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DIFERENCIAS ENTRE ETICA, BIOETICA Y DEONTOLOGIA

Augusto Hortal es un filósofo español que en la última década ha estudiado con


especial meticulosidad el ámbito de la ética de las profesiones. Al estar
leyendo bibliografía sobre el tema notamos poca claridad entre los términos
ética y deontología, pues pareciera que algunos autores los consideran como
sinónimos y no le dan un significado más preciso.
Sin embargo Hortal indica que ambos conceptos no significan lo mismo, pero sí
se complementan: “Para configurar el buen ejercicio profesional es aconsejable
combinar las referencias éticas con las normas odontológicas y a la vez situar
las normas deontológicas en el horizonte de las aspiraciones éticas”. (Hortal,
2003. p.191)
En otras palabras para que exista un buen desempeño del profesional, la
deontología y la ética deberían estar presentes en su labor.

Entonces comenzaremos a comparar y a ver las diferencias entre deontología y


ética.
Primero la deontología se refiere a las Reglas y Normas que regulan el ejercicio
de la profesión. Estas normas no se discuten, deben respetarse en el ejercicio,
y la falta de respeto se sanciona, ya que estas normas constituyen la garantía
básica para ejercer la profesión. En cambio la ética es discutible ya que ésta
juega un rol fundamental en la conciencia de cada uno, en la experiencia, el
instinto, la formación moral, el sentido de las cosas bien hechas, el sentido de
lo que se puede y de lo que se debe. Si analizamos estos aspectos vemos que
son estrictamente personales, y van diferir de persona a persona ya que admite
tantas visiones diferentes como personas diferentes existen.
Debido a lo anteriormente señalado, es que en la ética no se pueden dictar
reglas y normas como se puede hacer en el caso de la deontología, acá solo se
pueden hacerse declaraciones, las cuales pueden ser propuestas mediante
códigos de ética que se pueden aceptar o no.

La Ética se ocupa de la felicidad humana, pero no una felicidad ideal y utópica,


sino aquella que es asequible, practicable para el hombre. En tanto el concepto
de deontología en general suele usarse para designar la "moral profesional",
situándola así como una parte de la moral, una "moral especializada". La
deontología es un capítulo de la Ética general, la teoría de los deberes.

La relación entre ética y deontología es análoga a la que se establece entre


felicidad y deber, el deber es algo más restringido que la felicidad y, así, cabe
entender la deontología como una parte especial de la ética, siendo ésta, a su
vez, un desarrollo de la filosofía de la naturaleza.

La deontología profesional no se resuelve sólo con los parámetros éticos


comunes, tampoco la ética se reduce a la satisfacción de ciertos protocolos
deontológicos. La ética tiene que ver con lo que el hombre es naturalmente,
siendo la naturaleza tendencia del ser humano. Pero tal naturaleza necesita ser
trabajada, ésta no acontece automáticamente, siguiendo unas normas fijas o
como por instinto, sino de manera libre y propositiva (y por esa misma razón
puede también no acontecer). De ahí que la ética haya de contar, tanto con la
naturaleza como con la razón.
El problema ético no es cómo adaptar la conducta a la norma, sino en cómo
ajustarla al ser humano y a su verdad, no exenta de consecuencias prácticas.
En cambio, el papel de la deontología, es adecuar la conducta profesional a las
expectativas sociales.

Es importante no confundir deontología profesional con ética profesional, ya


que la ética profesional es la disciplina que estudia los contenidos normativos
de un colectivo profesional, es decir, su objeto de estudio es la deontología
profesional, mientras que la deontología profesional es el conjunto de normas
vinculantes para un colectivo profesional.
Otra diferencia cuando hablamos de "ética" y "deontología" es que la primera
hace directamente referencia a la conciencia personal, mientras que la
segunda adopta una función de modelo de actuación en el área de una
colectividad. Por ello, con la concreción y diseño de códigos deontológicos,
además de autorregular esta profesión, se invita al seguimiento de un camino
muy concreto y a la formación ética de los comunicadores.
La ética general de las profesiones se plantea en términos de principios: el
principio de beneficencia, el principio de autonomía, el principio de justicia y el
principio de no maleficencia, en cambio la deontología plantea los temas éticos
en términos de normas y deberes.
La ética no solo incluye deberes como la deontología, sino también metas,
recomendaciones, ideales y virtudes, apela a la consciencia del profesional y
se espera de una forma voluntaria una adecuada actuación, se ocupa de que
los profesionales sean responsables en el trabajo; también está referida a
reflexionar cuales son las destrezas y competencias en la actuación
profesional. Se centra en analizar sobre qué es bueno hacer, al servicio de
cuales bienes está su profesión y que finalidad busca.
A continuación presentamos una tabla con las principales diferencias entre
Ética y Deontología.

