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Sentencia 1958 - 2013

La Sentencia Constitucional Plurinacional 1958/2013 aborda una acción de amparo constitucional presentada por Evarista Condori Ari, quien denuncia la ocupación ilegal de su vivienda por parte de varios demandados tras su separación de Miguel Blanco Bautista. La Jueza de garantías concede la tutela solicitada, ordenando la restitución inmediata del inmueble a la accionante, al considerar que sus derechos a la propiedad privada y a la vivienda han sido vulnerados. La sentencia reafirma la posibilidad de activar la acción de amparo constitucional frente a medidas de hecho sin necesidad de agotar otros recursos previos.

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Sentencia 1958 - 2013

La Sentencia Constitucional Plurinacional 1958/2013 aborda una acción de amparo constitucional presentada por Evarista Condori Ari, quien denuncia la ocupación ilegal de su vivienda por parte de varios demandados tras su separación de Miguel Blanco Bautista. La Jueza de garantías concede la tutela solicitada, ordenando la restitución inmediata del inmueble a la accionante, al considerar que sus derechos a la propiedad privada y a la vivienda han sido vulnerados. La sentencia reafirma la posibilidad de activar la acción de amparo constitucional frente a medidas de hecho sin necesidad de agotar otros recursos previos.

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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1958/2013

Sucre, 4 de noviembre de 2013

SALA TERCERA
Magistrado Relator: Tata Gualberto Cusi Mamani
Acción de amparo constitucional

Expediente: 04010-2013-09-AAC
Departamento: La Paz

En revisión la Resolución 3/2013 de 12 de junio, cursante de fs. 47 a 49 vta.,


pronunciada dentro de la acción de amparo constitucional interpuesta por
Evarista Condori Ari contra Castro y Luisa Blanco Bautista, Abel Blanco
Blanco, Uvaldina Blanco Mamani y Delia López Quispe.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memorial presentado el 29 de mayo de 2013, cursante de fs. 27 a 30, la


accionante expone los siguientes fundamentos de hecho y de derecho:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

El 30 de septiembre de 1998, conjuntamente su ex concubino Miguel Blanco


Bautista, compraron un lote de terreno ubicado en la comunidad “San Martin de
Porres”, cantón Huancané, provincia Sud Yungas del departamento de La Paz,
construyendo en dicho lote una vivienda de cuatro habitaciones, cocina y horno
de barro. En 2008, se separaron con indicado y por acuerdo voluntario,
decidieron que el inmueble se quedara a su cuidado, por lo que vive en dicha
vivienda en forma pacífica, continua e ininterrumpida, siendo además
propietaria del 50%; sin embargo, el 20 de abril del 2013, Castro Blanco
Bautista le indicó “que al estar separada de su hermano ya no tenía nada que
ver en esa casa y que debía irse” (sic), posteriormente apareció Luisa Blanco
Bautista quien la agredió físicamente, por lo que tuvo que escapar, pero
continuó en posesión de su inmueble.

El 16 de mayo del mismo año, viajó a La Paz y a su regreso, el 21 del citado


mes y año, aproximadamente a horas 21:00, vio con asombro y angustia que
las luces de sus habitaciones estaban encendidas, las puertas deschapadas y
ocupadas por otras personas; por temor se retiró del lugar y se alojó donde sus
vecinos. Al día siguiente, se enteró que el 17 del referido mes y año, los ahora
demandados, habrían ingresado arbitrariamente en su inmueble, apropiándose
de todos sus enseres personales, documentos y alimentos que estaban al
interior, dejándola en la calle. En vista de ello, acudió a la Jefatura Policial de
Chulumani para conciliar, lo que no sucedió por inasistencia de los
demandados; y pese a que hizo notificar a éstos con carta notariada para que
le devuelvan su inmueble, fue inútil y a la fecha continuarían detentando el
mismo de forma ilegal, señalando que el terreno pertenece a su hermano -su
ex concubino- y que lo recuperarían “a las buenas o a las malas”, siendo que
con estos no tuvo pleitos, habiendo los demandados ingresado al inmueble con
medidas de hecho, sin permitirles el ingreso, privándola de su derecho a la
propiedad privada y a la vivienda.

