LOS 40 VIRREYES DEL PERÚ Los virreyes del Perú desde 1544 hasta 1824; esta es la lista de los

cuarenta virreyes del Perú durante la etapa colonial. Los gobiernos más importantes los resaltamos para que puedas repasar los hechos principales. Virreyes que gobernaron el Perú 1.- Blasco Núñez Vela Hijo de don Luis Núñez Vela y doña Isabel de Villalba. Fue Caballero de la Orden de Santiago en 1533 y Corregidor de Málaga y Cuenca. Designado virrey en 1543 marchó al Perú. Su función era hacer cumplir las Leyes Nuevas que pretendían poner fin a los abusos cometidos con los indígenas por parte de los encomenderos. Era violento e intolerante. Depuesto de su cargo por Gonzalo Pizarro en septiembre de 1544 y enviado de vuelta a España, desembarcó en Tumbes y juntó un ejército con el que se dirigió al sur. En la batalla de Añaquito, cerca a la ciudad de Quito fue derrotado y decapitado por los pizarristas el 18 de enero de 1546. El vivo deseo que siempre alimentaron los monarcas españoles de procurar el mayor bien y felicidad de los indígenas de sus dominios de América inspiró al emperador Carlos V las famosas ordenanzas que sancionó en Madrid: el 20 de noviembre de 1542. Para ponerlas en vigor, matar el espíritu de insubordinación que mostraban los conquistadores y extirpar el germen del feudalismo que pretendían trasplantar a América, juzgó conveniente enviar a la Nueva España y el Perú, funcionarios altamente caracterizados, que, con el título de virreyes, desplegando un gran boato y provistos de extensas facultades, fuesen verdaderos representantes del poder real y de la persona misma del soberano acompañándolos de una Audiencia compuesta de cuatro Oidores con alta jurisdicción así en lo civil como

en lo criminal. Fijose para el Perú en Blasco Núñez Vela: "la elección, dice Prescott, no acredita el discernimiento del monarca". 1.1.- Primer virrey del Perú Blasco Núñez era natural de Ávila y hombre a la sazón avanzado en años, aunque todavía gallardo y robusto, honrado, valiente, enérgico, leal y devotísimo al emperador, a cuya servidumbre había pertenecido y que mucho le estimaba y favorecía. Era terco, arrebatado, de cortos alcances, y, por tanto, muy desconfiado, duro como el clima y áspero como la tierra en que había nacido. De antigua y nobilísima familia, era caballero de la Orden de Santiago y había ejercido los cargos de Corregidor de Málaga y Cuenca, Veedor de las Guardias de Castilla y General de Galeras. Estaba casado con doña Brianda de Acuña, con la cual tenía tres hijos, a quienes se mencionará más adelante. En abril de 1543 se le confió el título de Virrey, Gobernador y Capitán General de los reinos del Perú, Tierra Firme y Chile y presidente de la Real Audiencia, con las atribuciones y preeminencias de la de Valladolid, debía establecerse en los Reyes, señalándosele por salario. 1.2.- Hacia el Virreinato del Perú Partió para su destino de Sanlúcar de Barrameda, con gran aparato y grandeza. El 3 de noviembre del mismo año en una armada, cuyo mando se le confió, acompañado de los oidores de la nueva Audiencia, y otros varios ilustres caballeros. Las últimas instrucciones que recibió del Emperador fueron, "que procurase mostrarse severo castigador de pecados, para que nadie presumiese de no hacerlo, que los disimulaba y sufría." No sospechaba S M. cuan caro había de costar a su fiel servidor el cumplimiento de este mandato! Llegó a Nombre de Dios el 10 de enero de 1544, y pasó de allí a Panamá dando continuas pruebas de su carácter violento y replicando a las observaciones de los Oidores, que le aconsejaban más prudencia y mesura en sus procedimientos. "que había de ejecutar las ordenanzas

como en ellas se contenía sin esperar para ello términos algunos ni dilaciones." 1.3.- Llegada al Perú Dejando a la Audiencia en Panamá, se embarcó para el Perú y llegó a Tumbes el 14 de marzo. De Tumbes pasó a Piura. De allí a Trujillo, en donde se le recibió solemnemente. De Trujillo se dirigió a La Barranca, donde pudo leer en la pared de la estancia en que comía esta advertencia de su futura suerte: "a quien me viniere a quitar mi hacienda, quitarle la vida"; y finalmente e llegó a Lima el 17 de mayo de 1544. En la que fue recibido con una pompa y un esplendor verdaderamente regios. Pero Blasco Núñez continuaba en Lima las generalidades y violencias de que había venido dando muestras en el tránsito, con lo que crecía su impopularidad la conciencia que de ello tenía, aumentaba su desconfianza y ésta exasperaba mas su ánimo recelando aún de su predecesor Vaca de Castro, le aprisionaba en su mismo palacio, poniéndole después abordo de un buque: suponiéndole autor del pasquín antes citado pretendía ahorcar en su propia casa a Antonio del Solar, encomendero de Barranca, por último, en un arrebato de cólera mataba a puñaladas, con su propia mano y en su propia estancia. Al factor Illán Suárez de Carbajal, sospechándole cómplice en la fuga de su hermano Benito y otros caballeros que el temor de sus violencias obligaba a dejar Lima y refugiarse en el campo de Gonzalo Pizarro, que so pretexto de reclamar de las ordenanzas, que herían sus intereses y los de los otros conquistadores se dirigían en son de guerra sobre la capital, disculpando sus bélicos aprestos con el carácter duro y violento del virrey. 1.4.- Destitución El bárbaro asesinato de Juan Suárez, ocurrido en la noche del 13 de septiembre, colmó las medidas del sufrimiento de la Audiencia, que

creyendo hallar apoyo en Gonzalo, que se aproximaba, resolvió deponer a Blasco y despacharle a España. Al efecto, formando tribunal en el atrio de la catedral el 18 de ese mes, pronunció su destitución y ordenó su prisión con asentimiento general del vecindario. El día 20 fue embarcado el virrey por el portezuelo de Maranga y conducido a la isla de San Lorenzo para ser entregado al oidor Álvarez, bajo cuya custodia zarpó el 24 con rumbo a Panamá. Mas apenas salidos del puerto, se presentó éste a aquel declarándole que estaba libre y poniéndose con el navío a su obediencia. 1.4.-Batalla de Añaquito Blasco Núñez Vela, primer virrey de Perú El virrey le ordenó dirigirse a Tumbes, donde desembarcó a mediados de octubre. Ahí comenzó a allegar gente para combatir la rebelión y restablecer su autoridad. Entretanto, Gonzalo Pizarro realizaba su pomposa entrada a Lima el 28 de octubre, al frente de mil 200 excelentes soldados provistos de numerosa artillería y desplegando el pendón real de Castilla, porque, como observa Prescott "en estas guerras todos realistas o rebeldes, cuidaban de combatir bajo tal enseña." Siguió una larga campaña, cuyas variadas y extrañas peripecias no entra en nuestros límites referir y qué terminó el 18 de enero de 1546 por la batalla de Añaquito que se dio entre las fuerzas que obedecían al Virrey y a Benalcazar. y las que comandaba Gonzalo Pizarro. Combatió en ella Blasco Núñez desesperadamente lanza en mano haciendo prodigios de valor y de fuerza no obstante sus muchos años, hasta que al fin, rota la lanza, cayó a un golpe de maza que le descargó Hernando de Torres, vecino de Arequipa. 1.5.- Muerte de Blasco Benito Suárez de Carbajal, hermano del factor Illan, le halló moribundo tendido en el campo y auxiliándole el clérigo Francisco Herrera y después de prodigarle los más groseros insultos, ordenó a

un negro su esclavo que le cortase la cabeza: el viejo Virrey soportó aquellos y recibió esta con dignidad y entereza. La cabeza cortada fue arrastrada por el suelo hasta Quito en donde se le puso en la picota de sus blancas barbas hizo Juan de la Torre llamado el madrileño para distinguirlo de su homónimo el de los trece de la fama, espejo este de caballeros. Como aquel dechado de felones, un penacho que colocó en su gorra y lució como empresa en las calles de Quito y de Lima: y su cuerpo desnudo, fue recogido del campo de batalla por Vasco Suárez que le enterró allí mismo, y al que reunió el capitán Juan de Olea la cabeza, que retiró de la picota. Sobre el lugar de su sepultura se elevó después una capilla llamada por unos Real y por otros de la Veracruz. 2.- Antonio de Mendoza Don Antonio de Mendoza y Pacheco, (Mondéjar, entre 1490-1493 - Lima (1552). Caballero de Santiago, Comendador de Socuéllamos, 1º Virrey de la Nueva España, 2º del Perú. Sus orígenes.- Don Antonio de Mendoza, fue hijo de Don Íñigo López de Mendoza y Quiñones, segundo Conde de Tendilla y primer Marqués de Mondéjar (a la vez nieto de Don Íñigo López de Mendoza, el gran poeta), y de su segunda esposa, Francisca Pacheco Portocarrero (hija de Don Juan Pacheco, Primer Conde de Escalona). Nunca fue Conde de Tendilla, como muchas informaciones, biografías y publicaciones erróneamente le adjudican, ya que el título y mayorazgo recayó en su hermano mayor Luis Hurtado de Mendoza . El único título perpetuo que tuvo a su merced fue el de Comendador de Socuéllamos. Se casó con Catalina de Vargas, hija de Francisco de Vargas, Contador Mayor de los Reyes Católicos, de la que tuvo tres hijos: don Íñigo, el primogénito, doña Francisca y don Francisco de Mendoza.

