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Ficción: El Caos del Coronavirus

El documento narra una historia de ficción sobre la devastación causada por un coronavirus letal que aniquila a la humanidad, comenzando en Wuhan en 2019 y extendiéndose globalmente. A medida que el virus muta y se propaga, los gobiernos crean un 'Gobierno Unificado' que toma medidas drásticas, incluyendo la aniquilación de civiles a través de grupos militares conocidos como 'Dragones Negros'. La trama sigue a los protagonistas, Diana y el narrador, mientras intentan sobrevivir en un mundo caótico y peligroso, enfrentándose a la amenaza del virus y del gobierno opresor.
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Ficción: El Caos del Coronavirus

El documento narra una historia de ficción sobre la devastación causada por un coronavirus letal que aniquila a la humanidad, comenzando en Wuhan en 2019 y extendiéndose globalmente. A medida que el virus muta y se propaga, los gobiernos crean un 'Gobierno Unificado' que toma medidas drásticas, incluyendo la aniquilación de civiles a través de grupos militares conocidos como 'Dragones Negros'. La trama sigue a los protagonistas, Diana y el narrador, mientras intentan sobrevivir en un mundo caótico y peligroso, enfrentándose a la amenaza del virus y del gobierno opresor.
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¡CORONAVIRUS!

EL VIRUS QUE ANIQUILÓ A LA RAZA HUMANA

CAPÍTULO 1

*Historia de ficción escrita por Uriel Abelino*


El 31 de diciembre del año 2019 se dio a conocer por parte de la Organización Mundial de
la Salud (OMS) de varios casos de una extraña neumonía en la ciudad de Wuhan, en la
provincia de Hubei, China. Días después, el 7 de enero de 2020, China confirmó que se
trata de un nuevo virus.
Para finales de enero de ese mismo año en el mundo habían más de 6mil personas
contagiadas por el nuevo coronavirus, de las cuales 120 habrían muerto.
La mayor parte de las víctimas se registraron en la provincia de Hubei, cuya capital es
Wuhan, una ciudad de 11 millones de habitantes donde se detectó por primera vez el
virus. Toda la provincia de Hubei tuvo que ser cortada del mundo. En total, 56 millones de
personas estuvieron confinadas por meses.
Para mediados de año más de 5 millones de personas ya habían fallecido en todo el
mundo. El Coronavirus prácticamente ya estaba en todo el planeta, una verdadera plaga
que había mutado y se había filtrado los controles de todos los aeropuertos del mundo. Ya
que la manera en que los controles sanitarios detectaban si alguien estaba o no
contagiado, era tomando lectura de su temperatura corporal. Lo que no sabían los
doctores y científicos es que el virus había mutado muy rápidamente, y el portador ya no
mostraba síntomas de fiebre, el virus se contagiaba muy fácil de persona a persona,
incluso sin contacto físico, por el aire, lo que lo hacía más peligroso. Al llegar a la víspera
de navidad de 2020, el mundo era un caos total. Mas de 100 millones de muertos en todo
el mundo y cientos de millones de infectados por el virus. Ciudades, aldeas y pueblos
completos fueron arrasados por el letal virus. Muertos apilados en las afueras de la
ciudades, gente robando y saqueando tiendas, escasez de agua y alimentos, gente
matándose entre sí por un pedazo de pan.
Las grandes urbes parecían locaciones de filmes de terror. No había alimento ni agua
potable, los hospitales colapsados, muchos médicos se marcharon con sus familias para
tratar de salvarlos, otros robaban medicamentos, saqueaban farmacias, clínicas, centros
de salud, todo era caos y muerte.