I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados

Estima lesionados sus derechos a la vivienda, a la propiedad privada, la legítima


posesión y a la inviolabilidad de domicilio; citando al efecto los arts. 19.I, 21.2,
56.I y II de la Constitución Política del Estado (CPE).

I.1.3. Petitorio

Solicita se conceda la tutela y se disponga la restitución inmediata de su


vivienda; los demandados se abstengan de realizar perturbaciones y se los
condene al pago de daños y perjuicios más costas.

I.2. Audiencia y Resolución de la Jueza de garantías

La audiencia pública de consideración de la acción de amparo constitucional, se


realizó el 12 de junio de 2013, como consta en el acta cursante de fs. 45 a 46
vta., produciéndose los siguientes actuados:

I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción

El abogado de la accionante ratificó el tenor de la demanda, agregando que los


demandados tienen su inmueble a cincuenta metros a la propiedad de su
defendida. Además, a mediados de 2010, su ex concubino le entregó la llave,
para que ella se haga cargo del inmueble, por lo que desde principios de 2011,
lo posee de forma exclusiva y que el indicado no volvió más, desconociéndose
su paradero.

I.2.2. Informe de las personas particulares demandadas

Los demandados pese a que fueron citados legalmente (fs. 40 a 41), no


asistieron a la audiencia ni presentaron informe escrito.

I.2.3. Resolución

La Jueza de Partido Mixto, Liquidador y de Sentencia Penal de Chulumani del


departamento de La Paz, constituida en Jueza de garantías, mediante
Resolución 3/2013 de 12 de junio, cursante de fs. 47 a 49 vta., concedió la
tutela impetrada, disponiendo la inmediata restitución del inmueble a la
accionante, en el plazo de diez días de notificado con el fallo y que los
demandados por sí o por terceras personas, se abstengan de perturbar la
posesión; en base a los siguientes fundamentos: a) Los demandados al ocupar
mediante acciones de hecho el inmueble de la accionante, vulneraron su
derecho a la propiedad privada, desarrollado en la SC 0998/2012 de 5 de
septiembre, donde se señala que en un Estado Constitucional de Derecho, este
Derecho debe ser respetado, habiéndose afectado el contenido esencial del
mismo, en sus elementos de uso, goce y disfrute, por lo cual se debe tutelar de
manera directa; y, b) Los demandados ocuparon arbitrariamente el inmueble,
con vías de hecho, como ser ruptura de candados, sin ninguna autorización.

II. CONCLUSIONES

De la minuciosa revisión y compulsa de los antecedentes que cursan en el


expediente, se establece lo siguiente:

II.1. Cursa testimonio 25 de 30 de septiembre de 1998, de compra venta de


propiedad rural, otorgada por Manuel Blanco Vargas en favor de “…mi
hijo Miguel Blanco Bautista y su esposa Evarista Condori de Blanco…”
(sic), ubicado en la comunidad “San Martin de Porres”, con una superficie
de 760 m², con vivienda, huerto de cítricos y muro de contención(fs. 4 a
5).

II.2. El 5 de marzo de 2013, el Secretario General, Comité Comunal y bases en


general de la comunidad de “San Martin de Pórrez” de la Central de
Yanacachi, regional Huancané Yanacachi, Provincia Sud Yungas,
otorgaron “aval” a Evarista Condori Ari, en sentido que, “pertenece a la
comunidad, radica por más de 18 años en nuestra comunidad y su
radicatoria es permanente”, firmado por el Secretario General (fs. 6).
II.3. Cursa copia legalizada de denuncia policial formulada por la accionante,
contra Castro, Demetrio y Luisa Blanco Bautista; Uvaldina Blanco
Mamani; señalando que en su casa le habrían indicado que nada tiene
que ver con ella y que se lleve sus acciones de luz y agua, que abra el
candado, para finalmente ser agredida, por lo que tuvo que escapar (fs.
7).

