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Los Efectos de La Actividad Pesquera

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LOS EFECTOS DE LA ACTIVIDAD PESQUERA.

Milagrosa C-Soriguer Escofet Departamento de Biología Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales

En los últimos 50 años, las distintas organizaciones implicadas en la gestión y ordenación de los recursos has alertado sobre la disminución de las capturas, y consideran que gran parte de los recursos explotados se encuentran en situación de sobreexplotación o sobrepesca . Sin embargo la sobre pesca no es el único efecto de la actividad pesquera , que genera otros impactos entre los que cabe diferenciar los producidos sobre el hábitat donde se desarrolla la actividad misma, y los que se ejercen no ya sobre la especie objetivo sino con las especies con las que coexiste. Esta clasificación de los efectos de la actividad pesquera en tres apartados, no es sino una simplificación pues todos ellos están relacionados, en algunos casos íntimamente. Hasta la actualidad, la unidad de gestión y ordenación de los recursos pesqueros ha sido el stock, esto es la parte de la población de la especie objetivo que el susceptible de se pescada. En la actualidad, cada vez está mas claro que esto es un concepto equivocado y que posiblemente el enfoque de la gestión y ordenación tenga que integrar como unidad mínima el ecosistema (Sherman and Alexander, 1986; Sherman et al., 1991, 1993).

Impacto sobre la especie objetivo. La sobrepesca Las poblaciones marinas son recursos renovables, es decir que las pérdidas

causadas por la mortalidad natural que les afecta es compensada por la incorporación de nuevos individuos producto de la reproducción de las especies. Resulta evidente que cualquier arte de pesca ha sido diseñado para obtener capturas de especies que puedan ser comercializadas y que, consecuentemente, genera una serie de mortalidades sobre las poblaciones potencialmente explotables. Por lo tanto, la pesca actúa sobre una población haciendo descender el número de sus supervivientes. 2 Cuando se inicia la explotación de un stock, el primer efecto sobre el mismo es la eliminación de los individuos mayores y viejos, que son los que tienen un mayor interés desde el punto de vista comercial y son el objetivo de las artes selectivas de talla y en general mas fácilmente capturables por su comportamiento, confiado y agresivo. En estas condiciones, la pesca puede incrementar la productividad total de biomasa, al permitir a los individuos mas jóvenes, con tasas de crecimiento más rápidas, sustituir a los ejemplares adultos. A medida que aumenta la explotación, por ejemplo por incrementos en el número de las unidades pesqueras, el número de supervivientes (la biomasa total) se hace menor. Es decir, un aumento en el esfuerzo de pesca provoca un descenso proporcional en el valor global de la biomasa. Niveles de esfuerzo muy elevados pueden llevar a la biomasa a niveles críticos, de manera que la tasa de renovación de la población que pueden generar los supervivientes, sea demasiado pequeña como para soportar las pérdidas generadas por la actividad de la pesca, llevando al colapso a la pesquería. En esta situación, aunque se experimenten disminuciones del esfuerzo de pesca no es posible obtener los mismos valores de captura que antes del desfondamiento del stock. Cuando el esfuerzo de pesca, cuando la extracción supera los niveles óptimos, se produce la sobrepesca. Muchos de los stocks alrededor del mundo están sobrexplotados, en aguas de la Unión Europea se considera que todos los stocks de peces lo están (Lassen, 1996) y en el caso concreto del Mediterráneo occidental, cada año se extrae un 50 % de la

biomasa total de las principales poblaciones demersales . En la mayoría de los stocks explotados en el Mediterráneo español el nivel del Rendimiento Máximo Sostenible (RMS) ha sido ampliamente superado, sirvan como ejemplos que las reducciones necesarias en los niveles de esfuerzo en los stocks de merluza y salmonete, se consideran que deben ser de un 60% a un 85% para situarse en los correspondientes niveles del RMS (Lassen, 1996). Es una realidad que existe sobrepesca, que se pesca mas de los que el ecosistema es capaz de producir, pero... no todas las especies responden igual a igual presión de extracción ni una misma especie responde igual según en que sitio viva. En los casos en que se ha podido establecer una relación directa entre el hundimiento de un stock y la sobrexplotacion pesquera , los cambios naturales han sido considerados también responsables (Hutching & Myers, 1994, Hilborn & Walters, 1992). El caso mas característico es el de la anchoveta peruana y su relación con el Niño., en las que no hay consenso en la importancia relativa de los dos factores, pesca e hidrografía, como 3 causas del hundimento, pero es aceptado que ambas han sido parcialmente responsables (Lalli & Parsons, 1994). Los síntomas de que existe una situación de sobrepesca sobre un stock explotado se pueden resumir en estos cinco puntos: 1. Disminución de los desembarcos totales. 2. Descenso de las capturas/ unidad de esfuerzo. 3. Desplazamiento de las capturas hacia tallas menores. 4. Desplazamiento de las capturas hacia otras especies acompañantes de escaso interés anterior. 5. Alteraciones y fallos en el reclutamiento

Además la situación de las poblaciones naturales sometidas a

sobreexplotación, refleja una serie de caracteres no siempre percibibles. De manera general existe: 1. Disminución del reclutamiento como consecuencia de la reducción de la biomasa de reproductores 2. Aumento de la probabilidad de muerte entre los nuevos reclutas como consecuencia de alteraciones en las características ambientales de la zona de puesta. hay que tener en cuanta que los lugares tradicionales de puesta y engorde son zonas intermareales, muy próximas a la costa, y por lo tanto en general muy degradadas y que además el periodo de freza suele tener lugar en épocas en que la presión humana en estas zonas es muy fuerte (finales de primavera, verano, principios de otoño), por efecto del turismo, regeneración de playas, dragados, vertidos urbanos, etc. 3. Perdida de diversidad genética, tanto intraespecífica (poblacional) como interespecifica (perdida de biodiversidad) 4. Riesgo de alteración en la estructura de las comunidades y por tanto en la estabilidad del ecosistema 5. Sobrepesca para muchas especies 6. Disminución del volumen de capturas y de las tallas capturadas