Seis meses antes de que se hiciera público el virus, había estado charlando con unas
personas en un foro sobre temas de importancia mundial, un tema que llamó fuertemente
mi atención fue el que expuso una chica con alias de "SarahConnor" (todos protegíamos
nuestra identidad porque sabíamos que gente del gobierno vigilaba nuestros foros de
charlas)
Ella comentó que en el año 2017 había un programa en Norteamérica había desarrollado
un virus tan letal que cuando el mundo se diera cuenta que estaba enfermo es porque le
quedaban horas de vida, y que ese virus sin querer se les había salido de control y se
habían filtrado unas cepas contagiando al científico que estaba a cargo del programa. Ese
científico subió un video a las redes alertando sobre los daños irreversibles que podría
causar el virus. Nunca más se le volvió a ver después de ese video. "SarahConnor"
comentó que la información era fidedigna, avalada por otros científicos que forman o
formaron parte del proyecto y que ella ya había tomado precauciones por si se desataba
una pandemia. Yo le hice caso, pero fue más por la atracción que sentía por esa chica de
la que sólo había escuchado su voz por un audio que me había mandado explicándome
cómo y que alimentos almacenar en un búnker en caso de una pandemia.
Al mes la conocería en persona, salimos un par de veces y compartíamos casi los mismos
gustos por la música, la literatura, la ciencia, el cine y el arte. Así que decidimos iniciar una
relación.
El tema de una epidemia mundial era un tema más recurrente, y en el que creíamos
firmemente.
Así que pusimos manos a la obra y empezamos a buscar un lugar donde podríamos vivir
en caso de una pandemia, así que decidimos que sería en una bodega abandonada.
Sacamos todos nuestros ahorros del banco para acondicionar y empezamos a almacenar
comida enlatada, agua, dulces, jugos, plantas de alimentos en macetas por si se extendía
el asedio del virus.
Una vez que los medios de comunicación tuvieron luz verde para informar, el virus ya
había mutado, ya que el paciente infectado no mostraba síntomas, solo caían desmayados
sin poder respirar y convulsionaban y en cuestión de minutos morían.
La comunicación no era mucho problema, todos nos comunicábamos por internet, ya que
los gobiernos en todo el mundo lo habían liberado para estar comunicados en tiempo real.
Los gobiernos más poderosos del mundo crearon un gobierno, al que llamaron el
"Gobierno Unificado" con el fin de coordinar mejor las estrategias para salvar a los que no
se habían contaminado con el virus. La realidad es que su plan era más malévolo, era
aniquilar a todos y cada uno de los ciudadanos del planeta y salvar a unos cuantos, a los
que ellos eligieron, a las familias más poderosas del mundo. Para tal fin crearon equipos
de aniquilación, les llamábamos dragones negros, eran militares que portaban equipos de
lanzallamas para quemar los miles de cuerpos e incluso quemaban a los enfermos, vimos
que incluso quemaban a los que estaban sanos como pasó en un campo de concentración
en Europa del Este. A principios de diciembre de 2020 el equipo ingresó a un albergue
donde habían cerca de 100mil personas, mujeres, ancianos, niños y hombres. varios
gobiernos apoyaban con alguna y alimentos, pero hacía días que la ayuda no llegaba y
eso comenzó a descontrolarse, a tal grado que comenzaron a matarse entre ellos por agua
y a comerse a los muertos a causa del hambre. El Gobierno Unificado tomó la decisión de
enviar a los Dragones Negros a "controlar" la situación, fue así como el 1 de diciembre de
2020 a las 11:00 de la noche cientos de Dragones Negros entraron por todos los accesos
al campo de refugiados y sin piedad comenzó la dantesca escena de la masacre de civiles
más aberrante que se haya visto. A las 2:35 de la madrugada del 2 de diciembre, el equipo
de Dragones se marchó, dejando atrás una estela de muerte.
Ningún medio habló de eso, ni nosotros comentábamos nada, sabíamos que ya nadie
estaba a salvo, ya sea el virus o los Dragones, pero tu vida corría peligro.
Pronto tuvimos más noticias de los Dragones Negros, en las calles había barridas,
asesinatos de civiles a manos de los Dragones, enfermos o sanos, niños, mujeres o
ancianos, no había distinción de nada, su único objetivo era aniquilar a los vivos.
Así que tomamos la decisión de salir de la ciudad lo más pronto posible por el sistema de
desagüe y marchar hacia las montañas, hacia lo más recóndito, sin saber qué podíamos
encontrar...

