0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas8 páginas

Jace Entra en El Cuanto

Jace, tras terminar sus estudios, decide dejar su trabajo y viajar, reflexionando sobre su futuro laboral. Con la ayuda de su padre, establece intenciones claras sobre su nuevo empleo y visualiza las emociones que desea experimentar. Finalmente, logra un trabajo ideal en la industria del surf sin necesidad de buscar activamente, demostrando el poder de la intención y la visualización en la creación de realidades.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas8 páginas

Jace Entra en El Cuanto

Jace, tras terminar sus estudios, decide dejar su trabajo y viajar, reflexionando sobre su futuro laboral. Con la ayuda de su padre, establece intenciones claras sobre su nuevo empleo y visualiza las emociones que desea experimentar. Finalmente, logra un trabajo ideal en la industria del surf sin necesidad de buscar activamente, demostrando el poder de la intención y la visualización en la creación de realidades.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Jace entra en el cuanto

Cuando mi hijo mayor, Jace, terminó sus estudios universitarios, entró a trabajar en una
gran empresa de Santa Bárbara que fabricaba sofisticadas cámaras para el Ejército. A la
finalización del contrato, se mudó a San Diego para colaborar en un proyecto incipiente.
Al cabo de un tiempo, se dio cuenta de que la gestión de empresa no era lo suyo y
decidió dejar el proyecto y viajar. Es un surfista consumado, así que ideó un plan que
implicaba recorrer Indonesia, Australia y Nueva Zelanda durante siete meses. Hizo el
equipaje, echó mano de sus tablas de surf y se marchó, y lo pasó en grande. Al cabo de
seis meses, me llamó desde Nueva Zelanda y me dijo:
—Oye, papá, tengo que empezar a pensar qué haré cuando vuelva al mundo real.
Quiero conseguir un trabajo mejor que los anteriores, pero me gustaría hacerlo de otra
forma. He aprendido mucho en estos meses sabáticos.
—Muy bien —le respondí—. Sin duda existe alguna posibilidad en el campo cuántico
relacionada con un nuevo trabajo para ti. Seguro que puedes conectar con ella. Coge un
papel, escribe la letra T y garabatea dos líneas alrededor para representar el campo
electromagnético.
(Espera un momento, porque te propondré que hagas algo parecido en la meditación
que cierra este capítulo.) Cuando hubo terminado, le dije:
—La T simboliza una posibilidad; tu determinación de encontrar un trabajo que te
guste. Pero ahora tenemos que definir con exactitud el tipo de trabajo que te gustaría
desempeñar, así que vamos a hacer una lista de los aspectos que te parecen importantes.
Quiero que pienses en lo que significa para ti esa T de nuevo trabajo. Debajo de la T,
escribe la palabra intención y haz una lista de las condiciones que le pides al nuevo
empleo. Puedes escribir todo lo que quieres, excepto cómo y cuándo sucederá.
—Quiero poder trabajar en cualquier parte del mundo —me reveló—, y quiero ganar
lo mismo que en mi antiguo empleo, o más. Quiero firmar contratos temporales de seis
meses a un año de duración, y quiero que me encante lo que hago.
—Bien. ¿Algo más? —le pregunté.
—Sí, quiero ser mi propio jefe y contar con un equipo —añadió.
—Vale, ahora tu intención está clara —le dije—. Cada vez que pienses en la letra T,
¿podrás asociarla con el significado que acabamos de asignarle, con todas las condiciones
que acabas de enumerar?
Respondió que sí, que lo haría.
Entonces le pedí que imaginara cómo se sentiría cuando sucediera.
—Al lado o debajo de las subintenciones que acabas de redactar para determinar el
tipo de trabajo que deseas —le sugerí—, quiero que escribas: «Emociones elevadas. La
energía de mi futuro». Ahora, especifícalas, una a una. ¿Cuáles son?
—Empoderado, enamorado de la vida, libre y agradecido —me dijo, según identificaba

98
las emociones elevadas que iba a emplear para atraer el empleo. Ahora sólo tenía que
conseguir que todo se alineara. Echa un vistazo a la figura 3.6 para ver lo que hizo Jace.
—Tienes mucho tiempo libre ahora mismo. No estás haciendo nada, salvo surfear y
disfrutar de tus vacaciones —observé—. Creo que te resultará fácil crear tu futuro. ¿Te
comprometes a hacer lo necesario para proyectar una nueva impronta al campo cuántico
cada día?
Accedió. A continuación le expliqué cómo acceder al momento presente, encontrar su
centro y elevar la energía para que ésta transportase su intención al futuro.
—Visualiza el símbolo al mismo tiempo que proyectas la energía al espacio que se
extiende más allá de tu cuerpo —le instruí—. Es igual que conectar una radio y sintonizar
una frecuencia que transmite información. Cuanto más te demores en esa energía y más
consciente seas de la energía de tu futuro, más probabilidades tienes de atraer la
experiencia. Así que procura sintonizar con la energía del mañana a diario. Y recuerda,
eso que proyectas al campo unificado implica un experimento con el destino. Cuando tu
energía y la energía de ese potencial vibren al mismo tiempo, la posibilidad se
manifestará. Así que, Jace, ¿podrás hacerlo?
—Sí —fue su respuesta.

