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Ediciencia MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LA DIFUSIÓN DIGITAL DE LOS CONTENIDOS CIENTÍFICOS EN LAS

Ediciencia

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LA DIFUSIÓN DIGITAL DE LOS CONTENIDOS CIENTÍFICOS EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLA

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LA DIFUSIÓN DIGITAL DE LOS CONTENIDOS CIENTÍFICOS EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLA
MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LA DIFUSIÓN DIGITAL DE LOS CONTENIDOS CIENTÍFICOS EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLA
MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LA DIFUSIÓN DIGITAL DE LOS CONTENIDOS CIENTÍFICOS EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLA
MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LA DIFUSIÓN DIGITAL DE LOS CONTENIDOS CIENTÍFICOS EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLA
MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LA DIFUSIÓN DIGITAL DE LOS CONTENIDOS CIENTÍFICOS EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLA

1. Introducción: edición y comunicación científicas en la era digital de libros electrónicos

JOAQUÍN RODRÍGUEZ

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Capítulo 1

Introducción: la edición y la comunicación científicas en la era de la información electrónica (Joaquín Rodríguez)

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Prólogo: Los autores y los destinatarios

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¿Quién ha elaborado esta guía?

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¿A quién va dirigida esta guía?

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Introducción: la edición y la comunicación científicas en la era de la información

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Pros y contras de la edición electrónica

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Control de los medios de producción y difusión del conocimiento

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Nuevos modelos de edición

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Generación automática de contenidos

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Estimación de los órganos de evaluación

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Integración de formatos y navegación hipertextual

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Portabilidad

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Actualización de contenidos

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Adiós a lo inaccesible

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Cambios en la distribución

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Ubicuidad

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Aumento de la visibilidad

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Buscar y encontrar

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Servicios de valor añadido

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Costes de la puesta en marcha

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Protección de los contenidos

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Disponibilidad futura

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Juventud de las tecnologías

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El mar de los estándares

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El «fracaso» de la edición electrónica

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La respuesta de los usuarios: expectativas, usos y necesidades de los lectores de revistas electrónicas y su repercusión sobre las prácticas editoriales

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¿Cómo utilizan los científicos las revistas electrónicas?

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¿Cuáles son las necesidades principales de los usuarios?

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¿Podemos predecir qué ocurrirá con las revistas electrónicas en los próximos años?

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Algunas recomendaciones para los servicios de publicaciones y las bibliotecas

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Invitación al trabajo de campo

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La respuesta de los autores: motivaciones y preocupaciones de los colaboradores de las revistas científicas

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Las motivaciones

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La revista donde publicar

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El proceso de edición

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La respuesta de los editores: dudas, temores y cambios de un antiguo oficio

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¿Qué es similar?

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¿Qué es diferente?

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Las revistas del futuro. Año 2010

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¿Cuáles son los desafíos que debe afrontar el editor?

37

La respuesta de las bibliotecas

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Proyecto Muse

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Highwire Press

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Internet Library of Early Journals

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Proyecto Educate

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Lista de comprobación de un principiante antes de comenzar a editar digitalmente

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¿Por qué publicar en internet?

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Cuestiones de tecnología

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Algunos puntos indiscutibles

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Control de accesos

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Modelo económico

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Política de referencias

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Servicios de indexación e integración de contenidos

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Uso de los datos

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PRÓLOGO: LOS AUTORES Y LOS DESTINATARIOS

¿QUIÉN HA ELABORADO ESTA GUÍA?

La Residencia de Estudiantes de Madrid presentó en el año 2004 a la Secretaría de Estado de Educación y Universidades y a su Subdirección General de Estudios y Análisis un proyecto cuyo alcance quedaba comprendido en su título: Análisis de la difusión digital de los contenidos científicos en las Universidades Españolas con una propuesta de ma- nual de buenas prácticas. Bajo el acrónimo de Ediciencia se pretendía desarrollar un tra- bajo que, a grandes rasgos, comprendiera tres fases:

1. Un estudio de campo de la situación de la edición electrónica en las universidades españolas, en sus servicios de publicaciones o, lo que es lo mismo, en qué grado se explotan digitalmente los contenidos analógicos hasta ahora editados en papel y en qué medida se está ya editando directamente en formato digital. Del diagnóstico de la situación actual cabrá derivar las propuestas y medidas que sean necesarias para el fomento de la edición electrónica;

2. La elaboración de una Guía de buenas prácticas que, a tenor de lo observado en el pri- mero de los puntos y de acuerdo con los estándares o recomendaciones más uni- versalizables, sirva para acometer con todas las garantías un proyecto de edición electrónica global, desde la concepción del modelo de explotación y difusión y las cuestiones que conciernen a la propiedad intelectual de los contenidos hasta aspec- tos más «mecánicos» tales como los procedimientos de digitalización de los mate- riales y la normalización de sus contenidos. No faltará, finalmente, un estudio de casos relevantes que por su afinidad con el trabajo de nuestras universidades pueda arrojar alguna luz sobre él.

3. La celebración de un seminario de especialistas en la materia que, bajo el título de Edición científica en el medio digital, sirva tanto para dar a conocer las conclusiones provision- ales del trabajo de Ediciencia como para debatir públicamente en torno a uno de los fenó- menos de cambio de los modelos de producción, difusión y uso de contenidos más espectaculares y profundos de los últimos cinco siglos.

La

Residencia

de

Estudiantes

viene

celebrando

desde

el

año

2001

(http://www.archivovirtual.org/seminario/default.htm) diversos encuentros y seminarios pro- fesionales en torno a la realidad digital y sus vastas implicaciones con la generación, con- servación y divulgación de los contenidos, algo particularmente importante para una insti- tución cuyo mandato fundacional es la preservación y comunicación del legado histórico que guarda y la concepción, creación y publicación de toda clase de géneros editoriales en torno a esa realidad ya casi legendaria de la Edad de Plata.

Para el desarrollo concreto de los trabajos se conformó un equipo de especialistas de diversas instituciones que aportaron su conocimiento a cada una de las áreas del estudio, diversidad más que recomendable dentro de un ámbito como el de la edición digital en el que deben participar desde especialistas en propiedad intelectual a profesionales de las artes gráficas. En concreto, y ordenados alfabéticamente, los integrantes del equipo fueron:

José Manuel Barrueco: bibliotecario en la Biblioteca de Ciencias Sociales de la Uni- versitat de València. Su campo de trabajo es el de las bibliotecas digitales y la edi- ción electrónica. Entre los proyectos más destacados, que participa se cuenta el de la biblioteca digital RePEc (Research Papers in Economics), DoIS (Documents in Information Science) y E-LIS (E-prints in Library and Information Science).

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Fernando Carbajo: profesor titular de Derecho mercantil de la Universidad de Sala- manca. Especialista en propiedad intelectual en el medio digital. Autor de las obras de referencia Publicaciones electrónicas y propiedad intelectual (2002) y Conflictos entre signos distintivos y nombres de dominio en Internet (2002) José Antonio Cordón: profesor titular de Documentación de la Universidad de Sala- manca; presidente de la Asociación Española de Bibliología; vocal del Instituto de Historia del Libro y de la Lectura; director de la revista Pliegos de Yuste; codirector del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca y el Grupo Santillana. Es autor de la obra de referencia Manual de investigación bibliográfica y documental. Emilio Delgado: profesor titular de Documentación de la Universidad de Granada. Es- pecialista en normalización de revistas científicas y en evaluación de la difusión de la ciencia. Es autor de las obras de referencia Normalización de revistas científicas:

método de evaluación y La investigación en Biblioteconomía y Documentación. José Antonio Millán: por parte de la Residencia de Estudiantes, codirector del proyec- to Ediciencia. Es, además, uno de los más importantes intelectuales dedicados a la concepción de lo que es y será Internet; ha sido incluido por el diario El Mundo entre las 25 personas más influyentes del sector de Internet (5 de enero del 2004), como ya había hecho en el 2001 y en el 2003. Su currículum profesional abarca todas las modalidades y dimensiones de la edición y el desarrollo y concepción de tecnologías lingüísticas. Fue director del Proyecto del Centro Virtual Cervantes y dirigió el equipo que creó el primer diccionario electrónico de nuestra lengua: el CD-ROM del Diccionario de la Lengua de la Real Academia. Joaquín Rodríguez: por parte de la Residencia de Estudiantes, director del proyecto Ediciencia, donde trabaja como director de Contenidos Digitales. Es director del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca y el Grupo Santillana. Con ante- rioridad fue director del Máster virtual de Edición del Grupo Santillana y editor jefe de Santillana Formación y el Instituto Universitario de Posgrado. Entre sus últimas pu- blicaciones relacionadas está La locomotora digital: lo que las revistas científicas pueden hacer por el futuro de la edición, en XV Coloquio de la Asociación Internacional de Bibliología, Las nuevas formas de la comunicación científica y Añadir significado, añadir valor: desarrollo de entornos semánticos y técnicas de marcado para la agregación de valor a los contenidos, en I Jornadas de Posi- cionamiento de Instituciones Culturales, Universidad de Alicante e Instituto Cer- vantes. Raquel Vidal: profesora de la Facultad de Traducción y Documentación de la Uni- versidad de Salamanca. Especialista en descripción y organización de documentos digitales.

¿A QUIÉN VA DIRIGIDA ESTA GUÍA?

Esta guía va dirigida, por una parte, a aquellos servicios de publicaciones o a aquellos departamentos universitarios que, sin haberse volcado completamente hacia la digita- lización, deseen difundir su patrimonio de contenidos analógico, facilitando el acceso a una fuente de textos y conocimientos que, de otra manera, podrían perderse inexorablemente o ser difícilmente accesibles. Por otra parte, es una propuesta de procedimientos sistemáti- cos de edición electrónica para todos aquellos que deseen establecer un proceso que lleve del original electrónico a su versión digital definitiva, con o sin edición en papel paralela, que quieran convertir sus publicaciones en un medio de comunicación ágil y dinámico, interactivo, abierto a los comentarios, colaboraciones y respuestas del exterior.

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El tránsito de lo analógico a lo digital no siempre es sencillo porque suelen existir una multitud de dudas (económicas, jurídicas, etc.) que no siempre obtienen una respuesta clara. Esta guía se propone dotar a unos y otros de elementos suficientes en cada uno de los ámbitos afectados para tomar decisiones fundamentadas y consecuentes, con garan- tía de éxito.

INTRODUCCIÓN: LA EDICIÓN Y LA COMUNICACIÓN CIENTÍFICAS EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN

PROS Y CONTRAS DE LA EDICIÓN ELECTRÓNICA

Se ha denominado revolución digital a la irrupción de los soportes electrónicos en el mundo de la edición, y esa designación es merecida y está plenamente justificada. No es una moda pasajera ni una tendencia inconsistente, sino una verdadera alteración en todos los órdenes que afectan a la creación, producción, difusión, reproducción, uso y consumo de los contenidos.

En el caso de los contenidos científicos, además, de las revistas que los publican perió- dicamente, concurren una serie de circunstancias adicionales o concomitantes que hacen todavía más insoslayable el cambio: la enorme proliferación de conocimientos, su hiper- especialización y su volatilidad o velocidad de renovación hacen necesaria la existencia de un medio que permita almacenar, publicar y distribuir de manera igualmente ágil y activa los conocimientos que espera encontrar una comunidad científica especializada y disper- sa, muy sensible a la actualidad de los descubrimientos y que dispone, en la mayoría de los casos, si pensamos en términos universales, de escasos medios económicos para financiar las suscripciones. Y si tenemos la constancia y la seguridad de que esta transfor- mación es históricamente singular e irreversible es porque se producen coincidencias estructurales claras entre la invención de la imprenta en el siglo XV y la invención de los soportes digitales en el siglo XX, dos formas de dar respuesta a necesidades coincidentes:

la imprenta puso en circulación miles de ejemplares de libros cuyos contenidos y cuya lengua de redacción no hubieran salido de los scriptoriums medievales, libros destinados, en buena medida, a los nuevos especialistas, a los físicos, matemáticos o astrónomos, que representaban al humanismo renacentista en contra de la monopolización clerical del conocimiento en la era medieval.

Esa necesidad de un nuevo soporte más versátil adaptado a las necesidades especí- ficas de los especialistas del siglo XX es la que ha venido a cubrir, ahora, el medio digital. Antes fue el papel; hoy son los píxeles de las pantallas.

La cadena editorial tradicional sufre una profunda mutación, sobre todo en lo que respecta a las cuestiones relacionadas con el almacenamiento y la distribución, que ahora dejan de ser físicos para convertirse en virtuales, pero el cambio afecta a todos y cada uno de los procesos intermedios implicados. Los pros o ventajas innegables de esta revolución son:

Control de los medios de producción y difusión del conocimiento. La primera y no siempre considerada consecuencia de la transformación digital es que los cientí- ficos tienen la posibilidad, si así lo desean, de controlar sencillamente sus propios medios de producción y difusión del conocimiento, cuestión nada banal si pensamos

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que eso tiene dos consecuencias inmediatas: la primera de ellas, de orden ético e intelectual, es la de la posibilidad de difundir y extender el conocimiento de manera tan ilimitada o restrictiva como sus productores deseen. Todas las iniciativas ampara- das bajo el término ya común de open access se atienen o acogen a esta prerroga- tiva; la segunda de ellas, de orden económico y jurídico, es la de la honda transfor- mación de las leyes de propiedad intelectual que amparan o protegen el uso de los contenidos y de los modelos de negocio vinculados, al menos en la realidad física tradicional. La proliferación de nuevos tipos de licencias de reproducción, modifi- cación y uso de los contenidos (que veremos en su apartado correspondiente) abren nuevas perspectivas de trabajo colaborativo y de generación de una mente o un int- electual colectivo, una herramienta poderosísima en manos de la comunidad cientí- fica; cierran y abren, también, formas de explotación comercial de los contenidos tal como se analizará en la sección correspondiente.

