Contabilidad
en la edad
antigua.
Aun mucho antes de conocer la escritura, el
hombre ha necesitado llevar cuentas, guardar
memoria y dejar constancia de datos relativos a
su vida económica y a su patrimonio: bienes
que recolectaba, cazaba, elaboraba, consumía y
poseía.
Inicios
A medida que transcurrieron los años, las
actividades comerciales fueron creciendo tanto
en volumen como en complejidad entonces, fue
incrementándose la necesidad de utilizar algún
tipo de registro escrito que permitiera hacer
frente a las necesidades y exigencias de la
época.
No fue hasta 3,000 años A.C. cuando se
produjeron los primeros registros.
Métodos
Las técnicas, consistían en tomar tablillas de barro
húmedas y con el extremo afilado de un junco hacían
las marcas correspondientes. Para asegurar que
dichos registros fueran permanentes colocaban las
tablillas al sol. La utilización de las tablillas de barro
constituyó el medio de registros en aquellos tiempos,
se extendió a culturas del cercano Oriente,
Mediterráneo, Siria y Babilonia.
Evolución
Los Egipcios hicieron uso por vez primera del
papiro alrededor de 3,000 A.C, lo que
reemplazaría a la tabla de barro.
Con la utilización del papiro la teneduría de
libros logró alcanzar un avance nunca visto
hasta entonces, fueron propulsores de la gran
empresa comercial, actividad que constituyó la
principal razón de ser de la contabilidad.
También se utilizaron cuadernos y códigos, eran
fabricados utilizando de dos a diez tablillas de barro
cubiertas de cera y unidas con tiras de cuero. En la
superficie de estas tablillas se hacían las
anotaciones, mediante un hueso afilado o un objeto
de metal.
Los objetos metálicos fueron utilizados
principalmente por los Romanos y los Griegos, pero
en vista de las dificultades que presentaban las
tablillas en su manejo, los Romanos inventaron el
llamado Códice, el cual se hizo en hojas de
pergaminos y produjo una notable superación a los
inconvenientes.
EDAD MEDIA.
Historia.
La iglesia católica fue reuniendo cada día mas
seguidores, logrando el mayor poder económico y
político de la historia, lo cual le obligó a llevar
cuentas muy detalladas de sus actividades
económicas, cuentas que se manejaban en los
monasterios.
En el siglo VIII Carlomagno exigía a
sus escribanos un inventario anual de
las pertenencias del imperio y el
registro de sus transacciones
económicas en términos de ingresos
y egresos.