II.4. Diego Ayala Apulaca, funcionario policial de la localidad de Chulumani,


certificó que a solicitud de verificación de domicilio por parte de la
accionante, el 23 de mayo de 2013, constató la existencia del inmueble
ubicado sobre la vía principal que une Huancané y Palma Pampa, casa
con una construcción de “altos y bajos” de adobe, de cuatro
habitaciones; y que habiendo tomando contacto con la persona que se
encontraba en la habitación, quien no quiso identificarse, manifestó que
era esposa de “Abel Blanco” y que ella era dueña de casa, mientras que
Evarista Condori Ari, no tenía porqué ingresar al inmueble. Asimismo, le
entregaron una carta notariada, para que devuelva el predio a su legitima
propietaria (fs. 8 y 9 a 16).

II.5. Cursa declaración jurada de Gabino David Chino Torrez, quien señala que
“Evarista Condori Ari, vive en la casa que construyó en la comunidad de
San Martin de Porres, quien vivía en unión libre con Miguel Blanco” (sic).
Que “ella vivía sola en dicha casa, y hace algunos días ingresó de forma
ilegalmente en la propiedad Demetrio Mamani Blanco, quien limpiaba la
casa y sus alrededores”. Por su parte, Lino Aguilar Flores, en similar
declaración, señala: “el año 2001”, en su condición de albañil construyó
la casa de Evarista Condori Ari, quien vivía en unión libre con Miguel
Blanco Bautista, y en sus constantes viajes a la comunidad San Martin de
Porres veía a la indicada vivir sola en la casa que construyó (fs. 17 a 18).

II.6. La certificación otorgada por Rolando Forra Layme y Clemente Siñani


Calizaya, funcionarios policiales de la localidad de Chulumani, a solicitud
verbal de la accionante, señalan que los demandados, pese a que fueron
notificados con una carta notariada para que desocupen el inmueble
hasta el 25 de mayo de 2013, el 30 del mismo mes y año, efectivos de la
Jefatura Policial se constituyeron en el inmueble, contactándose con Delia
López Quispe, esposa de Abel Blanco, quien habría admitido estar
ocupando el inmueble, y que la construcción sería de Miguel Blanco
Bautista y de la accionante, y que también se apersonaron al domicilio de
Abel Blanco Blanco y Delia López Quispe, ubicado a unos cincuenta
metros del inmueble de la accionante, donde hablaron con Manuel Blanco
Vargas de ochenta y cuatro años de edad, quien dijo que “la construcción
del inmueble pertenece a su hijo Miguel Blanco Bautista y a Evarista
Condori Ari” (sic), quienes estarían separados. Por último, los
funcionarios policiales verificaron que no se permitió ingresar a la
propiedad de la accionante por oposición de los ocupantes del inmueble,
ahora demandados (fs. 31).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

La accionante denuncia la vulneración de sus derechos a la vivienda, a la


propiedad privada, a la legítima posesión y a la inviolabilidad del domicilio, por
cuanto los demandados, el 17 de mayo de 2013, ingresaron arbitrariamente a
su inmueble, apropiándose de todos sus enseres personales, documentos y
alimentos que se encontraban al interior y, pese a que trató de conciliar
haciendo notificar mediante carta notariada para que abandonen el mismo,
continuarían detentándolo de forma ilegal, señalando que el terreno pertenecía
a su hermano y ex concubino de ella y que lo recuperarían “a las buenas o a las
malas”, habiendo incurrido en vías de hecho, sin que le permitan acercarse.

En consecuencia, corresponde en revisión verificar si tales extremos son


evidentes, a fin de conceder o denegar la tutela impetrada.

