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De la Biblia a la vida

Para proclamar y vivir mejor la Palabra

P. Toribio Tapia Bahena


Diócesis de cd. Lázaro Cárdenas
tapiato@hotmail.com

Domingo 5 de octubre de 2008


Un Señor tenía un campo...
Mateo 21,33-43

1. Lectura
Para ubicar mejor nuestro evangelio
preguntémonos: Si el texto de este domingo
inicia diciendo “escuchen otra parábola” ¿qué
versículos debemos tener en cuenta para
comprender mejor el pasaje de los viñadores
homicidas? ¿En qué lugar está ubicado Jesús?
(lee Mt 21,23)
Señala las tres cosas que hizo el
propietario con su viña ¿A quién se la
arrendó? ¿En qué tiempo envía a sus
servidores y para qué? ¿qué hicieron los
labradores con los primeros y segundos
siervos que envió el dueño de la viña? ¿qué
pensaba el propietario de la viña cuando envió
a su hijo? ¿qué pensaron, por el contrario, los
labradores? ¿por qué y para qué quieren matar
los labradores al hijo del propietario? ¿en qué
lugar matan al hijo heredero?
Para comprender a quiénes se está
dirigiendo Jesús lee los vv. 23.45 ¿qué
pregunta les hace Jesús (v. 41)? ¿qué
responden? De acuerdo a los vv. 43-44 ¿cuál es la sentencia de Jesús? ¿Por qué no se
animan a detener a Jesús los sumos sacerdotes y los fariseos?
Por último, leamos al profeta Isaías (5,1-7) ¿qué esperaba el propietario de sus
plantas? (vv. 2.4) ¿Qué hará con la viña? (vv. 5-6) ¿Quiénes son la viña? (v. 7) ¿Qué se
esperaba de Israel y los hombres de Judá (v. 7)?
__________________

Para comprender mejor este pasaje tengamos en cuenta en primer lugar que debido a
la importancia que tenía el vino, la uva y la vid, en la vida del pueblo de Israel eran
imágenes muy usadas el lenguaje religioso para referirse al pueblo. Así, por ejemplo,
Israel es una vid que Yahvé trasplantó de Egipto a Canaán y que extiende sus sarmientos
en todas direcciones (Sal 80,9-12); es una viña plantada y cuidada por el mismo Yahvé
(Is 5,1-4). Además, como ya lo pudimos constatar, es posible que la parábola de los
viñadores homicidas que presenta Mateo tenga detrás un canto popular que registra
Isaías 5. El evangelista presenta una imagen que, con mucha seguridad, quienes lo
escuchaban inmediatamente la identificaban con el pueblo de Israel.

1
En segundo lugar, hay que tomar en cuenta que Mateo se refiere a un doble
problema: por una parte, la de quienes cuidan la viña; por otra, la de los miembros de la
comunidad (vv. 41 y 43 respectivamente)1. Los labradores, que en el texto representan a
los dirigentes judíos, se han adueñado de los frutos (de los resultados) y pretenden
quedarse con la viña; para eso matan al heredero. El afán de apoderamiento de los
dirigentes está suficientemente claro2. El pueblo no ha dado los frutos requeridos a su
tiempo.
En tercer lugar, se enfatiza la culpabilidad de los cuidadores de la viña al señalar que
vieron al heredero y se confabularon entre ellos... No hubo confusión ni error; había
culpabilidad. Aquellos viñadores mataron al hijo del dueño no sólo sabiendo quién era
sino con la clara finalidad de apoderarse de lo que le correspondía como heredero y
sacándolo de la viña (¿para evitar evidencias?)3. Para terminar, Mateo es el único que
presenta en boca de los interlocutores de Jesús lo que el dueño de la viña hará con
aquellos labradores: “a esos miserables les dará una muerte miserable y arrendará la
viña a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo” (v. 41).
Por último, Mateo después de decir como Marcos (12,9) y Lucas (20,16) que se dará
la viña a otros trabajadores, insiste en que el cambio es para que paguen los frutos a
tiempo (Mt 21, 41); y vuelve a decir en v. 43: “se les quitará el Reino de Dios para
dárselo a un pueblo que rinda sus frutos”. De este modo deja claro que no es suficiente
con producir frutos, hay que hacerlo a tiempo.

