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La Crisis de Fin de Siglo

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LA CRISIS FINISECULAR Y SU REPERCUSIÓN EN LA LITERATURA.

A. EN EL MUNDO Ejemplos Relatividad, energía nuclear, motor de explosión, medios de transporte (coches: en 1886 motor de explosión de gasolina de Daimler y Benz; 1891: primeros coches Panhard y Peugeot; 1888: primeros neumáticos Dunlop y Michelin; 1898: primer Renault; 1903: primer Ford con técnicas de fabricación en serie; 1906: vuelos con motor; 1900: motor Diesel; fotografía, Nuevos sistemas energéticos Electricidad (1879: Edison inventa la bombilla incandescente; 1884: alumbrado público en Londres), petróleo (plataformas petrolíferas), química (Hoechst, Badische Anilin & Soda, Bayer, Ciba y Geigy, acero. Cambio de orientación Industria de elaboración (cristal, caucho, plástico). Unión de bancos y económica empresas industriales (capital financiero). Consolidación del sistema Nacimiento de sindicatos fuertes, partidos políticos de carácter obrero, capitalista anarquismo. Nacimiento de TRUST: Pittsburgh Steel Co, Standard Oil Company (Rockefeller), U.S. Steel Company (J.P. Morgan), United Fruit Co., Royal Dutch Shell. Sistema de alianzas Inglaterra (USA y Japón)-Francia-Rusia frente a Alemania-Italia-Austria. Colonialismos Reparto de África (Berlín, 1884). Explotación de materias primas. Búsqueda de nuevos mercados y consumidores, control de rutas y pasos comerciales, presencia política, militar y decisoria en el mundo. También motivos culturales (expansión lingüística y literaria). Consecuencias: guerras mundiales, totalitarismos, Reorientación de polos de De los imperios latinos (España, Portugal, Italia, Francia) a los anglosajones poder (Inglaterra, Alemania, EEUU). CULTURA Crisis de valores por Relativismo, electromagnetismo, Lorentz, Maxwell, Curie (radio), Planck avances científicos y (quanta), Roentgen (rayos X), Metchnikov y Lndsteiner (vacunas, medicina) filosóficos Corrientes irracionalistas Bergson, Freud. Nietzsche, Schopenhauer. Literatura europea A. France, J. Verne, H. G. Wells, M. Gorki, T. Mann, R. Kipling. Nuevo teatro, nuevos modos A. Antoine (Teatro libre), C. Stanislavsky (Teatro de arte de Moscú), M. de comunicación. Reindhart (Teatro Kleines), A. Strindberg. Nacimiento del cine: los Lumière, G. Meliés. Nacimiento de la radio como medio de comunicación (Marconi). Pintura Van Gogh (expresionismo), Cezanne, Picasso (cubismo), Gaugin, Renoir, Monet, Sisley (impresionismo francés), André Derain, Maurice de Vlaminck, Raoul Dufy, Georges Braque, Henri Manguin, Albert Marquet, Jean Puy, Emile Othon Friesz y Henri Matisse, (fauvismo) Corrientes artísticas Simbolismo; Decadentismo; Parnasianismo; Impresionismo
POLÍTICA

Sector

Conceptos Avances técnicos y científicos

POLÍTICA

B. EN ESPAÑA (1885-1902): periodo de regencia. Crisis del parlamentarismo Constitución de 1876. Conservadores (Cánovas, Silvela, Maura, E. Dato)y turno de partidos Liberales (Sagasta, Castelar, Montero Ríos, Canalejas) y radicales (M. Ruiz Zorrilla, Lerroux). Monarquía débil 1885: muerte de Alfonso XII. Regencia de M. Cristina. 1902: mayoría de edad de Alfonso XIII (1886-1941). Guerras con Cuba y EEUU - octubre 1868: guerra de los diez años con Cuba. Fin con la Paz de Zanjón. - guerra chiquita: hasta 1880. - penetración del capital de EEUU y rutas comerciales. - 1886: abolición de la esclavitud. - 1895: grito del Baire. Nueva guerra con Cuba con el Manifiesto de Montecristi. - 1897: rebelión en Filipinas. - 1898: hundimiento del Maine. 23-4-98: guerra con EEUU, que derrota a España en Santiago de Cuba (3-7-98) y Cavite (Filipinas, 1-5-98). Independencia de Cuba y P. Rico. Pérdida de Filipinas. - Tratado de París (10-12-98): España reconoce la situación de la guerra, la