CAPÍTULO 2

Diana era una chica de 32 años, soltera, de piel muy blanca, cabello negro, muy hermosa,
había estudiado economía y trabajaba en el sector financiero. Nunca conoció a su papá,
su mamá falleció cuando tenía 12 años y su abuela, su único familiar que le quedaba viva,
falleció cuando se graduó de la universidad. No tenía casi amigos. Siempre se interesó en
los temas de civilizaciones antiguas con matices de extraterrestres y temas del control
mundial. Fue así que abrió un sitio en internet dedicado a esos temas, ella figuraba con el
alias de "Sarah Connor".
Yo por mi parte perdí a mis padres en un accidente automovilístico cuando tenía 5 años y
jamás vi a mis familiares porque desde el accidente me mandaron a un internado, nadie
quiso hacerse cargo de mí. Así que, si tenía o no algún familiar, era algo que sinceramente
no me importaba. Ya habían pasado 30 años desde aquel momento en que los perdí, de
hecho, ya no recuerdo el rostro de mi madre, al pasar del tiempo se ha ido desvaneciendo
en mi memoria hasta sólo recordar su dulce voz. Es lo único que tengo de ella.
Cuando tomamos la decisión de salir de la ciudad utilizado los túneles de desagüe nos
pareció una excelente idea, solo que había un gran problema. El virus no sólo había
contagiado a las personas, también a las ratas, los perros, gatos y toda clase de animales
domésticos se habían contagiado con el coronavirus y los túneles eran su guarida. Así que
debíamos tomar otra decisión lo más pronto posible. Acordamos salir en la víspera de año
nuevo en la madrugada atravesando la ciudad, armados con bombas molotov, un bate, un
machete, mascarillas antiguas, un cuchillo, 2 galones de agua, 12 latas con comida, una
cuerda, un encendedor, una linterna, una batería solar, 20 kilos en total, repartidos en 2
mochilas.
Ya había pasado un año desde que se dio la noticia del primer infectado y aún no hay una
vacuna contra el virus. La razón es porque los coronavirus son patógenos con un genoma
formado por ARN, en lugar de ADN, como están conformadas desde las bacterias hasta
nosotros. El ARN, por sus características, tiene una tasa de mutación muy superior a la del
ADN. Es decir, cuando un virus tiene un genoma de ARN resulta mucho más difícil crear
una vacuna, porque cuando ya se tiene una posible, el virus ya ha mutado. Eso lo
complicaba todo. Esa es la razón por la que millones de seres vivos han muerto y cientos
de millones más están infectados. No existe antídoto, sólo quemándolo.
El 30 de diciembre de 2020 a las 11:30 de la noche abandonamos la ciudad, en el camino
encontramos pequeños grupos de personas moribundas, personas sanas, quizá 7 u 8, no
más. Una chica se nos acercó y nos estaba entregando un niño pequeño, yo calculé que
tenía aproximadamente 5 años - ¡por favor llévenlo con ustedes, no quiero que muera
aquí! - nos dijo, cargando al niño en sus brazos, lista para entregarlo. Pero no podíamos
llevarlo, no sabíamos si moriríamos en la siguiente calle, - ¡no podemos, lo siento! -.
Justo acababa de decir esas palabras cuando escuchamos un grito desgarrador, las pocas
personas que habíamos visto unas calles atrás, corrían despavoridos ¡los Dragones, están
aquí!
Tome al niño en mis brazos, Diana tomó a la chica del brazo y comenzamos a correr lo
más rápido que pudimos. Sólo veíamos chorros de fuego salir de los lanzallamas, gente
gritando y el olor a carne quemada. - ¡No hay opción, tenemos que entrar a los túneles de
desagüe! - me gritó Diana, y hacia allí corrimos.
Levanté una pesada tapa de fierro haciendo palanca con el bate, primero entró Diana,
luego le pasé al niño, luego su madre y yo al final... cerré la tapa y entramos a las entrañas
de la ciudad, una completa oscuridad, un olor nauseabundo, pero estábamos a salvo, no
sabíamos por cuánto tiempo más, pero preferimos no pensar en eso.
