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FORMACIÓN DOCENTE / FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN

PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO


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PENSAR, ENSEÑAR, APRENDER, DISFRUTAR
PEDAGOGIA DE LA ESCUCHA, PEDAGOGIA DEL CUIDADO

PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO
norojor@cablenet.com.ar


01.ENSEÑAR Y APRENDER
HEIDEGGER (1952),QUE SIGNIFICAR PENSAR. LECCIONES

 Enseñar es mas difícil que aprender – afirma Heidegger - ¿Por qué? La respuesta no es la que
parecería obvia: no es más difícil porque el profesor debe poseer un mayor caudal de
conocimientos y tenerlos siempre a disposición, sino por otros motivos.
 El enseñar es mas difícil que el aprender porque enseñar significa “dejar aprender”, habilitar el
aprendizaje del otro, hacer posible que el otro sepa aprender, cosa que se descuenta ya posee el
educador, el que enseña.
 Si pensamos en esto, es posible que el profesor tenga la impresión de que propiamente no se
aprende nada de él, si por aprender se entiende nada mas que la obtención de conocimientos, “de
conocimientos que pueden servir para algo”. Efectivamente a veces los profesores enseñan cosas
que “parecen no servir para nada”, pero enseñar, educar sobre todo consiste en eso, en enseñar
cosas que los aprendices no saben que sirven, aunque en realidad son las qe mas sirven.
 El profesor posee respecto de los aprendices como único privilegio el que tiene que aprender
todavía mucho más que ellos, especialmente aprender a “dejar aprender”.
 El verdadero profesor está mucho menos seguro de lo que lleva entre manos que los aprendices,
porque los aprendices lo esperan todo de é, deposita su confianza en él, cierran los ojos y saben
que el profesor se ocupará de todo o de casi todo. El profesor en cambio tiene que hacerse cargo
no sólo de lo que tienen que enseñar, sino de ese “habilitar el
aprendizaje”.
 De allí que, cuando la relación entre profesor y aprendices es la
verdadera, nunca entra en juego la autoridad de un sabelotodo, de
una seguridad presunta, ni la influencia autoritaria de quien sólo
cumple una función o una misión,
 Por todo esto se sabe que es sublime llegar a ser educador, maestro,
profesor, cosa distinta de ser solo un docente a cargo, alguien que
funcionalmente se dedica a enseñar.
 Tal vez por eso, por todo lo que implica ser educador y maestro, sean
pocos los que – en nuestros días – quieran serlo.

02. DESCUBRIR EL PLACER DE ENSEÑAR

 El enseñar y el aprender – términos de uso corriente y, aparentemente, con significados obvios –
están atravesados por visiones y prácticas antagónicas: para unos se trata de un esfuerzo artificial
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y gravoso, y para otros una actividad espontánea y placentera. Lo que podemos afirmar es que la
tarea de enseñar no siempre es sencilla, pero puede llegar a ser verdaderamente placentera,
aunque no sea una situación naturalmente dada, sino una construcción profesional. Enseñar es lo
que una persona hace para ayudar a otra a aprender. Es la reunión o el encuentro, espontáneo o
formal, de dos o mas personas cuando la intención de por lo menos una de ellas es que las demás
– como resultado del encuentro - sepan más, hagan más o adquieran una habilidad que
desconocían. El trabajo de enseñar suele estar atravesado, también, por la negativa de los
interlocutores a aprender o la por las imposibilidades que eventualmente pueden paralizar el
proceso: si para enseñar es necesario primero disciplinar y luego luchar por mantener la atención
y el interés, o si se convierte en un esfuerzo prolongado, repetitivo y paciente, entonces enseñar
puede ser una tarea no sólo compleja sino agotadora.

 Pero el enseñar tiene (o debería tener) rasgos placenteros manifiestos u ocultos, a los que hay que
despertar o descubrir. En primer lugar el placer de ejercer como maestro – porque de eso se trata -
, de transmitir lo que se estudió, pero sobre todo lo que se sabe (lo que ya es propio): de poner en
acto saberes que no brotan sólo de un título, de un concurso o de una designación, sino de una
apropiación interior; no es un saber ilustrado, sino un saber vitalmente com-probado, que actúa
desde nuestra cultura subjetiva. En segundo lugar el placer de generar la recepción del saber, del
saber entendido, la construcción de los aprendizajes. Es necesario ser un buen transmisor o
portador de los conocimientos, aunque es mejor convertirse en un generador de aprendizajes. No
se trata de multiplicar imitadores, sino de despertar pensamientos y existencias dotadas de
autonomía: “me siento bien cuando puedo presentar todo lo que personalmente sé, pero me siento
mejor cuando puedo lograr que – por mi presencia – mis interlocutores pueden aprender”.

 Porque interesa también recuperar la capacidad de disfrutar, de gozar, demasiado ausente en las
prácticas educativas. Sin desconocer ingenuamente las contingencias y los condicionamientos
personales, familiares y laborales, debemos obtener en la tarea profesional del enseñar una
verdadera calidad de vida, humana y profesional, que nos permita a cada docente deleitarnos con
lo que hacemos, y encontrar razones y fuerza en las propias convicciones para dar lo mejor de
nosotros en las tareas que realizamos. El desempeño laboral es demasiado prolongado para que
uno inmole su vida por una causa inútil, teniendo en sus manos la posibilidad de transformar en
compromiso las obligaciones, y en ideales las rutinas cotidianas.

03. DESPERTAR EL PLACER DE APRENDER (LA ESCUELA Y LA CLASE)

 Para enseñar cada material o disciplina es necesario estar habilitado como enseñante, como
alguien dotado de las condiciones necesarias y de las cualidades personales y profesionales de un
docente. No es un regalo, es una conquista; no es un derecho que otorga la función que
desempeñamos, es un objetivo a lograr. El docente habilitado es quien recibe implícitamente la
aprobación del grupo, de los interlocutores: “sabe, puede enseñarnos, seguramente podremos
aprender con él”. Nunca se trata de discursos o de proclamas, sino de implícitos que emergen por
canales informales. El profesor habilitado es el que logrará desencadenar verdaderos aprendizajes.