independencia de Cuba y la cesión de Filipinas, P. Rico y Guam a los EEUU. - 1899: venta del resto del imperio a Alemania (Palaos, Marianas, Carolinas). Pérdida de las colonias (P. Rico, Filipinas). Independencia de Cuba. Venta de colonias (Palaos, Marianas, Carolinas) Mala situación en el orden internacional Contencioso de Gibraltar Perdida en T. Utrech (1713). SOCIEDAD Analfabetismo 1857: educación primaria obligatoria. 1900: 64% analfabetos. 1940: 33% analfabetos. 1900: población escolarizada 1.856.000 (el 50% del total). Alumnos de secundaria: 30.000. Universitarios: 17.000. Caciquismo Economía subdesarrollada. Sector primario Población a principio de Londres: 5.000.000; París: 2.500.000; España: 18.500.000; Madrid: siglo 540.000; Barcelona: 530.000; Valencia: 200.000. CULTURA Cultura basada en la tradición. Fuerte influencia religiosa. Se lee poco I.L.E. y Krausismo. Junta de Ampliación de Estudios (1907), Residencia de estudiantes y centros científicos (CSIC), históricos (Centro de estudios Históricos), etc. Regeneracionismo y Lliga Regionalista (1901: primer diputado) de carácter agrícola; 1895: PNV; nacionalismo Regeneracionismo: deseo de europeizar España, de salir de la crisis mediante la educación y la ciencia. Nace como una parte de la clase media olvidada por el sistema canovista. Quieren la reforma del país desde arriba. - 1892: la Unió Catalanista elabora las Bases de Manresa, prólogo del autonomismo catalán.
LA GENERACIÓN DEL 98.

ESPAÑA COMO PROBLEMA:

L. Mallada, Los males de la patria (1900) (el problema es la fantasía, la pereza, la ignorancia y la ruina de los españoles), M. Picavea, El problema nacional (1899), Unamuno, En torno al casticismo (1895), A. procede de conciencias Ganivet, Idearium español (el problema es la abulia nacional); Morote, críticas como las de La moral de la derrota, R. Maeztu, Hacia otra España, Altamira, Cervantes, Quevedo, Cadalso, Jovellanos, Larra. Psicología del pueblo español (el problema es la ignorancia), Azorín, El alma castellana; Madrazo,¿El pueblo español ha muerto? (1903); D. Isern, En estos momentos, los El desastre nacional y sus causas (1900). que se ocupan del tema son los regeneracionistas, A estos hay que añadir la obra de J. Costa, Blasco Ibáñez, Dicenta, Montenegro, F. Trigo, los krausistas y los noventayochistas. los noventayochistas, los modernistas (Darío) y los J. COSTA, krausista y regeneracionista, tenía dos ideales “escuela y despensa”. Fundó, con Giner de los Ríos, la ILE. Planteó una reforma de la novecentistas (Ortega y Hacienda pública y una mayor eficacia de la escuela. Denunció el Gasset). caciquismo, la imprevisión, la incompetencia, la oligarquía y la falta de rumbo colectivo. Pensaba que los cambios debían proceder de las clases ilustradas. Obras: Colectivismo agrario en España (1898), Oligarquía y caciquismo (1901).