¿Cómo te llamas? Le pregunté a la madre, - me llamó Sofía y él es Alex- me dijo,
mostrándome al niño. - Mucho gusto Alex -, les coloqué una mascarilla a cada uno y les di
instrucciones. Voy a ir al frente del grupo con la linterna, Sofía va atrás de mi con Alex y
Diana detrás de ti, no sé separen, si ven algo no griten, no corran al menos que se los
indique. ¿Ok?
- ¿Cuánto tiempo tardaremos aquí? - preguntó Alex - ¡Tengo miedo! - añadió. Nadie
contestó, sólo lo abracé y le dije que estaríamos bien, que pronto saldríamos de ahí.
Cuando tomamos la decisión de salir de la ciudad por los túneles, conseguí un plano de la
ciudad para saber qué ruta tomar, lo había colocado en una mochila y lo revisamos, eran 3
kilómetros para llegar a la salida más próxima que da hacia el río. Nos tomaría un par de
horas a lo mucho.
Así que iniciamos la travesía.
Habíamos avanzado cerca de 2 km cuando a lo lejos oímos unos ruidos muy extraños, a
medida que avanzamos se escuchaba más y más. A lo lejos grité, -¡hola! ¿Pueden oírme?-
un silencio sepulcral... de pronto oí que algo corría hacia nosotros, alumbré con la linterna
pero no se veía nada absolutamente. Eso se acercaba más, -¡corran! - grité con todas mis
fuerzas, tome a Alex en mis brazos y corrí en sentido contrario, esa cosa se acercaba más
y de pronto no era sólo uno, se oían muchos más, a unos 15 metros de mi había una luz
que venía del techo, era una salida del sistema de desagüe, así que corrí hacia ese punto,
subiendo una escalera de metal de unos 2 metros de altura, empujé con todas mis fuerzas
la tapa y logré abrirla, lancé a Alex, justo detrás de mi venía Diana, la empujé, salí y
esperé unos segundos a Sofía, sólo escuché un gritó -¡Aleeeeex!- esas cosas la habían
atrapado, una jauría de perros infectados la mordían, tomé el machete e intenté quitárselos
de encima, pero fue imposible, la arrastraron a lo profundo del túnel, Sofía no logró llegar a
la salida.
Alex lloró por su mamita, Diana lo abrazaba para calmarlo pero él gritaba, quería entrar al
túnel de desagüe para ayudarla, no podíamos volver, teníamos que salir de la ciudad a
como diera lugar porque ahí también estaban los Dragones Negros listos para
aniquilarnos.
Corrimos hacia un edificio abandonado, debíamos tomar fuerzas y planear bien cómo salir
de ahí. Entramos al edificio, era un centro comercial.
Yo aún estaba asombrado de cómo los malditos perros estaban infectados pero vivos,
¿qué mutación había hecho el virus en ellos?, ¿porqué diablos no están muertos?,
¿saldrán de su guarida para matarnos?
Nos acomodamos en un local pequeño, bajé la reja para estar más seguros. [En la huida,
Diana perdió la maleta, así que sólo teníamos la mitad de las previsiones, un galón de
agua y 6 latas con comida.] Diana y Alex lloraban por lo sucedido, yo los abracé, -
saldremos de aquí, se los prometo, coman algo, duerman, más tarde seguiremos nuestro
camino -. El reloj marcaba la 1:15 am, era el día 31 de diciembre de 2020...

