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Resumen Colonia

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LA EPOCA DE LA COLONIA Los siglos que transcurrieron entre 1550 y 1810 se han denominado “época colonial” debido a la presencia

y al dominio político por parte de los españoles en lo que actualmente comprende el territorio de Colombia. Durante este tiempo se formó en América una sociedad en la que las costumbres, la lengua y la religión traídas por los españoles se mezclaron con la cultura indígena y, más tarde, con la africana. Así se conformó lo que hoy en día es Hispanoamérica. Es acertado llamar este período del modo como se ha hecho, porque, en efecto, en estos siglos asistimos a un proceso de colonización, en el cual un grupo humano emprende la tarea de dominar y controlar un territorio distinto al suyo tradicional, y a sus pobladores, de modo sistemático y permanente, apareciendo al comienzo de este proceso dos grupos definidos: los dominadores y los dominados. El fenómeno de la colonización española tuvo como objetivo primordial la apropiación de riquezas del nuevo territorio, generando un sistema de explotación que podría caracterizarse como de “economía extractiva”. No se debe creer que España translado todas sus instituciones, creencias, valores, etc., cambiando radicalmente las costumbres de los indigenas, y ademas que estos aceptaron todo con conformidad; lo que realmente paso, fue un choque de culturas, lo que provoco que los indios aparecieran en sus luchas por la defensa de sus derechos, en sus guerras intestinas por preservar su cultura o en algunos casos relaciones amistosas con los colonizadores. La sociedad colonial era una sociedad dinámica, viva, que no se mantuvo igual por tres siglos. Es por esto que hacer la historia del periodo colonial resulta no sólo necesario sino urgente, porque allí se comenzó a tejer la nación colombiana de hoy, se fue entramando un país que necesita construirse y casi inventarse a diario. LA MINERÍA El periodo de conquista española se baso principalmente en la explotación minera basada en la ocupación de tierras para buscar oro, el cual deslumbró a los españoles por su gran cantidad; podemos decir que la codicia llevó a los conquistadores a forzar y prácticamente a esclavizar a los indios para explotar y transformar su botín. Esto los llevó a crear distritos mineros, que fueron declinando debido al trabajo cada vez más pobre de los indígenas y a su rebelión. Comenzó entonces la introducción de cuadrillas de esclavos negros para el trabajo en las minas. Esto trajo consigo la formación de pequeños grupos poblacionales de indígenas, negros y unos pocos blancos, con el tiempo vinieron los mestizos y mulatos, tales grupos formaron la población de la provincia. La declinación progresiva de la producción de oro se puede tomar como un acontecimiento inevitable y previsible, sobretodo tomando en cuenta la falta de tecnología y el tipo de explotación que era muy artesanal basado principalmente en los métodos indígenas. Pronto surgieron figuras alternas al dominio de los españoles que diezmaron aún más sus bolsillos y también compitieron con éstos por las tierras y el manejo de explotación, fue así como se desarrollaron algunos mineros autónomos que contribuyeron a formar una sociedad relativamente abierta, se dice relativamente porque aún el dominio español era evidente, pero era un dominio que cada vez se acercaba su fin, ya que el continuo maltrato ya provocaba malestar y levantamientos incluso en los esclavos traídos de otra parte como África, incluso algunos huyeron y formaron sus propios asentamientos. Otra figura alternativa que surgió fue el pequeño minero que el primero se vio en Antioquia, la cual lidero la llamada “Revolución del oro”. En la nueva granada se presentó un gran auge de los llamados barequeros, mazamorreros, zambullidores y guaqueros.