Su etapa española: La más desconocida Según alguna doctrina y opinión como la de Germán Vázquez, Antonio de Mendoza, y por extensión muchos de los políticos, estadistas y militares de la época, tuvieron que improvisar estrategias de organización y políticas en un mundo nuevo del que no tenían referencias ni modelos anteriores. Frente a esta idea, están los que creen que la conquista de América tiene bastantes paralelos con la de las islas Canarias, y la organización posterior con el reino de Granada como Miguel Molina Martínez y José Szmolka Clares, pero son pocos los que habían advertido que ambos protagonistas, los que fueron los primeros encargados del mando del reino de Granada - después de haber sido conquistado en 1492 por los Reyes Católicos - y del virreinato de Nueva España, eran padre e hijo con similares formas de pensar y de entender el gobierno. En el caso de D. Antonio de Mendoza, el desconocimiento de su formación anterior, había ocultado la realidad de que era un diplomático, militar y político con cuarenta años de experiencia, con fases de gobierno en la Capitanía General-Virreinato de Granada, en el que la convivencia con una población mayoritaria recientemente conquistada y convertida a una nueva religión y por supuesto hostil -los moriscos- tenían a los ojos de la Corte española de la época grandes paralelismos con los indios americanos. Razón del nombramiento de Antonio de Mendoza como primer Virrey Éste fue, sin duda, uno de los principales argumentos para el nombramiento de Antonio de Mendoza como primer Virrey americano – aunque también ayudó mucho que fuera Camarero Real en 1530 -, y su experiencia junto a los moriscos su ejemplo a la hora de afrontar el gobierno de la Nueva España- México, donde no pocas veces (en las ordenanzas, en el urbanismo, en la política económica, en los

descubrimientos, en sus relaciones con la Iglesia, etc.) aplicó comportamientos aprendidos y heredados en Granada. El nacimiento en Mondéjar (Guadalajara) El lugar del nacimiento de don Antonio de Mendoza es muy discutido, siendo el lugar tradicional Granada, donde su padre era Capitán General, pero Arthur Scott Aiton ofreció como alternativa Alcalá la Real (Jaén), y a éste siguieron muchos otros como Guillermo Tovar de Teresa. También se dice que fue Valladolid, porque su primera fundación en México fue esta ciudad, actualmente llamada Morelia. Francisco Javier Escudero Buendía aportó prueba documental del expediente de caballero de su nieto Francisco Fernández de Córdoba y Mendoza, en donde su genealogía no deja lugar a dudas, afirmando que su abuelo nació en Mondéjar (Guadalajara – España). El aprendizaje en el Virreinato granadino A pesar de ser de orígenes alcarreños, Antonio de Mendoza marchó al reino de Granada, donde su padre fue el primer Capitán General con funciones de Virrey, nombrado por los Reyes Católicos. Es en esta tierra donde los nobles y militares castellanos vivían encerrados en la Alhambra rodeados de una población cuya mayoría aplastante eran moriscos, cristianos nuevos recién convertidos, donde el futuro primer Virrey de Nueva España forjó su carácter tolerante y negociador, al estilo de su padre, don Íñigo López de Mendoza, Conde de Tendilla y posteriormente Marqués de Mondéjar (Guadalajara). Allí aprendió el oficio de Virrey sustituyendo a su progenitor, el de regidor de cabildo, el de tesorero de la Casa de la Moneda, y las dificultades de gobierno de una población étnica y confesionalmente distinta a la suya. Antonio de Mendoza “El morisco” La identificación con los moriscos entre los Mendoza fue tal, que en 1509 su padre tuvo que recordar que cuando saliera de viaje vistiera

a la castellana, señal de que lo hacía habitualmente con las vestiduras musulmanas, como nos indican Peggy K. Lyss y Emilio Meneses. Como veremos más tarde, ésta misma identificación la tuvo con la nueva tierra americana: “Da Priesa en que se venga luego tu hermano don Antonio, que me escrivió el marqués de Denia que lo enbiase, y di a Lázaro de Peralta lo que le haga de vestir y sea a la castellana, y véngase luego él y los Añascos con él. De paramentos para su cama no curas que acá se avrán” Antonio de Mendoza: ¿Comunero? El papel de don Antonio de Mendoza en la Guerra de las Comunidades es contradictorio, habiendo algún autor como Escudero Buendía que lo califica como “Realista y Comunero”, frente a otros que lo desmienten como J. Benedict Warren. Efectivamente, la correspondencia de su hermano D. Luis Hurtado de Mendoza, transcrita por Emilio Meneses prueba cómo una vez nombrado representante de Granada a las Cortes de Valladolid de 1518, se puso a favor del Doctor Zúmel y en contra del monarca, es decir, en la línea de los comuneros, y que por ello no le querían nombrar procurador de nuevo para las de 1520. “Que él estovo presto en Valladolid en faser lo que (debe) syn tener respeto a otra persona alguna y podría ser que se ofreciese cosa”. En el bando realista de Carlos I: El ejército de los 4000 moriscos [editar] Sin embargo dos años después, aparece en el bando realista en la Batalla de Huéscar, Baza y el perdón de Volteruela (actualmente llamada Puebla de don Fadrique) (1520), donde lidera un ejército de 4.000 moriscos, vestidos a su usanza, frente a cristianos viejos, incluso religiosos, a cuyos cabecillas castiga con dureza. Esta actitud mendocina recordará mucho a la Guerra del Mixtón, por muchos

motivos, porque en aquella ocasión también el ejército contaba con un numeroso contingente indígena, y además porque la respuesta frente a los sublevados fue similar. La muerte de Juan Garcés y el destierro en Socuéllamos Otro de los episodios desconocidos de la vida del futuro virrey fue la escaramuza que tuvo lugar en Almazán (Soria) donde era señor el Conde de Monteagudo, su cuñado. Éste se había marchado a Flandes, dejando en el cargo de alcaide de la fortaleza a Juan Garcés, vecino de Ágreda (Soria), quien parece ser que impidió a los Mendoza, Antonio y su hermano Bernardino de Mendoza, hacerse con el control de los destinos de la ciudad. La partida mendocina atacó el baluarte defensivo sin piedad, utilizando incluso fuego de alquitrán, apresando en su huida al desgraciado alcaide, torturándolo y ajusticiándolo después. Antonio de Mendoza fue condenado a un año de destierro por proceso ilegal, en el Convento de Uclés (Cuenca), ya que era Caballero de la Orden de Santiago, momento que aprovechó para ir a residir a Socuéllamos (Ciudad Real) y rehabilitar la Casa-Encomienda de dicha localidad manchega. Los años de esplendor de los Tendilla y Mondéjar. Antonio de Mendoza y su rama familiar pasaban por sus horas más bajas, y su futuro no era nada halagüeño. Antonio de Mendoza tenía en el año 1526 posiblemente treinta y cinco años, toda una vida para la época, y apenas había conseguido logros fuera de Granada y su entorno familiar: Nada hacía presagiar que él y todos sus hermanos pasarían de ser unos nobles y militares asentistas con intereses rurales en Andalucía, Extremadura y La Mancha. Sin embargo el destino les tenía guardada una grata sorpresa; el 10 de marzo de 1526 el rey decide casarse en Sevilla con la Infanta Dª Isabel de Portugal y realizar un viaje por toda Andalucía, para conocer sus posesiones más meridionales en alza por el comercio indiano. En

premio a la atención recibida por el nuevo Capitán General de Granada, D. Luis Hurtado de Mendoza, todos sus hermanos reciben grandes mercedes, el primero D. Antonio de Mendoza nombrado ese mismo año Embajador en Hungría, al año siguiente su hermano Diego Hurtado de Mendoza es nombrado Embajador en Venecia, Bernardino de Mendoza, Capitán de La Goleta en 1535, y definitivamente Luis Hurtado es intitulado Grande de España en 1530. Su carrera diplomática y Camarero del Rey Antes de partir hacia América, nuestro personaje realizó tantas misiones diplomáticas en tres etapas, que podemos considerar que éste era su oficio antes de aceptar el cargo de Virrey: Desde los años 1516 a 1517 en Flandes e Inglaterra, donde incluso pudo conocer a Enrique VIII, pasando por Hungría, Italia y Alemania (1526-1530), cuando participó en la Coronación imperial de Carlos V en Bolonia (Italia). También en el año 1528 fue nombrado Gobernador en la Provincia de León dentro de la Orden de Santiago, para apaciguar una sublevación de los moriscos de Hornachos (Badajoz). Primer Virrey de la Nueva España Fue Antonio de Mendoza el primer hombre que recibió el cargo de Virrey en un territorio americano, obteniendo el nombramiento de Virrey, gobernador, capitán general de la Nueva España y Presidente de la Real Audiencia de México, el 17 de abril de 1535. Durante su gobierno se continuaron los viajes de exploración, apoyó a Hernán Cortés en los viajes que dieron por resultado el descubrimiento de la península de Baja California, apoyó a Fray Marcos de Niza en 1539 en la empresa exploratoria en la búsqueda de las míticas ciudades de Cíbola y Quivira, así como a Francisco Vázquez de Coronado en 1540, en cuya expedición se exploraron los territorios que constituyen actualmente el suroeste de Estados Unidos y noroeste de México. Apoyó el viaje por mar hacía el Pacífico norte del navegante y explorador Juan Rodríguez Cabrillo que en 1542 reconoció las hoy

costas de los estados de Baja California Sur, Baja California y California (EE.UU.), quien nombró un cabo en California con el nombre de Cabo Mendocino en honor del Virrey. Fundó en 1535 la Casa de la Moneda en la Ciudad de México, en 1536 se empezaron a acuñar monedas de plata y cobre como las españolas, llamadas por su forma macuquinas, también se fundó el Colegio Imperial de Santa Cruz de Tlatelolco, destinado a la educación de los indios nobles, dictó ordenanzas para dar buen trato a los nativos, impulsó y ordenó la minería, inició el acondicionamiento del Puerto de Veracruz, estableció la imprenta que fue la primera de América, fundó la ciudad de Valladolid (hoy Morelia, Michoacan) y La Barca, e inició las gestiones para crear la primera universidad. Hacia 1547 ocurrió el extraño incidente de la llegada del falso Visitador, el Licenciado Vena, quien, descubierto, fue azotado públicamente y condenado a 10 años de prisión. Virrey en Perú. En 1550 el Consejo de Indias nombra a Luis I de Velasco virrey de la Nueva España, sustituyendo al Mendoza, el cual pasa a ser virrey del Perú. Llegó a Lima en 1551, permaneciendo en el cargo únicamente diez meses, pues murió en 1552; fue enterrado en la Catedral de Lima. La primera declaración de independencia de América. Antonio de Mendoza, perdida la posibilidad de crear una estirpe de virreyes Mendoza tanto en México como en Perú, preparó un memorial en el año 1551, que envió con su hijo D. Francisco de Mendoza a España - según Rafael Diego Fernández - para ser entregado al Emperador Carlos I, que podría ser considerado por su incendiario contenido la primera declaración de independencia de América, máxime teniendo en cuenta que el propio virrey dice en ella que "no oso decirle más porque me va mal de ello", frente a la que