C. EL REFLEJO EN LA LITERATURA.

En el terreno educativo, la Institución Libre de Enseñanza fue creada en Madrid en 1876 por un grupo de profesores universitarios de pensamiento liberal y humanista entre los que se encontraban Montero Ríos, Nicolás Salmerón, Gumersindo de Azcárate, Segismundo Moret y otros, bajo la dirección de Francisco Giner de los Ríos. Fueron retirados de sus cátedras por mostrase disconformes con las medidas contrarias a la libertad de cátedra, adoptadas por Manuel Orovio, ministro de Fomento, ya que se sentían animados por la filosofía del krausismo1. Disconformes con las medidas contrarias a la libertad de cátedra, adoptadas por Manuel Orovio, ministro de Fomento, se sentían animados por la filosofía del krausismo, introducida en España por Julián Sanz del Río. La Institución llevó a cabo una importante tarea de renovación cultural y pedagógica, sin precedentes en los siglos XIX y XX en España. En sus estatutos se declaraba ajena a todo interés religioso, ideología, o partido político, proclamando el derecho a la libertad de cátedra, la inviolabilidad de la ciencia y el respeto a la conciencia individual. Giner, y a su muerte en 1915, Manuel Bartolomé Cossío, orientaron la ILE hacia la forja de un hombre nuevo e íntegro, abierto a todos los ámbitos del saber, mediante una educación moderna encargada de formar minorías, intelectualmente despiertas, capaces de elevar el nivel sociocultural del país. En su ideario pedagógico, la ILE apostó por una escuela neutra, tolerante y abierta a la realidad exterior. Un centro sin separación entre primaria y secundaria, con enseñanza cíclica, y en régimen de coeducación, donde la actividad personal y la experiencia creativa del alumno, utilizando diversas fuentes de aprendizaje, constituía el eje del trabajo escolar. Los ideales y metas de su afirmación pedagógica cristalizaron en otras instituciones que la ILE fomentó: Museo Pedagógico Nacional (1882), Junta para la Ampliación de Estudios (1907), Escuela Superior de Magisterio (1909), Residencia de Estudiantes (1910), Centro de Estudios Históricos (1910), Fundación Giner de los Ríos (1915), Instituto-Escuela (1918) y Misiones Pedagógicas (1931). El Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, que hoy se sigue editando en su segunda época, comenzó a publicarse en 1877. La Institución inspiró el programa educativo de la II República (1931) y, pese a la incomprensión social y política que encontró más tarde, su estilo ha permanecido en el quehacer de otros centros e instituciones sociales y educativas, de manera más o menos explícita, en España y en América Latina. En los países de América Latina, a lo largo de más de un siglo, la obra y la influencia de los hombres y mujeres formados en la ILE y demás instituciones creadas por ella, ha sido muy notable. Se puede mencionar la labor de la Junta para la Ampliación de Estudios, los repetidos viajes de Rafael Altamira, Menéndez Pidal, Ortega y Gasset y Jiménez de Asúa; la influencia del Centro de Estudios Históricos, semillero de historiadores hispanoamericanos. La emigración republicana española de 1939, llevó a los países de América a miles de intelectuales, científicos, poetas y pedagogos, miembros y discípulos de la Institución. La influencia de los institucionistas en la organización académica es enorme. En 1902 y 1906 llevan la voz cantante de los congresos de profesorado universitario de Valencia y Barcelona. En 1906 inspiran el decreto para la formación de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, presidida por S. Ramón y Cajal,
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El Krausismo es un movimiento intelectual influido por las ideas del filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krause, que tuvo una destacada