Nuevos modelos de edición. Están surgiendo, al calor de las iniciativas de acceso libre facilitadas por las nuevas tecnologías, nuevos modelos de edición que hacen hincapié en la dimensión fundamentalmente ética del trabajo científico: por una parte, devolver a la sociedad lo que la sociedad ha contribuido a hacer posible; por otra parte, cauterizar dos brechas en nuestra relación con los países en desarrollo:

la brecha científica y la brecha digital, proporcionales las infraestructuras mínimas indispensables que garanticen el acceso al conocimiento y, luego, darles ese cono- cimiento. Hasta tal punto esto es cierto, que la Web permite generar de manera sen- cilla y cuasi automática lo que se ha denominado «archivos de preimpresos», es decir, artículos que todavía no han sido publicados en revistas científicas pero que se ofertan públicamente para ser consultados de manera libre y gratuita. Existen sitios muy conocidos en la Red que practican esta modalidad de la edición (xxx.lanl.gov), tan afín al espíritu inicial de Internet, y que se han ido afianzando y propagando con el paso del tiempo hasta llegar a iniciativas de carácter interna- cional, como la del Open Society Institute.

Generación automática de contenidos. La generación de los contenidos es ya direc- tamente digital y, si el autor no dispone de los programas o medios necesarios para hacerlos, muchas publicaciones en línea le dotan con las herramientas para que pueda generar y entregar su trabajo sin existir la mediación del papel.

Estimación de los órganos de evaluación. Los órganos de evaluación de las publi- caciones periódicas emiten sus juicios de manera mucho más veloz que los comités tradicionales y existen, en cualquier caso, archivos de prepublicaciones donde los lectores interesados pueden encontrar materiales que no han pasado todavía los fil- tros de los comités pero no se hurtan al juicio de los pares.

Integración de formatos y navegación hipertextual. La integración de formatos diversos es una realidad, lo audiovisual y lo textual pueden convivir y reforzarse mutuamente en el medio digital. Obviamente, además, el hipertexto o los hipervín- culos, que es su función o propiedad más característica, generan una lógica de la lectura y la consulta enteramente nuevas.

Portabilidad. La que se ha llamado portabilidad no es otra cosa que la intrínseca ver- satilidad o maleabilidad de los contenidos digitalizados, porque una vez que se ha generado un archivo en formato electrónico, puede ser reexplotado de múltiples maneras (impresión bajo demanda, contenido para una web, etc.) o reutilizado sin deterioro ulterior.

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Actualización de contenidos. La renovación o actualización de los contenidos es rápi- da y barata, y el concepto de reedición y reimpresión, siempre tan vacilante y depen- diente de circunstancias comerciales inasibles, desaparece.

Adiós a lo inaccesible. Los inencontrables, agotados o inaccesibles ya no existen, el stock o los invendidos o las devoluciones tampoco, porque todos los números de una revista o todos los libros de una editorial pueden formar parte de una misma base de datos, de una misma biblioteca digital que almacene a bajo costo y con garantías de pervivencia y seguridad los contenidos guardados.

Cambios en la distribución. La distribución como tal no existe y la gestión de los acce- sos a los textos y los contenidos depende del modelo de negocio que la publicación haya elegido, desde el acceso libre hasta la suscripción pasando por una miríada de posibilidades que abordaremos en el apartado correspondiente.

Ubicuidad. Los documentos electrónicos son potencialmente ubicuos, pueden ser con- sultados, descargados, leídos e impresos desde cualquier punto en el mundo con acce- so a Internet (otra cosa es que la infraestructura mínima que garantice ese acceso no exista).

Aumento de la visibilidad. La visibilidad de lo publicado puede ser potencialmente superior a la que se alcance en el papel, habida cuenta, además, de que las institu- ciones que respaldan su edición (en este caso, las universidades, sus departamen- tos y servicios de publicaciones) tienen ya un capital simbólico específico en el mundo físico que respalda y potencia su presencia virtual.

Buscar y encontrar. La búsqueda de contenidos específicos no es azarosa ni for- tuita, porque los buscadores incorporados a las páginas de las revistas pueden facil- itar, de acuerdo con su complejidad, recuperaciones de información altamente perti- nentes y significativas. En los casos más llamativos y más desarrollados, los bus- cadores realizan capturas transversales de la información, de manera que a partir de un término o conjunto de términos, ofrece un conjunto de fragmentos extraídos de varios textos que conforman uno nuevo y original.

Servicios de valor añadido. Más allá todavía, la posibilidad de agregar servicios de valor añadido a los «meros» contenidos es una realidad creciente: desde el envío regular y puntual de boletines de noticias y novedades hasta la oferta de descuen- tos y deducciones en otras publicaciones afines o actividades relacionadas.

Existen, no obstante, razones poderosas para que muchos editores no hayan dado todavía el paso y consideren que todavía quedan preguntas por resolver y contras que aclarar:

Costes de la puesta en marcha. Los costes calculados para la puesta en marcha de una redacción digital, tanto en la infraestructura necesaria, como en los programas de software y en la formación específica de los editores, son elevados y no siempre asumibles. Los ahorros sólo comenzarán a producirse, como comprobaremos, cuan- do el número de suscriptores se eleva, algo que ya conocíamos sobradamente en la realidad en papel. Se calcula (Tenopir y King, 1999 y 2000), que para una revista que cuente con 500 lectores abonados, los probables ahorros no supondrían más de un 4%, mientas que si esa revista contara con un número de suscriptores superior a los 5.000, podríamos calcular ahorros de hasta el 25%.

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Protección de los contenidos. En el caso de que se opte por una difusión comer- cial de los contenidos, es fundamental que su integridad jurídica quede preservada, pero al día de hoy no existen mecanismos tecnológicos ni órganos jurídicos capaces de garantizar su indemnidad: ninguna de las herramientas de software ideadas o mecanismos de protección (filigranas o marcas de agua, DOI (Digital Object Identifier), XrML (Extensible Rights Markup Language, etc.), pueden evitar comple- tamente la copia de un contenido y, consecuentemente, su reproducción y difusión fraudulenta; no existe, tampoco, organismo transnacional alguno que pueda vigilar, perseguir y sancionar las irregularidades que atenten contra los derechos de la propiedad intelectual.

Disponibilidad futura. Aún en contra de la evidencia inicial y espontánea, la recupe- ración de un material guardado y archivado de manera exclusivamente electrónica no ofrece garantías plenas de que pueda ser perfectamente preservado ni recupera- do en el futuro. Existen, al menos, cuatro problemas relacionados con la conser- vación:

El primero de ellos es el de la consistencia de los soportes físicos para el almacenamien- to de la información, los soportes electrónicos, que se ha calculado en unos 25 años. El segundo es el de la mutación acelerada de las tecnologías y el de su posible in- compatibilidad futura, algo que ya viene ocurriendo desde el nacimiento mismo de los programas de software de uso más común. Existen iniciativas gubernamen- tales, sobre todo la liderada por la Biblioteca del Congreso norteamericano, pre- ocupada por ofrecer a los futuros usuarios archivos con la metainformación nece- saria para acceder a los contenidos. El tercero es el de la administración y gestión electrónica de los contenidos digita- les ya que, como se sabe, buena parte de las revistas electrónicas están almace- nadas en los servidores de grandes compañías intermediarias que, aunque en principio adquieran el compromiso teórico de ofrecer acceso ilimitado a los propios contenidos, no siempre están en condiciones de garantizar que eso sea así. Las grandes bibliotecas universitarias se preocupan, también, por realizar copias de respaldo y duplicados, pero tampoco existen iniciativas sistemáticas en todos los centros. Existen, también hay que mencionarlo, iniciativas como la de la Public Library of Science o la de Free Medical Journals que garantizan el acceso libre y público a los contenidos de todos los números anteriores al vigente. Por último, no existe todavía un depósito legal de material electrónico, de forma que no hay obligación jurídica que mueva a la conservación de esos contenidos.

Juventud de las tecnologías. La inmadurez de la tecnología ha ofrecido ante todos nosotros el espectáculo de la creación, difusión y desaparición de muchos soportes electrónicos (libros electrónicos dedicados, PDAs no específicas, etc.) en plazos de tiempo brevísimos, síntoma inequívoco de inestabilidad del medio.

El mar de los estándares. La proliferación de estándares y formatos, muchos de ellos incompatibles entre sí, competidores, ha llevado a la paradójica situación en la que estándar ya no es sinónimo de universal sino de particular.

El «fracaso» de la edición electrónica. No es desdeñable el efecto atemorizador y ejemplarizante que han tenido los repetidos y sonados fracasos de los modelos de negocio de los grandes grupos editoriales comerciales. La caída de las iniciativas de edición digital de Planeta o de venta de textos electrónicos de Bertelsmann, entre

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otros, ha lanzado un claro aviso a los que querían ver en el espacio inculto de Internet una plaza de negocios sencillos y florecientes, aunque bien es cierto, por otra parte, que Reed Elsevier, uno de los grandes intermediarios electrónicos de revistas científicas, es la empresa editorial mundial que más facturó en el año 2003 y que eso se debe, en gran medida, a que el público objetivo al que van destinados esos productos está más claramente delimitado.

Si siguiéramos las implicaciones del gráfico que proponemos a continuación, las Universidades españolas se encontrarían agrupadas, mayoritariamente, en sus cuadran- tes A, B y D: teniendo en cuenta que el modelo de progresión ideal para cualquier servicio de publicaciones sería el que marca el vector y que la autosuficiencia es su horizonte deseable (autosuficiencia que, una vez alcanzada, debe saber sostenerse económica- mente y preocuparse por ofrecer contenidos de alta calidad), muchos servicios se encon- trarían en la situación de disponer potencialmente de infraestructuras tecnológicas avan- zadas, pero de no haber transmitido o sabido transmitir a sus respectivas comunidades científicas las ventajas inherentes la edición electrónica, de no haber comunicado o sabido comunicar el impacto incrementado que sus trabajos e investigaciones obtendrían si fue- ran publicados digitalmente y difundidos a través de la Red, de no haber informado sobre las polivalentes posibilidades de reutilización de contenidos que, de otra manera, podrían acabar siendo invisibles o quedar marginalizados. Es posible, también, que algún número de los lectores de esta guía se encuentren en la situación A, esto es, en la necesidad de desarrollar sus propias competencias y capacidades técnicas para editar sus propias publi- caciones. Difícilmente encontraremos universidades en las condiciones que se describen en B, las de escaso desarrollo tecnológico y bajo uso de revistas electrónicas, ausencia casi total de conectividad y carencia de contactos que puedan ilustrarles sobre la mejor manera de desarrollar su trabajo.

Casi todas las universidades españolas, según se constata en nuestro estudio de campo, se encuentran entre A y D, y nuestra guía pretende ayudarles a que lleguen a B, que pasen de la potencialidad y la dependencia a la autosuficiencia, bien individualmente, bien en agrupación con otras universidades u organizaciones.

bien individualmente, bien en agrupación con otras universidades u organizaciones. Fig. 1. Modelo de desarrollo 21

Fig. 1. Modelo de desarrollo

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LA RESPUESTA DE LOS USUARIOS: EXPECTATIVAS, USOS Y NECESIDADES DE LOS LECTORES DE REVISTAS ELECTRÓNICAS Y SU REPERCUSIÓN SOBRE LAS PRÁCTICAS EDITORIALES

Parece tan obvio como falto de atención el hecho de que la opinión de los potenciales usuarios de revistas electrónicas debería tenerse en cuenta a la hora de diseñar tanto los modelos de acceso como de negocio a los contenidos digitalizados. No existen práctica- mente, sin embargo, iniciativas contrastadas a este respecto. Son numerosas, claro, las encuestas a usuarios realizadas en bibliotecas para la valoración de los servicios, pero todavía no se han comenzando o son muy incipientes las indagaciones destinadas a cono- cer la opinión de los lectores de revistas electrónicas.

Aun cuando los contextos profesionales y culturales sean determinantes a la hora de realizar extrapolaciones plausibles, tomaremos como referencia el estudio emprendido por Standford E-Journal Study (e-JUSt) y, sobre todo, el estudio desarrollado por el Council of Library and Information Resources (CLIR). Pretendemos, de esa manera, ofrecer algunas orientaciones generales extensibles a nuestras respectivas realidades. Existen preguntas tan universales como ¿qué clase de soporte prefieren nuestros usuarios: papel o versión electrónica de la revista?, ¿si el formato electrónico de la revista consultada está perma- nente accesible en Internet, necesitarán los usuarios del asesoramiento de un bibliotecario o realizarán todo por su cuenta?, ¿dejarán de existir, en consecuencia, las bibliotecas tal como las conocemos? Estas y otras cuestiones similares afloran con toda pertinencia y nuestra intención será la de proporcionar algunas orientaciones valiosas y universali- zables:

¿CÓMO UTILIZAN LOS CIENTÍFICOS LAS REVISTAS ELECTRÓNICAS?