Existen diversos tipos de sobrepesca (Bonsack, 1994): 1. Sobrepesca de crecimiento: cuando se capturan individuos muy jóvenes y la 4 presión de extracción se realiza en el stock antes de que este alcance su valor de biomasa óptima. 2. Sobrepesca de reclutamiento: Cuando se ejerce una presión inadecuada sobre los reproductores, siendo la población incapaz de producir suficientes huevos que reemplacen los individuos que mueren. Este tipo de sobrepesca es especialmente

grave en aquellas especies hermafroditas sucesivas, ya que no solo se altera la estructura por edades, sino que se puede alterar la estructura poblacional por sexos, imposibilitando la adecuada proporcionalidad entre ambos para el éxito reproductivo de la población 3. Sobrepesca demográfica: cuando se reduce la edad media de la población y el nº de clases de edad que intervienen en la reproducción.. 4. Sobrepesca genética. Se produce porque la pesca elimina del stock de reproductores los ejemplares de mayor tamaño realizando una selección inversa a la selección natural, se retiran como reproductores los ejemplares mayores, que han demostrado mayor capacidad de crecimiento, por lo que la tendencia es a disminuir el crecimiento de los individuos. Solo hay que recordar que mientras que las tallas mínimas estan reguladas no ocurre lo mismo con tallas máximas, que tienen mayor valor comercial. 5. Sobrepesca en serie: Que supone la perdida secuencial del número de especies que forman la pesquería. En este sentido, las pesquerías multiespecíficas son muy vulnerables, ya que se tarda más en percibir los efectos. 6. Sobrepesca del ecosistema: se manifiesta por una alteración del ecosistema por la desaparición/ reducción de especies claves, fundamentalmente depredadores, generándose una efecto cascada en la cadena trófica.

La observación de lo que ocurre en las poblaciones sometidas a explotación indica que las respuestas a la sobreexplotación no son las mismas en todas las especies. Asi por ejemplo, frente a la práctica extinción de los stocks de la plataforma patagónica, sobre todo de las especies del género Nothothenia. tras años de fuerte explotación con barcos factoría, encontramos que el stock de merluza de Sudáfrica en los caladeros de Namibia presenta recuperaciones cíclicas a pesar de la intensa pesca

realizada desde los años 60. Evidentemente la primera pregunta que se plantea es ¿A qué se debe esto?, ¿por que ante situaciones similares los stock responde de diferente manera Las posibles respuestas son varias y posiblemente la verdadera responde a una combinación de todas las posibles entre otras causas porque las 5 razones no son independientes sino que están interrelacionadas. Simplificando, podemos agruparlas en tres características fundamentales.

1.- Distintas características del entorno. Por ejemplo, en aquellas zonas en que la Productividad Primaria es más alta, la capacidad de resistencia ante la explotación intensiva es muy superior a la que podría ocurrir en zonas con una PP menor. Esta condición se cumple en las costas orientales de los continentes, más productivas que las costas occidentales. Dentro de las características del medio más influyentes son: ? La temperatura del agua ? Vientos ? Corrientes ? Densidad del agua en función de la salinidad, nutrientes ? Contaminación Las variaciones y las características de los caladeros se estudiaban antes en las campañas oceanográficas, actualmente sustituidas en gran parte por sensores en satélites artificiales.

2.- Distintas características de las especies objeto de explotación No es igual una especie de crecimiento lento, con muchas generaciones acumuladas en la población, que una especie de vida corta, con un stock formado por pocas clases de edad, en la cual las fluctuaciones de abundancia suelen ser debidas a

una única clase de edad. No es igual el potencial de reproducción de las especies ni su capacidad de adaptarse a variaciones en la disponibilidad de recursos. La capacidad de realizar migraciones, con el potencial de búsqueda de recursos y la amplitud de nicho no es igual tampoco en todas las especies.

3.- Influencia de las interrelaciones tróficas Bajo ningún concepto podemos entender una población, explotada o no sin conocer las especies con las que coexiste y la interrelación que presenta con las mismas. A este nivel hay que tener en cuenta, la disponibilidad de alimento, 6 evidentemente la variación en la abundancia del alimento disponible va a afectar al estado de la población objeto de explotación, así como la manera de explotarlo. Por otro lado es fundamental determinar la existencia de posibles relaciones de competencia por un mismo recurso, proceso este con una fuerte dependencia de la densidad, factor este tremendamente afectado por la presión de pesca. Y por último las variaciones en la composición del ensamblaje por sobrepesca de alguna de las especies.

Impactos sobre el hábitat La realización de las actividades de extracción pesquera, de la actividad de los barcos, de los diferentes artes, tiene en muchas ocasiones un impacto directo sobre el medio físico, que puede llegar a tener un efecto destructivo. En este sentido, el efecto más estudiado es el de la actividad de las redes de arrastre bentónico o de fondo, considerado también como uno de los que tiene mayor efecto sobre el hábitat, junto con las dragas y rastros. El impacto sobre el fondo se expresa de dos maneras: por un lado como efecto de abrasión sobre el sustrato, y para tener una idea de la abrasión

que se realiza sobre el fondo baste decir que en el Mar del Norte tienen que cambiar las cadenas de las relingas de plomos, que son las que van en contacto con el fondo, cada 6 semanas, por el desgaste que sufren. (Rijndorp, 1988) y por otro como efecto de resuspensión del sedimento, este efecto, puede durar en el tiempo desde apenas unas horas, en zonas litorales, acostumbradas al efecto continuo del oleaje y las mareas y por tanto con una fauna adaptada a la inestabilidad del sustrato, hasta décadas en zonas de aguas profundas muy poco acostumbradas a las alteraciones, por se fondos muy estables. Así, la importancia del efecto del arrastre sobre los fondos va a depender de diversos factores, unos relacionados con la faena pesquera, como la velocidad de arrastre, el peso del aparejo o el diseño del propio arte y otros relacionados con los caracteres del medio, como el tipo de fondo, la fuerza de las corrientes, etc. La alteración de los fondos donde se realiza el arrastre va acompañado de una disminución de la diversidad, de la riqueza en especies (Hall, 1994). También se refleja en una disminución de la densidad, aunque esta perdida no tiene porque ser 7 proporcional al daño, principalmente porque el efecto de los arrastres no afecta igual a todos los organismos. La vulnerabilidad de los organismos que habitan en el fondo, depende principalmente de su fragilidad física y su tamaño (Gislasson, 1994). Por ejemplo, los corales y las algas calcáreas son muy vulnerables así como especies que desempeñan un papel fundamental en la estabilización de los fondos como fanerógamas marinas y poliquetos tubicolas, algunos poliquetos tubícolas y equinodermos han sufrido reducción de hasta el 60% despues de sólo tres arrastres. Por otro lado los efectos dependen de su edad de maduración reproductiva y de las tasas de crecimiento. Las poblaciones de especies que tardan mas en madurar y su crecimiento es mas lento tardaran mas en recuperarse de la actividad de las redes de