preponderancia en España en la segunda mitad del siglo XIX. Julián Sanz del Río introdujo en España las ideas de Krause, de quien fue discípulo en Alemania (1843), y su influjo tuvo aplicación en el ámbito jurídico y social, como respuesta a la búsqueda de los estudiosos de la época, pretendiendo encontrar un sistema social más ético y más justo. Sanz del Río buscaba una nueva concepción del mundo y creyó encontrarla en el racionalismo armónico de Krause. El krausismo tuvo un gran ascendiente sobre algunos grandes pensadores muy críticos con la decadente situación intelectual española, como fueron Joaquín Costa, Francisco Pi Margall, Nicolás Salmerón, Rafael Mª de Labra o Emilio Castelar. Los llamados Krausistas desempeñaron un papel muy destacado en el proceso de protesta y enfrentamiento con los poderes constituídos, que llevó a la Gloriosa Revolución de 1868; el triunfo de Juan Prim; la promulgación de la Constitución de 1869, muy influida por las ideas Krausistas; el desarrollo de la Sociedad Abolicionista, contra la esclavitud en la América española; la instauración de la I República. El krausismo español cristalizó en un impulso de renovación y crítica social que tuvo una notable representación en la Institución Libre de Enseñanza. Impulsada por Francisco Giner de los Ríos que de profesor de Filosofía del Derecho se convirtió muy pronto en verdadero filósofo de la educación, la institución fue, a partir de 1876, el movimiento educativo no oficial más importante nunca desarrollado en España. Expulsados de la Universidad oficial, los profesores y catedráticos más eminentes del país se incorporaron al proceso impulsado por Giner de los Ríos y sus discípulos. Resultado de su labor, reconocida por los sectores más liberales de la monarquía, fue la creación en 1907 de la Junta para Ampliación de Estudios, con sus numerosos centros e institutos (antecedente directo del que más tarde se llamó Consejo Superior de Investigaciones Científicas), la Residencia de Estudiantes y el Instituto Escuela. Se da por acabado el Krausismo en 1939, con el final de la República española y el exilio de los últimos Krausistas, como Fernando de los Ríos, Rafael Altamira, Lorenzo Luzuriaga, José Jiménez Franco, entre otros. El Krausismo se extendió por toda la América Hispana y ejerció notable influencia en su modernización y desarrollo intelectual. A pesar de su importancia reformadora, el krausismo adolecía de cierta falta de rigor intelectual, ya que no representaba una postura filosófica sistemática.