tradicionalmente ha sido considerada hasta ahora - entre otros por Simón Bolívar-, que era la carta a Felipe II de Lope de Aguirre (1561). Nació: En 1493 en España, como el sexto hijo de los ocho que tuvo el segundo conde de Tendilla y primer marqués de Mondéjar, don Ínigo López de Mendoza, en su segundo matrimonio con doña Francisca Pacheco y Portocarrero. Estuvo emparentado con el escritor don Diego Hurtado de Mendoza y con el célebre arzobispo de Sevilla, don Pedro González de Mendoza, todos ellos descendientes del famoso poeta hispano, marqués de Santillana. A la muerte de su padre, ocurrida el 16 de julio de 1516, heredó la encomienda de Secuéllanos, en la hoy provincia de Ciudad Real, y 200,000 maravedís de renta, situados en el lugar y heredamiento de Almayate. Por tal encomienda fue comendador y caballero trece de la Orden de Santiago. Desde muy joven empezó a servir en la Corte, y a la muerte del Rey Católico fue a Flandes, con varios caballeros, a rendir vasallaje a Carlos V, heredero de la corona española. Volvió a España en 1517 y poco después tomó parte en la lucha de las comunidades de Castilla, distinguiéndose en la acción de Huéscar, peleando por la causa del emperador. Después del triunfo sobre los comuneros, el emperador le confirió una misión diplomática en Hungría. El 17 de abril de 1535 recibió el nombramiento de primer virrey de la Nueva España, por cédula dada en Barcelona, y el de presidente de la Audiencia Real, con un sueldo de 3,000 ducados anuales por cada empleo y 2,000 más para sostener su guardia palaciega. El 2 de octubre de ese año llegó a Veracruz y el domingo 14 de noviembre hizo entrada solemne a la capital de la Nueva España. Fue el único virrey que tuvo nombramiento por tiempo ilimitado, pues a sus sucesores se les fijó un término de seis años para su ejercicio. Se le dio también jurisdicción espiritual, pues debía atender a la conversión y buen trato de los indios y al castigo de los clérigos revoltosos, a la represión de los pecados públicos y escándalos de los

españoles, no permitiendo que los frailes que hubieran dejado los hábitos, quedaran en Nueva España. Traía particular instrucción para repartir tierras entre los conquistadores y para prohibir que se vendiesen a manos no hábiles. Debía disponer la creación de una casa de moneda para acuñar plata, y para que entregara al marqués del Valle, Cortés, los 23,000 vasallos que el rey le otorgara. En 1536, el virrey Mendoza introdujo a la Nueva España la primera imprenta que hubo en América, la que funcionó en la casa del italiano Juan Paolo o Pablos. En ella se publicaron los primeros libros del Nuevo Mundo. En 1537 fundó el imperial Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, destinado a la educación de los indios nobles. En 1540, con su autorización, Francisco Vázquez de Coronado, gobernador de la Nueva Galicia, marchó al norte, en busca de las famosas Siete Ciudades de Cibola, fracasando en su misión. El 18 de mayo de 1541, el virey Mendoza fundó en Guayangareao la ciudad de Valladolid, que hoy es la de Morelia, Michoacán El 25 de marzo de 1544, el virrey Mendoza promulgó las Leyes Nuevas, expedidas en Barcelona el 20 de noviembre de 1542; pero en vista de la agitación que se provocó en el virreinato, suspendió su ejecución, hasta conocer la resolución del emperador. Los procuradores nombrados por él para que gestionaran ante la Corona de España la revocación de esa legislación, lograron su objeto. El 4 de julio de 1549, el emperador designó en Bruselas a don Antonio de Mendoza para que pasara como virrey y gobernador al Perú, siendo además presidente de la Audiencia de Lima Por ello hizo entrega del mando en el virreinato de la Nueva España, a su sucesor, en el mes de noviembre de 1550, ya mediados de enero del año siguiente salió, por el puerto de Guatulco, hacia el Perú. No duró mucho en su nuevo puesto, pues el jueves 21 de julio de 1552 murió en Lima, siendo sepultado su cuerpo en la Catedral de Lima, junto al del conquistador máximo de ese país, don Francisco Pizarro.

3.- Andrés Hurtado de Mendoza
II Marqués de Cañete Linaje Predecesor Ocupación Cónyuge(s) Nacimiento Fallecimiento : Casa de Mendoza : Diego Hurtado de Mendoza y Silva : Militar Virrey del Perú : Magdalena de Manrique : Granada, 1510 : Lima, 1561

Sucesor : García Hurtado de Mendoza y Manrique

Andrés Hurtado de Mendoza y Cabrera, II Marqués de Cañete, III Virrey del Perú entre 1555 y 1561. Infancia y juventud Hijo de Diego Hurtado de Mendoza y Silva, I Marqués de Cañete, de la poderosa Casa de Mendoza, y de Isabel de Cabrera y Bobadilla, hija del Marqués de Moya. Sucedió a su padre en sus posesiones conquenses, siendo Guarda Mayor de Cuenca. Luego, fue Montero Mayor de Castilla y acompañó a Carlos V a Alemania y Flandes. Creó una fuerza militar con carácter permanente y promulgó varias medidas en favor de los indígenas, pero a pesar de la prohibición real concedió numerosas encomiendas. En septiembre de 1551 se declara virrey (Lima, 1561) Virrey del Perú (1555-1561). Terminó con la guerra civil promovida por Hernández Girón y sometió al príncipe indígena

SayriTupac. Nombró a su hijo García gobernador de Chile (1556) y envió la expedición de Pedro de Ursúa a El Dorado (1559). Difundió el cultivo del olivo y concedió encomiendas. García Hurtado de Mendoza y Manrique "Marqués de Cañete" (Cuenca; 21 de julio de 1535 - Madrid; 1609) Militar español, Gobernador de Chile y Virrey del Perú. Fue hijo de Andrés Hurtado de Mendoza, segundo marqués de Cañete y virrey del Perú, y de María Manrique, hija del conde de Osorno, pertenecía a una de las más importantes familias de la aristocracia castellana: la Casa de Mendoza. En 1552 se había fugado de casa, con la intención de servir a su rey Carlos V en una expedición que se preparaba contra Córcega. Demostró gran valor en esta campaña y también en Toscana, cuando esta ciudad quiso desprenderse del dominio español. Se incorporó al ejército imperial en Bruselas, y estuvo junto a Carlos V en su victoria en la Batalla de Renty. Al conocer que su padre sería designado virrey del Perú, volvió a España y le pidió que lo llevase a América. Durante el viaje se encontraba también Jerónimo de Alderete, que había sido designado por el rey, sucesor de Pedro de Valdivia en la gobernación de Chile. Sucedió que Jerónimo enfermo y murió durante el viaje, y con el poder que tenía como virrey del Perú, convocó a gente proveniente de Chile y viendo que diferían si Villagra o Aguirre calificaban como el sucesor de Valdivia cortó por lo sano y nombró a su hijo como nuevo gobernador de Chile, además un nuevo gobernador que no tenía afinidades con Valdivia haría atraer más españoles hacia Chile, además de unificar a los bandos en disputa. Dicho nombramiento agradó a García y se informó de los problemas que existían en Chile, sobre todo el asunto de la rebelión indígena y la disputa grave entre Francisco de Aguirre y Francisco de Villagra por el puesto de gobernador de Chile.

Contaba con 21 años de edad y era un joven de demostrada valentía, orgulloso de su linaje e inteligencia, y como contraparte, poseedor de un carácter muy altanero y orgulloso, de accesos violentos, muy cerrado y autoritario, lo que le granjearía ocultos enemigos en su propio círculo. Virrey del Perú Hurtado de Mendoza, Villagra y Quiroga, según ilustración de la obra de Alonso de Ovalle. Para ello contó con renovados caudales de las arcas del Perú y apertrechó ocho barcos, aquí resulta paradójico que el entusiasmo de venir a Chile tuviera una extraordinaria respuesta en contraste con tiempos pasados, pues se enrolaron 500 hispanos, una parte se vendría por tierra al mando de Luis de Toledo y Pedro de Castillo; y la otra parte por mar junto al nuevo gobernador. El primer grupo salió por tierra en enero de 1557 y el segundo por mar en febrero del mismo año. Cuando iban a zarpar las naos, el gobernador del Perú agasajó a su hijo y acompañantes con un proverbial festín y luego zarparon al son de marchas militares y disparos de cañones. Junto con Garcia Hurtado de Mendoza venía un séquito de ilustres hombres, entre ellos don Alonso de Ercilla y Zúñiga, don Francisco de Irarrázaval y Andía, don Fráncisco Pérez de Valenzuela, don Hernando de Santillán, jurista y erudito, el fraile dominico Gil González de San Nicolás y el franciscano Juan Gallegos, hombre muy ilustrado. Hicieron escala en Arica el 5 de abril y el 9 se renaudó el viaje al sur. Desembarcó en La Serena el 23 de abril de 1557. Y deslumbró a los pobres de Coquimbo al ver junto al nuevo gobernador el ejército más grande hasta entonces visto en estos lugares contando con más de 500 hombres, armados con arcabuces y cañones, vestidos con armaduras y penachos de plumas. Desde entonces se les llamó los "emplumados".

Francisco de Aguirre le recibió muy hospitalariamente en la Serena, Francisco de Villagra llegaba en ese momento a La Serena por tierra, pero conociendo el nuevo gobernador los problemas de litigio entre Aguirre y Francisco de Villagra por la gobernación de Chile, no dudo un segundo en tomarlo preso, repitiéndose la misma situación con Villagra que venía llegando a La Serena, y los colocó en un barco. Este hecho fue considerado muy injusto por los castellanos avecindados en Chile ya que ambos tenía méritos más que suficientes para ser enaltecidos. En la crónica de Mariño de Lobera relata que estando Aguirre a bordo esperando a Villagra apenas llegó, le tomó la mano y le dijo: "Mire vuestra merced, señor general, que son las cosas del mundo: que ayer no cabíamos los dos en un reino tan grande, y hoi nos haça don García caber en una tabla" Mariño de Lobera Lo más natural y dada la aproximación del invierno era que el gobernador viniese a Santiago, así que el cabildo hizo los preparativos de bienvenida; Pero don García tenía otros planes, decició seguir por mar a Concepción a pesar de lo consejos en contra de quienes ya conocían las inclemencias del tiempo que lo hacía peligroso por esas fechas, en Coquimbo envió la caballería por tierra y el prosiguió. Zarpó el 21 de junio de 1557, en pleno invierno. LLegó 8 días después a la bahía de Concepción en medio de un temporal que hacía correr peligro a las embarcaciones y en medio de una torrencial lluvia desembarcaron en la isla de la Quiriquina levantando un campamento provisional. Una vez asentado en Concepción don García pretendió una política de aparente allegamiento y buena voluntad hacia los indígenas, quienes aceptaron los regalos del gobernador pero no estaban dispuestos a que sus territorios fueran ocupados por los advenedizos españoles.