arrastre. En zonas de arrastre de fondo en las que se ha estudiado la comunidad bentónica en un intervalo grande de tiempo (más de 50 años) (Philippart, 1997), se han observado cambios reflejados en una sustitución de las especies epibentónicas de crecimiento lento por otras de crecimiento rápido, así disminuye la diversidad de moluscos y crustáceos, aumentando la de poliquetos, con un aumento global de la abundancia que lleva acompañado un aumento de la tasa de crecimiento de peces que se alimentan de estos políquetos, como los peces planos.

Veamos algunos estudios que se han realizado sobre el efecto de la actividad de las redes de arrastre sobre las comunidades del fondo. ? Se ha comprobado que tras 10 arrastres experimentales sobre una pradera de Posidonia en el Mediterráneo, la cobertura de las mismas se ha reducido hasta un 10% en aquellas zonas más degradadas, mientras que en las más densas, la reducción de la cobertura supone alrededor del 3.5%. la explicación a este hecho radica en que en las muy densas, son la puertas el componente que ejerce mayor efecto, mientras que en las más degradadas, el efecto lo produce la relinga de plomos, que puede penetrar más fácilmente en el sustrato y arrancar los rizomas de las plantas. si tenemos en cuenta la estacionalidad que presentan las praderas de fanerógamas en cuanto a su cobertura, queda claro y patente que el efecto del arrastre de fondo sobre este tipo de fondos puede variar de manera estacional, siendo más intenso en los meses invernales en los que la cobertura es menor. (Fonseca et al., 1984; Guillén et al. 1994) 8 ? En el noroeste australiano, se han observado reducciones en especies de epifauna: esponjas, alcionarios y gorgonias por efecto de la pesca de arrastre, con disminuciones de la abundancia de peces asociados con esta epifauna y aumento de especies de peces asociados con fondos arenosos abiertos (Sainsbury 1987,

1988) ? Otros estudios señalan que no se observan cambios significativos en las comunidades bentónicas en fondos arenosos sometidos a la pesca de arrastre bentónico, sobre todo en zonas que presentan una inestabilidad habitual.

Por otro lado la alteración física afecta mayoritariamente a zonas que son habitas necesarios para el alevinaje, el refugio, o fuente de alimento de fases juveniles y adultas de muchos organismos marinos siendo la alteración de las mismas causa de la reducción de algunas de sus poblaciones, afectando directamente a las poblaciones de especies objetivo (Short & Wyllie-Echeverria, 1996). Otro efecto achacable a la actividad pesquera es lo que se conoce como basuras, restos de aparejos de pesca que quedan en el mar y que en muchos casos siguen incluso pescando, como es el caso de la denominada pesca fantasma de las redes de deriva, que incluso 10 años después de ser abandonadas o perdidas, continúan su labor de pesca, hasta que con el paso de más tiempo, los filamentos que las formas se cubren de diversos organismos marinos incrustantes y se hacen visibles, perdiendo su capacidad de captura.

Impactos sobre especies no objetivo. Bycatch y descartes. A la hora de pescar, no todas las capturas que atrapa un arte de pesca se corresponden con aquellas que se deseaba capturar, y podemos distinguir las denominadas especies objetivo, hacia las que iba dirigida la faena de captura, capturas accesoria o bycatch, que son aquellas que acompañan pero que no se desean (generalmente porque no tiene demanda) y también los denominados descartes, que son aquellas capturas que se devuelven al mar, generalmente muertas. Por ejemplo, en la pesquería de gamba roja, la especie accesoria es esta y todos los

demás organismos que queden atrapados en la red se consideran bycatch, capturas accesorias o capturas accidentales. 9 Recientes trabajos de la FAO estiman que las capturas accesorias o incidentales en las pesquerias mundiales es de unos 29 millones de toneladas métricas, de las cuales se estima que 27 millones son descartes. Estos valores hay que encuadrarlos en los datos que FAO aporta de las capturas totales mundiales, alrededor de 80-90 millones de toneladas métricas, lo que implica que los descartes suponen un tercio de las capturas que llegan a puerto. Los descartes responden fundamentalmente a dos factores ? La reglamentación: Los aparejos capturan tallas inferiores a las permitidas, especies cuya captura esta prohibida, al ser especies protegidas, como es el caso de las tortugas marinas. ? La economía de mercado:. Estudios recientes en la pesquería de arrastre de gambas señalan que el valor económico de las capturas incidentales es veinte o treinta veces inferior al de la especie objetivo, así ante especies que no tienen valor en el mercado, y teniendo en cuenta que las bodegas no se pueden llenar de algo que no tenga valor, no hay incentivo económico para trasportar estas capturas con el consiguiente efecto de de la devolución al mar de lo que no se quiera que se vea o lo que no interesa guardar.

De manera general, los artes menos selectivos son en gran medida mas productivos económicamente, por lo que su erradicación en pro de otros mas selectivos se hace difícil (Lleonart & Recasens, 1994). La importancia y el tipo de bycatch en la actividad pesquera depende fundamentalmente del tipo de arte de pesca. ? En el arrastre de fondo, hay un bycatch alto de invertebrados y peces bentónicos y