y de donde saldrá el Centro de Estudios Históricos de 1910, con R. Menéndez Pidal y la Residencia de Estudiantes (fundada por A. Giménez Fraud en 1910), tan importante en la formación de los jóvenes de la futura generación del 27. El reflejo de la crisis en la literatura. En el plano estrictamente literario, las cosas fueron de otro modo. Varios son los aspectos a destacar del reflejo de estos acontecimientos en el entorno literario: 1. La pertenencia, como grupo de intelectuales, a una clase pequeño-burguesa en ascenso, pero detenida por el dominio de la oligarquía y la gran burguesía terrateniente, surgida de las desamortizaciones (segundo tercio del siglo XIX). Los sentimientos de rechazo y, a la vez, de impotencia y soledad, se configuran como rasgos morales y estéticos de su arte. 2. Esto les sitúa en la vanguardia cultural y liberal del país, que coincide en el uso de una misma tribuna, la prensa, fundamental para la formación como escritores de R. de Maeztu, Azorín y Pío Baroja. 3. Se originó una pugna entre la Gente Vieja (como se llamaba la revista de los “viejos”) y la Juventud (la revista del 98). El problema de fondo era quiénes tenían éxito en el mercado literario, cada vez más complejo. Algunos jóvenes no dudaban en recurrir a la literatura folletinesca (como Blasco Ibáñez, La araña negra; Maeztu, La guerra del Transval y los misterios de la banca de Londres; Valle-Inclán, La cara de Dios). Los jóvenes se destacan por su actitud bohemia, intelectual, decadente (como vemos en los jóvenes Azorín, Valle, Maeztu, Unamuno)2. Los primeros trabajos de los nuevos autores no son literarios, sino ensayísticos, periodísticos o folletinescos. Azorín, por ejemplo, comienza su producción con trabajos divulgativos, una monografía sobre sociología criminal, una disquisición breve sobre la evolución de la crítica en España; Maeztu escribe mayoritariamente en periódicos; Unamuno (que escribe sus primeros versos con 35 años y su primera novela con 31) dedica sus esfuerzos a la labor didáctica y académica; dejando aparte su primer libro, Femeninas (1895), Valle-Inclán se dedica a la labor periodística en Méjico. Incluso una novela como La voluntad (1902) del todavía José Martínez Ruiz, presenta una rara mezcolanza de ensayo, dialogismo, crónica periodística y relato, presentada como un reto a la obsoleta novela tradicional, como años después hará Unamuno con Niebla (1914). La batalla entre estas dos visiones de la realidad tuvieron en las revistas el mayor “campo de batalla”. Como representante de la época anterior está, sobre todas, El Madrid cómico (1880-1902), revista humorística y satírica que, hacia 1898, toma brevemente un cariz más "modernista", cuando Benavente (de talante conservador) sustituye a Clarín (algo más progresista) en la dirección. Podemos añadir Gente Vieja, cuyo estilo es programático y casi beligerante. Cuando Benavente deja, en 1899, la dirección de El Madrid Cómico, pasa a La vida literaria, que desaparece ese mismo año. En la nómina de colaboradores aparecen los jóvenes Unamuno, Valle-Inclán, Maeztu, Rubén Darío, Gómez Carrillo y Manuel Machado. Con Vida Nueva, fundada un año antes, damos con uno de los mejores representantes de la relación entre la nueva estética y las preocupaciones sociales y políticas. De un modo semejante, Germinal, aunque más decantada hacia la política. Su primera época, la más interesante, comienza en 1897 y ha sido considerada como la primera plataforma en que coinciden los hombres más representativos del espíritu del 98. Su director fue el dramaturgo Joaquín Dicenta. En 1899, Luis Ruiz Contreras funda Revista Nueva, donde colaboran Benavente, Unamuno, Darío y, sobre todo al principio, Baroja. Valle-Inclán publica ahí por entregas Adega (Flor de Santidad en su primera versión). De gran importancia, aunque de dispar suerte, son Electra y Helios (fundada por Juan Ramón Jiménez), dos revistas de 1901 y 1903 de tendencia predominantemente estética. La primera publicó sólo siete números, donde aparecen colaboraciones de R. Darío, los primeros versos de A. Machado y trabajos de José Martínez Ruiz (luego Azorín) y Baroja. Helios ha sido llamada la revista del Modernismo militante. Posiblemente sea, en sus trece meses de vida, la más importante del período, por su definición y amplitud de intereses. Contemporánea a éstas es Alma Española, y algo posteriores La República de las Letras (1905), Renacimiento (1907) y El Nuevo Mercurio (1907). La crisis tuvo distintos nombres. Fue comúnmente llamada decadentismo y también esteticismo. Por la influencia francesa llegó a llamarse parnasianismo y, sobre todo, simbolismo. En el ámbito hispánico, el nombre de Modernismo abarcó desde muy pronto todos los componentes mencionados y ha quedado como la forma, compleja e indiferenciada, de evocar ese "ciclo estético" y plural movimiento artístico (pintura, arquitectura, música, decoración y literatura). Los escritores que se preocuparon de estos problemas fue amplia: Unamuno, Azorín, Baroja, Maeztu, Valle-Inclán, Machado, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío, José Martí, Eduardo Marquina, Francisco Villaespesa, etc. En estos escritores del 98 fue más patente la preocupación por el “problema de España”, caracterizado por la localización de las causas de ese problema y las posibles soluciones. La visión del país es, en general, la de un ESTETICISMO CARGADO DE IDEOLOGÍA, no al revés. Ven a España a través de la literatura, buscan su conocimiento a través de viajes por los pueblos de Castilla, por sus monumentos, por los clásicos de la literatura. Lo predominante es el acercamiento estético al paisaje, al que logran describirlo como nunca se había hecho antes. Según J. C. Mainer, la vertiente más esteticista del problema fue la propugnada por la época modernista de algunos de estos autores. Los cisnes enigmáticos, las lánguidas princesas, el erotismo libertino, puede ser considerado, además de una versión decadente del romanticismo, como el realismo de lo sórdido, la simpatía por lo
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Cronología de los autores del 98 más importantes: Unamuno (1864-1936), Valle-Inclán (1866-1936), Baroja (1872-1956), Machado (1875-1939), Maeztu (1875-1936), Azorín (1873-1967), Ganivet (1865-1898), Costa (1846-1911), Giner de los Ríos (1839-1915), Giménez Fraud (), Menéndez Pidal (1869-1968), Ramón y Cajal (1852-1934), Ortega y Gasset (1883-1955).

