Estudiantes universitarios de Esparragosa de la Serena en la Edad Moderna

(Siglos XVII –XIX)
Un año más y aprovechando la oportunidad que brinda la revista de Ferias y Fiestas, se
pretende recoger unos retazos de la historia de nuestro pueblo para mejor conocimiento de
todos. En ésta ocasión se ha optado por hacer una aproximación a la historia de la educación
y en concreto a identificar los primeros estudiantes universitarios que abandonan Esparragosa
de la Serena en el siglo XVII y XVIII. Por ello vamos a aproximarnos a la carrera académica y
eclesiástica que emprenden dos personajes que podemos incluirlos en el listado de vecinos
ilustres. También se ha querido recoger los casos concretos de algunos otros en el siglo XIX,
que optaron por carreras técnicas y científicas.
1. Fuentes históricas
Nuestro trabajo se centra en las fuentes documentales de la época, ubicadas en el Archivo de
la Universidad de Salamanca. Los libros de matrícula serán la fuente básica sobre la que
cimentaremos nuestra investigación. En ellos quedaban inscritos todo el que ingresaban en la
universidad, que además debían presentarse en persona y hacer juramento de obediencia al
rector. Efectuados por el secretario, curso a curso dejan constancia del día de matriculación,
nombre y grupo al que cada individuo pertenecía (doctores, licenciados, nobles, colegiales…)
Para nuestra investigación es crucial al ofrecer datos cuantitativos aproximados sobre los
estudiantes, distribuidos según los estudios realizados (Cánones, Leyes, Teología, Medicina,
Artes y Gramática), la población y la diócesis a la que pertenecían: en el caso de Esparragosa,
pertenecían a Nullius diócesis, englobando el Priorato de Magacela.
2. El estudiante universtiario de Esparragosa de la Serena en la Edad Moderna
Durante la edad moderna, el acceso a los estudios universitarios no era en abosluto tarea
fácil. La universidad y en especial los colegios universitarios, se mostraron siempre celosos de
su linaje. Así, junto a la selección en función del ingenio, el talento, la pobreza, se unía un tipo
de marginación social que hicieron propia todos los colegios del momento. Las posibilidades
que abrían las letras como ascenso social hicieron a los colegios y universidades, muy
atractivos y la demanda de plazas creció.
Como comentamos, en los libros de matrícula hemos podido encontrar una serie de
estudiantes univesitarios en Salamanca procedentes de Esparragosa de la Serena. Responden a
hijos, la mayoría de ellos segundones, de las principales familias hidalgas y nobles de la
localidad en los tiempos modernos. El objetivo de dar estudios, becados o no a hijos de la
aristocracia local, era el perpetuar el patrimonio familiar por el vínculo del Mayorazgo,
institución del antiguo derecho castellano que permitía mantener un conjunto de bienes
vinculados entre sí de manera que no pudiera nunca romperse este vínculo. Los bienes así
vinculados pasaban al heredero, normalmente el mayor de los hijos, de forma que el grueso

del patrimonio de una familia no se diseminaba, sino que sólo podía aumentar. El heredero
era usualmente el mayor de los hijos varones, aunque en algunos casos podía ser cualquiera de
los hijos, varón o mujer que se considerara más capacitado para la sucesión. El caso más
frecuente fue que heredara el primogénito varón. Esto hizo que los hijos segundones
emprendieran la carrera militar o eclesiástica al quedar en la práctica desheredados y sin
medios de subsistencia. La situación de las hijas no era mejor ya que no podían hacer buen
casamiento sin una buena dote, la que sólo podía provenir de los bienes libres de los padres.
La vía adoptada por muchas fue el ingreso a un convento, aunque su condición en él estaba
también sujeta a los aportes hechos. Esta fuga irreversible de los hijos hacia la carrera
eclesiástica tuvo graves consecuencias cuando los herederos del mayorazgo morían sin
descendencia y era necesario recurrir a parientes más o menos distantes que eran
gratuitamente agraciados con una mejora económica. Éste último caso lo veíamos en año
pasado en El lobo andante de sable, el brazo armado y la flor de lis. La familia Rodríguez Centeno y
Chacón. Familia y Patrimonio en Esparragosa de la Serena en la Edad Moderna I, Revista de Ferias y
Fiestas de San Bartolomé, Ayuntamiento de Esparragosa de la Serrena, agosto de 2013 (Puede
consultarse edición digital en http://esparragosadelaserena.blogspot.com.es/
Los casos particulares que hemos encontrado hasta el momento, aunque la investigación no
está cerrada son los siguientes. Todos ellos optaron por estudios eclesiásticos a excepción de
los dos últimos que se licencian en Derecho.
- Juan Rodríguez Hidalgo, ingresa el 18/10/1620, de 18 años, ojos azules, lunares por la
cara, el mayor casi en medio del carrillo derecho. Pasa a Bachiller de Artes.
- Pedro Rodríguez Balsera, ingresa el 09/10/1624, de 17 años, cara pecosa, nariz roma, ojos
pardos. Pasa a Bachiller de Artes.
- Juan León, ingresa el 16/10/1626, de 18 años, frente pequeña, los dientes de arriba
desencajados. Pasa a Bachiller de Artes.
- Juan Rodríguez, ingresa el 20/10/1626, de 16 años, cara grande ampollada, una señal sobre
la ceja izquierda y otra en el labio de arriba al lado izquierdo.
- Don Juan de Valdivia, ingresa el 24/10/1638, de 22 años, alto y fornido de cuerpo, cara
llena, cejijunto, y un lunar en el carrillo izquierdo. Pasa a Cánones.
- Don Diego Morillo Nogales, ingresa el 20/01/1737, de 21 años, pelo rojo, ojos castaños,
blanco y largo de rostro. Pasa hábil a oir Ciencias.
- Don Diego Gómez de León Caballero, ingresa el 25/10/1767, de 17 años, pelo y ojos
castaños, con un lunar grande en el carrillo izquierdo y algunos otros pequeños en rostro y
cuello. Pasa hábil o oir Ciencias.
- Don Antonio Alberca, ingresa el 23/03/1786, de 23 años y Don Manuel Antonio
Sánchez, el 19/12/1802, de 18 años en la Facultad de Derecho.

