PROCESOS ECONOMICOS DE LA REALIDAD NACIONAL:
Crecimiento Y Desarrollo Económico:
El PBI de Perú crecería 3,1% en 2024 debido principalmente al incremento de las
exportaciones, la inversión y el consumo privado. Las exportaciones estarán
favorecidas por la mejora de la oferta de los sectores primarios afectados por el
Fenómeno El Niño (FEN) como la pesca y el agropecuario, y la mayor producción
minera de cobre, molibdeno y plata. La disipación del FEN desde abril 2024 permitirá
incrementar la oferta pesquera y agropecuaria. En este sentido, la primera temporada
de pesca de anchoveta en la zona norte-centro inició el 16 de abril y presenta un
avance importante.
Por su parte, se registrará un avance significativo en la ejecución de inversiones de
grandes proyectos de infraestructura, y la recuperación de la inversión minera, que
permitirá una mayor generación de empleo y dinamizará el consumo privado. Además,
el gasto privado será favorecido por la mejora de la confianza de los agentes
económicos, la convergencia de la inflación al rango meta -que facilitaría la reducción
de tasas de interés- y una mayor disponibilidad de liquidez.
Para el periodo 2025-2027, el PBI se incrementaría 3,0% en promedio, sostenido por
la dinámica favorable de una mayor inversión privada que impulsará la demanda
interna. Por otro lado, una mayor oferta minera en un contexto de creciente demanda
internacional que impulsará las exportaciones.
Para sostener el crecimiento económico en el mediano y largo plazo, el Gobierno
enfocará sus esfuerzos en fortalecer e impulsar la competitividad de la economía,
dinamizar proyectos para mejorar la conectividad de transporte interno y hacia el
exterior, al impulsar la infraestructura de puertos, aeropuertos y nuevos ferrocarriles.
Además, se implementará reformas compatibles en el proceso de adhesión a la
OCDE, que permitirá un crecimiento económico sostenido en el mediano y largo plazo.
Con ello, en el horizonte de proyección 2024-2027, el crecimiento del PBI de Perú
(3,0%) sería uno de los más altos de la región, superando a países como Colombia,
Chile y México.
Inversión Privada:
Según señala el documento del IAPM, la inversión privada retomaría a una senda de
crecimiento positiva y registraría una tasa de 2,4% en 2024, favorecida por la
recuperación de la inversión minera y no minera. La inversión minera se aceleraría
gracias al inicio de construcción de proyectos de ampliación y reposición y mayores
inversiones en sostenimiento, y exploración minera. Asimismo, la inversión no minera
se recuperaría por la aceleración en la ejecución de grandes proyectos de
infraestructura, lotes de explotación de hidrocarburos e inversión diversificada.
También se registrarían inversiones iniciales de la cartera de Asociaciones Público-
Privadas (APP) adjudicada en los últimos años y mayores inversiones en el sector
telecomunicaciones. Por ejemplo, según el Ministerio de Energía y Minas, para 2024
se construirían proyectos de transmisión eléctrica en Perú adjudicados entre 2019 –
2021, con una inversión total de US$ 238 millones; y se registraría una mayor
inversión en infraestructura de telecomunicaciones, pues según Osiptel, se estima una
meta de monto inversión de US$ 1 384 millones para este año.
Exportaciones:
Otro aspecto importante es que, en el 2024, las exportaciones de bienes y servicios
crecerían 4,5%, impulsadas por los envíos tradicionales de cobre y harina de pescado,
y productos no tradicionales de agroexportación, principalmente.
Las exportaciones tradicionales estarán sostenidas por el impulso de productos clave
como el cobre y molibdeno, que alcanzaría su máximo nivel histórico, ante el segundo
año completo de producción de Quellaveco, junto con el efecto estadístico favorable
en empresas como Las Bambas, Antapaccay y Constancia.
Asimismo, las exportaciones de harina de pescado se recuperarían, debido a la
normalización de las condiciones oceanográficas y el inicio de la primera temporada
de pesca de anchoveta a partir de la segunda mitad de abril. En esa misma línea, las
exportaciones no tradicionales crecerían, explicado, principalmente, por la
recuperación de los envíos de agroexportación, en un contexto donde la disipación del
FEN permitirá incrementar la oferta de frutas como arándanos
Sector Externo y Comercio Internacional:
La economía mundial en 2020 se enfrentó a un choque severo e imprevisto: la
pandemia del COVID-19. La epidemia, que se inició a fines de 2019 en China, se
expandió rápidamente a otros países y, en marzo fue declarada por la Organización
Mundial de la Salud como una pandemia global. Este hecho obligó a muchos países a
imponer medidas sanitarias que incluyeron restricciones a la movilidad, cierre de
fronteras, reducción de aforos, paralización de las actividades con alto contacto físico,
entre otras. Como resultado, el PBI mundial se contrajo 3,3 por ciento en 2020, el peor
registro desde mediados de los años cuarenta.
