PUEBLO.
NACION Y ESTADO
Definición de términos, caracteres, alcances
Documento de información elaborado por la Mag. Alejandra Ferrari para exclusivo uso de cátedra
Casi todas las personas usamos cotidianamente el concepto de “Estado” y lo
usamos frecuentemente asociado, e incluso como sinónimo, del término
“Nación”. Sin embargo, es necesario definir con claridad ambos conceptos
y –a la vez- dejar aclarado que no son sinónimos.
Las personas vivimos en comunidad (con otros) y para lograr una
convivencia armónica es imprescindible establecer normas básicas que
regulen la vida de esa sociedad. Tales reglas tienen un objetivo fundamental,
que es cubrir las necesidades fundamentales del grupo y organizarlo. Así
surge la actividad política (cuyo centro es el ejercicio del poder) y el Estado
(como ente regulador de ese poder).
Definir y caracterizar al Estado, al tiempo que lo diferenciamos de la Nación,
es sumamente arduo y complejo. Filósofos, politólogos, historiadores y
sociólogos entre otros especialistas han intentado – en vano- lograr una
única definición que abarque integralmente una realidad tan compleja y
extensa como lo son el Estado o la Nación. Por un lado, las relaciones que
moldean tanto al Estado como a la Nación son múltiples, muy diversas y
cambiantes a lo largo del tiempo, por lo que es casi imposible pensar
siquiera en una definición breve de ambos conceptos. Por otro lado,
cualquier definición que se alcance, no será única, ya que detrás de esa
operación teórica siempre hay una forma particular de interpretar la
realidad de acuerdo con los intereses de la persona que está realizando el
análisis y construyendo la definición.
Si bien a lo largo del tiempo se han dado diferentes definiciones y
caracterizaciones acerca del Estado y la Nación (en función de diversas
posturas sociológicas, filosóficas y políticas) no es menester detenernos en
tales conceptualizaciones, sino más bien clarificar el uso de estos términos a
los fines prácticos del trabajo en el aula.
Pueblo y Nación
Para comprender mejor el significado del término “Nación”, es menester
detenernos previamente en el concepto de “Pueblo”. Si bien es usado para
aludir a un conjunto de personas viviendo en un lugar determinado, o un
conjunto reducido de casas, acá utilizaremos el vocablo “Pueblo” para
referirnos al conjunto de ciudadanos (entendiendo como tales, a quienes
ejercen sus derechos políticos, pueden votar y ser electos para cargos
públicos).
En este punto, es necesario recordar la diferenciación existente entre
habitantes (quienes simplemente viven, habitan un lugar) y ciudadanos
(quienes pueden habitar o no, pero ejercen derechos políticos suficientes
para regir, gobernar ese lugar en el que viven). Sólo quienes ejercen
derechos políticos reciben el nombre de ciudadanos.
La población asentada en un lugar determinado puede ser homogénea o
heterogénea. Es homogénea cuando se compone de individuos de la misma
etnia, religión, idioma, cultura, etc. Es heterogénea, en cambio, cuando en
el conjunto aparecen grupos diversos entre sí en uno o varios de esos
1
elementos. Este último caso es el más común, raramente un país posee
población de una única etnia, cultura o religión.
En cualquiera de los dos casos previamente citados, puede existir un espíritu
solidario que hace que los individuos se reconozcan como integrantes y
partes de un todo. Desean vivir en común, comparten historia, idiosincrasias,
vivencias, sentimientos… que los identifican como un conjunto diferente a
otros. La existencia de ese espíritu solidario, nos lleva a la idea de Nación.
La Nación puede definirse como el conjunto de personas que están unidas
por lazos de solidaridad identitarios, que se sienten parte de un todo común
que los diferencia y a la vez los identifica. Algunos de los elementos que nos
permiten identificar a la Nación son objetivos (etnia, religión, idioma,
costumbres, historia, etc.) y otros son subjetivos (sentimientos, la voluntad
de vivir en común y la identificación de cada individuo como parte del
conjunto nacional, la idea de patria, etc.)
El concepto de nación proviene del latín “nascere” que quiere decir “nacer”,
aludiendo al lugar del nacimiento. Es un concepto sociológico y está
relacionado íntimamente al concepto de “patria”. El sentimiento nacional no
puede imponerse como el de Estado, ya que ocurre en la esfera íntima del
individuo.