demersales y si bien tienen una selectividad de tamaños controlado por la luz de malla permitida, es una realidad que las redes se colmatan, quedan bloqueadas y los escapes son mínimos. (Northrindge & di Natale, 1991). Se considera que el volumen mayor de descartes procede del arrastre de crustáceos. Por ejemplo, los arrastreros australianos descartan unas 300 Tm de organismos para capturas 500 Tm de langostino (Hill & Wassemberg, 1990). ? El arrastre pelágico y semipelágico, es más selectivo en cuanto a la especies a las que se dirige, pero como contrapartida, la boca de la red es de tamaño enorme (a veces varios centenares de m2 ) lo que, junto a la relativamente elevada velocidad de arrastre que disminuye las posibilidades de huida, las capturas por ejemplo de cetáceos es frecuente (Northrindge & di Natale, 1991). Se considera uno de los 10 artes con menos volumen de descartes juntoal cerco para clupeidos y algunas pesquerías de deriva de alta mar (Alverson, et al, 1994) ? Las dragas, dedicadas a la captura fundamentalmente de moluscos, tiene capturas accesorias de otros invertebrados bentónicos. ? En el caso de las redes de cerco, las de pequeños pelágicos prácticamente no capturas otras especies, son artes con marcado carácter monoespecífico, mientras que las de cerco de túnidos, cuando estos están asociados a la presencia de delfines, son frecuentes las capturas de estos, a veces abundantes. ? Los artes que tienen como base los anzuelos, son bastante selectivos en cuanto a las especies objetivo a los que van dirigidos, salvo los palangres de superficie que actúan en la Mediterráneo para la captura del pez espada y túnidos y que genera mortandad entre especies no comerciales como aves y tortugas marinas. ? En este sentido posiblemente los artes más cuestionados han sido las redes de enmalle. Mientras que las redes de enmalle fijas son selectivas en cuanto a

tamaño, con bycatch que varían en importancia dependiendo del lugar y la época de pesca, las redes de deriva, denominadas también volantas, presentan una alta captura de especies no objetivo, fundamentalmente por el enorme tamaño de este tipo de redes, de hecho se considera que la mortalidad antropogénica mas alta de aves debe a la actuación de este tipo de redes (Gislasson, 1994).

En la tabla siguiente se puede observar los bycatch de la flota de red de deriva francesa de atún blanco en el Atlántico norte (Santiago, 1995) ESPECIE CAPTURADA CAPTURA EN Nº 1992 CAPTURA EN Nº 1993 ESPECIE OBJETIVO Thunnus alalunga 904.900 994.900 Otros peces 142.655 184.370 Cetáceos 1.722 1.754 Aves 41 170 Tortugas 30 100

En España, según los artes utilizados, los descartes son: (Pérez et al, 1995). ARTE % DE DESCARTES ARTE % DE DESCARTES Arrastre de fondo 35-59 % Palangre 8-18% Artes de enmalle 25% Cerco 1-30% 11 Uno de los problemas de los descartes radica en que no entran en los cómputos de mortalidad por pesca lo que aumenta el riesgo de sobrepesca de algunas poblaciones, máxime si este hecho implica que se consideran poblaciones sobre las que el impacto de la pesca es considerado inexistente o discutible. Otro hecho relacionado con los descartes y raramente se tiene en cuenta es la influencia del vertido de materia orgánica. En el caso de la pesquería de Macrurus

novazelindae de las costa oriental de Nueva Zelanda, se vertieron en un periodo de 60 días unas 47.800 Tm de descartes, observándose una disminución de hasta un 45% de la concentración de Oxigeno cerca del fondo. Reciente estudios señalan que los descartes efectuados sobre todo en aguas poco profundas afectan a las características físicas y químicas del fondo. Hay que tener en cuanta que algunos estudios señalan que en India, Malasia y Pakistán y Estados Unidos, el 90% de los bycatch se descarta, y alrededor de un 50% en Tailandia. En el actual contexto de aproximación a la gestión y ordenación de las pesquerías desde el punto de vista de ecosistema, la investigación debe ampliar su ámbito fuera de la especie objetivo, poniendo mayor énfasis en el análisis de las interrelaciones entre las distintas poblaciones de un ecosistema.

La gestión de los recursos Ante las situaciones de explotación excesiva, son necesarias las medidas de protección y regulación de la actividad pesquera. Una simplificación de la realidad pero que puede ser útil es definir la base de la conservación de los recursos pesqueros, de la gestión de los mismos, en función de dos principios fundamentales: 1. No pescar demasiados peces 2. No pescar peces pequeños Los mecanismos técnicos de gestión pesquera son muy variados. Actúan sobre diversas partes sensibles del sistema pesquero y tienen diferentes niveles de efectividad así como de posibilidad de control. Las medidas técnicas de gestión pueden actuar: 1. sobre la captura, 2. sobre el esfuerzo o 3. sobre la capturabilidad,

y, a su vez, 12 A. afectar por igual a todos los valores de la mortalidad por pesca por clase de edad o talla (actúan como un escalar que multiplica al vector de mortalidades por pesca, o lo que es equivalente, toman la mortalidad por pesca como un escalar), B. afectar de forma diferencial para las distintas clases, considerando, la mortalidad por pesca en su forma vectorial.

En este marco Lleonart y Franquesa clasifican todas las medidas de gestión de carácter técnico de la siguiente manera. Captura Esfuerzo Capturabilidad F como escalar TACs y cuotas Número de embarcaciones licencias y permisos Tiempo de pesca (horas al día, días a la semana, al año, vedas temporales etc.) Dimensiones o cantidades de ciertos artes (longitud de redes, número de anzuelos, etc.) Poder de pesca (potencia, tonelaje, etc.) Progreso tecnológico F como vector Tallas mínimas Zonas protegidas

Vedas espaciales Vedas temporales Artes (prohibidos, permitidos) Características de los artes (material de las mallas, tipo de mallas [cuadrada], mallas mínimas, medidas de anzuelos)

Las medidas de gestión y ordenación de los stocks mas frecuentemente utilizadas posiblemente sean las tallas mínimas y las denominadas paradas biológicas, y como nuevas posibilidades encontramos las reservas de pesca. A ellas nos vamos a referir a continuación.

Tallas mínimas y selectividad Las tallas mínimas se establecen en principio como medida para garantizar que las capturas se realizan sobre ejemplares a los que ya se les ha dado oportunidad de reproducirse. La única manera de dirigir la captura hacia las tallas adecuadas es la utilización de artes de pesca selectivos para dichos tamaños. La selectividad de los artes de pesca influye en dos vertientes: 1. Captura selectiva de la especie objetivo 13 2. Captura selectiva de los tamaños El primer factor va a determinar el efecto de la actividad pesquera sobre la sobrepesca "en serie" y del ecosistema, así como en el volumen de bycatch y en los efectos indirectos sobre otras especies no objetivo, que pueden desencadenar a su vez la sobrepesca del ecosistema e incluso impactos sobre el hábitat de deshechos

orgánicos. El segundo factor, la selección de tamaños va a influir de manera muy clara en la sobrepesca de crecimiento, de reclutamiento, demográfica, genética, si como sobre los descartes, en gran medida debidos a la capturas de tallas inadecuadas, son el consiguiente efecto también sobre el hábitat.

