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POSTURA Y MARCHA
Los miembros inferiores actúan fundamentalmente en la bipedestación y en la
ambulación. Las acciones de sus músculos se describen como si cada músculo
actuara de forma aislada, algo que casi nunca sucede.
En esta obra, incluyendo los comentarios de las tablas, el papel de cada músculo
(o del grupo funcional a que pertenece) se describe en actividades típicas, en especial
la bipedestación y la marcha. Es importante familiarizarse con los movimientos del
miembro inferior y con las contracciones concéntricas y excéntricas de los músculos,
como se describe en la introducción, así como tener un conocimiento básico de los
procesos de la bipedestación y la marcha.
Bipedestación relajada
Cuando una persona está en bipedestación relajada con los pies ligeramente
separados y rotados lateralmente, de modo que los dedos se dirijan hacia fuera, sólo
están activos algunos de los músculos del dorso y de los miembros inferiores (fig. 7-
20). La disposición mecánica de las articulaciones y los músculos es aquella que
requiere un mínimo de actividad muscular para no caer. En la posición de
bipedestación relajada, las articulaciones coxales y de las rodillas están extendidas y
en la posición más estable (máximo contacto de las caras articulares para la
transmisión del peso corporal, con los ligamentos que las sostienen en tensión).
Las articulaciones talocrurales (las del tobillo) son menos estables que las de las
caderas y las rodillas, y la línea de gravedad cae entre los dos miembros, justo
anterior al eje de rotación de las articulaciones talocrurales. En consecuencia, la
tendencia a caer hacia delante (oscilación o balanceo hacia delante) debe
contrarrestarse periódicamente con contracciones bilaterales de los músculos de la
pantorrilla (flexión plantar). La amplitud (separación) de los pies aumenta la
estabilidad lateral. Sin embargo, cuando se produce una oscilación o balanceo
lateral, se contrarresta con los abductores de la cadera (que actúan a través del tracto
iliotibial). El ligamento colateral fibular de la articulación de la rodilla y los músculos
que producen eversión de un lado actúan con los aductores del muslo, el ligamento
colateral tibial y los músculos que causan inversión del lado contralateral.
Locomoción: ciclo de la marcha
La locomoción es una función compleja. Los movimientos de los miembros inferiores
al andar sobre una superficie plana pueden dividirse en fases alternantes de oscilación
y apoyo, que se ilustran en la figura 7-21 y se describen en la tabla 7-2. El ciclo de la
marcha es un ciclo de oscilación y apoyo de un miembro. La fase de apoyo se inicia
con el golpe de talón (fig. 7-21 A) cuando este contacta con el suelo y empieza a
asumir todo el peso del cuerpo (respuesta de carga), y termina con el despegue del
antepié (fig. 7-21 G), resultado de la flexión plantar (v. cuadro clínico «Ausencia de
flexión plantar»).
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FIGURA 7-20. Bipedestación relajada. A) Relación de la línea de gravedad con los ejes de rotación de la
pelvis y del miembro inferior en la posición de bipedestación relajada. Para mantener esta posición sólo se
necesitan leves ajustes posturales, principalmente por los extensores del dorso y los flexores plantares del
tobillo, porque los ligamentos de la cadera y de la rodilla están muy estirados para proporcionar un soporte
pasivo. B) Durante la bipedestación relajada se forma una plataforma bipodal. El peso del cuerpo se distribuye
de forma simétrica alrededor del centro de gravedad, que coincide en el tercio posterior de un plano medio
entre los pies ligeramente separados y rotados lateralmente, anterior a los ejes de rotación de las articulaciones
talocrurales.
La fase de oscilación empieza tras el despegue, cuando los dedos se separan del
suelo, y termina cuando el talón apoya sobre el suelo. La fase de oscilación ocupa
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aproximadamente el 40 % del ciclo de la marcha, y la fase de apoyo el 60 %. La fase
de apoyo es más prolongada que la fase de oscilación porque se inicia y termina con
períodos relativamente cortos (10 % del ciclo cada uno) de apoyo bipodal (ambos
pies en contacto con el suelo) al transmitirse el peso de un lado al otro, con un
período más amplio de apoyo monopodal (un solo pie sobre el suelo, soportando todo
el peso corporal) en medio, cuando el miembro contralateral oscila hacia delante. Al
correr no hay período de apoyo bipodal, por lo que el tiempo y el porcentaje del
ciclo de la marcha representado por la fase de apoyo se reduce.
