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Revista Bioenergía

El documento analiza el impacto ambiental y social de la producción de bioenergía en Europa y Estados Unidos, destacando el uso intensivo de agroquímicos y la competencia por tierras agrícolas que afecta la producción de alimentos. Además, se menciona el desalojo de campesinos y la explotación laboral en la industria de agrocombustibles, así como los daños ecológicos y climáticos asociados. Se aboga por un enfoque más sostenible y justo en la producción de energía a partir de plantas, con un llamado a la reducción del consumo en países industrializados.
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El documento analiza el impacto ambiental y social de la producción de bioenergía en Europa y Estados Unidos, destacando el uso intensivo de agroquímicos y la competencia por tierras agrícolas que afecta la producción de alimentos. Además, se menciona el desalojo de campesinos y la explotación laboral en la industria de agrocombustibles, así como los daños ecológicos y climáticos asociados. Se aboga por un enfoque más sostenible y justo en la producción de energía a partir de plantas, con un llamado a la reducción del consumo en países industrializados.
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Revista Bioenergía

En Europa y Estados Unidos se considera que la obtención de energía a través de las plantas
beneficiará al medio ambiente y brindará una mayor seguridad energética. El uso del término
“bio” energía no es el más apropiado puesto que para el cultivo de las plantas usan una gran
cantidad de agroquímicos. Desde el 2007 Europa tiene la obligación de vender cierto porcentaje,
que aumentará cada año, con respecto al uso global de combustible para Otto y diesel por año.
Europa tendía que usar un 70% de sus tierras para el cultivo de las plantas energéticas, mas esto
conllevaría a una disminución de alimentos, que significa un desastre. Por otro lado, una gran
parte de la superficie agrícola no se usa para cultivo de plantas comestibles, al ampliar terrenos
para la producción de plantas energéticas habrá una competencia tanto por producción de
alimentos, forraje para animales y dichas plantas, así como la habrá en el aprovechamiento de
ciertas plantas que pueden ser usadas para ambos fines, esto llevará a encarecer los productos
como es el caso del aceite de palma en Indonesia. El aumento de tierras para la producción de
agrocombustibles a ocasionado el desalojamiento de los campesinos de sus tierras, lo cual nos
lleva a pensar que la producción de éstos agrandará problemas en países en vías de desarrollo.
Países latinoamericanos, asiáticos y africanos se preparan para la demanda de plantas energéticas,
buscando así mejorar el balance de sus divisas y el autoabastecimiento energético. Se observa un
gran desarrollo del mercado mundial de aceite de palma de Indonesia y Malasia. En 2007 EU y
Brasil decidieron cooperar en el desarrollo de ésta área y en la importación de etanol de caña de
azúcar. Mas es probable que dicha producción vaya a dar en manos de los grandes grupos
empresariales y estos sean quienes se beneficien, así como con la explotación de combustibles
fósiles, evitando un desarrollo integral.
El gobierno brasileño ahonda en pro de las regiones débiles, su propuesta, cultivar ricino
resistente a la sequedad y fríjoles para reducir competencia. El cultivo de Jatropha contribuye a el
mejoramiento de las tierras pues las protege contra la erosión sin desplazar la producción de
plantas alimenticias. Este arbusto se intenta cultivar en Sáhel, África.
Los pequeños productores no tienen suficiente capital para procesar las materias primas
obtenidas, lo cual los liga a las empresas grandes que les pagan a precios muy bajos. Los páramos
están siendo privatizados para el cultivo de jatropha, lo cual pone en desventaja a los pastores y
pobres, pues éstos se utilizan como pastizales y no tienen propietarios.
Algunas reservas naturales, como las de Uganda, están siendo usadas para el cultivo de
producción de agrocombustibles. Se puede afirmar que no existen casi tierras que sirvan para
cultivar plantas energéticas sin aprovechar.
Por otro lado, están siendo violados los derechos humanos. La tala de las selvas en Indonesia
