Mi viaje a la región San Martín, Perú
El inicio del viaje
Soy de Huancayo, una ciudad en la sierra del Perú, y aunque ya había visitado la selva
central (que también pertenece al departamento de Junín), este viaje fue especial porque
era la primera vez que iba a Tarapoto y Moyobamba, en la región San Martín. Fue una
experiencia completamente diferente y emocionante.
El viaje comenzó en mi octavo ciclo universitario, cuando participé en el Congreso Nacional
de Estudiantes de Ingeniería Ambiental (CONEIA). Viajé con mis compañeros de la carrera,
y el congreso duró 7 días. Decidimos viajar en bus debido a los costos, lo que nos tomó dos
días y dos noches.
El viaje en bus
Salimos de Huancayo y pasamos por La Oroya, donde vimos paisajes fríos y nevados.
Luego atravesamos Pasco, con su clima frío, y llegamos a Huánuco, un lugar de clima
templado y húmedo, conocido como ceja de selva. Continuamos hacia Tingo María, donde
el paisaje cambió completamente a la selva: el clima era cálido y húmedo, con temperaturas
cercanas a los 30°C. Finalmente, llegamos a Tarapoto, donde descansamos un día antes de
continuar hacia Moyobamba, la capital de San Martín.
El congreso en Moyobamba
El congreso se realizó en Moyobamba y fue una experiencia increíble. Durante los primeros
tres días, asistimos a exposiciones sobre diferentes temas relacionados con la ingeniería
ambiental. Las noches eran muy animadas, con actividades recreativas como fogatas y un
juego típico llamado "amapar". Fue una oportunidad para aprender y también para
divertirnos.
Actividades y aventuras
El cuarto día, subimos al Morro de Alto Mayo, un cerro muy conocido en la región. La
caminata hasta la cima duró dos horas, y aunque fue agotadora, la vista al llegar era
impresionante: podíamos ver las nubes y la vasta vegetación. Después de disfrutar el
paisaje por media hora, comenzamos a descender, lo que nos tomó una hora y media. Fue
una experiencia cansada pero muy gratificante.
El quinto día, visitamos una PTAR (planta de tratamiento de aguas residuales) en la
región San Martín. Nos explicaron cómo funciona y su importancia para cuidar el medio
ambiente. Esto fue muy interesante, ya que se relaciona directamente con nuestra carrera.
La comida típica
La comida en Moyobamba era muy diferente a la de Huancayo. Probé platos únicos como
boa ahumada, caimán, y juanes (arroz con pollo envuelto en hojas de bijao). También
comimos en mercados locales para ahorrar; las frutas eran frescas, abundantes y baratas.
Algo que no olvidaré es el helado artesanal que probé, que costó 12 soles pero valió cada
centavo por lo delicioso que estaba.
Taytamaki y la diversidad botánica
El sexto día, visitamos Taytamaki, un mirador turístico con un puente colgante donde
necesitábamos usar arneses para cruzarlo. La vista era espectacular, y disfrutamos mucho
el lugar. Al día siguiente, realizamos una actividad de reconocimiento botánico, observando
orquídeas y otras plantas. La región tenía muchas más especies que las que podemos
encontrar en Huancayo.
El clima y la piscina
El calor de la selva fue un gran cambio para mí. En Moyobamba, la temperatura rondaba los
30°C, y la humedad era alta. En contraste, Huancayo es frío, por lo que aproveché la
piscina del hotel para refrescarme. Pasábamos gran parte del día nadando, algo que fue
muy diferente a mi rutina habitual.