2. Meditación
La semana pasada el evangelio introducía, con la parábola de los dos hijos, la
respuesta sobre quién realmente es bueno y hace la voluntad del Padre; contraponía la
actitud de quienes pensaban que a fuerza de aparentar eran buenos (sumos sacerdotes y
ancianos) con la de los publicanos y prostitutas que realmente se habían arrepentido y
creído (Mt 21,28-32).
En esta ocasión a través de la parábola de los labradores (o viñadores) homicidas el
evangelio remarca, en continuidad con el tema del domingo pasado, lo siguiente:
Los dirigentes no son dueños de la comunidad. El problema fundamental que aborda
el evangelio es precisamente el apoderamiento de la viña y de sus frutos por parte de los
labradores. Con mucha seguridad quiere remarcar que nadie, absolutamente nadie, es
dueño de la comunidad. Cuando quien debería ser servidor y responsable de una
comunidad se siente su dueño y señor es capaz de todo, hasta de apropiarse de lo que
hacen los demás, de los frutos ajenos. La comunidad no es algo para beneficio personal.
Más aún, la incapacidad e indisposición de un dirigente para hacer la voluntad Dios
hace que no se merezca esa responsabilidad. No es posible decir que se sirve a nombre
de Dios y contradecirlo en el comportamiento con la gente que le ha sido confiada.
Además, el evangelio remarca siguiendo la parábola de los dos hijos, que la
producción de frutos es la condición indispensable para ser la verdadera viña del Señor.
Todos los seres humanos, sin excepción, deseamos ser considerados como buenos y, por
desgracia, desgastamos gran parte de nuestra vida y energías por aparentar. Sin
1
En el fondo de las dos actitudes que refiere el evangelio está la parábola de los dos hijos (Mt 21,28-
32) en la que el tema fundamental es quien realmente hace la voluntad de Dios, es decir, quién es
realmente bueno.
2
Por eso Mateo ha ubicado la proclamación de la parábola en el área del Templo; recordemos que el
Templo era el espacio que representaba el centro de la vida religiosa del pueblo de Israel; más aún, era el
lugar que indicaba que Israel era el pueblo elegido.
3
Mateo, como Lucas (20,15) señalan que lo sacaron de la viña y lo mataron, quizás para reflejar la
saña y premeditación de los viñadores. Esta indicación podría también estarse refiriendo a la muerte de
Jesús fuera de Jerusalén.

2
embargo, las apariencias pronto se descubren, resquebrajan a la comunidad y nos hacen
vivir en una permanente tensión inútil. Por eso, el evangelio termina con una fuerte
invitación a la autenticidad e insiste en que si no damos frutos no somos la comunidad
del Señor. Pero estos frutos no sólo deben ser buenos sino también deben ser producidos
y entregados a tiempo. De este modo, a la producción de obras buenas se le agrega la
oportunidad, el tiempo adecuado. En el lenguaje bíblico dar fruto a tiempo tiene
relación también con ofrecer el tipo de frutos que se están necesitando; la oportunidad
se refiere al tiempo y a la realidad.
En resumen, la parábola es una insistente llamada de atención a los que tenemos el
servicio de dirigir, coordinar y animar a una comunidad. No somos sus sueños. Además,
es una invitación a que retomemos conciencia de que somos la comunidad de
seguidores de Jesús en la medida que producimos los frutos correspondientes y los
ofrecemos a su debido tiempo.
Expresemos con nuestras propias palabras ¿qué nos dice este pasaje del
evangelio? ¿En qué nos hace reflexionar?

3. Oración
Hagamos una oración de acuerdo a lo leído y meditado.

4. Contemplación – acción
¿Cómo nos comportamos con las comunidades a las que servimos? ¿cómo sus
dueños o como sus servidores? ¿Hemos tenido comportamientos de apoderamiento de la
comunidad? ¿nos orientamos por intereses o por la voluntad del Señor de la comunidad
(Dios)?
Recordemos algunos compromisos que tenemos como comunidad eclesial ¿qué tipo
de frutos hemos conseguido? ¿han sido oportunos? ¿son los que realmente está pidiendo
la realidad en la que vivimos? ¿Hemos caído en el juego de aparentar que somos una
comunidad de gente buena sin querer realmente vivir haciendo el bien?