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Día de Expiación: Significado y Práctica

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Temas abordados

  • sacrificio por el pueblo,
  • sacrificio del macho cabrío,
  • significado espiritual,
  • sacrificio de holocausto,
  • días sagrados,
  • sacrificio de animales,
  • rituales de sangre,
  • Día de Expiación,
  • ofrendas,
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Temas abordados

  • sacrificio por el pueblo,
  • sacrificio del macho cabrío,
  • significado espiritual,
  • sacrificio de holocausto,
  • días sagrados,
  • sacrificio de animales,
  • rituales de sangre,
  • Día de Expiación,
  • ofrendas,
  • culto en la sinagoga

J. D.

Douglas, Nuevo diccionario Biblico: Primera


Edicion (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1991).

EXPIACIÓN, DÍA DE (heb. yôm hakkippurı̂ m). El 10º día del 7º mes (Tisrí, septiembre/octubre),
Israel observaba el más solemne de sus días sagrados. Todo trabajo estaba prohibido, y la población
entera cumplía un estricto ayuno.
I. Propósito
El día de expiación servía para recordar que los sacrificios diarios, semanales, y mensuales que se
ofrecían en el altar de los holocaustos no bastaban para borrar los pecados. Aun en el altar de los
holocaustos, el que adoraba se mantenía “lejos” porque no podía aproximarse a la santa presencia
de Dios, que se manifestaba entre los querubines en el lugar santísimo. En este único día del año el
sumo sacerdote, como representante del pueblo, entraba al lugar santísimo, el lugar del trono divino,
con la sangre expiatoria.
El sumo sacerdote hacía expiación por “todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus
rebeliones y todos sus pecados”. Primero se hacía expiación por los sacerdotes, porque el mediador
entre Dios y su pueblo tenía que estar ceremonialmente limpio. Asimismo se purificaba el santuario,
porque también estaba ceremonialmente manchado por la presencia y el ministerio de hombres
pecadores.
II. Su observancia en la antigüedad
En su preparación para los sacrificios del día, el sumo sacerdote tenía que dejar de lado sus
vestiduras oficiales y colocarse una simple túnica blanca. Luego ofrecía un becerro como expiación
por sí mismo y por los demás sacerdotes. Luego de llenar su incensario con carbones ardientes
tomados del altar, el sumo sacerdote penetraba en el lugar santísimo, donde colocaba incienso sobre
los carbones. El incienso despedía una nube de humo que cubría el propiciatorio, bajo el cual se
encontraba el arca del testimonio. El sumo sacerdote tomaba un poco de la sangre del becerro y la
rociaba sobre el propiciatorio y sobre el suelo delante del arca. En esta forma se hacía la expiación
por los sacerdotes.
A continuación el sumo sacerdote sacrificaba un carnero como expiación por el pueblo. Parte de
la sangre se llevaba al lugar santísimo y se rociaba de la misma manera que se había hecho con la
sangre de la expiación por los sacerdotes (Lv. 16:11–15).
Después de purificar el santuario y el altar de los holocaustos con la sangre del becerro y el
carnero (Lv. 16:18–19), el sumo sacerdote tomaba el macho cabrío, le ponía las manos sobre la
cabeza, y allí confesaba los pecados de Israel. Este macho cabrío (o víctima propiciatoria), era
llevado al desierto, donde simbólicamente se alejaba llevando los pecados del pueblo (* AZAZEL).
