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Índice

Introducción 2

Biografía 3

Aportaciones a las matemáticas 6

Bibliografía 7
Introducción

Sofía Kovalevskaya se sintió atraída por las matemáticas desde muy joven,
pero para poder estudiarlas tuvo que vencer la oposición de su familia, que
consideraba que su estudio no era apropiado para una joven.
Se vio obligada a aceptar un matrimonio de conveniencia para así poder salir
de Rusia y tener acceso a una educación de nivel superior. Tampoco en Alemania
las cosas estaban mucho mejor, pero Karl Weierstrass le dio clases privadamente
y dirigió su tesis doctoral. Gracias a la intervención de Mittag-Leffler conseguiría
una plaza de profesora en Estocolmo, donde desarrollaría la parte más importante
de sus investigaciones matemáticas.

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Biografía
Fue una de las pocas mujeres que, a pesar
de los prejuicios de la época, se ha hecho con
un lugar muy notable en la historia de las
matemáticas. Nacida en Moscú el 15 enero de
1850, de una familia de matemáticos, como
otras muchas mujeres matemáticas. Su padre,
conservador, le permitió estudiar a la edad de 15
años. Su primer libro lo fue: Recolecciones de la
Niñez, donde hablaba de sus experiencias
durante su niñez y sobre las discusiones
filosóficas que tenía con su tío Piotr, a quien le
gustaban mucho las matemáticas. Otro factor
que hizo que Sofía se interesara en las
matemáticas, fue que en su casa había un papel
decorativo en la pared de un cuarto donde se
hablaba fórmulas que ella no lograba entender.
Mientras recibía tutorías de matemáticas fue que recordó de todas las fórmulas
que había visto en aquel papel y entonces logró comprenderlas.
Su padre no le permitía seguir de forma profesional en las matemáticas. Por
ser mujer no se la permitía entrar en las Universidades Rusas, y su padre
consideraba incorrecto el estudio en el extranjero para mujeres jóvenes.
Ella y su hermana Anyuta formaban parte de un movimiento moscovita en
favor de la emancipación de la mujer. Deseaban salir a estudiar a Alemania, algo
imposible en aquella sociedad para una mujer soltera. Se pusieron entonces en
contacto con un joven paleontólogo, Vladimir Kovalevsky y le propusieron que se
casara ficticiamente con una de ellas. Vladimir eligió a Sofía y, así ésta y su
hermana tuvieron libertad para estudiar en Alemania.
Después de estudiar en Heidelberg, quiso hacer la
maestría; pero en la Universidad de Berlín no la iban a
aceptar por ser mujer. Aún así, se presentó a Karl
Weierstrass profesor de la Universidad de Berlín, y le probó
sus aptitudes hacia las matemáticas, este estimó tan alto el
talento matemático de Sofía que decidió darle clases
particulares desde 1871 a 1874.

Karl Weierstrass
Durante sus años en Berlín escribió tres tesis: dos sobre temas de
matemáticas y una tercera sobre astronomía. Más tarde el primero de
estos trabajos apareció en una publicación matemática a la que contribuían las
mentes más privilegiadas.