Si tenemos en cuenta los efectos de la actividad pesquera encontramos que la selectividad puede modificar prácticamente la gran mayoría de los efectos de la actividad pesquera: ? A.- En los referentes a los efectos sobre el hábitat, la adecuación de la selectividad del arte utilizado no influye en los impactos físicos de destrucción, en los que influye mas el diseño y/o la presión de pesca, así como tampoco en la pesca fantasma y la basura, pero si de una manera muy clara en el efecto de los desechos orgánicos procedentes de los descartes, al disminuirlos. ? B.- Los efectos sobre la especie objetivo, que principalmente es la sobrepesca, la selectividad de los artes afecta en dos direcciones diferentes que engloban a todos los tipos de sobrepesca. La selectividad de tamaños puede influir y prevenir la sobrepesca de crecimiento, al dejar de pescar tallas pequeñas, la sobrepesca de reclutamiento, al proteger tallas mayores del stock de reproductores, la sobrepesca demográfica, intentando mantener una estabilidad en cuanto a las clases de edad y por tanto de tamaños y la sobrepesca genética, al poder incidir de manera controlada sobre la selección de tallas grandes. La selectividad en cuanto a especies objetivo puede influir y prevenir la sobrepesca en serie y la sobrepesca del ecosistema. ? C.- Los efectos sobre las especies no objetivo, la selectividad de tamaños afecta fundamentalmente a los descartes, mientras la especificidad afecta a los bycatch.

La importancia de la selectividad de los artes de pesca, queda patente en uno de los Principios Generales del Código de Pesca Responsable aprobado por la FAO en 1995. El apartado 6.6 de estos principios generales señala: 14 6.6 Deberían continuar perfeccionándose y aplicándose, en la medida de lo posible, artes y prácticas de pesca selectivas y ambientalmente seguras a fin de mantener la biodiversidad y conservar la estructura de las poblaciones, los ecosistemas acuáticos y la calidad del pescado. Donde existan adecuados artes y prácticas de pesca selectivas y ambientalmente seguras, las mismas deberían ser reconocidas y debería asignárseles una prioridad al establecerse medidas de conservación y ordenación aplicables a las pesquerías. Los Estados y los usuarios de los ecosistemas acuáticos deberían reducir al mínimo el desperdicio de las capturas tanto de las especies que son el objeto de la pesca como de las que no lo son, de peces y otras especies así como los efectos sobre las especies asociadas o dependientes, la captura incidental de especies no utilizadas y de otros recursos vivos.

Además, el articulo 13 del código de pesca responsable, que trata sobre Operaciones Pesqueras, dedica el apartado 8.5 a la Selectividad de las artes de pesca 8.5.1 Los Estados deberían exigir que las artes, métodos y prácticas de pesca sean, en la medida de lo posible, lo suficientemente selectivas para reducir al mínimo los desperdicios, los descartes, las capturas de especies que son objeto de pesca, tanto de peces como de otras especies y los efectos sobre las especies asociadas o dependientes, y que la finalidad de los reglamentos correspondientes no se desvirtúe recurriendo a estratagemas técnicas. A este respecto, los pescadores deberían cooperar en el desarrollo de artes y métodos de pesca selectivas. Los Estados deberían velar por que la información sobre los nuevos adelantos y requisitos se ponga a disposición de todos los pescadores.

8.5.2 Con el fin de mejorar la selectividad, los Estados, al redactar sus leyes y reglamentos, deberían tener en cuenta las diversas artes, métodos y estrategias de pesca selectivas de que dispone la industria. 8.5.3 Los Estados y las instituciones competentes deberían colaborar en el desarrollo de metodologías uniformes para la investigación sobre la selectividad de las artes y métodos y estrategias de pesca. 8.5.4 Debería alentarse la cooperación internacional con respecto a los programas de investigación sobre la selectividad de las artes de pesca y los métodos y las estrategias de pesca la difusión de los resultados de dichos programas de investigación y la transferencia de tecnología. 15 Las vedas temporales Las vedas temporales consisten en no pescar durante un periodo mas o menos largo con una arte concreto en una determinada zona. Se debe pues distinguir el tipo de artes a los que se aplica la veda: ? al arrastre, lo que es propiamente una veda a la captura de ciertas tallas de especies demersales. Obsérvese que no se aplica la veda al tipo de especie sino al arte. En este caso la veda temporal para un arte coincidiendo con la autorización de otros artes demersales (redes, palangres, etc.) constituye una medida que podríamos encuadrar en el grupo de las que actúan sobre la capturabilidad. A parte de ser una fuente de conflictos por esta misma razón. En 2002, en las costas mediterráneas andaluzas, la veda afectó los puertos de Almería en los meses de , abril y mayo y en los de Málaga durante los meses de mayo y junio. ? al cerco, lo que constituye básicamente una veda a la captura de anchoa y sardina. la veda afecta a los puertos de Almería durante los meses de marzo y abril y a los de Málaga en abril y mayo.

En ambos casos son vedas al arte. Otros artes distintos de los mencionados pueden desembarcar las especies propias de los artes vedados temporalmente. En particular los arrastreros pueden descargar boquerón en el periodo de veda (otra cosa es que realmente lo hagan en cantidades significativas). Las vedas temporales pueden actuar en dos frentes: ? como simple regulación o disminución del tiempo de pesca ? para evitar la captura de ciertas clases de talla o edad (de una o varias especies) al coincidir su aparición en una determinada época, que es la que se veda.

