Hora Santa de Pascua
Celebrante: En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos. Amén.
Celebrante: El Señor esté con ustedes.
Todos: Y con tu espíritu.
Celebrante: Pidamos a Jesús que venció a la muerte con su
resurrección, que Cristo renueve nuestro espíritu para poder cumplir
nuestra misión en la Iglesia y podamos llegar al reino que nos ha
prometido.
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
Se expone reverentemente el Santísimo Sacramento
CANTO:
Celebrante: Alabado sea Jesucristo.
Todos: Nuestro Rey, por siempre alabado.
ORACIÓN
Celebrante: Mira, Oh Señor, te rogamos, sobre esta tu grey por la
cual nuestro Señor Jesucristo Resucitó, después de ser entregado en
manos de sus verdugos y padecer el tormento de la Cruz, haz que
podamos comprender y hacer vida este misterio de salvación. Por
Cristo nuestro Señor.
Todos: Amén.
Del Santo Evangelio según san Juan (10, 27-30).
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Mis ovejas escuchan mi voz;
yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no
perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi
Padre, y él es superior a todos nadie puede arrebatarlas de la mano
del Padre. El Padre y yo somos uno”. Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti Señor Jesús.
REFLEXIÓN. Meditación personal
SILENCIO
Todos de rodillas escuchemos
Lector 1: Soberano Jesús Sacramentado:¡Que dicha la nuestra de
estar en tu presencia postrados a tus pies! ¡ Que bondad la tuya,
admitirnos como custodios de tu presencia sacramental en las
silenciosas horas de la noche! ¡Que dignación tan grande, permitir
que unamos nuestras plegarias a las del infinito mérito que brotan de
tus labios, siempre abiertos para rogar pro vosotros!
Lector 2: No una hora, todas la de nuestras vidas quisiéramos velar
contigo, si nuestra flaqueza no lo impidiese. Ya que tanta dicha no es
posible, al menos en esta noche y en esta hora, verdaderamente
Eucarísticas, deja, Señor que nuestro agradecimiento se desborde y
suba como grato perfume hasta ese Cáliz donde el amor te tiene
como sepultado.
Lector 3: Gracias, Señor, por el don de la fe. ¿Cuántos habrá que no
tienen la dicha de conocerte y que si la tuvieran te amarían mucho
más y corresponderían mucho mejor a tus beneficios de lo que te
amamos y correspondemos nosotros? Nosotros, aunque tibios y
perezosos cristianos, podemos exclamar: ¡Creo, en Jesús
Sacramentado! ¡Bendita sea esa fe! Pero ¡Cuánto me humilla el
hallarme sin méritos para disfrutar un don tan inefable!
Lector 1: Y enajenados, Jesús bondadosísimo, al contemplar las
finezas de tu amor, y luego en todos los altares y sagrarios del orbe, y
viendo cómo nos llamas a congregarnos a formar comunidad para
honrarnos como adoradores de tu Divina, Soberana y Real Persona ;
después de gustar las delicias, suavidad y dulzura de tu servicio y
acordarnos de cuán duramente nos trata el mundo y considerar cuán
necio es el apartarse de Ti, no nos cansaremos de repetir que “Tu
sólo eres nuestro Señor”.
Lector 2: ¿Qué te daremos, Señor, en respuesta de habernos dado tu
misericordia a en tu Pasión, que venciste a la muerte con tu
Resurrección. Te quedaste presente en la Eucaristía ¿Con qué te
pagaremos las aguas cristalinas y saludables de la verdad católica
con las que apagas nuestra sed?
Lector 3: Invocando tu Santo nombre, tomaremos el cáliz de la
salvación, que es hacer en la tierra tu santísima voluntad; aunque nos
cueste tribulación, contradicción, persecuciones, pobreza y a la
misma vida. El ara de la cruz y el ara del altar son la montaña del
sacrificio, donde por tus sacratísimas manos ofreceremos al Padre
celestial, a Ti mismo, víctima agradable y acción de gracias infinita.
Lector 1: Y esto lo haremos en medio del mundo, sin temor al
respeto humano ni al que dirán los hombres; porque nuestros votos
de agradecimiento hacía Ti Señor, son sagrados; y los hemos de
cumplir luchando por tu soberanía social, por tus derechos sobre los
pueblos, sobre los reyes y sobre toda criatura. No alienta tu palabra
que nos asegura una muerte preciosa, lo mismo venciendo que
siendo vencidos.
Lector 2: Y confiados en la victoria y en la conquista del Reino Eterno
del cielo, porque tienes que sostenernos, alentarnos y conformarnos
en la pelea, por lo mismo que nos confesamos impotentes y
humildísimos siervos. Sí; siervos tuyos e hijos obedientes de nuestra
Santa Madre la Iglesia. Sí; siervos tuyos e hijos predilectos de la mujer
más grande que salió de las manos de Dios, y que, sin embargo, se
llamó su esclava: de la Santísima Virgen María.
