Aspecto Personal:
El aspecto personal de una psicoterapeuta infantil es clave para generar
confianza y comodidad tanto en el niño como en su familia.
1. Apariencia Pulcra y Acogedora:
Uniforme de la empresa .
Aseo personal impecable: cabello limpio, uñas cuidadas, higiene adecuada.
Uso mínimo o nulo de perfumes fuertes (algunos niños son sensibles a
olores).
El maquillaje debe ser natural, discreto y profesional, transmitiendo cercanía
y confianza sin distraer o generar incomodidad. Como por ejemplo:
Base y piel:
Base ligera o BB cream para unificar el tono sin crear un efecto pesado.
Corrector solo si es necesario (ojeras, pequeñas imperfecciones).
Rubor suave que dé un aspecto saludable y natural.
Ojos:
Sombras en tonos neutros o tierra (evitar colores muy brillantes o
llamativos).
Máscara de pestañas sutil, sin exceso.
Delineado fino o sin delineado. Mejor evitar delineados dramáticos o estilos
muy marcados.
Cejas:
Peinadas y ligeramente definidas, manteniendo un aspecto natural.
Labios:
Bálsamo labial, gloss suave o labial en tonos nude, rosa claro o durazno.
Evitar colores oscuros o muy intensos.
General:
Evitar brillos exagerados, glitter o productos con fragancia fuerte.
Buscar un look fresco, amable y sin excesos.
El objetivo es que el maquillaje complemente su presentación personal, sin
convertirse en protagonista. La prioridad es que los niños se sientan
seguros y tranquilos.
2. Expresión Facial y Corporal:
Expresión amable, cálida y tranquila.
Sonrisa genuina y tono de voz suave.
Lenguaje corporal abierto y relajado, sin gestos bruscos o intimidantes.
3. Presencia:
Transmitir serenidad, seguridad y empatía.
Mostrar disponibilidad emocional sin invadir el espacio del niño.
Capacidad para adaptarse al ritmo y estilo del niño (juguetona, seria,
observadora, según el caso).
1. Lenguaje y Comunicación:
Usar un lenguaje sencillo y adaptado a la edad del niño.
Escucha activa, validando emociones y experiencias del menor.
Evitar tecnicismos en conversaciones con los padres si no son necesarios.
5. Ambiente que Refuerce el Aspecto Personal:
Espacio que refleje ternura, orden y creatividad.
El aspecto personal debe ser coherente con su rol de figura de apoyo y
contención emocional.
Pautas para la intervención
psicoterapéutica:
Debe ser estructurada pero flexible, centrada en el bienestar emocional del niño
y adaptada a su etapa de desarrollo. Aquí explico los elementos clave que debe
tener:
1. Enfoque Centrado en el Niño:
La terapeuta debe respetar el ritmo, intereses y necesidades emocionales
del niño.
Escuchar y validar lo que el niño expresa verbal y no verbalmente.
2. Evaluación Inicial Integral:
Entrevistas con los padres o cuidadores.
Observación directa del niño.
Aplicación de pruebas, técnicas o instrumentos según sea necesario
3. Vínculo Terapéutico Seguro:
Crear un ambiente de confianza, aceptación y contención.
Establecer rutinas claras y predecibles en la sesión para que el niño se sienta
seguro.
4. Uso de Técnicas Lúdicas y Creativas:
Terapia de juego, arte, cuentos, títeres, dramatizaciones.
Dentro del Centro Aprende jugando se cuenta con diversos materiales y
herramientas que pueden ser de mucha utilidad para la terapia, sin embargo
es necesario que cada psicoterapeuta cree sus propias herramientas o
recursos para poder lograr los objetivos que se haya planteado con su niño o
adolescente.
Estas herramientas permiten al niño expresar emociones que aún no puede
verbalizar.
5. Intervención Adaptada a la Edad:
Niños pequeños: juego simbólico, dibujos, cuentos, etc.
Niños mayores: técnicas cognitivas, resolución de problemas, conversación
guiada, etc.
Uso de cuaderno adaptado para el tipo de terapia y edad del los niños
( recordar que el cuaderno es una guía tanto para el psicoterapeuta como
para el padre de familia)
6. Participación de la Familia:
Sesiones periódicas con los padres o cuidadores para acompañar el proceso
terapéutico.
Orientación sobre pautas de crianza, manejo de emociones y conflictos en
casa.
Después de cada terapia se debe dar un breve resumen de lo que se ha
trabajado, diciendo lo que está logrando , lo que debe reforzar y
recomendaciones a los mismos.
7. Objetivos Claros y Seguimiento:
Establecer metas terapéuticas específicas.
Evaluar periódicamente los avances y ajustar la intervención.
8. Confidencialidad y Ética:
Adaptada a la edad del niño: explicarle que lo que dice en sesión es privado,
pero que sus padres sabrán lo necesario para ayudarlo.
Ejemplo de Sesión Terapéutica (niño con TEA de 4 años)
Duración: 45 minutos.
1. Bienvenida y ritual de entrada (5 minutos):
Rutina estructurada (ej.: saludo con pictograma o gesto, colocar su nombre
en un panel visual).
Refuerzo visual: uso de apoyos como imágenes o agenda visual con los
pasos de la sesión.
2. Actividad de regulación y vínculo (5-10 minutos):
Juego sensorial (pelotas con texturas, plastilina, burbujas).
Objetivo: ayudar a regular al niño antes de trabajar habilidades específicas.
Se ofrece elección entre dos actividades (fomentar autonomía).
3. Actividad estructurada de intervención (20 minutos):
Objetivo terapéutico: fomentar la comunicación funcional y el juego
simbólico.
Actividad: juego con animales o muñecos para nombrar emociones básicas
("el perrito está triste", “el gato se esconde”).
Apoyos visuales o gestuales si hay dificultades verbales.
Colocar en el cuaderno la actividad como guía y lo elaborado por el niño.
4. Reforzador positivo (si se usa ABA o enfoque combinado):
Al finalizar cada tarea, se ofrece un reforzador elegido (canción breve,
juguete favorito)
Se puede usar una tabla de refuerzos con stickers o caritas.
5. Cierre y anticipación (5 minutos):
Canción o despedida ritual ("Hasta la próxima, Mateo").
Mostrar pictograma de "terminamos" y luego "mamá/papá viene".
Dar al cuidador una retroalimentación breve y amigable.
Recordar una buena terapia infantil no se enfoca solo en "corregir conductas",
sino en comprender lo que el niño siente, necesita y cómo puede desarrollarse
de forma saludable.