Lincoyan y otros caciques supieron que la caballería venía por tierra desde Santiago y concibieron un plan que pretendía cortar dichas fuerzas atacándolas en Andalicán, cercano a Concepción. Don Garcia que no era ningún ingenuo, supo del plan indígena y se dio cuenta que dicha conducta más que promover un acercamiento era considerado por los mapuches como signos de debilidad y temor por parte del nuevo gobernador, decidió cambiar entonces radicalmente de actitud con ellos. Se dirigió de inmediato a tierra Araucana, levantando el fuerte San Luis de Toledo con el objeto de abortar esta iniciativa, el que fue prontamente atacado por los mapuches, los que sin embargo salieron derrotados, ya que el gobernador logró contrarrestar su número son la fuerza de los cañones y arcabuces. Dirigió una nueva campaña en octubre de 1557, con un poderoso ejército de más de 500 hombre y miles de indios auxiliares. Ocurrió en esta campaña la Batalla de Lagunillas (7 de noviembre), en donde los españoles salvaron vivos principalmente a la valentía demostrada por Rodrigo de Quiroga y los demás capitanes. Los mapuches se mostraron desorganizados en el ataque al ser conducidos por varios caciques a la vez y este desorden produjo fallos tácticos que impidieron la victoria. Cuenta Alonso de Ercilla, que vino a Chile en el grupo que trajo el gobernador, que los españoles tomaron prisionero en esa batalla al cacique Galvarino, al que le cortaron la mano izquierda. Perdida esa mano sin ninguna mueca de dolor Galvarino coloco la otra, que también se la cortaron. Pidió la muerte, pero los conquistadores lo dejaron ir y se fue el araucano con los suyos para planear su venganza. Los mapuches convocaron una reunión de caciques y elejieron a Caupolicán.

Este líder dirigió el 30 de noviembre un nuevo ataque contra el invasor, en la llamada Batalla de Millarapue, en el valle del mismo nombre, que estaba lleno de accidentes que le facilitaban el ataque sorpresa. Esta batalla fue otra derrota mapuche, que recibieron como castigo el ahorcamiento de 30 de ellos, en los que se incluía Galvarino, que peleo siempre en primera fila. Las penalidades de la lucha empezaron a molestar a los compañeros de García Hurtado de Mendoza, los cuales esperaban obtener riquezas por sus servicios. Para entregárselas, el gobernador dejó vacantes las encomiendas de Concepción, ciudad a la sazón abandonada, entregándosela a sus compañeros. Por este motivo, la ciudad fue refundada por tercera ocasión. Poco después fundó también la ciudad de Cañete de la Frontera, y repuestas sus tropas de las batallas, las dividió nuevamente. Caupolicán, instigado por el indio Andresillo, se decidió a atacar el fuerte Tucapel. Lo que no sabia era que Andresillo era un traidor que les contó los pormenores del ataque a los españoles, por lo que los asaltadores se transformaron en asaltados, produciéndose una fuga en que dejaron a muchos heridos y prisioneros, y debilitaron gravemente sus fuerzas. La moral de los españoles subió y en un asalto sorpresa al campamento de Caupolicán, lograron darle captura. El jefe mapuche, llevado al fuerte Tucapel, algunos historiadores dicen que intentó pactar con los españoles, prometiendo convertirse al cristianismo, pero Alonso de Reinoso, el jefe del fuerte, decidió aun así, condenarlo a muerte empalado, es decir, a sentarse en una pica que le destruiría dolorosamente las entrañas. Aquella condena se cumplió, y aquel fue el final de Caupolicán. Una nueva batalla le presentaron los indígenas en el fuerte de Quiapo, entre Cañete y Concepción, pero fueron nuevamente rechazados. Confiado en que para apurar la conquista era necesario

fundar varios fuertes, fundó uno con el nombre de Los Infante o San Andrés de Angol, más tarde llamado Los confines de Angol. Para ese tiempo, García Hurtado de Mendoza no era bien querido por quienes le rodeaban, ya que su carácter iracundo, obsecado y su nebuloso orgullo le granjearon enemistades inclusive con Santillán. Hernando de Santillán, había establecido la tasa de Santillán que regulaba la servidumbre indígena. Esta tasa permitió a muchos españoles abusar de los indios a su cargo sembrando la semilla de futuras rebeliones, en especial de la raza huilliche. Tiempo después se enteró de que su padre el virrey había sido reemplazado por el rey, y que su reemplazo ya se encontraba en camino. Para peor para el, designaron gobernador de Chile a Francisco de Villagra, del que debería esperar las mismas humillaciones que el mismo le hizo sufrir. Por esos motivos decidió abandonar rápidamente Chile, pasando de paso por Santiago, que no había visitado durante toda su gobernación. Allí se enteró de la muerte del sucesor de su padre, por lo que este seguía en el mando, eso le entregó más confianza, por lo que se mantuvo un tiempo más en la capital y tuvo oportunidad de entrevistarse en forma caballerosa con Francisco de Villagra acerca del estado en que quedaba la colonia. Villagra no lo humilló como el esperaba, al contrario recibión un trato frío pero caballeroso. Durante su estancia en Santiago se publicó la tasa de Santillán, que establecía el sistema de mitad para el trabajo indígena, que en vez de echar al trabajo a todos los indios de un repartimiento, se fijaba un turno en el servicio, quedando obligado el cacique de cada tribu a enviar a la faena un hombre de cada seis vasallos para la explotación de las minas, y uno de cada cinco para los trabajos agrícolas. Este trabajador, a quien hasta entonces no se le había pagado salario alguno, debía ser remunerado con la sexta parte del producto de su trabajo, y esta cuota se le debía pagar regularmente al fin de cada

mes. Se eximía además del trabajo a las mujeres y hombres menores de 18 años y mayores de 50, y se ordenaba que los indígenas fueran mantenidos por los encomenderos, quienes además debían mantenerlos sanos y evangelizados. Una nueva noticia cambiaría su rumbo, su padre acababa de morir. Decidió partir inmediatamente al Perú, designando como gobernador interino a Quiroga, a la espera de Villagra. En el Perú se le sometió a Juicio de residencia por todas las arbitrariedades de su gobiernos (la entrega de encomiendas, el mal trato a los soldados, etc.). Fue el primer gobernador de Chile cuya actuación fue enjuiciada siguiendo las leyes castellanas. Según el tribunal era culpable de 196 cargos, pero dejaba a cargo de la Real Audiencia de Lima fallar en forma definitiva. Según esa sentencia, don García debía ser detenido allí, dándole la ciudad por cárcel, hasta que se justificase de todas las acusaciones o pagase las penas pecuniarias a que fuese condenado. Vuelta a España. Pero García Hurtado de Mendoza no se hallaba ya en el Perú. Había partido para España a dar cuenta al Rey Felipe II y al Consejo de Indias de sus campañas y de su gobierno en Chile. El prestigio de la familia Mendoza , la información de sus servicios levantada por la audiencia de Lima y las recomendaciones que comenzaban a llegar de Chile escritas por algunos capitanes que le eran fieles, hicieron que se echasen al olvido las acusaciones de sus enemigos. Además se presentó prácticamente como el vencedor de la Guerra de Arauco desdeñando duramente y criticando a los antiguos conquistadores de no haber hecho lo suficiente para terminar con los indios rebeldes y pacificar la Araucanía, lo cual era absolutamente falso. En Madrid, se formó parte de la Guardia Real. También representó al Rey en Milán.

Virrey del Perú: En 1588 retornó a América, ahora como virrey del Perú, cargo que detentó hasta mediados de la década siguiente. Esta designación fue de gran ayuda para los españoles en Chile, ya que García impuesto y conocedor de la realidad de la guerra de Arauco supo envíar en forma oportuna la mayor ayuda posible. Al término de su período en Lima volvió a España, donde falleció en 1609.

3.- Diego López de Zúñiga y Velasco
IV Conde de Nieva Linaje Predecesor Sucesor : Ocupación : Cónyuge(s) Nacimiento Fallecimiento : Casa de Zúñiga : Francisca de Zúñiga Antonio de Velasco y Zúñiga Virrey del Perú : María Enríquez de Almansa : Valladolid, 1510 : Lima, 1564

Diego López de Zúñiga y Velasco (Valladolid c. 1510 - Lima 20 de febrero de 1564), Conde de Nieva, fue un Virrey del Perú. Hijo de Francisca de Zúñiga, III Condesa de Nieva, y de Antonio de Velasco. Fue nombrado Virrey del Perú en 1561, tomando el cargo de gobernador el 17 de abril. El 14 de diciembre del mismo año ordenó a Gomez de Tordoya explorar el río Tono, y el 24 de diciembre envió en comisión a Juan Nieto a conquistar el territorio de Camaná. En 1562 introdujo varias reformas en la capital y en el mismo año se fundó la ciudad de Santiago del Estero (actualmente en la República Argentina) bajo su dirección. En 1563 se instaló la audiencia de Quito. López fundó la ciudad de Safia, o Santiago de Miraflores, y Diego Pineda el pueblo de Chancay, antes llamado

Arnedo, a donde el Virrey intentó mudar la Universidad de San Marcos con el fin de separar a los estudiantes del ruido de la capital. Hacia el final de ese año el envió en comisión a Cristóbal de Valverde a fundar un pueblo, que fue llamado San Gerónimo de Ica. López también organizó y mejoró las escuelas para los hijos de los Indios Caciques, favoreció los monasterios, fundó parroquias y fue el primero en establecer en el Perú los ritos y ceremonias de la corte virreinal Durante el término de su oficio ordenó y concluyó la

construcción de un acueducto para proveer a la ciudad de agua potable, creó leyes para mejorar su gobierno y envió al tesoro real 651 000 ducados. Fue asesinado en la calle de Trapitos a causa de un lío amoroso. Fue interpretado por el actor Paul Martin en la telenovela peruana "Eva del Edén"

Francisco de Toledo Toledo, virrey del Perú. (10 de julio, 1515 en Oropesa, Toledo-1584 en Sevilla) Perú. Nació en el Palacio de los Álvarez de Toledo (actualmente Parador Nacional), que en ese tiempo eran Condes de Oropesa (a cuyo linaje pertenece). Descendiente del rey Alfonso XI de Castilla y de Doña Leonor Núñez de Guzmán (que a su vez era descendiente de la familia de Santo Domingo de Guzmán). En 1535, Toledo se une a la Orden de Alcántara, una orden religiosamilitar. Por casi veinte años, sirve al emperador en los ejércitos en conocido también como "El Solón Colonial", fue un noble y militar español, Virrey del

