REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MISION MÉDICA CUBANA
Propuesta de Protocolo para la atención al paciente con Celulitis
Actualizado año 2024:
Dr. Romel Esmerido Rodriguez Leandro
Asesor Nacional de Barrio Adentro II
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Índice: Páginas
Definición-------------------------------------------------------3
Epidemiologia--------------------------------------------------4
Etiología---------------------------------------------------------5
Cuadro Clínico-------------------------------------------------6
Diagnostico-----------------------------------------------------7
Tratamiento----------------------------------------------------8
Referencias Bibliográficas---------------------------------10
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Definición
La celulitis (etimológicamente: ‘inflamación de las células’) es una infección
bacteriana aguda de la piel que compromete el tejido conjuntivo subcutáneo
(bajo la piel). Su aspecto es una zona enrojecida pobremente demarcada,
caliente, dolorosa, con edema. Se asocia con frecuencia a lesiones de la piel:
heridas, cortes, quemaduras, picaduras de insecto, y otros. En los niños se
presenta generalmente en la cara y en los adultos en las extremidades
inferiores.
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Epidemiologia
Los siguientes son factores de riesgo para padecer celulitis:
Los ancianos y personas con un sistema inmunitario debilitado tienen más
riesgo de contraer celulitis.
Los diabéticos también tienen más riesgo de celulitis, especialmente en el
pie, pues su enfermedad causa problemas en la circulación de la sangre
en las piernas, y pueden tener úlceras que a menudo se infectan.
El sida, otras enfermedades que debilitan el sistema inmunitario y los
medicamentos inmunosupresores también facilitan la infección.
Enfermedades virales como la varicela y el herpes zóster producen
costras que a menudo se rompen, facilitando la sobreinfección bacteriana.
El linfedema.
Las enfermedades que afectan a la circulación de la sangre en las piernas
y pies, como las varices.
Situaciones que favorecen la celulitis:
Picadura de insecto o mordedura de animal.
Prurito.
Cirugía reciente.
Pie de atleta.
Eczema.
Quemaduras y "sarpullidos".
Otras heridas sin desinfectar.
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Etiología
La celulitis se debe a determinadas bacterias que entran en la piel cuando
esta se lesiona (que no siempre es visible). Los estreptococos de grupo A
(S. pyogenes) y los estafilococos son los principales causantes.
Normalmente viven en la superficie de la piel (flora cutánea), pero no
causan infección.
Las bacterias que causan infección suelen ser:
Streptococcus pyogenes. El eritema suele estar bien delimitado y no suele
haber presencia de pus.
Staphylococcus aureus. Este puede ser sensible o resistente a meticilina
(MSSA/MRSA). El primero es más frecuente, si bien en determinados
grupos como personas en diálisis, ancianos institucionalizados y personas
que han sido ingresadas en un hospital durante el último año, entre otros,
existe la posibilidad de que el causante sea un estafilococo resistente a
meticilina. En la comunidad existe una variante del S. aureus resistente
que expresa la leucocidina de Panton-Valentine, que le confiere especial
virulencia y tendencia a producir necrosis.
Streptococcus pneumoniae.
Streptococcus del grupo B.
Haemophilus influenzae.
La Erisipelotrix rusiopathie causa una forma atenuada o erisipeloide.
Flora mixta, incluso anaerobia.
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Cuadro Clínico
La celulitis se caracteriza por un enrojecimiento, inflamación, calor y dolor en la
zona afectada. El paciente puede tener fiebre, aunque es frecuente que ésta no
se presente en los casos no complicados. La región afectada suele presentarse
enrojecida y edematosa, con dolor a la palpación y posible impotencia
funcional. Suele ser frecuente la presencia de una lesión cutánea en las
inmediaciones, que actúa como puerta de entrada. En casos avanzados, se
pueden ver franjas rojas (como dedos) a lo largo de la zona afectada
(linfangitis).
Es común que la celulitis se dé en zonas del cuerpo desprotegidas, como los
brazos, piernas o cara.
La inflamación puede tardar días en desarrollarse o puede extenderse
rápidamente (en cuestión de horas).
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Diagnostico
La celulitis es a menudo un diagnóstico clínico.
Los cultivos de sangre no siempre identifican el organismo causante. Tan sólo
un 10% del total son positivos, siendo más frecuente si el paciente desarrolla
bacteriemia o sepsis. El hemograma tiende a mostrar leucocitosis con
neutrofilia y desviación izquierda, especialmente en casos más graves. La PCR
y VSG están elevadas. La elevación de la CPK indica destrucción de tejido
muscular, lo que implica mayor gravedad y necesidad de intervención
quirúrgica.
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Tratamiento
Cuando la celulitis es leve y/o no existe afectación del estado general, se trata
con antibióticos por vía oral. Además, a veces se recetan antiinflamatorios o
antipiréticos (para reducir la inflamación y tratar la fiebre). También se
recomienda reposo y poner en alto la parte afectada.
La antibioterapia oral puede basarse en distintos fármacos. La cloxacilina y la
nafcilina son derivados penicilínicos resistentes a la penicilinasa con actividad
frente a MSSA, si bien la biodisponibilidad oral es reducida.
Amoxicilina/Clavulánico es un antibiótico frecuentemente empleado en casos no
complicados, así como el levofloxacino cuya administración en dosis única
diaria es más sencilla para el paciente. Contra las infecciones no complicadas
en las que se suponga la presencia de MRSA comunitario pueden emplearse
tanto clindamicina, cotrimoxazol o doxiciclina. Esta última es empleada con
menor frecuencia, si bien tiene alta penetración tisular.
Si los antibióticos por vía oral no producen mejoría pasadas 48 a 72 horas o si
el paciente tiene también fiebre o afectación extensa, es posible que sean
necesarios antibióticos por vía intravenosa.
En el tratamiento antibiótico de las infecciones en las que se presuma S.
pyogenes como causante puede emplearse ceftriaxona, levofloxacino o
amoxicilina/clavulánico por vía i.v.
Ante la sospecha de MRSA los fármacos ideales son daptomicina
(especialmente si se confirma bacteriemia), linezolid o vancomicina. Los dos
primeros tienen un precio elevado y pueden estar restringidos.
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Si la celulitis está asociada a una herida sucia o descuidada, con participación
de flora mixta, puede ser preferible utilizar antibióticos de mayor espectro como
Piperacilina/Tazobactám, o combinaciones como clindamicina/ceftriaxona, entre
muchas otras.
Si la infección forma un absceso, se puede hacer una incisión quirúrgica para
drenar el pus.
Si se complica, la celulitis se puede extender a la sangre (causando bacteriemia
y sepsis) o a otros tejidos, especialmente fascia muscular (fascitis necrotizante),
músculo o huesos (causando osteomielitis). En estos casos, o cuando la terapia
por antibióticos no funciona, suele ser necesario el desbridamiento mediante
cirugía, que juega un papel fundamental. La tromboflebitis es otra posible
complicación, que puede evolucionar hacia trombosis venosa profunda y
tromboembolismo pulmonar.
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Referencias Bibliográficas
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conditions». The Medical Clinics of North America 98 (3): 445-485.
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