Podemos enumerar hasta ocho pautas de comportamiento complementarias debida- mente documentadas:

El contexto profesional y científico determina completamente la forma y manera en que se utilizan las revistas, las estrategias de búsqueda y recuperación de la infor- mación: aún cuando puedan distinguirse ciertas prácticas comunes en comunidades científicas muy especializadas (el uso, por ejemplo, de buscadores que ataquen a bases de datos donde se preserven una colección de publicaciones), lo cierto es que no se han podido determinar patrones de prácticas recurrentes. Parece que la facili- dad de uso (utilizar aquello de lo que se dispone, lo que se tiene más a mano) es, en términos tan vagos como generales, el único factor que se reitera. Dos tercios, al menos, de los usuarios, imprimen en papel los artículos que han encontrado tras una búsqueda, pero el tipo de material recuperado y la frecuencia con que se hace varía ampliamente si el lector es un biólogo (sometido a un ritmo de innovación científica y tecnológica alto), un historiador (sometido a un ritmo más pausado) o un médico (que busca información más bien clínica). No todos los usuarios (investigadores, profesores, alumnos, etc.) perciben y usan de la misma manera los contenidos en línea y los servicios añadidos. Es complejo, por tanto, que una misma revista electrónica pueda reunir y satisfacer simultáneamente las demandas diferenciadas de distintos usuarios, sus procesos de adopción, uso y evaluación:

Para los investigadores existen tres factores de éxito fundamentales: las mejoras en las búsquedas; la facilidad de navegación y descarga; la disponibilidad de artícu-

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los a texto completo. Más de dos tercios de los investigadores suelen emplear una estrategia de búsqueda y lectura que consiste en utilizar plataformas web que aglutinan múltiples revistas (PubMed, Medline, Science Direct) antes que en visi- tar los sitios particulares de revistas concretas. Para los lectores más académicos y universitarios, las pautas son muy heterogé- neas: importa más el contenido que las capacidades de búsqueda, si bien no des- deñan su uso; buscan en la Web y leen en papel en términos generales. En el papel de autores, los científicos buscan en las revistas varias cualidades: un factor de impacto alto, asociado al prestigio y visibilidad de la revista; una difusión o diseminación superior, más amplia que la obtenida en papel. Desde este punto de vista, no siempre les parece indispensable que la revista se haya digitalizado y pasado a la Web. Los usuarios están generalmente dispuestos a pagar por disponer de acceso en lí- nea a determinadas revistas, pero no parecen dispuestos a pagar por la adquisición de artículos singulares. El que exista una versión digital y en línea de una revista, no disminuye en absoluto el interés y la predilección de los usuarios por la publicación en papel. Los usuarios perciben las revistas electrónicas no como un elemento aislado cuyo valor radique solamente en su texto concreto sino como parte de un conjunto más grande de contenidos electrónicos modulares. Los científicos perciben una diferen- cia concreta y significativa entre las revistas en papel y las revistas electrónicas: los artículos digitalizados forman parte de una red de contenidos vinculados y compar- tidos que van mucho más allá del artículos impreso y circunscrito a la cuartilla. Esta tendencia, además, según apuntan todas las experiencias en la Web, se incremen- tará en el futuro mediante el uso de navegaciones semánticas hipertextuales y el incremento de los hipervínculos, la proliferación de nuevas modalidades de con- tenidos vinculables, de técnicas de marcado y de búsqueda. Los usuarios suelen experimentar algún grado de frustración en el acceso y uso de las revistas electrónicas vinculado con las falsas o desmedidas expectativas desper- tadas por Internet:

Si hemos argumentado con anterioridad que la revista electrónica forma parte de una constelación más amplia de servicios y contenidos electrónicos, los usuarios experimentarán cierto desengaño si la revista se ciñe o circunscribe a su propio contenido sin proponer o abrir caminos a la realidad circundante. Muchos usuarios no distinguen exactamente entre las diferencias que puedan encontrarse en una revista electrónica, un buscador y una base de datos de publicaciones periódicas. Los usuarios recalcan, también, que el ruido producido por búsqueda no pertinen- tes, constituye un factor importante de frustración. Por último, y relacionada con la cuestión anterior, los usuarios suelen puntualizar que las búsquedas interdominios, en distintos entornos web temáticamente vincu- lados, suelen ser imposibles. Están surgiendo nuevas formas de relación con la información que trasladan la aten- ción de los usuarios desde la estructura de las revistas tradicionales a otras config- uraciones diferentes propiciadas por el medio. Se distinguen, al menos, cuatro ten- dencias en este sentido:

Las revistas electrónicas tienden a incrementar el grado de exposición de los cien- tíficos a un tipo de literatura, no necesariamente contrastada, más amplio. Así mismo, facilitan y promueven la participación de los científicos en canales o flu- jos de información más densos y ricos.

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Tienen la facultad, además de permitir que la presentación y comunicación de los re- sultados de las investigaciones se haga de manera distinta a la habitual y que eso lleve, de paso, a promover procedimientos de trabajo y de pensamiento diferentes; finalmente, hacen que aumente la visibilidad de los contenidos y de los datos y que, al estar más expuestos a la evaluación, se incrementen las verificaciones y las valoraciones.

¿CUÁLES SON LAS NECESIDADES PRINCIPALES DE LOS USUARIOS?

Los usuarios reclaman que las revistas electrónicas cubran las siguientes expectativas:

Los usuarios demandan la existencia de archivos más «profundos»: señalan como fun- damental que las revistas dispongan de sus archivos históricos completamente dig- italizados y que puedan ser buscados y recuperados con las mismas herramientas que los contenidos modernos. Los usuarios utilizan propiedades o recursos vinculados al conjunto de sus prácticas de recuperación y uso de la información: los lectores de revistas electrónicas deman- dan aquellos servicios que hagan más relevante, fácil y eficaz su estrategia perso- nal de búsqueda y empleo de los contenidos: el sitio, por tanto, deberá satisfacer expectativas como las siguientes:

Facilitar la revisión regular de los cambios que se hayan introducido en los conte- nidos. Facilitar las búsquedas y las recuperaciones. Facilitar herramienta que permitan la creación de comunidades de interés. Facilitar herramientas que permitan organizar la información en función de su rele- vancia. Disponer de mecanismos que aseguren la autoría y originalidad de los contenidos entregados. Tanto los editores como las bibliotecas deben articular con toda claridad cuáles son los contenidos y servicios que ofrecen, sobre todo los relacionados con las transac- ciones comerciales, con aquellos que tengan repercusiones monetarias. Los entornos virtuales deben soportar y promover procedimientos globales de edición electrónica: desde la existencia de herramientas de edición asistida, el envío y sumi- sión de artículos en línea, la disposición de visualizadores que mejoren la legibilidad de los textos y herramientas de búsqueda que produzcan recuperaciones significa- tivas. Los usuarios quieren disponer de un conocimiento más preciso y extenso de la si- tuación de las publicaciones electrónicas en la red, necesitan de herramientas que les permitan obtener una visión más clara y despejada de su alcance y situación. Los usuarios necesitan herramientas que les permitan generar y mantener una co- munidad de intereses donde puedan intercambiar ideas y conocimientos. Los usuarios necesitan alguna clase de soporte que les permita generar nuevos con- tenidos electrónicos: la naturaleza modular de los contenidos electrónicos no siem- pre permite a los usuarios y autores comprender claramente qué contenidos me- recen ser vinculados, qué tipo de metadatos deben ser utilizados (y de qué manera). Tanto los editores como los bibliotecarios deben impulsar esta faceta. Los usuarios sólo aceptarían subidas muy moderadas de las tarifas de suscripción individual. Los usuarios esperan recibir de los editores nuevas modalidades de suscripción o ven- tajas distintas en calidad de asociado: los usuarios esperan algo más que un produc-

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to singular por una suscripción; esperan disponer de distintas posibilidades a dife- rentes precios.

¿PODEMOS PREDECIR QUÉ OCURRIRÁ CON LAS REVISTAS ELECTRÓNICAS EN LOS PRÓXIMOS AÑOS?

La pregunta planteada exige considerar dos dimensiones complementarias del proble- ma: por una parte, deberá tenerse en cuenta la tensión existente entre la variedad de editores comerciales de contenidos electrónicos (que opera en régimen de cuasimo- nopolio en lo que se refiere a la gestión de los derechos de propiedad intelectual, la estructura de los precios y los métodos de distribución) y el surgimiento y difusión del movimiento open access que convierte a los científicos en sus propios difusores; por otra parte, el papel de las bibliotecas universitarias tenderá a incrementarse, sobre todo en la medida en que contribuyan al aumento de visibilidad de las revistas y a dotarlas con servicios de valor añadido relevantes.

Se prevé que las editoriales y servicios de publicaciones deban hacer frente a las cues- tiones siguientes:

Deberán desarrollarse nuevas estructuras editoriales y economías de escala. La relación con la comunidad de usuarios deberá estrecharse. Deberán desarrollarse nuevas técnicas para la medición y evaluación del impacto de las publicaciones. Deberán existir diferentes modelos de peer-review. Será necesario pensar en diversas alternativas que sustituyan a los consejos de re- dacción. En cuanto a las bibliotecas, deberán afrontar los siguientes retos:

El recorte de los presupuestos globales y la necesidad de contar con más de un pro- veedor de contenidos. La disposición de expertos en diversas materias que actúen como conductores y arti- culadores de distintas comunidades de conocimientos. El contenido que genera la propia universidad de la que la biblioteca es parte deberá constituirse en una fuente fundamental. Deberá prestarse especial atención a la gestión de los derechos y permisos de publi- cación y reproducción.

Existen algunos factores que determinarán (que ya determinan) de manera importante el panorama en el que habrán de evolucionar las revistas electrónicas los próximos años:

Los precios de las revistas están, inusitadamente, subiendo, a raíz, seguramente, del incremento del número de títulos y de los gastos en infraestructuras para soportar las cargas financieras derivadas de la impresión en papel y la edición electrónica. Esa subida de precios, sumada al descenso de los presupuestos en las bibliotecas para la adquisición de revistas electrónicas, está conduciendo a una política de adquisiciones centrada en la compra de paquetes «multirevistas» ofertados por el mismo proveedor. De esta manera, las bibliotecas están comprometiendo sus pre- supuestos con un número cada vez más pequeño de proveedores, lo que origina una falta de flexibilidad necesaria si se quiere experimentar o innovar en la gene- ración de servicios de valor añadido para los usuarios. La concentración de la edición científica, motivada, en alguna medida, por las contra- taciones selectivas realizadas por las bibliotecas (un círculo vicioso difícil de

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romper), origina que se reduzca la variedad de temas tratados y abordados en las revistas, también el número y diversidad de sus cabeceras, para centrarse sola- mente en aquellos títulos que comercialmente ofrezcan beneficios seguros. Se cal- cula que más de la mitad de las 100 revistas de mayor impacto científico están edi- tadas por grandes compañías editoriales. Las relaciones de convivencia y vecindad entre las publicaciones comerciales y las adheridas a las iniciativas de libre acceso, bajo diferentes tipos de licencias de uso y difusión, no es sencilla y, en algunos casos, llega a la confrontación directa, como en el caso del cierre de PubScience por presiones de la industria).

De acuerdo con las circunstancias descritas y las dificultades previsibles, dos son las vías recomendables del desarrollo futuro de las revistas electrónicas: la evolución de editoriales no comerciales y la mejora de los servicios de bibliotecas en el ámbito digital.

Evolución de las editoriales no comerciales. Dos son las tendencias que conviven hoy en el panorama de la edición electrónica de contenidos digitales: la tendencia a la concentración de los grandes editores comerciales, que publican la mitad de las revistas más citadas en los índices de mayor prestigio y tienden a restringir la varie- dad de sus cabeceras en función de su éxito comercial y, por otra parte, los movi- mientos adscritos, de una u otra forma, al open access y a la aplicación de diversos tipos de licencias de uso y reproducción. La preservación de la diversidad, que en este caso es preservación, promoción y divulgación del conocimiento, es una misión fundamental de las revistas electrónicas y de sus editores. Los principios que deberían observar son los siguientes:

Las editoriales no comerciales, para hacer frente a la concentración y la pujanza de las editoriales comerciales, deben aprovechar las potencialidades de las he- rramientas digitales para reducir el coste unitario del producto (tal como ocurre en las economías de escala) y estudiar modalidades de edición cooperativa que les permitan aunar esfuerzos y ganar mayor visibilidad. Es importante trabajar en la normalización y estandarización de todos los aspec- tos relacionados con la edición de las revistas para incrementar el valor de sus con- tenidos electrónicos: nomenclaturas, etiquetados, formatos, etc. Es esencial entablar una relación más estrecha con los usuarios potenciales de las revistas y, desde ahí, conocer cuáles son sus necesidades y sus exigencias, de forma que se creen comunidades de interés en torno a una publicación que ha sabido satisfacer una demanda. Es preciso desarrollar nuevas técnicas e índices de visibilidad para destacar la labor que han emprendido las nuevas editoriales electrónicas: métricas de impacto que midan el número de descargas de un artículo, el número de citas, el nivel de discusión en línea que genera, el número y naturaleza de los hipervínculos que propone, etc. Es posible crear diversas modalidades de comités de evaluación o, simplemente, de edición y evaluación de los contenidos: la existencia y proliferación acelerada de los archivos de prepublicaciones (MPRESS, ArXiv, BioMed Central, etc.). Ese tipo de repositorios son valiosos para los usuarios, ya que ganan en inmediatez y accesibilidad sin perder, por ello, el contacto con las revistas tradicionales.