 Debemos recordar que el aprendizaje responde a las exigencias de la vida misma: nacemos,
vivimos, nos integramos en un entorno social y morimos aprendiendo (morir es la última lección).
Los aprendizajes espontáneos, informales, elegidos, voluntarios no nos traen problemas. Los que
se tornan problemáticos son los aprendizajes formales e impuestos, especialmente los de las
aulas y de las escuelas, ya que allí las energías naturales deben someterse a un proyecto
determinado por otros. La mera enseñanza no produce aprendizaje, como tampoco la tarea de
jardinero produce las plantas. El aprendizaje y el desarrollo tienen su propio ritmo de crecimiento,
no se los puede forzar: lo único que se puede hacer es ayudar a que se produzcan más fácil y
económicamente, pero no se pueden obtener aprendizajes forzados o artificiales. Es un proceso
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interior de apropiación que no siempre responde al ritmo de nuestras planificaciones. Un profesor
no puede lograr – por su mero esfuerzo - que el alumno asimile nuevos conocimientos y
habilidades, sólo se los puede presentar de la mejor manera, para que él trabaje en su interior las
propuestas formuladas.

 El aprendizaje de las diversas materias en el contexto de la enseñanza institucional escolar
requiere una intervención específica del docente y para ello: deberá justificar su presencia, dar
cuenta del valor de su disciplina, argumentar a favor de la conveniencia de apropiación. Aunque
todo parezca natural, nada es obvio: todo debe ser negociado para conseguir el fin que nos
proponemos, fin que no podemos adquirir como profesores, sin la concurrencia de los alumnos.
Cuando un estudiante quiere que le enseñen, nos está diciendo a nosotros, sus profesores:
“quiero obtener parte del conocimiento que tienes, una porción de tu capacidad o tus cualidades y
te voy a ceder temporalmente la responsabilidad de decidir qué tengo que estudiar, dónde,
cuándo, cómo, con qué frecuencia debo hacerlo y en qué orden me conviene proceder, porque
confío en que de esta manera aprenderé mejor. Has recorrido el camino: podrás ayudarme a
construir el mío”.

 Esta es la naturaleza del contrato de enseñanza - aprendizaje, cuando el alumno lo acepta
voluntariamente, y para que sea voluntario, primero tienen que aparecen los dos signatarios del
contrato: el que enseña y el que aprende. La educación es un estado provisional que tiene como
objeto hacer que el sujeto se vuelva autosuficiente. El profesor debe entender que tiene un poder
limitado, temporal, prestado, porque se requieren sus servicios para que la autonomía y la
competencia del sujeto aumenten. Pero sobre todo el educador deberá dotar a los alumnos de
instrumentos para acceder por su cuenta, para que puedan aprovechar las enseñanzas: sólo los
alumnos que están ya capacitados y motivados para emprender una serie de acciones vinculadas
al estudiar, poner en relación y reelaborar la información obtenida, son los que verdaderamente
aprenden; el resto (cada vez más generoso en número) lo forman quienes no saben o no están
movidos internamente a hacerlo y apenas si se recubrirán en forma superficial para intentar salir
airoso de los exámenes o para zafar.


04. ENSEÑAR Y APRENDER: UNA AVENTURA COMPARTIDA, COMPROMETIDA.

 La materia que enseñamos es un buen territorio para avanzar juntos, para construir juntos. Los
instrumentos de trabajo y los materiales acumulados seguramente son asimétricos. Los docentes
tenemos mas armas, materiales, variedad de recursos, y los alumnos, menos; pero la realidad
está allí aguardándonos para que nos apropiemos de sus demandas y de sus situaciones
problemáticas. Allí están los verbos que deberíamos conjugar juntos: enseñar, aprender,
disfrutar, conquistar. Mientras nosotros vamos desandando el camino como docentes,
acumulando años y creciendo en saberes y experiencias, nuestros alumnos están allí como los
representantes de la misma edad y condición. Varían los nombres, las personas, los caracteres,
las voces, los estilos, pero tendrán – año tras años – las notas específicas de la etapa del
desarrollo que viven.

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 Esta laboriosa y prolongada tarea de enseñar en una condena o en un paraíso: o somos como
Sísifo que por atrevernos a conocer y revelar el secreto de los dioses
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debemos trabajosamente
levantar la piedra hasta la cima de la montaña sabiendo trágicamente que volverá a caer y que
deberemos reiniciar el suplicio al año siguiente, o elegimos la posibilidad de la aventura y
sabemos que se trata de una expedición que comportar sus riesgos y sacrificios, pero que
siempre deposita a nuestros pies y ante los ojos, territorios nuevos. O vivimos nuestra tarea
como una repetición cíclica y tediosa de nuestros esfuerzos iniciales o transformamos cada año
académicos o escolares en una aventura compartida. Se trata en realidad de un viaje. Elegimos el
destino pero no predefinimos el recorrido y hasta nos reservamos el derecho de decidir – en su
momento – el medio en que nos movilizaremos.

 El pensamiento – crítico y creador – siempre tiene algo o mucho de subversivo. La educación, en
serio, es naturalmente subversiva.. Quiere cambiar lo que está, porque siempre se pregunta –
como el aguijón o el tábano socrático en Atenas que no sigue los ritmo de la polis y se convierte
en un interruptor de la normalidad instituida– por qué las cosas son como son y por qué no
pueden ser de otra manera. Tal vez ésa sea una de las razones que justifica su presencia y su
labor reflexiva junto a la educación de todos los tiempos. Ayudar a pensar alternativas, urgir los
cambios, sostener las decisiones, marcar las deficiencias de las implementaciones aplicadas,
generar las respuestas necesarias para lograr el mejor de los mundos posibles.