III.1. De los requisitos para acudir a la justicia constitucional en


acciones o medidas de hecho

Al respecto, la SCP 0998/2012 de 5 de septiembre, estableció lo siguiente:


“(…) es imperante señalar que la tutela de derechos fundamentales a través
de la acción de amparo constitucional frente a estas vías de hecho,
tiene dos finalidades esenciales: a) Evitar abusos contrarios al
orden constitucional vigente; y, b) Evitar el ejercicio de la justicia
por mano propia; en ese orden, a partir de estas dos finalidades y dentro
del alcance de los presupuestos de activación de la acción de amparo
constitucional como mecanismo idóneo para la eficacia tanto vertical como
horizontal de derechos fundamentales, las vías de hecho se definen como el
acto o los actos cometidos por particulares o funcionarios públicos,
contrarios a los postulados del Estado Constitucional de Derecho por su
realización al margen y en prescindencia absoluta de los mecanismos
institucionales vigentes para una administración de justicia, afectando así
derechos fundamentales reconocidos por el bloque de constitucionalidad,
por lo que al ser actos ilegales graves que atentan contra los pilares propios
del Estado Constitucional de Derecho, de acuerdo al mandato inserto en el
art. 25 de la Convención Americana de Derechos Humanos, la acción de
amparo constitucional, es un medio idóneo para la tutela eficaz, pronta y
oportuna de los derechos fundamentales lesionados como consecuencias de
vías de hecho” (las negrillas son nuestras).

Toda persona que haya sido objeto de vulneración de sus derechos por
vías o medidas de hecho, puede acudir directamente a la acción de
amparo constitucional, prescindiendo del principio de subsidiariedad,
cumpliendo las sub reglas desarrolladas a partir de la indicada Sentencia
Constitucional Plurinacional, precisadas en su similar 1478/2012 de 24 de
septiembre, que señaló: ”En ese orden, la sentencia constitucional
plurinacional citada (SCP 0998/2012), desarrolló jurisprudencialmente las
siguientes sub reglas procesales de activación de amparo constitucional
frente a acciones vinculadas a medidas de hecho, reafirmando algunas
que ya estaban establecidas en nuestra tradición jurisprudencial, como la
prescindencia o flexibilización del principio de subsidiariedad, las que sin
embargo, a partir del principio de comprensión efectiva que manda el
Código Procesal Constitucional (CPCo) en su art. 3.8, en el desarrollo de
la argumentación jurídica de las resoluciones constitucionales, se pasan a
sistematizar de la siguiente forma:

a) Flexibilización al principio de subsidiariedad.

Las acciones vinculadas a medidas o vías de hecho, constituyen una


excepción a la aplicación del principio de subsidiariedad, por tanto, el
control tutelar de constitucionalidad, a través de la acción de amparo,
puede ser activado frente a estas circunstancias sin necesidad de agotar
previamente otros mecanismos ordinarios de defensa. (SCP 0998/2012,
Fundamento Jurídico III.3).

b) Flexibilización de las reglas de legitimación pasiva: Su consecuencia es


que para personas no expresamente demandadas no opera la preclusión
en la oportunidad para presentar la prueba o hacer valer sus derechos

Por regla general para la activación de la acción de amparo


constitucional, el accionante deberá cumplir en primera instancia con la
identificación de los particulares o autoridades demandadas (art. 77.2 de
la Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional y el art. 33.2 del Código
de Procedimientos Constitucionales); sin embargo, tratándose de
peticiones de tutela vinculadas con medidas o vías de hecho, la parte
accionante deberá cumplir con esta exigencia; sin embargo, de manera
excepcional y siempre y cuando no sea posible, por las circunstancias
particulares del caso, la identificación de las personas demandadas, se
deberán flexibilizar las reglas de la legitimación pasiva. (SCP 0998/2012,
Fundamento Jurídico III.5).
Ahora bien, en ese supuesto (cuando el peticionante de la tutela no haya
podido identificar expresamente a todas los demandados o a los terceros
interesados) en resguardo del derecho a la defensa de éstos, no se les
aplica el principio de preclusión procesal para la presentación ulterior a la
audiencia pública de medios de defensa, por lo mismo, en cualquier
etapa del proceso de amparo, incluso en revisión ante el Tribunal
Constitucional Plurinacional, podrán hacer valer sus derechos, debiendo
en estos casos ser oídos de manera amplia y admitidos sus medios
probatorios en cualquier instancia procesal. SCP 0998/2012, Fundamento
Jurídico III.5.

c) Carga de la prueba debe ser cumplida por el peticionante de tutela

c.1) Regla general

La carga probatoria a ser realizada por el peticionante de tutela, debe: i)