99
Así fue como mi hijo creó su nuevo trabajo. T simboliza una novedad en potencia. A la izquierda, debajo
de Intención, detalló las condiciones específicas que debía reunir su trabajo ideal. A la derecha, debajo de
Emoción superior, escribió las emociones que experimentaría cuando su deseo se materializase.
Combinando esos dos elementos, modificó su energía a diario para atraer el nuevo trabajo.

—Y entonces, cuando lleves un tiempo bajo ese nuevo estado del ser, quiero que
pienses en lo que vas a hacer cuando estés trabajando —proseguí—. ¿Qué decisiones
tomarás? ¿Qué cosas harás? ¿Qué experiencias te aguardan y cómo te harán sentir?
Quiero que vivas esa realidad futura en el momento presente. Limítate a recordar tu
futuro desde el nuevo estado del ser.
Le estaba pidiendo a mi hijo que, igual que algunas personas tienden a obsesionarse a
diario con el peor de los casos, se obsesionase con las vivencias maravillosas que
experimentaría cuando ese nuevo trabajo acudiese a su encuentro.
—Piensa en la cantidad de tiempo que tendrás para surfear, en los viajes que harás
constantemente, en el equipo de gente que trabajará contigo, en sus capacidades y en
todo el dinero que podrás ahorrar para comprarte una casa o un coche —lo animé—.

100
Disfruta recreando esas ideas a diario.
Igual que hicieran los pianistas y los culturistas del capítulo anterior, Jace estaba a
punto de grabar en su cerebro y en su cuerpo la impronta de ese futuro soñado como si
ya hubiera sucedido.
—Y como la energía se concentra allí donde enfocas la atención —continué—, quiero
que inviertas tu atención y tu energía en ese nuevo futuro. E, igual que el cuerpo
acompaña a la mente a la ducha cada mañana (a una experiencia conocida), si te
mantienes fiel al proceso, tu cuerpo acompañará a tu mente a lo impredecible.
Jace accedió a meditar cada día.
Un mes más tarde, mi hijo regresó. En cuanto aterrizó en Los Ángeles, me envió un
mensaje de texto que decía: «Eh, papá, ya he llegado a los Estados Unidos. ¿Podemos
hablar?»
Vaya, pensé yo. Ya estamos. Así que lo llamé y le pregunté qué tal le iban las cosas.
—Muy bien —dijo Jace—. Pero estoy sin blanca. No sé qué voy a hacer.
El padre que hay en mí quería responder: «No te preocupes, hijo. Te ingresaré algo de
dinero para que vayas tirando hasta que la situación mejore». Sin embargo, el maestro
que hay en mí se impuso y contesté:
—Me parece fenomenal, porque ahora no vas a tener más remedio que crear algo.
Estás en el ámbito de lo desconocido. Ya me dirás cómo va.
Y le colgué. Noté su desasosiego, pero conozco a mi hijo y sabía que se centraría y
haría el trabajo.
Como estaba con el agua al cuello, tuvo que redoblar la apuesta. En esa época viajó a
Santa Bárbara para visitar a sus antiguos compañeros de la universidad y unos cuantos
decidieron pasar cuatro días en la nieve, haciendo snowboard, igual que hacían cada año.
Cuando el puente llegó a su fin, pasó por Santa Bárbara antes de volver a casa y vio una
tienda de surf. De súbito se encontró cara a cara con el mejor diseñador de quillas del
mundo, que casualmente estaba allí.
Empezaron a charlar y, al poco, el diseñador le comentó a Jace:
—Estoy buscando un ingeniero para que diseñe quillas de tablas. Juntos
revolucionaremos la industria del surf. Lo necesito de seis meses a un año, y tendrá
libertad para trabajar como mejor le convenga; puede hacer lo que quiera. A mí, lo único
que me importa es obtener un producto de calidad al final.
Ya imagináis cómo termina la historia. Jace consiguió el trabajo y firmó un contrato de
un año que se renueva automáticamente. Gana más dinero ahora que en su antiguo
empleo. Le encanta su profesión porque está loco por el surf. De vez en cuando me
envía un mensaje diciendo: «No me puedo creer que me paguen por hacer esto». Es su
propio jefe, trabaja cuando le viene bien y hace surf para probar las quillas. Está
enamorado de la vida. No tuvo que mandar currículums, no tuvo que llamar por teléfono