Flandes e Italia. Fue un cercano amigo de emperador Carlos V, y estuvo presente en su lecho de muerte en 1558. Fue el quinto de los Virreyes del Perú. Ocupó dicho cargo desde el 26 de noviembre de 1569 hasta el 23 de septiembre de 1581, recibiendo el cargo de manos del gobernador Lope García de Castro. Su obra Durante su gobierno, en 1570, fue instalado el tribunal de la Inquisición. Se levantaron fortificaciones en la costa contra los ataques de piratas, y acabó con el reducto inca en Vilcabamba, ordenando la ejecución de Túpac Amaru. Centralizó los aspectos esenciales de la administración colonial y estableció las bases de lo que sería el sistema colonial en el Perú. Además reguló también la encomienda y la mita. Sus Obras: Implantó la Mita Mita, sistema de trabajo por turnos, que durante la época incaica se llevaba a cabo en beneficio de las autoridades incas y durante el periodo colonial se hacía en beneficio del virreinato del Perú. El sistema de la mita (`turno', en lengua quechua) existente en el incanato movilizaba grandes cantidades de mano de obra en beneficio del Estado, con ella éste ejecutaba grandes obras públicas, tales como canales de irrigación, andenes y grandes construcciones como Machu Picchu o Sacsahuamán. El inca, por su autoridad, tenía derecho a pedir mano de obra a los ayllus y disponer de ella en las labores que se consideraran convenientes, a cambio devolvía estos servicios con fiestas y bienes que repartía en determinadas ocasiones. La mita inca no implicaba un sueldo, pero los mitayos eran mantenidos por el Estado mientras trabajaban para él y siempre el

inca devolvía en servicios o bienes para todo el ayllu los esfuerzos de sus mitayos. Durante la época de la existencia del virreinato del Perú, la mita adquirió otro sentido, pues los españoles intentaron ocupar el lugar del Estado pero sin que tuviera lugar el reparto de bienes ni las fiestas de la época inca, así como tampoco se asumió la manutención del mitayo. Bajo la lógica occidental española, los gobernantes coloniales devolvían los servicios de la mita con un sueldo, pero éste era muy bajo y no permitía el mantenimiento del mitayo, así los indígenas sentían que la mita se había transformado y les resultaba sumamente dolorosa. La mita fue utilizada, bajo el virreinato del Perú, desde la segunda mitad del siglo XVI, como una forma de garantizar mano de obra barata y fija para el desarrollo de diversas actividades, especialmente en la minería. Esta prestación era temporal, realizada por turnos y con el pago de un salario. Francisco de Toledo, virrey del Perú (1569-1581), fue el encargado en 1574 de poner en práctica esta fórmula, que obligó a la permanente movilización de miles de mitayos, acompañados en muchos casos por sus familias, que abandonaban así sus trabajos agrícolas y contribuían a la despoblación de grandes áreas. Existían diversos tipos de mita: agraria (en haciendas), urbana (para la construcción de los edificios de las ciudades), de tambo (en las posadas de los caminos), obrajera (en los talleres textiles), entre otras, pero la más importante era la minera, vinculada a la producción de plata y azogue.

6.- Martín Enríquez de Almansa Martín Enríquez de Almansa, IV Virrey del Perú.

(Castilla, España Lima, Perú 13 de marzo de 1583) Cuarto Virrey de la Nueva España y VI Virrey del Perú. Primeros años: Enríquez de Almansa nació en Castilla, España en una fecha desconocida. Era tercer hijo de don Francisco Enríquez de Almansa, I Marqués de Alcañices y doña Isabel de Ulloa y Castilla. Su padre, creó el mayorazgo de Valderrábano (Toro), el 19 de febrero de 1540. Virrey de la Nueva España. La primera acción que hizo al llegar al puerto Veracruz, fue expulsar de la isla de Sacrificios a piratas ingleses que se habían adueñado de ella. Instalado en la capital, fundó varios establecimientos de beneficencia y cultura, como el Hospital de San Hipólito y el Colegio de Santa María de Todos los Santos. Durante su gestión, se estableció formalmente el Santo Oficio de la Inquisición en 1571. Un año después, en 1572, llegaron por vez primera los jesuitas a la Nueva España, en la que abrieron el Colegio de Pátzcuaro en 1574. Tuvo diferencias con el comisario de los franciscanos. Durante su administración emprendió una salida en contra de los huachichiles, chichimecas que habían arribado hasta la ciudad de Guanajuato. Al tiempo de la grave epidemia de 1576, en la que murieron miles de indígenas, dispuso que los naturales quedaran exentos del tributo. El virrey Martín Enríquez de Almansa, al concluir su gobierno en 1580, pasó con el mismo puesto al Perú. Virrey del Perú Asume en mayo de 1581 reemplazando al Virrey Francisco de Toledo.Organiza el Servicio de Correos.Aprueba la fundación del Colegio Real de San Martín de los jesuitas,quienes en le dfasn el nombre de su santo en su honor.Muere en Lima en 1583 Matrimonio y descendencia:

Casado con Ana María Manrique, hija de Juan II Fernández Manrique de Lara, Marqués de Aguilar de Campo y Conde de Castañeda, tuvo los siguientes hijos:

Francisco Enríquez Manrique de Almansa, I Marqués de Valderrábano. Enrique Enríquez de Almansa, agustino, obispo de Osma y Palencia. Juan Enríquez, sacerdote. Isabel Enríquez, madre del primer Conde de Fuentidueña.

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7.- Fernando Torres y Portugal
I Conde de Villardompardo Linaje Sucesor : Casa de Avis Predecesor : Bernardino de Torres y Portugal, señor de Villardompardo : Juan de Torres de Portugal y Manrique : Corregidor de Asturias Corregidor de Virrey del Perú Salamanca Cónyuge(s) Nacimiento : Jaén, Ocupación

: Francisca de Carvajal María Carrillo de Córdoba

Fallecimiento : Villardompardo, 18 de octubre de 1592

Fernando de Torres de Portugal y Mesía. Noble y funcionario colonial español. Señor de Villardompardo y Escañuela, fue el VII Virrey del Perú entre 1585 y 1589. Hijo de don Bernardino de Torres y Portugal, VII Señor de Villardompardo y doña María Mesía-Carrillo y Ponce de León. Virrey del Perú Nombrado virrey del Perú el 31 de marzo de 1584, dispuso su viaje con presteza, pero los contrastes de su salud lo obligaron a prolongar algunas de sus etapas. Desembarcó en Paita el 11 de junio de 1585 e hizo su entrada en Lima el 25 de noviembre de 1585.

Siguiendo las instrucciones que recibiera del rey Felipe II, intentó ordenar la administración de la Real Hacienda para incrementar la recaudación de las rentas y contribuir a los gastos de la Armada Invencible. Logró remitir a España 4,9 millones de ducados durante los cinco años de su mandato. En previsión a las incursiones de los piratas ingleses, dispuso el armamento de algunos barcos y la fundición de cañones para las defensas costeras. Así fue posible repeler a la flota de Thomas Cavendish, que atravesó el Estrecho de Magallanes, recorrió la costa efectuando depredaciones particularmente graves en Arica y Pisco (1587), y sin aproximarse al Callao, siguió hasta Paita, perseguido por la Armada. Presidió el cuarto Auto de Fe dispuesto por la Inquisición de Lima, que tuvo lugar el 30 de noviembre de 1587. Sin embargo, dos años después, una peste de viruela se extendió por todo el país, estableciéndose varios hospitales por disposición del Virrey. Designó a García Hurtado de Mendoza para sucederlo, y luego de la llegada del nuevo Virrey, se retiró a la villa de la Magdalena. Finalmente, emprendió viaje de retorno a España el 2 de mayo de 1590. Llegó a la Península en 1592.

8-. García Hurtado de Mendoza García Hurtado de Mendoza y Manrique "Marqués de Cañete" (Cuenca; 21 de julio de 1535 - † Madrid; 1609) Militar español, Gobernador de Chile y Virrey del Perú. Fue hijo de Andrés Hurtado de Mendoza, segundo marqués de Cañete y virrey del Perú, y de María Manrique, hija del conde de Osorno, pertenecía a una de las más importantes familias de la aristocracia castellana: la Casa de Mendoza.

En 1552 se había fugado de casa, con la intención de servir a su rey Carlos V en una expedición que se preparaba contra Córcega. Demostró gran valor en esta campaña y también en Toscana, cuando esta ciudad quiso desprenderse del dominio español. Se incorporó al ejército imperial en Bruselas, y estuvo junto a Carlos V en su victoria en la Batalla de Renty. Al conocer que su padre sería designado virrey del Perú, volvió a España y le pidió que lo llevase a América. Durante el viaje se encontraba también Jerónimo de Alderete, que había sido designado por el rey, sucesor de Pedro de Valdivia en la gobernación de Chile. Sucedió que Jerónimo enfermo y murió durante el viaje, y con el poder que tenía como virrey del Perú, convocó a gente proveniente de Chile y viendo que diferían si Villagra o Aguirre calificaban como el sucesor de Valdivia cortó por lo sano y nombró a su hijo como nuevo gobernador de Chile, además un nuevo gobernador que no tenía afinidades con Valdivia haría atraer más españoles hacia Chile, además de unificar a los bandos en disputa. Dicho nombramiento agradó a García y se informó de los problemas que existían en Chile, sobre todo el asunto de la rebelión indígena y la disputa grave entre Francisco de Aguirre y Francisco de Villagra por el puesto de gobernador de Chile. Contaba con 21 años de edad y era un joven de demostrada valentía, orgulloso de su linaje e inteligencia, y como contraparte, poseedor de un carácter muy altanero y orgulloso, de accesos violentos, muy cerrado y autoritario, lo que le granjearía ocultos enemigos en su propio círculo. Virrey del Perú. Hurtado de Mendoza, Villagra y Quiroga, según ilustración de la obra de Alonso de Ovalle.

Para ello contó con renovados caudales de las arcas del Perú y apertrechó ocho barcos, aquí resulta paradójico que el entusiasmo de venir a Chile tuviera una extraordinaria respuesta en contraste con tiempos pasados, pues se enrolaron 500 hispanos, una parte se vendría por tierra al mando de Luis de Toledo y Pedro de Castillo; y la otra parte por mar junto al nuevo gobernador. El primer grupo salió por tierra en enero de 1557 y el segundo por mar en febrero del mismo año. Cuando iban a zarpar las naos, el gobernador del Perú agasajó a su hijo y acompañantes con un proverbial festín y luego zarparon al son de marchas militares y disparos de cañones. Junto con Garcia Hurtado de Mendoza venía un séquito de ilustres hombres, entre ellos don Alonso de Ercilla y Zúñiga, don Francisco de Irarrázaval y Andía, don Fráncisco Pérez de Valenzuela, don Hernando de Santillán, jurista y erudito, el fraile dominico Gil González de San Nicolás y el franciscano Juan Gallegos, hombre muy ilustrado. Hicieron escala en Arica el 5 de abril y el 9 se renaudó el viaje al sur. Desembarcó en La Serena el 23 de abril de 1557. Y deslumbró a los pobres de Coquimbo al ver junto al nuevo gobernador el ejército más grande hasta entonces visto en estos lugares contando con más de 500 hombres, armados con arcabuces y cañones, vestidos con armaduras y penachos de plumas. Desde entonces se les llamó los "emplumados". Francisco de Aguirre le recibió muy hospitalariamente en la Serena, Francisco de Villagra llegaba en ese momento a La Serena por tierra, pero conociendo el nuevo gobernador los problemas de litigio entre Aguirre y Francisco de Villagra por la gobernación de Chile, no dudo un segundo en tomarlo preso, repitiéndose la misma situación con Villagra que venía llegando a La Serena, y los colocó en un barco. Este hecho fue considerado muy injusto por los castellanos avecindados en Chile ya que ambos tenía méritos más que suficientes para ser enaltecidos. En la crónica de Mariño de Lobera relata que