Los cuerpos de los dos animales sacrificados en holocausto, el becerro y el macho cabrío, se
llevaban fuera de la ciudad y se quemaban. El día terminaba con la celebración de sacrificios
adicionales.
III. Significado
En la Epístola a los Hebreos se interpreta el ritual del día de expiación como tipo de la obra
expiatoria de Cristo, destacándose la perfección de esta última y lo inadecuado del primero (He. 9–
10). A Jesús mismo se le denomina nuestro “gran sumo sacerdote”, y se entiende que la sangre de
los toros y carneros de la antigüedad tipifica la que fue vertida en el Calvario. A diferencia del
sacerdocio del AT Cristo, que era sin pecado, no tuvo que hacer sacrificios expiatorios por sí
mismo.
Así como el sumo sacerdote del AT entraba en el lugar santísimo con la sangre de las víctimas
de los sacrificios, Jesús entro en el cielo para presentarse delante del Padre como intercesor de su
pueblo (He. 9:11–12).
El sumo sacerdote tenía que ofrecer cada año sacrificios expiatorios por sus propios pecados y
por los del pueblo. Esta repetición anual de los sacrificios servía para tener presente que todavía no
se había logrado la expiación perfecta. Sin embargo, por medio de su propia sangre Jesús alcanzó la
redención eterna para su pueblo (He. 9:12).
La Epístola a los Hebreos hace notar que las ofrendas levíticas sólo podían lograr “la
purificación de la carne”. Ceremonialmente purificaban al pecador, pero no podían purificarlo
interiormente, lo cual es el requisito previo para la comunión con Dios. Las ofrendas hacían las
veces de tipo y profecía de Jesús, el que, por medio de su mejor sacrificio, limpia la conciencia de
obras muertas (He. 9:13–14).
El tabernáculo del AT tenía como fin, en parte, enseñar a los israelitas que el pecado impedía el
acceso a la presencia de Dios. Sólo el sumo sacerdote, y este una sola vez por año, podía entrar al
lugar santísimo, y “no sin sangre” ofrecida para la expiación de los pecados (He. 9:7). Jesús, sin
embargo, por “el camino nuevo y vivo” entró en el cielo, el verdadero lugar santísimo, en el que
mora eternamente para interceder por su pueblo. El creyente no necesita mantenerse alejado, como
tenían que hacer los israelitas de antaño, sino que ahora por medio de Cristo puede llegar hasta el
mismo trono de la gracia.
En He. 13:11–12 se nos recuerda que en el día de expiación la carne de la ofrenda expiatoria se
quemaba fuera del campamento de Israel. También Jesús sufrió fuera de las puertas de Jerusalén
para poder redimir a su pueblo del pecado.
IV. Práctica moderna
En el uso judío moderno el día de expiación, Yom Kippur, es el último de los “diez días de
penitencia” que comienzan con Rosh Hashanah, e. d. el año nuevo judío. Este período de diez días
se dedica a ejercicios espirituales de penitencia, oración, y ayuno, como preparación para el día más
solemne del año, Yom Kippur. Aunque los aspectos relativos a los sacrificios no se realizan desde la
destrucción del templo, los judíos todavía celebran el día de expiación con ayuno y abstención de
todo tipo de trabajo.
En la víspera de Yom Kippur se hace sonar el sofar, o cuerno de carnero, para reunir al pueblo
para el culto en la sinagoga. En esta oportunidad se canta el impresionante servicio del nominado
Kol Nidre (“todos los votos”). Penitentemente la congregación pide perdón a Dios por romper los
votos que no pudo cumplir.
Al día siguiente hay cultos desde temprano hasta la caída de la noche. El día de expiación