Nuevamente los nuevos mineros se vieron obstaculizados por las dificultades tecnológicas y la cada vez más costosa mano de obra, esto también afecto a los comercializadores de oro. Se podría decir que la gota que reboso la copa fue la sobre explotación minera y ésta obligó a los empresarios a emigrar en la búsqueda de más oro, lo que obligó a crear en 1587 una ley que estipulaba los títulos individuales de extensión de tierra. LAS HACIENDAS JESUITAS Los hermanos de la compañía de Jesús, era el verdadero nombre de los jesuitas. Estos eran en su mayoría padres (sacerdotes), pero también había novicios y estudiantes. Eran además grandes poseedores de tierras donde establecían sus haciendas y sus colegios, y es precisamente de las primeras donde empieza a surgir una creciente actividad económica, y por ello es que se habla de empresas crecientes; esto a pesar de la época que en realidad era dura y más aún en lo que respecta a la compraventa de tierras. Los jesuitas eran organizados, metódicos y muy intelectuales, por ello es que se exalta en la historia su éxito en la economía. Desde otro punto, puede decirse de los jesuitas que por las reglas de su instituto no podían recibir retribución alguna por sus ministerios espirituales, y mucho menos cobrar sus servicios a favor de los demás. Y es por ello que acuden a otros medios como la producción en sus haciendas para el sostenimiento de los integrantes del instituto y del colegio que tuvieran a su cargo. Con respecto a eso se dice, que cada casa jesuita era económicamente independiente de las otras, por ello las ganancias de lo producido en una hacienda, era para su sostenimiento y para el de sus habitantes, además para pagar la mano de obra que se necesitare. Con respecto a los colegios, los padres que tenían el mando de la comunidad ordenaron que no se fundara ningún colegio jesuita que no contara con las rentas necesarias para su sostenimiento. Y por eso no era raro que algunas personas acaudaladas perpetuaran su nombre fundando un colegio, es decir dotando con lo necesario para su sostenimiento. “en la pobre economía colonial, totalmente agrícola y minera, la única forma que se ofrecía a los religiosos de colocar el capital de la fundación era en haciendas. La agricultura constituía entonces casi la única fuente de riqueza” [2] , de allí radica la excepcionalidad con que creaban y buscaban los medios materiales y naturales para su engrandecimiento. Los aspectos más importantes con respecto ala agricultura que se podrían destacar son la gestión de un nuevo tipo es explotación agrícola que pronto generó una formal actividad comercial. Además desarrollaron una buena práctica empresarial acerca del manejo del ganado. Por último entre las haciendas jesuitas que se pueden nombrar tenemos: la casa de santa fe: que se sustentaba de unas estancias en la sabana. Y en la cual se establece también un colegio. La hacienda de Tena: ubicada en el valle de tena. Esta se extendía desde la mesa hasta el río Bogotá. Era una estancia de ganado mayor. La hacienda de Neiva: esta fue donada por el gobernador de Neiva, don Francisco Martínez de Ospina. El colegio de Cartagena: este colegio poseía dos haciendas la “matuna” la cual se situaba junto al mar. La otra situada en la isla de tierra bomba.

La hacienda de Cañaverales: ella fundaba las mayores esperanzas de los jesuitas pues era muy útil en la producción de: oro, cacao, algodón, tabaco y cañas dulces; pero luego por dificultades en el transporte de las mercancías, se tuvo que vender. LOS IMPUESTOS CLASIFICACION DE LOS TRIBUTOS EN LA COLONIA. Los tributos en la Colonia se clasificaron en impuestos directos, impuestos indirectos y rentas del monopolio estatal, que estudiaremos a continuación. IMPUESTOS DIRECTOS Los impuestos directos, como parte del ingreso que se transfiere al Estado en razón de la propiedad con carácter obligatorio y sin contraprestación, en la Colonia tenían una concepción totalmente distinta, pues implicaba una relación de vasallaje siendo el tributo de indio su expresión por excelencia; era obligación rendir al Estado o a un señor servicios laborales que comprometían su trabajo y su producción económica. Los principales impuestos directos durante la Colonia fueron: A) TRIBUTO DE INDIAS Este tributo era una contribución personal que los indios debían pagar al Rey en reconocimiento del señorío, conforme fue establecido por Carlos V en 1523. B) BULA DE LA CRUZADA Era una limosna que tenía por objeto financiar la lucha contra los moros y financiar las cruzadas que buscaban como propósito recobrar la ciudad de Jerusalén; era pagada por la comunidad y a cada ciudad importante del virreinato se le asignaba la suma que debería aportar. C) MEDIAS ANATAS Fue un impuesto directo que debían pagar los oficios eclesiásticos a la Real Hacienda consistente en la mitad de los ingresos durante el primer año. Felipe IV lo extendió a todos los oficios y cargos, recibiendo la denominación de media anata secular. D) MESADA ECLESIASTICA Consistía en una doceava parte de los beneficios obtenidos por el ejercicio de algún cargo eclesiástico, que era equivalente a un mes de ingreso de lo clérigos con destino a la Real Hacienda. E) ESPOLIOS Impuesto que consistía en que los bienes de los arzobispos y obispos al morir pasaban a la Real Hacienda. F) VACANTES MAYORES Tributo consistente en que las rentas provenientes de los oficios eclesiásticos realizadas durante el encargo por la muerte de un oficio clérigo pasaban a la Real Hacienda.

