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Guía del Omegaverse: Características y Clases

El documento es un aviso de un autor que ha decidido publicar sus trabajos en AO3 debido a la eliminación de sus obras en Wattpad, asegurando que las versiones editadas estarán disponibles en la nueva plataforma. También incluye una guía sobre el universo Omegaverse, explicando las características de las castas de alfas, betas y omegas, así como detalles sobre feromonas, celo y supresores. El autor busca ayudar a los lectores que no están familiarizados con este universo y ofrece su apoyo para aclarar dudas.
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Guía del Omegaverse: Características y Clases

El documento es un aviso de un autor que ha decidido publicar sus trabajos en AO3 debido a la eliminación de sus obras en Wattpad, asegurando que las versiones editadas estarán disponibles en la nueva plataforma. También incluye una guía sobre el universo Omegaverse, explicando las características de las castas de alfas, betas y omegas, así como detalles sobre feromonas, celo y supresores. El autor busca ayudar a los lectores que no están familiarizados con este universo y ofrece su apoyo para aclarar dudas.
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Aviso

¡Hola!
Como ya sabrán, Wattpad me borró un OS por lo que decidí mandar a
borradores mis trabajos, ya los estaré subiendo de vuelta aquí, pero esto
hizo que tomara la decisión de publicarlos también en AO3, por aquello de
las dudas. Sabemos que Wattpad ha estado borrando muchas obras y si en el
futuro llega a borrar mis historias (que esperemos no sea así) sepan que
pueden encontrarlas en AO3.

Les dejo el link de mi perfil aquí ➣

Por el momento subiré a Wattpad las historias como estaban, pero sepan que
aprovechando que las estoy publicando en una nueva plataforma las estoy
editando y las versiones editadas estarán en AO3, por eso mismo en AO3 no
están completas, porque tardo en subirlos en lo que hago las ediciones y
subiré editados los fics aquí en Wattpad una vez que las haya subido enteras
en AO3, esto para que están publicadas en algún lugar y no tengan que
esperar de aquí a que suba un nuevo capítulo.

Si no les importa leer con todos estos fallos míos pueden leer aquí en
Wattpad, pero si son de esxs lectorxs que prefieren leer con el menor error
posible pueden ir a AO3 y leer las versiones editadas.

Eso es todo.

¡Besitos!
Guía Omegaverse

Tarde mucho en subir esta guía porque soy un poco bruta y olvide hacerlo
en su momento ya que esta fic la subí más que nada por impulso que porque
la tuviera planeada y como es un universo que muchos conoces pues, nunca
imagine que fuese un problema no tenerla.

Pero si era un problema, no lo era hasta que una chica me dijo que no sabía
nada del omegaverse y estaba muy confundida y resulto que muchas más
estaban leyéndola sin saber exactamente que era el omegaverse, so... decidí
ponerla para aquellas que leen esta fic por primera vez y no se sientan
perdidas como las demás.

He de pensar, que en este punto la mayoría de las lectoras ya está


familiarizada con este universo y conoce las cosas básicas, mi fic se basa en
lo más básico del universo A/B/O, sin embargo habrá detalles pequeñitos
que tienen un ligero cambio.

Cualquier cosa nueva o diferente que ponga se explica aquí y en los


capítulos y después de leer todo eso y aun no tienen en claro las cosas
pueden mandarme mensaje y yo con gusto les responderé.

Sé que la información es demasiado extensa, pero, si no has leído nunca un


fic así o no están familiarizados con el omegaverse es importante que lo
lean.

¿De qué se trata el omegaverse?

El omegaverse es un universo alterno en donde existen tres tipos de


subgéneros o castas y cada una de estas tiene ciertas características que los
diferencia a unos de otros.
Estas castas son los alfas, betas y omegas. Para que esto pueda entenderse
mejor; las personas en este universo cuentan con una naturaleza, algo como
un lado animal que no siempre se pueden controlar o con el cual no están
del todo de acuerdo pues este muchas veces se guía más que nada por
instintos, como son los instintos de supervivencia, reproducción, sociales,
etc.

Este universo es muy moldeable por lo que cada autor puede manejar a su
antojo la trama como mejor le convenga.

Alfas α

Estos individuos pueden ser hombres o mujeres, muchas veces


caracterizados con una personalidad prepotente y dominante por naturaleza.

En este universo es el que rige la sociedad debido a la influencia de sus


feromonas, constitución física, coeficiente elevado y don de liderazgo.

Físicamente son fuertes y grandes y están catalogados como seres muy


impulsivos, autoritarios, competitivos, agresivos y en -algunos casos- poco
racionales; extremadamente celosos o violentos.

Su instinto natural los convierte en seres protectores, decididos, con una


confianza hacia ellos mismos la mayoría del tiempo alta y sus sentidos se
encuentran más desarrollados en especial el olfato, la vista y el oído.

Todo aquello, junto a su constitución física da como resultado a individuos


con un gran poder de regir y dominar y es por eso mismo que esta casta es
el subgénero superior en la sociedad. Por ello se sienten superiores a las
demás castas (betas y omegas).

Generalmente gozan de mejores derechos que el resto, como mejores


empleos y mayores beneficios.

Pero claramente, no todos los alfas son así, puede llegar a haber
excepciones y diferentes tipos de alfas, aunque esta es la descripción más
común.
Los alfas son los encargados de fecundar a los omegas (ya sea hombre o
mujer) o a una beta mujer, pues estos cuentan con los órganos sexuales
masculinos.

En el caso de las mujeres alfas, sus órganos masculinos son retractiles, o sea
que tienen un pene dentro de la cavidad de la vagina y este aparece solo
cuando esta excitada. En los alfas hombres sus órganos son externos, o sea
no hay nada diferente en ello.

Los alfas no pueden reproducirse entre ellos, no importa si es mujer ya que


estos solamente tienen órganos masculinos, ellos simplemente pueden
fecundar.

Cuentan con colmillos gruesos lo cuales sirven para poder marcar a su


pareja y un "nudo" o protuberancia que se encuentra en la base de sus
miembros. El objetivo de este nudo es más que nada algo biológico. El
nudo se hincha dentro de su compañero sexual una vez que el alfa haya
llegado al orgasmo con el fin de mantenerlos unidos durante un tiempo y
sea mucho más sencillo conseguir una fecundación.

Tienen un periodo de celo, el cual ocurre cada seis meses y dura


aproximadamente veinticuatro horas.

Betas β

Los betas son esa casta que se acerca más a los humanos comunes. No hay
cambios en su fisiología, por lo que los hombres cuentan con órganos
sexuales masculinos y las mujeres con órganos sexuales femeninos, en esta
casta solamente las mujeres pueden embarazarse por un alfa o un beta
hombre y los betas hombres solo fecundar omegas o betas mujeres.

Pueden emparejarse con quien ellos deseen, ya sea individuos de su misma


casta o de las otras dos castas, sin embargo es mucho más sencillo procrear
entre dos betas a que si una beta mujer quiere tener un hijo con un alfa
(mujer u hombre) o si un beta hombre quiere un hijo con un omega (mujer u
hombre).
La naturaleza de esta casta está mucho mejor regulada y no es tan intensa
como en el caso de los alfas y omegas. Son seres tranquilos y mucho más
racionales.

Los betas no cuentan con un periodo de celo.

Omegas Ω

Los omegas pueden ser hombres o mujeres, son seres naturalmente pasivos
y sumisos, demasiado tranquilos y andróginos (o sea que ctienen
características tanto femeninas coo masculinas.)

Sin mucha potestad sobre su persona, tanto legal como biológicamente.


Manchados por la deshonra de ser débiles, ansiosos de cariño, maltratados o
adorados.

Físicamente son pequeños y con curvas, por lo que se les conoce como "el
subgénero más débil" pero esto como con los alfas puede variar y no
precisamente todos los omegas serán así.

En este universo, los omegas son la casta inferior, por lo que no se les toma
en cuenta en cosas importantes, los omegas en este fic serán por sobre
mucho inferiores y estos solo son vistos como las "madres que cuidan a sus
hijos y atienden el hogar", es muy extraño que un omega termine sus
estudios y más aún que trabaje.

Carecen de muchos de los derechos de los alfas así como facilidades o


beneficios para ellos en cuanto a decisiones propias y un desenvolvimiento
en la sociedad, pues para la mayoría los catalogan como "incapaces".

Tanto omegas hombres como mujeres poseen aparatos reproductores


femeninos (útero y ovarios), gracias a esto son capaces de concebir si un
alfa o beta hombre los fecunda y por consiguiente a ello en este universo
existe el M-preg (embarazo masculino.)

Al igual que los alfas, esta casta soporta un periodo de celo el cual dura
aproximadamente tres días y se presenta cada tres meses. (Aunque esto
puede variar dependiendo de la edad, la salud o si el omega ha sufrido
cambios como lo sería después de un embarazo o si abusa de los
supresores.)

Los omegas hombres cuentan con un pene, aunque este no tiene ninguna
otra función además de proporcionar placer, sin embargo la atención llega a
enfocarse más en el ano ya que es la zona principal por la cual mantienen
relaciones sexuales.

Tambien segregan su propio lubricante (como se menciona antes en el caso


de los hombres por el ano) esto para que el omega no sufra dolor cuando es
penetrado o cuando el nudo se expande en su interior.

Las Feromonas

Todo individuo posee una "fuente de aroma" que es una glándula ubicada
en su cuello. Esta se encarga de liberar un aroma característico que sería
propio de cada persona (ningún aroma es igual, pero llegan a ser similares
debido a la casta).

Los omegas portan aromas dulces y suaves como seria; el aroma a frutas o
flores, mientras que los alfas poseen aromas más fuertes y amargos. Tanto
alfas como omegas liberan grandes cantidades de feromonas lo que
significa que su olor es más intenso, todo lo contrario a los betas que liberan
poca cantidad de feromonas y que en ciertos casos llega a ser imperceptible,
sus aromas son más neutros.

La función de las feromonas puede ser muy diversa, si bien ayuda a cada
individuo a definir su casta igualmente funciona para conseguir pareja;
sirven como recurso para ayudar a otras personas con sus emociones un
ejemplo sería: si un bebé no para de llorar su madre puede "márcalo con su
aroma" (significa que su aroma podría estar en el cuerpo del bebé varias
horas para que este se tranquilice.) Esto de la marca del aroma es más
común entre parejas románticas.

Las feromonas se pueden intensificar o suavizar dependiendo del estado del


ánimo de las personas, también cambian cuando un omega o una beta están
embarazados, son mucho más fuertes y atractivas cuando un alfa u omega
están en celo y suelen mezclarse si se está en una relación después de pasar
mucho tiempo juntos.

En los niños menores a diez años y adolescentes menores a quince no existe


un aroma ya que este aparecer después de su presentación.

El celo

Es el periodo más fértil de un alfa o un omega. El objetivo de este ciclo es


la procreación y la búsqueda de una pareja. En este tiempo el individuo
sufrirá una serie de síntomas que no pueden eliminarse a menos de que la
persona se involucre sexualmente con alguien más.

Sin embargo esto no es algo obligatorio y un alfa u omega pueden pasar su


celo o calor en completa soledad, aunque será doloroso pues su naturaleza
exige un apareamiento.

Los síntomas más comunes y destacables son: aumento en la temperatura


corporal, cólicos o calambres, sudor, ansiedad y excitación.

Esta es la etapa en el que el "lado animal" es más fuerte y en muchos casos


incontrolable pues se rigen por sus instintos. Los alfas pueden llegar a ser
algo violentos y pueden perder el autocontrol durante el mismo, ya que su
conciencia racional no se encuentra del todo activa.

Los celos pueden controlarse o evitarse gracias a que existen los supresores,
igualmente existen medicamentos que ayudan a minimizar o reducir los
síntomas de los celos.

Primer celo o presentación

La presentación más que otra cosa es el momento en que un individuo sufre


su primer celo, es aquí cuando se sabe si el individuo es alfa u omega.

Llega en un periodo entre los dieciséis y los dieciocho años e indica que el
individuo ha alcanzado la maduración sexual.

El primer celo suele ser muy diferente a los posteriores, es mucho más
intenso y doloroso.
Abstinencia

Específicamente en este fanfic es muy peligroso que un alfa u omega viva


en abstinencia total de mantener relaciones sexuales o de tener una pareja
romántica.

Debido a su naturaleza cada individuo debe de satisfacer aquello que su


instinto pida, por lo que es muy extraño que los alfas u omegas vivan solos
durante mucho tiempo pues son seres que necesitan de afecto.

Por eso mismo la mayoría de estos se casan entre los veinte y veinticinco
años.

Superar ese tiempo puede llegar a ser peligroso para la salud del alfa u
omega que decida estar solo, ya que su lado animal comenzara a enfermar y
en consecuencia su salud se deteriorara.

Aunque existen tratamientos para este tipo de casos muchos de los


individuos no llegan a sobrevivir pues su cuerpo comienza a sufrir un
desequilibrio hormonal y su estado de salud empeora con cada celo en el
que se abstengan de tener una pareja sexual.

Por lo que no es recomendable vivir más de cuatro celos sin compañía. Con
las parejas románticas no hay muchos problemas, se puede vivir sin pareja
muchos años pero solo si se atienden en sus celos. Aunque tarde o temprano
si necesitaran de una.

Supresores

Los supresores tienen como principal función inhibir el celo de un alfa u


omega. Son pastillas cargadas de hormonas encargadas de eso, suprimir el
celo (eliminar todos los síntomas, dolores y el calor), ocultar las feromonas
y funcionan como anticonceptivo.

Estos supresores son utilizados de forma muy escasa y moderada debido al


exceso de hormonas que estos contienen, pues si se usan de manera
constante o se abusa de estos pueden causar problemas de fertilidad o
infertilidad, irregularidad en el celo o anulación del celo (que no puedan
entrar en celo nunca más) e irregularidad en la segregación de feromonas.

En este fic existirán cuatro tipos de supresores:

♦Supresores para celo tradicionales (para alfas y omegas): Estos supresores


son píldoras que se encargan de evitar el celo y eliminar los síntomas del
mismo. (No ocultan las feromonas y no funcionan como anticonceptivo). Es
una opción para aquellos que llevan un buen seguimiento de su celo y que
por cualquier razón necesiten que este no llegue.

♦ Supresores para celo específicos o de emergencia (para alfas y omegas):


Estos supresores pueden ser píldoras o inyecciones (esta última hace efecto
más rápido), tienen las tres primeras funciones ya mencionadas (Ocultar
feromonas, anticonceptivo, supresión de celo).

Contienen una dosis más alta de hormonas ya que suelen usarse


principalmente en las emergencias. Como por ejemplo: A un alumno le
llega el celo repentino en la escuela.

Se recomienda que estos supresores solo se utilicen dos veces al año debido
a la carga excesiva de hormonas.

♦ Supresores de aroma (para alfas y omegas): Estos supresores son


exactamente eso, suprimen el aroma de los alfas y omegas todo el tiempo.
Los celos continúan y no es un método anticonceptivo. Solo se encargan de
ocultar el aroma. Son demasiado caros y poco adquiridos, en su mayoría
por omegas pues es extraño que un alfa quiera ocultar su aroma.

♦Supresores anticonceptivos (únicamente para los omegas): Estos


supresores son píldoras que evitan una fecundación, los omegas deben
tomarlos dos veces cada mes para que estos tengan efecto, si no hay
constancia no funcionaran.

Existen supresores anticonceptivos para alfas, pero estos no siempre suelen


funcionar ya que la naturaleza sexual de los alfas es mucho más eficaz e
intensa y una píldora no es suficiente (por eso mismo es más fiable que un
omega los tome).
El único método anticonceptivo eficaz para los alfas es la inyección de
emergencia (por la cantidad exagerada de hormonas) o el uso de un condón.

Lazo

Los lazos, también llamados conexiones o uniones son generalmente una


mordida en el cuello hecha por el alfa en un omega. Esta marca no
desaparece nunca por lo que mantiene unidos al alfa y al omega para toda la
vida.

El portar una marca significa que el omega ha sido reclamado y que ahora
está unido a un alfa. Por lo que ningún otro alfa puede acercarse.

Este tipo de marca solo puede existir entre alfas y omegas.

Estos lazos se supone deben durar toda la vida aunque claro como en todo
siempre existen excepciones, los lazos pueden llegar a romperse si la pareja
que los porta no se ama de verdad, si ambas partes tanto el alfa como el
omega lo deciden así, si el alfa o el omega mueren o si el alfa decide marcar
a otro omega.

Se recalca que si el lazo llega a romperse la mordida no desaparece del


cuello del omega, por lo que tendrá que vivir con ella aunque ya no sentirá
a su antigua pareja.

Si un alfa muerde a un omega sin su consentimiento el lazo no puede


formarse.

Los lazos, son conexiones espirituales, mentales y físicas. Una pareja con
un lazo o mordida puede sentir lo que su pareja siente (tanto física como
mentalmente), incluso si están en diferentes lugares.

En este fanfic existirán dos tipos de lazos:

♦Los lazos comunes: Que se forman de manera tradicional, es decir; a


través de una mordida.

♦Los lazos de unión alternativa: Este tipo de lazos no requiere una mordida
y únicamente existen entre parejas destinadas. Suelen ser bastante
inestables y son muy raros lo que significa que pocas las parejas que poseen
este tipo de lazo.

Cuando él omega es mordido por el alfa, el omega durante los primeros días
puede enfermar en consecuencia de la unión recién formada sufriendo
fiebre, mareos y debilidad. El alfa también puede sentir dolor de cabeza al
comienzo.

Cuando hablamos de un lazo roto, es muy común que ambos lados se


suman en una profunda depresión, esto se debe a que el lazo une ambas
partes física y mentalmente, sienten un vacío tan grande que es difícil de
superar.

Cortejo

El cortejo es básicamente es la etapa en la que el alfa hace todo lo posible


por demostrar que es un buen partido y conseguir conquistar a un omega,
este dura hasta que el omega acepte estar con él o si el alfa se da por
vencido.

En mi fic existen tres tipos de cortejo que son:

♦El cortejo para ser una pareja (es decir novios): este tipo de cortejo es poco
formal y muchos alfas no lo llevan a cabo.
♦El cortejo de matrimonio: se lleva a cabo cuando el alfa quiere contraer
nupcias con el omega.
♦El cortejo para un lazo: Cuando el alfa decide que quiere poner su marca
en el omega.

Todos estos cortejos pueden variar dependiendo de las tradiciones


familiares o de la pareja.

Pareja destinada

Se basa en la leyenda del hilo rojo, esa que habla sobre que todos estamos
unidos a una persona mediante un hilo rojo atado a nuestro meñique y que
este no importa la distancia, o si se enreda o dobla nunca se va a romper.
En el omegaverse las parejas destinas son aquellas personas (alfa y omega)
que están destinados a estar juntos desde su nacimiento, que son perfectos
el uno para el otro.

Sin embargo, esto no quiere decir que tengan la obligación de amarse o que
deben tener una relación amorosa, solo significa que una relación entre
ambos tiene mayor probabilidad de funcionar a diferencia de si se decide
estar con otra persona que no es su destinado.

En el omegaverse no siempre se encuentra a esa pareja destinada y no hay


problema con eso, se puede vivir bien sin que la conozcas pero, si llega a
haber el caso de encontrarla se debe tomar en cuenta que, aunque no se
decida estar amorosamente junto a esa persona tampoco pueden dejarla ir
de su vida.

Un omega y alfa destinados no pueden dejar de estarlo, no importa cuánto


luchen contra eso, al igual que el hilo rojo su conexión no puede romperse
ya que alejarse de su pareja desinada puede acarrear demasiados problemas
de salud, tanto físicos como emocionales.

Puede causar malestares como dolores de cabeza, dolor corporal, nauseas,


vómitos una profunda tristeza o depresión y en casos extremos pueden
llegar a morir.

Un alfa u omega saben cuándo conocen a su pareja destinada, pues una vez
que estos se encuentran sienten una necesidad grande por querer estar cerca
de ellos y su presencia les causa plenitud y satisfacción.

Nidos

Durante sus celos los omegas tienden a crear "nidos". Estos son construidos
con mantas, prendas, peluches o almohadas que contengan el aroma de su
alfa (si es que tiene) que ayuda a controlarse en sus celos.

Sin embargo también llegan a construirlos cuando están embarazados,


siendo este un lugar reconfortante y seguro para sentirse protegidos junto a
sus cachorros, tienden a dormir en este después de dar a luz y es un lugar
muy sagrado para ellos, no todos pueden entrar al nido, necesitan el
permiso del omega para hacerlo, incluso sus alfas deben de pedir dicho
permiso y si el omega no lo acepta entonces no pueden entrar.

En el tema de sus nidos los omegas suelen volverse agresivos por estos,
pues son bastante importantes para ellos y si alguien llega a irrumpir en
ellos los omegas suelen sentirse mal y puede llegar sentir odio hacia ellos
mismos por no poder proteger su zona segura.

También suelen hacer nidos cuando se sientes deprimidos o tristes o nidos


exclusivos para sus cachorros cuando estos ya tienen varios meses o años
de nacidos.

¿Cómo se manejara este universo específicamente en esta fic?

Mi fanfic esta basa en un orden muy específico en donde la sociedad es


meramente prejuiciosa, regida por esquemas sociales bastante específicos e
injustos. Es una sociedad ortodoxa la cual se rige lastimosamente por
niveles.

En lo alto siempre irán los alfas, lo que esta sociedad considera la casta más
fuerte y hábil, la élite dominante. En mi sociedad los alfas tendrán el valor
indispensable, se les debe tratar siempre con respeto y cualquier persona
que los confronte será mal vista según la cultura social pues esta se mueve
bajo prácticas tradicionales, generalizadas y aceptadas por la mayoría como
adecuadas.

Los betas serán esa casta neutral dentro de la cadena, lo que los vuelven
inferiores a lo alfas pero superiores a los omegas. Estos por consiguiente
serán la clases obrera, aunque no quita que también gozaran de los mismos
privilegios que un alfa, o incluso que se mire en algunos casos como su
igual, ya sea en la escuela o en el trabajo.

Y luego tendremos a los omegas en la base de la pirámide, en mi sociedad


está mal visto que los omegas quieran conseguir algo por cuenta propia o
destacar entre las otras dos castas ya que se les quiere tener como la raza
pura.
Su única obligación social es mantenerse en el hogar y cuidar de sus hijos y
su alfa, servirle y ofrecer todo lo que pueda, en resumen; complacerlo de
cualquier forma.

Aunque antes los omegas no tenían a una educación avanzada la sociedad


ha podido conseguir no ser tan estricta y ortodoxa por lo que a lo largo de
los siglos se ha conseguido que los omegas puedan estudiar y terminar una
carrera, pero es muy extraño que eso suceda ya que la sociedad aún no está
acostumbrada a ver omegas independientes o que no necesiten de un alfa
pues desde muy jóvenes son sometidos a crear una familia y unirse a
alguien.

Debido a este orden y a estas divisiones de clases las leyes y todo lo que
implique el derecho en algunas ocasiones deberá ser modificado, lo que
significa que su constitución y derechos serán diferentes a nuestra sociedad
actual.

Cabe dejar muy en claro, que muchas de las opiniones o pensamiento que
tengan los personajes dentro de este fanfic yo no los comparto y no estoy de
acuerdo con ellos.

Es una fanfic bebés, una FANFIC, por lo que lo que todo lo que aquí suceda
es ficción y les pido que tengan el criterio para entenderlo y que eviten
hacer comentarios ofensivos así como les pido que respeten. Todas aquí
tendremos diferentes puntos de vista y tenemos el derecho de opinar y
comentar tanto como queramos, mi fic es un espacio libre pero todo
siempre háganlo con respeto, persona que vea insultando o citando o
burlándose de la opinión de los demás persona a la que pateo.

No voy a permitir aquí ese tipo de cosas, yo busco que sea un ambiente
bonito en donde puedan entretenerse, divertirse y olvidarse todo.

Bueno, una vez ya leído, espero que le guste mucho esta fic tanto como a
mí me está gustando escribirla.

All the fucking love.


Prólogo

El sudor humedecía la tela de la bata blanca, el algodón adhiriéndose a su


piel. El apretón de su mano se redujo, su mirada nublándose, aquel último
esfuerzo culminó en un suspiro de alivio, como dejando escapar su alma.

Las luces blancas lastimaban su vista escasa, a pesar de el ruido excesivo él


escuchaba tan poco, susurros alejados que le provocaban ansiedad.

La caricia en su coronilla le dio unos cuantos segundos más de conciencia,


manteniéndolo fuerte a pesar del el dolor en cada músculo.

Los instrumentos de metal golpeaban la mesa de aluminio, parecía una


espera eterna, pero al escucharlo, al escucharlo siento su corazón acelerarse.
Contuvo la respiración, sus células cargándose de la energía que aquel
llanto simple le proporcionaba.

Sus manos picaban, la mirada azul se paseaba por la espalda de cada


hombre en bata azul. Hasta ver a uno sostener algo en sus brazos, su
corazón se detuvo.

El llanto estalló imponente en la habitación, su instinto de protección se


activo inmediatamente, provocándole sensaciones nuevas y difíciles de
controlar. Necesitaba tranquilizarlo, necesitaba tenerlo en sus brazos para
que dejara de llorar.

—Felicidades, Louis, es un niño. —su cuerpo volvió a debilitarse pero esta


vez tembló. El doctor se acercó, llevando con cuidado al cachorro hasta su
pecho, envuelto en la pequeña cobija amarilla. Louis no supo cómo
reaccionar, sus manos torpes y temblorosas lo hicieron sentir muy inútil.

El pequeño ser humano detuvo su llanto en cuanto los brazos de su madre le


envolvieron y el aroma a manzana y caramelo se coló por su nariz.
Sus ojos se encharcaron en lágrimas, la criatura más dulce que nunca habían
visto sus ojos se encontraba entre sus brazos, pura y hermosa. Pequeña e
indefensa y el sabía que haría cualquier cosa por mantenerlo a salvo
siempre.

No podía creer que aquel ser tan bonito habia salido de su cuerpo, era
simplemente una maravilla, un completo milagro de la naturaleza.

—Hola amor. —saludo Louis, sonriendo, dejando que las lágrimas


escaparan de sus ojos. Todo el maldito dolor, cada día soportando náuseas,
cambios de humor, el cansancio, cada pequeña cosa valía la maldita pena.
Cada cosa desagradable se había borrado por completo en el momento
exacto en que miro a su cachorro entre sus brazos primerizos.

—Hola, bebé. —volvió a saludar, tomando con mucho cuidado la pequeña


mano empuñada. —Yo soy tu mamá, cariño.

Guío su mirada azulada hasta observar a su madre, sonriéndole orgullosa.


Su mano suave volvió a acariciar su coronilla, alzando su fleco castaño. Se
acercó para plantar un beso en su frente.

—Lo hiciste muy bien, cariño.

—Gracias, mamá. —devolvió su mirada al cachorro. —¿No es el cachorro


mas hermoso que hayas visto? —su dedo índice rozo la nariz abotonada y
rosada. —Eres tan bonito. —elogio.

—¿Ya has elegido un nombre? —pregunto una de las enfermeras,


acomodando el cubre bocas en su rostro.

Louis la observó unos segundos para después plantar la vista de vuelta en su


hijo.

—Su nombre es Daniel. ¿Te gusta bebé? —agito sus pequeñas manos,
removiendose torpe. Louis sonrió amplio.

—Es un nombre hermoso. —le dijo la enfermera.

—Muchas gracias, a todos, en verdad.


—No agradezcas, Louis. Es nuestro trabajo. —el doctor sonrió. —Hablado
de trabajo, debemos llevar al bebé para verificar que este sano. —Louis
trago saliva, preocupado, no quería apartarse de su bebé ni un segundo.

—Esta bien, cariño. —hablo su madre, acariciando su hombro. Louis miro a


su bebé una última vez y estiró un poco sus brazos, permitiendo que el
doctor volviese a tomar a su bebé para llevarlo a revisión.

—Eres un omega muy fuerte Louis. —el doctor le sonrió y pronto salió de
la habitación.

[...]

Louis camino a la cocina, el cachorro dormido entre sus brazos, el olor del
té de limón aromatizaba la casa y era agradable escuchar el sonido de la
lluvia golpear las ventanas, tranquilizante.

—Hola, amor. ¿Quieres un poco de té? —Louis arrastró con cuidado una de
la sillas y se sentó con precaución.

—No, muchas gracias. —respondió Louis educado.

—Deberías vestirte cariño, vendrán visitas. —Louis respiró profundamente.


No tenía demasiadas ganas de ver gente, la noche anterior no había dormido
casi nada, pues despertaba cada quince minutos preocupado, verificando
que Daniel aún siguiera respirando.

Había sido así todo el mes desde la salida del hospital. Noches en vela,
cansancio extremo, dolor en el cuerpo y preocupación.

—¿Quien esta vez mamá? —pregunto intentando no sonar fastidiado.

—Oh, mi amiga Abigail.

—Adivinare, su hijo Zack vendrá con ella. —Jay apretó los labios,
posiblemente avergonzada, posiblemente burlona. Una pizca de ambas era
un poco más factible. Aunque Louis más que sonreír giro los ojos.
—Zack es un muy buen alfa, Louis. Es abogado y muy, muy apuesto. —
Louis se colocó serio.

—No necesito un alfa, mamá. Estoy bien. —le contesto ya harto de la


misma conversación.

—Un cachorro no es nada fácil de mantener, Louis, te has dado cuenta ya y


siempre es mejor que el bebé de desarrolle en un ambiente familiar normal.
—Louis alzó las cejas.

—¿Esto no es normal? —Jay suspiro.

—Sabes a lo que me refiero, Lou. Tan solo quiero ayudarte a conseguir


pareja. No será fácil quiero decir, eres un omega de 19 años, con un hijo y
sin mordida eso no se ve bien. —Louis se miro ofendido y pronto su ceño
se frunció.

—Lamento no ser un omega que sigue la cultura convencional de la familia


perfecta, mamá. No necesito un alfa, puedo criar a mi hijo por mi propia
mano. Mi examen para la universidad es en dos meses, podré hacerlo. Por
Daniel y por mi.

—Louis, piénsalo mejor.

—No necesito pensar nada mamá. Lo decidí. Mucho antes de tener a


Daniel. Y mi decisión continua intacta. Sé que podré.

Jay hizo una mueca, finalmente asintió. Volvió a apretar los labios, busco
una taza en la alacena y tomo la toalla roja, levantando la tetera humeante.

—Solo espero que puedas encontrar un alfa dispuesto a soportar tu


independencia. Quiero lo mejor para ti, hijo. Y aunque tú no quieras un alfa,
tú omega lo necesitará en algún momento.

Louis mordisqueó su labio, incómodo con la idea. Era verdad, pero


aprovecharía todo el tiempo que tuviese antes de eso.

No necesitaba un alfa, no en ese momento, tendría muchos mas años para


pensar en eso. Por ahora solo se concentrará en su bebé y en su carrera, eso
era lo único importante.

...

Hola hermosassss. Con la novedad de que no pude resistirme a subir


esta fic que me mata de amor cada vez que pienso en ella. Y que me
emociona muchísimo escribir, espero que la reciban con el mismo amor
con el que yo la estoy escribiendo y pueda ser de su agrado.

Subí el prólogo porque pues no paraban de pedir el link y quien soy yo


para negarlo?
Así que espero mañana poder subir el primer capítulo y pues agreguen
está bella fic a su biblioteca porque les juro que no se van a arrepentir
de tenerla. Osi osi.

Espero que tengan una hermosa noche.

All the fucking Love.


1.

Silencio, era lo evidente dentro de la habitación. Las cortinas permanecían


cerradas, manteniendo fuera el ajetreo de la mañana.

Una mañana poco común, el primer día de clases. El primer año


universitario, se suponía que tenía que estar emocionado, debía despertarse
con más energía de lo normal, con una sonrisa resplandeciente y miles de
historias emocionantes transitando cada neurona hasta estimular su cuerpo,
sentir la dopamina en su sistema y explotar de entusiasmo.

Eso deseaba, despertar con energía, pero en comparación, se cuerpo se


encontraba laxo sobre el colchón, de costado, su cabeza recargada sobre la
palma de su mano, sosteniéndose con el brazo, mientras su mano libre
acariciaba con ternura el pequeño pie regordeto del cachorro.

Sus ojitos se mantenían cerrados, su pancita subía y bajaba al compás de su


respiración pacífica. Louis sonrió encariñado, llenándose de ternura.

Paso la mitad de la noche despierto porque su bebé habia decidido no


querer dormir, arrastrándose por toda la cama, sintiéndose un adulto. Y
Louis tuvo que mantenerse despierto si no quería que cayera por la orilla de
la cama.

Durmió tan solo cuatro horas y despertó tres minutos antes de que su alarma
sonará para poder apreciar a su bebé durmiendo con aquella tranquilidad
endulzante, con mejillas rojas, piel blanca semejante a la nieve, pestañas
cortas y nariz abotonada, sus labios delgados y muy rojitos y entreabiertos.

Louis se tomó un tiempo para admirar al cachorro, para absorber toda


aquella energía que cargaba de amor y positivismo su vida.
Siempre funcionaba, mirar a su bebé unos cuantos minutos antes de decidir
levantarse de la cama y pensar que todo lo que hacía; lo hacía por él.

Acarició el cabello lacio y dorado, plantando un beso profundo en su


mejilla rellena para poder iniciar su rutina acostumbrada.

Tomó una ducha rápida, no más de diez minutos para impedir no estar en la
habitación si el bebé se despertaba, se vistió, preparo su mochila y la
pañalera de el pequeño, preparo igual la fórmula y se dispuso a despertarlo
con muchísimo cuidado para evitar que se molestara.

Daniel abrió con pesar sus ojitos, el verde olivo resplandeciente bajo la luz
artificial de la habitación. Llevo sus manitas hasta frotar torpemente sus
ojos y parte de sus mejillas, sus labios formaron un puchero lastimero. De
inmediato, Louis paso sus manos debajo de su pequeño cuerpo, la mano
derecha se deslizó bajo su espalda hasta recargarla bajo su nuca y su mano
izquierda presionó la baja espalda hasta alzarlo precavido del colchón.

—Buenos días, pedacito de sol. —acerco al cachorro, hasta que su rostro


quedó a escasos centímetros del suyo, rozo su nariz con la suya en un beso
esquimal suave, sonrió ampliamente al escuchar la risita del cachorro. La
enorme necesidad por abrazarlo fuerte se hizo presente. Apretarlo con
fuerza contra su pecho y mantenerlo ahí por siempre.

—Hoy es un día, muy, muy importante, amor. —le hablo Louis, como se
había acostumbrado a charlar con Daniel, como si él fuese un adulto y
pudiera entender cada palabra.

Cuando supo que fue aceptado en la universidad decidió mudarse de


inmediato a Londres, para poder ajustarse meses antes a su nuevo estilo de
vida.

Lo que significaba que su madre se había quedado en Doncaster junto a su


papá, por lo que la única persona cerca con la que podía charlar era su
cachorro, ni siquiera era un conversación pero eso bastaba. Louis era
conocido por parlotear siempre, algunas veces hasta lo hacía de más.
Llegó a meter a sus amigos en problemas por no saber mantener la boca
cerrada.

Su estilo social al menos de los últimos dos meses se reducía a las charlas
con su cachorro, respuestas en forma de balbuceos y el intercambio de
palabras que tenía con el chico del supermercado.

Pero eso estaba bien, porque había tenido el tiempo suficiente para leer unas
cuantas cosas importantes antes de entrar a la universidad y prepararse.

—Estoy un poco nervioso ¿Tú no lo estas? —pregunto Louis al bebé.


Caminando hasta el armario para buscar la ropa adecuada para el clima de
esa mañana.

Se aseguró de buscar prendas abrigadoras para ambos mientras continuaba


hablando sobre sus nervios.

Al encontrarla tuvo que luchar varios minutos con el pequeño para


colocarle bien el pañal y unos minutos extra para ponerle la ropa.

Tuvo que correr por la casa buscando lo necesario al observar el reloj y lo


atrasado que se encontraba. No recordó peinar su cabello húmedo antes de
salir y de milagro pudo recordar no olvidar las llaves sobre la mesa del
comedor antes de salir.

Daniel se había quedado dormido en sus brazos dos cuadras después de


salir de casa. El omega aceleró su paso, observando el tiempo límite que
tenía en el reloj de su muñeca. Ocho minutos no eran suficientes si quería
llegará tiempo antes de que el autobús partiera.

Tuvo que hacer un sacrificio y acelerar su andar, los tarritos con puré de
frutas chocaban entre sí dentro de la bolsa de su bebé, alterando su cordura
debido al ruido tintineante de estos.

Los jeans ajustados no le permitían hacer mucho, doblegando su esfuerzo


por abrir un poco más su zancada. El problema de las piernas cortas era
algo que lo atormentaba desde el preescolar.
La bufanda gris ya lo sofocaba, al igual que el abrigo del mismo tono
cubriendo su cuerpo delgado. Sus manos frías dolían, no pudo encontrar los
guantes y decidió salir sin ellos. Se arrepentía demasiado.

Sus pasos se aceleraron al mirar el autobús a lo lejos, sus brazos aferraron


con más fuerza el cuerpo de Daniel contra el suyo. Pronto, las zancadas
largas y aceleradas ya no fueron suficientes, no cuando la fila se reducía a
tan solo tres personas.

En un esfuerzo alto y que sobrepasó todas sus capacidades corrió,


apresurado, las mochilas en sus hombros balanceándose de un lado a otro,
Daniel comenzando a llorar debido al ajetreo.

—¡Alto! —grito fuerte al correr.

Su último paso, largo y casi imposible le permitió poder estirar uno de sus
brazos, tomando la puerta de cristal antes de que está cerrará y el autobús se
marchara.

Las puertas volvieron a abrirse y Louis subió enseguida los primeros dos
escalones, las puertas se cerraron detrás de él y se tomó el tiempo necesario
para recuperar su respiración, esperando a que el ardor en sus piernas se
esfumara.

—Gracias. —le dijo al chófer después de varios segundos de escuchar su


corazón acelerado y sus pulmones contrayéndose.

—Descuida, no eres el único que sale tarde de casa. Tuviste suerte. —le
comento el hombre, sonriendo amigable. Louis devolvió la sonrisa y
después de acomodar cada mochila de nuevo en sus hombros camino por el
pasillo hasta tomar un asiento.

El cachorro continuaba llorando, sus mejillas empapadas y el rostro rojo.


Louis intento arrullarlo, sus piernas subiendo y bajando, pero el menor no
se veía decidido a parar.

Su mandíbula se apretó e ignorando por completo las miradas de fastidio de


los usuarios continuo en su labor de tranquilizar al cachorro.
—Por favor, Dany. —le dijo Louis con la voz dulce. Su mano rozando la
espalda del pequeño, acariciando en círculos su pequeño cuerpo para
tranquilizarlo. Aunque no funcionó y el pequeño cachorro continuo llorando
durante el trayecto, incluso después de bajar y entrar a la escuela.

Tuvo que caminar un poco avergonzado por los pasillos pues el llanto
incontrolable resonaba en todo el lugar, logrando incluso un poco de eco
debido a que aún había pocas personas en el edificio.
Observó el reloj en su muñeca y agradeció que aún contaba con diez
minutos antes de la hora de la clase para poder calmar a Daniel.

Tomo el celular del bolsillo y reviso el número de su aula. Después de


encontrarla entró, dando gracias al notar que se encontraba vacía y busco un
lugar en la primera fila, soltó las maletas sin preocuparle las cosas frágiles y
se dejó caer al asiento, suspiro aliviado cuando el peso extra eliminó su
cuerpo y abrazo a su bebé, minimizando el llanto cuando su carita se
escondía entre el hueco de su cuello.

Lucho con su abrigo para poder sacarlo pues el calor ya no le permitía


respirar. Maniobrando con dificultad el cuerpo de Daniel y la ajustada
manga de su prenda.

Su pierna se agitaba con ímpetu, meneando al cachorro sobre su muslo, con


la manga de su suéter amarillo secaba las lágrimas en sus mejillas
regordetas y limpiaba el flujo nasal antes de que tocará el labio superior del
pequeño.

—Por favor, Daniel, si guardas silencio te comprare ese jugo de mango que
tanto te gusta ¿Si? ¿Por favor? Por mi, bebé, por mami. —Louis respiró
hondo y tomo con cuidado el pequeño cuerpo de su cachorro, acercándolo a
su pecho para arrullarlo. Daba leves palmadas en su espalda, susurrando
cosas lindas a su oído para controlar un poco el llanto de su bebé.

La puerta se abrió de pronto, el fuerte aroma a alfa le apretó la nariz. Louis


pareció tomar con un poco más de fuerza el pequeño cuerpo entre sus
brazos.
El hombre alto entro, el portafolio en la mano derecha, la camisa blanca
bien planchada, las mangas dobladas hasta el codo y el pantalón negro
cubriendo sus largas piernas.

Louis apretó los labios, sintiendo la mirada verdosa posarse en su anatomía


y en el cachorro sollozante.

—Buenos días. —saludo el alfa, seguido de un asentimiento con la cabeza.


Louis lo miro caminar por todo el frente del aula, hasta lanzar el portafolio
al escritorio y arrastrar la silla hacia atrás.

El hombre no se había presentado pero Louis pudo deducir de quién se


trataba en cuestión de segundos.

Sin embargo, todo en su cuerpo se paralizó al escuchar el grito detonante de


su hijo estallar.

El alfa tomó asiento, dejándose caer e ignorando por completo al cachorro


en los brazos de su alumno. Miro con aquellos orbes brillosos al omega
aturdido localizado en la primera fila.

—No sé si lo sepas pero, generalmente, si alguien te saluda se saluda de


vuelta. —Louis carraspeo. Sus mejillas de pronto sufrieron un calor
característico de él y relamio sus labios.

—Lo lamento yo... estoy un poco ocupado. —Louis quiso sonreír, pero tan
solo consiguió gesticular una ligera mueca amigable al recordar su pequeño
problema. —Buenos días. —respondió. El hombre asintió satisfecho y tomo
el portafolio para buscar algún papel, su atención pronto fue completa y
única para la hoja entre sus manos y sus ojos se miraron atentos a las letras
impresas en el papel.

Louis se sintió un poco mas aliviado y tranquilo al notar que el profesor no


le presto mas atención y continuó intentando tranquilizar al pequeño que
comenzaba a llorar más fuerte.

Louis está vez decidió hablar mas bajito, susurrando cerca del oído de
Daniel, agitando la pequeña sonaja rosada frente a él en un intento
desesperado por qué se distrajera y detuviera su llanto.

—¿Cuál es tu nombre? —le cuestionó el profesor, después de diez minutos.


Louis alzó su vista enseguida, frunció un poco su nariz y observó con
detalle los intensos ojos del hombre.

—Louis... Tomlinson. —le contesto, su mano dirigiéndose a la espalda del


chiquillo, lo arrullo, prestándole atención al profesor.

El hombre asintió, la mirada fría y meticulosa puso a Louis en un estado


inmediato de incomodidad.

Daniel se movía incontrolable, pataleando y agitando sus manos,


empuñando la bufanda de Louis entre sus manitas.

—Y has decidido estudiar derecho. —Louis mordió su labio más incómodo,


su colmillo incrustandose en la piel delicada.

Se había preparado para cualquier comentario negativo. Sabía lo que las


personas pensaban. Un omega terminando una carrera era poco usual. De
cada cincuenta alumnos en las universidades solo uno era omega.

Pero no esperaba que su profesor le criticara en tan poco tiempo, al menos


era lo que sentía venir, era así como iniciaba siempre una charla que
terminaba con un Louis molesto e indignado.

—Si, lo decidí desde que entre a la preparatoria. —el profesor entrecerró un


poco los ojos, relamio sus labios y chasqueo la lengua.

—Me agrada que busques independencia, es algo poco común. —felicito el


profesor.

Louis asintió muchas veces con la cabeza, sin saber cómo contestar.
Esperaba cualquier cosa, pero nunca imaginó que uno de sus profesores
aceptará que un omega fuese su alumno.

—¿Y él es tu hermano? —pregunto curioso. Louis respiró hondo y negó


levemente con la cabeza.
—Es mi hijo. —contesto bajito. Sus ojos azules inspeccionaron al alfa
frente a él, en busca de una reacción de sorpresa, pero la sorpresa fue para
Louis cuándo el alfa tan solo asintió de nuevo, manteniendo su semblante
neutro y libre de prejuicios, Louis lo agradeció tanto.

—Lo lamento yo, solo lo supuse porque...

—¿Porque no tengo una mordida? —interrumpió Louis, una sonrisa


cariñosa se dibujo en su rostro y el profesor no supo cómo interpretarla.

El alfa se acomodo en su asiento, un extraño gesto se instaló en su rostro,


mismo que Louis distinguió como una sonrisa reprimida, con un poco de
inseguridad, pues el gesto fue tan rápido que le dejo un poco de duda.

—No se preocupe, se que todos piensan lo mismo en el primer segundo que


me ven. Esta bien.

—Èl es muy lindo. —comento, refiriéndose al cachorro. Louis volvió a


sonreír, está vez más amplio, consiguiendo que las marcas expresivas al
costado de sus ojitos aparecieran.

—Muchas gracias. —olvido por unos segundos que el cachorro continuaba


llorando, así que lo acomodo mejor en sus brazos e intento una forma nueva
de arrullarlo.

—¿Cuál es su nombre? —Louis miro al cachorro, su rabieta aún potente.

—Su nombre es Daniel. —su mano suave acarició la coronilla de su bebé,


la manga de su sueter volvió a recorrer las mejillas suavecitas y húmedas.

—Excelente nombre. ¿Eres creyente? —Louis apretó los labios, frunciendo


su ceño en confusión.

—¿Disculpe?

—Daniel, el significado. Significa Justicia de Dios. ¿No es así? Corrígeme


si estoy mal.
—Oh. —guardo silenció pensativo. —Siendo sincero no lo sé. —libero una
risa avergonzada. —El nombre es bonito. Algo dentro de mi me dijo que era
el nombre correcto para él me refiero a... fue esa sensación extraña al verlo
por primera vez. Tan solo, el nombre vino a mi mente en cuanto lo observé,
nunca pensé en el nombre, no durante mi embarazo.

—Algo que solo una madre puede lograr. —el omega observó a su profesor,
su expresión neutra, aunque en sus ojos una chispa extraña le causó
escalofrío en la espina dorsal.

—¿Y usted? ¿Cuál es su nombre? —preguntó al notar que no le había dicho


su nombre.

—Harry, Harry Styles.

—Harry. —Louis saboreo cada vocal, cada consonante al pronunciar aquel


nombre. —Es un nombre muy lindo igualmente. ¿Sabe el significado? —
Louis sintió el jalón en su cabello y soltó un quejido, dirigió su mano con
cuidado hasta la mano de su cachorro, apartando el apretón de sus hebras
castañas.

—Dany, te he dicho que eso está mal. Duele. —al parecer Daniel no tenía la
intención de obedecerlo en ese momento, ni en ningún otro, porque volvió a
tomar su cabello y tiro de nuevo. El omega tan solo suspiro.

—Dueño de hogar. —Louis detuvo su pequeña lucha con el cachorro, para


prestar atención a Harry. —Es el significado de mi nombre.

—Un buen significado. —Harry asintió. Su mirada pronto se perdió entre el


montón de papeles sobre el escritorio, pensativo y cerrado de un momento a
otro.

Louis trago saliva ante el cambio drástico de humor, aunque su profesor no


fuese muy expresivo pudo notar que decir aquello le había incomodado un
tanto.

No volvió a hacer más preguntas y Harry por supuesto no hizo el intento


por recuperar la conversación que pronto se perdía entre el sonido de la
extraña agonía de Daniel.

El aula se sumió en un silencio un poco incómodo, al menos para Louis,


pues su bebé ya llevaba llorando casi dos horas sin parar.

Los alumnos comenzaron a llegar, en cuestión de minutos el aula se llenaba


de alfas y betas y su cachorro continuaba llorando sin control, intento
desesperadamente cualquier truco que sabía, lograban calmar al bebé.
Ninguno de ellos funcionó.

Comenzó a sentir el ambiente muy tenso cuando todos clavaban su vista en


él, posiblemente rogando que hiciera algo por qué el bebé en su regazo
parara de llorar y aturdir sus oídos. Cerró los ojos, la desesperación en su
pecho. Miro la hora en su muñeca, habían pasado diez minutos de la hora
para que iniciará la clase y no pudo evitar sentirse culpable al pensar que
posiblemente Harry no iniciaba la clase por él.

El profesor se levantó de su silla, al mismo tiempo en que Louis se alzaba


de su banca decidido y sin decir una sola palabra salía del aula con el bebé
en brazos. Se apuró, ignorando las miradas curiosas y coactivas que le
obligaron a salir con apuró.

—El primer día, a la primera hora y decides ponerte en este estado ahora.
¿Enserio Dany? —Louis gimió bajito, frustrado. —¿Que es lo que sucede,
amor? ¿Te duele algo? ¿Tienes hambre? ¿Sueño? Seguramente es eso.

Louis se mantuvo fuera, parloteando como era costumbre, paseándose de un


lado a otro por todo el pasillo, haciendo el mayor esfuerzo por lograr que
los ojitos de su bebé dejasen de lagrimear y su boca parara de arrojar gritos
aturdidores.

—Bueno Dany tú fuiste el que decidió dormir tarde, no yo. —sus brazos
ardían después del constante movimiento que continuaba creando para
arrullar a Daniel, algo que pensó en dejar de hacer pues no estaba
funcionando para nada.

Escucho la puerta abrirse, el profesor salió. Louis sintió un nudo formarse


en su estómago, los rizos bien acomodados sobre su cabeza llamaron su
atención, aunque no lo suficiente para ignorar el hecho de estar en
problemas, posiblemente.

—¿Sucede algo malo? —Louis se mordió la lengua y tan solo pudo negar
con la cabeza, sus ojos al igual que los de su hijo se inundaron en lágrimas
debido a la desesperación, pues no sabía que más hacer para que el bebé
dejase de llorar. —¿Estás seguro? No ha parado de llorar desde que llegaste.

—Lo lamento no sé que es lo que le sucede tan solo... —su voz se cortó un
poco. Decidió guardar silencio antes de ponerse a llorar en verdad.

—¿Has intentado calmarlo con tus feromonas? —Louis se atragantó un


poco con su saliva.

—¿A-aqui? ¿En un lugar repleto de alfas? —carraspeo y negó


instantáneamente con su cabeza descartando inmediatamente la posibilidad.
—No, no es una buena idea. Suele ser incómodo, para ellos y para mí. Y es
peligroso.

Harry frunció los labios, su mirada se clavaba profundamente en él,


analizando con exactitud la situación y al omega frente a él. Saco las manos
de sus bolsillos y camino con tranquilidad hasta donde Louis se encontraba,
siendo cauteloso y con demasiado cuidado, acercó sus manos hasta tomar
con cuidado la cintura del cachorro.

—¿Puedo? —cuestiono, mirando los azulados ojos del omega. Louis trago
saliva e indeciso acepto, soltando con cuidado al cachorro, permitiendo que
el profesor lo tomara en brazos.

Pudo sentir sus músculos descansar al tiempo en que el peso adicional le


abandonaba y su profesor acomodaba el cuerpo de su cachorro en su brazo
derecho.

Sus ojos conectaron unos cuantos segundos mientras hacían el intercambió,


el mismo escalofrío golpeó la columna vertebral del omega. Fue hasta ese
momento que su olfato se agudizó. Sin querer hacerlo, respiro
profundamente las variantes notas de citricos amargos, con matices
aromáticos de romero que se entrelazaban con matices salados.
Louis soltó el aire aturdido, su estómago achicandoce al notar su
imprudencia, sus mejillas se acalorarón porque no dudaba en que Harry
había notado su acción poco disimulada.

El alfa se giró, con el cachorro ya en sus brazos, retomando la acción de


Louis de pasearse por el pasillo.

Louis se mantuvo en su lugar estático al notar como el alfa hablaba en voz


muy bajita, susurrandole al cachorro cosas que no podía escuchar. Lo
cargaba tan solo con su brazo derecho mientras que con el izquierdo hacia
movimientos frente a su pequeño rostro.

El omega permaneció paciente, escondiendo una sonrisa a la cual no pudo


darle explicación. Los gritos disminuyeron, solo persistían los gimoteos, el
llavero de patito colgaba frente al rostro de Daniel (mismo que Louis no
supo en que momento el rizado tomo de su bolsillo) la argolla colgando de
el dedo de Harry, los ojos verdes del cachorro siguiendo con cuidado el
diminuto animal.

En pocos segundos, el profesor había logrado lo que Louis no pudo en toda


la mañana, conseguir que su bebé dejara de llorar.

El alfa se giró, mirando a Louis directamente a los ojos, se cohibido un


poco, acomodo la bufanda en su cuello, aflojandola para eliminar el
repentino calor que le envolvía el rostro.

—¿Que te parece si entras al salón y tomas tú lugar? Puedo cuidar de él


durante la clase.

—Oh no, no es necesario, gracias es...

—Insisto, para que puedas tomar la clase bien.

Dudó, la suela de su tenis haciendo fricción con el suelo debido a su tic


nervioso y el profesor, mirándolo directamente a los ojos, el verde
penetrando cada rincón de su ser.
No fue hasta que Daniel llevo su pequeña mano hasta los rizos del maestro
y jaloneo con un poco de torpeza que Louis reaccionó.

—No, Daniel, eso no se hace. —reprendio, su voz suave y pacífica hacia


dudar si en verdad era un regaño o un simple aviso. Hizo el intento por
alcanzar la pequeña mano de su bebé, aunque Harry fue más rápido.

Una leve sonrisa se asomó en sus labios, pronto se desvaneció y sus ojos
esta vez, escaneaban los ojos verdes del cachorro.

—Asi que, Daniel ¿Quieres pasar las siguientes horas conmigo? —Daniel
lo observó curioso, sus ojos viajaron a los rizos del profesor una vez más
antes de asentir torpemente, por supuesto, sin entender bien que era lo que
el alfa le pedía.

—Entonces ya está. —Louis apretó los labios, derrotado, soltó el aire y


miro a su profesor.

—Muchas gracias. —dijo. Acomodo el suéter sobre su cuerpo, eliminando


las arrugas en su torso.

—Es un placer. —contesto Harry. Cambiando al cachorro a su brazo


izquierdo. —Adelante toma tu lugar. —Louis asintió aún dudoso y camino
hasta la puerta del aula, empujó la madera, las miradas inmediatamente se
centraron en él, pero las ignoro como había hecho el último año.

Ser un omega joven, embarazado y sin mordida eran razones suficientes


para ser el centro de atención a todo lugar al que fuera. Tenía esa parte
controlada. Aún así, no podia evitar sentirse asustado y diminuto ante las
miradas de todos sus compañeros.

Louis camino rápido hasta su lugar, sus hombros levemente alzados,


deseaba esconderse de pronto.

Se sentó sobre el pupitre y busco con la mirada su mochila, saco un


cuaderno y una pluma de tinta morada.
El profesor cerró la puerta con cautela y camino hasta el centro del salón,
busco el marcador dentro de su bolsillo y observó al alumnado, quienes le
observaban confundidos.

—Muy bien ¿Dónde nos quedamos? —Louis trago saliva, observando con
pánico a su profesor. No entendía como es que acepto que su profesor
tomara cargo de su cachorro. ¡Su maldito profesor!

—El objetivo. —contesto un chico a la izquierda de Louis. Harry asintió,


tomo la mano de Daniel y jugueteo con sus pequeños dedos, sin dejar de
mirar a sus alumnos.

—Lo principal, para dar inició a su carrera es la formación básica de su


carácter teórico, histórico e instrumental. Si tienen bien dominado esto será
mucho mas permisible introducirse al conocimiento de la realidad social
contemporánea. En particular, la formación social inglesa. —Harry se paseó
por todo el frente del salón, explicando a detalle cada bloque temático
dentro del semestre.

Louis se dedicó a tomar notas, escuchando a detalle cada palabra


pronunciada y guardandose una risa simpática siempre que Daniel
acariciaba con curiosidad la mejilla del profesor.

Harry se las arregló para poder escribir en el pizarrón con el pequeño


inconveniente de que Daniel le borraba unas cuantas letras siempre que
podía y alcanzaba el pizarrón.

Varias risas se escuchaban vagas en el salón de clases incluida la de Louis.

—Perry Anderson. —hablo Harry alto al terminar de escribir el apellido en


el pizarrón, para que su voz no se perdiera.

Giró en su eje, mirando inquisitivo al grupo. Sus ojos viajaron por toda el
aula, inspeccionando a cada alumno.

—¿Alguien sabe quién es? —todo el salón quedó en silencio, como si la


pregunta del profesor no hubiese sido clara.
Louis observaba por el rabillo de sus ojos al resto de sus compañeros, al
menos a los pocos que alcanzaba a ver.

Los ojos verdes de Harry viajaron al omega en la primera fila.

—Louis... —el omega alzó la vista, mordiendo su labio con nerviosismo. El


chico carraspeo, aclarando su voz.

—Es un historiador y ensayista político. Inglés, actualmente profesor en la


UCLA.

—Bien. Nuestro primer tema será la dinámica Feudal. Dime ¿Sabes cuál de
sus libros se puede relacionar con este tema? —Louis respiró hondo, su
lengua remojando con cuidado sus labios y sus ojos fijos en el pequeño
bebé que volvía a jalonear el cabello de Harry, estuvo cerca de decirle a
Daniel que no lo hiciera, sin embargo guardo silencio y esta vez observó a
su profesor.

—Transiciones de la antigüedad al feudalismo. —Harry sonrió un poco de


lado, su ceja alzándose un poco, con destreza paseo a Daniel a su brazo
contrario y devolvió la vista al grupo entero.

—Espero que sepan responderme que es el feudalismo o de lo contrario voy


a reprobarlos a todos. ¿Alguien?

La clase continuo un poco anormal, pues observar al profesor hablar de los


problemas referentes al desarrollo europeo mientras un cachorro le
fastidiaba de cualquier forma posible era poco realista.

Harry terminó la clase, pidiendo a todos los alumnos conseguir el libro de


Anderson que Louis habia mencionado y veinte minutos antes de que
terminara su hora, la clase finalizó.

Louis guardo con tranquilidad las cosas dentro de la mochila, cada alumno
salió a paso lento del aula y Harry se acercó a tomar el borrador del
escritorio para borrar el pizarrón.
—Ten. —dijo Harry, extendiéndo el borrador a Daniel, sus ojitos verdes
observaron el objeto rectangular con extrañeza. —Es para que borres,
tómalo. —el menor empujó con cuidado el borrador, negándose. —
¿Enserio? Pasaste la mitad de la clase borrando todo lo que escribía ¿y
ahora no quieres borrarlo? —Louis soltó una pequeña risa, el alfa
inmediatamente giró, mirando a Louis.

—Mi hijo es un rebelde sin causa, lamento mucho eso. —se disculpo,
estirando sus brazos, Harry arrimo el cuerpo de Daniel hasta su madre, el
menor inmediatamente se lanzó a sus brazos, su cabeza recargandose de
forma inmediata en su hombro.

—Descuida, es muy divertido intentar controlarlo, hizo mi clase menos


aburrida.

—Muchas gracias en verdad, no sé cómo agradecerte.

—Esta bien, puedo cuidar de él siempre que quieras. —Louis frunció los
labios y agachó la cabeza, no supo porque de pronto se avergonzó.

—Espero que no sea algo constante, o tendrás que lidiar con jalones de pelo
a diario.

—Puedo soportarlo. —le contesto Harry, el leve matiz de la broma


combinándose con su voz profunda y rasposa. —¿Podrás soportar que tú
hijo prefiera a un desconocido más que a ti? —el joven río bajo.

—No, no creo soportarlo. —le contesto de igual manera, burlón y


despreocupado. —Pero si eso garantiza que no llore gran parte de la
mañana entonces no me opondre.

—¿Cuántos años tiene?

—Oh, el es muy pequeñito aún. ¿No es así amor? —Daniel se acurrucó en


su pecho con insistencia. Harry sonrió con ternura. —Cumplira once meses
en dos semanas.
—¿En verdad? Creí que al menos ya tendría un año. Por su capacidad
motriz es... Tiene muy buena coordinación.

—Y demasiada fuerza. —recordo Louis. Harry hizo un gesto extraño que le


dio la razón.

—Mi cuero cabelludo dolerá al menos las próximas tres horas. —el omega
volvió a reír de forma dulce.

—Muchas gracias y perdón, de nuevo. —Louis acomodo la mochila en su


hombro, Daniel se levantó, el pequeño llavero de pato escondido entre sus
manitas. —Oh, me parece que esto es tuyo. —dijo Louis, quitando de entre
sus manos el artefacto. Daniel grito en desacuerdo, un puchero se formó en
sus labios.

—No amor, no es tuyo, es del profesor. —Daniel se empujó, en un intento


por volver a tomar al patito.

—Esta bien, puedes quedartelo Daniel, te lo regalo, es tu premio por


portarte bien durante la clase. —Louis miro a Harry, ignorando la cálida
sensación en su estómago.

—No puedo...

—Esta bien. —respondió Harry, tomando el llavero de la mano de Louis,


rozando sus dedos, su piel sintió una extraña corriente eléctrica y aguanto el
jadeo dentro de su garganta al sentir su estómago encogerse.

—Es tuyo. —le aviso Harry, entregando el llavero a Daniel. —Se llama
Duck. —Louis lo miro, jugueteando con el bracito de su pequeño bebé.

—Duck. —repito, Harry miro al omega, conteniendo la sonrisa en sus


labios. —Es muy original. —Louis mordió su labio inconcientemente. —
Gracias. —El alfa asintió.

—Te veré mañana, Dany. —se despidió del cachorro, su dedo índice
golpeando con cariño su pequeña nariz abotonada.
—Dile adiós, amor. —Daniel alzó la vista de el llavero, sus ojitos
conectándose con los del alfa y alzó con lentitud su mano derecha,
sacudiendola de un lado a otro en pausas, su brazo entero siguiendo el
movimiento.

—Nos vemos mañana. —se despidió Louis. Volvió a acomodar las


mochilas en sus hombros y comino a su siguiente clase.

El cachorro no paro de sacudir su manita hasta que se encontraron fuera del


salón de clases y Louis soltó el aire retenido en sus pulmones, cosa que no
había notado en todo ese rato.

Las siguientes clases fueron igual de tranquilas que la de Harry, una breve
introducción al semestre, presentación por parte de los profesores y unas
cuantas por parte de los alumnos.

Las últimas horas Daniel se durmió en sus brazos y eso fue un gran alivio.

Salió del instituto y camino hasta la parada del autobús, espero el tiempo
necesario para tomar el correcto y en pocos minutos ya se encontraba
cruzando el umbral del apartamento.

Dejó caer las maletas a su costado y saco sus tenis con poca gentileza,
pisando la parte trasera de los mismos para no tener que agacharse y le
importo muy poco si estos estorban a la entrada de su casa.

Camino hasta la habitación y acostó a Daniel en la cama, se dejó caer a su


lado derecho, ronroneando al sentir la comodidad de su cama suavecita y
acogedora.

Miro los ojos verdes y claros de su cachorro y su mano se dirigió


automáticamente hasta su cabello rubio, peinandolo hacia atrás. Louis
sonrió, acercándose hasta que su rostro se acomodo frente al de su bebé y
beso su nariz con cariño.

—Fue un buen día ¿No crees? —le pregunto Louis. El aroma de Harry se
mantenía impregnado en la ropa de su cachorro, fuerte y varonil, Louis
aspiro con profundidad el aire que le envolvía y el aroma sirvió como un
maldito tranquilizante que le relajo cada músculo. Y entendió porque Daniel
se había tranquilizado tan de repente cuando esté lo tomo en sus brazos.

Su aroma era tan cálido y acogedor que pronto deseo dormir.

—¿Así que fue por eso que te tranquilizante, solecito? —pregunto su


madre. —Y yo que pensé que fue porque él era demasiado apuesto. —rio
por la nariz, cerrando sus ojitos. La imagen de su profesor dentro de su
cabeza.

Estaba tan concentrado y preocupado en silenciar el llanto de su bebé que


no se había detenido mucho en pensar que su profesor era demasiado
apuesto y joven.

Y su cabello se miraba muy suave, si él fuera Daniel también tomaría cada


oportunidad para tocarlo.

Era atractivo, no iba a negarlo, tenía una mirada tan profunda y unos ojos
que fácilmente podían derretirte en cuestión de segundos. Su piel parecía
tan suave al tacto.

Su respiración se agitó de pronto, su piel cosquilleaba, su celular sonó al


fondo y se alzó de la cama aturdido. Sacudió su cabeza de un lado a otro,
empuñó el edredón entre sus manos con fuerza, el segundo tono lo
desequilibró y se alzó acelerado y mareado de la cama.

Tomo el celular entre sus manos, contesto por impulso.

—Louis, cariño. —la dulce voz de su madre le saludo. —¿Cómo fue tu


primer día de clases? —Louis llevo su mano hasta su boca, mordisqueando
la uña de su dedo índice, mostrando su repentina ansiedad.

—Bien, muy, muy bien mamá. —respondió pausado, mirando a Daniel


removiéndose en la cama, el cachorro se giró y comenzó a gatear sobre la
cama, Louis inmediatamente se acercó para tomarlo de la orilla de su
pantalón antes de que continuará avanzando.

—¿Está todo bien? Te escucho pensativo.


—Solo, me tomaste por sorpresa yo... yo, estaba a punto de dormir. —Louis
cerró los ojos esperando a que su madre creyera su mentira.

—Oh, lo lamento mucho, corazón. Solo quería saber que te fue bien. Dime
¿Dany se comportó bien? ¿Cómo está mi precioso querubín?

—El está... perfectamente, muy feliz, de verdad, hizo un amigo nuevo. —


Louis sonrió, tomando a Daniel de la cintura para alejarlo de la orilla.

—¿Un amigo nuevo?

—Si. Quiero decir, mi profesor de Doctrinas, Políticas y Sociales es... Muy


amigable, creo que le cayó muy bien.

—Oh, ¿Es un beta? —Louis mordió su labio y negó con la cabeza, hasta
darse cuenta que su madre no estaba presente.

—No, no es, es... alfa.

—Eso es algo nuevo. —hablo su madre. —Daniel no soporta que un alfa se


acerque a él.

—Lo se, igual pensé que era demasiado extraño. —Daniel se subió al
regazo de Louis, moviéndose con insistencia y señalando el piso. El omega
lo tomo con cuidado y lo coloco en el suelo.

Daniel comenzó a gatear hasta desaparecer de su vista. Louis suspiro.

—Algo tendrá para caerle bien. —respondió simple su madre.

Louis se quedó pensativo, pensando en que era aquello que tendría, no pudo
decidir cuál de todas sus cualidades le agrado más a Daniel.

Posiblemente su aroma cálido, o sus chistes que carecían de chiste pero que
de alguna manera lo hacían reir. Tal vez era su atractivo o la chispa en sus
ojos que Louis no sabía cómo describir. O simplemente Daniel pudo
adivinar que se trataba de un alfa que amaba regalar cosas o su voz
profunda y pacífica, su amabilidad, su inteligencia.
Llevo su mano hasta su cuello, rascando su nuca al notar cuántas cualidades
encontró con tan sólo unas horas de conocerlo.

—Imagino que estás cansado, amor. Te dejaré dormir, habrá más tiempo
para que me cuentes a detalle todo. Mucha suerte, te amo.

—Igual te amo mamá, gracias. —corto la llamada enseguida y camino a la


sala, buscando con la mirada a su pequeño cachorro.

Lo encontrándolo a la entrada, buscando dentro de la mochila de Louis. Los


cuadernos ya se encontraban regados a su alrededor, al igual que las
plumas.

—¿Que es lo que buscas, sol? —Louis se arrodilló a su lado. Daniel lo


miro, balbuceando cosas que no podía entender. Louis frunció el ceño y
ayudo al menor a buscar, enseñándole cualquier cosa que encontrará dentro
de la mochila. Recibiendo respuestas negativas del bebé siempre que le
mostraba algo.

—No sé que es lo que quieres, Dany. —Daniel hizo un pequeño puchero.

Louis saco la bufanda de la mochila y enredado en esta el llavero de patito


salio, golpeando el suelo, Louis lo recogió.

Daniel alzó sus brazos, abriendo y cerrando sus manitas ansioso, sus
balbuceos sonaron altos y más revueltos.

—Oh ¿Es lo que buscabas amor? —el omega sonrió, tendiendo el llavero a
su bebé. Daniel lo tomó, acariciando el terciopelo amarillo sobre la figura.

—Dup. —menciono, la l y la p atorandose entre sus labios, señalando al


pato.

—Si, Duck, amor. Te lo regalo Harry.

—Uuuuh. —contesto, sus manos curiosas continuaban acariciando el


terciopelo.
—¿Te gustó mucho? —Daniel asintió con su cabeza, concentrado en el
llavero. Louis acarició su cabello y se levantó, dirigiéndose a la cocina.

—Ya tienes un amigo. —dijo mientras abría la nevera. —Es más de lo que
yo tengo. —se burló de él mismo. —Un bebé de diez meses tiene más
amigos que yo, es una tragedia. —solto una risita. —¿Puede ser mi amigo
también Dany? —Louis se asomó por la puerta de la cocina, su bebé lo
miro serio y negó con la cabeza seguro. Louis abrió la boca fingiendo estar
ofendido. —Que envidioso eres. Yo sería mejor amigo que tú. —se quejo,
sacándole la lengua como niño pequeño, su cachorro soltó una risa sonora.

El omega sonrió de oreja a oreja, las marcas a cada costado de sus ojitos
azulados.

—Sabes que es verdad, Harry me prefiere más que a ti. —Louis regreso a la
cocina, analizando su repentino y extraño comentario final.

...

Hola, hola! Lo prometido es deuda jsjsjs.


Aquí tiene el primer capítulo, espero que sea de su agrado y se mueran
de ternura con cada escena bonita que se encuentren.

Gracias por siempre apoyarme en mis proyectos son un amor.

Voten y comenten eso me ayuda un montón a inspirarme, me encanta


saber que piensan de la fic. Y me da un montón de ánimos.

Las adorooo. Espero que su día estalle de cosas bonitas y preciosas, nos
leemos pronto con un nuevo capítulo.

All the fucking Love.


2.

La toalla absorbió las pequeñas gotas de agua de su rostro. Daniel río


sonoramente y repitió la acción de chapotear en el agua de la pequeña tina,
las gotas volvieron a saltar, cayeron en su rostro de nuevo, escucho la risa
angelical del cachorro. Louis río un poco, tomando la charola para
sumergirla en el agua, tomo una cantidad considerable e inclino con
precaución la cabeza de Daniel hacia atrás, dispersando la espuma que en su
cabeza permanecía blanca y suavecita.

Daniel refregó sus ojitos cuando unas cuantas gotas de agua se deslizaron
sobre sus párpados e infló sus mejillas, tomando el barquito de juguete a
escasos centímetros de su cuerpo.

Louis se encargó de eliminar cada rastro de jabón del cuerpo de su


cachorro, mientras el menor se encargaba de tripular su nave.

Se estiró con dificultad hasta poder alcanzar la toalla de baño del lavamanos
y la desdobló frente a su cachorro.

—Vamos Dany, es hora de salir. —anuncio, agitando la tela suavecita. El


cachorro lo miro y se negó, alejando su mirada verdosa de su madre y
tomando control del juguete una vez más.

—Si, vamos. ¿O quieres que se nos haga tarde como ayer? —Daniel no
contesto, ignorando a su madre. El omega entrecerró los ojos, se acercó con
la toalla, decidido a envolver a su cachorro, sin embargo Daniel se hizo para
atrás y lanzó un grito.

—Vamos a la calle, Dany, te encanta salir. —el cachorro hizo un puchero y


volvió a negar con la cabeza. —Te divertirás. ¿Si? Podemos ir al parque
después de las clases. —se quedó inmóvil unos segundos, analizando sus
opciones. Aunque después continuo negándose , golpeó el juguete en el
agua, salpicando de nuevo la ropa de Louis.

El joven gesticulo una mueca y se giró, recargandose en el lavamanos, el


llavero del patito amarillo ocupo su rango de visión y tardo unos segundos
decidiendo.

Tomo el llavero entre sus manos y lo coloco frente al rostro de Daniel, el


cachorro lo miro con curiosidad.

—¿No quieres ir a ver a Harry? —era una idea muy improvisada, pero con
los cachorros no tenías nada que perder al intentar.

Daniel alzó las cejas y después de un ratito de analizar la opción de Louis


alzó los brazos y asintió repetidas veces.

Louis sonrió victorioso, tomando la toalla de nuevo para envolver al


cachorro en la tela.

Lo tomo en brazos y camino apresurado hasta la habitación, seco el cuerpo


de su cachorro apurado y continuó con aquel ritual típico después de darle
una ducha a su bebé, cremas y aceites en su cuerpo, los pañales y la ropa,
peinar su cabello y verificar que el bebé se sintiera cómodo con lo que
llevaba puesto.

Después se dedicó a ordenar las pocas cosas que tenía que llevar, no más
que guardar sus libros y cosas útiles en la mochila.

Se decidió a ordenar todo lo demás la noche anterior, no pensaba correr de


nuevo apresurado hasta la estación de autobús.

Termino de guardar las cosas correspondientes al horario de ese día y tomo


a su cachorro en brazos.

El menor se miraba inquieto, brincoteando en los brazos de su madre. Louis


no supo de dónde salió toda esa energía y sobre todo, la fuerza en su
regordetas piernas.
Tuvo que ejercer más fuerza para evitar que el descontrol del menor le
desequilibrará. Pero de eso Daniel no sé preocupaba pues no le importaba si
caía, se notaba en su alegre sonrisa y por la forma en que se impresionaba
por todo de un momento a otro.

Louis subió al autobús, la diferencia fue impresionablemente notable en


comparación al día anterior. Nadie lo miró más de lo debido y la tensión no
se encontraba sobre sus hombros sabiendo que las personas deseaban
gritarle que callara a su hijo.

Tomó asiento distrayéndose con los constantes balbuceos de Daniel,


manteniendo una "conversación" logrando comprender (gracias al lenguaje
corporal que su bebé adoptó durante esos meses para comunicarse y que
Louis tuvo que aprender a descifrar) a que se refería.

Llegó a su universidad a la misma hora que el día anterior y se dispuso a


caminar a su edificio correspondiente.

Caminó tranquilo, recordando el número de salón y repasando una vez mas


su lista mental verificando traer todo.

Cuando encontró el aula entró y está como siempre estaba vacía.

Daniel llamo su atención con un quejido y comenzó a balbucear de nuevo,


confundido. Louis lo miró.

—¿Que pasa amor? —Daniel alzó sus manitas, doblandolas, sus palmas
hacia el techo, preguntando algo. —¿Que? —Daniel volvió a balbucear y se
giró, buscando con la mirada algo. El omega alzó una ceja, copiando la
accion de su bebé, buscando junto a él. Aunque no supiera exactamente de
qué se tratara.

—Dlup. —dijo Daniel, alzó su llavero, señalando el pequeño pato amarillo,


su dedo índice golpeando la figurita.

—¿Duck? ¿que pasa con el? —Daniel negó, aunque señaló de nuevo la
figura y giro su cuerpo (lo poco que pudo) observando el área vacía.
—Oh. —soltó Louis, comprendiendo. Dejó la maleta sobre uno de los
pupitres. —¿Harry? ¿Buscas a Harry? —inmediatente Daniel miró a su
madre y asintió eufórico, removiéndose en sus brazos. —No lo veremos por
ahora, Dany. Él nos toca hasta la tercera hora. —avisó.

Al parecer su pequeño cachorro no comprendio la información pues le


cuestiono sobre el profesor los siguientes minutos. Y él tenía que responder
paciente, buscando cualquier forma de explicarle que lo vería en unas horas
más.

Daniel no pareció entenderlo hasta ver a otro alfa entrar al lugar y tomar el
lugar en el escritorio. Fue hasta ese momento que dejó de preguntar y un
poco afligido se acurrucó en los brazos de Louis, jugueteando aburrido con
el dije de oro que si madre le obsequió en su doceavo cumpleaños.

El profesor continuaba hablando, Louis prestaba atención, tomando nota, su


mirada bien clavada al frente y Daniel, removiéndose en su regazo hasta
deslizarse entre sus piernas y tocar el suelo.

El omega intento atraparlo entre sus muslos, aunque la habilidad ingeniosa


de su hijo lo derrotó.

Daniel libero una risita triunfante y comenzó a gatear por el salón. Louis
intento taparle el pasó con la pierna, estirandola por el pasillo,
sosteniéndose con el pupitre a su derecha.

Una vez más, la habilidad inusual de su cachorro lo derrotó, subiéndose


encima de la misma. Louis no pudo sostener el peso y cuando menos lo
espero Daniel ya había saltado su pierna y gateaba lejos de su lugar.

Al fin sus ojos azules se despegaron del profesor y giro su cabeza,


siguiendo con la mirada al pequeño.

Daniel se detuvo frente al pupitre de un beta, con el cabello teñido de un


azul marino intenso y piel extremadamente blanca.

Presionó sus pies con sus manitas, llamando su atención. El beta lo miro
unos segundos, mismos que utilizo para decidir si sonreír o simplemente
ignorarlo.

No dudo en alzar las cejas amigable y sonreír cuando Daniel le mostró su


llavero de patito, el chupon sabor a miel que Louis le había entregado para
entretenerse a mitad de la clase se movió un poco en su boca.

El chico de cabellos azulados se agachó, acomodando bien el chupón y le


saludo amable, dedicándole una sonrisa. Daniel tomo entre sus manos los
dedos del chico y jugueteo un corto tiempo con ellos. Louis sonrió.

Daniel volvió a mostrarle su llavero, presumiendo el patito amarillo y


suave. El chico guardo una pequeña conversación con el cachorro. Louis
supuso sobre el artefacto.

—Tomlinson. —llamo su atención el profesor, Louis se giró de inmediato,


su pulso cardiaco se aceleró de inmediato y el vacío en el estómago libero
adrenalina en su cuerpo.

—¿Si profesor? —apreto los labios, al observar las aletas de la nariz del
alfa dilatadas. El salón entero centro sus ojos en él, Louis maldijo la
sensación.

—Tu cachorro, está distrayendo a mis alumnos. —la mirada del omega
volvió a tomar rumbo hasta posarse en su cría.

—Lo lamento, no pude detenerlo y no quería interrumpir su clase. —el alfa


soltó el plumón sobre el escritorio, el simple sonido seco erizo los bellos de
sus brazos en alerta.

—La está interrumpiendo ahora, de cualquier modo. —Louis alzó los


hombros cohibido.

—Lo lamento. —se disculpo, alzándose de su lugar y caminando


apresurado hasta donde Daniel.

Se inclinó hasta poder tomarlo por los costados y alzarlo del suelo.

—Disculpame. —dijo, dirigiéndose al beta.


—No te preocupes, él es demasiado tierno. —dijo, golpeando con gracia el
pequeño pie de Daniel. El cachorro rio nervioso. Louis sonrió, sin decir
nada más con el objetivo de no atrasar más a su profesor y se giró de
inmediato.

Volviendo a su asiento, la mirada del alfa, siguió cada uno de sus


movimientos. Louis se sentó, sentando a su cachorro en sus piernas,
dejando de lado la mirada pesada de su profesor.

—No deberias traerlo si tan solo va a distraer a los demás estudiantes. —el
omega lo miro. Un nudo en su estómago y pronto se sintió desprotegido, tan
solo le quedó abrazar con fuerza a su bebé.

—Es solo un cachorro, profesor. —contestó, de alguna manera intentando


defenderse un poco. Pero su voz sonó débil y cortada, no pudo hacer más.

—Exactamente y por ser un simple cachorro no debería de estar en una


universidad. —la quijada de Louis tembló, no pudo sostenerle la mirada y
agachó el rostro.

Daniel miro a su madre, observando su cambio grotesco de humor y se


acercó hasta que su frente chocó con su mejilla. El pequeño se frotó con su
piel, esperando poder ser de ayuda.

—No todos nacieron con la fortuna de ser alfas. —la voz fuerte y varonil
corto el silenció. —Esta aquí, le guste o no. Hizo un examen, como todos
nosotros.

Louis observo al alfa que decidió hablar en su defensa, sus ojos picaron.

—Si está en esta universidad es por algo, no dudo que haya obtenido el
puntaje requerido, incluso más. Y usted no puede decirle ese tipo de cosas
solo por ser un omega y ser madre. Merece estar aquí como cualquiera de
nosotros.

—No estoy en contra de su género. Estoy en contra de que traiga al


cachorro. —Louis en todo momento se mantuvo callado, sin poder alzar la
mirada y refugiándose en las caricias que su pequeño cachorro
proporcionaba en sus mejillas con sus manitas.

—No es asunto suyo, está aquí para dar clase. El cumple su papel como
alumno aún con su cachorro. Haga su trabajo y de clase, para eso se le paga.
—Louis casi se atraganta con su propia saliva. Sus manos comenzaron a
temblar.

—Señor, Shepard. Ser hijo del director no le da el derecho de hablarle a los


profesores de la forma que usted quiera, no tiene ningún poder aquí.

—Y usted no por el simple hecho de ser alfa tiene el derecho de casi


prohibirle a un omega no traer a su cachorro.

Las mejillas de Louis se encontraban en completo rojas de vergüenza. No


debería permitir que un alfa al que no conoce luchará sus batallas. Pero
igual no supo cómo pararlo y él estaba seguro, que nunca pelearía si se
trataba de ese tema, al menos no con personas desconocidas y mucho
menos con un profesor, ser omega ya era suficientemente difícil como para
echarse a la boca del lobo él solo.

Hubo un tiempo corto (que para Louis fue eterno) en que ambos alfas se
retaron con la mirada y sin decir una sola palabra el profesor dio por
concluida la pequeña discusión, continuando con su clase.

Louis dejó salir un suspiro de alivio y al igual que sus compañeros fingió
que nada había sucedido.

La clase se volvió un poco pesada, la tensión no se elimino de sus hombros,


continuaba encorvado e introvertido en su pupitre.

Sé sintio menos pesado cuando el profesor finalizo la clase y pudo guardar


sus cosas en la mochila para salir rápido del salón.

Se observó a el mismo a través del reflejo de las ventanas, con Daniel en


sus brazos y las mochilas colgando de sus hombros. Sus dientes atrapando
la piel de su boca y mordisqueo hasta sentir el sabor del hierro en su lengua.
—Hola. —escucho el saludo seguro y confiado del alfa a su costado, su
dedo índice golpeteando el hombro de Louis con suavidad llamando su
atención.

—Hola. —respondio, acomodando a Daniel en sus brazos. —Muchas


gracias por ayudarme. —dijo, antes de que el chico pudiese decir cualquier
otra palabra.

—Ni que lo digas. —le respondió sonriente, siguiendo el paso del omega.
Lento y despreocupado. —Odio a ese profesor desde que era pequeño. —
revelo, liberando una risa suave.

—Imagino que tiene un carácter un tanto pesado. —Louis recargo su


barbilla sobre la coronilla de Daniel.

—De eso no hay duda, aunque su actitud clasista es lo que más me enfada
de él. —respondio, su acento muy correcto y propio. Louis alzó una de sus
cejas y sonrió, dirigiendo sus ojos azulados al alfa, tomando son su mirada
la del chico alto.

Sus ojos marrones y claros eran cómodos para mirar y su cabello negro y
ondulado adornaba con gracia su coronilla.

—Apuesto a que es muy molesto.

—Deberias saberlo más que nadie. —Louis tomo una respiración, su


mirada quisquillosa, la sonrisa incómoda mostrándose en su rostro
angelical.

—Soy un omega. —le respondió simple. —Aprendi desde los dieciséis


años a ignorar esa clase de actitudes.

—Y es por eso que no me agrada ese profesor, y cualquier persona con ese
pensamiento. Porque hacen pensar a los omegas que ante cualquier
situación injusta deben callar e ignorarlo. Un omega no debería aprender a
callar solo por ser un omega. Si algo no te agrada no deberías solo aprender
a ignorarlo.
—Suena muy fácil cuando un alfa lo dice. —Louis quiso sonreír amigable,
río por la nariz. —Pero no lo es. Es la naturaleza. Un omega siempre tendrá
a su alfa para ser defendido, no necesita aprender a hacerlo.

—¿Es lo que tus padres te enseñaron? —bajo la mirada, alejándose de la


inquisitiva mirada de los orbes marrón y divisando a unos pocos metros el
salón de su siguiente clase.

—Es lo que la sociedad te enseña. —le respondio golpeado.

—¿Y tú tienes un alfa para que te defienda? —Louis apretó los labios. En
su estómago el hueco abrumo todo su cuerpo, un vacío extraño que llevaba
meses sintiendo y que había aprendido a ignorar lo mareo un poco.

Al parecer era lo que mejor sabía hacer. Ignorar.

Louis no contesto la pregunta, dejó de lado la presencia del chico y aceleró


su paso, entrando al aula y dejando enseguida sus mochilas sobre el pupitre.

El alfa suspiro, acomodándose al costado de Louis.

—Lo lamento no... no era mi intención incomodarte.

—Esta bien. —contesto secó y acomodo a Daniel sobre el asiento.

—Yo, no me presenté, perdoname. Soy Bran, Bran Shepard. —dijo,


estirando su mano derecha al omega. El chico observó su mano unos
segundos para después tomarla cortésmente.

—Louis Tomlinson. —correspondio a su presentación. Shepard sonrió


agradecido y educado dio un paso atras, dejando libre el espacio personal
del omega.

—Yo... vi tu examen. Me pareció en verdad impresionante. Fue casi


perfecto.

—Tu mismo lo has dicho... casi. —Louis volvió a su actitud amigable,


sacudiendo el baberito que sacó de su mochila para colocarlo en el pecho de
Daniel y cubrir su camisa verde con estampado de dinasaurio.
—Fue el mejor examen entre todos los exámenes de admisión. —le reveló.
Louis miro con impresión a Bran, al igual que escuchaba el característico
sonido de la tapita del frasco liberar la presión.

—¿En verdad? —pregunto, impresionado. Sabía que su examen fue muy


bueno, lo suficiente para quedarse. Pero no imagino que fue el mejor de
todos.

Aunque entendía que era un omega muy inteligente, pero no imagino serlo
mucho más que todos los alfas postulados.

Louis arrastró otra de las sillas frente al pupitre donde se encontraba Daniel
y se sentó.

—Lo fue, fuiste el mejor. Entre todos. Por eso me tomé la libertad de
presumirlo en mi discusión con el profesor, Wader.

—Bueno, a un omega sin alfa no le queda más que aprender a valerse por sí
mismo. —contesto, sin mirarlo a los ojos, hundiendo la cucharita purpura
dentro del puré de mango.

La acercó a la boca de Daniel y rápido su cachorro abrió sus labios,


recibiendo la comida y aplaudiendo un poco. Sus pies moviéndose
impetuosos y las palmas de sus manitas golpeteando la madera de la mesa.

Bran tan solo asintió, sonriendo y acercándose a donde Daniel.

—Tu cachorro es muy lindo. —le alago, acercando su mano para acariciar
la mejilla de su bebé, lo cual no fue buena idea pues Daniel grito un poco y
se alejó inmediatamente del contacto, dispuesto a soltarle un manotazo al
alfa, aunque Louis lo freno antes de que lo hiciera, tomando su mano,
conocía ya muy bien a su hijo.

—Lo lamento, no le agradan mucho los alfas.—informo Louis, la mueca


leve en su rostro. Bran se alejó de inmediato del pequeño, evitando que se
molestara de más.
—Yo lo vi muy cómodo con el profesor Styles ayer. —menciono burlón.
Louis río bajito y miro a Daniel.

—Si fue muy extraño, al parecer le agradó mucho. Nunca había permitido
que se le acercara un alfa y ayer, el profesor lo tomo sin problema. —Louis
tomo el babero, alzandolo para limpiar la barbilla de Daniel.

—Harry tiene ese habilidad de poder agradar a las personas.

—¿Lo conoces? —le cuestiono de cierta forma intrigado y curioso.

—Soy el hijo del director. —le recordó. —He convivido con muchos de los
profesores aquí, reuniones, cenas, algunos son amigos de mi padre así que
verlos en casa es lo más normal para mí. Y Harry es parte de ese círculo
amistoso de mi padre.

—Vaya. ¿Así que igual es tu amigo? —Bran frunció un poco los labios.

—Si, digamos que es algo así como un amigo. He platicado un par de veces
con él, es agradable. Aunque no es la clase de amigo con el que puedas salir
a divertirte o decir cualquier cosa imprudente, es demasiado serio. —Louis
mordió su labio y asintió, introdujo de nuevo la cuchara en la boca de
Daniel.

—¡Buenos días chicos! —la voz animada recorrió el espacio del aula,
aguda y agradable. El sonido de los tacones golpear las baldosas se
propagó, apagando el saludo de la beta.

Ambos chicos giraron su mirada a la figura cruzando la puerta y Daniel,


seguía la cuchara con la mirada, abriendo y cerrando la boca.

La mujer les miro con una sonrisa, su cabello platinado se tensaba sobre su
coronilla, en forma de diadema y los lentes con marco grueso cubrían gran
parte de su rostro.

—Buenos días. —respondieron al unísono.

—¿Pero que tenemos aquí? —preguntó emocionada, corrió, en pasos muy


pequeñitos haciendo sonar sus tacones, dejó caer la bolsa al suelo y sus
manos taparon su boca.

—¡Que bonito! —alago alto, mirando a Daniel. El cachorro la miro con


extrañeza. —¿Cómo te llamas, criatura? —le pregunto directamente,
tomando la mano de Daniel, sin borrar la sonrisa escandalosa en su rostro.

—Daniel. —contesto Louis, jugueteando con el puré de fruta.

—Daniel, Daniel, ¡Dany! ¿O te dicen Dan? Dany es más bonito. ¿No lo


crees? —la mujer mayor miro a Louis, muy emocionada.

—Dany, sin duda. —el omega le devolvió la sonrisa.

—Disculpa mi entusiasmo los bebés me encantan. —hablo la profesora,


pellizcando con suavidad las mejillas gorditas del bebé. —¿Es tuyo? Se
parecen mucho. Los dos igual de bonitos. —las mejillas del omega se
acalorarón un poco.

—Si es mío y gracias me alegra saber que se parece a mí y no a su padre. —


contesto en broma. La profesora soltó una risa.

—No hay nada más horrible que aguantar nueve meses con esas cositas en
tu vientre para que al final sean una copia exacta de sus padres. —se unió a
su idea. —Que gran desepción. —Louis río, tomando un poco más del puré
con la cuchara.

La profesora llegó a su escritorio, soltando la bolsa sobre la superficie


plana.

—Estoy de acuerdo. Me agrada la idea de que tenga un poco de ambos,


quiero decir, algo muy equilibrado. Es bonito ver esa combinación, saber
que tu cachorro es producto de la unión de ambos es algo muy lindo de ver.
—su mano viajó hasta la cabeza de su bebé, peinando el cabello rubio,
suspiro con un tanto de nostalgia. —Pero veo muy injusto que tengan mas
de uno que de otro.

—Es verdad, aún le guardo rencor a mi marido por eso. —el omega volvió
a reír.
El salón de clase volvió a llenarse. Louis tomo una de las barritas de avena
que guardaba junto a los frasquitos de Daniel y la llevo a su boca, quito el
babero de su pecho y guardo el poco puré que no quiso terminar.
Asegurando apretar la tapita de aluminio. No necesitaba que la maleta se
manchara otra vez con un montón de pure pegajoso.

Acepto bajar a Daniel al suelo después de que este lo pidiera muchas veces
y no se preocupo mucho por que se paseará por el salón. Finalmente su
profesora parecía encantada con él.

Riendo siempre que esté llegaba al centro del salón y le mostraba su


llavero, muy orgulloso de el. No era a la única. El pequeño decidió frenarse
frente a varios alumnos para mostrarles el artefacto y después de que estos
le dijeron cosas lindas de el se alejaba para buscar a alguien más.

El omega se mantenía atento a la clase, aunque no alejaba su vista del


cachorro, lo cual le causaría un dolor de cuello. Tendría que aprender a
sentarse en la fila de atrás para no perder la atención tanto de la clase como
de su bebé.

Louis tomo el marcatextos, subrayando parte del párrafo sobre el libro, su


mirada viajo a Daniel. Sentado en el suelo a un lado de la profesora,
estirando el llavero frente a ella, la maestra río.

—¿Te gusta mucho he? —Daniel asintió, comenzando a balbucear cosas


que solo el pequeño podía entender, de cualquier forma la profesora se
mantenía atenta a él.

—¿En verdad? —le preguntaba, el cachorro asentía y balbuceo un par de


cosas más, moviendo sus manitas intentando explicarse. Aunque sus manos
tampoco decían nada coherente.

Louis río para si mismo y continuó leyendo las páginas de su libro,


escuchando la extraña conversación que mantenía con la profesora y esta se
emocionaba y reía enternecida.

Pasaron unos cuantos minutos, Louis escribía unas cuantas cosas en las
hojas y sintió la mano de su cachorro jalonear la tela de sus pants.
Su atención se dirigió al cachorro, estirando sus brazos. Lo tomo alzandolo
del suelo, lo sentó en sus piernas.

—Mira ya lo sucio que estás. —menciono Louis, sacudiendo las rodillas de


Daniel, intentando eliminar la mugre y el polvo.

Dany estiró el patito frente a su madre. El omega se inclinó jalando la


mochila para tomar el paquete de toallitas húmedas.

—Si, amor, Duck, es bonito. —contesto, sacando una de las toallitas y


pasándola por las palmas de Daniel, quitando la suciedad. Dany volvió a
mostrar el llavero y balbuceó. Louis le miró tratando de descifrar lo que
decía.

Dany dijo unas cuantas cosas más y luego tomo la muñeca de Louis
tocando el reloj en la misma y enseñando el patito de nuevo.

—¿Que? ¿La hora? —Dany asintió y brinco un poco sobre las piernas de su
mamá, agitando los brazos y el llavero. —Oh ya, ya. ¿Quieres saber a qué
hora veremos a Harry? —Daniel asintió impetuoso, río nervioso.

—No falta mucho amor, se paciente. —contesto, observando el reloj. —


Solo veinte minutos. ¿Podrás esperar veinte minutos? —Dany negó con la
cabeza, Louis sonrió y beso la frente de Dany. —Tendrás que hacerlo,
corazón. No podemos salir ahorita.

Louis dejó caer la toallita sucia dentro de la mochila y acomodo a Dany.


Continúo escribiendo, el menor observó lo que hacía Louis, curioso y se
entretuvo un poco con eso.

La clase termino apenas cinco minutos antes de la hora, Dany se despidió


de la profesora luego que Louis se lo pidiera y está le plantó un besito en la
mejilla.

Bran pareció esperarlo al salir del salón, así que caminaron juntos hasta el
próximo salón, el alfa intentando hablar con Daniel y el pequeño giraba su
cabeza inmediatamente, engreído siempre que el alfa se dirigía a el.
Louis solo se encogía de hombros cuando Bran le miraba en busca de
ayuda.

—Que mal educado. —le dijo Bran, sacándole la lengua. Daniel frunció el
entrecejo y soltó un manotazo en dirección a Bran, junto a un grito de
inconformidad.

—¿Disculpa? —hablo Louis. —Eso no es mala educación, si mi hijo no


quiero hablar con alguien ¿Porque tengo que obligarlo? Es su desición.

—No me habla por ser alfa, eso es discriminación. —Louis rodó los ojos, la
sonrisa burlona en sus labios.

—Ya te hablara, no seas tan sentido. Solo necesita confianza. ¿No es así
amor? —pregunto, rozando su nariz con la de su bebé. Daniel río.

—Eso espero. —respondio Bran.

Louis entro al salón y en cuestión de microsegundos su nariz fue


atormentada por el fuerte aroma de Harry impregnar el lugar. Louis sintió
calor en todo el cuerpo y no pudo saludar correctamente pues las palabras
se atoraron en su garganta.

Daniel le ganó, soltando un grito de emoción, sus pies se movieron


emocionados y estiró los brazos de inmediato.

—Dany, Dany. —Louis río intentando tranquilizar al cachorro. —


Tranquilo. —le dijo.

—Hola. —saludo Harry después de observarlos, dejó el borrador sobre el


escritorio y camino hasta donde ellos.

Daniel se movió más inquieto, todo su cuerpo temblando debido a la


emoción, sus puños se apretaban con fuerza.

—Hola. —le saludo Louis muy bajito cuando Harry se encontraba frente a
ellos.

—Bran. —le saludo Harry con un asentimiento de cabeza.


—Profesor. —correspondio y camino a un lado de ambos, buscando un
lugar dentro del salón.

—¿Que sucede contigo? —pregunto Harry, doblando un poco sus rodillas


para quedar a la altura del rostro de Daniel.

—No ha dejado de preguntar por ti. —le dijo Louis. Harry alzó la mirada,
conectando sus ojos con los de Louis. El omega trago saliva.

—¿Ah sí? —Louis asintió.

—Le agradaste mucho al parecer. Es extraño. —le confesó. Harry llevo sus
manos hasta el pequeño cuerpo del cachorro y está vez sin pedir permiso lo
tomo de los brazos de Louis, el chico no dudó en entregárselo.

Daniel pareció lanzarse a los brazos de Harry y se miro muy cómodo al


momento en que recargo su cabeza en el hombro del alfa.

—¿Porque es raro? —le pregunto, mirando directamemte a Louis.

—Porque a Dany no le gusta estar cerca de alfas. —Harry alzó las cejas,
por primera vez mostrándose sorprendido. —El unico alfa con el que ha
convivido es mi papá. Porque es al único al que le permite estar cerca.

Louis descolgó la pañalera de su hombro y la dejó caer en uno de los


pupitres. Busco dentro de ella y saco un pequeño pantalón color azul.

—¿Porque no lo dijiste ayer? —Louis dudo un poco y se acercó hasta


Harry, desabrochando el botón del pantalón de Daniel.

—Realmente no lo sé. Olvide por completo eso, estaba muy desesperado.


Y... si Daniel no hubiese querido se hubiera defendido, pero no lo hizo. ¿Me
permites? —Harry asintió entregándole a Daniel. El pequeño
inmediatamente grito.

—Solo un segundo, Dany, tengo que cambiarte ese pantalón es un asco. —


Louis saco rápido el pantalón de Daniel sin preocupación pues el cachorro
portaba su pañalero, en unos segundos, ya había colocado el pantalón azul
y lo alzó de nuevo, pidió enseguida los brazos de Harry y Louis suspiro.
El alfa lo tomo sin problema.

—¿Así que preguntaste por mi todo el día? —hablo Harry, acomodando el


fleco de Daniel, el menor asintió y balbuceo muchas cosas como siempre
inentendibles. —Bueno ya estoy aquí ¿Ya estás contento? —le pregunto,
rosando una de sus mejillas, Dany río, moviendo su cabecita de arriba a
abajo afirmando.

Louis miro con ternura la escena y de nuevo el hueco en su estómago le


atacó en un instante, provocándole náuseas. Apretó sus puños y se giró un
poco, buscando distraerse con algo.

—¿Hoy no borraras lo escriba en el pizarrón? Porque tengo que escribir


mucho hoy. —Dany no contesto y en cambio alzó su patito, Harry le dio un
pequeño golpe con su dedo índice, haciendo que se balanceara.

—¿Te gustó? Conseguiremos más de esos. ¿Estás de acuerdo? —Dany


asintió, mirándolo de nuevo, tanteando la textura suavecita. —¿Patitos o
llaveros? No sé que es lo que te agrado.

—Animales. —le respondió Louis, acercándose. —Esta en esa etapa en que


es fan de ellos. Ya sabes, la vaca hace Muuu, el perrito guau. —Louis río
por la nariz, haciendo un ademán con sus manos. —No dice palabras, pero
al menos ya sabe imitar esos sonidos es un gran avance.

Harry sonrió un poquito, al menos lo que Louis pudo notar pues su labios se
estiraron un poco. Harry dio un paso al frente, invadiendo el espacio de
Louis.

—¿Eres ese tipo de madre? —los ojos de Harry recorrieron su rostro. El


menor cohibido bajo la mirada.

—Soy nuevo en esto de la maternidad, no conozco a muchas madres así que


no sé a qué tipo te refieras. —Louis respiro por la boca, sus manos se
escondieron detrás de su espalda, escondiendo el temblor de las mismas.

—De esas que le enseñan a sus bebés de todo. Ya sabes... Los colores, el
nombre de los animales, el abecedario, las partes del cuerpo. —Louis
mordisqueó su labio, porque era verdad. —Debí suponerlo, tú eres
demasiado inteligente, no espero menos de tu cachorro.

Louis carraspeo, alejando el nudo extraño que se formó en su garganta.

—¿Tú madre te enseña bien? ¿Aprendes mucho? —Dany acarició la mejilla


de Harry, curioso por la extraña sensación que la barba apenas notable le
causaba en las palmas de sus manitas. —Veamos... ¿Cuales son mis ojos?
—el cachorro lo observó, Louis se balanceo de enfrente hacia atrás, sin
dejar de morder su labio, nervioso.

No entendía porque de pronto su cuerpo reaccionaba de esa forma.

—Es fácil. —le dijo el mayor, agitando su manita.

—Lo sabes bien, Dany... —le dijo Louis. —Sin miedo vamos. —alentó su
madre, sonriéndole con confianza.

El cachorro volvió a mirar a Harry con indecisión alzó su mano y con su


dedo pico su ojo izquierdo. Louis rio.

—Bien hecho, Dany. —le felicito el profesor, haciendo cosquillas en su


pancita, Dany río sonoro. —Bien ahora... Mi boca. —Dany pensó por un
tiempo hasta presionar su manita bien abierta contra los labios de Harry. —
Wow, te felicito eres un cachorro muy, muy inteligente.

Dany se aplaudió a sí mismo. Harry le pregunto unas partes del cuerpo más,
dándole tiempo a los estudiantes de llegar al salón.

Cuando los diez minutos pasaron Louis quiso tomar a Dany en sus brazos
pero el cachorro se aferró a Harry. Soltando unas cuantas patadas y gritos.

Lo intento tres veces más pero el cachorro se mantenía firme a su decisión.

—Dejalo, está bien. —le dijo Harry por quinta vez.

—Tiene que dar la clase.


—Y tú debes tomarla. —respondió, alejándose un poco impidiendo que
tomara a Dany de sus brazos. —Te he dicho que no es problema para mi.

—No siento que esté bien.

—Yo lo veo muy cómodo. —bromeo, acomodando a Daniel en su brazo


derecho.

—Sabe que no me refiero a él.

—Me haces perder tiempo de clase, es más fácil que te sientes a que llore e
intentes calmarlo. —el omega apretó los labios. Miro a Daniel con los ojos
un poco entrecerrados y le señalo.

—Hablaremos en la casa, muchachito. —advirtio Louis. Dany se hizo


pequeño en su lugar y escondió su rostro en el cuello de Harry.

El omega camino hasta su lugar, tomo asiento, sus mejillas aún acaloradas
de vergüenza.

—Descuida, no pasará nada. —calmo Harry al bebé. Dany frotó su nariz


con el cuello del profesor. —Buenos días. —les saludo. El grupo entero
devolvió el saludo, observando al profesor. Menos Louis, quien pensaba
que aquella situación era demasiado bochornosa.

—¿Donde nos quedamos ayer? —hablo, caminando hasta su escritorio,


tomando el plumón de uno de los cajones.

—La crisis general. —hablo Bran, leyendo una de las hojas de su libreta.
Harry asintió y camino al pizarrón, anotando el tema en este. Daniel está
vez no intento borrar nada, manteniéndose quito sobre el pecho de Harry.

—¿Que es la crisis general? ¿O que fue? —Harry miro a Louis, quien


mantenia la mirada clavada en las baldosas del suelo. —Esta crisis fue la
responsable en separar los destinos de Europa. Más que nada, fue la
división del mundo en dos sistemas; el capitalismo y el socialismo.

Harry se giró, escribiendo en la pizarra ambos sistemas. Dany agitó el patito


en su mano y al no sostenerlo con fuerza el artefacto calló al suelo. Harry
enseguida se agachó, tomando al animal y colocándolo en sus manos de
nuevo.

—¿Alguno de ustedes sabe que son ambos? —el grupo guardo silencio,
Harry estuvo a punto de rodar los ojos. —Matt. —llamo el profesor, el alfa
alzó la vista. Harry lo observó atento. —Vamos le contestarás a tu novia
más tarde, deja el celular y contéstame a mi, definición del capitalismo. No
lo busques en Google. —advirtio. —Dile Daniel que no lo haga por favor.
—el cachorro balbuceo algunas cosas y el grupo entero libero risas. El alfa
(al que ahora Louis conocía como Matt) soltó el aparato sobre la mesa.

—Ammm... Un sistema económico. —respondió simple. Harry alzó una


ceja.

—Asi, nada más. ¿Es solo un sistema económico?¿Tú qué dices Dany?
¿Esta bien? —el cachorro miro a Harry sin entender a que se refería. Louis
se guardo la risa. —Bien, bien, se la daremos como medio buena.
Efectivamente Matt, si, es un sistema económico. ¿Pero exactamente qué
sistema? ¿Cómo funciona?

—Interés. —respondió concreto. Harry lo miro una vez más, Matt suspiro.
—Los agentes poseen y controlan la propiedad de acuerdo a su propio
interés. La oferta y la demanda dan el precio fijo y libre en los mercados de
la formas más beneficiosa posible.

—Exacto, así que la caracteristica principal es...


—Matt hizo un ademán con las manos.

—La motivación por obtener utilidades. —respondió obvio. Harry


chasqueo los dedos, dándole la razón, Daniel observó su movimiento y su
pequeña mano copio la acción, con la pequeña desepción de que no hizo el
mismo sonido.

—Siempre en una transacción de intercambio voluntario ambas partes


tienen su propio interés, pero ninguna de las partes puede obtener lo que
quiere sin tomar en cuenta la otra parte. Lo que tiene esta economía es que
los bienes del capital, son de propiedad y de control privados. Todo lo
contrario al socialismo. —Harry camino por el pasillo, Daniel continuaba
moviendo la mano en un intento por chasquear.

—Asi que Louis, dime qué es el socialismo. —el menor miro a Harry, sus
mejillas seguían rojas. El profesor no entendía si ya era algo natural o
continuaba avergonzado.

—Lo ha dicho usted, es todo lo contrario. Mientras el sistema capitalista es


privado y actúa conforme a sus beneficios el sistema socialista busca
maximizar el bien social antes que las utilidades y todo medio de
producción y empresas lo posee el estado.

—Bien dicho. —contesto. —Veo que todos tienen claro este tema, sabrán
los pilares del capitalismo y el socialismo, aunque no está de más
recordarlos. Ustedes decidirán, damos un leve repaso a esto o continuamos
con el tema.

El grupo entero dudo, se miraron unos con otros, buscando una desición y
finalmente aceptaron repasar.

Harry fue rápido con el tema, recordando cosas importantes, básicas y


finalmente arrancó con el tema de ese día.

Harry tuvo que tomar la mano de Daniel para que esté dejara de moverla
acelerado antes de que se lastimara. Louis pudo olvidar un poco que su
profesor se hacía cargo de su cachorro y se concentró más en poner
atención y concentrarse en su lectura una vez que Harry les pidió leer unas
copias que entrego a mitad de la clase.

Harry se sentó en la silla, dejando a Dany sentarse sobre el escritorio. Y


comenzó a conversar con él. Jugueteando con sus manos, Dany rio
escandalosamente contagiando al profesor, aúnque él se restringía a alzar la
voz.

Los minutos restantes Daniel consiguió un récord al repetir su torpe "guau"


más de treinta veces aunque Harry le preguntaba sobre el sonido de otros
animales al menor no le importo y decía "guau".
Louis termino su lectura y espero paciente en su pupitre, notando como su
cachorro no lo había buscado ni un solo segundo desde que inicio la clase.

Y no sabía si sentirse celoso o agradecido, posiblemente ambos. Era extraño


que su bebé no preguntara por él. En casa de su madre se desaparecía por
dos segundos para ir al baño y el cachorro comenzaba a llorar sintiéndose
abandonado.

Harry parecía ser un ser mágico que lo mantenia calmado y entretenido sin
esforzarse tanto.

Sus ojos se mantenían fijos en el alfa, observando su cabello ondulado color


chocolate, su afilada quijada, sus labios rosados, su piel blanca, sus ojos
verdes, no noto el largo tiempo que tomo para observar cada detalle de su
profesor, no hasta que los ojos verdes viajaron hasta donde él y corrió la
mirada de prisa. Fingiendo leer las hojas sobre su pupitre.

El hombre tomo a Daniel en brazos y se levantó de su asiento, el estómago


de Louis se giró en nerviosismo.

El alfa despidió a la clase, observando el reloj en su muñeca. Dando unas


cuantas indicaciones antes de observar al grupo desaparecer al cruzar el
umbral. Sus compañeros pronto guardaron sus pertenencias y salieron del
salón.

Louis hizo lo mismo, colocando las mochilas sobre sus hombros y camino
hasta donde Harry, pero apenas Daniel vio a Louis acercarse se apego al
cuerpo del profesor.

—Dany, debes soltarlo. —dijo, acercando sus manos hasta la cintura del
cachorro. Dany se removió para quitar las manos de Louis de su cuerpecito.
Louis suspiro.

—Amor, por favor, lo veremos mañana. ¿Si? Hay más clases que tomar,
corazón. —Dany hizo un puchero, el sentimiento haciendo su labio temblar
y acelerando su respiración.
Harry acarició la espalda de Dany, calmando la repentina melancolía. El
pequeño gimoteo, escondiendo su llanto repentino.

—Hey, hey, tranquilo. —le dijo Harry, despegandolo con cuidado de su


cuerpo. —¿No te quieres ir? —Dany miro su a madre, el puchero volvía a
sus labios y las lágrimas mancharon sus ojitos verdes y enrojecidos. A Louis
se le rompió el corazón enseguida.

—¿Te parece si te veo cuando acaben las clases? Hum, pregúntale a mami.
—el cachorro miro a su madre suplicante, estirando su mano, Louis la
tomó.

Daniel intento balbucear, aunque el sentimiento era más potente y tan solo
contraía sus labios debido a la afliccion.

—¿Hay posibilidad de verlo al salir? —le pregunto el alfa, sobando el


pecho del cachorro en consuelo.

Louis dudo, mordiendo su labio. Meditó la idea por unos minutos, las dudas
corriendo en su cabeza.

Cuestiono tantas cosas que no pudo profundizar porque cuando vio la carita
de su cachorro no pudo decir que no. No supo cómo, Daniel sabía muy bien
como controlarlo y al parecer sabía cómo controlar a Harry también porque
él mismo era quien le pedía a Louis verlo después de clases.

—Claro, si... —Harry llevo su pulgar a la mejilla de Daniel, al mismo


tiempo en que Louis hacia lo mismo con su mejilla contraria y juntos
limpiaron de la piel de Daniel la humedad de las lágrimas.

—¿Escuchaste cachorro? Nos veremos al final de las clases. ¿Podrás


esperar ese tiempo? —Daniel asintió, pegando su rostro de nuevo al cuello
del alfa y refregando su nariz contra su cuello.

—¿Cual es tu hora de salida? —la pregunta aceleró el bombeo en su aparato


cardíaco.

—Dos y media. —respondio ido.


—¿Te veo en el estacionamiento del edificio C? ¿O prefieres que vaya por
ti? —Louis negó inmediatamente, el calor subiendo a su rostro de nuevo.

—No, no, iré yo. Haces demasiado, demasiado... —respondió, perdiéndose


en sus pensamientos.

No dudaba que era demasiado. Pedir ver a su cachorro después de clases era
una idea que nunca se le hubiera ocurrido.

Algo que lo desorbitaba. Imposible, completamente imposible. Ver a un


profesor después de clases. ¿En que pensaba?

—En verdad... Gracias. No sé... Lo siento es solo que esto es demasiado


extraño, porque solo te conoce de un día y se apego demasiado a ti y no
tengo idea del porque. Es como si te conociera desde siempre.

—Bueno, tiene once meses, los cachorros tienden a apegarse demasiado a


las cosas o a las personas. Es su forma de encontrar protección. De sentirse
seguros. Imagino que en casa solo tenía a tus padre como figura de
protección.

—Yo soy su figura de protección. —hablo Louis firme, tomando con


cuidado a Dany en sus brazos, el cachorro gimoteo un poco.

—Lo se. —hablo Harry, manteniendo su tono de voz calmado y pacifico.


Diferente a como el menor contesto, en defensa. —Por supuesto eres su
mamá y se que harías cualquier cosa por él. Pero hasta un bebé puede
identificar los diferentes tipos de peligro y hay situaciones que no podrás
controlar y es la deficiencia que él siente.

—¿Y de pronto puedes leer la mente de los cachorros? —Harry soltó una
pequeña risita.

—Por supuesto que no. —le contesto, acercándose con cautela al omega
que comenzaba a alterarse. —Pero antes de ser profesor de universidad, fuí
profesor en el jardín de niños y después en primaria y secundaria. Se
necesita una carrera en pedagogía y mucho estudio en la psicología infantil
para eso, he convivido con más niños que tú, te lo aseguro. —el alfa tomó
un mechón del cabello de Louis, acomodandolo detrás de su oreja. El [Link]
tomo una larga bocanada de aire, observó cómo su su coraje creciente se
esfumaba apenas sintió él contacto de la mano de Harry en su piel.

El sudor frío en su espalda le incómodo, suspiró, la necesidad de frotar su


mejilla con la mano ajena sacudió cada órgano en su interior.

—No busco ofenderte, esa no es mi intención. Pero Daniel no solo busca


una figura materna, Louis.

Louis tembló, su pecho inflandose de pronto en orgullo.

—Y por supuesto, Daniel no será el único que busque protección al final.


—susurro Harry. Louis clavo su vista en uno de los pupitres evitando a toda
costa la mirada de Harry. —Es naturaleza común. —completó. Dio un paso
atrás, alejándose de su espacio personal.

Louis sintió cada poro en su piel erizarse, por primera vez después de once
meses pudo sentir como su omega despertaba fuera de su periodo de celo y
no pudo controlar la sensación de necesidad que sintió, el hueco en su
estómago esta vez pareció prenderse en llamas, consumiendo su interior.

Presionó el cuerpo de Daniel contra su pecho y tomo una larga respiración


que no le ayudo a calmar en nada su estado, pues el aroma de Harry penetró
sus fosas nasales y todo su sistema nervioso pareció encenderse y lanzar
chispas en un corto circuito.

—Gracias por todo. Lo veo a la salida. —contesto acelerado y atemorizado


el omega.

—Nos vemos. —contesto Harry tranquilo.

Louis salió acelerado del aula y soltó una respiración pesada. Miro a su
alrededor, sin encontrar a Bran por ningún lado y comenzó a caminar por el
pasillo.

—Carajo, Dany ¿porque te encanta complicar mi vida? —Daniel miro los


ojos de su madre desprendiendo pánico y libero una risa inocente.
...

Volví. Yo y mi maldita costumbre de actualizar mis fics a media noche.


Pero juro que es el único ratito que tengo para escribir .

Espero en verdad que le guste este capítulo que me estoy esforzando


demasiado -like always- para que ustedes tengan lo mejor, la calidad de
fic que enserio se merecen.

Enserio les quiero agradecer mucho las mil lecturas con solo un
capítulo publicado en verdad hicieron que mi corazoncito se llenará de
amor y mis ánimos se elevaron.

Sé que aquí hay muchas más lectoras de mis otras fics y espero me
perdonen si no he subido capítulo, mi semana de estudio termina
exactamente en una semana, así que el próximo sábado los días serán
completos y dedicados a todas mis fics.

Sweet Desire, Omertá y si porque no, también Daddy's little Slut.

Muchas gracias por ser pacientes, por apoyarme y ser un pilar súper
importante en mi vida.

¿Les está gustando está fic? Yo me estoy enamorando de Daniel.

Las dedicaciones empiezan desde ya, así que si quieren una dedicación
pueden comentar aquí.

Las amo, espero que su noche este llena de cosas hermosas y las leeré
en un nuevo capítulo.

All the fucking Love.


3.

Capitulo dedicado a:

-Insertarnombreaqui-

-dddulp

WendyStylinson_

una-simple-lectora

HarryDameTuLeche

Twoofuslouhazz

LouisDePrisionero

StylinsonJonas

AlejandraLiz10

NavLH19

ximmmme

@Crxslrwinx (no se porque wattpad no me deja etiquetarte pero aquí tienes


tu dedicación beibi)

Gielala

aguanteldurazno0

itzel_stylinson28
DenisseRZ

MaybeBetterLS

GenesiisYazmiin

PRETTY-NAH

TAETUAJES

Giannina1974

Muchas gracias por apoyar esta fic, las adoro.

...

Las manitas se hundieron de nuevo en la tierra, tomando en su puño una


escasa cantidad de polvo.

Su mano se impulsó sobre su cabecita y lanzó la tierra, creando una nube de


polvo que mancho su camiseta.

-Ya quiero que crezcas para que laves tu ropa. -dijo Louis, soltando un
suspiró y sacudiendo la camisa de Daniel.

Louis salió veinte minutos antes de su última clase, controlar a su bebé se


convirtio en un trabajo más pesado considerando su repentina
hiperactividad.

El cachorro pareció cargarse de energía e hizo un gran escándalo durante la


hora de Lógica Simbólica, tuvo una discusión extraña cuando el profesor le
pidió que guardara silenció.

Louis hizo todo lo que pudo para hacerlo guardar silencio, hasta que lo
distrajo con una hoja de papel y plumones. El pantalón azul claro se
convirtió en una obra de arte abstracta. La tela era una combinación muy
usual de su hijo de rayas de colores varios y puntitos. Las losetas del suelo
igual sirvieron como lienzo. Louis tuvo que quedarse unos cuantos minutos
limpiando el suelo con toallitas húmedas y mucho gel antibacterial.
Después de limpiar las manos y las mejillas de Daniel de la tinta decidió
que cambiar su pantalón de nuevo era una perdida de tiempo y le importo
muy poco si la omega de la cafetería le reprendió por tener a su hijo tan
sucio.

Las próximas clases Daniel no se comporto de manera diferente, aunque los


plumones ya no eran una opción, Louis no creía que su paquete de toallitas
fuese a durar mucho y las necesitaría después.

Así que sacó unos carritos y dejó que el cachorro los aventara por todo el
salón, en ese momento, Louis había llegado al punto de rendición, donde
sabía que no importaba cuanto le pidiera a Daniel mantenerse quieto el bebé
no haría caso de ninguna forma y él no pensaba desgastar su poca energía
en insistir.

Bran le ayudo un poco, regresando los carritos que caían cerca de su asiento
para que Dany no tuviera que arrastrarse tanto por el salón y una vez él
comenzó con eso sus compañeros le apoyaron, regresando los carritos al
lugar de Daniel sin descuidar su atención a la clase.

Louis pudo sentir el apoyo y sonrió un poco. Porque su grupo se comportó


demasiado tolerante con su cachorro. Al parecer a ninguno de ellos les
molestaba que Daniel estuviese presente.

Sharon le advirtió cuando Daniel lamió uno de los plumones, Matt sobo su
cabecita cuando choco con uno de lo pupitres y Ady le regaló más de sus
hojas para que continuará coloreando, aunque Daniel veía más interesante
rayar el suelo y su ropa.

Al parecer Dany tenía una facilidad para agradar a la gente, aunque el


omega siempre lo decía, aún no lo conocian en su faceta histérica.

Esperaba que nunca tuviera que conocerlo de esa manera.

Fueron escasas esas veces en que Dany se volvió loco. La primera vez fue
en su primer calor después de su embarazo, Louis tuvo que separarse de su
cachorro durante tres días, dajandolo al cuidado de su madre mientras el se
enrrollaba entre sus sábanas, sudando, adolorido y pegajoso debido al
lubricante que escurría sin control por sus muslos.

Después de esa primera vez Daniel parecía su calendario, pues días antes se
ponía insoportable, conociendo ya el olor característico de su madre en ese
periodo, más dulce y picante.

El cachorro lloraba incontrolable pues sabía que al llegar su celo su madre


debía separarse de él por cuatro días seguidos.

Su doctor le advirtió de su desequilibrio hormonal después del embarazo,


explicando que posiblemente sus celos se atrasaría más de lo debido o lo
contrario, estos incrementarían.

Y Louis le rogó al cielo porque fuese la primera opción. Pero cuando su


calor apareció mucho antes de que se cumplieran los dos meses del último
supo que suerte era un asco.

Agradecía tener a Daniel, que aunque hacia un escándalo le ayudaba a saber


cuándo se aproximaba su siguiente celo mucho antes que el mismo Louis y
eso le ayudaba demasiado a prepararse, era su pequeña alarma personal.

Louis no podía esperar a que se cumpliera el año (que era la fecha se


suponía su cuerpo volvería a su estado normal) para no tener que soportar
aquellos calores de forma tan seguida.

Daniel volvió a tomar más tierra de la jardinera con la mano y la lanzó.


Louis suspiro resignado, observando a su cachorro sucio.

-¿No quieres revolcarte en la tierra también, Dany? -el omega quito un poco
de tierra de su suéter gris.

-Lemento el retraso. -escucho de pronto. Alzó la vista, mirando a Harry. El


saco negro desapareció, permitiendo observar la camisa negra de manga
larga bien ceñida a su cuerpo.

Louis mordió su labio y sus ojos viajaron al suelo otra vez.


-No se preocupe tan solo fueron diez minutos. -contestó, jugueteando con
sus dedos.

-Creo que he olvidado decirte que puedes hablarme de tú. -le informo su
profesor, Louis alzó su vista.

-Lo siento. -sus pómulos se tiñeron de rosa. -Es que, eres mi profesor y es
un poco extraño. -Harry tan solo asintió comprensible. Daniel gateo hasta
Harry, tocando su cintura y manchando con polvo su pantalón negro.

-¿Vienes de la guerra? -le pregunto Harry al ver al cachorro tan sucio. -


¿Que te sucedió? Ese pantalón te lo cambiaron hace pocas horas ¿enserio lo
ensuciaste? -le hablo, tomándolo por las axilas para alzarlo de la jardinera.

Daniel hizo un puchero lastimero, mirando sus piernitas gorditas. Gimoteeo


un poco, Harry suspiro y golpeteo con cariño la nariz de Dany con su dedo
índice.

-No, no llores, no te estoy regañando. -el alfa sobo enseguida su pecho lleno
de polvo.

-Se lleno de energía después de terminar tu clase. No tuve otra opción más
que darle los plumones. -Louis se levantó, tomando las mochilas.

-¿Al menos son de agua? -Louis alzó una ceja.

-Por supuesto, aprendí que los plumones permanentes debían desaparecer


de mi vida después de que pintara toda la mesita ratona.

-¿Así que eres muy travieso, cachorro? -Daniel negó con la cabeza.

-Que mentiroso. -le atacó su madre. Harry miro a Daniel, buscando la


mentira en sus ojos, aunque lo único que pudo observar fue el verde limón
brillante en su iris con leves motitas marrones alrededor de su pupila.

Harry sostuvo a Daniel con su brazo derecho y se decidio a tomar la


pañalera del hombro de Louis sin preguntar. El chico se alejó un poco
impidiendolo.
-Estoy bien gracias. -dijo el omega, la incomodidad volvió a su cuerpo.

-Entiendo que eres un omega muy independiente, pero no está mal aceptar
ayuda de vez en cuando, Louis.

-Lo se, lo sé. Pero ya estás cargando a Daniel, ya es mucha ayuda. -el alfa
entrecerró un poco los ojos.

Louis se cohibido en su lugar, no podía evitar sentir que Harry siempre lo


analizaba a profundidad, como si quisiera decifrar algo dentro de su alma.
La situación por si sola ya era demasiado extraña. Porque Louis no podía
dejar de pensar que en cualquier momento alguien podría verlos y
comenzarían a hacer suposiciones.

-¿A dónde iremos? -el omega alzó la vista, confundido, abrió la boca
balbuceo un poco al igual que su cachorro. Harry alzó una ceja, sin
despegar la mirada del chico de mirada azul.

-¿I-ir a donde? -cuestiono el omega desorbitado.

-No lo sé, por eso estoy preguntando. -dijo el alfa, comenzando a caminar.
Louis aclaro su garganta nervioso.

-No pensé, no pensé en ir a algún lado, quiero decir, pensé que solo querrías
verlo unos minutos aquí. -respondio, siguiendole el paso al alfa que
caminaba por el estacionamiento, sus manos frunciendo se alrededor de las
correas de las mochilas.

-Creo que no fui muy claro con mi petición. -llevo su mano libre hasta
introducirla dento de su pantalón y tomar la llave de el auto. Apretó el botón
de abierto, el auto hizo aquel sonido característico, las luces traseras
parpadearon, el cerebro de Louis pareció desconectarse por completo, su
mente bloqueada, su boca abriéndo y cerrando, las palabras atoradas en su
garganta.

-Sube. -le dijo Harry de lo más tranquilo, caminando hasta la puerta del
conductor. Louis aún sentía la lengua enredada dentro de su boca.
-N-no. -fue la único que pudo decir.

Harry tomo la manija de la puerta y jalo de esta, detuvo cualquier


movimiento y miro a Louis. El chico se hizo pequeño en su lugar.

Harry se estaba tomando demasiadas libertades, como si fuese algún amigo


de hace años con el que fácilmente pudiese ir a pasear.

Nunca conoció a alguien como él, tan tranquilo y confiado. Resultaba


extraño para Louis, demasiado. Extraño porque su bebé por alguna razón
confiaba en él, extraño porque el alfa parecía no mostrar ninguna maldita
emoción, todo en el era misterioso y jodidamente tranquilo. Era demasiado
suave con su actuar, sin duda era un carácter inusual.

-¿No? -pregunto Harry, suave y tranquilo. Cómo si no pudiese creer que el


omega se estaba negando.

-No. -le contesto un poco más firme.

-¿Porque no? -Louis miro a su alrededor, observando el estacionamiento


vacío.

-P-porque eres mi profesor. No debería subir a tu auto, no te conozco ni


siquiera. No debería subir a un auto con un completo desconocido, es... Es
que no es algo normal. -Harry camino hasta donde Louis, dejando tan solo
un paso de distancia entre ambos.

El omega respiro hondo. Manteniendo la mirada con la de Harry.

-Es verdad, me disculpo. -Louis bajo la mirada, observando sus tenis. Harry
alzó la mano, tomándose la libertad de colocar su dedo índice bajo su
barbilla, alzando su rostro.

Louis pudo sentir sus rodillas débiles, pero se atrevió a mirar al alfa, con la
misma expresión con la que lo conoció, neutra y tranquila.

-Podemos caminar si es lo que quieres. -Louis no pudo evitar liberar una


risa.
-No es el auto. -le dijo, cambiando el peso de su cuerpo a su pierna
izquierda. -Es solo que no creo que salir a algún lado con usted sea algo
bueno.

-Usted. -repitio Harry, gruñendo un poco. Louis trago saliva y sus manos
sudarón debido a los nervios.

-Contigo, contigo. -se corrigió enseguida. -Lo siento es que me tomo por
sorpresa que solo me ordenaras subir a tu auto. -Harry apretó los labios y la
misma mirada examinante le atacó.

-Louis ¿Podrías subir a mi auto por favor? -el omega rio, de pronto la
situación le pareció un poco comica. Porque Harry parecía no ver ningún
inconveniente con llevar a un alumno y a su cachorro a un paseo fuera de la
universidad.

Louis mordió su labio, su vista guiada al auto azul marino a su costado


derecho. Su pierna comenzó con su movimiento involuntario siempre que
dudaba de algo, la suela de su tenis raspando el pavimento.

Harry espero paciente la respuesta de Louis, poniendo atención de pronto a


lo que Daniel le señalaba.

-Podriamos ir al parque, solo, un rato. -menciono Louis, después de unos


minutos en silencio. Harry asintió, tomando el control del auto de las
manitas de Dany.

Harry abrió el portaequipaje del auto y sin preguntar tomo las correas de las
mochilas de Louis y las introdujo, cerró la tapa y volvió a caminar a la
puerta del piloto.

Louis se tomó unos segundos, retomando su duda personal y finalmente


decidió caminar a la puerta del copiloto.

Tomo la manija y jalo de ella para, posteriormente, entrar al auto.

Su sangre pareció acelerarse dentro de su cuerpo cuando el aroma, más puro


y potente viajo a su alrededor, quiso frotarse de pronto con los asientos e
impregnarse de aquel aroma varonil.

Harry entro con precaución al auto, cerró la puerta. Louis se mantuvo


estático en su lugar, tenso, su vista fija en el panorama a través del cristal.

Busco de cualquier manera controlar el ajetreo provocado por su omega en


su interior.

Reaccionó hasta que sintió los piecitos de Daniel precionarse en sus


piernas, Harry se lo estaba entregando.

Louis parpadeó y lo tomo en brazos, sentandolo en sus piernas.

-No es seguro que estés aquí enfrente con el bebé. -le menciono Harry,
introdujendo la llave en la entrada del switch. -Deberias pasarte atrás. -
Louis apretó las piernas, todo su cuerpo tenso e inmóvil. Su vista se fijaba
aún en el parabrisas. Necesitaba abrir la maldita ventana porque se sentía
asfixiado.

Paso mucho tiempo desde la última vez que el aroma de un alfa lo ponía en
ese estado.

-No, está... bien. -contesto desconectado. Harry lo miró aunque no objeto y


al ver que Louis no hacia algún movimiento se inclinó hacia él, cruzando su
brazo frente a ambos y tomando el cinturón de seguridad.

-Al menos coloca el cinturón. -sugirió, abrochando el cinturon. Louis


asintió por pura inercia. Harry coloco igual su cinturón. Se dispuso a
arrancar el auto, automáticamente las ventanas se abrieron y fueron pocos
los segundos de martirio antes de que Harry arrancará.

El aire limpio del ambiente entro, cortando un poco el aroma a alfa y


devolviéndole la respiración.

-¿Cuál parque? -Louis se encontraba mordiendo la uña de su pulgar, su


sistema nervioso se encontraba vibrando, sus hormonas se dispersaban por
cada rincón de su cuerpo, le preocupaba que pronto sus feromonas afloraran
de forma natural.
Cosa que odiaba no poder controlar.

-El que quieras. -le dijo, sus manos viajaron a los pies de Daniel,
apretandolos juguetonamente en un intento por controlar su extraña actitud.

Harry asintió, manejando con tranquilidad por la ciudad.

El omega logro regular su respiración y en cuestión de minutos pudo relajar


sus músculos. Daniel se acercó hasta tomar la orilla de su sueter y sin aviso
lo levantó, mostrando parte de su abdomen.

Louis lo bajo inmediatamente, impidiendo a su bebé alzarlo más allá de sus


costillas.

-Daniel. -reprendio, su voz fue un tanto golpeada debido al repentino


bochorno. -Te he dicho que no hagas eso. -hablo correctivo.

Daniel frunció el ceño buscando la orilla del suéter, Louis se encargó de


tomarla con fuerza. El cachorro se quejó, como pudo saco las piernas del
cinturón y se giró. Louis hizo una mueca cuando la rodilla del menor se
encajo sobre su muslo.

Su pequeña mano inmediatamente tomo la orilla del cuello de su sueter y


jaloneo hacia abajo.

-Hey, hey, basta, siéntate. -ordeno, alejando su mano de la prenda. Dany


rechisto, sus labios se fruncierón formando un mohín.

El primer sollozo se dejó escuchar. Dany dejo que su rostro golpeara con el
pecho de Louis, sus pequeños dedos rasguñando sobre la tela su pecho.

El omega quiso golpear su cabeza contra la ventana debido a la vergüenza.


Su bebé siempre elegía los peores momentos para pedir pecho.

-Dany, por favor, no puedes ahora ¿sí? Cuando lleguemos a casa. Por favor.
-pidio, intentando acomodar el cuerpo incontrolable de Daniel. Lo inclinó,
con el propósito de acostarlo sobre su regazo, aunque se resistió y continuó
restregando su pequeño rostro con el pecho de su madre.
Louis mordió con fuerza su labio.

-¿Que sucede? -le pregunto Harry, dedicándole una mirada fugaz y


volviendo su vista al camino.

-Tiene hambre es todo. -contesto. Su pierna inicio un movimiento


involuntario, aquel tic nervioso del cual no era consciente. -Es solo que no
tengo una manta para cubrirme. Y es un poco incómodo. -le fue sincero
Louis, evadiendo por completo la mirada de Harry.

Su pierna continuo aquel movimiento impetuoso que evidenciaba el


extremo nerviosismo en su cuerpo.

-Daniel. -hablo firme Harry, el matiz en su voz incluso pareció más


profundo.

El cachorro enseguida paro su llanto, sus orbes llorosos se concentraron en


el profesor, sus mejillas brillantes debido a las lágrimas empapando su piel
levemente enrojecida.

-Pones incómodo a tu madre. ¿Lo ves? -hablo, sin alejar la mirada del
camino. Los ojitos de Dany miraron a Louis, el puchero floreció en sus
delgados labios. -Se que tienes hambre pero por favor, espera. -Daniel se
giró, mirando a su madre quien se mantenía realmente aturdido y
confundido.

Harry con el simple hecho de decir su nombre logro que su cachorro parara
su llanto. Algo que era muy poco creíble por qué Daniel parecía no
escuchar siempre que comenzaba a llorar de esa forma incontrolable, era
como si se bloqueará completamente del mundo.

Louis observo a su cachorro mirar a Harry una última vez y pronto se dejó
caer en su pecho, su rostro escondiéndose en su cuello y sus manitas
aferrándose a la tela de su camiseta, gimoteando bajito.

Por inercia, los brazos de Louis aferraron el cuerpo del cachorro al suyo, su
cuerpo parecía reaccionar naturalmente aunque su mente continuaba
absorta.
Sus ojos azules observaron con detalle a su cachorro, buscando alguna
anomalía que le indicará que ese no era su cachorro porque no podía
encontrar alguna otra lógica para el comportamiento que habia tomado.

Al no encontrar algún indicio decidió mirar a Harry en busca de algo que le


hiciera ver qué no era un simple mortal, nadie podía controlar de forma tan
rápida a un bebé, no de esa manera y ciertamente no con su hijo.

-¿Cómo hiciste eso? -pregunto Louis atónito. Por su mente no paso


agradecerle, le interesaba más descubrir el secreto del alfa para tranquilizar
a su cachorro.

-¿Que cosa? -pregunto el alfa colocando las intermitentes y girando el


volante.

-Eso. Lograr que parara de llorar solo con pedirlo. -Harry le miró una vez
más de forma rápida para no perder de vista su camino.

-Hice eso mismo, se lo pedí. -Louis entreabrio la boca, no conforme con la


respuesta del profesor.

-No puede ser solo eso, hay algún truco, ni siquiera a mí me hace caso.
¿Porque a ti sí te haría caso?

-¿Acaso son celos? -pregunto, entrando al estacionamiento.

-No, no son celos. Es que simplemete no lo entiendo. No puedes solo decir


que porque se lo pediste el decidió obedecer. -Louis hablo posiblemente
traumado con la situación. Aunque Harry solo hizo una mueca burlona sin
que Louis la notara y después encontró un buen lugar para dejar el auto.

-Louis, los niños son complicados. No intentes buscarle lógica a todo lo que
haga. Tuve suerte de que me escuchará es todo. -El omega frunció un poco
el ceño.

-Eso no es suerte, tú tienes un as bajo la manga, no es la primera vez que se


tranquiliza por ti. Algo hiciste. -el rizado alzó una ceja, observando la
expresion de Louis completamente convencido y frustrado.
El alfa no pudo contenerse y pronto una sonrisa burlona se instalo en su
rostro, la hilera de dientes blancos resplandecía natural y ligera, sus labios
rojos y rellenos enmarcaban de forma mágica su sonrisa aunque el hoyuelo
a su costado era el toque final necesario para robarle un repentino suspiro a
Louis.

Pronto olvidó lo que estaba diciendo porque fue aquella primera sonrisa lo
que hizo que su mundo de pronto se volteara de cabeza y no pudo pensar en
nada más que en aquella sonrisa inusual.

Al parecer, el alfa no carecía de emociones. Lo comprobó al escuchar la


melodiosa risa de su profesor y juro que su corazón bombeo más deprisa.
Sus neuronas parecieron desconectarse escasos segundos y pronto, le
devolvieron la capacidad de pensar cuando estás se conectaron de golpe al
escuchar su voz.

-Louis, no he hecho nada, lo juro. -prometio, sacando las llaves del switch.

Pero Louis sabía que si lo había hecho. Aunque era claro que posiblemente
había embrujado a su cachorro con esa sonrisa. Posiblemente solo a él.
Aunque no descartaba la primera opción.

Harry abrió la puerta del auto y se dispuso a bajar rápidamente del mismo,
apurandose antes de que Louis bajará del auto para así abrir la puerta y
ayudarle con Daniel. Tomándolo de sus brazos cuanto antes.

Harry le dio la mano al omega para ayudarlo a salir y cerró la puerta. Tomo
a Dany con ambos brazos acomodandolo y le miró con orgullo.

-Gracias por ser obediente, Daniel. -le dijo, dejando de pronto un beso en el
costado de su rostro, justo en la sien.

Daniel asintió satisfecho, afectuoso y volvió a acercar su cabeza al rostro de


Harry, aunque el alfa no volvió a besarle.

El alfa comenzó a caminar, adentrándose al parque, Louis pisándole los


talones, abrazándose a sí mismo cuando la corriente de aire golpeó su
cuerpo, adentrándose por los huecos de su ropa holgada.
Su cabello castaño se desacomodo cuando la ráfaga de viento arremetió de
nueva cuenta. Se aferró más a los costados de su cintura y busco
proporcionarse calor.

Harry parecía no tener problema y el cachorro al parecer no entendía el frío


pues no sé quejaba.

Louis tuvo que acelerar un poco su paso para alcanzar el costado de Harry,
agachó la cabeza para que el aire no golpeara directamente su rostro. El frío
siempre lograba que su cara se abochornara de más y no podía evitar que
sus mejillas y nariz se tiñeran de carmín. Suponía era alguna reacción de su
cuerpo por mantenerse en calor, aunque eso siempre hacia que sus pies
estuvieran helados y tenía que usar de esos calentadores afelpados.

Su cuerpo no era muy bueno regulando el flujo de su sangre, lo había


comprobado.

-¿Aún no camina? -le pregunto el alfa al ver qué Louis caminaba sin apartar
la vista del suelo.

-Mmmmm... -contesto Louis, halando las mangas de su suéter gris hasta


esconder sus manos dentro de este. -No, aún no. Lo intenta, en casa,
generalmente intento siempre cargarlo cuando estoy fuera, porque tengo
que llegar rápido a todos lados, las clases, el trabajo, la escuela. Mi vida es
un completo ajetreo. -comento, frunciendo su nariz.

-Pero ahora hay tiempo. ¿No es así? -Louis asintió, con una pequeña
sonrisa.

-Hoy no trabajo, por eso acepte venir. -le comentó.

-¿Qué piensas Dany? ¿Quieres caminar? -el cachorro negó moviendo su


cabeza de un lado a otro y se dejó caer al pecho de Harry.

-Es un poco flojo. Olvide decirlo. -Louis rio bajito.

-Entonces siempre se puede hacer un trato con él. -Harry miro a Louis, el
pequeño omega se encogió de hombros.
-Supongo. -dijo no muy convencido. Finalmente lo pensó mejor. -Quiero
decir, si, si, es la técnica que mejor me funciona con él. -El alfa asintió y
despegó el cuerpo de Dany del propio, alejando su brazo un poco.

-Que te parece Dany, caminarás de aquí hasta la zona de juegos y a cambio,


puedes pedirme lo que sea. No hay mejor oferta que esa. -Dany miro a su
madre, esperando su aprobación para responder. Aunque Louis no le dio
ninguna señal sobre lo que debía decidir. Lo único que consiguió por parte
de su madre fue una mueca extraña. Al parecer él tampoco sabía si era
buena idea.

Dany miro a Harry, su mano volvió a posarse en la mejilla del alfa,


arrastrándola por su piel y sentir los vellos picar su piel. Parecía disfrutar la
sensación.

-Lo que sea, cachorro. Podrías pedir un automóvil y yo te lo compraría. -


Dany asintió, acariciando la barba apenas creciente. -Aunque, pensándolo
mejor no pidas un auto. -bromeo, el omega a su costado sonrió divertido. -
¿Aceptas? -pregunto, alzando su mano frente a Dany, el cachorro la tomo
cerrando el trato sin saber con exactitud lo que la acción refería.

Harry asintió y bajo con cuidado a Dany, inclinandose.

Los pequeños pies tocaron el suelo y se tambaleó un poco, aunque Harry lo


sostenía de las manos, para no caer. Dany dudo de su movimiento y después
de varios segundos coordinandose mentalmente logro dar el primer paso,
siempre con Harry sosteniéndolo.

-Lo sostendré yo. -le dijo Louis acercándose. -Eres demasiado alto, te
cansaras.

-¿Dudas de mi capacidad para sostener a un bebé encorvado por... -Harry


observó al frente y volvió su mirada a Louis. -veinte metros? -Louis respiro
hondo.

-No, claro que no. Solo ofrezco ayuda. -el alfa apretó un poco sus labios y
sin responder regreso a su labor.
-Bien Dany, son solo veinte metros tu puedes. -alento, tomando al cachorro
de las muñecas.

Dany dió cada paso tomándose su tiempo. Su cuerpecito se tambaleaba de


un lado a otro. Aunque sonreía ampliamente al notar que podía dar esos
pequeños pasitos.

Louis tan solo le miraba sonriendo orgulloso, su paso se mantenía al tiempo


de su cachorro.

-Diez metros, es la mitad, si se puede Dany. -continuo apoyando el alfa.


Louis entrecerró un poco los ojos.

Su vista se detuvo en el dorso de su mano, notando la cicatriz que adornaba


la piel blanca del alfa y que cruzaba desde la parte superior de su pulgar,
cruzándose por el dorso hasta terminar cerca de su meñique.

Dany grito emocionado y fue aquel sonido el que le distrajo de sus


pensamientos, ayudándole a despejarse de sus ideas y la extrema curiosidad
que aquella marca instalo en su sistema.

Su cachorro alzó los pies uno seguido del otro en pasitos pequeños debido a
la emoción, pues Harry se encargó de contarle los pasos restantes.

-Cuatro, tres, dos... -Dany grito y Harry lo alzó rápidamente, creando una
sensación de adrenalina pura en el estómago del cachorro. -Ganaste. -le dijo
Harry, haciendo cosquillas en su pancita. Robándole unas cuantas risas más.
-Podras reclamar tu premio cuando quieras. ¿De acuerdo? -Dany asintió y
giro, señalando con su dedo.

Louis se acercó, bajando la camiseta de Daniel que se había alzado


levemente.

-¿Quieres ir a los columpios amor? -el cachorro aplaudió acelerado y se


empujó sobre los brazos de Harry balbuceando.

Ambos se dirigieron a la zona, silenciosos. Era una situación demasiado


insólita. Louis tan solo observaba como Harry convivía con su hijo como si
hubiesen cohabitado más que un simple día y Louis parecía quedar fuera de
su convivencia. Se sentía muy aislado aunque sabía que era su culpa, pues
no intentaba buscar algún tema de conversación.

Probablemente no quería profundizar su relación con el profesor, aunque no


dejaba de ser una situación extraña siendo que se encontraba junto al
hombre y este solo hablaba con el cachorro. Era incómodo hasta cierto
punto.

Espero hasta que Harry colocará a Dany en uno de esos columpios


especiales para los bebés y se coloco a un lado de este. Harry hizo lo
mismo, deteniéndose en el costado contrario. Ambos tomaron la cadena del
pequeño columpio y empujaron al mismo tiempo y con mucha delicadeza el
asiento.

Harry guardo su mano izquierda dentro del bolsillo de su pantalón, mirando


al frente. Louis chasqueo sus dientes, removiéndose inquieto en su lugar
hasta decidirse.

Se giró en su punto para observar al alfa y después de un respiro largo y


profundo preguntó.

-Asi que... Harry. -llamo su atención. El hombre se giro, mirando al omega.


Louis no pudo mantenerle la mirada así que sus ojos viajaron a la graba roja
bajo sus pies. -¿Cuántos años tienes? -le soltó la pregunta, pateando
piedritas rojas con la punta de su pie.

-Oh. -Harry igualmente alejo la mirada del menor, fijandola en los árboles
unos cuantos metros al frente. -Veintinueve. -contesto regresando su vista al
igual que Louis, quien se preparó mentalmente y está vez logro aguantar la
fuerte mirada del hombre.

-Creí que serías más joven. -comentó el omega. Balanceando a Daniel al


compás del movimiento de Harry quien también le ayudaba a valanzearlo.

-¿Insinuas que soy viejo? -Louis alzó una ceja, negando inmediatamente.
-Insinuo que te miras más joven. Eso debería ser un cumplido. ¿No lo es? -
el alfa sonrió sin responder. En cambio tan solo dovolvió la pregunta.

-¿Qué hay de ti, Louis? -el omega trago saliva.

-Tengo diecinueve. -contesto. Harry gruñó un poco bajo y aparto la mirada


del omega.

-Imagino que es difícil tener mucha responsabilidad siendo tan pequeño. -


Louis carraspeo. No contestó la pregunta. -Admirable. -le dijo Harry,
llamando su atención. Sus miradas conectaron y el alfa le sonrió
cálidamente. -Pienso que, hacerte cargo de otra vida es un trabajo muy
pesado y tú logras eso, no solo eso. Decidiste estudiar una carrera y por lo
que has dicho mantienes un trabajo igualmente. No conozco omegas que
hagan eso. Quiero decir, todos tan solo se dedican a sus cachorros, lo demás
lo dejan a cargo de sus alfas. Imagino que es muy complicado hacer todo
esto sin un alfa. -comento Harry sin ser consciente de sus palabras.

Incluso aún cuando su intención no era ofender a Louis el chico siempre se


sentía atacado cuando en la conversación se mencionaba algún alfa y el
como no había uno en la vida del omega.

Eran simples comentarios sin intenciones aún que el carácter de Louis era
sumamente sensible y llegaba a molestarse con cualquier comentario
inofensivo.

Un punto débil de su personalidad explosiva.

-¿Por que estás tan seguro que no tengo un alfa? -pregunto Louis.

-No hay mordida en tu cuello. -respondio simple, dedicándole una mirada


rápida.

-Eso no quiere decir que no tenga un alfa. -Louis se encogió de hombros. -


No deberías de hacer suposiciones. -Harry frunció los labios escondiendo
una sonrisa.

-¿Y lo hay? -Louis guardo silencio, gesticulando una mueca incómoda.


No entendía como siempre que intentaba mantener una conversación simple
las palabras siempre le terminaban llevando de una u otra manera al mismo
punto "No hay un maldito alfa en tu vida." Al parecer era un tema forzado a
estar presente siempre en su vida.

-Hay cosas que no se ocultan Louis. Y tú... no tienes un olor ajeno además
del tuyo. No tienes un alfa. -hablo seguro, dignandose a mirar al chico,
mostrándose muy seguro.

-¿Y te has encargado de buscarlo? ¿Algún otro aroma en mi además del


mío? -quien guardo silencio está vez fue Harry.

Louis no alejo su mirada inquisitiva del rostro del chico esperando una
respuesta, sin estar seguro realmente de lo que quería escuchar.

-Por supuesto que no. Simplemente sería algo que se notaría. Me refiero a...
Un alfa no permitiría que su omega fuese a una escuela en donde predomina
la raza alfa y beta sin marcarlo con su olor antes. Por seguridad y por
simple instinto de propiedad. -Louis sintió su cuerpo temblar al escuchar las
palabras de Harry.

El simple hecho de saber que algún día sería propiedad de alguien era de
algún modo aterrador. De ninguna manera podía verlo como algo
romántico.

Siempre intentaba preguntarle a su madre porque era tan especial encontrar


a alguien y ella siempre le respondía la misma cosa "No has conocido a la
persona correcta". Se lo decía desde niño y él nunca lo entendió.

La única vez que tuvo un acercamiento al amor fue con el padre de su hijo y
aún así, no tuvo aquella sensación de querer volverse uno por medio de una
mordida eterna y más que nada dolorosa.

Era una idea poco atractiva para Louis.

Louis se perdió en sus pensamientos de nueva cuenta y Harry fue quien


tuvo que tomar a Daniel cuando esté pidió baja e ir a la zona de arena.
-¿Vienes? -le pregunto Harry. Deteniendo el movimiento en el columpio
que Louis continuaba meciendo.

El omega parpadeó, notando el cuerpo de su cachorro en los brazos del


profesor y soltó de inmediato la cadena.

-Si. -respondio, soltandose una cachetada mental. Harry asintió y camino


hasta donde el cachorro pedía.

Lo dejo sentarse en el arenero y le acercó una pequeña cubeta verde y una


pala azul. El alfa intento ayudarle a llenar la cubeta pero Dany no lo
permitió, alejando sus manos.

Harry acepto su decisión y lo dejo jugar solo, entretenido. Acarició su


cabeza con dulzura, peinando sus lacios y rubios cabellos.

Alzó la mirada, observando desde abajo a Louis, quien mordia sus uñas
pensativo.

-¿Te encuentras bien? -cuestiono el alfa, levantándose. Esta vez quien tuvo
que alzar un poco su vista fue Louis.

-Si, bien. -fue concreto.

-¿Quieres sentarte? -propuso Harry, señalando la banca cercana. Louis


acepto y se abrazó de nuevo a sí mismo, caminando a la banca y dejando su
cuerpo caer.

El alfa se sentó a su lado sin apartar la vista del cachorro lanzando arena
hacia atrás.

-Creo que tú cachorro es fan de la tierra y de la arena. -Harry sonrió. Louis


frotó sus manos para conseguir un poco de calor.

-Dany es fan de cualquier cosa que indique suciedad. -Bufo, aferrándose a


su cuerpo.

-¿Tienes frío? -el omega inmediatamente negó, aunque su nariz ya se


encontraba muy roja y ni hablar de sus mejillas. Harry alzó una ceja y se
alzó de la banca.

-Ire por un suéter. ¿Traes alguno? -introdujo la mano a su bolsillo, tomando


las llaves del auto.

-Estoy bien, Harry. Gracias.

-Entonces no traes. -Louis gruñó. No estaba acostumbrado a la atención


ajena a la de su madre y su padre.

-Sientate. -ordeno Louis, pero el viento volvió a golpear y los escalofríos


recorrieron su cuerpo.

-Ya vuelvo. -Louis apretó con fuerza los puños y sin poder impedirle algo
tan solo se dejó caer en la banca.

Daniel observó a Harry e inmediatamente soltó los instrumentos en sus


manos, llamando a su madre desesperado.

Louis maldijo bajito. No sabía cómo haría para calmar a Daniel después de
Harry se fuera a su casa.

Dany intento levantarse en pie, aunque la fuerza en sus piernas aún era baja
y volvió a caer de senton sobre la arena. Louis solo hizo una mueca y se
alzó, caminando hasta poder sentarse a la orilla del arenero. Dany jaloneo
su suéter e intento subirse a su regazo.

-Dany, Dany, tranquilo, fue por un suéter al auto no va a tardar. -el cachorro
balbuceo mirando el camino por el cual se fue el alfa. -Descuida, no se fue.
-le tranquilizó, peinando su cabello hacia atrás.

Fueron pocos minutos los que Harry desapareció y cuando volvió la


gabardina negra colgaba en su brazo izquierdo y el pequeño suéter de Dany
lo sostenía su mano derecha.

-Deberias considerar traer un suéter para ti y no solo ropa para Daniel. -


comento una vez que llegó al punto donde se encontraba, tendiendole la
prenda a Louis.
-Gracias. -dijo, tomando el suéter y posteriormente colocándoselo al
cachorro sin importarle que Daniel no lo quisiera.

Después de observar al alfa volver continuo jugando, ignorando la


presencia de ambos.

Louis se alzó de su lugar. Harry le tendió la gabardina, Louis tan solo miro
con una mueca.

-No es necesa...

-Insisto. -interrumpio, extendiendo la ropa y pasándola por sobre los


hombros de Louis.

El chico de ojos azules río un poco nervioso y sostuvo la orilla de la tela


evitando así que cayera.

La tela desprendía el aroma del profesor, fuerte y agradable. Louis se


abstuvo de inhalar con fuerza y a cambio solo se giró y camino a la banca,
siendo sutil con su respiración.

Se sentó de nuevo y Harry le hizo campañia. Louis cerró la gabardina hasta


cubrir con la prenda tres veces más grande su diminuto cuerpo.

-¿A qué edad te embarazaste? -solto de golpe la pregunta. Louis carraspeo y


tomo con más fuerza la tela entre sus puños.

-Tenia diesiciete. -le respondió. Soltó un muy largo suspiro. -Bueno,


técnicamente ya eran dieciocho quiero decir, estaba muy cerca de mi
cumpleaños. Mi calor llegó tres días antes de mi cumpleaños, casualmente
coincidió con el celo de mi novio. -Louis respiro hondo y el frío recorrió su
cuerpo, aun cuando la tela gruesa de la gabardina de Harry le cubría del
clima. -Fue un gran, gran descuido. Ninguno de los dos pudo pensar
racionalmente tan solo la naturaleza y la necesidad de ambos nublo nuestro
juicio. No buscamos protección simplemente queríamos... Quiero decir, tú
entiendes ¿No? -Louis se encogió en su lugar, un tanto avergonzado.

-Si, por supuesto. -Louis asintió, mirando su regazo.


-¿Cómo te enteraste? -Louis parpadeó varias veces y observó a Harry.

-Sintomas. Náuseas, dolor de cabeza, desmayos. Nunca paso por mi cabeza


que fuese un embarazó, supuse que estaba enfermo solamente. Cuando
mamá me acompaño al doctor fue necesaria la pregunta "¿Louis has tenido
relaciones sin protección?" -el chico viró los ojos con una media sonrisa. -
Me quedé helado en ese momento y tuve que responder que si, me
mandaron a hacer estudios y eso fue todo. -Louis miro al pequeño cachorro
quien al parecer había conseguido un amigo pues ambos intentaban darle
forma a la arena.

-Y tú novio... -Louis apretó la mandíbula.

-Fue un completo patán. -respondio con una risa floja. -Yo no me había
preocupado por eso. Quiero decir, muchas veces hablamos sobre tener una
familia, llegué a pensar que él prodria ser mi alfa. Más que nada porque él
lo decía siempre. De hecho... yo no pensaba continuar mis estudios porque
me convenció de no hacerlo. Decía que no sería necesario cuando él me
mordiera porque él sería quien mantendría a nuestra familia y le creí. Pero
cuando le dije lo que sucedía simplemente se negó, me culpo y me dejó solo
con un embarazo de tres meses y el corazón hecho trizas. -fruncio un poco
la naríz, eliminando el picor de la misma.

El alfa se deslizó con cuidado por la banca acercándose al cuerpo del


omega.

-Estas mejor sin él. -comento Harry casi en un susurró. Louis volvió a reír,
más que nada para alejar el sentimiento melancólico que le atajo el pecho.

-Supongo que si. -Harry entrecerró los ojos.

-¿Supones? -repitio confundido.

-Él te estaba pribando de algo que deseabas, Louis. Estudiar era tu meta y él
te lo arrebato. Y ahora mírate, superándote a ti mismo. Conseguiste un lugar
en una de las mejores universidades en Londres. Tienes un empleó y un
cachorro muy inteligente y feliz. Es más de lo que cualquier omega podría
conseguir. Eres autosuficiente y vales demasiado. No te aflijas por alguien
que no supo apreciar tus cualidades.

-No puedo evitar... extrañarlo algunas veces. -solto sin pensar. Liberó el aire
de sus pulmones, la tela de la gabardina aprenzada con fuerza en su puño,
miro con atención a Daniel, llenando una cubeta con arena. Frunció la nariz
cuando está le dio comezón y tuvo que morder con fuerza su lengua para no
pensar en su antigua pareja. Aunque sintió sus ojos picar no permitió que
aquél sentimiento vano le controlará.

Louis había logrado concentrar su atención completa en otra cosa, aunque


su corazón volvió a acelerarse cuando el pulgar de Harry le rosó la
comisura de los labios.

Se mantuvo inmóvil, el calor de su tacto encendió una chispa en su


estómago.

Harry logro quitar el residuo de color de su piel. Louis le miró un poco


nervioso.

-Tenias una mancha. -le aviso el alfa. Louis le miró atónito, sin entender
porque el repentino atrevimiento de tocarlo sin preguntar.

Sus ojos azules se perdieron en el verde profundo de los orbes contrarios.


Parpadeó, sus pestañas agitándose coquetamente, algo completamente
natural que no pudo controlar.

Desconecto su mirada de golpe, rompiendo el contacto y sintiendo como el


bochorno se apoderaba por completó de su rostro.

-Disculpame. -le dijo. Evadiendo a toda costa su mirada.

-Esta bien. -contesto el profesor. Aunque Louis miro a Daniel, podía sentir
la intensa mirada de Harry aún atento a su perfil.

Louis se sintió incómodo de inmediato. No supo que era aquello que le


miraba. Tal vez tenía un barrito en la mejilla, o alguna cosa extraña porque
no entendía como es que no apartaba su vista, aguanto lo suficiente sin
observarlo, no quería volver a mirarlo porque sentía las rodillas débiles
cada que recordaba su mirada profunda.

-¿Siempre miras demasiado a las personas cuando estás con ellas? -se
atrevió a preguntar, mirando sus manos.

-¿Y tú siempre evitas mirarlas? -Louis río por la nariz, la sonrisa volvió,
ligera y más cómoda.

-Solo si me ponen nervioso. -le confesó.

-¿Te pongo nervioso? -le preguntó, con el matiz característico en su voz que
Louis nunca podía decifrar.

-Lo haces. -Louis por fin se atrevió a mirarlo, la mirada de Harry pareció
atravesar su estómago con una daga. Su boca se entreabrio un poco, la
respiración pesada.

-No soy conciente de ello lo siento. -se disculpó y alejo su mirada del
omega, centrándose ahora en el escenario frente a él. Los niños corrían por
todos lados, gritando y peleando, otros mas llorando, los toboganes
coloridos brillaban intensos gracias a los colores chillantes.

Louis chasqueo la lengua, golpeando las palmas de su manos inquietas. Sus


piernas se agitaron un poco.

-¿Que me dices de ti? -su voz tembló. -¿Alguien especial en tu vida? -Harry
alzó una ceja, sorprendiéndose de pronto por la pregunta, aunque
inmediatamente relajo su expresión.

-No realmente. -Louis asintió. Satisfecho con la respuesta que ni siquiera él


sabía que deseaba fuera negativa. -Soy profesor y abogado. No hay mucho
tiempo cuando se tienen dos profesiones y una pareja lamentablemente
requiere eso, tiempo. Especialmente un omega. Requieren atención.

-¿Crees que vivimos de atención? -pregunto ofendido Louis y Harry río,


porque le agradaba la actitud del chico, siempre intentando defender lo que
creí era necesario defender. Le parecía algo lindo.
-No. Pero creo que es lo que se merecen. -el alfa le robo las palabras
enseguida, se quedó callado sintiéndose un poco tonto y volvió a
mordisquear su labio.

-¿No lo crees así Louis? -el omega pensó sus palabras, sus ojos conectaron
con los de Harry y le sonrió cálido y tranquilo.

-Yo pienso que esa atención se gana, no es un derecho. -Harry asintió, con
una sonrisa en su rostro.

-Touché. -dijo el alfa. Recargandose en el respaldo de la banca, su hombro


rosando el de Louis. El omega se tensó de inmediato.

-¿Eres abogado? -continuo Louis la conversación, girando su rostro para


mirar el perfil del alfa. Harry mantuvo la vista fija en el cachorro sobre la
arena.

-Si. Es una tradición familiar. Todos los alfas en mi familia son abogados. -
respondio sin mirarlo, frunciendo el ceño cuando observo a uno de los niños
lanzarle arena en la cara a Daniel.

-¿Y te gusta serlo? -Harry asintió, sin despegar la vista del cachorro quien le
regresaba el puño de arena al otro niño.

-Me gusta, aunque se me da mejor ser profesor. -respondio, por fin mirando
a Louis. -Estudie primero lo que mi padre quería y después estudie lo que
realmente yo quería. Ahora enseño leyes. -Harry alzó los hombros.

Daniel grito alto, llamando la atención de ambos. Sin dudar voltearon a


verlo justo en el momento en que Dany le lanzaba la palita de plástico a uno
de los niños, claramente más grande que él.

Enseguida los dos se levantaron al mismo tiempo y caminaron hasta donde


el menor. Harry rápidamente se agachó para tomarlo en sus brazos. El
cachorro tenía las mejillas rojas y su ceño se frunció insistente gracias al
coraje.

-Dany eso no se hace. -reprendio.


-Solo se estaba defendiendo, Louis. -apoyo Harry a Daniel. El cachorro
ignoro lo que Louis le dijo y se giró, escondiéndose de su madre.

-Tu sabes bien que no debes responder de esa manera, Daniel. -Dany volvió
a ignorarlo, presionando si rostro en el hueco del cuello de Harry.

-No creo que haya hecho algo malo. -volvio a defender Harry. Louis lo
miro, llevando ambas manos hasta su cintura.

-¿Me contradices? -Harry chasqueo los labios.

-Doy mi opinión. -Louis frunció la nariz.

-Tu opinión está mal. -Harry río levemente, la sonrisa natural apareció en su
rostro y el omega tuvo que apretar los puños para no rendirse ante la
preciosa sonrisa con hoyuelos.

Harry ladeó la cabeza, presionando su mejilla con la cabeza del pequeño


cachorro.

Louis soltó el aire retenido. Porque no dudaba que la escena era demasiado
encantadora.

-Vamos, Louis, te llevaré a casa. -dijo el alfa, girando en su lugar,


caminando de vuelta al auto. Louis le siguió sin rechistar.

-No te has salvado, Daniel. -aviso Louis. Sin recibir respuesta de su


cachorro.

Ambos entraron al auto, Harry intentando entregarle a Daniel a Louis


aunque el menor no lo permitía pues se aferraba al alfa con mucha fuerza.

-Dany, es hora de soltarlo. No puede manejar si estás encima de él. -le dijo
Louis, intentando tomarlo. -Solo va a manejar, cariño.

Tuvieron que luchar un poco hasta que Daniel aceptó con Louis
prometiéndole que podía comer.
Louis suspiro resignado, acomodando a Daniel sobre su regazo y quitando
con ayuda de Harry la gabardina sobre sus hombros.

-¿Podría usarla para cubrirme?

-Adelante. -respondió Harry con la vista fija en el camino.

-Gracias. -contesto Louis, cubriendo todo su torso con la prenda del alfa.
Con la vergüenza acumulada y las miles de maldiciones dentro de su cabeza
alzó su suéter junto a su camiseta.
Las manitas frías de su cachorro tantearon todo su abdomen y Louis se
contrajo un poco debido al frío que golpeó su piel calientita.

Louis comenzó arrullando al menor agitando con lentitud sus piernas. El


omega miro por la ventana deseando que la situación tan incómoda pasará.

Darle pecho a su hijo frente a su profesor, en su auto, con su gabardina


sobre él finalmente había logrado llegar al puesto número uno en su lista de
las cosas más vergonzosas que haya vivido en toda su existencia.

Trato de no pensarlo más de la cuenta. Sin embargo los dientes de Daniel le


hicieron gemir con dolor y Harry giró su vista para observarlo preocupado.

-Daniel me vuelves a morder y no habrá más leche para ti nunca. -jadeo


frustrado.

El silencio envolvía cada rincón en el auto y este tan solo se rompía cuando
Louis le daba indicaciones a Harry para llegar a su apartamento.

Louis alzó un poco la gabardina, notando a su cachorro al fin durmiendo.


Bajo con cuidado su suéter para cubrirse y acomodo el cuerpo de su bebé.
Suspiró aliviado y volvió a cubrirlo con la tela.

Después de unos cuantos minutos Harry aparco frente a su edificio. Louis


comenzó a quitarle la gabardina de encima suyo pero Harry inmediatamente
colocó la mano sobre el dorso de la suya, frenando su acción.

Louis dejó de respirar y su vista se clavo en las manos unidas. El cosquilleo


en su brazo le adormeció por completo.
-Llevatela, hace frío afuera, se puede enfermar. -Louis aparto la vista de su
mano y lo miro a los ojos, el verde profundo le saludo y no supo que hacer
para desbloquear su cerebro ante semejante vista.

Su omega pareció agitarse fuerte, arañando su pecho y quiso salir corriendo.

-Me la entregas mañana. -le dijo, Louis solo asintió aturdido. Harry le
sonrió y quitó la mano de la suya, provocandole un frío repentino que le
golpeó los órganos.

-Muchas gracias por todo, Harry. En verdad.

-Descuida. -Louis apretó los labios y sin decir una palabra (porque
realmente no supo que más decir) abrió la puerta del auto y bajo del mismo,
al igual que Harry, quien enseguida abrió el maletero y saco las mochilas
del menor. Louis las tomo y agradeció mucho que Harry no se ofreciera a
ayudarle con las cosas.

Louis acomodo las maletas y después de despedirse de Harry y agradecerle


de nuevo se giró acelerado hasta entrar a su departamento.

-Mierda. -solto apenas al entrar. -Controlate, Tomlinson. -se dijo a sí


mismo, recargandose contra la puerta y golpeando su cabeza levemente
contra está.

Si no fuera porque Daniel estaba en sus brazos se hubiese deslizado hasta


tirarse en el suelo.

Era solo un alfa más. Un alfa que además de alfa era su profesor. Un alfa
que además de ser su profesor le rebasaba en edad por diez años.

No podía permitir que su omega se sintiera cálido cada vez que lo miraba a
los ojos, debía hacer algo y pronto.

...

Holas preciosas.
Les tengo aquí ya el capítulo tres. Jsjsjs. Espero que les haya gustado
mucho y que lo disfruten.

Mañana tengo un examen súper importante y adivinen quien no


estudio por escribir. Xd

Eeeeen fin no me importa porque nada me agrada más que poder


complacerlas y leer sus comentarios. Son lo best.

Muchas gracias por todo preciosas las amo con todo mi corazón.
Gracias por sus lecturas, sus comentarios y sus votos me hacen muy,
muy feliz.

Si alguien quiere dedicación, puede comentar aquí.

Espero que su noche este lleno de cositas hermosas y mágicas, les deseo
todo lo mejor.

Nos leemos en el próximo capítulo. Besos con baba.

All the fucking Love.


4.

Capítulo dedicado a:

-dddulp

JenniferG28

lapijadeAshtonIrwin

Satan_99

EnchiladasdeKzo

AlgodonDeAzucar2828

LarryTuPatrona

harry_tops_asies

Fernandaaaat91

MixTesoroXsLouis28

MarianAlt3

Louisaliaselsol

Cocoapa_23

AndreadelosSantos700

stylinson_drug
xdxlxs_hs

gemmafo

AndreaMrtilo

meviolaunapapa

goldslarry

Quiero agradecerles muchísimo por leer esta fic y enserio muchas


gracias por el apoyo, no saben lo importantes que son para mi, todas se
merecen el cielo. Las amo.

Espero que disfruten este capitulo.

...

El omega colocó la taza de té sobre la madera de la mesa, justo al costado


de su laptop. El montón de libros se apilaban detrás de la misma y las
muchas hojas que le sirvieron como borradores se encontraban regadas en
diferentes puntos del espació en el que llevaba casi toda la tarde.

Acomodo los lentes en su rostro, tecleando más palabras en la hoja digital,


el largo de las mangas de su suéter le estorbo. Las jalo un poco,
consiguiendo una movilidad más fluida en sus dedos.

Miro la taza de té humeante, el vapor danzando con tranquilidad sobre el


líquido caliente. Diviso la pantalla ya cansado y se recargo sobre el respaldo
de la silla. Saco los lentes de su rostro y cruzo los brazos frente a su
estómago, las piernas abiertas y relajadas al igual que todo su cuerpo.

Giro su cabeza, buscando eliminar la tensión en su cuello.

Pudo escuchar el llanto vago escondido entre las paredes del apartamento. A
pesar del cansancio se levantó apresurado de la silla y camino hasta la
habitación, abrió la puerta enseguida, el calor de la misma le recibió.
Fue un día particularmente frío y debido a que esa tarde no tenía trabajo y
los últimos dos días Dany había dormido tranquilo durante toda la tarde y la
noche fue que decidió encender la calefacción para que su cachorro no
sufriera frío durante su siesta, pues no pensaba salir a la calle.

El omega se acercó hasta la cama, tomando con cuidado el cuerpo de su


hijo, levantándolo del pequeño nido improvisado que fabrico con la
gabardina de Harry.

Le encontró un uso muy práctico. Pues aquel martes, unas horas después de
llegar a casa Dany despertó, no pudo controlar su llanto después de dos
horas, ya que no dejaba de buscar a Harry y Louis no supo que más hacer
que envolverlo en la gabardina de su profesor, Dany refregó su nariz contra
la tela y solo bastaron cinco minutos para que el pequeño se tranquilizara.

Y supo que el aroma de su profesor era la clave para mantener a Dany


tranquilo la mayoría del tiempo.

Tuvo que llegar al siguiente día sin ella y decir que no la llevaba porque
Dany la había ensuciado y la llevo a la tintorería. Una mentira muy común
pero que le dio al menos un día más con el arma secreta para que Dany no
llorara porque no encontraba su dinosaurio. Tenía una extraña obsesión con
ellos últimamente.

El jueves tan solo dijo que no se la entregaban sino hasta esa misma tarde y
el viernes tan solo opto por decir un inocente "La olvide, lo lamento".

Pero eso ya era ganancia pues le daba todo el fin de semana con ella,
aunque el aroma se iba perdiendo poco a poco y sabía que tenía que
devolverla el Lunes, pero fue bueno mientras duro, fueron cinco días muy
buenos en los que Dany se mantuvo tranquilo y le permitió avanzar con su
proyecto de parcial para Lectura y Escritura. Proyecto que fácilmente
podría dejar pasar unas semanas más pues tenía casi tres meses para
hacerlo.

Pero siempre prefería adelantar cualquier cosa que tuviese, no siempre tenía
el tiempo suficiente y si permitía que los trabajos se juntaran colapsaría de
estrés.
—Bienvenido de nuevo al mundo, mi amor. —saludo Louis, tronando un
beso en su mejilla rellenita. —¿Tienes hambre? —preguntó enseguida.
Dany miro a su alrededor, un poco desorientado todavía, tallando su ojos
verdes y llorosos.

Louis salió de su habitación con el pequeño en brazos directo a la cocina.


Dany jugo un poco con su cabello, picoteo su oído y le dio más de un
cabezazo en el corto trayecto.

—¿Qué vas a querer Dany? ¿Crees que el pollo sea buena elección? —le
preguntó, sentándolo en la sillita alta. Dany golpeo el vasito de plástico,
tirándolo al suelo. —Sera pollo entonces. —se contestó el mismo,
agachándose para levantar el utensilio. —Mañana tenemos que despertarnos
temprano otra vez Dany. —le recordó su madre, tomando el pollo del
refractario.

—Mmm... —se quejó el cachorro. Fue casi como un pequeño gruñido que
afloro sin dificultad. Louis alzo una ceja y miro a su pequeño.

—¿Acabas de gruñirme? —pregunto Louis atónito. Dany asintió de


inmediato, sus manitas inquietas golpearon el plástico de la mesita.

—¿Y dime quien te enseño a hacer eso? —el cachorro desvió la mirada de
su madre. —¿Y bien? —Dany agitó su cabecita.

Por fin el cachorro lo miro después de agitar impetuosos sus piecitos y


balbuceo.

—¿Harry? —le pregunto Louis. Logro conseguir entender ese balbuceo a la


perfección después de que el miércoles llegaran al salón de clases y lo
gritara con vigor en la cara de su profesor.

Era un balbuceo extraño que se diferenciaba de los otros porque este


iniciaba con la letra a, seguido de una d y después muchas b y l.

Dany siempre sacaba su pequeña lengua al decirlo, paseándola por todo el


largo de sus labios delgaditos. Así que el conjunto de eso terminaba siendo
un "Adbllb" que no decía un carajo pero que Louis aprendió a identificar
como "Harry".

Porque lo repetía exactamente igual siempre que llegaban a la escuela y en


diferentes momentos del día.

—Hablare seriamente con Adbllb, no es posible que te enseñe ese tipo de


cosas. —Dany negó muchas veces con su cabeza, frunciendo un poco su
ceño. Louis sonrió enternecido, simplemente no podía evitarlo siempre que
su bebé defendía a su profesor.

Louis busco el sartén, su bebé continuo platicándole cosas, mientras su


madre calentaba la cena, el omega no hacía más que contestar con palabras
o sonidos indicándole a su hijo que le tomaba atención, aunque no pudiera
entender el 80% de lo que decía, un 10% Louis sabía que hablaba de
dinosaurios solo porque escuchaba como rugía y el 10% restante se
concentraba en Harry, aunque no sabía que era lo que decía de él pues solo
sabía que hablaba de él.

El omega solo esperaba que Harry solo fuese una etapa, al igual que los
dinosaurios.

—🐾🐾🐾—

El alfa jugueteo con el botón de la pluma, apretándolo muchas veces con el


pulgar, concentrado en el click del mecanismo del bolígrafo. Su mirada
tranquila se mantenía congelada sobre los documentos tapizando la gran
mesa de madera.

Tyreese se paseó al frente suyo, leyendo los documentos en voz alta, aunque
Harry no escucho ni una sola palabra después de que su amigo y colega le
dijera que repasarían los hechos.

Escucho la palabra omega y embarazo y su mente se bloqueó al instante.


Sus pensamientos viajaron de inmediato al pequeño cachorro de ojos verdes
y a su madre, de dulces ojos azules.
El mayor solo asentía por pura inercia, aunque su mente se encontrara
concentrada en otra cosa, cosas sin importancia como preguntarse ¿Qué
estaría haciendo Louis en ese momento? ¿Estaría bien? ¿Dany se estaría
comportando bien?

Estaba muy consiente que no debía pensar ese tipo de cosas triviales cuando
la palabra asesinato era mencionada más de una vez. Sin embargo, estaba
un poco cansado de escuchar las mismas palabras de forma repetitiva.

El caso lo tenía grabado en su cabeza por completo. No existía detalle que


haya pasado desapercibido e imaginaba que su subconsciente lo tenía muy
en claro pues decidió hacer de lado la información y pensar en Louis y su
embriagante aroma.

Miro las fotos sobre la mesa, los fuertes ojos marrón, la sonrisa
despreocupada y el hoyuelo al costado. No supo cómo sentirse. Quiso
sentirse triste o molesto, deseo sentir aquel fuego en el estómago devorar su
alma, cualquier cosa que le ayudase a sentirse vivo.

No pudo encontrar sensación alguna, consiguió una decepción como cada


vez que hacia el intento por buscar algo en su interior.

—Harry. —le llamo el chico de piel obscura. Harry alzo la vista tomando la
mirada de su amigo. Soltó la pluma sobre la mesa y se echó para atrás,
recargándose en el respaldo de la silla. Talló con insistencia sus ojos con su
mano derecha, masajeando sus globos oculares sobre los parpados,
fatigado.

—Terminemos con esto, por hoy. —dijo el alfa, acomodándose en el


asiento.

—Debes escucharlo, Harry, es importante. —recordó Tyreese, sentándose


en la orilla de la mesa y soltando el documento con la prueba documental.

—Ya lo he escuchado muchísimas veces, Ty. Estoy cansado. Pido un


receso. —le comento, levantándose de la silla y tomando la foto de la mesa,
girándola con brusquedad, escondiendo la imagen.
—¿Lo dejaras de lado? Es la primera pista después de dos años que tienen
en tu contra y decides simplemente, ignorarlo. —Tyreese se giró un poco
para observar al alfa guardar los documentos dentro de los folders de
colores.

—Una prueba que no tiene solides, Tyreese. Es una completa estupidez y


será descartada como todas las anteriores. —menciono despreocupado,
tomando el saco colgado en la silla para después, colocarlo sobre su cuerpo.

Su amigo se alzó de la mesa, caminando hasta donde el alfa y lo tomo del


hombro, mirándolo confuso.

—¿Por qué de pronto el caso de Richard te parece poca cosa? —Harry


frunció el ceño irguiéndose en su lugar.

—Por supuesto que no me parece poca cosa. Pero estoy cansado. Han
pasado demasiados años y esto se ha vuelto muy repetitivo. Revisar toda la
información una y otra vez, descartar cada posibilidad nueva para después
archivar el caso hasta que alguien recuerda algo. —Harry acomodo el saco,
jalando con cuidado la tela.

—Si, es lo que hace cuando alguien va a juicio. —dijo obvio su amigo de


ojos obscuros.

—Sabes, tengo un antojo. —le dijo Harry, evadiendo por completo lo que
su amigo le decía. —¿Recuerdas ese lugar donde venden té con tapioca? —
el alfa de mirada marrón alzo una ceja. Harry tomo el celular de la mesa
junto a su cartera. Tyreese suspiro.

—Lo recuerdo, sí. —contestó dándose por vencido. No podía convencer a


Harry, el alfa solía ser muy testarudo con sus decisiones y cuando se
aferraba a una idea era muy difícil conseguir que la soltara. Posiblemente
aquel carácter era la clave exacta para poder ejercer su profesión.

—Vamos. —alentó. Su amigo asintió y camino junto a él, cerrando la puerta


a su espalda con seguro.
Caminaron hasta la plaza, dado que no estaba demasiado lejos y Harry creía
que era un gasto de gasolina innecesario. Sus manos se resguardaban del
frio dentro de los bolsillos de la gabardina color beige.

Durante su camino pensó demasiado en comprar un té frio. Aunque el clima


le fue convenciendo de tomar algo caliente, posiblemente con leche y
demasiado dulce.

Tyreese continuaba parloteando, su aliento caliente golpeando el aire frío y


creando una nube de vapor frete a su boca. Sus labios se movían de forma
rápida, probablemente hablaba del partido del fin de semana, pero eso
Harry no lo entendió por completo pues su mirada se concentró en la vitrina
a pocos pasos de su ubicación.

Harry ni siquiera se disculpó con su amigo por apartarse de pronto de su


lado y camino dentro de la extraña tienda. Tyreese guardo silencio al notar
como su amigo lo estaba ignorando y camino detrás de él, siguiéndolo entre
los pasillos cargados de colores pastel.

Harry apretó los labios escaneando cada aparador hasta tomar entre sus
manos el extraño peluche.

—¿Crees que es bonito? —le pregunto el alfa de rizos, colocando el


pequeño cerdo rosado con traje verde de dinosaurio a un costado de su
rostro.

—Se ve... —Ty apretó los labios, negando con la cabeza en un gesto de
confusión. —Lindo. Si, combina con tus ojos color moco. —Harry alzo una
ceja, su amigo suspiro porque hacer chistes frente a Harry para conseguir
que sonriera era una intento que siempre terminaba en fracaso.

—No es para mí. —aclaro el alfa, quitándole el gorrito que simulaba la


cabeza de dinosaurio, jugando con las orejas rosaditas del animal.

—Debí imaginarlo. Esta tienda no es un lugar que frecuentes a menudo. —


contesto su amigo, girando en su eje y observando el lugar. —Todo es,
demasiado blando y tierno, suficiente rosa por hoy. —comento, cruzando y
descruzando sus brazos en cuestión de cancelación.
Harry volvió a colocar la capucha al peluche, observando detalladamente la
tela. Buscando signos de algún error, lo apretó muchas veces, verificando
que el relleno fuese seguro.

—¿Puedo preguntar para quien es? —el alfa, pareció hacer una mueca y
después sonrió levemente. Tyreese quedo quieto en su lugar, parpadeo
varias veces verificando que la sonrisa fuese real.

—Es para Daniel. —le contesto. —Es el cachorro de uno de mis alumnos.
—conto, tomando con firmeza el animalito una vez que paso sus pruebas de
seguridad como que los ojos estuviesen bordados o que las costuras fuesen
resistentes.

—Un cachorro, de tu alumno, ¿hay un omega en tu clase? ¿O posiblemente


es un alfa soltero? —hablo el alfa de mirada obscura, recolectando cada
opción viable. Harry miro fugazmente a su amigo y negó con la cabeza,
abriéndose paso por el pasillo y caminando directo a la entrada. Tyreese le
siguió con la mirada inquisidora sobre su cuerpo.

—Si, es un omega. —respondió Harry una vez formado en la fila de cobro.

—Y este tal Daniel ¿es su cumpleaños? —el alfa de rizos entrecerró los
ojos.

—No. —contesto conciso.

—¿Por qué le compras un peluche entonces? —Harry guardo silencio. No


tenia una maldita idea de porque lo hacía. Tan solo vio el peluche e
inmediatamente su mente recordó que toda la semana Daniel solo hablaba
de dinosaurios y animales.

Pero no podía solo contestarle que no sabia porque sonaría demasiado


estúpido, incluso un poco loco.

—Por que es algo que le debo. —le dijo. Tomando la cartera del bolsillo de
su gabardina. —Le prometí un regalo solo si caminaba veinte metros, o
algo así. Y lo hizo. —Tyreese sonrió gracioso.
—¿Por qué me miras así? —pregunto Harry, colocando el peluche sobre el
buro, la chica tomo él cerdito, registrando el código en la computadora e
indicándole a Harry cuanto pagar, el alfa sin mirarla le entrego la tarjeta.

—¿Le enseñas al cachorro de tu alumno a caminar? —el chico de piel


obscura se cruzo de brazos sin borrar su risa burlona.

—¿Tiene algo de malo? —pregunto, tecleando los números en el datáfono.

—Solo que, no te imagine nunca con niños, es gracioso. Me pregunto como


el pequeño no se asusta contigo. —Harry bufo, tomando la pluma que la
cajera le tendía, firmando el papel. Tomo la bolsa con la compra y
agradeció saliendo del lugar, con Tyreese a su costado.

—Literalmente, fue profesor en el prescolar, Ty. —el chico rio.

—Lo sé, sigue siendo algo muy increíble.

—Le agrado, es todo. —fue conciso. — Tiene una especie de recelo con los
alfas, alguna fobia. Al principio creí que Louis solo lo decía solo para
hacerme sentir bien o algo así. Pero comprobé que no era así, en clase solo
se acerca a los betas y cuando un alfa intenta hablar con él los aleja. —
Harry empujo con cuidado la puerta de cristal, adentrándose al
establecimiento.

Los olores dulces se colaron por su nariz y el calor del lugar le hizo sentir
muy cómodo.

—Vaya, eso si es extraño. Tu eres odioso. —Harry frunció la nariz.

—Posiblemente lo soy. —contesto su broma, sonriendo. Tyreese creyó que


se encontraba en algún sueño porque no era posible que su amigo sonriera
dos veces y bromeara en menos de quince minutos.

—Ese niño te hace bien al parecer. —le comento su amigo. Harry guardo
silencio, sin saber a que se refería y sin querer saberlo.

Se sentaron en una mesa al fondo. Ordenando un té caliente de cajeta para


Harry y uno de Matcha para Tyreese.
—¿Y su madre? ¿Le caes bien igual a él? —Harry alzo los hombros.

—No lo sé, supongo. No me permitiría cuidar de su cachorro si desconfiara


de mí.

—Oh mierda. —su amigo se recargo en el respaldo del asiento. —¿Cuidas a


su hijo?

—Te lo estoy diciendo, Ty. No es necesario que lo preguntes de nuevo. —


Harry se exaspero, tomando una de las bolsitas de azúcar colocadas en la
mesa, sintiéndose muy extraño de pronto.

—Lo lamento, lo lamento. —contesto el alfa, moviendo sus manos frente a


él, incrédulo. —Es solo que es realmente extraña esta situación. ¿Por qué lo
cuidas? —el alfa guardo silencio, el escalofrió recorriendo su espina dorsal
de forma desagradable.

—Porque necesitaba ayuda. Y se la ofrecí, después de eso su bebé pareció


no querer soltarme. —el alfa de ojos verdes apretó la bolsita de azúcar,
sintiendo los granos del mismo bajo el papel. —Y no pude evitar
imaginarlo a él. —Harry miro directamente a los ojos de Tyreese.

El contorno de los mismos enrojecidos. De pronto la agradable


conversación se sintió turbia y melancólica, el calor del lugar no pareció
suficiente para alejar el frio que le envolvió el cuerpo.

—Lo mire muy preocupado y a punto de llorar de desesperación. —Harry


apretó los labios con fuerza. Tomo un largo respiro, alejando los turbelentos
recuerdos. —No pude evitar pensar que si Richie se encontrara en esa
situación lo apoyaría, o al menos me gustaría que alguien mas lo apoyara.
—el alfa agacho la mirada, alejando el sentimiento de culpa de su cuerpo.

Tyreese le miro afligido, llevando su mano hasta el hombro de Harry en


apoyo.

—No debes de sentir que es un deber moral ayudar a cada omega con
hijosque veas, Harry. —el alfa respiro profundo, alzando su vista, logro
evitar que las lagrimas se derramaran de sus orbes, ahora tan solo sentía el
picor en los ojos y la comezón en la nariz. —Ha hemos hablado de esto y
no es tu culpa, lo sabes.

—No lo es, se que no. Pero en verdad quise hacerlo. No solo porque me
hiciera recordarlo es solo que... —el profesor guardo silencio cuando las
palabras en su cabeza sonaron muy descabelladas. Cuando recordó que
estaba hablando de su alumno.

Harry negó con la cabeza, dejando su frase en el aire y evadiendo la vista de


su amigo.

El mesero se acercó colocando los vasos sobre la mesa, Harry agradeció


con un susurro bajo que no estuvo seguro de que el chico pudiese escuchar.
La mirada de Tyreese se mantuvo sobre él en todo momento.

El alfa tomo la pajilla, introduciéndola de forma rápida y aspirando con


cuidado el liquido caliente para no lastimar su lengua o su garganta.

—¿Cuántos años tiene? —pregunto para romper el silencio. Harry mordió


con fuerza la perla de tapioca negra dentro de su boca, trago la fécula con
dificultad.

—Diecinueve. —se mordió la lengua con fuerza. Tyreese llevo su mano


hasta su boca. Sobo su barbilla y se recargo en la mesa, pensativo.

—Wow. —dijo después de unos segundos, lo dijo bajo y más que impresión
fue simple escepticismo.

Harry mordió su labio superior, soltándolo cuando frunció su nariz y sus


manos comenzaron a sudar. No sabía si era por el calor de la bebida o se
sentía demasiado nervioso por ello.

—Solo fue tu instinto de protección, Harry. Descuida. —el alfa asintió,


convenciéndose de que así era, simple naturaleza. Un actuar completamente
llano que no siempre se podía controlar. Eso era todo.

Siempre se decía eso al llegar a casa, hacia un buen trabajo con ello, se
concentraba en su trabajo y no había más que eso. Pero en la noche, en la
obscuridad y la soledad de su habitación no podía alejar el recuerdo de su
fragancia a manzana y caramelo. Y quería pensar cualquier otra cosa, pero
siempre que lo intentaba sus pensamientos se desviaban y los ojos azules le
volvían a acalambrar el estómago.

Y era que su alfa, de alguna forma quería sentirlo dormir a su lado y eso
descontrolaba lo que durante todo el día logro, convencerse de que no era
más que ese deber moral y su idea de apaciguar la culpa que llevaba
arrastrando consigo desde hace cuatro años.

Hacia tantos años que no sentía esas ganas insaciables por corresponderle a
alguien, el trabajo ayudaba mucho con eso, a no pensar en que su alfa
rogaba un omega.

Tenía casi treinta y su alfa estaba por cumplir cinco años sin afecto. En
ocasiones le reclamo de forma dolorosa, con fuertes dolores de cabeza e
incluso fuertes calenturas que casi lo envían al hospital.

Sus celos se habían vuelto insoportables, convirtiendo aquellos cinco días


en un infierno fatal y aunque sabía que lo necesitaba no se atrevía a buscar a
alguien, porque no tenia el maldito tiempo. Porque sus tardes eran
calificaciones, evaluaciones y trabajos escolares y la noche se convertía en
juicios interminables.

Ayudo demasiado los primeros años de duelo, porque su mente lograba


despejarse del dolor que sufría y la perdida que sentía siempre que lo
buscaba por la casa y recordaba que no podría verlo nunca más.

Pero cuando el tiempo paso y noto que había logrado alejar a todos a su
alrededor por encerrarse en su burbuja protectora no pudo evitar sentirse
mas solo que nunca, el único que siempre supo entenderlo fue Tyreese y por
eso lo consideraba su mejor amigo y el único.

—Has ido al médico ¿no es así? —el alfa asintió, masticando las perlitas en
su boca. —¿Y todo va bien? —Harry frunció los labios.

—Igual que siempre. El dolor de cabeza va a aumentar y posiblemente se


sume un día a mi celo. —Harry sorbio más del líquido dulzón restándole
importancia.

—Esos calores van a terminar matándote, Harry. Basta, consigue un omega


cualquiera y atiéndete. —Harry gruño, frunciendo el ceño.

—Estoy demasiado ocupado para encontrar un omega.

—Es tu salud, Harry. Es importante.

—Tyreese, el día que me encuentre en una cama de hospital entonces


buscare uno, mientras tanto puedo aguantar unos cuantos dolores de cabeza
y un día más de celo. —le contesto golpeado, su voz rasposa y hueca dentro
de su pecho hizo entender a su amigo que había dado por terminada esa
conversación.

—🐾🐾🐾—

Louis bajo del autobús con la precaución necesaria para no pisar el agua en
los escalones. Tomo el paraguas y lo abrió con mucha dificultad para
cubrirse de la intensa lluvia que azotaba Londres.

Cargaba a Dany con su brazo derecho, sosteniendo el paraguas con la


izquierda. Su bebé apenas podía observar su alrededor pues la gorrita de
lana se había bajado a la mitad de sus ojos y la capucha de su chamarra
cubría su vista lateral, pero se las arregló para sacar la manita del paraguas e
intentar tomar las gotas de agua con ella.

—Dany mete la mano te vas a enfermar. —le dijo Louis, aunque el menor
no hizo caso de ello. —Daniel, ahora. —el menor gruño como había estado
haciendo desde el día anterior.

—Adbllb. —articulo el menor, moviendo sus piecitos como siempre hacia


siempre que mencionaban a su profesor.

—Si, Dany, lo veremos en un rato. —le dijo, intentando caminar rápido,


aunque le costase trabajo pues no quería que Dany se resbalara de sus
brazos.
—Te ayudo con eso. —escucho a su espalda, el paraguas fue retirado de su
mano enseguida. Louis trago saliva, observando al alfa posarse a su lado.

—Gracias. —dijo, tomando con ambos brazos el cuerpo de su cachorro,


aferrándolo con mas seguridad.

—¡Adbllb! —grito Dany, alzando sus pequeños brazos con dificultad, pues
la chamarra esponjosa le impedía moverse con libertad. Harry alzo una ceja,
divertido al observar al cachorro envuelto en demasiada tela.

—Hola, Dany. —saludo al cachorro. —Bueno días, Louis. —saludo


igualmente a su alumno.

—Buenos días. —contesto, con sus mejillas tornándose rojas.

—¡Adbllb! —repitió Dany.

—Al parecer es tu nuevo nombre. —le anuncio Louis, mirando caluroso a


su profesor. Harry guardo una pequeña risa.

—Así que me ha cambiado el nombre, interesante. Me gusta. —le dijo,


intentado mantener estables ambos paraguas en sus manos.

—No pienso que lo haya cambiado. Es tu nombre solo que no sabe


pronunciarlo bien. —Harry abrió la puerta del edificio, dándole el paso a
Louis para después cerrar las sombrillas y entrar junto al omega.

—¿En verdad? —le pregunto impresionado, mirando a Dany. —¿Cómo me


llamo, Dany? —cuestiono el alfa, observando la mirada verde limón del
cachorro.

—Adbllb. —contesto, llenando su barbilla de saliva. Louis se mofo un


poco, limpiando el fluido con la manga de su chamarra.

—Impresionante. —dijo el profesor, caminando junto a Louis. Ambos


entraron al salón una vez que llegaron al aula y Louis dejo la mochila sobre
una de las bancas delanteras. La clase de Harry era la única hora en la que
podía sentarse al frente pues su profesor siempre se hacia cargo de Dany y
no tenia que estarlo buscando por todo el suelo.
Louis se acerco hasta donde Harry, Dany balbuceando en sus brazos,
haciendo burbujitas con su saliva. Harry dejo sus cosas sobre el escritorio y
se giró, sentándose a la orilla del mueble, quedando a la altura de Louis.

El omega se acercó, mordisqueando su labio, Harry alzo su mano,


acomodando el fleco rebelde de Louis, cosa que había hecho toda la semana
pasada, algo que no le molestaba para nada a Louis.

Si podía ser sincero, el cosquilleo que dejaba en su piel el tacto del alfa le
agradaba demasiado.

—Yo lamento mucho no traer tu prenda hoy es solo que, estaba lloviendo y
no podía cargar con tantas cosas. —Harry le dedico una sonrisa
tranquilizadora, acercando sus brazos hasta tomar a Dany de sus brazos.

El cachorro continuaba jugueteando con su saliva. Harry copio la acción de


Louis de limpiar su barbilla.

—No hay problema, tráela cuando puedas, o cuando lo creas conveniente.


—Louis mordió su labio avergonzado. Dando un pequeño paso al frente,
acortando la distancia, tomándose la libertad de observar con mucha
atención el perfil del alfa cuando este se giro para buscar dentro de la
bolsita en el escritorio.

Harry volvió a su posición, mostrándole el peluche de cerdito que compro


el día anterior.

—Te traje un regalo. —menciono Harry, agitando el peluche frente a él.


Dany miro con emoción el cerdo, sus ojitos brillantes y bien abiertos.
Balbuceo demasiadas cosas y brinco sobre la pierna de Harry, ansioso.
Harry acerco el juguete hasta él y Dany lo tomo, abrazando de inmediato al
cerdito.

—Harry no debías...

—Ya lo hice. —le interrumpió el alfa, alzándose de hombros. El omega


frunció sus labios y miro a su cachorro, quien ya comenzaba a morder la
orejita del peluche.
—Dany, no. —Louis alejo la orejita de la boca de su bebé. —Lo siento, las
encías le dan mucha comezón. —Harry bufo divertido, acariciando los
cabellos rubios del cachorro.

—En vez de destruir tu regalo dale las gracias a Harry, amor. —el cachorro
hizo un pequeño puchero, se removió sobre la pierna de Harry, aferro sus
manitas a la gabardina del profesor y se impulsó hacia arriba, plantando un
beso en la mejilla del alfa, manchando con saliva su piel.

Cayo de nuevo en la pierna de Harry y agito su mano sobre sus labios,


intentando quitar la comezón de que la escasa barba del alfa provocó en su
rostro.

Louis rio alto, mirando a su cachorro con ternura.

—Muchas gracias, Harry, es muy bonito. —Louis conecto su mirada con la


de su profesor. El alfa apretó con fuerza sus labios. Observando el precioso
gesto de Louis al sonreír.

—No agradezcas, tan solo lo vi y no pude evitar acordarme él. Toda la


semana me ha rugido. —Louis rio, cubriendo su boca con la mano.

El omega paro de reír, observando los profundos ojos de su profesor. Se


puso una regla en casa, que era no observar sus ojos imposibles, porque
siempre que lo hacia tenia unas ganas enormes de acercarse siempre cada
vez más, era como si sus ojos le llamaran, como si esos mismos le
hipnotizaran y no le ayudaran a pensar con claridad.

Su color era profundo y el brillo le incitaba. Aunque se coloco esa meta,


siempre se sorprendía a él mismo buscando la mirada del alfa.

Y ahí estaba, observandole con mucha atención y perdiéndose en los bellos


ojos cetrinos.

—Pense que el incomodaba era yo. —comento Harry, apartandolo de su


transe. Louis se abrazó a su mismo, respirando hondo y sintiendo como el
calor se propaganda por su rostro.
—¿Lo estoy haciendo ahora? —cuestiono Louis.

—No realmente. —le contesto el profesor, acomodándose en el escritorio.


Louis dio un paso más al frente, quedando casi entre las piernas del hombre.

—Lo siento es que yo no, no puedo evitar... —Louis dejo que las palabras
flotaran en el aire. Creando un suspenso que hizo las manos de Harry picar.
Louis exhaló aire, haciendo que el mismo golpeara los labios de Harry.

El alfa relamio sus labios sin apartar la mirada de los intensos zafiros que
parecían encontrarse absortos de todo aquello que lo rodeará.

—Evitar... —insito el mayor a qué el chico terminara su frase, de igual


forma acercándose al rostro de Louis sin darse cuenta.

El sonido de la puerta les hizo brincar en su lugar e inmediatamente Louis


se alejó dos pasos del cuerpo de su profesor, la adrenalina se instaló en su
estómago haciéndole sentir miles de mariposas desesperadas.

—Buenos días. —saludaron al mismo tiempo dos de sus compañeros que


entraron tranquilos y desconociendo lo que sucedía dentro del salón.

—Buenos días. —respondieron ambos, tragando saliva después de eso y


evitando mirarse.

Louis clavo su mirada en el cachorro que jugaba tranquilo con el peluche,


Harry lo hizo igual. Cómo si el bebé fuese aquello que les salvaba del
silencio incómodo, como ese escudo que utilizaban para protegerse del
sentimiento en la boca del estómago, aquel que adormecia sus extremidades
y les desconectaba la racionalidad.

Louis observo la hora en el reloj de su muñeca y beso la frente de Dany,


alejándose del alfa sin decir una sola palabra.

Se sentó en su lugar sacando la pluma de la mochila, comenzando a


mordisquear la parte de arriba, ansioso.

Harry comenzó a dar la clase, una clase bastante incomoda. Al menos así lo
sintió Louis, porque no podia explicar o entender porque su cuerpo
reaccionó de esa manera. Cómo era si quiera que su piel lograba erizarse
solo con observar los ojos de su profesor, no era algo que pudiera controlar
y no era algo que haya sentido antes.

Una atracción incontrolable que sabía se volvía más fuerte con cada día.
Debería hablarlo con su madre, sabía que si, eliminando unos cuantos
detalles por supuesto como que Harry era su profesor, o que le rebasaba por
casi diez años.

Harry igualmente se sintió incómodo, Louis pudo saberlo porque no le


pregunto nada en toda la clase como solía hacer e incluso ni siquiera lo
miro. Era como si el omega no estuviera presente en su clase.

El chico no supo si agradecerlo o sentirse mal con ello. No le gustaba que


Harry lo ignorara, se sentía afligido siempre que notaba como Harry evitaba
mirarlo. Cosa que le preocupo aún más.

Harry continuo hablando siempre tan serio y sabio, como si no le


preocupara en absoluto lo que sucedió, como si ni siquiera le importará. A
Louis se le rompió el corazón de inmediato.

No debía pensar cosas estúpidas, no iba a negar que por unos minutos una
idea vaga sobre algo que su madre le contó de pequeño hizo énfasis en su
cabeza por unos minutos.

Jay siempre le hablo sobre las "Parejas predestinadas", básicamente, solo le


explicaba que eran esas personas que por cosas del destino están destinas a
encontrarse. Era la forma más cursi de ver la vida y para Louis era una
leyenda porque no había conocido a nadie que le dijera que había tenido la
suerte de encontrar a esa persona.

Así que se sintió muy estúpido cuando pensó en ello, tanto así que su rostro
enrojeció, pero tampoco podía culparse tanto. Seguía siendo un chico tonto
de diecinueve años.

Un alumno de diecinueve que comenzaba a sentirse atraído a su profesor de


veintinueve. El concepto no era del todo extraño, conocía demasiados
alumnos enamorados de sus profesores él no sería la excepción y al igual
que todas las historias está terminaba siendo algo nulo.

Finalmente eso era Harry, su profesor. No debía pensar en nada más fuera
de eso.

Se cacheteo mentalmente y decidió concentrarse en el tema de la clase,


haciendo de lado el hecho de que Harry era su profesor y que se veía
demasiado bien sosteniendo en brazos a su cría hiperactiva.

¿Pero como ignorar ese hecho? ¿Como hacer de lado al hombre así sin
más? Para Louis ya era algo imposible porque su bebé estaba muy apegado
a él. Incluso intentaba decir su nombre ¡Su maldito nombre! Dany ni
siquiera había intentado decir el de Louis y ahora solo conocía el Harry,
Harry, Harry.

Se perdió casi la mitad de la clase pensando que debía mantener distancia


con Harry y la otra mitad releyendo las hojas que se supone habían leído en
grupo que el castaño no noto porque pensaba en el alfa.

Hizo su escrito lo mejor que pudo y cuando Harry pidió entregarán el


trabajó y después de eso dio permiso para salir Louis se alzó enseguida,
dándole la hoja y guardando las cosas en su mochila.

Cómo siempre fue el último en el salón a pesar de guardar las cosas con
apuro, tomo su mochila colgandola en su hombro y se giró acelerado solo
para encontrarse de golpe con el cuerpo de Harry a su espalda y liberar un
pequeño grito por el susto.

—Demonios. —maldijo Louis, llevando su mano hasta su pecho.

—¿Te encuentras bien? —cuestiono el profesor, una vez más acomodando


el flequillo en la frente del omega.

—Si, solo que me asustaste. —contesto inquieto.

—No me refiero a eso. —Harry acomodo a Dany entre sus brazos. —Algo
te preocupa. —Louis negó tragando saliva. La voz de Harry sonó muy
pacífica.

—¿Porque lo dices? —el pecho de Louis comenzó a subir y a bajar, su


respiración volviéndose irregular.

—Tu aroma, cambio. —Louis dio un corto paso hacia atrás, desequilibrado.
Se aferró al pupitre detrás de él evitando caer.

Quiso buscar el cambio en su aroma, pero no encontró nada fuera de lo


común. No se explicaba como era posible que Harry pudiese notarlo si ni el
mismo lo hacía.

—¿Cómo sabes eso solo con mi aroma? —Harry apretó los labios, no creía
que fuese correcto decirlo porque era demasiado extraño y podía notar a
Louis muy nervioso. Y era algo que no deseaba, ponerlo más nervioso.

El alfa chasqueo la lengua, pensativo y se decidió finalmente a hablar.

—No solo es por tu aroma. —Louis sintió un hueco en el estómago.

—¿Entonces? —el menor se estabilizó en su lugar. El alfa se acercó, su


rostro a escasos centímetros del omega.

—Solo lo... presiento. —Louis sintió sus piernas flanquear porque era
completamente imposible que Harry pudiera presentir algo así.

No era posible, era una locura.

—¿Lo p-pres-ientes? —Louis quedó estático en su lugar, porque sentía que


en cualquier momento que se moviera iba a vomitar pues su estómago
estaba revuelto.

Respiro muy hondo y tomo a Dany de los brazos de Harry. Casi


arrebatandolo de su cuerpo.
Harry se apartó de inmediato siendo consciente de su error y cerró los ojos
atareado.

Dany no grito ni comenzó a llorar por alguna patética razón y enserio lo


agradeció demasiado.
El omega camino a la entrada con grandes zancadas pero antes de poder
salir detuvo su paso en seco cuando Harry le pregunto.

—¿Puedo llevarte a tu casa hoy? Es un día muy lluvioso y es peligroso que


lleves a Dany así en la calle. —en su mente ya había golpeado su cabeza
contra la pared cien veces.

Louis se giró de golpe. Sus ojos bien abiertos, confundidos y aunque su


cerebro grito mil veces que no su boca dijo todo lo opuesto.

—Si, por supuesto. —Harry quedó helado en su lugar, no creyó que fuese a
funcionar. Ni siquiera pensó que Louis frenará su paso.

—Bien, bien te veré en el estacionamiento. —Louis asintió perplejo de su


decisión. El cachorro alzó su vista y se despidió con la mano de Harry de
forma tranquila.

Al menos el menor ya entendía que volvería a ver a Harry y ya no hacía un


drama siempre que lo alejaban de él.

Louis volvió a girarse y caminó a su siguiente clase, está vez más lento.

¿Que mierda acababa de hacer? Pareciera que a su cabeza no le importará


un carajo lo que se repitió durante más de dos horas.

Era un completo fracasó.

El día fue demasiado tranquilo, Dany solamente se dedicó a presumir su


nuevo peluche a toda persona que viera y la mayoría de profesores
pareciera no querer estar ahí debido al clima.

Louis los comprendía, no dudaba que cualquier persona que conociera


elegiría por encima su cama antes que el trabajo o la escuela o cualquier
otra maldita cosa.

Nadie parecía tener ánimos de estar ahí. El único que se miraba feliz era
Daniel, platicando con el cerdito y mordisqueando su oreja.
Sin enmbargo igualmente fue contagiado por el clima pues todo el día
estuvo en sus brazos, no busco hacer desorden en el salón y tampoco
interrumpio a sus profesores.

Cuando la última hora llego a su fin Louis había roto la mayoría de sus
plumas a mordidas y seguía pensando en la posibilidad de no llegar nunca
al estacionamiento y buscar cualquier buena excusa.

Pero después se encontró a él mismo caminando al punto de encuentro sin


ninguna razón más que la necesidad de querer ver a su profesor.

Cuando lo miró esperando recargado sobre el capo del auto sintió un


hormigueo en todo el cuerpo. Respiro con mucha calma reduciendo la
sensación de éxtasis en su cuerpo y camino al auto decidido.

Harry se acomodo en su lugar, quitando con el control los seguros y


caminando hasta la puerta del piloto. Louis llegó a la puerta contraria y
miro al alfa.

—¿Nos vamos? —pregunto Harry, abriendo la puerta, Louis asintió,


copiando su acción y subiendo al auto junto al rizado.

Los seguros se colocaron una vez que Harry encendió el auto y Louis
colocó su cinturón de seguridad.

—Puedo ser muy sincero, no creí que fueras a venir. —Louis sonrió
levemente.

—Yo tampoco. —le respondió igualmente sincero. —Pero a mi hijo le


agradas mucho, así que bueno... —Louis no supo que más decir, porque no
solo estaba ahí por Dany.

El alfa asintió casi desepcionado de sus respuestas pero no dijo mas.


Una vez que salieron del estacionamiento las gotas de lluvia golpearon los
cristales apagando el silenció que les envolvía.

Harry no pudo encontrar algún tema de conversación y Louis ni siquiera


pudo pensar en uno porque la fragancia de Harry se esparcía por todo el
auto, embriagante y varonil.

Esta vez no pudo abrir las ventanas por la lluvia y tuvo que resignarse a
sentir el pulso de su sangre aumentar a cada segundo.

Fue un viaje demasiado largo, al menos así se sintió, aunque estuvieron al


menos solo quince minutos dentro.

Harry aparco frente a su edificio, golpeando con cuidado sus dedos sobre el
volante y fijando su vista en el limpiaparabrisas aún encendido.

—Bueno ammm... Muchas gracias, Harry. —dijo, decidiendo observar su


rostro por primera vez en el viaje.

—No hay de que. —contesto Harry. Louis se giró un poco tomando la


agarradera de la puerta.

—¿No quieres ammm ya sabes... pasar? —Harry al fin lo miró dudoso. —


Podriamos tomar algún té o podría hacer algo para el almuerzo, o solo pedir
una pizza no lo sé. —Louis río nervioso, acariciando la cabecita de Dany.

—Si. Esta, bien. —Louis sonrió satisfecho, soltando el aire de preocupación


que retuvo. Estaba demasiado nervioso y no sabía cómo sobrellevar eso.

Solo sabía que quería pasar más tiempo con él.


Harry condujo al estacionamiento del edificio y aparco cerca del elevador.

Ambos bajaron del auto y caminaron juntos al elevador, con un Dany a


punto de quedarse dormido y el par de manos sudorosas por parte de
ambos.

Harry se ofreció a cargar al cachorro para que Louis pudiese buscar las
llaves con facilidad, una vez ya encontradas abrió la puerta, esperando a
que Harry entrara primero y bufando un poco cuando el alfa le cedió el
paso.

Louis dejó la mochila sobre el sofá y cerró con mucha cautela la puerta. Se
giró en su eje, sonriendo un poco y chasqueo los labios.
—Bueno bienvenido a mi hogar. —Louis alzó un poco sus brazos.

—Es lindo. —contesto simple Harry, mirando a Louis.

—Gracias. —contesto. —Te mostraré donde puedes acostarlo. —menciono


el omega caminando al pasillo al lado izquierdo. Harry le siguió con Daniel
ya dormido en sus brazos.

Louis abrió la puerta de su habitación.

—Puedes acostarlo en la cama. —Harry asintió, entrando al cuarto,


acostando con precaución a Dany el cama matrimonial de Louis.

Una vez su cuerpecito se encontraba ahí, desató sus zapatos, retirandolos de


sus piecitos para que estuviese cómodo, al igual que quitó la ostentosa
chamarrita verde.

Harry giró un poco la mirada observando la gabardina a su derecha. Louis


abrió los ojos impactado y se acercó enseguida, tomado la prenda y
desuniendola del montón de mantitas.

Su rostro pareció acalorarse en un punto máximo, cosa que ni evadiendo la


mirada de Harry paso por alto. El alfa mordisqueó su labio inferior
divertido.
—¿Hiciste un pequeño nido con mi gabardina? —Louis tosio un poco,
arrastrando su pie contra el suelo.

—No es un nido, solo es algo donde... No es un nido. —dijo sin mirar a


Harry. El alfa rio, acercándose con cautela a Louis.

—¿Porque? —le pregunto tranquilo. Louis tomo mucho aire, sin


preocuparse por qué Harry notara que se encontraba muy nervioso y
avergonzado.

—Porque tu aroma... es, es algo que tranquiliza mucho a mi bebé. —Louis


alzó la mirada, conectando los zafiros con las esmeraldas cálidas que le
observaban atentas. —Yo, solo me percate de que tú aroma le relajaba así
que yo lo usaba para que durmiera. Funcionó mucho porque Dany solía
despertar muchas veces en la noche y no lo ha hecho desde que bueno...
Desde que decidí ponerle esto. —explico alzando la prenda un poco.

—¿Por eso no la devolvias? —Louis apretó los ojos, cuando Harry lo decía
sonaba estúpido y demasía aprovechado.

—Tecnicamente. —contesto con el bochorno entintando su rostro. —Lo


lamento, es solo que si te lo decía sonaría muy extraño.

—No tengo problema con eso, está bien. —Le aviso Harry, apaciguando la
vergüenza del omega.

Se acercó a Louis rozando su mano izquierda para tomar una de las mantas
sostenida en su mano.

Louis suspiro cuando la corriente eléctrica le golpeó encendiendo su


sistema nervioso.

El alfa tomó la mantita entre sus manos y la estiró, tomando un extremo de


la misma y comenzando a presionarla contra su fuente de aroma ubicada en
cuello.

Las manos de Louis cosquillearon y sintió un mareo fuerte al percibir el


aroma de Harry más intenso y puro, su corazón se hincho y le preocupo
mucho que el alfa pudiese escuchar su corazón golpear su esternón.

Harry paseo la tela por todo su cuello, impregnandola con su fragancia, una
vez termino con ella la doblo y tomo las otras dos que Louis sostenía y
repitió los pasos.

Louis se embriago con las feromonas danzando por toda su habitación.


Quedó pasmado en su lugar mordisqueando su labio.

—Listo. Ya tienes tres mantas para usar. —el menor parpadeó, mirando las
telas dobladas sobre la cama. —Si es que necesitas que lo haga de nuevo
una vez que se vaya el aroma puedes pedírmelo, no me molesta.

Harry se acercó hasta tomar el menton de Louis y alzarlo, obligándolo a


mirarlo a los ojos. Louis entreabrio los labios, su corazón paro de latir,
asintió con la cabeza.

—Gracias. —dijo bajito. Su mareo se intensificó, sus rodillas flanquearon y


se sostuvo del pecho del alfa.

—¿Estás bien? —le pregunto Harry, tomando de los brazos a Louis pues su
cuerpo parecía débil.

—Si, es solo, solo que... Hueles, hueles demasiado bien. —contesto. Harry
río.

—Ven, salgamos de aquí antes de que te desmayes.

...

Hola, hola guapaaaas. Lo prometido es deuda y aquí tienen el capítulo


cuatro.

Espero que les haya gustado mucho este capítulo.

Es la primera vez que escribo un capítulo así de largo en un solo día.


Estoy orgullosa de mi. Ahre.
Enserio que me enamoró cada día más de está fic. Chale.

Muchísimas gracias por las 5 mil lecturas wow. Enserio estoy súper
impresionada y me alegra mucho que traigan con mucho amor está fic.
Las amo, las amo, las amo.

Si alguien desea una dedicación puede comentar aquí.

Nos leemos en un nuevo capítulo.

Espero que su noche este llena de cosas hermosísimas.

All the fucking Love.


5.

Capítulo dedicado a:

HoyoProfundo

designedtosmile

AdrianaTalaveriux

AndreadelosSantos700

yuuki-sam

blueinsta

TheNew-

StylinsonJonas

AlgodonDeAzucar2828

mixi54321

LouisDePrisionero

Gema0123lopez

hesofthing

MilagroEstrada

Lottie__ST
BlueHair1

Evstars

HarryDameTuLeche

Giannina1974

kat_lamc

harry_tops_asies

Jime-Segovia22

VenusInMyHeart

capi-Stylinsxn

santanalopex

TAETUAJES

ktarsiss

Taniasamanthavelez

melomems

Quiero agradecerles a todas por seguir esta fic, las amo con todo mi
corazón.

Sepan que son las personas mas hermosas del mundo, sepan que
pueden lograr todo lo que siempre quieran, tengan siempre presente
que se merecen todo lo mejor en el mundo y que son importantes para
muchísimas personas (incluyéndome), son lindas e inteligentes y
capaces de cualquier cosa. Yeso va para todxs las que lean esto.

Espero que les guste mucho este cap. Kissy, Kissy.


...

Harry ayudo a Louis a salir de la habitación. Sosteniéndolo de los brazos y


guiándolo con cuidado, cerró la puerta detrás de él con sigilo, evitando
despertar al cachorro en la cama.

Louis gimió un poco, justo cuando un cólico le golpeaba el vientre y se


extendía por toda su cadera.

Sus piernas temblaron en debilidad y Harry se giró de inmediato alcanzando


a sostenerlo antes de que cayera al suelo.

Su mano atrapó su cintura ágilmente, manteniéndolo en pie y su cuello


quedó completamente expuesto cerca del rostro del omega. Louis llevo su
mano hasta posarla sobre el dorso de la mano del alfa, hundida en la piel de
su cintura.

Esa zona parecía quemar y quiso quitar la mano del profesor, aunque solo
consiguió apretarla con fuerza.

—¿Tu, estás...? —Harry guardo silenció, su cuerpo se mantuvo estático


cuando el aroma de Louis le causó comezón en la nariz, fue que sus sistema
circulatorio inicio un trabajo pesado y rápido, el hormigueo se esparció por
sus toda su piel, las manos adormecidas, el ingente y desmedido deseo de
acorralar a Louis contra la pared y presionar su nariz en el cuello expuesto
del chico.

Tuvo que tragar saliva para controlar sus impulsos, pues su boca se sentía
seca al igual que su garganta.

El omega se dedicó a respirar en pausas, oxigenando su sangre para


mantener cuerda su conciencia. Y rogó por qué Harry no notara aquel
aroma fuerte y dulce, aunque claramente ya lo había notado, sin embargo el
alfa supo controlarse.

Pudo sentir la escasa humedad en su ropa interior, abochornado hizo un


esfuerzo por levantarse, Harry le ayudo demasiado.
Sintió el sudor frío en la espalda y los escalofríos llegaron uno seguido del
otro, su cuerpo tembló y gimió cuando el dolor se propagó en su cadera.

—Bien, estamos cerca del sofá. Tranquilo. —le aviso, guiándolo con
precaución hasta la sala.

Harry sostuvo su cuerpo con fuerza, sin darse cuenta que sus dedos se
hundían en la piel de su cintura, él mismo estaba haciendo un gran, gran
esfuerzo por no dejarse llevar por sus instintos y dolía, por supuesto, no
paso un solo minuto cuando el dolor de su cabeza arremetió sin permiso y
sentía cada extremidad de su cuerpo ser penetrada por dagas.

Le ayudo a sentarse en el sofá, Louis se sostuvo con fuerza del brazo de su


profesor. Se recargo sobre los almohadones, sus manos viajaron hasta su
vientre una vez que pudo soltarse del alfa.

—Es tú calor, descuida. —hablo Harry, tomando un almohadón, llevándolo


hasta su cabeza.

—No lo es, no lo es. —respondió el omega aún mareado pero seguro de sus
palabras. Harry se atrevió a presionar la palma de su mano en la frente del
chico.

—Tu temperatura está aumentando. —le comunicó alejándose hasta


perderse en la cocina.

Louis aprovecho el tiempo para respirar el poco aire puro que logro
recolectar, sus dedos se enterraron en los almohadones, aguantando un
cólico más que acalambro su cadera y estómago, cerró los ojos con mucha
fuerza esperando a que pasará y relajara su cuerpo.

Maldijo mentalmente en su cabeza al sentir el lubricante manchar sus


muslos. Creyó que su momento de extrema vergüenza había sido hace unos
momentos cuando Harry noto su gabardina en la cama. Pero esa situación le
rebasaba por mucho.

El alfa volvió, con la toallita de la cocina entre las manos, húmeda. Y sin
preguntar se acercó, colocándola sobre su frente.
—Bien, descuida, no haré nada, lo juro. —hablo Harry para tranquilizarlo,
presionando el paño.

—No estoy asustado. —aviso Louis, mirando con cariño a Harry, noto
cuando el alfa trago saliva por la forma en que su garganta se sacudió. —S-
sé que quieres ayudar pero, estás muy cerca y tu, tu olor... —Harry le miró
y asintió, la expresión de preocupación en su rostro.

Soltó el pañuelo de su frente y se alejó unos pasos, cerca de la puerta en la


cocina.

—Yo, me iré si es lo que quieres. —le dijo Harry, nervioso.

—¡No! —dijo alto Louis, haciéndose pequeño en su lugar cuando noto su


tono de voz alto. —No, está bien, estoy bien, ya pasará. —informo,
aclarando el matiz de su voz.

Harry miro al menor alzando las piernas del suelo. Volviéndose un pequeño
ovillo en su lugar. El alfa no dijo nada y desapareció de nuevo en la cocina.

Louis agradeció eso, permitiéndose respirar con tranquilidad. Se recostó en


el sillón. Agradeciendo que su pequeño episodio se regulará, cerró los ojos,
escuchando las puertas de los gabinetes abrirse y cerrarse. El omega bufo y
se río embobado.

Harry era una persona demasiado confianzuda. Y a Louis no le molestaba


aquella característica. Le ayudaba mucho a sentirse tranquilo, pues Harry
era una persona que nunca juzgaba, era tranquilo y siempre lo trataba como
si se conociesen desde hace mucho tiempo.

Era agradable esa sensación, porque le ayudaba a tenerle mucha confianza.


A Harry parecía no preocuparle mucho lo que las personas dijeran de él, no
pensaba nunca en la reacción de los demás ante ciertas situaciones y aun así
lograba nunca ofenderlas o hacerlas sentir mal.

Ahora se encontraba en su hogar, comportándose como todo un caballero,


dándole su espació. Louis suspiro con cariño y tomo uno de los cojines,
abrazándolo con fuerza.
En pocos minutos su apartamento se perfumo con el aroma a limón,
alejando el aroma restante de Harry y reduciendo los retortijones en su bajo
vientre.

Harry se asomó por la puerta de la cocina unos minutos después, su gesto


aún coloreado en preocupación, Louis le sonrió cálidamente.

—¿Puedo acercarme ahora? —el omega río por la nariz, asintiendo con la
cabeza delicadamente, Harry volvió a la cocina y en pocos segundos salió,
con una taza humeante en sus manos.

Louis no pudo ignorar el sentirse demasiado querido cuando lo observó


caminar con mucho cuidado para no derramar el líquido en el suelo.

Louis se acomodó en su lugar, sentándose correctamente en el sofá, Harry


llegó a su la lado entregándole con mucho cuidado la taza de té.

—Gracias. —le dijo el omega con el cuerpo tensó, pues sentía que su
estómago explotaría en cualquier momento debido a la cantidad excesiva de
mariposas que revoloteaba dentro de él. —Te tomas muchas libertades. ¿No
es así? —pregunto en broma Louis, mirando la taza entre sus manos.

—¿Estoy haciendo algo incorrecto? —Louis mordió su labio y se atrevió a


mirar a su profesor, negando con la cabeza.

—No, por supuesto que no. Eres muy atento. —Louis río un poquito,
acomodándose en el asiento, aunque solo fue un pretexto para poder rozar
su cuerpo con el del alfa. —Es solo que no estoy acostumbrado a esta
atención. —el omega apretó sus labios.

Harry llevo su mano hasta su frente, acomodando su fleco. Louis se acercó


más.

—Bueno, quien no haya sido lo suficientemente bueno contigo es muy


obvio que no te merece. —Louis río bajito, suave y melodioso. —¿Te
sientes mejor? —Louis asintió recordando el momento vergonzoso.
—Si, lamento si te incomode. —se disculpó. Refiriéndose a sus feromonas
alocadas y las hormonas descontroladas. —Es que, hace ya un tiempo que
no me exponía tanto a la fragancia de un alfa y ahorita soy todo un desastre
hormonal, por m-mi embarazo. Solo, me desequilibre un poco. —explico,
hablar con su profesor sobre todo ese ciclo extraño y personal era un poco
bochornoso, toda la situación lo era. A pesar de ello Louis sentía que podía
contarle cualquier cosa.

—Lo siento, no era mi intención. —dijo el profesor, buscando la dulce


mirada del muchacho.

—No lo sabías, está bien. Igual no es la primera vez que me pasa. —se
encogió de hombros Louis.

—Mi deber era preguntar si podía hacerlo de todos modos. Lo lamento. —


Louis negó con la cabeza, suave.

—Solo son falsos arranques. Es como si mi cuerpo liberará una loca


cantidad de hormonas, como si mi celo fuese a comenzar y después solo
desaparece. —Louis chasqueo la lengua, llevando la taza hasta sus labios.

—Cuidado, está caliente. —aviso Harry precavido, mirando con


detenimiento los labios delgados de Louis. El omega sonrió contra el filo de
la taza y con cuidado le dio un sorbo.

La gota del té se deslizó por sus labios una vez que separó la cerámica de su
boca, levantó la mano para limpiar el líquido pero la mano de Harry le
ganó, pasando su pulgar por la comisura de sus labios como aquella vez en
el parque.

El cuerpo de Louis se contrajo, pues no pudo alejar la idea de Harry atento


a sus labios.

—Espero que haya elegido el sabor correcto. —le dijo Harry, Louis le
sonrió cálido.

—Elegiste mi sabor favorito gracias. —Louis le dio otro trago.


—Me guíe con la cantidad de cajas. Supuse que tener tres cajas del mismo
sabor era una señal. —Louis rio, acariciando con ese sonido melodioso sus
oídos.

Ambos guardaron silencio. Louis concentrado en beber de su té y pensando


cómo se atrevió a invitarlo a su casa y más increíble aún como Harry
acepto.

—Así que... ¿Crees que huelo bien? —pregunto Harry, rompiendo el


silenció con aquella broma solo para poder admirar la reacción avergonzada
del omega.

—Oh dios, lamento eso no estaba pensando con claridad. —dijo, cubriendo
con cuidado su rostro con su mano izquierda. Harry sonrió, el hoyuelo
marcándose en su mejilla.

—Tú también hueles muy bien, Louis. —alago, el menor lo miro, tragando
saliva, quiso ocultar el temblor de su cuerpo pero el agua no paraba de
vibrar dentro de la taza.

—¿Eso crees? —preguntó entusiasmado. Harry asintió, acercando su rostro


hasta su cuello. Louis apretó las piernas, la respiración volviéndose
irregular y su cuerpo respondiendo de forma inmediata, ladeando con sumo
cuidado y lentitud su cabeza, dándole acceso al alfa de acercarse un poco
más.

Harry ronroneo un poco, respirando pesadamente, observando a detalle la


piel suave y acaramelada del omega.

—Lo es, es muy dulce. —Louis se acercó sigiloso, rozando si hombro con
el de su profesor. Su aparato cardíaco latiendo a mil por hora. Quiso girarse
de forma rápida y tomar los labios del alfa con los suyos.

Lo supo, lo supo porque sus labios cosquillearon, su cuerpo entero lo pedía


a gritos y su omega arañaba su pecho internamente.

Pero se conformó con cerrar sus ojitos y disfrutar el roce de la nariz de


Harry en su piel, los pocos segundos en que el alfa se tomó esa libertad. Un
corto tiempo después se apartó.

Observando a detalle el perfil del menor, era el Omega más bonito que
hubiera visto, no se había permitido notarlo porque cada día se recordaba
que era su alumno.

Había visto en él un poco de Richard y no quiso pensar en nada más haya


de protegerlo. Y sin darse cuenta se encontraba en su apartamento,
olfateando su cuello, extasiando sus pulmones y sintiéndose pleno con ello,
se dio cuenta que el dolor de cabeza desapareció y ahora tan solo
permanecía su ansia por presionar sus labios en su piel, el anhelo de probar
su sabor.

Pudo controlarse unos minutos atrás, cuando el aroma despertó esa


necesidad de quitarle la ropa con los dientes. Porque su experiencia con
omegas era bastante buena, podía hacerlo, guardar la calma.

Sin embargo, él se sintió en el borde y la idea de saber y estar consciente de


que eso no era nada más que un desequilibrio hormonal le asusto, porque si
pudo casi perder el control con un simple desequilibrio no imagino lo que
un celo real de ese pequeño omega pudiese causar en él.

Harry volvió en sí cuando el lapso desorientado le nublo los pensamientos,


porque ese tipo de acciones no las entendía, mucho menos las controlaba.
Louis lograba desconectarlo de su conciencia racional y solo le permitía que
su alfa actuara por él.

Para cuando volvía a la realidad, se percataba de su error y corregía


inmediatamente su actuar. En ese momento, solo se alejó, nervioso.

Louis casi se quejó al notar que se apartaba, bebió de su té y observó el


reloj digital.

—Emmmm yo debo, debo alistarme para el trabajo. —anuncio, golpeando


sus dedos contra la cerámica de la taza. —¿Tienes hambre? —le pregunto el
omega, mirándolo atentamente. —Puedo preparar algo rápido o... Pido la
pizza. —el menor mordió su lengua.
—La pizza suena bien. —Louis asintió, alzándose del sofá para tomar el
teléfono que se encontraba en el librero.

Marco el número y antes de llamar se dirigió al alfa.

—Me gusta la hawaiana. —dijo Louis, Harry hizo una mueca leve.

—Odio la piña. —fue simple.

—Puedo pedir mitad y mitad. ¿De qué quieres? —Harry le miró, como
siempre lo hacía, analítica y profundamente.

—Pepperoni está bien. —Louis asintió. Presionando la tecla y haciendo el


pedido rápidamente una vez que contestaron.

Louis termino la llamada, dejando el teléfono en donde estaba y limpiando


el sudor de sus manos. Respiro hondo frunciendo un poco los labios.

—Bien, yo, iré, iré a colocarme el uniforme siéntete como en tu casa, Harry.
—le aviso, caminando acelerado hasta su habitación sin esperar una
respuesta.

Abrió la puerta con cautela, mirando a su cachorro dormir plácido, las


pequeñas manos a cada costado de su cabecita, vueltas pequeños puños, sus
labios siempre rosaditos y entreabiertos y las pestañas tupidas acariciando
sus cachetitos rellenos.

Louis suspiro enternecido, no es porque fuese su madre; pero su cachorro


era demasiado bonito. Los genes habían hecho un muy trabajo, pues el bebé
había heredado cada rasgo bonito por parte de ambos.

El omega está vez dejo escapar el aire con nostalgia, porque no podía hacer
algo por no pensar en la bonita familia que pudieron ser, si tan solo Owen
no hubiese huido.

Mirar a su cachorro era un constante recordatorio de su antigua relación y le


ponía triste pensar que eso que siempre planeo junto a su alfa tan solo se
desvaneció cuando la corriente de aquella tormenta soplo fuerte. La
tormenta que le arrebato algo y le dejo un regalo.
Muchas veces llegó a culpar a su bebé de todo lo malo en su vida
(consecuencia del postparto), mirarlo le causaba coraje y recelo, pues si no
fuera por él tendría a Owen a su lado, podría estudiar sin responsabilidades.

Pero después de unos minutos sentía culpa, porque finalmente él era su


mamá, no podía pensar esas cosas de su bebé. Así que lo tomaba entre sus
brazos y lo abrazaba muy fuerte, porque al final, era lo único que le
quedaba de esa época, era lo único que le ayudaba a recordar que no todo se
había perdido pues lo tenía a él.

Daniel era el pequeño recuerdo, lo único que le quedaba de su pareja. No


era algo que pudiese evitar, extrañarlo y pensar en él, a pesar de que lo dejo
en el momento más importante en su vida los años nunca pasaban en vano y
Louis llegó a amarlo con todo su corazón. Por supuesto que lo extrañaba.

Se acercó con cautela, hasta tomar una de las mantitas que Harry doblo en
la cama y cubrió a su bebé. Acarició con mucho afecto su cabeza y se
inclinó hasta besar su mejilla.

Se levantó, camino hasta el clóset, tomando el elástico de sus pants y


bajándolos en el corto trayecto.

Busco las toallas dobladas en la parte alta del mueble, tomando una. Bajo su
ropa interior, cerró los ojos y desdobló la toalla, aferró la tela absorbente en
su mano y la paseó por sus muslos, eliminando el lubricante pegajoso de su
piel.

Hizo una mueca, tallando con fuerza la zona. Lanzó la toalla al cesto de
ropa sucia después de limpiarse por completo.

Busco su uniforme, que consistía en un simple pantalón negro, demasiado


incómodo a decir verdad pues a pesar de que la pieza era de su talla, no lo
parecía tanto, el tiro de la prenda se ajustaba a su cadera, tanto como para
no usar cinturón, aunque lo usaba de todas formas.

El ajuste acentuaba sus glúteos, no negaba que le gustaba esa vista de su


trasero, pero ya en el trabajo era demasiado incómodo tener que aguantar
las miradas hambrientas de los alfas en las mesas, igualmente sus muslos se
sentían asfixiados y ni hablar de sus bolas.

La camiseta no se alejaba mucho de ello. Una prenda ceñida a su cuerpo,


delineando su cintura, las mangas largas cubriendo sus brazos y el logotipo
del restaurante bordado al lado izquierdo.

Y un delantal igualmente negro, con el logotipo bordado del lado izquierdo


inferior y las bolsitas para guardar su pluma y su libreta de notas, aunque
ese lo dejaba guardado en su casillero en el restaurante.

Se vistió de forma rápida, lo único que siempre le tomaba más tiempo eran
los botones en los puños de las mangas.

Recogió la ropa del suelo, lanzándola sin cuidado al canasto y salió de la


habitación, alisando la camiseta de enfrente, quitando las arrugas de la tela.

Alzó un poco la vista, para encontrar a Harry escribiendo algo en el celular.


Louis rodeo el sofá, parándose frente al alfa, jugueteando con sus manos.

—¿No quieres mmmm algo de tomar? —le pregunto llamando su atención.


El alfa alzó la vista de inmediato, encontrándose con la bonita figura del
omega.

Trago saliva con pesar, al mirarlo con esa ropa bien pegada a su cuerpo bien
formado. Louis usualmente usaba siempre esos suéteres bonitos holgados y
la mayoría de los días llevo pants debido al clima frío.

No tuvo nunca posibilidad de admirarlo con ese tipo de ropa que le hacía
ver tan bien. Harry recorrió su cuerpo de los pies a la cabeza y Louis no
pudo entender cómo la mirada de su profesor no le incómodo.

No fue diferente a la de los otros alfas, sin embargo Louis se agradó cuando
Harry lo observó. El omega mordisqueó su labio con fuerza.

—¿Dónde dices que trabajas? —preguntó el alfa, sin contestar la pregunta


del muchacho. Louis parpadeó desconcertado.
—Bueno, yo... Trabajo de mesero, en un restaurante. —contesto,
jugueteando con sus dedos.

—¿Con quién dejas a Dany? —Louis apretó los labios.

—Bueno, lo llevo al trabajo, mi jefe es muy buena persona. Solo, a veces lo


siento en una sillita y le doy crayones. Otras veces lo dejó en el área de
juegos, ahí hay chicas que cuidan a los niños. —Louis alzó los hombros,
llevo sus manos hasta su espalda, limpiando el sudor en las palmas de su
mano con el pantalón.

Harry tan solo asintió, alzándose del sofá, acercándose a Louis con
tranquilidad.

—¿Puedo llevarte al trabajo hoy? —Louis miro el profundo verde de los


ojos de Harry, sintiendo el corazón en la boca. —Cuidare del cachorro. —
Louis negó de inmediato, evadiendo la mirada del profesor, agachando la
cabeza.

—No, no. Debes tener cosas que hacer, no permitiré que pierdas tu día. Está
bien, he hecho esto unos meses y ya tengo controlada la situación. —Harry
asintió llevando su dedo hasta su rostro, presionando su mejilla, tomando en
la yema de su dedo la pestaña que había caído del ojo izquierdo del chico.

Buscaba siempre cualquier maldito pretexto para tocarlo y esa oportunidad


no la dejaría pasar.

—Tengo el día libre. —le contesto Harry, insistiendo. El omega volvió a


negar, era demasiado. No entendía si quiera porque se portaba tan bien con
él. No sabía tampoco si era buena idea preguntarlo directamente o
simplemente dejarlo pasar y disfrutar esa atención.

El timbre sonó, Louis se disculpó con una mirada y camino a la puerta,


tomando el pomo de la puerta, abriéndola tranquilo.

—Pizza para Louis. —dijo el beta sonriendo con gracias. Louis devolvió la
sonrisa al chico que ya conocía, pues siempre era él quien le entregaba sus
pedidos.
—Ese soy yo. —contesto el omega, bromeando con él. El beta extendió la
pizza hasta sus manos y Louis la tomo con cuidado. —Imagino que es un
día difícil para repartir, lamento haberte hecho salir. —comento Louis
agradable al notar al chico empapado por la lluvia.

—Lo vale si puedo ver esa linda sonrisa. —contesto el repartidor,


halagador. Las mejillas de Louis se colorearon. Harry apretó los puños y se
acercó, sacando la billetera con apuro del bolsillo de su pantalón y tomando
un billete cualquiera.

Su mano tomo el extremo de la puerta, abriéndola completamente, Louis


retuvo el aire, mirando a Harry a su costado, tendiéndole el billete al
repartidor en la puerta, el chico le miro con confusión y posiblemente un
poco de miedo.

—El cambio es tuyo, gracias. —le dijo el alfa, la voz golpeada y firme. El
repartidor tomo el billete encogiéndose en sí mismo.

—Gracias. —contesto, dándole una mirada rápida al omega. —Nos vemos,


Louis. —se despidió y enseguida giro en su eje alejándose del
departamento. Louis se mantuvo estático unos segundos, incluso después de
que el cuerpo del beta se perdiera al final del pasillo.

Su lengua cepillo sus dientes y cerró la puerta con lentitud, sin mirar a
Harry giro y camino a la cocina. La pizza caliente en sus manos y el
delicioso olor haciendo rugir su estómago. No quiso detenerse mucho a
pensar en la actitud del alfa, porque eso era formular nuevas preguntas a las
cuales no quería buscarles respuesta.

Dejo la caja sobre la mesa de la cocina y busco en los gabinetes los platos y
vasos sin dirigirle una sola palabra a Harry y no porque estuviese molesto o
algo por estilo, era solo que no sabía cómo comportarse después de aquello.

No era un experto en el tema y tampoco quería hacer suposiciones, solo


había tenido una pareja en toda su corta vida, así que no supo cómo
interpretar esa acción, tenía demasiadas suposiciones en la cabeza.
Louis coloco los utensilios en la mesa, concentrado en sus asuntos. Harry
solo pudo guardar silencio incómodo. Analizando bien su actuar, no supo
cómo fue que se atrevió a hacer eso, tan solo pasó, no lo pensó por mucho
tiempo, ahora estaba ahí, ansioso por el repentino silencio del omega.

—Solo tengo juguitos de fresa. —le aviso Louis rompiendo el silencio y sus
pensamientos. —A Dany no le gusta ese sabor así que los tomo yo. —el
omega rio por la nariz, colocando la pequeña botella sobre la mesa. —A
menos que quieras agua simple o té. —Louis se encogió de hombros.

Harry le miro sin creer que el omega actuara como si no hubiese sucedido
nada, como si no hubiese tenido un ligero ataque de celos. Busco la lógica
en eso y lo único que podía tomar como algo un poco más acertado a la
realidad era que Richie se reflejaba en él.

Era su hermano menor reflejándose en Louis, era Harry queriendo proteger


a un chico semejante a él como no pudo hacer con su hermano. Eran las
ganas de querer seguir creyendo que Richard no se fue de su lado. Lo
necesitaba, necesitaba poder saber que aun podía cuidar de alguien.

Debía creerlo así, debía ser así o de lo contrario se estaría metiendo en un


gran, gran problema.

—La fresa está bien. —le respondió. El omega asintió tomando otra de las
botellitas de jugo y la extendió al alfa. El profesor le agradeció y Louis le
anuncio que podía tomar asiento en la mesa, ambos se sentaron y Louis
abrió la caja, tomando rápido una rebanada de pizza pues moría de hambre.

—¿De dónde eres Louis? —el omega mastico el bocado, tragando con
apuro.

—Doncaster. —contesto, tomando un sobrecito de salsa de tomate. —Me


mude apenas supe que fui aceptado en la universidad. Mis padres se
reusaron al principio, hicieron todo lo posible por conseguir convencerme
que buscar a un alfa era mejor idea. —el omega chasqueo los labios,
acomodo su cabello.
—Puedo entenderlos. —contesto Harry, tomando la primer rebanada de la
caja.

—¿Tienes hijos acaso? —le pregunto medio en broma, medio enserio. A


Louis le daba curiosidad conocer un poco más de su vida.

—No, por supuesto que no, pero se lo que es preocuparse por alguien. —
fue claro, quitando la orilla de la pizza. —Eres demasiado pequeño, tienes
un cachorro y te mudaste a la ciudad. Estas completamente desprotegido. —
el omega relamió sus labios. —Yo también me preocuparía.

—Sé que es peligroso, pero esa será mi vida. Siempre seré un omega, con
un hijo, solo y desprotegido, debo aprender a cuidarme. —aclaro el omega,
proporcionando una mordida a su pizza.

—¿Siempre? ¿No piensas tener un alfa algún día? —Louis frunció los
labios, tomando una de las servilletas de papel para limpiar su boca.

—No es algo que tenga pensado hacer. Creo que lo hago bien estando solo.
—contesto sintiéndose completamente capaz. Harry alzo una ceja, llevando
la orilla de la pizza a su boca.

—En algún momento necesitaras uno. —fue directo Harry, Louis frunció un
poco su ceño, tomando la botellita de jugo.

—No necesito un alfa a mi lado para lograr mis metas. —Harry alzo la
vista, conectando su mirada con el menor.

—Tú no lo necesitas, tu omega sí. A determinada edad lo necesitaras. Te lo


dice un experto. —el alfa le guiño un ojo, bromeando, aunque por dentro,
saber que su salud estaba en riesgo por ese simple hecho le hacía sentirse
triste, pues no sabía lo necesario que era una pareja hasta ese momento.

Pero para Harry, buscar a una pareja solo para conseguir salud propia lo
veía como algo muy egoísta.

—Cuando llegue ese momento entonces me preocupare por ello. —le


contesto el omega. Harry sonrió, porque esas palabras eran las mismas que
él siempre utilizó y que continuaba utilizando, como si tuviera todo el
tiempo del mundo.

—Deseo que nunca te llegue. —le dijo, mordiendo al fin la rebanada de


pizza.

—¿Sabes mucho de esto? —le preguntó el omega, curioso. El alfa trago,


dejando la comida sobre el plato.

—Lo suficiente. —le contesto, sin querer profundizar en el tema y eso


Louis lo respeto, asintiendo con cuidado, dándole un largo sorbo a su
juguito de fresa.

—¿Tu eres de aquí de Londres? —le pregunto Louis, sin querer que la
conversación muriera.

—Si. —Harry tomo una servilleta de papel y limpio la grasa de la yema de


sus dedos. —Mis padres decidieron mudarse cuando mi madre se
embarazo, ellos son de Holmes Chapel, pero yo nací en Londres.

—Es un pueblo bonito. —dijo Louis. —Es del condado de Chesire. ¿No es
así? —Harry asintió. —He ido un par de veces, a mamá le encantaba ir a
Boundary Park en verano. Es un lago verdaderamente hermoso. —El alfa
sonrió, era verdad. Solía jugar con Richie a lanzar rocas al agua siempre
que iban de visita, sus abuelos eran quienes los llevaban.

Sintió un poco de nostalgia, extrañaba esa época.

—¿Cómo es que tú mamá conoce ahí?

—Mi tía, vive ahí. Se casó cuando tenía diecisiete y su marido era de
Holmes, así que se fue a vivir con él, pero mi mamá siempre fue muy unida
a ella y no dejo de visitarla, tenía que tomar el tren, tardaba dos horas en
llegar. Pero eso no le impedía ir a verla. —Louis sonrió. —Es
particularmente cariñosa conmigo. Porque nunca pudo tener bebés. Ahora
lo es más con mi hijo. —el menor soltó una risita cansada.
—Daniel tiene carisma, no dudo que fueses igual que él de pequeño. —
Louis se encogió de hombros.

—Nunca he sido muy social. Apuesto a que Dany heredó eso de Owen. —
dijo simple. El pronunciar ese nombre le creaba un hueco en el pecho.

—No lo creí de ti. Eres muy agradable. —las mejillas de Louis se


colorearon, frunció los labios un poco, sus pómulos acentuándose.

—No digo que no lo sea, solo no soy bueno con eso de hablarle a las
personas. Los pocos amigos que tengo son porque o eran amigos de Owen o
porque ellos se acercaron a hablar conmigo. Ahora solo tengo a Dany para
facilitarme el trabajo.

—Yo tampoco soy bueno para eso, supongo que es algo que tenemos en
común. —le dijo. Tomando otra rebana de pizza. Louis tan solo asintió.

Su charla se extendió pocos minutos, pues cuando menos lo espero la hora


para salir de casa llegó. Louis recogió las cosas de la mesa y Harry se
ofreció a lavar los platos aunque Louis le pidió que no lo hiciera pero
apenas el omega se descuidó Harry lo hizo.

Busco las cosas necesarias, guardando cada cosa en su mochila y corrió a la


habitación, tomando una de sus chamarras abrigadoras y tuvo que levantar a
Dany de la cama, haciendo el esfuerzo porque el niño no se despertara,
aunque no lo logro, pues Dany abrió los ojos pocos segundos después e
inmediatamente pregunto por Harry.

Louis casi rueda los ojos, porque parecía que ya no conocía otra cosa que
no fuera el alfa. Tampoco podía culparlo, tan solo era necesario mirarlo por
cortos segundos para que se quedara grabado en tu mente y no pudieses
olvidarlo jamás. Era demasiado apuesto.

Louis salió de su habitación y Dany grito el nombre de Harry apenas salió


del pasillo. El alfa le saludo gustoso.

—Iré al trabajo contigo. —aviso Harry, tomando las llaves del auto. El
omega alzó una ceja, tomando la mochila del sofá.
—De ninguna manera. —el alfa entrecerró los ojos, frunció un poco los
labios y miro a Dany.

—Lo siento cachorro, tendré que verte hasta mañana. —le dijo Harry, con
un tono afligido, obviamente fingido. Louis abrió la boca en impresión.

Dany hizo un pequeño puchero y miro a su madre, casi en súplica, tomando


la tela de su camisa.

—Harry debe ir a casa. —contesto Louis entre dientes, más que decírselo a
su hijo se lo dijo al alfa.

—¿Quieres eso Dany? ¿Quieres que vaya a casa? —el menor enseguida
negó con la cabeza, estirando sus bracitos para que el alfa lo tomara en sus
brazos.

—Eso es manipulación. —le dijo Louis, alejando un poco a Dany del


mayor. —No hagas llorar a mi hijo. —advirtió. El alfa sonrió y Louis quiso
golpearse porque Harry con una simple sonrisa podía convencerlo de
cualquier cosa.

—Pero yo no lo estoy haciendo llorar, eres tú. Porque no me das permiso de


ir. —Louis rodó los ojos.

Dany hizo un pequeño puchero y balbuceo algo a su madre, señalando a


Harry.

Louis observo a Harry, entrecerrando los ojos acusativo.

—Algún día me vengare. —le respondió Louis, entregándole a Dany. El


alfa hizo una mueca de satisfacción, consiente de su victoria y abrazo el
pequeño cuerpecito del cachorro.

Louis quiso reír en descontento porque no le gustaba para nada la sensación


que le causaba el ver a Harry tomar a su bebé con ese cariño. Porque le
gustaba, le gustaba ver a su bebé feliz y le gustaba lo bien que Harry se veía
con su cachorro entre brazos y eso ya era un gran problema.
Harry le entrego a Dany una vez que llegaron al auto, condujo calmado
hasta el lugar, está vez, colocando el aire acondicionado para que el omega
no se sofocara, al parecer le había quedado claro.

Harry era demasiado distraído, muchas veces no se daba cuenta de los


detalles pequeños, no hasta que alguien se lo decía directamente. Solo hasta
ese momento él actuaba de la manera más correcta posible.

—Si hubiese sabido que continuaba lloviendo esa hubiese sido mi excusa
para traerte. —el omega liberó un risa melodiosa atractiva al oído del alfa.

—¿Y cuál es la razón real por la que decidiste traerme? —el alfa apretó con
fuerza el volante.

—¿Porque no? —le contesto con otra pregunta, Louis entrecerró los ojos,
levantando su mano para acomodar un rizo en la frente de Harry. Porque si
Harry podía tomarse la libertad de hacerlo con él no veía problema en
intentarlo también.

—Esa no es una razón. —le dijo Louis tranquilo, disfrutando la sensación


de las hebras suavecitas a su tacto.

—Lo es para mí. —Louis tan solo negó con la cabeza divertido pero
decidió no insistir más, aunque la duda le carcomiera por dentro.

Louis le indico la entrada una vez llegaron al lugar, Harry aparco lo más
cerca posible de la entrada para evitar mojarse.

Louis busco la llave de la puerta trasera en su mochila y abrió la puerta, a


los pocos segundos el ruido fue escandaloso, los utensilios de cocina
creando una sinfónica descoordinada, cubiertos, platos, ollas, el vapor
escapando debido a presión, los gritos de los chefs y los meseros.

Era un ambiente acelerado al cuál se había acostumbrado en los últimos


meses. Louis entro introvertido como siempre lo hacía con la diferencia de
que ahora debía ignorar las preguntas silenciosas convertidas en miradas
descuidadas y poco discretas que encerraban un solo tema, Harry.
El omega parecía muy preocupado con el tema pero Harry parecía no notar
a las personas perplejas a unos cuantos pasos de ellos.

Louis camino hasta lo casilleros, buscando en el puño de llaves la correcta.

—¿Me ayudas? —le pregunto extendiendo a Dany. Harry relamió sus


labios, asintiendo con la cabeza y tomando al cachorro.

El omega abrió el casillero, quitando de su cuerpo la chamarra, el frío


calando en su piel, tomó rápidamente el delantal, amarrándolo a su cintura,
tomo la libreta y la pluma, guardandolos en las bolsitas e introdujo la
mochila en el locker. Después de pelear con la puerta para que cerrará se
giró. Peinando su cabello con sus dedos.

—Bueno. —dijo Louis mirando a los ojos de su profesor. —Puedo ammm


mostrarte donde estar. —le dijo Louis, Harry asintió, bajando un poco el
cierre de la chamarra de Daniel pues al parecer le molestaba estar tan
abrigado.

Louis guío a Harry hasta una mesa individual, entregándole una pequeña
lonchera con comida y juguetes.

—Salgo a las ocho. Pero si necesitas irte antes puedes buscarme. O si


quieres algo de comer o tomar solo llámame. ¿De acuerdo? —Le comento
nervioso.

—De acuerdo —le contesto Harry, tomando uno de los crayones,


entregándoselo a Dany. El menor lo tomo y comenzó a rayar la hoja de
papel. Louis asintió y sin decir nada más corrió a la cocina.

Harry se quedó ahí, con Dany sentado en sus piernas, le enseño a colorear
sin hacer solo rayones. Harry le dibujaba cualquier cosa y después Dany lo
rellenaba, aunque no todo era trabajo del cachorro pues el alfa tomaba su
manita y lo guiaba con cuidado.

A pesar de estar atento al cachorro igualmente su vista llegó a desviarse


muchas veces al omega. Apurado por entre todas las mesas. Con los
diferentes pedidos en las charolas, limpiando rápido las mesas, haciendo las
cuentas, tomando órdenes, corriendo a la cocina y volviendo con más cosas
en sus manos. Era demasiado ágil, Harry sabía que si intentaba sostener
tantas cosas a la vez no lo lograría.

Se miraba muy bonito, siendo solo él, natural, sin los nervios encima por
saber que Harry lo miraba. Le gustaba aquella actitud atenta que tenía con
todas las personas, era simplemente algo nato.

Sus ojos verdes le escanearon por completo, analizando la forma en como


sonreía, como agitaba la cabeza con delicadeza siempre que quería quitar el
fleco de su frente, como caminaba en puntas cuando pasaba entre las mesas.
Todo él era algo para admirar, siempre tan delicado y suave.

Así como Louis le hacía sonreír al observarlo de lejos las miradas de los
alfas alrededor lo orillaban a apretar los dientes y los puños.

—¿Puedes decir Harry? —le pregunto el mayor al cachorro sentado en la


mesa, justo al frente de su rostro.

—Adbllb. —balbuceo Daniel. Arrebatando el llavero de patito de sus


manos. El alfa suspiro.

—No, Ha-rry. —repitió el alfa de forma lenta, Dany frunció un poco el ceño
extrañado, pues él sabía que estaba diciendo el nombre de Harry, aunque no
sonara como el profesor lo esperaba.

—Adbllb. —repitió y agito el llavero. Harry sonrió, tomando con suavidad


la mejilla de Dany.

—Algún día lo dirás. —se limitó a decir, dándose por vencido con ello,
golpeando con cariño la nariz abotonada de Dany. El pequeño llevo el
llavero hasta su boca, mordiendo el objeto. Harry inmediatamente lo retiro
de su boca.

—No Daniel, está sucio y te puedes enfermar. —aviso Harry. Dany hizo un
puchero. —¿Tienes comezón? —pregunto, llevando su dedo pulgar al labio
inferior del pequeño, jalando con cuidado. Harry frunció los labios al notar
los pequeños dientes apenas visibles, sus encías rojitas e hinchadas. —
Tendremos que buscar algo para eso. Dany asintió.

Harry alzo la vista, justo cuando Louis le miraba. Aun con la distancia el
alfa pudo notar sus mejillas rojas. Enseguida Louis devolvió su mirada a las
personas en la mesa, anotando rápidamente algo en el papel y alejándose
una vez que termino, Harry quiso sonreírle, aunque esa sonrisa tuvo que
esperar pues cuando noto al alfa de la mesa contraria mirar descaradamente
al omega en vez de poder gesticular una sonrisa su ceño se frunció en furia,
sintió todo su cuerpo encenderse debido a una fuerte combustión que le
quemo el estómago.

El alfa guardo las cosas en la lonchera, alzándose de la silla, tomo a Dany


en sus brazos, reviso por última vez el espacio cerciorándose de no olvidar
algo y giro en su eje, divisando a Louis saliendo de la cocina, con un
platillo en cada mano.

Harry se acercó a paso firme y desafiante, Louis le grito algo a alguno de


sus compañeros y al girarse miro a Harry con una expresión de molestia en
el rostro, Louis retuvo el aire preocupado y se acercó enseguida al profesor.

—¿Paso algo? —fue lo primero que pregunto cuando Harry llego a su lado.

—No, nada. —le contesto enseguida, cargando a Dany con solo su brazo
derecho.

—Oh, muy bien. ¿Necesitas algo? —Harry se acercó con lentitud,


lanzándole una mirada de advertencia al alfa detrás del omega. Su mano
viajo con cuidado a la espalda de Louis, la palma de su mano presionándose
en la parte superior de la misma y arrastrándola por toda su espina dorsal
hasta posicionarla en su espalda baja. Presiono con firmeza la zona y lo
empujó hacia él, atrayéndolo a su cuerpo con posesión. Louis se atraganto
con su saliva.

El alfa se acercó hasta su oído, su agarre firme y sin titubear, sus ojos
fijándose en los del desconocido que les miraba receloso.
—Solo quería saber si le das algo a Dany para la comezón de sus encías. —
le susurro con cuidado en el oído, su aliento cálido acariciando su piel. El
omega estuvo a punto de sufrir un paro respiratorio. Necesitaban llamar a
un doctor urgentemente porque sentía que estaba a punto de desmayarse en
ese momento.

Louis tuvo que sostener con más fuerza los platos en sus manos para que no
cayeran al suelo debido al temblor de su cuerpo. Quiso ignorar la acción del
alfa, quiso hacerlo de lado y olvidarlo, pero le fue imposible, porque
conocía esa sensación, sabía cómo se comportaba un alfa celoso y entendía
ese lenguaje corporal.

—Ammm, si yo... —el menor tartamudeo, la cabeza agachada y su vista


bien fija en el pecho de Harry. —Hay... Tengo chupones en la... —Louis no
podía manifestar bien las palabras, porque su cerebro se volvió un caos con
esa acción por parte del alfa.

No pudo accionar bien su cerebro, no en un corto tiempo en el que no sabía


cómo responder, su cuerpo de pronto se sintió tan sumiso y vulnerable,
percibió el agrado en ello. Le gusto sentirse de esa forma, le gusto pensar en
Harry reclamándolo como suyo de esa forma tan discreta.

Y después de disfrutarlo se recrimino por ello, bloqueo ese sentimiento


instantáneo porque era imposible que Harry con solo una semana de
conocerlo se atreviera a hacer ese tipo de cosas.

—Hay chupones en la maleta de mi casillero. —dijo por fin, relamiendo sus


labios.

—¿Chupones? —pregunto Harry, su mano aun firme en su espalda baja. —


No deberías de darle de esos. No lo hacen bien. —Louis alzo una ceja.

—¿Qué tienen de malo? —preguntó, dando un paso al frente, involuntario.


Porque él de verdad quería alejarse pero su omega le empujaba con
insistencia al hombre.

—Es malo para sus dientes, se le podrían torcer.


—De acuerdo, por ahora es lo único que tengo. No hay más.

—Podría darle algo frio. Para bajar la hinchazón. —le sugirió, acomodando
el cuerpo del bebe en su brazo derecho quien saludaba a la pareja en la
mesa a su costado.

—No le darás una paleta de hielo, Harry. Hace frio y se enfermara. —dijo
firme, esta vez, alejándose del cuerpo del profesor. —Las llaves están en mí
delantal, tómalas. —el alfa asintió, sin contradecir la decisión del omega.
Por fin soltó su cuerpo e introdujo la mano libre en la bolsita del delantal, el
metal de las llaves golpeo sus dedos y tomo enseguida el manojo.

Harry acomodo de nuevo su fleco y se alejó directo al casillero de Louis. El


omega se atrevió a soltar el aire aliviado y camino acelerado hasta la mesa
indicada, disculpándose por el atraso y colocando los platos en la mesa.

Se giró, observando cada mesa atento a que nadie le llamara y volvió a la


cocina, dejo salir un suspiro y llevo sus manos hasta su rostro, frotando sus
mejillas atolondrado y peinando su cabello buscando desaparecer esa
actitud sumisa.

Limpio el sudor en sus manos desesperado.

—No creí que tuvieras un alfa. —le dijo la voz melodiosa de Stacy. Una
omega con la que había conversado un par de veces, se podría decir que era
lo más cercano a una amiga en el trabajo.

—No es mi alfa. —le aclaro, sacando la basura del delantal y tirándola al


cesto.

—¿Entonces porque hizo eso? —pregunto la omega de ojos marrón.

—¿Qué cosa? —se hizo el desentendido, acomodando su camiseta dentro


del pantalón. La chica libero una risa descarada.

—¿En verdad lo preguntas? —Louis ahueco las mejillas, mirando con


detalle a la chica. El cabello rubio a pesar de su tono de piel achocolatado.
—Prácticamente te reclamo frente a todos esos alfas fisgones. —Louis bajo
la mirada, jugueteando con sus manos.

—Dudo que lo hiciera. —se negó el chico, tomando su libreta del delantal
junto con su pluma.

—Sé que eres muy joven, pero ningún omega podría pasar por alto eso.
Quiero decir, es muy evidente. Apuesto a que le gustas. —el menor quiso
pedirle que guardara silencio, porque mientras más hablara más le llenaría
de esperanzas y eso era aquello que quería evitar, evadir enteramente la idea
de Harry interesado en él. Porque era su profesor, porque le llevaba diez
años, porque él tenía un hijo y no podía simplemente pensar solo en él
mismo.

—No, no le gusto. El solo es mi profesor. —la omega alzo ambas cejas en


señal de impresión. Se acercó hasta Louis tomándolo por los hombros y
clavando sus orbes marrón en el añil de sus ojos.

—¿Tu qué? ¿Tu profesor en verdad? —el omega asintió. —¿Le gustas a tu
profesor? —Louis quiso golpearla, la omega le agradaba, pero llegaba a ser
un poco entrometida y en ese tema Louis parecía ponerse demasiado
sensible.

—Lo conozco de hace una semana, Stacy. Nadie se interesa en alguien en


solo una semana.

—Error, todos siempre se interesan por alguien en menos de un día. —


Louis rodo un poco los ojos empujando las puertas, negando con la cabeza
y saliendo a la zona de mesas de nuevo, continuando con su trabajo.

No solo tuvo que aguantar el ajetreo debido a la cantidad de personas que


entraban cada diez minutos, si no que tuvo que soportar a la omega decirle
cualquier cosa sobre Harry siempre que se cruzaban entre las mesas.

—¿Y a ti te gusta? —le pregunto, al pasar a su lado. Louis apretó los labios,
dejando la jarra de agua en la mesa. Se alejó, pasando detrás de Stacy.
—No, no me gusta. —contesto rápido, caminando acelerado hasta otra
mesa, mordiéndose la lengua porque era muy obvio que si le gustaba. Pero
era un simple gusto platónico.

—¿Si no lo quieres me lo puedo quedar? —pregunto después de diez


minutos. Louis alzo una ceja, levantando los platos sucios en la mesa nueve.

—Todo tuyo. —contesto rápido, volviendo a la cocina a dejar los utensilios


sucios. El omega cada tanto buscaba a Harry con la mirada, cerciorándose
que Dany siguiera tranquilo. Así fue todo el día, Harry parecía siempre
encontrar una forma de mantener distraído al cachorro y al mismo tiempo le
ayuda a Louis a sentirse un tanto más tranquilo al saber que su hijo se
encontraba en buenas manos.

—¿Sabes? Yo pienso que ustedes dos tienen una conexión. —le dijo Stacy,
presionando el enter en el teclado e imprimiendo el ticket de su cuenta. —
¿Has escuchado sobre las parejas destinadas? Esas personas desde el primer
instante en que se ven se enamoran. —Louis suspiro ya cansado.

—No es mi caso. —la corto Louis, tomando la computadora una vez que la
omega tomo su ticket y se apartó. Stacy bufo un poco, para después salir a
la zona de mesas otra vez.

Louis miro el reloj en la pared y agradeció mil veces que su turno acabara.
Imprimió su nota y la entrego, tuvo que volver por cambio y después solo
entró a la cocina deshaciendo el nudo de su delantal rápidamente
sintiéndose libre.
Tuvo que salir de nuevo porque recordó que Harry aún tenía sus llaves y
arrastró los pies hasta la mesa donde el alfa se encontraba.

—Acabo, al fin. —anuncio, llamando la atención de ambos, Dany grito


emocionado y estiró sus brazos hacía su madre. A pesar del cansancio en las
piernas y la fatiga invadiendo su cuerpo Louis busco su energía almacena
unica y exclusiva para su cachorro.

Lo tomo en brazos y beso su mejilla repetidas veces, tronando los besitos,


robándole risas escandalosas al bebé. Harry sonrió enternecido y se levantó
del asiento.
—¿El día fue bueno? —pregunto el alfa, interesado.

—Fue muy bueno, sí. —le contesto, aunque claramente fue mentira, porque
su compañera tan solo le hizo pensar durante todo el día. Se cuestionó
demasiadas cosas que él no quería cuestionarse pero que Stacy logro
implantar dentro de su mente alborotada. Ahora solo vivía con las dudas.

Solo quedaba pensar demasiado como siempre hacia aunque las veces
anteriores lograba evadirlo con éxito. Ahora solo tenía la opción de admirar
a Harry de lejos y averiguar, que era aquello que le hacía sentir tan bien al
estar cerca del alfa.

Louis se mantuvo muy callado todo el trayecto al auto, tomando como


excusa que Harry platicaba con Dany y no quería interrumpir su importante
conversación.

Incluso fueron cinco minutos en silencio dentro del auto, parecía que se
estaba volviendo una costumbre quedarse callados siempre que se
encerraban en un lugar reducido.

Las preguntas corriendo repetidas dentro de su cabeza, si algo caracterizaba


al menor era que nunca podía quedarse con dudas, no era algo sano para su
estabilidad mental, necesitaba respuestas si no quería volverse loco y
cuando eso sucedía su boca parecía no tener un filtró, casi siempre
terminaba diciendo alguna cosa errónea.

Posiblemente por eso era un buen estudiante, porque siempre investigaba


cualquier duda que se presentará en su camino, incluso terminaba
investigando de más.

Así que jugueteo con el listón del chupo de Dany y dejando de lado sus
nervios enrollo la tela en sus dedos.

—¿Qué es lo que estás haciendo? —pregunto directo, sin mirarlo. Harry le


miró fugazmente, sus ojos desviándose de nuevo en la calle.

—Te llevo a casa. —contesto obvió. Louis se abstuvo de rodar los ojos.
—Me refiero a ¿Porque me estás llevando a casa? —Harry supo a qué se
refería, aunque se hizo el desentendido.

—Porque es de noche, porque yo te traje y es peligroso que vuelvas a esta


hora con tu cachorro. —el Omega pareció molestarse un poco.

—Sabes bien a que me refiero no evadas de esa forma mis preguntas. —


Harry guardo silencio, apretando con fuerza la quijada. Dejó el reproche de
Louis a un lado y decidió continuar mirando el camino.

Louis respiro a profundidad, nivelando su molestia y al fin alzando la


mirada, clavando aquellos orbes añil en el alfa.

—Podre tener diecinueve y ser un niño tonto. Pero se cómo se comporta un


alfa celoso, Harry. —el profesor río descarado, una risa bufona que no le
agrado a Louis.

—No sabes nada de los alfas, Louis. —contesto tajante el profesor, girando
el volante, buscando aire debido al aceleró de su corazón.

—Solo necesito saber porque lo hiciste. —intento contestar tranquilo.


Porque noto como el aroma de Harry se volvió espeso y le asusto.

—Yo no hice nada. —hablo con fuerza, su voz fue un poco más profunda,
está vez Dany jadeo, sus ojitos verdes se clavaron en el alfa, un puchero
instantáneo en sus labios que Louis no pudo notar.

—Solo debes decirme porque, no me molestó que lo hicieras solo quiero


saber porque. —pidió el menor. El alfa no pudo escuchar correctamente las
palabras de Louis y como este, prácticamente le daba el poder de hacer eso,
pero su dolor no le dio el permiso de pensar con claridad. En ese momento
gruñó, algo que obligó a Dany a esconderse en el cuello de su madre y que
claramente, Harry no pudo evitar hacer.

Porque tampoco él supo porque lo hizo, fue un impulso, no supo lo que


había hecho hasta que pasaron unos minutos y se dio cuenta de [Link]
necesitaba pensarlo, no hasta aclarar sus dudas y ciertamente no necesitaba
que Louis se lo preguntara.
—Ay cosas que tú no entiendes, Louis. —fue lo único que contesto. El
omega alzó las cejas, impresionado ante el comentario. Finalmente no pudo
ignorar sentirse ofendido.

—¿Estás diciendo que no tengo la capacidad de poder entenderlo? —Harry


apretó con fuerza el volante del auto.

—No pongas palabras en mi boca. —Louis apretó los puños.

—Pues eso es lo que das a entender. —contesto ya irritado al igual que el


alfa.

—Es un tema demasiado delicado, y no puedo simplemente tocarlo como si


te contara la trama de una maldita película. —alzo el tono de voz.

—Tampoco tienes porque gritarme solo por querer saber porque me tratas
de esa forma. —se quejó Louis, su ceño fruncido.

—¿Tratarte de qué forma?

—De esta forma, como si de pronto te sintieras interesado en mí, joder de


esa maldita forma. —la respiración de Louis se volvió irregular,
contestando de la misma manera que el alfa.

—¿Qué me siento interesado en ti? ¿Es lo que piensas? —acuso, asustado


por que fuera verdad. —¡Eres mi alumno! —grito Harry, alterado. Louis se
hizo pequeño en su lugar. —¿Lo recuerdas? Mierda. —maldijo frustrado,
pues no lo había dicho en voz alta y al hacerlo sintió su pecho quemar,
porque no le gustaba esa realidad, no le agradaba que Louis fuese su
alumno porque eso le dejaba claro definitivamente que no era una opción.

—Eso no es impedimento para que te interese alguien. —contesto bajito


Louis, porque escuchar a Harry intentar negarlo le hacía sentir mal.
Comenzaba a arrepentirse por sacar el tema a la superficie.

—Deja de imaginar cosas, Louis. No es para nada lo que piensas y será


mejor que dejes de confundir un simple instinto de protección, no
romantices el actuar de las personas. Eres un niño y no sabes una mierda del
tema. —recrimino alto.

—¡Adbllb! —grito Dany de pronto, cortando los gritos del alfa, Harry le
miro. El cachorro mirándolo retador, su ceño fruncido y sus manitas vueltas
puños. Harry aguanto la respiración y simplemente guardo silencio.

Dany paro de mirarlo como si fuese a asesinarlo y finalmente se giró a su


madre, dejándose caer en su pecho y abrazándolo con cuidado. Louis se
mantuvo estático en su lugar, pasmado.

Harry al igual que el omega, quedo ido. Y tomo ese corto tiempo que les
quedaba de camino para tranquilizarse, su pulso regulándose y su
estabilidad mental regresando a él. Se estaciono al frente del edificio y
Louis tomo acelerado la manija de puerta, aunque Harry coloco los seguros
impidiendo que el omega bajara del auto.

—Lo lamento. —se disculpó Harry, el omega lo miro, esperando a que


continuase hablando y así lo hizo. —Es un tema complicado y no puedo
solo, hablar de ello y tampoco puedo explicar el porqué de ese actuar. —
sincero, llevando su mano hasta la mejilla del omega, su pulgar acariciando
con cariño la piel, Louis ladeo la cabeza, buscando más contacto, el alfa
sonrió. —Pero hare lo que sea por entenderlo y te prometo que cuando
tenga respuesta serás el primero en saberlo. ¿Está bien?

—Está bien. —contesto bajito. Harry asintió, dirigiendo su mano hasta la


cabeza de Dany.

—¿Me perdonas por gritarle a tu madre? —le pregunto el alfa, el cachorro


asintió con lentitud. Harry sonrió agradecido y se acercó a Dany, plantando
un beso en su frente. —De acuerdo, te veo mañana. —se despidió.

—Gracias por traerme. —dijo Louis, acercándose decidido, besando con


lentitud la mejilla del alfa. Sus labios presionándose en la piel del hombre,
cosquilleando debido al vello. Harry apretó los puños, aspirando con
discreción el aroma del omega.
Louis tomo su mochila y bajo acelerado del auto, haciendo lo posible por
que Harry no notara su rostro sonrojado.

...

¡Aquí les dejo el capitulo cinco!

Muchisimas gracias por todos sus votos y sus comentarios, me hacen la


persona mas feliz de este planeta.

Espero que les haya gustado este capitulo.

Me vuelve loca el darme cuenta que la fic esta super cerca de las ocho
mil lecturas, siendo sincera siento que esta siendo recibida como yo la
espero y nada me alegra mas que eso. Lxs amo mil.

Si alguien desea una dedicación puede comentar aquí.

Nos leemos en el próximo capitulo.

Les deseo lo mejor para su día.

All the fucking love.


6.

Capítulo dedicado a:

-dddulp

SWEETHONEYLOU

moni_camacho

loucesitas

EliaLopez

gatitodelapradera

mireyaonein

stylinson-28

MilagroEstrada

rhianna_89_

1pocitoHoran

spookypancha

harrydouceprince

Satan_99

ximmmme
user85492601

04_kTati

othersimpleboy

AlexaCobain01

just_imor

unicornsfriends3

drug_larry

yosebaez1D

carulina145

lollipop_black_white

chriserick_wm

LouisErizoBebesin

DenisseRZ

YossCandy

larrybb28

Sarielyz13

olivebadness

Gracias a todas por leer esta fic. Todo mi amor y buenas vibras para
todas ustedes, las amo con todo mi corazón.

...
Las llaves golpearon la madera de la consola al costado de la puerta cuando
el alfa las lanzó con descuido y más fuerza de lo normal. Cerró la puerta
inmediatamente, el golpe seco hizo eco en el vestíbulo. Harry se giró,
tecleando los números de seguridad en la placa que se encontraba al lado
derecho de la entrada y suspiró al notar que su colmillo se incrustaba con
insistencia en la piel de su labio.

—Te he pedido muchas veces que no pongas las llaves sobre la consola, la
madera se maltrata. —le indico la omega, cerrando la bata de dormir,
cubriéndose. Harry apretó los puños sin embargo, los relajó de inmediato,
tirándose para observarla.

—Lo siento, mamá. —se disculpó el alfa, tomando las llaves de vuelta,
guardándolas en el bolsillo de su pantalón.

La mujer se acercó con tranquilidad, tomando entre sus manos el rostro de


su cachorro. Porque a pesar de que Harry tenía casi treinta años ella le
seguía llamando así, porque es lo que era, su cachorro, el único ahora. Su
vista escaneo la mirada apagada y cansada en sus ojos verdes, acarició con
mucho cariño su piel, reconfortante.

—¿Por qué estás afligido? —Harry negó con la cabeza, tomando las manos
de su madre y apartándolas educadamente de sus mejillas.

—Estoy bien mamá, no pasa nada. —informo tranquilo, acariciando el


dorso de las manos de su madre para tranquilizarla.

Anne alzó una ceja y seguido de eso entrecerró con cuidado los ojos
escaneando su rostro, apretó los labios y dejó que una sonrisa ladeada le
iluminará la mirada.

—Eres mi cachorro, Harry, se cuando estás triste, tu carita me lo dice. —


aviso, Harry miro sus zapatos y Anne tomo su barbilla alzando su rostro y
acomodo el flequillo en su frente, una costumbre que ella tenía y por ende
Harry la adopto. —¿Es por un omega? —preguntó sin una pizca de
precaución, ella no sabía lo que eso causaba dentro de su hijo.
Harry abrió los ojos y su corazón se aceleró. Le parecía increíble que solo
con una mención todo su cuerpo respondiera de esa forma tan inusual.

—No. No, no ¿qué te hace pensar eso? —tartamudeo Harry, trago saliva,
desbotonando los puños de sus mangas.

—Hueles a uno. —fue directa su madre, con aquella actitud tranquila y


despreocupada. Provocando aquel aire que le hacía ver siempre muy sabía y
madura. Harry se sintió como un niño pequeño otra vez en busca de los
consejos de su madre.

—¿H-huelo a...? —Harry tomó la camiseta, estirándola hasta su nariz,


olfateando la tela en busca del aroma característico del menor. Anne ladeó
una sonrisa.

—No está impregnado en tu ropa, cachorro. —anuncio su madre, tomando


con mucha delicadeza la mano de Harry, rozando con su pulgar el dorso
áspero del alfa.

—Eso es imposible. —Harry frunció el ceño, negando repetidas veces con


la cabeza, se soltó del agarre de su madre, alejándose de ella, desatando con
brusquedad el nudo de su corbata pues de un segundo a otro todo el oxígeno
escapo de su sistema, necesitaba respirar con urgencia y aquella corbata y
los botones de la camisa parecían no permitirlo.

Subió las escaleras apresurado saltando dos escalones, Anne suspiro,


siguiendo a su hijo con menos apuro.

Harry entro a la habitación, empujando la puerta con demasiada


brusquedad, su respiración irregular obligaba a su pecho a inflarse en apuro,
las inhalaciones profundas ya no parecían tener éxito para poder recolectar
aquel aire que le hacía falta.

Se paseó por la habitación, alterado. Sus puños cerrándose con descuido,


quería golpear las paredes y destrozar todo a su alrededor. No existía cupo
para todas las emociones que se manifestaban al mismo tiempo, no sabía a
cuál de ellas hacerle caso, sentía que perdía la cordura.
Aquella actitud hubiese asustado a cualquier persona, parecía un animal
enfadado, las aletas de su nariz dilatadas, exhalando el dióxido de carbono
caliente, furioso, sus pulmones extendiéndose dentro de su cuerpo,
volviendo su espalda más ancha y haciendo sus hombros subir y bajar en
descontrol.

Aunque su madre parecía no preocuparse por el estado de su hijo. Sin


titubear entro a la habitación, cerrando la puerta detrás de ella, camino,
haciendo caso omiso de la situación hasta la cama, sentándose serena sobre
el colchón.

Harry la miro, a pesar del estado de su hijo, de furia y descontrol sus ojos
eran un cristal claro, permitiéndole ver la intranquilidad, el dolor, la
angustia. Las lágrimas adornando sus bellos orbes, el rojo coloreando sus
globos oculares haciéndole ver débil.

—¿Por qué no puede ser posible, amor? —le pregunto su madre, con aquel
tono de voz que podía hacer sonar que todo estaba bien o que lo estaría, ese
matiz cálido que funcionaba como analgésico para los dolores emocionales.

El alfa apretó los labios y giro el rostro, evitando así que la mirada de su
madre le desarmara como siempre hacia, el nudo en su garganta atrapo las
palabras, evitando que fuese fácil explicar una de las cientos de cosas que
aterraban su mente.

—Ven, amor, toma aire y relájate. Está bien, hay mucho tiempo de sobra. —
le dijo su madre, cariñosa y atenta, como siempre lo había sido,
comprensiva.

La barbilla de Harry tembló, no debía sentirse así, no era bueno sentirse


desprotegido y temeroso, era un alfa. ¡Un maldito alfa! Era un jodido
adulto, sin embargo estaba ahí, las lágrimas a punto de desbordarse y el
cuerpo tembloroso.

Por fin se atrevió a mirar su madre, la mujer le sonrió con seguridad,


extendiendo con cuidado sus brazos, indicándole que podía acercarse y así
lo hizo, Harry camino a pasos lentos hasta sentarse a su costado y dejándose
caer en el regazo de su madre, acostando su cabeza y dando el permiso a su
cuerpo de destrozarse por completo, porque sabía que en los brazos de su
madre estaba seguro, porque estaba seguro que su madre no permitiría que
ninguna de sus piezas fragmentadas se perdiera.

Anne sostuvo a su cachorro, acariciando con protección su cabello, las


lágrimas manchando la bata para dormir. Harry se dejó hacer,
escondiéndose en el regazo de su madre.

—Está bien cariño, no te detengas, vas bien. —aconsejo su madre, con una
sonrisa, más que nada la sostenía solo para mantener fuerte a su bebé,
porque sabía que no podía derrumbarse frente a él, a pesar de que verlo en
ese estado le rompía el corazón.

Su madre siempre fue alguien muy fuerte, a pesar de ser una omega no
permitía que las situaciones la derrumbaran fácilmente. Era la persona más
tolerante y empática que conocía, siempre tan calurosa y agradable, cero
prejuiciosa y confiable. Harry había aprendido demasiadas cosas de ella y
eso lo agradecía, prefería mil veces ser más como su madre que como su
padre.

Y fue no solo algo que aprendió, sino que lo heredo. Recuerda muy bien su
infancia, siempre fue un niño muy sensible y atento. Toda su familia
siempre lo catalogo como un omega, incluso desde que nació. Era un niño
de complexión pequeña y demasiado delicada, sus gustos siempre se
alejaban de lo cotidiano, su padre no estaba muy contento con eso pero
finalmente lo acepto y desde pequeño siempre lo educaron para ser un
omega.

No fue hasta su primer celo que sorprendió a toda su familia y a sí mismo,


su cuerpo en pocos meses sufrió cambios demasiado drásticos y fue difícil
asemejar que en realidad no era un omega, fue como si su vida fuese una
ruleta y girara a gran velocidad hasta parar y detenerse ciento ochenta
grados más al sur.

Tuvo que aprender todo sobre alfas en un tiempo record, se despidió de su


carrera como profesor al menos por un tiempo pues sabía que su padre le
obligaría a estudiar para ser abogado. Lo creía un alfa débil, por ser como
era, aunque eso nunca le preocupo en lo absoluto. Por qué él sabía de lo que
era capaz y nunca sintió la necesidad por demostrárselo a nadie.

Ahora era alguien como su madre, empático, porque parte de su vida la


vivió siendo tratado como un omega, sabía lo que era vivir bajo el margen
de una sociedad controlada por alfas, también entendía lo que ser alfa
significaba.

Y su madre siempre le dejo claro que ser alfa no significaba que no pudiese
tener sentimientos, no era sinónimo de debilidad y muchos menos lo
convertían en menos. Porque para su madre siempre todos eran iguales,
humanos.

Harry lo aprendió bien, de ella. Porque ella era fuerte, porque donde
muchos veían debilidad y sumisión Harry buscaba y encontraba refugio y
protección. Su madre era el claro ejemplo de que se podía ser un omega y
ser fuerte y él era el claro ejemplo de que se podía ser un alfa y ser blando.

No existían los estereotipos, al menos para ellos dos, así que en brazos de
su madre él se permitía llorar hasta secarse.

Él se permitía reprocharle a la vida el arrebato inesperado de su hermano, se


permitía llorar por todo lo que quería y no podía hacer, aceptaba llorar
desconsolado por una muerte que le golpeó hace ya cuatro años y que no
había podido superar del todo. Por qué en verdad lo extrañaba, extrañaba
escuchar su voz a media noche pidiéndole dormir con él porque los truenos
le asustaban, extrañaba sus travesuras y esa forma natural de iluminar
cualquier habitación con su presencia. Era su hermano menor, era la
personita más importante en su vida y ya no lo tenía, ya no podía abrazarlo
y decirle la mucho que lo ama, no escucharía más su risa o sus preguntas
sin sentido.

Richard ya no estaba ahí, para poder contarle con emoción que existía un
omega, uno que le hacía sentirse completo después de tanto tiempo. Por qué
era eso, Harry se sentía completo con Louis. Y no debía, no quería y le
estaba costando mucho trabajo aceptarlo.
Harry paro su llanto, girándose sobre la cama, recostándose boca arriba,
observando a su madre, como siempre era, bella. Acaricio su frente con
amor y peino su cabello achocolatado hacia atrás.