termina a la puesta del sol con un solo trompetazo de sofar, después del cual los fieles retornan a sus
hogares.
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Samuel Vila Ventura, Nuevo diccionario biblico
ilustrado (TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1985),
362.
EXPIACIÓN (DÍA DE LA). Se guardaba anualmente, para la humillación del pueblo y expiación
de sus pecados. Ese día el sumo sacerdote ofrecía sacrificios como una purificación del santuario,
por los sacerdotes y por la nación (Lv. 16; 23:26–32; Nm. 29:7–11). Se guardaba el décimo día del
séptimo mes por la suspensión de los trabajos diarios, por una santa convocación y por ayuno, el
único ayuno prescrito por la Ley. Sólo este día entraba el sumo sacerdote en el lugar «santísimo»
(He. 9:7). Para ello se vestía simplemente de lino blanco y quemaba incienso para que el humo
cubriera el propiciatorio. En seguida rociaba, sobre el propiciatorio, y por abajo, la sangre del
novillo que había ofrecido por sus pecados y los de los sacerdotes. Después volvía a entrar con la
víctima ofrecida por los pecados de la nación y con la sangre rociaba el velo. Por medio de ritos
semejantes hacía expiación por el lugar santo y el altar de los sacrificios. La Epístola a los Hebreos
indica que la entrada del sumo sacerdote en el lugar santísimo una vez al año, y no sin sangre,
prefiguró la entrada de Jesús, el gran Sumo Sacerdote, una vez por todas en los cielos, habiendo
adquirido para nosotros la salvación (He. 9:1–12 y 24–28), y con ella el perdón de los pecados y la
justificación del pecador, haciendo inútiles los sacrificios de expiación.
Alfonso Lockward, Nuevo diccionario de la Biblia
(Miami: Editorial Unilit, 1999), 287.
DÍA DE EXPIACIÓN Celebración de penitencia general para los hijos de Israel establecida en la
ley, que debe tener lugar “en el mes séptimo, a los diez días del mes”, en el cual debían afligir sus
almas y el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo, cosa que no se podía hacer en ninguna
otra fecha (Lv. 16:29–31). Era día de “santa convocación.… porque es d. de e., para reconciliaros
delante de Jehová vuestro Dios” (Lv. 23:27–29). El sacerdote tenía que ofrecer sacrificios por sí
mismo y luego por los pecados del pueblo. Tomaba dos machos cabríos y se echaba suerte para
escoger a uno de ellos para el sacrificio y otro para ser enviado al desierto para llevar “sobre sí
todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada” (Lv. 16:22), antes de lo cual se le imponían las
manos. Se realizaban varios otros sacrificios, además del macho cabrío. Una referencia específica
en el NT aparece en He. 9:7, donde se habla de que “en la segunda parte” del •tabernáculo “sólo el
sumo sacerdote una vez al año” podía entrar, “no sin sangre”. “Pero estando ya presente Cristo,
sumo sacerdote de los bienes venideros … entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo,
habiendo obtenido eterna redención” (He. 9:11–12). Sin embargo, es de señalar que este rito sólo
se menciona en el Pentateuco. No aparece en los libros históricos, poéticos y proféticos del AT.
Después del exilio, la celebración tomó más auge, y los judíos lo consideran como el más
importante del año (Yom Kippur)
Trent C Butler, «Día de la expiación, El», ed. John D.
Barry y Lazarus Wentz, Diccionario Bíblico Lexham
(Bellingham, WA: Lexham Press, 2014).