 Se trata, en suma, de dar alcance a la verdad (Benedetti), una verdad que es siempre escurridiza,
que ama ocultarse y que frecuentemente se nos escapa. En ella – como el horizonte de la utopía
que paso a paso se nos aleja (Galeano) – mora el deseo de seguir caminando, tratando de
conocer mas y de construir mejores niveles de humanidad. Y comenzar por la educación y por las
escuelas es una labor más a la mano, aunque no sea la más sencilla. No siempre podemos
cambiar todo el mundo, pero podemos intentar la transformación de la porción de mundo que
tenemos en nuestras manos.

05. UN PASO MÁS: ENSEÑAR A PENSAR

 Cualquier sea nuestra especialidad y nuestra tarea como docente, enseñar significa enseñan a
pensar. El pensamiento genera pensamiento. La capacidad de pensar habilita la posibilidad de
pensar. Y en este sentido el ejercicio del pensamiento propio y el ejercicio del pensamiento de
quienes aprenden es un goce común y compartido. Será tarea del docente, del que enseña,
articular los necesarios conocimientos académicos con los ejercicios y las producciones autónomas
del pensamiento, porque se trata de pensar paulatinamente, con mayor rigor sistemático,
coherencia discursiva, solidez argumentativa. Pero estos caracteres no se pueden aplicar al
pensamiento ausente, negado, postergado. Ambos aspectos son igualmente necesarios para no
caer en una espontaneidad que trivializa el ejercicio de la reflexión o en una formación que no
encuentra en dónde aplicar las prescripciones. No se puede soslayar que este ejercicio de la
enseñanza implica un tipo de docente, y de docente, reñido con la rutina y las respuestas hechas y
apasionado con la novedad; un docente con mucha amplitud y mucho rigor para servir de guía a
todos los que se internan en el laberinto de las diversas disciplinas.

 Enseñar, enseñar a pensar es ayudar a crear una caja de herramientas en el interior de cada
sujeto, y acompañarlo en el esfuerzo por encontrarle el uso adecuado a cada una de las

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Los dioses habían condenado a Sísifo a rodar para siempre una roca hasta la cima de una montaña desde
donde volvía a caer por su propio peso. Habían pensado que no hoy castigo más terrible que el trabajo inútil y sin
esperanza. Se le reprochaba a Sísifo haber revelado los secretos de los dioses. También haber encadenado a la
Muerte y querer disfrutar de los placeres de la Tierra. Es por ello que su desprecio de los dioses, su odio a la
muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio. lo que debería constituir su tormento es al mismo
tiempo su victoria.
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herramientas hasta lograr el rendimiento óptimo. Pero, al mismo tiempo, saber que la caja de
herramienta es un instrumento para afrontar la realidad, para interpretarla, entenderla,
mejorarla, transformarla, revolucionarla. El valor no está en ser expertos en la caja sino en todo lo
que con la caja se puede llegar a hacer. Pensamiento, nuevos docentes y caja de herramienta
representan, además, un desafío para quienes están en la formación de los futuros docentes en la
universidad y en los Institutos Superiores.


06. BERTRAND RUSSELL: PENSAR, ¿PROVOCA TEMOR?

 "Los hombres temen al pensamiento más de lo que temen a cualquier otra cosa del mundo; más
que la ruina, incluso más que la muerte.

 El pensamiento es subversivo y revolucionario, destructivo y terrible. El pensamiento es
despiadado con los privilegios, las instituciones establecidas y las costumbres cómodas; el
pensamiento es anárquico y fuera de la ley, indiferente a la autoridad, descuidado con la
sabiduría del pasado.

 Pero si el pensamiento ha de ser posesión de muchos, no el privilegio de unos cuantos, tenemos
que habérnoslas con el miedo. Es el miedo el que detiene al hombre, miedo de que sus creencias
entrañables no vayan a resultar ilusiones, miedo de que las instituciones con las que vive no
vayan a resultar dañinas, miedo de que ellos mismos no vayan a resultar menos dignos de
respeto de lo que habían supuesto.

 ¿Va a pensar libremente el trabajador sobre la propiedad? Entonces, ¿qué será de nosotros, los
ricos? ¿Van a pensar libremente los muchachos y las muchachas jóvenes sobre el sexo?
Entonces, ¿qué será de la moralidad? ¿Van a pensar libremente los soldados sobre la guerra?
Entonces, ¿qué será de la disciplina militar? ¡Fuera el pensamiento! ¡Volvamos a los fantasmas
del prejuicio, no vayan a estar la propiedad, la moral y la guerra en peligro!

 Es mejor que los hombres sean estúpidos, amorfos y tiránicos, antes de que sus pensamientos
sean libres. Puesto que si sus pensamientos fueran libres, seguramente no pensarían como
nosotros. Y este desastre debe evitarse a toda costa. Así arguyen los enemigos del pensamiento
en las profundidades inconscientes de sus almas. Y así actúan en las iglesias, escuelas y
universidades.".

Londres. 1916
07. DEFENSA DEL PENSAMIENTO

 Teniendo en cuenta el mundo en que vivimos y teniendo en cuenta el hecho de que los políticos
afirman que la educación debe estar vinculada al mundo de los negocios y el beneficio. La lógica
inherente es que cualquier departamento que no produzca riqueza o cualquier departamento
universitario que no esté dedicado a hacer algo para ayudar a la industria o los negocios, no sirve
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para nada. Bueno, piensen en esto, siguiendo este criterio, algunos de los más grandes filósofos
que ha producido este país no hubieran conseguido puestos de trabajo docentes. ¿Dónde estaría
Bertrand Russell? ¿Dónde, Wittgenstein; si nos dijesen que la filosofía tendría que ser rentable?
¿Quién aprende filosofía para hacer dinero? ¿Estaban locos estos chicos? ¿Pensaban que un
departamento de filosofía les traería dinero? Nadie en su sano juicio podría pensar eso.