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Continuó sus estudios en Göttingen y en 1874, ante la insistencia de
Weierstrass, obtuvo su doctorado in absentia (a distancia, ya que siendo una
mujer el claustro no estaba dispuesto a hacerlo de otra forma).
Weielstrass trató de conseguirle trabajo; pero a pesar de sus dotes, su título
y la influencia de este, ninguna universidad quiso contratar los servicios de una
mujer como docente, por lo que decidió volver a Rusia.
En Rusia, Sofía llevó una nueva vida, escribiendo artículos periodísticos,
poesía, críticas, y una novela pequeña. De forma comprensible, mucho de su
trabajo literario se centró en el tema de los derechos de las mujeres.
Pero a los momentos dedicados a la investigación siguen otros de crisis e
inestabilidad. Tiene que solicitar un préstamo para afrontar las deudas de su
marido. En 1881 visita a Weierstrass en Berlín y al año siguiente viaja a París.
Estando en París recibiría la noticia del suicidio, el 27 de abril de 1883, de su
marido Vladimir quien, sumido en una profunda depresión, fue incapaz de soportar
los fracasos de sus negocios y la acusación de fraude que pesaba sobre él.
Este hecho sumió a Kovalevskaya, que sentía remordimientos por este
trágico final, en un estado de absoluto abatimiento y abandono, llegando sus
amigos más cercanos a temer por su vida. Afortunadamente logró superar esta
situación debido fundamentalmente a la evasión que significaba para ella el
reanudar sus investigaciones y estudios matemáticos, presentó su trabajo sobre
“la refracción de la luz en medios cristalinos” al Congreso Científico de Odessa.
Gracias a Mittag-Leffler, alumno de Weierstrass y
que junto con él, fueron las personas que
desempeñaron un papel clave en su carrera
universitaria; va invitada como conferenciante a la
Universidad de Estocolmo, donde conoció a Anna
Carlotta Leffler, quien luego sería la que escribiese su
biografía. Consigue un nombramiento provisional para
dar clases en esta universidad, donde sus
disertaciones tienen muy buena acogida y destaca
como una excelente profesora y da una conferencia
sobre la teoría de ecuaciones diferenciales.
Mittag-Leffler

El 30 de enero de 1884 da su primera clase. Entre los asistentes figuró Ivar


Otto Bendixson, que posteriormente se convertiría en un reconocido matemático
por sus estudios sobre teoría de conjuntos y fundamentos de las matemáticas,
topología y comportamiento de las soluciones de las ecuaciones diferenciales
ordinarias de primer orden acerca de puntos singulares. Por cierto, al principio
eran los propios alumnos los que pagaban el salario a Kovalevskaya.

Pronto pasa a formar parte del equipo editorial de la revista Acta


Mathematica, fundada por Mittag-Leffler, que continúa siendo una de las revistas

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matemáticas más prestigiosas que se publican. Sus buenos contactos con los
matemáticos rusos le permiten surtir a esta publicación de excelentes trabajos y, a
cambio, actuó de puente de comunicación entre los matemáticos rusos y los de los
restantes países de Europa.

Pero las discriminaciones de género seguían; no le dieron permiso para


cuidar a su hermana Aniuta, que falleció en 1887, y su sueldo era muy inferior al
de sus colegas masculinos con iguales funciones. Se debe subrayar el enorme
celo que puso Mittag-Leffler en la tarea de conseguirle cada vez mejores
emolumentos, incluso en alguna ocasión a costa de su bolsillo. En todo caso, no
se puede negar que su situación había mejorado muchísimo. La muerte de
Vladimir resultó́ positiva para la futura carrera universitaria de Kovalevskaya: era
una mujer viuda, respetada, con una hija legítima y libre. Sobre todo, libre.

Su gran momento llegó en 1888 cuando se presentó a la Academia Francesa


de las Ciencia y logró el prestigioso Premio Bordin de matemáticas, siendo la
primera mujer que lo lograba, para lo cual tuvo que resolver las celebres
Ecuaciones de Euler "sobre la rotación de un sólido pesado alrededor de un punto
fijo", un problema que desde hacía muchos años traía de cabeza a los mejores
matemáticos. Esto le supuso un premio de 5.000 francos y el espaldarazo
definitivo a su carrera, siendo reconocida como una de las mayores autoridades
matemáticas del mundo. En el 1889, ganó 1.500 como premio por dos trabajos
más.
Sin embargo no pudo disfrutar de su merecido prestigio
durante mucho tiempo. Tras unas vacaciones en Génova a
finales de 1890, regresó a Suecia en un viaje bastante
accidentado. Durante el trayecto cogió un catarro, que luego
degeneró en neumonía, y falleció en Estocolmo el 10 de
febrero de 1891, con tan solo 41 años. Fue honrada en
Rusia en la forma de un sello, siendo la única mujer en este
campo en tener tal honor.