—¿Te encuentras mejor, cachorro? —Harry respiro muy hondo, tallo sus
ojos eliminando así el rastro húmedo que la explosividad emocional le
entrego.

—Mejor no es la respuesta, pero, disminuyo. —le contesto, tensando una


ligera sonrisa que se evaporo a los pocos segundos. Suspiro, tomando la
mano de su madre para acariciarla, para sentir que tenía un apoyo del cual
sostenerse.

—¿Te sientes listo ahora? —el alfa hizo una pequeña mueca, después de
varios segundos y asintió con lentitud. Miro a su madre a los ojos, puros,
confidentes.

—Es solo que, me altera saber que el aroma de Louis se haya instalado en
mi piel. —su madre sonrió alegre ante el nombre, era la primera vez en
años que Harry le hablaba de un omega, uno con el que al parecer se tenía
mucha confianza como para poder referirse a él por su nombre. Aunque no
pregunto la efusividad le lleno el pecho no pregunto nada más, atenta a las
palabras de su hijo. —Porque él nunca me marco. —su madre por primera
vez frunció el ceño, extrañada, buscando una buena razón para eso. —Ni
siquiera estuve demasiado tiempo cerca de él para que eso pudiera ser
posible. —Anne alzo una ceja, frenando las caricias sobre el cabello de su
hijo, recargándose sobre el colchón, pensativa.

—¿Hace cuánto que conoces a este omega y porque yo no me había


enterado de él? —intento sonar graciosa, lo consiguió un poco. Harry jugo
con sus manos, su vista fija en la fotografía del escritorio.

—Esa es la cuestión. —Harry suspiro y una nueva oleada de melancolía le


atravesó el pecho. —Lo conozco de la semana pasada. —Anne no escondió
su sorpresa, alzando ambas cejas y brinco un poquito en su lugar.

—¿Estas llorando por un omega al cual conoces hace una semana? —Harry
trago saliva.
—Suena estúpido. ¿No es así? —Anne negó con la cabeza, su cerebro
trabajando más rápido de lo que acostumbraba.

—No, amor. Por supuesto que no es estúpido. —le contesto seria su madre,
los cariños de sus manos delgadas volviendo a su cabello. —¿Qué es lo que
hizo para que estés así? —Harry negó con la cabeza, llevando las manos
hasta su rostro, frustrado. No podía encontrar las palabras correctas para
explicarle a su madre todo lo que sentía, aunque la palabra confusión era lo
más cercano a ello.

—Él no hizo nada. Pero, no puedo evitar sentirme atraído a él y saber que
no debería. —dijo por fin, apretando los puños.

—¿Por qué no deberías? —Harry torció la mandíbula, temblorosa, los


nervios consumiendo su estómago. Cerró los ojos para evadir la reacción de
su madre.

—Porque tiene un hijo. —Anne alzo las cejas de nuevo, como siempre
hacia siempre que algo le impresionaba. —Porque tiene diecinueve y
porque es mi alumno. —Anne asintió, analizando cada detalle, organizando
en su cabeza todas las posibilidades, aunque realmente solo existía una
posibilidad coherente, solo necesitaba más información para darlo por
hecho.

—Bueno, veo que es algo muy complicado. —aclaro su madre lo que el


chico ya sabía. Aunque la risa clara y bajita de la omega le calmo el alma.
—Sí, te entiendo. No es normal sentir cosas por alguien así en tan poco
tiempo. Pero lo sientes, cariño, no hay nada que puedas hacer. Dime ¿Crees
que exista una razón para que sientas eso? —indago la omega, mirando los
ojos verdes de su cachorro. Harry respiro profundo, sus ojos aguándose de
nuevo.

—Al inicio yo, yo me sentía muy atraído por qué no pude evitar recordar a
Richie. Pensar que pudo ser él, preocupado por no poder calmar a su
cachorro. Al principio sentí eso, que debía protegerlo de forma muy
fraternal. —su madre sonrió un poco. —Pero después, después me di cuenta
que no era así, porque... porque él no es Richie, no se parece en nada a él.
El único vínculo que los une es eso, ambos de diecinueve años enfrentando
una responsabilidad que no deberían enfrentar a tan corta edad, no solos y
no con todo el mundo en su contra. —Harry guardo silencio, golpeando sus
piernas con los dedos de sus manos inquietos. —Me estuve metiendo esa
idea en la cabeza, que solo era cariño fraternal, que solo necesitaba ver qué
se encontraba bien porque no logré eso con mi hermano y es lo que
necesito, lo que me hace falta. Pero hoy... Hoy perdí por completo el control
y me sentí muy celoso y solo quería hacer saber a los alfas alrededor que no
podían mirar a Louis, que no debían porque él... —Harry guardo silencio.

Su madre sonrió cómplice, acariciando con cariño la frente de Harry y fue


en ese momento que pudo comprobar su teoría.

—Te diré una cosa, amor. Richie ya no está aquí. —le recordó su madre que
aunque cruda, era su realidad, su cruel y triste realidad, la de ambos. —
¿Sabes quién si? Tú, tú estás aquí, vivo. —le dijo, tomando sus mejillas con
firmeza, para dejarlo claro, mirando sus ojos verdes directamente. —
Escúchame bien, cachorro. Louis no es tu hermano ya lo has dicho y no lo
será nunca. —Harry apretó los labios. —Louis es un omega fuera de todo
esto, y no seré una experta en esto de la biología, pero por lo que dices y
por como llegaste a casa entiendo que te alteraste. Louis no hizo más que
tranquilizarte con su aroma, incluso puede ser que lo haya hecho
inconscientemente y eso mi niño no es algo que suceda a menudo. Que el
omega de Louis se preocupara por tu alfa alterado sin ningún tipo de
conexión no es algo que sea posible. —el alfa guardo silencio, su boca seca
y las dudas danzando en su cabeza.

Necesitaba más tiempo, necesitaba meditar mejor las cosas, aunque su


madre simplemente le estaba diciendo lo obvio.

—Pero si no te sientes seguro de mis palabras siempre puedes consultarlo


con un especialista. ¿No crees? —Harry asintió un poco aturdido. —Puedes
hacer esto, cariño. Darte tiempo o hablar con él, ser sincero con esto,
porque te puedo asegurar que él en este momento está muy confundido, no
eres el único. Ambos pueden llegar a un acuerdo, porque imagino que hay
demasiadas cosas entre ambos que los detienen. Pero si es eso lo que sientes
entonces aférrate, hijo, porque algo como esto no pasa dos veces en la vida.
—¿Algo como esto? —le pregunto a Harry a su madre, Anne sonrió
enternecida y beso la frente de su hijo.

—Animate, no haya impedimentos para cuándo se siente algo así, no tienes


nada que perder. —le dijo su madre.

—Puedo perder mi empleo. —Harry hizo una mueca. Anne liberó una risa y
con eso, una sonrisa pura se dibujó en el rostro de Harry.

—Es un riesgo que se debe correr, solo si es lo que quieres. —atino a decir.
Besando con amor su frente. —Es menor por diez años, es tu alumno y
tiene un cachorro. Me encantaría poder decirte que no te metas en
problemas. Pero sentiste algo desde el primer momento en que lo viste,
amor. No es algo que se deba ignorar. —aconsejo su madre, plantando un
beso en su frente. —Hazle caso a tu alfa por una vez en tu vida hijo, sé que
es un tema que te ha costado demasiado aceptar desde que lo supiste y de
alguna manera te aferras demasiado a no hacerle caso a tu instinto, pero las
cosas son así hijo, eres un alfa y no lo podemos cambiar. Deja de luchar
contra ti mismo y solo... Déjate llevar. —Harry trago saliva, asintiendo
repetidas veces.

—🐾🐾🐾—

Louis despertó alterado, sacando la cabeza del montón de almohadas


encima de su cuerpo. La alarma sonaba en alguna parte de la habitación, su
cabello era un desastre, el día anterior el trabajo fue algo muy pesado, llegar
a casa y desvelarse por hacer tarea no fue la mejor idea, pero no supo qué
otra cosa hacer después de perder el sueño. Tenía ese extraño sentimiento
en la garganta y el estómago, demasiado tenue pero igualmente perceptible.
Sentía angustia y por más que respiro para tranquilizarse no le funciono en
lo absoluto. Así que intento distraerse adelantando algunas tareas, después
de un largo tiempo la sensación disminuyo, la presión en su pecho fue
menos brusca, aunque el sueño no volvió en un largo rato.

Y aquella sensación no era suya, de eso estaba seguro, pero por más que
miraba a Dany no encontraba algún indicio de que el cachorro se sintiera de
esa manera, pues él dormía muy tranquilo sobre las mantitas que Harry
marco con su aroma. Entonces automáticamente sus pensamientos se
desviaron a Harry, pensó en lo mucho que se alteró en el auto y una duda
enorme le erizo los vellos de la nuca, fue mucho más difícil para el omega
conciliar el sueño después de eso.

Louis busco el aparato en toda la cama hasta encontrarlo a los pies de la


misma y apagar la fastidiosa alarma.

Fue hasta que dejó el celular en la cama y se tiró de nuevo sobre el montón
de almohadas que se percató de que el cachorro no se encontraba en la
cama.

Se alzó alterado, la adrenalina esparciéndose en su estómago, creando un


hueco de pánico.

—¡Daniel! —grito Louis, guardando silencio, con la esperanza de oír algo,


pero el departamento guardaba un silencio extraño. Cuando no escucho
sonido alguno se levantó acelerado de la cama, lanzando todos los
cobertores y mantitas por todos lados y bajo de la misma, caminando
acelerado al vestíbulo.

—Dany. —Le llamo de nuevo, asustado, buscándolo en la sala sin hallar


rastros del bebé —Daniel Tomlinson tienes tres segundos para responder o
estarás castigado. —advirtió, aunque no pudo escuchar un sonido claro. Sus
nervios se activaron en el punto máximo y corrió por toda la casa hasta
entrar al estudio.

El susto abandonó su cuerpo de inmediato al ver al cachorro en el suelo,


con el peluche que Harry le regaló en sus manos y la oreja del cerdito
dentro de su boca. El polvo del frasco de chocolate se esparcía por el suelo,
manchando sus mejillas y manos, era un completo desastre pero no le
importo en lo absoluto porque solo corrió hasta tomarlo en sus brazos y
abrazarlo contra su cuerpo.

—Carajo. —dijo liberando el susto de su cuerpo. —¿Cómo bajaste de la


cama? No vuelvas a hacer eso, me asustaste mucho. —le dijo Louis
abrazando a su cachorro. El menor gruñó un poco y continuó mordiendo la
orejita del cerdito.
Louis se mantuvo en su lugar, abrazando a su bebé hasta que el pulso en su
corazón se relajó.

—Adbllb. —dijo Dany, buscando aire pues su madre lo estaba aplastando.

—No, no más Adbllb. —se quejó Louis con un puchero, caminando hasta
su habitación para administrarle una ducha rápida al cachorro. —No voy a
permitir que esa sea tu primera palabra, tu primera palabra tiene que ser
mamá. ¿Me oíste? —Dany negó con la cabeza.

—Repítelo, anda, di mamá. —Dany frunció su naricita y dejó escapar una


risa, soltando al cerdito y llevando sus manos a las mejillas de su madre,
manchandolo con el chocolate.

—Por favor. —rogo su madre, con un puchero. Dany agitó sus ojitos, sus
pestañas agitándose suavemente. —Ma-má. —repitió Louis, abriendo la
llave de la tina, el agua caliente fluyendo.

—Mmm... —le dijo Dany, el omega lo miro, ansiosos, alentándole a


continuar.

—Si, si así, vas bien solecito, así. —dijo emocionado, sonriendo.

—Mmm... ¡Adbllb! —grito, riendo fuerte después de eso. Louis suspiro y


rodo los ojos, frustrado.

—Eres perverso, Daniel. —recrimino, sacando la ropa del cachorro y


después la suya. —Tendremos que bañarnos juntos porque ya es muy tarde
Dany. —aviso, hundiendo la mano dentro del agua cerciorándose de que la
temperatura fuese correcta.

Su ducha fue rápida, Louis todo ese tiempo intento que Dany dijera Mamá,
o al menos Louis. Pero el cachorro parecía no conocer otra cosa que no
fuese su profesor.

Louis lo entendía, por supuesto que sí, el alfa no se había alejado de su


cabeza esos últimos días así que imaginaba que sucedía algo similar dentro
de la cabeza de su cachorrito.
La noche anterior Louis solo quiso salir del auto sin esperar a que Harry se
disculpara, posiblemente azotando la puerta para que el alfa notara su
enfado y su molestia. Pero apenas Harry tocó su piel no pudo decir que no.
El simple contacto relajaba todo su cuerpo, su cerebro se nublaba y estaba
dispuesto a hacer cualquier maldita cosa que el alfa le pidiera.

Era como un somnífero que le arrebataba cada sensación desagradable en su


cuerpo. Su roce le erizaba la piel y deseaba con todas sus fuerzas más de
ese contacto.

No podía molestarse con Harry, aunque debía, su cuerpo no lo permitía. No


era algo simple y era un asco porque se sentía controlado, se sentía
propiedad de Harry, quería serlo. Y eso era peligroso. Siempre fue un
omega libre e independiente y ahora, solo hacían falta un par de ojos verdes
que lo hacían ceder.

—¿Tu qué piensas Dany? ¿Debo decirle? —le pregunto a su bebé, tallando
su cabecita, sus dedos masajeando con lentitud entre las hebras rubias,
haciendo espuma sobre todo su pelo. —No sé qué sucede conmigo, tal vez
él tenga la repuesta. ¿No crees? —platico, tomando agua de la tina y
quitando el jabón. —Oh es solo otro inconveniente extraño debido a las
hormonas. —concluyo, alzando los hombros. —Eso debe ser.

Después de bañar a Dany y concluir esa rutina mañanera tomo las llaves de
la mesa y salió de su apartamento, camino apurado a la entrada del edificio,
peleando con Dany porque el menor jalaba el gorrito del impermeable de su
cabeza y Louis lo colocaba de nuevo sobre la misma.

La lluvia no paro en toda la noche y no se arriesgaría a qué el cachorro


cogiera un resfriado por la lluvia. El menor podía jugar con tierra todo lo
que quisiera y andar sin zapatitos por toda la casa e incluso podía andar solo
con su pañal gateando por el suelo. Pero como todo buen cachorro tenía un
enemigo y eso era la lluvia.

—Póntelo, Daniel. Si no lo haces te enfermaras y tendrán que inyectarte.


¿Eso quieres? ¿Un piquete? —Dany hizo un mohín con sus labios negando
con su cabecita asustado. No existía nada que odiara más que las
inyecciones. Louis colocó por última vez el gorrito en la cabeza de su bebé
y giro a la entrada.

Detuvo su paso en seco, su corazón bombeando vehemente, acelerando el


recorrido de su sangre por todo su cuerpo. Respiro muy profundo, calmando
las ganas de querer gritar de emoción.

—¡Adbllb! —grito Dany, alzando sus bracitos como siempre hacia cuando
miraba a Harry. Brinco en los brazos de Louis, impetuoso. El castaño
mordió su labio nervioso, eso provocaba Harry con su presencia. Nervios,
siempre era así. El alfa camino hasta ellos, firme, la gabardina negra
cubriendo su cuerpo.

—Hola, cachorro. —saludo el alfa, sonriéndole con tranquilidad. —Buenos


días, Louis. —saludo, guiando su mano hasta la cintura del omega,
arrastrándolo a él y plantando un beso en su mejilla.

Louis perdió la respiración y su cuerpo actuó impulsivo, rozando su cuerpo


con el del alfa.

—B-buen-os días, Harry. —saludo de vuelta, su respiración descontrolada y


los espasmo invadiendo su cuerpo. —¿Q-que es lo que haces aquí? —
cuestiono, llevando su mano al pecho del alfa. Harry mordisqueó su labio
uno cuantos segundos.

—Está lloviendo. —respondió y acomodo el mechón de cabello en la frente


de Louis. —No podía permitir que fueras así con Dany a la escuela. —
Louis río un poquito, nervioso y acalorado.

—Bueno, yo, está vez voy preparado. —le dijo, alzando un poquito a Dany.
El cachorro lo miro, haciendo una mueca pues el gorrito del impermeable le
daba comezón.

—Ya veo. —Harry sonrió. Tomando la maleta del hombro de Louis, el


omega no rechisto. Podía acostumbrarse a eso, podía aceptar la ayuda de
Harry, aunque no estaba seguro de si acostumbrarse a él fuese algo sano.
Harry camino a un lado de Louis sosteniendo el paraguas para los tres hasta
llegar al auto y que el omega se resguardara dentro del mismo. Harry subió
a su lado después de rodear el auto y arranco de inmediato.

Louis miro al alfa, meticuloso y suspicaz. Su labio se miraba hinchado del


lado derecho, señal de que no había parado de morderlo durante un largo
rato potencialmente, no se tenía que ser un experto para saber que la
probabilidad de que haya sangrado era alta.

Louis respiro hondo, dirigiendo su mano hasta posarla en el hombro de


Harry.

—¿Te sientes mejor? —le pregunto el omega, acariciando con sutileza el


hombro del profesor. Harry torció un poco la mandíbula, observando el
espejo lateral y girando el volante después de asegurarse que era seguro.

—¿A qué te refieres? —cuestiono confundido el alfa, dedicándole una


mirada fugaz.

—A ayer. ¿Te encuentras mejor? —repitió su pregunta. Harry frunció el


ceño, perdiendo la razón. —Sé que te sentiste mal ayer. —hablo Louis, no
estaba seguro de que las emociones ajenas que sintió durante la noche
fuesen de Harry, nada perdía con descartarlo de esa forma.

—¿Por qué supones que me sentí mal ayer? ¿Es por cómo te conteste en el
auto? —Louis entrecerró los ojos y negó con la cabeza levemente.

—Tu labio. —le dijo Louis, llevando su mano hasta su boca, su pulgar
tomando con precaución la parte afectada de su labio inferior. Harry perdió
la respiración, el omega superviso la herida, su boca entre abierta y su
respiración volviéndose irregular.

El menor arrastro su pulgar de extremo a extremo, sopesando cada


característica a su tacto. La suavidad de sus labios, el calor natural de los
mismos y su grosor. Louis parpadeo ajetreado y alejo de inmediato su
mano, sus mejillas tornándose carmesí.
—¿Mi labio te dijo que me sentí mal anoche? —Harry alzo una ceja,
intentando mostrarse divertido. Pero su corazón aun le golpeaba el pecho
con acelero, temía que le rompiera el esternón.

—No, es solo que, se nota que no has parado de morderlo desde ayer. —
Harry hizo una mueca extraña que coloco a Louis más nervioso.

—Que tenga el labio mordido no dictamina que me sentí mal anoche. —


contesto Harry, Louis cerro los ojos sintiendose un poco tonto.

—No es tu labio yo, solo lo... presentí. —le dijo, utilizando las misma
palabras que le dijo en el salón de clases. El alfa sintió la boca seca y toda
su sangre descendió hasta sus pies, haciéndolo sentir muy mareado.

Apretó con más fuerza el volante y no contesto, de igual forma que Louis
no le contesto en el salón, ahora entendía porque el menor quiso huir de
inmediato del aula, pues era lo que él deseaba hacer en ese momento.

El omega guardo silencio, abrazando a su cachorro y haciendo el esfuerzo


por ignorar su error, no podía ser otra cosa más que eso, porque insinuar
que puedes sentir las emociones de alguien más sin ningún lazo era un claro
ejemplo de locura. Resguardo su vergüenza escondiendo su rostro en el
cuerpo de su bebé. Tomando algunas respiraciones hondas y pesadas.

—Me encuentro mejor, gracias por preguntar. —respondió Harry después


de mucho tiempo y Louis sintió que aquella respuesta era mil veces más
preocupante que solo saber que había cometido un error. Porque eso le
comprobaba que Harry se sentido mal y que pudo sentirlo, pudo saber que
algo le angustiaba, algo le ponía triste. A pesar de la distancia, a pesar de
que no podía verlo y él no se lo dijo y no existía ningún vínculo directo o
físico que le explicara por qué pudo sentirlo. Pero lo hizo.

Y solo imaginar a Harry teniendo que aguantar todos esos sentimientos


horrendos le causo aflicción, pensar que Harry se sintió tan mal por todo
ese tiempo en la noche y que él no hizo nada por ayudarlo obligo a su
omega a temblar, al parecer aquellos sentimientos no le hicieron daño
durante la noche porque no tenía idea de dónde venían y ahora que lo sabía
su piel se erizo y se sintió el doble de mal.
—Oh Harry. —pudo apenas decir, sintió el nudo formarse en su garganta y
sus ojos humedecerse. Su omega se sintió afligido y adolorido, entonces sus
mejillas percibieron las lágrimas, llevo su mano hasta su boca acallando los
jadeos.

Dany hizo un puchero al observar llorar a su madre y acerco sus manitas


hasta posarlas en su rostro, buscando limpiar las lágrimas de su piel. Negó
seguidamente con la cabeza y balbuceo desesperado, en un intento por
pedirle que no llorara más.

Harry lo miro confundido y busco donde poder a aparcar y así lo hizo,


orillándose y deteniendo el auto.

—Louis, Louis. —le hablo Harry, buscando su atención el omega giro su


vista, la mano aun cubriendo su boca del imponente llanto que le ataco sin
aviso y sin poder hacerle ver antes el porqué.

—¿Qué sucede? —preguntó, acercándose hasta poder tomar el rostro de


Louis en sus manos.

—No sabía que eras tú, lo siento. —se disculpó, la voz débil y cortada.
Dany se dejó caer en el pecho de Louis, abrazándolo. —No sé qué es lo que
te hizo sentir así pero lo lamento mucho. —Harry trago saliva con pesar y
arrastro sus pulgares por debajo de los ojos de Louis, limpiando la humedad
de las lágrimas —Lo siento, lo siento. —repitió, lamentándose, dejando que
sus sentimientos lo controlaran y hablaran por él. Harry de inmediato atrajo
a Louis a su pecho, recargando su cabeza en el mismo y llevando sus
caricias a su cabello, buscando reconfortarlo.

—Está bien, Louis. Ya paso. —Louis negó con la cabeza, veces repetidas.
Porque no aceptaba que no pudo estar ahí para Harry, para poder consolarlo.
Era extraño conocer a un alfa que transmitiera ese tipo de sentimientos,
pues la mayoría eran poco emotivos.

Ahora podía recordar bien cada sentimiento y no le gusto imaginar a Harry


así, desecho. No le gusto saber que el alfa la estaba pasando mal y menos le
gusto darse cuenta que no estuvo ahí para consolarlo.
—Louis no tienes por qué llorar. —le dijo Harry, acariciando su cabello,
asustado por como el omega estaba reaccionando.

—No me gusta. —respondió Louis bajito, frotando su rostro contra el pecho


del alfa, Dany hizo un puchero y sus ojitos igualmente se llenaron de
lágrimas.

—¿Qué es lo que no te gusta? —indago, cauteloso y suave, buscando la


mirada del omega. Louis gimoteo.

—Que estés muy triste. —le contesto devastado, otro jadeo ahogado se
sumó y Dany rompió en llanto.

—Louis ya no estoy triste, descuida, todo está bien. —Louis se levantó,


observando el verde olivo que le miraba preocupado.

—Pero lo estuviste y no estuve ahí. —Harry alzo una ceja esta vez
desorbitado. Llevo su mano hasta acariciar con suavidad la mejilla del
cachorro para tranquilizarlo.

—Descuida cachorro, mamá está bien, tranquilo. —hablo suave, limpiando


de igual manera el líquido salado que escurría por sus cachetitos rellenos.
—No era tu obligación estar ahí, Louis. —el omega guardo silencio, las
palabras hicieron eco en su cabeza y pronto su neuronas conectaron de
nuevo, era verdad. No era su obligación, Harry no era su alfa.

Trago saliva y miro a su alrededor, su racionalidad se desvió por completo


de su naturaleza, esta última tomo el control de todo su cuerpo y ahora que
volvía de su divagación se sentía un completo tonto. Se dejó caer en el
asiento y abrazo a Dany con cuidado, alejándose de Harry, evitando su
mirada confundida y el extraño lapso que había presenciado.

Fue un golpe de bipolaridad pura, paso en cuestión de segundos, como esas


nubes pasajeras que desatan una lluvia que parece durara horas y de pronto
se detienen.

—Perdón, no sé qué me sucedió. —se disculpó el omega, azorado. Dany


froto su nariz en el cuello de su madre, proporcionándole tranquilidad.
Louis llevo su mano hasta su cabecita, acariciando con cautela su nuca.

—Pero ¿te encuentras mejor? —Harry llevo su mano hasta el cabello de


Louis, acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja. Louis cerro
los ojos al sentir el calor ascender por todo su cuerpo.

No, no se encontraba mejor, no sabía cómo sentirse. No entendía


absolutamente nada pues su estado de ánimo se elevaba y descendía sin
control y no podía encontrar alguna palanca de freno para evitar que sus
sentimientos se descontrolaran de esa manera. Quería equilibrarlo, pero no
sabía cómo separar su propio sentir con las emociones ajenas que le
atacaban.

No las quería, no estaba listo para buscar una manera de equilibrar eso,
tenía ya demasiadas tareas encima.

Solo le quedo sonreír un poco, mirando a Harry.

—Estoy mejor. —contesto, respiro rápido, su pecho inflándose y Harry


notando la mentira en sus ojos. Respeto la decisión de Louis y no insistió,
encendiendo el auto de nuevo, conduciendo a la universidad.

El omega se concentró en el aroma de Harry danzando a su alrededor y se


relajó, el cansancio siendo más fuerte que sus pensamientos inquietantes, su
bebé respirando con tranquilidad contra su cuello, se dejó consentir por el
calor del auto y cerró los ojos, perdiendo el conocimiento en pocos
segundos y quedando dormido.

Harry suspiro recargando su codo sobre la puerta a su izquierda, su mano


sostuvo con cuidado su cabeza, aburrido. El tráfico debido a las lluvias era
probablemente lo único que odiaba de los días lluviosos.

Suspiro harto, los limpiaparabrisas recorriendo el vidrio de un lado a otro


arrasando con las gotas de la lluvia, los faros rojos de los automóviles
encendidos y el los claxon sonando por todos lados, era un jodido caos.

El alfa volvió a suspirar, dirigiendo su vista a su costado derecho, sonrió.


Los ojos de Louis se mantenían cerrados, sus pestañas acariciaban la piel
suave y un poco enrojecida. Esta vez suspiro, pero no por el aburrimiento
del tráfico, no fue un suspiro de fastidio.

Dany se alzó un poco, llevando su manita hasta la oreja de Louis, dispuesto


a despertarlo.

—Daniel. —advirtió Harry por quinta vez. El bebé lo miro con


preocupación. —Permite a mamá descansar, te lo he dicho. —Dany hizo un
puchero, llevando su dedito hasta su boca y mordisqueándolo, su vista viajo
de Harry a su madre y volvió al alfa.

—¿Quieres venir aquí? —le pregunto Harry, estirando un poco los brazos,
Dany asintió, estirándose igualmente. El alfa lo tomo, alzándolo del cuerpo
de Louis con mucho cuidado. El omega se removió en el asiento, Harry
entrecerró los ojos y apretó los dientes, aunque Louis solo se giró un poco y
continúo durmiendo.

Harry acomodo al cachorro en su regazo, sabía que era peligroso manejar


con él bebe en su regazo, pero el cachorro era demasiado inquieto y no
paraba de molestar a Louis y Harry podía entender que no durmió bien pues
las marcas obscuras se observaban bajo sus ojos, aunque eso no le quitaba
su aspecto bonito. Finalmente el tráfico iba demasiado lento y sabía que iría
así hasta llegar a la universidad, no se preocupó mucho por eso, seguía
siendo peligroso, aunque lo era menos.

—Eres muy travieso, Dany. —le dijo el profesor, aferrando al pequeño


cachorro por la cintura con su mano izquierda, tomando el volante con la
derecha. El cachorro negó con la cabeza.

—Sí, lo eres. —dijo Harry, Dany frunció el entrecejo, inconforme. Harry


freno (otra vez) y miro a Dany, rio encariñado y se acercó atacando su
mejilla con besitos rápidos.

—¡Aaaah! —grito el menor, alejando a Harry. El alfa alzo las cejas y


frunció el ceño al igual que el menor, con la diferencia del puchero en su
labio mordido.
—¿Te vas a encaprichar? —Dany torció los labios y giro la cabeza
ofendido. Harry rio, avanzando el corto tramo y frenando. —Muy bien,
moléstate conmigo. —le comento sin ningún inconveniente. —Tendremos
al menos... treinta minutos más para molestarnos. —anuncio el alfa
observando la hora en el tablero, sabía que Louis no llegaría a la primera
clase (al igual que él tampoco a la suya) pues conocía ya muy bien los
horarios de la ciudad.

Dany le miro retador y Harry le guiño un ojo divertido. Así que el resto del
camino Harry molesto a Dany con besitos en las mejillas y cosquillas en las
costillas, con estas logro que el cachorro riera pero al momento de parar el
menor volvía a su actitud indiferente y el que reía entonces era Harry.

El tiempo que calculo Harry fue exacto y después de media hora se


encontraba ya aparcado en el estacionamiento. No despertó a Louis porque
sabía que profesor le daba a la primera hora y estaba consciente de lo
estricto que era con los horarios, así que le dejo dormir un rato más y de
paso, siguió molestándose mutuamente con Dany pues el menor harto
también comenzó a defenderse, con puros manotazos.

Louis despertó de un brinco cuando escucho a Dany gritar, sus sentidos


habían despertado tan pronto como su instinto pensó que él bebe se
encontraba en peligro, pero al abrir los ojos solo pudo observar a Harry
besuqueando sus mejillas y a Dany gruñendo y queriendo apartarlo.

Louis respiro y llevo su mano hasta sus ojos, tallándolos y sonriendo ante la
escena tan bonita que presencio.

—¿Qué hora es? —pregunto Louis, mirando por la ventana.

—Las ocho con veinte. —Louis abrió los ojos, expectante y miro a Harry.

—¿Por qué no estoy en mi salón? —Harry le miro, Dany aprovechando su


distracción para soltar un manotazo en su brazo, Louis miro a Dany,
advirtiéndole y el menor se escondió en el cuerpo de Harry.

—Había mucho tráfico, por la lluvia. Llegamos hace diez minutos. Y por lo
que se, tu primera clase es con Wader. Ese profesor es estricto con su
tiempo límite. —Louis relamió sus labios.

—¿Cómo sabes que mi primera clase es con él? —Harry apretó la nariz de
Dany, el cachorro volvió a quejarse. —Deja de hacer enfadar a mi hijo. —
Recrimino Louis apartando la mano de Harry de la naricita abotonada de
Dany.

—El empezó. —dijo Harry, defendiéndose y Dany enseguida negó con su


cabeza. Louis entrecerró los ojos hacia el alfa. —Lo sé porque la semana
pasada él entro a la sala de maestros enfadado porque Bran le había hablado
mal por defender a un omega y a su cachorro. —las mejillas de Louis se
encendieron. —Eres el único omega con un cachorro en la institución, así
que no fue difícil saber de quien hablaba. —Louis froto su rostro
preocupado.

—Descuida, no te reprobara por faltar una clase. —le comento Harry, al


observar como mordía su labio y sus manos golpeaban sus muslos.

—Es una clase perdida, no sabré bien de que hablo hoy. —Harry sonrió,
Louis era un alumno demasiado aplicado.

—Louis eres el alumno más inteligente que he conocido, puedes estudiar un


tema por tu cuenta. —el omega negó con la cabeza. —Solo pregúntale a tus
compañeros que vieron.

—No es lo mismo. —le dijo.

—Bien, entonces te daré la clase yo, asunto arreglado. —Louis le miro, sus
orbes brillaron y miraron con admiración a Harry.

—¿En verdad? —Harry asintió, acomodando a Dany sobre su regazo. El


bebé llevo sus manos a las mejillas del profesor, llamando su atención,
aunque solo quería sentir los bellos cortos en su quijada. Le causaba mucha
gracia. —¿Hoy? —pregunto Louis de golpe, sin notar el desespero en su
voz. El profesor lo observo con una ceja alza. —E-es solo que, yo no
trabajo hoy. —el menor aclaro su garganta.
—Yo sí. —Louis respiro hondo tragándose la vergüenza. Asintió con la
cabeza, después negó sin saber como actuar.

—Es verdad... lo siento, no... no pensé en eso ammm... —Louis guardo


silencio al notar el montón de frases incompletas y sin coherencia que
soltaba y mejor bajo la mirada a su regazo. El alfa sonrió enternecido.

—Pero puedo posponerlo. —le dijo, dedicándole una sonrisa cálida. Louis
rápido alzo su vista, sus ojitos volvieron a brillar y sonrió de vuelta.

Bajaron unos minutos después del auto, ambos separándose para ir a sus
respectivos salones, aunque en dos horas volverían a verse. Louis entro al
salón, acomodándose en su asiento, faltaban aun veinte minutos para que
iniciara la clase, pero el decidió entrar antes porque el clima continuaba
siendo brutal y los pasillos eran muy fríos, no pensaba ir a la cafetería
porque Dany querría comprar dulces y no quería llenarlo de dulces, siempre
le desataban más ese hiperactividad suya.

Así que se sentó ahí por diez minutos, mirando como Dany le mostraba que
Harry le enseño a colorear correctamente el día anterior, aunque todavía
tenía sus fallas, pero si algo tenía su cachorro era la herencia de su madre
para poder aprender cosas con mayor facilidad.

—Hola. —escucho el saludo a su lado. Louis giro el rostro, sonriéndole


amistosamente a Bran.

—Hola. —contesto animado. Dany paro de colorear, siguiendo al alfa con


la mirada hasta que este se sentó en la banca a un lado de Louis.

—Hola, Dany. —le saludo Bran, Dany le lanzo una mirada de indiferencia
y volvió a su tarea de colorear sin responder. Como si el alfa no estuviese
ahí. Louis miro a Bran disculpándose con un gesto gracioso. El alfa sonrió,
indicándole que no había problema.

—¿Por qué no te vi a la primera hora? —Louis ayudo a Dany a no salir de


la línea, aunque el cachorro lo tenía casi por completo dominado.
—Hubo demasiado tráfico. No alcance a llegar. —Bran asintió, Louis guio
la mano de Dany sobre el vestido de la princesa, arrastrando el crayón
amarillo sobre el papel. —Eso me recuerda. —continuo Louis, alzando la
vista del dibujo. —¿Me podrias decir que tema vieron? Para, estudiarlo.

—Si, por supuesto. —acepto el alfa.

—Gracias. —Bran asintió con la cabeza.

—No hay de qué. Es más yo, podría explicártelo yo, en mi casa ¿te
gustaría? —Louis abrió la boca, las palabras atorándose en su garganta,
gesticulo una pequeña mueca.

—Es... me gustaría claro, es solo que, ya he quedado con alguien. —le hizo
saber, observando al alfa, la disculpa en sus ojitos azules.

—Oh, de acuerdo, no hay, problema. Otro día será. —Louis asintió


radiante.

—Otro día, sí. —el menor le sonrió, tomando la mirada marrón con gusto,
no se percató o tomo el tiempo para notar las pestañas pobladas en sus ojos.
Al parecer no le intereso distinguir sus características, pero en ese momento
podía decir que eran unos ojos muy bonitos. Sus cejas igualmente eran
pobladas y bonitas, hacían un conjunto lindo con el cabello azabache,
ondulado y largo.

Las próximas clases se volvieron un tanto más pesadas, debido al


cansancio. A pesar de dormir un poco más en el auto de Harry él no se
sintió recuperado. Eso era Louis, una vez que comenzaba a desvelarse su
cuerpo parecía averiarse y no importaba que durmiera después sus horas
necesarias (aunque con Dany eso era difícil) parecía que nunca recuperaba
esas horas de desvelo.

Así que el día fue demasiado pesado para Louis, incluso en la clase de
Harry sintió que sus ojos se cerraban, más porque no tenía a Dany para
mantenerlo despierto con sus inquietos brincos y picoteos.
El alfa tenía que golpear su lugar con el plumón de la pizarra para
mantenerlo atento y Louis solo se avergonzaba un poco y habría los ojos
escasos minutos para después volver a su adormilado actuar.

Al salir de la escuela agradeció al maldito cielo que Harry tuviese una


reunión en la noche para así ir a su apartamento saliendo de clases y no
tuviera que tomar el fastidioso autobús.

Louis camino hasta su habitación, para acostar a Dany en la cama, esa era
siempre su hora de dormir. Lo recostó con cuidado sobre el montón de
mantitas, quito los zapatitos de sus pies e hizo lo mismo con los suyos y
salió a la sala descalzo, únicamente con sus calcetines.

Harry le espero en la sala de estar, como siempre tranquilo.

—¿Tienes hambre? —le pregunto el menor, escondiendo con cuidado su


manos detrás de su espalda. —Puedo cocinar algo, antes de que me
expliques el tema. —propuso, balanceando su cuerpo de enfrente hacia
atrás.

—Claro, sí. —le respondió admirando al menor nervioso. El omega asintió


y se dirigió a la cocina, el alfa lo siguió, a paso lento. Se recargo en el
marco de la puerta, mirando a Louis buscar las cosas necesarias por todos
los gabinetes.

Louis siempre se miraba acelerado y estresado, aun cuando no tenía prisa él


parecía intentar hacer todo con apuro, imaginaba que era un efecto de ser
madre, pues con un cachorro era difícil tener el tiempo necesario para hacer
todo a la vez. Lo supo cuando su madre tuvo a su hermano, después Harry
creció y la apoyo con eso, cuidando él a Richard a pesar de ser solo cuatro
años más grande, solo para que su mama pudiese descansar aunque fuera
una hora.

—Te ayudo. —le dijo Harry, acercándose a él y tomando la tabla para


cortar.

—No gracias est...


—No te pregunte. —le interrumpió, girándose para observar al omega,
estático en su lugar. Harry golpeo su nariz con su dedo índice ayudándole a
reaccionar.

—¿S-sabes cocinar? —El alfa asintió, desbotonando los puños de su


camisa, alzando la manga hasta sus codos. Se acercó a la tarja, lavando sus
manos y de paso las zanahorias que Louis coloco a un costado en el
escurridor.

—Qué extraño. —contesto Louis, tomando el pollo en sus manos.

—¿Por qué es extraño? —cuestiono Harry, colocándose al costado de


Louis, rozando sus brazos a propósito. Tomando el pelador que coloco
Louis sobre la isla e iniciando con su labor.

—Bueno, la cocina no es algo en lo que los alfas se sientan interesados. —


se encogió de hombros. —Es una "cosa de omegas" —hablo Louis,
haciendo comillas con los dedos, quitando los calamos adheridos a la piel
del pollo. —He conocido a muy pocos alfas que cocinen y no lo hicieron
tan bien como debían. —Louis rio un poco.

—¿Insinúas que yo no cocino bien? —el omega ladeo una sonrisa y miro al
alfa a su costado, concentrado en cortar en rodajitas las zanahorias. Louis
entrecerró los ojos.

—No, por supuesto que no solamente te relato mi experiencia. —el alfa


asintió, tomando una zanahoria nueva y cortándola con velocidad, habilidad
que ni siquiera Louis tenia. El omega alzo la ceja en impresión.

—¿Cómo aprendiste a cocinar? —hizo otra pregunta, tomando la sal y la


pimienta. Harry paro de cortar por unos segundos y después de dudarlo un
poco solo hablo.

—Porque mi familia pensaba que sería omega, así que desde pequeño me
educaron para eso. —Louis paro de echar aceite dentro de la olla y miro a
Harry inaudito. El profesor frunció un poco la nariz.
—¿En verdad? No puedo creerlo. —Harry bufo, terminando de cortar las
zanahorias. —Me refiero a que tú, no pareces para nada un omega no das ni
siquiera la impresión, no entiendo cómo es que lo pensaron eres, todo lo
que se busca en un alfa. —le dijo, sin filtro, como siempre hacia, parlotear
sin control.

—¿Ah sí? —el omega asintió, espolvoreando las piezas de pollo con
pimienta y sal y colocándolas dentro de la olla.

—Eres alto, atractivo, fuerte y respetuoso. —aclaro, atragantándose con su


saliva al darse cuenta de lo que había dicho. El alfa relamió sus labios,
sonriente. Louis fingió concentrarse en girar el pollo dentro de la olla.
Harry se acero a él, colocándose detrás de su espalda.

El cuerpo de Louis se tensó de inmediato.

—¿Piensas que soy atractivo? —le pregunto en un susurro, Louis mordió su


labio, haciendo el esfuerzo por ignorar la presencia del alfa detrás suyo.

—Y respetuoso. —agrego. Harry sonrió adorado.

—Bueno, de pequeño no lo era. —le conto, alejándose de él solo un paso.


—Cuando era niño era demasiado bajito y delgado. Mi actuar siempre fue
muy delicado así que mis padres dieron por hecho que era un omega. Yo
mismo me lo llegue a creer. Estaba cómodo con esa idea. No pude aceptar
fácilmente que era un alfa. —Louis frunció los labios, por fin tomando el
valor para mirar a Harry.

—¿No te gusta ser alfa? —Harry sonrió.

—Claro que me gusta ser alfa. Tiene sus ventajas. —se encogió de
hombros. —Pero igualmente es lindo ser un omega. —comento, girándose
y tomando la lata de chicharos en sus manos.

—¿Qué es lo lindo de ser un omega? —el alfa tomo el abrelatas.

—Bueno, en primer lugar. Pueden dar vida. —Louis miro atónito al mayor,
posiblemente un poco más atraído a él. —Es la cosa más fantástica. —
Louis sonrió enternecido, tomando la tabla y el cuchillo, corto la cebolla.

—En segundo lugar no hacen el trabajo pesado. —Harry frunció la nariz.


—No quiero generalizar. —aclaro. —Sé que hay omegas capases para ello
pero por lo general, es así.

—Los omegas igualmente hacemos trabajo pesado. No es fácil mantener la


casa limpia y atender a los niños para que al final del día un alfa gruñón
entre por la puerta quejándose de que hace el trabajo pesado. —Harry soltó
una risa, misma que hizo sonreír a Louis.

—Touche. —le dio la razón. —De acuerdo, descartamos esa opción. —


Louis asintió en acuerdo y dejo caer la cebolla junto al ajo picado dentro de
la olla.

—Tal vez por eso le caíste bien. —menciono el omega. Cortando los
jitomates.

—¿A quién? —el alfa lo miro. Como siempre su mirada le hizo temblar,
colocaba al borde toda su razón, esa mirada le provocaba un temblor en las
piernas y un deseo brutal de entregarse por completo.

—A mi cachorro. —Louis respiro hondo. —Tal vez él pudo sentir eso en ti.
—Harry le miro atento, observando con detenimiento cada rasgo en el
rostro del menor. —Tal vez solo pudo saber que no eres como los otros
alfas. —Harry dio un paso más, invadiendo el espacio personal del omega,
Louis se sintió nervioso. La cercanía de Harry lograba eso, porque hacía a
su omega reaccionar, porque el alfa de Harry llamaba a su omega con
decisión.

Mientras más cerca se encontrara más fuerte se volvía su instinto animal,


era más difícil controlar sus deseos. Esos impulsos parecían correctos
siempre que Harry se acercaba. Aunque Louis tampoco hacía nada por
detenerlo, no se sentía capaz de poder pararlo. Porque le agradaba que se
acercara.

—¿Y cómo son los otros alfas? —el omega miro por el rabillo del ojo a su
profesor, a pocos centímetros de distancia. Su omega chillo emocionado.
—Idiotas. —dijo sin más. Harry dio el último paso, agachando el rostro,
Louis contuvo su respiración y con mucha lentitud, giro su rostro. Aunque
sus ojos tan solo se centraron en un sola cosa. Los labios de Harry.

El omega trago saliva, su cuerpo sintiendo como, poco a poco se volvía


rehén del extraño llamado del alfa, su omega errático, agitando su interior,
vibrante y hambriento. El intenso aroma a cítricos y romero fue la clave
para marearlo, fue el simple olor con matices salados el mismo que le hizo
sentirse atado y dispuesto a obedecer sin cuestionar.

—¿Cómo estas tan seguro de que no lo soy? —su nariz rozando la del
omega. Louis suspiro, su aliento acariciado los labios del alfa, incitándolo,
aunque no estaba en sus planes intentar algo.

—Solo lo...se. —Harry alzo una ceja dispuesto a apartarse, pero el contacto
de los labios del omega estampándose sin aviso con los suyos lo detuvo.

Louis cerró los ojos, su cuerpo entero sufrió algo similar a una descarga
eléctrica, sumergiéndose en una tina desbordante de satisfacción y jubilo.
Porque los labios de Harry eran cálidos, la suavidad colmaba su alma de
gozo y el grosor de los mismos le provocaban el deseo de morderlos hasta
cansarse.

No sabía cuánto necesitaba y deseaba ese beso hasta que su omega sin
importarle una mierda las consecuencias le grito ¡Hazlo! Y él obediente se
lanzó al precipicio.

El omega se apartó, aunque el beso no fue más que sus labios presionados
se sintió como la maldita gloria. Abrió los ojos con cuidado, el ceño
fruncido de Harry le preocupo, fue entonces que se dio cuenta de lo que
había hecho, del grave error que cometió y llevo sus manos hasta su boca,
dando dos pasos hacia atrás escéptico.

—Lo siento. —se disculpó de inmediato. —Lo lamento, en verdad, no se...


p-porque lo hice, lo lamento. —repitió desesperado.

Cuando creyó que estaba a punto de llorar la mano de Harry tomo con
posesión su cintura, regresándolo a su lugar, su cuerpo chocando con el del
alfa y su corazón en paro.

—No lo hagas. —le dijo Harry y tomo con fuerza su nuca, acercándolo a su
rostro y tomando sus labios de forma brusca. Louis jadeo por la sorpresa y
sintió su boca estallar cuando los dientes de Harry atraparon su labio y lo
mordisqueo sin cuidado.

Louis se sostuvo de la cintura de Harry porque no encontró algo más


práctico para no caer al suelo pues sus piernas flanquearon.

El animal de Harry había despertado, sobrevivió con un alfa moribundo en


su interior, cansado, débil. Pero cuando los labios de Louis conectaron con
los propios fue como si le devolviera la vida a su alfa, como si le dotara de
fuerza y despertó, ansioso, hambriento y al igual que Louis, perdió toda
cordura.

Su lengua se abrió paso entre los labios delgaditos del omega, acariciando
la contraria, lujuriosa y caliente, se deslizo por todo su interior, experta y
Louis por fin perdió la fuerza en las piernas, despidiéndose de su equilibrio
y sin llegar a tocar el suelo el alfa lo tomo de los muslos, alzando sin
esfuerzo en sus brazos, Louis ronroneo agradecido y sus piernas por inercia
se sujetaron de la cadera del alfa.

Louis pudo sentir el lubricante resbalar por sus glúteos, caliente y pegajoso.
El alfa gruño, pues el aroma dulce y excitante arremetió en su interior, sus
dedos se encajaron con fuerza en los muslos de Louis, gozando la sensación
de la piel blanda bajo su tacto. El omega gimió, Harry dio unos cuantos
pasos, estrellando el pequeño cuerpo de Louis contra la pared, sin
precaución.

Ambos sin poder pensar con claridad, comiéndose la boca con


desesperación, como si su vida dependiera de eso.

Su omega le orillo a gemir en atención, casi dos años sin sentir un nudo en
su interior, más de un jodido año aguantando calores seguidos sin poder
disfrutar sentirse lleno, aprisionado sobre el colchón, jadeante y atendido.
No era consciente de lo mucho que lo anhelaba hasta que Harry se presionó
contra su cuerpo, robándole la respiración, tomando sus muñecas,
presionándolas contra la pared.

El alfa se alejó de su boca para concentrarse en su cuello, su nariz


hundiendose en la fuente de aroma del chiquillo sofocado y necesitado.
Aspiro con fuerza, drogándose a tope con las feromonas del menor
rogándole que lo hiciera suyo.

Harry abrió un poco la boca, su lengua deslizándose sobre su piel, caliente y


tentadora, sus colmillos arrastrándose por su piel, mandando un corriente
eléctrica a su espina dorsal, estimulando su entrada húmeda y chorreante.

Fue hasta sentir el filo de los dientes de Harry rayar su cuello que recordó
con quien se encontraba, en donde y que su cachorro dormía a pocos
metros.

Louis se removió inquieto, intentando zafarse de la presión de las manos de


Harry en sus muñecas, no se percató de la fuerza con la que lo sostenía
hasta ese momento.

—¡Alto! ¡Alto! —grito Louis asustado de que el alfa no hiciera caso a sus
suplicas, pues él mejor que nadie sabía que era difícil detenerlos ya en ese
estado. —Para, Harry, por favor. —pero el alfa continuaba besando su
cuello. —¡Harry Styles! —alzo la voz el omega, el alfa se detuvo, su
respiración irregular y la misma expresión de preocupación le entinto el
rostro.

—Mierda. —escucho maldecir al alfa. Louis sintió el alivio colmar su


cuerpo.

...
¡Hola preciosas! ¿Cómo están? Espero que bien.

¿Que tal este capítulo? ¿Alguien aquí necesita oxígeno al igual que yo?
Ahre.

Espero que lo hayan disfrutado mucho, porque a mí me encantó sip sip.


Amo al personaje de Anne. Tan cariñosa y comprensiva, o si.

¿Parte favorita? Jummm.

Saben que las amo mucho, y les agradezco infinitamente su apoyó y sus
comentarios. Me llenan de amor.

Espero que sus noches exploten de cosas hermosas.

Recuerden que son importantes, fuertes y hermosas y que lo pueden


todooo.

Si alguien desea una dedicación puede comentar aquí.

Nos leemos en el próximo capítulo.

All the fucking Love.


7.

Capítulo dedicado a:

_jamilethls_ MilagroEstrada mireyaonein Fernandaaaat91


WendyStylinson_ loueh_31 stylinson_drug BUCKHARDT lou28tommo

michi123-quezada dann_rs28 loucesitas softlou27


elenitaveragonzalez blueinsta Lala_90LH yuuki-sam Yo-Nada-Mas

SmutLoveU olivebadness Gielala -dddulp ItsLiamJ Abigail0803g


AndreadelosSantos700 louiseargent91 AlgodonDeAzucar2828

LarryZiamShiall28 LaBratvaNoPerdona claugarcia70 Naty_Gaby112


Camayn28 Twoofuslouhazz DanielaHish cutmylouis VenusInMyHeart

fuckavocado_ Diana_Arsellande GenesiisYazmiin cecy2010


Brunskixux nikolarrie MYA2708 Louis_pasivo_es_vida nattthat

Esposa_de_FinnyDylan Taniasamanthavelez xXMelipperXx

Me tardo mas en dedicar que en escribir el cap jajajaja.


En fin, gracias a todas las nenas (y nenes obvio) que leen esta fic, me
llenan el corazón de amor no saben cuanto, les juro que no mato
porque se que si no les dejaría inconcluso esto y ps no, no se lo merecen
ahre, lxs amo mil. Y gracias por el apoyo a esta fic.

...

Harry tomo un respiro hondo. No pudo detener el oxígeno dentro de su


cuerpo debido a la misma agitación de su sistema respiratorio y solo exhalo
frustrado, abrió los ojos con cuidado, el cuello expuesto de Louis fue lo
primero que cruzo en su rango de visión.
El alfa maldijo en su mente. Las finas líneas recorrían al menos cinco
centímetros, perpendiculares, rojas y con un leve relieve por la piel de su
cuello. La sangre (aunque escasa) se notaba brillante, contrastando con el
tono acaramelado en su piel.

No eran heridas profundas, no se le acercaba si quiera a una herida, eran


simples rasguños que no tardarían ni tres días en sanar, aunque fuese algo
menor Harry no pudo con ello, se sintió un completo imbécil, como si no
fuese un alfa adulto capaz de controlar sus propias acciones.

Se dio cuenta que esos instintos que Louis encendía no eran algo normal,
algo malo le estaba ocurriendo y siempre quería creer en ese cuento
estúpido sobre las parejas destinadas, pero al recordar su condición; esa
oscilación química en su organismo, inestable, en ese momento un poco
más indómita le arrebataba esa leyenda, la pateaba fuera de su lista de
opciones y le recordaba que no era un alfa estable.

—Discúlpame, en verdad no, no era mi intención. —le dijo el hombre,


avergonzado, sus ojos fuertemente apretados, su rostro escondiéndose en el
cuello del menor que seguía aferrado a su cuerpo. —Yo, no soy esa clase de
alfa, en realidad... —se quedó callado, la culpa recordándole que era un
estúpido.

Recargo su frente en la clavícula del omega, buscando las palabras correctas


para decir, pues ese actuar era lo más imprudente que se atrevió a hacer en
su vida.

—Está bien, descuida, descuida, está bien. —le repitió el chico, acariciando
la nuca de Harry en consuelo, comprobando que no tenía problema con eso.

El alfa se despegó con cuidado, observando el cuello de Louis y en atención


paso su lengua sobre los rayones rojos, lamiendo con cuidado la zona
afectada para aliviar el ardor. Louis siseo y Harry lo sintió temblar sobre su
cuerpo.

—Lo lamento mucho en verdad. —repitió Harry, bajando con mucho


cuidado el cuerpo de Louis. El omega apenas toco el suelo fue golpeado por
un mareo y se sostuvo con fuerza de los brazos de Harry.
—Fue mi culpa. —contesto el omega, recuperando casi al cien por ciento la
estabilidad de su cuerpo. —No debí besarte fue estúpido. —Harry mordió
su labio, el ambiente sintiéndose muy incómodo.

Harry se sintió moderado en cuanto a su actuar, aunque su alfa no lo estaba,


el aroma del lubricante de Louis persistía intenso. No se sentía lo
suficientemente fuerte para aguantar eso, olía demasiado bien, a pesar de
calmarse sabía que no pasaría mucho tiempo para que su alfa volviese a
tomar control completo. No con ese deseo sexual al tope, demasiado tiempo
pasó sin desear tanto a un omega como en ese momento.

Quería bajar su pantalón con brusquedad, atacar su entrada y lamer sin


piedad el flujo que el cuerpo de Louis se encargaba de obsequiarle, quería
perderse entre sus muslos, extasiarse con el líquido dulce, lo necesitaba, su
alfa lo deseaba y no podía, no lo haría.

Louis se alejó de su cuerpo caminando hasta la estufa y cerrando las llaves


del gas, extinguiendo las llamas. Volvió su vista a Harry, sobando su codo
derecho con la mano izquierda, nervioso.

—Debería irme. —dijo por fin el alfa, alterado justo como la noche anterior.
Louis negó inmediatamente con la cabeza, su omega rogó de rodillas que no
se fuera.

sin decir una sola palabra Harry camino acelerado a la entrada, pero Louis
se apresuró, reaccionando justo a tiempo para correr hasta la puerta,
pegándose a la misma, su espalda presionada con la madera y sus brazos
estirados a sus costados, bloqueándola.

—No te iras. —le dijo decidido e imperioso, casi gritando en desesperación.


—Deja de evadirlo, sé que lo haces. —el menor observo con suplica a su
profesor. —Hablemos, por favor. —rogo. Harry bajo la mirada y negó
lentamente con la cabeza, Louis apretó los labios porque no deseaba eso.
No quería que se fuera.

Necesitaba respuestas, necesitaba entender que era lo que sucedía.


—Louis... —el menor chillo, obligado por su omega. Una acción que nunca
fue necesaria en él, porque nunca necesito de las atenciones de un alfa hasta
hace unos segundos. Chillo en necesidad, un sonido tremendamente agudo
que hasta a él mismo le sorprendió.

El instinto del alfa le obligó a acercarse con apuro, tomando su cintura con
suavidad y protección. Su otra mano acariciando la mejilla de Louis
tranquilizante, haciéndole saber que estaba ahí.

—Quédate, por favor. —suplico, presionando su frente en el pecho del


profesor. Harry lo tomó, las manos grandes y cómodas acariciando con
protección su espalda. Su cuerpo relajándose. Louis suspiro, cerrando los
ojos para disfrutar esa pequeña muestra de afecto, el primer abrazo que el
alfa le daba. Se sentía tan bien, correcto y acogedor.

El alfa apretó con fuerza la quijada, sus manos estrecharon con más
potencia el cuerpo del omega, aguanto el quejido en su interior y sus ojos se
cerraron, esperando a que el dolor se alejara.

Sentía que su interior se revelaba, inconforme porque el alfa dejase de lado


sus necesidades naturales, se manifestaba, exigiendo eso que anhelaba en
desespero.

Su cabeza punzo, el dolor extendiéndose hasta su nuca y golpeando su


espina dorsal, vertebra por vertebra. Louis se despegó tantito, observando el
dolor en el gesto del alfa.

—¿Qué sucede? —pregunto preocupado. El alfa negó con la cabeza.

—Nada. —Louis frunció un poco las cejas, de inmediato relajo su gesto y


tallo los brazos de Harry. Harry se tambaleo un poco y Louis lo empujo con
mucho cuidado, obligándolo a retroceder y cuando estuvieron cerca del sofá
le pidió sentarse. El alfa aceptó, porque el dolor fue más fuerte, su vista se
nublo y la luz le hacía doler los globos oculares.

—¿Qué sucede? ¿Algo te duele? —la angustia en la voz el omega le calo en


los huesos, era casi el mismo tono que su madre utilizaba siempre que se
sentía mal, pacífico y amoroso. Suponía que era algo que se conseguía por
la maternidad, a ser blando y cuidadoso.

Louis se colocó a su lado, de rodillas, posando su mano, delgadita y


delicada en la frente del alfa. Harry solo intento relajarse, respirando
coordinadamente, recostándose en el respaldo del sofá y haciendo el
esfuerzo por tranquilizarse, le costaba mucho trabajo, pero después de al
menos media hora siempre lograba conseguirlo y la migraña pasaba a ser
una simple punzada leve, nada con lo que no pudiese vivir.

—Harry por favor dime que sucede. —le pidió el omega, acomodando los
mechones de cabello. Harry mordió sus labios, buscando inconscientemente
el aroma de Louis.

—Solo es un dolor de cabeza, pasara. —Louis no lo creía así, porque la


quijada de Harry parecía tensarse con más potencia cada segundo
transcurrido, su ceño se fruncía y su pecho parecía rugir, un sonido hueco,
un tanto brutal.

Louis acaricio su mejilla, su fuente de aroma accionándose, el omega no


pudo ser consciente de eso. No noto que su cuerpo respondía a Harry, a su
dolor.

Él no sabía cómo hacer que parara ese dolor a pesar de que quería, pero su
cuerpo si lo supo y las feromonas hicieron despertar el olfato del alfa y
gruño. Louis bajo una pierna del sofá con la idea insistente de ir en busca de
algún medicamento que le ayudara un poco con el dolor, pero el alfa tomo
su cintura impidiéndolo.

—Ven aquí. —mando, jalando con suma lentitud el cuerpo de Louis. El


omega obediente se acercó, devolviendo la pierna al sofá y permitiendo que
Harry tomase su cintura con ambas manos, atrayéndolo.

Harry lo guío, hasta que Louis perdió un poco el equilibrio y sin esperar una
indicación certera subió a su regazo, ambas piernas posicionadas a los
costados del hombre dolorido.
El alfa inmediatamente enrollo sus brazos en la cintura del menor
abrazándolo a su cuerpo y pego su rostro a su cuello, justo en la fuente de
su aroma, aspiro hondo, directamente ese aroma diferente, la esencia ligera
concentrada en la zona de su cuello.

No era su aroma común, era más delgado y fino, un aroma que se introducía
en su cuerpo, penetrante, relajando cada fibra muscular, era como combinar
la lavanda y la menta con tenues matices azucarados.

Como si aquella fragancia fuese solo para él y la acepto con mucho gusto.

—Hunnm, Harry... —hablo Louis confundido, la nariz de Harry frotándose


en su cuello de arriba abajo.

—Ssssh guarda silencio. —Pidió el mayor, sus brazos aferrándose a su


cintura, abrazándolo, cruzándose por su espalda, la mano izquierda
alcanzaba el extremo derecho de su cintura y viceversa. Louis se removió
incomodo, con la esperanza de poder levantarse, pues sus pantalones
continuaban húmedos, sabía que manchaba la pierna de Harry y era
vergonzoso.

Pero Harry decidió quedarse así, en esa posición. Louis percibió el cuerpo
contrario relajarse bajo su cuerpo, como sus músculos dejaban de sentirse
tensos y su respiración se volvía pacífica.

Harry se alejó de cuerpo con lentitud, aflojo el abrazo en su cintura y el


menor pudo apartarse un tanto hacia atrás. El alfa conecto su mirada
verdosa con los zafiros brillantes que portaba el omega, no había tenido la
oportunidad de observarlos así de cerca, en un momento tan íntimo como
ese, Louis era muy bueno para evadir su mirada. Pero justo en ese momento
Harry pudo admirar el azul profundo en ellos, quedo fascinado con lo
brillantes y bonitos que eran, el anillo limbal era más obscuro, enmarcando
las corneas añil del omega, aportando ese toque de pureza que le volvía
loco. Sus pestañas eran cortas y claras, agitándose con delicadeza cada vez
que parpadeaba acariciando las mejillas dulces y rosadas.

—Gracias. —susurro bajito Harry, como deseando mantener ese momento


privado, aunque no se encontrase nadie más en la habitación.
—¿Por qué? —cuestiono extrañado el omega, sosteniéndole la mirada a
Harry.

—Por ayudarme con el dolor. —le contesto más tranquilo, a como siempre
era, neutro y correcto. Su mano acomodando el fleco en su frente.

—¿Lo hice? —confundido alzo un poco las manos, colocándolas


delicadamente en el pecho de Harry. El alfa lo miro, dedicándole un gesto
igualmente de confusión.

—Tus feromonas, me tranquilizaste. —Louis abrió en impresión sus ojitos,


conmocionado. Harry alzo una ceja, llevando con cuidado su mano hasta
tomar su mejilla delicadamente. —¿No lo hiciste? —Louis negó
inmediatamente.

—No, no... q-quiero decir, no supe que lo hacía. —el omega tembló, Harry
llevo sus manos hasta sus mejillas, ahuecando su rostro en sus grandes
manos. El omega observo sus labios y quiso lanzarse de nuevo a ellos, se
abstuvo. Porque si Harry se puso mal no quería devolverlo a ese estado de
extrema tortura.

—¿Fue mi culpa? —Harry frunció el ceño en confusión. —Tu dolor de


cabeza ¿es culpa mía?

—No, no, por Dios, claro que no. Es algo normal en mí, descuida. —el
omega se acomodó en su lugar. Harry apretó los labios al sentir la humedad
en la tela de su pantalón. Las mejillas de Louis se colocaron rojas, pero la
duda desvió su vergüenza.

—¿Algo normal? ¿A qué te refieres? ¿Estas enfermo? —Harry sonrió,


porque Louis irradiaba una ternura inusual, esa que colmaba tu pecho y le
hacía sentir cálido.

—No, Lou, no estoy enfermo. —Lou, Lou, Lou. El apodo danzo en su


cabeza, suave, agradable, era el apodo más común para su nombre, a pesar
de serlo Harry lograba que sonara único.
—¿Qué es lo que sucede entonces? —Harry apretó los labios con fuerza,
fue él quien esta vez alejo su mirada cetrina de los orbes azulados, no supo
cómo contestar a eso, no supo si quería contestar en realidad.

—Necesitas cambiar esos pantalones, Louis. —evadió la pregunta del


omega. Louis se cohibió en su lugar, el bochorno golpeando sus mejillas y
sin pensarlo demasiado se levantó del regazo de Harry. La mancha en la tela
provocó un sentimiento tan puro de vergüenza que solo esperaba el
momento exacto para que la tierra se abriera y lo tragara.

—Lo lamento. —se disculpó enérgico. —Iré, iré por una toalla. —aviso
acelerado, siendo la excusa perfecta para esconderse en el baño y gritar
frustrado. Sin duda, el único logro que había conseguido desde que conoció
a Harry era el récord por los momentos más vergonzosos de su vida.

—Está bien, no me molesta. —aclaro el alfa, acomodando la tela de su


pantalón. —Lo provoque yo. —se encogió de hombros, con una sonrisa
divertida y cínica. Como si sintiera orgulloso de ello. Louis lo miro y trago
saliva, el calor nunca abandono sus mejillas.

—No contestaste mi pregunta. —le recordó, insistiendo. —¿Por qué te


gusta evadir mis preguntas? —el alfa ladeó una sonrisa y se levantó del
sofá.

—¿A ti porque te gusta hacer tantas preguntas? —el omega lo miro,


vacilante.

—Soy curioso. —respondió. —Y a ti te gusta guardar secretos. —le dijo. El


alfa relamió sus labios.

—Me vuelven más interesante. —bromeo, volvió a encogerse de hombros.


Louis rio por la nariz y ladeo una sonrisa, lo miro, batiendo las pestañas. —
¿No lo crees? ¿No te atrae el misterio?

—No necesitas ser misterioso para atraerme. —Harry alzo ambas cejas
anonado. —Me refiero a... —aclaro su garganta, dando un paso hacia atrás.
—A que no necesitas serlo para atraer a nadie. Tienes más cualidades con
las cuales lograrlo. —trago saliva, llevando sus manos detrás de su espalda.
—Tu igual me atraes. —Louis comenzó a respirar irregular, sin creer en las
palabras de Harry. Su cuerpo volviéndose loco. —No deberías, pero es así.
No es algo que puedo controlar, simple y sencillamente paso. Te miro y
siento que es necesario estar cerca de ti. —el omega pudo sentir el suelo
moviéndose debajo de él desestabilizando su equilibrio.

— Ahora solo dime por favor que sientes lo mismo o si no me sentiré como
un loco por sentirme atraído por mi alumno de diecinueve años. —Louis
tomo un respiro hondo y tembló por completo. Al fin tenía una respuesta
clara y no supo cómo lidiar con ella.

Solo se mantuvo pasmado, mirando al alfa. Su expresión en completo


pánico, abriendo y cerrando los puños dando a entender su ansiedad. Se
alejó del omega, no podía mostrar su desesperación, se sentó en el sofá,
manteniendo su actitud de tranquilidad, esperando una reacción por parte de
su alumno, pero el chico parecía perdido en su propia cabeza y así era.

Quedo quieto, mirando un punto fijo en el suelo, si pierna derecha creando


un movimiento circular, sus dientes atrapando la piel interna de su boca.
Harry lo tomaba a él como una necesidad, le traía, en verdad, ¿le atraía en
verdad?

—Supongo que solo soy yo. —dijo Harry, bufando, creyéndose un imbécil
por pensar en cosas imposibles o en tontas leyendas romanticas. —Imagino
que solo es ese desequilibrio que tengo con mi alfa. —hablo en un susurro,
como si se lo dijera a él mismo. Louis apretó los puños. Se acercó,
hincándose en el sofá al costado de Harry al igual que hace unos minutos.

—¿Desequilibrio? —cuestiono Louis, Harry cerro los ojos.

—Hace ya cinco años que no tengo pareja, Louis. —revelo. El menor jadeo,
su pecho sintiendo presión. —Tengo veintinueve años, es una edad en la
que todo alfa ya tiene un omega, una relación estable, un lazo. He pasado
cada celo solo desde hace cinco años y cada vez empeora más mi estado de
salud por eso. —Louis lo miro preocupado, escaneando la expresión en el
rostro de Harry, aunque no pudo descifrar con exactitud su gesto.
—Necesitas un omega. Tu alfa lo busca y tú no se lo das. —Harry mordió
su labio. —¿El dolor de cabeza es por eso? —el alfa asintió, cerrando los
ojos. —¿Por qué no has buscado a alguien? ¿Por qué te torturas de esa
manera?

—No he tenido tiempo, han pasado demasiadas cosas en mi vida, tengo dos
empleos y un caso inconcluso desde hace cuatro años, no tengo tiempo para
salir a buscar una relación. —dijo serio. Desviando su mirada de los ojos
azules, mirando sus manos impetuosas.

—Estas aquí. —hablo el omega, tomando con delicadeza la mejilla derecha


del alfa y guiándolo su mirada hasta su rostro. —Tienes demasiadas cosas
que hacer y estas aquí, en mi apartamento, para darme una clase. ¿Por qué?

—Porque quiero estar aquí. —respondió simple. —Porque necesitaba saber


que soy el único que se está volviendo loco. Eres el único omega con el que
he convivido desde hace tanto tiempo. —Louis rio bajo, su voz pacifica le
relajaba.

—¿Piensas que tu alfa solo se está aferrando a mí porque soy la opción más
cercana a él? —Harry trago saliva, porque eso sonaba horrible y, de
cualquier manera, era la opción más acertada y Louis lo preguntaba como si
en verdad no fuese un gran problema.

—Pienso que es lo más lógico, mi alfa ha llegado a un punto en que ya no


le interesa buscar al omega correcto solo, con que sea omega estaría bien.
—Louis le sonrió con ternura.

—No eres el único con un desequilibrio, Harry. —le dijo el menor, con las
mejillas rojas. —Tuve un bebé. —se encogió de hombros. —Mis hormonas
son todo un lío por ahora, no he estado con un alfa en casi dos años. ¿Lo
imaginas? —Louis relamió sus labios. —Después de tener a un alfa que me
cumpliera en cada calor desde mí primer celo de pronto no puedo tenerlo.
Creo que mi omega desea un alfa tanto como tu alfa quiere un omega. —
Harry tembló en su lugar, Louis mordió su labio. —Me siento atraído a ti.
—contesto por fin, quitándole el peso a Harry de encima. —Y tampoco
estoy seguro si es por esa necesidad biológica. Nos conocemos desde hace
muy poco y pienso que podríamos darnos un tiempo más, para conocernos,
para saber si en verdad, esto es culpa de nuestra naturaleza. Lleguemos a un
acuerdo. —Louis tomo el rostro de Harry, observando el verde en ellos. —
Seamos amigos, tratémonos y así, decidimos si solo fue una tracción
pasajera o... Es algo más.

Harry se mantuvo en silencio, analizando la opción que Louis proponía, no


era una mala opción. Y podía estar en lo correcto, ambos sufrían
desequilibrios en su cuerpo, tan solo era cuestión de tiempo para que alguno
de los dos decidiera que no eran el uno para el otro y que tan solo era su
naturaleza pidiendo lo que necesitaba.

—Yo... puedo ayudarte. —propuso el omega, con las mejillas rojas. —Con
tus celos. —Harry abrió los ojos escéptico. Negó abruptamente con la
cabeza, descartando de inmediato la posibilidad, aunque en su interior su
alfa gritara mil veces sí.

—Definitivamente no, no, de ninguna manera. —Louis mordió su labio, su


mirada paso a su regazo, sintiéndose un poco tonto al dar esa opción, pero
pudo ver a Harry con ese dolor, no le agrado en nada la idea de pensar que
sufría. Si así se miraba con solo un dolor de cabeza momentáneo no quería
imaginar lo que debía vivir en sus celos, de cualquier forma, estos ya eran
dolorosos por sí solos y Louis conocía, por experiencia propia lo que un
desequilibrio hormonal causaba en esos momentos.

El dolor era más intenso al igual que la temperatura se elevaba de más y no


tener a alguien para ayudar a aliviarlo era simplemente el infierno en vida.

—¿Por qué no? —Harry apretó la mandíbula.

—Porque no es correcto que mi alumno me ayude a pasar un celo. Podría


perder mi empleo y no soy esa clase de persona. —Louis frunció un poco el
entrecejo.

—¿Qué clase? —le pregunto, acomodándose en el sofá, acercándose más al


cuerpo de Harry.

—De la clase que toma a un omega solo para un beneficio. —Louis ladeó la
cabeza.
—No me estas tomando, yo estoy ofreciendo mi ayuda. —Harry negó
frenéticamente, luchando con su interior, el mismo que aceptaba esa ayuda.
—No me agrada verte sufrir.

—No me agrada que quieras ayudar solo por lastima. —Louis frunció el
entrecejo, esta vez molesto. —Si alguien quiere estar conmigo es porque lo
desea, no por que sienta que debe ayudarme a no morir.

—¿Tan grabe es? —el alfa apretó los labios, sin contestar a la pregunta,
evadiéndola, siendo eso algo que hacía muy bien últimamente. —¿Cómo
sabes que yo no quiero estar contigo? —Harry rio por la nariz y se atrevió a
mirar a Louis.

—Porque me estas pidiendo que nos conozcamos, estas pidiendo tiempo. —


Louis suspiro.

—Es algo que tú necesitas y yo también. Podríamos... podríamos...

—He dicho que no, Louis. —fue firme, la voz más profunda y dominante,
el omega se cohibió en su lugar y se alejó un poco, asintiendo con cuidado.

—De acuerdo, lo siento. —respondió, sumiso. Bajo del sofá, colocándose


en pie. —Iré a cambiarme. —aviso, casi corriendo hasta su habitación.
Harry suspiro, llevando sus manos hasta su rostro, tallándolo con
demasiado ímpetu.

Como desearía poder tomar su palabra, en verdad que con esa petición
Harry podía tomarlo justo ahí, en ese momento, contra el sofá. Quería
tomarlo por la cadera y embestirlo hasta borrar de su cabeza a su antiguo
alfa, lamer todo su cuerpo hasta grabar su nombre en su piel y en su maldita
alma para que no pidiese a nadie más, nunca. Marcarlo con su olor para que
todos supieran que era suyo, de nadie más.

En comparación, solo se limitó a encerrar a su alfa de nuevo dentro de esa


jaula, cosa que llevaba haciendo prácticamente toda su vida. Bloquear sus
deseos. Aunque si Louis fuese cualquier otro omega, uno que no tuviese
diecinueve años, uno que no fuera su alumno, posiblemente... posiblemente
no se restringiría, porque su madre tenía razón y eso que sentía no era algo
que se podía dejar pasar, porque lo que estaba sintiendo por Louis, no lo
había sentido por ningún otro omega.

Se levantó, muy inconforme con su situación, maldiciendo internamente su


mala suerte y camino a la cocina, para continuar con la comida inconclusa.

Louis llego después, con un cambio limpio de joggings y sus muslos libres
del lubricante pegajoso.

Harry lo miro por el rabillo del ojo, cortando los jitomates y el menor
continuo con su labor de freír el pollo y condimentarlo. No hablaron
durante unos cuantos minutos dedicados a lo que estaban haciendo.

—Perdón por alzar la voz. —se disculpó el alfa después de un rato.

—Hemos conseguido un récord por la mayor cantidad de perdones pedidos


en menos de una hora. —bromeo Louis, rompiendo la tensión. Harry rio un
poco. —Descuida, creo que tienes razón, estas en lo correcto fue
imprudente, de mi parte. Yo... —Louis rio. —Lo lamento. —Harry sonrio,
contagiado por el omega.

Continuaron cocinando, fue mucho más rápido entre los dos, en pocos
minutos se encontraban sentados en la mesa disfrutando del pollo
entomatado que prepararon que, para impresión de Louis no sabía mal.

El llanto a lo lejos se escuchó, indicándole a ambos que el cachorro


despertó. Louis se levantó de inmediato, dirigiéndose a su habitación y
Harry continúo con su comida, observando la botellita del jugo de fresa en
la mesa, sonrió divertido. Hace unos días comía sentado en la oficina de su
casa, en vez de juguitos y sonajas eran papeles y clips.

Le parecía muy curioso como la vida cambiaba en tan poco tiempo, él se


mantenía en silencio, leyendo y ahora solo. Podía escuchar el llanto más
cerca conforme Louis se acercaba ya con él bebé en brazos, soltó los
cubiertos y se giró un poco observando al cachorro descontrolado en sus
brazos, la carita roja y las mejillas empapadas.
—Aquí esta, aquí esta. ¿Ves? —dijo Louis llegando a la mesa y colocando a
Dany al frente de Harry. El cachorro se separó del pecho de su madre, paro
su llanto al instante en que pudo ver a Harry sentado en la silla, aunque el
puchero no se alejó de sus labios. —No se fue, amor. —le dijo Louis, el
cachorro gimoteo, su pecho subió y bajo en descontrol y estiro sus bracitos
en dirección al profesor.

Harry de inmediato estiro sus brazos, tomando por las castillas al cachorro.
Louis lo soltó y Dany se dejó caer al pecho de Harry.

—¿Qué sucede, cachorro? —cuestiono Harry, abrazando con cuidado el


cuerpecito tembloroso de Dany.

—Pensó que te habías ido. —le contesto Louis, acercándose a la esquina en


la cocina y tomando la sillita alta para poder sentar al menor.

—Oh. —dijo el alfa. —Descuida, estoy aquí. —le hizo saber, inclinando su
cabeza, su mejilla presionándose en la cabecita del menor. Louis los miro y
quiso poder tomar una fotografía de aquella escena, porque era lo más
bonito que haya podido ver en su vida. —¿No te gusta que me vaya,
cachorro? —Dany negó, con la cabeza despegándose del cuerpo de Harry.
El alfa sonrió enternecido y acerco su rostro a Dany, su frente
presionándose con dulzura con la del menor, su naricita abotonada rozando
con la del alfa.

—Escúchame cachorro, no tienes por qué tener miedo. Yo siempre voy a


regresar ¿de acuerdo? Lo prometo, no hay necesidad de asustarse. —Harry
froto con cuidado su nariz, en un besito esquimal. Dany rio. —No me
despegare de ti hasta que digas Harry. —el omega alzo una ceja.

—¿Así que es tu culpa que este aferrado en repetir tu nombre todo el


tiempo? —el alfa alzo la vista, notando la expresión de molestia en el gesto
de Louis. Sonrió inocente.

—¿Lo hace? —Harry miro a Dany, el cachorro sonrió orgulloso por ser
muy obediente.
—Lo hace. —Louis cruzo sus manos frente a su pecho. —¿Quieres
quitarme esa primera palabra? —el alfa relamió sus labios.

—Quiero que diga mi nombre correctamente. ¿Tiene eso algo de malo? —


Louis frunció un poco el ceño.

—Sí, si tiene. Le alientas a decir primero tu nombre que el mío. No puede


decir primero tu nombre, yo soy su mamá. —el alfa sonrió.

—No seas envidioso. —Louis llevo sus manos a la cadera, el alfa frunció
sus labios, jugueteando con las manitas de Dany. —Dirá lo que él decida
finalmente. ¿No es así cachorro?

—¡Adbllb! —Louis apretó los puños. Y el alfa festejo, llenando de besitos


su mejilla. Dany rio alto.

—Muy bien, entonces Adbllb será quien te cuide todos los días a partir de
ahora. –refunfuño el omega, indignado. —Él te alimentará y te bañará, te
vestirá y hará todas esas cosas que yo hago, porque acabas de perderme,
Daniel. —el cachorro hizo un puchero.

—Lo harás llorar. —le advirtió el alfa, sobando la pancita del bebé.

—Él me hace llorar a mí. —Dany negó enseguida con la cabeza, estirando
con sus bracitos esta vez en dirección a su madre, Louis hizo un puchero y
se negó, fingiendo indignación. Harry guardo una sonrisa, admirando al
pequeño omega berrinchudo, se alzó de su asiento, acercándose a Louis.

—No, ni lo pienses. —Harry alzo una ceja. Entonces el alfa dio un paso
atrás.

—De acuerdo, Dany. —hablo el alfa, llamando la atención del cachorro. —


Ahora eres mío. Te llevare a casa y viviremos juntos, porque mami es
demasiado pequeño para cuidar de ti, es muy berrinchudo y te va a
maleducar. —Louis abrió la boca, dejando caer sus brazos en sus costados.
—Un bebé no puede cuidar a otro bebé. —dijo, mirando con diversión al
omega.
Louis observo la sonrisa plasmada en el rostro del alfa, sus labios rojos y
gruesos estirados, brillantes por la saliva debido a esa maña extraña que
tenia de relamerlos siempre que hablaba, el hoyuelo siendo la cosa más
tierna en su rostro.

—No soy un bebé. —se defendió, aunque el puchero no ayudo mucho y


Harry libero una risa leve para acercarse al omega, tomando su cintura y
acercándolo, Dany en medio de los dos.

—Sí que lo eres. —susurro Harry. —Y eres... lo más tierno que haya visto
en mi vida. —Louis entreabrió los labios y dejo escapar un suspiro, Harry
siempre lograba dejarlo sin palabras, le llenaba el corazón de afecto.

Dany se acercó a Louis, abrazándose de su cuello y Harry planto un beso


fugas en la mejilla del omega, entregándole al cachorro. Louis relamió sus
labios, ignorando el bombeo energético en su corazón.

El alfa volvió a su lugar, sentándose con cautela y Louis copio su acción,


tomando asiento en la silla al costado. Dany tomo la orilla de su camisa
alzándola de golpe, Louis jadeo y Dany tanteo su pecho como siempre
hacía.

Louis estuvo a punto de bajar la camiseta, pero finalmente cedió a su bebé,


horas atrás había manchado la pierna de Harry con su lubricante, al parecer,
amamantar a su hijo frente a él quedaba por debajo de todas las cosas
vergonzosas que ya había sufrido con su profesor.

Louis acomodo al cachorro sobre su regazo, el menor inmediatamente se


acercó a su pecho, tomando en su boca el botón marrón y succionando
enseguida. Louis frunció la nariz y mantuvo la mirada fija en su cachorro,
no quería mirar al alfa, su mano delgada se paseó por el cabello de Dany,
peinándolo hacia atrás.

El celular de Harry comenzó a sonar, lo tomo en sus manos, arrugando un


poco la nariz al observar el nombre en la pantalla y desvió la llamada,
colocando el celular sobre la mesa.
Louis al fin alzo la mirada, notando a Harry tranquilo, cortando su pieza de
pollo para después tomarla con el tenedor y llevarlo hasta su boca.

—¿Cuándo son los once meses de Dany? —inicio la conversación Harry,


tomando la servilleta y limpiando la comisura de sus labios. Louis miro
atento al mayor, notando como este se mantenía neutro. Le agradaba eso de
él, le ha tocado amamantar a su bebé muchas veces frente a sus conocidos.
A pesar de la confianza siempre podía notar la incomodidad en sus rostros,
pero no pudo notarlo con Harry. El alfa continuaba mirándolo como si no
tuviese la camiseta alzada y su bebé estuviera pegado a él como una
sanguijuela.

—¿Mañana es veintiocho no es así? —Louis mordisqueo su labio, sobando


con tranquilidad la espalda de Dany. El celular de Harry volvió a sonar
vibrando sobre la mesa, el alfa gruño desviando una vez más la llamada.

Louis le miro, un poco extrañado y de pronto el celular comenzó a vibrar


sin control sobre la mesa debido a los mensajes que llegaron uno tras otro.
El omega frunció los labios y Harry frunció el entrecejo con más
insistencia, tomo el aparato y lo apago.

Louis suspiro, relamió sus labios y miro a Harry.

—¿Es del trabajo? —preguntó, acariciando la cabeza de su cachorro.

—Lo es. —contesto restándole importancia, dejando el celular sobre la


mesa otra vez.

—Deberías de contestarles. —procuro el omega, Harry negó repetidas


veces. —Por la insistencia debo suponer que es una emergencia.

—Tendrán que esperar. —corto sin más. Louis quiso reprocharle, aunque no
se sentía con ese derecho, finalmente era el trabajo de Harry y era decisión
del alfa ir o no.

Aunque la idea de que Harry les negaba las llamadas y los mensajes solo
para quedarse con él por más tiempo le dopaba de extrema felicidad.
El alfa lo miro, al fin deteniéndose en el cachorro y en su pecho
descubierto, cosa que no le incomodo en lo absoluto, le fue extraño por
unos segundos, pero cuando el alfa sonrió extasiado en ternura el omega no
pudo evitar sonreír con él. Pues el mayor le demostraba que le miraba de
forma diferente a las demás personas, no era morbo ni incomodidad. Era
esa chispa de ternura, como si fuese algo mágico y único poder presenciar
algo así.

—¿Así que Dany nació un veintiocho de septiembre? —el omega alzo las
cejas.

—Si, si, el veintiocho. —afirmo el menor contento, recordar ese momento


siempre le ponía muy feliz, a pesar de lo mucho que sufrió era el recuerdo
más bonito que tenía. La primera vez que pudo ver y escuchar a su
cachorrito. Era sin duda la imagen que nunca olvidaría y la más bonita de
todas.

—¿Harás algo en su primer año? —Louis entrecerró un poco los ojos y


miro al pequeño.

—¿Algo como un cumpleaños? No sé. Supongo que, mi tía se encargara de


eso, le encanta hacer fiestas y si lo hace sería algo pequeño, le encanta la
intimidad ya sabes, esas pequeñas reuniones con familia. Son demasiado
hogareños. —Louis rio por la nariz.

—¿Eso es una indirecta para decirme que no estoy invitado? —Louis esta
vez rio alto.

—Mi hijo lo decidirá.

—Tu hijo me adora. —le dijo presumido, con una sonrisa limpia y
victoriosa, jodidamente hermosa.

—🐾🐾🐾—

Al entrar a la oficina ambos alfas dejaron caer las miradas pesadas y


reprobatorias contra él, atacándolo sin piedad. La mesa larga se tapizaba
con documentos, era un desastre, hojas esparcidas, libros, lapiceros, plumas,
clips, todo un revoltijo.

Las laptops prendidas, la luz del proyector iluminando la lona anclada a la


pared al fondo de la habitación, con aquella grabación que conocía a la
perfección. Harry cerró los ojos, el largo suspiro se escapó de su boca,
demostrando cansancio y fastidio.

Cerró la puerta de madera con cautela, las miradas clavadas en su espalda le


incomodaron así que se giró enseguida, encarándolos, sin la intención de
hablar, tan solo los miro, la intimidación de ambos sin causarle efecto y su
mirada mantenida al par de ojos al frente suyo.

—Llame a tu celular más de treinta veces. —le dijo Tyreese, la voz


tranquila, aunque eso no eliminaba ese matiz de molestia.

—Note las primeras dos. —dijo el alfa dando un paso al frente.

—Y decidiste apagar el teléfono. —Harry relamió sus labios, guardando las


manos dentro de los bolsillos de su pantalón, alzando la quijada. —Dime
¿Qué es aquello más importante para el señor Harry Styles que su propia
libertad? —Harry alzo una ceja, chasqueo la lengua y dio un paso más al
frente.

—Se llama Louis Tomlinson. —contesto sin titubear, sacando las manos de
sus bolsillos y avanzando hasta llegar al extremo de la mesa, observando el
nuevo archivo. Lo supo porque el folder en el que se encontraba era nuevo
y las orillas de las hojas no se encontraban maltratadas.

—Un omega. —pudo escuchar la profunda voz de su padre. El alfa no tuvo


que preguntarle, pues Harry parecía haber perdido su aroma debido a que
las feromonas acarameladas persistían intensas en todo su cuerpo y su ropa.
—Decides dejar esto de lado por un jodido omega. —el hombre negó
lentamente, desaprobatorio.

Harry frunció el ceño, alzando la vista del documento. El verde chocando


con el grisaseo tono en los ojos de su progenitor.
—Eras tu quien me pedía buscar a uno. ¿Ahora no es de tu agrado que lo
haya conseguido? —Harry le ataco, su respiración volviéndose pesada.

—Te pedí que buscaras a un omega, por supuesto que lo hice. Pero si se te
necesita en casa por esto entonces vienes a casa estés con quien estés. —
alzo la voz el hombre, empujándose con la orilla de la mesa para alejarse de
la misma y poder levantarse de la silla. —Harry inflo el pecho ignorando
por completo lo que su padre le decía y retomando la lectura al documento.

Tyreese llevo el pulgar hasta su boca, mordisqueando su uña con


nerviosismo. Pensativo, sus ojos no paraban de recorrer todos los
documentos sobre la mesa.

El ceño de Harry se frunció con mucha más insistencia a medida que sus
ojos recorrían el escrito. Tomo la esquina de la hoja, dándole vuelta para
mirar la hoja siguiente e hizo lo mismo desesperadamente, hasta llegar a la
última página y alzo la vista, observando a su amigo sentado sobre la silla
giratoria, balanceándose de un lado a otro.

—¿Qué mierda es esto? —pregunto incrédulo el alfa de ojos verdes,


observando en pánico a Tyreese.

—La anulación de la declaración de Jeremy. —le dijo su padre, caminando


con cuidado al costado del alfa.

—Sé que es una maldita anulación ¿Por qué hay una maldita anulación? —
Tyreese le miro, alejando la mano de su boca.

—El mismo Jeremy se retractó de su propio testimonio y en cambio conto


una nueva historia. —el pulso de Harry se aceleró. —Su historia se resume
a que tú le pediste que testificara a tu favor, para así comprobar que tú te
encontrabas con él al momento del asesinato y que lo amenazaste una vez
que él se negó. —Harry soltó con brusquedad el folder sobre la mesa,
llevando sus manos hasta su rostro y frotando con insistencia, arrastro las
manos hasta su cabello, cepillando las hebras onduladas hacia atrás.

—Sin esta declaración prácticamente no existe prueba alguna para


demostrar que tu no estabas en la casa, por lo que...
—Volverás a juicio. Serás parte de los presuntos culpables junto a Frank .
—le dijo su padre. Harry llevo su mano hasta presionar el tabique de su
nariz. —Aunque no pueden detenerte. —le recordó su padre. —No aun,
Jeremy no pudo dar alguna prueba para comprobar que eso fue verdad. Sin
pruebas aun, es imposible que el jurado de por hecho su declaración como
un falso testimonio y acepten la nueva historia.

—¡Porque claramente no fue verdad! —alzo la voz Harry, perdiendo la


cabeza.

—Lo sabemos, lo sabemos y es por eso que necesitamos encontrar una


prueba para demostrar que Jeremy miente. —Harry apretó con fuerza la
quijada, negó con la cabeza, sin poder creer que eso volvía a suceder. Sentía
que la habitación se volvía más pequeña, las paredes se cerraban, se agotaba
el oxígeno y su vista era borrosa.

—Algo está mal. —hablo Harry, tomando el respaldo de una de las sillas,
arrastrándola, las llantas de las patas hicieron aquel ruido característico al
raspar la duela de madera y se dejó caer, la pierna derecha cruzada sobre la
izquierda y la mano cubriendo por completo su boca, masajeando sus
mejillas y la quijada.

—Por supuesto que hay algo mal, estas en riesgo de ir a prisión por un
asesinato que tú no cometiste. —dijo su padre, al igual que todos en la
habitación, preocupado. Tyreese entrecerró los ojos, observando a su mejor
amigo.

—No me refiero a eso. —Harry mordió su labio. —Conozco bien a todos


mis alumnos, incluso si no hablo mucho con ellos. Jeremy no es la clase de
alumno que mienta. —Harry guardo silencio. —Si está mintiendo no es
porque él quiera. —Tyreese se arrastró con la silla, impulsándose con las
piernas, colocándose a un lado de Harry.

—Alguien le está obligando a mentir. —completo Tyreese.

—Alguien que sepa muy bien que esa es mi única prueba para librarme de
esto. Alguien...
—Que ha estado presente en todos los juicios para saber que era tu única
opción fiable. —el alfa asintió, mirando a su mejor amigo. —No es
coincidencia que pocos días después de que esa "prueba" saliera a la luz
Jeremy decida trastabillar la verdad. —Intentan inculparte. —Harry asintió,
relamiendo sus labios y fijando su vista en un punto fijo del suelo.

—🐾🐾🐾—

Louis se recostó en la cama, mirando las muchas estrellitas brillantes


adheridas al techo, eran de esas estrellas que brillaban en la obscuridad. No
pudo evitar colocarlas después de pasar por esa tienda, su habitación en
Doncaster se encontraba repleta de ellas. No solo el techo, si no que las
paredes igualmente se encontraban forradas de las mismas, pues paso
coleccionándolas durante su vida. Quiso tener, aunque sea algo que le
recordara a su hogar, algo que no le hiciera sentirse tan lejos de casa.

Ayudaba demasiado. Tan solo debía recostarse y mirar el techo para no


sentirse tan solo, para lograr de alguna forma alejar la nostalgia.

Se acomodo en su lugar, Dany se encontraba acostado a su lado, sus


parpados se cerraban solos aunque el cachorro se negaba a dormirse y los
abría con mucho esfuerzo.

Louis suspiro, desviando la vista de las estrellas y observando al cachorro


acostado. Descansando entre las mantitas aromatizadas. Se acercó un poco
más, hasta posar su mano sobre el pecho de Dany, sobándolo de arriba a
abajo, esperando ser de ayuda para que el cachorro durmiera tranquilo y no
continuará luchando con el cansancio.

Mientras se tomó el tiempo para analizar lo sucedido ese día. Aceptarle a


Harry una amistad y ver cómo funcionaban las cosas entre los dos pareció
ser su mejor opción, alejarse ya no era algo que pudiese hacer, pues Dany se
miraba demasiado cómodo junto a él. Arrebatarle a Harry sería un golpe
muy duro para su cachorrito quien solo había recibido el cariño de un alfa,
su abuelo fue demasiado comprensible en ese tema.

Al omega le temblaron demasiado las piernas cuando se paró frente a sus


padre y decidió contar su situación. Esperaba que reaccionarán de la misma
manera que los padres de Owen. Negándose al hecho de que su hijo tendría
un cachorro, botándolo de la casa cuando intento no solo hablar con Owen
si no con ellos.

Cuando llegó a casa sintió el mundo derrumbarse sobre su débil cuerpo,


cada escenario navegaba en su mente en un barco bajo una tormenta
escandalosa que le ahogaba, el agua entrando a sus pulmones y
derramándose de sus ojos al no tener más cupo dentro de él. Buscando una
solución correcta para cuándo sus padres le echaran de casa como los de
Owen.

Sin embargo, la reacción de ambos fue algo que no se esperaba. Su padre se


levantó del sofá, brincando como si hubiese ganado la lotería y su madre
comenzó a llorar de emoción y Louis lloro igual, solo que en ese momento
fue el alivio lo que desató sus lágrimas. Su bebé no fue emoción para él en
un largo tiempo. No hasta que comenzó a sentir las pataditas en su vientre,
no hasta mirar su pancita hundirse y rebotar cuando le daba hipo, cuando le
cantaba alguna canción y todo su vientre se descontrolaba. Fue, hasta poder
sentir la vida de su cachorro llenarlo (literalmente) que comenzó a ir a las
tiendas de ropa con alegría, observaba cualquier cosa referente a ello y
quería más, quería todo para su bebé, lo mejor. Era lo que merecía y su
abuelo siempre fue bueno en ello, llegando cada día con regalos porque la
tienda de cachorros quedaba camino a su trabajo y no podía evitar entrar y
comprar algo, en su mente no había cupo para nada mas que no fuese su
nieto.

Su padre parecía incluso más emocionado que el mismo Louis, era la única
figura alfa que su cachorro tuvo, la única que quería tener. No hasta que
conoció a su profesor que el cachorro decidido tener una segunda figura
alfa, ahora tenía a Harry, parecía no querer soltarlo y Louis no podía
arrebatárselo.

Fue entonces que pensó en su tercera opción, aceptar sus impulsos, hacer
caso a sus instintos, si fuese por eso, si Louis se dejará guiar por su omega,
hubiese aceptado salir con él. Incluso si Harry no le acortejaba, incluso si él
era demasiado joven o si era alumno del mayor. Su omega estaba dispuesto,
pero Louis ya no podía permitir que su naturaleza le guiará, no quería ser
lastimado otra vez. No se arriesgaría a una decepción más, porque ahora no
solo era él, no podía pensar solamente en su sentir, ahora tenía un cachorro.
Su bebé no merecía falsas esperanzas, podía hacer lo que quisieran con él,
podían romperle el corazón mil veces, pero a su bebé, a su bebé nadie lo
lastimaría, primero tendrían que pasar por encima suyo.

Así que acepto la más neutral, la que no haría daño si se tomaba una
decisión incorrecta, la que ayudaría a su cachorro y le aseguraría estabilidad
emocional.

El continuaba asustado, no confiaba en los alfas, era probable que tuviese la


misma fobia que su cachorro, acercarse más a un alfa, lo hacía porque era
necesario y al igual que con su cachorro, Harry fue ese alfa que le hizo
romper ese miedo, aunque solo era con él. En los demás no confiaba
mucho, tratándose de algo romántico.

El vibrar de su celular sobre la mesita de noche lo distrajo de sus


pensamientos. Louis se giró, tomando el aparato en su mano y observando
el nombre en la pantalla, sonrió de pronto y se apresuró a bajar de la cama,
con la precaución de no despertar a su bebé y salió de la habitación. Las
calcetas coloridas repelieron el frío del suelo solo hasta llegar a la sala y
dejarse caer, contestando la llamada.

—Celular de Louis Tomlinson. —contesto cortes, aguantando la risa


candorosa en su garganta, apretando los labios.

—Oh, buenas noches, Señor Tomlinson. Disculpe usted la hora de mi


llamada. —Louis hizo puño su camiseta, sonriendo ampliamente.

—No se preocupe por eso, la noche es larga en Londres. —el omega


relamió sus labios. —Que agradable poder escuchar su voz de nuevo.
¿Algún tema de importancia que quiera atender? —Louis pudo escuchar la
risa agradable al otro lado de la línea y pudo sentir el conocido calor
escurrir dentro de su pecho.

—Extrañaba tu voz de recepcionista de hotel. —el omega se permitió reír


hasta ese momento.
—Y yo extrañaba ese tono de mesero de restaurante elegante. —Louis junto
sus piecitos, uno sobre otro, frotándolos.

—Lo imaginé. —hablo el alfa. El matiz de su voz le relajo el cuerpo. La


llamada cayó como un llamado al cielo y este fue escuchado. Le hacía falta
poder tener un momento que le recordara su hogar que no fueran solo
estrellitas brillantes.

—¿Porque has decidido llamar a esta hora? —Louis llevo su mano libre
hasta los deditos de sus pies, jugando con ellos por sobre el la tela del
calcetín.

—A esta hora tu mocosito ya está durmiendo. —Louis negó con la cabeza,


sin borrar la sonrisita burlona, pudo ver en su mente como el alfa alzaba los
hombros como siempre hacía. —Se que ese cachorro ocupa todo tu tiempo
y es difícil que me atiendas una llamada si peleas con el por qué cosas
quiere comer y cuáles no.

—No le digas mocosito. —escucho el bufido del alfa al otro lado de la


línea.

—Le diré mocosito hasta que me trate bien. —el omega rodó los ojos. —Lo
estaba logrando ¿sabes? al menos ya aceptaba mis panquesitos con moras.
Si no te hubieses ido el mocosito ya correría a mis brazos al verme. —
Louis sonrió. —Ahora toda la confianza se ha ido al carajo y mi esfuerzo
fue aplastado, no por una bota o un auto, fue un camión, Louis.

—Tenía que pasar así, lo lamento. —Louis mordisqueó su labio. —Apuesto


a qué cuando te mire otra vez aceptará tu panquesito, Dany no olvida.

—Era justamente mi tema a tratar. —Louis se acomodó en el sofá. —Justo


ahora estoy empacando. —el chico alzó una ceja. —Había una plaga de
abejas, o algo así, eran insectos, aunque dudo que fuesen abejas no
deberían matarlas están en peligro de extinción ¿Sabías eso? —el omega
alzó la ceja, recordaba bien al alfa y su forma perfecta de desviar los temas
de conversación. —Emm bueno no es el punto. En realidad, no puse mucha
atención, pero escuché tres días de descanso para fumigar y dije: "Es
momento de unas vacaciones" Londres me pareció un lugar bonito. —
Louis abrió los ojos, brinco un poco en su lugar. —Pensé "Hace mucho
tiempo no veo a mi amigo Louis y a su mocosito que tanto me odia." Y me
entró ese sentimiento de quiero verlo, cuando menos me di cuenta el boleto
de tren ya estaba en mi mano.

—¿Hablas de u-una visita? ¿Aquí en mi apartamento? —Louis se emocionó


enseguida.

—Si. Serían como unas vacaciones bien merecidas de tres días. La


odontología es una mierda, jodidamente asqueroso, pero es divertido.
¿Sabes a cuantos alfas les he tenido que sacar los colmillos? Muchísimos.
¿Y sabes cuantos alfas me han golpeado la cara? Muchísimos. —Louis rio,
cubriendo con su mano su boca para evitar despertar a Dany.

—Lo tienes bien merecido. —le contesto Louis burlón. —Estaré feliz de
recibirte. —anuncio Louis. —No tengo muchos amigos por aquí.

—Tu madre me comentó algo como eso, al parecer Dany tiene más amigos
que tú. —Louis bufo, rodando los ojos. —Siempre supe que el mocosito
sería muy extrovertido. Al menos con los omegas y los betas. No sé qué es
lo que hará si es omega y deba buscar un alfa.

—Espero que no sea así. —Louis apretó los labios. —No sé cómo haré si
sucede tendré que llevarlo a terapia o algo así.

—Es solo una opción. Ese niño será un alfa. —le contesto. Louis admiro
sus calcetas con los colores primarios y frunció los labios. —Es demasiado
gruñón y está a la defensiva siempre.

—Es solo su actitud, eso no determina que sea un alfa. —Louis talló su ojo
derecho y bostezó.

—Si lo hace, desde pequeños puedes saber que serán.

—Conozco a varios a los que esa fórmula no les funcionó. —le dijo el
omega, refiriéndose a Harry. —Estas estereotipado. Quien sabe, tal vez solo
sea un omega demasiado gruñón y protector. —Louis frunció su nariz.
—Como mi madre. —le dijo el alfa. —De acuerdo, es verdad. —le dio la
razón a Louis. —Pero en realidad espero que sea alfa para poder burlarme
de él. —el omega rodó los ojos, no podía creer que su amigo siendo un alfa
tres años mayor que el fuese así de inmaduro. —En fin. —hablo el alfa. —
Mi tren sale a las once y treinta. Quiero suponer que llegaré cerca de la
una y treinta. ¿Te veo en tu apartamento? —Louis se recostó en el sofá.

—No. A esa hora aún estoy en la escuela. —volvió a tallar su ojo.

—Iré por ti a la escuela. —Louis asintió y de pronto se alzó del sillón.

—No, quiero decir... Podría verte en algún lugar mmmm...

—¿Porque no quieres que vaya a tu escuela? Te ahorrarías otro trayecto.


—Louis tembló. —Oh... ¿No quieres que alguien me vea? —Louis respiro
con fuerza. —Es eso. —dio por hecho el alfa, con un matiz en la voz
divertido. —Bien, te veré mañana en la escuela, descansa.

—Ellis... —y cortó la llamada. Louis suspiro rendido y se alzó del sofá


directo al baño para lavar sus dientes y descansar, estaba seguro que
mañana seria un día muy pesado.

...

¿Vieron que me estoy aplicando con esta fic? Hummm.

Como siempreeee espero que este capitulo les haya gustado, y lo


disfruten mucho.

¿Parte favorita?

¿DUDAS, PREGUNTAS? (No pregunten cosas que obvio aun no les


puedo decir veda')

Me agrada mucho el como han recibido mi fic, y me encanta leer todos


los comentarios que dejan porque enserio son unas crack para eso
jajaja.
No me queda mas que agradecer (como en todos mis capítulos) todo su
apoyo, los mensajes bonitos que me dejan y todo, todo absolutamente
todo de ustedes es genial.

Ay que ya me siento Louis agradeciendo 24/7 pero es que es inevitable


ver el apoyo y no sentirse agradecido ahre.

Igual si miran faltas ortográficas o algún error pueden corregirme que


varias ya lo han hecho (y gracias dulzuras me hacen un super favor con
eso) No soy perfecta claro, siempre tengo mis errores y no me molesta
que lo hagan. (Siempre y cuando sea con respect obvi)

Si alguien desea dedicación puede comentar aquí

So espero que su noche este llena de cosas muy preciosas al igual que su
vida entera. Les mando muchos besitos y nos leemos el
próximo capitulo.

All the fucking love.

(Alv ya me siento youtuber siempre despidiéndome de la misma forma


jajajaja)
8.

Capítulo dedicado a:

Nos4a92x

stylinson-28

proudmotherofsnakes

AlgodonDeAzucar2828

spookypancha

LarryTuPatrona

MilagroEstrada

Lala_90LH

hesftrock

NavLH19

Fernandaaaat91

SmutLoveU

Maria_Irwin_

FerxoWatermelonSugar

LasBragasDeLou
sunlouflower

andrea_7uu7

santanalopex

C_Araceli

DNPerezz

Camayn28

brenstylin

nikolarrie

TamyaCv

GenesiisYazmiin

skeers_

emperadorazul

nikolarrie

Muchas gracias a todas por leer esta fic, y por el gran apoyo, las amo
con todo mi corazón.

...

El cachorro giró la cabeza, evitando a toda costa que la cuchara con puré de
manzana se adentrara a su boca o incluso rosara sus labios.

El pequeño cachorro se había vuelto una cosita berrinchuda desde la


mañana, cuando Louis le dijo que Ellis iría a visitarlos por unos días.

El cachorro no paraba de gruñir y al parecer su mejor forma de revelarse era


una huelga de hambre pues no aceptaba nada de lo que Louis le diera.
—Daniel tienes que comer algo. —le dijo Louis, acercando de nuevo la
cuchara a la boca de Dany y el cachorro giró de nuevo la cabeza, perdiendo
el equilibrio por la brusquedad de su movimiento. Poso las palmas de sus
manitas sobre la mesa sosteniéndose casi tirado en toda la mesa.

—Te vas a lastimar, Dany. —le dijo su madre, acomodando al cachorro en


la mesa una vez más. Dany frunció el ceño y se agitó, deseando quitar las
manos de su cuerpecito, manoteando sin cuidado.

—Eso es grosero, Daniel. No debes golpear a las personas. —le reprendió,


tomando sus manitas inquietas, deteniendo los golpes y posándolas sobre el
regazo del cachorro.

Bran río, tomando el vaso de café de la mesa, sorbiendo con extrema


precaución el líquido caliente.

—Tu hijo es muy berrinchudo. —menciono el alfa observando la entrada de


la cafetería, ignorando por completo como el cachorro le miró con molestia.

—No me había percatado de eso, Bran. Gracias por el dato. —respondió


sarcástico y bromista, enderezando el suéter marrón que decidió colocarle al
cachorro al salir. Dany jugo con Duck entre sus manos, agitándolo como
solía hacerlo.

—Adbllb. —dijo el bebé, el llavero atrapado entre sus manitas. Louis rodó
los ojos.

—No verás a Harry hasta que comas algo. —Dany gruñó, sin mirar a Louis
y apretó con más fuerza el llavero, su cuerpecito tembló.

—¿Porque está molesto el cachorro? —pregunto su compañero de pronto


interesado, despegando su mirada de la entrada y observando al fin al
omega a pocos centímetros de él.

—Uno de mis amigos nos visitará...

—Voy a adivinar. —le interrumpió Bran, pellizcando la crepa sobre la


mesa, el chocolate manchando sus dedos. —Es un alfa y no quiere verlo. —
Louis frunció los labios y asintió divertido.

—Eres muy inteligente, Bran. Mereces una estrellita en la frente. —el alfa
rio, tomando el pedacito de crepa con los dedos y llevándola hasta su boca.

—Bueno, al menos te deja hablar con nosotros. —se encogió de hombros.

—¿De qué hablas? —pregunto, tomando la servilleta de la mesa, limpiando


el chocolate de la barbilla del alfa, una costumbre que adoptó desde que
nació a su bebé.

El alfa trago el bocado y chasqueo la lengua, mirando al cachorro en la


mesa con ese gesto único que le dedicaba siempre que lo miraba. El
disgusto era lo único que podía ver en Dany siempre y cuando Harry no lo
cargará.

—A que... Tenía una prima, que odiaba que se acercarán a su mamá, era
muy celosa. Ella apartaba a todo el mundo. Y Dany a pesar de que no le
caigan bien los alfas no hace eso, apartarlos de ti y celarte. Solo se defiende
a él mismo. —Louis miro a su cachorrito, golpeando el patito contra la
mesa y le sonrió con cariño.

—No, no lo hace. Pero si me defiende, solo si él lo cree necesario. —Louis


peino los rubios cabellos hacia atrás, acomodando las hebras delgaditas. —
Eres un buen cachorro, ¿no es así sol? —le hablo el omega, acercando su
rostro al bebé, Dany asintió recibiendo el besito fugaz en la mejilla. —Y los
cachorros buenos comen su puré. —aprovecho, acercando la cuchara de
nuevo a su boca.

Dany se inclinó hacia atrás, evadiendo el artefacto. Louis suspiro.

—¿Porque no quieres ver a Ellis? —cuestiono Louis, dejando la cucharita


de plástico dentro del frasco. Tomo los piecitos del cachorro, presionando
con el índice y su pulgar los piecitos libres. Le quito los tenis porque noto
como estos ya le lastimaban la piel, pues ya le quedaban ajustados. Odiaba
que su bebé creciera tan rápido.
Dany río soltando pequeñas pataditas debido a las cosquillas en las plantas
de sus pies. Las calcetas rojas brillantes. Al parecer el omega tenía un gusto
particular por las calcetas coloridas y eso se notaba hasta en las calcetas de
su bebé.

—Yo sé que lo extrañas tanto como yo. —hablo Louis, Dany negó repetidas
veces. —Extrañas a ese tonto, claro que sí. —Louis pellizcó una de sus
mejillas gorditas y Dany se quejó.

—¿Cuando llegara tu amigo? —pregunto Bran, mirando la pantalla del


celular. El omega frunció la nariz.

—Hoy. Vendrá por mí. —respondió molestando los piecitos de su bebé,


burlándose del cachorro que movía sus piernitas, estirándolas y
contrayéndolas para evitar que los dedos de su mamá tomaran sus pies.

—Vaya, que bien. —dijo, enviando su mensaje. Bran continuo comiendo,


hundiéndose en la conversación de su teléfono y Louis continuó luchando
con bebé.

—Adbllb. —repitió Dany, expulsando un poco de saliva de su boca al


fruncir sus labios y soplar, se resbaló por sus labios delgaditos y Louis
limpio sus boca enseguida.

—En unos minutos, Dany. Sé paciente. —el cachorro infló sus mejillas y
tomo la servilleta a su costado, arrastrándola por la mesa y limpiando la
superficie con torpeza.

Louis se concentró en la rebanada de pastel que compro en la cafetería, la


misma que le compro a Dany porque cumplía once mesecitos y que Dany
no quiso por ser rebelde.

Saboreo el chocolate en su boca y continuó leyendo el capítulo del libro


para la clase de Harry.

No lo leyó el día anterior porque estuvo con Harry casi todo el día, viendo
el tema de su clase pérdida, aún que la mayor parte de su atención fue
dirigida al cachorro que le pedía al alfa ayuda con las figuritas de su cubo
didáctico, pues el circulo no cabía por el orificio con forma de triángulo y
Harry tenía que auxiliarlo y explicarle las formas.

El alfa tuvo que impartir dos clases al mismo tiempo; una sobre la
autonomía científica del derecho y otra acerca de cómo diferenciar un
rectángulo de un rombo.

Algo que debía durar no más de dos horas se extendió a toda una tarde
debido a que el cachorro de grandes ojos verdes jaloneaba la orilla de su
pantalón para que así, Harry le tomara atención, así que daba pausa a la
explicación de la polémica entre Savigny y Thibaut para poder explicarle a
Dany porque el triángulo no entraba al cubo.

Y una vez que Harry se fue el omega le tomó por sorpresa la pereza y
decidió no leer las páginas de su libro por darle más importancia a otras
materias.

Supo que estaba mal, pero igualmente se confío un poco porque no creía
que Harry fuese a reclamarle por no hacer su tarea y finalmente solo era un
capítulo así que no se preocupó.

Pero su tiempo se acomodó por pura suerte y consiguió esa hora libre para
comer algo y leer las páginas que le hicieron falta, pues su profesora les
permitió salir antes de la hora.

Terminó de leer el capítulo al igual que llevaba la última rebanada de pastel


a su boca y exhaló largo, deseando que la banca de la mesa tuviese un
respaldo para poder descansar su espalda.

Miro al cachorro mordisqueando el patito. Louis llevo su mano hasta tomar


la mano de Dany y apartarla de su boquita.

—Te lastimarás, sol, deja eso. —le hablo con tranquilidad, Dany intento
soltarse del agarre pero Louis consiguió tomar con fuerza el llavero y lo
saco de su boca. —¿Qué hora es? —le pregunto Louis al alfa a su costado,
perdido en la pantalla del celular.
El alfa le dio un vistazo rápido a la pantalla en la esquina superior
izquierda.

—Las diez con veintitrés. —Louis alzó la ceja y comenzó a guardar las
cosas que se encontraban regadas sobre la mesa. Bran continuo texteando y
Louis se alzó de la banca, recogiendo la basura en la mesa.

Tomo a Dany en sus brazos y miro a Bran.

—¿Vamos? —le pregunto el omega el observar que el alfa no se levantaba.

—Adelántate, mi padre me llama en la dirección. —le aviso Bran, tomando


rápido su mochila sin dejar de observar el celular. Louis asintió y se giró
inmediatamente para caminar a la salida.

Dany tomo la solapa de su abrigo y comenzó a mordisquear la tela,


rascando sus encías hinchadas. Entro al salón tranquilo, observando a Harry
borrar el pizarrón a su espalda. Dany como era en cada clase se alteró
esplendoroso y fausto, con la sonrisa amplia, mostrando los dos pequeños
dientes apenas notables al centro de su encía.

Louis descolgó la mochila de su hombro y la dejo caer en la primera silla


que observo a su alcance.

—Adbllb, Adbllb. —le hablo al profesor. Harry se giró, aunque no sonrió


como siempre lo hacia, pero el omega pudo notar el agrado en su mirada
desgastada. El cansancio enmarcaba sus preciosos ojos al igual que
adornaba su cuerpo como si fuese un accesorio, pudo notarlo porque su
cabello se mantenía desacomodado y esponjado, sus labios se encontraban
un poco agrietados y continuaban los mordiscos en los costados de la piel
interna.

Louis suspiro acongojado, porque mirar a Harry en ese estado removía su


interior de forma poco agradable, al mismo tiempo lograba sentir el
retortijón en el estómago pues Harry, aunque luciera cansado y desvelado
lograba verse esplendido.
El alfa decidido vestirse ese día con un suéter de cuello alto, negro y
ajustado a su cuerpo, la gabardina desapareció del conjunto de ropa así que
Louis pudo admirarlo con más detalle. Los hombros anchos y la cintura
delgada, los brazos fornidos, la espalda marcada. Sus piernas largas.

El omega se guardó un suspiro maravillado y aclaro su garganta cuando


Harry se acercó con cuidado a ellos. Sus movimientos más lentos y
pausados.

Se acercó con Dany en brazos, colocando al cachorro en el escritorio. El


cachorro se paró en sobre el mueble, sus piernitas temblorosas logrando
mantenerse en pie (con ayuda de su madre por supuesto) mantuvo el
equilibrio como un campeón y marcho sobre la madera, alegre, sus piecitos
alzándose acelerados.

—Aquí está mi cachorro favorito. —dijo Harry, acercándose al menor.


Tomando las mejillitas entre sus manos, ahuecando el rostro del bebé y
besando su nariz. Dany rio y tomo de la misma forma el rostro de Harry,
con la diferencia de que sus pequeñas manos no abarcaban ni un cuarto de
las mejillas de Harry.

Louis sostuvo al bebé de la cintura con una sonrisa, observando a su


pequeño hijo tan pleno y agradado.

Harry alzo la vista, mirando al omega, observando como sus mejillas se


volvían rojas sin razón alguna. Harry relamió sus labios y se reincorporo en
su lugar enderezándose.

—Y mi alumno favorito. —le dijo a propósito, por el simple placer de tener


la oportunidad de observar sus mejillas encenderse con más potencia y así
fue. Louis de inmediato bajo la mirada tensando su rostro un poco evitando
que la sonrisa candorosa aflorara.

Harry se acercó a Louis, con esa habito peculiar que le caracterizaba como
alguien sereno y tranquilo aunque en su interior los problemas lo devoraran
vivo como leones hambrientos.
Tomo su cintura, solo unos pocos segundos antes de recordar que se
encontraba en la escuela. Louis trago saliva y Harry beso su mejilla en un
saludo, tomando el tiempo suficiente para inhalar profundamente el aroma
del omega. Cosa que deseo hacer durante toda la noche porque su cuerpo de
pronto se volvió adicto a ella, porque su alfa busco esa fragancia para así
serenar su mente, para sosegar la preocupación y dormir con calma.

Su único deseo en la madrugada y parte del día fue poder tener a Louis
cerca suyo y llenarse con su aroma, fue así que lo tomo inmediatamente y
fue instantánea la sensación que le atrajo paz cuando la manzana y el
caramelo le saludo con gusto.

Louis tembló al tener los labios del hombre presionándose en la piel de su


mejilla. Respiro hondo y le dedico una sonrisa una vez que se separó y le
miro.

Harry chasqueo los dedos, devolviendo a Louis al presente.

—Casi lo olvido. —dijo Harry, alejándose de Louis, rodeando el escritorio


y agachándose un poco para tomar la bolsita colorida del suelo. —Hoy estas
cumpliendo once meses ¿no es así? —Dany grito emocionado, sus manos
se abrieron y se cerraron debido a la emoción que atesto su cuerpo
pequeñito, esta afloro en un grito y acelerados movimientos con las
extremidades de su cuerpo pues no había cupo para retenerla dentro de él.

Louis cubrió su boca, tapando la sonrisa encariñada que se dibujó en su


rostro y sintió sus ojos arder por las lágrimas. Fue extraño de pronto como
el sentimiento reboto en su pecho como una pelotita fastidiosa, pero pensar
en un alfa que se preocupara por su bebé, alguien lejos de todo su círculo de
familiares y conocidos que se acordara de eso fue, de hecho un gran golpe
en su alma sensible.

Louis froto su nariz, alejando el picor en esta y controlando así el llanto.

Harry le entrego la bolsita a Dany, el cachorro la tomo con felicidad y se


giró un poquito mostrándosela a su madre, presumiendo su obsequio.
Balbuceando acelerado, de esa forma entendió mucho menos de lo poco
que luego lograba, aun así Louis tan solo abrió los ojos semejando la
emoción de su bebé.

—¿Qué es, solecito? ¿Un regalo? Wow. —le dijo. —¿Quién te lo dio,
amor?

—¡Adbllb! —grito, señalando al profesor. Louis sonrió de oreja a oreja.

—¡Está muy bonito! —comento Louis. —Dale las gracias, mi vida. —Dany
devolvió su mirada a Harry y soltó con mucho cuidado la bolsa,
colocándola sobre la mesa. Dany alzo sus manitas, llamando al alfa y Harry
se inclinó un poco.

Dany tomo con sus manitas las mejillas del alfa como hace unos momentos
atrás y de pronto dejo un besito súper rápido y tronado en los labios del
alfa. Harry alzo las cejas impresionado, aunque la sonrisa se extendió en su
rostro y el hoyuelo se marcó en su mejilla.

—¡Dany! —le llamo la atención su madre, el cachorro se giró observando a


su mamá sin comprender porque de pronto le gritaba. —No le beses la
boca, amor, es aquí. —le dijo, tocando la mejilla del cachorro. El cachorrito
hizo un puchero y miro al alfa, buscando un indicio de molestia, pero el
profesor no parecía estarlo en lo absoluto.

—¿Así que te gusta robar besos como a tu mami? —le pregunto Harry al
menor, burlándose un poco. Louis cubrió con vergüenza su rostro con la
única mano libre que tenía pues la otra se encargaba de detener al menor
para que no cayera de sentón en la mesa.

—El solo te estaba agradeciendo. —le respondió Louis con la cara


entintada en carmín. El alfa libero una risilla agradable al oído del omega.

—Que agradable forma de agradecer. ¿Tú agradeces de la misma forma? —


Louis apretó los labios. —Si es así puedo hacerte favores más seguido. —
bromeo de nuevo, robándole esta vez una risa al omega. Louis negó con la
cabeza.
—No lo hago. Lamento decepcionarte. —respondió inhalando oxigeno
como si este fuese a agotarse.

—De alguien tuvo que aprenderlo. —Louis volvió a cubrir su rostro.

—Yo... solía besarle los labios siempre. Por cualquier cosa, para agradecerle
algo, por cariño o porque simplemente me daba ternura. Pero conforme fue
creciendo él tomo esa acción como algo tan normal que comenzó a saludar
a todos así y no me pareció sano. —Louis miro a Harry, encogiéndose de
hombros.

—Estoy de acuerdo con eso. —le contesto el alfa, llevando su mano hasta el
cabello de Dany, acariciándole su cabecita.

—Sí, me impresiona que lo haya hecho después de mucho tiempo, lo siento.


—se disculpó Louis por su bebé.

—No te preocupes, no me molesto. —el alfa libero una risa. —No debería
de impresionarte si ya sabes que tu cachorro me adora mucho. —Louis alzo
una ceja divertido. —¿No es así cachorro? —Dany asintió muchas veces.
Louis negó graciosos con la cabeza sin borrar su sonrisa.

—Espero que tu ego no se eleve de más solo porque eres el único alfa que
le agrada a mi bebé. —Harry tomo al cachorro de las costillas, alzándolo de
la mesa. Lo cargo en sus brazos, le miro con atención.

—Muy tarde. —le dijo Harry sin apartar la vista de su cachorro. —Soy el
único digno y eso nadie me lo quita. —Louis rio. El alfa llevo su mano
hasta el fleco del omega, acomodándolo.

—Creo que ya necesito un corte. —se burló un poco el omega.

—No lo creo, te ves muy bien. —elogio Harry, clavando su vista en el


imposible añil de los orbes de Louis. El omega sonrió, rodeando el
escritorio y así quedar al frente del alfa, observando las ojeras bajo sus ojos.
Dirigió su mano al rostro del mayor, posando su mano en la mejilla
izquierda de Harry, le acaricio con simpatía y consideración.
—¿Esta todo bien? —le pregunto Louis detonando preocupación, atento a
su sentir, Harry llevo su mano hasta el dorso del omega y de igual forma le
acaricio cariñoso.

—¿Por qué la pregunta? —Louis bajo la mirada, observando el pie de su


cachorro y lo tomo, jugueteando con su pequeña extremidad. Relamió sus
labios y cerro sus ojos.

—Es... Te veo cansado ¿no pudiste dormir? —Harry suspiro y junto su


frente con la del omega.

—¿Esto también pudiste sentirlo o solo te guiaste con mi aspecto? —el


omega cerro los ojos, alzándose un poco en sus puntas para lograr rozar su
nariz con la de Harry. Su cuerpo cosquilleo, porque amaba sentir la
respiración de Harry golpear sus labios y le gustaba ese hormigueo en la
espina dorsal cuando el aroma del alfa se colaba por sus fosas nasales y
activaba a su omega, era algo demasiado único.

—Lo deduje. Como dije, te veo cansado. —Louis se acercó un poco más,
esperando que Harry diera el paso y le besara de nuevo, aunque el profesor
no parecía querer hacerlo.

—Solo es trabajo, Louis, no te preocupes. —el omega trago saliva y abrió


sus ojitos, disfruto la vista de los ojos verdes a pocos milímetros de los
suyas, admiro las motas de tonos más obscuros a los extremos de su cornea,
las pestañas cortitas, Louis quiso tener el tiempo suficiente para poder
contarlas una por una, despacito.

—Quiero que estés bien. —Harry sonrió. De alguna forma, esa pequeña
frase logro sacudir su aparato cardiaco, como un tambor al ser golpeado,
vibrante y constante.

—Lo estoy. —contesto, porque lo estaba, en ese momento, se sentía bien, se


sentía completo, se sentía correcto cerca del omega. Se sentía aceptado, no
solo por él si no por el pequeño cachorrito entre sus brazos, el cual mordía
su dedito por la comezón en sus encías. Harry se despegó un poco y beso
fugazmente la nariz de Louis, alejándose rápidamente al escuchar las risas
en el pasillo.
Louis frunció un poco los labios para apartar el cosquilleo de estos y giro su
vista cuando observo al grupo de compañeros entrar al salón.

El omega se giró, caminando a su lugar y tomar asiento. Harry espero tan


solo cinco minutos más y camino al centro del salón, con el cachorro en
brazos como era siempre.

—Bien, hoy hay muchos temas importantes que tenemos que ver, pero lo
principal antes de iniciar la clase es que tienen que saber que hoy Dany está
cumpliendo once meses, así que tienen que felicitarlo. —Louis abrió los
ojos atónito.

El grupo entero estallo en ruido, algunas risas enternecidas resonaron entre


todos los mormullos y después el grito de Ady festejando al cachorro
desencadeno la ola de aplausos y gritos para el bebé en los brazos de Harry.

El cachorro de inmediato se emocionó y rio alto, copiando los aplausos de


sus compañeros de clase. En sus escasos once meses no le habían celebrado
tantas personas en una misma habitación. Así que imaginaba que su bebe se
sintió muy querido por todos a su alrededor.

Entonces Louis se volvió a sentir cálido al mirar la sonrisa resplandeciente


que Harry le dedicaba a su bebé y se arrepintió solo un poco por pedirle
conocerle y darse tiempo, porque Louis se sintió de pronto tan parte de él,
siendo tan atento con su hijo, como sabia ningún otro alfa en su sano juicio
lo seria, no uno interesado en él.

Cuando los gritos y los festejos disminuyeron Harry comenzó con la clase.
Un poco más animado a como lo observo al entrar al salón.

Después de explicar los temas y debatir un poco sobre él capítulo del libro y
como este se relacionaba con lo que veían en clase Harry los dejo salir,
apenas un minuto antes de la hora de termino, era la primera clase que
tomaba completa y Louis tuvo que salir casi corriendo pues para su próxima
clase debía cambiarse del edificio C al D y eso era algo demasiado alejado
considerando el problema de sus piernas cortas, las dos mochilas colgando
en sus hombros y el cachorro energético en sus brazos.
Solo tuvo tiempo para despedirse con un acelerado "Te veo mañana"
dirigido al alfa cuando le entrego a Dany y se escabullo con rapidez.

Su último profesor, al igual que Harry tomo todo el tiempo de su clase.


Siendo este el profesor Wader la clase se convirtió en algo más largo que
simples dos horas atacándolo con preguntas sobre el tema de clase anterior
solo para fastidiarlo por haber faltado a esa clase. Un intento por dejarlo en
ridículo que no tuvo éxito alguno pues Louis contesto cada una de sus
preguntas gracias a que Harry le explico el tema en casa.

Louis se mofo internamente siempre que observaba el gesto descontento de


su profesor cuando su respuesta era correcta.

Fue una clase eterna sin embargo Louis salió de ella muy satisfecho y se
apresuró para poder salir rápido de la escuela, los mensajes de Ellis
apurándolo se encontraban sin leer en el teléfono olvidado al fondo de la
mochila.

Aparto la solapa de su abrigo de la boca de su bebé por décima vez en él día


y camino a la entrada del lugar, acomodando el gorrito de lana en la cabeza
de Dany pues la temperatura bajo en las últimas horas.

Al salir Louis se encontraba aun discutiendo con Dany porque el menor


seguía quitando la gorrita de su cabeza y el omega le recordaba y explicaba
que era importante tenerla puesta o si no se enfermaría.

Sin prestar atención a su alrededor no pudo percatarse del alfa corriendo


hasta él, el impacto en su cuerpo le detuvo el corazón al liberar la
adrenalina en su estómago cuando el inesperado abrazo le asusto enseguida.

El chico alto y delgado lo tomo en un abrazo hasta alzarlo del suelo. Louis
grito un poco por el susto y aferro a Dany a su cuerpo cuando creyó que el
menor podía caer.

Ellis lo apretujo entre sus brazos, su mejilla golpeando con la de Louis


debido a la cercanía de sus cuerpos. Dany grito.

—Ellis, bájame. —pidió Louis al no sentir el suelo bajo sus pies.


—Hace meses que no ves ¿y es lo primero que me pides? —le dijo
fingiendo zozobra. Hizo un puchero y se aferró con más fuerza al cuerpo de
Louis. —Que desgraciado. —le reclamo, como si sufriera demasiado con
ello, fingiendo llanto cuando escondió su rostro en el cuello de Louis. Al
omega le impresiono que no gritara como el buen actor de drama que era.

—Me asfixias, tonto. —le dijo y Dany gruño soltando golpecitos en la


cabeza del alfa obligando a Ellis a soltar al fin a su madre.

—Respétame, mocosito. —le dijo al menor una vez se apartó de Louis,


sobando su cabeza. Dany frunció el ceño y le saco la lengua, cosa que Ellis
copio, pero arrugando la nariz. Louis rodo los ojos como era siempre que se
encontraba en presencia del alfa.

—Te extrañe mucho. —le dijo Ellis haciendo sonreír a Louis. Dany
balbuceo algo inentendible y el chico de orbes marrón rio. —También te
extrañe a ti, masita. —le hizo saber Ellis, tomando la mejilla del cachorro y
apretándola, el menor le dio un manotazo y el alfa volvió a mostrarle la
lengua.

El omega acomodo el cuerpo de Dany entre sus brazos y después alzo un


poco la mano para acomodar la bufanda en el cuello de Ellis que se
desacomodo en el abrazo.

—Yo igual te extrañe mucho, tarado. —le contesto Louis con cariño,
mostrándole una de sus mejores sonrisas.

—Oh, tus insultos de niño de primaria. —el alfa gimió satisfactorio y


burlesco. —Me hacen falta en la universidad. —Louis rio un poquito y
suave, Ellis volvió a abrazarlo, pegando a su pecho el rostro de Louis y
Dany volvió a quejarse por la cercanía del alfa. El omega estuvo a punto de
pedirle que le soltara, aunque el carraspeo a su espalda se lo impidió y
congelo su cuerpo.

—¡Adbllb! —grito el menor, más que emoción sonó como si fuese un grito
de auxilio. Estiro su manita en dirección al profesor.
—¿Me perdí de algo? —pregunto el alfa sin despegar esa mirada filosa del
chico de ojos marrón que sostenía el cuerpo de Louis contra el suyo. Harry
dio un paso al frente, tomo el brazo de Louis, apartando el cuerpo del
omega del chico desconocido (para él claramente).

El alfa pudo notar la escena gracias a que el cachorro grito con fuerza, al
girarse la escena que presencio no hizo más que impulsarlo a tomar la
puerta de su auto y azotarla con extrema fuerza para encaminarse a la
entrada de la escuela con decisión. Con los puños muy apretados y la
respiración pesada. Apenas observo como el chico alzaba al menor del
suelo con ese abrazo quiso golpearle la cara.

Considero como suerte que su mente racional y humana se activara en su


trayecto pues en todo caso no se hubiera detenido a empujar con fuerza al
alfa hasta apartarlo del omega. Le hicieron reaccionar de forma serena y
adecuada, aunque en su interior quisiera golpear al alfa que sostenía al
omega con agrado contra su pecho.

Harry tomo la cintura de Louis, su mirada clavada en el alfa sonriente al


frente suyo. Aparto a Louis del chico y lo coloco a su lado sin esfuerzo,
pues Louis se dejó hacer. Dany se inclinó a él y sin apartar la mirada del
chico tomo a Dany en sus brazos. El menor se recostó en el hombro de
Harry.

—Hola. —saludo Ellis animado y agradable, a pesar de notar esa mirada de


advertencia por parte del alfa de ojos verdes. —Soy Ellis, amigo de Louis.
—se presentó, extendiendo la mano cortésmente al profesor, aunque Harry
no lo fue del todo pues tan solo alzo una ceja al mirarla, sin hacer el intento
por tomarla.

Ellis apretó los labios y con su otra mano tomo la propia y se saludó a sí
mismo.

—Un placer. —dijo bromeando y tomo las correas de la mochila que


colgaba en su espalda. Louis tembló y trago saliva con demasiada dificultad
pues sentía su garganta cerrada.
—Ellis él es... Harry. Es mi profesor. —presento el omega. Su amigo abrió
los ojos, una acción adecuada a su sorpresa y finalmente entrecerró los ojos
escaneando a Harry.

—Wow, profesor. Eres demasiado joven. —le dijo el chico.

—Me lo dicen a menudo. —contesto Harry tajante, la mandíbula


continuaba tensa debido al coraje y cuando el suave aroma a menta y
lavanda toco su nariz fue que aparto la mirada del alfa al frente suyo para
observar a Louis. Quien jugaba con sus manos y movía con insistencia su
pie, arrastrándolo por el suelo.

Harry cerró los ojos al notar su patética actitud y dio un paso al frente,
extendiendo al fin la mano al chico. Ellis la tomo.

—Harry Styles. —se presentó como debía hacer desde un inicio. Pues su
acción fue totalmente la de un niño de dieciséis años.

Louis se sintió un poco más relajado, sin embargo, el aroma de Harry,


espeso y agrio continúo molestando su nariz sensible.

Louis solo agradeció que Ellis se mantuviese calmado pues cualquier


persona que estuviese cerca podía notar la molestia que el alfa desprendía,
incluso su cachorro que frotaba su mejilla en el hombro del alfa para
tranquilizarlo.

—Ellis ha venido a visitarme desde Doncaster. —notifico Louis, ignorando


el aroma del alfa a su costado.

Ellis alzo una mano, mostrando su dedo índice, como pidiendo la palabra
para hablar. Louis alzo una ceja.

—No tienes que alzar la maldita mano para preguntar algo, Ellis no estamos
en una clase. —el alfa sonrió y bajo la mano.

—¿Por qué Dany si lo quiere a él y no a mí? —pregunto el alfa con un


puchero en los labios, Louis giro su vista, observando a su cachorro muy
cómodo en el pecho de Harry. El omega frunció los labios y alzo los
hombros.

—No lo sé. Porque, tú estás loco, quizá. —Ellis entrecerró los ojos,
fulminante. Tomo la correa de su mochila, descolgándola de sus hombros.
Agarro el cierre de la misma, deslizándolo de un extremo a otro y la abrió,
sacando de su mochila una pequeña cajita de acetato con un listón amarillo
cruzado por todas las caras de cubo hasta formar un moñito en la parte de
arriba.

—¿Sabes lo que es o no mocosito? —Dany llevo su dedo hasta su boca,


mordisqueándolo y manchando con saliva su manita. El alfa agito la cajita
al frente suyo, Dany por fin se mostró interesado en el chico alfa. —Sé que
hoy cumples once meses, masita. Y por eso te traje un panquesito con
moras. —Dany de inmediato estiro su manita para tomarlo. Ellis sonrió y
aparto la cajita con cuidado evitando que el cachorro tomara su obsequio.

Dany le miro con confusión y su manita volvió hasta su boca.

—Te lo daré solo si me das un beso. —Harry alzo una ceja en dirección al
chico que sostenía el panque y su ceño volvió a fruncirse.

El cachorro miro a su madre, balbuceando algo como siempre inentendible


y Louis acaricio con cuidado la mejilla de Dany.

—¿Quieres darle un beso a Ellis? —le cuestiono Louis a su bebé, el menor


negó inmediatamente con un pequeño puchero y dejo caer su cabecita de
nuevo en el hombro de Harry. El alfa escondió su sonrisa victoriosa con una
leve caricia en la espalda del cachorro. Aunque sus ojos bañados en burla
no lograron disimular nada.

—Oh por favor. —se quejó Ellis, extendiendo el panquesito a Dany. El


cachorro lo tomo indeciso, pero la acción le hizo sonreír pues antes el
menor no tomaba nada que él le diera. Al menos ya le daba esa atención. —
Te lo doy solo porque te quiero mucho, masita.

Dany le mostro el panquesito a Harry balbuceando.


—Es muy lindo. —le dijo Harry, rozando la cajita con los dedos. —
¿Quieres un poco? —el menor asintió frenético entregándole la cajita al
alfa.

—¿Puedes abrirlo por favor? —le pregunto a Louis, extendiendo la cajita,


pues Harry no podía deshacer el nudo con Dany en sus brazos.

—Por supuesto. —contesto Louis, tomando el listón con cuidado y


buscando la forma de deshacer el nudo.

—Y... ¿A dónde iremos a festejar? —pregunto Ellis, cerrando de nuevo la


mochila y colocándola en su hombro.

—A ningún lado. —le respondió Louis, consiguiendo desenredar el listón,


abriendo la cajita con cuidado. Dany mirando desesperado el interior del
cubo de acetato. —Tengo que ir al trabajo. —le dijo Louis, entregándole la
cajita a Harry. El alfa la tomo.

—¡Pero son los once meses del mocosito! —exclamo dramático. Harry
respiro con profundidad, cortando un pedacito del panque con sus dedos y
acercándolo a la boca del cachorro, Dany de inmediato abrió sus labios y
tomo el cachito de pan con su boca. Movió su quijada junto a su lengua,
presionando la masa contra su paladar para deshacerla y poder tragarla.

—Y las cosas del súper no se pagarán solas. —respondió Louis. Se giró y


observo a Dany abriendo su boquita de nuevo para que el alfa le diera otro
pedazo de pan. Louis cruzo sus brazos frente a su pecho, irritado.

—¿Así que conmigo haces berrinches para no comer y a Harry le aceptas


todo? —Dany casqueo la lengua, no respondió y en cambio golpeo el pecho
de Harry para pedir más panquesito. —Magnifico. —bufo Louis.

—¡Ha! ¿Qué se siente Tomlinson? —Se burló Ellis. Louis rodo los ojos.

—Dany, tenemos que ir a casa. —Dany negó y tanteo la mejilla de Harry.

—Adbllb. —hablo Dany mirando a su madre. Louis cerró los ojos,


suspirando.
—Dany no puedes quitarle el tiempo a Harry tiene cosas que hacer, sabes
que lo veremos mañana. —recordó estirando sus brazos a Dany pero el
cachorro se alejó.

—Sabes que no tengo problema con eso, Louis. —le menciono Harry,
ajustando el cuerpecito de Dany al suyo. —Te llevare a casa. —Louis
relamió sus labios.

—Oh, bueno es que... Ellis se quedara en mi casa, Harry. —el ceño del alfa
se frunció más, no apretó los puños porque cargaba al cachorro, sin
embargo, el retortijón revolvió su estómago, sentía que su alfa quería abrir
su pecho por el coraje.

—¿Cómo así? —cuestiono Harry como si no entendiera lo que el omega le


decía.

—Si, bueno, vine a visitarlo algo así como una semana, así que yo dormiré
en su apartamento. —el alfa apretó la mandíbula y se giró al chico,
observando al alfa con recelo. Ignorando su presencia devolvió su atención
a Louis, inclinándose un poco hasta su rostro.

—¿Permitirás que un alfa duerma en tu apartamento? —Louis trago saliva,


relamió sus labios.

—Es mi amigo, por supuesto que sí. No lo echare a la calle, vino a


visitarme. —Harry bufo y un sonido extraño afloro desde lo más profundo
de su pecho. El omega sintió sus piernas débiles.

—Te estas alterando, Harry. —le susurro Louis, apretando sus manos.

—¿No puedo hacerlo? —pregunto sin pensar. Louis arrugo la nariz y llevo
su mano hasta su nariz, evitando así el aroma puro de los celos. Porque ese
aroma hacia estallar a su omega en gozo, era hacerlo sentir reclamado, era
querer entregarse al alfa que le llamaba autoritario.

Era Harry queriéndolo solo para él de alguna forma extraña, pues el corto
tiempo de conocerse era esa línea que no le permitía explicarse esa actitud.
Era Harry celándolo como su fuese su pareja, como si en realidad el omega
portara esa mordida en el cuello y fuera suya.

Y Louis quería tomarlo del rostro y dejarle en claro que no existía razón de
sentirse así porque él se miraba muy sujeto a él, solamente a él. Y no pudo
hacerlo. Porque los alumnos y los profesores caminaban alrededor y porque
sería extremadamente raro explicarle eso a alguien que no era tu pareja.

—No, no puedes. —su voz se mantuvo al mismo volumen bajo, pero su


tono fue un poco más firme y autoritario.

—¿Se puede saber la razón? —Louis apretó los labios y arrastro su mano
por su pecho, llevando la mano hasta su cuello, intentando cubrir su fuente
aroma.

—Porque me alteras igual. —Louis hizo un pequeño puchero. Harry quiso


contestar, sin embargo, la vocecita de Dany diciéndole algo se lo impidió.

Respiro por unos segundos sintiéndose muy estúpido y desorbitado.

—Los llevare a tu apartamento. —fue lo único que dijo y se giró,


caminando a su auto. Louis cerró los ojos y después miro a Ellis, la mirada
del alfa se clavó en él y sonrió.

—Me agrada tu profesor. —dijo divertido y camino animado siguiendo el


camino que el alfa de ojos verdes tomo. Louis solo froto su rostro y giro
para caminar detrás de ambos alfas.

Al llegar hicieron básicamente lo que siempre hacían, la única diferencia


era Ellis y su constante parloteo y preguntas sin sentido. Louis después de
unos minutos corrió a su habitación para colocarse el uniforme y Harry se
quedó en la cocina junto a Ellis preparando la salsa de crema. Entonces
Harry entendió porque Louis no le creía cuando le dijo que él sabía cocinar,
pues Ellis hizo un completo desastre solo por abrir el empaque de media
crema.

Dany no despertó hasta después de que los tres comieran algo y fue así solo
porque Louis tuvo que alzarlo de la cama para ir al trabajo y como Louis lo
esperaba Harry decidido no irse y cuidar de Dany a pesar de que el omega
le indico que ahí estaba Ellis. Pero Dany rápidamente se quejó y como
siempre termino pidiendo a Harry.

Así que mientras Louis se aceleraba dentro del restaurante avanzando


rápido entre las mesas Harry, Ellis y Dany se encontraban sentados en una
banca cualquiera ubicada en la plaza.

Dany se entretenía rascando su encía con la paletita de hielo que Ellis le


compro a pesar de que Louis le advirtió que no lo hiciera, lo hizo cuando
Harry se distrajo y cuando Dany vio la paleta y Harry le dijo que no el
cachorro comenzó a llorar y no tuvieron más remedio que darle la paleta.

Y ahora solo estaban ahí sentados, el pequeño en medio de los dos, el aire
soplando, Dany con las manos pegajosas y manchadas de morado por la
uva. Harry volvió a limpiarlas con la servilleta ya desbaratada.

—Si se enferma...

—Sera mi culpa, ya lo sé. —le interrumpió el chico de ojos marrón.


Sonriendo muy divertido. Harry entrecerró los ojos. —¿Eres siempre así?
—el profesor miro al chico.

—¿Así como? —le cuestiono, abriendo un poco la boca y torciendo la


mandíbula.

—Así muy, serio y callado. Hasta Dany habla más conmigo que tú. —se
mofo de su propio chiste y se giró en la banca, subiendo sus piernas a la
misma para mirar a Harry de frente.

—Depende de muchas cosas. —le respondió el alfa, apartando la gotita que


escurría por la barbilla del cachorro antes de que manchara su suéter. Ellis
sonrió.

—¿Depende de qué? —Harry suspiro fastidiado, la personalidad de Ellis


era un poco chocosa y demasiado carismática, irritante.
—¿Cómo conociste a Louis? —le pregunto Harry, fácilmente para evadir el
tema, cosa que ya le caracterizaba y porque no entendía como Louis
conoció a un chico tan tonto e inmaduro como lo era él. Criterio que el alfa
creo en su cabeza solo por sus celos, y su carácter arrogante se hizo
presente en su ser, no pudo controlarlo, o tal vez sí, pero era no quería
hacerlo realmente.

Ellis frunció un poco las cejas por el repentino y brusco cambio de


conversación que el alfa dio, aunque no fue motivo para no contestarle.

—Era amigo de Owen. —el alfa lo observo perdido y Ellis sonrió con
ternura, Harry solo quiso golpearlo porque no soportaba su sonrisita tonta.
—Owen, ¿el ex novio de Louis? ¿El "padre" de Dany? —hico comillas con
los dedos y rodo un poco los ojos. —Lo digo de esa forma porque no es
malditamente su padre, solo es un cobarde. —dijo observando al cachorro
que ahora lamia sus dedos manchados con el sabor de la paleta.

—¿Eres su amigo? —Ellis negó inmediatamente con la cabeza.

—Era, lo era. Después de lo que le hizo a Louis yo deje de hablar con él. —
le conto el chico de pestañas tupidas. —Nos conocimos en una fiesta, Louis
era demasiado chico tendría catorce años. Nosotros teníamos diecisiete y
una de nuestras amigas hizo una fiesta y Owen ya era novio de Louis
como... desde los doce. —el alfa observo con desconfianza a Ellis. —Suena
súper loco, lo sé, lo sé. —Ellis rio por la nariz. —Pero es verdad, Louis
tenía un primo mayor, por parte de su padre y ese primo era amigo de Owen
así que se trataron igual y desde pequeños se gustaron. Yo en realidad creía
que estaría juntos por el resto de su vida, incluso creí en esa estupidez de las
parejas destinadas. —Ellis rio y el alfa apretó los puños y sintió un
calambre en el estómago.

—¿Pensabas que Louis y Owen eran destinados? —Ellis hizo un pequeño


puchero junto a ese gesto de duda, pero al final su sonrisa tonta volvió a
ocupar espacio en su rostro.

—Por supuesto que lo pensé. —le dijo. —No siempre encuentras parejas de
doce años y mucho menos que sigan juntos seis años después. Tomaban su
relación bastante enserio y fue por eso que me sorprendí demasiado cuando
Owen lo boto. No supe nunca la razón real sino hasta que fui a visitar a
Louis a casa y me recibió con una pancita de cuatro meses. —Owen
succiono su labio inferior. —Después de eso yo no pare de visitarlo y corte
mi comunicación con Owen. Sera que tenemos una amistad desde hace
cinco años más o menos.

El alfa asintió y posiblemente cambio un poco su forma de pensar del chico


alfa, tal vez no era tan imbécil como creyó, tal vez.

—¿Así que estabas con él a diario? —Ellis asintió.

—Lo estaba, en la escuela y en su casa. No imaginaras la cantidad de cosas


que le dijeron a Louis sus últimos meses en la preparatoria. Así que yo
estaba ahí para tranquilizarlo. Incluso quise hacerle un nido, pero él se
negó, decía que no podía hacerlo porque yo no era su alfa aunque yo sabía
que no aceptaba porque siempre ha sido alguien muy independiente.
Finalmente acepto mi ayuda porque no podía hacerlo, claro que yo no lo
construí, solo lo guie y al final Louis pudo hacerlo.

—Louis es un omega muy terco. —dijo Harry, sonriendo por primera vez
desde que Ellis llego.

—Lo es. Y me alegra mucho que lo sea. Si no existiera esa terquedad no


estaría aquí, soportando todo esto. Es grandioso. —Harry asintió subiendo
más el cierre del suéter de Dany cuando la corriente de aire fue más intensa.

—Y ese tal Owen... ¿Nunca volvió? —Ellis rodo los ojos.

—Nop. —respondió picoteando la mejilla de Dany y apartando la mano con


rapidez cuando el cachorro se volteo para morderlo.

—¿Cuál es tu secreto? —le pregunto Ellis a Harry.

—¿Mi secreto? —el alfa miro al chico a su costado, con extrañeza.

—Si ¿Cuál es tu secreto para que Dany te acepte? —fue más claro. —Yo
estuve con Louis todo su embarazo y lo conozco desde que era un maldito
embrión. —Harry alzo una ceja divertido. —Y lo único que he conseguido
es que acepte mis pastelitos con moras.

Harry se inclinó hacia enfrente, sosteniéndose con los codos sobre sus
piernas y soltó el aire, provocando un ruido extraño.

—No tengo un secreto. —fue sincero el alfa. —No sé que pudo ver en mí
que le agrade desde el principio, yo ni siquiera sabía que los alfas no le
agradaban. —Harry unió sus manos. —Y ahora no quiere soltarme es...

—Demasiado extraño. —completo Ellis. Harry asintió, frunció los labios y


miro al frente. —Apuesto a que Dany te eligió con un propósito. —Harry
entrecerró los ojos sin apartar la vista del local al frente, aunque no existiera
algo ahí que le llamara la atención.

—Creo que solo es por el aroma. —le dijo Harry, chocando las yemas de
sus dedos. —Louis dijo que le ayudaba mucho a mantenerlo tranquilo. —
Ellis movió la cabeza de un lado a otro dudoso.

—Es un factor, sí. —dijo, dibujando líneas imaginarias con su dedo sobre la
banca. —Pero yo conozco a Louis. —menciono, sin apartar la vista de su
dedo. —Lo conozco triste, feliz, enojado, temeroso, embarazado. —dijo
burlón, abriendo un poco más los ojos y estirando los labios. —Y sé que no
permitiría que un alfa entrara a su vida de la forma en la que tú lo has
hecho. —Harry frunció el ceño. —Él después de lo Owen fue como un
casete rayado y todos los días decía algo como "No necesito un alfa" "No
sirven para nada" "Yo solo puedo hacerlo" "Odio a los alfas". —Ellis imito
lo mejor que pudo la voz molesta y furiosa de su amigo y volvió a reír
porque era divertido recordarlo molesto. —Todo su embarazo fue un
proceso de odio hacia los alfas y mi teoría es que Dany es así por eso,
porque no había día que no dijera algo como "Malditos alfas los odiooo".
Pero okay, okay, me desvió. —el chico alfa agito la cabeza. —Mi punto es
que Louis desconfía de los alfas demasiado, entonces te conoce a ti y de
pronto ya entras a su casa y te confía a su bebe ¡A su bebé! Joder, no
recuerdo la última vez que confió en otra persona para que cuidaran a su
hijo, por eso no quiero dejarlo en alguna guardería. Recuerdo que en su
primer celo no quería dejar a su bebé con su mamá... Mierda, me desvió de
nuevo. —se quejó de él mismo. —Bueno, ¿me entiendes no? Hay algo
demasiado fuerte entre ustedes dos, porque esa confianza no se gana de esa
manera. Mucho menos la confianza de este mocosito. —concluyo,
señalando a Daniel quien lo miro con el ceño fruncido y de nuevo ambos se
sacaron la lengua. —Dany te está aceptando porque el omega de Louis te
acepto, y si el omega de Louis está tranquilo y cómodo entonces su
cachorro lo estará.

—Es... No puede ser. —Ellis rodó los ojos.

—¿Eres de esas personas que evaden la realidad? —Harry sonrió de lado.

—Lo soy. —le dijo sin una pisca de vergüenza. —Te evita muchos
problemas. —menciono.

—O pierdes una oportunidad. —Harry frunció los labios y miro por el


rabillo del ojo al chico. —Si te gusta no sé porque intentas evitarlo. —Harry
inhaló con profundidad.

—Hay demasiadas cosas por las cuales no estaría bien que esté conmigo. —
le dijo el alfa.

—¿Porque eres su profesor? —Harry hizo una mueca y miro a Ellis.

—Justamente por eso. —contesto Harry. Aunque esa no fuese la única


razón que se lo impidiera. No era solamente su edad ni mucho menos su
cachorrito al cuál le había tomado muchísimo afecto.

Louis no podía ser parte de su vida, no cuando estaba en riesgo de ser


encarcelado, no podía ser el omega de un presunto asesino.

Louis era demasiado joven como para enredarse en una telaraña de


problemas, era demasiado joven para preocuparse por ese tipo de cosas.

Harry no necesitaba conocer por mucho tiempo al menor para saber que era
una persona que solía preocuparse fácilmente por las demás personas y si el
omega llegaba a enterarse de sus problemas no dudaba en que intentaría
ayudar y no lo aceptaría.

—🐾🐾🐾—
Ellis lanzo la pelotita hacia el techo, atrapándola ágilmente en su mano.
Dany ya se encontraba dormido en su pequeño nidos de mantitas, Louis
estaba a su costado y Ellis al otro extremo de la cama.

—Creí que cuando te mudaras olvidarías ese gusto por las estrellitas
brillantes. —le comento Ellis, acomodado en la cama, su brazo izquierdo
bajo su cabeza utilizándolo como almohada. Louis rio, mirando el techo
brillante.

—Dany las extrañaba tanto como yo, así que las compramos. —Ellis sonrió
y continuo lanzando la pelotita al techo y atrapándola con la mano.

—Son agradables, lo admitiré. —le dijo.

—Si. —contesto en un susurro.

—¿Te gusta Harry? —soltó la pregunta de pronto su amigo, Louis se


atraganto con su saliva.

—¿Qué? —dijo Louis. Su amigo rio por la nariz.

—Es demasiado apuesto. Yo sé que te gusta. —Louis sintió las mejillas


rojas y tallo sus ojos por el sueño.

—Por supuesto que me gusta. —Louis suspiro. —¿Acaso no lo ves? —


mordió su labio. —Tiene un físico hermoso y es muy gentil y divertido e
inteligente. No había conocido a un alfa tan completo como él.

—Wow. —hablo Ellis fingiendo impresión. —No puedo creer que seas el
mismo Louis Tomlinson de hace unos meses. —Louis arrugo la nariz. —
Recuerdo muy bien cómo nos aborrecías.

—A ti no te aborrecía, solo a los otros alfas. —recordó. —Mi pensamiento


siguen siendo el mismo, no creo en los alfas, no confió en ellos. —Su
amigo sonrió.

—Pero... —continúo con burla su amigo. Louis sonrió ampliamente.


—Pero a Harry no puedo odiarlo, me gusta. Y le agrada a mi cachorro, ¿lo
has visto? Es tan feliz a su lado y eso me enamora, mierda. No creí que
pudiera decir esto en tan poco tiempo, es muy poco tiempo, Ellis. —Louis
guardo silencio. —Solo ha pasado un año de lo de Owen yo no me vi con
un alfa en un largo tiempo.

—Harry es agradable. —le dijo Ellis. —Aunque me odió un poco por sus
celos. —Louis sonrió. —Yo si pensé que me golpearía cuando lo vi. Que
posesivo. —se burló. —Creo que es lo que necesitas, un alfa fuerte y
protector... Que te joda muy duro.

—¡Ellis! —alzo un poco la voz Louis y se cubrió el rostro abochornado,


Ellis rio alto aunque cubrió su boca para no despertar a Dany.

—No puedes negarlo. —le dijo Ellis y Louis ya no quiso contestarle. —


Solo pienso que no sería algo bueno dejar pasar esto. Si te atrajo de esta
forma tan instantánea no es muy inteligente dejarlo ir. —Louis mordisqueo
su labio.

—Lo pensare. —fue lo único que pudo decir.

—No desconfíes de Harry, ese es mi trabajo. Siempre me tendrás a mi para


defenderte de los alfas malos, no estas solo Louis, arriésgate. —Louis dejo
escapar una pequeña risita .

...

Hola, Hola ¿como están? Espero que muy bien.

Al fin acabe el capitulo, así que espero que le haya gustado mucho y lo
hayan disfrutando.

¿Les cae bien Ellis? uwu Es una cosa bien cute ese personaje asies.

El capitulo pasado yo me estaba muriendo de risa por la fecha de


cumpleaños de Daniel. Y es que, aquí les va mi historia jajajaja.
Yo soy la persona mas distraída del mundo y por ende, las fechas para
mi son un asco porque siempre las olvido. (Incluso olvido mi
cumpleaños con eso les digo todo)
Cuando comencé con este fic dije: No voy a meter cosas relacionadas
con la realidad, me refiero a que, iba a dejar fuera todas esas
referencias que la mayoría de autoras llegamos a introducir como el
Oops! y el Hi o los tatuajes a juego, etc.

Ese era mi plan. Cuando inicie este fic mi idea sobre el embarazo de
Louis siempre se centro en el mes de diciembre, no se porque, solo
quería que se embarazara en ese mes. Y el día no lo tenia planeado.
Cuando ya escribí el capitulo primero quise poner el día 13 (porque es
mi numero favorito) Luego lo descarte y mejor quería poner el 18
(porque a esa edad Louis se embarazo y quería que coincidieran) Pero
al final me decidí por el 28 porque Louis ha dicho que es un numero
especial para él y ese se quedo.

Ahora, de diciembre a septiembre esta la diferencia de los nueve meses


que es lo que dura un embarazo así que la fecha quedo 28 de
septiembre.

Les juro que no fue algo que yo haya planeado, simplemente fue una
coincidencia muy bonita jajajajaja.

Yo no recordaba que el 28 de septiembre era la boda de estos pibes


(porque repito soy una mierda para recordar fechas) So, empece a leer
esos comentarios de "Te atreviste" "¿como te atreves? y yo quede
así ¿:D?

No sabia que estaba sucediendo o porque me lo decían hasta que mi


cerebro se encendió y recordé lo de la boda y me empece a reír como
una loca.

No se porque quise contarlo pero me pareció muy gracioso porque yo


no quería meter referencias y pues ni pex la vida se encarga de
recordarnos que Larry es Real ajuaaaa.

En fin ahí esta mi pequeño relato, toda boba yo.


Y bueno, sin mas que decir, espero que les haya gustado mucho el
capitulo.

Muchas gracias a todas por seguir aquí. Y por todo su apoyo, las amo.

Espero que sus noches estén llenas de amor, les mando muchos besitos.

Nos leemos el próximo capitulo.

All the fucking love.


9.

Capitulo dedicado a:

MarianHarrietM (en primer puesto porque llevas rogando una


dedicación en todos los caps jsjs)

VERGA_WEY

-larry-is-my-life-

driconic

fuckavocado_ (Me encanta tu user)

MYA2708

Giss_diaz

Larrytupatron06

Sarielyz13

louismadeitx

conix58

Hildgs

Dafneftlarry

DramQueen02

mime_PaYne
fanlarry28

harrydouceprince

¡Hola! Volví jsjsjs. Gracias a todas por esperarme y por leer mi fic.

Ya lo he repetido muchas veces y creo que ya todas a este punto se


darán cuenta que en efecto estoy muy estúpida y soy mil por ciento
distraída.

El capitulo pasado olvide poner el mensajito para que pidieran


dedicatorias al final del cap. Y hubo como tres o cuatro personitas que
si la pidieron así que ellas están acá y las demás yo las elegí porque no
quería este cap se quedara sin dedicatorias.

Espero que les guste el cap, besos.

...

Dany raspo su tenis con el suelo, golpeando la parte de su talón insistente


porque querer pisar la hormiga que caminaba libremente en el piso y la cuál
huía velozmente porque Dany aún no contaba con la destreza correcta para
alcanzarla.

Se desequilibró un poco pero nunca llegó a caer pues las manos de Harry
sostenían sus manitas para que no cayera al suelo. Inflo un poco sus
mejillas y volvió a dar un paso al frente tambaleándose. Harry se acuclillo
en su lugar para colocarse casi a la misma altura que el pequeño cachorro.

—Bueno Dany, voy a soltarte ¿de acuerdo? —le aviso el alfa, en sus
pequeñas clases para que el menor aprendiera a caminar. Para eso, primero
intentaba que el cachorro pudiese estar de pie por si solo y lo lograba con
pequeños intervalos de al menos cinco segundos. Era su pequeño récord
hasta ahora.

Dany agacho la mirada, perdiéndose en los zapatos del alfa.

—Alza la cabeza cachorro si no, no podrás lograrlo. —pidió, impulsando


con cuidado su cabecita hacia arriba con el dedo índice colocado debajo de
su barbilla. —Bueno, aquí vamos. —Harry aparto lentamente las manos,
precavido de mantenerlas cerca por si el menor perdía el equilibrio. —
Uno... dos... —conto Harry los segundos, alentando al menor. Las piernitas
de Dany temblaron a los cinco segundos, pero logro mantenerse unos
segundos más.

—Ocho. —conto Harry un poco más emocionado, sin esconder la


emotividad en el tono de su voz, cosa que Dany pudo percibir porque grito
emocionado y agito las manos, efusivo. Su pierna derecha se elevó para
pisotear como hacia siempre que no sabía cómo controlar la alegría y fue
cuando perdió su equilibrio. Harry lo tomo rápido y lo acerco a su cuerpo,
dejando un besito rápido en su mejilla.

El alfa dejo escapar una risa baja ya que el cachorro hubiese podido
aguantar unos segundos más si no se hubiese movido de esa forma brusca.
Le causaba mucha gracia mirarlo en ese estado, revelando su extrema
felicidad.

—Ocho segundos, no está mal cachorro. —felicito el alfa, alzando la mano


frente a Dany, mostrando su palma. El cachorro observo la mano del alfa
con extrañeza. Harry tomo la manita del menor, abriendo sus deditos que
mantenía fruncidos en un puñito y la coloco igual que él, para así, chocar la
palma de su mano contra la de Dany.

—Se chocan las manos cuando se logra algo, para festejar. —le explico al
cachorro. Dany mi ro su mano y después volvió a alzarla frente a Harry. El
mayor sonrió con ternura y estrello con cuidado su mano con la del
cachorro. Dany rio y sus pies volvieron a bailotear un poco.

—¿Lo intentamos de nuevo? —pregunto Harry. Dany asintió e intento dar


un paso al frente, aunque perdió el control de su cuerpo y Harry tuvo que
tomarlo de nuevo para que no cayera. —Antes de que intentes dar pasitos
por tu cuenta tienes que aprender a mantener tu equilibrio, cachorro. —el
bebé ignoro por completo las palabras del alfa, pues de todo lo que le decía
el mayor solo entendía la palabra "pasitos" y era lo que intentaba hacer.

Se puso en marcha de nuevo y dio otro paso al frente, Harry bufo.


—De acuerdo, tú ganas. De aquí a la siguiente banca y de vuelta. ¿De
acuerdo? —Harry se alzó de su lugar, tomando enseguida las manitas de
Dany, alzándolas por sobre su cabecita, aunque el menor apenas podía
hacerlo pues la chamarrita gruesa y calientita le impedía moverse
libremente.

Harry lo guio a la banca siguiente y tuvo que quedarse un pequeño rato ahí
pues Dany se entretuvo con los pajaritos aglomerados por los trocitos de
pan que alguien se encargó de dejar en el suelo.

Louis observo a ambos a lo lejos, con una sonrisa amplia escondida detrás
de la bufanda que enrollo en su cuello antes de salir. Encantado de una
manera peculiar con la imagen frente a él. Todo su embarazo se imaginó a
él y a su cachorrito solos, por un largo, largo tiempo. No se tomó un tiempo
para imaginarse a un lado de un alfa, o de idealizar una familia bonita y
perfecta como todo el mundo buscaba. No imagino ni siquiera lo tierno que
era ver a un alfa convivir con un bebé hasta ese momento.

Era lo más dulce que haya presenciado. Su ideología de vida perfecta se


estancó en él, su cachorro y sus estudios. La idea de buscar un alfa ocupaba
el puesto más bajo de su lista de prioridades. Entonces ahí estaba Harry,
besando la nariz de su cachorro con cariño, sonriéndole con adoración,
enseñándole a caminar y recorriendo esa prioridad un puesto siempre más
arriba.

No entendía como Harry llego a su vida, por más que le daba vueltas a su
maldita mente no encontraba la razón de porque el alfa decidió envolverse
en su complicada vida. De pronto, el chico ya lo llevaba a casa y lo
acompañaba al trabajo, cuidaba de su bebé y lo trataba como su fuese su
jodido omega.

Casi dos años apartándose de los alfas como si fueran una peste, para que
en dos semanas estuviese ahí, con el corazón latiendo acelerado, con Harry
visitándolo un sábado por la mañana para salir a pasear. Culpa de Ellis,
quien le invito el día anterior para celebrar los once meses de Dany, pues la
mañana era el único tiempo libre de Louis antes ir a trabajar por la tarde.
El alfa acepto inmediatamente y Louis se sintió muy cómodo con eso.
Estaba consciente de que Harry tendría cosas más importantes por hacer en
casa, incluso en su otro empleo y siempre dejaba todo de lado por él y por
su bebé. ¿Cómo haría Louis para no ilusionarse si Harry era así de atento?
Era prácticamente imposible no sentirse más atraído de lo que ya se sentía.

—¿En verdad no lo intentaras? —pregunto Ellis a su costado, observando al


par persiguiendo a los pajaritos.

—Por supuesto que no. —respondió con la voz temblorosa demostrando la


duda, porque ya dudaba de sus palabras, ya no se encontraba seguro de
querer apartar a Harry.

—Tienes todo lo que siempre deseaste frente a ti y decides solo desecharlo.


—Louis frunció un poco el ceño.

—Sabes muy bien que yo no pedía un alfa. —Ellis torció los ojos.

—No, hace dos años que no pides un alfa. Antes de eso tu eras feliz con esa
idea. ¿No estabas con Owen por eso? Porque según tu él tenia todo aquello
siempre buscaste en una pareja. —Louis frunció los labios, manteniendo su
vista en Dany y Harry. —Bueno déjame te digo Louis que ese alfa que
miras ahí es muchísimo mejor que Owen. —Louis ladeo una sonrisa.

Ellis tenía razón, Harry es mucho mejor que Owen, en todo. Y cada día le
hacia preguntarse si era correcto desear con intensidad ser su pareja, porque
ya no le convencía la decisión de solo conocerlo, Louis quería más.

—Si tu no lo quieres entonces me lo quedo yo. Es demasiado apuesto como


para que lo desperdicies. —le dijo Ellis. Louis enseguida lo miro con una
ceja alzada.

—Eres un alfa, Ellis. —le recordó Louis. El mayor libero una risita.

—Ser un alfa no me convierte en ciego, Lu-eh. —Louis rio un poco. —Ya,


es broma. —aclaró. —Pero en verdad Louis. ¿No intentaras nada? —Louis
mordió su labio, porque mientras mas le preguntaba su amigo mas era la
espinita que le impulsaba a aceptar dejar su idea absurda de lado.
—Es mi profesor, Ellis. —Louis aparto la mirada de su cachorrito y miro a
su amigo. —Lo conozco de hace dos semanas y no olvidemos que soy un
estúpido joven de diecinueve y el un hombre de casi treinta. —Ellis alzo
una ceja desconforme y re recargo en la banca, deslizando su cuerpo por
esta hasta quedar casi recostado.

—Esos solo son pretextos, Lewis. Te gusta muchísimo lo puedo ver en tu


rostro y a él le gustas también. —Louis bufo, negando con la cabeza. —Es
tu profesor ¿y qué? El mundo está lleno de relaciones imposibles.

—No entiendo cómo puedes tomar todo tan a la ligera. —Ellis abrió un
poco la boca, finalmente la cerro y sonrió cómplice.

—No es que le reste importancia. Es arriesgarse para buscar felicidad. Los


dos se mueren por el otro. Hay cosas que te encanta pasar por alto, porque
si no las notas entonces no es real y te evitas de problemas. Pero notaste
como Harry "discretamente" busco algún olor diferente en tu cuerpo los dos
días que fue a casa por ti. Porque sabe que un alfa está durmiendo en tu
departamento y quiere asegurarse de que no haya sucedido algo más. Su
alfa se está muriendo internamente porque te quiere para él y tú pusiste esa
estúpida barrera con tu "Hay que conocernos" y no tiene otra opción que
rogar al cielo que ningún otro alfa se te acerque por que el no tiene el
derecho de alejarlos. Louis ¿sabes lo que es sufrir de esa manera? Te lo dice
un alfa que ha sentido lo mismo. No hay tortura más cruel que tu alfa sienta
que un omega es el correcto y que no puedas hacer nada porque no son nada
y te da impotencia. —Louis mordisqueo su labio. —No lo tortures de esa
forma. Si sientes eso entonces no lo evitas. No cuando los dos sienten lo
mismo.

Louis escondió sus manos en los bolsillos de su chamarra, mirando a Harry.


No quería eso, hacerlo sufrir como Ellis decía, aunque Harry igualmente
estaba negado a que sucediera algo entre ambos, no solo porque fuese
peligroso, había demasiadas cosas que ambos no sabían del otro, así como
Louis tenía sus razones el mayor las tenia de igual forma.

—No cambiare lo que dije Ellis. Estamos bien así, no lo conozco del todo.
No sé nada de él más que las cosas básicas, su edad, a que se dedica y
donde nació. No puedo solo tomar un riesgo.
—Louis...

—Se lo que dirás. —le corto las palabras a Ellis. —Sé que es un
sentimiento que no debo ignorar y sé que ambos nos sentimos de esta
manera. Pero entiéndeme por favor. Tengo un cachorrito. —Louis suspiro
observando a Ellis. —Su seguridad esta antes que la mía y su estabilidad
emocional también. Y si tengo que dejar una oportunidad como está por ver
a mi hijo bien lo hare. —Ellis bufo.

—Él es feliz con Harry. —recordó lanzando una mirada rápida al par a
escasos metro de ellos.

—Ya te expliqué todo, Ellis. Harry tiene un desequilibrio al igual que yo.
Cuando nuestros cuerpos vuelvan a un estado estable todo esto de la
atracción puede que desaparezca y es por eso mismo que no debo ilusionar
a Dany, no puede entregarle una figura paterna y después arrebatársela
porque no funciono, porque tome una decisión precipitada. —Ellis hizo una
mueca y se acomodó en su asiento, subiendo los pies a la banca.

—Entonces follen de una vez y asunto arreglado. —Louis abrió los ojos y
miro a la cara a su amigo, burlesco. Ellis se encogió de hombros. —¿Por
qué me miras así? Es verdad, si tienen sexo ambos se regularían ¿no?
Entonces sabrán más rápido si todo esto es una cosa hormonal o atracción
real. Nunca lo sabrán si permiten que se extienda. Es mejor cortar de raíz.
—dijo el alfa, golpeando la palma de su mano con el costado de la
contraria.

—Eso mismo pensé yo. Pero Harry no lo permitió. —Ellis abrió enseguida
la boca desorbitado con la información que el omega le proporcionaba.

—¿Le pediste un acoston a tu profesor? Que sucio, omega. —Louis le


golpeo el hombro de inmediato para que bajara el tono de su voz.

—Cállate Ellis, maldita sea. —dijo Louis, tomando la bufanda y cubriendo


sus mejillas enrojecidas. —Realmente no sé porque lo hice, pero el
menciono que sus celos eran un maldito infierno, así que yo solo quise...
ayudarlo. Mierda no fue por necesidad propia, no pensé en ello como una
satisfacción propia... No es que no quiera... Bueno, es para ayudar. —Louis
guardo silencio llevando su mano hasta su frente y presionándola notando
su estúpida forma de actuar.

No podía hacer más por su vomito verbal con el cual ahora Ellis se reía un
poco. Así que cerró los ojos y negó con la cabeza, reprochándose la falta de
orden en su cabeza. Ellis agacho la mirada, observando sus zapatos y
golpeando el suelo levemente.

—Yo opino que solo te lo folles y ya, no preguntes. —le dijo concentrado
en sus pies.

—¿A quién? —pregunto de pronto Harry, con la voz profunda. Ambos


chicos de inmediato alzaron la vista, Louis pudo sentir como el calor
arremetía todo su cuerpo. Ellis inflo un poco las mejillas y Louis quiso
responder con alguna mentira, aunque su cerebro bloqueado no le
proporciono alguna idea y no pudo hablar después de sentir las palabras
atascadas en su garganta.

—Oh... —dijo Ellis. Dedicándole una mirada fugas al omega avergonzado a


su costado. Harry acomodo a Dany en sus brazos y el menor golpeo su
pequeña cabeza contra la de Harry. El alfa de inmediato llevo su mano y la
poso en la cabeza del cachorro, sobando la zona sosegando el golpe, sin
apartar la mirada inquisitoria de Louis.

—Hablábamos de un chico de la prepa no es gran cosa. —Louis giro la


cabeza y golpeo el brazo de Ellis.

—No es verdad. —corrigió enseguida Louis. Ellis rodo los ojos, chasqueo
la lengua y miro al omega.

—Por Dios, Louis. No hay nada de malo en que Harry sepa que te atrae un
chico, deja de mirarlo como su fuera lago fuera de otro mundo. —Louis
apretó las manos, al igual que Harry. Y ambos desearon proporcionarle un
golpe en la cara, pero al chico alfa le importo muy poco pues internamente
se estaba mofando de la situación.

—Es verdad Louis, no deberías de esconder ese tipo de cosas por


vergüenza. —respondió con un tono sarcástico el alfa.
—No escondo nada. —le respondió Louis de inmediato. —Solo está
bromeando. —trato de convencer al alfa con un poco de desesperación en el
tono de su voz. Aunque el alfa no pareció creerle.

Dany mordió el hombro del alfa, rascando su encía con la tela de su


gabardina y Louis rápidamente se alzó de la banca, para interponer su dedo
índice entre la tela y la boquita de su cachorro.

Entonces percibió el aroma del alfa, amargo, áspero y agrio. Su piel


enseguida se erizo y sus manos cosquillearon con necesidad, sus labios
copiando la sensación y su cerebro indicándole que lo besara. Aunque solo
pudo apretar los labios.

—Solo lo hace para molestarte. —le susurro bajito Louis, guardando la


calma.

—Lo está logrando. —respondió el alfa entre dientes. Louis trago saliva y
reprimió una sonrisa, llevando su mano sin ser consiente hasta la de Harry y
tomando sus dedos, indeciso, dudando en si era una acción correcta.

—Te alteras demasiado rápido. —le hizo saber Louis igualando el volumen
bajo de la voz del alfa. Sus dedos tanteando los de Harry, rozándolos
tentativo hasta esperar una respuesta del alfa.

—¿Te molesta? —le pregunto Harry, mirándolo fijamente a los ojos. Louis
compartió una de sus sonrisas cariñosas con el alfa y llevo su mano hasta
tomar un rizo desacomodado en el costado de su rostro, deteniéndolo detrás
de su oreja. Louis frunció los labios y negó con la cabeza con tranquilidad,
perdiéndose por completo en la incitante mirada del alfa. Siempre que lo
tenía frente a él el mundo se desvanecía, se convertía en algo borroso y solo
se miraba a él mismo en el reflejo de los brillantes ojos del alfa.

Mirar a Harry era olvidar que existían más personas a su alrededor, solo
existían esas ganas por besarlo y abrazarlo con mucha fuerza. No podía
pensar en otra cosa.

—Es extraño. —fue sincero Louis, manteniendo la mirada azul y pacífica


en las esmeraldas que portaba el profesor. —Pero no, no me molesta. Solo
no estoy acostumbrado a que un alfa me cele de esa manera. —fue directo
el omega, tomando con sus delicadas manos el cuerpo de su cachorrito para
cargarlo. El alfa lo soltó, permitiendo que Dany pasara a brazos de su
madre.

Dany inmediatamente acepto que su mamá lo cargara y se acomodó en su


cuerpo, frotando su naricita en su pecho. El omega lo sostuvo contra su
cuerpo y beso la coronilla de su cabecita.

—¿Celarte? —el alfa bufo. Louis rio con dulzura, agachando un poco el
rostro, ocultando su sonrisa traviesa.

—De acuerdo, entonces no lo estas. —el alfa relamió sus labios y negó.
Louis ladeo un poco la cabeza y sonrió.

—No lo estoy. Solo me preocupo por ti. —Louis alzo las cejas,
entreabriendo un poco los labios. La punta de su lengua acariciando el
centro de su labio inferior. El alfa frunció los puños.

—Oh, me estas cuidando. ¿Es eso? —el alfa asintió tranquilo, observando
como Dany llenaba sus dedos con saliva pues no paraba de mordisquearlos.

—Por supuesto, no es seguro que vayas por ahí, queriendo follar con
cualquiera. —Louis asintió en acuerdo con las palabras del alfa,
otorgándole la razón.

—Es verdad, tienes toda la razón, Harry. A partir de ahora te pediré permiso
para follar con alguien. —le respondió gracioso. —¡Oh! Y te mostrare su
perfil así puedes decidir si es seguro acostarme con esa persona o no. —le
comento el omega con una sonrisa burlona. Aunque el alfa mantuvo neutro
su gesto como era la mayoría del tiempo. Antes eso le desconcertaba a
Louis, porque le hacía creer que no tenía emociones, aunque después
entendió que era algo común y se permitía continuar con sus chistes a pesar
de que Harry no aflorara una sola sonrisa.

—Es una idea razonable. —le contesto el alfa, llevando su mano a la mejilla
del omega, arrastrando su pulgar por la piel suavecita del chico. —Pero
ninguno lograra pasar mis pruebas. —las mejillas de Louis adoptaron una
vez más el color carmín, coloreándose con encanto.

—De acuerdo tortolos, yo sigo existiendo. —hablo Ellis, rompiendo la


atmosfera que se creó entre ambos. Louis soltó el aire retenido y se separó
del cuerpo del alfa. Acomodando el cuerpecito de Dany en sus brazos y
lanzándole una mirada a su amigo en advertencia. Ellis sonrió inocente y
agito las pestañas.

Dany rio en dirección a Ellis y el alfa se alzó de su lugar caminando hasta


donde Louis para poder colocar el rostro frente al cachorrito. Dany se alejó
un poco, succionando aun su dedito dentro de su boca y finalmente volvió a
reír y llevo sus manitas hasta el rostro de Ellis, manchando su mejilla con
un montón de saliva.

El chico alfa apretó los labios haciendo un gesto gracioso al sentir la


humedad en la piel de su mejilla, aunque no se quejó. Porque al menos
Dany ya no intentaba alejarlo con manotazos o mordidas.

Los tres días que llevaba junto a ellos habían sido de ayuda para que el
cachorro tuviera más conciencia de quien era Ellis, para recordarlo mejor. Y
aunque aún no le permitía que lo cargara al menos el alfa ya corría con la
suerte de que se acercara o incluso él mismo le tomara la mano o el rostro,
justo como en ese momento.

Ayudo mucho que Harry tuviera cosas importantes que hacer para no poder
quedarse en las tardes con ellos, así que no hubo remedio y Ellis tuvo que
quedarse con Dany, mala idea en ese momento porque su mano termino
mordisqueada y agradeció mucho que al cachorro aun no le salían los
colmillos. Igualmente dolió porque el cachorro se aferró a su mano como si
en verdad quisiera asesinarlo. Tuvo que limpiar muchas lágrimas y soportar
gritos y berrinches siempre que Louis pasaba frente a ellos y Dany pedía a
gritos a su madre.

Pero al final ambos consiguieron una tregua y Dany le permitía acercarse


con la condición de mantener medio metro de distancia. Fue un acuerdo
justo y beneficiosos para ambos y para ese momento, Dany ya le tenía un
poco de confianza.
Igualmente, Ellis tenía su arma secreta, tratar a Dany como un niño grande
parecía ser siempre lo correcto, pues cada vez que le felicitaba por su
"madurez" por aceptarle estar cerca o jugar con él ayudaba mucho a
alimentar su ego y era más sencillo conseguir jugar con él. Además, que el
cachorro se acostumbró un poco, pues después de la escuela Louis hacia
una comida rápida, adelantaba tarea y después iba al trabajo para regresar y
hacer más tarea, así que Ellis se encargaba de entretener a Dany mientras
Louis hacia sus deberes. El omega solo se acercaba cuando Dany
comenzaba a llorar, le daba un poco de pecho y finalmente la masita se
dormía en su pecho y lo llevaba a dormir.

—Pobre, masita. —le hablo Ellis con un tono bobo e infantil. —Mamá se
olvida de ti siempre que esta con Adbllb ¿no es así? —le dijo al cachorro,
rozando el dorso de las manitas del bebé con sus dedos índices, las cuales se
mantenían adheridas a sus mejillas como su fuese un pulpo (lo viscoso y
pegajoso igualmente contaba pues sus mejillas estaban manchadas con
saliva).

El cachorro volvió a reír y asintió muchas veces con la cabeza. No porque


supiera que era lo que decía el chico alfa, sino que lo único que entendió a
la perfección fue el nombre del profesor.

—También se olvida de mí, mocosito, no debes de sentirte mal. —hizo un


puchero. Alzo las manos, extendiéndolas frente al cachorro con las palmas
hacia arriba. Y doblo sus dedos hacia adentro en su dirección. —Ven
conmigo podemos unir fuerzas y no sentirnos solitarios.

—Ah, nu. —balbuceo Dany, soltando las mejillas de Ellis y dejándose caer
de vuelta al pecho de su madre.

—Buen intento, Ellis. —le dijo el omega burlesco. —Pero ponerlo en mi


contra o en contra de Harry no hará que puedas cargarlo. —anuncio el
omega con una ceja alzada y victoriosa.

—¡Oh vamos! —se quejó un poco el chico alfa, contrayendo los brazos
hasta pegar los codos a sus costilla y cerro los puños, echando la cabeza
hacia atrás. —Yo sé que quieres venir a mis brazos, mocosito. Anda. —
alentó el chico estirando sus brazos. Dany negó con la cabeza y presiono su
mejilla rellenita en el pecho de Louis.

—Nu... ma. —soltó de pronto, sin que los tres se esperaran eso. Louis salto
en su lugar y observo a ambos alfas quienes portaban exactamente la misma
expresión.

—¿Dijo lo que creo que dijo? —pregunto Louis esperanzado, buscando


respuestas en ambos chicos cerca de él. Aunque ninguno le respondió. El
omega miro a su cachorrito, cómodo sobre su cuerpo, mordisqueando su
dedo. —¿Escuche bien, solecito? —le pregunto directamente al bebé,
buscando su mirada verdosa. Dany le miro con extrañeza. —Dijo Ma. ¿Lo
escuchaste Harry? ¿Lo oíste? ¿Ellis?

—Se escuchó como un Ma, si, por supuesto. —asintió muchas veces,
tomando el labio inferior entre sus dientes para esconder la sonrisa ladina.
Louis tomo a Dany por las axilas, alzando con cuidado frente a él,
despagándolo de su cuerpo. No sintió siquiera el peso de su cachorrito, lo
tomo como si no pesara un gramo.

—Dilo otra vez, amor. —le pidió, mirando sus ojitos verdosos, pero el
cachorro no volvió a decir palabra alguna.

—¿Lo escuchaste o no Harry? —repitió la pregunta emocionado y con una


alegría pesada que pareció iluminarle el rostro de gusto. Harry sonrió
levemente.

—Lo escuche, claro. —afirmo el profesor. —Ahora solo tiene que decirlo
dos veces seguidas para formar una palabra. —Louis alzo una ceja y miro al
alfa un poco irritado, acomodando de vuelta a Dany en su pecho.

—Cállate, Harry. Tú simplemente quieres robarme mi momento, especial.


—protesto el omega, pegando su mejilla a la coronilla del cachorro y
haciendo un mohín con sus labios. —Pero le diré algo, Profesor Styles. —le
hablo cortes, solo porque sabía que eso le enfadaba al alfa. —Es mi hijo por
lo tanto su primera palabra será mía. —manifestó el omega.

—No ha dicho nada aún. —dijo el alfa.


—Un Ma se acerca más a un mamá que Adbllb a Harry. —discutió el
omega, sacándole la lengua de forma infantil al profesor y Harry se tuvo
que guardar la sonrisa enternecida para continuar su batalla extraña por la
primera palabra del cachorro.

—Me encanta ver como se pelean por ver quien recibirá la primera palabra
de la masita. —interrumpió Ellis burlesco. —Cuando este cachorrito
aprenda a hablar lo único que van a desear es que guarde silencio. Los
aturdirá. —el chico alfa se mofo, tomando la piernita regordeta de Dany
balanceándola de un lado a otro, el cachorro hizo su esfuerzo por soltarse
del agarre de Ellis.

—Ellis tiene toda la razón. —hablo Harry.

—Es la segunda vez que me da la razón en el día Louis, creo que ya somos
amigos. —menciono emocionado el chico alfa.

—Cuando Dany diga su primera palabra la repetirá todo el día, sin parar.
¿Qué prefieres? ¿Qué te llame a ti en todo momento? ¿O que me aturda a
mí? —Louis bufo torciendo la boca, quisquilloso.

—Por supuesto que prefiero que me llame a mí, es lo que debe hacer
técnicamente porque soy su madre. —dejo en claro el omega. Acomodando
de nueva cuenta el cuerpo pesadito del cachorro en sus brazos. El menor
había ganado peso en los últimos días.

—Awww. —soltó Ellis enternecido. —Ya quiero ver a Dany corriendo por
toda la casa con esa vocecita chillona e irritante. Siguiéndote como un
patito a todos lados y repitiendo. ¡Mamá, mamá, mamá, mamá! —mostro el
chico alfa unos tonos más agudos y abrió y cerró los dedos de su mano
simulando una boca frente al rostro del omega.

Louis retrocedió un poco y Dany soltó una carcajada.

—Mmmma... am. —dijo Dany, copiando la acción de Ellis con su manita,


atrapando con sus deditos la nariz de Louis. El omega sintió su corazón
derretirse de ternura al escuchar su vocecita dulce y emocionada.
—Así es solecito, mamá. Hazle caso al tío Ellis. —dijo Louis, frotando su
nariz en la coronilla del bebé y olfateando con gusto el aroma de su
cachorrito, a cremas y talco, junto a su shampoo de manzanilla. Era ese
aroma característico de los cachorros suave y acogedor.

—Ya quiero mirarte estresado entonces. —le dijo el alfa con burla. —No
podrás con ello, colapsaras en un ataque de nervios.

—¿Qué te hace pensar que tu si lo soportaras? —el alfa alzo una ceja.

—Porque ya he pasado esa etapa en la que alguien me sigue a todos lados


repitiendo mí nombre. —le respondió el alfa sin pensar, recordando de
pronto a su hermanito perseguirle por los pasillos de la casa con su mantita
aferrada en una mano, arrastrándola por el suelo a su espalda, el vasito
entrenador en la otra mano y Harry escondido detrás de las cortinas
buscando un poco de paz.

—¿Ah sí? ¿Con quién? —pregunto Louis curioso. De pronto el alfa cayó en
cuenta de su pensamiento. Su gesto simpático y burlesco desapareció de su
rostro. Fue como si un balde de agua helada le empapara el cuerpo. Un
escalofrió se arrastró por su espina dorsal y su mirada se ensombreció.

—Con mis alumnos, en el jardín. —dijo rápidamente para librarse. Louis


apretó los labios, supo entonces que Harry le mentía. Porque en su
estómago sintió un vacío similar al que el alfa sintió de momento repentino
en el pecho.

—Oh, es verdad, lo había olvidado. —comento Louis fingiendo aceptar la


mentira de su profesor. Aunque ese estado melancólico le perforara el
estómago, como si cientos de alfileres se enterraran sin control por todo su
interior. —Bueno, si tú pudiste ser paciente siendo un alfa yo puedo serlo.
Está en mis genes. —regreso la charla al punto de inicio.

El alfa asintió, de pronto, desviado sus pensamientos. Mirando un punto fijo


en el suelo.

—Entonces ¿Podemos ir al restaurante? —interrumpió de nuevo Ellis,


cortando el silencio pesado. —Quiero ver si puedo entrar a la alberca de
pelotas. —frunció los labios. El omega río sutilmente, aunque Harry pareció
no escuchar ni una palabra.

—La alberca es solo para los niños Ellis. Lamento informarte que tú ya era
un adulto de veintidós. —Ellis frunció un poco el ceño desconforme.

—Puedo decir que cuidare al cachorro. —se encogió de hombros.

—Eso si Dany acepta lo cual es muy poco probable. —aclaro Louis,


guiando su mirada de vuelta al alfa. —¿Harry? —llamo su atención.
Llevando su mano hasta el brazo del alfa.

Harry brinco un poco en su lugar, despistándose de los recuerdos


tormentosos en su cabeza.

—¿Estás bien? —le pregunto. Aunque no debía hacerlo para entender que
el alfa no se encontraba tranquilo, no internamente. Los escalofríos en su
cuerpo se lo confirmaban. El profesor asintió repetidas veces, introduciendo
la mano en la bolsa de la gabardina, tomando en su puño las llaves del auto.

—De acuerdo, no queremos que llegues tarde al trabajo. Así que vayamos a
festejar esto. —hablo el alfa, avanzando por el camino del pequeño parque
hasta el estacionamiento.

Louis miro al alfa alejarse u nos cuántos pasos, la mirada agachada al igual
que su cabeza y su mano, agitando el cabello en su coronilla.

Acomodo a Dany en sus brazos y le dedico una mirada empática y


preocupada, aunque el alfa no pudo verla.

Ellis se colocó a su costado, mirando de igual manera al alfa, la única


diferencia era el gesto de confusión en su rostro.

—¿Que le sucedió? —pregunto Ellis desconcertado.

—No lo sé. —respondió sincero Louis.

Él no sabía que era aquello que Harry guardaba, pero podía entender que
era doloroso, podía entender que era algo de lo que al alfa no le gustaba
hablar y que posiblemente nunca lo comentaría.

Porque Louis percibía el sentimiento gélido. Como una ventisca que te


robaba el aliento, un frío que paralizaba tu cuerpo, húmedo, obscuro, como
si te escondieras dentro de una cueva durante una tormenta.

Te hacía sentir débil, te arañaba el alma y te llenaba la garganta de


melancolía. Era como sentirse solo aun cuando una cantidad enorme de
personas te rodeará, como querer alcanzar algo a lo lejos y a pesar de tus
esfuerzos nunca llegar hasta él y te invadía la angustia, la impotencia.

Louis deseaba alejar ese sentimiento siempre que lo visitaba a mitad de la


madrugada, deseaba salir corriendo de casa en busca de Harry y tranquilizar
a su corazón lastimado.

Entonces, cuando sabía que no podía hacerlo. Cuando se encontraba a él


mismo llorando impotente entre las sombras de su habitación solo le
quedaba girarse y mirar a su cachorrito. Solo así encontraba consolación.
Apegándose a su cuerpecito, pacifico, pequeño y cálido. Se hacía un ovillo
al costado del bebé y se tranquilizaba con su aroma natural. Ese aroma al
cuál no le encontraba un nombre pero que era muy agradable, ese mismo
que se mezclaba con la esencia del alfa que desprendían las mantitas
enredadas entre sí y conseguía la paz que buscaba.

No pensó nunca que podría sentir lo que otra persona sin tener un vínculo
directo o incluso un vínculo por tiempo. Esos que se conseguían solo
cuando conocías a una persona a profundidad y de hace muchos años.

Pero ahí estaba, contagiándole su estado nostálgico y abatido como si se


tratase de una maldita gripa.

No sabía cuánto tiempo lograría soportar eso. Pero haría lo posible siempre
por hacerlo sentir bien.

—¿Johanna te comento del viaje? —le pregunto Ellis, manchado con el


jarabe de chocolate que Dany se había encargado de colocar en su mejilla.
—Si. Me llamo el jueves en la mañana. Estaba muy emocionada, Paris no
es cualquier cosa. No para ella. —le dijo Louis tomando una toallita
húmeda y limpiando las manos pegajosas del cachorrito.

Dany lucho un poco por alejarlas, pero finalmente lo acepto, al igual que
aguanto que Louis quitará el chocolate y la crema batida de sus mejillas.

Louis miro fugazmente al alfa, quien continuaba jugando con la fresa sobre
el platito. Su rebanada de pastel se encontraba casi intacta. Hacía girar la
fresa con el tenedor, sin fijarse en nada de lo que ocurriera a su alrededor.

—¿Hoy es el vuelo no es así? —Louis asintió, tomando la cucharita de


plástico y cortando un pedazo del pastel para llevarlo a su boca. —¿Cuándo
vuelven? —cuestiono Ellis.

—Se irán una semana, así que supongo que el próximo sábado. —le dijo
Louis. —Se lo merecen. Son veinte años de casados. Apuesto a que un viaje
a París era lo más lógico para celebrar su aniversario. —dijo Louis un poco
risueño.

Louis volvió su vista a Harry, pensativo y absorto a la conversación.

—Dany, amor. ¿Te gustaría ir a la arena? —pregunto Louis animado,


pellizcando su pancita hinchada. El cachorro de inmediato asintió con
emoción. —Pero irás con Ellis. —propuso Louis.

El chico alfa miro al omega desconcertado. Louis apretó un poco los labios
y miro a Harry rápidamente, Ellis dirigió su mirada al alfa con el ceño un
poco fruncido, el codo recargado sobre la mesa y la cabeza recargada sobre
su mano. Con un aspecto afligido.

El cachorro se negó y se inclinó hacia Louis, buscando sus brazos pues el


cachorro estaba sentado en la mesa.

—Adbllb. —le dijo Dany, a petición de que Harry le llevará, pero Louis
negó levemente con la cabeza acercándose a la oreja del cachorro.
—Adbllb no se siente bien hoy, sol. Esta triste. —le dijo Louis bajito.
Después se separó para mirar a los ojos a su bebé, aunque el cachorro no lo
miraba a él si no a Harry. —Hagamos algo, si no quieres que Ellis te cargue
te llevaré yo. ¿Sí? Y juegas con él. ¿Te parece? —Dany hizo un puchero y
balbuceo muchas cosas señalando a Harry. Su madre ladeó una sonrisa y
acarició su cabecita, peinando sus labios cabellos rubios. —Lo sé, lo sé,
quieres ayudarlo, pero primero le ayudo yo y tú vienes después para darle
muchos besitos. ¿Sí? —el cachorro hizo un sonido extraño con la garganta,
pero finalmente aceptó.

El omega asintió satisfecho y tomo al cachorro en sus brazos, alzándose de


la mesa y mirando a Harry, el alfa ni siquiera notaba que se estaban
levantando. Ellis camino a su lado directo a la zona de arena.

El lugar era todo un caos, había gritos de niños por todos lados, música
infantil y un montón de zapatos tirados cerca de las áreas de juego.

Por todo el lugar predominan los colores vivos y los montones de dibujitos
animados al igual que las zonas interactivas como albercas de pelotas o las
zonas para iluminar.

Eran esos lugares enormes donde los padres se sentaban en las mesas a
conversar de temas de importancia mientras hacían que sus cachorros
perdieran energía en los juegos para así solo llegará a casa y que estos
durmieran muchas horas y conseguir unos momentos de paz.

Eran esos lugares que le devolvían el alma infantil a todo aquel que entrará.
Ellis era uno de esos, pero a diferencia de los demás él no escondía su
emoción.

Ellis simplemente era un niño atrapado en el cuerpo de un alfa.

—¿Que le sucede a tu Romeo? —Louis se encogió de hombros.

—Realmente no lo sé. Esta muy triste y... Demonios, solo que sé que
necesita que alguien hable con él en este momento. Está sufriendo mucho.
—¿Y tú como sabes eso? —fue curioso el alfa. Algo que le atormentaba
desde pequeño y así como a Louis le causaba problemas hablar de más a
Ellis le daba problemas ser tan curioso.

—Porque puedo sentirlo. —Ellis aspiro muy fuerte, provocando que su


saliva se desviará dentro de su garganta y comenzará a toser con fuerza.

Louis le proporciono unas cuantas palmadas en la espalda.

—Alza la cabeza, alza la cabeza. —le dijo Louis, empujándo su barbilla


hacia arriba. Ellis continúo tosiendo por unos segundos. Hasta que pudo
tomar un poco de aire.

—Como... —volvió a toser, con la voz muy débil y los ojos enrojecidos por
las lágrimas. Louis continuaba sobando su espalda.

El alfa se repuso después de unos minutos buscando oxígeno y


carraspeando para alejar la comezón en la pared de su garganta.

—¿A qué te refieres con sentirlo? —Louis respiro muy hondo, llegando a la
entrada de la zona de arena y se arrodilló en el suelo, sentando a Dany en la
arena.

—A eso. A qué puedo sentir su... ¿Angustia? No lo sé son demasiadas cosas


y todas son negativas. —Louis comenzó a desatar las agujetas de los
zapatitos de su cachorro.

—¿Me dices que puedes percibir sus malditas emociones? —pregunto


alterado el alfa, casi gritando.

—Baja la voz. —le pidió Louis, quitando de los piecitos del cachorro las
calcetas decoradas con la imagen de un gatito, las orejitas a la orilla de las
mismas. —Si Ellis eso estoy diciendo.

—Eso no es posible. —el alfa negó con la cabeza, inquieto, comenzando a


caminar de un lado a otro.

—Dime algo que no sepa. —hablo Louis alzándose de su lugar y


observando como Dany comenzaba a gatear dentro de la zona de arena.
—Mierda, Louis, con mayor razón debes de hacerle caso a esto. ¿Es que
acaso eres idiota? —le reprochó el alfa sin poder creer como su amigo se
atrevía a ignorar algo así.

—No te atrevas a decirme así de nuevo. —le señalo con el índice en


advertencia. —Hasta no saber qué es lo que pasa no me voy a arriesgar. —
Ellis agitó las manos eufórico y jaloneo su cabello.

—¿De qué hablas? Louis, carajo... ¡Carajo! —grito. Louis le soltó un golpe
en el pecho.

—No digas groserías Ellis estamos rodeados de niños. —reprendió el


Omega. Ellis rápidamente llevo su mano hasta cubrir su boca, su rostro
empapado en un gesto efusivo.

—No son groserías, son palabras de alto impacto. —el omega alzó una ceja.
—Bueno, Louis... Louis se necesita en verdad ser muy necio y tonto para no
darte cuenta que Harry...

—No lo digas, Ellis. —interrumpió Louis enseguida, alzando su mano en


señal de alto. —No quiero pensar en eso, no quiero ilusionarme con un
cuento para niños.

—¿Cuentos para niños? ¿Es enserio, Tomlinson? —Louis entrecerró un


poco los ojos y giro su vista, mirando a Dany ya en el centro del lugar
intentando pararse por sí solo.

—Puedes... Por favor ¿Solo cuidar a Dany un momento? En lo que yo


intento arreglar esto. —Ellis alzó una ceja y finalmente suspiró, asintiendo.
—Gracias. —le dijo el omega, plantando un beso rápido en su mejilla y
caminando de vuelta a dónde Harry.

Louis lo observó por la espalda, estático en su lugar. Su corazón se sacudió


y avanzó hasta sentarse al lado del alfa, sus cuerpos rozando y la
electricidad presente en sus cuerpos.

Louis alzó su mano hasta poder rozar la mejilla del alfa, acariciándolo con
cuidado. Harry se sobresaltó en su lugar y por fin, regreso a la realidad,
observó su alrededor, percatándose de la ausencia de Dany y de Ellis.

—Bienvenido al mundo. —bromeo un poco Louis, regalándole una sonrisa


encantadora.

—Lo lamento. —se disculpó el alfa, observando al fin al omega que


proporcionaba caricias en su rostro.

—Descuida, Harry. También he tenido esos días. —le dijo Louis con ese
tono cálido y suave. Siempre sentía su interior sacudirse cuando le habla
con esa voz comprensiva y bajita.

—¿Que días? —Louis sonrió un poco melancólico, frotando su nariz con


sus dedos.

—Días en los que estoy muy triste y solo... Me pierdo en el inmenso mar de
pensamientos y problemas que tengo arrinconados en algún lugar de mi
mente.

Harry dejó caer sus hombros, dándose por vencido a intentar detener las
emociones conflictivas que le rodeaban.

—¿Es obvia mi actitud? —trato de sonar un poco gracioso, aunque no lo


consiguió. Sustituyendo su risa con un bufido corto.

—Lo es, es obvia. —aclaro Louis. — Pero esta vez no me di cuenta por tu
actitud, Harry. —le confirmo el omega con una pequeña mueca en el rostro,
arrastrando su pulgar por el pómulo del alfa. Proporcionándole cariño.

Harry frunció un poco el ceño, ladeando un poco la cabeza en busca de más


contacto por parte del omega.

—No me gusta sentirte de esta forma. —Louis jalo con cuidado el rostro
del alfa, obligándolo a agacharse un poco, uniendo su frente con la del
rizado. —Me has dicho que hay temas que que te cuesta sobrellevar, no te
obligó a qué me los cuentes eso solo es tuyo. —Louis rozo con cuidado la
nariz de Harry con la propia.
Las feromonas dulces como siempre actuando por su cuenta, envolviendo
por completo la piel del profesor, sintiéndose dueñas de él para tomar ese
derecho.

Era una respuesta natural por parte de su omega y él no lo tomaba nunca,


pero Harry lo hizo en ese momento, se percató del aroma dulce y sedante
que liberaba la fuente en su cuello y no hizo nada por detenerlo, no quería
hacerlo.

—Pero no quiero que te sientas solo. —susurro, cerrando los ojos. Sus
dedos acariciando su mejilla. —No sé qué suceda en tu vida, pero se
arreglará. Descuida. Y pase lo que pase estaré aquí. —Harry sintió sus ojos
arder y llevo su mano hasta la cintura de Louis, arrastrándolo por la banca
hasta sentir su cadera golpear la propia.

El omega se acomodó, subiendo sus piernas sobre las del alfa y sostuvo el
lado contrario de su rostro con su mano libre, ahuecando así las mejillas del
alfa.

—Existen cosas que no se pueden cambiar. —le menciono el alfa,


arrastrando los dedos por la cintura del omega.

—No permitas que te consuman entonces. —pidió Louis, su nariz ahora


rozando la mejilla del alfa, sus ojos añil se mantenían escondidos detrás de
sus párpados. Disfrutando la cercanía de su cuerpo con el del profesor

Era algo que no podía evitar, no hasta que pasaba un buen tiempo y alguno
de los dos recordaba la condición en la que se encontraban. Pero era eso, el
alfa de Harry siempre le llamaba con necesidad, descontrolado y el omega
de Louis respondía sin dudar un solo segundo.

Ambos aceptaban muy bien la presencia del otro, era cálido, cómodo,
adecuado. Cómo devolver un pez al agua. Sentirse en el espació correcto, al
tiempo correcto, con la persona correcta.

Louis sentía que debía estar ahí, que era su maldito deber hostigarlo de
cariño, recordarle que estaba ahí para él. No lo pensaba mucho cuando se
trataba de Harry, él simplemente actuaba, pasaba lo mismo con el alfa.
Louis sabía que no podía marcar a un alfa sin su consentimiento y Harry
sabía que no podía tocar a un omega sin el mismo permiso. Pero ahí
estaban, actuando como una pareja, rozando sus cuerpos demostrando que
estaban ahí.

Louis abrió los ojos, notando que Harry los mantenía cerrados igualmente y
sin poder evitarlo sus labios se presionaron inesperados cerca de la
comisura de los labios del alfa, acción que le obligó a abrir los ojos.

—Estoy aquí. —le hizo saber en apoyo. —No estás solo deja de sentirte así
porque me matas. —la voz aguda del castaño tembló.

—Lamento hacerte sentir de esa manera. —se disculpó el alfa. —No sé qué
es lo que sucede, pero si pudiera frenar esto lo haría. No deseo hacerte mal.
—Louis negó con la cabeza, tranquilo.

—Yo sé que no, Hazz. —el mayor trago saliva, intensificando el agarre en
la cintura de Louis. Saboreando el apodo que el omega utilizo para
llamarlo.

Louis rozó sus labios con los de Harry y se apartó una distancia
considerable antes de cometer una estupidez.

—No está mal sentirse triste, todos tenemos sentimientos. —menciono


Louis. —Pero no está bien dejar que esa tristeza nos arrastre a la perdición.
Todas las noches despierto asustado Harry y no me importa, en verdad. Pero
no soporto saber que eso es lo que sientes a diario. —Harry desvió su
mirada al suelo. —Se que hay problemas de los cuales no podemos huir y
entiendo eso, pero hay más cosas por las cuales deberíamos hacerlos a un
lado para poder disfrutar las cosas buenas.

—Es muy complicado, Louis. Simplemente olvidar. —Harry trago saliva


esperando disolver el nudo en su garganta.

—No estoy diciendo que sea fácil y no te pido que olvides, te pido que lo
desplaces. Existe tiempo para todo. No puedes preocuparte diario por una
misma cosa. Quiero que estés bien. —Louis planto un besito rápido en la
nariz de Harry. —Y puedes hacerlo, eres un alfa fuerte.
—¿Un alfa es fuerte si llora todos los días durante la madrugada? —el chico
bufó, recordando que no era ese alfa que la mayoría buscaría, que era un
alfa fuera de lugar.

El rizado estaba convencido de que la vida le había entregado a la raza


incorrecta, un alfa no podía ser sentimental. Un alfa no podía ser tan débil
como él.

—Eres un alfa fuerte porque te levantas de la cama cada día a pesar de tener
todas esas razones para llorar en la madrugada. —Harry tomo aire y lo
retuve el tiempo suficiente hasta que su cabeza sufrió un mareo por la falta
de oxígeno.

—Nadie quiere un alfa lloraron. —Harry cito las palabras de su padre,


bufando un poco frustrado.

—¿Quién dice? —Louis le sonrió con ternura, acercando su pulgar hasta los
labios del alfa, frotando la yema de su dedo sobre los carnosos labios del
alfa.

—Prácticamente, todo el mundo. —respondió un poco obvio el chico de


ojos cetrinos.

—Bueno, por suerte existimos personas que pensamos que un alfa


sentimental es más atractiva que un alfa idiota que se cree superior solo
porque no tiene sentimientos. Eres poco usual y si eso no es atractivo para
algunos para muchos más es una cualidad en su lista del alfa perfecto. —le
dijo el omega, mordiendo su labio cuando termino de hablar.

Sus pestañas se agitaron un poco y Harry frunció un poco el ceño,


apretando los labios.

—¿Tú crees que eso sea atractivo? —Louis asintió sin dudar, balanceando
sus piernas sobre las del alfa.

—Todo en ti es atractivo. —fue sincero. —Tus ojos, tu cabello, tus labios,


incluso tus malos chistes. —Louis dejo escapar una risa dulce. —Y es una
lástima que seas mi profesor. —recordó, bajando la mirada. —Es una
lástima que existan tantos peros para actuar. —Louis carraspeo, aclarando
su voz. —Porque en verdad no puedo dejar de sentirme parte de ti. —la
mandíbula del omega tembló. —Cada vez que pienso en retractarme de mis
palabras siempre hay un alto y es horrible, es horrible porque es como si
arrebataran algo de mí, como si me prohibieran tomar algo que es mío.
¿Sabes cómo? —Harry mordió con fuerza su lengua.

—Entiendo muy bien a que te refieres. —le respondió el alfa, acercando su


mano hasta la frente del omega, apartando el flequillo de su frente. —No
puedo evitar buscarte y tú no evitas responderme, hay demasiadas cosas en
juego... —Louis asintió. —Sé que piensas lo mismo que yo. —Harry
observo a Louis a los ojos y el omega jugo con sus dedos.

—Continuar como amigos. —Harry hizo un gesto extraño, pero finalmente


acepto la idea del castaño.

—Es lo mejor. —respondió Harry. El omega frunció la nariz y miro la fresa


sobre el plato, se estiro un poco, tomando la fruta entre sus dedos,
manchando sus yemas con la mermelada rojiza y la llevo hasta su boca,
mordiendo el inicio de la misma, manchando sus labios delgaditos.

—¿Y si no lo es? —pregunto Louis moliendo el trozo de fruta dentro de su


boca. —¿Si nos estamos equivocando? —Harry alzo una ceja desorbitado.
—Hablo de que... —Louis trago con pesar, relamió sus labios limpiando la
mermelada. —Puede que ese no sea el camino correcto, hay muchos
caminos. —el omega se puso nervioso, llevando el ultimo pedazo de fresa a
su boca.

—¿Qué otro camino propones? —Louis inflo las mejillas, miro unos
segundos a Harry y tomo la servilleta de la mesa, limpiando el dulce de sus
dedos del dulce.

—B-bueno, podríamos intentar, intentar ya sabes... Es que no quiero sonar...


no quiero sonar como... —Louis chasqueo la lengua, sus manos sudaban. —
Es que tu alfa me llama Harry y no es, algo normal que yo pueda sentirte y
quiero estar... Bueno me siento muy cómodo contigo. —el omega tomo un
respiro muy hondo. Percatándose de como su mente divagaba porque no
encontraba la forma correcta de decir lo que pensaba.
Sus manos temblaron y enseguida Harry las tomo, envolviéndolas entre las
suyas, volviendo el temblor menos intenso, dándole confianza para
continuar hablando.

—Pienso que, ignorar nuestro sentir no traerá nada bueno en un futuro. Hay
algo, muy inexplicable entre ambos, pero nos deja un mensaje claro. ¿No lo
crees? —el alfa guardo silencio mirando los ojos del omega, brillantes, con
una capa delgada de nerviosismo. —Y podemos solo, explorarlo. —Louis
bajo la mirada, observando las manos unidas de ambas. —Podemos solo
iniciar muy, muy lento... —Louis trago saliva. —Un paso a la vez.

—No comprendo. —fue sincero Harry. Louis suspiro.

—Ser amigos no es algo que quiera ninguno de los dos y tampoco


deseamos algo muy formal porque hay muchas cosas en juego como has
dicho. Pero podemos probar, paso a paso... —el alfa sonrió enternecido.

—Louis necesito que seas directo porque no puedo entender tu idioma


extraño. —el omega frunció un poco el ceño, creando un gesto de
frustración.

—Realmente no sé cómo decirlo, Harry. No es una amistad ni una relación


simplemente es algo, intermedio, como... entregarle a mi omega lo que
desea, eso que pide. —el alfa volvió a acercarse a su rostro sus narices
rozando y Louis sintiendo el paraíso rodearlo.

—¿Y qué es eso que pide? —Louis suspiro.

—A ti. —le respondió en un susurro. —Te pide a ti. Pide todo de ti, no
importa cuánto intente contenerlo o lo mucho que trato silenciar a mi
omega, te quiere y te necesita y está mal, pero es lo que pide. Y sé que tu
alfa hace lo mismo porque siempre me descontrola. Siempre que me siento
bajo control algo haces y me desencadenas.

—Sería una prueba. —hablo Harry, guardando la sonrisa por todo lo que
Louis decía.
—Sí, sí, sería como una prueba. Seria ver si solo es un capricho biológico o
si en verdad... —Louis relamió sus labios, guardo silencio. —¿Qué dices?
Sería un paso a la vez. Haríamos algunas cosas que hacen las parejas
como... Tomarse de la mano. —explico el omega, entrelazando sus dedos
con los del alfa. —Y decirnos cosas bonitas y cursis. —Harry soltó una risa
y Louis sonrió con él, llevando sus manos de nuevo a al rostro del profesor.
—Podrías besarme sin sentir culpa... —Louis acerco sus labios a los
contarios.

—Creo que olvidas el pequeño detalle de que soy tu profesor. —el omega
ladeo una sonrisa.

—Ellos no tienen por qué enterarse. —susurro Louis. —Que sea nuestro
secreto. —el menor hizo un pequeño puchero. —Solo tú y yo... Y Dany. —
agrego un poco gracioso. El alfa le acompaño en su risa burlesca. —No
creo que exista un riesgo así ¿verdad?

—No lo sé, Louis. —le respondió con duda el alfa. El menor lo miro
sintiéndose un poco tonto con su petición, pero en verdad estaba
desesperado, su omega lo estaba y no era sano, ignorar algo que su
naturaleza le pedía con mucha insistencia.

—Solo, hablamos de darnos esa atención que pedimos. ¿Sabes? No es justo


que nos torturemos de esta forma. Es como si muriéramos de sed y
tuviésemos un vaso de agua frente a nosotros y decidiéramos no tomarlo. —
el alfa solo guardo silencio, indeciso con la petición de Louis.

Era una completa locura, no podía siquiera encontrar un nombre adecuado


para eso. ¿Cómo se le llamaba a eso? ¿Periodo de prueba? ¿Relación libre?
Ni siquiera tenía en claro muy bien que era lo que pedía, besos, abrazos,
cariño y... ¿nada más?

No podía dejar de pensar que era una situación muy extraña y si lo


analizaba no encontraba diferencia a como se comportaban en ese
momento. ¿Qué serio lo único diferente? ¿Los besos? Había demasiadas
preguntas dentro de su cabeza y se sentía mareado por todas las vueltas que
las mismas daban dentro de su cráneo.
—Solo quiero cuidar de ti y que tu cuides de mí. —el omega apretó los
labios.

—¿Qué diferencia hay entre una relación real y esto? —el menor ladeo la
cabeza.

—No me presentarías con tu familia como pareja. —el pequeño inflo las
majillas, mirando el techo y buscando una razón más. Harry picoteo su
mejilla, presionando su dedo índice sobre la misma, Louis soltó el aire y
sonrío. —No nos marcaríamos con el aroma el otro.

—Acabas de hacerlo hace unos minutos. —le dijo Harry, alzando una ceja.

—Amenos, a menos. —dijo el omega recalcando la palabra. —Que esa sea


la única manera de hacernos sentir bien en caso de dolencia. —Harry se
guardó una carcajada apretando con mucha fuerza los labios, el hoyuelo
marcándose en su mejilla. Y Louis quedo anonado al mirar al alfa, con los
ojos brillantes y el cabello sedoso, labios rojos y felicidad radiante. Sin
duda alguna un estado muy diferente al de hace unos momentos.

—No seremos públicos. —agrego. —Al menos no si hay personas


conocidas. —Harry asintió de acuerdo con la opción que aportaba el menor.

—No habrá sexo. —dijo Louis bajito, mirando sus uñas. —Porque es algo
así como una prueba y el sexo ya es... es crear un vínculo mucho más fuerte
y... —Harry esta vez sonrío ampliamente.

—Eso es tiene lógica para mí. —Louis asintió repetidas veces.

—No habrá citas, ni aniversarios y no nos llamaremos con apodos cursis


como "cielo" o "amor". —el omega rodo un poco los ojos. —No dormirías
en mi casa ni yo en la tuya.

—Tienes ideas muy extrañas, Louis.

—Es solo que... no creo que esperar sin hacer nada nos dé una respuesta.

—De acuerdo. Vamos a implementar tu idea de relación, que no es una


relación. Haciendo lo que prácticamente hacemos, pero sumando los besos
y las caricias tiernas para así, ignorar la culpa. —las mejillas de Louis se
colorearon.

—Si lo dices con ese tono suena muy tonto. —se quejó el omega con un
pequeño puchero. Harry soltó una risa y tomo el pequeño cuerpo de Louis,
enrollando con sus brazos el torso de Louis, apegando su rostro al pecho del
profesor y Louis se tomó un tiempo para disfrutar el sonido que hacia el
corazón de Harry al latir descontrolado dentro de su pecho.

El alfa no supo porque acepto, solo supo que no podía decirle que no a
Louis, aunque cuando fuese una pésima idea. Por qué el no tener esa línea
dividendo a ambos dudaba mucho que pudiese controlarse. Su alfa se
aferraría de peor manera al omega, no podría tomar esa prueba porque era
consciente de que el resultado sería él completamente enamorado de su
alumno de primer año. Y aun así el acepto, solo por complacer al menor que
le miraba con esperanza. Aunque sabía que era arrojarse al mar sin saber
nadar.

Pero habría más tiempo para lamentarse después.

—🐾🐾🐾—

Harry abrió los ojos desconcertado, el frió le despertó, molesto. Su cuerpo


tembló y observo a su alrededor, la calle solitaria, el silencio sepulcral y la
obscuridad inundando cada rincón del lugar. Parpadeo muchas veces
alejando la visión borrosa de sus globos oculares, ajustándose a la
obscuridad.

Se encontraba sentado en el asiento del auto, el tablero del mismo


encendido y la luz de la gasolina parpadeante. Intento encender los faros
para así iluminar las penumbras que la noche se encargaba de obsequiarle.
Aunque el mismo parecía no tener batería.

Suspiro inconforme, la nube de vapor se formó justo al frente de su boca,


recordándole el frió pesado de la noche. Frunció el ceño y giro el rostro a
la derecha, observando la entrada de su hogar. La puerta abierta y el
extraño sabor amargo en la punta de lengua.
Desabrocho enseguida el cinturón de seguridad, bajo deprisa del auto. El
cielo se dejó observar presumido por sobre su cabeza, de un negro
profundo contrastando con el brillante destello de las millones de estrellas
apareciendo como un infinito conjunto de puntos luminosos encargadas de
adornar el manto obscuro.

El frio fue más intenso al bajar del auto y la angustia apareció


acomodándose sobre sus hombros y cargándole de un peso en exceso que le
hizo doler. Frunció de nuevo el ceño, sin recordar cómo fue que llego al
lugar.

E hizo una recopilación rápida, él estaba en casa, después del festejo de


Dany volvió a su oficina, adelanto trabajo de la escuela y finalmente no
paro de revisar el caso durante todo el domingo, entre papeles, videos y
grabaciones de voz recuerda ir a la mesa a cenar con sus padres. Después
de eso no tenía conocimiento de nada. A pesar del esfuerzo que hizo por
recordar que situación lo había llevado al auto y a despertar dentro de el
no pudo obtener una respuesta de su mente.

Con mucha confusión y extrañeza camino con lentitud a la entrada,


cruzando el umbral de arco. El dejavú fue lo primero que hizo trabajar su
mente, era como observar una película por segunda vez. Era cada detalle
grabado.

Y recordaba incluso esa sensación, ese hueco en el estómago, el corazón


paralizado y la piel erizada. Era adrenalina, era el sentido que le avisa el
peligro, el riesgo en el que se encontraba, aunque no él. Era alguien más.
Necesitaba su ayuda.

Se mantuvo estático en su lugar, observando el jardín descuidado, la hierba


seca al igual que los rosales, marchitos. La tierra cubría el pasillo que
guiaba a la puerta ancha de madera.

Harry pudo percibir como el oxígeno se volvía más escaso, el frio le calaba
los huesos y esa angustia continuaba persistente y hostigosa. Entonces el
aire pareció volverse pesado, la brisa húmeda arrastro con ella leves
matices a manzana dulce. Y todos sus nervios se alteraron y en su cabeza
sus neuronas explotaron en adrenalina.
¿Era Louis? ¿Estaba en peligro?

—¡Louis! —grito con fuerza Harry, su grito haciendo eco y el silencio


tomando su lugar segundos después. Giro muchas veces en su lugar en
busca de la silueta del omega, aunque no podía observar más allá de
cuatro metros antes de que la obscuridad consumiera todo a su paso. —
¡Omega! —intento con eso, sin embargo no obtuvo respuesta, suspiro
angustiado, el vaho escapándose de su boca.

—¡Harry! —escucho el grito y su piel se erizo, porque esa no era la voz de


Louis. Harry giro sobre su eje, observando la puerta de madera, abierta. El
alfa trago saliva con pesar y camino a paso lento, subió los dos escalones
al pie de la entra y sintió como si sus zapatos estuviesen llenos de cemento.

Empujo la puerta, abriéndola por completo y observando un desastre


dentro, la casa parecía deshabitada, cubierta de polvo, el aroma a
humedad le picaba la nariz y a pesar de ello la escena se miraba de igual
forma con todos los muebles desacomodados, la escases de luz y la película
continuaban reproduciéndose. Intacta. Harry tembló, el gran nudo
obstruyendo su garganta. Se abrazó a sí mismo y quiso retroceder, no quiso
continuar, porque sabía lo que le esperaba si avanzaba.

Pero no pudo, no pudo parar y con cada paso que avanzaba más grandes
se volvían sus ganas de dar la vuelta y correr sin mirar atrás. Hasta que
sus piernas quemaran y sus pies sangraran, pero el necesitaba estar lo más
lejos posible de ese lugar.

Harry avanzo hasta mirar la puerta y su cerebro le grito que no lo hiciera,


su corazón rogó que se detuviera e ignoro a ambos, presionando la mano
sobre la madera gélida y correosa, empujando con lentitud hasta abrirla
por completo, sus piernas temblaron, al igual que su cuerpo entero, fue un
temblor que le debilito y lo derrumbo en microsegundos.

La imagen era igual a la de hace cuatro años.

La luz lunar penetrando la cocina, atravesando los vidrios del gran


ventanal, las cortinas descolgadas, el aire colándose por el vidrio roto, el
charco de sangre coloreando la loseta blanca y Richard al centro jadeando
en busca de aire.

El alfa soltó un chillido y corrió enseguida al punto en donde su pequeño


hermano se encontraba, tomando con fuerza su vientre, las manos
manchadas con aquel liquido carmesí por el intento de parar la
hemorragia debido a las perforaciones en su estómago.

Harry se dejó caer al suelo, sintiendo como la tela de su pantalón absorbía


la sangre.

—Carajo. —maldijo con un temblor en la voz irreconocible, guiando sus


manos al vientre de su hermano, tomando el mago del cuchillo para
sacarlo de su cuerpo, las lágrimas escurriendo por sus mejillas. —Richie.
—llamo el alfa, con mucha debilidad. El omega tomo un respiro hondo y
abrió los ojos. Harry tembló, llevando sus manos al estómago de su
hermano menor, buscando que herida cubrir con ellas para evitar que
continuara desangrándose, pero era imposible elegir entre la colección de
puñaladas que se miraba en toda la zona. Harry ni siquiera podía
contarlas.

—Hazzie. —le llamo Richie, con una sonrisa leve. —Estas aquí. —le dijo, el
jadeo se escapó de su boca y las lágrimas, al igual que con su hermano se
deslizaron de sus ojos, recorriendo sus costados.

—Aquí estoy Richie, estoy aquí. —le hizo saber, presionando sus manos en
el vientre del omega. Su hermano alzo la mano con mucho esfuerzo, hasta
tomar la mejilla del chico de ojos azules, verificando que no se trataba de
alguna alucinación. Manchando la mejilla del alfa con su propia sangre.

—Eres tú. —dijo, cayendo en llanto, uno débil debido a las pocas fuerzas
con las que contaba. Harry asintió impetuoso, confundido, con las millones
de palabras atascándose en su garganta, impidiéndole el paso al oxigeno
para llegar a sus pulmones de forma correcta.

—Si, soy yo. Soy yo. —le hizo saber Harry, sus manos vibraban y el
completo terror le calaba los huesos al observa la sangre encharcada en el
vientre abultadito del omega. Le causaba pánico tan solo presionar la
herida porque él liquido espeso cubría sus manos.

—Tengo miedo, Hazzie. —fue sincero el omega. Harry pudo escuchar su


corazón quebrarse. —En verdad estoy aterrado. —le hablo con esfuerzo y
Harry negó repetidas veces con la cabeza, el llanto apoderándose de él.

—No, Richie, no debes tenerlo. Vas a estar bien, lo prometo, lo prometo,


pelusa vas a estar bien. —El alfa se deshizo en llanto, mirando a su
pequeño hermano aterrado.

—No será así. —hablo bajito el omega, jadeando. —No lo lograremos. —


Harry volvió a negar, sentía como si su cuerpo fuese golpeado, por todos
lados con todo tipo de cosas, el dolor era indescriptible.

—No digas esas cosas, no te atrevas. —Harry jadeo, llevando su mano


hasta la frente del omega, haciendo a un lado el mechón de cabello. —Te
prometo Richie, que tú y ese cachorro estarán bien. Veras que sí. —El
omega se soltó en llanto y aunque este era débil era el llanto más horrido
que el alfa haya presenciado.

Harry de inmediato saco el celular, limpio la sangre de su mano con la


camiseta que traía puesta y marco a emergencias, pidió una ambulancia,
con la desesperación aglomerada en su tono de voz, la mano temblando y
las lágrimas acumuladas en sus orbes verdosos.

Richie ya tomaba respiros cada vez más profundos.

—Ya vienen por ti, estarás bien. —Richie volvió negar, Harry se arrastró
por el suelo, tomando con mucho cuidado el cuerpo de su hermanito,
acomodándolo sobre su regazo, las manos de Harry acariciaron las
mejillas del omega, en consolación.

Harry le acariciaba una y otra vez, buscando mantenerlo despierto,


buscando el tacto de la piel tibia, temiendo que nunca más pusiera volver a
sentirla, temiendo nunca más poder volver a verlo entre sus brazos.
—Nunca po-podre escuchar s-su voz, Harry. —dijo bajo, su respiración
volviéndose más pesada y pausada. —Y no lo mirare dar sus primeros
pasos... o llamarme mamá. —susurro con pesadez.

Harry sorbió, destrozado en llanto sus hombros descontrolados gracias a


los hipidos que le atacaban el cuerpo.

—No pienses en eso, Richie, todo va a estar bien. —intento tranquilizarle


Harry.

—Te amo, Harry. —le dijo de pronto y el mayor abrió los ojos mirando los
ojitos de su hermanito menor, opacos y cansados.

—Yo también, Richie. —el omega le sonrió, un sonrisa débil, la última que
le vería y la más dolorosa. Porque después de eso solo respiro muy
profundo y cerró los ojos y su cuerpo quedo laxo sobre su regazo. —Richie.
—intento Harry con un hilo de voz. —Richard, hey, hey. —le llamo
desesperado, agitando un poco su cuerpo y golpeando su mejilla levemente
para hacerlo reaccionar. —Tu no, tu no, por favor, tu no... —Harry volvió a
llorar, abrazando el cuerpo de su hermano, presionando la oreja contra su
pecho en busca de un latido, aunque no hallo nada.

Despertó de un salto, el cuerpo empapado en un sudor frio que le adhería la


camiseta a la espalda, su rostro empapado en lágrimas y su cuerpo
tembloroso, abrió los ojos, encontrándose a él sobre la cama, encerrado en
su habitación, atrapado por la obscuridad de la misma.

De inmediato se sentó sobre el colchón, frotando sus manos contra su


rostro, eliminando el rastro de las lágrimas humedeciendo su piel. Respiro
muy profundo para evitar su ataque de pánico y se estiro a la mesita de
noche encendiendo la lampara para iluminar el lugar.

Su piel se erizo, suspiro agobiado y se tiro de nuevo a la cama, hundiendo la


cara en la almohada y cubriéndose de pies a cabeza con la manta.

—🐾🐾🐾—
El omega se alzó de la cama, desesperado, su cuerpo vibrante y el horrible
dolor en el pecho le quito la respiración, miro a su derecha observando a su
cachorro dormir y soltó un suspiro de alivio, entonces las imágenes de su
sueño volvieron a atacar su mente y se volvió una cascada, las lágrimas se
deslizaron por su rostro y miro a su alrededor, la habitación solitaria y fría y
no lo soporto.

—¡Ellis! —grito, sin importarle que el cachorro se despertara. —¡Ellis! —


volvió a llamarle y el alfa entro rápidamente a la habitación, su pulso se
aceleró y corrió hasta donde Louis, sin preguntar subió a la cama, corriendo
al omega al centro de esta y tomándolo en un abrazo.

—¿Qué sucedió? —pregunto de inmediato, mirando a Dany que despertaba


de igual forma angustiado, aunque él lo hacía porque podía sentir a su
madre en un estado de impotencia.

Porque todo su cuerpo estaba temblando y los hipidos no le permitían


hablar bien.

—T-tuve una pesadilla. —le dijo destruyéndose en llanto de nuevo, Dany se


arrastró por la cama hasta posicionarse entre las piernas de Louis y subir de
inmediato a su regazo.

—¿Qué pesadilla? —Louis hipeo y volvió a llorar, tomando a Dany en sus


brazos en un abrazo muy fuerte, deseando protegerlo de un peligro que
claramente no existia.

—No sé, no se... él, estaba, estaba herido y luego... fue horrible. —intento
explicar entre el llanto. Aunque Ellis no entendió nada.

—¿Quién? —pregunto aturdido Ellis y muy preocupado. Jamás había visto


a Louis en ese estado de angustia y de dolor y lo único que pudo hacer fue
abrazarlo con fuerza, buscando tranquilizar al omega.

—No lo sé, no lo sé, no lo conozco no... nunca lo había visto. —Louis


gimoteo, llevando su mano a su boca para acallar los jadeos de dolor.
—Solo fue una pesadilla, Lou. Descuida. —Dany se abrazó al torso de su
madre, con el puchero en sus labios.

—Se sintió tan real. —Louis jadeo, aferrándose al torso de Ellis. El alfa le
abrazo con más fuerza y no dijo más, arrullando con cuidado a Louis,
aunque dudaba mucho que el omega pudiese tranquilizarse en poco tiempo.

...

¿Hola como están? ¿Felices por la decisión de Louis? ¿Destrozadas por


lo de Richie? ¿Enamoradas de Ellis?

Iba actualizar ayer pero acabe como a las 3 am y todavia me hacia falta
editar y esas cosas así que mejor decidi mumir y actualizar hoy para
una mejor calidad porque cuando tengo sueño hago todo a lo tonto.

Debo de ser sincera, tres de la mañana, tirada en la silla con la laptop al


frente y mi cara fea hecha un mar de lagrimas mientras narraba el
final del capitulo. Les juro que esa narración me dolió mas que cuando
mi ex me dejo. Ufas. Ni siquiera podía ver bien la pantalla era todo
borroso y el tactil de mi lap se volvió loco porque todas mis lagrimas
cayeron ahí, que problema ser tan sentimental.

En fin, en fin.

Quiero agradecerles a todas el amor que le dan a esta fic en verdad no


me puedo creer la cantidad de mensajes que me llagaban a diario o las
publicaciones que veo por ahi.

Todas me pedían actualización literalmente por TODOS lados. TW,


IG, FB, WP, WA e incluso me encontre a MarianHarrietM en el WTC
en la venta de boletos para Lou y ahí me lo pidió así que morí jajaja y
bueno las amo, gracias por ser tan fieles a esta fic y espero hayan
disfrutado mucho el capitulo.

No se en verdad que seria de mi vida sin ustedes son lo mejor que me


ha pasado.
Si alguien desea una dedicacion puede pedirla aquiii.

Espero que su tarde este llena de cosas bien chulas y nos leemos en el
próximo capitulo.

All the fucking love.


10.

Capitulo dedicado a:

LxrryHT / Mary_Hazz267 / emperadorazul / MarianAlt3 /AbylovesHazzaT


wo / grantxmalik / xlouisxsunshinex / _twoGhost_28 / AndreadelosSantos7
00 / Kenyizavala / spookypancha / SharolQuintero / sqqn_p / heey_sunshin
e / shubaru78903 / just_imor / howell28 / melomems / TAETUAJES / yoseb
aez1D / LizbethDelCarmen8 / Taniasamanthavelez / Gigi2015sl / denis9090
3 /LasBragasDeLou / LouisDePrisionero / AlexaCobain01 / -
louehstl / carelizelg / RukiaEsthefJans / Nati-
Barraza / olivebadness / fXckU28s / _di-
immortales_ / larrycomoreligion28 / skeers_ / stylinson-
28 / lxhls1 / lwthedgehog / Esposa_de_FinnyDylan / carulina145 / -
sweetloueh / Rikitaki / losPelosepsisdeNayal / Bailey-
345 / flordelsol21 / saralovesmikeyway

Muchas gracias a todxs por darme una razón para vivir jsjs. Las amo
con todo mi corazón, gracias por continuar leyéndome, son lo mejor
que tengo.

...

Los dedos delgados y largos tomaron la orilla del gorrito de lana que poseía
en su cabeza, tirando del mismo hacia abajo para cubrir mejor su frente por
el frío. Louis agito un poco su cabeza, alejando el contacto de la mano ajena
cerca de su rostro.

—Basta Ellis, estoy bien. —pidió el menor, acomodando a Dany en sus


brazos, el menor se mantenía afianzado a su cuerpo desde la madrugada, no
lo soltó ni un solo instante después de ese ataque de pavor.
El cachorro se dedicó a sobar su pecho torpemente y arrastrar su naricita
por sus mejillas y cuello, cariñosamente suministrando un montón de
mimitos para así apaciguar la intranquilidad de su madre.

Louis no pudo subyugar su respiración, por lo que consiguió un ataque de


pánico momentáneo que Ellis supo sobrellevar muy bien, solo basto con
abrazarlo con mucha fuerza y frotar su mano en su brazo para aportar paz.
Louis lo agradeció demasiado porque Dany ya había comenzado a llorar
debido a su impotencia y desesperación por mirar a su madre temblar y
llorar y no poder hacer absolutamente nada para hacerlo sentir mejor.

Después del gesto de bondad por parte de Ellis de quedarse hasta


tranquilizarlo solo fue necesario que se levantara un momento para ir al
baño y Dany ya no le permitió acercarse a Louis. Alejándolo con golpes en
el pecho y gritos bastante claros que le impidieron volver a acercarse.

—Se que estas bien, pero tus defensas son demasiado bajas en este
momento. Si no te abrigas bien te vas a enfermar. —Louis bufo, irritado.

—No puedes saber si mis defensas están bajas o no. —menciono el castaño,
recargando con cuidado su barbilla en la cabeza de Dany.

—No, pero así eres. Siempre que algo te asusta mucho te enfermas. Ya
tienes dolor de cabeza, es un síntoma. —Louis inhalo pesadamente el aire
que le rodeaban, sintiendo el frio de la mañana quemar el tabique de su
nariz sensible.

—Me duele porque no dormí en toda la madrugada, Ellis. No porque vaya a


enfermar. —Ellis resoplo, haciendo un sonido gracioso, aunque a Louis tan
solo le molesto ya que el dolor de cabeza era el encargado de colocarlo de
mal humor.

El alfa no menciono nada respecto a eso, no deseaba provocar al omega


irritado que vivía en el interior de Louis, porque asustaba y aunque él estaba
seguro de lo que decía dejo el tema por la paz, por precaución y piedad a
sus compañeros que tendrían que convivir junto a él.
Louis subió el primer escalón de la entrada y se giró, Ellis detuvo su paso.
Jugueteando con la tela de la bufanda enrollada a su cuello, frotando la
suave pieza con la punta de su nariz y sus labios.

—Gracias por acompañarme. —sonrío un poco el omega, juntando las cejas


al fruncir el ceño cuando sintió una punzada en la cabeza. —No era
necesario que salieras más tarde por mi culpa.

—Una clase perdida vale un poco menos que tu seguridad. —le hizo saber
el alfa. —En fin, debo apurarme si no quiero perder la segunda. —Louis
quiso reír un poco, aunque cualquier simple gesto acentuaba su dolor, así
que tan solo ladeo una media sonrisa que desapareció casi al instante.

—Te veo luego. —se despidió. Besando su mejilla rápidamente para evitar
que el cachorro se molestara. —Masita, pórtate bien. —solicito el alfa al
pequeño en los brazos de su amigo. Dany le lanzo una mirada rápida
parecida a esas miradas de advertencia que Owen solía dedicarle.

Pero enseguida la retiro, despego con cuidado su manita del cuerpo de su


mamá y se despidió, agitándola de un lado a otro.

Ellis afloro una sonrisa muy amplia, llevando su mano hasta sus labios y
lanzándole un besito al cachorro. Dany giro rápidamente su cabecita,
escondiéndose en el cuerpo de Louis.

—Ve con cuidado. —pidió el omega. —Nos vemos en un mes. —Ellis


asintió.

—Claro. Me despides de tu romeo. —le dijo en burla, mordiendo su labio


inferior con mucha fuerza hasta tornarlo blanco y retrocediendo un paso. —
Y cuídate mucho, Lou. —le recordó, esta vez perdiendo su gesto simpático,
sus ojos mostrando preocupación.

—Lo hare, lo juro. —informo, entregándole solo una pizca de tranquilidad.


Ellis asintió.

—No dudes en llamarme si necesitas algo. —Louis asintió con lentitud para
evitar el mareo. Ellis le lanzo un beso rápido justo como había hecho con
Dany y giro en su lugar, alejándose con acelero a la estación de tren.

Louis dejo escapar un suspiro y subió los escalones siguientes hasta


encontrarse cruzando el pasillo largo que le dirigía a la explanada de la
escuela. Cruzo con mucha fatiga el -en ese momento- interminable patio.
Finalmente, al ver las escaleras para subir a su piso correspondiente se
sintió demasiado mareado, así que paro de subir a mitad de las mismas,
recargándose en la pared y cerrando los ojos tratando de suprimir las
náuseas, recuperándose a los pocos segundos.

Se recargo en la pared, tirando la cabeza hacia atrás. Cerro los ojos, respiro
pausadamente e intento subir de nuevo, aunque al llegar al descanso de las
escaleras volvió a frenarse y comenzó a arrepentirse por no tomar el
consejo de Ellis y quedarse en casa a descansar. Pero no podía perder un día
de clases, no si se encontraba en un buen estado como para lograr pararse
de la cama.

Louis era muy terco en ese aspecto, era muy difícil que dejase de lado sus
deberes así tuviese la peor gripe en el mundo. Pero justo en ese momento,
en ese momento solo quería tirarse al piso y no despertar en un largo
tiempo.

Dany tomo las mejillas de su madre, alejándolo de su laguna mental antes


de que se ahogase. Miro al cachorro quien frotaba sus manitas en las
mejillas suaves. Louis suspiro.

—Puedo hacerlo. —le dijo a su bebé y Dany asintió solo por impulso.

Louis se despegó de la pared y comenzó a subir de nuevo las escaleras


tomando pausas muy breves para respirar y acomodar a Dany en sus brazos,
pues sentía que el pequeño cachorro se resbalaba debido a su falta de
fuerza.

Una vez recuperado su aliento recobraba su andar hasta lograr mirarse en el


tercer piso. Al llegar a este fueron necesarios solo cinco segundos de
estancia para encontrar el aroma de Harry, tenue y muy suave, pero estaba
ahí.
Recolecto esa poca energía almacenada y camino hasta mitad del pasillo. La
exquisita y bien memorizada fragancia desencadenándose, más pura e
intensa. Sentía un montón de lazos amarrarle el estómago, el hormigueo en
la nariz, su omega sacudiéndose y Louis, cruzando el umbral del aula. Sus
ojos azules escaneando de inmediato el salón y comprobar que se
encontraba solo. Como siempre era. Su grupo era demasiado perezoso.

—Hola, Lou. —le saludo el alfa cuando el pequeño omega apareció en su


vista periférica, sin mirarlo se mantuvo entretenido con la lectura en los
documentos entre sus manos. —Lamento no haber ido por ti. —se disculpó,
tomando la pluma a su lado derecho y firmo el papel. —Es solo que
desperté tarde, no pude dormir bien y no me dio tiempo de... —Harry alzo
la vista. El alfa se alzó de su lugar enseguida, importándole nada que los
papeles se desordenaran cuando los dejo caer sin precaución en el
escritorio.

No tardo un solo segundo en acomodar su mano en la mejilla de Louis en el


instante en que se encontró frente al chico, acariciándole con extrema
cautela.

—¿Qué sucede? — preguntó al instante recorriendo con la mirada cada


milímetro del rostro del omega.

—Hola. Buenos días. —saludo Louis. Tratando de sonar divertido. Pero su


voz fue algo que preocupo a Harry, débil, denotando el malestar en el
pequeño cuerpo.

—Estas pálido. —le informó, ignorando su saludo, arrastrando su mano


hasta la frente de Louis, tomando su temperatura. Dany miro la acción del
alfa y su ceño se frunció, soltándole un manotazo a Harry para así apartar la
mano del alfa de la frente de su madre.

—¡Dany! —alzo la voz Louis, aunque no fue en reclamó, si no la simple


impresión por ser la primera vez que Dany trataba de esa manera a Harry.

El profesor guio sus manos detrás de su espalda, uniéndolas y


manteniéndole la mirada al cachorro. Sereno, observo los fuertes ojos olivo
del bebé, mirada profunda y el ceño fruncido, se entendía que estaba
protegiendo a Louis y eso solamente le alerto más, pues no sabía que le
había sucedido al omega para que mantuviera ese aspecto tan derrotado y
para que el cachorro no quisiera que lo tocaran.

—¿Te hice algo cachorro? —le cuestiono el profesor tranquilo. Dany no le


contesto, solamente regreso a su posición en el pecho de Louis, decidiendo
no mantener su mirada en contacto con la del profesor.

Harry carraspeo, guiando su mirada de nuevo a Louis.

—¿Que te sucede? —volvió a preguntar directo, un tanto más intranquilo.

Louis respiró muy profundo, relamió sus labios y avanzó dentro del salón,
en un papel de irritabilidad momentánea. Culpa de su malestar. Era de
suponerse, si su cuerpo se encontraba indispuesto entonces también su
paciencia y cualquier pregunta o acción simple detonaba en una respuesta
precipitada e irrespetuosa.

Paso a un costado del profesor, sordo, evadiendo la pregunta, lo único que


quería era apartar el peso adicional en sus hombros así que dejo caer por fin
las mochilas en algún asiento, sintiéndose más ligero.

Harry frunció un poco las cejas, evitando gruñir molesto, pues su alfa se
sintió demasiado ofendido cuando el omega que le interesaba de pronto
decidió ignorarlo.

Se acercó por su espalda. Su pecho rozando el cuerpo ajeno y la mano de


largos dedos posándose en el hombro de Louis, aproximándose lo suficiente
hasta alcanzar rozar con la punta de su nariz la parte trasera de su oído.
Louis se tensó, aferrando el cuerpo de Dany contra su cuerpo.

Harry tomo un respiro profundo que Louis pudo notar porque el alfa no
hizo el intento por disimularlo. Después de ello el aire caliente de la
exhalación del alfa se esparció por su nuca.

El alfa percibió el aroma a savia y madera, escondido entre el aroma de


Louis levemente diferente al que conocía. Este era un tanto más picoso y
dulce, pero no fue eso lo que su mente cuestiono, no hizo preguntas del
porque el aroma de Louis de pronto era mucho más atractivo, porque eso no
le intereso, en ese momento solo le importo la razón de porque la savia y la
madera estaban presentes en su cuerpo.

—Hueles demasiado a Ellis. —anuncio, el color de su voz siendo profundo


y rasposo. Los músculos de Louis sufrieron una descarga eléctrica, tensando
de inmediato su cuerpo. —¿Por qué? —pregunto interesado. Louis siseo
después del temblor que le sacudió el cuerpo con sutileza.

Estuvo cerca de contestarle de manera grosera, comunicándole que no era


de su incumbencia. Pero finalmente Harry no era el culpable de su dolor de
cabeza. Así que giro en su eje, manteniendo su prudencia un paso al frente,
domando su actitud irreverente.

—T-tuve pesadillas. —conto el omega, frunciendo un poco el ceño al


recordar la razón de su falta de sueño. La imagen presente en su cabeza
incomoda, cargándole de desesperación. —Fue algo bastante... No fue nada
agradable. —corto su explicación. —Me aterre y llore demasiado y Ellis me
ayudo con eso. Solo, me tranquilizo.

—Con su aroma. —agrego Harry con un gesto de molestia, inflando las


aletas de su nariz. Louis tomo un respiro muy profundo, dando un paso al
frente, firme, cortando la distancia entre él y su profesor.

—Por supuesto que no. —puntualizo el omega. —Solo estuvo muy cerca,
lo suficiente para que su aroma quedara en mí. —Louis entrecerró un poco
los ojos, buscando el aroma de su amigo y supo que Harry exagero
demasiado cuando ni siquiera él pudo encontrarlo y no se quedó callado.
Eso no era parte de su personalidad, si pensaba algo, solamente lo decía. —
Creo que estas exagerando. —le soltó de golpe.

El profesor resoplo y camino al escritorio ignorando las palabras de Louis.


El estudiante quiso rodar los ojos, pero tenía claro que era una mala idea
tomando en cuenta el incómodo y fastidioso dolor en su cabeza.

Camino detrás del mayor, y detuvo su paso cuando el homvre se recargo al


costado del escritorio, a la orilla de la superficie de madera, sin sentarse por
completo. Louis se colocó frente a él, mirándolo con inquietud.
—Debes aprender a controlar esos celos, alfa. —informo inconsciente,
transformando el timbre de su voz a uno más dulce y suave. La percepción
de algo cautivador y esplendido llego a su cuerpo para ahondar lo más
profundo de su estómago. El sentimiento grato colmo sus células.

Harry estiro su brazo en dirección al omega, hábil engancho dos de sus


dedos a la trabilla del cinturón en sus jeans y le dio un jalón, atrayendo su
cuerpo hasta posicionarlo entre sus piernas.

El movimiento inoportuno y precipitado le provoco un mareo, obligándolo


a sostenerse del hombro de Harry y lograr mantenerse en pie.

—¿Cómo me llamaste? —pregunto Harry acercando su rostro al de Louis.


El omega intento no respirar de forma muy acelerada impidiendo recolectar
más oxigeno del que necesitaba.

—Alfa. —respondió calmo, escondiendo el propio acelero de su corazón,


las manos picosas y la impresión propia por notar que lo llamo de esa
forma. —Es lo que eres ¿no es así? —busco arreglarlo el extraño desliz
causado por su falta de concentración. —Un alfa.

—Sí, lo soy. —dijo un poco pasmado, aturdido porque su cuerpo


continuaba sintiéndose muy cálido. La mayor parte de su vida prefería que
le llamaran por su nombre, la palabra alfa para referirse a él era algo que
siempre evitaba. No terminaba de agradarle. Pero cuando Louis lo dijo,
cuando su voz melodiosa y armónica pronuncio el conjunto de vocales y
consonantes se sintió muy bien.

Fue necesario que Louis le llamase así para poder sentirse a gusto con su
rol, sentir por primera vez cómodo con ser un alfa. Con querer ser su alfa.

—Harry... —susurro Louis cuando el labio de mayor rozo el suyo. —


Estamos en la escuela. —le recordó en un tono muy bajito.

—Lo sé. —respondió lucido. Tomando el labio inferior de Louis entre los
suyos, succionando con suavidad. Louis se acercó dispuesto a profundizar
el extraño roce de labios que Harry se encargó de crear, pero Dany lo
impidió, gritando con mucha fuerza, girando de pronto y empujando a
Harry del pecho con una fuerza impresionante para un cachorro de su edad.

—¡Adbblb! —le grito muy molesto, balbuceo con un acelero impresionante


demasiadas cosas inentendibles, pero ambos pudieron notar esa furia que le
llenaba su pequeño cuerpecito.

—Dany, amor. Está bien, está bien. —tranquilizo Louis, alejándose del
cuerpo de su profesor inmediatamente, aunque el bebé no paro de gritarle a
Harry su descontento espontaneo.

Louis le arrullo en sus brazos, llevando su mano a la nuca del cachorro,


sobando de arriba abajo. Desordenando a su paso el cabello rubio y
copioso. Dany gruño alto, inconforme por no poder hacer más que gritarle y
aceptándolo cedió a las caricias de su madre y volvió a recostarse en su
pecho.

Harry guardo silencio, analizando la actitud del pequeño, nunca había visto
a Dany tan tranquilo. Por lo general el menor se removía al igual que una
lombriz en los brazos de Louis, buscando tocar todo lo que pudiese alcanzar
debido a esa curiosidad insabible que todos los cachorros portaban a esa
edad por la necesidad de conocer el mundo. Pero en ese día el bebé parecía
no querer moverse a menos que Harry se acercara.

—Le sucede algo. —hablo Harry, cruzando los brazos por sobre su
estómago. Louis miro al hombre, quien miraba a Dany directamente,
buscando en su anatomía cualquier indicio de extrañeza.

—No es nada. Solo, está asustado porque ayer, yo... ayer estaba llorando
mucho y él, no quiere que llore de nuevo. Solo me protege. —Harry
entrecerró los ojos, suspicaz. Se despegó del escritorio y avanzo firme.
Louis se hizo un poco pequeño en su lugar.

—No, no lo creo. —hizo saber Harry, buscando la mirada del cachorro.


Pero el menor se escondía muy bien en el pecho de su mami. El alfa acerco
con suma cautela su dedo índice, froto la punta del mismo en la mejilla de
Dany e inmediatamente el cachorro se apartó, cohibiéndose en su lugar.
Harry alzo la cabeza, cepillando sus dientes superiores con la lengua.
—¿Puedo cargarlo? —le cuestiono el alfa. Su alumno le miro
incomprensible, pues Harry sabía que ya no debía preguntar para hacer tal
acción. El solo tomo esa voluntad, de llegar con tranquilidad a su lado y
tomar al cachorro sin que este lo pidiera.

Eludiendo a su lógica rutinaria concedió el permiso con un asentimiento de


cabeza, apartando con cuidado el cuerpecito de Dany, escuchando de
inmediato los cortos y bajitos jadeos que emitió, esos que Louis aprendió a
reconocer y que para nada eran los quejidos comunes que el cachorro
producía en sus llantos ordinarios y frecuentes.

Harry coloco las manos en la cintura de Dany. El pecho del bebé se agito
cuando en un intento por contener el llanto tuvo que respirar con mayor
insistencia.

—Hum... Ma. —balbuceo Dany, inmediatamente sus ojos se cristalizaron y


Harry lo acomodo en sus brazos, pegándolo a su cuerpo.

Dany miro a Harry, la respiración cortada. Entonces no se contuvo más y


comenzó a llorar bajito, estiro los bracitos en dirección a su madre,
abriendo y cerrando sus manitas para que Louis lo tomara de vuelta.

—¿Qué sucede cachorro? ¿No quieres estar conmigo? —le cuestiono el


profesor, llevando su pulgar a la mejilla de Dany, limpiando el líquido tibio
que sus glándulas lagrimales liberaban. Dany negó, inclinándose a Louis
buscando los cálidos brazos de su mamá. —¿Quieres ir con mamá? —Dany
asintió desesperado, justo cuando su llanto se acentuaba.

La puerta del salón se abrió, dejando ver a Sam. Una beta con la que había
cruzado palabras pues siempre se sentaba en la parte de atrás debido a que
era muy introvertida. La chica entro al salón sin tomarles una pizca de
atención.

El alfa tomo al bebé acercándolo a Louis. El menor lo tomo y en el


momento en que Dany sintió el cuerpo de su madre paro de llorar. Harry
entrecerró los ojos.
—No intenta solo protegerte. —hablo el profesor. —Se está protegiendo a
él mismo, Lou. —el omega frunció el ceño buscando la mirada de su
cachorro al igual que su profesor.

—¿Protegerse? —Harry asintió. —¿Por qué querría... —el omega guardo


silencio, analizando el comportamiento de su bebé y notándolo de pronto.
Louis cerró los ojos maldiciendo en su interior.

—No es normal que de un día para otro intente apartarme de tu lado y de él.
—el omega mordisqueo su labio nervioso. Agacho la mirada y el dolor de
cabeza le recordó que debía volver a casa lo antes posible.

—No, es verdad, no es normal. —le contesto el omega, apretando con


mucha fuerza sus labios. —Supongo que hoy no tendrás que lidiar con un
cachorro en tus brazos. —intento bromear Louis.

—Y tú tampoco. —le dijo Harry, apartando el mechón de cabello de la


frente de Louis. —No me agrada en nada tu aspecto. —le menciono. Louis
frunció las cejas.

—¿Dices que hoy no me veo bonito? —Harry soltó una sonrisa ligera,
dedicándole una mirada fugaz a la alumna sentada al fondo del salón. La
chica mantenía su cabeza hundida en el libro frente a ella.

—Todos los días te vez bonito, Louis. —hizo saber el alfa, sosteniendo su
mirada esmeralda en los ojos azulados de su alumno. —Me refiero a tu
salud. Continuas pálido y sé que estas mareado.

—¿Lo sientes? —pregunto un poco sorprendido. Harry negó con la cabeza.

—No, pero no dejas de tambalearte. —notifico con un timbre divertido.


Louis agacho la cabeza. —Deberías ir a descansar. —Louis mordisqueo su
labio.

—Ya estoy aquí. —se encogió de hombros. —No puedo perder las clases
son importantes. —Harry inhalo el oxígeno, saboreando en su interior el
vivido y picante aroma a manzana y caramelo, al fin percibiendo el toque
único que desenvolvía la fragancia natural del omega.
—¿Cuántas veces tendré que repetirte que eres un alumno excelente, Louis?
—el omega rio con gracia.

—Lo dices solo porque te agrado. —el alfa negó, observando a la beta de
nueva cuenta, cerciorándose de que la chica continuara entretenida con su
lectura.

—No lo digo por eso, Louis. Llevo años siendo maestro y se reconocer a un
buen estudiante cuando lo veo. —el omega frunció la nariz y acomodo a
Dany en sus brazos. El pequeño cachorro siseo, aferrando sus manitas a la
tela en la ropa de su madre. —Sé que eres capaz de recuperar un día
perdido de clases, no antepongas tu salud. —Louis apretó los labios, porque
estaba seguro que no perdería solo ese día. Pero no menciono nada.

—Estoy bien, Harry, pude llegar hasta aquí. —le menciono seguro, cuando
más de sus compañeros entraban al salón de clases. —Solo, iré a la
enfermería y pediré algo para el dolor de cabeza y estaré bien. —el alfa alzo
una ceja.

—Es una lástima que no pueda ordenarte nada. —le dijo el alfa en un
susurro. —O ahora mismo te ordenaría ir a casa. —el menor mordisqueo su
labio.

—No puedo perder clases. Sea buen estudiante o no. —fue firme Louis. —
Hice el esfuerzo por estar aquí. Aquí me quedo. —el alfa sonrió, agradado
con la actitud del omega.

—¿En realidad te quedas por las clases? ¿O te sientes demasiado cansado


para tomar el transporte público? —El omega ladeo la cabeza. Era verdad,
no quería arriesgarse a tomar el transporte porque temía desmayarse en el
maldito camino. —Es eso.

—No. —contesto de inmediato Louis. —Es, si es una razón, es peligroso,


pero igualmente quiero quedarme por las clases. —le hizo saber Louis.

—Te llevare, ahora mismo. Solo necesito...


—No hace falta. —le interrumpió. —Puedo esperar, al final del día. No
quiero que votes el trabajo solo por llevarme. —el alfa alzo una ceja.

—Estas enfermo, Louis. Te llevare. —le ordeno, como era su costumbre.


Aunque no lo hacía con intensión. Louis libero una risa tranquila y se
balanceo de un lado a otro.

—Puedo con un pequeño dolor de cabeza. —aviso. Harry frunció un poco


los labios, suspicaz.

—De acuerdo. —hablo Harry, aceptando la decisión del omega. —Dame tu


celular. —Louis alzo de pronto las cejas, sorprendido por la extraña petición
del hombre.

—¿Por qué? —pregunto aturdido, pero eso no le impidió liberar su mano


derecha, sosteniendo a Dany solo con una mano para introducir la libre en
el bolsillo de su saco.

—No tienes mi número. —recordó el alfa. Louis le tendió el aparato,


ignorando las mariposas en su estómago. — Si tus malestares empeoran a lo
largo del día entonces me llamas e iré por ti y te llevare a casa. —indico, al
tiempo en que tecleaba los números correctos en la pantalla táctil.

Louis observo la pantalla, verificando las acciones de Harry. Una vez que
termino presiono la tecla verde, el celular de Harry timbro sobre el
escritorio. Louis le miro mordiendo su labio, Harry corto la llamada y se lo
entrego al omega.

—Así yo tengo el tuyo. —el omega frunció la nariz y asintió de acuerdo


con su profesor. —Te veré al final del día para llevarte a casa. Hoy tengo
asuntos importantes de los cuales me tengo que ocupar no podre quedarme.
—Louis solamente asintió comprensible.

—Gracias, Harry, en verdad. —el alfa alzo la mano, a punto de acariciar


con ternura su mejilla, aunque su acción quedo a mitad de ser ejecutada
pues su cerebro le recordó que ya había más de diez alumnos en el salón.
—Muy bien. Toma asiento. —indico. Louis asintió y camino hasta buscar
un asiento, Bran alzo la mano, saludándolo y Louis le sonrió amigable,
tomo las maletas de donde las había dejado y caminando en dirección al
chico de cabello obscuro.

—Hola, Louis. —le saludo animado, jugando con el bolígrafo en la mesa.

—Hola, Bran. —le saludo, acomodándose en el asiento. —¿Decidiste llegar


temprano hoy? —Bran rio, girando el bolígrafo sobre la superficie plana.

—Siempre es buen día para querer ser más aplicado. —Louis soltó una
risita, deslizándose en el asiento para alcanzar la mochila.

—Ese gesto te durara una semana, volverás a ser alguien que se despierta
cinco minutos antes de la hora de entrada. —Louis logro sacar el cuaderno
de su mochila y lo abrió. Dany se removió en su cuerpo, impulsándose
hacia arriba, presionando su talón en la pierna de Louis. El omega brinco en
su lugar por el dolor, el movimiento brusco le recordó el malestar en su
cabeza.

—Louis, deberías apoyarme. —le dijo un poco afligido. Louis se encogió


de hombros.

—Lo lamento, pero es la verdad. —rio bajito, llevando su mano hasta tomar
el piecito de Dany y alejarlo de su pierna, pues el bebé seguía presionando
su talón en la zona de su muslo.

—Lo lograre. —le hizo saber Bran. —Según papá el hijo del director no
puede llegar tarde a las clases. —Bran rodo un poco los ojos. —No solo
habla de esa imagen social retrograda. Es todo un alfa, un alfa real, de esos
que se toman el papel muy enserio, muy correcto y caballeroso. ¿Los
conoces no es así? —Louis movió se cabeza de un lado a otro, sobando la
espalda de su cachorrito.

—Mi ex suegro era así. Pero resultó ser uno muy falso. —Louis frunció el
ceño, agito un poco la cabeza y rasco su cabeza. —¿Tu padre no es falso?
—Bran ladeo una sonrisa.
—Mi padre es la persona más correcta del mundo así que, si las mentiras no
son correctas entonces no las quiere en su vida. —Louis asintió con una
expresión de impresión grabada en su rostro.

—¿Así que entraste a la universidad por tu propio mérito y él no te inscribió


solo porque eres su hijo? —Bran abrió la boca demasiado ofendido.

—Pero claro que no. Estoy aquí porque califique su maldito examen, no
porque tenga privilegios. —Bran bufo. —A mí no me importaba una mierda
conseguir este lugar, yo solo deseaba largarme de aquí. No deseo estudiar
leyes, pero mi padre es obstinado y mandón. Y quiere que sea como él. Un
hombre correcto. —dijo la última línea con la voz un tanto más gruesa,
Louis supuso que intento imitar la voz de su padre. Pero no salió para nada
a como esperaba así que Louis rio un poquito.

—¿Y tú te aferras a no serlo? Dime, Bran. ¿Lo haces solo para llevarle la
contraria o realmente eres una ovejita negra que no tiene control de su
torpeza? —Bran llevo sus manos hasta su nuca, recargándose en el respaldo
de la silla.

—Esa, querido Louis... es una buena pregunta. —Louis rio, escondiendo su


sonrisita traviesa en la cabecita de su bebé. Dany gruño tantito. Louis dejo
un besito rápido en su cabecita.

—¿Tienes hambre, amor? —le pregunto en un susurro. Dany negó,


jaloneando el botón del abrigo de Louis, sus mejillas se encontraban muy
rojitas a causa del súbito lloriqueo.

—No le llevo la contraria. Solo algunas veces, cuando es divertido. —


continúo hablando Bran. —Pero no me convence del todo su idea de
amarrar a un alfa a ser tan... —Bran hizo un ademan con sus manos atorado
en sus propias palabras.

—Perfecto. —completo Louis, inflando sus mejillas.

—¡Si! —contesto un poco alto. —No hay necesidad. No hay necesidad. —


repitió casi frustrado. —Creo que es suficiente con no ser un patán. Si, solo
tener valores y respetar. Estoy de acuerdo en ello, pero a lo que me niego es
a vestir diariamente de traje y hablar como todo un británico sofisticado y
educado.

—Bueno, puedes serlo, pero no en extremo. Un alfa con traje no le cae mal
a nadie. —bromeo Louis.

—¿Insinúas que tengo que usar traje? —Louis se encogió de hombros. —


¡Tengo diecinueve años! No necesito un maldito traje, necesito mis
malditos jeans rotos y mi fea ramera gastada y este, este feo suéter que le
robe a uno de mis amigos porque era demasiado feo. —Louis rio alto.
Porque Bran se exasperaba muy fácilmente, al parecer el chico no tenía un
sentido desarrollado para detectar chistes o sarcasmo con facilidad. Siempre
se creía lo que Louis decía en broma, el omega siempre tenía que aclararle
que estaba bromeando, justo como en ese momento hizo.

Ese alfa era bastante gracioso, naturalmente. No era como Ellis, él era
gracioso porque tenía esa aptitud nata para bromear, sus chistes eran muy
originales y pensados. Pero Bran, Bran tan solo era Bran. Él era gracioso
sin ser consiente, solo hablaba de lo que pensaba y utilizaba términos que
para Louis eran fáciles de entender pero que para sus otros compañeros eran
más que nada un motivo para arrugar el rostro.

Harry les llamó la atención varias veces porque Bran parecía no querer
guardar silencio y distraía al omega que en ese momento, no tenía ganas de
tomar atención a la clase. Louis lo que necesitaba era distraerse, Bran
consiguió eso, que se distrajera para así ignorar con mayor facilidad los
malestares que le recorrían el cuerpo, como una pista de carreras y todos
competían por ver quien se llevaría el puesto, si no era el dolor de cabeza
serían las náuseas o los mareos, si no eran ellos entonces la calentura seria
la campeona.

Aunque a mitad de la clase Louis no tuvo otro remedio que guardar silencio
y volver a tomar atención a la clase porque Harry les amenazo con sacarlos
del salón. Lo cual no era conveniente, no quería arriesgarse a que Harry se
molestara con él.

Se acomodó en su silla, tan pronto como termino su conversación con Bran


sus molestias fueron participes en su desgastado ser. Y quiso remediarlo
entreteniéndose con Dany pero el bebé decidió estar muy tranquilo ese día.
Parecía solo un muñequito de juguete, pues no hacía ni un solo movimiento
y solo podías verificar que era real si observabas con mucho detenimiento
su cuerpo y corroborabas que, en efecto, respiraba.

Al indicar que podían salir Louis guardo las cosas en su mochila, Bran se
ofreció en ayudarle con la pañalera de Dany, al parecer, pudo notar que no
se sentía del todo bien unos minutos antes de que la clase terminara y al
preguntarle si se encontraba bien Louis solo negó con la cabeza.

Bran camino a la entrada y Louis le siguió un poco más lento. Paso a un


costado de Harry y el alfa le detuvo del brazo.

—Recuerda Louis, si incrementan tus malestares me llamas. —corroboro


Harry. Louis asintió rápido y se apresuró a salir del salón. Se colocó a un
lado de Bran y caminaron a su siguiente clase.

El chico continuo con sus pláticas elocuentes y banales que consiguieron


ayudarle a sentirse un poco mejor, pero fue en el camino a su cuarta clase
cuando Louis paro su andar, las glándulas salivares segregando más saliva
en el interior de su boca.

Louis detuvo el andar de Bran, sosteniéndolo del hombro. El alfa giro,


observando a Louis.

—Acompáñame al baño. —pidió de pronto Louis. Bran frunció lo miro


extrañado.

—¿Qué? —Louis no le contesto y tan solo tomo la mano de Bran, girando


en dirección opuesta a su próximo salón y camino –troto- a los baños
ubicados al fondo del pasillo. La primera arcada le ataco el estómago con
fuerza, Louis solo pudo apretar con firmeza los labios y aceleró su paso,
rogando no vomitar a medio pasillo. Sin saber cómo logró sostener a Dany
con solo su brazo izquierdo y correr a los baños apresurado.

Soltó la mano de Bran y con apuro empujo la puerta del baño, dejó caer la
mochila en el suelo de pronto y cuando Bran estuvo dentro del lugar el
omega tan solo tuvo tiempo para girar y tenderle al cachorro.
Bran miro a Dany con confusión, una expresión de terror y muchas
preguntas.

—Sostenlo. —le ordenó apresurado Louis. Bran quiso negarse y preguntar


la razón, pero la aceleración que detecto en el omega no le brindo más
remedio que tomar de pronto a Dany por las axilas, con mucha
inexperiencia pues nunca había cargado a un bebé y el llanto inmediato del
cachorrito solo lo asusto más.

Louis corrió dentro de un cubículo, dejando a un Bran muy confundido


afuera. Se arrodilló de inmediato en suelo. Su mano viajo hasta tomar con
mucha fuerza su estómago, la arcada atacó su cuerpo y expulso -en una
contracción dolorosa- lo poco que Bran le obligó a desayunar pocas horas
atrás. Intento no hacer ruido porque era jodidamente vergonzoso vomitar de
esa forma con Ellis afuera.

Igualmente, no logro nada cuando la próxima arcada le apretó el pecho y su


estómago se encogió, el líquido acido y amargo pinto las paredes de su
garganta y el sabor solo le obligo a sentir más asco.

Tosió un poco y cerró los ojos, sus pestañas humedeciéndose con las
lágrimas que encharcaron sus ojos por el esfuerzo ejercido al expulsar su
desayuno desleído con jugos gástricos.

—¿Te encuentras bien? —escucho a Bran por sobre el llanto de su cachorro


y las arcadas que no paraban de atacar su estómago de manera bruta.

—¿Me escucho como si estuviera bien? —pregunto en un grito el omega, el


alfa chasqueo los labios sintiéndose muy estúpido.

—Cambio mi pregunta ¿Necesitas que te ayude? —Louis tosió con fuerza,


tomando un trozo de papel del dispensador.

—No. Estoy bien. —contesto, limpiando sus labios. —En un momento


salgo. —le hizo saber, regulándose y tirando de la cadena. —Maldita sea.
—se quejó en un susurró, solo para él, respirando rítmicamente. Si cuerpo
aún temblaba por el esfuerzo ejercido y decidió sentarse en el suelo, aunque
le parecía la cosa más asquerosa, pero en verdad se sentía muy débil y su
cabeza había alcanzado un nivel más alto de dolor.

—Joder. —soltó a la nada. Respiro con mucha fuerza buscando una


fragancia diferente pero solo percibió su aroma común y el de Bran. Aún
que ya no necesitaba más razones para saber que su celo estaba por
comenzar. —Maldición. —dijo de nuevo está vez pateando la lámina del
cubículo.

Se alzó del suelo, tomando la manija de la puerta y salió del cubículo,


observando a Bran cargando a Dany con dificultad.

—Bien, bien, no quieres que te toque está bien, te sentaré aquí. ¿Estás de
acuerdo? —le pregunto al bebé, acercándolo a la superficie del lavamanos y
retirándolo antes de que la tocará. —Huy, no, no. Esta mojado, no queremos
que te mojes, eso no. —Bran apretó los labios y Louis quiso volver a reír,
pero en cambio solo camino debilitado hasta el lavamanos.

—Creo que así no es como se carga un bebé. —le dijo al omega en busca de
ayuda pero este pareció no escucharlo por qué sus oídos zumbaron. —
Debo, poner... la mano aquí y luego... luego... —Louis se inclinó, abriendo
el grifo, acercó su mano, creando un huequito y lo lleno de agua para
llevarlo a su boca y enjuagarla del sabor amargo que le dejo el vómito. —Se
que no quieres estar conmigo, lo sé y lo siento. —se disculpó, tratando de
ser suave y de que el bebé dejase de llorar.

Louis seco su mano en la tela de su saco y se acercó a Bran quien le tendió


a su bebé rápidamente. Dany volvió a aferrarse al cuerpo de Louis en
cuanto estuvo en sus brazos, gimoteando, frotando su nariz en el cuello de
Louis de inmediato.

—Estoy aquí, descuida, descuida. —le hablo Louis sobando su espalda. —


Perdón por eso. —se disculpó el omega con Bran, por dejarle al bebé sin
anticipación.

—Descuida. No todos los días me toca cargar a un cachorro que me odia


mientras su madre vomita en un cubículo. Es divertido. —las mejillas de
Louis se tornaron un poco rojas. Solo un poco porque su piel continuaba
muy pálida y las ojeras ya estaban presentes bajo sus ojos opacos. —¿Te
sientes mejor o peor? Necesitas ir a la enfermería te ves muy mal.

—No, no creo. No. Iré a casa. —contesto, dando un paso en falso cuando
sus piernas se doblaron a la falta de fuerza.

Bran alcanzo a sostenerlo del brazo proporcionándole un poco de soporte y


Dany le gritó para que lo soltara, pero Bran no le hizo caso porque Louis en
verdad no podía mantenerse de pie por sí solo.

—No puedes ir a casa solo en este estado. Mírate, no puedes estar en pie. —
el omega trago saliva, por supuesto que podía. El era un omega
independiente él podía caminar a su maldita casa solo, con todo y su
cachorro, maletas pesadas y malestares de su jodido pre-celo.

—Te llevaré a casa. —se ofreció y Louis gruño, gruño porque no quería que
nadie lo llevara a casa, pero no tenía otra maldita elección y solamente
asintió porque ya se sentía muy mareado como para pensar en alguna otra
opción.

Bran tomo la mochila de Louis del suelo. Ingeniándoselas para cargar tres
mochilas, sostener el cuerpo de Louis y cuidar que no soltara a Dany en su
trayecto al estacionamiento.

Dany había parado de llorar, pero ahora solo escuchaba sus balbuceos
molestos.

El alfa lanzo las mochilas a la parte trasera del auto y subió a Louis con
precaución al asiento del copiloto, reclinando un poco y Louis se acomodó,
la mente muy nublada, atascada con muchos pensamientos, demasiadas
cosas que resolver.

Era la primera vez que tendría un celo lejos de casa, no estaría su madre
para cuidarlo así que tenía que prepararse bien, tenia mas responsabilidades
de las cuales ocuparse, debía ver como haría para quitarse todos esos
dolores y ordenar todo antes de que su cuerpo comenzara a sudar y los
calambres en el bajo vientre no le permitieran respirar.
Bran condujo lo mas lento posible, Louis le pidió que bajara todas las
ventanas porque, aunque su auto tuviese de esos aromatizantes cítricos su
nariz en ese estado agudizaba su olfato y el tremendo aroma a alfa podía
simplemente acelerar su proceso y adelantar su celo, cosa que
evidentemente no deseaba.

El alfa estaciono el auto. Al igual que unos minutos atrás, ayudo a Louis
con sus mochilas y lo guiaba hasta la puerta de su casa, el omega ya ni
siquiera daba pasos completos solo arrastraba sus pies.

Su brazo pasaba sobre los hombros de Bran, la mano del alfa sosteniendo su
espalda y colocando la contraria cerca de Dany por si Louis lo soltaba.

Louis busco con pereza las llaves en la bolsa de su saco y abrió la puerta no
sin antes luchar con la llave y la cerradura porque no podía insertarla.

Cuando por fin empujo la puerta Louis dio un paso al frente, pero Bran no
lo hizo.

—¿Por qué no avanzas? —Bran lo miro.

—Bueno, no puedo entrar solo así necesito tu permiso es tu casa. —Louis


enarco una ceja y bufo un poco.

—Bienvenido a mi casa, Bran. Puedes pasar. —indico Louis y el alfa


asintió caminando al fin dentro de la propiedad. El omega le indico el
camino a su habitación, se encaminaron a esta y al llegar lo primero que
hizo Louis fue sentarse en la cama, acostando a Dany en la misma.

El cachorro se quejó, hipando, Louis cerro los ojos fastidiado y miro a su


cachorro.

—No llores, no llores, voy en un segundo. —pidió su madre, pero el


cachorro no le tomo importancia y lloro. Louis suspiro y observo a Bran. —
Muchas gracias por traerme en verdad, estaba a punto de morir. —sonrió
débil.
—¿Estás seguro que no quieres ir al doctor? Me preocupa mucho que
mueras. —Louis negó con la cabeza un poco divertido.

—Solo son síntomas de mi celo, Bran. Estaré bien. —le hizo saber para que
el chico no se sintiera preocupado.

—Oh... —menciono, juntando sus labios. —Entonces creo que debería irme
ahora. —Louis rio un poquito.

—Creo que sí. —le contesto el omega, dejándose caer a la cama, se arrastró
por el colchón hasta tomar el cuerpo de su bebé en un abrazo, cortando así
el llanto de su cachorro. Cerro los ojos sumamente cansado como para decir
algo.

Bran suspiro y tomo una de las mantitas dobladas al pie de la cama. Estiro
la tela suave y calientita, fue en ese momento que se percató del aroma
impregnado en la tela. Frunció la nariz dudoso, porque el aroma era bajo
pero no era un aroma que no pudiese detectar, conocía a Harry desde los
once años.

El chico arropo a ambos para que no sintieran frio con todas las mantitas
que encontró cerca notando que todas tenían la misma fragancia
impregnada. Carraspeo un poco y cuando termino se giro en su lugar,
cerrando la puerta con mucha cautela y saliendo del departamento, cerrando
la puerta a su espalda y buscando su celular en el trayecto a su auto.

—🐾🐾🐾—

Harry observo el techo, contando las manchitas de humedad visibles en el


mismo, pensando que era necesario arreglar ese problema. Su dedo índice
golpeando la tecla de espacio en el teclado, sin llegar a presionarla,
solamente hacia ese sonido molesto para calmar sus nervios.

Tyreese estaba al frente suyo, tirado en el sillón de cabeza con un montón


de latas de bebida energética en el suelo, sin zapatos ni calcetines y su
cabello corto y muy rizado rosaba la tela de la alfombra creando estática.
Al menos el chico estaba haciendo su esfuerzo por buscar algo que les fuera
útil para el caso, incluso estaba de cabeza porque decía que así las ideas
iban a fluir con mayor facilidad y era una idea muy estúpida, pero lo
intentaba.

Hary solamente fingía que lo hacía, pero su mente solamente se ocupaba


por Louis. No le interesaba su maldito caso, no en ese momento.

Desde el día anterior Bran le había llamado cerca de la hora de salida para
anunciarle que Louis ya estaba en casa y que estaba bien. Al principio fue
demasiado confuso y cuando Bran le explico la situación y por qué creyó
que era necesario llamarle Harry solo fingió demencia. No era buena idea
contarle al hijo de tu jefe que tenias algo que ver con tu alumno.

Así que se encargo de hacer el intento porque Bran se tragara esa respuesta
tonta de "no sé de qué estás hablando" y las muchas otras mentiras como los
"No es de mi incumbencia" o los "no me interesa que el chico tenga gripe".

Fue una buena actuación, según el profesor. Pero después de esa llamada ya
no pudo estar tranquilo, llamo a Louis muchas veces después de esa
llamada, pero no contesto y solo tuvo como remedio esperar a que el omega
devolviera las llamadas y pensar en que todo estaba bien.

Pero había pasado ya mas de un día y Louis no le marco, comenzaba a


preocuparse demasiado.

—¿Por qué sigues fingiendo trabajar? —pregunto Tyreese, reacomodándose


en el sofá. —No podrás defenderte a ti mismo si no conoces bien tu propio
caso. —le dijo alzándose del sofá, sosteniéndose del piso antes de impactar
con él cuando el mareo le revolvió la cabeza debido a que toda su sangre se
acento en la misma.

—Conozco mi caso por completo, Ty. Lo único que necesito es una prueba
para liberarme de todo esto. —se excuso Harry, frotando sus manos contra
su rostro, sintiendo el sudor en su espalda y el cosquilleo en el bajo vientre.

—Y si no la consigues deveras aprenderte el caso de ida y de vuelta, en


chino, en alemán y en todas las malditas formas posibles, Styles. —el alfa
inflo las aletas de su nariz.

—Eso ya lo sé, maldita sea, Tyreese. —alzo un poco la voz. —¿Por qué te
aferras tanto a recordármelo?

—Por que eres mi mejor amigo, Harry. ¡Por eso! —grito el chico de tez
obscura. —No quiero verte en prisión, carajo. Estas en un punto muy débil
cualquier mala táctica te convertirá en culpable y parece que no te importa
una mierda eso. Siempre te vi muy concentrado para esto, te importaba.
Nunca te vi tan alejado del caso, estas muy distraído. —Harry frunció las
cejas justo cuando sentía toda su piel erizarse y el pulso de su corazón se
aceleraba sin razón.

—Pues tal vez ya no me importa ahora. —le contesto, sus ojos


cristalizándose de repente y toda su piel parecía vibrar, la desesperación
oprimió sus pulmones y cada célula en su cuerpo le alerto.

—¿Estas llorando? —pregunto desorbitado Tyreese, acercándose para así


observar con mas detalle a Harry. El alfa llevo su mano a su ojo derecho y
lo tallo notando las lagrimas que para nada eran suyas.

Se sofoco y la sensación que le envolvió le hizo saber que algo no estaba


bien. Busco el celular entre el montón de papeles esparcidos por todo el
escritorio, lanzando por todos lados los documentos desesperado.

Cuando lo tuvo en sus manos tan solo tuvo que desbloquearlo para apretar
el contacto que había colocado en sus accesos rápidos.

—🐾🐾🐾—

Louis froto sus manos, el dolor se mantenía intacto, martillando su cabeza,


el zumbido dentro de sus oídos se volvía más potente cuando el cachorro
gritaba.

Dany se encontraba sentado al centro de la sala. Su rostro regordete brillaba


con la luz artificial de la habitación que golpeaba la piel enrojecida,
empapada por las lágrimas de su llanto ensordecedor.
Las lágrimas no paraban de brotar de sus ojos hinchados, incluso Louis
podía deducir que el bebé ya contaba con un dolor de cabeza semejante al
suyo pues no detuvo su insistente llamado de atención ni un segundo desde
la mañana, cuando no quiso subirse a asiento del carrito del super.

Siendo su celo necesitaba tener todo listo antes del día de mañana para
sobrevivir, pronto comenzaría a liberar feromonas así que no podía
arriesgarse a salir más tarde de casa y por eso mismo siendo las nueve de la
mañana él se encontraba ahí, con su cachorro lloriqueando en el asiento del
carrito, los paquetes de agua embotellada, muchos de sus antojos como
dulces o snacks, también llevaba paquetes nuevos de pañales, una lata
nueva de fórmula, más puré y jugos. Agrego un paquete de condones y todo
aquello que él sabía le hacía falta.

Falto a clases para poder preparar todo, llevaba casi todo el día haciéndolo
y no llevaba ni la maldita mitad.

Su cachorro ahora era todo un lío tirado en el suelo, lleno de moquitos,


líquido salado y mucha saliva, pues no paraba meter las manitas a su boca.
Tosía cuando no podía respirar debido a los hipidos y estiraba sus manitas
siempre que su madre pasaba acelerado frente a él en busca de atención.

Louis camino a la cocina, reuniendo todos los tarritos de puré sobre la


mesa, junto a las latas con fórmula y las botellas de juguito.
Se sostuvo de la orilla de la misma, agachando la cabeza, su mano
guiándose hasta la parte trasera de su cuello, frotándolo. Quería gritar
frustrado, era mucho más fácil cuando estaba en casa, cuando no trabajaba
y no estudiaba.

Solo necesitaba encerrarse en su habitación y lo demás estaba hecho. Ahora


tenía que correr por toda la casa, aguantando el dolor en todo el cuerpo,
soportando los gritos de su cachorro, preparando maletas con todo lo
esencial y desesperado porque aún no llamaba a Stacy para pedir su licencia
para su celo, al igual que no lo hacía para la escuela.

Le faltaba mucho por arreglar y en lo único que podía pensar era en su


cuerpo acalorado y adolorido, el sudor se hacía presente en su espalda.
Estaba muy estresado. Miraba a su cachorro y de lo único que tenía ganas
era de tirarse al suelo junto a él y llorar de la misma forma. Quería llorar
porque no podía hacerlo solo.

Quiso intentar calmar su desesperación con respiraciones largas y rítmicas.


La cuenta del uno al diez se mantenía dentro de su cabeza. Pero no fue
suficiente.

—¡Daniel por un maldito segundo cállate! —grito el omega, con los nervios
de punta, fue un grito mucho más agudo, un grito cargado con tanta
molestia que logró tomar la atención de Dany.

El cachorro guardo silencio por cortos segundos y un puchero se asomó en


sus labios, mirando a su madre con miedo y pronto estallo en un llanto más
potente.

Louis llevo sus manos a su cabello y lo jalo con mucha fuerza, agobiado,
estaba seguro que iba a colapsar.

Rasco su cuero cabelludo y se giró a su hijo, solo e indefenso. El omega


tomo un respiro profundo, al fin se dejó caer al suelo, permitiendo que el
llanto se apoderará de él.

—Maldición, maldición, maldición. —repitió, cerrando los ojos, sus manos


hechas puños golpearon los costados de su cabeza muy abrumado. —No
puedo hacerlo, no puedo hacerlo. —se dijo, siendo rehén del tormentoso
estado en el que se encontraba.

Creía que sería fácil, se sentía muy capaz de poder realizar todas las tareas
necesarias, que podría con todo y no le costaría más que un poco de estrés,
pero supo que no lo lograría.