apocalíptico o la manifestación artística de la nueva ideología. Por supuesto, como ya se sabe, el modernismo es la defensa del arte por el arte y la dolorosa sospecha de que el arte es una respuesta incompleta a la vida. Subordinación del molde genérico a la expresión personal, sustitución del estilo literario por una comunicatividad más directa y (aunque parezca contradictorio) mucho más sencilla (dejando de lado la sonoridad del texto) son los dos rasgos maestros de una nueva literatura y de ellos derivan otros como el llamado egotismo literario, fruto de aquella misma dificultad de insertar la literatura en la vida y el renacimiento romántico del desmoronamiento de cien años atrás (principios del siglo XIX). Con mucha razón se ha hablado de que el arte nuevo surge con una inédita sensibilidad hacia el paisaje, entendido no como simple marco de la acción, sino como acorde sentimental de la acción, como estado de ánimo captado con profunda emoción. Este cambio se observa nítidamente en obras de Azorín y Baroja, el Machado de Campos de Castilla, el Unamuno de Andanzas y visiones españolas o el Valle-Inclán de las Sonatas o las Comedias bárbaras. El paisajismo tiene también una lectura ideológica. Es la evidencia de lo permanente, de lo profundo, frente a lo transitorio: es la “intrahistoria” (Unamuno, En torno al casticismo, 1895) y la concepción de lo rural (que llega hasta Lorca y Hernández). En Unamuno, el paisaje adopta una imagen de eternidad, de contemplación. En machado, el paisaje sirve para expresar un compromiso social y político. En Azorín, la concepción literaria del paisaje espiritualizado agudizan su tendencia esteticista y distanciada. En Baroja, el paisaje, más urbano (como en la trilogía La lucha por la vida: La busca, Malahierba, Aurora roja), también deja paso al entorno marinero o castellano. En cuanto a la transformación de los géneros literarios, España no fue ajena a los cambios que se experimentaban en Europa. La nivola unamuniana, la especial concepción de la acción y el ritmo narrativo de Baroja, la poesía de Machado son muestra del interés por adoptar modos nuevos de hacer literatura. Valle experimentó también en el plano del lenguaje y el estilo creando una nueva perspectiva: el esperpento. Quizá el subgénero que más relevancia adquirió con respecto a lo realizado en el siglo XIX es el ensayo. Veamos, a modo de repaso general, algunas posturas personales: 1. Unamuno resaltó, sobre todo, el ambiente de incultura existente. Hombre contradictorio y hasta paradójico, se refugió en una crisis personal (en 1897 muere su padre), ideológica y religiosa, en vivió marcado por la angustia y la lucha (la agonía) internas. De talante progresista, militó en el Partido Socialista, por lo que fue destituido de su cátedra de griego en Salamanca y en 1924 fue desterrado por Primo de Rivera a la isla de Fuerteventura (lo relató en su libro De Fuerteventura a París). Con la república regresó a la península y fue nombrado rector de aquella universidad. Muere en 1936. Libros donde podemos notar esta postura crítica son las novelas (nivolas): Niebla, Abel Sánchez, La tía Tula y, sobre todo, San Manuel Bueno, mártir; los ensayos, En torno al casticismo (donde se recogen ideas como la valoración de Castilla, el interés por la “intrahistoria”), El sentimiento trágico de la vida, La agonía del cristianismo, Vida de don Quijote y Sancho. Produjo también una poesía intelectual y cultivó la tragedia. El paisajismo y la visión de las tierras de España la vemos en Por tierras de Portugal y España y Andanzas y visiones españolas. 