101
ni enviar emails, ni siquiera tuvo que pasar por una entrevista ni rellenar una solicitud. La
experiencia le salió al paso.
Cuando nos convertimos en un no-cuerpo, nadie y nada, en ninguna parte y en el no-
tiempo, dejamos de prestar atención a las distracciones del mundo exterior que nos
impiden estar presentes en el campo unificado de consciencia que mora dentro de
nosotros y a nuestro alrededor. Miramos hacia dentro y sintonizamos con una inteligencia
que siempre nos acompaña. En el instante en que nos alineamos con esa consciencia
omnipresente, igual que si nos mirásemos a un espejo, ella nos devuelve la mirada. Y por
fin puede reflejar nuestro deseo, tal como se lo hemos mostrado. Cuanto más nos
demoremos en esa región inmaterial e invirtamos la atención y la energía en ella, más nos
acercaremos al campo unificado. Y cuando accedemos al altar de las posibilidades
infinitas, cuando transformamos nuestra energía, estamos transformando nuestra vida.
Según avanzamos hacia ella y confiamos en lo desconocido —sin devolver la
consciencia al mundo material de los sentidos en una realidad tridimensional—, mayor es
nuestra sensación de integración y unidad. Este proceso empieza a rellenar el sentimiento
de carencia, de separación, deshace la dualidad, borra la enfermedad y repara nuestra
personalidad fracturada. Nuestra biología adquiere integridad a medida que nosotros nos
sentimos más completos.
Al fin y al cabo, cuando uno está completo no hay carencia que valga. Nada nos falta.
En ese instante, nos limitamos a observar todo aquello que ya existe en el campo
cuántico de infinitas posibilidades o realidades en potencia y las manifestamos a través de
la atención y la energía.
Así que ha llegado el momento de preguntarte: ¿qué experiencia, de las infinitas que
existen en el campo cuántico, está esperando para salirte al paso?

Los preparativos para generar sintonía


Esta meditación requiere un poco de preparación previa. En primer lugar, quiero que
pienses en una experiencia potencial que te gustaría protagonizar. Recuerda que, igual
que el electrón antes de mudar en materia, la experiencia ya existe como energía o
frecuencia en el campo cuántico. Y estás a punto de sintonizar con esta energía. Algunos
de nuestros alumnos han conseguido reducir sus niveles de colesterol, sencillamente,
conectando con la posibilidad. Sus marcadores cancerígenos han disminuido. Han
logrado que sus tumores desaparecieran. También han creado empleos magníficos,
vacaciones con todos los gastos pagados, relaciones sanas, más dinero experiencias
profundamente místicas e incluso han ganado la lotería. Créeme, mi equipo y yo lo
hemos presenciado. Así pues, ¡adelante, entra en el ámbito de lo desconocido!
Una vez decidida la experiencia que vas a crear, asígnale una letra mayúscula y
escríbela en una hoja de papel. Considera esa letra un símbolo que representa esa

102
posibilidad en concreto. Transcribirla al papel en lugar de limitarse a pensar en ella es
importante, porque el gesto de escribir presta solidez a tu intención. A continuación
garabatea dos líneas circulares alrededor de la letra. Estos garabatos representan el
campo electromagnético que tendrás que generar alrededor de tu cuerpo para sintonizar
con el potencial del cuanto.
Ahora, asígnale un significado a la letra para que tu intención sea todavía más precisa.
Piensa unas cuantas condiciones específicas en relación con tu deseo y escribe un
mínimo de cuatro. (Tan sólo deberás excluir cualquier mención al marco temporal.) Por
ejemplo, si tu intención es conseguir un empleo fantástico, tu lista podría incluir lo
siguiente:

Ganar 50.000 euros más de lo que gano ahora.


Dirigir un equipo de excelentes profesionales.
Viajar por todo el mundo con unas dietas generosas.
Disfrutar de un seguro médico excepcional y de acciones boyantes.
Contribuir a mejorar el mundo.

Ahora, en la misma hoja de papel, escribe las emociones que experimentarás cuando
esa posibilidad se haya manifestado. La lista puede incluir:

Empoderado.
Ilimitado.
Agradecido.
Libre.
Asombrado.
Loco por la vida.
Dichoso.
Valioso.