Acreditar de manera objetiva la existencia de actos o medidas, asumidas
sin causa jurídica, es decir en prescindencia absoluta de los mecanismos
institucionales establecidos para la definición de hechos o derechos; y, ii)
Estar circunscrita a aspectos que no impliquen la existencia de hechos
controvertidos a ser sustanciados por la jurisdicción ordinaria. (SCP
0998/2012, Fundamento Jurídico III.4).

c.2) Especificidades de la carga de la prueba en caso de avasallamientos


cuando se denuncia afectación al derecho a la propiedad

Para los supuestos de avasallamientos u ocupaciones por vías de


hecho de predios urbanos o rurales privados o públicos cuando
se denuncie afectación al derecho a la propiedad, es decir, que
constituya una limitación arbitraria a la propiedad, la parte
accionante, al margen de la carga probatoria desarrollada en el
inciso c) referido a la regla general, tiene la carga probatoria
específica de acreditar su titularidad o dominialidad del bien en
relación al cual se ejerció vías de hecho, aspecto demostrado
con el registro de propiedad en mérito del cual se genera el
derecho de oponibilidad frente a terceros, es decir, no puede
exigirse al peticionante de tutela ninguna otra carga procesal
adicional. (SCP 0998/2012, Fundamento Jurídico III.4.1).

c.3) Especificidades de la carga de la prueba en caso de avasallamientos


cuando se denuncia pérdida o perturbación de la posesión

Para los supuestos de avasallamientos u ocupaciones por vías de hecho


de predios urbanos o rurales privados o públicos cuando se denuncie
pérdida o perturbación de la posesión, la parte accionante, al margen de
la carga probatoria desarrollada en el inciso c), referido a la regla
general, tiene la carga probatoria específica de acreditar su posesión
legal del bien en relación al cual se ejerció vías de hecho, a través de una
resolución judicial emitida por autoridad competente, que no esté
sometida a controversia judicial” (las negrillas son nuestras).

Asimismo, para los casos en que no exista prueba que demuestre la


autoría de los hechos demandados, tratándose de medidas de hecho, la
SCP 2522/2012 de 14 de diciembre, estableció una regla complementaria
a las SSCCPP 0489/2012 y 0998/2012, señalando:

“Para el supuesto de que no exista prueba que demuestre la


autoría de los hechos por los demandados, ni éstos acepten que
han sido ellos los vulneradores de derechos pero exista certeza e
incluso falta de controversia sobre la existencia de vías de hecho
corresponde otorgar la tutela; ello, en razón a que la justicia
constitucional no tiene como propósito identificar a los
responsables de la comisión de vías de hecho sino el
restablecimiento del goce de los derechos fundamentales” (las
negrillas son agregadas).