estando Aguirre a bordo esperando a Villagra apenas llegó, le tomó la mano y le dijo: "Mire vuestra merced, señor general, que son las cosas del mundo: que ayer no cabíamos los dos en un reino tan grande, y hoi nos haça don García caber en una tabla" Mariño de Lobera Lo más natural y dada la aproximación del invierno era que el gobernador viniese a Santiago, así que el cabildo hizo los preparativos de bienvenida; Pero don García tenía otros planes, decició seguir por mar a Concepción a pesar de lo consejos en contra de quienes ya conocían las inclemencias del tiempo que lo hacía peligroso por esas fechas, en Coquimbo envió la caballería por tierra y el prosiguió. Zarpó el 21 de junio de 1557, en pleno invierno. LLegó 8 días después a la bahía de Concepción en medio de un temporal que hacía correr peligro a las embarcaciones y en medio de una torrencial lluvia desembarcaron en la isla de la Quiriquina levantando un campamento provisional. Una vez asentado en Concepción don García pretendió una política de aparente allegamiento y buena voluntad hacia los indígenas, quienes aceptaron los regalos del gobernador pero no estaban dispuestos a que sus territorios fueran ocupados por los advenedizos españoles. Lincoyan y otros caciques supieron que la caballería venía por tierra desde Santiago y concibieron un plan que pretendía cortar dichas fuerzas atacándolas en Andalicán, cercano a Concepción. Don Garcia que no era ningún ingenuo, supo del plan indígena y se dio cuenta que dicha conducta más que promover un acercamiento era considerado por los mapuches como signos de debilidad y temor por parte del nuevo gobernador, decidió cambiar entonces radicalmente de actitud con ellos.

Se dirigió de inmediato a tierra Araucana, levantando el fuerte San Luis de Toledo con el objeto de abortar esta iniciativa, el que fue prontamente atacado por los mapuches, los que sin embargo salieron derrotados, ya que el gobernador logró contrarrestar su número son la fuerza de los cañones y arcabuces. Dirigió una nueva campaña en octubre de 1557, con un poderoso ejército de más de 500 hombre y miles de indios auxiliares. Ocurrió en esta campaña la Batalla de Lagunillas (7 de noviembre), en donde los españoles salvaron vivos principalmente a la valentía demostrada por Rodrigo de Quiroga y los demás capitanes. Los mapuches se mostraron desorganizados en el ataque al ser conducidos por varios caciques a la vez y este desorden produjo fallos tácticos que impidieron la victoria. Cuenta Alonso de Ercilla, que vino a Chile en el grupo que trajo el gobernador, que los españoles tomaron prisionero en esa batalla al cacique Galvarino, al que le cortaron la mano izquierda. Perdida esa mano sin ninguna mueca de dolor Galvarino coloco la otra, que también se la cortaron. Pidió la muerte, pero los conquistadores lo dejaron ir y se fue el araucano con los suyos para planear su venganza. Los mapuches convocaron una reunión de caciques y elejieron a Caupolicán. Este líder dirigió el 30 de noviembre un nuevo ataque contra el invasor, en la llamada Batalla de Millarapue, en el valle del mismo nombre, que estaba lleno de accidentes que le facilitaban el ataque sorpresa. Esta batalla fue otra derrota mapuche, que recibieron como castigo el ahorcamiento de 30 de ellos, en los que se incluía Galvarino, que peleo siempre en primera fila. Las penalidades de la lucha empezaron a molestar a los compañeros de García Hurtado de Mendoza, los cuales esperaban obtener riquezas por sus servicios. Para entregárselas, el gobernador dejó

vacantes las encomiendas de Concepción, ciudad a la sazón abandonada, entregándosela a sus compañeros. Por este motivo, la ciudad fue refundada por tercera ocasión. Poco después fundó también la ciudad de Cañete de la Frontera, y repuestas sus tropas de las batallas, las dividió nuevamente. Caupolicán, instigado por el indio Andresillo, se decidió a atacar el fuerte Tucapel. Lo que no sabia era que Andresillo era un traidor que les contó los pormenores del ataque a los españoles, por lo que los asaltadores se transformaron en asaltados, produciéndose una fuga en que dejaron a muchos heridos y prisioneros, y debilitaron gravemente sus fuerzas. La moral de los españoles subió y en un asalto sorpresa al campamento de Caupolicán, lograron darle captura. El jefe mapuche, llevado al fuerte Tucapel, algunos historiadores dicen que intentó pactar con los españoles, prometiendo convertirse al cristianismo, pero Alonso de Reinoso, el jefe del fuerte, decidió aun así, condenarlo a muerte empalado, es decir, a sentarse en una pica que le destruiría dolorosamente las entrañas. Aquella condena se cumplió, y aquel fue el final de Caupolicán. Una nueva batalla le presentaron los indígenas en el fuerte de Quiapo, entre Cañete y Concepción, pero fueron nuevamente rechazados. Confiado en que para apurar la conquista era necesario fundar varios fuertes, fundó uno con el nombre de Los Infante o San Andrés de Angol, más tarde llamado Los confines de Angol. Para ese tiempo, García Hurtado de Mendoza no era bien querido por quienes le rodeaban, ya que su carácter iracundo, obsecado y su nebuloso orgullo le granjearon enemistades inclusive con Santillán. Hernando de Santillán, había establecido la tasa de Santillán que regulaba la servidumbre indígena. Esta tasa permitió a muchos

españoles abusar de los indios a su cargo sembrando la semilla de futuras rebeliones, en especial de la raza huilliche. Tiempo después se enteró de que su padre el virrey había sido reemplazado por el rey, y que su reemplazo ya se encontraba en camino. Para peor para el, designaron gobernador de Chile a Francisco de Villagra, del que debería esperar las mismas humillaciones que el mismo le hizo sufrir. Por esos motivos decidió abandonar rápidamente Chile, pasando de paso por Santiago, que no había visitado durante toda su gobernación. Allí se enteró de la muerte del sucesor de su padre, por lo que este seguía en el mando, eso le entregó más confianza, por lo que se mantuvo un tiempo más en la capital y tuvo oportunidad de entrevistarse en forma caballerosa con Francisco de Villagra acerca del estado en que quedaba la colonia. Villagra no lo humilló como el esperaba, al contrario recibión un trato frío pero caballeroso. Durante su estancia en Santiago se publicó la tasa de Santillán, que establecía el sistema de mitad para el trabajo indígena, que en vez de echar al trabajo a todos los indios de un repartimiento, se fijaba un turno en el servicio, quedando obligado el cacique de cada tribu a enviar a la faena un hombre de cada seis vasallos para la explotación de las minas, y uno de cada cinco para los trabajos agrícolas. Este trabajador, a quien hasta entonces no se le había pagado salario alguno, debía ser remunerado con la sexta parte del producto de su trabajo, y esta cuota se le debía pagar regularmente al fin de cada mes. Se eximía además del trabajo a las mujeres y hombres menores de 18 años y mayores de 50, y se ordenaba que los indígenas fueran mantenidos por los encomenderos, quienes además debían mantenerlos sanos y evangelizados.

Una nueva noticia cambiaría su rumbo, su padre acababa de morir. Decidió partir inmediatamente al Perú, designando como gobernador interino a Quiroga, a la espera de Villagra. En el Perú se le sometió a Juicio de residencia por todas las arbitrariedades de su gobiernos (la entrega de encomiendas, el mal trato a los soldados, etc.). Fue el primer gobernador de Chile cuya actuación fue enjuiciada siguiendo las leyes castellanas. Según el tribunal era culpable de 196 cargos, pero dejaba a cargo de la Real Audiencia de Lima fallar en forma definitiva. Según esa sentencia, don García debía ser detenido allí, dándole la ciudad por cárcel, hasta que se justificase de todas las acusaciones o pagase las penas pecuniarias a que fuese condenado. Vuelta a España Pero García Hurtado de Mendoza no se hallaba ya en el Perú. Había partido para España a dar cuenta al Rey Felipe II y al Consejo de Indias de sus campañas y de su gobierno en Chile. El prestigio de la familia Mendoza , la información de sus servicios levantada por la audiencia de Lima y las recomendaciones que comenzaban a llegar de Chile escritas por algunos capitanes que le eran fieles, hicieron que se echasen al olvido las acusaciones de sus enemigos. Además se presentó prácticamente como el vencedor de la Guerra de Arauco desdeñando duramente y criticando a los antiguos conquistadores de no haber hecho lo suficiente para terminar con los indios rebeldes y pacificar la Araucanía, lo cual era absolutamente falso. En Madrid, se formó parte de la Guardia Real. También representó al Rey en Milán. Virrey del Perú En 1588 retornó a América, ahora como virrey del Perú, cargo que detentó hasta mediados de la década siguiente. Esta designación fue de gran ayuda para los españoles en Chile, ya que García impuesto y conocedor de la realidad de la guerra de Arauco supo envíar en forma

oportuna la mayor ayuda posible. Al término de su período en Lima volvió a España, donde falleció en 1609. 9.- Luís de Velasco y Castilla
Linaje Predecesor Ocupación : Casa de Velasco : Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón : Militar

Sucesor : Luis de Velasco e Ibarra Virrey de la Nueva España Virrey del Perú Cónyuge(s) Nacimiento Fallecimiento : María de Ircio y Mendoza : Carrión de los Condes, 1539 : Sevilla, 1617