La constitución de una Nación lleva mucho tiempo, años e incluso siglos; aún
cuando existan profundas diferencias étnicas o culturales (ej. Brasil,
México, Perú o Bolivia por citar algunos ejemplos)
La Nación no necesita de territorio para existir, ya que es un sentimiento. Así
la nación judía, no tuvo un Estado propio hasta la constitución del Estado de
Israel; el pueblo judío se mantuvo unido, por sus creencias y tradiciones,
habitando en Estados diferentes. Otro ejemplo es el pueblo gitano, que
unidos por sus costumbres, constituye una Nación sin territorio propio.
Un elemento integrador del sentimiento nacional en países de gran
inmigración (como la Argentina) es la escuela, donde los hijos de los
extranjeros comienzan a forjar un sentimiento nacional, adoptando como
propia a la nueva patria, identificándose con su historia, sus símbolos, su
lengua y sus características culturales.
El sentimiento nacional es positivo, cuando se utiliza para lograr cohesión y
unidad dentro del Estado; pero un exagerado sentimiento de pertenencia, o
sea un nacionalismo extremo, puede ser perjudicial, si resalta tanto la propia
cultura, que la considera superior a las demás. Un triste ejemplo lo tenemos
con el régimen nazi, que sembró un sentimiento nacional exagerado dentro
del pueblo alemán, que lo llevó a instalar un sentimiento de discriminación
hacia otros pueblos que no consideraba integrantes de su patria por razones
raciales y religiosas
Estado
Si bien se afirma que la palabra Estado (Stato, del latín status) fue utilizada
por primera vez por el pensador italiano Nicolás Maquiavelo, en su obra “El
Príncipe” para aludir a la organización política suprema de un país, es
posible hallar ese concepto en algunas obras anteriores a Maquiavelo,
aunque no tan difundidas como su obra.
2
El uso de este término fue cada vez más común desde el siglo XVI y su
significación fue cada vez más compleja y abarcativa.
Tradicionalmente se define al Estado como: la Nación jurídica y
políticamente organizada, que posee tres elementos fundamentales:
población, territorio y una organización jurídica del poder político.
Al hablar de población se hace referencia a la existencia de una o varias
naciones que coexisten en ese Estado. Al hablar de territorio se alude al
suelo considerado propio por ese Estado, con fronteras delimitadas y
ejercicio de la soberanía sobre el mismo. La organización jurídica alude a la
existencia de un corpus de leyes comunes (basadas en la Constitución),
autoridades reconocidas por todos, ejercicio de la soberanía política,
económica y cultural.
Otra definición de Estado sostiene que es el conjunto de instituciones que
ejercen el gobierno y aplican las leyes sobre la población residente en un
territorio delimitado, provistos de soberanía, interna y externa.
De la definición podemos extraer sus elementos: población, territorio
delimitado, órganos de gobierno, leyes, y soberanía. Este último elemento
posee dos dimensiones: Una interna, que es el poder de aplicar las leyes, y
las decisiones políticas en su territorio, sin injerencias de otros estados, y
otra externa, que es la de convocar a sus ciudadanos en caso de ataque
exterior, en defensa de su territorio.
También puede definirse al Estado como una institución de dominación
política en una sociedad que está territorialmente delimitada.
Institución porque su organización perdura a lo largo del tiempo, posee
medios legítimos y reconocidos por todos para ejercer la autoridad y la
administración (leyes basadas en una Constitución común; el sistema de
justicia; la administración pública; las Fuerzas Armadas y de seguridad; la
división de poderes, etc.), aunque pueden adquirir formas diversas o nuevas,
tienden a ser continuos en sus características y funciones principales.
La dominación puede ser entendida como la capacidad de imponer su
voluntad sobre los individuos, incluso contra los deseos de ellos mismos. No
existe un orden dentro de la sociedad con el que todas las personas estén de
acuerdo ni que favorezca a todos por igual. La manera en que las sociedades
se organizan es resultado de las voluntades que unos imponen sobre otros e
implica siempre alguna forma de dominación.
Así por ejemplo, para Marx el Estado solo contribuía a legalizar como
aparato jurídico, político e ideológico, la conquista de derechos de la
burguesía, como clase dominante.