III.2.El derecho a la propiedad privada y sus limitaciones legales

La Norma Suprema del ordenamiento jurídico nacional, reconoce a la


propiedad como un derecho fundamental, cuando establece en su art.
56: “I. Toda persona tiene derecho a la propiedad privada individual o
colectiva, siempre que ésta cumpla una función social”. Asimismo, la
Declaración Universal de Derechos Humanos en su art. 17.I y II, señala:
“1). Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y
colectivamente; 2). Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad”.
Al respecto la SCP 0121/2012 de 2 de mayo, refiere: “…el derecho a la
propiedad es un derecho fundamental expresamente reconocido por el
bloque de constitucionalidad; así, el art. 56.I de la CPE, indica que 'Toda
persona tiene derecho a la propiedad privada individual o colectiva,
siempre que esta cumpla una función social'; asimismo, el art. 17 de la
Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), en su primer
parágrafo indica: 'Toda persona tiene derecho a la propiedad individual o
colectiva'; de la misma forma, el segundo parágrafo de esta disposición,
puntualiza: '…nadie será privado arbitrariamente de su propiedad';
también, la Convención Americana de Derechos Humanos, en su art. 21
consagra el derecho a la propiedad privada, disponiendo en su primer
parágrafo lo siguiente: 'Toda persona tiene derecho al uso y goce de sus
bienes…'. Además, el segundo numeral de esta disposición dispone que:
'Ninguna persona puede ser privada de sus bienes, excepto mediante el
pago de indemnización justa…'. A partir de estas disposiciones que
forman parte del bloque de constitucionalidad boliviano de acuerdo al art.
410.I de la CPE, para efectos de una coherente argumentación jurídica,
deben mencionarse los elementos constitutivos del contenido esencial del
derecho de propiedad, en ese sentido, este derecho fundamental, cuya
génesis se encuentra no solamente en el texto constitucional sino
también en el bloque de convencionalidad, en su núcleo duro se
identifican tres elementos esenciales: i) El derecho de uso; ii) El derecho
de goce; y, iii) El derecho de disfrute. Asimismo, estos tres elementos
tienen un sustento axiológico que refuerza dicho contenido esencial,
basado en los valores libertad, igualdad, solidaridad y justicia. Por su
parte, es imperante además precisar que este núcleo esencial del
derecho fundamental de propiedad, genera a su vez obligaciones
negativas tanto para el Estado como para particulares que se traducen en
las siguientes: a) Prohibición de privación arbitraria de propiedad; y, b)
Prohibición de limitación arbitraria de propiedad”.

III.3.Sobre la inviolabilidad del domicilio y el derecho a la vivienda

El art. 25.I de la CPE, señala:”Toda persona tiene derecho a la


inviolabilidad de su domicilio (…)”. Asimismo, la jurisprudencia
constitucional en la SC 0528/2011-R de 25 de abril, haciendo referencia a
la SC 0271/2006-R de 22 de marzo, entendimiento que se reitera en la
SC 0860/2010-R de 10 de agosto, determinó: “La inviolabilidad de
domicilio significa que nadie puede introducirse o ingresar en él sin el
consentimiento del propietario o habitante, excepto en los casos
expresamente previstos por la Constitución o la Ley. A este efecto, debe
entenderse por domicilio todo lugar de habitación, sitio de trabajo o
espacio cerrado en el cual no hay libre acceso para el público. Según
doctrina constitucional, el carácter domiciliario de un recinto viene dado
por el hecho de que en su interior una o más personas desarrollan
actividades pertenecientes a la esfera de la vida privada, a ese ámbito de
la existencia de cada hombre donde los otros no pueden introducirse
ilícitamente”.

Sobre el derecho a la vivienda, la Norma Suprema en su art. 19.I, lo


considera como un derecho fundamental, expresando: “Toda persona
tiene derecho a un hábitat y vivienda adecuada, que dignifiquen la vida
familiar y comunitaria”. La jurisprudencia de este Tribunal, en la SCP
2172/2012 de 8 de noviembre, tomando en cuenta el razonamiento de la
SCP 0348/2012 de 22 de junio, sobre el derecho a la vivienda, refirió
que: “…la vivienda digna es un derecho fundamental de tercera
generación emergente de los derechos económicos, sociales y culturales,
persigue la satisfacción de las necesidades que tienen las personas,
puede entenderse como derivado de los derechos a la vida y a la
dignidad, porque se trata de un lugar digno para vivir, y no simplemente
de un techo para estar o para dormir; sino que es una condición esencial
para la supervivencia y para llevar una vida segura, digna, autónoma e
independiente; es un presupuesto básico para la concreción de otros
derechos fundamentales, entre ellos, la vida, la salud, el agua potable,
servicios básicos, trabajo, etc.; de modo tal, que cuando se suprime su
ejercicio, implícitamente, también se amenazan a los otros derechos. No
obstante esa estrecha vinculación, no debe perderse de vista que a partir
de su incorporación en la Constitución Política del Estado como derecho
autónomo, es directamente justiciable, como los demás derechos
fundamentales; y por lo tanto, es posible exigir su protección de manera
franca, en aplicación a lo dispuesto por el art. 109.I del citado cuerpo
normativo que señala: Todos los derechos reconocidos en la Constitución
son directamente aplicables y gozan de iguales garantías para su
protección; en consecuencia, las vías o medidas de hecho asumidas al
margen de la ley, destinadas a perturbar la vivienda de las personas,
constituyen actos arbitrarios que merecen tutela inmediata a efectos de
restablecer en forma eficaz los derechos conculcados, la misma que
tendrá carácter de provisionalidad, hasta que el problema se dilucide en
la vía competente”.