3. Estudiantes con trascendencia posterior: El caso de los doctores don Juan
Félix de León y don Diego Valdivia y Cortés.
Es de recibo destacar la figura del vecino Juan Félix de León. Nace en Esparragosa de la
Serena el 23 de marzo de 1631. Sus padres Juan Fernández de León y María Calderón lo
envían a la universidad a estudiar. Acaba el Bachiller en Artes, Teología y Filosofía y opta por
realizar una oposición a ocupar un puesto eclesiástico en distintas catedrales y obispados de
Castilla. De las Memorias Sepulcrales de la Catedral de Sevilla se desprende que era un hombre de
gran carácter y fue admirada su sabiduría en Filosofía por los doctores salmantinos en la
época de sus estudios. De ahí paso a regentar una canonjía en la Catedral de Coria (Cáceres),
ocupando en la Curia el asiento de Confesor y Juez Penitenciario. Ocupó por oposición el
cargo el Canónigo Magistral de la Catedral de Sevilla, donde además de actuar como
predicador, realizaba la labor de censurar todas las obras literarias y libros que se imprimían en
la ciudad. Murió en septiembre de 1679, a la edad de 49 años, y fue enterrado en la Nave de
Nuestra Señora de la Antigua, en la catedral hispalense.
El otro caso a destacar es Diego Valdivia y Cortés. Recibió el grado de Bachiller en Artes y
Teología en Salamanca. Fue residente colegial del imperial de Alcántara durante diez y seis
años. Leyó por oposición para optar a las Cátedras de Regencia en Artes, la Cátedra de San
Anselo, la Cátedra de Escoto y de Lógica Magna. Igualmente leyó de oposición en Teología
Escolástica ante los Señores Oidores del Real Consejo de Órdenes y también opositó para las
Cátedras de Teología y Filosofía en la Universidad de Salamanca, ejerciéndola por un espacio
de cinco años.
En su larga carrera docente, ocupó la Cátedra de Regencia en Artes, con mucho mucho
número de oyentes, crédito y aplauso común de la Escuela y personas doctas de ella.
Nombrado Rector del Colegio Imperial de Alcántara por tres años, mostró un notable
ejemplo y aprovechamiento para los colegiales. Ocupó el cargo de Juez Conservador del
Monasterio de Agustinos Recoletos de la Nava del Rey (Valladolid). Acabó sus días siendo
Prior de la Villa de Rollan (Salamanca), y Juez Ordinario de la Parroquia de Santa María
Magdalena y su obispado, por especial cédula del Rey Carlos II.
4. Estudiantes en el siglo XIX en otros ámbitos universitarios
En el siglo XIX toma relevancia e influencia en Esparragosa otro foco universitario, la
Universidad de Alcalá de Henares. De manera concisa, enumeramos algunos vecinos que
pasaron por ella. Manuel Calderón López (1849-1851) y León Chavero Sánchez (18701871), alumnos de la Facultad de Derecho; Segundo Núñez Cáceres (1876) y Antonio
Escribano Alberca (1877-1879), alumnos de la Facultad de Farmacia; Manuel Tena Tena,
(1877-1882), alumno de la Facultad de Ciencias, y Diego Centeno Villar (1910-1912) y
Miguel Ortiz Nogales (1916-1917), alumnos de la Facultad de Ciencias y Medicina.
Javier Campos Garrido

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