 Por lo tanto, esta es la primera cosa que hemos de entender, que el modelo educativo que están
creando es ofrecer lo que yo llamaba educación tipo que entrega: un producto barato, rápido, fácil
de tragar, de digerir y de excretar a continuación. Ese es el sistema que quieren, y no les importa
lo que pase; lo que no quiere el sistema, tal como se plantea en este momento a pesar de la
enorme crisis que se está viviendo, es formar ciudadanos que sean capaces de cuestionar y
pensar. No necesitan un sistema así, no necesitan universidades donde los estudiantes les digan lo
que han hecho mal y decidan ocuparlas, de la misma manera que no les gustan las personas que
cuestionan las prioridades políticas, económicas y sociales del sistema en el que todos vivimos. Y
estamos viendo un proceso, del que esto es una parte, donde la propia democracia está siendo
vaciada de sentido.

 Así que si tienes una elite política que en realidad no permite gente decente dentro de sus filas,
¿por qué deberían fomentar la aparición de ciudadanos educados que cuestionen, que duden, que
sean escépticos, porque eso es lo que la filosofía ha sido como tradición?

PALABRAS ANTE EL CIERRE DE DEPARTAMENTO DE FILOSOFIA
EN LA UNIVERSIDAD DE MIDDLESEX EN LONDRES (ABRIL 2010)

08. PEDAGOGIA DE LA ESCUCHA
SABER ESCUCHAR. EL OTRO TIENE MUCHO PARA DECIRME

8.1.POR QUE ESCUCHAR

 Vivimos una época de ruidos, palabras, gritos, órdenes, pedidos, murmullos, movimientos. No
podemos serenarnos para escuchar, escucharnos. Vivimos la incapacidad de estar en calma, de estar
en el instante, de aceptar lo que sucede en ese momento.

 Escuchar puede entenderse en términos muy simples: “uno habla y el otro escucha lo que se dice
o se le dice” pero, ¿en realidad escuchamos? Y si es así ¿por qué existen tantos malos entendidos en
nuestras conversaciones? ¿Por qué los silencios resultan en la mayoría de veces tan inquietantes?
¿Por qué la inmediatez de la palabra hablada cuando estos silencios se presentan durante las clases?
¿Por qué los estudiantes no participan si están atentos a la clase y escuchando? ¿Por qué muchos
mensajes pronunciados no llegan a los destinatarios? ¿Por qué llegan pero no son recordados,
comprendidos, procesados? ¿Por qué frecuentemente tenemos que repetir una y otra vez las
consignas, las indicaciones, las órdenes? ¿A caso la habilidad con la que los sujetos cuentan para
escuchar determinará su expresión oral y hasta qué punto lo hace? ¿Tendremos que pensar en
dedicar un tiempo a educar para escuchar y en consecuencia para hablar o, viceversa, educar para
hablar y en consecuencia para escuchar?

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 La escucha exige serenidad, tranquilidad, posibilidad de poner el oído, de acercarnos al otro.
Poner el oído es eso: ir hacia el otro o tratar de que nuestros oídos lleguen a él.

 El esquema tradicional de comunicación muy conocido por todos: emisor-medio-receptor que
hemos aprendido, hace ya un tiempo, resulta insuficiente para comprender la comunicación
humana. La comunicación humana es múltiple, cariada y cambiante. Mientras escuchamos a una
persona oímos sus palabras, vemos sus actitudes corporales y hasta nos pueden conmover sus
gestos. La posibilidad de esta captación está íntimamente relacionada con nuestra capacidad de
vincularnos.

 Sólo el que escuchar puede establecer vínculos. No puede hacerlo quien sólo habla o quien se
encierra en sí mismo y no se abre a los demás.

 Escuchar no es sólo ni es lo mismo que oír. El oído no tiene párpados, nada impide el paso de los
sonidos, por eso escuchamos todo, lo que deseamos y lo que no deseamos oír. Interpretamos el
escuchar como una disponibilidad, como sensibilidad entre escuchar y ser escuchado. La escucha
que no sólo se centra en lo auditivo sino en todos los sentidos: vista, tacto, gusto... Mirar forma parte
de escuchar. La observación puede ayudar a los adultos a comprender mejor la forma en que los
niños reaccionan en su entorno, las opciones que toman y las conexiones que establecen. OIR y
ESCUCHAR están relacionados entre sí, pero son procesos distintos. Por “oir” entendemos un
proceso pasivo en el que simplemente se percibe el sonido. “Escuchar” se define como un proceso
activo de la voluntad de atender que permite un análisis rápido y preciso de los sonidos que se oyen.

 El escuchar es una forma de sumar otros sentidos que también son descuidados, ya que hemos
potenciado el valor de la vista, ya que creemos que todo se puede lograr con ella.

 La educación está atravesada por la inmediatez de la cotidianeidad, por la presencia de muchos
compartiendo el día a día, por eso hablamos de un tiempo del escuchar. Un tiempo fuera del tiempo
cronológico, un tiempo pleno de silencio, de pausas largas, de espacio interior. En este sentido el
poder escuchar al otro implica el saber escucharse a sí mismo.

8.2. QUIENES DEBEN ESCUCHAR

 Escuchar a los educandos tiene que ver con creer en sus potencialidades, con tomar en serio sus
posibilidades de formular preguntas, plantear problemas, enunciar inquietudes, construir soluciones;
la posibilidad de valorar la expresión de sus sentimientos. En fin, con creer que cada etapa de su
crecimiento es digna de ser respetada y acompañada. Cuando el alumno se siente escuchado, al
expresar sus pensamiento, sus emociones, sus ideas o interpretar de determinada manera un
problema, se siente reconocido desde su intuición, desde su capacidad de expresarse a través de los
diferentes códigos que maneja. De este modo genera confianza en sí mismo, legitima su posibilidad
de confrontar lo que piensa en un diálogo. El diálogo lo llevará a la comprensión y a la conciencia de
poner a prueba sus ideas, de imaginar nuevas formas de simbolizar.