Luis de Velasco y Castilla y Mendoza, Conde de Santiago y Marqués de Salinas (Carrión de los Condes, Palencia, 1539 - Sevilla, 1617). Administrador colonial español. Fue virrey de la Nueva España en dos ocasiones (1590-1595; 1607-1611) y también Virrey de Perú (15961604). Era hijo del también Virrey Luis de Velasco. Siendo muy niño, acompañó a su padre al Nuevo Mundo. A la muerte de su padre, siguió en Nueva España como regidor, pero a consecuenda de sus enfrentamientos con Álvaro Manrique de Zúñiga, el nuevo Virrey, volvió a España donde Felipe II lo nombró Embajador en Florencia. Durante su primer mandato como Virrey en Nueva España ayudó a sofocar la oscura conjura en la que Martín Cortés, el hijo del conquistador, estaba involucrado. Continuó la labor de su padre con sus medidas a favor de los indígenas. Conquistó a los chichimecas fundando establecimientos de tlaxcaltecas, más españolizados, entre ellos, en varias ciudades en los actuales estados de Jalisco, Guanajuato, Zacatecas y San Luis Potosi, ó como la de San Luis de la Paz. Duplicó el tributo que pagaban los naturales. Embelleció la Ciudad de México, abriendo el parque de la Alameda, mejoró las fortificaciones de Veracruz y encargó a Juan de Oñate la exploración y

conquista de los territorios conocidos posteriormente como Nuevo México. En 1595 fue nombrado virrey de Perú, cargo que comenzó a desempeñar en junio del año siguiente. Como había hecho en Nueva España, trató de mejorar las condiciones de trabajo de los indígenas, particularmente en las minas. En 1604 volvió a Nueva España, siendo nombrado de nuevo virrey en 1607 a la edad de 70 años. Durante su segundo mandato en Nueva España comenzó las obras del desagüe del valle de México, remedio propuesto por el ingeniero y cosmógrafo Enrico Martínez para resolver el problema de las frecuentes inundaciones que sufría la Ciudad de México. Sofocó una revuelta de esclavos negros cerca de Orizaba y financió las exploraciones de Sebastián Vizcaíno al Japón (1611). Concluido su mandato, regresó a España donde se le confió la presidencia del Consejo de Indias. Considerado uno de los administradores coloniales más capaces, en recompensa a sus servicios recibió el título de Marqués, con lo que pasó de Señor a Marqués de Salinas. Se casó con la primera virrena criolla; Maria de Ircio y Mendoza, y tuvo una descendencia muy ilustre en la Colonia 11.- Gaspar de Zúñiga y Acevedo
V Conde de Monterrey Linaje Predecesor Sucesor Ocupación : Casa de Zúñiga : Jerónimo de Acevedo y Zúñiga : Manuel de Acevedo y Zúñiga : Militar Virrey de la Nueva España Virrey del Perú Cónyuge(s) Nacimiento : Inés de Velasco y Aragón : Monterrey, 1560

Fallecimiento: Lima, 1606

Gaspar de Zúñiga y Acevedo, 5º Conde de Monterrey. Político español, nació en Monterrey, Galicia y murió en Lima (Hacia 15601606).

Noble español, Gaspar de Zúñiga y Acevedo, hijo mayor del cuarto Conde de Monterrey, Géronimo de Acevedo y Zúñiga. Estudió en Monterrey bajo la dirección de sacerdotes jesuitas. En 1578 entró en el servicio del Rey Felipe II. Participó en la campaña portuguesa, donde condujo la milicia de Galicia, pagándola de su propio bolsillo. Zúñiga también participó en la defensa del Puerto de La Coruña cuando fue atacado por el corsario inglés Francis Drake en 1589. Virrey de Nueva España [editar] Después de presentar excelentes servicios al Estado, pasó a ser Virrey de la Nueva España. Llegó al puerto de Veracruz a mediados de septiembre, como sucesor del Virrey Don Luis de Velasco y Castilla. El 5 de noviembre de 1595 hizo su entrada solemne en la Ciudad de México, tomando las riendas del gobierno. El cargo de Virrey lo desempeñó desde el 5 de noviembre de 1595 hasta el 26 de octubre de 1603, fecha en que fue nombrado Virrey del Perú y desempeñó ese nuevo cargo hasta su muerte en 1606. Aumentó impuestos sobre los indios, pero él, como se decía, prestaba la atención personal a los ajustes requeridos de los indios para prevenir su explotación. Durante su gobierno, se llevaron a cabo las exploraciones de Nuevo México y California por Sebastián Vizcaíno. El 20 de septiembre de 1596, Don Diego de Montemayor fundó la entonces Villa de Monterrey, Nuevo León. Esta ciudad fue llamada en el honor del Virrey. En 1597 los piratas atacaron el puerto de Campeche, tomando el centro de la ciudad y aterrorizando a los habitantes. Zúñiga pidió una mayor protección para los puertos. Y trasladó la ciudad de Veracruz de su viejo sitio a su posición actual, por ser más segura. En 1598 Felipe II murió, y Felipe III llegó a la corona española. En 1601 los indios de Topia se elevaron contra el gobierno español, pero por la influencia de Alfonso de la Mota, obispo de Guadalajara, fueron pacificados. Los jesuitas posteriormente establecieron misiones en la zona tarahumara.

Uno de sus primeros actos como Virrey fue organizar una expedición por tierra para explorar y colonizar Nuevo México, siguiendo una política de su precursor. Esta expedición se hizo bajo el mando del Capitán Lope de Ulloa, que fundó la ciudad de Santa Fe, pero no encontró las Siete Ciudades legendarias de Oro de las provincias de Cibola y Quivira. Zúñiga también envió dos expediciones para explorar la costa del Pacífico mexicano. Sebastián Vizcaíno fue en tres barcos desde Acapulco en 1596. Por esta expedición Vizcaíno fundó La Paz, Baja California, llamada así debido a su recepción amistosa por los indios. También descubrió el Cabo San Sebastián. Una expedición posterior se realizó por Vizcaíno con la misma misión, navegada el 5 de mayo de 1602 con cuatro barcos. Esta expedición fue más fructuosa. Con ella se fundó Ensenada, Baja California. Se exploró la Bahía de San Diego y la Isla Santa Catalina. Los exploradores alcanzaron como límite al norte la Bahía Monterey, Alta California, a la que Vizcaíno llamó así en honor del virrey. El 19 de mayo de 1603, Zúñiga y Acevedo fue nombrado virrey del Perú pero permaneció en la Nueva España hasta septiembre, esperando la llegada de su sucesor, Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros. Después de la llegada del nuevo virrey, los dos se encontraron en Orizaba, a medio camino entre Veracruz y Ciudad de México. Aquí Zúñiga recibió un festival de bienvenida, dijo que en toda una semana se gastó lo que hubiese costado el sueldo virreinal de más de un año. El nuevo Virrey asumió la administración de Nueva España en octubre, y recién el 1º de abril de 1604, Zúñiga y Acevedo se embarcó en Acapulco. Virrey del Perú [editar] Llegado a Paita el 24 de mayo de 1604 tras una penosa travesía que acentuó los malestares de su quebrantada salud, siguió el 14 de julio por tierra hacia Lima. Finalmente tomó posesión del gobierno, el 8 de diciembre de 1604.

Para ordenar la administración de la Real Hacienda estableció el Tribunal Mayor de Cuentas. Se esforzó por reglamentar el servicio personal de los indios; y dictó ordenanzas para algunos gremios de Lima, como los espaderos y zapateros. Pero el precario estado de su salud lo inclinó a prodigar sus demostraciones de piedad: concurrió al auto de fe celebrado el 13 de marzo de 1605; favoreció la erección de la Iglesia de la Soledad, así como las fundaciones del Monasterio de Santa Clara y de las recolecciones de frailes mercedarios, dominicos y agustinos; y con tanta largueza aplicó la renta de su cargo a la distribución de limosnas, que la Real Audiencia tuvo que sufragar los gastos requeridos por su sepelio. Murió el 16 de febrero de 1606.

11.- Juan de Mendoza y Luna
III Marqués de Montesclaros Linaje Predecesor Sucesor : Casa de Mendoza : Juan Hurtado de Mendoza y Luna : Luis de Velasco (hijo) Virrey de la Nueva España - Virrey del Perú Cónyuge(s) Nacimiento Fallecimiento : : Guadalajara (España), 1571 : Madrid, 1628

Ocupación : Militar

Juan de Mendoza y Luna, (Guadalajara, España, Enero de 1571 Madrid, ibid., 9 de octubre de 1628), de la Casa de los Mendoza, III Marqués de Montesclaros y administrador de las colonias españolas en América. Fue sucesivamente el décimo Virrey de Nueva España (1603-1607) y del Perú (1607-1615).

Juan de Mendoza y Luna era el hijo póstumo de el II Marqués de Montesclaros. Fue criado por su madre, Isabel Manrique de Padilla. Se distinguió en el servicio en el ejército del Duque de Alba en la campaña portuguesa, como un Capitán de lanceros. Para su servicio, le concedieron el honor de ser Caballero de la Orden de Santiago en 1591. Más tarde sera Gobernador de Sevilla. Virrey de Nueva España [editar] Sirvió en el ejército con distinción en la campaña de Portugal. Fue nombrado Virrey de la Nueva España el 19 de mayo de 1603, acompañado de su esposa, Ana de Medoza , llegando el 27 de octubre de el mismo año. Al poco de su llegada, en Agosto de 1604, una inundación asoló a la Ciudad de México, por lo que propuso el traslado de la capital a Tacubaya. Ante lo costoso del plan, pues los palacios virreinales no se podían abandonar, pues su construcción fue muy cara, ordenó una serie de obras para el desagüe de las lagunas de la Ciudad de México (desagüe de Huehuetoca, que no fue terminado hasta el mandato de su sucesor), de forma que se evitasen nuevas inundaciones. También mandó empedrar las calles de la Ciudad de México, construir un acueducto para el abastecimiento de agua potable desde las fuentes de Chapultepec al centro de la ciudad (que no sería finalizado tampoco durante su mandato) y una serie de calzadas que de la Ciudad de México llevaban a Guadalupe, San Cristóbal, San Antonio Abad, Chapultepec y otras; Terminose su gobierno en el 2 de julio de 1607, embarcándose en Acapulco, destino: Lima. Virrey del Perú [editar] Durante su mandato como Virrey del Perú, que comenzó desde el 21 de diciembre de 1607, fomentó la flota, mandó confeccionar el primer censo de Lima, construyó el famoso Puente de Piedra sobre el río Rímac y la Alameda de los descalzos, y se hizo conocido por su protección de los indios, por la denuncia ante el Rey de las excesivas riquezas que atesoraban las órdenes religiosas, así como por la institución del primer tribunal mayor de cuentas del virreinato.