DÍA DE LA EXPIACIÓN, EL (‫ִּכֻּפ ִרים יֹום‬, kippurim yom). Día en que Israel ayunaba, limpiaba
de impurezas el santuario y se ocupaba de su pecado por medio de ritos de sangre y del envío de
una cabra al desierto. Tenía lugar el décimo día del mes séptimo.
La descripción bíblica
Lev 16. Lev 16 es el pasaje central que describe y explica el ritual del Día de la expiación. Luego de
la muerte de los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, (Lev 10), el texto se centra en cuestiones de purezas
e impurezas del lugar sagrado. El capítulo 16 trata la purificación del santuario, el sumo sacerdote
(16:1–4), y el pueblo. Después que el sumo sacerdote lograba la expiación por medio del sacrificio
de un novillo, estaba calificado para servir en el santuario. El ritual del Día de la expiación requería
dos cabras para obtener la expiación por el pecado del pueblo.
El sumo sacerdote echaba suertes para determinar cuál sería para Dios y cuál para “Azazel”.
Luego sacrificaba la cabra asignada a Dios como ofrenda por el pecado. La cabra de Azazel era
enviada al desierto para hacer la purificación. No se conoce el significado exacto del término
“Azazel”; puede referirse a un demonio del desierto, a un acantilado rocoso, o a una cabra que trae
destrucción. En esencia, la cabra de Azazel era un chivo expiatorio que se internaba en el desierto y
así quitaba o llevaba los pecados del pueblo.
Lev 16:11–18 explica la forma en que el sumo sacerdote debe sacrificar el novillo para expiar su
pecado, luego explica cómo debe sacrificar la cabra como ofrenda por el pecado del pueblo.
Primero, debe purificar el lugar santísimo y el tabernáculo de reunión rociando sangre sobre el
“propiciatorio”. Luego deberá tomar sangre del novillo y de la cabra y purificar el gran altar. A
continuación pondrá sus manos sobre la cabeza de la cabra confesando el pecado de Israel. Luego
enviará la cabra al desierto, (Lev 16:22).
El sumo sacerdote deberá ponerse vestimentas más elaboradas, dejar las prendas de lino en el
tabernáculo de reunión, bañarse y entonces ponerse la nueva vestimenta (Lev 16:23–24). A
continuación presenta su holocausto y el del pueblo, haciendo expiación por sí y por el pueblo. El
hombre que lleva a Azazel al desierto se baña y lava su ropa (Lev 16:26). Recién entonces puede
abandonar el desierto y reingresar al campamento. Los restos del novillo y la cabra utilizados para
el sacrificio son llevados fuera del campamento y quemados (Lev 16:27).
Recursos adicionales del Antiguo Testamento. No se podía realizar ningún trabajo en el Día de la
expiación; la observancia iba desde la tarde hasta la tarde del día [Link] 23:26–32 provee
mayor información sobre el Día de la expiación y convoca a una asamblea sagrada. El texto
instruye al pueblo a practicar el auto sacrificio, probablemente referido al ayuno. Cualquiera que no
lo hiciera, sería expulsado del pueblo de Israel. El texto también indica que Dios destruiría
cualquier persona que realizara trabajo en el Día de la expiación; deberán presentar una ofrenda
encendida a Yavé.
Núm 29:7–11 también indica que no debe realizarse ningún trabajo el Día de la expiación, y
prescribe el auto sacrificio. Sin embargo, Números indica una ofrenda encendida más que incluía un
novillo, un carnero, y siete corderos de un año. Estos sacrificios adicionales tenían el propósito de la
expiación y la purificación. La receta para la ofrenda de granos que acompañan a la ofrenda
encendida requería flor de harina mezclada con aceite. El pasaje también demanda un macho cabrío
como ofrenda por el pecado. No obstante, estas ofrendas no reemplazan la ofrenda encendida
normal. Números identifica el sacrificio del Día de la expiación como una ofrenda para expiar el
pecado.
Explicación
Debido a que el Día de la purificación expiatoria es el más abarcador e intensivo de todos los ḥaṭṭāʾt
rituales, se aplican las reglas más estrictas. Según Lev 16, el Día de la expiación comenzó como un
ritual de emergencia para cuando algo inesperado profanaba el santuario de Dios. Luego se fueron
agregando gradualmente sacrificios adicionales al ritual. En algún punto, el Día de la expiación se
convirtió en un rito anual para asegurar que el santuario estuviera purificado de cualquier
profanación que hubiera ocurrido durante el año. Israel destacaba la importancia del Día de la
expiación combinando elementos de purificación, sacrificio, descanso sabático, alejamiento del
pecado, y duelo.
Aparentemente el ritual del Día de la expiación absorbió elementos de varios otros rituales:
• El uso de dos animales puede provenir de las dos aves para la purificación del leproso (Lev 14).
• Los elementos de sacrificio pueden reflejar los rituales de duelo.
• El descanso y la prohibición del trabajo vienen de la observancia del sabat aunque la fecha
exacta en el calendario significaba que el Día de la expiación no siempre se podía cumplir en el
sabat.
Importancia