Mejora de los servicios de las bibliotecas. El papel de las bibliotecas pasa por el desarrollo e incremento de los servicios de valor añadido superando la fase de meras intermediarias en el ofrecimiento de contenidos para centrarse, sobre todo, en el desarrollo de servicios y utilidades más cercanos a sus usuarios particulares. Existen, además, cuatro áreas fundamentales de trabajo:

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No comprometer los escasos fondos disponibles para la adquisición con un solo proveedor: las bibliotecas han manifestado en los últimos años su dificultad para afrontar presupuestariamente la adquisición de publicaciones periódicas debido a su constante incremento de precios. Una de las soluciones asumidas ha sido, quizás erróneamente, la de firmar acuerdos específicos con unos pocos provee- dores hipotecando, de alguna manera, su control sobre los servicios y utilidades que deberían desarrollar. Es conveniente, en consecuencia, que se opte por un abanico más amplio de intermediarios. Reclutar a especialistas que ejerzan como moderadores y conductores de comu- nidades de interés y como evaluadores de los contenidos, servicios y herramien- tas que se proporcionan: identificar las verdaderas necesidades informativas de los especialistas, el tipo de contenidos específicos que demandan, las modos de acce- so y recuperación y el tipo de herramientas y servicios desarrollados con ese propósito, es una de las tareas fundamentales que deben acometer las bibliotecas y, dentro de ellas, los especialistas contratados para tal fin. Los contenidos que generan las universidades deben convertirse en una fuente de valor fundamental: la revolución digital pone al alcance de los usuarios la posibili- dad de convertirse en verdaderos productores de sus propios contenidos, y las bi- bliotecas se encuentran con un doble reto: por una parte, preservar los nuevos tipos de contenidos generados, desde propuestas de proyectos o proyectos digi- tales expuestos en el aula hasta páginas web; por otra parte, convertirse en pro- ductores y editores de los contenidos generados por la universidad. La adecuada gestión de la venta de los derechos de propiedad intelectual se con- vertirá, también, en una fuente de valor esencial: si se da el paso anterior y la uni- versidad difunde y comercializa sus propios contenidos, los servicios de publica- ciones o las bibliotecas deberán pensar en qué modalidad de explotación eligen y, en consecuencia, en qué tipo de licencias de uso y difusión adoptan.

En resumidas cuentas, los editores y bibliotecarios encontrarán los siguientes retos y oportunidades en los próximos años:

Los editores tendrán que hacerse cargo de la implantación de medidas y soluciones que filtren, organicen y muestren la información recuperada de manera sencilla y pertinente para evitar el ruido y el caos informativo. Los editores y los bibliotecarios deberán trabajar en el desarrollo de herramientas ca- paces de traspasar los límites y divisorias entre los contenidos y servicios de difer- entes proveedores de contenidos, con el peligro cierto, si no lo hacen, de perder usuarios y enclaustrar contenidos. Los editores deberán fabricar herramientas capaces de proporcionar a los usuarios información clara y puntual sobre la renovación de los contenidos de las web y sobre los acontecimientos ligados a la materia de su interés. Los editores deberán buscar canales alternativos de promoción y publicidad para incrementar su visibilidad. Si no pudieran permitirse la utilización de ciertos servicios de márketing, sí deberían hacer uso de herramientas como Google y seguir las recomendaciones imprescindibles para mejorar su posicionamiento general.

ALGUNAS RECOMENDACIONES PARA LOS SERVICIOS DE PUBLICACIONES Y LAS BIBLIOTECAS

No cabe duda que los servicios de publicaciones y las bibliotecas universitarias deben asumir el reto digital. Cabe afrontar este desafío, sin embargo, de dos maneras: en una

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estrategia a largo plazo que eche hoy las semillas de lo que crecerá en el futuro o en una estrategia a corto plazo que pretenda recoger cuanto antes los frutos ya maduros. No son estrategias, en cualquier caso, incompatibles, antes bien pueden o deben ser complementarias.

Estrategias a largo plazo. Editar en papel tiene una serie de propiedades y limita- ciones intrínsecas que deben ser superadas mediante la edición electrónica: no es suficiente con trasladar formalmente la edición en papel a la Web añadiéndole, sim- plemente, una herramienta de búsqueda simple, porque de esa manera se desapro- vecharían todas las potencialidades que ofrece la edición electrónica. El contenido de un artículo no debe ser ya algo cerrado sobre sí mismo, sino, gracias a la lógica hipertextual, un punto de generación de conexiones y vías de indagación a informa- ciones complementarias y actuales, bases de datos temáticas, recursos audiovi- suales, comunidades de interés, etc. En este sentido, una suscripción no debe ser ya, meramente, una captación regular de contenidos, sino una inscripción en una comunidad de intereses, en un entorno virtual cuidadosamente estructurado. Los servicios de publicaciones y las bibliotecas universitarias deben convertirse en los motores de la iniciativa digital identificando, primeramente, qué revistas, dentro de los departamentos universitarios, no han asumido todavía el cambio para proporcionarle toda clase de ayudas y servicios. La industria editorial tradicional está sufriendo una profunda transformación y, más todavía, la relacionada con los contenidos científicos o académicos. Los límites claramente establecidos previamente entre creador, editor, distribuidor y lector, varían radicalmente y tanto los canales de comunicación como los papeles respec- tivos, se modifican y alteran. Las bibliotecas universitarias deberían convertirse en activas colaboradoras de sus potenciales usuarios mediante el desarrollo de servicios de valor añadido más allá de la mera labor de intermediación. Para asumir plena y cabalmente ese papel, parece impropio el tipo de acuerdos globales con proveedores únicos a los que se ha llegado últimamente. En un mundo con un número creciente de intermediarios editoriales, el bibliotecario debe ser el interlocutor habitual del científico. En relación con el punto anterior, es importante desarrollar trabajos de campo que investiguen las razones y causas que conducen al éxito o al fracaso de las comu- nidades en línea. Es necesario desarrollar herramientas de búsqueda capaces de examinar dominios de contenidos diversos y distintas bases de datos con el objeto de evitar la estanqueidad de la información. Es obvio que muchas empresas de desarrollo de software entrarán en esta carrera e intentarán ofrecer esos servicios a los usuar- ios y que bibliotecas y servicios de publicaciones deberán concurrir. La edición digital tiene como una de sus potencialidades fundamentales la de frag- mentar o fraccionar los contenidos en archivos distintos con cantidades de con- tenidos diversas. Esa posibilidad debe ser, en consecuencia, comercialmente explotada, porque cabe modularizar o dividir los contenidos de una revista de man- era que se distribuyan artículos individuales o, incluso, porciones más pequeñas de información. Los servicios de publicaciones y las bibliotecas deben colocarse a la vanguardia de la experimentación tecnológica en lo que se refiere a herramientas de búsque- da, de seguimiento de copia y difusión de contenidos, de marcado y de sistemas de recomendación y alerta individualizados. Deberán encabezar, igualmente, todos los desarrollos relacionados con la Web semántica y los diversos tipos de

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ontologías sectoriales. Ligado con lo anterior, deberá realizarse una profunda reflexión sobre los nuevos tipos de soportes y formatos que deberán soportar la edición digital de contenidos: PDAs, teléfonos móviles, ordenadores personales, etc.

Estrategias a corto plazo

Los servicios de publicaciones y las bibliotecas deben convertirse en los editores de su comunidad científica: existe una enorme riqueza de contenidos dispersa en forma de artículos, bases de datos, imágenes, materiales para el aula, bibli- ografías, etc. Será necesario, obviamente, recopilar todo ese material y proponer formatos estandarizados (en cuanto a metadatos, taxonomías, nomenclaturas, etc.) para editarlos digitalmente y difundirlos a través de la Red. Los servicios de publicaciones y las bibliotecas deben ofrecer una imagen de marca a sus usuarios basada en la cercanía, la interlocución próxima, la compren- sión de las necesidades específicas y el desarrollo de los servicios necesarios. Los bibliotecarios deberán convertirse en el referente de las estrategias personali- zadas de búsqueda y recuperación de la información. Deberán ponerse a disposi- ción de los científicos y servirles como pauta y orientación. Las bibliotecas universitarias están en condiciones de convertirse en un punto de referencia en la nueva economía del conocimiento: acostumbradas a trabajar con contenidos intelectuales, a clasificarlos, archivarlos y a desarrollar sistemas estandarizados para manejarlos, deberían liderar el cambio y explotarlo económi- camente mediante, por ejemplo, la venta de servicios de consultoría. Las bibliotecas tienen un conocimiento muy cercano y muy próximo de sus usuarios, y ese conocimiento es esencial para efectuar una transición ordenada y satisfac- toria desde las revistas en papel a las revistas electrónicas. Poner en común estos conocimientos, compartirlos y organizar los foros y reuniones en donde pueda ha- cerse, es una tarea que les corresponde.

INVITACIÓN AL TRABAJO DE CAMPO

Las conclusiones presentadas en los puntos anteriores tienen el valor de ofrecernos las experiencias de usuarios expertos de entornos universitarios norteamericanos, bien dotados de infraestructuras, con bibliotecas que custodian colecciones importantes de revistas digitalizadas y con usuarios expertos en sus materias respectivas y compe- tentes en el uso de la Web.

Puede que esta no sea la realidad de su entorno profesional o, aunque lo fuera, con- venga matizar y recoger la opinión de sus usuarios para edificar sus herramientas y sus servicios sobre sus expectativas y necesidades.

En el Anexo I le ofrecemos un modelo de cuestionario que le podría servir, eventual- mente, para conducir su propio estudio y llegar así a sus propias conclusiones.

LA RESPUESTA DE LOS AUTORES: MOTIVACIONES Y PREOCUPACIONES DE LOS COLAB- ORADORES DE LAS REVISTAS CIENTÍFICAS

Si tener en cuenta las necesidades específicas de los usuarios y lectores de las revis- tas electrónicas, la cantidad y tipo de información que las diversas comunidades científi- cas están dispuestas a recibir, es un factor clave para diseñar la configuración y el desa-

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rrollo de una revista electrónica, no lo es menos el saber las razones que llevan a los autores, a los creadores de los contenidos, a optar por un tipo u otro de revistas a la hora de publicar sus trabajos.

Existen, al menos, cuatro dimensiones de la relación de los autores con las revistas que deben ser indagadas:

Las razones y motivos por los cuales un autor desea publicar su trabajo. Los factores y móviles que llevan a un autor a publicar su trabajo en una u otra revis- ta, en uno u otro medio. El grado de implicación e interés de un autor en el proceso de edición. Las expectativas que un autor tenga respecto al futuro de las revistas electrónicas y la edición y difusión de contenidos científicos.

Existen todavía pocos estudios empíricos respecto a la actitud de los autores al cam- bio que se está produciendo. Las fuentes fundamentales sobre las que basaremos nues- tras conclusiones provisionales son los estudios de la Association of Learned and Profe- ssional Society Publishers, los materiales generados por la Der Deutschen Bibliothek (Biblioteca Nacional Alemana) y, también, la contribución de McKnight y Price (1999).

LAS MOTIVACIONES

La motivación principal que sigue moviendo a cualquier científico a publicar en una

revista, sea cual sea su soporte, es la de ponerse en comunicación con sus pares, someterse al juicio y consideración de los únicos que están capacitados para juzgarle

y

estimar el valor de su trabajo. Obviamente, se espera que la evaluación sea positiva

y

que eso redunde en una carrera profesional mejor fundamentada y con mayores

reconocimientos. El desinterés propio de la profesión científica es, digámoslo así, un desinterés interesado, que sabe que el desinterés está recompensado en el universo científico. No es menor, tampoco y en consecuencia, la expectativa de una financiación suficiente y sostenida en el tiempo para desarrollar un programa de investigación sóli- do y coherente, si bien esta expectación suele diferir sensiblemente entre los científi- cos sociales y los científicos dedicados a todas las ramas de las ciencias naturales y físicas y matemáticas: parece que los primeros son más propensos a publicar indepen- dientemente de la existencia o no de financiación para sus proyectos, lo que está nat- uralmente vinculado al tipo de progresión profesional en ese campo concreto, menos experimental y empírica.

profesional en ese campo concreto, menos experimental y empírica. Fig. 2. Objetivos principales para la publicación

Fig. 2. Objetivos principales para la publicación

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LA REVISTA DONDE PUBLICAR

¿Cuáles son los factores que tiene en consideración un científico cuando tiene que ele- gir u optar por publicar su trabajo en una u otra revista? Son varios los elementos que tiene en cuenta:

En primer lugar, el prestigio, visibilidad y repercusión de la publicación: su factor de im- pacto, su alcance y eco internacionales y su inclusión o no en los servicios de in- dexación especializados por todos conocidos; En segundo lugar, el alcance y cobertura de su distribución, su especialización temá- tica y la frecuencia o regularidad de su edición. En tercer lugar cabe realizar una distinción, grosso modo, por especialidades: los cien- tíficos naturales, físicos y matemáticos, reclaman normalmente la existencia de una versión electrónica de la revista, algo que no parece preocupar tanto a los científicos sociales, cuyos circuitos de información parecen pasar todavía por otros lugares. Los primeros suelen incidir, también, en la importancia de la calidad de la impresión sobre papel o resolución en pantalla de cuadros, gráficos e imágenes porque puede afectar de forma esencial a la recepción de sus trabajos.

afectar de forma esencial a la recepción de sus trabajos. Fig. 3. Factores de decisión Es

Fig. 3. Factores de decisión

Es cierto que se genera un no siempre conveniente círculo vicioso en la elección y selección de las revistas, porque los científicos desean publicar en aquellas cuyo fac- tor de impacto y nivel de indexación sean superiores, lo que dificulta superlativamente que otras revistas con merecimientos y calidad accedan a posiciones superiores y cap- ten autores y se produzca un cierto anquilosamiento o concentración no siempre favo- rable para la difusión del conocimiento y la salud de la edición.