G) SUBSIDIOS ECLESIASTICOS Era un impuesto con carácter provisional que pagaban los eclesiásticos para atender ciertas urgencias del Reino; posteriormente se estableció con carácter permanente bajo el nombre de subsidio de Galeras, como gravamen destinado a mantener la flota de galeones que cuidaba las costas españolas de los ataques bélicos. H) ENAJENACION DE OFICIOS O CARGOS PUBLICOS Los principales cargos y oficios eran rematados en pública subasta por aquellos que tenían las condiciones mínimas para desempeñarlos llegando a constituir un ingreso importante de la Real Hacienda. I) DONATIVOS GRACIOSOS Esta era una contribución extraordinaria y forzosa, que en distintas épocas y con destino particular se decretó, haciéndola aparecer como un servicio gracioso y voluntario con que se acudía al alivio de las urgencias y necesidades del Reino. Este fue uno de los impuestos que motivaron el levantamiento de los comuneros. IMPUESTOS INDIRECTOS Los impuestos indirectos se caracterizaban por recaer sobre el consumo o una actividad industrial determinada o sobre el comercio. Los principales impuestos indirectos durante la Colonia fueron: A) DIEZMOS Consistía en un gravamen equivalente al diez por ciento (10%), de la producción agrícola y que tenía como propósito financiar el mantenimiento del culto y de sus prelados en las tierras de América. B) QUINTO REAL Con este nombre se conoció el impuesto que recaía sobre la explotación de los minerales preciosos en América y equivalente a la quinta parte de la explotación de los minerales preciosos establecido en 1504 y hasta finales del siglo XVIII.

C) VENTAS DE TIERRAS REALENGAS Establecido por el Papa Alejandro VI, en virtud de la bula del 4 de mayo de 1493, que otorgó a la Corona de Castilla todas las tierras descubiertas en América; las que no fueran otorgadas en concesión fueron vendidas constituyendo un ingreso importante para la Corona. D) ALMOJARIFAZGO Era un impuesto que se cobraba a las mercancías en los puertos equivalentes a lo que hoy llamamos impuesto de aduanas.

E) AVERIA Impuesto establecido con el objeto de financiar las flotas y armadas encargadas de proteger de lo ataques de los piratas, el tráfico de galeones que hacían estas rutas y equivalente a un porcentaje del impuesto de almojarifazgo. F) ALCABALA Tributo establecido sobre el comercio de los bienes muebles e inmuebles y semovientes. G) ARMADA DE BARLOVENTO Fue un impuesto equivalente a un porcentaje del impuesto de alcabala y con destino al mantenimiento de la Armada de Barlovento, que tenía como función proteger a las flotas españolas contra los ataques de los corsarios. H) DERECHO DE PUERTOS Este impuesto fue establecido a las embarcaciones por el derecho a utilizar los puertos en América. I) IMPUESTO DE BODEGAS Se estableció este impuesto al comercio exterior por el uso de las bodegas en los puertos para el almacenamiento de las mercancías. J) PASOS REALES Impuesto establecido por el uso de los caminos reales equivalentes a lo que hoy conocemos con el nombre de peajes. RENTAS ESTANCADAS Se conoce con este nombre el conjunto de ingresos provenientes de las actividades industriales y comerciales realizadas por la corona a través del establecimiento de monopolio para generar rentas tendientes al sostenimiento de la Corona y como consecuencia de la disminución de la tributación. Los monopolios más importantes establecidos durante la colonia fueron los del papel sellado, del tabaco, del aguardiente, de la pólvora y del platino. Comercio e impuestos El comercio colonial se caracterizó por el monopolio de las colonias españolas en puertos, rutas, comercio exterior y buques de transporte entre colonias. Sin embargo, los comerciantes de otras nacionalidades llegaron y el contrabando se convirtió en una forma de comercio. España, al no contar con una industria fuerte para mantener el monopolio, no pudo hacer mucho ante esta nueva situación.

Impuestos sobre las colonias: Toda mercancía que saliera o entrara a las colonias tenían un impuesto de 5%. Todos los empleados civiles debían cancelar a la Corona la mitad de su sueldo que recibieran durante el primer año de trabajo. Toda transacción tenía impuestos. Los misioneros pagaban un 5% de toda ganancia recibida. Se cobrara un impuesto por todos los artículos de primera necesidad para construir y mantener la flota naval española. Impuestos sobre el tabaco y el aguardiente (impidió el crecimiento de la sociedad colonial). La iglesia ponía impuestos a todas las frutas, vegetales y crías de ganado. Todos los indígenas entre 18 y 50 años debían pagar dinero como tributo a la Corona Los principales impuestos eran: Alcabala, el impuesto a las ventas; Almojarifazgo, impuesto de aduanas. Armada de Barlovento: impuesto a los artículos de primera necesidad. Quinto Real: impuesto minero. Estanco: monopolio sobre el trabajo, el aguardiente y la sal. Media Anafa: impuesto para los empleados oficiales. Diezmo: impuesto a la Iglesia sobre los productos del agro. La encargada de recaudar todos los impuestos en la colonia se le denomina la CAJA REAL, Cartagena de Indias fue la principal caja real del Virreinato de la Nueva Granada desde el punto de vista de los ingresos totales obtenidos, Uno de los aspectos más sobresalientes de las finanzas virreinales fueron las enormes transferencias que el resto de las cajas reales tuvieron que enviarle a sus puertos caribeños y en especial a Cartagena. Esas transferencias, son conocidas como situado, para el puerto de Cartagena el situado se convirtió en sustento vital no sólo de sus finanzas públicas sino de toda su economía. INSURRECION DE LOS COMUNEROS Dentro del programa de reformas borbónicas llevadas a cabo en América, el gobierno español había procurado mejorar el sistema de recolección de impuestos. Desde 1736 se había implantado en el virreinato de la Nueva Granada el monopolio del aguardiente de caña; luego a mediados del siglo XVIII, se estableció el monopolio de la venta del tabaco. Dichos monopolios fueron reforzados entre 1776 y 1780, para atender las necesidades de la guerra con Inglaterra. La consecuencia fue