El Día de la expiación era el rito de expiación central para toda la nación. A medida que el pueblo
fue creando un calendario religioso, la expiación parecía ser parte natural de la adoración por el
nuevo año. Así es que el Día de la expiación se convirtió en un rasgo central de las celebraciones
del año nuevo del séptimo mes, que se celebraba en torno a la Fiesta de las enramadas o de los
tabernáculos. Los judíos establecieron esas fiestas sobre una base anual para darle regularidad y
asegurar que el santuario y el pueblo estuvieran regularmente purificados y restaurados a su
condición santa. Dios solo podía visitar a su pueblo cuando el lugar de adoración, los sacerdotes, y
el pueblo estaban purificados. El ritual también es el principal rito de purificación y expiación en la
Biblia. Azazel era uno de los instrumentos que Dios usaba para producir purificación y expiación.
Uso intertestamentario
Los textos del período intertestamentario también evidencian la práctica del Día de la expiación.
Por ejemplo, Qumrán desarrolló el demonio de Azazel, dándole una interpretación profética;
vinculaban a Azazel con los ángeles de Gén 6 y la conducta que tuvieron hacia las hijas de los
hombres. Otros textos de Qumrán también se refieren al Día de la expiación:
• En 1QpHab 11, el sacerdote malvado persigue al Maestro de la Justicia para destruirlo el Día de
la expiación. Aquí el texto de Qumrán se refiere a un día de ayuno destinado al descanso.
• 1QpHab 12 ofrece una oración por el Día de la expiación.
• 4Q265 prohíbe bañarse y lavar ropa en el Día de la expiación, y estimula el ayuno.
• 4Q321 destaca la ubicación del Día de la expiación en el séptimo mes, en Malaquías. La Fiesta
de las enramadas continúa en la lista. Pero una lista posterior ubica el Día de la expiación en el
séptimo mes, en Abías, al igual que en Josué.
• 4Q365 demanda un toque de trompeta el Día de la expiación.
• 11Q19 2510 habla de un día de descanso y hace un llamado a la auto-humillación. Quienes no
practiquen la humildad serán excluidos del pueblo de Israel. El texto también prescribe una
ofrenda encendida de un novillo, un carnero y siete corderos machos de un año.
Otras menciones del Día de la expiación y Azazel incluyen:
• La Mishná que presenta todo un tratado (Yoma) sobre el Día de la expiación con elementos
actualizados de celebración.
• Pirke Aboth en el Seudoepígrafo que enumera 10 milagros realizados en el santuario. Especifica
que nada hacía impuro al sumo sacerdote en el Día de la expiación.
• Enoc 8 enumera los grandes logros de Azazel, quien les enseñó a los hombres a fabricar armas y
a descubrir metales. Azazel también introdujo en la tierra los cosméticos y embellecedores de
ojos, enseñó toda la iniquidad en la tierra y reveló los secretos eternos a los hombres.
• Enoc 10 registra la orden que Yavé dio a Rafael para que amarre a Azazel, lo arroje a la
oscuridad eterna y busque un lugar en el desierto para desterrarlo allí.
• Enoc 55:4 convoca a los reyes de la tierra para que presencien cómo el Elegido de Dios juzga a
Azazel, que será arrojado al abismo en completa condenación. Enoc le dice a Azazel que debe
cumplir una severa condena sin jamás tener paz (13:1).
La interpretación del Nuevo Testamento
Pocos pasajes del Nuevo Testamento hacen referencia al Día de la expiación:
• Hech 27:9 se refiere brevemente al ayuno.
• Heb 6–9 aplica el ritual a Jesús en su servicio como sumo sacerdote en el cielo. Jesús obtiene
redención eterna para su pueblo, haciendo el sacrificio de una vez para siempre. En
consecuencia, Cristo tiene un sacerdocio superior
• Heb 13:11–12 alude al novillo y a la cabra quemados fuera del campamento para ilustrar el
sufrimiento de Cristo fuera de los muros de la ciudad de Jerusalén.
Influencia de la cultura del Cercano Oriente antiguo
La cabra de Azazel enviada al desierto probablemente derivó de un ritual del Cercano Oriente
antiguo (Wright, Anchor Bible Dictionary 2, 74). Por ejemplo, durante la celebración del año nuevo,
los babilonios utilizaban un carnero sin cabeza para purificar y limpiar las ventanas del santuario.
Luego arrojaban el cuerpo del animal y la cabeza al río, para que se llevara la impureza recogida
por el carnero. De igual manera los hititas purificaban un santuario nuevo con rituales de sangre,
incluyendo la matanza de un cordero y embadurnando con su sangre las paredes del templo, la
estatua del dios, y los instrumentos religiosos. Luego quemaban el cordero.
Los hititas también tenían ritos similares al ritual de Azazel. Aparentemente balanceaban un
perro sobre el rey y la reina y en el interior de palacio. La persona que oficiaba recitaba un
encantamiento con la esperanza de que el perro quitara los males. A continuación repetían una
palabra mágica pidiendo a los dioses que permitieran al perro llevarse el mal y entonces lo
liberaban. Otro ritual hitita similar se valía de un ratón.
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5. El ritual del día de Expiación, 16:1–34