EL PROCESO DE EDICIÓN

Existen al menos tres factores de naturaleza editorial que afectan a la actitud de los autores antes las revistas:

Las cuestiones relacionados con el copyright y la protección de los derechos de pro- piedad intelectual o, al contrario, con el copyleft y los distintos tipos de licencias de distribución y uso que ya pueden utilizarse. Las poco fiables encuestas que se han practicado a este respecto parecen apuntar hacia el deseo mayoritario de retener y proteger la propiedad intelectual de la obra creada, más acusado entre los científi- cos sociales que entre los demás. Es cierto, sin embargo, que en los últimos años el

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sentido de esta reclamación parece invertirse y que la proliferación de un nuevo tipo de licencias que salvaguardan el nombre del creador pero admiten su reproducción

y difusión públicas, ha crecido considerablemente:

GNU (General Public Licence). CC (Creative Commons). PD (Public Domain). CC/FC (The Founders' Copyright). The Sampling License (BETA). Mozilla Public License (MPL).

Para encontrar un índice completo de la extensa lista de tipos de licencias exis- tentes, es conveniente visitar la página http://www.opensource.org/licenses. Las ini- ciativas más importantes en torno a la reapropiación por parte de los científicos de sus contenidos y de los medios y maneras de difundirlos, son:

Open Source Public Library of Science Open Access Initiative Directory of Open Access Journals (DOAJ)

La frecuencia y regularidad de la edición de las revistas y los posibles retrasos o de- moras que puedan producirse en su publicación, son factores de importancia a la hora de elegir una revista: la edición electrónica viene a paliar, en gran medida, las dilaciones y atrasos que solían producirse en las publicaciones en papel (y en todo proceso editorial habitual pueden producirse, bien sea en la revisión por parte del comité de evaluación, bien sea en la impresión, bien en la distribución, etc.). Los científicos naturales y los físicos y matemáticos suelen temer, por el clima de com- petitividad y rivalidad en el que trabajan, que algún otro equipo de investigación se anticipe en la presentación de resultados similares; los científicos sociales perciben, en todo caso, que sus aportaciones pueden quedar anticuadas o desactualizadas. La evaluación de los comités de especialistas es apreciada como algo insustituible

y estrictamente necesario, porque un científico puede considerarse tal si acepta el

juicio y la evaluación racionales de sus pares. Admitir esa ley no enunciada no sig- nifica que no se produzcan retrasos innecesarios, juicios superficiales y críticas hos- tiles, porque ningún campo está a salvo de esas irregularidades, ni siquiera el que se rige por el de la confrontación intelectual como única arma tolerable. La mayoría de los científicos esperan de la edición electrónica que agilice las revisiones, que lo ponga rápidamente en conocimiento de los interesados y que desarrolle nuevas con- figuraciones o métodos para realizar las valoraciones.

LA RESPUESTA DE LOS EDITORES: DUDAS, TEMORES,CAMBIOS DE UN ANTIGUO OFICIO

La edición electrónica plantea retos de muy hondo calado a los editores porque trans- forma en gran medida toda la cadena editorial tradicional, desde la creación, pasando por

la edición y la distribución, hasta la misma lectura.

Ya en el año 1996 la Unión Europea publicó un informe titulado Strategic developments

for the European Publishing Industry towards the year 2000, en el que se advertían sobre algunos de los importantes cambios que se avecinaban, sobre todo los relacionados con

la

generación de servicios de valor añadido en el entorno electrónico, la gestión de la red

y

la plataforma tecnológica, la atención altamente individualizada y particularizada que

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debe proporcionarse al usuario final valiéndose de las herramientas que el software pro- porciona y, en fin, todo lo relacionados con la facilidad de uso, la seguridad del entorno y las transacciones comerciales. En los dos cuadros que podrá observar a continuación, se recoge esquemáticamente el contenido de esa transición:

se recoge esquemáticamente el contenido de esa transición: Fig. 4. Tareas habituales del editor Fig. 5.

Fig. 4. Tareas habituales del editor

el contenido de esa transición: Fig. 4. Tareas habituales del editor Fig. 5. Las competencias del

Fig. 5. Las competencias del editor actual

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No deberíamos hablar en términos generales, en cualquier caso, de «editores», porque dentro de esta categoría encontraremos talantes y objetivos muy distintos, tan diferentes como los que pueden provenir de un editor comercial (sea Reed & Elsevier, Ebsco, Blackwell, etc.), de un editor universitario, de una revista o conjunto de revistas acogidos a los supuestos del open access (Plos, HighWire Press, SPARC, etc.), de una institución que pone a disposición de los usuarios de manera libre y gratuita parte de los contenidos que genera (como el MIT's DSpace program) o, finalmente, como los repositorios de pre- publicaciones o de comunicaciones de temática diversa que existen en la red (como los DOIS, E-LIS o arXiv).

Ni a todos les afecta de la misma manera, ni todos se plantean el uso de la edición electrónica con los mismos propósitos, pero todos están obligados a reflexionar sobre la manera en que ya les afecta y sobre la forma en que deben utilizarla. Esta guía está des- tinada, sobre todo, al ámbito científico y universitario y, en consecuencia, hecha esa salvedad, las indicaciones y líneas de trabajo que se sugieran estarán orientadas a satis- facer su demanda de autonomía e independencia editorial.

¿QUÉ ES SIMILAR?

Aun cuando los cambios que se están produciendo sean rápidos y profundos, no deja de ser cierto y evidente que alguno de los rasgos del oficio de editor, alguno de los pro- cedimientos de su trabajo, de las características de sus productos y de su posterior recepción, siguen siendo los mismos. Los procedimientos editoriales, hasta la preimpresión, son, sustancialmente, los mismos:

el trabajo tipográfico, el cuidado del texto y la ilustración, y todos los procesos de maquetación y edición típicos de la creación de un buen producto impreso (ponga- mos, una revista), hasta la llamada fase de preimpresión. Y además se exigen tam- bién, como es lógico, todos los procesos propios de la Web: arquitecturas interacti- vas e hipertextuales, y procesos técnicos propios. Además, se requiere otro tipo de habilidades que tienen que ver con medios más calientes (como son, por ejemplo, la radio y la televisión): interacción con los usuarios, intervenciones en tiempo real, etc. A estos requisitos de entrada deberíamos añadir una gran flexibilidad para introducir cambios y variar en función de las retroalimentaciones de los usuarios, cuyas reac- ciones (directas, en forma de opiniones, o indirectas en forma de lo que llamaría «el voto del clic»: por estadísticas de uso) vamos a tener disponibles constantemente. Parece obvio pero no debe estar de más recordarlo, que mantener y asegurar la cali- dad de los contenidos seguirá siendo el valor fundamental de una publicación, es decir, practicar una selección rigurosa, contar con un consejo de redacción y evalua- ción que valore los contenidos y emita juicios ajustados, y realizar una edición cuida- da de los textos. Nada nuevo, como ya se apuntaba en el punto anterior, pero siem- pre difícil de hacer. La sobrecarga de información es, en el mundo científico, tan abrumadora como en casi todos los sectores cuya materia prima sea la información, el conocimiento y los contenidos. De ahí que sea especialmente importante que la labor del editor se concentre en el filtrado y depu- ración de los contenidos que lleguen al lector, porque buena parte del valor añadido que percibe el lector deriva de la calidad de la evaluación que se haya realizado y de la difusión ya restringida de los contenidos que practique la editorial. La motivación de los autores para publicar sus originales y sus trabajos en una edi- torial o cabecera determinadas es la misma: llegar lo más rápido y completamente posible a la comunidad de especialistas y profesionales interesados en ese área de conocimiento.

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Los lectores desean encontrar un medio que les proporcione un acceso sencillo, que les facilite una experiencia acumulativa pero fácilmente desentrañable mediante interfaces y herramientas que así lo permitan. Quieren, además, tener noticia pun- tual de la renovación y actualización de los contenidos y de las ofertas editoriales. El apoyo financiero de anunciantes y entidades financiadoras que quieran llegar a públicos objetivos bien delimitados seguirá siendo esencial y persistirá en el medio on line. Cabe, eso sí, que las pequeñas publicaciones no resulten atractivas para los grandes anunciantes y que aquellas deban estudiar estrategias de agregación de contenidos y de construcción conjunta de sitios web para atraer la atención de esos recursos.

¿QUÉ ES DIFERENTE?

Para empezar, la formación y el perfil de los editores: ¿qué tiene que saber el respon- sable de uno de estos proyectos? Tiene que tener un modelo del usuario del sitio web: de sus expectativas y habilidades. Tiene que conocer los contenidos y servicios que quiere divulgar, y saber plasmarlos con los medios técnicos a su disposición. El editor de los últimos años era una persona que conocía a su público; que podía tra- bajar con sus autores para sacar lo mejor de ellos y ponerlo de la forma más acce- sible para sus lectores; que podía plantear gráficamente el interior y el exterior de una publicación (solo, o en colaboración con profesionales) para que cumpliera mejor sus objetivos; que sabía de medios de producción lo suficiente como para lo- grar objetos duraderos, bellos, y dentro de sus presupuestos; que conocía los mecanismos de comercialización y promoción de su producto, y que estaba atento a los cambios en el mercado y a la recepción de sus obras.

[OJO: sustituyo la referencia al gestor web por digital, por pensar que hay tipos de edición que no tienen que para necesariamente por la web (sino por bases de datos, p.e.)]

Mutatis mutandi, todo esto es lo que se debería pedir del gestor de un proyecto edi-

torial digital. Si el editor sabía de fuentes tipográficas, gramajes de papel, calidades de offset y tipos de encuadernación, el gestor digital deberá saber de XML, gifs ani- mados y applets java. Si el editor trabajaba con estadísticas de venta y de ahí extraía conclusiones y modificaba programas de edición, el gestor digital deberá analizar estadísticas de acceso. Si el editor trabajaba con papeleros e impresores, el gestor digital tendrá como interlocutores a programadores y proveedores de alo- jamiento de web. Si el editor sabía de gestión de derechos de autor en las publica- ciones, el gestor digitalintentará saber de derechos de autor digitales. Si el editor organizaba campañas publicitarias y editaba folletos, el gestor digital organiza

metatags e intercambia banners

Y un largo etcétera.

Es una figura profesional, en cualquier caso, que aún no tiene nombre, lo que demuestra su novedad. Puede que para bautizarlo adaptemos el nombre de una figura preexistente (como cuando cogimos al piloto del mar para convertirlo en el conductor de una aeronave), o puede que creemos un neologismo ad hoc. No que- rríamos caer en una postura excesivamente nominalista, pero creemos que uno de los problemas para la configuración de esta profesión es la falta de una etiqueta ade- cuada. En la industria multimedia hubo hace pocos años el intento de denominar integrador a la persona que ponía juntos todos los elementos (visuales, sonoros y de programación) que constituían una obra en CD-ROM. El término no resulta especial- mente adecuado, porque parece indicar una serie de agentes obrando autónoma-

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mente, y luego una simple labor de cosido, en vez de la tarea integrada de concep- ción y desarrollo que implica un puesto así. El gestor digital (o como acabe llamándose), pues, concebirá (si es autónomo) o creará para su cliente el proyecto de publicación digital, con sus materiales y servi- cios. Evaluará los costos de creación y mantenimiento. Para la puesta en marcha, llamará a diseñadores gráficos y de navegación (que ojalá coincidieran en la misma persona), a programadores y a proveedores de alojamiento. Y por último, para cola- borar con él (o ella) en el trabajo diario, deberá seleccionar a personas que cubran básicamente dos flancos: el de contenidos y el técnico. Normalmente, los respon- sables o elaboradores de contenidos deberá formarlos especialmente, a partir de personas ya con experiencia en la gestión de contenidos, aunque sea en otros medios (editoriales o audiovisuales). Los colaboradores técnicos debe ser gente que provenga ya del medio web, a los que normalmente sólo pedirá además flexibilidad y adaptabilidad a las muchas demandas que se pueden plantear en un proyecto cul- tural. La tipología de la edición electrónica es distinta a la edición en papel y da lugar a agru- paciones o configuraciones distintas. En resumen, y siguiendo en esto a McCarty (1997), cabría distinguir las siguientes ordenaciones:

Por contenido:

Académicas frente a [OJO, passim: el vs. lo reprueban la mayoría] no académi- cas. Evaluadas vs. no evaluadas. Por coste: gratuitas vs. de pago. Por afiliación, financiación y distribución:

Privadas. Financiadas profesionalmente. Editadas y promovidas por editoriales profesionales o universitarias. Hacen uso de la administración y la distribución comerciales. Enteramente comerciales. Otras. Las propiedades del medio digital hacen viable que «cualquiera» pueda publicar con- tenidos en la Web, y cuando ese «cualquiera» es la comunidad científica misma, cuando el medio para producirlo y el procedimiento para publicarlo y difundirlo es tan sencillo, la divisoria habitual entre autores y editores tiende a desaparecer o se esfu- ma completamente. Los editores se verán forzados a repensar cuál deberá ser su aportación al proceso editorial para que su figura siga siendo necesaria, para que su trabajo siga siendo relevante, para que el valor que añaden a los contenidos prima- rios siga siendo percibido como algo valioso. Los modelos de negocio están cambiando, bien porque los movimientos de open access sean capaces de establecer nuevas reglas y condiciones de acceso, bien porque los editores deban obrar en consecuencia y plantear alternativas viables que garanticen su supervivencia. En esos nuevos modelos de negocio, ahora en ebulli- ción y en estado de creación, podemos encontrar una larga variedad de posibili- dades que serán abordadas más adelante y que se basan en la hibridación o la mez- cla: pueden obtenerse ganancias recaudando de los autores que desean publicar en ese medio una cantidad determinada; mediante la publicidad y la financiación de entidades interesadas; a través de suscripciones de diverso tipo que van desde la institucional a la individual; por medio de la venta de contenidos singulares, artículos sueltos; mediante la venta de derechos, etc. Parece cierto, en cualquier caso, que sea cual sea el modelo de negocio elegido, todas las editoriales, incluidas las com-

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erciales, se han visto forzadas a ofrecer y facilitar un acceso más libre a la informa- ción. Véase, como ejemplo, alguna de las iniciativas de editoriales científicas con- sagradas en el terreno del open access publishing. En el campo científico, sobre todo, que ejerce ya de locomotora de la edición digital al desplegar todas sus posibilidades, los productos de la edición electrónica son cada vez más numerosos e integran o suman contenidos y formatos distintos: libros, revistas, monografías, literatura gris, imágenes, sonido, cartografías, gráficos, etc.?

