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El lapiz holgazan

rase una vez un lpiz que era muy perezoso. Siempre estaba cansado y nunca quera escribir. Cuando escriba algo, se dejaba las cosas por la mitad. Se coma letras, palabras, acentos, comas. Y las maysculas no las haca porque era demasiado esfuerzo. Siempre estaba pensando en ir al estuche para dormir. Sus compaeros estaban muy enfadados con l. Todo el trabajo que l no haca lo tenan que hacer ellos. Un da decidieron darle una leccin. Mientras dorma, lo sacaron del estuche y lo metieron en una caja de juguetes. Un nio pequeo fue gateando hasta ella. Lo cogi y se lo puso en la boca. El lpiz se despert sobresaltado gritando: - Pero qu es esto! Qu hago aqu? Sultame mocoso! Un lpiz es para escribir, no para chupar! Pero el nio segua chupndolo con mucho inters. El lpiz gritaba a sus compaeros del estuche diciendo: - Decdle a este cro que los lpices son para escribir! Me est poniendo perdido! Entonces el nio se lo sac de la boca. Lo mir con sus

grandes ojos, y sonriendo, se lo puso dentro de la nariz. El lpiz chillaba como un desesperado. - No! No! Eso no! Socorro! Al final, lo tir al suelo y se march gateando. En ese momento lleg un nio mayor. Lo limpi un poco y empez a tocar el tambor con l. Se pas horas tocando redobles de tambor. El pobre lpiz no estaba hecho para eso, lo suyo era escribir. Se desmay perdiendo el conocimiento. Cuando el nio se cans de tocar, lo guard en el estuche y se march. Sus compaeros de estuche aprovecharon para limpiarle y dejarle como nuevo. El sacapuntas le hizo una nueva punta. La goma le borr toda la suciedad. Los lpices le curaron los golpes y los rotuladores le dieron un toque de pintura. Al da siguiente, el lpiz despert sobresaltado. Al ver dnde estaba, pens que todo haba sido una pesadilla. Dio un gran suspiro de alivio. Empez a saludar con gran alegra a todos sus compaeros y a pedirles perdn por lo perezoso que haba sido. Desde aquel da, se dedic a ser lo que era, un lpiz. Y se puso a hacer lo que hacan los lpices: escribir. Pronto descubri la alegra que se siente al hacer las cosas para

las que una est hecho. Y ya nunca ms volvi a ser perezoso ni holgazn.