desaloja a los residentes, en Colombia los paramilitares destierran a los fro-colombianos para
instalar plantaciones de palmas aceiteras.
En Brasil, para que una plantación cree 5-10 millones de empleos, debe desalojar a 35 millones de
personas. Y, lo que es peor, en muchos casos, los empleados están siendo tratados cual esclavos,
30000 personas trabajan en dichas condiciones.
La agroecología no es del todo una opción compatible con el medio ambiente. Estadísticamente, el
balance generado por el uso de agrocombustibles es mucho menos alentador de lo que se cree,
claro, esto depende de la planta y el procedimiento utilizado. En general, comparado con el uso de
petróleo los combustibles agrícolas solo ayudan a disminuir entre un 10% y 30% de las emisiones
de CO 2. Esto es debido a que para la producción y cultivo se usan combustibles fósiles, lo cual
lógicamente emite CO 2, y el uso de fertilizantes sintéticos, los cuales liberan gas de la risa, gas de
efecto invernadero verdaderamente eficaz.
Existe también el peligro de que se destruyan bosques, los cuales absorben el carbono de la
atmósfera y contribuyen a reducir la cantidad de CO2 del aire. Dicho esto, la tala y quema de
bosques contribuyen a las emisiones de CO 2 y al rebajamiento del nivel freático, lo que es
negativo para la fertilidad del suelo y el caudal de los ríos.
Los grupos empresariales productores de agrocombustibles buscan la máxima productividad, para
ello tienen cultivos agroindustriales que requieren poca mano de obra, posterior a esto, requiere
el uso de pesticidas, lo que contamina las aguas subterráneas y ríos. La exportación de
agrocombustibles equivale a la exportación indirecta de agua.
Algunos se niegan al cultivo de plantas modificadas genéticamente, puesto que aún no se han
investigado lo suficiente las posibles consecuencias tanto para los humanos, como para los
animales y el medio ambiente. Adicional a esto, el uso de dichas semillas limitaría la diversidad
genética de éstas. Mas si se está ampliando la aplicación de plantas energéticas genéticamente
manipuladas.
La producción de desmedida y descontrolada de agrocombustibles está causando al planta graves
daños ecológicos, climáticos y sociales, solo puede ser favorable si para implementarla no se talan
bosques y los cultivos de las plantas cumplen con criterios de sostenibilidad ecológicos y sociales.
Cada vez se concientizan más acerca de lo riesgoso de los agrocombustibles, mas aún hay Estados
que buscan un cultivo sostenible de plantas energéticas, a través del seguimiento de estándares
ecológicos y sociales, con lo que buscan reducir las consecuencias negativas del cultivo de dichas
plantas. Se ha hallado que los criterios de certificación no ofrecen ninguna garantía para el respeto
de los estándares mínimos. Es probable que un cultivo “certificado” no solucione ningún problema
con la producción de agroenergía.
Se desarrollan procesos para la fluidificación de toda la biomasa de la planta. Los combustibles
agrícolas de la “segunda generación” tienen la ventaja de que también pueden ser obtenidos de
los residuos vegetales, disminuyendo así la problemática terrenal y logrando aprovechar los
productos secundarios de la producción de alimentos. A pesar de esto, esta mayor productividad
se ve neutralizada con la pérdida de energía al convertir la planta en combustible líquido.
Con una baja del egoísmo manejado por las grandes potencias y una mejor y más justa
distribución de las ganancias de la producción de agrocombustible se equilibrará la balanza. En
otras palabras y con otra perspectiva, los ricos deben limitar su consumo para posibilitar a los
pobres una vida digna.
MISEREOR apoya sistemas basados en conocimientos locales, impulsa en Brasil, Indonesia, India,
Tanzania, múltiples proyectos, como el desarrollo de una prensa manual para la obtención de
aceite de jatropha, la reintroducción de semillas indígenas, la protección de la naturaleza que va
en contra de l a explotación abusiva de la naturaleza. Exige que los países industrializados
reduzcan su consumo de energía, abolir cuotas legales de adición para combustibles agrícolas, y
pide que los productos sean marcados con los recursos utilizados para su producción.

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