LAS REVISTAS DEL FUTURO. AÑO 2010

El comportamiento de las revistas del futuro no puede desligarse de las prácticas y usos electrónicos de la sociedad en su conjunto. Los diferentes informes gubernamen- tales que pueden manejarse a este respecto, inciden casi todos en los mismos puntos:

Internet será omnipresente. Conectará a los usuarios con diferentes tipos de productos y servicios a través de un conjunto de artefactos que reducirán rápidamente sus precios a medida que lo ha- gan los de sus distintos componentes (procesadores, capacidad de memoria, etc.). Todo lo que sea susceptible de ser digitalizado lo será. El impacto de Internet sobre la distribución física de productos, contenidos y servi- cios será muy profunda. Tanto para las empresas como para los usuarios individuales será de crucial impor- tancia la seguridad de la Red, el mantenimiento de la privacidad y la consistencia o salvaguarda de la identidad. En el año 2010 es muy probable que cueste más el cobro de las llamadas de voz y datos que su mismo servicio. El software será gratuito y las empresas se centrarán en el mantenimiento y la ase- soría.

En este contexto, si se aceptan sus premisas y sus vaticinios, los editores deben asumir que la revolución digital no es una moda pasajera y que deben afrontar con res- olución y conocimiento los nuevos retos.

¿CUÁLES SON LOS DESAFÍOS QUE DEBE AFRONTAR EL EDITOR?

Los retos y desafíos que debe encarar el editor podrían resumirse en cuatro preguntas que necesitarían cuatro respuestas:

¿Qué quieren sus lectores y cómo quieren leerlo y consultalo?

La cercanía entre el editor y el lector es, en cualquier soporte y en cualquier forma- to, un imperativo, no hasta el punto, como un marketing ingenuo y simple quiere hacer- nos aceptar, de que la demanda marque absolutamente el camino de la oferta (algo impensable, en cualquier caso, en el campo científico, donde la lógica del des- cubrimiento está por encima de las expectativas de los lectores), pero sí en la medi- da en que el editor se preocupe por saber qué valoran sus lectores, qué cantidad de información desean recibir, con qué periodicidad, de qué modo prefieren visualizarla y administrarla, de qué forma consumen los contenidos y, en consecuencia, de qué manera cabe «empaquetarlos» y ponerles precio. El trabajo de campo es fundamen- tal para que cualquier publicación conozca las preferencias de sus lectores, y exis- ten suficientes antecedentes y ejemplos aprovechables para comenzar la suya. Consulte la encuesta, por ejemplo de El.pub.

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¿Qué clase de valor añadido deben agregar los editores y cuál es la percepción de los lectores?

Reconocer que el valor que antes añadían los editores a los contenidos ya no está donde estaba antes, o al menos no enteramente, y que, en consecuencia, es urgente pensar en el conjunto de facilidades y servicios adicionales que deben desarrollarse, parece una labor primordial e inaplazable.

Seguirán siendo servicios de referencia todos aquellos relacionados con la discrim- inación de los contenidos, con su evaluación y aceptación, porque el lector seguirá percibiendo como valor fundamental el respaldo que el editor otorgue a un original. Deberá añadir, además, alguno o todos los servicios siguientes:

Información sobre la legibilidad y sobre las características de la revista: en sitios como el de la revista Anthropoetics cabe encontrar información sobre la evolución cuantitativa de sus contenidos, sobre el número de acceso que cada uno de los artículos ha tenido y en qué fechas, etc. Un conjunto de información relevantísimo para los estudios bibliométricos y para las posibles estrategias promocionales que puedan derivarse de ahí. Archivos de comentarios de los lectores: es importante permitir a los lectores, ani- mar incluso, a que realicen comentarios por escrito de los artículos publicados y que ese testimonio quede recogido en las mismas páginas. Consulte el ejemplo de Internet Archeology. Artículos y proyectos en construcción: CH Working Papers, por citar un ejemplo in- teresante, es una publicación en línea sin comité de lectura que explota las propiedades de la red mediante el desarrollo cooperativo de investigaciones, artículos, obras de referencia o, simplemente, ideas. Las experiencias recogidas en CH Working Papers residen, normalmente, en la página de inicio de un autor determinado; desde las páginas de CHWP se construye un vínculo a esa experi- encia concreta y el autor acepta documentar, en la medida de lo posible, los diver- sos cambios y actualizaciones que realiza. Servicios bibliográficos: dotar a una revista de un conjunto de vínculos que reen- víen a bibliografías consultables en línea, es, sin duda, uno de los valores añadi- dos que los editores deben sumar; Discusiones en línea y conferencias: el debate en tiempo real y la retransmisión de conferencias o seminarios, puede ser un complemento dinámico que estimule las consultas de la revista. Área de descargas: para que la impresión de los artículos sea más sencilla y con- veniente, algunas publicaciones proporcionan a sus usuarios la posibilidad de descargar los contenidos en diversos formatos tal como puede ocurrir, por ejem- plo, en las Applied Physics Letters. Vínculos a otros recursos en línea: una de las virtudes de la hipertextualidad es la de recopilar y dirigir de manera fácil y directa de una página determinada a otros recursos relacionados. Es cierto, sin embargo, que la inestabilidad y la fugacidad de algunos enlaces dificulta su seguimiento y consulta. La posibilidad bien conoci- da y ampliamente utilizada de ponerse en contacto directamente con el autor o el editor del texto a través de la función del mailto, proporciona la posibilidad ágil y directa de fomentar la discusión y el intercambio de opiniones. Las páginas de Exemplaria pueden ser un buen ejemplo. Construcción de perspectivas personalizadas: la personalización de las posibles «vistas» que un usuario posea, la construcción de distintas «revistas virtuales» es factible, a partir del mismo conjunto de artículos, mediante técnicas que permiten

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particularizar el tipo de información que se quieren recibir. Eso, que es ya algo ampliamente practicado en la prensa para el envío de titulares personalizados y para la edición en línea de periódicos adaptados a los intereses de los lectores, es algo que deben desarrollar los editores. Puede consultarse el ejemplo de la Harvard Business Review, Harvard Business School Publishing. Buscadores: la búsqueda de los contenidos en una colección de revistas es, sin duda, uno de los valores añadidos más importantes que puede proporcionar un editor; si esa búsqueda se refina e incluye posibilidades avanzadas o, más allá, semánticas, el lector estará más predispuesto a reconocer nuestros servicios. Si, además, el buscador es capaz de lanzar peticiones a bases de datos temática- mente relacionadas que no son, propiamente, de la revista, pero que pueden resul- tar pertinentes, entonces el valor añadido será completo. Servicios sociales y profesionales: las publicaciones en línea ofrecen en buena me- dida lo que ofertan las ediciones en papel (noticias profesionales, puestos de tra- bajo, conferencias y seminarios, etc.) pero de manera más rápida y ágil al renovar de manera continua la información de actualidad y al propiciar un intercambio de datos más veloz. Ayuda técnica: la posibilidad de contar con una asistencia técnica que resuelva los problemas más técnicos como los más administrativos, en un tiempo de respues- ta, además, más breve que el de otros medios es, sin lugar a dudas, una buena estrategia. Formularios web: el uso de tablas y formularios es un recursos muy adecuado para la gestión de suscripciones, la realización de encuestas, la obtención de la respuesta y el comentario de los lectores, etc.

¿Cuáles son los canales de distribución y comercialización que deberá utilizar?

En principio parece obvio que sólo las grandes revistas pueden permitirse el cubrir los canales de distribución tradicionales, pero la edición electrónica viene, en algu- na medida, a equilibrar esta situación. La inversión que antes debía realizarse en redes comerciales, distribución, almacenamiento y devoluciones puede y debe con- centrarse en promoción y en medidas de visibilidad. Dar a conocer la revista, su nueva naturaleza electrónica, su ubicación universal y la calidad de sus contenidos, es la estrategia que debe seguirse para que sean los lectores quienes se acerquen a la revista y no la revista quien busque azarosamente al posible lector. Deben acti- varse todos los mecanismos que proporcionen al lector información puntual y actua- lizada del estado de nuestra revista (boletines electrónicos, newsletter, etc.), de las modalidades de suscripción y visualización, de las actividades y servicios que sugie- re y proporciona.

Esa estrategia debe estar complementada, en la medida de lo posible, por técnicas de estudio de mercado tradicionales, como el análisis de los posibles mercados emergentes, de identificación de públicos objetivos potenciales, de ubicación de comunidades de interés que puedan querer leer nuestros textos.

LA RESPUESTA DE LAS BIBLIOTECAS

La labor histórica de las bibliotecas ha sido la de la adquisición, catalogación, depósi- to y archivo de materiales escritos en papel; también, claro, la de la conservación de ese patrimonio escrito (también gráfico o musical) y la de la gestión de los accesos a su con-

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sulta y manejo. La revolución digital, sin embargo, provoca al menos dos cambios sustan- ciales en el trabajo de las bibliotecas:

Por una parte aparece un nuevo soporte que, por sus características intrínsecas, cambia la manera de catalogar, archivar y distribuir o prestar esa información. Por otra parte, las bibliotecas no son ya meras receptoras o almacenadoras de esa información, sino que cobran un papel muy activo en su misma generación y difusión.

Como ya se ha mencionado con anterioridad, las bibliotecas deben jugar un papel mucho más activo al menos en dos sentidos:

Por un lado, la biblioteca es una institución, universitaria en el caso que nos ocupa, muy cercana a los productores de los contenidos y, en consecuencia, debe ser tanto facilitadora de los recursos editoriales necesarios para su publicación como editora misma de esos contenidos, elaboradora de productos editoriales originales basados en las propiedades de los soportes digitales (fragmentación de los contenidos, agre- gación o sindicación, etc.). Por otro lado, la biblioteca debe convertirse en una intermediaria cualificada en la difusión y reparto de la información, lo que se denomina con el término anglosajón de broker y que no es otra cosa que la figura de un agente cualificado en la gestión de información que asiste a los usuarios en el uso de las herramientas o proporciona

y reparte directamente la información solicitada.

Existen varios ejemplos de bibliotecas muy activas que han asumido un papel nuevo en este periodo de transición y de su trabajo podemos extraer múltiples enseñanzas.

Cabría, entre los muchos ejemplos que podrían citarse y los tipos de proyectos aco- metidos, destacar cuatro áreas de trabajo intrínsecamente relacionadas con el papel que deben jugar las bibliotecas en el nuevo entorno:

La biblioteca como editora, como difusora de contenidos propios y ajenos, como pla- taforma de publicación y comunicación, bien restringidamente, bien mediante mode- los mixtos o completamente abiertos: se tratarán, aquí, los casos del Proyecto MUSE

y de HighWire Press.

La biblioteca como digitalizadora de materiales en trance de desaparición, como con- servadora y difusora de contenidos de difícil acceso, capaz de plantearse los prob- lemas que esos procesos entrañan y de tomar decisiones ejemplificantes: veremos el caso de la Internet Library of Early Journals. La biblioteca, por último, como formadora de usuarios, como constructora de cursos

a medida para el uso y manejo de las nuevas herramientas: veremos el caso del proyecto europeo EDUCATE.

PROYECTO MUSE

La editorial universitaria de la Johns Hopkins University puso en marcha el proyecto MUSE en el año 1995 en colaboración con la biblioteca Milton S. Eisenhower para ofre- cer acceso completo vía web a todas las revistas científicas que se producían en la Universidad. El proyecto comenzó a expandirse y a unificar a editores institucionales sin ánimo de lucro que deseaban ofrecer acceso a la literatura en los campos de las humanidades, las artes y las ciencias sociales. El modelo de trabajo seguido ha sido internacionalmente reconocido por el tipo de licencias de uso utilizadas, la facilidad de navegación, las tarifas de suscripción y los planes de descuento aplicados a institu- ciones y tipos de bibliotecas.

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El modelo de MUSE se basa, por tanto, en la suscripción institucional a 250 revistas científicas y 40 editores de diversas procedencias. Es, sin duda, uno de los primeros proyectos existentes en la Web de formación de una comunidad académica electróni- ca de acceso mediante pago a los recursos científicos, recursos que cubren las áreas de la literatura, la crítica, la historia, las artes visuales y los estudios culturales, la edu- cación, la ciencia política, la antropología del género, la economía y muchos otros.