el aumento del precio del tabaco y del aguardiente para el consumidor. La alcabala también se duplicó. Estas medidas contribuyeron al aumento de rentas y el Virreinato se volvió un poco menos dependiente en materia militar de sus pares más ricos de Perú y México. El Visitador Regente Para garantizar los cobros se creó la figura del Visitador Regente, que en principio debía ser un jefe administrativo del virrey, pero que en la práctica iba más allá. Los primeros nominados eran funcionarios muy de la confianza de la Corona (especialmente de sus ministros) pero a la vez inexpertos y muy arrogantes. La regencia de la Nueva Granada se entregó a Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres. La actitud en búsqueda de ingresos fiscales emprendida por este regente provocó en 1781 la rebelión de los Comuneros. Gutiérrez resucitó el antiguo impuesto de la Armada de Barlovento o impuesto a las ventas que afectaba severamente a las gentes de la región de Guanentá en el actual departamento de Santander, porque el algodón crudo y los hilados de algodón figuraban entre los productos afectados y la región fabricaba textiles con este material. La insurrección de 1781 Aunque ya en 1752 y 1764-67 habían estallado motines contra el monopolio del aguardiente, fueron las medidas tomadas a fines de la década de 1770, que provocaron que el nuevo levantamiento tomara una magnitud sin precedentes. En los últimos meses de 1780 hubo motines contra los guardas de la renta del tabaco en Simacota, Mogotes y Charalá, pero la cabeza del movimiento fue la ciudad de Socorro, en donde el 16 de marzo de 1781, Manuela Beltrán rompió el edicto referente a las nuevas contribuciones, a los gritos de “viva el Rey y muera el mal gobierno. No queremos pagar la armada de Barlovento”. En sus comienzos los protagonistas visibles eran los pobres, tanto mujeres como hombres. Las revueltas comenzaron luego a ser dirigidas por personas un poco mejor ubicadas (comerciantes, carniceros, pequeños agricultores) y la rebelión tomó forma. La presión logró que algunos hombres de prestigio se comprometieran en ella. También se incorporaron indígenas, liderados por Ambrosio Pisco, un cacique rico. Ellos agregaron al pliego de demandas la devolución de tierras tomadas a las comunidades amerindias. Como general de los insurrectos fue elegido Juan Francisco de Berbeo, en asocio de Salvador Plata, Antonio Monsalve, y Francisco Rosillo, quienes constituyeron la junta llamada “El Común” de les vino el nombre de “Comuneros”. Se reunieron el Socorro cerca de 6.000 hombres que marcharon en dirección a Santafé (hoy Bogotá). En el camino se agregaron voluntarios de otras poblaciones hasta completar un cuerpo de 20.000 hombres y, en el Puente Real (hoy Puente Nacional), cerca a Vélez se encontraron con la pequeña tropa enviada desde Santafé a órdenes de José Osorio y del capitán Joaquín de la Barrera, quienes no pudieron interrumpir el avance de los comuneros y, mientras el regente Gutiérrez de Piñeres salía en precipitada marcha hacia Cartagena de Indias, el gobierno acordó impedir la llegada y designó al oidor Vasco y Vargas y al alcalde don Eustaquio Galavís. El arzobispo (y después virrey) Antonio Caballero y Góngora ayudó con su presencia a las negociaciones.