2. José Martínez Ruiz, “Azorín” desde 1904, partió de posturas anarquistas y acabó por comulgar con un conservadurismo franco, después de intentar acercarse a posturas socialistas en la época de la Segunda República (breve). Cuestionados por todos (derechas e izquierdas) abogó por la vuelta de los intelectuales del exilio. Escribió en todos los periódicos de la época, de ambos bandos (artículos puramente periodísticos, cuentos, reportajes, crónicas de viajes, etc.). Llegó a diputado por el partido conservador de Maura, al que perteneció (desde 1907), subsecretario de Instrucción pública (1917) y Académico de la lengua (1924). Fue el más esteticista de todos sus compañeros y dominó, sobre todo, la descripción y el paisajismo. Libros: La voluntad (1902), Castilla (1912), Lecturas españolas (1912), Clásicos y modernos (1913), Los pueblos (1905), Antonio Azorín (1903), Las confesiones de un pequeño filósofo (1904), Al margen de los clásicos (1915), Una hora de España (1924) y, a partir de 1926, obras dramáticas de vanguardia. La postura de Azorín tiene su origen en su personalidad melancólica y nostálgica, lo que le produciría una obsesión por el tiempo pasado, una esaltación de sus glorias y la de las tierras de España: La ruta de don Quijote (1905), El paisaje de España visto por los españoles (1917), . 3. Pío Baroja (1872-1956), médico y panadero (de la panadería de su familia) se dedicó casi toda su vida a la literatura y la narrativa, donde alcanzaría fama universal. Su estilo es rápido, ágil, realista. Académico en 1935. Cuando estalla la guerra sale de España durante un año. En el exilio se reúne con Azorín, Ortega y Gasset, Marañón, etc. Vivió y escribió en solitario, agudizando su ateísmo, su pesimismo y su nihilismo vital. Para él, la vida del hombre es una continua lucha, un ejemplo de la selección natural teorizada por Darwin. Conoció las corrientes filosóficas más importantes de su tiempo. Libros: Trilogías como Tierra vasca (El mayorazgo de Labraz (1903), Zalacaín el aventurero (1909)); La vida fantástica (Aventuras de Silvestre Paradox (1901), Paradox, rey (1906), Camino de perfección (1902)); La lucha por la vida (La busca (1904), Mala hierba (1904) y Aurora roja (1905)); La raza (La dama errante (1908), La ciudad de la niebla (1909) y El árbol de la ciencia (1911)); Las ciudades (César o nada (1910), El mundo es ansí (1912), La sensualidad pervertida (1920)). 4. Valle-Inclán (1866-1936). Aunque sus inicios no fueron marcadamente comprometidos con la crisis, ya desde sus primeras obras se nota en él un afán de desmarcarse de la literatura anterior. Carlista en su ideología y modernista en su poética, irá decantándose hacia posturas más reivindicativas y denunciadoras de la realidad española desde un punto de vista peculiar: la llamada literatura del “esperpento”. La realidad es vista desde una óptica deformada o deformadora y, a su través, se nos muestra con toda su crudeza y contraste. Estuvo ligado en