Quería parar el dolor de cabeza y eso no sería posible si Dany no dejaba de


llorar y Dany no dejaría de llorar si él no lo tomaba en brazos como el
cachorro quería y si le tomaba en brazos entonces significaba que no podría
alistar todas esas cosas que necesitaba tener listas a más tardar en la noche.
Todos sus planes volaron por la ventana cuando se encontró con la
verdadera situación.
El omega gateo por el suelo hasta llegar a dónde su cachorro y lo tomo en
brazos, se sentó sobre sus talones y acomodo el cuerpecito tembloroso de su
bebé en sus piernas, hasta envolverlo con todo su cuerpo y sus brazos,
recargando su mejilla en la cabecita del pequeño bebé. Y se meció con
lentitud a de enfrente hacia atrás.

—Lo lamento, amor, lo lamento. —se disculpó en un llanto singular. —No


quería gritar, sol. perdóname, mami está muy estresado, es todo. —le hablo
con más dulzura, aunque su voz se cortó. Sorbió el flujo nasal y beso la
coronilla del bebé. —Mami necesita que guardes silencio, solecito. Por
favor, mami no se siente bien. —le hablo, su voz tembló, Louis lloro un
poco más, aferrando el cuerpo de Dany al suyo sin parar de mecerse.

Louis se permitió llorar más tiempo, tirado en el suelo sin diseñar otro plan
un poco más práctico para resolver su gran problema, ya no se sentía con
fuerzas para buscar una solución y se quedó ahí por unos minutos largos
hasta que Dany paro de llorar y ahora solo sentía como su cuerpo temblaba
con leves espasmos.

La vibración en su pierna le atrajo a la realidad, miro la pantalla. El nombre


salto brillante sobre está e hizo un esfuerzo por calmar su agitada
respiración.

Tomo la llamada, sorbiendo rápido por la nariz.

—Hola, Harry. —le saludó con la voz muy bajita, sus ojitos ardiendo.

—¿Que sucedió? ¿Estás bien? —pregunto inmediatamente, demasiado


preocupado y el sentimiento golpeó de nuevo el pecho de Louis y soltó un
chillido agudo, su mandíbula tembló y el llanto recorrió la línea hasta llegar
a los oídos de Harry y alertarlo.

—No. —le respondió muy débil. —Esto es muy difícil.

—¿Que es difícil? —Louis no respondió, pero el llanto continuaba vivo a


través de la bocina. —Louis necesito que me digas que pasa.
—Estoy... cerca de mi celo, posiblemente mañana llegué por completo. —
Louis trago saliva con dificultad, su voz temblorosa. —Necesito preparar
todo, pero Dany no para de llorar y no puedo hacerlo Harry, no puedo. —
Louis lloro, sintiéndose muy débil, desarmado y solo.

—Voy para allá. —le dijo y colgó la llamada, sin esperar una respuesta de
Louis y esas fueron las palabras exactas para que el omega sintiera que su
solución había llegado sin siquiera esforzarse por ella.

Libero un suspiro, recargando la barbilla en la coronilla del cachorro. Al fin


se levanto del suelo y se dejo caer en el sofá, dejando ir esa preocupación,
sintiéndose más libre. Cerro los ojos, pensando en que todo se arreglaría,
dejaría el estrés solo... se relajaría, Harry estaba en camino, lo estaba, él
ayudaría.

Louis no hubiese logrado tranquilizarse de esa manera tan rápida, su mayor


logro era estresarse por lo mas insignificante, pero ya no era él quien podía
controlar su cuerpo, era su omega quien llevaba mas del trabajo y cuando
este supo que el alfa iría se sintió entonces tranquilo porque consiguió lo
que llevaba intentando toda la mañana, llamar al alfa en su auxilio.

Después de al menos veinte minutos acostado escucho los golpes insistentes


en la puerta y un alivio mas impregno su cuerpo. Se levanto del sofá y
camino descalzo hasta tomar el pomo con lentitud, abrió la puerta cuando
detrás de esta continuaban los fuertes y acelerados golpes, para poder
observar al alfa al otro lado de la puerta y Harry no dudo en entrar,
percibiendo como primer detalle el aroma picante que danzaba por toda la
habitación, exquisito e inigualable. Jamás había olido algo como eso.

—Harry. —hablo Louis y las ganas de llorar le atacaron la garganta. El alfa


tuvo que apretar con mucha fuerza los puños para apartar de su cabeza el
fuerte aroma de Louis.

Harry cerro la puerta y se encamino con el chico al sillón, sentándose junto


a él.

—Ahora sí, puedes explicarme con mayor detalle. —Louis mordió su labio,
aferrando a Dany con mucha insistencia a su cuerpo.
—Por, por mi embarazo, yo... sufro de celos mas seguidos, solo hasta que
mis hormonas se regulen. Así que no se realmente cuando puedan llegar, no
puedo tener un calendario y estar preparado. —Harry lo observo atento,
moviendo ligeramente su cabeza. —Y era más fácil estando en Doncaster
porque no tenia que preparar maletas o llamar a la escuela y al trabajo para
pedir una licencia para esto o comprar las cosas yo solo. Todo lo hacían mis
padres y yo solo tenia que quedarme en casa con Dany. Ahora tuve que
hacer todas estas cosas y fue un caos. —Harry se recorrio un lugar en el
sofá, acercándose más al cuerpo de Louis. Miro fugazmente al cachorro que
se encontraba escondido en el pecho de Louis y fue solo así que Harry se
permitió acariciar la mejilla del omega.

Y el tacto de Harry no se había sentido tan bien como en ese momento,


quería que no solo pudiera acariciar su mejilla, quería sentir sus manos por
todo su cuerpo, con ese toque delicado y suave que le regalaba, ese que le
hacia sentí único. Lo quería, en sus piernas, en sus brazos, arrastrándose por
sus costillas y aferrando sus caderas. Las hormonas lo ponían muy mal.

—Para eso es una pareja, Louis, para apoyar cuando el otro esta
indispuesto. ¿Ahora entiendes porque es importante que tengas un alfa? —
se burlo Harry un poco, logrando su cometido, robarle una risita al omega.

—Te tengo a ti. —contesto Louis sin pensar. Harry trago en seco. Louis
bajo la mirada de inmediato, sus mejillas se entintaron de carmín. —Lo
siento. —el menor mordió su labio.

—No, esta bien. Es verdad, me tienes a mí. —Harry sonrió con confianza.
—Eso me recuerda...Creí que había quedado claro que, si te sentías mal
entonces, me llamabas. —Louis se hizo pequeño en su lugar. —No era el
plan pedirle a Bran que te llevara. —Harry arrastro su mano por la quijada
de Louis, compartiendo mas de esas caricias que tanto le fascinaban a Louis
y le provocan calor, demasiado, en ese momento.

—Yo, no pensé en ese momento, solo quería llegar a casa, me sentía muy
mal y él, se ofreció. —Harry asintió, arrastrando su pulgar por el labio de
Louis inconsciente.
—Esta bien. Pero la próxima vez que algo así suceda, me llamaras a mí. —
Louis respiro muy hondo, su piel cosquilleante. —No a Bran o cualquier
otra persona, a mí. —ordeno.

—Solo a ti. —repitió Louis, sumiso, extraviándose en los penetrantes ojos


del alfa.

—Muy bien. —contesto Harry satisfecho, apartando su mano del rostro


suavecito del omega. — Tu celo. ¿Cuándo llega? —le pregunto como
siempre serio.

—Mañana, tal vez a la media tarde no lo sé es muy inestable. —Harry se


levanto del sofá.

—¿Qué te hace falta preparar? Te ayudare. —el omega se sintió muy


bendecido por ello, como conseguir un ángel guardián sin pedirlo.

—Bueno, debo terminar las maletas de Dany y preparar comida y también


preparar mi habitación ammmm, con todo lo que yo bueno, vaya a usar. —
Louis inhalo muy profundo. —Y me hace falta pedir mi licencia en el
trabajo y en la escuela.

—¿Dónde se quedará Dany? —pregunto Harry preocupado. Louis presiono


sus labios.

—Bueno, se suponía que mamá lo cuidaría, pero ella esta, en Paris, con
papá y... lo llevaría una guardería ya sabes, esas que se especializan para
estos casos, ammm... —Louis jugueteo con sus dedos. —Aun no consigo
un lugar, quiero decir, no confió demasiado en ello. —el omega inflo sus
mejillas. Dany continuaba inmóvil a su cuerpo.

—Lo cuidare yo. —Louis miro a Harry con esperanza, aunque descarto la
opción de inmediato, no podía permitirle eso al alfa.

—Harry, tu, debes trabajar. En la escuela y después de ella y Dany... Dany


no parara de llorar, lo sé. No es agradable que su madre se aparte de él
durante días.
—Me las arreglare. —le dijo el alfa, decidido. —¿Prefieres que tu cachorro
vaya a una guardería con un montón de desconocidos o que este conmigo?

—No quiero que atrofi...

—Lo cuidare yo. Soy un buen cuidador. No está a discusión. —interrumpió


Harry. Louis soltó una risita. —Ahora podemos apurarnos con todo esto
¿por favor? Por que hueles demasiado bien y no creo poder controlarme por
mucho tiempo.

...

Im baaaack dijo el jarri estails.

Hola bebitas, espero que hayan disfrutado mucho este capítulo y haya
sido de su agrado.

Perdon si me tarde un poquito pero luego me dan esos bloqueos o esos


bajones que no me permiten hacer nada aunque quiera y pues debo
cuidar mi salud mental así que prefiero tomar tiempo y no estresarme.

En fin, nos leemos en el próximo capitulo que me emociona mucho


escribir jsjsjs. ¿Que se imaginan que suceda? Jumm.

Espero que su día esta muy, muy bonito y que logren cumplir todas sus
metas.

Si alguien quiere dedicación puede comentar aquí.

All the fucking love.


11.

Capitulo dedicado a:

lapijadetuex / -dddulp

/ dulcedecus / TAETUAJES / SharolQuintero / NiceHazz / paolahernandez1


958 / JenniferG28 / WendyStylinson_ / LarryMandaPuto / sweetlouiture / lit
tlexwar / AlwaysInMyLarry_ / shafer12345678 / Lottie__ST / LouisErizoBe
besin / olivebadness / softlou27 / DenisseRZ / StylinsonJonas / ot5cc1 / mix
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Ars

Gracias a todas por esperar y por mantenerse a mi lado, no saben como las
amo y lo mucho que agradezco que estén aquí.

...

Harry tomo el metal, arrastrando el cierre por la cremallera al lado derecho


y así cerrar la maleta llena de frascos, latas y vasos con tapita con mucha
leche materna que Louis tuvo que extraer de su cuerpo con demasiada
dificultad, mientras Dany intentaba escalar del suelo a su regazo por sus
piernas.

El extractor de leche fue una tortura para su cuerpo sensible, cada succión
le hacía apretar las piernas y que ataba con más potencia el nudo en su bajo
vientre. Con los ojos cerrados y los labios muy apretados procuraba
mantener todos sus pensamientos decentes presentes, ya que el montón de
hormonas descontroladas desviaban sus pensamientos a un campo entero de
indecencia que colocaba su piel más caliente y arrojaba a su libertad las
feromonas dulces, el sudor cubría su espalda y manchaba su frente.

Harry se mantenía a su espalda, doblando las prendas de Dany de modo que


pudiese guardarlas en una sola maleta junto a los pañales y los productos de
cuidados, aunque después de un tiempo Louis supo que la situación se
volvía más difícil para el alfa, pues, aunque intentaba mantenerse tranquilo
su respiración era tan pesada que incluso podía escucharla por sobre el
sonido el motor del extractor de leche.

Al terminar de llenar los vasitos se alzó del sofá, sus piernas se sentían tan
débiles que cayó de vuelta al asiento, suspiro y lo intento de nuevo, pasando
de largo la mirada atenta y preocupada del alfa.

Su cachorro ya había parado de llorar, concentrado en su libro para colorear


que Harry le regalo pocos días atrás, una buena herramienta para
entretenerlo durante esos pocos minutos, aunque al ver que Louis se
levantaba del sofá dejo atrás su concentración en pintar el dinosaurio y
comenzó a balbucear de nuevo para tomar la atención de su madre, pero
Louis le ignoro y se apresuró al baño, ignorando las preguntas de Harry
igualmente.

Dentro del lugar abrió el pequeño gabinete sobre el lavamanos, tomando la


colonia que su padre olvido en su última visita.

Observo al alfa posarse bajo el umbral de la puerta, preocupado y escucho a


Dany llamarlo desde la sala de estar.

Busco las vendas en su botiquín de primeros auxilios.

—¿Qué haces? —pregunto el alfa, recargándose sobre el marco de madera


y cruzando sus brazos frente a su pecho al tiempo en que colocaba su pierna
derecha detrás de la izquierda.
Louis tomo el paquete y rasgo la envoltura con los dientes, sacando el
pedazo de tela blanco, desenrollándolo. Tomo la botella de cristal y la
destapo.

—Respiras con más fuerza. —le hizo saber Louis, rociando la tela con la
esencia masculina que llevaba meses guardando. —Unos minutos más y vas
a perder la conciencia. —Harry alzo una ceja. —Así que amarrare esto a tu
nariz para que no puedas oler mis feromonas. —anuncio, estirando la venda
ya impregnada en el aroma artificial al frente suyo.

—¿Crees que no soy capaz de mantenerme cuerdo? —Harry entro al cuarto


de baño, acortando la distancia entre ambos. De pronto se sintió un poco
mal al pensar que Louis temía que no supiera mantener el control y fuera a
hacerle daño.

—Yo creo que puedes mantenerte cuerdo, pero tu cuerpo no. —Louis
mordió su labio. —Si tu cuerpo no se mantiene cuerdo entonces yo voy a
perder la cabeza. —Harry le miro con confusión.

—Louis... —intento hablar Harry pero el omega se tambaleo. El mayor


avanzo, hasta tomar ambos costados de su cintura para que el menor se
mantuviera en pie.

El omega tembló, su mano viajo hasta el hombro de Harry, se sostuvo con


fuerza, frunciendo sus dedos delgados en la piel del hombre alto. Cerró los
ojos y disfruto mucho la cercanía del alfa, aspirando con fuerza el aire tibio
y el delicioso aroma a cítricos y romero.

—¿Sabías que has estado liberando feromonas desde hace diez minutos? —
hizo saber Louis, enlazando su mirada con los ojos brillos del alfa que de
pronto se volvieron más grandes.

—¿Qué? —pregunto Harry aturdido, aunque su voz continuo baja y calma.

—Que llevo diez minutos inquieto porque tú, estas respondiendo a mi


aroma. —Louis recostó su cabeza en el pecho de Harry, descansando un
poco de su mareo al cerrar sus ojos.
El mayor apretó su agarre en la cintura de Louis y el menor sonrió con
agrado. La sensación que ocasionaban las manos del alfa en su cuerpo era
algo que deseaba sentir todo el jodido tiempo.

—Yo, no me di cuenta de eso. —respondió aún confuso. Louis suspiro y su


mano se encamino por el hombro de Harry hasta posarla atrás de su cuello
al inicio de su nuca y jugo con los mechones cortos de cabello que
predominaban en esa zona.

—Lo supuse. —le respondió bajito, sin detener sus caricias.

—Lo lamento, no era mi intención ponerte incómodo. —se disculpó,


soltando de pronto la cintura de Louis, aunque el omega se negó de
inmediato y tomo la mano de Harry devolviéndola a su lugar, porque quería
seguir sintiéndose así. Protegido, atendido.

Con el aroma de Harry más intenso y cercano a él su conciencia humana ya


no podía tomar el mando y aceptaba que su naturaleza decidiera por él y en
ese momento quería que Harry continuara tomándolo, porque a su cuerpo le
agradaba demasiado la idea de tener un alfa cerca en su temporada de celo.

—No me pusiste incómodo. —aclaro. —Solo me pone nervioso. En el buen


sentido. —Louis froto su mejilla en el pecho del alfa. —Me gusta que estés
aquí, Harry. —le dijo ya un poco delirante debido a que el aroma del
hombre se envolvía en su cuerpo al igual que una serpiente, se arrastraba en
cada extremidad de su cuerpo y apretaba hasta robarle el oxígeno. —No sé
qué hubiese sido de mi sin ti, gracias. —Louis se despegó con cuidado del
pecho del mayor, que en ese momento se sacudía frenético gracias a la
respiración irregular del hombre alto, sus dedos danzaron a cada costado del
cuerpo de Louis, cosquillosos e inquietos.

Louis se colocó en puntitas, tomando con más firmeza la nuca de Harry,


arrimando el rostro del mayor con suma lentitud. Rozo su nariz
cariñosamente en la mejilla del alfa, refregándola en el rostro del hombre.
Harry le respondió rozando igualmente su mejilla y suspiro cuando Louis
choco su nariz con la suya y la froto suavemente en un beso esquimal. El
menor sonrió de forma infantil, como si estuviese a punto de cometer una
travesura.
El corazón del alfa paro de latir en seco y Louis de manera súbita tomo todo
su deseo y empapo sus labios con el mismo. La boca de Harry tomando sus
labios delgados eran la llave exacta para aceptar tirarse de rodillas y rogarle
que continuara besándole hasta robarle el alma, que su saliva hidratara sus
labios y su lengua curioseara dentro de su cavidad con la misma cantidad de
reciprocidad con la que él se entregaba.

Sus ojos se cerraron, anulando su vista y desconectando aquel sentido para


poder deleitarse plenamente con el tacto de los labios carnosos y suaves que
atrapaban su labio inferior y lo acariciaba con la lentitud adecuada para
debilitar sus rodillas.

Cerró los ojos para disfrutar con mayor claridad el encuentro de sus
lenguas, poder grabar el sabor de su boca y aceptar la sensación desastrosa
que electrizaba cada célula en su anatomía.

Louis sintió el descontrol invadir su cuerpo, su pecho se presionó contra


Harry, empujándolo. El alfa trastabillo hacia atrás, su espalda ancha
estrellándose contra la pared, las manos pequeñas se colaron dentro de la
gabardina y recorrieron su abdomen, juguetonas, mientras sus labios se
encargaban de succionar los ajenos.

El alfa arrastro su mano por la cintura de Louis, tanteo toda su espalda baja
y finalmente frunció los dedos al otro lado de su cintura, rodeando su
cuerpo con solo su brazo derecho y alzándolo un poco más, Louis sintió
apenas las puntas de sus pies rozar el suelo y jadeo, sus deditos despeinaron
el cabello ya alborotado del alfa.

Harry se alejó de sus labios y se inclinó, pegando su nariz al cuello del


omega, aspirando su fragancia picante y empalagosa. Su boca segrego más
saliva y froto su nariz de arriba abajo acariciando su cuello en pausas. Louis
tembló.

—Puedes quedarte. —le dijo el omega, ladeando la cabeza y permitiendo


que el alfa se hundiera en la fuente de su aroma, tomando su olor con
posesión. —Quiero que te quedes. —pidió en un susurro suplicante que
agito a su alfa desesperado. —Por favor.
Harry cerro los ojos, negando con la cabeza, sensato y responsable. Aunque
Louis implorara su estancia y su cuerpo le mostrara las cadenas y candados
que le podían mantener rehén a él, mantenía su razón y por más que su alfa
aceptara Harry aun podía escuchar a Dany llorar en la sala.

—No Louis, no es lo que quieres. —susurro Harry un poco decaído, aunque


mantenía el abrazo firme en su cuerpo y su nariz aun adherida a la piel tibia.
—Estas muy cerca de tu celo solo pides lo que tu naturaleza ordena. —
Louis negó con la cabeza, desesperado, inflando un poco las mejillas,
reteniendo así el jadeo agudo que estuvo cerca de escaparse de su boca y
conseguir que Harry se quedara. Pero no podía hacerlo, no podía utilizar ese
recurso.

Harry dejo un besito casto en su cuello y se separó del cuerpo de Louis,


provocando un escalofrió en la piel acaramelada cuando su brazo dejo de
sostenerlo y las plantas de sus pies tocaron otra vez el suelo.

—No estás pensando con coherencia, Lou. Así que yo usare tu extraño
remedio casero para que mi cuerpo deje de arroja este aroma y tu iras por
Dany a la sala. ¿Está bien? —propuso el hombre alto, mostrando una cálida
sonrisa, se acercó y beso la punta de su nariz, tomando la tela empapada en
loción de las manos de Louis.

El menor trago saliva pesadamente, sintió el calor ascender por sus mejillas
y asintió en acuerdo con el profesor.

Dio un paso hacia atrás, alejándose con suma cautela del cuerpo ajeno. Giró
pocos grados en su eje y se encamino a la puerta a pasos perezosos, agito la
cabeza y froto sus manos en su rostro acalorado.

A mitad del pasillo pudo reconocer por fin el llanto de Dany, con menos
energía y más bajo a comparación de los anteriores, imaginaba bien por
qué.

Se apresuró un poco más y al llegar a dónde el cachorrito solo lo tomo de


las axilas, lo alzó de la alfombra peludita que compro específicamente para
cuándo Dany se pusiera a jugar en el suelo y se sentó de inmediato en el
sofá, coloco a su hijo en sus piernas y lo abrazo, cubriendo todo su
cuerpecito con sus brazos, su barbilla pegada a la cabecita rubia.

—Lavenders blue... —entono la frase el omega, sosteniendo la última nota


muy bajito, solo para conseguir que el cachorro pudiese escucharlo. De
inmediato Dany freno su llanto atento al cántico. Louis sonrió victorioso y
se balanceo de un lado a otro con muchísima lentitud. —Dily dily... —
agrego, proporcionando una pausa y esperando a que su bebé aceptara la
canción. Dany se quedó quieto y segundos después solo se recargo en el
pecho de Louis, volviéndose un ovillo, como una bolita de masa. De ahí
venía el apodo de Ellis.

—Lavenders green, when i'm king dily dily... you shall be queen. —
completo la estrofa y continuó la canción, consiguiendo que Dany se
arrullara con la misma.

Su cachorro ya estaba muy cansado al igual que él, no paro de llorar todo el
día, era justo que al fin se tomará un descanso y esa canción le ayudaba
mucho a arrullarlo, sin embargo, solo utilizaba la opción cuando se
encontraba en casa porque cantar en la calle resultaba muy vergonzoso para
él.

Era una canción de cuna muy famosa que su madre, su tía y su abuela
siempre le cantaban. A cualquier hora, no importaba donde estuvieran, si
Louis la pedía ellas cantaban para él. Poco tiempo después se la aprendió y
la cantaba siempre que lo necesitaba, le ayudaba a relajarse muchísimo, era
su incentivo para desviar su mente de lo que en realidad sucedía.

La olvidó durante sus primeros años de adolescencia, porque no la necesito


en ningún momento y la retomo cuando supo que estaba embarazado, su
cachorro la acepto al igual que él desde antes de nacer, golpeando su
pancita desde adentro, respondiendo con emoción a la melodía suave y
tranquilizadora.

Una pequeña y corta solución para sus momentos de estrés que guardaban
bajo la manga para ocasiones críticas, era algo relajante, como una terapia
que les rescataba de los malos ratos.
Si Dany lloraba o si Louis se sentía asustado, si el cachorro se encontraba
triste o si Louis estaba preocupado la canción era eso que les respaldaba
demasiado, aunque fuese infantil.

Louis termino de cantar y bajo con lentitud la mirada, observando como los
párpados del cachorro cubrían al fin los orbes cetrinos, sonrió amplio y beso
rápido la cabecita de su bebé.

La canción tuvo dos funciones en ese momento, dormir a su cachorrito y


desviarlo de sus pensamientos para regular el estado enloquecido de sus
hormonas, no podía entrar en celo, no con Harry ahí, era verdad. Pero Louis
aun no era muy bueno para controlar su estado de debilidad ante un alfa
presente en su celo, incluso nunca lo había intentado. Agradecía demasiado
que Harry tuviera experiencia para eso y le ayudara a entrar en razón. Louis
estaba seguro que si su profesor no lo frenaba en ese preciso momento se
hubiese entregado por completo a él, por la falta de un nudo desde hace más
de un año, porque era algo que su omega ya rogaba, lo quería.

Pero Harry se comportó como un caballero, incluso si su alfa le rogara


tomarlo, no lo hizo, le respeto porque era consciente de que el omega no
tenía control de el mismo, él estaba en ese estado de indecisión, su omega y
su mente racional se peleaban por ver quien tomaba el control, podía desear
algo y a los pocos segundos arrepentirse, era un desastre total pero Harry
sabia manejarlo y eso llenaba a Louis de confianza.

Harry podía aprovecharse de su condición sin embargo se mantuvo firme y


se negó algo que llevaba buscando hace un largo tiempo. Se negó a algo
que deseaba porque era consciente de que no era correcto y Louis lo sabía,
sabía que su alfa lo deseaba, se lo comprobaba su cuerpo, respondiendo a
él, se lo comprobaba el tacto de las manos en su cuerpo tembloroso, su
respiración agitada y su necesidad insistente de mantenerlo más cerca de su
cuerpo al besarlo.

Cerró sus ojos y se detuvo a pensar en lo que sucedió en el cuarto de baño,


sonrió tan amplio que las marcas al costado de sus ojitos se visualizaron
más acentuadas. Retuvo una risa nerviosa y llevo su mano hasta su boca
cubriendo la felicidad extrema que se asentaba en sus labios.
Quería gritar de emoción, correr a su habitación, subirse a la cama y brincar
sobre está, simplemente festejar. Festejar porque se sentía de esa manera, de
tener aquellos sentimientos que hace tanto tiempo no experimentaba.

Vivió un largo tiempo ahogado en el despecho y el rencor que olvidó por


completo lo que era enamorarse. Ese ritual extraño que se adoptaba cuando
decidías dar un paso cada día.

Borró de su memoria lo grato que era emocionarse por un roce de manos o


las miradas cómplices o cada toque discreto. No recordaba que la sensación
de besar a alguien fuese tan explosiva. Bloqueo todos esos sentimientos y
Harry llegó para despertarlo de su sueño de invierno, por qué fue eso, sufrió
un invierno cuando Owen lo abandono.

Su temporada de flores, colores brillantes y sol caluroso se terminó cuando


el alfa huyó y lo sustituyo una nevada intensa, de esas que cubrían en
mantos blancos todo alrededor y enfriaban cada rincón. La única opción
que pudo tomar para sobrellevar ese cambio drástico de temporada fue
dormir por completo sus sentimientos, llevándolos a un estado de
hibernación y guardarlos durante mucho tiempo porque sabía muy bien que
era un golpe que no podría curar solo con pomadas y analgésicos.

Entonces llego Harry tocando la puerta educadamente -característico de él-


con los primeros rayitos de sol colándose cuando la abrió, la nieve se
derretía, la niebla se dispersaba y tan pronto como desapareció fue más fácil
observar la mirada verde, la misma que revivió las mariposas en su
estómago y con cada aleteo cálido descongelaron su corazón.

Louis no dejaba de ser un chico de diecinueve, uno que podía ilusionarse


fácilmente porque no conocía aún todas las caras del amor. Solamente había
tenido una relación en su vida, claro que era fácil enamorarse y en ese
momento él se sentía con catorce años de nuevo, experimentando su primer
enamoramiento, se sentía tan tonto al sonreír de esa manera tan idiota, de
mantener sus mejillas rojas y de ocupar su mente para pensar solamente en
el hombre alto.

No imaginaba que pasaría tan poco tiempo en encontrar un alfa. Se


visualizó con pareja hasta que Dany cumpliera tal vez quince, ya no
confiaba en ninguno de ellos. Pero Harry era diferente. Era lo que quería, lo
quería demasiado y le asustaba mucho eso.

Incluso Louis llegaba a olvidar que Harry era un hombre mayor, olvidaba
que era su profesor, olvidaba completamente todo. Eran cosas que no le
importaban y que no le estaban impidiendo sentir lo que sentía. Tampoco
estaba buscando algo para impedirlo, aunque al principio lo hizo finalmente
se dio por vencido porque supo que no conseguiría nada al intentar
impedirlo.

No si podía sentir lo que Harry, no si su omega se entregó sin su permiso y


acepto unirse al profesor sin ninguna razon aparente.

A Louis le encantaba persistir y si se lo proponía tal vez conseguía alejarse


de Harry. Pero igualmente era realista y aceptaba los hechos y no tenía duda
alguna de que Harry no era solamente una elección que tomo su omega por
un desequilibrio hormonal. Era mucho más que eso. No podía tomar la
decisión de alejarse si no conocía al cien por ciento las consecuencias.

Ni siquiera se tomó el tiempo para investigarlo, porque ya no estaba en sus


planes separarse del hombre. Lo hacía muy feliz y era de gran ayuda,
después de todo ese conflicto ya no estaba tan seguro de poder hacerlo solo.
Lo intento y fracaso. No dejaba de ser un omega de diecinueve.

Y aunque podía lograrlo, con mucha práctica, por supuesto, ya no quería


hacerlo si era la única excusa para tener a Harry cerca.

Con Harry a su lado el caos solo se limitó a Dany llorando solo para llamar
la atención de Louis cuando este lo dejaba en algún sitio para ayudarlo con
algunas cosas. Media hora después de la llegada de alfa a su departamento
el cuerpo de Louis ya se sentía más cansado, le era más difícil mantenerse
de pie y fue ahí que Harry le pidió que no se levantara más.

Harry hizo la mayoría del trabajo, por no decir que lo hizo todo y poco
después de cuarenta minutos ya tenía tres maletas llenas.

Aceptarlo golpeaba su ego de autosuficiencia, pero, tener un alfa no sería


tan mala idea, le agradaba la ayuda, le venía muy bien y cada día le gustaba
más tener toda la atención de Harry para él solito.

El alfa apareció en la sala pocos minutos después, con la venda bien


amarrada en su rostro, cubriendo correctamente su nariz y con un aroma
menos intenso y mejor controlado.

Se tomó el tiempo necesario para que eso sucediera, aunque fue un poco
difícil lograrlo, tuvo que remojar su rostro muchas veces con agua y respirar
coordinadamente hasta conseguir regular sus feromonas.

Louis observó al hombre, retomando el trabajo que dejó inconcluso sobre la


mesa.

—Te ayudaré. —hablo Louis, dispuesto a dejar a Dany acostado en el


sillón, aunque Dany se removió y se sostuvo de su camiseta con mucha
fuerza empuñando la tela.

—Está bien. No falta mucho. —le dijo tomando la notita que Louis le
entrego horas atrás con todas las cosas enlistadas que hacía faltar empacar y
hacer. Tacho el último elemento. —Todo lo de Dany está listo, solo termino
de empacar la ropa. —Louis asintió, mordisqueando su labio. —¿Lo tuyo
está listo? —pregunto interesado. Louis parpadeo un par de veces y miro
con interés al alfa frente a él.

—¿Lo mío? —Harry asintió, concentrando en mantener la vista fija en el


pequeño pijama azul, haciendo los dobleces correctos y prácticamente
perfectos.

—Si. ¿Tienes todo listo? Juegos limpios de sábanas, agua, comida, cambios
de ropa. —enlisto algunas cosas, introduciendo la prenda en la maleta. —
Todo lo necesario para que no tengas que salir de tu habitación o de la casa.

—Oh. Sí, todo eso está listo. Todo. —dijo mirando con atención al alfa.
Suspiro y paseo su brazo por su frente, limpiando el molesto sudor que el
bochorno le provocaba.

—Muy bien. —respondió Harry, doblando dos pantalones más y cerrando


por fin la cuarta y última maleta.
Harry suspiró y camino hasta el sofá, sentándose al costado del omega y
aflojando cada extremidad de su cuerpo. Louis lo miro adorado.

—En verdad muchas gracias por estar aquí. —le dijo de nuevo, dedicándole
una mirada cariñosa. —Me salvaste la vida, estuve muy cerca de brincar
por la ventana. —Louis río por la nariz gesticulando una sonrisa ladeada.

—Descuida, sabes que puedes llamarme siempre que lo necesites. No


esperes hasta que yo lo sienta. —Louis trago saliva y miro con impresión al
alfa, no pregunto ya si Harry logro sentir su angustia porque era obvio que
lo hizo y lejos de provocarle extrañes comenzaba a verlo como algo normal,
por su lado, el alfa igualmente lo tomaba como algo ya normal pues lo
mencionaba de forma tan tranquila.

Podría acostumbrarse a la conexión inusual que mantenían ambos.

—Lo lamento, no estoy acostumbrado a ser el omega en aprietos. —rio un


poco. —No soy bueno pidiendo ayuda. Me gusta hacer las cosas por mi
cuenta. —hizo saber, escaneado la mirada verdosa del profesor.

—¿Y cuando no puedes hacerlas por tu cuenta? —Louis carraspeo, alzando


un poco el mentón, chasqueo la lengua divertido.

—Entonces lloro y espero a que un milagro suceda. —Harry medio río,


liberando un bufido burlesco.

—¿Y eso funciona? —Harry alzó una ceja, observando a detalle el rostro
enrojecido del omega, visualizando el sudor empapar su frente, recordando
la condición del chico.

Estiró el brazo hasta conseguir posicionar la yema de sus dedos en la frente


de Louis y retirar el sudor de su piel.

—Estas aquí. —respondió obvio. —Por supuesto que funciona. —dijo


seguro, aunque el tono de burla coloreaba su voz. Harry sonrió un poco de
lado, lo suficiente para mostrar el hoyuelo en su mejilla, aunque esté se
escondió un poco detrás de la tela que se enrollaba alrededor de su cabeza.
Louis apretó los labios y sostuvo al cachorrito dormido con uno de sus
brazos mientras alzaba la mano contraria para alzar la tela pocos
centímetros y observar aquel detalle en el rostro de su profesor que le
hipnotiza.

Louis picoteo con su dedo índice el huequito al igual que un cachorro


curioso y sonrió tantito cuando Harry sonrió un poco más amplio al
observar su acción.

—¿Qué haces? —Louis río nervioso, tomando de vuelta el cuerpo de Dany


con ambos brazos.

—Solo admiro tu hoyuelo, es bonito. —halagó con sinceridad. —Eres muy


apuesto, alfa. —Harry entrecerró un poco los ojos al sentir la descarga
electrizante recorrer su cuerpo cuando el menor le llamo de esa manera.

—Ya comienzas a decir a decir incoherencias. —dijo Harry nervioso por


primera vez. Bajo la mirada enseguida, jugo con sus manos y talló sus ojos,
el perfume en exceso en la tela le causaba ardor.

—¿No crees que eres atractivo? —Harry bufó, uniendo sus manos. Las
escondió entre sus piernas y se inclinó levemente hacia enfrente.

—Para un omega no. —Louis le miró con curiosidad, indagando atento la


actitud que adoptó el alfa de pronto, nerviosa y retraída como si de pronto
se sintiese inseguro.

—Qué cosas tan tontas dices. —comento Louis enseguida. —Eres


encantador, cualquier omega te querría como alfa. ¿Dudas de ti? —Harry
alzó los hombros, recargándose en el respaldo del sofá.

Louis mordió con fuerza su labio para evitar sonreír encantando con el
hombre. Cuánto más tiempo pasaba a su lado más se asombraba, más le
gustaba.

Por lo general los alfas eran un saco entero de egocentrismo puro, corría por
su venas, diluido con su sangre e impregnando su ser.
Tenían el orgullo tan alzado y se preocupaban tanto por demostrar mucho
que al final, solo conseguían ser la copia exacta de los demás. Eran
confiados y secos.

Incluso Ellis llegó a actuar de esa forma individualista y narcisista.

Y Harry lograba diferenciarse de los demás. No era un alfa común. No le


importaba mostrarse con autoridad, no le preocupaba en lo absoluto
demostrar que era el más fuerte o el más inteligente. El solo existía.

Él era algo tan neutral que confundía a Louis a muchísimo, conocía muy
poco de él, no conocía más allá de su felicidad o su neutralidad.

Y en ese momento Louis pudo observar por primera vez algo diferente a
ello. La duda se impregnó en sus ojos cetrinos, los nervios, la inseguridad,
como si entraste en un conflicto interno.

—¿Crees que no serías atractivo para un omega? —pregunto, acomodando


a Dany en su regazo, quien dormía plácidamente. —¿Por qué? —Harry
bufó y se limitó a negar con la cabeza, indispuesto a responder la duda del
omega.

Se despegó del sofá y estiró su mano con cuidado, hasta rozar la nariz de
Dany con su dedo índice.

—He llamado a un amigo. —cambio el tema de golpe, olvidando por


completo la pregunta. —No podía manejar el auto si Dany va solo conmigo,
así que él me ayudara. Llegará en poco tiempo. —anuncio, acariciando la
mejilla de Dany con su dedo índice.

Louis apretó los labios y llevo el dorso de su mano hasta su frente para
limpiar el sudor de nuevo.

Aunque un poco molesto por la evasión de Harry al tema no dudo en


aceptar la decisión del hombre, respetaría su privacidad.

Louis se levantó de su lugar y sin avisar se sentó sobre el regazo del alfa,
subiendo sus pies al sofá y acomodándose. Harry rápidamente llevo sus
manos a la cintura del omega, sosteniéndolo. Louis tomo el cuerpo de su
cachorrito con el brazo izquierdo y llevo su mano derecha a la mejilla de
Harry, acariciándolo.

Sus ojos azules se mantuvieron quietos en la mirada verde que le observaba


con curiosidad. Louis sonrió y planto un besito rápido en los labios de su
profesor.

—Bueno, yo soy un omega y pienso que eres el alfa más guapo que existe
en el universo. —Harry sonrió y se acercó de nuevo, tomando los labios del
menor en un beso más largo que alboroto una vez más sus hormonas.

El profesor se separó, admirando las mejillas rojas del omega y su mirada


tierna. Louis sintió tanta vergüenza que simplemente se recostó en su
pecho, con el corazón acelerado y los retortijones en lo más profundo de su
estómago.

Harry suspiro, mordió su labio. Era sumamente extraño besar al chico y


aunque su culpa era grande el gusto era mayor que terminaba por mandar al
carajo su moral, era fácil hacerlo cuando bajaba la mirada y observaba a
Louis con los ojos cerrados, recostado en su pecho, acomodado sobre su
regazo, con un cachorrito vuelto un ovillo entre sus brazos delgaditos.
Jamás presencio una escena más tierna que esa.

Debería estar preguntándose porque hacia eso, debería de reprenderse a sí


mismo por aceptar cualquier cosa de su alumno. Algo que claramente no era
correcto e incluso era un delito y parecía no poder creerlo. ¿Cómo podía ser
un delito enamorarse de una persona? No lo eligió así, si fuese su decisión
no hubiese permitido que eso llegase hasta ese punto, si puédase tener
control de ello no se hubiese acercado más de lo necesario, no hubiese roto
la línea delgada que los mantenía en una relación profesor-alumno.

Pero no estuvo bajo su control, fue algo espontaneo que su cuerpo decidido,
que su naturaleza aceptó y por primera vez estaba cómodo con aceptar lo
mismo que su cuerpo aceptara y si su cuerpo pedía a Louis entonces él no
era nadie para negárselo.
Su teléfono vibro, un poco antes de que el sonido se propagara por el lugar.
Harry introdujo su mano a la bolsa de la gabardina tomando el teléfono,
Louis abrió los ojos, despegándose del pecho del profesor, retirando de
nuevo el sudor de su frente.

—¿Estas afuera? —fue lo primero que pregunto al atender el teléfono. —


De acuerdo, voy para abajo. —le dijo y colgó la llamada. Louis hizo un
pequeño puchero, apegando más el cuerpecito de Dany al suyo.

—Bien, Lou. Es hora de irnos. —el omega negó con la cabeza, sintiendo su
corazón comprimirse y la preocupación instalarse en su estómago.

—No quiero. —se negó infantilmente, aferrando el cuerpo de Dany. —No


quiero que se vaya es... —Louis trago saliva pesadamente. —No me he
separado de él desde que nació. —los ojos del omega se aguaron. —No
estaba conmigo, pero sabía que se encontraba a pocos metros de mí y ahora
el, estará, estará a kilómetros. —Louis tembló. —¿Y si le sucede algo? —
Harry le sonrió con cariño, acaricio con cariño la mejilla de Louis,
suministrándole tranquilidad.

—Te prometo que cuidare de él con mi vida, Louis. —juro, mirándolo


directamente a los ojos, serio. Louis mordió su labio y miro a Dany y un
fuerte temor le presiono el pecho.

—No puedo. —dijo con la voz cortada. —Puedes quedarte aquí, puedes
cuidarlo aquí, yo me encerrare en la habitación, no saldré. —Louis jadeo,
Harry apretó los labios y negó con la cabeza.

—La puerta cerrada no va a impedir nada, Louis. —le aseguro el alfa. —


Conozco mis límites, sé hasta dónde puedo aguantar. Aun no estás en celo y
me ha costado demasiado trabajo mantenerme lejos estas horas. No voy a
conseguir alejarme si sé que estas en esa habitación y menos si llegas a
pedírmelo cuando te encuentres en el punto máximo de tu celo. Quedarme
no es una buena opción. —Louis gimoteo un poco.

—No creo poder estar tranquilo si sé que él no está cerca.


—Si continúas siendo tan sobreprotector entonces Dany nunca aprenderá a
estar lejos de ti, no puedes permitir que sea dependiente a ti. —Louis
frunció el ceño.

—Es un cachorro por supuesto que va a ser dependiente de mí. —dijo con
la voz un poco más chillona.

—Lo sé, lo sé. Pero en este tipo de casos es necesario que se separe de ti,
para que aprenda a soltarte por unos pocos días, si no siempre tendrás el
mismo inconveniente días antes de tu celo. Tu hijo llorara siempre que te
separes de él, incluso si solo vas por un vaso de agua y no es sano, ni para
él ni para ti. ¿Cuándo tenga que ir a la escuela que harás entonces? No
puedes entrar con él a sus clases, Louis. —el omega trago saliva y se alzó
del regazo de Harry con suma lentitud.

El alfa se alzó del sofá, miro al omega con detenimiento, paso su mano por
el fleco desarreglado, acomodándolo.

—Haremos esto, te llamare cada cuatro horas para que sepas que está bien.
O te mandare un mensaje, es mejor, no me gustaría interrumpir. —Louis
libero una risa corta, escondiendo la vergüenza.

—Es una buena idea. —respondió Louis bajito, respirando en pausas. Harry
camino a la mesa, tomando las maletas colgando dos en cada hombro y se
acercó a Louis. El omega dudo cuestionándose si era una idea correcta
confiarle a su bebe a un hombre que conocía de hace poco. Pero su cuerpo
le respondió de inmediato, haciéndole saber que podía confiar en él.

Harry tomo la mantita anaranjada doblada en el sofá, la extendió en sus


brazos y los estiro en dirección al omega. Louis dejo ir el aire dentro de su
sistema y llevo a Dany directo a los brazos de Harry. El alfa pronto lo pego
a su cuerpo.

Dany se despertó cuando el par de brazos diferentes le sostuvo. Louis lo


envolvió en la tela calientita, arropándolo. El cachorro se quejó e intento
quitarse la manta de encima, buscando volver a los brazos de su madre.
Louis se acercó al cachorrito, acarició su frente y peino su cabello hacía
atrás.

—Escucha solecito, irás a casa de Harry unos días. ¿De acuerdo? —le
notifico. Dany hizo un puchero y negó con la cabeza, sus ojos se
cristalizaron enseguida. —Él te va cuidar, amor. Sabes que solo son
poquitos días bebé. Lo sabes.

—Ma. —le llamo con la voz muy bajita, su pecho se sacudió y comenzó a
llorar.

—Lo sé, mi amor, lo sé, yo tampoco quiero separarme de ti, pero mami
tiene que estar solo. —comento, inclinándose, unió su frente con la del
cachorro. —Pero estarás con Harry. Harry te cae muy bien ¿verdad? —
Dany negó con la cabeza y estiro sus manitas, tomando la tela de los
hombros de su camisa. Louis cerro los ojos porque le destruía escuchar a su
bebe llorar de esa manera.

Sobo el pecho del bebé y paseo con cariño su lengua por las mejillas
regordetas de su hijo, limpiando el rastro de las lágrimas.

—Se pasará muy rápido el tiempo lo juro, cachorro y te vas a divertir


mucho con Adbllb. —Louis dejo muchos besitos en las mejillas de Dany y
tomo sus manitas, desenganchándolas de su camiseta. Se separó un paso de
ambos y miro a los ojos al alfa.

—Estoy poniendo mi vida en tus manos, Harry. —le dijo bajito, jugando
con sus manos. —¿Recuerdas todo lo que te he dicho verdad? —se aseguró
el omega, preocupado. Harry sonrió.

—Lo tengo claro, Louis. —respondió seguro el alfa.

—Recuerda que no puedes calentar la leche en plástico, siempre vidrio y si


se acaba la materna entonces le das de la formula, pero no más de tres
vasitos al día porque si no tendrá cólicos. Tienes que ponerle esas cremas y
esos aceites siempre después de bañarlo porque su piel es demasiado
delgadita y siempre se irrita, no vayas a confundir la crema corporal con la
crema para las rozaduras, las dos son de la misma marca y te puedes llegar
a confundir. —parloteo acelerado, rasco varias veces su cabeza e intento
tomar solo los puntos importantes para recordárselos a Harry, aunque no
podía elegir entre tanto porque todo le parecía importante. —No lo dejes
comer demasiado chocolate, un cuadrito es suficiente para que destruya tu
casa o y no permitas que se moje porque se enfermara...

—Louis. —lo interrumpió Harry divertido, le causaba un poco de gracia


mirarlo así de acelerado. —Entendí todo la primera vez. Está en buenas
manos. —le dijo, frunciendo un poco los labios. Louis se acercó de nuevo y
le dio un besito fugaz. Harry sonrió de lado satisfecho y camino a la puerta.
—Cualquier cosa que necesites me llamas. —le ofreció el alfa. Louis
asintió, reteniendo el aire en sus pulmones, esforzándose al máximo por no
ponerse a llorar al igual que su bebé.

Harry tomo la perilla de la puerta, halando de esta hacia abajo para abrirla.
Le dedico una mirada rápida al omega estático a su espalda, se despidió con
un asentimiento de cabeza y salió del lugar, cerró la puerta a su espalda y
camino por el pasillo directo al elevador.

—Ma. —lloro Dany, con lo deditos de su mano dentro de la boca,


manchando toda su barbilla con saliva, misma que se fusionaba con las
lágrimas en sus mejillas. Harry lo arrullo en el intento por tranquilizarlo.

El alfa tomo a Dany, recargándolo en su pecho y cubriéndolo con la mantita


por completo al abrirse la puerta del elevador y sentir la corriente de aire
frio en el lobby.

—Tranquilo, cachorro. Está bien, mamá estará bien, le llamaras por


teléfono cuando lleguemos a casa. ¿Está bien? —Dany gimoteo,
escondiéndose en el pecho del hombre, manchando con lágrimas la camisa
gris con la que vestía.

Harry salió del edificio, afianzando el cuerpo pequeño a su pecho, tratando


de mantener cubierto al cachorro con la mantita naranja y de sostener las
cuatro maletas colgadas en ambos hombros en su lugar.

Observó a Tyreese sentado sobre el capo de su auto, texteando, pero el


chico africano de inmediato alzó la vista cuando escucho los gritos
descontrolados de Dany, que aunque se apagaban contra el cuerpo de Harry
continuaban siendo escandalosos.

Se despegó del auto y camino con apuró a dónde el alfa, auxiliándolo tan
pronto como llego a su lado, apartando dos de las maletas de su cuerpo.

—Gracias. —le dijo Harry, respirando un poco más aliviado.

—Cuando me llamaste lo último que imaginé fue verte salir con muchas
maletas y un cachorro agonizante en tus brazos. —dijo desconcertado, sin
despegar la mirada casi terrorífica del cachorrito sollozante.

—Si soy sincero tampoco imagine salir de aquí con él. —dijo, acomodando
a Dany en sus brazos para así tomar la llave del auto de la bolsa en su
gabardina.

—Entonces, este es... Darien. —Harry alzo una ceja.

—Daniel. —corrigió el alfa, cubriendo bien el rostro del cachorrito para que
el aire frio no le causara algún resfriado.

—Soy muy malo para los nombres, lo sabes. —Tyreese bufo, jalando la
bufanda de su cuello cuando sintió demasiado calor y camino al lado de
Harry en dirección al auto. —¿Lo has secuestrado? —Harry le miro con una
expresión divertida, apretó el botón de abierto. Tyreese abrió el maletero.

—Lo hice. —continuo la broma, descolgando la maleta de su hombro


izquierdo e introduciéndola al auto al mismo tiempo que su amigo guardaba
otra.

—No sé si lo sepas, Harry, pero secuestrar cachorros está muy mal. —dijo
el chico, guardando la otra maleta dentro del auto. —Un secuestro es un
delito. Tendré que llevarte con la policía. —el chico recargo sus manos a
ambos costados de su cadera, inflo el pecho y miro con seriedad a su amigo.

Harry guardo la última maleta, cerrando el maletero y estiro la llave a


Tyreese.
—Louis tendrá su celo, cuidare al bebé durante esos días. —Tyreese miro la
llave y frunció un poco el ceño. —Tú vas a manejar. —aviso el mayor,
sacudiendo el artefacto al frente del chico.

—¿Yo? —se señaló a si mismo con el dedo índice.

—Si. Tu. Te llame para eso no puedo conducir con Dany en los brazos. —
Tyreese bufo, tomando la llave y rodeando el auto para subir al mismo.
Abrió la puerta y entro al auto, sus ojos se abrieron con susto cuando el alfa
subió al asiento del copiloto.

—¿Qué carajo estás haciendo? —Harry tomo el cinturón de seguridad,


ingeniándoselas para colocarlo y acomodar de forma correcta a Dany, pues
el cachorro no quería despegarse de su pecho.

—Me coloco el cinturón. —respondió con obviedad, cruzando el artefacto


por su pecho.

—Tú no puedes ir al frente, debes ir en la parte de atrás. —indico,


señalando los asientos traseros con el pulgar.

—Louis va al frente todo el tiempo. —dijo Harry abrochando el cinturón,


acomodando la mantita desordenada en su regazo.

—¿Y lo aceptas? ¿Enserio? ¿Sabes lo riesgoso que es? No conduciré hasta


que te pases a la parte de atrás. —fue firme el alfa de mirada obscura. Harry
lo miro incrédulo.

—Eres el mejor conductor que conozco y solo son cuatro malditos


kilómetros. —se exaspero un poco el alfa.

—Yo podre ser un buen conductor, pero nada te garantiza que los demás lo
serán. Me puede chocar algún otro. Además, por el simple hecho de saber
que hay un bebé al frente me pongo nervioso. —Harry rodo los ojos y
desbrocho el cinturón de seguridad, abrió la puerta con irritación y la cerró
con un azotón que hizo reír a Tyreese.
Harry abrió la puerta de la parte trasera y entro, acomodándose de nuevo a
Dany en el pecho.

—¿Contento? —preguntó Harry gesticulando una mueca de disgusto. El


chico soltó una risa y giro la llave dentro del switch. Tyreese sonrió y
arranco el auto.

—Eres un alfa berrinchudo, lo hago por la seguridad del pequeño. ¿Si algo
llega a pasar qué pensara su madre? No es buena idea ponerlo en riesgo. —
Harry bufo, abrazando el cuerpo de Dany y besando su cabecita para
calmarlo, pero el cachorro parecía que no dejaría de hacerlo en un largo
rato. Estaba seguro que no dormiría esa noche.

—Así que... —hablo Tyreese, observando de manera fugaz a Harry por el


espejo retrovisor. —Sabes yo sé que, te gusta mantener eso de tu vida
amorosa en privado y está bien, pero en verdad ¿No... no me contaras que
es lo que sucede entre, ustedes? Soy tu mejor amigo, pienso que es mi
derecho. —Harry sobo el pecho de Dany cuando el pequeño tocio debido al
exceso de saliva y la retención de aire, posiblemente su garganta ya estaba
irritada por tanto llorar en ese día.

—¿Tu derecho ah? —dijo Harry, sin mirar a su amigo, poniendo su


atención en el bebé. —No hay mucho que decir, Ty. —respondió tajante,
secando las lágrimas de Dany con la mantita, era más suave que la tela de
su gabardina, no quería irritar su piel.

—¿Enserio usaras esa táctica de evasión? —Harry reprimió una sonrisa. —


Harry... estas en camino a casa, con el cachorro de tu alumno en brazos, eso
no es algo usual entre un profesor y su alumno. ¿Me explico? —Harry
respiro muy profundo y retiro el flujo en la nariz del bebé.

—Bueno, no pude apartarme. —comenzó rendido. —Lo intente, no era


correcto, no es... correcto. —se corrigió de inmediato, chasqueo la lengua y
acomodo el gorro en la sudadera del Dany. —Pero tengo una conexión con
él. Al inicio fue fácil ignorarlo y yo decía esas cosas como que solo sentía
empatía con él o algo así, con eso evadía lo otro. —tomo una pequeña
pausa. —¿Sabes cómo fue? Como si, tuviese algún interruptor incrustado
en el cuerpo y cuando conocí a Louis simplemente se activó, ahora no
puedo apagarlo y tengo esta... esta necesidad de tenerlo cerca todo el
tiempo. Debí poner una línea entre ambos, pero no tuve el tiempo suficiente
para hacerlo. De un momento a otro mi cuerpo tenía estos sentimientos
ajenos que no podía controlar, porque no eran míos. Después descubrí de
quien eran y que no era el único al que le sucedía. —hizo una pausa, trago
saliva con pesar y arrullo a Dany.

—¿Me estás diciendo que puedes, sentir lo que tu alumno siente, como si...

—Estuviéramos enlazados, sí. —completo el alfa, soltando un suspiro. —Es


una locura. —dijo, riendo con incredulidad. —No es, algo constante. Pero,
está ahí. Incluso... incluso su omega ha respondido a mí, sin que yo lo pida
o sin que él pueda darse cuenta. Yo lo estaba evadiendo, no quería, parte de
mí no quería ver la realidad, supongo que es algo que siempre hago cuando
algo me parece complejo.

—Sí, eres el rey de las evasiones. —concordó Tyreese, dedicándole una


mirada cómplice por el espejo retrovisor, Harry ladeo una sonrisa.

—Lo estaba haciendo muy bien, por cierto. —Harry apretó los labios. —
Pero entonces él me beso. —Tyreese abrió los ojos de golpe, girando la
dirección en el volante.

—¿Él? —Harry asintió, limpiando de nuevo el rostro de Daniel.

—Si, él. Fue quien dio ese paso tan arriesgado y todo se descontrolo. Quise
evadirlo, como siempre. Pero Louis es un omega muy directo. Odia no tener
una respuesta inmediata así que solo pregunto y lo hablamos. Le hable de
mi desequilibrio con los celos y el resulta que también tiene uno porque
acaba de tener a su bebé, así que llegamos a la conclusión de que está
atracción se debía a eso. Acordamos solo conocernos y cuando
consiguiéramos ser más regulares entonces veríamos si continuábamos
sintiéndonos atraídos el uno al otro lo intentaríamos. Pero Louis de pronto
no estuvo tan acuerdo con eso y tampoco yo. Porque no siento que pueda
ser solo su amigo, no quiero serlo, no es una simple atracción por hormonas
irregulares es como si...
—Como si Louis fuese tu destinado. —Harry guardo silencio y agachó la
mirada, evadiendo el obscuro marrón en los ojos de su amigo quien le
miraba por cortos segundos por el espejo.

—Nunca creí en esas historias. —fue sincero el alfa. —Ni siquiera podía
creer que existiera un omega que quisiera estar conmigo de verdad. Y ahora
estoy con él de una forma ridículamente extraña. —Tyreese freno al
observar la luz roja en el semáforo e inmediatamente giro su torso para
poder observar a Harry.

—Define ridículamente extraño. —Pidió y sus ojos viajaron al pequeño


cachorro que frotaba su rostro en el pecho del alfa aun lloriqueando y
repitiendo su torpe Ma una y otra vez.

—Bueno, ¿has escuchado de las relaciones sin compromisos? —Tyreese


asintió. —Es algo así, pero no por completo. —los claxon de los autos tras
de ellos comenzaron a sonar, Tyreese volvió a su lugar y continuo
manejando.

—¿Cómo puedes dividir una relación que ya está a medias? —pregunto


desorbitado.

—No lo sé. —se encogió de hombros. —Estoy siguiendo las indicaciones


de un joven de diecinueve años. —Harry suspiro, acomodo el cabello de
Dany en su lugar. —No hay algo sólido, solo estoy ahí para él, para ambos.
—corrigió, bajando un poco el rostro y rozando la punta de su nariz con la
cabeza del cachorro. —Nos comportamos como si fuésemos pareja pero no
hay formalidades y por supuesto tenemos que mantenerlo en secreto porque
estoy cometiendo un maldito delito. —cerro los ojos, mareado con toda la
información que corría por su cabeza.

—De acuerdo, sin duda es algo muy complejo. Lo entiendo, por supuesto,
no saben cómo manejar la situación. Al menos, Louis no sabe cómo es
demasiado joven y tú, podrías saberlo, podrías tener control, pero no lo
tienes porque prefieres guiarte por él. Prefieres que él se sienta cómodo
antes de pensar en cómo tú te sientes y está bien, finalmente es tu omega.
—esa última frase le congelo todo el cuerpo y detuvo cada movimiento
dentro de su organismo, pudo sentir como la sangre frenaba de golpe en
cada vena y arteria, su corazón dejo e trabajar y sus pulmones no tomaron
más oxígeno, su estómago se encogió al igual que un globo perdiendo todo
el aire y sus músculos se trabaron.

—¿Mi... omega? —pregunto con la voz temblorosa y la mente perdida.

—Sí, tu omega. —afirmo Tyreese, convencido. —No se necesita ser un


genio, Styles. Tampoco necesitas contar toda la historia, el único dato que
basto para saberlo fue el intercambio de sentimientos. Estas sintiendo lo que
él, sin un lazo. No te creí realmente cuando lo dijiste, no es posible. Pero
hace unas horas lloraste sin razón y de inmediato buscaste tu celular y lo
llamaste, prueba suficiente. Esto de las parejas destinadas no son historias,
Harry. Hay estudios de ello. —dijo Tyreese, moviendo las manos como
solía hacerlo siempre que hablaba. —Sé que suena a muchas de las historias
fantasiosas que las madres nos contaban para hacernos creer en algo. Como
que las verduras te darían súper poderes o algo así. Pero es más real de lo
que piensas.

—Louis no... es mi omega no puede...

—Louis es tu omega. No formalmente, claro que no. Pero lo es. Eres un


adulto Harry. Cualquier persona que te conozca bien sabe que no tomas
decisiones sin pensar antes, no estás pensando ahora, solo te dejas guiar por
Louis. —el chico de piel obscura libero un largo suspiro. —Este es mi
consejo. No evites hacer las cosas como tienen que ser, no continúes con
juegos adolescentes, esto de si somos o no somos es algo que alguien de
secundaria haría. Deja de engañar a tu mente no vas a conseguir nada y solo
acepta que encontraste a la persona correcta. Cortéjalo, preséntalo a tu
familia y sean una pareja. No te puedes alejar de él, ya no. Dejar de verlo
sería una catástrofe, habría consecuencias, para ambos, no solo
emocionales, si no físicas.

—Es mi alumno. —repitió Harry. Tyreese negó con la cabeza.

—Entonces, en la escuela compórtense como lo que son, alumno y profesor,


como lo están haciendo justo ahora. Pero acepten de una jodida vez que son
parte del otro y déjense de juegos. Les gusta complicarse la vida. —dijo,
aparcando el auto frente a su casa.
El chico abrió la puerta del auto y salió de este, abrió la puerta de la parte
trasera y camino al maletero, Harry tardo unos pocos segundos en
reaccionar y bajo del auto igualmente, cerró la puerta y camino a un lado de
Tyreese tomando la correa de una de las maletas.

—¿Entonces piensas que deberíamos hacerlo oficial? —Tyreese rio y negó


lentamente con la cabeza, sin poder creer como en verdad su amigo parecía
no pensar correctamente cuando se trataba de ese omega.

—Por supuesto, lo he dicho y mantengo eso. Apuesto que a cualquier


persona que se lo preguntes te dirá lo mismo. No importa que seas su
profesor o que seas más grande, no hay impedimentos cuando se trata de un
destinado. A menos que quieras morir. —notifico, tomando la tapa del
maletero y cerrando una vez que sacaron las maletas.

—¿Morir? —Harry camino al lado de su amigo, sobando con cariño la


espalda de Dany.

—Separarse de tu pareja destinada causa daños. Algo similar a tu


abstinencia con los omegas. Dolores de cabeza, irregularidad con los celos,
presión baja. Depende mucho de las personas. Es que como cuando le
quitas las cuerdas a una guitarra, para que funcione deben estar ahí, ambos
forman uno. Si no están juntos entonces no tiene función alguna. Se puede
sobrevivir claro, pero con mucho dolor. Y tú, bueno tu no estas sano, Harry.
Alejarte de Louis seria como preparar tu funeral. —Harry frunció los labios,
introdujo la llave en la cerradura y empujo la puerta. Tyreese se apresuró a
colocar el número de seguridad en el tablero una vez que esta se cerró y el
silencio placido en el recibidor fue remplazado por el llanto de Dany. Harry
lo arrullo, buscando distraerlo.

—Está bien cachorro, mamá está bien. Lo juro. —intento tranquilizarlo,


peinando su cabello rubio hacia atrás.

—¿Qué sucede? ¿Por qué tanto escándalo? —escucho la voz de su madre


bajando las escaleras, los tacones resonando en la madera fina con firmeza.
Harry alzo la mirada, notando la expresión de impresión de su madre
cuando lo miro. Anne acelero sus pasos, llegando frente a su hijo.
—Pero mira nada más que tenemos aquí. —hablo Anne acercándose al
cachorrito melancólico en los brazos de su hijo, su tono de voz cambio por
completo a uno suave y maternal. Ese tono de voz que Anne no utilizaba
desde hace años y que Harry había olvidado como se escuchaba. —Hola
precioso. —saludo la omega, tomando la manita de Dany que estaba vuelta
un puño.

—Anne te presento a tu nieto. —bromeo Tyreese, caminando a las


escaleras, Harry le miro con advertencia y el alfa se apresuró a subir.

—Oh. —fue lo único que pudo decir Anne, sin despegar los ojos del dulce
bebé que la miraba con mucha extrañeza y lágrimas por todas sus mejillas.
—¿Él es el cachorro de Louis? —pregunto su madre, mirando a su hijo.

—Ma. —balbuceo Dany al escuchar el nombre de su mami a Anne se le


encogió le corazón.

—¿Quieres a mami, cachorro? —Dany asintió muchas veces, tallo sus


ojitos e hipo con ímpetu. —Ya cariño, ven aquí, tranquilo, shhh, todo estará
bien. —aclaro, llevando sus manos hasta tomar con cuidado el pequeño
cuerpo. Harry le permitió tomarlo. —¿Por qué tienes a su cachorro? —
pregunto la mujer, acomodando el cuerpecito en sus brazos y meciendo al
bebé de arriba abajo, posicionando su mano en la pequeña cabeza para
evitar que se lastimara.

—Louis está en celo, no tenía quien lo cuidara así que le ayudare estos días.

—Vaya. —hablo su madre. —¿Y llora porque...

—Es muy apegado a él y es la primera vez que los separa más que una
simple puerta.

—Ow, pobre cachorrito. Extrañas mucho a mami. Lo sé, lo sé. —hablo


Anne apegando su mejilla con la del bebé. —¿Estas muy triste? ¿Sí?
Descuida bebé, Anne te va ayudar mucho. —le hizo saber con énfasis. —
Nos vamos a divertir ¿esta bien? Mami va a estar bien. —repitió, golpeando
con calidez su nariz abotonada. —¿Cuál es tu nombre, mi amor? —la
barbilla de Dany tembló tratando de contestar, aunque no lo logro y otro
sollozo escapo de su boca.

—Daniel. —le respondió Harry.

—Daniel es perfecto, es tan bonito para ti. Dime, Dany ¿te gustan las
galletas? Tengo muchas en la cocina, vamos a comer algunas ¿te parece? —
Harry sonrió un poco descolgando las malteas de sus hombros.

Su madre comenzó a caminar directo a la cocina, sin siquiera dedicarle una


última mirada. Harry alzo una ceja y giro, llevando las cosas hasta su
habitación, las otras dos maletas ya estaban sobre su cama.

Enseguida dejo caer la maleta con toda la ropa de Dany y busco las
correspondientes para llevarlas a la cocina, no sin antes quitar la gabardina
de su cuerpo, su piel se erizo cuando el aire frio golpeo su espalda
empapada en sudor, apretó los puños y camino al armario, desabotono la
camisa gris y la saco de su cuerpo, limpio el sudor en su piel con la tela ya
sucia y tomo una camiseta blanca de algodón, la coloco, vistiendo su torso y
se apresuró a entrar al baño, se observó en el espejo, percatándose del
sonrojo en sus mejillas.

Enseguida remojo su cara con agua fría y giro en su lugar apresurado, salió
de la habitación con las maletas en mano, bajo las escaleras y camino con
grandes zancadas a la cocina.

Al entrar Dany ya estaba sentado en la isla de la cocina, tomando los


cachitos de galleta que Anne se encargó de romper para él. Harry alzo una
ceja, colocando las cosas sobre la superficie de loseta.

—¿Cómo conseguiste que se calmara? —pregunto Harry, tomando el cierre


de la mochila y deslizándolo.

—Nada que una canción de cuna y galletas no puedan lograr. —le dijo, con
una sonrisa ladeada. —Trucos de madres. —se encogió de hombros.

—Adbblb. —le llamo Dany. Anne observo a Harry.


—¿Qué significa eso? Lleva repitiéndolo todo este tiempo. —Harry
camino, rodeando la isla hasta colocarse frente al cachorrito.

—Es mi nombre. —respondió rápido. —¿Qué sucede cachorro? ¿Estas


mejor? —cuestiono, Dany asintió rápido y tomo otro pedazo de galleta,
pero esta vez en lugar de comerla la extendió al alfa. —Oh ¿para mí? —
Dany asintió, Harry sonrió con ternura y coloco la palma de su mano, el
cachorro soltó la galleta en su mano e inmediatamente tomo otra esta vez
para llevarla a su boca.

—Ya te llama por tu nombre y todo. —comento en un tono burlesco su


madre. Harry rio bajo, inclinándose. Recargo sus antebrazos en la isla,
empujando su cadera hacia atrás y tomando el piecito de Dany con sus
dedos.

—Me tomo mucha confianza. —bromeo el alfa.

—Es un cachorro precioso. ¿Se parece a Louis? —Harry libero una risa
corta, soltando solamente el poco aire en sus pulmones. Miro con detalle a
Dany, el bebé chasqueaba la boca, tratando de despegar la masita pegada a
su paladar y su barbilla ya tenía mucha saliva.

—Si. Tiene su nariz. —señalo, pasando su dedo índice por el tabique de la


nariz del pequeño. Dany parpadeó muy rápido y se alejó un poco. —Sus
cejas arqueadas, sus pómulos, sus labios delgados. —Harry entrecerró los
ojos, observando a detalle a Dany. —Es completamente Louis. Lo único
diferente es su cabello, Louis lo tiene castaño y sus ojos... Los de Louis son
más pequeños y son azules, los de Dany son muy redondos y grandes, es
como si un búho me observara. —describió, abriendo un poco los ojos y
robándole una risita al cachorrito frente a él.

—Al parecer has observado muy bien a Louis. —comento su madre con
una sonrisa extendida, picara y un tanto burlesca. Harry apretó los labios.

—Si, al parecer. —respondió, notando que, en verdad, pasaba demasiado


tiempo observando a Louis. Le gustaba observar todo en él, su piel suave,
los lunares en sus mejillas, las bolsitas bajo sus ojos. Tenía cada parte de
Louis grabada en su cabeza.
—Debe ser demasiado especial para que te tomes ese tiempo para
admirarlo. —Harry saco el aire, haciendo un ruido extraño, sus labios se
sacudieron un poco y Dany volvió a reír y trato de copiar la acción del
mayor, soplando, aunque solo consiguió hacer burbujas con saliva y
manchar más su barbilla.

—Lo es, es muy especial. —Harry se agacho un poco, para alcanzar su


cabello y peinarlo hacia atrás. Anne le miro el cuello, parpadeo un par de
veces y se acercó, observando el cabello en su nuca empapado.

Harry se alzó, robando un cachito de las galletas de Dany y el menor


rezongó un poco, Harry le saco la lengua y se estiro para arrastrar la maleta
por la superficie, comenzó tomando los tarros de puré para acomodarlos en
la alacena.

—¿Te sientes bien? —pregunto su madre. Harry abrió las puertas de la


lacena y comenzó a guardar los tarros dentro.

—Si ¿Por qué? —cuestiono, volviendo al mismo punto para tomar más de
las cosas guardadas.

—Estas sudando. —le dijo. —Y tus mejillas están muy rojas. —Harry se
encogió de hombros, tomando más tarritos en sus manos, giro un poco para
guardarlos, pero Anne tomo enseguida su brazo, frenándolo. Estiro su mano
y toco su frente.

—Cachorro tienes fiebre. —Harry alzo una ceja, tocando con sus dedos su
frente y notando el calor en su piel.

—Yo me siento bien. —le dijo, ignorando la preocupación de la omega y


llevando los productos a la alacena.

—Debes ir a recostarte. —opino la mujer, tomando los juguitos de la


maleta. —Yo acomodare esto.

—Estoy bien, mamá. Es demasiado temprano para que me acueste. —alego,


tomando los juguitos de las manos de su madre. —Aún tengo que bañar a
Daniel y darle de comer, no puede vivir de puras galletas. —Anne rio bajito
mirando al cachorrito quieto en su lugar.

—¿No te sientes mareado? ¿O con dolor de cabeza? ¿Cansado? —el alfa


suspiro, buscando las cucharas que guardo en las bolsitas de plástico por
toda la maleta.

—Estoy bien, en verdad. —le tranquilizo, tomando los vasitos con leche y
llevándolos al refrigerador. Anne entrecerró los ojos, suspicaz y se cruzó de
brazos.

—Sé que estás acostumbrado a dormir a las dos de la mañana y para ti las
ocho de la noche es demasiado temprano pero no creo que Dany duerma tan
tarde y él se nota muy cansado. Mejor tu tomas la ducha, porque estas
sudando horrible y mientras yo le doy de comer y cuando termine lo subo a
tu habitación para que pueda dormir.

—Tengo que bañarlo a él también.

—De mugre no se va a morir, Harry. Es un cachorro, no pasara nada si no lo


bañas un día. —Harry apretó los labios.

—Estoy bien, no tardare demasiado.

—Sabes, no importa si quieres hacerlo o no. Soy tu madre y vas a


obedecerme, a la ducha, ya. —le mando, señalando la puerta de la cocina.
Harry alzo ambas cejas y se guardó la risa.

—¿Es enserio? —Anne se cruzó de brazos, seria.

—Muy enserio, Edward. —Harry rodo un poco los ojos y suspiro,


rindiéndose.

—Te quedaras un ratito con Anne ¿estás de acuerdo? —le pregunto Harry a
Dany, el cachorro miro a la mujer y alzo su bracito señalándola.

—Nan. —balbuceo y encogió un poco sus piecitos, tomándolos con sus


manitas.
—Sí, exacto, ella es Anne, te cuidara por unos minutos ¿sí? —el cachorrito
asintió tranquilo. Harry sonrió y beso rápido su frente. Avanzo a la entrada
de la cocina y subió los escalones de dos en dos para tomar una ducha muy
rápida.

Acepto la ayuda de su madre porque no iba a negar que sentirse empapado


por el sudor le causaba mucha incomodidad y los escalofríos que le
golpeaban cada cinco minutos se estaban volviendo un poco más
constantes, al igual que el hormigueo en las palmas de sus manos y los
latidos de su corazón se aceleraban y desaceleraban.

Así que como indico su madre, saco toda la ropa de encima suyo y tomo
una ducha rápida, con agua tibia solo para regular su temperatura. A mitad
del baño fue que sintió sus piernas muy débiles y tan solo se apresuró a
terminar de ducharse.

No quería imaginar cómo se estaba sintiendo Louis en ese momento. Quería


estar ahí, para él, para aliviarlo cuando se sintiera en el borde, para que se
sintiera bien y su celo pasara más rápido.

Sustituir las contracciones en su bajo vientre y los dolores de cabeza por


placer. Era una maldita tortura pasar un celo solo.

Salió de la ducha veinte minutos después, el pantalón holgado para dormir


cubría sus piernas y su torso aún estaba descubierto, la toalla colgaba de su
cuello y Anne se encontraba sentada en la orilla de la cama, observando al
cachorrito dormido sobre el colchón.

—Es un bebé precioso. —dijo su madre mirando con mucha ternura al


pequeño ser. —Jamás conocí a un cachorro tan tranquilo y obediente. —
Harry camino a su lado y posiciono su vista en Dany, sonrió de la misma
manera que su madre.

—Lo es. Y es demasiado inteligente además. —agrego el alfa, presumiendo


un poco al bebé.

—¿Lo llevaras mañana al trabajo? —Harry mordió su mejilla y tomo la


orilla de la toalla llevándola hasta su oreja y secando la parte trasera de esta.
—No, claro que no. —respondió. —Louis lleva a Dany a la escuela, todos
saben que es su cachorro, sería demasiado extraño que me vieran llegar con
él y sin Louis. Solo traería problemas.

—¿Qué harás entonces?

—Me reportare enfermo. Llamare a mi jefe y asunto arreglado, no creo que


se niegue, mi historial de asistencia está intacto. —Anne se levantó de la
cama cuando Harry subía a la misma con mucho para no despertar a Dany y
se posiciono a su lado.

—No puedes faltar al trabajo con una mentira. —Harry observo a su madre.

—Bueno, tenía temperatura así que no se, tal vez me estoy enfermando
enserio. —fingió toser, cubriendo su boca. Anne negó con la cabeza y no
pudo evitar que una sonrisa se extendiera por su rostro.

—Te daré permiso para faltar solo por dos días. El tercero lo cuidare yo. —
Harry tenso una sonrisa muy amplia, demasiado fingida.

—¿Me pasarías mi celular, por favor? Está en la gabardina. —Anne giro los
ojos y busco el aparato en las bolsas de la prenda, al encontrarlo se acercó,
se lo tendió, Harry lo tomo y agradeció. Anne tomo su cabeza y le dejo un
beso tronado en la frente.

—Descansa, cachorro. —se despidió y camino a la puerta de la habitación.

—Buenas noches. —se despidió más bajito, Anne apago la luz y cerró la
puerta, dejando solamente la lámpara del buro prendida al costado de su
hijo.

Harry respiro muy profundo, se recostó de lado, apoyando su brazo en el


colchón y sosteniendo su cabeza en su mano. Miro al cachorro dormir,
pacifico, su respiración calma y coordinada, su pancita subía en cada
inhalación y bajaba cuando soltaba el aire.

Era muy relajante ver a un bebé dormir, era aún más relajante mirar a Dany.
No solo consiguió tenerle demasiado cariño a Louis, lo tenía de igual forma
para el cachorro, de todas las veces que lo había visto dormir no hubo
alguna en la que se detuviera a observarlo con detalle.

Que gran error, porque era observar la pureza en persona, era colmarse de
alegría y ternura mirarlo. Con las manitas hechas puños y su boquita entre
abierta, sus piecitos descubiertos y llenitos. Nada le causaba tanta calma
como eso.

No había tenido la oportunidad de mirar a un cachorro dormir, no a su lado


y no con esa precisión. Y era lindo, muy lindo. No iba a negar que le
encantaba sentir que podía proteger a alguien tan pequeño e indefenso, que
podía cuidar de alguien correctamente. Y quería hacerlo y lo haría.

Llevo su mano hasta la manita del cachorro, sobándolo con apego y


dulzura. Sonrió un poco.

—Voy a estar aquí siempre para ti. ¿Bien? —le hizo saber, aunque el
cachorro no pudiese escucharlo. —Y tú no podrás alejarte de mí tan fácil.
¿Tú no te atreverías a dejarme o sí? —pregunto un tanto en broma, pero sus
palabras parecían pesar demasiado en su pecho.

Se acercó más al cachorro, quitando su brazo bajo su cabeza y acostándose


por completo en la cama, doblo sus rodillas, volviéndose un ovillo y sobo el
pecho del cachorrito, con tanta delicadeza y aprecio, se tomó un largo
tiempo observándolo dormir, proporcionando mimitos casuales y sonriendo
más de una vez.

Harry decidió en ese momento que no permitiría que alguien le causara


daño, ni a él ni a Louis. Nunca, ahora ellos eran su prioridad, cuidaría de
ellos con su maldita vida y se encargaría de mantenerlos a salvo siempre.

Poco a poco cerró los ojos y antes de que pudiese darse cuenta se quedó
dormido.

...

Hola, yo se que me ausente por un tiempesito y les pido perdón.


Las que me siguen ya de algún tiempo sabrán que sufro ansiedad y esa
ansiedad me provoca depresión. Sufro de Transtorno Depresivo
Recurrente que es, básicamente sufrir episodios depresivos con
regularidad. (ya lo estoy tratando descuiden) No es algo severo a
muchas personas les pasa, así que en esos episodios no me dan ganas de
absolutamente nada y mi cerebro se bloquea, por lo que escribo nada y
si me fuerzo a hacerlo escribo mierda y no quiero eso.

He jodido demasiadas fics por lo mismo, porque terminaba


descargando mis sentimientos en lo que escribía y después perdía el
rumbo, no quiero eso en estas fics así que mejor me tomo mi tiempo.

Tengo demasiado tiempo libre y yo misma me reprendía con cosas


como: "No puede ser que tengas tanto tiempo y no puedas escribir una
mierda" y sólita me estreso y me jodo mentalmente.

Mi psicóloga ya me regaño por eso. (perdón psicóloga). Me hizo entrar


en razón y a entender que no puedo presionarme a la hora de escribir,
mucho menos tensarme con esto si es algo que amo y me apasiona,
así que me recomendó tranquilizarme y no presionarme.

Me presiono porque amo sus comentarios y amo mantenerme constante


en esto para hacerlas felices y sola me provoco la ansiedad porque les
quiero actualizar seguido pero ya me regañaron por eso. Así que
intentare controlarme mas para darles un buen contenido y evitar
así provocarme una depresión que me bloquee durante mas tiempo.

So... gracias por esperarme y ser tan buenas personitas y dejarme


mensajitos de amor para mejorar, las adoro. Gracias por entenderme y
por leer. Las amo y espero que hayan disfrutado mucho este capitulo.

A las que me andan pidiendo que el harry y el lui ya coshen déjenme les
digo que no tienen que ser tan desesperadas hijas, cuando ese momento
llegue les juro que les va a explotar la cabeza, ya dicen por ahí que lo
bueno tarda en llegar. ahreeee.

Sin mas que decir les quiero mandar miles de besitos y un abrazo
enormeee.
Si alguien quiere una dedicación puede comentar aquí.

Espero que su día este atascado de amor y de buenas cositas.

Nos leemos en el próximo capitulo.

All the fucking love.


12.

Capítulo dedicado a:

LxrryHT / Satan_99 / Anna9194 / PrincessYue18 / oopsfreddie / xlittlelouiex


/ LostxGirlxOnxMoon / Hotel_Room / Hotel_Room / Gxsunx / Brocoliebutt
/ AmeriicaLopez5 / coryvillanela14 / TheRose94 / Diana_Arsellande / Louis
DePrisionero / lepetitejacinthe / ffersty / gatitodelapradera / aguantelduraz
no0 / yosebaez1D / PersonaNoInteresante / lisa_tommo / loustiny / Milagro
Estrada / Lexx_Hood / paulacatalan / spookypancha / SlArsArs / NakedTom
mo / riseandshineloulou / AlwaysInMyLarry_ / Aye_4m / LizbethDelCarme
n8 / softlou27 / meviolaunapapa / ot5cc1 / Pequitas_Moradas121 / Princess
_Fiorella / dayanstylinson28 / saralovesmikeyway / skeers_ /AStyles_30 / a
miga-
palo / YamilyVictoriaGomez / ale_loveslarry / LottiePiolaMiGuacha / Bluee
dwards / MenaSm_13 / Nialllapapa / XxVCGxX / martinonix18

Un agradecimiento enorme a todxs los que me leen, les deseo lo mejor


en su vida preciosa. Besitos, lxs amo un chingo!!!

...

Su cama asemejaba al jodido desierto, árida, rasposa y tan caliente que


incluso se atrevió a mojar una toalla de baño por completo para acostarse
sobre ella. Las contracciones disminuyeron demasiado horas atrás,
reduciéndose a un par cada quince minutos.

El intenso dolor que paralizaba su cadera fue el culpable de cortar su sueño


durante la madrugada. Respirar se convirtió en una tortura, tomando en
cuenta los calambres en su pelvis y su entrada punzante rogando atención,
su pene completamente duro, a pesar de que no exigía la misma atención
que su entrada era doloroso.
El omega se retorció en la cama, lagrimeando un poco en frustración. Su
celo inicio correctamente cerca de las dos de la mañana.

Todo su cuerpo estaba cubierto con una capa pesada de sudor, caliente y
molesto. Y su pantalón de pijama absorbía todo el lubricante que su entrada
expulsaba, pegajoso e incómodo. No dudo ni un segundo en introducir la
mano a su pantalón, arrastrándola rápido por su ingle hasta sentir al tacto de
sus dedos calientes al inicio de su hendidura manchada en jugo.

El cuerpo entero le vibro con el corto roce de las yemas frotarse cerca de su
agujero, sus pezones dolían como el puto infierno. Intento aliviar la presión,
apenas el suave apretón de sus dedos alrededor del botón marrón fue
necesario para que las suaves gotas de líquido dulce y blanquecino resbalara
por su pecho en un toque fino.

Louis cerro los ojos con fuerza, frotó sus dedos fuera de su ano, de arriba a
abajo sosegando las punzadas continuas, su boca estaba seca, pero eso no le
importo en ese momento. Ignorando su leve deshidratación y haciendo caso
a las necesidades que su cuerpo gritaba introdujo dos de sus dedos sin
cuidado dentro de él. Jadeo inmediatamente al sentirse tan caliente y con el
maldito deseo de poder tener a alguien a su lado. Se retorció en la cama y
lloriqueo, se penetro tanto como pudo, enterrando las uñas en las telas bajo
de su mano libre, empuñando las sabanas.

La intrusión de sus dedos duro lo suficiente para sosegar el dolor de su


cadera y poder moverse sin dificultad y recuperar su respiración rítmica.

Se alzo de la cama, gimiendo al compás de las ondas de placer que atacaban


su pene erecto, maldijo tanto como pudo.

Volteo la mirada. En busca de la pequeña caja de condones, con las manos


temblorosas y torpes la tomo intentando quitar el delgado empaque de esta.

—Ah, mierda, mierda. —se quejó cuando su glande rozo la tela de su


pantalón y provoco una descarga nueva de lubricante. Mordió su labio y
con el dolor entero y los temblores incrementando en ansiedad tomo la
orilla y quito sus pantalones.
Como pudo y con descuido rompió el empaque de condones y tomo uno,
rasgando la envoltura igualmente torpe y desesperado, porque mirar la
colección de juguetes sobre su mesita de noche solo le causaba más deseo,
el apuro por poder sentirse abierto, de sentirse más lleno, de tocar su
próstata reiteradas veces hasta gritar y deshacerse en gemidos.

Casi podía llorar y rogar por ello.

Nunca necesito usar juguetes sexuales, desde su primer celo Louis siempre
tuvo a su alfa con él, siempre atendido, siempre con la solución a la mano,
siempre con un nudo que tomar. Y eso termino.

No tenía más a Owen y eso siempre le causaba frustración. Porque ahora


tenía que estar encerrado en su habitación, solo e intentando igualar la
sensación de una penetración real con cualquier objeto inanimado que no se
acercaba en nada a una experiencia real con un alfa.

Y no siempre lo admitía, por simple orgullo, por rencor. Pero poder


aliviarse mientras las manos ajenas magullaban sus caderas era la gloria,
sentir su pelvis chocar insistente contra su piel sudorosa y lubricada era una
sensación que no podía olvidar, era algo que desde su primer calor solo
quiso revivir y añoraba.

Añoraba a Owen en esos momentos, en todos sus celos anteriores no hubo


uno solo donde la imagen de su ex no se colará por sus pensamientos
mientras empujaba el dildo hasta lo más profundo de su agujero chorreante.
E intentaba recordar lo grandiosas que se sentía sus manos acariciando cada
centímetro de su piel.

Lo extrañaba, jodidamente lo hacía y deseaba mucho tenerlo junto a él para


alejar ese calor horrible que causaba dolor, que le dejaba exhausto y algunas
veces llorando porque las hormonas eran tantas que no basta con correrse
más de cinco veces, el necesitaba más, nunca se sentía satisfecho, incluso al
terminar su celo él tenía esa sensación de insatisfacción y frustración, el
vacío de saber que estaba solo.

Tomo el dildo, con el condón previamente colocado y se dejó caer sobre las
almohadas impaciente, abrió sus piernas jadeante y aunque su
desesperación era tanta hizo lo posible por introducir el artefacto en su
interior con lentitud.

Jadeó, por fin sintiéndose un poco más estirado que con solo sus dedos,
bombeo el juguete de adentro hacia afuera, la piel caliente y el dolor en el
pecho al retener el aire.

Sus músculos eran tensión, su entrada frunciéndose alrededor del plástico


que le penetraba con aceleración gracias a su mano insistente y poco
prudente.

Se movió en su lugar, mordiendo con fuerza su labio, los ojos cerrados con
potencia. Giro su rostro cuando soltaba un gemido muy agudo y su nariz se
encontró con la manta doblada a su costado.

Louis detuvo sus movimientos, estático en su lugar aspiro con mucha fuerza
el aroma casi nulo en la tela suavecita y un largo suspiro de satisfacción se
coló por entre sus labios delgados y rojitos.

El aroma de su profesor le ayudo a sentirse más lubricado, tan mojado


como nunca lo había estado, el dildo incluso se deslizo de su entrada, su
corazón bombeo más acelerado y su piel ardió en llamas.

—Odio que huelas tan bien. —dijo Louis sintiéndose muy avergonzado, por
sentir lo que sintió con solo tomar su aroma. —Te odio tanto maldita sea. —
se quejó, tomando la base de su juguete de nueva cuenta, introduciéndolo
otra vez, siseo y se penetro de nuevo. —Por ser tan malditamente apuesto.
—hablo, como si en verdad Harry pudiese escuchar sus quejas. —Por no
quedarte, maldita sea. —lloriqueo un poco, acelerando el bombeo de su
penetración.

Ahora todo su cuerpo lo quería, su omega se sentía tan rechazado por qué
Harry no se quedó junto a él, para calmarlo, para atenderlo. Era su orgullo
maldiciendo por que en verdad anhelaba tenerlo con él, dispuesto a tomarlo,
que se entregara a él, para satisfacerlo de cualquier forma posible.

Louis se perdió en su plano astral y las altas fantasías que le colmaron la


cabeza, que nublaron todo su juicio y que fueron las que dispararon la orden
a sus manos de tomar la manta y frotarla por su cuerpo, de pasearla por su
nariz para sentir que el hombre se encontraba ahí con él, en que era su polla
la que abría sus paredes con gusto en lugar de un juguete. Que era su
fragancia la que emanaba de su cuerpo musculoso y escultural y no una
simple manta, que eran sus manos grandes las que tomaban su miembro y le
acariciaban pausadamente y no las suyas.

Louis gimió tan alto como sus cuerdas vocales lo permitieron, se alzó de la
cama, colocándose de rodillas sobre esta y posicionando el juguete debajo
de él y en una decisión que le estaba llevando al borde se sentó sobre el
artefacto, montándolo.

Chillo en gusto, sus manos se pasearon libres por todo su cuerpo,


acariciaron su cuello que ambicioso ansiaba sentir los labios carnoso y
rojizos del alfa presionarse en esa zona.

Paso sus manos por todo su vientre y las poso en su cadera, tomándose con
fuerza mientras continuaba follandose a sí mismo, vehemente y muy rudo.
Sus dedos se hundieron en su piel, solo para imaginar que era el hombre de
risos alborotados quien lo tomaba de esa manera.

La manta colgaba en su cuello para tener siempre presente esa fragancia


que le ayudaba mucho a delirar y a mantener su fantasía viva.

En su cabeza era él, sobre el cuerpo del alfa, montándolo como solo él sabía
hacerlo, tomándolo como debía ser, colmándose con la carne caliente y
firme en su interior, presionando su punto dulce una y otra vez.

Era su boca caliente succionando sus pezones, sus labios besando todo su
pecho, sus dedos largos amasando sus glúteos, era su voz profunda, gruesa
y rasposa restregándose en su oído gimiendo su nombre, entrelazándose con
su propia voz aguda, sedienta de más.

—Harry. —soltó casi como un suspiro al presionar su próstata, tomando el


romero y las sales, los cítricos hundiéndose en sus pulmones. —¡Ah Harry!
—aulló un poco más al acelerar sus brincoteos, buscando más placer,
simplemente buscando más.
Un nudo, quería un maldito nudo y no cualquiera, quería el de Harry, quería
sus ojos verdes conectados a su mirada mientras se expandía en su interior,
quería sus fuertes brazos tomándolo mientras sucedía y exigía sentir sus
colmillos encajarse en la piel de su cuello.

Y esa última idea por alguna razón le excito en mayoría, fue solo la imagen
de Harry tomando su sangre en su boca, fue la sensación imaginaria de
sentir su piel romperse y Harry reclamándolo como malditamente suyo lo
que le provoco un orgasmo vigoroso, algo que no pudo conseguir nunca, no
solo y no con Owen.

Su cuerpo perdió toda la fuerza, el resto de su semen moteando de la punta


de su pene y su cuerpo relajándose por completo, acompañado de esa
respiración pausada que inflaba su pancita y alzaba sus hombros. Y aunque
no se sentía completamente complacido por la falta de un nudo, ese
orgasmo fue al menos uno de los mejores que pudo experimentar.

Se alzo un poco con la escaza fuerza que aún mantenía y quito el juguete
sucio de su interior, sintiendo como más lubricante se escapaba de su
entrada, cosa que tampoco había experimentado. Generalmente producía el
lubricante necesario solo para facilitar la penetración al inicio de su acto.

Pero en ese tiempo su cuerpo en ningún momento paro de lubricar y le


sorprendió demasiado, no solo la reacción de su cuerpo con un simple
pensamiento erótico y cargado en lujuria, fue el pensamiento de Harry
marcándolo.

Algo fuera de sus deseos, de pronto se convirtió en algo que quería. Le


causaba una sensación cosquilleante en el cuello, quería ser reclamado y no
podía solo culpar a su estado hormonal.

Demasiado desorbitado se dejó caer sobre el colchón, notando como su


cuerpo recobraba energía y le colocaba en estado, demandando una
fecundación que no llegaría nunca.

Nunca pensó en querer que un alfa le marcara, y por supuesto nunca pensó
que imaginar aquello le excitaría tanto, nunca deseo una marca y ahí estaba,
el sentimiento en su pecho, vivo.
Su pene colocándose duro una vez más, su cuerpo aumentando la
temperatura y el dolor tajante por todos sus brazos y piernas. Receloso a su
naturaleza quiso llorar por la impotencia, odiaba sus malditos calores,
odiaba sentirse solo y odiaba pensar en Harry.

No le gustaba saber la verdad, porque era complicada, pero su cuerpo le


decía lo mucho que anhelaba a Harry como su alfa y era algo que no podía
dejar pasar, no más.

Quiso tomar el celular y llamarle, quiso decirle justo en ese momento que
era lo que quería, que lo quería en ese momento junto a él, demandar su
presencia y que apareciera en su puerta.

En cambio, solo tomo todas las mantas con su aroma y las envolvió en su
cuerpo, continúo fantaseando, follandose a sí mismo, recorrido su cuerpo
con sus manos temblorosas y sintiéndose tan caliente como nunca se sintió,
sus hormonas se triplicaron solo por pensar en él e incluso después de
imaginar tantos escenarios junto al hombre no parecía suficiente.

Orgasmo tras orgasmo, su entrada se sentía tan sensible y húmeda. Tuvo


que frenar un tiempo, que, aunque no quería no lo veía sano. No era posible
aguantar demasiadas horas seguidas con diferentes tipos de dildos en su
interior, entrando y saliendo enloquecidos.

Así que freno, para atender cualquier otra necesidad, como el hidratarse,
asear su espacio, al igual que tomar una ducha e incluso dentro de la tina no
pudo evitar tocarse un par de veces, estaba descontrolado.

El tiempo paso muy rápido, revolcándose de cualquier manera posible por


toda su cama, practicando cualquier posición que se le hiciese cómoda, las
sabanas desordenadas, el chocolate manchando su pecho, sus muslos
incluso ya irritados al igual que su agujero.

Tenía que parar, pero su cuerpo no se lo permitía, porque el frenar era


doloroso, punzadas en la cadera, escalofríos, temblor, no quería sentir ese
dolor.
No fue tan consciente del tiempo, en su cabeza solo era Harry, solamente él.
Fue hasta que tuvo que salir por más botellas de agua a la cocina -casi
arrastrándose por el suelo por la falta de energía- que noto el cielo
obscureciéndose y miro el reloj en la pared, sin creer que llevaba casi cinco
horas sin parar de estimularse.

Y fue que decidió volver a su cuarto y buscar las pastillas que su madre le
compro para reducir su dolor, para que fuese un poco más soportable y no
tuviera esa necesidad de penetrarse con cualquier maldita cosa que
estuviese cerca y evitar lastimarse.

Después de su segundo baño las tomo y estas por fin moderaron su deseo y
relajaron todo su cuerpo, después de todo ese tiempo pudo darse cuenta de
lo cansado que se sentía y de los mensajes de Harry en su teléfono, pero
opto por cerrar los ojos y buscar sueño antes de que el efecto de sus
pastillas perdiera efecto.

—🐾🐾🐾—

Harry desabrocho el cinturón de seguridad, lo retiro de su cuerpo y tomo la


manija de la puerta, abriéndola tranquilamente. Bajo del auto, tomando el
cuerpo de Dany en sus brazos.

El menor agito el pequeño patito en sus manos y balbuceo, llenado su


barbilla con más saliva.

—Bien, te veo dentro. Tengo que hacer este pago. —le dijo Tyreese, antes
de que el alfa se alejara del auto, Harry asintió con la cabeza y cerró la
puerta.

Era la una de la tarde, apenas dos horas después de que Harry se levantó de
la cama, era la primera vez después de mucho tiempo que podía levantarse
a las once de la mañana. Disfruto mucho eso incluso, descansar y recuperar
su sueño. Fue de igual manera la primera noche en la que no tuvo
pesadillas, descanso profundamente sin alguna intervención o sentimiento
vano apretando su pecho, lo único que ejerció presión en él fue el pequeño
cuerpo del cachorrito que trepo a su pecho a mitad de la madrugada y de ahí
no se movió.
Durmió encima suyo hasta el amanecer, incluso Harry pudo continuar
durmiendo, pero fue Daniel quien le despertó, con saliva y mordidas en su
barbilla, he impulsos de querer comer todo lo que tuviese a su alcance por
el hambre.

Se deslizo de la cama y bajo a la cocina, preparando el desayuno para él y


para el cachorro, rompiendo un poco la dieta estricta que Louis le repitió
muchas veces y que memorizo, pero igualmente no le importo y le dio un
poco de sus cereales de chocolate.

No supo que desayunar con un cachorrito en las piernas era tan difícil hasta
ese momento, pues Dany no paraba de intentar meter las manos a su plato
con leche y lo logro, varias veces.

Después del desorden en la cocina y Dany mordiendo su mano fue que


decidió darle una ducha y salir al super para conseguir algo para que el bebé
dejara de destrozar las telas de la ropa al morder todo.

Le pidió ayuda a Tyreese para que manejara, aprovechando que el chico


igualmente saldría y eso le recordó que debía comprar una sillita para el
auto si no quería tener al chico como chofer personal.

Camino tranquilo, Dany despertó muy inquieto, bañarlo fue demasiado


difícil y al final termino por pedirle ayuda Anne pues no podía sostenerlo y
al mismo tiempo colocarle jabón.

Tomo el mango de uno de los carritos, jalándolo hacia él, lo coloco al frente
suyo y despego a Dany de su cuerpo, alzándolo sobre el carrito.

—De acuerdo cachorro, haremos las compras. —le aviso, sentando al bebé
en la sillita incluida en el carrito, abrocho el cinturón alrededor de su
cintura.

—Dlup. —balbuceo Dany alzando el llavero de patito. Harry tomo el


carrito y lo empujo, adentrándose al super.

—¿Qué pasa con Duck? —pregunto Harry, recargado sobre el carrito y


caminando demasiado lento. El bebé balbuceo muchas cosas que Harry no
comprendido y después Dany devolvió la vista al patito, observándolo para
encontrar algo nuevo en él, como si fuese a evolucionar o algo por el estilo.

—Te prometí más de esos. —recordó Harry, girando a la sección de carnes


frías. —Podemos ir por unos saliendo de la despensa. ¿Está bien? —Dany
asintió eufórico, brincando sobre el asiento, moviendo sus pies emocionado
y golpeando el metal del carrito.

—Muy bien. —dijo el chico, sonriendo amplio y golpeando la nariz de


botón con su dedo índice.

Harry se paseó por todos los pasillos, eligiendo todo aquello que su madre
le pidió antes de salir y algunas otras que él noto hacían falta, como la
crema de almendras que le causaba adicción desde siempre.

Dany comenzó a preguntar por su madre a mitad de sus compras y Harry


tuvo que explicarle porque no se encontraba con ellos en ese momento e
intento desviarlo de ese tema antes de que el menor extrañara a su madre y
comenzara a llorar, haciéndolo participe de las comprar, hablando con él de
preciosos, gramos, marcas y sabores, como si enserio el bebé fuese un gran
experto en ello.

Por supuesto el bebé fingía saber de qué hablaba y elegia entre los
productos que Harry le colocaba al frente como opciones. El cachorro
elegía lo más atractivo a sus ojitos y Harry siempre le felicitaba como si
hubiese tomado la mejor decisión en la vida.

El alfa llego a la zona de bebés, buscando con la mirada entre todos los
productos lo que necesitaba. Dany golpeaba eufórico el patito en el carrito y
Harry tenía que estar muy atento a que no lo perdiera pues se le caía
constantemente.

Paro su paso y tomo la primera cajita, leyendo con atención toda la


información en los empaques. Después de tomarse el tiempo en elegir entre
muchas marcas y seleccionar la que el creyó mejor y que se atendía más a
las necesidades del pequeño bebé tomo dos cajas, se recargo en el carrito
con los antebrazos, su rostro a la altura del cachorrito frente a él.
—Bien Dany, compraremos una crema para tus encías, para que no tengas
comezón y dejes de morderme la cara ¿sí? —el bebé asintió, seguido de una
risita sonora. —Y esta será tuya así que puedes elegir el sabor. —Harry
puso las dos cajitas frente a Dany. —Fresa o uva. —menciono ambas
opciones.

Dany guardo silencio y se concentró en las dos versiones, miro a Harry y lo


señalo, balbuceando algunas cosas.

—No, yo no puedo elegirlo porque es para ti. —Dany hizo un pequeño


puchero, indeciso y finalmente poso sus dos manitas en ambos productos.
Harry rio corto y bajito. —No puedes elegir las dos, debe ser una sola. —
Dany negó, intentando explicar que no podía decidirse y volvió a señalar
ambas.

—Ous. —intento decir. Harry alzo una ceja e intento no sonreír al escuchar
al bebé.

—Las dos no. —repitió Harry, el matiz de su voz dulce y liviano. Dany hizo
un puchero, los ojos grandes y ambas manitas tomando las cajitas. Harry
suspiro, rendido. —Está bien, llevaremos los dos. —hizo saber derrotado,
sin embargo, la sonrisa ladeada se mostró en su rostro. Apretó con cariño
una de las mejillas del bebito. —Tu madre no puede saber que me
convences así de rápido. —bromeo un poco el alfa, dejando caer las cajitas
dentro del carrito.

—Harry. —escucho la voz a su espalda, como un fantasma, tan familiar y al


mismo tiempo olvidada.

Harry alzo la vista, notando la presencia del alfa de ojos azules, Harry se
irguió en su lugar mirando al chico de ya veinticuatro años.

—Phill. —saludo Harry, sin despegar su mirada del menor. El chico sonrió
amistoso acercándose a donde el profesor.

—Ah... cielos ya paso un largo tiempo. —menciono el alfa un poco


desorbitado. Harry asintió, escaneando presuroso el aspecto descuidado del
alfa, demasiado delgado, ojeras muy notorias bajo sus ojos, la piel pálida y
labios agrietados. A pesar del mal aspecto incluso se veía mucho mejor que
la última vez que cruzaron palabras frente a los tribunales.

—Si. ¿Cómo has estado? —se atrevió a preguntar Harry, un tanto


preocupado por el aspecto del chico.

—Mejor, mejor. Mejore demasiado. —respondió rápido, mirando al suelo.


Harry asintió poco convencido, el chico frente a él no era para nada el
mismo alfa que conocía de cinco años atrás y eso le causaba demasiada
tristeza.

—Eso es bueno. El psicólogo te ha ayudado mucho, supongo. —menciono


Harry, mirando rápido a Dany. El bebé miraba atento a Phillip, intrigado por
el alfa que lucía cansado, sus ojitos no paraban de recorrer el cuerpo alto y
delgado, analizándolo.

—Si. Ha sido un gran apoyo, gracias por... recomendarlo. —menciono Phill


un poco más sonriente, al menos ya sonreía. Era un logro muy importante,
al menos para Harry, pues el hombre recordaba al alfa siempre con una
sonrisa extendida y un brillo singular. —No es fácil perder a un hijo y a tu
pareja. —explico. Harry apretó los labios, observando como la sonrisa
desaparecía. —Pero la terapia ha ayudado mucho con el duelo.

—Me alegra escuchar que mejoras. —fue sincero Harry. Dany dejo caer de
nuevo el llavero al suelo, llamando la atención de ambos alfas.

—Adbllb. —pidió ayuda el cachorrito, alzándose en su asiento para poder


ver hacia abajo y buscar el artefacto. Harry rápidamente se agacho,
recogiendo el animalito y entregándolo a Dany.

—Tienes un cachorrito. —menciono Phill. No preguntó, solamente afirmo


lo que veía y se acercó a Dany. Harry no se tomó el tiempo en negar que no
era su bebé, solamente calló, agradado un poco por las palabras de Phillip.

El cachorro se alejó rápidamente del tacto del alfa, un poco asustado y


buscando a Harry. Phillip alejo su mano inmediatamente al notar el brinco
inesperado por parte del bebé y su expresión mostrando terror.
—Lo siento, le teme mucho a los alfas. —dijo Harry rápidamente,
desabrochando el cinturón de Dany y tomándolo por las axilas. Dany
acelerado se empujó rápido a su cuerpo y al acercarlo a él se escondió
rápido en su cuello. —Está bien, tranquilo, estoy aquí, no tienes por qué
tener miedo. —sosegó con voz suave y leves cariñitos en su espaldita.

—Te va bien la paternidad. —soltó el cumplido el alfa más joven, con una
media sonrisa, aunque la tristeza se asomaba en cada iris azulado y opaco.

—¿Lo crees? —pregunto Harry realmente interesado, meciendo el pequeño


cuerpecito en sus brazos, sin poder evitar que una sonrisa leve se estancara
en su rostro.

—Por supuesto. Te vez más feliz. Imagino que tener un cachorro es algo
magnifico. —Phill trago saliva pesadamente. Harry hizo una pequeña
mueca y coloco la mano sobre su hombro en apoyo.

—Algún día lo serás, Phill. —le alentó el profesor. Phillip bufó, rodando un
poco los ojos e intentando sonreír, aunque el contorno de sus ojos ya podía
notarse muy rojo debido a la falta de color en todo su rostro.

—Richard era el omega con quien quería una familia, Harry. —el mayor
tomo un respiro muy hondo, el escalofrío recorrió todo su cuerpo. —Si no
es con él no quiero a nadie más. —el alfa joven bajo la mirada, escondiendo
su tristeza excesiva.

—Se que lo amabas mucho, Phill, pero él... ya no está, se prometieron amor
y eso estará ahí siempre, por supuesto, nunca dejaras de amarlo, pero no
puedes encadenarte así a alguien. Mereces tener una pareja estoy seguro
que mi hermano será muy feliz si tú eres feliz. —Phillip asintió, apretando
con fuerza los labios, la barbilla temblando al retener su llanto.

Dany se despegó rápidamente del cuello de Harry, observo al chico al


frente, unas cuantas lagrimas se deslizaron por sus ojos, el cachorro hizo un
mohín con sus labios.

—Uh... bi. —balbuceo Dany, guiando su vista de Phill a Harry en periodos


cortos y rápidos. —Adbllb, bi. —repitió, señalando al alfa de mirada azul.
—Phill, cachorro. —corrigió Harry. Dany volvió a señalar al chico y negó
con su cabeza, balbuceando apurado. —Mmmm, ¿no quieres que llore?

—Num. —respondió.

—Bueno ¿Por qué no se lo dices tu? —alentó Harry, acercándose a Phillip.

Dany dudo un corto tiempo en acercarse, pero al final tomo valor, pues
tenía la seguridad de sentir a Harry cerca para protegerlo.

El alfa arrimo un poco al cachorrito. Dany estiro sus pequeñas manitas y las
poso rápidamente en las mejillas del alfa, acaricio la piel húmeda y con un
lenguaje propio le pidió no llorar, frotando sus manos torpemente.

Dany le mostro su patito, en un intento por distraerlo con el objeto y Phill


sintió su corazón inflarse, sonrió enseguida al reconocer el llaverito que
Richie solía llevar en su mochila, además que el acto del bebé le lleno de
ternura el alma.

—Gracias ammm...

—Daniel. —respondió rápido Harry, sonriendo ampliamente.

—Daniel, eres un cachorrito muy agradable. —le halago, él bebé le dio una
sonrisa rápida, agitando sus pestañas.

Una vez que Dany soltó a Phill Harry lo devolvió a su cuerpo, aunque Dany
ya no se escondió en su cuello.

—Es encantador. —agrego el alfa más joven, esta vez dirigiéndose a Harry.

—Lo es, igual que mami ¿no es así? —dijo Harry, haciendo cosquillas en la
pancita del bebé. El pequeño libero unas cuantas risas.

Phillip sonrió, bajo un poco la mirada, pasando su antebrazo por sus


mejillas para limpiar los restos de las lágrimas.

—Me informaron de lo de tu testigo. —hablo el alfa. Harry lo observó,


colocándose muy serio de pronto. —Lo lamento, sé que era tu única forma
de comprobar que no estabas en casa cuando... sucedió.

—Si, bueno... —Harry se encogió de hombros y limpio la saliva de la


barbilla de Daniel. —No me esperaba algo así, a decir verdad. Me
interrogaran de nuevo y... No me preocupa, en verdad. Mi testigo necesita
tener pruebas y él, no proporciono nada que compruebe su... Mentira. —
Harry apretó sus labios. —Así que mientras no compruebe algo yo no
puedo ser detenido.

—Si, me interrogaran igual. —notifico Phill, suspiro cansado. —Pero


¿porque razón cambio su testificación? —Harry alzó una ceja y atino a reír
un poco seco.

—Me gustaría saberlo. —Phill suspiro.

—Se arreglará. Sé que tú no lo hiciste, lo amabas. Estará todo bien. —Harry


asintió convencido. Él sabía que estaría bien. —Bien, yo, debo irme, aún
tengo que buscar donde envolver esto. —anuncio el alfa, alzando el juego
de sonajas en su mano. —Mi amiga está embarazada, bueno, está dando a
luz o algo así... aun no lo sé, pero quería visitarla en el hospital y no podía
no llevar un regalo.

—Oh, felicítala de mi parte. —dijo Harry.

—Por supuesto, lo hare, me dio gusto verte, Harry. Adiós Daniel. —se
despidió el chico con la mano. Dany sacudió su manita respondiendo.

—También me dio gusto verte. —respondió Harry. Phill le dedico una


última sonrisa y camino por el pasillo hasta dar la vuelta y perderse de su
campo de visión. El rizado llevo a Dany de nuevo a su asiento en el carrito,
le aseguró y continuó con sus compras.

Consiguió no pensar en sus problemas toda la tarde del día anterior y toda
esa mañana. Pero al parecer la vida se encargaba de recordarle que no podía
dejar de lado ese problema.

Paso los últimos cuatro años de su vida molesto, buscando como un


demente al responsable de su tragedia, buscando justicia para su hermano.
El odio, su tristeza y sus insaciables ganas de asesinar al hijo de perra que
acabo con la vida de quien más amaba en el mundo era el aliento que le
permitía continuar con el caso y aferrarse a no dejarlo impune.

Pero al ver la mirada de Phillip claramente encontró el cansancio. Estaba


agotado, al igual que él. Ambos pretendían olvidarse de sus dolencias, dejar
en el pasado su dolor. Quemar los malos ratos, observar como estos se
convertían en cenizas y se perdían entre las corrientes de aire. Para
continuar, para no estancarse.

No era posible para ellos avanzar si surgían problemas como esos, que los
inducían de nuevo a los pozos sin fondo de los que tanto trabajo les estaba
costando trabajo salir.

Las uñas sangradas, los dedos de las manos callosos, rodillas raspadas y
dolor al crear esfuerzo por escalar entre sus paredes húmedas y resbalosas.

Nunca podrían curarse de su perdida, si las situaciones se aferraban a


arrastrarlos de vuelta.

Se prometía a si mismo nunca darse por vencido, le prometió a su hermano


conseguir la justicia que merecía. Pero no podía más con ello, no podía
lastimarse de esa manera. Necesitaba una vida.

Tan pronto como Louis lo beso por primera vez en su cabeza no hubo más
que desear abandonar el caso, estuvo a punto de pedir no continuar.
Entonces ese mismo día llego la apelación de Jeremy y sus ideas se fueron
al carajo. Junto a sus deseos de tener a Louis a su lado.

Tyreese le alcanzó ya en la caja registradora. Un poco molesto porque el


banco era un caos y el servicio -como siempre- pésimo.

Pero se alegró cuando miro el helado de galleta que Dany eligió en el


carrito y ayudo a Harry a llevar las cosas rápidamente al auto para después
ambos encaminarse de nueva cuenta a la plaza, buscando esa tienda guiada
a los productos de bebés y maternidad.
—Me alegra que al fin te decidas a tomar tu relación con Louis enserio. —
hablo tranquilo Tyreese. Harry frunció el ceño, observando los diferentes
modelos en la repisa ancha.

—Aun no decido si formalizarlo o no. —el muchacho de tez morena golpeó


su frente al mismo tiempo que rodaba los ojos.

—Estas comprando una silla de bebé para el auto. Creo que eso ya es
formalizar algo. —exclamo frustrado porque su amigo llegaba a ser
demasiado idiota.

—Bueno, sé que esto significa que pienso tener a Louis en mi vida por más
tiempo, pero... al ver a Phillip recordé porque no es bueno que Louis sea mi
pareja. —Tyreese suspiro tomando el cinturón de una de las sillas, jugando
con él, mientras Harry decidía entre los modelos.

—Pero ¿qué estás diciendo? —casi grito el alfa con el acento que le
caracterizaba.

Harry suspiro, Dany señalo una de las sillitas y Harry la miro, tomando con
su mano libre el artefacto, verificando que fuese suavecita.

—Que Louis se convierta en mi omega no es algo que pueda aceptar, no


hasta que mis problemas legales sean más sólidos. Hasta saber que Louis no
tendrá que cargar con esto. Es por su seguridad.

—¿Su seguridad? Louis no está involucrado en el caso. ¿Por qué estaría en


peligro? —Harry miro a Tyreese, demasiado serio.

— No, es verdad, no lo está. Pero si hay alguien intentando culparme por


ello ¿Qué te hace pensar que no harían cualquier cosa para lograr su
cometido? No sabemos qué tan peligroso es o si incluso es la misma
persona que asesino a Richard. No sabemos una mierda, Tyreese. —el
menor guardo silencio.

Harry aparto su mirada, retomando su búsqueda, observando los preciosos y


eligiendo meticulosamente entre las distinciones de cada sillita.
—Es más bonita la que tiene rayas azules ¿no es verdad? —pregunto Harry
al cachorro. Dany frunció el ceño hacia el profesor. —Apuesto a que mamá
ya te enseño los colores. —Dany negó.

—Bien, este es azul. —dijo el mayor, señalando la línea de la sillita. —Y


este rojo. —señalo la contraria. —Ahora debes elegir uno. —El cachorro
rápidamente señalo la azul y Harry asintió satisfecho.

—Deja de inventarte excusas para alejarlo de tu vida. —hablo por fin


Tyreese.

—No quiero alejarlo de mi vida, maldita sea, lo quiero en ella. En verdad.


Jamás había estado tan convencido en algo como lo estoy con esta decisión.
Pero, así como lo quiero no voy a ponerlo en riesgo. No se trata de mí, se
trata de él y de Daniel. ¿Qué sucederá si voy a prisión?

—No iras a prisión porque tú no hiciste nada. Nos encargaremos de que


todo salga bien. —aseguro convencido su amigo. Harry tomo la caja de la
silla y jalo de la misma para comenzar a caminar por el pasillo.

—Tu no lo sabes. —menciono. —Louis es muy pequeño. No puede lidiar


con este tipo de cosas.

—Por favor. —bufo el joven, rodando los ojos. —Tiene un cachorro,


mantiene un empleo y cursa la universidad en una de las mejores
universidades de Londres. No tiene ese puesto por ser precisamente un
tonto, Harry. Puede con una situación así.

—No es, si puede o no puede, Louis es capaz de sobrellevar algo así. Pero
no es algo que tenga que cargar a esta edad. No puedo poner ese peso sobre
sus hombros, no con todo lo que ya tiene. —Tyreese dejo escapar una risa
divertida.

—De acuerdo, está bien. Di lo que quieras por ahora, pero ambos sabemos
que no lo mantendrás en pie. Puedes pensar lo que sea, pero Louis te tiene
en la palma de su mano. Cualquier estupidez que digas siempre termina en
la basura, donde debería de estar desde un inicio por supuesto. Y termina
ahí porque ni tu ni Louis pueden poner límites. Hace dos semanas no lo
querías como algo romántico y ahora estas cuidando a su bebé. Cuando
menos lo esperes todas tus reglas estarán rotas. No puedes decirle que no al
amor. —Harry gruño molesto. Porque su mejor amigo siempre tenía razón.

El mayor llego a la caja, colocando su adquisición sobre la banda y


buscando su cartera en el bolsillo. No dijo más a lo que Tyreese le señalo,
ciertamente no tenia palabras para ello y si continuaba discutiendo se vería
como todo un imbécil días después. Por lo que prefirió guardar su orgullo.

Salieron del lugar, el viento les golpeo fuerte el rostro y Harry tuvo que
entregarle la silla a su amigo para poder subir el cierre de la chamarra de
Dany.

—¿Podrías llevar esto al auto? Compraremos algo más. —Tyreese alzo una
ceja. —Por favor, será rápido. —el alfa de piel morena rodo los ojos.

—Si llego tarde al trabajo y me descuentan el día tu pagaras mi salario de


hoy. —le dijo rápido antes de girar sobre sus talones y caminar en dirección
contraria a la que Harry tomo para llegar a la tienda que solía visitar
siempre con su hermano cuando salían a pasear.

Era de esas tiendas donde todo era demasiado tierno, dulce y colorido. Con
montones de productos que claramente nadie necesitaba pero que era
inevitable comprar debido a que eran demasiado bonitos.

Richard siempre terminaba comprando un montón de cosas de papelería,


cosas que en casa ya tenía y que llenaban un cajón entero en su escritorio.
Incluso el propio Harry llego a caer más de una vez en la trampa dulce de la
tienda, comprando regalos para su antigua omega.

Las puertas se abrieron frente a ellos, Harry camino dentro del lugar y Dany
giraba su cabecita por todos los anaqueles con productos llamativos. El
bebé pudo ser embrujado en cuestión de minutos por el encantador lugar,
como todas las personas.

Harry paso rápido entre los pasillos, evitando que el menor pudiese
entretenerse con algo y llego casi al fondo del lugar, donde la pared entera
con llaveritos de todas formas y colores posibles colgaban de los ganchos
de metal.

Harry se acuclillo y permitió bajar al cachorrito, sus piecitos golpearon el


suelo y lo tomo por la cintura para asegurar que no sufriera una caída
repentina.

—Bien, es hora de que elijas tus llaveros cachorro. —Dany llevo su mano
derecha hasta su boca y Harry la aparto rápido.

—Tienes las manos sucias, Dany te vas a enfermar. —aviso el alfa,


doblando la orilla de la manguita del suéter delgado que puso debajo de su
chamarra. —Bueno, Dany, lo último que quiero es pagar un día entero de
salario a Ty, así que elige rápido.

Dany miro los montones de llaveros, muy brillantes, tanto que lograban
desubicarlo un tanto. Volteo a ver a Harry en busca de ayuda.

El profesor suspiro un poco y se acercó.

—¿Quieres animales no es así? —hablo el mayor, buscando entre todos los


modelos. —Bueno aquí hay... una oveja demasiado esponjada, aunque no
creo que sea segura si la meterás a tu boca, es demasiado esponjosa. —
Dany tomo el llaverito y curioso aplasto con sus deditos el pelaje falso. —
Hay un conejo. —mostro, tomando el llaverito. —O un gato, peces,
perritos, gatos... —Harry puso todos los animalitos en el suelo y Dany por
fin se dejó caer en el suelo, sentándose, eligiendo entre la colección de
llaveritos.

Después de mucho inspeccionar todas sus opciones tomo el perrito de


orejas largas y ojos grandes color marrón, el cerdito rosado, un zorro rojo y
un erizo muy feliz.

Harry coloco los llaveritos sobrantes en el lugar que se encontraban y tomo


de vuelta a Dany en sus brazos, el menor continuaba muy atento a sus
nuevos llaveros muy emocionado y señalando un montón de sus
características para Harry.
El chico alto solamente asentía e intentaba adivinar si se refería a las orejas
o a los ojos.

Peleo con Dany unos cuantos minutos porque le entregara los llaveros a la
chica en la caja ya que no quería soltarlos, atrasando así un poco la fila de
cobro, pero a Harry no le importo, ni siquiera pudo notar las miradas
molestas detrás suyo por la impaciencia de algunas personas.

Pero Dany accedió poco después de que Harry le explicara muy


detalladamente como funcionaba el proceso para comprar algo.

La omega tomo los llaveros, pasando el código de barras por el lector.

—Tu cachorrito es muy lindo. —pudo escuchar a la omega cuando tomaba


los billetes de la carretera. —Igual que su padre. —Harry alzo la vista,
desubicado con él comentario de la chica.

—Gracias. —contesto firme entregando los billetes. La chica apretó los


labios, tomando el dinero y entregando el cambio junto a su bolsita de papel
rosa con los llaveros.

Harry tomo la bolsa, acomodo a Dany en su brazo y apurado por llegar al


auto salió del lugar. Dany se recostó en su hombro y comenzó a morder la
tela de su gabardina, rascando su encía, Harry suspiro.

Tomo la manija de la puerta y la abrió, tomando asiento en la parte de atrás


como Tyreese siempre pedía.

—Creí que no tardarías. —bufo Tyreese, arrancando rápido el auto.

—Dany no podía decidir entre una nutria o un conejo. —notifico,


acomodando a Dany en sus piernas y ayudándole a abrir la bolsita
engrapada. Su amigo libero un bufido inconforme.

—¿Y cual eligió? —fue curioso.

—Ninguno, compro un erizo. —el alfa menor le lanzo una mirada rápida
por el retrovisor, abriendo un poco la boca, pero Harry no pudo verlo pues
estaba entretenido mirando los llavero junto al bebé.
—Ese niño te tiene hechizado. —Harry rio un poco con el comentario,
aunque su risa paro de golpe cuando la sensación bajo su piel la causo un
cosquilleo que erizo todos sus poros.

Trago saliva, su quijada presionada y el sudor frio que cubrió su espalda


repentinamente. Se guardo un gruñido que provoco una vibración rara en su
pecho.

La necesidad por correr a casa de Louis fue tan extraña como la necesidad
que tenia de respirar para poder mantenerse vivo. Y la presión en su pecho
apareció cuando ignoro ese llamado, cuando no respondió correctamente.

Aparento no entender la sensación, evadiendo el descontrol interno de su


alfa, que se estrellaba con fervor contra su cuerpo, una y otra vez, Harry
sentía que se partía en dos, su alfa estaba cerca de desprenderse de su
centro, cerca de escapar de la prisión que Harry construyo desde el primer
momento que se entero que no era un omega y solo tenia permitido salir en
su celo.

Cosa muy desagradable, pero mas desagradable era sentir a Louis atraerlo y
no poder hacer nada al respecto. Las palmas de sus manos sudaban,
cosquilleantes y con esa idea de poder palpar el cuerpo de Louis. Como si
fuese su única opción para tranquilizar su estado anormal.

Cerro los ojos y recargo su nuca en el respaldo del sillón, alejando la


petición en su cabeza por gritarle a Tyreese que le llevara a casa de Louis de
inmediato antes de desmayarse.

El esfuerzo por eludir su naturaleza le costó demasiada energía, jamás se


sintió tan casado, ni siquiera los días previos a sus celos, pero justo ahí noto
todo tan borroso, al igual que si intentara observar más allá de la bruma y
solo pudiese observa todo humeantes y borroso.

—¡Adbllb! —grito Dany por quinta vez, jaloneando ya la gabardina para


llamar al alfa que parecía no estar presente en su realidad. Así era, el único
pensamiento que tenía cabida en su cabeza en ese tiempo era Louis.
Abrió y cerro los puños, relamió sus labios, quitando la sensación árida en
los mismos y con un esfuerzo enorme alzo la cabeza, tomando atención al
cachorrito ya hipando en sus piernas, con sus ojitos llorosos porque el
profesor no le tomaba atención.

Harry se quejo cuando se acomodo en el asiento, todos sus músculos


quemaban.

—¿Qué sucede? —le pregunto el alfa al menor, tomando su manita, la voz


muy baja y áspera, matizando su dolor entre las silabas.

—¿Estas bien? —pregunto preocupado Tyreese, dedicándole una mirada


fugas por el espejo. —Te desconectaste del mundo. —Harry cerro los ojos,
pues la luz del sol le causo una terrible migraña, su cabeza punzo y mordió
su lengua, el sudor ya en su frente.

—No. —respondió corto y casi en un susurro, la sensación de un montón de


puños estrellarse en su torso le arrebataban la respiración.

—¿Qué te sucede? ¿Necesitas que vaya al hospital? —el alfa menor freno
en un alto y rápido se volteo a ver al alfa, Dany ya estaba hincado en su
regazo, arrasando sus deditos por la mejilla del mayor. —Carajo estas muy
pálido, te llevare al doctor. —se alarmo Tyreese, ya que no era la primera
vez que Harry sufría un shock de ese tipo debido a su desorden por la
abstinencia.

—No, no, estoy bien, solo quiero dormir. —pidió el chico, sabia que no era
grabe, o al menos era lo que quería pensar. —Estaré bien. —aseguro entre
dientes, sus uñas enterrándose en las palmas de sus manos.

—La ultima vez que dijiste eso, estuviste cerca de morir, así que no te hare
caso.

—¡Carajo, Tyreese solo llévame a casa! —alzo la voz irritado y entonces


Dany comenzó a llorar porque no conocía a Harry molesto y eso le asusto.
—Mierda. —maldijo Harry muy bajito. —Lo siento, no quería gritar
cachorro. —hablo suave, cubriendo todo el cuerpo del bebé con sus brazos,
uniéndolo a su pecho.
Dany se hizo un ovillo y su llanto se perdió contra el cuerpo del hombre
alto. Harry se acostó de nuevo, el lloriqueo de Dany causando mas olor en
su cabeza.

Le meció con lentitud, acunándolo y consiguió que bajara un poco sus


alaridos, pero seguía llorando e hipando.

Tyreese se estaciono frente a la casa y Harry abrió la puerta, el aire le causo


mas escalofrió en su espalda empapada en sudor, sus piernas perdieron toda
la fuerza y a cada paso que daba falseaban peligrosas.

Dejo a Tyreese a cargo de bajar las cosas del auto, mentalmente, pues él no
creía poder mantenerse en pie mas tiempo.

Dejo al chico a su espalda y se apresuró a abrir la puerta, los escalones


fueron una tortura, pues no podía sostenerse de ningún maldito lado si
cargaba a Dany entre sus brazos igualmente débiles y no podía arriesgarse a
caer si tenia al bebé.

Entro a casa y tan proto como lo hizo, Anne salió de la cocina al escuchar el
llanto del cachorrito.

—Harry. —se acerco apresurada, colocando ambas manos en la cintura de


Dany ya que Harry estaba tambaleando un poco. Dany no se quejo cuando
la omega lo abrazo en su pecho.

—¿Qué te pasa? —indago preocupada su madre. Su hijo respiro profundo,


el cuerpo cortado, sudor en todas partes.

—¿Mencione mi conexión inusual con Louis? —Anne alzo una ceja


confundida, Harry la rodeo, avanzando a la cocina.

—Claro. —Harry asintió, deteniéndose en el umbral de la puerta.

—Bueno. —se recargo sobre el umbral, retomando su aliento, esperando a


que el mareo se disipara. —Me hace sentir mal no estar con él. —Anne dejo
respirar al escuchar las palabras de su hijo. —Como sea Dany tiene que
comer. —hablo, cortando sus palabras anteriores y desviando el tema,
intentando entrar a la sala para dirigirse a la cocina, pero el primer paso le
hizo tambalear.

Su madre se acerco a él en auxilio, tomando con fuerza su brazo.

—Tu iras a la cama ahora mismo. —ordeno, Tyreese entro a la casa, con las
bolsas en las manos y la misma expresión de preocupación que Anne
conservaba. Harry no rechisto, porque se sentía con la necesidad de dormir
de inmediato.

—Tu hijo me grito Anne. —acuso Tyreese pasando entre ambos para seguir
el camino a la cocina. —Y él me da miedo así que no lo lleve al hospital o
podría degollar mi garganta. Al parecer esta bien porque, apenas puede
respirar y no para de sudar. —fue sarcástico en sus ultimas palabras.

—Cállate de una vez. —gruño Harry irritado, Anne negó con la cabeza.

Harry intento tomar a Dany de vuelta, pero Anne lo aparto.

—No subirás con Dany las escaleras, mírate es peligroso. —precavida, sobo
la espalda del bebé, tratando de calmar su llanto bajito. —Preparare su
leche yo. Anda, sube.

—Es su hora de dormir también. —se quejo tantito Harry, haciendo un


mohín con los labios. Anne ladeo una sonrisa.

—Lo llevo en cinco minutos y los dos podrán dormir. Ahora sube. —fue
demandante la mujer. Harry asintió ya convencido y poco lucido.

Con demasiado trabajo subió las escaleras, tropezó muchas veces y cuando
por fin logro encontrarse en el primer piso casi se arrastro por la alfombra
para llegar a su habitación, pensando seriamente que ese logro podría
colocarlo en su currículum, pues requirió demasiado trabajo poder subir a la
cama y quitar sus zapatos junto a la gabardina.

Desabotono rápido su camisa y el frio le saludo inmediato al notarlo


desnudo del torso, limpio el sudor en el hueco de su espalda y se dejo caer
en la cama, alzando rápido las cobijas y hundiéndose en la comodidad de la
suavidad y el calor de su lecho.

Tomo el celular, observando el mensaje aun sin leer de la mañana que envió
a Louis para informarle que Dany estaba bien.

De pronto esos deseos extraños por llamar a Louis prontamente perdieron


efecto cuando Anne entro a la habitación. Con Dany en su brazo derecho,
calmo y con mejillas rojas y lo más importante, sin llorar, para la suerte de
su cabeza dolorida. El biberón con leche tibia en la mano izquierda y una
sonrisa amplia en su rostro.

Harry se abstuvo a mandar un simple mensaje corto anunciándole que Dany


se encontraba bien como prometió antes de llevarse a Dany consigo.

Harry se acomodó en la cama, su madre sentándose a orillas de esta y


acostando a Dany al lado de Harry, el cachorrito se arrastró por el colchón
eliminando el poco espacio que los mantenía separados y Harry abrazo su
cuerpecito a su torso. Anne le entrego el biberón y rápido Harry lo acerco a
su boca, Dany lo tomo y comenzó a succionar el líquido.

—Gracias. —susurro Harry, con la boca aun seca. Recostó la cabeza en la


pila de almohadas y gruño cuando una punzada ataco su cabeza.

—Se que atentas ser fuerte amor, pero no es bueno que te niegues a ir al
doctor cada vez que te sientes mal. Me preocupas, cachorro. —le dijo su
madre, acariciando su frente y peinando su cabello húmedo hacia atrás.

La sonrisa melancólica se vio entintada en su cara al mirar a su hijo con el


bebé a su costado, ambos con los ojos cerrados, a punto de quedarse
completamente dormidos.

—Siempre imagine que al primer hijo que vería con uno de sus cachorros
de esta forma seria Richie. —Harry rápido abrió los ojos, notando a su
madre con la cabeza gacha. —Nunca creí que seria a ti a quien miraría así.
—el alfa suspiro, el hueco en su pecho se acentuó. —Y me encanta. Me
encanta poder verte aquí, de esta manera. Me gusta verte vivo, Harry. —el
chico trago saliva.
—Mamá...

—No puedo perder a otro hijo, Harry. Mi corazón no es tan fuerte para eso,
por eso te pido ahora mismo que te cuides y que si tienes la necesidad de ir
por Louis entonces ve por Louis. No lo aguantes porque solo te harás daño.
No soy solo yo la que te necesita ahora. —Anne apretó los labios, sus ojos
viajando al cachorrito tranquilo sobre la cama. —Así que si te sientes peor a
como estas ahora no te atrevas a callarlo, solo actúa. O aceptas ir con Louis
o aceptas que te lleve al doctor.

—Lo hare, lo prometo. —juró el alfa, tragando pesadamente saliva. Su


madre asintió y se acerco hasta poder besar la frente de Harry con mucho
cariño.

—Descansen, cachorro. —se despidió, alzándose de la cama y caminando


fuera de esta, cerrando la puerta con sigilo y permitiendo que Harry pudiese
soltar un corto suspiro cargado de dolor.

La manita de Dany se presionaba sobre su abdomen y su boquita se movía


impetuosa, tratando de succionar todo lo posible. Harry intento relajar su
cuerpo, concentrando toda su atención en el pequeño ser a su costado,
acaricio su nariz, paseando la yema de su dedo índice por todo el tabique de
esta, provocando que Dany cerrara sus ojitos y el sueño le golpeara un poco
mas fuerte.

—Mamá tiene razón ¿o no cachorro? —Harry sufrió un nuevo escalofrió, se


contrajo en su lugar, tomo la cobija para cubrirse y cubrir el cuerpo del
bebé. —¿Necesitas de mi ahora? —pregunto curioso, esperando una
respuesta afirmativa del bebé, aunque el pequeño no hizo movimiento
alguno, tomando toda su atención en el biberón y perdiendo sus pocas
energías en ello lentamente. Harry se acomodó en la cama, pasando el
biberón a su mano izquierda y con la derecha, desabrocho los tenis del
bebé, despojándolo de estos para su mayor comodidad.

Sonrió y aunque estaba demasiado cansado y su único deseo era morir por
unas horas para no sentir su cuerpo destruirse internamente espero el tiempo
necesario hasta que Dany termino su leche para poder darle palmaditas en
su espalda y así el aire no le provocara malestar. Al lograrlo, le permitió
acostarse sobre su pecho como en la noche y se dejo vencer por el sueño.

Su primer tiempo de sueño fue bueno, bastante bueno. Su cuerpo consiguió


relajarse lo necesario para alivianar los dolores en su interior y calmar su
naturaleza inquieta y la quemazón en el pecho.

Fue hasta después que incluso en su sueño no pudo ignorar la existencia del
omega que tanto le ocupaba la cabeza desde la primera vez que lo observo.
Pero en su sueño Louis se diferenciaba con algo; una marca, fija por arriba
de su clavícula, muy cercana a su cuello y sus ojos se observaban mas
azules y brillantes, el escaso verde esmeralda se centraba alrededor de su
pupila, difuminándose en el añil que cubría más de la región en sus iris.

Una característica que confundió mucho al rizado, pues nunca noto los ojos
de Louis con aquel carácter. El suéter lila se sostenía de su hombro derecho
y se resbalaba por su brazo del lado izquierdo, permitiendo que la marca se
notara, sus manos delgadas tomando la taza humeante y su sonrisa ladeada
que adornaba mas sus pómulos acentuados y bonitos.

Demasiado temprano para imaginar a Louis con una mordida, pero le


agrado. Le agrado verlo sonriente, con esa marca que le adornaba la piel
que lo hacia suyo, solamente suyo y de nadie más. Y era hermoso pensarlo,
era esa idea que le aclaraba todas las dudas.

Pensar en Louis enlazado a él de por vida no le causaba más que solo


satisfacción y agrado y si podía imaginar a Louis de esa manera entonces
podía decírselo, sin temor y sin rodeos, porque su cuerpo en todo ese
tiempo no hizo mas que recordarle que Louis ya le pertenecía incluso si no
tenia su mordida grabada en la piel.

Despertó una vez mas porque el cachorro encima suyo se removió inquieto,
arrastrando las manos en sus mejillas y lastimando momentáneamente uno
de sus ojos cuando le golpeo sin querer.

—Adbllb. —dijo animado y mordió su nariz, Harry dio un pequeño brinco


repentino y rio un poco, llevando sus manos hasta ahuecar el rostro del
cachorro en las mismas y llenar de besitos rápidos toda su carita. Dany rio
sonoramente y el alfa le acompaño con una sonrisa extendida.

—Ya hemos dormido mucho el día de hoy Dany. —le recordó, golpeando
su pequeña nariz, notando como su cuerpo se sentía reparado. —Arriba. —
dijo el alfa, tomando el cuerpo de Dany para sacarlo de encima suyo.

Lo coloco a su costado listo para levantarse, pero Dany se dejo caer de


nueva cuenta sobre su estomago y escalo a su cuerpo de nuevo, tirándose
encima suyo.

—Eres un cachorro muy perezoso, Daniel. —reprendió el alfa, aunque al


bebé poco le importo y se quedo ahí, presionando su mejilla en su pecho. —
¿Cómo hace mami para despertarte todas las mañanas para ir a la escuela?
—Dany froto su rostro en su pecho.

—¡Esta descansando Dess déjalo en paz! —escucho la voz de su madre a lo


lejos. Harry frunció el ceño y tomo el cuerpo de Dany otra vez, quitándolo
de encima suyo y esta vez levantándose rápido. El cachorro le llamo
obsesionado, Harry busco una camisa dentro del closet y la coloco,
cubriendo su torso.

—Ya no es un adolescente Anne, deja de tratarlo como tal. —la voz de su


padre se escucho mas cerca, golpeada y enredada entre las notas molestas e
iracundas.

Dany se hizo pequeño en su lugar, arrastrándose hasta el montón de


almohadas cerca de la cabecera.

La puerta se abrió estrepitosa, Dany se escondió en las almohadas, el rostro


hundido en el artefacto suavecito. Harry apretó los puños.

—¿Cuándo dejaras de hacer tantas estupideces? —fue lo primero que soltó


su padre encaminándose dentro de la habitación, Anne tras su espalda, con
una expresión que Harry no pudio descifrar del todo.

—No sé de qué estás hablando. —contesto tranquilo, haciéndole frente a su


padre.
—Sabes perfectamente de que hablo. Un cachorro. ¿Te estas emparejando
con un omega con un cachorro? ¿Qué tan podrido tienes el autoestima para
pensar que mereces un omega ya tomado? —Harry alzo una ceja, dejando
escapar toda esa paciencia acumulada que le impedía contestar de mala
manera.

—Louis no esta tomado, es un omega libre de lazo, solo tiene un cachorro.


—aclaro Harry, con la voz tan calma y profunda como siempre lo era
cuando apenas se levantaba.

—¿Y piensas que ese niño no tiene un padre? —se mofo un poco.

—No, no lo tiene. —respondió rápido, tan serio como le fue posible.

—Hablo de un padre biológico, Harry. —el alfa tomo un respiro muy


hondo.

—Si lo tiene o no, a mi me importa un carajo, estoy con Louis porque


quiero estar con Louis, no por el padre del cachorro. —fue firme.
Caminando rápido a la cama al ver el cuerpo temblando de Dany sobre el
colchón. Harry tomo el cuerpo del bebé, parecía mas pequeñito de lo usual
y como siempre era cuando se sentía amenazado se escondió en su cuello,
aceptando la protección que Harry le proporcionaba.

—No puedes tener como pareja a un omega con un cachorro, te lo prohíbo.


—Harry entrecerró los ojos.

—Discúlpame papá, pero no te pedí permiso. —Harry acaricio la espalda


del cachorro al sentir su pecho descontrolado por la respiración agitada. —
Estaré con Louis, te agrade o no la idea.

Su padre apretó los puños, los ojos hundidos y el ceño en extremo tenso,
haciendo ver su furia y descontento.

—Ese tipo de omegas lo único que hacen es amarrarse a un alfa de


cualquier forma. Son manipuladores, Harry. —advirtió el hombre mayor.
—No sé qué clase de omegas conozcas papá, pero no conoces a Louis. No
sabes como ha sucedido todo esto y la razón del porque he decidido esto,
así que te pediré, con todo el respeto posible que no te metas en mis
asuntos. No puedes suponer sin antes conocerlo.

—No conozco a Louis, pero se que tienes lo necesario para que cualquier
omega trepador quiera aprovecharse de ti. Estatus, empleo, dinero. Es lo
que quieren. —Harry enarco ambas cejas. —¿Qué pensaran nuestros
amigos cuando sepan que tienes un amorío con un omega de ese tipo?

—Oh ¿así que esa es tu preocupación? ¿Qué tu prestigiado apellido se


denigre? —Dess alzo la barbilla, imponente, pero Harry consiguió
mantenerse tranquilo. —¿O que tu único hijo alfa pierda su lugar en
sociedad solo porque prefirió un omega "inferior" a otros omegas?

—Por supuesto. Serias una burla, Harry. Un omega con un cachorro y sin
lazo. —Desmond bufo genuino, con el potencial de un alfa recto y firme. —
¿Qué clase de omega con clase tiene un hijo fuera del matrimonio o incluso
antes de formar un lazo? Eso solo nos puede dejar una cosa clara Harry, que
ese tal Louis es un cualquiera.

—¡Desmond! —grito Anne molesta a su espalda.

—Esta bien mamá. —hablo Harry. —Mi padre esta en todo su derecho de
mantener su ideología retrograda cuanto quiera. —el hombre inflo el pecho
y Harry dio un paso al frente. —Pero olvida que su propio hijo estuvo cerca
de tener un hijo de la misma manera, sin lazo y sin contraer nupcias.
¿Entonces él que era, papá? ¿También era un cualquiera?

—No te atrevas a insultar a tu hermano de esa forma.

—Entonces tu no te atrevas a insultar a mi omega de la misma forma. —


gruño, el matiz en su voz más protector y profundo. Su rostro contraído en
colera y la quijada filosa resaltada cuando esta se tensó.

La habitación de pronto encerró un silencio explicito que mantuvo a todos


en un estado escéptico ante las palabras del alfa más joven. Harry
posiblemente fue el más impresionado con sus propias palabras.
Llamar a Louis su omega significaba algo demasiado profundo, más allá de
besarlo y pensar en él como su pareja, más alto que el solo soñar con su
marca en el cuello acaramelado.

Era aceptarlo por completo, aceptar que era parte suya, no fue algo que
pensara, sino algo que sentía, puro, muy real.

—No tienes derecho a elegir mis intereses románticos. —hablo por fin
Harry, quebrando la incomodidad en el aire. —No volverás a involucrarte
en mi vida amorosa, no me harás infeliz de nuevo solo porque prefieres un
estatus intacto y mas poder.

—¿Ahora es culpa mía que Rachel te haya roto el corazón? —Harry


relamió sus labios.

—Fuiste tu quien decidió nuestro futuro, junto a su padre. Y aunque yo si lo


deseaba así ella no. Así que si, es tu culpa. Por hacerme creer que un
matrimonio arreglado podría funcionar.

—Rachel era una mejor opción que ese... omega con el que te acuestas. —
Harry se acerco amenazante a su padre, pero Anne se apresuró a donde
ambos, interponiéndose entre los cuerpos altos. El aroma en la habitación
era tenso, agrio y hasta cierto punto terrorífico para Anne, pues no le
agradaba la idea de encontrarse en medio de dos alfas retándose uno a otro.

—Ya basta, Desmond. —intento tranquilizarlo, llevando su mano a su


pecho.

—Y si solo me acuesto con él eso a ti te debería importar un carajo, no te


entrometas y ocúpate de tu puta vida.

—Alto, Harry, no le hables así a tu padre. —reprendió su madre, llevando


su otra mano libre igualmente a su pecho, cerca del cuerpo tembloroso de
Dany.

—¿Cómo? ¿Cómo se merece que le hablen? No finjas que te importo, eso


no lo cree nadie, solo te importan tus malditos negocios y tu alto poder en la
alta sociedad, con gente igual de mierda que tú.
—Harry ya para. —intento su madre.

—Me he preocupado por ti, siempre lo he hecho, hago toda esta mierda por
ti, para que puedas ser un hombre de bien, para que puedas vivir bien. —
Harry rio sínico.

—¿Y porque cuando mi matrimonio con Rachel termino mágicamente


deseaste que Richard se uniera con Phillip? Porque era tu única maldita
forma de hacer tratos con esa familia. No te importamos, en lo absoluto.
Eres un maldito egoísta.

—¡Harry ya para lo asustas! —elevo el tono de voz su madre. Harry guardo


silencio, bajando la mirada y observando al cachorrito temblar entre sus
brazos, tan presionado a él y tan pequeño que la imagen fue necesaria para
que el bombeo en su corazón alto y desenfrenado su apaciguara.

Dio dos pasos hacia atrás y sus labios viajaron a la coronilla del bebé,
presionándolos en un besito duradero para calmar el susto que le provoco.

—Es mi maldita casa y seguirás mis reglas. —sentencio el alfa, girando en


su eje.

—No te preocupes, mañana me largo de tu casa. —le contesto irritado.

—¿Qué? —pregunto su madre. —No, no por supuesto que no, no te iras. —


le dijo un poco dolida la mujer.

—Se supone que estaría aquí solo unos meses mamá, creo que es tiempo de
que vuelva a casa. —Anne cerro los puños. —Si es la única manera en que
mi padre no se interponga entonces lo haré. —Su madre respiro muy hondo,
con el corazón quebrado y sin decirle una cosa más salió de la habitación.

—¡Desmond! —grito furiosa a su marido quien caminaba despavorido por


el pasillo.

Harry suspiro y planto otro besito largo en la coronilla de Daniel.

—¿Tu mami querrá vivir conmigo? —le pregunto un tanto curioso al


bebito.
...

Holiiiiis, espero que con este capitulo las deje pensando mucho y si no
pues lo vuelven a leer. aqh.

De tanto que escribo sobre Dany ya hasta ganas me dieron de tener un


hijo alv, es tan cute.

Dejen su momento fav aquí.

Las amodoro con todo mi cocoro. Ahre rimo, vieron?

Espero que les haya agrado el capitulo

Si tienen alguna duda, sobre si algo no les quedo claro o cualquier cosa
pueden dejarla aquí.

Bueno, no tengo mucho que decir el día de hoy, mas que darles las
gracias por sus comentarios bonitos que me dejaron el capitulo pasado,
les juro que me sirvieron un montón para poder
tranquilizarme muchito, y eso solo me deja en claro que las mejores
lectoras las tengo yo, asies.

Gracias por ser tan lindas y tener corazones tan hermosos, espero que
toda esa buena vibra se les multiplique por un millón, porque lo
merecen.

Si alguien desea una dedicación puede comentar qui.

Besos y abrazos y nos leemos el próximo capitulo.

All the fucking love.


13.

Capítulo dedicado a:

AStyles_30 / loudinosaurix / lrking / andrea2015styles / caroo_clifford98 /


ShelleyBouMeddows / softlou27 / conix58 / Princess_Fiorella / PrincessYu
e18 / NeilGiveMeBall / MilagroEstrada / spookypancha / Lizy_T / torresde
horan / Brenda_LS_ / -
OhYeahBaby / TheRose94 / Jennifeerxx / WendyStylinson_ / TheyCallUsL
xrry / cecy2010 / MonStylinson / Crazyshawnie YamilyVictoriaGomez / Ri
kitaki / BabyHoneyLS / Nialllapapa / DenisseRZ / lizLarry1D / NavLH19 /
helianthus28 / GenesiisYazmiin / hesofthing / itzel_stylinson28 / Ash-
BadGirl-
1D / Brunskixux / JenniferG28 / sooftlouie / user85492601 / saralovesmike
yway / w-
womanlikeme / always_in_my_heartLS / TheLoveIsFearless / littleloufthaz
z / mime_PaYne / Pequitas_Moradas121 / peachouis / AlwaysInMyLarry_ /
loustiny / xwhatafeelingx / Nilghec / MADE_IN_THE_-AM / una-simple-
lectora / Taniasamanthavelez / Giannina1974 / nikolarrie / --daddyfuckme-
- / MYA2708 / LebiramCastillo75 / -
PandicornioCrazy23- / ot5cc1 / martinonix18 / xLouehAnHarrehx / Labarri
gAdeLiam / NudesVibs__ / Jannesis2000 / corderitocoqueto7u7 / Astrid_Ca
rolinaR / MaryShit

Si me llega el mismo numero de dedicaciones en este capitulo voy a


tener que dividirlas en dos capítulos porque ya son un chingo jaajajaja.
Anyway, gracias a todxs mis preciosxs lectores por continuar aquí y
apoyarme, son los mejores, los amo.

...
Giró la página del libro, fijando sus ojos en la primer línea de letras al
reverso de está y continuó la lectura, entretenido y consiguiendo al fin un
poco de tiempo para él.

Dany fue todo lo contrario al día anterior. Comenzó a llorar cerca de las seis
de la mañana, exigiendo a su madre y notando que llevaba cerca de dos días
sin verla, lo que causo mucha tristeza en el cachorrito, por ende su llanto
impaciente por verla lo más pronto posible.

Harry tuvo que levantarse de la cama y buscar la manera de tranquilizarlo.

Cosa que logró después de una hora, intentando con cualquier cosa que se
le ocurriera. Juguetes, comida, canciones, actividades didácticas. Estas
últimas fueron las que más fácil surtían efecto en el pequeño, siendo más
específicos el cachorrito tenía como actividad favorita colorear, le funcionó
como cinco veces.

Era más el tiempo que Harry invertía en distraer al bebé del recuerdo de su
madre que lo que tardaba en recordarla y llorar más por qué no estaba con
él.

Entre sus deberes del trabajo, los llantos prolongados, cambios de pañal,
aseó por los accidentes o desastres que ocasionaba Dany; fuese la leche
regada en el piso o la alfombra sucia con talco, término agotado y en el
suelo, literalmente.

Pudo evitar que llorará por décima vez en el día tomando los plumones de
su escritorio y colocándolos frente a su rostro. Los colores hicieron un buen
trabajo llamando su atención y su función fue suficiente para que el
cachorrito se sentará en el suelo, sobre la alfombra al centro de los sillones
que estilizaba el diseño nórdico que sus padres adoptaron después de
mudarse.

El profesor le acercó el libro de colorear y se dejó caer también al suelo


junto al bebé, recargándose en el sofá y relajando por primera vez en el día
su cuerpo y juro alabaría de rodillas a Louis después de eso.
El omega siempre se veía con energía, brillante y sonriente. Más
impresionante que su aspecto fresco era que nunca lo escucho quejarse por
hacer tantas cosas al mismo tiempo.

No sabía cómo Louis podía hacer todo eso, todos los días de su vida, seguir
sonriendo tanto y lucir impecable.

Después de introducir a Dany al mundo de los colores y hacerle saber el


nombre de cada uno solo tomo el libro que Tyreese dejo en la mesita ratona
y comenzó a leerlo.

Tomándose por fin un tiempo para él en lo que Dany descifraba que colores
utilizaría en su siguiente obra maestra.

Al pasar los minutos Harry se hundía más en la trama de la historia y el


menor seriamente decidió que pintar el papel ya no era interesante y al
mirar a su derecha y observar los pies descubiertos del profesor no dudo en
comenzar a pintar sus dedos, cuando Harry no le reprendió por ello como
solía hacer su madre continuó con su creatividad hasta llegar a su empeine y
seguir por su espinilla gracias a que el alfa no tuvo tiempo en el día para
cambiar sus shorts.

En pocos minutos la pierna del profesor era una exposición de arte de un


cachorro de once meses quien se miraba muy orgulloso de su trabajo e
ingenio.

—Ma. —balbuceo el bebé por quinta vez.

—Mamá. —completó el alfa, tomando la esquina del papel y dando vuelta a


la página.

—Mammmmm... —intento repetir a la perfección.

—Falta la "a" al final. MamÁ. —enfatizo la letra. Dany gruñó frustrado,


pasando la punta del plumón azul por la rodilla de Harry. El alfa por fin
despegó la mirada del libro y alzó una ceja al mirar la colección de rayones
en su piel.
—Mammmm... Am. —repitió y Harry sonrió.

—Estuviste muy cerca. —le hizo saber y llevo su pulgar a su boca, pasando
su lengua por la yema para finalmente llevarla a la mejilla del cachorrito y
limpiar la tinta anaranjada de su mejilla.

Dany se apartó negándose a ser aseado.

—Ya podrás decirlo bien, cachorro. No te presiones. —Harry dejó el libro


sobre la mesita ratona.

—Mam-nam. —balbuceó agitando sus bracitos.

—En un día más podrás verlo, cachorro. Tranquilo. Ya te lo expliqué.


¿Recuerdas que lo hice? —Dany asintió cerrando su manita izquierda y
tallando uno de sus ojitos, llevando la punta del plumón de regreso a la
pierna de Harry.

Anne entró a la sala, la toalla de cocina absorbiendo el agua de sus manos y


el delantal rosado cubría su ropa de las posibles manchas.

—La cena está listo, cariño. —anuncio la omega.

—Gracias. En un momento vamos.

—¡Nan! —grito Dany emocionado.

—Hola cachorro. —saludó, alzando la mano y agitándola. Dany copio su


acción con un movimiento completo de su brazo, aun no hallaba la manera
de agitar solo su muñeca como todos. Pero colocaba toda su fuerza en ello,
ocasionando un tambaleo en su cuerpo. Su equilibrio aún era débil, pero ya
podía estar arrodillado en el suelo como en ese preciso momento.

Harry colocó su mano cerca en caso de que el bebé no pudiese mantenerse


estable y alcanzara a tomarlo antes de que callera.

Aunque eso no sucedió, en cambió balbuceo agitado, señalando las piernas


de Harry e invitando a Anne a qué observará el ingenio de colores
contrastar en la piel blanca del alfa.
Anne tardo un rato en descifrar la petición del bebé, tan pronto como lo
hizo avanzó para tener en su rango de visión eso que tanto emocionaba a
Dany.

Sus cejas se alzaron y esbozo una sonrisa ladeada al mirar las piernas de su
hijo.

Harry ladeó la cabeza sonriéndole de vuelta a su madre y agitó sus pies.

—¿Tu qué piensas? A mí criterio podría ser el próximo Da Vinci —comentó


con completa seriedad.

Lejos de decirlo como una pequeña broma. No sabía explicar el sentimiento


que le causaba observar a Dany hacer cualquier cosa.

Escucharlo hablar más claro, o ver cómo avanzaba cuando se trataba de


diferenciar figuras y colocarse dentro de su cubo didáctico.

Era orgullo, sublime y puro. Ser parte del desarrollo del bebé era en una
sola palabra; fantástico. Estar presente se volvía más importante para él a
cada segundo, su deseo por escucharlo decir su primera palabra o mirarlo
dar sus primeros pasos incrementaba siempre que el bebé le sonreía o
dormía en sus brazos.

Tenía esa sensación de protección todo el tiempo impregnándose en su


cuerpo.

El instinto natural que todo alfa portaba, pero era más agudo, más constante
y cobraba más sentido al verlo dormir, al saber que estaba desprotegido, que
Louis lo estaba.

El pensarlo solo causaba felicidad en su interior. Porque entonces aparecía


su alfa, dispuesto, convencido de su capacidad y alto le gritaba que él podía
hacerse cargo. Que lo haría y Harry concordaba completamente con esa
idea.

Porque ese pequeño ser merecía mucho, Louis merecía mucho.


—Tiene potencial, por supuesto. —concordó la omega. —Aunque ese arte
se guía más a Joan Miró. —Harry miró los rayones y la combinación de
colores vivos y asintió en acuerdo con su progenitora.

—Estas en lo correcto. El próximo Joan Miró.

—¿El próximo? No subestimes al cachorro, puede llegar a ser mejor. Sus


rayones tienen más sentido que tus líneas continuas a esa misma edad. Al
menos el intenta darle forma. Que inteligente eres cachorro. —felicito Anne
suavizando su tono de voz al dirigirse al bebito.

—¿Oíste cachorro? —Dany miro a Harry y su manita llegó a su boca,


mordiendo sus deditos como siempre hacia cuando no entendía de que
hablaban.

—Anne dice que eres un genio. —los ojitos verdes se clavaron en la mujer
detrás del sofá.

—¡Nan! —volvió a gritar y señalo la pierna de Harry, los balbuceos no


tardaron en aparecer y sus deditos se arrastraban por las diferentes líneas
trazadas.

Al parecer le explicaba que era cada uno de ellos, aunque no se entendía


nada de lo que decía y la mujer solo fingía entenderlo.

Al igual que Harry, pero el sí intentaba adivinar de qué se trataba el trazo


descuidado.

—¡Dlup! —dijo, señalando un montón de rayones color amarillo. Harry


esbozo una sonrisa amplia.

—¿Dibujaste a Duck? —Dany asintió muchas veces buscando el llaverito


por todas partes.

—Tu inteligencia me está sorprendiendo mucho cachorro. —le hizo saber y


rápido tomo la cintura del bebé y lo cargo hasta su regazo.

Dany apoyo sus piecitos en los muslos del alfa y este le sostuvo de la
cintura para que no cayera.
—Eres muy, muy inteligente. —repitió orgulloso y lo acercó colmando su
mejilla izquierda de besitos rápidos y ruidosos. Dany río alto cuando el
bello fácil del hombre hizo cosquillas en su piel.

Harry termino con su sesión de besitos y Dany aprovecho para darle un


besito rápido en la mejilla en agradecimiento por decir que era inteligente.

—Quien lo diría, Harry Styles como padre deja de ser aburrido y gruñón. —
mencionó Tyreese al cruzar el umbral de arco en la sala. —Hola, Anne. —
saludo plantando un beso rápido en la mejilla de la mujer.

—Llegas justo a tiempo para la cena. —dijo, doblando la toallita en sus


manos. —Levanten su estudio de arte improvisando y vengan a comer. —
pidió y seguido de eso camino de regreso a la cocina.

—Bueno cachorrito, oíste las órdenes de la dueña. Guardemos esto. —hablo


Harry, dejando a Dany en el suelo e hincándose junto a él para levantar su
desastre.

—Pensé que ya no estarías aquí cuando volviera del trabajo. —comentó el


chico avanzando hasta el sofá para sentarse.

—Mamá me pidió que no lo hiciera. Ella en verdad no quiere que me vaya.


Pero, es momento de volver a mi vida antes de todo esté desastre y no hay
mejor manera de hacerlo que volviendo a casa. Así que accedí a quedarme
al menos hasta que el fin de semana termine.

—Es una buena decisión. Comenzaba a preocuparme por ti y tu futuro. Y es


entendible por supuesto ahora tienes un omega y un cachorro no puedes
vivir en casa de tus padres. —Harry bufó un tanto divertido y ayudó a Dany
a colocar cada plumón en el espació correspondiente de la cajita.

—Suena muy loco cuando lo dices así. —hablo Harry. En verdad era algo
demasiado extraño el escucharlo de golpe y realista pero igualmente era
agradable.

Su vida se aceleró. En un parpadeo simple se encontraba atado a un omega


con mirada azul y profunda, sonrisa etérea, la valentía le acompañaba como
armadura y el cachorrito era un complemento que estaba dispuesto a
aceptar.

Muchos podrían pensar que era una idea arriesgada, el propio Harry estaba
de acuerdo con ello. Su deber fue frenarlo desde el inicio.

No lo hizo, por simple necedad. O quizá porque existía algo en la forma en


como Louis le miraba, en como cubría su sonrisa con su mano y sus ojos
brillaban intensos y cegaban su razón.

Existía esa electricidad cuando la yema de sus dedos tomaba su cabello


castaño.

Algo completamente fuera de su naturaleza. No era su alfa encontrando


aquello casi imposible de encontrar para cualquier persona.

No era esa conexión destinada que tanto trabajo le estaba costando aceptar
o el aroma natural que emanaba el omega y se aferraba a su cuerpo sin
permiso.

Era Louis, era su esencia. Era el tono de su voz calmo, el matiz suave y
agudo. Todas esas características y detalles que sin saber estaba
memorizando a la perfección y que le gustaban, le gustaba Louis.

Incluso si no hubiesen tenido esa conexión instantánea, si su naturaleza no


hubiese intervenido entre ambos Harry sabía que Louis era esa clase de
omega por el que hubiese caído rendido en un chasquido.

Existía esa chispa en sus ojos que asemejaban el océano en un día soleado,
cuando la intensidad de los rayos del sol penetraba el líquido cristalino y la
refracción creaba una imagen inigualable. Su inteligencia le atraía aún más
que cualquier aspecto físico y no podía hablar más de su independencia sin
colocarlo en un pedestal y loar su trabajo.

Louis hubiese amarrado su corazón con o sin esa marca del destino
uniéndolos, estaba seguro de eso.
—Es verdad. No pensé bien mis palabras. —dijo serio el moreno. —Pero lo
tienes.

—No lo tengo. —respondió Harry, cerrando al fin la cajita y felicitando al


cachorrito por ser muy obediente. Dany aplaudió con sus manitas
felicitándose a el mismo.

—Louis es tuyo, Harry. Es tu destinado. —el alfa mayor frunció el ceño,


tomo al cachorrito en sus brazos y se levantó del suelo.

—Louis no es mío aún, no puedo reclamarlo de esa manera sea cual sea
nuestra condición. Estar destinado a una persona no te hace dueño de ella,
no es un objeto, Ty. —el moreno se levantó del sofá.

—Son parte el uno del otro.

—Sera parte de mí solo si él quiere ser parte de mí.

—Ya lo es. —insistió. Harry gruñó inconforme y Dany llevo su mano hasta
posarla en su mejilla y calmar su repentino mal humor.

—No, aún no. Haré las cosas bien. —su amigo alzó una ceja confundido.
Harry trago saliva. —Lo cortejare, le haré saber que soy una buena
elección. Quiero que sepa que valgo la pena, que me importa. No tomaré
como excusa la índole de la pareja destinada para amarrarlo a mí.

—¿Cortejaras a un omega que ya tiene decidido que te quiere como su alfa?

—Eso es lo correcto. —sentenció. —Sera mi omega por naturaleza pero si


quiero formalizarlo debo cortejarlo, es así como funciona. —Tyreese sonrió
convencido.

—Eres un caballero. —le dijo, palmeando su hombro. —Un alfa honorable


y justo, me enorgulleces. Cualquier omega que te escuchara decir eso caería
rendido ante ti. —Dany miro a Tyreese con el ceño un poco fruncido.

Harry suspiro, abriéndose paso entre su amigo y el mueble de descanso


avanzando hasta la cocina con Dany jaloneando el cuello de su camisa
hacia abajo como solía hacer siempre con Louis cuando tenía hambre y
Harry por tercera vez tuvo que explicarle que él no podía darle pecho como
su madre.

Dany gruño tantito, juntando sus cejas, copiando el gesto que el alfa solía
repetir durante todo el día.

Se sentó, acomodando al cachorro en sus piernas y cuando Anne coloco el


plato de crema de zanahoria frente a él, lucho con el bebé y sus manitas
curiosas e inquietas para impedir las sumergiera en la mezcla caliente.

Dany hizo un desastre, de nuevo, manchando sus mejillas con crema


anaranjada y su ropa.

Harry le limpiaba las manos con la servilleta, Dany se volvía loco en sus
piernas y su madre le recordaba que debía ir al trabajo al siguiente día.
Tyreese hablo de un par de cosas de trabajo, su padre se sumó a mitad de la
comida.

La expresión molesta en su rostro continuaba intacta y su indiferencia era


alta. Guardó silencio toda la comida, porque seguía molesto, no solo con
Harry si no con Anne. Pues después de salir de la habitación de Harry le
grito todo lo que paso por su mente en ese momento y le obligo a no correr
a su hijo de casa, y su padre podría ser un alfa muy demandante pero
incluso el alfa más duro cedía siempre a las peticiones de su omega.

La incomodidad de la cena solo fue cortada por Tyreese quien no paraba de


hablar de trabajo y Dany quien insistía en comer él solito aunque manchara
todo a su alrededor.

Harry le cedió el poder de la independencia y no le costó limpiar la


suciedad después de la cena.

Volvió a su habitación y lo primero que hizo fue desvestir al cachorro y


llenar la tina con agua calientita para bañarlo y quitar los restos de gelatina
de su cabello. Su ropa termino empapada, el piso resbaloso, pero Dany muy
limpio.
Lo sentó en la cama, enrollado en la toallita con gorrito que Louis eligió
cuando estaba embarazado. S e encapricho con ella porque era anaranjada y
tenía orejitas de tigre. Lo cual era obvio pues el diseño era de Tiger el de la
animación de Pooh. Otro gusto infantil del omega.

Harry busco la ropa dentro de la maleta y después de ello, le lleno de


cremitas y aceititos. Dany le platicaba alguna historia interesante mientras
Harry pasaba la camiseta de rayas azules y blancas por su cabecita.

Tomo entre sus manos las calcetas con orejitas de gato a la orilla de estas y
sonrió.

—Tu madre tiene una adicción muy extraña a estás calcetas. —le dijo,
tomando el piecito de Dany y colocándola. —Entiendo porque estas tan
obsesionado con los animales ahora. Dany agito sus piecitos y Harry rio,
colocando la segunda calceta.

Coloco todo en su lugar y se acostó a un lado del bebé, sobando su pecho en


círculos hasta conseguir dormirlo. Lo miro por unos minutos, asegurándose
de que no despertaría y se apresuró al cuarto de baño, tomando una ducha
fugaz para descansar tranquilo, envió el último mensaje del día a Louis y se
recostó a un lado del cachorro.

El bebé sintió su aroma y como ya había hecho en las noches anteriores se


arrastró a su pecho y durmió sobre él. Para Harry el peso sobre el suyo era
un medicamento por completo efectivo para sus pesadillas y el insomnio
mismo, era eso o el terminar demasiado cansado después de cuidar a un
cachorro de once meses.

—🐾🐾🐾—

Louis peinó su cabello, dejando el cesto sobre la cama y limpiando las


gotitas de sudor que resbalaban a la orilla de su frente.

Su calor término un día antes de lo previsto, lo atribuía a qué por fin su


cuerpo comenzaba a regularse. Al menos era lo que esperaba.
Luego de su último orgasmo y descubrir que su cuerpo se relajaba sin
intención de colocarlo en estado de vuelta el dolor muscular se volvía más
intenso y notorio.

El lubricante paro de fluir, al igual que el ardor y los calambres en el


estómago y solo perduró su alta temperatura, robo su energía y lo dejó
tirado en la cama sin una pizca de intención para levantarse.

Aprovecho la noche para restaurarse, no despertó en todas esas horas


inconsciente del dolor y todo a su alrededor hasta que la música de su
vecino hizo vibrar la ventana y le pego un susto de muerte que calmó
cuando noto su malestar.

A pesar de su inconveniente para mantenerse en pie sin sufrir un falseo


repentino en sus piernas se obligó a levantarse de la cama y aprovecho la
mañana para asear todo en su pequeño pero acogedor apartamento.
Quejarse no era una opción cuando ya había perdido tres días de su vida.

Lavo todas las sábanas y mantas sucias, al igual que la ropa.

Limpio el suelo de las envolturas de snacks y botellas de agua, levantó los


platos sucios y quitó el polvo acumulado en los muebles.

Un aseo general y rápido antes de tomar su teléfono y enchufarlo a la


corriente al descubrir que no tenía batería para ver sus mensajes.

Su pantalla estallo en notificaciones después de encender, la mayoría de


Harry y sus padres, unas pocas de Ellis y escasas de cualquier otra persona
poco relevante.

Contesto a su madre lo antes posible antes de que sufriera un infarto por la


preocupación y enseguida paso a los de Harry.

La mayoría decían lo mismo, un breve mensaje anunciándole que su bebé


se encontraba sano y a salvó como prometió, sin embargo algunos más se
diferenciaba por tener una fotografía adjunta de Dany haciendo cualquier
cosa.
Pero la de más fuerte impacto fue aquélla con la descripción "Será un gran
artista cuando sea grande" y enseguida una foto en donde claramente se
miraban las piernas estiradas de Harry en el suelo y Dany llenándole de
rayones las espinillas.

Sin duda algo que le lleno el pecho de calor y le robó una sonrisa amplia
que no se borró en todo su día hasta sentir sus mejillas acalambrarse.

La imagen nunca se borró de su cabeza tanto que le ayudo a olvidar el dolor


en su cuerpo y termino la mayoría de sus deberes sin quejarse más.

Harry no paraba de demostrarle que era un alfa grandioso, era un experto en


crear un revoltijo en su estómago para después hacerlo pensar en él siempre
como algo más.

Tomo la primera manta del cesto y la doblo, colocándola en la cama y


continuó con las siguientes hasta ver el reloj digital en la mesita de noche y
notar que era un horario considerable para llamar al alfa.

Desbloqueo su teléfono, sentándose a la orilla de la cama y llamó.


Los dedos de su mano libre danzantes sobre la colcha suave y un
mordisqueó constante en su labio inferior que solo mostraba su
preocupación.

Cuatro pitidos fueron suficientes para que la voz que tanto anhelaba volver
a escuchar se colara por la bocina. Profunda, rasposa y tan lenta que le
adormecía el cuerpo. Era relajante y en cierta forma tan poderosa que todo
su ser cedía a ella.

—Louis. —le saludó el hombre que le tenían fantaseando desde hace tres
días, tal vez más.

—Harry. —contestó muy bajito, pues la voz le coloco en un estado dócil y


débil de nueva cuenta.

—¿Está todo bien? —Louis se acomodó en la cama, recostándose sobre la


pila de almohadas mullidas a su espalda.
—Bien, todo bien... Yo solo llamaba para avisar que mi celo termino. —fue
directamente a su tema a tratar, mirando la mantita entre sus manos y
sintiendo el calor subir por sus mejillas.

Se encogió en su lugar, tomando con su mano libre su pie izquierdo


cubierto por los calentadores de colores brillantes, jugueteo con sus deditos
bajo la tela como era siempre que hablaba por teléfono y escondió su rostro
entre sus rodillas, como si Harry pudiese mirar su rostro avergonzado.

Pensar en su profesor mientras se auto complacía posiblemente era lo más


sucio e indecente que haya hecho en su vida.

No dejaba de ser excitante y no pensaba que fuese incorrecto si fue algo que
pensó irracionalmente, si era su omega quien exigía aquello y en eso él no
tenía mucho criterio.

De cualquier manera, siendo por completo el chico moral y correcto que era
no evitaba que se sintiera avergonzado, porque finalmente sus recuerdos
continuaban ahí, situados y muy presentes. Recordaba todo, todo eso que
imagino y aun estando en su estado racional seguía deseándolo.

Aún tenía en su mente la sensación del primer orgasmo, aún sentía calor en
el cuello cuando imaginaba la mordida del hombre en su piel. Y
oficialmente estaba perdiendo la razón si deseaba con esa intensidad la
marca de un alfa al cuál conocía de tan poco tiempo.

—Oh, de acuerdo. Llevare a Dany al salir del trabajo. En una hora. ¿Está
bien? —Louis brinco en su lugar alarmado. Una hora era muy poco tiempo.

Mordió sus labios porque eso solo le ponía nervioso. No tenía idea de cómo
miraría a Harry a la cara si sus fantasías continuaban vivas en su cabeza. Si
su miembro continuaba palpitando al recordarlo.

Necesitaba más tiempo, cuatros horas como mínimo para pensar bien cómo
reaccionar al verlo y lo hubiese pedido, con alguna excusa estúpida. Pero
cuando su omega supo que al fin lo vería no pudo negarse, porque así como
quería más tiempo no podía esperar más para verlo.
—E-Está muy bien, Harry, si muchas gracias.

—De acuerdo, te veo en un rato. ¿Necesitas algo? —tragó saliva y bajo sus
pies al suelo, sentándose de vuelta en la cama.

—Estoy bien, gracias.

—Bien. Te dejo. —se despidió y colgó la llamada.

Louis dejó en celular sobre el colchón, levantándose apurado, corriendo al


espejo de cuerpo completo que tenía en el baño.

Él seguía sucio, con el cabello despeinado, montones de sales en la piel por


el sudor, ojeras y una camiseta de su banda favorita gastada y veinte veces
más grande que él.

Su aspecto le causó pánico. Una pronta señal de inconformidad hacía su


propio físico. Cómo hace años no sentía.

Harry estría pronto en casa y él no se veía bonito. Sus mejillas no tenían


color, sus cejas estaban despeinadas y sus manos llenas de suciedad eran
desagradables.

No quería que Harry lo viera así, quería verse bien y presentable. Atractivo
y suave. No entendió del todo ese pensamiento, pero decidió no desafiar a
su sentir, significaba algo, pero Louis no se tomó el tiempo para descubrir
porque de pronto le importaba tanto verse bonito para Harry.

Dejó de lado el montón de telas que tenía que doblar sobre la cama y fue
más importante para él llenar la tina con agua muy calientita y colocar una
de sus bombas favoritas para baño, de esas que solo usaba ocasionalmente
para momentos importantes, las que olían a rosas y dejaban su piel
suavecita y coloreaba el agua de tonos rosas.

Tomó un baño largo, por así decirlo. Porque para él una ducha larga era
sobrepasar los quince minutos.

Con Dany sus duchas siempre se convertían en diez minutos en los que
muchas veces terminaba con un poco de espuma detrás de la oreja.
Esos veinticinco minutos fueron para él gloria. El aroma a rosas se
impregnó en su piel y sus mejillas tomaron color con el vapor.

Se tomó diez minutos para arreglarse un poco, colocando aceites en su


rostro y sus labios, cepillando su cabello y colocando crema en su cuerpo.

Sumo a su montaña de ropa por doblar unas cuantas prendas de más cuando
los jeans no le convencían porque le hacían ver muy gordo por el aumento
de peso que tenía en sus celos o cuando las camisetas eran igual de
ajustadas y no le hacían sentirse cómodo o lindo.

Termino con un suéter muy holgado, blanco y tejido a mano. No colocó


nada debajo de él y los jogging grises terminaron por complementar su
vestuario porque recordó que tenía un desastre en la cocina y Harry
malditamente no podía ver su cocina así de desordenada.

Se suponía que sería un atuendo provisional; tomo lo primero que miro en


el clóset que era fácil de poner para cubrirse y volvería al terminar de
organizar su espacio de cocina para buscar ropa más bonita y así recibir al
alfa.

Harry no podía ver qué era un desastre, él tenía que saber que era ordenado
y era un buen omega y sabía mantener su casa en orden.

Otro pensamiento sumado a las cosas que se juró nunca haría. A Louis no
debería de importarle quedar bien con un alfa, no le importaba mirarse bien
para uno. Era ridículo, no tenía por qué demostrar algo.

Pero ahí estaba, nervioso y acelerado mientras tallaba los cubiertos.

Pero el tiempo no estuvo a su favor y cuando menos lo espero los golpes en


la puerta detuvieron su corazón.

Harry estaba ahí, al otro lado de la puerta. Posiblemente luciendo igual de


apuesto que siempre y él solo llevaba un suéter enorme y pantalones flojos.

Maldijo mentalmente, soltando el tenedor en su mano y abriendo el grifo


para enjuagar la espuma.
Seco sus manos sobre la tela de los pantalones, apresurado por abrir.
Ampliando sus zancadas a cada paso que dio de la cocina a la sala.

Sus dedos se fruncieron alrededor de la perilla. El sonido del pestillo sonó


más fuerte que las veces anteriores. Ese sonido que deseaba escuchar desde
hace tres días. El maldito sonido de la libertad, que le indicaba que su celo
había terminado.

Abrió la puerta más rápido de lo que solía hacer y con la misma velocidad
con la que él hizo su movimiento las manos grandes le tomaron la cintura y
los labios carnosos secuestraron los suyos.

Sus ojos se agradaron ante la sorpresa que causo el no esperar eso en lo


absoluto. Todos sus sentidos se sobresaltaron pero lo acepto con demasiado
gusto, cerrando sus ojos y llevando sus manos a las mejillas del alfa,
alzándose un poco en sus puntas.

No pudo tomar el aire indicado para aguantar un beso tan largo como el que
Harry planeo en su cabeza desde que subió al elevador.

Por eso su respiración golpeó la mejilla del alfa, pesada y de cierta forma
asfixiante. Pero no fue un impedimento para parar y tomar la boca ajena
con mayor apetito y voluntad.

Sería estúpido rechazar eso que llevaba deseando desde hace tres días y que
se le concedió sin pedirlo y de forma inmediata.

Harry dio dos pasos al frente, obligando al omega a retroceder. Pudo


escuchar la puerta cerrarse cuando Harry la pateo, sus ojos seguían cerrados
y sus manos tomando el rostro del alfa.

Harry retomó su avance y Louis se dejó guiar, sonriendo entre el beso y


extraviándose en un montón de sensaciones que le agradaban el alma.

Sus pantorrillas golpearon la orilla del sofá, fue suficiente para dejarse caer
sobre el mismo, llevando consigo el cuerpo de Harry.
Subió sus pequeños pies al mueble, doblando las piernas y abriéndolas un
poco para darle un espacio al alfa y que esté pudiese hincarse entre sus
piernas temblorosas.

Louis le dio el permiso de recorrer su estómago y atrapó su cintura entre sus


rodillas, manteniéndolo preso. El cálido tacto se grabó en su piel y suspiro,
tomando todo lo que Harry le ofreciera, su lengua escurridiza acariciando
su paladar, sus dientes presionando la carne de sus labios o su saliva
manchando su lengua.

Sus manos se aventuraron hasta su cabeza y revolvieron el cabello


achocolatado y ondulado de su acompañante.

Fue hasta que el pequeño Louis jadeo al no poder conseguir más aire.
Semejante a cuando intento correr más de un kilómetro y no pudo sostener
su respiración más de tres segundos.

Agitado, aceptando que llegó a su límite se apartó y Louis por fin abrió los
ojos, notando el bonito color brillante que tanto había memorizado y que
estuvo presente en la mayoría de sus fantasías.

Todo su rostro de pronto se encendió como la luz roja en los semáforos


cuando recordó todos los posibles escenarios que idealizo en su celo junto
al hombre arriba de su cuerpo.

La vergüenza lo baño con agua caliente y Harry lo noto, cuando el menor


carraspeo un poco y desvíos sus bellos zafiros a otra zona en la habitación.

֫—H-Harry, no... No esperaba... No esperaba este saludo. —resolvió su


discurso enmarañado.

—Lo lamento no era mi atención entrar a tu hogar de esta forma. —Claro


que lo era. Ese fue su maldito plan desde el inicio, fue una tortura no poder
estar cerca de Louis por más de tres días y su primer impulso al pensar en él
siempre era el mismo.

Besarlo se estaba convirtiendo de alguna manera en una adicción.


Sus labios delgaditos siempre sabían cómo tomar su boca, sabían
exactamente como acariciar sus labios, tenían claro que movimiento
realizar para llevarlo al borde de la locura y desear más, siempre deseaba
más.

Tenían el toque perfecto entre lo rudo y lo suave, ese movimiento discreto


que hacía con su lengua para acariciar su labio inferior antes de succionarlo
con posesión, era ese toque dulce y salvaje lo que le hacía dudar entre
frotarse lujurioso contra su cuerpo o simplemente abrazarlo con cariño.

Louis lo tenía al centro de una balanza, el peso de sus deseos se


contrarrestaba con su delicadeza y conseguían mantener todo equilibrado.

—Es solo que te extrañe. —fue sincero por primera vez el alfa con su sentir.
Su dedo índice recorriendo el centro de sus labios de arriba a abajo, bajando
por su barbilla. Al llegar a la orilla su dedo se arrastró por el marco de su
quijada, al lado derecho y bajo sutilmente por el costado de su cuello.

Sus ojos le recorrieron el rostro enteró hasta por fin situarse en los arañazos
cerca de su clavícula.

Louis perdió el aliento y pronto su mente consiguió disiparse del saludo


inesperado que Harry se encargó de obsequiar.

—Harry ¿dónde está mi hijo? —preguntó al fin. La culpa le hizo sentirse


mala madre. Los fuegos artificiales en su estómago se extinguieron al caer
una descarga de angustia sobre estos. —¿Le sucedió algo? —Harry alzó una
ceja.

—¿Enserio crees que me atrevería a entrar a tu casa de esta forma si le


hubiese pasado algo al cachorro? —Louis se hizo pequeñito en su lugar,
evitando la mirada de Harry a toda costa.

—Dany está bien. Muy bien. —notificó, tranquilizando al pequeño chico.

—¿Con quién está? ¿Porque no está aquí? —insistió Louis preocupado.


Harry sonrió y se acercó de nueva cuenta tomando los labios del omega en
un beso largo.
Un beso que llenó de calma al omega.

—Te puedo asegurar que está en buenas manos. —avisó al separarse con un
chasquido intencional. —Esta con mi madre. Al parecer se hicieron buenos
amigos y no pude sacarlo de casa, Anne le enseñaba el abecedario con
marionetas.

—¿Marionetas? —Louis miro otro punto en la habitación. De alguna


manera saber que su bebé aprendió con otra omega golpeó su ego de madre.

—Un fastidio si me lo preguntas. —se burló un poco Harry al recordar el


ritmo pegajoso de su canción y lo extremadamente aburrido que era. Pero a
Dany pareció agradarle mucho.

—¿No quiso venir a verme? —pregunto un poco afligido. Harry sonrió


enternecido. —No me ha visto en tres días debería extrañarme mucho y no
viendo marionetas. —Louis frunció un poco el ceño, está vez ofendido.

—De hecho necesitábamos entretenerlo con cualquier cosa para evitar que
pensara en ti. Por eso la canción de la letras. Funcionó de más. —Harry se
apartó del cuerpo de Louis por fin. Tomando asiento a su costado.

El menor se acomodó en su lugar pensativo y procesando la información.


Cosa que servía más con una buena evasión para no mirar al hombre.

—¿Qué te sucedió en el cuello? —fue curioso el alfa. Louis tembló y se


sintió avergonzado de nuevo. Las mejillas rojas y sus ojos concentrándose
en un punto exacto de la habitación.

—Oh. —contestó, guiando su mano hasta las líneas en la piel y


cubriéndolas. —¿Quieres algo para tomar? —cortó el tema de golpe. Harry
aspiró aire fijando su vista en el omega con intenciones de huir.

Se acomodó en el sofá, recargándose en el respaldo.

—Ven aquí. —mandó el hombre calmado, palmeando sus piernas. Louis se


arrastró por el sofá, obediente, como le gustaba serlo, solo con Harry.
Ningún alfa había conseguido dominarlo de esa manera, pero cuando Harry
se lo pedía difícilmente podía decir que no.

Subió a su regazo, sus ojos aun aferrados a no observar los ojos profundos y
bonitos. Se sentó en sus piernas, cómodo y las palmas de sus manos se
frotaron sobre sus muslos, limpiando el sudor que recolectaban dado que
los nervios le atormentaban.

Harry acomodo sus manos a cada costado su cuerpo, sosteniendo sus


caderas de manera firme, está vez sin dudar.

Acercó su rostro al omega agitado sobre su cuerpo y frotó la punta de su


nariz en su cuello sensible, aceptando el aroma puro que Louis liberaba, su
celo había terminado, sin embargo ese aroma picoso y atrayente se
mantenía fiel en su fuente de aroma.

Intenso, llamándole, alborotando a su alfa.

Louis mordió su labio y con toda la intención se removió un poco sobre el


cuerpo del alfa.

—¿Qué te sucedió? —preguntó otra vez, la respiración caliente y pesada


contra su piel. Louis trago saliva en seco. Consiente de como su cuerpo,
coqueto y atrevido respondía a las acciones del hombre.

—Yo... aún, aún pierdo un poco el control. No siempre puedo... no tengo


control de mis acciones. Y me lastime un poco, al pensar... —Louis dejo de
respirar en el momento en que la humedad de la lengua de Harry se arrastró
por las heridas. Un jadeo ahogado se escapó de su boca al igual que su
respiración pesada.

—¿Y eso es lo que te avergüenza? —Louis bajo la mirada y Harry se apartó


de su cuello. —Está bien si no puedes controlarte en tus celos Louis, eres
joven, eso se aprende con el tiempo.

Louis se removió un poco, haciendo que Harry apretara con fuerza los
puños.
—Eso no... no me avergüenza. —Louis jugó con sus dedos.

—¿Porque evades mi mirada, entonces? —Louis tomo un respiro muy


hondo y cerró sus ojos, pensando una respuesta clara para esa pregunta tan
directa.

Su primera opción fue mentir, negarse a ello y pretender que Harry creyera
que no era eso lo que hacía. Pero tardó demasiado tiempo en responder.
Louis mordió su labio, sentía el calor ascender y posarse en su rostro.

—Me avergüenza algo más. —tragó saliva. Harry colocó su dedo bajo la
barbilla de Louis, alzando su rostro. Louis se atrevió a conectar su mirada
con la del alfa.

—¿Qué cosa? —Louis cerró los ojos, inhalando muy fuerte, las feromonas
de Harry tan cerca que su mente se nubló.

—Pensé en ti. —soltó. Maldiciendo a su personalidad jodidamente directa,


no sabía nunca callarse sus pensamientos. Sus manos temblaron. —Todo el
maldito tiempo. —Jadeo frustrado. —Yo, quería... quería...

—Querías que estuviera contigo. —completó su frase, elevando el taco de


sus manos en la cadera del omega, hasta que estas se colaron debajo de la
tela de sus suéter.

Harry lo supo, supo que pensaba en él durante esos días cuando le llamó y
ahora entendía que Louis no lo hizo a propósito. E intento no pensar mucho
en eso pero cuando Louis lo decía sonaba muy caliente y solo alimentaba el
ego de su alfa y ese sentimiento de poder se mezclaba con las feromonas
que Louis le regalaba —¿Eso es lo que querías? —preguntó el alfa,
arrastrando su mano áspera debajo de su suéter, acariciando su estómago.

—Si. —respondió con un suspiro, disfrutando el roce de la mano ajena en


su piel.

El alfa sonrió complacido, tomando con firmeza la cintura marcada del


menor, presionándolo a su cuerpo. Louis suspiró agradado respondiendo a
su acto, ejerciendo más presión.
—¿Y te preocupa pensar en mi de esa manera? —Louis asintió perdiéndose
en la sensación de las manos de Harry subir y bajar a los costados de torso.
—Eso no debería avergonzarte en lo más mínimo, Louis. —fue claro.
Apartando la mano derecha de su cintura y la llevó hasta su cuello.

Sus dedos se fruncieron alrededor de este, los ojos verdes clavados en la


misma zona, su boca produciendo más saliva y Louis sumiso ladeo su
cabeza a un lado, dándole acceso al alfa de hundirse en su cuello y así fue.

En un suave toque su lengua escurridiza se posó al final de sus heridas y se


deslizó por el largo de las mismas, planto un beso lento al final y acarició
con su nariz su piel hasta el punto de su fuente de aroma y se presionó ahí,
tomando el dulce olor del omega, ese aroma que ya sentía que le pertenecía.

Aspiro tan fuerte su aroma que Louis sintió su piel erizarse y el oxígeno se
estaba escapando de su cerebro, mareándolo.

—Harry no hagas eso. —pidió Louis en un débil susurró. Aunque ambos


supieran que no era lo que en realidad quería. Su aroma pedía algo más. Las
feromonas le estaban incitando y su cuerpo, su cuerpo se mecía a un ritmo
casi imperceptible a la vista, pero Harry sí que lo sentía, sentía el suave roce
de sus muslos rellenos al fruncirse en su regazo y de sus glúteos frotándose
en sus muslos.

—¿Te incómoda? Lo lamento, puedo frenar si es lo que quieres. —fue


educado, apartándose de su cuello.

—No. —respondió un poco alto. —Quiero decir no me incómoda yo...


Cielos me gusta que lo hagas. Pero acabo de salir de mi celo y cualquier
cosa que hagas es... Perdón pero aun que no lo parezca mi cuerpo aún se
siente muy sensible y esto solo... solo... Si continuas no voy a querer que
pares. Y las reglas... las reglas...

—Me importan un carajo las reglas. —contestó al fin Harry. Louis quedo
callado un tanto asustado con el tono de voz que el alfa utilizo, no le había
escuchado hablar fuera del tono neutro y tranquilo que siempre usaba.
El alfa suspiró y llevo su mano al costado de la cabeza de Louis,
acariciando su cabello.

—Quiero cortejarte, Louis. —soltó sin más. El omega se guardó la


respiración, balbuceó sin saber exactamente que responder y su corazón
perdió el control.

—¿Quieres... a mí? —El omega estaba desorbitado, no comprendía bien


que sucedía, pero su omega no paraba de gritar un "Si" agudo y aturdidor,
lleno de emoción. —¿Por qué?

—Porque te quiero como mi omega. —de nuevo un jadeo ahogado se


atascó en su garganta, no podía procesar correctamente la información.

No sabía cómo era un cortejo, nunca había sido cortejado, pero por lo que
entendía era algo importante, era el último paso antes de una relación
formal y...Harry buscaba una relación. ¡Una maldita relación!

No pensó que Harry decidiera hacerlo, no si se suponía que lo habían


hablado y tenían un jodido acuerdo. Uno que nunca llevaron a cabo de
cualquier forma y si no podían seguir reglas tan simples como las que se
impusieron era porque en verdad no podían estar separados. Sonaba lógico.

—Solo si tú, me permites hacerlo. —agregó Harry cuando Louis no


respondía. —No tomo mis decisiones a ligera Louis y sé que esto es
correcto eres... el correcto y...

—Si quiero. —le interrumpió en seco, asintiendo rápidamente. Harry abrió


los ojos y Louis tomo su rostro entre sus pequeñas manos, le observo unos
pocos segundos antes de lanzarse a sus labios de vuelta, reteniendo su
respiración. Reclamando esos labios que tanto le hacían fantasear.

Las manos del alfa tomaron de nuevo su cintura, acariciándole y jadeo un


poco, presionándose en su regazo.

Sus hormonas se volvieron locas, como si el mismo permiso que le dio a


Harry sirviera como un estimulante, eliminando el freno a lo que su cuerpo
en verdad reclamaba.
Sabían que tenían el permiso para entregarse del todo al alfa, para implorar
atención, porque no existía más un impedimento, solo era Louis aceptando
ser cortejado, aceptando a Harry, aceptando ser su omega antes de tiempo,
era esa la respuesta para cuando el cortejo terminara.

No necesitaba ese ritual para saber lo que quería. Quería ser el omega de
Harry y quería que Harry fuera su maldito alfa, porque cuando se imaginó
con una marca suya en el cuello le gusto.

Louis se separó de sus labios, el bonito color rojo de los mismos hizo
suspirar al alfa y sus dedos apretaron la piel en su cintura. Louis siseo y se
froto esta vez con fuerza insinuándose.

—Hueles muy bien alfa. —soltó el cumplido Louis al percibir la liberación


de las feromonas de Harry, más intensas y varoniles, atreviéndose al fin a
tocar su pecho.

—Ya lo habías dicho. —bromeó, explorando todo su pequeño cuerpo por


debajo de la tela, sus dedos rasparon su espalda, de forma lenta, con un
toque lujurioso que erizo los poros del omega.

—Pero ahora hueles mejor. —le dijo, sintiendo un calambre en su bajo


vientre. Louis se encogió un poco en su lugar, recargándose en el hombro
de Harry y dejando cerca de su nariz la fuente de aroma. —¿Es así como
hueles en tu celo, alfa? —pregunto provocativo, respiro con insistencia,
dopándose con la fragancia natural a romero y volvió a frotarse sobre el
chico al percibir la humedad escaparse de entre sus glúteos, tal vez su celo
no se había ido por completo o quizá la fragancia del hombre conseguía
ponerlo en ese estado a su voluntad.

No lo sabía pero se estaba sintiendo bien, demasiado bien. Se sentía bien su


polla dura debajo de sus glúteos manchados en lubricante.

—Solo es excitación, Louis. No se compara en nada a como es mi aroma en


un celo. —Louis ronroneo, de solo imaginarlo sintió su piel más caliente.

—Eso suena tan sexy. —le dijo, mareado por el aroma a alfa que poco a
poco lo hundía en su final, estaba al borde, meneando con desesperación su
cadera en círculos sobre el pene del hombre, palpitante.

Harry gruño excitado, llevando sus manos a la cadera del omega. Louis se
alzó de su hombro, irguiéndose en su lugar y consiguiendo un mejor control
en el movimiento de su cadera.

Desesperado, se movió con rapidez, jadeando y manchando la tela de sus


pantalones grises. Harry cerró los ojos, dejando caer su cabeza hacia atrás,
recargándola en el respaldo del sofá y apretó las caderas de Louis,
impidiendo que continuara con sus movimientos.

Louis paro pensando que hacia algo mal, aunque la idea se fue tan rápido
como llego al momento en que Harry movió sus brazos, guiándolo. Louis
guardo calma, permitiendo ser manejado al antojo del mayor.

Harry le hizo mantener el movimiento en círculos, la diferencia fue la


velocidad, más lenta y pausada. Mantenía ese ritmo en todo el movimiento
y cuando su cadera se impulsaba hacia enfrente Harry empujaba su pequeño
cuerpo hacia su regazo, así la presión se concentraba en su glande y le hacía
gemir ronco.

Louis lo complació, acatando obediente su orden, respirando agitado y


mordiendo su labio, la pequeña sonrisa de suficiencia marcado en su rostro
al admirar la excéntrica expresión del alfa en su rostro, placer puro, placer
que el provocaba y eso ocasionaba orgullo, incluso, placer propio.

Le agrada ver a Harry disfrutar, su ceño fruncido y sus labios levemente


abiertos y brillosos por la saliva cuando los relamía entre cada jadeo.

El alfa refregó sus manos por todo su rostro, gimiendo más alto cuando el
omega se presionó con más fuerza en el punto exacto, su cuerpo tembló.
Sus ojos se abrieron y Louis estaba ahí, con sus mejillas rojas y sus labios
delgaditos entreabiertos, jadeando, luciendo tan sensual y a la misma vez
era tan puro que por microsegundos se sintió mal por aceptar que Louis
siendo tan joven le complaciera de esa forma. Pero esa culpa y su moral se
fueron a la mierda cuando el pequeño gimió y se sostuvo de sus hombros.
Sus manos se alejaron de su cadera, llegando a la parte baja de su espalda,
tanteando el elástico de los pantalones de Louis.

Tuvo que frenar, tuvo que pensárselo por más tiempo o enjuiciarse a el
mismo al menos, hacer el intento por controlarse.

Pero no podía controlarse más, era una tortura. No esperaba algo así, nada
de lo que sucedía en su vida, de hecho.

Él sabía que pensar en un omega para él mismo era una tontería. Después
de todo, estaba seguro que moriría por ello, que terminaría muriendo solo,
por no buscar a un omega y jugar con su salud de esa manera.

Incluso lo llego a ver como una salida para su dolor, no existía nadie que le
ayudase, según él.

Pero claro que lo había y se encontraba sobre su regazo en ese momento,


moviéndose de esa forma tan experta y erótica, recordándole lo bien que el
sexo se sentía.

El aroma de su lubricante se colaba por su nariz y ardía en sus pulmones.


Era el mejor aroma que haya conocido en su vida, altamente dulce y
satisfactorio. En su cabeza pasaron todo tipo de sabores, pero incluso
imaginando los manjares más deliciosos sabía que el sabor de su fluido no
podría compararlo con nada, lo imaginaba magnifico, lo quería en su
lengua, paladearlo hasta perder la razón.

—¿Puedo tocarte? —le preguntó sin perder esa educación, Louis paro sus
movimientos sin entender su pregunta, pues Harry ya lo estaba tocando.

—¿Que? —respondió con otra pregunta.

—¿Puedo... —Harry respiro vacilante y el inicio de su dedo índice se filtró


debajo del elástico de su pantalón y Louis pudo entenderlo.

—Sí, sí, por favor. —rogo, la voz temblorosa y excitada. Apoyándose en


sus rodillas se alzó unos cuantos centímetros, facilitando el acceso de la
mano del alfa.
Sus dedos tentativos se arrastraron por su coxis, lentos, grabando el camino
hasta sentir el inicio de su hendidura. Louis retuvo el aire, inquieto se
movió un poco y la mano ajena, cambio de dirección, hasta tomar su mejilla
izquierda y apretarla con gozo, las puntas de sus dedos manchándose con el
lubricante, el pene erecto del alfa punzo.

—Haría tantas cosas contigo. —le dijo, sucio y dominante. Louis tembló y
asintió en acuerdo con el alfa, pegando su frente a la del hombre, rozando
sus labios.

—Por favor. —gimió, en un ruego empapado de necesidad y él como buen


alfa, concedió su deseo, llevando los dedos a su entrada húmeda y caliente.

Froto el dedo corazón en el aro de músculos, robándole un suspiro. Sus


dedos manchándose con el líquido transparente y caliente.

Louis ronroneo cerrando sus ojos y empujándose presuroso contra su mano.

El toque de Harry sobre su entrada quemaba, le desesperaba y se sentía


magnifico, sus fantasías no eran nada comparadas con el calor de su piel
cercana a su cuerpo y su alrededor humeante y aromatizado con las sales y
los cítricos era un paraíso para su olfato sensible.

Su respiración pesada chocando en su boca, se empujó pidiendo más.

—Alfa. —gimió, eliminando su estabilidad, su pene punzo con la voz


aguda llamándolo así, rogándole con ese término y su alfa fue quien actuó,
empujando su dedo en el interior del chiquillo. Louis cerró los ojos y gimió
alto.

Y Harry gruño, porque el interior de Louis era exquisito, apretado y


húmedo, quería esa sensación en su polla, anhelaba enterrarse en él sin
piedad, quería escuchar más de esos gemidos agudos y altos pidiéndole ir
más rápido, rogando su nudo y lloriqueando al obtenerlo.

Harry movió el dedo en su interior con habilidad, acariciándolo


correctamente, presionando su punto dulce. Y Louis no tenía ni idea de que
podía sentirse así de bien solo con un dedo en su interior, pero ahí estaba
Harry, comprobándole que su pensamiento era totalmente errónea,
obsequiándole lo que deseaba.

El omega se despegó de su rostro, se acomodó mejor y decidió enterrarse en


el dedo del profesor, tirando su cabeza hacia atrás cuando los espasmos le
electrizaron el cuerpo, Harry relamió sus labios y sin avisar sumo el
segundo dedo, abriéndolo un poco más.

—¡Ah! —gimió alto el omega y acelero sus brincoteos, follandose


desesperado. Harry apretó los dientes, el lubricante de Louis era excesivo,
tanto que este escurría por el dorso de su mano hasta llegar a su muñeca.

Harry empujo su mano al momento exacto en que Louis bajaba, haciéndolo


gritar y lo mantuvo ahí, tomando su cadera con su fuerza y empujándolo. Su
muñeca moviéndose en círculos y por ende sus dedos siguieron el
movimiento, acariciando su interior de esa manera exquisita y alucinante.

—OH, HARRY. —gritó, sus manos se sostuvieron con fuerza de los


hombros del alfa, sus ojitos cerrados y esa gracia con la que su espalda se
curveaba cuando el placer le invadía. Harry sonrió, su mano libre
introduciéndose debajo de su suéter, acariciando su pancita en busca de
algo.

—Hay algo con el sexo, que hace que te veas aún más bonito. —halagó el
alfa, retorciendo sus dedos en el interior calientito del omega.

Hizo su cuerpo temblar y sentirse satisfecho, porque Harry lo tocaba muy


bien, le atendía con fervor, no solo por el movimiento, si no que las palabras
le atacaron directamente el corazón, era suave y buscaba mantenerlo
cómodo.

El alfa tomo la orilla del suéter y lo alzo hasta la mitad de su estómago,


Louis ayudo con el resto, despojándose al fin de la ostentosa prenda.

Harry no pudo respirar correctamente, porque lo que veían sus ojos no


parecía ser algo real.
El cuerpo de Louis era tan bonito, su piel era tersa y su cintura curveada,
sus costillas se marcaban levemente bajo las capas de piel y sus pezones
eran pequeños y marrones.

—Carajo. —maldijo bajito Harry, presionando su mano en la pancita del


omega. Louis se removió sobre su mano, nervioso ya que la mirada atenta
de Harry le hizo sentir un poco inseguro,

Sabía que su cuerpo ya no era el mismo después de tener a su cachorrito. Su


cintura ya no era tan ceñida y sus caderas eran más cuadradas; los
pantalones siempre apretaban la grasita en las mismas, sin mencionar que el
celo le ponía unos kilos de más encima.

Sin embargo eso Harry no lo noto, toda la inseguridad fue desechada


cuando el hombre presiono con mayor dedicación sus dedos en el interior
calientito del omega y su lengua se pegó a su estómago, humedeciendo la
piel blandita y dejando besos castos.

Su lengua recorrió sus costillas hasta que su labio superior sintió el roce de
su pezón. Harry se apartó pocos centímetros, muy pocos y alzó la vista,
como pidiendo permiso de su próxima acción, Louis conecto su mirada con
las esmeraldas brillantes, las pupilas dilatadas.

No respondió, pero al alfa eso no le importo y así, sin despegar sus ojos de
los contrarios presiono su lengua en el pequeño botón marrón, hasta
hidratarlo por completo y fruncir sus labios alrededor.

—Dios, Harry. —suspiro en éxtasis, cerrando los ojos. Los dedos largos
mantenían el ritmo constante en su interior, dilatando y presionando su
próstata por periodos largos que le hacían retorcer y Louis no paraba de
maldecir.

Sus manitas tomaron la cabeza de su profesor, sus deditos se enterraron en


su cuero cabelludo y sus gemidos fueron más fuertes cada vez.

Harry lo chupo decoroso, su lengua haciendo círculos alrededor y


atreviéndose a mordisquearlo, fue hasta que sus labios se fruncieron y
succionó con fuerza que Louis le aparto avergonzado.
El líquido blanquecino brotó, manchando un poco los labios y la barbilla
del alfa.
Harry lamió sus labios, recolectando las gotas de leche en sus labios
carnosos y Louis apretó los puños porque esa imagen, esa maldita imagen
fue completamente erótica y caliente.

Harry disfruto el sabor dulce en su lengua y miro los ojitos de Louis.

—Lo siento. —se disculpó Harry al notar la incomodidad del omega. Su


mano acarició su costado, escalo por la cintura, pasando sus costillas y
freno en su pecho.

—No... Yo, yo lo siento. —le dijo avergonzado, Harry alzó una ceja, su
pulgar se estiró, colocándolo sobre el pequeño botón y masajeándolo en
círculos. Louis siseo.

—¿Me pides perdón por algo que no está en tus manos controlar? —
preguntó incrédulo.

—Es vergonzoso. —dijo rápido, Harry esbozo una sonrisa.

—Entonces es mi culpa por no preguntar antes si estaba bien hacerlo. —le


dijo claro, rozando su nariz en su pecho y plantando un besito rápido en su
piel.

Se acercó de nuevo lentamente y su mirada cuestiono está vez,


cerciorándose de que Louis quisiera que lo hiciera y cuando no se negó a
ello paseo su lengua de nueva cuenta sobre el pezón erecto y succiono por
pocos segundos, solo hasta que el líquido escurriera de su pecho y resbalara
por sus costillas.

Harry casi gruñó en extrema excitación, siguiendo con su mirada el camino


que la mancha de leche dejo a su paso y llevo la punta de su lengua hasta el
término de está para después en un lengüetazo rápido limpiara la zona.

Louis, delirante y extasiado busco la hebilla de su cinturón,


desabrochándolo hábil con una sola mano, demostrando su experiencia y
retorciéndose con los dedos mágicos de Harry abriendo y cerrando en su
apretada entrada.

El alfa atendió el pezón contrario, acariciando su cintura con la mano libre


y repitiendo el proceso.

Louis desabrocho el botón de su pantalón, tomo la pieza de metal y bajo la


cremallera. Su mano se adentró presurosa, sin aviso y se envolvió alrededor
de la hombría del alfa.

Mordió su labio muy sorprendido, pues lo que encontró bajo la tela del
bóxer le mareo, grueso y grande. Harry estaba muy bien dotado y tal vez se
debía a su abstinencia por años o su mano era demasiado pequeña y eso
influía, no tenía idea, pero no negó que se sintió jodidamente bien sentirla
entre sus dedos, caliente y firme.

La necesitaba, la quería abriendo sus paredes, estirándolo, quería el ardor y


el dolor que eso provocaría, porque sabía que no podría tomar todo eso tan
fácilmente y la idea era tan excitante en su cabeza que sí, lo haría.

Louis llevo su mano derecha dentro de su pantalón, acariciando la mano de


Harry en el proceso y empapo su mano con su propio lubricante.

La saco de su pantalón y con mucho desespero tomo el pene del alfa,


liberándolo de su escondite y ayudando a Harry a respirar, aunque eso duro
poco, pues Louis se encargó de sobarlo con lentitud de arriba abajo,
cubriéndolo por completo con su fluido y facilitando su deslizar,
estimulando al fin su órgano.

Harry se detuvo en lo que hacía, siendo él ahora quien respiraba acelerado,


su frente se pegó al pecho de Louis, sus ojos se cerraron y dedico su
atención a las caricias que el menor proporcionaba.

Era la primera vez que un omega lo tocaba en años, había olvidado por
completo la satisfacción que eso provocaba.

Y Louis lo hacía muy bien, enrollando sus deditos con delicadeza y


apretando al subir. Su pulgar hacía círculos en su glande y le frotaba con tal
gentileza que le hacía apretar los dientes, gemir bajito; entre suspiros y
maldiciones entre dientes.

—¿Siempre es así de grande? —preguntó descarado.

Harry rio, alzando al fin el rostro y Louis se deleitó con la hermosa imagen
del alfa con las mejillas enrojecidas, el hoyuelo marcándose en su mejilla,
los rizos alborotados y sus preciosas pupilas dilatadas; el montón de
hormonas mostrando un nuevo tono en sus ojos verdes, uno más obscuro y
encantador.

—¿Tu siempre preguntas ese tipo de cosas? —Louis sonrió, inclinándose


para tomar sus labios en un besito corto.

—Estoy borracho de oxitócica, dopamina y serotonina, no puedes


juzgarme. —se defendió, peinando el cabello del alfa hacía atrás.

—Touche. —le contestó divertido, abrazándolo por la cintura, acercándolo


más a su cuerpo. —No siempre es así de grande, lamento decepcionarte. —
bromeo.

—Me conformo con tu bello rostro. —respondió besando sus labios de


nuevo, esta vez tomando control y siendo él quien succionaba con fuerza su
labio hasta hincharlo.

Continuo con su trabajo manual, esta vez acelerando sus movimientos,


implementado esa técnica al girar su mano mientras subía y bajaba, creando
una fricción inigualable y tortuosa, pues lo hacía con lentitud, desesperante.

Louis bajo la mirada, observando el miembro del chico, el glande tenían un


color rojo muy tenue y estaba hinchado y brilloso por el líquido pre seminal
mezclándose a su lubricante natural, las venas saltaban por todo el largo y
su boca se inundó en saliva, quería probar su sabor, quería saber cómo se
sentía ese órgano punzante dentro de su boca. Que mezcla decorosa
provocaba sus fluidos fusionados.

—Tienes un pene muy bonito. —soltó sin pensar muy bien y Harry volvió a
reír un poco, llevando su mano libre hasta la nuca de Louis y atrayéndolo a
su rostro.

—¿Siempre dices cosas así de raras cuando masturbas a alguien más? —


Louis se sonrojó.

—Soy muy honesto, lo lamento. —Louis rozó su nariz con la contraria,


agitando sus pestañas coquetamente, síntoma del exceso de hormonas
dopándolo, le hacían siempre tener más confianza.

Louis le masturbo con mucha fuerza y velocidad, Harry gimió alto.

—¿Se siente bien, alfa? —preguntó. Rozando sus labios con los del mayor.

—Es mejor que bien. —respondió, deleitado con el buen manejo de la


mano del omega. La sonrisita de suficiencia se extendió por su rostro.

—Se puede sentir mejor. —le dijo juntando su frente con la contraria. —Lo
quiero dentro de mí, alfa. Por favor. —Harry respiro hondo y aunque fue
una petición muy tentadora no acepto. Lentamente negó con la cabeza. Su
mano acaricio su trasero con lentitud y trago saliva con pesar.

—No. —le respondió firme. Porque él era el maldito adulto, él era quien
debía mantenerse cuerdo, el que pensara con racionalidad aún que fuese
poca.

—¿Que? —preguntó Louis aturdido pues no esperaba que el alfa se negaría


a su petición.

—No tengo un preservativo Louis, así que no.

—Eso no importa. —respondió sin pensar, concentrándose solo en su


deseo, en lo que su omega anhelaba con desesperación.

De nuevo su inexperiencia en el control de sus hormonas sobre lo correcto


le cegaba. Le hacía creer que no había un maldito problema con eso.

—Claro que importa. —Louis frunció el ceño molesto, sus ojos se


cristalizaron y la frustración sexual le empapó el cuerpo.
—Harry... —le dijo bajito, casi suplicando y el mayor tuvo que luchar con
su alfa por no aceptar lo que el omega pedía.

—Terminemos esto. —intento asegurarse, pero Louis se negó, alzándose en


su lugar e intentando quitar sus joggings, sin embargo Harry lo detuvo.

—No puedo terminar si no, si no...

—No necesitas mi maldito pene para acabar, Louis. —el omega lloriqueo
casi encaprichándose y dispuesto a levantarse de su regazo. Si no tenía una
penetración de su parte entonces no quería nada.

Pero Harry tomo sus muñecas y lo frenó, uniendo su frente con la contraria,
Louis intento zafarse molesto y el alfa le tomo con más fuerza, abrazando
su cintura por completo con su brazo.

Louis se alteró, moviéndose con intensidad sobre el regazo de Harry, el


mayor lo tomo con firmeza y sin esperar más librero más feromonas,
presionando su pecho con el del omega y marcándolo con el aroma varonil
y natural que portaba.

—Respira, omega. —le indico con la voz calma, Louis se relajó por
completo al escuchar que le llamaba de esa manera, le agrado, mucho, su
pecho se calentó. —No dejes que el deseo te controle. —ayudo a pensar con
claridad, su mano se froto en su cinturita y su nariz se fricciono en su
pecho, nivelando su arrebato. —Tú mejor que nadie sabes que no es buena
idea hacer esto. Estás terminando tu celo. —Louis relajo sus músculos
entrando en razón.

Se sintió bendecido por tener a Harry, porque fuese así de lucido y


respetuoso. Debía estar loco, porque un alfa como Harry no podía existir, un
alfa no se negaba a tomar a un omega en su época de celo y más aún nada le
impedía hacerlo si se lo pedía.

Pero Harry le demostró con ese simple acto que era un alfa perfecto y que
no podía dejarlo ir, porque alguien como Harry sería difícil de encontrar.
Su agradecimiento crecía cada día más pues no tuvo que buscarlo, llegó a él
sin pedirlo, fue demasiado fácil y eso volvía todo menos creíble. No supo
que hizo para merecer ese regalo pero no lo preguntaría más, si lo tenía con
él era por algo.

Louis respiro a pausas lentas, junto al alfa quien le guiaba sin alejar sus ojos
de su rostro.

—¿Estas mejor? —Louis asintió, cerrando sus ojitos, apretando sus labios y
acercándose más a Harry. —¿Puedo hacerte sentir bien ahora? —un gemido
ahogado se atascó en su garganta y asintió, acomodándose de vuelta en una
posición cómoda sobre sus piernas.

Harry guío su mano de vuelta a su entrada, acercando su rostro a su cuello.


Frotó sus dedos como al inicio, besando su cuello con cariño. Louis ladeo
su cabeza, suspirando siempre que los labios del alfa se presionaban en su
piel.

Harry introdujo de vuelta dos de sus dedos, aunque solo fue por un corto
periodo de tiempo, pues después de escuchar a Louis gemir y de sentir
como el pequeño tomaba su nuca y lo acerca más a su cuello un tercer dedo
de sumo. Louis brinco un poco en su lugar y libero un gemido alto,
sintiéndose más abierto y atendido.

—¿Es demasiado? —preguntó Harry precavido. Louis negó sin poder


responder, concentrándose solo en tomar los dedos largos y
experimentados.

—No pares. —le pidió, contoneando sus caderas. Harry obedeció


penetrándole más profundo, doblando un poco sus dedos y raspando sus
paredes en un toque deleitable, primoroso.

Louis volvió su mano a la polla erecta de Harry asistiendo igualmente a su


placer, pero Louis no lo hizo lento, él acelero ese toque, perdiendo el
cuidado en sus caricias, provocando un acelero en el alfa, consiguiendo que
sus dedos se enterraran fervorosos.
Entraban y salían impetuosos, Louis perdió control total de sus gemidos,
liberando uno cada vez que Harry entraba de vuelta y su mano continuaba a
velocidad en el pene de su acompañante.

—Justo así Harry, no pares. —suplico en suspiros largos. Sus gemidos y


jadeos combinándose, la sinfonía de las respiraciones y el sonido sucio que
se creaba con los roces de sus pieles le robo el aliento.

Pero Louis fue más hábil, apretando alrededor de la polla del profesor,
brincando en su regazo y obteniendo con un buen trabajo manual la semilla
del alfa en la palma de su mano, viscosa y caliente. El gruñido del hombre
vibro en su pecho, potente y excitante, su rostro se presionó en su cuello, su
boca abriéndose, raspando el frente de sus dientes cerca de su clavícula y el
semen brotando en tiras largas y espesas que resbalaron por la mano de
Louis.

—Carajo. —maldijo entre dientes, su rostro escondido en el huequito del


cuello delgado y su pelvis envistiendo la mano de Louis en leves espasmo
orgásmicos.

El cuerpo de Louis tembló esperanzado por algo, cualquier maldita marca,


un chupete, una marca temporal o una real no le importaba solo quería que
todo el mundo supiera que tenía un alfa, quería presumirlo y sentirse
propiedad de alguien.

Su mano bajo por el falo y se frunció gustosa en el nudo a la base de su


órgano, proporcionando un apretón suave que le sustrajo un chorro más de
semen y un nuevo espasmo, fue simple el toque en esa zona lo que le elevó
en excitación y su espalda se arqueo, se presionó en la mano de Harry y el
mayor se hundió en el bombeando con rudeza su interior.

—¡Alfa! —gimió elevado, su cuerpo tembló y sus dedos se encajaron en los


hombros anchos del hombre, el clímax tallo su cuerpo, su pene estallo en
demasiado semen, la tela de sus pantalones manchándose en el interior al
igual que su pelvis y fue hasta ese momento que noto que no necesito
estimulación en su miembro para terminar, basto con que Harry supiera a la
perfección como acariciarlo.
—No pares de llamarme alfa. —pidió recobrando su respiración irregular.
El omega sonrió y se acercó, plasmando un besito largo en la mejilla del
profesor, trono sus labios al despegarse.

—¿Así es como inicias tus cortejos siempre? Pensé que se tenía que iniciar
lento. —dijo, paseando su pulgar por la punta del pene del alfa, Harry siseo
por la percepción frágil en su sensibilidad. —Te llamare alfa todo el tiempo
si es lo que quieres. —susurro contra su boca. —A pesar de tu pésima
forma para cortejar a un omega. —bromeo esbozando una sonrisa sutil.

—¿Es esto mi culpa? —Harry tomo su cintura con ambas manos,


manchando su piel con el lubricante pegajoso. —Tu celo no había
terminado.

—Claro que había terminado. —se defendió. —Pero tú y tu aroma hacen


que enloquezca. —se excusó, haciendo un mohín con los labios.

Harry dejo un suspiro bajo en el aire y abrazo el cuerpo contrario por la


cintura, atrayéndolo a cuerpo. Louis se dejó caer en su pecho, frotando su
mejilla sobre el mismo y dejando que el dulce de su aroma se impregnara
en la piel del hombre.

—La próxima vez que pongas reglas, asegúrate de no romperlas. —bromeó,


besando rápido su coronilla y pasando su mano por su espalda, sobándola
cariñoso.

—Sé que dije que no nos marcaríamos con el aroma. —dijo bajito,
dibujando líneas imaginarias sobre su pecho. —Pero tú no estás cumpliendo
con ellas al pedirme ser cortejado y si vas a cortejarme entonces los demás
omegas deben saber que lo haces. —hablo posesivo. Harry enarco ambas
cejas y esbozo una sonrisa.

—Entonces... ya que estamos rompiendo reglas ¿es un buen momento para


que conozcas a mi madre?

...

Hello everybody!
Espero que les haya gustado este capitulo y si no entonces les pego. O
lloro, o les pego mientras lloro. Ahre.

Siempre me sorprende a montones lo mucho que la fic esta creciendo y


la velocidad con lo que lo hace, enserio no saben lo agradecida que
estoy y lo feliz que me hace.

Este capitulo era para ayer pero mi mamita se me puso muy mala de
salud y pues nada, me pego un susto horrible entonces no pude
terminar esto a tiempo pero aquí andamos cumpliendo mis promesas o
si, o si. (Mi mami ya esta al cien gracias a yisus)

¿Tuvieron algún momento favorito?

Hoy no tengo mucho que decir la verdad so... Les deseo una noche
preciosa, o día dependiendo de a que hora lean esto.

LAS AMO, LES DESEO COSAS PRECIOSAS PARA SU VIDA.

Si alguien desea una dedicación puede comentar aquí.

Nos leemos el próximo capitulo.

All the Fucking love.


14.

Capítulo dedicado a:

-
bsbyhwney / PROMlSEDLAND / abi3stylinson / ktarsiss/ softlou27 / mirey
aonein / larryshxtup / blueandgreen30 / Yo-Nada-
Mas / spookypancha / milita_86 / AlanSunShine / Keneti_James / Porlalect
ura / -dddulp / erizo-
louis / MilagroEstrada / hesftrock / Lala_90LH / TheRose94 / riseandshinel
oulou / harrydouceprince / Pequitas_Moradas121 / fXckU28s / NamInYello
w / loucesitas / meviolaunapapa / 07_conna_09 / Kenyizavala / HouisIsFuc
kingReal / Bustillos_Marlenne / Crazyshawnie / Lizy_T / -
villxlobxs / girlstopower / PersonaNoInteresante / paolahernandez1958

Aun faltan la mitad de las dedicaciones, no crean que ya las olvide,


ahre. Pero esas serán para el próximo capítulo, porque ya son
demasiadas y si no serán mas dedicaciones que capítulo jaja.

De cualquier forma muchas gracias bebitxs hermosxs, por leer esta fic,
enserio que no podría continuar sin ustedes, lxs amo muchismo.

...

Atisbo la mirada verdosa al frente suyo, tragó saliva con pesar y sin poder
responder desconecto su vista escéptica de los ojos del alfa.

No terminaba de entender qué demonios fue lo que ocurrió, no


correctamente.

Harry le había pedido algo demasiado importante que prácticamente


marcaba su futuro, el aceptó y pudo quedar en eso, en un momento
romántico y lleno de alegría, en su lugar y sin darse cuenta se encontraba
gimiendo en su regazo, pidiendo de manera irresponsable que lo tomara
como si no existiera un riesgo.

No llegaba a comprender en lo absoluto como su cuerpo no paraba de


ofrecerse y como con cada día se volvía menos controlable poder esconder
ese deseo desbordante que le mantenía a disposición de lo que el alfa le
pidiera.

Pero más incomprensible que su omega queriendo ser reclamado eran esas
situaciones que le mantenían girando ciento ochenta grados cada minuto.

Él podía estar tranquilo en su sofá, platicando sobre su hijo y marionetas,


¡Boom! Un giró y se encontraba comiéndole la boca a su profesor y
masturbándolo hasta sentir su propio placer calentar cada centímetro de su
piel. ¡Boom! Otro giro y ya estaba marcando con su aroma al hombre con
posesión y este preguntándole si era buena idea que conociera a su madre.

No había algo más extraño que aquellas transiciones en donde saltaba de un


momento serio a un completo escenario lujurioso o viceversa.

Y eso provocaba un mareo en su cabeza, sus párpados pesaban y los fluidos


manchando su cuerpo ya le molestaban.

Se inclinó a un lado, buscando la cajita con pañuelos en la mesita cuadrada


al costado del sofá; con Dany tenía que tener montones de esas por toda la
casa para tener una solución rápida en caso de cualquier accidente.

Se estiro, tomándola entre sus manos y saco el primer pañuelo. Bajo la


mirada, observando el fluido blanco manchando su mano. Su vergüenza
volvió y por ende sus mejillas rosadas. Enseguida limpio su mano con el
pañuelo y respiro hondo.

—¿Es un buen momento? —repitió la pregunta el más pequeño, frotando el


papel en su mano. —Conocer a tu madre suena...

—¿Apresurado? —Louis mordió su labio, evitando que una sonrisa


apareciera en su rostro.
—Aterrador. —corrigió soltando el papel sucio a su costado, tomando uno
nuevo. Presiono el papel sobre el vientre del hombre, limpiado el semen
que manchaba su camisa que por suerte era blanca.

Louis apretó sus labios y con cuidado tomo el papel y lo arrastró por todo el
falo del alfa, eliminando así un poco de los fluidos que le manchaban. Subió
el elástico de los boxers ajenos y lo soltó sobre su bajo vientre, cubriendo
de nuevo el pene del profesor y su rostro enrojeció un poco más.

—¿Es aterrador conocer a la mujer que me dio la vida?

—Soy madre. —dijo Louis mirando por fin los ojos de Harry. —Se
exactamente lo que una madre piensa al conocer al interés romántico de su
hijo.

—Tu hijo tiene once meses. —dijo Harry, quien llevo su mano a la cintura
del omega, esbozando una sonrisa burlona. Louis sintió un cosquilleo en
todo el cuerpo y su mano se posicionó sobre el dorso de Harry, frotando su
pulgar sobre el mismo, delineando la cicatriz en la misma.

—Y yo ya he pensado en su futuro demasiadas veces. Una pareja para él


siempre es difícil de imaginar. Querría lo mejor para mi bebé. No dudaría
que tu madre desea lo mismo para ti.

—¿No crees ser lo que mi madre espera de mi pareja? —Louis apretó los
labios y los froto de forma horizontal.

—¿Tu mamá siempre deseo que su hijo tuviera a un omega inmaduro de


diecinueve años? —bajo la mirada enseguida, jugueteando con el metal del
cierre de su pantalón.

Cerró la cremallera y abrochó el botón. Divagando entre sus múltiples


preguntas haciendo bulto en su cabeza.

Estaba seguro de que su madre no estaría de acuerdo en que su hijo adulto


de casi treinta se enlazará con un omega por mucho menor que él.
—Mi madre desea que consiga a alguien que me haga feliz. No importa la
edad que tenga, o si es maduro o si tiene un cachorro. —aclaro el alfa.
Louis jugueteo con sus dedos centrado su atención en ellos.

Los dedos largos se posicionaron debajo de su barbilla, alzando su rostro y


obligando a qué le mirara.

—No debes sentir temor, Louis.

—¿Y si tú conocieras a mis padres? —coloco un ejemplo similar. —Podría


decirte de un momento a otro que iríamos a verlos. ¿No te preocuparías?
¿No querrías causar una buena impresión? —Harry respiró profundo y
empatizo mejor con el ejemplo que aportaba el chico.

—Entiendo que, no saber cómo es mi madre pueda preocuparte y te cause


terror no poder causar una buena impresión, pero si te hace sentir más
tranquilo mi madre no es difícil de tratar. No si alguien como tú lo hace.

—¿Alguien como yo? —Louis alzó ambas cejas y Harry sonrió mostrando
el hoyuelo en su mejilla.

—Amable y honesto, simpático, inteligente, cariñoso... Si, eres lo que desea


para su hijo. —Louis hizo un pequeño mohín con los labios, mismo que
Harry tomo de inmediato con los suyos, succionando el labio delgadito y
pasando la punta de su lengua sobre este en una caricia mínima que dejó a
Louis con ganas de más.

Más de esos labios dulces y gruesos, más de esa sensación que


descontrolaba su estómago y le elevaba a un punto en que no le interesaba
más lo que le rodeará.

Louis cerró los ojos anonado con la paz excesiva que Harry lograba
implantar en su ser con un beso tan simple como ese.

Cómo si pudiese absorber todos sus temores y los sustrajera de su cuerpo


con facilidad. Un toque mágico que le dejaba un hormigueo e incendiaba su
interior en gozo.
—Además tus labores como madre la han dejado impresionada. —informo,
en un susurró cerca de su boca. Louis abrió sus ojos y se removió incómodo
en la regazo de Harry, el lubricante dejaba de ser algo que quisiera seguir
sintiendo. —Dany es un cachorrito demasiado obediente al parecer. —Louis
sonrió con suficiencia y orgullo de su labor como madre.

—¿Y tú padre? —la mandíbula del alfa se tensó, las aletas de su nariz
dilatándose y la leve molestia se impuso en sus pupilas contraídas. —No le
agrada la idea de que tengas a un omega tan joven a tu lado ¿no es así?

—Lo que él diga no importa.

—A mí me importa.

—No debería. —fue tajante. Su rabia aún predominaba contra su padre.


Louis frunció un poco el ceño.

—Pues lo hace. —continuo aferrado a su sentir. Hablando claro, con la voz


un tanto más firme, haciéndole frente a Harry. —Tu familia es importante y
no quiero que tú padre me odie.

—No lo hará. —Louis cruzo los brazos frente a su pecho.

—¿Cómo estás tan seguro? —Harry abrazo la cintura de Louis, acercando


su torso hasta que su pancita golpeó la suya.

—Porque lo conozco. —Louis inhaló aire, sus manos se posicionaron sobre


los hombros al frente suyo y le masajeó por cortos segundos, sus dedos
delgados se fruncieron en la anatomía ancha de su torso. —Es un gruñón y
se opondrá como siempre lo hace pero al final lo aceptará. Siempre lo hace.
—el omega apretó a los labios, ladeándolos a un lado.

No entendía como Harry siempre lograba convencerlo de todo, bastaba con


mirar sus ojos, esa mirada siempre se encargaba de convencerlo de que todo
estaría bien y que no debía preocuparse.

Le llenaba de seguridad y era fácil que tomara siempre sus palabras. No


dudaba, no si sus manos se aferraban a su cintura con esa determinación y
su respiración neutra y pacífica hacía ver qué todo iría bien.

No necesitaba decir mucho para convencerlo, o Harry era muy bueno para
persuadir o Louis era bueno haciéndole caso.

—Debería asearme antes. —respondió bajito, embelesado con la sonrisa


inmediata que le dedico el alfa. —Tu madre no puede saber que soy tan
débil a tus provocaciones.

Harry atrapó su labio inferior disminuyendo su sonrisa divertida, río por la


nariz y arrastró sus manos de la cintura de Louis hasta sus caderas y apretó
con mayor osadía la zona hasta llevar con esa misma presión sus manos a
los muslos suaves del chico.

—Mi madre estará contenta de saber que me has ayudado con mi caso
clínico. —bromeo, el omega sonrió junto a él acercándose a su cuello y
frotando su nariz en la fuente de su aroma.

—Me importa tu salud. —le dijo un tanto bromista aunque lo que decía era
completa verdad. —Puedo ayudarte más veces si así lo necesitas, alfa. —se
ofreció por segunda vez y Harry sintió un retortijón en la entrepierna.

—Lo tomare en cuenta. —respondió con un tono de voz más profundo. El


omega asintió plantando un besito rápido en su cuello. —Ahora ve a
ducharte, tu hijo te espera. —Louis se despegó de su cuerpo y su se enlazo
con la del hombre. Sin aviso tomo sus labios en un beso profundo y cálido.

Bendito el momento en que decidió que besarse estaba permitido. Porque


era jodidamente espléndido poder tomar esa boca sin culpa, poder besarlo a
la hora que quisiera sin pensar que lo que hacía no era correcto.

Se despegó de sus labios en un chasquido sonoro que le alegro el alma y


bajo de su regazo.

—Me apuraré. —aviso y se encamino acelerado a su habitación, buscando


un conjunto rápido entre su ropa desordenada y encerrándose en el cuarto
de baño para tomar una ducha rápida, de esas a las que ya estaba
acostumbrado.
No tardó más de diez minutos en enjuagarse, ya que su única labor era
limpiar el lubricante y el semen de sus muslos.

Salió de la regadera en aceleró, no quería tardar más de lo necesario porque


ya quería ver a su bebé. Lo extrañaba mucho, a pesar de que era un trabajo
demasiado difícil, el disfrutaba todo de él.

Arrastró los pantalones negros y holgados por sus piernas, la camisa blanca
cubrió su torso y completo su cómodo atuendo con una sudadera verde para
apartar el frío que cobijaba las calles de Londres.

Sacudió la toalla en su cabello para secarlo y se sorprendió a el mismo con


una sonrisa extendía cuando noto el aroma de Harry vistiendo su piel.

Algo que no era nuevo, su antiguo alfa le marco con el suyo muchas veces,
estaba acostumbrado, pero no sé sentía igual.

Su piel no aceptaba tan bien el aroma de Owen como lo hacía con el de


Harry. Se sentía como suyo, tanto porque incluso su propio aroma parecía
perderse entre los matices varoniles y fuertes que Harry le regaló.

Su aroma era potente y él no dejaba de sentirse emocionado con ello.

Antes era molesto sentir la marca del aroma de un alfa en su cuerpo, porque
su personalidad indómita no le permitía sentirse propiedad de otra persona,
porque tener un alfa con el que llevaba seis años de relación no significaba
que le perteneciera.

A Louis le gustaba sentirse libre, le gustaba tener control de su vida, de sus


acciones y decisiones.

Discutió muchas veces con Owen por eso, porque no siempre soportaba que
su omega no le cumpliera todos sus caprichos.

Pero con Harry era demasiado diferente, a pesar de que no tenía un control
de las situaciones que le orillaban a hacer cierto tipo de cosas como a él le
hubiese gustado.

Tampoco le desagradaba, he ahí la diferencia.


Harry le daba seguridad, sabía que no perdería su independencia junto a él.
Sabía que Harry le cuidaría y tenía muy claro que siempre pondría sus
deseos antes que los propios, lo había comprobado, muchas veces.

Por eso Louis aceptaba todo lo que el alfa quisiera, porque sabía que Harry
respetaba sus decisiones y lo respetaba a él y si podía hacerlo entonces
Louis podía complacerlo.

Tomo el bálsamo humectante del taburete y lo paso rápido por sus labios,
cepillo las hebras castañas en cuatro simples movimientos y llevo la mano
al picaporte para abrir la puerta y salir dirigiéndose a su habitación, notando
a Harry a la orilla de la cama doblando la última camiseta sobre la
superficie acolchonada y colocándola en la torre con todas las demás.

Louis abrió levemente la boca, entrando a la habitación con pasitos cortos y


la mente en blanco.

—Pensé que podía ayudar un poco con esto. —dijo el alfa alzándose de la
cama. —Note que lavaste las mantitas de Dany así que yo bueno, las
aromatice de nuevo. ¿Estuvo bien? —Louis parpadeo y observó los
montoncitos de ropa perfectamente doblados, ni siquiera el doblaba con esa
meticulosidad.

Avanzo los últimos pasos, hasta acortar la distancia entre ambos, se


posicionaron entre sus piernas largas y jaloneo sus mangas. Por fin apartó la
vista de la ropa y miro a los ojos al hombre.

—No t-tenías que... No era necesario amm...

—Está bien. —respondió Harry, peinando su flequillo rebelde. —Con Dany


en casa he comprobado que hacer una tarea tan sencilla como doblar ropa se
convierte en algo difícil. —Louis río bajito y bufo.

—Supongo que es verdad. Pero no es tu deber ordenar mi casa, ese es mi


trabajo.

—Yo quise hacerlo. —dijo tranquilo. —Necesitas mucho tiempo libre para
ponerte al corriente con los temas de la escuela. —Louis le sonrió, las
mejillas alzadas, sus pómulos más resaltados y Harry admirando ese gesto
altamente hermoso.

—Gracias. —le dijo Louis.

Harry tomo ambas manos del omega, alzando las mangas largas y
descubriéndolas. Sus ojos escanearon su expresión y acercó ágil sus labios,
besando el dorso de estás.

Sus labios se presionaron dulces en sus manitas delgadas. Louis observó las
pestañas del alfa hacer sombra en sus mejillas y sonrió.

Los ojos cetrinos tomaron el azul de sus orbes, reclamando esa mirada pura
y tierna como propia. Louis respiró profundamente y suspiró pesado,
anonado con el actuar del alfa, tan protector.

—Estoy aquí para todo lo que necesites. —le hizo saber, frotando la yema
de sus pulgares en sus manos. —Puedes llamarme a cualquier hora y estaré
para ti, Louis. Incluso si solo necesitas que alguien te ayude a doblar la
ropa.

Louis río con el comentario, más que reír por gracia fue el nerviosismo
aquello que le ataco.

No creyó que conocería a un alfa que no tuviese su ego tan frágil como para
hacerse cargo de una tarea que se suponía era deber de los omegas.

Le encantaba eso, le encantaba que Harry fuese distinto, que fuera delicado
y tranquilo pero al mismo tiempo conservara su masculinidad intacta, era
hermoso y hasta cierto punto sexy y atractivo.

Un alfa del tipo de Harry conseguía llamar más su atención que un alfa que
solo demostrase que era fuerte e intimidante.

Se inclinó rozando su nariz con la del alfa.

—¿Enserio eres real? —preguntó en voz alta, aunque su intención no era


esa, así como su pregunta afloró sin ser planeada el color de sus mejillas
volvió. Comenzaba a acostumbrarse a sentir el bochorno entintar su rostro
fino.

—¿Dudas que lo sea? —Louis asintió muchas veces, honesto como


siempre.

—No dejó de pensar que esto es un sueño y que el cualquier momento


despertaré decepcionado. —confeso bajando la mirada. —Un alfa como tú
no cortejaría a un omega con un cachorro.

—Tú lo has dicho antes, no soy como los otros alfas. —Louis mordió su
labio.

—No y eso lo hace menos creíble. Porque fue muy fácil encontrarte. Todos
siempre me dijeron que no podría encontrar un alfa dispuesto a cargar con
mí... Error. —repitió las palabras que escucho una y otra vez durante todo
su embarazo e incluso después de tener a su cachorrito esas mismas
palabras continuaban siendo el tema principal en las conversaciones con los
demás.

—Daniel no es un ningún error, es la razón por la que estemos aquí ahora.


—el omega sonrió amplio, sin saber dónde esconder o como frenar la carga
inmensurable que Harry colocaba en todo momento dentro de su pecho,
alegría, cariño, protección.

El alfa se las ingeniaba para preparar un coctel de emociones agradables y


sus palabras se convertían en una inyección que continuamente le
suministraba vida en el corazón, lo empapa en cada rincón, coloreaba las
partes obscuras y muertas con color rojo, uno intenso y las grietas que
amenazaban con destrozarlo por completo eran suturadas con extremo
cuidado, con cariño.

Harry le estaba reparando el corazón, apartaba los fantasmas de su triste


pasado amoroso y le ayudaba a confiar de nuevo en ello, convirtiendo cada
momento en una escena romántica digna de un premio.

—Para ti fue muy fácil encontrarme. Pero te recuerdo que soy más grande.
Si para ti fue fácil para mí fue toda un lio encontrar a alguien tan especial
como tú.

—¿Qué hay de especial en mí? —Harry sonrió, porque no sabía que debía
resaltar, le llevaría el día entero explicarle porque es el omega más especial
que ha conocido, todo en él era maravilloso.

—Todo. Absolutamente todo lo que tenga que ver contigo es especial,


incluyendo a tu cachorro. —Louis no encontró una manera más fácil de
frenar la voluntad que sus ojos tomaron al encharcar sus ojitos azules en
lágrimas y fue por eso que tomó la decisión de esconderse en el hueco del
cuello de Harry para que no pudiese verlo así, con el llanto emotivo a
medias, respirando en pausas largar y rítmicas.

No podía explicar lo que esas palabras significaban para él, el impactó que
provocaban en su interior.

No pensó que algún día conocería a alguien que no solo lo quisiera a él,
sino a su bebé. Que lo quisiera en verdad y no solo por quedar bien o
conquistarlo.

Se preocupaba por ambos y a ambos les repartía amor por igual, no sabía
cómo sentirse solo sabía que las explosiones en su estómago eran
demasiado gratas.

El alfa llevo sus manos a su espalda, sobando y proporcionando más de esa


paz y esa protección que tanto buscaba, aunque no lo supiera.

Atrajo el cuerpecito delgado del menor a él y Louis se sentó en su pierna


izquierda, sus brazos rodeando el cuerpo del mayor y su nariz bien
presionada en su cuello, no quería apartarse de ese aroma nunca más. Lo
necesitaba siempre presente y no solo en mantitas aromatizadas o en la ropa
de su cachorrito.

—¿Lo dices enserio? —Harry beso su coronilla.

—Por algo quiero cortejarte. ¿Crees que si yo no pensara eso de ti te pediría


ser mi omega? —Louis trago saliva.
—No me conoces por completo, no soy solo cosas buenas. —Harry relamió
sus labios.

—Me arriesgare. —fue serio, pero la pizca burlona brillaba en sus ojos
cetrinos. Louis sonrió amplio. —¿Nos vamos? —pregunto bajito. Louis se
despegó de su cuerpo y asintió apretando los labios pues el llanto aún
amenazaba con escaparse de sus ojos.

Harry le regaló una sonrisa tierna y beso su mejilla, tronando el beso antes
de levantarse y y caminar juntos a la puerta del departamento.

Bajaron en silencio hasta la entrada del edificio y se refugiaron rápidamente


dentro del auto del alfa pues el viento soplaba muy fuerte y hacia doler sus
oídos.

Louis colocó el cinturón de seguridad, se acomodó en el asiento, se


mantuvo callado la mitad del camino, pues los montones de dudas surgieron
de nuevo en su cabeza y cada pregunta le tenía temblando las piernas y
manos, hiperactivo al igual que su bebe cuando se aburría en las clases.

¿Había elegido el atuendo correcto? ¿Iba demasiado informal? ¿Su cabello


estaba bien peinado? ¿Cómo tenía que saludar a su madre? ¿Tenía que ser
muy respetuoso o comportarse normal? ¿Y si sus manos sudaban al
saludarla?

—¿Estas bien? —pregunto Harry cuando el aroma de Louis se volvió un


poco amargo. Su mano se posiciono sobre el muslo del omega y
proporciono un apretón.

—No. —le respondió sincero. —Estoy demasiado nervioso, voy a... siento
que voy a arruinar todo. ¿Cómo se supone que hare esto? Nunca antes me
he presentado a la familia de mí, mí... —Louis guardo silencio, sin
encontrar el termino correcto. —¿Qué eres de mí? —Louis se giró
bruscamente su cabeza, solo para tomar la imagen de Harry con una sonrisa
amplia en el rostro y sus ojos brillando más que nunca.

—¿Te burlas de mí? —Louis alzo una ceja y Harry mordió su lengua,
burlón, girando el volante.
—Eres encantador cuando estas nervioso. —Louis inflo las mejillas, sus
labios se fruncieron y sus ojos se entrecerraron un poco. —Te estas
preocupando demasiado por lo que pueda pasar, Louis. No lo hagas, deja las
cosas fluir.

—Estamos hablando de tu familia, Harry. No quiero hacer algo estúpido.


No soy bueno con las situaciones improvisadas, necesito planear todo para
que salga bien.

—Si planeas demasiado nada saldrá bien. —le dijo tranquilo, dedicándole
una mirada rápida al omega. —Solo se espontaneo y se... se Louis. Solo
recogeremos a Dany, no nos quedaremos todo el día.

—No quiero ser Louis. —Harry bufo con una risa seca.

—¿Cómo que no quieres ser tú? —Louis jugueteo con sus manos.

—Louis es aburrido y es un joven muy... joven. —suspiro, observando a


través de la ventana. El movimiento del auto parecía marearlo más de lo
que ya estaba.

—No hay nada de malo contigo, Louis. Y fingir ser algo que no eres saldría
contraproducente. Eres agradable, omega. No necesitas ser nadie más para
que los demás piensen lo contrario.

—Ayúdame un poco. —Harry cambio la velocidad y mantuvo la vista al


frente.

—¿Cómo?

—Háblame de ella.

—Eso sería trampa. —dijo Harry risueño, avanzando entre las calles ya
memorizadas.

—No es trampa, es preparación. No vas a un examen sin estudiar antes. —


Harry río y miro de manera rápida al pequeño omega desesperado a su
costado, para después devolver su mirada a la calle.
—No es un tema escolar, Louis. Es conocer a una persona. —el chico
frunció el ceño.

—No es solo conocer a una persona, Harry ya lo he dicho. No es una


persona cualquiera, es tu madre, además soy un desastre conociendo
personas.

—Exactamente, es mi madre. No un monstruo al que te enfrentarás. —el


alfa freno, aparcando frente a la casa. El corazón de Louis paro de latir y
giro su rostro a la ventana, observando la casa blanca y grande.

El jardín parecía una imagen de revista, donde el pasto era muy verde y
asemejaba una alfombra muy suave, el círculo de rosas contrastando con los
colores y una pequeña fuente al centro.

Todo se veía por completo muy elegante. Debía suponerlo, debía suponer
que la familia de Harry era obviamente de alta clase, por su manera de
vestir tan sofisticada y su educación perfecta y pulcra.

Sus nervios se elevaron más de lo debido, su pulso podía verse por debajo
de su piel pálida en susto.

—¿Estás listo? —Louis negó, su vista fija en la bonita casa de grandes


ventanas.

—No, creo que vomitare. —Harry río, sacando las llaves del switch. Tomo
la manija de la puerta, abriéndola y bajo del auto.

Louis se quedó estático en su lugar, sus uñas fueron directo a su boca, sus
dientes mordisqueándolas y Harry abriendo su puerta.

—No pasará nada malo.

—No sé ni siquiera que diré ¿Cómo me presentaré? "Hola mucho gusto soy
Louis, el alumno de su hijo, al que conoce de hace menos de un mes y soy
su próximo...

—Omega. —completo el mayor, tomando la mano de Louis. —No es


necesaria esa presentación ella sabe bien quien eres.
—¿Le hablaste a tu madre sobre mí? —Pregunto impresionado, quitando el
cinturón de seguridad y aceptando la ayuda del alfa para bajar del auto.

—Soy muy apegado a mi madre. —dijo sonriendo y empujando la puerta


del auto una vez que Louis bajo.

Harry entrelazó sus dedos con los de Louis, tomando su mano y accionando
un apretón leve, avanzando a la puerta.

Ese primer gesto le robó una sonrisa al omega, era la primera vez que
tomaba su mano de esa manera y se sintió malditamente bien.

Introdujo las llaves en la cerradura, giró la muñeca y el seguro sonó fuerte


en sus oídos. Las palmas de sus manos picaron.

Harry empujó la puerta, entró tranquilo al lugar, muy diferente a como


Louis lo hizo, con las piernas temblando y la falta de aire en los pulmones.

Cerró la puerta después de entrar y colocó el código de seguridad en la


placa a su costado.

—Bienvenido a... La casa de mis padres. —Louis sonrió apretando la mano


del alfa aferrada a la suya y observando con detalle su alrededor, pensando
que era un poco –demasiado- grande para su gusto.

Estaba acostumbrado a los espacios pequeños, donde la limpieza no


rebasara más de media hora en cada habitación y sus pasos se redujeran al
trasladarse de la cocina a su recamara.

Aunque fuese grande no ignoraba el hecho de que era muy bonita, estaba
demasiado aseada. Louis no recordaba la última vez que observo su hogar
completamente limpio. En casa nunca dejo de ser un adolecente
desordenado y cuando Dany nació él quiso ser más maduro y ordenado,
pero el cachorrito no se lo permitía, sacando la tierra de las masetas después
de que barría la sala o esparciendo los juguetes cinco minutos después de
que Louis le preguntaba si ya no los usaría y los guardaba.
Harry avanzó cruzando la puerta del vestíbulo que conectaba con la sala de
estar.

—Llegamos. —anuncio el profesor, llamando la atención de la omega


sentada en el suelo junto al cachorrito quien inspeccionaba el pequeño libro
con dibujos y cuentos infantiles, aunque eso cambio enseguida que su
naricita sintió el aroma de su madre esparcirse en la habitación.

Dany se giró tan rápido como sus piernitas aun débiles se lo permitieron y
miro a su madre bajo el umbral. Sus ojitos verdes se llenaron de brillo y
todo su cuerpecito se electrifico con mucha felicidad y emoción.

Respiro muy hondo, sus manos se agitaron en el aire y sin que nadie lo
esperara su grito danzo en el aire.

—¡Mamá! —grito con poco esfuerzo y espontaneidad, la palabra se escapó


gracias a la felicidad que el bebé sintió de ver a su madre de nuevo.

Harry abrió los ojos impresionado, Anne sonrió de inmediato y Louis


cubrió su boca, dando un saltito en su lugar que apenas le despegó del
suelo.

—¡Oh por dios! —grito Louis corriendo hasta donde su cachorrito, se tiró
de rodillas sin preocuparse por el dolor del golpe y tomo el cuerpo de su
bebé. —¡Lo dijiste! —hablo muy emocionado, abrazando el cuerpo del
cachorro y besando muchas beses su mejilla gordita, Dany río tan alto y
melodioso que le atasco la garganta a Louis de amor. —Sonó tan bonito.
¿Lo escuchaste Harry? —pregunto, sintiendo que debía compartir el
momento con él. —Oh dios te extrañe tanto, solecito.

Harry se acercó, después de analizar bien lo que había sucedido y de ser


consciente de que había escuchado por fin la primera palabra de Dany, se
arrodilló a un lado de Louis y su mano se presionó en la espalda del omega,
frotando con atención.

—Ah te amo. —soltó Louis, con sus ojitos cristalizados y sin saber cómo
contener su alegría, justo como su cachorrito siempre hacia. El alfa sonrió
encariñado.
—Es la primera vez que lo dice ¿verdad? —quiso asegurarse porque pensar
en que se perdió la primer palabra de su bebé por un celo le hacía molestar.

—Sí, es la primera vez que lo hace. —respondió Anne alegre. Louis miro a
la omega y se hizo pequeño en su lugar. Al igual que un cachorro
avergonzado y deseo esconderse detrás del cuerpo del alfa.

Supo entonces que todos sus planes por crear una buena impresión
perdieron sentido porque esa entrada solo le dejaba en ridículo.

El omega alzó los hombros avergonzado escondiéndose en sí mismo y con


las palabras atoradas en la garganta.

—Oh... Yo... lo lamentó. No era mí, intención entrar de esta forma. —tosió
un poco, tenía la boca tan seca como el maldito desierto.

—Está bien. Cualquier madre se emociona de esa forma por la primer


palabra de su cachorro. —fue comprensible la omega, sin apartar la
amabilidad en su sonrisa resplandeciente. Louis devolvió una sonrisita
reprimida. —Al parecer se la estaba guardando para ti. Mucho gusto, mi
nombre es Anne. —se presentó, tendiendo su mano en dirección a Louis.

—¡Nan! —repitió Dany, señalando a la mujer. Anne río un poquito.

—Soy Louis... Tomlinson. El... Gusto es mío. —fue lo más educado


posible, pero sentía el temblor en cada palabra, su voz era más bajita de lo
normal, sabía que se veía muy patético pero a pesar de su esfuerzo su
nerviosismo continuaba a flor de piel en cada célula.

—Sé muy bien quien eres, mi hijo me ha hablado demasiado de ti. —


informo. —Agradezco al cielo de que por fin pueda presentarme a un
omega después de tantos años.

—Mamá. —le advirtió Harry, conociendo ya a su progenitora y su ligera


pero problemática obsesión por decir cosas vergonzosas y personales.

Anne rodó los ojos ligeramente, le lanzó una mirada a Harry que no supo
cómo interpretar y al final se volvió al omega al frente suyo.
—Te ves tan pequeño. —le comento Anne enternecida, corriendo su
flequillo a un lado justo como Harry siempre hacia y entendió por qué esa
manía por hacerlo siempre.

—Oh bueno si yo soy...

—Muy lindo. —hablo Harry, interrumpiéndolo.

—Sin duda. —dijo Anne, levantándose del suelo, Louis la siguió, cargando
a Dany en sus brazos y por ende Harry copio la acción, levantándose junto a
ambos.

—¿Quieres algo de beber o de comer? —se comportó atenta la omega.


Louis abrió un poco la boca para negarse aunque Anne no le dio tiempo de
hacerlo. —Tengo galletas recién horneadas en la cocina. Al parecer a Dany
le gustaron mucho. Traeré unas. —se apresuró. El omega froto sus labios y
observó a la mujer desaparecer por la puerta que guiaba a la cocina.

—Te dije que no tenías que preocuparte por nada. —le dijo Harry dejando
un beso rápido en la sien del omega. —Dany siempre sabe cómo hacer que
una situación incómoda desaparezca. ¿Verdad cachorro? —le preguntó. —
Felicidades por tu primera palabra, Daniel, mereces un premio. —felicito el
alfa intentando tomarlo de los brazos de Louis pero él apartó a su cachorro
de las manos del alfa.

El cachorro solo asintió en acuerdo con el premio.

—Ya lo tuviste tres días seguidos, es mi tiempo de disfrutarlo.—se


encapricho el menor, afianzando el cuerpo del cachorrito y este lo tomo con
gusto, en acuerdo con la decisión, abrazándose al pecho de su madre.

—Eres muy envidioso. —se quejó Harry, tomando la cadera del omega,
acercándolo a su cuerpo. Louis exhaló aire rendido.

—Lo siento pero... En serio lo extrañe mucho.

—Por supuesto Dany no es el único dependiente por lo que veo. —Louis se


encogió en su lugar.
—Bueno vivimos muchos meses siendo solo él y yo. Claro que somos
dependientes el uno del otro. —el alfa frunció sus labios, la acción
mostrando el hoyuelo ya encantador que siempre aparecía en su mejilla y le
robaba la respiración a Louis.

Harry portaba un atractivo inigualable, envidiable y bastante perfecto para


considerarse humano.

Siempre conseguía perderse en cada detalle de su rostro griego, el lunar en


su mejilla, muy cerca de la comisura de sus labios, la cicatriz hundida cerca
de su pómulo; suponía algo inevitable por el acné en la adolescencia.

Le encantaba recorrer meticulosamente cada detalle que a simple vista no


podía notar, pero al prestar esa atención podía darse cuenta de que estaban
ahí. Cómo la colección de lunares pequeños en su mejilla, las mordidas en
sus labios apenas sanando, las cejas despeinadas y las pestañas cortitas
delineando sus parpados.

No podía esperar a presumirlo con todo el maldito mundo, no podía esperar


para poder decir "Él es mi alfa" y observar con satisfacción la mirada llena
de envidia de sus amigos en casa.

Harry era un maldito sueño.

—Creo que puedo entenderlos a ambos. —Louis paro de observar con


exactitud al alfa, poniendo atención a sus palabras. —Tres semanas y no
quiero apartarme de ninguno. —el omega sintió la calidez de sus palabras.
—Quiero estar junto a ustedes. En lo momentos importantes y en los menos
importantes, quiero todos ellos.

—Hay momentos igualmente malos, Harry.

—Los quiero también. Todos, Louis. —enfatizo la palabra todos. El menor


agitó sus pestañas, sonrojado, desvío un poco su mirada y su vista se fijó en
la fotografía enmarcada al costado del sofá.

Su sangre bajo enseguida hasta sus pies, el sonrojó en su rostro desapareció


de manera instantánea, mostrando su piel pálida, todo su cuerpo se enfrió y
los escalofríos chocaron en su espina dorsal.

Abrió la boca, aunque las palabras no pudieron ser pronunciadas, al parecer


el impacto del susto y el interrogatorio que se plasmó en su mente le robó la
voz.

Percibió la angustia incrustarse en su pecho y no pudo mentirse a sí mismo


cuando reconoció los ojos azules, aunque fuesen más brillantes que como
los recordaba y la sangre no le manchaba las mejillas y las lágrimas no le
empapaban los costados del rostro.

—Puse un poco de café a calentar. —dijo Anne, entrando a la sala.

Louis escucho la voz melodiosa de la omega y pudo tomar un respiro muy


hondo y doloroso, pues en su pecho se instaló una presión escandalosa que
le provoco el recordar ese momento doloroso y desesperante.

—Ammm g-gracias. —dijo el omega, el color de su voz más apagado y


Harry sintiendo el peso de su malestar en la espalda.

Sus ojos azules se alzaron enseguida para mirar a Anne con el platito de
galletas en la mano. Lo colocó en la mesita de centro y se sentó en el sillón
individual.

—No era necesario, mamá. Solo vinimos por Dany, Louis tiene demasiadas
cosas que hacer en casa. —respondió enseguida Harry, tomando de nuevo la
mano delgadita, dándole un apretón en apoyo.

—Está bien, puedo, puedo posponer mis deberes unas horas no hay
problema. —avisó, tratando de guardar la calma.

—¿Estás seguro? —le pregunto el alfa, Louis sabía que no hablaban de sus
deberes. Estaba seguro de que Harry pudo notar su cambio de actitud, lo
supo porque ya conocía esa mirada que el hombre siempre le dedicaba
cuando se preocupaba por él.

Sus ojos se miraban más grandes, le recorrían por completo, intentando


buscar una respuesta; saber porque se sentía así. Su respiración se aceleraba
más y su voz siempre era más baja y blanda.

—Está bien, enserio. —le dijo Louis, sonriendo un poco forzado para
calmar al hombre, pero ese gesto solo le preocupó más porque no lo creyó.

Louis se sentó en el sofá, hundiéndose en el suave material. Acomodo a


Dany en su regazo, sentando al bebé en sus piernas.

Harry le siguió, acomodándose a su costado, su mirada no se despegó del


omega, intentando -de nuevo- buscar entre sus acciones algo que le
respondiera su duda.

Su mano continuaba sosteniendo la del menor, cosa de lo que ambos no


fueron conscientes, porque se sentía como algo normal, un acto que pasaba
desapercibido, como si fuese rutina hacer algo como eso.

—¿Mucho que hacer en casa? —inicio la conversación la mujer, tomando el


plato con galletas y extendiéndolo a Louis.

Dany sin esperar un solo segundo tomo una de las galletas y se la extendió a
su madre, Louis la tomo.

—Gracias amor. —beso su cabeza y Dany asintió tomando otra y girándose


a Harry para dársela. El hombre tardo un poco más de tiempo en notar que
el bebé le ofrecía la galleta, pues su mirada continuaba adherida a cada
movimiento del cuerpo de Louis.

Pero al final agradeció y tomo el bocadillo.

—Muy pocas en realidad. —respondió. —Pero necesito estar al corriente


con mis clases perdidas de esta semana. —hablo con la voz menos
temblorosa y con más seguridad.

—Debe ser pesado. —comento Anne, mordiendo la galleta. —Hacer todo lo


que tú haces. —Louis asintió. La curiosidad le carcomida el pecho como
una enfermedad y se expandida con rapidez, puso todo su esfuerzo en no
mirar la fotografía.
—Es difícil, si... Bueno, es cuestión de adaptarme. Antes solo tenía mi
empleo, después de eso nada me preocupaba. Ahora debo pensar no solo en
eso sí no en la escuela, Dany a veces lo complica un poco. —dijo bajando la
mirada a su bebé, quien los observaba atento, tratando de entender toda la
conversación. La galleta entre sus labios y la saliva como siempre
manchado su barbilla.

—Él es un cachorro muy tranquilo.

—Oh, lo es, a veces, con las demás personas, una vez que llegó yo se
vuelve un caos.

—Así son los cachorros, siempre son obedientes y tranquilos con los
demás, pero con su madre nunca, les molesta no tener la atención completa
de su mami. —Louis asintió, limpiando la barbilla del bebé.

Harry se mantenía muy callado y sus ojos aún interrogantes le miraban el


rostro.

—Ya crecerá y podrá soportar no tenerla todo el tiempo. —menciono la


omega. —No te desesperes, se paciente. Cualquier cosa que haga será linda
recordar en un futuro, incluso sus berrinches. —dijo un poco nostálgica la
omega, pero sin borrar esa sonrisa amigable.

Louis se atrevió a sonreír poco, sin embargo su cerebro continuaba insístete


en buscar una respuesta.

—¿Harry hacía muchas rabietas de pequeño? —cuestiono gracioso. El alfa


al fin frunció un poco el ceño, aunque sus ojos verdes continuaban siendo
muy brillosos y mantenía su gesto de preocupación.

—No realmente, él fue un cachorro muy tranquilo y aislado. Le gustaba su


soledad. —Anne sonrió, observando a su hijo mayor, la mirada perdida en
el omega a su costado, su mano aferrada a la del chico y su pulgar frotando
su dorso.

—El aprendió a leer desde muy pequeño. Tenía tres años, así que la casa
siempre fue muy silenciosa porque se escondía en los armarios a leer para
que nadie lo molestará. El ruido llegó seis años después. —divertida se
acomodó en el asiento, cruzando su pierna derecha sobre la izquierda con
cierta elegancia.

Louis parpadeo sin comprender las palabras de Anne, por lo mismo no


contesto a su comentario.

—Richie era todo lo contrario a Harry, era caprichoso y ruidoso. Siempre


tenía que hacer algo para que en la casa hubiese ruido y Harry se molestaba
tanto con eso. —la mujer río, recordando a su hijo mayor con los puños
apretados y la cara roja.

Louis entreabrió los labios, más confundido aún.


Dany se estiró hacía el platito de galletas y Louis le permitió bajar de su
regazo, el bebé de inmediato gateo hasta quedar frente a la mesita y tomar
más galletas.

—¿Richie? —pregunto dudoso Louis, sin saber si debía entrometerse o no.


Pero su instinto curioso no le permitió quedarse con la duda.

Anne le lanzó una mirada fugaz a Harry, su ceño se frunció levemente


aunque el gesto no duró por mucho.

Volvió a su semblante volvió a ser cariñoso y confiable.

—Mi hijo menor. —respondió. Escucho el suspiro pesado de Harry a su


costado y su mano soltó la de Louis de inmediato.

Louis mordió su lengua y sintió la tensión envolverlos en una burbuja que


impedía el paso del oxígeno.

—Oh... —dijo, giró su rostro observando a Harry quien miraba su regazo


perdido. —No me dijiste que tienes un hermano. —comento ladeando un
poco la cabeza, solo para comprobar que lo que pensaba no era cierto y no
podía serlo.

—Tenia. —dijo Harry seco, evadiendo la mirada del omega.


Fue solo esa palabra la que provoco un hueco enorme en su estómago, pudo
conectar todas su neuronas, y cada dato tuvo demasiado sentido y no quiso
pensar en eso, no quiso creer que lo que pensaba fuera cierto.

El frío erizo sus poros y ahora no solo recordaba la desesperación de su


sueño, podía recordar cada sentimiento, el terror que le abrazo esa noche,
las lágrimas que se escaparon de sus ojos y la falta de aire.

No pudo con ello y no podía dejarlo pasar como aquella vez, porque sabía
que no era solamente un sueño.

Era un recuerdo, era de Harry, su dolor.

Fue eso mismo lo que el alfa sintió, lo que vivió y continuaba viviendo
todas las noches y era horrible, triste, doloroso.

No quería que se sintiera así de nuevo no deseaba eso para él.

—Lo... —Louis no supo continuar, su voz se rompió enseguida y tuvo que


tomarse unos segundos para fingir que no se sentía tan destrozado.

Lo logro, logro mantenerse fuerte, tomando esa valentía por Harry, porque
incluso sin mirarlo, podía sentir su tristeza y lo mucho que lastimaba su
alma con solo pensar en eso y él no necesitaba su tristeza, no era lo que le
ayudaría en esos momentos.

Así que con valor apartó la capa acuosa de sus orbes, saco la presión en su
garganta y miro a Anne.

—Lo lamento mucho. —dijo Louis empático, de forma muy literal, pues
podía sentir el dolor de Harry en los huesos, esa presión en el corazón.
Cómo si una mano gélida lo estrujara y con eso congelará su sangre, su
cuerpo perdía calor y su alrededor se opacaba, todo color se etraviava y no
existía más que penumbras y un escenario fúnebre que solo complementaba
el mal estado.

—Descuida, no lo sabías. —dijo Anne, mirando de nuevo rápido a Harry. El


alfa expulso aire por la nariz, pesado, mostrando los inconformidad y se
alzó del sofá bruscamente.

—Iré a apagar el café. —dijo de golpe, sin mirar a ambos omegas,


avanzando a pasos firmes a la cocina y Louis creyó correr detrás de él,
sintió que era su maldito deber ir y consolar su melancolía.

Pero se quedó sentado sin saber cómo actuar, porque no tenía idea de cómo
consolar a un alfa, en realidad nunca había visto a un alfa en ese estado.

—Perdónalo, es demasiado sensible con el tema. —hablo Anne por su hijo,


luciendo fresca y calmada. Ya no sonreía como antes pero mantenía su
agradable mirada dulce.

—¿Cómo es que puede ser tan fuerte en una situación así? —Louis
pregunto aturdido. —Yo... No sé qué haría si llego a perder a mi bebé. No
quiero si quiera imaginar lo que es perder a un hijo y... Usted... No párese
derrotada con ello.

—Cariño, por supuesto que no fue fácil. Los primeros años quería morirme.
No quería seguir viviendo si no tenía a mi hijo, no soportaba despertar en
las mañanas y saber que seguía aquí y él no. Y viví enojada, odiando la vida
y a quien se atrevió a arrebatarlo de mi lado, por qué no era justo. No era
justo que a mi cachorro se le negara continuar y a mí no. Hubiese hecho lo
que fuera por qué me hubiese sucedido a mí y no a él y... A su cachorro. —
la quijada de Louis tembló.

—S-su...

—Cachorro. —Anne suspiró y miró a Dany, concentrado en levantar las


boronitas de las galletas que caían en la alfombra y las colocaba en la
mesita de centro, algo que aprendió de Harry ya que siempre las limpiaba
de esa forma. —Mi hijo estaba embarazado, cuatro meses.

El omega no podía pensar, no sin sentir la rabia apoderarse de su pequeño


cuerpo. No creía que existiera gente tan mala y dañada como para atreverse
a hacer algo así.
Pareciese que la situación no podía volverse más horrenda, pero llegaban
esos datos que le robaban la cordura. Pensar que su familia tuvo que vivir
algo así, soportar la muerte de su hijo menor, la pérdida de su bebé y de esa
manera tan fría e insensible.

No olvidaba el terror en su mirada, no olvidaba su vientre atacado, la sangra


manchando su cuerpo y el momento en que la vida abandono su cuerpo.
Recordarlo solo hizo que las lágrimas se escaparan de sus ojos.

—Me dolió, demasiado y tarde en darme cuenta que aunque no tenía a mi


hijo menor conmigo aún tenía a Harry y él me necesitaba también y no
podía darme el lujo de apartarme cuando él también sufría y con el tiempo
me hice más fuerte, para él. Así podía mostrarle que se puede salir adelante
después de una tragedia de ese nivel. Le ha costado demasiado trabajo, pero
lo está logrando.

—Realmente no sé qué decir. —hablo sincero Louis. No tenía palabras para


algo como eso y no podía utilizar las mismas palabras que se solían decir
ante ello pues era obvio que Anne ya las sabía de memoria.

El sonido de la cerámica al estrellarse en el suelo alerto a ambos, las manos


de Louis se presionaron en el sofá para impulsarse y correr a la cocina para
cerciorarse de que todo estuviese bien. Sin embargo se frenó antes de
levantarse por completo y se mantuvo ahí, limpio las lágrimas de sus
mejillas.

Anne le miró con una sonrisa de satisfacción.

—Anda ve con él. —permitió la mujer. —Sé que necesitas estar ahí. —
Louis trago saliva y se levantó del sofá sin siquiera negarse, pues Anne
tenía toda la razón, su preocupación le tenía con los pelos de punta.

—Mam... —balbuceo Dany en cuanto vio a Louis alejarse un poco, hizo un


puchero con el miedo de que su madre desapareciera de nuevo por muchos
días.

Louis volvió a dónde el bebé, hincándose frente a él.


—Harry necesita mi ayuda, amor. ¿Me esperarías un ratito? Esta Anne aquí
¿Sí? Volveré. —Dany estuvo a punto de negarse, ya no quería que su mamá
se desapareciera, pero acepto creyendo en sus palabras. Louis beso su
mejilla y se levantó del suelo, está vez caminando directamente a la cocina,
siguiendo el camino que observó a Harry tomar.

Entro a la habitación buscando con la mirada al alfa, observo la espalda


ancha y la cintura delgada, recargado en la barra bajo los gabinetes, a un
lado de la estufa, el café se manchaba el piso gris y la taza se encontraba
hecha añicos en el suelo.

—¿Está todo bien? —injirió, avanzando a pasos lentos. Harry giro la


cabeza, aportando una mirada rápida que aparto prontamente y la devolvió
a la toallita presionada en su mano.

—Solo fue un... pequeño accidente. —anuncio haciendo una ligera mueca
al presionar la tela en la palma de su mano.

—Déjame ver. —pidió Louis, sereno y suave, como siempre tomando su


actitud de madre. Sus manos se posaron frente al alfa, sosteniendo su
muñeca con tal cuidado y precaución.

Harry descubrió su mano, mostrando el corte superficial entre su pulgar y el


dedo índice. La sangre broto en pequeñas gotas que se esparcieron
rápidamente hasta crear una gota grane y pesada que escurrió en su mano,
Louis sostuvo la toallita de las manos del alfa y limpio la zona con leves
toquecitos para no lastimarle.

Acerco la mano del alfa a su rostro y cariñosamente su lengua se arrastró


por la lesión, limpiando el corte y minimizando el ardor con su saliva.
Harry abrió y cerró su puño, trago saliva pesadamente y se irguió en su
lugar, fingiendo un buen estado, como si nada le importase.

Louis sonrió levemente, verificando que la herida del alfa se estabilizara un


poco.

—No necesitas fingir conmigo, alfa. —le indico bajito, envolviendo su


herida con la toallita. —Puedo sentirte ¿lo olvidas? —Harry apretó los
puños, porque en momentos como eso como detestaba que Louis pudiese
percatarse de su dolor. Porque no quería que Louis pensara que era débil y
que ante ciertas situaciones no sabía cómo apartar sus sentimientos.

Harry se soltó del agarre del omega sin intenciones de ser brusco, aunque
no lo consiguió ya que siempre al pensar en su hermano le invadía mucha
rabia que no podía sostener y encajonar.

Harry no contesto, se dedicó a girar el rostro, evadiendo la mirada de Louis.

—¿No pensabas contarme de él? —Harry ahueco las mejillas, bajando la


mirada al suelo. Sus pómulos filosos y la quijada pronunciada. —¿Pensabas
esconderlo?

—No. —respondió Harry con la voz profunda. —Estaba esperando.

—¿Esperando que? —Louis dio un paso al frente.

—A estar listo, Louis. No puedo hablarlo tan fácilmente, no puedo solo


decirte "Mataron a mi hermano embarazado de diecinueve años y me
inculpan por eso". —casi grito, perdiendo el ritmo normal de su respiración,
apretando con fuerza los puños.

La quijada de Louis tembló, dio un paso atrás, alejándose del alfa que
parecía perder la cordura.

—¿T-te... inculparon a ti? —Harry apretó las muelas, sus dientes rechinaron
ante la fricción y Louis dio de nuevo un paso atrás. El hombre no contesto,
fijando su vista en el suelo.

El silencio se apodero del momento, un silencio tan ruidoso que le zumbaba


en los oídos, la respiración pesada del alfa alteraba todo su sistema y cuanto
más tiempo pasaba más dudas se aglomeraban, apilándose hasta
tambalearse, hasta sentir que el piso se movía bajo sus pies y
desestabilizaba su equilibrio.

Harry no pudo haber sido, Harry no dañaría su hermano, él era una buena
persona, no podría ser capaz de un acto tan atroz. ¿O se equivocaba?
Literalmente no conocía nada de él, no debía confiar en él, no debió
permitirse tanta libertad, pero no pudo evitarlo. No si se sentía tan bien a su
lado y era ese mismo sentimiento el que no le permitía creer que Harry era
un asesino.

—¿Pensaste en él? —Harry alzo la mirada, sus cejas fruncidas. —Cuando


me conociste... Pensaste en tu hermano. Me ayudaste porque te recordé a él.
—Harry ahueco las mejillas, la sombra reflejada en las hendiduras de sus
pómulos, frunció sus labios y la mirada fue aterradora, pero todo en ese
momento lo era.

Su mente brillante le dejo en un dilema, entre quedarse con la versión que


conocía del profesor o tomar una que él mismo estaba creando con los
pocos datos que se le proporcionaron.

Su versión no era agradable, pensar que Harry solo se acercó como manera
de terapia para superar su duelo era... más extraño aun.

—Has hecho todo esto porque... tienes esa necesidad de... de... —el chico
tartamudeo, creer que hizo todo lo que hizo solo porque se sentía con esa
obligación al no poder haberlo hecho con su hermano le lastimo.

—No confundas las cosas. —respondió directo. —Sí, lo recordé...

—Te acercaste a mí por él no porque... ¿Si nada de lo que sientes es real y


si...?

—No pienses estupideces, Louis. —lo freno ya molesto, su voz cambio a un


tono más rasposo y profundo. El omega se hizo pequeño en su lugar, sus
pequeños ojos observaron con terror a Harry.

Los ojos verdes escanearon la respuesta corporal del omega y suspiro


rendido, tranquilizando su mal genio y relajándose.

Se acercó precipitado a él, sus manos frunciéndose alrededor de la cintura


pequeñita, lo levanto del suelo sin esfuerzo y lo sentó en la isla de la cocina,
posicionándose entre sus piernas.
—Lo lamento. —se disculpó, la esclerótica de sus ojos se pintaba de rojo
pues sus lágrimas estaban ahí, sostenidas y ardiendo. —Es solo que,
recordarlo es muy doloroso y no puedo... evitar que mi actitud sea un asco.
—su voz tembló al igual que su barbilla. —Era mi hermano menor. —
sorbió su nariz, la primer lagrima se deslizo de su ojo derecho. Louis jamás
se había sentido tan impotente por ver a alguien así de triste y no saber
cómo ayudar.

Y solo basto mirar al hombre así de destrozado para disipar todas sus
teorías mal fundamentadas y relajarse. Harry lo que menos necesitaba era
ser juzgado sin motivos solidos.

—La persona a la que más amaba y ya no está. —las lágrimas se guiaron


una detrás de otra, tomando camino por sus mejillas enrojecidas. Recargo
su frente en el pecho del omega, escondiendo su llanto de la atención de
Louis y él enseguida llevo sus manitas hasta su cabeza, sus manos
acariciando su cabello, presionándolo a su cuerpo, sus besos se
concentraron en su coronilla.

—No estoy contigo solo porque me recuerdes a él. —aclaró, su voz era muy
baja y se perdía al chocar con el pecho de Louis. —En serio me gustas, mi
alfa te quiere. No tengas dudas con eso, lo que siento por ti no tiene relación
con la perdida de mi hermano.

—¿Por qué no me hablaste de él entonces?

—No encontraba la manera de decirte algo así, sé que es tu derecho saberlo,


lo siento, pero tenía... no sabía cómo reaccionarias a esto y no quería que te
apartaras. No quiero que pienses mal de mí. —Louis se separó sin pensar
del cuerpo de Harry, sus manos tomaron las mejillas húmedas, sus pulgares
frotaron los pómulos; se acercó, su nariz rozando la del alfa, se froto
afectuoso y su aroma, a menta y lavanda dulce que solía liberar solo para el
alfa acobijo el cuerpo alto, dándole paz.

—Necesitas más que una acusación falsa en tu contra para alejarme de ti.
—dilucido y se inclinó, pasando la lengua por sus mejillas, apartando las
lágrimas de su rostro. Su mano peino su cabello hacia atrás. —Estoy
dispuesto a aceptar tus problemas, Harry.
—No...

—Si. —interrumpió. —Lo que sea, podremos solucionarlo.

—No quiero que te involucres en algo que no te corresponde. —intento ser


firme, aunque su voz se mantenía rasposa y débil.

—Demasiado tarde. Quiero todo de ti. —le sostuvo con firmeza. —Te
quiero bien y te apoyare en cualquier cosa. —Harry abrazo la cintura de
Louis y se acercó con disposición a su rostro.

—No es tu deber. —le susurro, sus labios rozando los contrarios.

—Voy a estar para ti, siempre, es mi deber como omega. —Harry se apegó
más al cuerpo de Louis, su pecho presionándose en el ajeno, su corazón
bombeando y el golpeteo del mismo haciendo vibrar su pecho y el de Louis.

El apoyo del menor funciono como un antiséptico para sus heridas.

—No eres mi omega, aún. —recordó Harry.

—Quiero serlo. —Louis recargo sus brazos en los hombros del alfa. —Tú
quieres cortejarme y lo acepto. Pero tu cortejo empezó desde el primer
momento en que ayudaste con el llanto de mi cachorrito. No has dejado de
mostrarme que vales mucho la pena.

—No era un cortejo, era educación.

—Para mí es un cortejo. —Louis rompió la distancia, apropiándose de los


labios del alfa, el tacto provoco un escalofrió y disfruto la suavidad de las
líneas gruesas y suavecitas. —Uno indirecto y discreto. Por muy educado
que seas, Styles, no te preocupas así sin más por un alumno y lo hiciste por
mí. Me preocupare también por ti, no está a discusión, alfa.

Harry bajo la mirada, cuestionable con la decisión del omega. Louis alzo su
vista de nuevo, apoyando su dedo bajo la barbilla del profesor.

—Estoy contigo, Harry. Y voy a hacer lo que sea por verte bien. No estás
solo, ya no. —la barbilla de Harry volvió a temblar y se abalanzo de nuevo
al cuerpo de Louis abrazándose con fuerza a su torso y escondiendo su
rostro en el cuello dulce del pequeño y Louis lo tomo con mucho cariño,
frotando su espalda.

—Todo va a estar bien, alfa. —le dijo en un susurro, besando su coronilla,


dejando que se acomodara en su cuerpo y sosteniéndolo protector.

Harry se sintió aceptado, al fin pudo sentirse él mismo. Louis lo entendía y


le ayudaba a sentirse normal al no juzgarlo por llorar, por ser blando y
mostrar sus sentimientos.

Era más claro para Harry quererlo como omega. Louis era el omega
correcto.

Louis lo arrullo, deshaciendo la tristeza que le colmaba el pecho con


muchos mimos en su cabello y besitos cortos en su cabeza, Harry consiguió
tranquilizarse en poco tiempo, pero decidió quedarse en esa posición por
más tiempo, por el simple placer de escuchar el corazón de Louis latir en su
pecho y seguir recibiendo las caricias suaves del omega en su cabello.

Limpio sus mejillas de la humedad y se aparto del cuerpo de Louis después


de unos minutos. Tomo sus manos.

—Creo que... deberías ir a casa. Tienes muchas tareas por hacer. —Louis
sonrió poquito. —Espérame en la sala, iré enseguida. —Harry tomo la
cintura de Louis ayudándolo a bajar de la barrita.

Acaricio la mejilla de Louis y el pequeño ladeo el rostro frotado su mejilla


en la palma de su mano, el mayor le robo un beso fugaz y el pequeño
omega sonrió.

Se separó del alfa y volvió a la sala de estar, observando a su cachorro


hablando con Anne, él bebe le señalaba algo en el pequeño libro de cuentos
y la omega ponía suma atención para saber a qué se refería.

Escondió sus manos dentro de las mangas largas de su sudadera y avanzo


hasta donde ambos.
—¿Ya está mejor? —pregunto la omega, ayudando a Dany a cambiar de
página.

—Mejor, sí. —respondió Louis.

—Mam... —le llamo Dany, señalando el montón de letras en la hoja, su


pequeño dedo golpeaba el papel y balbuceaba un montón de cosas extrañas.
Louis se hinco a su lado.

—¿Qué es amor? —Louis observo la imagen con la catarina roja y ojos


muy grandes.

—Son de la suerte, ¿sabías? —le hablo Louis al bebé.

—Bab-ia. —dijo Dany señalando al insecto.

—Así es sol, es una catarina.

—Uuuuh. —balbuceo y se recargo en la mesita con sus antebrazos,


acercándose a la hoja pegando su naricita abotonada a la imagen,
analizando de cerca los detalles de las pecas negras.

—Vaya, en tres días ya puede hacer el intento por repetir las palabras. —
hablo Louis mirando al cachorro con impresión.

—Ya dijo su primera palabra, después de eso será más fácil que diga otras
más. Es como quitarle el freno al auto. —Louis rio un poco. —Aunque tú
bebé es muy inteligente, cualquier cosa que le diga la entiende a la
perfección y la ejecuta con facilidad. Mire su cuaderno para colorear, lo
hace bien, aun se sale de las líneas y no rellena a la perfección el área pero,
lo hace mejor que cualquier otro cachorro de su edad.

—¿En verdad? Bueno, no se mucho sobre el desarrollo de los cachorros.


Mis amigos son muy jóvenes para tenerlos y no tengo un tiempo libre para
ir a reuniones con mamás y compartir anécdotas. —se atrevió a bromear
Louis, acomodando el pantalón de Dany.

—Bueno, estoy yo aquí. Si algún día quieres tomar el té y hablar de bebés


puedes llamarme. —le siguió el juego la omega.
—Me agrada la idea. —le respondió, regalándole una sonrisa, de esas que
alzaban sus pómulos y marcaban las líneas al costado de sus ojos añil.

—Ma. —dijo Dany, señalando el libro. —Aaa. —hablo, alargando la letra y


señalándola en la hoja.

—Oh, olvide dar el gran anuncio, Dany aprendió a identificar dos letras el
día de hoy con la canción del abecedario. La A y la...

—¡O! —grito Dany, dando un pequeño brinco y perdiendo el equilibrio,


callo de sentón en la alfombra.

—Vaya, nos has regalado dos sorpresas hoy amor, felicidades, eres un
cachorro muy inteligente. —Dany aplaudió torpemente e intento levantarse
del suelo otra vez, pero espero mejor a que Louis le ayudara con eso.

Harry entro a la sala, pasando a espaldas de los tres y se perdió en las


escaleras, sin si quiera dedicarles una mirada rápida.

—¿Seguro que está bien? —se quiso asegurar la omega. Louis parpadeo y
movió la cabeza de arriba abajo en asentimiento. —¿Y tú estás bien? —se
interesó la mujer.

—¿No debería de estarlo? —Anne se cruzó de brazos.

—Bueno, imagino que saber que el alfa que te corteja está en riesgo de ir a
prisión no es un tema fácil de tratar. —Louis revivió el escalofrió en su
espalda, su boca se secó. La presión disminuyo en su torrente sanguíneo. —
¿Por qué aceptaste que lo hiciera aun sabiendo eso? —Louis guardo
silencio. Necesitaba a hablar de Harry con eso lo antes posible, había
recibido tanta información en un día y no sabía bien qué hacer con ella.

—Porque no hay nadie como él. —Anne esbozo una sonrisa a medias que
hizo crecer más las dudas de Louis. —Es un alfa grandioso. —hizo una
pausa, con la idea danzando en su cabeza. —Y porque es mi destinado. —
acepto al fin, sintiendo un calor crecer en su pecho al escucharlo en voz alta
y en afirmación y no como las veces pasadas en que lo planteaba como una
pregunta a sus montones de opciones para darle sentido a su situación.
—Lo dices con mucha seguridad.

—Porque lo estoy. Estoy seguro de eso. —Anne asintió, de acuerdo con las
palabras del chico. Percibió los pasos de Harry bajando las escaleras y su
silueta apareció bajo el umbral de la puerta, con el montón de maletas en los
hombros.

—Bien, creo que es todo. —dijo Harry. Caminando hasta donde los omegas
conversaban. —Lo siento madre pero las horas son valiosas para Louis si
no quiere reprobar alguna materia.

—Está bien, no me interpondré más en sus estudios. —se levantó del sofá y
Louis del suelo, tomando por la cintura a su cachorro y acomodándolo en
sus brazos. Dany no soltó el libro delgadito, aferrando con buena fuerza el
artefacto con sus manitas.

—Me dio mucho gusto conocerte Louis, espero verte muchas más veces por
aquí.

—El gusto fue mío. —le dijo cortes aceptando el besito de despedida en la
mejilla que Anne le dio. —Despídete, amor iremos a casa. —le dijo Louis
al bebé, Dany desvió su atención del libro para mirar a la madre de Harry y
su manita se agito en despedida.

—Fue un gusto conocer a este cachorrito tan bonito. —dijo mas infantil,
tomando la mejilla gordita de Dany entre sus dedos, pellizcando levemente
la piel. —V e con cuidado, cachorro. —le hablo a su hijo. Harry asintió,
acercándose y dejando un beso rápido en la mejilla de su madre.

—Te veo en un rato. —se despidió Harry y guio a Louis a la entrada.

Ambos salieron de la casa y caminaron al auto, Louis coloco la gorrita de


Dany para cubrirlo del aire frio, pero él bebé la quito enseguida,
empujándola hacia atrás inconforme. Louis volvió a colocarla y Dany la
quito otra vez.

Mientras Louis peleaba con su cachorrito para dejarle la gorra, Harry


guardo todo en el maletero y abrió la puerta de atrás.
—Bien Daniel, es hora de subir. —le aviso Harry, acercándose y colocando
la gorrita como Louis hizo. —Hazle caso a tu madre, Daniel, hace frio. —
ordeno y consiguió que el cachorro no quitara más la tela de su cabeza.

Las manos de Harry tomaron la cintura de Dany y lo alzo, apartándolo de


los brazos de Louis.

El omega frunció el ceño extrañado y siguió con la mirada a Harry, hasta


que el alfa se inclinó e introdujo la mitad de su cuerpo al auto, Louis dio un
paso a su costado observando como Harry colocaba a Dany en su asiento y
le abrochaba el cinturón de seguridad que se cruzaba por su pequeño pecho.

Sus cejas se alzaron cuando sus ojitos azules se abrieron. Harry cerró la
puerta una vez que se aseguró de que Dany estuviese bien sujeto y miro a
Louis.

—¿Compraste una sillita para el auto? —Harry asintió, abriendo la puerta


del co-piloto.

—No podía ir solo a ningún lado con Dany, lo vi necesario. Además, es


peligroso que vaya al frente. —Louis se mordisqueo el labio fijando su
mirada en el alfa, convenciéndose de que en verdad algo como eso estaba
sucediendo y no era un invento de su cabeza.