LA IGLESIA Durante la época de la Conquista, los sacerdotes tenían como misión evangelizar a los indígenas y convertirlos al cristianismo, cumpliéndose con ello el propósito espiritual de la colonización. Los sacerdotes que se establecieron en Chile fueron capellanes de ejército, los que participaron en combates más de una ocasión. Posteriormente, se dedicaron a convertir a los aborígenes sometidos tras dichas guerras, y otros fueron misioneros en tierras de Arauco. La Iglesia jugo un papel muy importante en la colonización americana, especialmente en Chile. Los Reyes Católicos y sus sucesores estaban obligados a impulsar la evangelización, constituyendo el

Patronato Real sobre la Iglesia, por el que se aseguraba la remuneración en dinero hacia el clero, la construcción de iglesias, catedrales, conventos y hospitales. El estrato religioso aumentó considerablemente. Solo en Santiago, a mediados del siglo XVII, existían 200 religiosos. Para la Corona era mucho más fácil “dar el pase a América” a las órdenes religiosas y no a muchos sacerdotes en forma individual. De esta forma, los dominicos y franciscanos desarrollaron una labor misionera alrededor de los pueblos indígenas utilizando el convencimiento. Sin embargo y en contrapartida con los anteriores, también llegaron evangelizadores que solo hicieron riqueza en América. Los franciscanos fueron los primeros en llegar a Chile, a los cuales se sumaron los agustinos, los mercedarios y los jesuitas. Estos últimos, gracias a la influencia del padre Luis de Valdivia y de la guerra defensiva, consiguieron extenderse en la región araucana. CAPITULACIONES: A mediados de mayo de 1781, el virrey Caballero y Góngora, accedió a firmar el documento pactado con los Comuneros y que fue llamado Las Capitulaciones de Zipaquirá. Entre otros, los puntos destacados del documento fueron: Derogación o disminución de los impuestos que no habían sido consultados con la población. De forma unánime, se exigió la eliminación del tributo de la Armada de Barlovento, y la disminución en las tarifas de las contribuciones sobre el tabaco y el aguardiente. Devolución de algunos resguardos y minas de sal a los indígenas, reducción de la tarifa de sus tributos y la derogación del diezmo. Restitución de los criollos en algunos cargos públicos que habían sido ocupados por los españoles después de las reformas borbónicas. Eliminación del tributo que debían pagar los negros libertos. Un sector del movimiento representado por los criollos, en su mayoría, aceptó las capitulaciones y regresaron tranquilamente a sus casas. Sin embargo, algunos miembros de la revuelta, encabezados por José Antonio Galán, desconfiaron de la celeridad con que fueron aceptadas las condiciones por parte del Virrey y prosiguieron la lucha. En una reunión posterior de las autoridades de Santa Fe, se acordó la nulidad de las Capitulaciones y el Virrey ordenó la captura de Galán y los demás comuneros que aún proseguían con el movimiento. En febrero de 1782, Galán fue apresado y ejecutado junto a Lorenzo Alcantuz y otros comuneros. El movimiento comunero fracasó, pero dejó en claro a los criollos la desconfianza que debían tener frente a las autoridades españolas. Las Capitulaciones de Zipaquirá, no fueron más que un instrumento del Virrey para ganar tiempo, mientras reforzaba la capital con tropas enviadas desde Cartagena. Sin embargo, el movimiento demostró la debilidad del gobierno español y sacó a la luz las profundas contradicciones, en las que se encontraba la sociedad granadina de finales del siglo XVIII.

EDUCACION EN LA COLONIA Durante la primera etapa de la colonización española, una vez instalada la Real Audiencia en 1550, los conventos fueron autorizados para impartir instrucción a clérigos y seglares en gramática y lectura; luego se organizaron las primeras escuelas para indígenas en la segunda mitad del siglo XVI, alrededor de los conventos y los templos doctrineros, espacios donde se impartía a los aborígenes los principios de la religión cristiana y los patrones culturales del Imperio Español. Posteriormente se fundan los primeros conventos, seminarios y colegios para formar las élites criollas, y a principios del siglo XVII se crean las primeras universidades, también bajo el monopolio de dominicos y jesuitas. En 1592 se creó el Colegio de San Bartolomé, considerado como el más antiguo del país; la Universidad Javeriana en 1623 por los jesuitas; la Universidad Tomasina en 1639 a cargo de los padres dominicos; el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en 1653; y otros colegios en centros urbanos de importancia económica y política, como Tunja, Cartagena, Pamplona, Popayán, Mompox, Antioquia y Honda. El núcleo de la enseñanza de la época fueron las artes, la filosofía y la teología moral, pues la educación que se impartía en estos claustros estaba permeada por el escolasticismo medieval, y tenía como función la legitimación ideológica de la sociedad granadina y sus privilegios de castas.