Lector 3: Por la intersección poderosa de tan buena Madre y de
nuestros Ángeles protectores, mil veces, Señor, has roto los lasos que
nos tendía el mundo, mil veces nos ha librado de la muerte eterna;
por eso ahora, agradecidos y con la santa libertad de hijos de Dios,
invocando el Dulcísimo nombre de Jesús, sacrificaremos en nuestros
altares Hostias puras de alabanzas.
Todos: Así sea.
SILENCIO (se puede poner música de fondo)
Celebrante: Reiteremos a nuestro Señor el homenaje de nuestra
gratitud por la Redención de Jesucristo, y con el mismo espíritu de la
Iglesia Nuestra Madre, digámosle:
Salmo Responsorial (83)
R./ Señor, dichosos los que viven en tu casa.
Salmista: Anhelando los atrios del Señor,
mi alma se ha consumido;
Todo mi ser de gozo se extrémese,
por causa del Dios Vivo. R./
Salmista: Hasta el gorrión halló una casa;
la golondrina, un nido.
En tu altar, señor de los ejércitos,
Rey mío y dios mío. R./
Salmista: Felices los que habitan en tu casa,
y pueden alabarte de continuo. R./
Salmista: Un día en tus atrios vale más que mil fuera de ellos;
yo prefiero el lumbral de la casa de mi Dios,
al lujoso palacio del perverso. R./
Celebrante: Alabado sea Jesucristo.
Todos: Nuestro Rey por siempre alabado.
Del Salmo 62
R./ Señor, Dios mío, mi alma tiene sed de ti.
Salmista: Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco;
De ti sedienta está mi alma, Señor,
Todo mi ser te añora,
como el suelo reseco añora el agua. R./
Salmista: Para admirar tu gloria y tu poder,
anhelo contemplarte en el santuario.
Pues mejor es tu amor que la existencia,
siempre, Señor, te alabarán mis labios. R./
Salmista: Podré así bendecirte mientras viva
y levantar en oración mis manos.
De lo mejor se saciará mi alma;
te alabaré con júbilo en los labios. R./
Salmista: Fuiste mi auxilio
y a tu sombra canté lleno de gozo.
A Ti se adhiere mi alma,
y tu diestra me da seguro apoyo. R./
Presidente: Alabado sea Jesucristo.
Todos: Nuestro Rey por siempre alabado.
Del salmo 66
R./Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
Salmista: Que Dios se compadezca de nosotros,
Nos bendiga y nos mire con amor,
Así todos los pueblos de la tierra
Conocerán tu salvación. R./
Salmista: Que canten de alegría las naciones
Porque riges con justicia;
con equidad gobiernas a los pueblos,
con rectitud los guías. R./
Salmista: La tierra ha producido ya sus frutos,
Dios nos ha bendecido en esta forma;
porque el Señor continúe bendiciéndonos
para que todo el orbe lo conozca. R./
Oración por las Vocaciones Sacerdotales
!Oh, Jesús Pastor eterno de las almas! Dígnate mirar con ojos de
misericordia a esta porción de tu grey amada. Señor, gemimos en la
orfandad. Danos vocaciones. Danos sacerdotes y religiosos santos. Te
lo pedimos por la Inmaculada Virgen María de Guadalupe, tu dulce y
santa Madre. ¡Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos según tu
corazón!
A Jesús por las vocaciones
Señor Jesús, que has llamado a quienes has querido,
llama a muchos jóvenes a trabajar por Ti,
a trabajar contigo.
Tú, que has iluminado con tu Palabra
a los que has llamado
ilumínalos con el don de la fe en Ti.
Tú que los has sostenido en las dificultades,
ayúdales a vencer las dificultades de jóvenes de hoy.
Y si llamas a alguno de ellos
para consagrarlo todo a Ti,
que tu amor aliente esta vocación desde el comienzo,
y la haga crecer y perseverar hasta el fin.
AMEN
Bendición con el Santísimo Sacramento
V./ Les diste el pan del cielo …
R./ que contiene en sí toda delicia.
V./ Oremos: ¡Oh Señor!, que nos dejaste en este Sacramento
admirable el memorial de tu Pasión, concede a cuantos veneramos
los sagrados ministerios de tu Cuerpo y de tu Sangre, recibir
abundantemente los frutos de tu redención, Tú que vives y reinas por
los siglos de los siglos.
R./ Amén.
(Después de dar la bendición y hecha una genuflexión).
(de rodillas)
Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo Verdadero Dios y verdadero hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosita Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendito sea la gran Madre de Dios María Santísima.
Bendita sea su Gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendita sea San José su Castísimo Esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos.
Amén.
CANTO FINAL