—No sé qué decir. —le dijo al alfa, liberando una risita nerviosa y
escondiendo un mechón de su cabello largo detrás de su oreja.

—No es necesario que digas algo. —le dijo Harry frotando su mano en el
brazo de Louis y enseguida camino para rodear el auto y abrir la puerta,
adentrándose al mismo.

El pequeño omega libero el aire detenido en sus pulmones y entro junto al


alfa, cerró la puerta y coloco su cinturón. Giro escasos grados en su lugar,
observando a Dany sentado tranquilamente en la silla, sus mejillas se
pusieron muy rojas por el frio, iluminando en exceso su rostro blanco y sus
ojitos verdes.
Volvió a su posición, perdiéndose en el tablero del auto, la música escapo
de las bocinas con un volumen muy bajito en cuanto Harry arranco.

La balada se introdujo en su cabeza aunque no pudo entender la letra de la


canción, pues la ignoraba, sustituyéndola con su incertidumbre cobrando
vida, marcando en su cerebro una advertencia de peligro, una señal roja de
alto que le gritaba que se detuviera, que no continuara con eso.

Y siendo el un omega impulsivo y rebelde la ignoro por completo y su pie


se alejó del freno y presiono el acelerador hasta el fondo, el ultimo retorno
quedo atrás y estaba dentro.

Encerrado en un lugar ajeno, se sentía un intruso. No tenía idea de lo que le


esperaba, no tenía idea de nada. No sabía que sucedía en la vida de Harry y
aun así, siendo irracional y sin pensar en las consecuencias acepto ser parte
de ello.

El solo se arrojó a un acantilado y no supo darse cuenta de la locura que


había hecho hasta que se encontraba en caída libre y notaba que no tenía un
paracaídas.

—Mierda en que me metí. —susurro tan bajo que Harry apenas pudo
escucharlo.

—¿Qué dices? —pregunto el alfa. Louis agito la cabeza saliendo de su


trance momentáneo y miro al hombre alto.

—¿Hable en voz alta? —pregunto aturdido el chiquillo, Harry alzo una


ceja.

—Si, al parecer.

—Oh... —dijo relamiendo sus labios resecos. —Lo siento, estoy, pensando
demasiado.

—¿Se puede saber en qué? —fue curioso al darse cuenta de la preocupación


que señalaban el gesto de Louis.
—En ti, en mí, en... nosotros. —tomo una pausa para frotar sus labios y
decidir si era buena idea expresar todo eso que sentía. —No me gusta
caminar a ciegas. —menciono, acomodando el montón de palaras en su
cabeza para no escupir su discurso sin estructura alguna y revolverse más
con sus pensamientos, o a Harry.

—Con lo que supe hoy ammm tengo demasiadas dudas y... quiero estar
preparado ¿sabes? Y no se mucho sobre ti y tu no sabes de mi como me
gustaría que supieras. Somos unos completos extraños y estas...
cortejándome. —se rio en completo nerviosismo, la situación parecía tan
irreal, más irreal que su cachorro olvidándose de los dinosaurios.

—Si no te sientes preparado puedo no hacerlo, Louis, no te estoy obligando


a aceptar es lo que tú quieras.

—Pero yo quiero. —el color de voz fue alto y seguro, dudaba que ese tipo
de seguridad hubiese existido en él antes, no encontraría ni una sola duda en
esa decisión aunque se esforzara por ubicarla. —Pero también quiero saber
más, no sé nada de lo que sucede, contigo. Y sé que es tu vida, no te voy a
obligar si no te sientes listo para contarme pero... Se volverá mía si esto
continúa y es importante para mi saber. Me refiero a que... Harry nunca
dijiste algo sobre prisión. —soltó de pronto en un casi quejido que revelaba
su angustia.

Harry apretó el volante, sus nudillos tornándose blancos.

—¿Debería preocuparme o ignorarlo? El no estar enterado de nada me


desespera.

—No deberías preocuparte por algo en lo que no estas involu...

—Basta de eso. —interrumpió. —Ya basta. Me voy a preocupar, lo quieras


o no tu no vas a decirme que hacer. —gruño perdiendo su paciencia. —Se
trata de ti, se trata de ambos ahora, no quiero que te lleven a prisión.

—No iré a prisión.


—¿Y yo como puedo estar seguro de eso si ni siquiera se bien que paso? —
Harry suspiro y Louis frunció un poco su ceño. —Quiero estar seguro de en
qué cargo me estoy metiendo.

—¿Para decidir si continuar o alejarte de mí?

—¡No! —Louis se exaspero, agitando las manos a sus costados, escucho el


bajito quejido de Dany a su espalda. El menor inhalo, tranquilizándose para
que su bebé no comenzara a llorar. —Solo quiero saber. No quiero vivir
confundido sin saber qué es lo que puede pasar.

—De acuerdo. Hablaremos de esto, te explicare a detalle todo lo que


quieras saber, si así estarás tranquilo. Solo hoy no. —Louis asintió
satisfecho, quitando un poco del peso de sus hombros.

—Gracias. —contesto más tranquilo y se sentó correctamente en su lugar,


recargándose en el respaldo del asiento, regulando su intranquilidad.

Harry recargo su codo en la puerta, su cabeza se sostuvo con su mano,


recargándose y manteniendo la derecha en el volante, resoplo, haciendo un
ruido muy parecido al de los caballos y Dany intento imitarlo, pero lo único
que consiguió fue como siempre mancharse la barbilla con saliva.

Dany llamo la atención de Louis cuando noto que su conversación con


Harry había terminado, aprovecho para preguntar por cualquier cosa que
viera en su libro de lectura y Louis como siempre tranquilo le explico,
torciéndose un poco el cuello y distrayéndose de todas las cosas en su
cabeza atolondrada.

Después de diez minutos atorados en el tráfico en un tramo que bien


pudieron recorrer en dos minutos Harry pudo girar a la izquierda y
adentrarse a la calle correcta que le guiaba al edificio del menor.

Aparco el auto al frente y se apresuró a bajar para abrir la puerta de Louis


antes de que el pudiese hacerlo, le tendió la mano ayudándolo a bajar del
mismo y Louis tomo la atención con gusto.
Se giró abriendo la puerta de la parte trasera y desbrocho los cinturones de
Dany, tomándolo en sus manos y entregándolo a Louis. Bajo las maletas,
colgándolas en sus hombros, menos pesadas que la última vez.

—Te ayudo. —se ofreció Louis, pero Harry se apartó.

—Está bien, puedo con todo. —Louis quiso insistir, pero supo que no
lograría nada con ello, así que solo inflo las mejillas y asintió. Iniciando su
caminata a la entrada del lugar con Harry a su espalda.

Apretó el botón en la plaquita de la pared y espero paciente el elevador.

Busco las llaves en las bolsas de su sudadera antes de llegar al piso para
facilitar su entrada al apartamento.

Louis empujo la puerta y paso rápido, dejándose caer en el sofá sin dudar,
después de tres días sin cargar a Dany olvido lo pesado que era, aun no
sabía si había subido de peso o solo era el corto tiempo que no lo tuvo y
olvido que era muy pesado.

Harry avanzo hasta la habitación, entrando incluso con más confianza que
las primeras veces, pero eso a Louis no le importo.

Se acomodó en el asiento quitando sus tenis sin cuidado, subió sus pies,
acomodándose en el mueble suavecito y pego a su bebe a su pecho.

—Te extrañe mucho, solecito. —susurro a su bebé, besando su naricita.

—Mam. —balbuceo, llevando su deditos hasta su boca, mordisqueándolos.

—Mamá. —recordó la forma correcta de decirlo y el pequeño cachorro se


quedó un poco pensativo.

Sintió el peso del alfa hundir el otro extremo del sofá y la punta de la nariz
rozar su cuello, hasta subir por su oreja y causarle cosquillas. Se encogió un
poco y sonrió, cerrando sus ojos y disfrutando el suave contacto del
hombre, aspiro la loción natural del alfa y se empujó hacia atrás
recostándose en su pecho.
Harry lo abrazo por la cintura, situando su mano en el estómago del omega,
presionando su palma.

Su brazo derecho paso por sobre su hombro, se recargo y coloco el objeto


frente a su rostro.

Louis abrió los ojos percatándose del accesorio que Harry sostenía.

Un broche para el cabello, los bordes eran de oro, trazando con las
curvaturas la figura de un jazmín.

Uno de los pétalos estaba forrado con diferentes tipos de hilo, todos blancos
y el segundo pétalo solo se cubría del inicio. Los pétalos restantes se
encontraban vacíos.

Louis parpadeo varias veces observando a detalle la fura que no negaba era
demasiado bonita.

Dany alzo su pequeña mano curioso con el accesorio brillante.

— Es una tradición familiar de los Styles entregar este broche a quien


cortejaras. —comento Harry. —Ha pasado de generación en generación, por
más de dos siglos. Tienes que usarlo todos los días durante el cortejo. —
explico Harry.

—E-es... muy bonito. —dijo Louis , rozando uno de los pétalos con su dedo
índice, justo como hacia su cachorrito.

—Los jazmines representan la lealtad y la fidelidad. —continuo el mayor.


—No todos los pétalos tienen hilo porque estos se tejen con cada una de las
generaciones. Por cada nuevo lazo de una generación la pareja enlazada
agrega un hilo. —explico bajito, observando el brillo en los ojitos de Louis.

—Antes de la mordida siempre hay un ritual para que la pareja construya su


propio hilo, de cualquier material que desee, ya sea algodón, cáñamo, lino
no importa de que sea, lo que importa es que lo hagan juntos, así se
simboliza el apoyo y la construcción de una vida juntos y el añadirlo al
tejido del broche simboliza la lealtad que juras a esa persona y el enlace
eterno entre ambos.

—Es... la manera más linda de representar la unión de dos personas. —


comento Louis, buscando su respiración, pues la perdió con la explicación
de Harry.

—Este broche resguarda diecisiete generaciones, hay historia en él. —


agrego el alfa. —Seria lindo si pudiera tener nuestra historia. —Louis sintió
un nudo apretar su garganta, inhalo hondo, sintiendo la emotividad acariciar
su pecho.

Porque su historia seguramente era demasiado corta, era nada en


comparación a la de esas personas y Harry quería que estuviese ahí, que
formara parte aun cuando no tenían una historia completa.

No creyó que pudiese ser digno de una reliquia de ese tipo, con tanto valor.
No creyó nunca que un objeto tan pequeño tenía el poder de resguardar el
amor de tantas personas, de ser testigo de tantas historias y ahora era suyo,
solo hasta su siguiente generación y era... la cosa más hermosa que pudiese
recibir.

—¿Puedo ponerlo? —le pregunto.

—Sí, sí por supuesto. —acepto sin dudar, sonriendo. Dany miro atento los
movimientos del alfa, curioso en las manos hábiles del alfa que tomaba con
delicadeza los mechones del cabello de su madre y le trenzaba el costado
izquierdo.

—Mamá me dijo que tenía que planear algún momento romántico para
entregártelo. —relato Harry, concentrado en los mechones de cabello
entrelazado. —Pero, realmente no pude esperar para dártelo. —admitió
risueño. El omega rio con él. —Te lo debo de cualquier forma. —le dijo,
finalizando la trenza de raíz.

Tomo el broche brillante, abriendo el pasador y colocándolo al final de su


peinado improvisado, sosteniendo el bonito diseño que intensificaba los
diferentes tonos de marrón en el cabello suave del omega.
—¿También saber hacer trenzas? —fue un poco bromista Louis, trazando
con las yemas de sus dedos las líneas en su cabello.

—Se supone que sería omega. ¿Lo olvidas? —Louis rio bajito, tirando su
cabeza hacia atrás, recargando su nuca en el hombro de Harry, le observo
desde abajo, agitando sus pestañas y perdiendo la respiración al mirar sus
ojos.

—Bésame. —ordeno Louis y Harry no necesito que lo repitiera.

Se inclinó, uniendo sus labios en un beso común, pero que con Harry se
sentía como lo mejor que hubiese experimentado.

Harry era es llave que abría la puerta de sus sentidos, de sus emociones. Era
la chispa que podía encender su interior cubierto en pólvora y hacerle sentir
tanto con tan poco, como lo era un beso en el que solo sus labios se
presionaban.

—Adbllb. —llamo Dany, un tanto molesto y escalo por el pecho de su


madre, hasta poder estirar su manita y que esta pudiese empujar su mejilla
para separarlo de su madre.

Louis rio junto al alfa, acariciando la espalda del cachorro.

—Creo que alguien continua celoso. —dijo Louis con un tono burlesco.

—Tendrá que aprender a superarlo o vivir con esos celos lo que resta de su
vida. —Louis rio alto, antes de poder notar las palabras que Harry utilizo.

Por el resto de su vida. Semanas antes le hubiese asustado esa frase, se


hubiese negado a ello de inmediato, pero en ese momento, mientras Harry
le hacía saber a su cachorro que también había cargo para él y le besaba las
mejillas se dio cuenta que tal vez un Para toda la vida no era una mala
opción.

....

Les juro que ya no encuentro palabras para agradecerles todo el apoyo


que me brindan. La frase las amo o la palabra gracias no alcanza para
demostrar todo el cariño que les tengo y toda la felicidad que me dan.

Enserio que ustedes son parte muy importante en mi vida y les


agradezco infinitamente que estén aquí conmigo y siendo lo mejor y lo
más bonito que tengo hasta ahora.

Se que dije que actualizaría ayer pero hubo una escena que no me
convencía y que borre y escribí muchas veces. Y pues no
quería cometer un error por eso mejor me espere para publicarlo,
arregle eso y en cambio les hice el cap mas largo a como suelo hacerlos,
namas pa' que me perdonen. uwu

En fin, vi por ahí que andan recomendando la historia y que le tiran un


montón de amor y a todas las que lo están haciendo solo quiero darles
las gracias, me gustaría tenerlas aquí para darles un montón de
regalitos y apapachos, gracias, gracias por el apoyo y por confiar en
mi.

¿Que buen momento pueden rescatar de este capítulo?

Espero que les haya gustado mucho, tengan un noche o día muy
bonito.

Nos leemos en el próximo capítulo.

All the fucking love.


15.

Capítulo dedicado a:

Jannesis2000 / therossieross / juliix28 / taquitostylison / HarryDameTuLech


e / SweetGirly94 / corderitocoqueto7u7 / stylinson-
28 / PrincessYue18 / Nialllapapa / MarianAlt3 / w-
womanlikeme / AndreadelosSantos700 / MenaSm_13 / Jeageroff / punga18
/ louhabit / paulacatalan / AlwaysInMyLarry_ / LouElCorderitoStyles / bren
stylin / pollito0792

Gracias a todas por apoyarme las amo con todo mi corazón.

Aun faltan dedicaciones pero esas vienen en el próximo capítulo, en unas


horitas. Espero que lo disfruten, las amo.

...

Empujó las puertas de la cocina con la cadera, sus manos sosteniendo los
platos sucios y sus piernas avanzando con apuró a los lavavajillas.

Dejó caer la cerámica en el agua, sin esperar a que esta se perdiera bajo la
espuma giro en su lugar de vuelta a la entrada. Dany se encontraba sentado
en la sillita alta, destruyendo el panque de chocolate que Louis le dejo en la
mesita, manchando todo a su alrededor con las boronas, cosa por la cual no
se preocupó el omega.

—Era para que lo comieras, Daniel. —le dijo Louis calmado, aunque sus
nervios estuviesen de punta se las arregló para no desesperarse con el
cachorro que despertó muy hiperactivo.

Limpiando el sudor de sus manos en el delantal negro empujó su fleco


despeinado hacia atrás en un movimiento preciso y tomo el lápiz de la barra
leyendo la octava pregunta de la tarea de lógica simbólica.

Su día fue un ajetreo constante iniciando desde la tarde del día anterior
cuando Harry se despidió de él e inicio su labor con ponerse al corriente
con los apuntes, trabajos y tareas de cada materia.

Tuvo que llamar a Bran para pedir los apuntes, mismos que le llegaron de
inmediato en fotografías.

Louis se asustó demasiado cuando su teléfono vibro por casi un minuto y la


notificación en la barra de su teléfono contenía la frase "Bran ha enviado 42
fotos".

Un mensaje que sin duda le dejo quejándose lo que restaba del día y la
noche, solo hasta que Dany se durmió y ya no tenía a quien contarle su
furia. Aguantándose hasta las tres de la mañana leyendo páginas de libros y
respondiendo cuestionarios. Paro con eso porque recordó que su empleo le
esperaba al siguiente día a primera hora.

Los sábados su turno era más largo pues empezaba a las nueve de la
mañana y terminaba con dolor de pies después de las cinco, sin mencionar
que por ser fin de semana había más personas.

Llegar desvelado no fue su plan, pero ese día no pudo evitarlo, una vez que
iniciaba con sus tareas era difícil parar hasta no ver todo terminado; cosa
que obviamente no conseguiría en nueve horas, así que fue al trabajo con
cuatro horas de sueño y aunque deseo con todas sus fuerzas que el día
estuviese más tranquilo que otros nadie le escucho y antes de si quiera abrir
las puertas ya había una fila larga esperando afuera.

No podía quejarse, más personas significaban más propinas, y ese era


dinero que obviamente necesitaba porque Dany crecía a la velocidad de un
maldito rayo y cuando menos lo esperaba su camiseta de rayas azules y
blancas ya apretaba con las mangas sus bracitos regordetes.

Dia a día se tornaba más pesada su existencia y esa mañana creyó que no lo
lograría, no lograría cumplir todas sus metas con tanto trabajo encima.
Lo pensó cuando se paseaba por la zona de mesas acomodando las sillas y
Dany intentaba escapar de la sillita alta deslizándose por debajo. Los
montones de libros y hojas sueltas se esparcían sobre el mostrador viejo y
abandonado que remplazaron en la entrada.

No paro de pasearse por entre todas las mesas atendiendo a los clientes con
una sonrisa fingida que le acalambraba el rostro, tomando sus pocos
momentos libres para atender a Dany o leer un párrafo en sus libros.

—Daniel, ¿cuántas veces te he dicho que el papel no se come? —reprendió


Louis, acercándose para quitar el molde del panquesito de su boca curiosa
antes que lo mordiera, subrayó la respuesta de la siguiente pregunta en el
libro con el marca textos rosa brillante.

—Pedidos, mesa ocho, catorce y tres. —escucho al cocinero gritar. Louis


resoplo, rodando los ojos.

—Saldré de nuevo, si intentas escapar otra vez te acusare con Harry. —


amenazo él omega con la mirada en advertencia. Dany lo miro sin hacer
más que abrir y cerrar los puñitos sobre la paleta de la sillita, apretando el
montón de boronas en sus puños y agitando sus piernas de arriba abajo
golpeando los talones en el plástico.

Louis se giró acelerado como lo había estado desde la mañana, agarro la


charola de corcho circular y acomodo los platos sobre está, tomándola ágil
con una sola mano y saliendo al área de las mesas no si antes dedicarle un
vistazo rápido a su cachorro verificando que no intentara llevar a cabo una
travesura, mismas que se estaban volviendo más constantes, no quería
pensar en el trabajo que le costaría controlarlo cuando aprendiera a caminar.

Avanzo entre el gentío y los demás meseros que se movían por los pasillos
posiblemente con el mismo nivel de estrés que el suyo, entrego los platillos
como siempre siendo amigable y atendiendo como en las asesorías Arthur
siempre indicaba.

Perdió más del tiempo que esperaba en la mesa siete porque un alfa
continuaba indeciso con su pedido a pesar de que Louis les dio el tiempo
suficiente para decidirse.
Después de que el hombre se decidió volvió a adentro de la cocina, notando
a Stacy con Dany en los brazos y un saco enorme cubriéndole el cuerpo en
el pasillo.

—Ahí afuera hace un frío de mierda. —hablo Stacy, desenvolviendo la


bufanda de su cuello. Louis infló las mejillas y asintió dándole la razón. —
Tu cachorrito estaba gateando muy libremente por el pasillo. —le dijo la
omega, rascando con diversión la mejilla del cachorro. Louis suspiro.

—Demonios. —maldijo bajito y avanzo los pasos restantes hasta tomar el


cuerpo de el cachorro en sus brazos. —Te lo advertí, Daniel. —le dijo Louis
y Dany hizo un puchero buscando con la mirada a alguien que no encontró.

Harry se había vuelto su protector en cuanto a los regaños de su madre,


siempre que Louis le llamaba la atención lo único que debía hacer era
buscar al alfa y este intentaba tranquilizar al omega, lo cual conseguía con
poco esfuerzo.

—Creo que ya es tiempo de que busques a alguien que te ayude a cuidarlo,


es peligroso que se escape así. —aconsejo la joven.

—No tengo a alguien que cuide de él y no confió en cualquier persona. —


dijo, volviendo a la sillita alta, sentando a Dany de vuelta, el cachorrito
gruño.

—¿Qué me dices de tu alfa? —pregunto Stacy, quitando los montones de


suéteres que se colocó antes de salir de casa. Louis la miro fingiendo
confusión. —Oh, no pude evitar que estas marcado con el aroma de tu
profesor. —la chica rio bajito y melodioso. —¿Al fin aceptaste que fueron
creados para estar juntos?

—Él también trabaja, Stacy. No puedo dejarle a mi bebé todos los días.

—Entonces llévalo a una guardería o contrata una niñera. —Louis bufo.

—Con mi sueldo apenas me alcanza para todo, no puedo darme ese lujo. Se
que es peligroso traerlo, pero no tengo opción.
—¡Menos charla y más trabajo! —grito uno de los cocineros, dando dos
aplausos fuertes que hicieron encoger a Dany en su sillita, avanzo cerca de
ellos hasta perderse entre las estufas y los carritos con pan. —Louis hizo
una mueca y después de lanzarle una miradita rápida a Stacy aferro la
charola entre sus manos.

—Daniel. —le hablo a su cachorrito. —Es peligroso que te bajes de la silla,


por favor quédate sentado aquí y cuando vuelva te traigo tus juguetes. ¿Sí?
—Dany gruño de nuevo inconforme. —Y un jugo de mango. —el cachorro
abrió los ojos interesado y finalmente asintió al igual que Louis y se recargo
tranquilamente en el respaldo de la sillita.

—Me contaras todo sobre tu hombre al terminar el trabajo.

—No lo creo. —respondió Louis caminando en reversa para llegar a la


cocina y entregar los pedidos anotados en las hojitas de papel.

—¿Qué? Pero, esto es importante, no me puedes negar saber algo como


esto.

—Claro que puedo, además, hoy salgo más temprano que tú. Pero diviértete
acomodando las sillas. —comento divertido y apresurado, antes de poder
girarse y empujar rápido las puertas que dividían la cocina del pasillo en un
escape triunfal de evasión.

Suspiro aliviado al verse dentro de la cocina y observo al cocinero quien de


inmediato aparto la vista, disimulando así la mirada hostigosa que solía
dirigirle siempre que cruzaba la puerta.

Louis no se aguantó una sonrisa, amplia y resplandeciente cuando lo


observo muy atento a sus asuntos, evitando que sus ojos le recorrieran el
cuerpo como si fuese un pedazo de carne.

Solía sentirse muy incómodo cada día pues ese tipo de miradas nunca
pasaban desapercibidas para él, pero en ese momento se sintió superior, y
pudo llegar con la cabeza en alto a entregarle la orden a su cocinero.
El aroma de Harry estaba consiguiendo hacer bien su trabajo, esa mañana
en cuanto entro al trabajo las miradas se posaron en él como imanes y se
alejaron tan pronto como llegaron, al menos las de los alfas quienes de
inmediato notaron ese peculiar aroma envolvente en todo su cuerpo.

No recordaba la última vez que le miraron sin morbo y estaba disfrutado


como cada alfa acataba esa norma que el aroma de Harry se encargaba de
dictar, esa que le ordenaba apartar sus malditos ojos fisgones de su
anatomía y respetaran lo que no era suyo.

Su día estuvo lleno de ajetreo, tareas y la preocupación de dejar solo a su


inquieto cachorrito en la silla, pero al menos no tuvo que soportar el acoso y
los halagos o coqueteos que debía soportan cada día y eso era una ganancia
importante.

Evito cruzarse con Stacy entre las mesas, evadiendo así las preguntas que
sabía tenía la omega.

Louis no quería dar explicaciones o contar historias. A él le bastaba con que


el mundo supiera que tenía a alguien. Fuera de eso no le importaba colocar
a todos en contexto.

Su historia con Harry era eso, suya, solamente suya y de Harry y le


encantaba, le gustaba que así fuera, solo ellos dos y nadie más; además de
su bebé, por supuesto.

Nunca fue bueno con hablar de su vida personal con otros, se mantenía al
margen, porque odiaba que las demás personas opinaran sobre su vida,
siempre lo detestó. Por eso mismo, sus cuestiones personales quedaban
fuera de su lista para conversaciones sociales y si necesitaba una opinión
entonces la pedía. Y no a cualquier persona, siempre seria con personas a
las que les tuviera confianza y aunque Stacy parecía ser una chica amigable
no la conocía.

—Cinco minutos más e iremos a casa, solecito. —le dijo Louis,


acomodando el broche de cortejo que Harry le entrego. Era un fastidio que
su cabello fuese tan lacio, los prendedores no se mantenían en su lugar más
de cinco minutos.
—¿Adbllb? —Dany soltó sus llaveritos en la paleta de la sillita.

—No amor, Harry tiene mucho trabajo él día de hoy, así que no podremos
verlo. —le explico de nuevo a su bebé, colocando los pequeños guantes de
colores llamativos en las manitas de su cachorrito.

—Ush. —se quejó el cachorrito.

—Conmigo no te enojes, yo no soy quien le pone trabajo. —se defendió,


tomando su bufanda y enrollándola en su cuello. Una vez que se cubrió
quito el seguro de la mesita y aparto la paleta. —No eres el único que
quisiera que este todo el tiempo con nosotros. —hablo tomando al
cachorrito con sus manos. —Además también tengo mucha tarea, bebé. Y
Harry solo me distraería.

Alzo la capucha de la chamarra esponjosa de Dany, colocándola en su


cabecita para protegerlo del frio y como era siempre su bebé alzo la mano y
la aparto rápido.

Louis ladeo la cabeza, enarcando ambas cejas.

—¿Qué es lo que Harry siempre dice? —Dany hizo un pequeño puchero. —


Debes hacerme caso, Dany. Pon tu gorrita o te enfermaras y tendras que
tomar medicinas. ¿Te gustan las medicinas? —Dany negó con la cabeza y
con ello Louis pudo notar ya el largo de su cabello, sonrió y peino sus
mechones desordenados. —¿Te gusta no respirar por tener moquitos? —el
menor repitió su acción. —¿Te gusta la tos?

—Nom, mamá. —Louis sonrió cuando su bebe pudo sustituir la 'u' por la 'o.'
Beso con mucha fuerza su mejilla y trono el besito, la única manera que
tenia de no ponerse a gritar de encanto. Porque el escuchar a su cachorrito
decirle mamá era lo más bonito que haya escuchado. Una sensación
indescriptible.

No siempre podía decirlo completamente, su pronunciación aun fallaba


poquito y olvidaba decir la ultima 'a'. Pero cuando lo hacia bien, Louis se
emocionaba como la primera vez.
—Bueno, amor, entonces si no te gustan esas cosas tienes que cuidarte. —le
dijo y alzo de nueva cuenta la gorrita de la chamarra, agradado porque su
bebé no la retiro. —Que obediente cachorrito. —le hizo un poco de fiesta el
omega, Dany sonrió y agito sus manos.

—Guardemos tus llaveros y vamos a casa bebé. —hablo el omega, tomando


los llaveritos de la mesita y resguardándolos dentro de la mochila lila que
solía utilizar siempre para cargar las cosas de su bebé.

Acomodo las correas de sus maletas en sus hombros delgados y avanzo a la


entrada, acomodo el cuerpo de su cachorro en sus brazos, apretando con
más fuerza sus piernas para tomarlo con seguridad, ya que la tela de ambas
chamarras era demasiado resbaladiza.

Su viaje en el transporte público fue cómodo pues no tuvo que esperar a que
algún alma piadosa cediera un asiento para poder sentarse ya que el autobús
iba prácticamente vacío.

—Gracias por portarte bien hoy, amor. —fue agradecido el omega pues
después de pedirle por cuarta vez que se tranquilizara y le explico la
razones de porque no era bueno que bajara de la silla el cachorro entendió y
se quedó en su lugar.

Louis aparto la orilla de la chamarra de la boca del cachorrito.

—Creo que necesitamos poner más de esa crema que Harry compro para ti.
—anuncio Louis, suprimiendo una sonrisa agradable al apretar y fruncir sus
labios.

El día no dejo de ser gris, cosa que no pudo notar en toda la tarde debido a
su agitado empleo, pero noto esos escalofríos en la nuca y parte de su
espina dorsal a los que no les tomo atención porque no tenía tiempo para
preocuparse por eso.

Pero ya sentado, observando la neblina cubrir Londres como si colocasen


un manto y disfrazara cada rincón fue que se percató del hueco en el
estómago y los claros piquetes en la yema de los dedos, como si le
pincharan insistente con un alfiler.
Relamió sus labios y miro a su bebé, observo los ojitos verdes y expresivos
que portaba desde el primer día en que llego al mundo.

Esos ojitos que por cortos periodos de tiempo no le agradaban, porque los
conocía bien. Sin embargo, ahora los miraba y su mente viajaba a una sola
persona.

Los ojos de su cachorro eran de un verde limón, demasiado clarito, pero ha


logrado notar como estos se han obscurecido con el paso del tiempo.

Perdió unos cuantos minutos más recorriendo a su bebé con la mirada y


sonriendo cuando este le balbuceaba, relatando algo de su día que Louis
difícilmente pudo descifrar.

Se preparó una cuadra antes para poder bajar sin que le estorbaran las
maletas y pudiese sostenerse para no caer cuando este frenara.

Dany esta vez no espero a que Louis le pusiera a gorrita en la cabeza, pues
él solito lo hizo con torpeza, Louis solamente la acomodo.

El cachorro tenía sus momentos de obediencia, generalmente cuando Louis


estaba atestado en trabajó.

El cachorrito parecía saber cuándo su mami moría de estrés y decidía


comportarse bien, solo cuando descifraba eso o si su madre se lo explicaba
detalladamente.

Las únicas veces en las que no cedía a ninguna de las dos opciones era
cuando Louis estaba cerca de su celo.

Fuera de eso Dany siempre entendía lo que su madre decía y pedía, solo
cuando no buscaba atención o su rebeldía hacía acto de presencia.

Louis camino por la calle, cubriendo su boca del frío con la bufanda y
evitando los charcos en el suelo.

Hizo lo mismo con el cachorro, lo último que quería era que ese enfermara,
siempre que lo hacía el cachorro no paraba de pedir sus cariños y mimos.
No le importaba nada ni nadie, solo quería a Louis junto a él en la cama,
limpiando sus moquitos y bajando su fiebre con pañuelitos húmedos.

Louis no se quejaba, estaba consciente de que esa actitud molesta y apegada


la heredó de él, al cien por ciento, cuando se enfermaba pedía los mismos
cuidados, era caprichoso y le encantaba que le consintieran con todo.

Su embarazo no fue la excepción e incluso lograba manipular a las personas


aprovechándose de su condición, solo para conseguir un rato más con ellos,
o más abrazos o una taza enorme con muchas fresas bañadas en chocolate y
crema batida.

Permitir que su cachorro se enfermara significaba días encerrados en la


habitación con la calefacción encendida, baños calientes y montones de
pañuelos y estornudos o lloriqueos por las molestias de los síntomas y
Louis no tenía el tiempo para darse esos lujos de encerrarse en la habitación
y encontrar manera de darle la medicina al bebé sin que esté le empujara la
cuchara y manchara las sábanas.

—¿Tienes sueño? —pregunto Louis al cachorro cuando el bebé talló sus


ojitos, aunque esté se negó enseguida Louis no le creyó, sabía cuándo el
cachorro ya tenía sueño porque el contorno de sus ojitos se ponía rojo y
movía los pies con impetuosidad de enfrente hacia atrás y se aferraba a
cualquier cosa que tuviera enfrenté, en este caso la tela de su chamarra era
estrujada por los dedos del menor.

—Oh que mentiroso eres, sol. ¿Te párese si llegando te leo un cuento? Para
que duermas ¿Que tal ese de la catarina? ¿Lo compro Harry para ti?

—Adbllb, ship. —afirmo, parpadeando muchas veces y dejándose caer en el


hombro de Louis.

Louis observó a ambos lados de la calle antes de cruzar y lo hizo rápido,


forzando sus zancadas y recordando en donde guardo las llaves del
apartamento.

Antes de hacerlo el aroma a sandía se extendió por el aire, el anís y la lima


le acompañaba y alzó la vista tan rápido que sintió lastimar su cuello.
Retuvo su respiración, el hueco en su estómago perforó más profundo,
dándole un espacio a la impresión que se alojaba tranquila.

—¡Mai! —grito Dany alzando los brazos y aventándose al frente en cuanto


observó a su abuelo.

—Mamá, papá. —dijo Louis desconcertado y sintiendo como el corazón se


atoraba en su garganta, sus manos comenzaron a sudar.

—No soy Mark, soy tu abuelo. —le corrió el alfa, recortando la distancia y
tomando rápido a Dany en sus brazos, el cachorrito enseguida se abalanzo a
él y Louis lo soltó.

—Be-lo. —balbuceo Dany, meneando la cabeza de arriba a abajo y se dejó


caer en el pecho amplio, frotando su mejilla.

—Si, exactamente, abuelo. —repitió el hombre. —Estas más grande y


pesado que la última vez, masita. —le dijo, el apodo de Ellis era famoso
entre su familia. —Hola, hijo. —saludo el hombre y le abrazo rápido,
frotando su espalda con afecto.

—Hola. —contesto desorbitado aún, su rostro perdió un poco de color y era


evidente la inquietud. Froto la espalda de su padre de igual manera.

Johanna llego un segundo después y lo estrujó contra su cuerpo con


muchísima fuerza, sus pulmones se vieron acorralados y busco respirar
entre el abrazo fuerte y firme que su madre proporciono.

—Te extrañe muchísimo, cielo. —hablo emotiva, aferrada al cuerpo del


omega, como si fuese a desaparecer en cualquier momento.

—Yo también. —froto su espalda. Su madre de un momento a otro dejo de


ejercer presión y se separó lentamente del cuerpo de su hijo, pasmada y con
una expresión interrogante en su rostro, carraspeo, dedicándole una mirada
a su marido quien solo alzo una ceja y encogió levemente los hombros.

Louis trago saliva nervioso, sus padres después de tantos años desarrollaron
ese super poder de entenderse solamente con la mirada, acción que siempre
le preocupaba a Louis pues nunca sabía de qué demonios hablaban, aunque
podía darse una idea y eso, le preocupaba aún más.

—¿Qué hacen aquí? Pensé que...

—Decidimos visitarte antes de volver a casa.

—Tu madre estaba muy preocupada por ti, empezó con su preocupación
desde que le dijiste que estabas saliendo de tu celo, quería cerciorarse de
que todo estuviera bien. —explico su padre, limpiando la saliva en la
mejilla del bebé.

—Bueno, todo está bien, está... muy bien. —su madre entrecerró un poco
los ojos, indagando en su extraña actitud intranquila que adopto desde el
primer momento en que los vio. —Pero ¿Cómo estuvo su viaje la pasaron
bien? Vamos a adentro. —invito el menor, tomando la mano de su madre y
guiándola, iniciando su andar dentro del edificio. Su padre le siguió a la
espalda, con el bebé en los brazos, atendiendo a los parloteos
descontrolados de su nieto.

Acomodo las maletas en sus hombros y el tic nervioso en su pierna hizo


sospechar con mejor razón a su madre.

Abrió la puerta del apartamento, permitiendo el paso primero a sus padres,


cerró la puerta a su espalda y carraspeo un poco, evadiendo la mirada de sus
progenitores.

Se apresuro a quitar los montones de hojas y mantas que dejó regadas sobré
sofá en la madrugada, hacía demasiado frío para pasar la mitad de la noche
si mantas que le cubrieran en el frío de su sala.

El bulto de mantas se apretujaba en sus brazos cortitos y se apuró a correr a


su habitación, lanzando todo a la cama sin cuidado y volviendo
exactamente cuando sus padres se sentaban en el sofá.

—Si que te hago falta. —comento su madre mirando al rededor. Louis alzó
una ceja con un poco de indignación.
—Acabo de terminar mi calor, mamá. —se defendió enseguida, levantando
los platos y tazas sucias de la mesita ratona, comió y ceno sin separarse de
sus libros. —Tengo demasiadas tareas, estoy trabajando y debo cuidar a mi
hijo, el aseo es lo que menos me interesa por ahora. —hablo un tanto
molesto.

Refunfuño, caminando a la cocina para soltar de golpe los platos en el


fregadero.

Tenía esa mala fortuna de que sus padres siempre lo visitaran en los peores
momentos y le atrapaban con su hogar desordenado y ojeras enormes bajo
los ojos añiles. Lo que siempre les daba una razón para recordarle porque su
decisión no había sido la mejor.

—Te dije que sería una tarea muy pesada y que no lo conseguirás solo. —
recordó como siempre su madre y Louis frunció el ceño, cruzandose de
brazos, la cadera ladeada a un costado y su vista filosa en su madre.

—Bueno que mi hogar no esté ordenado no significa que no lo esté


consiguiendo. Deja de subestimarme. —se molestó.

—Jay, por favor. —intento apaciguar su padre la pequeña discusión que sin
duda ya sabían de memoria. —Ya está aquí, no hay nada que puedas hacer.

El omega infló el pecho mirando como Dany mordisqueaba la solapa del


abrigo de su padre. Louis suspiró y camino a la mesa, buscando entre todos
los papeles el tubito con crema sabor uva.

Lo tomo y fue directo con su bebé, hincándose frente a su padre.

—Abre la boca, Dany. —ordeno, acercando el tubito de crema. El cachorro


obedeció, abriendo su quijada lo mejor que pudo y espero a que Louis
pasear el remedio en su encía.

Al terminar cerró la boca y paladeo el sabor artificial, volviendo la vista a


su abuelo.

—¿Qué es eso? —pregunto Jay.


—Crema para la comezón. —respondió alzándose del suelo.

—¿Porque no los chupones?

—No son buenos, le pueden torcer los dientes. —fue simple, inclinándose
para organizar sus libros y apuntes en la mesita.

—¿Quién dijo eso? —Louis cerró los ojos y respiro profundamente


intentando mantener la calma.

Conocía a su madre, por completo y eso mismo le ayudaba a saber cada


camino que tomaba para indagar a fondo en el tema de su interés. Era hacer
preguntas hasta dar con el blanco y de ahí no soltarse hasta conseguir la
respuesta que quería.

Y el tema que temía tomar y el mismo en el que su madre estaba interesada


deseaba que se mantuviera enterrado al menos unas semanas más.

Y justo estaba dispuesto a mentir, a decir que lo leyó en internet y cortar de


raíz la táctica de su madre.

Pero su cachorro, entrometido e inocente respondió con un grito entusiasta.

—Had... Had... ¡Adbllb! —Louis palmeó su frente mentalmente y su bebé


tenía suerte de estar en brazos de su abuelo.

—Oh ¿Quién? —el omega limpio el sudor en las palmas de sus manos. —
¿Quién es, cariño? —miro está vez a su hijo, los colmillos del omega se
presionaron contra los de abajo, rechinando al friccionar debido a la manera
en que apretaba la quijada.

—Johanna ya basta. —su padre, un tanto más comprensible le apoyo como


siempre era.

—¿Basta con qué? ¿Que no lo has olido? Huele a alfa. —Louis suspiro,
llevando su mano hasta sus ojos y cubriéndose de la escena vergonzosa.

—Sssh. Deja de ser tan directa, nos lo dirá cuando quiera decirlo.
—Bafa, Adbllb. —balbuceo Dany. Jay alzó ambas cejas.

—¿Cuándo pensabas contarnos? —Louis se abrazó a sí mismo, sintiéndose


desnudo y desprotegido, mirando a su padre en busca de ayuda.

—¿Decir qué? —se hizo el desentendido una última vez, para ver si así
podía salvarse o simplemente encontrar un poco más de tiempo para dar
una respuesta corta y que dejase satisfecha a su entrometida progenitora.

—Que tienes un alfa. —fue franca la mujer, sin buscar ser discreta, pues el
tema surgió de pronto.

No pensaba darle tantas vueltas al asunto. Cosa que Louis heredó de ella.
Ser directa y tajante no parecía ser un problema, pocas veces notaba que
incomodaba a las personas.

—Johanna ya basta. Deja de entrometerte. —Mark intento detenerla,


tomando la manita de Dany que le jalaba el costado del cabello.

—Es mi hijo, Mark. Por supuesto que voy a entrometerme. —consistente le


dedico una mirada de alto. Al alfa le tembló un poco el ojo derecho y Louis
supo que estaba perdido.

—Harry n-no es mi alfa. —mintió el omega, halando la orilla de las mangas


de su suéter, esperando un milagro que le salvará de esa conversación.

Una llamada, el timbre en la puerta, Dany pidiendo algo, pero no sucedió


nada, nada más que la mirada añil interrogante y entrometida de la mujer de
pómulos altos.

—Oh, así que ese es su nombre. —Louis apretó los labios y asintió. —
¿Porque tienes su aroma si no es tu alfa? —El omega se hizo pequeño en su
lugar.

No tenía idea de cómo le explicaría a sus padres que Harry no era un alfa
común y corriente, que no era un chico de su edad de aspecto dulce y
extrovertido si no que era su profesor, cerca de los treinta, con problemas
legales y demasiado encantó.
Tal vez podía omitir algunos detalles u omitir todos, sonaba mejor.

No tenía intención de presentarle a Harry a sus padres, por lo que nunca


ideo un plan para explicarles todo. Si era sincero consigo mismo no está del
todo seguro de presentarlo con sus padres, porque sabía cómo
reaccionarían, los conocía.

Cuando se trataba de su futuro las decisiones que Louis tomara nunca eran
las correctas, porque según su madre aún no tenía la edad correcta para
decidir ese tipo de cosas y aceptar que un alfa le cortejara a las tres semanas
de conocerlo sin duda era la decisión más impulsiva y alocada que pudiese
haber hecho.

Si les revelaba todo eso ellos serían capaces de encerrarlo en un internado o


lo mudarían de país.

Cualquier cosa con tal de alejarlo de Harry, por eso el miedo se implantó en
toda su piel, por eso necesitaba guardarse esa información, solo hasta
encontrar una manera sutil e inteligente de explicarles su situación.

—B-bueno es que... Estamos, intentando algo, pero... No lo es aún. —


volvió a mentir.

Johanna se recargo en el respaldo del sofá, cruzo su pierna derecha sobre su


muslo. La mano delgada empujó el cabello largo por sobre su hombro,
alejándolo de su pecho, las pulseras brillantes tintinearon en su muñeca y
Dany se observó muy interesado por las mismas llevando sus manos
curiosas a la muñeca de su abuela.

—Eres mi hijo Louis y sé que me mientes cuando escondes las manos


dentro de las mangas de la sudadera y evitas mirarme.

Louis suspiró rendido, sus hombros cayeron y paro de apretar la tela de las
mangas en sus puños.

—Bien si lo es. —dijo rendido. Abrazándose a sí mismo.


—¡Ah! —grito Johanna una vez que tuvo corroborada la información. Dany
brinco en su lugar por el susto y se alejó de la omega entusiasmada. —Pedí
al cielo tanto por esto. —dijo, uniendo sus manos y alzando la vista al
techo.

No recordaba cundo fue la última vez que observo a su madre así de feliz,
pero el momento más cercano fue cuando se enteró que sería abuela.

Louis hizo una mueca, frunciendo sus cejas con incomodidad.

—No puedo creer que no me hayas dicho nada, ¡a mí!, soy tu madre. —
manifestó su dolor e indignación.

Louis se abstuvo de responder sincero por qué nunca pensó en decírselo. —


¿Dónde lo conociste? —Louis trago saliva, sus ojos agrandándose.

Aun esperaba ese milagro que le salvara de la situación. Incluso contarle a


Stacy parecía más fácil y cómodo en comparación a ese momento que para
Louis era tensión total.

Se suponía que debía ser mucho más simple y sencillo contarle ese tipo de
cosas a su madre, pero justo por eso no lo hacía, porque la opinión de su
madre siempre sería la más importante para él y aunque sus conocidos no le
habían juzgado por su decisión conocía a su madre, la conocía muy bien.

Su madre poseía un gusto enorme por corregir siempre sus elecciones,


aunque no lo hacía intencionalmente siempre conseguía hacerlo sentir mal y
pensar que posiblemente ella tenía razón con todo lo que le había dicho
desde que Owen se fue.

—E-en la escuela. Ammm... —Louis froto su codo, sin saber que más decir.

—Así que es un chico con futuro ¿ah? —Louis apretó los labios forzando
una sonrisa, acentuando sus pómulos y asintió.

Sus manos estuvieron cerca de tomar de vuelta las mangas largas del suéter.

—Ah. Al fin podrás ser estable, amor. Dedicarte bien a tu bebé y...
—Espera, espera. —le detuvo Louis, estirando los brazos al frente en señal
de alto. —Que tenga un alfa no significa que dejaré de estudiar. —fue claro,
olvidando su actitud sumisa y temerosa. Adoptando esa postura de defensa
que siempre terminaba usando en cada conversación con su madre, al
parecer ya era una rutina que adoptaron y que no planeaban dejar en un
largo tiempo.

Jay ladeó una mueca al mismo tiempo que suspiraba.

—Louis... Es importante, para Dany, que estés con el completamente sus


primeros cuatro años...

—Yo estoy con él, lo estoy, todo el tiempo y estudió y trabajo. Deja de
pensar que no puedo hacer esto por mi cuenta solo porque tú no pudiste. —
escupió sin medir antes sus palabras. La omega guardo silencio, bajando
rápido la mirada.

—Louis... —advirtió Mark.

—No papá, ya me cansé. Lo único que hace es criticar todo lo que hago
cuando debería apoyarme, cuando debería estar orgullosa porque lo estoy
intentando.

—Estoy orgullosa de ti, por supuesto. Pero no quiero que compliques tu


vida, no quiero que enfermes porque tienes demasiados deberes. Ese estrés
no te hará nada de bien. Y si ya tienes a un alfa...

—NO VOY A DEPENDER DE UN ALFA. —Alzo la voz irritado, Dany se


encogió en su lugar.

—Mam... —hablo con la voz muy cortada, sus ojos encharcándose en


lágrimas. Louis suspiró y se acercó al cachorrito, tomándolo de los brazos
de su abuelo.

—Perdón, sol, no quería gritar. —le dijo, frotando su mejilla gordita con su
pulgar. Dany tanteo su pecho preocupado, sus ojos fijos en los de su madre
cerciorándose que estuviera bien. Mantuvo el mohín en su labio delgadito y
rojo brillaba abrillantado por la saliva.
—Estoy bien. —hizo saber, aceptando el besito esquimal que el cachorro
proporciono rápidamente, su nariz frotándose de un lado a otro torpemente
y su frente se unió con cuidado a la de Louis.

Dany froto su pecho y se abrazó a él, buscando calmar su actitud explosiva,


como siempre con montones de cariñitos que sin duda funcionaban, Louis
beso su frente en agradecimiento.

—¿Y él te apoya? —pregunto su padre con la voz neutra y apacible. —


¿Apoya tu decisión de ser independiente a él? —el omega miro a su padre,
aunque no respondió su pregunta.

—Hijo, soy un alfa y a los alfas nos gusta tener a nuestro omega cuidado y
protegido, nos gusta saber que somos la primera opción para ellos ante
cualquier situación. Es nuestra naturaleza, ver por nuestra pareja, así sea lo
más mínimo, nos gusta consentir ¿Sabes?

—Él me apoya, me apoya mejor que cualquier otra persona. Es el único que
no me ha juzgado por mis decisiones. —le hablo firme el omega,
acariciando la cabecita de se bebé con cariño.

—¿Y Dany lo acepta?

—Por supuesto. Él lo adora. Fue por él que yo... que... —Louis gurdo
silencio y su madre entrecerró los ojos sospechosa.

—Entonces ya está. —dijo su padre. —Tu hijo tiene un alfa y seguirá


estudiando y es todo, Johanna. No te entrometas en su vida. —Louis le
sonrió un poco a su padre.

El alfa solía estar en acuerdo con su madre, lo recordaba así toda su vida, no
fue hasta que encontró a Louis llorando en su habitación, en una de esas
crisis que el embarazo causaba, aunque no todo se debía al montón de
hormonas alterando su sistema, si no que los cometarios de su madre en ese
día fueron demasiado crudos, en ese dolió más que los anteriores,
posiblemente porque estaba muy sensible.
Fue hasta ese momento, en que miro a su hijo tan vulnerable, triste y
devastado que no supo cómo ser firme y apoyar las palabras que le estaban
haciendo tanto daño.

En ese momento no vio a su hijo de diecinueve años embarazado, vio a su


pequeño de cinco años llorando porque los otros niños no le invitaban a
jugar y él estuvo ahí para recordarle que era especial y que podía hacer lo
que quisiera, aunque los otros niños le dijeran que no podía.

Fue después de eso que se propuso cambiar y fue que le juro que le
apoyaría siempre en cualquier cosa que el decidiera y si su hijo decidía
mudarse a Londres solo, con un cachorro de nueve meses le ayudaría con
eso.

—¿Cuándo lo conoceremos? —pregunto ansiosas la omega. Louis cerró los


ojos, hostigado.

—Johanna... —le advirtió Mark. —Deja de presionarlo, lo pones incómodo.


¿No notas que no quiere hablar de eso?

—Tenemos que conocerlo Mark, es el alfa de nuestro hijo, debemos estar


seguros de que es un buen alfa...

—Es un buen alfa. —dijo su padre seguro.

—¿Tu como lo sabes?

—Porque lo eligió Louis y yo confío en mi hijo. —menciono sin titubear.


—Cambiemos de tema ahora. —Johanna rodo un poco los ojos.

—Gracias papá. —Louis se balanceo de un lado a otro, abrazando el


cuerpecito de su cachorro.

—Tu tía está planeando la fiesta de Dany por su primer año. —anuncio Jay.
—Para que, pidas permiso en el trabajo y... puedas... invitar, no lo sé a
quién tú quieras. A tu alfa, por ejemplo, solo es una propuesta, una opción
ya sabes. —Louis suspiro y viro los ojos al igual que su madre, ignorando
su comentario.
—¿Cómo estuvo su viaje? —cambio el tema rápidamente y su padre
comenzó con sus relatos, dejando a un lado el tema de Harry y a un Louis
más tranquilo.

—🐾🐾🐾—

—Entonces... Harry.

—Ese soy yo. —respondió el alfa el comentario siendo sarcástico, sin


embargo, el color de su voz no portaba ni un toque de gracia.

Ambos brazos estirados sobre la mesa de metal, las yemas de sus dedos
saboreando el frío del material y su mirada opaca bien fija en el detective al
frente suyo.

—Me alegra verte de nuevo. —afable sonrió y dejo el vasito térmico sobre
la mesa, el aroma del café llego a sus fosas nasales unos segundos después.

—Oh ¿En verdad? A mí no. En lo absoluto. —contesto seco el profesor.

—Vamos, Harry, no es culpa mía que tú testigo anulará su testimonio y


tuvieras que volver aquí. —contesto el hombre guardando la calma y
manteniendo su papel muy bien. Seguro de él mismo, el pecho alzado,
luciendo imponente.

Harry fijo su vista en las canas escondidas entre sus barbas.

—En ningún momento te culpe por ello. Solamente fui sincero, no me


agrada verte otra vez. —repitió. —Sé que, esto no será nada nuevo y
apuesto a que ambos tenemos cosas más importantes que hacer así que
terminemos con esto, pregúntame lo mismo y yo te responderé igual a como
hace cuatro años.

—¿Por qué esa actitud tan arrogante, Styles? —Harry le lanzo una mirada
filosa, la aparto después de pocos segundos y observó su alrededor.

La sala de interrogatorios no era muy distinta a la última vez. A excepción


de las cámaras nuevas a las esquinas de la habitación cerca del techo. Lo
demás era lo mismo, la mesa de metal, la silla incomoda y el lugar escaso
de luz.

—¿Piensas que preguntaré lo mismo? —Harry se acomodó en su asiento,


sus manos bajaron a sus muslos y su expresión, aunque intentaba
mantenerla neutra no lo conseguía, mostrando ese gesto de molestia con las
aletas de la nariz un poco más dilatadas y el entrecejo levemente fruncido.

—¿Que más podrías preguntar? Que Jasón se retractara no significa que el


pasado va a cambiar, por lo tanto, no cambia mi declaración.

—No, por supuesto que no. Tu declaración no cambiaría. Claro, si tu


declaración es cierta. —lo probo el hombre, sin despegar la mirada azul y
fría del gesto del mayor, notando el escaso temblor en el ojo derecho de
Harry. —Pero, una anulación de ese tipo por supuesto que va a crear nuevas
interrogantes. Como por ejemplo ¿Por qué lo hizo? —Harry sonrió,
haciendo un sonido extraño con la garganta reteniendo una risa simplona.

—¿Tienes alguna idea de porque Jason decidió... de pronto, ponerse en


contra tuya?

—No estaría aquí sentado si lo supiera. —una vez más, contesto sarcástico,
respirando pesadamente, parpadeo lento y miro de vuelta a Clark.

—¿Alguna razón por la cual él quisiera perjudicarte?

—Algo como ¿una nota baja en su examen? O ¿no permitirle entrar después
de la hora reglamentada? —el alfa le miro divertido, la ceja izquierda
encarnada.

—Deja de tomar esto como un chiste. —perdió un poco el juicio el hombre


mayor, apretó lo puños levemente y camino cerca del alfa, recargándose en
el filo de la mesa fría, las manos escondidas en sus bolsillos, con esa pose
que aportaba confianza y que Harry conocía bien porque el llego a ocuparla.

Mañas que adoptaba por su oficio. Hacer entrar en confianza al interrogado


facilitaba el trabajo de conseguir información sin llegar a la violencia
verbal.
—No lo hago. Respondo con total honestidad, un poco hostigado si soy
sincero, estoy saturado con trabajo. Lamento mi actitud molesta. —se
disculpó sínico.

Clark entrecerró los ojos e ignoro el comentario del hombre.

—¿Has visto a Jason recientemente?

—No, la última vez que lo vi fue en su graduación, hace dos años. Fue mi
último contacto con él. —el alfa se recargo en el respaldo de la silla,
descansando su adolorida espalda, relajando la tensión en su cuello.

—Y Jason... ¿Cuál era tu relación con él? —Harry volvió sonreír incrédulo,
negó con la cabeza, suspiro.

—Lo sabes bien. Él era mi alumno y yo su profesor. Le ayudaba algunos


días a la semana después de su horario de clases, asesorías para los temas
que no entendía. Eso era todo.

—¿Nada después de eso? Tal vez un café, una comida... —Harry entrecerró
los ojos, el tic en su ojo volvió.

—¿Una relación amistosa fuera de la escuela? ¿O es acaso que insinúas


algo más? —Clark sonrió, despegándose de la mesa y caminando a espaldas
de Harry.

—Entiendes muy rápido lo que intento decir. —comento con una sonrisa
igualmente sínica.

—Soy abogado. Sé que pasos y que preguntas se deben seguir en un


interrogatorio de este tipo, Clark. Pero para que estés más tranquilo. —
Harry chasqueo la lengua y busco la mirada del alfa a su costado, quien le
rodeaba y asechaba al igual que un buitre persiguiendo a un animal
moribundo, esperando atacar en cuanto este no pudiese defenderse. —Con
la misma honestidad responderé que no, no hubo nada más allá con Jason
que una relación meramente académica. El buscaba aprender y yo ofrecí mi
ayuda.
—¿Fuiste tú quien se la ofreció? —el profesor cepillo sus dientes con la
lengua.

—No mantengo relaciones románticas con mis alumnos, Clark. —fue


tajante con su respuesta. Aunque sabía bien, que lo que decía no tenía ni
una sola pizca de verdad, al menos las últimas semanas.

—Bien, tomare eso, por ahora. —el alfa casi gruño, cayendo en la tentación
del hombre mayor. Era la primera vez que se desesperaba tanto con ese tipo
de interrogatorios, ni siquiera el primer día que estuvo ahí se sentía tan
malhumorado. —Vayamos con lo segundo. La pelea, el enfrentamiento.

—¿De qué hablas? —cuestiono Harry. Inclinándose un poco en su asiento,


esta vez interesado en lo que el alfa de piel añejada comentaba.

—Phillip estuvo aquí unas horas antes que tú. Y hablo de la pelea que
tuviste con Richard, dos días antes de que fuera asesinado violentamente.
—Harry relamió sus labios.

—No fue un enfrentamiento, ni siquiera se acercaba a una discusión. —le


aclaro enseguida y se mostró un tanto más relajado, sin embargo, la mirada
acusadora del alfa al frente suyo le erizaba los bellos.

—Cuéntame más de ello. —pidió pacifico, tomando asiento en la silla


adyacente a la del profesor, Harry suspiro.

Lo que más odiaba de los interrogatorios era el tener que recordar. Sentir el
dolor de nuevo, recordar ese fuego interno que quemaba, ardía y no se
podía controlar, ni siquiera con los montones de lágrimas que se escapaban
de sus ojos.

Revivir el pasado era doloroso y era aún más doloroso si se trataba de su


hermano muerto.

—Richie quería huir, quería escapar con Phill porque sus padres y mi padre
no aceptaban su embarazo. Ninguno de los tres. Si no estaban casados o si
no tenían un lazo no veían correcto que el cachorro naciera. Así que su
solución fue huir, sin que nadie supiera a donde.
—¿Por qué no se casaron? Una solución simple, para un problema simple.

—No era tan simple. —corrigió, al tiempo en que sus recuerdos se


proyectaban como una película a toda velocidad en su cabeza. —La
cuestión era que... El padre de Phill no quería volver a involucrarse con
nuestra familia. Asuntos entre mi padre y él. Se suponía que Phill había
terminado su relación con Richie meses antes. Ordenes de su padre, pero no
fue así. Continuaban viéndose a escondidas y sucedió. El padre de Phillip
no quería que tuviese nada que ver con Richie y le ordenó abandonarlo con
el cachorro y mi padre no aceptaba que fuese un omega soltero. Y planearon
escapar, pero los descubrí y no le permití que se marchara.

—¿Porque no? Era tu hermano, si eso era lo mejor para él debiste apoyarlo.
—Harry una vez más sonrió, porque los planes del Clark no funcionaban, al
menos no con él y cualquier táctica bien estudiada que tuviese no le
funcionaria.

Harry sabía bien cómo manejar las palabras, sabia como confundir a las
personas, como utilizar sus propias palabras contra ellos, por eso mismo, no
evitaba que unas cuantas sonrisas se le escaparan y lejos de sentirse
nervioso se relajaba un poco.

—No era lo mejor para él. Si se iba hubiese estado desprotegido, Phillip no
había terminado los estudios y él... Se supone que no continuaría con ellos
porque estaría con Phill. Después algo sucedió entre mi padre y su padre y
su alianza desapareció...

—¿Que sucedió exactamente? —interrumpió indagador. Su mano llego


hasta su barbilla, y con sus dedos peino la barba ya un poco larga.

—No lo sé. —respondió rápidamente, sus dedos bailotearon en la mesa,


esparciendo un sonido que conseguía distraer un poco al alfa de ojos azules.

—¿No preguntaste?

—Son asuntos de mi padre a mí no me interesan sus negocios. Me centro


solo en ejercer mis profesiones, fuera de los problemas de mi padre, soy
independiente a él y su empresa.
—¿Solo tú sabías de la huida? —el alfa asintió con la cabeza.

—Solo yo. Porque los descubrí, no porque me dijeron. Y si lo pienso mejor,


si hubiese permitido que se marcharan probablemente Richie aun seguiría
con vida. Que contraproducente fue todo. —el alfa de ojos verdes trago
saliva.

—Peleaste con él. —insistió el hombre mayor.

—No peleé con él, te lo estoy diciendo. Solo le pedí que no se marchara, no
era seguro estaba embarazado maldita sea, tenía diecinueve años ¿qué haría
él solo con un alfa con los estudios inconclusos, sin empleo y con un
cachorro en camino? —perdió la paciencia, sus manos comenzaron a
temblar por la rabia.

No les bastaba con hacerle revivir todo, ellos necesitaban verlo sufrir aun
después de tanto tiempo, ellos amaban inculparlo, insistir tanto con
preguntas tan absurdas para hacerle creer que fue él quien lo ocasiono, que
enterró un cuchillo más de veintiséis veces en el vientre de su hermano.

—¿Esto es por Phill?

—¿Que carajos? —pregunto, levantándose de su asiento, olvidando por


completo su buena conducta.

—No querías que Richie se fuera con él, ¿es eso? ¿le tenías rencor? ¿A él?
¿A su familia?

—¿Eres sordo? —pregunto de manera irrespetuosa Harry, perdiendo el


ultimo gramo de paciencia que le quedaba. —Te estoy diciendo por qué no
se lo permití.

—¿Eres del tipo celoso? —intento con otra pregunta, una táctica muy
común. Preguntar muchas cosas, al mismo tiempo tan rápido como fuese
posible, para distraerle, para hacerle perder la concentración y no poder
pensar.
Era esa la forma más eficaz de que una persona se delatara, poniéndola
nerviosa, no permitiéndole pensar con claridad sus respuestas, pero eso
conseguía hacer enfurecer a Harry.

—¿A qué te refieres?

—Hemos entrevistado a tus ex parejas Harry y todas concuerdan con que


tus celos son... altamente excesivos. —la quijada del alfa tembló con mayor
potencia. —Vuelvo a preguntar ¿eres del tipo celoso?

—Por supuesto que soy de ese tipo. Todo maldito alfa es de ese tipo, mis
celos ni son algo enfermizo solo son eso, celos, una reacción natural como
con todos. —escupió altanero y molesto, sus puños se apretaban con tanta
fuerza que incluso podía observar sus nudillos tornarse blancos y sentía las
uñas enterrarse en las palmas de sus manos.

—Tal vez no querías a nadie cerca de tu hermano, tal vez tus celos te
cegaron y actuaste de manera poco amigable.

—¿Dices que mate a mi hermano porque soy un psicópata celoso y no


quería que estuviese con Phill? ¿Cómo te atreves si quiera a pensarlo? Yo lo
apoyaba, apoyaba que estuviese con él, apoyaba su embarazo, pero esa no
era la manera.

—Dime Harry ¿porque Phill no menciono esa discusión hasta ahora? ¿Por
qué callo tanto tiempo?

—Porque no era algo relevante. O tal vez porque tu patético equipo no hace
bien su trabajo y pregunto cosas que no deberían de preguntar. —gruño el
alfa.

—O porque lo amenazaste, tal como con Jason. —el pecho de Harry se


inflo, las aletas de su nariz se dilataron y sintió la furia instalarse dentro de
sus venas. —¿Dices que no era relevante? Hablamos de una discusión que
tuviste con la víctima dos días antes de que le apuñalaran sin piedad y te
encontráramos en la escena del crimen.

—¡No fue una maldita discusión!


—Veo que te alteras demasiado rápido. —Harry apretó la mandíbula, sus
dientes chirriaron al friccionarse y con dificultad intentó respirar al darse
cuenta que le estaba dando a Clark eso que quería, comprobar que no sabía
controlar sus emociones y que, en un arrebato, se atrevió a cometer ese
delito.

—¿Como esperas que reaccione cuando supones que mate a mi hermano


menor por celos? Estás loco.

—Bueno, no hay pruebas para comprobar que tu no lo asesinaste más que


una sola y me temo, que esa prueba ahora está en duda. Sin embargo, hay
más razones para dar por hecho y pensar que tal vez si fuiste tú quien lo
hizo. No tienes prueba alguna de que no estuviste en la casa a la hora del
asesinato. La única que tenías era tú, testigo y ha vuelto con una historia
completamente diferente. Las grabaciones de las cámaras de la escuela por
alguna razón inexplicable se perdieron. ¿Cómo es eso posible? Eran tus
huellas las que estaban en el mango del cuchillo, fuiste tú a quien
encontramos junto al cuerpo y ahora nos enteramos de que tuviste una
discusión con tu hermano antes de que falleciera.

—Estuve encerrado setenta y dos horas después de su asesinato. ¿Cómo


podría yo manipular las grabaciones de la escuela? ¿Magia? Tal vez, sería la
única respuesta coherente. Yo no lo hice. Será mejor que paren de fijar sus
ojos en mí y vean más allá de lo que ya tienen, no están buscando opciones
solo están ciegos de desesperación, porque son tan incompetentes como
para resolver este caso. Deberían olvidarse que existe y dejarnos a todos
vivir en paz de una maldita vez.

—Pareceré que ya no te interesa este caso. —menciono el alfa, acercándose


de vuelta a Harry.

—No, no lo hace. Estoy cansado, al igual que todos. Quiero continuar con
mi vida. Estuve cerca no de no aceptar continuar con esto. Dejar impune su
muerte, aceptar que ya no esta y solo vivir mi maldita vida.

—¿Querías cerrar el caso?

—Si.
—¿Por qué? ¿Por cansancio? ¿O porque sabrías que Jason te delataría?
¿Qué pasa Styles? ¿Tienes miedo?

—Sí, tengo miedo. Miedo porque ahora tengo a dos personas ahí afuera que
necesitan de mí, que están bajo mí cuidado ahora y que corren peligro.
Porque ustedes son un club de idiotas que no pueden dar con un asesino. Sí,
tengo miedo, miedo por ellos, porque mientras ustedes buscan culparme esa
persona sigue ahí afuera siendo capaz de cualquier cosa. Dejar ir el pasado
se volvía más fácil para mí que ponerlos en peligro.

—Ahora que el caso vuelve a girar en torno a ti mágicamente ya no te


interesa en lo absoluto resolverlo, eso es muy conveniente para ti ¿no? Pues
muy tarde Styles, porque no abandonaremos el caso, no ahora.

—Espero que esta vez puedan hacer su maldito trabajo como es debido y no
solo se persigan su propia cola sin saber qué camino tomar. —gruño Harry,
apretando los puños y observando con un odio al alfa de mirada opaca.

...

Aquí tiene el primer capitulo de este día, espero que lo disfrutaran.

Para las que no se enteraron, el día de hoy subiré dos capítulos y un


especial para festejar que llegamos a los 100k de lecturas antes de
cumplir cinco meses de publicación uwu

Y quise agradecerles de una manera diferente que no fuese con solo


palabras.

Espero que disfruten mucho este pequeño maratón.

Nos leemos en unas horitas.

All the fucking love.


16.

Capítulo dedicado a:

little_shit19 / GeraldineVargas563 / PetitChatonXc / martinonix18 / lucia_1


D5sos30 / Nilghec / XxVCGxX / god-is-
larry / Camz_ahre / suncamx / loveslxrry / stylesxtommo928 / midnight2603
/ canyonlouiswt / louisxharryxsmile / Louis_PutA / Resetear / MikaVega12
/ xLouehAnHarrehx / Anotherlarry_5 / KarlaAvilaa3 / skeers_ / leSsly_Larr
y

...

Louis dejo caer las maletas en el pupitre al frente del escritorio, sus ojitos
azules recorrieron el espacio libre de personas.

Sostuvo a Dany en su brazo derecho y busco el teléfono en la bolsa de su


saco largo. Presionó el botón de desbloqueo y rectifico la hora.

Frunció su nariz un poco y volvió a alzar la vista, como si el hombre fuese a


aparecer por arte de magia frente a sus ojos.

—Hamm... Hadbllb. —intento el bebé repetir correctamente el nombre del


profesor. Algo que Louis no paro de enseñarle en casa pues el cachorro le
pedía ver al alfa.

El bebé ya había dicho mamá, aún le costaba trabajo, pues no siempre


pronunciaba la última a. Pero lo había hecho, eso le tenía contento, por lo
que, enseñarle a decir el nombre correctamente del mayor ya no le pasaba
tanto.

—Harry, amor. Ha-rry. —corrigió su madre.


Dany mordió sus deditos y los sacó rápido, chasqueando sus labios, como si
preparara su boca antes de intentar decir el nombre.

—¿Haaaaa...d...bllb? —Louis río un poco, adorado con su bebé. Limpio la


saliva de la barbilla, aseando su desastre de babitas. —Lo haces mejor cada
día, solecito. Sigue practicando. —le dijo Louis tomando asiento en la silla
y mirando rápido la puerta de nuevo en espera a que el alfa de ojos verdes
la cruzará.

Por lo general el alfa siempre se encontraba en el aula cuando él llegaba,


ambos eran demasiado puntuales y no verlo ahí a la hora habitual que
acostumbraba le preocupaba un poco.

A pesar de que Louis intento mantenerse en contacto con el mayor vía


mensajes, estos nunca fueron leídos, lo que le hizo extrañarlo más y
preocuparse.

Esperaba con entusiasmo poder verlo, habían pasado el sábado y el


domingo sin Harry. Para ambos fue algo un poco pesado, pues, aunque sus
padres estuvieron ahí para distraer a su cachorro no era suficiente para que
Dany no se arrastrará a dónde su madre y pidiese ver al alfa. Y a pesar de
los montones de tareas, Louis no conseguía desviar por completo el
pensamiento de Harry, añoraba su aroma, su voz lenta y rasposa que le
causaba sueño y le ayudaba a sentirse en paz.

Lo extrañaba, al igual que Dany y por eso ambos deseaban verlo lo más
pronto posible y esperaba poder lanzarse a sus brazos en cuanto entrara al
salón, ya que siempre lo encontraba en su escritorio al llegar.

Pero no estaba ahí, a pesar de la hora. Incluso llego unos minutos más tarde
pues se quedó dormido más tiempo debido a su falta de sueño y el inmenso
cansancio que le arropo los últimos tres días.

Tuvo la suerte de que sus padres se quedaran con él todo el fin de semana,
así no tuvo que preocuparse por cuidarlo él solo, perdió un poco de tiempo
cuando Dany pedía pecho, e incluso en esos momentos no paro de leer y
subrayar.
Después de la mitad del día del domingo sus padres fueron a casa y Louis
tuvo que lidiar solo con Dany y sus travesuras. No consiguió siquiera
terminar todas sus tareas, al menos no las de la materia de Harry y mucho
menos las de a profesora Amelia, pero pediría un día más con ellos, solo
porque sabía que se lo permitirían.

—Mam... dlup, dlup. —le pidió el llavero. Louis se inclinó, buscando el


artefacto en la mochila.

El aroma pico su nariz, y sus células se volvieron locas, hormigueando por


toda su piel. Louis sonrió y sintió el patito entre sus dedos, lo tomo y lo
acerco a su hijo. El cachorro lo agarro justo cuando Harry cruzaba la puerta.

Su aspecto no fue algo que Louis esperara. Su cabello estaba enmarañado,


sus mejillas pálidas y las bolsas obscuras opacaban el brillo en sus ojos
cetrinos.

Louis no dudo en levantarse, veloz, intranquilo por el aspecto derrotado del


hombre.

—Harry. —le hablo preocupado, acercando su mano cálida y delgadita a la


mejilla del alfa. Harry ladeo el rostro, tomando la caricia con gusto y dando
un paso para acercarse al omega.

—Buenos días. —saludo bajito y de inmediato se escondió en el cuello del


joven. Sin vergüenza aspiro con fuerza y su mano se dirigió a la cintura
delgada, pegándolo por completo a su cuerpo.

Dany quedo atrapado entre ambos cuerpos, de lo cual no se quejó y


continúo acariciando el patito en sus manos.

—Carajo, extrañe tanto tu aroma. —admitió, frotando su nariz en el cuello


delgado y dulce.

Louis sonrió ampliamente, sin saber cómo responder a eso. Que Harry
sintiese la necesidad de tener el aroma de Louis cerca con misma intensidad
que lo hacia el omega con el suyo le hacía sentirse en un viaje irreal y
perfecto que no quería que terminara nunca.
—También yo, alfa. —respondió pacifico Louis, liberando más de su aroma
para el alfa y copiando la acción del hombre mayor de olfatear su aroma,
cómodo.

—Tú tienes mantas con mi aroma.

—No es lo mismo. —explico el omega. —No se compara en nada a saber


que estás conmigo. —el omega cerro los ojos, sosteniendo al cachorrito que
comenzaba a removerse entre ambos sintiéndose atrapado. —Pero si es lo
que quieres te daré mantitas con mi aroma. —propuso el omega.

—Me gustaría, sí. —hablo un poco aniñado.

—¿Que te sucedió? —pregunto al fin el omega al notar la actitud de Harry


buscando atención, como si de pronto deseara demasiado cariño, se miraba
fatigado y Louis no tenía que sentirlo para saber que lo único que el alfa
necesitaba era quedarse en casa y descansar.

—Demasiado trabajo. —respondió conciso y se recargo en el hombro del


omega.

Dany volvió a moverse, esta vez impulsándose con sus piernitas hacia
arriba, separando al par que le acorralaba.

—Had... —balbuceo a medias y se apegó al pecho fornido del profesor.


Harry sonrió cálido y sin pensarlo tomo el cuerpo de Dany en sus brazos,
aceptando los besitos que empapaban con saliva su barbilla.

El alfa rio sutilmente, solo bastaba con ver a Louis y Dany por cinco
segundos para que su día se alegrara y olvidara todos sus problemas.

Eran ellos ahora quienes iluminaban sus días, pensaba seriamente en utilizar
el mismo apodo que Louis utilizaba con el cachorrito, aunque el sol se
quedaba un poco corto pues sus intensos rayos no podían compararse con la
manera en que ellos le iluminaban los ratos amargos y los convertían en
algo agradable y mucho más fácil de sobrellevar.
—También te extrañe a ti, cachorro, no pienses que te olvide. —hizo saber,
frotando el lóbulo de su oreja. —¿Pudiste terminar tus tareas? —se dirigió a
Louis.

—No. Bueno, deje inconclusas las de tu clase y las de la profesora Amelia.


—contesto, llevando su pie derecho detrás del izquierdo, rascando con la
punta su talón.

—¿Por qué?

—Porque ya no tenía tiempo y estaba muy cansado, era más probable que
ustedes me diesen permiso de entregarlas después. —sus brazos se
escondieron detrás de su espalda y sus dientes tomaron el labio inferior de
sus labios.

—¿Pensaste que te daría más tiempo para entregar porque te estoy


cortejando? —Louis chasqueo los labios.

—Bueno, sí. —Harry ladeo una sonrisa y cambio a Dany de su brazo


derecho al izquierdo.

—Que te esté cortejando no te dará beneficios en mi clase, Tomlinson. —


dijo en broma el profesor, solo por tener el placer de observar la reacción
del menor. — En la escuela eres como todos mis alumnos. No hay
favoritismo. —las mejillas de Louis enrojecieron y se balanceo de un lado a
otro.

—Entonces te diré mi discurso planeado como si fuese un alumno común y


me des el permiso para entregar mis trabajos después. —aviso dando un
paso al frente.

—Te escucho. —alentó. Louis aclaró su garganta y miro directamente los


ojos del alfa, los cuales ya había adoptado ese brillo que hace unos minutos
le hacían falta.

—Profesor... —el omega relamió sus labios.

—Dime, Louis.
—La semana pasada tuve que faltar a clases por mi celo. Y tuve, solamente
el fin de semana para ponerme al corriente con todas mis materias. Pero
verá... —Louis agito con gracias y encanto sus pestañas, su saliva hizo
brillar sus labios delgaditos y rojos. —Es un poco complicado para mí
terminar todas mis tareas porque... Soy un omega soltero, con un cachorrito
que ha entrado en su etapa de ser curioso y debo trabajar, además. —Harry
alzo una ceja, mostrándose firme con el omega.

Louis hizo una pausa, tomando un respiro hondo que culmino en un suspiro
frágil, eso junto con el gesto inocente y la mirada pura desarmo por
completo al mayor y lo supo, porque observo su saliva pasar pesadamente
por su garganta.

Su mano se elevó hasta su pecho, sus dedos atraparon el largo de su corbata


y jalo con cuidado de ella.

—Quisiera saber si, existe alguna posibilidad de que pueda, entregar sus
trabajos después, si puede darme unos días extra y poder terminarlos. —
pidió simpático el menor, alzándose cuidadosamente en sus puntas, rozando
su labio superior con el inferior del alfa.

—¿También le coquetearas a la profesora Amelia?

—Si es necesario. —respondió Louis burlón, extendiendo una ligera


sonrisa.

—No acepto coqueteos de mis alumnos para conseguir beneficios. —


intento sonar firme y autoritario.

—Puedes hacer una excepción. —Dijo, rompiendo la distancia para tomar


los labios de su profesor en un beso atrevido, manchando su lengua con la
saliva ajena y llevando su mano a la nuca del hombre alto. Enterró sus
dedos en el cabello y jalo con cuidado, peinando los nudos que se
enmarañaban en esa zona.

Se despegó con un chasquido intencional y cepillo su labio inferior con la


punta de su lengua, sin apartar los ojos grandes y azulados de la mirada del
hombre.
—De acuerdo, te daré el permiso. Pero solo porque soy una persona
empática y entiendo tu situación, no porque me hayas coqueteado. —aclaro
Harry.

—Me agrada que sea tan comprensible, profesor, gracias. —le dio otro pico
rápido y se apartó escasos centímetros.

Dany continúo perdido en su mundo de llaveros, agitando el animalito falso


y mirando a su alrededor.

—Hoy tengo el día libre. —anuncio, caminando a su escritorio y dejando el


maletín sobre este. —Podría ir a tu casa y... Hablar.

—Hablar suena bien. —Louis camino hasta donde el alfa. —Pero estás
cansado, es mejor que vayas a casa y recuperes tu energía. —Harry negó
delicadamente.

—Tu eres mi energía, omega. —Louis se sintió pequeño en su lugar, el


calor ascendiendo a su rostro. —Prefiero pasar el día junto a ti y tú,
cachorro travieso. —el menor río dispuesto a acercarse a Harry de nuevo
para robarle otro beso descarado, sin embargo, la puerta del salón se abrió
estrepitosamente, dejando ver a un Bran muy adormitado cruzar el umbral
de metal.

Louis bufó, un tanto molesto porque no había visto a Harry en dos días y
quería más tiempo para estar con él, siempre olvidaba que se encontraban
en la escuela.

El omega hizo una pequeña mueca y se apartó una distancia considerable


del alfa.

—Louis, ya te extrañaba, amigo. —saludo Bran animado.—Buenos días,


profesor. —saludo cordial al alfa.

—Buenos días. —le respondió Harry, tomando asiento detrás del escritorio
junto a Dany.
—Decidiste llegar temprano. —fue obvio el omega, observando a Bran
tomar sus maletas y ubicarlas en un lugar diferente en el salón.

Louis alzó una ceja.

—Te lo dije hace días. Seré un chico responsable ahora. —recordó el de


cabellos azabaches y largos, dejándose caer en una de las sillas, Louis
suspiró y tomo el nuevo lugar que Bran eligió para él, a su lado.

—La semana pasada me sirvió de mucho que me pidieras los temas vistos y
las tareas. Así me sentí más obligado a llegar temprano y no perderme de
nada importante para darte la información clara y correcta. —le comento,
acomodando el gorrito de lana y colores obscuros en líneas horizontales.

—Lamento mucho haberte presionado de esa manera tan cruel. —bromeo


Louis, observando a la beta entrar al salón y acercarse al escritorio del
profesor, iniciando una conversación sobre quién sabe que con él.

—Está bien, fue bueno de hecho. Al menos hoy no me costó tanto trabajo
levantarme. Creo que le estoy tomando el gusto. —Louis entrecerró los ojos
y miro al cachorro mostrarle el llaverito a la chica de enormes gafas.

—¿En verdad? —desvió su vista del profesor y tomo la mirada marrón del
chico a su costado.

—No, por supuesto que no. Nadie en el mundo que esté lo suficientemente
cuerdo se siente feliz al despertarse temprano. —hizo una mueca de
desagrado.

—Antes de tener a Dany yo disfrutaba despertarme temprano, tenía más


energía y me agradaba tener más tiempo para hacer más cosas. —le contó,
tomando la mochila del suelo y arrastrando el cierre al lado derecho para
abrirlo.

—Entonces estás dañado mentalmente. —intento no sonar grosero el alfa,


aunque Louis no lo tomo de esa manera y a comparación de una mala
reacción solo río muy bajo.
—¿Te sirvieron los apuntes? ¿Pudiste terminar todo a tiempo? —se interesó
el chico, acomodando -otra vez- el gorrito en su cabeza.

—No todo, solo me faltaron dos materias. Pero fue de mucha ayuda, en
verdad gracias. No tengo muchos amigos aquí y tú... Bueno me ayudaste
mucho. —agradeció, dedicándole una mirada rápida a Harry otra vez, quien
parecía explicarle algo a la chica.

—No tienes amigos porque no quieres tenerlos. —dijo, buscando algo


dentro de su mochila. —Eres agradable, apuesto a que muchos aquí
querrían ser tus amigos. —termino, encontrando la barrita de granola dentro
de la mochila rayada con plumón negro y rota de las bolsas pequeñas,
gastada y sucia.

Louis hizo una mueca y supo que le regalaría de cumpleaños al chico.

—Subes mi autoestima, gracias. —fue sarcástico el omega.

—De nada. —respondió Bran sin entenderlo, como la mayoría de sus


chistes. Louis rio, siempre era divertido cuando Bran no entendía su humor
sarcástico.

—Tu prendedor es bonito. —le comento, mirando con fijación el accesorio


en su cabello lacio. —Me es muy familiar. —comento, rompiendo la
envoltura del bocadillo. Louis se tensó con el comentario de su amigo y
miro al alfa con cierto pavor escondido en el azul de sus pupilas.

¿Porque Bran conocería el broche? ¿Tenía que preocuparse por eso? No,
por supuesto que no, Bran no podría saber que...

—Oh espera ya lo recordé. Lo tenía puesto la madre de Harry. En la fiesta


de jardín que mis padres organizaron el año pasado. —rememoro, aún
amigable y tranquilo.

Louis guardo silencio, estático en su lugar pensó en una respuesta


inteligente para no delatarse y desviar el tema.
El chico no podía saber que estaba con Harry, era el hijo del director. ¡El
jodido hijo del director, joder!

—Creo que te estás confundiendo, existen muchos broches en el mundo,


Bran. —intento Louis hacerle dudar de su memoria.

Bran frunció la nariz, mostrando un gesto gracioso cuando está tembló un


poco, al igual que la de los conejos.

Pero el chico en ningún momento dudo de eso. Porque no era un broche


común que pudiese pasar por alto o que pudiese confundir.

—Es el broche de cortejo de su madre. ¿No? Algo así recuerdo de la


historia que conto. La verdad no puse atención, estaba comiendo las galletas
con atún.

—Bran no es el...

—¿Si tienes su broche de cortejo significa que este está cortejando? ¿Tienes
algo con Harry? ¿Lo conocías antes de entrar al colegio o sucedió aquí?

—¿De qué estás hablando? —intento librarse, sin éxito, pues Bran hizo una
mueca desaprobatoria.

Estaba en serios problemas. Muy, muy serios.

—Ambos se tratan con tanta naturalidad que parece que lo conoces desde
hace un montón. ¿Es así? ¿Él es el padre de tu cachorro? —preguntó
impresionado. Aunque sabía que no podía ser así, si Harry hubiese tenido
un cachorro no lo escondería ¿o si lo haría?

—No, por supuesto que no, ¿cómo podría tener algo con Harry? Es nuestro
profesor Bran, no digas tonterías. —intento que su mentira sonará creíble.

—No engañas a nadie, tampoco él. Deja de mentirme. —se molestó un


poco, pues si algo no le agradaba era que las personas creyeran que podían
engañarlo.
—¿Crees que lo hago? —trato de ganar tiempo y pensar una mejor
respuesta.

—Estoy cien por ciento seguro.

—¿Tienes como probarlo?

—Por supuesto que sí. —hablo seguro, acomodándose sobre la silla. —


Primera prueba; llevas puesto el broche de su madre. —Louis entrecerró los
ojos, observando el dedo índice de Bran alzarse y contabilizar.

—Segunda prueba; las mantas en tu hogar, tenían su aroma. —sumo un


dedo. —Tercera prueba; estuviste en celo y Harry faltó dos días a las clases.
—Louis abrió los ojos impresionado con la confesión y quiso golpearse la
frente un montón de veces cuando recordó que Bran le había llevado a su
casa y le cubrió con las mantas que Harry aromatizo para su cachorro.

—Harry nunca se había ausentado en las clases, es un alfa muy responsable,


ni la gripe más terrible le había hecho faltar, pero si su omega entrará en
celo digamos que... Podría hacer una excepción con eso. —Louis frunció el
entrecejo.

No tenía idea de que Harry había faltado a clases en ese periodo, todo para
obviamente cuidar a su cachorro y Louis se sintió demasiado culpable con
ello.

—¿Harry faltó dos días al trabajo? —le pregunto con la duda pura en sus
ojos.

—Oh, ¿así que no lo sabías? —pregunto Bran frunciendo las cejas, la


reacción de Louis ante el desconcierto se observó muy real.

—No, claro que no.

—Bueno lo hizo, el miércoles y el jueves. —hizo saber Bran. —De


acuerdo, veo que de eso no tenías idea así que eso descarta mi última
prueba. —acepto su error.
—Lo hace. —Louis de acomodo en su asiento victorioso, con una sonrisita
ladeada, buscando una de sus plumas en la pequeña bolsita.

—Pero, los vi besándose antes de entrar al salón. —Louis detuvo sus


movimientos. Había pasado un tiempo desde la última vez que sintió su
cuerpo tensarse de esa manera.

Un escalofrío le golpeó la espina dorsal, sus músculos rígidos, su


respiración se detuvo junto al bombeo de su corazón. No hallaba como
responder o que carajo hacer. Tenía montones de adrenalina esparciéndose
por toda su sangre y a pesar de sentir ese revoltijo en su sistema no creía
que podría moverse.

Todo su rostro mostraba una expresión de terror. Y en su cabeza no hubo


más que insultos hacía si mismo por no saber controlarse dentro del
instituto.

—Tienen que tener más cuidado con eso. —aconsejo el alfa, mordiendo la
barrita de granola despreocupado.

Su tranquilidad hacía tanto ruido que incluso podría cubrir la actitud


asustada de Louis.

El omega se rindió, porque, aunque él quisiera negarse y mantener su


mentira no podía hacer nada contra eso. Los había visto ¿Cómo se negaba
que tenías una relación con alguien si te miraban hacer eso?

Sus manos temblaron y sus ojos viajaron rápidamente al alfa distraído aún
con la beta a su costado, en busca de ayuda, aunque Harry no le miró ni un
solo segundo, ausente a lo que sucedía a escasos metros de él. Louis apretó
los puños.

—Bran no puedes decirle esto a nadie. Por favor, te lo suplico. —casi rogó,
bajando la voz en un casi susurro al observar más de sus compañeros entrar
al salón de clases.

—¿Porque lo haría? —pregunto incrédulo mirando a Louis tragar saliva con


pesar. El omega lo miró pocos segundos pues no pudo sostenerle la mirada,
se sentía un poco avergonzada de que uno de sus compañeros supiera que
tenía algo que ver con su profesor. Era ridículo, pero no podía evitarlo.

—N-no lo sé porque... No lo sé solo lo estoy pidiendo. —en realidad


parecía que lo estaba suplicando, pero eso no importaba en ese momento.

—Louis no necesito decirle a nadie que sales con Harry. —le contesto
calmado y mordió una vez más su barrita.

Louis dejo escapar el aire, sintiéndose aliviado, el mismo que desapareció


tan rápido como llego.

—Simplemente porque la mayoría en la escuela lo sospecha. —se encogió


de hombros, masticando si bocadillo.

—¿Que? —pregunto alto, su pregunta danzo con eco en el salón y los


diferentes pares de ojos en el salón se posaron en su pequeño cuerpo,
incluyendo los de Harry y Dany.

Louis se hizo pequeño en su lugar y trato de ignorarlo, fijando su vista en


Bran.

—Lo que oyes. Todos pensaron que tú y Harry eran algo, desde el primer
día, ya sabes, salió a calmar al cachorro y volvió con él en brazos y las
miradas que se dedicaron toda la clase hizo dudar a muchos. Aún dudan
realmente. Ustedes no son discretos en la absoluto. —le dijo con sinceridad,
aunque con un tono de voz más bajo. —Y veo que no quieren que nadie se
entere, imagino porque, pero si en verdad no quieres que alguien más se
entere deben ser menos... Obvios. Por mí no te preocupes yo no hablaré,
estoy a favor del amor libre, lo juro. Pero tienen que poner de su parte. Los
rumores en esta escuela se expanden como una jodida arma biológica. Las
personas comienzan a murmurar. Si esto se vuelve más grande entonces
llegará a oídos de mi padre y ahí no podrás hacer nada, te lo he dicho, es un
hombre muy correcto y no aceptará por ningún motivo que un profesor sea
pareja de un alumno. Te apoyaré en todo lo que pueda. Mientras tanto, evita
besarlo en la escuela y quedarte siempre unos minutos después de la clase y
subirte a su auto dentro de la institución.
—Suenas como un psicópata vigilando cada uno de mis movimientos. —le
dijo Louis, abrazándose a sí mismo, cerciorándose de que nadie más les
estuviese escuchando.

—Es verdad, lo hago. —aceptó al percatarse de que eso parecía. —Bueno,


lo que dije no fue porque yo me diera cuenta, soy demasiado distraído y un
poco idiota con los pequeños detalles, pero los días que te ausentaste las
personas podía hablar en paz sin miedo a que escucharás que hablaban de ti
y tu romance con el profesor Styles. A las personas les encanta el contenido
de telenovela y si te descuidas un poco el desastre verbal de las personas
puede hacer cambiar tu vida. —le explico.

Louis mordió su labio inferior y se sintió bastante mal al saber que todo el
mundo hablaba de él, de su romance.

Era bastante incómodo ser juzgado por demasiadas personas que no tenían
una pizca de conocimiento sobre lo que sucedía entre ambos o como
sucedía.

Eso le hacía enfurecer más que sentirse triste, provocaba ambos


sentimientos y solo quería poder escuchar a alguien decirlo para ponerlos en
su maldito lugar, porque cuando le hacía molestar él no se quedaba callado.

—Si tu vida es una telenovela solo hay dos opciones para ti; que sea
romántica o que sea un drama incontrolable que cause llanto. La segunda
opción es más entretenida para todos, la sociedad sobrevive de ver a los
demás ser más miserables que ellos. Ten cuidado con ellos, ser discreto se
ha convertido en un tema de supervivencia, mientras menos sepan de tu
vida menos comentarios destructivos te encontrarás por aquí y por allá,
menos personas intentando arruinar algo bueno y más felicidad para ti.

—No olvides la paz mental. —respondió Louis con un suspiro arrastrando


su vista por todo el salón de nuevo supervisando que nadie los escuchará
hablar. —Estoy completamente de acuerdo contigo. —le dijo Louis dejando
escapar un suspiro. —Lo hare, lo juro. Seré más discreto, gracias por
hacerlo saber.
—En verdad, Louis. No bromeó. —repitió Bran, sin saber si la respuesta
del omega era sarcasmo como siempre, porque a eso sonaba. Como si el
omega solo ignorara sus advertencias. Tal vez utilizo demasiadas metáforas,
debería ser más firme con ello.

—Conozco a mi padre y sería una lástima que les prohibiera a ambos ser
felices, a mi parecer tienen una química muy agradable se puede notar a
simple vista.

—¿Enserio lo piensas? —pregunto ilusionado Louis.

—Claro que sí. Por eso te pregunté si lo conocías de antes, su conexión es


inusual, por eso dejen de dar ese tipo de espectáculos en la escuela, eviten
problemas.

—Es lindo escucharlo, gracias y juro que haré lo posible por... Mantener mi
distancia. —hablo Louis, sacando el cuaderno de su mochila.

Bran asintió satisfecho con la respuesta del chico.

Louis se dejó caer en el respaldo de la silla y volvió a dirigir su mirada a


Harry, Dany intentaba tomar las hojas que tenía en el escritorio, con las
cuales le explica a la chica de grandes gafas algo que no alcanzaba a oír.

Harry sostuvo la hoja de la esquina superior derecha con sus dedos y Dany
proporciono un jalón más fuerte consiguiendo desprenderla, Harry intento
recuperarla al mismo tiempo que la beta, tomando sin querer la mano de
Harry en vez de la hoja de papel debido a la rapidez del movimiento.

La chica río nerviosa y todo pudo quedar ahí, sin embargo, su otra mano
acomodo su cabello largo y rubio detrás de su oreja y sonrió agradable
cuando Harry también río un poco y se disculpó.

Louis frunció el cejo y su vista se afilo, recorriendo a la chica de los pies a


la cabeza, con un ardor semejante al de una gastritis en el estómago y su
esófago se sintió acorralado por fuego.
Y en su inconciencia estuvo cerca de levantarse de su silla y apartar de un
jalón a la chica imprudentemente coqueta.

Pero la mirada de Harry se alzó y conecto con la suya, Louis retuvo la


respiración, entonces noto el largo rato que Harry se quedó pasmado
mirándolo y la beta a su costado de igual manera lo miró y aparto la mirada
en cuanto sintió los ojos grises en su anatomía.

Entendió al fin a lo que Bran se refería con que no eran discretos, pues la
chica fácilmente pudo notar que Harry le miraba e incluso, si la chica era
inteligente probablemente se percató de la mirada asesina que los ojos de
Louis le dedicaron por cortos segundos antes de notar que era lo que estaba
haciendo.

Tenían que trabajar en eso, en intentar guardar distancia al menos en la


escuela.

Harry termino de explicarle a la chica lo que sea que le estuviese


explicando y espero pocos minutos después a qué más alumnos llegarán y
finalmente cerró la puerta del salón y comenzó con la clase.

Esas dos horas se volvieron eternas para él, pues después de lo que dijo
Bran fue consciente de lo que sucedía y pudo notar que era verdad, Harry
siempre le dedicaba miradas rápidas durante su explicación, incluso algunas
llegaban a sobrepasar el tiempo debido.

Y Louis al desviar la mirada y dirigirla a cualquier otra parte del salón


podía notar los murmullos de sus compañeros, Louis no quería ponerse
paranoico con ese tema, podían estar hablando de cualquier otra cosa, pero
había algo en las pequeñas miradas después de cada frase que no lograba
escuchar y una leve si risa cómplice que le hacía dudar demasiado.

Solo espero a que el día o al menos la clase terminara rápido porque no


podía soportar estar concentrado más en eso que en el tema de clase.

Cuando al fin la clase terminó, Louis se levantó de su lugar rápidamente,


guardo las cosas dentro de su mochila y se acercó al alfa, tomando con
aceleró el cuerpo de Dany en sus brazos.
—¿Que sucede? —pregunto Harry preocupado al notar como el chico le
evadió las miradas durante las dos horas.

—¿Te cuento después? —dijo rápido. —Te veo en unas horas. —dijo sin
esperar su respuesta y bajando la voz, dejando a Harry demasiado
confundido dentro del salón.

Cuestión que le hizo sentirse muy culpable durante el resto del día y por
ello al finalizar su clase con la profesora Amelia y de conseguir más días
para entregar sus trabajos mando un mensaje a Harry, pidiendo perdón y
asegurándole que nada malo le sucedía, aunque claramente si algo malo le
sucedía, se estaba preocupando de más, como siempre lo hacía.

Su plan para ser discreto comenzó desde el primer instante en qué Bran se
lo aconsejo, porque era verdad, no quería a las personas hablando de su vida
por los pasillos, no quería ser el centro de atención era tedioso, suficiente
tenía con ser el único omega en la universidad y para colmo con un
cachorro.

Ser discreto como Bran le había aconsejado se volvió de pronto muy


importante por lo que le pidió a Harry verlo después de clases dos cuadras
más adelante de la universidad y no en el estacionamiento como
acostumbraban.

Su último y único recuerdo incómodo en la escuela fue cuando llegó a la


preparatoria y todo el mundo ya estaba hablando de él y de su embarazo y
de cómo Owen no le apoyo con eso.

Fue un día terrible y ese día él se sentía igual a aquella vez, sentía que todo
el maldito mundo le miraba, que todos estaban atentos a cada movimiento
que hiciera, lo único diferente fue que tenía a Dany para distraerlo de vez en
cuando.

Cosa que no paso en la secundaria, una pancita de tres meses no podía


ayudarlo a distraerse, mucho menos si está era más pequeña que las
pancitas de tres meses comunes, Dany fue un cachorrito muy pequeño.
Pero continuaba siendo algo que le mantuvo nervioso la mayor parte del día
y que esperaba fuese reduciendo como cuando ya iba a la escuela con su
pancita de cinco meses y dejo de ser el tema principal de la escuela cuando
todo el mundo ya se había acostumbrado a ello.

Las bofetadas que Louis les proporciono a algunos de sus compañeros por
hablar de manera grosera sobre él también ayudaron un poco.

Louis se levantó de la banca al frente del local, al reconocer el auto de


Harry aparcar al frente.

Tomo manija de la puerta y jalo de ella, Harry colocó el freno de mano y


salió del auto ayudando a Louis con Dany para sentarlo en la sillita del
coche.

—¿Se puede saber porque me citaste aquí? —pregunto, entrando con


cuidado a la parte trasera del auto y ajustando los cinturones en el cuerpo de
Dany.

—Hola, Louis, ¿Cómo estuvo tu día? —fue sarcástico.

—Had...dllb. —balbuceo Dany.

—¿Que?

—Dany ya puede decir mamá, y si puede hacerlo entonces sabe que puede
hacerlo con más palabras, así que ha intentado todo el fin de semana decir
tu nombre correctamente. —le explico Louis, apretando el botón del
maletero y guardando las cosas dentro.

—Bueno cachorro si quieres aprender a decir bien mi nombre debes


empezar por no mencionar una sola 'd' después de la 'a'. O la 'b'... O la 'l'.

—Haaa...dbllb. —Harry río, golpeteando la punta de su nariz y el bebé dejo


escapar una carcajada, haciéndose pequeño en su lugar y agitando las
pestañas con gracia.

—Es muy lindo que lo esté intentando.


—Bran nos vio besarnos en la mañana. —le soltó de golpe Louis, pues no
sabía cómo iniciar la conversación y su mejor opción fue esa.

Harry cerró la puerta del auto y abrió la del asiento del copiloto.

—¿Bran? ¿Shepard?

—Si, Bran, Bran Shepard ¿hay algún otro Bran en tu clase? —le respondió
alterado el joven, respirando más rápido de lo usual.

—Sube, Louis. —le indico Harry, pasando a su costado para subir al auto.
Louis bufó, tomando asiento dentro del auto y cerrando la puerta al mismo
tiempo que el alfa.

—Bran lo suponía desde hace días. —le comento simple, girando la llave
dentro del auto.

—Si, y la mitad de la escuela también.

—¿A que...

—Bran me dijo que no paran de hacer comentarios de ese tipo, sobre que tú
y yo estamos... Saliendo o que nos conocíamos desde antes, o que tú eres el
padre de mi bebé y... Tienen montones de teorías y conspiraciones como si
nuestra vida fuese una maldita serie de televisión. —explico molesto,
tomando el cinturón de seguridad y abrochándolo cuando el sonido
tintineante del auto le aturdió.

—¿Te molestas por comentarios de personas que no conoces?

—Me molesta, sí. —fue sincero.

—Louis eso es algo que tú no puedes controlar. Solo déjalo pasar. —trato
de tranquilizar al menor.

—Mi vida no es de dominio público, no deberían de estar hablando sobre


cosas que no les corresponden. —hablo rápido, como si tuviese un montón
de cosas en la cabeza y no pudiera decirlas todas al mismo tiempo.
—Louis...

—De cualquier forma, ese no es el maldito punto. Puedo con ello, puedo,
solo ignorarlo... Eso creo. —vacilo un poco. —Pero esos rumores se
vuelven, más y más constantes y Bran dijo que todos se enteran de todo,
incluso los docentes y... Solo no quiero que su padre lo sepa. Porque
entonces... No lo sé... Podría despedirte o podría expulsarme, no lo sé. —
sus dedos viajaron a su boca, mordisqueando las uñas de sus dedos.

—Louis, debes de estar tranquilo, nada de eso sucederá. —intento de nuevo


Harry, llevando su mano a la pierna de Louis, frotando con tranquilidad la
zona.

Aunque su mirada se mantuvo en la calle al frente.

—Odio tanto tu actitud positiva y despreocupada. —se quejó Louis. —


¿Cómo puedes? ¿Cómo puedes solo ser... como algo suave y tranquilo todo
el maldito tiempo? Nada en esta maldita vida te preocupa. Solo te quedas
ahí y esperas a que lo mejor pase, como si las opciones malas no existieran.
No es posible que no te desesperes con ese tipo de cosas y no es justo que tú
puedas estar sentado ahí sin una pizca de estrés y yo colapse de
preocupación. Hablamos de tu futuro y del mío. Es un delito ¿Sabes? Lo
que hacemos.

—Que no actúe como una pequeña bola de nervios como tú no significa que
no me preocupe por algo así. Lo hago, solo que no le doy el mismo peso
que tú le das, porque, es tonto preocuparme antes de tiempo, colapsare hasta
que pase mientras tanto seguiré tranquilo. —sentencio, sin detener las
caricias en el muslo de Louis. —Ahora respira, relájate y no pienses en eso.

—Solo quiero prevenir. —expreso, sintiendo su cuerpo relajarse con los


dedos de Harry apretando levemente la piel de su muslo. —No es como si,
solo decidiera ponerme nervioso porque si es que... No quiero perder nada
de lo que tengo. Por eso te pedí vernos aquí, deberíamos ser más discretos,
ya sabes... Por prevención. Porque no lo somos, es verdad, debo parar de
besarte en el salón y tú debes dejar de mirarme todo el maldito tiempo.

—Eso es imposible, eres demasiado bonito.


—Hablo enserio, Styles.

—Yo también. —fue claro. —Pero está bien, será como quieras que sea,
Louis. Si, es verdad debemos parar de ser tan... Indiscretos. Pero, no te
preocupes. No sucederá nada malo. —Louis asintió, más tranquilo con las
palabras del alfa y se recargo en el asiento.

Dany se durmió a mitad de camino como era su costumbre siempre después


de clases, el silencio en el auto le ayudo un poco.

Al llegar al edificio fue Harry quien bajo las maletas y Louis quien sacó a
Dany del auto.

Harry le robó un beso rápido a Louis en el ascensor después de que este no


apartó su mirada zafiro de la suya y le incito a hacerlo.

Louis no lo sabía, pero tenía ese poder de pedirle a Harry algo aun cuando
él ni siquiera sabía que lo quería, todo con una simple mirada.

Y Louis quería un beso, lo quería desde que salió del salón en la mañana y
Harry al fin pudo entregárselo, robándole un suspiro de satisfacción y
apartando todos sus malestares que hacía pesar sus hombros.

Louis entro al apartamento y camino a su habitación para poder acostar a


Dany en la cama que dejó destendida en la mañana por la prisa de salir.

Quito sus tenis y le arropó cuidando no ser brusco para no despertarlo.


Después de asegurarse que el bebé estaba cómodo salió de la habitación, no
sin antes besar su mejilla como siempre hacia y cerró cautelosamente la
puerta.

—¿Comiste algo? —pregunto Louis saliendo del pasillo que conectaba con
las habitaciones, alzando las mangas de su suéter.

—¿Una manzana cuenta como algo?

—¿Enserio? ¿Solo eso comiste en todo el día? No puedes solo comer una
manzana en toda la mañana, Harry. —reprendió Louis avanzando hasta el
sofá para dejarse caer a un costado de Harry.
—Fue lo único que pude tomar de casa, acabo de volver y no he tenido
tiempo para ir de compras. —declaro, buscando la mano del omega,
sosteniéndola firmemente, entrelazando sus dedos entre los contrarios.

—¿Volver? —fue curioso Louis, apegándose más al cuerpo del hombre,


guiando su mano al cabello del alfa, aún continuaba enredado.

Louis sonrió y comenzó a peinar las hebras castañas, desenredado los


mechones ondulados.

Harry disfruto los cariños del omega, no entendía porque de pronto deseaba
tanto que Louis le dedicará atención.

—Vivía con mis padres... Después de lo de mi hermano no tenía ganas de


dormir solo en mi casa, no estaba cómodo y mucho menos estable,
mentalmente y todas esas malas ideas solo estaban una y otra vez en mi
cabeza. —Louis suspiró y se alzó, acercando su rostro al del alfa, como si
supiera que era lo que quería, su nariz se froto contra su pómulo mimándolo
como él quería.

Justo como Harry sabía lo que Louis quería el menor también podía
descifrarlo, y no siempre actuaba siendo consciente, la mayoría de las veces
era su omega quien recibía esas órdenes, quién escuchaba a su alfa y
respondía.

—Iba y volvía a casa de mis padres para estudiar el caso de Richard y un


día solo no volví. Vivir con mis padres fue una manera de rehabilitarme
emocionalmente, algo así. Y volví a casa apenas ayer. —aclaro, cerrando
los ojos al sentir el pecho de Louis presionarse con el suyo.

—Me hubiese gustado estar para ti en esos momentos difíciles. —expreso


Louis.

—¿Que hubiese hecho con un adolescente de quince años? —dijo en broma


Harry.

—Te sorprendería mucho saberlo. —le respondió con una broma de igual
forma, sin embargo, no controlo el color en su voz, un tanto más rasposo,
las palabras arrastrándose por su lengua, terminando en un suspiro que
golpeó su oído. Harry apretó los puños. —Preparare la comida. —anuncio,
el tono de voz repentinamente cambio a uno más animado e inocente y se
levantó del sofá, avanzando a la puerta de la cocina y escondiéndose dentro
de esta.

Harry suspiró, sintiendo la ausencia del cuerpo pequeño de inmediato y se


alzó del sofá, caminando a la cocina junto al omega.

—Te ayudo. —se ofreció, Louis está vez no puso objeción, se limitó a
asentir cómodo con la idea —¿Que cocinaremos? —pregunto,
desabotonado las mangas de su camisa.

Louis sonrió, porque nunca creyó que podría escuchar a un alfa preguntar
que cocinarían. Imaginaba que sería solo él quien lo haría y ahora tenía a un
alfa que le doblaba la ropa y le ayudaba a preparar la comida. Era de no
creerse.

—Tilapia, ensalada de brócoli, jitomates cherry y arroz. ¿Si te gusta la


tilapia? —pregunto preocupado Louis.

—Claro, sí. —respondió tranquilo Harry.

Louis asintió con la cabeza y busco los ingredientes en los gabinetes,


colocándolos sobre la barrita a un lado de la estufa y bufo al abrir el
gabinete y notar que la salsa de soya se encontraba en la segunda tabla.

Se sostuvo firmemente de la barra, alzándose en sus puntas y estirando lo


mejor que podía el brazo y alcanzar la botella.

La punta de sus dedos apenas rozó el cristal y alcanzo a mover un poco el


artefacto de su lugar.

Harry río, acercándose al menor y solo bastó con estirar un poco el brazo
para tomar la botella de la repisa.

—Ni siquiera porque estoy aquí pides mi ayuda. —se quejó en broma el
mayor, entregándole la salsa a Louis.
—L-lo siento, estoy acostumbrado a... Te lo pediré la próxima vez. —le
dijo. Harry asintió tomando la barbilla del menor con sus dedos y planto un
beso en sus labios.

Louis tembló y aferró con fuerza la botella entre sus manos.

—Me encargaré de colocar todo en la segunda repisa solo para que me


pidas ayuda. —Louis bufó golpeando con poca fuerza el brazo del alfa.

—¿Y cuando no estés a quien le pediré ayuda?

—Hare lo posible por estar siempre aquí. —Louis respiro hondo y beso
rápido sus labios, apartándose enseguida del hombre y comenzar con su
labor.

—Mamá y papá me visitaron este fin de semana. —conto Louis, cortando


los pequeños jitomates por la mitad. —Llegaron de sorpresa.

—Oh... —contesto Harry, disparando el aceite en el sartén previamente


calentado, chasqueó los labios.

—Me contaron sobre su viaje a Francia y como mamá tenía vértigo en la


torre Eiffel. —narro el omega, sumergiendo el brócoli en el agua con
desinfectante.

—Tanta altura si, puede ser aterradora. —respondió Harry tomando los
filetes de tilapia y esparciendo la pimienta y la sal sobre estos.

—También hablamos del primer año de Daniel. —comento, picando el ajo.


—Mi tía como supuse está preparando una pequeña reunión, algo pequeño.
—le anuncio, concentrado en cortar finamente el ajo, haciendo una mueca
por el olor desagradable.

—Si es el primer año de tu hijo no pienso que debería ser algo pequeño. —
opino, volteando los filetes y esparciendo más sal y pimienta, para
finalmente ponerlos sobre el aceite caliente.

—Bueno, nuestros círculos de amistad se reducen a pocas personas al igual


que nuestras familias, así que no podemos hacer algo muy grande, aunque
queramos. —explico, dejando caer el ajo con los jitomates y tomo la tacita
de arroz, pasándosela a Harry. —Además, se disfruta más algo pequeño, es
más... Intimo. Es lindo.

—De acuerdo. Si es así como les gusta. —respondió el alfa, caminando


abriendo la llave del grifo, enjuagando sus manos.

—Y ella... Sugirió que podía invitarte a ti.

—¿A mí?

—Si, piensa que es importante conocer al alfa que corteja a su hijo. —Louis
se balanceo de un lado a otro, apretando sus labios.

—¿Le hablaste de mí?

—Técnicamente no, ella lo dedujo, bueno... Tu aroma estaba en mí y ella...


Pregunto. Omití demasiadas cosas. —dijo, recargando su brazo en la barrita
de la cocina.

—Imagino cuales. —menciono Harry divertido.

—En realidad omití casi todas. Tienes tres semanas para preparar un buen
discurso de presentación. Es más de lo que yo tuve. —Harry alzó las cejas,
tomando la palita de madera, volteando los filetes en el sartén.

—La diferencia es que mi madre sabía lo más relevante sobre ti. —se
defendió. —Y ellos no saben nada de mí.

—Entonces esta parejo. —Louis alzó un poco sus brazos, como si festejase.

—Ni siquiera he respondido a la invitación.

—Oh, irás. —ordeno Louis, tomando el vinagre de arroz y espaciándolo


sobre los jitomates.

—¿Por qué? —pregunto Harry, colocando la tapa sobre el sartén. Louis


camino a él.
—Porque yo lo digo alfa. —golpeo su labio con su dedo índice,
manchándolo con vinagre. —Harry limpio la gota con su lengua y por fin le
sonrió al chico.

—Te pasaré mi borrador la próxima semana. —Louis le devolvió la sonrisa


y regreso a su lugar para continuar con su trabajo.

—¿Crees que sea lo que tu madre busca para su hijo?

—Eres más de lo que mi madre podría esperar. —respondió Louis indeciso.

Ella pensaba que no conseguiría nunca un alfa decente porque nadie se


atrevía a cargar con el peso de un cachorro ajeno.

Y por supuesto ahora lo tenía, tenía eso que su madre quería para él, lo
único que podría salirse del esquema era, bueno, todo aquello que
diferenciaba a Harry.

La cocina se sumió en un silenció extraño, donde lo único que se escuchaba


era el aceite freír el pescado y el cuchillo golpear la tabla de madera.

Harry se concentró en la tilapia y Louis en colocar la ensalada en un sartén.

El mayor golpeó la orilla del satén con la palita de madera, no sabía cómo
iniciar la conversación, como sacar el tema fuera, y utilizo la técnica que
Louis solía utilizar, dejar caer todo de golpe, sin colocar alguna red de
protección debajo y solo esperar a que todo saliera bien.

—Lamento no haber hablado contigo en todo el fin de semana. —comenzó.

—Está bien, sé que estás ocupado con asuntos importantes. —Louis


removió las verduras.

—Si, importantes...

—¿Esta todo bien? —indago Louis, ayudándole al hombre a continuar.

—Algo así.
—¿Algo así?

—Te pondré en contexto. —le dijo, apagando la lumbre de la estufa.

Busco una manera de contar todo de forma muy sintética, solo para así
inhibir sus sentimientos, que aunque sabía que con Louis podría mostrarse
como era no quería llorar de nuevo frente a él.

Debía aprender a poder contarlo sin destruirse a mitad de su relato.

—Hace cuatro años, volvía a casa de una tutoría en la escuela, estaba cerca
de llegar a casa cuando tuve este presentimiento de que algo no estaba bien.
¿Lo conoces?

—Creo que me doy una idea. —le respondió Louis recordando la sensación
de su sueño.

—Bueno, estuve cerca de ignorarlo e ir a casa, estaba demasiado cansado,


había tenido un día pesado y debía prepararme para un juicio al día
siguiente. Pero mi instinto no me lo permitió así que me desvíe de mi
camino y fui a casa de mis padres. —Louis apretó sus labios y decidió
apagar el fuego al igual que Harry para colocar toda su atención en él.

—Al llegar a casa todas las luces estaban apagadas y aunque toque
demasiadas veces la puerta nunca se abrieron. Llame a mi hermano y a mis
padres, pero, nadie respondió. Así que di la vuelta para volver a casa... —
sus manos temblaron, Louis suspiró y con gentileza sostuvo sus manos y le
guio con cuidado a la mesa, tomando una silla.

Harry se sentó en la misma y aunque espero que Louis tomara asiento en la


que estaba a su costado el omega no lo hizo y decidió sentarse en sus
piernas.

Su mano acaricio con dulzura su mejilla y fue un buen impulso para


comenzará a hablar.

—Pero, antes de poder alejarme escuché un grito, mi hermano gritaba desde


la cocina y yo no tenía llaves de la maldita casa, así que salte la cerca y
corrí al patio trasero, teníamos un ventanal grande, que era demasiado fácil
de abrir, solo debías romper un cristal cerca del pestaño. —Harry respiró
profundo, haciendo una pausa, observando la cicatriz en el dorso de su
mano, Louis lo miro atentó, proporcionando la atención correcta a lo que
Harry le decía.

—Así que lo hice, lo rompí y corrí el seguro y al apartar las cortinas lo


único que vi fue a mi hermano menor tirado en el suelo alrededor de un
charco de sangre. —Louis sintió un hueco en el estómago y sus manos
apretaron con mayor insistencia las del alfa.

—Intente cualquier cosa por ayudarlo, por mantenerlo consiente y salvarlo,


eso hizo que tomara el arma y la apartara, porque no estaba pensando
correctamente, porque de cualquier manera él ya había perdido demasiada
sangre y solo, me importaba que no sintiera dolor. —Louis sintió sus ojos
picar, su pulgar acarició el dorso de su mano.

—No pude hacer mucho, tenía demasiadas heridas, en todo el cuerpo.


Veintiocho puñaladas fue la cuenta final del médico forense. La ambulancia
no llego a tiempo. —Harry se tomo un tiempo, en el que se dedico a tomar
respiraciones largas y en controlar el dolor en el pecho.

Louis suspiro un poco y planto un besito en la mejilla de Harry.

El alfa dejo escapar el aire, cerro los ojos, relajándose por completo y Louis
coloco otro besito en su mejilla contraria.

—La policía llegó minutos después. —continuo, tomando la fuerza que el


omega le daba. —Me alzaron del suelo y lo primero que sentí fue el metal
de las esposas en mis muñecas. No dije nada en ese momento, yo también
pensaría que lo asesine si me encontrará en una escena así, con sangre por
todas partes y un maldito cuchillo en la mano. Lo que vino después fue
demasiado borroso. Estaba perdido, me sentía en una realidad alterna y no
podía analizar con claridad que sucedía, no procesaba la información, mi
cerebro estaba completamente bloqueado. No recuerdo haber llegado a la
estación o haber pasado un día entero ahí. Solo recuerdo que... Cuando por
fin mi mente volvió a la realidad me destruí, por completo y escuchaba a los
paramédicos de la noche anterior repetir las mismas palabras, que Richard
no estaba vivo. Después de eso me retuvieron dos días más, me
interrogaron y fui el principal sospechoso en la investigación.

—Pero pudiste... ¿Podías presentar pruebas de que tú no estabas ahí no es


así?

—Las cámaras de seguridad de la escuela, podía conseguir las grabaciones


y asunto arreglado... Pero, esas grabaciones no estaban. Desaparecieron del
cuarto de vigilancia. Después de muchos juicios e interrogatorios me
dejaron en libertad, porque mi alumno a quien le di la tutoría esa tarde
testificó a mi favor, asegurando que estuve con él durante ese tiempo,
comprobó su estadía en la escuela con la agenda en recepción, donde anoto
su hora de entrada y salida, se necesita cuando se entra a la escuela en un
horario que no te corresponde.

—Y quitaron los cargos en contra tuya. ¿Porque aún estas en peligro?

—Porque hace unas semanas, mi testigo anuló su testimonio. —Harry bajo


la mirada.

—¿Que?

—Fue y cambio su versión de la historia en la cual dijo algo como que le


obligue a mentir a la corte, que lo amenace para que declarará a mi favor y
salir libre.

—¿Y le creyeron esa estupidez? —Louis se molestó, alzándose del regazo


de Harry.

—Un poco, ahora reabrieron el caso, aunque no pueden detenerme hasta no


tener prueba de que lo que dice es verdad. Así que ahora debo conseguir
otra prueba.

—¿Qué clase de personas son las que trabajan en ese lugar? —Louis
parecía no creer lo que Harry le estaba diciendo.

—¿Que dices?
—Que quienes llevan este caso son unos completos idiotas. —Harry río, de
acuerdo con lo que el omega decia. —En verdad, quiero decir... Se debe
estar muy ciego y estúpido para no ver lo obvio.

—¿Lo obvio? —indago el alfa, alzando una ceja.

—Bueno ¿Que desaparezcan las cintas de seguridad en la escuela no es algo


obvio? Creo en las coincidencias en esta vida, pero esas cintas no
desaparecieron por otra razón que no fuese sabotear tus pruebas para ser
libre. Cualquier maldita persona lo nota es estúpidamente obvio. ¿Y ahora
tu testigo se retracta? Deberían dejar de pensar en quien tendría razones
para matar a tu hermano y empezar a preguntarse quién te tiene tanto rencor
como para asesinar a tu hermano e intentar inculparte. —escupió de pronto
Louis, cruzando sus brazos frente a su pecho, con el ceño completamente
fruncido.

—¿Piensas que mataron a mi hermano porque alguien me odia a mí? —


Louis frunció sus labios, notando que la forma en que lo dijo no fue del
todo correcta.

—Bueno no estoy diciendo que es tu culpa... Solo, fue un comentario, salió


sin pensar. Lo siento. —Louis se acercó, tomando las mejillas del alfa entre
las suyas.

—No creo que alguien me odie. —dijo vacilante.

—No yo tampoco, lo creo. —le dijo el menor, paseando sus pulgares por
los pómulos del mayor.

—Pero puede que si lo haya.

—Bueno, Harry no lo dije para que comiences a pensar que esto es culpa
tuya o comiences a alterarte. Además ¿qué cosa tan horrible pudiste haber
hecho para que alguien desease hacerte ese daño? Es ridi...

—Soy un abogado Louis por supuesto que habrá demasiadas personas que
quieren perjudicarme. ¿Sabes a cuántas personas he enviado a prisión? ¿Y
cuántas desearían venganza?
—Unas... Pocas, quisa... —hablo bajito Louis, encogiéndose en su lugar.

—Carajo. —maldijo.

—Oye, relájate, respira, alfa. Te estás alterando. —Louis presiono su frente


con la contraria. —Encontraremos una solución para esto, lo prometo, pero
no es tiempo de que pierdas la razón. Hay tiempo... tu testigo no tiene
forma de comprobar su nueva versión. Lo único que logró fue alterar el
caso una vez más, tal vez eso sirva mejor para resolverlo. ¿No lo crees? —
Harry trago saliva, las manos de Louis volvieron a tomar las contrarias. —
voy a estar para apoyarte alfa. Mantengo mi palabra. —le dijo, besando sus
labios de nuevo. —No voy a permitir que te alejen de mí. —le dijo firme y
se sentó en su regazo de nuevo, abrazándose al cuerpo del mayor con
fuerza, temiendo que no pudiese cumplir con su promesa.

—🐾🐾🐾—

—Dany, te he dicho que pares, iremos al doctor quieras o no. —se molesto
Louis, caminando por el pasillo que le conectaba directo con la entrada
principal de la universidad.

—¡No! —grito sin estar de acuerdo, removiéndose en sus brazos como un


gusano. Louis lo tomo con mas fuerza para evitar que se callera.

El cachorro no paro de moverse hasta llegar a la entrada del lugar y


comenzó a llorar cuando noto que Louis no estaba dispuesto a retractarse de
su decisión.

Louis le había dicho al despertar que irían al doctor, porque Dany


necesitaba recibir su vacuna anual, gran error anunciarlo antes de ir a la
escuela, gran parte del día hizo berrinches y desobedeció a su madre en
modo de protesta. Porque odiaba las inyecciones y lucharía todo lo que
pudiese hasta conseguir que no le aplicaran la vacuna.

Louis empujo la puerta de la entrada y salió, recibiendo la luz en el rostro,


había más sol en ese día que toda la semana pasada. Se quejo, el calor
siempre le robaba energía, lo odiaba.
—Daniel, te vas a caer, tranquilízate. —ordeno ya fastidiado el omega. Pero
Dany se molestó y solo un manotazo rápido, golpeándole el cabello y
desprendiendo el broche de su cabeza.

—¡Daniel! —grito, perdiendo toda dulzura y mirándole furioso. —No


importa que hagas tus berrinches, te voy a llevar. —hablo, buscando el
broche por todo el suelo, el sol le ayudo, haciendo brillar el oro con la luz.

—Si vuelves a pegarme te voy a castigar, Daniel. —amenazo, avanzando


hasta donde el broche. Se agacho, intentando recoger el accesorio, pero las
botas de gamuza ocuparon su rango de visión y apenas sintió el aroma
potente en el aire quiso correr lejos.

La mano grande y clara tomo el broche y lo alzo del suelo, Louis se alzó,
con miedo a levantar la mirada, pues no quería verificar quien estaba frente
a él.

Pero lo hizo, con la boca seca y sus dientes mordiendo su lengua, incluso
Dany paro de gritar y patalear.

Louis maldijo en su mente y osado alzo la vista, su movimiento lento le


permitió recorrer a detalle el cuerpo al frente, las piernas largas, el pantalón
beige ajustado y el saco color mostaza, finalmente cruzo su mirada con los
orbes verdes al frente suyo.

—Hola, cariño. —le saludo, Louis apretó con fuerza los puños.

...

Hola, perdón me tarde en subirlo jajaja, pero es que mi sobrina esta a


punto de nacer y andamos todos locos, sorry.

Igualmente espero que les haya gustado el capitulo, muchos muchos


besitos, las amo.

Y ahora solo falta que suba el cap especial, que aun debo terminar bc
yo tenia todo el día pa terminarlo y resulto que nel que la niña
quería nacer ya, les digo que siempre pasa algo que me jode mis planes
de escritura odio todo. Ando movida de aquí a allá so, si no lo subo es
porque me quede dormida.

Se abre de nuevo la lista para las dedicaciones así que si quieren una
dedicación comenten aquí.

Gracias por todo el apoyo, espero que tengan una noche muy hermosa.

Y nos leemos en el especial.

All the fucking love.


Especial.

Especial dedicado a:

MarinaVargasCaller / damnkiwi / louieftmilanga / NakedTommo / DoctoraS


taxx / LxrryHT / Giss_Diaz / lizLarry1D / princessparktr / stylinson28xx /
midnight2603 / heey_sunshine / Camrenitstruelove / melomems / xLouehA
nHarrehx / hesftrock / lovesgayvodka / amoreternoanail / JenniferG28 / Sw
eet_tommo28 / softlou27 / antourriola / papasfritaslou / -
dddulp / nikolarrie / 07_conna_09 / harrydouceprince / idontknow_188 /Dh
z_LS28 / WendyStylinson_ / LabarrigAdeLiam / wallsxvol6 / TheRose94 /
-sweetloueh / fuckavocado_

¡AL FIN, PTM!

Perdón, pero wattpad se puso de nena conmigo y me escondió todas las


fics y los borradores y no podía editarlas, hice de todo y nomas na'.
Pero acá ya esta el especial que tenia un montón de ganas de subir y
que no podía PORQUE JODETE WP.

Pero bueno, espero que les guste mucho.

...

21/01/2019

Louis camino a la mesa tranquilamente, tomando el respaldo de la silla,


separándola de la mesa y tomando asiento. Recargando el codo en la
superficie de la mesa, sosteniendo su cabeza con su mano, sus parpados
pesaban como nunca, todo su cuerpo de hecho.
Sostener su brazo elevado parecía una tarea que requería muchísima
energía, la misma que no podía encontrar desde que despertó.

No pudo correr la media hora que se supone corría diario antes de ir a la


escuela, la respiración le falló a la segunda vuelta en la cuadra, sus
piernas quemaban como si hubiese corrido un maratón y sus pulmones no
parecían estar trabajando correctamente.

Aunque eso no lo detuvo de continuar corriendo, porque ante todo, era


persistente y si él corría media hora terminaría esa media hora.

Pero no lo consiguió, el mareo le golpeo de repente, su presión disminuyo


tanto como para hacerlo tropezar y obligarlo a tirarse a mitad de la calle.

Se quedó un rato ahí, recuperando su respiración y entrecerrando los ojos


al sentir la luz de la mañana golpearle el rostro y provocarle dolor de
cabeza.

Volvió a casa, tomó una ducha y fue al colegio con dolor en las piernas y
un cansancio que no había sentido nunca en su vida.

—¿Qué te sucede? —pregunto su madre, colocando los vasos en los lugares


correspondientes.

—Estoy cansado. —respondió breve, con los ojos aun cerrados.

—¿Te iras a enfermar? —pregunto Jay, colocando su mano en la frente del


menor, tomando su temperatura. —No es normal que estés tan cansado. —
comento su madre, no era común que Louis tuviera ese tipo de sueño
durante la tarde, él solía ser demasiado hiperactivo.

—No lo sé. —respondió Louis sin ganas, en verdad no quería estar ahí
sentado, quería volver a su habitación y tirarse en la cama el día entero.

Jay hizo una mueca, torciendo los labios a un costado, sirviendo el guisado
en el plato y volviendo al lado de Louis; colocando el platillo frente a él.

El omega frunció la nariz cuando el olor de los camarones se paseó al


frente suyo, abrió los ojos, la expresión de asco hizo que su frente se
frunciera y su mano cubrió su nariz enseguida.

Miro la mezcla de ingredientes en el plato y la primera arcada impulso su


desayuno por su esófago, Louis empujo el platillo lejos de él y trato de
controlar las impulsivas ganas de devolver todo con poco esfuerzo.

Intento inhalando con profundidad, pero el aroma continuaba bañando la


cocina, se impulsó de la orilla de la mesa, las patas de la silla chirriaron a
friccionar con el suelo y Louis corrió prontamente al cuarto de baño, el
ardor en su esófago.

Se dejó caer al suelo, sus manos se guiaron a su estómago en cuanto el


primer esfuerzo contrajo sus entrañas y los ácidos gástricos le manchaban
la lengua repugnantemente.

[...]

09/02/2019

El casco fue sujetado por las manos amplias del alfa, apartándolo de su
cabeza y sintiendo al fin el aire golpear su cabello rubio empapado en
sudor.

Troto hasta donde Louis, quien le observaba desde las bancas con una
sonrisa amplia. Enredo su brazo en la cintura del omega y lo alzo del suelo,
robándole un beso rápido pero intenso.

Louis se separó lo más rápido que pudo del alfa, el aroma a sudor
combinado con el aroma a sándalo natural le molesto en la nariz.
Últimamente cualquier aroma fuerte le mareaba y el asco no paraba
durante todo el día.

—¿Viste esa anotación? —pregunto el alfa, orgulloso de sí mismo.

—Por supuesto amor, estuvo fantástica. —le dijo, intentando sonreír, pero
la sensación de perder el equilibrio se presentó, Louis cerro los ojos, sintió
en piso moverse.
—Te la dedique, obviamente. —dijo Owen, acercándose para besarle de
nuevo, pero Louis lo aparto con un empujón del pecho.

—¿Qué sucede? ¿Te encuentras bien? —Louis asintió, moviendo la cabeza


de arriba abajo, aunque supiera que no era así, pues conocía esa
sensación, no era la primera vez que se desmayaba en los últimos dos
meses. —Estas pálido.

—Estoy bien, solo, necesito aire. —dijo Louis, soltándose del agarre de
Owen e intentando caminar a un lugar que le proporcionara ese aire puro,
lejos de las fermonas del alfa, aunque no alcanzo a dar más de dos pasos
cuando su vista se bloqueó, primero el escenario borroso, seguido del
audio distorsionado y pronto se desplomo en el suelo.

[...]

03/ 03/ 2019

—Esto es ridículo, estoy bien. —bufo Louis, dejándose caer sobre el asiento
de cuero.

—¿Bien? —pregunto su madre atónita. —Te desmayaste frente a mis ojos,


Louis.

—Todo el mundo se desmaya alguna vez en su vida. —bufó, rodando los


ojos, desviando su vista al montón de revistas viejas en la mesa pequeña al
centro de la sala de espera.

—No te atrevas a hacerlo ver como algo normal. No estás bien, puedo
verlo, conozco a mi hijo, tu cansancio no es normal y he notado como no
comes la mayoría de las cosas que te preparo. Te revisaran. —sentencio
decidida.

—¡Louis Tomlinson! —escucho su nombre anunciado por la asistente del


médico. Suspiro y se levantó de su asiento, su madre le siguió. Avanzando a
su costado hasta cruzar la puerta del consultorio, el aroma de los
medicamentos fue aún más intenso. Louis -como venía siendo desde hace
semanas-, frunció la nariz y discretamente la cubrió.
—Louis, que gusto verte. —saludo el doctor. —Adelante tomen asiento. —
invito el alfa, señalando ambas sillas al frente de su escritorio. Ambos
omegas se acomodaron sobre las sillas.

—Dime Louis, ¿Por qué has venido?

—No vine, me trajeron. —contesto maleducado el omega, mirando a su


madre desconforme. Jay negó con la cabeza desaprobatoria por su actitud
inmadura.

—Vinimos porque Louis se desmayó anoche. —explico su madre. —Ha


actuado demasiado extraño estos últimos meses, no tiene energía, esta todo
el día dormido y no come.

—¿Es eso lo que sucede, Louis? —el menor entrecerró un poco los ojos y
finalmente se dio por vencido, de cualquier forma ya estaba en el doctor.

—Si. —respondió frio.

—Dime, Louis, ¿solo eso has tenido? ¿Fatiga, falta de apetito? —el omega
mordió su labio inferior y negó sutilmente con la cabeza. —¿Es la primera
vez que te desmayas? —Louis alzo la vista, observando los ojos del médico
a través de los cristales de sus gafas.

—No. —contesto, encogiéndose en su lugar.

—Santo cielo. —dijo Jay. —Louis no puedes escondernos ese tipo de cosas.
—reprendió su madre.

—¿Qué otros síntomas has tenido Louis? ¿Dolores de cabeza, mareos,


alguna señal física extraña...? —indago el hombre mayor, pues la mirada
que tenía Louis la había observado ya en otros omegas. Las pupilas
dilatadas y esa capa brillosa y colorida que hacía ver sus ojos como los de
un dibujo japonés.

Louis jugueteo con sus dedos.

—B-bueno yo... he tenido, mareos si, amm... —rasco su frente nervioso. —Y


nauseas. —menciono más bajito lo último, entonces el doctor sonrió un
poco simplón.

Louis quiso borrarle la sonrisa divertida de su arrugado rostro con un


golpe.

—¿Louis eres sexualmente activo? —indago el doctor. Louis frunció el


entrecejo.

—Si. —respondió calmado, no era un secreto para su madre que Louis tuvo
relaciones con Owen desde su primer celo, así que ese tipos de temas no le
incomodaban.

—¿Cuándo fue tu ultimo celo? —cuestiono el doctor, tomando una de las


recetas que guardaba en el cajón de su escritorio, anotando el nombre del
omega en el apartado correcto.

—Hace tres meses.

—¿Cuándo iniciaron tus síntomas? —Louis guardo silencio, cayendo en


cuenta de lo obvio que era y de cómo no pudo darse cuenta antes, pues
siempre intentaba no darle importancia a ese tipo de cosas.

Louis no le contesto, su mente comenzó a trabajar como una maquina a


toda velocidad, ruidosa, el movimiento le asustaba y quiso salir corriendo
del lugar.

—¿En tu ultimo celo estuviste con tu alfa? —Louis asintió distraído,


iniciando con los mordiscos en su labio inferior.

Su pierna comenzó a moverse de arriba a abajo, impetuosa, mostrando la


ansiedad que se presentó burlona.

—¿Usaste protección? —llevo sus manos hasta su rostro, frotando sus


mejillas, hasta peinar su cabello castaño hacia atrás. El llanto se atascó en
su garganta, sentía que el techo colapsaba y los escombros le mantenían
preso, quería arrancarse la camiseta porque no podía respirar.

—No. —respondió bajito, sus mejillas percibieron la humedad del líquido


tibio escapar por su lagrimal y sus cuerdas vocales estaban tensas, cerca
de reventar y dejarlo sin voz, por más que tragaba saliva el nudo no se
alejaba y a pesar de intentar detener su llanto este no cesaba.

—Bien, señora Tomlinson, no creo que debamos hacer algo más que una
prueba de embarazo. —le dijo sonriente. —Felicidades Louis. —le felicito,
como si hubiese ganado un jodido premio. ¿Cómo podía felicitarlo por algo
así? ¿Cómo se atrevía incluso a sonreír de esa manera cuando toda su vida
estaba colapsando en intervalos cortitos de tiempo?

El no podía estar embarazado, no podía tener algo creciendo en su interior.

29/03/1997

El pequeño niño se acomodó en el closet, apartando la manga del saco de


su rostro y apuntando de nuevo la pequeña lámpara sobre el libro
sostenido en sus cortas piernas y poder leer las letras impresas en la hoja
amarillenta y vieja.

Escucho la puerta de la habitación abrirse y guardo mucho silencio,


apago la lamparita en su mano se tapó la boca, acallando su respiración.
Los pasos se esparcieron por todo el suelo, huecos al golpear la madera
bien conservada.

Los pasos de detuvieron y de pronto las puertas del closet fueron abiertas,
la luz le golpeo los ojos directamente, los entrecerró y se quejó alto.

—Te encontré. —dijo la voz melosa de su madre, mantenía esa sonrisa


bonita en su rostro y el rubor rosado era intenso en sus mejillas altas.

—No estoooy. —dijo en alto, tomando de vuelta las puertas e intentando


cerrar el closet, pero la omega detuvo las puertas.

—Vamos, cachorro todos están abajo festejando, ven con nosotros.

—No quiero. —dijo aniñado e intento más dispuesto cerrar las puertas.

—¿Por qué no quieres bajar? —Harry se hizo pequeño en su lugar,


resguardándose en la esquina del closet, soltó las puertas y se dejó caer,
golpeando su espalda contra la madera.
La omega suspiro y con cuidado se sentó en el suelo al frente del
cachorrito caprichoso.

—Todos están hablando del bebé. —Harry bajo la mirada.

—Porque es una reunión para festejarlo, cachorro, por supuesto que


hablaran de él. —recordó la omega.

—No quiero escucharlo. No quiero un bebé nuevo aquí. —Anne gesticulo


una mueca enternecida.

—¿No estas feliz porque tendrás un hermanito? —los labios de Harry


formaron un puchero, sus ojos se cristalizaron y negó con la cabeza tanto
como fue posible. Los caireles achocolatados se desordenaron en su
cabeza, cubriendo su visión.

—No, quiero ser solo yo. —dijo con la voz cortada y muy bajita.

—¿Por qué? ¿No quieres a alguien con quien jugar? —Harry negó,
sorbiendo el flujo nasal que provocaba su llanto. Paso todo su antebrazo
por debajo de la nariz, limpiándose.

—No quiero que se olviden de mí. —contesto muy bajito, escuchando de


pronto las risas en la planta baja. Se molestó, porque todo el mundo
parecía muy feliz y él no, él sentía como si de pronto fuera irrelevante y
no existiera.

—¿Quién te ha dicho que nos olvidaremos de ti? —la barbilla del


cachorro tembló.

—C-cristal dijo, que cuando na-cio su hermano sus padres ya no le


tomaban atención y que se olvidaron de ella. —Anne sonrió conmovida y
estiro sus brazos, comprensible.

—Ven aquí, cachorro. —le llamo afectuosa, Harry dudo un poco y


finalmente se arrastró hasta los brazos de sus madre.

Anne envolvió sus brazos alrededor del pequeño cuerpo de su hijo. Harry
se volvió un ovillo, encogiendo sus piernas a su pecho y Anne se meció de
un lado a otro, apoyando su barbilla sobre la cabeza achocolatada del
niño pequeño.

—Amor, que tengamos un nuevo bebé no significa que dejaremos de


quererte a ti, eres mi primer cachorrito ¿Cómo podría dejar de quererte?
—Harry se apegó más al cuerpo de su madre, hipando.

—P-pero papá lo va querer más, porque é-él quiere un alfa y yo no soy un


alfa. Y el nuevo bebé lo será.

—Eso no lo sabemos amor, podría también ser un omega. —Harry negó


con la cabeza, el sentimiento puro huía de sus ojos verdosos, sus hombros
se sacudían con cada uno de sus jadeos.

—No importa si será omega o alfa, cachorro, a ambos los vamos a querer.
Que seas un omega no reduce nuestro amor por ti. No te dejaremos de
lado nunca, eres lo más importante en nuestras vidas. —hablo con cariño
la omega, dejando un beso rápido en su cabeza. —Tu hermanito te a va
querer mucho, serás su héroe. —Anne busco la mirada de su cachorrito.
—Le enseñaras a leer y lo vas a proteger o él a ti. Sera como tu mejor
amigo.

—No quiero un mejor amigo. —se quejó, volviendo a llorar fuerte. Anne
rio un poco y abrazo con más fuerza a su hijo. —Me van a olvidar. —dijo
lastimado, volteándose en su lugar, escondiéndose en el cuello de su
madre.

—Eso no va a suceder, cachorro. Te lo prometo. —juro la mujer,


apartando con tranquilidad el pequeño cuerpo de su hijo. Paso su lengua
por las mejillas enrojecidas de su cachorro, retirando el líquido que
evidenciaba la tristeza.

—Es más, para mostrarte que tú eres muy, muy importante te voy a dejar
elegir el nombre del bebé. ¿Te gustaría? —Harry miro a su madre,
indeciso.

Pequeño en su lugar, medito la opción de su madre. Y asintió no muy


convencido, pues no le interesaba del todo hacerlo, no le interesaba nada
que tuviera relación con ese bebé, porque solo quería robarle el amor de
sus papás, aunque su madre dijera que no era verdad, por supuesto que lo
era.

Él sabía que los bebés necesitaban muchos cuidados y que tan pronto
como la pancita de mamá se desinflara Harry dejaría de tener la atención
de sus papás y no podía aceptarlo.

17/03/2019

Louis se inclinó hacia atrás, sintiendo los labios del alfa asaltar su cuello.
Louis jadeo, llevando su mano detrás del cuello del mayor y sosteniéndolo
con firmeza, indicándole que no se detuviera. Sin embargo el mareo lo
desequilibro y tuvo que sostenerse del colchón para no caer.

—Owen... ¿Cuándo llegaran tus padres? —pregunto, intentando apartarse


del alfa, pero este escabullo su mano dentro de su camiseta.

—En unas horas, tenemos tiempo. —insistente con sus deseos empujo con
cuidado a Louis a la cama y subió a su cuerpo, robándole un beso preciso y
brusco que el omega no pudo corresponder.

Corrió el rostro a un lado, evitando los labios del chico.

—Para, para. —indico el menor, empujando a un lado a Owen. Aunque el


mayor hizo caso omiso e intento alzar su camiseta. —Ya basta, Owen, te
estoy diciendo que pares. —ordeno Louis, ejerciendo más fuerza con sus
brazos para alejarlo de encima suyo.

Owen se apartó, recostándose al costado de Louis.

El chico suspiro, llevando sus manos a su estómago apenas abultado.


Podía notarlo más cuando se acostaba, porque este no se hundía, si no que
mantenía un relieve en la parte baja de su abdomen.

—¿Qué sucede? —Louis cerró los ojos.

—Es que yo, necesito... necesito decirte algo. —su voz se cortó un poco y
aparto rápido las manos de su estómago, porque sentirlo era extraño y
pensarlo lo era aún más. Solo de imaginar que había algo dentro de él
creciendo cada día era aterrador.

—Bueno, dilo. —Louis trago saliva y el mismo sentimiento con el que había
cargado dos semanas atrás obstruyo su garganta. Era así siempre que
pensaba en eso, siempre que intentaba contarle a Owen lo que sucedía
terminaba por decir cualquier otra tontería.

No podía hacerlo, siempre que creía tener las palabras correctas para
decirlo estas nunca lograban ser pronunciadas. No cuando minutos atrás
Owen le hablaba de sus increíbles planes a futuro en el futbol y lo bien que
iban sus calificaciones en la universidad.

Y estaba en su pecho, ese presentimiento que le pedía que callara, que no


dijera nada y lo guardara hasta que no pudiese esconderlo más. Tal vez si
sería más fácil si un día Owen le preguntaba porque de pronto tenía una
panza tan inflada como un maldito globo aerostático.

—Bueno, es que... No sé cómo decirlo ummm...

—¿Es algo malo?

—No, bueno... no sé si sea bueno o no. Cada quien puede tomarlo diferente.
—Suspiró.

—¿Quieres terminar conmigo? —pregunto asustado el chico, Louis abrió


los ojos sorprendió.

—¡No! —respondió acelerado. —¿Por qué piensas eso?

—Bueno es que te has comportado muy extraño últimamente, me apartas


siempre que puedes y ya no quieres salir, estas muy callado y misterioso.
Eres, indiferente. —Louis guardo silencio, si, lo había sido.

—Lo siento. —se disculpó. —Pero esto me ha tenido demasiado nervioso y


pensativo y no quiero guardarlo más pero necesito, decirlo con tus papás
aquí. —jugo con sus dedos, evadiendo como podía los ojos verdes del
mayor.
Owen bufó divertido, guiando su mano al estómago de Louis, una maña
que tenía el alfa siempre que se ponían a platicar.

El omega se tensó de inmediato y mordió su labio.

—¿Porque? —Louis trago saliva. —¿Qué tienen que ver ellos? —la
barbilla de Louis tembló y cubrió sus ojos con sus manos. Así su novio no
podría notar que sus ojos estaban humedecidos, así no saldrían lágrimas
de sus ojos. —¿Hiciste algo tan malo? ¿Mataste a alguien? —pregunto
divertido, con un tono siniestro, para relajar al chico a su lado.

—Hicimos. —respondió Louis, bajito. Owen frunció el ceño y el omega


descubrió sus ojos, su nariz se había puesto muy roja y la angustia cayo
por los costados de sus ojos en una gota transparente y turbia.

—Oye, oye... —cambio su tono de voz a uno blando al notar a su omega


llorar. —Descuida. —se arrastró por el colchón y estiro sus brazos,
enseguida tomo el cuerpo del omega y lo pego a su pecho. Louis se
escondió en su pecho, comenzando a hipar agobiado.

Owen sobo su espalda y lo estrujo a él, protector.

—Lo que sea que tengas que decir lo vamos a resolver. ¿Está bien? —Louis
hipo, frotándose en el pecho del chico y aferrándose a su camiseta. —
Esperaremos a que lleguen mis padres y hablaremos, pero tranquilo, no
puede ser tan malo. —tranquilizo, sosteniéndolo con cariño.

Lloro al menos una media hora completa, aceptando los mimos del alfa a
su cuidado. Después de tranquilizarse esperaron otra media hora antes de
decidir ver una película, con Louis ya seco de las mejillas, el cuerpo más
relajado y tranquillo, aunque su mente continuaba escribiendo el discurso
que le diría a sus padres y como lo diría. Esperando no arruinar algo.

Y Owen le intento distraer con chistes muy estúpidos acerca de lo que


pasaba en la pantalla y Louis, por un momento, creyó que todo iría bien.

Porque Owen lo trataba bien, porque él no sería capaz de lastimarlo, era


su alfa.
Por unas horas pudo pensar que su embarazo no era algo malo o una
metida de pata enorme.

Pensó en que serían una familia hermosa y le causo ilusión el tener un


cachorrito con él, algo de ambos que fusionará todo lindo de ellos.

Se observó los domingos en la tarde, sentado en el sofá después de un día


de juego de Owen, con su bebé en brazos, recostado en el pecho amplio del
alfa; mirando una película tonta y compartiendo cariños.

Pero cuando las palabras salieron de su boca, Owen palideció, su boca se


entreabrió y las palabras se atoraron en su garganta.

Primero fue un gesto de impresión, se encontraba escéptico, dándose un


tiempo y procesar las palabras de Louis. "Vamos a tener un bebé."

Cuando el ceño de Owen se frunció supo que se había equivocado, que era
un gran imbécil por pensar que el chico renunciaría a todo solo por él y
por su criatura.

Suya, porque él no la aceptaba, suya porque fue lo que Owen se atrevió a


gritarle en la cara.

—¿Van a tener? —pregunto el alfa mayor, liberando una risa sarcástica. —


Vas a tener. —le corrigió, muy seguro de sus palabras. —Mi hijo no sería
tan estúpido como para cometer un error así.

—Pues lo hizo. —contesto altanero Louis.

—Cállate. —bramo, la voz profunda encajándose en sus oídos y Louis se


cohibió en su lugar asustado.

—Es la verdad. Diles Owen. —busco la ayuda del chico, aunque el alfa
mantuvo una mirada fría y extraña que le calo en los huesos. —Owen... —
suplico pero el chico se mantuvo en silencio ignorando por completo el
llanto que se escapaba de los ojos del menor. —Eres una mierda, maldito
cobarde. —gruño desesperado al no recibir el apoyo que esperaba.
—Pero que insolente. —escucho a la omega decir, levantándose del sofá
con un porte limpio y femenino. —¿Cómo te atreves a insultar a un alfa de
esa manera? ¿Cómo piensas que vamos a creerte cuando vienes a insultar
a mi hijo en su propia casa? Con esa esa educación tan corriente no me
sorprendería que incluso ese... cachorro no fuera de Owen.

—No es posible que se atreva a decir algo así. —intento defenderse, pero su
voz se cortaba y todo su pecho ardía gracias a la impotencia. —Este hijo es
tuyo, lo sabes, lo sabes bien, yo no te seria infiel nunca. ¡Lo sabes! —grito
lastimado.

—Mi hijo no va a poner en riesgo su futuro por un omega que no sabe


cuándo cerrar las piernas. —el menor se quedó callado, las lágrimas
colmaron sus ojos he hizo lo posible por retenerlas, por no dejarse ver
derrotado.

Alzo el mentón, apretando los puños en rabia.

—¿Vas a decir algo? —se dirigió a su novio. El alfa se acomodó en su


lugar. —¡Habla! ¿O te vas a esconder detrás de las faldas de papi? —
Owen apretó los puños y camino amenazante hasta él, su rostro se expuso a
milímetros del propio, sus narices rosaron y las palabras nunca habían
dolido tanto como en ese momento.

—Si no pudiste controlar tu maldita calentura conmigo dudo mucho que te


hayas negado a cualquier otro. —Louis frunció el ceño. —Busca a algún
otro idiota que quiera hacerse cargo de tu error, porque esa cosa no es mía.
Ahora lárgate de mi casa. —Louis ahueco las mejillas y nunca había hecho
un esfuerzo tan grande por contener el llanto como en ese momento.

Aguantar el dolor, fingir que las palabras no dolían era una tortura que no
le deseaba a nade. Nadie debería tener que aguantar eso, nadie debería
guardarse sus sentimientos.

Peor ahí estaba Louis, orgulloso, si alguna vez se atrevió a ser débil en ese
momento todos los miedos se apartaron, toda la debilidad se esfumo, junto
con sus sueños, junto a esas promesas que algunas vez pactaron con besos
y sonrisas que en ese momento parecían puras, pero que ahora podía ver,
eran simples cascarones sin nada que ofrecer, huecos, como se sentía su
corazón.

No se atrevió a rogar, porque no perdería su dignidad en espera de que


estos monstruos se apiadaran y no fuesen malas personas. No perdería su
tiempo.

No necesito un segundo más ahí, no necesito una conversación más larga


para darse cuenta con esas pocas palabras que no valía la pena.

—En las noches... cuando vayas a la cama, te acordaras de mí y espero que


te duela tanto como a mí, espero que sufras tanto como yo, espero que me
recuerdes y entre toda tu porquería y agonía quiero que sepas que no
podrás volver a mí. Esta será la última vez que vea tu estúpida cara, porque
no quiero que regreses, no quiero volver a verte en mi maldita vida. —
escupió, con tanto que veneno que incluso él lo sintió, infectando su alma,
marchitando su corazón. —¿Te ha quedado claro? No quiero que vuelvas a
suplicar perdón, porque no te lo daré. YO termino contigo, yo. —repitió,
separándose del alfa y girando en su lugar, con la dignidad a su lado, bien
sostenida de la mano, las correas de la mochila aferradas en su puño bien
apretado y un dolor insoportable en todo el cuerpo.

Camino a la puerta, zancadas grandes y quijada apretada. Se detuvo frente


a esta, antes de abrirla y se giró pausadamente.

—Y ustedes dos. —dijo Louis, refiriéndose a sus padres. —Váyanse a la


mierda. —insulto con furia antes de patear con fuerza la pequeña mesa que
adornaba la entrada y el florero callera al suelo haciéndose añicos.

No espero a ver la reacción de sus padres, solo retomo su andar, abriendo


la puerta decidido y cerrándola con un golpe estruendoso.

Camino por la calle fría y obscura, sus zancadas eran el doble de grandes y
sus pasos firmes. Todo su esqueleto temblaba a cada paso y sus mejillas
empapadas se enfriaban con la escasa temperatura de la noche. Era un
lugar solitario, pero no tanto como se sentía en ese momento, abandonado
y lanzado a un lago lleno de cocodrilos.
—Mierda. —maldijo, limpiando sus mejillas del líquido impulsado por su
cuerpo. —Mierda, mierda, ¡mierda! —grito alto después de unas cuadras,
azoto la mochila en el suelo y paso las manos por sus mejillas con
insistencias, resaltando el color rojo intenso en sus mejillas al irritarlas
con la fricción.

—Que se joda Owen, que se jodan sus malditos padres, ¡que se joda el
maldito día en el que te concebí! —eufórico, se dejó caer al suelo, sus
manos se fruncieron alrededor del bulto en su estómago y jadeo doloroso.

Lo había perdido todo, absolutamente todo, en cuestión de segundos. Se


sentía perdido en un jodido laberinto obscuro y frio, en ese momento se
sentía como si no hubiese una salida.

05/11/2000

—¡Ashi! —escucho la voz gangosa y aniñada del cachorro aturdidor.


Harry se contrajo en su lugar y se presionó más a la esquina del closet
viejo en el sótano.

Escucho los golpes de los talones en las escaleras de madera, haciendo


hueco en el silencio del húmedo espacio y maldijo al pequeño por
memorizar todos sus escondites.

—¡Ashi! —volvió a gritar, pero Harry no contesto, en cambio guardo


silencio y espero a que el cachorro se cansara de gritar y subiera de
vuelta para tener unos pocos minutos para él solo y sus libros.

—ASHIIII... —pero el cachorro era muy tenaz. —IIIIIII... —y tenía muy


buenos pulmones.

—Ya, aquí estoy. Cállate, ya. —pidió el mayor empujando las puertas del
closet y saliendo abruptamente de este.

—Ito. —pudo decir, corriendo hasta donde le chico y abrazando a sus


piernas. —Dijiste que sótano no contaba. —Harry rodo los ojos y trato de
liberarse del agarre de su hermanito menor.
—Y aun así viniste, no se valen romper las reglas. —regaño el mayor.

—Tu rompiste reglas.

—Para comprobar que tú las romperías. —mintió y al fin pudo liberarse


de los brazos del pequeño, parecía tener más tentáculos que un pulpo,
siempre quería estar abrazado a él o tomándole la mano o cualquier
tontería que implicara mucho afecto.

—Ya no quiero jugar, nunca haces caso a lo que digo. —se quejó el niño
de mirada verde y avanzo a las escaleras, subiendo rápido, dejando al
cachorro detrás suyo; que solo podía subir una por una y si se sostenía
con las manos de la siguiente.

Camino por los pasillos de la casa, aferrando el libro con mucha fuerza
en sus manos, buscando algún otro escondite nuevo que Richard no
conociera. Su ceño estaba muy fruncido y sus pasos eran firmes.

Estaba cansado de no tener tiempo para leer aunque fuese un sola página
de su libro, su hermano no paraba de perseguirlo como un policía a un
ladrón. Siempre tenía que tenerlo encima de él, pidiéndole que peinara su
cabello o le ayudara armar sus rompecabezas, rompecabezas de no más
de 20 piezas, que eran fáciles de armar pero que su hermano pequeño no
conseguía hacerlo porque... era muy pequeño

Gruño buscando el gancho para abrir la puertita del ático, Richard no


podría llegar ahí nunca ni aunque quisiera.

—Cachorro ¿Qué haces? —pregunto su madre al doblar el pasillo, el


niño se giró, sosteniendo en alto el palo largo que se tambaleaba entre sus
manos. —¿Dónde está Richard? —Harry se alzó de hombros y se volteo
continuando con sus labores de abrir el ático.

Anne suspiro y camino apacible hasta él, tomando el gancho de las


manos de Harry.

—Cachorro ya te he dicho que no puedes dejar a tu hermanito solo por la


casa, es muy pequeño aún.
—Estoy harto, no he podido leer un solo libro en tres meses. Solo quiero
paz. —se quejó, intentando tomar de vuelta el gancho, pero Anne lo
aparto.

—¡Ashi! —grito Richie al doblar la esquina y corrió a él.

—¡Soy HA-RRY! —corrigió fastidiado e intento correr lejos del


cachorrito, pero Anne consiguió tomarle el hombro antes de lo hiciera.

Richie llego hasta Harry y se abrazó a sus piernas.

—Mira cuanto te ama tu hermanito, Harry. —Anne sonrió,


acuclillándose frente a ambos. —¿Lo amas mucho?

—Amo, Ashi. —respondió el bebé, frotando su mejilla en el muslo de


Harry.

—¿Lo ves cachorro? Tu hermanito te ama. ¿Tu lo amas?

—No, me molesta todo el tiempo. —le dijo. —Me asfixia.

—No te asfixiaría si aceptaras con gusto jugar con él, amor. ¿Por qué no
lo intentas?

—¿Por qué no intenta él jugar solo? Yo quiero leer. —Harry tomo los
brazos de Riche y forcejeo con él para que lo soltara.

—Bueno, pueden buscar cosas que ambos les gusten. Puedes leerle en voz
alta. O dividirse tiempos. Es más, podemos hacer un horario ¿les
gustaría? —propuso sonriente. —Dividiremos las horas libres para que
puedan hacer las cosas que les gustan y así será equitativo. —Harry miro
a su hermanito, bien sujeto a sus piernas, sus ojos grandes y azules se
fijaron en los suyos y era por esos ojos que siempre terminaba haciendo
lo que el bebé le pidiera, siempre le ponía esa cara y Harry sentía que su
corazón se estrujaba.

Era como cuando alimentaba a los perritos en la calle y estos le seguían


todo el trayecto a casa y después debía decirles adiós, esa misma mirada
le dedicaban, de súplica y piedad; Harry no podía con eso, por eso su
madre tuvo que sacar muchos perritos escondidos en el sótano.

—Bien. —acepto rindiéndose.

—Buena respuesta, cachorro. Pero antes ¿me ayudarías a preparar un


pastel para papá? —cuestiono Anne, tomando los bracitos de Richie y
separándolo de Harry. Cargó al pequeño en sus brazos, acomodándolo en
su cadera.

—¿Por qué tengo que cocinar? —Harry hizo un puchero, Anne estiro su
mano al niño, Harry la tomo y comenzó su andar a la cocina con su
madre.

—Porque serás omega, cachorro. Algún día tendrás un alfa y tendrás que
cocinar para él, así como yo cocino para papá.

Harry frunció su nariz y acepto, pero solo porque su madre le dejaría


chupar la cuchara con chocolate después de terminar de batir.

24/03/2019

Pasaron tres semanas, tres malditas semanas desde que Louis se enteró que
sería madre y sus padres se encontraban tan emocionados que incluso no
les importo saber que Owen no se haría cargo de su cachorro.

Según su madre había hecho bien en dejarlo y le aconsejo que la próxima


vez que alguien le insultara de esa manera no se conformara solo con
romper un jarrón. Momentos de orgullo solamente, no para de decir cosas
como "lo importante es que nosotros te apoyamos." O algo más como "no
necesitas a nadie más que a tu familia."

Louis sabía que no era cierto y Jay lo sabía de igual forma pero intentaba
alegrarlo, no lo conseguía por supuesto.

Entonces ahí estaban, dentro de la tienda, su madre y su padre miraban los


pequeños atuendos para recién nacidos con una sonrisa ridícula en el
rostro y Louis se abstenía a rodar los ojos y controlarse por no decir lo que
realmente pensaba.

Raspaba el esmalte gastado en sus uñas con el pulgar y arrugaba el rostro


siempre que miraba a cualquier omega caminar emocionada por todos los
pasillos, absolutamente todas se encontraban emocionadas, al igual que
sus padres, al igual que todo el maldito mundo en ese lugar.

No sabía que le molestaba más, el hecho de saber que tenía tres meses de
embarazo o que no podía estar emocionado como todas esas personas. No
sentía una pisca de ilusión, era como si le hubiesen colocado un filtro en
los ojos y el solo podía ver en blanco y negro y todo el mundo a su
alrededor si podía ver los colores brillantes.

Y le molestaba, le molestaba no poder estar feliz por su primer bebé,


porque el imagino un montón de veces ese día en el que se enterara y no
era en nada parecido a eso, no se imaginó con diecinueve años y mucho
menos sin alfa.

—Mira qué bonito es este atuendo. —dijo su madre mostrando el conjunto


verde con dinosaurios.

—Es como cualquier otro atuendo. —dijo simple, bajando la mirada.

—¿Al menos podrías fingir una sonrisa? Cariño, compramos cosas para un
bebé. Tu bebé.

—Un bebé que no quiero. —respondió el omega, sincero.

—No lo dices enserio. —dijo su madre impresionada.

—Claro que si lo digo enserio.

—Pero... es tu hijo... tu primer hijo, es la cosa más hermosa que alguna vez
podrás experimentar en la vida ¿Por qué no lo quieres?

—¿En verdad me lo preguntas? —salto en defensa Louis, con los vellos de


punta. —Si no fuera por él podría continuar estudiando y no... comprando
pañales y chupones, me va a quitar todo, todo mi jodido tiempo, no poder
salir más o divertirme porque tendré que cuidarlo; no dormiré y mi cuerpo
se deformara; engordare como una maldita vaca y perdí a mi alfa, por él,
porque está aquí dentro causándome muchos malestares y unos cambios de
humor asquerosos y estoy harto. —Jay dejo el pequeño atuendo en el
carrito de compras y se cruzó de brazos, cambiando por completo su
expresión animada.

—Que sea la última vez que te escucho decir que todo lo que sucederá en tu
vida es culpa del cachorro. Esto no es culpa de nadie Louis, fue algo que
sucedió. Algo que no pensaron, no puedes culpar a una criatura que ni
siquiera ha nacido de tus desgracias, Louis.

—Lo sé, lo sé. —respondió ya arrepentido de sus palabras, percibiendo el


llanto asomarse, no paro de llorar en toda la semana, estaba demasiado
cansado y solo buscaba desquitarse. —Pero estoy tan molesto. Siento que
mi vida se acabó. —suspiro agachando la cabeza.

Su vida era un papalote, uno que perdió la cuerda y ya no tenía como


dirigirse, que rumbo tomar. El aire lo agitaba de un lado a otro y él estaba
mareado, asfixiado. No hallaba como frenar todos esos movimientos que no
le permitían estabilizarse.

Por más que buscaba soluciones o una manera de ordenar toda su vida no
creía en un remedio, no creía que podría colocar todo en su lugar, o al
menos, abrirse un pequeño paso para partir y continuar su camino.

Todo estaba perdido, para él al menos.

—Hijo, sé que no es fácil. —comenzó a hablar su padre. —Y sé que tenías


muchos planes a futuro y que esto pasó inesperadamente. Crees que tu vida
ya no tiene sentido y todo girara en torno al cachorro, pero no es así; si por
supuesto dedicaras la mayoría de tu tiempo a él, pero estoy seguro que
podrás con eso, confió en ti, puedes lograr todo lo que te propongas, solo
no te desanimes y mucho menos odies al bebé por eso, hay momentos para
todo, organízate bien y no pienses que todo estará de cabeza siempre.

Su padre siempre tenía las palabras correctas para todo, pero incluso en
ese momento no lograron ayudarle a pensar positivamente, solamente
fingió que sí y ayudo a su madre a escoger ropa y mantas calientitas.

Pero sus deseos por desaparecer al cachorro de su vida seguían continuos


en su ser.

18/05/2006

Harry se impulsó con los brazos arriba de la mesita de billar que Lexi
Evans tenía en la sala de entretenimiento en su enorme casa. Cruzo con
delicadeza su pierna derecha sobre su muslo y rio finamente, mostrando
con cuidado su perfecta dentadura y el hoyuelo cerca de sus labios. Agito
las pestañas y acomodo el mechón de cabello de Steven detrás de su oreja.

Steven era un alfa con el que llevaba frecuentándose varias semanas, era
ese alfa por el que todo omega babeaba, alto y musculoso, el cabello
áureo, suave y largo. Sus ojos azules eran cosa de otro mundo, grandes de
pestañas largas y claras. Sus cejas pobladas acentuaban su rostro griego,
mandíbula marcada y nariz recta y respingada.

Lily Thompson no era la única que peleaba por él, pero era la más
cercana a ganar la competencia. Era la omega más bonita en todo el
instituto, pero Steven lo prefirió a él. De entre sus opciones era Harry
quien ocupaba su atención.

Por eso mismo el chico decidido no faltar a esa fiesta, porque el alfa lo
había invitado y no rechazabas a Steven Morrison solo por un poco de
dolor muscular y cansancio.

Harry aguanto eso, el pesar en los hombros y el sueño invadiendo sus


parpados pesados. Requirió un montón de tiempo el verse presentable,
cubrir sus ojeras con maquillaje, peinar los risos en su cabello, elegir su
atuendo. No fue una tarea sencilla pero cuando el claxon del auto sonó
fuera de su casa y se miró una última vez al espejo supo que había hecho
un buen trabajo.

Sentía toda esa adrenalina correr por sus venas, pero su cuerpo no
parecía responder a esos estímulos, se sentía pesado y muy adolorido.
Consiguió aguantar bien sus malestares cerca de las once de la noche,
pero media hora después el montón de gente le fastidiaba, el calor se
volvió insoportable y el ruido, el maldito ruido estaba cerca de romper sus
tímpanos.

—¿Te sientes mejor? —pregunto Steven, entrelazando sus dedos con los
del chico más bajito, Harry sintió sus mejillas enrojecer y asintió. Steven
era demasiado atento con él, era por eso que pudieron bajar a la sala de
entretenimiento, porque Steven le pidió a su amiga que les dejara bajar,
solo hasta que el chico se sintiera mejor.

—Está pasando, muchas gracias. —contesto educado, fijando sus ojos en


los del chico alto.

Steven se acercó un poco más al chico, Harry saco su pierna de encima


de su muslo y el alfa se posiciono entre estas. El menor trago saliva
nervioso.

—¿Puedo confesarte algo? —su corazón se aceleró al sentir la nariz del


chico rozar la suya.

—S-si, por supuesto. —acepto el chico, aguantado su respiración pesada.

—Me gustas demasiado, Harry. —el menor sonrió amplio, sus pómulos
se alzaron y el rojo en sus mejillas resulto bastante fascinante. Y no podía
creer que el alfa en verdad se estuviera declarando con él.

—T-tu... también me gustas mucho. —correspondió con la voz bajita. El


alfa cortó los pocos milímetros que los separaban, Harry comenzó a
respirar más rápido y su corazón no paraba de latir rápidamente.

Los labios calientitos tocaron los suyos, esponjosos y agiles. Harry cerro
los ojos y disfruto el movimiento de la boca ajena acariciarle con
delicadeza, perdió el pulso y su respiración; cuando menos pudo
esperarlo el beso subió de tono, la lengua del alfa se escurrió dentro de su
boca; sus manos tomaron su cintura y lo acercaron más a su cuerpo,
chocando ambos y robándole un jadeo a Harry y su magia no duro tanto.

Su piel comenzó a arder y el dolor en su cabeza apareció de la nada.


Harry se apartó al sentir la punzada en sus sienes. Tomo los costados de
su cabeza y apretó la mandíbula, cerrando los ojos.

—¿Estas bien? —Harry negó, sin poder contestar correctamente, el dolor


se convirtió en algo insoportable; las lágrimas se escurrieron de sus ojos.

—Te llevare a casa. —dijo Steven y enseguida le ayudo a bajar de la mesa


de billar, subieron las escaleras lo más rápido que pudieron, Harry se
sostuvo del cuerpo del alfa, aferrando su brazo alrededor de su cintura.

Steven le ayudo a subir al auto y condujo lo más rápido que pudo.

Harry se encogió en su lugar, tomando su vientre bajo con fuerza, solo


hasta sentir los horribles calambres crecer en su estómago, su piel
comenzó a transpirar y quemaba como montones de llamas cobijándolo.

Y pudo notar el aroma diferente en el auto, el intenso y potente romero, la


sal y los cítricos amargos.

Steven se estaciono frente a su casa, le ayudo a bajar del auto y toco el


timbre de la casa.

Las puertas se abrieron, mostrando a su madre acelerada salir al


enrejado y abrir la puerta rápidamente.

—Él... bueno... —dijo Steven escéptico ante la revelación de Harry. Anne


tenía el mismo gesto de impresión, se apuró a tomar a Harry, quien no
paraba de quejarse del dolor y su cabeza ya no estaba siendo racional, no
pensó mucho en Steven, o en su aroma fuerte que demostraba que no era
un omega.

Él solo quería aliviar su asqueroso dolor.

—Gracias por traerlo. —agradeció la mujer y el alfa asintió girando en


su lugar y subiendo a su auto.

Anne ayudo a Harry a subir a su habitación, sus músculos estaban tensos


y su ropa empapada en sudor.
—Siéntate, siéntate. —ordeno Anne, empujándolo con cuidado al
colchón, Harry se sentó a la orilla de este, sus dedos se fruncieron sobre
las colchas, tomándolas con fuerza y soltando un gruñido profundo, su
mandíbula se apretó.

—Quítate esto cariño. —indico, auxiliándolo, despojándolo de la


camiseta en su torso. —Va a pasar, amor, tranquilo. Es tu primer celo,
descuida. —hablo pacífica.

Harry se dejó caer a la cama y se retorció sobre el colchón, dejando


escapar gruñidos dolorosos.

—Mierda. —maldijo, se sentía como tener a todo el equipo de football


pateándote en el suelo, sin parar, sin piedad.

—Ssssh, está bien alfa, todo estará bien. —sosegó con su voz Anne.

—Mami. —hablo Richie desde la entrada, asustado por el


comportamiento feroz de su hermano, pues el chico se removía por todo el
colchón, intentando respirar. —¿Qué le sucede a Harry?

—Amor necesito que vayas a tu habitación, ahora. —pidió la omega,


intentando quitar los zapatos de Harry, pero el mayor no se lo permitió.

—Pero Harr...

—Richard, ahora, ve a tu habitación. —ordeno. El menor guardo silencio


y pronto salió corriendo del lugar.

Su madre se encargó de auxiliarlo en todo lo que pudo, toallas húmedas,


agua, alimento. Pero al poco tiempo lo dejo solo en su habitación, sin
saber exactamente qué hacer y con dolor en todo el cuerpo.

Su madre le instruyo toda su vida, le explico que cosas debía hacer


cuando llegase su celo, como calmar su dolor, como aliviarse y nada de
eso servía, porque no era un omega, era un alfa. ¡Un jodido alfa! No
tenía idea de cómo calmarse, no tenía idea de que dolería de esa forma.
Sufrió, toda la noche y el día entero, hasta que este se esfumo. Dejándolo
con un montón de dolor en todo el cuerpo y el sabor amargo en la boca.

[...]

Caminó por entre los pasillos de la escuela, los murmullos no pasaban


desapercibidos para él. Sabía lo que todos decían de sobre su caso.

La noticia de que Harry era un alfa se esparció tan rápido como el viento
corría y no faltaron los comentarios que sentenciaban que Harry era un
alfa demasiado delicado o que eso simplemente no podía ser, nadie creía
que Harry fuese perteneciente a esa casta, ni siquiera el mismo Harry.

Fue una sorpresa para todos, cuando el chico llegó al colegio con un
aroma demandante, pero con una actitud sumisa y desconcertada.

Sus hombros alzados y sus manos escondidas en la bolsa de su sudadera.

Él día entero aguanto las miradas molestas que se encajaban en su


espalda, como si fuese un animalito encerrado en un zoológico; aislado,
detrás de un vidrio, siendo la atracción principal.

Salió del edificio, buscando un lugar en el cual esconderse y dejar de


sentirse como un fenómeno.

Camino por los campos abiertos, su cuerpo ya no soportaba tanta


aflicción. Pensó que ver a Steven ayudaría con eso, a sentirse tranquilo, a
sentirse protegido como todas esas veces en las que él lo cuido.

—Steven. —saludo, animado al mirar al alfa acomodando las


espinilleras.

—Oh, hola, Harry. —saludo seco, acomodando la calceta larga, terminó,


alzándose de su lugar. —¿Cómo estás? —le pregunto más que nada por
educación, pero la realidad era que deseaba salir corriendo lo más rápido
de ahí.

—Oh, mejor, gracias. —contesto Harry y tomo rápido su mano


entrelazando sus dedos con la misma. —Pensaba que podríamos, salir en
la tarde. —Steven bufo y aparto su mano del agarre del menor.

—¿Estas... estás loco? —pregunto el chico. —Harry, lo siento, pero, no


puedo salir contigo.

—¿Qué? P-pero el domingo en la fiesta tu... dijiste que te gustaba no...

—Sí, cuando todo el mundo creía que serias un omega. ¿Te has dado
cuenta? Eres un alfa. —Harry bajo la mirada y trago saliva, deshaciendo
el nudo en su garganta. —Ya no quiero nada contigo, no soy gay. —su
mandíbula tembló, asintió comprendiendo, era verdad.

No pensó en eso, no pensó en la estupidez que estaba haciendo, un alfa


con otro alfa era muy estúpido.

—Lo siento, tienes... toda la razón. —respondió Harry, sintiendo las


lágrimas humedecer sus ojos.

—Oye no... no llores, lo lamento. Pero, eres un... chico muy lindo Harry...
apuesto, un chico apuesto. Es claro que podrás conseguir un omega con
quien puedas... salir.

—¿Un omega que quiera a un alfa tan delicado como yo? —Harry miro
al alfa al frente suyo. —Se lo que dicen de mi... Tienen razón, soy extraño
y... nadie querrá un alfa que no sea... alfa.

—Harry...

—De cualquier forma... ammm está bien. Perdón de nuevo. —se disculpó
y giro en su lugar, sintiendo la opresión en su pecho e incluso el dolor
que sintió en su celo no se comparaba en nada al de un corazón roto. Al
no sentirse correcto con su propia naturaleza.

No volvió a clases, no creía aguantar un segundo más en ese lugar.

Volvió a casa, destrozado, dócil. El camino no fue para nada largo si


consideraba que todo el tiempo estuvo pensando en eso.
Abrió la puerta de la entrada, los gimoteos hicieron eco en el recibidor y
Anne enseguida salió del estudio, observando a su cachorro abrazándose
a sí mismo, temblando y con una apariencia desgastada.

—¿Qué sucedió cariño? —Anne camino tranquila.

—Soy un alfa. —dijo con la voz cortada, una carga nueva de lágrimas se
deslizo fuera de sus ojos. —Steven ya no quiere salir conmigo y todo el
mundo piensa que soy demasiado raro.

—Oh, cariño... —Anne le envolvió en sus brazos en un abrazo firme.


Harry se dejó hacer, llorando con fuerza. —No está mal que seas
delicado, cachorro. Eres tú, es lo que te hace especial.

—No quiero ser especial. —se quejó, apartándose de su madre. —No


quiero ser esto no me siento cómodo con esto, no quiero ser un alfa,
quiero ser un omega. —Anne mordió su labio. —No siento que sea parte
de mí.

—Bueno, amor... no podemos hacer nada es lo que eres.

—¡Lo odio! —grito Harry. —Odio ser alfa, es una mierda.

—Harry por fa... —pero el chico no espero a que su madre terminara,


avanzo a las escaleras, subiendo a su habitación y encerrándose hasta
poder llorar tranquilo, en la soledad de su habitación, sin nadie que
pudiese juzgarlo o burlarse porque un alfa estaba llorando como un bebé.

16/05/2019

Se acomodó en el sofá, buscando una posición cómoda para su cabeza en


las piernas de Ellis, su cuello ya dolía, estaba demasiado torcido y su
espalda, el maldito dolor en la espalda no se iba con nada.

Frunció la nariz y pauso la película, volteando su cabeza y miro el techo.

—¿Que paso? —pregunto Ellis, dejando caer su mirada en el rostro


demacrado del omega.
—Se cansó mi cuello y la espalda me duele horrible. —Louis hizo un
puchero, su nariz se puso muy roja y sus ojos se humedecieron de
inmediato.

Estaba cansado de tener que soportar todo eso por algo que él ni siquiera
quería. Estaba desesperado, su dolor no desaparecía con nada, continuaba
persistente en toda su columna.

No sabía exactamente en donde se ubicaba, solo sabía que estaba ahí,


como si le golpearan una y otra vez, con el puño cerrado o cualquier otro
jodido objeto eso no era relevante, solo entendía que dolía.

El llanto por desesperación era algo constante en su vida desde que supo lo
del bebé.

—Odio tener algo dentro de mí. —dijo en un tono infantil y consentido.

— Alguien. —corrigió Ellis, picando levemente la pancita de cinco meses


con su dedo índice. Las cejas de Louis se fruncieron inconformes.

El omega se levantó, tallando sus orbes y evitando así su tercer llanto del
día. Carraspeo un poco y tomo el plato con uvas de la mesita ratona.

—Puedo masajearte si quieres.

—No funciona, mamá ya lo intento. —le comento molesto y refunfuño,


colocando de nuevo la película y sosteniendo el platito de uvas con la
pancita redondita.

Al menos la pancita no era tan inútil como él creía. Se acomodó en el sofá,


subiendo sus pies y recargando su espalda en el brazo de Ellis, su cabeza
en el hombro y continuó viendo la serie en el televisor, tomando las uvas
una por una del platito.

Estuvo cerca de tres minutos disfrutando su fruta, quitando la piel de los


pequeños óvalos verdes con los dientes antes de morderla.

Era muy curiosa la forma en que comía las uvas. Ellis siempre le decía que
era un pervertido por desnudarlas antes de comerlas.
Tomo otra uva llevándola a su boca pero se detuvo a mitad de camino
cuando el fuerte movimiento llegó a la parte superior de su pancita.

Louis se quedó inmóvil, observando su pansa con atención, incluso dejo de


respirar, todo a su alrededor pareció desaparecer y lo único que le
importaba era ese domito de carne que mantenía al pequeño ser prisionero
dentro de su cuerpo.

La serie continuaba en la televisión, haciendo demasiado ruido y Louis


parecía no parpadear.

El movimiento volvió, está vez más fuerte y el plato de uvas salto un poco
sobre su estómago.

—Ellis... —le hablo Louis en un susurró, como si la cosa dentro de él


pudiese asustarse si se enteraba que Louis había notado su movimiento.

—Ellis. —le llamo un poco más alto, sin despegar la vista de su estómago.

—¿Que? —le preguntó, Louis señaló lentamente su barriga, el platito


tambaleándose sobre está.

—Creo que me está...

—Pateando. —completo el alfa, la sonrisa se extendió en su rostro, aunque


en el de Louis no, pues observaba el bulto como si fuese un fantasma.

Ellis quitó el plato con uvas de encima con mucha lentitud, la serie había
perdido el interés de ambos chicos y ahora toda la atención la robaba el
cachorrito dentro del vientre del omega.

—Háblale Louis. —alentó Ellis. Pero el omega aún se mantenía


impresionado, era la primera vez que lo sentía patear, pensó que sería más
doloroso, sin embargo se sintió como una caricia extraña que erizo sus
vellos.

Abrió y cerró la boca muchas veces, pero las palabras no salieron de su


boca, perdió por completo la voz o era que, realmente, nunca le había
hablado y no sabía cómo hacerlo.
—¿Que se supone que le diga? —Ellis bufó entre un risa simple.

Louis continúo mirado su estómago, curioso y no paso mucho tiempo


cuando observó la piel estirarse.

—Demonios, demonios ¿Qué es eso? —pregunto asustado, pues presenciar


algo así era extraño, tal vez había visto demasiadas películas de terror,
porque no pudo pensar en algo más que no fuera su estómago rompiéndose
y dejando salir una criatura extraña de él.

—Sssh, cálmate, Louis, es solo un cachorro. —le hablo Ellis cariñoso,


tomando la mano de Louis y guiándolo hasta su pancita.

En cuanto su mano tocó la piel calientita de su vientre los golpes fueron


más constantes, justo en la palma de su mano llegaban uno tras otros.

—Oh... —dijo Louis y por inercia sobo su pancita, tanteando el llamado del
pequeño en su interior. —Ellis hay algo vivo dentro de mí. —dijo sin poder
creerlo y es solo que era la primera vez en los últimos meses que podía
creerlo, que había un ser ahí, no paraba de pensar que solo era una panza
que le estorbaba y le provocaba malestares.

Nunca lo vio más como eso, pero en ese momento, en ese momento su mano
sentía la vida ahí, era palpable, literalmente y lo vio como algo magnífico.

—Ha estado ahí desde hace cinco meses Louis. —le dijo divertido el alfa.

—¿Si? —pregunto incrédulo, picoteando la zona en donde observaba el


movimiento. —No... Es que no lo creo, en verdad hay algo ahí. —dijo al fin.
—Hola. —saludo por primera vez y un golpe más llego al tacto de su mano,
más fuerte. —Oh por Dios. —dijo Louis, cubriendo su boca y al instante las
lágrimas le llenaron los ojos.

—¿Que sucede? —le pregunto Ellis, observando como las lágrimas se


deslizaban de sus ojos y manchaban sus mejillas.

—Es que él... Es... Es muy bonito sentirlo. —fue sincero. —Es que en
verdad yo no, esperaba que se sintiera así. —Louis hipo. —Voy a tener un
bebé. —dijo Louis, como si la noticia le hubiese llegado por primera vez.

—Si, vas a tener un cachorro, Louis. —recordó Ellis, sonriendo divertido.

—¡Voy a ser mamá! —dijo con la misma impresión y el movimiento bajo su


piel fue más fuerte. —Mira. —le dijo tomando la mano del alfa y
colocándola rápido sobre su pancita, el pequeño cachorro se movió pocos
segundo más antes de detenerse al sentir la mano ajena.

—Oh... Creo que no te quiere, Ellis. —le dijo Louis, el alfa río.

—Por supuesto que me quiere, seré su padrino, obviamente debe quererme.


—Louis río, llevando sus manos a la pancita abultada y sintiendo una vez
más los golpecitos internos. —Wow. —se impresionó y sonrió muy amplio.

[...]

Louis colocó crema en su pancita, se sentó a la orilla de la cama, justo al


frente del espejo de cuerpo completo y se miró, por primera vez en mucho
tiempo.

Era repugnante para él ver cómo su cuerpo se deformaba, pero ese día ese
día le causo mucha ilusión mirar su pancita redonda.

Era la primera vez que la miraba con cariño y gusto, pues ahora era
consciente de que dentro, había algo suyo, había un pequeño Louis
creciendo en ese lugar tan pequeñito y eso era sin duda extraordinario.

—Oye cachorro, ¿estás ahí? —Louis espero alguna respuesta, aunque no


consiguió nada. —¿Estas dormido? —de nuevo, nada le hizo saber si
estaba ahí. —Bueno... Ammm yo soy tu mamá, me llamo Louis. —comenzó
su charla. Pasando las manos por todo el domito de carne, buscando una
señal.

—Creo que es demasiado tarde, dejaré de molestar. —fue comprensible,


aunque después de eso no cumplió con lo que dijo y se acostó en la cama,
observando las estrellitas brillantes en el techo, hablando como si tuviese a
una persona a su lado y encontró el momento demasiado perfecto que sin
darse cuenta la madrugada ya hacia acto de presencia.

—¿Tienes frio? ¿Quieres que te cubra? —pregunto, tomando la manta


doblada a su lado, tapando su pancita. Volvió a sentir el movimiento,
golpeteando un poco menos fuerte y sonrió amplio.

—¿Me dirás lo que eres? —le pregunto Louis, sobando su estómago. —


¿niño o niña? Siendo sincero me gustaría una niña. —comento, bostezando
ampliamente. —Pero, si eres niño tampoco me molestaría. Pienso que
debería ser sorpresa. ¿No? —los golpes volvieron a su mano. Louis rio. —
De acuerdo, entonces pediré no saberlo en la cita ¿sí? Así me sorprendes.
¿Quieres sorprender a mami? —Louis espero unos segundos para recibir
respuestas, aunque no llego nada después de eso.

—Creo que ya te dejare dormir, he estado hablando demasiado. —dijo.

Así era, sentía que había hablado más con el cachorro que en los últimos
dos meses después de que se enteró.

—Te cantare una canción, para que duermas. ¿Quieres? —cuestiono el


omega, la sensación bajo su piel le enterneció. —Bueno, entonces te
cantare.

El omega remojo sus labios y continuo con los movimientos circulares


sobre su abultado estómago.

—Lavenders Blue.. —comenzó, entonando su voz y cerrando los ojos,


disfrutando la canción junto al cachorrito en su interior y sin querer él
mismo se arrullo, cayendo rendido y por primera vez después de meses,
feliz y cómodo con su presente.

22/06/2007

Tomó la sudadera blanca en sus manos, escaneando el estampado


floreado en las mangas. La giro varias veces entre sus dedos escaneando
la tela antes de que su padre la arrebatara de sus manos.
—¿Qué crees que haces? —pregunto el hombre, colocando la sudadera
en el lugar adecuado.

—Comprar ropa. —respondió obvio.

Después de su primer celo, su cuerpo comenzó a cambiar, sus hombros se


hicieron más anchos, su estatura cambio, sus músculos fueron más
notorios y sus piernas, más fuertes y rellenas. Por lo mismo, tenía que
cambiar de ropa cada mes y era por eso que estaban en la tienda.

—No usaras más esta ropa.

—¿Qué? ¿Por qué? —pregunto molesto, su ceño se frunció.

—Porque eres un alfa, Harry, por eso y no puedes usar ropa tan... Tienes
que usar ropa de alfas, no florecitas y conejitos. Vine contigo para
ayudarte con eso, a elegir ropa para lo que eres. —Harry ahueco las
mejillas y evadió la mirada de su padre.

—Necesitas algo que demuestre tu masculinidad, que resalte tu casta. —


Harry alzo una ceja, cruzándose de brazos y su cadera se ladeo un poco.
—Párate bien, maldita sea. —ordeno su padre, Harry rodo los ojos y se
colocó recto en su lugar, alzando el mentón.

El último año, su padre había pasado más tiempo con él que lo que paso
en toda su infancia, educándolo para que pudiese ser el alfa que él
esperaba que fuera.

Posturas, maneras de hablar, resguardar sentimientos; no más maquillaje


o accesorios en el cabello, era todo un show. Toda su vida termino en la
basura y en pocos meses tuvo que aprender todo lo nunca le ensañaron
porque se suponía sería un omega.

Ahora tenía que guiarse más al derecho que a lo que pensaba que el
estudiaría antes de su celo. Tenía que aprender a ser serio, a no ser suave,
a cortejar, a cómo tratar a un omega, a negociar...
Ser alfa resultaba ser más difícil que solo cocina pasteles y cuidar a los
niños.

—Después de esto iremos a comprar un traje. —le dijo su padre, dejando


caer la próxima prenda en la bolsa en donde las telas de tonos obscuros y
apagados se mostraban amontonadas.

—¿Para qué?

—Iremos a una cena. —anunció. —Mi socio, Howard, quiere que


conozcamos a su familia. Ahora que nos hemos asociado es, importante,
para ambos que se conozcan. —Harry arrugo la frente, con una mueca
de disgusto, sin embargo no dijo nada sobre ello, finalmente había
perdido control total de su vida, una cena no podría joderlo más.

[...]

Harry tomo el listón de la entrada al ático y bufo divertido cuando no


tuvo que utilizar más el gancho para abrirlo, pues su estatura ya era la
suficiente.

Subió las escaleras, tranquilo y entro al lugar que pocos años antes era
demasiado obscuro pero que entre él y Richie se encargaron de
remodelar.

—Hola Harry. —saludo Richard, acomodando los libros en el baúl viejo.


—¿Cómo estuvo tu día de compras? —pregunto interesado, cerrando la
tapa y acercándose al centro, donde la alfombra empolvada se extendía,
se sentó en el suelo y Harry tomo lugar a un costado de su hermano
menor.

—Fue un asco. —respondió, intentando sonreír.

—¿Sigue intentando cambiarte? —Harry bufo y sin pensar se acomodó


en el suelo, acomodando su cabeza en las piernas de su hermano.

—Debo cambiar. —fue claro Harry. —Papá quiere que consiga pareja y
que me case. No voy a lograr eso nunca si me comporto como omega.
—No me gusta que te obligue a hacer cosas que no quieres. —Harry hizo
una mueca. —Me gustabas más antes, siendo tú. Ahora das mucho
miedo. —Harry rio y golpeó la nariz de su hermano.

—Pero tú eres mi hermano y tú me quieres sea como sea. —le dijo el


chico alto.

—Y tu omega también debería quererte igual que yo. Hay muchos tipos
de personas... ya sabes, a mí me gusta el pastel de frutas con leche y a ti te
gusta con café. Supongo que, hay omegas a los que les gustan los alfas
que se comportan como alfa y omegas... a los que les gusten los alfas
como tú. No creo que debas cambiar solo porque papá te dice que no vas
a conseguir a alguien. Ya llegara un omega que sea para ti, que te quiera
con brillos en el cabello y manos suaves.

Harry sonrió agradecido con el pequeño niño y estiro su brazo, agitando


su cabello de un lado a otro.

—Puede que tengas razón. —le dijo Harry, soltando un suspiro.

—Claro que la tengo. —dijo seguro. —Algún día vas a conseguir a un


omega, te casaras y tendrás muchos cachorritos. Y yo seré tu padrino. —
le dio orgulloso.

—¿Por qué crees que lo serás?

—Porque soy tu hermano menor y me amas. —dijo altanero. Harry se


levantó de su lugar, riendo.

—Tienes toda la razón, te amo mucho. —dijo Harry, arrastrando el


cuerpo de su hermano hasta el suyo, abrazándolo con muchísima fuerza.

—Tampoco tienes que ser tan obvio. —dijo el chico haciendo una mueca.

27/09/2019

Louis rio, cuando Ellis pico la planta de su pie.


—Basta, Ellis. —le dijo. —Harás que se arruine. —el alfa rio y alzo la vista
a Louis.

—Entonces las pintare otra vez y ya. —dijo sin complicaciones. —Tengo
tiempo, te pintare las uñas muchas veces si quieres.

Louis viro los ojos sonriendo.

—Ou. —se quejó el omega, llevando su mano a la pancita. —Bebé,


tranquilo. —pidió Louis, acomodase en el sofá y tener una mejor posición.

—¿Qué sucede?

—Ha estado pateando como loco. —Louis hizo un gesto de dolor al sentir
la contracción en su abdomen.

Ellis alzo una ceja llevando la brochita a su dedo meñique del pie y
coloreando la uña con un lila brilloso.

—Ah carajo. —se quejó, brincando en su lugar, sus ingles tensándose. —


Espera, Ellis. —pidió el menor. —Espera. Necesito caminar. —Pidió, Ellis
soltó su pie y se levantó del suelo, ayudando a Louis a levantarse del sofá,
con su pancita cosas tan simples como esa dejaban de serlo.

El omega respiro pausadamente, sus manos yendo a su cadera pues esta


continuaba doliendo.

—Creo que iré a acostarme. —dijo Louis, caminando lentamente a su


habitación. Ellis asintió, comenzando a recoger el desastre de esmaltes y
algodones en la mesita.

Louis camino, desconociendo el tremendo dolor en su abdomen bajo.

Se detuvo del sofá, evitando jadear cuando este llego más potente y antes
de poder retomar paso sus pantalones se sintieron húmedos.

Paro de moverse y bajo con lentitud su cabeza con temor, lo primero que
observo fue la pancita sobresaliente y después el charco que humedecía sus
pies.
—Ellis. —le hablo tembloroso.

—¿Qué pasa?

—Creo que... bueno es que se r-rompió mi fuente. —el alfa guardo silencio
y se alzó de su lugar, caminando rápido a donde Louis, observando al
omega con la expresión de susto en el rostro. Ellis observo el suelo y sintió
el mismo terror que el omega.

—¿Estás seguro que fue tu fuente? Bueno, a lo mejor solo, te orinaste. Ya


sabes la vejiga se presiona y...

—¡Pero claro que sé que fue mi fuente no digas estupideces! —se alteró
Louis, comenzando a hiperventilar, no espera que su bebé llegase, su
doctor le había dado la cita hasta la siguiente semana, estaba entrando en
pánico.

—Está bien, está bien, tranquilo, Louis. Guarda la calma.

—¿Cómo demonios quieres que guarde la calma cuando mi bebé va a


nacer?

—¡No me grites o si no me alteras a mí también! —grito Ellis desesperado,


sin saber qué hacer. Louis se inclino cuando un nuevo dolor se extendió por
la zona de su abdomen. ——¿Qué hago? ¿Llamo a un taxi? Ammm...
Llamare a tus padres ¿sí? ¿sí? —Louis asintió, apretando los labios y
evitando gritar.

Ellis asintió y se apresuró a tomar su celular, marcando al padre de Louis.

El menor se sostuvo del sofá, apretando los dientes. Observando como Ellis
corría por toda la casa, acatando las ordenes que el padre de Louis le
indicaba por teléfono.

Buscando las maletas ya preparadas en los dormitorios.

—En diez minutos llegan tus padres. —le aviso Ellis, estirando la chamarra
afelpada para colocársela a Louis.
—Diez minutos es mucho tiempo. —dijo asustado Louis, el dolor
extendiéndose por sus ingles. —Ah carajo si duele. —dijo recargándose en
el respaldo del sofá.

—Respira, Louis. Hondo. —indico el chico, mostrándole como respirar.

El omega lo observo y copio su acción respirando rítmicamente junto a


Ellis, sin apartar sus ojos asustados de los del chico.

Ayudo los primeros minutos, sin embargo el dolor empeoro y su respiración


no servía para nada.

Por suerte sus padres tardaron un poco menos y en pocos segundos Louis
ya estaba arriba del auto, recostado en el asiento trasero, Ellis a su lado
tomando su mano y respirando de la misma manera.

—Maldita sea, mamá ¿porque no me dijiste que esto dolía mucho? —dijo
Louis, cerrando los ojos y apretando los dientes.

—No quería asustarte. —le dijo nerviosa.

—Puede haberme preparado para esto, joder, joder. —perdió la


respiración, la contracción en su espalda y su mano apretando la mano de
Ellis.

—Carajo. —dijo Ellis, aguantando el apretón en su mano. —De acuerdo,


Louis pasa a la sala de partos y yo iré por una radiografía para mi mano.

—Cállate, Ellis, estoy sufriendo. —alzo la voz Louis.

—¡Yo también!

—¡Eso es culpa tuya por ser amigo de un omega embarazado! —le


reprocho apretando con más fuerza su mano. —Ah, bebé por favor se bueno
con mami. —pidió dolorido.

Su padre freno frente al hospital, Ellis bajo rápido del auto, rodeándolo y
ayudando a Louis a bajar y sin pensarlo lo cargo, caminando –casi
corriendo- dentro del hospital con Jay a su espalda.
—Abran paso bebé en camino. —grito, esquivando a las personas

—Ellis cállate.

—El mundo debe saber que tu cachorrito está a punto de nacer. —dijo el
chico, sentándolo en la silla de ruedas que la enfermera llevo para ellos en
cuanto los observo entrar. —Descuida, Louis, todo va a salir bien. —
tranquilizo y beso rápido su mejilla.

—Gracias. —dijo Louis. La enfermera giro y guío a Louis a la sala junto a


Jay.

—¡Pido ser el padrino! —grito ya cuando estaba un poco lejos de él.

—¡Estas loco! —le dijo Louis

27/10/2016

Harry golpeo con los nudillos la madera, bajito. Escucho el movimiento


dentro de la habitación y pronto la perilla giro y observo los grandes ojos
de su hermano.

—Sé que es muy tarde, pero ¿puedo pasar? —Richard asintió y se hizo a
un lado permitiéndole el paso. Harry entro y camino hasta la cama, saco
rápido sus tenis y se subió a la misma, acostándose sobre esta, mirando el
techo.

—¿Paso algo? —Harry apretó los labios.

—Encontré la invitación de la boda de Rachel. —Richard se abrazó a si


mismo bajando la mirada.

—¿Tú la tiraste? —el omega subió a la cama, acostándose a un lado de


Harry.

—Si. —respondió el menor. —No creí que fuera necesario tenerla, ya


sabes, nuestros padres están... peleados y es obvio que no irían. Además
no quería que la vieras. —el menor suspiro.
—¿Por qué?

—Era tu prometida, Hazzi. La amabas. No quería que te lastimara esa


noticia. Que ella...

—¿Encontró a un alfa real? —interrumpió Harry con dolor, su voz débil.

—No digas eso, Harry, tu eres un alfa real, muy, muy real. —dijo Richie,
abrazándose al mayor. —No creas nada de lo que te dijo ella, tu vales
mucho. Deberías conocer a más omegas, ella no es la única, ya ha pasado
un año y tu eres demasiado para ella.

El alfa cerró los ojos reteniendo sus lágrimas. Recordaba ese momento
como si hubiese pasado ayer.

Harry conoció a Rachel en la cena familiar con el socio de su padre


Howard, cuando la vio solo pudo pensar que no se arrepentía de ir y que
la cena probablemente se volvió mejor.

Con el cabello negro, largo y lacio; el flequillo llegaba arriba de sus cejas
y los pendientes largos brillaban cerca de su cuello, contrastando con su
piel blanca. Pero estos no brillaban tanto como sus ojos verdes y su
belleza natural.

El alfa quedo anonado con ella desde el primer instante, pero no fue
hasta sus veinte que Harry se atrevió a decirle que le gustaba y Rachel
después de dudar un tiempo acepto ser su novia. Y fueron tres años
grandiosos de relación, tan grandiosos que Harry le pidió matrimonio y
ella acepto, estaba decidió a volverla su omega por el resto de su vida.

Estaba convencido de que Rachel debía ser cortejada, pero su madre no le


entrego el broche, siendo ella la que dudada en vez de Harry.

Porque ella tenía un presentimiento del cual nunca le hablo a su hijo


pero que resulto ser verdad y pocos meses antes de la boda, Rachel anulo
el matrimonio y se marchó.
—Solo ha pasado un año y ya se casará. Nos conocemos hace nueve
años, nueve malditos años y ella no pudo casarse conmigo. —comento
resentido.

—Porque no era para ti, Harry. Hay algo mejor ahí afuera, esperándote.
Pero debes salir para encontrarlo.

—La quiero a ella. —Richard suspiro.

—¿Quieres a una omega que te hizo dudar de lo que eres? Te hizo pensar
que no eres suficiente para nadie, Harry. ¿Por qué la amas? ¿Por qué te
aferras a alguien que nunca estuvo conforme contigo? Con lo que eres.

—Porque ella tenía razón, no fue la única que me lo dijo, Richard, todos
mis antiguos omegas me lo dijeron.

—Harry, desde que yo recuerdo... Has vivido intentando complacer a


todos. A papá, a mamá, a tus omegas, a tus estúpidos amigos, incluso a
mí. Te has esforzado tanto en ser algo que no eres que, te has perdido por
completo, te has perdido a ti mismo.

Richard se levantó del colchón, encendiendo la lámpara de noche para


poder observar a su hermano mayor con los ojos enrojecidos.

—Pero no importa, porque me tienes a mí para recordártelo, siempre me


tendrás a mí. —Harry sonrió. —¿Recuerdas cuando decidiste estudiar
para ser profesor? ¿Recuerdas lo bien que se sintió hacer algo que tu
querías hacer? Cuando no te importo lo que papá dijera o que los demás
te juzgaran. ¿Recuerdas eso? —Harry asintió. —¡Vuelve a hacer eso! —
entono alzando los brazos. —Rompe las reglas Harry, rompe los
esquemas, deja que el mundo gire y has lo que amas hacer, se cómo tú
quieres ser. Si encuentras a una omega que te quiera que bien y si no
entonces muere viejo y asunto arreglado, viviste sin pareja, pero viviste
siendo tú y no un feo clon de papá.

Harry rio levantándose del colchón.


—Harry te amo y quiero verte feliz, quiero que cuando mi hijo te conozca
crezca sabiendo que tiene un tío asombroso y crezca queriendo ser como
tú. Así como yo crecí queriendo ser tan magnifico como mi hermano
mayor.

El alfa sintió todo su cuerpo temblar, las palabras de su hermano siempre


le ayudaban en los momentos difícil, Richard siempre estaba ahí, para
apoyarlo, para recordarle lo que valía y lo que podía lograr.

—¿Sabes porque escogí el nombre de Richard? —el menor negó,


acomodándose en el colchón. —Busque muchísimos nombres y sus
significados para cuando nacieras y me convenció el de Richard. Porque
significa "Gran poder". Quería que fueras alguien con poder, porque yo
"seria" un omega, entonces quería que papá tuviese eso que quería, un
alfa que demostrara poder. Yo fui el alfa. —Harry rio. —Pero si tienes
poder, Richard, aunque seas un omega, lo demuestras, y eres sabio más
sabio que yo, a pesar de ser más pequeño y si tu no tuvieras ese poder, si
no fueras así de fuerte como lo eres yo no hubiese podido solo, me has
ayudado todos estos años.

El omega sonrió ampliamente, sintiendo sus ojos llenos de lágrimas.

—Yo sé que si hubieses podido solo, este o no este sé que puedes lograr
todo lo que quieras. —las lágrimas de Harry se escaparon de sus ojos y
tomo rápidamente el cuerpo de su hermano, proporcionándole un abrazo
que le asfixio por completo.

—Te amo. —le dijo, abrazándolo como nunca antes.

—Y yo también. —respondió sonriente.

Ambos se sumieron en un silencio bastante cómo y un abrazo tan largo


que le lleno de vida a ambos.

—Ahora que lo pienso, eres muy bueno con los nombres. —hablo
divertido, rompiendo el silencio. —Quiero que elijas el nombre de mi
bebé. —dijo divertido.
—Lo hare, cuando tengas un alfa y te embaraces, será un honor sí.

—¿Puedes elegirlo ahora? —pregunto Richard, sintiendo de pronto que


era un buen momento para decirlo. —Oh dentro de ocho meses, tal vez.
—Harry disminuyo el apretón de su abrazo, se despegó con cuidado del
cuerpo de Richard, observando con confusión a su hermano.

—¿Por qué?

—Porque yo... estoy esperando un bebé. —le respondió, mordiendo sus


labios.

Harry entrecerró los ojos, confundido, buscando la broma en el rostro de


su hermano menor, pero este le miraba con mucha seriedad y seguridad.

—¿Qué? —Harry soltó aséptico, cerrando sus ojos y agitando la cabeza


de un lado a otro, golpeo su oído con el dedo índice e hizo una mueca de
completo desconcierto.

—¡Serás tío, siii! —festejo con un poco de gracia, pero no duro tanto al
observar la expresión de Harry.

—¿Cómo que estas embarazado? ¿De quién?

—Phillip. —ahueco las mejillas. —Me prohibieron verlo, lo sé, lo sé y...


Harry es que no pude evitarlo, lo... amo, enserio lo amo y quiero tener a
este bebé con él.

Harry tenía un extraño gesto en el rostro que Richard no sabía cómo


tomar y eso le estaba poniendo nervioso.

—Creo que no fue la mejor forma de decirlo. —agrego Richie, rascando


su cabeza. —Te tengo más confianza a ti que a papá. Y si tú lo sabes
entonces m-me ayudaras. Harry... —le llamo al notar que el chico se
perdió en sus pensamientos.

—Un cachorro. Tuyo. —Richard respiro hondo. —¿Le dirás a mis


padres? —Richie se acostó en el colchón, apretando los labios.
—Solo si tú me defiendes. —Harry bufo y se dejó caer a su lado, tomo su
mano con fuerza, no comprendía bien el cambio drástico de su
conversación.

—Siempre voy a defenderte Richie, de todo y todos. Voy a protegerte, lo


juro. —el menor sonrió y se apegó al cuerpo del alfa, abrazándolo con
fuerza, como había hecho siempre desde bebé y continuaría haciendo por
el resto de su vida.

—Si me quedo soltero, no voy a cuidar a tu criatura. —advirtió Harry.

—Eso le dijiste a mamá cuando yo era pequeño. —se burló el omega y se


acomodó en el pecho de Harry y cerró los ojos, dejando escapar un
suspiro cargado de alivio.

30/09/20019

Louis rozo la yemita de su dedo índice sobre la nariz abotonada del


cachorro. Sus brazos ya se sentían más seguros, el cuerpo pequeño de Dany
se envolvía en la mantita azul de rayas, el gorrito cubría su cabeza y el
conjunto de ropita le quedaba muy grande a pesar de que era para recién
nacido.

Jay tuvo que doblar las maguitas de su camiseta dos veces. El bebé era tan
pequeño que incluso Louis podría guardarlo en una cajita de zapatos sin
problema.

Sus ojitos continuaban cerrados al igual que su puño y olía delicioso, a un


montón de talco y cremitas, como algo súper suavecito.

Ellis se acercó, asomándose con cuidado a la mantita, observando al


cachorrito blanco como fantasma.

—Es como una bola de masa. —comento el alfa acercando su dedo y


picoteando la mejilla del cachorro, Dany se movió rápido, su respiración
acelerándose.
—Basta Ellis lo harás llorar. —dijo Louis, moviéndose con cuidado a un
lado.

—No es justo que la bola de masa no me quiera. —dijo con un puchero. —


Yo cuide a tu madre mocoso, deberías agradecerme. —Louis rodo los ojos.

—Es un cachorro, Ellis no lo tomes tan personal. —Louis rio, mirando al


bebé, no podría cansarse nunca de verlo.

—Masita no va recibir muchos regalos de su padrino si sigue


comportándose así de mal con él. —entono con tono melodioso y divertido.

—Louis no le va a dejar ser su padrino si sigue dándole apodos tontos. —


entono de igual manera el omega.

—Oh vamos, mis apodos son lo mejor y es obvio que le gustan. —Louis
alzo una ceja. —¿No es así masita? Te gustan los apodos del tío Ellis yo lo
sé. —rozo la oreja del cachorro y el bebé volvió a removerse en su lugar.
Ellis sonrió. —No puedo creer que esta cosita estuvo dentro de ti.

—Yo tampoco, es tan bonito, no puedo creer que llegue a pensar que no lo
quería, míralo, es lo más hermoso que alguna vez vi.

—Heredo todo de ti, ¡benditos sean los genes Deakin! —festejo Ellis. —Es
igual a ti es como un pequeño tú, pero menos gruñón.

Louis estuvo cerca de contestar pero la puerta se abrió antes de poder


quejarse.

—¿Listo para volver a casa? —pregunto su padre, entrando a la


habitación. Louis asintió, levantándose con cuidado de la cama y
caminando junto a Ellis a la puerta.

[...]

Louis despertó, por sexta vez en la noche observando al cachorrito


acostado junto a él en el nido que demasiado trabajo le costó hacer y que a
criterio de Ellis, había quedado bastante bien.
Tomó el espejo debajo de la almohada y lo coloco cerca de su nariz,
esperando a que este se empañara con la respiración del cachorro y
cuando lo hizo suspiro, soltando el artefacto de nuevo en el nido y cayendo
de nuevo en el montón de mantas y almohadas anudadas.

Eso fue parte de su primera noche después de volver del hospital, aunque
no creyó que se complicaría tanto después de eso.

—No, tienes que sostener con cuidado su cabeza, de abajo. —indico Jay,
tomando la muñeca de Louis, guiándolo, el omega tembló y hundió su otra
mano en el agua para sostener el cuerpo del bebé y acomodar mejor su
mano, a pesar de que puso la toalla debajo del agua para evitar que fuese
menos resbaloso a Louis seguía dándole miedo que su bebe se resbalara.

—Sostenlo bien, que el agua no llegue a su estómago para que no se moje


el cordón umbilical, por eso pusimos poca agua. —instruyo su madre desde
su costado.

—Deberías ayudarme. —pidió Louis.

—Tienes que aprender a hacerlo solo, Louis.

—Si pero no lo primera vez, diablos. —se quejó, su mano temblando. Jay
rio y tomo la esponjita suavecita de baño, colocado muy poco jabón en
esta.

—Da gracias que tomo bien su primer baño, la primera vez que te bañe
lloraste horrible y te moviste demasiado, pero tu cachorro lo está tomando
con mucha calma. —dijo mirando a Dany, el pequeño se mantenía estático
en su lugar, de vez en cuando solo movía sus pies, chapoteando con el
agua.

El omega tomo la esponja de la mano de su madre y miro el cuerpo de


Dany sin saber cómo comenzar.

—Inicia de abajo a arriba, no necesita un baño muy minucioso es un recién


nacido, Lou. Solo presta atención a las zonas más obvias donde pueda
guardar suciedad, detrás de las orejas, el cuello, pliegues como, el codo y
detrás de las rodillas, axilas y sus manos y pies, entre sus dedos también.

Louis asintió, iniciando con su labor y pasando la esponjita con tanta


delicadeza que ni siquiera tallaba un poco, solo presionada la esponja.

—Louis, no se va a romper. —le dijo su madre divertida.

—Parece que sí, míralo se ve muy frágil. —Louis ejerció un poco más de
presión, solo muy poca y tallo hacia abajo con delicadeza, limpiando cada
zona que su madre le indicaba.

—Ahora con tu propia mano toma agua y enjuaga los restos del jabón.
Límpialo bien para que no quede algo que le irrite la piel. —Louis asintió,
ahuecando su mano y sumergiéndola en el agua, tomando poca cantidad de
agua y enjuagando la piel suavecita de su bebé.

Dany sonrió y movió con efusión sus piernas y brazos, sus ojitos grandes y
verdes achinándose.

—¿Te gusta el agua solecito? —le pregunto con un tono cariñoso y muy
bobo. —¿Si amor? —el bebé pataleo y Louis rio, enternecido, limpiando
cada zona tallada en su cuerpo.

Johannah acerco la toallita anaranjada y Louis un poco tembloroso saco al


bebé del agua y lo envolvió en la tela esponjosita, coloco la gorrita en su
cabeza y lo llevo a la cama, absorbió el agua con leves toquecitos y
comenzó a untar crema en su piel.

Jay le entrego el pañal y Louis suspiro tomándolo entre sus manos, la


omega rio.

—Lo desdoblas primero. —capacito y Louis siguió sus pasos al pie de la


letra. —Quitas las pestañas. —el omega lo hizo. —Tomas su espalda baja y
lo alzas un poco y pasas el pañal por abajo, adhieres las pestañas y listo.
No es tan difícil. —Louis bufo e hizo lo que pudo aunque su perfeccionismo
le hacía molestar pues el sentía que lo había colocado mal cuando no era
así.
Tomo el pañalera e hizo exactamente lo mismo, esperar a que su madre le
diera indicaciones de cómo vestir a su cachorrito. Que tenía que doblar
primero las mangas de las camisas para colocarlo más rápido y sin
lastimarlo, que verificara que las costuras no le lastimaban.

Vestir bebés era muy difícil, cualquier lugar que tocaras parecía ser frágil,
Louis sentía que podía romperle un hueso en cualquier momento o le
asustaba lastimarlo de alguna manera.

Y sufrió, sufrió demasiado, no solo por eso si no por todo, estaba


aprendiendo a hacer demasiadas cosas que no creyó que serían tan
difíciles.

—Los cachorros son demasiado difíciles. —dijo Louis, observando al


cachorrito pegado a su pecho y succionando con cuidado la leche. Era su
cuarto día amamantando y seguía sintiéndose demasiado extraño.

La primera vez salto en su lugar porque la lengua tibia del bebé le hizo
cosquillas y después solo sentía la succión y la respiración del cachorro en
su piel.

Jodidamente raro.

—Oh, amor te espera un muy largo camino por recorrer. —se burló su
madre, revolviendo su cabello castaño.

...

Pude publicar esto al fin, no saben el colapso en el que entre estos


días sentía que no podría actualizar nunca más. Ya me había pasado
así pero no por tantos días y si colapse. Entraba a wattpad como cada
diez minutos y revisaba, horrible todo.

Pero se pudo, babies, se puedo.

Espero que les haya gustado este cap, déjenme su parte favorita
aquí uwu
Y si quieren que haga otro especial pueden decírmelo aquiiii porque
igual me quede con un montón de cosas que quería escribirles jsjsjs
pero estoy ya era demasiado largo.

Me siento cualquiera de los guandis publicando cosas en la


madrugada mientras duermen. Lo siento. xd

Detalle que nadie le importa pero me vale vrg y voy a poner: mi


sobrina al final ya no quiso nacer la condenada, me tuvieron ahí en la
hospitala como pendeja esperanda y sheque el cuarto y sheque los
cuneros y nah. Harta con esos morritos que no se deciden en salir.

De cualquier forma, espero que tenga un día bien, pero bien hermoso.

Muchos besitos y abrazos.

Gracias por esperarme y por el apoyo.

Nunca, enserio nunca me había escrito tres capítulos así de largos en mi


vida en un tiempo de cuatro días, porque si los acabe YO SI LOS
ACABE, que wp se pusiera en su plan de "pues no mi ciela" ya no fue
mi peo. Así que fue un gran reto, por ustedes, por que las amo. Chao
muchos cariños, gracias por impulsarme a hacer este tipo de cosas.

Las que faltaron dedicaciones ps ya sabrán que ando dividiéndolas en


varios caps porque luego son muchas y ps ya se ve bien loco tanta
dedicación en uno solo ahre. Pero no desesperen, les llegara, les
llegara.

Eso es todo.

Nos leemos en el próximo capitulo.

All the fucking love.


17.

Capítulo dedicado a:

Anotherlarry_5 / JenniferG28 / elvergalarga_ / PersonaNoInteresante / yami


la2805 / corderitocoqueto7u7 / dzulgina / Harry_Lou28 / Camayn28 / kvfuj
dsjkyfthj221 / LouisyHarry2010 / Joanna01xx / -
oopsharry / saralovesmikeyway / X0sunflowerX0 / LizzieMarquez / Ridicul
ouis_ / emiaJanairaM_1824 / CamilaGomez712 / leshoroadostrolos / lwtxde
fenseless / MilagroEstrada / sxgxrbxbx / obamacrush / martinonix18 / taquit
ostylison / skeers_ / AlwaysInMyLarry_ / underthewaIIs / StefaniaZaroi / lo
uhazza91 / DenisseRZ / -
bubblegumbee / kojauregui / primaveraslap / lisa_tommo / GabyLeBlanckS
tyles09 / inspiredlouis / lunammm9 / xxlalocaxxx / IvonFirCast / Jannesis20
00 / _shipper_13 / Larry285

HOLA! Muchas gracias a todas por la espera y por apoyar esta obra
son lo mas. Las amo.

Espero que disfruten mucho del capítulo

...

Su entrecejo se frunció tanto como nunca en su vida y se mantuvo así por


varios segundos en los que su cerebro trabajo en conjunto con su
racionalidad y eligió un actuar adecuado a la situación.

La cual claramente no esperaba.

No imagino una situación así nunca, por lo que no tenía un plan en caso de
que sucediera.
Tenía una pila alta de opciones a tomar, decenas y decenas de estados de
ánimo giraban alrededor de su cabeza, igual a esas máquinas tragamonedas
en los casinos que te marcaban tu suerte.

Bastaba con accionar la palanca, sus emociones giraban y no sabía cuál de


ellas predominaría en su respuesta.

Porque estaba esa sensación de querer darle una bofetada muy fuerte y
alejarse sin mirar atrás, pero también estaba esa curiosidad por saber que
tenía que decir el alfa. Pero no quería escucharlo al mismo tiempo, no
quería ver su estúpida cara con esa puta sonrisa ladeada, dudosa y que de
alguna forma le provoco un retortijón en el estómago que no supo
diferenciar de entre un fuerte cólico provocado por la irá o por el simple
hecho de tener a Owen al frente suyo.

Se atrevía a pararse ahí, frente a él, saludándolo como si aún fuese su novio
y solo se hubiese ido un fin de semana a casa de sus abuelos. Tenía la
osadía de llamarlo "cariño" deduciendo que las palabras dulces servían
como un borrador que desvanecería todo el daño que le causo.

Estaba ahí, simulando que todo estaba bien entre ambos, sosteniendo su
broche de cortejo, su jodido broche.

—Suéltalo. —de inmediato su mano, en un movimiento tembloroso


arrebató el broche del sucio agarre del chico, con tanto rencor como le fue
posible.

Louis observó el broche, verificando que no hubiese sufrido daño al golpear


en el suelo, su semblante mantenía el mismo gesto colérico que provocaba
el chico al frente.

Louis cepillo las orillas de la flor con la yema de sus dedos, sin mirar de
nuevo a Owen solo intento rodearlo y continuar con su camino, evadiendo
al dueño de su corazón roto, indiferente.

Al pasar a su costado la mano grande del muchacho le impidió su andar,


sosteniéndolo del brazo antes de que pudiese dar otro paso.
La piel del omega se erizo, tembló un poco y observo la mano en su brazo,
envolviéndolo.

—Louis, por favor. —rogo el alfa en un casi susurro que por poco y le
revuelca el estómago, casi, porque Louis supo ignorar bien la súplica y el
arrepentimiento en su voz. Lo conocía bien.

—No me toques. —ordenó, moviéndose bruscamente y consiguiendo que


Owen lo soltara enseguida.

Dany jadeo bajito, el puchero apareciendo en su labio inferior, notando el


descontento en el aroma de su madre.

—¿Que mierda haces aquí? ¿Cómo me encontraste? —Louis acomodo a


Dany en sus brazos, luciendo tan enfado como aquel último día en que se
vieron.

—Hablaste muchas veces de tu futuro conmigo, Louis. Tu sueño siempre


fue conseguir un puesto en esta escuela. ¿Lo olvidas? —Louis entrecerró
los ojos, sus labios se fruncían, apretándose uno contra otro y la única razón
por la que no había golpeado al mayor era porque entre sus brazos cargaba a
su cachorro asustado y temeroso.

—Si puedes recordar eso entonces puedes recordar lo que te dije hace dos
años. ¿Lo recuerdas no? —la mandíbula de Louis tembló, Dany consiguió
hacerse más pequeño en su lugar, pero sus ojos seguían atentos en el alfa,
en alerta.

—No pensé que...

—Te dije con claridad que no quería ver tu maldita cara otra vez, Owen. Te
dije específicamente que no volvieras porque no estaría dispuesto a
perdonarte, nunca. —arrastro las palabras entre sus dientes, la rabia le
empapaba la lengua, venenosa y áspera.

—Se bien lo que pediste, pero Louis, necesito que me escuches, por favor.
—pidió, tomando la mano del omega e intento acercarse pero Dany se
apresuró en estirar su pequeño brazo.
La palma del cachorro se estrelló en el pecho del alfa, firme, sus cejas bien
juntas y de su pecho un gruñido en advertencia hizo vibrar su diminuto
cuerpo.

Owen bajo la mirada, observando la pequeña mano posada en su pecho y


como está ejercía presión para impedir que continuara acercándose.

El alfa lejos de sentirse intimidado sonrió enternecido y alzó la mano.

Después de unos segundos al final se atrevió a llevar sus dedos sobre el


dorso de la mano pequeña y acaricio la piel suavecita del bebé.

Aunque no disfruto mucho el contacto pues Daniel de inmediato se apartó


del toque extraño del alfa y chillo, volviendo a su posición en el pecho de
Louis, se mejilla se presionó en su pecho, buscando protección.

—Él es... —titubeo, mirando al cachorro con adoración y ternura, de pronto


como si lo único que importase fuera él.

El temblor en el ojo derecho de Louis se acentuó un poco.

—Daniel. —respondió seco el omega, dando un paso atrás, apartándose de


Owen.

—Elegiste un buen nombre. —halagó, sus manos se hundieron en las bolsas


de su saco. —Me hubiese gustado elegirlo contigo. —se atrevió a decir. La
quijada de Louis tembló.

No imagino el nivel de cinismo que conformaba al alfa, pero lo supo en se


instante.

Estaba furioso, ¿Cómo se atrevía? Al verlo no tuvo idea de cómo


reaccionar, pero con esas palabras solo tuvo en claro una cosa y es que no
solo quería insultarlo, si no que deseaba desfigurar su rostro a golpes.

—Que lastima. La próxima vez que embaraces a un omega elige primero el


nombre y luego huye, así no te sentirás triste por qué no se llama como has
querido. —le escupió Louis amargo, acomodando la mochila en su hombro.
Intento de nueva cuenta avanzar. La planta de su pie golpeo el piso y los
dedos del alfa volvieron a tomar su brazo.

—Lo lamento, Louis. —intento disculparse y al instante perdió toda


paciencia.

—Tus disculpas no me sirven para un carajo ahora, Owen. —se aceleró,


Dany tembló en los brazos de su madre asustado. Se hizo pequeño en su
lugar y por más que se recostó en su pecho y sus manitas se frotaron en el
mismo no consiguió que su madre se calmara.

Estaba cerca de una erupción catastrófica, era como un volcán en acción;


que en cualquier momento estallaría y la lava se esparciera alrededor,
ardiente, destructiva.

—Tus disculpas no van a pagar el año entero en ropa o biberones o


cualquier otra maldita cosa. Tus disculpas no sirven para una mierda, ya no.
—La voz de Louis tembló por pura rabia. —No me devolverán las noches
de desveló o las preocupaciones o nada. Absolutamente nada así que
guardarlas todas para ti. No me importa escucharte. No me importas, no te
quiero aquí. No en mi vida y no cerca de mi hijo.

—Nuestro hijo. —intento corregir.

—MI hijo. —hizo énfasis, hostil e inoperable, pues no permitiría que el alfa
llegase a reclamar un título que no merecía.

—No nuestro, no tuyo ni de nadie es MI cachorro. Mío. —la ira se esparció


por sus ojos, entintándolos de rojo, uno muy brillante que infundía el pavor.
—Tú no estuviste nunca, no basta con que la semilla sea tuya, debiste estar
ahí, debiste estar ahí cuando lloraba en las noches por el reflujo o cuando
nació. Pero en lugar de tomar tu rol te largas te a otro país y mientras
disfrutabas tu puta vida como un rey yo tenía que ver por él, cuidarlo y
hacer lo posible por que estuviese bien. —su voz se rompió y eso mismo
incentivo el llanto en su cachorrito.

—Sé que no estuve en estos últimos años pero por eso estoy aquí, para
remediarlo quiero arreglar las cosas, quiero que podamos ser felices de
nuevo tú, yo y el cachorro. —dio un paso al frente, mismo que Louis
retrocedió, aferrando el cuerpo de Dany en sus brazos.

—¿Enserio? Vienes aquí, después de dos malditos años que te llore,


después de que me humillaras de esa maldita forma y me trataras como un
cualquiera. ¿En verdad tienes los pantalones de volver y decir que quieres
arreglar las cosas? ¿Te golpeaste la cabeza o algo así? ¿Porque piensas que
te aceptaría? —las manos de Owen repentinamente tomaron su cintura,
atrayendo al cuerpo del omega al suyo.

Louis abrió los ojos, Dany grito un poco y se froto en su cuello, como si
buscase una manera de esconderse debajo de su piel, pues dejo de sentirse
seguro, el aroma de Owen estaba más cerca, autoritario, fuerte.

Ambos de pronto, se sintieron desprotegidos.

—Porque me amas, Louis. Por eso. —Owen acerco su rostro, en sus brazos
Louis podía sentir a su cachorro temblar, su llanto lastimando sus tímpanos.

Trago saliva, el nudo en su garganta presiono sus cuerdas vocales y sus ojos
se cubrieron en lágrimas.

El contacto de la piel ajena encendió sus nervios, su frente presionada con


la contraria y reacciono.

—Te amé. —respondió, separándose. —En el pasado, lo hice. Y dolió,


dolió mucho cuando tú no demostraste que también lo hacías. —fugitivas,
las lágrimas descendieron, encubriendo en su interior el dolor del abandono.
—Suéltame. —ordeno, su garganta sentía la misma presión que su corazón,
la misma sensación con la que tuvo que luchar los primeros meses después
de perderlo.

—Déjame remediarlo. —Louis negó con la cabeza, cansado e intento


separarse, pero se sentía débil, como si el aroma del alfa petrificara su
cuerpo y le hacía llorar de desesperación.

—No quiero que remedies nada. Aléjate de nosotros, no te quiero volver a


ver, no te quiero cerca de Dany. —trato, de nuevo, de apartarse, pero
incluso con el más mínimo movimiento los dedos de Owen ejercían más
fuerza en su cintura, encajándose en su piel.

—Soy su padre. —la voz más profunda vibro en el pecho de Louis y no


supo cómo se defendería, fuera de las palabras no tenía otro modo de
protegerse.

—¡Tú no eres nada para él! Un verdadero padre no se va, no abandona a su


cachorro antes de nacer, no deja a su omega solo sin nada. No eres un padre
y no eres un alfa no eres nada más que un maldito mentiroso. —se alteró,
las lágrimas no pararon y por supuesto el temblor en su voz logro regalarle
un aspecto débil y destrozado.

—¡Lo hice por ambos! —alzo la voz Owen, en consecuencia, el llanto de


Daniel aumento, al escuchar al alfa de pronto molesto. —Tenía que
terminar mi carrera, para poder hacerme cargo de ambos. Para darle una
vida digna, Louis...

—Pues ya tenemos una vida digna. —interrumpió, removiéndose en el


agarre de Owen y no le intereso si sus dedos se incrustaban como cuchillas
y le hacían sangrar el interior, quería dejar de sentirlo tocar su piel.

—Ya tenemos una, una donde no hay mentirosos. No necesitas darnos nada,
largo. ¡Largo no quiero verte! —grito, tomando el cuerpo de Dany con un
solo brazo y la mano libre viajo en a las manos del alfa sujetando su cintura
con firmeza.

—No me fui porque quisiera, Louis.

—No me importa, no quiero que me expliques lo que supongo es una


historia muy bien ensayada. ¡Ya suéltame! —le grito, pero no sonó a una
orden, fue más una súplica, pues después de eso su voz se rompió y sollozo
alto, cerrando los ojos.

—Te amo. —entono y eso fue como una bomba estallando en su pecho.

—¡Cállate! —grito agudo. —Ya te dije que no me interesa saber nada de ti.
Si aún me amas ese es tu problema yo no lo hago. —Louis se empujaba del
pecho del alfa, buscando su liberación, pero era imposible.

La fuerza de Owen en comparación con la suya era por mucho, mayor y con
Daniel llorando en su pecho ese intento por que Owen se alejara se volvía
simplemente, imposible.

—Sé que no lo dices enserio. —una de sus manos se arrastró a la mejilla de


Louis y acerco su rostro al suyo, sus labios cercanos y Louis se ahogaba en
desesperación.

—Lo digo muy enserio. —Louis tembló, sus mejillas empapadas.

—No es verdad. —le dijo seguro, reduciendo el espacio entre sus bocas.
Louis chillo, apartándose lo más que pudo del toque del alfa.

—Necesitamos, hablar, Louis. —pidió una vez más, su aliento a


hierbabuena golpeando su piel. Louis negó con la cabeza, desesperado.

—Tengo una cita con el pediatra ahora y no pienso perder mi tiempo


contigo. —fue un poco más firme, pero el apretón en su cintura le desarmo
y arrebato sin piedad la poca valentía que recupero.

—Hablemos.

—¿Es que no sabes lo que un maldito no significa? —sollozo, ladeo el


rostro, apartándose del toque de Owen y aprovechando para frotar su
mejilla en la cabecita de su cachorrito asustado. —Vete a la mierda, Owen.
—y con eso Owen se molestó, abrazo su cintura y lo ajusto a su cuerpo.

Louis cerró los ojos, haciéndose pequeño, escondiéndose en sus hombros y


Owen, buscando su mirada como una presa rondándolo.

—Deja de hacerte el orgulloso, Louis, tú sabes bien que aún me amas. —


Louis abrió los ojos, notando la cercanía de Owen y como esta se reducía.
Respiro hondo y lo noto, como un sedante que sin vacilar relajo su cuerpo,
paro de estar tenso y su llanto se detuvo.

Dejo el aire retenido escapara de sus pulmones, aliviado.


—¿Te están molestando, Louis? —reconoció el tono de voz
inmediatamente, profundo, y que le ayudo a sentirse a salvo.

El omega trago saliva, observando directamente los ojos de Owen y sin


titubear respondió.

—Si. —le dijo, seguro se ceño fruncido y el toque en su cintura


disminuyendo.

—Ya lo escuchaste, lárgate. —demando Harry, la voz profunda y calma,


pero incluso si esta mantenía su esencia serena conservaba una pisca
poderosa que podría hacer temblar a cualquiera.

Le costó mucho trabajo no acelerarse y más aun no golpear al alfa que


tomaba a su omega sin permiso hasta verlo ahogarse en su propia sangre.

La fuerza recorrió todo su cuerpo y se acumuló en sus puños, mismos que


tuvo que esconder en los bolsillos de su gabardina, no podía golpear a
alguien fuera del instituto, no siendo un profesor y no si con ello arriesgaba
que su relación con Louis fuese descubierta.

Owen por fin soltó la cintura del omega y con ello el pequeño pudo respirar
correctamente y dio dos pasos atrás, al mismo tiempo en que Harry se
interponía entre ambos, colocándose al frente del cuerpo del omega.

Louis se escondió a su espalda y pudo tomarle atención a Daniel, el


cachorrito continuaba llorando, aunque comenzó a llamar a Harry en cuanto
llego, buscando los brazos del alfa, posiblemente buscando lo mismo que
Louis, sentirse protegido.

—¿Quién eres tú para darme órdenes? —lo enfrento Owen, alzando el


rostro y mirando directamente los ojos de Harry, retador.

Harry copio su acción, pero él, más desafiante avanzo un paso, frente a
frente se impuso y podía estar controlado, podía ser pacífico y no arrancarle
los malditos ojos con sus propias manos, pero ese enfado era notorio en su
aroma, amargo; en su mandíbula marcada y tensa; en su mirada profunda,
aterradora y en sus puños apretados.
—Alguien que no dudaría en lastimarte si te atreves a acercarte de nuevo.
Largo. Estoy siendo demasiado amable contigo. —advirtió el alfa.

Louis observo sus hombros subir y bajar pausadamente producto de su


respiración pesada.

—¿Crees que te tengo miedo? —pregunto jocoso el alfa, esbozando una


sonrisa cínica.

—Deberías. —respondió, apretando con más fuerza el puño, su brazo


derecho por completo temblando por la alteración. Louis tragó saliva y sin
pensar su mano se guio sola y atenta en dirección a la de Harry, tomándola.

Ejerció un leve apretón y Harry disminuyo su coraje al sentir el calor del


omega.

—¿Quién es? —pregunto Owen, apartando su vista para observar a Louis


detrás de Harry.

—No te importa. —respondió seco.

Owen cepillo sus dientes con su lengua y bajo la vista, observando la mano
de Louis unida a la de su profesor. El alfa más joven rio descarado.

—¿Es tu alfa? —la mandíbula de Louis tembló. —No, claro que no. —
Owen sonrió cínico. —No tienes su aroma. ¿Quién es entonces? ¿Alguien
con quien te acuestas?

—Cállate Owen, no sabes una mierda.

—Oh, lo sé... —hablo, devolviendo su mirada furiosa al rostro de Harry. —


Sé que al final, mis sospechas de que eres un cualquiera eran ciertas. —
insulto cegado por los celos y Harry no se contuvo más, soltando de pronto
la mano de Louis y golpeando directamente la mejilla de Owen.

—¡Harry! —grito Louis, intentando tomarlo del hombro. Sin embargo,


Harry actuó rápido, empuñando la tela del saco de Owen y le arrastro hasta
estrellarlo contra la pared.
Owen se quejó, el dolor en su espalda encendió sus nervios al impactar.

—Vuelve a insultarlo y no voy a parar hasta que te quedes sin dientes. —le
dijo iracundo, apretando con fuerza su saco. Owen tomo las muñecas de
Harry ejerciendo fuerza para que lo soltara.

—Alto, Harry. —le pidió Louis con un hilo de voz, las pocas miradas
alrededor se detuvieron de pronto, sorprendidas con la escena que ambos
alfas montaban.

—¿Vale la pena defender a un omega que solamente juega contigo? —


Harry gruño, ajustando el agarre en su ropa.

—Harry, para, por favor. —pidió Louis, notando como las personas
comenzaban a aglomerarse a su espalda.

—Aléjate de él. —ordeno, ignorando su comentario. —Si te vuelvo a ver


cerca no seré tan piadoso como ahora. Louis no está solo. —Harry soltó su
ropa bruscamente, Owen se tambaleo un poco, de su pómulo brotaba una
línea de sangre y este comenzaba a hincharse.

Louis soltó el aire, agradeciendo al cielo porque Harry impusiera distancia.

—¿Piensas que podrás apartar a Daniel de mí? —pregunto alto Owen,


pasando el dorso de su mano por su rostro, limpiando la sangre. —Es mi
hijo. —repitió convencido de lo que su boca disparaba. Louis no respondió,
esquivando el calcinante vistazo que recorrió su anatomía.

—Eso debiste pensar antes de irte. —defendió Harry.

—Deja de meterte en lo que no te importa. —alzo la voz. Daniel chillo al


escucharlo.

—Had... —balbuceo el cachorro, estirando sus manitas en dirección a


Harry. Owen apretó los puños.

—Quiero hacer esto de la forma correcta, Louis. —dijo Owen, frunciendo


el ceño. —Pero si no vas a cooperar tendré que hacerlo de otra manera ¿es
lo que quieres? —Louis se hizo pequeño en su lugar, esperando el momento
en que el alfa desapareciera para no tener que verlo nunca más.

Abrazo el cuerpo de su bebé, asustado, refugiándose el uno con el otro.

Owen avanzo exhalando pesadamente por la nariz, se detuvo a un costado


de Harry, hombro con hombro se retaron con la mirada.

—Disfrútalo tanto como puedas, no te durara por mucho. —susurro


venenoso y se apartó, avanzando a las escaleras sin mirar atrás.

Louis lo observo retirarse, abriéndose paso entre el grupo pequeño de


personas que se aglomero alrededor. Louis frunció su nariz, varios pares de
ojos atentos a su siguiente movimiento. Apretó la mandíbula, sus dientes
rechinaron.

—¿Qué están mirando? —grito Louis irritado y el conjunto de ojos pronto


se apartó de ellos, continuando con su andar y actuando en contra de su
curiosidad, buscaron su camino lejos de ellos.

Louis cerro los ojos, su quijada tembló, el llanto se capturo en sus ojos,
osado alejo su temor transformándolo en una furia incontrolable que quería
incendiar su interior; devorarlo y dejarlo herido.

—Adbllb. —balbuceo Daniel, atascándose en su tos. Sus brazos se estiraron


al frente, suplicando refugio; sus manos se hicieron puños y abrieron y
cerraron con ansiedad.

Harry suspiro y camino cerca del par, sus manos sostuvieron la cintura del
cachorro. Daniel no espero más y se impulsó al frente, cayendo en el pecho
de Harry y se presionó en este.

—Ssssh. —sosegó el alfa, frotando su espalda y besando rápido su cabeza.


Daniel froto su nariz en la piel de su cuello y después de recibir la fragancia
del alfa el temblor de su cuerpo se retiró, dejando solo la sensación nefasta.
—Ya no está, tranquilo. —hablo dulce, meciendo su cuerpo.
Louis se abrazó a sí mismo, perdido en un punto fijo en el suelo,
sobrellevando el amargo sentimiento que absorbió en pocos minutos.

Sus ojos ardían, pero no quería llorar, no por él, porque lo que hizo o lo que
pensaba hacer no debía tener poder sobre él.

Siseo, la mano de Harry acarició su mejilla, atento al omega que pedía al


igual que su bebé una muestra de afecto, pero Harry no podía abrazarlo si
los alumnos se paseaban cerca. Louis ladeó el rostro, tomando la caricia del
alfa con gusto.

El poder que tenía su omega sobre él ante ese tipo de situación no pudo
corromperlo esa vez, las miradas ajenas continuaban afiladas en su nuca,
aunque quisiera recostarse en el pecho de Harry y pedirle un abrazo no
podía hacerlo.

—¿Estas bien? —Harry busco su mirada, pero Louis la evadió.

—Si. Estoy... bien. —mintió, tragando saliva con pesar.

—¿Te hizo daño? —Louis respiro hondo y negó con la cabeza.

—No. Estoy bien, en verdad, gracias por venir. —su voz fue bajita. Su
mano tomo atención a su cachorro, vuelto un ovillo en los brazos del
profesor.

Los dedos delgados danzaron sobre el cabello de Daniel, relajándolo.

—Me llamaste, claro que iba a venir. —Louis percibió el escalofrío andar
en su piel, erizando sus vellos.

—¿Lo hice? —tembló, sus ojos seguían clavados en el suelo, sus labios
entreabiertos.

—Creí que en este punto ya no te sorprenderían este tipo de cosas. —Louis


mordió su labio, sus cejas se contrajeron y después de todo ese tiempo sus
ojos conectaron con los ojos del profesor.

—¿Porque pensaste eso? —se mostró irritado.


—Bueno...

—¿Cómo no me sorprendería? —Harry guardo silencio. —Puedo llamarte


sin tener un lazo. Todo el maldito mundo se va a sorprender con algo así. Es
que no es normal maldita sea. —se alteró, su voz seca y golpeada.

—Louis debes tranquilizarte. —opino el profesor, sosteniendo el brazo de


Louis, froto con cuidado de arriba a abajo, paciente.

—¿Tranquilizarme? Golpeaste a Owen. —escupió, guardo silencio,


entumecido; examinó el gesto del alfa, desconocido. Un gesto que lo puso
más intranquilo.

Louis nunca lo había visto así, como si sus palabras lo ofendieran y al


mismo tiempo dañaran algo en su interior, se sintió estúpido, buscando
como sellar su boca para no cometer más tonterías.

—¿Lo vas a defender? —el omega suspiro, cerró los ojos, su cabeza negó
suavemente.

Apartó sus ojos claros de Harry, encontrándose con el paisaje luctuoso


rodearlo.

El lugar era triste en ese día tan nublado donde los colores opacos se
mezclaban, te hacían suspirar nostálgico y te sometían a una inexplicable
tristeza.

Eso o su actitud le hacían ver el panorama de esa manera.

—No. No quise que sonara así, no me importa él. —corrigió dando un paso
al frente. —Me importas tú. No puedes golpear a alguien así fuera del
instituto. No quiero que tengas problemas y mucho menos por mi culpa. —
aclaro, rasco su frente inquieto, recorriendo su alrededor paranoico.

Después de enterarse que la gran mayoría de alumnos se mantenía


interesada en lo que él y Harry pudiesen ser no pudo evitar sentir que todo
el mundo vigilaba cada uno de sus movimientos.
—Defenderte es lo único importante, las consecuencias no me importan. —
su pulgar acarició la mejilla de Louis, sus ojos recorriendo su rostro,
indagando entre los distintos gestos una manera de calmarlo, al menos eso
esperaba.

—Claro a ti no te importa nada. —Respondió golpeado.

Los labios de Harry se unieron en una línea recta y su mano se retiró de su


rostro lentamente.

Louis dejó caer sus hombros frustrado.

—Lo lamento. —se disculpó, menos alterado, corrigiendo su actuar. —Lo


siento, perdón, perdón. Me ayudaste y te estoy tratando pésimo. —cubrió su
rostro, incapaz de observar al alfa.

No deseaba comportarse así en lo absoluto, pero la situación le orillaban a


sentir que su única manera de sobrellevar eso era irritándose y por una
razón justa.

Lucho mucho por su felicidad y de pronto alguien llegaba a alterar su


balanza perfectamente equilibrada.

Un año siendo estable, feliz con su cachorro. Estaba avanzando, no fue un


camino fácil. Pero lo estaba logrando. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que
aparecer justo cuando todo marchaba bien en su vida?

—Está bien. —le restó importancia Harry. —Estas asustado, es


comprensible.

—No es excusa. No debo tratarte así. —exhalo, escaneo su alrededor de


nuevo y se tomó un segundo rápido para acariciar la mejilla de Harry, le
dedico una sonrisa rápida, pero esta se apagó enseguida.

—No debes temer por él. —Harry acomodo a Daniel sosteniéndolo con su
brazo derecho. Su mano tomo el broche de cortejo de las manos de Louis.
—Estoy aquí. —recordó, hundiendo el broche entre el cabello castaño y
apretó con sus dedos, sujetándolo. —No te hará nada, ni a ti ni a tu cachorro
mientras yo esté cerca para ayudarte.

Louis se convenció a si mismo de que era verdad, si Harry estaba junto a él


entonces no tenía por qué temer.

—Lo sé. —respondió bajito Louis y en todo ese rato solo quería besarlo y
sentirse más tranquilo. En cambio, tomo el celular de su chaqueta y
visualizo la hora en la pantalla. —Debo irme. —se aceleró, tomando la
cintura de Daniel para cargarlo.

—¿Por qué?

—Daniel tiene una cita en el pediatra, le aplicaran una vacuna. —el


cachorrito se quejó al escuchar las palabras de su madre.

—¿Porque no me lo dijiste? Pude llevarte. —Louis negó con la cabeza,


tomando el cuerpo de Daniel de los brazos de Harry.

—Nom. —pidió el cachorro, aferrándose a la ropa de Harry.

—Interrumpiría tu última clase, y ya he llevado a Dany al pediatra antes. —


jaloneo con un poco más de fuerza la cintura del bebé pero el cachorro terco
pataleo.

—Had... —pidió ayuda a Harry.

—Te he dicho que cualquier cosa que necesites puedes llamarme. —Harry
miro al cachorrito, suplicando salvación con sus ojos grandes y verdosos.

—Yo lo sé, lo sé. Pero si es algo que puedo hacer yo ¿Por qué tomar tu
tiempo? Daniel suéltalo. —mando Louis, tomando los dedos de Dany para
separarlos de la tela de la camiseta.

—Te llevaré. —dijo rápido Harry, ayudando a Louis con la mano contraria
de Dany hasta conseguir que lo soltara. —Espérame, entraré rápido y
finalizare la clase.
—No Harry, para. Es tu empleo, es tu responsabilidad. No es la primera vez
que cancelas el trabajo por mí y no está bien.

—Es media hora de clase, Louis. Además, ustedes también son mi


responsabilidad. —Louis retuvo el aire, un agradable calor se extendió en
su núcleo, casi obligándolo a sonreír.

—Media hora de clase es importante, suficiente tiempo para que finalices el


tema. —le dijo Louis, mirándolo en advertencia, pero Harry paso por alto
ese gesto. —Además es tarde no llegare si te espero.

—Iré a terminarla y te llevaré a la clínica. —se mantuvo firme en su


decisión, soltó la mano de Dany y el cachorro gimoteo. —Llegaras más
rápido en auto que en transporte.

—Harry... —el alfa lo ignoro, caminando a la entra de la escuela.

Louis cerro los ojos y dejo escapar una queja, al igual que el bebé en sus
brazos.

—Ven amor, Harry nos recogerá en la cafetería. —explico Louis, iniciando


su andar.

Las últimas semanas, Louis tuvo el acuerdo con Harry de que al finalizar
las clases se verían fuera de la cafetería dos cuadras alejada de la escuela,
para que así, los alumnos curiosos no tuvieran más razones para hablar de
ellos.

Un acuerdo mutuo que les había servido de mucho pues según Bran, los
rumores habían reducido, ahora estos se centraban solamente en la
"tensión" que existía entre él y su profesor, eso pensaba Louis era el aspecto
más difícil de controlar, pues muchas veces no era consciente de como su
mirada se perdía en el profesor en el escritorio al frente del salón hasta que
Bran le codeaba las costillas y se lo hacía saber.

Tenía que entenderlo, no era sencillo para Louis ignorar esa pieza de arte.
Era demasiado atractivo cuando se distraía o concentraba en cualquier otra
cosa, era el único momento en el que sus ojos podían recorrer cada
centímetro de su rostro sin temer sentirse avergonzado cuando Harry lo
miraba y le sonreía cómplice.

Además de las miradas poco discretas, no había otra cosa que fuese obvia o
que detonara sospecha.

No más besos en la escuela, ni caricias, solo unas pocas discretas; la


mayoría de Harry, quien aprovechaba cuando Louis le entregaba a Dany
para acariciar sus manos o brazos.

Lejos de eso Louis junto a Harry habían conseguido "pasar desapercibidos"


las últimas dos semanas.

No tuvo que esperar más de cinco minutos fuera de la cafetería, Harry llego
al lugar de inmediato, estacionó el auto al frente y Louis se apresuró a abrir
la puerta.

Sentó a Dany en su sillita, asegurándose de que estuviera bien sujeto y se


dispuso a subir al asiento delantero.

Busco tomar el cinturón de seguridad, pero antes de poder hacerlo Harry


tomo su bufanda y lo jalo hasta acercarlo a su rostro y sin aviso le beso con
profundidad.

Era una maldita tortura no poder besarlo en todo el día y una vez que estaba
seguro de que no había riesgo de que pudiesen verlos era lo primero que
hacía, reclamar su boca.

Louis se inclinó más, aceptando la muestra de cariño que Harry siempre se


encargaba de entregar al final del día en el colegio.

Ese tipo de besos que el omega tomaba con gozo y disfrutaba más que el
chocolate caliente después de una tormenta. Se convirtieron en su parte
favorita.

Con cada movimiento podía sentir cuánto Harry esperaba poder apreciar las
líneas finas y tibias que conformaban su boca.
Se encargaba de hacerle saber que llevo esperando ese momento todo el día,
siempre buscando una nueva manera de paladear su sabor o de acariciar con
sus propios labios con delicadeza, de mostrar cuanto disfrutaba algo tan
simple como sus labios presionados.

Alargaba el beso tanto como podía y acariciaba con sus labios los suyos
como si fuese porcelana, cauteloso cuidaba sus caricias al creer que podía
romperlo, pues Louis lo besa con mucha delicadeza.

—Debes dejarme respirar antes de atacarme de esa forma. —bromeo Louis


al separarse.

—No podía esperar lo lamento. —Louis sonrió, planto un pico rápido en


sus labios para distraerlo y que no pudiera ver sus mejillas rosadas.

Louis creía que avergonzarse por ese tipo de comentarios era muy estúpido,
se sentía como todo un niño pequeño e ilusionado.

Regreso a su lugar, tomando el cinturón y abrochándolo.

—¿Cuál es la clínica? —le pregunto el alfa tomando lugar en la calle.

—La de pediatría, en el centro. —el alfa asintió y avanzó por la calle a la


avenida.

Como Harry dijo, fue mucho más rápido llegar en auto que en el transporte
público. Lo que era bueno porque Louis ya iba atrasado.

Aparco en el estacionamiento, cerca de la entrada al edificio y bajo del auto,


tomando la delantera y desabrochando los cinturones de seguridad de la
silla del cachorro.

—Muy bien Dany, vamos. —Harry tomo su cintura aunque Daniel grito y
pataleo, aferrándose a la sillita.

—¡Nom! —se opuso, adoptando ese gesto que copiaba de Harry, el ceño
fruncido y los labios apretados.
—¿No? —Dany mantuvo su semblante serio y negó muy seguro de su
decisión.

—Lo lamento, pero esta vez no podemos acceder a tus caprichos, cachorro.
—el alfa tomo con más fuerza el cuerpo del cachorro y lo alzo sin esfuerzo.

—¡Aaah!—grito alto retorciéndose en sus brazos. —¡Adbbld no! —suplico,


pero esta vez con desesperación y su vocecita se rompió para culminar en
un lloriqueo bajito que le rompió el corazón al alfa, había una diferencia
muy grande entre saber que Dany lloraba por berrinche y porque enserio
estaba sufriendo por algo.

Harry sabía diferenciarlas bien y lo que veían sus ojos no era para nada
agradable.

—¿Es muy necesaria la vacuna? —se compadeció un poco el alfa, Louis


alzó una ceja.

—Si. Se acerca el invierno. Necesita estar protegido. —Louis cerró la


puerta del auto. Harry colocó el seguro con el control.

Acomodo al cachorrito agonizante en su brazo izquierdo y su mano derecha


prontamente sostuvo la mano de Louis, sin ser consciente de su acto.

Aunque Louis si pudo percatarse de eso.

El pequeño omega observo la mano grande envolver la suya y sintió sus


mejillas enrojecer, sus labios frunciéndose suprimiendo una sonrisa
emocionada y avanzo junto a Harry dentro de la clínica, sintiéndose de
alguna forma orgulloso por ser el quien sostenía la mano de Harry.

Cruzaron la puerta de cristal, Harry permitió que Louis lo guiará por el


lugar, concentrado en el cachorro, hablándole con cariño para que parará su
lloriqueo.

—Hola, buenas tardes. —saludo prontamente la recepcionista al observar a


ambos tomar lugar frente a su escritorio.

—Hola. —saludo Louis amigable.


—¿Necesita que los ayude en algo?

—Tengo una cita con el doctor Samuel. —anuncio.

—Nombre del paciente.

—Daniel Tomlinson. —respondió rápido el omega observando a la chica


teclear el nombre.

—Oh, sí. Puede pasar a la sala de espera, tu cachorro es el siguiente en


pasar. —informo la omega con una sonrisa extendida.

—Gracias. —le dijo Louis, devolviendo la sonrisa agradable y continuo


caminando por el pasillo hasta encontrarse en la sala de espera que ya
conocía a la perfección después de todas las veces que Louis tuvo que ir de
emergencia sus primeros meses en la ciudad pues a Dany le costó
acostumbrarse al clima lluvioso de Londres.

Louis fue el primero en tomar asiento, Harry siguiendo sus pasos tomo el
lugar a su costado derecho, acomodando a Dany en su regazo.

—En dos días es cumpleaños de Daniel. —dijo Harry. Louis aparto la vista
de la niña pequeña jugando con el laberinto colorido y tomo atención a
Harry.

—Si. —hablo. —Un año. Podría decirlo en voz alta muchas veces y nunca
lo creería. —sonrió nostálgico. —Paso muy rápido. —Louis acercó a sus
dedos a la mejilla de Dany, talló su piel suavemente y aprovecho en apartar
una lágrima.

—Saldremos a festejar. —le dijo Harry.

—¿Mmm? —Louis lo miro.

—Una cena, un pastel y nuestra primera cita. —dijo sin más. La boca de
Louis se entreabrió después de la noticia, pero no pudo producir sonido
alguno.
Harry sonrió y llevo su mano debajo de la barbilla de Louis, empujándola
hacía arriba obligando a Louis a cerrar su boca.

Al parecer al alfa le encantaba tomar por sorpresa a Louis, era un fanático


de sus reacciones trabadas y surrealistas.

—U-una...

—Cita. —completo Harry. —No hemos tenido una. —recordó.

—Ou... —Louis chasqueo la lengua, sin reaccionar del todo a la


información que corría desenfrenada. —Quieres una cita conmigo. —dijo
en alto para entenderlo mejor.

—Quiero todo contigo. —menciono el alfa, por el simple placer de observar


una vez más como el rostro de Louis se coloreaba en carmín, era su nuevo
pasatiempo favorito, contar cuántas veces podía hacer sonrojar al menor en
el día.

—¡Daniel Tomlinson! —se escuchó el grito de la enfermera al otro lado de


la sala.

Louis se alzó de su silla con apuró, al igual que un adolescente sin saber
cómo reaccionar ante un halago. Patético.

Harry se levantó del asiento y camino detrás del omega, meciendo el cuerpo
de Daniel.

—Adelante, bienvenidos. —fue cortes la enfermera.

—Louis. —saludo el doctor, un beta en sus treintas que parecía muy


amigable y que lo conocía por su nombre por la cantidad de veces que
Louis tuvo que ir por qué a su cachorro no le baja la fiebre y su madre no
estaba cerca para ayudarlo.

—Hola. —le saludo. El beta sonrió

—Me da gusto verlos de nuevo. —trato familiar el hombre, tomando la


mano de Louis en un saludo para después clavar su vista en Harry.
—Oh, ammm, doctor Samuel él es Harry es... Él es, mi... alfa. —su cuerpo
se sacudió en el interior al escucharse decir eso, por primera vez había
presentado a Harry como su alfa. Suyo.

—Un gusto, Harry Styles. —se presentó, estirando la mano, el beta la tomo
con tranquilidad, aunque el agarre firme del alfa le hizo ladear una sonrisa.

—Doctor Samuel Smith, pediatra de su cachorro. —fue formal. El omega


guardo una respiración cuando el hombre se refirió a Dany como cachorro
de Harry. Su cachorro, carajo es que ni siquiera en eso se había detenido a
pensar Louis.

—Hola Daniel. —saludó el pediatra al pequeño, acercando su mano


cuidadosamente, pero Daniel soltó un manotazo antes de que pudiese
tocarlo.

—Daniel, eso no es correcto. —le reprendió Harry antes de que Louis lo


hiciera como era costumbre.

—Está bien, el pequeño me ha tomado un poco de recelo, básicamente soy


el hombre que receta sus vacunas. —lo tomo tranquilo el doctor. —No sería
el primer cachorro que me golpea. —dijo despreocupado. —Bueno, Louis,
conoces la rutina. Haré un chequeo rápido y después procedemos a aplicar
la inyección.

—Mamá no. —pidió Daniel, el mohín en su labio se acentuó y sus ojos


parecieron dilatarse un cuarenta por ciento pues se miraban más grandes.

—Mamá sí. —Dijo Louis y se acercó para tomar el cierre de la chamarrita


roja y deslizarlo hacía abajo, el cachorro intento impedirlo, obstruyendo el
camino del objeto.

Pero Harry se apresuró en tomar sus manitas.

—Hemos hablado de esto ¿Verdad? Daniel, tienes que obedecer a tu madre.


—le recordó el alfa, que, aunque en un tono bajo no dejaba de ser
autoritario.
El cachorro lo entendió, o entendió al menos que debía obedecer por el
color en la voz de Harry.

Louis consiguió retirar la prenda de su cuerpo y el doctor llevo a cabo su


rutina diaria, checando sus reflejos, su peso, visión y audición, un examen
medico completo para tener un control de la salud de su pequeño hijo, a lo
que Dany respondió mejor que en su consulta pasada.

—Tu cachorro está muy sano, Louis. Mejor que la última vez. —le dijo el
doctor, anotando algo en las ojos del expediente de Dany. —Es importante
mantener su dieta, sabes bien que, aunque tenga vacuna si no tiene una
alimentación correcta seguirá enfermándose. —Louis asintió obediente. —
Bella, tu turno. —cedió el doctor, con aquella actitud amable.

La omega asintió, sonrió apacible y confianzuda.

—Muy bien, Dany. —comenzó la omega, acercándose a donde Harry


estaba sentado con el pequeño. —Yo me llamo Isabella. —platico, tomando
el sobre con la aguja del escritorio. —Y me toca a mí poner una inyección
en tu brazo. ¿Está bien? —Dany respiro irregular, su cabeza se movió de un
lado a otro.

—Hadb... —suplico un rescate y como era siempre, Harry no pudo negarse


a esos ojos grandes y verdosos.

—¿No hay otra manera? —pregunto Harry, mirando con pánico como la
jeringa absorbía el líquido del frasco. —Ya saben, vitaminas o cualquier
otra... cosa. —Louis escondió su sonrisa con su mano derecha, mordiendo
su uña entretenido con la reacción del alfa.

—Sí, pero en Dany siempre es más efectiva una vacuna, cada cachorro es
diferente y Dany es muy propenso a enfermarse. —Harry suspiro.

—¿Podría levantar su manga, por favor? —Harry asintió, nervioso y doblo


la tela de la manga, la sostuvo arriba de su hombro descubriendo el brazo
del cachorro. La omega en comparación con Louis no escondió la sonrisa
en su rostro, siempre era tierno cuando las madres empatizaban con sus
cachorritos, pero se volvía el doble de tierno cuando un alfa lo hacía.
—¿Le dolerá? —pregunto el alfa de una manera preocupada cuando la
enfermera froto el algodón húmedo con alcohol en el brazo de Daniel,
supervisando con atención cada movimiento de la enfermera, verificando
las medidas de salubridad como el que tomará una aguja nueva y sellada o
que desinfectará sus manos antes.

—Es una inyección, Harry. —dijo Louis un poco obvio.

—Eso depende de Dany. Si su umbral del dolor es bajo entonces si dolerá,


pero si no entonces no hay de qué preocuparse. —explico Bella. Harry
libero una exhalación larga.

Louis se percató del actuar nervioso del alfa, parecía que estaba cerca de
perder el conocimiento, el color abandono su rostro y su pecho se elevaba
alto al compás de su desesperada respiración.

—Carajo. —maldijo Harry sin querer al observar la aguja acercarse al brazo


de Daniel.

El cachorro se removió asustado de igual manera, ambos observando el


objeto como si un monstruo fuese a devorarlos.

—De acuerdo, de acuerdo. Ninguno de los dos verá. —dijo Louis alzándose
de la silla y cubriendo con sus manos los ojos de ambos.

—Voy a contar hasta tres. —dijo la enfermera, Dany brinco cuando la mano
suave de la omega tomo su brazo, se apartó.

—Harry por favor deja de temblar la inyección no es para ti. —dijo


burlesco Louis en un pequeño susurró.

—No quiero que le duela. —respondió de la misma forma.

—No le dolerá si está tranquilo y no ayuda que tú estés asustado como él.

—Bien... Uno... —Dany se presionó en el estómago de Harry y sollozo con


temor. —Harry respiro hondo y relamió sus labios.
Asumiendo su papel de adulto sacudió un poco la cabeza, Louis destapó sus
ojos.

—Dos... —conto la enfermera y Harry se inclinó, acercando su boca a la


oreja del cachorro, comenzó a susurrar algo, algo que Louis no pudo
escuchar, pues lo decía muy bajito, como aquella primera vez cuando lo
tranquilizó fuera del salón.

Y Dany respondió a sus palabras secretas, relajando su cuerpo. Sus puños


dejaron de estar apretados, aunque sus ojos nunca se abrieron estos ya no se
presionaban con fuerza.

Cedió a la voz pacifica del alfa, a sus palabras indescifrables para Louis y
flojo recargo su cabeza en el pecho de Harry...

—Tres. —dijo la enfermera, aprovechando que el cachorro se relajó,


pinchando su brazo relleno.

Dany saltó, el mohín se instaló en sus labios rojos y su barbilla tembló antes
de estallar en un llanto fuerte que cubrió todo el consultorio.

Harry beso el costado de su cabeza en sosiego, esperando que el cachorro


no sufriera más y pocos segundos después el líquido en el tubo de la jeringa
disminuyó y el objeto punzo cortante se deslizo fuera de su piel. La
enfermera puso un pequeño algodón con alcohol en el pinchazo y Harry lo
sostuvo a petición de la omega.

—Listo, amor, terminó. ¿Ves? Fue rápido —dijo Louis, buscando la mirada
de su bebé, pero Dany no se separaba del pecho de Harry y no pensaba
dejar de llorar.

—Bueno, eso es todo. —hablo Samuel. —Sabes que hacer en caso de que
tenga efectos secundarios.

—Lo sé muy bien. Muchas gracias. —dijo Louis, tomando la chamarra de


Daniel, extendiéndola.
—Fue un gusto conocerte, Harry. —le dijo el pediatra, extendiendo de
vuelta su mano, Harry la tomo y asintió cortes con la cabeza.

—Gracias por todo. —agradeció y camino con Louis a la puerta, el omega


tomo la manija de la puerta y salieron del consultorio, caminaron con
cuidado por el mismo pasillo y Louis se detuvo a la mitad de su camino.

—Ven mi vida tenemos que cubrirte afuera hace frío. —anuncio a su


cachorrito, Harry acomodo a Dany en sus brazos, después de luchar un
poco con el bebé para que este se apartara solo unos instantes.

Louis como pudo vistió su torso con la prenda, arropándolo para prevenir
una enfermedad, beso su frente fugaz y acomodo el cuello de su camiseta.
Dany miro a Louis, sus ojos rojos y brillosos no le quitaron la mirada de
encima y estiro su brazo derecho a su madre.

—¿Quieres ir con mamá? —Dany asintió y se despegó de Harry, busco a


Louis y este lo tomo, envolviéndolo en sus brazos.

—Que valiente es mi cachorrito. —halago cuando estuvo seguro en su


pecho. —Estoy orgulloso de ti. —hizo saber y con suerte beso rápido su
nariz antes de que Dany se aplastara en su pecho, callado y desganado. —
También estoy orgullo de ti. —Dijo Louis risueño, llevando su mano a la
mejilla de Harry.

—¿De mí? —evadió el tema. Pero Louis noto la peculiar característica de la


vergüenza hacer presencia en su rostro.

Un ligero tono carmín avivó la tez pálida del alfa, adornando sus mejillas
dulcemente, primera vez que podía ver a Harry sonrosado y grabo esa
imagen en su mente tanto como pudo.

Louis río meloso y se alzó en sus puntas, robándole un besito rápido y


tronado, sin decir más avanzo de nuevo, sus pasos lentos se acomodaron a
Harry quien espero unos segundos más antes de avanzar de nuevo y tomar
lugar al costado de Louis.
Louis arrullo a Dany en sus brazos, quien seguía hipando y su nariz
congestionada.

Al cerrar la puerta del auto y hacerle entender a Dany que no podía ir al


frente con su madre, espero unos minutos dentro para dirigir su vista a
Harry, conduciendo silencioso y atento al trafico al frente.

—¿No te gustan las agujas alfa? —rompió el silencio el omega, con un


serio pero leve tono burlón. Harry bufó.

—No me gustan las inyecciones. —le corrigió. —Las agujas me dan igual,
es el hecho de saber que traspasaran la piel lo que me causa pánico. Es
estúpido. —concluyo Harry para cortar el tema.

—¿Qué dices? No es estúpido tener pánico de una inyección.

—Un alfa que le teme a las agujas. Añade eso a la lista de porque la
naturaleza se equivocó con mi casta. —comento serio Harry. No siempre se
sentía cómodo tocando ese tipo de temas que lo único que hacían era
recordarle que no podría ser nunca alguien normal.

Louis no siempre parecía notar esa incomodidad, así que río encariñado y
dulce.

—La naturaleza no se equivoca, alfa. Si te aterran o no las agujas ¿eso en


qué afecta lo que eres? Tener miedos te hace humano.

—Humano, más no alfa. —Louis alzo una ceja.

—Estas aferrado a ese código estúpido que reglamenta como debes ser. —
hizo ver, así como a Harry le molestaba que hablaran de ello a Louis le
molestaba que el profesor no se sintiera cómodo con lo que era.

—Es lo que me enseñaron. —cortante apretó las manos alrededor del


volante.

—Y a mí me enseñaron que un omega no era digno de entrar a la


universidad. —chasqueo la lengua. —No pierdas tu vida empeñándote en
ser lo que los demás esperan que seas. A mí me gustas. Me gusta tu
delicadeza, me gusta que seas tú, a ti también debería gustarte.

—¿Te gusta que llore porque inyectan a un cachorro? ¿Es algún fetiche
extraño? ¿Ver a un alfa llorar? —Louis mordió su labio, jocoso.

—Puede que solo en ti se vea sexy. —continuo la broma. —Hablo enserio...


Harry. —dijo después de que Harry no contestara. —Tengo un broche de
cortejo tuyo en mi cabello. ¿Sabes qué significa? —el alfa apretó más el
volante. —Que conmigo puedes ser como a ti se te antoje, porque si voy a
ser tuyo... Voy a quererte por lo que eres. Las reglas universales no aplican
para mí. Eres un alfa, a tu manera y eso no es un crimen.

Harry medio sonrió, relajo la presión en sus manos y miro rápido a Louis,
antes de devolver la vista a la calle y su mano izquierda se guio sola a la de
Louis, entrelazando sus dedos y apretando suavemente.

Levanto su mano, elevándola frente a su rostro y presiono sus labios en el


dorso de su mano pequeña.

—Quiero ser lo mejor para ti. —fue lo único que dijo.

—Harry... ya eres lo mejor para mí. —sonrió el omega, copiando la acción


de Harry, besando su mano.

El alfa sonrió, sus labios estirados remarcando la hendidura en su mejilla.

No dijo más pero Louis tomo su gesto como que había dicho las palabras
correctas.

No soltó su mano en todo el trayecto, ni siquiera para limpiar el sudor que


se acumulaba en la palma de su mano.

Se podía tomar eso como algo jodidamente asqueroso, pero a Louis no le


importaba en lo absoluto, al parecer a Harry tampoco.

Hacía siempre lo posible por disfrutar cada segundo junto al alfa ya que era
poco el tiempo en el que podían compartir ese tipo de tratos sin riesgo; en la
comodidad de su privacidad, escondidos detrás del telón, a ojos ciegos
evitando una catástrofe.

Su tiempo estimado para tratarse como lo que en verdad eran se reducía a


escasas horas después del colegio. Eso sí Harry no tenía que ir a casa a
trabajar o Louis tenía que ir al restaurante o se encontraba con demasiados
pendientes de la escuela.

—¿Crees que hoy podamos ya sabes... Hacer nada? —Le pregunto Louis,
recargando su cabeza en el hombro de Harry cuando freno en un alto.

—¿Hacer nada? —Louis asintió con la cabeza.

—Hoy, por primera vez no tengo tareas pendientes y es martes no tengo


trabajo. —Harry miro al frente, relamió sus labios. —Si es que tú tampoco
tienes nada que hacer, si tienes trabajo no hay problema. —aclaro Louis,
alzándose del hombro de Harry.

—No, está bien, termine de calificar los proyectos hace dos días. —mintió,
aún faltaba un grupo al cual tenía que calificar antes de atarearse
extremamente con los verdaderos proyectos importantes para después
estresarse más con los exámenes de primer parcial y evaluaciones.

—Entonces compremos algo hecho para comer, no quiero cocinar. —Louis


hizo un mohín.

—Cocino yo. —se ofreció, girando el volante.

—No. —se encapricho Louis.

—¿Cocino mal?

—No. Cocinas muy bien. Pero no quiero perder tiempo en eso. —Louis
suspiro. —Quiero aprovechar un día completo contigo.

—¿Qué es lo que quieres comer entonces? —Louis sonrió amplió, mimado,


besó la mejilla de Harry recibiendo el picor de la barba corta que no
rasuraba hace tres semanas en sus labios.
—Pollo frito. —respondió aniñado y Daniel balbuceo con agrado desde su
silla. —¿Tu también quieres, bebé? —le pregunto cariñoso, girando su
cabeza para ver a su hijo mordisqueando el peluche de cerdito.

—Somos dos, Hazz.

—Se contar. —respondió en broma, cambiando la dirección del auto


tomando el nuevo camino para llegar al restaurante.

Harry manejo sin prisa al lugar y Louis se dedicó a tomarle atención a Dany
que le llamaba cada cierto tiempo para mostrarle nada.

Hicieron el pedido rápido por el autoservicio a petición del omega y


volvieron a su departamento cerca de las cuatro-cuarenta.

Louis disfrutó su comida poco saludable y aguanto el discurso de Harry


regañándolo porque no hace más de dos hora el pediatra le hablo de la
buena dieta del bebé y eso se perdió en cuanto Dany ya tenía las manos y
las mejillas manchas con puré de papas y boronas del empanizado del pollo.

Louis se excusó con un argumento poco válido y después solo lo callo con
un beso y una sonrisa encantadora.

Se levantaron de la mesa después de comer y se dejaron caer en el sofá lo


que resto de la tarde, mirando televisión o jugando con el cachorro que en
pocos minutos tenía la sala hecha un desastre con juguetes, colores y
peluches por todo el suelo.

Louis no le tomo importancia y aprovecho que Harry pudo quedarse con él.

Tomando los mimos que llegaba a hacer en su cuerpo, refrescantes. Sus


dedos eran mágicos sobre su piel, bastaba con arrastrarlos por sus hombros,
o hundirlos en su cabello; rozar sus clavículas o su cuello y así Louis podía
estar a sus pies.

Su espalda estaba presionada contra el pecho del alfa y volteaba cada cierto
tiempo para pedir un beso que Harry siempre le brindaba sin necesidad de
preguntar.
Fue una tarde alejada de todo lo que conocían, estrés, trabajo, presión.

Se transformó en un espacio de gozo y jubiló.

Algo que no iba más allá de Louis disfrutando la presencia del alfa
envolviendo su cuerpo con el propio, con su aroma, de escucharle contar
cualquier cosa con su preciada voz acariciando sus oídos.

Relajado y a gusto con los besos de Harry esparciéndose por su mejilla el


día cerró con Daniel intentando levantarse del suelo por cuenta propia y de
Harry emocionado cuando acepto que le enseñará como muchas otras veces
a caminar, pero en esta ocasión Dany utilizo todo su conocimiento anterior
sobre como caminar, con ayuda de Harry por supuesto y se aferró más a su
meta.

Sentado en el sillón individual sus brazos se estiraban en dirección al


cachorrito que se detenía de la mano del alfa, indeciso al otro extremo de la
sala.

—Ven con mami amor. —le hablo Louis, doblando sus dedos hacia él.

—Tú puedes. —alentó Harry cuando el pequeño lo volteo a ver en espera


de una indicación.

Harry retiro poco a poco la mano del agarre de Daniel.

El cachorro no apartaba la mirada de Louis, inconsciente de cómo dejaba de


sostenerlo.

—Ven precioso. —Louis se acomodó en el suelo, sus rodillas dolían por la


presión con la loseta.

Daniel se tambaleó pero consiguió mantener su equilibrio y sumamente


lento alzó su pie derecho y lo impulso al frente dando el primer paso.

—¡Si! Así, solecito, bien hecho, el siguiente. —indico el omega sonriente y


entusiasta.
Daniel dio el siguiente paso justo como el primero, volvió a tambalearse y
miro en busca de ayuda a Louis.

—Tranquilo, tranquilo, respira, bien... Eso ¿Lo ves? Todo está bien.
Continúa. —apoyó, asintiendo impetuoso con la cabeza.

Harry se mantuvo atento al cachorro por si no conseguía mantener su


equilibrio auxiliarlo antes.

Daniel dio el tercer paso, sus puños apretándose y su risa melodiosa entonó
en toda la sala.

—Vas muy bien, amor, continúa vamos... —Louis movió más sus brazos,
aplazando su emoción.

Dany llevaba al menos la mitad del recorrido entre Harry y él, lento pero
seguro dio cuatro pasos más.

—Tres más, sol. —el cachorro miro la emoción en su madre y solo pudo
dar un paso más cuando agitó su manos fuertemente emocionado y perdió
el equilibrio.

Louis logro tomarlo por las axilas antes de que golpeara el suelo y lo alzó
casi llorando de alegría, extendiendo una sonrisa amplia que ocupaba por
todo su rostro.

—¡Lo lograste bebé! —alzo la voz Louis. —Mira cuanto caminasnte. —


señalo Louis a Harry al otro extremo de la sala.

Dany grito emocionado, sacudiendo sus piernas y sus manos alterado de


felicidad.

—Had. —balbuceo.

—Lo vi cachorro, que buen trabajo. —felicito tomando lugar al frente de


ambos y acariciar su cabeza.

—¡Fueron sus primeros pasos Harry! —grito extasiado. Mordió su labio


inferior moderando sus ganas por gritar, afianzo a su bebé, dando un abrazo
apretado, sus mejillas chocando. Dany rio, llevando sus manos a su boca,
mordisqueo sus dedos.

—Lo sé. —respondió con el mismo tono de orgullo que Louis utilizo en su
voz aguda y maravillada con el buen trabajo del cachorro. —Hiciste un
excelente trabajo. —felicito el alfa y se inclinó besando su frente.

—Tus primeros pasos Dany. —repitió sin creerlo el omega, en su pecho no


cabía la sensación extática que se multiplicaba siempre que repetía el
suceso en voz alta.

Espero mucho tiempo para verlo dar sus primeros pasos que al vivirlo no
parecía ser real.

No hay palabras para poder expresar el sentimiento que una madre percibía
en esas situaciones importantes, todo su estómago se revolvía, había
adrenalina en todo su sistema.

—Demonios quiero llorar. —dijo Louis pues mientras más cosas aprendiera
su bebé significaba que estaba creciendo y él no quería eso, quería poder
tener a su cachorro siempre así, pequeño. No le hacía mucha gracia la idea
de ver a su hijo crecer, era muy triste pensarlo y aunque aún le quedaban
demasiados años antes de que fuese un adulto el tiempo siempre era muy
incierto, paso un año y él lo sintió como una semana.

—Es válido. —le dijo Harry, arrodillándose junto a Louis, su mano se


posicionó en su espalda acariciándolo con ternura.

—Estoy muy orgulloso. —declaro, con el sentimiento atascado en su


garganta.

—Estamos. —corrigió el alfa. Louis miro a Harry sus ojitos brillaron y le


sonrió adorado, tomando iniciativa, beso sus labios.

—Gracias. —de pronto Louis sintió que tenía que decirlo.

—¿Por qué?
—Por estar aquí. —Louis inhalo. —Por mucho tiempo pensé que esto lo
viviría solo, que estaríamos Dany y yo. Pero no es así, y me gusta, me gusta
que estés aquí y que pueda compartir esto contigo, esto es algo muy
importante y es muy lindo que estés aquí.

Harry sonrió y como hizo Louis segundos atrás se acercó tomando su boca
con un beso largo.

—Gracias por permitirme estar. —Beso su hombro descubierto.

El omega suspiro, mordiendo su labio inferior.

—Si alguien debe estar agradecido debo ser yo. No recuerdo la última vez
que fui tan feliz como lo soy estando a tu lado.

Louis mordisqueo su labio, su mirada se escapó de los orbes cetrinos,


mirando a su bebé en sus brazos pensó sus palabras antes de cometer una
estupidez. Llevaba practicando hace unos días pensar antes de hablar.

No le funcionaba como él quería, y definitivamente no era algo que a él le


gustara. No terminaba de acomodarse a ese plan.

No estaba convencido de decirlo, su mente siempre lo frenaba antes, pero


no aguantaba más esa sensación que le llenaba el pecho cada vez que su
lengua se trababa contra sus dientes y las palabras se atascaban en su
garganta.

Pensaba que no era correcto decirlo pero tampoco era una buena decisión
guardarlo por mucho tiempo si era lo que sentía. Si algo en su interior le
impulsaba a querer gritarlo hasta desgarrar sus cuerdas vocales, que todos
se enteraran.

—Harry... —trago saliva, su voz tembló. —Necesito... necesito decirte algo.


—Louis creyó que vomitaría, su presión estaba disminuyendo radicalmente.

—Claro, dímelo. —Harry tomo su barbilla, alzando su rostro. Louis agito


su cabeza, sus manos juguetearon con los dedos del cachorrito.
—Pero, si te lo digo no, solo no lo tomes como algo muy extraño, por favor.
—Harry frunció su ceño en confusión. —Es que puede que sea algo muy
precipitado.

—Pienso que la palabra precipitado perdió significado en el momento en


que llegaste a mi vida. —Bromeo el mayor, acariciando la comisura de los
labios delgados con su pulgar. —Puedes decirme lo que quieras.

—No quiero quedar como un tonto. —Harry sonrió.

—No puede ser tan tonto. —Louis recogió su osadía, antes de verla
marchar y se alzó, hincándose mejor a diferencia de Harry quien se había
sentado en sus talones, por lo que, Louis quedo pocos centímetros más
arriba de su rostro.

Bajo a Dany, sentándolo sobre el tapete morado y volvió a su posición,


limpio el sudor de sus manos sobre sus jeans y dejo escapar su respiración a
modo de relajación.

—Bueno yo... —hizo una pausa, trago saliva con pesar y llevo sus manos al
rostro de Harry, sus manos ahuecando sus mejillas, manteniendo su vista
fija en sus ojitos brillantes y muy azules.

Harry escaneo una vez más esa mirada profunda, esos ojos añiles que en tan
poco tiempo le habían hecho soñar, que le estaban regresando la ganas de
vivir, le daban una razón para luchar, para no dejarse caer.

Lo miraban como si fuese lo único bueno en el mundo, de un azul


profundo, incomparable, único.

—Harry yo... Yo creo que, te amo. —dejo escapar, sus manos lo sostuvieron
con fuerza, temiendo que Harry fuese a desaparecer, no tenía idea del
porqué, pero en ese momento, ese era su principal miedo. Que Harry no le
correspondiera como esperaba.

—¿Crees? —pregunto pacífico y tranquilo el alfa, aunque dentro de él se


suscitara un tornado etéreo que descontrolo el palpitar de su aparato
cardiaco.
—No, no, no lo creo. —Louis se alzó un poco más, Daniel se escabullo
entre ambos, escondiéndose en el huequito que separaba a los dos. —Te
amo. —dijo seguro y firme convencido de que nunca antes en su vida había
dicho algo con tanta seguridad.

—Louis...

—Es algo muy loco, lo sé, lo se... Pero no lo diría si no fuese lo que siento
Harry y tú eres lo que quiero fuera de lo que el destino quiera, fuera de lo
que tu alfa o mi omega pidan, tu eres lo que quiero y estoy enamorado de ti.
—le dijo acelerado, una palabra detrás de otra le quitaron la respiración y
tuvo que inhalar hondo, su pecho inflándose.

—Estoy enamorado de ti. —repitió Harry, saboreando las palabras que


Louis cito. —La última vez que escuche que me dijeron eso fue en la
universidad. —Louis frunció el entrecejo. —Definitivamente no se sintió
tan bien como ahora. —agrego llevado sus manos a la cintura de Louis.

—Te amo. —le dijo Harry sonriendo, alzando mejor el rostro para tener un
mejor ángulo de los ojos del omega. —Ahora somos dos tontos. —Louis
estallo en felicidad, envolviendo sus brazos en el cuello de Harry y si no
fuese porque la sonrisa de Harry le hipnotizaba hubiera llorado un poco.
Hizo un puchero, reteniendo su sonrisa y el alfa lo beso por pocos segundo
antes de sentir las manos de Dany interrumpirlos, empujando la barbilla de
Harry.

—No, Had... Mamá. —se quejó el cachorro.

Harry se separó de los labios del omega y observo al cachorro que


continuaba con el ceño fruncido.

—Cachorro si vuelves a interrumpir un beso más no tendrás regalo de


cumpleaños. —le dijo el alfa, pero el bebé no le tomo mucha importancia a
su advertencia y se abrazó del torso de Louis.

—Mamá. —le hablo, alzando sus brazos para que lo cargara, Louis rio y
tomo a su cachorro.
—¿No te gusta que Harry bese a mamá? —Dany volteo a ver a Harry sin
saber bien cómo responder a la pregunta.

—Mmmm... —Dany se acercó a la mejilla de Louis, tronando un besito en


su mejilla y manchándolo con saliva. Harry alzo una ceja y se acercó al
rostro de Dany.

—¿Te dan celos que bese a tu madre? ¿O te da celos que no te tome


atención a ti? —pregunto divertido Harry y sin aviso ataco la mejilla de
Daniel con muchos besos que le robaron una carcajada al bebé.

Louis rio junto al bebé pero su felicidad fue interrumpida por el celular
vibrando en el sofá.

El omega se inclinó tomando el aparato en sus manos y atendiendo a la


llamada después de leer el nombre en la pantalla.

—Hasta que te acuerdas de mí. —contesto Louis jocoso.

—¿Owen fue a visitarte? —pregunto sin tacto, la sonrisa de Louis se borró


enseguida de su rostro.

—¿Po...

—¿Le hablaste de Harry? —interrumpió. —Por qué recibí una llamada de


tus padres, están, un poco alterados. —tatareo. —Me preguntaron un
montón de cosas y yo no te delate, por supuesto soy un gran amigo.

—Ellis para. ¿Qué carajo?

—Bueno, tu madre llamó, dijo algo sobre que Owen volvió, después me
pregunto sobre Harry, en realidad no sé qué cosa les dijo Owen pero
imagino que fue. Después yo dije cosas como "No sé nada lo juro" y ahora
necesitas una buena explicación. —se revolvió con sus propios
pensamientos. Louis trago saliva y sus puños se cerraron.

—Ellis te llamo después. —le dijo Louis sin esperar a que Ellis se
despidiera.
El aroma de Louis cambio, una esencia aroma tan agria que envolvió la
habitación enseguida.

—¿Qué sucedió? —le pregunto Harry preocupado.

—¿Recuerdas que te pedí que ensayaras tu presentación con mis padres? —


Harry frunció el entrecejo confundido. —Bueno, necesitamos cambiar
muchas cosas.

...

Sobreviví una vez más a mis bloqueos jsjsjs

Perdón si tarde, no era mi intención.

Les dejo aquí mi anuncio:


Para las que no me siguen aquí en wp, me hice un instagram
especialmente para mi perfil de wattpad, ahí pues estaré más activa,
anunciándoles cuando habrá actualización y todo este rollo, también
porque tengo demasiadas ideas y proyectos y quiero que sean participes
de todo lo que tengo planeado para más adelante y si también lo hice
para que podamos convivir un poco más, recomendarnos fics o yo que
se cualquier cosa que se me ocurra. Y ya solo es eso, les dejo el perfil
que es : _dulcepanquesito_ por si quieren seguirme.

Namas vine a alterarlas más con este cap.

¿Momento favorito? uwu

Mi amor hacia ustedes no tiene limite, cada día crece mucho más,
enserio miles de gracias por el apoyo, me mantienen viva.

Deseo que estén todas muy, muy bien, cuídense mucho por favor en
estos días.

La lista de dedicaciones se vuelve abrir así que si quieren una pueden


comentar aquí.

Espero que su día este lleno de muchas cosas preciosas.


Nos leemos en el próximo cap.

All the fucking love.


18.

Capítulo dedicado a:

sunflouwer_ / kissysol / TheRose94 / AbigailFls15 / Anto1308 / Jocaby /


Satan_99 / fearlesslt / AnyaAndreev / ignacixxa /tasteslikepeaches /
ziamg17 / Smileforcox / s-sunlwt / monserratms27 / hesftrock /
HarryDameTuLeche / lunammm9 / 07_conna_09 / lwthest91 / BlueMoonSis

Aun faltan dedicaciones, si no están aquí probablemente estén en el


próximo, no desesperen. Gracias por continuar leyendo la fic lo aprecio
muchísimo, las amo.
Disfruten el cap.

