbólico, porque el otro desaparece como ente físico, todo lo que sea analógico, como la lectura”, resume Rosler. “Es interesante ver cómo la manera de leer es diferente:

cuando los chicos leen lo hacen escaneando las hojas, lo que está arriba y luego lo que está en el borde izquierdo”, ejemplifica.

La atención del nativo digital

está encendida en los

primeros 10/15 minutos del

principio de la clase y en los

10/15 minutos del final.

principio de la clase y en los 10/15 minutos del final . SOCIABILIDAD Sí a los

SOCIABILIDAD

Sí a los adolescentes se los

deja sin computadoras, se

sienten aislados

¿QUÉ HACEMOS CON LA EDUCACIÓN? La educación, a primera vista, muestra entonces que a un nativo digital hay que presentarle lo que se le quiere enseñar rápidamente, no alargar los tiempos, y darle un respiro entre uno y otro tema. Esta joven generación high tech suele creer que la TV convencional es muy lenta, hasta aburrida, como para mirarla en exclusiva. Un tercio de los jóvenes usan otro medio (Internet, sobre todo) mientras ven la tele. Cada vez es más común que los estudiantes secundarios estén bajando música y chateando con sus amigos mientras hacen la tarea escolar.

¿Por qué pasar tiempo frente a una sucesión estática de palabras cuan- do pueden entretenerse e informar- se a través de una veloz sucesión de imágenes y sonidos disponibles ahí nomás, en la computadora o en el

smartphone?

Algunos preadolescentes se sienten aislados, fuera de su entorno social, cuando entran a una biblioteca o tienen que estar en su habitación resol- viendo una tarea escolar: necesitan estar conectados con sus pares a través de los aparatos tecnológicos. Muchos estudiantes sienten que las clases en el aula con su consabido sistema de toma de apuntes es aburrido. Muchas adolescentes ya ni piensan en escribir un diario personal (a mano, ¡qué idea vintage!), mientras no tienen problema en compartir sus más íntimos pensamientos con amigos (y muchas veces, decenas de extraños) en websites y blogs.

Cuando los chicos están con la Play se sienten en el siglo XXI, pero si me ven

a mí con la tiza esperándolos para entrar en clase, sienten que retroceden al

siglo XVIII,’, bromea Rosler, experto docente universitario. Juan Carlos Rabat, Rector de la Universidad Siglo 21, señala: “La atención del nativo digital está

encendida en los primeros 10 a 15 minutos del principio de la clase y en los 10

a 15 minutos del final. En el medio hay una enorme dispersión de la atención.

Por eso, por ejemplo, es preciso apelar a la dinámica de grupo, a las películas

como método pedagógico, porque la atención se disipa. Aunque claro, para los docentes que no somos nativos digitales corremos de esta posición de informadores absolutos resulta difícil”.

Y concluye: “En 20 años cambió lo que no había cambiado en dos mil años. Los alumnos ya no están dispuestos a ser discípulos, como antes y no podemos llorar sobre la leche derramada de que los alumnos no sean lo que nosotros queremos que sean. Los alumnos cambiaron para siempre, aunque eso lastime el baluarte narcicista de los docentes”.

“No tenemos que ser todos tecnozombies -dice Small-, y tampoco tenemos por qué tirar nuestras computadoras y volver a la escritura manual. En vez de eso, deberíamos ayudar a nuestro cerebro a adaptarse y tener éxito en este ambiente tecnológico cada vez más acelerado.”

ANDREA GENTIL

agentil@perfll.com

ADULTOS

EN CRECIMIENTO

Un estudio encargado por la empresa Microsoft muestra que los grupos de personas más jóvenes suelen usar más computadoras que los grupos de más edad: el 80% de quienes están en la franja de los 20 años la utilizaban en el 2008, contra menos del 30% entre quienes superan los 75 años. Pero los adultos mayores están alcanzando a los más chicos: las proyecciones del estudio indican que dentro de tan solo seis años, el doble de personas de entre 6Oy 72 años estarán usándolas. Un estudio hecho por la Secretaria de Investigación de la Universidad Siglo 21 muestra que aunque el 40,2% de las personas de entre 51 y 60 años dice sentir que tiene que estar muy concentrado para no equivocar- se cuando usa la computadora, la atracción es muy fuerte.

“Computación básica para adictos” del periodista argentino Claudio Veloso se encuentra actualmente en el tercer puesto de 1 libros más vendidos en castellar sobre computación. Desde su lanzamiento en el 2010 se encuentra entre los primeros puestos del ráking, y va por su según edición después de haber superado los 10 mi ejemplares de venta.

los primeros puestos del ráking, y va por su según edición después de haber superado los

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RECURSOS - EN ELAULA

Se dice que la educación está decadente, pero la realidad es que los alumnos sienten diferente, piensan diferente y se conectan diferente”, opina Juan Carlos Rabat, Rector de la Universidad Siglo 21, que reúne a más de 35.000 alumnos que estudian bajo formato digital. ¿Qué tener en cuenta frente a un nativo digital?

“Las diapositivas en Power Point no están hechas para ser leídas, deben poder relacionarse con el mensaje a través de metáforas, de imágenes; los chicos, ahora, son muy visuales, muy buenos para decodificar, no les demos un Power Point como si fuera un Word, porque si no es como si estuviéramos en un auditorio griego dando clases con una herramienta tecnológica que no estamos usando bien”, agrega Rabat. “El nativo digital disfruta cuando la clase tiene un componente lúdico, por eso cuando en esta universidad buscamos docentes ya no apuntamos a la seriedad, sino a la solidez didáctica”, enfatiza. Una buena clase, dice Rabat, debería tener un principio, espacios lúdicos de participación, grupos sociales, un cierre. “Así puedo tenerlos dos horas interesados aunque su cerebro esté moldeado para atender menos tiempo, porque lo que está en discusión es la forma de relacionarse con el alumno, hay que reinventarla”.

menos tiempo, porque lo que está en discusión es la forma de relacionarse con el alumno,

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