Las vedas temporales se conocen como paradas biológicas pero ¿son biológicas las vedas temporales? La flota de arrastre actúa fundamentalmente en pesquerías multiespecificas , y captura muchas especies con periodos de reproducción y reclutamiento distintos, por lo que una parada temporal en un momento dado del solo beneficiaría el reclutamiento o la reproducción de ciertas especies, pero no afectaría al conjunto de la pesquería. Desde este punto seria bastante inconsistentes los efectos beneficiosos. Sin embargo existen otros elementos a tener en cuenta, como puede ser el hecho de dejar descansar y recuperarse al fondo en el que se faena, que como se ha señalado al inicio sufre los impactos de la actividad de la flota arrastrera en algunos casos con una 16 gran intensidad, máxime si tenemos en cuenta que la actividad se concentra en zonas concretas que sufren continuamente el efecto de las relingas de plomos y de las puertas. Y por últimos, hay que tener en cuenta que dos meses de veda (el tiempo habitual de las vedas temporales) representa una disminución de casi un 17% del tiempo total de pesca, lo que supone una disminución del esfuerzo de pesca. En la actualidad está pendiente de discusión si es equivalente eliminar tiempo de pesca de una sola vez (como los dos meses de veda) o hacerlo a lo largo del año, por ejemplo

eliminando un día a la semana de pesca (lo que equivale a quitar el 20% de tiempo de pesca). La veda de arrastre presentan un problema adicional, que podemos denominar "efecto frontera", consistente en la aparición de desequilibrios en las flotas de las primeras poblaciones con y sin veda, sobre todo cuando la reglamentación es administrativa mientras que los caladeros son comunes. En el caso de la veda de cerco podría entenderse con sentido biológico si sirvieran, por la amplitud temporal para evitar la pesca del stock cuando en este dominan los ejemplares juveniles, ya que uno de los principales riesgos de estas pesquerías, mas que la sobrepesca de crecimiento es la sobrepesca de reclutamiento (impidiendo que los individuos se reproduzcan al menos una vez) Y desde el punto de vista económico ¿tienen sentido las vedas temporales? En principio una veda debe significar una mejora económica, derivada de la recuperación de los stocks. Se pesca menos ahora, para pescar más después. Pero frecuentemente este beneficio resulta demasiado diferido para ser un elemento importante de decisión. En la práctica, son otros factores mucho más a corto plazo, los que predisponen a una veda o incluso a su exigencia por parte del sector pesquero. Una veda puede significar, a corto plazo, tres tipos de beneficio para el pescador: 1. Un beneficio derivado de la reducción de los costes operativos. Si el volumen final de capturas se mantiene constante, con menos días de pesca los costes se reducen en rubricas como el gasto de carburante. 2. Un beneficio derivado del aumento de precios. Al disminuir el volumen de capturas, aumenta el precio, razón por la que se establecen vedas en momentos diferentes, en lugares vecinos. 3. Un beneficio derivado de los ingresos de compensación, en el caso que la administración financie la veda.

Pero a corto plazo, una veda puede implicar también perdidas, como las que se derivan de una reducción de las ventas o otras más difíciles de evaluar como la 17 perdida de mercados. Una veda es coherente económicamente en el caso de que no existan compensaciones y sea aceptada por el sector. O bien si existen compensaciones, pero se trata de una situación que no se produce de forma regular (accidente medioambiental, acontecimiento meteorológico, derrumbamiento de los precios, etc.). Si una veda se convierte en una ayuda estructural, pierde su sentido económico. La sobrepesca se deriva de un exceso de esfuerzo pesquero sobre un recurso. Este exceso es consecuencia de que en algún momento del pasado, ha existido un nivel alto de beneficios que ha atraído inversión (o a que se haya incentivado esa inversión con ayudas a la construcción). La sobrepesca se reduce con el tiempo, al producirse con el agotamiento biológico del recurso, perdidas económicas que estimulan la reducción de la inversión y el esfuerzo. Esta reducción puede ser peligrosamente lenta, porque al no poderse reconvertir el capital invertido, este (en forma de barcos de pesca) tiende a emplearse aun cuando tenga perdidas hasta agotar su vida útil. En este periodo, que puede durar diez o quince años, puede degradarse severamente el recurso. Si analizamos detenidamente esta relación nos recuerda a la regulación que la relación predador-presa ejerce sobre las poblaciones Si se financian las vedas temporales de forma regular, se rompe ese mecanismo desincentivador del esfuerzo excesivo ya que se compensan las perdidas que deberían inducir una reducción del esfuerzo. Con ello la sobrepesca y la degradación del recurso y la dependencia del sector se mantiene y agrava. Este efecto no implica que se deba asumir como única salida la regulación del mercado y que puede ser positivo ayudar a esa adaptación incentivando la retirada de excedente de barcos para que se recupere el resto de los barcos y el recurso.

Sin embargo no toda ayuda publica contribuye a ese proceso. Hay ayudas que (a) contribuyen, hay ayudas que (b) no tienen un efecto importante en mejorar la situación y hay otras que (c) la empeoran. Si después de aplicar la ayuda, la rentabilidad de los barcos mejora sin provocar nueva sobrecapacidad y el recurso es explotado de forma sostenible estamos ante una ayuda positiva (a). Si después de aplicar la ayuda año tras año nos mantenemos en la misma situación, su impacto es nulo (b). Si el resultado es que la flota tiene mayores perdidas y el recurso esta aún en peores condiciones (c) la ayuda empeora la situación. En general las ayudas a la reducción de flota entran la categoría (a), las vedas puntuales en la (a) o la (b) y las vedas estructurales en la (b) o la (c). Desde un punto de vista biológico, no existe en este momento una base 18 científica suficiente para justificar el empleo de las vedas temporales como una medida de gestión principal y desde un punto de vista económico, una veda es oportuna si es puntual y considera en lo posible los efectos económicos. La mayor parte de aplicaciones de vedas no se ajustan a esos requisitos en la actualidad.

Las vedas de área Son zonas en las que esta prohibido pescar una determinada especie o con un determinado arte de pesca. Las vedas de una zona pueden ser permanentes o temporales, en este caso se habla también de pesca intermitente. Es un método para especies ecológicamente muy maduras, que no incrementa la función de costos y que es fácil de vigilar.. Sus beneficios en un principio parecen estar claros por ejemplo. ? En El Campello, la instalación de un arrecife artificial antiarrastre supuso un aumento significativo las capturas de salmonete de roca (Martínez Hernández, 1997). ? La exclusión de la pesca de arrastre en el Golfo de Castellamare en Sicilia provocó a los 4 años un aumento promedio siete veces de la abundancia de especies

demersales, con alguna especie que aumento por un factor de 33, y se triplicaron las capturas por unidad de esfuerzo de la flota artesanal (Pipitone et al, 1996, 1998)

Es interesante, en aquellas especies en las que existe una separación espacial entre juveniles y adultos la implantación de vedas zonales en las áreas donde se concentran los juveniles.