Después de la muerte de los dos hijos de Aarón … (v. 1) es una referencia a la muerte de Nadab
y Abihú (10:1 ss.). Este capítulo es una terminación natural para los caps. 1–16, el “Libro de los
sacrificios”. Este ritual purifica el tabernáculo de la impureza y prepara a la gente para los
sacrificios. Estas instrucciones fueron dadas directamente a Moisés, quien era el intermediario aun
al sumo sacerdote Aarón. Los caps. 11–15 explican las impurezas que pueden traer la ira de
Jehovah, para que la congregación no muera en sus impurezas (15:31). Ahora, hay advertencias
para que no muera Aarón (o el sumo sacerdote; 16:2).
No entre en cualquier tiempo en el santuario … (v. 2), es decir que el santuario es sagrado. Uno
puede entrar solamente en los momentos designados y bajo las condiciones designadas. El
santuario, detrás del velo … es el lugar llamado “santísimo”.
La nube en el santuario representa la presencia de Jehovah que siempre está sobre el
propiciatorio. Por esto, Aarón no debe entrar allí libremente. El v. 34 dice que puede entrar
solamente una vez al año, en el día de la Expiación.
El propiciatorio: probablemente viene de la palabra kippur 3722, “expiación” y quiere decir “el
lugar de expiación”. Originalmente esta palabra viene de un término traducido “tapa” y puede
indicar una cubierta; así, la tapa del arca del pacto. Como la palabra kippir significa el
encubrimiento de los pecados, el propiciatorio es el lugar de tal encubrimiento. El origen de la
palabra no es tan importante como lo que significa, que es el lugar para encontrar a Jehovah: desde
encima del Tabernáculo … hablaré contigo (Exo. 25:22).
El mandato comienza con una descripción de los animales necesarios para el sacrificio y la
vestidura del sacerdote, para cumplir con la ceremonia (vv. 3–5). Para Aarón, la ofrenda será un
novillo y un carnero (v. 3). La ofrenda para la congregación incluye dos machos cabríos y un
novillo (v. 5). La vestidura para esta ocasión era vestidos muy sencillos en vez de la vestidura
normal para el sumo sacerdote (ver Exo. 28 para la vestidura del sumo sacerdote). La razón es que
estaba entrando directamente en la presencia de Jehovah. Por esto, se vistió en manera más humilde.
Antes de vestirse tenía que lavarse (v. 4). Cada vez que se cambiaba la vestidura tenía que bañarse
(ver los vv. 4, 24, 26, 28).
Los vv. 6–10 relatan el procedimiento de la ceremonia. La descripción de los sacrificios viene
en los vv. 11–28. Es una amplificación de lo que aparece en los vv. 6–10. Hay que ofrecer el
sacrificio de purificación para sí mismo y para los sacerdotes primero. Esta es la ofrenda del novillo
(v. 6). Luego debe echar suertes sobre los dos machos cabríos para determinar cuál será el sacrificio
muerto y cuál será suelto en el desierto (vv. 7, 8). Luego, venía el sacrificio del macho cabrío para
la purificación (v. 9). Después enviaría el macho cabrío al desierto para Azazel (v. 10).
Algunos creen que la palabra Azazel viene de las dos palabras hebreas: ‘ez (“chivo”) y ‘azal
(“soltar”, “apagar”), así la traducción azazel 5799, “chivo que desaparece”. La interpretación más
común es que es una referencia a un ser, un espíritu. El pasaje dice, para Azazel (vv. 8, 9, 26). En el
v. 8 aparece en contraste a Jehovah: uno para Jehovah y el otro para Azazel. Entonces, la idea sería
que los pecados son enviados al espíritu de su origen y desaparecen en el desierto. El problema con
esto es que la Biblia condena el sacrificio a los espíritus.
Una tradición hebrea es que Azazel es un lugar en el desierto. Dicen que viene de las palabras
‘azaz 5800 (“ser fuerte”) y ‘el 410 (“poderoso”). Así, sería la referencia a un lugar en las montañas, un
precipicio. Dice que el macho cabrío está echado del precipicio a su destrucción. Así tiene la idea de
destrucción. Esta interpretación dice que para Azazel quiere decir, “para destrucción”. Cualquiera
