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Los gavilleros vs.

La intervención

El nombre de ´´gavilleros´´ se les dio a los hombres y mujeres que,

desde la región Este de la isla, principalmente, hicieron frente a la

intervención norteamericana de 1916-1924. Pero esta definición no es del

todo certera. En su artículo ´´Los gavilleros, 1904-1916´´, María Filomena

González Canalda demuestra la existencia de estos grupos rebeldes en años

previos a la intervención norteamericana del 1916. Aunque las motivaciones

de enfrentamiento antes y después de la Ocupación Norteamericana fueran

distintas, en esta investigación podremos ver que los gavilleros de ambas

etapas compartían las mismas características.

En sus inicios, existieron dos tipos de gavilleros: los caudillistas y los

cuatreros, estos últimos los de menor incidencia y cuyos objetivos no iban

más allá de robar ganado y vender la carne. Por otro lado, aquellos ligados

al fenómeno caudillista actuaban más ampliamente atacando a las

autoridades y sus aliados; practicaban también el cobro de protección por

parte de los hacendados, merodeaban las localidades rurales y los ingenios

azucareros, y otras acciones más ligadas al ámbito político. Este último

grupo fue el que más se destacó y trascendió a través de los años.


A pesar de que en el país no se dieran situaciones que requirieran

organizarse en rebelión, los gavilleros siempre tenían una razón para

mantenerse activos; cuando no había trabajo se valían de la excusa de que

la vagancia los hacía agruparse en pandillas, mientras que cuando había

trabajaban de día y se alborotaban de noche.

Estas gavillas predominaron en el Este gracias a que la región estaba

sufriendo la pérdida de poder del grupo dominante tradicional, además de la

carencia de un caudillo que controlara a los caudillos locales. Los gavilleros

se movilizaban rápidamente, utilizando el factor sorpresa y la táctica de

separarse en pequeños grupos. Su agilidad y habilidad al movilizarse

dificultaba las posibilidades de detenerlos, por lo que se recurría a tratos y

negociaciones con los grupos. A estas negociaciones se les denominaba ´´el

entendido´´. Este acuerdo incluía dinero en efectivo, nombramientos a

cargos públicos y el rendimiento de cualquier persecución militar o judicial;

pero éste era un método de pacificación utilizado más comúnmente para

aplacar los movimientos por enfrentamientos políticos; los motivados por

factores económicos, como las luchas por la tierra, eran tratados de otra

manera; ya fuese por el sometimiento por la fuerza o la represión a sangre y

fuego del movimiento.


En su mayoría, los grupos gavilleros se caracterizaban por estar

conformados por familiares. En los grupos del período 1904-1916 ésta fue

una particularidad muy marcada. Nos sirven de ejemplo Juan Evangelista y

sus dos hijos, los hermanos Álvarez con sus hijos, por mencionar algunos. En

los grupos gavilleros que permanecieron y surgieron durante la primera

Ocupación Militar Norteamericana esto se mantuvo.

Aparte de ser todos familiares, los integrantes de los grupos gavilleros

eran en su mayoría de procedencia campesina; por lo cual la frecuencia de

sus actividades revolucionarias mantiene una estrecha relación con las

labores en los conucos y los factores que incidían en ellos. Esto se aprecia

cuando los grupos, por lo general no variaban el número de integrantes

entre 10 y 20 personas, se aumentaban al terminar los campesinos sus

labores en los conucos, haciendo también que las acciones se hiciesen más

frecuentes; mientras que cuando los integrantes debían regresar a las

labores del campo las acciones gavilleras se debilitaban y los grupos se

hacían más pequeños. Los tiempos de lluvia también tenían influencia en

estas actividades, siendo abril y diciembre los meses con menor actividad

gavillera.