...

Harry se había encargado de que el día fuese bonito y agradable desde la


mañana.

Habían festejado el cumpleaños de Daniel en el salón, con un pastel y todos


sus compañeros cantando "Feliz cumpleaños" al unísono para su cachorrito,
algunos llevaron regalos, otros más solo le desearon cosas lindas.

Todo gracias a que Bran se ofreció a ser el que mentiría por Harry, diciendo
que la idea de una fiesta sorpresa era suya y no del profesor, por eso fue
posible, no había manera de que tu profesor organizara un pequeño festejo
para tu cachorro sin que los alumnos sospecharan fuertemente de ambos.

Dany mancho todo el cabello de su madre con chocolate, lloro cuando


Louis no le dejo abrir los regalos hasta llegar a casa y se contentó cuando
Harry le beso las mejillas y le hizo cosquillas.
Después de la escuela Harry llevo a Louis a su apartamento y le entrego a
Daniel su regalo, era un set de arte jodidamente completo. Para alguien de
su edad, por supuesto, pero no dejaba de ser demasiado ostentoso.

Tenía un montón de colores de madera, pinturas acrílicas, acuarelas,


crayolas e instrumentos que fuese a necesitar como pinceles y gomas,
sacapuntas y todo lo necesario para que pudiese causar un desastre en la
sala de estar.

Eso era lo que veía, Louis, un desastre, aunque igualmente lo agradeció


mucho, pues el bebé no paro de presumirle su regalo todo el día, al menos
Harry era bueno explotando el potencial de su hijo.

Harry se tuvo que marchar temprano, pues debía hacer unas cuantas cosas
antes de la tarde en su primera cita, Louis acepto eso y se encargó de ir al
trabajo y apurarse con todo lo demás.

Sus dedos sujetaron la cuerda, anudándola en un moño preciso y ajustando


para que no se aflojara lo que restaba de la tarde.

Se separó de la cama, observando a su cachorro, orgulloso con el resultado.

El pantalón en tono arena cubría sus piernas, sostenido por tirantes del
mismo color que se cruzaban por sus hombros. En su torso una camisa
blanca de manga larga, a juego con un suéter tejido de botones beige;
zapatos blancos, calcetas largas y el cabello bien peinado.

Harry le había dicho en el colegio que tenían que vestirse formales para en
la tarde y Louis pidió permiso a su jefe para trabajar medio día y poder
tener tiempo para prepararse mejor y poder estar listo para cuando Harry
tocara la puerta.

Tenía mucha suerte de que Arthur fuese una persona muy generosa; de lo
contrario no hubiese podido estar listo a tiempo.

Era su primera cita con Harry, tenía que verse bien, quería verse bien, eso
incluía a su cachorro, por eso mismo puso demasiado esmero en su atuendo,
en su físico y en advertir a Daniel en periodos de diez minutos que no se
atreviera a rondar por el piso después de que lo baño.

El cachorrito decidido obedecer y se sentó quieto en la cama, tomando


atención en los dibujos animados en la pantalla, su único entretenimiento en
lo que su madre terminaba de arreglarse pues Louis no quiso darle colores,
sabía de lo que era capaz el cachorro si los tenía en sus manos.

-Te ves muy bien, solecito. -halagó, girando en su lugar, tomando su


atuendo previamente planchado del closet. -En poco tiempo pasara Harry. -
comentó, quitando el gancho de la prenda.

Un jumpsuit blanco, de cuerpo completo, la tela era delgada y delicada, sin


mangas y holgado, lucía un precioso corte en la parte de la espalda en V,
largo hasta llegar a su espalda baja; un saco largo gris para cubrirse del frío
y zapatos abiertos, con un tejido en líneas de color blanco.

Peino su cabello con ligeras hondas que solo servían para darle volumen,
hizo de todo por lucir bien y al parecer lo había conseguido, pues no dejo de
mirarse al espejo los últimos diez minutos, admirando su buen trabajo.

Dio un último vistazo a su cuerpo antes de sentarse al lado de su hijo y


mirar la película por décima vez junto a él, respondiendo a las dudas que el
cachorro pudiese recolectar.

Quince minutos después escuchó los golpes en la puerta, las chispas se


encendieron en su estómago y su sonrisa cubrió parte de su rostro.

-De acuerdo solecito, Harry llegó. -notifico al bebé, tomando el control de


la televisión.

-No, no, mam. -pidió el bebé, gateando por la cama hasta tomar en control
remoto en las manos de su Louis, deteniéndolo.

-Dany tenemos que salir. -el cachorro negó y señaló la televisión. -La
veremos al regresar.
-¡No! -alzo la voz Daniel. Louis suspiró y cedió a soltar el control. El
cachorro lo tomo satisfecho y volvió a su posición, sentado en la cama y
mirando el largometraje con personajes ficticios.

Louis frunció los labios y giro en su lugar, caminando a la entrada en el


apartamento.

El largo de sus pantalones acariciaba sus piernas, provocando esa sanación


poco usual.

Estaba acostumbrado a usar sus jeans ajustados o sus joggings, siempre que
usaba ese tipo de ropa se sentía realmente extraño y al mismo tiempo
demasiado cómodo.

Su mano tomo la perilla y energético abrió la puerta, la sonrisa ya plantada


en su hermoso rostro, pero está se ensanchó con mayor énfasis y sus
mejillas se alzaron; entintándose escarlata.

La figura del alfa al frente, el traje ajustándose a su cuerpo bien esculpido,


detallado a la perfección para el gozo de la vista.

Sus dedos se adornaban con demasiados anillos y su cabello ondulado se


definía mejor que otros días. Louis sabía que se había tomado el tiempo de
peinarlo, pues los rizos se marcaban y no era solo ese peinado esponjado
que solía llevar a la escuela y sus uñas tenían un precioso tono de esmalte
azul marino; lo noto porque sostenía el ramo de girasoles frente a su rostro,
cubriendo la mitad de su cara, mostrando solamente sus ojos grandes y
verdes hacer juego con el amarillo vivo.

Y suspiró, como solo una persona enamorada lo hace, rápido y pesado, con
la vista fija en su amante, pupilas dilatadas, brillo singular; el corazón en
alto, tragando los latidos y esperando no sufrir un ataque cardíaco.

-Tomlinson. -saludo Harry, arrimando con cariño el ramo de flores al


omega. -Espero que los girasoles no sean un presente muy tópico, supuse
son los que mejor hacen juego contigo. -Louis alzó la mano, para poder
tomar los tallos de las flores pero antes de llevar acabo su acción Harry, más
ágil, tomo su muñeca y jalo de su mano hasta acercarlo. Hizo a un lado el
regaló, evitando que estorbara entre ambos.

Dio un paso al frente, el pecho de Louis haciendo contacto con el suyo.

Los brazos delgados en automático se enredaron en su cuello y la mano


libre de Harry viajo a la cintura del chico.

-Debo decir que te ves precioso esta noche Louis. -halago rozando la punta
de su nariz con la contraria, miradas conectadas y labios cosquilleantes.

Louis amplió su sonrisa y se alzó en sus puntas.

-Puedo decir lo mismo de ti, Harry. -devolvió el comentario y en


agradecimiento sus labios hicieron contacto con los del alfa, presionándose
gustosos.

-Las flores son hermosas muchas gracias, alfa. -le dijo, alejándose con
precaución, tomando el ramo de las manos del mayor.

Giró en su lugar, volviendo al interior del apartamento; fue que Harry pudo
notar el atractivo escote en su espalda curveada, tentador y por supuesto,
demasiado sexy.

Se pasmo unos segundos en la entrada, admirando la preciosa curva en su


espalda y lo mucho que le favorecía el atuendo a su cuerpo.

El alfa parpadeo y avanzó después de admirar al pequeño omega, cerrando


la puerta a su espalda.

-¿Y el cumpleañero?

-En la habitación. Viendo una película. ¿Crees poder convencerlo de salir? -


pregunto Louis, buscando un jarrón para colocar las flores en agua.

-Claro. -sin problema el alfa camino a la habitación, en busca del cachorro y


Louis tardo unos minutos más en cortar cuidadosamente el exceso de los
tallos, llenar el jarrón y acomodar el juego de flores de manera que lucieran
estéticas.
Cuando lo logro, limpio sus manos y volvió a la habitación.

La risa de su cachorro se coló por el pasillo, Louis relamió sus labios y se


detuvo debajo del marco de la puerta.

Observó a Harry, ya con su hijo en las piernas yla televisión apagada.

Le susurraba algo que Louis no escuchaba pero se guardó para ambos al


mirar al omega recargarse en el marco de la puerta, sus brazos cruzando
frente a su estómago y su cadera ladeada.

-¿Me contarás el secreto o lo guardarás solamente para ustedes? -Louis alzó


una ceja y Harry copio su gesto.

-No hay ningún secreto. -respondió el alfa, sosteniendo las manos de


Daniel, el cachorro de pronto mostrándose interesado en los anillos de sus
dedos. -Le decía al cachorro que hoy te ves hermoso.

-¿Ah sí? -Louis se despegó del marco, retomando su postura recta. -Con...
¿Esto? ¿Piensas que me hace ver bien? -pregunto coqueto, delineando su
figura a los costados con sus manos.

Harry sonrió cómplice y detallo a profundidad a su amante que confianzudo


modelo un poco su atuendo, colocándose de costado, retomado cada ángulo
y culminando con un giro rápido.

Louis lucía exquisito, no de una manera lujuriosa. Se veía puro, se veía más
bonito que cualquier otro día, con su sonrisa ancha y sus pestañas
onduladas.

Como un ángel, eso era. Con sus hermosos ojos azules simulando
diamantes, cabello castaño y brillo en su piel.

Lucia su belleza con tanta confianza y satisfacción que necesitaba nada más
para relucir en sociedad.

Él era bonito, naturalmente y si se pulía en su aspecto de la manera en qué


lo hizo no aumentaba su belleza, si no que sobrepasaba aquello que se
consideraba mundano, rompía ese límite y conseguía parecer alguna
criatura hermosa de las leyendas antiguas.

-Pienso que el atuendo es un complemento que realza tu belleza. Pero no lo


necesitas para lucir hermoso. -Louis alzó una ceja y ladeó una sonrisa
simple avanzando al frente del alfa.

-¿Elegí bien mi atuendo entonces? -pestañeo.

Harry tomo su mano y beso el dorso de la misma, gentil y suave, como se


debía tratar a un ángel.

-Lo hiciste, te ves magnífico. -sonrió amplio y Louis picoteo el hoyuelo en


su mejilla.

-Me alegra escucharlo, por qué en realidad me arregle solo para ti. -revelo,
tomando asiento en su regazo. -Porque es una noche especial.

El omega se recargo en el hombro del alfa y observó al cachorro sentado en


su pierna contraria. Hizo un gesto enternecido y esbozo una sonrisa.

-Yo también. -se unió a la sinceridad.

-Me he dado cuenta. -acomodo la corbata del alfa, ajustándola en su cuello.


-Hiciste un buen trabajo, alfa. -felicitó. -Me atraes mucho más cuando
decides hacer lo que mejor te acomoda. -anuncio, levantándose de su regazo
y tomando el saco gris de la cama.

Lo paso por encima de sus hombros, colgándolo para cubrir su cuerpo sin
introducir sus brazos en las mangas.

Tomo la mano de Harry y aprecio la atención que se tomó por pintar sus
uñas. Mordió su labio.

-Esto. -dijo Louis, levantando la mano del mayor, señalando su esmalte. -


Créeme que se ven fantástico en ti. Lo luces mejor que cualquier otra
persona que lo haya usado. -le lleno de confianza. Sonriendo con cariño,
solo como Louis sabía hacerlo, solo para él.
Era la primera vez que Harry utilizaba esmalte en público después de su
primer celo y era malditamente reconfortante que lo halagaran por ello y no
una persona cualquiera si no Louis, el omega al que amaba.

No creyó que fuese a llegar ese momento nunca. Que se mostraría libre
frente a un omega que le interesará, Louis le llenaba de confianza.

Eran sus palabras las que le hacían que se sintiera seguro de salir así a la
calle.

-¿Nos vamos? -preguntó el omega, tomando la pañalera de la cama y


colocándola en su hombro.

Harry asintió y se levantó de la cama, siguiendo a Louis por el pasillo y


después colocándose a su costado al caminar al elevador.

Louis tomo su mano con seguridad al caminar en la recepción del edifico y


de la misma manera lo hizo al bajar del auto cuando llegaron al lugar de su
cita.

Louis fue quien tomo a Dany en brazos y Harry acomodo su saco sobre sus
hombros, después el omega camino sosteniendo su mano, mostrándose
orgulloso por tener a su lado al alfa.

-Buenas noches. Bienvenidos a Ciel étoilé. ¿Les puedo ayudar en algo? -


saludo cortés la recepcionista, el brillo labial rojo acentuando su sonrisa
amplia, piel blanca y su rubio cabello.

-Buenas noches. Tengo una reservación. -respondió el alfa educado.

-Su nombre por favor.

-Harry Styles. -la omega deslizó sus ojos por la lista en el libro ancho que
descansaba en la madera del taburete.

-Oh, sí. -la chica sonrió. -Señor Styles, mesa para dos a las seis quince. ¿Es
correcto?

-Lo es. -asintió.


-De acuerdo, Señor Styles, mi compañero los llevará a su mesa, adelante y
disfruten mucho su visita. -amigable señaló a uno de los asistentes en la
entrada.

-Gracias. -educado avanzó, con Louis a su costado. Su mano soltó la de


Louis y en cambio está se deslizó por su cintura, hasta esconderse bajo el
saco de Louis y presionando su espalda baja descubierta.

El cuerpo de Louis se electrizo y cómodo con el agarre del alfa se apegó


más a su cuerpo y Harry sonrió, porque eso era lo que quería.

No podía marcarlo con su aroma, porque ambos tenían que ir al colegio al


siguiente día, pero podía reclamarlo de otra manera.

Quería que al entrar todo alfa que estuviese dentro del lugar supiera con
exactitud que ese omega era suyo, que esa dulce pieza artística estaba
tomada y que nadie más podría ponerle un dedo encima.

Quería presumirlo con el mundo, porque Louis tenía todo para poder
hacerlo, era precioso, todo en él era una armonía clara de lo que era bonito,
y era suyo, era parte de él.

Apenas Louis entro al lugar quedó maravillado, porque era el restaurante


más bonito que hubiese visitado.

Un lugar muy iluminado, literalmente. Las paredes eran blancas, tenía un


toque minimalista bien ejecutado y lucio en extremo elegante. Pero no era
el atractivo principal, sino que lo era el techo.

La parte superior del edificio era adornada por miles de luces led. Como si
fuese una tela de luces. Cubría cada especio en blanco y simulaba un cielo
estrellado, justo como el nombre del restaurante, ahora lo entendía por
completo.

Como una lluvia de polvos de oro. Bastante bonita, única.

-¿Te gusta el lugar de nuestra primera cita? -le pregunto el alfa,


acomodándose en la silla al frente del omega, sus ojos azules tenían un
énfasis mayor con las luces del techo, estás reflejándose en los orbes.
Parecía ver el cielo en sus ojos, con montones de estrellas y galaxias
colapsando, como su maldito corazón. Louis se encargaba de desarmarlo
con nada más que su bella existencia.

-Me encanta. -respondió, aún impresionado con lo bonito que era el lugar. -
¿Por qué aquí? -cuestiono. El mesero llegó a su costado, con una sillita alta
para el cachorrito en sus piernas.

-Gracias. -respondió Louis con una sonrisa y volvió al alfa al frente, sus
ojos curiosos y brillantes fijos.

-No pude evitar notar que tú habitación tiene muchísimas estrellas en el


techo. -Louis ladeó una sonrisa. -Supuse que eres fan de ellas. -el corazón
de Louis se desboco, rápido como el segundero de un reloj.

-Eres muy observador. -Harry relamió sus labios.

-Únicamente lo soy con lo que me importa. -el omega perdía su


tranquilidad. -Y, una velada a la luz de la luna mirando las estrellas era, esa
cita romántica que sumaría puntos. -Louis bufó con una risa simple. -Pero
vivimos en la ciudad y una noche estrellada es imposible, por lo que decidí
buscar un lugar que mejor de asemejar a eso.

El pecho de Louis se calentó, los fuegos artificiales le encendieron el


estómago y todo su cuerpo asimilaba el hormigueo en cada centímetro bajo
su piel.

Se alzó de la silla, sentando a Dany en la sillita alta, el cachorro se quejó


unos pocos segundos, pues quería quedarse en el regazo de su madre.

Chasqueó sus labios y volvió a tomar asiento, acercando la silla a la mesa y


a su asiento.

-Ganaste tus puntos alfa, es un lugar precioso. -Louis pestañeo, regalando


otra de esas sonrisas que únicamente le dedicaba al alfa.
-Solo es el inicio de mi cortejo. -Louis sonrío con calidez, su pómulo se
alzó y abrió un poco la boca pero fue interrumpido por el mesero que se
acercó, educado dándoles la bienvenida, entrego la carta y tomo el pedido
de los tres.

Louis tardo demasiado en escoger que comer pues la mitad de los platillos
no sabía qué demonios era, tenían nombres extraños, algunos en francés y
finalmente, permitió que Harry decidiera por él y por Dany.

El beta se retiró y Louis tomo la servilleta de tela, colocándola al rededor


del cuello de Dany, cubriendo su pecho.

-El cortejo. -volvió a hablar Louis, asegurándose de cubrir bien la ropa del
cachorro. -Pienso que es... innecesario. -fue sincero, y busco los ojos del
alfa.

-¿No crees que deba cortejarte? -confundido el alfa se acomodó en su lugar,


atento a las palabras de Louis.

-Bueno, ¿para qué sirve el cortejo realmente? -Louis alzó levemente sus
hombros. -Es solo una manera formal de convencerme de que eres el alfa
correcto, que debería elegirte porque tienes todas esas cualidades
importantes que todos los alfas deben tener. Para demostrarme que... Vale
mucho la pena estar contigo.

-Si justamente es eso.

-Pero... ¿Y si yo ya sé que te quiero? A ti... cómo mi alfa. Entonces ya no


tiene caso que me cortejes si yo ya estoy decidido. -Daniel golpeo las
palmas de sus manos en la paleta de la silla, buscando la atención de los
adultos que de un momento a otro se sumieron en su conversación.

-Bien, si... Tienes en claro que es lo que quieres, porque tú omega lo sabe. -
Harry miro a Dany y tomo sus manos inquietas.

El cachorro lo miro por cortos segundos y después volvió a su intento de


golpearlas.
-Te vas a lastimar cachorro. -le dijo el alfa, frenando de vuelta el impetuoso
golpeteo de atención.

-No me conoces completamente Louis, tenemos poco de tratarnos y no has


conocido todo de mí. Para eso es, para que sepas que soy el alfa correcto.
Para que conozcas todo lo bueno de mí y lo malo.

-Yo te he dicho que estoy dispuesto a tomar todo de ti. Lo bueno y lo malo.
-recordó.

-¿Entonces piensas que tengo todo eso que los omegas esperan de un alfa? -
Louis frunció un poco su entrecejo, su mano se dirigió a la de Harry que
sostenía las manos de Daniel y arrastró sus dedos encima del dorso de
Harry, llevando una caricia tierna a su piel.

-Los omegas esperan lo que les enseñaron que deben esperar. -chasqueo los
labios. -Un alfa estable, caballeroso, protector; alguien que vea por ellos
para que no tengan que preocuparse de nada, solo de servir y dar cachorros.
-El pequeño bajo la mirada.

Harry entendía a lo que se refería, lo entendía porque a él le enseñaron


exactamente lo mismo. Desde siempre le instruyeron para saber escoger un
buen alfa para cuando fuese mayor. Por eso mismo cuando supo que era
uno se esforzó demasiado para ser el prospecto ideal, porque sabía lo que
los omegas buscaban y esperaba que alguien pudiese pensar que era
merecedor de pasar la vida entera a su lado.

-Yo no estoy en buscando eso. No busco esconderme detrás de un alfa, no


busco una armadura o alguien simplemente porque me conviene estar con
esa persona. Busco a alguien que... Me haga sentir algo. No espero un
protector o un héroe que pueda resolver mi vida con solo estar presente. Me
he dado cuenta que soy completamente capaz de hacer lo que yo desee con
o sin un alfa. -Harry guardo una sonrisa de satisfacción.

Louis era excepcional, algo fuera de los estándares que encerraban a su


casta en el estereotipo de la sumisión.
El chico tenía coraje y era valiente; lo podía catalogar como un ejemplo a
seguir. Le gustaría poder ser como él, que no se preocupaba por sus límites,
pues tenía la capacidad de romperlos, solamente con su decisión y su
confianza, con su inteligencia y esa sed de superación que pocos omegas
tenían o que no se atrevían a tomar.

Pero Louis se arriesgaba y no le interesaba si fracasaba por qué eso le daba


incluso más impulsos para continuar.

Esas cualidades eran las que le atraían, era eso lo que le enamoraba de
Louis. Su valor y su confianza.

-No buscas una figura de protección, buscas un compañero. -Louis esbozo


una sonrisa, Daniel inicio con el movimiento en sus pies.

-No, no busco. No buscaba y no buscaré. Por qué ya te tengo a ti. -Louis


conectó sus ojos y lo observo profundo, no supo describir esa mirada, pero
era preciosa, ojos grandes de ensueño, no decía nada con ella y al mismo
tiempo le decía todo, le transmitía con solo mirar sus ojos amor y cariño y
lo atascaba con él, hasta calentar su pecho.

-Pero lo entendiste muy bien. -expuso y acomodo la servilleta en el pecho


de su hijo. Con su constante bailoteo esta se desacomodo. -Un compañero,
es el sinónimo perfecto a una pareja. -Harry alzó una ceja. -Nunca he
entendido porque las personas piensan que tú pareja perfecta es aquella que
tiene lo que tú no tienes. Una pareja no debe tener lo que el otro carece, no
es eso que te hace falta, es un complemento, es aquello que encaja bien con
lo que eres. -explico Louis. -Pensar que porque los omegas somos de
determinada manera necesitamos una contraparte o si los alfas son fuertes y
testarudos entonces necesitan alguien suave y calmado. ¿Por qué?

-¿Equilibrio? -Louis bufo corto.

-Eso no es equilibrado para nada. -negó con la cabeza y peino el cabello de


su hijo hacia atrás, quitando el flequillo que estovaba su visión. -Pero
nosotros lo estamos. -Harry recargo su codo en la mesa y su barbilla se
sostuvo de su mano, interesado en las palabras del omega.
-¿Ah sí? -Louis asintió, sus mejillas enrojeciendo pues Harry mantuvo su
mirada fija en su rostro, una media sonrisa y tonta pintada en el rostro; se
cohibió inmediatamente y no pudo sostener esa mirada dulce que le regalo.

-Si. Eres mi complemento. Por eso quiero estar contigo, quiero que seamos
una pareja, quiero que te presentes a mis padres como mi alfa. No como
alguien que piensa cortejarme, no quiero eso, porque yo he decidido y te
quiero a ti.

Harry enarco ambas cejas, impresionado con la sinceridad del omega, sabía
que Louis era demasiado franco y al parecer tampoco perdía el tiempo
cuando estaba completamente seguro de algo.

-Ignorar el cortejo he iniciar una relación. -sostuvo el mayor, considerando


la opción. Louis mordió su labio inferior, inquieto.

-Si fuésemos una pareja, pienso que seríamos una pareja muy versátil. -jugo
con las manos de Dany que, hiperactivo quito la servilleta y comenzó a
agitarla. -Por eso encajamos tan bien, y por eso tenemos una conexión
mayor a la que cualquiera puede tener. Tu puedes hacer cosas que
normalmente haría un omega y yo, tuve que lidiármelas mucho tiempo solo
así que se hacer cosas que podrías hacer tu.

-¿Esa es tu teoría? ¿Qué somos tan neutrales que pudimos desarrollar una
conexión por eso? -Louis se encogió de hombros.

-En realidad no sé si sea posible, pero ¿podría ser?

-No. -exclamo el cachorro, entrometiéndose en la conversación, aunque no


supiera que hablaban, él lo único que quería era tención.

-No te atrevas a contradecirme, sol. -exclamo Louis en broma. Harry rio


liviano.

-Solo digo que si formalizáramos más esto sería armonioso, porque yo


puedo hacer lo que tú, algunas cosas por supuesto y tú, puedes hacer lo que
yo. Tú sabes cocinar y yo puedo cambiar una bombilla. -Harry río. -Hice mi
nido yo solo. -se encogió de hombros.
-¿Lo estas presumiendo? -Harry sonrió divertido.

-Tal vez. -bromeo Louis.

-A lo que voy es que seriamos una buena pareja, justa y l-linda. -divago. -
Porque yo no todos los días haría la comida y tú no todos los días tendrías
que trabajar, yo también podría trabajar y tú podrías quedarte con los niños
y lavar la ropa. -tartamudeo y guardo silencio cuando fue consciente de que
en efecto estaba diciendo demasiadas tonterías, pero es que la mirada de
Harry le ponía demasiado nervioso.

-¿Niños? -repitió Harry, extendiendo una sonrisa, Louis se despidió de todo


su oxígeno y observo a Dany en la silla alta, zarandeando el pedazo de tela
blanco. -¿Tendrías otro cachorro? -Louis trago saliva.

-Malditamente no, duele mucho. -chillo agudo el omega, Harry alzo una
ceja pero la diversión no se escapaba de su rostro por lo que Louis sostenía
sus mejillas ruborizadas. -Bien yo... es que... tal vez lo... tendría. No lo sé
no, a lo mejor, no estoy seguro tengo suficiente con Daniel. ¿No es
suficiente con él? -volvió con su vomito verbal producto de los nervios.

-Sí, es suficiente con él. -respondió y observo al cachorro sentado en la silla


alta, tomando la mejilla entre sus dedos, pellizco la piel con cuidado. -¿Eres
feliz siendo solo tú?

-Ship, Hadbllb. -Harry rio y alboroto el cabello rubio del cachorro.

El mesero se acercó a su mesa, acomodando los platillos enfrente de ellos y


Louis agradeció amigable al chico y volvió a luchar con Dany por que se
tranquilizara y dejara en paz la servilleta en su pecho.

Después de un regaño bastante autoritario por parte del omega el cachorro


dejo de patalear y se quedó quieto en su lugar.

Fue entonces que Louis pudo comer con tranquilidad, al mismo tiempo que
cortaba la comida del bebé para darle de comer también.
-Entonces, ¿no quieres un cortejo? ¿No te gusta mi atención? -Louis
chasqueo los labios y acerco la cuchara a la boca de Daniel, el menor
enseguida la abrió y tomo el pollo en su boca.

-Por supuesto que me gusta tu atención. ¿A quién no le gusta la atención de


la persona que quiere? -rio por la nariz y tomo un poco del puré del plato de
su cachorro. -Está bien si tú quieres hacerlo, lo aceptare. Solo lo digo
porque no quiero que te estreses demasiado con eso, ya sabes en creer que
necesitas impresionarme. Tú ya me impresionas. Siempre lo hiciste.

-Nunca un omega me pidió no cortejarlo.

-¿Cortejaste a muchos? -le pregunto Louis, intrigado.

Su puño se frunció alrededor del utensilio de metal, como si la simple idea


de saber que Harry estuvo con muchos más antes que él le hiciera arder en
llamas, no le agradaba del todo la idea de saber que más personas pudieron
tenerlo.

-Hay diferentes tipos de cortejo. -comenzó Harry, jugando un poco con el


tenedor sobre la comida, girando los guisantes. -Uno de ellos no es tan
formal y es aquel que se lleva acabo para una relación estable, ya sabes
cómo ser novios.

Louis asintió, arrastrando el filo de la cuchara por la barbilla de Daniel para


limpiar el exceso de puré que no alcanzo a tomar con su boca.

-Otro es cuando decides con quien pasaras el resto de tu vida, para un


matrimonio y otro más para cuando quieres formar un lazo.

Louis alzo ambas cejas, no tenía muy en claro cómo funcionaba eso de los
cortejos, no había sido cortejado antes y no creyó que lo seria en algún
momento, por lo que tampoco estaba enterado de que se debían llevar a
cabo diferentes cortejos.

-Eso no es lo que pregunte. -dijo divertido, rio dulcemente.


-Lo sé, lo se era un dato porque sí, he cortejado a muchos omegas aunque,
no a todos los he cortejado con el mismo fin. -Harry se puso un poco serio y
observo a Louis.

-¿No con el mismo fin?

-Mamá. -le llamo el cachorro y señalo en su plato el puré, Louis tomo una
nueva cantidad y la introdujo en su boca.

-¿Con cuál fin has cortejado a tus antiguos omegas? -curioso, busco su copa
de vino en la mesa.

Harry hizo memoria, contando en su mente la cantidad exacta de omegas


con los que estuvo en su pasado.

-Cinco de mis antiguas parejas solamente tuvieron un cortejo para


relaciones que no superaron el año y medio. -La sonrisa de Louis disminuyó
un sesenta por ciento. -Y solamente uno alcanzo lo necesario para tener un
cortejo por un matrimonio.

El anuncio termino por borrar por completo lo que restaba de su sonrisa, sus
pómulos cayeron y se sintió pesado, ese efecto como si se hubiese subido a
juego mecánico de los que te elevan en el aire y sin aviso te hacen bajar, la
adrenalina corre como un chispazo y tu estomago se encoje.

-¿Ma-tri-monio? -tartamudeo un poco. Louis se quedó estático, sus ojos


perdiéndose en el vidrio de la copa con vino. -¿Estuviste casado? -Louis
acalló un grito de impresión.

-Casado no, comprometido. -Louis respiro, aunque no fue suficiente para


relajarlo.

Harry se comprometió, Harry, en algún punto pensó que ese omega era la
persona indicada para pasar su vida, para morderlo y tener cachorros y
hacer una vida, con ese omega, un omega que no era él. ¿Enserio?

-Hace cinco años, le pedí matrimonio a una omega con la que salía. Nos
conocíamos desde los quince años más o menos, siempre estuve enamorado
de ella, pero no quería arruinar nuestra amistad, era una amistad muy
agradable. Así que lo oculte y tuve mis propias parejas, ninguna llegaba a
durar lo suficiente y después solo me atreví, fuimos novios, ella acepto y
después le pedí matrimonio y acepto, pero, poco antes de boda se arrepintió
y me dejo.

-No puedo creer que alguien se haya atrevido a abandonarte. Pero lo


agradezco tanto. -La sonrisa volvió a su rostro. Harry alzo una ceja y rio, un
tanto alto. Su dentadura visible y sus ojos achicándose. -Imagina lo terrible
que hubiese sido si te hubieses casado y de pronto en una clase conoces al
que es realmente el amor de tu vida. -con un tono bromista, aunque no
estuviese lejos de la verdad.

Louis pestañeo y se balanceo de un lado a otro, abrazándose a sí mismo.


Harry sonrió.

-Hubiese sido un desastre. -aclaro el alfa y tomo la orilla de la servilleta de


Dany y limpio su mejilla.

El bebé ya era todo un desastre e manos pegajosas y puré en las mejillas.

-¿Y a mí, de qué manera me querías cortejar? -se atrevió a preguntar.

Esta vez Harry fue quien acerco la cuchara a la boca de Daniel, pero el
cachorro se negó, retirando su rostro y empujando el utensilio con sus
manos.

-No, no, no. -repitió cuando Harry insistió. -Hadbllb. -sus manos se
estiraron en su dirección.

-¿Ya no tienes hambre? -el cachorro negó y sus manos abrieron y cerraron. -
¿Quieres venir? -el bebé asintió y Harry sin dificultad estiro sus brazos,
quitando los seguros en la paleta de la silla y abriendo el asiento para tomar
a Daniel en sus manos y acomodarlo en su regazo.

-Bueno, todo lleva su tiempo, por supuesto que te cortejaría para ser pareja
principalmente. Sería extraño que te cortejara para una mordida.
-¿No es lo que quieres? ¿Que tenga tu marca? -Harry entreabrió la boca y
un escalofrió le recorrió la espalda, desde el coxis hasta su nuca.

-Nada me haría más feliz que eso. -fue seguro con sus palabras. -Pero esa
impaciencia tuya tendrá que esperar por ello, al menos un tiempo largo. -la
nariz de Louis tembló en un tic que tenía desde pequeño.

-¿Por qué? -Daniel se alzó en el regazo del alfa, apoyo sus pequeñas manos
en sobre la mesa y se impulsó, para observar las flores en el centro de la
mesa. Harry lo sostuvo de la cintura para que no cayera.

-Porque eres mi alumno, no dejaras de serlo hasta que te gradúes y una


marca, incrementa el deseo de estar contigo, de cuidarte. Y mi aroma, estará
siempre en tu cuerpo, así funciona, tu cuerpo lo tomara sin que puedas
hacer nada y eso es... no sería algo bueno.

-Hay marcas temporales. -aclaro su garganta y alejo el cuchillo cercano a la


mano de Daniel en la mesa, el cachorro ya se había perdido en su mundo de
colores, pues no paraba de ver las flores como si estas fuesen lo más
extraordinario.

-Alto ahí conejito para de saltar. -le dijo Harry al omega, lo que provoco
que sus mejillas se ruborizaran. -Vamos paso a paso ¿de acuerdo? -Louis se
sintió avergonzado.

Era muy desesperado su actuar, él lo sabía, sabía que se estaba apresurando,


pero Harry le hacía sentir tanto, que no podía esperar para poder sentirse
cien por ciento suyo, porque Harry fuera suyo de igual forma, de la manera
que fuese, espiritual, natural, política, quería todas y cada una que solo una
formalidad como un título.

Le molestaba no poder tener la libertad de presumir al alfa, de no poder


portar su aroma y mantener en secreto algo tan natural como lo era amar a
alguien.

-Hadbllb. -le llamo Dany, alzando su mano rápido para señalar la flor
amarilla al frente y sostenerse de vuelta en la mesa, sus brazos no eran lo
suficientemente fuertes todavía para sostenerse con uno solo.
-¿Qué pasa, cachorro? ¿La flor? -Daniel asintió, tartamudeando de más y se
devolvió a su lugar, pegando su espalda en el pecho de Harry, su boca
tomando sus deditos y mordisqueándolos.

-Se llaman Lirios. -dio el dato, fajando con cuidado la camiseta blanca que
se desacomodo.

-I-os. -quiso repetir con exactitud a palabra.

-Li. -hizo énfasis el alfa, alentando al bebé a repetir. -Vamos dilo conmigo,
Li.

-Li. -dijo, seguido de un movimiento de cabeza.

-Ri-os.

-I-os. -repitió y de nuevo agito su cabecita de arriba abajo.

-Ahora dilo junto, Lirios. -Daniel, junto sus cejas y sus ojos conectaron con
los de Harry.

-Liiios. -repitió con temblor en su voz.

-Eso está mejor, cachorro. -felicito Harry y planto un beso rápido y marcado
en su frente que robo una risa de satisfacción del bebé. -Trabajaremos con
la r después. -le anuncio y pudo ver a Louis con su mirada perdida en la
pista de baile, curioso en los pasos de cada pareja.

-Podríamos bailar, si es lo que quieres. -sonrió el alfa, devolviendo a Louis


de su distracción momentánea.

-¿Uh? ¿Bailar? -Harry asintió, escaneando la expresión aterrada del omega.

-N-no podemos tenemos un cachorrito con nosotros. -se excusó el omega,


nervioso.

-Se unirá a nuestro baile entonces. -dijo Harry. -¿Quieres bailar, Daniel? -le
cuestiono el alfa y el cachorro asintió sin saber a qué se refería como
siempre era.
Las manos de Louis comenzaron a sudar y su esqueleto tembló al ver a
Harry alzarse de su lugar, acomodo a Dany en su brazo izquierdo y la mano
derecha se estiró al frente de Louis cuando estuvo al frente de su lugar

-¿Me concederías está pieza? -sonrió.

-Bueno, es que no se... no se bailar. -fue franco, entreabriendo un poco sus


labios.

-No necesitas saber bailar para bailar, Lou. -el omega remojo sus labios
indeciso, su mano se elevó y tomo la de Harry que sin perder tiempo lo guio
a su lado a la pista de baile.

Louis se cohibió un poco en su lugar cuando se encontró rodeado de todas


las parejas que danzaban sincronizadas con la música lenta y romántica que
sonaba en las bocinas del restaurante y sus nervios fueron calmados con la
mano de Harry deslizándose por su cintura.

-Es una canción, lenta, no necesitas más que dar un paso a la derecha y un
paso a la izquierda al ritmo de la melodía. Con algo tan básico como eso
basta. Solo llevas tu mano a mi hombro. -instruyo, tomando la mano de
Louis y guiándola a su cuerpo.

-La otra mano se supone que tomaría mi mano pero hay un pequeño aquí
que lo impide. -bromeo Harry, haciendo saltar a Dany un poco y el cachorro
rio bajito y choco su pequeña cabeza con la de Harry, no entendían porque
siempre hacia eso pero se estaba acostumbrando.

-¿Y si... solo abrazo tu cintura? -pregunto Louis y sus bazos se ciñeron al
cuerpo del alfa, rompiendo la distancia y la mano de Harry se presionó en
su espalda baja ligeramente descubierta pues era ahí donde el escote
cerraba.

-Te ves hermoso. -repitió Harry, sabía que no lo había dicho las veces
suficiente, dos o tres veces no alcanzaban para dejar en claro lo bonito que
se veía, en verdad, había algo en Louis en esa noche que le ordenaba no
apartar su vista.
-Gracias. -rio bajito, iniciando con el ligero sondeo de izquierda a derecha
que provocaba la música en el fondo, no era consciente de ello, de que se
balanceaba de un lado a otro, respondía inconscientemente a los
movimientos del cuerpo de Harry, dejándose guiar y perdiéndose en su
momento único y encantador.

Cuando Harry lo sostenía así, cuando le miraba con esa sonrisa amplia y
esos ojos brillantes siempre estaría dispuesto a todo, siempre, a cualquier
cosa que Harry le pidiera.

-Lo has dicho ya cinco veces. -fue divertido con su tono, intentando
esconder así su rostro rosado.

-Y lo repetiré hasta cansarte. -claro, se inclinó, uniendo su frente con la del


menor. -Eres hermoso, Lou, maldita sea no he conocido a nadie que me
vuelva así de loco con solo mirarlo.

Louis quería que se detuviera, que dejara de decir tantas cosas porque su
cuerpo era muy débil, definitivamente no podría seguir vivo si Harry
continuaba alimentando sus emociones de esa manera.

Sus mejillas iban a incendiarse y sufriría un ataque cardiaco estaba seguro,


no era posible que Harry le hiciera sentir en el maldito cielo con solo decir
un "Lou" y agregar palabras dulces.

Y lo decía con esa voz ¡su maldita voz! Lenta y profunda, le hacía temblar
las piernas, y de cualquier manera si caía no tocaría el suelo porque Harry
lo sujeta con firmeza de la cintura y su tacto se sentía bien, muy bien.

-Solo es por hoy, los demás días soy un desastre. -respondió con una broma,
pero su voz tembló con nerviosismo.

-¿Enserio? ¿Te has visto en un espejo? No creo que lo hayas hecho bien.
Todo el tiempo te ves precioso, me encantas. -Louis se sujetó con más
fuerza del cuerpo de Harry y se detuvo un poco de tiempo en su baile para
alzarse en sus puntas y besar los labios de Harry.
Su lengua acaricio los labios carnosos antes de introducirse por completo y
robarle la respiración al alfa.

-Ya para, me avergüenzas. -le pidió Louis con montones de mariposas


aleteando desesperadas en su estómago y su cuerpo, porque estas escaparon
a todas direcciones cuando no tuvieron más espacio de tantas que había.

-Es justo que sepas la verdad. Tú no puedes ser de este mundo. -halago y
observo a Daniel tallar sus ojitos y recargar su cabeza en el hombro del
mayor.

-¿Qué hay de ti? Hum. -Louis mordió su labio. -Con esa sonrisa y ese
precioso verde en tus ojos. No puedes ser real, ningún alfa puede ser tan
guapo a menos que venga de otra galaxia.

-Tal vez venimos del mismo lugar. -le dijo, despegando el cuerpo de Louis
del suyo, tomando su mano y guiándolo para dar una media vuelta y que su
espalda se presionara en su pecho.

-Posiblemente. -respondió el omega, girando de vuelta y quedando frente a


frente. -Me encantas. -utilizo las palabras de Harry y sonrió amplio, su vista
noto al cachorrito cómodo en el hombro de Harry y más tranquilo copio la
acción de su bebé, recargándose en el hombro contrario.

Cerro los ojos y se dejó envolver por la melodía lenta, el aroma de Harry
activo a su alrededor y sus dedos subiendo y bajando al costado de su
cintura.

No había bailado nunca, tampoco sabía si eso podía catalogarse como un


baile, pero no negaría que era uno de los momentos más hermosos que
hubiese vivido.

Nada llegaría derrocar ese puesto, era Harry sosteniendo a ambos, siendo
más que perfecto. Siendo lo que nunca espero y que no sabía que quería
hasta que lo sintió, hasta que Harry encontró la llave correcta para
desencadenar su corazón.
Él supo cómo hacerlo, supo enamorarlo, supo tratarlo con cariño, Harry
sabia amarlo, amarlos. Y Louis lo amaba y no importaba nada más.

-De acuerdo. -hablo el alfa después de unos minutos. -Yo no tenía planeado
que te negaras a mi cortejo y decidieras hacer formal esto así que no planee
algo lindo para hacerlo y...

-Descuida, está bien. -le detuvo en seco.

-Improvisare. -dijo Harry, separo su mano de la cintura de Louis y la coloco


al frente de su rostro, el menor observo a detalle la colección de anillos en
sus dedos.

-El anillo en mi dedo anular, tómalo. -Louis atendió, retirando el anillo del
dedo de Harry.

El alfa acomodo a Daniel en su brazo contrario y miro a Louis, quien tenía


el anillo entre sus dedos y miraba el rubí, encantado.

-Este es el anillo más importante que tengo. -le dijo el mayor. -Es un anillo
simbólico, tiene mi nombre grabado en la parte interna. -explico. -Mi
familia es muy apegada a las tradiciones, cada integrante en la familia
recibe uno de estos después de su primer celo, este anillo me lo dieron
cuando me presente como alfa. Ahora es tuyo.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Por qué te quiero pedir con este anillo que seas mi novio. -Louis frunció
sus labios en una sonrisa retenida, no sirvió de mucho porque sus ojitos
brillaron tanto que podían dejar ciego a cualquiera que estuviese cerca.

-Louis Tomlinson, sería para mí un honor que tomaras está pieza de plata en
señal de aceptación a mi solicitud. -Louis gasto una risa candorosa,
envolviendo la joyería en su puño y la apego a su pecho.

-Harry Styles, tomare esta pieza con total gratitud. -resoplo al reprimir una
risa y tomándose un tiempo para pensar mejor su dialogo. Ser poético nunca
fue su fuerte. -Convencido de que tomo la decisión correcta al aceptar ser tu
novio.

Fue Harry esta vez quien lo beso, sosteniendo con cariño su mejilla y
profundizando su intensidad.

-Es obvio que no te quedará pero, puedes hacer un dije o algo así. -opino.
Louis asintió impetuoso.

-Es muy bonito, gracias.

-Y oficialmente...

-Soy tu omega. -completo el menor, deslumbrado con la preciosa sonrisa


que Harry esbozo y después su vista observo al cachorrito laxo en el
hombro de Harry, durmiendo con tranquilidad.

-Creo que deberíamos volver. -comento, pasando su dedo en la mejilla del


bebé cómodo en brazos de Harry.

-🐾🐾🐾-

Su viaje se redujo a dos horas de canciones infantiles que Harry pudo


aprenderse a la tercera repetición y acompaño con su canto a su bebé.
Aunque este solo balbuceara y no parara de lanzar cosas por todo el auto.

Louis tomo la mano de Harry y le dio un apretón muy fuerte.

Quito el cinturón de seguridad y se levantó un poco en su lugar, guiándose


al alfa sentado a su lado.

Su mano se posicionó en su mejilla, acariciando su piel, sus ojos


pestañearon con ternura y beso sus labios.

-¿Puedes marcarme? -pregunto Louis, jugando con el cabello del alfa,


enredando las hebras rizadas entre sus deditos. -Con tu aroma. ¿Puedes?
¿Por favor? -Harry sonrió amplio y sin pensarlo dos veces envolvió al
omega con su aroma, penetrando los poros en su piel tersa, reclamándole
como él había pedido.

-¿Por qué de pronto me lo pides?

-No van a creer que eres mi alfa si no tengo tu aroma ¿Qué clase de pareja
no se marca con el aroma?

-Nosotros. -rio un poco Harry.

-Pero lo hacemos porque tenemos que hacerlo, si no tuviéramos que


ocultarlo yo pediría que lo hicieras siempre, todo el maldito tiempo. -Harry
tomo la mano de Louis, en apoyo.

Podía identificar cuando Louis estaba inquieto, no porque lo sintiera. No


siempre podía sentir a Louis, tenían una conexión pero esta variaba mucho,
algunas veces podía funcionar, otras veces no, pero tanto Harry como Louis
habían aprendido a reconocer sus estados de ánimo.

En ese caso en particular, Harry sabía que Louis estaba inquieto y nervioso
porque hablaba muy rápido, decía todo lo que pensaba y su cuerpo parecía
estar aleta, como si se encontrara en peligro y tuviese que cuidar cada
ángulo para evitar ser embestido por sorpresa.

-¿Qué es lo que te preocupa? -Louis suspiro.

-No sé qué es lo que Owen le haya dicho a mis padres. -habló el omega,
uniendo su frente con la de Harry. -Por lo que no sé si... Te reciban bien o...
Si no lo hacen quiero, pedir perdón. Ellos son muy, protectores conmigo y...

-Está bien, Lou. -le corto Harry y su mano acaricio su mejilla. -


Tranquilízate, por favor, se lo que tengo que hacer.

-Los conozco bien, Harry, son mis padres, no son fáciles de tratar y soy... su
único hijo. Su único hijo que además es omega. No importa que tan grande
sea o cuantas veces demuestre que soy maduro ellos siempre me verán
como a su pequeño cachorro débil e indefenso. -Harry ladeó el rostro,
besando la muñeca de la mano que sostenía su mejilla izquierda.
-Manejaremos está situación con calma. ¿Está bien? Todo estará bien. Lo
que sea que ellos sepan, sabremos afrontarlo. Confía en mí. -Louis apretó
los labios, como siempre confiando en las palabras de Harry y asintió
impetuoso.

Harry le regaló una sonrisa confiada y quitó su cinturón, se alejó del toque
del omega y tomo la manija de la puerta, bajo del auto y ayudo a Dany con
los cinturones de su silla.

El cachorro afianzó el peluche de cerdito en sus brazos, sujetando con


firmeza el peluche y las canciones infantiles seguían presentes en su cabeza,
balbuceando y moviendo su cabeza de un lado a otro.

Caminaron a la puerta, uno más relajado que el otro y el cachorro muy


alejado de saber que era lo que le sucedía a su madre y porque estaba tan
alterado.

Louis resoplo largo y presionó el timbre de la casa, la melodía dulce y


hogareña se esparció dentro del lugar y en pocos segundos tenía a la mujer
de cabello largo y trenzando saltando a sus brazos.

-¡Al fin llegaron mis dos preciados bebés! -fue animada la mujer,
besuqueando las mejillas de Louis.

-Hola, tía. -saludó, aceptando los mimos en extremo cariñosos de la


hermana de su madre y seguido de eso se dirigió al cachorro en los brazos
del alfa.

-¡Que grande esta, mi cumpleañero! -Entusiasta se acercó a Daniel -


¿Cuánto me extrañaste? -le pregunto y Daniel respondió con risas y
brincoteos incontrolables, todo su cuerpo agitándose.

-¡Hola! -saludo energética. -Soy Anahé, la tía de Louis. -se presentó, muy
poco formal, pues en lugar de estirar su mano robo al cachorrito de los
brazos del profesor, despreocupada.

Pareciera que no le preocupaban las reglas sociales, o simplemente era


demasiado extrovertida y no se preocupaba con eso.
-Soy Harry, Harry Styles soy...

-¡El alfa de mi sobrino! -atino a decir, con ese tono de voz animado. -Lo sé
bien, no se ha hablado más de algo en esta casa como de eso. ¡Ah! -suspiro,
como si eso liberará la presión de la emoción que se acumulaba en su
interior.

La tía de Louis era bastante, no ordinaria. Vestía una falda larga y tribal, con
mándalas coloridas por todas partes, su cabello era lacio y rubio, hasta la
cintura, sus ojos era azules y parecía una hippie, incluso su actitud le hacía
parecerlo, siendo muy poco formal e hiperactiva.

-Nuestro pequeño Lou está creciendo tan rápido. Justo como este
cachorrito. ¿Es así? -picoteo su pancita abultada y Dany dejo una carcajada.

-Pero que bien lo tenías escondido. -le dio un golpecito en el hombro y


Louis sintió que sus mejillas se calentaron. -Y que buenos gustos tienes.
Mira que él es muy atractivo, mucho más que el otro. -dijo en alto como si
Harry no pudiese escuchar todo lo que decía.

-Tía, por favor. -pidió Louis con las mejillas ardiendo en vergüenza.

-Oh, es verdad, lo siento, lo siento, demasiada franqueza. -hizo un ademán


con sus manos. -Adelante, adelante están en su casa y en el cumpleaños de
su cachorro, dios. ¡Un año! -la mujer giró en su eje y avanzó por el pasillo
largo que contaba con la sala principal de la casa de sus padres.

Harry cerró la puerta a su espalda y avanzó junto a Louis, recargando su


mano en su espalda baja, costumbre del alfa que ya había adoptado y que a
Louis no le molestaba en lo absoluto.

-Me agradan que se refieran a Daniel como nuestro cachorro. -confesó el


alfa, asechando el perfil del omega que caminaba cohibido y muy
preocupado a su costado.

-Nuestro suena bien. -le respondió aturdido, pero de agrado. Era suyo, de
ambos ¿En verdad lo era?
Si, a él también le gustaba, le gustaba que Harry pudiese decir que Dany era
su cachorrito también.

Antes la idea de compartir al bebé no le agradaba en lo más mínimo, Louis


fue quien lo trajo al mundo y pensar en compartirlo con alguien no siempre
fue algo cómodo o que deseara.

Pero cuando le atribuían la paternidad a Harry, bueno, en realidad lo


aceptaba bastante bien. Harry podía ser un gran padre, Harry sería un gran
padre.

Escucharon los gritos y los aplausos romper la atmosfera tranquila en el


jardín trasero, la melodía del feliz cumpleaños hizo fiesta en alto y fue hasta
poder llegar al jardín que observó a todas las personas aplaudiendo y
cantando al unísono para su cachorro.

Había más gente de la que solía haber en sus reuniones familiares y de


hecho esto iba más allá de una reunión familiar, había vecinos y amigos de
su antigua escuela, ninguno importante pero formaron parte de su vida por
lo que, su madre los catalogaba como amigos.

El bebé lucía feliz y pintoresco, aplaudiendo junto a los demás y aceptando


la atención brindada de todos los presentes, Louis sonrió amplio y avanzó al
jardín, Harry a su espalda luciendo tranquilo y neutral.

Uniéndose al grupo de personas cantarinas que le deseaban un feliz


cumpleaños al cachorro.

La casa de sus padres era todo decoración, había muchísimos globos por
todas partes, de todos los colores posibles, serpentinas, confeti, mesas con
comida, un pastel mediano con mucho chocolate y una mesa de regalos, con
los presentes que llevaron para su cachorro.

Eso era una fiesta y no una simple reunión de familia, por supuesto que
noto las miradas que todos le dedicaron al entrar con Harry, observo a sus
vecinos cuchichearse en el oído y a sus antiguas compañeras recorrer con la
mirada al hombre alto a su costado.
Ignoro la acción y en lugar de ir hasta ellas y echarlas de su hogar se acercó
a su cachorro, acarició su cabeza y froto su nariz con la del bebé, sonriendo
amplio y plantando un beso en su mejilla.

-Tía no tenías que hacer todo esto, hubiese estado bien con solo nosotros
aquí.

-¿Bromear cielo? ¡Es el primer año de tu cachorro! Incluso esto queda


como poco, el merece muchísimo más ¿no es así cachorrito? ¿Te gusta tu
fiesta?

-Ah, mamá. -hablo emocionado Daniel, señalando los globos de colores


colgar en la pared cercana a ellos.

-¡Ah cielos! Ya dice mamá. -dijo con ternura la mujer. -Nunca me lo dijiste.
¿Por qué no me entere?

-He estado muy ocupado olvide decirlo, lo lamento. -se disculpó. -Muchas
gracias tía. -Louis sonrío, abrazando a la mujer de larga cabellera. -Todo
quedó hermoso y espectacular.

-No me lo agradezcas, todo lo mejor para mis dos niños favoritos. -le dijo,
pellizcando su mejilla.

-¿Está bien si te dejo a Dany unos minutos? Debo presentar a Harry con mis
padres. -pidió Louis.

-¿Cómo puedes preguntarme eso? ¡Si fuese mi decisión me lo quedaba para


siempre! -beso la mejilla del cachorrito, cómodo en la brazos de su tía.

Louis sonrió y anuncio a Dany que volvería pronto.

Volvió junto a Harry, tomando su mano y proporcionando algunos


apretones al avanzar por el jardín, buscando con su mirada a sus padres.

Sus entrañas se removían en su estómago, cargado de miedo, se sentía vacío


y el sudor frío se liberó en su espalda al mirar a Mark y Johannah en su
rango de visión y estos fácilmente pudieron distinguirlo instantáneamente,
como si ya estuviesen esperando a que apareciera, lo cual no dudaba.
-Hola mamá, hola papá. -saludo familiar con un besito rápido en las
mejillas de ambos y se apartó.

La mirada de sus padres se guiaron instantáneamente al alfa que estaba a su


espalda, esperando el momento justo para avanzar y saludar a sus ahora,
suegros.

-Yo... quisiera presentarles a Harry. -hablo muy rápido, o muy lento, no


sabía de qué manera se estaba comportando pero sabía que no era para nada
una actitud normal.

El hombre avanzo los pasos necesarios para quedar a la altura de Louis,


justo a su costado derecho.

Su pulcra educación emanaba por cada poro, en cada movimiento, intacta y


bien pulida. La cabeza en alto, la espalda recta y el gesto neutro, se
contraponía con la actitud de sus padres.

La diferencia era demasiado notoria, la mirada de su madre filosa y


desaprobatoria, no tenía que decir nada para que pudiese sentir el rechazo
hacia el alfa.

Su padre, menos desdeñoso se limitó a un ligero gesto de inconformidad,


sin embargo aunque esta intentaba mejor que su madre disimular la
disconformidad no pasaba desapercibido por ninguno de los dos.

-Es un gusto poder conocerlos, señor y señora Tomlinson. -educado estiro


su mano a ambos. -Harry Styles. -se presentó él mismo. Mark tomo su
mano, por educación, aunque la expresión fría y en total seriedad hizo
cosquillear con ansiedad la columna vertebral de Louis.

-Sabemos muy bien quién es. -contesto su padre imperativo y poco


preocupado por esconder el tono amargo en su voz.

-Profesor Styles, es un gusto conocerlo. -dijo Johannah estirando el brazo y


tomo la mano de Harry con un apretón firme que le coloco la piel roja
después de soltarlo.
Louis cerró los ojos, sus nervios aumentando. ¡Profesor! Parecía que su
madre disfrutaba hacer incomodar a las personas que no le agradaban, a
simple vista Louis pudo saber que sus padres no lo aprobaban.

¿Y porque? Porque era su profesor ¿Cómo incluso ellos sabían eso?

-El gusto es mío. -le contesto, más tranquilo de lo que debería, Louis se
relajó, solo un poco.

-¿Dónde está Daniel? -pregunto su madre, ignorando por completo la


presencia del alfa.

-Con mi tía, está feliz de verla así que aproveche para venir y presentarles a
Harry.

-Oh, muy bien, ya lo conocimos, ahora tengo que felicitar a mi nieto. Con
su permiso. -descortés y sin mirar a Harry de nuevo se apartó del grupo e
inicio su caminata en busca de su pequeño nieto.

Louis apretó los puños y Harry se limitó a remojar sus labios, escondiendo
sus manos detrás de su espalda, manteniendo su calma y sin mostrarse
ofendido con la actitud de su madre.

Él lo entendía, por supuesto, pero Louis no y aunque Harry se mostrase


comprensible Louis podría echar humo de las orejas.

-¿Así que es profesor en la universidad de Louis? -pregunto Mark, para


romper la tensión que colgaba sobre sus cabezas. Harry miro al alfa y
asintió.

-Así es. -contesto claro y sin titubear, tal pareciera que no se inquietaba con
que el padre de Louis supiera que su hijo mantenía una relación con su
profesor. -Enseño leyes.

-¿Por qué leyes?

-Porque soy abogado, herencia familiar. -alzo los hombros. -Aunque yo


siempre quise ser docente, así que, a mitad de la carrera de derecho decidí
estudiar ambas y decidí enseñar leyes porque es lo que se, era más fácil
iniciar desde un ámbito con el que ya me familiarizaba que iniciar de cero.

-¿Esta muy familiarizado con las leyes entonces? -Harry asintió, sus ojos
fijos en la mirada retadora del padre de Louis. -Entonces estará consiente
que mantener una relación con un alumno es un delito.

-Papá. -le advirtió Louis, alterándose, pero Harry se limitó a ladear una
sonrisita despreocupada que supo hizo molestar a su padre.

-Estoy consciente de eso, Señor Tomlinson. -sus brazos cayeron a su


costado.

-¿Y porque si lo sabe se atreve a tener una relación con mi hijo? -su voz
más profunda, pero Harry no perdió la cabeza, no como su padre lo estaba
haciendo. -¿Cuáles son sus intenciones? ¿Qué gana usted con eso?

Louis tembló, su corazón no paraba de latir con desespero, preocupado por


como su padre pudiese responder, por Harry no se preocupaba, confiaba en
él y lo conocía, si algo bueno tenía el alfa era que sabía mantener la
compostura ante ese tipo de situaciones y lo agradecía, agradecía que Harry
fuese un alfa racional.

-Lo que yo busco con su hijo no es mal intencionado, Señor Tomlinson. Mis
intenciones no van más allá que protegerlo, de darle lo que merece.

-Conozco a los alfas como usted, nada de lo que piense puede no ser mal
intencionado. ¿Qué es lo que él merece según su experiencia?

-En primer puesto, apoyo. -Louis chillo un poco, encogiéndose en su lugar


pues Harry no hizo más que soltarle una cacheta con guante blanco.

Su padre frunció la nariz y sus puños se fruncieron.

-¿Qué insinúa? -su pecho rugió pero Harry guardo su impulso al fondo de
su cuerpo.

-¿Por qué piensa que insinúo algo? No estoy aquí para ofenderlo, señor. -
aunque en realidad fuese lo primero que quería hacer. -Dije lo que es, Louis
necesita apoyo y se lo daré.

-Louis ya tiene apoyo, no lo necesita a usted.

-Eso tú no lo sabes, papá. -se interpuso Louis.

-¿Que si no lo sé? -bufo. -Por supuesto que lo sé, se está aprovechando de


ti, de tu ingenuidad y tu vulnerabilidad, solo para satisfacer a su mente
retorcida. -entonces Louis supo a que se refería su padre con eso, su sangre
hirvió en cólera.

-Nunca estuve vulnerable y mucho menos he sido ingenuo, parece que no


me conoces en lo absoluto. -se quejó Louis, ofendido. -Si no sabes el
porqué de las cosas entonces no deberías hablar. -lo enfrento Louis. -Si vas
a juzgar solo por ver los aspectos externos te aconsejo que mejor guardes
tus comentarios, porque te aseguro que Harry no es lo que tú piensas. Él me
ha respetado más que cualquier maldito alfa que haya conocido. Te pido
que no lo insultes. -fue duro el omega, sus cejas fruncidas y su cuerpo
colocándose al frente de Harry, como su buscara protegerlo de su padre.

Mark respiro al observar al omega interponerse, intercesor.

-¡Aaaaaah! -escucho el grito de Dany en queja y su piel se erizo al igual


que la de Harry, alertados al reconocer la voz del cachorrito. -¡Hadbllb! -
entono en petición y Harry pudo observar como luchaba en los brazos de la
mujer alta, empujándose lejos.

A Harry no le importo ser descortés, en cuanto el cachorro le llamo se


apresuró a caminar rápido a donde el bebé, entonces por primera vez desde
que llego su entrecejo se frunció ligeramente.

La mujer devolvió al cachorro a Johannah, Louis camino detrás de Harry y


Dany se removió incomodo en brazos de su abuela, testarudo.

-¿Qué sucedió? -pregunto rápido Harry al estar frente al grupo de mujeres,


la alfa observo a Harry rápidamente.
-Solo quise felicitarlo. -explico la mujer, luciendo culpable pues Daniel
tenía los ojos llorosos, la carita muy roja y lucia nervioso.

-Hadbllb. -llamo alzando los brazos en su dirección y sin preguntar solo se


acercó y tomo a Dany en sus brazos, el pequeño cachorro se hizo pequeño,
volviéndose un ovillo al igual que un armadillo y escalo por el pecho de
Harry hasta hundir su rostro en el cuello del mayor y como una pequeña
bola de masa se quedó quieto en su pecho amplio.

Su pequeño cuerpo no paraba de temblar, vibraba como un despertador y su


corazón latía tan rápido que en cierto momento le preocupo a Harry.

-Tranquilo, pequeño estoy aquí, descuida. -aclaro el alfa, envolviendo su


cuerpo con sus brazos. -Ssshh está bien, está bien. -hablo suave, dando
palmadas leves en su espalda.

El pequeño estaba tan asustado que incluso no había llorado.

El incidente con Owen había vuelto a Daniel mucho más sensible con los
alfas, mucho más. Pues a su razón, no evitaba creer que todos actuarían
como lo hizo el hombre en la escuela, amenazante y duro.

Daniel tenía un avance con los alfas, ya no huía de ellos como lo hacía
cuando era más pequeño, pero fue un avance poco duradero, pues Owen se
encargó de alimentar más su miedo a ellos y ahora, Daniel se asustaba
incluso más, recordando el momento en que Owen se acercó intimidante a
ellos.

Y Louis maldijo a ese maldito por haber hecho a su bebé temer de nuevo.

Harry logro tranquilizarlo después de distraerlo con cualquier cosa a su


alrededor.

La alfa se disculpó con ambos por haber asustado al cachorro y Louis la


calmo, explicando que no había problema con ello.

Después todo fue un poco más agradable, Louis hablo con sus antiguas
compañeros de escuela, presento a Harry con la mayoría de los invitados y
finalmente llegó el momento del pastel.

Fue un desastre porque Daniel no pudo aguantar un solo segundo frente al


mismo antes de llevar su mano al postre y arruinar el glaseado, mancho sus
mejillas, las de Harry y su ropa.

No logro apagar las velitas porque no tenía idea de cómo soplar, pero Harry
lo hizo discretamente desde atrás, haciéndole creer que fue él quien lo logro
y todos le aplaudieron, felicitándolo y haciéndole chillar de alegría.

Su tía tomo tantas fotos que a Louis le impresionaba que pudiese tener
suficiente memoria para todas ellas en el teléfono.

Y después de que Dany comió su pastel quiso jugar con los niños en la
fiesta y Harry le acompaño, jugando con las pelotas y los pocos niños que
corrían en el jardín, estuvo ahí en cuclillas todo el tiempo necesario para
que Daniel pateara la pelota sin caerse, aunque hubiese dado sus primeros
pasos aun le costaba mantenerse estable, Louis no supo cómo pudo
aguantar tanto en esa posición, las veces que él lo intentaba se cansaba a los
dos minutos.

Finalmente Daniel se aburrió, porque no estaba acostumbrado a jugar con


niños, estaba acostumbrado a estar con Louis y Harry y era más interesante
escuchar el abecedario o los nombres de los colores que correr enloquecido
por el pasto.

Así que Louis y Harry se sentaron en el pasto para jugar con el cachorro.

Louis le dejo el trabajo pesado a Harry y decidió sentarse al otro extremo,


sobre el pasto, así si Daniel pateaba la pelota Louis la regresaba para que lo
hiciera otra vez.

Era trabajo en equipo y una buena manera de evadir los constantes


comentarios ácidos de su progenitora y las miradas de aborrecimiento.

Le calaba en los huesos que se comportara de esa forma, siempre en su


contra, siempre creyendo que Louis era un estúpido que no podía tomar sus
decisiones correctamente.
-¡Llego el padrino! -la voz de Ellis llego a sus oídos, animada y graciosa
como siempre. Con una caja envuelta en papel de regalo y un moño enorme
entre los brazos casi corrió por todo el lugar hasta llegar a donde el trio
compartía un momento agradable.

-¡Feliz cumpleaños! -grito una vez estuvo de rodillas en el pasto, alzando la


caja al aire. Los ojos de Dany engrandecieron y Louis creyó que el cachorro
estaba a punto de asustarse y llorar, pero no lo hizo y en cambio sus labios
se movieron agiles y los tres se quedaron pasmados.

-¡Didiis! -pronuncio claro, golpeando las palmas de sus manos en aplausos


bajitos. El alfa al frente exagero su impresión, abriendo la boca, sus cejas
alzadas.

-¡Que! -entono Ellis, boquiabierto. -¿Qué fue eso? ¿Fue? ¿Dijiste mi


nombre?

-¡Didiis! -repitió el cachorro. -dando un brinco en su lugar.

-¡Dios! -exclamo, dejando el regalo en el suelo y llevando a sus manos a sus


mejillas, arrastrando sus palmas por su rostro y se dejó caer en el suelo,
fingiendo derretirse. -¡Estoy muy cerca de llorar! -dijo levantando su mano
y uniendo sus dedos en expresión de poco.

-Vaya, Ellis al parecer ya no te odia tanto.

-Es lo que veo. Dilo otra vez. -pidió, girando en su lugar y quedando boca
abajo.

-Didiis. -el alfa hizo un gesto alto de ternura y Dany dejo escapar una
carcajada y se acercó, golpeando su frente con la del chico de cabello miel.

-Es lo más bonito que haya escuchado en mi vida. -su voz se agudizo y al
fin noto al alfa que alzaba una ceja a su costado. -Oh, hola Harry. -saludó. -
Cuanto tiempo sin verte. ¿Cómo va tu vida junto al mocoso? ¿Ya dijo tu
nombre? -pregunto divertido y presumido.
-¿Cómo va tu vida sin él? -respondió con otra pregunta el alfa. Ellis frunció
los ojos.

-Eso fue un golpe bajo. -lo señalo.

-Iniciaste la guerra antes, no llores. -defendió Louis jocoso.

El omega alzo la vista, escucho a Ellis decir algo que no entendió y a Harry
responder algo que tampoco entendió, porque sus ojos se centraron en su
madre y en su padre discutiendo frente a la puerta de la cocina.

Johannah furiosa hizo un ademan con las manos y entro molesta a la casa y
su padre la siguió. Louis apretó los labios y suspiro, dejando la pelotita
sobre el pasto y alzándose de su lugar.

-Ya vuelvo. -respondió ido el omega y dejo a Harry y Ellis discutiendo


sobre algo que él no supo.

Presuroso avanzo a la entrada de la cocina, se asomó, localizando a sus


padres dentro y la gran molestia en el aroma de su madre.

-¡Es un niño, Mark! Pon orden. ¿Vas a dejar que tu hijo se empareje con un
asesino? -el ojo de Louis tembló con sorna y sin esperar a escuchar más
brinco dentro de la cocina, colérico.

-Harry no es ningún asesino. -defendió rápidamente, sus puños se cerraban


con fuerza, las uñas se enterraban en las palmas de sus manos y sus nudillos
se pintaban por la presión.

Johannah observo a su hijo y dejo salir un suspiro de cansancio.

-¿Quién te dijo eso? -pregunto Louis, avanzando rápido hasta sostenerse de


la isla de la cocina. -¿Cómo es que sabias que Harry es mi profesor? ¿Y
ahora también eso? -indagó, él lo sabía, sabía bien como su madre había
conseguido la información. Y solamente preguntaba esperando que le dijera
la verdad, porque si no lo hacía no le importaba una mierda que todo el
mundo estuviese ahí el tomaría a su hijo y se largaría con Harry.

Su madre relamió sus labios, rodo un poco los ojos y ladeo su cadera.
-Owen, llego a casa hace unos días y nos contó todo, sobre lo que paso
fuera de tu escuela y sobre Harry. -los dientes de Louis rechinaron. -Nos
contó que Harry lo golpeo.

Louis sonrió con satisfacción.

-Bien merecido lo tenía. -sentencio cruzando sus brazos frente a su pecho. -


¿Te dijo él que Harry lo golpeo porque me insulto? ¿O te dijo por qué Harry
tuvo que buscarme y salvarme? ¿Uhm? Por supuesto que no, porque eso no
le conviene a él. ¿Qué más te dijo? ¿Qué estaba arrepentido? ¿Qué quería
arreglar lo nuestro?

-Nos dijo lo necesario, Louis. Que Harry es tu profesor, que te dobla la edad
y que fue sospecho en el asesinato de su hermano. No necesitamos saber
más para saber que ese alfa no es para ti. -firme observo a Louis con los
ojos más obscuros al igual que el menor lo hizo, ambos enfrentándose.

Quizá esa era la razón por la que peleaban constantemente, ambos tenían el
mismo carácter fuerte e indómito que no les permitía aceptar perder una
batalla, eran perseverantes hasta los huesos y cuando escuchaban un no
entonces hacían hasta lo imposible, por recibir el Si, aunque no lo
necesitaran para nada, un no no era una barrera, para ninguno de los dos.

-Cuando me dijiste que habías conocido a tu... alfa en la escuela esperaba


que fuese un alumno no... Un profesor que te rebasa en edad por diez años.
-dijo Johannah a Louis, la mirada filosa.

-¿Solamente te fijaras en eso?

-Es lo único que me importa. Que nos importa. No vamos a permitir que te
emparejes con un hombre mayor.

Hace un tiempo Louis hubiese llorado, se hubiese sentido abandonado, pero


en ese momento las palabras no llegaron a lastimarlo en lo más mínimo,
estaba acostumbrar a tener a sus padres en su contra en cada decisión que
tomara.
-¿Yo cuando pedí permiso? -altanero, al igual que su madre contesto
colérico.

-¿Disculpa jovencito? ¿Escuche bien?

-Espero que sí.

-No vas a emparejarte con él. No es para ti. -le dijo en completa seguridad.

-¿Y según tu quien si lo es?

-Oh podría mencionarte a muchísimos mejores prospectos para ti,


prospectos libres de problemas legales, es más, tienes a Owen. -Louis sintió
un mareo que palideció su piel de inmediato, petrificado intento mantener
su respiración regular y sus ojos se entrecerraron. -Debiste haberlo
escuchado.

-¡No puedo creer que enserio digas eso! -se alteró. -¿Piensas que voy a
escucharlo? ¡Es al alfa que abandono a su pareja, a tu hijo! ¿Por qué si
quiera lo escuchaste?-su voz se rompió, no creía enserio que su madre
pensara que era buena idea regresar con Owen.

Se sentía como si no le importara el dolor de su hijo, como si no importara


que hubiese sufrido por su culpa. ¡Su madre! Con la que se suponía debía
sentirse en total protección le decía que un alfa que lo humillo era mejor
prospecto.

-Por qué me preocupas, hijo y no quiero que te metas en problemas no


quiero que estés en peligro. Perdón, pero un alfa al que inculpan por
asesinato, no... Simplemente no. Owen volvió, el padre de tu hijo, cariño,
¿Por qué complicas tu vida? ¿Por qué estar con un alfa que es peligroso?
Qué no te garantiza estabilidad.

-¡Por qué lo amo! -sintió sus ojos picar, apretó aún más los puños y su
pecho sintió presión. -A ti no te importa los malditos sentimientos, tu solo
actúas conforme a lo que vale más, a lo que "es mejor". ¡Eres una maldita
interesada!
-Louis... -hablo su padre en advertencia, el menor ya no parecía que
quisiera callar todo lo que había querido decirle a su madre desde hace
años.

Chillo alto y comenzó a temblar por coraje, por dolor, porque no sentía que
su madre lo quisiera o que al menos se sintiera un poco interesada en lo que
sintiera, pareciera que no tuviese empatía con él.

Y su padre intentaba defender sus razones. Era una maldita bura a su


persona.

-¿Prefieres que vuelva con él? -pregunto incrédulo.

-Es la mejor opción, hijo. Es él papa de tu cachorri...

-Harry es el padre de mi cachorro. -perdió la respiración y la paciencia.


Absolutamente toda su estabilidad se fue a la mierda y su madre le observo
aterrada, como si hubiese invocado al mismo demonio al frente suyo. -Sí,
no es su padre biológico, tienes razón, pero se ha comportado más como un
padre que Owen. Harry ha hecho en un maldito mes lo que Owen no hizo
en un año. Preocuparse no solo por mi si no por mi cachorro. ¿No es eso
suficiente?

-¡No! -por fin alzo la voz Jay. -Harry no es alguien de confiar, es un hombre
al que conociste hace casi dos meses ¡Por amor al cielo, William! -las
lágrimas colmaron los ojos de Louis.

-Y es el alfa que quiero para el resto de mi vida. -su voz se rompió. -No a
Owen, ni nadie más, a él.

-Harry es un peligro y no permitiré que estés con él. -exclamo con


autoridad, su lengua acentuando las palabras contra sus dientes.

-Lamento ser quien diga esto señora Tomlinson pero, no debería juzgar a
una persona sin antes conocerla. -hablo Harry debajo del umbral de la
puerta. Louis dejo caer un sollozo, uno que alerto al alfa de Harry y se
acercó a Louis tomándolo en sus brazos.
Había tenido el poder de sentir cada una de las emociones de Louis, pero lo
que sentía en ese momento no lo podía comparar con nada, era nefasto, una
mescla extraña que ardía en su estómago y amargaba su lengua.

Harry estaba furioso, no por lo que dijeran de él, eso no le importaba en lo


absoluto. Estaba furioso porque estaban haciendo llorar a Louis, lo estaban
haciendo sentir de esa manera asquerosa, llena de impotencia, de sosiego y
no iba a permitirlo.

-Señor Styles este asunto no es de su incumbencia es algo familiar. -hablo


altanera la omega, irguiéndose en su lugar.

-Cualquier cosa que altere de esta manera a mi omega va a ser de mi


incumbencia. -respondió el alfa casi gruñendo, Louis escondido en su
pecho. -Además, si yo estoy implicado en el asunto me parece que sí, es de
mi incumbencia también.

-Bien. -respondió con la voz chillona y tensa. -Ya que está aquí se lo diré.
Louis no puede emparejarse con un hombre mayor, por lo que no lo hará
con usted. -Harry frunció el ceño.

-¿Usted va a decidir por su hijo? ¿Su hijo mayor de edad? ¿Él que vive
independiente con un cachorro en la ciudad? -Jay respiro hondo, sintiéndose
atacada.

-Si es por su bien por supuesto que sí y si tengo que recurrir a otras medias
voy a hacerlo. Él es un niño usted es un adulto.

-De acuerdo, entonces hablemos como adultos. -Louis se abrazó a su


cintura, apretujando su cuerpo, cohibiéndose en su lugar y temblando como
horas atrás su cachorro lo hacía. -Louis es un ciudadano mayor de edad e
independiente por lo que el decidirá con quien estar y con quien no y usted
no puede hacer nada por cambiarlo. Lamento no tener un historial legal
limpio, pero es algo que no estuvo en mis manos controlar. Amo a su hijo,
me preocupo por él, me preocupo por su cachorro y por todo aquello que se
relacione a él, sus estudios, su salud, todo sobre él se ha vuelto más
importante que mi propia vida. Podría llevarme toda la noche explicando
por qué quisiera estar con su hijo y posiblemente no sería suficiente.
Louis relajo su cuerpo, inhalando el aire que no sabía estaba reteniendo
cuando escucho a Harry hablar.

-Son sus padres, por supuesto que su opinión es importante, estoy aquí por
eso, porque tienen el derecho de conocer a la pareja de su hijo, pero no son
los dueños de su vida. No pueden decidir por él. -fue firme, sujetando con
protección el cuerpo de Louis.

Mark lo miro desde el otro lado de la habitación, silencioso, suspicaz; sus


brazos se cruzaban en su pecho.

Mark siempre fue un hombre de pocas palabras, prefería escuchar y no


entrometerse en la discusión hasta no haber analizado cada aspecto a
precisión, por eso se mantuvo callado, atento a todo lo que dijeran.
Examinando cada palabra.

No quería cometer un error, porque cualquier cosa que eligiera no lo


perjudicaría a él, perjudicaría a su hijo, a su pequeño hijo, por supuesto que
quería lo mejor para él, pero a esas alturas no sabía que era lo mejor para él.

Por la forma en que se aferraba al cuerpo de Harry sabía que lo quería


demasiado, esa protección que Louis le regalaba a Harry, esa confianza, la
manera en que su sonrisa se extendía cuando lo observaba y lo feliz que
Louis lucia.

No confiaba en Harry, no le agradaba para nada esa relación pero, si no lo


aceptaba entonces ¿Qué sería de su pequeño hijo? Mark no quería hacerlo
sufrir, no más, si Louis estaba cómodo con él, si era eso lo que quería
entonces lo apoyaría.

-Lamento si soy impertinente o si los ofendo, pero a mí no me interesa si


ustedes aceptan o no esto. La única opinión que me importa es la de Louis,
ni una más. Si él me acepta, daré mi vida por él, por ambos. Porque Daniel
también me importa.

Jay ladeo una media sonrisa siniestra, poco amigable.


Louis respiro hondo y se despegó del cuerpo de Harry, limpio sus lágrimas
y se deshizo del malestar en el pecho, su coraje se había desvanecido,
aunque permaneció como un piquete de alfiler bajo sus costillas.

Giro en su lugar y observo a su madre con la mirada fría y la quijada


apretada, su cuello estaba tenso y podía ver como tragaba saliva con pesar.

-Quiero a Harry. -dejo en claro. -Ahora y después y no van a impedirlo.

-Louis piensa mejor las cosas.

-¿Qué es lo que quieres que piense? Volver con Owen no estará nunca en
mis planes, jamás. ¿Tú hubieses vuelto con él? -pregunto Louis directo a su
madre. -Si hubieses tenido la oportunidad, ¿hubieras vuelto?-la quijada de
su madre tembló, su mirada se ensombreció.

-Daniel estará mejor con su padre verdadero. -Louis gesticulo una mueca
desaprobatoria.

-¿Eso crees? ¿Piensas que mi hijo no será feliz solamente porque no está
con su padre biológico? ¿Yo fui infeliz? -Jay apretó los puños. -No, ustedes
lo saben, saben perfectamente que no se necesitan ser consanguíneo para
amar a alguien como tu hijo, o un hombre como tu padre. Lo saben. -
recalco Louis, observando a Mark. -Apóyame. -le rogo el pequeño omega,
al borde del llanto de nuevo. Harry tomo su mano enseguida. -No estás en
contra de eso Jay, no te importa si Harry es o no su padre lo que no te gusta
es que tenga una mancha en su historial legal, porque como todo el maldito
mundo nada más te importa la imagen que podría dar.

-Es tu seguridad, la seguridad de tu cachorro. No sabemos si es verdad o no


que es inocente.

-¡Yo sé que lo es! Por qué el me lo dijo y si me lo dijo es verdad confió en


él. -gruño.

-Bien, Louis, si eso es lo que tú decides estaremos de acuerdo con eso. -


hablo por fin su padre.
-¡Mark! -grito Johannah. El alfa avanzo hasta donde el omega y tomo sus
mejillas entre sus manos.

-Te dije que siempre te apoyaría, así fuese lo más tonto en el mundo. Esto
es tonto, pero vas a tener mi apoyo, aunque no me agrade en lo absoluto, sé
que estas eligiendo con inteligencia. -expuso, beso rápidamente su frente y
su vista dulce se alteró en cuestión de segundos cuando observo al alfa a
espaldas de su hijo.

-Está aquí porque mi hijo lo desea, si fuese mi elección te hubiese echado a


patas de esta casa en el primer momento. Mi hijo confía en ti, no lo
defraudes, no lo lastimes, no le hagas daño porque si lo haces yo me
encargare de que no vuelvas a ver la luz del día. -amenazo, protector. Pero
el alfa no se sintió intimidado en ningún momento y por supuesto su rostro
se mantuvo serio.

-Primero me saco el corazón antes de hacerle daño a Louis. -respondió


igualmente con profundidad en su voz ronca.

-Es todo Johannah.

-Pero...

-Dije... es todo. -le respondió alzando unos tonos más la voz. La omega
apretó los puños y lanzo una mirada asesina al par al frente.

-No piensen que se han salvado. -dijo rápido antes de girar molesta y seguir
a Mark fuera de la cocina.

Louis relajo su cuerpo, sus hombros cayeron y el aire en sus pulmones se


retiró, quitando el dolor en su espalda.

-Lo siento mucho. -se disculpó Louis rápidamente, girando para observar al
alfa.

-Está bien, Louis. Son tus padres, era obvio que reaccionarían de esa
manera. -sus manos sostuvieron sus mejillas y su frente se unió a la suya,
sus dedos acariciaron los lóbulos de sus orejas. -Gracias por defenderme. -le
dijo, frotando su nariz en la mejilla del omega.

Louis cerró los ojos y sus manos tomaron las de Harry, acariciando el dorso
de las mismas y disfruto el contacto.

-Si tú me proteges, yo te protegeré, de cualquier forma que pueda, siempre,


así funcionan las cosas. Nos complementamos, ¿recuerdas? Y por eso
merecemos estar juntos.

-🐾🐾🐾-

Frunció la nariz, se removió en la cama, su gesto frunciéndose a la picazón


en su nariz respingada. Una queja muy baja trepo por su garganta, esta
vibro.

Respiro perezoso y se retorció un poco en la cama, cerca de ignorar la


caricia en su nariz segundos atrás y continuar durmiendo plácidamente.

Sin embargo, el aroma natural a cítricos lo tentó a abrir sus ojos indolentes.

Chasqueo la lengua, arrastro el dorso de su mano por el costado de su rostro


y se estiro al igual que un gato al despertar de una siesta y sus zafiros
resplandecientes se mostrando poco a poco a los ojos que le miraban desde
la orilla de la cama.

Reconoció la figura entre la obscuridad, el fondo de estrellas brillantes


enmarcándola.

-Harry. -hablo adormilado. Sus antebrazos se presionaron en el colchón y se


alzó, desorbitado con la presencia del mayor.

Horas atrás habían aceptado quedarse a dormir, solo porque Ellis les rogo
que lo hicieran, quería compensar que llego tarde a la fiesta del mocosito
por algunos trámites en la universidad que lo retrasaron y quería festejarle
al siguiente día.

Y sus padres aceptaron que se quedara, la conversación fue demasiado


incomoda y un poco forzada, pero podían ver a Ellis ya como un hijo, por lo
que era fácil que el alfa joven les convenciera.

Louis y Harry se quedaron con la condición de que dormirían en


habitaciones separadas, como si fuese posible que hicieran algo con Daniel
en la habitación. Pero ahí estaban sus padres siendo irracionales y
molestaba, demasiado.

Louis nunca había dormido con Harry y no negaba que la opción por unos
minutos le tuvo cosquilleando la pancita, era emocionante, pero todo ello se
cortó cuando su padre guio a Harry a otra habitación y el alfa, obviamente
educado lo acepto.

-¿Qué haces aquí? -pregunto bajito el omega, tallando su ojo con la mano.

-Te recomendaría que cierres la puerta de ahora en adelante. -aconsejo


Harry, inclinándose y colocando a Dany al costado de Louis.

El menor no se había percatado que el alfa lo cargaba en su regazo hasta ese


momento. Parpadeo, tomando la cintura del cachorro, lo acerco a su cuerpo
y Dany se quejó.

-Los cachorros a esta edad son muy traviesos. -dijo, la voz más rasposa,
suponía que al igual que Louis apenas había despertado. -Al cachorro al
parecer le gusta mucho pasear de noche para buscarme. -sonriendo, acaricio
el pequeño pie del bebé.

-¿Qué? -le pregunto Louis aun perdido en su transición.

-Estaba durmiendo y me despertó su voz. -explico Harry. -No le costó


trabajo escaparse de aquí. -Louis suspiro, llevo su mano a su rostro y lo
tallo, deslingándose del sueño.

-Gracias, Hazz. -le dijo. -Cerrare la puerta la próxima vez. -Harry asintió
satisfecho y se levantó de la cama, con sigilo se acercó y beso su frente.

-Duerme bien, omega. -Louis trago saliva, sus manos picaron y quiso
levantarse y frenarlo, pero su cuerpo no actuó, fue el cachorro que sin
esfuerzo hablo alto lo que le obligo a detenerse.
-Hady. -le llamo, más claro, el corazón de Louis latió al igual que el del alfa
que se detuvo en seco y volteo a ver a Daniel con impresión, la cual
después fue sustituida por una sonrisa muy amplia que se perdió en la
obscuridad de la habitación.

Escuchar al cachorrito decir su nombre con una mejor pronunciación le


alimento el corazón de amor, una sensación que solamente el bebé podía
provocar en él.

Solo el bebé le daba esas ganas de querer llorar solo con casi pronunciar su
nombre.

-Harry. -fue seguida la voz de Louis de la de su bebé, antes de que Harry


tomara la perilla de su puerta. -Quédate. -invito, remojando sus labios con
su lengua, ansioso.

-No puedo. -fue racional. No importaba si él lo quería, si ensoñaba abrazar


al omega por la cintura, su cabeza en su pecho y observarlo pacifico entre
sus brazos.

Le indicaron algo y haría caso de la petición.

-Tus padres me ordenaron no dormir aquí y es su hogar Louis, no faltare al


respeto de esa forma.

-¿Ni aunque lo pida yo? -pregunto infantil. -¿Ni aunque lo pida Dany? -
lucho el omega por que el hombre aceptara.

-Lo siento, Louis. No puedo. -el menor hizo un puchero, mismo que Harry
no pudo ver entre la obscuridad.

-Descansen. -dijo y salió de su cuarto, tomando la perilla y cerrándola


sigiloso, evitando hacer ruido.

-Mamá, Hady. -pidió Daniel, arrastrándose por el colchón a la orilla de la


cama, volviendo a su jugada e ir en busca del alfa que se escapó de la
habitación, respetuoso y correcto.
Louis parpadeo, ajustando su vista a las penumbras, ladeando una mueca
cuando Dany giro su cuerpo en la orilla del colchón y se deslizo por esta, su
camiseta subió hasta su cuello, colgó un poco de la cama; se dejó caer
cuando estuvo seguro que sus deditos rozaban el suelo y gateo a la puerta,
sin embargo no pudo abrirla.

-Hady. -dijo bajito, su vocecita casi quebrándose y Louis tembló. No le


importo en absoluto la indicación de sus padres y como lo era siempre se
opuso a sus ideas, como el omega rebelde que era.

Empujo los edredones que le resguardaban del frio de la noche y levanto al


cachorrito del suelo, lo acomodo en sus brazos y sigiloso volvió a abrir la
puerta de su habitación, con sumo cuidado para no hacer ruido.

-Hady. -dijo Daniel, cuando avanzaba por el pasillo.

-Ssssh, solecito guarda silencio. -pidió Louis, caminando muy lento, sus
calcetines afelpados arrasándose por el suelo y su corazón latiendo en
adrenalina, no quería que sus padres lo descubrieran, se sentía como un
maldito adolescente.

Trago saliva nervioso y tomo la perilla de la puerta del cuarto de invitados,


las bisagras de la puerta rechinaron un poco y tuvo que cerrar sus ojos,
nervioso y finalmente la abrió por completo, escabulléndose a la habitación
del alfa.

-Louis. -susurro Harry desde la cama. El omega lo ignoro y con la misma


cautela cerró la puerta. -Vuelve a tu habitación. -le ordeno el profesor.

-No. -se negó y una vez la puerta cerrada camino animado hasta la cama y
sin permiso se adentró a esta, tomando los edredones y cubriendo sus
piernas.

-Louis hablo enserio. -intento ser firme el alfa.

-Si mi cachorrito quiere estar contigo entonces va a estar contigo, no voy a


dejar que llore en mi habitación y despierte a todos.
-Tus padres dijeron...

-No me importa. -interrumpió, colocando a Dany al centro de ambos y se


acostó en el colchón. -Quiero estar contigo también. -le dijo.

El corazón del alfa bombeo en acelero y pensó un largo tiempo antes de


decidir recostarse también, no podía negarse a ellos, eran su punto débil.

Louis de costado, Daniel al centro de ellos y Harry, mirando al techo. Se


tomó un tiempo así sin saber cómo reaccionar.

Había dormido con Daniel, pero nunca había dormido con Louis, con su
dulce aroma acariciando su nariz, con su calor cerca. Por ello, no sabía con
exactitud qué hacer, así que permitió a su alfa tomar las decisiones.

Se colocó de lado, recargando su cabeza en el brazo que tenía sobre la


almohada, y con su brazo izquierdo envolvió la cintura de Louis y lo
arrastro hasta que Dany pareció desaparecer entre ambos cuerpos.

El pequeño omega se sintió desfallecer. Sostuvo su cabeza en la misma


forma que el alfa para poder observarlo a la cara y Daniel no se quejó
cuando ambos cuerpos los envolvieron, incluso solamente se acomodó y
cerró los ojos, tranquilo.

-¿Por qué nunca hemos dormido juntos? -pregunto Louis en un susurro.


Harry masajeo su cintura.

-Porque se supone que iríamos pasó a paso. -recordó el alfa con una sonrisa
ladina.

-Creo que fue el peor error que hayamos acordado eso. -dijo simple el
omega. -Deberíamos hacerlo siempre. -Harry alzo una ceja, incrédulo ante
las palabras del omega.

-¿Siempre?

-Hum si, ya sabes, podríamos... vivir juntos. -Harry se atraganto con su


saliva, su alma salió y entro a su cuerpo como un búmeran.
-Creo que debemos aprender a caminar antes de saltar, ¿no crees conejito? -
Louis relamió sus labios. -No te precipites, Lou. Tenemos tiempo para todo.
No podemos vivir juntos aun.

-¿Por qué no?

-Porque es peligroso.

-¿Peligroso? -el alfa asintió y acomodo el fleco de Louis, peinando con


suavidad su cabello lacio y castaño.

-Cuando pasamos mucho tiempo juntos, sin que sepamos nuestro aroma se
apega al otro, sin quererlo, si viviéramos juntos todos en la escuela sabrían
que somos una pareja y estaríamos en graves problemas. -Louis suspiro
melancólico, odiaba mucho su situación.

-Pero, ¿podremos dormí juntos? ¿Algunos días? -el alfa sonrió sin mostrar
los dientes tomo con mayor seguridad la cintura de Louis, el menor abrazo
igualmente la cintura de Harry, las brazos de ambos cruzándose por sobre el
cuerpo del cachorrito que parecía haber tomado su sueño rápidamente.

-Si es lo que quieres, sí. -consintió y planto un beso profundo en los labios
de Louis.

El omega sonriso satisfecho entre el beso y cerro sus ojitos, recostándose al


fin en la almohada y disfrutando el calor que el cuerpo de Harry emanaba
bajo las mantas.

Pudo notar, por primera vez que los cítricos en el aroma de Harry eran
mucho más intensos en la noche que el romero, lo que volvía más suave su
fragancia, haciéndolo dormitar y no tardó mucho en volver a dormir,
aunque haya luchado mucho por no hacerlo.

Harry no consiguió dormir tan rápido como ellos, pues prefirió detallarla
preciosa escena frente a sus ojos, la obscuridad no ayudaba en mucho a su
visión, pero hizo de todo por disfrutar ese momento, en admirar al omega
cerca de él, luciendo bonito como siempre y añorando esa imagen para su
eternidad.
...

Ah, es el capitulo mas largo que he escrito olv.

Odio demasiado este nuevo horario porque yo veo el sol y pienso: "Oh,
el sol esta en tal lado aun es temprano, como las cuatro" ¡Y SON LAS
SEIS! maldita sea. En fin sorry por tardar.

Espero que les haya gustado mucho mucho.

Les digo desde aquí, que durante la semana voy a mandar a borradores
la fic.

Bc, voy a arreglar todos los errores tontos que se han encontrado por
aquí y por allá a lo largo de los caps porque mi distracción no permite
verlos en el momento o simplemente mi presión hace que publique sin
revisar correctamente y me doy cuenta hasta después o hasta que me lo
dicen.

Soy la reina en equivocarme en cosas bien importantes como nombres y


aja, la verdad que a mi eso no me preocupaba mucho al inicio, porque
sabia lo arreglaría al final de la fic.

Pero no contaba con que tantas personas iban a leerla y ahora solo
pensar en eso me da un chingo de vergüenza y voy a arreglarlo de una
vez porque sigue llegando gente nueva y mejor que este todo en orden a
que tenga mis porquerías ahí, so voy a editar eso, pa'que se disfrute
mejor y todo el pex.

Se los digo para que no se vayan a paniquear si no ven la fic o algo así,
y en si no creo tardarme mas de dos días en hacerlo, pues solo voy a
arreglar errores de ortografía y cosas simples como los nombres que
altere o los que confundí porque soy idiota y con una memoria pésima.
(en realidad mi memoria es una mierda)

Y bueno, yo les avisare cuando la mandare a borradores por aquí y por


ig tambien.
Y bueno ¿tuvieron alguna parte favorita? uwu

Me despido, porque ya me duele la perra espalda como el infierno.

Les deseo una noche preciosa, recuerden mantenerse hidratadas, laven


sus manitas, no salgan (no sean como la pendeja de Harry que le vale
madres) y cuídense.

Les mando muchos besos, muchos apapachos.

Y nos leemos en el próximo cap.

All the fucking love.


19.

Capítulo dedicado a:

paurosey / Girl_Boy02 / Gigi2015sl / gatitodelapradera / AlwaysInMyLarry


_ / ballenarockerastyles / mermaidtommo / UnicornStupid / heey_sunshine /
sunflowerFerxo / StylinsonLarry10 / elvergalarga_ / JazminHSG / stylinso
n_drug / Larry285 / TengoBronquitis / Liloshipp / -
dddulp / ShelleyMeddows / tuyisuscry / LarryLove0124 / 28tommostyles / f
uckavocado_ / Louis_pasivo_es_vida / dann_rs28 / PersonaNoInteresante /
Larrysweetcreaturest / yamila2805 / Oops_Hi_AIMH / martinonix18 / LuiT
opsss / RainbowLou28 / nikolarrie / PeNe-
LoPe69 / flordelsol21 / juliix28 / naia_1305 / Camayn28

Y faltan un chingo, para los próximos caps, yo las voy a poner a todas,
tarde o temprano, todas van a tener uno, juro.

Mientras tanto, gracias, mil gracias por el apoyo. Nunca creí que
tendría que dividir dedicaciones en muchos capítulos y miren, están
haciendo posible esto, lxs amo con todo mi corazón, no lo olviden
nunca.

...

Ellis bajo del auto de un brinco, parecía más emocionado que Daniel.
Incluso en su alto grado de efusividad no dedico tiempo a su aspecto.

El chico había llegado a casa de sus padres con el cabello desordenado; el


color miel continuaba brillante, aunque esponjoso; su piel lucia seca en la
parte de las mejillas y Louis como la madre histérica que era le puso un
poco de crema hidratante.
Ellis nunca se preocupaba en realidad por lucir bien, era hijo del desastre,
iban de la mano, siempre, pero lo compensaba su actitud infantil; los
brillantes ojos castaños y simpáticos; el aspecto poco descuidado pasaba
desapercibido con sus chistes sin sentido y su sonrisa que parecía un
maldito tatuaje; le acompañaba siempre, al igual que el desastre.

Llego al lado de Louis en pequeños brincos animados y Daniel esbozo una


sonrisita porque el flequillo cubrió sus ojos.

—Luces muy emocionado, Ellis. —hablo Louis tomando a Daniel de las


costillas y sacándolo de la sillita en el asiento trasero. El chico alfa encogió
sus hombros, sus manos se escondieron dentro del bolsillo de su sudadera y
se balanceo de enfrente hacia atrás.

—Siempre lo estoy ¿nunca lo estoy?

—Luces más emocionado de lo habitual. Parece que te drogaste. —Louis


tomo la pañalera y se la entregó a Harry apenas el alfa llego a su lado.

—Bueno Louis, es un día especial. Estamos festejando que tu mocosito sea


un niño grande. ¿Verdad Daniel? —el carrocho mordió sus dedos y recorrió
a Ellis con la mirada; los ojos verdes más obscuros desde la última vez que
los vio.

Louis cerró la puerta del auto y avanzo junto a Ellis.

Harry los siguió, un poco más lento y con mucha pereza. Durmió muy poco
la noche anterior, los mensajes de Tyresse le dejaron pensando demasiado y
no pudo conciliar el sueño hasta minutos después de que Dany escalara
como siempre a su pecho y se acurrucara del lado izquierdo.

Louis de igual manera se acomodó en su cuerpo, su cabeza uso su hombro


como almohada y sus piernas se entrelazaron con las suyas y se apegaba por
completo a su anatomía.

Solo así pudo conciliar el sueño, con la respiración del cachorrito


golpeando su pecho y el latido del corazón de Louis vibrando contra su
brazo; su aroma a caramelo sedando su repentina ansiedad y su brazo
derecho rodeando su estómago, anclándose al alfa con determinación.

—Pero vas a darme la mano. —pidió Louis al cachorro que le pedía ansioso
bajar.

El bebé asintió acelerado y volvió a señalar el piso, inclinándose hacia


abajo.

Louis suspiró y se agacho, dejando al cachorro tocar el suelo con sus pies.
Se tomó un tiempo para estabilizarse y Louis no soltó su mano,
encorvándose para poder sostenerlo y que no cayera.

—Bueno, sigue a Ellis. —ordeno Louis, el chico alfa dio un paso al frente,
mirando al cachorro con entusiasmo y Dany enseguida se lanzó a caminar,
siguiendo a su padrino por la espalda y concentrado en dar los pasos
correctamente, con mayor firmeza y más velocidad, algo que resultaba
contraproducente pues no llegaba a alzar bien los pies y la punta de sus
tenis rapaba el piso, haciendo que tropezara y Louis tenía que tomar el
gorrito de su chamarra para que no cayera.

—El mocosito me tiene muy sentimental en este momento. —exclamo


Ellis, atónito. —Me tiene en completo indignado, melancólico, feliz. De
todo. No puedo creer que se haya atrevido a dar sus primeros pasos sin que
estuviese yo presente, o su primera palabra, debí estar ahí.

Sus labios se fruncieron en un puchero conmovedor, sus pasos tomando el


ritmo de los cortos pasitos que Daniel daba.

—Supéralo, Ellis. —divertido, el omega alzó un poco la vista y le echo un


vistazo a su amigo, que caminaba en reversa para no perderse los no tan
primeros pasos del cachorro. —Tendrá más primeras veces. —dijo el
omega, restándole importancia; de algún modo pretendiendo que Ellis no se
sintiera triste por no estar presente.

—Yo quería esas primeras veces. Yo quería todas las primeras veces... ¡No!
Corrección, quiero las primeras veces, aún las quiero. —gimoteo, su
barbilla tembló a propósito.
—No puedes estar en todas sus primeras veces, lo sabes.

—Al menos dime qué lo grabaste.

—No, lo lamento. —fue rápido con su respuesta.

Soltó unos segundos la gorra de Dany y se enderezo, apaciguando el dolor


en su espalda después de estar encorvado y volvió a la misma posición para
sostener al cachorro.

—¡Louis! ¿Qué clase de madre eres? ¿Quién no graba a su cachorro en sus


primeros pasos?

Louis rodó los ojos, su mejor amigo era una especie de rey dramático.

—Estaba demasiado emocionado para pensar en hacerlo. ¿No es así Harry?


—pregunto girándose un poco para observar al alfa mirando la pantalla en
su celular y mordiendo su labio con ansiedad, abstraído de lo que sucedía
alrededor, sin notar que Louis le estaba hablando.

Frunció un poco la nariz y volvió su vista a Ellis, que ya peleaba con Daniel
por no haberlo esperado a dar sus primeros pasitos frente a él.

Y Daniel se encargaba únicamente de repetir su tope "¡Didiis!" para que el


alfa se olvidara de sus reclamos y desfalleciera de ternura.

Daniel estaba aprendiendo muy bien cómo manejar al alfa de ojos castaños
a su antojo y era solo un bebé, no quería saber cómo sería cuando tuviese
más uso de razón. Porque era claro que el bebé ya sabía cómo manipularlo
y tenerlo en la palma de su mano.

Tenía un encanto natural que te hacia frenar en seco ante cualquier reclamo,
te dedicaban una mirada inocente y pura; te perdías en la ternura de su
mirada grande y expresiva, en pocas palabras, te desarmaba, no tenías como
defenderte ante él y su dulzura.

Solo quedaba rendirse ante el encanto y aceptar que un cachorro de un año


podía controlarte, justo como estaba haciendo con Ellis en ese preciso
momento.
El alfa giro en su eje y alzo los brazos al detenerse frente a lugar.

Louis entrecerró los ojos y enderezo su cuerpo, sin soltar la mano de


Daniel.

—¿Jumps? —pregunto desequilibrado el omega, observando las letras


anaranjadas resplandecer en la parte superior de la entrada amplia, podía
escuchar los gritos incluso antes de entrar al lugar. —¿Nos trajiste a una
zona de trampolines? —pregunto Louis y observo a Ellis que asumir
energético con la cabeza y una sonrisa.

—¡Si! —su voz cantarina parecido agudizarse.

—¿Por qué aquí?

—Porque es el único lugar donde aceptan adultos. —Louis se inclinó,


levantando a Daniel del suelo, su espalda no podría más con la tensión de
estar agachado.

—Ya sabes, que adultos suban a los trampolines, es un lugar para niños y
adultos y ancianos, para todo aquel que quiera divertirse como niño o con
niños, o ambos. ¿No es asombroso? —extasiado, tomo la mano de Harry y
la de Louis, arrastrándolos dentro del lugar.

Fue el momento en el que Harry despego la mirada de su teléfono, noto


donde se encontraba cuando sintió el toque en su mano y enarco una ceja,
fuera de contexto.

Detallo el lugar, amplio y con montones de colores y luces; había


demasiado ruido y lo único que podía ver de piso era parte de la entrada y
esa zona de comida donde había mesas. El resto del lugar era tan grande
que Harry no alcanzaba a ver el final, todo alrededor eran trampolines,
torres altas, albercas de pelotas y esponjas; lo que alcanzaba a ver al final
eran inflables.

—Comienzo a pensar que tomaste el cumpleaños de mi hijo como excusa


para alimentar tu lado infantil e hiperactivo. —hablo Louis, observando a
Harry rápido, que había despertado de su trance e intentaba acoplarse al
ambiente.

—¡Claro que no! Tomlinson estás hiriendo mis sentimientos. —el alfa llevo
su mano hasta su pecho, fingiendo dolor. —Los traje aquí para que pasemos
un lindo rato en familia, y podamos ser parte de la diversión. —hablo
rápido y giro en su lugar conversando animado con el beta detrás del
mostrador.

Louis resoplo y avanzó cortos pasos hasta pararse al frente de Harry.

—¿Te encuentras bien, alfa? —fue atento, acariciando la mejilla del


hombre, Daniel copio su acción con la mejilla contraria.

—Si ¿Por qué preguntas?

—Te noto muy distraído y no paras de morder tu boca, basta. —pidió,


golpeando con su pulgar el labio inferior del alfa cuando intento morder de
vuelta la piel.

—Cosas del trabajo, es todo. —se encogió de hombros. —Estoy bien,


enserio.

—No me gusta que me mientas. —le dijo, cambiando de brazo el cuerpo


del cachorro, que había conseguido una conexión con el lugar pintoresco
desde que entraron. Sus ojos no paraban de recorrer cada rincón, curioso
por el entorno extravagante y ruidoso.

Harry ladeo un sonrisa simple y abrazo por la cintura al omega, beso


rápidamente su sien y su nariz se froto con delicadeza al costado de su
rostro, erizando la piel del menor en gusto.

—No te miento, omega. —calmó el alfa. El corazón de Louis salto en


deleite. No terminaría nunca de acostumbrarse a que Harry le llamara
omega.

—Bueno, las tengo, cuatro pares de calcetas. —se acercó de vuelta Ellis,
casi temblando de emoción.
Eran calcetines neón de diferentes colores, estiro su brazo entregándole a
Louis dos pares, unos naranjas de su talla y unos morados para el
cachorrito.

—¿Cuatro? —pregunto Harry, observando el par de color azul que Ellis


extendía frente a él.

—Si, somos cuatro. ¿No? —Harry entrecerró los ojos, sin tomar aun el par
de calcetines coloridos.

—Ni creas que subiré ahí. —hablo serio el alfa, mirando directamente a los
ojos de Ellis, irritándose cuando el chico alfa esbozo una sonrisa divertida.

—Oh, vamos. Solo son trampolines. ¿No puedes con ello? ¿Cuándo fue la
última vez que te subiste a uno?

—Jamás me subí a uno. —fue seco el profesor, e incluso Louis coloco la


misma expresión que Ellis cuando Harry lo menciono, enarcando ambas
cejas y abriendo un poco la boca.

—¿Jamás? —quiso cerciorarse el alfa.

—Jamás. —corroboro. Louis inflo sus mejillas.

—Con mayor razón debes hacerlo. Leí que los trampolines son buenos para
fortalecer las piernas.

—Y para desviar tu columna. —agrego Harry, manteniendo esa lucha con el


chico más joven que no entendía del todo pero que siempre estaba ahí,
presente.

Harry era el responsable y Ellis al que le importaban un comino las


consecuencias.

—Puedo vivir con mi columna desviada si eso me garantiza un día


inolvidable y divertido. —cruzo sus brazos sobre su estómago y reto al alfa,
jocoso.
—Estás loco, Ellis. —le dijo el omega, bajando el cierre en la chamarrita de
su cachorro.

—No, loco no. Tómame como el caballero que salvo a tu alfa de una muerte
por falta de diversión, estás demasiado amargado. —bufó el chico alfa,
Harry ladeo la cabeza.

Se sintió atacado, por un alfa de veintidós años, inmaduro; que le decía que
era amargado por no querer saltar en trampolines.

No tenía que darle importancia a eso, era una idiotez, pero ahí estaba su
alfa, competitivo; queriendo mostrar que ningún otro alfa le diría ese tipo de
cosas.

—Ellis. —le advirtió Louis, frunciendo su entrecejo levemente.

—Bueno, no amargado. Serio. —se corrigió. —Eres demasiado serio,


necesitas dejarte ir. Relaja todo tu cuerpo y quita esa cara larga. Por Louis,
por tu cachorro, papi gruñón. —se burló el más joven.

El ojo de Harry tembló un poco y observo retador al chico de cabello miel.

—De acuerdo. Te demostraré que no soy lo que piensas. —aceptó,


relamiendo sus labios.

—¡Así se habla! —grito Ellis, estrellando el par de calcetas en el pecho del


alfa.

—Te acabo de declarar la guerra. —indico el profesor, sosteniendo el par de


calcetines en sus manos.

—Gran error Harry Styles, cuando es una batalla sobre diversión es difícil
que alguien derrote a Ellis Carver.

—Ellis tiene el trono desde que tenía catorce y él diecisiete. —agregó


Louis, alejando las manos traviesas de Daniel del broche de cortejo en su
cabello.
—Espero que esté preparado para perder su corona. —exclamó con
seguridad el profesor, desabotonando la gabardina que cubría sus hombros.

—Voy a admitirlo, ese tono de voz hizo temblar mis huesitos. —revelo el
alfa, iniciando su andar a las mesas y eligiendo una de ella para sentarse y
desabrochar sus tenis.

Harry copio la acción, quitando sus zapatos y colocando los calcetines


azules en sus pies.

Louis colocó los de Daniel, que no tenían nada de diferente a lo que solía
llevar el bebé, con montones de colores y figuritas.

Guardo los tenis del bebé en su maleta y procedió a colocar los suyos,
Harry tomo a Daniel en sus brazos, el frío del suelo congelando las plantas
de sus pies y Ellis a su costado ya se mostraba muy ansioso.
Louis por fin se levantó de su asiento y quitó el broche de cortejo de su
cabello, tomando la cajita pequeña que Harry le entrego para que lo
guardara.

Lo envolvió en su bufanda y lo guardo en la maletita.

—¿Listos? —pregunto Ellis, frotando sus manos, el chico había alzado sus
pantalones hasta sus espinillas y quito toda prenda que pudiese darle calor,
lo que desordeno más su cabello.

—Si, eso creo. —le respondió Louis con dudas.

No se sentía muy convencido de dejarse ir, porque, aunque aún fuese


demasiado joven su vida ya no era la misma, tenía un cachorro y tenía un
alfa, por muchos años más maduro que él.

Tal vez le daba vergüenza, el solo pensar que Harry podría no tomar
correcta su actitud descuidada y traviesa, pues no veía muy contento a
Harry con la idea y Louis no quería que pensara que era inmaduro o que no
podría tener nada a largo plazo con él si se comportaba de esa manera.

Eso hacía sentir a Louis más inseguro entre decidir cómo comportarse.
Pero Ellis estaba ahí enfrente, derrochando energía, no podía comprender de
donde venia tanto entusiasmo, pero le hacía falta eso, distraerse un poco
después de tantos meses de estrés y deberes.

Louis había olvidado la última vez que decidió divertirse. Desde su


embarazo no había hecho más que pensar en su futuro, en su hijo y en como
saldría adelante. La diversión no se encontraba ni cerca de su lista de
prioridades y su amigo se estaba encargando de darle eso.

Tenía diecinueve, era madre y podía divertirse en un maldito trampolín si


era lo que quería.

—¡El último en llegar en un huevo podrido! —grito Ellis, dando un rápido


empujón a Harry antes de salir corriendo como loco a la zona de
trampolines.

El alfa dio un paso atrás, ajustando el cuerpo de Daniel en sus brazos y


observó a Louis a su costado fugazmente, el omega mordió su labio
preocupado, porque Ellis tenía razón, Harry era muy serio, muy correcto.

Esa actitud no debería de aceptarla alguien como él.

Pero antes de poder disculparse en nombre de su amigo el alfa hablo.

—Bueno, Daniel, ya lo escuchaste, sospecho quien será el perdedor. —


mencionó, después de sonreír y apresurarse a correr detrás de Ellis antes de
que Louis pudiese reaccionar.

El omega abrió la boca desorientado y sobre todo confundido, no esperaba


que su alfa respondiera de esa forma, pero lo hizo y fue así como Louis fue
el perdedor en la carrera imprevista de su amigo.

Llego a los trampolines escéptico, nunca había visto a Harry hacer algo tan
infantil como eso, logro sacarlo un poco de órbita, para cuándo se dio
cuenta de ello Harry ya había subido a los trampolines con su cachorro en
brazos y Louis pudo caminar directamente a la diversión, desatando esa
inseguridad y sintiéndose mucho más cómodo que hace pocos minutos.
Harry ya estaba arriba, Dany sentado sobre la lona negra frotando sus
manos con la nueva y extraña sensación que percibía con su tacto y Ellis
rebotaba ligeramente sobre el trampolín, con las manos escondidas dentro
de las bolsas de sus pants.

—De todos los lugares posibles, decidiste festejar a mi cachorro en uno con
trampolines. ¿Estás consciente de que mi hijo apenas puede caminar?

—¿Es una regla saber caminar para divertirse en un lugar así? —pregunto
Ellis, acercándose a dónde Dany. —No, el mocosito no lo necesita, me tiene
a mí. —respondió y dio un pequeño brinco al lado del bebé, consiguiendo
que se alzará pocos centímetros de la lona.

Daniel rio nervioso al sentir las cosquillas en su barriguita y volteo sus ojos
a Ellis, sus pestañas se agitaron tiernamente y golpeó su empeine con su
manita.

—¿Lo hago otra vez? —Daniel asintió y Ellis dio de vuelta un brinco, el
cachorro salto y volvió a reír.

—¿Lo ves? Es muy fácil divertirse aquí, incluso tu alfa amargado está
poniendo de su parte.

—Tu amigo tiene demasiada razón, puedo ser muy divertido si me lo


propongo. —atino a decir Harry y de un segundo a otro sus palmas se
estrellaron en el costado de Ellis; sin que pudiese reaccionar perdió el
equilibrio a la orilla y termino cayendo a la alberca con pelotas que estaba
al lado de ellos.

—Eso fue por empujarme antes de correr. —le dijo el alfa y se acercó a la
orilla, extendiendo la mano para ayudar a Louis a subir a la plataforma.

El omega rio ligeramente y entrelazo su mano con la del alfa.

El mayor dio un suave tirón y le ayudo a subir.

—¡Harry pude haber muerto! —dramatizo Ellis, arrastrándose por entre


todas las pelotas.
Harry lo observó desde arriba con una ceja alza y ladeó una sonrisa que está
vez no intento ocultar.

De pronto sintió un cosquilleo muy grato en el estómago, ese mismo que


hace muchísimo no sentía, era adrenalina; aquella que le invitaba
ferozmente a continuar con sus travesuras.

—Estamos a mano. —se alzó de hombros.

—No, no estamos a mano, estamos iniciando. —indico el chico alfa,


tomando las pelotas y lanzándolas a Harry. Dany tomo las pocas que
llegaron a su alcance y las devolvió a Ellis, con menor fuerza.

—¡No, Didiis! —le grito, lanzando una pelota rosa en contra del chico.

—¿Estás de su lado? —El chico alfa abrió la boca. —Estas lastimando mi


corazón, masita. No es justo ¡Yo te defendí de tu madre cuando estabas en
su vientre! —chillo, golpeando las pelotitas en berrinche.

—Sabe que puedo ser mejor que tú. —se burló Harry y se dejó caer.

—Ou. —balbuceo Dany al rebotar y sostenerse del muslo del alfa.

Se sentó al frente de Daniel, tomando sus piecitos y arrastrándolo por la


lona hasta colocarlo entre sus piernas.

Louis rodó los ojos, estaba en un clásico duelo entre alfas. Siempre
intentando impresionar y demostrar quién era mejor en qué.

Aunque está vez peleaban por la atención de su cachorro y no por la suya,


de cierta forma, era reconfortante, podía reírse de las tonterías que dijeran
sin sentirse incómodo.

Resultaba demasiado entretenido en realidad, cuando no peleaban


directamente por él.

—Daniel, estás en el equipo equivocado, de ese lado van los perdedores.


¡Dile Louis! —se dirigió al omega. —No se vale que hagan equipos, son
dos contra uno. —volvió a golpear las pelotitas.
Louis se mofo y camino a la orilla, en un brinco se dejó caer a la alberca de
pelotas junto a Ellis.

—Bueno, estaré de tu lado. —hablo Louis, colocando su mano sobre el


hombro de Ellis. —Hace mucho no estoy en el equipo ganador. —le siguió
el juego.

—Te vas a arrepentir por esta traición. —exclamo Harry, tomando las
manitas de Daniel. Louis ladeo la cabeza y una sonrisa dulce afloro en su
rostro. —No importa, podemos con ustedes y más. ¿No es así, sol? —se
dirigió al cachorro.

—¡Hady! —grito, alzando sus manitas al aire.

—Si, es lo que pensé. —picoteo su pancita con su dedo índice.

Fue Ellis quien comenzó con su itinerario, el chico al parecer había


planeado bien todos los juegos del día, incluso fue bueno para conseguir
más jugadores para algunas de sus actividades que lo requerían; como la
guerra con pistolas de dardos que llevaba tiempo planeando según le
contaba mientras intentaban esconderse del ataque de Harry y Daniel.

Así como esas carreras de relevos con obstáculos en el camino. Harry junto
a su equipo gano tres de cinco de esas, por lo que en esa actividad Harry
había conseguido el punto, pero esa era otra competencia entre ambos,
solamente por demostrar quién era mejor.

El equipo de Ellis fue mejor en los saltos de distancia de los trampolines a


la alberca de esponjas, pero Harry lo supero en el juego de capturar la
bandera.

Ellis fue más hábil en el juego de las escondidas, aunque esa victoria se
atribuye más a que Daniel no parada de reír y hacer ruiditos por lo que era
más fácil encontrarlos.

Harry también aporto demasiado a los juegos, sumando unos más que
alargaron su visita en el lugar.
Estaba seguro que a su cachorro le dolería el estómago después de reír
tanto, porque era el inconveniente que Louis tenía en ese momento.

Ellis muchas veces se cayó de cara contra la lona y Harry lo molestaba con
ello y el chico indignado y avergonzado atacaba al mayor, derribándolo a la
lona y luchando como dos niños pequeños, era muy graciosos ver como
Daniel intentaba ayudar a Harry lanzando pelotas a Ellis.

El chico alfa no lo soporto más y "secuestro" al cachorro, corrió por todo el


lugar con Harry a su espalda persiguiéndolo y Ellis gritando como si el
mayor fuese a asesinarlo.

Había demasiado ruido en el lugar y estaba seguro que nada de eso


superaba el ruido que Ellis junto a Daniel hacían, uno riendo
escandalosamente y el otro suplicando piedad.

Harry ya no aparentaba ser un abogado de veintinueve, Harry era un


adolescente junto a Ellis, compitiendo y peleando por cosas poco relevantes
como era reclamar que Ellis hacia trampa en el Marco Polo.

Daniel resulto ser muy bueno con su puntería, pues después de lanzarle
muchas veces las pelotas a Ellis supo después la trayectoria y la fuerza
exacta para golpear en su cabeza.

Ellis hizo un drama con eso y se indignó por cortos periodos de tiempo,
porque Daniel siempre lo volvía a contentar.

Al final los juegos no hicieron una diferencia pues hubo un empate entre
Ellis y Harry, consiguiendo el mismo número de puntos.

—Louis tu nos darás la actividad para el desempate. —Ellis se hinco al


frente de Louis. El omega ya tenía las mejillas completamente rojas y su
frente estaba muy sudorosa al igual que su espalda, en realidad todos lo
estaban, rojos como jitomates y el cabello cargado de electricidad con la
fricción constante de la lona, Harry era el más gracioso con sus ondas
rebeldes.
Paso un largo tiempo desde la última vez que tuvo ese nivel de actividad así
que estaba demasiado cansado y agradecía mucho que la única tarea que
tenía era de la clase de Harry.

—¿Por qué tiene que haber uno? Ambos son buenos causando revuelo.
Ambos ganan.

—¿Louis cuando has visto que un rey comparta su trono? —pregunto Ellis
rodando los ojos.

—Los reyes comparten su trono con sus reinas. —hablo el omega,


limpiando el sudor en la frente de Dany que igualmente había brincado
mucho ese día, las palmas rosadas lo decían todo.

—¿Harry quieres que sea tu reina? —pregunto el Ellis, volteando a ver al


profesor y agitando las pestañas.

—Definitivamente quisiera ser un rey soltero. —exclamo Harry. Louis rodo


los ojos.

—Está bien, tendrán un desempate y después comemos tengo mucha


hambre. —Ellis asintió en acuerdo. —¿Ven la barra de equilibrio en la
alberca de esponja? —Ambos voltearon al lugar indicado, divisando el
poste largo que se sostenía de extremo a extremo de la alberca, a una altura
considerable.

—Sera un duelo de equilibrio. Cada uno toma una de esas pelotas. —señalo
el estante con las pelotas de hule. —Eso evitara que se agarren, solo pueden
empujarse. Cinco rondas, quien gane tres de esas será el rey de la diversión.

—Me parece algo muy justo. —hablo Harry, cepillando hacia atrás sus rizos
despeinados.

—Bien, hagámoslo. —hablo Ellis, levantándose de su lugar y brincando por


la lona hasta llegar a la orilla de la alberca de esponjas.

—¿Cómo es que el festejo de mi cachorro termino siendo una competencia


de alfas tontos por ver quien es más divertido?
—Oh Louis, vamos, nos divertimos mucho. —dijo Ellis, inclinándose para
poder tomar la orilla de sus pantalones y levantarlos hasta su espinilla.

—¿O no fue entretenido ver a tu fuerte alfa luchar por un título? Mmmm
apuesto a que te excito mucho. —bromeo el alfa, liberando una carcajada
muy fuerte por su chiste.

—¡Ellis cállate! —grito sorprendido el omega, sus mejillas se calentaron


tanto que era posible hornear galletitas en sus pómulos.

Harry rio junto a él, negando ligeramente con la cabeza.

—No deberías decir esas cosas en un lugar lleno de niños. —reprendió el


chico entre dientes.

—La palabra excitación no es solo algo sexual Louis ¿Lo sabías? También
es un buen sinónimo para emoción o gozo o entusiasmo. Pero tú, eres un
omega muy sucio, siempre piensas lo peor.

—Ya guarda silencio. —advirtió con la voz baja y cargada de vergüenza. —


Ve a recoger tu maldita pelota.

—Como usted ordene. —se inclinó en un reverencia y brinco por la orilla


hasta salir del área de trampolines y buscar su arma.

Louis suspiró, destensando sus hombros y su barbilla tembló, acortó su


distancia con la orilla de la alberca y se sentó en esta, dejando sus pies
balancearse de enfrente hacia atrás.

—¿Tengo un omega sucio? —se burló Harry, mirando desde arriba a Louis.

—Oh cállate, no lo sabrás nunca si sigues avergonzándome.

—Pero eso ya lo sé. —le dijo pícaro. Louis carraspeo, alzó el mentón y
aunque sus mejillas rojas lo delataban hizo lo imposible por mantener su
gesto neutro y serio.

—¿No tienes una batalla que ganar? —pregunto altanero y engreído, sin
mirarlo.
El alfa bufó gracioso y con una amplia sonrisa en el rostro camino al inicio
de la barra de equilibrio para comenzar con su duelo.

Ellis fue el primero en caer, con un buen movimiento por parte de Harry
que consiguió golpear sus brazos y desequilibrarlo.

La segunda vez tampoco fue algo bueno para el chico y termino cayendo a
la alberca de nueva cuenta, aunque fue un buen incentivo para no rendirse y
al tercer intento el que cayó está vez fue Harry.

El tercer intento Ellis empleo una mejor estrategia y quien perdió fue Harry.

Al cuarto intento el más joven estuvo a punto de caer, pero reacciono


prontamente. Harry se giró seguro de que lo había derribado, pero Ellis fue
hábil y pudo sostenerse de la barra y atacó a Harry por la espalda, dejando
que el alfa fuese el que cayera; enviando su batalla a una ronda decisiva.

Ellis tomo la pelota, estiró sus brazos y con un movimiento tenaz y bien
ejecutado atacó el costado de Harry, aunque el mayor, presumiendo sus
reflejos consiguió detenerlo antes de que impactará en su torso y sostuvo el
ataque.

Ellis dio un paso atrás en la barra de equilibrio, Harry rio y giro el artefacto
entre sus manos, una finta fue suficiente para que Ellis se desequilibrará,
más sin embargo se mantuvo constante y volvió a su posición.

—Podríamos estar aquí todo el día, Styles. —dijo burlón el chico, doblando
con cuidado sus piernas y sosteniendo su arma al frente a la altura de su
pecho.

—Que agradable es saber que aceptes que puedo ser un gran rival. —
respondió egocéntrico.

—No te confundas, no eres mejor que yo, solo te estoy dando tiempo, es
generosidad, para un novato como tú. —Harry alzó una ceja y avanzó un
paso en la barra.
Louis se mantenía a la orilla con Dany que no paraba de saltar a su costado
hiperactivo, ambos atentos a la escena que los dos alfas creaban sobre la
barra de equilibrio.

—¿Novato? —pregunto Harry y decidido resto los últimos pasos que los
separaban, Ellis estiró los brazos evitando así el golpe de la pelota de Harry
y tuvo que enfrentarse a la altura del alfa, alzando un poco la cabeza,
ejerciendo fuerza en sus brazos para que esté no se acercara.

—Pude aniquilarte desde el inicio, pero si lo hiciera entonces no sería


divertido. —Louis río bajito, entretenido con la situación.

Ellis empujó los brazos, alejando el cuerpo de Harry y atacándolo por


diferentes ángulos, pero Harry siempre lo detuvo, entre tambaleos y unos
cuantos más golpes con las pelotas Dany se atrevió a llamar la atención de
Ellis.

—¡Didiis! —le grito, cayendo en sus rodillas y manos después de brincar.

El chico alfa giró su vista al cachorro hincado, observando como agitaba su


manita en forma de saludo.

El chico alfa lo miro, con ternura y devolvió el saludo junto a una sonrisita
amplia y ojos achicados.

Harry alzó una ceja y aprovechando el momento, tomo su pelota y con un


movimiento ágil golpeó las piernas de Ellis, el chico se desestabilizo de
inmediato y cayó en la alberca de espumas, sellando de esa forma la
victoria del alfa.

—¡Eso es trampa! —grito levantándose en su lugar.

—Oh Ellis, ¿no has aprendido lo suficiente en tus años de práctica? Hay
reglas en el combate y la principal es no caer en las distracciones del
enemigo. —le guiño un ojo, las mejillas de Ellis s pusieron rojas y apretó
los puños, mirando entonces a Daniel que reía junto a Louis.
—Daniel Tomlinson, eso se llama traición, acabas de perder mi amistad
para siempre. Ya no seré tu padrino y no habrá más panquesitos con moras.
—anuncio indignado.

Pero eso Daniel no lo escucho y tampoco le tomo importancia porque Harry


ya se había dejado caer a las esponjas y se arrastraba a dónde estaba el
bebé.

Daniel pedía sus brazos con apuró, sonriendo y cuando puedo estar más
cerca Louis lo inclino y Harry pudo tomarlo en sus brazos.

Lo abrazo contra su torso.

—Ayudaste mucho, cachorro. ¿No es así? ¿Me ayudaste? ¿Ayudaste a


papá? —dijo sin filtrar antes sus palabras, volvió a besar su mejilla y sonrió
al cachorro quien le devolvía los mismos besitos en la mejilla.

Louis alzó las cejas y no pudo explicar como su estómago explotó en


emoción al escuchar a Harry llamarse a sí mismo papá.

Papá, de Daniel, de su cachorro. El mundo paro de girar, más sin embargo


Louis se sintió mareado y todo dio vueltas a su alrededor y solo pudo ver a
Harry, sosteniendo al bebé en sus manos, los vio felices, cómodos, como si
el alfa siempre hubiese estado ahí, desde siempre. Solamente Harry.

—Vaaaya. Papá, eso es nuevo. —hablo Ellis llegando a su costado.

—¿Qué? —hablo Harry, acomodando a Dany en su regazo.

—Te llamaste papá. ¿Lo eres?

—¿Yo?

—Mmmmm. —tarareo el alfa. —¿Qué opinas Daniel? ¿Te gusta papá


Harry? ¿O papi? ¿Papi Harry? Es más bonito así, ¿no lo crees? —le hablo,
su dedo índice golpeó su naricita de botón. Daniel pestañeo y su sonrisa se
ensanchó, sus dientes ya eran más notorios desde hace días, aunque solo los
centrales y sus colmillos.
—Piensas... Tu... En serio es... ¿Es lo que quieres? —pregunto Louis
trabado en su fantasía. —Ser el... Tu...

—No fui consciente de que lo dije. —fue claro Harry y tomo la manita de
Daniel, estirando sus deditos y jugueteando con ellos. —Pero, es lo que soy
¿no? Si tú, serás mi omega y sí, me lo permites. —los ojos de Louis se
cristalizaron y su barbilla tembló.

—Creo que necesitan hacer una votación. Los que estén a favor de Harry
sea padre de Daniel. —dijo Ellis, alzando rápidamente su mano en el aire.

Pero Louis continuaba perdido en los ojos verdes del alfa.

Ellis rodó los ojos y tomo la pequeña muñeca del cachorro, alzándola al aire
también y Harry pudo reaccionar después de eso, alzando den igual manera
la mano.

—Solo faltas tú, Louis. —le dijo Ellis ladeando la cabeza.

Louis abrió y cerró la boca, pero nada más salió de ella y pasmado alzó la
mano temblorosa de su regazo.

—Harry Styles te nombro, a partir de este momento, padre de Daniel


Tomlinson... ¿Styles?

El profesor sonrió y dirigió sus ojos a Louis, esa mirada jamás la había
observado, no en Harry, ni en nadie más. Pero sabía lo que significaba,
sabía lo que era mirar a alguien así, se relataba en los cuentos de hadas, en
las novelas románticas, en los guiones de teatro; no había tenido la dicha de
verla en persona y más a su favor que fuese dirigida a él.

Era amor, lo miraba con adoración y cariño, le hacía sentir de todo con algo
tan simple,
parecía que sus iris se encendían con millones de estrellas estallando.

Louis no entendía como Harry podía dedicarle una mirada así. Lo miraba
como si fuese la cosa más fantástica, como si no existiera más a su
alrededor; sus pupilas se encendían y dilataban.
Los ojos son la ventana del alma, lo repiten en todos lados y la frase no
había tomado tanto sentido hasta que tuvo a Harry al frente suyo,
observándolo perdido en sus ojos, entregándole todo con solo mirar el verde
en sus orbes, entregándose.

Una mirada de amor, era solo un lenguaje clave que no todos eran capaces
de descifrar, un mensaje encriptado que no todos tenían la dicha de leer,
pero Louis pudo descifrarlo y podía sentirlo en los huesos, le hacía temblar,
atestaba su alma y lo cubría en jubiló.

—Styles Tomlinson suena más bonito y refinado. —exclamo Ellis y se


apoyó de la orilla de la alberca, hizo fuerza en sus brazos y se impulsó,
subiendo al lado de Louis.

—Fue primero cachorro de Louis, el Tomlinson se queda. —respondió


Harry. Elevando a Daniel para que Louis lo tomara y así fue.

—Iré a pedir la comida. —se ofreció el chico alfa, alejándose de la pareja y


corriendo al área de comida.

—Styles Tomlinson suena bonito. —comento el omega mirando a Harry


hacer lo mismo que Ellis y subir a la plataforma.

Harry se sentó a su lado y agito su cabello con su mano, esponjando más los
rizos en su cabeza.

—No me molestaría tener un cachorro con ese orden. —expresó,


recargando su barbilla en la cabecita de su bebé.

—El apellido de Daniel es Tomlinson desde que nació, es su legado y no


voy a quitárselo.

—Yo no... Hablo de Daniel. —explicó enseguida sintiendo el calor en sus


mejillas.

Harry sonrió y llevo su mano a la cintura de Louis, lo arrastró a él, hasta


poder sentir su cadera chocar con la suya.
—Primero preocupémonos por un Louis Tomlinson de Styles. Y después,
en muchos, muchos años, cuando tengas una carrera universitaria y un buen
empleo como abogado entonces puedes pensar en un cachorro con los
apellidos en el orden que tú desees. —beso su sien y después volteó su
rostro y planto otro beso cálido en sus labios.

Louis sonrió, llevando su mano a la mejilla del alfa, su pulgar cepillo el


pómulo ajeno y su corazón se ensanchó.

—Te amo. —le dijo bajito. —Gracias por apoyarme en esto, Hazz.

—Es lo que mereces, omega. —el menor suspiro y pego su frente en el


pecho del mayor.

Harry acarició su espalda y beso su cabeza.

—Andando, puedo escuchar a tu estómago rugir. —bromeo y subió sus


piernas a la plataforma.

Louis bufó divertido y junto a Harry se levantó de la orilla de los


trampolines y camino con él y su cachorrito a la mesas en el área de
comida.

Louis tomo el botecito con gel antibacterial y las toallitas húmedas para
repartirlo con cada uno de los presentes, especialmente con Dany, ya que
gatear por todas partes le ayudo a recolectar mucha mugre.

Ellis tardo poco tiempo en la fila y volvió con diferentes cosas en su charola
para que pudiesen elegir, desde banderillas hasta hamburguesas.

Después de eso los tres se sentaron cómodos a platicar.

Daniel tomo un puñito de papas con la mano, manchando por completo sus
dedos y su palma con la salsa cátsup.

Abrió su boquita muy grande para así poder llevar todas dentro de esta en
un solo bocado.
—Daniel, no te caben todas en la boca, suéltalas y cómelas una por una. —
pidió el omega sacudiendo la mano de Daniel de la muñeca para que soltara
el montón de papitas en el plato.

—No creí que fueses así de divertido, Harry. —fue sincero el chico alfa,
quitando la tapa de su pan para poder colocar las papas dentro de su
hamburguesa.

Louis hizo una mueca por la extraña forma en la que Ellis siempre comía su
hamburguesa, lo molestaba muchas veces con eso.

—Tal vez los padres de Louis no te aceptaron, pero yo sí lo hago. Eres un


buen alfa. —palmeo su mejilla tres veces, Harry parpadeo y se alejó del
toque del chico.

—Lo hubiesen aceptado si el imbécil de Owen no se hubiera entrometido.


—gruño el omega, sacando una toallita húmeda del paquete para limpiar las
manchas de salsa en las manos de Daniel.

Ellis mordió su hamburguesa y mastico el bocado con lentitud, mirando un


punto fijo en la mesa blanca llena de boronitas.

—No sé ni siquiera como se enteró de todo.

—Bueno, tu alfa no es un personaje que pase desapercibido en Londres. —


respondió divertido su amigo, aunque calló cuando los ojos olivo atacaron
su anatomía.

—¿Porque lo dices? —Harry se acomodó en su lugar, la mirada divertida y


despreocupada que llevaba minutos atrás desapareció, ensombrecida.

Ellis cepillo sus dientes y trago saliva. Había dicho algo incorrecto, estaba
de acuerdo, pero no podía retractarse, no con esa mirada penetrante.

—Bueno... cuando tus papás me llamaron ellos estaban ansiosos por qué yo
les dijera si era verdad que Harry era tu profesor, querían confirmar que
Owen no les mintió sobre todo lo que dijo y pensaron que yo lo sabría. Me
dejaron caer una bomba porque incluso yo tampoco sabía muchas de las
cosas que Owen les dijo. Todo sobre Harry, su pasado. Quise saber también
de que hablaban he hice lo que toda persona normal haría cuando busca
información. Te busque en Google. —alzo los hombros despreocupado. —
No es nada difícil puesto que eres el hijo mayor de una de las mejores
familias de abogados en Londres, además de que eres maestro en una de las
mejores universidades de la ciudad, a eso súmale que fuiste abogado de
muchos de los casos más relevantes e importantes y además tú mismo fuiste
inculpado por la muerte de tu hermano menor. Eres todo un personaje en la
cuidad por lo que tu biografía se resume a los primeros cinco enlaces que
aparecen en la búsqueda. Supongo que es lo que hizo Owen. Las notas de
periódicos adjuntan fotografías tuyas así que no hay por qué dudar y bueno
es todo.

—Se atrevió a ir a casa de mis padres y contarles quien sabe que tonterías.

—Yo sé. —Ellis trago su bocado, se recargo en el respaldo de la silla y


tomo la manita de Daniel, jugando con sus dedos. —Owen llegó con la
mejilla ensangrentada y un discurso extenso sobre como tu estabas en
peligro. Soltó toda esa porquería sobre Harry y lo comprobó con el golpe en
la cara. No debiste golpearlo eso solo le dio fuerza a sus mentiras.

—Lo merecía. —interrumpió Harry. —Y lo volvería a hacer. —Ellis sonrió


cómplice y chasqueo la lengua.

—Lo hubiese hecho también. —concordó. —En fin, después de eso


prosiguió a actuar un drama y le dijo a tu madre que él no se había ido por
decisión propia, si no que su padre lo obligo, que quería terminar sus
estudios para poder ayudarte y una y más tonterías.

—No puedo creer lo que está haciendo, se atrevió a lavarle el cerebro a mis
padres con sus mentiras y falsas historias puritanas. —quejumbroso, tomo
la banderilla y le dio una mordida rápida, su mandíbula tensándose en cada
mordisco fuerte que daba.

—Sus historias puritanas tienes algo de verdad. —Ellis mordió su


hamburguesa. —Conociste a su padre, era obvio que le quitaría todo si se
atrevía a desobedecerlo. Ese hombre está loco. —exclamo con las mejillas
infladas con el pan.
—¿Vas a defenderlo como mamá? —el ceño de Louis se frunció. —¿Owen
es la víctima a la cual no le tenemos empatía y yo soy el omega malo que
no le permite ver al cachorro que engendro?

—Louis tranquilízate, no me estoy poniendo de su lado, lo que hizo no tiene


justificación, eso está más que claro. Si su historia fuese realidad no era la
manera, lo que hizo es deplorable. Pero, finalmente, tiene un punto, Daniel
es su hijo y si él quiere puede reclamarlo como tal.

El cuerpo de Louis tembló con la mención de la opción. Entendía bien lo


que Owen podía hacerlo, pero no lo había pensado porque no quería
preocuparse por eso, no quería sentir miedo todos los malditos días.

—Ambos lo conocemos Louis y es un alfa testarudo, arrogante y...

—Lo sé bien, Ellis. —contesto seco, su humor cambiante y su aroma,


amargo, llegó hasta las fosas nasales de Harry, quien se inquietó de manera
instantánea.

—Lo único que te aconsejo es que lleves esto por la paz, no hagas que el
tonto te tenga rencor.

—Owen no merece que lo trate de manera pacífica, él se lo busco. —gruño


Louis, luciendo encaprichado.

—Me preocupan, tú y Daniel, sabes que es capaz de cualquier cosa.

—Y no está solo, Ellis. —interrumpió Harry. —Me tiene a mí. Espero que
Owen haya leído bien esas páginas en internet, porque sabrá que no solo
soy uno de los mejores abogados en Londres, sino que también protejo y
defiendo bien a los que amo.

—Owen es una amenaza. —agrego el chico alfa, miro a Louis que


observaba la mesa perdido en sus pensamientos. —Es perseverante y no le
gusta perder. —dijo claro. —Lo conozco bien.

—¿Has hablado con él? —le pregunto Louis.


—No. Nunca, lo que te hizo no es perdonable, no es algo que se olvide, te
lastimó por eso mismo deje de hablar con él. Pero no necesito hablar con él
para saber qué es lo que sucede, que es lo que siente, lo que piensa. Y eso,
eso me preocupa.

—¿Qué es lo que piensa? —fue curioso el alfa.

—Que Louis lo cambió. Se siente remplazado. —Los ojos de Harry se


entrecerraron. — Y con buena razón. Si yo volviera de otra país buscando a
mi ex y a mi cachorro y me enterase que un alfa tan guapo y exitoso como
tú tiene la atención de la persona a la que he amado casi la mitad de mi vida
por supuesto que enfurecería. Esta celoso y un alfa celoso es ciego, no hay
nada que se interponga en su camino....

—Él se lo busco. —hablo Louis, orgulloso. Tomo su vaso con gaseosa


mordisqueando la orilla del mismo, sus dientes marcándose en el material
suave.

—Si, pero él no se va a poner a pensar en eso. Owen no va sentarse en su


mesa a analizar que hizo o que no hizo mal, el volvió esperando algo y no
lo obtuvo, ahora esta frustrado, celoso. Si no respetas su derecho de ver a su
hijo buscara maneras de hacerte sufrir Louis. No quiero eso para ti. Para ti
tampoco grandulón, ya me caes bien. —se dirigió a Harry. — Evita
problemas, solo quiere conocer al cachorro.

—Lo pensaré. —dijo correoso el omega y volvió a beber.

Su pierna no dejaba de temblar, su cachorrito vibraba por el ímpetu de su


ansiedad e intentaba a gusto comer sus papitas pero su manita se desviaba
de su objetivo por el ajetreo insistente.

Continuaron comiendo, en silencio después de eso, pero Daniel no se sentía


cómodo en brazos de Louis, podía olisquear la amargura en su aroma,
hablar de Owen le atormentaba la existencia.

Fue por eso que Daniel miro a Ellis directamente y se atrevió a hablar.
—Mmmm Didiis. —llamo su atención el cachorro, estirando sus brazos en
dirección a su padrino.

Ellis parpadeo atónito con la acción de Dany, misma que no le había visto
dirigida hacia su persona, por lo que se mantuvo pasmado en espera de una
confirmación a lo que pensaba.

Louis sonrió agradado con la decisión de su cachorro y olvidando de pronto


el tema de Owen. Al menos el menor podía diferenciar ahora entre alguien
desconocido y alguien que no lo era.

—Quiere que lo cargues. —aclaro por fin el omega.

La expresión que Ellis mostró fue algo sumamente sublime, fue como si, no
creyera en verdad que fuese digno de poder tomar al bebé en sus brazos.

Ellis se había hecho a la idea de que no podría cargar a Daniel, nunca,


imagino un futuro con él siempre a un metro de estancia del niño como
venía siendo.

La esperanza de poder abrazarlo se esfumó meses atrás, estaba convencido


de eso, y la repentina decisión del cachorro lo dejo sin palabras y con un
nudo en la garganta.

Toda su vida deseo algo, pero era consciente de que no podría tenerlo y se
acostumbró a ello y ya no le dolía. De pronto, llegó, cuando menos se lo
esperaba y su corazón no supo qué hacer con tanto, así que lo demostró con
un gesto enorme de escepticismo, sus pupilas dilatadas y los ojos super
grandes; llenos de brillo por las lágrimas que se retenían dentro.

Cuando tomo a Dany sus brazos temblaban, todo su cuerpo en realidad,


desquiciado de algún modo con lo que sucedía, había olvidado como cargar
cachorros por el bloqueo en su cabeza y el momento inesperado.

Tomo los costados de Daniel, alzándolo del regazo de Louis y


transportándolo al suyo.
Sus piecitos se presionaron en sus muslos y sus manitas viajaron a sus
mejillas, manchando con la salsa cátsup su piel, eso no le importó para
nada.

Su corazón estaba a tope con tanta emoción, y hacía un sonido constante


debido a los latidos desenfrenados que bombeaban a su sangre esa
sensación de adormecimiento.

—¿Estas llorando? —pregunto Louis, deteniendo su mirada en los ojitos


cristalizados de Ellis.

—¿Lo estoy? —pregunto sin saberlo, porque, nada importaba en ese


momento que saber que por fin estaba viviendo eso que deseo desde que se
enteró que Louis sería mamá.

—Si, lo estás. —rio bajito Louis, más que burla era una risa simple de
incredulidad, era extraño que un alfa llorará solo por poder cargar a un
cachorro.

—Uh, Didiis, no. —pidió el cachorro, llevando sus manitas a los ojitos de
su padrino para limpiar las lágrimas.

Ellis río, apartando su rostro antes de que le llenará con cátsup las pestañas.

—En verdad nunca pensé que este momento llegaría yo estaba


resignándome, no, no esperaba esto, este... este cachorrito me hace muy
feliz. —dijo rápido pues su voz se quebró y abrazo al pequeño contra su
pecho.

Dany recargo su cabecita en su hombro, frotando su mejilla en consuelo, no


entendiendo porque el alfa estaba tan sentimental de repente.

Louis sostuvo una sonrisa enternecida, porque la escena era digna de ello,
era tierno y espontáneo.

Ellis le ayudo a comer correctamente, haciendo lo que Louis, apartando el


exceso de papitas y cortando su banderilla en pedazos pequeños para que
pudiese masticar sin riesgo a que se atragantara.
—Papi Harry. —repitió Ellis por sexta vez, colocando una papita al frente
de Daniel, el cachorro la tomo, chasqueando su boca.

—Pi Hady. —repitió Daniel y mordió la papa.

—Ellis, no puedes enseñarle eso. —reprendió el omega.

—¿Qué? ¿Por qué no? Mira a Harry está sonriendo como idiota, deja que se
emocione. —Harry bufó y aparto la vista de los chicos, concentrándose en
los nuggets de pollo.

—Si lo aprende no va a parar de repetirlo todo el tiempo y nos puede meter


en problemas en la escuela.

—Oh, lo olvide, lo siento, lo siento. Daniel no puedes decir papi Harry. —


se dirigió al cachorrito, señalando con su dedo índice.

—¡Api Hady! —grito y señalo con desespero al alfa, Harry rio por la nariz
y miro al cachorro con ojos resplandecientes y esa sonrisa que le derretía el
corazón a Louis.

—Felicidades Ellis, mi hijo me meterá en problemas.

—No sería la primera vez. —bromeo Ellis.

El teléfono en la mesa vibro, llamando la atención de Ellis, su mente


curiosa le obligó a observa la pantalla.

—Un chico muy apuesto te llama. —le dijo mirando la foto del contacto. —
Un tal Bran, demasiado apuesto. —rectifico empujando el celular para que
se deslizara por la mesa y Louis pudiese tomarlo.

Sostuvo el aparato en sus manos y se levantó de su asiento para contestar la


llamada, Daniel lo observo todo el tiempo dispuesto a llamarlo si se perdía
de su vista, pero Louis no hizo más que apartarse solo unos pocos metros y
volvió a su comida.

Al igual que Harry, aunque este continúo guiando su vista de vez en cuando
a donde el omega.
Ellis sonrió burlesco y tomo una toallita húmeda nueva para quitar la cátsup
de las manos de Daniel.

—¿Estas celoso Styles? —pregunto gracioso, Harry lo miro y negó


levemente con la cabeza.

—Conozco a Bran. —respondió con confianza.

—Oh, ¿lo haces? ¿Bran es alfa u omega? —le pregunto interesado y


haciendo una cara graciosa cuando Daniel volteó a verlo, con los ojos
bizcos y la lengua de fuera. Daniel también saco su lengua, aunque no pudo
hacer lo de los ojos.

—Si te interesa porque es apuesto debes olvidarlo, es alfa. —le dijo con una
sonrisita ladina, misma que Ellis copio y aflojo su cuerpo.

—¿Hay un impedimento solo por eso? —pregunto jocoso, Harry lo miro,


pero lejos de asustarse con su comentario mantuvo su expresión calma y
bufó ligeramente.

—Tendré que preguntarle a Bran si lo hay. —respondió gracioso y alzando


una ceja cómplice. Ellis rio y Louis llego a su lado, sentandose en su lugar y
comenzando a recoger las cosas.

—¿Qué sucedió? —le pregunto Harry.

—Bran necesita un archivo para terminar un proyecto de la escuela, un


trabajo en equipo, para una exposición. Pero tengo el archivo en mi
computadora, en casa y olvide por completo que debía enviarlo y lo
necesita, debemos volver. —explico, guardando las cosas en la pañalera y
limpiando el desastre de salsa en la mesita.

—No quiero que se vayan. —dijo con un puchero en los labios su amigo.

—Veras a tu ahijado en las vacaciones de navidad.

—¿Qué? No, falta demasiado para eso, Tomlinson. Yo iré. Cuando tenga un
tiempo extra. ¿Te gusta la idea Daniel? —el cachorrito asintió, por inercia y
lleno su boca con más papas.
—Basta de papas Dany, te vas a enfermar de la pansa. —aparto el platito, el
cachorro esparció un grito de inconformidad y Harry ayudo a guardar las
cosas. —Y si, está bien, sabes que puedes ir siempre que quieras, Ellis.

El chico alfa asintió y ayudo con guardar las cosas y apresurarse a salir,
pues Louis lucia demasiado ajetreado. Volvía su estrés y sus nervios, pero al
menos su amigo le había ayudado con eso y ya no se sentía tan pesado
como cuando llego.

Harry se ofreció a llevarlo a su apartamento y se despidió con mucha


nostalgia del cachorro y finalmente Harry condujo a casa para que Louis
pudiese revolcarse en sus deberes y quejarse de la vida, como era siempre
que tenía tareas pendientes.

—🐾🐾🐾—

—¿Cómo has estado, Harry? —pregunto el médico, tomando el expediente


clínico entre sus manos, acomodo esas gafas circulares y graciosas en el
tabique de su nariz y se sentó al otro lado del escritorio.

—Bien, eso creo. —respondió el alfa, rascando su mejilla.

—¿Eso crees? —su médico inclino un poco la cabeza y lo miro furtivo.

—No he pensado mucho en mi salud últimamente he estado ocupado. —sus


dedos golpearon su rodilla, rítmicos. —En realidad no ha habido nada que
me haga pensar en mi salud por ahora.

—¿Nada? —el alfa chasqueo los labios y negó suavemente con la cabeza.

—No, antes, me hacía pensar en eso todos los días la migraña o la falta de
apetito. Pero... en realidad solo vine porque, tengo la cita, ya sabe, es mi
deber, mantenerme constante con esto y en realidad yo no lo recordaba fue
mi madre fue quien lo hizo. Se preocupa por mí.

—Sí, es lo que veo. —respondió el beta. —También veo que tú aspecto ha


mejorado. ¿Has llevado a cabo tu tratamiento? —Harry mordió sus labios y
negó con la cabeza.
—No. —fue sincero.

—Harry, sabes lo importante que es tomar esas pastillas. —el alfa frunció
su nariz. —No regulan por completo tus hormonas, pero al menos te
mantienen estable.

—Sé que son importantes, pero, no las he necesitado estos últimos meses.
—carraspeo. —Conocí a un omega. —dijo rápido.

—Vaya. —se mostró interesado el doctor de pronto.

—Él... Me ha ayudado bastante con esto, los dolores de cabeza


desaparecieron en el primer momento en que lo conocí, no recuerdo haber
tenido más de esos desde ese día, solo uno por una razón bastante explícita.
—carraspeo y froto su mano en su nariz cuando sintió comezón.

Su doctor esbozo una sonrisa y sus dedos volvieron al puente de sus lentes,
empujando y acomodando el metal de vuelta a su lugar.

—Bien, bien es perfecto. Me alegro, me alegro. —repitió. —¿Cuántas veces


has estado con él?

—¿Qué? —pregunto confundido Harry.

—Ahora que tienes un omega, necesito registrarlo, evaluaremos ese periodo


para saber si el sexo será suficiente para que tú cuerpo pueda estar sano
completamente o si necesitarás aún el tratamiento, con la dosis reducida,
por supuesto.

—Yo no he tenido relaciones con él. —el beta al frente suyo frunció sus
cejas confundido con la información y parpadeo, meditando lo que le decía
el alfa, tal pareciera que las palabras de Harry le había golpeado el hígado.

—¿No has mantenido relaciones sexuales con él? —Harry negó, sus ojos se
entrecerraron. —¿Y te ha quitado los malestares? ¿Con que? ¿Cómo?

Harry suspiró y cruzo la pierna derecha sobre la pierna izquierda.


—Su aroma. Desde que lo conocí su aroma era, tranquilizante y me
relajaba. Lo supe en el primer día que lo vi, ese día desperté con dolor de
cabeza como siempre y al encontrarme con él mi dolor se esfumó, nunca
había desaparecido así de rápido como esa vez.

—Dices que únicamente con su aroma, te tranquilizo. —Harry asintió con


la cabeza. —¿Por voluntad propia? —Harry hizo un gesto de confusión y el
doctor suspiro. —Me refiero a que si él se ofreció a ayudarte con eso. Es
bien sabido que una persona puede aliviar a alguien más con su aroma,
tanto alfas como omegas, pero deben de hacerlo voluntariamente, activando
esa glándula. ¿Él se ofreció a ayudar con eso?

—Mi dolor de cabeza no se fue porque él activara esas feromonas para


curarme, dudo incluso que él se hubiese dado cuenta de ello, no lo conocía,
ni el a mí. Fue su aroma, el natural el que siempre posee el que me ayudo.

Las cejas del médico se alzaron, copiosas con canas y unas pocas más de un
negro intenso, Harry rasco su cabeza.

Visitar al médico siempre le ponía incomodo, las preguntas siempre eran


demasiado personales y se sentía observado, aunque solo estuviese él y su
doctor, pero eso no quitaba que estaba compartiendo su vida privada con
una persona a la cual conocía solo porque fue obligado a conocer.

Su doctor no era una mala persona, simple y sencillamente Harry no tenía


una gran amistad con él, su única relación era sobre paciente y especialista,
y Harry no tenía ningún interés en salir a tomar el té con alguien que
hablaría sobre su día ajetreado en un consultorio.

—Eso no es posible.

—Con un destinado debería.

—¿Piensas que es tu destinado? —el doctor entrecerró los ojos.

—No lo pienso, lo sé, lo siento. —el alfa apretó los labios, las ventanas de
su nariz dilatadas y su ceño ligeramente fruncido.
—No es tan fácil.

—¿Qué? ¿No se supone que es así? Uno sabe cuándo ha encontrado a su


destinado porque lo siente, es lo que siempre dicen.

—Alguien que está sano si, lo puede saber puede estar seguro de ello, pero
tú, Harry... No estás bien. Puede que tú alfa solo se esté aferrando...

—Lo sé, pensé en eso. —interrumpió y relamió sus labios. —No estoy bien,
soy un descontrol, pero, él también lo siente así.

—Aunque sea un destinado, la conexión entre ambos debería ser demasiado


fuerte para algo así sea posible.

—Y lo es. —hizo saber. —Es como si ya estuviésemos enlazados, muchas


veces puedo sentirlo y el a mí. Estamos conectados de una manera en la que
yo no pensé que alguien podía estarlo con otra persona.

Su médico acarició su barba, los lentes se resbalaron del tabique de su nariz


una vez más, pero parecía no creer las palabras que el alfa le decía, no sería
la primera vez que Harry intentaste evadir de cualquier manera el
tratamiento.

—Debería conocer a tu mega. —propuso el beta, alzándose de su asiento.

—¿Qué? ¿Por qué? —la mirada de Harry se ensombreció.

—Quiero... estar seguro de que lo que dices es verdad.

—¿Piensa que le estoy mintiendo? —el medico inclino la cabeza, una ceja
enarcada y observó a sus ojos por sobre las gafas, directamente.

—De ti puedo esperar cualquier cosa Styles. Soy tu médico especialista


desde hace años. Prácticamente desde que eres un adolescente. Conozco
todo de ti, eso incluye tus tendencias suicidas y tú depresión. ¿Crees que no
sé qué evadir tu tratamiento es la mejor manera de morir?

Harry apretó los puños, sus nudillos tornándose blancos, pudo escuchar sus
huesos tronar y su mandíbula temblar.
—Eso quedó en el pasado, no pienso más en eso, han pasado dos años.
Estoy estable.

—Existen las recaídas. —hablo serio el doctor. —Si en verdad existe un


omega debo saberlo con exactitud y no descartar ninguna posibilidad.

—No quiero morir, Alfred.

—Y yo no quiero cometer un error, Harry.

—Él no tiene por qué saber eso. —hablo más tranquilo, relajando sus
hombros que no supo en qué momento se tensaron ni cuando fue que la irá
le golpeó el pecho.

Su pasado era tormentoso, en realidad la mayor parte de su vida lo fue,


después de presentarse como alfa hubo un desequilibrio en su vida que
nunca pudo volver a ordenar, mucho menos pudo lidiar con eso y cuando
sucedió lo de su hermano fue peor.

Al fin tenía algo bueno, algo bonito y quería que continuará siendo así.
Louis no tenía por qué saber eso porque no era algo que quisiera recordar,
conociendo a Louis haría muchas preguntas.

Además, que no era algo importante para su futuro, no si lo había superado


y estaba cómodo con lo que tenía, aunque no fuese algo perfecto, al menos
había más cosas buenas que malas.

—Mi madre lo conoce, puede hablar con ella cuando quiera y sabrá que no
estoy mintiendo. Él, no tiene que saber lo que era de mi en el pasado.

Si era importante o no a Harry no le importaba, pero no quería que Louis lo


supiera, porque era vergonzoso, incluso para él.

Pensarlo le causaba náuseas, vergüenza y le hacía sentirse aún más


miserable de lo que era.

—Por favor. —rogo el alfa, en un tono bajo.

Su médico suspiró, rendido, cruzando sus brazos frente a su pecho.


—Está bien Harry. Le preguntaré a tu madre. —Harry asintió, aliviado. —
Pero, si en verdad dices que es tu destinado y si me hablas de una conexión
como esas necesito hablarte de ello.

—¿Hablarme de ello?

—Todo en esta vida tiene una contraparte, Harry. Una que se esconde detrás
del telón. Imagino que te han hablado de lo lindo que es tener una pareja
destinada, pero no de todo lo que está conlleva y debido a tu condición, es
necesario que sepas todos los pros y los contras; para evitar que le hagas
daño y que tú mismo te hagas daño.

El alfa parpadeó y se acomodó en su asiento.

—Es mi deber como tu medico instruirte, darte todas las recomendaciones,


así como los detalles importantes para que puedas mantenerte sano. Sin
embargo, no soy el correcto para esto.

—¿Por qué no lo seria?

—Soy un especialista en alfas, Harry, sí sé sobre las parejas destinadas es


porque he tenido a muchos pacientes en esa condición, me he tenido que
informar. Pero no soy un profesional en el área de las parejas destinadas,
imagino que hay más de un tipo, la naturaleza siempre tiene formas
extrañas de contradecirse a sí misma, de innovar.

—¿Tienen que analizarme a mi y a mi pareja?

—Efectivamente, por tu estado de salud y si es verdad que este omega es


parte de ti, tienes que saber que cualquier tipo de alejamiento puede
perjudicarte. Me hablas de una conexión inusual, he sido especialista por
mas de cuarenta y tres años, en todo ese tiempo no había conocido una
pareja como la que describes. Si su conexión es mas fuerte, por lo tanto, las
consecuencias por alejamiento serian, igualmente mayores y tú, no eres lo
suficientemente fuerte para algo como eso.

—Eso ya lo había deducido. —interrumpió el alfa. —No pienso dejarlo


nunca supongo que...
—Tienen ya una conexión, Harry, imagina el día que ustedes se enlacen,
con una mordida, no sabemos que pueda pasar, pero su condición será mas
fuerte, es lo que supongo. Podrás sentirlo todo el tiempo y eso, es un arma
de doble filo. Te recomiendo ir con un especialista guiado a este tema. Su
situación es inédita.

—Somos una pareja como cualquier otra, Alfred.

—No. No lo son. Incluso no se si sea seguro que se enlazarán hasta no saber


que tan peligroso puede ser. Esa misma atracción que los une puede causar
daños. Así como al estar juntos causa atracción al separarse sufren la
soledad. En parejas tradicionales destinadas es soportable en un periodo
largo, tal vez meses, pero ustedes no son una pareja usual, un lazo aumenta
la necesidad del apego eso reduce la capacidad de soportar mas tiempo sin
tu omega y repito, tu no podrías soportar un dolor de ese tipo sin caer en un
coma, tu cuerpo no va a resistir. Inclusive, si no estuvieses débil seria igual
de arriesgado no solo para ti, para él también.

—¿Una mordida no es posible entre ambos? —Harry observo con


confusión a su doctor.

—No estoy seguro por eso es mejor que consulten a alguien que trabaje en
ese campo de la medicina. Te daré el numero de una colega mía, se encarga
de llevar estos casos. Ella les ayudara.

Harry frunció las cejas, aunque su gesto parecía ver que estaba molesto en
realidad estaba desorientado con lo que su médico decía.

Acepto la tarjeta aun desorientado con la información y le dio vueltas en su


cabeza.

Estaba tan pensativo que el tiempo restante en el consultorio ni siquiera


noto que su doctor llamo a la enfermera para tomar una muestra de sangre y
obtener información más claro sobre su estado actual, por lo que no pudo
notar la aguja que se incrustó en su vena ni observo la sangre correr por la
manguera.
Se extravió por mucho en su cabeza, lo suficiente para impresionarse por
haber llegado a salvo a casa de Bran.

Matthew Shepard, era un gran organizador de fiestas, si solo hacíamos un


poco de lado a su esposo y al montón de trabajadores que contrataba para
dichas reuniones.

Su hogar por algunas horas se convertía en un espacio de negocios, un mar


de oportunidades, un concurso de empoderamiento alfista en donde el más
débil perecía en un círculo social político.

El lugar en el que la división de castas se observaba en su máximo


esplendor, los alfas se reunían al extremo derecho en el jardín, comentando
sus hazañas, presumiendo sus puestos y logros. L

os omegas por su parte, se acumulaban al lado izquierdo, charlando sobre


cachorros, cosas del hogar, quejas de sus maridos y sobre todo era un
ambiente cómodo.

Harry lo sabía, porque no siempre soportaba estar rodeado de todos esos


alfas presumidos, las disputas siempre se volvían una conversación tensa en
donde todos terminaban hablando sobre si mismos, no compartían nada mas
allá, no hacia una discusión interesante, por lo que Harry prefería retirarse
por unos minutos y hablar con las omegas; aunque eso le hubiese traído
discusiones con sus maridos, además de déspotas eran celosos al tope y
nunca entendió ese comportamiento hasta que observo al montón de alfas
mirar a Louis como si fuese un muñeco en exhibición.

Pero incluso en ello Harry tenia mas razones para molestarse que todos esos
conocidos. Harry no hacia mas que platicar de repostería y bordados ¿Cómo
eso podría ser una amenaza?

La única razón por la que estaba ahí era por la misma por la que todos
asistían a esas fiestas. Reconocimiento.

El cien por ciento de los invitados pertenecían a la clase alta, esos con poder
económico, social y en otros casos como con Harry, políticos. Ser parte de
esas fiestas te colocaba en la lista de oportunidades, abría paso para
conseguir lo que quisieras.

A Harry no le importaba una vida llena de lujos, no le importaba ser parte


de los estándares inalcanzables para muchos. Pero tampoco quería vivir
bajo la sombra de su padre, lo que el consiguiera seria por cuenta propia, no
bajo las faldas de su progenitor y cuando Matthew le invito vio una
oportunidad de ganar reconocimiento. Y lo tomo.

Después de eso Harry era invitado solo porque Matthew le tenía aprecio,
tenían una amistad buena y sólida, lejos de los negocios.

Dejo su charla social a un lado después de un rato y prefirió descansar del


agotamiento que conlleva socializar, disfrutando el vino de su copa;
deduciendo si era buena idea cazar a algún buen hombre con problemas
legales o simplemente disfrutar la tarde, aunque desearía más disfrutarla
junto a su omega, en casa.

No importaba si Louis estaba colapsando de estrés y gritara histérico por


toda la sala, corriendo con libros en los brazos; preocupado por sus
primeros exámenes parciales.

Era mas agradable verlo a él, que tener que mirarle el rostro a demasiados
alfas y escucharlos hablar de números y problemáticas sociales.

Era más reconfortante calificar proyectos con Daniel en el regazo y mirar a


Louis volverse un manojo de nervios y descontrol; pidiendo besos como
medicina, según él eso le relajaba, pretextos del castaño para no continuar
con sus tareas.

Sonrió solo por recordarlo y bajo la mirada para esconder su expresión


arrebatada y nadie cuestionase la inspiración para la misma.

Aunque no fue necesario esforzarse por ello, porque al sentir su presencia el


suelo pareció oscilar bajo sus pies, robándole la sonrisa.

Las ventanas de su nariz se dilataron, su mirada verde quedó postrada en la


omega que sonreía simplona, fina, sosteniendo la copa de champán en la
mano y jugando con el collar de perlas como hacía siempre.

El mundo era un pañuelo y Harry no estaba cómodo con eso.

Respiro rítmicamente antes de que la fuerza en su puño destrozara la copa


de vino que sostenía y carraspeo, ignorando la presencia de la mujer y
alejándose del jardín.

Era una gran sorpresa, muy, muy grande, en realidad.

Estaba cerca de los seis años de no saber nada de ella, no esperaba


encontrársela y mucho menos huir de ella como lo había hecho, porque
claro que noto la mirada intensa que le recorrió de pies a cabeza cuando
entro, igual de sorprendida que la suya, a comparación, ella no supo
disimular su asombro. Pero Harry lo hizo como todo un campeón.

Después simplemente se refugió dentro de la casa, esperando volverse un


fantasma y desaparecer entre los pasillos de la gran fortaleza.

Lo consiguió al menos media hora hasta que el padre de Bran lo encontró y


lo obligó a volver al jardín, con una charla animada que el omega pareció
haber aprendido de memoria.

Harry, incómodo tuvo que aceptar y se arrepintió demasiado por no haber


huido desde el primer momento de la fiesta, escucho unos minutos más al
omega hablar sobre leyes y después este voló al otro extremo del jardín,
recibiendo a una pareja más que se sumaba, dejando al alfa solo en la
intemperie.

Como siempre, llegaron nuevas personas con temas que no le eran


interesantes y buscando como siempre socios para sus proyectos, aunque
Harry no estaba interesado en ellos.

Los bufetes de abogados no eran su meta y nunca lo serian, estaba más


cómodo con la enseñanza y pensando seriamente en tomar esa profesión
como su principal carrera; ahora que Louis ejercería la abogacía no veía por
qué continuar con ello.
Se despidió del hombre alzando su copa en saludo e inclinando la cabeza
cortésmente.

Mantener la etiqueta frente a todo el mundo fue siempre lo más difícil para
él. Pero al parecer se había acostumbrado después de tantos años
recurriendo a ese tipo de eventos.

—Si no me hubiese pellizcado pensaría que esto es un sueño. —escucho la


voz dulce y seductora de la omega.

Era algo natural, su voz. Lenta y suave, como si ese hubiese sido su regalo
al llegar al mundo. Inigualable y difícil de olvidar, se quedaba en tu cabeza
como una canción pegajosa de los ochentas.

Harry mantuvo la vista al frente, concentrándose en todos los alfas


conversando, así mismo lo hizo la omega, como si ambos ocultaran su
charla, manteniéndose lejos de la curiosidad de la gente.

—Imagino tuvo que ser un pellizco muy fuerte. —le respondió y bebió de
su copa, siendo indiferente a la joven dama.

—Lo fue. Pero no lo suficiente para seguir pensando que es una fantasía. —
sonrió y por fin se atrevió a dirigir su mirada a Harry.

—Entonces deberías insistir hasta que lo creas. —respondió rápido el alfa,


tragando saliva pesadamente, los ojos aún clavados en los grupos sociales
que aglomeraban el jardín.

La omega rio sutilmente por la nariz, sus labios continuaron cerrados y al


igual que Harry sostenía ese toque pulcro y educado con el que fue
formada.

El aroma de las flores silvestres le golpeaba la nariz y le agobiaba.

Era el aroma que deseo volver a olfatear durante años, el aroma que
añoraba y recordaba con tanto dolor.

El mismo que en ese momento, no causaba más que asco e incomodidad.


Deseando alejarse pronto de su rango.
—¿Cómo has estado? —pregunto amigable la chica. El ceño de Harry se
frunció y por fin se decidió a mirarla, la piel pálida, las ojeras denotando y
el brillo en sus ojos, ese que recordaba no estaba ahí.

—Bien, he estado bien, gracias por preguntar, Rachel. —respondió cortante


y dirigió su vista de vuelta al frente.

Siendo descortés, lo sabía bien, pero no deseaba mantener una conversación


con la omega por lo que no se esforzó por continuarla.

Más sin embargo, sus deseos no siempre iban de la mano con lo que la vida
quería.

—Imagino que sí. Mi hermano me comento de su encuentro en el centro


comercial. Lamento mucho lo que sucedió con tu testigo. Es... una lástima.
—Harry relamió sus labios, observo por el rabillo del ojo a la joven,
estirando el cuello incomoda.

Harry frunció el entrecejo, ignorando la actitud de la chica.

—Es una lástima que te coloquen en esta situación, teniendo una familia
por la cual ver.

Harry chasqueó los labios y giro, entrelazando su mirada con los ojos
tristones y curiosos de la joven.

Su expresión inconforme repelió el silencio entre ambos, silencio que Harry


no rompió.

—Lamento si dije algo malo no era mi intención. —se disculpó después de


un rato en el que Harry solo entrecerró los ojos. —Mi hermano me hablo de
un cachorro y supuse que... bueno, tienes una familia.

Harry resoplo, robando un trago de vino, sin perder su actitud arrogante y


seca.

—Esta bien, no te equivocaste, si tengo familia es, muy desafortunado lo


que sucedió, pero sé que todo irá bien.
—Formaste una linda familia me imagino, aunque es extraño que no nos
enteramos, ya sabes... Los chismes vuelan entre los conocidos. —intento
sonar fresca y simple, como en el pasado, cuando eran amigos y hablaban
de cualquier cosa, pero no consiguió alivianar la situación.

—Mi vida privada no es un espectáculo, por lo que no veo importante que


las demás personas sepan que es lo que pasa en ella.

—Uh... Claro, si, es verdad. —dijo titubeante, golpeando sus dedos en el


cristal. —Puedo notar que estás mejor, me refiero a que... Bueno, pudiste
salir adelante estoy... orgullosa de ti, estoy feliz por ti.

—Gracias. —frio, entrecerró los ojos como acostumbraba y volvió a cerrar


la boca. Trago saliva y paseó su vista por todo el jardín, el suspiro de
rendición le peso en los hombros, pero no había manera de que Harry se
comportara como un imbécil, aun que la omega le hubiese hecho daño.

—Estas aquí porque... —continuo el alfa, despegando sus ojos de las rosas
y tomando la atención de Rachel.

—Negocios. —fue concreta y de vuelta su mano tomo el collar de perlas,


jugando con él, enredándolo entre sus dedos delgados; las uñas largas y de
un color vino resaltaron sobre el tono de su piel.

—Una omega negociando, eso no se ve mucho por aquí. —Rachel rio corto,
una risa simple y rápida que ayudo con el ambiente pesado.

—Bueno, no soy yo la que negociara, mi padre y mi alfa son... buenos


colegas. Ellos, tienen planes y yo bueno, solo vine para ser el adorno
bonito, ya sabes somos ese llaverito de estabilidad que le da mayor
reconocimiento a un alfa de negocios. Estamos aquí solo para presumir,
como si fuésemos sus trofeos. —hablo con sorna, por un momento
asqueada y todo eso se acompaño con una mirada filosa enterrada en el alfa
de traje azul marino, ese que llego de su mano.

Tal pareciera que la chica le tenia un rencor muy grande, pues su mandíbula
estaba tensa y sus labios fruncidos.
—¿Así es como te sientes? —Rachel respiro profundamente, sus clavículas
marcándose intensas debajo de la capa de piel al inhalar.

—Así es como nos sentimos todos los omegas. —las cejas de Harry se
curvearon, impresionado. Bajo la mirada, sus zapatos hundidos en el pasto.

—Si estar con tu alfa te hace sentir como un simple objeto entonces, no
creo que estés con el alfa correcto. —opino el profesor, balanceando de
enfrente hacia atrás su cuerpo.

Rachel trago saliva, su cuello se tenso y notaba que estaba reteniendo la


respiración, ya que su cuerpo estaba rígido como una roca.

La omega estaba aguantando el llanto, Harry lo sabía muy bien.

Pero fuerte, la chica rio fingidamente, su mano se guio a su nariz,


frotándola en un movimiento fino y rápido; y sus dientes blancos se
asomaban en esa sonrisa falsa y rígida.

—Tu sabrás muy bien sobre eso ¿no? —sus pómulos alzados, la sonrisa
continuaba en su rostro, como si esperara que Harry pudiese creerse su
actuación, pero sus ojos tristes reflejaban todo aquello que escondía. —Tu
omega debe estar muy satisfecho contigo. —suspiro y volteo al frente. —
Hablando del afortunado. ¿Dónde está? —pregunto recorriendo sus
alrededores con la mirada.

—Él no está aquí. Esta en casa con... mi hijo. —explico, saboreando en su


lengua el titulo de padre que hace una semana había adoptado, sintiéndolo
por completo suyo. —A diferencia de todos estos alfas yo no tomo a mi
pareja como un trofeo. —bromeo y Rachel negó con la cabeza, sonriendo a
medias.

—Una cualidad que nadie mas tiene. —bufo la chica. —La atención es una
virtud que muy pocos poseen, no todos entienden la diferencia entre
sentirse orgullosos de su pareja y caer en lo presuntuoso. Que suerte tiene tu
omega, tiene a alguien que si lo sabe. —mordió su labio y sus ojos se
perdieron en los alfas que charlaban pocos metros enfrente.
—Parece que tu alfa no. —Rachel bufo y rodo los ojos, sorbiendo mas de la
mezcla de uvas en su copa.

—Es un imbécil. —suspiro. —Pero es un buen socio. —rodo los ojos,


inconforme con lo que decía. —El mejor partido. —cito con una voz
tambaleante acompañada con un tono de burla.

—¿No querías estar con él? —indago el alfa y Rachel rio irónica.

—Dime Harry, ¿quién en nuestro mundo esta casado con alguien porque así
lo quiso? Todo aquí es un maldito circo. —carraspeo. —El romance no
tiene sentido cuando se vive rodeado de monarcas adinerados en sus propias
dinastías.

—Me alegra no ser por completo parte de este mundo.

—¿Estas con ese omega por amor? —Harry asintió.

—Jamás ama a nadie como a él.

—Que esplendido. —dijo, aunque su voz se quebró, aspiro su labio inferior


y sonrió de nuevo falsamente. —Lo envidio, si puedo ser sincera. Tiene
todo lo que un omega siempre busca, un alfa que lo ame, una familia,
estabilidad. Es mas de lo que alguna vez tendré. —mordió su lengua.

—Dudo que eso alguna vez le haya preocupado. —rio irónico. —Hubiese
preferido una carrera universitaria antes que preocuparse en ser un omega
hogareño. Pero no siempre lo que planeamos resulta efectivo.

—Dímelo a mí. —rio forzada. —Imagino que la vida es más fácil cuando
haces lo que quieres y no lo que te imponen. —hablo extraviada en sus
pensamientos. —Muchas veces me he preguntado que hubiese sido de mí,
si hubiese hecho caso a mis deseos, si hubiese hecho lo correcto. —divago,
su respiración fue temblorosa y esos grandes ojos se hundieron en la
desesperación, por unos segundos que Harry no pudo comprender.

Parpadeo rápido y volvió a su presente con un respiro hondo, parecía que su


alma había vuelto de las penumbras.
—¿Te encuentras bien?

—Oh, muy bien, si, bien... Muy bien. —pero no era verdad, Harry lo sabía,
porque conocía a esa chica, sabía que cuando mentía agachaba el rostro y
jugaba con su cabello, evitaba mirarte a los ojos.

—Nunca has sido buena mintiendo, o escondiendo lo que sientes. —Harry


carraspeo, dando un ultimo trago a su copa de vino.

—Es lindo que pienses que me conoces Harry pero no lo haces, ya no, no
soy... La misma mujer que conociste en tu adolescencia yo... He cambiado,
mucho.

—Las personas cambian, los sentimientos no siempre lo hacen. —Rachel


frunció los labios.

—¡Rachel! —la voz del alfa se impuso en el aire. Harry le echo un vistazo
rápido y devolvió su vista a la chica.

—De vuelta al infierno. —intento bromear con su situación, bebiendo lo


que restaba de su copa de un solo trago. —Me alegra haberte visto Harry, te
deseo lo mejor a ti y a tu... familia. —una sonrisita temblorosa afloro,
aunque fue corta fue mas sincera que las otras, pero esa melancolía aun se
colaba del fondo en su interior.

Froto con amabilidad su hombro y se alejó, acercándose desganada con el


alfa que inmediatamente enredo su brazo en la cintura de la chica.

Harry giro, dejando la copa sobre la mesa a su espalda y camino a la


entrada de la residencia, confundido con la actitud de la chica y dejándole
de alguna forma un mal presentimiento en el pecho, aunque eso quedo en
segundo plano, pues sentía esa sensación cosquilleante en la palma de sus
manos, era así siempre que Louis comenzaba a ceder a su estrés, debía
volver antes de que se arrancara el cabello a jalones.

...
Este capitulo hubiese estado hace mucho pero me encanta hacerme
pendeja con cualquier estupidez que se me cruza, perdonen mi déficit
de atención, gracias.

Pero igual ustedes saben que esta es mi hora de actualización, always.

Tambien dije que iba a corregir todos los capítulos pero la verdad,
estaba hundida en mi pereza y mi desesperación porque me dan
bloqueos de la nada y eso me altera. No es fácil amikas intentar no
estresarse es un trabajo horrible.

Pero una lectora (hermosa, preciosa, te amo) se ofreció a ayudarme y


no saben que peso me saco de encima, enserio que no se como
agradecerle su ayuda.

Así que si ya vamos a arreglar todo ese peo' yo les avisare cuando
mandare esto a borradores y espero no llevarme mas de dos días con
eso.

Gracias por recomendar la fic, gracias por votar, por comentar y por
hacerme muy, muy feliz. Las Adore You.

Duerman bien, tomen mucha awa, coman frutas y verduras y lavense


bien sus manitas.

Eso es todo por hoy espero que el capítulo les haya gustado mucho.

Les mando un abrazo enorme, muchos besitos y nos leemos el


próximo capitulo.

All the fucking love.


20.

Capítulo dedicado a:

Arandano51 / midnight2603 / princessparktr / xxJoerick1xx / compulsive-


shipper / kvfujdsjkyfthj221 / KarenCV10 / LebiramCastillo75 / MilagroEstr
ada / Brunskixux / evitasuranme / FerchaFlores / AlmaTomlinson28 / juanjo
sevaldez / Camz_ahre / Jannesis2000 / corderitocoqueto7u7 / HarryRistos1
23 / xgirl1602x / SweetCamellia / -
sweetloueh / ArgelisPinto / keyfontor / TamiTapia21 / melon_stylinson / larr
ierogue / darklarrieubitch / lalarriestylinson / soyIsaVillal / chriserick_wm

Les quiero agradecer a todas por darle una oportunidad a la fic, sepan
que son lo mejor en el mundo. Un millón de gracias, por ayudarme a
crecer y a superarme. Besos.

...

Sus pies frenaron frente a la puerta, casi se arrastraron por todo el pasillo,
por suerte el piso era muy liso y estaba bien pulido, así el alfa pudo llegar
hasta el lugar a las diez de la noche y golpear su frente contra la madera de
la puerta en un toque suave y que esperaba el omega pudiese escuchar
dentro de su apartamento.

Tuvo la fortuna de que Louis no llevara puestos sus audífonos porque


todavía no podía hacer dormir a Daniel que, tambaleante intentaba caminar
por la sala.

Abrió la puerta confundido con la visita en la noche, pero al ver a Harry al


lado contrario del umbral sus ojos brillaron y su gesto de confusión se vio
opacado por la sonrisita satisfecha que elevaba sus bonitos pómulos.
—Harry. —saludo contento y el alfa no dijo nada, limitándose a dar dos
pasos hasta estrellar su cuerpo con el de Louis y abrazar su cintura con
mucha fuerza, alzándolo pocos centímetros del suelo con su abrazo y su
rostro se enterró en el cuello de Louis tomando su loción natural;
ronroneando cuando se colocó dentro de su cuerpo y aparto las náuseas que
le golpearon todo el camino.

—¿Qué haces aquí? Pensé que tenías una reunión con tu jefe.

—Estás preocupado por tus tareas, no podía estar tranquilo si sabía que tú
no lo estabas. —Louis sonrió y sus manos frotaron la espalda del alfa, su
nariz aun acariciando su cuello.

—Está bien, aprendí las maravillas de respirar profunda y ahora solo falta
una tarea. Estoy bien. —Harry apretujo el cuerpo de Louis con el suyo,
como su pudiese fusionarse a él; tal vez era lo que quería, porque ese
sentimiento extraño y punzante seguía en su pecho. No quería pensar más
en ello y Louis siempre parecía ayudarlo mucho solamente con estar
presente y regalarle su calor, su aroma endulzante y pacífico.

Recordar a Rachel parecía una tortura, como si hubiese algo que le obligara
a repeler a la omega de su cabeza, sentía muchas náuseas y algo similar a
un golpe en el estómago al pensar en ella, un cólico que le hacía gesticular
una mueca.

—¡Hady! —le llamo el cachorro desde la sala, dio dos pasos al frente y
finalmente tropezó y calló de rodillas sobre la alfombra, el bebé hizo una
mueca, aunque no lloro por el golpe pues al parecer su cansancio fue más
dominante.

El pequeño se reincorporo, sentándose sobre sus talones y talló su ojito


derecho con su manita, chasqueó su boca y dormitó, cerrando sus ojitos.

Harry por fin se separó de Louis y camino a dónde el cachorrito.

Louis cerró la puerta.


—¿Viniste solo porque supiste que estaba preocupado? —le pregunto el
omega, abrazándose a sí mismo.

Harry tomo el pequeño cuerpo del bebé, alzándolo en sus brazos y


acunándolo suavemente.

—Mmm... —tarareo y meció a Daniel. —Quería verte. —Louis sonrió


adorado, su vista viajo al suelo.

Sus calcetas coloridas cubrían sus pies y en su nerviosismo llevo su piecito


derecho encima del izquierdo y lo froto juguetón.

Aún no se acostumbraba a qué Harry le dijera cosas bonitas, se ponía


nervioso como las primeras veces que el alfa le hizo un cumplido o lo
halagó.

—Quería tener calma el día de hoy y no siempre lo logro por mi cuenta,


pero tú... Bueno, solamente necesito ver tus ojos para poder dormir
tranquilo. —el omega mordió su labio y avanzó a la mesa, tomando las
hojas desordenadas y apilándolas al lado derecho de su laptop.

—Que romántico, Styles. —bromeo Louis. —Me gusta que estés aquí. —
agregó menos burlón. Harry asintió. —¿Cómo te fue en tu reunión? —
pregunto, tomando asiento en la silla al frente de su laptop.

—Hady... Mmmm, mamá. —comenzó a balbucear Daniel, su lenguaje de


bebé seguía sin ser descifrado por lo que Harry se las ingenió para poder
entender, no logro mucho por que el bebé hacía demasiadas pausas en las
que cerraba sus ojitos y después volvía a abrirlos con dificultad. Al parecer
luchaba con su cansancio, llevando la contraria como su carácter indómito
le indicaba.

—¿Por qué aún no está dormido? —pregunto el alfa conociendo los


horarios de Daniel a la perfección. El cachorro siempre caía rendido a las
ocho de la noche si no es que antes, generalmente siempre después de su
ducha en la tina.

—No lo sé, no quería dormirse por alguna razón.


—¿Te parece si lo duermo y después hablamos de cómo me fue? —Louis
asintió, guardando una pequeña sonrisa.

—Ammm, si... Si está bien... yo seguiré, seguiré con esto. —Harry asintió y
caminó por el pasillo directo a la habitación de Louis.

Se adentró al lugar, a obscuras, cerrando la puerta y acercándose a la cama,


acostando a Daniel en la misma, aunque el bebé se quejó e intento sentarse
en la cama, girando en la superficie, quedando boca abajo para impulsarse
con sus brazos hacía arriba.

—Es suficiente, cachorro. —le hablo Harry acomodándolo de vuelta en su


nido pequeño de mantitas. —Es muy tarde y tú tienes que dormir.

—Hady... No. —se negó, alzándose de vuelta en el colchón. Harry suspiró y


volvió a tomar su cuerpo, acunándolo en sus brazos y comenzando a
mecerlo de un lado a otro.

—Ya es hora de dormir, cachorro. —le hablo bajito, suavizando el balanceo


de sus brazos, Dany parpadeando muchas veces debido al peso en sus
pequeños párpados. —Este cachorrito tiene que ir a dormir. —continuo con
su charla suave y relajante, se paseó por la alcoba manteniendo un constante
el movimiento lento en sus brazos mientras sentía como el cuerpo de Dany
se volvía laxo en sus brazos.

El bebé tenía mucho sueño, por lo que Harry no tardó en dormirlo y


finalmente lo acostó en su nidito de mantitas que Louis fabricó y que
siempre tenía en la cama.

Lo acomodó en una posición correcta y cómoda. Se inclinó con lentitud y


planto un besito en la frente del bebé.

—Dulces sueños cachorro. —le dijo, arropando con una manta su pequeño
cuerpecito y volvió a la entrada, abriendo precavido la puerta esperando que
Dany no se despertara.

Al cerciorarse de que el bebé continuaba flojo sobre las mantas suspiró con
alivio y salió del cuarto para volver a la sala, vislumbrando a Louis saliendo
de la cocina con una taza grande de té.

—¿Si se durmió? —preguntó el menor, colocando sus gafas de aumento


sobre el tabique de su nariz. Su vista ya estaba lo suficientemente cansada
como para no poder enfocar bien el texto en su computadora, por lo que
eran necesarias.

—Sí, fue fácil, ya estaba medio dormido cuando llegue. —Louis afloro una
risita floja y dejo la taza sobre la mesa.

—No debí darle mucho chocolate hoy, pero entre en desesperación. —


sonrió con cansancio, abrazando con sus manos pequeñas la taza color
menta, más grande que el promedio. —No debe comer tantas Oreos, pero
no podía lidiar con berrinches hoy, estamos demasiado cerca de las
evaluaciones y es... un caos. No recordaba que la escuela fuese así de
cansada. Definitivamente tomare otro año sabático. —dijo en broma.

—Sabes que si necesitas mi ayuda debes llamarme.

—Tenías una reunión, por lo que mencionaste sonaba muy importante. Una
buena oportunidad de trabajo. ¿O no? ¿Conseguiste pescar algo? —
cuestiono, dando un sorbo largo a su taza y adhiriendo su vista la pantalla
de la laptop, la luz reflejándose en el cristal de sus anteojos.

El alfa suspiro y rodeo el sofá dejándose caer sobre el mismo y recargando


su cabeza sobre los almohadones.

—Fui más por compromiso, tengo demasiadas cosas en la cabeza como


para pensar en buscar más empleo.

—¿El poderoso Harry Styles no puede con sus deberes escolares, un juicio
inconcluso y una pequeña tarea extra? —se burló el omega, tecleando unas
cuantas palabras que se sumaron a su ensayo.

—Lo hubiese hecho, buscar un caso, hace unos meses. Ahora no estoy tan
seguro de eso.

—¿Por qué no?


—Porque el trabajo era mi manera de aislarme del mundo, ya no necesito
más eso, además, ahora tengo un omega y un cachorro. —agregó, volteando
cuanto pudo sus ojos hacia arriba para buscar la reacción en el rostro de
Louis, el chico se escondió en el filo de su taza. —Tengo que estar
pendiente de ellos.

Louis rio dulcemente y alejo la cerámica de su boca, colocando la taza


sobre la mesa.

Limpio de sus labios del líquido de frutos rojos con su lengua y miro al alfa,
torcido en los almohadones del respaldo.

—Está bien si debes "descuidarnos" por trabajo. —hizo comillas con sus
dedos, la pizca de diversión acentuada en sus ojitos añiles. —No es como si
fuésemos a morir por no tener atención. —Harry alzo una ceja,
reacomodándose en el sofá y se sentó en una mejor posición para ver a
Louis.

—Oh, me quieres aquí tanto como puedas, eso lo sé.

—¡Ha! —rio seco, fingiendo que las palabras de Harry no eran verdad. —
¿Crees que no podría vivir sin ti?

—Eso es correcto, Louis. Eres tan inteligente, me encanta. —continuo


sarcástico su charla, empapada en sátira. Louis soplo por la nariz y negó
con la cabeza suavemente.

Sus dedos danzaron sobre el teclado, conjugando las letras y anotando su


idea.

—Creo que si habláramos de alguien que no podría vivir sin el otro serias
tú. Porque eres tú el que vino a buscarme a las diez de la noche porque no
podías esperar a mañana para verme en la universidad.

—Touche. —se declaró perdedor, señalando al menor con su dedo índice y


volviendo a su posición recargada en el sofá.
Louis rio bajito y la sala se sumió en un silencio muy cómodo, Harry
descansando su cuerpo y su mente en el sofá y Louis entretenido en su
ensayo, el único ruido en la habitación era el de las teclas presionadas con
apuro en la laptop.

Sus ojitos parpadearon y se dejó caer contra el respaldo de su silla,


levantando sus bracitos al techo y estirando su cuerpo, su cuello dolía
demasiado y su espalda le estaba matando.

Encorvo su espalda, estirándose como un pequeño gatito y rascó su frente.


Se estaba quedando sin ideas, el sueño le estaba frenando, no había peor
tortura que hacer tarea cuando tenías tanto sueño que podrías dormir una
eternidad.

Escucho el suspiro de Harry, pesado y repentino. Louis mordió la uña de su


dedo pulgar y se levantó de la silla, tomándose un descanso de su
horripilante tarea y se sentó al costado de Harry, llevando su mano
enseguida al cabello esponjoso del alfa, acariciándolo en apoyo.

Harry abrió sus ojos y conectó su mirada con la de su pareja.

Sonriendo perezosamente al mirar el rostro bonito de su omega.

—¿Cómo te fue hoy? —le pregunto Louis, enredando mechones de cabello


en sus deditos.

Harry volvió a suspirar, muy pesado y tragó saliva, cerrando los ojos.

—¿Paso algo malo en la reunión? Pude sentirte... Mal. —busco una palabra
clara, pero no la encontró, nunca había sentido a Harry de esa manera.
Además, que el alfa llegó a su apartamento necesitado de él. Harry no
siempre se apegaba a su cuerpo si no fuese porque en verdad lo necesitaba
cerca para tranquilizarse.

El alfa relamió sus labios, buscando como decirle a Louis que se reencontró
con su amor fallido en la reunión.
¿Era buena idea hacerlo? ¿Era importante tener esa conversación si quiera?
Harry no debería estar pensando en ella, el debería estar disfrutando de
Louis, de su presencia y no revolviéndose con preguntas tontas que no
tenían sentido si no la volvería a ver.

—Harry. —llamó Louis golpeando su nariz para devolverlo al mundo. —


Oye ¿qué sucede? —se mostró más preocupado e inquieto el omega. —
Estas muy distraído, hum. —froto su nariz en la mejilla de Harry.

—Lo lamento, enserio no es mi intención. —Harry cerró los ojos,


aceptando los mimos de Louis en su rostro, la nariz de botón arrastrándose
de arriba a abajo por todo el costado de su cara.

—¿Qué te hace sentir así, alfa? —el mayor frunció sus cejas.

—Rachel. —respondió decidido y sin titubear. Louis paró con sus caricias y
se despegó pocos centímetros de la mejilla de Harry, esperando a que esté lo
mirara a los ojos y lo hizo.

—¿Rachel? —preguntó con confusión y Harry asintió con su cabeza. —No


recuerdo que me hayas mencionado nunca a una Rachel.

—Lo hice. —rasco el tabique de su nariz. —Te hable de ella no... Con su
nombre, pero sí... Si, de ella. —las cejas de Louis se arquearon y sus ojitos
se expandieron. —La omega...ella de la que te hable en la cena. —Harry
vaciló sin encontrar sus palabras.

—La que... Hum... ¿Te abandono antes de la boda? ¿Ella? —Harry movió
su cabeza de arriba a abajo en afirmación. —Oh... —dijo despistado con la
nueva información.

Harry mordió su labio y miro un punto fijo en la alfombrita lila de Daniel.

—¿Ella fue la que te hizo sentir así? —su voz se mezcló en un tono un tanto
obscuro y molesto.

Pronto Louis no soporto la idea de pensar que esa mujer había hecho algo
para hacerlo sentir mal y sus entrañas ardieron en frustración, por no poder
estar ahí y apoyarlo ante esa bruja.

Aunque la sonrisa de Harry, limpia y descuidada extinguió sus llamas y su


mano grande acarició su mejilla, sus dedos rascaron su oreja y Louis ladeó
su rostro, tomando con gusto la caricia.

—Está bien conejito, ella no me hizo nada.

—¿Y qué es lo que te hizo sentir así? ¿Solamente su presencia? —Harry lo


pensó, su mano se apartó del rostro de Louis y parpadeo varias veces
porque si, fue su presencia lo único que necesito para sentirse así, incómodo
y con un mal augurio en el pecho.

—¿Te agrado verla? —fue un poco inseguro el omega jugando con sus
dedos.

—No estoy seguro. —fue sincero Harry. Porque no sentía nada más con ese
encuentro, no sintió alegría o tristeza o atracción, nada de nada. Se podría
decir que lo único que causó fue impresión, pues tenía mucho que no la
veía.

Pero lejos de eso, lo único que causaba era intriga, por cómo se comportó.

—¿No estás seguro? —repitió Louis dudoso.

—Me dejo confundido. —la barbilla de Louis tembló. Respiró en un siseo.

—¿Confundido en referencia a...

—A que... actuaba de forma extraña. —Louis parpadeó revuelto y miro la


expresión de Harry, analítica. Ojos perdidos y cejas juntas, frente arrugada y
labios sellados.

Se tomó una pausa y suspiró, mirando otra vez a Louis quien se mantenía
casi asustado con las palabras de Harry.

No lo entendía por completo pero lo que su mente comenzaba a asechar le


causaba frío en el cuerpo. Mucho frio.
Harry supo lo que pensaba y rápidamente tomo sus manos.

—Oh, Lou no quiero que pienses eso. —expuso rápido, casi como si
pudiese leer sus pensamientos. Beso sus nudillos y acomodó parte de su
largo flequillo a un costado. —Ella ya no me interesa, en lo absoluto.

—Parece ser que solo estás pensando en ella. —tragó saliva, su ceño en
cortos segundos se arrugó y la idea de Harry cerca de ella le hizo gruñir
bajito, sin darse cuenta.

El alfa negó con la cabeza, dirigiendo su mano a la cintura de Louis, se


arrastró por la superficie del sofá, su cuerpo rozando el costado del menor
su mano acarició su muslo, justo arriba de la rodilla y besó su sien
cariñosamente.

Louis se hizo pequeño en su lugar, encogiendo sus hombros.

—No deberías sentirte celoso. —habló contra su oído, su aliento


acariciando la piel ajena, frotó su mano de arriba abajo en la cintura de su
omega.

Louis rio por la nariz y se apartó un poco de Harry, para poder observar su
rostro.

—¿Qué te hace pensar que estoy celoso? —Harry sonrió, acerco su rostro
hasta que la punta de su nariz se unió a la de Louis.

—Tú aroma. —Louis suspiro rendido, su cuerpo temblando.

—¿La extrañas? —pregunto sin razón, las palabras flotaron en el aire.

—Por supuesto que no, no, Lou. —Harry se apegó más al cuerpo pequeño.

—¿Entonces por qué estas pensado en ella? ¿Por qué te interesa su actuar?
No debería. —refunfuño, subiendo sus pequeños pies al sofá, sus manos
jugueteando con los deditos de sus pies, forrados en tela con lunares
amarillos y azules de diferentes tonalidades.

—Bueno, verla no me dejo una sensación agradable. —Louis pestañeo.


—¿Se veía bonita? —Harry alzo una ceja.

—¿Eso porque es importante? —Louis volvió a gruñir bajo, molesto por no


recibir la respuesta esperada.

—Quiero saber, es todo.

—Sí, se veían bien. —respondió entonces Harry, las mejillas de Louis se


inflaron para no chillar. —Pero no como ella. Eso es lo que me ha dejado
pensando...

—¿A qué te refieres con eso? —el alfa relamió sus labios.

—A que ella siempre fue bonita, naturalmente, muy bonita. —Louis asintió,
fingiendo que le escuchaba sin el inconveniente en su estómago.

Se quedó quieto en su lugar, tan solo mirando al hombre a su costado, con


la mirada perdida y calculadora.

Louis no dijo nada, nada de lo que en verdad quería decir. Sería fácil para él
pasar como alguien que podía guardar la calma al escuchar hablar a su alfa
de como una omega era bonita, tenían un buen control cuando de celos se
trataba, aunque su lenguaje corporal mostrará lo contrario. Los puños se
cerraban con vehemencia a sus costados, las aletas de su nariz se dilataban
y su aroma era ácido. Muy ácido.

—Pero esta noche ella llevaba demasiado maquillaje. Capas y capas de base
y eso... No es normal.

—Tal vez solo quería cubrir algo. —se encogió de hombros. —No todos los
días se puede tener una piel perfecta, hay días en los que no te interesa verte
bien y te descuidas hasta tener ganas de hacerlo de nuevo.

—¿Lo sabes bien? ¿Tienes una rutina para la piel?

—No, yo simplemente soy bonito por naturaleza. —contestó presumido y


altanero, batiendo dulcemente sus pestañas.
—Ese egocentrismo te causará daño, conejito. —Harry golpeo la naricita
del omega con su dedo, el menor parpadeo.

—Hug, basta ya con ese apodo, es cliché. —arrugo la nariz.

—Hasta que no encuentre uno mejor ese se quedará. —la nariz de Louis
tembló en definitiva como la de un conejito. Harry rio con el gesto.

—Pero está bien, tienes dos puntos correctos, eres un omega muy bonito.
Tengo muchísima suerte de tener un chico así de lindo conmigo.

—Es lo que pensé. —bufó, rascando su mejilla. —¿Cuál es el segundo?

—Bueno... es verdad que ella intentaba ocultar algo bajo todo ese
maquillaje.

—¿Acné? —Louis hizo una mueca vacilante.

—Golpes. —el estómago de Louis se hizo pequeño. De pronto, todo el


coraje que acumuló por la chica a la cual no conocía se desvaneció con una
sola palabra y su empatía afloro espontanea.

—Tiene un alfa abusivo. —aseguro el profesor. No necesitó más tiempo en


ese lugar para saberlo, la manera en la que Rachel se tensaba al mirarlo, su
voz áspera, rencorosa al hablar de él, sus pupilas obscuras.

Había atendido tantos casos de violencia marital que para él era fácil leer
esos problemas en los ojos de las personas, en sus cuerpos, sus
movimientos.

Rachel no se mostraba como la omega segura que era antes de que su


compromiso se fuera al carajo. Se observaba nerviosa, como si tuviese que
cuidar cada uno de sus movimientos, de sus miradas, sumisa y asustada.
Evadiendo miradas, insegura de ella.

—Sé que su vida no va bien, la conozco. Hay algo terriblemente mal en


ella.

—¿Algo peor que un alfa abusivo? —preguntó Louis.


Imaginarlo le causaba terror, no quisiera estar en su lugar, sufriendo
maltrato, viviendo con miedo. Imaginaba que era un infierno, sin saber
cuándo podrías dar un último respiro, sin saber cómo salvarte. Vivir atado a
un alfa de ese tipo, tal vez por eso Louis le temía tanto al lazo, porque no
sabría qué hacer si llegase a pasarle lo mismo.

Un lazo te hacia perder todo derecho sobre ti, al menos era así como su
mundo funcionaba.

—No sé si sea algo peor o solo sea eso. Pero la está pasando mal. Y después
de verla... —Harry hizo una pausa, porque no existían palabras para
expresar que fue esa sensación que opaco el calor en su pecho y que causo
muchos escalofríos en su espina dorsal.

Fue eso mismo lo que le incentivo a manejar al apartamento de Louis,


porque de alguna manera, lo necesitaba con él, para distraerlo del miedo
feroz que erizaba toda su piel.

—Me dejo un mal presentimiento. Ella en general y no me agrada para


nada. Se siente mal. —trago saliva y bajó la mirada a su regazo. Sin
entenderse a sí mismo y dudaba que Louis pudiese hacerlo. Divagaba con
sus sensaciones y algo le ponía nervioso, alerta, como si algo amenazante le
asechara fuera, escondido entre las sombras de la noche y Louis era su
único refugio.

Su omega no supo cómo responder, chupo su labio inferior, succionándolo


al interior de su boca como a un chupón y miro a su alfa, comprensivo. Sus
ojitos siempre siendo una medicina para el alma del profesor.

Una droga que lo hundía en un paraíso irreal, la droga que necesitaba por el
resto de su vida.

—En fin. —hablo después de un silencio largo. —Debes terminar tu tarea,


Louis. —el menor pestañeo lentamente, cerrando sus labios. Trono la boca.

—¿Qué tal si dejo de lado un rato mi tarea y te ayudo a quitar ese


sentimiento feo de tu pechito? —propuso y se movió ágil de su lugar,
escurriéndose por el sofá hasta sentarse en el regazo de Harry.
El alfa relamió sus labios, enganchado con la mirada cerúlea que le sonrió
con encanto, esa que podía acariciar su alma, etérea y pura.

Sus manos ya avezadas se dirigieron con confianza a las caderas de Louis y


le acaricio de ese punto hasta su cintura, colando sus manos debajo del
suéter gris, frotando su piel.

Louis rio bajito y elevó sus manos a los hombros de Harry, acariciando
suavemente, recorriendo la curva hasta su cuello y después jugo con los
lóbulos de sus orejas, respirando lento y liberando su aroma suave al alfa
bajo su cuerpo.

Su rostro se acercó al de Harry, sus muslos frunciéndose al costado de las


piernas largas y su espalda encorvándose hasta que su cuerpo cayó sobre el
de Harry, sus manos bajaron, enredándose en la cintura del hombre y su
cabeza descanso en su pecho.

Suspiro cómodo, una sonrisa en su rostro y su mejilla frotándose con gusto.

Harry lo miro desde arriba; sus pestañas observándose más bonitas desde
ese ángulo, su nariz suave; todo en él era suave en realidad.

Harry podía llevarse toda la vida así, contando cada una de sus pestañas,
alucinando con el color azul en sus ojos, con la suavidad de su piel bajo su
tacto; no le importaba perder toda una vida mirando a Louis porque era
hermoso y estaba seguro de que valdría la pena.

El omega se encargó de llenar de besitos el filo de su quijada, de acariciar


su cabello y el costado de su torso; de liberar ese perfume que era
únicamente perceptible para Harry, le dio esa atención que llego buscando,
atiborrándolo con mimos.

—Tienes deberes, omega. —le recordó después de pocos minutos de


quedarse así, uno sobre el otro, adorando su presencia y olvidando que
existía un mundo fuera de eso.

—Eso puede esperar, me es más importante y agradable hacer sentir bien a


mi alfa. —fue honesto y alzó el rostro, mirando desde abajo al mayor. —
¿No es lo que quieres? —Harry esbozo una mueca ligera.

El omega dirigió su mano a su nuca y lo empujó hacia abajo para así poder
tomar sus labios en un besito corto.

—Claro que es lo que quiero, pero no voy a ser la razón de tus distracciones
y el porqué de una mala nota en una asignatura. —Louis gruño,
incorporándose y observando de frente a Harry.

—Me tomare un descanso, me lo merezco. —se encapricho. Harry por fin


lo miró un poco serio.

—Son casi las once de la noche. Si te tomas otro descanso no terminaras


más pronto. —Harry tomó las manos de Louis, entrelazándolas con las
suyas. —¿Qué es lo que te falta terminar? —Louis resopló.

En ciertos momentos detestaba mucho que Harry fuese tan estricto con el
tema de la universidad.

—Debo terminar un ensayo, pero no tengo más ideas estoy muy cansado,
no quiero pensar en que palabras debo poner y como darle orden es
agotador. —se dejó caer de vuelta al pecho de Harry.

—Te ayudare con eso, pero anda, levántate y continua, no puedes dormir
más tarde.

—Profesor, Styles. —exclamó el menor, sobando el pecho de Harry de


arriba abajo sobre la camiseta azul marino. —¿No piensa que eso sería
hacer trampa? —el menor tarareó, jugando con la punta de la corbata de
Harry.

—¿Trampa? ¿Por qué? Solamente te ayudare, te asesorare para que lo


termines, no te hare el trabajo. —Louis gruñó bajito, inconforme, su pecho
vibró.

—Me gusta más la idea de tu haciendo mi tarea. —bromeó. —¿Existe


alguna manera de que usted me ayude completamente con eso? —jocoso,
escalo más por el cuerpo de Harry, tomando más zona de su regazo,
rozando sus labios.

—Eso, se llama soborno, una práctica poco moral e ilegal para un futuro
abogado. —Louis frunció los labios. —Y basta con el usted, eso no es
gracioso.

—¿Por qué? ¿Porque te hace sentir viejo o porque piensas que es sexy? —
bromeó besando rápido sus labios. —Si tú vas a llamarme conejito yo te
hablare de usted. Es justo. —Harry negó con la cabeza, pero el hoyuelo en
su mejilla demostró la pizca de gracia que escondía al reprimir su sonrisa.

—Eres un omega vengativo.

—Soy TU omega vengativo. —aclaró y beso otra vez sus labios para
finalmente levantarse del regazo de Harry y caminar de vuelta a su mesa,
donde la laptop ya estaba suspendida y el té en su tasa, frio.

—Pero está bien, profesor, aceptare cualquier ayuda que usted, me ofrezca.
—hizo énfasis en su oración.

Harry bufó y se impulsó del sofá, levantándose del mismo.

Tomó una de las sillas de la mesa y se sentó junto a Louis, leyendo el


escrito en el procesador de texto.

—Bien, es un tema fácil. —dijo Harry, arrastrando la computadora más


cerca de su rostro.

Louis asintió, colocando sus lentes de vuelta a su rostro.

Harry leyó tranquilo el ensayo, atento en lo que Louis pudo resumir en el


mismo. El omega se mantuvo quieto en su lugar, esperando a que Harry
terminara su lectura. Se balanceó de enfrente hacia atrás, apoyando sus
manos sobre la silla, abriendo levemente sus piernas.

—Puedes quedarte a dormir. —dijo de pronto Louis mientras Harry leía su


escrito. —Es tarde y... bueno terminaremos aún más tarde.
—No puedo quedarme, mañana hay clases y desgraciadamente, no puedo ir
con la misma ropa del día anterior ¿Qué dirá eso de mi higiene? —Louis
rio. Harry aparto su mirada de la pantalla y observo al chico envolviendo
sus manitas dentro de las mangas de su suéter.

Sonrió amplio.

—Te ves muy bonito con esos lentes. —halagó cuando pudo admirar mejor
el perfil del más pequeño.

—Oh, mmm no. Son, son horribles, solo los uso cuando mi fatiga visual es
muy aguda. —aclaró su voz, agachando su mirada, lo que le obligo a
acomodar las gafas cuando se resbalaron por el tabique de su nariz.

—Nada en ti se puede ver mal. —Louis apretó su sonrisa.

—En verdad me gustaría que te quedaras. —evadió el tema el omega. Harry


relamió sus labios la mirada profunda de Louis lo desarmo, justo como
hacia Daniel siempre. Finalmente, ese poder de convencimiento debió
haberlo heredado de alguien.

—De acuerdo. —aceptó Harry, complaciente, la sonrisa más amplia en el


rostro de Louis no se hizo esperar, sus caninos puntiagudos solo le daban un
toque más encantador y la mano cubriendo rápido su boca le arrebataron el
corazón en un arranque limpio y veloz.

Y rectifico lo que ya sabía, lo había domado un omega de diecinueve años.

Harry suspiro e ignorando el latido acelerado en su corazón carraspeó,


aclarando su voz e iniciando un resumen rápido sobre el tema y las posible
ideas que Louis podía agregar en su ensayo aunque no escucho ni la mitad
de ello porque Harry era muy atractivo cuando hablaba así, tan inteligente y
tan sabio, con los labios rojos y remojados con saliva.

Quería admirarlo por siempre, entretenido en su explicación, con la voz


profunda y somnolienta, rasposa y tan agradable. Era todo un honor
escuchar a Harry, mirarlo distraído, compartiendo su saber, con la luz
artificia del computador iluminando el verde atrevido en sus iris, ampliando
la sombra de sus pestañas, acentuando cada rasgo masculino.

Más de la mitad del tiempo Louis se perdió detallando a su chico, con ojos
soñadores y atención desviada a lo que en realidad era importante. Su
cabeza se ladeaba y sus ojitos se miraban más azules y obscuros, perdidos
en la figura del alfa.

Harry tuvo que apartarlo de su trance muchas veces después de hacerle


preguntas y que él no contestara, excusándose con su sueño, cuando la
realidad era que Harry le hacía babear.

Louis escribió la frase final a su escrito y dejo salir un suspiro largo y


satisfecho, empujando su cuerpo al respaldo de su silla y dejando ir su
última pizca de presión, solo por unas horas antes de llegar a la escuela y le
dejaran más tareas.

—Muchas gracias profesor Styles. —canturreo el omega con voz chillante.


Guardando el archivo de su trabajo con el seguramente conseguiría un
numero uno brillante en tinta roja a la esquina de este, o al menos un cuatro,
menos de eso no podría aceptarlo.

—¿Qué fue lo que dije sobre el usted? —Louis agito sus pestañas.

—¿Qué será en la escuela? Ahí tengo que hablarte de usted, para que no
sospechen.

—No es necesario. —apretó la quijada el alfa.

—Oh ¿No? ¿Y cómo debería llamarte? ¿Cariño? ¿Mi amor? ¿Cielo? ¿Qué
otro apodo cliché recuerdas? —fue sarcástico acercando su rostro a Harry.

—Amor suena muy bien. —Louis sonrió cómplice.

—¿Amor? ¿Calificarías mi trabajo, por favor? Asegúrate de poner un uno


en él, gracias. —beso rápido sus labios.

Harry negó con la cabeza y Louis cerro la laptop, levantándose de su lugar.


—Vayamos a dormir, muero de sueño. —pidió, tomando las manos de
Harry y echándose para atrás, pidiendo que se levantara.

Harry lo hizo y camino con él a la habitación, ambos entrando con el


cuidado de que el bebé no se despertara.

Louis rebusco entre su armario alguna prenda que Harry pudiese usar, las
camisas no fueron problema pues Louis solía comprar camisetas para
dormir más grandes, lo holgado era más cómodo.

Pero tuvo un inconveniente con buscar pantalones, finalmente encontró


unos shorts que compro cuando comenzó a subir de peso por su embrazo,
esos que nunca tiro por que en sus celos también son útiles cuando su
vientre se hincha.

Louis se escondió en el baño para cambiarse y Harry lo hizo en la


habitación.

Exactamente a la una con quince de la madrugada, ya cómodos se


arrastraron por el colchón, perezosos y con parpados pesados.

Louis recostándose al centro de la cama, acomodándose de costado y


Daniel al frente de su cuerpo. Harry subió al final, tomando las mantas
después de acomodarse a la espalda de Louis y cubriéndose con ellas y de
paso al omega que ya cerraba sus ojitos demasiado cansado como para
soportar dos minutos más despierto.

El alfa llevo su mano hasta el estómago de Louis, pegándose al cuerpo


pequeño, piernas enredadas, aromas mezclados, calor natural y un
sentimiento que apretaba en su pechito.

Louis ronroneo. Con los ojos cerrados, la voz pesada y somnolienta habló.

—Cuando tuve a mi cachorro, me jure que no volvería compartir mi cama


con nadie más. —hablo respirando pesadamente. —En verdad odio
compartir mi cama, debería ser un delito que dos personas duerman en una
misma cama. —chasqueo la lengua. —Pero me gusta si eres tú el que está
aquí.
Harry rio por la nariz, colando su rostro al cuello de Louis y besando
coriñosamente la piel de la zona, afianzando mejor su agarre en la pancita
de Louis, anclándolo con seguridad a su cuerpo.

—¿Es lindo dormir junto a mí?

—Cualquier cosa contigo es mejor, siempre. —respondió y se relajó,


dejando esa última frase que dijo como el fin de su cordura y cayó en
sueño.

Harry froto su nariz en la piel de Louis, un último beso cortito y se dejó


alcanzar al igual que su pareja por el sueño.

—🐾🐾🐾—

Cerró la puerta detrás de él y avanzó por el estudio hasta colocarse cerca de


la larga mesa.

El mueble llevaba años de uso, años con montones de archivos y


expedientes danzando de un extremo al otro. Harry incluso había olvidado
el diseño tallado en la madera, pues esa mesa sostenía la información más
importante de sus últimos años.

Todo lo fundamental se encontraba ahí y seguían acaparando más de esos


folders con más información que terminaría perdiéndose debajo de las
extensas capas de archivos y expedientes.

Se preguntaba cuando sería el día que pudiese ver esa mesa limpia de
documentos, el proyector apagado, el pizarrón de corcho despejado de
fotografías y postits con notas.

¿Sería que algún día podría ver esa sala de estudio como una habitación
más en la casa? ¿Por cuánto tiempo tendría que soportar seguir encerrado
entre los muros opacos y la luz del proyector a las tres de la mañana? ¿No
era lo mismo estar en prisión que vivir ese infierno incierto?

Tomo la silla giratoria con ruedas y la despegó de la mesa, desabrochó los


botones de su saco y se sentó, su pierna derecha inmediatamente se cruzó
sobre la izquierda y miro los ojos obscuros perdidos en la lectura del papel.

Tyreese se acomodó en la silla, sosteniendo su cabeza de su barbilla, su


brazo recargado en la mesa.

—¿Qué es lo nuevo? —preguntó el rizado tomando la taza de café de la


mesa. El líquido caliente acaricio su esófago e hizo chillar a su estómago
feliz, ya que no había tomado o probado algo desde la noche anterior.
Tyresse parpadeó, frunciendo sus labios gruesos y dejo el documento en la
mesa.

—No hay nada nuevo. No creo que haya algo nuevo si aprendes a mantener
una distancia considerable o más discreta.

—Estoy siendo lo más discreto posible. —replico Harry golpeando sus


dedos en el recarga-brazos del asiento.

—Los rumores en el trabajo continúan. —Tyreese golpeó la pluma en la


madera. —Estas en boca de todos, de todos. —repitió con énfasis. —Como
sea que haya llegado ella, de dónde sea que haya salido está complicando
todo. Dos declaraciones en contra tuya era lo que Clark necesitaba para no
despegar sus ojos de ti y comenzar a investigarte.

—Lo sé. —respondió tranquilo y neutral. —Que investigue tanto como sea
posible, no tengo nada que esconder.

—Oh, lo tienes, por supuesto que lo tienes, Styles. —casi gruño su mejor
amigo. —¿O tengo que recordarte que mentiste en tu última entrevista? —
el alfa de mirada cetrina ahueco las mejillas, sus pómulos resaltando en
cada lado de su rostro angular.

—¿Qué querías que dijera? Sí, tengo un amorío con un alumno.


¡Arrésteme! —cito, sarcástico, apretando sus muelas.

—Hubiese sido mejor que lo que tienes encima ahora. —bufó cruzando sus
brazos frente a su pecho.

—Es más fácil encubrir una relación. —Harry entrecerró los ojos.
—¡O vaya! ¿Es lo que harás? Entonces, Styles, dime... ¿Si ese es tu plan
porque carajo sigues visitando a Louis? —alzó la voz, golpeando la mesa y
se levantó de la silla, alterado. —Te entiendo, te entiendo maldita sea es tu
Omega, pero dada la situación ahora no solo te pone en peligro a ti sino
también a él. —camino a lo largo de la sala, jalando su cabello con
desesperación.

Harry suspiró y se dejó caer al respaldo de la silla, soplando fuertemente el


aire retenido.

—Sé que se está complicando, pero necesito que guardes la calma. —


solicitó.

—Está haciendo todo lo posible por que vayas a prisión. —su mandíbula
tembló en irá. —No puedes ir a prisión, no lo permitiré. —hablo rápido, su
voz temblando y su nariz dilatada, aspirando grandes cantidades de aire.

—Tyreese, no estás pensando con la mente fría, siéntate y controla tus


emociones de una maldita vez.

El más joven lo observó con la mirada ensombrecida, aterrado por el futuro


y el cómo, a pesar de sus días arduos de trabajo no encontraba una solución
a su problema, más aún cuando se sentía tan cerca y surgía algo nuevo que
desacomodaba su estrategia.

—Ordenemos bien todo el caso, de nuevo, mis pros, mis contras, todo y
démosle una solución y no nos dejemos llevar por la frustración, siéntate.
—le ordeno señalando su silla con la mano en un movimiento claro y suave.

—De acuerdo, si, si eso es mejor. Bien ammm...

—Iniciemos con los declarantes, ¿está bien? Es lo importante ahora. —


hablo sereno. —De acuerdo, Bethany Thompson. Su historia, ¿Cómo llego
aquí? ¿Por qué?

Tyreese tomo el sobre de la mesa y leyó, dejando ir un suspiro.


—Resumiendo la declaración... —tragó saliva. —Dice que... Le insinuaste
una mejor calificación a cambio de mantener relaciones sexuales con ella.
—chasqueo la lengua. —Pero ella, se negó a aceptar eso y tú en venganza
la reprobaste en el semestre. Llego porque encontró una noticia en internet,
sobre que Jason había decidido enfrentarte y decir la verdad, que la impulso
a tener el valor de hacerlo.

—¿Qué articulo? —preguntó Harry, arrastrando la laptop al frente suyo y


abriendo el buscador.

—No lo dice. —respondió, haciendo una mueca y escaneando rápido de


nuevo las palabras impresas. —Imagino que alguna de esas páginas
estúpidas en internet donde cambian por completo toda la verdad.

Harry alzo las cejas rápido, dándole la razón y teclado en la computadora.

—Si fue así imagino que interpretaron mal las palabras de Jason. —Harry
abrió varias pestañas en su computadora, todas de las diferentes noticias
que encontraba a su paso.

—La recuerdo. —continúo iniciando con su lectura. —Recuerdo haberla


reprobado. Es una beta berrinchuda. Se quejaba de mis formas de enseñar y
de evaluar... Fue un dolor en el culo, pero la reprobé por copiar un ensayo
final. Ese era su examen y lo plagio ¿Qué otra cosa haría si no?

—¿Tenias desacuerdos con ella? —Harry bufó.

—Demasiados. Aunque nunca por qué ella no aceptará tener relaciones


íntimas conmigo. —suspiró.

—¿Entonces lo está haciendo por una venganza? ¿Por qué su profesor la


hizo repetir una materia? Eso es absurdo. Jason nunca hablo sobre acoso.
No hay manera de que su declaración fuese un impulso para ser valiente y
decir la verdad.

—No, Jason no hablo sobre acoso, no claramente, aunque lo insinuó. —


Harry resoplo, descartando la primer nota. —En su declaración, la parte en
donde el menciona que lo citaba para las asesorías a horas imprudentes y
que mi mirada lo ponía incómodo. Según sus palabras, lo amenace de la
misma forma que Bethany, con mandar al carajo su carrera. Si él no me
ayudaba como testigo entonces no permitiría que se graduará. Eso entonces
lía de manera exitosa ambas declaraciones.

El ojo de Harry tembló, tenía el maldito lodo hasta el cuello.

No bastaba con que fuese un asesino a ojos de la policía. Ahora tenía que
enfrentarse a ser un acosador en potencia, un alfa que aprovecha de su
posición como profesor para acostarse con sus alumnos.

Mordió con fuerza su labio, arrancando un cacho de piel, la sangre broto tan
pronto como su lengua la limpio, pensando profundamente en cada detalle.

Harry rio vacilante después de unos minutos de analizar. Dejando a un lado


la laptop se alzó de la silla, peinando su cabello hacia atrás, froto su rostro.

—¿Qué es tan gracioso? —pregunto Tyreese, levantándose igualmente de


su asiento.

—Es verdad Tyreese. Bethany no se metería en problemas así de grandes


solo porque tuvo que repetir una materia.

—¿Piensas que no fue decisión suya? ¿Cómo con Jason? —Harry asintió.

—Quien sea la persona que está detrás de esto es un genio... Sabe todo
sobre mí, a fondo. Tiene una investigación meticulosa. No entendía porque
si tantas ganas tenia de meterme a la cárcel no lo había hecho antes, pues,
no lo hizo porque no encontraba un ancla, no tenía como joderme porque no
existe nada que me haga quedar como una mala persona. No actuó antes
porque no había una base creíble para hundirme.

—¿Ahora la tiene? ¿Qué es lo que pudo encontrar?

—A Louis. —los hombros de Tyreese cayeron y su boca se entreabrió. —


Dos testigos diciendo que los acosaba o que quería algo con ellos y si no lo
obtenía entonces me desquitaba en sus calificaciones causa una reputación.
El que yo me involucró con mis alumnos. ¿Y quién es la prueba más
reciente para comprobarlo?

—Mierda. —maldijo el alfa de tez obscura.

—Exacto. —Harry respiro por la boca, frotando sus dientes uno contra otro.

—Debes decirle a Louis. —dijo de pronto el más joven. Casi tan


preocupado como Harry, aunque el profesor no lo dejara ver.

—Es muy pronto, sus exámenes son la siguiente semana no puedo hacerlo,
no ahora, no puedo preocuparlo con algo así.

—Harry esto es serio, Louis necesita saberlo, porque ese alguien sabe que
estás con él y lo está tomando como ancla. A Louis, a tu relación. Clark ya
está investigando, porque dos alumnos hablaron mentiras. Si descubre a
Louis estará en prob...

—Se lo voy a decir. —interrumpió. —Lo hare, pero no ahora, bastante es su


preocupación por sus calificaciones y Daniel escapándose de sus brazos
todo el tiempo. —suspiró. —Esperare al fin de la semana. Entonces hablare
con él.

Aunque parecía tranquilo su interior estaba temblando en pánico y su


subconsciente repetido gritaba en eco por toda su cabeza con un cantarín "te
lo dije", recordándole que fue una idea horrible y pésima aceptar a Louis
desde el principio, por ahora no sabía cómo alejarlo de su propio pozo. No
quería arrástralo con él pero parecía inevitable y era su culpa.

Su maldita culpa.

—Lo que tenemos que evitar es que no haya más declaraciones de este tipo.
Si dos son demasiadas tres me llevarán a la ruina. Debemos estar un paso
adelante.

—¿Un paso adelante?

—Es muy pronto para encontrar un patrón, pero... Si lo que busca es


conseguir que la historia del profesor acosador sea bien comprada se tomará
la molestia de tomar a personas que puedan comprobar tenían problemas
conmigo y tergiversar la verdad. Haré una lista, con los nombres de todos
mis alumnos con los cuales tuve inconvenientes, como a todos aquellos a
los que les di asesorías

—Clark ya te está investigando. Es importante que guardes tu distancia con


Louis, no querrás que lo involucren más de lo necesario.

—Por supuesto, lo hare. Lo hare. —repitió perdiéndose en su mente.

Y se apresuró a su habitación, buscando sus antiguos archivos con carpetas


de la escuela. Por suerte, guardaba cada una de sus listas antiguas de
alumnos.

Volvió con Tyreese y perdió dos horas más repasando cada posibilidad,
haciendo una lista que por suerte no era tan larga con todos los alumnos que
recuerda, tuvo problemas.

Observo el reloj en su muñeca y suspiro, recordando su cita y se despidió de


Tyreese, se negó a la comida que su madre ofreció y se montó en el auto.

No se quejó del tráfico a pesar que era demasiado, pero tampoco pudo
pensar en eso, sentía que se ahogaba en problemas y tenía que aguantar
todo, tenía que resistir, pero era tanto peso sobre los hombros que sus
piernas temblaban y se sentía más débil que nunca.

Aparco el auto frente a la casa, quitando el saco de su torso y dejándolo en


el asiento trasero, cubriendo la sillita de Daniel.

Bajó, caminó por el bonito jardín antes de estar frente a la puerta de pino
bien barnizada y tocar el timbre al costado.

—Señor, Styles, bienvenido. —saludo el mayordomo, haciendo una


inclinación con la cabeza.

—Hola, Marcus. ¿Cómo has estado? —le preguntó, avanzando los pasos
restantes para estar dentro de la gran residencia.

—He tenido días mejores. —el alfa alzo una ceja divertido.
—Bueno, al parecer no tan bien. —Harry rio y sobo el hombro del beta.

—Styles. —llamo Mathew desde las escaleras en saludo. —Me alegra que
pudieras venir a vernos. —Harry sonrió, dándole un asentimiento de cabeza
a Marcus y avanzando por el recibidor de la propiedad, acortando la
distancia para llegar a estar a dos escalones de separación entre él y su jefe.

—Bueno, me pareció que era sumamente importante que viniera así que
aquí estoy. ¿Sucedió algo trágico? —le pregunto jocoso, eliminando los
últimos dos escalones y quedo al lado de Mathew.

El director de inmediato poso su brazo sobre los hombros de Harry, en un


abrazo amigable y comenzó a subir la otra mitad de las escaleras, con Harry
siguiéndolo y mirando su rostro con interés.

Sus cejas frunciéndose y separándose, buscando como iniciar su


conversación. Su loción masculina picaba en su nariz.

Se estaba acostumbrado ya a las esencias dulces y cremas de bebé que


llevaba frecuentando durante un tiempo.

Las fragancias fuertes y artificiales llegaban a molestar su olfato a ese


punto.

—Me preocupas, Harry. —inicio el hombre de mayor edad, con esa voz
gruesa y rasposa que mostraba sabiduría, esa que siempre imponía, un
regaño de ese hombre y cualquiera podría salir corriendo mientras lloraba.

—Tambien me preocupas, Mathew. —bromeó el alfa, sonriendo. Rasco el


puente de su nariz y frunció la misma, mirando al director.

—Oh, esto es en serio Harry. —aclaró, apartando su brazo de encima del


rizado y tomo el pomo de la puerta de su despacho, la abrió y le dio el paso.

El de mirada verde hizo un movimiento con su cabeza y entró, seguido por


el hombre con mechones canosos y obscuros que se marcaban en su cabeza,
parecía una cebra.
Harry siempre pensó que era una extrañeza divertida de la biología que el
alfa perdiese melanina de esa manera tan... Peculiar.

Los ojos marrones lo observaron a profundidad, Harry escondió sus manos


detrás de su espalda, uniéndolas y manteniendo su cuerpo recto y firme.

—He escuchado que tu caso se está complicando. —parloteo, paseándose


por el despacho. —Y dejare a un lado mi indignación por haberme enterado
de otra fuente y no... directamente de ti.

Harry cepillo la alfombra con su pie derecho, sus dedos inquietos se


retorcieron atrás de su espalda.

—Lamento no haberte dicho antes, Mathew. Lo que sucedía en mi caso no


tenía relevancia alguna, fue hasta hace pocos días que supe de la nueva
declarante. —chasqueo la lengua.

—Sabes que ante cualquier situación de este tipo te voy a ayudar, Harry. Te
quiero como a un hijo, no me gustaría saber que intentas enfrentar esto solo.

—No estaba intentando apartarte, Matt, lo que sucede es que, estuve muy
ocupado con eso, no tuve tiempo de pensar a quien le diría y a quien no.

Mathew asintió, acercándose al mini bar en la habitación, tomando una


botella de whisky.

—¿Cómo te enteraste? —indagó Harry, caminando al lado del hombre.

—Los chismes vuelan, en la escuela. —Harry apretó los labios. —Hay


estudiantes que eran amigos de Beth. Se encargaron de divulgarlo por toda
la escuela y no hay nada de lo que yo no me entere. —sonrió el alfa,
tomando el hielo con las pinzas y dejando caer dos cubos en cada vaso.

—Sí, imagino que es parte de tu trabajo.

—No tuviste... nada que ver con Bethany ¿Verdad?

—Por Dios, Mathew. ¿Estas creyendo eso? —hizo un gesto de


inconformidad, su mirada segura y fija en los ojos castaños.
—Es mi trabajo Harry, lo amento, dudar sobre todo y asegurarme. Yo te
conozco y confió en ti, pero no está de más preguntarlo directamente. —
extendió el vaso a Harry, el alfa lo tomo. —Eres mi amigo, pero lo correcto
estará siempre por sobre cualquier cosa para mí, lo sabes. Y yo, no
encubriría algo como que un profesor se involucrara con un alumno.

Harry frunció las cejas, dispuesto a atacar aunque esa manía que tenía
Mathew por encarnar una ceja y mirar sus ojos a profundidad le hacía saber
a Harry lo que intentaba el alfa.

Era difícil de ocultar si era su amigo desde hace tiempo, conocía todo su
lenguaje corporal y la esperanza por conseguir información junto a la
curiosidad brillando en las pupilas de sus ojos marron le arrancaron una
sonrisa simplona y despreocupada.

Robo un trago a su vaso con la bebida acaramelada.

—Lo sé, Matt. Es tu trabajo. Y si quieres estar seguro está bien. No, no tuve
nada con Bethany Thompson.

—¿Y por qué está mintiendo?

—Te explicare todo si es lo que quieres. —le dijo sin problema el rizado.
Alejándolo de su principal objetivo.

Lo cual consiguió. Mathew se sentó en la pequeña sala de la habitación y


Harry explicó cada detalle sobre lo nuevo en su caso, Jason, Bethany, sus
estrategias y lo que él pensaba era un buen plan en busca de venganza
contra él.

Se necesitaba ser ciego para no verlo. Tan ciego como la policía de su


ciudad, aunque ellos eran ciegos solo porque querían.

Y así una charla larga no basto para sentirse satisfechos y no ayudo a Harry
a olvidar o ignorar su situación, y eso no lo conseguiría hasta poder cerrar el
caso de una maldita vez.
No tendría paz hasta saber quién estaba detrás de todo, al parecer tampoco
Mathew, que comenzó a atar cabos aun cuando estos no pertenecían al
mismo lazo, ni hablar de Tyreese, que parecía más enajenado con eso que el
propio Harry.

Pero no podía culparlo, Richard era uno de sus mejores amigos y al morir al
igual que Harry se juró que buscaría justicia, eso solamente lo ato más a
perder la cabeza, pues después de formar un equipo con Harry y de que su
padre se ofreciera a ser su mentor Tyreese simplemente se convirtió en un
hijo más para sus padres y un nuevo hermano para Harry.

Un tipo de soporte que todos en la familia necesitaron después de perder al


más pequeño de la manada.

Y ahora no solo se preocupaba por Richard si no por Harry y eso... Era una
mierda. Por qué Harry no podía soportar que las personas a las que amaba
siempre terminarán sufriendo, por su culpa, siempre por su culpa.

Por más que intentaba no hundirse con ellos no lo conseguía y eso volvía su
conciencia más pesada a cada segundo que corría.

—🐾🐾🐾—

—Daniel, te estoy viendo, no lo muerdas, está sucio y no es tuyo. —advirtió


Louis rápidamente, quitando el cuaderno de sobre sus muslos.

Daniel dejo la figurita en el suelo, obediente, aunque eso era lo que quería
hacer creer a su madre, pues esperaba a Louis se distrajera de vuelta con su
tarea para volver a acercar el artefacto a su boca.

Bran había sido muy buena persona con prestarle sus figuritas
coleccionables para que se entretuviera en lo que ellos gastaban sus últimas
neuronas en terminar las tareas restantes del parcial. Gracias al maldito
cielo.

Era su último trabajo difícil, de todas sus materias cuatro de esos profesores
habían pedido exposición para el cierre de parcial.
Por suerte esas torturas terminaron, o terminarían, después del día de
mañana. Y se enfrentaría a unas nuevas y peores como lo eran los
exámenes.

Entonces, entre todas sus obligaciones tuvo la suerte de que sus días se
acomodarán y de que su emergencia con las tareas en proyecto que tenía
con Bran se viera solucionada por ese día libre que tenía en la semana sin
trabajo para terminarlas todas.

Louis tenía la suerte de que Bran fuese si compañero en la mayoría de las


clases, mejor que eso tuvo la suerte de que el chico fuera como él en el
aspecto de elegir siempre a los mejores profesores en la universidad para
tomar sus clases, así tenía la fortuna de poder elegirlo siempre para sus
proyectos en equipo porque Louis era malo haciendo amigos. Pésimo. Un
desastre. Su cachorro era mejor socializando que él.

Tuvo suerte de que un extrovertido lo viera solo y lo adoptará, de lo


contrario hubiese llorado de nervios al buscar una pareja de equipos.

—La cultura debe ser contemplada antropológica y sociológicamente. —


cito Bran, golpeando su lápiz contra el papel. —¿Eso... lo dirás tú o lo dirá
Cristal?

—Yo, es un tema interesante así que fue más fácil memorizarlo.

—¿En verdad? —Louis asintió y le lanzó una miradita de advertencia a su


cachorro que sigiloso intentaba meter a su boca otra vez el brazo del
superhéroe. Pero se alejó rápido al ver los ojos de su madre.

—Compruébalo.

—¿No confías en mí?

—Oye no quiero reprobar. —se defendió el alfa. —Soy un chico nuevo, me


interesan mis calificaciones ¿lo recuerdas?

— Pfff. —bufó. —Daniel vuelves a morderlo y Bran no te volverá a prestar


sus cosas.
—Bam mi us. —balbuceo, alzando el muñeco en dirección a Bran. El alfa
rio corto desde la cama, aunque Louis pareció más cómodo en el suelo
junto al cachorro.

El cachorro se estaba acostumbrando a su amigo de cejas pobladas, al


menos ya no le soltaba manotazos o intentaba morderlo y tomo mejor
confianza después de que aceptará prestarle sus juguetes.

Para Daniel cualquier persona que le prestará juguetes automáticamente


perdía su filtro de amenaza y se volvía un amigo o al menos un conocido.

—Es un bebé Louis, está bien.

—Oh, lo es y por lo mismo de que es pequeño aprenderá desde ahora que


no debe destrozar las cosas que no son suyas. ¿No es así Daniel?

—Mamá, Bam. —hizo un puchero.

—Bran nada, respeta lo que no es tuyo. ¿Quisieras que Bran mordiera tus
dinosaurios?

—Podía hacerlo. Mis colmillos son muy filosos. —se alzó de hombros el
chico, sin pizca de burla en su rostro, aunque si mostros sus colmillos,
separando sus labios en una sonrisa tenebrosa para enseñar sus puntiagudos
dientes.

—No Bam. No. —negó impetuoso con su cabeza y dejo la figurita en el


suelo.

—Que bien portado eres, Dany. —felicito el alfa. —Bueno Louis, decías
que sabías esto de moría.

—Oh, sí lo siento. Estudiar con un cachorro es difícil. Ammmm... Si, se


contempla antropológica mente y sociológicamente a nivel histórico en
cuanto a sus tradiciones y legados sociales, a nivel normativo como reglas y
usos sociales: como los valores y esas cosas.

—¿Y esas cosas? —interrumpió Bran. —¿Que son esas cosas? Recuerda a
quien vas a exponerle esto, es Wader de quién hablamos y él es... Una
patada en el culo, preguntará cada maldito detalle no puedes dar ese tipo de
cosas te reprobara antes de que te corrijas.

—Es verdad, es verdad. Ammm incluyendo valores e ideales de conducta.


También es a nivel psicológico y a nivel estructural. Obviamente eso lo
profundizare en la exposición estoy cansado por ahora, mi cerebro no puede
hablar más sobre introducción al derecho.

—Muy bien. Tomemos un descanso. Es demasiado tarde y no hemos


comido nada más que los sándwiches en triángulo de Katy. —Louis rio.

—Katy es gentil.

—Lo es con los invitados. Conmigo, digamos que tiene demasiada


confianza ahora y me trata pésimo. Error mío, yo le di esa confianza. —
bufó.

—¿Te molesta que tus empleados te digan la verdad? —Bran sonrió de


lado.

—¿Me veo del tipo que se molesta por qué un empleado no le habla de
usted y lo trata como un amigo?

—No, en realidad no. Eres todo lo que nunca imaginé de un alfa que vive
en una mansión y tiene empleados en cada esquina de sus elegantes pasillos
de madera y retratos colgando de la pared pintados a mano por el mismo da
Vinci. —bromeó sarcastico Louis. —Mi primera impresión sobre ti fue
como uhm no sé, tal vez pensé que eras un vago que se coló a la escuela.

—¿En verdad? —Louis afloro una carcajada y cerró su cuaderno.

—No, Bran, estoy bromeando contigo, no pareces un vago. Pero tampoco


pareces un niño rico que maneja un BMW y usa Gucci en reuniones
importantes.

—Estoy cumpliendo mis objetivos. —cerro el libro sobre la cama. —A


papá le hierve la sangre que no me comporte como un maldito alfa
adinerado. Si eso le hace molestar entonces continuaré usando tenis rotos y
camisetas agujeradas.

—Y esos gorros de lana que te haces ver más sucio.

—Hady. —soltó de pronto Daniel, dejando la figura en el suelo y girando su


cabeza en todas direcciones en la habitación.

—Lo verás mañana Daniel. —le dijo Louis. Levantándose del suelo, al
mismo tiempo en qué Bran bajaba de la cama y colocaba esas pantunflas
divertidas de oso en sus pies.

—Vayamos a cenar y podemos continuar con esto después. O no, lo que sea
está bien.

Louis estuvo de acuerdo y levanto a Daniel del suelo envolviendo con sus
brazos al cachorro.

Bran tomo iniciativa, saliendo de la habitación y guiando a Louis por lo que


parecían pasillos interminables y confusos para poder llegar a la cocina.

—Debes hacer un tiempo para ver películas. —le dijo Bran avanzando por
el pasillo, siguiendo con la conversación que empleo al salir de su
habitación. .

—Uhm, ¿cuentan las animadas? Las pongo mientras cocino para que Daniel
se entretenga.

—No, eso no es tiempo de películas. Y son películas que tú bebé ve, no


películas que tú quieres ver. ¿Y las ves? ¿O solo las escuchas?

—Bran, soy madre, vivo solo, tengo un empleo y tareas de la universidad


no puedo darme un tiempo para ver una película tonta que me complazca.

—Pero debes darte un tiempo para que veas está...

—No tengo ese tiempo es absurdo...


El sonido de la puerta a pocos pasos les hizo frenar, interrumpiendo su
charla banal sobre películas y tiempos.

La puerta se abrió, dejando escapar el aroma que perpetuaba la mayoría del


día en su cabeza, detonante, como dinamita siempre que podía olfatearlo.

Era como un chispazo y su cuerpo estaba hecho de pólvora; cada zona en su


anatomía estallaba y descontrolaba cada célula.

Las piernas de Louis temblaron y sujeto a Daniel en sus brazos cuando él


bebé se removió emocionado.

Harry apareció, bien vestido y luciendo despreocupado, escondiendo sus


manos dentro de las bolsas de su pantalón. El director salió después de él y
miró ambos chicos que quedaron inmóviles en el pasillo.

—Oh, Louis, muchacho. —exclamó el director, acortando los pocos pasos


que les distanciaban. Los huesos de Louis temblaron, su vista haciendo lo
posible por no concentrarse en Harry y su atractivo porte.

—Harry imagino que conoces a Louis. ¿Tienen una clase juntos no es así?
—el omega tragó saliva, reservando el aire dentro de sus pulmones ante una
posible pérdida de este en la habitación. —Lo siento, soy viejo y no puedo
recordar entre todos mis profesores.

Bromeó amigable el director, creando una atmosfera de confianza que Bran


pudo asimilar como estrategia, pues conocía esa sonrisa torcida, siempre
despreocupada generalmente usándola en sus negocios para persuadir.

Louis sonrió aunque no contestó, perdiendo el control total del raciocinio.


Las situaciones imprevistas siempre se convertían en un arma en su contra,
prefirió guardar silencio antes de cometer un error grave, se conocía muy
bien, definitivamente ver a Harry en casa de su director no lo hubiese
pensado nunca. De todas las cosas posibles que su sistema podría prever
nunca hubiese pensado en eso.

Comenzaba a creer que su configuración para prevenir desenlaces caóticos


no funcionaba bien. Daniel alterándose y gritando el nombre de Harry no
ayudó mucho con la situación.

—Sí, nos conocemos, un alumno ejemplar. —respondió Harry, salvando el


pellejo del chico que parecía petrificado en su lugar.

—Es todo un chico listo, su examen fue el mejor de entre todos. A pesar de
ser un omega. —opino el alfa más grande con una sonrisa extendida.

Louis parpadeo reservando su comentario defensivo ante las palabras de su


director.

—¿Eso era un cumplido? Por qué si lo era padre creo que no funcionó
como uno. —hablo Bran por Louis. Sobando rápido la espalda del omega,
un toque simple y muy rápido que pasó imperceptible incluso para el propio
Louis, aunque no para Harry.

—Lo lamento. —se disculpó. —Busco no ser un alfa anticuado como dice
mi hijo. Pero no siempre pienso bien antes de hablar. Es difícil después de
tantos años.

—Al menos busca cambiarlo, es admirable, lo felicito. —contesto Louis


tranquilo, recuperando el habla y haciendo un cariño suave en la cabeza de
Daniel.

—Hady. —llamo el cachorro al profesor. Louis mordió su lengua y miro al


alfa de ojos cetrinos, permaneciendo en su lugar con la barbilla alta, la
indiferencia hacia ambos como mascara. Harry trago saliva, nervioso al
igual que Louis.

El omega entendía por qué su actuar frio, pero incluso aunque Louis sabía
que Harry no lo hacía con una intención más allá de no levantar sospecha
frente a su director a Louis se le hacía pequeño el corazón por sentir ese
tipo de actitud de Harry.

—El cachorro te conoce bien. —comento Mathew, tomando atención a


como él bebé se impulsaba hacia el profesor.
Harry sonrió forzado al igual que Louis que dejo escapar una risa llena de
nervios e intento controlar a Daniel que pedía desesperado que Harry lo
cargara.

—Bueno, es muy travieso en clase y algunas veces ayudo a Louis con eso.

—Oh, sí, he escuchado sobre eso, que lo cuidas. —Louis succiono todo su
labio inferior, reteniendo su respiración. —Me agrada tener profesores que
se preocupen por el bien de sus estudiantes. —exclamó, orgulloso de su
equipo de trabajo.

Dio un aplauso fuerte uniendo sus manos y Daniel finalmente dejo de


moverse, observando al alfa con temor, su cuerpo tembló un poco y a Louis
lo meció en sus brazos, presionando sus labios en la cabeza de Daniel para
que supiera que todo estaba bien, que el padre de Bran no le haría nada.

—En fin. ¿Te quedarás a cenar Harry? —pregunto el director.

—Oh no, yo, lo lamento. Tengo cosas importantes que hacer. —se negó de
inmediato, cuando Mathew relamió dos veces seguidas sus labios. Los ojos
de Harry se entrecerraron y el hormigueo en sus manos incomodo su
cuerpo.

Pronto Harry no aparto un segundo más sus ojos del director, sospechoso
con su extraña invitación.

—Para nada. Me alegraría mucho que lo hicieras. En realidad Louis,


también estás invitado, quédate.

—Tengo mucho trabajo en realidad. —evadió de vuelta la invitación Harry.

—Hace mucho no pasamos un buen día en familia. —insistente sus dedos


se movieron en ansiedad, agitándose de enfrente hacia atrás.

Harry mordió su lengua y entendió el juego de Mathew.

—Se quedarán ambos. —ordenó, vacilante. Cuando perdía control de sus


mentiras y sus planes parecían no funcionar Mathew Shepard optaba por su
mejor arma, ordenar.
Una voz marcada, espalda bien recta y un tono tajante que prácticamente
imponía.

Una voz que hizo temblar los huesos del cachorro y chillar contra el cuerpo
de su madre

Bran torció la quijada, acariciando su mejilla interna con su lengua y miro


fugazmente a Harry, acomodando el gorrito de lana en su cabeza,
despeinando su cabello azabache y sus rizos largos y enredados.

Harry resoplo y siguió a Mathew que comenzó a caminar tranquilo por el


pasillo.

Louis guardo su distancia, caminando detrás de Harry con Bran a su


costado. La atmosfera pesada y caliente no era cómoda para respirar.

Louis susurro muy bajito contra la oreja de su cachorro para que pudiese
estar quieto durante ese tiempo, explicando que Harry no podía tomarle
atención en ese momento y por fortuna el bebé entendió, quedándose quieto
en sus brazos.

Los cuatro llegaron al comedor, donde un omega pomposo con un bonito


traje azul pastel y bien ajustado a su cuerpo los esperaba con una sonrisa
muy amplia. Alec era un omega, muy simpático y era madre de Bran.

Recibió a Louis con mucho entusiasmo y ni hablar de cómo recibió a


Daniel. Apretando sus mejillas que de poco, dejaban de ser tan gorditas
pues era así siempre que comenzaba a crecer un poco más.

Se acomodaron en la mesa, Louis a un lado de Bran, Harry al frente de ellos


y Alec y Mathew a los extremos.

Louis hizo todo lo posible por no atragantarse con la comida, era verdad
que tenía demasiada hambre y Harry aunque tenía incluso más hambre que
él no pudo tomar más de cinco bocados de su crema por estar pensativo,
observando a Mathew, grabando cada una de sus palabras en su cabeza y
así, comprobar lo que pensaba.
El hombre no era estúpido, Harry lo tenía entendido y sabía que lo que
hablaron en su oficina no podía resumirse simplemente a eso. Era mucho
más.

Todos eran parte de la conversación, menos Harry. Inclusive Daniel se unió


a ella después de que Alec le pregunto algo que a Harry no le intereso,
demasiado ocupado con no darle a Mathew lo que buscaba, tenía que cuidar
cada una de sus palabras, de sus miradas.

Tuvo que hacer una nota mental después de que Daniel comenzara a
interrumpirlos de más, para después corregirlo o si no él aprendería a hablar
mejor y los podría meter en muchos problemas. Aunque Louis se adelantó
pidiéndole que no hiciera eso.

Igualmente se lo recordaría si el bebé lo olvidaba en un futuro.

—Es muy lindo que Bran traiga a un amigo, es muy reservado con sus
círculos sociales. — habló el omega, cortando el filete en el plato.

—Alec... —habló Bran en advertencia, las mejillas infladas con el bocado


dentro.

—¿En qué momento pasamos del mamá a solo Alec?

—Desde que comenzaste a entrometerte en todo. —el omega rodo los ojos.

Ignoro el comentario de su hijo, acostumbrado ya a sus palabras hirientes,


hirientes porque eran verdad.

—Bueno, no soy entrometido, pero me preocupo por ti. —Louis apretó los
labios aguantando una risa. Esperaba nunca tener que utilizar esa frase con
su hijo.

—Es bueno tenerte aquí, Lou. Bran no tiene muchos amigos, no muchos
que sean omegas, es aún mejor. —El alfa de pelo azabache gruño,
incomodo. — Bran nunca ha traído un omega a la casa, comenzábamos a
preocuparnos, ya sabes. —rio meloso su madre, su precioso cabello rojo y
corto luciendo en su rostro tintado con pecas. —Pensamos que tal vez
estaba fuera de lo normal ¿sabes a que me refiero? —alzo ambas cejas
cobrizas.

—Oh. —expreso Louis sin saber cómo contestar.

—Alec, no creo que a Louis le interese saber si mis padres piensan que soy
homosexual o no. —rodo los ojos, buscando el aderezó por toda la mesa.

—Bueno, si hay un omega aquí entonces no, no lo...

—Oh, yo... —Louis tosió. —Lo lamento pero, creo que se está mal
interpretando esto Bran... Él es maravilloso es u-un gran alfa muy educado
y gentil pero no... No tenemos nada y no creo... No creo que tengamos algo.
—dijo lo último con mucha rapidez. Inflando sus mejillas.

—¿Qué? —preguntó triste el omega. —Pero... Bran... ¿Acaso no te atrae


Louis? —el alfa tosió, ahogándose con su agua. Louis se mofo un poco,
cubriendo su boca con su mano, dejando una risa que se apagó al golpear
con la tela del suéter purpura esponjoso.

Harry finalmente alejo su mirada de Mathew para observa al par enfrente.

—Opino que es un omega muy bonito, se miran tan bien juntos. —recargo
su mejilla en su mano, suspirando románticamente, Louis paro de reír y su
rostro se entinto en rojo puro.

—No, mamá, no me atrae Louis y dudo muchísimo que yo le atraiga a él.


—Bran le lanzó una mirada rápida a su padre quien observaba interesado
las manos de Harry, que cortaba su carne con tranquilidad.

Bran frunció el ceño.

—En realidad, Louis no está interesado en ningún alfa. Es un omega


independiente. Lo será así por muchos años, es lo que quiere. —fue firme y
volvió a mirar a su padre para después observar a Harry que miro curioso al
chico, aunque, sus miradas se encontraron y leves sonrisas se dibujaron en
sus caras.
Louis noto ese le guaje corporal entre ambos aunque no supo qué
significado darle, solamente ellos podían leerles la maldita mente.

—¿No buscas un alfa corazón? —preguntó Alec dulcemente.

—No en realidad. Estoy cómodo solo con mi cachorro. —le siguió el juego
a su amigo. —Seguiré así hasta tener mi vida con mejor... Orden. Un
empleo estable y... Eso.

—Qué lindo. —exclamó en suspiro, su voz era demasiado suave, como si


estuviese en un trance. El omega no opinaba mucho, parecía que todo el
tiempo estaba de acuerdo con lo que se dijera y no existiera más para que
decir.

—Nunca había escuchado a un omega decirlo. —agrego Mathew,


limpiando sus labios con la servilleta de tela.

—Bueno imagino que no todos se atreven a quitarse ese papel sumiso de los
hombros y enfrentarse al mundo. Es muy difícil, intentar algo por nuestra
cuenta en este mundo. Espero que pronto sea más fácil para todos.

—¿Fue muy difícil para ti? —cuestiono Alec suave.

—Un poco. En realidad, no creo que alguna vez hubiese hecho algo de lo
que estoy haciendo ahora. Mi idea de ser independiente nunca la vi más que
como un sueño, pero sabía que terminaría siendo como todos los demás
porque no tenía ese valor de enfrentarme solo al mundo. Me di por vencido
con mi futuro, pero no tuve otra opción cuando llego Daniel a mi vida así
que, aunque no quisiera tuve que enfrentarme a todos, por él. Es por él que
estoy logrando lo que siempre quise.

—Oh, eso es tan lindo. —Exclamó Alec una vez más con el tono cantarín
pero que era bajito y soplado. —Lo amo. Es tan bonito, me encanta ¿no les
encanta? Un bebé que para muchos podría ser un obstáculo para ti se volvió
ese impulso que necesitabas para continuar con lo que creías perdido. ¿No
es eso hermoso?

—¿Tu qué piensas Harry? —pregunto Mathew. —Estás muy callado.


—Lo lamento Mathew, sabes que estoy preocupado por... ya sabes... —
Louis frunció las cejas intrigado. —Pero si, pienso que es muy hermoso.
Tomaste lo mejor de algo que se supone tendría que ser una tragedia y lo
transformaste en algo bueno, muy bueno, te felicito, Tomlinson.

Louis asintió resguardando su acción de sonreír y sus intensas ganas de


levantarse y besar los labios de Harry.

Alec continuo charlando, siendo el que mantenía viva la conversación,


bastante intrigado en la vida de Louis y a pesar de lo que Bran decía
continuaba insistente en que Louis era un gran prospecto.

Y Louis se mantuvo al paso del omega, los dos charlando animados sin
notar las miradas entre el trio de alfas, cada uno con sus razones para
sospechar.

Finalmente Harry, sin poder soportar un segundo más entre el ambiente


tenso se despidió de todos y huyó del lugar, Bran siguiendo la idea de Harry
se levantó de la mesa, agradeciendo y obligando de alguna manera a que
Louis también se despidiera y volvieran a su habitación lo más rápido
posible.

Así que Louis dejando una conversación inconclusa con Alec siguió a Bran
hasta su habitación.

—Lamento todo ese desastre. —hablo Bran, lanzándose de vuelta a la cama


y dejando ir un suspiro lastimero y cansado.

—No te preocupes. Te entiendo, muchas veces mi madre es así de


entrometida. —se encogió de hombros, infló sus mejillas y dejo a Dany en
la cama.

—No creo que pueda ser así de entrometida como mi madre.

—Oh no como tu madre no... Es tres veces más entrometida.

—Oh, hombre, lo lamento muchísimo. —mostró condolencias. Louis se rio


y se sentó a la orilla de la cama y se dejó caer al costado de Bran, sus
piernas colgando, atravesado en la cama de forma horizontal.

—¿Tu padre también lo es? —las manos de Louis fueron hasta su pancita y
sobo sobre su suéter esponjoso.

Aunque llevaba ya un año sin tener una pancita de embarazo esa costumbre
de acariciarse no había sido olvidada y sus manitas siempre viajaban a su
barriga y la sobaba en círculos cuando se acostaba.

—No, mi padre es mejor dándome mi espacio y entiéndame.

—Vaya, entonces ya gane. —se adjudicó el trono Bran. —Mi padre es


como mi madre, entrometido hasta el tuétano, no lo deja ver, por supuesto
es bueno disfrazando su investigación. —Bran quito el gorrito de lana de su
cabeza, era la primera vez que Louis lo observaba sin eso cubriendo su
cabello negro como la noche.

—¿Lo es?

—Si no pudiste darte cuenta de lo que hizo entonces sí, es bueno y mucho.
—Louis parpadeo, mirando el techo y jadeando cuando Dany subió a su
barriga, encajando su rodilla en su vientre.

—¿Qué es lo que hizo? —Bran carraspeo y se levantó del colchón, para


mirar el rostro desconcertado del omega.

—Sabe de ti y de Harry. Lo sabe, los rumores habrán llegado a sus oídos y


quiso... quiso saber si era cierto que ustedes estaban... Bueno, saliendo. Por
eso dije todo eso hace un rato, de que tú no querías un alfa. Y Harry estuvo
distante contigo por eso. Por qué el también noto que mi padre lo invito a
casa por qué sabía que tú estabas aquí y quería verlos interactuar.

—Si eso le preocupa ¿por qué no nos ve interactuar en la escuela es...

—Porque en la escuela es menos fácil percibirlos, ustedes saben que en la


escuela deben actuar y al encontrarse aquí sin ser avisados es más fácil
estudiarlos. Sus reacciones.

—Tu papá sabe que Harry y yo... Que no nosotros... Nosotros.


—No entres en pánico. —pidió Bran. —No lo sabe aún, solo escucho
rumores y quiso comprobarlos.

—¿Cómo lo sabes? ¿Él te lo dijo? ¿Te pidió que me trajes aquí? Tu...

—No, Louis no. Por favor. Yo nunca les haría eso, te lo he dicho antes. Él
solo tomo la oportunidad de que te traje para la tarea. Porque ni mi madre ni
yo sabíamos que Harry vendría y papá siempre, siempre nos avisa cuando
Harry estará de visita. Así que fue algo que planeo rápido cuando supo que
estabas aquí.

—¿Y qué haremos? —cuestiono con la voz temblorosa Louis.

Decir que estaba asustado se quedaba corto al lado del terror que le causaba
pensar que el director era capaz de todo con tal de no manchar la reputación
de su preciada escuela.

—Bueno, lo obvio. Mi padre no sabe aún que ustedes si son algo, tiene la
sospecha, pero no lo sabe. Actúen mejor. Es todo. No se miren con ojos de
borrego a medio morir y estarán bien.

—Lo de los ojos es inevitable ¡no soy consciente de eso!

—Te golpearé si es necesario. —El omega parpadeo y se levantó del


colchón, sentándose en su lugar y tomando a Dany de la cintura cuando se
tambaleo sobre su cuerpo.

—Es todo. Te llevaré a casa. A puesto a qué Harry te estará esperando fuera
del edificio. —dijo Bran, tomando los libros de Louis y guardándolos en su
mochila.

Pero no era así, Harry no se apareció por su apartamento hasta después de


las once de la noche, cuando Louis estaba cerca de ir a dormir.

Espero a que fuera tarde para hablar con él, así el riesgo era menor, camino
entre el viento frio de la noche por dejar el auto unas cuadras atrás de su
verdadero destino y olvido su saco en casa al salir apresurado y distraído de
su realidad.
Llego con las manos heladas al igual que sus mejillas y Louis como buen
novio se apresuró a darle mantitas calientes y colocar leche al fuego para
darle un poco de chocolate caliente. Aunque Harry insistiera en qué no
quería nada de eso.

Louis dejo la leche sobre el fuego y camino de nuevo a la sala,


descubriendo a Harry quitando la manta de su cuerpo.

—Harry, no la quites. —le dijo Louis, avanzando rápido para tomar la


mantita, sosteniéndola centra el pecho de Harry.

—Quiero que subas aquí. —pidió Harry, ignorando lo que Louis decía y
quitando la manta de su cuerpo, palmeando sus piernas. Al parecer había
tomado esa posición como una de sus favoritas. Con Louis sentado en su
regazo y sus brazos rodeando su cintura.

—Caminaste dos cuadras bajo el frío otoñal con solo un suéter delgado.
Estamos a ocho grados ¿Lo sabias? Necesitas calentarte.

—Nada me calienta mejor que tú. —dijo. Louis alzó una ceja y Harry se
rio. —Eso no sonó como esperaba. —rio con el menor. —Tan solo ven aquí
Tomlinson.

—Pídemelo por favor. —hizo un puchero, Harry rodo los ojos

—Louis, ¿me harías el honor de sentarte en mis entumidas piernas por


favor?

—Suena más bonito así, alfa. —dijo divertido tomando posición sobre el
cuerpo de Harry, siseando cuando las manos frías de Harry se colaron bajo
su camiseta. —¿Viniste por un beso de buenas noches? —preguntó,
ahuecando el rostro de Harry entre sus manos.

—No. Necesito hablar contigo de algo importante. —susurró Harry contra


los labios de Louis, el menor sobo los hombros del alfa.

—¿Si? ¿De qué? —le pregunto ronroneando, pasando su nariz abotonada


por la mejilla de Harry. Mimándolo como ya le gustaba hacerlo.
—Hace una semana fui... A una cita con mi doctor, mi especialista para no...
—tomó un respiro largo. —Atrasarme con todo esto de mi salud y
hablamos de... Bueno de cómo, como...

—Estas divagando demasiado, alfa. —le dijo Louis, peinando el cabello de


su frente hacia atrás. —¿Estas bien? —preguntó referente a su salud, pues
Harry parecía querer evadir el tema. Sin mencionar, el tiempo que tardo en
decirle sobre su cita.

Eso lo preocupo enseguida, haciendo su corazón bombear rápido.

—Sí, estoy bien. Bueno, ammm aun debo ir a... una cita, para saber si debo
tomar mi medicamento aun o...

Louis rio dulce, acariciando los pómulos de Harry con sus pulgares,
compartiendo confianza.

—Amor... divagas de nuevo. —Harry suspiro sus brazos rodeando en un


abrazo su cintura. —Está bien, puedes decirlo, tranquilo.

—Hable con él, sobre ti. Sobre nuestra conexión y me recomendó, bueno,
en realidad no es una recomendación es algo que deb-emos hacer. —Louis
alzo una ceja, confundido.

—¿Debemos? Creí... bueno, que se trataba solo de ti ammm. Oh. —


exclamo en pocos segundo y mordió su labio inferior. —¿Tiene que ver con
tus celos, alfa?

Los ojos de Harry se abrieron por impresión y Louis arrastro su dedo por el
filo de su barbilla, hasta el centro y alzó su rostro un poco más, sintiendo las
esponjas rojizas que eran los labios de Harry cepillar si labio inferior.

Harry se atraganto con su respiración.

—Te he dicho que no me molestaría ayudarte con eso. —hablo Louis


tomando el labio inferior de Harry entre sus dientes en un mordisco cortito
que retiro un suspiro de la boca de Harry y provoco que los dedos largos del
alfa se arrastran por su espalda, hasta llegar a la orilla de su pantalón.
—No, en realidad, no es sobre mis celos Louis. —hablo cuando el menor
soltó su boca. Los ojitos de Louis se abrieron y el carmín le lleno las
mejillas por la vergüenza.

—Oh... yo...

—Es algo más complicado. —Louis trago saliva. —Que nos involucra, a
ambos y que no tiene que ver con sexo. —Louis se hizo pequeño en su
lugar. —Tú y yo debemos visitar a un especialista en ¿Lazos?
¿Conexiones? ¿Parejas? Aun no sé qué en se especializa.

Louis parpadeo en extrañeza total, sus hombros cayeron.

—¿Que? ¿Por qué?

—Mi doctor dijo que debíamos ir con una especialista en... Todo esto de las
parejas destinadas.

—¿Por qué? —repitió confundido.

—Porque no somos como las otras parejas Louis, no encajamos en lo


ordinario y teme... Que podamos hacernos daño.

—Nunca lo haría. —dijo rápido.

—Inconscientemente, podemos dañarnos, inconscientemente y tenemos que


ir para tener un diagnóstico, para saber qué es lo que necesitamos y que no
y como llevaremos esta relación. Para no vernos involucrado en un peligro.

—¿A qué clase de peligro? No entiendo, que...

—Necesitamos saber si es seguro que tú y yo, podamos tener un lazo. —


Louis pardeo de vuelta, más rápido, desconcertado. Sus ojos se cristalizaron
rápidamente y negó un poco con su cabeza, su boca frunciéndose en un
puchero.

—No entiendo nosotros... nosotros no podemos... ¿Qué? —jadeo un


poquito, cubriendo su boca con sus manos. —¿Qué demonios significa eso?
—Harry afianzo mejor la cintura de Louis, empujándolo a él, el omega se
recostó en su pecho, haciéndose pequeño contra el cuerpo de Harry.

—A que tenemos un vínculo más fuerte que el de las demás parejas. No


sabemos si una mordida puede hacerlo más fuerte y si es así, puede ser
peligroso.

—¿Peligroso? Pero... eso que tiene de peligroso todo alfa tiene una
conexión con su omega, todos... Yo no te haría daño nunca Harry. —dijo
bajito sintiendo sus ojos escocer.

Por qué un lazo era importante, un lazo era significativo y él lo quería con
Harry y le decía que eso no era posible. ¿Entonces nunca podría tenerlo?
¿Nunca podría tener una marca?

Hipó después de unos segundos en que Harry acaricio su espalda y el


sentimiento fue tan alto que las lágrimas bajaron por sus cachetitos.

Nunca quiso una mordida y ahora que la quería ¿se le iba a negar?

—Louis tranquilo. Está bien.

—¿Cómo va a estar bien cuando mi propio alfa no puede enlazarse


conmigo? —se quejó presionando su rostro en el pecho de Harry.

—Aún no sabemos eso, por eso iremos con la especialista. Solo para
descartar esa posibilidad. Para estar informados sobre esto. No llores. —
pidió, sobando de arriba abajo la espalda de Louis.

—Yo quiero ser tu omega. —chillo con la voz rota y más aguda.

—Ya eres mi omega, eres mi omega. —dijo Harry, buscando el rostro de


Louis, cuando lo hizo su mano se posiciono debajo de su barbilla y alzó con
precaución su rostro. Lo obligo Con cuidado se inclinó, pasando su lengua
por las mejillas rojitas y húmedas por el llanto de la desesperación.

No imagino que Louis se pondría tan sensible con eso, pero ahora veía que
sí.
—No quiero ser tu omega solo por palabra quiero, yo quiero ser tuyo, por
completo. En cuerpo y en alma y en todo, todo. —gimoteo. Harry sonrió de
lado y peino el flequillo que se deshornaba y cubría sus ojitos azules.

—Lo serás. Lo serás, no llores por esto, tiene solución. Calma. —hablo
suave contra su oído y beso su cabeza. — Veras que todo irá bien.

—¿Me lo juras? —le preguntó casi temblando, con un nudo en su garganta


y sus ojos volviendo a entristecer.

—Te lo juro omega. —le dijo seguro y robo un beso de los labios de Louis,
tomando la dulce sensación de sus labios delgados y suavecitos en su boca.
Y Louis supo que iría bien, incluso si el diagnostico era incierto. Harry
siempre estaría ahí para consolarlo, y Louis estaría para él sin importar que
pasara.

...

Hola mis bebés ¿Cómo están? Espero que bien.

No hay mucho que decir para este capítulo más que espero que les haya
gustado mucho, les haya alegrado la noche o las haya jodido idk nunca
se que esperar jajaja.

Lo que dije IG sobre que el cap terminaría en odio era solo una broma
cotorreeen.

Cuídense mucho, manténgase a salvó y den mucho amor a cualquier


persona que puedan, creo que es lo que mejor acomoda para estos
tiempos. (PERO NO LO DEN CON BESOS O ABRAZOS NO SEAN
TONTAS, con palabritas es suficiente oki)

Coman sano, manténgase hidratadas y todos eso que ya saben de


memoria.

Les mando muchos besos, muchos abrazos (sin Coronavirus) y nos


leemos el próximo capítulo.

Lxs amoooo.
All the fucking love.
21.

Capítulo dedicado a:

Penny_45 / naughtycurly / Princess_Fiorella / Giannina1974 / DayanaStyli


nsonTwT / Moy_Larry / wachuchurumiii / ImNickAustin / -
nxti- / Ratiyt / mossteka / Fiffy_Rugby / saralovesmikeyway / dann_28 / 28l
arryst / NatCrack09 / user01702446 / Zay_Lightwood / PetiteNopal16 / jun
gminekook / hallwayslights / canyon_suun / atzimbaav / fearlesslwt / TateRo
Ma / Soulless_larrie / louxni / louiscosito

Hola bebitas, ya las extrañaba jsjsjs.

Quiero agradecerles a todos por sus votos y sus comentarios y por


recomendar esta fic, me hacen muy feliz, gracias gracias por todo y por
el apoyo.

Espero les guste el capítulo.

...

Louis apretó su brazo alrededor del estómago de Daniel, intentando


sostenerlo contra su cuerpo, pero el menor siendo diestro en escabullirse al
igual que una pequeña cucaracha se removió con éxito, liberándose
estratégicamente de su brazo e intentando correr.

Louis bufó frustrado, dejando el lápiz en la banca e intentando no hacer


ruido pues el salón entero parecía un funeral, tal vez lo era.

Muchos ahí estaban seguros que debían despedirse de sus buenas


calificaciones antes de enterrarlas junto a sus sueños. La mirada de
preocupación de algunos dejaba mucho que desear.
Todos estaban serios y sufriendo, excepto por el profesor que mantenía una
sonrisa malévola en el rostro, la cual se desvaneció al ver a Louis levantarse
por tercera vez para atrapar al cachorro que intentaba correr, pero Louis lo
sostuvo rápido.

—¿Ahora entiende por qué un cachorro no debería estar en una


universidad? —habló sobre el silencio el profesor, levantándose de su silla.

Louis gruñó bajito, sin querer hacerlo en realidad, pero tenía suficiente
estrés encima y una considerable pizca de irritabilidad por el mismo que
ante cualquier provocación estaba seguro que mostraría los colmillos con
descaro.

Su inicio de semana no fue el mejor, no había dormido bien por estudiar,


algo que necesitaba después de las rondas largas y pesadas en el trabajo; un
lujo que no podía darse. Daniel siendo más inquieto y Harry, él decidió
desaparecer los últimos días.

Solamente lo veía en la escuela, durante sus clases, después de eso el alfa se


disculpaba por mensaje y le explica porque no podía llevarlo a casa o
visitarlo, lo que le acongojaba muchísimo, pero nunca lo dejaría ver.

No funcionaba siempre pues su mal humor y la falta de presencia por parte


del alfa se notaba muchísimo en su estado de ánimo, estaba irritable y
contestaba mal a todo el mundo, incluso a Bran.

—Es una distracción, no solo para sus compañeros si no para usted.

—Es solo un cachorro, profesor, no es su intención. —trató de responder


con tranquilidad, volviendo lo antes posible a su butaca.

—Si no puedes controlar a tu propio cachorro es mejor que busques a


alguien que pueda. —Louis apretó los puños, sus muelas rechinando al
tensionar su mandíbula.

—Usted es un alfa. —le dijo Louis, tomando de vuelta su lápiz. —No tiene
ni la más mínima idea sobre lo que es cuidar a un cachorro. —atacó
venenoso.
Pelear con el profesor Wader era posiblemente la cosa más loca y peligrosa
que se atrevía a hacer. Nunca tuvieron una buena relación y ciertamente era
una pésima idea volver su relación más difícil y enfrentarlo.

Pero era imposible detenerse, estaba en su límite, había llegado a un punto


sin retorno en donde lo menor le haría estallar y no controlaría más su mal
genio.

Se estaba cansando de que el hombre lo cuestionara siempre, él no tenía ni


la más mínima idea de lo que era cuidar y educar a un bebé, no sabía lo
difícil que era y no tenía el maldito derecho de reclamarle nada sobre su
jodida manera de educar.

—Se que desde pequeños se les enseña diciplina.

—Si, eso hacemos. Pero no va a aprenderlo todo en un día, lleva su tiempo.


Debería de saberlo usted es profesor. —escupió volviendo a su examen y
apretando más el agarre del cuerpo de Daniel que volvía a mecerse en su
regazo.

Leyó la pregunta en el papel y ni siquiera tubo que repasar los incisos por
qué él sabía bien la respuesta, lo único que hizo fue buscar la correcta y
rellenar el inciso en su hoja de respuestas.

Daniel se quejó en alto, gruñendo y empujando su brazo para liberarse

—¿Tengo que repetir lo que te dije en la mañana Daniel? ¿Uhm? ¿Qué te


dije?

—Mamá. —hizo un puchero y gimió desesperado. ¿Por qué a Louis tenían


que darle un cachorrito con hiperactividad? ¿Por qué tenía que presentarse
en ese preciso momento?

—Solo le diré que su cachorro no será una excusa si no termina el examen,


si llega a la hora y no lo ha concluido ya no será mi problema.

—Lo terminaré. —contestó rasposo el omega, harto de la situación.


—Con ese cachorro haciendo un desastre no lo creo. —contestó casi en
burla. El rostro de Louis se entinto en rojo producto de la ira que le atacó
enseguida.

—Si pude parir un cachorro puedo con su estúpido examen, he contestado


guías de estudios más difíciles que esto. —alzó la voz y no le importó haber
ofendido al alfa, estaba furioso, más que furioso.

Escucho los quejidos de sus compañeros detrás de su espalda,


atragantándose con su saliva por la impresión o por la risa, cualquiera que
fuesen las dos no bastaron para sentirse culpable por lo que dijo.

Por qué lo merecía, el hombre era un asco con él. Desde el primer día se
había encargado de humillarlo y de querer poner el pie en su camino para
hacerlo tropezar, pero Louis no estaba dispuesto a caer con facilidad y se
estaba cansando de ser la burla del alfa.

Wader no se mostró molesto en lo absoluto, el comentario incluso no le


había afectado en lo más mínimo y eso por algún motivo le hizo sentir a
Louis con más confianza para atreverse a insultarlo de nuevo si este lo
provocaba.

El alfa mayor se sentó en su silla, recargándose en el respaldo y


descansando sus brazos en el reposabrazos de la silla, mirando fijamente a
Louis.

Sus demás compañeros con un ojo en el enfrentamiento entre alumno y


profesor y el otro en su examen.

Louis apretó los puños y su ceño se frunció.

—Respóndeme esto Louis. —habló, acomodándose en su asiento,


sosteniendo su postura intimidante.

Su barbilla nunca bajo de si posición angulada y recta.

—Tengo que terminar mi examen, lo lamento, no tengo tiempo. —hosco,


bajo la mirada, leyendo la siguiente pregunta y teniendo -de nuevo- la
respuesta inmediata a ella.

—Supongamos que conseguiste graduarte. —continuó el profesor a pesar


de las palabras del omega. — Conseguiste un caso. Un niño, de diez años
que sufrió abuso sexual, por parte de su padre. —ejemplificó. —Y tu...
Tienes que defender al violador. ¿Cómo lo defenderías? —Louis entrecerró
los ojos, una expresión de asco se dibujó en su rostro.

La pregunta lo desubico por completo.

—No lo defendería. —respondió el menor completamente seguro de sus


palabras, incluso si su voz tembló un poco no dudo un segundo de ellas.

—¿Por qué no?

—No estoy estudiando leyes para defender a los malos. Estoy aquí por qué
quiero todo lo contrario. Y un violador no es alguien precisamente bueno.
—contestó claro, bajando su vista y leyendo. Daniel volvió a quejarse y a
removerse inquieto.

—Entonces no sirves para esta carrera. —dijo el hombre, despegándose del


respaldo y arrastrando su asiento hasta el escritorio y poder recargarse en la
madera. —No sé qué es lo que estás haciendo aquí, no tienes la actitud
suficiente para ejercer esta profesión.

—¿Por qué no? ¿Por qué no voy a defender a un pervertido abusador?

—No siempre podrás elegir a quien defenderás, vas a trabajar para el


estado. Tú deber es atender a quienes te asignen, sea o no buena persona. —
Louis frunció el entrecejo.

—¿Que le hace pensar que trabajaré para el estado? —el menor habló con
seguridad.

Louis podría tener una paciencia impecable, pero si alguien se atrevía a


subestimarlo, era como encender la mecha de una dinamita.

Perdía todo el respeto siempre que alguien se atreviera a insultarlo y a


cuestionar sus capacidades.
—Es lo que harás. —el profesor se levantó de su asiento, dando un paso al
frente, escondiendo sus manos detrás de su espalda. —Todo barrister
respetable inicio trabajando para el estado, siendo solicitor y después, de
acuerdo a su experiencia es que consiguieron ser independientes. Solamente
los mejores estudiantes consiguen ser independientes al terminar su carrera,
dudo mucho que logres cruzar esa línea. Eso si puedes conseguir un empleo
dentro de la abogacía, no hay ningún omega en Londres que sea abogado.
¿Por qué serías la excepción?

—¿Piensa que no podría posicionarme en un buen puesto? —las aletas de


su nariz se dilataron con tal insulto.

—No lo pienso, lo sé, eres un omega y los omegas tarde o temprano ceden a
su naturaleza, tu naturaleza es cuidar de tu familia, desde casa, y tú... Te
acercas siempre más a ello. —miró al cachorro en sus brazos.

—Qué suerte que yo no sea como los demás omegas. A mí naturaleza le


encanta ser rebelde, mientras más veces me digan que no podré hacer algo
más voy a insistir en ello, a mí nadie me dice que hacer. —su nariz tembló,
sus iris se oscurecieron y su mirada se clavaba en el alfa al frente con
rencor.

—Oh ¿te crees de esos omegas especiales? He conocido a muchos de ellos,


y adivina donde están... Exacto, en sus casas, atendiendo a sus familias.

—Bueno, no estoy en una casa ahora, estoy aquí, en una universidad,


discutiendo con un alfa intolerante y poco empático. —oyó los bajas risas al
fondo, sus compañeros intentando contestar su examen, pero atentos a su
discusión. —Sabe... Muchas veces me dijeron que no podría estudiar una
carrera y tener un cachorro. Pero aquí estoy ¿no es así? Creo que después de
todo, sí soy un omega especial.

—No tienes el carácter para ser abogado.

—Pruébeme. —alzo el mentón.

—Eres un omega, eres blando, débil y patético.


—Este omega patético consiguió un lugar en una de las mejores
universidades en Londres, este omega débil está sentado aquí, en su salón
de clases, frente a usted para recordarle que no debería subestimar a una
casta. Voy a llegar alto y no me importa a cuántos alfas testarudos como
usted les tenga que callar la boca para conseguirlo.

Su respiración se agitó y Daniel se encogió en su lugar, su rostro


escondiéndose en el cuello de Louis, frotando su nariz en su cuello para
reducir su mal estado.

—Te encanta soñar, ¿no es así? ¿Piensas que conseguirás una carta del Inns
of Court?

—¿No cree que un omega pueda llegar a tan alto nivel?

—¿Un barrister omega? ¿En qué mundo vives muchacho? Tendrás mucha
suerte si puedes terminar la carrera.

—Estaré encantado de poder verlo en mi ceremonia de graduación, espero


aún viva para verme triunfar y espero que sepa aceptar su error y me pida
perdón por haberme subestimado tanto.

El silencio golpeó el salón, sentía la curiosidad de sus compañeros trazar su


espalda.

Su profesor sonrió de lado, sus hombros se relajaron y su mirada de


párpados caídos chispo, la expresión desconcertó por completo a Louis, no
supo cómo tomarla y mucho menos como manejarla.

—Que insolente eres. —le dijo, pero el tono de molestia había desaparecido
de su voz, tal parecía que estaba completamente satisfecho con ese coraje y
la explosividad que lo control;, con esa enorme falta de respeto por qué lo
era, por completo.

Había sobrepasado sus barreras, enfrentarse a su profesor, al profesor que


tanto le aterraba, se sentía tan fresco y tan liberado.

—Me lo han dicho antes, gracias.


—Bien, puede continuar con su examen, espero que su cachorro le permita
terminarlo, por qué no pienso permitir que sea una excusa.

—Oh, lo terminara. —habló por fin Bran levantándose de su asiento con las
hojas del examen en la mano, colgando su mochila en su hombro y
caminando al escritorio del profesor. —Termine mi examen, Louis tiene
razón, está muy fácil. —dijo, golpeando las hojas en la superficie del
escritorio.

El profesor chasqueo la lengua, escondiendo sus brazos detrás de su


espalda, aunque no dijo nada con la atrevida actitud del joven alfa.

Louis miro Bran volver, acercándose a su lugar.

—Yo lo cuidare en lo que terminas. —ofreció acercándose por primera vez


sin sentirse intimidado por el cachorro.

Sus brazos se estiraron en dirección a Louis.

—Se que tú cachorro hará todo un escándalo, pero, es importante. —le dijo
Bran, tomando por los costados al pequeño cachorro que inmediatamente
comenzó a patalear y se aferró a la ropa de su madre.

—Daniel, por favor, ve con Bran, iré en unos minutos.

—No, mamá, Bam no. —suplicó el bebé, Louis introdujo su dedo índice en
sus pequeños puñitos para que soltara la tela de su chamarra.

—Por favor, Daniel. —le dijo más bajito y logrando que su hijo lo soltara.
Bran lo acomodo en sus brazos, pero Daniel se removió alterado y
comenzando a llorar.

—Iré a la cafetería, no es bueno que un cachorro llore en los pasillos


mientras la mayoría tiene examen. —Louis asintió, su corazón haciéndose
trizas al ver a su hijo asustado y muy desesperado.

Nunca le gustó ver a su bebé llorar y menos en ese estado tan doloroso,
pero él entendía que era necesario.
Vio a su bebé salir del salón en brazos de un alfa, llorando y dispuesto se
atrevió a continuar con su examen, aunque se sintiera pésimo por el bebé.

Pero se apresuró lo mejor que pudo para que el cachorro no llorará mucho
tiempo y no se sintiera así de desprotegido.

Leyó las preguntas lo más rápido que pudo, dos veces cada una para
asegurarse de entenderla bien y no contestar algo erróneo.

Confiaba, en Bran por completo, pero, aunque lo hiciera no le gustaba


pensar que su cachorro estaba llorando en la cafetería pidiendo los brazos
de su madre y él sin poder hacerle saber que no lo estaba abandonando.

Su lápiz se frotaba tan rápido en la hoja que pensaba que le prendería fuego
al papel.

Contesto lo que restaba de su examen a la velocidad de la luz y estaba


seguro que era la primera vez que entregaba un examen sin antes revisar por
segunda vez todo.

Pero en verdad se preocupaba muchísimo por como su bebé se estuviera


sintiendo, no quería hacerlo esperar.

A pesar de que contesto rápido su examen él estaba completamente seguro


de sus respuestas, estudio muchísimo para ese examen pues era el que más
le preocupaba. A Wader le gustaba tomar como el 80% el examen y lo
restante se reducían a las tareas y exposiciones. Un asco total.

Se apresuro a cruzar todo el patio central con mucha rapidez, sus piernas
cortas luciendo veloces, su flequillo rebotando en cada paso.

Llegó al otro extremo del patio y pudo ver el edificio de la cafetería,


relajándose.

Empujó las puertas haciendo un ruido estruendoso que llamo la atención de


la mayoría en el interior. Ignorando las miradas fugaces buscó ese gorro
particularmente colorido que Bran decidió llevar sobre su pelo azabache esa
mañana y lo encontró al fondo de esta.
Louis se encamino, reduciendo la velocidad en sus pasos y llegando al lado
de Bran.

—Bueno, entonces tengo cinco rojos y siete verdes. —escucho al alfa decir,
sosteniendo muchos dulcecitos en sus palmas de los colores mencionados.

El llanto de Daniel ya no eran gritos, aunque continuaba hipando y con un


puchero grande en su boquita y las mejillas muy mojadas y rojas, casi del
mismo color que los dulces en la mano izquierda de Bran.

Lo que el alfa hacía parecía ser funcional, ya que Daniel miraba atento los
dulces en las palmas del chico.