CAPÍTULO 3

A finales de mayo de 2020, cuando los medios de comunicación tuvieron luz verde para
informar la realidad sobre los estragos del coronavirus, ya habían fallecido, según cifras
"oficiales", cinco millones de personas en todo el mundo, la mayoría asiáticos, pero todos
sospechábamos que las víctimas eran el doble, otros medios decían que era el triple. Para
ese momento el mundo había cambiado, empezaron a controlar todo con mucho rigor, la
ONU desapareció y los gobiernos más poderosos del mundo se unieron y crearon a
principios de junio de ese mismo año un gobierno militar al que llamaron "Gobierno
Unificado". Una de las primeras acciones que tomaron fue la de pedir a todos los
gobiernos del mundo la información de cada ciudadano, documentos oficiales, certificados
de nacimiento, ID, pasaportes, información médica, información financiera, todo, todo lo
que fuera tuyo. Eso generó protestas mundiales a mediados de junio, la gente se volcó a
las calles destruyendo todo, quemando todo, comercios, restaurantes, oficinas de
gobierno, bancos... no quedó un solo establecimiento de pie. Como medida de
sometimiento el gobierno unificado obligó a los gobiernos a tomar medidas drásticas, fue
así que tomaron la decisión de suspender el suministro de energía eléctrica, eso ocasionó
otro brote de magnitudes apocalípticas del coronavirus, no había agua potable, alimentos,
los hospitales simplemente no podían atender pacientes, los medicamentos que se
utilizaban para controlar y retardar el avance del virus se echó a perder por falta de
refrigeración, lo mismo pasó con los alimentos refrigerados, escaseo la gasolina, no
llegaban los víveres, había que caminar largas distancias para trasladarte, por ende todos,
todos quedaron desempleados, los bancos cerraron, no había dinero físico ni terminales,
nada funcionaba. Nadie aceptaba tu dinero por agua o comida, muchos ofrecían alhajas,
oro, plata, relojes finos, hasta diamantes por comida o agua, pero nadie lo aceptaba.
Las reacciones de la población fueron a un nivel mayor, en varias ciudades de países
subdesarrollados o de tercer mundo, se crearon movimientos de resistencia paramilitares
que buscaban derrocar a sus gobiernos y juzgar hasta con pena de muerte a sus políticos,
a sus ministros y hasta sus presidentes. Eran juicios sumarios que se llevaban a cabo en
un parque o una plaza y ahí se les aplicaba la sanción que el pueblo eligiera, muchas de
ellas terminaban con la vida de los juzgados.
Los países más poderosos crearon cuerpos de resistencia militar, entrenados, armados y
pagados con un fin específico, los ingenuos creímos que era para procurar la paz, fue todo
lo contrario, era someter o acabar de raíz con las sublevaciones y las revueltas sociales.
Era una auténtica cacería que inició en Europa, se extendió a Asia, Oriente Medio, África,
América del norte, Sudamérica. En menos de 2 meses el Gobierno Unificado tenía
presencia en todo el planeta, sus perros de pelea eran contratistas militares, retirados, en
servicio, incluso habían presidiarios en sus filas.
A principios de junio cuando se informó de la creación del Gobierno Unificado, ingresé a un
foro donde se compartía información sobre lo que pasaba en el mundo, teorías de
conspiración, temas extraterrestres, científicos y paranormales. Ahí conocí a Diana, ella
tenía el alias "Sarah Connor", a mediados de ese mismo mes nos conocimos en persona y
el 20 de julio cuando arreciaron las protestas, tomamos la decisión de irnos a vivir a un
búnker, durante un mes almacenamos agua, comida, cubrebocas, máscaras antiguas, gel
antibacterial, alcohol, baterías solares, y diversos víveres. En agosto y septiembre se
recrudecieron más las protestas civiles y en octubre se implementó un estado marcial en
todo el planeta, no había luz eléctrica, agua potable, medicamentos, hospitales cerrados,
gasolina, la gente bebía agua del río para mitigar la sed, pero pronto hubo un brote de
cólera y cientos fallecieron por falta de medicamentos.
Muchos no soportaron la pena de esa situación y se suicidaban, unos lanzándose al vacío
desde edificios, otros se metían al río con el deseo de morir ahogados, otros se
disparaban, otros se degollaban; era un pánico generalizado, parecía que el miedo y el
terror se había apoderado de ellos. Muchos se mataban entre sí por una botella de agua o
un pedazo de pan.
En esos meses murieron millones de gentes en todo el planeta por las protestas, la
propagación masiva del coronavirus, el hambre, el cólera, los asesinatos y los suicidios
colectivos.