ESCLAVITUD EN LA COLONIA A la Nueva Granada se trajeron cerca de cuatrocientos mil esclavos entre los siglos XVI y la primera mitad del XIX, y su distribución se hizo a partir de cuatro complejos económicosgeográficos cuyos puertos más importantes fueron Cartagena de Indias, La Habana, Veracruz y Buenos Aires. Cartagena, el puerto colombiano fue, durante buena parte de la trata, el puerto negrero por excelencia y recibió más del 60% del tráfico que tenía como destino las distintas regiones del gran Virreinato Peruano. El traslado de esclavos del África al continente americano supuso la realización de más de 54 mil viajes de los barcos negreros. La mayoría de los esclavos que llegaron a lo que hoy es Colombia fueron llevados a las zonas mineras de Antioquia, Cauca y Chocó, a las provincias agrícolas de Cartagena, Cali y a algunas regiones del Centro Oriente del país. Los nombres de las tribus de donde provenían los esclavos "mandinga", "carabalí", "mondongo"... fueron utilizados, por extensión en los apellidos impuestos a los esclavos. Se sabe también que el precio que se pagaba por los esclavos dependía de su edad, salud y condiciones físicas para el trabajo. Por ejemplo, a comienzos del siglo XVIII un joven, entre 16 y 18 años, podría costar entre 150 y 250 pesos y comparativamente una "casa de tapia y teja baja con una tienda" se vendía en 900 pesos. Una vez se determinaba el precio y se hacía el negocio se procedía a marcarles la piel con un hierro caliente, usualmente en el pecho (con la "R" de la Corona Real) y en la espalda con las iniciales del comprador. Se sabe sin embargo que algunos infortunados fueron marcados en el rostro. La aguda controversia alrededor del tráfico negrero y de la esclavitud giró en torno de principios éticos, morales y religiosos. La institución entró en crisis a finales del siglo XVIII, agudizándose tras el proceso de independencia de las colonias españolas en el siglo XIX. La crisis del sistema esclavista tuvo antecedentes remotos en los palenques y quilombos de los negros, en la imagen y visiones que de si mismos construyeron los esclavos, en el papel de los negros y mestizos en la sociedad de castas, en las vías jurídicas de la manumisión y en las prácticas de las compras de la libertad y aún en la apelación a la violencia.En el caso de Colombia, el libertador Simón Bolívar libró una importante lucha por abolir la esclavitud aunque no tuvo apoyo suficiente. Las ideas del doctor José Félix de Restrepo y Don Juan del Corral lideraron el lento proceso que finalmente culmino con la Ley expedida por el Presidente José Hilario López en 1851 y que entró en vigencia a partir del primero de enero del año siguiente.

LA MINERÍA El periodo de conquista española se baso principalmente en la explotación minera basada en la ocupación de tierras para buscar oro, el cual deslumbró a los españoles por su gran cantidad; podemos decir que la codicia llevó a los conquistadores a forzar y prácticamente a esclavizar a los indios para explotar y transformar su botín. Esto los llevó a crear distritos mineros, que fueron declinando debido al trabajo cada vez más pobre de los indígenas y a su rebelión. Comenzó entonces la introducción de cuadrillas de esclavos negros para el trabajo en las minas. Esto trajo consigo la formación de pequeños grupos poblacionales de indígenas, negros y unos pocos blancos, con el tiempo vinieron los mestizos y mulatos, tales grupos formaron la población de la provincia. La declinación progresiva de la producción de oro se puede tomar como un acontecimiento inevitable y previsible, sobretodo tomando en cuenta la falta de tecnología y el tipo de explotación que era muy artesanal basado principalmente en los métodos indígenas. Pronto surgieron figuras alternas al dominio de los españoles que diezmaron aún más sus bolsillos y también compitieron con éstos por las tierras y el manejo de explotación, fue así como se desarrollaron algunos mineros autónomos que contribuyeron a formar una sociedad relativamente abierta, se dice relativamente porque aún el dominio español era evidente, pero era un dominio que cada vez se acercaba su fin, ya que el continuo maltrato ya provocaba malestar y levantamientos incluso en los esclavos traídos de otra parte como África, incluso algunos huyeron y formaron sus propios asentamientos. Otra figura alternativa que surgió fue el pequeño minero que el primero se vio en Antioquia, la cual lidero la llamada “Revolución del oro”. En la nueva granada se presentó un gran auge de los llamados barequeros, mazamorreros, zambullidores y guaqueros. Nuevamente los nuevos mineros se vieron obstaculizados por las dificultades tecnológicas y la cada vez más costosa mano de obra, esto también afecto a los comercializadores de oro. Se podría decir que la gota que reboso la copa fue la sobre explotación minera y ésta obligó a los empresarios a emigrar en la búsqueda de más oro, lo que obligó a crear en 1587 una ley que estipulaba los títulos individuales de extensión de tierra. LAS HACIENDAS JESUITAS Los hermanos de la compañía de Jesús, era el verdadero nombre de los jesuitas. Estos eran en su mayoría padres (sacerdotes), pero también había novicios y estudiantes. Eran además grandes poseedores de tierras donde establecían sus haciendas y sus colegios, y es precisamente de las primeras donde empieza a surgir una creciente actividad económica, y por ello es que se habla de empresas crecientes; esto a pesar de la época que en realidad era dura y más aún en lo que respecta a la compraventa de tierras. Los jesuitas eran organizados, metódicos y muy intelectuales, por ello es que se exalta en la historia su éxito en la economía. Desde otro punto, puede decirse de los jesuitas que por las reglas de su instituto no podían recibir retribución alguna por sus ministerios espirituales, y mucho menos cobrar sus servicios a favor de los demás. Y es por ello que acuden a otros medios como la producción en sus haciendas para el sostenimiento de los integrantes del instituto y del colegio que tuvieran a su cargo. Con respecto a eso se dice, que cada casa jesuita era económicamente independiente de las otras, por ello las ganancias de lo producido en una hacienda, era para su sostenimiento y para el de sus habitantes, además para pagar la mano de obra que se necesitare.