—Cinco rojos. —repitió, dejando los otros dulces sobre la mesa. —Uno,
dos, tres, cuatro, cinco. —los contó, moviendo uno por uno sobre su palma.

—U-o. —intento repetir, pero sus hipidos no le dejaron decirlo bien.

Daniel jadeo bajito, un tanto triste y frustrado. Alzó su mirada, notando que
su madre había llegado, cosa que no pudo hacer con su olfato pues su nariz
estaba tan congestionada por los mosquitos que no lograba oler bien.

—¡Mamá! —gritó alzando sus brazos en dirección a Louis, sus ojos


grandes y verdes mostraron el alivio que le llenó el cuerpo al bebé al saber
que su madre no lo había regalado a Bran.

El omega sonrió y se rindió ante la petición de su bebé, tomando su cuerpo


y cargándolo para que esté se abrazara de inmediato a su cuello y se
acurrucara aliviado.

—Eso fue rápido. ¿Estuviste bien? —le preguntó Bran, comenzando a


comer los dulcecitos de caramelo blando.

Louis resoplo, pasando sus piernas encima del banco largo para sentarse al
lado de su amigo.

—Si, por supuesto que estuve bien, siempre estoy bien. —dijo altanero
robando uno de los dulces de limón de la mesa. —Gracias por cuidar a mi
cachorro, lo necesitaba.
—Se vuelve un demonio cuando un alfa lo toca. —comentó, alzando su
brazo derecho. —Tiene una mordida muy fuerte, casi me arranca la piel. —
dijo suave, y aunque no lo dijo con intención de hacer reír a Louis este lo
hizo.

—Lo siento mucho, déjame ver. —dijo el más pequeño, tomando el brazo
de Bran y acercándolo, notando las marcas profundas de los dientes de
Daniel en la piel lechosa. Estaban esos cuatro puntitos de sus afilados -y
hasta ahora cortos colmillos- y las otras dos de sus dos dientes centrales
inferiores.

—Si hubiese tenido más dientes estoy seguro que ahora mismo estaría en la
enfermería y tú cachorro posiblemente dentro de una jaula, anestesiado. Es
una bestia, Louis nunca lo hagas enojar.

El omega cantó una risita suave.

—¿Te duele mucho?

—Solo si tocas. —alzó sus hombros, restándole importancia. —No es la


gran cosa, no es la primera vez que me muerden.

—Pero es la primera vez que te muerde un demonio bebé. —el cachorro


gruño bajito. —Daniel, no te hagas tonto pídele una disculpa a Bran.

El cachorro volvió a gruñir y se hizo el sordo, mirando las pelusas en el


hombro del suéter de su madre.

—Daniel, ahora, sabes bien que no debes de morder.

—Nom. —respondió rápido, evitando la mirada de Louis, torciendo su


cuello al lado contrario. Por qué la mirada de Louis siempre que hacía algo
malo era muy aterradora.

—¿Ah no? —tarareo el omega, con un tono de voz retórico. —Bueno, si no


le pides una disculpa entonces el debería morder tu brazo también. Es lo
justo. Si muerdes te muerden.
Daniel se despegó rápido de Louis con una mirada pavorosa. Giró su cabeza
en dirección a Bran y el chico permaneció muy neutro, pero fue suficiente
para que Daniel se atemorizara.

—No, no. —le rogó, golpeando sus palmas en el pecho de Louis.

—¿Le pedirás disculpas entonces? —Daniel asintió decidido, moviendo su


cabeza de arriba a abajo, su fleco rubio desacomodándose. —Bueno,
entonces dile: Perdón Bran. —las cejas de Daniel se fruncieron tantito, no
sentía ni una pequeña pizca de arrepentimiento.

Y era claro que, aunque pequeño, tenía un orgullo alto, pero la mirada de su
madre lo hizo desaparecer en un chasquido.

—Enon, Bam. —intento decirlo correctamente y sin que Louis se lo pidiera


se volteo y se sostuvo de la mesa, inclinándose.

Le dio una lamida rápida a la zona afectada en el brazo de Bran y después


presionó sus labios y trono un besito, justo como hacía Louis cuando
raspaba sus manitas al caer.

El bebé se incorporó pegando su espalda en el pecho de Louis y llevando


sus manitas a su boca esperando con impaciencia la respuesta del alfa.

—Está bien, cachorro te perdono. —respondió al fin y Daniel aplaudió


alucinado y buscando la mirada de aprobación de Louis.

La cual no tardó en llegar y se sintió muy orgulloso de sí mismo.

—Bueno, Wader era la última clase. ¿Qué harás ahora que saliste una hora
antes?

—Creo que, utilizaré esa hora extra para dormir un poco antes del trabajo,
estoy muy cansado.

—Oh, si, te entiendo, era eso mismo lo que iba a hacer. No el trabajo si no,
dormir, toda la tarde, posiblemente. ¿Quieres que te lleve? Así llegarás más
rápido.
—Eso, me parece bien si, muchas gracias.

Bran asintió, tomando su mochila y levantándose con Louis siguiendo sus


movimientos.

Ambos caminaron tranquilamente a la entrada principal, charlando de lo


bien que Louis educaba a Daniel, según palabras de Bran. Aunque Louis
realmente no lo sentía así.

Y es que él vivía en una constante inseguridad por no creer que fuese buena
madre, era posiblemente su mayor temor.

Nadie puede ensañarte a ser madre, nadie te explica correctamente todo lo


que tendrás que vivir. Solo te hablan de lo lindo que es, lo maravilloso que
es tener un cachorro y lo feliz que te hace.

Pero no hablan de lo demás, no hablan de lo difícil que es educar a un hijo y


mucho menos del desgaste mental y físico que causa.

Louis la mayoría del tiempo vive cuestionándose su maternidad, si está bien


educarlo de esa manera o si se está equivocando, si lo hace bien o si está
cometiendo grandes errores.

No puede evitar sentirse inferior al ver a otras madres con sus hijos en
diferentes lados, pensado que en definitiva son mejores que él.

Aún que le guste mostrarse como un omega seguro y lo sea, su maternidad


es lo único de lo que duda y tiene mucho miedo de no ser suficiente para su
pequeño cachorro.

Daniel le pidió a Louis bajar al llegar al último pasillo que conectaba a la


puerta de la universidad.

El chico no se rehusó, aliviado por no tener que cargarlo más y lo dejo


caminar, Bran y Louis tomando su ritmo lento y perezoso y Daniel
suficientemente orgulloso de que ya podía caminar solito sin tambalearse
tanto, aunque aún se tropezaba con la punta de sus zapatos, pero estaba
aprendiendo a sobrellevar las caídas, ya no lloraba del susto cuando sus
palmas y rodillas pegan en el suelo.

Louis empujó la puerta para que su pequeño hijo pudiese salir y después le
dio el paso a Bran, el alfa salió detrás del cachorro que caminaba de manera
muy peculiar pues a cada paso su cuerpo entero parecía rebotar como un
resorte.

Louis avanzó detrás de ellos, dejando que la puerta cerrará sola y notando
de inmediato el aroma que le provocaba mareos y muchas náuseas.

—Maaa. —escucho a Daniel decir, con la voz en un hilo. Louis apretó los
puños cuando la mirada verde limón se anclo a su anatomía y una estúpida
sonrisa tímida que era dirigida a él, pero que no interpretó de ninguna otra
manera que simple descaro.

El aroma de Louis cambio tan drástico como su expresión y Bran lo miró


curioso.

Louis no espero más tiempo para avanzar a pasos grandes y seguros a


dónde el alfa se encontraba, ignorando el llamado desesperado de Daniel
que comenzaba a hipar.

Posiblemente esa valentía se había acumulado gracias a que minutos atrás


había enfrentado a su profesor, o esa rabia aún seguía en su interior y lo
impulsaba a no detener su paso.

No lo sabía, se dejó controlar por lo que sentía, por lo que pensaba y no se


quedaría con esas ganas, por supuesto que no.

Louis lo miro de pie y con cara de idiota, se acercó a paso firme; venció su
miedo en una batalla mental que lo derroco de su trono y en pocos segundos
se encontraba enfrente del alfa.

Antes de que Owen pudiese decir cualquier palabra la mano de Louis se


estrelló con fuerza en su mejilla izquierda volteándole el rostro.
—Eso fue por ir a casa de mis padres y abogar por ti con mentiras —le dijo,
haciendo fuerza en sus cuerdas vocales para no alzar la voz, su cuello rojo y
los ojos en llamas. Owen estuvo cerca de responder, pero Louis enseguida
golpeó su mejilla contraria regresando su golpe con el dorso de su mano.

—Yeso fue por hablar mal de MI alfa a mis padres. Pedazo de mierda. —
recriminó con la voz rasposa y atemorizante.

Louis no pensaba ser el omega en apuros nunca más y estaba dispuesto a


defender lo que fuera suyo, de cualquier manera.

—Puede que lo mereciera. —habló Owen, sobando su mejilla con su mano.


—Merezco esto y más, pero no por lo que hice recientemente, porque lo
que hice fue lo correcto Louis, lo que dije no fueron mentiras, ese hombre
es peligroso

—Tú no sabes nada de él, NADA. No te metas con él nunca más, eres una
maldita basura. —lo insulto, con poca paciencia.

—Louis, entiéndelo no es bueno que estés con él te pones en riesgo y a


nuestro hijo.

—Mi hijo nunca había estado más seguro que ahora y eso de cualquier
manera no debería importarte, si no te importó un año entero no veo por qué
preocuparse ahora.

—Harry es un peligro, Louis. ¿Sabes de qué se le acusa? ¿Te lo ha contado


todo? ¿Lo sabes? —el gesto de Louis se contrajo en molestia. —Te está
manipulando Louis, te lava el maldito cerebro.

—¡Tu-no-sabes una mierda! —se exaspero, gritando tan fuerte que sus
propios tímpanos se lastimaron y las pocas personas a su alrededor los
observaron.

—Escúchame. —le hablo alto, tomándolo de los brazos. Louis perdió la


respiración.
—Hey. —oyó a Bran antes de observar como el alfa interponía su brazo
entre ambos, la palma presionándose en el pecho de Owen para alejarlo de
Louis. —Deberías tener más cuidado en cómo lo tratas. ¿Que nadie te
enseño modales?

Owen dio dos pasos atrás, su frente arrugándose, desconforme.

—¿Y el quien es? — pudo notar los celos en su tono de voz, Louis los
podría reconocer muy bien.

—Otro de mis tantos amantes. —contestó sarcástico Louis, aunque Owen


no pudo notarlo. —Si nada más viniste para calumniar a Harry y lavarme el
cerebro para que vuelva contigo estás en un error Owen. No quiero volver
contigo. No quiero saber nada de ti. —le dijo tomando el cuerpo de Daniel
que había llegado a su lado y jalaba sus pantalones deportivos para que lo
tomara.

Pudo notar el miedo en su bebé de inmediato, aunque no llorará sus manos


se hacían puños y su cuerpo estaba tenso.

—No he venido a calumniarlo, te advierto, Louis, te advierto por qué me


importas, Daniel me importa y quiero que ustedes estén bien, debes
creerme.

—Estamos bien, muchas gracias por preocuparte. —de nuevo sarcástico dio
un paso al frente, alejándose de Owen.

—Es mi derecho como padre ver a mi hijo. Estar con él.

—Y es mi deber alejarlo de lo que le asusta y tú Owen, lo asustas. Él no te


quiere cerca, ninguno de los dos te quiere cerca, espero que lo entiendas y
te largues de una maldita vez.

—Estoy intentando que hablemos en paz. Que dejes ese orgullo y me


escuches, si no es por ti al menos por Daniel.

—No me interesa lo que tengas que decir.


—¿Entonces te interesará más un juicio o no? —Louis se quedó estático en
su lugar, su corazón sufriendo un ataque cardíaco. —Podemos llegar a un
acuerdo, Louis, no es necesario que tenga que tomar esas medidas.

La adrenalina le causó un malestar en el estómago, ese que no le permitió


responder. Bran apretó los labios rajando con su mirada a Owen que le
devolvió el mismo odio al mirarlo pasar por su costado y colocar su mano
en la espalda de Louis, dándole dos palmaditas en señal de afecto y apoyo.

—Ya te dijo que no quiere saber nada de ti, respeta eso. —fue lo único que
Bran dijo.

Louis respiró muy profundo, se irguió en su lugar, levantando la quijada y


sin decir una sola palabra avanzó por la explanada, Bran a su lado y Owen
detrás de él humeando rabia.

Louis subió al auto de Bran y se quedó callado por mucho tiempo hasta que
Bran comenzó a hablar sobre cualquier otra cosa, sin ser entrometido en lo
que acababa de suceder.

Y agradeció mucho que el chico respetará su privacidad y no lo atacará con


preguntas o con largas invectivas sobre que todo estaría bien, que no debía
de preocuparse de más.

Si Louis era sincero no deseaba pensar en eso. Quería creer que las palabras
de Owen había sido un mal chiste, o algo como una estrategia solo para
asustarlo y que cediera a hablar con él.

Esperaba que sí. Owen no sería capaz de quitarle a su bebé, podría ser un
idiota, podría haberle roto el corazón, pero no podía llegar a ese nivel de
maldad. ¿O si podía?

Sus manos sudaron y el pequeño Daniel no se apartó de su pecho en todo el


camino, sintiendo el corazón de Louis latir muy rápido.

Bran comenzó a hablar sobre videojuegos, o algo relacionado a los cómics


que le gustaba leer, y Louis fue atento a escuchar cada palabra, porque era
lo que podía hacer para no pensar en las palabras de Owen y le funcionó, lo
hizo reír y fue más fácil para el sentirse fuerte sin esforzarse tanto.

Pero al llegar a su apartamento, al encontrarse a él mismo solo, rodeado del


silencio abrumador no se sintió tan fuerte y al no tener a nadie más
alrededor que pudiese verlo roto y asustado se permitió llorar un poquito,
solo para liberar la presión.

Tomo a su bebé en brazos y caminó a su cama, cerró las cortinas, la puerta y


se acurrucó en el colchón con Daniel en sus brazos; cubriéndose completo
con las mantas y dejando que fuera Daniel está vez quien le arrullara con
las caricias de sus manitas en sus mejillas húmedas.

Sonrió poquito, cerrando los ojos, atesorando el momento en su corazón;


quedando poco a poco dormido. Su bebé, más tranquilo al ver a su madre
calmado se arrullo con el aroma a manzana y caramelo, se apegó a su pecho
haciéndose un ovillo y compartiendo el sueño con su madre.

Una siesta que Louis necesitaba, definitivamente y que hubiese sido muy
bien tomada si no fuera por qué despertó de un brinco, observando su
alrededor y maldiciendo después de tomar el teléfono y verificar la hora.

Se levantó apurado, buscando su uniforme en el ropero y cambiándose a la


velocidad de la luz. No dejo siquiera que su bebé despertara correctamente
cuando ya lo cargaba en sus brazos y salía apurado del edificio para llegar
lo más pronto al trabajo.

Se había relajado tanto que olvidó colocar una alarma para despertar uno
hora antes y alistarse. Comer algo y llegar a tiempo, pero no lo hizo y ahora
tenía que darle de comer a Daniel algo de pollo que recalentó en el
microondas en apuro mientras esperaba el autobús en la estación.

Tuvo la suerte de que un usuario notará su conflictuada actitud y le dejará


tomar su asiento para continuar alimentando a Daniel y se relajará por lo
menos lo que duraba su viaje.

Cosa que no hizo, por supuesto, su pierna bailaba frenética, lo que causaba
que Daniel también brincara en su regazo debido al movimiento. Intento
peinar los nudos en su cabello y acomodar su flequillo rebelde que cubría
sus ojos y bajó rápido en la estación que le tocaba, caminando las últimas
cuadras para llegar al restaurante y pedir perdón más de seis veces cuando
su jefe pregunto el porqué de su retraso.

El hombre una vez más fue un ángel compresivo y termino con un claro:
"que no se vuelva a repetir" y Louis asintió muy frenético, apresurándose
para estar listo y salir a atender las mesas.

Tiffany, la linda omega que trabajaba en el área de juegos no se negó a


cuidar a Daniel y después de eso Louis continuó con su día normal, la
aceleración no termino considerando que era mesero, pero ya no tenía la
presión de llegar tarde.

Él pensó que estaba relajado, que todo iba bien y que las horas que durmió
fueron suficientes para eliminar ese estrés acumulado, pero no funcionaba
mucho si Louis era de esas personas que planeaban todo por adelantado y se
cargaba con estrés que aún no debía de estará ahí.

Y mientras sonreía forzado a los clientes en las mesas en su mente ya estaba


planeando que haría al llegar a casa; que era, obviamente estudiar para sus
últimos exámenes, pensaba en si no tenía trabajos pendientes y que le daría
de cenar a Daniel.

—Hug, Louis deja de atender con esa frialdad. —escuchó a Stacy, que
tomaba de la barra los pedidos de sus mesas y los colocaba en las charolas.

—No hago tal cosa. —se defendió, limpiando con la toalla la superficie de
su charola.

—Ni siquiera lo intentes. —Stacy negó con la cabeza y giro para ver a
Louis, su mano en su cadera ladeada. —Has estado de muy mal humor
estos últimos días. ¿Qué pasa contigo? ¿Sacaste una B en tu examen de
introducción al derecho?

—No me pasa nada y no, no saque una B, en mi universidad no califican de


esa manera.
—¿Entonces que sucede? Apuesto a qué es por tu super alfa guapo y
caballeroso. ¿Qué sucedió? Antes te traía todos los días, algunas veces se
quedaba y siempre pasaba por ti para llevarte a casa. ¿Te ha dejado?

Louis frunció la nariz, no había tenido tiempo de pensar en Harry, por


suerte, aunque no dudaba que el alfa era una de las razones de su mal genio.

Se pasaba escondiendo que no tener a Harry cerca le hacía sentir muy mal,
que sentía muchas agujas en su estómago que le hacían sufrir, pero lo
escondía en su interior por qué saber que sufría por la usencia de un alfa
golpeaba su orgullo.

Nunca se vio en un futuro necesitado por alguien, él se creía fuerte para


estar solo y ahora notaba que no lo era y que no ver a Harry en el día
tambaleaba su estabilidad. Y eso le hacía enojar, y al mismo tiempo lo hacía
sentir muy mal.

Además, que vivía con esa presión en el pecho, como si tuviese un mal
presentimiento, porque no creía normal que Harry no se esforzara por verlo,
por hablar, aunque fuese un poco con él y lo evadiera.

—¡Aja! —exclamó Stacy al notar que había dado en el clavo. —Malditos,


son unos idiotas, solamente ven que pudieron conseguir a un omega y
después no les interesa ser atentos. Debí suponerlo, todos son iguales. —se
alteró, tomando su charola después de que Louis pudo colocar los platos en
la suya.

—¿Quieres parar de ponerme nervioso por favor? —le dijo Louis, un tanto
asustado, porque eso solamente le hacía pensar que Harry podía aburrirse
de él y eso no era un pensamiento para nada grato.

Pensar que Harry lo ignoraba porque así quería le causaba escalofríos en la


espalda.

—Oh, ¿así que si es eso? —la nariz de Louis tembló y un gesto exótico que
denotaba su constante furia por la omega entrometida se acoplo a su rostro
afilado.
Suspiro por la nariz y tomo la charola redonda, acomodándola en su mano y
avanzando a la entrada de la cocina.

Stacy lo siguió, tomando igualmente su charola con habilidad.

—¿Qué fue lo que te hizo? ¿Están peleados? —Louis apretó los puños,
absteniéndose de rodar lo ojos, esquivando a unas pocas personas
ágilmente.

—Nada, no me hizo nada Stacy... Literalmente, nada. —la chica alzó una
ceja y hubo esas cosquillas bajo las costillas de Louis que le alentaron a
hablar, un picor en la lengua incontrolable.

—Él... me ha evadido mucho esta semana y no me agrada. —se atrevió a


decir en voz alta.

—¿Acaso es Louis Tomlinson sufriendo por la atención de un alfa? —


bromeó Stacy, alzando ambas cejas con burla. Por cortos segundos, Louis
se arrepintió demasiado de haberlo dicho, porque sabía exactamente lo que
pasaría.

—No soy yo sufriendo por la atención de un alfa. —bufó, deteniéndose uno


pasos antes de la puerta a la zona de mesas. —Estoy sufriendo por la
inexiste atención de MI alfa.

—Oh, veo a donde va eso. —comentó, haciendo lo mismo que Louis,


deteniendo su paso.

—No entiendo que es lo que sucede todo iba bien y de pronto, de pronto...
Solo es trabajo y más trabajo y... ¡Mierda! Lo entiendo, lo entiendo es un
hombre ocupado; también yo lo soy, y sé que no estaremos juntos todo el
tiempo, pero tampoco espero solamente verlo en clase de siete a nueve
explicando un tema y calificando trabajos. —parloteó Louis,
desencadenándose por completo y rompiendo su más estricta regla que era
no hablar de su vida privada con nadie, pero necesitaba sacarlo, necesitaba
que eso no le pesara más y liberarse enteramente.
Se estaba atascando en un estado de alteración severo y no podía guardar su
inconformidad.

Era estresante simplemente ver los mensajes de buenas noches o los


mensajes cortos y escritos con apuro.

—No sé qué le sucede y eso me altera por qué ¡demonios! lo que suceda es
importante y es severo y no quiere contarme, solo me evade. —gruñó.

Recordaba porque hace pocos meses pensaba que las relaciones eran basura
y no quería una. Son demasiado complicadas y complejas; te hacen sentir
desesperado siempre.

—Debo entender que no siempre me contara todo pero maldita sea tampoco
debe de comportarse así conmigo. No soy un maldito niño. —se quejó
furioso, cuidando sus movimientos para evitar que la rabia le hiciera tirar la
crema del plato.

—Bueno, pero pareces uno. —Stacy rio melosa, pero la expresión de Louis
la hizo callar. —Lo lamento, mal chiste.

—Lo único que quiero es saber porque ha estado tan perdido, solamente se
sienta en su escritorio y finge no conocerme y después lo único que hace es
enviar un mensaje tonto de "te vere mañana debo atender algo del trabajo".
—fingió una voz gruesa y tonta.

Louis había olvidado lo bien que se sentía contar todo, sacarlo como fuese y
que alguien escuchará atento todos sus problemas, por fin podía entender a
esas personas que contaba sus desgracias a todo el mundo, era tan liberador.

Olvidó lo que se sentía tener un amigo que fuese omega. A pesar de su odio
a los alfas Louis estaba notando que solo se frecuentaba con ellos.

Maldita sea su lógica incoherente.

Y ahora tenía ahí a Stacy entendiendo, sabiendo a la perfección de que se


trataba todo su embrollo porque era omega, por qué lo entendía y ambos
podían quejarse con libertad y estar de acuerdo en ciertos puntos que los
alfas nunca entenderían.

La chica estaba dispuesta a aceptar todo reclamo y a seguirle la idea segura


de ella, Louis ya no sabía lo que era quejarse de los alfas sin tener que
escuchar algún comentario tonto por parte de ellos y por ellos se refería a
Ellis que era, prácticamente el único que los había aguantado, un poco tal
vez Bran, pero siempre estaban dispuestos a defender a su casta, como si no
supieran que la gran mayoría eran unos imbéciles.

Sus últimas horas se redujeron a ambos quejándose de todo aquello que


nunca había dicho o no se atrevían a decir, como lo mucho que odiaba que
los alfas siempre tuvieran esa maldita costumbre de querer ordenar en todo
y Stacy en como odiaba que estos olvidaran las cosas importantes.

Un sinfín de quejas más se dejaron ir escurridizas de sus labios y Louis no


podía sentirse más identificado con ella.

—Lo alfas son tan idiotas. —exclamó la omega, pasando sus manos por las
mangas de su chamarra calientita y uniendo el cierre para después, cerrarlo.

—No entiendo porque piensan que el recibir ayuda de un omega les va a


restar valor o algo así. Es una estupidez.

—Tampoco lo entiendo. —Stacy se inclinó, tomando a Daniel entre sus


brazos.

El cachorro a gusto en los brazos conocidos se acomodó, jugando con el


llaverito de erizo.

—¿Debería simplemente pedirle que me cuente? ¿O sería muy entrometido


de mi parte? No quiero ser de esos omegas entrometidos.

—No lo sé, Louis. Tú conoces a tu alfa. Si estás seguro de que él te dirá que
sucede no tienes por qué insistirle en que te lo diga pero... Si sabes que él
no hablara entonces, pregúntale. A menos que pienses que sea algo
personal. Todos tenemos nuestros secretos incluso con nuestras parejas y es
importante respetar ese espacio. —Louis asintió en acuerdo, tomando sus
pertenencias y cerrando su casillero con el candado.

—No decido aún si es algo personal. —Louis mordió su labio. —Puede


que... Sí, yo no... No estoy seguro.

—Bueno, puedes meditarlo mejor. —Louis entrecerró sus ojos, pensativo.

Podía ser una opción, si, meditar y analizarlo mejor, posiblemente podría
recibir información de Harry antes de que él se decidiera.

—¿Me acompañarías en el transporte? No quiero ir sola, no desde lo que


pasó el viernes pasado con esos alfas, estoy un poco asustada.

—Si, por supuesto. —aceptó Louis, sonriendo amistoso y colgando la


mochila en su hombro para volver a casa.

—🐾🐾🐾—

Dos de la tarde con cincuenta y cuatro marcaba el reloj en la estación de


tren. Louis se encontraba sentado dentro del vagón, la mochila en sus
piernas y sus manos jugueteando la una con la otra.

Todo a su alrededor luciendo tranquilo, los asientos azules vacíos a


excepción de las tres personas que le acompañaban en el vagón. Sin
importar la calma a su alrededor su interior no tenía la misma dicha de estar
tranquilo.

De algún modo se sentía bastante incomodo, no negaría que viajar solo en


el metro, sin el inconveniente de lidiar con maletas y de proteger la
integridad física de su cachorro era liberador; pero de igual forma se sentía
extraño. Estaba esa sensación de ausencia.

Por supuesto, le hacía falta Daniel, lo sabía y también sabía que lo vería en
unas horas, pero su rutina consistía en su bebé, en intentar mantenerlo
quieto, en limpiar la saliva se su barbilla, de estar atento en que no perdiera
cualquier cosa que llevara en sus manos pequeñas.
No tenerlo provocaba que su mente se volviera loca, porque no tenía que
hacer nada, solo se quedaba sentado y esperaba su estación y eso, eso lo
enloquecía, ya no podía vivir sin hacer algo, necesitaba mantenerse activo
porque así se había acostumbrado el último año; Louis no tenía tiempos
libres o de tranquilidad hasta las ocho o nueve de la noche.

Ahora podía apreciar la libertad, era la primera vez que viajaba solo en
Londres y no se sentía bien.

Demasiada ansiedad recorriendo sus venas le hacían fallar la mente por lo


que no evito tomar la pluma en la bolsa de su mochila y comenzar a rayar
los postist que tenía por ahí, como siempre hacía que se aburria o no
encontraba algo más productivo que hacer.

Definitivamente estaba por completo enredado en la rutina con su hijo.

Alzo la vista verificando en que estación se encontraba, cuantificando


mentalmente cuantas restaban para llegar a su destino.

Louis suspiro, desbloqueando el celular, verificando la dirección.

Dos días atrás Harry llegó a su apartamento, de las pocas veces que lo visito
durante los últimos días, lo tomo por sorpresa por lo que pudo ver el
desastre que Louis era, el cabello despeinado, las bolsitas debajo de sus ojos
al igual que la piel obscurecida y esa expresión de frustración y
desesperación que ponía cuando Daniel volvía a salir de la habitación con
pasitos cortos y tambaleantes después de que Louis pensara que estaba
dormido.

Fue hasta que Louis chillo impotente y abatido que Harry tomo un papel en
el asunto cargando a Daniel en sus brazos y haciéndole saber al cachorro
porque estaba mal que fuese desobediente.

Después de una charla que el bebé no entendió a la perfección, pero que


noto le estaban corrigiendo su actuar por el tono de voz del alfa se
tranquilizó, pero el puchero melancólico se quedó en su boquita por los
cortos minutos en los que Harry lo sostuvo.
—Necesitas conseguir una niñera. —había dicho, preocupándose por su
estado. Idea que Louis descarto tan pronto como salió de los labios de
Harry. Excusándose con que no podía exponer a su bebé de esa forma
además que no podía pagar una con el sueldo miserable que recibía en el
restaurante.

Después de eso hubo una pequeña discusión entre ambos, porque el alfa se
ofreció a pagarla a lo que Louis se negó inmediatamente.

Fuera de que lo necesitara, había algo más grande que esa necesidad, por
supuesto su maldito complejo independiente y el creer que él podría solo
con la situación, cuando claramente estaba en un error.

Y Harry, de la mejor manera posible se lo hizo ver, recordándole su mal


estado por el estrés acumulado, los cortos problemas que tuvo en horas de
examen y lo complejo que fue resolverlos con un bebé en su regazo, sin
mencionar que no solo en el la escuela era problemático; en el trabajo lo era
y no solamente eso, era peligroso.

—Se que puedes con eso, eres un omega fuerte y lo conseguirías si no me


tuvieras, pero me tienes y no hay necesidad de que te enfermes o vivas así
cuando hay oportunidad de que estés tranquilo. —fueron las palabras que
lo convencieron, no por completo, pero si lo suficiente para que llegaran a
un acuerdo.

Harry ofreció que Anne cuidara al cachorro por lo menos lo que restaba de
sus días de exámenes, para que pudiese responderlos con tranquilidad y
después de eso volvería todo a la normalidad y el menor lo sopeso un rato.

Aunque al principio no le pareció correcto darle esa responsabilidad a Anne


lo dejo más tranquilo el hecho de que la omega llegó a su apartamento al
siguiente día con una sonrisa muy amplia y un aura resplandeciente.

—Para nada estas siendo aprovechado. Estoy feliz de ayudar. Soy una
omega muy solitaria, mi marido y mis hijos trabajan todo el santo el día,
estoy sola siempre me haría bien un poquito de compañía.
Así que después de esa breve explicación Louis se sintió un poco menos
aprovechado con aceptar la ayuda de Anne y fue tranquilo a la escuela
sabiendo que su cachorrito estaba en buenas manos.

Dos días después y más cerca de que su tortura terminara estaba en camino
al centro de especialidad para su cita con "Kateryn; Doctora y especialista
en parejas" ¿Es que no podía escuchar algo más extraño que eso?

Bajó del vagón, rectificando el nombre de la estación en la barra azul en la


pared y continuo el camino por el túnel solitario hasta llegar a las escaleras
y observar la luz del sol cubierto por las nubes grises y viento helado
abriéndose paso, haciéndolo temblar.

Tuvo suerte que el lugar se encontrara cerca de la estación del metro o


hubiese tenido que sufrir el frío otoñal por más tiempo.

Pudo reconocer la figura de Harry fuera de la entrada del edificio unos


metros antes de llegar.

El mayor le había dicho -por mensaje- que tendría que salir antes del
horario escolar para tratar unos asuntos importantes y que lo vería en la
clínica, no pensó que Harry llegaría antes de él.

—Llegue. —anunció el omega al llegar frente a Harry, a pesar que el alfa lo


había visto desde un tramo atrás.

Contestó su saludo extraño con las manos en su cintura y sus labios bien
pegados a los suyos en un beso largo y básico.

El frío ya no parecía existir después de eso pues el simple roce de la piel


ajena calentó todo su cuerpo.

Que Harry este separado de él es la peor tortura, no hay un segundo en el


que no desee ver sus ojos verdes, escuchar su voz profunda y lenta; sentir el
tacto recorrer su piel y olfatear la fresca y varonil fragancia que alimentaba
el alma de su omega.
Harry tomó su mano, recorriendo con él el pasillo largo que los llevo a la
recepción, preguntándole lo más básico; si ya había comido o como se
sentía ese día y automáticamente Louis se sintió tan importante y no se
guardó la sonrisa amplia e ignoro el hecho de que el mayor se había
desaparecido por mucho tiempo los últimos días.

El omega en la recepción les indico por donde ir después de revisar la cita


de ambos en la agenda y en poco tiempo ya estaban sentado en la sala de
espera, solamente ellos dos, escuchando la nada.

No había demasiada gente y por un lado Louis lo entendía, no era común


que un alfa u omega encontraran a su pareja destinada, llegaba a ser tan
poco común que la mayoría de las personas lo tomaban como un verdadero
mito, una leyenda para los románticos.

Así que la clínica básicamente estaba vacía, muy vacía.

Louis se acomodó en la silla, su pierna subía y bajaba por los nervios y


estaba tan silencioso como una roca, al igual que la sala de espera y todo el
edificio.

Podía jurar que parecía el escenario de una escena de suspenso. El lugar era
muy apagado, de cierta forma luciendo tétrico, aunque Louis no sabía si en
verdad era así o su cerebro se encargaba de hacerlo ver de esa manera.

Era de esperarse si ese sería el lugar en el que menos le gustaría estar.

La mano de Harry de pronto se posicionó encima de su rodilla, frenando la


efusión de su movimiento constante. Era el único ruido en el lugar
silencioso; el de su pantalón rozando la tela del sofá.

—Detente ya, omega. —le dijo, sobando su rodilla para tranquilizarlo.

—No puedo, estoy nervioso y preocupado, no sabemos que nos dirán ahí
adentro. —sinceró. Su dedo índice guiándose a su boca para morder la uña
con ansias.

Harry resoplo por la nariz, el aire haciendo ruido.


Su cabeza inclinándose al rostro de Louis, hasta tocar el filo de su barbilla
con su nariz y arrastrarse por toda la orilla, ronroneando con gusto.

La piel de Louis siempre sería la cosa más preciada que pudiese sentir, tersa
y calientita. Siempre llenando su mente con un insaciable deseo de hundirse
en ella; de recorrerla milímetro a milímetro y marcarla para reclamarlo
como suyo. Un sueño bastante frustrante considerando su situación.

La mano de Harry se arrastró de su rodilla a su muslo, sobando de arriba a


abajo mientras avanzaba más arriba.

Su respiración pesada de un segundo a otro y su rostro continuaba


frotándose en la mejilla de Louis. En extremo cariñoso.

El menor frunció las cejas y volteo el rostro, definiendo el rostro del alfa,
ojos cerrados y labios entre abiertos, sus mejillas tenían una capa rosada
muy bonita, dando color a su piel nívea. Su pecho subía y bajaba
notoriamente.

Louis abrió la boca para decir algo, pero Harry asalto su cuello,
enterrándose en el hueco entre su hombro y su barbilla e inhalando
profundamente, repitiendo ese ronroneo sutil que no notaba que dejaba
escapar.

Sus labios se presionaron en la carne sedosa, tronando un besito que erizo


los poros en la piel de Louis.

La mano de Harry colándose por su muslo interno y el omega llevo su


mano a la de Harry, deteniéndolo, evitando que alcanzara su ingle.

—Harry... ¿Qué es lo que haces? —preguntó muy bajito, solo para que el
alfa pudiese escucharlo.

—Te beso. —respondió desvergonzado. Louis relamió sus labios.

Harry se estaba comportando demasiado extraño. Ignorándolo casi como si


fuese una olimpiada durante todo el día, excusándose con el trabajo y sus
deberes, pero ahora que estaban juntos se comportaba de ese manera melosa
y atrevida.

Cosa que le sacaba de quicio por completo. Porque Harry no era así.

Harry nunca le tocaría de esa manera, no en un lugar público y mucho


menos sin preguntar.

—¿Te sientes bien alfa? —cuestionó temblando por los besitos gastos que
Harry dejaba en su cuello.

—¿Que? Por supuesto que me siento bien. ¿Por qué preguntas?

—Bueno, tu... Es que tú me has evitado mucho estos últimos días y de


pronto estás siendo muy cariñoso y no, no lo entiendo ¿por qué eres
cariñoso y me evitas? No tiene sentido.

—Yo no te evito. —le dijo Harry, gruñendo bajito, en desacuerdo con lo


que Louis decía. Y era verdad, no lo evitaba, al menos no por que quisiera,
si fuera por Harry el estaría todo el día con Louis, mimándolo y apreciando
todo de él.

—Lo haces. —Louis frunció el entrecejo poquito. —¿Hay algo que tenga
que saber, Harry? —el alfa paro de frotar su nariz en el cuello de Louis y el
menor tragó saliva, sintiendo el cuerpo de Harry tensarse, él también lo
hizo.

—Nada en lo absoluto.

—Harry. —le dijo en advertencia. —Eres pésimo mintiendo. ¿No confías


en mí?

—Por supuesto que lo hago.

—¿Entonces por qué me ocultas cosas? No estás actuando normal, estás


nervioso y preocupado y...

—Lamento no haber estado al pendiente de ti, omega. —interrumpió Harry


llevando su mano a la mejilla de Louis. —Pero ambos hemos estado muy
ocupados estas semanas, en especial tú y es importante que estés
concentrado en tu educación antes que en mis problemas.

—No voy a estar tranquilo sí sé que algo sucede contigo, sí sé que estás en
ese estado. ¿Cómo puedo concentrarme cuando mi alfa se siente mal y yo
no puedo hacer nada por qué no sé qué carajo sucede con él? —su voz salió
golpeada, entonces notando que en realidad estaba muy molesto por qué no
era justo, no era justo que Harry lo hiciera a un lado, se sentía inútil.

Pareciera que Harry muy en el fondo lo veía como todos, un omega joven y
tonto que no sabía nada de la vida; que no podría con cosas complicadas;
que era débil, inexperto, tonto. Así se sentía.

Y le dolía, le dolía saber que Harry podía pensar eso de él. Cuando Louis no
quería que lo viera de esa forma, porque él era fuerte, él podía con
situaciones complejas y complicadas, y era un insulto para su personalidad
autosuficiente que Harry lo apartara por ese tipo de cosas.

—Louis...

—No. —lo detuvo. —No soy un niño. —reclamó serio y con cierto tono
desagradable. —Yo puedo ayudarte, puedo escuchar tus problemas, puedo
ser un apoyo y no me dejas.

—Yo lo sé, Lou, lo sé. Ven aquí. —palmeó sus piernas al notar como el
menor se alteraba poco a poco y su aroma se volvía a amargo.

Louis suspiró pesadamente, ampliando las aletas de su nariz, pero


igualmente se levantó, sumiso con su alfa y tomo asiento en su regazo,
apoyando sus brazos al rededor del cuello de Harry.

El mayor sonrió con encantó y enrollo con sus brazos largos en la cinturita
de Louis.

—Yo sé lo que eres no me lo tienes que decir. Y todo lo que suceda lo


sabrás, pero por ahora son más importantes tus calificaciones.

—Hazz...
—Tú quieres apoyarme, omega, lo entiendo y yo estoy aquí para
exactamente lo mismo, por qué te quiero ver triunfar ¿Está bien? Entonces,
tomando todos los problemas dejaremos en primer puesto los más
importante y pasado eso nos preocuparemos por lo demás. —Harry trono
un beso en su mejilla.

Louis respiró profundo listo para atacar con su sermón, pero el sonido de la
puerta le hizo voltear antes de siquiera poder abrir su boca.

La pareja de chicas salia sonriente del consultorio, tomándose la mano y


despidiéndose con amabilidad de la beta con la bata blanca y gafas
cuadradas.

Louis se levantó del regazo de Harry sintiendo el rubor subir a sus mejillas.

El par de chicas termino de despedirse y cruzaron el pequeño salón,


abandonando el solitario edificio.

—¿Harry Styles y Louis Tomlinson? —preguntó la beta, llevando su mano


cerca de lo boca de su estómago.

Louis la miro, y asintió con la cabeza, información que Harry recalco mejor
con un "Si" claro y fuerte.

—Adelante, por favor. —les dio el paso, extendiendo su brazo hacia la


puerta.

Louis de inmediato tomo el brazo de Harry cuando esté se levantó del


asiento. Nervioso y pequeño camino a la par del alfa, adentrándose al
cuarto, mejor iluminado que el pasillo tétrico de la sala de espera.

La doctora tomó asiento en su escrito a lo cual Harry y Louis se sentaron


igualmente, colocándose tranquilos en sus respectivas sillas.

—Bueno, estamos aquí. —comentó con una risa ligera, moviendo su cabeza
de un lado a otros, mostrando sus dientes pequeños y levemente torcidos.

Su cabello castaño y corto hasta los hombros danzo de un lado a otro al


mover su cabeza.
—De acuerdo, comencemos con todo esto. Harry, Louis... —la beta miro al
muchacho de ojos azules, sus cejas alzándose en impacto al verlo más de
cerca, sus ojos escaneando rápidamente sus facciones. —Tu eres Louis
¿verdad? —le pregunto sin titubear, señalando al chico de lacios cabellos
con su dedo índice. Encogiéndose en sus hombros ante una posible
negación, avergonzándose antes de saber.

Louis asintió con la cabeza y los ojos de la doctora se abrieron un poco


más, agitó su cabeza como si quisiera quitar un insecto de ella y rasco el
costado, chasqueando la lengua.

—¡Vaya! —exclamó, uniendo sus manos, frotando sus palmas. —


Perdóname es que, eres muy chiquito. —enredó la última palabra en una
risita pura. Las cejas de Louis se alzaron sin entender el punto de la mujer.

—¿A qué se refiere? —fue directo el menor, acomodándose mejor en la


silla, imponente. Harry cubrió su sonrisita con su puño, fingiendo rascar su
nariz con el nudillo.

Si existía algo que Harry pudiese apreciar en exceso de Louis era esa forma
en como estaba dispuesto siempre a defenderse, tenía junto a él esa osadía
para argumentar y corregir a cualquiera que deseara perjudicar su
existencia.

—Nada en especial. —respondió la doctora con una sonrisa amplia. —Pero


me es curioso, según tengo entendido mi colega Alfred me dio un pequeño
resumen sobre Harry, tengo entendido que tiene veintinueve y tú, te ves
muy pequeño.

La nariz abotonada de Louis tembló, confundido aun con la extraña charla


de la beta, sin embargo, dejó caer sus hombros al percatarse que la mujer no
lo decía con mala intención; lo notaba en sus ojos almendrados,
chispeantes.

Si estaba diciendo algo ofensivo o que incomodaba a Louis ella no lo


notaba pues seguía cómoda y sonriente.
—A menos que luzcas más pequeño a lo que en realidad eres. ¿Es eso? —
agregó, despreocupada. —¿Cuántos años tienes Louis?

—Diecinueve. —respondió fácilmente.

—Madre santa. —dejo escapar por la impresión. —Lo lamento. —se


disculpó enseguida.

—¿Tienes eso algo de malo? —el rostro de Louis en completo serio, pero
Harry mantenía una sonrisa escondida detrás de su puño.

—No, para nada, para... Dicen que son parejas destinas así que no, no si es
lo que... te dicta tu naturaleza y si quieres, si quieres serlo.

Louis se recargó en el respaldo de la silla, cruzando sus brazos sobre su


estómago.

—Ya sabes, el hecho de que sean parejas destinadas no significa que sea
obligatorio pasar sus días juntos, he tenido montones de casos en los que,
las parejas destinadas no se aman o se odian a muerte o simplemente no se
soportan. Es completamente valido si alguno de los dos no quiere...

—Yo quiero. —respondió tajante el más pequeño.

La doctora guardo silencio y percatándose de la molestia en la mirada del


omega, aclaro su garganta.

—Lo lamento. —dijo enseguida, avergonzada pero aún muy amable y


sonriente. —Son la primera pareja que conozco con una diferencia de edad
tan grande. La mayoría de mis pacientes tienen una diferencia de uno a
cuatro años, no más. Supuse y supuse mal, que sería extraño para ti tener
una diferencia así de grande.

—Estoy cómodo con eso, en verdad. —fue claro.

—Eres muy joven. —fue directa la doctora, algo que tenían en común
ambos. Nunca sabiendo como guardarse lo que en verdad pensaban. —Aún
no estás en una edad apta para estar seguro si en verdad es lo que quieres,
puede que después de unos años...
Louis apretó los puños, escondiendo su arranque de colera a los costados de
su torso.

—Lo lamento, sé que es su trabajo y debe asegurarse de que ambas partes


estén en completo acuerdo, entiendo que puedo lucir como un chico tonto e
inmaduro que se deja guiar por este pensamiento incorrecto que se cree
sobre que las parejas destinadas deben estar juntas por el resto de sus vidas,
sé que no es así, pero no es mi caso, yo quiero estar con Harry y después de
años voy a seguir queriendo eso. Estoy completamente seguro y si no es así
bueno, ya sabremos como solucionarlo.

Harry se concentró en no sonreír como idiota y tomar a Louis de las


mejillas para llenarle de besitos cariñosos toda la cara.

—Ciertamente me equivoque contigo, Louis. —aceptó la mujer. —Bueno,


seguros con esto, hablemos de lo importante y por lo que están aquí. Alfred
me hizo saber sobre su estado, por lo que mencionaste Harry puedo deducir
que son una pareja de unión alternativa.

—¿Unión alternativa? —la beta le sonrió a Louis, asintiendo con la cabeza.

—Si, es otro tipo de unión además de la mordida, se da en muy pocas


parejas, muy pocas, todas destinadas por supuesto. —recalcó. —A
diferencia del lazo con una mordida esta se activa a los pocos minutos de la
primera interacción con tu destinado, sin embargo, su efecto es más
retardado que el de una mordida. Con una mordida la unión es inmediata, la
suya lleva un proceso, pueden tardar incluso años en aprender a controlarla,
suele ser muy inestable, pero con el paso del tiempo y dependiendo de la
pareja se nivela.

—Entonces... ¿No es necesaria una mordida para una unión? —la doctora
negó con la cabeza.

—No, pero como dije, depende de la pareja. Existen maneras de entrenar


esta condición, hay parejas a las que les funciona y no ven necesaria la
mordida ya que su unión es lo suficientemente estable y fuerte. Sin
embargo, hay casos de parejas que no logran controlar eso y las terapias no
son exitosas; en esos casos si es necesaria una mordida.
Louis bajo la mirada, detallado en su cabeza las palabras de la especialista.

—¿No hay riesgo en tener una mordida entonces? —la mujer acomodo el
cabello castaño detrás de su oreja.

—Si, lo hay. —Louis se atraganto con su respiración. —Una unión


alternativa es eso, otro tipo de lazo, dos lazos es peligroso, muy peligroso.
Controlar un lazo es difícil, controlar dos... —la mujer chasqueo la lengua y
ladeó su cabeza. —Todo tiene un proceso, una mordida no es simplemente
eso, pero no es algo de lo que se hable porque nuestro instinto animal tiene
la capacidad de sobrellevar ese tipo de cambios, el sentir a la otra persona,
escucharlo, ubicarlo. No es cosa fácil, no había sido un problema pues
muchas personas lo resuelven por sí solas, aprenden a conocerse, a conocer
a su pareja; otras no, eso es un problema, pues llega a afectar en la vida
diaria o la persona misma.

—¿Afectar en qué manera? —fue curioso Louis. La beta suspiro, apretando


sus labios, aun así se forzó a sonreír.

—Tener un lazo con alguien significa que tendrás dos tipos de emociones:
las tuyas y las de tu pareja. Si estas emociones no se aprenden a bloquear
pueden intervenir en todo momento, lo que significa que no sabrás con
exactitud a cuál de las dos corresponder. Ha habido casos en los que incluso
las personas no saben diferenciar entre sus propias emociones y las de su
pareja y es trágico. Los alfas pueden volverse más agresivos o los omegas
más vulnerables o simplemente la confusión llega a ser tan alta que pierden
su naturaleza.

El corazón de Louis comenzó a latir rápido, su pierna de vuelta creando ese


movimiento producto de sus nervios.

Sabía que tener una pareja era complicado, aunque nunca se imaginó algo
fuera de las peleas y acostumbrarse al otro.

Pero eso, todo eso, sonaba bastante complicado.

—¿Entonces tener un lazo además del que ya tenemos duplica el que


podamos sentir a nuestra pareja? —preguntó Harry. La beta asintió con
tranquilidad.

—¿No podremos tener una mordida? —fue seguida la pregunta de Louis,


sus ojos brillando de decepción y tristeza.

—Si y no. Que sean una pareja de unión alternativa no vuelve imposible
que tengan una mordida. Si se guía correctamente a la pareja pueden
conseguirlo. Aunque, si soy sincera y en mis recomendaciones es mejor no
complicar las cosas, si resulta ser que su lazo es estable es mejor dejar las
cosas así, la mordida en estos casos solo es necesaria si el lazo muestra
fallas.

—Pero si nuestro lazo, es irregular y es difícil controlarlo ¿Por qué un lazo


de mordida es la solución si eso es más complicado? Tener dos lazos.
¿Cómo se espera que controlemos dos lazos si no podemos controlar uno
solo?

—Por qué un lazo de mordida es más común y es más fácil de controlar y


entender que un lazo alternativo. Como dije, el lazo alternativo varía, tanto
puedes sentir a tu pareja como puede que no y eso tarda años en
equilibrarse.

—Todo esto es muy complicado. —se quejó el omega, su cabeza


comenzaba a doler con tantas palabras.

Perdió la cuenta de cuántas veces habían mencionado la palabra lazo y


mordida en los últimos minutos.

Agito su cabeza, mareado con tantas palabras. Harry acarició su muslo,


reconfortante. Preocupándose por como Louis de pronto se sintió, alterado
y muy enredado.

—Lo siento yo... Estoy muy confundido. —fue sincero el menor, revuelto
como su estómago. Su cuerpo sufriendo escalofríos.

—Oh, está bien Louis, entiendo que pueda ser algo difícil de procesar.
Louis suspiró, tragando saliva pesadamente. Sentía que tenía una bola de
estambre en sus manos, enredada y no sabía por dónde empezar para
desbaratar el nudo apretado.

—Tal vez he hablado demasiado. —dijo la doctora con una risita. —Ammm
lo resumiré. Hay dos tipos de uniones alternativas: las estables y las
inestables.

Louis asintió atento, su mano guiándose a la de Harry sobre su muslo y


apretando suavemente.

—En las estables no se necesita más que sesiones básicas para aprender a
llevar un control de la misma, este tipo es muy cercano a un lazo de
mordida. La única diferencia es que tarda más en tener un efecto completo.
En las inestables por otro lado se pueden llevar sesiones para el mismo fin,
controlarla. Si es que las sesiones no resultan entonces es cuando se toma
como segunda opción la mordida, está ayuda a que se estabilice, pero aún se
debe tener unas pocas sesiones antes y después de ella para que la
consecuencia de las sensaciones duplicadas no sea un problema.

—¿Cómo podemos saber si nosotros somos estables o inestables? —


preguntó Harry, tranquilo, tal pereciera que toda esa información no le
afectaba en lo absoluto.

Harry, su Harry, siempre tan pacífico y relajado le causaba más ansiedad,


como si Louis tuviese que cargar con la preocupación de ambos por qué el
mayor parecía que no escuchaba bien la información.

—Necesitamos hacer un chequeo de ambos y llevar registros. Para saber


que será conveniente con ambos, aún no podemos saber si su lazo
alternativo pueda ser suficiente o necesitaran una mordida. Ustedes me
dirán... ¿Pueden controlar sus emociones? Me refiero a si pueden, controlar
cuando mostrar su sentir a su pareja. ¿Ustedes deciden cuando si y cuando
no compartir su sentir? ¿O es espontáneo y no se dan cuenta?

—Es... Espontáneo. Hay días que puedo sentirlo y otros que no. Algunos
días es más fuerte. —dijo el mayor, contestando por ambos pues Louis
seguía muy pensativo, mordiendo su labio inferior, quitando los pedacitos
de piel muerta.

—Por ahora su lazo es muy inestable. ¿Hace cuánto que se conocen?

—¿Tres meses? Casi cuatro. —respondió Harry, de nuevo.

—Es muy poco tiempo. Cómo dije este tipo de lazos es lento en su
desarrollo, además todos los lazos alternativos inician siendo inestables. Por
eso no podemos saber con exactitud qué tipo son ustedes, algunos se
regulan con las sesiones, con el tiempo o después de tener algún tipo de
intimidad sexual. Díganme ¿Han tenido relaciones?

—No, no. —respondió Louis por fin, olvidándose de la laguna de cosas en


su cerebro y retomando la charla con su ahora especialista. —¿Es eso
importante? —Louis preguntó con la voz más aguda y temblorosa, como si
en verdad se avergonzara por hablar de ello.

—Bueno, algunas parejas consiguen regular sus lazos después de que hay
intimidad. Es un momento en que su naturaleza y... Físicamente conectan
por completo, así que teniendo ese tipo de intimidad es más fácil que tenga
que un equilibrio, sea más moldeable y corregible. Se vuelve estable
después de la tercera o cuarta vez que hay intimidad. Si después de eso no
hay mejoría para el lazo lo tomamos como un inestable y se tomará en
cuenta el lazo como mordida.

—¿Debemos... Nosotros...

—No si no es lo que quieres. Podemos manejar de forma externa la


corrección de su lazo. Tener relaciones solo ayuda a que el proceso sea más
rápido, pero si no lo desean así está perfecto, no hay problema con ello, solo
tardaríamos un poquito más.

Louis dejó ir un suspiro muy pesado, Harry apretó su muslo ligeramente en


un toque justamente muy reconfortante.

Después de ello todo se volvió un poco borroso y Harry fue el encargado de


hablar sobre las citas programadas, los horarios, los pagos por las sesiones y
todo aquello a que a Louis dejo de importarle pues en su cabeza solo existía
un tema importante.

No dejo su mente a excepción del momento en que se despidió de la


doctora y agradeció. La cuál se despidió con un "Les recomiendo que no
estén separados por mucho tiempo."

No supo porque lo dijo, pero definitivamente lo dejo más preocupado de lo


que ya estaba. Por lo que continuo pensante en el camino al auto,
consternado y seriamente pensando demasiado en hablar directamente con
Harry.

Porque era así, para él era mejor tener claras las cosas y no dejar al aire ese
tipo de temas importantes.

Harry abrió para el la puerta del auto y Louis tomo su lugar en el asiento del
co-piloto, abrochó su cinturón apenas Harry cerró la puerta y hablo después
de escuchar la de Harry golpear.

—Wow eso fue...

—Demasiado intenso. —completó Harry, mirando al frente como Louis.

—Lo fue, no... Esperaba tanta información mi mente está colapsando.


Siento que va a explotar.

—La mía también, no pensé que tener una pareja fuese tan complicado. —
bromeó el alfa agregándole una pizca de diversión a la situación. Pero Louis
no encontró la broma en todo eso.

—Hazz... —le llamó, sin querer perder más tiempo con ello. —Ella dijo que
deberíamos... Tener intimidad.

—Solo es una opción para descartar más pronto si necesitamos o no la


mordida. No es obligación. —recordó Harry, encendiendo el auto.

—¿No es esa la mejor opción? —Louis miro a Harry directamente, aunque


el alfa evadió su mirada grande y azulada y se dispuso a manejar.
—Es una opción desesperada, no la mejor. —Louis frunció el entrecejo.

—¿Hay alguna otra razón por la que pienses que es una opción
desesperada? —Harry noto el temblor en su voz, pero no supo descifrar la
emoción compuesta que desató aquello. —¿Algo más que no sea solo "es
una opción desesperada"? —citó, con un tono de voz tonto y un ligero giró
en sus ojos azules.

—¿A qué te refieres con eso?

—A que tú excusa es muy tonta. Debe haber otra razón.

—¿Por qué siempre piensas que hay algo oculto detrás de lo que digo?
¿Cuándo te he mentido? —Louis respiro muy hondo.

—¿No quieres estar conmigo? —preguntó sin dudar. Harry apretó los labios
y parpadeo sin esperar esa pregunta, ciertamente no estaba preparado para
responder algo como eso.

—Yo...

—¿Cuando es tu próximo celo alfa? —interrumpió Louis con el ritmo


cardíaco acelerado.

De nuevo una pregunta que Harry no esperaba.

—N-no lo sé, Louis, en una semana, posiblemente. No estoy...

—¿Una? —volvió a interrumpir, su estómago revolviéndose de solo pensar


que Harry estaba a nada de llegar a su celo y la simple idea le emocionaba,
muchísimo.

—Podríamos... nosotros.

—Louis. —advirtió Harry, su voz más profunda. Louis quiso guardar


silencio y no volver a tocar el tema, por al parecer Harry no quería hablar
de eso.
Pero no podía hacerlo, simplemente no podía vivir sin dudas no podía
quedarse callado.

—¿Por qué te niegas? Tal parece que no estás cómodo con acostarte
conmigo. ¿Hay algo malo en mí? ¿Algo que... no te guste, que no te haga
sentir cómodo?

—No quiero solo acostarme contigo Louis, no eres solo eso y no, no hay
anda malo contigo.

—Entonces por qué te aferras tanto a no hacerlo. No lo entiendo. Es


importante por qué tú lo necesitas, para estar bien lo ha dicho tu doctor,
necesitas pasar tu celo conmigo para saber si debes continuar tomando tus
medicamentos o no y así solo podemos saber si podemos tener una
mordida. Es por algo importante.

—No me agrada la idea de simplemente hacerlo porque es necesario. No


debería ser así.

—Pero lo es.

—No voy acostarme contigo solamente por necesidad. Ya lo dije. —Louis


apretó los puños sus cejas frunciéndose y su boca cerrándose de golpe, sus
labios apretados.

No dijo nada más y se volteo, mirando a través del cristal. Y ni siquiera le


importó que su aroma se liberará agrio y amargó, no le importaba si Harry
se enteraba que estaba molesto por qué lo estaba, furioso, demasiado.

Una manera simple ocultar su verdadero sentir, el de creer que algo malo
había con él si Harry no quería intimar.

Comenzaba a pensar que lejos de no aceptar estar juntos por simple


caballerosidad en realidad Harry no se sentía atraído por él y eso de alguna
forma le rompía el corazón en pedacitos diminutos, hasta hacerlo polvo.

Por qué a Louis si le atraía Harry, él si quería estar con él pero Harry...
evitaba el tema, todo lo relacionado con ello.
Harry era una persona muy complicada, si no fuera muchas veces por su
conexión Louis no podría saber qué demonios pasaba con él. O lo que
sentía, e incluso que pensaba.

Harry sería como un cubito de hielo, sin sabor y sin color, solamente ahí,
frío y cuadrado.

Mostrando solo que quería mostrar y eso le alteraba. A Louis no le gustaba


vivir en una incógnita, pero ahí estaba, enterrado hasta el fondo.

Con Harry evitando todo, todo lo importante, lo que se necesitaba hablar.


Eso le hizo enfurecer más.

Y como era de esperarse su cuerpo arrojó una nueva ola de feromonas que
destellan su mal humor y su furia.

Pero Harry no pregunto por ello, sabía de lo que era capaz un omega furioso
y no pensaba poner en riesgo su vida solo por preguntar que le sucedía.

Se decidió por la mejor opción y esa era esperar a que el menor se


tranquilizara, aunque eso no paso.

El chico bajó del auto sin dirigirle una sola mirada, tomando su mochila y
cerrando de un portazo. Camino firme hasta la entrada de su edificio
mientras buscaba las llaves en la mochila y Harry tuvo que correr para
alcanzarlo pues el menor se movió muy rápido en poco tiempo.

Tomo la llave correcta y la introdujo en la cerradura del buzón con el


número de su apartamento indicado, tomo los diferentes sobres con la
misma velocidad y continuo su camino al elevador, sin ver a Harry e
ignorando por completo la presencia del alfa, como si no existiera.

Siguió su camino por el pasillo hasta llegar a su puerta y abrirla, su


expresión rápidamente se cambió a una sonrisa radiante y saludo energético
a su cachorro sentado en el suelo con muchas tarjetitas coloridas que Louis
se encargó de hacer con los números en ellas.
—Hola Anne. —saludo a la omega con un beso en la mejilla, cosa que
habían acostumbrado entre ambos en los últimos días.

—Hola. ¿Cómo les fue? —preguntó animada la mujer, echándole un vistazo


rápido a su hijo y volviendo su vista a Louis.

—Muy bien, fue... Algo confuso, pero, estuvo bien. —contestó Harry,
peinando su cabello hacía atrás.

—Eso es muy bueno. —Anne sonrió tomando la tarjeta con el número


cuatro.

—¿Ya comieron? Me tomé la molestia de cocinar algo, espero que no sea


un inconveniente, pero, dado que sabía que llegarían tarde pues...

—Oh, no, está bien Anne, estás en tu casa, siéntete cómoda. Muchas
gracias, solo me quitó todo esto de encima y vuelvo. —el menor se disculpó
y se apresuró a ir a la habitación, desabrochando en el camino su chamarra.

Cerró la puerta detrás de si y comenzó a quitar los montones de prendas que


decidió llevar ese día, estando en su hogar y con calefacción no veía
necesario usar tanta ropa.

Escucho la puerta abrirse a su espalda, pero la ignoro y continuó


desabotonado su suéter delgado.

—¿Te molestas por qué no quiero tener relaciones contigo, omega? —le
preguntó Harry después de volver a cerrar la puerta. Louis suspiró irritado.

—No. —respondió seco y quitó el suéter de su cuerpo lanzándolo a la cama


y volteando molesto a ver a Harry. —No me molesta que no quieras follar
conmigo. Me molesta que evadas los temas importantes, eso me molesta.
Que no... Me tengas confianza para decirme la verdad.

—No hay ninguna verdad además de esa. No quiero, solamente tomarte,


quiero... —Harry se acercó a Louis apresurado, tomando su cadera con
fuerza pegando su pequeño cuerpo al suyo. —Quiero que sea especial Louis
en verdad, suena estúpido, pero es lo que quiero.
Dio dos pasos al frente, empujando a Louis por el corto camino entre el
centro de su habitación y la cama a su espalda.

—¿Y qué hay de ti apartándote de mí estos días? Tu celo está cerca y siento
que, que te apartas de mi por qué no querías que lo supiera. —Louis soltó
aire y se aparto de Harry, tomando los sobres de su correspondencia en sus
manos.

—No te he evadido por esa razón, Louis ni siquiera te he evadido, yo te


evito. —Louis alzo una ceja. Harry suspiro. —Y no lo hago porque quiera
hacerlo, es un tema muy apartado de todo esto.

—¿Ah sí? ¿Y no debería saberlo yo? Si hay algo que obligue a mi pareja a
evitarme entonces pienso que debería saberlo. —Louis pasó los sobre uno
por uno, haciendo una mueca al encontrarse con tantos recibos de pago.

—Si lo debes saber, pero no te lo dije porque te distraerías de tus exámenes


y yo, no quería que eso pasara. —continuó Harry, explicando el porqué de
su desaparición, eso que Louis deseo saber los últimos días y que ya no le
importaba o le prestaba atención por que su mente se había bloqueado con
tan solo ver el sello en el sobre.

Louis tomo la orilla del sobre, arrancando la parte lateral y tomando la carta
entre sus manos, leyendo atentamente lo que las palabras impresas en el
papel.

Su ceño se frunció y sus manos ligeramente temblaron.

—Louis ¿me estas escuchando? —preguntó Harry al notar al menor perdido


en la hoja de papel. Louis parpadeo y alzo la vista al alfa.

—Es un citatorio del Tribunal de Magistrados. —la babilla de Louis tembló.


—Me piden presentarme el jueves para un interrogatorio, nada serio, dice
aquí. —Louis apretó sus labios. —¿Es por esto que no tratabas de evitarme?

Harry suspiro cansado y frotó su frente, cerrando los ojos e intentado


respirar para no desatar la rabia que consumió su estómago.
...

Gracias por esperarme en las actualizaciones y por acompañarme en


este proyecto. Las amoooo.

Vuelvo a abrir la lista de dedicaciones para los siguientes capítulos,


pueden pedirla aqui, PERO es para todas las que aún NO tienen una
dedicación.

Saben que yo les daba todas las dedicaciones que me pidieran, incluso
hay muchas que ya tienen creo más de diez jaja porque me gusta
consentirlas y porque las amo mucho. Pero se me han juntado
demasiado y creo es justo que las dedicaciones lleguen a todas, se que
hay muchas nuevas y con los días van llegando más así que es justo que
ellas tengan la oportunidad de tener una dedicación.

Entonces, si ya tienen dedicación porfavorcito cedan el lugar a las que


aún no tienen, gracias mis amores.

Espero que les haya gustado el capítulo, que lo disfruten y nos leemos
en el próximo capítulo.

Muchas abrazos y besos, espero que todas estén muy bien y muy sanas.

All the fucking love.


22. Primera parte.

Capítulo dedicado a:

BetterThanWords_AM / louieftmilanga / camilllecox / NoahHowlettxx / larr


y4everbbcita / perfectlywrong28 / _Cigarettes_ / wall91s / LonelyGirl1904 /
putarry / Anonimuss34 / sweetwouis / Majo1911 / sweetlouiture / SympleSy
mphony / lou_sunfl0wer / meguii02 / mendesssssssgabs / Joseefinaa / Sara_
Lord / Cathe2808 / LOUIS_TOPS_7U7 / helianthus28 / sunflower_tommo /
MaylinDalguerre

...

Los días no podían volverse más pesados después de esa semana asfixiante;
fue lo que pensó después de hablar con Harry, pero se equivocó.

Su conversación fue profunda y bastante pesada.

Harry le explicó las razones principales de porque no era una buena idea
tener un celo juntos, le habló de todo lo que sucedía con su caso y como
este había tenido un giro repentino que no pudo controlar y que se había
desviado enteramente de lo que era en un principio.

A la policía ya no parecía importarle culparlo por asesinato, ese tema estaba


olvidado y se centraron más en esas declaraciones absurdas que dejaron a
Louis flotando en dudas y más preocupaciones.

Llegaron a acuerdos que nunca pensó que llegarían. Louis tendría que
conformarse con ver a Harry únicamente en los horarios de clase y dos
veces a la semana después de las once de la noche.

Solamente para que la entrevista de Louis fuese creíble y no perjudicará a


Harry.
Estaba decidido a mentir, estaba decidido a obstruir un caso y ni siquiera se
frenó un segundo en cuestionarse si era lo correcto; si eso tendría
consecuencias, solo pensó en Harry, se trataba de su alfa, de su seguridad y
de que no lo alejaran de él.

Louis recibiría el apoyo de Tyreese como su asesor legal -como Harry había
decidido-, él se encargaría de instruirlo para las posibles preguntas que le
harían y lo pondría en contexto para estar consiente de todo el caso, desde
el inicio hasta el fin para que supiese como debía contestar y así, no dar
pistas de que Louis estuviese saliendo con Harry.

Aunque su abogado por obvias razones sería una persona diferente, alguien
que no estuviese tan involucrado con Harry como lo era un familiar. Pero
eso era solo si llegaba a necesitarlo después, que esperaban no fuese
necesario, era una entrevista, solamente eso; era lo que decía el papel.

Si Louis no cometía un error entonces no tendrían que preocuparse más por


eso, al menos por que Louis estuviese involucrado y hasta ahí todo iría bien.

Ahora Louis tenía que hacer un espacio en su apretada agenda para recibir a
Tyreese y prepararse en esos seis días y no cometer un error.

Le aterraba pensar que, por una palabra mal colocada o un pequeño fallo en
su conversación Harry sufriese las consecuencias.

No sé perdonaría si es por su culpa que Harry va a prisión.

Por eso mismo se preparó todo el fin de semana, no había nada además de
eso y de su real malestar por no poder tener a Harry cerca.

No sentirlo era parecido a permanecer bajo el agua y saber que no podías


respirar, aunque tus pulmones lo necesitaran y tu cerebro te ordenará
hacerlo debías ignorarlo y aceptar el dolor, la desesperación interior; esa
presión que te hacía sentir estallar y la sensación de pesar en la cabeza que
te avisaba que estabas a punto de desmayarte, pero Louis nunca se
desmayaba.
Él permanecía cuerdo, sufriendo, sintiendo dolor y fue peor cuando pudo
saber que Harry no estaba mejor.

El lunes pudo notar el aspecto demacrado del alfa, con grandes ojeras bajo
sus ojos, piel pálida y debilidad.

Apenas podía caminar y sostener el brazo arriba mientras escribía en el


pizarrón.

Su cabeza no paraba de doler y lo sabía por el constante entrecejo arrugado


y como su mandíbula estaba tensa y cerraba los ojos cuando una punzada le
atacaba las sienes.

Louis no se percató de como su omega intentaba aliviarlo sin él haberlo


decidido, con el aroma más fuerte y dulce propagándose por todo el salón
de clases, cosa que todos notaron y por eso mismo Bran le soltó un codazo
en las costillas para que se detuviera.

No lo entendió desde el principio pero Bran se encargó de explicarle que


sucedía.

Al parecer su cuerpo reaccionaba -como siempre sin su consentimiento-


para mantener a Harry tranquilo y relajado, sus compañeros comenzaron a
cuestionarse qué demonios sucedía pues Louis había llenado todo el
maldito salón con su fragancia.

Tuvo que salir del salón como Bran le sugirió y no pudo estar más de
acuerdo con eso cuando sintió la mirada de todos sus compañeros alfa
encima de él.

Eso había sido bastante peligroso, demasiado y después de pensarlo toda la


tarde compró supresores para su aroma, porque sabía que no podría
controlarse solo y terminaría marcando a Harry con su aroma para que
estuviera mejor y su dolor de cabeza se esfumara o lo que era aún peor;
tendría que aguantar a un montón de alfas alrededor de él simple y
sencillamente porque su aroma los atraería como abejas a la miel.
Podía que sus compañeros supiesen bien como suprimir sus instintos, pero
no siempre era posible y siempre existiría alguno que perdiera la razón y no
quería exponerse de esa manera.

Era tan estresante saber que su alfa sufría y que, aunque él pudiese hacer
algo para reducir el severo caso clínico no pudiera actuar correctamente y
sanarlo.

No sabía que más hacer para que Harry no sufriera y eso le hizo llorar al
teléfono mientras hablaba con Harry y pedía perdón por no saber qué hacer,
aunque no fuese su culpa y el alfa le tranquilizó para que no sufriera más.

Daniel también sufría las consecuencias y eso le ponía en un estado peor


pues el bebé no paraba de preguntar por Harry y de buscarlo siempre que
iban a la escuela, el menor no quería comer, haciendo pequeñas huelgas de
hambre en protesta, lo que le preocupaba muchísimo.

Louis sentía que un gran huracán lo había tomado y no paraba de dar


vueltas sin control, sin ningún punto de apoyo para detener la catástrofe que
le estaba golpeando.

—¿Hace cuánto conoces a Harry? —preguntó Louis, interrumpiendo a


Tyreese que le hablaba de lo importante que era no ponerse nervioso en la
entrevista y como podía evadir las técnicas que los interrogadores pondrían
en práctica una vez estuviese en la sala de interrogación.

—Louis, esto es demasiado importante. ¿En serio estás pensando en esas


cosas cuando te explico esto? —Louis alzó los hombros y suspiró, su
mirada cayendo en el montón de papeles en la mesa y después buscando a
Daniel, encontrándolo tirado en el suelo, sobre las hojas con manchas
frescas de acuarela.

Louis suspiro decaído ahora ya no sabía cómo hacer sentir bien a Harry, a
su cachorro y a él mismo, en definitiva, era un fracaso.

—Estoy cansado, tomemos un descanso y después me hablas de todo esto.


—Tu entrevista es en dos días, Louis, no podemos darnos el lujo de tomar
descansos. —el alfa le dedico una mirada desaprobatoria.

—Diez minutos, solamente eso. Estoy cansado. —Tyreese suspiro por la


nariz y asintió con la cabeza, dándole permiso al omega y el chico dejó caer
su cabeza en la mesa.

—Gracias. —dijo bajito, cerrando sus ojitos con pesar. —Y bien... ¿Cómo
lo conociste? —insistió.

El chico de ojos obscuros se recargo en la mesa, chasqueando la boca.

—Des, el padre de Harry, tiene dinero, una muy buena empresa que dirige
los mejores bufetes de abogados en la ciudad y en el país. Y, toda persona
que sea miembro de la clase alta se siente con el deber de ayudar a los
demás. Muchos de ellos falsamente porque el ser "buenas personas" crea un
mejor perfil. Pero con Des no funciona así. A él en verdad le gusta ayudar,
es una persona de buen corazón. Por eso mismo tiene una fundación, que
ayuda a los niños huérfanos para la financiación de sus estudios y reciban
una educación en lo que alguien decide adoptarlos o si no lo hacen al menos
pueden terminar una carrera y valerse por sí mismos. Yo era una de esos
niños.

Louis miro al alfa, sus ojos parpadearon y la vergüenza le baño el cuerpo,


notando por supuesto que había sido una muy mala idea intentar conocer
más a fondo al alfa.

—Oh, conozco esa mirada. —dijo Tyreese, un tanto divertido.

—¿Qué? ¿Cuál mirada? —se hizo el desentendido, encogiéndose en su


lugar.

—Se cuando la gente me tiene lastima. —el moreno jugueteó con el lóbulo
de su oreja, frotándolo. —Las personas suelen responder de la misma
manera siempre que les digo que era huérfano, siempre inclinan la cabeza a
un lado y sus ojos después de abrirse mucho de pronto se ponen tristes. Eso
es lastima.
Las mejillas de Louis se colorearon de un rojo intenso por la vergüenza.

—Oh lo siento, yo... no era mi intención es que ammm nunca, bueno es que
nunca he conocido a alguien que... No todos sabemos cómo responder a
esas cosas. ¿Qué es lo que se hace en esa situación? ¿Sabes? Es difícil saber
que hacer porque, bueno...

—Está bien, Louis. —lo frenó Tyreese, con una mueca divertida. —Te
entiendo, no es algo que estés acostumbrado a escuchar, pero yo ya me
acostumbre a aceptar cualquier reacción.

Louis asintió, apretando sus labios y jugando con sus dedos. El chico mayor
rio, negando con la cabeza leventemente.

—Ahora quieres preguntar algo, pero no sabes si es correcto hacerlo. —


Louis gruño bajito.

—¿Puedes leer la mente? —el chico volvió a reír.

—No, soy muy observador. Adelante, no me molesta hablar de ello. —


Louis dudó, frotando sus labios. —Bueno, veamos, no he terminado mi
historia. La contare y después si tienes duda lo preguntas. ¿Sí? —Louis
asintió, levantando su cabeza de la mesa y verificando que su cachorro aun
estuviera vivo.

Por suerte lo estaba, aunque su hiperactividad no estuviera presente y se


viese igual de deprimido que su madre, arrastrando el pincel con acuarela
naranja por el papel.

Tyreese inhaló aire, acomodando las hojas en la mesa, una costumbre


extraña que se apegó a él desde pequeño y comenzó.

Una historia suficientemente larga, pero que el chico intento resumir para
no rebasar esos "diez minutos" de descanso que permitió.

Sus padres habían muerto cuando tenía seis años, en un incendio; no


existían familiares que pudiera acudir para que se hicieran cargo del pobre
niño que irremediablemente había quedo huérfano.
Fue así como llegó a la casa hogar, pero al ser un niño de seis años no
encontraban muchas posibilidades para el pequeño.

Nadie adopta niños mayores, al menos no la gran mayoría. La gente


siempre quiere bebés y lo aceptó, él no quería a otra familia, quería a sus
padres y si ellos no podían estar con él no quería a nadie más.

Claro que eso no sucedió.

Des visito el orfanato una vez, en una de esas campañas en las que recorría
todos los lugares a los que ayudaba con su fundación.

Ese día tuvo que obligar a su familia a asistir a las cortas ceremonias en
cada institución, según esto porque presentarse a la prensa y mostrar que
eran una familia feliz y unida era importante para tener buena críticas en las
columnas del periódico.

Ese día, mientras los niños recibían regalos y corrían por el jardín en el
orfanato Tyreese se quedó encerrado en la biblioteca, sin tener ánimos para
ver a demasiadas personas, además que las cámaras le ponían muy
nervioso.

Richard fue quien lo encontró, se le conocía al menor por ser un gran


explorador y recorrer lugares así de grandes, siempre era mejor una
aventura que jugar a las atrapadas con los demás niños.

Pero algo vio el pequeño chico de ojos azules y cabello castaño en el niño
de siete años sentado en la solitaria mesa, a pesar de tener ese gorrito
colorido de fiesta y confeti en el cabello y los hombros no lucia muy feliz y
el pequeño Richard haciendo uso de su súper poder que era saber escuchar
y consolar se quedó junto a él.

Conversaron un largo tiempo hasta que Anne lo encontró y le aviso que


debían volver a casa.

Pero eso no quedo ahí y Richard pidió a su padre volver para visitarlo, lo
cual el alfa concedió.
Las visitas pasaron de ser una vez al mes a algo semanal y en un parpadeo
la familia ya lo invitaba a reuniones familiares, a fiestas importantes y lo
acogían con cariño, lo recibían con una sonrisa.

Y fue agradable, Des se convirtió en su figura paterna, esa que se tenía en


alto, a la cual admiraba y deseaba con su corazón ser como él.

Anne era esa figura de cariño, esa madre que la vida le arrebató.

Y Richard y Harry; ellos se habían vuelto sus confidentes, sus amigos, su


apoyo, los hermanos que nunca tuvo y que no supo que quería hasta que
encontró en Harry un cómplice y se sintió con el deber de proteger a
Richard.

Después de tantos años sin ser adoptado, en su cumpleaños número quince


Tyreese recibió el mejor regalo de cumpleaños. El documento que indicaba
que no solo sería un amigo de la familia Styles si no que lo convertía en uno
de ellos. Legalmente.

Ese pequeño trozo de papel que lo alejaba por fin del orfanato y que lo
hacían sentirse de nuevo parte de algo.

Claro que después de seis años Tyreese tuvo que sufrir de nuevo la perdida
de alguien amado, de la cual no creyó que pudiera recuperarse, aunque esta
vez no tuvo que enfrentarla solo, eso ayudo bastante.

Louis escuchó muy atento todo su relato, distrayéndose los quince minutos
extras que se extendieron hablando sobre Tyreese pues Louis no paraba de
preguntar cosas.

—¿De dónde sacó Harry a un omega tan curioso? —preguntó el abogado


después de que Louis le cuestionara sobre su vida en la universidad.

El menor volvió a encogerse en sus hombros, sus mejillas rojas.

Se alzó de la silla y camino a donde Dany estaba, decidido a lamer la punta


del pincel.
Las hebras apenas tocaron sus labios manchándolos poco de verde antes de
que Louis pudiese retirar la herramienta de su mano.

—Esto te hará daño, no puedes chuparlo, solecito. —retiró el pincel de su


manita y con su pulgar retiro el residuo de pintura de sus labios. —¿Tienes
hambre? —el pequeño asintió por primera vez a esa pregunta desde la
escuela, así que Louis lo tomó en sus brazos antes de que sus bebé
recordara que estaba emberrinchado.

—Perdón si he preguntado mucho... no puedo evitarlo, lamento si te


incómodo es que... me encantan las historias, son interesantes. —le dijo
Louis, arrastrando la sillita alta cerca de la mesa y colocando a Daniel
dentro de la misma, acomodando sus pies para que no se lastime y cerrando
la paleta.

—No lo dije como algo malo, es bueno, en realidad. Pienso que es una
cualidad que te facilitaría el trabajo.

—¿El trabajo?

—Sí, para ser abogado. Ser curioso, cuestionarse cosas. Es algo principal
que un abogado debe de tener, pero en ti es natural, no deberías de
preocuparte de eso en un futuro, tienes lo necesario para ser un buen
abogado.

—¿Enserio? —le preguntó con el tono de voz un tono más agudo. Le


causaba mucha emoción escuchar eso, en su vida abundaban los
comentarios negativos hacia él, pero escuchar de un alfa ya experimentado
en el área de la abogacía decirle que tenía la posibilidad de conseguir ser
grande le llenaba de emoción.

—Lo digo enserio, no hay muchos como tú. Ahora entiendo porque Harry
te eligió, tienes mucho más de lo que sus otros omegas tenían.

Louis se sonrojó como era su costumbre y buscó lo necesario para


comenzar a cocinar algo rápido para su cachorro.

—¿Eso piensas?
—Si. Eres agradable. Muy agradable. No creo que Harry haya tenido un
novio como tú.

—¿Qué hay de Rachel? —Tyreese jugó con su lóbulo, pensante. —Ella


debía tener algo bueno, me refiero a que... Dioses iba a casarse con ella. No
es algo, ligero es... Y él no fue quien la dejo, fue ella, si ella no decidía irse
Harry... él hubiese...

—¿Por qué piensas en eso? —Louis trono sus labios, deteniendo sus manos
ocupadas en las verduras. —Pudo estarlo pero no lo está, está contigo.

—Ella me causa intriga.

—¿La conoces? —Louis negó.

—No pero me da curiosidad saber por qué ella lo dejo. Ningún omega deja
a un alfa como Harry. Es ridículo.

—No puedes obligar a una persona a amar a alguien, así sea el alfa más
perfecto del mundo.

—¿A qué te refieres?

—Que Harry, está acostumbrado a rozarse con ese tipo de gente ya sabes de
las que están contigo solo para aparentar, tener un mejor círculo social.
Algo que les convenga, ya sea social o económicamente.

—¿Te refieres a que estaban juntos porque sus familias así lo planearon?
¿Estaban obligados a hacerlo? —Tyreese tomó el bolígrafo de la mesa y lo
rodó por la misma, jugando con el artefacto.

—Sí. Así funciona en el mundo de Harry. Amistades, matrimonios por


conveniencia, asistir a reuniones por conveniencia, ser hipócrita.

—Hablas del mundo de Harry como si no fuese tu mundo. Eres por lo visto
su hermano adoptivo claro que vives ese mismo mundo.

—No, no es así. Para esa clase de personas siempre seré el niño huérfano.
Nunca un integrante de los Styles. A Harry es a quien le cae ese peso
encima, no a mí. —el alfa volvió a girar el bolígrafo, arrastrándolo de un
lado al otro.

—Si es así como funciona ese "mundo" entonces no es raro que Rachel lo
hubiese dejado. —se encogió de hombros moviéndose ágil en la cocina.

—¿De qué hablas?

—Bueno, no sé. Algo... Es que algo me dice que ella no lo dejo porque
quisiera. Es un... instinto raro. Cómo ese sexto sentido que te dice que no
hay algo bien. Harry la amaba mucho e iba a casarse con ella y él, no es un
tonto no se quedaría en un lugar donde no lo aman de vuelta. Estaba ahí por
algo, se lo pidió porque él reciba lo mismo, amor.

—¿Piensas que Rachel en realidad si lo amaba? —Louis apretó los labios y


un sonido extraño tembló en su garganta, algo como un quejido agudo que
hizo que Daniel dejara de moverse en su silla y mirara a su madre en alerta.

—Tú lo has dicho... No puedes obligar a alguien a amar, así sea el alfa
perfecto pero... ¿Y si había alguien más perfecto? Dices que en el mundo de
Harry todo lo que hacen es por conveniencia ¿Y si Harry ya no convenía
para la familia de Rachel?

Tyreese bufó divertido, incrédulo por la mente de Louis, había más que solo
curiosidad.

Eso era intuición, una muy buena. Los omegas la tenían más desarrollada
que los alfas, eso era claro, pero en Louis en verdad era impresionante.

Hubo ese tiempo en el que todos sus conocidos hablaron de eso, que Rachel
había dejado a Harry porque su actual alfa tenía un mejor futuro que él.

Que las múltiples empresas familiares eran, más que lo que Harry podía
ofrecer, más si el chico no parecía interesado en lo absoluto en el
patrimonio familiar.

Pero los rumores duraron poco, después de la boda de la omega y su notoria


felicidad.
Era interesante ver cómo Louis se preocupaba por eso y que acertarás tan
bien con tan solo tener unos cuantos datos.

—¿Dedujiste eso en segundos? —Louis entrecerró sus ojos y dejó las


calabazas en la hoya con mantequilla.

El sonido clásico del producto al caer en la hoya caliente lleno el lugar y


cubrió el quejido de Louis.

El aroma hizo rugir su estómago.

—Bueno, solo... usas la lógica. Tú lo has dicho soy curioso. Y pienso que...
Si era conveniente que Rachel no se casará con Harry porqué había algún
otro alfa como mejor prospecto entonces podría tomarlo, lo amara o no...
Porque así funciona.

—¿Entonces Rachel consiguió a un alfa que podía darle algo mejor y por
eso lo dejo?

—Es una suposición yo... Los de su clase no son los únicos que viven ese
tipo de... Arreglos a futuro. —Louis suspiró. —Mi madre se ha pasado la
vida recordándome como debo vivir la mía. Desde que tengo memoria fui...
Educado para irme con el mejor prospecto, para tomar lo que mejor
convenía. Claro que no estaba en mis planes embarazarme y mi madre ni
siquiera se molestó con eso porque así tendría un alfa bueno que se quedaría
conmigo por el bebé. Pero no fue como lo planeó. A lo que me refiero es
que, tus padres, la sociedad... Te obligan a aceptar cosas y... Si no eres lo
suficientemente valiente no sabrás decidir correctamente.

Louis mordió su labio y continuo cocinando, Tyreese se quedó pensativo


por unos minutos, entrecerrando los ojos y se escabullo en el laberinto de
pensamientos dentro de su cabeza.

Louis no interrumpió eso y en silencio siguió con su deber, diciéndole a


Daniel lo importante que era para él que se comportará en el trabajo ese día.

—No pienso que hayas pensado todo eso solo porque ella te causa
curiosidad. —dijo por fin Tyreese. —Hay algo más.
Louis miro al moreno, sacando rápido el pulgar de su boca después de
lamer la crema.

—No, no claro que no. —afirmó muchas veces, evadiendo la mirada de


Tyreese. —Es la ex prometida de mi alfa. —bufó. —Es normal que toda
pareja se sienta curioso por la ex pareja de su actual novio.

—Por supuesto. —le dio la razón. Aún que Louis supo que no se tragó ese
cuento
Su tono sarcástico lo delató, pero decidió no insistir para convencerlo o se
vería mucho más obvio.

—Bueno, nos hemos distraído demasiado el día de hoy. Basta de estas


historias y concentremos en lo que es importante. —Louis estuvo de
acuerdo y escuchó, con una mejor atención a Tyreese.

—Bien... Eres un omega, algo que intentarán usar en tu contra. Pero tú


debes ser más listo y usar eso a tu favor. Los agentes están acostumbrados a
tratar a los omegas de tal manera que estos se sientan intimidados; eso los
asusta, los pone nerviosos y es tarea más sencilla sustráeles información.
Pero tú no dejarás que puedan hacer eso contigo y mucho menos que te
intimiden. Dirán todo tipo de cosas para que te asustes, para que dudes y les
des lo que quieren. Así que te hablaré de como debes contestar para
demostrarles que no eres esa clase de omega que se deja de los demás. No
es trabajo difícil, tú ya eres así. Pero igualmente hay que ensayar esa parte
porque muchas veces la naturaleza es traicionera.

El castaño asintió con la cabeza y pasó la mayor parte de su tiempo


escuchando las técnicas de ataque de Tyreese mientras cocinaba e intentaba
memorizarlas bien.

Después pasó su comida un tanto más apurado aun escuchando a Tyreese y


peleando con Daniel porque el cachorrito no quería comer sus calabazas, las
detestaba.

Después de una hora el menor estaba listo para salir al trabajo y el alfa se
ofreció a llevarlo para que no tuviese que tomar el autobús.
Entró al trabajo con actitud, al menos una mejor que los días pasados y
pensó que ese podría ser un buen día, uno mejor, pero su sueño fue
devorado por un ogro en cuanto el sudor frío le empapó la espalda y la
pesadez en su cuerpo agrió su boca.

Una repentina ola de náuseas le recorrió el esófago y la terrible punzada en


la cabeza le hizo tirar un plato al suelo.

El sonido de la cerámica al quebrarse intensificó su dolor de cabeza y su


mano viajo a su estómago, respiró en pausas analizando que sucedía,
demasiado asustado como para sentir un vacío en la boca del estómago que
le paralizó y solamente Stacy fue quien le ayudo a entrar en razón y lo llevo
lejos del área de mesas para pregúntale qué le sucedía pues estaba bastante
pálido.

De pronto los malestares se intensificaron por un rato largo, sus compañeros


turnándose para cuidarlo y su jefe diciéndole que estaba bien que volviera a
casa porque su aspecto era preocupante.

Louis inhaló con profundidad, alejando sus náuseas. Hacía mucho que no se
sentía así de mal, era muy parecido a sus síntomas de embarazo, los mareos,
la fatiga, el asco, el dolor de cabeza.

Acepto la sugerencia de su jefe y salió del restaurante, pero en lugar de ir a


casa se dirigió a casa de Harry o... Más bien a casa de Anne.

Llegó tambaleándose a la puerta, Daniel sosteniendo su mano mientras


caminaba, por suerte su bebé ya podía caminar, de lo contrario no hubiese
podido cargarlo.

Tocó el timbre de la residencia y le recibió la omega con una sonrisa ancha,


misma que se esfumó al ver el aspecto de Louis.

—Oh, santo cielo ¿Qué te ha sucedido? Ven aquí. —invitó a pasar


enseguida, tomando la mano de Louis y guiándolo a la sala de estar.

—Nan... mamá. —le dijo Daniel, el bebé en verdad preocupado por su


madre.
—Descuida, cachorro mamá estará bien. No te preocupes lo ayudaremos.
—conversó Anne, tomándolo en sus brazos.

—Perdón por no avisar que vendría, pero... Harry no contesta mis llamadas
y se siente muy mal y yo no sé... donde vive. Tú eras... mi única opción y
tengo, tengo... —sus manos temblaron, su voz rompiéndose. Anne se sentó
a su lado, tomando las manos del menor para frenar su ansiedad. —
Necesito verlo.

Louis libero aire, con el fin de reducir su intranquilidad y el llanto de


desesperación.

Anne acaricio el pómulo del omega con su pulgar y acomodo el flequillo


largo lejos de su ojo.

—Louis, está bien, respira. Iremos a verlo, él está cerca de su celo es común
que se ponga así de mal. —el chico asintió respirando rítmicamente, sus
mejillas inflándose con el aire y sus ojitos ardiendo por las lágrimas que
guardaba para sí mismo.

Estaba muy consciente de que no podía visitar a Harry, malditamente lo


sabía era muy peligroso, pero se estaba desesperando, con el pasar de los
días Harry se sentía peor, como si pudiese ser testigo de cómo una flor se
marchitaba, como perdía color, poco a poco, se hacía triste, se volvía más
frágil.

Sentía esa fragilidad en cada respiro y no lo soportaba. Por eso no se negó a


subir al auto de Anne cuando esta le abrió la puerta y no dudó en tocar la
puerta una vez que estuvo frente a la casa de Harry.

Acomodo a Daniel en sus brazos, con la poca fuerza que logro ahorrar y
espero impaciente a que la puerta se abriera.

—¡Hady! —gritó Daniel después de unos minutos en que nadie atendía la


puerta, su mano se acercó al vidrio y golpeo con su manita de la misma
forma que Louis lo hizo minutos atrás. —¡Hady! —repitió, esta vez más
fuerte, agudo y largo.
La sangre de Louis comenzó a recorrer con más rapidez su torrente
sanguíneo, y montones de ideas preocupantes le rodearon la cabeza, aunque
Harry abriendo la puerta después del tercer grito de su cachorro las alejo.

Louis dejo libre el aire retenido y miro al alfa con el peor aspecto que
alguna vez Louis hubiese visto en él. Se preguntó si él tendría el mismo
aspecto que el hombre. Lucía derrotado y con solo mirar los ojos cansados
podía sentir el cuerpo cortado y la pesadez en cada extremidad.

—Louis. —Harry talló sus ojos, eliminando la vista borrosa a causa del
mareo, el cansancio y a que había despertado de una siesta que no pudo
evitar a pesar de los muchos trabajos en su escritorio.

—¡Hady! —grito con entusiasmo Daniel, llevando su manita a la mejilla


del alfa.

—Hazz. —su voz salió en un murmullo suficientemente bajo.

—Vamos, se verán con amor después, deben entrar, rápido. —pidió Anne,
empujando con cuidado la espalda de Louis para que pudiese dar sus
primeros pasos al frente, Louis aun perdido en la mirada de Harry avanzó
por puro instinto, adentrándose al hogar del alfa.

Harry dio cuatro pasos atrás y su madre cerró la puerta, colocando el


número de seguridad en la placa.

—¿Se quedarán todo el día aquí? —rompió el silencio la mujer, con las
manos a la cintura. Harry aclaro su garganta y por primera vez desde que
abrió la puerta aparto los ojos de Louis.

—¿Qué es lo que haces aquí? Te dije que es p...

—Ya lo sé. Ya lo sé, no soy un niño no me lo repitas. Pero mírate. —Louis


jadeo un poco, y su mano se apresuró a acariciar la mejilla de Harry.

El alfa de inmediato cerró los ojos disfrutando el contacto que en muchos


días no había recibido y que se sentía como la maldita gloria.
La piel suave y calientita froto su mejilla, llenándolo de gozo con algo tan
sencillo como una caricia.

El aroma de Harry ya se sentía diferente, no era esa mezcla persistente en su


piel si no que se paseaba por todo el aire en la casa, era más intensa y le
picaba en la nariz.

Y fugazmente lo único que pudo pensar fue en esa fragancia atrayente y lo


mucho que quería quedarse y frotarse en su cuerpo para tenerla en su propia
piel.

—Es ridículo, Harry, ridículo, estas muriendo y no te importa. —se quejó


su madre, con la voz dura y más gruesa, porque estaba molesta, demasiado.

Se acercó a Louis, tomando de sus brazos a Daniel.

—Iremos a la cocina y prepararemos té, para ambos, están demasiado mal.


Vayan a sentarse, les traeré medicina. —ordenó Anne, alejándose del par
con el bebé en brazos que pedía no irse, pues quería quedarse con Harry.

Pero Anne no entendía que no necesitaban ninguna medicina, que nada


además de ellos mismos podía hacerlos sentir bien.

Basto un minuto, un insignificante minuto para que el alfa de Harry se


tranquilizara y el omega de Louis dejara de lamentarse.

Harry tomó la mano de Louis y lo guío por el lugar hasta llegar a la sala, se
dejó caer al sofá, acomodándose en el mueble y tiró de la mano del omega,
obligándolo a caer y colocarlo como ya era común en su regazo.

—Lo lamento, en verdad trato que esto no te afecte. —se disculpó, sus
manos tanteando los muslos de Louis, las mismas temblando sobre la tela
de los pantalones negros y ajustados del uniforme.

Harry estaba haciendo un esfuerzo demasiado grande, conteniéndose por lo


bien que se sentía el cuerpo de Louis sobre el suyo y el escaso aroma del
omega.
Los supresores del menor estaban perdiendo efecto, no quería tenerlo ahí
cuando su aroma se liberara por completo, incluso esa poca cantidad de
aroma le estaba volviendo loco, lo estaba impulsando a desvestirlo y lamer
cada parte de su piel.

Louis no estaba enterado de lo inconsciente que fue al tomar la decisión de


ir a verlo. Pero su alfa lo agradecía demasiado por que no creía poder
soportar un día más sin poder besarlo.

Y lo hizo, tomo su boca con hambre, su lengua abrazo la de Louis y sus


dientes mordieron sus labios delgados hasta sentirlos calientes e hinchados.

Louis sintió esa desesperación en todo su cuerpo, como sus grandes manos
se abstenían de recorrer su cuerpo y se hacían puño en su espalda baja.

Se estaba deteniendo a cometer un acto demasiado animal que era tocarlo


sin que Louis le diese ese permiso.

Temía que, si iniciaba no pudiese parar, porque su estado se encontraba


tambaleante en la cornisa de un edificio muy alto y cualquier paso en falso,
un mínimo movimiento brusco y caería al vacío y se perdería por completo.

—No debiste venir. —le dijo el mayor, cerrando los ojos y se apartó,
recostándose en los almohadones del sofá. —Tus supresores pierden efecto.

—Claro que debía, debía. Bebé, mírate, estas mal. No voy a dejar que te
sientas así si puedo hacer algo al respecto.

—Louis, estoy muy cerca de mi celo, no es buena idea tener tu aroma cerca.

—Es lo único que puede aliviarte. Estaré un rato aquí hasta que mi aroma
vuelva, te marcaré y dejare mantitas con el cómo haces tú, para que las
tengas cerca si el dolor vuelve.

Harry relamió sus labios resecos, su mirada le decía todo, él no estaba de


acuerdo con eso, por supuesto, pero Louis era obstinado y no se iría de ahí
hasta ver a Harry mejor.

—Tengo que ir al trabajo no puedes marcarme con tu aroma.


—¿Piensas ir al trabajo mañana? Harry, ¿te estás viendo? Apenas puedes
estar en pie y es demasiado peligroso. Si tu celo llega cuando estés en
clase...

—No puedo perder tantos días del trabajo, mi celo ya dura demasiado, si
aún no estoy en celo iré.

—No, no iras. Estas muy mal. El director lo entenderá, es tu amigo y sabe


que es lo que sucede contigo. Para estas situaciones existen los profesores
suplentes. Te quedaras en casa y descansarás. No quiero que algo malo te
suceda Harry.

—No me sucederá nada malo, omega. —Harry acaricio su brazo en


consuelo, pero Louis no estaba seguro de eso.

Harry estaba muy mal, aunque fingiera que todo estaba bien y repitiera que
no era nada diferente a sus celos anteriores.

Pero si lo era, lo era porque antes sabía que no tenía a nadie con quien
aliviar esos malestares, pero ahora lo tenía y aunque Louis insistiera en
ayudar él no lo aceptaba, porque no quería riesgos, no más problemas en
esa larga lista que le daba vuelta al cuello y lo ahorcaba vilmente.

Y su cuerpo protestaba eso, por supuesto Louis ni siquiera estaba cerca de


sentir el dolor completo de Harry, pero si eso que sentía ya era insoportable
entonces lo que Harry sintiera le asustaba.

Louis se acomodó en su regazo, sus manos se colaron debajo de la camiseta


térmica que Harry llevaba para cubrir su torso.

El alfa tembló y su abdomen se contrajo, tenso bajo el tacto del omega,


Louis sonrió y acercó su rostro al de Harry, dejando cortos besitos en su
mejilla, sobando de arriba abajo el abdomen del mayor.

—Louis, alto. —le pidió, pero su voz sonó tan débil que solamente hizo
sonreír a Louis. Sin embargo, el menor obedeció, frenando a sus manos
traviesas y separándose del rostro de Harry.
—No vas a mejorar nunca si no me dejas ayudarte.

—No volveremos a hablar de esto.

—Al menos dejarme quedarme unas horas hoy, déjame consentirte, alfa. —
Louis acunó su rostro delicadamente. —Alfa, mi alfa. —Harry dejo ir un
suspiro largo y cerró sus ojos.

Siempre que Louis le llamaba su alfa algo en su interior se alojaba por un


largo tiempo, esparciendo felicidad en cada uno de sus poros.

El menor acaricio sus mejillas y deposito un beso tan largo en sus labios
que le sustrajo un ronroneo de satisfacción.

Louis sonrió entre el beso y peino su cabello hacía atrás, retirando los
mechones ondulados de la frente de Harry.

Se despegó del mayor, suspirando satisfactoriamente después de ello.


Necesitaba mucho a Harry, literalmente.

Sus ojos permanecieron cerrados incluso después de despegarse, grabando


la majestuosa sensación en su corazón.

Harry se sentía bien, siempre se sentía bien. Pero no haberlo tenido por
varios días hacía que cualquier roce tuviese un mayor impacto.

—La doctora Kateryn dijo que no debíamos estar separados mucho tiempo,
lo dijo por algo, Harry. —Louis se acurrucó en el pecho del mayor, frotando
su mejilla en la zona firme y amplia.

Absorbiendo esa fragancia concentrada que Harry portaba y recordó aquello


que le dijo una vez.

Era verdad, su aroma de aquella ocasión no se comparaba en nada al aroma


de su celo.

Él ni siquiera había llegado a un celo completo, pero su aroma ya era


suficientemente encantador para desear quedarse desde ese momento hasta
que llegase la hora de atender a su alfa como merecía.
—He sufrido mucho sin ti estos días. —conversó en un tono aniñado,
dibujando líneas imaginarias con su dedo índice en su pecho.

Harry guío su rostro al cabello de Louis, hundiendo su nariz y buscando


más de la fragancia de Louis, aunque no fuese tan intensa como siempre por
los supresores Harry podía encontrarla ahí, débil pero igualmente grata.

—Siento que muero si no estás cerca. Todo se vuelve... Triste.

—Lou. —habló bajito Harry y abrazó el cuerpo de su omega con sus fuertes
brazos.

El menor gimió encantando, apretándose más a su pecho.

—Buscare la manera de poder verte más seguido, lo prometo. No tendrás


que sentirte así nunca más.

Louis hizo puño la tela de la ropa de Harry después de que la melancolía


hiciera presión en su pecho.

No era justo, no era justo que ambos tuvieran que sufrir de esa manera por
leyes tan absurdas.

Louis quería amarlo libremente, quería que Harry pudiese llegar a su


apartamento a cualquier hora y no solo en las noches cuando el único
testigo fuese la luna y no algún agente.

Quería poder abrazarlo cuando sintiese esa necesidad siempre que quisiera
sin que los demás le mirarán mal; poder sonreírle cada vez que sus miradas
se conectaban y no esconderse en las páginas del libro de texto en la mesa.

Que su bebé pudiese llamarlo papá en público.

Sentirse libre de amar, de poder decir con orgullo "Él es mi alfa" a


cualquiera que lo preguntará.

Incluso había días en los que deseaba escapar. Tomar el primer avión que
los llevará lejos, a un lugar nuevo donde nadie los conociera y vivir en
tranquilidad, educar a su bebé junto al amor de su vida y que el mundo
girará.

Harry beso su coronilla y acarició su espalda en apoyo para que el pequeño


se olvidase de eso que le hacía sufrir mucho.

—Todo irá bien, conejito, lo juro. Saldremos de todo esto.

—Lo sé. —respondió Louis seguro, alzando su cabeza para poder mirar a
los ojos a su amado. —Nada podrá separarnos Harry, no me importa si
tengo que quemar todos los palacios de justicia en Londres nadie me
separara de lo que es mío.

El alfa rio encantando y planto un besito rápido en la punta de la nariz del


chico, robándole una sonrisita.

—No dudo de eso, te creo capaz de todo. —Louis asintió.

Anne apareció cruzando la puerta de la sala de estar con Daniel en sus


brazos.

Louis enseguida bajo del regazo de Harry sintiendo sus mejillas demasiado
abochornadas.

Anne ocultó su sonrisa traicionera y simplona.

Louis se sentó correctamente y la mujer tendió al cachorro en el regazo de


Louis.

—Bien tengo ahora muy claro que Daniel quiere a su papá así que lo he
traído para que deje de pedirlo. —comentó amorosa.

—Api. —dijo Daniel, moviéndose ágil en el regazo de Louis y saltando de


pronto al de Harry.

—Despacio, cachorro, despacio. —le dijo, tomando una de las manos del
bebé y después dejar que esté se acomodara en sus muslos.
—Hady... —llamó y después balbuceo acelerado. —Mama e asa tú no. —
Harry ladeó la cabeza, frunciendo su entrecejo en un gesto gracioso al
intentar descifrar sus palabras y lo divertido que sonaba, pero igualmente
tierno.

—Dice que tú no has ido a casa y que yo no le dejo verte.

—Oh, ¿Es eso? ¿Me extrañas cachorro?

—Shi, api. —dijo sin titubear dejando caer su peso al frente y pegando su
frente a la de Harry en un golpe hueco.

Daniel rio animado y lo hizo más cuando Harry abrazo su cuerpecito y dejo
muchos besitos en su mejilla.

Anne miro desde enfrente melancólica, un nudo enrollándose en su faringe


y las lágrimas asomándose cristalinas en sus ojos profundos.

Su mano cubrió su sonrisa y se abrazó a si misma con su brazo izquierdo,


por la cintura, detallando la escena en sus ojos y sintiéndose bastante
angustiada y triste.

Su hijo era muy feliz, con ese cachorrito y Louis a su lado.

Deseo siempre algo así para su hijo desde que lo vio por primera vez en
aquel cuarto de hospital y lo consiguió.
Y temía demasiado que no pudiste durar.

Con la decisión de no arruinar la magnífica escena en la sala de estar se


escabulló sigilosamente a la cocina.

Aunque no pasó desapercibida para Louis.

—¿Cómo vas con Tyreese? —le preguntó interesado, acomodando el


cuerpo de Daniel en sus piernas y desabrochando los tenis que parecían
apretar su piel.

—Bien, es muy cansado tener que informe sobre todo esto pero, lo estoy
logrando.
—Siento mucho que tengas que preocuparte por esto Louis.

—¿Piensas que es tu culpa? —Harry miro al chico a su costado.

Louis sonrió cariñoso y sacó sus tenis con sus propios pies, alzó sus piernas
al sofá y se acurrucó al lado del cuerpo de Harry.

—No es tu culpa, Harry, nada de esto. Y no quiero que te preocupes porque


me han llamado. Tú me hablaste de esto y yo lo acepte, voy a aceptar
cualquier maldita cosa si eso significa estar contigo. No me importa ser
entrevistado miles de veces.

Harry suspiró y abrazó el cuerpo de Louis por la cintura, sosteniendo el de


Daniel con la otra y con eso basto para sentirse plenamente feliz y
completo, la preocupación de su celo se esfumó, al igual que su malestar.

Louis se acurrucó aún más junto a Harry, recargando su cabeza en el


hombro del mayor y cerrando sus ojitos con gusto.

—¿Me vas a dejar quedarme más tiempo? —Harry bufó divertido,


apretando más el cuerpecito de Louis en su costado.

—No puedo decirle que no a ninguno. —respondió, ladeando la cabeza y


recostándose en la del omega, cerrando los ojos al igual que Louis.

Ambos se encontraban bastante exhaustos, pasar el día con ese tipo de


malestares les robaba por completo la energía, era agotador. Y poder estar
cerca les ayudaba a sentirse en calma.

Y cuando Anne volvió con dos tazas de té tuvo que regresar a la cocina y
dejarlas sobre la barra porque ambos habían quedado dormidos sin darse
cuenta a lo que Daniel les siguió cómodo en el regazo de Harry.

Anne sonrió enternecida, los cubrió con una manta y esperó en una de las
habitaciones hasta que despertarán.

Lo que sucedió tres horas después y esperaron una hora más platicando y
comiendo los waffles que Louis se ofreció a preparar. Hasta que era lo
suficientemente tarde y Louis recordara que debía terminar una de sus
tareas.

El menor aromatizo tres mantas como había prometido y después se


despidieron inconformes con ello, pues si fuera por Louis se quedaría toda
la noche o toda la semana o toda la maldita vida si era posible.

Anne manejo silenciosa al departamento de Louis, siendo ella atenta con el


menor.

Louis la observo todo el camino, su expresión no denotaba más que


angustia a pesar de que pocos minutos atrás ella sonreía junto a ellos en la
mesa.

Aparco el auto frente al edificio y Louis la miró.

—¿Te encuentras bien? —Anne suspiró y a pesar de que quiso mentir y


decir que estaba bien no lo consiguió y un bajo jadeo se escapó de sus
labios.

—Lo lamento. —se disculpó, cubriendo su rostro con sus manos,


escondiendo las lágrimas de sus mejillas. —Pero estoy tan preocupada por
Harry. —admitió.

Dio un respiro tembloroso, alzando la vista y por fin observó a Louis.

Su rostro deformado en dolor, algo que afligio a Louis de inmediato. Porque


él siempre pensó que Anne era una mujer muy fuerte y verla en ese estado
era, terriblemente triste.

—Quiero que mejore, pero... Se niega a mejorar. Hay veces en las que
pienso que lo hace a propósito, que no quiere mejorar y... No sé qué haré,
no sé cómo convencerlo de que... —su voz tembló y un sollozo se dejó ir,
erizando la piel de Louis.

Daniel balbuceó, presionando la pierna de Anne para llamar su atención y


hacer que dejara de llorar.
—Anne, descuida, Harry estará bien, lo prometo. —habló Louis, sobando
su brazo de arriba a abajo.

—No lo sé, Louis. No lo sé, cada celo es peor, se vuelve tan difícil y se
complica, no sé qué haré si pierdo a mi hijo.

Louis mordió su labio y ese mismo estado melancólico le atravesó el pecho


como una bala de alto impacto.

Porque su preocupación era similar, porque también había pensado en como


sobreviviría si Harry ya no estaba, si es que acaso biológicamente fuera
posible que sobreviviera.

—Louis. —le dijo Anne, mirándolo a los ojos y tomando desesperada las
manos del omega. —No debería pedirte esto, no debería, no eres un objeto
lo sé, lo sé. Pero por favor ayúdalo. —suplicó en llanto, transmitiendo la
impotencia a través de su mirada.

Louis sintió frío en todo el cuerpo.

—No te pediría esto si en verdad no estuviera preocupada. No es correcto


pero es mi hijo Louis, es mi cachorro y no puedo perderlo. Me asusta
mucho. Siempre que está en celo muero de angustia y pienso en que ese
podría ser el final. Cada cinco meses se complica más y él deja de respirar y
se desmaya de dolor o convulsiona por la fiebre y yo... Siempre que llega
esa fecha... Temo que sea la última vez que pueda ver a mi hijo con vida. —
Anne sollozo alto.

Louis parpadeó, ajustando su vista borrosa por las lágrimas.

—Harry va a estar bien Anne, te lo prometo. A él no le pasará nada mientras


yo esté vivo, eso puedo jurarlo. —aseguro, tomando con fuerza las manos
de Anne.

Y cuando Louis prometía algo, siempre, siempre lo cumplía.

—🐾🐾🐾—
La página cambió, el diferente tipo de luz en la pantalla iluminó su rostro y
esos ojos verdes se encargaron de recolectar todo lo necesario.

Sus dedos pellizcando su labio inferior en señal de concentración.

—Harry Styles ¿eh? —oyó la voz gruesa a su espalda. Owen se sobresaltó y


su cuello giró en busca del dueño de las palabras. —¿Qué es eso que te
interesa tanto de él?

—Disculpe pero ¿Quién es usted?

—Howard, Howard Dankworth. —Owen miró la mano estirada del


hombre, notando el pasar de los años en estás; grandes, algunas cicatrices
pequeñas en el dorso, duras y callosas.

Tardo varios segundos en corresponder el saludo del alfa, verificando lo que


sus ojos notaron en la piel árida y provecta.

—Señor Dankworth, me temo que no... Lo conozco.

—No, por supuesto que no, Owen. Yo soy un Barrister, mi vida son leyes y
juicios y tú... Los negocios internacionales son tu fuerte. —Owen entrecerró
los ojos y su expresión cambio por completo a una de intimidación.

No conocía en absoluto a ese hombre pero al parecer él si conocía su


nombre y su profesión, algo bastante extraño y por supuesto lo tomo
inmediatamente como amenaza.

Pero hizo lo posible por lucir tranquilo y despreocupado.

—Lo lamento mucho, pero yo no recuerdo haber buscado a ningún


abogado. —el alfa mayor ladeó una sonrisa en respuesta al comentario.

—No, tú no me buscaste, yo te busque a ti. —la expresión de Owen no hizo


más que hacer reír internamente al hombre canoso.

Las arrugas se marcaban al extremo de sus ojos azul pálido, horizontales en


su frente, escasas en el resto de su rostro.
Se veía reflejado el paso del tiempo en él. En su postura recta e impecable,
en la seguridad que portaba con orgullo como su traje costoso y los zapatos
bien lustrados.

—¿A mí? —Howard asintió, su pierna cruzándose sobre la otra, adoptando


una postura más cómoda y despreocupada, pero de cualquier forma seguía
viéndose elegante y profesional.

Howard señaló fugazmente la laptop de Owen con su dedo índice y volvió a


unir sus manos sobre su rodilla, su codo recargándose en la mesa.

—Harry Styles. Resulta ser un problema para ti. ¿No es así?

—Con todo respeto no es algo que a usted deba saber.

—Oh, por supuesto que lo es. ¿Sabes? Para mí también resulta ser un
problema. No me quitó a mi omega ni a mí hijo, por supuesto. —dijo con
un tono burlón. —Pero si me robo algo más.

—Disculpe, pero no me interesa escuchar más de esto. Los problemas que


tenga usted con Harry no son de mi incumbencia, yo tengo mis propios
problemas con él.

El rubio bajo la tapa de su laptop y comenzó a guardar las cosas esparcidas


en su mesa.

—¿No te interesa escucharme en verdad? Aún no sabes lo que tengo que


decir. —Owen tomo la laptop, guardándola dentro de la mochila,
descartando las palabras del alfa apenas estás llegaron a sus oídos. —¿Y si
te digo que puedo ayudarte a recuperar a tu hijo y además a Louis?

Owen freno sus movimientos, sus ojos brillaron y Howard supo que lo tenía
ganado, era increíble como con una simple frase podría ganar a una
persona.

Esa era su técnica su principal técnica, buscar en los deseos más grandes de
los demás y con eso conseguir una alianza. La segunda requería amenaza,
aún que era difícil que llegase a utilizarla.
Todos siempre deseamos algo que no podemos tener, al menos no con
facilidad y eso resulta ser suficiente para engatusar a cualquiera, porque si
algo tienen los humanos son debilidades, y la mayoría eran ambiciosos.

Solo bastaba con encontrar su talón de Aquiles y golpear el punto hasta que
aceptarán.

—No debería confiar en una persona que al parecer sabe todo sobre mi vida
pero de la cual yo no sé nada.

—Pero es tu única opción. Tengo el poder, Owen, el dinero, los contactos.


Puedo hacer que tú hijo vuelva a ti con solo chasquear mis dedos. —sus
dedos tronaron, y la sonrisa de satisfacción no se dejó esperar.

—¿Porque querría ayudarme?

—Lo que sucede aquí es que yo necesito que Harry vaya a prisión, así como
tú necesitas que se aleje de Louis. Y tengo el plan perfecto para que eso
suceda. Necesito de ti para concluir ese plan. Tendrás a tu hijo y a tu omega
de vuelta. Es lo que quieres ¿No es verdad?

—Por supuesto que es lo que quiero, pero yo mismo puedo conseguirlo. No


necesito aliarme a otra persona a la cual no conozco en absoluto.

—¿Y cuál es tu plan, Owen? ¿Ir cada día con un ramo de flores y rogar de
rodillas un perdón? ¿Hablar pacíficamente hasta que Louis acepte que veas
a tu hijo? ¿Y después qué? Llegan a un acuerdo y lo tendrás dos veces a la
semana mientras que Harry lo tendrá toda la vida. Es tu hijo Owen.

—¿Cómo es que el que yo obtenga a mi hijo y a Louis hará que Harry vaya
a prisión?

—Apuesto a qué estás bien enterado de lo que sucede con él. Harry es
sospecho por la muerte de su hermano y además culpado de chantajear
alumnos. Es un crimen muy grave. Eres listo Owen, debiste saber desde el
primer momento que lo que tienen Louis y Harry no es legal.
Owen apretó los puños, mirando las losetas blancas en el suelo, una mancha
de café visible arruinando el pulcro y aparentemente ordenado lugar.

Sus ojos se clavaron en el rostro viejo del alfa, mostrándose seguro.

¿Qué tanto debía confiar en una persona así? Alguien que llegase a tu mesa
de sorpresa y se sentará como si fuese a una reunión que hubiesen planeado
e iniciará una conversación como si se conocieran íntimamente.

Ciertamente no debía confiar en él, ni siquiera debería continuar sentado en


esa misma mesa.

Pero la curiosidad es otro error humano, una pequeña falla en el algoritmo.

—¿Por qué quieres a Harry en prisión? ¿Qué es lo que te ha hecho?

Howard suprimió una risa, casi sonando como un quejido. Sus labios
estirándose y la burla en sus pupilas.

—Harry es muy peligroso. Oxida todo lo que este a su alrededor. Como una
maldita enfermedad. Y ya tiene a tu pequeño chico envuelto en su desastre.
¿Cuánto tiempo faltará para que Louis este encerrado en una celda?

—Llevarlo a juicio y exponer su romance no lo hará ver más inocente.

—No, por supuesto que no. A menos que me tengas a mí. Yo puedo hacer
que Louis quede libre de cualquier cargo. Tengo la experiencia.

—Pelear con él no hará que vuelva a mí, solo lo alejara más. No me interesa
su oferta, señor Dankworth. —sentenció con seguridad y termino de
guardar sus pertenencias dentro de su mochila.

—Aun eres demasiado joven para saber y entender cómo es que trabaja la
mente de un omega, Owen. Harry sabe bien cómo lo hacen, por eso tiene a
tu omega comiendo de la palma de su mano. Él es pequeño y está indefenso
y por eso es manipulable.

Owen gruño, tomando las correas de la mochila y levantándose de su


asiento, ignorando las palabras del alfa mayor, abriéndose paso entre las
mesitas y sillones del café para alcanzar la puerta.

Howard lo siguió, pisándole los talones y continuando con su charla,


insistente.

—No va importar que hayas peleado la custodia de su bebé, no va importar


si por "tu culpa" Harry va a prisión porque Louis está con Harry porque él
supo jugar con su mente, porque lo tomo en un momento de vulnerabilidad,
es un omega solo con un cachorro, por supuesto que buscaría cualquier cosa
para sentirse seguro. Cuando Harry no esté en su camino volverá a ti.

—Me parece que no sabe muy bien aceptar un no como respuesta. —le dijo
el más joven deteniéndose en la entrada, su mano frunciéndose en la manija
de metal, pero sin abrirla.

—Me temo que usted es mi mejor opción.

—Sera mejor que busque otra. —el mayor chasqueo la lengua y bajo el
rostro, mirando la acera rio como si Owen le hubiese contado un buen
chiste y después volvió su mirada ultrajante y pálida al rostro joven.

—Si cambias de parecer. —dijo, tomando del bolsillo de su pantalón su


cartera. —No dudes en llamarme. —extendió la tarjeta negra con sus datos.

—Gracias, pero no gracias. —fueron sus últimas palabras antes de empujar


la puerta de vidrio y salir del establecimiento.

Y aunque Howard debía lucir furioso no fue así, una sonrisa triunfante se
coloreo en su rostro, realzando más las marcas de expresión.

Porque, aunque aquella charla parecía una derrota en realidad no lo era. Su


objetivo estaba cumplido y solo era cuestión de ser paciente para poder
tomar inicio a su siguiente fase.

—🐾🐾🐾—

Louis buscó apresurado un tubo del cual poder tomarse antes de que el
autobús avanzará.
Daniel estaba en su brazo izquierdo, demasiado inquieto como era de
esperarse y bastante receloso y asqueado con la cantidad de alfas
acumulado en el interior del transporte.

Por fin encontró un lugar libre y se sostuvo con toda su fuerza posible,
afianzando el cuerpo del cachorro en su brazo.

—Dany, hey, escúchame cachorro. —le pidió Louis llamando la atención de


su bebé. La cual recibió enseguida, después de sacarle la lengua al alfa al
frente que le veía directamente.

—Iremos a un lugar muy, muy importante y voy a necesitar que seas un


niño bueno, ¿está claro? Quiero que te comportes bien, no puedes gritar o
correr, eso me haría enojar mucho. —converso, aferrándose al tubo de
metal. —¿Me entendiste? —Daniel asintió con su cabeza.

—Quiero que le lo digas.

—Shi mamá. —hablo, jugando con las tiras que colgaban de su bufanda.

—¿Me prometes que te portadas bien?

—Shi. —volvió a responder y su cabeza se agitó de arriba a abajo.

—Gracias, solecito. —Daniel le sonrió y se acurrucó en su hombro.

Louis suspiro y tuvo que hacer más fuerza cuando el autobús se detuvo y
sus manos sudorosas parecían no querer detenerse bien del resbaloso
material.

Nervioso era una palabra muy corta para explicar cómo se sentía realmente.

Y estaba feliz de haber comprado esos supresores de aroma, que si no fuera


por ellos su miedo sería notorio, un verdadero problema en ese
interrogatorio.

Estaba aterrado de cometer un error. Su vida, tanto como la Harry estaban


en riesgo y de él dependía hacerlo bien si no quería tirar todo por un
acantilado.
Louis bajó en la estación correspondiente y un escalofrió recorrió su
columna vertebral, llenándole la espalda con un sudor frío que le erizo los
poros.

Sintió demasiado frío pero estuvo seguro que no era por la baja temperatura
que el otoño otorgaba.

Frotó sus labios de un lado a otro, sintiendo la piel muerta en estos y dejo
de hacerlo para quitar la tentación de morderlos.

Al mirar el edificio sus piernas temblaron un tanto más y se detuvo para


tomar fuerza y que sus piernas no flanquearan.

Subió las escaleras del enorme edificio, una construcción que sin duda
denotaba poder, que te hacía sentir pequeño y asustado.

Cómo si tuviese vida propia y pudiera hacerte ver qué estabas justo en la
cornisa del desastre y que caerías tarde o temprano.

Subió los escalones, el paso firme para no resbalar con el agua de la lluvia
que regó las calles horas atrás y entró al aterrador sitio.
Por dentro era incluso más espeluznante.

Paredes altas, la cúpula en lo alto, los muchos escalones, puertas y


ventanas.

El montón de personas haciendo ruido y se sintió aún más pequeño, no dejo


de pensar que él mismo se había dejado devorar por un monstruo gigante.

Se acercó a muchas personas antes de poder llegar a la correcta que le


indicaría el camino.

Preparándose mentalmente para lo que se aproximaba, recordando las cosas


importantes y enlistándolas en su cabeza, aunque estaba teniendo un
bloqueo del tamaño del palacio de justicia.

Jamás se sintió tan nervioso como en ese momento, era escalofriante.


Cada metro que avanzaba las paredes parecían cerrarse, los pasillos se
hacían estrechos, las luces bajaban de intensidad y todo era obscuro y
tenebroso. Todo a su alrededor era más silencio, podía escuchar su
respiración, cada paso resonaba como un bloque de cemento contra el suelo
y sus latidos pesado acompañaban su respiración.

Las miradas al rededor no le ayudaban en lo absoluto, parecía que cada par


de ojos con los que se encontraba en el camino le juzgarán cruelmente.

Nadie podía leer sus pensamientos, pero parecía que sí, era su paranoia, por
supuesto. Y aunque lo sabía estaba por desmayarse del terror.

Pero era entendible. Imaginaba que no era común observar a omegas de su


edad caminar por esos pasillos con un bebé de un año en brazos.

Ciertamente era polémica y despertaba la curiosidad, a no ser que todos


estuviesen enterados de quién era y porque estaba ahí, ¿era eso posible?

—Bien, puede esperar aquí, en un momento el detective lo recibirá.

—Gracias. —le dijo Louis, tomando asiento en el último lugar libre en la


sala de espera. La beta hizo una inclinación rápida y volvió por la misma
puerta a su lugar de trabajo.

Louis se acomodó mejor, dejando la pañalera pequeña en el suelo y


retirando el cabello de su frente.

Había una capa ligera de sudor en su piel, aunque esté no se debía a los
nervios. Lo entendía, entendía el cosquilleo en las manos.

Entendía las punzadas en sus costillas y el hormigueo en su bajo vientre, el


adormecimiento de sus muslos.

Harry estaba entrando en celo, Harry le estaba rogando de alguna forma su


presencia y tenía que estar ahí, sentado en una maldita sala de espera para
ser entrevistado.

—¡Ou! —oyó el quejido de sorpresa al costado. La omega de cabello negro


había dado un pequeño brinco en su asiento y Daniel tomaba con su manita
el arete largo y brillante que colgaba de su lóbulo.

—Oh, dios, lo lamento mucho. —se disculpó enseguida el chico, tomando


la muñeca de su bebé y retirando la manita curiosa del accesorio el cual
seguramente había jalado. —Daniel, te pedí que te comportaras. —le
recordó, sosteniendo su mano.

—Descuida, es un cachorro, son curiosos. —restó importancia la chica,


ampliando una sonrisa ancha. El tono de labial vino lucía precioso en su
sonrisa, contrastando con el tono de piel muy blanco y el bonito cabello
azabache.

—Ser un cachorro no le da derecho a jalar los aretes de la gente. Lo hemos


hablado ¿No es así?

—Hummmm. —se quejó bajo, llevando sus deditos hasta su boca, los
cuales Louis retiró porque estaban sucios.

—Es verdad, debe aprender a saber que está bien y que está mal. —
concordó la chica, acercando su mano al bebé y rozando el dorso de su
mano con su dedo índice. —¿Cuál es tu nombre bonito? —preguntó
agradable la omega, con la misma chispa.

—Ami. —respondió con actitud y emoción, hace pocos días que Louis le
enseño a decirlo, Daniel lo aprendió a medias pero, era un buen comienzo.

Y claro lo había ensayado muchísimo, repitiendo en todo el salón de clases


ese Ami entusiasta y señalando su pecho para que los demás entendieran
que se refería a su nombre.

—Dany. —aclaro Louis. —Apenas está aprendiendo a decirlo.

—Dany. Es un nombre muy bonito, justo para alguien tan guapo como tú.
—picoteó su pancita, haciendo reír al bebé. —Uy, esa sonrisa, eres divino.
—alagó, con emoción en su voz. —Tienes un bebé muy bonito. —se dirigió
a Louis.
Louis sonrió al igual que su cachorro y por esos cortos instantes olvidó en
donde se encontraba.

—Muchas gracias. —respondido.

—Debes estar muy orgulloso de tu creación. —bromeó la omega, jugando


con las manos de Daniel. —Imagino que no es fácil criar a un cachorro.

—¿No tienes cachorros? —preguntó el omega, sorprendido.

—¿Me veo tan mayor? —Louis abrió un poco sus ojos, un tanto por la
vergüenza y otro por el calambre en su bajo vientre.

Iba a pedir disculpas pero la omega se rio candorosa, mostrando sus


aperlados dientes y liberándolo de la tensión.

—Estaba bromeando. Sé que soy grande para no tener un cachorro. A mí


edad, todos mis amigos ya tienen uno o más bebés. —la chica se acomodó
en la silla, arreglando la falda ajustada que se subió un poco por sus muslos.

—¿No los has querido tener? —la chica se tensó por cortos segundos, como
si la idea de pensar en eso le aterrara y sus ojos verdes se volvieron fríos.

—No. No quiero bebés. —hizo una pausa vacilante. —En realidad, si


quiero, los quiero, la maternidad es algo que he deseado mucho. Pero
incluso si lo deseo tanto no puedo. —Louis miro atento el rostro de la
omega, concentrándose más en sus ojos y aquello que sabía escondían.

—¿Porque no? ¿No te sientes preparada? —la chica peino su cabello a un


costado, acomodándolos detrás de su espalda.

Su mano acarició la mejilla de Daniel y sonrió con mucha ternura al bebé,


esa chispa volvió a sus ojos.

—Hace poco tiempo perdí a un bebé. —Louis retuvo su respiración, como


siempre sintiéndose tonto por indagar en la vida de las personas. —Tenía
dos meses y medio, estaba muy emocionada y... No pudo lograrse. Me
aterra volver a embarazarme y perderlo de nuevo.
—Lo lamento mucho. —mostro compasión el más pequeño, sobando el
hombro de la omega.

—Está bien, sé que mejorara y podré tenerlo, espero, algún día. —sonrió
cálida.

—Apuesto que sí. —respondido Louis, tranquilo después de ver a la chica


relajada.

—¿Puedo cargarlo? —le preguntó la chica, estirando sus brazos.

—Uh, sí, claro. Si él quiere. ¿Quieres ir, amor? —el cachorro parpadeó
mirando a los ojos de la omega casi de un verde similar al suyo.

Asintió después de poco tiempo y la omega sonrió amplio, tomando al bebé


en su regazo e iniciando una amena conversación con el bebé.

Louis sonrió abrazándose por el estómago cuando una nueva oleada de


calor se disipó en su estómago y un escalofrió nuevo escalaba por su torso.

Apretó la tela de su sudadera en un puño, su mandíbula se tensó por un


periodo corto, sopesando los malestares físicos que le estaban atacando el
cuerpo.

Necesitaba que todo terminara rápido, no podía estar ahí, no podía estar en
ningún otro lado sabiendo que Harry estaba en celo y que lo necesitaba para
no morir.

—Puedo... ¿Preguntarte algunas cosas? Si no es molestia por supuesto, está


bien si no quieres responderlas.

Louis cerró más sus puños, ocultando así la ansiedad y asintió confiado,
pues necesitaba ocupar su mente en algo que no fuera Harry y su estúpida
entrevista.

—¿Es difícil tenerlos? Me refiero a... ¿se sufre mucho? Por favor se lo más
sincero posible. —dijo divertida. El menor dejo ir una risita casta.
—Es muy difícil. El embarazo, el parto, el dinero, santo dios. —Louis se
mofo. —Pero, el desear tenerlo creo que hace que todo se vuelva más fácil.
Cualquier cosa mala se puede sobrellevar mejor si lo esperas en verdad con
mucho amor y emoción. Mis primeros meses fueron una tortura, no quería
tenerlo y todo lo malo se volvió doblemente malo. Pero... Cuando por fin
pude aceptarlo y la ilusión llegó a mi entonces fue más fácil y el tiempo
paso más rápido y todo el dolor, en verdad vale la pena.

Louis vio a su bebé, de nuevo jugando con las brillantes joyas de la chica y
sonrió.

—Es algo que todas las madres dicen, lo sé. Pero es tan cierto. Tener un hijo
es... Sufrir por siempre, para toda la vida. Nunca dejaras de sufrir, es la
verdad. Pero... luego, dicen su primera palabra o dan sus primeros pasos, te
dan un primer beso o te miran con esos ojos llenos de amor y no importa
nada más. No importa si no dormiste en toda la noche o si tiro el talco en
toda la habitación porque entonces te abrazan y te llenan de felicidad.

La omega sonrió, sincera. Las palabras de Louis llegándole directamente en


lo más profundo de su alma.

Y es que la voz de Louis tenía esa sinceridad, eso que le hacía sonar
emocionante y precioso tanto que podía transmitirte todo lo que en realidad
sentía en su corazón.

—Eres muy pequeño para ser mamá. —comentó de pronto la omega. —No
me malentiendas... Está bien, no tiene nada de malo. Pero me causa mucha
impresión porque no pensé que alguien tan joven pudiese expresarse así de
la maternidad.

—Rachel Woods. —interrumpió su plática un alfa. La chica sostuvo al


cachorro en sus brazos y se levantó de su asiento.

Louis se tensó de inmediato, su cabeza procesando aceleradamente el


nombre.

—Detective Clark. —saludó la omega con un asentamiento de cabeza.


—Lamento mucho que hayas tenido que venir de nuevo, pero era necesario.
—le dijo el alfa mirando con curiosidad al cachorrito en sus brazos. —Te
entrevistará alguien más el día hoy. ¿Está bien? Tengo muchas cosas que
atender y las horas del día no me rinden.

—No se preocupe estoy bien con eso. —la omega giró y se inclinó,
entregando al cachorro a su madre.

—Fue un gusto amm...

—Louis. —respondido con la voz temblorosa.

—Oh, Tomlinson. —escuchó al detective girando al ver al menor. —Eras tu


por quién venía. Acompáñame por favor.

El omega tragó saliva y se levantó del asiento, tembloroso. Tomando sus


cosas y sosteniendo al bebé en sus brazos.

—Ambos acompáñame, te llevaré a tu sala Rachel. —la omega asintió, y le


echó un vistazo rápido al omega que había perdido su momento de
tranquilidad.

Rachel parpadeó y volvió su vista al frente, siguiendo al detective por la


espalda, con Louis a su costado, abrazando el cuerpo de su cachorro.

—Lamentamos tener que llamarte Louis. —comenzó el hombre, mientras


caminaban por el pasillo vacío y el eco ensordecedor. —El caso de Harry se
ha complicado bastante, necesitamos al mayor número de testigos posibles.

—¿Estás... Por el caso de Harry? —preguntó la omega, sorprendida.

Miró directamente a Louis. Su voz le calo en los huesos, pues notaba un


cierto tono de molestia escondido en su voz pacífica.

—U-uh... Me llamarón, sí. —Rachel abrió la boca aunque la cerró de


inmediato. Sus ojos se agrandaron y su vista cayó en el bebé de un año que
Louis tomaba en brazos, su gesto se deformo en una nueva confusión y sus
pensamientos aletearon en su cabeza creando un huracán.
—Dany... Daniel. —habló en voz alta, su boca en impresión se abrió. —
Eres tú... Tú... —Louis no entendió que quiso decir, aunque por el tono de
su voz no quería averiguarlo ciertamente.

—Louis es alumno de Harry. Estamos entrevistando a la gran mayoría, por


las declaraciones. —informó el detective, con demasiada confianza.

Los tacones de Rachel resonando al compás de los latidos de su corazón.

—S-su alumno. —repitió y su vista viajo al suelo. Y Louis maldijo para sus
adentros porque no entendía la reacción de la chica, no era una reacción
normal, no a menos que ella supiese algo que le pusiera en ese estado de
sorpresa.

El menor no volvió a hablar después de eso y el silencio siguió al detective.

El alfa de espalda ancha y camisa bien planchada le indico la puerta a


Rachel. La chica agradeció despistada, pues su cabeza seguía trabajando.

—Un gusto conocerte a ti y a tu bebé, Louis. —se despidió y sin esperar a


que Louis contestara entró a la habitación, cerró la puerta detrás de ella.

Louis tragó saliva y reaccionó al sentir la mano del alfa tocar su hombro.

El pequeño se sobresaltó y viajo su vista al hombre mayor.

—Vamos, nuestra sala está cerca. —hizo saber, sus pasos firmes andaron de
vuelta por el pasillo y Louis más retraído que nunca continuo detrás del
alfa, sujetando a Daniel contra su pecho.

Las bisagras de la puerta rechinaron al ser abierta y recibió el paso por parte
del hombre.

Louis respiró hondo y alzó la vista, luciendo como se supone debía lucir;
seguro y sin temor.

—Toma asiento por favor. —indicó el alfa, señalando la silla del costado
derecho de la mesa de metal.
Louis obedeció, tomando lugar al costado del mueble y se deshizo de la
mochilita, dejándola descansar en el suelo.

La sala era mucho más cómoda de lo que esperaba. Al menos se sentía


como una persona normal y no alguien que estaba a punto de cometer un
delito al mentir.

La sala guardaba una mesa con una cafetera y diferentes productos para el
café, como azúcar y leche, no había una ventana en alguna pared con un
espejo traslúcido lo que le daba más seguridad y lo hacía sentirse menos
nervioso.

Al menos nadie más los observaba. Eran solo él y el detective.

La mesa estaba bien cuidada y la luz era la suficiente, no como se lo


imagino, las paredes eran de un tono arena bastante cómodo y había un
perchero en una de las esquinas.

—Permíteme presentarme, Louis. Soy el detective Clark Danson. Dirijo el


caso de los Styles, la muerte de uno de sus hijos. ¿Sabías algo sobre ella? —
Louis tomo las mangas de Daniel, doblando los puños hacia arriba para que
no le estorbaran o se ensuciaran de más.

—No. No a profundidad, lo supe porque lo mencionaron en la carta. —el


chico dejó de prestar atención a su hijo y miro los ojos del hombre.

—¿Nada en lo absoluto? Fue una noticia muy popular. —Louis se encogió


de hombros.

—No soy de Londres, me mudé hace pocos meses, por la universidad.


Además, era muy joven para preocuparme por ver los noticieros o leer el
periódico. Así que no, no sé nada sobre eso. —dejó ir un suspiro y tiro de su
bufanda, sintiendo el suficiente calor como para querer arrancarla de un
solo movimiento.

El alfa hizo un movimiento con la cabeza, dándole la razón y camino por la


habitación directo a la máquina de café.
—Es mi deber y tu derecho infórmate porque razón estás aquí. —conversó,
encendiendo la máquina.

Un ruido de succión lleno el ambiente y Louis hizo un gesto de


incomodidad. Su oído pitó, causándole malestar.

—Me gustaría saberlo, gracias no sé qué es lo que estoy haciendo aquí.

—Tu profesor, Harry Styles, fue el principal sospecho del asesinato de su


hermano, aunque se le liberó de la acusación después de que tuviese un
testigo que aseguró y comprobó que estuvo con él a la hora del asesinato.
Pero su testigo se retractó de ello hace poco, el testigo era su alumno.
Después de que hablo tres alumnos más han venido a nosotros, contándonos
que el profesor Styles les ha chantajeado con no colocar las calificaciones
adecuadas o sabotear sus estudios a cambio de... Favores.

Louis bajo la mirada, mirando el destello de la luz del techo reflejarse en el


aluminio de la mesa.

—Hemos entrevistado a muchos alumnos estos últimos días, para saber si


han sufrido el mismo tipo de acoso por parte de su profesor. La mayoría
respondió con un no o un tal vez y otros más automáticamente pensaron en
ti cuando hicimos las preguntas.

La quijada de Louis tembló, el calor se volvió insoportable, saco la bufanda


de su cuello, notando el frío de la habitación cuando golpeó su piel
sudorosa.

—¿Qué? —se hizo el desentendido y el temblor en su voz le ayudo a qué


sonara más real su actuación, pero este se debió al calambre que se anudo
en su bajo vientre.

—Algunos de tus compañeros piensan que Harry, tu profesor está


chantajeándote.

—E-eso es absurdo. —respondió Louis, su respiración volviéndose más


pesada.
—¿Lo es? Eres el único omega en tu universidad. ¿No es así?

—El único de mi grado. Hay algunos más, dos o tres. No estoy seguro. —su
voz tembló, el pitido en su oído no se detuvo y el sudor se intensifico más
por el calor que se elevaba peligroso por todo su cuerpo.

—Los alumnos de la universidad han notado que te has ido con él algunos
días después de clases, que muchas veces llegaste a permanecer más tiempo
después de la clase en el salón...

—Harry es un profesor de alto nivel. —lo interrumpió, jalando su sudadera


hacía abajo para dejar que aire fresco tocará la parte de su cuello y no se
sintiera tan acalorado. —Él se preocupa por sus alumnos, lo hace en verdad.
Le gusta ayudar, sabe que si sus alumnos necesitan de él entonces estará
para ellos. Es lo que hizo conmigo, le pedí ayuda muchas veces, había
algunos temas que no comprendía y él se ofreció a asesorarme.

Su cachorrito hasta ahora se estaba comportando como había pedido, y lo


agradecía mucho.

—¿Asesorarte fuera de un horario establecido dentro de las instalaciones?


—Louis chasqueo la lengua y acomodo el suéter de Daniel. —¿Pediste las
asesorías a pocos días después de entrar a clases? ¿Cómo sabias que Harry
daba esas asesorías? ¿Él fue quien las ofreció?

—Soy un omega, detective. Un omega con un bebé, vivo solo y necesito


mantenerme, trabajo y estudio, no tengo mucho tiempo libre. Harry fue una
persona extraordinaria al modificar su horario de trabajo para que yo
pudiera tomar asesorías con él. Sé que se puede malinterpretar, un alumno
saliendo del área escolar con un profesor. —bufó, su mano rasco su muslo
de ansiedad, se estaba asfixiando.

Pero supo evadir las últimas preguntas sin parecer sospechoso, fingiendo
haberlas olvidado.

Sacó a Daniel de su regazo y lo sentó en la mesita, quitó desesperado la


sudadera solo para notar que su camiseta estaba manchada en sudor.
Cerró los ojos e intento guardar la calma, el pitido volviéndose más intenso
y esa necesidad de correr de ahí y buscar a Harry no paraba.

—A las personas les gusta inventar cosas y crear chismes por puro placer.
—continuó. —Les parece divertido hablar de las vidas ajenas, es
estimulante. Pero hay cierto morbo en qué un alumno esté saliendo con un
profesor, es más ruidoso, más interesante. Así que las personas no dudaron
en crear chismes de mí y del profesor Styles. Pero... Son solo eso, chismes.

—¿Solo chismes? —Louis asintió, rascando su muslo con la mano


izquierda y deteniendo a su bebé con la derecha.

El detective tomo su vaso de café y se paseó por la sala.

—¿Conociste a Harry en la universidad o fue antes?

—El primer día de clases fue la primera vez que lo vi. —Louis se encorvo
un poco y cerró con fuerza las piernas al sentir a su omega agitado y el
adormecimiento en sus brazos.

Harry le estaba llamando y no podía hacer absolutamente nada.

Su vista se desvaneció por unos instantes y tuvo que parpadear muchas


veces para que la capa negra se desvaneciera, pero continúo viendo borroso.

—¿Alguna vez te ha dado insinuaciones? ¿Algo que te haya hecho sentir


incómodo? O... ¿Ha intentado sobrepasarse contigo? —Louis apretó su
muslo, encajando sus dedos en su propio cuerpo.

La desesperación le estaba cortando la respiración.

—N-no. —respondido.

—¿Porque tartamudeas, Louis? ¿Es acaso que no estás respondiendo con la


verdad? —el menor trago saliva. Sus ojos se cerraron y se sintió muy débil.

—Estoy diciendo la... Verdad. —recalcó, pero tuvo que hacer una pausa
porque su lengua se durmió.
Igual a la sensación de estar mareado por el alcohol, sentía que el piso se
movía y sus párpados pesados le daban sueño.

—¿Lo haces? ¿Porque estás tan nervioso entonces?

—No estoy nervioso.

—Estas sudando. Tomaste supresores de aroma, ¿porque? ¿Piensas que


podrían delatarte? —el ceño de Louis se frunció.

—Era importante que los tomara est...

—¿Harry te obligó a mentir? —lo interrumpió. — ¿Te amenazó para que no


dijeras ni una sola palabra? No sería la primera vez que lo hace, Louis.

La quijada de Louis se apretó, sus muelas rechinaron.

—No, él no me...

—¿Por qué intentas encubrirlo? ¿Le tienes miedo?

—¿Podría dejarme terminar de dar mi respuesta antes de que haga otra


pregunta? ¿Por favor? —el alfa alzó una ceja y dejo el vaso en la mesa de
aluminio, acercándose a Louis.

El menor se encogió en su lugar.

—Harry no me amenazó, no sabe que estoy aquí, no me ha insinuado nada,


es solo mi profesor. El me enseña, yo aprendo y ahí termina todo. Es un
buen hombre.

—Lo defiendes demasiado, hablas de él con demasiada admiración. —el


omega respiro hondo.

—Por qué lo hago, lo admiro, es bueno. Es una gran persona. —tragó


saliva.

—¿Te atrae Harry, Louis? —el cuerpo de Louis se agito desesperado y de


pronto quiso llorar.
Era la primera vez que Harry le pedía estar para él, la primera vez que
sentía que le llamaba y era una sensación horrible porque no podía ir, dolía
demasiado.

Quería que todo terminara lo antes posible para salir de ese lugar.

—Perdóneme pero ¿cómo mis intereses románticos son de importancia para


esta investigación? ¿O lo son? ¿Son importantes? —Clark estuvo cerca de
hablar pero Louis se apresuró. —No, me parece que no. Esto no se trata de
mí. Se trata de Harry, de sus cargos. No sé en primer lugar que es lo que
hago aquí, es mi profesor y es una buena persona, que se preocupa por sus
alumnos. No más. ¿No sería mejor que me preguntara cosas sobre él y no
sobre si a mí me atrae mi profesor?

—¿Entonces sí? —insistió. Louis apretó los puños, molesto.

—Si así fuera ¿eso que tendría que ver con esto?

—Harry está siendo culpado por acoso, Louis. Tiene personas en su contra
que aseguran haber sido víctimas de él. Si Harry es lo que dicen sabría bien
como manipular a un estudiante enamorado, puede que lo esté haciendo y tú
ni siquiera te has dado cuenta.

—Me subestima demasiado. No soy esa clase de omega al que puedan


manipular. No soy idiota.

—Mamá. —le llamo Daniel al notar la impotencia en su madre y Louis por


más que quiso controlarse para que su bebé no se preocupara no pudo
hacerlo.

—Necesitamos que nos ayudes, Louis, es importante comprobar que las


denuncias en contra de Harry son ciertas.

—¿Por qué?

—Si las denuncias son ciertas significa que también lo es la apelación del
testigo de Harry y será más fácil poder comprobar que él es el responsable
de la muerte de su hermano.
Louis llevo su mano a su estómago, sobando por el malestar y los cólicos
molestos.

Y controlándose para no explotar y decir todo lo que en realidad pensaba.

—Bueno, deberán entrevistar a más alumnos, alguno les dirá que es verdad.
Porque yo no. Harry nunca me ha hecho nada malo. ¿Cuántas veces debo
repetirlo? He dicho lo mismo en toda la entrevista.

—Lo que hace Harry, es un delito muy grave Louis.

—Pero ni siquiera está seguro de que lo haga.

—¿Más de cuatro personas diciendo lo mismo? ¿No te parece mucha


coincidencia?

—Claro, es una coincidencia e incluso llega a ser irreal. No se obtienen


tantos testigos así de rápido. —Louis respiró profundamente, notando su
error. —No me siento bien. —agregó, para cortar la atención de Clark a sus
palabras, enviándolo. —Creo que puede notar que estoy sudando
demasiado, tome supresores de aroma porque estoy cerca de mi celo. —
mintió el menor. —¿Tiene algo más que preguntarme? Algo que no sea lo
mismo pero con diferentes palabras. ¿O puedo irme ya?

—¿Porque viniste si sabías que tú celo está cerca, muchacho? Es peligroso.

—¿Porque podía meterme en problemas? No lo sé, esto era importante o


algo así. Ya cumplí y ya respondí. Es lo único que querían saber ¿No?

—No hay necesidad de comportarse tan arrogante, Louis. Mi único trabajo


aquí, es capturar a las personas malas. Y por lo que veo Harry es una de
esas personas. Nos dedicamos a mantener seguras a las personas. Queremos
que tú estés seguro y los demás alumnos lo estén.

—Los alumnos estamos seguros. —Louis apretó con más fuerza su puño, a
ese punto ya no sabía si lo hacía por el dolor en su cabeza o por la rabia que
le causaba pensar que ese equipo de trabajo no quería más que incriminar a
Harry para poder cerrar el caso de una maldita vez.
Ellos buscaban un culpable, y les iban a dar un culpable, incluso si el
culpable no lo era en realidad.

No había más que Louis odiara en el mundo que la injusticia, estaba harto
de ella y se estaba esforzando mucho en gritarle en la cara lo que en
realidad creía de todos ellos.

Por qué si lo hacía, sabrían que Louis sabe todo sobre el caso de Harry y
eso, sería doblemente malo.

Por eso mismo se quedó sentado, apretando la boca e intentando relajar esa
expresión asesina de su rostro.

Aguanto el sermón del alfa sobre lo importante que era saber identificar
entre la manipulación y algo real.

Al parecer todo el mundo pensaba que por tener un cachorro a temprana


edad y tener diecinueve años lo hacían estúpido, Louis ya había deducido
eso, pero las personas siempre se encargaban de recordarlo.

El infierno de las preguntas termino, Clark le agradeció el haber ido y Louis


salió corriendo del lugar.

Ya ni siquiera le importaba pensar si lo que dijo estuvo bien o de pensar en


su le habían creído, ya no podía preocuparse por nada más que no fuera
Harry.

Salió de ahí conteniendo una rabia atroz y al mismo tiempo con síntomas
preocupantes de un pre-celo que no era suyo. No sabía que era peor.

Tuvo que tomar un taxi por qué el autobús no era una buena idea, se tomó
por sorpresa así mismo cuando en su cabeza la dirección de su apartamento
hizo presencia pero su boca dijo algo completamente diferente.

Su interior pareció aliviado cuando observó la puerta de la casa de Harry y


muy agradecido por haberle hecho caso al fin a su instinto.

Louis tocó la puerta desesperadamente, no paro de hacerlo hasta que está se


abrió y miro a Anne con lágrimas en las mejillas y sin esperar más la mujer
se abalanzó a Louis en un abrazo.

...

Hola! ¿Cómo están? Espero que muy bien.

Decidí subirles la primera parte del capítulo hoy, porque veía a muchas
muy ansiosas jajaja.

La segunda parte la publicaré el domingo en la noche, o el lunes en la


madrugada, ya conocen mis horarios todos jodidos jajaja.

No hay mucho que decir, así que espero que les guste mucho el capítulo
corazones.

Sueñen bonito, nos leemos en unos días.

Lxs amo muchísimo, les mando muchos besitos y muchos abrazos.

All the fucking love.


22. Segunda Parte.

Capítulo dedicado a:

4lwaysyoulh / mireyaonein / 28tommostyles / _sxrxcxstrx_ / lasnalgasdeloui


s_com / milita_86 / Cold_Princes15 / ballenarockerastyles / eL_PrOmiSe /
xDaddyIssuesx / VaneCarrasco1D / httpsweetheart / cia_ptos / littlepiece0fs
hit / MarianaCsr / HumanMess / angystef / thecrazykiller03 / Una-Larrie-
sxxxxx / louistops29 / TuTiaMartha / JustinGirl1994 / _hazzandlou_ / chach
yfrs / LouHaz_Habit

Solamente queda decir: ¡Lxs primerxs que deje de comentar se va a ir


al infierno por pecadorxs!

Disfruten, besitos.

...

—Gracias, gracias, gracias. —repitió seguido en el oído de Louis, sin


percatarse de que Daniel quedó entre ambos cuerpos un tanto confundido y
levemente asustado con la acción repentina.

Anne sorbió por la nariz en consuelo, el tono de su voz sonó tan aliviado
que saturo a Louis de emotividad.

—Pensé que no vendrías, creí... que le harías caso a Harry. —gimoteó,


dominando su llanto.

—No voy a dejarlo aquí sufriendo, te prometí que estaría bien. —recordó,
abriéndose paso, entrando a la residencia como si fuera suya. —¿Dónde
está? —preguntó, paseando su vista por todo el complejo, aunque no hubo
rastro del alfa, sin embargo, si podía percibir el vago aroma.
Anne arrastró sus manos por sus mejillas, quitando el resto de las lágrimas,
también limpio su nariz e intento estabilizarse.

—En su habitación. —indicó, acercándose a Louis para poder tomar al


cachorro en sus brazos. —Le bajó la presión y casi se desmaya así que lo
lleve, para que se recostara y pudiera descansar.

Louis parpadeó, dejando ir a Daniel con la omega sin rechistar y sin apartar
la vista de las escaleras que le conducían al piso de arriba.

Tomó un respiro hondo, uno importante porque se supone debía ayudarlo a


controlar la irritable sensación de la adrenalina.

Estaba muy nervioso, en pocos minutos estaría frente a Harry, frente a su


alfa en celo y no sabía cómo tomarlo. Por su cabeza nunca pasó un
momento exacto que le ayudara como actuar en su primera vez con Harry y
tenía dudas. Muchas.

Aunque no debía sentirse nervioso, mucho menos dudar de él y de su


capacidad. No era un niño inexperto, por supuesto que no, él conocía bien
el terreno, se conocía a si mismo, pero... no conocía a Harry.

No quería pasar vergüenzas o hacer algo indebido.

—Puedes subir, yo cuidare de tu cachorro. Iremos a casa, para que... —


Anne apretó la boca y un silencio bochornoso llenó la estancia.

Era la primera vez que la madre de su pareja estaba al tanto de que es lo que
haría con su hijo y en cierto modo era embarazoso.

—Iré a casa para que estén cómodos. —le dijo con mucha velocidad, al
parecer Louis no era el único que se sentía avergonzado.

Louis inhaló hondo una última vez, acercándose a Anne y acariciando con
ternura la mejilla de su cachorro, su labio hizo un mohín ligero.

—Daniel, amor, debo a ayudar a Harry para que este mejor. ¿Está bien si te
quedas con Anne por unas horas? —el cachorro miró a la omega,
considerando las palabras de su madre.
—Api, Hady. —Louis asintió, peinando el cabello de su hijo, tragando
saliva con pesar con el nuevo dolor en su cadera.

—Sí, papi, papi se siente mal amor y debo cuidarlo. ¿Me esperarías con
Anne? —Daniel rasco su mejilla y en cortos segundos asintió con su cabeza
sin tener muchos problemas con ello.

El bebé se había acostumbrado a la omega y ya tenía entendido que Louis


siempre volvía por él, así que no se quejó, además le gustaba estar con ella
porque le dejaba comer galletas.

—Nan, shi. —respondió seguro. Louis sonrió y acarició la mejilla del


cachorro, besó rápidamente su frente. Sus manos ya comenzaban a temblar.

—Lo cuidare bien, descuida. —tranquilizó Anne, sobando el brazo de


Louis. —Y gracias, de nuevo Louis, por ayudarlo.

—No debes agradecerme nada, Anne. —le dijo, forzando una sonrisa que
disimulaba su insistente nerviosismo.

—Te veo en unas horas, bebé. Pórtate muy bien, por favor. —le pidió,
rozando su nariz con la del bebé en un beso esquimal y dando otro besito
fugaz en la frente de Daniel y después, se apartó.

Louis respiro profundo, sus manos sudaban y el picor era intenso en las
palmas de sus manos. Cada célula en su cuerpo sabía lo que estaba a punto
de suceder, la sensación ardiente en su vientre bajo era excelsa y no
entendía del todo si eran los nervios de sus acalorados pensamientos o la
simple sensación que Harry le provocaba a distancia.

Reclamando su presencia, su piel, sus malditos besos que sabía quemarían


en cada zona de su piel caliente y sudorosa.

Un escozor candente que hacía temblar su vientre, que hacía sudar su


espalda y ponía sus mejillas rojitas y curiosamente brillantes en la parte de
los pómulos, un brillo natural que lo dejaba ver más bonito, lo volvía
atractivo, muy atractivo y deseable.
Subió las escaleras, buscando el aroma de Harry a cada paso, el cosquilleo
en su vientre secaba su boca. El tiempo pareció evaporarse, lento, casi
inexistente.

La primera fragancia que le recibió al llegar al final de las escaleras fue el


sátiro aroma a romero, varonil, seductor. Su cabeza de inmediato dio
vueltas, se sintió ligero, como una pluma expuesta al viento, dócil,
dispuesta a obedecer indicaciones. Los cítricos y las notas saladas eran su
guía, arrastrándolo por el pasillo hasta la puerta correcta.

Caminó, sus pies arrastrándose por la loseta, se sentía flotar.

Cerró los puños y detuvo su paso frente a la puerta, sus piernas temblaron al
toque de las feromonas que obstruyeron su respiración, acariciaron su nariz
y le llamaron a gritos.

Louis cerro los ojos, golpeo con sus nudillos en la madera, pidiendo
permiso, aunque sus manos temblaran por empujar la puerta sin aviso y
lanzarse a Harry.

—¡Largo, Anne! Estoy bien. —escuchó la voz del alfa, ronca, profunda y
desgastada. Era obvia la falta de energía y el insano estado en qué se
suponía debía mantenerse por al menos cinco días.

Louis perdió por completo toda su educación, no podía escuchar a Harry


lastimado y seguir actuando con precaución cuando él sabía lo que tenía
que hacer para mejorarlo.

Sin pensar fue más fácil tomar la perilla de la habitación y girarla, abriendo
la puerta.

Louis se ahogó con un respiro y un jadeo que se atoró en su garganta


cerrada.

Su boca salivo más de la cuenta, reparando en Harry arqueándose en la


cama por el dolor en sus músculos, el sudor escurriendo en su piel
hidratada. Venas hinchadas en sus brazos, el cuello tenso, empapado. Su
cabello era un desastre y Louis quería despeinarlo aún más.
La oleada de feromonas se extendió por toda su piel enseguida, Louis jadeó,
gustoso con el aroma delicioso y genuinamente caliente.

Un calambre fuerte marco el inicio de un celo que Louis no tenía previsto


pero que la imagen de Harry y su aroma había desatado sin pedir permiso,
rompiendo el efecto de sus supresores y dejando libre el dulce olor de su
piel.

Una temperatura alta y exagerada se apodero de él, igualando a una oleada


de calor en verano que te abochornaba, atravesaba tu piel y se instalaba ahí
hasta el anochecer.

Con ello la primera descarga de lubricante mancho sus jeans ajustados y sus
manos empuñaron la tela de su camiseta, justamente en la zona de su
estómago.

—Louis... —habló el alfa, afectado con la presencia del omega, tragando


saliva y levantándose de la cama con mucho esfuerzo.

Tuvo que parpadear muchas veces y verificar que Louis no era producto de
su imaginación, porque posiblemente comenzaba a alucinar con la
temperatura alta de su sistema.

Sin embargo, ese aroma picoso y malditamente dulce arremetió en su nariz,


sus piernas temblaron y su ceño estaba fruncido, las aletas de su nariz
dilatadas notando el agridulce aroma del lubricante del omega.

Louis lo observó recorriendo la habitación mientras él, en necesidad


apretaba las piernas rozando con sus propios muslos en su entrepierna. Sus
pupilas se dilataron, el profundo color zarco en sus ojos tomo con atención
cada detalle en el cuerpo frente a él, empapado en sudor, su pecho, su
abdomen, el torso desnudo y la piel expuesta, sus brazos en músculos
marcados y su abdomen, carajo. Louis se contrajo en su lugar, anhelaba
sentir ese fluido corporal mezclarse en su piel.

—Alfa. —respondió, con la voz aguda y barrida. Harry gruño, la vibración


sacudiendo su esternón y ese sonido, solo hizo a Louis enloquecer más,
aunque no supo cómo hacer a su cuerpo reaccionar, embelesado con el
hombre.

—Dios. —murmuró Louis entre dietes, moviéndose ansioso en su lugar, su


pecho subiendo y bajando en ritmo a su respiración pesada.

Harry se acercó a Louis, firme. Tomó su brazo con fuerza, sus largos dedos
enterrándose en su piel, tornándola blanca. Louis gimió de dolor y una
chispa hizo corto circuito en la cabeza de Harry.

—¿Qué haces aquí? —reprochó, su voz profunda lo debilitó enseguida.

Sus rodillas débiles, sus piernas temblando en consecuencia.

—Vine a ayudar. —respondió rápidamente, sacudiendo su brazo para


zafarse del firme agarre del alfa e intentando acariciar su pecho porque así
le ordenaba su mente desastrosa.

—No necesito tu ayuda. Largo. —ordenó, tomando la perilla de la puerta y


empujando a Louis fuera de la habitación.

Su mano tomo la puerta cerca de estrellarla en la cara de Louis, pero el


chico se negó, colocando sus brazos al frente, deteniendo el empuje de
Harry que no era lo suficientemente fuerte.

Si Harry no estuviera tan débil lo hubiese conseguido, aunque por suerte, a


ese nivel Louis era más fuerte que él, apenas podía mantenerse en pie y le
sorprendía esa fuerza de voluntad, Louis creía estar seguro que Harry lo
aceptaría apenas estuviese cerca y aunque se decepciono un poco de la
bienvenida no se dio por vencido.

—Harry, por favor, por favor. —rogó sintiendo el dolor en su cadera y


como su celo se extendía a la velocidad de la luz. —No quieres que me
vaya, me necesitas, te necesito, alfa, por favor, déjame entrar. —Harry
sostuvo con fuerza la orilla de la puerta, sus uñas raspando la madera y el
dolor en todos sus músculos acentuándose, robando su poca energía.
Louis notó el descuido de Harry al cerrar sus ojos con la fuerte punzada en
su cabeza y con muy poco esfuerzo empujó al alfa del pecho, en un
movimiento veloz e inesperado, Harry se tambaleo debido a su inestabilidad
y cayó al suelo.

—Lo siento. —dijo rápido, cerrando la puerta a su espalda y colocando el


seguro apurado antes de caminar a donde un Harry débil y jadeante se
encontraba.

Cayó de rodillas al suelo, al costado del cuerpo laxo y su brazo tembloroso


dio camino a la frente de Harry, sus rizos húmedos por el sudor caían por
sus ojos.

La mano delgada y suave se arrastró por su frente, quitando los mechones


de cabello y limpiando las gotas de sudor.

Harry chasqueo la lengua, su boca seca y sus labios resecos, negó con la
cabeza con la poca racionalidad que le quedaba, tomó la muñeca de Louis,
frenando su caricia.

—No puedes... no puedes estar... Debes irte. —Louis negó, liberándose del
agarre de Harry.

—Pobre alfa. —habló Louis, ignorando las palabras de Harry, perdiendo al


igual que él la cordura.

Se movió cuidadoso por el suelo, confianzudo y atado a su inestable deseo


actuó, subiendo al regazo del alfa.

—No puedes estar aquí, Louis, no podemos hacer esto. —recordó, luchando
con su ser consiente y su alfa que parecía estrellarse por todo su torso
lunático.

—No puedo irme, no te dejaría aquí solo cuando me necesitas. —su color
de voz sensual y alucinante, como una caricia al odio que provoco una
punzada en su hombría escondía bajo el short negro.
Louis se acercó a su rostro, dejo un besito rápido en el filo de su quijada, las
almohadillas que portaba como labios absorbieron el fluido corporal
empapándolos en lascivia.

—Mmm... —tarareó y besó todo el marco de su quijada moliendo sus


caderas sobre el regazo de Harry. —¿Quieres que me quede no es verdad,
alfa? —dedujo, elevando sus besos por su rostro, a la orilla de su mejilla.

Harry respiro muy pesado, jadeos bajitos escapando de sus labios siempre
que Louis se presionaba sobre su miembro duro.

—¿Quieres alfa? ¿Quieres que te ayude a sentirte bien? —continuó con el


interrogatorio provocativo, sus caderas acariciándolo extraordinariamente,
danzando con experiencia sobre su pene.

Sus manos sosteniendo sus mejillas y Harry respondiendo a sus caricias, la


boca levemente abierta y los ojos perdidos en el bonito rostro del omega.

En ese ser que le empujaba al mar de la lujuria y que lo hundiría, tan


profundo hasta ahogarlo; completamente drogado por el magnífico aroma,
su respiración ahogada haciendo ruido.

Sus manos se sostuvieron de las caderas de Louis, tentando a la suerte.

—Quieres que tu omega se quede para complacerte. Dilo. —ordenó el


chico, pasando su lengua por la orilla de su rostro, desde su quijada hasta su
sien. La sal del sudor presente en sus papilas gustativas.

Ronroneó, su mano arrastrándose por su hombro, tanteando su nuca y


tomando con poca fuerza el cabello de su nuca entre sus deditos, halando
hacia atrás su cabeza, Harry jadeó excitado sus dedos incrustándose en la
piel blanda de su cintura.

—Dilo. —demandó de vuelta. Harry siseó y tragó saliva, su mazna de adán


agitándose, tentativa en su garganta. Louis mordió su labio y se inclinó
plantando un beso largo y tronado en el bulto en su garganta. —Quiero
oírte, alfa. —susurró contra sus labios intensificando el apretón en el
cabello de Harry.
Harry gruño tomando la orilla de la sudadera de Louis, la cual ya estorbaba
demasiado para lo que pensaba hacer.

No le importo un carajo si no estaba bien, o si era peligroso ya no le


importaba nada porque lo tenía ahí, sobre su cuerpo y listo para ser tomado.

—Te necesito, omega. Quédate, compláceme. —le dijo, su voz profunda y


completamente a merced de lo que el omega ordenará.

No podía hacer más, su necesidad, su naturaleza habían ganado, Louis


había ganado y no podía pensar en nada más que en eso que tanto llevaba
deseando desde hace meses.

—Mierda. —maldijo el omega y atacó la boca de Harry en un beso


lujurioso que termino envolviéndolo en un mar de placer en el cual no
quería parar de nadar.

Harry perdió el equilibrio, cayendo de espalda al suelo por la inercia del


empuje de Louis.

Las manos de Louis tomaban firmemente sus mejillas y sus bocas luchaban
una con la otra por ver quien tomaría control completo del beso
enloquecido en el que se habían sumido.

Había algo bastante sensual con Harry aceptando ser regido, aceptando esa
parte suya que no permitía ser el omega en apuros, ese complejo altivo de
ser quien tuviese el control, que fuese él quien decidiera.

Esa personalidad que permanecía dormida la mayoría del tiempo, porque un


omega no podía mandar, un omega debía ser sumiso, pero a Louis le ponía
mucho romper las reglas, le ponía más Harry entendiendo ese lado salvaje,
acatando reglas, técnicamente un alfa a sus pies.

Y dios era tan excitante que podía correrse con solo pensar en Harry no
siendo una bestia imbécil en la cama.

—Hueles tan bien, Harry. —Louis suspiró, jadeando bajito, su cuerpo


acoplándose sobre el cuerpo de Harry, frotando su pelvis con insistencia,
salvaje y sin control, solo buscando alivio, buscando el placer. —Te deseo
tanto. —chilló necesitado.

El cuerpo de Harry se erizó y sus manos tomaron la orilla de la sudadera de


Louis, jalando hacia arriba, desvistiendo desesperadamente al más pequeño.

Después de liberar al menor del calor de su prenda estuvieron un largo rato


ahí, Louis sobre su cuerpo, sin parar de besar su boca, como si fuese a morir
si es que dejaba de hacerlo y fue hasta que sintió la piel irritada que se
separó.

Tomando un respiro hondo, recordando que debía respirar se dio cuenta que
estaba en el suelo, encima de Harry.

Su cerebro se conectó, al menos un instante, sabiendo que estaba haciendo


todo de forma desesperada.

Se incorporó en su lugar, aclarando su garganta, Harry se levantó junto a él,


sentándose, pero a diferencia de Louis no se detuvo a pensar en su
desesperación y aprovecho la distracción de Louis para atacar su cuello con
besos húmedos y su mano viajo al bulto de Louis, tomando su erección con
toda su mano sobre la tela apretada de sus jeans.

—Ah, Hazzi. —gimoteó en sorpresa, refregándose con mayor intensidad y


siguiendo el ejemplo de Harry, que era no preocuparse por cómo estaba
sucediendo todo y simplemente, dejarse arrastrar por la corriente junto al
mayor.

La mano de Harry encargada de masajearlo y su boca succionando en su


cuello, manchando con saliva la piel. Louis consiguió ahuecar el rostro de
Harry en sus manos y lo beso descuidado.

Un desastre de saliva y lenguas descoordinadas; gemidos bajos y


respiraciones cortadas.

—Vamos-a-la-cama. —pidió Louis entre cada besito que Harry planto en


sus labios rojitos he hinchados.
Se separó de Harry, levantándose de su regazo y extendiendo su mano al
alfa, Harry la tomo y el pequeño le ayudo con un tirón a levantarse.

Se tambaleó y se abrazó al cuerpo de Louis rodeando su cintura y


dopándose con la fragancia en el cuello delgado. Ronroneó y sus manos se
escabulleron bajo la tela de la camiseta de Louis, acariciando su espalda, el
sudor haciendo un camino tentativo en toda la curva de su espina dorsal.

—Eres tan bonito. —susurró Harry contra su cuello, chupando y


mordisqueando, las piernas de Louis temblaron; sus muslos empapándose
en su lubricante. —Llevo esperando esto por tanto tiempo, omega. —gruño,
drogado con el aire repleto de feromonas, sus feromonas y las de Louis, una
mescolanza adictiva, lujuriosa.

—Estoy aquí ahora, alfa. Te haré sentir mejor, lo prometo. Aquí estoy para
ti. —las muelas de Harry rechinaron al apretarlas con fuerza, sus manos
tomaron la orilla de la camiseta de Louis y la alzo enseguida, tenaz,
arrebatándola de su cuerpo y descubriendo su torso.

Louis jadeo impresionado y Harry se inclinó, besando su pecho, arrastrando


su lengua por todas partes, succionan la piel, mordisqueando y rompiendo
los vasos sanguíneos, dejando las primeras marcas purpureas en su piel
dorada.

Harry bajó por el centro de su torso, los besos húmedos tatuando la piel
clara, la nariz perfilada acariciando la capa de piel ardiente hasta llegar a su
estómago, sus manos se arrastraron por su pancita, sus dedos grabando la
sensación del tejido suavecito.

Llegó hasta su ombligo y se dejó caer de rodillas, sus manos llegaron hasta
el botón de sus jeans y lo desabrochó torpemente, seguido de eso arrastró el
cierre hacia abajo y desesperado tomo la orilla de los jeans, los arrastro por
las piernas de Louis sin cuidado, robándole un jadeo de impresión.

Harry no tenía conciencia, no más. Estaba olvidando su caballerosidad, su


racionalidad dependía de un hilo, uno que estaba a nada de quebrarse.
Sus manos apretaron los muslos de Louis, hambriento, su miembro punzó
debajo de la tela que lo cubría y admiró la humedad en su ropa interior.

Un gruñido salió de lo más profundo de su garganta, uno que hizo a Louis a


sentirse aún más húmedo.

Harry se acercó directo al bulto que denotaba bajo la tela gris y apretada.

Sus labios rozaron sobre la tela y Louis gimió ansioso, su mano tomando
inconscientemente el cabello de Harry y lo acercó más a su miembro.

El alfa, guiado, plantó un beso en la zona sensible y respiró


entrecortadamente.

Louis tragó saliva, abrió sus ojos y miró a Harry, relamió sus labios y soltó
su cabello.

—No, Hazz. Levántate, levántate. —pidió, apartándose del agarre del alfa.

Harry se desubico y alzó la vista, pensando en su error, aunque no hubiese


alguno y quiso ignorarlo y continuar, pero Louis volvió a frenarlo, dando un
paso atrás.

Harry frunció el entrecejo y apretó con mayor fuerza los muslos de Louis,
atrayéndolo de vuelta.

El omega mordió su labio inferior y tomó las muñecas de Harry, apartando


las manos de su cuerpo.

—Vine aquí a ayudarte, Hazz. —habló, jalando sus manos para que este se
levantara.

Harry parpadeó mareado, Louis lo tomó por la cintura y lo empujo,


haciendo que retrocediera hasta sentir la orilla de la cama detrás de sus
rodillas.

Harry se sentó en el colchón y sus manos volvieron a recorrer la cintura de


Louis, ansioso.
—¿Entonces se trata solo de mí? —preguntó el alfa, jugando con el elástico
de sus boxers. Louis tembló.

—Por ahora. —le respondió, Harry negó con la cabeza y abrió sus piernas,
posicionando a Louis entre las mismas.

El menor se sostuvo de sus hombros y Harry pegó su rostro a la pancita,


respirando pesadamente, adorando el aroma de su piel y ronroneando
bastante excitado.

—No será así, omega. —las puntas de los pies de Louis picaron, su
erección punzó. —Porque si es así entonces ¿Cómo hare todo lo que tengo
planeado hacerte? —Louis se atragantó con su saliva, sus piernas temblaron
y Harry lo jalo con fuerza, dejándose caer al colchón, llevando el cuerpo de
Louis con el suyo.

Louis se sostuvo con sus manos antes de caer de lleno sobre Harry y soltó
un jadeo puro de excitación al notar el agarre firme en sus glúteos y su
erección chocar directamente con la del alfa.

Pegó su frente a la del mayor, su lengua remojando sus labios, deseoso de


que lo sujetara con más fuerza.

—Harry tu estas... —tragó saliva exhalando pesadamente con el tacto de los


dedos de Harry bajar por su trasero.

Guardó el aire en sus pulmones cuando Harry ejerció un poco de presión,


recorriendo sobre la tela húmeda su hendidura, arrastrándose por el periné,
llegando al borde sus testículos y deteniéndose enseguida, volvió por el
mismo camino, tentando al más pequeño y analizando su reacción ante el
toque suave y complaciente.

—Estas muy débil. —volvió a hablar con la voz temblorosa, pero con ojos
cerrados y rogando silenciosamente volver a ser tocado. —Tú no harás el
trabajo, déjamelo a mí. —Harry ladeo una sonrisa, encantado con el menor.

Louis se alzó, separándose del cuerpo sudoroso de Harry, colocándose de


pie y tomó las almohadas, acomodándolas en la cabecera de la cama.
Harry lamio sus labios y subió por completo a la cama, acomodándose el
colchón, recargándose contra la cabecera.

—Bien, si es lo que quieres. —habló, el matiz en su voz rasposo. —Ven


aquí entonces. —ordenó, tomando de vuelta la muñeca de Louis y jalando,
guiándolo.

Sin perder tiempo el omega subió a la cama, colocándose cómodamente en


el regazo de su alfa.

Sus labios se unieron a los de Harry, besando delicadamente su boca,


aunque eso pronto se alejó de algo delicado y Harry acepto el trato del
omega, tomándolo por la cintura con posesión, jugando con la lengua ajena.

Louis ronroneó y su corazón se aceleró en gozo al sentirlo de nuevo debajo


de él. Firme, y tentativo.

Louis se presionó en su miembro, codiciando más de aquella sensación en


su piel y Harry gimió porque el cuerpo de Louis incitándolo era siempre la
mejor sensación en el mundo.

Bastaba esa ligera presión para volverlo loco; desconectar su cerebro y solo
pensar en él, en hacerlo suyo, en tomarlo duro y sin cuidado.

No entendía bien esa sensación de querer destrozarlo y al mismo tiempo...


al mismo tiempo tomarlo como lo que en verdad era; la persona más
hermosa y delicada que alguna vez pudiese haber tenido entre sus manos.

Se dio el lujo de sortear sus manos escurridizas sobre su pancita, palpando


correctamente esa zona suavecita que de algún modo se había vuelto una
adicción.

Guio sus dedos por la cintura rodeándola hasta su espalda baja para después
deslizarse por sus glúteos.

Louis jadeo contra su boca y Harry tomo los dulces sonidos dentro de la
suya, apretando gustoso sus glúteos para después introducir sus manos
dentro de la ropa interior y bajar por estos hasta encontrase con el lubricante
manchándolo.

Harry gimió, su pene punzo y sus caderas, impulsivamente se elevaron,


frotándose con el cuerpo encima de él.

El alfa se separó de la boca ajena, tomando un respiro muy hondo y


conectando su vista en los ojos de Louis. Los dedos largos de Harry
danzaron en la cintura de Louis, haciendo obvia esa ansiedad que se
mostraba explosiva en las pupilas dilatadas.

Tomo el elástico de sus boxers por la parte de enfrente, sus dedos se


introdujeron bajo la tela y se engancharon, arrastrando la tela hacia bajo.

Louis lamió sus labios y esperó impaciente a que Harry lo desnudara por
completo, pero no parecía ser su plan, pues el alfa se tomaba el tiempo para
retirar la tela estorbosa.

El omega se quejó, apartando las manos de Harry de su prenda y él mismo


bajó su ropa interior, sin despegar la vista de los ojos cetrinos.

Tragó saliva y alzó un tanto sus rodillas, la tela rozo el resto de sus muslos,
raspó sus pantorrillas, sus tobillos y por fin se encontraba completamente
desnudo a los ojos de Harry.

El menor se inclinó para tomar la boca de Harry en un nuevo beso, pero el


hombre lo tomo de los hombros, frenándolo.

—Aguarda, déjame... —tragó saliva. — Déjame verte así. —pidió, sus


manos sobando su cintura de arriba a abajo, recorriéndolo por completo,
dándose un tiempo antes de continuar con todo aquello que estaba pasando
por su mente escandalosa.

Lo aprecio desde su rostro fino, hasta el cuello delgado y hombros


delicados. Su torso suave, y embelesador, ese que lucía exquisito y que lo
incitaba a llenarlo de marcas.
Como si fuese un lienzo en blanco en el cual podría dejar su huella, plasmar
ese deseo que llevaba consigo desde hace mucho tiempo, el de poder de
reclamar a Louis.

Su lengua se paseó por sus labios entreabiertos hasta llegar al miembro de


Louis y un suspiro lujurioso no perdió tiempo en escaparse de su boca; tal
como su mano desesperada por sentirlo en su tacto.

Su mano lo tomó, envolviendo su erección estratégicamente, su puño subió


y bajo, en una caricia lenta y tortuosa que hizo retorcer a Louis y le forzó a
morder su labio, derritiéndolo en cuestión de segundos.

—Harry. —suspiró su nombre, sosteniéndose de los hombros anchos de su


alfa.

—Eres más bonito de lo que alguna vez imagine. —comentó, acercando su


rostro al cuello de Louis, notando como su cuerpo respondía ansioso a ello,
sus muslos apretándose sobre sus piernas y el ligero temblor en cada
extremidad.

—¿Me imaginaste desnudo alguna vez? —le preguntó entre bajos suspiros
producto de los besos cortos en su cuello.

Louis cerró los ojos, gozando de la atención de los labios carnosos y


calientes y de la atención de la mano de Harry en su miembro.

—Más de las que me gustaría admitir. —sinceró, tronando un beso en su


piel y soltando su respiración pesada, erizando la piel de Louis.

El omega sonrió vanidoso y satisfecho con la respuesta, paseo sus manos


por los pectorales de Harry, hasta subir a sus hombros y abrazarlo por el
cuello, la excitación no le permitió festejar que Harry si llego a pensar en él
de esa manera. Que lo deseara como él lo hacía. Eso elevaba su ego y su
seguridad, por supuesto.

—¿Logre cumplir tus expectativas? —preguntó, después un gemido bajito y


agudo se escapó de su boca.
Era la primera vez que Harry lo masturbaba y eso, no le ayuda a pensar
correctamente, por eso su cadera se movía a un ritmo constante y lento,
tallándose en busca de algo más.

—Tú las sobrepasaste. Maldita sea Louis eres precioso. —el menor volvió a
sonreír, pero esta perdió el puesto en cuanto Harry mordió su mandíbula
descaradamente y su mano amaso con fuerza uno de sus glúteos.

—Tienes un pene muy bonito. —le devolvió el cumplido de la vez pasada.


Louis rio, abriendo sus ojitos. Observándola directamente. —Pero era de
esperarse si tú eres hermoso. —su dedo pulgar se froto en el glande de
Louis y el menor siseo, su cuerpo tembló. —Eres muy sensible —
puntualizo, relamiendo sus labios seguido de una sonrisa pícara. —Nos
vamos a divertir mucho con eso. —hizo saber travieso y se deslizó por el
colchón, recostándose por completo en este, su rostro quedando entre los
muslos de Louis.

—Harry, no, yo vine, vine...

—A ayudarme lo sé, pero esto no requiere mucho esfuerzo. —le dijo,


tomando el elástico de su propio short, sacándolo de su cuerpo y dejándose
desnudo sobre la cama.

La prenda se perdió en algún lugar en el suelo de la habitación como el


resto de sus ropas y sus manos tomaron los muslos de Louis.

—¿V-vas a...

—Voy a probarte, conejito, claro que sí. —los puños de Louis cerraron y
abrieron. —¿Pensaste que me tomarías sin antes prepárate? —Louis respiro
muy hondo, buscando en bocanadas largas más oxígeno.

—E-es que... no... bueno yo... es verdad, lo que dices. —Louis relamió sus
labios. —S-soy muy sensible y... ah... —gimió cuando el dedo índice de
Harry se abrió paso entre sus mejillas, masajeando su entrada.

—¿Crees poder correrte con solo mi lengua dentro? —Louis exhaló una
cantidad exagerada de aire y cerró los ojos.
—N-no, no lo sé. —su voz raspó en su garganta y tarareó un gemido.

—Vamos a averiguarlo. —dijo Harry, tomando las caderas de Louis,


acomodándolo sobre su rostro, alineando su entrada a su boca.

Louis mordió su labio y aunque pensó en alejarse y no permitirle aquello su


cuerpo en verdad lo quería, aunque fuera un poco vergonzoso, quería saber
cómo se sentía la boca de Harry en su entrada y por eso su cuerpo obedeció,
dejándose manejar.

Harry mordió con fuerza su labio inferior y jugo un rato con sus dedos en la
entrada de Louis.

No era necesario que Harry lo preparara, porque el cuerpo de Louis estaba


lubricando lo suficiente para poder tomarlo sin problema e incluso más, su
entrada estaba resbalosa y lista, lo supo porque su dedo pudo deslizarse sin
problema dentro de él.

Pero, aunque no era necesario Harry no perdería la oportunidad de probarlo,


deleitarse con el sabor de su pequeño omega, de disfrútalo y regocijarse con
la respuesta del menor, lleno de excitación.

Escuchó el suspiro largo del menor, su entrada se frunció alrededor de su


dedo y Harry mordió con más fuerza su labio, su erección pareció ponerse
aún más dura y estaba seguro que goteaba.

Jugo con el menor por corto tiempo, demasiado poco porque la


desesperacion le ganó.

Louis gimió un poquito más alto al sentir la lengua caliente de Harry


presionarse en el aro de músculos y sus piernas temblaron como todo su
cuerpo. Tuvo que sostenerse de la cabecera en el impulso de excitación que
arremetió en su pene.

—Mmmm Harry. —sollozó, doblando los dedos de sus pies y respirando en


pausas para no perder el control de su respiración y de sus gemidos, pero
era algo difícil si la lengua de Harry y su boca lo comían con esa
determinación y esa lujuria.
Sus ojitos seguían cerrados, sintiendo cada lamida mágica, su lengua áspera
arrastrándose lentamente, primero raspando de manera vertical y después,
dibujando círculos.

Louis apretó con mayor fuerza la cabecera y sus jadeos subieron de tono
junto a la estrategia de Harry y su boca bien experimentada.

Fue cuestión de segundos para que sus manos apretaran más fuerte en sus
muslos rellenitos y su lengua se abriera paso en la cavidad, impulsándose en
su interior gustosa y acariciando su interior, ejecutando bien sus
movimientos para hacerlo chillar.

—Ah Harry, así. —relamió sus labios, tirando su cabeza hacia atrás y
moviendo su cadera suavemente, respondiendo a la atención de la lengua
escurridiza y bien entrenada.

Harry ronroneó, concentrado en su objetivo principal, paladeando el jugo


dulce y calientito de Louis, cubriendo sus papilas gustativas. No quería
dejar escapar una sola gota, tomando todo lo que podía con gusto.

Harry dio una lamida por todo el largo y después su dedo intruso se hundió
de nuevo en él, Louis siseó y enterró las uñas en la madera de la cabecera,
su cadera tomo un rito de arriba abajo, penetrándose a sí mismo mientras
Harry giraba su dedo en su interior para después sumir de nuevo su lengua.

—¡Ah, dios! —gritó un poco Louis, sus muslos agitándose y su mano


yendo hasta su erección, envolviendo con su mano el falo, acariciándose a
sí mismo.

—No te toques. —le advirtió Harry, yendo más profundo con su dedo.
Louis gimoteo.

—S-si puedo Harry. —le dijo entre jadeos. —Si puedo correrme si solo... sí
solo me comes así. —anunció, frunciéndose los deditos de sus pies.

—Eso lo sé. —le dijo presumido y volvió a su trabajo, lamiendo con furia.

Louis se removió, su vientre cosquilleando y su espalda sudando.


—Pero no... no quiero, Hazz. No quiero correrme aun, detente. —le pidió,
suspirando, pero Harry no hizo caso, acelerando su penetración,
acercándose a su punto.

Louis gruño bajito y con brusquedad se apartó del mayor, alejándose de su


toque y respirando hondo.

Se arrastro hacia abajo, por sobre el cuerpo de Harry, temblando por las olas
de excitación que subían y bajaban como corriente eléctrica por todo su
cuerpo, hasta poder mirar al mayor a los ojos.

—No seré el primero en correrse. —dijo antes de atacar la boca de Harry y


probar su propio lubricante en ella, mordió el labio del alfa con esmero y
sonrió entre el beso, al igual que Harry quien rompió el beso.

—¿Harás de esto una competencia? —Louis medio sonrió y bajo un poco


más solo para poder sentir la erección del mayor presionarse en su abultado
trasero.

—Has vivido en abstinencia más tiempo que yo. —Louis mordió su labio y
se impulsó hacia arriba, sentándose por completo sobre su erección,
manchándola con su lubricante y se froto, Harry tembló y tomo su cadera,
enterrando sus dedos en su piel.

—No significa que haya perdido mi resistencia. —Louis sonrió y saltó un


poquito. Harry apretó la mandíbula al igual que sus manos en la piel de
Louis.

—Tu resistencia no servirá de nada si nunca has estado conmigo en la


cama. —las pupilas de Harry parecieron dilatarse más, como los
movimientos de la cadera de Louis sobre su caliente y dura erección.

Su paciencia perdiendo fuerza y su calor elevándose con la majestuosidad


del coordinado baile del omega sobre su regazo.

—No me conoces en celo, Harry. No me conoces en el sexo. —las palmas


de Harry picaron ansiosas. —Si quiero te hago correr en un movimiento. —
Harry bufó divertido, suprimiendo una carcajada.
—Suerte con eso. —Louis entrecerró los ojos y se inclinó, rozando sus
labios delgaditos en el cuello de Harry.

—No necesito suerte. —le dijo provocativo y soltó una lamida a su cuello,
probando la sal de su sudor. —Se para lo que soy bueno, alfa. —descarado,
dio una pequeña mordida en su cuello.

Harry brinco un poco, sus manos apresaron el cuerpo e Louis y sus dedos se
arrastraron por toda su espalda.

—Oh, ¿encontramos un punto débil? —cuestionó sonriendo contra su piel.


—¿Eso te excita mucho alfa? —repartió besitos por todo el largo,
desfrutando sentir las manos de Harry fruncirse en su espalda. —¿Qué otra
cosa te excita, amor? ¿Qué es lo que más te prende?

—Crees que seré lo suficientemente tonto como para decirte? —Louis rio, y
se alzó para mirar a su chico.

—Bien, no me digas, siempre puedo averiguarlo por mi cuenta. Sera más


divertido. —lamio sus labios y observó a detalle al alfa. —¿Qué es lo que
más se adapta a tu personalidad? —preguntó para sí mismo.

Su cadera continuaba friccionándose contra la erección de Harry y su cuello


se miraba tenso al guardar los sonidos de placer dentro de su garganta.

—Hay cinco tipos de excitación ¿Sabías eso? Al menos las más comunes.
—Harry alzó una ceja y sus manos se posicionaron en los muslos de Louis,
sobando de arriba a abajo acompañando los movimientos suaves del menor.

—¿A ti te excita hablar durante el sexo? —Louis entrecerró los ojos y paro
de moverse.

Harry ahueco sus mejillas, acentuando sus pómulos filosos.

—Oh, que desconsiderado. —dijo. —Olvide lo desesperado que estás por


esto. Lo siento. —habló con sarcasmo y un tono de burla.

—Probemos si eres cognitivo. —agregó y enseguida giro sobre el cuerpo de


Harry, dándole la espalda, Harry parpadeó.
—Louis que...

—¿Crees que te excite mucho observar cómo te tomo dentro de mí? —


Harry hizo puño las mantas, su respiración se volvió irregular y la mano
suave de Louis envolvió su erección. Harry se tensó inmediatamente,
recibiendo una descarga eléctrica en la punta de su pene.

—Porque a mí me excita mucho pensar que sí. —agregó con un hilo de voz,
sobando de arriba abajo el falo del alfa.

—Dime que viniste preparado y trajiste un condón. —Louis rio meloso y


avanzó unos centímetros más. Se alzó mejor en sus rodillas y se acomodó
sobre la erección de Harry.

—La última vez en mi casa... —el menor alineo el pene de Harry en su


entrada. —Tu no quisiste tomarme por no tener protección. —Los ojos de
Harry se clavaron en su miembro y en como Louis se encargaba del trabajo,
haciendo el proceso lento y tortuoso.

Sus dientes molieron su labio inferior y espero ansioso.

—Y pensé que eso no debería volver a pasar. Así que comencé a tomar
anticonceptivos. —anuncio, Harry no tuvo ni un segundo para
impresionarse con lo que Louis dijo porque el menor bajo con lentitud,
tomando en su interior su pene.

Harry gruñó al sentir el calor envolverlo y la presión estrujar su hombría


con recato. Su cabeza se hundió en la almohada y un gemido puro de
excitación que arribo sonoro para acariciar los tímpanos del omega y erizar
su piel.

—Oh. —gimoteó Louis, bajando pausadamente.

Inhaló hondo y se empujó muy suavemente, tomando todo del alfa dentro
de su apretado agujero, sus paredes contrayéndose y sus dientes tomando
con fuerza su labio para así evitar jadear.
Aunque su excitación se elevara y sus ganas por sentirse completamente
lleno hormigueara en su bajo vientre respeto su seguridad y bajó lentamente
por el falo, tomando las pausas necesarias para acostumbrarse a estar
estirado.

Sin embargo y aunque lo intentó no consiguió llegar a la base pues nunca se


había sentido así de lleno y no creyó que fuese capaz de tomarlo todo en
realidad. Pero con eso bastaba.

Aceptó cada parte del pene firme del alfa, empalmándose hasta poder sentir
la piel de su pelvis chocar con sus glúteos rellenos y se movió delicado
sobre el alfa. La cadera meneándose en círculos y Harry amasando sus
caderas, los largos dedos hundiéndose en la piel sintiéndose halagado de
tener a semejante omega sobre de él, moviéndose mágicamente y
provocándole una sensación exquisita que sabría no olvidaría nunca.

—Dios, Louis. —gimió el mayor con la voz más ronca, echando la cabeza
hacia atrás, regocijándose con la exquisita presión del calor de Louis
abrazar su miembro.

Louis se detuvo, se inclinó un poco hacia el frente y sin que el alfa lo


esperara, se impulsó, sosteniéndose de sus muslos, su espalda arqueada y
sus brazos temblando.

Saco el pene duro e hinchado de su interior, a excepción del glande y de


nuevo se impulsó hacia atrás introduciéndolo por completo de nuevo.

El omega chilló y su vaivén comenzó, moviendo su cadera de enfrente


hacia atrás. El pene del alfa entrando y saliendo, sus geminados altos,
roncos y puros colmando la habitación; el fresco y dulce aroma concentrado
de Harry parecía acaríciale por completo la piel, varonil, excitante.

Harry abrió los ojos por fin, observando aquella escena erótica, la escena
más caliente que pudo presenciar en toda su vida.

Louis se movía sobre su cuerpo, sus caderas en un ritmo espectacular que le


hacían querer correrse ya, un dato más para recordarle que no debía
subestimar a su pequeño omega.
La espalda de Louis brillaba debido al sudor. Los dedos de sus pies
fruncidos, sus muslos tensos y su entrada, tomando gustosa su dura erección
hasta el fondo, el lubricante chorreaba abundante por sus muslos y su
propio pene, su pelvis manchada entintada con aquel fluido cristalino y
dulce.

Hacía tanto tiempo desde su última vez con un omega que olvidaba lo
majestuoso que era sentirse envuelto de esa forma, el calor interior tomando
posición de él, el lubricante manchando su cuerpo.

Aunque no recordaba a ningún otro omega que segregara tanto de ese


majestuoso fluido, o era porque simple y sencillamente hacía demasiado
tiempo de sus experiencias sexuales a los diecinueve años, posiblemente
todo omega a esa edad era propenso a lubricar más. Era eso o Louis se
sentía al igual nivel de excitación que el alfa que su cuerpo respondía a esos
estímulos de esa manera.

No pudo pensar mucho en eso debido al aceleró del omega sobre su cuerpo,
irguió su torso, alzándose, está vez sus manos se colocaron atrás de su
espalda, se sostuvieron de las caderas de Harry y comenzó a saltar en
desesperación, su respiración muy pesada y sus labios aun mordisqueando
por no querer gemir, penetrándose a si mismo con fuerza.

Sus uñas se enterraron en la piel de Harry y el alfa gruñó, subiendo la


mirada y está vez se atragantó con un gemido. Observando los bellos
hoyuelos en la espalda baja del omega.

—Joder. —jadeó el alfa, arrastrando las manos por toda su cadera. —Alto.
—mando, haciendo que el omega detuviera su ritmo.

Louis paró, observando a Harry por sobre su hombro, las ganas de


continuar casi le hicieron reprochar necesitado.

Harry acarició su piel y sus pulgares se hundieron en ambas hendiduras,


presionando los hoyitos con delicadeza.

—Eres la cosa más bella que alguna vez me haya follado. —las mejillas de
Louis enrojecieron, mucho más de cómo se encontraban.
—Yo te estoy follando a ti alfa, no te confundas. —Se defendió altanero.

—Aaaggg esa arrogancia, te hace aún más caliente.

—¿Te excita que tenga el control no es así alfa? ¿Mmm? —tarareó,


agitando su cadera.

Louis continúo sus movimientos sobre el mayor, sin atender a las


indicaciones del alfa, desesperado por continuar sintiendo la dura erección
frotarse en su interior, dilatando y estimulando aquella zona.

—Dije que alto. —mandó de nuevo, tomando la cadera de Louis cuando se


elevaba y devolviendo de golpe y con firmeza, enterrándose profundamente
y por completo dentro del chiquillo.

—¡Ah! —gimió el omega, una corriente eléctrica provoco que su cuerpo


temblara, Harry había golpeado su próstata, con tal fuerza que estuvo cerca
de correrse.

Louis se movió, en busca de ese placer, sintiéndose completamente lleno y


necesitado y aunque quiso continuar penetrándose Harry lo impidió,
sosteniendo firmemente su cadera para que no pudiera moverse.

Y Louis entendió que Harry estaba recuperando su fuerza, porque esta vez
no pudo hacer nada para liberarse del agarre del mayor.

—Por favor, Por favor, Harry. —rogó.

Harry lo impulso hacia arriba, saliendo de su interior, Louis se quejó un


poquito, aunque aprovecho para tomar aire y controlar su ajetreado corazón,
sintió a Harry moverse detrás de él, saco las piernas debajo de su cuerpo y
en corto tiempo sintió el pecho de Harry presionarse en su espalda, su mano
grande se posiciono en su pecho y lo apretó más contra él.

Louis inhalo profundamente y echo la cabeza hacia atrás, recargándose en


el hombro de Harry, ambos hincados en el colchón. Su cadera movimientos
ansiosa contra el pene de Harry para frotarse. Aunque debido a la posición y
a la altura solo alcanzaba a rozar su espalda baja.
Harry sonrió e inclino su rostro, hasta rozar la oreja de Louis.

—Es excitante que tengas el cotrol. —le dio la razón, hablando contra su
oído, el aire caliente golpeando su piel. —Pero también es excitante verte
rogar. Adoro sentirte desesperado por mí. —susurró contra su oreja.

—Lo quieres tanto como yo ¿no es así? —devolvió el golpe con sus
palabras. —Quieres sentirme apretado alrededor de ti. —Harry mordió su
lengua, su miembro sacudiéndose ante la voz provocativa y entrecortada de
Louis.

—No podrías ser más caliente con tu arrogancia. —dijo entre dientes e
inclinó con brutalidad el cuerpo de Louis. Su mano tomo su miembro y lo
alineo a la entrada pegajosa y caliente del omega.

Louis guardo la respiración y exhalo el aire, enredado en un gemido


desastroso cuando Harry se deslizo con mucha facilidad dentro de él.

Harry dio una estocada, y salió casi por completo de su interior a excepción
de su glande, pero eso duro poco porque volvió a entrar esta vez más
profundo.

—¡Carajo! —maldijo Louis, deteniéndose del colchón antes de caer de cara


sobre el mismo, pero Harry volvió a llevar su mano al pecho de Louis,
levantándolo.

Su espalda se pegó a su pecho. Harry dejó una lamida en su nuca y continuo


con un vaivén rítmico, penetrándolo en pausas bastante lentas que tenían a
Louis abocanando aire con dificultad.

—Te ves muy bien siendo solamente mío.

—Mmmh. —tarareó Louis, sosteniéndose de uno de los muslos de Harry,


buscando soporte. Harry atacó con besos su espalda, y profundizo sus
estocadas, pero mantuvo el ritmo, lento y presuntuoso.

Louis se estaba desquiciando, empujándose hacia abajo para sentir más,


simplemente más, quería algo bruto, algo intenso que le hiciera temblar y
llorar.

Quería despertar al siguiente día con el cuerpo adolorido y recordar lo bien


que se sentía haber sido tomado con esa brutalidad.

Pero Harry seguía entrando lento y profundo, moviendo su cadera y


buscando el ángulo correcto.

Louis quería simplemente ser follado, pero Harry seguía moviéndose


meticulosamente, empujando hacia arriba más profundo.

—Harry. —gimió Louis, chasqueando la boca y alzando su brazo para


sostenerse de la nuca del mayor, desordenando su cabello.

La mano del alfa se deslizo de su pecho hasta su estómago, acariciándolo y


presionando un poco en diferentes zonas, mientras seguía besando su cuello
y su pelvis se impulsaba más, entrando hasta el fondo.

Fue que Louis chillo de placer y su mano se hizo puño en el cabello de


Harry.

—Harry ¿qué... qué haces? ¡Ah! —gimió cuando Harry bombeo en su


interior. Escucho un bufido de satisfacción, que golpeo su hombro y sintió
la mano de Harry hundirse más en su ahora abultada barriguita.

Sobo la zona y gruñó, su pecho vibrando contra la espalda de Louis y su


mano atrapando la del omega hasta posicionarla en su propia pancita, sus
dedos presionaron su dorso, hundiéndola en la piel abultada y movió su
cadera.

—¿Sientes esto, amor? —Louis tragó saliva y todo su cuerpo tembló.

—S-sí. —apenas respondió, sus ojitos cerrándose con fuerza. Harry sonrió
contra su oído.

—Me tomas con tanta facilidad, conejito. —susurró con la voz rasposa. —
Tanto que me puedes sentir en tu pancita. —le dijo, bobeando de vuelta. El
menor gimoteo y tarareo un sonido de extremo placer. —Lo que significa,
que tu cuerpo me acepta muy bien ¿no es así? —fue presumido, besando la
parte trasera de su oreja sin detener los movimientos de su cadera.

—Es así, Harry, sí. —exhaló, derritiéndose en placer.

—Porque eres mío. —intensifico su movimiento, atacándolo hasta robar su


respiración. Las piernas de Louis se sacudieron y asintió con la cabeza con
ímpetu. —Quiero escucharte decirlo. —su brazo rodeado su cinturita
evitando que el menor se desplomara en la cama porque estaba temblando
demasiado.

—Soy tuyo, alfa. —concordó. —Solamente tuyo. —afirmo entre gemidos,


garantizando por completo ese hecho.

Harry aseguro mejor su cuerpo y le envistió con más potencia, el sonido se


propago a través de la habitación ardiente y Louis lloriqueo tan sensible por
la manera en la que Harry comenzó a penetrarlo.

Jodidamente exquisita esa forma en la que lo tomaba para él, como una
maldita bestia.

Sus aromas mezclándose en el aire, su cuerpo fusionándose de una manera


que para Louis no era posible, como si hubiese percibido toda su vida con
un bloqueador que no permitía activar sus sentidos por completo pero que,
con Harry... con Harry se desbloqueaba y podía sentir a la perfección todo,
más intenso y más real.

Las fibras de las mantas irritando sus rodillas, las gotas de sudor trazando
un camino en toda su espalda, el glande de Harry presionándose una y otra
vez en su punto, robándole lagrimas placenteras y haciéndole gemir su
nombre con potencia y determinación.

Harry se encajó más, Louis gritó y su cabeza se echó para atrás


recargándose en su hombro.

El mayor se inclinó y tomo su boca en un beso sucio y descuidado, fue


difícil mantener el ritmo si el pequeño cuerpo de Louis se sacudia con cada
penetración.
Se separó de él, después de morder sus labios y empujó con su cabeza la
mejilla de Louis, ladeando su rostro y atacando su cuello.

Louis perdió el aliento al notar la boca de Harry abrirse y sentir el filo de


sus colmillos raspándole la piel.

Aquella zona pareció prenderse en fuego y Louis se presionó con mayor


gozo contra la pelvis de Harry, haciendo presión en su entrada y haciendo a
su alfa aullar de excitación.

—Mierda. —alzó la voz. Los colmillos de Harry se presionaron en su piel.


—Hazlo Harry. —pidió, su mano yendo hasta la nuca del mayor, apretando
con fuerza su cabello.

—No lo pidas, Louis. —reclamó jadéate, pues sabía que no podía


controlarse y cualquier cosa que el menor pidiera la haría.

—Ya lo hice. —gimió alto. —Muérdeme, alfa. —dijo un tanto mareado por
el placer. Harry apretó con mayor intensidad sus caderas, emitió un gemido
ronco y áspero y su alfa enloqueció, atacando su entrada con desesperación
y brutalidad.

Por suerte su cerebro se tranquilizó unos segundos, muy pocos, los


suficientes para ayudarle a pensar.

Chasqueó la lengua y busco el lugar exacto cerca de la fuente de aroma de


Louis, sus manos detuvieron la cadera del omega y su pelvis dio una
estocada tan potente al mismo tiempo en que sus colmillos rompien el
tejido de su piel.

—Oh por... Mierda, mierda. —murmuró Louis, apretando a Harry en su


interior, percibiendo su sangre escurrir por su clavícula, combinándose con
las gotas de sudor en su piel y liberándose en un orgasmo que mancho su
estómago y las sábanas.

Su cuerpo se sacudió y sus uñas se enterraron en el muslo de Harry.


Y todo se volvió borroso, vio estrellas en todas partes y fuera de sentirse
libre con su orgasmo aún percibía esa excitación en su cuerpo y supo que no
era suya.

Olvidó el dolor en su clavícula, el ardor de la piel viva y rota, y se fijó más


en la excitación ajena que corría por sus venas, y fue suficiente para sentirse
caliente de nuevo, su cuerpo colocándose en estado en un parpadeo
buscando lo de siempre, un nudo.

Harry se separó, salió de su interior y Louis gimió, sensible en su entrada


después de ese primer orgasmo que debilitó su conciencia y sus piernas.

Harry se perdió en la intensidad del momento, en su omega pidiendo ser


suyo.

Abrazo a Louis del estómago y lo empujo al colchón, acostándolo de


espalda y colándose entre sus piernas temblorosas y muy, muy débiles.

Se alineo de vuelta y no dejo a Louis respirar y estabilizarse después de su


clímax, tan solo lo penetro salvaje.

—¡Harry! —gritó, envolviendo sus piernas en la cintura del mayor.


Tomando con gusto la brutalidad de su alfa.

Se abrazo al torso del hombre y enterró sus uñas en su espalda, arañando sin
cuidado la piel nívea. Los músculos de Harry en su espalda se agitaban, su
pelvis chocaba en el cuerpo de Louis sin parar, sumando un sonido más que
completaba la sinfonía erótica encerrada entre esas cuatro paredes.

—Voy a hacer que te corras de nuevo conejito y lo vas a agradecer. —le


dijo entre exhalaciones, golpeando su próstata de nueva cuenta.

—L-lo has hecho bien ha- ¡Ah! - hasta... ahora. —comentó sarcástico, sin
perder su tacto descarado.

Harry gruño, como si la actitud arrogante del omega le hiciera enfadar y se


hundió en el cuello de Louis, lamiendo la herida de su marca y aliviando el
dolor con su saliva.
El aroma de su lubricante era algo intenso que no dejaba en paz a su nariz.

El fluido manchaba toda su pelvis y los muslos de Louis, goteando sobre las
sabanas desordenadas.

Y el sexo en el celo nunca fue tan liberador, tan puro, sus sentidos más
activos que nunca.

El olfato, el tacto, el gusto; los cinco se unían para hacerlo delirar;


apoyándolo en una nube de placer que quemaba su piel y la remplazaba con
algo nuevo, algo placentero, delicioso.

Tomándolo a principio con la vista, la desmesurada sed de deleitarse con la


magia absorbida por sus ojos, el indescriptible escenario que se reflejada en
sus pupilas dilatadas. Esa visualidad; lo que provocaba el poder ver a Louis
en su mejor punto, brillante, tomado y dejándose poseer. Un concepto que
ni la persona con la mejor imaginación podía visualizar. Una obra artística
insuperable; que tomaba el rojo de sus labios, el azul de sus ojos, el marrón
de su cabello, lo claro de su piel, el rosado en sus mejillas y creaba una
armonía inmensurable.

Harry gruñó y enterró sus rodillas en el colchón, envistiendo con más


fuerza, ultrajando la entrada de Louis.

El omega aferrándose a las mantas tras el inesperado movimiento que


electrifico sus nervios.

Harry apretó la cadera de Louis, sus dedos cerca de perforar la piel.

Aspiró con fuerza oxigenando su mente nublada, acertando a un sentido


más.

El olfato se encargaba de agudizarse, de tomar cada gramo de su atmósfera


y no perderse del primoroso e hipnotizante olor del celo de Louis; dulce,
picoso tejiéndose limpio y perfecto con el suyo, depravado, varonil. Maldita
sea olía tan bien, feromonas, lubricante, sudor... El aroma a sexo era
especial, pero lo era aún más si era compartido con el pequeño omega de
ojos cerúleos y piel nivea, de suave pero potente voz aguda.
Y eso le llevaba al tercer sentido, el oído. El ruido de su sexo era rudo,
feroz y excitante: a la vez este era dulce, cariñoso y suave. No encontraba
una combinación más perfecta que el ruido brusco y acalorado de los
gruñidos y gemidos ásperos y roncos tensándose a la par con la aguda voz
de Louis, con sus jadeos suspirados y lo que fuesen esas incoherencias y
maldiciones bajitas que murmuraba; el ruido de la cama rechinando; su piel
chocando; besos húmedos tronando. Era el sonido del deseo, la melodía de
la entrega y la pasión.

Sus labios se presionaron en el cuello de Louis y se posicionó cerca de su


yugular, Louis gimió más alto, sus uñas raspando la piel gruesa.

—Ah, Harry. —gimió, despeinando el cabello del mayor mientras este


bajaba un poco más por su cuello y buscaba un punto, guiado por su alfa y
ese instinto natural. —Mas, alfa, más. —entrecortado cerró sus ojitos.

Harry apretó la cintura de Louis y alteró la velocidad de sus estocadas,


Louis dejo de moverse, desfalleciendo con el placer que envolvió su cuerpo,
el menor ya no podía respirar correctamente, chillando de placer y notando
las lágrimas que corrían por el costado de sus ojos.

Inmóvil se dejó hacer, su pecho presionado con el de Harry, su rostro


escondiéndose en el cuello del mayor, sus piernas temblando y perdiendo
fuerza, se dejó caer su entrada siendo profanada con rebeldía por el alfa que
lo tomaba con dedicación.

—Ah, Hazz, Hazz. —suspiró, sus tobillos golpeando la espalda baja de


Harry debido al movimiento brusco.

Se sentido del gusto activado, la sal del cuerpo de Harry, el sabor agrio pero
exquisito electrizado su lengua.

—Me encantas. —le dijo Harry embistiendo una vez más. —Y te amo
demasiado. —Louis se abrazó al torso de Harry, olisqueando su cuello.

—También, yo, mucho, Harry. —tragó saliva, la sensación de su orgasmo


se acentuó en sus piernas dormidas y en la parte baja de su vientre, cerró los
ojos.
—¡Mierda! —gritó alto, retorciéndose en la cama, su espalda formando un
arco y todo estalló. Hubo una ola alta que lo cubrió en gozo y ni siquiera
importa si su piel ardía y el dolor se propagaba, porque todo se centró en
Harry, en sus sensaciones combinadas, otro maldito nivel de vivir el sexo,
porque no solo sentía su placer, sentía el de Harry y todo lo mareó.

Louis tembló y sostuvo el rostro de Harry entre sus manos e importo poco
si sus labios aún se manchaban con su sangre porque tomo a Harry en un
beso muy profundo y largo.

Ambos gimieron entre el beso.

Louis tembló y frunció su entrada, apretó deliciosamente el miembro de


Harry, el mayor gruño ronco y dio una última estocada y su vientre se
contrajo, manchando el interior de Louis con su semilla, moviéndose aun un
poco en su interior antes de que el nudo que se formaba en su base se lo
impidiera.

Y no basto mucho para que Louis se liberara, gimoteando y jadeando el


nombre de Harry y esa satisfacción enorme que gozo bien y atesoro en sus
sentidos.

El momento que estuvo pidiendo desde hace tano y que por fin vivía.

Un año sin un nudo había sido la peor de las torturas, pero sabiendo que se
sentiría así de magnifico volver a sentir uno en su interior no le importaría
volver a esperar.

Louis mordió su labio y ronroneo, gustoso con el líquido caliente


llenándolo.

La frente de Harry se unió a la suya, su cadera moviéndose ligeramente en


espasmos cortitos y sus ojos se clavaron en la mirada de Louis, ambos
controlando su respiración.

Harry llevo sus manos a las mejillas de Louis y ahuecó su rostro,


inspeccionando sus ojos brillosos y tan, tan bonitos.
Era como si al momento de su creación dios hubiese decidió robar un
cachito de mar y lo hubiera colocando en sus ojitos. Puro y hermoso,
amplio, una maravilla natural.

Louis suspiró y también acarició la mejilla de Harry, una sonrisita débil se


mostró en su rostro.

—M-me... mordiste. —le dijo, volviendo en si y al fin sintiendo el dolor en


su piel, siendo consciente de que su conexión con Harry se sentía más
estable.

—Es una marca temporal. —respondió Harry, inclinándose y dando una


lamida tierna. Louis tembló y abrazo el cuerpo de Harry, gimió bajito al
moverse un poco y recordar que el nudo de Harry aun los mantenía juntos.

—¿Lo hiciste porque lo pedí? —preguntó Louis bajito.

—En parte fue por eso. —Louis acaricio la espalda de Harry. —Y también
porque pensé en que... todos afuera deben saber que tienes un alfa. —Louis
sonrió adorado, las marcas al costado de sus ojitos acentuándose y sus
colmillos afilados mostrándose tiernos a ojos de Harry.

—Eres adorable. —dijo el mayor, sonriendo junto a su pareja y plantando


un besito largo en los labios de Louis.

Se separaron con un chasquido y después Harry recorrió su mejilla, con


besos castos. Bajo por su cuello y beso muchas veces la marca recién hecha.

Freno sus mimos y se alzó, mirando de vuelta a Louis, recargando sus


brazos al costado de su cabeza para evitar aplastar el cuerpo del menor.

—¿Cómo es eso de que tomas anticonceptivos? —Louis guardo silencio y


sus mejillas se entintaron de un rojo muy tenue.

Escondió su mirada avergonzada en el pecho de Harry.

—B-bueno... yo... es que tu... Pensé en que ya tenía un alfa y creí correcto
tomarlos para estar... preparado. —tragó saliva y después resopló. —Sabía
que tu celo llegaría, sabía que me ibas necesitar y también estaba seguro de
que... quería sentirte a ti, no al látex. —Se hizo pequeño en su lugar,
abochornado con sus palabras. —Soy un desastre cuando estoy en celo, no
pienso bien las cosas y aunque tú, tu si lo haces y tienes mas control estaba
esa posibilidad de que no lo hicieras porque... no habías tenido sexo en
mucho tiempo y no quería... ser descuidado de nuevo. No quiero otro
cachorro, por ahora.

Harry frunció sus labios y su lengua los remojo después. Con mucho
cuidado, giró en la cama, colocando a Louis sobre su cuerpo y lo abrazó por
la cintura anclándolo a él.

—Creo que pensaste muy bien las cosas, porque no me hubiese detenido
esta vez solo por no tener un condón. —Louis apretó los labios, guardando
una risa y se acostó en el pecho de Harry.

—Lo sé, los alfas en celo son muy tontos.

—🐾🐾🐾—

Anne rio, tomando la crayola de la barra y delineando el vagón del tren en


la hoja de dibujo del libro que compró en su camino de regreso a casa.

La mujer se sentía bastante aliviada y mucho más tranquila después de


saber que Harry tenía a Louis con él para ver lo de su celo, eso la tenía feliz,
pues no debía preocuparse más por qué Harry estuviese en riesgo.

Y, dado que Daniel no lloró después de que Louis se lo entregara y se


comportara como un niño grande pensó que era una buena idea pasar al
centro comercial y comprar libros de colorear, porque él los amaba y porque
los necesitaría para distraerlo el tiempo que estuviese con ella.

Ahora estaban ahí, en la barra de la cocina, con un paquete grande de


crayolas, hojas tapizando la superficie y Daniel practicando su técnica de
coloreado.
El menor nunca la defraudaba pues con cada día parecía ser mejor en ello.

El bebé tomo con su mano un trocito de mango del platito que Anne había
puesto para él.

—Nan. —le llamó, estirando su mano en dirección a la omega.

Anne sonrió y toma la toalla pequeña que había remojado en agua para
limpiar el dulce de la fruta de su mano.

Solo hasta después de sentirse limpio volvió a tomar su crayón rojo y


continuo con su labor, frotando la cera roja sobre el papel; concentrándose
muy bien en qué su pequeña mano no temblará. Lo que hacía que su lengua
saliera de entre sus labios.

Anne peino su cabello rubio hacia atrás, quitándolo de su frente para que no
le estorbara e inhaló hondo al escuchar la puerta principal cerrarse y el
característico sonido de las teclas de la placa de seguridad ser presionadas.

Anne miro a su alrededor, verificando que todo estuviese ordenado en su


lugar y limpio, a excepción de las crayolas y los libros de Daniel, sabía que
no podía hacer mucho ante eso.

Los pasos se acercaron conforme a los segundos transcurrían y no basto


mucho para que Des se dejará ver debajo del umbral, deshaciendo el nudo
de su corbata y arqueando una ceja cuando vio al cachorro rubio colorear
sobre la barra.

—¿Que hace el niño aquí? —preguntó con cierto tono áspero en la voz.

Daniel dejo de colorear, acaparando su atención en el alfa que fruncia el


ceño.

—Harry está en celo, y Louis... Él lo ayuda con eso. —anunció,


levantándose del banquito alto para acercarse a Des. —Así que me ofrecí a
cuidar al bebé.

—¿Esta con ese embustero? —la voz de Des se ensombreció y Daniel se


hizo pequeñito en su lugar, sintiéndose asustado con la presencia del alfa.
—Su nombre es Louis, Des. Y no es ningún embustero es el omega de tu
hijo. —reprendió Anne, ayudándole a desatar la corbata de su cuello
después de que este dejara de hacerlo cuando vio al bebé.

Desmond bufó.

—Ese... Omega. —dijo casi con repulsión en su voz. —Es un peligro muy
grande. Harry debe dejarlo. Pone en riesgo su libertad. —desabotonó su
saco, uno por uno, mirando en dirección al bebé que retrocedió en la barrita
unos centímetros pues se sintió muy intimidado por el hombre mayor.

—Des, Harry está consciente de eso, es un adulto.

—No lo parece, ese omega es un capricho, una burla. —alzó más la voz.
Apartándose de Anne y quitando la prenda de su torso.

Los hombros de Anne cayeron y gesticuló una mueca de rendición.


Caminando detrás de Des.

—Harry quiere estar con él porque yo le dije que no podía estar con él y
conoces a ese muchacho, le gusta molestarme. —Anne viró los ojos y Dany
cambio de lugar cuando el alfa se acercó a su zona. Luciendo despistado y
pensativo.

—Des tienes que superar el pasado, Harry ya no es un adolescente y no le


importa molestar tu existencia. —Anne negó con la cabeza y Des se paseó
de un lado a otro frente a la barra a lo que Daniel se movía sobre la misma
de un lado a otro evitando estar cerca.

Parecía que ambos representaban una coreografía bien ensayada, como


acercar los polos opuestos de dos imanes y estos se repelían de inmediato.

—Él quiere acabar con mi paciencia. —insistió. Deteniéndose a mirar a


Daniel, el pequeño bebé lo observaba muy alerta, dispuesto a actuar en
defensa si el alfa se intentaba acercar.

—Tendrás que aprender a aceptarlo, alfa. Porque Louis no es solo un omega


o un capricho como piensas. Es el destinado de tu hijo. Y no cualquier
destinado. —el ceño de Des se frunció y se acercó amenazante a la omega,
al menos así lo vio Daniel y su mano se frunció alrededor de la crayola.

—¡Es un alumno, Anne! ¡Un trepador! Harry solo está complicando su


caso.

—¡Des, es su pareja destinada! ¿Porque no puedes aceptarlo? No puedes


hacer nada.

—No sabes si eso es verdad. —Anne alzó ambas cejas y tanto su boca
como sus ojos se abrieron de impresión.

—¿Piensas que Harry nos estaría mintiendo? ¿En serio?

—Podemos esperar todo, ese tal Louis pudo convencerlo de mentir, ese
chico... no lo conocemos.

—Yo lo conozco, y tú lo conocerías si no te comportaras como un niño


chiquito pensando que todo lo que hace Harry es por ti. Madura, alfa.

El rostro de Desmond se deformo en inconformidad, su mano se cerró en un


puño y se giró volviendo a su extraño caminar, de un lado a otro.

—Lo he visto, Des. He visto a Louis enfermo por Harry. Lo he visto sufrir
los mismos síntomas que él y he visto a mi hijo mejorar solo con tenerlo a
su lado. —Desmond dejo de apretar sus puños y frotó su barbilla, sus dedos
sintiendo la barba larga de su rostro.

—No me importa, no dejaré que un omega de esa... Clase se involucre con


mi hijo.

—Estas siendo prejuicioso, Desmond.

—Estoy siendo precavido, Anne. Estoy pensando en que es lo mejor para


nuestro hijo.

—¡No! No lo haces, piensas solo en ti, en tu prestigio. Harry está muy mal
de salud y Louis es quien puede ayudarlo. ¿Quieres a otro hijo muerto, Des?
¿Es lo que quieres? Porque parece que sí.
—No, por supuesto que no. Pero ese chico es un problema. —alzó la voz y
se acercó de vuelta a Anne, furioso, pero antes de recorrer los últimos pasos
el cachorro llamó su atención.

—¡No! —gritó alto, tomando la crayola y lanzándola a Des, está golpeó su


brazo y cayó al suelo, dejando un puntito morado en la loseta.

Des bufó y se sorprendió bastante con la acción del cachorro. Daniel se


mantuvo quieto en su lugar, sus cejas claras frunciéndose y sus ojos verdes
profundos atacaron al alfa.

—¿Lo ves? —habló, señalando al niño en la barra. —El cachorro es un


salvaje. Si así es el bebé entonces como será su madre. —Anne volvió a
girar los ojos, negando al mismo tiempo con su cabeza y acercándose a la
barra.

—Él me está cuidando Des, es su instinto, déjalo en paz. —lo defendió,


peinando el cabellito largo a un costado.

—Nan. —llamó, tomando su mano.

—No te preocupes cachorro, no me hará daño. Solo se comporta como un


niño pequeño, es todo.

—Mmm. —tarareó Daniel, relajando su expresión y sentándose de vuelta


en sus talones.

La tensión abandonó su cuerpo y tomó un nuevo color de crayola, Anne


sonrió de lado y no paro de peinar su cabello rubio, el cual se notaba un
poco más obscuro en la raíz.

—¿No es tierno? —le preguntó a su marido, sin mirarlo, tan solo


examinando al bebé que se inclinaba, sosteniéndose con sus antebrazos en
la barra y seguía con su colorear.

—No te encariñes. —dijo serio, tomando un banco alto y sentándose al otro


lado de la barra.
—Eres tan mezquino. —se quejó, cerrando los ojos trastornada con lo terco
que podía llegar a ser su marido.

—Me conoces bien. Soy obstinado con mis decisiones y no voy a dejar que
Harry se mezclé con un omega de ese nivel.

—Por lo mismo, te conozco Des y sé que no eres ese tipo de persona. Sé


qué harás lo correcto y lo correcto es... Que tú hijo tenga a su omega con él.
—le persuadió, su tono de voz se hizo más dulce y pausado y rodeó la barra
hasta posicionarse al frente de Des y tomar su rostro, ahuecándolo entre sus
finas manos.

Sabia bien por donde iba, lo que Anne pedía no era posible y si lo era, era
bastante complicado.

—Anne... —ladeó la cabeza, intentando zafarse del agarre de su mujer.

Después de tantos años ya conocía el ingenio de su esposa y él cómo tonto


siempre caía ante sus súplicas.

Era tan difícil decir que no cuando sus ojos lo miraban directamente y le
mostraban ese cariño.

Ella tenía el maldito poder sobre él, lo manejaba a su antojo y se odiaba


muchísimo por eso, por qué siempre sabía convencerlo.

En parte agradecía mucho eso, por qué era gracias a ella que él seguía
siendo quien era, si no tuviese a su omega para mantenerlo en tierra se
hubiese perdido hace muchos años.

Pero ella siempre le recordaba quien era, ella era la que sacaba su mejor
versión, la que la mantenía viva y activa.

Anne le sostuvo con más firmeza, evitando que se escapara de su toque


fino.

—Eres una buena persona, Des. No permitas que el estatus te ciegue y te


arrastre al lodo, no quiero que seas como todos los demás.
—Aunque quisiera hacer algo, no puedo hacerlo. Es un tema muy delicado,
es Harry con un alumno. La ley es clara, Anne.

—Es tu hijo, debes ayudarlo, debes hacer algo. —pidió, sus ojos clavados
en su mirada.

Des chasqueo la boca y entrecerró sus ojos cuando la mueca apareció en su


rostro.

—¿Algo como qué? No hay nada que anule esa ley.

—Son parejas destinadas, Des. ¿No hay algo para eso? —el alfa negó,
suspirando pesadamente.

—Hace años existía una ley que eximia a los culpables con arresto
domiciliario, se sabía bien que los destinados no podían estar sin su pareja.
Pero, con el tiempo muchas personas comenzaron a mentir sobre ello,
diciendo que tenían algún destinado y así se librarán de prisión. Entonces
retiraron esa ley, y mejor, adaptaron el arresto en prisión para esas personas.

—Pero... —Anne bajo la mirada un segundo y la devolvió a su marido. —


Harry y Louis... Su conexión es diferente, es más fuerte... Lo he notado. Es
muy obvio ellos, se ponen muy mal sin el otro. ¿No hay algo para eso?
Debe haber excepciones. —insistió, sus ojos profundos suplicando al alfa
sentado al frente.

Las manos de Des se posicionaron sobre las de Anne, acariciando el dorso


de sus manos.

—Me gustaría que así fuera, pero no lo es. Y, sería complicado conseguir...

—Es tu hijo, Des. —repitió, desesperada. —Es su felicidad, su salud... Su


vida. Puedes hacer algo, yo lo sé. Si hay alguien que puede hacer algo para
que haya una excepción eres tú. Ellos no pudieron decidir, no era intención
suya ser destinados, no tuvieron opción así que no cuenta como un delito.

Des frunció sus labios, raspando sus pulgares en el dorso de Anne,


apaciguando esa desesperación obvia.
—Bien, bien, si no quieres hacerlo por ellos hazlo por el bebé. —señalo la
omega, volteando su mirada al cachorro entretenido en su dibujo. —Si
Harry se separa de Louis sufrirán, físicamente, puede que Louis enferme
puede que... Muera. ¿Dejarías a un cachorrito huérfano?

—No estás siendo justa, Anne. Además, estás actuando paranoica y ¿Porque
lo haría por un bebé que ni siquiera conozco?

—Desmond nunca, nunca vuelvas a decir que estoy paranoica. —advirtió.


—No es paranoia, ellos en verdad pueden sufrir, su vida está en juego, por
supuesto que la ley puede hacer algo. Además... Tú amas a los cachorros. Y
este en particular es un angelito. Se que, si convives con él, no querrás que
nada malo le pase, conozco tu corazón y es dulce.

Desmond alzó una ceja, su expresión seria y dura se mantuvo en su rostro.

—Dany, ven aquí. —le hablo Anne al bebé.

Daniel alzó su mirada, se levantó de esa posición que lucía muy incómoda
pero que para Daniel resultaba favorable.

El pequeño miro a Des y dudo en acercarse, haciendo un pequeño puchero


con sus labios y jugando con sus manos.

Negó con la cabeza y se hizo para atrás, huyendo del alfa.

—Des es inofensivo, puedo jurarlo. —le hizo saber. —No te hará nada. —
rectificó. —Mira. Dame un beso alfa. —le pidió Anne, girando su rostro y
alzando sus labios. Des bufó, negando con la cabeza, pero acato la orden.
Besó rápido la boca de su omega sintiéndose bastante tonto.

Daniel se quedó quieto, el puchero en sus labios.

—¿Ves? No te hará daño, estoy aquí para que no pase nada malo. ¿Sí?
¿Vienes? —Dany negó y bajo su vista a sus manos, las cuales se enrollaban
en la crayola.

—¿Le causó miedo? —preguntó Des, alzando una ceja.


—Todos los alfas le causan miedo. —le respondió. —Dany, amor, no te
hará nada. Él es papá de Harry.

—¿Api Hady? —preguntó, más interesado. Anne sonrió.

—Harry es tu papi ¿Verdad?

—Shi. —respondió apresurado.

—Bueno, él. —señalo a Des. —Es papá de Harry.

—Uuuuh. —tatareó, balanceando su cuerpecito de un lado al otro.

—Y no te va a hacer nada. Es bueno, como Harry. —Daniel apretó sus


labios, pero aún con duda se arrastró por la barra, acercándose con sigilo a
Des, hasta quedar lo suficientemente cerca para que cuerpecito temblará de
miedo.

—Eso es amor, estás siendo muy valiente. —le felicito Anne. Daniel estiró
su mano temblorosa y Desmond tomo la crayola que Daniel le ofreció.

—¿Qué es esto? —le pregunto Desmond, tomando la cera en sus dedos.

—¿Ashul? —dijo dudoso. Des sonrió un poco.

—Es rosa. —corrigió el hombre, girando la crayola en sus dedos.

—Ah. —dijo Daniel, con menos miedo, ahora solo jugaba con sus manitas,
un poco avergonzado por no haber dicho bien el color.

—Osa. —repitió. Des asintió, apretando los labios y cerrando los ojos
cuando se dio cuenta que había caído de nuevo en las trampas de su mujer.

Maldijo mentalmente, apretando sus rostro y negó con la cabeza, derrotado.

Des suspiró, bajando el rostro y caminando a dónde Anne. Tomo la barbilla


de la omega y alzó su rostro.

—No puedes jugar con mi corazón de esta manera mujer.


—Lo he hecho desde que tenía dieciocho y lo seguiré haciendo hasta el día
de mi muerte. —se burló un poco y se inclinó dándole un beso profundo al
alfa.

—Veré qué puedo hacer.

—¡Te amo! —dijo alto, abrazando el cuello de su marido y después dando


muchos besos en su mejilla izquierda.

...

Lamento mucho no haber subido ayer que fue cuando lo prometí, pero
mi hermana llegó a mi casa en ¡plena cuarentena! para traerme
duraznos ¿:D? y pues venia con sus niños y ya saben que los bebés son
un desastre y tuve que cuidarlos bla bla y se fue re tarde.

Perdón de nuevo odio hacerlas esperar y no cumplir con lo que


prometí pero muchas veces no esta en mis manos :(

Tambien vi que muchas me comentaban cosas como "me estoy


desvelando por el capitulo" o ese tipo de cosas y bueno, para que no
vuelva a suceder les digo que si yo prometo un capítulo para tal día y
ven que no lo he publicado siempre pueden revisar mi tablero aquí en
wattpad o mis historias en Instragram, ahí siempre informo si es que
me surgió algo que me impide cumplir, mas que nada para que no se
desvelen o me estén esperando porque no me gusta saber que las tengo
esperando.

Por si alguna no sabe, mi instagram es _dulcepanquesito_

En fin es todo. Gracias por esperarme y por ser tan pacientes. Son las
mejores.

Espero que en verdad les haya gustado mucho el capítulo.

Nos leemos el siguiente cap.

All the fucking love.


23.

Capítulo dedicado a:

CarlaaAlexa3010 / Dulce_is_a_penguin / kissmycherries / sunlouie / Gerald


ineVargas563 / harry-
lou28 / camidragoneter / katherine_larry69 / emivergaray / xxHarrietortiller
axx / DeinisMarquez / Monnicaxx / xLouisun28x / abru_Rodriguez01 / -
glitterycandy / alittlelou / babbyboobear / styl_s / Mirella_01 / emmfraann /
Diana_Arsellande / PeachLS / ElMarihuanoZayn / romiina_ / JenniferG28

Y una dedicación especial a harryandsun que cumplió añitos, ¡espero


que te la hayas pasado muy bien! Te mando mucho amor.

...

Por ser la primera vez en bastantes años que no tenía relaciones sexuales,
Harry pensó que necesitaría más de eso para regularse, la impresión fue alta
al notar que, únicamente con la primera vez, estaba saciado, relajado y más
tranquilo con su interior de lo que había estado antes.

Después de su orgasmo, su cuerpo se dejó caer laxo sobre el diminuto


cuerpo de su omega, consciente de que lo estaba aplastando un poco, pero
nada que Louis no pudiese soportar.

Se mantuvo ahí cortos minutos, olfateando la loción natural de su pareja y


frotando su nariz en el cuello del pequeño, aliviando con su lengua la
mordía en su cuello y... disfrutando, simplemente disfrutando.

Era todo un paraíso. Su dolor se había esfumado, al igual que su calor y


toda molestia física era simplemente un mal recuerdo.
Llenó con besitos cortos y tiernos las mejillas de Louis, hasta que su nudo
disminuyó completamente, e incluso, después de eso, no quiso separarse del
cuerpo del omega.

Amando la forma en como acariciaba pausadamente su espalda y respiraba


bajito, se apretaba a su cuerpo, como si fuera eso lo necesario para
mantenerse vivo.

Pero, incluso ese momento no impidió que Louis riera unos minutos
después y se burlara de él, jactándose con esa actitud competitiva que había
triunfado en su competencia improvisada; recordándole que fue él quien
llegó primero al orgasmo y no pudo hacer mucho cuando el mayor,
indignado, pidió una revancha. Louis con hambre en la mirada aceptó,
girando sobre la cama y se sentándose a horcajadas del cuerpo grande y
sudoroso.

No estuvo muy impresionado cuando Louis lo montó con experiencia y sus


dedos se apretaron alrededor de su cuello.

Harry solo se quedó ahí recostado, observando el gesto complaciente del


chico bonito que gemía y se sonrojaba excitado sobre él.

Pero eso no fue suficiente, al parecer, Harry había adoptado una adicción
bastante rápida con solo una sesión de sexo, porque después de ese
majestuoso primer orgasmo, parecía que se había vuelto obsesivo en follar a
su amado conejito, adoraba sentirse apretado por él, enterrado hasta el
fondo en su pequeño agujero y vislumbrando con ganas sus gestos de
excitación puros y preciosos.

Harry no necesitaba más que un orgasmo para que su celo se regulará, pero
no pudo hacer mucho por esa hambre insatisfecha y con cada orgasmo
siempre terminaba deseando más, más del calor del agujero de Louis
alrededor de su pene, más de sus gemidos agudos, de las marcas en su
espalda debido a los rasguños del omega y las marcas rojas cerca de sus
clavículas y cuello cuando el lo mordía.

Harry era un maldito insaciable y Louis era el que estaba dispuesto a


complacerlo en todo lo que quisiera.
Fue suficiente dejar que lamiera sus pechos hasta irritar sus pezones y
sentirse seco, hasta sentir que sus caderas ardían de tanto que Harry las
había sostenido con fuerza y de pensar que ya no tenía voz después de
gemir tan fuerte su nombre.

La experiencia concluyó en la madrugada, cuando ambos ya no podían ni


pensar, cuando se sintieron tan cansados y usados el uno por el otro que
quedaron profundamente moribundos de tanto placer.

Louis no era de esos que soportará dormir en un lugar sucio, pero su mente
estaba tan jodida -al igual que su cuerpo- que lo único que logró conseguir
fue una posición medio cómoda en el colchón, Harry a su espalda, pegando
su pecho y enrollando sus brazos en su torso.

Nunca el sexo se había sentido tan pleno, tan satisfactorio y si no fuera


porque sus cuerpos eran susceptibles al cansancio Louis hubiese permitido
que Harry lo follara hasta el amanecer.

Despertó con un sobresalto, guiando su vista a la derecha por inercia,


buscando el reloj digital en su mesita de noche, aunque pronto recordó que
no estaba en casa.

El brazo de Harry pasaba por su cintura, lánguido y pesado.

Observó la ventana de la habitación, el cielo gris, como era de esperarse. Se


movió unos pocos centímetros solo para comprobar lo que era obvio, el
dolor en su cuerpo llegó de inmediato.

Hizo una mueca de incomodidad y retuvo la respiración, obligándose a


moverse para salir de la cama y tomar una ducha rápida para prepararse, su
cuerpo se sentía pegajoso, todo él en general se sentía pesado.

Era como si un tren hubiese pasado por encima de él.

Se movió sigiloso, arrastrándose por el colchón, pero antes de poder poner


un pie en el suelo o de siquiera llegar a la orilla, el brazo de Harry se abrazó
de vuelta a su cintura anclándolo de vuelta a él.
—¿A dónde vas? —interrogó con la voz ronca y rasposa, digna de un alfa
somnoliento.

—Uh... A tomar una ducha, debo ir a clases. —recordó, tomando la mano


de Harry para apartarse del abrazo que lo mantenía rehén.

—Tú no irás a ningún lado. —le dijo, jalando su cuerpo hasta que su
espalda chocó con su pecho y sus piernas largas se enredaron entre las
suyas, evitando así, que escapara.

—Por supuesto que iré. No puedo perder un día de clases.

—Sí puedes, claro que puedes. —le dijo, aún adormilado. Besó su espalda,
pasó por su hombro, deteniéndose en su nuca, dejando un beso largo y
perezoso.

—Harry, si falto a la escuela y tú no vas, será sospecho. —el alfa rio, se


pegó a él, su rostro se escondió en el hueco de su cuello y acarició su
pancita.

—Si vas a la escuela oliendo a mí y con una marca en el cuello será peor
que unas sospechas sin causa. —Louis bufó y se recostó de vuelta en la
almohada. —Quédate conmigo, omega. —le pidió arrastrando su mano por
su vientre.

Las yemas de sus dedos tomaron su camino, deslizándose por la piel suave,
abriendo paso entre su ingle. Sonrió unos segundos antes de enrollar su
mano en el miembro blando de Louis y acariciarlo.

Louis tembló.

—Alto, Harry, estoy cansado. —el mayor sonrió y besó su cuello.

—Si no es lo que quieres, detenme. —Louis mordió su labio. Pero no hizo


nada al respecto. —Eso pensé. —se burló.

Su respiración se concentró en la nuca de Louis, sumando a ello la mano


grande envolviéndose en su pene que lentamente se volvía duro al tacto,
estremeciendo el cuerpo del menor.
—Hazz. —suspiró con un poco de dificultad, tratando de apartar la mano
del alfa. —Harry. —volvió a llamar en un susurro. Pareciera que Louis no
quería que se detuviera, aunque debía hacerlo.

—Harry, por favor, debo ir a la escuela. —fue más consciente. Sostuvo su


mano deteniendo las caricias.

Giró en su lugar enfrentando al hombre y observándolo con necesidad.

Harry en la mañana era su cosa favorita, cabello desordenado, ojos


somnolientos y una sonrisa de cansancio soñadora.

—No creo que pueda tener sexo otra vez. —le dijo, subiendo su mano hasta
su mejilla para acariciarla. —Me destrozaste anoche. —una media sonrisa
afloró en su cara, Harry copiando su acción.

Él, negándose a no poder disfrutar del cuerpo de Louis de nuevo, bajó la


mano entre ambos cuerpos, tomando de vuelta la semi erección del omega.

Louis jadeo bajito y cerró los ojos, presionando su frente en el hombro de


Harry.

—Tengo un examen, Harry. —le dijo entre suspiros, consciente de que tenía
deberes, aunque su cuerpo reaccionó de diferente manera, empujando sus
caderas directo a la mano de Harry.

—Tú no quieres que pare. —sentenció el alfa, el tono de su voz muy bajo,
íntimo.

—No quiero sexo. Estoy adolorido. —repitió, relamiendo sus labios y


respirando profundamente, para evitar jadear ante la atención.

Harry besó el cuello de Louis.

—Entonces, te haré sentir bien omega. —exclamó y se apartó, empujando


las mantas de encima suyo, mostrando su cuerpo desnudo a los ojos de
Louis que brillaron intensos.
Sus mejillas se pusieron rojas, aun así, no apartó la vista del magnífico ser
humano frente a él, devorando cada rincón del alfa.

Harry sonrió complacido con la mirada larga que Louis le dio, rodeó la
cama, llegando al lado contrario, sin preguntar tomo la orilla de la manta y
la quitó de encima.

Sus brazos se apresuraron a deslizarse debajo del pequeño cuerpo y con


poca fuerza alzó a Louis de la cama tomándolo en sus brazos.

—¡Oye! —exclamó en sorpresa, rodeando enseguida sus brazos en el cuello


de Harry para un mejor soporte.

Louis río bajito sin quitar la mirada del rostro del alfa y observó a este
sonreír, avanzó pocos pasos en la habitación hasta encontrarse frente a la
puerta del baño.

—¿Me ayudas a abrir? —preguntó a Louis, quien tomó la perilla y la giró,


abriendo la puerta.

Empujó la misma y Harry entró, cerrando la puerta con su pie, dirigiéndose


directamente a la tina de baño.

Se arrodilló en el suelo y permitió a Louis sentarse cuidadosamente a la


orilla de la misma.

—¿Cómo te gusta el agua, conejito? —le preguntó, fijando sus ojos en su


rostro y sus manos, en sus rodillas.

—Caliente.

—¿Caliente?

—Muy caliente. —le dijo con una sonrisita traviesa.

Harry se giró a las llaves, acatando la decisión del menor. En poco tiempo
el vapor danzaba entre ellos, poniendo sus mejillas rojas y sus pieles
brillantes.
Harry reguló la temperatura, manejando las llaves de agua hasta que pudo
acertar con la temperatura que Louis quiso.

Ayudó al menor a entrar al agua.

El omega gimió agradable cuando se hundió en la bañera, disfrutando el


relajante abrazo del agua calientita en su piel.

Escuchó a Harry suspirar antes de poder notar que el mayor se abrió un


espacio en el lugar, sentándose a su espalda.

Sus piernas abiertas a los costados de sus caderas. Louis mordió su mejilla
interna al sentir los labios de Harry detrás de su oreja y dejar un besito
cálido en ella.

El aroma llegó a su nariz inmediatamente, fuerte y dulce. Enseguida, la


esponja tocó la piel de su espalda, el jabón con aroma a cerezas hacía
espuma sobre su piel.

Louis suspiró con alivio, relajando sus músculos por completo mientras
Harry se encargaba de limpiar su espalda, tallando suavemente.

—Relájate, Lou. —dijo, haciendo círculos en sus omoplatos. —Cuidaste de


mí anoche, es mi turno de cuidarte. —Louis sonrió y asintió, estirando sus
brazos, cerrando los ojos, dejando que sus otros sentidos lo guiaran a la
calma completa.

El aroma a cerezas danzando en su entorno, el vapor penetrando su piel, el


agua relajando cada músculo.

Se sentía tan bien la atención, tan íntima y tan perfecta.

Nunca en su vida su alfa se había preocupado por él después del sexo, así
que esa era su primera vez experimentado ese tipo de trato.

Y le encantaba, le encantaba ser atendido, le gustaba no tener que mover un


solo dedo y dejarse llevar por las preciadas caricias de Harry.
De sus largos dedos masajeando su cuero cabelludo, haciendo espuma en su
cabello castaño para limpiarlo.

Harry era bueno en lo que hacía, tomándose su tiempo en cada caricia,


lenta, suave.

Ser el centro de atención de su pareja se sentía mágico. Pensar que su vida


podía ser así para siempre, no cabía en su cabeza, sin embargo, se permitía
soñar con ello, desearlo con intensidad.

El silencio cómodo ahuyentando todo pensamiento que no tuviese que ver


con Harry y sus manos expertas proporcionando un delicado masaje.

Enjuagó su cabello, quitando los residuos de espuma al mismo tiempo que


quitaba la de su espalda y precavidamente le tomaba del hombro
conduciéndolo hacia él.

Harry se reclinó en la pared de la bañera, Louis recostándose en su pecho


dejando que su cabeza descansará en su hombro, sus ojos aún cerrados.

Harry vació una cantidad considerable de jabón líquido en la esponja,


continuó con su trabajo, limpiando su pecho y su estómago, sus clavículas,
sus brazos, su estómago...

El corazón de Harry comenzó a bombear de prisa, sus ojos rastreando


debajo del agua las marcas púrpuras que resguardaban los recuerdos de la
noche anterior.

En las caderas de Louis, en su estómago, en sus muslos. Harry había hecho


toda clase de marcas en su intento por reclamarlo de cualquier manera, con
chupetes y mordidas, así como su aroma impregnándose en él.

Sonrió de lado y limpió el jabón de su torso, dejó la esponja, posicionando


su mano en el pecho plano de Louis, se arrastró por el pectoral, sin previo
aviso, tomó entre su pulgar y su índice el pezón marrón del omega.

Louis jadeó enseguida, abriendo su boca y apretando más los ojos.


El agua se movió alrededor y el sonido de la misma hizo un dueto dulce
junto a la voz aguda de Louis.

—Me hiciste muy feliz anoche, conejito. —susurró Harry a su oído, sus
dedos retorciéndose en el botón marrón, apretando y jugueteando. —
Déjame hacerte sentir bien ahora. ¿Puedo? —Louis asintió, su pecho y su
pancita subiendo y bajando por el repentino cambio en su respiración.

Harry sonrió amplio. Dejó su pecho para bajar por su estómago y


encontrarse en el área deseada.

Su mano encontró el miembro de Louis y de nuevo enroscó sus dedos en el


falo, dando un ligero apretón.

Un suspiro, la acción que le indicó a Harry continuar con su trabajo,


acariciando de arriba a abajo en pausas lentas.

—¿Te gusta que hagan el trabajo por ti no es así, Lou? —preguntó atrevido,
provocando una alteración en el torrente sanguíneo del omega.

Sus labios cerca, muy cerca de la piel de su cuello, a una distancia prudente
en la que no lo tocaba, simplemente los rozaba con piel erizada y caliente.

—Te gusta que te atiendan. —habló Harry contra su oído, su mano


haciendo un excelente trabajo, pausando sus caricias.

Louis ladeó su cabeza, dándole acceso para besar su cuello. Harry se


acercó, pero no hizo más que respirar pesadamente en su piel y rozar la
carne de sus labios en el cuello de Louis.

—Y a mí encanta verte así. Sumiso para mí, por mis caricias. —Louis se
retorció ante el toque, contrayendo su pierna derecha hacia él, doblando su
rodilla.

Harry sonrió y apretó de vuelta al rededor del miembro de Louis.

—Te ves bien cuando solamente te entregas a mí, y dejas que haga contigo
lo que quiera. —su pulgar se deslizó por el glande, arrastrándose de arriba a
abajo por la ranura de su pene.
—¡Ah! —gimió Louis, su cadera elevándose para conseguir más contacto,
sus manos se sujetaron a ambas orillas de la bañera.

—Te ves tan bonito excitado, rogando silenciosamente por un orgasmo. —


la boca de Louis se abrió en una "o" gimoteando. Harry volvió a su andar,
acelerando el movimiento de su mano en el miembro de Louis, girando la
muñeca con agilidad.

—Harry... —gimió, su cuerpo temblando un poco.

—¿Te gusta que te toque, Lou? —preguntó, pegando la boca contra su


oreja, pero Louis no contestó, bastante encantado con el placer que se
expandía de su miembro a todas partes de su cuerpo.

—Contéstame, conejito. ¿Te gusta que te toque? —Louis asintió con la


cabeza.

—Mucho Hazz, sí, me gusta que me toques. —jadeó.

Harry besó su oreja, acelerando el movimiento de su mano, chapoteando en


el agua.

—Ah, sí Harry. —habló tembloroso Louis, los dedos de sus pies


enroscándose.

Harry con su mano libre acarició el muslo de la pierna doblada de Louis,


desde la ingle hasta su rodilla y volvió, deleitando su tacto con la piel
caliente y suave.

Besó la mandíbula de Louis, percatándose de que los besos cálidos y lentos


lo hacían temblar más, descontrolándolo, sonriendo para sus adentros se
concentró en eso, en la sensibilidad que el cuerpo de Louis poseía.

En la reacción que tenía ante un toque dulce y suave, tan lento que apenas
podría ser perceptible, esa susceptibilidad que tomaba las caricias finas y lo
acercaban a su culminación.

Pareciera que los besos suaves tenían más efecto en él que las caricias en su
pene y eso Harry lo aprovechó.
Su mano continúo masturbándolo, pero esta vez fue lento y tortuoso, con
cortas pausas en las que frotaba su pulgar en el glande. Besaba su
mandíbula tiernamente, su mejilla, su oreja, su nuca y le robaba suspiritos
dulces.

—Mmmm Harry. —tarareó Louis, moviéndose en su lugar.

—¿Quieres correrte? —preguntó, sus labios besaron su oreja.

—Sí, sí quiero. —respondido con él poco aire que tenía. Harry apretó el
agarre en su miembro, su mano subió y bajo más rápido, Louis se retorció,
el agua moviéndose bruscamente.

—Entonces hazlo Louis, vamos. —alentó, masturbándolo con velocidad.

Louis llevó su mano a la nuca de Harry, sus gemidos más ásperos, más
constantes, se repetían una y otra y otra vez.

Harry lo admiro en su punto, tan bonito que no pudiera creer que era
verdad.

Mejillas rojas, labios hinchados y brillantes, pestañas acariciando sus


mejillas, cabello húmedo, agua en su pecho que subía y bajaba con el
descontrol del clímax construyéndose en su vientre bajo.

Louis lloriqueó en necesidad, Harry se acercó a su cuello, fue suficiente con


presionar sus labios en la mordida que había hecho en él la noche anterior
para que su sistema nervioso recibiera la señal y estallara en un grito
culminante y suficiente.

Su espalda arqueándose ligeramente, sus dedos tomando con fuerza el


cabello de Harry y su pene dejando ir tiras y tiras de semen.

Louis volvió a recargarse en el pecho de su alfa, recuperándose de su


orgasmo, escuchando el sonido de su corazón bombeando.

—Bien hecho. —dijo Harry y besó la mejilla de Louis, haciendo que esté se
sonrojara de inmediato.
Se dio un tiempo en lo que los espasmos disminuían y su corazón se reguló,
latiendo a una velocidad normal.

Harry acarició sus muslos, repartiendo cariño y él mismo regulando su


respiración, recargó su barbilla en el hombro de Louis.

—No pienses que eso hará que acepte quedarme y tener más sexo. —Harry
dejó ir una risa simple.

—No lo hice esperando una respuesta, solo... quería que te relajaras. Puedo
apostar a que todo tu cuerpo duele. Solo quiero cuidarte, ¿tiene algo de
malo cuidar de mi omega?

El corazón de Louis saltó con gozo. Estaba encantado de escuchar eso. Su


omega, suyo. Se estaba acostumbrando bastante rápido a eso, a sentirse
cómodo con pensar que le pertenecía a alguien.

—Lo cual me recuerda que no iras a la escuela. —Louis bufó.

—No quisiera irme, en verdad. Pero tengo un examen con Wader, lo


conoces bien, sabes que me odia. —Louis hizo un puchero.

Harry negó suavemente con la cabeza y besó el cabello de Louis. Sus dedos
aun sobando sus muslos húmedos.

—Él no te odia. Es estricto, es todo.

—Cállate, no has visto como me trata en clase. De hecho, deberías estar ahí,
apuesto a que si lo vieras no permitirías que me hablara así, es humillante.
Un día deberías ir y defenderme de ese abusivo. —cruzó sus brazos, su
ceño suavemente fruncido. Harry rodo los ojos divertido.

—Pensé que tu podías defenderte solo. En realidad, lo haces. Eres bueno


poniendo en su lugar a las personas. —Harry tomó la botella de jabón
líquido, vaciando un poco en su esponja y comenzó a tallar sus hombros y
su cuello.

Louis bufó, jugando con la espuma que flotaba enfrente de él.


—Bueno, sí, lo soy. Pero me vendría bien un poco de ayuda. —rodo los
ojos y se levantó, giró en su eje y volvió a sentarse, al otro extremo de la
bañera. Sus pies chocando con la cadera de Harry.

Sus miradas se encontraron una fracción de segundo y después Louis


recorrió el cuerpo de Harry con la mirada, en silencio. El hombre continuó
lavando su cuerpo, sin apartar sus ojos del rostro de Louis.

Resopló una risa y talló su estómago, apartando por fin la mirada de Louis y
concentrándose en su propio cuerpo.

El omega rascó su cuello, atrapó su labio inferior entre sus dientes, movió
sigilosamente su pierna, pasándola sobre el muslo de Harry, se recostó
mejor en la bañera y subió su pie por el costado del torso enjabonado.

Harry alzó una ceja y subió la vista, observando con atención la expresión
de Louis. Sus mejillas teñidas de rosa, esa mirada picara y juguetona que le
dedicaba erizó todo su cuerpo.

Louis mordió con más fuerza, su sangre volviendo a correr rápidamente en


sus venas.

—¿Qué es lo que haces? —preguntó Harry, deteniendo la pierna de Louis


por el tobillo.

—Te devuelvo el favor. —Louis movió su pie, tratando de liberarse del


agarre de Harry.

—No te masturbe esperando que me devolvieras el favor.

—¿Me dirás que no continuas duro? —Louis levantó ambas cejas. —Soy
un buen amante, Harry. Y te diré, que no me gusta dejar a mi pareja
excitada. —le dijo y movió ágilmente su otra pierna y presionó suavemente
los dedos de sus pies contra la erección de Harry.

El mayor se tragó un jadeo. Su vientre se contrajo y sus puños se cerraron.

—Louis...
—Yo también puedo jugar, Hazz. —frotó su pie de arriba abajo, sintiendo la
hombría del alfa firme y caliente. —También me gusta verte disfrutar.

—No es necesario.

—Pero lo quieres, y yo también. —le dijo, acomodándose para un mejor


manejo. Harry mordió su lengua dejándose vencer, cerrando los ojos y tiró
su cabeza hacia atrás.

Louis sonrió triunfante y siguió con las caricias, manteniendo un ritmo


suave y constante hasta ver el cuerpo de su amante estremecerse, su ceño
frunciéndose, su cadera moviéndose involuntariamente hacia arriba.

El sonido del agua al chocar con la pantorrilla de Louis en movimiento se


desgastaba al lado de los suspiros complacidos de Harry.

Él aclaraba su garganta siempre que su voz parecía enrocarse, se permitió


jadear y gruñir, dedicando su atención a las sensaciones que amenamente se
descontrolaban en su interior.

Louis llevó su otro pie a su ingle, ágilmente atrapó el pene de Harry entre
ambas plantas de sus pies y friccionó con gozo, determinado en su objetivo.

Harry gruñó y acarició la espinilla de Louis, respirando irregularmente. Su


vientre contrayéndose.

Louis fue ingenioso con su técnica, procurando tocar las zonas correctas
para obtener una respuesta positiva, lograr que su alfa disfrutara como
merecía.

Harry elevó la cadera, embistiendo entre sus pies, su quijada apretada, ojos
cerrados y labios abiertos, a cada segundo aumentando su deseo por
alcanzar su orgasmo.

Los músculos en sus brazos se marcaban al hacer fuerza y sus clavículas se


acentuaban debajo de la piel. Louis quería levantarse y morderlas con
fuerza, hasta hacer su piel sangrar.
El omega relamió sus labios e hizo presión, permitiendo que Harry
embistiera a su antojo y buscara su ritmo, lo cual no fue algo difícil.

Harry aceleró su vaivén, su voz ronca resonó alta en la habitación y sus


gemidos llenaron de ansiedad el cuerpo de Louis.

El omega apartó sus pies y con torpeza se movió en la tina.

El agua salió por la orilla, mojando el suelo. Louis se sentó sobre los
muslos de Harry, sin previo aviso estampó su boca con los labios calientes y
rojos del alfa, su mano izquierda apretó el cabello de su nuca y su mano
derecha tomó la erección de Harry masturbándolo fuerte y sin cuidado.

Harry gimió alto, el sonido apagado dentro de la boca de Louis y su vientre


contrayéndose con espasmos deliciosos.

Louis mordió con fuerza su labio inferior y Harry gruño con fuerza,
vaciando su semilla en la mano de Louis, enterrando sus dedos en la cintura
de este.

El omega sonrió contra su boca y succiono su labio inferior, dando un


último besito largo y dulce.

Unió su frente a la de Harry dándole tiempo para recuperar su respiración.

—Debo apurarme alfa, tengo poco tiempo. —susurró, frotando su nariz con
la mejilla de Harry.

—No quiero que te vayas. —dijo sincero, sobando con cariño la espalda
baja del mas pequeño.

—Lo sé. Pero no hay otra opción.

—¿Qué harás con el aroma?

—Lo resolveré, siempre lo hago. —le dio otro besito corto. —De cualquier
forma, no quiero pelear con Wader, no más de lo que ya lo hago en clase.
No voy a rogarle para que me permita hacer el examen otro día. —se quejó
Louis y se levantó del regazo de Harry, buscó una toalla con su vista sin
éxito. El mayor le indicó donde se encontraban.

Louis agradeció y se envolvió en ella, salió del cuarto de baño e intento


buscar su ropa.

Harry salió después de él, pero en comparación envolvió la toalla en su


cintura y salió de la habitación, perdiéndose en algún lugar de la casa.

Al volver, tenía ropa en la mano. La colocó en el colchón y volvió al baño


buscando una botella con crema corporal.

—Tus jeans están sucios. —dijo Harry, abriendo la botella e indicándole al


menor que se sentara en la cama. —Y toda mi ropa huele a mí y es, muy
grande. —sonrió y se acuclillo frente a Louis, vertiendo la crema en la
palma de su mano. —Pero tengo esto. Creo que te quedara. —frotó sus
manos, esparciendo la crema.

—Gracias. —le dijo Louis sonriente. Harry asintió y tomó su pierna


derecha, untando la crema en sus tobillos, subiendo cuidadosamente por su
pantorrilla.

—¿Cómo te fue en la entrevista? —Harry preguntó.

Con todo lo del celo no había tenido tiempo de pensar en todos los
conflictos que le ahogaban día a día.

El alfa subió sus manos suavemente por sus muslos, tomando más crema y
masajeando su piel.

—Me fue bien... Creo. —se encogió de hombros, moviendo sus pies. —
Pensé que sería más difícil, algo más aterrador. Pero en cambio, note... Que
el sistema judicial está jodido. —infló sus mejillas y alzó la vista al mismo
tiempo que Harry lo hacía.

—¿Por qué dices eso? —Louis bufó, irónico. Toda su molestia encapsulada
en ese soplido.
—Porque ellos no están buscando hacer las cosas bien. Están buscando
tener un caso cerrado para que sus jefes dejen de apretarles las bolas con
ello. Tener un caso inconcluso causa mala reputación a un detective y a todo
su equipo de trabajo. —Louis mordió su mejilla interna, sus colmillos
clavándose en la carne. —Quieren cerrar el caso con lo que ya tienen y no
les importa investigar más, me llamaron para declarar en contra tuya, eso
buscaron.

—¿Estás seguro? —Louis chasqueó la lengua, inclinándose en su lugar. —


Podre haber estado en una situación complicada porque alguien no paraba
de llamarme en su celo. —comentó burlón. —Pero incluso en ese estado
pude notarlo. Necesitamos ver cómo comprobar que esas declaraciones en
contra tuya son falsas lo antes posible, todo está en una cuerda floja y con
un soplido podrías caer. Es delicado.

—Necesitamos. —repitió Harry, apartando las manos del cuerpo de Louis y


su vista se encontró perdida en la pared detrás de él, su ceño se frunció,
sintiéndose extraño con la situación.

Que Louis ofreciera su apoyo lo aterraba pero, igualmente ataba su corazón


con una cuerda tejida con cariño, porque al mirar sus ojos azules, no
encontraba vacilación alguna, ni dudas sobre su decisión, él estaba tan
dispuesto a protegerlo, a cuidar de él de cualquier forma y se sentía pleno,
querido, aceptado.

Louis le dio una sonrisa cómoda y tomó su rostro entre sus manos.

—Sí, necesitamos. —rectificó. — Ya es momento de que pares de querer


dejarme fuera. Dos cabezas piensan mejor que una. —se encogió de
hombros. —Has estado tanto tiempo en este caso que puede que, de tanto
que lo has estudiado estás pasando algo por alto. Tyreese, tu padre, pueden
estar en la misma situación, tal vez solo necesitan una nueva perspectiva.

—¿Te crees un buen detective? —Louis alzó una ceja.

—Confío en mis habilidades. —sonrió de lado. —Entraron en un ciclo


donde todo se repite una y otra vez y no quieren ver fuera de eso. No solo
los detectives, tú también. Ya no se hacen preguntas nuevas solo giran en
los mismos hechos. Tienen una historia y en ello están avanzando, pero
Harry, eres un abogado, debes saber que de una historia salen diez más.

—¿Qué historia es la que viste fuera de todo?

—Ninguna. —se encogió de hombros. —Pero ese es el punto, el punto es


conocer esas historias para llegar a una conclusión clara.

—¿Te pidieron volver? —Louis giró en su lugar.

—No. Parece que les dejé en claro con mis respuestas que no estaba
dispuesto a declarar en contra tuya. —Harry terminó de untar la crema en
sus brazos. Louis tomó las prendas a su costado, desdoblándolas y
vistiéndose rápidamente. —Pero eso no es en lo que tienes que preocuparte.

—¿Entonces en qué? —Louis apretó los labios.

—¿Sabías que a Rachel le han llamado también? —Harry alzó una ceja y se
sentó en la cama, su cabello aun goteando y la toalla en su cintura siendo la
única tela que lo cubría.

Miró a Louis caminar con más velocidad por toda la habitación, reuniendo
sus cosas.

—Bueno, llamaron a todas mis ex parejas no sería extraño que a ella


también.

—¿A todas las llamaron dos veces? —Harry parpadeó y su mirada cayó en
Louis, mas confundida.

Louis soltó un suspiro y se paró al frente de Harry.

—Conocí a Rachel ahí, al parecer era la segunda vez que le llamaban y


parece que la relación que tiene con Clark es bastante... segura. Como si se
conocieran más a fondo no solo por una entrevista.

Harry frunció el ceño, pensativo. Louis infló sus mejillas esperando en el


silencio de su alfa, pero este no llego a romperse jamás.
—¿Le contaste de mí? —preguntó Louis, Harry lo miró con más confusión,
el omega rio por la nariz y acarició la mejilla del alfa. —De alguna manera
ella supo quién era yo. Clark le cuenta todo sobre tu caso ¿no es extraño
eso? Bastaron pocos datos para que ella uniera sus cabos y... no me dijo
nada, pero su expresión lo dijo todo. —volvió a reír, ocultando su
preocupación.

Harry no volvió a decir nada, pensando demasiado rápido y revolviéndose


en su propia cabeza.

—Debo irme, es tarde. Tengo que pasar por Daniel a casa de tu madre y
después ir a la escuela para el examen, no hay mucho tiempo, debo
apurarme. Wader es mi penúltima hora.

—Yo iré por Daniel. —ofreció Harry, saliendo de su trance y levantándose


de la cama para abrir el armario. —Tú ve a la escuela. —le dijo, pasando
una camiseta negra común sobre su cabeza. Louis ladeó su cabeza,
sonriendo un poco. Pensándolo bien, era la primera vez que veía a Harry
vestido tan informal.

El hombre siempre llevaba alguna camisa cara y bonita. No imaginaba que


Harry pudiera tener ese tipo de ropa.

—¿En verdad? —Louis jugó con sus dedos, bajando la vista. El alfa asintió,
tomando un par de joggins para cubrir sus piernas.

Louis volvió a sonreír. Le gustaba el aspecto despreocupado de Harry, lo


hacía verse más real.

No es que como si no le gustará el aspecto del alfa pulcro y formal. Eso era
lindo, luciendo maduro, dominante, alguien que imponía respeto.

Pero el Harry que se mostraba con pantalones holgados y camisetas por


alguna razón atraía bastante su atención y lo hacía sentirse más íntimo, con
mayor confianza.

—Sí. Tú ve a la escuela tranquilo, yo lo recojo. —dio un beso fugaz en sus


labios.
—De acuerdo, de acuerdo, sí, está bien. Entonces, me apurare. —Harry
asintió y apretó con cariño la cadera de Louis.

—Ve con cuidado. —pidió el alfa.

—Lo hare. —aseguró, tomando su chamarra de la cama. —Te amo. —dijo


rápido y le robó otro beso tronado y se apartó, saliendo de la habitación
apresurado mientras escuchaba un "Yo también".

Cerró la puerta a su espalda una vez que cruzó el umbral y caminó por la
calle impregnada de otoño. Su cabeza dando vueltas, buscando opciones, y
un taxi.

Una vez ya encontrado el transporte siguió pensando en idear un plan. Pero


nada bueno se le ocurría, nada que fuese correcto.

Los supresores de aroma no servirían si el aroma no era suyo. Era bastante


tarde para comprar una fragancia artificial, además de que eran muy caras y
una barata no serviría para cubrir el fuerte aroma después de un celo con un
alfa.

Cerró los ojos con frustración y buscó su teléfono después de pensarlo


muchas veces.

Envió el mensaje y esperó tranquilo hasta recibir la confirmación.

Se alivió lo suficiente hasta llegar a la entrada principal de la universidad,


pagó al conductor y bajó lo más rápido que pudo, buscando una figura
familiar antes de que las personas a su alrededor lo notarán.

Una vez localizado, tomó su brazo con fuerza y lo arrastró lejos de todas las
personas, hasta esconderse detrás de un árbol ancho y alto.

—¿Dónde habías estado? —le preguntó Bran, mirando al rostro de Louis.


—Oh. —exclamó al percatarse del aroma inconfundible que el cuerpo de
Louis portaba. —¿Tuviste una buena noche? —se aseguró de avergonzar al
omega.
La sonrisa se amplió en su rostro. Como era su objetivo Louis se sonrojó y
se abrazó a sí mismo.

—Harry estuvo en celo, sí. Y lo ayude, lo conoces sabes que... Era


necesario...

—No tienes por qué darme explicaciones, Louis. Eso a mí no me interesa,


es su vida.

Louis cerró la boca y asintió. Tan cierto era que Louis no tenía la obligación
de contarle porque había pasado la noche con Harry.

No entendía porque sintió esa necesidad de aclarar eso.

—Ah, sí, es verdad. —frotó sus labios y peinó su flequillo a un lado


apartándolo para poder mirar sin complicaciones a Bran.

—Bueno, ¿qué es esa cosa urgente de la que querías hablarme? —Louis


ahuecó las mejillas, sus manos juguetearon una contra otra con nerviosismo
y más vergüenza.

—B-bueno es que yo quería, p-pedirte un favor. —mordió su labio y su


rostro bajó al suelo.

—Sí claro, dime.

—¿Podrías... tu... m-marcarme con tu aroma? —las cejas de Bran se alzaron


de impresión al igual que sus ojos adornados con pestañas largas se abrieron
luciendo más expresivo y denotativos.

—¿Escuché bien? —el alfa agitó la cabeza, su piel blanca parecía mucho
más pálida. —¿Marcarte ahora?

—Sé que lo que te pido suena a una locura, pero necesito que lo hagas, por
favor. El aroma de Harry está en mí y no puedo entrar a hacer el examen
oliendo así.

—No, claro que no. —dijo Bran, sintiéndose muy incómodo con la petición
de Louis. —Pero tampoco puedo marcarte con mi aroma, Louis.
—¿Por qué no? —el ceño de Louis se frunció un poco, más que molestia
era preocupación. No tenía otra idea y no creía encontrar una antes de que
la hora para su examen llegara.

—¿Lo preguntas en verdad? Louis, tienes un alfa. —el menor parpadeó y


encogió sus hombros restándole importancia.

Bran maldijo bajito, frotando su cara con ambas manos y resoplando sin
creer aún en lo que Louis pedía.

—¡Tienes un puto broche de cortejo en el cabello! —Louis se encogió un


poco. —Y acabas de estar con tu alfa, tu alfa que estuvo en celo. No puedo.
Una persona cuerda no hace eso.

—Bran, por favor te lo suplico.

—No. —habló firme, su respiración acelerándose. —Busca otra manera,


habla con Wader después, yo inventare alguna mentira, pero no voy a poner
mi aroma en ti.

—¡Bran!

—¡Louis!, eres un omega, al que están cortejando, con el aroma de un alfa


después de su celo. ¿Sabes la falta de respeto que es romper eso con mi
aroma? ¿Sabes lo que Harry me haría?

—Nada, no haría nada, ¡él lo entenderá! Es un favor, Bran te lo pido como


un favor. Necesito hacer ese maldito examen. Harry sabe que no lo haces
con mala intención él lo entenderá.

—¿No conoces la naturaleza de un alfa, Louis? Somos posesivos como la


mierda. —el omega mordisqueó su mejilla interna. —En cuánto Harry
huela mi aroma en ti va a querer arrancarme la cabeza y yo no pienso morir.
No quiero morir.

—No vas a morir. Él lo aceptó. —mintió en desesperación.

Bran frunció el entrecejo y observó suspicaz a Louis. Sus brazos se


cruzaron frente a su pecho, ladeó la cabeza, su cabello negro y ondulado
bailo a su costado.

—¿Lo aceptó?

—Si, por supuesto, yo... Le di la idea antes de venir y el aceptó que lo


hiciera porque es un examen importante. Y por qué él conoce a Wader y...

—No te creo. —Louis viró los ojos. —Harry no es así y dudo mucho que
cualquier otro alfa sea así. Ninguno aceptaría el aroma de alguien más en el
cuerpo de su omega. No si van en serio.

—¡Por favor Bran! Si no entro ahí me quedaré sin esa calificación y si entro
oliendo así mi relación con Harry estará en riesgo y no solo mi relación. —
el pecho de Louis se infló.

Bran juró, separándose de Louis y caminando de un lado a otro al frente del


chico, rascando su nuca desesperado.

Quería ayudar a Louis, pero lo que le pedía era algo sumamente


descabellado. ¿Debía preocuparse por la reacción de Harry? Creerle a Louis
no sonaba como una buena opción, pero notaba al omega tan desesperado y
preocupado que no pudo evitar decir que si.

—Bien, bien lo haré, pero si Harry me mata... Volveré de la muerte y te haré


pagar. —Louis asintió desenfrenado.

Bran hizo una mueca incómoda. Sus manos comenzaron a sudar. El jamás
había marcado a nadie con su aroma, no tenía ni idea de cómo eso se hacía.

Y no podía ser más incómodo siendo a alguien a aquí no quería marcar en


absoluto. Louis era su amigo, su amigo, novio de un amigo de hace años.
¿Cómo se supone que lograría marcarlo?

Sus manos se fruncieron alrededor de los brazos de Louis y tiró de él,


tembloroso, cerró los ojos, su quijada tembló ligeramente e intentó
relajarse.

Louis esperó paciente y finalmente el aroma de Bran fue más fuerte en su


olfato, rompiendo y apartando el aroma gentil de Harry en su piel.
Se sentía mal, se sentía equivocado y desagradable, el aroma de Bran no
pertenecía a él, ningún otro aroma debía estar en su piel que no fuera el de
Harry, su omega lo sabía y se quejaba furioso por ser apartado de la
presencia de su alfa.

Pero a pesar de la incomodidad no pudo apartarse pues sabía que era


necesario.

Bran tuvo que hacer un esfuerzo mayor, ya que el aroma después de un


calor era mucho más intenso y persistente. Pero se esforzó lo suficiente para
lograrlo, un tiempo después ambos pudieron abrir los ojos y la incomodidad
que reinó entre ambos fue bastante bochornosa.

—Primera y última vez que hago esto. —le dijo, rascando su codo y
evadiendo los ojos de Louis.

—En verdad te lo agradezco demasiado. —dijo, sin ver a Bran a los ojos.

—Bueno, entremos si no quieres que toda está incomodidad sea en vano. —


Louis asintió y se apresuró a seguir a Bran que caminaba con apuro lejos de
Louis.

—🐾🐾🐾—

Harry sonrió de lado, recargándose en el marco de la puerta en una posición


cómoda y apreció la vista en la cocina, bastante conmovedora para él, un
tanto bochornosa para el adusto Desmond Styles.

Los dedos callosos del hombre mayor bailaron en el estómago del cachorro,
una voz completamente boba salía de entre sus labios, eran simples
balbuceos sin acepción, pero al cachorro le divertían muchísimo y eso le
hacía carcajear con fuerza.

Harry sonrió más amplio y sin querer arruinar el momento esperó ahí lo
necesario hasta que su padre notó la presencia del más joven.

Daniel dejó de reír, la cocina se silenció y Desmond carraspeó, irguiéndose


en su lugar y acomodando la corbata en su cuello, apretándola.
Su aspecto simplón y relajado se evaporó en un parpadeo, ese semblante
duro y grotesco apareció otra vez en su cara.

El gesto que Harry reconocía mejor que nada. Le era más sencillo hablar
con Desmond con esa actitud distante e intimidante.

No recordaba en realidad haber visto alguna vez a su padre sonreír, verlo


blando y distraído. Sin su alto poder por notarse superior e impenetrable.

Resultaba extraño ver y creer que el hombre que miraba segundos atrás era
Des.

—Parece que aprendiste los trucos de mamá para agradarle al cachorro. —


dijo Harry, avanzando por la cocina, explorando el gesto de su padre.

Una ligera mueca apareció de forma fugaz en el rostro mayor y su nariz se


frunció, mostrando que notaba el aroma de Louis en él.

—¡Api! —le gritó enseguida Daniel, girando en la isla, gateando por el


granito hasta acercarse a la orilla y alzar sus brazos demandando la
atención.

—¡Hola, cachorro! —lo recibió con agrado, después de varios días sin
poder verlo era necesario tomarlo tan pronto como pudo en sus brazos.

Lo levantó ágil de la barra y lo sostuvo en su brazo derecho, plantó un beso


tronado en su mejilla suavecita y frotó su nariz ligeramente con la de
Daniel.

—¿Me extrañaste? —le preguntó, bajando la chamarra en su abdomen que


se había alzado.

—Shi. ¡Es! —gritó emocionado, señalando a su padre a poca distancia.

—¿Des? ¿Qué ha hecho? Veo que has hablado con él. ¿Es tu amigo? ¿Un
alfa?

—¡Shi, Hady! —se regocijo en su propio triunfo, sus pequeñas manos


golpeando una contra otra, aplaudiendo, aunque no hacían un sonido fuerte.
—Vaya, lo hiciste muy bien y sin mamá. Estoy orgulloso de ti. —frotó su
pecho con obvio orgullo. Dany brincó en su brazo igual de emocionado, con
el doble de energía.

—¿Cómo hiciste para que hablara contigo? No lo hace con ningún alfa
desconocido. —se dirigió a su padre.

—No hice nada, es obra de tu madre, ella lo ayudó. Siempre ha sido buena
con los niños, sabe que palabras decir y como decirlas. Es... Una experta. —
Harry asintió con la cabeza.

Era verdad que Anne era buena tratando con niños, parecía que podía
entender lo que necesitaban únicamente con ver sus ojos.

Las palabras siempre acertadas, el tono de voz siempre era el correcto. Si


alguien podía hacer que Daniel no le temiera a un alfa como Desmond era
Anne.

Aunque, después de esa escena con su padre haciéndole cosquillas, no


estaba tan seguro de que solo fuera obra de Anne.

—Me pareció ver qué ambos se llevan muy bien. —comentó, observando
las uvas en el plato de plástico y robando una, llevándola a su boca
inmediatamente e ignorando la mirada envidiosa de Daniel.

—Los cachorros me agradan. A todos nos agradan los cachorros y Daniel


además de ser agradable naturalmente está en la edad en la que es bastante
tierno. —Harry alzó una ceja al mirar la media sonrisa en el rostro de su
padre desubicándose por un momento.

Se sintió fuera de lugar, no conocía a su padre de esa manera, había algo en


sus ojos que consiguió desorientarlo por completo y no entendía si debía
asustarse por ello o dejarlo pasar.

—Una vez más, Daniel Tomlinson consiguió conquistar un corazón. —se


burló Harry, rodeando la isla para ir en busca de un desayuno. Lo necesitaba
urgentemente.
—Él me agrada. —fue sincero su padre, sujetando los botones en los puños
de su camisa blanca. —Es inteligente, atento, valiente y simpático. Son
buenas cualidades.

Harry se pasmó en su lugar, su mano sujetando la agarradera de la puerta en


la alacena, procesando las palabras de su padre. Una vez más algo en la voz
de Des le erizó los poros.

—Te agrada. —repitió con sorpresa Harry, sus cejas se alzaron. —Dices
que es un buen cachorro, que tiene buena educación y valores. —Desmond
gruñó, agarrando el saco de su traje, pasándolo por sus hombros.

Harry quiso reír, porque su padre enseguida captó la burla en sus palabras.

—Es un hábito terrible burlarse de las personas, Harry.

—También lo es juzgarlas sin conocerlas. —devolvió el golpe y sentó de


nuevo a Daniel en la isla. —¿Aceptaras que Louis es excelente en esto de la
maternidad?

Un temblor en el ojo de Desmond apareció inesperadamente y se fue tan


pronto como llegó.

Suspiró con mayor tranquilidad y se acomodó en su lugar, presuntuoso.

—Me alegra que menciones a ese... Louis. —se corrigió antes de cometer el
error.

Aclaró su garganta como si las palabras rasparan en su garganta y el


tragarse su orgullo fuese lo más complicado que alguna vez haya hecho en
su vida.

—Hablé con tu madre anoche. Sobre esto, tú y ese chico, Louis. —Harry
frotó sus labios, su atención brillo más intensa, olvidando por completo su
hambre.

—¿Si? —Des asintió, acercándose a la isla. Daniel lo miró y se deslizó por


la base de granito, tomando una uva del plato y extendiéndola a Desmond.
Harry sonrió al igual que su padre quien sostuvo la fruta y llevó su mano
hasta el bebé. Acaricio con ternura detrás de la oreja del pequeño.

—Estoy dispuesto a ayudarte a ti y a tu... omega. —aceptó el título del


menor, con un esfuerzo mayor al que pensó.

Su mirada profunda se suavizó, casi, lucía como una persona común, no


como el hombre que acostumbra a ver.

La expresión de Harry lo dijo todo.

Impresión, confusión y una pizca de incredulidad bañada en agradecimiento


se pigmento en sus iris.

—¿Qué? —vaciló.

—Sé que ustedes... Tienen esto de las parejas destinadas. Que no pueden
hacer más por lo que sienten el uno por el otro. Rechazar lo que tu
naturaleza pide es un trabajo difícil. Y tú eres mi hijo, lo menos que deseo
es que sufras. Así que he decidido ayudarte, buscar la forma de que ante la
ley estés libre de cualquier cargo por estar con un alumno.

Harry parpadeó, recargó sus codos en la isla y se tomó unos segundos para
procesar la nueva información que no cabía en su cabeza.

—¿Estas aceptando a Louis?

—No. —fue firme. —Estoy aceptando que eres mi hijo y como padre es mi
deber apoyar y ver por tu bienestar.

—Soy un adulto, padre. No necesito que arregles mis problemas. —Des


sonrió, complacido por la actitud de sus hijo.

—Nunca se deja de ser padre, Harry. No importa la edad que tengas, eres
mi hijo y te quiero bien. Y si para estar bien física y emocionalmente
necesitas a Louis en tu vida... yo voy a aceptarlo. —carraspeó, aclarando su
voz.
Su cuerpo delatando su inconformidad con la decisión. Su cuello se
tensionaba y sus hombros estaban rígidos como una roca.

Harry hizo una mueca, incomodo, lo menos que quería era que Des aceptara
a Louis por obligación. Él quería que Des recibiera a Louis porque lo
consideraba un buen omega, alguien que valía la pena.

Quería que Des pudiera conocer a su omega, que supiera que era alguien
extraordinario y no... Lo que sea que pensara el hombre del chico.

Lo iba a conseguir, lo sabía. Louis sabría agradar a su padre, porque no hay


cosa que Des más aprecie que la valentía y la tenacidad. Louis tenía todo
aquello que su padre valoraba en los demás.

—Louis es un gran chico, papá.

—No lo sé, no conozco a ese Louis. —Harry presionó sus labios y rascó su
barbilla. —He tenido la oportunidad de conocer a su hijo, me ha
impresionado. —Desmond frenó la sonrisa que estuvo por dibujarse en su
rostro, pero no evitó acariciar de nuevo la mejilla del cachorro con el
suficiente cuidado, como si en verdad fuese a dañarlo.

Harry reconoció esa suavidad de inmediato, como aquellas primeras veces


en las que Richard le pedía acariciar su pequeña pancita. Esa dulzura y
precisión con la que lo hacía.

Entonces algo golpeó en su estómago.

Daniel lo aparto de su laguna con una risa fuerte, al parecer algo había
hecho su padre para hacerlo reír y su sorpresa fue mayor cuando observo a
su padre devolverle esa sonrisa al bebé.

Llevaba veintinueve años conociendo a su padre y Harry apenas notaba que


si sonreía lo suficientemente amplio aparecían arrugas al costado de sus
ojos.

Harry infló las mejillas y después sopló el aire, sus dedos golpeando en el
granito frío.
—Papá. —llamó su atención. —¿Daniel te agrada por ser Daniel? ¿O es
acaso que lo miras y piensas...

—¿En Eloy? —interrumpió su padre. Harry guardó silencio, buscando la


respuesta en sus ojos. —No. —respondió y Harry estuvo cerca de creerlo.

Pero la mirada de Desmond se perdió en el suelo, su sonrisa se esfumo y


sus dedos bailando en la mesilla de mármol comprobando así, que mentía.

—Daniel es Daniel. Él es un buen cachorro, educado, obediente... Me


agrada no porque me haga sentir... como un abuelo.

—Pero lo hace. —le dijo Harry suavemente, caminando a un lado de su


padre. —Y no está mal. —posó su mano en el hombro del mayor,
regalándole una sonrisa tranquila. —Es bueno que puedas tener ese instinto
por él. Finalmente, vas a serlo... su abuelo. ¿No? Tal vez no por sangre,
pero... Tienes esa oportunidad, estas recibiendo la oportunidad de vivir esto.
No sientas que es incorrecto sentir eso por él. Siempre quisiste ser abuelo,
recuerdo que al inicio no estabas de acuerdo en eso, pero después estabas
emocionado. Puedes emocionarte con él también. Le agradas y eso es
extraño en Dany. Confiar en alfas es difícil para él.

—Este cachorro, te acepta como su padre y tú lo aceptas a él como tu hijo.


Puede que pueda... —Des rio bajo, agitando la cabeza de un lado a otro
porque era una locura.

Porque horas atrás él era un hombre común y ahora tenía un... nieto. Eso no
estaba en sus planes en lo absoluto.

Pensarlo incluso se escuchaba extraño y poco real.

—Debes tener mucho amor por ese omega tuyo para persuadirme de querer
a su hijo. —el mayor rio, incrédulo, Harry con él. —Este pequeño me
impresionó mucho, puede que Louis también me impresione. —aceptó, un
poco más blando y comprensivo.

Harry asintió satisfecho, palmeando su espalda.


—Voy a esforzarme hijo, por ti. Tengo a las personas correctas para tratar
este asunto. En poco tiempo no tendrás por qué esconder que sales con
Louis.

—Gracias. —le dijo, palmeando de vuelta la espalda de su padre.

—Oh y... Me gustaría conocer a... Louis. Deberías... invitarlo a cenar. —su
voz tembló.

No era fácil para un hombre como él aceptar las cosas que no deseaba. E
ignorar sus principios y sus ideas se convertía en una tarea difícil, pero ver a
Anne la noche anterior feliz porque había aceptado darle una oportunidad u
observar a su hijo sonreír con el mismo carisma era suficiente para no
retractarse.

Finalmente era un alfa, siempre haría lo posible para hacer felices a los que
amaba, por protegerlos, esa era su forma de desmostar cariño.

Era un hombre frío y poco emotivo, pero en el fondo, tenía un corazón,


como todos.

—Al parecer, todos en esta casa lo conocen bien y yo... No. Dile que está
invitado a cenar el domingo y... También dile que no muerdo.