 Son los padres los primeros que tienen que escuchar a sus hijos: encontrar el tiempo y el lugar, el
momento oportuno y las circunstancias para prestarles atención. Escucharlos significa esperar que
hablen, que digan sus cosas, que lo hagan con sus categorías. Y luego generar un diálogo, un diálogo
asimétrico (padres – hijos), pero en un piel de igualdad en la palabra.

 Son los educadores los que deben escuchar a los adolescentes: no posesionarse de la palabra, sino
compartir la palabra, abrir el diálogo, crear las condiciones para que todas las voces se manifiesten.
Una escuela, un aula, una sala es una polifonía de voces que ordenadamente se suceden como en
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una sinfonía… y el maestro es el director que le va dando entrada a cada niño-instrumento para que
tenga su momento, su sonido, su resonancia.

 Es la sociedad la que no deben llenar de mensajes y de sonidos y de imágenes y de palabras a los
niños… sino que también debe saber escucharlos, habilitarles la palabra, entenderlos, responderles,
contestar sus inquietudes y preguntas. No debe ser una sociedad de monólogos, sino un espacio de
diálogo.

 Los estudiantes – y especialmente en la escuela – deben aprender a escuchar y a escucharse. A
encontrar el sentido al silencio, a renunciar a la palabra (por algunos minutos), a abrir sus oídos, a
estar atentos, a saber que hay cosas importantes para escuchar y aprender. La capacidad de
escuchar y la recíproca expectación es una cualidad importante que permite la comunicación, el
diálogo y requiere ser sostenida y entendida. De hecho, esta capacidad abunda en los niños
pequeños, que son los mejores oyentes del mundo que les rodea. Escuchan a la vida en todas sus
formas y colores. Escuchan a otros –adultos y compañeros-. Rápidamente perciben cómo la escucha
es esencial para la comunicación.

 Desde el inicio, los niños demuestran que tienen una voz, saben cómo escuchar y quieren ser
escuchados por otros. La socialización no se enseña a los niños: son seres sociables. Los niños
pequeños son fuertemente atraídos por los modos, lenguajes (y por consiguiente, los códigos) que
nuestra cultura produce así como por otras personas. Escuchar, entonces, parece ser una
predisposición innata, presente desde el nacimiento, que apoya el proceso de culturización de los
niños.

 Pero si el entorno, la familia, la escuela no logran cultivar esta actitud, esta predisposición, los
niños se contagian de los ruidos, la distracción, la dispersión de la sociedad… y terminan reflejando
ese universo. No escuchan, viven su mundo, se escuchan a sí mismos. Es necesario hacer un trabajo
fino de educación y devolverlos a lo que eran, recrear en ellos la capacidad… sabiendo que es un
aprendizaje grupal. Todos deben aprender a escuchar.

 Este es un camino difícil que requiere energía, trabajo constante y, a veces, sufrimiento. Pero
también ofrece asombro, alegría, entusiasmo y pasión. Es un camino que exige paciencia, tiempo,
ejercitación, intervenciones muy medidas y muy firmes.

 Aquí es donde la escuela juega un papel importante; debería ser primeramente "un contexto de
escucha múltiple", que involucra a los maestros y a los niños, individualmente y como un grupo, que
debería escuchar el uno al otro y a sí mismos. Este concepto de un contexto de escucha múltiple
derriba la relación tradicional de aprendizaje-enseñanza. El enfoque cambia el aprendizaje –el
autoaprendizaje de los niños y el logrado por un grupo de niños y adultos juntos-.

8.3. QUE SIGNIFICA ESCUCHAR

 El mundo humano es comunicación, pero para ello primero es necesario expresarse, pero el hecho
de expresarse no garantiza la comunicación, es necesario saber si el otro escucha y si está interesado
en lo que digo…y luego si responde, es decir, si también se expresa, saber si estamos preparados
para escucharlo. Esto nos revela que el hablar no es una instancia que pueda hacer su realización por
sí sola si lo que se pretende es un aprendizaje compartido, como grupo, por lo cual es indisociable de
la habilidad para escuchar.

 La escucha debe ser sensible a los patrones que nos conectan con otros. Nuestro entendimiento y
nuestro propio ser son una parte pequeña de un conocimiento más amplio e integrado que mantiene
la sociedad y el universo juntos.
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 La escucha debería estar abierta y ser sensible a la necesidad de escuchar y a ser escuchado, y la
necesidad de escuchar con todos nuestros sentidos, no sólo con los oídos.

 La escucha debería reconocer los múltiples lenguajes, símbolos y códigos que la gente usa para
comunicarse y expresarse.

 La escucha es también una auto-escucha, un silencio interior, una escucha de nosotros mismos, “la
escucha interna”. Si aprendemos y sabemos escucharnos podemos motivarnos para escuchar a otros.
Sólo si sabemos escucharnos, sabemos escuchar.

 La escucha es tiempo compartido con otros, Cuando realmente escuchamos, nos introducimos en el
tiempo del diálogo y de la reflexión interior, un tiempo interior que se compone del presente pero
también del pasado y del tiempo futuro y es, por lo tanto, un tiempo cronológico exterior.

 El diálogo es una alternancia de tiempos: tiempo para hablar, tiempo para hacer silencio, tiempo
para escuchar, tiempo para interpretar y tiempo para respondes. Es un tiempo repleto de silencios y
de palabras bien elegidas, seleccionadas.

 La escucha se genera por la curiosidad, el deseo, la duda y la incertidumbre. Esto no significa
inseguridad sino la tranquilidad de que cada verdad existe, sólo si estamos enterados de sus límites y
su posible falsificación.

 La escucha se alimenta de preguntas, no respuestas. Y las preguntas generan nuevas inquietudes y
preguntas que nos quitan la tranquilidad, pero nos ayudan a crecer.

 La escucha es emoción, corazón, sentimientos. Las palabras y los silencios conmueven. Es generada
por emociones, es influenciada por las emociones de otros y estimula las emociones.

 La escucha debería dar la bienvenida y estar abierta a las diferencias, reconociendo el valor del
punto de vista de los demás y de su interpretación. Somos distintos, pensamos distintos, opinamos
distintos. Y es bueno saberlo y compartirlo.

