¿Indique los colores que identifican los niveles de complejidad según el
triaje de Manchaste?
El Triaje de Manchester es un sistema fundamental para gestionar
eficientemente la demanda en las áreas de Emergencia, especialmente cuando
una parte de las consultas no corresponde a urgencias vitales.
Este protocolo establece una priorización clara al clasificar a los pacientes en
cinco niveles codificados por colores. Su objetivo es asegurar que las personas
con condiciones críticas reciban atención rápida e inmediata, mientras que
aquellas que pueden esperar de forma segura sean asignadas a un tiempo de
espera más largo. La clasificación por color determina el tiempo máximo que un
paciente debe guardar antes de ser evaluado por un médico. A continuación,
se detalla la clasificación por colores y sus respectivos tiempos de espera: (1).
Nro Clasificación Color Tiempo Observación (Prioridad)
. Máximo de
Espera
1 Resucitación Rojo 0 minutos Atención inmediata; riesgo
inminente de muerte.
2 Emergencia Naranja 10 - 15 Situación muy urgente;
minutos riesgo vital, inestabilidad o
dolor intenso.
3 Urgencia Amarillo 60 minutos No hay riesgo vital
inmediato; debe ser
evaluado en corto tiempo.
4 Urgencia Verde 120 Sin riesgo vital; el paciente
menor minutos puede esperar o ser
derivado a consulta externa
con prioridad.
5 Sin urgencia Azul 240 No urgente; puede esperar o
minutos ser transferido a Consulta
Externa con cita.
¿Describa la diferencia entre emergencia y urgencia?
La clave para distinguir una emergencia de una urgencia radica en la gravedad
de la situación y la rapidez con la que se requiere intervención médica .
Una emergencia se define por ser una situación de máxima gravedad, donde
cualquier retraso en la atención representa un riesgo inminente de muerte o de
daño irreversible (por ejemplo, un ataque cardíaco o un traumatismo grave).
Por otro lado, una urgencia es una condición médica que, aunque requiere
atención profesional para evitar un deterioro significativo o complicaciones
serias (como una infección que avanza o una fractura ósea), no pone en peligro
la vida de forma inmediata.
Entender esta diferencia es crucial. Permite tanto a los pacientes tomar
mejores decisiones al buscar atención como a los proveedores de salud
(incluidas las aseguradoras) asignar recursos de manera eficiente,
garantizando que los casos más críticos sean priorizados y atendidos con la
celeridad que requieren (2).