que sea la interpretación, la idea es que los pecados son echados fuera y desaparecen. Es la misma
idea que se encuentra en Miqueas 7:19, que dice que Jehovah … echará nuestros pecados en las
profundidades del mar. Para los hebreos el desierto y el mar eran lugares grandes y desconocidos.
Las cosas echadas en el desierto y en el mar estaban perdidas.
Los vv. 11–28 relatan los detalles del ceremonial. Uno no debe confundirse pensando que es
otro sacrificio. Es la presentación del sacrificio mencionado en los versículos anteriores. Los vv.
11–19 hablan del sacrificio. Los vv. 16, 19 y 20 enfatizan que el propósito del ceremonial era
limpiar el santuario y el altar de las impurezas de los hijos de Israel. Así es el propósito del día de la
Expiación. Se hacía una vez al año para mantener limpio el santuario para el año siguiente, para que
Israel pudiera entrar en la presencia de Jehovah. La descripción en estos versículos sigue el orden
dado en los vv. 6–10, rociando la sangre sobre el altar para purificarlo.
Lo enviará al desierto … (vv. 20–22). Después de la purificación del santuario y el altar, el
macho cabrío vivo sería enviado al desierto. Es el símbolo de la limpieza de sus pecados.
Los vv. 23–28 presentan los sacrificios y las limpiezas finales. El ritual termina con el sacrificio
del holocausto para el sacerdote y para el pueblo. Siguen las instrucciones del holocausto (ver cap.
1). Después del ritual, el que llevó el macho cabrío tiene que lavarse. Así está purificado de la
impureza del animal.
Los vv. 29–34 son un resumen que habla de la responsabilidad del pueblo en el cumplimiento de
este día de la Expiación. Esta celebración será perpetua. Designa el día: El décimo día del mes
séptimo, o sea, nuestro septiembre u octubre (v. 29).
Os humillaréis a vosotros mismos (v. 29) es la frase hebrea “afligiréis vuestra alma”. Es un
dicho que indica humillación del corazón. Posiblemente Hebreos 10:22–25 es una referencia a este
concepto: Acerquémonos con corazón sincero …
El sacerdote que haya sido ungido (v. 32) es el sumo sacerdote. El presenta este sacrificio cada
año. La palabra “sumo sacerdote” no aparece en el libro de Levítico. Ungido es la designación aquí
para el sumo sacerdote. (Cristo es el “ungido” de Dios, nuestro sumo sacerdote. “Mesías” es la
palabra hebrea para “ungido” y “Cristo” es la traducción de la misma al griego.) Cada año guardará
este día como una fiesta sabática solemne (v. 31), como un día de reposo, … no haréis ningún
trabajo.… Siempre lo celebrará como un día especial, un día “solemne”.
Aunque el cristiano no celebra el día de la Expiación, es importante que entienda esta
celebración en relación con el sacrificio de Cristo. El NT interpreta la muerte de Cristo a la luz de
este día. En la muerte de Cristo, dice que el velo se rompió (Mat. 27:51, Mar. 15:38; Luc. 23:45).
En Levítico 16, el velo era lo que separaba el lugar de la presencia de Jehovah del pueblo. Ahora,
está abierto. En Hebreos se compara el sumo sacerdote con Cristo para demostrar que Cristo es el
ungido superior. Aarón tenía que ofrecer un sacrificio por sí mismo antes de ofrecer para el pueblo.
No fue así con Cristo (Heb. 7:26–28). Los sacrificios de Levítico fueron continuos, pero Cristo se
ofreció una vez para siempre (Heb. 9:6–14). No tenía que repetirlo (10:1–18). El NT no compara el
macho cabrío con Cristo. Sin embargo, la idea de hacer la comparación aparece temprano en la
literatura cristiana. El símbolo tiene valor. Como el macho cabrío fue enviado al desierto cargado
con el pecado del pueblo, así Cristo murió fuera de Jerusalén por los pecados de su pueblo.
El cap. 16 termina la primera sección del libro, sobre los sacrificios para la purificación de
pecados. Posiblemente la última frase, Y Moisés hizo como Jehovah le mandó, se refiere a los caps.
1–16.