 La escucha es un verbo activo, un verbo que implica esfuerzo y no actitud pasiva: implica dar una
interpretación, dar significado al mensaje y valor a aquéllos quienes están siendo escuchado por
otros.

 La escucha no es fácil, no es simple. Requiere una conciencia profunda y una suspensión de
nuestros juicios y prejuicios. Requiere una gran apertura al cambio. Demanda que valoremos lo
desconocido, y venzamos los sentimientos de vacío y la precariedad que experimentamos cuando
nuestras certezas son cuestionadas.

 La escucha no es sencilla porque debemos abandonar nuestro cómodo mundo interior y personal y
aventurarnos a caminar por el mundo de los otros: allí hay otros pensamientos, otras ideas, otros
sentimientos, otras formas de ver el mundo.

 La escucha elimina el anonimato del individuo. Nos otorga la voz, la palabra, la participación. Nos
da legitimidad y visibilidad. Enriquece tanto a los que escuchan como a los que producen el mensaje.

 La escucha es la base de cualquier relación de aprendizaje. A través de la acción y la reflexión, el
aprendizaje toma forma en la mente del sujeto y, a través de la representación y el intercambio, se
convierte en conocimiento y habilidad.
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 La escucha toma lugar dentro de un “contexto de escucha”, donde uno aprende a escuchar y a
narrar, donde cada individuo se siente libre de representar y ofrecer la interpretación de sus teorías
a través de la acción, la emoción, la expresión y la representación, usando símbolos e imágenes. La
comprensión y la conciencia se generan a través del compartir y del diálogo.

Oír es una acción pasiva que se ubica dentro del territorio de la sensación, mientras que
escuchar es un proceso activo que se ubica dentro del territorio de la percepción. Los dos son
totalmente diferentes. Oír es esencialmente pasivo; el escuchar requiere adaptación voluntaria.
Cuando el oír da paso a escuchar, la conciencia de uno se aumenta, la voluntad se activa, y
todos los aspectos de nuestro ser se involucran al mismo tiempo. La concentración y la
memoria, nuestra inmensa memoria, son testimonios de nuestra habilidad de escuchar. El oído
no tiene únicamente que ver con la audición, es un enlace entre el mundo interno y externo del
sujeto, por tanto cumple una función importante en nuestras vidas y cuando la escucha es
deficiente, se interrumpe la comunicación, podemos entender de esta manera que existan
muchas dificultades de entendimiento si no se procura una escucha atenta.

 Se necesita tiempo para explicar qué pensamos y tiempo para que, quien dialoga con nosotros,
explique lo que él piensa y, precisamente, ese tiempo lo proporciona el silencio, un espacio de
tiempo necesario para lograr la escucha y la comunicación. Comúnmente, la dinámica que adquiere
el proceso educativo dentro del aula, como lo es la inmediatez de la expresión oral como un criterio
para dar la palabra al que habla, propicia que este tiempo, o silencio reflexivo-elaborativo favorable a
la escucha, no se dé, lo que pone de manifiesto la complejidad que implica el hablar y el escuchar en
el desarrollo del aprendizaje y la dificultada que existe por parte de algunos estudiantes, por un lado,
para hablar, y por el otro, para escuchar.





1. ESCUCHA IGNORADA.
Se trata de un tipo de escucha en la que se muestra que aquello
que alguien manifiesta o está explicando es ignorado por el
interlocutor. Deja claro al alumno que no quiere escucharlo y
por ello lo ignora.

2. ESCUCHA FINGIDA
Se trata de un tipo de escucha que se da demasiadas veces. Es
un tipo de escucha en la que las respuestas que se da a los
alumnos son vagas, imprecisas. Durante este tipo de escucha es
frecuente que, mientras el alumno le habla, el docente esté
llevando a cabo otra actividad paralela: ordenar sus cosas,
firmar el registro de faltas de asistencia, borrar o escribir en el
pizarrón. Normalmente tampoco suele mirar a los ojos del
alumno y tampoco el lenguaje no verbal tiene ninguna
predisposición para la comprensión de aquello que el alumno
está transmitiendo. Sin duda, es un tipo de escucha que
también se debe evitar si quieres establecer una relación
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empática con los alumnos.

3. ESCUCHA SELECTIVA
La escucha selectiva es la que termina prestando oído a algunas
preguntas o comentarios, y/o algunos alumnos, y se da con
cierta frecuencia cuando algún estudiante se dirige para
comentar algo a un docente. En este tipo de escucha hay un
nivel de atención y de predisposición algo más alto que en la
escucha fingida, pero tampoco fomenta para nada la empatía
con tus alumnos. Este tipo de escucha se da muy a menudo con
niños de temprana edad y que demandan mucha atención por
parte del docente, o bien con grupos que exigen demasiado del
docente.

4. ESCUCHA ATENTA.
La escucha atenta, sin duda, es una buena forma de empatizar
con los alumnos. En este tipo de escucha es común que el
docente interrumpa todo aquello que esté haciendo para
centrarte en tu alumno. En este nivel de escucha fija claramente
la atención sobre el mensaje que le está dando el alumno. Se
trata de un tipo de escucha francamente bueno para establecer
y fomentar la empatía, pero aún hay otro nivel más elevado.