Durante su mandato (que termino el 18 de diciembre de 1615) se descubrió una mina de mercurio en Huancavelica. Después de devolver a España en el 1616 , se convirtió en Consejero de estado y de Guerra del Rey, Presidente del consejo de Hacienda, también de Aragón y un alto funcionario en el Tribunal; El Rey Felipe IV lo hizo Grande de España. 12.- Francisco de Borja y Aragón
II Conde de Mayalde Linaje Predecesor Ocupación Cónyuge(s) Esquilache Nacimiento : Madrid, 1581 Fallecimiento : Madrid, 26 de setiembre de 1658 : Casa de Gandía : Juan de Borja y Castro : Virrey del Perú : Ana de Borja y Pignatelli, V Princesa de

Sucesor : Fernando de Borja y Aragón

Francisco de Borja y Aragón (Madrid, 1581-1658). Noble, militar y escritor español. Segundo Conde de Mayalde. Conocido por su matrimonio como el Príncipe de Esquilache. Descendiente de los reyes de Aragón. Fueron sus padres don Juan de Borja y Castro, I Conde de Mayalde (tercer hijo de San Francisco de Borja), y doña Francisca de Aragón y Barreto, I Condesa de Ficalho. Aprovechado en los estudios desde su infancia, se inclinó tempranamente por las artes y las letras. Por méritos familiares, fue nombrado caballero de la Orden de Montesa en 1588, así como de la de Santiago con dos encomiendas. También fue gentilhombre de cámara del rey Felipe III. Contrajo matrimonio en 1602 con su pariente doña Ana de Borja, Princesa de Esquilache y condesa de Simari. En el Perú [editar] Nombrado Virrey del Perú el 19 de julio de 1614, obtuvo licencia para llevar consigo un séquito de 60 validos y servidores, además de las 24 criadas que acompañaron a su esposa. Hizo su solemne entrada

en Lima el 18 de diciembre de 1615, reemplazando al Marqués de Montesclaros. Para atender las funciones de gobierno solicitó la asesoría de Leandro de Larrinaga y Salazar. Amenazado el litoral peruano por incursiones piráticas, proveyó de inmediato la defensa de la costa merodeada por marinos holandeses, como Jacob Le Maire y Willem Schouten. Favoreció la reglamentación de los repartimientos para evitar los abusos cometidos en perjuicio de los indios. Creó en Lima el Colegio del Príncipe, para la educación de los hijos de indios nobles (1620), y en Cuzco los colegios de San Francisco de Borja y San Bernardo (1619) para los hijos de caciques y de conquistadores, respectivamente. Dio cumplimiento a las bulas de erección de las diócesis de Trujillo, Concepción y Buenos Aires (1616). Favoreció la entrada de Diego Vaca de Vega a las tierras habitadas por los nativos de Maynas y la fundación del pueblo que, en su homenaje, lleva el nombre de Borja (8 de diciembre de 1619). Procedió a reglamentar e instalar el Tribunal del Consulado (20 de diciembre de 1619). A su solicitud, se le nombró sucesor y sin esperarlo, emprendió viaje de regreso a España el 31 de diciembre de 1621. Obra literaria [editar] De regreso a la Península, dedicó su tiempo libre a la producción poética, llegando a publicar: Obras en verso (1630, 1652 y 1663) La pasión de Nuestro Señor Jesucristo en tercetos (1638) Nápoles recuperada por el rey don Alonso (1651 y 1658), poema heroico Oraciones y meditaciones de la vida de Nuestro Señor Jesucristo, con otros dos tratados de los tres tabernáculos y soliloquios del alma (1661). 13.- Diego Fernández de Córdoba
I Marqués de Guadalcázar Linaje : Casa de Aguilar

Predecesor Sucesor Ocupación Cónyuge(s) Nacimiento

: Francisco Fernández de Córdoba, señor de : Francisco Antonio Fernández de Córdoba : Virrey de la Nueva España - Virrey del Perú : Ma. Ana Riederer de Paar : Sevilla, 1578

Guadalcázar

Fallecimiento : Córdoba (España), 1630

Diego Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar (Sevilla, España, 1578 - Córdoba, ibid., 1630), administrador de las colonias españolas en América. Fue sucesivamente virrey de la Nueva España (1612-1621) y del Perú (1621-1629) A lo largo de su mandato en Nueva España terminó con la revuelta de los tepehuanes en Sinaloa y fundó numerosas ciudades, como Lerma (1613), Córdoba (1618) y Guadalcázar (1620). Construyó el Fuerte de San Diego en Acapulco y mejoró el saneamiento y el abastecimiento de aguas de la Ciudad de México, finalizando el acueducto que desde Chapultepec abastecía la ciudad. Debido a todo ello, recibió el sobrenombre de el Buen Virrey. Como virrey de Perú, reformó el sistema fiscal y acabó con las luchas entre familias rivales que ensangrentaban el virreinato. También fortificó Lima para hacer frente a los ataques de piratas. En 1629 abandonó su cargo y regresó a España, donde murió el año siguiente. 14.- Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla
IV Conde de Chinchón Linaje Predecesor Ocupación Cónyuge(s) Nacimiento Fallecimiento : Casa de Cabrera : Diego Fernández de Cabrera y Bobadilla : Virrey del Perú : Ana de Osorio Francisca Enríquez de Ribera : Madrid, 20 de octubre de 1586 : Madrid, 28 de octubre de 1647

Sucesor : Francisco Fausto Fernández

Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, (*Madrid,1589†1647), cuarto conde de Chinchón y funcionario colonial español. Fue Virrey del Perú desde 1629 hasta 1639.

Biografía Fernández de Cabrera Bobadilla nació en Madrid en 1589 perteneciente a una familia cercana al trono español. Sus padres fueron Diego Fernández de Cabrera, tercer Conde de Chinchón e Inés Pacheco, hija del Marqués de Villena y Duque de Escalona, Diego López Pacheco, y de Luisa Bernarda de Cabrera Bobadilla, tercera marquesa de Moya. Los padres de Don Luis eran primos. De la época de su mandato datan el hallazgo de minas de plata en el Cerro de Pasco y el hallazgo de las propiedades febrífugas de la corteza de quina. El 3 de noviembre de 1639, San Martín de Porres fallece en Lima. La veneración hacia el fraile mulato era tal, que el Virrey fue a besarle la mano cuando se encontraba en su lecho de muerte. Al concluir su mandato como Virrey en 1639, Fernández de Cabrera regresó a España, donde llegó a ser Consejero de estado y acompañó al Rey Felipe IV en la campaña de Navarre, Aragon y Valencia. Falleció el 28 de octubre de 1647 en Madrid. Enlaces externos.

15.- Pedro Álvarez de Toledo y Leiva
I Marqués de Mancera Linaje Predecesor Sucesor Ocupación Cónyuge(s) Nacimiento : Casa de Alba : Luis de Toledo, señor de Mancera : Antonio Sebastián de Toledo Molina y Salazar : Militar - Virrey del Perú : Luisa Feijóo de Novoa y Zamudio María de : Úbeda, 1585

Salazar Enríquez de Navarra Fallecimiento: Mancera, 1654

Pedro (Álvarez) de Toledo y Leiva, I Marqués de Mancera (Úbeda, Jaén 1585 - Mancera, Salamanca 1654). Noble, militar y XV Virrey del Perú.

Hijo de Luis de Toledo e Isabel de Leiva. Tempranamente iniciado en la carrera de las armas, combatió en Italia (1600); se halló en la campaña que el príncipe Doria condujo contra Argel (1601); y al mando de cinco galeras concurrió a la defensa del estrecho (1607), atacado por los moros. Después ejerció cargos de gobierno: como miembro del Consejo Colectoral de Nápoles, gobernador y capitán general de Galicia y gobernador de Orán. Honrado entonces con el título de Marqués de Mancera (17 de julio de 1623), pasó a integrar el Consejo de Guerra; y nombrado virrey del Perú (24 de febrero de 1638), empleó más de un año en los preparativos de viaje, pues salió de Cádiz el 20 de mayo de 1639. En el Perú [editar] Tomó posesión de su cargo el 18 de diciembre de 1639, y lo entregó al Conde de Salvatierra el 20 de septiembre de 1648; de modo que rigió los destinos del Perú durante ocho años, nueve meses y dos días. Ante las frecuentes incursiones de los piratas, y aconsejado por su experiencia militar, dispuso la fortificación del Callao (1640), la erección de fuertes en Arica y Valdivia, y aun la defensa de Buenos Aires. Introdujo el uso del papel sellado (1641). Visitó las minas de azogue de Huancavelica (1645), para reformar su administración y asegurar el aprovisionamiento del metal; intentó ordenar la explotación del mineral de Potosí. Dispuso la venta y composición de tierras, y mediante su ejecución obtuvo 2 millones de pesos para la Corona. Aunque tendió a "la conservación, buen tratamiento y alivio de los indios", reconoció que éstos tenían por enemigos a corregidores, curas y caciques, "atentos a enriquecer de su sudor", y que ninguna preocupación mostraban por obedecer las providencias dictadas para amparar a aquéllos. Para conocimiento de su sucesor preparó una Relación del estado del gobierno del Perú (al parecer impresa en Lima hacia 1648). De vuelta en la corte, murió el 9 de marzo de 1654.

17.- García Sarmiento de Sotomayor
II Conde de Salvatierra Linaje Predecesor Sucesor Ocupación Cónyuge(s) Nacimiento : Casa de Sarmiento : Diego Sarmiento de Sotomayor : Diego Sarmiento de Sotomayor y Luna : Militar : Soltero : Valle de las Hachas, Virrey de la Nueva España -Virrey del Perú

Fallecimiento : Lima, 26 de abril de 1659

García Sarmiento de Sotomayor y Luna (Lima, 1659). Noble y funcionario colonial español. Virrey de la Nueva España y XVI Virrey del Perú. Infancia y juventud Hijo de Diego Sarmiento de Sotomayor, primer Conde de Salvatierra y Marqués del Sobroso, y Leonor de Luna Enríquez Sarmiento y Manrique, hermana del Conde de Fuentidueña. Visto su celo en el cumplimiento de diversos cargos cortesanos, el 31 de marzo de 1631 fue nombrado maestre de campo de la infantería organizada en Galicia para marchar a Flandes; y sucesivamente pasó a ser asistente y maestre de campo general de Sevilla (1634), y gobernador de la armada real. Virrey de la Nueva España Elegido Virrey de la Nueva España, el 1º de julio de 1642, tomó posesión de su gobierno el 13 de noviembre de 1642, y lo ejerció hasta el 13 de mayo de 1648. Allí se enemistó con el obispo de Puebla, Juan de Palafox y Mendoza, debido al apoyo que brindó a los jesuitas en las disputas que mantuvieron con el prelado y, llegadas algunas quejas a la corte, se resolvió su traslado al Virreinato del Perú, el 8 de julio de 1647. Sin embrago, demoró su viaje para hacer entrega del gobierno a su sucesor.

Virrey del Perú Llegó al Callao el 28 de agosto de 1648, pero su entrada oficial en Lima se efectuó el 20 de setiembre de 1648. Ante posibles incursiones de los portugueses, dispuso que los comerciantes de esa nacionalidad vendieran las nevas que poseían para sus operaciones en el Océano Pacífico, y para cortar la circulación de la moneda de baja ley, limitó primero su valor cancelatorio y luego declaró su invalidez. Ordenó la Real Hacienda, cobrando los adeudos al fisco y promoviendo la actividad minera. Favoreció las misiones de Maynas, atendidas por los jesuitas. Afectado el Cuzco tras el terremoto del 31 de marzo de 1650, comenzó las tareas de reconstrucción. En Lima dispuso la construcción de la pila ornamental de la plaza mayor. Concluyó su mandato el 24 de febrero de 1655, pero permaneció en Lima, debido al estado de guerra entre España e Inglaterra.

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