III.4.Análisis en el caso concreto

La accionante pide la tutela del amparo constitucional al haber sido


víctima de medidas de hecho por parte de los demandados, quienes
ingresaron a su vivienda, deschapando puertas, apropiándose de todos
sus enseres personales, documentos y alimentos que se encontraban al
interior, bajo el justificativo de que el terreno pertenece a su hermano,
quien fuera su concubino, siendo que ambos compraron el predio para
construir habitaciones; pero, posteriormente se separaron, quedando por
acuerdo mutuo que el inmueble quedara al cuidado de ella, donde vive
en forma pacífica, continua e ininterrumpida, siendo propietaria del 50%,
además su ex pareja, le habría dejado las llaves para que se haga cargo
del mismo; no obstante, los indicados, pese a que por carta notariada les
pidió que le devuelvan su inmueble, continuarían detentando en forma
ilegal, impidiéndole acercarse, privándola de su derecho a la propiedad
privada y a la vivienda.
Analizados los antecedentes y la documentación descrita en la Conclusión
II.1 del presente fallo, se tiene que en efecto, la accionante es
propietaria del inmueble ubicado en la comunidad “San Martín de
Porres”, cantón Huancané, provincia Sud Yungas del departamento de La
Paz, con una superficie de 750 m2, el cual adquirió conjuntamente con
Miguel Blanco Bautista, el 30 de septiembre de 1998, del padre del antes
nombrado, Manuel Blanco Vargas, constando expresamente en el
documento la transferencia a favor de la indicada, habiendo demostrado
suficientemente su titularidad o dominialidad sobre dicho bien.

Se tiene acreditado igualmente que, en dicho inmueble existe una


construcción de adobe, de “altos y bajos” con cuatro habitaciones,
verificado por la Policía de la localidad, así como por las fotografías que
cursan en obrados, en el cual la accionante tiene su vivienda; empero,
los ahora demandados, aprovechando su ausencia circunstancial, la
ocuparon abusivamente, rompiendo cerraduras, instalándose en el
mismo, sin permitirle el ingreso, incurriendo así en medidas de hecho y
justicia por mano propia, por cuanto si los demandados consideran que a
la accionante, no le asiste derecho alguno sobre el inmueble, bajo la
vigencia de un estado constitucional de derecho, les correspondía en
todo caso acudir ante las instancias correspondientes, cuestionando ese
derecho, para que sea la autoridad judicial competente, la que disponga
lo que en derecho corresponda, habiéndose vulnerado así sus derechos a
la propiedad privada, a la vivienda y a la inviolabilidad del domicilio, por
lo que corresponde otorgar la tutela solicitada, haciendo abstracción
inclusive del principio de subsidiariedad, a los efectos de restablecer de
manera urgente la paz social, perturbada por las acciones arbitrarias de
los demandados, que resultan contrarias al orden constitucional vigente.

Por todo lo expuesto, la Jueza de garantías al conceder la tutela solicitada,


efectuó una adecuada compulsa de los antecedentes del caso, y de los alcances
de esta acción de defensa.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Tercera; en virtud de la


autoridad que le confiere la Constitución Política del Estado Plurinacional de
Bolivia y el art. 12.7 de la Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional; en
revisión, resuelve: CONFIRMAR la Resolución 3/2013 de 12 de junio, cursante
de fs. 47 a 49 vta., pronunciada por la Jueza de Partido Mixto, Liquidador y de
Sentencia Penal de Chulumani del departamento de La Paz; y en consecuencia,
CONCEDER la tutela solicitada, de acuerdo a lo dispuesto por la Juez de
garantías.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.

Fdo. Tata Gualberto Cusi Mamani


MAGISTRADO

Fdo. Dra. Ligia Mónica Velásquez Castaños


MAGISTRADA

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