5. ESCUCHA EMPÁTICA.
Es el nivel más alto de escucha al que puedes llegar a la hora de
escuchar a los alumnos. El nivel de escucha empática quiere ir
más allá de lo que se entiende por escucha activa, que
básicamente reproduce o imita a la persona que habla, es decir,
se esfuerza por ponerse en su piel, en el lugar del otro, pero en
muchas ocasiones comete el error de querer contestar con la su
experiencia y pensamiento, es decir, una vez el alumno ha
explicado lo que le pasa es cuando el docente le cuenta lo que le
ha pasado a él en una situación similar, o lo que supone que
sabe. Y esto es un enorme error. ¿Por qué? Porque la respuesta
que damos es la respuesta no de su problema, sino de un
problema análogo, parecido. Eso no es ponerse en la piel del
otro. La gran diferencia entre la escucha atenta y la escucha
empática es que la escucha empática no tiene la intención de
escuchar experiencias ajenas. La escucha empática sólo busca
comprender, no responder. Y este detalle es fundamental. La
diferencia entre comprender y responder marca una diferencia
que creo fundamental. La escucha empática defiende por
encima de todo tener muy en cuenta el marco de referencia de
tus alumnos, es decir, no busca compararlo con algún episodio
de tu vida, sino que se esfuerza sólo por entender la visión del
alumno, lo que siente el alumno. Y eso es lo que lleva a
diferenciar entre la simpatía y la empatía.

COVEY STEPHEN R (1990), LOS SIETE HÁBITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA.
PAIDÓS. BUENOS AIRES





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09. EDUCAR: CULTURA DEL CUIDADO

 El cuidado como valor ético es una actitud y un modo de ser. Sin el Cuidado el humano deja de ser
humano o ni llega a serlo. Si no recibe diferentes tipos de cuidado del nacimiento hasta la muerte, el
ser humano no se estructura. Asumir el cuidado como un modo de ser, implica constatar que debe
estar presente en las micro y en las macro acciones, desde actitudes cotidianas hasta las mas
transcendentes. Implica descubrir cómo cuidar del otro y de si mismo, además de dejarse ser
cuidado. Según Leonardo BOFF, el cuidado permite la revolución de la ternura y hace surgir un
humano complexo, sensible, solidario, cordial y conectado con todo y con todos en el universo.

 Tzvetán Todorov en su libro sobre situaciones límite, localiza virtudes distintas de las heroicas. Las
llama cotidianas, despojadas de grandeza. Si es el cuidado la virtud cotidiana que nos interesa es
porque requiere del otro, de un asirse a otro ser vivo. El destinatario del cuidado, a diferencia del
héroe, no es una abstracción sino un individuo concreto, un ser vivo. El que cuida cotidianamente no
recibe aplausos, no tiene monumentos, no es un ciudadano ilustre o digno. El cuidado es una
práctica sin espectacularidad.


 Todorov define la responsabilidad: la responsabilidad es una forma particular del cuidado. Las
formas del cuidado que le interesan surgen de su estudio sobre el funcionamiento de los campos de
concentración, a los que llama (conviene prestar atención) laboratorios de la transformación de la
materia humana. En un estado de excepcionalidad, aparentemente permanente, se pierde de vista el
valor del cuidado silencioso, cotidiano, no pomposo. Es cierto que en un extremo, cuidar puede ser
morir con (y no por) el otro o darle muerte. Procurar al que va a morir un último pero minúsculo
deseo. Pero lo común es el cuidado discreto. Compartir alimento, vestido, fatiga. Alterar una planilla,
corresponder una mirada. Cuidar tampoco es sinónimo de caridad o sacrificio.

 La diferencia entre cuidado y sacrificio es, para los educadores, importante. El que se sacrifica, se
priva de y, como en la caridad, excluye la reciprocidad. Por el contrario, el que cuida se consagra al
otro y goza de ello: uno se encuentra al final de la acción más rico, no más pobre. En este sentido,
cuidar es lo contrario de la actividad de apóstol (que empobrece para que los otros sean ricos).
Norbert Elías, en una larga entrevista sobre las relaciones entre el poder y el conocimiento, define a
este último como una forma particular del cuidado. Conocer es poseer medios de orientación de los
que se carece al nacer, y enseñar es dotar a los recién llegados, de guías e instrumentos orientadores
sin los cuales vivir entre semejantes se vuelve una tarea ardua.

 El diseño de sí contemporáneo, el self made man de los tiempos que corren, que sólo reconoce
como autoridad y agente de sus acciones a un incauto sí mismo, es el héroe de una épica neo
narcisista, campeón mundial del goce y el aguante solitarios. No debería sorprendernos que en un
mundo regulado por lo que ha sido llamado la individualización de la acción, la idea de cuidado haya
sido puesta en discusión. Pero permítanme preguntar: ¿hacia dónde va un mundo de gente que (al
parecer) se cuida sola? ¿Hacia dónde van los educadores desconectados del valor del auxilio y la
asistencia?

 Enseñanza y asistencia no sólo no se enfrentan, sino que se requieren mutuamente. Se olvida
fácilmente que asistir es responder, estar en algún lugar. El que asiste, está presente. No es aislando
la enseñanza de la asistencia como habremos de abrir un camino. Claro que otra chance es pensar en
la posibilidad de un mundo sin cuidadores, atiborrado de descuidados, colmado de ausentes. Un
mundo en el que no se termina de ver la utilidad de escuelas y maestros.

 Instalar la cultura del cuidado es la única manera de sobrevivir en un mundo demasiado
ancho, demasiado ajeno, inhóspito, sumergido en múltiples formas de orfandad. Cuidar al
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otro, hacerse cargo del otro, protegerlo para sentirse uno mismo cuidado, protegido,
respaldado. El cuidado suele tener un saludable efecto bumerang... Uno va hacia a los demás
y los demás regresan hacia uno. El cuidado valora al otro, recupera su iniciativa, respeta su
pensamiento, se hace cargo de sus limitaciones, construye a partir de sus defectos,
promueve el crecimiento de todos. Sin envidias, sin bajezas, sin traiciones, sin mezquinos
intereses.

 Los otros son nuestra tarea: ese es el imperativo ético de nuestro tiempo. La ética de hoy
es la ética del cuidado: de los otros, de la comunidad, del medio ambiente, del mundo todo.
Es global pero comienza por el prójimo, por el que nos sale al encuentro o con el que con-
vivimos o trabajamos. Se propone grandes cosas pero brota y germina en los pequeños
gestos, en las cosas insignificantes, en las palabras esenciales.