Con respecto a los colegios, los padres que tenían el mando de la comunidad ordenaron que no se fundara ningún colegio jesuita que no contara con las rentas necesarias para su sostenimiento. Y por eso no era raro que algunas personas acaudaladas perpetuaran su nombre fundando un colegio, es decir dotando con lo necesario para su sostenimiento. “en la pobre economía colonial, totalmente agrícola y minera, la única forma que se ofrecía a los religiosos de colocar el capital de la fundación era en haciendas. La agricultura constituía entonces casi la única fuente de riqueza” , de allí radica la excepcionalidad con que creaban y buscaban los medios materiales y naturales para su engrandecimiento. Los aspectos más importantes con respecto ala agricultura que se podrían destacar son la gestión de un nuevo tipo es explotación agrícola que pronto generó una formal actividad comercial. Además desarrollaron una buena práctica empresarial acerca del manejo del ganado. Por último entre las haciendas jesuitas que se pueden nombrar tenemos:      La casa de santa fe: que se sustentaba de unas estancias en la sabana. Y en la cual se establece también un colegio. La hacienda de Tena: ubicada en el valle de tena. Esta se extendía desde la mesa hasta el río Bogotá. Era una estancia de ganado mayor. La hacienda de Neiva: esta fue donada por el gobernador de Neiva, don Francisco Martínez de Ospina. El colegio de Cartagena: este colegio poseía dos haciendas la “matuna” la cual se situaba junto al mar. La otra situada en la isla de tierra bomba. La hacienda de Cañaverales: ella fundaba las mayores esperanzas de los jesuitas pues era muy útil en la producción de: oro, cacao, algodón, tabaco y cañas dulces; pero luego por dificultades en el transporte de las mercancías, se tuvo que vender. LAS INSTITUCIONES POLITICAS Y ECONOMICAS EN LA COLONIA EL RESCATE ADELANTADOS Adelantado era quien dirigía la expedición conquistadora y reunía en él los títulos de gobernador, capitán general y alguacil mayor. Pocos años después del descubrimiento, la Corona separo la función de adelantado de la de gobernador. CAPITANES GENERALES Se nombraba capitán general a quien estuviera encargado de cumplir misiones militares y se le otorgaba, a la vez, facultades gubernativas sobre los territorios erigidos en capitanías generales que, usualmente, eran de gran extensión en los virreinatos americanos. La razón por la cual se creaba una capitanía era, ante todo, la seguridad militar del imperio. ALGUACILES MAYORES La palabra alguacil viene del árabe al-wazir, que significa representante o lugarteniente. El cargo tenia que ver con la administración de justicia y el funcionario debía velar por el orden público y, como ayudante del corregidor, debía investigar los delitos y detener a los delincuentes. LOS CORREGIDORES La corona, buscando afianza su poder ante los encomenderos y enfrentar el problema de las desaparición de los indios, instituyó la figura del corregidor de pueblos de indios.

En América, EL CORREGIDOR DEBÍA DESEMPEÑARSE COMO UNA ESPECIE DE TUTOR DE LOS INDIOS, encargado de corregir los excesos de los encomenderos y de hacer cumplir las leyes de Indias; sin embargo; en la práctica, el corregidor terminó siendo un azote peor que los mismos encomenderos. CABILDO Y SUS MIEMBROS En definitiva, los miembros del Cabildo eran, por orden de preeminencia, los siguientes: 1. Los alcaldes ordinarios: Entendían en primera instancia en los juicios civiles y criminales que se suscitaban en la ciudad y su jurisdicción siempre que no los previniera el gobernador. 2. El alférez real: preferido jerárquicamente a todos los regidores, se encargaba de llevar el estandarte de la ciudad en las ceremonias y en las campañas militares. 3. Los regidores: eventuales remplazantes de los alcaldes, ocupados prioritariamente de las cuestiones vinculadas con la policía de abastos, obras públicas y visitas de cárcel. 4. El alguacil mayor: ejecutor de las decisiones judiciales y de mantener el orden en la ciudad. 5. El alcalde provincial de la Santa Hermandad: quien entendía en los delitos cometidos en la campaña y cuya jurisdicción entró con frecuencia en conflicto con la de los alcaldes de hermandad designados por el cuerpo. 6. El depositario general: oficio vendible y raramente provisto, tenía a su cargo la guarda de todos los embargos y secuestros judiciales.