Tras su muerte, la fama de Kovalevskaya creció como la espuma, llegando a


convertirse prácticamente en un mito. Claro que para un ministro ruso llamado
Pyotr Durnovo, no había para tanto, ya que "se estaba prestando demasiada
atención a una mujer, que al fin y al cabo, era una nihilista"

Además de su quehacer matemático, Sofía escribió artículos de divulgación


científica y otros temas como el teatro, e incluso publicó un par de novelas:
"Memorias de juventud" (1890) y "Mujer nihilista" (1892) Como todos los nihilistas,
consideraba que la divulgación de las ciencias y las artes era una actividad
revolucionaria, una manera de dotar de armas a las clases populares para acabar
con la monarquía y hacer la revolución.

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Aportaciones a las matemáticas
Sus principales aportaciones al campo de las matemáticas fueron:

1. El teorema que lleva hoy el nombre de Cauchy-Kovalevsky, básico


en la teoría de las ecuaciones diferenciales parciales.

2. Examinó el concepto analítico desarrollado en la obra de Legendre,


Abel, Jacobi y Weiestrass, que dio pie al trabajo de su segundo doctorado,
que llevaba por título "Über die Reeduction emer bestimmeten Klasse
Abelscher Integrale dritten Ranges auf elliptische Integrale", in Acta
Mathematica, 4, 1884, 393-414.

3. En su trabajo ganador del Premio Bordin, al que anteriormente


hacíamos referencia generalizó los resultados de Euler, Poisson y Lagrande
que consideraban dos casos elementales de la rotación de un cuerpo rígido
alrededor de un punto fijo.

4. Sus estudios sobre la dinámica de los anillos de Saturno.


El algebrista inglés Silvester, en 1886, escribió un soneto en la que la
nombra "Musa de los Cielos". Su hermano matemático, Fritz Lefler, escribirá
un poema en su honor "Mientras los anillos de Saturno brillen todavía,
mientras los mortales respiren el mundo recordará siempre tu nombre".

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Reflexión
Desde la antigüedad las mujeres han participado en el desarrollo de la ciencia,
aunque sus nombres no hayan trascendido tanto como el de los hombres. Existen,
todavía, grandes prejuicios en el mundo científico sobre las mujeres y su
capacidad para actuar en este campo.

Siempre han existido mujeres científicas aunque no se conozcan y no se estudien


en los libros de texto. El trabajo de búsqueda de la historia de estas mujeres no es
fácil. Su participación en la Ciencia forma parte de lo que se llama Historia
invisible.

Mujeres como María la judía, Rosalind Franklin, Marie Curie o en este caso Sofía
Kovalevskaya, nos han demostrado que con trabajo y dedicación cualquier barrera
se puede saltar, incluso la impuesta por tus semejantes.

Han sido muchas las mujeres cuyos nombres han quedado ocultos, sin embargo,
han sido muchas las grandes luchadoras, y sus aportaciones muy valiosas para el
desarrollo de la ciencia y el avance de la humanidad.

Es necesario hablar de esas mujeres y reflexionar sobre las dificultades que


encontraron para acceder al mundo de la ciencia. Recoger datos y elaborar
información sobre la vida e investigaciones de estas mujeres a lo largo de la
historia, esto ayudará a lograr un mundo más justo para todas y todos.

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Bibliografía

http://www.iesezequielgonzalez.com
http://es.wikipedia.org/
http://usuarios.multimania.es
http://keikai.blogspot.com
*Sofía. La lucha por saber de una mujer rusa - Xaro Nomdedeu Moreno
www.famaf.unc.edu.ar
http://www.mujeryciencia.es
http://enciclopedia.us.es
http://centros5.pntic.mec.es

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