Los Estados ejercen un tipo específico de dominación: la dominación política,
puesto que controla los medios de coacción física dentro de un territorio
delimitado. Para ejercer sus funciones de orden y mando dentro de la
sociedad, para defender el territorio y hacer cumplir las leyes, el Estado
puede recurrir al uso de la fuerza física como último recurso para respaldar
su autoridad (policía, fuerzas armadas, juez, etc.) El Estado tiene el
monopolio de la coacción física dentro de su territorio.
Esta última idea fue esbozada por el sociólogo Max Weber, quien la
establece casi como el carácter distintivo del Estado frente a otras
entidades. El Estado –sostiene- es la institución que monopoliza el uso de la
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fuerza legítima, aludiendo a una importante función del mismo que es la
abolición de la venganza o justicia privada (que fue ejercida por mano propia
en los primeros tiempos, incluso cuando ya existía el Estado).
Pero los Estados también deben ser considerados como escenario de una
relación socio-histórica entre los sujetos que lo habitan. Es decir, el Estado
no es un sujeto real (una persona física, con voluntad y vida propias), sino un
conjunto de relaciones entre sujetos que se desenvuelven en una
determinada sociedad y a partir de sus relaciones conforman al Estado. Así
como el Estado controla y ordena las acciones de las personas, también las
acciones de las personas dan vida y forma al Estado. Por eso se habla del
Estado como una “relación social” que se produce en un tiempo y un espacio
determinado. El Estado tiene una existencia histórica: surge, se desarrolla y
cambia a través del tiempo.
Para Oscar Oszlak, el Estado podría definirse como “Un ente político-jurídico,
que oficia como árbitro entre los intereses de los individuos o ciudadanos
que componen la sociedad, asegurando el ejercicio de sus derechos,
obligaciones y garantías que figuran en la Constitución Nacional” 1
Desarrollando el concepto, éste autor considera que el Estado es la instancia
máxima de poder político que garantiza el predominio de una clase
dominante. Por lo tanto, el Estado no siempre garantiza la protección de los
intereses de todos. La formación de ese control (que se materializa en la
burocracia gubernamental y sus instituciones) no viene de la noche a la
mañana, sino que se desarrolla durante un proceso histórico. Para sustentar
su hipótesis, el autor analiza el proceso de formación del Estado argentino
desde la independencia hasta la gestión de Mitre, donde aparecen las
condiciones visibles para darnos cuenta de la presencia de una instancia de
dominación estatal.
El Estado es, de este modo relación social y aparato institucional, que para
ser considerado tal, debe evidenciar lo que Oszlak llama “atributos de
estatidad” (Oszlak, 1997,p.16).
1) es capaz de aplicar su poder externamente, siendo reconocido como
unidad soberana
2) tiene la capacidad de institucionalizar su autoridad, con una estructura de
poder que garantice su monopolio
3) diferencia su control gracias a la creación de instituciones públicas, que se
encuentran bien diferenciadas y estas poseen reconocida legitimidad,
extraen recursos de la sociedad civil, además cuenta con funcionarios
profesionales, y con cierta medida de control, centralizada sobre sus muchas
actividades
4) es capaz de internalizar en su población una identidad colectiva 2
La primera cualidad se vincula con el reconocimiento de una unidad
soberana dentro de un sistema de relaciones interestatales, cuya integridad
es garantizada por otras unidades similares ya existentes. Es decir, es
1
Ozslak, Oscar; “Reflexiones sobre la formación del Estado y la construcción de la sociedad argentina”,
en Desarrollo Económico, Revista de Ciencias Sociales, Nº 84, Vol. 21, IDES, Bs. As., Ene – Mar, 1982,
Pág. 535.
2
Oszlak, Oscar. La formación del Estado Argentino. Buenos Aires, Planeta, 1997. Pág 31 y sigs.
4
reconocido por otros Estados, frente a los cuales puede aplicar una política
propia, puede establecer normas diferentes, establecer límites, etc.
La segunda implica la imposición de una estructura de relaciones de poder
capaz de ejercer un monopolio sobre los medio organizados de coerción; sólo
el Estado puede crear una serie de instituciones y entidades que le permitan
imponer su fuerza (Fuerzas Armadas, policía, servicio militar).