Como muchos han de pensar, los grupos gavilleros actuaban en

oposición al gobierno de turno; es decir, cuando los jimenistas estaban en el

poder, los gavilleros eran horacistas; y cuando por el contrario los horacistas
gobernaban, las luchas predominantes eran las de los jimenistas. Pero ésta

no es una verdad absoluta. Durante la segunda fase de la dictadura de

Ramón Cáceres, que comprendería la primera etapa de los gavilleros, los

grupos provenían del mismo bando. Esto se debía a que los movimientos

gavilleros no siempre se relacionaban directamente con contradicciones

políticas, sino que también existían diferencias personales, venganzas y

crímenes; y en este caso correspondía al sometimiento y aniquilamiento del

caudillismo tradicional llevados a cabo por Cáceres. Pero esto dependía ya

de factores externos al manejo del grupo en sí, como las alianzas políticas

con caudillos locales, etc.

Cuando los cabecillas de los grupos se alzaban sólo había tres

opciones para lidiar con ellos: apresarlos, presentarlos o matarlos. El

apresamiento consistía en enviarlos a otros pueblos o ciudades para allí

disponerlos a la justicia. Por otro lado, los que eran ´´presentados´´ podían

obtener un acuerdo previo que los dejara en libertad y regresar a sus

hogares o podían ser nombrados a algún cargo en el gobierno. Una vez

´´presentados´´, la mayoría de estos líderes decidían retirarse

permanentemente de las actividades políticas y regresar al lugar de donde

proviniesen.

En el Sur, a partir de junio de 1916, se presentó una situación en la

que grupos de alzados se manifestaron robando caballos unos y huyendo a


las lomas los otros. En Baní y Barahona aparecieron grupos relacionados con

las vencidas tropas dominicanas y en San Cristóbal merodeaban algunos

alrededor de septiembre. Los ataques gavilleros en Baní consistían en la

exigencia a los campesinos de dinero o trabajo, y la amenaza de reclutarlos

para soldados o fusilarlos si se negaban. Esto demuestra la necesidad que

vivían estos ´´rebeldes´´ y que era esta misma miseria lo que los llevaba a

actuar de esa manera; situación no muy diferente a la que vivimos hoy en

día: el hambre y la necesidad, producto de las malas decisiones de nuestros

gobernantes, llevan a los ciudadanos a hacer cosas impensables. Entre los

años 1912 y 1914, los estudios demuestran que la actividad gavillera se

concentró en los alrededores de Barahona, Comendador, San Juan, Baní y

San Cristóbal y que no se encuentran reportes de grupos gavilleros en la

Línea Noroeste para este período. Por otro lado, en el Cibao, entre Santiago

y Puerto Plata, en los alrededores de La Vega y Moca; en el Este en los

alrededores de Santo Domingo, entre Monte Plata y Hato Mayor, entre San

Pedro y Hato Mayor, y en La Romana estuvo marcada la presencia de estos

rebeldes grupos.

Pero una vez las tropas norteamericanas desarmaron y disolvieron el

ejército dominicano y proclamaron la Ocupación, el gavillerismo entró en una

nueva etapa, su segunda etapa: el enfrentamiento con las tropas

norteamericanas.
Con el pretexto de que nuestro país había violado ciertos acápites

comerciales de la deuda externa con su gobierno, y con la intención de

´´instaurar el orden en el caos político y administrativo en que vivía la

República Dominicana´´, los norteamericanos ocuparon militarmente nuestro

país; siendo la expansión imperativa del mercado capitalista la verdadera

razón por la que los gobernantes extranjeros decidieron instalar en nuestro

territorio sus autoridades civiles y gobernadores provinciales, además de

policías y alcaldes pedáneos; por mencionar algunos.

Estos ocupantes establecieron reglas y tomaron medidas tales como la

expropiación de tierras a los pobladores y la erradicación masiva de núcleos

campesinos, controlando así los sectores azucarero y ganadero. Esta

situación enfureció a los campesinos que eran víctimas de estos abusos y los

llevó a rebelarse y lanzarse a la guerrilla contra las autoridades del gobierno

militar norteamericano, que en el momento les despojaba de sus

propiedades. Estas tropas contaban con una preparación superior a la de los

campesinos, en cuanto a armas de fuego se refiere, por lo que los

guerrilleros dominicanos terminaron sufriendo cientos de bajas en el

enfrentamiento ante sus opositores.