Las reservas marinas de pesca Los sistemas clásicos de ordenación no han podido evitar que se sigan produciendo colapsos en algunas pesquerías. Estos fracasos en la ordenación se pueden producir por múltiples causas (Guerra & Sánchez Lizaso, 1998).que incluyen, por ejemplo, ? una mala calidad de los datos de partida, ? una inadecuación de los modelos de evaluación utilizados, ? una mala traducción de las recomendaciones biológicas sobre el estado de los stocks a medidas concretas de ordenación o ? una falta de mecanismos de control y vigilancia adecuados para la aplicación de las medidas de ordenación 19

Como se ha indicado anteriormente, frente a las aproximaciones clásicas que consideran como unidad de gestión el stock de la especie objetivo cada vez toman más fuerza como medidas de ordenación y gestión de pesquerías otras posibilidades, que tienen como base de gestión el ecosistema, y una representación de esta linea es la creación de zonas de reserva de pesca como medida de gestión. La creación de una zona de reserva supone, en cierta medida, el retorno a una situación inicial de la pesquería en la que sólo se explotan determinadas zonas del área de distribución de la

población existiendo lugares que quedan fuera del alcance de la flota por su lejanía o inaccesibilidad. El incremento de la autonomía de los barcos y del esfuerzo de pesca o la utilización de nuevas modalidades de pesca ha llevado a que desaparezcan estos refugios naturales y la población corre peligro de ser sobrexplotada o esquilmada. En principio la creación de zonas de reserva es una buena medida de ordenación de los recursos. Veamos algunos ejemplos: ? En la reserva de la isla Sumilon en Filipinas (Alcala, 1988; Alcala & Russ, 1990) se observó un aumento de la captura por unidad de esfuerzo entre 1976 y 1983-84. En 1984, después de 10 años de protección, se permitió pescar en la reserva. Dos años después del fin de la protección la captura total disminuyó a un 54% y la captura por unidad de esfuerzo descendió entre un 58% y un 34%, dependiendo del arte considerado, a pesar de la mayor área de pesca disponible (reserva + no reserva). Además, antes del fin de la protección, la CPUE era significativamente más alta que en otros arrecifes explotados pero estas diferencias desparecieron al levantarse las restricciones de la actividad. ? En Kenia, la protección del 65% de una zona de pesca provocó el incremento de la CPUE en un 110% pero una reducción del número de pescadores (65%) y de la captura total (35%) (McClanahan & Karunda-Arara, 1996).

La pesca reduce la abundancia de las poblaciones explotadas eliminando, preferentemente, los individuos de mayor talla o edad por lo que cambia la estructura demográfica de la población (Koslow et al, 1988; Bohnsack, 1989; Gislason, 1995; Jennings & Lock, 1996; Jennings & Polunin, 1996; Goñi, 1998; Sluka y Sullivan, 1998). La reducción o supresión de la mortalidad por pesca ha de producir: 1. Aumento de la abundancia, auque en algunos casos no se haya detectado aumento de la abundancia después de la protección sino descenso de 20

algunas especies lo que se explica principalmente por interacciones tróficas, debido al aumento de la depredación. 2. Aumento de la biomasa: El aumento de la biomasa en las zonas protegidas ha de producir un incremento de la producción de huevos y larvas puesto que la fecundidad está directamente relacionada con la biomasa de reproductores. Por ejemplo, en Bahamas se ha estimado que el potencial reproductivo de meros es seis veces superior en zonas de reserva que en zonas de no reserva (Sluka et al, 1997). En especies de fecundación externa se pueden presentar efectos multiplicativos sobre la reproducción puesto que el aumento de densidad incrementa las posibilidades de fertilización de los gametos (Penningthon, 1985; Levitan, 1991; Levitan et al, 1992; Shepherd & Brown, 1993). 3. Aumento de la talla y edad medias de la población, variando la estructura de tamaños de la población, al estar protegidos los individuos adultos, ya que la mayoría de los peces litorales, cuando son adultos son bastante sedentarios y permanecen en un área limitada. 4. El aumento de la riqueza específica por unidad de área, no así de la diversidad, que se ve muy afectada por la presencia de bancos de especies pelágicas

Estos efectos se han observado principalmente para grandes predadores de crecimiento lento en poblaciones sobreexplotadas (ver las revisiones de Roberts & Polunin, 1991, 1993; Dugan & Davies, 1993; Jones et al.1993; Rowley, 1994). Desde el punto de vista teórico las reservas deben permitir evitar la sobrepesca de crecimiento, de reclutamiento, demográfica, en serie, genética y del ecosistema (PDT, 1990; Bohnsack, 1992).

Algunos trabajos han demostrado que individuos de peces, crustáceos o cefalópodos marcados en las reservas eran capturados fuera de ellas (Davis y Dodrill, 1980; Yamasaki y Kuwahara, 1990; MacDiarmid & Breen, 1993; Atwood & Bennet, 1994; Sauer, 1995; Bohnsack, 1998). En las zonas de reserva se debe producir una exportación de biomasa hacia las zonas de no reserva, de huevos, larvas y reclutas, puesto que el potencial reproductivo de los individuos de mayor edad es más importante, y exportando también individuos adultos que han crecido dentro de la zona de reserva 21 donde no estaban sometidos a mortalidad por pesca. Este proceso puede ser debido a: ? movimientos aleatorios de los individuos ? cambios en los requerimientos a lo largo del desarrollo ? una respuesta denso-dependiente al aumento de densidad en la zona protegida. Si existe esta exportación neta de biomasa, desde la zona de reserva al exterior, se debe producir un gradiente de abundancia a través de los límites de la zona protegida y la existencia de este gradiente se ha demostrado en un cierto número de casos mediante censos directos (Russ y Alcalá, 1996b; Sluka et al, 1997) o CPUE (Yamasaki y Kuwahara, 1990; Rakitin y Kramer, 1996; Mas y Barcala, 1997). Por otra parte, el esfuerzo de pesca suele ser mayor en los límites de las zonas protegidas lo que sugiere mejores capturas en áreas próximas a las reservas (McClanahan y Kaunda-Arara, 1996; Craik en Rowley, 1994). Las mayores tasas de exportación de biomasa de zonas protegidas se han detectado cuando existen cambios de habitat con el desarrollo o a lo largo del año. ? En Florida, prácticamente todas la langostas (Panulirus argus) marcadas dejan la reserva al alcanzar la madurez entrando en la pesquería de aguas más profundas (Davis & Dodrill, 1980, 1989).