FIGURA 7-21. Ciclo de la marcha. Actividad de un miembro inferior entre dos elementos repetidos del ciclo
de la marcha. Se describen, típicamente, ocho fases, de las cuales dos se han combinado en (F) para
simplificar.
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La locomoción es una actividad muy eficiente, que aprovecha la gravedad y los
momentos de fuerza de manera que se requiera un esfuerzo físico mínimo. La
mayoría de la energía se utiliza: 1) en la contracción excéntrica de los flexores
dorsales durante la fase de apoyo inicial (respuesta de carga) (fig. 7-21 B) cuando el
talón desciende hacia el suelo tras el golpe de talón, y 2) especialmente al final del
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apoyo (apoyo terminal) (fig. 7-21 D), cuando los flexores plantares se contraen de
forma concéntrica, impulsando el antepié (metatarsianos y falanges) hacia abajo para
producir el despegue, proporcionando así la mayor parte de la fuerza de propulsión.
Durante la última parte de la fase de apoyo (despegue) (fig. 7-21 E), los dedos se
flexionan para agarrar el suelo y aumentar el despegue iniciado por la región
metatarsiana (parte de la planta por debajo de las cabezas de los dos metatarsianos
mediales). Los flexores largos y los músculos intrínsecos del pie estabilizan el antepié
y los dedos, de modo que se aumenta al máximo el efecto de la flexión plantar en el
tobillo y la flexión de los dedos.
En la fase de oscilación también interviene la flexión de la cadera, de manera que
el miembro libre acelera con mayor rapidez que el movimiento del cuerpo hacia
delante. Durante la oscilación inicial (fig. 7-21 F) la rodilla se flexiona casi
simultáneamente, debido al momento de fuerzas (sin gasto de energía), seguido por la
flexión dorsal (elevación del antepié) en la articulación talocrural. Los dos últimos
movimientos producen el acortamiento del miembro libre, de modo que se aleja del
suelo al oscilar hacia delante. En la oscilación media se añade la extensión de la
rodilla a la flexión y el momento de fuerzas del muslo, para realizar completamente la
oscilación anterior.
Los extensores de la cadera y los flexores de la rodilla se contraen de forma
excéntrica al final de la fase de oscilación (oscilación terminal) (fig. 7-21 G) para
desacelerar el movimiento hacia delante, mientras los extensores de la rodilla
(cuádriceps) se contraen lo necesario para extender la pierna hasta la longitud deseada
y colocar el pie (presentando el talón) para el golpe de talón.
La contracción de los extensores de la rodilla se mantiene mediante el golpe de
talón en la fase de carga, para absorber el impacto y evitar la flexión lateral de la
rodilla hasta que alcanza la extensión completa. Como el lado no apoyado de la
cadera tiende a descender en la fase de oscilación (lo que impediría el efecto de
acortamiento del miembro), los músculos abductores del lado apoyado se contraen
intensamente durante la parte de apoyo monopodal de la fase de apoyo (fig. 7-21 F y
G), tirando del fémur fijo para resistir la inclinación y mantener la pelvis nivelada.
Los mismos músculos también rotan (avanzan) el lado contralateral de la pelvis hacia
delante, coincidiendo con la oscilación del miembro libre.
Es evidente que estas acciones se alternan de un lado a otro con cada paso. Los
extensores de la cadera suelen tener tan sólo pequeñas contribuciones en la
locomoción. Principalmente, la cadera se extiende de modo pasivo por el momento de
fuerzas durante el apoyo, salvo cuando se acelera o se anda con rapidez, y cada vez es
más activa al aumentar la inclinación al subir una pendiente o unas escaleras. La
flexión concéntrica de la cadera y la extensión de la rodilla se utilizan en la fase de
oscilación al andar en llano, y por lo tanto no son acciones en las cuales se cargue
peso; sin embargo, sí se ven afectadas por el peso corporal cuando se necesita la
contracción excéntrica en la desaceleración o al descender por una pendiente o unas
escaleras.
La estabilización y la elasticidad son importantes durante la locomoción. Los
músculos que producen la inversión y la eversión del pie son los principales
estabilizadores de este durante la fase de apoyo. Sus largos tendones, más los de los
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flexores de los dedos, también contribuyen a sostener los arcos del pie en la fase de
apoyo, ayudando a los músculos intrínsecos de la planta.
FIGURA 7-22. A a D) Músculos anteriores del muslo: flexores de la articulación coxal E a I) Músculos
anteriores del muslo: extensores de la rodilla.
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