7. El fiel ejecutor: uno de los regidores del Cabildo, encargado de vigilar el abastecimiento de la ciudad, controlar los pesos y medidas utilizados por los comerciantes y hacer observar los precios y aranceles fijados por el cuerpo EL VIRREY Era el encargado de representar la monarquia en los gobiernos de las colonias. ARTESANÍA COLONIAL Con relación a la producción artesanal que se vivió en la época de la colonia se puede decir que esta actividad se concentro principalmente en la ciudad de Bogota. la artesanía fue tanto una actividad lúdica como empresarial; “paralelas a las fincas agrícolas y ganaderas, en la región central de la Nueva Granada funcionaban pequeñas industria artesanales. En la artesanía colonial se pueden identificar cinco manifestaciones esenciales a saber en esta actividad: ALFARERIA: Sufrió una decadencia con relación al periodo prehispánico, pues las culturas estaban enmarcadas por la importancia en la producción de vasijas de arcilla. Tal actividad no fue superada en la época colonial, pero sin embargo si aporto gracias a los españoles nuevos instrumentos y técnicas. METALURGIA: Se mejoró con el trabajo en hierro (ferretería) y en bronce, el primero al servicio de la cerrajería y el segundo con la fundición de campanas. La metalurgia en oro (orfebrería), fue reducida y menos llamativa pues los orfebres de la época generalmente españoles o criollos

siguieron la tradición europea que posteriormente fue enseñada a mestizos e indígenas. La platería fue el tipo de metalurgia más corriente, variada y típica de la Nueva Granada. EBANISTERIA: Fue un trabajo totalmente nuevo, pues a pesar de la inmensa riqueza en bosques aun se desconocía esta actividad; gracias al equipo y herramientas aportado por los españoles fueron posibles estas labores que consistían principalmente en la elaboración de muebles. Paralelamente a este desarrollo aparece la taracea o embutido decorativo sobre muebles hechos con maderas finas. TRABAJO ARTESANAL EN CUERO: Se presenta como uno de los más notorios para la época, pues con la llegada de nuevos instrumentos y equipo instrumental fue posible curtirlas y decorarlas con variadas labores, elaborando así cantidad de objetos y artesanías. Igualmente aparece la técnica de ablandamiento. TEJEDURIA: Se enriqueció en los años coloniales por los nuevos elementos, así mismo aparece el bordado como otra novedad que alcanzo a desarrollarse con riqueza, especialmente en conventos y colegios. LA INSURRECCION DE LOS COMUNEROS El Movimiento Comunero de 1781, constituye uno de los levantamientos anticoloniales de mayor trascendencia, ocurridos a lo largo del S.XVIII en el Nuevo Reino de Granada. Sus acciones reivindicativas colocaron en entredicho la vigencia de la autoridad española, y abrieron un nuevo capítulo en las luchas de nuestro pueblo, que continuaría la gesta libertadora emprendida por Simón Bolívar y que hoy sigue vigente. El origen de esta insurrección hunde sus raíces en la crisis que vivió el sistema de dominación colonial en la segunda mitad del S.XVIII y que la Corona española intentó superar mediante la aplicación de las llamadas "reformas borbónicas", orientadas a fortalecer su poder político y a extraer mayor excedente economico, aumentando las rentas fiscales. Sin embargo, estas medidas lejos de paliar la crisis agudizaron las tensiones sociales y estimularon el estallido de revueltas que hicieron estremecer el edificio colonial. La insurrección comunera comprometió a diversos sectores sociales, afectados por las políticas borbónicas: Los terratenientes y pequeños propietarios, vieron disminuidas sus posibilidades de expansión y progreso con el incremento de los impuestos como el de la Armada de Barlovento , la alcabala , los estancos del tabaco y el aguardiente , y otros mecanismos de extracción tributaria. De allí que muchos de ellos se sumaron como capitanes al movimiento, para expresar su indignación por la política fiscal. Por otra parte, los jornaleros, artesanos, campesinos y otros trabajadores aunaron a su condición de desigualdad económica, social, política y cultural, las nuevas cargas impositivas de la Corona. Esta gran masa de desposeidos eran víctimas de la explotación de los señores de la tierra, quienes acaparaban los espacios productivos antiguos y nuevos, surgidos del proceso de despojo de los resguardos indígenas e incorporados a la producción de acuerdo con las nuevas orientaciones borbónicas.

Es sobre este conflictivo trasfondo socio-económico que hace erupción el movimiento de los comuneros.

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