todo momento a la vanguardia de principio de siglo, y escribió en casi todas las revistas de importancia. De talante viajero (viajó a Méjico y a casi toda Europa), tomó partido por la República, pero no sobrevivió a la contienda nacional, muriendo en 1936. Cultivó todos los géneros literarios (poesía, narrativa y teatro). Sus obras más conocidas son: Femeninas (1895), Sonatas (1902-1905). La pipa de Kif (poesía, 1919), Luces de bohemia (1920), Divinas palabras (1920), Farsa y licencia de la reina castiza (1920), Los cuernos de Don Friolera (1921), Cara de plata (1922), La rosa de papel (1924), La cabeza del bautista (1924), Tirano Banderas (novela, 1926), Las galas del difunto (1926), El Ruedo ibérico (1927), La hija del capitán (1927), La corte de los milagros (novela, 1927), Sacrilegio (1927), Viva mi dueño (1928), Baza de espadas (1932). 5. A. Machado (1875-1939). Campos de Castilla (junio de 1912) es el libro poético central en la obra de A. Machado. Apareció poco antes de la muerte de su esposa Leonor, en Soria (1 de agosto de 1912). Será la culminación de su período castellano. Poco después, un desolado Machado se trasladará al pueblo de Baeza, en Jaén. El tema castellanista, la impresión del paisaje espiritualizado (Soria y el Duero), así como la crítica de la tópica España de "charanga y pandereta", sirvieron para señalar el aspecto noventayochista del poeta. Su crítica es, ahora, moral y va más allá, cargando el acento de espiritualismo. Algunas composiciones responden a una profunda preocupación patriótica (en poemas como A Orillas del Duero, Por tierras de España, El Dios Ibero); otras, a un amor sencillo por la naturaleza (Campos de Soria); por último, algunas rimas suponen una meditación sobre los enigmas del hombre y del mundo (lo "eterno humano", en poemas en romance como La tierra de Alvargonzález, o su Retrato), como señaló el propio autor. Incluso cuando prescinde de la anécdota personal, surgen los conocidos Proverbios y Cantares, en los que toma el viejo motivo del camino como vida, la mar, el sueño o el paso del tiempo y la muerte. El libro supone, no una ruptura, sino una continuación lógica de la trayectoria marcada por su anterior libro Soledades. Si antes el poeta buscaba sentimientos íntimos que tenían su germen en la realidad que lo rodeaba, ahora se vuelca en un análisis de esa realidad. Todo ello, junto a una lenta radicalización ideológica (la tragedia de las dos Españas) a la que no es ajena la convulsa vida del país, que acabará con una guerra civil. Esta nueva orientación coexiste con la poesía de tono intimista al estilo de Soledades y con otra que muestra un escepticismo en ciernes, impregnado de estoicismo y pesimismo (muy influido por la mortal enfermedad de su esposa mientras escribía los poemas del libro y por la situación socio-política). Formalmente, Campos de Castilla se despega bastante de la obra anterior. Ahora, el metro corto (muchas veces octosílabo y heptasílabo) es el dominante y el romance, la soleá y otras estrofas populares predominan sobre metros anteriores como la silva (aunque ello no quiera decir que no tengamos alejandrinos y poemas parecidos a los de Soledades). A Campos de Castilla seguirá, tras doce años, Nuevas Canciones (1924), libro breve y heterogéneo y, posteriormente, encontramos algunos poemas sueltos, como el Cancionero apócrifo de Abel Martín y Poesías de la guerra. Desde finales de los años 20, Machado se dedica más a escribir prosa (Los complementarios, Juan de Mairena) y ediciones completas de su poesía (1928, 1933, 1936). El propio autor definió en 1931 su poética, síntesis esencial de su idea de la poesía desde sus inicios, como la "palabra en el tiempo"; su poesía es la explicación lírica de dos imperativos: la esencialidad y la temporalidad. Como el río de Heráclito, el poema es un fluir continuo, en el tiempo. Por tanto, Machado se separa voluntariamente de la corriente literaria tendente a la intemporalidad, a la imagen conceptual o intelectual. Las ideas del poeta son "directas intuiciones del ser que deviene, de su propio existir. El poeta profeso, más o menos conscientemente, una metafísica existencialista, en la cual el tiempo alcanza un valor absoluto. Inquietud, angustia, temores, resignación, esperanza, impaciencia que el poeta canta, son signos del tiempo, y al par, revelaciones del ser en la conciencia humana" (de la antología Poesía española contemporánea de Gerardo Diego). 6. Ramiro de Maeztu (1875-1936). Como se ha dicho, este autor partió de posturas claramente radicales izquierdistas (Hacia otra España, 1899) con influencia de la filosofía de Nietzsche, para acabar abrazando las tendencias más extremistas del nuevo régimen franquista especialmente en lo concerniente a la religión (Defensa de la Hispanidad , 1934), pasando por una etapa intermedia (La crisis del humanismo, 1919, libro en el que sienta los principios de autoridad, jerarquía y función). También trató sobre los mitos de nuestra literatura en Don Quijote, Don Juan y la Celestina (1916). 7. Ángel Ganivet (1865-1898). Como Larra, fue un escritor precoz, viajó frecuentemente al extranjero, y se suicidó joven. Fue el único que trató de esquematizar los males de la patria y ponerle solución (en Idearium español, 1897). Escribió: España filosófica contemporánea, Hombres del norte (póstumas), Granada la bella (1896). En Idearium... se plantea que los problemas de España son de carácter, de voluntad. El pasado glorioso de España se ha perdido, y es necesario, desde la moral y la religión, recuperarlo concentrando las energías dentro del país.

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