Cuando una biblioteca se suscribe al servicio de MUSE (sólo accesible para esta clase de instituciones), la base de datos donde se guardan y gestionan las publicaciones, es inmediatamente accesible para el campus entero de toda la universidad, sin necesidad de identificación o clave, no sólo para los puestos que puedan estar habilitados en las bibliotecas, de manera que los profesores, estudiantes y personal interesado, pueden acceder desde cualquier punto y en cualquier momento a esa información.

cualquier punto y en cualquier momento a esa información. Fig 6. Proyecto Muse HIGHWIRE PRESS Tal

Fig 6. Proyecto Muse

HIGHWIRE PRESS

Tal como reza su página de inicio, las ediciones Highwire son el archivo más grande del mundo, disponible en Internet, de artículos científicos de libre acceso. En el mes de febrero de 2004 se contabilizaron 723.869 artículos a texto completo de libre acceso de un total de 1.761.558. La Universidad de Standford y su red de sus bibliotecas uni- versitarias crearon un centro de costes independiente, dirigido y gestionado por las mismas personas que rigen sus bibliotecas y centros de documentación o recursos informativos, pero con la divisa y cometido de garantizar su sostenibilidad. El proyec- to, al día de hoy, por lo que puede leerse en sus propias páginas, es rentable mediante el desarrollo de múltiples servicios añadidos, si bien su propósito no es tanto la obten- ción de beneficios como la recuperación de la inversión y la consecución de frutos no siempre tangibles.

En su declaración de intenciones consta claramente que «la aproximación de HighWire a la edición en línea de revistas científicas no se basa, simplemente, en insertar imá- genes electrónicas en páginas impresas; se trata, más bien, de añadir vínculos entre autores, artículos y citas, búsquedas avanzadas, imágenes de alta resolución y elemen- tos multimedia, interactividad en todas sus dimensiones y sentidos, de manera que la versión electrónica dote a la información de una dimensión de la que carece la revista impresa».

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Parte del trabajo de High Wire Press ha consistido en proponer alternativas para la difusión del conocimiento científico, intención obviamente muy ligada a la estrategia y filosofía del open access. En gran medida, su trabajo se basa en persuadir a las diver- sas sociedades o colegios profesionales de las ventajas de digitalizar sus contenidos preexistentes y de editarlos electrónicamente. Uno de los casos pioneros fue el de la American Society for Biochemistry and Molecular Biology que editaba, entre otras, la revista Journal of Biological Chemistry.

entre otras, la revista J ournal of Biological Chemistry. Fig. 8. JBC página inicial Desde 1905

Fig. 8. JBC página inicial

Desde 1905 hasta 1994, todos los artículos son de libre acceso, su consulta es com- pletamente gratuita; desde 1995 hasta el día de hoy es posible consultar gratuitamente los índices y los resúmenes de los artículos, pero su visualización y consulta comple- tas depende del tipo de acceso del que se disponga:

Suscripción institucional. Suscripción individual. Pago por visión o adquisición de artículos individuales.

Tal como revela la declaración ASBMB: The Open Access Publisher, la explotación de los contenidos, el modelo de negocio, está basado sobre la idea del acceso abierto con ciertas restricciones que garanticen la sustentabilidad de la revista: un tercio de los costes deben estar cubiertos por lo que abonan los autores o sus respectivos centros de investigación; dos tercios deberán estar cubiertos por alguna de las tres modali- dades de venta propuestas más arriba; muchas universidades de países en desarrollo se benefician de suscripciones gratuitas a los contenidos de la revista gracias al fun- cionamiento general del modelo.

Entre las propiedades o servicios que proporciona la revista se encuentran funcionali- dades como JBC Papers in Press, suerte de servicio de prepublicaciones que propor- cionan libre acceso a los materiales que han sido admitidos para su publicación ape- nas un día después de que el comité los haya aceptado, innovación que reduce el ciclo que va de la aceptación a la publicación en casi dos meses.

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Este es tan sólo un caso, sin embargo, de los 361 que en el momento de la redacción de esta guía estaban alojados en la página de HighWire, un modelo editorial que en sí mismo compagina el modelo de suscripción personal e institucional, el acceso libre al archivo histórico de 176 publicaciones, la entrada y lectura libre de 22 revistas contem- poráneas y, también, la prueba gratuita de algunas de las revistas sometidas a suscrip- ción.

INTERNET LIBRARY OF EARLY JOURNALS

La Internet Library of Early Journals es una iniciativa de las universidades de Birmin- gham, Leeds, Manchester y Oxford bajo la dirección y los auspicios de la Electronic Library. Se propone digitalizar las publicaciones periódicas más representativas de los siglos XVIII y XIX y hacerlas libremente accesibles a través de Internet junto a sus datos bibliográficos. El proyecto, como tal, finalizó en el año 1999 y no se ha añadido material posterior.

en el año 1999 y no se ha añadido material posterior. Fig. 9. Página inicial de

Fig. 9. Página inicial de Internet Library of Early Journals

La muestra de las revistas elegidas es pequeña, aunque su número de páginas es alto al haberse tomado veinte años de ediciones de cada una de ellas. Publicaciones del siglo XVIII:

Gentleman's Magazine. The Annual Register. Philosophical Transactions of the Royal Society. Publicaciones del siglo XIX:

Notes and Queries. The Builder. Blackwood's Edinburgh Magazine.

El proyecto fue, en definitiva, un ensayo o un experimento de digitalización pionero que evaluó multitud de parámetros y tomó decisiones respecto a:

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Creación de imágenes, desde el papel o el microfilm al archivo digital: resolución, compresión de datos, uso del blanco y negro y la escala de grises, etc. Indexación como medio para una recuperación efectiva de contenidos: a partir de la aplicación de las técnicas de OCR, se generaron índices electrónicos para facilitar el acceso a la información. Acceso web a las imágenes indexadas: se trabajó siempre con la idea de que Inter- net fuera una plataforma de acceso público y libre a la información digitalizada.

PROYECTO EDUCATE

La alfabetización digital de los usuarios es uno de los servicios principales que deben y pueden desarrollar las bibliotecas universitarias. La Unión Europea puso en marcha entre los años 1994 y 1997, a través del programa European Union Telematics for Libraries, un programa pionero titulado EDUCATE-End-user Courses in Information Access through Communication Technology, dedicado a la formación de usuarios en el acceso telemático a la información.El propósito original del proyecto EDUCATE fue el de producir cursos que permitieran potencialmente a cada usuario trazarse su propio ritmo y devenir mediante el uso y selección de las herramientas de recuperación de la información que se le proporcionaban. Los cursos así diseñados se concibieron para ser diseminados a través de redes de comunicación académica y los materiales desa- rrollados deberían servir para que las redes de bibliotecas pudieran utilizarlos en la pro- gramación de cursos de manejo y recuperación de la información para sus usuarios habituales. Los cursos de EDUCATE se desarrollaron inicialmente en torno a dos áreas de conocimiento principales, la física y la ingeniería electrónica. Estas materias fueron elegidas con el propósito de contar con formación en las áreas de ciencia y tecnología. La originalidad del diseño de los cursos puede apreciarse en la página mantenida por The Educate Consortium donde, por ejemplo, cabe observar la concepción arbores- cente y graduada en la búsqueda de contenidos, en el trazado de diferentes rutas para necesidades informativas diferentes: cómo comenzar a usar una biblioteca; cómo comenzar un proyecto; cómo iniciar una investigación; cómo permanecer al día y actu- alizado; cómo buscar datos y cifras en la red; cómo utilizar los productos encontrados; dónde encontrar recursos valiosos, etc., son algunos de los temas que tocaba ese curso pionero.

valiosos, etc., son algunos de los temas que tocaba ese curso pionero. Fig. 10. Itinerarios del

Fig. 10. Itinerarios del proyecto EDUCATE

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LISTA DE COMPROBACIÓN DE UN PRINCIPIANTE ANTES DE COMENZAR A EDITAR DIGI- TALMENTE

Antes de entrar de lleno en esta guía de edición digital en la que encontrará abundante y precisa información en torno a todos los puntos que un editor debiera tener en cuenta, puede resultar útil e indicativo reflexionar en torno a algunas cuestiones esenciales que ori- entarán su trabajo posterior, una relación de preguntas cuya respuesta determinará el tipo de edición electrónica que practique.

¿POR QUÉ PUBLICAR EN INTERNET?

¿Qué desea alcanzar al digitalizar sus contenidos y hacerlos accesibles en línea? ¿Desea obtener mayor visibilidad, un mayor número de citas y referencias? ¿De- sea que sus autores se sientan más reconocidos y respaldados? ¿Desea llegar a más lectores y autores, a personas en otros países o continentes? ¿Desea obtener mayores beneficios económicos, una penetración en el mercado superior a la que tiene ahora mismo, llegar a públicos, lectores y lugares que ahora ignoran su revista? ¿Se trata, por el contrario o, complementariamente, de un mandato fundacional, de una misión de su institución, de un programa convenido corporativamente para difundir la información y los contenidos? ¿De cuánto dinero dispone para invertir en ese proyecto? ¿Sabe ya qué parte de ese presupuesto deberá dedicarse al pago de los trabajos y servicios de terceros? ¿Sabe qué porción de esa cuenta deberá destinarse a la financiación de recursos

internos?

¿Están los editores de su plantilla preparados para asumir las nuevas tareas y retos? ¿Podría formarlos para que pudieran desarrollar en su propia editorial las tareas

necesarias?

¿Tiene usted alguna presión temporal para lanzar en una fecha determinada su página web

y

sus nuevos servicios? ¿Ha realizado un cronograma cabal de todas la tareas implicadas

y

engarzadas de manera realista y en función de los recursos con los que cuenta?

CUESTIONES DE TECNOLOGÍA

Las editoriales universitarias, por la magnitud de las instituciones en las que trabajan y los recursos a los que potencialmente podrían acceder, estarían en condiciones, teóri- camente, de disfrutar de los medios técnicos necesarios para digitalizar, editar y admi- nistrar sus propios contenidos. Esa es, en cualquier caso, una opción, no exactamente fácil ni tampoco la única. Antes de dar el paso de la autosuficiencia, cabe plantearse las siguientes preguntas:

¿Qué plataforma tecnológica será la más adecuada para nuestras necesidades? ¿Qué tipo de proveedor o socio tecnológico será el más apto o apropiado para nues- tro proyecto de edición digital? Cabe la posibilidad de trabajar con:

Un gran editor de contenidos digitales, un sello perteneciente a un gran grupo edi- torial multinacional como Reed Elsevier. Un agregador de contenidos capaz de incorporar fuentes heterogéneas en una plata- forma única, tal como hace Ingenta o HighWire. Un espacio virtual que sea, en realidad, una colección temática de enlaces a diver- sas bases de datos o sitios especializados, tal como hace ISINET de Thomson Learning.

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Un agente que gestiona las suscripciones y los accesos a los contenidos y que es capaz, además, de albergarlos y administrarlos, tal como hace Ebsco. Antes de tomar ese decisión, analice sus flujos y procedimientos de trabajo habitua- les para comprobar de qué manera le afectaría tomar una u otra decisión y calcular, también, qué clase de cambios debería introducir para que la relación fuera factible. Haga lo mismo con sus recursos tecnológicos. El sistema que acabe adoptando, sea cual sea, deberá cumplir, al menos, con los si- guientes requisitos:

Cumpla con los requisitos establecidos por el W3 respecto a la accesibilidad. Proteja los contenidos que se distribuyan, mediante el uso de los tipos de licencias que se estipule y mediante las herramientas de identificación que están a disposi- ción de los administradores y editores, tales como el DOI. Proporcione acceso contante y seguro a los usuarios, 24 horas 7 días a la semana.

ALGUNOS PUNTOS INDISCUTIBLES

Los puntos que, indiscutible y prioritariamente habrá de tener en cuenta cuando vaya a lanzar su sitio web son:

La calidad de los contenidos, independientemente del soporte en el que se publi-quen, es el primero de los imperativos. Desde el punto de vista técnico, advierta que sus páginas se carguen con rapidez, sin dilaciones superiores a los diez segundos. Todo lo que sobrepase ese tiempo de atención y espera puede restarle usuarios. Cuide de la navegación dentro de su sitio, hágala sencilla e intuitiva siguiendo las recomendaciones del W3 y de los especialistas en el tema. Preocúpese de que su contenido sea buscable, recuperable, para lo que necesitará dos cosas:

Que los robots indizadores de la web entiendan sus contenidos y los incorporen a los grandes buscadores de la Red: tanto los resúmenes como las referencias deberán estar, al menos, en lenguaje HTML. Que incorpore un buscador con las cualidades necesarias para recuperar de la ma- nera más pertinente posible los contenidos en el interior de su página. Ofrezca diversos formatos de descarga de los contenidos, desde el PDF hasta HTML pasando por RDF [RTF??] u otros. Utilice las referencias cruzadas mediante los recursos que le proporciona el DOI y CrossRef. Utilice los boletines electrónicos como servicio de alerta adjuntando los índices y nove- dades. Incluya en su sitio, al menos, tres años completos de números anteriores a la fecha actual para que los usuarios puedan acceder a su fondo documental.