Harry se mofo, cubrió su boca con diversión y Daniel lo vio unos segundos
para después reír junto a él, aunque no supiera por qué razón lo hacía.

Volvió a su deber de preparar el desayuno y mantuvo una conversación


agradable con su padre sobre el trabajo, la empresa y sobre su relación con
Louis.

Aunque esto último debía saberlo para poder persuadir a sus colegas sobre
lo que tenía planeado o buscaba solicitar.

Daniel lo hizo más sencillo, como era siempre, ablandó el ambiente y fue
más digerible para Harry, además, el menor de alguna manera volvía a su
padre más suave y fácil de tratar.
Estaba seguro que ese cambio repentino de decisión por aceptar a Louis no
se debía simplemente a su padre. Aunque Des era un hombre muy racional,
no lograba cambiar de parecer en tan poco tiempo.

Adaptarse a algo para el llevaba meses.

Por lo que no dudaba que ese cambio de pensamiento era mayoritariamente


inducido por Daniel y su angelical carácter.

Eso y un poco de las palabras de su madre también fueron clave.

Sea cual sea la razón, Harry estaba más tranquilo, era una preocupación
menos.

Pero debía encargarse de muchas otras, por eso mismo después de tomar el
desayuno junto a sus padres y de convencer a Daniel de que soltara el brazo
de su padre -con sobornos- subió a su auto y se dirigió a la bella zona
residencial en Belgravia.

Un lugar que lo ponía bastante incomodo por su excesivo ambiente


adinerado y elegante.

Respirar ahí era caro, a Harry nunca le intereso eso, por lo que intento
evitarlo siempre que pudo y no podía pensar cómo fue que volvió ahí, pero
no tenía otra opción.

Daniel se mostró interesado en lo que veía a través de la ventana y en cierto


momento se puso a cantar. Harry reconoció la canción por la melodía, pero
no las palabras e intento responder todo lo que Daniel le preguntara, aunque
tardaba bastantes minutos en descifrar una pregunta después de que Daniel
la gritara irritado por decima vez.

Harry bajó del auto, tomó la manta del asiento y envolvió a Daniel en ella
antes de bajarlo.

Lo acomodó en su brazo derecho, asegurándose de cubrir bien su rostro del


aire frío.

Avanzó por el camino de rocas y tocó la puerta, sereno.


Esperó paciente, limpiando el labial que Anne había dejado en la mejilla de
Daniel con su pulgar.

El pestillo se escuchó al otro lado para después mostrar la figura de un alfa


alto y bien vestido.

Camiseta entallada azul, pantalones negros y una corbata gris escurriendo


por su pecho.

Los ojos inquietantes se postraron en Harry, limpios de cualquier rastro de


debilidad. Recorrieron su rostro y bajaron por su cuerpo, barriendo con la
mirada su presencia. O eso intentaba, pero Harry se mostró tranquilo por el
maleducado recibimiento, estaba acostumbrado a ese tipo de miradas.

Cort se aclaró la garganta, su ceño se relajó, colocando su máscara de


político correcto y sofisticado.

El alfa era un hombre distinguido, a pesar de ser joven. Probablemente dos


veces más rico que él, lo que significaba que también era dos veces más
hipócrita y peligroso.

No fueron necesarias las palabras para que Harry no se sintiera bienvenido,


bastó con esa mirada de despreció, que escondió detrás de la fingida y bien
ensayada mirada tranquila, pero la incómoda sensación de desprecio y el
aroma del alfa disparándose alrededor seguían ahí, finalmente no siempre
era fácil ocultar la naturaleza.

Sus ojos marrones finalmente se posaron en la criatura en sus brazos que


apartó los ojos de inmediato y se encorvó contra el hombro de Harry,
intimidado obviamente por el alfa.

—¿Qué se te ofrece? —atendió descortés.

—Hola, soy...

—Sé muy bien quien eres. ¿Qué es lo que quieres? —interrumpió, siendo
directo. Se aventuró a dar un paso al frente.

Harry se mantuvo tranquilo y neutral al otro lado del umbral.


—Necesito hablar con Rachel. Es... Urgente.

—Urgente. —repitió el alfa, torciendo ligeramente la quijada. —¿Qué seria


aquello urgente que debes tratar con MI esposa? —enfatizó la palabra.
Harry se abstuvo de sonreír cínico y en cambio se mantuvo neutral, aunque
en su interior deseaba tratar al hombre de la misma forma.

Pero no parecía lo correcto, no si sus sospechas eran ciertas y mucho menos


con Daniel en sus brazos.

—Eres su esposo, imagino que al ser tan unidos ya te habrá contado sobre
lo que quiero hablar. ¿Podría hablar con ella? —el alfa entrecerró los ojos.
Su pecho inflándose en total descontento con la petición y la ligera prueba
de descaro.

Harry relamió sus labios y llevó la mano libre justo a la cabeza de Daniel
cuando lo sintió temblar en su brazo.

Después de una evaluación y una clara lucha interna el hombre giró en su


lugar sin decir nada y caminó de vuelta dentro de la casa.

El ojo de Harry tembló un poco y se entretuvo con Daniel en su espera,


aclarándole que no debía quitarse la cobija de encima o podría enfermar y
repitiéndole muchas veces que no tenía que tener miedo.

Después de una espera tranquila escuchó los tacones golpear las baldosas de
madera. Pasos firmes y bastante acelerados e inestables llamaron su
atención.

Al fondo del recibidor, casi escondidos bajo el umbral los observó, ambos
parecían tener una conversión tranquila, palabras salían con normalidad de
su boca. Pero Harry lo notaba, conocía el lenguaje corporal.

Tenía bien estudiado el comportamiento de un alfa iracundo que reprimía su


rabia y el lenguaje corporal de una omega que temblaba de miedo en el
interior.
Harry por unos segundos pensó que eso fue una idea terrible, pero haberla
llamado y citado a escondidas de su marido no sonaba mejor, no si la prensa
seguía a todas partes a la esposa de uno de los políticos más importantes.

Lo que vio simplemente le provocó una mueca involuntaria que hizo a


Rachel encogerse en su lugar, posiblemente avergonzada.

Sus brazos delgados abrazaron su estómago e intentó lo mejor que pudo


inclinar la cabeza para que el cabello largo pudiera cubrir el hematoma de
diferentes colores en su pómulo izquierdo.

—Harry ¿Qué... —su pregunta quedó al aire al ver al bebé buscar su rostro
entre la tela anaranjada de la mantita. Los puños de Rachel se cernieron a la
tela blanca de su blusa.

—¿Qué es lo que haces aquí? —completó, mirando a Daniel directamente.

Harry apretó los labios, inspeccionando el aspecto de Rachel, bastante


diferente a como lucia en la reunión hace unas semanas.

Su visita, por supuesto la tomó desprevenida, no esperaba visitas, mucho


menos a su ex pareja, por lo que no se había encargado de intentar cubrir los
golpes de su rostro con capas excesivas de maquillaje y correctores.

Tampoco tenía un peinado extravagante y elegante, los labios excéntricos


no estaban ahí. Era solo Rachel. Natural, sin contar los moretones, por
supuesto.

—Necesito hablar contigo, es importante. —contestó Harry, aun estudiando


el lenguaje corporal.

—N-no puedes... —la chica se trabó, acomodo el cabello largo detrás de su


oreja, relamió sus labios nerviosa y sus ojos se desviaron al interior de la
casa. —No puedes aparecerte en mi casa sin avisar antes. —le dijo, su tono
de voz más bajo, tratando que el alfa en el interior no pudiese escucharla.

—Lo lamento, en verdad, no te molestaría si no fuera importante. —la


omega suspiró, su mandíbula temblando y sus puños apretándose. Apurada
por que la situación terminara.

Cerró los ojos, su ceño frunciéndose.

Rascó el costado de su nariz y dándose por vencida después de mucho


pensarlo se hizo a un lado, permitiéndole el paso.

Rachel caminó por el amplio recibidor y se adentró a la sala de estar de


inmediato, esperando acelerar la conversación.

Se sentó en uno de los sofás e invitó a Harry a sentarse con un movimiento


limpio y elegante de su mano.

—Imagino por qué estás aquí. —inició, cruzando su pierna sobre la


contraria. — Tu omega te habrá comentado que me conoció en las
entrevistas.

Harry asintió tratando de ignorar los brazos delgados adornados con un


estampado de hematomas de diferentes tiempos, algunos recientes otros
apenas sanando y unos más casi invisibles.

—¿Estas bien? —le preguntó Harry. Rachel parpadeó, sobó su codo y se


giró pocos grados, como si se cuidara de algún asechador a su espalda.

Volvió a Harry y asintió fingiendo seguridad.

—Por supuesto, estoy excelente. —su voz tembló. —Se directo, por favor.
Ambos sabemos que no has venido a visitarme porque te preocupas por mí.
¿Qué es aquello que te causa preocupación? —Harry mordió su labio,
consciente de que Rachel casi lo ahuyentaba con su notorio acelero,
pareciera que tuviera un tiempo determinado de presencia.

—¿Qué es lo que sabes de Louis? —fue al grano, quitando la cobija de la


cabeza de Daniel. Estando dentro podía liberar al cachorro de la asfixiante
tela.

—Lejos de que es tu omega, tu alumno y tienen un cachorro, nada. Él es


lindo, un omega agradable, muy joven. Nunca creí que fueses de ese tipo de
alfas.
—¿Ese tipo de alfas? —Harry alzó una ceja. Rachel rascó detrás de su
oreja, una extraña actitud desdeñable se mostró, mirando sus uñas con
indiferencia, como si lo que dijera no fuera un insulto, fingiendo que no le
afectaba, aunque lo hacía.

—De los que ven atractivos a los jóvenes. Los omegas que se ven,
pequeños y son vulnerables. —le dijo sin titubear y alzó sus hombros, sin
observar la reacción de Harry.

Al actuar así, Rachel demostraba su buen entrenamiento, como esas típicas


omegas fastidiosas que todos aborrecían, presumidas y venenosas. Incluso
Harry llegaba a preguntarse si existía alguna escuela para guiarlas e
instruirlas porque todas actuaban de la misma manera, luciendo como
copias exactas.

Harry ni siquiera sentía que estuviera hablando con la verdadera Rachel,


incluso en la reunión anterior lucia más como ella a pesar de las joyas caras
y el maquillaje excesivo.

—No deberías decir ese tipo de cosas si no sabes la verdad detrás de todo.
—aconsejó Harry, lidiando con el cachorro hiperactivo en su regazo.

Su piel picó en descontento. Sabía que las personas pensarían ese tipo de
cosas siempre que se enteraran que Louis era menor que él.

Pero hasta ese momento no creyó que le molestaría tanto que pensaran eso.
Él podía lidiar con las quejas, las miradas punzantes y los susurros que
juzgaban. O eso era lo que creía.

Después de tantos años, no había aprendido a ignorarlos, si no, a vivir con


ellos.

—Oh no necesito saberlo, es obvio, es lógico. Louis es tu alumno y por eso


nadie se enteró que tenías un omega y un cachorro porque tenías que
mantenerlo en secreto. Porque si no irías a prisión por acostarte con un
alumno, con un... Menor de edad, porque apuesto a qué lo era cuando se
embarazo. —escupió las palabras con tanto asco que a Harry se le hizo un
nudo en el estómago.
El ojo del alfa tembló en cólera.

—Rachel escúchame...

—Me siento bastante decepcionada, Styles. —interrumpió. —Pensé que


serías diferente a todos los demás idiotas en este mundo, pero veo que me
equivoqué. —escupió con veneno, su quijada se tensó, sus ojos se
obscurecieron, esa rabia, esa mirada asesina y vesania no inquietó a Harry
en lo absoluto, pero al cachorro en sus piernas lo paralizó.

—Daniel no es mi hijo. —le cortó, mirando atentamente los ojos verdosos


de la omega. —Al menos no mi hijo de sangre. Él es de Louis.

Rachel parpadeo, escéptica. Clavando su mirada en el bebé que se


acurrucaba en el regazo de Harry y su mirada perdió todo rastro de la cólera
que había llenado su alma anteriormente.

—¿Co-cómo...

—Conocí a Louis en la universidad a inicio del semestre, él llamó mi


atención porque era un estudiante omega, con un cachorro. ¿Quién no lo
voltaria a ver? —Rachel se relajó, mirando el suelo.

—Bueno... sí, no es usual. —aclaró su voz.

—Él me recordaba bastante a mi hermano. No pude evitar darle apoyo, pero


mientras más tiempo pasaba junto a él noté que... Que Louis me recordara a
mi hermano no era la única razón por la que me sentía con la necesidad de...
Louis es mí destinado, Rachel. —soltó sin rodeos.

—D-dest... —Rachel tapó su boca sin saber cómo reaccionar a esa noticia.

No tenía idea de si debía mostrar sus sentimientos reales o si tenía que


fingir, inventar una mentira y comportarse como la mujer que se supone
debía ser.

—Y estas con él porque... ¡oh! —exclamó, su mano presionó en su pecho,


fingiendo que la declaración le enternecía. Aunque por supuesto le estaba
partiendo el alma en pedazos. —Discúlpame, por favor. —educada, se
arrepintió de sus palabras.

Mentalmente se reprendió a sí misma, pues no era posible que se dejara


guiar por sus sentimientos a pesar de que llevaba años ejecutando su
actuación.

Pero con Harry siempre era inevitable, imposible. Ellos tuvieron algo
profundo y hermoso, era difícil ser alguien más estando frente al hombre
que la llego a conocer casi por completo.

Con Harry siempre era diferente, tan diferente.

—Descuida, entiendo que esto es... difícil de entender.

Rachel asintió, sintiéndose tonta por todos los años en que creyó que algo
en su vida mejoraría, que todo volvería a ella y el dolor se iría. Ahora no
existía oportunidad.

—Harry, eso es hermoso. —su voz más aguda irrumpió el silencio. —Estoy
tan feliz por ti. —la piel en el pómulo de Harry tembló.

—Api. —le llamó Daniel, mostrando su brazo y la tela de su suéter más


abajo. Harry busco el final de la manga y la dobló correctamente para que
no interfiriera con el movimiento de la mano de Daniel.

—Sé que te han llamado para que declares en mi contra. —comentó Harry.
—Todo se ha complicado demasiado, yo no puedo estar con mi pareja y
además me culpan de cosas que yo no he hecho.

La expresión de Rachel cambió, su rostro palideció y sus ojos se hicieron


más grandes de lo que eran. Su barbilla tembló, su labio inferior sobresalió.

Harry relamió sus labios, de nuevo desorbitado, pues los cambios extraños
en la actitud de Rachel lo desmarcaban completamente. Nada estaba bien
con la omega, independientemente de los golpes, la inestabilidad en sus
emociones no eran algo que debía ignorar.
—Vine aquí a pedir esto como un favor. Nadie puede saber esto. —Harry
dejó escapar el aire retenido y observó a Daniel tranquilo en su regazo,
haciendo burbujas con su saliva. —Ellos son muy importantes para mí, los
adoro y estoy buscando la manera de solucionar esto. Pero, para no
complicar las cosas nadie puede saber que estoy con Louis. Por favor, te
pido no digas nada sobre esto.

—Nunca haría algo que pudiese dañarte Harry... —Rachel hizo una pausa,
notando lo hipócrita que sonaba. —No más de lo que ya he hecho. —se
corrigió con una risita que lejos de ser divertida fue una técnica de evasión
a la incomodidad. —Me prometí a mí misma que no volvería a dañarte y te
prometo, voy a hacer lo posible por ayudarte.

—Muchas gracias, Rachel. En verdad. Te lo agradezco. —Rachel rio por la


nariz y se levantó de su lugar. Caminó al sofá frente a ella y tomó asiento en
el costado de Harry.

Su mano se guio a la cabeza de Daniel, acarició con cariño el cabello largo


y rubio.

—Además, creo que este cachorrito te necesita mucho, no sería correcto


que lo apartaran de ti. Seré discreta, por los tres. Mereces algo bueno Harry.
Has sufrido lo suficiente, nadie lo merece mejor que tú.

Harry sonrío, porque esa era la Rachel que conocía. Esa chica dulce y
comprensiva. La mujer que no se preocupaba por que su alfa la escuchara
en la otra habitación, la que no cuidaba cada movimiento de su cuerpo o
analizaba mucho sus palabras antes de hablar.

— Perdón si te he causado problemas, pero necesitaba hablarlo contigo y


sabes que también me tienes a mí para lo que sea. ¿Verdad? Cualquier cosa.
—le dijo firme, sosteniendo su mano. Su pulgar se arrastró sobre el moretón
en el dorso de su mano.

Rachel volvió a tensarse y aunque no dijo nada, asintió con la cabeza, una
parte de ella agradecida y sintiendo que después de mucho tiempo tenia
protección.
—Muchas gracias, Harry. —le dijo, apartando con cuidado su mano. Harry
asintió y educadamente se levantó del sillón. Rachel lo imitó, alisando su
falda y caminando a su lado hasta la puerta.

Harry se despidió de ella con un apretón amistoso en el hombro. Daniel


saludó con su manita, articulando un bajito "Aio" que lleno de ternura su
corazón y por fin Harry giró para volver a su auto y Rachel cerró la puerta,
presionando su espalda en la madera cara.

Su respiración falló, al igual que su corazón. Sus ojos se colmaron de


lágrimas. A pesar del dolor que le llenaba el cuerpo no se permitió caer, no
lloraría por un amor antiguo.

Fingiría –como era siempre- que no estaba rota.

Su marido estaba ahí, ¿qué pensaría su alfa si la viera llorar? ¿Qué le haría
si supiera que lloraba por un alfa que no era suyo? ¿Qué haría si se supiera
que no deseaba estar con él? Que lloraba por un amor pasado.

Ella lo sabía, ella sabía que pasaría con exactitud.

No debía pensar en Harry, mucho menos mencionarlo, a menos que fuese


necesario.

Debía olvidarlo, debía alejar su mente de lo que acababa de saber, porque la


última vez que lloro por él, la última vez que Cort supo que lo amaba y
extrañaba, perdió un hijo.

—🐾🐾🐾—

Bastantes alumnos paseaban cerca de la entrada, charlando sobre temas


triviales.

Su presencia ahí podía contabilizarse por lo que era una hora y media. Una
hora y media en la que sus ojos castaños no habían conseguido ubicar al
omega al que buscaba.

Se sentó en el muro de piedra y esperó paciente a poder ver las caras


conocidas salir por la puerta principal. Después de quince minutos se estaba
desesperando.

Sin embargo, no fue tan molesta su espera después de todo. Pues, después
de ese tiempo el chico había perdido interés en su búsqueda y su atención
decidió concentrarse en el alfa de cabello negro y largo, cayendo con gracia
al costado de su rostro delgado.

El chico parecía charlar animadamente con dos betas, mostrando atención al


par cuando hablaban y asintiendo con la cabeza.

Para la suerte de Ellis, el chico se quedó un rato considerable explicando


quien sabe qué a los chicos, señalando cosas en la carpeta y luciendo...
Bien, bastante bien.

Pero cuando esté se apartó y despidió con un saludo muy varonil, las manos
de Ellis comenzaron a sudar. Su estómago se hizo pequeño e ideó de
manera casi inmediata un plan para detenerlo.

Bajó de un brinco del muro, con seguridad se cruzó en su camino y saludó


con naturalidad y un carisma nato.

—Hola. —dijo simple y carismático. Bran se frenó antes de chocar con el


cuerpo al frente y alzó la mirada para ubicar al muchacho. Pero a pesar de
su esfuerzo no lo consiguió.

Sus cejas copiosas se alzaron interrogativas.

—Bran. ¿Es verdad? —preguntó Ellis escondiendo las manos dentro de la


bolsa de su sudadera roja.

—Sí. Y tú eres... —recorrió de nuevo con la mirada su rostro, por más que
se esforzó no pudo ubicarlo.

—Ellis. —se presentó, extendiendo la mano. Sus mejillas pronto subiendo


un tono de color, patético. El chico agitó un poco la cabeza, esperando que
el aire frío bajara el calor en sus arreboladas mejillas.

—Es un gusto Ellis. —respondió, tomando la mano del más grande


cortésmente. —Tu... ¿Estudias aquí?
—No yo, yo... Soy de Doncaster amm... —el mayor quiso golpearse la
frente una y otra vez. No debería sentirse tan intimidado, pero lo hacía,
jodidamente esperaba no verse tan idiota y fuera de control.

Él no era así, él era espontáneo y relajado. No tendría por qué sentir que su
cara se ponía roja, que sus manos sudaban. ¿Eran nervios?

—Estoy... Yo... Estudio odontología, sí... En Doncaster y no... No sé porque


carajo te estoy diciendo esto. —se rio de sí mismo, bajando la mirada al
suelo y apretando sus puños escondidos en la bolsa de su prenda.

Bran sonrió de lado, cosa que Ellis no pudo notar por concentrarse tanto en
bajar el color de sus mejillas.

—Y... ¿Qué es lo que hace un odontólogo de Doncaster en la facultad de


leyes y por qué sabes mi nombre? —Ellis apretó sus labios y lo único que
pasó por su mente fue huir, correr como un desquiciado, fingir que eso
nunca había pasado.

—Oh, soy... Vaya, soy amigo de Louis ¡Sí! —exclamó, como si eso le
hubiese salvado de la situación bochornosa en la que él mismo se había
metido. —Yo... Vine a buscarlo y pensé en preguntarte si lo habías visto, te
reconocí por la foto en su celular... Bueno una vez llamaste y... Tu nombre
estaba ahí por eso yo...

—¿Te acuerdas de mi porque viste una foto rápida en la pantalla?

—Bueno... No todos los días se ve una cara tan bonita. —Ellis se atragantó
con su saliva y desvío de vuelta su mirada al suelo, otra vez sin percatarse
de la sonrisa de Bran.

—Sueno como un demente lo siento... Solo... Quiero saber si está Louis por
aquí. —maldijo mentalmente.

—¡Ya sé quién eres! —dijo, dando un golpecito rápido en el brazo de Ellis.


—Eres el chico al que Daniel desprecia mucho. —Ellis alzó una ceja y fue
el turno de Bran de sentirse idiota.
—Lo siento. Tú me estas halagado con cosas sobre mi bonito rostro y yo te
digo esto. —el chico rio avergonzado. —Es solo que... La última vez que
estuviste aquí Daniel no estaba contento supuse que...

—Me siento con la obligación de informar que el cachorro ahora me respeta


y me aprecia por lo que ese odio ha quedado en el pasado y ahora mismo
manejamos una amistad bastante agradable.

Bran se rio, guardando sus manos en los bolsillos de sus pantalones


deportivos.

—Louis no dijo que eras tan sofisticado. —bromeó.

—Solo cuando quiero. —dijo recuperando su confianza y dejando atrás los


nervios. —¿Debo preguntar por Louis otra vez o...

—Oh, lo siento. —se encogió un poco en su lugar. —No lo he visto, lo


siento, la última hora no me toca con él. ¿Has intentado hablar a su
teléfono?

—Oh, vaya, como no se me ocurrió antes. —exclamó con sarcasmo, dando


un golpecito en su frente. —Me habría ahorrado muchas horas de espera.
Gracias.

—De nada. —contestó Bran tranquilo, balanceando su cuerpo de enfrente a


atrás por el frío. Ellis alzó su ceja, divertido por la respuesta poco esperada
del alfa de cabello negro.

—Era sarcasmo. —aclaró Ellis después de ver qué el alfa lo decía en serio.

—¡Oh! ¿En verdad? Lo lamento, soy malo con eso.

—Ya lo noté. —le dijo Ellis divertido. —Sí, lo llamé, pero el teléfono está
apagado.

—No creo que tarde en salir, los viernes sale a las dos treinta. Puedo hacerte
compañía mientras esperas, si quieres. —se ofreció, encogiendo sus
hombros para cubrir su cuello del frío.
—Gracias, pero... veo que tienes frío. No hay problema puedes irte, en
verdad, llevo aquí más de una hora solo. —Ellis se dio una patada mental,
no supo porque dijo esa idiotez si era claro que no quería que se fuera, pero
no pudo hacer más por sus palabras.

Tuvo que reprimir la sonrisa tonta y la emoción en su voz cuando Bran


anunció que no era un problema el frío, caminó de regreso al muro de
piedra para sentarse, Ellis lo siguió, pero él se quedó de pie, recargando
únicamente su espalda baja en el filo de este, manteniendo una
conversación bastante agradable y amplia con el alfa.

Dijo bastantes cosas estúpidas, qué por supuesto no supo cómo reprimir, él
era idiota por naturaleza. Pero a Bran no pareció molestarle su carácter
burlón y sarcástico lo cual le lleno de alivio.

—¿Cuántos años tienes Ellis? —preguntó Bran, balanceando sus piernas


cruzadas de adelante hacia atrás. El cigarrillo consumido a la mitad, preso
entre sus dedos y el humo bailando hacia arriba, disipándose con el aire
cuando soplaba.

Dejó de fumarlo cuando Ellis le dio un discurso sobre como eso podía
arruinar sus dientes y su "sonrisa bonita". Así que quedo únicamente como
un accesorio brillante entre sus dedos.

—Veintitrés. —respondió, tallando la punta de su tenis en el suelo.

—Oh ¿Cumplirás los veinticuatro este año? —Ellis negó con la cabeza,
deteniendo su vista en la entrada de la universidad.

—Cumplí en marzo. —frotó sus manos. —Dime Bran, ¿me mandas o te


mando? —el chico de cabello negro lo miro con confusión. Ellis bufó
divertido. —Me refiero a si eres más joven o...

—Ah sí. —rio por la nariz. —Definitivamente me mandas. —le dijo,


rascando el costado de su nariz. —Veinte. —aclaró.

—Oh, los veinte. —Ellis rio. —¿No deberías cursar el segundo año de la
universidad? ¿Por qué estas con Louis?
—Louis también debería cursar el segundo.

—Louis tiene un mocoso. —habló con obviedad. —¿Cuál es tu razón? —el


alfa más joven suspiró.

—Perdí tiempo porque yo quería artes. Mi padre no acepto eso. Él quería un


alfa varonil y elegante que estudiara algo que se ajustara a mi nivel. Así que
planee como estudiar lo que quería sin que mi padre tuviera que pagarlo.
Después hubo una pela entre los dos y él... tuvo un infarto. Y Alec me
suplicó que tomara la carrera de abogacía, porque no quería que papá
volviera a sufrir. Siendo sincero yo tampoco quería eso, él es un idiota, pero
no lo odio, es mi padre, así que acepté.

—Eso es... una mierda. —exclamó Ellis. —No entiendo esa manía que
tienen las familias ricas de obligar a sus descendientes a ser una copia
exacta de ellos.

—¿Conoces a mucha gente rica?

—Mi ex mejor amigo era de ese tipo, la mayoría del tiempo conviví con
esas personas. No era algo agradable. Y siempre que preguntabas a los
demás que harían de su vida ellos respondían cosas como "Seré cirujano,
como mi padre" "Estudiare contaduría para mantener mi herencia familiar"
Nadie decía cosas como "Me dedicare al turismo porque es lo que me gusta
o estudiare arte porque es lo que me hace feliz". —Bran hizo una mueca y
le dio una calada a lo que restaba de su cigarrillo, evadiendo las palabras de
Ellis.

—Oh, ahí está Louis. —dijo Bran, bajando de un brinco de la barda. Ellis
volteó, notando a Louis caminar.

El alfa sonrió y apresurado corrió a donde el omega para tomarlo de


sorpresa como era siempre.

—Louis, amigo. —saludó animado, corriendo a Louis y abrazándolo con


fuerza, alzándolo del suelo como era su costumbre.

Lo apretó a su cuerpo, asfixiándolo ligeramente.


—No respiro, Ellis. —se quejó Louis, golpeando su hombro. El alfa rio y
bajó a Louis. Se separó del chico bajito percatándose de la ausencia del
cachorro.

—¿Dónde está mi masita? ¡Louis lo vendiste! ¡Te he dicho que vender


bebés está mal! —Louis giro los ojos, la gracia no espero para darse a notar
en la sonrisita divertida que ilumino el rostro del omega.

—Por dios Ellis, al que voy a vender será a ti si no dejas de ser un idiota. —
el mayor rio. —Daniel está con Harry, lo llevará a casa en una hora. —Ellis
abrió los ojos con asombro.

Tomo lugar al costado de Louis y recargó su cabeza en su hombro.

—Louis, no quisiera alterarte, pero hay un pájaro en el alambre. —susurró y


señalo con la cabeza a Bran.

El alfa más joven alzó una ceja.

—Bran sabe sobre Harry. —le dijo tranquilo Louis, Ellis asintió y se
enderezó.

—¿Porque está con Harry? ¿Qué es esto? —preguntó antes de que Louis
respondiera la primera pregunta, jalando la orilla de su cuello. —¡Oh por
dios, es una mordida! —gritó Ellis. Louis apretó los puños.

—Carajo, Ellis ¿puedes decirlo más fuerte? Creo que no pudieron


escucharte ¡en china! —Bran cubrió su risa, tapando su boca.

—¿Es de Harry? ¿Esa mordida? ¿Por qué no hueles a Harry? Tu aroma es


como el de...—Ellis apretó los labios. —Oh carajo. —maldijo y señalo a
Bran, su boca un poco abierta por la impresión.

—¡Se puede explicar! —interfirió Bran rápidamente, con nerviosismo.

—¡Louis eres un sucio! —le dijo Ellis, con una sonrisa pícara en la cara. —
No puedes estar con dos alfas a la vez. ¡Déjale algo al mundo! —Louis
golpeó su frente. —Si no estoy contigo eres un problema con piernas. Pensé
que el mocosito te ayudaría a reprimir esos instintos, pero veo que eso no
funcionó. Qué vergüenza. —escucho la risa de Bran ligera cerca y Ellis
sonrió satisfecho.

—¡No te rías Bran! —le dijo Louis. —Ellis, hablaremos después de todo
esto. Pero antes por favor dime ¿qué es lo que haces aquí? No me avístate
que vendrías.

—Lo sé, yo tampoco tenía planeado venir, pero surgió algo.

—¿Qué?

—Digamos que cierto imbécil llamó a tu madre ayer y la altero un poco.


Ella supo que te llamaron para declarar por todo el caso de Harry y piensa
que no es buena opción dejar que estés solo y según ella, acordó con tu
padre que vendría a vivir contigo para "guiarte" y cuidar de ti.

—¡Qué!

—Lo sé, lo sé... Yo le dije que era una terrible idea, pero no quiso
escucharme y Owen la traería aquí. Debieron llegar ya. Pero yo vine antes
para decirte.

—¿Irán a mi departamento? —Ellis asintió. —Harry irá a mi departamento


con Daniel.

—Oh...Eso es un problema.

—Puedo llevarlos. —se ofreció Bran. —No tengo nada mejor que hacer.

—Gracias. —le dijo Louis. El alfa asintió y comenzó a caminar en


dirección a su auto.

Louis solo esperaba llegar antes que los demás.

...

Gracias por esperarme y ser pacientes, tardé bastante porque hubo


algunas cosas que debía resolver acá en mi vida jaja, pero no las
contare para no aburrilxs con tanto drama.
Espero que hayan disfrutado mucho este capítulo.

Lxs amo demasiado, y en verdad muchas gracias por todos los


números en la fic, siempre lo repito pero es porque aun no puedo creer
que esto cerca del medio millón en menos de un año. Lloro todos los
días.

En fin, nos leemos en el siguiente capitulo.

Cuídense mucho, mucho, son lo mas bonito en mi mundo, besitos.

All the fucking love.


24.

Capítulo dedicado a:

aritl91 / foockinglusahh / yamila2805 / -


loumysunflower / loudelicate / yes_daddy_i_will / -TPWK-
28 / JXE_shipp_4 / FatimaSalazarYatto / CatherineRamirez331 / rubyxloui
s / xHarrylovesLou_ / lovesarcastic / LarrySmiles_ / Sweet_tommo28 / ForL
ouEyesOnly / _baby_star / wallssogolden / labellepers0nne / skeers_ / Xxar
ianaftchalametxX / ateneadgz / sunny-
lover / arialeguicha / FerRR21 / LiMad4110 / NotteDiOlivia

...

El auto aparcó a las afueras del edificio. Lo primero que hizo Louis al llegar
fue inspeccionar todo a su alrededor, fijándose incluso en los lugares menos
esperados.

—Bueno, aquí estamos. —dijo Bran, observando, al igual que Louis.

—Gracias por traernos. —dijo el castaño, desabrochando su cinturón de


seguridad. Sostuvo la manija de la puerta, más no jaló de ella.

—De nada. —respondió tranquilo Bran con un movimiento de cabeza, se


aseguró de que su voz saliera natural y los nervios no le delataran. —Bien,
me gustaría quedarme, pero...

—Oh no. —dijo Ellis desde atrás, muy cómodo en el asiento.

Su brazo se estiraba en el respaldo y una sonrisa limpia iluminaba su rostro.


Bran le echó un vistazo por el espejo retrovisor notándolo relajado, pero
con un atisbo de burla brillando en cada ojo.
—¿Qué?

—¿Te da miedo bajar porque temes que Harry te desollé vivo? —Bran tragó
saliva pesadamente.

Ciertamente, pensar que Harry podría lastimarlo de cualquier manera por


haber puesto su aroma en Louis le causaba ansiedad; no quería pensar en
eso, pero Ellis estaba ahí, haciendo chistes de ello para colocarlo más
nervioso de lo que se sentía.

—Por supuesto que no tengo miedo, simplemente soy un chico precavido.


—Ellis aguantó una carcajada, produciendo un sonido molesto cuando sus
labios temblaron.

—De acuerdo, sí. Tienes razón, eres un chico muy inteligente. —lo halagó.
Una vez más, esa sonrisa extendida y esos ojos marrones brillantes lo
encontraron a través del reflejo del espejo.

—Bueno, gracias. —carraspeó aclarando su garganta discretamente. —


Nada de lo que suceda ahí adentro es de mi incumbencia, por lo que no seré
un entrometido y... Me iré. ¿Estarán bien? —preguntó para asegurarse.

Bran era consciente del lío en el que Louis estaba metido, pero sabía que no
necesitarían de manos extra por si todo se salía de control. Finalmente tenía
a dos alfas cuidándolo y no necesitaba que Harry cambiara sus prioridades
porque el alfa que marcó a su omega sin su permiso estaba en el mismo
lugar. Eso sería, incluso, un problema para sumar a la larga lista.

—Si, estaremos bien. Descuida, sí algo se descontrola yo lo cuidaré, soy


muy fuerte. —presumió Ellis, golpeando el pecho de Bran desde el asiento
trasero y abriendo la puerta del auto. —Gracias por todo, B. Fue un placer,
espero verte pronto.

Ellis besó las yemas de sus dedos y posteriormente, sin pensarlo mucho,
presionó sus dedos en la mejilla de Bran, antes de salir disparado del auto
como una bala.
Pudo sentir una vez más cómo sus mejillas se volvieron rojas y calientes, lo
que le obligó a no volver a mirar a Bran, cerrar la puerta apurado e iniciar
su andar lejos del auto.

Louis llegó a su costado segundos después, cuando el auto de Bran ya había


arrancado y se alejaba por la calle.

Desgraciadamente, su vergüenza no se fue con él, por lo que tuvo que


soportarla. Haciéndose más pesada cuando Louis le habló.

—¿Yo vi bien o es acaso que estoy alucinado? —Ellis juntó sus cejas, sus
manos se escondieron en las bolsas de su pantalón.

—¿De qué hablas? —se hizo el desentendido, evadiendo la situación


bochornosa para así no recordar que había hecho el ridículo.

—¿Le estabas coqueteando a Bran? —le preguntó directamente Louis,


avanzando junto a su amigo por la entrada de su edificio.

—¿Qué? ¡No! —exclamó.

No importó el bufido falso, o el gesto ligero para denotar seguridad y


confianza. Nada de lo que hiciera podría convencer a Louis de lo contrario,
era su amigo, lo conocía bien.

La confirmación de que Louis no le creyó, llegó junto a sus labios torcidos


y la cabeza ladeada, señal de que no se tragaba ese cuento.

—Bueno... ¡tal vez un poco, pero no es para tanto! —intentó defenderse el


alfa, lucir en verdad seguro para demostrar que no le afectaba, pero una vez
más su cuerpo traicionero lo evidenció, con un puchero brillante y rojito en
sus labios y sus cejas arqueadas por la desilusión.

Si Ellis fuese un cachorrito, Louis estaba seguro que sus orejitas estarían
caídas.

—¿No es para tanto? —preguntó Louis, fijándose en el cartel pegado a la


puerta en el ascensor y bufando con disgusto al recibir la noticia de que se
encontraba en mantenimiento.
—¡No! Es un juego.

—¿Un juego? —se escuchó casi alarmado el omega, girando bruscamente


la cabeza en su dirección.

Ellis hizo un gesto con la nariz, para luego frotarla con su dedo índice,
mostrando su inseguridad.

Louis avanzó por el pasillo, buscando el inicio de las escaleras.

—¿Piensas que es un juego burlarte de los sentimientos de los demás? —


Ellis hizo una mueca.

—No me estoy burlando de sus sentimientos, no estoy... no miento con ese


coqueteo. Es verdad que me atrae. Él es muy guapo, eso es todo.

Louis bufó al observar las escaleras, no iba a negar que era demasiado
perezoso con ellas.

—¿Por qué entonces es un juego?

Ellis relamió sus labios, sus ojitos marrones se separaron de la mirada


acusante del omega, directo al suelo, encargándose de dejarlos ahí para que
no fuese obvia la punzada en su pecho.

—Él es una alfa, Louis. —Ellis casi se burló de sí mismo, pero no por
diversión, sino porque él mismo se sentía patético.

Dejó caer los brazos a sus costados, subió casi desganado los escalones. Su
vista siempre fija en ellos para evitar tropezar en alguno de sus descuidos
torpes.

—¿En verdad crees que yo tenga una oportunidad con él? Por supuesto que
no. —se contestó de inmediato. —Por eso solo es un juego, bromear de vez
en cuando es una forma de esconder la verdad. No estoy jugando con sus
sentimientos, él no siente nada por mí, para él es... algo que los chicos
graciosos como yo hacen con todos los demás. —intentó sonar convincente.
Louis suspiró compasivo, ellos nunca habían hablado de eso, no
abiertamente, Ellis no era de los que hablarán abiertamente sobre su
sexualidad.

Pensándolo con mayor profundidad, esa sería la primera vez que Louis
notaba un coqueteo real por parte de Ellis a alguien de su misma casta.

Todo lo demás había sido, como Ellis dijo, una interpretación errónea,
sentimientos reales que se camuflaban con la personalidad del alfa,
simplona y burlesca.

Cosa que supo ocultar bien, su atracción hacia los alfas, al parecer, no era
uno de sus tantos chistes pintorescos.

Louis quiso saber si era real que Ellis no le tenía la confianza suficiente
como para hablar libremente sobre eso.

Si lo pensaba mejor, al parecer, Louis no estaba exento de algunos


pensamientos conservadores y repulsivos con los que la mayoría se educó.

Recordó todos los comentarios tontos que, sin darse cuenta, liberó después
de algún chiste sobre eso en la presencia de Ellis, se observó como un
completo imbécil en su memoria, posiblemente esa era la razón por la que
Ellis no creía que fuese buena idea hablar de eso con libertad, porque temía
ser juzgado.

El omega de pronto se sintió la persona más asquerosa en el mundo.

Pero Ellis, por alguna razón se estaba abriendo con él, en ese momento, por
primera vez, con temor, pero lo hacía.

El menor suspiró, un tanto por cansancio y otro tanto por ser tan idiota al no
darse cuenta desde antes.

—Ellis... el que no se sienta atraído a ti no significa que no habrá daños, no


está bien que juegues contigo mismo de esa forma, dándote esperanza de
una reacción positiva.
—¡Louis! —chilló el alfa. —Tenías que decir algo motivador como "Puede
que a él también le atraigan los alfas" o "no pierdas la esperanza." Tu apoyo
moral apesta. ¡DIME ALGO LINDO! —bromeó el alfa, evadiendo así, el
malestar en la boca de su estómago.

Louis esbozó una media sonrisa, porque su amigo era bueno rompiendo los
momentos incómodos.

—Ellis, no puedo mentirte. —la mirada del alfa decayó de nuevo. —Pero...
tampoco puedo afirmar nada. Nunca he hablado sobre sus gustos con él, así
que aún hay una pequeña oportunidad, no sé.

El omega le regaló una sonrisita, misma que Ellis interpretó como apoyo.

—Eso... Esta mejor que lo primero, sí, ayuda. Retiro lo dicho amigo,
ofreces un buen servicio de amistad. —dijo, sintiendo menos presión en su
pecho.

—¿Si no lo hiciera seguirías aquí? —continuó con la broma.

—Por el mocosito, él tiene que tener una figura divertida en su vida.

—¡Soy muy divertido!

—Sí, sí, lo que digas señor "no juegues con agua porque te vas a enfermar".
—hizo su mejor imitación de la voz chillona de Louis.

—Oye... —estuvo cerca de defenderse, pero la sensación en su cuerpo lo


hizo frenar, esa advertencia en su piel, seguida del llanto de un cachorro que
reconoció enseguida.

Louis no dijo más y corrió escaleras arriba, Ellis siguiéndolo.

Subió el piso restante y lo que vio al final del pasillo hizo hervir su sangre.

—¡Por culpa tuya mi hijo está en riesgo! —escuchó la voz de su madre


recorrer cada rincón en el edificio. Harry se encontraba acorralado contra la
pared, por ambas figuras al frene suyo.
Su cuerpo lucia relajado y su mirada era un total embrollo de indiferencia
rancia.

Daniel gritó más fuerte, pues la zona en la que se encontraba era, a su


percepción, bastante insegura.

Por primera vez el menor no se sentía en completa calma en brazos de


Harry, se movía incomodo, buscando bajar de sus brazos.

Harry por supuesto no lo dejaba bajar, sin importar que tan relajado se
mostrara, el aroma agrio estaba presente en el aire; amargo, amenazante,
advirtiendo al alfa contrario a centímetros de su cuerpo que no intentara
algo estúpido.

Louis amplió su zancada, acortando su camino en dirección a su bebé que


lloraba escandalosamente y activaba ese instinto de protección en su ser.

—¡Eres un riesgo para él! —fue lo último que escuchó de su madre antes de
interponerse.

—Basta. —se aseguró de no alzar la voz, lo menos que necesitaba era


alterar más a su bebé.

—Mam... —alcanzó a decir Daniel en busca de protección, pero la tos atacó


en su garganta, las lágrimas manchaban sus mejillas rojitas y sus manitas se
abrían y cerraban en busca de los brazos de Louis.

El omega sin preguntar sostuvo por las axilas al cachorro, apartándolo de


Harry y sobando suavecito su espalda.

Su mirada se guío a Harry, asombrado por el palpito en su pómulo y ojo


derecho, las aletas de su nariz dilatándose, queriendo corroborar el aroma
de Bran en el cuerpo de Louis.

Sus puños se cerraron, sus nudillos volviéndose blancos, sus huesos


parecían estar cerca de romper su piel.

Louis se encargó de ignorar la mirada interrogante de Harry, no era el


momento para ponerse a discutir el por qué portaba un aroma que no era
suyo.

Para su suerte, Harry supo ser racional y dividir sus celos de la situación
desarrollada alrededor.

—¿Qué demonios pasa con ustedes? ¿Son conscientes del escándalo que
están provocando? —los ojos de todos recayeron en él.

—Louis... —le llamó Owen, buscando su atención.

—No le dirijas la maldita palabra. —gruñó Harry, perdiendo la compostura


y dando un paso al frente. Sin Dany en sus brazos siendo un impedimento,
Harry se sintió con más seguridad para proporcionar un golpe en su cara.

Instintivamente la mano de Louis viajo enseguida al pecho de Harry,


frenándolo antes de que un nuevo golpe se estrellara en la cara de Owen.

—Paren está mierda. —habló el omega, el coraje formándose en su


estómago como una gran bola de estambre enredada conflictivamente.

—Amor... Owen y yo...

—No digas nada, Jay. —la frenó Louis, su ceño profundo, su pecho
subiendo y bajando.

Su indicación se oyó más golpeada de lo que Louis hubiese querido, sin


contar que era la primera vez que llamaba a su madre por su nombre.

—Pero...

—¡Dije basta! No me interesas tus razones ahora, no me interesan las


malditas razones de nadie. ¡Quiero que paren ya! —se alteró, haciendo
temblar a Daniel de vuelta.

Suspiró rendido y giró en su eje, buscando a Ellis.

—Llévalo adentro, por favor. —pidió Louis, sabiendo que no podría tener a
su bebé ahí sin causarle un problema emocional.
Daniel sin rechistar se abrazó al cuello de Ellis. Pues al parecer, en ese
momento, era el único que no estaba alterado y era lo más seguro a lo que
aferrarse.

—Ssssh, descuida masita, está bien, todo está bien. —le habló bajito el alfa,
arrullándolo en sus brazos.

Ellis sostuvo las llaves que Louis le entregó en su mano y caminó entre los
demás, llegando al frente de Owen.

El alfa lo miro, tranquilamente.

—Ellis. —saludó su antiguo amigo, casual.

—Owen. —dijo de vuelta, con mayor rencor. —No fue un gusto verte. —
aclaró y dio un empujón con su hombro libre en el hombro de Owen,
quitándolo del lugar descortésmente y abriéndose paso para llegará la
puerta del departamento.

—Entren. —ordenó Louis a Harry y a Jay.

—Louis él...

—Se cuidarme solo, Harry, entra a la casa. —se alteró completamente. Los
puños de Harry se abrieron y cerraron en ansiedad.

A Louis le pareció impresionante que Harry, a pesar de esa ira, continuara


luciendo flojo, ese control en su ser por algún motivo lo hacía lucir mil
veces más peligroso.

El rostro neutro, los brazos a los costados, la posición recta completando su


actitud de impasibilidad. Pero eso no fue suficiente, porque cada mal
sentimiento, se guio a sus ojos, descansó ahí, entintando su mirada de odio
puro, amenazante y concentrado.

A pesar de ese odio, del picor en sus riñones y la fuerza concentrándose en


sus puños, de nuevo suprimió sus instintos por destruir al alfa de cabello
rubio.
Se paro al frente de Louis y con gentileza -algo que parecía no existir en ese
momento en él- sostuvo su muñeca, su pulgar frotó el hueso de la misma
bajo la piel y se acercó al oído de Louis.

—Si me necesitas solo llámame. —susurró bajito y plantó un beso en la


mejilla de Louis.

El menor asintió ligeramente, enrolló sus dedos en la mano de Harry,


asegurándose de dar un apretón seguro.

Harry se separó, girando en su eje para encontrarse con Owen, al pasar a su


costado se detuvo, encarando al hombre, sus miradas se encontraron, en
silencio se mantuvieron así, desafiándose el uno al otro, no necesitaron
palabras, más que esas miradas profundas y retadoras.

Harry desapareció dentro del apartamento y Louis suspiró, cerrando los


ojos, librándose de esa preocupación.

Harry no necesitaba meterse en más problemas, si lo dejaba quedarse no


podría controlarlo, aunque fuese un maestro en esconder su rabia no creía
posible que pudiera contenerla por más tiempo. Harry golpeando a Owen
era más peligroso que Louis a solas con él.

—Ahora tienes una mordida. —fue lo primero que Owen dijo.

—No es de tu incumbencia. —cortante, lo evadió.

—Tienes una mordida y a pesar de eso el aroma que tienes no es


exactamente del alfa con el que se supone estas.

—No es de tu incumbencia. —repitió, entrecerrando los ojos. —¿Has


venido hasta mi propia casa únicamente para insultarme?

—¿Insultarte? —las cejas de Louis se arquearon y una sonrisa cínica brotó


con una risita incrédula.

—¡Oh! ¿No era un insulto? Lo siento, creo que he entendido mal, pero es
difícil no pensar que tus palabras esconden lo que en verdad quieres decir.
—¿Qué es lo que quiero decir? —Louis rio por la nariz, sus ojos se
entrecerraron y chasqueó la boca.

—Te conozco bien, Owen. Sé que no hay más en tu cabeza, no hay otra
frase en tu lengua que no sea "eres un cualquiera". —el rostro de Owen se
deformó en una mueca de culpa, arrugó su frente.

—Louis...

—No, descuida, Owen. —lo frenó, posiblemente más relajado, menos


furioso a sus anteriores encuentros. —Se bien que esa es la impresión que
tienes de mi desde que tu padre lo insinuó.

—No es esa la intención. —Owen tragó saliva. —Me resulta extraño. ¿Está
bien? Verte con alguien más... no sé cómo manejarlo, por eso digo cosas
bastante estúpidas. No asimiló que no seas... Mi novio. Nos imagine
siempre juntos.

Louis se enderezó en su lugar, sus brazos cruzaron al frente de su pecho, sus


dedos golpeando levemente contra sus bíceps.

Owen se burló de sí mismo, forzando una risa corta y baja, inclinó la cabeza
mirando el piso opaco, meneando de lado a lado su cabeza en negación.

Rascó el rastrojo de su barba al filo de su mandíbula, un tic nervioso que


Louis conocía desde siempre.

—Es estúpido porque yo fui quien te dejó, quien te abandonó. —un suspiro
de insuficiencia desinfló su pecho altamente tenso.

—Es bastante estúpido. —contestó el omega, con la mandíbula apretada, las


muelas rechinando.

—Te extraño. —soltó de pronto, pero lo hizo sin verlo a los ojos, sin pensar
en ello, solo... dijo lo que sintió en ese momento.

El corazón de Louis por poco se destroza, se tambaleó cortos segundos


antes de que su conciencia le diera una cachetada y le recordara cuánto ese
hombre lo hizo sufrir.
Se recordó que no valía la pena, que merecía eso, merecía extrañarlo,
merecía sufrir su maldita soledad, aunque esa tristeza ajena le hiciera sentir
empatía no caería ante ella.

Lo que tuvieron, fue largo. Seis años como pareja no se borrarían en poco
tiempo, se conocían bastante bien. Estaban unidos de una u otra manera, era
normal para Louis seguir sintiéndose mal si veía a Owen mal, pero aquel
sentimiento, más que nada era eso en su interior que le recordaba que hubo
buenos momentos que no podía borrar, conexiones que no se desvanecían,
aunque él lo quería así.

Existía, débil, pero lo hacía. Pero a Louis no podía importarle menos, pues,
aunque estaba presente su empatía, el rencor y el odio la superaban.

—¿Tú me extrañas? —preguntó crédulo, una chispita de ilusión brilló en


los ojos verdes y pálidos.

Louis no pudo sentir más que simple pena por el alfa frente a él.

—Lo hice, no mentiré. —su mirada fría y firme terminó por destrozar algo
en Owen, algo que arrebató siniestramente el brillo de esperanza en sus
orbes. —Pero no más, no siento nada por ti que no sea odio. —dijo entre
dientes.

Sus palabras filosas dieron justo en el centro de su pecho, el dolor


emocional ahora era algo físico, pinchando en su esternón, que ardía como
el infierno. Owen hizo una mueca, su rostro se deformó por el dolor.

A Louis seguía sin importarle.

—No me interesas, no te quiero cerca, no quiero tener que ver tu jodida


cara una vez más, porque te odio, te detesto, detesto que estés vivo y que
estés aquí, como un puto idiota que piensa que, con palabras bonitas,
discursos románticos y un poco de lástima va a conseguir tener de vuelta
eso que dejó perder por ser un imbécil.

Las palabras de Louis salieron tan amargas, al igual que su aroma, rancio.
Muchas de ellas ni siquiera llegaron a ser filtradas por su cabeza, solo dejó
que fluyeran, permitió que todo eso que se guardó para sí mismo, ese dolor
que no descargó, golpeara a Owen, porque lo vio vulnerable y en su mente
no hubo más que una oportunidad, bastante egoísta, que era devolver esa
agonía.

Quería que Owen sintiera lo que él sintió, quería que su corazón se


destrozara en mil pedazos y aún, después de que este dejara de existir,
continuara viviendo y cada que respirara sintiera ese hueco obscuro, frío,
algo que le recordara que su corazón faltaba, porque fue exactamente así
como Louis se sintió durante meses.

Miró la tensión en el cuello de Owen, como su garganta se agitaba al tragar


saliva y como sus ojos retenían el líquido salado dentro.

—No estoy... —carraspeó, deshaciendo el nudo en su faringe. —No estoy


aquí para intentar recuperarte. Tienes un alfa ya... No hay algo que pueda
hacer. —sus manos temblaron, las escondió dentro de los bolsillos de su
pantalón.

—Entonces no hay más que decir. —escupió Louis, dejando caer sus brazos
a los costados de su cuerpo y dio tres pasos al frente para volver a su
apartamento, pero la mano de Owen sostuvo su brazo antes de poder llegar
a la puerta.

Louis se sacudió con fuerza, jalando su brazo con violencia del toque ajeno,
le dedicó una mirada asesina que hizo retroceder a Owen un paso y soltarlo
enseguida.

—Lo siento, lo siento, no debo de tocarte, no debo. —divagó unos


segundos. Sus dedos se abrieron y cerraron vacilantes. —Lo siento, no se dé
qué otra manera detenerte tu... En verdad no quieres oírme, eso me
desquicia. —la barbilla de Owen tembló.

—Por todos los cielos Owen. ¿En verdad no te cansas?

—Bueno, si algo aprendí de ti es que no debo dejar de intentar. —quiso


sonreír, pero la curva en sus labios únicamente fue una mueca tensa y
deprimida.

—Ahorra tus frases tontas para alguien más. —gruñó el menor, Owen por
fin se desesperó, estaba intentando, lo hacía, quería ser paciente, por él, por
Daniel, pero Louis no lo hacía fácil, con su obstinado carácter frío e
indiferente.

—Louis, carajo... Detente, ya. —se quejó casi desesperado.

—¿Qué?

—Detén tu molesta actitud, eso no va a ayudarnos a resolver nada.

—No hay nada que resolver. —Owen apretó los puños.

—No he venido aquí para recuperarte, sé que tienes a alguien más, me he


dado por vencido con eso. Que tengas a otra persona no evitara que te siga
queriendo, por supuesto, pero lo acepto, acepto que no estarás conmigo otra
vez, pero no voy a aceptar que no me permitas ver a mi hijo. Lleva mi
sangre, Louis. Te agrade o no, es mi hijo. Estoy aquí para hacer las cosas
bien.

—Es demasiado tarde, Owen. —el alfa apretó los puños.

—No lo es. Tú lo sabes, que tú me odies no significa que debas obligar a mi


hijo a odiarme. —el rostro de Louis se deformó con molestia, pues eso
removió algo en su conciencia, algo que era bastante real, sin embargo, lo
bloqueó, como si nunca lo hubiese escuchado.

—Fui un idiota, lo admito. Un completo hijo de puta y nada, nada


recuperará todo lo que has sufrido por mi culpa, pero estoy aquí,
arrepentido y creo que todos merecemos una oportunidad, tal vez no un
perdón, pero si una oportunidad, Daniel me interesa y quiero tenerlo en mi
vida.

—No mereces una mierda y no mereces estar cerca de él. —refunfuñó, su


mirada más clara no mostraba signos de debilidad y mucho menos de
vacilaciones.
—Estas siendo egoísta. —dijo Owen y esa única frase bastó para que la
rabia se apoderará de Louis, comenzaba a ser extrañó que no estallara en
cólera cerca de ese alfa.

—¿Yo? ¿Egoísta yo? ¡Tú fuiste quien me dejó! ¡Embarazado! ¡Todo por
qué no podías enfrentarte a tu estúpido padre, por no dejar tus lujos y tu
dinero de mierda! ¿Eso no es egoísta?

Owen se quedó callado, su pómulo derecho alzándose incómodamente.

—Daniel necesita a su padre.

—Daniel no necesita de un padre para nada, él solo puede con cualquier


cosa.

—Fui una mierda Louis, pero Daniel no debe de pagar por esto, estás
enojado y resentido y me odias, pero Daniel... No deberías de educarlo de
esa manera. —Louis se rio con ironía, si entender cómo Owen, siempre se
las arreglaba para decir cosas estúpidas.

—¿Te atreves a venir aquí para decirme cómo educar a mi hijo? ¿Quién te
crees?

—Solo digo que... —Owen hizo una pausa y suspiró. —Entiendo que no se
nada sobre la paternidad y soy un completo idiota, pero... Enseñarle a un
niño a odiar y a ser rencoroso no está bien. Esto que hay entre nosotros no
es problema de Daniel, esto debe quedar fuera. Eso solo traerá infelicidad a
su vida, puede que no ahora, pero en un futuro sí. El odio y el rencor son
cosas destructivas.

La barbilla de Louis tembló, sus ojos entrecerrados escondían la impresión


que las palabras de Owen causaron en su cabeza.

—Quiero estar con mi hijo. Todos merecemos una oportunidad Louis, no te


pido más que eso. Quiero protegerlo, alejarlo de los problemas...

—Lo único que nos puede causar problemas eres tú. —la boca de Owen se
cerró de golpe, sus labios se apretaron en una línea fina, una expresión que
duro poco, pues antes de probar de nuevo que las palabras lo hirieron sonrió
de forma macabra, su nudillo golpeó su nariz, otro tic que Louis conocía, lo
provocaba la desesperación, una manera sutil de relajarse para no golpear
algo o a alguien.

La risa irónica fue aquello que calo en los huesos de Louis e hizo que
relajara su cuerpo, únicamente porque el cambio de actitud del alfa lo
desequilibró.

—¿Yo causo problemas? —la sonrisa de Owen agrió su interior. —


¿Entonces es un problema querer ver a mi hijo, pero no lo es involucrarte
con un alfa que es acusado de múltiples delitos?

—Él es inocente. —afirmó entre dientes, apretando la mandíbula.

—Lo es. —dijo seguro Owen, sus ojos fijos en la mirada azulada, misma
que tomó con sorpresa lo que el alfa decía. —Harry está siendo inculpado.
Eso no lo vuelve inocente de cualquier otra cosa. Algo tuvo que hacer para
que asesinaran a su hermano, lo bastante malo como para que quisieran
culparlo a él, algo para que esa persona deseara verlo en prisión.

—Cállate Owen, tú no sabes...

—¿No sé nada? Es verdad, no sé nada. Tú tampoco lo sabes y no conoces a


ese hombre. Si tu necesidad de follar es mucho más grande que la seguridad
de mi hijo por supuesto que voy a hacer lo posible por sacarlo de aquí. Si no
te importa tu vida por lo menos piensa en Daniel.

—No quieras ser el padre responsable y protector, no te va... —habló Louis


con la voz cortada y sus globos oculares se inundaron con lágrimas, porque
Owen supo exactamente como desarmarlo.

—Sabes que tengo razón. —Louis tragó saliva con pesar, su cuerpo
comenzó a temblar, se sintió indefenso.

Las palabras de Owen sonaron crudas, eran reales, lógicas. Por un momento
le hicieron dudar, por un momento se percató de lo descuidado que estaba
siendo, únicamente porque estaba cegado de amor.
Louis no era idiota, por supuesto, esas opciones pasaron por su cabeza, pero
no fue lo bastante fuerte para examinarlas a detalle. Tan pronto como se
presentaron las escondió debajo de la cama, así no pensaría en ellas jamás,
aislando la posibilidad de que su pareja estuviera escondiendo algo.

—Harry no... —Louis respiro fuerte, guardando un gimoteo. —Él no... no


es una mala persona. —Owen bufó, tomando la tarjeta dentro de su saco, la
extendió al frente de Louis.

Los ojitos azules y manchados en líquido parpadearon sin comprender, su


mano, temblorosa, se alzó, sosteniendo la tarjeta entre sus dedos.

Pasó su mano sobre sus ojos borrosos, apartando las lágrimas, ajustando su
vista y guiándola al pedazo de papel entre sus manos.

—¿Qué... —el menor sorbió por la nariz, su cuerpo continuaba temblando.

—Howard Dankworth. Al parecer es uno de los mejores abogados en


Londres.

El ceño de Louis se contrajo, levanto su vista, su mirada golpeando los ojos


de Owen, neutros.

—¿Me presumirás que contrataste al mejor abogado de Londres para


quitarme a mi hijo? —Owen guardó sus manos dentro de los bolsillos de su
pantalón, enderezando su espalda, Louis se sintió más que débil, el hueco
en su estomagó consumiéndolo hasta expandirse mas allá.

—Yo no lo busque, él me busco. —Louis volvió a parpadear. Owen dio dos


pasos al frente, su cuerpo a pocos centímetros de Louis.

Se inclinó lo suficiente hasta que su boca quedó cerca de su oído.

—Al parecer sería una buena estrategia para que Harry vaya a prisión. —
susurró Owen contra su oído. —Demostrar que tienen una relación. —el
cuerpo de Louis se paralizó. —Parecía algo justo, él conseguía que Harry
fuera culpado y yo una custodia completa de Daniel. —el omega perdió la
respiración, tembló más de lo que ya lo hacía.
—¿Y aceptaste? —Owen alzo ambas cejas.

—Seis años de relación y aun no me conoces. Quiero que pienses, Louis,


que pienses con la razón y no con tu corazón. El Owen que conoces ¿lo
haría?

—No. —respondió sin dudar.

Se asustó a si mismo cuando descubrió que conocía mejor a Owen que a


Harry. Un golpe bastante doloroso pero que no dejaba de rondar su cabeza
como un maldito fantasma que existía únicamente para atormentarlo y, a
pesar de todo, Louis seguía confiando en él. Aun quería protegerlo y
confiaba ciegamente en todas sus palabras.

Ese hombre, Howard, parecía tener una razón muy grande para perjudicar a
Harry. Era el causante de todo, al parecer.

—A diferencia tuya, Louis, yo si se cuándo debo alejarme de los problemas.


Un trato con un hombre con ese poder, no es confiable.

—Harry no es ese hombre.

—Sin embargo, se ganó su odio. ¿Eso que te hace pensar? Puede que Harry
no sea el alfa de buen corazón que tú crees. —Louis cerró los ojos, las
lágrimas inevitablemente se escaparon de sus ojos.

—Eres un adulto, Louis. —dijo, alejándose del cuerpo del omega. —Tú
decides si te quedaras o no. Pero a mi hijo lo mantendré lejos de esto. Si tu
decisión es quedarte junto a Harry, lo siento, pero hare lo posible por que
Daniel este conmigo.

—No puedes quitarme a mi bebé. —dijo con un hilo de voz.

—No vas a ponerlo en riesgo por simple capricho.

—Owen... Por favor. —rogó, como no había hecho antes con Owen,
mostrarse débil y asustado, algo que evitaba que los demás vieran en él.
El alfa apretó los puños, guardando su instinto de protección para sí mismo,
escondiendo esas ganas de correr a Louis y abrazarlo en consuelo.

—Lo siento, Louis. Pero mi hijo no estará en medio de una zona de guerra.

Fue lo último que Owen dijo, antes de girar en su lugar, alejándose de Louis
y perdiéndose en las escaleras.

Louis miró la tarjeta en su mano, seguía temblando, sus ojos ardiendo.

Siseó, su piel se erizó. Guardó la tarjeta en la bolsa de su sudadera y talló su


rostro con sus manos, alejando su estado alterado y devastado.

El ajetreo en su cabeza lo hizo sentir pesado, quiso esconderse bajo las


mantas, dormir y olvidar que esa conversación sucedió.

Por otra parte, sus pensamientos no se detenían, las preguntas aturdían, los
temores se esparcían, las dudas comenzaban a construir por segunda vez ese
muro que dividía sus sentimientos de su razonamiento lógico. Su
protección, su arma.

Se recargó en la pared con el único objetivo de esperar pacientemente hasta


poder controlar su respiración, tener el rostro seco y sus piernas estables,
sin temblores de por medio.

Una vez logrado, empujó la puerta entrecerrada, lo primero que observó fue
a Jay regañando por algo a Ellis, al alfa respondiéndole indiferente, Daniel
aun abrazando el cuello del chico, más tranquilo, pero asustado.

—Estoy haciendo mi deber como mejor amigo. —fue el argumento que


Louis oyó.

—Y yo mi deber como madre. —exclamó Johanna. Louis suspiró y cerró la


puerta a su espalda, debido a la discusión ninguno de los dos pareció darse
cuenta de su presencia.

El omega hizo una mueca y les dejó discutir por un rato más, cruzando la
sala de estar para encontrarse con el alfa qué sabía estaba en la habitación,
podía olfatear su aroma de molestia a kilómetros de distancia.
Entró a la alcoba y lo miró, su rostro al fin decía algo.

Un ceño fruncido, una quijada apretada, mejillas ahuecadas y pómulos


filosos.

Louis casi tembló con verlo. Sobó su brazo, cohibido, bajando la mirada.
Escuchando atentamente la respiración pesada del alfa.

El corazón de Louis latía aceleradamente, al igual que el de Harry, pero


ambos por cuestiones totalmente diferentes. Mientras el corazón de Louis
latía por ansiedad, preocupación y posible miedo el de Harry bombeaba por
rabia contenida.

Louis mordió su labio en el momento en que los ojos cetrinos se postraron


en los suyos. Tragó saliva pesadamente mientras observaba a Harry
acercarse inmediatamente.

Los brazos anchos se enrollaron en su cintura, deslizándose dulcemente por


su circunferencia, un toque suave que debilito sus piernas.

Louis no necesito decir algo para que Harry entendiera lo que quería,
incluso, él mismo no supo que lo quería hasta que lo tuvo alrededor de su
cuerpo, deslizando su nariz en su cuello, sosteniéndolo con tanto cariño que
hacía explotar su corazón.

Justo en esa posición Louis no podía creer las palabras de Owen, no


aceptaba la probabilidad de las mismas.

El alfa lo tomaba con tanta suavidad, con tanto amor que era inaceptable
incluso haber dudado unos segundos, Harry no podía ser una mala persona,
no podía si lo abrazaba así.

Louis devolvió el abrazo, lo ajustó con fuerza, todo lo contrario, a lo que


Harry hacía. Se obligó a relajarse.

No tomarle atención a los pensamientos que se enfrentaban rudos dentro de


su cabeza era mejor que adelantarse a suposiciones sin sentido por simple
miedo.
—¿Estas bien? —le preguntó el alfa, sobando su espalda de arriba a abajo.

La pregunta únicamente le confirmo que no podía pensar mal de Harry, él


era bueno, era la mejor persona que había conocido, lo mejor que le había
sucedido. Se negaba completamente a creer lo que Owen decía, a pesar de
que las pasibilidades de que fuese cierto fueran altas, no lo haría.

Continuaría fiel a sus instintos y sus instintos le dictaban todo el tiempo que
Harry era inocente.

—No. —respondió muy bajito, su voz se apagaba contra el pecho de Harry,


sus manos volvieron a temblar.

El mayor lo sostuvo con más firmeza, besó su cuello en consuelo,


finalmente se balanceó un poco.

Tal vez todos tenían razón, tal vez era demasiado joven para enfrentar
problemas tan grandes, lo bastante pequeño como para sentir que estaba
cargándose demasiados en espalda, lo baste tonto e inmaduro como para
sentir que era un super héroe que podía con cualquier problema que se
presentara.

No era así, de pronto sintió que se ahogaba, con una soga en el cuello que
apretaba fuerte, lo lesionaba, le hacía sufrir.

—Es demasiado, Harry, todo esto es... no puedo, debería, debería, pero...

—Está bien, cariño. —aseguró, hablando bajo a su oído, no era un susurro,


era su voz, pero más baja, tan apacible y sedante, como si utilizara un
hechizo poderoso para dormir sus emociones.

—No puedes con todo, eso está bien, no eres de papel. Todo estará bien,
estoy aquí, no estás solo, lo resolveremos. —su mano llegó a su cabeza,
sobado su cabello en extrema calma, Louis asintió, creyéndolo.

Dando acceso a que las palabras endulzadas de su alfa viajaran como una
anestesia, colmando su interior.
Harry besó su coronilla, frotó sus manos en la espalda de Louis, dándole
calor.

El omega aspiró el aroma del profesor, familiar y correcto. Sonrió un poco,


no importaba si Harry era una de las causas que agitaban sus pensamientos,
porque era el mismo Harry quien lo mantenía estable, eran sus brazos los
que lo sanaban, su aroma el que palmeaba sus sospechas y las obligaba a
marchar.

—No vuelvas a pedir que me vaya cuando él esté cerca. —pidió el alfa, su
voz seguía suavizada, pero fue fácil para él reconocer la preocupación entre
los matiz bajitos.

—No eres mi guardaespaldas, Harry. —le dijo con el mismo tono de voz,
para no sonar brusco, porque esa no era la intención.

Era muy agradable tener a alguien que pudiera cuidarte, pero a Louis
también le gustaba sentirse autosuficiente y Owen era su problema mucho
antes de que Harry apareciera en su vida.

—No, soy más, soy tu alfa. Llevas mi marca en tu cuello y no permitiré que
ese imbécil continúe hostigándote. —los hombros de Louis cayeron.

—Harry...

—No, Louis. Eres mi omega y que me apartes de ese tipo de situaciones me


hace sentir... que no... —Harry guardó silencio, no quería sonar como un
imbécil, no más de cómo se sentía.

Louis parpadeó y entonces pudo entenderlo, pudo sentirlo, golpeó en su


pecho como algo maligno descomponiéndolo.

Harry lo miró, su gesto no combinaba con la sensación que sentía y


compartía con el omega.

—Oh, Hazz. —Louis levantó sus manos, hasta tomar el rostro de Harry
entre las mismas. —No te corrí porque piense que no eres suficiente, no
pienses cosas erróneas. Tú puedes protegerme, tú eres suficiente para mí,
me siento seguro a tu lado.

Louis tiró de su rostro, el alfa se inclinó y el omega arrastró cariñosamente


su mejilla, frotándola con la de Harry, después su nariz y sus labios,
proporcionando cariños.

—Te pedí que te fueras porque no quería que lo golpearas. Estabas muy
alterado. Sería perjudicial para ti y más por la situación en la que te
encuentras. No quiero meterte en más problemas. Owen es mi asunto.

—No es. Así como mi caso no es solamente mío, tú lo has dicho, mis
problemas son tuyos y los tuyos míos.

—Quiero protegerte, Harry. —el alfa sonrió, juntando su frente con la


Louis.

—Yo también. —el menor río por la nariz y cerró sus ojos, disfrutando la
cercanía.

—Puedes protegerme, pero si es algo que te perjudica no lo harás. —Louis


lo besó, antes de que el mayor se opusiera, las manos sostuvieron la cintura
de Harry y el alfa sostuvo su rostro de las mejillas, profundizando su beso.

El alfa gruñó, se despegó de Louis, recordando que era aquello que


continuaba incomodándolo.

—Hueles bastante a Bran. —dijo con molestia. Louis mordió su labio.

—No te enojes con él, por favor. —pidió rápido Louis. —Solo... así fue
como arregle el problema del aroma.

—Sí, es lo que supuse. —dijo Harry, tomando el cuerpo de Louis y pegando


su nariz en el cuello suavecito. —Cualquiera que haya sido la razón, Bran
no debió hacerlo. ¿Qué nunca le enseñaron que esta muy mal marcar a un
omega que ya tiene pareja? —ronroneó el alfa, arrastrando sus labios por la
oreja de Louis.

—Él lo sabe, tuve que rogarle mucho para que aceptara. —tragó saliva.
—Me gusta razonar antes de actuar. —dijo el mayor, dando una mordida
rápida en el lóbulo de Louis. —Se qué Bran es un chico bueno y lo hizo
para ayudar, pero si no fuera por eso ahora mismo estaría en camino a casa
de Bran para arrancarle la maldita cabeza.

Louis rio, envolviendo sus dedos en la nuca del alfa, acariciando su cabello
suave.

—Pensé que los alfas racionales no sentían celos. —Harry bufó y liberó su
aroma, en segundos rompiendo el aroma de Bran, de manera más sencilla y
rápida.

La fragancia natural rodeó la piel de Louis completamente y se mantuvo


quieta. Su cuerpo la aceptó de inmediato, y se sintió mejor, más cómodo,
más completo.

—Mucho mejor. —dijo Harry, sobando la espalda baja de Louis.

El menor asintió en acuerdo, alzándose en sus puntas, alcanzó sin mayor


problema los labios de su amante y presionó sus labios en un besito corto y
dulce.

—¿Qué te ha dicho? —cuestionó el alfa, pasando sus nudillos por el cuello


de Louis, el menor se tensó y tragó en seco.

—Lo de siempre. —el menor frotó sus labios. —Quiere a Dany. —su
mirada calló al suelo, el ceño de Harry se arrugó. Tomó las manos de Louis
y se acercó a la cama, se sentó en la orilla, guiando a Louis a la misma.

—Espero que este preparándose bien para eso, porque no vamos a permitir
que se lo lleve. ¿Me escuchas? —Louis cerró los ojos, liberando un suspiro
largo. —Vamos a hacer todo lo posible. —le dio un apretón en las manos.

El omega asintió, con una media sonrisa que evidenciaba su duda.

—¿Podemos hablar de esto después? —pidió bajito. —Debo... necesito


arreglar mi cabeza y mi madre... mi madre está ahí afuera debo hablar con
ella.
—Por supuesto. —comprensivo, acaricio la mejilla de Louis en un gesto
cariñoso.

—Gracias.

Louis volvió a la sala de estar, Ellis ya estaba en el suelo, inspeccionando


con verdadera atención los dinosaurios que Daniel le entregaba, el menor se
paseaba por la sala, corriendo al cofre con juguetes y volviendo a pasitos
rápidos y animados al lado de Ellis para mostrarle sus preferidos, entre ellos
todos sus llaveros, el peluche de cerdo, sus figuras de dinosaurios y las
acuarelas.

Había unos pocos dibujos también, a Daniel le gustaba presumir su arte y


Ellis era bueno halagándolo con ello.

Johannah se levantó del sofá en cuanto vio a Louis, sus ojos pasaron de su
hijo al alfa a su espalda y como fue la primera vez, una mueca de
inconformidad cruzó en su cara.

Gesticuló una expresión de desagradó y apartó sus ojos de Harry, volviendo


a su hijo.

—Podemos hablar ahora. —le dijo el omega, cruzando sus brazos al frente
de su pecho y ladeando la cadera a la derecha. —¿A qué has venido?

—Ellis debió haberte dicho ya. ¿No es por eso que está aquí? —le dio un
vistazo rápido a Ellis, claramente Jay se sentía traicionada por el alfa.

—No lo dijo todo, porque tenía que venir aquí a arreglar sus rivalidades
como si se tratara de niños de preescolar.

Su madre arrugó la nariz mientras se enderezaba en su lugar, acomodó su


saco, jalándolo hacía abajo.

—Owen me llamó, dijo que estaba preocupado por el niño y por ti, porque
te estás metiendo en muchos problemas. Me mostró las notas de los
periódicos locales y al parecer te han llamado para declarar, porque este
hombre es acusado de ser un acosador. Estoy preocupada por ti, he venido a
cuidarte y a hacerte entrar en razón.

—¿Has venido a cuidarme? —Louis se rio, rascando su cuello. —¿Qué


soy? ¿Un cachorro de dos años?

—Eres mi hijo. —contestó firme Johannah, su voz tembló debido a su


molestia. —No sé qué este pasando contigo, Louis, pero no voy a permitir
que continúes tratándome de esta manera, soy tu madre.

—Mi madre, no la dueña de mi vida. Voy a cumplir los veinte pronto,


pienso que es momento de que aceptes que no soy un niño. No puedes
entrometerte en mi vida, ni tomar decisiones por mí. Deja de hostigarme,
solamente estás consiguiendo que te aparte más de mí.

Johannah se quedó sin voz, mirando profundamente a su hijo.

—También eres madre. —su voz cambió, a algo más comprensible, casi
vulnerable. —¡Quiero que te pongas en mi maldito lugar, Louis! ¿Qué
harías tú? ¿Qué harías si Daniel de pronto se está envolviendo con una
persona que conoce de hace pocos meses y que además tiene problemas
legales? ¿Lo dejarías en manos de esa persona?

Louis aspiró el aire a su alrededor, su vista viajó al cachorro, que decidía no


poner atención a la pelea y concentrarse en enseñarle a Ellis los nombres de
sus animales.

El omega tragó saliva con pesar.

—Moriría de preocupación. —fue lo que dijo Louis, con el temblor


característico en su voz. —Es verdad, no estaría feliz, pero amo a mi hijo y
si él me dice que es feliz al lado de esa persona y yo puedo ver qué es
verdad entonces lo apoyare. Si de verdad lo amo no lo obligaría a hacer
cosas que lo hagan infeliz, no le quitaría su maldito derecho a elegir,
porque, aunque le haya dado la vida no soy su dueño.

Los labios de Jay se apretaron, frunciéndose con desdén.


—Él no es de fiar, no es con quién debes estar, hijo. Por favor escúchame,
el padre de tu hijo...

—No volveremos a pelear por lo mismo, mamá. —la interrumpió Louis, su


voz está vez no tembló, se sostuvo firme y bastante dominante, tanto que
Jay tuvo que bajar la mirada al suelo.

—Hijo, escúchame...

—¡No! Basta ya. Se que me quieres y que te preocupas por mí y eso hace
que desees protegerme de todo. Te entiendo, también lo siento con mi hijo,
pero hay una línea muy delgada, demasiado delgada de hecho, entre darme
un consejo y querer manejar mi vida. Y estás cruzando esa línea ahora. Y te
quiero pedir que pares, ya.

—Cielo... cielo, debes reflexionar, piensa mejor las cosas.

—Ya basta, ya pensé bien las cosas, yo sé que es lo que quiero. ¡Que a ti te
hayan pasado esas desgracias no significa que van a pasarme a mí! ¡Es mi
vida!

—Hijo, tú eres bastante joven hay muchas cosas en esta vida que no
entiendes.

—¿Qué es lo que no entiendo? —Johannah apretó la boca, tragando saliva y


dándole una mirada rápida a Harry antes de volver con Louis.

—Muchas veces, no importa lo que queramos, debemos elegir el camino


correcto, y este hombre no es lo que necesitas.

—Tu no lo sabes, mamá.

—Te arrastrará al lodo, te hará sufrir. No es bueno para ti.

—Me estoy cansando de tener que pelear lo mismo una y otra vez, que te
quede claro mamá, no-voy-a-dejarlo. Es mi pareja destinada, es la persona a
la que amo y estará conmigo hasta el final de mi maldita vida.

—¿Tu qué? —Johanna palideció.


Sus ojos se abrieron, grandes, empapados de impresión y buscaron el rostro
de Harry, quien permanecía calmado, sin una pizca de alteración.

Su mano se posó en su pecho, perdió el equilibrio y se dejó caer de vuelta al


sofá, detallando el movimiento de su pecho con su mano, era claro que su
respiración se agitó, igual que su corazón.

—Mamá. —habló Louis, colocado su mano en el hombro de su madre, sin


embargo, Jay se levantó del sofá veloz, apartando el toque de su hijo con un
golpe de su mano, mirando a los presentes con espanto.

Sin decir algo cubrió su boca, deteniendo el lloriqueo dentro de su boca. Se


abrió paso entre el par de hombres, sus zancadas se ampliaron en el pasillo
y se encerró en la habitación dejando el silencio incómodo en la habitación.

—¡No! Didis, Ben. —se quejó Daniel, quitando el llavero de pato de las
manos de Ellis, entregándole a cambio un zorro rojo.

—Yo quiero al pato.

—¡No! —gritó, inflando sus mejillas, escondiendo la figurita entre sus


manitas y su pecho.

—Bueno, pero el erizo es mío. —tomó el otro llavero, Daniel entrecerró sus
ojos y escaneó sus opciones para después asentir y elegir el perro de orejas
largas.

Louis soltó el aire que tenía retenido y se dejó caer en el sofá, desgastado.
Talló su rostro con sus manos, demostrando la frustración que recorría sus
venas.

—Si no acepta lo de las parejas destinadas entonces estarás perdido. —


comentó Ellis, movimiento la figurita sobre el suelo, simulando que
caminaba.

—No me interesa. —contestó hosco el omega, haciendo un puchero


inconforme.
—Si no puede aceptar mi relación que se olvide de mi entonces. Estoy
cansado de esforzarme en cumplir con sus expectativas. Lo he hecho toda
mi maldita vida. Mi madre en lo único que piensa es en ser la omega
perfecta para el alfa perfecto y estoy harto.

—Se le pasará, Louis. —le dijo Harry con tranquilidad.

—No conoces a mi madre. —la barbilla de Louis tembló. —Es tan


obstinada.

—Me recuerda a alguien. —dijo en broma Ellis, acomodándose en el suelo


boca abajo, posteriormente hizo un gruñido, atacando con su zorro al perrito
de Daniel, la figura cayó al suelo.

—¡Didis! —gritó Daniel.

—Mocoso, no sé qué es lo que juegas tú, pero en mi mente ellos están


luchando. —el bebé gruño, sus mejillas tornándose de un rosa pálido.

—Se ablandará Louis, ten paciencia.

—No. —dijo Ellis. —No conoces a Johannah. Es difícil que ella cambie de
parecer.

—No ayudas, Ellis.

—Tampoco podemos mentirle al príncipe, Louis. Él debe saber a qué se


enfrenta y tu madre es... complicada. ¡Masita no puedes atacar al erizo con
un dinosaurio es injusto! —Louis bufó, subiendo sus pies al sofá,
escuchando la risa de su cachorro.

Harry frotó su hombro, se inclinó, recargando su barbilla en el hombro de


Louis, observando a detalle el perfil del más joven. Sus ojos trabándose en
él, en la nariz recta, las pestañas obscuras, los labios delgados.

El alfa no lo resistió y plantó un besito en la mejilla suavecita, llamando la


atención del omega, Louis giró su rostro, rozando su nariz con la del
profesor.
—Es tu madre, puede que le tome un tiempo aceptarlo, pero lo hará, estoy
seguro.

—Eso lo dices fácil tú, tu madre no está en contra de nosotros.

—Mi padre lo está y también es un hombre bastante exigente, pero lo


entendió y ahora tenemos una cena para el domingo.

—¿Qué?

—Oh, ¿no te había dicho? —las cejas de Louis se alzaron. —De acuerdo,
mi padre te invito a cenar este domingo, quiere conocerte. Le dije que sí. —
Louis sintió un escalofrió, sus ojos abiertos y Harry sonrió poquito, seguido
de eso besó en los labios a su omega.

—¿Por qué siempre me das poco tiempo para cosas tan importantes?

—No puedes quejarte, Lou. ¿Recuerdas a Lysa? Ella me llevó a conocer a


sus padres sin advertirme antes. —se entrometió Ellis.

—¿Qué sucedió? —Harry se interesó, jugando con los mechones largos de


cabello en la nuca de Louis.

—Soy yo, Harry. ¿Qué piensas que paso? —el alfa sonrió.

—Alguna estupidez a niveles altos. —Ellis asintió, pero una sonrisa llegó a
su rostro, recordando el momento exacto.

—Debo apurarme. —agregó Louis, recordando que debía ir al trabajo.

Se levantó del sofá, avanzando a la cocina y buscando que preparar para


todos, Harry llegó minutos después junto a él, para ayudarlo y Ellis se
quedó en la sala de estar, entreteniendo al pequeño cachorro que hablaba en
un dialecto no conocido.

Louis se apresuró teniendo en cuenta el poco tiempo con el que contaba


para llegar al trabajo, Harry como siempre fue de mucha ayuda y en menos
de lo que esperaba Louis ya sacaba los platos de la alacena.
—Quédate el fin de semana. —pidió, colocando el plato extendido frente a
Harry para que este pudiera colocar el plato hondo con sopa encima.

—No puedo hacer eso, Louis. Tengo trabajo y tú tienes invitados, un solo
sofá y una única cama.

—A Ellis no le importa dormir en el suelo. —Harry rio, sosteniendo otro


plato limpio en su mano, fijando entre su puño la cuchara y sirviendo más
de la sopa.

—No tengo ropa aquí. —excusó, Louis rodo los ojos y salió un momento de
la cocina para colocar el plato servido en la mesa.

—Yo tengo. Te quedará. —le dijo al volver, insistente.

—¿Por qué la tienes?

—Bueno, cuando comencé a subir de peso por mi embarazo, yo no estaba


feliz con eso y en realidad negaba mi embarazo, negaba todo lo que tuviese
que ver con ello porque no quería un bebé. Y no quería usar esa ropa fea de
maternidad así que yo compraba ropa más grande a mi talla y resultó ser
cómodo hasta el cuarto o quinto mes que mi pancita fue más... Grande y
abultada. No tuve más opción que usar de maternidad, descubrí que era
mucho más cómoda, estando embarazado.

Harry sonrío amplio y dejó el plato en la barrita, ahuecando el rostro de


Louis entre sus manos.

—Quisiera quedarme, omega, en verdad, pero es imposible. Tyreese ya


planeo todo el día de mañana junto a mi padre, debo ir. Hay tareas que
calificar y tú, debes hablar con tu madre.

El omega hizo un puchero, él esperaba que después del celo de Harry


pudiese pasar un tiempo junto al alfa, la separación no le sentaba nada bien.

No estar cerca de Harry le enfermaba, literalmente. Su cuerpo era una


especie de caparazón vacío y pesado, sus piernas apenas se sostenían, sentía
comezón en todo el cuerpo a causa de la ansiedad, igualmente, un zumbido
molesto en sus oídos que ocasionaban migraña.

Su cachorro no lo pasaba mejor. Comenzaba a odiar demasiado al poder y


sus leyes estúpidamente absurdas.

De cualquier manera, Harry supo -como siempre- tranquilizarlo,


argumentando que únicamente no se verían durante el sábado debido a la
cena en casa de sus padres. Eso lo calmó, un poquito.

Una vez que Louis pudo controlar a Daniel y que le rogara a su madre salir
de la habitación para comer y no lo hiciera se encargó de alimentar a su
bebé, Harry mantuvo una conversación abierta con Ellis sobre leyes, lo cual
desconcertó a Louis, su amigo podría interesarse en cualquier cosa menos
en las leyes.

Al parecer Louis lo había hostigado los últimos años con eso, antes de
entrar a la universidad y el poco interés que existía en el alfa se esfumó,
pero en ese instante el chico específicamente preguntó sobre ello, entonces
cinco minutos después el omega se había sumado a la conversación y
finalmente se levantó de la mesa alterado por la hora.

Ellis se quedó en casa con su madre y con Daniel, era mejor que tener que
correr detrás de él cuando se escabullía entre las mesas y molestaba a los
clientes.

Louis aún se preguntaba como seguía vivo después de tantas obligaciones,


al igual que se preguntaba como su jefe aun no lo había corrido por
provocar tantos desastres.

La idea de contratar una niñera como Harry había propuesto ya se


presentaba más de diez veces al día en su cabeza.

Su jefe era bastante paciente, lo entendía bien y tenía esa empatía que pocos
hombres tenían ante ese tipo de situaciones, en conclusión, era un hombre
muy comprensible.
Pero todo buen hombre tendría límites, Louis no podía seguir corriendo
detrás de Daniel para que no tirara de los manteles, o se escondiera debajo
de las mesas, o se cruzara entre sus piernas y le hiciera tirar los platos.

Estando ya en el trabajo, Louis se sintió bastante mal después de sentirse


bien por tener un día del trabajo libre de las travesuras de su cachorro, un
pensamiento que esperaba todas las madres tuviera porque no quería ser el
único que pensara de esa manera siempre que su cachorrito no estuviera con
él.

Expresó su duda a su compañera de trabajo, tras la confesión la chica lo que


hizo fue reír, enterneciéndose con lo que su amigo decía, como si confesara
algún crimen a la policía.

—Todas las madres piensan eso, Lou, y todas después se sienten mal por
pensarlo. —le dijo, sobando su hombro para reconfortarlo.

Louis pudo disfrutar con menos culpa su día libre.

Cuando volvió a casa fue que se dio cuenta que tener un día libre era muy
bueno, pero nada se podía comparar con la sonrisa que su cachorro le
regalaba siempre que lo miraba.

Un regalo que tenía el gusto de recibir todos los días sin excepción, a
cualquier hora.

Louis volvió del trabajo cerca de las nueve, su madre ya no se encontraba


tan trastornada, pero continuó con su silencio eterno. Louis cenó junto a
Ellis, cuando entró a su habitación para acostar a Daniel su madre ya estaba
dormida.

Louis acostó a su bebé en el lugar libre del colchón, cambió su ropa


apretada e incómoda por una pijama holgada, calcetines calientes y volvió a
la sala de estar con muchas mantas para que Ellis pudiese acomodarse en el
sofá y no sufriera frío en la madruga.

El omega se despidió de Ellis para unirse en la cama con su madre y su


bebé, no entendió como fue que termino más tiempo ahí, al lado de su
amigo, charlando de bastantes temas al azar que no tuvieron sentido, no
hasta que llegó la una de la mañana y los temas se convirtieron en charlas
bastante profundas.

—Nunca hablamos de ello. —dijo Louis, abrazando sus propias piernas,


pegándolas a su pecho. Su barbilla posicionada en sus rodillas.

—Porque no creía que fuera necesario, nunca me he enamorado de un alfa.


Solo... Es atracción. Nunca he querido una relación con uno, tal vez... soy
bueno admirando la belleza ajena, no importa de qué casta.

—¿Bran es solo atracción? —el alfa relamió sus labios.

—Sí, no puedo pensar en algo más. No puedo engancharme a un alfa


hetero. —Louis sonrió.

—¿Y si no es del todo hetero? —Ellis resopló, echó la cabeza hacia atrás y
después miró a Louis con diversión, golpeó el brazo de Louis con la punta
de su pie, dándole un empujoncito.

—No hagas eso. No puedes darme esperanzas, Louis. Sabes lo idiota que
soy.

—Puedo investigar. Hablar con él y averiguar... No sé... Si de casualidad...

—No, Louis, no hagas idioteces. Es imposible, no voy a... no voy a crear


una historia boba en mi cabeza.

—¡Vamos! Si te gusta...

—En eso debe quedar únicamente. No quiero hacerme ilusiones estúpidas,


déjalo, Louis. No hagas nada. —Louis mordió su labio.

—Mejor dime, ¿qué fue lo que sucedió con Owen? No me contaste nada
sobre eso.

Louis entrecerró los ojos, de pronto se puso muy serio, pareciera que Ellis
le había dado un golpe fuerte para traerlo de vuelta a su situación.
Se fijó en su logro de no pensar en eso durante esas horas, después de que
Harry le dijera que todo iría bien lo aceptó, ahora que lo recordaba no creía
poder quedarse de brazos cruzados.

Debía pensar en algo que hacer, como manejar la información en sus


manos, por lo que su cabeza comenzó a trabajar.

—Creo que Owen me dio una pista para ayudar a Harry en su juicio.

—🐾🐾🐾—

Durante las últimas dos horas Louis creyó que sus pulmones colapsarían
debido al esfuerzo que hacía por retener el aire. La expresión "Sentía que el
corazón se me salía" cobró mucho sentido al tener esos ojos fijos en su
rostro siempre que hablaba, estudiando cada palabra, buscando un error.

Lo cual se le hacía bastante irónico, pues Des era bastante similar a Harry,
era gracioso que se sintiera intimidado por él cuando compartía bastantes
cualidades con su hijo mayor.

Con Harry se sentía seguro, a pesar de ser casi iguales en la mayoría de


aspectos.

Louis supo reconocer las semejanzas que Harry tenía con su padre, la
manera en que sus ojos se clavaban en él cómo pinchos, atento a sus
palabras.

Su mirada neutra y sin emociones pero que de algún modo te hacía sentir
nervioso, como si cualquier movimiento que hiciese fuese catastrófico.

En resumen, Harry era una copia de su padre, pulcro, educado, dominante;


una réplica más joven, quitando pocos detalles de personalidad y de
pensamiento.

Por supuesto Harry tenía una mente más abierta, y por supuesto podía ser
más delicado y dulce. Eso pensó Louis la primera hora.

No duró por mucho su pensamiento erróneo, pues Daniel se encargó de


comprobar que Desmond Styles no era más que un hombre bastante blando,
tomando el papel que le correspondía. Cómo la mayoría de personas,
siguiendo estereotipos.

Él era un alfa: juez, con un bufete con los mejores abogados de la ciudad.
Por supuesto que se esperaba demasiado de él, alguien antipático, con los
pies firmes en la tierra, no alguien que se ablandará con un par de ojitos
verdes y grandes.

De cualquier manera, Daniel era excelente desmontando las armaduras de la


gente y reduciéndolas a nada si es lo que quería, al parecer ningún Styles
podía resistirse a los encantos de los cachorros.

Des bajó sus escudos sin darse cuenta, eso relajó a Louis, lo suficiente para
no sentir que una soga se apretaba alrededor de su cuello, volvió menos
incómoda la cena y le permitió ver qué Des no era lo que Louis pensó, así
como el omega demostró no ser muchas de las cosas que el alfa de edad
mayor dedujo.

—He hecho algunas llamadas. Pero no será algo fácil. —Louis succionó su
labio inferior, mientras veía a Desmond pasar la cera naranja sobre el papel.

Daniel había tomado sus dibujos para mostrárselos de Des después de la


cena y lo convenció de colorear con él.

Por lo que la escena resultaba ser, en cierto punto algo extraño, ya que un
alfa como Desmond coloreaba la zanahoria de un conejo, con un cachorro
hiperactivo en su regazo, mientras hablaba de política.

—También, será algo que tomara tiempo, la anulación de la antigua ley se


expuso por algo, pero si logramos comprobar que ustedes en verdad son una
pareja destinada tendremos más oportunidad.

—¿No sería más fácil que hables con todos tus amigos y se deje pasar? Ya
sabes, un favor de compañerismo. —Des levantó su vista de la hoja y
observó al chico moreno que se encontraba en el otro extremo de la mesa.

—Eso es corrupción, Tyreese. —el chico sonrió con burla.


—Nadie en ese lugar esta libre de pecados. —el alfa se estiró en su lugar,
Anne negó con la cabeza.

—Si tardas más las probabilidades de que se sepa serán más grandes y
Harry enfrentaría otro cargo. ¿Cuántos tiene encima? ¿Cuatro? ¿Cinco? —
Desmond levantó una ceja.

—Debemos hacer esto legalmente, Tyreese. La prensa esta lista ante


cualquier movimiento mal ejecutado. ¿Cómo se vera que yo, el hijo de uno
de los hombres con mayor poder en la Corte Suprema no reciba una pena
por romper la ley?

—Seria bastante obvio que el Señor Styles utilizo sus influencias para que
Harry fuese liberado de cualquier cargo. ¿Qué reputación le daría a la
familia si eso sucede? —habló Louis, dirigiéndose a Tyreese. —Las
personas no estarían de acuerdo con esa injusticia, además que la reputación
de tu padre es intachable, se vería bastante afectado si las personas
comienzan a verlo como a todos los involucrados en la Corte Suprema, tu
padre no tiene la fama de ser alguien corrupto.

Los ojos de Desmond se entrecerraron, mirando directamente a Louis.

—El chico esta en todo lo correcto. —dijo el alfa más grande. —No hay
que arriesgarnos a perder credibilidad, no solo me afectaría a mi si no a
Harry. Es mejor hacer esto correctamente.

—¡Es, a mí, a mí! —dijo Daniel, golpeando su pecho con su pequeña mano
para después, sostener la crayola del puño del alfa.

El hombre revolvió el cabello del cachorrito, entregando el artefacto y


Daniel comenzó a pintar sobre el papel.

— Por ahora he comentado las posibilidades con algunos colegas, muchas


de ellas las cancelamos debido a que Louis mintió en su interrogatorio.

—Teníamos dos opciones, mentir o dejar que encerraran a Harry. —dijo


Tyreese.
—Lo sé, no los estoy culpando por hacerlo. Pero necesitaré más tiempo
para saber cómo arreglarlo y ustedes deben ser pacientes. —lo dijo más por
Tyreese. —Louis. —llamó el hombre.

El pequeño omega se cohibió en su lugar, pero se armó de valor para ver a


los ojos al alfa.

—¿Puedo hablar contigo?

—Papá. —advirtió Harry, pero Desmond alzo su mano, indicándole que se


callara.

—Uhm, si, claro.

El hombre asintió con la cabeza, levantándose de su asiento y entregándole


el bebé a Anne. Acomodo su saco con pulcra educación.

Louis relamió sus labios y Harry sus manos, dándoles un apretón muy
fuerte y besando sus nudillos con rapidez.

—No dejes que te intimide. —dijo Harry, dándole una sonrisa de confianza.
Louis asintió y corrió la silla hacia atrás para levantarse de su lugar y seguir
a Des a su oficina.

Louis entró, dando un breve vistazo a su alrededor, Desmond lo escaneó por


cortos segundos y el pequeño sonrió ligeramente.

—Generalmente está es la conversación que debería tener Harry con mi


padre. —dijo un poco burlesco, para aliviar su nerviosismo.

—No me gusta la hipocresía, Louis. —habló sin preámbulos.

—¿Señor?

—Hablo por mí. —se explicó. — Sería horrible fingir ante ti que estoy
cómodo con esto, es poco ético y no acostumbro a ser un hombre así. Me
gusta ser franco, la sinceridad es un valor que aprecio bastante. ¿Serás
sincero conmigo?
El menor parpadeó, desmarcado.

—Ah, sí, por supuesto.

—No me agrada que mi hijo se junte contigo. Eres muy joven, tienes un
hijo y una reputación... Denigrante.

Louis apretó los puños, entrando en ese modo defensivo que atrapaba
siempre que alguien le insultaba. Aunque no fuera directamente un insulto,
pues eso era la verdad.

Siempre se sentía enfurecer cuando alguien lo mencionaba, estaba cansado


de ser tratado como si no tuviera un maldito valor, como si lo único que le
caracterizara fuera eso y no existiera nada detrás.

—No es lo que esperaba para mí hijo mayor. Sin embargo, dadas las
circunstancias he decidió aceptar y tolerar esto. Me agradas, tienes
cualidades que no todos los omegas tienen y lo aprecio. Lastimosamente
con una única cena no puedo conocerte por completo, por lo que todavía no
confío en ti.

—¿Confiar en mí? —Louis se aclimató, después de los halagos,


disminuyendo su impulsividad. —Señor, soy la pareja de su hijo, no un
socio con el que va a negociar sobre su empresa.

—Tienes coraje, me agrada. —Des sonrió un poco. —Ningún otro omega


me hubiese contestado de esa forma. Eso es lo que me hace dudar.

Des se paseó por la habitación, recto y tranquilo, una tranquilidad que a


Louis le ponía nervioso.

—¿Qué omega con buena educación se atrevería a desafiar a un alfa con tal
descaro?

—Uno que esta harto de ser esclavo de sus ideas continuistas y


conservadoras. —Louis lo observó, profundamente. —Soy una persona, no
un accesorio. Entiendo que quiera mantener su estatus social y que un su
hijo mayor tome a un omega con un hijo que no es suyo es una mala
imagen...

—La imagen ahora es lo menos que me importa, muchacho. —lo


interrumpió. —He visto a mi hijo ser feliz estos últimos meses, eso me
basta. Pero me preocupa que sea una felicidad falsa.

Louis torció un poco su mandíbula.

—¿Le preocupa que este con su hijo por interés? —Louis dio un paso al
frente y se dejo caer en el pequeño sofá, sentándose cómodo en el asiento
como si fuese de su propiedad.

—Tengo experiencia en tratar con omegas a los que se les facilita la


manipulación. La mayoría actúan como tú.

—¿Con seguridad? —el omega alzo una ceja. —¿Se siente intimidado por
un omega porque es seguro de si mismo? Eso no debería ser una mala
cualidad. Soy seguro porque no tengo otra opción, es duro vivir siendo
quien soy, si no supiera lo que valgo, si no me mostrara como lo hago, sería
una presa fácil en un estanque lleno de tiburones.

—¿Esa no sería una buena razón para buscar un alfa que te sustente? ¿Qué
te salve del estanque de tiburones?

—No necesito un alfa para salir de ese estanque sin un rasguño. —se
abstuvo de reír. —Estudio derecho, un puesto que no gane gracias a que un
alfa llegó para rescatarme. Fue gracias a mi esfuerzo, mantengo un empleo
y cuido a mi hijo, lo hacia antes de conocer a Harry y podría seguir
haciéndolo si él no está. Disfruto mas las cosas cuando las gano por cuenta
propia, manipular a un alfa para que resuelva mi vida no es algo que me
satisfaga.

Desmond esbozo una sonrisa, aflojando la tensión en sus brazos y


dedicándole una mirada que Louis no supo identificar.

—Confiare en ti, Louis. —dijo el hombre. —Espero que estés siendo lo


suficientemente sincero conmigo, así como yo lo estoy siendo contigo. No
quisiera perder mi tiempo intentando encontrar una forma de librar a mi
hijo de la ley para que este contigo, no si no eres alguien que valga la pena.

—🐾🐾🐾—

Daniel se impulsó, dando brinquitos a la orilla de la mesa, tomando más de


esos pedacitos de la crepa que Bran cortó para él.

Louis había llevado verduras para el cachorro, sin embargo, él no parecía


estar muy a gusto con esa elección, por otro lado, Bran contrastaba bastante
con la comida saludable aromatizando su alrededor con chocolate y fresas.
Daniel no paró de pedirle hasta que Louis se lo permitió y Bran cortó una
porción para el bebé.

Entonces Daniel estaba feliz, Louis no tenía que lidiar con berrinches, pero
si con las manchas de chocolate en las mejillas, manos y ropa de su bebé.

—¿Mamá? —le habló el pequeño niño, moviendo sus pies alterado.

—Voy al baño, espérame con Bran. —le dijo, levantando el flequillo rubio
de su frente y besó la zona. Daniel frunció la nariz, no dijo más y volvió a
su atención en la comida dulce.

Louis se encaminó por los pasillos, ignorando las miradas incomodas que
llevaba evadiendo la mitad del día. Se sentía bastante observado por todos a
su alrededor.

La sensación era semejante a sus primeros días en la universidad. Todos


poniendo sus ojos encima de él, todos preguntándose mentalmente como
era que un omega con un hijo podía tener un puesto en la escuela.

Pero con el pasar de los meses la gente dejó de tomarle tanta importancia,
convirtiéndose en un estudiante más en la facultad, todavía escuchaba o se
enteraba de algún chisme que lo involucraba, pero era muy reducido.

Entonces esas miradas, eran poco usuales para él. No supo durante esas
horas a que se debía, no quería saberlo de cualquier manera, tenía bastante
en la cabeza como para pensar en mínimos chismes escolares.
Sin embargo, aunque no busco la razón, esta llegó a sus oídos justo antes de
quitar el pestillo del cubículo.

—En verdad yo creía que estaba con él. —había dicho una chica de quien
no reconoció la voz. El agudo tono se propagó en eco en el baño.

—A mí también me sorprendió. —agregó la otra chica. —Pero ¿sabes? No


es idiota, un profesor o el hijo del director, ¿qué más da? No me
sorprendería que teniendo un hijo a esa edad se enrolle en las sábanas de
esos dos únicamente para obtener beneficios. Es una lástima que Bran
cayera en sus redes, es un chico agradable y súper guapo, no merece que lo
utilicen de esa forma.

El omega tenía sus puños demasiado apretados, su ceño completamente


fruncido en rabia, a pesar de eso se relajó, quitó el pestillo de la puerta y la
empujó, imitando esa expresión neutral que Harry siempre portaba para no
mostrar su verdadero estado hostil.

Aflojó ligeramente su cólera al ver el rostro de las chicas a través del


espejo, complacido con el par de sus ojos abriéndose con sorpresa.

Se abrió paso entre ambas chicas, mostrándose indiferente ante las críticas
anteriores, se colocó frente al lavamanos, tomando jabón del dispensador
para tallar sus manos.

—¿Estás triste porque juego con sus sentimientos o porque sabes que tú
nunca hubieses logrado poder meterte en sus sábanas? —se dirigió Louis a
una de ellas, mirando a través del reflejo a la beta de cabello rubio.

Su boca se abrió y cerró sin saber cómo responder por cortos segundos,
buscando como argumentar a ello pues no entendía el actuar de Louis,
calmado e ignorante a los insultos.

El agua limpió el jabón en las manos de Louis mientras este, agitaba su


cabeza, buscando arreglar la posición de su flequillo, adoptando una
compostura calmada, sin demostrar algo.

—No sabíamos que...


—Eso pienso que es muy obvio. —Louis la interrumpió. —No serias capaz
de decirle algo tan directo a alguien que no conoces. Pero en realidad, me
importa una mierda lo que pienses de mí... ¿Cuál es tu nombre?

—Tania. —respondió con la boca seca.

—¿No es gracioso Tania? ¿Que yo ni siquiera sabía tu nombre o de tu


existencia hasta hace apenas unos segundos y tú... ya conocías todo de mi
vida? —la chica mordió su labio, avergonzada, todo lo contrario a su amiga,
que se mostraba altanera a su otro costado, mirando su maquillaje en el
espejo y retocando con polvo su nariz.

—No necesita conocerte para saber lo que eres. —le dijo la otra chica
quitada de pena. —Primero te escabulles con el profesor Styles fuera de la
facultad y después llegas con una marca en el cuello y el aroma del hijo del
director. Para mí eso no es más que ser un cualquiera.

La beta arregló los mechones de cabello que se exponían mal acomodados


en su cabeza. Louis se cruzó de brazos, mostrando una sonrisa sutil, pero
por sobre todo confiada y burlesca.

—¿Eso te afecta? —fue directo el menor. —Dime, ¿mi vida sexual afecta
en algo tu vida? Me parece que no, así que mejor métete en tus asuntos y
deja de degradar a las demás personas que sí pudieron lograr lo que tú no
puedes por estar más interesada en las vidas ajenas que en tu propia
existencia. —escupió, tomando con fuerza una toalla de papel para secar
sus manos.

Sin intenciones de escuchar la respuesta de la chica tiró el papel al cesto y


se apresuró a salir de los baños, su corazón martillando rápido en su pecho,
aguantando los golpes del enojo estrellándose en sus huesos.

Volvió a caminar los mismos pasillos y la incomodidad siguió encima de él,


picando su espalda y recordándole burlesca por qué todos lo miraban otra
vez, por qué estaba en boca de toda la escuela, nuevamente.

Atravesó el umbral de la cafetería y se abrió paso entre las mesas.


A pocos metros de la mesa en donde había estado pudo ver otra vez a Bran
y a su cachorrito, bastante tranquilo.

Louis se quedó observando a los dos, Daniel balanceaba su cabeza al lado


izquierdo y Bran seguía el movimiento, luego, Daniel volvía a la derecha y
Bran hacía lo mismo, como si fuese un espejo, sus ojos se perdían en los del
niño, atascado en la mirada fuerte y profunda del bebé.

—¿Qué haces? —Bran se sobresaltó. Le tomó un tiempo antes de volver a


la realidad, pero una vez que lo hizo parpadeó rápido y guío sus ojos
obscuros a Louis.

—Tu cachorro me hipnotizo. —le dijo, señalando al pequeño sentado a la


orilla de la mesa.

Louis se aguantó una carcajada, su asquerosa molestia se fue enseguida,


cuando su mano tuvo que tapar su boca para no crear un escándalo.

—¿Qué dices?

—¿Sabías que tiene una mirada muy desafiante? —las cejas de Louis se
alzaron y se sentó a un lado de Bran, mirando a su bebé para encontrar esa
supuesta mirada, pero no pudo observar más allá de los ojitos tiernos y
verdosos.

—Se ve tan intimidante. —dijo con sarcasmo.

—Te lo dije. —contestó Bran, bastante seguro de lo que decía.

Los hombros de Louis se encogieron en una risita limpia.

Su cabeza giró unos pocos grados a la derecha, notando la seriedad en el


rostro de Bran.

—Era sarcasmo, Bran. —el alfa frunció su entrecejo. Vio a Louis a su lado
y negó con la cabeza, con una mueca poco convencida.

—Para con eso, sabes que soy lento y odio sentirme estúpido al no poder
diferenciar si las cosas que dices son reales o no.
—Te estoy entrenando para la vida, bobo. —El alfa guardó silencio, su vista
concentrándose de vuelta en Daniel que ahora jugaba con su llavero de
erizo.

Louis frunció la nariz.

—¿Por qué dices que mi hijo tiene una mirada desafiante? —preguntó
curioso. —Para mí se ve bien y normal. —encogió sus hombros, tomando
una de sus zanahorias.

—Claro, eres su madre. Él sabe cómo actuar frente a ti. No es tonto.

—¿Ah? —Bran suspiró.

—Daniel ya no me odia, está creciendo, está aprendiendo a diferenciar entre


las personas que conoce y las que no. A mí me conoce y puede estar
conmigo sin ti presente, pero, si me acerco lo suficientemente entonces
pone esa mirada.

El omega parpadeó, poniendo su atención en Bran. El chico siempre parecía


tomar muy enserio las cosas que decía, siempre terminaba saliendo con
algún dato interesante que leyó en algún libro o en internet por ocio.

Bran era bueno para investigar todo tipo de cosas que no tenían que ver la
una con la otra, eso muchas veces le hizo saber a Louis porque era tan
bueno para el arte y al mismo tiempo para las leyes.

Sabía de muchos temas, era por eso que a Louis le gustaba su compañía,
siempre tenía un buen tema para hablar que no fuera únicamente el maldito
clima, por eso mismo, sus días no eran aburridos, porque el chico siempre
encontraba la manera de hablar sobre algún dato al azar y al mismo tiempo
conseguía que se enlazará limpiamente a la conversación, justo como en ese
momento.

—Una vez leí sobre las miradas.

—¿Las miradas?
—Si, Louis, miradas. —el omega apretó sus labios con diversión. —Hay
personas que nacen con esa peculiaridad en sus ojos que los hace superiores
al resto.

—¿Cómo un super héroe? —Bran le dio una mirada con sus ojos
entrecerrados y Louis agitó sus pestañas inocente, como si no estuviese
burlándose de lo que su amigo decía.

—No me importa que te parezca estúpido, es un estudio real. —Louis no


frenó su risa está vez, tomando otra zanahoria. —No volveré a contarte
nunca más sobre mis hallazgos. —dijo ofendido, tomando su malteada.

—Oh, ¡vamos Bran! Debes admitir que eso suena...

—Estúpido. Pero está bien, puedes pensar cualquier cosa y cuando tú hijo
crezca y pueda controlarte únicamente con una mirada no vengas a mi para
que te salve. —Louis se rio de nuevo. —Ya lo hace, incluso si no te das
cuenta, digo, Daniel no está comiendo esa crepa por nada. —Louis cerró la
boca de golpe, parando su risita simplona.

El alfa sonrió triunfal, jactándose del omega que pareció empezar a tomar
enserio las palabras del chico.

—Si, a eso me refería. —fue el turno de Bran de reír y continuó con su


almuerzo.

Louis dejó ir un suspiro y recargó su cabeza en el hombro de Bran.

—Bueno, creo que es verdad, Daniel es bueno convenciendo a la gente solo


con una mirada. —le dijo Louis con una sonrisita, misma que se borró
cuando observó al grupito de personas pasar frente a su mesa, los ojos
curiosos brillaron en su dirección y las risitas se escucharon cuando
estuvieron lo suficientemente alejados de su mesa.

—Ugh. —se quejó Louis, apartando su cabeza con incomodidad del


hombro de Bran y distrayéndose con la servilleta de papel en la mesa.

—¿Qué pas...
—Hola, Bran. —saludó un alfa mayor que ellos. Louis lo reconocía
únicamente de vista, desconocía si Bran y él eran amigos, aunque por la
forma en que lo saludo Louis supuso que lo eran.

Daniel rápidamente miró al alfa que tomó asiento al otro lado de la mesa,
estrellando su charola con comida en la misma. Daniel saltó y pidió los
brazos de Louis justo cuando sus otros dos amigos se sentaban en el espacio
restante en el banco.

—Hola, Ryan. —respondió amigable Bran, sorbiendo su malteada.

—Louis. —se dirigió al omega con un asentimiento de cabeza. Daniel


gruñó bajito, y se pegó más al cuerpo de su madre.

Louis le dio una mirada rápida y al igual que él saludo con un movimiento
de su cabeza, no conocía al tipo y tampoco tenía interés en hacerlo.

—Habrá una fiesta el viernes, en casa de Matt. —le dijo, volviendo su


atención a Bran. —¿Vendrás con nosotros? —el morocho frunció su nariz.

—No lo sé, no tengo ganas de salir este viernes. —respondió tranquilo.

—¿No tienes ganas? Vamos, tú siempre tienes ganas. —el alfa se encogió
de hombros, cerrando sus labios alrededor de la pajilla en su vaso. —¿O es
que no puedes? ¿Ya tienes planes? —preguntó eso barriendo su mirada en
dirección a Louis.

La mandíbula del omega se apretó. Fingió tomar más atención a la ropa de


su bebé, acomodando sus mangas, aunque no tuviera que hacerlo,
sintiéndose incómodo con las sonrisas y los ojos sobre él.

—¿Alguna cita romántica con un omega especial? —los puños de Louis se


cerraron.

Sin embargo, Bran se mantuvo tranquilo, sin entender el doble sentido a sus
preguntas, sin ser consiente del tonito cantarín y malditamente obvio que
empleó.
—¿Si te quieres burlar de algo no es mejor que seas completamente
directo... Ryan? —fue Louis quien contestó, su voz venenosa y golpeada.
—No todos pueden entender tu lenguaje de idiota universitario.

—Vaya, tu chico tiene colmillos. —se burló uno de los betas al frente. —
¿Como haces para poder controlarlo? —el entrecejo de Bran se arrugó en
confusión.

—Bran que bien te lo tenías guardado. —agregó Ryan.

—¿Qué cosa?

—¿Nos presentarás a tu nuevo novio? —interrumpió el tercero.

—¿Mi qué? —el omega a su lado se tensó, incomodo, entonces vio su


mandíbula apretarse, adivinando a que se referían. Pero antes de poder
aclararlo lo interrumpieron.

—Oh vamos, no debes de esconderlo con nosotros. ¿O papi te controla


tanto que ni siquiera te deja estar con un omega que ya tiene un cachorro?
¿Por eso es un secreto? No lo culpo, ningún padre querría que sus hijos se
enrollen con poca cosa.

Bran parpadeó, su vista se centró en Louis, la tensión recorría su mandíbula


y sus ojos brillaban con lágrimas que se guardaba obviamente por la rabia
que no podía dejar escapar.

No era un secreto que Louis era un buen rival. Verbalmente él sabía cómo
defenderse, pero en ese momento el prefirió callarse todas sus defensas.
Para no hacer más grande el problema, para evitar inconvenientes. Ya era
bastante difícil ser quien era en un lugar como ese.

A Louis le gustaba mantener un perfil bajo, a pesar de que no siempre se


podía, pero al alfa no le importaba meterse en problemas.

—¿O será que solo es un acostón? Nadie querría una relación estable con
un omega de su nivel. —Louis hizo una mueca, sus puños dejaron de estar
apretados tan pronto como entendió que no debía caer en las provocaciones,
por otro lado, Bran no se contuvo, consciente de que los insultos no
cesaban.

Siendo quien era, no permitiría que insultaran a ningún omega de esa


manera, mucho menos si era su amigo.

—¿Puedes conseguir algo mejor no? Vamos hombre, hay bastantes omegas
lindos ahí afuera.

—Cierren la puta boca. —intervino por fin el alfa, levantándose


bruscamente de su asiento, estrellando su mano en la mesa de tal forma que
llamó la atención de todos en la cafetería.

Daniel saltó en el regazo de Louis, pero esta vez en lugar de esconderse en


su cuello fijo su vista en Bran, ciertamente sorprendido por la respuesta del
chico, ya que no lo conocía en ese estado de enojo.

—¿Si yo estoy con él o no a ustedes que mierda les importa? —casi gritó.

—Bran... —le habló bajito Louis, pero el chico no le tomó atención.

—Oye amigo, cálmate, solo estábamos bromeando.

—No me digas amigo, no somos amigos, si lo fuéramos sabrías lo mucho


que me irrita que hagan ese tipo de bromas absurdas y estúpidas.

—Debe coger muy bien para que lo defiendas así.

—Bran... —repitió Louis, esperando evitar un conflicto mayor, pero no


pudo hacer mucho cuando Bran ya estaba rodeando la mesa y tomando de
la camisa al alfa.

—Que esta sea la última vez que te metes en mis asuntos y también la
última vez que lo insultas así, porque la próxima vez que escuché esa
mierda saliendo de tu boca no voy a detenerme a arrancarte los dientes de
un puñetazo.

—El hijo del director no debería comportarse de esta manera.


—Al hijo del director le importa una mierda si lo expulsan por destrozarle
la cara a otro estudiante.

—Bran, por favor, es suficiente. —Louis intervino, sin éxito.

—¡Bam! —gritó Daniel con una agudeza impresionante. El chico de mirada


obscura por fin volteó, sostuvo sus ojos azabache y seguido de eso soltó la
camiseta del otro alfa.

Bran volvió a su lugar, pero en lugar de tomar asiento recogió su mochila,


colgándola en su hombro.

—Vamos, Louis. —le dijo aun molesto, el omega sin decir más se levantó,
buscando las correas de sus mochilas.

Les dedicó unas miradas rápidas a los alfas que seguían frente a él y siguió
el mismo camino que Bran tomó para salir de la cafetería, apresuró su paso
para alcanzarlo y colocarse a su lado, caminando al salón de su siguiente
clase.

Ninguno de los dos dijo algo, incluso después de tomar asientos uno al lado
del otro. Louis parecía estar muy perdido en su cabeza, Daniel era el único
que le tomaba atención, mostrándole su libro con dibujos para que Bran se
lo leyera. El tema de las catarinas había quedado atrás, por lo que el
cachorro pedía ese nuevo libro todo el tiempo.

En la página, la liebre se estiraba, alto, alto hasta el cielo, sus manos se


abrían y le mostraba a la liebre más pequeña que tanto era su amor por ella.

Daniel repitió el gesto, levantando sus brazos lo mas arriba que pudo.

—"Y yo te quiero hasta acá arriba" contestó la liebre grande. —leyó Bran.

—Ata aiba. —repitió el cachorro, dando un brinquito en su lugar, su cuerpo


rebotó como un resortito y después se recargo en la mesa, viendo a detalle
las páginas del libro, escuchando atento la narración.

—¡Te quiero de aquí a la LUNA! —interpretó, señalando hacia el techo.


—¡SI! —gritó entusiasmado Daniel.

—"Eso está muy lejos" dijo la liebre grande. "Eso esta lejísimos" —
continuó.

Daniel intentaba saltar al igual que la liebre, pero estando en un espacio tan
reducido únicamente rebotaba en su espacio, doblando y estirando sus
piernitas.

—La liebre color avellana acostó a la liebre pequeña en una cama de hojas.
Se quedo a su lado y le dio un beso de buenas noches.

—¡Mua! —exclamó Daniel, frunciendo su boquita como si fuese a dar un


besito. Bran rio.

—Luego se acercó aún más y le susurró con una sonrisa: "Yo te quiero de
aquí a la luna... y de vuelta" —terminó, cerrando el pequeño libro.

—¡Oto! —pidió Daniel, girando en su lugar para buscar otro libro de


cuentos, pero la bolsita estaba al otro lado, por lo que agito el brazo de
Louis para pedirlo.

El omega volvió a su realidad, parpadeando y atendiendo a lo que el


cachorro pedía.

—¿Que sucede? —Le preguntó Bran una vez que Louis comenzó a buscar
otro libro en su bolsa.

—Nada. —intento zafarse de la conversación.

—Louis...

El omega resopló, acomodándose en su lugar para poder ver mejor al alfa.

—Gracias por defenderme en la cafetería. —el menor tragó saliva. —Pero


no quiero que lo hagas de nuevo, no quiero que tengas problemas por culpa
mía. Lo siento, perdón, no era mi intención causarte tantos problemas, lo
del aroma fue una pésima idea.
—No me estas causando problemas, Louis, está bien. ¿Qué más da si todos
piensan que salgo contigo? Eso no es un insulto. Ya quisiera yo salir con un
omega tan inteligente como tú. —Louis sonrió un poquito, Bran agitó su
cabello, despeinando sus hebras obscuras.

—Tú no eres de tener una mala reputación, no quiero que la tengas. Es


horrible recibir todo tipo de insultos...

—Oye, cálmate, no importa tener esa "mala reputación". ¿Cuál mala


reputación en realidad? Ante los ojos de todos estoy "saliendo" con el
estudiante más inteligente de aquí. Es un honor que me enrollen contigo. Y
de los problemas ni hablar, Louis... ¿No entiendes que tú no metes en
problemas a nadie? No me estás obligando a nada, lo que a mí me pase será
porque así yo lo decidí. No soy un niño pequeño, se a lo que me enfrentó.

—Te obligue a marcarme.

—Si yo no hubiera querido no lo habría hecho. Cálmate maldita sea. Ven


aquí. Estás muy sensible el día de hoy. —se burló un poco mientras pasaba
sus brazos alrededor del cuerpo de Louis. —Lo único que me preocupa de
salir contigo es que cierto alfa va a romperme el cuello antes de poder llegar
a mis veintidós.

Louis por fin se rio, porque, aunque parecía una broma, el chico hablaba
bastante en serio, al parecer seguía creyendo que Harry lo mataría algún día
mientras dormía.

—Harry no sería capaz de matar a nadie, Bran. Mucho menos a ti.

—Creeré ciegamente en tu palabra, Louis. Pero yo no estuve muy


convencido esta mañana con esa mirada asesina.

El menor le dio un golpecito en el hombro.

—¡Mamá, Bam! —interrumpió el bebé, empuñando la tela de su ropa y


agitándolo para que le prestara atención.

—Ya voy, cachorro, ya voy.


El omega se giró para buscar más de los libros cortitos del menor. Daniel
eligió rápido y se lo pasó al alfa para que lo leyera.

Louis bufó y estaba vez puso atención al cuento, dejando fuera lo que pensó
pocos minutos atrás, se preocupó por poner atención a su clase una vez que
inicio, dejando fuera sus preocupaciones.

El resto del día fue un poco más de lo mismo y regresó a su casa antes de
tiempo gracias a que Bran lo llevó en su auto.

Al entrar al apartamento su madre se levantó del sofá y tomó al cachorro en


sus brazos, Louis peleó con ella todo el fin de semana, diciéndole que no
podía estarlo monitoreando como a un niño pequeño, pero la mujer era terca
y no pudo hacer nada más que aceptarla en su hogar.

Por lo menos se sintió aliviado de que estuviera, la comida ya estaba lista y


Daniel parecido ponerle más atención a su abuela que a él, lo que
significaba que pasaría un buen rato con ella jugando. Eso le daría tiempo
para poder investigar lo que quería antes de ir al trabajo.

No fue difícil encontrar lo que buscaba, finalmente, Owen tenía razón.


Howard era uno de los mejores abogados en Londres, bastante conocido en
el mundo de la política, lo que le hacía tener un perfil amplio en internet,
pero no todo lo que leía podía ser verídico.

Si Howard verdaderamente estaba involucrado en el caso de Harry,


necesitaría más información que solamente datos de internet.

...

Hola bebés! Cómo están? Espero que muy bien.


No tengo nada que decir para este cap jaja so...

Espero que lo hayan disfrutado mucho.

Coman sano, tomen awa, cuídense muchito y les deseo mucha felicidad
y cosas hermosas.
Probablemente la próxima actualización haya capítulo + el especial que
ya anuncié por aquí y en IG, so esperenlo muy pronto sweeties

Nos leemos el próximo capítulo


Lxs amo

All the fucking love


25.

Capítulo dedicado a:

Only_GucciShinne / sunflouis91 / FioCLL / 18-meses-


decian / N0kad0taka / Wellbealright28 / M__Larry28 / harryandsun / fabro
driguez128 / benyibluee / ZeiLH16 / theSITL / AraStylinson / tu-pta-
madre / -
Blue_Stylinson- / GoldenLouiee / BShann / sunflowerlh28 / Louisasakitty /
Vicky_Pons_15 / Fmajaz / Puercarry / nigthmarex3 / SunLouW / MYA2708 /
Louis_Baby_boy

...

Sus manos llevaban un largo tiempo frotándose entre sí, sudaban por los
nervios y sus dedos se entrelazaban... sus palmas rozadas y sensibles por la
fricción; existía una especie de vacío en su estómago, un calor se extendía
en las paredes de su esófago, una sensación cercana a las náuseas que hacía
a su boca salivar.

Los tres alfas sostuvieron sus ojos en él. Los tres con la mirada fría y
calculadora, por más que Louis lo intentaba no conseguía descifrar que era
lo que pensaban.

Pasó mucho tiempo mientras cada uno analizaba sus palabras, los ojos no se
apartaban de su rostro, semejando agujas filosas que se incrustaban una a
una, tan profundo que cada respiro era doloroso; juzgando cada letra en sus
oraciones, los movimientos de su cuerpo; indefenso ante la evaluación
directa de los alfas. Sucedió hace un tiempo una situación similar, un déjà
vu se presentó de la última vez que se sintió así; aquel día en que confeso a
Owen y a sus padres su embarazo.
La situación pasada, de alguna forma, le hacía sentir que ese momento,
terminaría de igual manera, en desastre.

Nada lo calmaba, nadie hacia algo para darle seguridad, algo que le
garantizara que una bomba no estallaría en su cara.

A pesar de la zona de tensión en la que se encontraba, no se mostró


intimidado, mucho menos indeciso, las palabras se escaparon, no hubo ni
un titubeo, nunca bajó la vista, se mantuvo recto, aun en ese momento,
incluso con el silencio mortificante, Louis tenía la cabeza en alto y no se
permitió dudar de lo que tanto pensó en la noche anterior.

—¿Qué piensas que es esto? —por fin, Desmond rompió el silencio.


Inclusive cuando su pregunta se escuchó golpeada Louis no perdió su
seguridad, de cualquier forma, un sermón de parte del alfa era mejor que el
silencio sepulcral en el que se habían sumido.

—Ya dije lo que piens...

—No. —interrumpió Desmond. —Me refiero a toda esa historia que


dedujiste. —Louis apretó las manos. —Esto no es una serie de televisión,
Louis. Es la vida real, es un caso real, uno en el que tu alfa está envuelto.
No podemos perder tiempo en juegos de niños.

El omega apretó con más fuerza su mandíbula, su cerebro le ordenó


escudriñar la mirada de Harry en busca de apoyo, sin importar cuanto lo
deseó no se pudo quitar el orgullo tan fácil de la cabeza.

—¿Juegos de niños? —repitió bastante ofendido el omega, dando un paso


al frente.

—¿Venganzas? ¿Planes macabros? Eso suena a un guion de película barata


y a algo que, obviamente, imaginaria un niño. —el alfa sostuvo una sonrisa
burlesca.

—No lo veo como algo imposible. —por fin, Tyreese volvió a la


conversación. —La realidad supera la ficción, dicen por ahí. Se sabía que
Harry no le agradaba a Howard antes de todo. Le guarda odio y rencor, eso
es claro.

El alfa de piel obscura se levantó de la silla, paseándose por la habitación,


sus manos cómodamente agarradas detrás de su espalda, demostrando su
confianza, el poder que existía detrás de esa cara dulce y agradable.

—Podremos conocer el odio que Howard le tiene a Harry, pero asesinar a


mi hijo menor para inculparlo suena demasiado... es una persona intensa
pero no asesinaría a nadie.

—Él no, no con sus propias manos. Pero es un hombre que tiene la facilidad
de contratar a alguien para el trabajo sucio. —habló el de ojos verdes. —"Si
alguien estorba en tu camino, apártalo." ¿No era eso lo que decía, papá? —
Harry se echó para atrás, golpeando su espalda contra el respaldo.

Sus piernas se impulsaron con el suelo, despegando la silla de la mesa, su


pierna se alzó, su tobillo sobre su rodilla izquierda.

—Tú nunca estorbaste en su camino, nunca te importó tu herencia, no tenía


necesidad de hacerte daño.

—No hasta que lo descubrí.

—Incluso después de eso, no le importó, no es un niño berrinchudo que


busca venganza cuando alguien estropea sus planes. Tiene la facilidad de
buscar lo mismo en muchos lugares. Si no funcionó aquí, en cualquier otro
lugar lo conseguiría.

—¿Lo descubriste? —indagó el omega.

Harry miró a Louis, con un suspiro echó la cabeza hacia atrás. Resopló,
cerrando sus ojos.

—Howard era el socio de papá y un hombre muy ambicioso e impaciente,


él no podía esperar a que sus hijos contrajeran nupcias con los hijos de
Desmond para apoderarse de su empresa. Él necesitaba ser dueño de todo lo
antes posible, pero no era lo único que él quería poseer, no bastaba.
El corazón de Louis comenzó a acelerarse, no por miedo, si no por
excitación, sus manos comenzaron a sudar, picando de emoción.

Todo su cuerpo parecía estimulado por los nuevos datos, así como llegaban,
el menor los enlazaba con los otros ya recolectados, creando nuevas y
posibles teorías.

No tenía idea de que resolver enigmas de este tipo sería tan emocionante.
Tenía una sensación de efervescencia en la sangre, burbujeante,
estimulando su sed de búsqueda, de hallazgo. Cuanto más sabia, más quería
llegar al fondo, abismarse en la profundidad de los secretos y resolver el
misterio.

No debería sentirse feliz o emocionado en una situación como esta, pero no


podía evitarlo.

—Obligó a Rachel a casarse con alguien más, para obtener más poder. —
dijo Louis, casi brincando de emoción en su lugar. —Y permitió que su hijo
menor se casara con tu hermano para mantener una alianza con tu familia.

Tyreese sonrió al otro lado de la habitación.

—Pero nunca parecía ser suficiente. —dijo Tyreese, rodeando la mesa. —


Había otra familia de alto nivel, dueños de una de las empresas de medios
de comunicación más importante en Inglaterra y tenían una hija omega.
Phill dejaba a Richard por esa omega.

—Y Howard, a espaldas de mi padre ideaba un plan para traicionarlo,


romper su sociedad y quedarse con la empresa. —agregó Harry, jugando
con su corbata, enrollándola, su pie se movía sobre su rodilla.

—Pero Harry es un chico muy inteligente, aunque no estaba interesado en


la empresa familiar de alguna forma lo descubrió, se lo conto a Des y pudo
evitarse. —concluyó Ty, llegando a su costado.

—Entonces... ¿Howard quiere vengarse de Harry por estropear su plan? —


preguntó Louis. Tyreese frunció los labios y su ceño se contrajo, como si
pensara profundamente en la alternativa. —Es un poco extremo, asesinar a
alguien solo por eso.

—Créeme, Louis, siendo abogado nos hemos encontrado con personas que
han matado por menos, pero eso ya es cuestión de algún problema mental.
—indicó Tyreese.

—¿Piensas que Howard lo tiene? —preguntó Harry.

—Es una posibilidad. —se encogió de hombros su hermano.

El omega mordisqueó su labio, repasando su estudio del día anterior,


respiró muy profundo, ignorando la discusión de los tres alfas en la
habitación.

Aclaró sus pensamientos por sobre el ruido de las voces profundas y su


corazón dio un vuelco.

—Howard continuó con el plan que tenían juntos. —interrumpió Louis a


los hombres. —El bufete de abogados, la empresa, siguió con el proyecto
por su cuenta. Lo que convierte a tu padre y a la empresa en su
competencia. Harry nunca ha sido el objetivo. Si no usted. —dijo Louis
mirando a Desmond.

El alfa de tez obscura sonrió de nuevo, aunque más amplio esta vez, su
mano viajó hasta el hombro de Louis, proporcionando un apretón de apoyo.

—¿Qué...

—Lo leí, en esa nota, él buscó continuar con el proyecto a pesar de la


disolución de su sociedad. Pero usted tenía su camino ya construido, él
tenía que empezar desde cero, no sería fácil tener un alto nivel si estaba su
empresa en primer lugar para opacarlo y "Si algo estorba en tu camino,
apártalo." —citó las palabras del hombre.

—Tiene mucho más sentido. —defendió Tyreese. —Un hijo muerto y el


otro en prisión. ¿Qué tanto le afectaría eso a un padre? —Louis asintió
frenéticamente, feliz de que alguien en ese espacio estuviera de su lado y
entendiera su punto.

—Sus dos hijos, ambos con destinos terribles. ¿Caería en depresión?


¿Descuidaría su empresa? ¿Cometería errores en sus próximos casos? —
continuó el omega. —Tengo un hijo, si algo llegase a pasarle a Daniel,
moriría, no podría seguir. Es todo lo que tengo en mi vida, es lo más
importante, sin duda eso me destrozaría.

—Tú eres un omega, Tomlinson. —interrumpió aturdido Desmond,


apretando la mandíbula, como si la comparación le golpeara el ego.

—Que usted sea un alfa no significa que carezca de emociones, es un


humano, después de todo. Tantas tragedias en tan poco tiempo serian
devastador. Con su hijo y su nieto muertos, y su otro hijo con un destino
incluso peor que la muerte, condenado a ese lugar. Usted, teniendo que
visitarlo, viendo cómo poco a poco se deteriora. Sé que es un alfa y que es
fuerte, pero eso nadie lo soportaría, lejos de eso, tendría a su esposa, que
posiblemente estaría destrozada, deprimida, llorando día y noche por sus
cachorros y su nieto. Su vida, su familia, irían en picada y usted nunca
podría detenerlo, así, Howard pasaría por sobre usted con su nueva
empresa. —concluyó, sosteniendo la tela de su sudadera con fuerza.

—No me conoces, no puedes dar por hecho que eso me destruiría. —gruñó
Desmond, sus colmillos mostrándose y su cuerpo, avanzando dos pasos.

Louis frunció los ojos, cómico con la situación, porque Desmond tenía un
ego bastante frágil.

—Yo no lo conozco, pero Howard sí. —Desmond retrocedió los pasos que
había dado al frente. —Tanto como para pensar que un plan así podría
funcionar. Todo alfa se preocupa por su familia, todos tienen en su genética
ese instinto de proteger y cualquiera se sentiría inútil al saber que no pudo
cuidar de su familia. ¿No es así? Ahora mismo tiene la oportunidad de
evitar eso, pero no lo hace, porque se preocupa más en no darle la razón a
un omega joven e inexperto para resguardar su orgullo.
—Louis, basta. —habló Harry con tranquilidad, acaparando la atención de
su omega, que lucia alterado.

—Todo este tiempo estuvieron buscando a las personas que podrían matar a
su hijo por odio hacia él. Nunca se imaginaron que sería algún tipo de plan
para arruinar a su familia.

—La desesperación nos puede cegar. —dijo Tyreese. —Estoy de acuerdo


con él, aunque creamos que bloqueamos nuestros sentimientos no es posible
hacerlo por completo, no vamos a conseguir resolver esto si nos aferramos a
lo mismo y yo creo en sus conclusiones. Tiene una prueba. ¿Qué
perderíamos en intentarlo?

—Tiempo, Tyreese. —contestó Des, sentándose de vuelta en su silla.

—No hay tiempo. Debemos actuar ya. —objetó Tyreese.

Harry y Desmond se miraron por unos segundos, negado al mismo tiempo


con la cabeza, fue aterrador observarlos a ambos como un espejo, la misma
mueca, la misma convicción.

Louis remojó sus labios con la lengua, parpadeando.

Su paciencia llegó al límite, su fuerza se estaba desmoronando, poco a poco


se desarmaba.

—No puedes quedarte de brazos cruzados teniendo esta información. —


continuó Louis, su pulso acelerándose.

—Si puedo. Y lo haré. Hasta no tener algo más confiable...

—¿Qué es más confiable que Howard pidiéndole a Owen ayuda para


encarcelarte? Puedes hacer algo, Owen puede declarar, puede ayudar...

Harry bufó, seguido de una risa tétrica que le causó un hormigueo en la


espina dorsal al omega.

Se sostuvo de la orilla en la mesa, los rizos se balancearon alrededor de su


rostro cuando agachó la cabeza y sus hombros se alzaron, los músculos de
su espalda moviéndose.

—¿Ayuda? A tu ex... ¿Al alfa que quiere quitarte a tu hijo?, ¿a quien hace lo
posible para que tus padres me odien y te amenaza con un juicio? ¿En él
confías?

Louis apretó los labios, el nudo en su garganta subió tan rápido que no le
dio tiempo en procesar el sentimiento alojado en todo su cuerpo.

¿Que se supone debía contestar? ¿Lo hacía? ¿Estaba dispuesto a rogarle


ayuda a ese hombre?

La respuesta podía ser ilógica, pero tenía todo el sentido del mundo.

Louis juró que ayudaría a Harry, prometió que lo protegería de cualquier


forma y si entre esas opciones estaba pedirle a Owen un favor de ese nivel,
entonces, lo haría, porque quería lo mejor para su alfa, quería quitar las
cuerdas que lo ataban a ese tormento infinito, al dolor, a todo aquello que
no le dejaba ser feliz por completo.

—Eso haré. Si es la única manera de librarte de todo esto, tenemos la


ventaja, Harry.

—¿La ventaja? —Desmond preguntó. —No tenemos una ventaja. Tenemos


información. Es todo. Ya lo he dicho, esto no es una serie de televisión, no
puedes ir y acusar a un hombre sin pruebas.

—¡Eso lo sé! —se exasperó Louis, alzando la voz, poco preocupado por
como un alfa como Des reaccionaria a su actitud altanera. —Pero podemos
conseguir las malditas pruebas.

Quería controlarse, pero a cada segundo se le dificultaba más respirar


correctamente, una acción tan fácil, se volvía complicada, el aire se agitaba,
su garganta se cerraba, su corazón se aceleraba, sus manos sudaban.

Estaba entrando en un ataque de ansiedad, atrapado en una situación


bastante compleja, que aumentaba sus niveles de impotencia, sentía que
hablaba con un maldito muro o en todo caso en otro idioma y nadie más
aparte de Tyreese supiera que decía.

Él podía ser de ayuda, trabajar con ellos para planear algo sólido y de
cualquier manera el único que parecía no tratarlo como un mocoso de cinco
años era Tyreese.

Nadie quería escucharlo, nadie quería tomar en cuenta sus opciones, solo
querían callarle la maldita boca, porque era un omega, porque era menor,
porque a sus ojos su opinión no importaba.

—Debemos investigarlo. —repitió Louis, con la voz temblorosa, sin saber


que más hacer o decir para que se tomara en cuenta su opinión.

—¿Cómo Louis? ¿Cómo piensas investigarlo? ¿Llamaras a su casa? ¿Se


harán buenos amigos y después te revelará sus más obscuros secretos? —la
mandíbula de Louis tembló, porque nunca creyó que podría sentirse así por
culpa de Harry.

Jamás imaginó que el alfa le haría sentir mínimo, que le haría sentir como
todos lo hacían sentir. Se suponía que con Harry no debía preocuparse, tal
vez se equivocó.

—¡Deja de tratarme como si fuera un niño estúpido Styles! ¡No lo soy!

—Deja de comportarte como uno. —contestó más seco de lo que debería.


—No hay manera de que lo investiguemos, será problemático, será
arriesgado, muy peligroso. No voy a...

—Hay maneras de investigar a alguien sin hacerlo directamente. No


necesito ir a su estúpida casa y ser su maldito mejor amigo. Hay otras
maneras.

—¿Otras maneras?

Louis dio un paso al frente, si esa era la oportunidad no debía dejarla


escapar.
—Tenemos un camino libre, una entrada, sin saber Howard abrió las
puertas para nosotros. Buscó a Owen, para que lo ayudara, si Owen acepta
puede enterarse de cada detalle...

—Basta... Es todo, es suficiente, no... ¿Estás loco? —interrumpió Harry,


caminando hasta donde Louis, su cuerpo alto demandando obediencia,
barbilla alta, espalda recta y mirada profunda.

El omega ni se inmuto, sosteniendo su posición, la que mucho trabajo le


estaba costando conseguir. Su ceño se frunció, sus uñas perforaron la piel
en sus palmas, incluso su cuerpo tembló en rabia.

—¡Él tiene un plan y nosotros nada! —desesperado, tomó la mano de


Harry, esperando una reacción, pero el alfa se mantuvo firme, con sus ojos
obscuros y su mandíbula tensa.

—¡No vas a hacer algo así! —alzó la voz, perdiendo la paciencia al igual
que el omega. —No estás pensando fríamente, Louis, estás tomando
decisiones por desesperación, por miedo. Razona bien antes de actuar.

—Oh, ¿ahora vas a darme órdenes? —sus dientes rechinaron.

El pecho de Harry vibró, debido al gruñido que aguanto en su interior, se


soltó del agarre de Louis y frotó su boca con la mano, los músculos de su
espalda se agitaron en contracciones que parecían dolorosas, se apoyó a la
orilla de la larga mesa y bajó la cabeza, respirando para controlar su furia.

—No, Louis, no te estoy dando órdenes. —trató de bajar el timbre de su voz


y escucharse tranquilo.

—Parece que sí.

—¡Pues no es así! —su plan de mantenerse relajado se desvaneció.

—¡Owen puede conseguir la información, que nos ayude!

Los tres alfas lo observaron, tal vez se sintió un poco pequeño de pronto y
podía entender la reacción de todos a su alrededor, el día anterior él mismo
pensó que era una locura, pero, cuanto más le daba vueltas en su cabeza
más le convencía.

Puede que Harry tuviese la razón, Louis estaba actuando por desesperación,
porque a su parecer, esa era la única forma, la más rápida para terminar con
todo y era una locura, pero era lo que tenían y no quería desaprovecharla.

—No vas a involucrarte de nuevo con él solamente por ayudarme. No va a


estar con nosotros. —le repitió Harry, sosteniendo aquella carga explosiva
que se abría paso por su esófago, quemando.

—Mejor con nosotros que con ese hombre.

—Louis... Owen no tiene nada que hacer en este caso. No puedes involucrar
a otra persona, no puedes hacer que luche por alguien que ni siquiera
conoce, no es su maldita guerra.

—¡Entonces déjame hacer algo a mí! —agitó sus manos alterado,


acercándose de vuelta a Harry, tomando su brazo, impotente, sus ojos
encharcándose en lágrimas. —Piensa en lo que dije, mi plan...

—Maldita sea Louis ¿porque quieres ponerte en riesgo? —lo interrumpió


Harry sosteniéndolo de los brazos, agitando su cuerpo de enfrente hacia
atrás.

Louis cerró los ojos y por fin, las lágrimas se escurrieron, manchando sus
pestañas, humedeciendo sus mejillas.

Harry disminuyó el agarre, sus dedos soltaron poco a poco los brazos de
Louis y este, al notarlo levanto sus manos y con un manotazo apartó las de
Harry de su cuerpo, sosteniendo una actitud que era difícil diferenciar, no se
entendía si era molestia o dolor.

Había demasiadas emociones mezclándose ahí, furia, molestia,


desesperación, temor, una combinación extraña, capaz de volver locos los
instintos del alfa, que brincaban dispuestos a tomar el cuerpo pequeño
frente a él y envolverlo en sus brazos hasta detener ese llanto ignoto.
—Porque es nuestra única opción, Harry. ¿Tienes otro plan? —la barbilla
del alfa tembló, dio un paso al frente, pero Louis retrocedió dos, su pecho
agitado por la respiración alterada, y sus mejillas, manchadas en agonía.

—Existen otras opciones Louis, las buscaremos, pero no te pondré en


riesgo. —dio otro paso, su alfa rugiendo en su pecho, ansiando tocar,
consumido en la inquietud de no poder tomar a su omega y apaciguar esas
emociones desbordantes y dolorosas.

—No hay tiempo, Harry. Owen podía ser su forma más fácil de acabar
contigo, pero no era su única opción. Él tiene más opciones y opciones para
las opciones. ¡Si no hacemos algo...

—¡He dicho que no, Louis! —alzó la voz el alfa, finalmente esa voz que
llevaba reprimiendo, profunda y gruesa. El Omega chilló, apretando sus
puños, enojado porque su cuerpo había reaccionado a ello, cohibiéndose en
su lugar, erizando su piel y bajando cuidadosamente la cabeza.

El omega sorbió, su cabeza aun agachada, las lágrimas se deslizaron a la


punta de su nariz, sus dientes apretados.

—No voy a permitir que ese hombre se salga con la suya. No voy a permitir
que te encarcele. ¡Y no voy a permitir que te alejen de mí! —Louis giró en
su lugar, limpiando con la manga de su sudadera la humedad de su rostro y
maldiciendo en tono bajito.

Des y Tyreese permanecieron callados en sus asientos, la misma posición


tranquila y examinante.

El más pequeño giró en su lugar y salió por la puerta derecha, dejando un


estruendo en la habitación al azotarla.

Harry suspiró y sin esperar un segundo fue detrás de él.

En el pasillo, Louis al fin se sintió libre de mostrar su verdadera naturaleza,


porque no había nadie que pudiese juzgar su respuesta a la preocupación.
El temblor en sus piernas casi lo hace caer al suelo, su cuerpo se inclinó a la
izquierda, recargando su peso en la pared a su costado.

Un gemido se escapó de su boca, su mano tuvo que interferir,


presionándose contra sus labios, callando los sonidos empapados de
angustia. Sus ojos se cerraban con fuerza, así podía detener el flujo de sus
lágrimas, o era lo que pensaba.

Nada de eso fue necesario cuando Harry lo tomó, sin esperar una respuesta
positiva, él únicamente jalo de su brazo y lo pegó a su pecho, sus brazos se
envolvieron en el pequeño cuerpo tembloroso.

Louis jadeó, aferrándose inmediatamente al cuerpo de Harry, hundiendo su


rostro en el pecho del alfa, oliendo su fragancia, tomando con necesidad las
caricias suaves que las manos grandes repartían en toda su espalda y
cabeza.

—Déjame ayudar, por favor, por favor. —rogó, débilmente, su voz aguda y
rota, apagándose contra el cuerpo de Harry. —Yo puedo ayudar, puedo
hacer algo...

Harry tragó saliva, disolviendo el nudo que sin querer obstruía el paso de
sus palabras, muchas veces odiaba esa personalidad suya, la parte empática
que le hacía ver como alguien débil, según su padre.

Él no podía mostrar sus sentimientos, pero junto a Louis eso no importaba,


porque lo que Louis sintiera Harry lo sentía también, el omega se encargaba
de transmitirlo y su corazón se desgarraba, sus ojos picaban al escuchar la
voz de Louis ligera, al ver su cuerpo temblar, su nariz roja; nada de eso
debería de sentirlo, él no debería estar sufriendo eso.

Y se sentía malditamente culpable, por ser el responsable, por arrastrarlo a


su agujero y atascarlo junto a él.

—Escucha, Louis. —pidió el alfa, empujando un poco el cuerpo del omega,


que se negaba a separarse.

—Puedo hacer algo, Harry, voy a ayudarte lo juro, voy a... voy a...
—Escúchame Louis, escúchame. —volvió a tomarlo de los brazos,
separándolo. Louis chilló, pero sus ojos se fijaron en los del alfa.

Harry sostuvo firmemente su rostro, pensando que el calor de sus manos


podían hacerlo reaccionar. Sus pulgares quitado las lágrimas, pero no servía
de nada, pues el menor continuaba llorando.

—Tengo miedo, Louis. —reveló, no consiguió que su voz fuese monótona,


pues vibró y se apagó en un hilo delgado al final. —Tengo miedo así como
tú, pero prefiero ir a prisión, sabiendo que tú estarás a salvo y vivo. —los
puños de Louis se cerraron en la cintura de Harry, aferrándose al alfa, como
si alguien fuese a arrebatarlo de su lado.

—No voy a...

—Asesinaron a mi hermano. —interrumpió Harry, luchando por ser fuerte,


contrario a lo que quería lograr él se sentía malditamente débil. Tomar
fuerza para aparentar ser fuerte lo volvía aún más frágil, tomaba sus
reservas. Para no agotarlas decidió no esforzarse más y sus ojos se llenaron
de lágrimas, brillantes e igual de dolorosas para Louis.

Los dedos de Harry recorrieron la mejilla de Louis, subieron por su cien y


empujaron el flequillo rebelde a un lado, para observar correctamente los
ojos del omega.

—Todo marchaba bien, una noche él estaba sentado en el sofá mirando la


televisión y a la siguiente estaba tirado en la cocina, alrededor de un charco
de sangre, agonizando. En ese entonces ni siquiera había una razón, nadie
pudo pensar que un día estaría con nosotros y al otro no. Ahora sí hay
razones, hay razones para que te dañen. Razones para lastimarte y yo no te
voy a poner en peligro.

—No...

—Basta, Louis. Por favor. —Harry pegó su frente a la de su omega, su


quijada tembló y un pequeño jadeo se escapó de su boca.
Espero unos segundos hasta estar seguro de que su voz no se rompería al
hablar. Segundos que lucieron como una eternidad para Louis, notando
como Harry luchaba por no derrumbarse por completo.

—Richard era la única persona que me mantenía fuerte, era lo único bueno
en mi vida, cuando lo perdí, me perdí a mi mismo y no creí que volvería a
encontrarme, no pensé que volvería a tener algo bueno. Pero apareciste tú y
yo... Si algo llega a sucederte...

Harry jadeó, llorando sutilmente, incluso así era más doloroso, lo suficiente
para hacer a Louis llorar más.

—Tú eres mi nuevo motivo para mantenerme vivo, Louis. Ahora sé que
debo protegerte y no cometeré el mismo error, ¿me escuchas? ¿Lo entiendes
bien? —sostuvo su rostro con más fuerza, Louis asintió con la cabeza. —
No pude protegerlos a ellos, pero a ustedes sí. Se lo que tengo que hacer.

Louis se alzó en sus puntas, buscando rozar su nariz con la mejilla de Harry,
limpiar el rastro del temor que recorría al alfa.

—Te amo lo suficiente como para arriesgarme. —susurró Louis, cerrando


sus ojos, rozando sus labios con los de Harry.

—Lo sé, y lo agradezco... pero yo te amo lo suficiente para no aceptar que


lo hagas. Te quiero seguro, a ti y a Daniel. —concluyó, cerrando sus labios
contra los de Louis, presionando delicadamente.

—Pero...

—Omega, por favor, estás haciendo suficiente, no necesitas hacer nada más.
Vamos a encontrar una solución, no te desesperes. —pidió, besando con
cariño su frente.

—🐾🐾🐾—

Viajar en tren siempre le causaba mareos, viajar en cualquier transporte en


realidad. Era un chico de estómago frágil, o algo parecido decía su madre
siempre que volvía de las excursiones escolares con la corbata y la camisa
blanca manchadas con su desayuno.

La razón por la que siempre buscaba dormirse en sus viajes, era eso mismo:
evitar las náuseas, el dolor de cabeza y el malestar en general.

En esos momentos era en los que odiaba a Louis por decidir mudarse a
Londres, si el chico continuara viviendo en Doncaster hubiese sido
suficiente con tomar su bicicleta y pedalear por quince minutos hasta casa
del omega. ¡Pero no! Su amigo tenía que ser rebelde ¡y mudarse al maldito
Londres!

No podía darse el lujo de viajar a Londres cada semana para visitar a su


mejor amigo y a su ahijado. Su cartera guardaba más polvo que billetes,
incluso sus ojos se aguaban siempre que la omega en las ventanillas
pronunciaba el monto a pagar por su ticket, él entregaba el dinero al igual
que un bebé al que le quitaban su peluche favorito.

Pero esa fecha era especial, Ellis no podía perderla por nada del mundo,
consideró seriamente no viajar a Londres, ahorrar esas cincuenta y tres
libras para no alimentarse con comida instantánea el resto del mes. Incluso
Louis le dijo que no viajara. Pero cuando escuchó la voz de Daniel a través
del teléfono y lo emocionado que se encontraba no pudo decir que no.

Ese niño tenía su corazón, incluso antes de nacer, sin haber visto su carita
Ellis le juró a Louis que siempre vería por él y por su cachorro, aunque no
fueran una pareja, él se encargaría de ambos, lo había prometido. Las libras
no dolían tanto si se recordaba que iría para ver al pequeño.

Y se encargaría de que su visita valiera mucho la pena, no habría gastado


tanto si no estuviera seguro de que pasaría un momento divertido.

—¿Qué carajo, Louis? —se quejó Ellis, cruzando sus brazos al frente de su
pecho, puede que haya sido la primera vez que Louis veía molesto al alfa,
en verdad irritado.

—Lo siento, Ellis. Pero esto lo planeamos...


—¡Debiste decirme antes de venir hasta aquí! —se lamentó, tomando la
brochita con tinta roja para pasarla por la comisura de la boca de Daniel. —
No te muevas, masita.

—Es el aniversario de sus padres y es aún más especial este año, desde que
su hermano murió no lo habían celebrado, ellos tienen una manera
diferente, de festejar sus años de matrimonio. En lugar de planear un día
para ellos dos hacen una fiesta de disfraces ¿no es divertido? —Ellis
entrecerró los ojos, haciendo una boca de pato para mostrarle a Daniel
como tenía que poner sus labios y colocar mejor la pintura. —Vamos, es
una fiesta, te divertirás. ¡Es importante para mí, Didis! —Louis agitó el
brazo del alfa.

—No uses esos trucos, a ti no te funcionan. —el castaño frunció la nariz y


se devolvió al espejo, sujetando la brocha para tomar más rubor rosa y tallar
en sus mejillas el color.

—¡No puede no haber dulces, Louis! Es Halloween. A los quince años ya


no pude pedir dulces. Ahora tengo a un mocoso que puede ser mi puente
entre los dulces y yo ¿y dices que no iremos a las calles?

—¡Habrá dulces en la casa de los Styles!

Ellis soltó el aire, torciendo los ojos y apartó la pintura del alcance de
Daniel para que no pudiera tomarla.

—No son los dulces, maldita sea, Louis, es la experiencia, las bromas, los
gritos. Eso es lo divertido. ¡Quiero salir a los dulces!

—¡Uces Didis! —gritó Daniel, contagiado con la repentina molestia del


alfa. Algo que comenzaba a ser más recurrente. Su hijo elegía entre todos
sus conocidos a los que mayormente le agradaran y gustaba de imitar sus
actitudes, acciones o emociones, solo porque le caían bien y en su pequeña
cabeza de bebé eso era lo que debía hacer para recibir el mismo tipo de
cariño.

—El mocosito quiere dulces, Tomlinson, ¿le vas a negar eso? El primer
Halloween que va a festejar ¿y le prohíbes el mejor momento?
—¡Tiene un año Ellis! Tendrá décadas para salir a pedir dulces.

—Solo tendrá hasta los quince. —cruzó sus brazos, claramente herido.

El alfa gruñó, al igual que un niño pequeño y se sentó a un lado de Daniel,


cruzando los brazos y haciendo un puchero. Daniel lo miró y copió su
acción cruzando sus brazos, su labio inferior sobresalió y su entrecejo se
frunció en disconformidad.

Louis rodó los ojos y Ellis continuó siendo un niño.

Se veía muy tonto, lo sabía, pero no importaba, porque quebraron sus


planes y eso le hacía molestar mucho. Nada peor que interferir con sus
proyectos previamente planificados, peor aún en su día favorito.

Cada treinta y uno de octubre, iniciaba no oficialmente el día de Ellis, o


Halloween, como lo conocían todos.

Halloween era su festividad favorita después de navidad, iba de acuerdo


con todo lo que él era, se sentía en su propio universo en ese día.

Lleno de bromas, dulces, fiestas y... sobre todo, el horror y los sustos de
muerte; era ruidoso, muy ruidoso, nada parecía tener control, semejante a su
personalidad extrovertida. Es así como su interior se siente a cada segundo,
explosivo, desordenado y cuando no podía liberar esa energía se sentía mal,
por lo que Halloween, era su día preferido cuando se trataba de dejar salir a
su yo completamente.

Por lo tanto, se atrevía a planear su disfraz con mucha anticipación, era


bueno en ello, en ser original. Nunca lo repetía y, sobre todo, nunca se
disfrazaba de algo tópico. A excepción de ese Halloween en qué tuvo novia
y ella insistió en qué se disfrazarán complementariamente... De piratas, pero
eso no cuenta, le gusta mantener ese horripilante recuerdo escondido en su
cerebro y fingir que nunca estuvo ahí.

Juró que nunca volvería a aceptar que alguien eligiera sus disfraces, nadie
podía tomar esa decisión por él, nunca... Pero tres días antes, a mitad de una
práctica en la universidad recibió un mensaje de Louis.
» Estamos en la tienda de disfraces, Daniel acaba de elegir un disfraz para
ti «

Escribió su castaño amigo, seguido de una imagen con el vestido azul corto,
el delantal blanco y medias del mismo color.

Daniel sí había elegido el disfraz, él vio el vestido exhibido en la tienda y


por alguna razón que todos desconocen le recordó a Ellis y dijo su nombre,
por supuesto que Louis solo había enviado la imagen para que su amigo
tuviese algo divertido en su día.

» Me vería lindo como Alicia? «

Contestó, a lo que Louis respondió con una risa porque pensó que era una
broma, no supo que Ellis lo preguntaba enserio hasta que después de unos
mensajes el alfa respondió, luego de darle vueltas en su cabeza y de
consultarlo con uno de sus amigos de facultad.

» Cómpralo « fue lo que dijo, según la conclusión a la que él y su amigo


llegaron; el alfa se caracterizaba por ser excéntrico en sus disfraces, le
gustaba arriesgarse, en su diccionario la palabra vergüenza quedaba
eliminada el día de brujas, en sus años de vida y desde que comenzó a tener
conciencia de que esa festividad le apasionaba se había atrevido a todo,
pero si lo pensaba bien a pesar de sus locas ideas impulsivas nunca se le
ocurrió ponerse algo así.

Louis se aseguró de que Ellis no estuviera bromeando, preguntándole al


menos veinte veces si estaba demente, no era un secreto después de todo, sí,
lo estaba.

Finalmente, y después de que Louis verificó que no era una de las tantas
bromas de Ellis aceptó.

Primero cambiaron su idea de disfraz y ahora cambiaban su plan de salir a


pedir dulces y destrozar las fachadas de las casas en donde no les dieran
dulces, esa era su idea de una noche divertida, no una aburrida fiesta de
aniversario con gente que no conocía.
—Deja ya tu berrinche, Ellis, le enseñas malos hábitos a mi hijo. Ve a
vestirte.

—No me disfrazare, no iré, me quedaré aquí, ¡de cualquier forma este día
esta arruinado! —dramático, se dejó caer a la cama, a un lado del cachorro
que liberó una risa y después se dejó caer al colchón, aunque su cuerpo
rebotó debido al abultado gorrito en su espalda, que era el hocico de su
disfraz de dragón.

—Eres un bebé. —le dijo Louis suspirando. —Bien, Ellis, bien, puedes salir
tú con Daniel a pedir dulces y después te veo en casa de los padres de
Harry.

—¿Iré yo solito? —otro puchero se asomó en sus labios. —¿No vendrás


conmigo? No conozco la ciudad, me perderé.

El omega sobó el tabique de su nariz, precia que cuidaba a dos niños en


lugar de solo uno. Cuando Ellis se encaprichaba con algo era muy difícil
tenerlo contento después de haberle dicho que no.

—Iras solo, o no iras. Yo no puedo, prometí estar ahí temprano para ayudar
a Anne y... Harry quiere mostrarme una receta tradicional que prepara desde
siempre.

—Así no será divertido.

—Dioses, Ellis, nada te tiene satisfecho, eres un niño de cuatro años, Daniel
hace menos berrinches que tú. —gruñó Louis, tecleando en su celular y
llevándolo a su oído cuando apretó la tecla correcta.

—¡Hola! —saludó el omega cuando alguien contestó. —Si, en unas horas


estaré ahí. Quería saber si estabas ocupado... ¿una fiesta? Oh... ¿por qué no?
—Ellis parpadeó, observando detenidamente a su amigo que paseaba por la
habitación, con el teléfono en el oído y perdiendo el hilo de la conversación
al momento en que Louis acomodó la gorrita rosa con orejas.

Su atención fue capturada por el atuendo que llevaba puesto, con la


discusión de los dulces el alfa no se había detenido a observar el disfraz del
chico. No le encontraba forma, todo rosa pastel, en el centro un gran ovalo
de un tono de rosa más obscuro y rayas horizontales. Maquilló su rostro con
mucho rubor (también rosa), pigmentando sus pómulos, mejillas y nariz.

—¿Si? De acuerdo, lo mandare. Gracias, en verdad. —terminó Louis. Ellis


parpadeó, saliendo de su laguna mental intentando descifrar de que estaba
disfrazado el omega.

—Bien, Bran ira contigo, deja de llorar. —informó, tomando con su brocha
el pigmento blanco para sus lagrimales.

—¡¿Qué?! —se exaltó Ellis, brincando de la cama, su cuerpo llenándose de


adrenalina.

—No querías ir solo ¿no? Bueno, que te acompañe él y nos vemos en unas
horas en casa de Harry.

—L-louis él no... no es... no... ¿Estas consiente de que mi disfraz es un


vestido? —el alfa jugó con sus dedos, de pronto, preocupado por dar una
impresión errónea.

No quería preocuparse por lo que Bran pensara de él, no existía una razón
por la que el chico se sintiera asustado por lo que el alfa pudiese opinar,
nunca le preocupo, era un disfraz, después de todo, un disfraz no podía
exhibir que clase de persona eres... ¿o sí? ¡No! Po supuesto que no.

Ellis pasó su mano por su cabello rubio, la preocupación intoxicando su


sangre, desbaratando su seguridad. Él era un chico al que no le preocupaban
las opiniones ajenas sobre él, pero cuando se trataba de su reputación, o de
poner en duda su rol le preocupaba bastante. A todos en realidad, pensaba
él.

Nadie en su sociedad tenía una vida cómoda si eso estaba manchado, todos
lo sabían. Tenía un ejemplo muy cercano, Louis vivía una vida feliz, siendo
esa persona rebelde que admiraba, pero también sabía que su amigo luchaba
constantemente, todos los días, contra los prejuicios, pero la variante entre
Louis y él es, que su amigo era fuerte y valiente. Ellis... Él era sentimental y
frágil.
Vivir eso a diario, estaba seguro que su corazón no lo soportaría, por eso
escondía una pequeña parte de lo que era al mundo, para aparentar y no ser
devorado por la sociedad. Aprendió de mala manera a ser un alfa, nunca
tuvo esa figura en su vida para instruirlo y enseñarle. Tampoco creyó
necesitarla hasta que su presentación llegó en secundaria y debió
comportarse como lo que era.

Ahora, esos pocos miedos se develaban ante el omega, a través de sus ojos
castaños. Bran podría ser muy guapo, llamar su atención y ocupar parte de
su mente algunos días a la semana, pero seguía siendo un extraño, ni
siquiera con Louis hablaba de eso, ¿por qué se sentiría cómodo usando algo
que se supone no debería usar frente a un alfa que conoce de un día? No
hay manera.

—Me encargue de decirle que irías vestido... de forma extraña. —Ellis alzó
ambas cejas.

—No me puede ver así, Louis, ¡Dios!, pensara que soy un fenómeno, él me
mirara muy raro no...

—Ellis, Ellis. —interrumpió Louis, ahuecando el rostro angulado entre sus


finas manos. —Con o sin vestido eres raro.

—Ja-ja. —contestó sarcástico el alfa, apartando las manos de Louis de su


cara. —Eres un asco como amigo, yo soy... yo soy tan bueno contigo y tú
solo me haces bullying ¿qué clase de amistad es esa?

—De las que funcionan, ahora, Alicia, ¿puedes ir al baño y cambiarte?


Tenemos prisa. —pidió, recogiendo el conjunto de prendas de la cama y
empujándolas al pecho de Ellis.

El alfa torció los labios, detallando las telas en sus manos, se maldijo por no
haber empacado su disfraz. Con todo ese discurso tonto que se dio a si
mismo antes de partir, el que supuestamente le daba valor, ahora parecía
más un cuento tonto que se inventó para cubrir que en realidad utilizar esa
ropa era avergonzarse por placer.
No volvería a tomar decisiones en sus lapsos de seguridad, al final siempre
se terminaban antes de tiempo y él sufría.

—Una pregunta más. —dijo Ellis, caminando a la puerta de la habitación


con el montoncito de ropa. —¿De qué te disfrazaste?

—Soy Piglet. —le contestó con agudeza en su voz, estirando los brazos a su
costado, como si fuese muy obvio.

—¿Quién?

—¿El cerdito de Winnie the Pooh? —se movió de un lado a otro, una vez
más como si fuese obvio. Ellis soltó una carcajada.

—¿No has superado tu amor a esa caricatura? —Louis entrecerró los ojos,
como si la pregunta le ofendiera, cruzó sus brazos frente a su pecho,
ladeando su cadera.

—Yo no lo escogí, fue Daniel.

—Se ve que le heredaste tu gusto, o más bien, tú lo traumaste con esa


caricatura, como lo estas tú. —rio, recargando su cabeza en el marco de la
puerta con una sonrisa muy amplia.

—No le herede el trauma, lo que pasa es que él sabe lo que es bueno y Pooh
es la mejor caricatura. Escogió los disfraces de todos, así que supongo que
tiene un buen gusto para la moda.

—Louis... eligió un disfraz de dragón creyendo que era un dinosaurio.

—¿Tu que sabes, Ellis? Mi hijo es inteligente, ¡ahora entra ahí y ponte tus
medias! —el alfa se rio, pero no dijo más e hizo lo que se le indicó, girando
en su eje para dirigirse al baño.

El vestido fue algo fácil de poner, a excepción de los botones en la espalda


y el cierre, el resorte en las mangas apretaba ligeramente en sus bíceps,
nada que no pudiese manejar. El delantal fue lo más fácil de poner, lo único
que le causo mucho conflicto fueron las medias, cuando observo ese pedazo
de tela diminuto estaba muy seguro que la talla era incorrecta, porque no
estaba completamente seguro de que la parte inferior de su cuerpo fuese a
caber por completo en esa cosa diminuta.

Colocarlas fue un lio, por supuesto, termino tirado en el suelo porque no


podía ponerlas manteniendo el equilibrio únicamente con una pierna, se
golpeó algunas veces con la pared, consiguiendo después de algunas
contusiones colocarlas correctamente.

La sensación era muy agradable, aunque únicamente en los muslos y las


pantorrillas, en la parte de su cintura apretaban demasiado y en la
entrepierna era aún más incómodo.

Cuando volvió al cuarto de Louis, mordió su labio con fuerza, sus dedos
juguetearon entre ellos al frente de su estómago y sus mejillas estaban algo
rojas.

—Oh por dios. —Louis cubrió su boca, deteniendo la risa estridente que
amenazó con escaparse de sus labios.

—Pensé que quedaría más corto. —comentó Ellis, acomodando la tela


blanca del delantal.

Para comodidad del alfa, el vestido llegaba a mitad de su rodilla, era una
ventaja, él pensó que tendría que estarse cuidando toda la noche para que no
se alzara.

Lo más adorable en él era el listón negro con un moño que se aferraba a la


coronilla de su cabeza, contrastando con su cabello rubio.

—¿Cómo aceptaste usar eso? —el omega liberó una risa, muy pequeñita,
algo se podía permitir con de la diversión que atacó desde que vio a su
amigo.

—¿Me veo mal? —preguntó inseguro.

—¡No! No, por supuesto que no es... es que nunca había visto a un alfa
ponerse un vestido y menos a alguien como tú.

—¿Como yo?
—Ya sabes es que... eres muy alto y masculino, con tus... brazos definidos
y... ¡En verdad me gusta! No se cómo describirlo. —Louis rascó su mejilla.
—Bueno, veras, es que causa un poco de risa porque eres un alfa muy...
masculino y eso, entonces ver a un chico que impone de esa manera con un
vestido es gracioso, pero al mismo tiempo te va bien, luces bonito.

—¿Bonito? No debería lucir bonito, Louis es Halloween. Debería ser algo


terrorífico lleno de sangre o...

—Oh vamos, el azul es tu color y no necesariamente debe ser algo


terrorífico, algunas veces también se puede lucir lindo en Halloween.

Ellis se alzó de hombros.

—Bien estoy de acuerdo contigo en que me veo bien, cuando me observe


en el espejo... creo que me enamore de mí. —Louis se rio, tomando la mano
de Ellis, esquivo los juguetes que Daniel ya había esparcido por todo el
suelo y lo sentó a la orilla de la cama.

—Bien, luces lindo, pero si no te convence, todo puede arreglarse con


maquillaje ¿no?

—Ni lo pienses, que este usando un vestido ya es demasiado.

—Oh, Ellis, ya te arriesgaste poniéndote esto, que valga la pena. Además,


solo será sombra y lápiz negro, ya sabes, podemos hacer que te veas
terrorífico, como, si fueses una Alicia psicópata o algo así. —Ellis suspiró,
con duda, pero al final Louis tenía razón, si ya se había tomado el tiempo
perder su dignidad al usar la ropa que se supone era para un omega podía
ponerse un poco de maquillaje.

No recordaba cual fue la última vez que tardo menos de una hora en estar
listo, pero fue lo bastante rápido como para darle tiempo a Louis de
explicarle con detalle todo lo que debía hacer en casos de emergencia y
como cuidar de su hijo mientras él no estaba.

"No le des muchos dulces. No le quites la vista de encima. No sueltes su


mano en ningún momento. Si algo pasa llámame. No digas groserías frente
a él. No le enseñes malos hábitos."

Ellis únicamente asentía a cada una de las cosas que el omega decía,
anotando solo las importantes, como por ejemplo: el no soltar su mano
porque empieza a correr y cruza las calles sin mirar. Lo de los malos hábitos
quedo fuera de la lista desde que Louis lo menciono.

Cuando todo estuvo correcto y ordenado ambos salieron del apartamento y


tomaron un taxi, Ellis fue el primero en bajar, frente a la gran casa del alfa.
Louis siguió su camino hasta casa de los padres de Harry y Daniel no se
había quejado por ser separado de su madre.

En realidad, a Ellis le había sorprendido bastante que Louis le dejara a su


cachorro a cargo, él estaba completamente seguro de que su amigo no
confiaba en él en lo absoluto, incluso Ellis dudaba de su capacidad para
cuidar a un bebé.

Tocó el timbre y esperó pacientemente hasta que un beta abrió la puerta,


encontrándose con el hombre bien vestido y arreglado.

El gesto de impresión y sorpresa se impregnó en el mayordomo, erguido se


mantuvo callado, a la espera de que el alfa hablara y así lo hizo.

—¿Qué pasa? ¿Nunca has visto a un alfa en vestido cargando a un dragón


bebé?

—¡Raaaawr! —rugió Daniel, estirando su mano al frente simulando una


garra.

El beta parpadeó, aclarando su garganta e inclinando con cuidado su


cabeza.

—¿Vienen por los dulces? —preguntó, estirando su brazo a la pequeña


mesita donde tenían un bowl lleno de dulces.

—Sí y no. —le respondió el alfa, sujetando mejor el cuerpo de Daniel


cuando esté se impulsó en dirección a los dulces. —Soy amigo de Bran, he
venido por él para salir.
—¡Oh! El joven Ellis. —el alfa alzó una ceja, sonriendo divertido por la
manera en que fue llamado.

—¿Denis, cuando Matthew vuelva podrías decirle que salí? —habló Bran
con fuerza, mirando la pantalla de su teléfono y bajando las escaleras. —
Oh... —exclamó al alzar la vista a mitad de las escaleras.

Sus ojos azabaches quedaron estáticos en el cuerpo al pie de la entrada,


estos se abrieron mucho por la sorpresa, dándole al alfa un nuevo gesto, que
Ellis no había conocido y que no creyó conocer nunca.

Frenó su avance, sosteniéndose del barandal ancho y se quedó pasmado ahí,


sin saber exactamente qué decir.

Denis le indicó que podía subir cuando vio al joven Bran sin intenciones de
reaccionar.

Ellis agradeció y avanzó por el recibidor hasta las escaleras y por fin pudo
estar frente a Bran.

—Hola, B. —saludó Ellis, tratando de verse normal y no mostrar en verdad


lo nerviosos que se sentía, la mirada de Bran le incomodó.

Al ver la mirada del alfa por unos segundos, por muy pocos, se arrepintió
de haber tomado la decisión de utilizar ese disfraz. Pero desechó sus
inseguridades lejos de sí.

—H-hola. —contestó tarde, tragando saliva pesadamente. —Cuando...


Cuando Louis... dijo que usarías un... disfraz extraño imaginaba algo más...
Algo... No sé, ¿aterrador?

—¿No luzco aterrador? —el rubio entrecerró los ojos. —Yo me asustaría si
viera a un alfa en vestido.

El chico rio relajándose de pronto, sus hombros dejaron de estar tensos y su


rostro tomo esa expresión tranquila que conocía.

—No, no... Tú luces... Bastante lindo... Cómo, apuesto. —carraspeó. —Ya


sabes... No todos los alfas lucen bien en vestido. —intentó bromear, pero su
voz tembló y sus ojos se desviaron del rostro de Ellis a Daniel. —Oh,
Daniel... Eres un... Dragón. Qué lindo. —desvió la conversación,
asegurándose de no decir más cosas tontas e incorrectas.

—Es un dinosaurio con alas. —contesto Ellis.

—¿Qué? —Ellis se inclinó, rozando la oreja de Bran. —Sí es un dragón.


Pero Daniel pensó que era un dinosaurio, así que decimos que es un
dinosaurio con alas. —susurró.

—Oh. —contestó, alejándose unos centímetros de Ellis, un poco incómodo.

—Y tú... —Ellis se apartó mirando de arriba a abajo el cuerpo de Bran. —


¿De qué estás disfrazado?

—No me disfrace, este año planeaba quedarme en casa, en realidad, yo no


festejo Halloween, así que no me disfrazo todos los años.

—¿Qué? Vaya esto... me caías bien Bran pero, acabas de romper mis
expectativas sobre ti.

—Lo lamento. No quería decepcionarte. —Mordió su labio con cuidado. —


Entonces, ¿nos vamos? —dijo, intentando avanzar, pero Ellis lo detuvo
inmediatamente.

—No puedes salir a pedir dulces con sudadera y converse gastados.

—No Bam. —estuvo de acuerdo Daniel, tomando la tela de su sudadera.

—No tengo un disfraz.

—Te haremos un disfraz casero y rápido. Apuesto a que un niño rico como
tú tendrá un armario grande, no será difícil hallar algo. —Ellis tomó la
muñeca de Bran y comenzó a subir las escaleras, como si fuese su casa, no
siempre lograba controlarlo, su personalidad no se lo permitía.

Muchos lo veían como algo maleducado, que se tomará esa confianza para
pasearse en casas ajenas, sin embargo, no lo hacía conscientemente.
Ellis siguió el rastro del aroma de Bran hasta la habitación en donde más se
concentraba.

Empujó la puerta y depósito al bebé en la cama.

—Bien... ¿Tu armario?

—Es esa puerta. —señaló el alfa, sentándose en la cama junto a Daniel,


jugando con la colita larga que tenía su disfraz.

—Debí suponerlo. —dijo Ellis, abriendo la puerta y encontrándose con otra


habitación. —¿Cómo es que un alfa con un armario del tamaño de mi casa
usa tenis rotos y ponchos al estilo hippie?

—Me gusta más el término Indie.

—El indie es hippie, Bran. —fue obvio el alfa, con un tono burlesco.

—De acuerdo, soy un hippie revolucionario, me opongo al sistema de mis


padres, voy en contra de todo lo que se supone debería ser, deberías
entenderlo... Eres un alfa con vestido. —se encogió de hombros.

—Yo no elegí el disfraz.

—A mí, Bam. —se señaló Daniel, deslizándose por la orilla de la cama


hasta caer al suelo.

—¿Dejaste que un cachorro de un año eligiera tu disfraz?

—Según Louis tiene un buen sentido de la moda. Él debería ayudarnos a


elegir algo para ti entre toda esta... Tienda de ropa. Daniel, ven, ayuda al tío
Ellis a elegir ropa para Bam.

—Shim. —respondió enseguida, corriendo a pasitos pequeños al lado de


Ellis.

—Bueno, empecemos.

—🐾🐾🐾—
—Pensé que vendría tu madre. —dijo Anne, acomodando el guante de
encaje en su mano. —Es una lástima, me hubiese gustado conocerla.

Ella se veía hermosa con su vestido de la época victoriana, un disfraz bien


pensado pues se acomodaba como una segunda piel, denotando el poder
que ella tenía, mostrando quien era, una mujer de alta sociedad, bella,
educada... el color verde y la seda representaban su interior, algo suave y
brillante, las orillas bordadas con hilo dorado, las mangas llegaban a su
codo y se holgaban en mucha tela, con demasiado olán y encaje a las
orillas, el vestido era tan ancho que muchas veces tuvo problemas para
pasar por las puertas o chocaba con los muebles en su camino, pero ella
continuaba feliz, luciendo con orgullo la prenda.

—Lamento que no haya podido venir. Ella volvió con mi padre este fin de
semana, al parecer él estaba muy solo y en realidad no pueden vivir
separados el uno del otro. —mintió un poco, porque claro, no le diría a la
madre de su alfa que Johannah no se encontraba ahí porque en realidad no
tenía interés en conocerla, ni a ella ni a nadie que tuviese que ver con Harry.

Sus padres aún se encontraban en negación, su "apoyo" en realidad, no


existía, no sentía en realidad ese soporte, con su madre entrometiéndose
siempre que podía, mencionando a Owen como mínimo diez veces al día o
repitiendo todas esas lecciones de vida que se encargó de reiterar desde que
Louis se presentó como omega.

Mark era menos entrometido, pero no significaba que no se sintiera de la


misma manera con él, pues a diferencia de Johannah él no se interesaba en
nada de lo que Louis pudiese hablar, al menos no si mencionaba a Harry,
todo lo demás estaba bien, pero si llegaba a tocar el tema en sus
conversaciones Mark lo desviaba, pasando a cualquier otra cosa, como si el
hecho de no hablar de Harry fuera a desaparecerlo, solo así su padre
ocultaba que Harry existía y no se sentiría incómodo.

Pensándolo a profundidad, saber eso le rompía el corazón, odiaba comparar,


pero muchas veces era inevitable, siendo que había cosas que eran difíciles
de ignorar.
Desmond compartía el mismo sentimiento que sus padres, no estaba de
acuerdo con la relación que tenía con Harry, pero había una gran diferencia,
él no negaba la existencia de Louis, él se esforzaba, en verdad, aunque
muchas veces no lo hacía del todo bien, pero lo hacía, el tipo de apoyo que
Desmond le daba a su hijo era el mismo que quería de sus padres hacía él y
toda esa maldita situación.

Al menos Desmond se estaba tomando un tiempo para conocer a Louis y


darle una oportunidad, lo que le dijo a Harry no eran palabras vacías, no lo
hizo solo porque no tenía otra opción o porque se sentía obligado a decirlo.

Comenzaba a sentirse mal por sentirse bien, bien en casa de Harry, aunque
debatiera de todo con el padre de este, tal parecía que la familia de su pareja
sabía darle un mejor lugar que sus propios padres y eso... en realdad era
bastante triste.

—Que dulzura. —dijo Anne, acomodando un mechón enroscado detrás de


su hombro. —Puedo entenderlos, no puedo vivir lejos de mi marido
tampoco. Lo cual ha sido difícil, es un hombre bastante ocupado, siempre
está en viajes y vive por su trabajo. Pero se las ha arreglado para no estar
tan ausente.

—Siempre pensé que esas parejas que convivían todo el tiempo el uno con
el otro eran... Exageradas. Nunca pensé que sería parte de ese tipo de
parejas. —bromeó Louis, dando un sorbo a su bebida de naranja.

—Es muy difícil estar lejos de un Styles, todos tienen su encanto. Puedo
entender si no quieres estar lejos de mi hijo, ellos tienen esa jugada
preparada para hacerte sentir...

—Que eres lo más preciado en todo el universo. —completó Louis,


sonriendo de lado.

Anne le dio una mirada juguetona y asintió de acuerdo con el omega,


sosteniendo una sonrisa que compartió con el menor.

—Oh incluso que eres su universo. —agregó, antes de un silencio corto en


el que ambos parecieron pensar en sus palabras. —¿Mi hijo lo está haciendo
bien? —le preguntó después de pensarlo mucho.

No es que le gustará ser entrometida, pero causaba cierta intriga el pensar


cómo es que su hijo se comportaba con su pareja, no esperaba menos, por
supuesto, conocía a su hijo, pero la mayoría del tiempo a toda madre le
agradaba escuchar que sus hijos lo estaban haciendo bien, era como una
forma de engrandecer su ego de madres.

—¿Sobre qué? —cuestionó Louis desconectado, dio un vistazo rápido a


Harry, que platicaba con uno de sus tíos, alguien de quién no recordaba el
nombre.

—El cortejo, ¿todo está bien? —aclaró Anne, recogiendo el flequillo de


Louis y acomodándolo lejos de sus ojos. —Sé que debe... Él se esforzó
bastante en su adolescencia para hacer las cosas correctamente, no es un
secreto que a la familia Styles le encanta seguir tradiciones, por lo que los
cortejos son algo que se llega a tomar con bastante seriedad. Me preguntó
si... Tantos años de regaños están funcionando correctamente, no me
gustaría saber que mi hijo no te trata como mereces.

—Oh... Bueno, yo le pedí que no hiciera nada de eso. —fue sinceró, dudó
seriamente en responder con la verdad.

No sabía cuánto Anne respetaba las tradiciones, o si era un insulto no


aceptarlo, esperaba que no lo fuera.

—¿Por qué? No hay nada que un omega busque más que eso, es lo más
lindo que te puede ocurrir. Tener la atención, sentirte amado y protegido...

—Pienso que no necesito un cortejo para sentir todo eso... Al lado de Harry
eso, es algo diario. A mi parecer... Harry no necesita cortejarme para que yo
lo acepte, él siempre fue un gran alfa mucho antes de que ambos
supiéramos que era lo que sentíamos. Por otro lado, la situación, no siento
que sea correcta para que podamos llevar un cortejo... Pienso que es más
conveniente que Harry se preocupe por lo importante y después por
llevarme a paseos y regalarme flores. —intentó aligerar sus palabras. Lo
cual fue un poco imposible.
Anne parecía devastada con el hecho de que Louis no pudiese recibir lo que
todo omega podía obtener en una situación normal, que, en lugar de las
citas y los rituales, se sentara junto a tres alfas para reunir información que
fuese de utilidad, para liberarlos de los cargos que la ley imponía hacía
ellos, por ser pareja siendo alumno y profesor.

Louis podía verlo en sus ojos. Tenía esa mirada como de pena, como si
mostrará condolencias por no tener algo normal, una historia romántica y
dulce que contar, como la que ella tenía con su marido.

Ella perdidamente enamorada de Desmond, recibiendo todo tipo de tratos


del alfa que de igual manera estaba loco por ella.

Al perecer eso tenía mayor valor, pero Louis no creía que algo fuese a
arruinar su anécdota, era más interesante la historia de un amor prohibido
que pudo superar todos sus obstáculos, que a pesar de las barreras se
mantuvo y luchó, para así permanecer juntos por el resto de sus vidas.

Así le gustaba pensar, que en algunos años alguien le preguntaría su historia


de amor, y él tendría bastante que contar; cómo ellos fueron fuertes,
valientes, almas que se protegieron mutuamente y obtuvieron como fruto
algo bello, hermoso. Una familia igual de fuerte, llena de amor, cariño; una
vida estable, agradable y alegre.

No importaba de qué manera lo consiguiera, lo importante era el resultado,


y estaba seguro que podría tenerlo, junto a Harry, ambos podrían tener algo
bueno después de todo el desastre. Tiene que llover para que las flores
puedan nacer, se repetía a diario. Juntos conseguirían tener un jardín
hermoso, con flores de todo tipo y de cualquier color. Brillarían, solo tenían
que aguantar, ser fuertes y no rendirse.

—¿Pero usas tu broche? —fue curiosa, investigando debajo de su gorrita


con orejas.

—Por supuesto. Es lo único que puedo usar para mostrar que tengo un alfa
conmigo. Lo portó con orgullo y me hace feliz. —sonrió Louis, desviando
su vista al alfa a pocos metros de él, luciendo esplendido.
—Me alegra escucharlo. Cuando le entregué a mi hijo el broche no estaba
completamente segura de hacerlo, tenía mis dudas, es un objeto bastante
valioso en nuestra familia, no se le da a cualquiera. Pero cuando Harry me
lo pidió no pude decir que no, nunca antes me había dicho algo con tanta
seriedad en su vida, con tanta determinación. Y confíe en él, en su decisión.
Estoy completamente tranquila por saber que mi hijo tiene a su lado a un
omega como tú. —le dijo segura la omega, regalándole una sonrisa.

—Gracias, Anne. Por pensar eso de mí.

—No solo lo pienso, Louis, lo has demostrado. Nadie se atrevería a hacer lo


que haces por él. Darías todo por qué este a salvo, puedo verlo y eso, es
amor de verdad. Sé que mi hijo está seguro a tu lado.

—No puedo permitir que sufra. —dijo bajito.

—¿Y por eso tu plan alocado? —Louis abrió los ojos y sus mejillas se
pusieron un poco rojas. —Algo en los buenos matrimonios es la confianza,
un tema importante, Desmond no dudo en contarme tus planes. —Anne
relamió sus labios, pasando su brazo sobre los hombros de Louis,
acercándose a su oído, sosteniendo así una conversación un poco más
privada. Como si no quisiera que alguien más la escuchara hablar.

—Eres un buen chico Louis. Nadie merece más ese broche que tú. —sobó
el hombro de Louis, regalando una sonrisa agradable. —Tu idea, pienso que
es arriesgada, pero puede que sea lo único a lo que aférranos ¿no crees?

—No entiendo.

—Nunca confié en la familia de Howard, Lou. Esconden bastantes secretos,


incluso entre ellos se esconden cosas, cosas importantes. —el menor
relamió sus labios, girando delicadamente su rostro para observar la mirada
de Anne, descubriendo que ella también podía tener una mirada fría y
calculadora, algo serio que causo intriga en el cuerpo de Louis.

—¿Crees en lo que dije?


—Por supuesto que sí. —Anne volteó discretamente hacia sus costados,
gesticuló una mueca. —Jamás conocí a una familia tan misteriosa como
esa. Siempre tuve mis dudas respecto a ellos, cuando mi hijo murió, la
primera persona en quien pensé fue en Phillip. Él parece un buen chico,
pero nunca se sabe, muchas veces el más tranquilo resulta ser el peor.

—¿Qué razones tendría Phill para asesinarlo? ¿No estaba enamorado de él?
Iban a huir juntos, no...

—Pienso que es difícil que tu entiendas esto porque no eres como todos
nosotros, a ti te gusta escribir tus propias reglas, eres un ser libre. Pero
todos los demás... Estamos condenados a seguir órdenes, así funciona esto.
Somos educados para obedecer a nuestros padres en todo, nadie contradice
a sus padres, es extraño que alguien lo haga. Puede que Phill no haya tenido
opción...

—¿Asesinar a alguien que amas solo porque tu padre te lo ordena? No creo


que... Sería bastante vil.

—Pero puede ser una opción. Hay muchas, nunca lo averiguaremos si


seguimos caminando con los ojos vendados.

—No quiere que lo haga por una razón.

—Estaré contigo. Te ayudare. —Louis apretó los labios. —Seria


desconsiderado de mi parte si solo... Tal vez es un deseo bastante egoísta
pero, estoy cansada de esto. Vivir con incertidumbre es cansado y cuando
Des me habló de ello... hice mi tarea. Tengo una opción, que puede pasar
desapercibida y no nos causaría problemas.

—¿Quieres actuar a espaldas de tu marido? —Anne sonrió y se despegó de


Louis.

—Quiero saber la verdad. También tú. Solamente tenemos que ir de


compras.

—¿De com...
—¡Hey! —Dijo Harry, apareciendo de pronto a su espalda, pasando sus
brazos por sus costados, deteniendo sus manos en su pancita para apretarlo
contra su cuerpo. —Me dio la impresión de que tenía que salvarte de mi
madre. —bromeó el alfa, besando la mejilla de Louis. —¿Te está
cuestionando de nuevo?

—Así son todas las madres. —fue bromista, Louis, sonriéndole a Anne
quien asintió tranquila.

—Descuida, cachorro, tan solo charlábamos sobre cosas de omegas. —dijo,


regalándole una mirada. —Piensa en eso, Lou, sería divertido ir de compras
contigo.

El omega asintió, jugando con sus dedos, Anne le guiñó un ojo y caminó de
vuelta a la sala de estar, tomando con cariño la mano de su marido.

—¿Compras? —preguntó Harry, jugando con el cabello de Louis.

—¿No podemos tener un momento juntos? —preguntó, girando en su lugar


para poder verlo de frente.

El mayor esbozó una sonrisa, regalando una preciosa vista del hoyuelo en
su mejilla, Louis sonrió por inercia y picoteó con diversión el hoyito.

—No, está bien, me agrada que pases tiempo con mi madre.

—Qué suerte para mí que tu madre sea tan dulce. —le dijo, alzándose en
sus puntas para robarle un beso casto.

—¿La estas pasando bien? —le preguntó Harry, tomando con suavidad su
cadera.

—Mejor que bien. —dijo el más pequeño, dando un palmadita en la piel


descubierta en el pecho de Harry. —¿No tienes frio? —preguntó, pegándose
a Harry y abrazando su cuerpo.

—No, estoy bien. —Louis le creyó, porque su cuerpo estaba bastante


calientito, tanto que le daban ganas de acurrucarse y dormir un rato largo
junto al hombre.
Para su disfraz Harry se había decidido por algo simple y cómodo, Louis no
entendía como un disfraz griego resultaba cómodo en esas épocas del año,
hacia demasiado frío para vestir tan poco.

Un quitón, era lo único que cubría su cuerpo, un pedazo de tela blanca,


ajustada a su cintura con un cinturón, la tela caía de su hombro izquierdo,
cruzando por su pecho, dejando el hombro derecho descubierto; los bordes
contaban con un tejido dorado y la tela llegaba arriba de sus rodillas, jamás
había visto a Harry mostrar tanta piel. Calzaba unas sandalias altas de lazo
que se enredaban a sus pantorrillas y en su cabello rizado descansaba una
corona de laureles dorada, como accesorio, dos brazaletes anchos,
igualmente dorados en sus bíceps. Louis casi se desmaya al verlo y estaba a
gusto con que la reunión fuese únicamente familiar, pues no le gustaría
tener que aceptar que otros omegas miraran a su hombre luciendo tan... Era
demasiado.

—¿Te están tratando bien? —Louis asintió, sin ser del todo sincero. —¿Por
qué me mientes? —el menor bufó, acariciando con cuidado la mejilla del
alfa.

—Está bien, sé que no todos van a estar cómodos con nosotros estando
juntos y estoy muy acostumbrado a que no me acepten en muchos lugares.
Solo hay que darles tiempo y estará bien, además no son todos, solo unos
pocos.

—La mayoría tiene curiosidad por conocer al pequeño Daniel.

—Estará pronto aquí, si Ellis es lo suficientemente inteligente deberá tocar


la puerta en media hora o será un alfa muerto.

—🐾🐾🐾—

—Tu moño se... se desacomodó. —avisó Bran, deteniendo su andar por la


calle para girar unos cuantos grados en su lugar. —Agacha la cabeza un
poco. —pidió, siendo atento con el alfa pues sabía que no podía acomodarlo
por cuenta propia.
El cachorrito dragón estaba demasiado cansado para caminar y puesto que
aún no se sentía del todo cómodo con Bran cargándolo, Ellis era quien lo
sostenía, al igual que los dulces, porque no quería que Bran tocara sus
dulces.

El morocho levantó sus manos sosteniendo el listón negro de ambos


extremos para girarlo, consiguiendo que el moño se centrara correctamente
en la coronilla de Ellis. Acomodó los mechones de cabello que se
desordenaron con el movimiento y le dio una palmadita en el hombro
cuando hubo terminado su tarea.

—Gracias. —dijo Ellis, carraspeando después de notar su garganta seca y la


incomodidad que causo su corazón al acelerarse por nada.

Llevaba gran parte de la noche con esos sentimientos enloquecidos, no


sabía cómo apagarlos o al menos ignorarlos. Le irritaba bastante, no creía
correcto que su pulso se acelerara de esa manera solo porque Bran estaba
tocando su cabello, no era un perrito buscando caricias. Resultaba
vergonzoso.

Tampoco quería sentir la quemazón bajo su piel cuando el alfa se acercaba


lo suficiente como para sentir su aroma puro, emanando de su cuello,
porque le ponía muy nervioso, la torpeza le invadía y se veía estúpido,
estúpido de una forma vergonzosa; tropezando, tartamudeando y tirando las
cosas que sostenía en sus manos.

¿Pero él qué podía hacer? Bran tenía un aroma fuerte, a cuero y licor,
enlazado a pocas motas de algo que olía a viejo, no algo desagradable, si
no, como algo que despertaba un recuerdo, algo como el viejo desván en
casa de la abuela, olía a recuerdos, a las páginas de los libros gastados en el
baúl, a las velas de vainilla a medio derretir, no exactamente a todo eso, si
no que había un aroma ahí que le hacía recordar todo eso, y de alguna
forma, le hacía sentir... en casa. Tenía un sentimiento bastante insólito,
bastante chocante a su parecer, pues no quería sentirse así con una persona,
mucho menos con un alfa.

Las próximas horas fueron bastante divertidas, dejando a un lado el


inconforme deseo de eliminar lo que fuese que había en su interior, lo
demás era bueno. Ellis parecía un padre entusiasmado tomando bastantes
fotos y vídeos de Daniel acercándose a las puertas y gritando a todo pulmón
para obtener sus dulces.

Consiguieron disfrazar a Bran de vampiro, de esos de la edad antigua que


vestían elegantes, con un traje de gala negro, la camisa con encaje en los
puños, también tenía una capa, el cabello peinado hacia atrás con mucho gel
y el maquillaje que era lo esencial, sin él, Bran no hubiese sido más que...
Bran, vestido como sus padres querían que se vistiera.

Pero con la sombra negra alrededor de los ojos, el exceso de base clara, los
correctores para acentuar sus pómulos, los colmillos dibujados con lápiz
blanco, sangre falsa y la ayuda de Alec, por supuesto, el alfa pudo dar a
entender su disfraz.

Ellis era bueno con las bases, las sombras y el esmalte (lo aprendió gracias
a Louis y su escasez de amigos, además que fue Ellis quien le hizo
compañía durante los seis meses restantes de su embarazo) aun así, su
experiencia no era total y Alec llegó en su ayuda (en realidad nunca se fue)
no desde que Ellis pidió prestado su maquillaje.

Disfrutó mucho ver a Bran avergonzado con lo que su madre decía, el


omega aflojaba bastante su lengua, no siempre se daba cuenta de que estaba
avergonzando a su hijo. Tenía una chispa de energía enorme y le gustaban
mucho los niños al parecer, ya que no dejaba de elogiar a Daniel y de darle
cariños.

Ellis se preguntaba porque no tuvo más hijos, era obvio que le gustaban
mucho, además, era bastante joven de edad, físicamente, Alec tenía la
apariencia de un joven de su misma edad. Incluso podría pasar como
hermano de Bran, aunque en realidad tuviese cuarenta.

Ellis sintió que convivía con un chico de su universidad, por lo que no fue
difícil conectar con él desde un inicio.

Entre charlas triviales y risas (mayormente de Ellis) al final consiguieron


que Bran pareciera un vampiro y salieron en busca de dulces, en menos de
una hora Daniel había llenado su calabacita con todo tipo de golosinas pero
Ellis era un experto en Halloween y llevaba con él una bolsa extra, donde
guardo los caramelos ya recolectados para continuar recorriendo las casas y
obtener más.

Ellis se negaba a llegar a su hora límite sin al menos haber llenado tres. Fue
una buena noche, pues decidieron caminar cerca de la casa de Bran, una
zona residencial bastante bonita en donde todos al parecer tenían dinero y
todos, absolutamente todos, daban dulces, por lo que después se volvió un
poco aburrido, pues no existía alguien a quien hacerle una travesura.

Por eso, Ellis decidió salir del vecindario, y por eso también, Ellis se
encontró peleando con una mujer por criticar su disfraz.

—Un alfa no debería estar usando vestido. — Había dicho ella.

—Cállese y deme dulces. —Fue la respuesta de Ellis, lo que desató una


discusión imposible de terminar, Ellis quería dulces, ella quería que salieran
de su pórtico.

—Mi disfraz es mucho más divertido que el suyo. ¿De qué está disfrazada
usted? ¿De ogro gruñón?

Ellis se las arregló para hacer un escándalo y Bran, aunque quería reírse con
las ocurrencias de este, tuvo que guardar la compostura, y después de que
Daniel se uniera a la discusión no hubo más que entrometerse como debía y
empujar al alfa lejos de la puerta.

—Ellis, no puedes insultar a las personas de esa manera en su propia casa.


—dijo Bran, recordando sus buenos modales, por supuesto.

Ellis había rodado los ojos, al final no estaba molesto por los dulces, estaba
molesto porque la omega lo critico solo por llevar un maldito vestido. ¡En
el maldito Halloween!

—Hay muchas cosas que no debería hacer. —le dijo Ellis, suspirando en
rendición. —Como vengarme con huevos. —fue su próxima frase antes de
erguirse en su lugar y buscar en la bolsita de su delantal el proyectil, levantó
el brazo sin que Bran tuviese tiempo de entender que sucedía y con todas
sus fuerzas lanzó el huevo directo a la puerta de mujer.

El huevo estalló en la puerta, manchando la madera, Bran saltó en su lugar


y dio otro brinco cuando el segundo huevo hizo un ruido sordo y la puerta
se abrió de nuevo.

—¡Corre! —fue lo que escuchó Bran y, acto seguido, Ellis tomaba su mano
y corría con todas sus fuerzas, arreglándoselas para no tirar a Daniel que
reía con mucha fuerza en su brazo derecho y Bran a trompicones se repuso,
corriendo a su espalda.

Ellis estalló en carcajadas al llegar a la segunda cuadra lejos de la casa, a lo


que Daniel rio con él, chocando su pequeña mano con del alfa en
complicidad.

Entonces ese fue el inicio de su última hora en la calle, Bran al inicio no


aceptó el comportamiento salvaje de Doncaster, no dejaba de ser un chico
rico de Londres.

Pero el alfa le atacó con sus propias palabras.

—¿No se supone que eres un hippie revolucionario, al que me encanta


romper reglas?

Las palabras correctas, en el momento correcto y Bran aceptó jugar con


Ellis, finalmente, perdió la cuenta de cuantas casas terminaron con sus
puertas llenas de huevo y cuánto tiempo rio hasta que el estómago le dolió o
hasta que su cara estaba completamente enrojecida.

Con unos minutos de sobra, decidieron tomar un descanso en el parque,


sentándose en el pasto, admirando lo que consiguieron gracias a su esfuerzo
y a que tenían un cachorro con mirada dulce y tierna para convencer a las
personas.

—No Daniel, no, tu madre me prohibió darte tantos dulces. —repitió Ellis,
apartando la bolsa de las manos de Daniel.
—¡Didis! —insistió, con esos grandes ojos tentando su corazón. Ellis apretó
los labios y bufó rendido, buscando dentro de la bolsa.

—Está bien, pero solo uno. —dijo derrotado, abriendo la bolsita, Daniel
asintió con la cabeza y sonrió, sentándose sobre sus talones para escoger.

—No, basta. —dijo Bran, quitando la bolsa de las manos de Ellis antes de
que el cachorro pudiese alcanzar un dulce.

—¡Bam! —chilló Daniel, gateando hasta donde el alfa y agitando su muslo,


sus ojos verdes tomaron su mirada, luciendo más tentadores que las veces
pasadas, pues, en la obscuridad, sus pupilas se dilataban el doble.

—Tu mirada es muy convincente, cachorro, pero sé lo que significa y no


voy a caer en tus manipulaciones. —dijo mientras hacia un nudo en la bolsa
para cerrarla.

El cachorro frunció el ceño, sus labios se abrieron listos para gritar, pero
Bran habló antes.

—Grita todo lo que quieras, no los vas a tener. —Daniel parpadeó, su boca
cerrándose de golpe. —Si comes demasiados te dolerá el estómago.
¿Quieres eso? —Daniel negó, entrelazando sus manitas y agachando la
cabeza. —No te estoy regañando, Daniel. Levanta la cabeza.

El bebe negó, apretando más sus labios. Bran suspiró y con su dedo empujó
con cuidado la cabecita hacia arriba.

—Si comes muchos, se acabarán muy rápido. Pero si comes poquitos


entonces duraran por más días. ¿No es mejor?

Daniel balanceó su cuerpo de un lado a otro, apretando sus dedos uno con
otro y después de pensárselo asintió con la cabeza.

—Eres bueno con los niños. —dijo Ellis, recargando su mano en el suelo.

Bran negó con la cabeza, sonriendo un poco de lado, recargando sus manos
en el pasto para sostenerse e inclinar su cuerpo.
—Soy pésimo con los niños, nunca tuve hermanos, así que muchas veces
no sé cómo debo tratarlos.

—No hablaba de la forma típica.

—¿A qué te refieres?

—No eres bueno con los niños de la forma típica, hay personas que son
buenas porque conectan con ellos, juegan con ellos, charlan... los entienden.

—¿Algo como tú? —Ellis rio y asintió con la cabeza.

—Sí, algo como yo, soy bueno con los niños de esa forma. Pero tú sabes
tratarlos de otra forma, como con Daniel, yo no hubiese conseguido que no
hiciera un berrinche por no darle dulces. Sabes cómo mantenerlos
controlados.

—No lo sé, solo observo como lo hace Louis, sus técnicas. —Ellis rio,
mirando a Bran.

—Las técnicas pueden funcionar, sí, pero también influye mucho quien las
lleva a cabo y como. A Louis no siempre le funcionan, a mí nunca me han
funcionado. Supongo que ya es un don con el que se nace. Apuesto a que
cuando seas padre serás muy bueno. —Ellis agitó su cabello,
desacomodado de nuevo el moño en su cabeza.

Bran se arrodillo rápidamente en el pasto y como hace unas horas atrás


acomodó el listón en la cabeza de Ellis.

—No quiero hijos. —respondió casi golpeado, el rubio frunció un poco sus
cejas. —No creo que... tenga la capacidad para criar y educar a un niño.

Suspiró, terminando de acomodar los mechones de Ellis.

—¿Qué? ¿Es... en serio? —Bran asintió, sentándose sobre sus talones como
lo hacia el cachorro a su lado.

—Para tener un hijo se necesita una pareja en primer lugar, yo no... soy
bueno con ello. Además, se necesita ilusión y... no la tengo. Nunca la he
tenido, nunca me he visualizado... Como Harry, por ejemplo, él siempre
soñó con tener una familia y muchas personas así son, cuando te hablan de
planes para su futuro, lo hacen con felicidad e ilusión y en ello siempre hay
hijos y pareja. Yo, me he visto solo, siempre, así he estado toda mi vida, me
siento cómodo con la soledad.

Ellis asintió, mordiendo su labio inferior sus ojos castaños sosteniendo la


mirada completamente obscura del alfa, ni siquiera había notado que su
mirada se estaba perdiendo en la de Bran.

—¿Alguna vez te has sentido como Harry? —preguntó Bran después de un


largo rato en el que el rubio no dijo palabra alguna. Pero Ellis no reacciono
de todo, embobado con el rostro de Bran a pocos centímetros del suyo. —
Recuerdo cuando Harry estaba muy triste porque creía que nunca tendría
una familia, cuando hablaba de ello, era como si arrebataran ese sueño junto
a su corazón, su mirada se apagaba y no había más que tristeza profunda.
Odie demasiados esos días, Harry me agradaba mucho, era como un
hermano mayor. Ya sabes, aun tengo el recuerdo de cuando se enteró que su
ex prometida estaba embarazada, él se derrumbó por completo, porque ella
estaba cumpliendo lo que planearon con alguien más. Entonces en ese
momento me di cuenta que no deseaba ser padre como todos los demás
porque yo no me pondría así de triste solo porque no tengo una familia. Me
siento como un bicho raro. —dijo con un poco de burla, apartando sus ojos
de Ellis.

Daniel arrancó las florecitas del pasto, acomodándolas en un montoncito.

—¿Has tenido pareja, Bran? —preguntó Ellis, acomodando el vestido para


cubrir bien sus piernas.

—Mmm, no. Yo... no. —Ellis sonrió y agitó el cabello de Bran con su
mano.

—Me gusta que pienses que no es necesario tener todo eso para vivir una
vida feliz, y es verdad, pero tampoco has tenido una relación como la de
Harry con su ex. Cuando te enamoras, enamorarse de verdad... muchas
veces cambias bastante tu manera de pensar, llegan nuevos deseos, tal vez
no ha llegado una persona correcta a tu vida, una que te haga anhelar un
futuro y una familia o tal vez en verdad no quieres eso, todo siempre
cambia, un día puedes desear vivir solo para siempre y al siguiente tienes
un cachorrito en tus brazos.

—¿Te ha pasado?

—¿Qué cosa?

—Eso, enamorarte tanto que... planeas una vida entera con esa persona.

—Una vez. —el rubio suspiró, hincándose en su lugar tomando la mano de


Daniel que se tambaleaba en su lugar, siendo vencido por el cansancio.

Cuando lo tuvo cerca, lo recostó en sus piernas, pegándolo a su pecho y


acomodándolo correctamente.

—¿Qué paso? —Ellis sonrió melancólicamente, sus ojos miraron a


profundidad al cachorro en sus brazos, sus nudillos acariciaron la mejilla
suavecita.

—Todo cambió. —respondió, dolorosamente, como si pensar en ello aun le


lastimara. —Él se enamoro de alguien más. Todo lo que yo pensaba él
también lo pensó, pero con alguien más.

Bran dejó caer sus hombros, mudo con lo que el alfa acababa de revelar,
algo incómodo golpeó su ambiente, más no intento alejarlo, deteniendo su
mirada en el alfa que acurrucaba al cachorro en sus brazos, arrullándolo con
un movimiento suave.

—¿Qué se siente estar enamorado? —le preguntó, para no indagar en el


pasado del chico.

—No lo se, es algo complicado. Pienso que es diferente para cada persona.
—dijo sincero, sin ver aún a los ojos a Bran —Para muchas personas puede
ser algo hermoso y pleno, pero para otras, puede doler durante mucho
tiempo. El amor es complejo y subjetivo, diferente para todos y al mismo
tiempo, igual.

—Hombre, eso es demasiado complicado.


Ellis se rio bajito, pero no sé negó a eso, era verdad, era bastante
complicado.

...

Hola a todxs

Espero que hayan disfrutado mucho este capítulo.

Cuál fue su parte favorita???

Ya lo he dicho en IG pero por si alguien no lo ha visto lo digo aquí.

Se supone que subiria el especial junto con este capítulo pero me tarde
demasiado escribiendo esto (por los bloqueos de escritor y aja) y para
no hacerlas esperar más decidí subir este capítulo y el especial lo subo
con el capítulo 26.

En fin es todo.

Espero que tengan un día hermoso. Lxs amo!

Nos leemos el próximo cap, Besitos

All the fucking love


26.

Capítulo dedicado a:

WATERMELONAorgullosa / LoveLarryStylinson18 / mendesstyles94 /


HixOopsxHi / elemendes29 / wearelikebooks / yesi777 / kllmymnd / ila_tk /
Shalala_vk / helem_smile / PerfectlyWrong15 / txmmx28 / tbstae /
AissaUwU / tpwkCarolinaa / larryisrealbich__ / Esposa_de_FinnyDylan /
AngellScrowll / finexwallsss / YarethStylinson76 / H4RRY3NT4NG4 /
Cncoxlouis / possyyyt / emmab1tch / estrella_lozz / CrazyLittle_Sun /
elchanekedellouis / JudiMendes1998 / Ur_So_Golden

No estaba muerta, andaba de parranda

Gracias a todas por esperar, espero que les guste el capítulo y si no, solo
me avisan para ponerme a llorar, gracias

...

-¡Por favor, dile a Louis que solamente fueron cinco minutos, no puede
asesinarme por eso! -exclamó Ellis tan pronto como Harry apareció frente a
sus ojos, con un bowl grande de dulces.

-Pensé que serían más niños. -rio ligeramente, posando su vista en el bebé
en brazos de Ellis. -Imagino que ya te cansaste, dámelo. -se ofreció el alfa,
dejando los dulces sobre la consola.

-Gracias al cielo, siento que mis brazos van a caerse. -dijo aliviado,
estirando con mucha lentitud y dolor sus brazos, intercambiando al
cachorrito dormido con el alfa.

Cuando se liberó del peso suspiró, disfrutando la ligereza en sus brazos. Se


encorvó hacia enfrente, sus brazos colgando y otro suspiro dramático
saliendo de entre sus labios; bastante exagerado, como dictaba su
personalidad.

-¿Cómo puedes cargar esta masita gorda por tanto tiempo? -le preguntó el
rubio, enderezándose en su lugar, doblando sus brazos, masajeando sus
bíceps y la unión en sus codos para aliviar el entumecimiento.

-Es cuestión de práctica. -le dijo divertido. -Y no ser un debilucho ayuda


mucho también. -se burló el mayor, acomodando a Daniel en sus brazos con
precaución para que no se despertara, aunque sus intentos no parecían tener
buenos resultados, pues Daniel comenzó a removerse inquieto.

-¿Qué estas insinuando, alfa? ¿Dices que no soy lo suficientemente fuerte


para cargar a un niño? ¿Puedes creer ese insulto, Bran? -se quejó dramático,
cruzando sus brazos frente a su pecho.

-No creo que Ellis sea un debilucho, nada mas no está acostumbrado a
cargar bebés. -fue serio el chico, Harry sonrió de lado.

-No lo decía en serio, Bran, solo quería molestarlo. -el joven apretó los
puños.

-Oh. -exclamó el chico, rascó su nuca un poco avergonzado. Ya era una


costumbre no encajar en las bromas sin sentido de las personas a su
alrededor. -Bueno, supongo que los dejo, fue divertido hoy, Ellis. Gracias.

-¿No vas a entrar? -preguntó Harry, sosteniendo mejor a Daniel.

-Mmmm, Hady. -habló Daniel, despertando, no por completo, él aun tallaba


sus ojitos y hacia muecas de molestia.

-No quiero molestar. -contestó Bran, acomodando la corbata en su cuello,


razón número uno para odiar los trajes; picaban y eran bastante asfixiantes.

Para Bran, eran su corsé, apretándole todo el cuerpo, tal vez estaba
acostumbrado a sus camisetas holgadas, o era cuestión de habituarse a ese
tipo de vestimenta. En realidad, debía: cuando fuera abogado no podría ir a
un juicio usando una sudadera con agujeros en los codos.
-No creo que puedas ser más molesto que Ellis. -se mofó Harry, cambiando
de posición a Daniel, colocándolo recto en sus brazos. -¿Qué pasa
cachorro? ¿Te divertiste hoy? -preguntó, limpiando las babitas que
manchaban la mejilla del cachorro.

-Shim, api... Didis, uses. -el cachorro miró a su padrino, buscando las bolsas
de dulces, aunque el chico no las tenía por ningún lado. Los ojitos verdes
recorrieron su alrededor y pronto observo las manos de Bran.

-¡No Bam! Uses. -gritó, señalando con molestia.

-¡OH! Ah, esto... esto. -Ellis se apresuró, arrebatando las bolsas de las
manos del menor.

Bran se sobresaltó con la acción, retiró sus manos sutilmente, uniéndolas y


sobando sus dedos. Ellis apretó los labios y su cara se puso roja,
avergonzándose inmediatamente.

El chico era conocido por ser impulsivo, había arrebatado cosas de las
manos de muchas personas, por lo que, no entendía por qué de pronto se
avergonzaba tanto por haber actuado tan imprudente con Bran.

Tal vez era porque Bran era un chico con educación, bastante educación, un
niño lindo y tranquilo, posiblemente nunca había sido tratado así en su vida,
lo que pudo ser evidente en sus cejas fruncidas y la expresión confusa en su
rostro pálido.

Ellis se paralizó, doblando sus brazos en su pecho, esperando ansioso la


respuesta de Bran, un grito, un gesto de indignación, algo... No hubo nada.
Nada más que sus ojos obscuros sosteniendo su mirada por pocos segundos
antes de retirarla y restarle importancia a la acción de Ellis.

Pero eso no hizo que se sintiera más tranquilo y en cambio, pensó que el
alfa se había molestado, al final ¡era una maldita falta de respeto!

-¡Didis! -reprendió el cachorro, frunciendo las cejas. Ellis salió de su trance


y giró en su eje, con el corazón latiendo acelerado, pero hizo todo lo posible
por mantener su voz estable y fingir.
-Estabas dormido y pesas bástante ¿Qué se supone que debía hacer yo,
mocoso? No puedo con todo, soy débil. -dijo, haciendo un puchero y
agitando sus brazos frente al pequeño niño.

-Que contradictorio. -dijo Harry, alzando una ceja. Ellis entrecerró los ojos.

-Este niño es hijo de Louis Tomlinson, Harry. ¿Sabes lo que eso significa?

-¿Qué es la segunda cosa más bonita en el mundo?

-Que cursi. -Ellis agitó la cabeza. -No, Harry. Significa que nunca debes
hacerlo enojar. ¿Sabes lo que es un Tomlinson molesto? ¿Ah? Debes cuidar
de tu vida. Toma mi consejo si quieres vivir muchos años.

-Deberías escucharlo, Daniel me ha mordido tantas veces que he olvidado


como eran mis brazos antes de todos esos moretones. -comentó Bran,
sobando sus brazos.

-¿Daniel? ¿Siendo un cachorro malo? Creo que se están confundiendo de


persona, él es una dulzura, ¿no es así, Dany?

-¡Shim! -contestó, alzando sus brazos al aire, agitando las escamas de su


gorrito de dinodragon.

-¿Harry qué te toma tanto? -preguntó el omega saliendo por la puerta, hizo
una pausa y seguido de ello gritó. -¡Al fin llegas! -desde la espalda de
Harry, se acercó con el ceño fruncido al grupo de cuatro.

Ellis saltó en su lugar y se apresuró a colocarse detrás de la espalda de


Bran, asomando su cabeza por sobre el hombro del chico.

-Fueron cinco minutos, Louis, ¡no puedes asesinarme por eso! -defendió
rápidamente su vida.

-Fueron cuarenta minutos, tonto. ¿De que sirve poner una hora de llegada si
no vas a cumplirla? -Ellis resopló, girando sus ojos. Louis frunció las cejas,
sus manos en la cintura, claramente molesto, sin embargo, Ellis no podía
tomarlo en serio si llevaba puesto un traje de Piglet y lo mejor que salió de
su boca fue un "Pff" que claramente, retenía la risa escandalosa en su boca.
-Louis ¿qué... -Bran ladeó la cabeza. -¿Qué es... qué eres?

Louis se colocó recto, sus manos cayeron y la risa de Ellis estalló cerca del
oído de Bran.

Posiblemente, esa risa escandalosa reventó su tímpano, pero el alfa de


cabello obscuro ni siquiera se sobresaltó, bastante concentrado en el rosa y
las orejas puntiagudas como para pensar en el zumbido de su oído.

-Soy Piglet.

-Oh. -respondió, apretando los labios, pero no sirvió de mucho cuando las
comisuras de sus labios se levantaron. No sabía bien si lo gracioso era
Louis o la risa de Ellis a su espalda.

Una risita se coló de sus labios y Bran inmediatamente tapó su boca.

-Lo lamento, lo siento. -se disculpó, pero la burla seguía en sus ojos.

-Oye ¿te atreves a burlarte de mí? ¡Ellis es quien llevaba puesto un vestido!

Al gritar esto, la risa de Ellis murió inmediatamente y el color se fue de sus


mejillas previamente rosadas.

Louis sonrió triunfante, cruzando sus brazos frente a su pecho.

-¡El tiempo de burlarse de Ellis ya pasó, Louis! No estás jugando justo.

Ellis se irguió en su lugar y sin pensar, se colocó al costado de Bran, inclinó


su cabeza a un lado y presionó su sien en el hombro del chico, estirando sus
labios en una sonrisita burlona.

-Además, Bran no se burló de mí, lo que significa, que yo me veo


extraordinariamente bien a pesar de usar un vestido. ¿No es así, Bam?

Los ojos de Ellis subieron, mirando desde abajo el perfil de Bran, la línea
de su mandíbula a centímetros de sus pestañas, parpadeó a propósito,
causando cosquillas en la piel del alfa.
Bran aclaró su voz, sutilmente su hombro se movió, su cuerpo también
estaba tenso y sin querer ser grosero, se aparto lentamente.

El estómago de Ellis sufrió un vacío extraño y, comprensiblemente, se


apartó un paso a su costado, ignorando el suspiro de su corazón.

Louis mordisqueó su labio, notando el cambio abrupto en la actitud de Ellis


lo que lo llevó a modificar por completo el tema de conversación, invitando
a Bran y a Ellis a unirse a la fiesta de celebración.

El rubio inmediatamente transformó su actitud a una muy alegre y sin


esperar brincó dentro de la casa de los padres de Harry, al igual que un niño
pequeño.

Louis sonrió, tomando a Daniel en sus brazos y siguió a su amigo dentro,


presentándolo con las personas que preguntaban por él.

Aunque Ellis participó animadamente en la conversación, su ansiedad por


estar pegado en la mesa de dulces fue más notoria cada vez, por lo que
Louis le permitió ir y fue ahí donde Anne se detuvo junto a él, tomando una
cajita de jugo de la mesa para hacerle compañía al rubio, bajo la sabia
creencia de que, si era un gran amigo de Louis, entonces ella lo contaría
como parte de la familia.

Anne se caracterizaba por ser dulce y amigable, le gustaba que sus invitados
se sintieran bienvenidos, por eso mismo, se aferraba fuertemente a convivir
con todos, sin excepción.

No era tan diferente de Ellis, de ahí su creencia se volvía sólida, pensando


que se llevarían bien, o al menos era lo que Louis esperaba.

El joven sonrió, zarandeando a Daniel en sus brazos de arriba abajo al ritmo


de la canción en las bocinas.

-¡Es! ¡Es! -gritó el cachorro, estirando sus brazos al frente, su cabellito


brincando por el movimiento y su voz vibrando.
Louis detuvo sus brazos y miró en dirección a donde miraba su pequeño
hijo.

La sonrisa de Daniel estaba extendida de oreja a oreja y sus ojitos no


paraban de brillar en cuanto vio al hombre acercarse a él. Cuando estuvo
frente al bebé prácticamente brincó de los brazos de Louis y sostuvo la tela
en los hombros del alfa.

Desmond lo tomó en sus brazos y sonrió ligeramente.

-Daniel, no puedes lanzarte así al señor Styles.

-Descuida, no me ha visto en unos días, solo se emocionó. -contestó neutral


el hombre, rascando debajo de la barbilla de Daniel. -¿Tienes un momento
para hablar? Es la primera vez en toda la noche que te encuentro libre de
todas esas almas devoradoras.

Louis se rio, por supuesto no podía referirse a nadie más que a su familia y
a la de Anne, al parecer eran bastante curiosos con las personas nuevas,
mucho más con la pareja de su hijo mayor, de quien no sabían nada hasta
ese día y que por obvias razones causó revuelo.

Pero una vez que hubieron molestado a Louis durante toda la noche, dejó de
ser tan relevante, porque Daniel llegó a escena, pero al cachorro no le
importo menos ser maleducado, apartando a los alfas con gritos y a los
omegas y betas curiosamente los ignoró, girando su cabecita a un costado
para no tener que responder.

Louis por supuesto se disculpó, excusándose con que el bebé estaba


cansado por salir a pedir caramelos. Fue suficiente para que los invitados
comprendieran y se apartaran, sin embargo, Ellis y Bran no consiguieron
salvarse de las mentes curiosas.

Louis tomó asiento una vez que Desmond le invitó a sentarse, Daniel
parecía estar muy cómodo en sus brazos y se comportó correctamente en
cuanto el alfa le pidió que no le interrumpiera, guardando silencio y
acurrucándose en el regazo del hombre, jugando con la cadena de oro que
colgaba del monóculo en su ojo derecho.
El hombre hizo una pausa en sus acciones, colocando su mirada profunda
sobre Louis, siempre analizándolo a profundidad, como si el menor tuviese
algo que esconder y él tuviera que descifrar por completo el secreto.

No lo podían culpar, era una costumbre laboral, estudiar a cada individuo


desde la cabeza hasta la punta de los dedos en sus pies, buscando cualquier
punto débil.

El omega no hizo más que esperar calmado a ese análisis exhaustivo, se


podría decir que se estaba acostumbrando un poco a ser examinado por
Desmond antes de cualquier conversación, e incluso si no hablaban
directamente, esa mirada seguía encima de él.

Desmond aclaró su garganta, alcanzando un folder a su lado derecho, lo


tomó por una esquina y cautelosamente lo arrastró por la madera del
escritorio, lo detuvo al frente de Louis, golpeando ligeramente dos veces
sobre el papel.

-Uh...

Louis miró el folder fugazmente, ojos azules brillaron en confusión.

-Tómalo. -indicó Desmond, con un tono de voz que Louis no sabía cómo
interpretar.

Hizo lo que se le dijo y sostuvo el folder en sus manos, girando el hilo rojo
para poder liberar la pestaña.

-Dentro del folder puedes encontrar toda la información acerca de tu nuevo


caso. El punto de este es adquirir un permiso para que tú y Harry puedan
formalmente ser una pareja. Así ninguno de los dos tendría que sufrir
consecuencias legales por involucrarse románticamente.

Louis levantó la cabeza de repente, sorprendió por las palabras que llegaron
a sus oídos. Sus pupilas se dilataron y su corazón comenzó a latir
apresuradamente.
Fuera de la emoción, no pudo evitar pensar que la frase "permiso para ser
una pareja" fuese a escucharla alguna vez.

¿En qué clase de mundo vivían si debía tener un permiso para amar
libremente a una persona? ¿Qué estaba mal con toda la gente alrededor para
no ver lo obvio?

El problema no estaba en ellos si no en todos los demás, sin embargo, ellos


debían pagar las consecuencias, ellos debían esconderse, debían vivir detrás
de un telón, solo porque, para los otros su amor no era igual al de los
demás. Entonces ¿Cuál se suponía que era el tipo de amor correcto?

¿Solo existía un tipo de amor? ¿Cómo se supone que funcionaban sus


mentes? ¿Acaso no había amor dulce y amor carnal? ¿No había gente que
en su relación prefería las bromas por sobre lo romántico? ¿No había gente
que mantenía un equilibrio perfecto entre todas las opciones? Si ese era el
caso, si existían muchos tipos de amor, así como existían diferentes sabores,
así como todas las personas eran distintas ¿Por qué? ¿Por qué ellos
necesitaban un maldito permiso? ¿Qué estaba mal con su amor? ¿Qué
estaba mal además de que Harry era su profesor?

El mundo estaría en su contra únicamente por esa pequeña cuestión. Si


Harry dejase de ser su profesor entonces, todo estaría bien. ¿Qué otra
oposición habría?

Era estúpido pensarlo, pensar que una cosa tan pequeña podría provocar
tanto.

La solución más fácil y rápida sería que Harry renunciara o que Louis
dejara de estudiar. ¿Pero cómo?

¿Cómo podría Louis abandonar sus sueños solo porque la sociedad lo


dictaba? ¿Cómo podría Harry renunciar a su empleo cuando le costó tanto
trabajo alcanzar esa meta? Ambos estaban cumpliendo sus sueños, no era
justo que alguno de los dos tuviera que tirar sus esfuerzos a la basura
solamente porque a terceros eso les molestaba.
Nadie necesitaba un maldito permiso para amar, nadie debía pasar por lo
que ellos estaban pasando, simple y sencillamente porque amar era su
maldito derecho y ninguna otra persona tiene la autoridad para juzgar si
estaba bien o no.

Louis se mordió la mejilla interna, observando las hojas entre sus manos.

-¿Un... permiso? Pensé que esa ley había sido anulada.

Desmond hizo un movimiento de cabeza, confirmando las palabras de


Louis. Sus dedos inconscientemente bailaron en la nuca de Daniel,
acariciando suavemente.

-Sí, lo fue. Pero esto es un caso especial. Ustedes no son una pareja
destinada común, si no que su unión fue algo inevitable, biológico. Se
formó un lazo sin que ninguno de los dos se enterara, sin saberlo. ¿No es
eso correcto?

Louis movió la cabeza de arriba abajo, constatando lo que Desmond decía.

-Su unión fue inevitable, como también es inevitable que estén juntos.
Separarse pone en riesgo su salud, su vida, por lo que se ha hecho una
excepción. Sin embargo, se debe llevar a cabo una investigación profunda y
meticulosa que constate su condición.

Louis observó los papeles, dando una hojeada rápida a la información


impresa en el papel.

-¿Esto no tardaría demasiado tiempo? ¿Cómo es que...

-Dije que esto sería difícil, lo sé, pero me exigí a mí mismo apresurar todo.
Finalmente, tengo la ayuda necesaria, las puertas están abiertas para mí y si
puedo abrirlas para que Harry este bien entonces, ¿por qué no hacerlo?

-Es... Muchas gracias, Señor Styles yo no sé... como agradecerle.

-Lo hice por mi hijo. -cortó al omega. Louis se encogió en su lugar, bajando
la mirada, jugó con sus manos un momento y escuchó a Desmond suspirar.
Masajeó el tabique de su nariz y cerró los ojos.

-No puedo acostumbrarme a la idea de ustedes dos juntos, no por ahora,


pero Harry es feliz junto a ti, no permitiré que algo tan insignificante se
interponga entre él y su felicidad.

Desmond apartó la mirada de Louis, atendiendo al toque de las manos


pequeñas que acariciaron su cara, las manitas se posaron en las mejillas del
hombre, algo como una pequeña sonrisa apareció fugazmente en los labios
del alfa.

Tan rápido que Louis apenas pudo reaccionar, pero ese rostro frío e
inexpresivo se mantuvo firme después de ese frágil desliz y llevó su dedo
para acariciar debajo de la barbilla de Daniel.

El pequeño bebé rio melodioso, acurrucándose mejor en el pecho de


Desmond, parpadeando somnoliento.

El alfa acarició su cabellito rubio hacia arriba y después de ello su dedo


anular paso de arriba abajo por el tabique de su naricita abotonada, con cada
caricia los ojitos de Daniel parpadeaban.

Tres caricias y sus parpadeos se ralentizaron, cinco y el parpadeo se hizo


más pesado, siete y sus ojitos ya no se abrían, diez caricias y el pequeño
estaba profundamente dormido.

Louis se quedó mudo, observado la técnica del hombre para noquear al


bebé, sin una pizca de esfuerzo.

Desmond volvió a hablar, después de encargarse de la criaturita en sus


brazos.

-Mi familia ha tenido que pasar por mucho, no quisiera que sufrieran por
cosas como esta, no es justo sufrir por algo que se supone deba darte
plenitud.

El menor apretó los labios, sus manos enrollándose entre sí por los nervios.
-Poder amar y ser amado. Es un privilegio con el que todos nacemos, por
eso mismo pienso que es injusto que se te restrinja amar libremente, las
relaciones que se ocultan no terminan en cosas buenas, es por eso que me
esforcé para que esto se resolviera lo antes posible.

Louis se quedó estático en su lugar, notando ese brillo que se apagaba


repentinamente en los ojos del hombre.

Se fijó en sus manos y en la delicadeza con la que tomaba a su hijo en


brazos, temeroso de lastimarlo, de hacer algo mal.

Sus ojos se iluminaban, aunque no alcanzaban a proyectar una emoción


clara, en ellos se escondía tristeza, anhelo, ternura.

Louis lo entendió sin poder evitar sentirse cálido y melancólico en su


corazón.

En el pasado, Richard, su hijo menor, sufrió por no poder estar con la


persona que quería, se conformó con una romance a medias. No había citas,
no había abrazos o besos en público, las fiestas familiares se sentían
incompletas y la felicidad de otras parejas en cualquier lugar hacia crecer el
resentimiento en su corazón.

Ese chico, con la misma edad que Louis, con la misma cantidad de amor e
ilusión, esperando algo que nunca podría tener, a menos que se escondiera
en aquel motel a las afueras de la ciudad, solo para sentarse a platicar como
dos personas libres.

Por un tiempo esas reuniones en lugares remotos y lejanos lo llenaban, era


suficiente, pero al cambiar las estaciones ya no lo fue. Esa libertad que tenía
al escabullirse con su amado, era falsa. No era libre y no lo hacía feliz
esconderse. Tuvo una relación a escondidas, cuidándose de su propia
familia y por supuesto, eso no termino bien.

Seguramente Desmond esperaba prevenir cualquier tragedia en el futuro, su


plan era apresurar cualquier trámite, escavar entre todas sus posibilidades e
impedir que su hijo mayor sufriera como lo hizo como su hijo más pequeño.
Al final, Desmond no se terminaba de perdonar por eso, por impedirle amar
con libertad, únicamente por su egoísmo y ambición. Buscaba alejar la
culpa, siendo mejor que en el pasado, haciendo lo correcto para poder ver a
su hijo feliz, algo que no pudo y no podría nunca más, ver en Richard.

Era así como limpiaba su culpa.

-Todo tiene un proceso, por supuesto. Por lo que los pondrán a prueba y se
necesitarán estudios médicos...

-¿A prueba? -preguntó Louis, inclinándose al frente.

-Además de las pruebas médicas, habrá personas monitoreando su


comportamiento. Los separaran unas semanas para saber si el diagnóstico
clínico es real, en el pasado era bastante sencillo presentar pruebas falsas,
pagaban a los doctores para conseguirlas.

-¿Separarnos?

-Es para asegurarse.

-Se siente como si en realidad fuésemos un experimento.

Desmond torció la boca, vacilante. Las cejas de Louis se juntaron


levemente en el centro.

-No hay más pruebas que podamos hacer además de esa. La prueba más
sencilla seria a través de su lazo, dado que el suyo aun no es lo
suficientemente estable solo queda apartarlos y ver como reaccionan a ello.
Una vez que se tengan los resultados podrán tomar una decisión, si se
aprueba su relación, simplemente deberán seguir las condiciones que se
asignen, nada fuera de lo común.

Nada fuera de lo común.

El omega repasó esas palabras en su cabeza y de alguna manera, no


encajaban correctamente en todo el maldito contexto, porque,
evidentemente, todo eso estaba fuera de la común.
-🐾🐾🐾-

Sumirse en sus pensamientos al mismo tiempo en que el cuchillo se movía


sobre la tabla para picar no fue una grandiosa idea, tal vez la sangre no
estaría brotando de su dedo si el timbre en la entrada no hubiese sonado,
causando un sobresaltó en la omega cuando el tintineo la trajo de vuelta al
presente.

No notó que las lágrimas estaban corriendo su maquillaje, arruinando las


horas de esfuerzo que invirtió en lograr un delineado perfecto.

Enjuagó sus manos en el fregadero, al mismo tiempo que remojaba una


toalla para detener el sangrado de su dedo.

El ruido de sus tacones se propagaba con eco en la casa en cada paso, hacía
muy notoria la soledad qué está albergaba cuando su marido salía a trabajar.

El sonido de la soledad, no le gustaba en lo absoluto, aunque a esas alturas


ya no tenía muy en claro que era mejor; estar sola en casa, segura o sufrir
las consecuencias de lo que parecía, un eterno precipicio, que le llevaba
directamente a la locura.

Se había encontrado pensando en eso durante varios años, lo sentía cada día
más vivo, ese sabor amargo en la lengua, el silencio cuando se sentaba sola
en el comedor, la horrible sensación de las frías habitaciones.

En una casa tan grande, solo era ella. Ella y sus tarareos espontáneos. Ella y
el sonido de la televisión prendida, únicamente para hacer cualquier ruido,
pero no era suficiente. Algo hacía falta, algo que ocupara su atención, que
eliminara la soledad, que le hiciera sonreír... siempre que lo pedía en
sueños, algo la frenaba a tener esperanzas, no podía... no podía hacer sufrir
a alguien más, alguien inocente, por deseos egoístas. A pesar de que no era
justo, o correcto, no tenía otra opción.

Guardo sus pensamientos en una cajita en lo más recóndito de su cabeza


para después dedicarles el tiempo necesario y entró en su papel, palmeando
sus mejillas para quitar el adormecimiento de las mismas y poder fingir una
sonrisa que cumpliera con su propósito.
El aroma a sándalo penetró cariñosamente sus fosas nasales, ofreció alivio a
su afligido corazón y una sonrisita genuina apareció en sus labios gruesos,
tintados en rosa.

-Philly. -saludó la omega, aflojando sus músculos. -¿A qué se debe tu


visita?

-Sabía que no estabas bien. -dijo inmediatamente el alfa, expresando con


sus gestos algo indescifrable.

Al pasar los años, después de la muerte de Richard, su hermano menor no


había tenido en su rostro más que melancolía, por lo que sus gestos no
cambiaban demasiado, lo que volvió imposible leer sus emociones, incluso
dudaba que existiera más en él que no fuese tristeza, culpa y resentimiento.

Sin embargo, su rostro afligido había cambiado, sustituyendo la expresión


indiferente y sosa por un ceño fruncido, mirada desafiante y una mueca
temblorosa.

La chica parpadeó, dejando a un lado la sonrisa de hace unos segundos.

-¿A qué te refieres? Estoy bie...

-Somos familia... -Phillip bajó la mirada, sus manos temblorosas se


escondieron dentro de los bolsillos de su saco. -No he estado bien durante
mucho tiempo... pero estoy mejorando, quiero mejorar y... he dado el paso
más grande, salí de ese... horrible lugar... estoy más sano...

-Me alegra mucho escuchar eso. -interrumpió la chica, llevando su mano


cariñosa hasta el cabello cobrizo del alfa, un castaño muy bonito que alguna
vez Rachel envidió.

-Sí. -afirmó bajito, lamiendo sus labios. -Salir implica cosas muy
complicadas, te hace recordar que hay un mundo fuera de toda tu
depresión...

-Pero el paso más grande lo has completado... -el alfa suspiró, sus labios
temblaron y sus ojos se encharcaron con lágrimas.
Phillip negó con la cabeza agachada, mirando el suelo, sus puños se
apretaron al igual que sus labios.

-Philly...

-Después de cuatro años... apenas estoy recordando que hay más que solo el
dolor. -agregó cerrando sus puños efusivamente, su cuerpo tembló en
consecuencia de las emociones que se manifestaron de pronto. -Estoy
recordando que hay más personas que me importan y que... también
necesitan mi ayuda. -bufó, haciendo un esfuerzo mayor por no derrumbarse,
tensando todo su cuerpo.

Ojos cerrados, labios apretados, manos hechas puños, pensaba que solo así
podía retener la impotencia que se esparcía en hondas en cada centímetro de
su cuerpo.

Un monstruo que no sabría controlar, no podía lidiar con ello, había tantas
cosas que quería decir y ninguna se expresaba libre, porque carecían de
coherencia, se revolvían. ¿Cómo podría decirle a su hermana mayor todo lo
que quería decir, si no podía controlar sus propias emociones?

-Philly... -dijo Rachel con la voz cortada. Se acercó cautelosa, sostuvo el


rostro de su hermano en sus manos finas, sus pulgares limpiaron las
lágrimas, al mismo tiempo que lo acariciaban cariñosamente.

El llanto de su hermano... había lidiado con eso durante cuatro años, pero la
liberación era distinta. Antes, era desgarradora, cualquiera podría reconocer
esa agonía, la pena que se escondía en cada jadeo, en las respiraciones
continuas y desordenadas, la composición bien ejecutada de una perdida.

Este nuevo llanto, era muy diferente al anterior, si bien, también


almacenaba impotencia, en nada se relacionaba con la de aquellos años.

Rachel no entendía muy bien cuál era su fuente, no era algo que demostrara
su debilidad, esta estaba llena de rabia. No se explicaba de donde había
salido tanto odio y por qué tan de pronto.
-Lo siento. -soltó de pronto Phillip, restando el último paso que los separaba
para recargar su rostro en el hombro de su hermana, gimoteando. -Perdón,
perdón, soy un idiota debí... darme cuenta antes y no ahora.

El corazón de Rachel se sacudió, su cuerpo dio un pequeño salto.

Su hermano no dijo más que eso y de alguna forma, consiguió que todo en
ella se quebrara, porque lo entendió a la perfección, entendió a qué se
refería. Supo por qué pedía perdón y se sintió indefensa, patética... recibió a
la realidad, le quebró el alma. Sus mentiras para mantenerse en pie se
escaparon, no pensó que la atención de su hermano fuese la llave que
liberaría sus mentiras, en dos palabras su obra teatral perdió contexto, así
como su razón por mantenerla estable y solo quiso... morir.

Pero incluso ese dolor no pudo con ella, no se permitió caer, con los pocos
pedacitos que recolectó, sonrió y con una voz dulce se dirigió al alfa
sollozante, con sentimientos de culpa provocando eco en su pecho.

-Oye, Philly, vamos dentro. ¿Está bien? Tomaremos una deliciosa taza de té
y hablaremos. ¿Si? No hay razones para el llanto. -Phillip asintió, sin
apartarse de la omega.

Rachel dio un paso atrás, pasó su brazo por los hombros de su hermanito
menor, envolviendo su cuerpo en un abrazo, el aroma dulce se concentró
alrededor de ambos, en un intento de la omega para que su hermano se
estabilizara.

Rachel corrió un banco alto para que su hermano tomara asiento, este así lo
hizo, observó en silencio a su hermana preparar un té de lavanda y tomó ese
tiempo para colocar en orden todo lo que tenía que decir.

Sus lágrimas pararon en cuanto su cabeza volvió a pensar, en una lucha


interna entre dejarse controlar por su emotividad o colocar los pies en la
tierra y ver cómo podría arreglar sus errores, como arreglar algo que hacía
años se habían encargado de destruir, poco a poco, haciendo del tiempo una
tortura.
La omega colocó la taza humeante frente su hermano y acercó un platito
con galletas decoradas, de esas que costaban demasiado dinero sin tener
algo especial que lo valiera.

Rachel se escondió detrás de su taza, soplando al agua caliente para poder


beber el líquido endulzado sin riesgo a quemarse.

-¿Esta bien si hablamos ahora? -preguntó, para asegurarse que su hermano


estuviese listo. Aunque sabía que la que debía estar tranquila y preparada
era ella, pues Phillip ya le había hecho saber el motivo de su visita, aun
cuando la que estaba en riesgo de un desequilibrio emocional era ella, se
preocupó más por su hermano menor. Un error que llevaba cometiendo toda
su vida, poner a los demás por sobre sí misma.

Su madre le había explicado que ser buena con los demás era un valor
fundamental, sin embargo, nunca le explico que no debía abusar de ello,
que no tenía que olvidarse a sí misma por el bien común.

Las consecuencias llevaban mucho tiempo cultivándose y todas estaban


listas para ser cosechadas, a pesar de eso, la omega no paraba de ayudar. De
olvidar que era importante cuidar de sí misma como lo hacía con los otros y
de arar la tierra para sembrar nuevos problemas.

Acarició de nuevo el cabello de su hermano.

Ella sonrió, porque, aunque el alfa era su hermano, distaban mucho de


parecerse físicamente.

Ella era muy atractiva, con piel bastante blanca y limpia, con un cabello
negro similar a la noche, ojos grandes y labios gruesos, mientras que Phillip
tenía la piel un poco más acaramelada, cabello castaño cobrizo (heredado
de su madre) y su rostro, en comparación con el de su hermana, portaba una
colección de lunares bastante denotativa. Parecía como si hubiesen
salpicado con una brocha de pintura su piel, sus ojos eran más pequeños y
sus labios bastante delgados.

Pero la apariencia no lo era todo, aunque físicamente se alejaran de ser


parecidos, en cuestión de personalidad, ambos eran casi idénticos.
Amables, inteligentes, cariñosos; en algún punto de su vida,
despreocupados, divertidos y excéntricos. Aspectos que se difuminaron
después de tantas tragedias, de entender que el mundo era un lugar obscuro.

Phill envolvió la taza entre sus manos para recibir el calor del agua en la
cerámica y relajarse, con un suspiro, en el cual dejo ir el miedo a lo que
pudiese descubrir o comprobar, se apresuró a hablar, no tenía caso atrasar la
verdad.

-Hace poco que decidí, por cuenta propia, mejorar. Esta vez, no era una
promesa vacía. Me esforcé, completamente. Fue más sencillo de lo que
pensé, tal vez porque, ha pasado bastante tiempo... Pero, después de que
comencé a abrirme de nuevo, volví a recordar mis vínculos, a sentir de
nuevo cosas que no sentía hace mucho, debido a que me bloquee
completamente y me encerré en mi propio dolor.

Rachel asintió, ignorando el tirón en su estómago y los nervios que picaban


en su pecho.

-¡Esas son muy buenas noticias! -fingió emoción, posando sus manos en las
de Phillip.

El alfa miró el brillante anillo de matrimonio en su dedo anular y suspiró,


levantó la vista, encontrando los grandes ojos verdes de su hermana,
sorprendiéndose cuando estos, brillaban con encanto y se mantenían así, sin
un gramo de vacilación, perfectos y bien entrenados para ocultar,
precisamente, ese sentimiento hueco que el alfa podía sentir a través de su
vinculo familiar.

Se preguntó cómo es que podía, ¿cómo podía fingir tan bien sintiendo eso?
¿Cómo podía sonreír con esa depresión carcomiendo internamente su ser?

Apretó la mandíbula, su ceño se frunció y su hermana, liberó más de ese


perfume natural, siempre esperando que su hermano no fuese a romper sus
muelas con la presión ejercida.

-¿Hubo algo que te ayudara a dar un paso tan grande? -le preguntó,
desviando la conversación por un camino más afable, evitando la
conversación seria y pesada.

Phillip apretó sus manos de nuevo, las articulaciones en sus dedos tronaron,
pero siguió su juego, no quería presionarla.

-Harry. -respondió inmediatamente. La omega se tensó de pronto. -Hace


unos meses, después de verlo tan feliz con su cachorro... algo sobre eso me
hizo querer poder salir adelante como él lo hizo, los dos perdimos a la
misma persona, sufrimos lo mismo. Entonces, si él pudo sanar ¿Por qué yo
no?

-No te puedes obligar a sanar, Philly, todos llevaremos nuestro propio ritmo,
el que Harry haya sanado antes no significa que tu no lo hicieras bien.

-Pero es lo que quiero. Él dijo algo que me hizo cuestionarme muchas


cosas. A Richard le hubiese gustado que yo siguiera adelante. Así que lo
hare, por él, por mí, por todos los que me quieren. Hay más cosas que
necesitan mi atención, no puedo estar toda mi vida lamentando la perdida
de... mi familia. -terminó con un temblor en la voz.

La omega asintió, devolviendo a su rostro ese gesto comprensible y


cariñoso, la sonrisa que tanto estaba molestando a su hermano.

-Estoy muy orgullosa de ti. -expresó, colocando la taza sobre la barrita para
caminar junto al alfa y colocar sus manos en sus hombros, dio un leve
apretón para después masajearlos.

-Pero no son la única familia que tenía. -agregó Phillip, incrustando esos
ojos profundos en la mirada de su hermana mayor, como si con ello fuese a
extraer las palabras de su boca.

Pero la mujer una vez más se hizo la desentendida y mantuvo la sonrisa


falsa e irritante en su rostro, el alfa, como había sido todo ese tiempo, apretó
más sus puños.

-¿Cómo es que puedes sonreír sintiendo todo eso? -se atrevió a preguntar,
no podía soportar un segundo más.
-¿A qué te refieres, hermano? -las pupilas del alfa se contrajeron y se
levantó de su asiento, respirando aceleradamente.

-Deja de tratarme así. -dijo entre dientes.

-¿Mmm? ¿Así cómo?

-Cómo si fuera un miembro de tu club. Estás obligada a tratarlos a todos


ellos con modales y de manera formal, haces lo mismo conmigo y es
extraño.

-No lo...

-Sí, lo haces. -Rachel se apartó, su mirada cayó al suelo. -Soy tu hermano


menor, trátame como lo que soy. Deja de fingir que estas bien cuando
claramente no lo estas. -la omega dio un paso atrás y giró en su eje,
eludiendo la mirada misteriosa del alfa.

Sus dedos en la mano izquierda comenzaron a rascar su brazo, señal de la


ansiedad que le provocaba tener que hablar, entender que no estaba bien,
que su vida se iba por la borda y en el trayecto, las lesiones se acumulaban,
dolorosas, sin la posibilidad de sanar, estarían ahí para siempre.

-¿Le tienes miedo? -cuestionó Phillip, bajado de su asiento, buscando el


rostro de su hermana para que esta no pudiese engañarlo con su falso y
perfecto tono acaramelado.

-¿A quién?

-A papá. -respondió sin vacilar, Rachel abrió los ojos, asustada por que
alguien pudiese descubrir su secreto.

-Por supuesto que no, él es nuestro padre.

-Eso no lo hace una buena persona. -Phillip apretó los labios. La omega
tembló con el repentino escalofrió que atravesó su espinar dorsal. -Yo le
temo. -fue sincero, esforzándose por no perder cada gesto que su hermana
gesticulaba.
-No tienes por qué. -el ojo de Phillip tembló por la cólera. -Es nuestro
padre, siempre se ha esforzado mucho para que tengamos una buena vida,
nos ha cuidado, él...

-Cuando se es joven, uno no entiende el sentido de las cosas importantes.


Era muy pequeño e iluso. Pero ahora, comienzo a entender porque Alexei se
fue.

Rachel apretó las manos, sus ojos se obscurecieron, mostrando en los


mismos el rencor que la poseía siempre que escuchaba ese nombre.

-El no permitió que papá lo manejara a su antojo, no fue una de sus


marionetas. Fue más inteligente.

-Fue más privilegiado. - interrumpió con la voz golpeada y seca. -Incluso lo


eres tú. -la mujer apretó los puños. -Tienes la oportunidad de tomar tus
maletas e irte, eres un alfa.

-¿Tu no lo hiciste por ser omega? -Rachel respiró profundamente.

-Alexei dijo... que sería riesgoso si me fuera yo sola. Un omega no


sobrevive por su cuenta en la sociedad. Prometió que volvería, que volvería
por mí... por ambos. Que no debía preocuparme... pero nunca lo hizo, se
salvó a sí mismo, no le importamos en lo absoluto.

-¿Se salvó de qué? -Rachel guardó silencio, sus ojos se abrieron grandes,
buscando un escape que le proporcionara ayuda para librarse de los errores
que estaba cometiendo. -¿De ser vendido?

-Phillip.

-Eso somos para papá. -la mayor llevó su mano a su estómago, apretando
con fuerza la tela de su blusa blanca. -Somos algún tipo de mercancía que
puede cambiar por contratos. No le importa nuestro bien, Reirei. Fui
bastante idiota para pensar que éramos importantes, pero te siento, estas
sufriendo bastante y eso me hace enojar. ¿Me dirás el problema?
-Phillip, por favor, no hay ningún problema. -la chica soltó aire, esperando
que pudiese tener tiempo o al menos, la energía para pensar en una mentira
convincente y concluir con el tema en paz.

-No eres feliz, por culpa de papá. Pero también hay culpa en tu alfa. No me
estarías pidiendo ayuda si él hiciera las cosas bien. ¿Cuál es su error?

-¡No hay ningún error! -le respondió alzando la voz, aunque su grito se
debilito al final, su voz se barrió con agudeza.

Sus puños se apretaron y hubo un temblor en su cuerpo.

-¿Por qué pides ayuda tan desesperadamente, pero cuando intento ayudar
me alejas?

-No te pedí ayuda. -respondió seca, su voz tan fría como un enorme bloque
de hielo, creando una barrera invisible que mantenía aparatado a su
hermano.

-Se cómo se siente la desesperación, se exactamente como se siente la


depresión, he estado ahí y también sé que, a pesar de querer ayuda no sabes
cómo pedirla.

Las comisuras de los ojos de Rachel se enrojecieron y el picor se acumuló,


su fuerza se estaba reduciendo a escasos fragmentos cristalinos, que al más
mínimo toque se harían polvo.

-No tienes que pedírmelo directamente, Reirei, se lo que quieres decir. -la
omega negó con la cabeza, retrocediendo unos pocos pasos hacia atrás,
tambaleándose en su lugar, parecía como si fuese a desmayarse, su rostro
estaba pálido, su cuerpo estaba perdiendo fuerza, toda su energía la estaba
concentrando en no derrumbarse, pero al parecer, no tenía la suficiente.

-Cállate, Phill. -intentó que fuese una orden, pero su cuerpo tembló con su
voz. Phillip abrió y cerró los puños.

¿Qué tan inestable tenía que estar su hermana para que con una pequeña
mención de sus problemas se derrumbara? ¿Por cuánto tiempo llevaba
soportando su dolor hasta el punto de no aguantar más ese peso sofocante?

Se hizo responsable de ese trágico comportamiento, por ser tan débil y


perderse durante tanto tiempo, impidiéndose a si mismo ver que otra de las
personas más importantes en su vida estaba sufriendo.

-Reirei, me aleje por mucho tiempo. Pero ahora, aquí estoy. -Rachel apretó
sus labios, guardando un jadeo. -Estuviste para mí, me ayudaste a
mantenerme en pie. -Las uñas de Rachel perforaron la piel en sus
antebrazos. -Es mi turno de ayudarte. Estoy aquí. -le dijo, estirando su
mano en dirección a la omega.

Rachel apretó con fuerza sus puños, aun dudando, ella debía ser fuerte,
debía ser firme, debía ser la omega perfecta, debía... debía ¿en verdad
debía?

En cuanto la pregunta se apoyó firme en su cerebro, Rachel trastabilló al


frente, sus rodillas se doblaron y Philllip se apresuró a tomarla en sus
brazos, su cuerpo se estampo en el pecho del alfa y se aferró a la solapa de
su abrigo, dejando ir, al fin, un jadeo doloroso que se rebajaba en el pecho
de su hermano menor.

Rachel perdió la fuerza en sus piernas y se deslizó al suelo, llevando


consigo el cuerpo dl chico, ambos se arrodillaron, Rachel aun aferrada a su
cuerpo, temblando como si se encontrara desnuda a la intemperie en
invierno.

-Vamos a resolver esto, Reirei. -dijo Phillip, arrastrando su pulgar por la


mejilla de su hermana para quitar las amargas lagrimas que arruinaban su
maquillaje.

-No podemos, no podemos, Phill, es tarde, es demasiado tarde. -gimoteó. -


No puedo salvarme.

-Claro que puedes. -afirmo Phill, abrazando su cuerpo. -Vamos a terminar


con todo esto, Rachel.
-No, estoy condenada, desde el inicio fue así... aunque quiera terminar con
esto, no puedo, no podré.

Phillip permaneció firme en su creencia, negando suavemente con la


cabeza, aparentemente, relajado, aunque una sensación insatisfactoria se
incrustaba suavemente en su aparato cardiaco, una aguja fina y filosa que
hacia punzar ese órgano vital y le dejaba un sabor agrio en la boca.

Permanecieron en el suelo un periodo de tiempo indescifrable, Rachel


llorando y Phill, consolandola, sobando su espalda en cariños de apoyo.
Pero nada funcionaba contra esa avalancha de emociones que se desmoronó
en el interior de su hermana.

Él no presiono y la dejó desahogarse el tiempo que lo necesitó.

Así, sin preocuparse por las piernas entumidas, o los ojos ardiendo, sin
importarle el maquillaje, o la presión en las rodillas, solo... se liberó y la
brecha que se había abierto años atrás, esa grieta que se creó entre ambos,
de pronto se cerró. Ya no se sentía extraño el contacto, ya no existía un aura
de incomodidad.

Rachel gimoteó al final, hipando constantemente, su cuerpo sacudiéndose


con el resto de los espasmos sobrantes, pero las lágrimas ya no salían,
estuvo un tiempo en silencio, mirando un punto muerto en el suelo.

Su hermano acarició su cabello negro, consolándola. Beso su nuca muchas


veces, pero ella no se percató de eso, pronunció varias palabras de consuelo,
palabras que debían dar esperanza, pero ella no las escuchó, solo había un
eco en sus oídos, que distorsionaban el sonido y su cabeza punzaba, su
visión era borrosa y se sentía tan pesada que estaba segura que podría
hundirse en el fondo de un lago sin esfuerzo alguno.

No era consiente de nada, solo tenía en su mente el daño, nada más. La


sensación caliente en la garganta, cosquilleaba en su faringe y en la punta
de su lengua, después de mucho tiempo, por primera vez ella lo dijo en voz
alta.

Por primera vez, ella se lo dijo a alguien.


Por primera vez, alguien la escuchaba.

Por primera vez, ella se sentía segura.

Nada más le preocupo. No le importo si su hermano apretaba los puños con


rabia, si el deseo de venganza se desprendía de su cuerpo, si su mandíbula
se apretaba y su pecho rugía.

Porque ella no sabía que era lo que estaba sucediendo, ella se dejó ir y no
pensó en nada, era casi, como si se hubiese escondido en una burbuja y esta
le permitiera abrir su corazón, no había consecuencias, no había
vergüenza... no había nada.

Solo ella, en trance, como si su cuerpo hubiese sido poseído y su alma,


enjaulada en una zona segura y lo que pasara fuera de esta, ya no
importaba.

Habló, su boca abriéndose por sí sola, confesando palabra a palabra cada


una de las barbaridades que sufrió, explicó la intrusión de Cort en esa noche
helada de otoño, cómo profanó su espíritu y se burló de su sufrimiento solo
para agradar y deleitar a su propia mente enferma.

Él no necesitaba estar borracho como otras personas para hacer cosas


horribles como esa, él era un monstruo, alimentándose de su dolor, se reía
de ella cuando lloraba al suplicar piedad, la maltrataba hasta cansarse y en
ningún momento mostró arrepentimiento de sus actos depravados.

Explicó cómo se sentían los puños al magullar su piel suave, como los
insultos diarios le revolvían el estómago. También le habló de su bebé, de lo
emocionada que estaba y también de cómo le aterraba, fue doloroso y aún
más difícil poner en palabras como se sintió cuando lo perdió, pero no fue
difícil referirse a su marido con palabras fuertes.

Se sentía bien, de algún modo, quitar esos cúmulos de sangre seca de las
heridas pasadas, no importaba si sus heridas internas volvían a sangrar,
porque por fin, después de muchos años, alguien estaba a su lado para
presionar un pañuelo en los cortes y detener el sangrado.
-¿Papá lo sabe? -preguntó Phill, con la mandíbula apretada. Aunque su
cuerpo sostenía un efluvio pesado de odio, sus manos aun la tomaban con
mucha suavidad.

-¿Papá... lo sabe? -repitió Rachel, cuestionándose a si misma.

Algo en esa pregunta provocó un corto circuito en su cabeza, presionando


un botón que activó su conciencia.

¿Él lo sabía?

Sus cejas se juntaron, la energía de odio se acumuló en su pecho. El


recuerdo amargo se reprodujo de nuevo, un recuerdo que prefería no tocar,
y que casi había olvidado.

En él, ella lloraba inconsolable, de rodillas frente a esa figura alta e ilegible,
frente a ese rostro frío y filoso que parecía no reaccionar en lo más mínimo
a la imagen frente a él.

Era la primera que ese alfa le ponía una mano encima después de que se
casó.

Ella acudió en busca de ayuda, ella llegó con seguridad, ella llegó ahí
porque era un lugar seguro, porque su padre la amaba, porque no permitiría
que otra persona la destruyera.

O eso creyó toda su vida.

Pero al llegar ahí y hablar, una espantosa bofetada le volteó el rostro, la piel
pálida se puso roja en la mejilla y la herida en su labio volvió a sangrar.
Rachel se quedó estática en su lugar y solo bastó eso, para que su llanto se
detuviera.

Entonces supo, que estaba sola. Que la única persona que se suponía debía
protegerla no lo hizo y en cambio, la azotó en el suelo y pisoteó su
estabilidad.

Después de eso, entendió que era mejor callar. Era mejor apretar un puño,
morder su labio y aguantar.
Gradualmente, esa primera vez se repitió, hasta que un día prefirió dejar de
contar. No existía un número, porque eran demasiadas veces, demasiado
dolor, demasiado de todo.

Había muchas personas en el mundo, pero solo tres personas estaban


enteradas de lo que sucedía en su hogar.

-Lo sabe. Papá lo sabe. -esta vez no fue una pregunta.

Recordarlo volteó su estómago, no pudo evitar apretar los puños, justo


como hizo su hermano.

-Voy a matarlo. -dijo entre dientes Phillip. Las pupilas de Rachel se


contrajeron, su cuerpo se paralizó, pero su cabeza se agitó de un lado a otro.

-No, no, Phill.

-¿No? -repitió como si no pudiera creer lo que su hermana decía. Su


paciencia por fin se fue por la borda. -Él sabe lo que sucede y no mueve un
maldito dedo, ¡él permite que te lastimen así, solo para no perder dinero!
¡Qué clase de padre permite eso!

-Déjalo ya, déjalo, Phill, no... no te metas con él. -los ojos de Phill
observaron con terror la reacción de Rachel, su hermana la miró de la
misma forma. -No lo provoques, Phill, no... no... te va a lastimar, te...
lastimará. No lo hagas, mantente a salvo, por favor... por favor.

La mujer perdió la respiración, su mirada se perdió y observó a su


alrededor, asustada, perturbada, como su buscase una salida para dispararse
y correr.

El corazón de Phillip se aceleró y sostuvo su rostro, pidiendo que lo viera,


ella se paralizó.

-Escúchame, él no me hará nada. Y no volverá a hacerte daño tampoco.


¿Entiendes? No importa de qué manera te sacare de esto, pero voy a
hacerlo. Es una promesa, necesito que me creas.
Phillip rascó detrás de su oreja y después tiró de su cuerpo, abrazándola con
fuerza, pero su terror no se disipó de su pecho, incluso, después de volver a
casa.

-🐾🐾🐾-

Llevaban cerca de cuatro horas moviéndose de un lugar a otro, poniendo y


quitando ropa, gastando dinero de manera fácil y sin cuidado.

Louis por supuesto no podía evitar sentirse incómodo. Comprar cosas como
si fuesen caramelos baratos no era un problema, el problema era que ese
dinero no era suyo, pero Anne era insistente y se negó rotundamente a qué
el joven fuese únicamente su compañía para hacer las compras.

Por supuesto, el menor se había limitado demasiado en comprar cosas y le


había dado gusto a la omega con unas pocas prendas, pero, seguía siendo
bastante vergonzoso.

¿Qué pensaría el señor Styles de él si lo viera en ese momento? El que


comprará ropa con el dinero del hombre, sin duda, alimentaria la idea
errónea que tenía el alfa de él. ¡Louis no podía darle la razón! Él
definitivamente no era un casa fortunas y mucho menos un aprovechado
¡Pero tampoco podía romper la ilusión de Anne! Debería, pero la mujer era
tan aferrada e insistente.

Louis estaba seguro que pagaría esas prendas, aunque tuviese que trabajar
turnos extra. Por supuesto que no permitiría que el señor Styles tuviese
razones para arrastrarlo al barro.

La razón de las compras no era más, que ese plan de Anne por conseguir
información de manera sencilla y no riesgosa. Pero para que su plan no
tuviese fallos, debía camuflarse perfectamente, que fuese todo natural.

Louis no podía lucir natural en lo absoluto, solamente tenían que ver su cara
de espanto al observar los precios en las prendas de la tienda para entender
que el chico no pertenecía a ese lugar.
Daniel estiró su manita al frente, decidido en poder alcanzar el agua en la
pequeña fuente. Louis suspiró vencido.

Su hijo nació con un fuerte espíritu guerrero, o así fue como Louis decidió
etiquetar la desobedecía de su hijo. Cuando el bebé se aferraba a algo, era
difícil para el omega controlar las rabietas. Este día en particular, no quería
llamar demasiado la atención, por lo que permitió que Daniel metiera la
mano dentro de la fuente y chapoteara con felicidad, humedeciendo las
mangas de su suéter.

-¡Aba! -gritó el cachorro, alzando la mano y salpicando unas pocas gotas en


la mejilla de Louis.

-Agua. -le corrigió Anne, asiendo al cachorrito con su mano izquierda para
que este no perdiera el equilibrio y callera de bruces dentro del agua.

-Daniel, juega con cuidado por favor, vas a mojar a Anne.

Daniel se quejó un poquito, gruñendo desde lo más profundo de su garganta


y golpeó con más fuerza el agua. Las gotas brotaron alrededor, salpicando
al trio en la banca, Louis hizo un "Tss" con la boca, lanzándole una mirada
de advertencia al pequeño niño, pero lo único que Daniel hizo después de
su acto de rebeldía fue reír a carcajadas.

No era justo que su hijo riera de esa manera tan carismática después de ser
tan desobediente. Louis no podía sostener su semblante de madre estricto si
el sonido dulce abrazaba sus tímpanos. ¿En qué posición lo dejaba eso?

-Es tan difícil corregirlos cuando son así de dulces. -comentó Anne,
tomando un pañuelo de su bolso para secar los rocíos de agua en sus
mejillas. -Recuerdo que al tener a Harry no podía evitar perdonar todas sus
travesuras, era tan blanda, el de las reglas y represalias era Des. No te
sientas mal si no siempre puedes controlar a este querubín. -tranquilizó,
rascando la barbilla de Daniel cariñosamente. -Aprenderás con el tiempo.

Louis apretó sus labios y asintió con la cabeza, sus dedos jugaron entre
ellos sobre su regazo por unos segundos antes de animarse a preguntar.
-¿Puedo saber ahora el plan que tienes en mente? -le preguntó, doblando las
mangas en el suéter de Daniel. -No creo poder ser de ayuda si no se bien
que es lo que planeas.

-Nos encontraremos "casualmente" con alguien. -Anne sonrió orgullosa del


plan, mismo que aún no se atrevía a compartir con Louis.

-¿Casualmente?

Anne era muy meticulosa, siempre guardando ese suspenso dentro de sus
mangas, le gustaba ver la reacción de las personas cuando las noticias eran
descubiertas en su cara.

Un ápice de su sonrisa se vio reflejada en su rostro antes de volver a una


actitud seria, tomando un papel de detective que ella misma se había
designado.

Rastreó con sus ojos la plaza, para terminar encajando su mirada en el local
al otro extremo de su posición.

-¿Ves el local de ahí? -Louis giró su cabeza, buscando a cuál de todos se


refería. -Es un local para donaciones. -Anne sonrió. -¿Reconoces a los que
están dentro, no es así?

Louis ajustó su vista, inclinó unos pocos grados su cabeza y sus ojos se
abrieron un cuarto más.

-Son Rachel y Phill. -la mujer asintió. -¿Cómo...?

-Te lo he dicho, hice mi tarea, Rachel viene a este lugar cada semana, todos
los sábados. No me gusta actuar a espaldas de mi marido, pero no me dejan
opción, entiendo que todo tiene reglas. Pero esas reglas me están
molestando demasiado.

El corazón de Louis se aceleró, las palmas de sus manos sudaron e incluso


ya no se preocupó por que Daniel golpeara con fuerza el agua y se salpicara
el pecho.

-¿P-or qué... por qué estás buscando a Rachel?


Una sonrisa se albergó en el rostro de Anne, un poco siniestra y a medias,
casi parecía una sonrisa de odio y recelo.

-Porque la conozco bien. Ella sabe cada movimiento de su padre, cualquiera


que sea su plan, Howard se lo hará saber. Ese hombre puede denigrar a toda
una casta y tratar a los omegas como seres incompetentes, pero por una
razón extraña confía más en su hija que en su hijo. Posiblemente porque es
más competente, más inteligente.

-¿Si es muy inteligente por qué arriesgarse con ella? -la sonrisa de Anne se
extendió, Louis casi tembló en su lugar.

Los ojos de Anne brillaron, como si pudiese ver el éxito en ese rostro de
porcelana, en esos ojos verdes y brillantes.

Rachel podría ser una omega bástate competente, ágil, inteligente, pero
tenía una debilidad, como todos y Anne, la conocía perfectamente.

-Rachel es una mujer bastante sensible e ingenua. -el ceño de Louis se


contrajo un poco.

Las palabras de Anne no lo convencían, pues para Louis, Rachel era una
persona bastante fuerte y meticulosa. No creía que en realidad esa mujer
pudiese ser frágil, mucho menos ingenua.

A pesar de no conocerla a fondo, bastaban los pocos datos que había


recolectado sobe ella y su vida para entenderla, de alguna forma esos datos
escasos bastaban para que Louis aplaudiera su fortaleza.

Sin embargo, Anne sí la conocía, como si esa mujer fuese su propia hija,
finalmente, se suponía que sería su nuera, por supuesto que durante tantos
años se dio a la tarea de conocerla bien.

Esa chica era una flor, encerrada en una cúpula de cristal que escondía su
verdadera naturaleza frágil y tierna, con frialdad e indiferencia, buenos
modales y misteriosas miradas casuales.
Rachel no confiaba en las personas, las estudiaba todo el tiempo, era como
un lobo alerta, todo el tiempo a la defensiva. Pero cuando alguien tocaba su
corazón, cuando alguien ganaba su cariño y su confianza se volvía bruta,
bajaba todas sus barreras, sus defensas se despedazaban, era dócil y se
olvidaba de protegerse, porque se sentía segura.

-Rachel me conoce de hace tiempo, me tomo tanto cariño, como si yo fuese


la figura materna que le hizo falta. Después de la ruptura de su compromiso
con mi hijo perdimos comunicación, no supe por qué, tal vez ella se sentía
bastante avergonzada por romperle el corazón a mi hijo. Pero yo nunca le
tuve rencor, finalmente, conocía a su padre, se la clase de hombre que es...
pero ella fue quien se alejó, aunque no quería hacerlo. Estoy completamente
segura que me sigue viendo como esa mujer que la apoyó y aconsejó en sus
momentos difíciles.

Los ojos de Louis se abrieron por la sorpresa y una llama amarga se


encendió en su corazón, sus manos se cerraron en puños, impresionado con
las palabras dichas por la omega.

¿Estaba entendiendo mal acaso? ¿Anne pensaba utilizar esa confianza para
atacar? Esa Anne que se comportaba como un ángel, que parecía estar
rodeada de luz blanca y cegadora... ¿iba a actuar de manera tan cruel?

Podía entender su desesperación, él mismo incluso consideró bastantes


opciones descabelladas y fuera de toda razón para ayudar a Harry, pero
después de discutir entre todas sus opciones, llegó a la conclusión de que
todas ellas eran irracionales. Hablar con Harry a profundidad iluminó su
juicio, moderando sus ideas tontas e impulsivas. Entendía que actuar
aceleradamente podría traer problemas y Anne en su desesperación estaba
actuando igual que él.

¿Sería que Anne estaba actuando de esa manera debido a él y a sus ideas
estúpidas? ¿Era el responsable de que la mujer manchara su mente con
estrategias carentes de racionalidad?

-Anne no quisiera ser imprudente, pero no pienso que esa pueda ser un...

-¿Mmm? -Anne lo miró, despistada. -¿Qué dijiste?


Louis suspiró largo, cerró los ojos y agachó la cabeza.

-¿Por qué debemos involucrarla a ella?

-Porque es hija de Howard. -respondió con obviedad, Louis volvió a


suspirar, girando su cabeza para mirar de nuevo a la mujer dentro del local y
otro suspiro manchado de empatía se le escapó.

-Ella... No la conozco, pero... pienso que no la está pasando bien. No es


correcto aprovecharnos de ella. -aclaró su garganta. -Si te tiene confianza
¿no sería horrible para ella saber que la utilizas solo por conveniencia? Si le
cuesta confiar en las personas... ¿no sería peor romper su última...

-¡Oh! Están saliendo. -interrumpió Anne, sin importarle en lo más mínimo


el discurso de Louis.

Se levantó de la banca de madera y caminó apresuradamente en dirección a


la pareja de hermanos.

Los huesos de Louis parecieron enfriarse y se levantó enseguida de su lugar,


tomando al cachorro rápidamente en sus brazos, llamando a la omega que
se alejaba se su ubicación a pasos grandes, pero la mujer no hizo el mínimo
esfuerzo por detenerse o escucharlo.

-¡Anne, aguarda!, ¡aguarda! -pidió Louis, acelerando su carrera.

Brincó al frente de la mujer, obstruyendo su paso. Su corazón estaba


zumbando, Daniel se movía en sus brazos queriendo bajar al suelo.

-Anne... Anne, te comprendo, se lo que sientes, sé que quieres ayudar a


Harry, pero... esto, no podemos. -su respiración acelerada le secaba la boca,
su pecho subía y bajaba incontrolable... arriba, abajo, arriba, abajo.

Daniel se movió aún más, Louis dejó que el pequeño se parara a un lado de
sus piernas.

El pequeño niño se había decidido a no usar más los brazos de su madre,


por lo que se quejaba cuando Louis lo sostenía, él quería estar todo el
tiempo en el suelo, como las personas grandes.
-Ese hombre juega sucio, esconde algo y ya no me importa lo que tenga que
hacer para descubrirlo. Esto... yo... es lo único que puedo hacer.

-No, no Anne, escucha, no es lo único que puedes hacer. Habrá una


solución, pero por favor, por favor no esto, ella... no tiene la culpa de ser
hija de ese hombre. Ella tiene sus propios problemas no sumemos más.

Anne apretó los puños, temblando un poco, los ojos azules se enterraron en
su mirada, suplicantes y aterrados.

Ella estaba completamente consiente de que su plan no era correcto, nunca


hubiese pensado en recuperar su relación con Rachel solo para extraerle
información, para usarla como un código que abriría la caja fuerte en donde
se escondía la verdad.

Pero, al parecer, al final... todos podíamos ser consumidos por la


desesperación.

Anne llevaba años esperando, no podía mas con ello, quería actuar y su idea
no fue considerada por completo hasta que Louis dijo algo similar aquel
día, al parecer fue como un fosforo encendido en una habitación llena de
gas.

Y sus pensamientos se nublaron con la explosión, sus opciones se


encendieron y dieron valentía a Anne para actuar, aun con todo el humo en
su cabeza impidiendo ver claramente.

-Dejémoslo Anne, no eres este tipo de persona. -pidió Louis. Inclinándose a


un costado para sostener la mano de Daniel.

Su mano golpeó el aire a su lado, buscando la mano del cachorro para


sostenerlo y alejarse junto con la mujer, su vista giró a costado para ubicarla
y sus ojos se abrieron amplios cuando observo el lugar vacío.

Su corazón se detuvo y buscó alrededor la figura pequeñita del niño,


notando que no estaba a su lado.
-¡Daniel! -gritó, su corazón deteniéndose de golpe. Sus ojos recorrieron con
temor el lugar abierto, con un hueco en el estómago y el sudor frío
presentándose en su espalda.

Anne no fue indiferente, actuando al igual que Louis para buscar junto a él.

Las manos del omega temblaron, dirigió unos metros al frente su mirada
observando la figura de su pequeño hijo a escasos pasos.

Sus manitas sostenían la tela de la falda larga de la mujer al frente, su


cabecita alzándose, apretando sus ojos curiosos en el rostro alto.

Louis suspiró aliviado y no pasó un segundo antes de que se atragantara con


su respiración, viendo a Rachel levantar a Daniel del suelo.

...

Hola a todxs, he vueltoooo... he vuelto a caer dijo el piter parker xd

Uh, bueno, no creo que sea relevante o necesario repetir las razones de
mi hiatus, ya lo he dicho bastantes veces y como que da huevita no?
jaja

So, no perdamos el tiempo en eso y centrémonos mejor en lo


importante que es que estoy de vuelta y que mis actualizaciones
volverán a su ritmo normal que eran... cada dos semanas o algo así no?

También muchas me han mandado mensajes preguntando si es que


planeaba abandonar la fic y la respuesta es NO. Siempre va a ser no,
así yo tarde medio año en actualizar no la voy a dejar y así tarde diez
años en terminarla es seguro que va a terminar. (Eso es extremo obvio
no voy a tardar tanto jaja)

So, no se preocupen por que yo vaya a abandonar esta historia porque


no lo voy a hacer, pueden estar tranquilas.

Les agradezco su apoyo como siempre, no me canso de repetirles que


estoy muy agradecida por eso, yo no sería lo que soy y no estaría donde
estoy ahora si no fuera por todxs ustedes, miles de gracias.
Les deseo una noche muy bonita, descansen bien, tomen awita,
aliméntense sano y cuídense muchisimo.

Nos leemos en el próximo capítulo.

All the fucking love.


27.

Capítulo dedicado a:

lou_and_hawy / larrykuin25 / louisputomlinson_28 / Larriexalwaysclown /


thebooksgirl01 / Darileiny_Unicornio / ABRU-
DLIBYH / Larry_Joerick / sof_cdn / lovesNialla / Moonlight251001 / dimp
lekissies / dulcGar / 023Elijah / K_MCO_24 / kllmyrep / wallslern / A_Larr
y_Fan16 / CazadoraDeLibrerias / LouisBeMyCat (si o se han leído las
historias de esta reina que es lo que han hecho con sus vidas? Babe te amo a
ti y a tus fics, bai. / NotteDiLarry / carolinaa_as / Louis_Sol / Always-
LS / Larryfetussss / -petitpoisson- / 1Dandlarry4ever / sofia_melmir

Espero que disfruten el capítulo, perdonen la demora.

...

No supo cómo terminó ahí. Sentado en la misma mesa que la ex prometida


de su actual pareja.

La situación no era desagradable o incómoda; no hasta que pasaron unos


minutos.

Tuvo una corazonada, en el primer instante en qué Anne le señaló el lugar y


vio a Rachel algo se agitó en su pecho, una alarma que palpitaba, gritando
que huyera lejos. Hizo caso a sus instintos e intentó frenar la situación, pero
tal vez su destino era encontrarse con la pareja de hermanos y sentarse en la
misma mesa a charlar.

Rachel había tomado a Daniel en sus brazos con ánimo, saludó dulce y los
invitó a comer como si se conocieran de mucho tiempo atrás. Una
invitación que Louis no supo cómo rechazar, pues el rostro de Rachel estaba
manchado de felicidad, se veía adorable y motivada, tanto, que no podía
romper con esa gracia deslumbrante en su agradable sonrisa.

Ella era una pera en dulce, su voz suave y cantarina, su risa incluso sonaba
como una melodía perfectamente compuesta con las notas más agradables
al oído. Nació con el poder de encajar y asegurar estabilidad en cualquier
grupo de personas, tenía un carisma limpio y cristalino, algo con lo que no
todas las personas contaban.

Louis podía entender porque Harry se había enamorado de ella, e incluso,


se sintió eclipsado en diferentes momentos de la conversación.

Se tuvo que repetir muchas veces las cosas en las que él era bueno, para
recuperar la seguridad en sí mismo.

Si Rachel hablaba de sus viajes a Venecia, entonces él recordaba que había


conseguido un puesto en la mejor universidad de leyes de Londres. Si ella
hablaba de la perfecta posición de su familia, Louis se recordaba que él
tenía la habilidad de mantener un trabajo, sus estudios y cuidar a su bebé.

Eso no debería ser una competencia, Rachel no hablaba de esto y aquello


con el fin de presumir, pero a causa de esas charlas Louis estaba perdiendo
su confianza.

Podía considerarse un omega muy competitivo desde que era un niño, si


conocía a alguien que era bueno en algo él automáticamente pensaba que
podía hacerlo igual de bien e incluso, mejor.

No existían obstáculos cuando se proponía a hacer algo, era una


personalidad bastante complicada, lo sabía bien, en cualquier caso, siempre
terminaba molestado a todos a su alrededor. Nadie lo quería cerca por el
alto nivel de competitividad con el que vivía, se acostumbró, pero cuando
ya no quedaban muchas personas que soportaran aquello, fue Louis quien
decidió cambiar su actitud; y sus competencias únicamente se quedaban en
su cabeza.

Rachel no tenía idea de lo que pasaba en la cabeza del chico, por eso
continuaba parloteando de las cosas buenas que vivía, Louis se sintió más
fastidiado y atacado conforme la conversación fluía. En su interior deseaba
demostrarse que podía ser igual de valioso que la ex prometida de Harry,
que él podía ser igual de bueno.

Estuvo bien, supo ignorar los buenos modales, el rostro perfecto, sus
anécdotas en la política, la ayuda en la empresa de su padre, nada de eso era
lo suficientemente fuerte para romper su ultimo muro de confianza, pero
entonces, Daniel a mitad de la comida pidió ir con Rachel, eso terminó por
derribar las fortalezas que Louis recolectó a largo de su charla.

¿Qué había visto Harry en él? Se preguntó una y otra vez.

¿Cómo pasó estar enamorado de una omega perfecta a enamorarse de un


chico como él? ¿Podía Louis incluso competir con ella? ¡No! Por supuesto
que no. Era la respuesta que se daba a él mismo.

Si Harry se hubiese casado con Rachel, ni siquiera hubiera volteado a ver a


Louis. No importaba si tenían una conexión natural, él no hubiese podido
competir contra ella.

Por más que Louis fuese un omega bastante seguro de sí mismo, también
tenía sus momentos de inquietud, tiempos en los que algo no funcionaba
bien en su cerebro y toda su autoestima era reducida a cenizas, perdida en el
viento, dispersándose a nada.

Y maldito sea el instante en qué sus neuronas decidieron que esté sería el
día de sentirse de ese modo. Aunque supo ocultarlo bastante bien y sonrió
en todo momento, así como Rachel hacía.

Era irónico, porque Louis se sentía malditamente mal por no ser suficiente y
Rachel... Pensaba exactamente igual.

Louis era inteligente, valiente, revolucionario, sin contar su aspecto físico


que ya era bastante lindo, en su interior no había más que un tesoro. Él era
como un premio, sabía que no tenía oportunidad, todas sus esperanzas de
que Harry pudiera volver cayeron en picada e hicieron un agujero enorme
en el suelo, llegaron tan profundo que sería imposible sacarlas de ahí.
Harry nunca dejaría ir a un omega como Louis, ella lo sabía más que nadie,
lo conocía, Harry tenía buena percepción para identificar las cosas que
valían la pena y se aferraba a ellas como un pulpo.

No supo decidir si estar feliz por él o deprimirse por su propio fracaso.

Finalmente ella sabía que no lo merecía, pero en un rinconcito en su


corazón guardaba esperanza, tal vez, como una pequeña píldora que la
ayudaba a sobrellevar el dolor de su corazón destrozado y los tormentos de
los errores que cometió.

Si tan solo hubiera podido ser como Louis. Si tan solo hubiese sido valiente
podría gozar de una mejor vida.

Pero no fue el caso y lo hecho, hecho estaba, ella no fue lo bastante


inteligente, se dejó controlar; cuándo se dio cuenta de su pésima decisión,
no hubo vuelta atrás.

Fue una mujer detestable, adoptando las ideas conservadoras de su padre,


tratando a Harry como si no fuera suficiente, como si le debiera algo, sin
darse cuenta que era mejor que cualquier otro alfa.

El tacto dulce y suave que tenía sobrepasaba por mucho a esos alfas
antipáticos, agresivos y problemáticos.

¿En qué momento un alfa abusivo llegó a ser mejor que un alfa dulce?

Harry supo ver a través de ella, de esa armadura fría forjada por las ideas
equivocadas, por personas incorrectas, desoldó las piezas poco a poco, la
acercó a la luz, supo ver que era hermosa incluso por dentro, que tenía un
corazón puro, conoció a la verdadera Rachel.

Un poco de felicidad tintaba su corazón si recordaba que, en su momento,


ella también pudo valer mucho la pena para Harry, pero eso se restó poco a
poco a causa de sus ideas conservadoras, de su pésimo trato y terminó con
eliminarlo por completo al romper su compromiso.
Aunque la realidad distaba mucho de eso. Rachel actualmente podía parecer
amistosa y agradable, pero no siempre fue así, ella se volvió débil después
de tantos problemas.