 En la otra orilla está la cultura del des-cuido, de lo que se deja de lado, se ignora, se saca
del medio por molesto, se aniquila. El des-cuidar dejarlo abandonado a tu propio destino,
sumergirlo en un mar de sospechas. La casa des-cuidada es la casa abandonada. Una persona
des-cuidada es una persona que no se arregla a sí misma (ni por dentro, ni por fuera). Un
instituto descuidado es una institución educativa que se transforma en ajena, extraña,
amenazante. Los otros no existen, me inoportunan, me molestan, son funcionales a mis
proyectos, reemplazables, transitorios, de ocasión. Pero lo cierto es que sin los otros no hay
mundo, no hay destino, no hay futuro.

 La responsabilidad, la sencilla heroicidad de nuestro tiempo es el cuidado de los otros. El
que cuida cotidianamente no recibe aplausos, no tiene monumentos, no es un ciudadano
ilustre o digno. El cuidado es una práctica sin espectacularidad. Pero, curiosamente, hay una
diferencia entre cuidado y sacrificio es importante. El que se sacrifica, se priva de algo y
excluye la reciprocidad. Por el contrario, el que cuida se consagra al otro y goza de ello: uno
se encuentra al final de la acción más rico, no más pobre.

CUÍDAME
PEDRO GUERRA - JORGE DREXLER

Cuida de mis labios,
Cuida de mi risa.
Llévame en tus brazos,
Llévame sin prisa.

No maltrates nunca mi fragilidad,
Pisaré la tierra que tú pisas.

Cuida de mis manos,
Cuida de mis dedos.
Dame la caricia,
Que descansa en ellos.

No maltrates nunca mi fragilidad,
Yo seré la imagen de tu espejo.

Cuida de mis sueños,
Cuida de mi vida.
Cuida a quién te quiere,
Cuida a quién te cuida.
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No maltrates nunca mi fragilidad,
Yo seré el abrazo que te alivia.

Cuida de mis ojos,
Cuida de mi cara.
Abre los caminos,
Dame las palabras.

No maltrates nunca mi fragilidad,
Soy la fortaleza de mañana.


00. Leer atentamente cada uno de los textos propuestos.
01. Preparar un resumen del contenido de cada uno de los 7(siete) textos.
02. Trabajando con todo el material: ¿qué significa enseñar?
03. Trabajando con todo el material: ¿qué significa aprender?
04. Relacionar los textos con la experiencia personal en el ámbito de la educación. Conclusiones.
05. ¿Por qué la educación – en todas las disciplinas y materias – implica enseñar a pensar?
06. Redactar una conclusión final sobre todos los textos que articulan FILOSOFIA Y EDUCACION.


10. BERTOLD BRECHT: ALABANZA A LA DUDA

¡Loada sea la duda! Os aconsejo que saludéis
Serenamente y con respeto
a aquel que pesa vuestra palabra como una moneda falsa.
Quisiera que fueseis avisados y no dierais
vuestra palabra demasiado confiadamente.

Leed la historia. Ved
a ejércitos invencibles en fuga enloquecida.
Por todas partes
se derrumban fortalezas indestructibles,
y de aquella Armada innumerable al zarpar
podían contarse
las naves que volvieron.

Así fue como un hombre ascendió un día a la cima inaccesible
y un barco logró llegar
al confín del mar infinito.
¡Oh hermoso gesto de sacudir la cabeza
ante la indiscutible verdad!
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¡Oh valeroso médico que cura
al enfermo ya desahuciado!
Pero la más hermosa de todas las dudas
es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza
y dejan de creer
en la fuerza de sus opresores.

¡Cuánto esfuerzo hasta alcanzar el principio!
¡Cuántas víctimas costó!
¡Qué difícil fue ver
que aquello era así y no de otra forma!
Suspirando de alivio, un hombre lo escribió un día en el libro del saber.
Quizá siga escrito en él mucho tiempo y generación tras generación
de él se alimenten juzgándolo eterna verdad.
Quizá los sabios desprecien a quien no lo conozca.

Pero puede ocurrir que surja una sospecha,
que nuevas experiencias hagan conmoverse al principio.
Que la duda se despierte.
Y que, otro día, un hombre, gravemente,
tache el principio del libro del saber.
Instruido
por pacientes maestros, el pobre oye
que es este el mejor de los mundos, y que la gotera
del techo de su cuarto fue prevista por Dios en persona.
Verdaderamente, le es difícil
dudar de este mundo.

Bañado en sudor, se curva el hombre
construyendo la casa en que no ha de vivir.
Pero también suda a mares el hombre que construye su propia casa.
Son los irreflexivos los que nunca dudan.
Su digestión es espléndida, su juicio infalible.
No creen en los hechos, sólo creen en sí mismos.
Si llega el caso, son los hechos los que tienen que creer en ellos.

Tienen ilimitada paciencia consigo mismos.
Los argumentos los escuchan con oídos de espía.
Frente a los irreflexivos, que nunca dudan,
están los reflexivos, que nunca actúan.
No dudan para llegar a la decisión, sino
para eludir la decisión. Las cabezas
sólo las utilizan para sacudirlas. Con aire grave
advierten contra el agua a los pasajeros de naves hundiéndose.

Bajo el hacha del asesino,
se preguntan si acaso el asesino no es un hombre también.
Tras observar, refunfuñando,
que el asunto no está del todo claro, se van a la cama
Su actividad consiste en vacilar.
Su frase favorita es:”No está listo para sentencia”.

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Por eso, si alabáis la duda,
no alabéis, naturalmente,
la duda que es desesperación.
¿De qué sirve poder dudar
a quien no puede decidirse?

Puede actuar equivocadamente
quien se contente con razones demasiado escasas,
pero quedará inactivo ante el peligro
quien necesite demasiadas.
Tú, que eres un dirigente, no olvides
que lo eres porque has dudado de los dirigentes.
Permite, por lo tanto a los dirigidos
dudar.

BRECHT BERTOLD (1968), POEMAS Y CANCIONES. ALIANZA EDITORIAL