La tercera es la emergencia de un conjunto funcionalmente diferenciado de
instituciones públicas relativamente autónomas respecto de la sociedad civil
(ministerios, jueces, etc.), con reconocida capacidad para extraer,
establemente, recursos de su contexto (impuestos, política económica,
manejo de recursos), con cierto grado de profesionalización de sus
funcionarios (agencias estatales, burocracias) y cierta medida de control
centralizado sobre sus múltiples actividades.
La cuarta cualidad consiste en la capacidad de emitir desde el Estado los
símbolos que refuercen los sentimientos de pertenencia (himno, bandera) y
solidaridad social que señalaba como componentes ideales de la
nacionalidad y aseguren, por lo tanto, el control ideológico de la dominación
(por ejemplo, a través de políticas educativas determinadas, fomentando el
nacionalismo, promoviendo la cultura nacional, etc.).
Estado y Nación
Casi todos los Estados son instituciones políticas que ejercen sus funciones
sobre un territorio habitado por personas que comparten una identidad
nacional. Esto explica porque muchas veces el concepto de Estado está
unido al concepto de nación o se utilizan indistintamente, aunque NO sean la
misma cosa.
Como se afirmó anteriormente, la Nación alude a una comunidad de
personas que comparten una misma lengua, pautas culturales, historia,
expectativas de futuro… en una palabra, el sentimiento de pertenencia a un
territorio determinado. Este sentimiento es muy importante para el Estado,
puesto que lo aglutina, integra a su población, los homogeneiza. Pertenecer
a una Nación ofrece una identidad colectiva, que está por encima de las
individualidades y las divisiones sociales. Por eso la “identidad nacional” es
un factor de cohesión para cualquier Estado. Crea un imaginario común,
lealtades y emotividades que tienden a establecer un interés común.
Así el Estado se posiciona como intérprete de los intereses nacionales y
actúa llevándolos adelante mediante sus políticas (económica, cultural, etc.).
De todas maneras, es un concepto fácilmente manipulable: la historia es
testigo de muchas guerras y abusos cometidos en nombre del “interés del
Estado” o el “Bien de la Nación”.
Si bien en general los Estados coinciden con las Naciones, a veces esto no
ocurre así. Es más, generalmente se da el caso de un Estado que incluye a
miembros de varias Naciones (por ejemplo, el Estado argentino incluye a
miembros de la Nación argentina, pero también representantes de otras
Naciones, tales como chilenos, alemanes, franceses, italianos, chinos, etc.
Para algunos autores, los pueblos aborígenes representan una Nación dentro
del Estado argentino y preexistente al mismo).
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Como la Nación es un sentimiento, no necesita un lugar físico donde
desarrollarse sino que aflora en la esfera íntima de las personas. El Estado
en cambio, si está íntimamente vinculado al poder político que se ejerce
sobre un territorio determinado. Por lo tanto, todas las personas están
subordinadas al Estado en el que habitan (no a la Nación a la que
pertenecen). No hay persona que pueda vivir sin Estado, o fuera de él, ya
que debe cumplir las normas impuestas por las autoridades del territorio en
el que se encuentra. Pero puede suceder que las personas que integran un
Estado, no se sientan identificadas culturalmente con él y - por lo tanto - no
pertenezcan a la Nación predominante en ese Estado. Esto no les da derecho
a no cumplir con las normas del Estado; pero un Estado formado por
personas que no se sientan unidas por el concepto de “patria” y vínculos de
solidaridad, difícilmente progresará, ya que sus habitantes no se esforzarán
en ello, y en caso de ataque exterior tampoco se preocuparán por su
defensa, aún cuando las leyes se lo exijan.
Otro grave problema es que los miembros de un Estado que tienen otra
nacionalidad, seguramente lucharán por independizarse de ese Estado del
que no se sienten parte. La historia de la humanidad, muestra muchos de
estos casos. Así, Estados Unidos se independizó de Inglaterra, luego de ser
parte de ese Estado; los países latinoamericanos hicieron lo mismo con
respecto a España y Portugal; entre otros. Algunos ejemplos actuales de
naciones que intentan separarse del Estado que conforman son la nación
kurda, la nación vasca, la nación kosovar, entre otras.
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SITIOS WEB CONSULTADOS
Concepto de estado | La guía de Derecho
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