Sean cuales sean en tu caso, escríbelas. Y si piensas que no sabes cómo te vas a sentir
porque no lo has experimentado, prueba con la gratitud; ese sentimiento suele funcionar
de maravilla. La gratitud es una emoción muy poderosa a la hora de hacer realidad
nuestros deseos, porque solemos sentirnos agradecidos después de recibir algo. Así pues,
la gratitud en cuanto que impronta emocional implica que la situación ya se ha producido.
Cuando te sientes agradecido o gratificado, te colocas en posición de recibir. En
consecuencia, si acoges la gratitud, tu cuerpo, a través de la mente inconsciente que
habita ya esa realidad futura, empezará a creer en el momento presente.
Las diversas emociones que has incluido en tu lista constituyen la energía que
transportará tu propósito. No se trata de un proceso intelectual, sino visceral. Tienes que
sentir de verdad esas emociones. Tienes que mostrarle a tu cuerpo, emocionalmente, qué

103
sensaciones experimentará en el futuro antes de que las circunstancias se produzcan; y
tienes que hacerlo en el momento presente.
Ahora, por fin, estás listo para la meditación. Puedes comprar el CD Tuning In to New
Potentials o descargar el MP3 en drjoedispenza.com y seguir las instrucciones o
meditar por tu cuenta.

Sintonizando con realidades posibles a través de la meditación


Empieza por dirigir la atención a las distintas partes del cuerpo, así como al espacio que
las rodea (aprenderás más sobre esta técnica y por qué es tan importante en el siguiente
capítulo, pero de momento basta con que sepas que concentrarse en el espacio que rodea
el cuerpo sirve para modificar las ondas cerebrales, que pasan de un patrón incoherente
de tipo beta a uno coherente de tipo alfa y zeta). Sé consciente del camino vasto e
infinito que se extiende detrás de tus ojos en esta oscuridad eterna, del espacio que hay
en el centro de tu cabeza, del espacio que queda entre la garganta y la nuca y, luego, más
allá del espacio que ocupa tu cabeza. A continuación presta atención al centro de tu
garganta, más allá de tu garganta y alrededor del cuello, al centro de tu pecho, al espacio
que rodea tu cuerpo, a ese punto detrás del ombligo y, por fin, al espacio que rodea tus
caderas en este infinito vacío negro. Detente en cada paso, concédete tiempo para
sentirlo, para ser consciente de cada sensación desde la presencia.
Sé consciente de la vastedad del espacio que puebla la habitación que ocupas en el
espacio. Luego, extiende tu consciencia a la vastedad del espacio que se extiende más allá
de la habitación y, por fin, de la vastedad que todo ese espacio ocupa en el infinito a su
vez.
Ahora ha llegado el momento de retirar la atención de tu cuerpo, del entorno y del
tiempo para convertirte en un no-cuerpo, nadie, nada, en el no lugar y en el no-tiempo
hasta devenir pura consciencia, hasta desplegarte como pura presencia en ese infinito
espacio negro y en el campo inabarcable que alberga todas las posibilidades. Si te
distraes, limítate a volver al momento presente (tal como hemos comentado en el
capítulo anterior). Sigue desplegando este espacio inmaterial redirigiendo a él tu atención.
Piensa en la realidad en potencia con la que quieres sintonizar y que ya existe en el
campo cuántico. Para ello, recuerda la letra. Siente la energía de ese futuro en potencia
—dentro de ti y a tu alrededor— y conecta con tu mañana. Cuando lo hagas, te
desplazarás a un nuevo estado del ser y emitirás al campo una marca electromagnética
recién estrenada. Cuando tu energía y esa realidad en potencia vibren en la misma
sintonía, la novedad saldrá a tu encuentro; no tendrás que hacer nada. Quiero dejarlo
muy claro. Es posible que sean necesarias varias meditaciones para que tu oportunidad
futura se manifieste. Podría suceder dentro de una semana, un mes o incluso más
tiempo. La clave está en repetir la práctica hasta que suceda.

104
Una vez que hayas accedido a un nuevo estado del ser y emitas una nueva marca
electromagnética, recuerda el futuro antes de que suceda y empieza a ensayar
mentalmente cómo será, imaginando que ya vives en él. Procura experimentarlo como si
fuera real. Evoca las emociones elevadas que has incluido en la lista para mostrarle a tu
cuerpo cuál será su realidad emocional en ese futuro.
Ofrece tu creación a una mente más grande para plantar una semilla en el campo
infinito de la posibilidad… ¡y déjala ahí! Para terminar, bendice tu cuerpo desde tu nuevo
estado mental. Bendice tu vida, bendice tus desafíos, bendice tu alma, tu ayer y tu
mañana. Bendice al ser divino que hay en ti, abre el corazón y da gracias por tu
maravillosa vida antes de que se haya manifestado.
Despacio, devuelve la consciencia a la habitación y, cuando estés listo, abre los ojos.
Levántate sin dejar de lado la sensación de que ese futuro que ansías ya ha sucedido… y
permite que las sincronicidades y las oportunidades te salgan al encuentro.

105

También podría gustarte