Deontología Ética

Orientada al deber Orientada al bien, a lo bueno

No se encuentra recogida en normas ni en


Recogida en normas y códigos códigos deontológicos, está relacionada con lo
"deontológicos" que piensa el propio individuo (conciencia
individual/profesional)

Esas normas y códigos son mínimos y


No es exigible a los profesionales de un
aprobados por los profesionales de un
determinado colectivo (periodistas, médicos,
determinado colectivo profesional
abogados,...)
(periodistas, médicos, abogados,...)

Se ubica entre la moral y el derecho Parte de la ética aplicada


Continuando con las diferencias de los conceptos, ahora analizaremos ética y
bioética.

Ética y Bioética eran prácticamente lo mismo hasta los años 70, pero debido a
los avances de la ciencia en general y de la biología molecular, surgió la
necesidad de separarlos.

Entonces al comparar ética y bioética, vemos que la ética médica en sentido


riguroso se interesa en aconsejar respecto de las conductas, prácticas y
actitudes que debe tener el Médico en el ejercicio de profesión y en el uso de
su ciencia y su conciencia para que estas se enmarquen en un contexto moral
que se supone como “ideal”. Este supuesto “ideal” se sustenta en las sanas
costumbres, en el sentido común y en principios ya aceptados o indiscutibles.
En cambio la Bioética se centra en la investigación y en el progreso biomédico.
La bioética surge de la ética médica y supone un intento de conseguir un
enfoque secular, interdisciplinario, prospectivo, global y sistemático de todas
las cuestiones éticas que conciernen a la investigación sobre el ser humano y
en especial a la biología y la medicina.
Todas las intervenciones técnicas del hombre sobre su propia vida debe
quedar sujeta a los principios elementales de la Bioética que son: el respeto a
la vida humana y el de la autodeterminación de la persona

Al analizar las diferencias entre ética y bioética, podemos señalar que la


bioética es una ética particular, pero más abarcadora que la ética médica, ya
que esta última se ocupa de una profesión, de la enfermedad y la muerte como
objeto de estudio, en su concepción tradicional. Al comercializarse la medicina
hasta llegar al ensañamiento terapéutico, al alquiler de úteros, la venta de
órganos y de niños, y permitir que se introduzcan insecticidas y hormonas en
los comestibles y llegar a atentar contra el ecosistema y dejar morir
indolentemente a una parte del Sur por la explotación; la ética médica no podía
ya abarcar toda esa problemática. Como consecuencia de esta limitación,
apareció la necesidad de una ética más globalizadora y Potter la propuso: la
Bioética. Esta nueva disciplina que propone abarcar el estudio ético de los
problemas relativos a la vida y al ecosistema propios de la época
posmodernista si puede enfrentar, divulgar las causas de los nuevos problemas
éticos, dialogar soluciones y normar procedimientos y conductas.

Hoy en día el mayor desafío para la Bioética es, precisamente, recuperar su


significado ético. Un médico, por ejemplo, puede no tener claro qué terapia
seguir en un determinado caso, pero sí debe tener nítido que él no está para
matar, como omitir ciertas conductas esencialmente ilícitas, como el aborto o la
eutanasia. Por lo tanto si vamos a intervenir en la vida humana, debemos
hacerlo siempre "médicamente", es decir, con la intención de curar y, si esto no
es posible, al menos paliar el dolor, acompañar al paciente y a sus familiares y
tratar de sostenerles en las mejores condiciones posibles hasta que la vida se
extinga naturalmente.