El primero de estos enfrentamientos en la Línea Noroeste aconteció en

La Barca, un lugar cerca del puente Benito Monción. Las tropas

norteamericanas estaban dirigidas por el capitán F. M. Wise mientras que el

capitán Vidal Muñoz y el teniente Hernández (Blanquito) dirigían a los

dominicanos. Así tuvieron lugar una seria de encuentros entre los

norteamericanos y dominicanos a lo largo de la Ocupación. El 27 de junio,

por ejemplo, los dominicanos se enfrentaron a las tropas del coronel

Pendleton en lo que fue denominado el ´´Combate de Las Trincheras´´;

combate que tuvo una duración de sólo ¾ de hora. Como resultado de este

encuentro, las bajas sufridas por los dominicanos ascendieron a cinco

muertos mientras que los norteamericanos tuvieron sólo uno y cuatro

heridos.

Esta segunda etapa del gavillerismo no se diferencia en gran magnitud

de la que tuvo lugar antes de la Ocupación. Las zonas donde operaban los

grupos, sus objetivos, la manera en que luchaban y los momentos del año en

que actuaban fueron básicamente los mismos. En esta segunda etapa los

gavilleros lucharon contra las tropas de ocupación y no contra campesinos y

representantes del gobierno; pero aún así se enfrentaban para hacerse oír y

luchar por lo que creían.

Una diferencia entre ambos, es que durante la Ocupación algunas

mujeres llegaron a formar parte de los grupos puesto que éstos mantenían
sus centros en los montes y no regresaban frecuentemente a sus hogares.

Por esto se utilizaba ´´llevarse a las mujeres´´. Esta participación sutil y casi

de casualidad por parte de las mujeres les trajo consecuencias para algunas

de ellas, ya que se ha registrado que en algunos casos las mujeres de los

cabecillas llegaron a ser apresadas o vigiladas. En estos grupos de la

Ocupación también se observó una organización estructural más definida, en

la que había un liderazgo marcado y no un grupo de hombres y mujeres

´tirados a la calle´ improvisando.

Para 1922 los gavilleros eran más difíciles de combatir, por lo

que las autoridades se veían incapacitadas para extirpar el

´´bandidaje´´ del país. Esto se lo atribuyeron a tres problemas

principales. El primero era que se les dificultaba obtener

informaciones exactas sobre los movimientos y posiciones de los

´bandidos´. El segundo, ellos enfatizaban que en cuanto a la falta

en la brigada de medios de comunicación rápida entre unidades que

estaban dispersas, por lo menos hasta el 1919 ninguna de las

unidades a cargo tenían radios. La tercera dificultad era la ausencia

de planeamiento efectivo y de coordinación de las patrullas.

Siempre había confusión y caos.

Luego, siendo el retiro de las tropas americanas de la

República Dominicana inminente, el general de brigada Harry Lee


condujo un sistemático plan, remediando la falta de comunicación

que había impedido operaciones anteriores en el campo del 15to

Regimiento. Radios en las patrullas, en los cuarteles, radios

portátiles. Lee autorizó la formación de unidades de guardias,

compuestas por alrededor de 15 dominicanos; generalmente

hombres que habían sufrido algún ataque u ofensa de manos de los

gavilleros y que estaban deseosos de actuar en su contra. Armados

por y junto con los infantes de la marina patrullaban sus propias

localidades. Esta unión fue la mezcla perfecta para derrotar a los

gavilleros. Por un lado las armas de las tropas norteamericanas, y

por el otro el deseo de aniquilamiento y el conocimiento de las

áreas por parte de los campesinos. Entre el 19 y 30 de abril ya se

estaban desintegrando los grupos gavilleros, sufriendo además

bajas y pérdidas irrecuperables.

Ya en abril, un grupo de dominicanos prominentes, actuando

bajo la autoridad del gobierno militar de intervención de los Estados

Unidos, negociaron la rendición de uno de los más notables

gavilleros que andaba en los campos. Subsecuentemente, durante

el armisticio garantizado por Lee, siete ´bandidos´ importantes se

rindieron así como 169 de sus colaboradores