La balanza comercial registra el intercambio de bienes y mercancías entre los países.
En el comercio entre países, cuando las empresas locales venden sus productos en el
exterior, a estas ventas se les llama exportaciones. Y, si las empresas nacionales
compran productos de otros países, a estas compras se les denomina importaciones.
La diferencia entre estas exportaciones e importaciones de bienes y mercancías se
define como Balanza Comercial. Y este balance del comercio de un país con el resto
del mundo puede tener un resultado positivo o negativo
La balanza comercial registró un valor de US$ 7 750 millones en 2020. Los volúmenes
de exportación e importación disminuyeron 13,4 y 11,1 por ciento, respectivamente, lo
que reflejó principalmente el impacto de la crisis, asociada a la pandemia, en la
actividad local y en la demanda interna y externa, así como en las operaciones
logísticas de comercio exterior. El precio de las exportaciones se incrementó en 2,7
por ciento debido principalmente al aumento significativo de las cotizaciones
internacionales de los commodities como el cobre, zinc, oro, café, entre otros. Por el
contrario, el precio de las importaciones se redujo en 5,1 por ciento debido a los
menores precios de los insumos como el petróleo, plásticos, textiles, papeles, entre
otros.
Las exportaciones en 2020 totalizaron US$ 42 413 millones, monto menor en US$ 5
275 millones al registrado en el año previo. Esta reducción se explica por los menores
volúmenes exportados, principalmente en el segundo trimestre del año (-37,2 por
ciento), cuando las medidas sanitarias para controlar la pandemia tuvieron su mayor
impacto en la actividad local. Durante el año, los volúmenes de productos tradicionales
y no tradicionales fueron menores en 17,7 y 1,5 por ciento, respectivamente. Sin
embargo, destacan el aumento del volumen de las exportaciones de productos
agropecuarios y el incremento del precio de los commodities, que atenuaron la
reducción del valor exportado.
Exportaciones tradicionales Las exportaciones tradicionales sumaron US$ 29 405
millones, monto inferior en 12,9 por ciento al registrado en 2019 (US$ 33 751), debido
principalmente a los menores embarques del sector minero y de petróleo y gas natural.
Asimismo, se observa una disminución en los volúmenes exportados de esta categoría
(17,7 por ciento), reflejo del impacto de la crisis del COVID-19, que fue parcialmente
compensado por el incremento promedio de sus precios (5,9 por ciento).
La pobreza monetaria afectó a un 29% de la población en 2023, con lo cual alcanzó niveles
similares a la pandemia. Esto representa 9.9 millones de peruanos en dicha condición, un
incremento de 616,187 personas con relación a 2022, de acuerdo con la Encuesta Nacional de
Hogares (Enaho).
La contracción económica de 2023 y la caída en la inversión privada ya daban indicios de que la
pobreza iba a aumentar con respecto a 2022. Además, el sector agropecuario, el principal
generador de empleos, ha perdido más de 700,000 puestos de trabajo desde 2021
La tasa de pobreza monetaria urbana aumentó a un 26.4%, con lo cual superó los resultados
de pandemia. La pobreza rural descendió a un 39.8%, pero esto esconde mayores niveles de
desigualdad, porque solo en las zonas rurales se perdieron empleos el año pasado. Esto se
observa en los resultados de la pobreza monetaria extrema rural, que aumentó hasta un
16.2%, con lo cual amplió aún más su brecha entre dichos ámbitos geográficos.
Los niveles más altos de pobreza monetaria en todo el país se registraron en Cajamarca (44.5%).
Esta situación afectó a 688,822 personas (+538 respecto a 2022). Le siguen Loreto (43.5%;
487,828 pobres), Pasco (41.7%; 135,296 pobres), Puno (41.6%; 656,225 pobres) y Huancavelica
(39.5%; 213,932 pobres).
La pobreza monetaria aumentó en 17 de 24 departamentos. El más afectado fue Ucayali, donde
se incrementó de un 22.5% a un 26.9% entre 2022 y 2023. Así, la población pobre en el
departamento ascendió a 146,598 personas (+25,216). Le siguen Tumbes (29%; 75,177 pobres)
y Lambayeque (17.9%; 238,181 pobres).
Las proyecciones de crecimiento de la economía, de alrededor del 3% para este año, son
insuficientes para reducir la pobreza monetaria. Tomaría hasta dos décadas retomar los niveles
prepandemia con ese ritmo de crecimiento, según el Consejo Privado de Competitividad. La
situación puede continuar empeorando con un Gobierno sin liderazgo, que solo acentúa el
deterioro institucional, la inestabilidad política y la sequía de proyectos de inversión privada.