Los vivos apilaban en las afueras de las ciudades y pueblos a sus muertos, eran miles de
cuerpos, ciudades hundidas en la oscuridad absoluta, una escena dantesca que jamás nos
hubiéramos imaginado un año atrás. Toda esa seguridad, todo el progreso, la educación,
los valores, el respeto... se fue al diablo en cuestión de días.
Diana y yo permanecíamos en nuestro búnker por largos ratos, cuando salíamos
procuramos ir armados y vigilábamos que no nos siguieran o robarían nuestros víveres.
Habíamos almacenado suficiente alimento aproximadamente para 1 año, el problema era
que se nos agotaba el agua potable. Sabíamos que debíamos hacer algo, pero ninguno de
los dos se atrevía a decir qué hacer.
A principios de noviembre los medios dieron a conocer las cifras "oficiales" por muertes a
causa del coronavirus, las situaban en 15 millones, cifras extraoficiales indicaban que eran
más de 40 millones.
A finales de ese mismo mes, pasó algo que nos hizo pensar seriamente huir al bosque,
estábamos en una tienda de tecnología, o lo que quedaba de la tienda, buscando una
batería para un radio cuando de pronto en la calle oímos gritos de terror y gente corriendo,
huían de algo pero no sabíamos que era exactamente, permanecimos agazapados por
unos segundos cuando de pronto vimos un ejército de uniformados con trajes negros como
de bomberos, armados con lanzallamas y dirigiendo el fuego hacía los civiles. No
podíamos creer lo que veíamos, fue una escena aterradora. Permanecimos inmóviles por
mucho rato, pasaron 2 horas, hasta que la calle quedó desolada y en completo silencio.
Salimos de la tienda, en las calles el horror era indescriptible, olor a carne quemada, niños,
mujeres, ancianos, todos calcinados. Corrimos al búnker sin decir una palabra. Al llegar
encendimos la radio, ahí supimos de la existencia de los Dragones Negros y los planes del
Gobierno Unificado para "limpiar" el mundo y sólo salvar a un grupo reducido de personas,
las familias más poderosas del planeta.
Era el 25 de noviembre de 2020...

CAPÍTULO 4
*Historia de ficción escrita por Uriel Abelino
Un ruido extraño me despertó, el reloj marcaba las 2:45 a.m. ese ruido era el mismo que
había escuchado en los túneles de desagüe donde perdimos a Sofía. Me levanté
lentamente para asomarme al pasillo... ¡no lo podía creer! ¡era la jauría de perros que
horas antes nos habían atacado en los túneles!
Eran alrededor de 7 perros, parecía que tenían rabia, pedazos de su carne no estaban, y
carecían de pelo, sus hocicos estaban cubiertos de una sustancia viscosa y lo más
sorprendente es que parecía que el virus los hacía más fuertes y más hábiles.