? En Nueva Zelanda después de un aumento inicial del la densidad y del tamaño de las langostas, Jasus edwarsianus, se estabilizó la abundancia debido a que en verano los machos se desplazan fuera de la zona de reserva donde se ha desarrollado una pesquería dirigida a capturarlos (MacDiarmid & Breen, 1993).

Otras ventajas que pueden proporcionar las zonas protegidas desde el punto de vista de la ordenación pesquera son: 1. Reducir conflictos entre artes o modalidades de pesca y entre los usos pesqueros y otros usos de las zonas costeras como el buceo, el turismo o la conservación de especies y ecosistemas. Además la recuperación de las poblaciones explotadas permite mantener sistemas tradicionales pesca de baja efectividad que serían desplazados por pesquerías modernas y efectivas. En general las ventajas de tener zonas no explotadas es más fácil de comprender y aceptar que otras medidas de ordenación pesquera tanto por la opinión pública como por el sector pesquero. 2. Las áreas protegidas suponen un seguro frente a la incertidumbre de los procesos 22 que regulan la abundancia de las especies marinas (Clark, 1996; Lauck et al, 1998) y contra los colapsos debidos a fallos en la evaluación, ordenación y/o regulación de las pesquerías. 3. Las necesidades de recolección de datos se reducen. La estrategia de las reservas no requiere información exhaustiva sobre todas las especies y relaciones interespecíficas puesto que asume que la naturaleza actuará adecuadamente sin intervención humana. Muchas técnicas tradicionales de ordenación requieren datos anuales exhaustivos sobre composición de tallas, edades, crecimiento, capturas y esfuerzos por especies y zonas que son costosos y difíciles de obtener. 4. Las reservas proporcionan mejores datos para algunas de las variables que

intervienen en los modelos pesqueros como mortalidad natural, duración de la vida, tasas de crecimiento, relaciones inter e intraespecificas entre otras. Estas variables que intervienen de modo decisivo en muchos de los modelos de evaluación se estiman con poca precisión en el caso de poblaciones severamente explotadas. 5. Las reservas simplifican la vigilancia y facilitan el cumplimiento de la normativa de pesca. En una zona de reserva convenientemente delimitada cualquier barco que esté pescando es fácilmente detectado. Otras medidas de ordenación requieren inspección de cada uno de los barcos para comprobar si las artes, las mallas, las especies o las capturas se adecuan a la legislación vigente. La tentación a la picaresca se reduce al ser más difícil burlar la vigilancia. Se deben proporcionar medios para que se cumplan los objetivos de ordenación propuestos particularmente una delimitación y balizamiento claros de la zona protegida, mecanismos de vigilancia adecuados y sistemas de educación para los usuarios y visitantes de la reserva. 6. Las reservas son aplicables a la gestión de pesquerías multiespecíficas. El número de especies beneficiadas por la reserva dependerá, básicamente, de la diversidad de hábitats en su interior y de la extensión que ocupen cada uno de ellos. 7. En las zonas de reserva se incrementan determinadas actividades económicas no extractivas que contribuyen a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de las zonas costeras. Las zonas protegidas suponen un incremento de los visitantes, un aumento de las posibilidades turísticas, la aparición de actividades de educación ambiental y observación de la naturaleza, etc. En muchos casos, las nuevas posibilidades económicas son aprovechadas por algunos pescadores que cambian de actividad mejorando su nivel de vida y reduciendo el esfuerzo de pesca lo que resulta también beneficioso para aquellos que continúan con actividades pesqueras. 23 Entre los inconvenientes se pueden destacar:

Al limitar los usos en la zona protegida puede aparecer una oposición por grupos con intereses específicos o por la comunidad local. La discusión y negociación con los afectados por la creación de la reserva es siempre necesaria y puede evitar que se produzcan conflictos posteriores (Ramos Esplá & Mas, 1995). El cambio de estrategia de ordenación puede provocar resistencia debido a la incertidumbre de los resultados de la nueva estrategia y a la inercia de la administración que suele ser reacia a introducir cambios. Es posible que los pescadores de las zonas de reserva tengan que desplazarse a mayores distancias para pescar incrementando los costes. Va a depender del tamaño y localización de la zona de reserva y de los puertos base de la flota. En muchos casos la mayor parte de los pescadores no se verán afectados dado que el radio de acción de la flota suele ser amplio. Existe un desfase de tiempo entre el momento en que se establece la reserva y el momento en el que se alcanzan los máximos beneficios. En general cuanto más severa sea la situación de sobrepesca más tiempo pasará antes de que se recuperen las poblaciones en la zona de reserva y se incrementen los efectivos de la población en función de la biología de las especies. Las reservas difícilmente van a beneficiar a especies altamente migratorias. La protección de esas especies será proporcional al tamaño de la reserva y al tiempo que la especie pase dentro de la zona de reserva. Estos beneficios se pueden disipar si se incrementa el esfuerzo fuera de la zona de reserva. Las áreas de pesca en el exterior de la reserva pueden recibir un incremento del esfuerzo de pesca por desplazamiento de aquellos que trabajaban en la zona de reserva. Este efecto será mayor cuanto mayor sea el tamaño de la reserva. Existe una incertidumbre científica para establecer en el número, tamaño y localización óptimos para las reservas (Tisdell & Broadus, 1989). Se ha discutido, por ejemplo, la conveniencia de crear una (o pocas) reservas grandes o bien muchas pequeñas con

argumentos a favor y en contra de cada una de estas aproximaciones. De manera general, estos problemas son temporales y suelen desaparecer un cierto tiempo después de la creación de la reserva y la oposición inicial de los pescadores al establecimiento de una reserva se suele transformar después un tiempo en una defensa de las reservas existentes y en la solicitud de creación de nuevas reservas (Ballantine, 1989; Rigney, 1990; Ramos et al , 1993; Russ & Alcala, 1996). 24 BIBLIOGRAFIA

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