Common questions

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In the Day of Atonement ritual, two goats were used: one was sacrificed, and the other, the Azazel goat, was sent into the desert bearing the sins of the people, symbolizing the removal of sin. The exact interpretation of Azazel varies; it may refer to a demon or denote removal or destruction . Historically, the sending of the Azazel goat represented the community's sins being cast out and forgotten. In contemporary contexts, the ritual is seen as a symbolic expunging of sins, influencing Christian interpretations of ultimate atonement through Christ .

In ancient times, the Day of Atonement involved sacrifices and temple rituals as commanded in the Torah, focusing on physical and ceremonial purification . After the destruction of the Second Temple, Jewish practice transitioned to relying on prayer, fasting, and penance during Yom Kippur to achieve spiritual reflection and atonement, emphasizing personal repentance rather than ritual sacrifice . This reflects a shift from a temple-based sacrificial system to a more introspective spiritual practice .

Ancient Israelites faced the challenge of adhering strictly to ritual details to ensure proper expiation and purity, as deviation could result in incomplete atonement and divine disfavor. The religious significance demanded precise offerings, purification processes, and the observance of rest and humility . Failure to conduct these properly could undermine the purpose of reconciling with God and cleansing the community, highlighting the high stakes involved in the rituals .

Modern scholars interpret the scapegoat as a symbol of communal sin being transferred and removed as a central element in ancient purification rituals, comparable to broader Near Eastern rites of impurity elimination . Historically, it was viewed as a means to remove guilt and appease the divine. Today, there is an understanding that it also served a socio-religious role in defining communal boundaries and collective responsibility for sin . This broader interpretative lens reflects on the psychological and theological implications of sin expulsion .

The sanctuary cleansing during the Day of Atonement served to purify the sanctuary from the impurities of the Israelites. This ritual involved the high priest sprinkling blood on the altar and other holy places, symbolizing the cleansing and removal of defilement caused by sin. It underscored the need for a clean and pure space to approach God, showing the serious barrier sin presents between humanity and the divine . This foreshadowed the notion of ultimate reconciliation and purity brought through Christ as depicted in the Epistle to the Hebrews .

The New Testament portrays Jesus' sacrificial role as the fulfillment of the Day of Atonement rituals. Hebrews interprets Jesus as the ultimate high priest who enters the heavenly Most Holy Place, offering Himself as a perfect sacrifice for eternal redemption, surpassing the repeated Levitical sacrifices which could not achieve complete purification . This connection emphasizes the permanence and sufficiency of Jesus' sacrifice for sin, unlike the temporary and repeated need for atonement in the Old Testament .

The main components of the Day of Atonement included the high priest performing sacrifices to atone first for his sins and then for the people's sins, entering the Most Holy Place with sacrificial blood, and sending a goat into the desert for Azazel to carry away the people's sins . These actions reflect the ancient Israelite beliefs in the need for ritual purity, the seriousness of sin, and the necessity of mediation between the people and God. The emphasis on blood sacrifice and purification highlights the sacredness assigned to entering God's presence .

In the rituals of the Day of Atonement, the high priest offered sacrifices first for his own sins and then for the people's sins, entering the Most Holy Place once a year with sacrificial blood. This was to cleanse and purify the sanctuary from impurity . In Christian theology, Jesus fulfills this role as the ultimate high priest who entered the true Most Holy Place in heaven. Unlike earthly priests, He did not need to offer sacrifices for Himself, and His sacrifice was once for all, perfect, and sufficient to obtain eternal redemption .

The Day of Atonement rituals show influence from ancient Near Eastern practices, where purification rites often involved animal sacrifices and symbolic expulsion of impurities. For example, similar to the Azazel goat carrying away sins, the Babylonians used a headless sheep to absorb and carry away impurity, which was then thrown into a river . The Hittites also performed animal sacrifices to purify sanctuaries. These parallels suggest a shared cultural ideology concerning purification and sin expungement in the region .

The Epistle to the Hebrews interprets the ritual of the Day of Atonement as a type of Christ's expiatory work, emphasizing the perfection of Christ's sacrifice compared to the inadequacy of the former sacrifices. The high priests of the Old Testament had to repeatedly offer annual sacrifices for their own sins and the people's sins, indicating the lack of a perfect atonement. Unlike them, Jesus, who was without sin, entered the heavenly Most Holy Place once and for all to secure eternal redemption for His people by His sacrifice .

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