A Harry llegó a tratarlo con poco tacto, solo por no comportarse como esos
alfas que veía a su alrededor, entendió muy tarde que Harry no era como
ellos, era mejor.

La forma de ser de Harry no estaba mal y lo quiso de vuelta, quiso reparar


sus errores. No fue hasta que ya no lo tuvo a su lado que entendió que Harry
era un gran hombre, esa fue su primera lección de vida dolorosa.

Relajó su comportamiento y se propuso a no juzgar a las personas por no


seguir el estricto régimen de lo "correcto, normal o natural".

Se reconstruyó a sí misma, cambiando las piezas oxidadas de su vieja


armadura por nuevas, esta vez forjadas por ella misma. Ahora ya era todo lo
contrario a lo que alguna vez fue.

En un largo tiempo Louis no conseguía resolver la inquietante sensación en


su pecho, su rostro mostraba una sonrisa. A los ojos de cualquier persona él
podría verse cómodo y tranquilo, pero estaba ese sentimiento presente en su
columna vertebral.

La razón principal no era la inseguridad por sentirse inferior, si no Rachel al


otro extremo de la mesa; sus ojos verdes podrían mostrar mucho brillo, pero
había cortos periodos en los que su vista se perdía, esa mirada suave y dulce
se volvía pesada, era profunda y le ponía los pelos de punta.

Rachel reía con encanto, pero en el tiempo de un parpadeo sus ojos se


opacaban, su mirada se clavaba en Louis, en Daniel, en un punto perdido en
la mesa o en su regazo, eso fue inquietante.

No estaba acostumbrado a ese cambio de actitud en las personas, como si


existieran dos Rachel en ese cuerpo pequeño, y ambas peleaban entre sí por
el control, al principio no le tomó atención, pero, tras haber pasado media
hora fue espeluznante, las manos de Louis se sentían frías y sus piernas
estaban entumidas.
—Los bebés son tan bonitos. —repitió Rachel por tercera vez, enrollando
un mechón del cabello largo de Daniel en su dedo.

—Son lindos por unas horas, convivir con ellos todos los días te hace
querer saltar de un precipicio. —se las arreglo Anne para decir, sorbiendo el
café de su taza.

Rachel la miró con un poco de confusión, no tenía muchos conocidos


omegas, por lo que no estaba acostumbrada a escuchar comentarios
negativos sobre la maternidad.

Sabía que era un trabajo difícil y que llegaba a ser muy cansado, pero no al
grado de odiarlo o sentirte insatisfecho con ello, incluso el comentario sonó
como a arrepentimiento, pero eso fue algo que únicamente existía en su
cabeza.

—¿No me recomiendas tener uno?

Todos en la mesa guardaron silencio, deteniendo su atención en la omega,


parecía bastante seria y preocupada. Su rostro reflejó un ápice de inocencia,
buscando una respuesta realmente sincera.

Anne lamió su labio inferior pensando en su respuesta.

—Eres demasiado joven para tener un bebé. —respondió antes Phillip.

Actuando neutro y sereno, bebió de su té, escondió en su indiferencia esa


rabia que quemó sus nervios.

Esas palabras tenían un mensaje oculto, pero cada uno en la mesa lo


entendió de manera diferente; Rachel descifró la verdadera intención en sus
palabras, pero Louis se sintió bastante cohibido y un poco ofendido; Anne
inmediatamente se alteró, contraatacando con sus palabras filosas.

—Pienso que tú hermana está en la mejor edad para ser madre. —Phillip
apretó las manos debajo de la mesa. —Si ella quiere un hijo, entonces
puede tener un hijo.
El ceño de Phillip tembló, por más que quiso ocultar el descontento en sus
ojos no lo consiguió, sus pupilas parecían tener llamas en su interior.

Los vellos en la nuca de Louis se erizaron, algo de nuevo le gritó que


corriera de ese lugar, pero su curiosidad lo venció, así que no pensó en una
manera de finalizar el encuentro.

Phill no hizo presencia en la conversación en todo ese tiempo, sentado ahí


únicamente como un espectador. Era el primer alfa que Louis conocía que
no intentaba ser el centro de atención, parecía que incluso deseaba quedarse
escondido en un rincón y no volver a salir nunca.

Intentaba esconderse en sus hombros, no miraba a nadie, evadiendo siempre


los ojos de las personas como un gato asustado, su actitud no podía pasar
desapercibida, pues contrastaba mucho con el aroma fuerte que poseía. A
pesar de oler como un alfa de alto rango, al verlo podías ver a un niño
acurrucado y asustado.

Pero eso cambio en cuanto Rachel menciono al bebé, su cuerpo pasó de un


estado relajado a uno de tensión, su aroma se hizo más fuerte, no solo
habló, se molestó.

Claro que Louis se sentiría inquieto y curioso si un alfa cambiaba de actitud


solo con la mención de un tema.

No pudo evitar pensar que esta pareja de hermanos era bastante extraña.

—Rachel no está lista para tener un bebé. —contrataco.

—Ningún omega está listo para tener bebés. No es una tarea sencilla, pero
aprendes con el tiempo. —le respondió seca Anne y luego fijó su vista en la
chica.

Su rostro pálido se agachó, como deseando cubrir en la cortina larga que era
su cabello azabache el sentimiento melancólico que se apodero de ella.

—Querida, si quieres un bebé puedes tenerlo, yo estaré para ti para apoyarte


¡oh! y también Louis por supuesto, ambos somos mamás, tendrás apoyo. —
alentó emocionada.

Estiró las manos sobre la mesa, sosteniendo las de la chica. Rachel alzó la
mirada, la tristeza se esfumó por arte de magia y sus ojos brillaron
esperanzados.

—¿En verdad? ¿Me ayudarían?

Sus ojos grandes y verdes pasearon de Louis a Anne.

El castaño dudó por unos segundos antes de sonreír tímido y asentir con la
cabeza.

El corazón de Rachel se hincho, sacudiéndose con emoción.

Cuando perdió a su madre no imaginó que podría tener de vuelta ese apoyo
cálido, esas manos que estuviesen dispuesta a sostener las suyas en los
momentos difíciles, esa mirada cariñosa que la vería directamente y le diría
que no debía tener miedo.

Vio a dos personas que no eran parte de su familia darle calor, vio a Louis
sonreírle gentilmente y a Anne entregándole cariño, fue prácticamente
inevitable negarse.

—Podremos acompáñate al médico, te enseñaremos todo lo que debas saber


y cuando tu bebé nazca estaremos ahí para guiarte, te enseñaremos a
vestirlo y a bañarlo ¿te parece?

"¡Sí! ¡Claro que sí!" Quería gritar Rachel entusiasmada, estaba a punto de
ponerse a llorar de felicidad, pero la voz rasposa y gruesa de Phillip
interrumpió, calando en su columna vertebral, devolviéndole el miedo en un
instante; reventó su burbuja segura y se colocó de vuelta en la tierra.

Hubo duda en el rostro aterciopelado de la chica, esos labios rojos se


apretaban con miedo, miedo a decir sus pensamientos en voz alta.

—Rachel, no. —fue lo único que dijo, bastó con un rotundo "no", amargo y
seco.
El cuerpo de Rachel se puso tenso, olvidó por completo la presencia de su
hermano, olvidó que no podía tener un bebé con ese alfa.

Liberó sutilmente sus manos del agarre de Anne y bajó la mirada,


regresando a su posición inicial.

—Phillip, eres su hermano, pero no eres su dueño y no tienes ningún


derecho de negarle a tu hermana ser madre.

—¿Es tan malo que quiera? —Rachel está vez no escondió su tristeza,
decaída se encogió en su lugar, sus manos temblaron y no quiso si quiera
ver la expresión de su hermano cuando ella preguntó.

Daniel apartó las manos de los pendientes largos de la mujer y la miró,


reconociendo inmediatamente el cambio de humor, sus brazos temblaron.

—Por supuesto que es malo. ¿En qué piensas? —bufó fuertemente. Rachel
se hizo más pequeña en su lugar.

Se sintió tonta de nuevo, recordó por qué no sé atrevía a hablar de ello en


voz alta, incluso en su cabeza daba vergüenza.

¿Cómo podría tener un bebé con el hombre que la maltrata?

—No es tu deber tener un bebé. —soltó de pronto, los músculos en su


mandíbula se sacudieron.

Daniel abrió los ojos muy amplios, sin dudarlo se giró, temblando pidió
ayuda a su madre con la mirada y un puchero en la boca.

Louis apretó los labios y miró inmediatamente a su bebé, encogido en los


brazos de Rachel, se apresuró a buscar la mirada del cachorro. Cuando sus
ojitos verdes lo encontraron no necesito más para estirar los brazos.

—¿Quieres venir con mamá?

El cachorro enseguida asintió y se estiró, esperando ansioso el refugio en


los brazos de su madre.
El cuerpo de Rachel se tensó y por unos segundos sostuvo el cuerpo de
Daniel con más fuerza, como si buscara evitar que el bebé se escapara de
sus brazos.

Daniel gimió un poco, luchando por escapar, fue entonces que Rachel
pareció volver en sí, permitiendo al pequeño volver con Louis.

Ella bajó la cabeza, se abrazó con su brazo derecho, rascando su codo


izquierdo y mordiendo con fuerza su labio inferior.

Louis fingió no haber notado su extraña actitud y acomodó a Daniel de


manera que su cabeza pudiese esconderse en su cuello, para así poder
olfatear su aroma cómodamente y poder sentirse relajado.

Su bebé aún era sensible a los alfas y a la falta de raciocinio e impulsividad


que estos proyectaban, era muy rara la vez que un alfa podía controlar sus
emociones, su comportamiento iba a ligado a ellas.

Louis se sintió más inquieto.

—Phillip, este no es un tema en el que tú puedas opinar. —dijo Anne,


tratando de guardar la calma.

—No estoy hablando contigo. —contestó bruscamente.

—¡Phillip! —reprendió sus malos modales su hermana mayor.

El alfa cerró los ojos, inhaló profundamente, pretendiendo que el oxígeno


que ingresara a su cuerpo le ayudara a razonar.

Apretó sus muelas con bastante fuerza, pero sus puños se relajaron y por
primera vez levantó la vista y la conectó directamente a Anne.

—Discúlpeme, señora Styles. No era mi intención contestar de esa manera.

Louis mordió su labio e intento ignorar a toda costa la situación, fingió


distraerse con su comida, pretendiendo que no estaba pasando nada.
Se sintió bastante incómodo. Como si sobrara en esa mesa, un engranaje
que no encajaba correctamente y solo estorbaba.

—Rachel, tu sabes que no puedes tener un hijo. —fue seco. Desesperado


tomó la muñeca de Rachel, apresurado se levantó del asiento y jaló del
brazo a su hermana.

—¿Qué sucede contigo? ¡Suéltame! —pidió, mientras tropezaba


ligeramente con la silla al ser arrastrada de su lugar.

—Fue un gusto compartir la mesa con ustedes, pero tenemos un


compromiso urgente, lo siento mucho, nos iremos primero.

—Aguarda, aguarda Phill, debo...

Pero Phill no pensaba detenerse, haló de vuelta a su hermana y esta apenas


tuvo el tiempo de alcanzar a tomar su bolso.

—Lo siento mucho Anne, Louis, no esperaba que...

La omega no supo que excusa utilizar, avergonzada apretó los labios y sin
tener una idea de escape solo inclinó la cabeza.

—Me disculpo, nos veremos pronto.

Un silencio se extendió en la mesa, Anne y Louis quedaron unos momentos


desconcertados, procesando correctamente el extraño enfrentamiento... o lo
que fuera que haya sido eso.

—Louis. —Anne fue la primera en hablar después de unos minutos. —


Apuesto a que estas familiarizado con los matrimonios arreglados. —las
manos de Louis temblaron y asintió con la cabeza.

—No estoy familiarizado con ellos, pero entiendo lo que son.

—Si. —Anne respondió. —Es lógico que no conozcas la naturaleza de ello.


Un matrimonio arreglado no solo es una unión, es bastante complicado y
cada persona decide manejarlo a su antojo. Se debe llegar a un acuerdo,
ambas partes se deben beneficiar, de lo contrario, no servirá de nada.
—¿Por qué eso es relevante?

—Rachel debía casarse con mi hijo, era un matrimonio arreglado y el padre


de Rachel tenía un requisito. Rachel y Harry debían tener un bebé antes de
cumplir cinco años de matrimonio, si eso no era así, su acuerdo sería
anulado.

—Eso es algo horrible.

—Es muy común, más común de lo que crees, también es triste.

Anne sonrió con cariño y nostalgia.

—¿Escuchaste a Phillip decir "no es tu deber tener un bebé"?

La mente de Louis brilló de pronto, recordando que estaba bastante


preocupado en no sentirse incomodo que había pasado cosas por alto, pero
Anne estaba ahí con algo en mente, posiblemente ella siempre se mantuvo
en el camino que pensaba recorrer desde que llegó a ese lugar.

Estaba más atenta que Louis, cada palabra le parecía sospechosa, mientras
que, para Louis, las acciones de ambos eran alarmantes.

—Ella debe tener un bebé, es su obligación, ese es el acuerdo. Pero su


hermano parece querer impedirlo. ¿Por qué?

El menor esbozó una mueca, sintiendo mucha lástima.

—Porque su esposo la maltrata, puede que Phillip lo sepa y no quiere que


sigan juntos, si su hermana no se embaraza, se rompería el acuerdo. Puede
librarse de él.

—Ese alfa suyo siempre tuvo una mala reputación. —comentó Anne con
cierto asco en su voz. —Muchas veces fue detenido por acusaciones de
múltiples delitos. Por supuesto la influencia de su padre siempre lo salvó de
ir a prisión. Apuesto a que se casó con Rachel para limpiar su historial y dar
la imagen de un alfa bueno.

Anne chasqueó la boca.


—Pobre chica, es tan desafortunada. —agregó Anne. —Pero, si tener un
bebé es lo que debe hacer, entonces, la apoyaremos en eso.

—¿Qué? —se alteró Louis. —No podemos dejar que se quede con él.

—Cielo esa ya es su vida. Es difícil que la podamos sacar de ahí a menos


que quiera.

—Hay otras formas de ayudar, podemos ayudarla a ella y al mismo tiempo


a Harry, solo debes acomodar bien las piezas.

Anne levantó las cejas, interesada se recargó en la mesa, sosteniendo su


rostro con su mano miró profundamente a Louis.

—Te escucho.

Louis frotó sus labios, su mejilla acarició la coronilla de Daniel, lo arrulló


en sus brazos y dudó. Dudó como siempre hacia cuando se trataba de la
moral, odiaba no poder diferenciar si estaba haciendo algo bien o no.

—Tu dijiste que podías ganar la confianza de Rachel para que te revelara
información, sin embargo, también puedes ganar la confianza de su
hermano, puedes asegurarle que la ayudaras a divorciarse, la ayudaras a ser
libre de ese hombre abusivo y a cambio ellos, pueden darte información.
Sigue siendo una idea egoísta, pero, egoísta o no sigues ayudándola.

Anne sonrió levemente.

—No creo que sea egoísta, pienso que tu ayudarías a la pequeña Rachel
incluso si no te diera información, eres así, tienes un corazón bastante
grande Louis, no me equivoque contigo y mi hijo tampoco. Cada día estoy
más satisfecha de que seas el omega de Harry.

—🐾🐾🐾—

Cuando menos Louis se dio cuenta un mes entero había pasado. El mes más
largo de su vida.
El pobre chico tuvo que acomodar sus horarios de modo que pudiera
cumplir con todas sus responsabilidades; entre tareas del hogar, un cachorro
travieso y curioso, exámenes y proyectos finales, un trabajo en donde lo
explotaban hasta su último respiró, sus asuntos legales... era demasiado.
Apenas tenía tiempo de dormir o de preocuparse por su aspecto físico o su
estado mental, pero al parecer de eso se encargaba Harry, a pesar de que el
hombre tenía incluso más problemas que él.

El joven no tenía ni idea de dónde sacaba energías para levantarse en la


madrugada, después de dormir tres horas. No entendía cómo era posible que
prestará atención a las clases sin caer rendido sobre el pupitre por la falta de
sueño.

Comenzó a entender porque su madre insistió intensamente que no se fuera


de casa, las discusiones eternas sobre buscar un alfa y asentarse en su hogar,
únicamente atendiendo a su familia.

A estas alturas la opción de dejar todo en manos de un alfa no sonaba tan


descabellada.

Aunque, aún estaba tiempo de hacerlo.

Rendirse y lanzar todo al precipicio se veía tentador, a pesar de la idea


inmensa que revoloteaba en su cabeza sabía que no encontraría algo que
llenaría el hueco en su cuerpo que solo podía llenar la satisfacción que le
causaba pelear por sí mismo, de conseguir algo por su cuenta.

No le gustaba, por supuesto que no. Día tras día Louis solo sentía que sufría
un poco más a cada hora, pero los resultados que veía valían la pena,
valdrían la pena.

Ese era el impulso que le ayudaba a seguir adelante y no le importaba si en


el camino caía y debería arrastrarse con la poca energía que le quedará, él se
mantendría en el camino.

Al estar dentro de su burbuja de preocupaciones no se percató tanto de su


cansancio, solo cuando pudo tomarse un descanso de la escuela fue que
notó lo agotado que estaba, durmiendo hasta medio día, dándose cuenta sin
dificultades de su horrible aspecto físico.

No podía creer que Harry le halagará con cumplidos lindos a diario si Louis
se veía de esa manera, Harry definitivamente necesitaba gafas, era
imposible que ese reflejo en su espejo fuese atractivo.

Las vacaciones de diciembre llegaron como una bendición.

Ahora Louis solo tenía que ir a trabajar, Harry cuidaba de Daniel y todo se
sentía más relajado, no había tensión en su cuello y al volver a casa le
esperaba un ambiente cómodo, justo como en ese momento.

Louis se acomodó sobre el regazo de Harry, recostando la cabeza en el


amplio pecho del alfa, se frotó como si dependiera de ello para vivir, o más
correcto era decir que, lo necesitaba, sin dudar.

Gimió lleno de satisfacción, adorando la mano de Harry presionándose en


su barriga, con su aroma acoplándose en la habitación junto al propio, fue
inevitable sonreír y cerrar los ojos, aumentando su atención en sus otros
sentidos.

El ambiente era muy cálido a pesar del invierno, la sala se iluminaba con un
destello anaranjado y suave, se sentía tan íntimo que Louis olvidaba
aparentemente todos sus malestares.

La chimenea chisporroteaba, la leña se consumía con el fuego, la


respiración de Harry era cálida y pausada, el corazón latía relajado, sus
brazos anchos y fuertes lo sostenían correctamente, abrazando su cintura.

Louis frotó su mejilla y otro gemido satisfecho vibró en su garganta.

—Se siente tan bien estar aquí. No se compara en nada a mi apartamento


frío y húmedo.

A pesar de que la casa de Harry era bastante amplia, no era tan deprimente
como el apartamento de Louis. Este último no era tan grande, pero
guardaba mucha humedad en sus paredes, no era un apartamento terrible,
era decente, teniendo en cuenta que lo pagaba con un salario de mesero,
pudo haber conseguido algo peor.

Era justamente por eso, que la casa de Harry tenía un clima agradable todo
el tiempo, era calientita y hogareña.

Le gustaba la cocina amplia y el ventanal que dejaba entrar mucha luz,


proporcionaba una agradable vista al jardín bien cuidado, era satisfactorio
que el comedor estuviera separado de la sala y que las habitaciones
estuvieran en la parte de arriba.

Nunca le gustaron las casas grandes porque prefería las cosas rápidas y
prácticas, el aseo era mucho más difícil en una casa grande, además de eso,
siempre pensó que las casas grandes no eran favorables, tendían a ser frías,
perdían el ambiente familiar y se sentían solas, pero eso no sucedía con la
casa de Harry, era un lugar que en cada rincón gritaba "soltería".

Al menos fue así cuando llegó por primera vez, a pesar de las tres
habitaciones adicionales además de la principal.

Cada esquina tenía gravada la palabra "alfa soltero" no había aromas


además del de Harry, no había mucho en el refrigerador, los pisos, muebles
y habitaciones siempre estaban limpios, el desorden no era algo que se
conociera en ese lugar.

A Louis incluso le preocupaba pisar el piso, porque lucia muy limpio como
para ensuciarlo.

Por supuesto todas esas características estaban desapareciendo poco a poco,


sin que ninguno de los dos se diera cuenta, de repente ya había algunos
vasitos entrenadores en la isla de la cocina, o llegabas a tropezar con algún
juguete que Daniel dejaba tirado a mitad de la sala; en el baño, había dos
cepillos de dientes, las almohadas y mantas olían a manzana y caramelo o a
crema para bebé.

Tal vez eran esas cosas pequeñas lo que hacía que Louis sé sintiera más
cómodo, esos detalles que lucían familiares de su propio apartamento,
aunque la calidez seguía siendo algo que escaseaba en casa.
—Mmm ¿te agrada mucho aquí?

Louis asintió con la cabeza, sus ojos aún cerrados siendo víctima de su
cansancio, después de sus exámenes finales, toda la presión se esfumó, en
consecuencia, su energía despegó a algún planeta desconocido y la fatiga lo
invadía, a pesar de dormir demasiado sentía que nunca recuperaría esas
horas de sueño.

—¿Te gustaría mudarte aquí? —preguntó espontáneo, jugando con las


manos de Louis, abriendo y cerrando sus dedos.

El alfa estaba inmerso en las manos de su amante, su barbilla se recargaba


en el hombro de Louis y su rostro no demostraba nada. Estaba tranquilo,
sobando los nudillos de sus manos, ignorando que, la pregunta que había
hecho era mucho más que una pregunta simple, no le estaba preguntado qué
era lo que quería para la cena o que aroma de suavizante prefería.

Era una pregunta seria y él se escuchaba tan casual que Louis tuvo que girar
su rostro para comprobar que Harry no estaba bromeando.

Abrió sus ojos de repente, observó al hombre bajo su cuerpo, se sorprendió


y después, tartamudeando, se aseguró de que no hubiera sido una broma de
su propia mente.

—Hablas de vivir... Aquí, ¿vivir aquí con-tigo? ¡Vivir juntos!

La risita dulce de Harry provocó un corto circuito en el cuerpo de Louis,


todos sus nervios se sacudieron, su corazón estalló por el exceso de ese
algo, un sentimiento incomprensible creciendo en su interior, pero que lo
llenaba de felicidad.

Harry le sonrió ampliamente, regalándole a Louis una de sus vistas


favoritas; sus labios rojos estirados, los dientes blancos y alineados, ese
hoyuelo al costado.

El dedo de Harry se deslizó por la comisura de sus labios, limpiando algo,


posiblemente la saliva que Louis dejó escapar al hipnotizarse con la vista.
—Sí, vivir aquí, conmigo. Como familia. Así ya no deberías pagar renta.

El omega se trabó, su cerebro no podía funcionar correctamente.

Fantaseó algunas veces con el momento en que ambos vivieran juntos, un


escenario perfecto en donde Louis despertaba cada día junto a su alfa,
Daniel entrando por la puerta de la habitación y lanzándose a la cama, algo
parecido a una película justo en el final feliz.

Bastante fantasioso, algunas veces incluso se avergonzaba de sus propios


pensamientos.

No pensó que Harry le pediría vivir juntos tan pronto, entonces, no anticipó
como debía responder, por lo que su lengua se trababa, y sus palabras se
revolvieron en su cabeza.

—N-no lo sé Harry, es tu casa, compraste está casa para...

—Para mí y mi familia. —las manos de Louis temblaron. —¿Por qué otra


razón compraría una casa?

Louis mordió su labio y sus manos se apretaron sobre su regazo.

Su familia. Una familia, eran... una ¿familia?

Por más que lo repitiera en su cabeza seguía sin creerlo, incluso sin
entender como algo así pasó tan rápido.

Harry siempre había visto por su futuro, fue algo que su padre le enseño
desde joven, una casa no fue una excepción, aunque su compromiso había
fallado y sus esperanzas de crear una familia eran nulas, sus enseñanzas no
le permitieron cambiar su plan de vida y aunque él no tuviera esperanza o
no esperara poder formar una familia de igual manera decidió comprar una
casa grande, siguiendo su plan de vida.

La casa tenía cuatro habitaciones, porque Harry soñaba con tener tres hijos
una vez que se casara, tenía un patio grande para que los pequeños jugarán
a gusto, el comedor era amplio porque en los días festivos debería festejar
con su familia y la familia de su pareja. Él tenía un plan para su vida, todo
estaba calculado, no esperaba que una tragedia desequilibraría todos sus
planes.

Pero ahora parecía que todo volvía a estar en su lugar, su vida volvía a
colocarse en marcha, aunque las cosas cambiarían ligeramente a como lo
pensó, no se quejaba de eso.

—Podemos arreglar una habitación para Daniel, decoraremos como a ti te


guste la habitación principal, cambiaremos los colores de las paredes y
puedes elegir las cortinas en las ventanas.

Propuso Harry, dejando un besito corto en el hombro de Louis, el menor


respiró profundo y se recargó de nuevo sobre el pecho de Harry, podía
sentir los latidos del corazón del mayor retumbar en su espalda.

La cara de Louis se sonrojo, el color de sus mejillas se camuflo con el


naranja de las llamas danzantes de la chimenea.

—Pero, nosotros no estamos...

Louis guardó silencio, trabándose de nuevo con sus pensamientos. No


estaba seguro de si debía o no decir lo que realmente estaba pensando.

Le encantaba la idea de Harry aceptándolo en su hogar, aceptándolo como


su omega, como su familia.

Aún parecía irreal, aún había problemas que resolver, Louis no podía evitar
sentir miedo... podía confiar en Harry, pero era normal que se asustara, que
sus pensamientos lo traicionaran algunas veces y a pesar de que le gustaba
ser honesto no pudo decir las palabras que le hicieron un nudo en la
garganta.

"Pero nosotros no estamos casados"

"Pero Daniel no es tu hijo biológico"

Pero, pero, pero...


Esa era la verdad, odiaba pensarlo, sin embargo, le daría miedo despertar un
día y darse cuenta de que Harry se arrepentía, era muy natural dudar y
aterrarse.

Harry parecía leer su mente, porque inmediatamente apretó más su abrazo,


pegándolo por completo a su cuerpo, escondiendo su rostro en el cuello de
Louis, su nariz se frotó en su fuente de aroma y después besó esa zona, tan
suavecito que toda su piel se erizó.

—Aun no estamos casados, pero lo estaremos ¿no es así?

Louis se contrajo en su lugar, haciéndose más pequeñito. Harry lo sostuvo


bien, cubriendo su cuerpo con el suyo, frotando su nariz detrás de la oreja
de Louis, entreteniéndose con la sensación del cabello lacio haciendo
cosquillas en su nariz.

—Eres mi omega, mío. —Louis sentía que todos sus huesos se derretían
con esas palabras.

Era un omega libre, era él solo y nadie más, incluso cuando estuvo con
Owen, siempre hubo una línea que lo mantenía alejado de ser propiedad de
alguien. No le gustaba, no quería ser controlado por nadie.

Se preocupó siempre en ser cuidadoso, se protegía a sí mismo, pero cuando


Harry decía que era suyo, se sentía tan bien, le gustaba pertenecer a alguien,
porque, aunque Harry lo llamaba suyo, no se sentía aprisionado.

No era el tipo de posesión habitual, era un; eres mío y por eso te apoyare en
cualquier cosa, eres mío y por eso te protegeré de cualquier peligro, eres
mío y yo soy tu, somos uno.

Así se sentía, entonces por eso mismo, Louis no tenía miedo, no se sentía
como un prisionero y se podía emocionar por ser parte de alguien.

—Estaremos juntos hasta el final. —dijo Harry.

Sus ojos estaban cerrados, sus labios se arrastraban cuidadosos sobre la


línea de su mandíbula, erizando las zonas donde tocaba.
Estaba cansado de haber cuidado a Daniel toda la tarde, no recordaba lo que
era cuidar a un niño pequeño.

Cuando cuido a Richard fue más fácil porque aún era un niño, sin embargo,
ahora no dejaba de sentirse viejo.

Entre el sueño que provocaba su cansancio y el aroma de Louis liberándose


de su cuello se sintió mareado, somnoliento. Se recargó en el hombro del
menor, cerrando los ojos suspiró.

—¿Te mudaras? —Louis parpadeó.

—N-no lo sé.

—¿Qué es lo que te hace dudar? —el omega no contestó, perdiéndose en


los colores de sus calcetines. —Tienes miedo. —aseguró. —Piensas que me
arrepentiré.

Louis apretó los ojos, su cara se puso muy roja y la cubrió con sus manos.

—No, no es mi intención, lo lamento, pero yo... Temo que no te sientas


cómodo con esto, que al final no sea suficiente y... Todo alfa siempre quiere
hijos propios y...

Harry bufó divertido y despreocupado. Louis apretó los labios, confundido.

—Aun eres muy joven, joven y fértil ¿no es verdad? —le dijo Harry,
presionando su mano en el vientre de Louis, el menor se crispó.

Algo de ese pensamiento le puso los vellos de punta, imaginarse


embarazado de nuevo le causó escalofríos y al mismo tiempo le causó
emoción, un bebé, de Harry, sería algo hermoso, un pequeño niño de rizos
chocolate y ojos aceitunados.

—¿Quieres un bebé? —le preguntó Louis, Harry tarareó, cerrando los ojos,
no supo porque dijo eso, pero lo hizo, intentó aclarar su mente, tomando de
vuelta su conciencia racional.
—Bueno... Eso será si tú lo quieres, has dicho que es doloroso e incómodo
entonces si es que no quieres no puedo obligarte a tenerlo.

Louis sostuvo la barbilla de Harry levantándola.

—Harry, mírame, no pregunte lo que yo quiero pregunte lo que tú quieres,


responde ¿Quieres un... Hijo?

—Yo...

El alfa desvío la mirada, de pronto un color rosado se acentuó en sus orejas


y su cuello.

—Bueno... ¿Si?

—Se concretó. —pidió, tomando su rostro firmemente entre sus manos.

—Sí, sí yo... Desde pequeño los quise, siempre... —respondió con


sinceridad, aunque la vergüenza estaba escalando velozmente por su cuello
manchando parte de sus mejillas. —Es decir, viví toda mi infancia creyendo
que sería omega así que pensé que yo sería quien los tendría y me gustaba
la idea, siempre estuvo en mi mente, pero ahora no soy yo quien los tendrá,
no quiero que pienses que te presionó.

Louis apretó los labios, rápidamente escondió su cara en el cuello de Harry


para que así él no pudiera ver su cara completamente roja.

—Eres tan lindo. —dijo Louis contra su cuello, aun escondiéndose de la


mirada del alfa.

Harry rio ligeramente, sobando la espalda de Louis y presionando un besito


en su coronilla.

El silencio reinó, durante unos minutos en los que se centraron en


disfrutarse mutuamente, Louis había adoptado una manía por fregar su nariz
en el cuello de Harry siempre que tenía sueño, lo mismo aplicaba para su
pequeño hijo de un año.
Ni siquiera sabía quién de los dos inicio con esa extraña manera de
acurrucarse y arrullarse, parecía ya más un ritual de todas las noches para
que ninguno tuviera problemas de sueño durante sus horas de descanso.

Harry no paró de acariciar la espalda de Louis, esperando el momento en


que el chico comenzara a dormitar, pero a diferencia de otros días, no lo
hizo tan pronto, ya que su cabeza continuaba pensando en lo que Harry
propuso.

El alfa desvió su concentración de la respiración de Louis, de los latidos de


su corazón y la sensación del peso extra sobre el suyo, para prestarle
atención a Daniel a pocos metros de ellos.

Al terminar la cena el bebé se decidió por tirarse al suelo con su caja de


crayones y cuadernos para colorear, pero ahora el bebé estaba
profundamente dormido en el suelo, soltando babitas sobre la hoja del
cuaderno a medio colorear. Las mejillas muy rojas por el calor de la
chimenea y su espalda subiendo y bajando en cada respiración.

Harry sonrió con ternura, palmeó suavemente la espalda baja de Louis para
llamar su atención.

—Debo llevar a Daniel a la cama. —le avisó, intentando quitar a Louis de


encima.

—No. —se quejó Louis, abrazando por el cuello a Harry. —Si no le gustara
el suelo no estaría dormido ahí. —le dijo, ajustándose al cuerpo de Harry, el
mayor rio simple.

—Vamos, no quiero que se resfrié.

—No es justo que Daniel se lleve siempre toda tu atención, quiero algo para
mí. —se quejó con un tono de voz aniñado, acurrucándose contra su cuerpo,
esforzándose por eliminar cualquier separación entre ambos.

—¿Acaso estas celoso de tu propio hijo? —Louis hizo un puchero.


No era la primera vez que estaba celoso de su propio hijo, lo aceptaba y no
se avergonzaría de ello.

¿Pero cómo no podría sentirse celoso de su cachorro? Cuando Daniel nació


toda la atención fue para él, sus familiares y amigos perdían la cabeza al
verlo enrollado como burrito en una manta, Louis era olvidado en cuestión
de segundos.

¿Por qué solo podían ver al bebé? ¡Ey! Él había parido a esa cosa
aparentemente hermosa, ¿por qué nadie lo felicitaba a él por hacer un buen
trabajo?

También tenía sentimientos, por defecto genético Louis era una criatura que
ansiaba atención, cuando la atención de las personas cercanas no era para
él, parecía perder la cabeza.

Al ir creciendo, supo mejor controlar sus celos, pero esa noche él tenía
ganas de comportarse como un niño pequeño.

—Puede ser, un poquito, sí.

Harry volvió a reír, plantó un beso rápido en el cuello de Louis y volvió a


palmear su espalda baja.

—Vamos, solo lo llevare a la cama, volveré antes de que te des cuenta.

Louis gruñó encaprichado, pero se quitó, no sin antes darle un beso muy
profundo al hombre, con una leve mordida en su labio inferior al final.

Louis se acomodó en el sofá, observando detenidamente al alfa acercarse a


Daniel y levantarlo precavidamente del suelo, suavecito, así Daniel no se
despertaría, lo hizo correctamente porque el bebé solo envolvió sus bracitos
alrededor del cuello de Harry y continuó durmiendo plácidamente.

Louis frunció la nariz, ignorando la punzada en su estómago y miró a Harry


desaparecer por las escaleras.

Esperó, pacientemente, como se supone que debía esperar un adulto, no


logró mucho si sus pies no paraban de moverse en el sofá, evidenciando la
necesidad de su cuerpo por tener a Harry solo para él.

Estuvo cerca de levantarse y correr escaleras arriba, pero los pasos en la


escalera lo detuvieron e inmediatamente quiso recobrar una postura seria y
para nada necesitada.

Actuación que se perdió en el momento en que Harry se sentó a su lado,


pero con una separación de veinte centímetros.

Las cejas de Louis se fruncieron.

—¿Por qué tardaste tanto?

Harry sonrió ampliamente, se acomodó, recargando su brazo en el respaldo


del sofá y sosteniendo su cabeza. Sus ojos brillaron con burla.

Louis chasqueó la lengua y sin aviso se lanzó al regazo de Harry, sus


piernas a cada costado y sus brazos rodeando el torso ancho. El joven
escondió su rostro en el pecho amplio.

—Deja de burlarte de mí. —lo que debía sonar como una orden seria,
termino presionando el botón de ternura dentro del corazón de Harry.

—No pensé que tú quisieras tanta atención como los demás.

—¡Claro que voy a querer atención! Soy un omega, los omegas queremos
atención, no importa cuánto intente no ser así, no siempre puedo evitarlo,
¡cállate ya maldita sea! —chilló. Su cara enrojeciéndose de vergüenza.

—¿No puedes vivir unos pocos minutos sin tu alfa?

Louis apretó sus manos en los costados de Harry, empuñando la tela de su


camiseta.

Que él supiera que moría por la atención de su alfa estaba bien, que Harry
se diera cuenta de eso resultaba ser bastante bochornoso, si se burla de eso,
era suficiente para querer desaparecer de la tierra.
—Pensé en lo que has propuesto. —comentó, desviando la conversación
para mantener algo de cara.

—¿Qué? —preguntó, acariciando detrás de la oreja de Louis, inconsciente,


mimando al menor con caricias como pedía. De alguna forma, su alfa
siempre sabía cómo mantenerlo satisfecho.

Louis se inclinó suavemente a ese lado, casi ronroneando con el toque


calientito de las manos de Harry.

Cerró los ojos, relamiendo sus labios.

—Hace unos meses, cuando propuse vivir juntos, te negaste. ¿Por qué
ahora...

—Todo era muy incierto y peligroso. —respondió rápido. —Aun no


sabíamos que era lo que nos sucedía, caminábamos en una cuerda floja.
Pero todo es más sólido ahora. —concluyó, tomando la barbilla de Louis y
alzando su mentón, sus labios tocaron los del omega en un besito suave y
simple, pero que de alguna manera, robo la respiración de Louis.

—No es sólido. —aclaró el menor, un leve puchero brinco de su boca,


Harry dio otro beso rápido.

—No, pero el sentimiento de amarte es más intenso, sé que no quiero


dejarte ir nunca, te quiero a mi lado al despertar, al llegar a casa. Eso basta.
Al iniciar el año iniciaran nuestras pruebas, estoy seguro que aprobaran
nuestra relación, si eso es así no habrá nada que nos impida vivir juntos, tal
vez no te mudes ahora, pero, cuando eso pase, quiero tenerte aquí.

Louis sonrió, mordió con fuerza su labio inferior y frotó su nariz con la de
Harry.

—Eso me encantaría. —Louis besó los labios del alfa, acarició con la punta
de su lengua su labio y sin esperar permiso empujó su lengua dentro,
profundizando el beso, pero manteniendo el ritmo lento.

Al despegarse se recostó en el hombro de Harry y exhaló satisfecho.


—Aunque no me gusta la idea de separarme de ti por varias semanas. —se
quejó Louis.

—Pasara rápido, descuida.

Pero Louis no lo creía así, estaba muy mal acostumbrado a Harry, a sus
manos acariciando su piel sin darse cuenta, al aroma, a su voz. Ese hombre
lo tenía muy mal, separarlo de su lado sería catastrófico.

—🐾🐾🐾—

La época navideña siempre fue una fecha emocionante; además de los


regalos, la comida y el ambiente familiar, era cumpleaños de Louis.

Pero este año prometía ser mejor que aquel año en que recibió como regalo
su consola de videojuegos o aquel en el que fueron de vacaciones a España.

No tendrá algún regalo caro, no conocería un nuevo lugar, pero estaba


Harry, por laguna razón eso era mejor que todas las cosas que había vivido.

La nieve seguía siendo la misma, pero con Harry ahí parecía polvo de
hadas, el árbol de navidad parpadeaba con las luces blancas igual que años
pasados, pero Daniel en brazos de Harry colocando la estrellita en la punta
lucia más cálido.

Su sonrisa no se había desvanecido desde la mañana, Daniel parecía tener el


triple de energía desde que Louis le dijo que habría obsequios, al parecer
Harry tampoco podía dejar de sonreír de ver a Daniel corriendo por la casa
pidiendo los regalos.

El plan inicial era pasar el día con la familia de Harry, pero su madre
insistió demasiado en que fuera a casa, no habían pasado un cumpleaños de
Louis, sin que él estuviera presente. Por supuesto ella no lo permitiría.

Aquello desencadeno una nueva discusión, aunque contuviera los mismos


temas de siempre.

Johannah decía cosas como que no quería que Harry estuviera presente y
Louis repetía que si Harry no podía estar con él en su cumpleaños entonces
no iría a casa en esa navidad.

Al final, después de unos días, Johannah accedió a regañadientes.

Su cumpleaños inicio bien desde la mañana, Harry lo había despertado con


un pastel y Daniel con abrazos y besos en la mejilla, los padres de Harry
también lo habían felicitado.

Prepararon durante toda la mañana algunos platillos para llevar a la cena en


casa de Louis y llegaron cerca de las cinco de la tarde, Daniel se puso feliz
de ver a sus abuelos y a su tía.

Sus padres también parecían comportarse mejor que las últimas veces. No
había comentarios hirientes o incomodos, tampoco había miradas recelosas
e inoportunas.

Era una reunión agradable, los abuelos de Louis estaban ahí, pero no
dijeron mucho sobre Harry, posiblemente porque su padre les advirtió de
ello.

Harry no estaba acostumbrado a las cenas de navidad pequeñas, pero la


familia de Louis era bastante limitada.

Había nueve personas reunidas, todas charlando tranquilamente y sin


intenciones de causar alboroto.

La conversación también era buena y fluía animadamente, sin problemas,


Louis se sentía bastante satisfecho con la normalidad de la noche, incluso él
creía que estaba en un sueño. Era imposible que su madre se comportara
correctamente.

Louis pudo sostener su sonrisa durante todo el día. No fue hasta que unas
horas después el timbre de la puerta sonó, Anahé, su tía, fue quien abrió la
puerta y aunque ver a Owen le sorprendió extendió una sonrisa para el
chico.

Él vestía una sudadera color arena, pantalones deportivos y tenía el cabello


bastante desordenado, tenía manchas violetas debajo de los ojos, haciendo
obvia su falta de descanso, lucía derrotado.

En sus manos tenía una botella de vino espumoso, bolsas de diferentes


tamaños y mostraba una sonrisa cansada y tímida en su rostro.

—¡Owen! —saludó Johannah levantándose de su lugar para recibir al alfa.

El músculo en la mejilla de Louis palpitó, su felicidad se drenó por


completo, sustituyéndose por una furia intensa y un ambiente demasiado
incómodo rompió el aire.

Las manos de Owen estaban temblando muy ligero, tanto que nadie en el
lugar lo noto.

—¿Puedes explicarte? —preguntó Louis molesto, levantándose de su lugar.

—Mamá. —le llamó Daniel, preocupado, corriendo detrás de Louis.

Harry se apresuró, sostuvo a Daniel en sus brazos.

—Oye, Dany, ¿te parece si vamos por galletas a la cocina?

—No, mamá. —pidió el cachorro, estirándose en dirección a su madre.

—Mamá está bien, no te preocupes, solo hablarán. Ven, vayamos a la


cocina.

Johannah miro a Harry y a su nieto, quien en pocos segundos se calmó con


las palabras de Harry.

El alfa no dijo nada y se retiró con el bebé en sus brazos. Aunque también
se sintiera preocupado, no podía entrometerse en ese asunto.

Cuando Harry por fin estuvo lejos, Louis se giró a su madre, cruzándose de
brazos.

—¿Tú lo invitaste?

—Sí, por supuesto.


—Te pedí una sola cosa mamá, una sola. Que respetaras mi relación. No
creí que fueras a hacer esto. —se quejó, alzando un poco la voz.

—Louis. —habló Owen.

—Tu, cierra la boca. —Owen mordió su mejilla, pero inesperadamente su


mirada cayó al suelo y dio un paso atrás.

Louis se hubiera detenido en entender ese extraño comportamiento, pero el


enojo no le permitió más que mirar a su madre con mucho odio.

—¿No te cansas de querer destruir mi relación? No importa cuánto intentes


controlar mi vida, no funcionará.

—No quiero controlar tu vida.

—¿Y qué es esto entonces?

—Hablemos por favor, ¿Owen podrías disculparnos unos minutos? Lo


siento. Anahé, atiende a Owen.

La mujer asintió, sonriendo ampliamente.

—Claro, hermana. —dijo, apresurándose al chico rubio y tomando su


brazo. —Hace mucho tiempo que no te veía, Owen. ¿Cómo te ha ido?

Louis inflo sus mejillas y se apartó, caminado decidido a una de las


habitaciones, Johannah lo siguió, apenas ella cerró la puerta Louis se quejó
de inmediato.

—¿Cuál es tu excusa ahora?

Johannah miró a su hijo, su rostro mostraba claramente las emociones


complicadas que se apresuraban a molestar, pero no hizo caso a ninguna de
ellas, en su lugar, suspiró y tomó un respiro largo, preparándose para hablar.

Era un discurso largo que había ensayado en su cabeza una y otra vez,
tratando de no darle tantas vueltas al asunto, pero nunca era convincente,
seguía teniendo errores e incluso si lo dijera a la perfección su hijo solía
irritarse con facilidad, siempre que alguien contradijera sus deseos o sus
pensamientos el iría a la defensiva, era difícil ser racional algunas veces con
él, ambos siempre terminaban explotando, pero Jay se preparó para no
comentar los mismos errores.

—No hay una excusa, Louis. Por favor, relájate.

—¿Cómo puedes pedir que me relaje? Traes a mi ex pareja, al hombre que


me daño ¡aquí! En mi maldito cumpleaños, sabiendo que mi pareja estará
presente, sabiendo cuanto lo aborrezco. —la voz de Louis se rompió.

Sus ojos se cristalizaron, dolido, colérico. No creía que su propia madre, la


mujer que debía apoyarlo en todo momento, que tenía que estar feliz porque
su hijo fuese feliz, prefería estar del lado de la persona que le hizo mal.

—Sé que esto se ve mal...

—¡Está mal! —alzó la voz, unas pocas lágrimas mancharon la orilla de sus
ojos, nublando su vista.

Johannah tragó saliva, acortó la distancia, acercándose a su hijo, limpió


enseguida el líquido salado con sus pulgares y ahueco el rostro delgado
entre sus manos.

—Quiero apoyarte bebé. Estoy contigo. No sabes lo complicado que es para


mí entender que quieres estar con él, por más que quiera mantenerme al
margen no puedo, siempre vas a ser mi cachorrito, tengas la edad que
tengas.

—Es momento de que entiendas...

—Lo sé. —lo frenó en seco. —Hable con Anahé. A pesar de que no es
madre, parecer ser mejor que yo. —rio con un poco de amargura —Sabes
cómo es ella, siempre tan sabia, filosofando sobre la vida y el universo.

Anahé era un ser de la naturaleza, ese fue el término con el que Louis la
bautizó a los cinco años.
Siempre alegre, siempre entendiendo como funcionaba el universo. Lucia
despreocupada, admirando la belleza del mundo e ignorando todo lo
negativo.

Nunca se molestaba con nada, al menos Louis no recordaba un solo


momento en que su ceño se frunciera o sus ojos se obscurecieran. Ella tenía
un aura blanca a su alrededor que filtraba lo malo y lo convertía en cosas
buenas.

No le sorprendería a Louis si le hubiese dicho a su madre cosas como que


los planetas se habían alineado a su favor para que ellos se encontraran en
el momento correcto y su amor floreciera.

Por supuesto no fue así, aunque Anahé parecía vivir en un plano


completamente diferente al de las otras personas, ella sabía ponerse seria en
los momentos críticos, más, si se trataba de la armonía en su familia.

Ella era la guardiana de que todo funcionara correctamente. Eran una


familia pequeña, pero nunca habían tenido problemas.

...Hasta ahora.

Johannah recibió un gran sermón sobre cómo no podía elegir el futuro de su


hijo, de cómo debía confiar en él y un sinfín de cosas que, por suerte,
desordenaron un poco su cabeza y cuando por fin pudo reordenarlos llamó a
Louis, aceptando que Harry fuese a verlos.

No podía confiar en el alfa, pero tampoco quería estar en discusión con su


hijo porque si algo pasaba, si su corazón se rompía, si había problemas, ella
quería que su bebé tuviese la oportunidad de llamar y pedir ayuda.

Quería poder extender sus brazos si las cosas salían mal, hacer lo posible
por sostenerlo, para que supiera que todo estaría bien.

No quería que Louis se sintiera solo, que, por orgullo, ambos se separaran
en los momentos difíciles. Eran una familia, debían estar unidos.
—Yo no acepto a Harry. —Louis mordió su labio. —No acepto nada de
esto. Pero es lo que es.

Otro suspiro dejó su cuerpo, su labio inferior ya estaba hinchado de tanto


que lo había mordido.

—No quiero sabotear tu relación. Owen no está aquí porque yo esté


buscando que dejes a Harry y vuelvas con él. Esta aquí porque, aunque sé
que no debo meterme en tu vida, también debo ayudarte a ver qué es lo que
haces mal.

Louis encarnó una ceja, confundido.

—Owen quiere hablar, nada más que eso.

—Yo no quiero hablar. —contestó seco y decidido.

—Te haces llamar un adulto, pero sigues comportándote como un niño


berrinchudo de cuatro años.

El pecho de Louis se infló en orgullo, suponiendo que eso le haría perder


menos cara.

—Owen se está comportando como un adulto. El asumió su error y está


aquí haciéndose responsable...

—¿Y yo no me hice responsable?

Johannah suspiró, su rostro se desarmó en un gesto de agotamiento, ese


coraje se esfumó como humo en el viento y en cambio, una mirada triste
colgó en sus parpados.

—Louis, ya basta. Se comportó de manera incorrecta y cometió un error


muy grave. Cualquier justificación que tenga puede que no sea válida para
ti y estas en todo tu derecho de no aceptar sus disculpas.

—Por supuesto que no las aceptaré, no aceptaré que este cerca de mi hijo,
no se lo merece. Daniel no lo quiere...
—¡Daniel no lo quiere porque tú no lo quieres! —alzó la voz Johannah,
apretando los puños y cerrando con fuerza sus ojos para no tener que ver la
expresión en el rostro de su hijo.

Su molestia estaba alcanzando niveles tan altos que nadie, ni siquiera ella
misma, creyó que podría alcanzar.

Su hijo no podría comportarse de peor manera, ella no lo había educado así,


siendo tan orgulloso, altanero e irritante.

—Si quieres ser tratado como un adulto compórtate como uno. Déjalo ver a
su hijo, es lo único que pide. No tienes que ser su amigo, o su amante. Sé
que te gustaría no tener ninguna relación con él, pero la hay. Por desgracia,
ese pequeño los une, no hay nada que puedas hacer y no puedes borrar el
pasado solamente porque te hizo daño. Daniel no le tiene miedo porque sea
una mala persona le tiene miedo porque tú lo aborreces frente a él.

Louis mordió con fuerza su mejilla, arrancando un cachito de piel, la sangre


brotó, manchando su lengua, llenándole la boca de un sabor amargo.

—Perdió el derecho de ser padre desde que el decidió dejarme.

—No es justo para Daniel. Está mal que siembres en tu hijo el odio que le
tienes a él. Él no sabe lo que es el odio, ni el rencor, aun es pequeño y
solamente se guía por su instinto. Si ve que algo te incomoda le va a
incomodar. Deja que lo conozca. Dale una oportunidad.

—Pero él tuvo una oportunidad. La desperdició.

—Entonces dale una segunda. Escucha lo que tenga que decir. Si está aquí
es para tomar responsabilidad, entonces, significa que no es ese monstruo
horrible que piensas que es. Regresó, muchos no vuelven nunca.

Johannah bajó la cabeza, entrelazando sus manos, hizo una mueca y


susurro.

—Tu padre no volvió nunca.

Las manos de Louis se apretaron, sus cejas se juntaron.


—Mi padre es Mark. —dijo decidido Louis. —Ese hombre no volvió
nunca, no conozco su maldita cara así que no significa nada para mí, él no
lucho por mi ¡fue Mark!

—Pero Daniel si conoce a Owen. Owen está luchando por él, está buscando
ser parte de su vida. Es más de lo que otros hacen. Piénsalo. Owen no es
una mala persona Louis, lo sé y tú también lo sabes. Él solo tuvo la mala
fortuna de nacer en un mundo al que no pertenece.

Louis se congelo con las palabras de su madre.

"Un lugar al que no pertenece."

Después de todo. ¿A que se refería con eso?

Louis se detuvo a reorganizar su mente e intento lo que dijo su madre,


quitar esa venda tejida con rencor de sus ojos y analizar mejor.

Era verdad, no estaba siendo maduro, no estaba escuchando razones,


pareciera que el odio estaba suprimiendo todo lo demás, todo lo bueno que
debía recordar, la persona que era Owen.

Owen siempre fue un alfa muy dulce, lo cuidó y lo trato bien, lo respetó y
aunque no dejaba de ser igual a los otros alfas en algunos aspectos, seguía
siendo alguien suave y delicado, lo único malo que hizo fue huir cuando
Louis mas lo necesitaba, fue un error, un solo error, pero eso basto para que
lo odiara por completo.

Era una razón muy valida, claro que si, podía odiarlo todo lo que quisiera
después de huir.

Pero ahora tenía más puntos en los que pensar. Las personas cambian, los
pensamientos, sus comportamientos, aprenden de lo que ven, lo que
escuchan.

Cada segundo que pasa en el tiempo eres una persona nueva, aprendes
cosas nuevas.
Convivir con los Styles le había ayudado a entender mucho en lo que nunca
antes pensó, descubrió que existían cosas que ignoraba, pero que siempre
estuvieron ahí.

Nunca se preocupó por entender la sociedad en la que Owen se crío, el alfa


estaba acostumbrado a vivir desde pequeño rodeado entre familias con
poder y dinero, gente de la gran élite.

Justo como Harry.

Recordó a Rachel siendo obligada a casarse con un alfa, recordó que


Richard fue separado de Phill, si ese era el caso, si los hijos eran simples
peones para sus padres, si solo existían para ser productos que aseguraran el
futuro de la familia... Entonces Owen era una pieza más en el tablero de
ajedrez.

¿No era verdad?

Sí Anne fue obligada a casarse con un alfa que no conocía ¿Por qué Owen
no sería obligado a abandonar a la persona que amaba también?

Las palmas de sus manos picaron.

Si él fue obligado a dejarlo, si por culpa de su familia Owen no se hizo


cargo, eso significaba que tendría prohibido verlo. Entonces ¿Por qué estaba
ahí? ¿Por qué lo busco a pesar de que su familia se oponía?

Si Owen estaba ahí, en navidad, desarreglado y con mal aspecto ¿Qué


significaba?

¿No debería vestir un traje si iría a la cena familiar? Su padre se molestaba


mucho siempre que él no vestía correctamente en las reuniones.

¿Por qué él se veía así? ¿Por qué estaba aquí y no en su gran casa con sus
montones de invitados?

Louis apretó los puños y gruñó, girando en su eje para volver a la sala de
estar, Owen ya estaba sentado en uno de los sillones, escuchando a Anahé
parlotear sobre flores y tipos de fertilizante.
—Oh querido, ven, ven aquí... Hablaba con el pequeño Owen sobre flores,
únete ven.

Pequeño Owen. Louis se rio internamente con ello, la costumbre de su tía al


referirse al alfa de esa manera no había sido olvidada, a pesar de que el
chico ya no era el mismo adolescente que conoció.

Se aceleró, motivada a a continuar su conversación sobre plantas,


palmeando el asiento a un lado de ella, Louis le dio una media sonrisa.

—Tía, lo siento, me puedes permitir hablar con Owen a solas... por favor.

—Mmmm, ¡sí! —dijo alegre, levantándose del sofá y pasando a su lado.

Su mano delgada llena de anillos se posó en su hombro, el aroma a incienso


en la ropa colorida se coló por su nariz.

—No seas tan duro con él. Puedo ver esa aura melancólica cubriéndolo por
todas partes. ¿Puedes verlo? —Louis miró a Owen, aunque por supuesto no
observaba nada más que el aspecto terrible. —Es un color bastante triste.
Pero si dices las palabras correctas podrías iluminar su alma umh.

Anahé sonrió, agitó su cabello rubio y se apresuró a ir al patio donde los


invitados restantes se habían reunido.

—Vamos al punto Owen. ¿Qué es lo que haces aquí?

Owen atravesó la sala, de la bolsa de su chaqueta tomo un papel y lo


extendió al omega.

—Lamento haber llegado sin que lo esperaras, me dijeron que estabas de


acuerdo con eso, pero... creo que no fue así.

Louis miró el papel rectangular en la mano del rubio, frunció la nariz.

Su lengua cepilló sus dientes y devolvió su vista a Owen.

—¿Qué carajos es esto?


—Un cheque. —le contestó seriamente Owen, estirando la tira de papel al
frente.

Él se observaba sereno, aunque sus palmas y su espalda estaban cubiertas


de sudor frío.

El omega vio el papel como si de algo infectado se tratara, sus puños se


apretaron, se sentía como un maldito insulto, estuvo muy cerca de lanzar un
golpe a la mano de Owen en protesta.

—No quiero tu maldita caridad. —gruñó. —Me las he arreglado solo y me


las arreglaré solo, no te necesito.

—Yo sé que no.

Owen se mantuvo firme, el brazo recto, decidido cómo se mostraba Louis.

Se esforzaba por mantenerse neutral, no actuar como un idiota y por


supuesto, no dejando que sus sentimientos hablarán por él.

Se había preparado bien, está vez no haría tonterías. Pero no paraba de


pensar que en cualquier momento daría un paso en falso, era casi como
caminar en un campo minado, un mal pasó y todo podía estallar.

No tener cuidado era peligroso, el piso bajo sus pies apenas era estable, un
error más y no podría solucionarlo nunca.

—No lo veas como caridad, velo como lo que es... Mi obligación.

El músculo en la mejilla de Louis pálpito de rabia.

>>Esto es lo que debía hacer desde el primer día. No fue inteligente volver
de la forma en que lo hice, por supuesto tampoco fue maduro. Pero deberías
entenderme... Nunca fui ni la mitad de maduro de lo que tú eres. Tampoco
sabía ni siquiera dirigir mi propia vida. Escape como un cobarde, ya sea por
qué me obligaron o porque yo quise, eso ya no importa. Cuando volví tenía
una idea tonta en mi cabeza, tal vez tenía esperanza de que el omega que
amo, aún me amaba, a pesar de mis errores.
>>No supe controlar mis emociones cuando me di cuenta de que no era así.
Saber que tenías a alguien más solo lo empeoró, pero he comprendido la
situación. Ahora sé cómo actuar y lo que debo hacer. Me disculpo, por mis
malas acciones y cualquier inconveniente que cause. Está bien si no quieres
perdonarme, pero acepta esto, Daniel también es mi hijo y es lo justo. Voy a
ver por él.

Louis entrecerró los ojos, una extraña sensación se precipitó en su rostro,


una contracción que guardaba confusión, duda, era posible que admiración
y respeto, pero muy poco.

Owen nunca fue bueno para aceptar sus errores, mucho menos para dar la
cara cuando sabía que había hecho algo mal. Siempre debía mostrarse
orgulloso, frío y duro.

Que llegara a Louis, presentando sus errores era algo difícil para Owen y
sin embargo estaba aquí, sin titubear, sin dudas en su rostro.

—Por favor, acéptalo.

Louis cambió el peso de su cuerpo a su pierna derecha, ladeando su cadera


y evadiendo la mirada de Owen, de pronto se sintió incómodo, ligeramente
tonto.

Su orgullo le estaba gritando que no aceptará su maldito dinero, el había


podido solo y seguiría siendo así, por otro lado, no podía ignorar el cambio
en Owen, por supuesto era más maduro, menos como el chico tonto
universitario que lo dejó embarazado y con el corazón roto.

Se estaba esforzando, si lo hacía era por qué en verdad deseaba eso. ¿No?

Las palabras de su madre seguían palpitando en su cabeza, eran ruidosas y


burlonas, porque muchas de ellas eran reales.

Las manos de Owen tomaron la de Louis, el menor estuvo cerca de


retirarlas bruscamente por instinto, pero el alfa sostuvo fuerte su mano,
cubriéndola con ambas manos, apretando el cheque en la mano de Louis.
Dio un apretón y lo miró directamente a los ojos, los vellos de la nuca de
Louis se erizaron.

—Por favor tómalo, aceptar mi dinero no te hace menos capaz Louis, yo sé


quién eres, todos sabemos quién eres, puedes contra cualquier cosa, pero a
veces aceptar la ayuda de los demás es más inteligente.

La mandíbula de Louis se apretó, bufó y retiró su mano, apretando el papel


entre sus dedos.

Apartó la mirada de Owen y con vergüenza presentándose en sus mejillas,


con un tono rojizo maldijo en su cabeza.

Cruzó sus brazos en su estómago y sin dirigirle la mirada, acusó.

—No es ayuda, es tu obligación. —escupió, pero está vez, su tono de voz


ya no se escuchó tan indiferente, e incluso Owen pudo notar un poco de
gracia y vergüenza en él.

La mirada de Owen sonrió con cariño, su boca también lo hizo, en menor


medida y Louis no quiso mirarlo porque sabía que cara tenía en ese
momento. Se sintió pequeño, pero está vez no le incómodo, fue más una
sensación cómoda, algo que en su pasado estaba acostumbrado.

Louis solía avergonzarse siempre que alguien lo vencía en algún debate, el


conseguiría actuar indiferente, como si su derrota no le afectará, pero las
mejillas rojas le delataban y el puchero en su boca.

Owen siempre sonreía ante esa actitud, le parecía algo tierno.

Con honestidad, Louis estuvo muy al borde de no aceptar nada de él, pero si
lo pensaba mejor era verdad que necesitaba el dinero, su trabajo en el
restaurante apenas alcanzaba para las cosas básicas en casa, con el dinero
que Owen le diera incluso podría ahorrar.

No se tendría que presionar por comportarse impecable con los clientes para
recibir más propina.
Louis no habló de nuevo y Owen no pensaba presionarlo más, se sentía
satisfecho con lo poco que había logrado avanzar.

—Te daré un cheque con la misma cantidad todos los meses y también,
estoy dispuesto a ayudar siempre que necesites algo. Yo puedo cuidar de
Daniel si no puedes, puedo llevarlo al pediatra, cualquier cosa...

Louis lo frenó, levantando su mano frente a su rostro, sus ojos por fin
encontraron los del alfa.

—No te aceleres, Owen.

El alfa apretó sus puños con incomodidad.

—¿Deberíamos hablar de esto ahora? —Louis rascó detrás de su oreja. —


No es el día correcto. Podemos tener un acuerdo, hablaremos de gastos y
visitas, deberíamos acordar algo que beneficie a ambos y no solo a nosotros
sino a Daniel, que es lo importante. Podemos reunirnos cualquier otro día
para acordar todo. ¿Eso está bien?

Owen asintió enseguida, su corazón latió emocionado, al fin había un


poquito de esperanza.

Incluso parecía un sueño que Louis estuviera aceptando.

Ya no le importaba si quiera si Louis lo estaba echando, al menos el sabía


que podría acordar días para ver a su hijo, pasar tiempo con él.

Su ilusión volvió.

—Sí, claro, claro, avísame tú... Dímelo. ¡Gra-gracias!

—Mmn. —tarareó Louis, asintiendo con la cabeza.

La sonrisa de Owen estaba plasmada en su cara, brillante y preciosa, el


corazón de Louis se removió.

Algo que le colocó los pies en la tierra, esa sonrisa sincera que conocía, no
había posibilidad que Owen estuviera fingiendo su sonrisa si era así de larga
y prolongada, si sus ojos brillarán así de intensos.

La posibilidad de que el alfa no le hubiese mentido en nada hasta ahora era


alta, incluso Louis podía ya no dudar.

Hubo nostalgia en sus ojos azules, algunos malos hábitos no se podrían


olvidar y no podían culparlo, era humano, claro qué pensaría cosas tontas.

Hubiese sido lindo ver esa sonrisa el día en que Daniel dio su primer respiro
en este mundo, o en cualquier otro momento importante.

Por supuesto, no fue así pero tampoco podía sentirse triste por ello, sus
vidas como pareja estaban completamente separadas ahora, y Louis tenía a
Harry.

Aunque la sonrisa de Owen le trajera recuerdos lindos, aunque le hiciera


pensar cosas tontas eran solo pensamientos, pensamientos que llegaban por
mera curiosidad, pero no le hacían sentir nada, nada como lo que sentía
cuando Harry le sonreía al llegar a casa después del trabajo, no era igual al
sentimiento que hacía brincar su corazón cuando veía a Harry con su hijo en
brazos.

En el pasado Louis creyó haber perdido al mejor hombre del mundo, a su


alma gemela.

Pero ahora, se daba cuenta que sus sentimientos por Harry eran tan puros y
profundos que no se compararían con nada en su pasado ni en su futuro,
Harry era el correcto. Estaba seguro de ello.

—Gracias de nuevo, por perdonarme y...

—Yo no te he perdonado aún. —Owen ladeó un poco la cabeza. —Joder, no


creo perdonarte nunca, pero... Puedo hacerlo bien por mi hijo, el merece
saber quien es su padre, al menos sabrá que existes y cuando sea grande él
decidirá por su cuenta, será él quien decida si tenerte en su vida es lo justo.

Cómo siempre, Louis no lo dejaría tan fácil, podría aceptar algunos de los
términos, pero... seguía siendo duro. Finalmente, la herida que dejó Owen,
se estaba curando poco a poco, aunque Louis pensó que tardaría más años
en sanarse, no fue así.

Era verdad que esa herida había dejado de sangrar desde que conoció a
Harry, ahora solo necesitaba cicatrizar.

—Entonces me corrijo, gracias por dejarme ser parte de la vida de mi hijo.

—Repito, no es mi derecho decidir por él.

El aire se puso incómodo, hubo un silencio muy largo, Louis infló las
mejillas.

—Yo... traje algunos regalos, por navidad, ¿podría entregarlos e irme?

—Uhm... sí, sí. Claro, adelante. —dijo Louis, señalando al patio trasero.

Owen asintió.

Tomó las bolsas que había dejado en la mesa de centro y se adelantó para
entregar los presentes.

Louis tardó pocos segundos más en salir, aturdido, buscó a Harry y no dudo
en acercarse a él apenas lo vio, supervisando a Daniel, que no paraba de dar
vueltas en su lugar.

Harry tenía que estar cerca por si el pequeño se mareaba y perdía el


equilibrio.

Louis llegó a su lado e inmediatamente lo abrazó, un suspiro muy largó se


liberó, cerró los ojos y aceptó el calor del cuerpo del alfa contra su pecho y
su mejilla.

—¿Está todo bien? —el menor asintió, frotándose en la tela de la ropa de


Harry.

—Si, está bien. Podrá ir bien. —Louis ladeó una sonrisa, levantando su
cabeza para poder ver a Harry.
Daniel por fin perdió el equilibrio, pero ninguno de los dos pudo reaccionar
a tiempo, por sorpresa, el bebé solo soltó un quejido cuando sus rodillas y
manos se estamparon en el suelo.

—Ush. —se quejó Daniel, quedándose en el suelo hasta que su mareo se


alejara.

Louis sonrió, extrañamente se sentía aliviado, no sabía que el tema que


había con Owen tuviese tanto peso dentro de su mente.

El rubio había entregado las bolsas correspondientes a cada uno, habló


fugazmente con todos los presentes y los felicitó, finalmente caminó a
dónde Harry y Louis se encontraban.

Miró al bebé tirado en el suelo y se preguntó cómo debía comenzar.

—Yo... tengo unos regalos para Daniel también.

El cachorrito se sentó en su lugar, mirando con ojos muy grandes al alfa.


Sus labios temblaron un poco, sin esperar más se levantó, no importando su
mareo y corrió con Louis, abrazando sus piernas.

—Mamá.

—Mmm, Owen tiene regalos para ti, ¿No era eso lo que querías?

El cachorro gimió asustado y negó con la cabeza, escondiéndose mejor


detrás del cuerpo de Louis.

—Esta bien, no te haré daño, solo... son regalos. —Owen quería golpear su
propia frente.

A pesar de querer convivir con su hijo, no tenía ni idea de cómo debía


comportarse con él.

Más complicado se volvía, si el pequeño niño huía de él como si tuviese


una horrible máscara en la cara.
Se acercó lo más que pudo y a una distancia prudente se agachó,
extendiendo la bolsa roja frente al cuerpo pequeñito del cachorro, él era
consciente de las piernas temblorosas del niño y como sus ojos verdes y
expresivos ahora mismo se encharcaban en lágrimas; brillantes, excesivas,
listas para escurrirse por su carita apenas se acercara un centímetro más.

Eso le rompió el corazón de nuevo.

Llevaba bastante tiempo sintiéndose solo, o más bien, estando solo.

El omega al que amaba no lo quería más en su vida, su hijo lo rechazaba,


sus padres lo hicieron a un lado, su mejor amigo tomó un camino diferente,
no tenía nada, nada y a nadie a quien explicarle cómo es que se sentía ese
dolor en el pecho siempre que su bebé lo rechazaba.

Él estaba seguro que la vida estaba cobrando con intereses sus malas
decisiones, lo estaban haciendo pagar el pésimo error que cometió, por ser
tonto, por ser frágil y manipulable.

No era más que un chico inexperto que no sabía tomar sus propias
decisiones, alguien que no había aprendido a ser maduro, que no confiaba
en si mismo para decidir por su vida, siempre dejaba que sus padres
escogieran por él, eso le estaba costando demasiado.

No tardó mucho en darse cuenta de que había cometido un error, ahora que
quería solucionarlo, que intentaba fuertemente corregir su vida no podía
hacerlo.

¿Era demasiado tarde ya? ¿Nunca podría recuperar el tiempo perdido? ¿No
podía ganar un nuevo tiempo?

Entendía que dejar a Louis había sido un grave error, entendía que Louis ya
no era suyo, pero Daniel... Daniel también era parte de él. Daniel tiene un
papá, no uno perfecto, tampoco el más valiente o inteligente, pero estaba
dando todo de si para no arruinar más las cosas, para hacer frente a su
equivocación y reparar el daño.

¿No estaba bien haber aceptado su equivocación y redimirse?


No lo sabría hasta no intentarlo, él quería ser parte de la vida del cachorro,
verlo crecer era un sueño. Se perdió un año entero de su vida, no quería
perder los siguientes. Aún había mucho por ver.

—Bien, está bien, lo siento, no quiero asustarte. Lo dejaré aquí ¿Esta bien
así? —habló suave el chico, dejando la bolsa sobre el césped y retirándose
unos metros de la misma. —Yo me alejo y tú puedes tomarla. ¿Está mejor
así?

La nariz de Daniel se sacudió, su rostro seguía rojo y sus ojos brillaban,


pero el temblor desapareció de su cuerpo, como Owen esperaba.

Eso fue una buena señal.

Daniel alzó la cabeza para mirar fijamente a los ojos de su madre y esperó
la aprobación para sentirse seguro.

Louis apretó los labios, pero no se negó, en cambio, le alentó a tomar la


bolsa, asintiendo suavemente con la cabeza, motivando al bebé a acercarse
y aceptar el regalo.

Daniel apretó sus manitas, frotándolas entre sí, bajó la cabeza evitando la
mirada del alfa a metros de distancia, dio un pasito al frente vacilando,
tomando su tiempo para encontrar valentía y esparcirla por su pequeño
cuerpo.

Dio el segundo paso, encajando sus ojitos en el objetivo, abrumado,


asustadizo, pero también interesado y emocionado.

Cuando hubo alcanzado la bolsita roja que Owen dejó para él se apresuró a
echar un vistazo rápido, su expresión cambió en segundos y todo el miedo
se dreno de pronto, ahora el brillo en sus ojos no era por las lágrimas si no
por la emoción positiva que produjo.

—¡Oh! ¡Guauuuu! —expresó con asombró. —¡Mamá! ¡Bafa! —le dijo,


metiendo apresuradamente las manos en la bolsa y sacando de está un
peluche de jirafa.
—Escuche que te gustan los animales. —dijo Owen con una sonrisa extensa
en el rostro. —Me han dicho que animales tienes y no tienes jirafas, son
animales muy bonitos, espero que te haya gustado.

Daniel lo miró sin saber exactamente que emoción mostrar al alfa, su


pequeño rostro se mostró en conflicto por no saber cómo comportarse.

El hombre le asustaba y a su madre parecía no agradarle en lo absoluto,


pero le había regalado una jirafa, una muy bonita, con cuernos y manchas y
de un amarillo brillante, era suave también.

¿Qué debería hacer? No tenía idea de que sentimientos debería tener hacia
el hombre, pero la felicidad le ganó y su lógica era bastante simple de
hecho, si alguien le regalaba algo entonces ese alguien era bueno.

—¡Shim! —gritó con entusiasmo y una sonrisa brillante y extensa con ojos
achinados fue dirigida a él.

Entonces fue el turno de Owen de quedar petrificado ante el encanto del


bebé.

Una sonrisa fue suficiente para arrebatar ese vacío en su corazón, fue una
sonrisa solo y para él. Una jirafa, por una sonrisa, para Owen fue un
intercambio justo.

—Daniel, agradece tu regalo. —le dijo Louis, parándose al lado de su


pequeño hijo cuando esté se giro para mostrarle el peluche.

—Acias... Ob... Ob... —Daniel abrazó la jirafa, avergonzado.

No le gustaba no poder pronunciar algunas palabras, él quería siempre


hacerlo muy bien, pero el nombre del alfa era bastante complicado, las "R"
ya eran bastante difíciles, la mayoría de las consonantes lo eran, por lo que
una W por supuesto sería difícil de pronunciar.

El pequeño bajó la cabeza y su cara se puso muy roja, no se supo si era por
vergüenza o enojo.
—Owen, cariño. —le repitió Louis, ayudándole un poco, peinando su
cabellito hacia atrás.

—Oooobb... —gimió bajito. —¡Obem! —dijo con un grito agudo.

—Lo has hecho bien. —felicitó el rubio, con una sonrisa ladeada para
disimular que su corazón estaba latiendo descontrolado por la ternura y el
amor. —Hay más cosas en esa bolsa, espero que te gusten mucho.

Las pupilas de Daniel parecieron dilatarse aún más y enseguida volvió a la


bolsa para hurgar dentro de la misma.

—¡Api! —gritó alto Daniel, apretando el asa de la bolsa y arrastrándola


junto a él hasta Harry.

Sus pequeñas piernas se aceleraron, no pudo evitar tropezar, pero Harry lo


sostuvo en el momento exacto antes de estamparse en el suelo.

—Api, ia, bafa. —presumió Daniel su regalo, mostrándolo a Harry


entusiasta.

Las entrañas de Owen parecieron entumecerse con las simples palabras,


sintió flechas atravesarlo por todo el cuerpo.

Owen no era su padre, no en esos momentos, era Harry, más que sentirse
celoso, se sintió patético.

Suspiró y se levantó del suelo.

—Bien, yo, no tenía planeado quedarme, así que, me iré. —anunció,


evitando ser testigo de la conversación entre Harry y Daniel sobre sus
nuevos regalos, fingiendo que eso no le afectaba en absoluto.

—¿Tan pronto? —pregunto Jay. —Es noche buena.

—Creo que Owen tiene otros planes... supongo. —dijo Louis, abrazando su
estómago.
—Oh, bueno, es una noche familiar, ¿irás con tus padres? —le preguntó
Jay.

Owen apretó los puños, tragó saliva ásperamente y el rasgo colérico que en
su rostro apareció se perdió en un parpadeo.

—Si, yo... Iré allí. —mintió. —Que tengan una buena noche y espero que
les gusten los obsequios. Me retiro. Feliz cumpleaños, Louis.

El omega saludó con la cabeza, Owen se despidió de Harry, hizo una leve
reverencia, una que hacía mucho tiempo Louis no había visto hacerle.

Finalmente, no dejaría de ser ese chico de alta clase que él conoció.


Siempre tan correcto, tan sutil... Al igual que un príncipe de cuento, con
modales y un traje azul.

Louis siempre lo vio así, sin embargo, cuando él se fue no lo vio más que
como un vil villano con máscara.

Pero esa noche, pudo volver a ver al Owen que conocía.

El alfa caminó por la calle solitaria y obscura, observó la figura debajo de la


luminaria en la calle y frunció sus cejas, no había una sola pizca del sabor
dulce y agradable que Daniel dejó en su corazón con su sonrisa.

Suspiró tratando de lucir en calma, no importaba si sus fosas nasales se


dilataban mucho al aspirar el aire frio de la noche.

Buscó dentro del bolsillo de sus pantalones la cajetilla de cigarrillos, la


llama del encendedor iluminó el peligro en las pupilas de sus ojos verdes.

Inhaló lo suficiente para que el cigarrillo encendiera y exhaló el humo justo


cuando su rostro ligeramente inclinado se alzaba sólido.

Owen era un hombre en el que nunca podrías encontrar temor, sus


sentimientos siempre se encontraban bien escondidos debajo de una capa de
nieve, fría y pálida.
Además, que no era bueno con ellos, así que, en su mayoría, no les permitía
salir al exterior, eso era una ventaja, en situaciones como estas; era un
inconveniente cuando se trataba de sus relaciones personales. Él preferiría
liberar sus emociones encerrado en su hogar, con nadie más que él mismo.

Pocos años atrás, el decidió revelar sus sentimientos, eso no salió bien y en
cambio, perdió a alguien importante, no estaba dispuesto a ser la burla de
nadie mas, nunca, porque así, se sentía indefenso, y eso, traería problemas.

Owen exhalo el humo de su boca, avanzando con pasos firmes sobre la


acera cubierta de nieve, escondió su mano libre en uno de los bolsillos de su
sudadera, protegiéndola del frio.

—Que estés aquí en este momento solo me hace pensar que no tienes una
familia que te estime. —habló Howard, cubriendo de igual manera sus
manos en los bolsillos de su ropa. Owen chasqueó la lengua, una sonrisa
casta y ladeada se abrió paso, aunque en ella no había gracia alguna.

—¿Qué me dices de ti? Estas aquí también.

—Tengo gente que me espera. —respondió sencillo, sin apartar sus ojos
grises y añejados del joven.

—Felicidades. —dijo seco el alfa, abriendo la puerta de su auto para entrar

—Owen, no creerás que nos hemos encontrado aquí por casualidad.

—Por supuesto que no, pero yo no tengo nada que hablar con usted, he
dejado muy en claro que no pienso ayudarlo.

Owen le dedicó una mirada furiosa, sus ojos escanearon a los tres hombres
grandes y robustos detrás de Howard.

—Esa es la cuestión, Owen. No me ayudaras. Pero sabes, no puedo dejarte


ir como si no sucediera nada.

—No sucede nada. —le corto, tomando la llave de su auto.


—Conoces mis intenciones Owen. Desgraciadamente no puede haber
testigos que puedan delatarme.

—Entonces no debería ir por la vida contando sus planes a personas de


quienes no estará seguro si lo apoyaran. —atacó, apretando sus puños.

—Ningún plan es perfecto Owen, siempre tienen contratiempos. —dos


hombres lo tomaron del brazo, el filo del arma blanca se presiono al costado
de su cuello.

Owen se mantuvo tranquilo, tratando de mantener una postura indiferente.

—No necesitas amenazarme, yo no diré nada.

—¿Qué me garantiza que no dirás nada? O ¿Qué no lo has dicho ya?

—No pienso meterme en problemas que no son de mi incumbencia, yo no


tengo nada que ver en esto.

—Para tu mala suerte Owen, ya eres parte de esto. Desde el primer


momento en que hablamos tú ya eras parte de esto. No, me corrijo, eras
parte de esto desde que yo te tome en cuenta para mi plan. Dado que no
quisiste ser parte del el por las buenas, ¿Qué te parece si lo hacemos por las
malas?

—No pienses que yo seré parte de tus movimientos ilegales, tus problemas
no son asunto mío.

Howard sonrió siniestro, los dientes blancos y la mirada filosa erizaron los
vellos de Owen.

—Tienes un hijo muy lindo Owen, ¿no es así?

La sangre del alfa inmediatamente se enfrió.

—Oye...

—Me pregunto qué tan tiste estará si lo separamos de su madre.


...

Perdonen la tardanza, según yo dije que ya iba a actualizar mas


seguido y yo solita me hice quedar como estúpida, pido perdón.

Por eso mejor ya no voy a prometer nada alch jajaja. Me quejo de que
mi ex era un mentiroso y 'toy peor, en fin la hipotenusa.

Ojala les haya gustado mucho el capítulo y si no ya saben, me avisan


para irme a llorar.

Acabo de terminar la lista de dedicaciones así que es momento de abrir


una nueva.

Quien quiera una dedicación puede comentar aquí y repito lo mismo,


solo las que NO tengan dedicación. Son muchas y yo quiero que todas
tengan.

So, es todo.

Gracias por esperarme, las amo mucho, cuídense, espero que todas se
encuentren muy bien y si no es así, les mando muchas buenas vibras
para que todo se solucione.

Nos leemos en el próximo capítulo.

All the fucking love.


28.

Capítulo dedicado a:
leanneeetessa / camswift91 / -
bluerry / AnaLilia35 / AdoresLou28 / hazzloves_lou / larriex100pre / finew
alls__ / XimenaTorresss /
Mel_Hdez05 / maacaaaaa / Oohh_wachuchurrumi / -C-dizzle-
swizzle / eilishvodka / xhslt91x /-
pilustylinson- /LunaPayne23 / KARINASEBASTIAN4 / rose_dagger / kevi
n_la_paloma_28 / estresarry / _BYpeen_ / louyyoxfearless / laurap7842 / su
mmerflowerfairy / HarryetPaola / onlystytw / AnimagusLs_ / Ietthevibe / ch
erry_boomls_ / Placebo02

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En una buena charla con beta llegamos a la conclusión de que me


estaba yendo por un mal camino con la fic porque me desesperé y
colapse unos meses, lo que me llevó a apresurar ciertas cosas de la
historia que estoy corrigiendo, tampoco es algo grave, tiene arreglo.
Entonces este capítulo es el 28 y el 28 que fue el que subí en noviembre
pasara a ser el 29, espero que si me este explicando jajaja, anywayssss,
lo único que cambia es el orden del cap.

Disfruten el cap, besitos.

...

Esa habitación se encontraba decorada con elegancia, poseía muebles de


óptima calidad, pinturas extravagantes y aroma a tabaco costoso. Un lugar
caro de alta alcurnia en el que se respiraba el poder, un sitio con el que
Owen se sentiría identificado por supuesto, era así, pero por las razones
equivocadas.
Sentarse en esos sillones no le ayudaba a sentirse superior, tampoco
alimentaba su ego como se supone que debería, como lo hacía tiempo atrás.

El espacio, aunque amplio, no era suficiente para obtener un flujo de aire


correcto. Tenía que forzarse a respirar más lento para no sentir que el aire le
faltaba. Como en el infierno, hacía demasiado calor, su piel ardía y las olas
de llamas rojizas se alzaban espeluznantes en el perímetro de la habitación.

Sus reuniones con Howard no eran agradables, escuchar su voz o ver su


asqueroso rostro acarreaba familiaridad, una terrible semejanza a su padre
que le ponía los pelos de punta.

No era el aspecto físico.

Howard era un hombre grande, ancho de hombros y rostro cuadrado, sus


facciones no podía ser más contrarias a las de su padre, más definidas, pero
sin llegar a ser delicadas.

Era suficiente para saber que no estaba con su padre.

Esa noche en navidad volvió al pequeño y vetusto cuarto de hotel, estaba


frío, obscuro y guardaba un aroma a humedad que le causaba alergia en la
nariz.

La luz del panel neón traspasaba las cortinas blancas y percudidas, era lo
único que daba cierta iluminación dentro del estrecho lugar.

Entró, tranquilamente, como si su corazón no estuviese arriba de los cien


latidos por minuto, pero apenas la puerta se cerró detrás de él sus piernas se
aflojaron tanto que flanquearon y se desplomó sobre la alfombra mal
cuidada.

El único requisito que tenía para dejar que sus escudos bajarán por
completo y destapara su verdadera preocupación era estar a solas, donde
nadie pudiera notar que se sentía aterrado, que el miedo era tan potente que
le perforaba los huesos.
Su cuerpo se dobló por la mitad, sus manos sostuvieron su estómago y sus
rodillas se hundieron en la alfombra, su cuerpo tembló por todas partes, una
indescriptible e impasible ira se enrolló alrededor de su cuerpo.

Así, como una pitón hambrienta se aferró a su torso y apretó, apretó, apretó,
hasta que sus pulmones se estrangularon, sus huesos se rompieron.

Miedo, impotencia, culpa y rencor, de alguna manera, volvió al escenario de


años atrás, se sintió tan patético, perdido y vulnerable.

Su estómago, además, se revolvió, queriendo vomitar, sus ojos se


encharcaron rápidamente con lágrimas que no tenían una razón exacta de
existencia, solo estaban ahí probando lo débil que era.

Se recostó en el sillón, exhalando pesadamente, como si su alma se saliera


de su cuerpo. Su garganta subía y bajaba, por la tensión al tragar saliva, por
el esfuerzo que hacía para no llorar.

Dentro de su sufrimiento, se sentaba paciente a esperar, alguien debería


llegar, alguien estaría dispuesto a apiadarse, le mostraría una mano y se
sostendría fuerte de ella antes de perderse en un abismo de llamas altas.

Pero pasaba el tiempo, las flores se marchitaban, el viento soplaba frío y él,
veía su alrededor cubriéndose de nieve, inundándolo hasta el cuello, y
cubierto de esa capa fría, sabía perfectamente que su destino era enfriarse
junto a su soledad.

Su cuerpo agitado se acurrucó en la cama, guardando calor, arroparse con


esas sabanas no era una idea muy tentadora, aunque hiciera mucho frío y el
cuarto no tuviera calefacción.

La luz de la pantalla iluminaba su rostro, el contenido desenfocado por las


lágrimas, el número de teléfono que no se atrevía a marcar, la única persona
que necesitaba, no estaba.

Lanzó el teléfono al suelo, se maldijo infinitas veces, como un disco rayado


se repetía en voz alta que era débil, que no servía para nada, creyendo que
así, escucharía en algún lugar de aquel cuarto solitario las palabras que lo
contradecían. Así como lo hicieron alguna vez.

Lo anhelaba tanto, sentirse fuerte como cuando las escuchaba de manera


divertida.

Pero en lugar de eso... silencio, nada más que el sonido de la soledad.

No quiso prender las luces, porque entre las sombras se sentía más seguro,
porque, a pesar de estar solo aun sentía el par de ojos mirándolo, juzgándolo
y repitiéndole que era patético.

De hecho, lo era, en ese momento no tuvo idea de lo que tenía que hacer,
Daniel estaba en peligro y él ni siquiera podía comportarse como un adulto
para ponerlo a salvo. Solamente lloraba desesperado como un niño tonto y
débil.

Qué caso tenía querer ser parte de la vida de su hijo, si no podía ser un
adulto, si no podía resolver las dificultades que obstruían su camino y
deseaba que alguien más lo protegiera.

Ridículo. Louis tenía razón, era un chiste.

Se hizo un ovillo en su lugar, abrazando sus rodillas y si alguien podía


escuchar sus lamentos, ya no importaba.

Cuando hubo terminado de insultarse, seguía sin poder dormir, la voz de


Howard se repetía en su cabeza y por sobre todos los miedos no tuvo más
que pensar en una solución.

Debía actuar rápido, si Daniel estaba en peligro entonces se amarraría los


pantalones y no le importaba si sus opciones para resolverlo le
incomodaban.

Se suponía que los padres estaban para proteger, que los padres eran los que
tenían que sufrir, no los hijos.

Owen podía arriesgar su felicidad y comodidad por ver al cachorrito feliz,


ya había comprobado que ver sonriente a ese niño le traía felicidad,
entonces no importaba si sufría en el proceso, Daniel podía curar ese dolor.

Recogió el celular del suelo e intentó presionar el botón de llamar, pero su


mano no se movía.

Se detuvo demasiadas veces, retirando el pulgar mientras su mano temblaba


como si tuviera algún tipo de Parkinson intratable.

Tardó quince minutos en decidir presionar el botón.

Su estómago se contrajo en el primer pitido.

La estática se escuchó y al fondo unas cuantas voces rompieron el silencio.

La mente de Owen se volvió inestable, sentía temblar su alma y estuvo


cerca de colgar antes de escuchar la voz nítida y burlesca decir "Hola" tan
despreocupada y pintoresca, justamente como prefería recordarla.

Por unos momentos Owen no respondió, demasiado asustado para contestar


al llamado. El chico en la llamada volvió a hablar, pero sus labios se
entumieron y la llamada pronto se cortó.

Owen bufó, tembló después del choque de nervios y lo intentó de nuevo,


está vez tratando de tener valor pero sucedió lo mismo.

La tercera vez, estaba a punto de ser exactamente igual pero la voz


continuó.

—Oye, está es la última vez que contesto, si tienes algo que decir solo dilo.

Owen cerró los ojos y un momento antes de que volvieran a colgar dijo.

—Espera.

Hubo silencio, pero la llamada no fue cortada porque podía escuchar la


música y la charla de fondo.

Jaloneó las fibras de la alfombra con sus dedos, sentía en su estómago ese
hueco parecido al que sientes cuando caes al vacío.
— ¿Owen? —preguntó después de un tiempo.

La voz perdió por completo el color simpático y dulce, le revolvió tanto el


estómago que dejó de respirar.

Más allá de la incomodidad, sintió todos sus órganos internos apretarse.

Que mal estaba. Mal, mal, mal por sentir un tirón en la boca del estomago
al pensar que después de tanto tiempo el chico pudiera reconocer su voz
solo con decir una palabra, no sabía claramente lo que significaba pero sin
duda no debía de sentirse abochornado.

—Sí, soy yo.

—Lo que sea que quieras decir no me interesa —. dijo hosco.

—¡Aguarda! No cortes, por favor, por favor, es importante, no te molestaría


si no lo fuera... Ellis... por favor, te lo pido.

Ellis rechinó los dientes, frustrado.

«Ignóralo, ignóralo, ignóralo». Pensó Ellis, rebuscando la fuerza de


voluntad que quedaba destrozada por escuchar su susurro suplicante.

Sí, identificaba a la perfección el estado de ánimo de Owen solamente por


escuchar su voz, sabía que lloró antes de llamarlo porque su voz era liviana
y rota, se escuchaba necesitada.

Lo odiaba. Odiaba que su sangre hirviera y corriera rápido nada más por
eso. Detestaba lo antinatural que se sentía solo por escuchar su estúpida y
fea voz.

—No me interesa, hombre —. repitió, manteniéndose fuerte.

Ellis escuchó pequeños aplausos de orgullo dentro de su cabeza.

«Eso es, muy bien. Sigue así».

—Ellis —. gimió Owen, suplicante.


«¡Mierda!» gritó la mente de Ellis.

—¿Necesitas que alguien te explique el significado de "No me busques


más"? Parece que tienes un ligero problema para entenderlo —. habló feo
y se dio una cachetada mental por imaginar que cara pondría Owen si
estuviera frente a él.

No necesitaba esforzarse demasiado para proyectarla a la perfección.

—Yo... Lo entiendo, lo hago. Lo hice, no llamé, todo esté tiempo no... No lo


hice.

—Y lo hiciste bien. Superaste tu molesta dependencia emocional durante


dos años. Ahora piérdete.

Ellis se rio internamente de la contradicción en su cabeza, si podía ser


sincero con sus sentimientos no esperaba que le hiciera caso, mantener su
distancia seguía siendo lo mejor, pero prefería que Owen no obedeciera.

Si de verdad quisiera que Owen lo dejara en paz podía colgar, tan simple
como eso. Cortar la llamada, bloquear el número y hacer como que nunca
pasó.

Sin embargo no lo hacía, porque era un idiota.

—Es sobre Daniel —. dijo Owen. Mostrando indiferencia al comentario de


Ellis.

—¿Daniel? —peguntó Ellis, escuchándose interesado por primera vez. —


¿Qué pasa con el mocoso?

Owen no habló enseguida, si no que tomó un tiempo extra para acomodar


mejor sus pensamientos y explicar correctamente que sucedía.

Pero ese silencio Ellis lo asimiló de manera incorrecta y su desconfianza


afloró.

—No sé qué planeas, pero cualquier cosa que tengas en mente no me


involucres en eso, no tengo derecho en ninguna de las decisiones de Louis.
—No es...

—Acepta que te odian, maldita sea, ¿por qué no entiendes que nadie te
quiere en su vida?

Hubo un silencio largo, suficiente, para que Ellis cuestionara su comentario


impulsivo.

Owen hizo a un lado el malestar, no era algo que no se hubiese dicho horas
antes, por lo que lo ignoró y dijo:

—Está en peligro. Hay un hombre malo que quiere perjudicar a Harry y me


está chantajeando para ayudarlo... Daniel ha quedado en medio de todo y
yo... Si decido no ayudar Daniel puede... Él va a....

—Oh.

Fue lo único que dijo Ellis, asimilando poco a poco la información. Owen
entendió y le dio su tiempo, pero cuando pasaron varios minutos y Ellis
seguía sin hablar Owen comenzó a sentirse ansioso.

—Necesito tu ayuda. ¿Puedes? Por favor.

—Mierda dime qué es lo que necesitas.

Más aliviado, se acomodó en la cama y detalló el problema.

No estaba seguro de quién era Howard Dankworth, el verdadero.

El Howard que conocía, el que todo el mundo conocía no era más que un
hombre aristocrático simple, con empresas varias por aquí y por allá, de
todo tipo de productos y servicios.

Cadenas de restaurantes y hoteles, dueño de distintas fábricas y laboratorios


encargados de producir las mejores marcas existentes. Además, por qué no,
se ha asociado con diferentes empresarios de pequeñas y medianas
empresas.
Howard accedió ser parte en distintas áreas de trabajo, siempre y cuando
recibiera una buena cantidad de dinero por ello.

El hombre se calificaba a menudo como astuto, inteligente y ambicioso.


Aceptaba todo lo que produjera una remuneración económica, ya fuese alta
o pequeña. Todo contaba.

A pesar de su influencia y posición alta en la sociedad, no se le conocía un


solo escándalo, todos sus negocios se ejecutaron correctamente y sin ningún
inconveniente y cuando su nombre aparecía en las noticias, en su mayoría
era para alabar sus buenas obras.

Para los ojos del pueblo, siempre lucía como un hombre común y algo
trágico.

Un alfa que enviudó joven debido al cáncer que acabó con la vida de su
esposa. Tuvo que hacerse cargo de sus dos pequeños hijos; a pesar de estar
ocupado y tener bastante trabajo siempre consiguió abrir un espacio en su
agenda para atenderlos como era debido.

Todos los omegas pensaban que era el alfa perfecto, que se ocupó de sus
hijos y le fue fiel a su esposa difunta, pese a tener suficientes omegas
gravitando a su alrededor dispuestos a convertirse en el próximo cónyuge
del alfa.

Era normal entre los alfa de su clase conseguir una nueva pareja si es que
estos se divorciaba o enviudaban.

Pero Howard nunca lo hizo, fue leal a su mujer incluso después de su


muerte, todas las personas lloraban su grandioso amor, era un hombre
romántico y dedicado.

También era dueño de distintas fundaciones, de todo tipo, esto, para


alimentar esa tapadera de hombre correcto.

Pero Owen ya no podía creerse todos esos cuentos, Howard montó un teatro
tan perfecto y sólido que cualquier cosa que quisiera decir en su contra no
podría ser creída.
¿Quién pensaría que el gran empresario, marido y padre perfecto estaba
dispuesto a hacer daño a un niño pequeño por... ¿Por qué? ¿Para meter a
alguien a prisión?

Nadie lo creería. El propio Owen dudó que Howard Dankworth fue el


mismo tipo que lo acorraló con un arma blanca y lo chantajeo para que
trabajará junto a él.

¿De qué tanto era capaz por conseguir lo que quería? No tenía idea.

Cualquier persona que pudiera ver lo que había en la mente de Owen podría
burlarse y le diría que había visto muchísimas películas de acción.

Pero Owen si creía en la posibilidad.

Una de las razones por las que llamó a Ellis fue para pedir su casa prestada,
necesitaba un lugar seguro.

No quería hacerlo, era arriesgado y Owen no pretendía involucrar a más


personas inocentes, pero reunirse con Louis o incluso Harry sería
sospechoso para Howard, ese alfa era cuidadoso en todo lo que hacía, no
por nada construyó una tapadera tan sólida si no supiera bien ocultarse y
asegurarse de que no existieran cabos sueltos.

La idea que alguien podría estarlo siguiendo para asegurar que no iría a la
policía ahondaba en su mente, necesitaba ser discreto, para evitar que
Howard supiera que estaba contactado con Harry y Louis.

Owen pidió a Ellis llamar a Louis, quien le explicó lo poco que Owen le
dijo por teléfono y acordaron llegar a casa de Ellis dos horas antes que
Owen. Intentaban que se viera como una visita casual, nadie además de
ellos sabría que Harry y Louis están dentro, a menos que Howard fuese tan
paranoico que enviara a más personas para vigilar a la pareja.

Esperaba que no, pero si así fuera sería más sencillo decir que se
encontraron por casualidad mientras ambos visitaban a la misma persona.
Estacionó el auto fuera, observó su reflejo en el espejo unos segundos antes
de bajar. Lo que vio no le gustó, parecía que miraba un retrato de un artista
anónimo en su periodo azul.

Su rostro estaba tan desgastado, que su piel era color arena, su cabello era
un problema encrespado, pero lo que más detestaba era el rojo en la esquina
de sus ojos además de sus labios secos y maltratados.

Le molestaba verse mal en ese momento, pero no podía hacer nada para
ocultar que era miserable.

Golpeó su frente contra el volante una, dos, tres veces y giró el rostro a un
costado, el espacio antiguo brilló como una escena ficticia, casi se sentía
como si la misma imagen la hubiese visto en una película y no fuera parte
de sus recuerdos de la infancia.

Un jardín que eludía el paso del tiempo, la figura de arcilla se encontraba en


el mismo lugar, el cristal de la puerta seguía luciendo la calcomanía de un
zorro rojo, las mismas luces navideñas se acomodaban a la orilla de las
tejas.

Era como mirar una fotografía, todo se mantenía ahí, como si los últimos
años nunca hubieran pasado y fuese todo una pesadilla.

Desgraciadamente no es el caso, recorrer el corto camino al pórtico se


sentía familiar y al mismo tiempo, de alguna forma, sucio. Últimamente no
se sentía merecedor de las cosas buenas que tuvo, este espacio, esta casa,
eran parte de esas cosas buenas.

Fue en este mismo lugar donde pasó su primer cumpleaños feliz, el primer
lugar en el que no se sintió solo, podía llamarlo más un hogar que su propia
casa, era un refugio, seguro, cálido, feliz. Pero ahora no lo sentía suyo, no
merecía la amabilidad de esas personas, no merecía el cariño, los cuidados.

Golpeó la madera con los nudillos tranquilamente, relajado, consiguió


calmarse en todo el trayecto, estaba bien, estaría bien.
No lo estuvo, apenas la puerta se abrió sus ojos chocaron con los de Ellis.
Toda su piel se erizó, el piso se sacudió y su corazón hizo una pausa.

¡Iba a morir!

Ellis no dijo una palabra, solamente se acercó, se acercó, tan cerca hasta
que sus brazos envolvieron el cuerpo de Owen en un abrazo tensó.

La incomodidad se podía leer y sentir en el cuerpo de Ellis, todas sus


extremidades de pronto parecían cartón, rígidas y sin movimiento, pero el
cuerpo que abrazaban se hizo vergonzosamente suave.

Owen no estaba seguro de cuando fue la última vez que recibió un abrazo,
tampoco recordaba que se sentían así de bien, su falta de afecto era tan clara
que al primer toque ajeno su cuerpo se ablandó.

Patético.

Encerró las lágrimas dentro de sus ojos y tragó saliva para aliviar la tensión
en su garganta.

Fue un abrazo corto, Owen casi gimió en reproche, porque anhelaba que
fuese mas largo, por supuesto ese pensamiento aterrador lo enterró en el
fondo de su cabeza y fingió que nunca estuvo ahí.

Ellis se hizo a un lado, seguía tenso, pero intentó mostrar una de sus
mejores sonrisas.

—Adelante. —le dijo, extendiendo el brazo a un costado.

Owen tardó más de lo habitual en reaccionar, entró cohibido reconociendo


el aroma familiar, el pasillo largo y estrecho por el que corrían de pequeños.

Su respiración se entrecortó, sus ojos tenían esa capa cristalina y


melancólica que hizo apretar la mandíbula a Ellis.

Su actuación terminó, sus ojos almendrados dejaron de brillar amables y en


cambio un frío aterrador los cubría.
Ellis resopló, peinando su flequillo hacia atrás.

—Dijiste que tenías sospechas sobre ese hombre —. respondió a la


pregunta que Owen no hizo, pero lo conocía tan bien que pudo leerla en su
mirada. —No sabemos si en verdad te sigue, pero por si acaso, solo fingí
que recibía la visita de un viejo amigo.

Owen tragó saliva y asintió, aceptando la explicación, sintiendo frío en la


punta de sus dedos.

Siguió al chico por el pasillo, en la sala de estar ya se encontraba Harry


junto a Louis, ambas miradas voltearon en su dirección en cuanto cruzó la
puerta.

Dejaron las formalidades a un lado, eso no importaba cuando todos en el


lugar estaban bastante nerviosos.

Louis y Harry no pudieron dormir durante la noche, la poca información


que Ellis le dio fue suficiente para ponerle la piel de gallina. Entonces,
cuando Owen llegó lo único que hizo fue guardar silencio y escuchar más
de lo que tuviera que decirle, ni siquiera tenía las ganas suficientes para
comenzar una discusión como siempre pasaba cuando estaba frente a él.

—¿Sabes cuál es su plan? —preguntó Louis, mordiendo sus mejillas


internas.

—No —. contestó Owen, desviando su mirada de los terribles ojos azules


que lo escudriñaban. —He estado junto a él menos de diez minutos en
ambas ocasiones. No es tonto, claro que no me dirá nada hasta no estar
seguro de que estoy de su lado.

—No estarás de ningún lado —. dijo Harry.

Los tres pares de ojos se fijaron en él, extrañados con el matiz profundo y
ligeramente molesto que utilizó al hablar.

»Esto no es problema tuyo, veré como ayudarte para que quedes fuera de
esto.
Su voz se escuchó mejor que la oración anterior, menos intimidante e
irritada, eso no significaba que estuviese menos furioso.

Owen tuvo un serio problema de piel de gallina y sus ojos buscaron


rápidamente la mirada de Ellis.

El par de ojos almendrados no lo miraron con algo que no fuese disgusto,


perturbándolo tanto que alejó sus ojos de inmediato.

No le dio importancia a la sensación vertiginosa en el estómago, se sentó


correctamente y sus dedos fueron detrás de su nuca, jalando el cabello y
rascando la piel.

—Harry —. dijo Louis en advertencia.

Harry resopló por la nariz, torciendo sus labios apretados, esperaba que se
viera como una sonrisa burlesca y relajada.

Para nada funcionaba, la tensión no se desvanecía, Louis comenzaba a


marearse con el intenso aroma a alfa que se acumulaba en la atmósfera.

Se liberaron tantos aromas distintos que no conseguía focalizar su atención


en uno solo.

¿De quién era la tristeza? ¿Por qué alguien se sentía tímido? ¿Quién estaba
emocionado?

La peor parte es que ninguno de ellos se sentía avergonzado de ello. Eran


adultos, capaces de reprimir o, al menos, reducir la cantidad de feromonas
que desprendían, aun así, competían como niños tontos presumiendo que
tenía la mayor cantidad de dulces, sin preocuparse por la salud de Louis en
absoluto.

—No vamos a hacer nada de lo que estas pensando, Louis —. comentó


abruptamente Harry, clavando esa mirada profunda en los ojos decididos
del terco omega.

—¿Qué es lo que piensa? —cuestionó Owen, perdiendo el pasó de la


conversación.
Sosteniendo la mirada que Harry le dio.

Se veía más fácil de lo que parecía. En casos así, agradecía mucho que le
enseñaran desde temprana edad a como esconder sus verdaderos
sentimientos. Que humillado se vería y sentiría si los demás pudieran notar
que estaba cerca de arrodillarse y pedir perdón por su mera existencia al
alfa de su ex pareja.

Pero era normal... podía decirse. Harry era un alfa de mayor rango y edad,
aunque Owen quisiera imponerse era antinatural e imprudente.

Harry era capaz de sobreponerse aún si no era su intensión, tenía una


presencia fuerte y distinguida.

El alfa de Owen se apretaba como un cachorro asustadizo siempre que


hablaba y no dudaba en que Ellis se sentía de la misma manera, podía verlo
cada vez que ejercía presión con los brazos cruzados.

De cualquier manera Louis no parecía intimidado por esa presencia


dominante. A decir verdad estaba más cerca de verse como un infante
enrabietado, pero sin inflar las mejillas y dar pisotones.

Louis no le temía, confiaba en Harry tanto como en sí mismo, más que en


ninguna otra persona, más que cuando estaba junto a él.

—Nada importante, cosas sin sentido —. respondió seco Harry.

Owen levantó una ceja, pero se mantuvo callado ante la respuesta, sabiendo
que Louis no dejaría pasar por alto su comentario.

—¿Cosas sin sentido? ¿Es en serio? Deja de despreciar mis pensamientos,


Styles. A este punto tus pensamientos son igual o más tontos que los míos.
Se consiente de lo que tienes por una vez en tu vida.

—¿Y qué es lo que tengo según tu? —. preguntó Harry.

Louis vio fugazmente a Owen y una sonrisa condescendiente por parte de


Harry heló sus huesos.
»No —. dijo Harry enseguida. Sus pupilas de contrajeron y el color de sus
ojos se profundizó.

—Sí —. contradijo Louis, apretando la mandíbula.

Ellis rascó su frente y se levantó, aproximándose al costado de Owen.

—Pienso que ustedes necesitan un momento, para hablar como una pareja
sobre esto. —comentó Ellis. Tomando la muñeca de Owen y sacándolo de
su lugar de un tirón.

Confuso, Owen se dejó arrastrar por la puerta hasta la cocina.

Ellis lo soltó una vez dentro, exhalando un bocado de aire caliente.

Owen sobó su muñeca, calmando el calor en la piel tocada. Se quedaron


callados, viendo todo a su alrededor pero evitando mirarse.

Ellis mordió sus uñas desinteresado, aparentando que Owen no existía,


como hizo con todas esas personas interesadas en él cuando asistían a la
escuela secundaria.

Lo tomó con calma, de cualquier forma, Ellis no era bueno sosteniendo los
silencios incomodos, o cualquier tipo de silencio en realidad. Lo único que
tuvo que hacer fue esperar tranquilamente a que se desesperara.

—No podía estar un segundo más ahí dentro —. habló dos minutos
después.

Owen suprimió su sonrisa triunfante.

—¿No lo hiciste entonces para darles privacidad?

—Un poco de ambos. Louis no diría lo que tiene que decir a su alfa frente a
otras personas, odia las reglas sociales, pero irónicamente siempre está
cuidándose de no dejarlo en ridículo.

—Sí, lo sé —. dijo, sonriendo nostálgico.


Ellis casi torció los ojos, sus uñas volvieron a ser atrapadas por sus dientes.

—¿Tienes aún la esperanza de recuperarlo? —preguntó Ellis, amargo,


contando los mosaicos en la pared. Sin darse cuenta del surco entre sus
cejas.

—Uh... —balbuceó, haciendo una mueca y bajando sus ojos al suelo.

Sus dedos se unieron y giraron entre sí, distrayendo a su mente de los


nervios.

»No. Aún quiero que vuelva, pero no espero que lo haga.

—¿Quieres que vuelva? ¿O solo quieres que sea él porque es la opción más
sencilla?

—¿Sencillo? ¿Louis? —Owen se cubrió la boca, riendo libremente. —


Hubiese sido más fácil enamorar a la reina —bromeó.

Sus dedos llegaron directo al flequillo de su cabello y los enredó en las


puntas, creando caireles que se deshacían a los pocos segundos.

Sus ojos hicieron bizcos y dejó de sonreír, agregando:

—No puedo competir contra Harry, él es todo lo que no soy.

—Es la primera vez que dices algo real.

Owen hizo una mueca, tirando con más fuerza del cabello rubio entre sus
dedos, percibiendo de vuelta ese hueco en la boca del estómago que le
impedía respirar.

No tenía el derecho a ofenderse por lo que Ellis dijo, cuando fue él el


primero en decirlo, aunque tal vez, de alguna manera tonta e infantil
pensaba que Ellis lo negaría.

Decidió que dejar su boca cerrada era mejor que sabotearse y reducir su
estado mental de malo a peor.
—¿Cuál es tu plan? —preguntó Ellis, cuando el silencio se volvió de nuevo
abrumador para él. —¿Piensas que por volver podrás tomar tu posición de
padre como si tuvieras el derecho?

—Por favor, Ellis, no...

—¿No? —interrumpió, apretando la mandíbula. —Entonces ¿qué haces


aquí? ¿Qué buscas?

—Proteger a Daniel de ese hombre —. respondió seguro.

—¿En serio? —los ojos de Ellis vieron con profundidad los suyos, como si
intentara encontrar toda la verdad en estos, sospechoso de las palabras que
escuchaba.

Owen tragó saliva, apretando los labios y luego, soltándolos con un


chasquido.

—No me crees ¿no es verdad?

—¿Quién podría creerte a ti? Cuando todo lo que eres es una mentira.

Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Owen, miró el rostro frente a él,


buscando un gesto que le demostrara que no lo decía en serio, pero viendo
lo firme y seguro que lucía algo se quebró, no supo qué exactamente, pero
escuchó un desastre en su cabeza.

—¿Qué significa eso? —preguntó Owen, apretando los puños, sus ojos
seguían mirando sus pies, eso le daba seguridad, así Ellis no veía que le
dolían sus palabras.

—Significa que no confío en ti, no creo la mierda que dices, no vas a volver
a verme la cara de idiota.

—¡Yo no hice tal cosa! Si yo te lastime... —bajó la voz y se apresuró a alzar


la cara. —¿Sabes? No es mi problema que no puedas superar tu pasado, si
tienes problemas con papi ve a terapia y resuélvelo, no soy tu saco de
basura mental.
Un gruñido brutal vibró en el pecho de Ellis, las manos de Owen temblaron
y ladeó la cara al verlo acercarse amenazante.

Ellis sostuvo sus solapas, acercándolo hasta su rostro y mostrando sus


colmillos, Owen se encogió en su lugar, temblando al sentir la respiración
caliente en su mejilla.

—Mira quien habla —. graznó Ellis, apretando los puños alrededor de la


tela. —Si no estuvieses tan enfermo de aprobación paternal no estaríamos
en esta situación en primer lugar.

Owen se aferró a las muñecas de Ellis, tratando inútilmente de alejarlo y


huir, nada bueno venía una vez que Ellis se enfadaba, Owen mejor que
nadie sabía que no debía de provocarlo.

Ellis era un chico agradable, sonriente, irradiaba luz, todos los que lo
conocieran se sentían felices con su presencia, pero Ellis tenía un lado
terrorífico, uno que era mejor evitar.

Comúnmente era difícil de controlar cuando sus emociones se disparaban,


no tenía tacto y podía hacer daño, físico y mental, sí, lo sabía. Pero no se
arrepentía de decir lo que dijo.

Estaba consciente de lo mal que se comportó, merecía lo que le estaba


sucediendo, pero todos tenían sus límites y se estaba cansando de recibir
tanto, de abrumarse, de sentir un abismo ardiente en su pecho cada minuto
de su existencia.

Era imposible soportar tantos malos golpes en tan poco tiempo.

No pudo contenerse, no le importaba si estaba a punto de ser golpeado por


Ellis.

—¿Cómo te atreves a decir que es mi maldita culpa que Daniel este en


peligro? No soy quien está saliendo con Harry. ¡Y quítame las manos de
encima!
—Si tan solo te hubieras quedado donde estabas, si no hubiese vuelto
creyéndote un puto heroe ese hombre no tendría a quien chantajear. ¡Por
qué mejor no te quedaste fuera de nuestras vidas, solamente existes para
arruinarle la vida a la gente!

Owen levantó la mano, estampando su palma en la mejilla de Ellis.

El golpe seco de la carne hizo un sonido abrumador, su mano cosquilleó y


en la piel de Ellis se grabó una marca roja.

Owen contuvo la respiración y vio profundamente los orbes castaños, un


brillo peculiar cubrió sus pupilas.

Ellis torció la mandíbula, su boca ligeramente abierta se cerró y dio media


vuelta, alejándose de Owen y de su tonta cara triste.

La puerta de la cocina chirrió y Louis se detuvo bajo el umbral,


desconcertado con el extraño ambiente que percibió.

Miró de Ellis a Owen, curioso, más sin embargo no preguntó nada, al


menos esperarías hasta que Owen no estuviera para preguntarle a Ellis.

—Terminamos de hablar —. Avisó Louis, pausadamente. —Puedes volver.


—le dio una mirada rápida a Ellis antes de salir y volver a la sala.

Owen, esperó unos segundos rebuscando en su cabeza algo que decir, sin
embargo, no hubo nada que mencionar y así, salió de la cocina.

Llegó a la sala, encontrándose de vuelta con la pareja discutiendo algo,


ignoro lo que decían, en realidad, no entendió nada de lo que hablaban, su
mente estaba en blanco, reacia a entender que fue lo que sucedió.

Harry le llamó, Owen escuchó, pero no escuchó. Entonces Louis seguía


hablando y hablando, Ellis no volvió a la sala, Owen se preguntó si fue por
ungüento para su cara.

Se sintió ansioso, tenía comezón en todo el cuerpo, las voces de Harry y


Louis se escuchaban lejanas a pesar de estar unos cuantos pasos de
distancia y no podía entender del todo que era lo que estaban diciendo.
Quería volver a casa, encerrarse en su habitación, abrazar la almohada y...
dormirse. Quería dejar de pensar, hasta ahora su mente no se quejó de estar
activa durante mucho tiempo, pero se sintió muy cansado de repente.

—Pienso que Howard no esperaría... La mayor cantidad de información...


sutilmente puedes... —las frases de Louis estaban cortadas, sin embargo
Owen se encontró asintiendo a cada una de ellas y aceptando sin
cuestionamientos lo que Louis y Harry proponían.

—Podemos mantener a Daniel a salvo así y terminar con esto.

Owen vio a Louis, su vista estaba nublada pero una vez más movió la
cabeza de arriba a abajo.

—Sí —. dijo Owen, desesperado por irse, cada minuto sentía más presión
en el pecho.

Louis le agradeció, intercambiaron un par de palabras más y voló fuera de


la casa de Ellis, arrancó el auto a toda velocidad y en menos de veinte
minutos ya estaba en la carretera, respirando el aire frio que entraba por la
ventanilla.

Tuvo todo el trayecto de regreso a Londres para repasar la conversación y


entendió, bastante tarde que era lo que Louis decía, que era lo que
acordaron.

Y eso lo llevaba justamente a ese lugar.

Howard llevaba cuarenta minutos charlando sobre cosas sin importancia,


preguntando otras que Owen no tenía ganas de responder, pero que hizo de
cualquier forma.

Si no se equivocaba y este hombre compartía personalidad con su padre


entonces, la habilidad que llevaba años perfeccionando servía para ocuparse
de Howard y llevarlo por el camino que se le antojara.

Howard es un hombre astuto, tan meticuloso e inteligente que


prácticamente no daba una oportunidad de superarlo.
Enfrentarse a él era un caso perdido, eran justamente todos esos aspectos
por los que las personas pasaban de lado y no se atrevían a confrontarlo.

Su máxima seguridad, el poder... Las personas se paralizaban ante alguien


con autoridad y solas se descalificaban de la competencia, conformes con
un premio de asistencia.

Pero Owen llegó con una ventaja, conocía exactamente el punto débil de las
personas como Howard.

Su ego.

A los grandes magnates les gustaba ser alabados, tener el control, para ellos
no existía algo más satisfactorio que una persona en perfecta sumisión.
Alguien que se ofrecía completamente, en cuerpo, alma y mente.

¿Qué mayor complacencia que un alfa obedeciendo a otro alfa?

No le importaba que un omega le hiciera caso, ellos eran susceptibles al


mandato de la casta superior. Pero los alfas vivían en un constante
enfrentamiento de tira y afloja por demostrar que eras superiores.

Entonces, claro que, si Owen se comportaba justo como Howard deseaba, al


final su mente intuitiva estaría afectada por el placer y el gozo.

Owen era ese punto débil. Llevaba años siendo un alfa sumiso, a los ojos de
su padre, por supuesto. Podía ser ese alfa si era lo que necesitaba.

—No quiero que nuestra relación sea únicamente beneficiosa, me agradas


Owen, me gustaría que pudiéramos ser amigos.

¡Amigos y una mierda! Esa misma basura era la que su padre decía.

"No te veo solo como un beneficio" significa: "Te explotare todo lo que
pueda hasta que ya no me sirvas más."

Owen no quería ser su maldito amigo, muchos menos formar una relación
como "padre e hijo" como agregó unos momentos después de que Owen
contestara que la relación con su padre era complicada.
Ya se había librado de un padre tirano y lo hizo por una razón, no quería
uno nuevo, gracias.

—Recuperar a tu hijo será más fácil de lo que crees —. dijo Howard, dando
un trago a su vaso. —¿Qué tanto sabes de leyes?

—No lo suficiente. —Owen hizo temblar su labio a propósito, haciéndolo


ver como un puchero nervioso.

Si esperaba que Howard confiara en él necesitaba lucir dócil, fingir ser


manipulable, tampoco era difícil para él.

—Bien, no te preocupes por eso, haremos todo lo necesario para que estés
listo.

—¿Listo?

—Para pelear por tu hijo, ¿no es lo que quieres? Mi plan es bastante


sencillo, el margen de error es insignificante.

—¿Puedo saber cuál es ese plan?

Howard sonrió, girando su dedo índice en la orilla del cristal.

—¿Puedo compartirte ese plan? —cuestionó tentativo, probándolo.

Sin embargo, Owen supo interpretar bien su papel. No dio respuesta a eso,
en cambio, colocó una expresión entera de confusión, abrió y cerró su boca,
solo para fingir que no entendía la pregunta y su respuesta estaba indecisa.

Howard cayó ante su cara inmadura y agregó:

—Aun no has aceptado mi propuesta.

—Pensé que estar aquí ya respondía a eso.

Howard chasqueó la lengua, negando con la cabeza.

—No, no lo hace. ¿Cómo no sé qué has venido a rechazarme?


Owen bajó la vista.

—¿Cree que me quedaría a charlar durante cuarenta minutos con usted si


mi respuesta fuese negativa? —hizo una pausa y tragó pesadamente. —
Quiero a mi hijo conmigo, quiero alejar a Harry de su vida y de la de Louis.
¿Es suficiente con eso?

—Aun no es afirmativa —. Owen resopló, fastidiado con el hombre. Esos


jueguitos siempre le daban dolor de cabeza. —De acuerdo, acepto su
propuesta. Viene aquí para eso, quiero comenzar con todo.

Howard sonrió ampliamente, frotando su barbilla con los dedos.

Owen aguantó las ganas de hacer una mueca, ponerse de pie e irse sin
importarle nada.

El teléfono en el escritorio sonó, interrumpiendo la conversación. Howard


presionó un botón y la voz de un joven informó:

—Señor Dankworth, su hija está aquí. ¿Quiere que la haga pasar o le pido
que espere?

—Oh, está bien déjala pasar.

Su asistente hizo un sonido de aprobación, cortando la llamada.

La cerradura hizo un sonido de "click" y al abrirse la figura de una bella


omega se mostró en el otro extremo.

—Buenos días, padre. Tengo los archivos que le pediste a.... Oh... —
exclamó al percatarse que su padre no estaba solo. Howard nunca la atendía
si tenía visitas en la oficina.

—Disculpa mis malos modales, soy Rachel Woods. La hija de Howard. —


se presentó, caminando hasta el asiento donde se encontraba Owen,
mostrándole una sonrisa encantadora.

Owen se levantó de su asiento, poniendo en práctica sus modales y etiqueta.


Hizo una pequeña reverencia como saludo y de inmediato respondió.

—Owen Lennox.

Rachel sonrió ampliamente y repitió el gesto, inclinándose ligeramente al


frente.

Sus ojos se perdieron en el rostro de Owen, evaluando no tan discretamente


su aspecto. Concluyendo en que era suficientemente apuesto.

Sus facciones eran bastante finas, justo como las de su padre, aunque
también tenía bastantes cosas de su madre, lo hacían muy bonito pero no
apuesto. Él... solamente era delicado y fino.

Su aspecto no siempre fue algo de lo que se enorgulleciera, pasó una etapa


horrible en la que no aceptaba verse como se veía, no se suponía que un alfa
debiera verse así de delicado.

Ellis siempre le djo que eso cambiaria con la edad, pero nunca sucedió y
finalmente se resignó y en lugar de culparse a sí mismo culpó a su padre por
ser un tonto y casarse con una omega tan bonita sin pensar en la apariencia
que tendrían sus hijos.

—¿Se encuentra bien señorita Woods? —le preguntó Owen una vez que se
dio cuenta que Rachel seguía mirándolo detalladamente.

La omega se sonrojó y negó con la cabeza, muda y avergonzada.

Owen sonrió a medias, divertido. Colocó sus manos en su espalda baja.

—Puedes dejar aquí los archivos, Ray —. dijo su padre, señalando un lugar
en el escritorio.

Rachel obedeció, poniendo la carpeta en el lugar indicado.

—¿Necesitas algo más, papá?

—No, gracias, cariño, puedes volver. —la omega asintió, haciendo un


movimiento con la cabeza educadamente.
Miró una última vez a Owen, se despidió rápidamente y caminó a la salida.

—Continuado con lo de Louis —. dijo Howard, aclarando su voz. —Mi


intención es que tú seas el detonante que ocasiona el caos, la cereza del
pastel.

—¿Cómo haré eso?

—Harry y Louis tienen una relación ilegal.

Los labios de Owen se apretaron y su ojo derecho palpitó.

»Cuando pidas la custodia de Daniel, deberás tener razones válidas para


conseguirla. Todo está a tu favor. Louis hace un buen trabajo cuidando a su
hijo, se esfuerza bien, pero no es suficiente.

Owen entendió a lo que se refería, Louis se esforzaba al máximo por darle


lo necesario a Daniel y por tener un título universitario. Pero a veces las
ganas y el deseo no eran suficientes.

A ese ritmo, Louis descuidaría sus estudios, el trabajo o a Daniel, era


complicado atender adecuadamente cada una de esas cosas, y a futuro, su
salud estaría en juego.

Owen se haría de la custodia de Daniel tan rápido que no dejaría a Louis ni


dar un respiro antes de ver qué ya no tenía a Daniel con él. Solo tenía que
demostrar que Louis no era capaz de cuidarlo, que no tenía el poder
económico y tampoco un alfa para mantener a salvo al pequeño.

La justicia era así y naturalmente era correcto. Si Louis o Daniel llegaban a


estar en peligro no podría defenderse solo, por más que luchará, por más
que se esforzará. Un alfa contra un omega... Incluso la frase daba risa.

El jurado vería que es más fácil para un alfa con un cachorro conseguir una
pareja nueva antes que un omega desechado por su pareja.

Ningún alfa quería un omega abandonado, tenían mala imagen, el ser


dejado significaba que algo estaba mal con ellos. O eso hacía ver la
sociedad.
Owen apretó los puños al darse cuenta de muchos de los daños que había
causado a Louis por haberse ido.

—Louis, además de no ser apto para cuidar un bebé mantiene una relación
con su profesor, uno del que además sospechan es el asesino de su hermano
menor. No es seguro que ese pequeño este a mitad de un campo de guerra,
¿no es así?

Owen entrecerró los ojos, no podía con el nivel de hipocresía de ese alfa.

—Cuando tu reveles su relación al mundo, todo encajara a la perfección con


mis trampas, entonces verán que Harry es el culpable e irá a prisión.

—¿Por qué quiere que vaya a prisión? —dejó ir la pregunta que tanto
tiempo llevaba guardando en la punta de su lengua.

El rostro de Howard se ensombreció, su cuerpo se puso tenso y miró a


Owen con molestia. Pensó unos momentos su respuesta, lo suficiente para
preocupar al chico.

Si tenía que pensarlo durante mucho tiempo entonces no era una buena
respuesta.

—Es un asunto personal. —Howard volvió a beber de su vaso, saboreando


el licor dorado en su paladar.

—¿Hizo algo tan malo? O... ¿es acaso que necesita un culpable para lavar
sus manos? —preguntó titubeando.

Howard abrió los ojos y una carcajada resonó en los oídos de Owen, sus
tímpanos zumbaron, erizando los vellos de su nuca.

Howard continuo riendo, rascó un poco su barbilla y observó a Owen


simpáticamente.

—Yo no mate al pequeño Richie, si es lo que piensas. Mi deseo por ver a


Harry en prisión tiene una razón más simple. Rencores del pasado. No gano
nada con conseguirlo, solo satisfacción.
El horror en el corazón de Owen se incrementó.

¿Todo lo que estaba haciendo lo hacía por diversión? ¿Qué tipo de mente
perversa tenía este hombre que decidía únicamente hacer el mal por placer?

Debería estar en un centro psiquiátrico y no en ese asiento.

—Entonces no creo que pueda conseguir esa satisfacción si continúa con su


plan —. habló Owen, relamiendo sus labios.

Howard parpadeó, sus facciones se tensaron y vio al chico al frente con


cierta desconfianza.

—¿No? ¿Qué te hace pensar eso?

—Harry y Louis están en proceso legal para demostrar que son destinados.
—mordisqueó su labio inferior. —Si logran comprobarlo su plan no tendrá
una base solida.

Por fin, una pisca de ansiedad cruzó los ojos de Howard.

—¿De donde has obtenido esa información?

—Mantengo una buena comunicación con la madre de Louis Ella me lo ha


dicho, prefiere que Louis vuelva conmigo, que ver a su hijo al lado de un
criminal.

—¿Es así?

La seguridad de Owen se tambaleó en una cuerda floja, pero se mantuvo


firme y se aferró al poco balance que mantenía.

—Sí.

—Es mejor que cambie de plan —. dijo Howard escudriñando


profundamente los ojos verdes de Owen. Sonrió falsamente. —¿Y lo son?

—¿Qué cosa?
—Una pareja destinada.

—No lo sé. Pero puedo averiguarlo. —dijo esperando no verse demasiado


desesperado.

—¿Cómo?

Owen observó los ojos de Howard sin pestañear, jamás dijo algo con tanta
seriedad en su vida.

—Conozco a Louis como la palma de mi mano y él me conoce a mí, es


suficiente con hacerlo creer que estoy de su lado para que me entregue toda
su confianza, además, es vulnerable, está desesperado por encontrar una
solución al problema de Harry, caerá solo.

—Ya veo... Esa prueba de confianza, ¿me involucra?

Owen asintió en respuesta, sintiendo sus viseras en la garganta.

—Puedo hablarle de usted, hacerle creer que lo ayudare, pero lo único que
tendrá será información falsa, mientras ellos me proporcionan sus
estrategias para probar la inocencia de Harry y toda esa información, te la
entregare, estarás siempre un paso adelante.

Howard pareció analizar a fondo las palabras de Owen, decidiendo si era


una mejor opción tomar la propuesta del joven alfa. Era arriesgado, pero si
Owen decía la verdad y Harry conseguía que su relación con Louis no fuese
ilegal todo lo que había logrado hasta ahora sería nulo.

Esos minutos en qué Howard se quedó callado y en blanco le aceleraron el


corazón. Lo único que le quedaba era rezar y pedir al maldito cielo no morir
ese día.

No murió, Howard tampoco se alteró. Solamente sonrió aterradora mente.

—Te daré una oportunidad, Owen. Tráeme información, si pienso que es lo


suficientemente buena aceptaré tu trato.

Owen dejó ir el aire y asintió.


Salió de la oficina con las piernas débiles y el alma temblando, aunque por
fuera su postura seguía siendo recta e imperturbable.

De soslayo vio a Rachel charlando con el omega en la recepción, sus ojos


grandes siguieron el camino que su cuerpo recorrió, interesada en él.

Owen se fijó en su presencia, la notó, pero fingió que no y echó a andar a la


puerta.

Sería absurdo si no tuviera la capacidad de identificar el nerviosismo


escondido detrás de una mirada aparentemente tranquila.

Rachel emanó necesidad de acercarse, se movió torpe en su lugar, tardando


en coordinar sus piernas y alcanzar al alfa que se escapaba de sus manos.

Sus piernas eran largas, pero las zapatillas de aguja ralentizaban su andar y
ni hablar del vestido entallado que iba por debajo de su rodilla.

—¡Señor, Lennox! —Tuvo que gritar en plena calle para que Owen no
desapareciera en la siguiente esquina.

Lo consiguió, desde luego, no era educado ignorar el grito de una omega


desesperada en la calle, sin embargo estuvo a punto de hacerlo. Nadie en el
lugar volvería a verlo en su vida. ¿Qué más daba si la dejaba ahí cual
enferma mental gritando a la nada?

De mala gana atendió el llamado. No le importó mostrarse cordial e


interesado, tenía demasiadas horas de mal sueño encima, sumándole el
cansancio del viaje de tres horas.

Rachel no parecía mala persona, contrario a su padre, su presencia daba


confianza. Poseía una belleza que definitivamente no ignoraba, pero
tampoco le atraía. En conclusión, era agradable de ver y suponía que para
conversar también.

Aunque no tenía el ánimo para conversar, mucho menos para la hija del
hombre que era culpable de su mal estado mental.

—Disculpe mi atrevimiento, Señor Lennox.


—Puedes llamarme por mi nombre. Es incomodo que me digas así.

—Por favor, no lo tome como un insulto, sé que es más joven que yo —.


dijo, preocupada.

Owen rascó su nuca, esbozando una mueca complicada.

Su incomodidad por ser llamado así iba más allá de algo tan simple como
su edad.

Toda su vida escuchó el título "Señor Lennox" y siempre era pronunciado


con temor, sumisión y miedo. Cuando se dirigían a él de esa manera un
escalofrío estimulaba las zonas sensibles en su sistema nervioso. Esas dos
únicas palabras traían mucho peso, dolor y malos sentimientos en general.

No quería ser el "Señor Lennox". Quería ser Owen, solo Owen.

— ¿Hay algo en lo que pueda ayudarle? , Señorita Woods.

—Puede llamarme Rachel.

— ¿Por qué motivo lo haría?

Rachel parpadeó, confundida, a pesar del corto circuito en su cabeza no


quitó la sonrisa que marcaba los pliegues nasolabiales y acentuaba sus
pómulos.

—Me has dado el permiso para llamarte por tu nombre, entonces supuse...

—Supone mal —. Interrumpió seco. —No le he dado ese permiso haciendo


alusión a que podíamos tratarnos con confianza, sino porque me hace sentir
más cómodo.

—Prefiero Rachel —. dijo, con la voz temblorosa y dubitativa.

Owen levantó la ceja izquierda, sin estar convencido de lo que decía,


fácilmente podía ser una mentirosa, entonces se plató ahí, esperando.

Rachel se abstuvo de girar los ojos y agregó:


—Woods pertenece a mi esposo, me gusta ser conocida por mi nombre, no
por él de alguien más.

El alfa relajó su expresión y sin más aceptó la explicación de Rachel, era


válido si era la misma razón por la que Owen prefería ser llamado Owen.

—De acuerdo, Señorita Rachel —. expresó en un tono burlón. — ¿Hay algo


en lo que pueda ayudarle? —repitió la pregunta.

—No quiero que piense mal de mí, no soy una mujer entrometida. —tragó
saliva, balbuciendo. —Ha llamado mi atención... He escuchado a mi padre
mencionar el nombre de Louis antes de salir de su oficina.

Owen entrecerró los ojos, la expresión lo hizo parecer más joven, a Rachel
le recordó a un niño pequeño que fingía ser un adulto.

—Lo hizo —. contestó, buscando las llaves de su auto en la bolsa interior


de su abrigo.

—Mi padre... No es la buena persona que dice ser. Louis es un chico bueno,
él no debería estar envuelto en asuntos tan delicados.

Por quinta vez en el día sintió un tirón en el estómago, su boca estaba seca y
amarga.

—¿Sabes a qué Louis se refería tu padre? Existen muchos Louis en esta


tierra. —Observó atento a Rachel bajar la mirada rápidamente.

Sus manos se unieron y retorcieron, no tenía intención de defenderse pero


entonces olisqueó el aroma del alfa a unos pasos de ella, de algún forma no
lo sintió incómodo, tampoco agresivo.

Se aseguró de ello dos veces antes de responder:

—No insultes mi inteligencia, por favor. —su voz salió en un susurro crudo.
—Conozco a Daniel, él tiene tus ojos, comparten rasgos similares, como la
forma de las cejas, el color de cabello y... la... la forma de sus labios, es
idéntica.
Algo dentro del parámetro de saber que Rachel pudo identificar todo eso en
el poco tiempo que tenían conversando lo inquietó un poco.

Pero a Rachel lo único que le preocupó fue que pudiera pensar mal de ella
por poner demasiada atención en su boca.

—Bien, lo descubriste. Eres muy observadora, me sorprendes.

La omega no supo entender si era un halago o ironía. Pero lo dejó pasar,


volviendo al tema.

—No me gusta que mi padre arrastre personas ajenas a sus planes


maquiavélicos. Son cosas que debe resolver por sí mismo. —Las manos de
Rachel se apretaron entre sí.

»Perjudicar a Louis únicamente porque es la pareja de Harry es cruel, es


muy joven, no necesita nada de esto.

—Entonces, ¿sabe algo de ese plan, Señorita Rachel?

La omega balbuceó, negando sutilmente con la cabeza. Sus ojos picaron


durante breves segundos, pero aguantó la tristeza y alzó la vista.

—Puedo verlo —. dijo, evitando responder a la pregunta. —Su


incomodidad, no quiere estar aquí. No debe. ¿Puede ser sincero conmigo?

—Estoy siendo sincero con usted con mi respuesta, estoy aquí por voluntad
propia.

—¿Mi padre lo chantajea? —insistió, ignorando las palabras de Owen. —


Puedo ayudarlo, puede dejar esto, no se meta en problemas usted es muy
joven y bueno, puedo verlo, no haga daño a Louis, no se lo haga a usted
mismo.

Su paciencia estalló entonces, apretando un poco los puños dentro de las


bolsas de su abrigo.

—Escuche bien, Señorita Woods —. dijo a propósito. —No me interesa lo


que crea usted. No me importa si esto es lo correcto o no lo es. Lo único
que quiero es a mi hijo conmigo y a Louis sufriendo, arrepintiéndose por no
volver a mi lado. Deje de pensar por un segundo que todos somos
marionetas de su padre como usted.

Las pupilas de Rachel se contrajeron y lo último que dijo Owen fue el


martillazo que dio justo en el clavo, porque en un instante esa piel clara con
un ligero toque de rosa en las mejillas se puso pálida.

Una expresión de angustia sustituyó la encantadora sonrisa y el impulso de


ayudar se desvaneció.

—D-disculpe yo... note que no... no quieres...

—No puede usted saber eso. Ahora por favor, déjeme solo.

—Lo siento. Pero, no veo correcto que a Louis...

—Deje de preocuparse por las demás personas y preocúpese mejor por


usted, Louis está donde está porque así lo quiso, él solo se lanzó al
precipicio. Olvídelo.

Owen se giró, dejando a Rachel con las palabras atoradas en la garganta y


se alejó con grandes zancadas hasta encerrarse en su auto.

Echo la cabeza hacia atrás, cansado, y suspiró, cubriendo sus ojos con su
antebrazo.

Si en esos momentos ya se sentía abrumado no podía imaginar cómo estaría


cuando esto se volviese más complicado.

...

Fuck, soy más zombie que persona en este momento.

Disculpen el atraso es muy tarde I know, pero más vale tarde que
nunca siono

Ojala les allá gustado el capítulo y... nah, es todo, me voy a dormir
porque muero de sueño.
Gracias a todxs por esperarme lxs amo montones y nos leemos el
próximo capítulo.

All the fucking love


29.

Capítulo dedicado a:
lightsnowvol305 / LaNoviaDeCaleb / -KINGLARRY / harryanastyles89 /
SaraBananas14 / Liz_sg / labellepers0nne / dolhkc / nicolexhls /
patricio_estrellaxd / lexduhhh / eyesofjk / Lwalls_fineH04 / adoreyoult91 /
Skymalik28 / alwaynixll / los_ojos_delou / Vante_2110 / Soyunapapa6 /
Nunna28 / Aby0425 / valeveron23 / AnittaTuPerrita05 / icocoac /
statisticsyup28 / bottomlou05 lo / SimplyLeo17 / HarryTopsSupremacy /
Matina_28 / -strawbelou

Perdonen mi desaparición.

Solo por hoy haré un pequeño resumen por qué ahora sí me tarde
bastante en actualizar y yo entiendo que a veces es difícil recordar todo
so, para que no tengan que regresar a los capítulos anteriores

Previously on Teacher Alpha *inserte voz sexi de narrador de serie*

Harry aún enfrenta la sospecha del agente y es culpado por la muerte


de su hermano, toda la familia tiene trabajar unida para que Harry no
vaya a prisión y se petate ahí dentro.

Pero ¡oh! Hay otro problema, Harry y Louis están violando la ley, por
qué es ilegal que un alumno y un profesor se enreden en las sábanas en
una noche acalorada de pasión *les echa agua* pero el suegrito chulo es
influyente y de buen corazón y consiguió que un jurado aceptará
revisar el caso para que obtengan un permiso para ser novios tsk tsk

Pero no importa que tengan el permiso de un juez porque la madre


salvaje de Louis es terca, ella no quiere que su hijo (chiquito, por
cierto) ande con un viejo sabroso waaaah, entonces, en la noche de
navidad que casualmente también es el santito de Louis y festeja sus 20
[confeti,confeti] ¡trae a Owen a la casa con mentiras!

Con mucho coraje Louis termina aceptando que el abandona bebés


3000 pueda ver a su chilpallate amante de los animales y el arte.

Pero AAaAH otro problema, por qué sí, si no llenamos de problemas


está trama la fic se acaba en tres capítulos mnn

¿Qué decía?

Ah sí, el otro problema:


Owen está siendo amenazado por Howard (el hombre malo, padre de la
ex prometida de Harry, Rachel) para que se una al lado obscuro y lo
ayude en su plan macabro de inculpar a Harry y que se vaya al bote.

¡La vida del pequeño Daniel corre peligro si el alfa tonto no hace lo que
le pidan! Booo, booo *Llanto*

...

La última semana después de sus cumpleaños, se describiría como una de


las mejores de su vida.

Louis disfrutó una semana de vacaciones acurrucado junto a su alfa y su


cachorro, las banalidades diarias y el mundo fuera de la casa acogedora de
Harry no existieron durante esos días. Ni siquiera recordó que existía un
mundo fuera de esas paredes, o se molestó en detenerse a pensar que estar
juntos era una pésima idea, considerando que su caso sería analizado en
pocos días. Lo único importante era el cuerpo grande de Harry regalándole
calor, sus dedos consintiendo la sensibilidad detrás de sus orejas, los mimos
de Daniel en su cuello.

Louis no se consideraba igual a los otros omegas, no porqué los otros


omegas estuviesen mal por ser quienes eran, era solo que, el mundo entero
precisaba todos los días de su vida que los omegas naturalmente eran
sumisos, que eran unas putas necesitadas de atención y afecto, por
supuesto, no era su culpa, pero él siempre quiso comprobar lo contrario,
quería cerrar sus bocas y demostrarles que no era débil a sus instintos.

De alguna u otra manera reprimió esa necesidad sin saberlo, porque no


quería lucir débil, pero esa última semana tuvo la atención completa de
Harry y Daniel para él solito, jamás en su vida se sintió tan querido como
en ese momento.

Su hijo no paraba de besarle y mordisquearle las mejillas cuando Harry le


besaba y ello siempre terminaba en ambos enfrentándose uno al otro por ver
quien conseguía la atención de Louis.

Fue tremendamente satisfactorio y por esos días olvidó sus ideales, olvidó
que quería ser un omega poco convencional; se dejó mimar y atender y por
qué no... También lo rogó, rogó atención ¡por el amor de Dios!

Louis se encontró a él mismo jadeando bajito, raspando su nariz en el cuello


de Harry para conseguir una caricia, se dio cuenta de que se frotaba en su
brazo para que le acariciara detrás de las orejas, como un cachorro y
suspiraba satisfecho siempre que le daba lo que quería.

Al principio por supuesto que lo asustó un poco darse cuenta que en pocos
días, su perfecta actuación, la que implementaba para cubrir su naturaleza
en la sociedad, se quebró. Pero después de notar que en realidad, esa
atención le llenaba el cuerpo entero no le importó un carajo.

Pronto, una semana entera de descanso no era suficiente para Louis. Tal vez
su problema era acostumbrarse a lo bueno en poco tiempo, pero ¿quién no
lo haría?

El hogar de Harry era calientito y se sentía feliz. Le gustaba dormir en la


misma cama junto a él y su bebé, siempre era más acogedor. Apreciaba la
atención, le gustaba mucho, quería que durara para siempre.

Le preocupaba saber que se acostumbró demasiado a esos días perfectos,


porque siempre existía esa posibilidad de que la orden que les permitía ser
pareja fuese negada, no debió permitir habituarse a esa comodidad, porque
si continuaban separándolos, no sabría cómo vivir, por otro lado, la segunda
semana del año nuevo, comenzarían con las pruebas para conseguir el
permiso.

Parte por lo qué Louis se arriesgó a pasar esa semana de descanso en casa
de Harry, fue porque sabía que estarían separados por varios, quería estar el
mayor tiempo posible cerca de él antes de que sucediera, no sabía que sería
contraproducente, porque si antes creía que podría soportar estar lejos de su
alfa entero, ahora no estaba seguro, quería estar todo el tiempo a su lado,
quería oler su aroma a cada segundo, quería sentir su amor todo el maldito
tiempo.

Cada día que transcurría se sentía más ansioso, fue una pésima idea, pero no
pudo evitarlo.

No hubiese notado que lo fue si no fuera porque Harry había salido a casa
de sus padres, para continuar discutiendo las posibles estrategias para
desenmascarar a Howard y él se quedó en casa junto a su bebé. Fue
entonces que sintió ansiedad porque quería un beso de Harry, pero no podía
llamarlo para obtenerlo.

Se rio de sí mismo por un rato, notando que estaba llorando la atención de


un alfa, aunque después poco le importó, porque ese alfa era Harry, todos
deberían de llorar por la atención de ese hombre.

Louis se cubrió mejor con la manta, la casa estaba bastante silenciosa,


Daniel dormía en la habitación y por primera vez en mucho tiempo se
encontró sin tener algo que hacer.

No había tareas o trabajo, su hijo no demandaba atención, la casa estaba tan


arreglada por el servicio que Harry contrataba que tenía ganas de ensuciar
todo solamente para tener algo que hacer.

Frotó sus pies, las calcetas coloridas destellaban con la tela blanca del sofá,
intentó guardar calor frotando más fuerte sus pies, esta vez con sus manos,
pero el timbre de la casa alertó la llegada de alguien.

Giró la cabeza a la puerta y enseguida su cuerpo ya se movía rápidamente a


la entrada.
Se sorprendió al ver a la chica en el pórtico, sosteniendo una canasta con
galletas y una apariencia relativamente asustada y nerviosa.

-¡Hola! -saludó con un timbre agudo y emocionado.

Siempre le desconcertaba como la mujer tenía la capacidad de lucir


animada y feliz, aunque su cuerpo algunas veces no le siguiera la corriente.

-Rachel, hola. -fue educado, aunque, por supuesto no pudo esconder su


confusión.

Aquello tampoco fue un impedimento para mostrar una sonrisa honesta a la


omega que olía a flores silvestres.

-Me parece que la última vez que nos vimos... Bueno, esa despedida no fue
del todo correcta. Lamento mucho mi actitud y la de mi hermano, por favor
acepta mis disculpas. -le dijo la mujer arrimando la canastita con galletas a
los brazos de Louis.

-¡Oh! -exclamó aturdido, sostuvo el obsequio en sus manos sin dejar de


sonreír. -No deberías haberte preocupado por eso, está bien. -lamió sus
labios y agregó un "gracias" al final.

Miró con cautela a la omega que unía sus manos y se balanceaba de


enfrente hacia atrás.

La presencia de la chica siempre le ponía nervioso. Nervioso de una manera


extraña, a la par de varios sentimientos mezclados que identificaba como
resguardo, angustia y posiblemente un poco de lastima o pena.

Su presencia le causaba intriga, siempre parecía perdida, pero a su vez, era


como si guardara demasiados secretos. Era feliz, pero esa felicidad parecía
dolorosa.

Louis relamió sus labios.

No estaba seguro si lo que estaba a punto de hacer era correcto o no, pero la
chica se veía tan ansiosa, casi como una niña pequeña que no sabía cómo
pedir que le compraran un dulce.
Tener a la ex prometida de tu pareja en casa era... extraño, sin mencionar
que esa omega no solamente era una pareja antigua, era la hija del hombre
que quería ver a su alfa en prisión.

Harry le advirtió que no debía involucrarse, él igualmente sabía que era


arriesgado, pero tampoco creía que Rachel hubiese ido únicamente para
pedir disculpas, estaba ahí por algo más.

Fuera bueno o malo, necesitaba averiguarlo, olvidó e hizo a un lado las


posibles consecuencias como sí nunca hubiese escuchado a Harry pedir que
no se acercara.

Así que, sin más preámbulos, Louis sonrió y preguntó:

-¿No quisieras pasar a tomar té?

Los ojos verdosos de la omega brillaron en microsegundos, encendiendo


una alegría genuina en sus orbes grandes, pero está pronto se apagó y dudó
bastante de su respuesta inmediata, en cambio se negó, declarando que no
quería ser una molestia.

-Para nada, Harry no está y Daniel duerme en la habitación. Estoy muriendo


de aburrimiento, por favor.

Louis mostró una sonrisa y se hizo a un lado para dejarla pasar.

Rachel mordió su labio, dudó unos instantes, pero esa vacilación se esfumó
rápidamente, la esperanza volvió a brillar en sus pupilas. Asintió
cortésmente, inclinando la cabeza ligeramente con respeto y dio el primer
paso.

Sus ojos no evitaron mirar todo en el lugar, curiosa con todo, como un
pequeño gatito.

Su espalda se inclinaba ligeramente, encogida en sí misma, sus manos se


apretaban una con la otra en la boca de su estómago y sus brazos se
alzaban, como si algún depredador la estuviese asechando.
Generalmente, no tenía ese tipo de actitud en las reuniones sociales,
siempre procuraba lucir como una omega de elite inalcanzable, astuta y
seria, sin embargo Louis no era parte de ese grupo privilegiado y venenoso.
Él era un chico normal al que no le importaba quien fuera ella.

No era necesario hacer una actuación si no existía una amenaza que la


pusiera en riesgo.

-Muchas gracias, Louis. -dijo una vez que le entregó una taza de té.

Louis le sonrió simpático y se sentó en el sofá adyacente, soplando


suavemente el agua de su propia taza, reduciendo la temperatura.

-No es nada, me agradan las visitas. Odio estar solo por demasiado tiempo,
he estado rodeado de gente toda mi vida, entonces, la soledad no me hace
sentir cómodo.

-Bastante envidiable. -comentó Rachel, con una risita falsa que trataba de
ocultar los gramos de melancolía.

Ella se refería a la compañía, no era intencional, es solo que no siempre


evitaba sentir celos de lo que no podía tener. Rachel frunció sus labios,
mirando perdidamente el agua dentro de la cerámica.

Lo odiaba, por supuesto que lo odiaba al igual que Louis. Tampoco fue una
persona acostumbrada a la soledad.

Desde que era pequeña nunca estuvo sola, su madre siempre se encargó de
estar a su lado, tenía amigos por montones en el colegio.

Siempre fue la "niña bonita", la compañera más amable y divertida. En


todos lados era el centro de atención, pero después de que su padre enviara
a su madre a una institución mental eso cambió repentinamente, la forzaron
a convertirse en una adulta aun cuando ella anhelaba salir a jugar, en lugar
de preparar la cena.

Sus amigas del colegio jugaban a ser amas de casa, sin saber que Rachel
debía preocuparse por ser una de verdad, asustada por tener la mesa lista
cuando su padre llegaba del trabajo y aliviada, cuando este salía de casa por
negocios.

Al principio no supo lidiar con la pérdida de su madre o los cambios


drásticos en su vida, por lo que se apartó de todos y prefirió comportarse
como una omega obediente para evitar problemas, pero eso le acarreó tanto
peso a su mente, que su personalidad fue evolucionando, a tal punto que ya
no era agradable pasar el rato junto a ella si solamente lloraba, estaba
deprimida o tenía un genio irritable y malhumorado.

Entonces, su mundo, lleno de atención se redujo a la soledad, aunque eso


duró poco tiempo.

Eventualmente, su familia se asoció con lo Styles, ella dejó de estar sola,


tuvo a Harry a su lado, Richie se volvió un amigo muy cercano y Anne la
trató como a su hija.

Después de años de tener todo eso, la soledad fue algo que le aterraba
constantemente, pero se dijo que no volvería a estar sola, formaría una
familia bonita y olvidaría esa época triste de su vida.

Nunca pensó que estaría tan equivocada.

Su compromiso se disolvió, así como sus sueños y el terror la llenó hasta la


garganta.

Su nuevo prometido no fue una mala persona, al menos no al inicio, ella no


lo amaba, pero creía que con el tiempo podría hacerlo como sucedió con
Harry, sin embargo, después de su primer año de matrimonio la golpeó. Eso
no dejó de suceder, por supuesto volvió a encerrarse en sí misma. No quería
que nadie supiera sobre su inestable matrimonio, no quería que vieran los
moretones o que hicieran preguntas, no necesitaba un escándalo.

Inevitablemente, terminó sola, como tanto había temido, con los montones
de malos pensamientos y culpas merodeando en su casa vacía,
atormentando su vida.
La visita de Phillip le recordó lo bien que se sentía ser amada, se preguntó
cómo podía recuperarse y salir de su escondite para volver a su vida de
antes, entonces como si el destino le hablara se encontró con Anne, quien la
trató con cariño, como si aún fuese parte de la familia, he incluso la nueva
pareja de Harry la trató con respeto y aprecio.

Cuando menos lo esperó estaba frente a casa de Harry, pensando que, tal
vez, solo tal vez, conseguiría salir de su cueva llena de demonios.

Louis era una persona agradable, habían pasado años desde que se sintió tan
tranquila con alguien.

Generaba mucha confianza, le gustaba sentirse segura con las personas,


pero todos al parecer a su alrededor no eran sinceros, siempre tenían planes
ocultos o su relación se basaba solo en una apariencia para después sacarle
provecho.

Pero en Louis no captaba esas intenciones, parecía que el joven en verdad


se preocupaba por ella, honestamente y le gustó la idea de tener un amigo,
uno real.

Ya estando ahí, parada frente a la puerta, se dio cuenta de que era una idea
muy estúpida y fantasiosa. Nadie tendría una amistad con la ex prometida
de su pareja, pero al parecer, la amabilidad de Louis volvió a sorprenderle.

Parecía ser el candidato adecuado para una amistad. Rachel la necesitaba


con urgencia.

Necesitaba salir de casa y olvidar la soledad y el silencio. Quería aire fresco


y a alguien con quien compartir anécdotas e ideas, posiblemente
desahogarse y divertirse también.

Las disculpas sobre su partida espontánea fueron una excusa que se inventó
en ese mismo instante ante el pánico de no saber que decir o hacer.

Se pudo autonombrar exitosa una vez que Louis la invitó a su hogar a tomar
té, pero lo sintió mucho más real después de revisar el reloj y notar que
tenían más de una hora conversando.
Tanto Louis como Rachel eran del tipo de persona con quien hablar
resultaba más cómodo que con otras personas, ambos cayeron por el
encanto del otro. Si se atrevía a pensarlo, incluso podría presumir que
consiguió una nueva amistad.

Rachel rio más genuinamente en esas pocas horas de lo que había reído en
un año entero, le gustó tanto su nueva y limitada libertad que incluso se
olvidó de los pendientes en su agenda y el tiempo dejó de existir.

-Soy la única omega en mi familia, es muy difícil pedir atención cuando


todos los alfas están ocupados. -dijo la mujer, dando un trago a su bebida. -
Es muy agradable poder charlar contigo, tampoco soy feliz estando sola en
casa.

-¿Fue eso lo que te trajo aquí? -fue directo. Sus ojos monitorearon a Rachel
de arriba abajo, buscando cualquier cambio en su comportamiento.

Ella era experta en mantener su rostro neutro, su expresión no siempre


mostraba lo que pensaba, pero su cuerpo algunas veces vacilaba, pudo saber
que la pregunta le tomo desprevenida por la tensión que repentinamente
apareció en sus hombros. Algo que para muchos hubiese pasado
desapercibido, incluso para Louis, pero en ese momento estaba atento a
cualquier cosa que Rachel pudiera ofrecerle.

-Si puedo ser sincera, sí. Es por eso. ¿Es demasiado obvio? -una sonrisa
nerviosa se dejó ver, su mano acomodó un mechón de cabello detrás de su
oreja. -¿Piensas que es raro? Lo lamento, incluso yo pienso que es muy
retorcido, no debí de...

-No, está bien. -interrumpió Louis. Dándole su mejor sonrisa. -Puedo


admitir que es muy extraño, hasta cierto grado, pero te entiendo.

No era una mentira.

Louis era consciente que en los momentos de soledad y necesidad se podía


confiar hasta en quien menos esperarías. Estás dispuesto a tomar como
refugio a cualquiera que te cause confianza o te trate bien.
Cuando Louis conoció a Ellis no se llevaban del todo bien, por más que el
omega se esforzaba por agradarle al chico no lo conseguía.

Ellis siempre le daba una mala cara fruncida y frases cortas e indiferentes
cada vez que intentaba conversar.

Llegó a tratarlo de forma grosera y algunas veces lo insultó, algo que llenó
de confusión al omega. Notaba que esa personalidad grosera solo era
dirigida a él, a nadie más.

En las reuniones siempre sonreía y bromeaba con cualquier persona pero a


Louis siempre lo trataba como si fuese un ser infectado y repugnante.

No sabía por qué si nunca le hizo algo, la actitud basura siempre existió.

Su relación nunca pudo consolidarse, trató durante un año pero siempre


resultó en lo mismo, entonces Louis se cansó y dejó de intentar.

A Ellis no le caía bien Louis y a Louis comenzó a desagradarle Ellis.

Entonces cuando el alfa se encontró en el pórtico de su casa ofreciéndole su


ayuda después de que Owen lo dejara, Louis simplemente lo aceptó, por
qué estaba vulnerable, estaba cansado de sentirse solo, de pensar a cada
segundo que no había alguien cerca que le entendiera una mano.

Ellis siempre lo trató como una escoria a pesar de que no le hizo nada y
aunque Louis quería insultarlo y enviarlo a volar no pudo, porque fue la
única persona que apareció para preguntar si estaba bien, el único que lo
hizo de verdad por él y no por escuchar la historia de su abandono para
después ir a contarla a alguien más.

Entonces Louis entendía por qué Rachel de pronto había confiado en él, por
qué de pronto se sentía segura a su alrededor.

Daniel despertó de su siesta y gritó alto a la orilla de las escaleras por su


madre, podría comportarse como un adulto, pero seguía sin descubrir como
bajar los escalones por su cuenta.
El pequeño cachorrito saludó a Rachel con entusiasmo para que tan solo
segundos más tarde le pidiera su madre comida.

-Eres bastante bueno en esto de la maternidad. -aduló la omega, viendo con


un brillo de anhelo como Louis colocaba la crema de zanahoria en la boca
de Daniel.

-No lo fui al inicio. -se rio Louis, arrastrando la cuchara por la barbilla de
Daniel para limpiar la gota anaranjada que escurrió de su boca. -La práctica
hace al maestro.

La mujer rio, tenía una risa bastante singular, bastante chillona e incluso
cómica, aunque Louis hizo su intento por no reírse, siguió haciéndolo un
poco cuando la escuchaba.

-¿Al menos tuviste ayuda?

-Por supuesto. Mi familia siempre estuvo encima de mí para ayudarme en lo


que no pudiera hacer, incluso Ellis me ayudó un poco, aunque solo es un
poco mayor que yo sabe bastante sobre bebés.

-Que hermosa familia tienes. -exclamó, pero esta vez, un tono casi doloroso
cubría su simpático voz extrovertida. -Me da miedo tener bebés, porque no
estoy segura de poder hacerlo bien, me aterra pensar que podría hacer algo
horrible.

Con su última frase un dolor agudo apretó su estómago, una sensación de


náuseas y mareo la hizo sudar. Louis notó el cambio en su gesto, hubo una
serie de olas de confusión y luego, miedo, sus pupilas parecieron palpitar al
ritmo de su corazón.

Varias imágenes parpadearon como destellos cegadores, no pudo atrapar


ninguna, pero algo le decía que era importante esforzarse por tener al menos
uno de esos momentos claros.

-¿No hay alguien que pueda ayudarte con eso?


Rompió Louis el repentino recuerdo borroso. Rachel tomó aire, se dio
cuenta repentinamente que había dejado de respirar y sus uñas, rasguñaron
sus rodillas y parte de su pierna.

La omega negó, apartando la mirada de Louis y jalando su vestido para


esconder la herida fresca.

-Mi madre estaba un poco enferma. -los brillantes ojos verdes se opacaron
de un momento a otro. -Papá la envió a un hospital mental cuando tenía
nueve años.

Su rostro bajó, escondiendo el charco de lágrimas que se aglomeraba en el


borde de sus ojos enrojecidos.

Rachel era bastante pequeña para recordar con exactitud cuándo y cómo su
madre pasó de estar sana a desarrollar múltiples trastornos que la llevaron a
la locura he incluso a lastimarse y lastimar a otros.

Para Rachel su madre siempre fue una mujer tranquila y amorosa, nunca se
comportó de manera peligrosa, así como nunca mostró señales de estar
enferma. Claro que eso fue con ayuda de los medicamentos, pero su estrés
fue demasiado y su depresión le hizo olvidarse de ellos.

Fue hasta que su madre lastimó a Phillip que su padre la internó en un


hospital y fue ahí mismo donde se quitó la vida.

Rachel nunca pudo despedirse de su madre. Howard no le permitía visitarla,


porque eso sería peligroso y cuando murió también murió una parte de
Rachel con ella.

El mundo de la pequeña omega sufrió un cataclismo atroz, porque se le


había prometido que su madre saldría, prometieron que se recuperaría y
cuando eso sucediera volverían a comer juntos en la mesa, festejarían sus
cumpleaños y navidad.

En cambio, Rachel tuvo que ponerse un vestido negro y comprar flores.


Ella quería entregarle esas flores a su madre una vez que saliera de
rehabilitación, como un regalo, no pensaría jamás que tendría que
colocarlas junto a muchas más en la tumba de su madre.

-Mi madre sería la única que podría ayudarme, pero... -sus dientes
castañearon.

Louis hizo una pequeña mueca y avanzó a donde la omega, sostuvo las
manos temblorosas y les dio un fuerte apretón.

Los ojos verdes al fin vieron al joven a su lado y la primera lagrima cayó.

-Descuida, entiendo. -exclamó Louis.

Louis no negaba que la información que Rachel reveló sin preocupación le


exaltó, se sentía como un pequeño perrito emocionado, agitando la cola de
un lado a otro.

Pero tampoco tenía tan poco tacto como para aprovecharse de la debilidad
de la pobre omega, entonces lo que hizo fue frenarla. Ella hablaría solo si
quería hacerlo y si no, entonces Louis siempre podía cambiar de tema e
investigar por cuenta propia con los pocos datos que recolectara durante el
proceso.

Rachel decidió no hablar, pero sí que se desahogó por breves minutos,


tiempo en que Louis sobó su espalda agitada, se encorvó, cubriendo sus
ojos.

Daniel preocupado y siendo demasiado empático como lo era siempre,


subió al sofá y se metió en la pequeña cuevita que el cuerpo de Rachel
formaba entre sus piernas, pecho y estómago.

Su mejilla regordeta se frotó en su muslo y sus manitas daba palmadas en


su rodilla.

Rachel notó la acción de Daniel e inmediatamente sonrió entre su llanto, el


acto del niño le causo tanta ternura que alegró su corazón por breves
instantes, como esos pequeños rayitos de luna que se colaban en la
habitación en las noches más obscuras.
Acarició el pelo rubio y suavecito con la yema de sus dedos, pudo notar el
calor de la vida en ese limitado toque, esa sensación familiar de tener algo
pequeño y vivo, que dependía por completo de ti, enfrío su corazón.

Retiró su mano enseguida, se aferró a la poca razón que mantuvo y se


impulsó hacia atrás.

Ya no quiso seguir viendo al bebé, sus ojos giraron a un costado y su


mandíbula empezó a temblar. Aguanto la respiración, se estiró hacia atrás,
pareciera que el niño estuviese infectado o algo parecido.

-Quítalo. -pidió, refiriéndose a Daniel.

Louis no entendió al inicio a que se refería, hasta que Daniel intentó


acariciar su mejilla y Rachel soltó un pequeño chillido de terror.

Louis enseguida se levantó del sofá y tomó a Daniel en sus brazos,


abrazando por completo el cuerpo del bebé, escondiendo su cabeza con su
mano.

Rachel volvió a respirar, sin embargo, su cuerpo continuaba temblando, su


cara era tan pálida como una pieza de mármol frio.

Louis se bloqueó en su propio lugar, tratando de atravesar la piel de la


mujer y deducir porque de pronto vio a su hijo como si fuese una
enfermedad.

Daniel también se había quedado quieto, percibiendo que el aroma de su


madre cambiaba ligeramente, Louis se puso en alerta apenas comprendió el
malestar de la omega, al igual que montones de preguntas y teorías le
rondaron la cabeza.

El silencio era tal, que se podría escuchar el golpe de un alfiler al caer al


suelo, Louis ni siquiera se esforzó, porque no supo cómo abordar el tema, ni
tampoco que debería preguntar o si Rachel contestaría sus preguntas.

Fue el sonido de la puerta de entrada abriéndose lo que desbloqueó la mente


de ambos omegas.
Un escalofrió recorrió la espina dorsal de Louis y miró a la entrada.

Harry detuvo su paso y su ceño se frunció, pero lo arregló tan pronto que ni
siquiera Louis pudo notarlo.

-Rachel. -saludó Harry, quitando la gabardina de su cuerpo y dándole una


mirada interrogante a Louis. Pero una vez más, Louis no pudo notarlo. Sus
ojos continuaban siguiendo la mirada de Rachel.

La mujer se sobresaltó cuando vio a Harry y entonces sus ojos se


iluminaron como si un montón de fuegos artificiales estallaran dentro de sus
pupilas.

Las cejas de Louis se juntaron, el aroma amargo incomodó a Daniel y se


despegó, pidiendo los brazos de Harry inmediatamente.

Louis lo dejó ir y se abrazó el estómago.

-Oh, ¡Harry! -dijo, brincando de su asiento y acomodando su vestido.


Parpadeó muchas veces para quitar los restos del agua nebulosa que le
impedía ver correctamente. -Que gusto me da verte.

-Sí, lo mismo digo. -respondió Harry un poco más indiferente de lo que


esperaba. Rachel, siendo experta en ello lo notó, su estómago se retorció y
apartó los ojos del alfa, notando entonces que no estaba regulando su
comportamiento.

Llevó un mechón de cabello detrás de su oreja y se irguió, estirando el


cuello y buscando su máscara.

-Llegaste temprano. -dijo Louis. Harry negó suavemente con la cabeza y


acarició el cabello de Daniel.

-Son las cuatro.

Los ojos de Rachel se abrieron de par en par, casi atragantándose con su


saliva.
Una risa nerviosa rompió en su boca y se apresuró a tomar el bolso a su
costado.
-¿Tan tarde es? Cielos, no pude... no me di cuenta de la hora. Discúlpame
Louis, robe mucho de tu tiempo.

-Está bien, no te preocupes. -dijo despreocupado. Aunque un agujero negro


se abría rápidamente en su pecho.

-Debo irme, tenía un compromiso y no puedo llegar tarde es bastante


importante ah... Nos vemos luego Lou. ¡Hasta luego Harry! -se despidió y
casi salió huyendo de la casa, sin esperar a que Louis la despidiera en la
entrada.

La puerta se cerró detrás de ella, devolviendo la intimidad a la pareja dentro


de la residencia.

Por supuesto Harry dejó de fingir y su rostro mostró lo que en verdad estaba
pensando.

Dejó de mirar la puerta para poner atención en el omega detrás de él y


cuestionarlo, sin embargo, Louis no estaba del todo presente, sus ojos
seguían mirando la puerta con cierto desconcierto. Pensando en qué podría
albergar la cabeza de la pobre omega para que tuviera tantos cambios de
humor repentinos.

Harry se aclaró la garganta, llamando sutilmente la atención de Louis.

Los pequeños ojos despistados parpadearon y su confusión siguió intacta en


el brillo del añil que bañaba sus corneas. Rascó la parte trasera de su cuello
y sin fijarse en el gesto de molestia en el rostro de Harry se escabullo a la
cocina, haciendo notas en su mente para no olvidar las cosas importantes.

El rostro de Harry se oscureció, sus ojos afilados miraron el arco de la


puerta por donde Louis desapareció.

Dejó a Daniel en el sofá y le indicó que esperara ahí, besó su frente y


prometió jugar con él una vez que hablara con su madre.
-¿Pretendes ignorarme? -preguntó Harry, una vez dentro de la cocina.

Louis dio un saltito en su lugar y soltó la cuchara de metal en sus manos.

El tintineo sobre la barra de granito lastimo sus oídos, observó la cara de


Harry y pudo darse cuenta de la molestia marcada en el surco entre sus
cejas.

-¿Qué... -Louis aclaró su garganta, rompiendo la distancia entre los dos.

Se le hizo lógico preguntar la razón de su enojo pero al pensarlo mejor,


entendió de inmediato porque Harry lo miraba como lo miraba.

Louis suspiró y seguro miró a Harry a los ojos.

-No hice algo malo. -defendió apresuradamente.

-¿Qué no hiciste algo malo? -repitió Harry, cerrando los ojos y respirando
profundamente.

Gritar no tenía ningún sentido, tampoco erradicaba el peso del miedo que le
calaba los huesos al pensar en el peligro.

Harry quería lo mejor para Louis, para el cachorro, eso significaba que
también quería protegerlos, pero Louis no parecía intentar empatizar con él.

Harry estaba construyendo una fortaleza a su alrededor para mantenerlo


lejos de la maldad y el omega se esforzaba por cavar un agujero debajo de
ella para escaparse.

-Louis, hemos hablado de esto. Te he dicho que no puedes involucrarte, no


puedes actuar por cuenta propia, no es correcto y mucho menos seguro. -
volvió a repetir, aunque esta vez no se esforzó en hablar de forma suave.

-No creo que Rachel sea peligrosa, además, yo no la llamé, ella apareció
aquí, eso no cuenta como que haya desobedecido a tu petición.

-¿Eso piensas? ¿Crees que Rachel no es peligrosa? Tal vez ella no es


peligrosa físicamente, pero puede hacer más daño con solo filtrar
información.

-Descuida Harry, no soy idiota, por supuesto que no di información que


pudiera ponerte en peligro o a mí y Daniel. Solamente hablamos de cosas
normales, más de ella que de mí.

-No quiero que vuelvas a hablar con ella. -exigió.

-¿Disculpa? -Louis volteó y miró a Harry. -No eres quien para decirme con
quién puedo hablar.

-No es el momento para que te sientas orgulloso Louis, esto es serio. Su


padre pudo haberla enviado.

-Y fue por eso mismo es que la deje entrar. Si Howard sospecha que Owen
nos advirtió sobre él y su plan querrá comprobarlo, debemos hacerle ver
qué no sabemos que está detrás de todo esto. Si deje entrar a Rachel fue
para hacerlo pensar que tenemos la guardia baja, eso nos dará ventaja.

-No quieras excusarte, Louis. Si la dejaste entrar fue porque pensante que
era una oportunidad. No vuelvas a hacer algo tan arriesgado ¡maldita sea!
¿Y si no estaba sola?

-Oh vamos Harry...

El alfa gruñó y colocó la mano sobre los labios de Louis, evitando que
continuara hablando.

-Escúchame, Louis. -dijo, con la voz tan profunda y ronca. La nuca de


Louis se erizo.

Harry lució tan aterrador y amenazante que incluso Louis no pudo evitar
inclinar un poco la cabeza, mostrando parte de su cuello desnudo en forma
de sumisión.

-Que sea la última vez que haces algo tan peligroso. No me importa si
piensas que estoy exagerando, yo conozco a ese hombre, tú no y no eres
consciente de lo que es capaz. Así que comportante como un adulto.
Louis tragó saliva, su garganta agitándose.

Tuvo que voltear el rostro para no sentirse ahogado con la mirada del alfa y
sus ojos se humedecieron.

La reprimenda no era suficiente para hacerlo llorar, pero Harry no estaba


teniendo cuidado con la exposición de sus emociones.

Continuaba pensando que lo peor podía pasar, y de solo recordar que había
perdido a una persona importante, la más importante, solo alimentaba esa
ansiedad, ese temor de tener que vivir la misma pesadilla.

¿Qué sería de él si perdiera a Louis? ¿Cómo superaría no poder verlo de


nuevo? ¿Cómo sería acercarse a Louis y no sentir su corazón latir? Ver
nublados sus ojos y notar que no respiraba.

Harry transmitió bastante dolor a tres de su vínculo que Louis se sintió


asfixiado.

Las lágrimas remojaron el costado de la mano que cubría su boca, hubo un


pequeño jadeo y Harry suspiró.

Despegó la mano del rostro de Louis e inmediatamente besó su mejilla. Sus


brazos lo rodearon y abrazó el cuerpo con la fuerza exacta para darle
seguridad.

-Lo siento. -se disculpó Louis, presionando su cara en el pecho de Harry. -


No lo pensé bien, por favor... para. -su voz tembló, y sus manos apretaron
con fuerza los costados de la cintura de Harry.

El alfa exhalo aire, frotó su mejilla en la coronilla de Louis y liberó una


carga de feromonas para regular el mal que había ocasionado.

-Todo estará bien, Harry, por favor, deja de pensar que nos perderás, eso no
va a suceder.

Harry deseaba créelo, en verdad que sí.

-🐾🐾🐾-
El día anterior a la reunión con el juez, Louis vio al miedo cara a cara. Era
espantoso, paralizante e incluso, derramó unas pocas lágrimas.

Descubrió que era muy débil cuando a Harry se refería, a pesar de que
acordaron no verse para no tener problemas Louis se vio en la necesidad de
salir de su apartamento y esconderse bajo el ala de Harry.

Probablemente el miedo no lo encontraría en su guarida y si lo hacía tendría


a Harry para luchar por él.

Louis se comportó de la manera más melosa que conocía, subiendo al


regazo del alfa y acomodándose como una bolita, sosteniendo a Daniel en
su regazo. Su nariz seguía frotándose en el cuello de Harry, casi rogando
que liberará feromonas, por supuesto Harry no lo hizo, sin importar cuánto
Louis temblará sobre su cuerpo, ansioso.

Al parecer Louis creía que Harry era un perfume aromático, y era


demasiado adicto al aroma.

Daniel no se quedaba atrás, tenía la costumbre de enterrar su carita


regordeta en el pecho de Harry, o esconderse bajo sus ropas, tomando el
calor del alfa y su aroma hasta ronronear, dormir plácido y embriagado con
el fuerte olor a cítricos.

-Louis, vamos, debes volver a casa. -le dijo Harry, pellizcando el costado de
su cintura.

Louis volvió a negar con la cabeza y se quedó en su lugar, plantado como


un árbol de raíces largas. No existía diferencia entre uno y otro.

-Es tarde, tienes que dormir.

-Dormiré aquí. -la risa floja de Harry hizo cosquillas en su oído.

-Deja de ser tan necio. -pidió sosteniendo su barbilla delicadamente con sus
dedos y alzando su cara.

Louis pestañeó somnoliento mientras los labios de Harry buscaban su


camino directo a la boca de Louis.
Un beso fue robado inadvertidamente, la respiración de Louis se atrapó en
sus pulmones, la onda de satisfacción calentó su boca, aceptando sin
problema el beso profundo que Harry le obsequiaba.

No era su aroma, pero al menos era suficientet para no sentirse desesperado


y preocupado.

Harry dejó los labios de Louis, pasando la punta de su lengua por la


comisura de sus labios rápidamente y dando un beso rápido en su mejilla.

-No tiene nada de malo querer pasar tiempo con mi alfa antes de que me
aparten de él. -juntó las cejas.

-No, por supuesto que no. -dijo Harry, dando besito en la orilla de su
mandíbula. -Pero debes descansar, mañana será un día largo y pesado... los
siguientes también.

-Si me voy a casa no dormiré de todos modos estoy demasiado ansioso.

Louis no podía medir si quiera el nivel de estrés que todo esto le provocaba.
No solo por la separación si no que debido a ella, también tendría que
encargar a su bebé con una niñera.

Harry lo mencionó antes y Louis se negó sin dudar un segundo, hubo una
pequeña discusión e incluso un malentendido un poco grave, ya que Louis
había dicho que era su hijo y nadie tenía el derecho involucrarse.

Harry simplemente se quedó callado y salió de la habitación, Louis lleno de


culpa se detuvo a analizar mejor la situación y al final del día se disculpó
con Harry, le dio la razón y juntos buscaron opciones.

Al final se decidieron por una beta bastante calificada, según Harry y su


familia, la chica era nieta de la cuidadora que se encargó de Harry cuando
era niño, al parecer su familia cargaba con un linaje de dos décadas de
cuidar cachorros.

Por supuesto, no importaba todo eso, a Louis seguía preocupándole y no


convenciéndole del todo. Pero confiaba en Harry.
Aunque no quitaba la preocupación de sus hombros.

El día siguiente sería el primer día en que Daniel se quedaría con ella,
mientras él estaba metido en un tribunal esperando órdenes. Órdenes que,
por cualquier lado que las viese, no tenían ni una pizca de ser agradables.

Claro que se sentía mal, claro que quería a su alfa y claro que necesitaba
dormir ahí para no sentir que su cordura se le escapaba para no volver
jamás.

Sentía que su cabeza se inflamaba y punzaba con tantos problemas,


entonces claro, la mejor medicina debía ser Harry.

-Deja que me quede. -el dedo delgado de Louis se escabulló al cuello de


Harry y acarició de arriba abajo el costado de este. -Podemos salir en
horarios diferentes para llegar separados, por favor, no quiero irme.

Harry mordió el interior de su mejilla, era seguro que Louis no necesitaría


pedirlo más, con esa mirada cerúlea prácticamente rogando atención y las
caricias pausadas era imposible negarse.

El alfa de Harry siempre se agitaba extasiado por cumplir con todo lo que
su omega le pidiera, quería mimarlo y consentirlo hasta que se cansará.

Entonces le permitió quedarse en casa, acurrucados en la cama, así al


menos podían disfrutar la compañía del otro por un tiempo más.

En realidad, sería una mentira decir que Harry no quería que se quedara, se
sentía igual o peor de angustiado que Louis. Pero por supuesto, no lo hacía
notar.

A la mañana siguiente, hicieron lo que planearon, Harry salió más temprano


de casa y Louis se quedó para esperar a la niñera, saliendo veinte minutos
después.

El edifico de juzgados lo tambaleó en su lugar, se sintió tan pequeño que


estuvo a punto de volver corriendo y esconderse en una bolita junto a su
bebé en la cama.
No quería entrar, pero Tyreese le dio unas palmaditas en el hombro y le
sonrió con cierta confianza. El joven omega la aceptó, llenó sus pulmones
de valentía y se recordó porque estaba ahí.

Tenía la confianza de que esto saldría bien, la decisión final se tomaría de


acuerdo a las pruebas, Harry y Louis no estaban fingiendo tener un vínculo,
era real, no tenía por qué dudar de nada, además, tanto Tyreese como Harry
ayudaron bastante para instruirlo.

Dirigir y orientar un caso para la aceptación de un lazo no era cosa sencilla,


por supuesto, este solo se complicaría si el lazo en sí no contaba con una
evidencia física como lo era una mordida, pero la doctora Kateryn Howland
estaba segura de poder moderarlo.

Con experiencia en el campo biológico, antropológico y médico, nadie


dudaba de su facultad profesional, entonces, no importaba si era médica
directa de Harry y Louis, estaban seguros de que sería imparcial en el
asunto.

La sala estuvo llena de tensión desde el primer segundo. Al lugar se


presentaron tantas personas con rostros hieráticos, trajes con colores neutros
y aromas neutralizados con supresores.

A este punto en su vida, Louis aún no podía acostumbrarse a la


incomodidad que le causaba estar rodeado de gente más grande y
profesional, también la falta de aroma para identificar la casta inquietaba su
cuerpo, se sentía mal teniendo a Harry tan cerca y no poder aunque sea
sentarse a su lado para calmarse, necesitaba su cercanía, su toque, su mano
envolviendo la suya, algo que le ayudará a sentirse seguro.

La sala era tan fría y casi inanimada, parecía un funeral, es más juraba que
un funeral era mucho menos catastrófico que esto.

Louis se mantenía en silencio, respondiendo únicamente a las preguntas


directas de forma concisa, fuera de ello lo único que podía hacer era
escuchar atentamente.
-Soy consiente juez que he atendido a una pareja que incumple con la ley de
"no vinculación" pero, como médica hice un juramento antes de ejercer mi
profesión, me comprometí con mis pacientes a darles una atención justa y
cuidar de su salud. La información que me brindaron en la primera consulta
indicaba que era un caso de "Vinculo involuntario" o "Lazo alternativo",
por eso mismo decidí proceder con las terapias y el tratamiento, no es culpa
de ellos haber formado un lazo.

Explicó Howland, de pie frente al jurado. El tacón de su calzado golpeaba


en el suelo solo para hacer notar el silencio, ya que este incluso se
escuchaba en el nivel superior de la sala con potencia.

A pesar de eso, ella no parecía sentirse incomoda con ello y continuó


hablando con toda la seguridad del universo plantada en su cuerpo, en sus
movimientos, en su voz.

Algo como la pareja destinada sonaba como un cuento romántico y épico.


Pero resultaba ser menos complicado que leer el destino en las cartas
astrológicas de los implicados.

Es normal que ante lo desconocido, las personas inventen leyendas para


darle sentido a aquellas cosas complejas que no tienen explicación, era
común que en el pasado, prefirieran atribuir todo a la magia, al destino o
incluso a seres divinos.

Pero no era nada de eso, todo era una obra maestra de la biología.

La corteza periforme es la zona que recibe la información de los aromas y


cada uno de ellos resulta agradable o desagradable en función del recuerdo
con el que se lo asocia, es decir, el procesamiento cerebral del olfato está
bastante vinculado con aspectos emocionales y con base en ellas el cuerpo
reaccionaría.

Se podría decir, que son los recuerdos los que deciden por cada individuo
quien le atraerá físicamente, aunque esto, por supuesto sucede en el
inconsciente del cerebro.
Existe gran variedad de atracción, puede que a unsujeto le atraiga el aroma
de otro en un sesenta por ciento, pero no significa que será lo mismo para la
otra persona.

Dependiendo del nivel de atracción entre ambos, el nivel de compatibilidad,


evidentemente, aumentara.

Cuando sucede, el cuerpo activa ciertas glándulas y produce hormonas. Si


la compatibilidad es suficientemente alta se formara un vínculo alternativo.

En el caso de Harry y Louis, sucedió, que la atracción del aroma para


ambos, fue más allá del noventa por ciento, por lo que sus cuerpo casi
inmediatamente formaron un vínculo por la sobre estimulación.

-Es de conocimiento general que una vez formado un vínculo la salud física
y mental se ven afectadas si ambas partes permanecen separadas por un
periodo largo de tiempo, a esto se suma que Harry y Louis no solo tienen un
vínculo, si no que su cuerpo necesita la presencia del otro para vivir, por ser
altamente compatibles. -concluyó la especialista.

-¿Cómo puede comprobar que tienen un vínculo, señorita Howland? -


preguntó el juez, con la mirada afilada.

-Es bastante complicado. Al ser un caso tan especial hay pocos datos y
estudios sobre eso, por lo que la manera más sencilla de comprobar su
unión es separarlos por un periodo de tiempo y hacer pruebas por separado,
basándonos en los datos recolectados en las sesiones anteriores.

-¿Cuánto tiempo piensa que es prudente que pasen separados?

-No puede exceder las tres semanas. Incluso eso ya es riesgoso. -respondió
segura.

Las manos de Louis se apretaron una con otra, su cuerpo se sintió tan frio
que anhelo prontamente el calor del abrazo de Harry.

-¿No cree que tres semanas es muy poco?

La doctora frunció el ceño, sintiéndose bastante ofendida con la pregunta.


-No. -contestó profesional, pero con cierta sequedad. -Los he tratado
durante semanas, tres semanas es suf...

-Tres semanas no son suficientes para el número de pruebas que ha


propuesto. -interrumpió el juez, irguiéndose en su lugar.

-Agregue distintas pruebas para que mis pacientes tengan distintas opciones
para elegir, no de acuerdo al tiempo.

-Los infractores no pueden tomar ese tipo de elecciones. -la doctora se


tensó, mirando recelosa al hombre de barba blanca y aspecto gruñón.

-Señor, no todas las pruebas son seguras. Nada de esto lo es, están siendo
básicamente conejillos de indias, no...

-Señorita Howland, ellos pidieron este juicio, es responsabilidad suya.


Tomare en cuenta sus observaciones, agregare una semana al tiempo que
propuso y las pruebas las elegiré yo.

El cuerpo de Louis tembló, incluso en esa habitación, a pocos metros de


Harry necesitaba más de él.

El juez no creía que un mes fuera tanto, Louis también lo creía, pero no se
engañaría más, conocía su cuerpo y sabía que no podría superar tanto
tiempo sin Harry y en el caso de que lo lograra, sería un infierno.

Louis terminó dejando la sala con el estómago revuelto y un terror enorme


enfriando sus huesos.

-🐾🐾🐾-

Una vez más, Louis aprendió a no subestimar las situaciones y le quedó


claro, que no debía actuar con tanta fanfarronería.

Se mintió a sí mismo diciéndose que un mes no significaba nada. Un mes


pasaba muy rápido, él había podido con cosas peores. Se creyó la mentira
del omega independiente que iba en contra de su propia biología, pero
solamente pasó una semana y se sentía tan ansioso como un adicto en
rehabilitación.
Mordió sus uñas hasta hacerlas sangrar, su boca estaba herida de adentro a
afuera por los mordiscos y aunque significó un problema a la hora de comer
no dejó de hacerlo.

Perdió la concentración para absolutamente todo, lo que causo bastantes


problemas en su trabajo, el tema le causaba incluso más ansiedad, aunque
su jefe era una persona bondadosa que lo entendía y le apoyaba lo mejor
que podía, estaba seguro que esto era demasiado.

Durante su jornada, entregó por error platillos en diferentes mesas, olvidó


pedidos y llegó a derramar bebidas sobre los clientes.

Su jefe le reprendió en ese momento, lo que desencadenó una crisis


nerviosa, Louis lloró un buen rato y pidió perdón por no hacer las cosas
bien y complicarles el trabajo, por lo que su jefe entendiendo sus
problemas. Lo envió a casa a descansar y no le permitió volver hasta que
terminara todo.

Pero eso no le daba paz mental, la vida de Louis últimamente era tan
inestable y sus permisos se habían extendido tanto en su empleo que estaba
seguro de que sería despedido, ningún empleador quería tener un empleado
con tantos problemas para presentarse a trabajar.

Anteriormente, cuando necesitaba días libres, pedía el permiso y recuperaba


ese día perdido con horas extras.

Pero estaba seguro de que no podría recuperar tres semanas de ausencia.

Su único amigo cercano estaba de vacaciones con su familia en Islandia,


por lo que no tuvo más que quedarse en casa y encerrarse a leer novelas
largas para matar el tiempo.

Daniel estaba sentado en el suelo, contando algo a lo que Louis no ponía


atención, demasiado ocupado con el protagonista de la historia.

Entre el parloteo y la explicación de lo que plasmaba en sus hojas su cuerpo


se puso tenso, su piel se erizó y guardó silencio.
Louis detuvo su lectura y puso atención al bebé que dejó de hablar
repentinamente, notando que su cuerpecito de pronto temblaba de angustia,
se atrevió a dejar el libro a un lado y se sentó en el suelo, al frente de su
cachorro.

-¿Qué sucede amor?

Daniel se levantó de su lugar sin responder, solamente gimió con angustia y


abrazó a Louis, enterró la cara en su pecho.

-¿Qué es lo que pasa, sol?

-Mamá, Obem.

Louis exhaló, su mano acarició la parte posterior de la cabeza rubia a pesar


de que sabía que una caricia no sería suficiente para hacer entender al niño,
mucho menos hacerlo sentir seguro.

La noche anterior Louis habló con su pequeño cachorro sobre Owen, le


avisó que el alfa los visitaría por un corto tiempo para hablar de cosas
importantes, para que no se sintiera ansioso y aterrado cuando él llegara al
apartamento.

Había pasado un tiempo desde la última vez que se vieron, Louis prometió
una reunión para poder hablar sobre todo lo relacionado con Daniel y él lo
pospuso durante mucho tiempo, solamente porque no se sentía cómodo con
ver a ese hombre.

Pero huir no desaparecería a Owen y tampoco haría las cosas más fáciles,
por lo que simplemente tomó el teléfono y marcó, acordaron un día y un
horario. Para fastidio de Louis ese día había llegado.

-No hay por qué temer, solecito, Owen no te hará nada. Solo está aquí para
hablar.

En la puerta se escucharon los finos golpes del alfa llamando.

-¡Aah! -gritó Daniel, separándose del cuerpo de su madre y corriendo detrás


del sofá, resguardándose del peligro potencial.
Louis volvió a exhalar, de cualquier modo se encaminó a la puerta y
permitió a Owen entrar.

El apartamento apestaba a las feromonas de Harry, aunque pasó una semana


desde la última vez que apareció en su apartamento, el lugar aún mantenía
una cantidad exagerada de romero y cítricos.

Louis no podía notarlo, incluso él pensaba que necesitaba más de ese olor,
pero para alguien externo, el aroma era evidente, casi se perdía por
completo el olor de Louis.

El rubio hizo un esfuerzo por no llevar su mano hasta su rostro y tapar su


nariz.

Pudo sentir claramente como su estómago se removía y su desayuno casi


regresa por su esófago.

Era normal que las feromonas de un alfa marcando un territorio fueran tan
fuertes y repugnantes para cualquier otro alfa, en especial en el caso de
Owen.

No era un territorio común, era de Louis. Su antigua pareja, un omega al


que amaba, el que dio a luz a su hijo.

Era claro que esas feromonas indicando que Louis ya no era suyo le
hicieron sentir mal, no solo físicamente.

Harry se había encargado de dejar el lugar repleto con su olor para que cada
segundo tuviera presente que Louis no estaba solo, que no debía intentar
algo y que si lo hacía pagaría las consecuencias.

No supo cómo tomar eso, tampoco sabía que sentir acerca de Harry.

Estaba furioso con él, lo odiaba y le tenía celos, pero al mismo tiempo lo
respetaba e intentaba que su existencia fuera indiferente para él. Pero no era
así, quería pensar que Harry era una buena persona, pero después no podía
evitar pensar que su hijo estaba en riesgo por él. Eso le hacía enojar.
Una vez que se saludaron no volvieron a hablar, Louis se sentó en el sofá,
invitando al alfa a que hiciera lo mismo. El mueble era pequeño
considerando que el apartamento de Louis no era tan grande, Owen hizo lo
posible por sentarse lo más alejado posible del cuerpo del omega.

Jugó un momento con su cabello rubio. Era normal cuando estaba nervioso,
generalmente jaloneaba el cabello en la parte trasera de su cuello o el fleco
largo cuando no lo cortaba y este terminaba molestando en sus ojos.

Hubo silencio, tanto que incluso Daniel se llenó de curiosidad por no saber
que sucedía.

Se asomó un poquito por la orilla del sofá, aunque ninguno de los dos
adultos lo notó.

El ambiente era tan incómodo y extraño que no encontraban una manera de


comenzar a hablar.

Louis sabía que no podría continuar con la indiferencia que llevaba


manejando desde que lo volvió a ver y a su vez, Owen entendía que no
podía hablar con familiaridad, su confianza estaba rota, debería pasar
demasiado para que volviera a ser más fácil.

Asimismo no le quedaba otra opción si tendría que verlo más seguido no


solo por Daniel, si no que se había convertido en parte fundamental en el
caso de Harry, tendría que aprender a vivir cerca de él sin desear arrancarle
la cabeza cada vez que lo veía, no solo por salud mental, si no que era
mejor construir un ambiente tranquilo.

Pero no se le hacía nada fácil por más que se esforzara.

Owen mordió su mejilla, el dolor de algún modo le ayudaba a no sentirse


tan cobarde.

Él era el alfa, eso era lo que debía hacer, enfrentarse a las dificultades sin
temor, sin dudar de sí mismo, él que estuviera aterrado en una situación así
lo hacía débil y estúpido, aunque quería ignorar ese pensamiento no pudo
hacerlo.
-Gracias, de nuevo, por permitirme venir.

Se atrevió a decir, su cuerpo estaba hormigueando, como hacia cuando la


insatisfacción y la frustración amedrentaban su cabeza.

Louis tarareo un "Mmm" apático, como si le restara importancia a sus


palabras.

Owen frotó sus palmas, notando el desastre de artículos de arte por todo el
suelo.

-Bueno, estoy intentando... no ser pésimo en esto de criar un hijo, algún día
Daniel preguntara por ti. No podía simplemente mentir y fingir que no
existes. -dijo Louis, encogió sus hombros, volteando detrás de él hacia el
pasillo, esperando ver a su hijo, pensaba que se habría escondido en la
habitación, pero en realidad estaba al costado del sofá, sentado y abrazando
sus piernas.

Owen no supo que decir, lo que los llevo a otro largo silencio incómodo.

Daniel aún se escondía detrás del sofá, pero el alfa no preguntó por él, si el
niño no quería verlo era aceptable también, al menos por esa ocasión, ya
vería como ganarse su confianza.

-Esto es demasiado incómodo. -dijo el rubio, con una risa apretada que
murió apenas salió de su boca, parecía más como un suspiro.

-Por supuesto, no pensé que tendría que verte de nuevo, imagino que tú
tampoco, lo único que deseaste en ese momento fue olvidarnos por
completo.

Owen apretó la mandíbula.

-Yo no... -el alfa cerró la boca, tragó saliva pesadamente, un sabor amargo
agrió su boca.

No importaba lo que tuviera que decir, nada de lo que digiera haría cambiar
la perspectiva del omega, a sus ojos era un alfa terrible y él estaba de
acuerdo con eso, pero no pudo quedarse callado, a pesar de saber que era
inútil dar sus razones.

-No fue así.

Susurró cabizbajo, de pronto sintiendo un hueco en el pecho. Louis bufó,


sonriendo sarcásticamente, desacreditando con un simple gesto las palabras
de Owen.

-Por supuesto que no. Porque... huir y dejar a tu omega embarazado tiene un
significado diferente en tu cabeza.

Louis chistó, aun sin quererlo, su recelo salió a flote, en verdad quería
comportarse civilizadamente, pero al parecer, solo necesitaba ver la cara de
Owen para recordar su odio, su estómago ardía de coraje.

En realidad, Louis llevaba bastante tiempo guardando todo lo que alguna


vez quiso decir, su relación de años no concluyó correctamente, no tuvo un
fin, un cierre correcto que le permitiera avanzar sin sentir que arrastraba
grilletes con un peso brutal amarrado en los talones.

Su separación no fue en absoluto satisfactoria, en los últimos años pasaba


horas en su soledad, teniendo discusiones imaginarias dentro de su cabeza,
repitiendo una y otra vez su monologo memorizado.

Decía cosas horribles e hirientes, lo insultaba repetidas veces y después su


odio se transformaba en frustración, en anhelo y en tristeza. Porque a pesar
de abandonarlo lo extrañaba, dolía tanto, casi como si en realidad hubiesen
tenido un vínculo y se odiaba, por extrañar a alguien que no se atrevió a
luchar por él, que a pesar de decir que lo amaba lo dejó solo y desprotegido.

-Si hubiese querido eso no estaría aquí, Louis.

-¡Deja de decirlo así! -se quejó, atreviéndose a mirar al alfa a su lado. El


odio podía filtrarse a través de ese par de ojos azules. -No eres un maldito
heroe por volver ¡No eres una gran persona por regresar a hacerte cargo de
lo que debiste encargarte desde el principio!
-Nunca me he engrandecido por eso. -se defendió, mirando impresionado al
omega que perdía poco a poco la compostura.

La estabilidad de Louis se sacudió, las montañas de sofocantes recuerdos y


sentimientos acumulados en su corazón se volvieron inestables y las
toneladas de malos pensamientos se desmoronaron.

-Oh por favor. Por supuesto que lo haces, siempre lo has hecho. Tu bondad
siempre fue falsa.

-Han pasado dos años, las personas no siempre son las mismas, se puede
cambiar incluso de un segundo a otro ¿Por qué aun piensas que soy de ese
tipo? No soy el alfa fanfarrón que conociste en secundaria, no quiero serlo.

-No parece que estés haciendo un buen esfuerzo. -la mandíbula de Owen
tembló y tuvo que tomar un respiro muy hondo para ignorar el picor en sus
globos oculares.

-Como sea. -se limitó a decir, con un bufido indiferente.

Owen no quería continuar con su discusión, sabía que terminaría mal, mal
para él, para Louis y más para Daniel. Discutir frente a un niño pequeño no
era algo que quisiera hacer, finalmente, sabia los daños que provocaba de
primera mano.

Además, no tenía caso exhibir lo que sentía realmente y si lo hacía


simplemente terminaría arruinando lo poco que había avanzado.

Pero Louis quería continuar, Louis no podía quedarse frustrado de nuevo,


quería pelear, pensaba, tal vez, que diciendo todo lo que tenía escondido en
el fondo de su corazón podría aniquilar por fin eso que le molestaba y al fin
avanzar, avanzar de verdad y no solo, fingir que lo que hay pudriéndose
dentro de él no está ahí.

Sus dedos tamborilearon repetitivamente en sus muslos.

Los dientes de Louis rechinaron y sus puños se cerraron tan fuerte que
podía sentir sus uñas abrir la piel en sus palmas.
Un pitido agudo y constante lastimó sus oídos y un filtro rojo se sobrepuso
en su mirada.

Louis se levantó del sofá tan rápido que hizo brincar a Owen en su lugar.

Más no dijo nada, se paró ahí, frente a él, los ojos celestes empujando la
furia y su cuerpo temblando, era tanta esa aura de rencor que Owen tuvo
que tragar saliva para hidratar su garganta seca.

Como un Déjà vu la imagen de Louis aquella noche antes de salir de su casa


le dio un escalofrío, solamente que ahora se veía más atemorizante, había
más odio en su mirada.

El apartamento se sentía frío, pero la mejilla de Owen estaba ardiendo por


la bofetada inesperada que Louis había dejado caer en su mejilla.

-¿Cómo sea? -gritó Louis, fuera de toda razón, sentía tanta presión en el
pecho que casi no podía respirar bien. -¿Acaso no te importa una mierda?

La mandíbula de Owen tembló, sus ojos mirando al suelo y el rostro aún


volteado. No podía ver a Louis a la cara, aunque sus entrañas se revolvieron
con molestia por el golpee de alguna u otra forma se relajó, recordando que
eso era lo que merecía. Que no había recibido lo suficiente por ser un asco
de persona. Así que se quedó ahí, inmóvil y sumiso, recibiendo la irá
acumulada de dos años.

-Debo imaginar que te importa una mierda como me estoy sintiendo con
esto, tu debías de saber cómo me sentiría contigo por volver ¡maldito idiota!

Las lágrimas al fin brotaron de los ojos de Louis. No podía contenerlas más,
no podía detenerse. Finalmente, el día en que todo terminó se convirtió en
un tarro vacío y conforme los días pasaban se llenaba gota a gota, de todo y
nada, pero aunque estuviera lleno él se sentía tan vacío porque todos esos
sentimientos continuaban siendo miserables.

Tanto de ello colmó hasta el borde y finalmente se desbordó, se quebró y no


sabía qué hacer para detener el flujo de agua.
-Louis... -dijo Owen con la voz ronca.

-¡Cállate maldición! -gritó más fuerte y otro golpe aterrizó en la mejilla


contraria.

La boca de Owen se abrió en un "Oh" silencioso.

Daniel se hizo pequeño en su lugar, inmóvil, jamás había visto a Louis tan
enojado e incluso violento, su pequeña mente no comprendía que sucedía,
pero comenzó a temblar de miedo, tanto que ni siquiera supo que hacer, no
podía llorar o hablar solo se quedó quieto, observando.

-¡Cómo te atreves! -lloró, pisoteando el suelo al igual que un niño que no


sabía canalizar sus emociones. -¿Cómo te atreves a volver y descontrolar mi
vida? Estaba bien sin ti, estuvimos bien sin ti ¡hubiese sido mejor que no
volvieras nunca!

Los puños de Owen se cerraron y abrieron. Su mirada seguía en el suelo,


aún incapaz de poder mirar a Louis.

-Rompiste mi corazón, me lastimaste, me abandonaste ¡eres un maldito


cobarde!

Owen negó con la cabeza, reteniendo la respiración tanto cómo podía para
sostener los sentimientos dentro de sus ojos.

-Decías amarme pero eran puras mentiras. Te interesó más tu posición, te


importó más tu comodidad y tú puta vida en la alta sociedad, más que yo.
¡Más que tú propio cachorro! ¡Fuimos una burla! Eres el más grande hijo de
perra que he conocido en mi vida. Te di mi maldito corazón y me escupiste
en la cara. ¡No sirves para nada, no sirves como alfa, ni como padre y nunca
vas a servir, miserable!

Las palabras de Louis golpearon un punto débil, tanto que incluso no


parecía que fuera Louis quien las dijera, en su mente vio a su padre,
sosteniendo su muñeca sin ningún cuidado, apretando fuertemente y
retorciendo la piel con los tirones, podía sentir el ardor de las heridas viejas
y nuevas.
Su madre de pie en una esquina de la habitación sin hacer algo, solo
observando como el hombre alto lo zangoloteaba, amedrentándolo con esas
mismas palabras y golpes.

Nunca fue suficiente, ni para sus padres, ni para su omega o su hijo.

Las palabras dolían porque eran tan reales.

A pesar de sus esfuerzos nunca cumplió con las expectativas, siempre hizo
algo para fastidiar la situación, siempre arruinando lo poco que lograba
obtener.

-Te llore todas las noches, odie a mi hijo durante meses antes de por fin
entender que no era su culpa.

La voz de Louis se apagó y sintiéndose débil y devastado se dejó caer al


suelo, sentándose derrotado sobre la fría baldosa.

-Esperaba... esperaba que algún día llegarás a casa y pidieras perdón,


entonces todo estaría bien. -su voz perdió fuerza, casi quebrándose. -Tenía
sueños en los que te miraba volver e incluso en los que nunca te habías ido
y éramos felices juntos. No tienes idea de lo mucho que sufrí, todo por ti y
tu falta de valentía, eres un puto chiste.

El alfa frotó los labios, un poco de sangre pintó la carne irritada y


lastimada. No podía responder a Louis con ese nudo tan grande en la
garganta. Guardó silencio, evadiendo la mirada de un fuego azul y
descontrolado.

En el pasado hubiese refutado inmediatamente, desesperado por defenderse


propiamente, pero ese no fue el caso, era verdad que se sentía bastante
desprotegido, estaba negando por completo su formación, estaba ignorando
las palabras y los gritos de sus padre en su cabeza, mientras intentaba
cambiar algo que estaba enraizado hasta el fondo en su ser.

Por supuesto que no tendría nada que decir y si lo tenía no le aseguraba que
esto no terminara en un desastre.
De cualquier forma, Louis no parecía convencido con nada de lo que hiciera
o dijera.

-¿No dirás nada? -se dirigió a Owen, recuperando la fuerza en su voz.

Owen no respondió, froto sus ojos con los dedos, picaban tanto que era
incómodo.

-¡Tu maldito ni siquiera te preocupaste un poco! -se alteró, avanzando a


Owen y soltando golpes al azar. Golpeando cualquier lugar que sus manos
encontraran en el camino.

Owen solo pudo cubrirse un poco el rostro y aceptar cada uno de ellos.

-¡Ya mamá! -gritó Daniel finalmente reaccionado y corriendo en dirección a


Louis.

Sus manitas golpearon su muslo, más que nada queriendo empujar a su


madre lejos del alfa que estaba siendo maltratado.

-¡NO! -intentó de nuevo Daniel.

Él se esforzó y continuó, con su escasa información de lo que la justicia


significa se opuso a Louis y continuó empujando y presionando.

La vida de Daniel siempre fue tranquila, al menos hasta donde su corta


memoria recordaba. Sin gritos, sin golpes, ningún escándalo que lo asustara
de la forma en que lo hacía en ese momento.

No tenía una solo idea de lo que significaban esos golpes, pero sabía que no
quería que Louis continuará golpeando a Owen. No le gustaba ver a su
madre en ese nivel de enojo.

Aunque no era Louis quien era golpeado, no le pareció correcto que


golpearan a Owen, su madre siempre le enseñaba que era malo golpear,
entonces ¿por qué él podría golpear a los demás? ¡Eso no estaba bien!

-¡Malo mamá, no! -insistió, presionó con más fuerza sus manitas en la
pierna de Louis, lo cual funcionó después de varios intentos, pues
prontamente miró a su pequeño hijo desesperado, se detuvo en seco y se
arrastró hacia atrás.

Daniel se detuvo y observó a ambos adultos. Sus manitas también


temblaban, aunque no estaba llorando sus ojos estaban acuosos, su rostro
cambiaba de rojo a pálido. Por supuesto una sensación de vértigo y
preocupación le aceleraban el pulso.

Louis permaneció quieto, pero sus manos aún se fruncían contra el suelo.

Owen tragó saliva, creyendo que así se disolvería el gran nudo en la


garganta, su tráquea dolió por la tensión, casi como si tuviera dos manos
presionando alrededor de su garganta.

-Lamento no ser tan valiente como tú. -dijo Owen con la voz partida y los
ojos brillosos. -Lamento tanto no poder ser igual a ti, no fue fácil enfrentar
a mis padres, no fue fácil mandar todo al carajo, no fue fácil irme. ¡Que
haya sido fácil para ti, no significa que lo vaya a ser para los demás, no
todos son como tú!

Louis se quedó seco, su cuerpo se entumió y una especie de corriente


eléctrica chasqueó en el interior de su cráneo, algo que para bien o para mal
le pareció lógico.

El problema no era la razón en las palabras ajenas, el problema era el alfa,


las lágrimas que recorrían sus mejillas y esa manera tan peculiar de agachar
la cabeza con vergüenza.

No supo cómo reaccionar. En todos sus años de relación no hubo una sola
vez en que haya visto Owen llorar, estaba siendo espectador del primer
momento de quiebre de un alfa arrogante, era la primera vez que lo
observaba débil y asustado, asustado de su reacción, alejado de su capa
altiva que le mantenía cubierto de pies a cabeza y que le proporcionaba una
personalidad segura.

Ni siquiera parecían la misma persona.


Tampoco fue suficiente para esfumar en su totalidad la actitud enfurecida de
Louis, pero sí que ese llanto fue clave para bloquear su cabeza. Para no
entender una vez más que se suponer que debía sentir, decir o hacer en esa
situación.

-Carajo -maldijo bajito Owen, volteando su rostro y limpiando las lágrimas.

Era un alfa, no debía de llorar, Daniel estaba ahí, su hijo no podía ver qué él
era débil, no debería de ser débil, no debería de llorar. Los alfas no lloran.
¿Qué imagen la daba a su hijo?

Pero no pudo evitarlo, esta vez su corazón no obedeció a su cerebro y se


desplomó. Algo que prefería hacer en la soledad de su habitación le atacó
por más que mentalmente se repetía que debía detenerse, no lo hizo.

Louis no supo que decir, algo en el de pronto se rompió y era verdad, para
Louis fue fácil, su alma naturalmente siempre fue libre, era indómito,
siempre fuerte y fiel a sus creencias, no se dejó gobernar por nadie, pero
que haya sido fácil para el no significaba que lo fuese para los demás.

Se sintió caer dentro de un lago helado.

Daniel miró entre ambos adultos, analizando la situación y al ver qué Louis
se hallaba callado y aparentemente tranquilo se decidió, al principio con un
poco de duda subía al sofá y miró a Owen que desesperadamente arrastraba
sus manos en su rostro quitando el llanto de sus mejillas y mordiendo su
labio para no dejar escapar los jadeos.

Cuando pensó que estaba muy cerca de volverse un desastre de nervios


doloroso, unos deditos tibios tocaron su mejilla y se quedó pasmado.

Daniel lo miraba con los ojitos grandes llenos de preocupación.

Sintió la dulzura de la piel suavecita acariciar su rostro.

-Shhh. -siseó Daniel, repitiendo los pasos que Harry hacía para calmarlo
cuando solía llorar. -No, obem. -le pidió.
Seguido de esos sus pequeño pulgares se arrastraron debajo de sus ojos
apartando la humedad, sus manitas trabajaron, secando y acariciando, dio
una palmadita en la cabeza de Owen suavemente y lo miró fijo a los ojos.

-¿Bien? -preguntó atento e intentando sonreírle con confianza para que


Owen supiera que todo iría bien.

Por supuesto, su sonrisita solo fue una mueca más trabajada, Daniel odiaba
ver a las personas sufrir pero eso no restaba su aún miedo por Owen.

Owen no pudo responder, era tanta su impresión, que pareciera que el


ataque anterior jamás había estado ahí.

Louis estuvo doblemente impresionado, aunque su actual estado no le


permitía enorgullecerse por completo por lo bien que su bebé se había
comportado.

Daniel al ver qué Owen se había controlado retrocedió al fin, pero Louis ni
siquiera pudo notar que Daniel no paraba de temblar.

Las manos de Louis, que en ese momento se cerraban en puños se agitaron.

Sus emociones seguían ahí, se apagaron y volvieron a esconderse en el


rincón dentro de su corazón, pero Louis aún las sentía, quería seguir
quejándose, quería no tener que ser maduro, teniendo un bebé a tan
temprana edad se obligó a madurar, se obligó a ser un adulto pero estaba
cansado.

Quería poder llorar, quejarse y comportarse como un niño tonto que no se


preocupaba en las consecuencias, no quería quejarse de su vida, no quería
quejarse de su bebé nunca más, lo amaba mucho, daba su vida por él pero
no podía negar que era abrumador.

Pero por mucho que tratara de comportarse como un hombre maduro y


pensar en una solución para la discusión y el problema ocasionado no pudo
hacerlo.

Por un momento en su vida, quiso ser irracional.


Tenía tanto en la cabeza, las emociones iban y venían, quería golpear a
Owen, quería tenerle compasión, quería gritarle e insultarlo y también
decirle que no se preocupara, que todo iría bien.

Estaba tan afectado que se abrazó a sí mismo, cubriendo su cabeza con los
brazos, como si así pudiera apagar las diferentes voces en su cabeza que le
gritaban lo que tenía que hacer.

Se quejó bajo y comenzó a llorar de nuevo, desesperado.

Terminó gritando y corriendo lejos de la sala de estar.

Owen y Daniel solo alzaron los hombros cuando la puerta de la habitación


se cerró con un golpe seco.

Daniel quiso levantarse y correr detrás de su madre preocupado porque


estaba llorando, pero no pudo, se había asustado bastante cuando lo vio
golpear a Owen, tenía miedo de ir y descubrir que seguía un poco
desquiciado, entonces decidió quedarse ahí en su lugar, petrificado y
silencioso, no muy diferente del alfa en el sofá.

Toda la casa quedó en silencio, las campanas de viento eran el único sonido
de fondo, tintineando al ritmo del aire.

Owen suspiró largo, talló sus ojos irritados y bajó del sofá sentándose en el
suelo y dándole una mirada rápida al bebé a pocos metros.

Daniel también lo miró y cuando sus miradas conectaron, ambos las


desviaron inmediatamente.

Daniel no supo porque de pronto se avergonzó, al igual que Owen, aunque


esté si sabía la razón.

Era extraño tener que convivir con un bebé, Owen era hijo único, nunca
convivio con niños pequeños y tampoco tenía el tiempo para hacerlo.

Los niños a menudo eran un lío para él, no sabía cómo comunicaras con
ellos y siempre les hablaba como si fueron adultos, pero era claro que no
entendían mucho de lo que decía.
Owen prefería tener que presentar los planes de trabajo a nuevos
inversionistas, antes que hablar con un niño pequeño.

No pudo simplemente ignorarlo como acostumbraba con los demás niños,


porque este niño era su hijo, quería la confianza del bebé, quería poder ser
bueno al menos en esto.

Pero no fue así y se sintió derrotado.

Mirando de vuelta, vio los diferentes materiales para dibujar en el suelo.

En su intento por ignorar que era un fracaso socializando con niños, estiró
su brazo y alcanzó el color negro que estaba olvidado por ahí. Comenzó a
garabatear en una de las hojas en blanco.

Dibujar siempre fue algo así como su escape para tranquilizarse y no pensar
en lo que le preocupaba o alteraba. Podía quedarse horas haciendo trazos y
sería feliz porque no pensaría en otra cosa que no fuera eso.

Fue hasta que Owen tomó los colores que captó la atención de Daniel,
aunque no como hubiese querido.

Daniel le gritó furioso, indicándole que no quería que tocará sus cosas.

Pero por supuesto, Owen no entendió su curioso lenguaje de bebé.

Rascó detrás de su oreja conflictuado y continuó dibujando.

Fue solo hasta que Daniel se levantó y arrebató el lápiz de las manos de
Owen que entendió que era lo que quería decirle.

-Lo lamento. -dijo Owen soltando las cosas.

Daniel frunció el ceño y tomó los materiales alejándose de nuevo de Owen.

Definitivamente los bebés eran bastante extraños, se suponía que estaba


dispuesto a congeniar con el niño, pero era tan impredecible que no tenía
idea de lo que sucedería después.
Daniel reunió cada pieza en un montoncito a su costado, su labio inferior
sobresalía en un puchero de disgusto y sus cejas se juntaban en el centro.

-¿Te gusta dibujar? -intento de nuevo, tan bajito, que apenas Daniel lo
escuchó.

El bebé hizo un puchero, pero recordando sus buenos modales contestó con
un asentimiento de cabeza.

-Genial a mí también. -fue lo poco que pudo decir. -¿Podrías dibujarme


algo? -agregó, solo porqué sí, no esperaba que Daniel en realidad lo
considerará y después de un tiempo deslizara una hoja por el suelo.

El alfa guío su vista al arte infantil, descubrió, en realidad que los dibujos
de Daniel aunque eran torpes y poco estables se podían entender.

Claramente, en la hoja había una jirafa, una jirafa verde, con manchas
grises, por alguna razón a Daniel le gustó de esa manera y Owen no lo
corrigió.

No estaba mal que a los niños se les permitiría usar su imaginación, en


lugar de imponerles que las jirafas eran amarillas de manchas marrones.

Si a Daniel le gustaban verdes y con manchas grises él no sería nadie para


juzgar y en realidad respondió con otro dibujo, una jirafa de igual forma,
pero está en comparación con las jirafas convencionales tenía unas alas
largas y extendidas con varios tonos de azules y púrpura.

Daniel exclamó un "Woooow" de sorpresa, luego respondió con otro dibujo,


está vez inspirándose con el dibujo de Owen y dibujando un cerdito con
alas.

Owen rio ligeramente y respondió al dibujo y así, de alguna manera Owen


no necesitó un lenguaje verbal para comunicarse con el menor, si no que,
sin darse cuenta, su lenguaje se convirtió en algo abstracto en el que ambos
por muy tonto que pareciera se entendían.
A Daniel le gustaban los dibujos de Owen, eran muy espontáneos y
distintos de los que su madre luego le dibujaba, Louis tendía a ser bastante
plano con el arte y en realidad siempre era tenso, pero Owen era fluido.
Owen no decía cosas como: "Los patos no son rojos." "El color no debe
salir de la línea." "No debes revolver los colores." "No desperdicies espacio
ni hojas." Owen solo lo alentó a seguir conforme a sus deseos.

Le gustó de pronto, sentirse bastante libre en su creatividad. Incluso Harry,


aunque le ayudaba mucho en sus dibujos, era igual que su madre. Rígido.

Fue un tiempo divertido. De alguna manera llegaron al acuerdo de que


Owen se encargaría de dibujar diferentes cosas, como autos, casas, animales
o frutas. Y Daniel era el encargado de darles vida y color.

Algunas veces preguntaba a Owen como se llamaba y otras tenía que hacer
consultas sobre que colores debía utilizar.

Su interacción se redujo a eso. Solo intercambiaban palabras cuando Daniel


preguntaba algo, luego de eso todo volvía a ser silencios y de alguna forma
cómodo también.

Pasado un tiempo largo, Owen comenzó a preocuparse.

Louis no salía de la habitación y tampoco daba señales de vida, tan


silencioso que el alfa tuvo que levantarse y tocar la puerta varias veces.

La respuesta de Louis nunca llegó. Tuvo que verificar que se encontrará


bien y le impresionó bastante ver a Louis en la cama, envuelto en una cobija
como a un capullo de mariposa.

Su boca estaba medio abierta, lo que indica su sueño profundo, pero sus
párpados aún se veían hinchados, sus mejillas y nariz estaban muy rojas.

Owen suspiró y después de verificar que estuviese bien cerró la puerta y


regresó a la sala de estar.

Daniel preguntó por Louis cuando volvió, a lo que Owen lo tranquilizó


diciéndole que dormía porque estaba cansado.
Daniel se quejó con un gruñido muy bajito, pero lo aceptó y siguió rayando
la hoja con su color azul.

Unas horas más tarde, Louis despertó sobresaltado por el ruido estrepitoso
en la sala de estar.

Al principio se sintió desorientado y no entendía exactamente qué pasaba,


pero los recuerdos llegaron como una ola enorme que lo empapó y después
recordó que dejó a su pequeño hijo solo con un alfa que no le causaba
seguridad.

Brincó de la cama, aún enredado en la manta, tropezando con la tela y casi


cayendo al suelo, pero se estabilizó y abrió la puerta, corrió hasta la sala de
estar y vio a Owen acuclillado, levantando uno de los jarrones destrozados
en el suelo.

-¿Qué demonios? -preguntó Louis.

Owen se encogió en sus hombros y Daniel dio un brinco en su lugar, antes


de recibir el regaño de su madre aceleró como ratón escapando de un gato
furioso.

Owen se sintió bastante traicionado y odió tener que ser un adulto porque
así no podía huir como el niño pequeño.

Cómo todo un hombre maduro lo enfrentó, irguiéndose en su lugar con


unos cuantos trozos de vidrio en las manos.

Louis tenía el ceño fruncido y los brazos cruzados en el pecho.

No importaba que su pelo estuviera alborotado y su mejilla mantuviera las


marcas de la tela de la almohada, o el rastro de saliva seca en la comisura de
la boca, aún se veía intimidante, la mirada azulada y profunda continuaba
frígida e intimidaba tanto como para sentirse petrificado.

-Bueno... Jugábamos con la pelota y Daniel no supo medir la fuerza en su


pie, entonces golpeó la pata de la mesa y se.... Rompió. ¡Lo pagaré!
Se apresuró a decir, Louis entrecerró los ojos y después de eso simplemente
bufó resignado.

-Discúlpame. -dijo, ignorando que el jarrón estaba roto.

-Uh. -balbuceo el alfa.

Louis apretó los labios y tenso todo su cuerpo.

-No debí... Comportarme como lo hice, lamento haber... Hecho un berrinche


y dejarte solo con Daniel, fue... Muy negligente de mi parte.

-Oh, ¡no! Está bien, ¡estuvo bien! Uh... No te disculpes yo... Merecía eso,
todo... Tienes razón en todo.

-Lo sé. -dijo Louis. -Aun así no fue correcto la manera en que lo afronte.

Owen lamió sus labios, de nuevo no supo que más decir, así que hubo un
silencio un tanto largo entre ambos.

-No soy muy bueno con los niños y Daniel no es bueno con los alfas, pero,
hemos hecho lo que pudimos. Él... No sé qué debía comer un bebé pero
tenías de esas papillas en polvo de arroz y las instrucciones lucían fáciles.
Así que si... Emm él tenía hambre.

Louis se tuvo que tragar su orgullo y apretando los dientes dijo un claro
pero apretado:

-Gracias.

-No te preocupes, no te sentías bien. Yo... Lo entiendo. Perdón por ser la


causa de tu mal estar.

-Ugh, el mundo no gira a tu alrededor Owen, no eres la causa de mi


malestar.

Louis no quería atribuir todo al alfa, finalmente, los últimos días fueron un
verdadero desastre, solo era estrés y ansiedad acumulados.
-Bueno... Es demasiado tarde y tengo cosas que hacer, ¿está bien si
reprogramamos la reunión para hablar?

Louis asintió y llamó a Daniel para que se despidiera.

El cachorro analizó el tono de voz de su madre y al ver qué no era


amenazante salió de la cocina.

-Nos veremos luego, cachorro.

-Aio, Obem. -se despidió y entonces se acercó y esperó paciente a qué


Owen le diera el puño. Daniel cerró su manita y chocó sus nudillos con los
contrarios riendo sonoro con el saludo que había aprendido.

Owen le dio una última mirada a Louis y se alejó, saliendo del apartamento,
dándose cuenta del extremo cansancio que tenía encima.

...

Perdonen la hora wattpad siempre hace algo para fregarme y hoy no


fue la excepción, me cambio un monton de párrafos a negritas y por
mas que intente no me dejó cambiarlo todos juntos en fin.

Espero que lo hayan disfrutado, celebremos juntxs mi regreso y pues


na' he dicho todo en IG, so, aquí ya no hay mucho que decir, gracias
por esperarme.

Linda noche, sueñen bonito lxs amo.

Nos leemos el proximo cap.

All the fucking love.


30.

Capítulo dedicado a:

riki_and__langa / no_pos-
MIAU / maimuu / wildwomendontcry / AxaLarentia / louietriste / _Soul444
4 / Amy_Flores_Tejada / Larrybemyobsession / suunloou / nosvemosen18m
eses / aliennluv / cnxm00n / naturalsatellite / ShawbyPooh28 / toodepressed
19 /Little_Freak98 / rikit91 / blxelxrry / tu-pta-
madre / Dorothea_boo /M102408 /fonsecahs / samdan28 / idontmindxx /pea
kylt / harryxsott_ / LaRubiaExplosiva28 / Kare_Always28 / MarilianR13 /
hl_sunflower /Avocados_Le_Blanc_28 /LasPecuecasdeLouis / Verogutz3 /
almuchaTPWK

Ni siquiera se si aun leen la fic o si se acuerdan de ella, ha pasado un


tiempo largo ajaja y pido perdón, de cualquier forma gracias a todxs
por leerla y mostrarle apoyo aunque yo tarde muchito. Lxs amo.

AVISO

La ultima vez que actualice (a finales de enero) me parece que wattpad


no envío la notificación y estoy casi segura que muchxs de ustedes no
leyeron el capítulo, entonces les recomiendo que revisen el capítulo 28,
porque hice un cambio en el orden de los caps para que esto tuviera
más coherencia, entonces, aja, el último cap que subí fue el 28, porque
si no han leído el 28 se van a confundir mucho.

O igual léanse toda la fic, alch me tarde mucho en subir como para que
se acuerden jajaja (a menos que sean las que ya se la releyeron 20 veces
jaja) y si no se la quieren leer toda otra vez lean el pequeño resumen del
capitulo 29 igual sirve pa' este porque te da ✨contexto ✨
Bueno, eso es todo.

Disfruten su lectura.

...

Cuando Louis apareció en su vida, Harry pensó que a partir de ese


momento, no volvería a saber lo que significaba el dolor o la soledad.

Tenía grabado ese primer día en su memoria, aún puede recordar cómo se
sintió la presencia de Louis, imposible de ignorar, calidad, suave. Tan
reconfortante, como una caricia en el alma que curó sus penas, sin darse
cuenta, se volvió adicto a sentirse así. No imaginó que en un futuro, esa
misma sensación pacifica se convertiría en una nube obscura sofocante.

Los malestares que Louis curó en unos minutos solamente con su presencia
se intensificaron ante la falta de la misma, o, posiblemente, Harry se había
acostumbrado a no sentirse moribundo y cuando volvió a su antigua vida
apagada quería que alguien le disparara en el pecho para dejar de sentir que
su cabeza se partía en dos.

Quería, necesitaba de vuelta el calor de los brazos de Louis envolviendo su


torso, quería la fragancia fresca que adormecía la tortura en su cuerpo y
calmaba sus pensamientos, los medicamentos no eran suficientes.

—Harry, es importante que seas honesto con la respuesta a tus preguntas.

—Nunca he sido deshonesto —respondió tenso y agotado.

—Evitas mis preguntas —dijo tranquilo el médico, impasible.

—Porque pregunta cosas que no me apetece responder —contestó Harry,


exhalando por la nariz y recargando su cabeza en el respaldo del sofá,
cerrando los ojos.

La necesidad de salir corriendo y recostarse en su cama era tal, que tenía un


nudo en la garganta por la impotencia, al borde del llanto por la
desesperación acumulada de días.
—Harry, pregunto lo que es necesario, no lo haría si no fuera relevante para
el reporte y la investigación. Esto podrá terminar más rápido si me ayudas.

Harry apretó las muelas. No tenía idea que le molestaba que las personas lo
trataran como a un niño pequeño, hasta que conoció a este hombre, pero,
por otro lado, no estaba equivocado en el trato que daba, Harry sí se
comportaba como un infante impaciente; moviéndose en el sofá sin control,
frotado su cara, su cuerpo mostrando la ansiedad por irse de la sala.

El médico suspiró, cambiando la posición de sus piernas a una más cómoda.

—Harry, puedo entender tu malestar.

—No lo haces —dijo áspero.

—También he estado enfermo, se lo que es estar en un lugar donde no


quieres estar, esto puede pasar rápido, solo si quieres que sea rápido.
¿Quieres?

Harry casi gruñó. Los escalofríos azoraron su cuerpo, mordió con fuerza su
labio e ignoró el hecho de que estaba en un lugar con bastantes personas
que no conocía.

—Vayamos paso a paso. —intentó de nuevo el médico. Como si el ir lento


detuviera el impacto que los recuerdos de Harry originaban en su cabeza.

Harry suspiró resignado y procedió a cooperar para poder salir pronto.

—¿Cuándo fue el primer día que comenzaste con las pesadillas?

—El viernes pasado —respondió Harry desinteresado, o al menos así


esperaba lucir.

Su garganta estaba tan apretada que le costaba pasar saliva.

—¿Las tienes a diario?

—No, es aleatorio.
—Del viernes a hoy, ¿cuántos días has tenido pesadillas?

—Cuatro.

—¿Que soñaste la primera vez?

Harry lamió sus labios, el dolor en su pecho creciente.

En ese momento quiso el abrazo de Louis, quiso llorar abiertamente sin


temor a que las personas en la sala juzgaran su comportamiento delicado,
necesitaba a Louis para sentirse valiente.

En el tiempo en que no tenía a nadie a quien recurrir para calmar si


ansiedad era más sencillo tragarse su propio dolor, pero ahora su cuerpo
sabía que en el mundo hay una persona que puede terminar con la
abrumadora sensación de angustia solo con su presencia, cuanto más se
rehusaba a buscar esa solución y correr en busca de Louis su alfa perdía el
control y lo hacía sufrir, hasta hacerlo retorcer en la cama y llorar.

Cuando la muerte de Richard era reciente se sentía con más energía para
atrapar al asesino que arrebato la vida de su hermano, porque el
resentimiento y la sed de venganza estaban frescas en su corazón.

Buscar justicia para Richard, era eso lo que lo motivaba a seguir de pie, a
pesar del dolor de cabeza eterno o las molestias que resentía su cuerpo,
pero, en ese punto Harry ya no sentía la necesidad de vengarse, llevaba
tanto tiempo persiguiendo al fantasma de un pasado traumático, estaba
agotado, harto de las leyes y de pensar soluciones. Solamente deseaba
arrastrase a su cama y llorar, dormir, hasta que el mes entero pasara y
pudiera ver de nuevo la fresca sonrisa de Louis.

—Soñé... Recordé una discusión... con Richard.

La culpa oprimió el estómago de Harry, pensar específicamente en ese día


revolvía sus entrañas. Al volver al pasado, precisamente en la época en la
que perdió a su hermano, su cabeza se llenaba de cuestionamientos como
"Y si hubiera...", "¿Qué hubiera pasado si...", o pensaba en los posibles
cambios en la historia si tomaba una decisión distinta.
Preguntas sin respuesta, que no borrarían la realidad o darían sosiego, solo
mostraban que pudo ser diferente, mejor y atrapaban a Harry de pies a
cabeza.

Las cosas no serán distintas a cómo sucedieron, por más que lo deseara
cada noche.

Su recuerdo siempre iniciaba de la misma manera; Richard sentado en el


sofá, su nariz roja al igual que el contorno de sus ojos, sus lágrimas
aflorando imparables, gemía bajo, temblando como un gatito bajo la lluvia.

Harry veía como lloraba, esa vez no hizo algo por consolar a su hermano
menor, por primera vez ignoró a su instinto y se mantuvo firme.

—Harry, lo amo. —fue lo que dijo Richard, entre sollozos.

—Yo lo sé. Lo sé, pero no puedes irte.

La respuesta de Harry fue fría y golpeada. Dio a Richard una mirada filosa
y antipática, como si fuera indiferente a los sentimientos de su hermano
menor, cuando lo que buscaba era no sucumbir ante la tristeza creciente que
tanto lo lastimaban.

—Dijiste...que estarías para mí, que me apoyarías, ¿por qué no cumples tu


palabra? —preguntó apenas controlando la furia en su voz—. Eres un
pésimo hermano.

Esas palabras continuaban pesando en su presente, le atormentaban, porque


en un futuro se cumplieron, Harry era un pésimo hermano, por no cumplir
con su deber y proteger a las personas que amaba.

—Hey, Richard...

—¡No! —respondió gritando, desviando con un manotazo la mano de Harry


que quería acariciar su coronilla—. No quiero escucharte, no me importa
nada de lo que digas.

Richard se levantó del sofá, alejándose a pasos grandes de la sala de estar,


Harry tuvo que seguirlo hasta el pasillo, deteniedolo abruptamente y
desencadenando otra ola de lágrimas.

—Es riesgoso para ambos que...

—Eso ya lo sé, no soy tonto. —Richard agacho el rostro, sus lágrimas


mojando la alfombra bajo sus pies. —Pero ya me canse de no poder ser
feliz. Estoy harto de que papá quiera controlar mi vida solamente porque
soy omega. Quiero estar con Phill.

—Puedes estar con él, pero no escapando de casa, podemos buscar otra
opción.

—¡No hay otra opción! —gritó, apretando los puños—. Qué fácil es decirlo
para ti... Un alfa.

—Richard, no ha sido fácil tampoco para mí.

—No, por supuesto que no, cómo olvidarlo—dijo sarcástico, rodando los
ojos—. Que infeliz has sido siempre, la atención siempre estuvo dirigida a
ti, porque has tenido una vida complicada. ¿Pero dónde quedo yo?

—Richie...

—¡Siempre eres tú con tus desgracias y yo quedo de lado! Me tengo que


tragar mis sentimientos y fingir que soy un robot que no tiene ni voz de
voto. Esta es la única vez que he pedido tu ayuda. ¿Por qué no puedes
hacerlo?

—No voy a ayudarte para que busques la muerte en la calle.

—¡Están arruinando mi vida!

—No, Richie...

—¿Por qué siquiera te importa? ¿No eras tú el que no quería que naciera?
—gritó.

Un silencio pesado tapizó el pasillo, los ojos de Richard no parecieron


arrepentirse de sus palabras.
Harry respiro profundamente, su mirada congelándose.

—Ve a tu habitación, no saldrás de casa.

Richard apretó los puños, su mirada ardiendo.

—Te odio. —había dicho, con tanta intensidad que Harry lo creyó.

Las manos de Harry comenzaron a temblar a mitad de su declaración, para


el final de esta sus ojos estaban acuosos.

El médico anotó varias cosas en las hojas de su reporte, concluyó con


algunas preguntas de rutina, para estar al tanto de su salud.

El dolor en su cuerpo comenzó una semana después de no ver a Louis, no le


dio importancia y dejó que pasara, pero al acumularse los días el dolor se
volvió más agudo y persistente, sus trastornos de sueño volvieron, puede
que la depresión también, o tal vez nunca se fue y solo había conseguido
taponearla.

Harry nunca atendió su salud mental, para él fue más sencillo ocuparse en
otras cosas como el trabajo, deporte o resolviendo los problemas de los
demás, estaba funcionando bien, no necesitaba ningún experto para resolver
su trauma, podía evadirlo y olvidarlo, alguna día, al pensar en su hermano
no le faltaría la respiración, sonreiría a su futuro sin que doliera.

Pero no se dio cuenta que solamente se hacía más daño, ya no fue


suficiente.

Tal vez, su felicidad junto a Louis solo era un telón que cubría la extrema
depresión que se aferró a él, camuflándose sin dificultad. Nadie pudo notar
que estaba ahí, lista para asaltar cuando estuviera en su punto más
vulnerable.

Harry volvió a casa por la tarde, agotado. Sus cabeza no paraba de punzar y
dudaba que los medicamentos que el doctor receto le ayudarían desaparecer
el síntoma. Pero lo intentaría, al menos. Aunque lo que necesitaba en
realidad eran pastillas para poder dormir bien, sin embargo, su médico era
inteligente y no le recetaría pastillas para dormir a un paciente con
depresión e intentos de suicidio, por lo que debía conformarse con un
intento mediocre de aliviar el dolor con medicamentos tradicionales como
la aspirina.

Al entrar al estudio su expresión de distorsiono en una mueca.

Owen estaba sentado en una de las sillas de la larga mesa, su mejilla estaba
recargada en su puño y sus ojos estaban cerrados, parecía tomar una siesta.
Harry arrugó el rostro y se sentó en la silla opuesta, viendo profundamente
la cara del alfa.

Era bastante lindo, tanto que le molestaba a Harry. No era el tipo de lindo al
que los omegas volteaban a ver, si no, el tipo de lindo que miraban los alfas
con incomodidad, porque llegaba más a las facciones delicadas y suaves,
pero su aroma dejaba en claro que no era un omega.

Era normal que su cara y su cuerpo atrajera sexualmente a los alfas pero al
mismo tiempo causaba rechazo porque se sentían enfermos al interesarse
por un al alfa. Harry apostaba a que Owen sufrió demasiado acoso por ello.

Owen continuó relajado, puede que incluso si estuviera profundamente


dormido, hacia la misma expresión que Daniel al dormir. Su labio superior
sobresalía en una especie de puchero, las pestañas claras y largas cepillaba
sus mejillas.

Owen abrió los ojos lentamente, lo primero que vio al despertar fue a Harry
al otro lado de la mesa, mirándolo profundamente, sus mejillas se pusieron
rojas y enseguida se acomodó en la silla, verificando que no hubiera un
rastro de saliva en la comisura de su boca.

Harry rio sutilmente, poniendo más nervioso a Owen, que al estar


confundido y adormilado no se apresuró en adoptar su tan ensayada
personalidad superior, pero después de un rato miró a los ojos a Harry,
hostil, como si la vergüenza nunca hubiese existido en él.

—¿Por qué me miras tanto? —lo enfrentó.


—Te pareces bastante a Daniel.

—¿Sera porque lleva mis genes? —pregunto sarcástico.

—Espero que no haya heredado esa pésima actitud.

Owen gruño, girando el rostro indignado y rehusándose a contestar


violentamente.

Harry se limitó a sonreír por la actitud infantil y presuntuosa de Owen. El


joven era irritante, vanidoso, como un príncipe mimado que se molestaba
cuando no hacían caso a sus deseos.

A Harry no le agrado Owen en un inicio, sobre todo desde ese primer


encuentro fuera de la universidad, pero los días que llevaba frecuentándolo
fueron suficientes para dejar de pensar que era una amenaza. Descubrió que
Owen fingía ser un alfa intimidante y superior. Como la mayoría de las
personas, inventó una personalidad pública, pero sin darse cuenta se
delataba en un ambiente en el que se sintiera cómodo.

Su máscara era inestable al estar junto a ello, se veía indefenso la mayoría


del tiempo, preocupado pareciera que no sabía dónde estaba parado y podía
saber que estaba arrepentido por tomar una decisión tan precipita como lo
fue ayudarlo con Howard.

—¿Qué haces durmiendo en el estudio? —preguntó Harry, tomando una


botella de agua en el centro de la mesa.

—Tu padre me dijo que esperara aquí, me aburrí así que solo estaba
descansando un poco.

—Eres un niño. —dijo con un tono burlón.

Harry además descubrió que Owen se irritaba fácilmente, por lo que era
divertido molestarlo y ver como se molestaba y gruñía.

—Cállate, estoy cansado. No es un maldito crimen.

—¿Es así como le hablas a tus mayores?


—No estoy aquí para que te burles de mí. Quiero resolver esto pronto,
¿podrías centrarte? Quiero volver a casa, necesito dormir o intentarlo.

—¿No puedes dormir? —se interesó Harry.

—Howard me asusta —dijo sinceramente, sin querer. Lo que menos quería


era verse inmaduro y asustadizo frente a Harry.

Escondió la mirada, fijándose en la alfombra.

Esta vez Harry no se rio, se quedó callado, la culpabilidad le rasgó el


estómago.

—¿Por qué?

—¿Por qué? —repitió incrédulo—. ¿Necesitas que responda eso? Es


suficiente con lo que intenta hacerte. —tragó saliva, un largo suspiro se coló
de sus labios—. No paro de pensar que se enterara de lo que hacemos y
mandara a alguien a matarme. Tengo un delirio de persecución del tamaño
del Tower Bridge.

—Lo siento. —dijo Harry. —No deberías vivir asustado, te aseguro que
terminaremos con esto lo antes posible.

Harry quiso transmitirle seguridad, pero era imposible cuando el propio


Harry no creía en su palabra, sospecha que Owen tampoco, porque su rostro
se quedó serió y con una mirada le transmitió su intranquilidad. Owen
parece ser un chico dócil e incrédulo, su aspecto físico estaba en su contra,
pero en realidad era inteligente, bastante, él sabía que un problema como
este no se resolvería en tan poco tiempo.

Owen se sintió de pronto muy incómodo, sacudió sus hombros y carraspeo.

Los primeros días Harry se comportó hostil, su mirada era punzante, helada,
se sentía encerrado en la jaula de un león, uno hambriento que en cualquier
segundo saltaría para tomar su cena, pero al pasar los días se suavizó y
Owen se sintió doblemente intranquilo.
El buen trato de Harry le ponía la piel de gallina. Era muy extraño que se
preocupara por él, que intentara darle palmaditas en la cabeza para
tranquilizarlo y lo tratara como un bebé, Owen era un adulto
completamente funcional ¿Por qué Harry se esmeraba en tener una relación
agradable? ¿Por qué debían tenerla? No la necesitaban, aunque ambos
fuesen a ser parte de la vida de Daniel no tenían por qué ser amigos.

Por eso mismo no respondía a sus buenos actos e intentaba no


familiarizarse más de lo debido.

—De cualquier forma, tengo trabajo no puedo quedarme —desvió el tema


—. Solamente vine porque tu padre me necesitaba aquí, pero imagino que
lo hacía para preguntarme si tengo información nueva.

—¿La tienes?

—¿Ustedes tienen lo que Howard pidió?

—No hay información que podamos brindarte que no ponga en riesgo el


caso.

—Howard no tendrá confianza en mí si yo no le muestro mi lealtad


llevándole información importante, eso significa que no voy a poder
enterarme de todo lo que planea hacer. Lo único que puedo hacer es
escuchar información a medias.

—La tendremos, sabremos que hacer gana solo un poco de tiempo.

—Ya lo hice —dijo arrogante, cruzándose de brazos—. Se supone que


ustedes no tienen idea de que es él quien que está perjudicándote, tiene todo
el tiempo del mundo y ustedes no tienen nada con que defenderte, hasta
ahora siguen persiguiéndose su propia cola. Pero ese hombre no pierde el
tiempo, aunque este atascado en su estrategia busca otras alternativas, si
algo falla, tendrá un plan el respaldo.

»Tenían razón en sus sospechas, la revelación de tu relación con Louis era


la prueba exacta que necesitaba el jurado para declararte culpable por abuso
de poder y acoso. Cuando le dije a Howard que tú eres su pareja destinada
se puso nervioso, pero no fue suficiente para que perdiera la cabeza.

—Está buscando una forma de interferir en la decisión del permiso.

Owen asintió.

—Howard piensa que es más sencillo meterte en prisión comprobando que


acosas a tus alumnos e infringes la ley. Pero si se comprueba que tú y Louis
son una pareja destinada no estas cometiendo un delito. Entonces quiere
averiguar quienes forman parte del equipo de trabajo del caso y esperar u
obligar a alguien para que filtre información y buscar una manera de
cambiar el veredicto, en caso de que resulte ser cierto. El aún no está seguro
de que sean destinados, piensa que todo es una mentira creada por Desmond
para que se libren de la ley.

—Tiene pensado todo ¿no?

—Es el diablo. —un escalofrió recorrió su columna vertebral. —De


cualquier forma, espero que tengan personas confiables en esto.

—Las tenemos, sabíamos que corríamos un riesgo al decirle a Howard


sobre esto, pero eso ayudo a que ganaras parte de su confianza ¿o no? No
sabrías todo esto si no fuera por eso.

—De cualquier manera deben vigilar a todos, no sabes quién podría


clavarte un cuchillo por la espalda.

—¿Qué quieres decir con eso?

Owen se encogió de hombros.

—Las personas que menos esperamos pueden traicionarnos.

—🐾🐾🐾—

La familia de Bran no optaba por viajar en las vacaciones.


Todos cuchicheaban a sus espaldas, argumentando que no eran una familia
unida solamente por no salir de paseo. Claramente, la familia tenía el dinero
suficiente para vacacionar en la luna si así lo decidían.

Pero esas críticas no podían ser menos acertadas. La familia de Bran era
bastante unida, más que cualquier familia que pudiese conocer, a pesar de
sus malentendidos y el choque de pensamientos e ideas, su vínculo se
mantenía fuerte. No importaba que sucediera, la familia era primero.

Su falta de viajes para la sana convivencia no tenía nada que ver con el
modo en el que interactuaba. Si no que eran supersticiones de la familia.

Curiosamente en cada viaje familiar sucedía una tragedia; en la luna de miel


de sus padres tuvieron un accidente automovilístico; en las vacaciones de
verano, cuando Bran tenía dos años, cayó a la piscina del hotel y respiro
agua; cuando visitaron Tokyo Bran se perdió en la ciudad; su padre una vez
se intoxicó con comida exótica en Tailandia y la lista era larga.

Alec estaba seguro que estaban malditos, entonces, sus viajes comenzaron a
reducirse hasta que, eventualmente, dejaron de hacerlos, no lo hablaron
como familia, tampoco hicieron algún tipo de votación, solo que, en el
fondo, el miedo a que algo peor sucediera seguía ahí.

Pero ese año Alec recibió comentarios sarcástico de sus amigos en la fiesta
que organizó, quisieron hacerlo ver como si estuvieran preocupados por su
amigo, pero en realidad solo querían escuchar chismes y hacer sentir mal a
Alec por tener una familia que se desmoronaba y el omega no pudo
soportarlo, entonces hablo con Mathew y posterior a eso, con Bran y los
tres estuvieron de acuerdo en retomar sus viajes familiares, les hacía falta
una distracción de su vida cotidiana, entonces Alec planeó con entusiasmo
su viaje a Islandia.

Bran prefería los lugares fríos y aislados, a su padre le daba igual y Alec
gustaba de agradar a su familia entonces se decidió.

Bran estaba en su habitación, tomando un descanso después de su paseo,


hablando con sus pocos amigos y poniéndose al tanto de algunas cosas.
—Hijo en diez minutos saldremos a comer. —dijo su padre asomándose
desde la puerta.

Bran tarareó un "Mmm" que le indicó a su padre que lo había escuchado y


continuo atento en la pantalla de su teléfono, tecleando ágilmente sus ideas.

Mathew observó intrigado como Bran se perdía en la pantalla, sonriendo y


y mordisqueando su pulgar, no pudo evitar ser curioso, Bran fue bastante
serio desde pequeño, muy pocas cosas lograban robarle una sonrisa
autentica.

Como buen padre, sentía que era su deber platicar con él, entonces, entró a
la habitación y se sentó en la silla ubicada en la esquina de la habitación.

—¿Con quién hablas? —preguntó incomodo, evitando el contacto visual


con su hijo.

Bran dejó cualquier cosa que estuviera haciendo para observar a su padre,
incrédulo ante el interés repentino que había mostrado por él.

La última vez que Mathew se preocupó por la vida privada de Bran apenas
aprendía a amarrarse las agujetas, se sintió curioso por él interés de su
padre, así que en lugar de dar una respuesta cortante como siempre lo hacía,
respondió accesible.

—Con Louis.

—Louis...

—Sí, el omega con un bebé.

—Sé quién es, lo recuerdo. —aclaró su garganta, incomodo.

Generalmente Alec era quien hablaba de estas cosas con su hijo, Mathew no
tenía mucha práctica en las pláticas sobre sentimientos. Pero conociendo las
cualidades románticas de su marido no lo aconsejaría objetivamente.

Alec estaba obsesionado con la falta de interés romántico por parte de hijo,
si le hablaba de sus sospechas Alec haría un alboroto y aconsejaría mal a
Bran.

—Ese chico, Louis. Hablas mucho con él últimamente.

Bran sonrió, dejando su celular a un lado para poder capturar correctamente


la expresión complicada que su padre mostraba.

Se burló un poco, aprovechando que su padre se sentía tan abochornado que


no lo miraba a los ojos.

—Sí, habló con él todos los días. Me siento cómodo con él, es agradable.

—Ya veo. —Mathew se dignó a mirar a su hijo, cierta dificultad vibrando


en el iris de sus ojos—. Ese omega... ¿Te gusta?

Bran hizo un esfuerzo enorme por no carcajearse.

—No lo sé, ¿tú qué piensas? ¿Me gusta?

No pensaba perder la oportunidad de burlarse de su padre.

—¿Cómo puedo saberlo? No soy tu.

—Algo debes de ver entre él y yo para que pienses que me gusta. ¿O me


equivoco? ¿Qué es?

Bran cruzó sus piernas, sentándose en posición de loto y sonriendo


burlonamente en dirección a su padre.

—¿Cuando fue que te volviste tan engreído y directo? Deja de burlarte de tu


padre.

Bran al fin dejó ir una risa plena, retorciéndose en la cama y sosteniendo su


estómago.

—Jamás te había visto tan inseguro sobre algo. No es un delito disfrutarlo.


Vamos Mathew, hablar de estas cosas no te hará menos alfa.

Su padre abrió y cerró los puños, conflictuado por la mente libre de su hijo.
—Está bien, estoy curioso y preocupado, por eso quiero hablar.

—¿Te preocupa que me guste alguien?

—No el que te guste si no quien.

—¿Tenemos que tener esta conversación otra vez? —Bran frunció las cejas
—. Papá, te he dicho que el que Louis sea un omega soltero y con un hijo
no le resta valor.

—No es por eso —la voz de Mathew se apagó, para sorpresa de Bran —.
Veo cosas en ti que antes no veía, desde que conociste a Louis eres más...
feliz. Tú te aislabas por completo pero veo que dejaste entrar a Louis a tu
vida sin problema. Él te hace una persona alegre.

—Bueno, entiendo que puede llegar a interpretarse de esa manera, aaah —


balbuceó —. Louis es muy divertido y buena persona, pero, no todas las
personas que te hacen feliz deben ser necesariamente tu interés romántico,
Louis... No me gusta para nada.

—¿Pero no hay algo ahí?

—¿Algo?

—Los jóvenes ahora son muy... abiertos, soy director de una universidad
puedo ver, que las generaciones cambian con el tiempo y sé que hay...
relaciones... que evaden el esquema de la pareja tradicional.

Esta vez fue el turno de Bran de ruborizarse, ni siquiera entendió porque se


cohibió de pronto.

—¿Tú piensas que yo tengo alguna relación de folla amigos con Louis?
Dios, papá.

—¿Qué es lo que quieres que piense cuando ese chico se pasea por ahí con
tu aroma?

Los ojos de Bran se abrieron de impresión.


—Corrían los rumores de que tú y Louis tenían una relación, pero yo recibí
una carta que me notificaba que Harry y Louis están un proceso para poder
ser pareja, entonces no lo sé, ¿tienes una relación con Louis mientras él
tiene una relación con Harry? ¿Harry lo sabe? Cualquier alfa que conozca
habría matado a otro alfa si ponía su aroma en su pareja, entonces debo
suponer que Harry lo permite, están ustedes...

Mathew se quedó callado, nervioso, pero el rostro de su hijo lo alivió un


poco.

La cara de Bran se deformó de pronto con asco, su piel se puso más pálida y
tuvo escalofríos repentinos.

—Papá... Por... Tu... ¿Piensas que estoy en algún tipo de relación


poliamorosa con Harry y Louis? Mierda, eso es asqueroso. ¿Cómo llegaste
a esa conclusión? Es... Ugh.

Bran sintió nauseas de solo pensar en eso.

Mathew soltó el aire en un suspiro liberador, aliviado con la respuesta de su


hijo, al menos lo que temía no había sido verdad.

—Entonces... qué es lo que...

—Louis no me gusta, papá. No tengo sexo con él, no, eso fue solo... —Bran
se interrumpió a sí mismo, como si de pronto se percatara de las palabras
anteriores de su padre —. ¿Sabes lo Harry y Louis?

—Por supuesto, al principio, solamente fueron rumores, pero no lo


comprobé hasta que... Recibí un correo, había fotos de Harry y Louis, fuera
de la escuela, no supe quien las envió, pero era obvio que querían que yo lo
supiera, tal vez, que denunciara a Harry y lo destituyera de su cargo.

—¿Por qué no lo hiciste? —preguntó Bran.

—Conozco a Harry desde que salió del vientre de su madre. Es un buen


hombre, esas fotos me impresionaron, por supuesto que pensé en despedirlo
e informarlo pero... si Harry está rompiendo la ley por ese omega, debe
amarlo mucho ¿no crees?

—No me puedes decir que tus valores de justicia puede ser opacados por
una razón tan tonta como el amor.

—Sí, fue así —contestó seguro —. Harry ha tenido una vida difícil. Lo he
visto ser feliz, después de muchos años. Decidí preguntarle primero antes
de decidir qué hacer. Pero días después recibí una carta que decía que
estarían en juicio para declararos una pareja destinada y todo tuvo mayor
sentido. No necesite preguntarle más.

—¿Y si resultan no ser parejas destinadas?

—Tendría que despedirlo, es la ley, su licencia para enseñar seria retirada y


puede que vaya a prisión.

Bran tragó saliva.

—Pero no es por eso por lo que vine aquí.

Bran suspiro.

—Marque a Louis con mi aroma porque necesitaba cubrir el de Harry, para


que no supieran que están juntos.

—¿Y no es porque Louis te gusta?

—¡Que no! —Bran se encogió en su lugar—. Lo siento, es solo que...

Se sentía incómodo hablando con su padre de relaciones y amor, se sentía


incómodo hablar de eso con todo el mundo, había veces que incluso
pensarlo le causaba escalofríos.

—Está bien si te gusta.

—No es así —dijo tajante.


—De acuerdo, lo siento —dijo bajo, sosteniendo los hombros de Bran que
de pronto estaban muy tensos —. No soy el mejor en estos temas y soy un
hombre anticuado como muchas veces has dicho, pero quiero entender, ya
sea Louis u otro omega, un beta... Un alfa —dijo más bajo, indeciso. —
Estoy aquí para cuando quieras hablar.

Bran asintió, mordiendo su labio inferior con mucha fuerza. Se acercó a su


padre para abrazarlo, solamente para que no notara que sus ojos estaban
ligeramente cristalizados.

—Gracias, papá.

—🐾🐾🐾—

Louis se levantó de un salto, la garganta seca y la espada empapada en


sudor frio. Apenas se despertó sus manos temblaron, giró la cabeza,
mirando la obscuridad que envolvía la calle.

Su cachorro continuaba durmiendo plácidamente al costado de su cuerpo,


sin enterarse del golpe emocional que oprimía el cuerpo enfermo y
desgastado.

Las intensas ganas de llorar de frustración volvieron, tuvo que levantarse de


la cama y refugiarse en la cocina para preparar un té que lo acompañaría en
su nueva noche de insomnio, el calor podía servir para apartar el frío que la
pesadilla hundía en su pecho.

La primera vez que tuvo encuentro con ese recuerdo fue espeluznante y
doloroso, jamás olvidaría esa sensación que entumeció sus extremidades y
secó su boca. El recuerdo del cuerpo en el suelo no lo abandonó durante un
par de días, pero fue tolerable incluso después de enterarse que el omega
moribundo en el suelo era el hermano de Harry.

Pero fue más caótico el último par de días e incluso Louis cargaba con un
sentimiento de pérdida pesado en el estómago.

Sus sueños, o más bien, los recuerdos no eran espeluznantes como esa
escena de asesinato, por el contrario eran recuerdos felices, solamente era
Richard haciendo cualquier cosa cotidiana, como leer un libro, hablar sobre
su pareja, sonreír en el parque mientras comía su helado favorito... Cosas
tan simples, atrapaban la mente de Louis al despertar, no conoció a Richard,
pero los recuerdos lo mostraban como un joven dulce, que amaba la vida a
quienes lo rodeaban, era luz y felicidad. Louis no podía dejar de pensar que
no merecía morir, que no era justo.

Dejó que esos recuerdos pasaran, sin embargo, se volvieron tan constantes
que las veces que no sucedía ese extraño intercambio de memorias Louis se
sentía en paz, por ende prefirió quedarse despierto las noches en que
despertaba a mitad de la madrugada y hacia cualquier otra cosa para evitar
dormir o relajar su mente.

Esa noche en específico Louis no paro de leer artículos sobre Howard y su


perfecta familia, aunque no podía estar en contacto con Harry, Owen si lo
estaba, los día en que él iba de visita le contaba sobre las reuniones en casa
del padre de Desmond, aunque no hubiese nada diferente en ellas, seguían
recorriendo en círculos una y otra vez, entonces Louis pensó que leer más
acerca de él y su vida tarde o temprano le ayudaría a encontrar algo que les
ayudara.

Después de días de búsqueda nada le resultó sospechoso y Owen tenía


razón, Howard no dejaba cabos sueltos, al menos lo intentaba tan bien que
era complicado acusarlo de algún delito, complicado, pero no imposible,
había cosas que a simple vista pasaban desapercibidas, pero que en la mente
obsesionada de Louis tuvieron un peso de sospecha mayor.

La nota era de diez años atrás, la empresa familiar de Howard estaba al


borde de la bancarrota, pasando por un periodo muy difícil y con una
administración poco fiable y útil.

No era el periodo difícil el que mantuvo a Louis interesado, sino un párrafo:

"... No es la primera vez que la empresa sufre una caída económica como
esta, sin embargo, Alexei Dankworth fungió adecuadamente el cargo como
heredero principal, ideando una estrategia que posicionaría a la empresa de
vuelta en los primeros puestos..."
Louis se quedó pasmado unos momentos, releyendo el nombre una y otra
vez, había leído bastantes notas los últimos días, pero el nombre de Alexei
nunca apareció en ninguna de ellas, le pareció intrigante que alguien con el
apellido de Howard y además con el título de heredero nunca fuese
mencionado más que vagamente en una nota periodística de hace diez años.

Una vez que su corazón comenzó a acelerarse de emoción tecleó el nombre


en el buscador, pero no apareció nada importante además de esa nota.

El entrecejo de Louis se frunció y como era de esperarse su mente comenzó


a trabajar. ¿Quién era Alexei? ¿Por qué su existencia no estaba
documentada en ningún lugar? ¿Qué sucedió para que Howard hiciera lo
posible por negar la existencia de su primer hijo?

No podía tratarse de otra cosa.

Las manos de Louis comenzaron a sudar de excitación, no tenía idea si el


descubrir que Howard escondía la existencia de su primer hijo ayudaría en
algo, pero fue la única información a la que pudo aferrase en ese momento.

Unas horas más tarde Louis se quedó dormido en el sofá, sin ser capaz de
darle batalla a su cansancio, pero aún dormido su cerebro no se apagaba,
manteniendo su descanso inconcluso.

El sonido de la madera ser golpeada se filtró vagamente a su cerebro, más


su cuerpo se sentía tan cansado que no recibió las señales para moverse.

Escuchó a alguien llamarlo en la lejanía, pero incluso no pudo hacer mucho


aunque escuchará la voz desesperada en un eco borroso.

El tiempo avanzó relativamente corto y entonces después de poner una


fuerza de voluntad enorme pudo moverse del sofá, refunfuñando porque no
podía dormir a gusto y descansar como merecía.

Abrió la puerta enojado y ese enojo se incrementó cuando vio a Owen al


otro lado de la puerta.
—Hey, ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? —preguntó con un atisbo de
preocupación que a Louis le desconcertó.

Owen sostuvo su rostro con ambas manos, distinguiendo la opacidad en sus


ojos que lo hacían parecer un muerto en vida.

Louis le apartó las manos de un manotazo he hizo una expresión pura de


asco y molestia.

—¿Cuántas veces debo decirte que no me toques, mierda? —protestó,


frotando sus mejillas contra sus hombros.

Owen se disculpó, no era su intención molestar a Louis, pero su cuerpo no


dejaba de gritarle que lo auxiliara cuando lo veía mal. No era sencillo
luchar contra su naturaleza, ese instinto de proteger está arraigado en él. A
veces incluso piensa que es agotador cuidar y atender a los demás. Le
gustaría, que por unos segundos, alguien se preocupara por él y no
dedujeran que todo estaba bien con él solo porque era un alfa.

—Estaba preocupado, toqué la puerta durante diez minutos y no respondías,


pensé en llamar a una ambulancia.

Louis bufó, rodando los ojos, dio la espalda a Owen y se acostó de vuelta en
el sofá, cubriendo su cuerpo con la manta y cerrando los ojos.

Owen frunció el ceño y buscó al cachorro, pero no parecía haber señales de


la existencia del niño.

—¿Dónde está Daniel? —preguntó Owen, dejando las bolsas con distintos
productos en el suelo.

—En la habitación —respondió irritado, Louis, haciéndose bolita.

No le gustaba que Owen entrara a su apartamento. Por desgracia era el


acuerdo al que llegaron días atrás.

Pensó que introducir a Owen en la vida de Daniel lentamente era la mejor


opción. El cachorro no terminaba de sentirse cómodo junto al alfa, Louis
tenía que estar presente y una regla no establecida pero que ambos
entendieron a la perfección fue que Daniel prefería mantener una distancia
prudente entre ambos, por lo que Owen no podía acercarse demasiado.

Incluso con esas condiciones ya era ganancia para Owen, los primeros días
Daniel prefirió esconderse en la habitación y no salir en la hora entera que
Owen tenía permitido estar en casa del omega, al menos ahora ya salía y
convivía un poco.

Por supuesto, Louis no desaprovechó la oportunidad y utilizó a Owen como


un empleado que le traía la comida a casa y todo aquello que necesitara, se
encontraba bastante cansado como para salir y hacer las compras él mismo,
apenas caminaba de su casa al asesor y su vista parpadeaba entre luz y un
fondo negro, no era seguro salir en ese estado, temía desmayarse con su hijo
en brazos y si Owen ya estaba yendo a su casa ¿Por qué no usarlo como
transporte?

—¿Está bien? Son las once de la mañana, nunca duerme hasta tan tarde.

—¿Tú qué sabes? Has venido aquí cuatro días y crees que conoces los
horarios de mi hijo.

Louis permaneció acostado, con los ojos cerrados y tratando de relajarse


antes de que tuviera otro fuerte dolor de cabeza.

Owen rascó su nuca y miró hacia el pasillo, un cosquilleo se presentó en su


pecho, no sabía que era pero de alguna manera lo impulsó a caminar a las
habitaciones.

Cuando Louis no lo frenó se apresuró a entrar al cuarto, no había nada fuera


de lo común, Daniel estaba acostado al centro de la cama, envuelto con
muchas mantas, su rostro estaba rojo, más de lo normal y sus manos se
apretaban en puños.

Owen llevó sus dedos a la frente del bebé, percatándose de la alta fiebre en
el pequeño cuerpo.

—Mierda —maldijo, apresurándose a quitar las mantas que envolvían al


niño pequeño—. Hey, Dany —le habló bajo, sacudiendo un poco su cuerpo
—. Despierta, vamos.

Daniel abrió un poco sus ojos y pareciera que solo hasta estar despierto se
percató de los malestares en su cuerpo, su entrecejo se frunció por el
malestar y se quejó, más como un llanto que no podía llevar a cabo. Daniel
apenas podía gimotear y hacer un puchero, pero sí había lágrimas en sus
ojos.

—Ma —llamó con esfuerzo.

—Está bien, iremos con mamá, descuida. —trató de tranquilizar al bebé.

Pasó sus brazos debajo del cuerpo del bebé para poder alzarlo de la cama.
Su ropa estaba empapada por el sudor. Owen se impresionó del calor que
emanaba el cuerpo del bebé, parecía un carbón encendido.

Le costó trabajo acomodarlo en sus brazos, pero hizo lo que pudo para
sostenerlo de la manera menos peligrosa.

—¡Louis, vamos levántate debemos ir al doctor! —dijo al llegar a la sala.

El omega no respondió, tumbado en el sofá y con los ojos cerrados, con el


cansancio no fue difícil volver a quedarse dormido.

—¡Ey, Louis! —alzó la voz, logrando que Louis abriera los ojos.

El joven se levantó aturdido, lento y con dolor punzante en sus sienes.

Miró a Owen con su hijo en brazos y una gesto de pánico proyectándose en


su tonto rostro.

—Oye, lo estás haciendo llorar bájalo. —Louis se levantó del sofá.

—Tiene demasiada fiebre, debemos llevarlo al hospital, andando.

—¿Fiebre? —el cerebro de Louis pareció activarse de nuevo, volviendo de


su destrozada mente, para auxiliar a su pequeño cachorro.

—Sí, andando.
—Aguarda, Owen —dijo Louis, deteniéndose frente a la puerta, dio un
respiro y se tambaleó. Apenas pudo sostenerse de la pared y esperar a que el
mareo por levantarse rápido se esfumara.

—Está bien, está bien. No es la primera vez que pasa, Daniel es muy
propenso a enfermarse sé cómo... ayudarlo. Respira, relájate.

Owen negó con la cabeza, su corazón no paraba de palpitar y en su


estómago sentía un hueco de pánico.

—¿Qué... No, debemos ir con un médico, no sabes si es lo mismo que otras


veces, está...

—Debemos tomar su temperatura, vuelve a la habitación, si su fiebre es


muy alta sería malo que salga, hace mucho frío. Vuelve a la habitación y
quita su ropa, buscare pañuelos y un termómetro.

Owen vaciló, vio a Daniel en sus brazos, temblando y gimoteando, su


corazón se apretó y vio a Louis con pavor, pero finalmente regresó a la
habitación, quitó la ropa de Daniel con sutil cuidado. El bebé se quejó
muchas veces y pataleó con pocas fuerzas, retorciéndose en la cama, fue
conciente de sus malestares y comenzó a llorar, pidiendo a su madre a
gritos.

Louis volvió, lanzó inesperadamente un par de toallas al regazo de Owen y


le indicó que fuese a mojarlas con agua tibia mientras él se encargaba de
tomar la temperatura del bebé.

Sus manos no dejaban de temblar mientras manipulaba las toallas bajo el


chorro del agua, corrió de regreso al cuarto, tropezando con sus pies,
sintiendo que el corazón latir en su garganta.

Louis colocó la toallita húmeda en la frente del bebé, pero Daniel la retiró
de un manotazo.

—No, bio —dijo entre sollozos.

—Lo sé, amor, tienes frio pero necesito bajar tu fiebre.


—No, mamá.

Daniel comenzó a llorar de nuevo, moviéndose por la cama para evitar a


toda costa la tela húmeda.

—No te muevas solecito, necesito que el termómetro quede en su lugar.

Owen abrió y cerró las manos, ansioso, sus palmas no dejaban de picar.
Sentía todo su sistema nervioso ardiendo, jamás había sentido un instinto
con esa intensidad, quería evitar que Daniel dejara de sufrir pero no sabía
cómo hacerlo, se desesperaba por verlo mal. Quería calmar su sufrimiento.

—Mamá, Hady. —decía repetidamente.

—No puede venir amor, está en casa por favor, relájate.

Louis froto su rostro, sentía su cabeza partida en dos, junto al dolor de


cuerpo, náuseas y mareos. Que peor momento para que su bebé enfermara,
no tenía la energía para tratar con esta situación en ese momento.

—¡Hady! —gritaba desesperado el cachorro.

—Harry, no está, compórtate. —fue severo, sosteniendo con fuerza el brazo


de Daniel para que no lo moviera y pudiera tomar su temperatura.

—Louis, lo lastimas. —intervino Owen, tomando la muñeca de Louis para


alejarla de brazo de Daniel.

Los ojos de Louis se nublaron, advirtiendo que en cualquier momento se


pondría a llorar.

Owen se acercó, despacio.

—Dime que hacer —le dijo Owen indeciso. —Tranquilo, está bien, no estás
solo ¿de acuerdo? Solamente dime que hacer y te ayudo. Vamos, no puedes
perder la paciencia eres el que mejor puede atender a Daniel.

Louis respiró profundamente, asintiendo con la cabeza y haciendo


inesperadamente caso a lo que Owen decía.
—Sí, estoy bien, estoy bien. —repitió para él mismo, frotó sus ojos,
quitando las lágrimas y se levantó de la cama —. ¿Puedes sostener a
Daniel?

Owen asintió, aunque nervioso se sentó en la cama y levantó con cuidado a


Daniel del colchón, quien empezó a llorar y gritar con potencia, el alfa lo
acomodó en su regazo, sentándolo con cuidado.

—Obem, no. —dijo, empujando el brazo que rodeaba su torso, pero con su
escasa fuerza de bebé no consiguió nada.

—Sera por un momento, descuida. —dijo Owen, su cuerpo temblando.

Louis levantó el brazo de Daniel y puso el termómetro en la axila y


presionó, sosteniendo el brazo de Daniel contra su costado, para evitar que
se moviera de su posición.

—Dany, ¿recuerdas que te has sentido mal otras veces? Tuvimos que hacer
esto para que estuvieras bien. ¿Recuerdas?

—Hady. —volvió a repetir, hipando.

—Hady no puede venir, está ocupado en casa, pero a él le gusta que te


portes bien.

—No. —dijo Daniel, tratando de moverse, pero Owen lo impidió,


ejerciendo un poco más de presión.

Daniel continuó pataleando y moviéndose, Louis perdió la paciencia de


nuevo por un momento, tuvieron que colocar el aparato dos veces más hasta
que pudo registrar la temperatura del bebé.

—Treinta y ocho punto tres. —dijo Louis, levantándose y caminando a la


cocina.

—¿A dónde vas? —peguntó Owen en pánico.

—Está muy alta, necesito darle medicamento, no bajara solamente con


paños húmedos. Espérame.
Owen asintió e intentó arrullar a Daniel, pero el cachorro seguía golpeando
su mejilla, alejándolo de él.

El estómago de Owen se apretó, temeroso e inexperto envolvió el cuerpo de


Daniel entre sus brazos y se relajó, se concentró en los propios latidos de su
corazón, en el ritmo de cada palpito y poco a poco comenzó a liberar una
fragancia menos saturada.

El llanto de Daniel se detuvo en seco al percibir el aroma, Owen se asustó


por un momento, era la primera vez que liberaba un aroma para tranquilizar
a un bebé, no sabía si lo estaba haciendo bien o si empeoraría la situación.

Se sintió aliviado cuando Daniel dejó de llorar y en lugar de continuar


pateándolo se acurrucó en sus brazos, regulando su respiración y deteniendo
su llanto.

Owen limpió el resto de las lágrimas de sus mejillas enrojecidas y sin poder
evitarlo se agacho para poder besar la frente del cachorro.

Daniel gimoteó y aferró la corbata de Owen en su puño.

—En un momento estarás bien —le dijo bajo, sobando el pecho del
pequeño bebé.

—Volví. —anunció Louis, deteniéndose debajo del umbral. —Esto...


¿Usaste tu aroma para calmarlo?

—¿Estuvo mal? —preguntó preocupado.

Louis parpadeó y negó con la cabeza.

—No, pensé... no creí que eso funcionaría, no... le agrada el aroma de otros
alfas y tampoco le agradas.

Owen sintió un golpe en el estómago, pero guardo su comentario y su


sentimentalismo para después.

—Bien, le daré la medicina.


Louis preparó la solución de acuerdo al peso del bebé y Daniel no se negó
al medicamento como pensó que lo haría, al parecer el aroma de Owen
funcionó como un relajante que apacigua a Daniel y su mal humor por la
enfermedad.

Su fiebre disminuyo después de media hora, pero horas después Daniel


despertó y volvió a hacer un escándalo, lloro y grito hasta que se terminó su
energía, la de Louis y de paso, la de Owen.

Louis tuvo un colapso nervioso y se encerró en el baño a llorar, lo que


provocó más migraña y ojos irritados.

Tenían la fortuna de que Owen supiera controlar bien su llanto o sino en el


departamento se abría desatado un llanto colectivo que sería difícil detener.

Cinco horas después lograron que la casa estuviera en silencio, Louis se


había calmado y Daniel, estaba dormido tranquilamente, sin fiebre y sin
dolor. Aunque Louis sabía que eso solamente era el comienzo de su
enfermedad.

Terminó de acomodar los platos en la mesa y caminó de vuelta a la


habitación, la luz estaba apagada, pero la del pasillo no, lo que daba la
iluminación suficiente para que Owen pudiera ver dentro de la alcoba.

Louis se asomó en la habitación, divisando la figura de Owen hincado en el


suelo, recargándose en la orilla de la cama, descansando su cabeza y
admirando la figura pequeña derrotada en el colchón.

Louis suspiró, sobando su cuello. Seguía de pie por pura fuerza de voluntad,
tener un bebé enfermo era difícil, estar enfermo al mismo tiempo que tú
hijo era luchar o morir, por suerte Owen estaba ahí, a Louis no le hacía
feliz, pero fue de ayuda en algo, Louis no hubiese aguantado esa ronda el
solo, su orgullo no le dejaba aceptarlo en voz alta, pero era la verdad.

Siempre tuvo suerte de tener a alguien en los momentos más complicados.

Sintió otra fuerte punzada en la cabeza y caminó a dónde Owen, sobando


sus sienes.
—Estará bien, no es necesario que te quedes aquí todo el día vigilando
como un halcón. —le dijo Louis en un susurro.

El alfa, inseguro miró de Louis a Daniel repetidas veces.

Louis no se quejó, era natural que Owen estuviera asustado y quisiera


quedarse toda la noche y cuidar de Daniel. Louis ya había vivido esa etapa
de preocuparse en exceso cuando Daniel se enfermaba, ahora prefería
mantener la calma, era más sencillo controlar la situación en lugar de llorar
junto a su bebé.

La parte difícil de cuidar a los niños pequeños de enfermedades era que no


siempre podías estar seguro de que era lo que sucedía, dónde había dolor,
cuáles eran las molestias y como remediarlo, afortunadamente Louis ya
conocía a su bebé a la perfección y no necesitaba que el hablara para
entender que le dolía la cabeza o el estómago y sabía que lo peor había
pasado, lo que su bebé ahora necesitaba era descansar.

—Pero, ¿qué pasa si vuelve a subir su temperatura? ¿O si algo le duele? —


preguntó Owen, con la inseguridad apropiándose de su mirada.

Louis hizo una mueca, medio divertido.

—Está bien si lo monitoreas cada media hora. La medicina tiene un efecto


de ocho a diez horas, estará bien un rato.

Owen seguía dudando, Louis se irritó un poco. Detestaba cuando


cuestionaban su inteligencia.

—También tienes que comer algo, no quisiera que te desmayaras aquí en mi


casa, no sabría cómo lanzarte a la calle. Anda, levántate y come algo. —
finalizo Louis, abrazándose a sí mismo y saliendo de la habitación.

En pocos minutos, Owen ya había vuelto al comedor para llenar su


estómago vacío, Louis preparó algo sencillo, con los malestares y la energía
escasa no quiso complicarse más la vida en preparar algo decente. Intuía
que Owen no le tomaría importancia a lo que le ofreciera de comer y si lo
hacía bueno, que se joda, no estaba de ánimos.
Tal como supuso, Owen no dijo nada, posiblemente el alfa no sabía que era
lo que estaba comiendo, se encontraba bastante perdido en sus
pensamientos como para averiguarlo.

—Jamás en mi vida me había sentido tan aterrado, no desde... —Owen se


calló, mirando el suelo y tragando saliva.

—Es normal, es la primera vez que lo vez enfermo, me paso a mí. Es


normal. —repitió—. No deberías sentirte como un tonto por tener
emociones.

—Claro —dijo en voz baja, sin creerlo por completo.

Se hizo el silencio, una vez más, como era costumbre siempre que estaban
los dos solos. A Louis no le importaba en lo más mínimo platicar con Owen
o preguntarle sobre su vida, por lo que recibía el silencio comodo y algo
positivo.

Para Owen era todo lo contrario, el silencio le revolvía el estómago y lo


ponía muy ansioso.

—¿Por qué no vas a dormir? —propuso —. Debes estar cansado, parece


que no has dormido en días.

—Te ves igual. —contratacó Louis.

Owen rascó su nuca y comprobó lo que temía, no se veía bien en lo


absoluto, tal vez era la primera vez que se veía así de demacrado. El trabajo
era pesado, más cuando se era un novato, los de rango mayor tendían a
sobre explotarlos y tratarlo como si fuesen sus esclavos.

Eso consumía la mayor parte de su tiempo y en las noches la ansiedad y las


preocupaciones no le dejaban dormir, además de sus reuniones entre los
Styles y Dankworth. Se se tía como un agente encubierto con tres vidas
distintas.

No pensó que sería tan cansado tener que actuar como una persona distinta
tantas veces en tan corto tiempo. Lo único que lo hacía arrepentirse de su
decisión era Daniel. Todo era por él, todos los desvelos y la carga pesada,
todo para mantenerlo a salvo y que tuviera una vida cómoda, sin tantos
problemas.

—Pero yo tengo trabajo. Tú estás en casa. —denotó Owen, jugando con el


tenedor.

—Bueno, yo tengo una necesidad biológica involuntaria por estar cerca de


mi pareja destinada y si no lo hago, enfermo, entonces, debería ser casi lo
mismo.

Owen asintió, encontrando lógica en las palabras de Louis y sintiéndose


incomodo con la palabra "destinado".

—Además —continuó Louis. —No he dormido bien, hay algo que me tiene
pensando.

—¿Qué cosa? —preguntó Owen, desviando el tema de las parejas


destinadas.

—Alguna vez... —hizo una pausa, dudando seriamente en hablar, pero al


final se relajó y continuó. —¿Has escuchado a Howard hablar de alguien
llamado Alexei?

Las cejas de Owen se fruncieron y negó instantáneamente.

Howard mantenía sus secretos muy bien guardados, por supuesto que con
Owen, únicamente diría lo necesario, aunque Owen era parte de sus planes
malvados no necesitaba que lo supiera todo, él solo era un engranaje,
colocado en el lugar correcto para que todo funcionara perfectamente, por
lo que solo hablaba de su idea para desenmascarar la relación de Louis y
Harry y probar que Harry era un pervertido que gozaba de acosar y abusar
de sus estudiantes. La razón por la que quería hacerlo Owen no la sabia,
solamente estaba para cumplir con una parte del plan y después sería
desechado como un pedazo de papel usado, a menos que Howard viera un
potencial negocio en él, que Owen esperaba no fuese así, pero dudaba que
se salvaría de sus garras si el hombre no paraba de preguntar sobre su
familia y su empresa, a veces Howard era bueno siendo directamente
indirecto.

No era una mentira que Owen fue desheredado por su padre, no tenía nada,
pero también se sabía que Owen era hijo único y su familia era reacia a
entregar el patrimonio familiar a alguien que no llevase la sangre Lennox.

Estaba seguro que Howard ya había ideado cien planes distintos para
conseguir que Owen consiguiera su herencia de vuelta y explotarlo, pero
eso solo le mostraba a Owen que estaba actuando bien su papel de "niño
ingenuo solitario" Howard podía pensar que lo tenía en la palma de sus
mano y que podría manipularlo tanto como quisiera, pero si algo hizo bien
su padre fue enseñarle a no ser un estúpido.

—¿Quién es? —preguntó Owen, decidiendo tomar el tenedor y comer un


poco del pure de papas.

—No lo sé, pero estoy seguro de que puede ser hijo de Howard. —declaró
Louis, sin apartar sus ojos del rostro de Owen, como siempre, dudando de
sus palabras y buscando en sus gestos algo que pudiera delatar sus mentiras.

Sin embargó Owen se veía igual de impresionado que Louis cuando


encontró la información.

—¿Un hijo? —preguntó de vuelta, para asegurarse que que escuchó bien.

—Sí. Leí su nombre en una nota, Alexei Dankworth, heredero principal de


las empresas Dankworth, lo que me hace suponer que es mayor que Rachel.

—¿No piensas que si hubiese un hijo mayor la familia de Harry te lo


hubiera dicho?

Los labios de Louis se apretaron, se sintió atacado de pronto, aunque esa no


fuera la atención de Owen, solo era una duda lógica, pero a Louis le
molestaba, porque si fuese el caso, entonces le ocultaban cosas y eso le
hacía sentir tonto y vulnerable.

—O ellos tampoco saben.


Louis esperó a que Owen se burlara de él en su cara y le dijera que era
bastante ingenuo y confianzudo, pero eso no pasó y en realidad Owen
solamente se quedó pensando.

—Pero, si fuera el caso ¿no habría información de ese hijo en internet? No


recuerdo haber leído sobre algo así.

—Eso es lo extraño, Alexei solamente es mencionado en esta nota pero no


en otra más, como si se hubiera encargado de eliminar toda prueba de que
alguna vez existió.

—Es algo que Howard haría. —dijo Owen convencido. Ese demonio no
tenía piedad para nadie más que para él mismo.

Si alguien le contara que hizo desaparecer a su hijo no estaría impresionado.

—¿Y por qué? Eso es lo debemos de saber.

—¿Como ayuda eso en el caso de Harry?

—No lo se, puede que ni siquiera ayuda en nada, pero no está de más
saberlo.

—¿Y cómo piensas averiguarlo?

—Mierda Owen tampoco lo sé, pero algo se me ocurrirá —dijo irritado


Louis.

—Es peligroso —expuso con la voz baja.

—No te pregunte.

—Si Howard llega a enterarse de que estas desenterrando sus secretos va a


tomar represalias.

—Yo no lo haré, no directamente. No sé, habla con Desmond, pregúntale


sobre él.

—¿Yo? —se señaló con el dedo.


—Sí, tu, se reúnen a hablar del caso algunos días ¿no? Mencionarles que leí
sobre él y tenía curiosidad. Ellos pueden saber qué hacer con esa
información.

—No creo que desenterrar el pasado escondido de Howard sirva para salvar
a Harry. Si ese hijo existía antes de que Des y Howard se conociera
entonces no tiene nada que ver con Harry y su caso.

—Si hizo algo en su pasado que quiso borrar puede comprometerlo


legalmente, si Howard va a prisión se termina su plan y no seguirán
llegando cosas que perjudiquen a Harry.

Louis se levantó de la silla, en busca de un vaso sus piernas flanquearon y


cayó de pronto de rodillas al suelo.

Owen se apresuró a auxiliarlo, tomándolo de los antebrazos para ayudarlo a


pararse.

—Louis, definitivamente tu salud no se ve bien. Necesitas ir a un médico.

—Los médicos vienen a verme cada dos días. —dijo, sacudiéndose de las
manos de Owen.

—No creo que sea buena idea que continúes aquí solo, necesitas que
alguien te ayude, llama a tu madre.

—No. Lo último que necesito es lidiar con la actitud de mi madre cuando


estoy enfermo, ella me agota mentalmente.

Louis siguió su camino, levantando el vaso y sirviendo agua con sus manos
temblorosas.

—Entonces llama a una enfermera o una niñera, no puedes hacerte cargo de


todo tu solo.

Louis sintió lava subir por su esófago, Owen siempre lo ponía de mal genio,
ya fuera porque decía tonterías o porque decía la verdad, verdades que
muchas veces golpeaban en su ego y lo hacían enfurecer el doble.
—Soy perfectamente capaz.

—Sí, cuando tu salud es buena, es obvio que ahora mismo no eres


suficiente para cuidar de ti y de Daniel.

—¿Por qué siempre tienes que estar subestimándome? —alzó la voz. —.


¡Tú nunca piensas que voy a poder lograr algo!

—Yo no te subestimo, soy realista. No puedes cuidar de Daniel en este


estado, te pones en riesgo y a él de paso.

—Yo puedo solo, no necesito a nadie más.

—¿Te estás escuchando? Maldita sea, tu orgullo no se va a destruir por unos


días que aceptes ayuda externa. ¿Qué mierda pasa contigo? No estás en
condiciones de cuidar a un bebé tu solo.

—¡Soy capaz! —repitió.

—Que irritante eres Louis, deja de creerte un súper heroe, no puedes con
todo. Reacciona, Daniel casi muere y sigues pensando estupideces.

—No casi muere, fue una fiebre y nada más —argumentó, volviendo a su
lugar la mesa y tratando las palabras de Owen como si no valieran nada.

Se sentó de mala gana y continuo comiendo.

—Sí, y tú estabas lo bastante agotado como para levantarte del sofá, si yo


no hubiese llegado pudo ser peor, Daniel tenía 38 grados, unos minutos más
y hubiera convulsionado y no había nadie para notarlo.

—¿Intentas hacerme sentir culpable?

—Mierda. ¡No! Estoy intentando que no mueran! ¿Por qué siempre piensas
que te estoy atacando? Deja de estar a la defensiva. No estás escuchando
una mierda.

—¡Porque solo dices mierda! Siempre diciendo que no soy suficiente para
cuidar a mi hijo o para hacer nada. Te pasas atacándome, haces hincapié en
mis errores para decirme que no soy bueno en algo, que bueno que lo
nuestro termino, no hubiese funcionado de cualquier forma, ¡eres
asfixiante!

Owen se quedó callado por unos momentos, sus puños apretados y su


corazón se entumeció. Su mirada se volvió fría, pero está vez, no mostró
emoción alguna, solo tomó esa cara de póquer, se levantó de la silla,
acomodando las mangas de su camiseta y dijo:

—Tienes razón, esto no hubiera funcionado.

Sin más sostuvo su saco y caminó a la puerta.

—Gracias por la cena —dijo, abriendo y cerrando educadamente la puerta y


desapareció.

Louis frunció los labios y miró la comida sin terminar en el plato.

Su mente se quedó en blanco por unos momentos.

—Maldito imbécil. —dijo, se tiró en el sofá y cerró los ojos, de todas


formas no tenía más apetito.

...

Dije que lo subía en la tarde, pero no me dio tiempo y debía ir a


entrenar, disculpen.

Pero al fin esta aquí, al fin. AL FIN.

Y bueno, no tengo nada que decir, jajaja.

Espero que hayan disfrutado el cap y si no, pues nimodo alch.

Tengan una noche muy bonita, duerman bien. Lxs quiero mucho y nos
leemos el próximo capítulo.

All the fucking love.

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