Le cubrí la boca a Diana y la desperté
- los perros de las alcantarillas están afuera del local - le susurré,
- ¡debemos buscar una salida pronto Diana! -
Debíamos salir pronto de ese centro comercial abandonado o seríamos presa de esos
malditos perros infectados. Busqué en el local y di con una puerta trasera que indicaba que
daba hacia el sótano, tomé a Alex que aún dormía, lo cargué y salimos lentamente de ahí,
al caminar Alex despertó y gritó ¡mami!, lo abracé, le dije:
- estamos en peligro y debemos salir de aquí, no tengas miedo -
Los perros evidentemente oyeron el grito y se lanzaron contra la reja del local, pues oímos
como embestían contra ella con tal fiereza, otros rasguñaban las rejas y sus rugidos eran
más fuertes, bajamos unas escaleras angostas, eran como 10 escalones y caminamos por
un pasillo de unos 50 metros de largo, ahí conectaban otros locales, alumbré con la
linterna tratando de buscar un letrero que nos indicara la salida y al final lo vi, ya
estábamos por llegar a la salida cuando de pronto aparecieron como demonios en las
escaleras, aparecieron los perros, les brillaban los ojos como fuego en la penumbra del
pasillo, Alex grito y vimos como se acercaban esos ojos rojos a toda velocidad, ladrando,
bramando, con tal furia... Diana vio una puerta cerrada intentó abrirla y no pudo, solo
gritaba, le di a Alex que no paraba de llorar y gritar ¡mami! yo con el bate rompí la manija y
entramos pronto, cerré de golpe y los perros se estrellaron contra la puerta con una fuerza
increíble, atravesamos unos anaqueles que había del otro lado de la puerta para que no
pudieran pasar y corrimos lo más rápido que pudimos, a lo lejos vimos la salida del
estacionamiento y salimos a la calle. Tomamos la calle que lleva hacia el río, habíamos
corrido un par de calles y vimos a los dragones quemando personas del otro lado de la
avenida, intentamos sigilosamente volver para tomar otra calle y aparecieron los perros, se
veían dispuestos a devorarnos, creí sinceramente que ese sería nuestro final, de pronto
Alex dijo ¡bomberos! Señalando un camión rojo enorme, corrimos hacia allí y subimos al
camión y nos ocultamos, los perros ladraban y alertaron a los aniquiladores, ellos
pensaron que iban tras ellos, solo oímos como los perros chillaban y aullaban, se habían
topado con los dragones negros quienes no dudaron en calcinarlos con sus lanzallamas.
Pasó cerca de una hora, hasta que el silencio se apoderó de la ciudad, o lo que quedaba
de ella. Me asomé, no vi movimiento, abrí la puerta, bajé con mucho cuidado con el bate
en la mano tratando de identificar si todo estaba en orden, pero no oí nada, sólo el sonido
del aire, - cerré los ojos y respiré profundo- estábamos vivos, pero no sabía por cuánto
tiempo más.
Bajé a Alex, y ayudé a Diana a bajar del camión, caminamos cerca de 20 minutos más y
estábamos a las afueras de la ciudad, a orillas del río, detrás estaba el bosque,
sinceramente no quería ir hacia allá pensando que tal vez otros animales más grandes y
más feroces estuvieran infectados, no habría manera alguna de escapar. De todas formas
no podíamos volver, sólo teníamos 3 latas con comida y medio galón de agua.
Diana abrazaba a Alex, yo pensaba qué hacer, y debíamos hacerlo pronto.
Caminamos un rato río abajo hasta encontrar un muelle, ahí había una pequeña
embarcación, les dije que esperarán mientras echaba un vistazo, entré con mi inseparable
bat a la lancha, abrí la escotilla que da hacia el piso inferior, apenas puse un pie dentro y
sentí que apuntaron a mi cabeza con algo. Dejé el bat en el suelo, me giré, era un chico y
una chica que también se ocultaban del peligro. Me preguntaron si iba solo, - vengo con mi
novia y un niño -, se miraron entre ellos, talvez pensaron que podríamos servirles de
compañía , así que accedieron a dejarnos pasar a su embarcación.
Llame a Diana y trajo a Alex consigo,
- es seguro, no tengan miedo - les dije.
Entramos.
- yo soy Tedros y ella es Sania, somos científicos investigadores, ¿quieren comer? -
- Sí, por favor, estaría genial, estamos realmente muy cansados y hambrientos - comenté.
- ¡Trabajábamos en un proyecto científico para el gobierno federal, en compañía con otras
instituciones de otros países, pero todo se salió de control... ¡Dios!... nosotros somos
culpables de que esto estépasando! - nos dijo Tedros mientras lloraba, como sintiendo una
gran culpa.
- ¡Calma!- le dije, - todo va a estar bien, ya lo verás-
- Vamos a comer algo, vamos a descansar y más tarde seguiremos nuestro camino, ¿de
acuerdo? -
Todos acentuaron, así que eso hicimos y posteriormente descansamos.
- Tedros, más tarde ¿podrías explicarme a fondo a qué nos enfrentamos? - pregunté.
- Sí, sí, sin problemas-
Ok, vamos a descansar.
Eran las 5:20 a.m. del 31 de diciembre de 2020...

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