Cuando su presencia y su trabajo estén más afianzados, puede comenzar a trabajar en:

Personalizar los accesos a su entorno en función del tipo de usuario que se conecte:

suscriptores individuales, institucionales, bibliotecas, etc. Implementar mecanismos de envío de originales y de notificación de su recepción. Incorporar mecanismos que permitan conocer el estado de la evaluación de cualquie- ra de los artículos enviados para publicación. Notificar la publicación de cualquier artículo en el mismo momento en que la evalua- ción haya sido positiva sin esperar a que el número entero esté conformado. Instalar herramientas en línea que sirvan a los potenciales autores para publicar sus textos y sus materiales multimedia.

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CONTROL DE ACCESOS

En función del tipo de acceso, es decir, de modelo de negocio, que acabe implantando, tendrá que optar por una u otra forma de entrada y, por tanto, de grado de control sobre sus contenidos. Es decir:

¿Quién tendrá acceso a sus contenidos? ¿A qué tendrá acceso? ¿Cuándo y de qué manera tendrá acceso a los contenidos? ¿Qué es lo que podrán visualizar los no suscriptores (en caso de que el modelo sea por pago o suscripción)? Indice de contenidos Resúmenes. Noticias. Bolsa de trabajo. Números de prueba. Periodo gratuito de pruebas. Números históricos gratuitos. Etc.

MODELO ECONÓMICO

Se tratará largamente este asunto en el apartado correspondiente, pero no es precipi- tado plantearse algunas cuestiones relacionadas con el modelo económico y el sis- tema de tarificación y pago de las publicaciones. La pregunta inicial, obviamente, es:

¿Quién pagará por el acceso en línea a nuestras publicaciones? ¿Quién pagará el proceso de digitalización de nuestras revistas en papel? ¿Quién pagará por la gestión y administración de todo lo almacenado en nuestra base de datos?

Existen, a grandes rasgos, cuatro fuentes principales de ingresos que pueden ser ex- cluyentes o mezclarse en proporciones diversas, lo que determinará el tipo de acceso:

Los autores o instituciones que han desarrollado la investigación financian su publi- cación. Licencias institucionales o también llamadas de campus. Suscripciones institucionales o individuales. Pago por visión.

En cuanto a las tarifas que aplique a sus productos y al alcance de cada una de ellas, existen múltiples modalidades que usted tendrá que estudiar:

La revista en línea se comercializa conjuntamente con la revista en papel con un úni- co precio: en este caso bien la revista electrónica es gratuita, bien tiene un coste adi- cional que se incrementa entre un 10-35%. La revista digital se vende separadamente y tiene un coste inferior a la revista en pa- pel entre un 0-35%. Las licencias institucionales se basan, para calcular sus costes, en los parámetros siguientes:

El gasto como cliente que se haya producido en la suscripción en papel. El tamaño del consorcio que negocie la suscripción cuando se trate, por ejemplo, de una red de bibliotecas. El número de empleados o de usuarios que tendrán acceso a los contenidos.

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El tamaño objetivo de la institución en función del número de institutos de investi- gación o de parámetros similares. El uso histórico o esperado que pueda hacerse de la información. En el pago por visión, destinado a usuarios eminentemente individuales, precise equi- libradamente el precio: no lo eleve para no convertirlo en disuasorio y no lo rebaje hasta hacer imposible la amortización.

Como en todo proceso editorial, en realidad, para establecer los precios sería deseable que el editor pudiera determinar claramente cuáles son los costes del prototipo, bien en papel, bien en formato electrónico, desglosando claramente los gastos atribuibles a costes internos y a costes externos.

POLÍTICA DE REFERENCIAS

La visibilidad de sus contenidos tiene mucho que ver con la relación de lo que se ha venido en llamar «vecindario», el conjunto de páginas (instituciones universitarias, de investigación, publicación temáticamente afines, etc.) que puedan apuntar, potencialmente, a su página, a su propia publicación y, al contrario, el conjunto de vínculos incluidos en su página que apun- tan a esa red potencial.

incluidos en su página que apun- tan a esa red potencial. Fig. 11. Vecindario de la

Fig. 11. Vecindario de la Residencia de Estudiantes

La mejora de su posición, de su posicionamiento (por usar el término técnico), dentro de la web, dependerá en gran medida de lo tupida y rica que sea esa relación.

Es recomendable que utilice una herramienta como la que proporciona Touch Grahp.

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SERVICIOS DE INDEXACIÓN E INTEGRACIÓN DE CONTENIDOS

Otra de las preguntas que deberá formularse, o que ya se habrá formulado porque tam- bién correspondería a su revista en papel, es si sus revistas están siendo indizadas adecuadamente por los servicios de referencia profesionales por todos utilizados:

Será conveniente, en consecuencia, que les haga notar la aparición de una versión electrónica de la revista en papel y que se construyan los vínculos que faciliten el acceso. Tenga en cuenta que cuanto más integre, vincule y facilite la recuperación de sus contenidos, más leídas serán sus revistas.

USO DE LOS DATOS

De la misma forma que es importante saber quiénes son los sitios en la Web que apun- tan al suyo y, a su vez, cuál es su propia política de referencias, deberá asegurarse que usted mismo o la empresa que le proporciona servicios de almacenamiento, gestión y venta de contenidos, le proporciona información sobre el número de visitas, descargas y distribución de materiales y artículos. Existe software especializado, denominado en términos generales como web log analyzers, que le permitirá conocer esos datos de manera exhaustiva y regular.

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2. El uso de los soportes digitales para la edición de contenidos científicos en las universidades españolas:

estudio de casos y estado de la cuestión

50

RAQUEL VIDAL

Accesibilidad

84

Velocidad de descarga

84

Existencia de versiones para la impresión

85

Existe ayuda sobre la estructura y navegación de la web

85

Posibilidad de variantes de idiomas

87

Navegación

88

Menú de contenidos siempre visible

89

Terminología consistente

89

Botones de navegación

90

Difusión de la información

91

Colecciones

91

Tipos de publicaciones

94

Los soportes

96

Información catalográfica

97

Acceso a las obras

98

Formatos de descarga de contenidos

98

Secciones

99

Edición digital

100

Ergonomía

102

La lectura

103

Tipografía

103

Diseño

104

Luminosidad

105

Conclusiones

106

Datos básicos

106

Visibilidad de la información

106

Directorio

107

Accesibilidad

108

Navegación

108

Difusión de la información

108

Ergonomía

109

Luminosidad

109

La presencia de la edición electrónica en los servicios de publicaciones en las universidades españolas

110

Objetivos

111

Metodología

111

Resultados

113

Materiales

113

Modelos de explotación

119

Precios

121

Conclusiones

122

Capítulo 2

El uso de los soportes digitales para la edición de contenidos científicos en las universidades españolas: un estudio de casos y un estado de la cuestión (Raquel Vidal)

51

Análisis de los sitios web en las universidades españolas: estudio de casos y estado de la cuestión

52

Objetivos

52

Metodología

53

Datos de identificación

55

El formulario

55

Resultados

60

Fichas de las editoriales Universitarias

62

El formulario

62

Datos básicos

62

Título del recurso

62

Lengua

64

Visibilidad de la información

65

Entrada desde la página de la Universidad

65

Página del servicio de publicaciones/editorial

67

Mapa del sitio

68

Tabla de contenido

69

Motor de búsqueda interno

70

Otros enlaces a la página de la editorial

78

Directorio

79

Identificación de la responsabilidad

79

Posibilidad de contacto

80

Existencia de logo y texto de la Universidad

82

Actualización y actualidad

83

Si aparece indicada la fecha de actualización

83

ANÁLISIS

ESPAÑOLAS

DE

LOS

SITIOS

WEB

DE

LAS

EDITORIALES

UNIVERSITARIAS

En las últimas décadas se han producido diferentes transformaciones relacionadas con los avances tecnológicos que han permitido la evolución de nuestra sociedad. Uno de los sectores afectados ha sido el editorial, donde se está experimentando un proceso de tran- sición, pasando de una edición tradicional a una edición electrónica. Uno de los ámbitos más importantes en la adaptación a estos nuevos formatos es el científico, y concretamen- te el universitario.

El objetivo último del científico debe ser llevar su trabajo de investigación a todos los ámbitos, transmitiendo ese conocimiento científico a toda la sociedad. Esto motiva al in- vestigador para seguir trabajando, al mismo tiempo que las universidades están cumplien- do con uno de sus fines más importantes. Por ello, es fundamental la búsqueda de los medios más eficaces para conseguirlo, mejorando la publicación de los trabajos y el acce- so a las investigaciones y estudios realizados.

Por lo tanto, el papel de los servicios de publicaciones es fundamental en esta cues- tión. De ahí el interés del estudio de casos mostrado en este capítulo del proyecto, fruto de la investigación llevada a cabo para intentar conocer la labor realizada por estos servi- cios editoriales.

OBJETIVOS

En el estudio realizado se pretenden conocer los sitios web pertenecientes a los servi- cios de publicaciones o editoriales de las universidades existentes en nuestro país, con el fin de establecer la situación actual en dichos servicios, mediante su valoración y evaluación sistemáticas. Este objetivo principal se concreta en una serie de objetivos específicos fun- damentales, citados a continuación:

Identificar a las editoriales universitarias, a través de una serie de datos básicos. Conocer la ubicación del recurso web analizado. Comprobar la visibilidad de la información, tanto a través del sitio web de la univer- sidad como del propio servicio editorial. Determinar la responsabilidad del servicio de publicaciones y la posibilidad de con- tacto. Comprobar la actualización y actualidad de la página web en cuestión. Determinar la accesibilidad del servicio de publicaciones. Conocer las posibilidades de navegación ofrecidas. Comprobar la difusión de la información, a través de las colecciones y de las seccio- nes existentes. Establecer los soportes documentales empleados para almacenar la información. Determinar la ergonomía ofrecida en el sitio web. Valorar la luminosidad y el posicionamiento de la editorial en función de los enlaces externos presentados.

52

METODOLOGÍA

El presente estudio abarca los servicios de publicaciones de todas las universidades españolas, un total de 71.

En la siguiente relación se especifican las universidades que han sido analizadas, dis- tribuidas en cinco grupos, en base a la «Oferta Universitaria» presentada en la página web del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte 1 (MEC):

UNIVERSIDADES PÚBLICAS (48):

Universidad da Coruña. Universidad de Alcalá. Universidad de Alicante. Universidad de Almería. Universidad Autónoma de Barcelona. Universidad Autónoma de Madrid. Universidad de Barcelona. Universidad de Burgos. Universidad de Cádiz. Universidad de Cantabria. Universidad Carlos III de Madrid. Universidad de Castilla-La Mancha. Universidad Complutense de Madrid. Universidad de Córdoba. Universidad de Extremadura. Universidad de Girona. Universidad de Granada. Universidad de Huelva. Universidad de les Illes Balears. Universidad de Jaén. Universidad Jaume I de Castellón. Universidad de La Laguna. Universidad de La Rioja. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Universidad de León. Universidad de Lleida. Universidad de Málaga. Universidad Miguel Hernández de Elche. Universidad de Murcia. Universidad de Educación a Distancia (UNED). Universidad de Oviedo. Universidad Pablo de Olavide. Universidad del País Vasco. Universidad Politécnica de Cartagena. Universidad Politécnica de Catalunya. Universidad Politécnica de Madrid. Universidad Politécnica de Valencia. Universidad Pompeu Fabra. Universidad Pública de Navarra. Universidad Rey Juan Carlos.

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Universidad Rovira i Virgili. Universidad de Salamanca. Universidad da Santiago de Compostela. Universidad de Sevilla. Universidad de Valencia-Estudi General. Universidad de Valladolid. Universidad de Vigo. Universidad de Zaragoza. Universidad Católica San Antonio de Murcia.

UNIVERSIDADES DE LA IGLESIA CATÓLICA (6):

Universidad Católica Santa Teresa de Ávila. Universidad de Deusto. Universidad de Navarra (privada). Universidad Pontificia de Comillas. Universidad Pontificia de Salamanca.

UNIVERSIDADES NO PRESENCIALES (2):

Universidad de Educación a Distancia (UNED). Universidad Oberta de Catalunya.

UNIVERSIDADES INTERNACIONALES (2):

Universidad Internacional de Andalucía. Universidad Internacional Menéndez y Pelayo.

UNIVERSIDADES PRIVADAS (15):

Universidad Abat Oliba CEU. Universidad Alfonso X El Sabio. Universidad Antonio de Lebrija. Universidad Camilo José Cela. Universidad Cardenal Herrera–CEU. Universidad Europea de Madrid. Universidad Europea Miguel de Cervantes. Universidad Francisco de Vitoria. Universidad Internacional de Cataluña. Mondragón Unibertsitatea. Universidad Oberta de Catalunya. Universidad Ramón LLull. Universidad San Pablo–CEU. Universidad SEK (Segovia). Universidad de Vic.

Las universidades destacadas en letra cursiva son aquellas a las cuales se les ha apli- cado el formulario. Mientras que las universidades en letra redonda no han sido analiza- das en base al formulario, debido a sus características: no poseen editorial o, si la tienen, ésta no cuenta con página web o no dispone de un servicio de publicaciones centralizado.

También cabe destacar el caso de la UNED que es, a su vez, una universidad pública y una universidad no presencial. Como se puede observar se incluye en ambos grupos. Lo mismo ocurre con la Universidad Oberta de Catalunya que es una universidad privada y una universidad no presencial.

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La investigación realizada se centra en un formulario aplicado al sitio web de la edito- rial universitaria, que lleva al conocimiento de la información necesaria para cumplir los objetivos del presente trabajo. A éste se añaden una serie de datos básicos para la identi- ficación de la editorial.

DATOS DE IDENTIFICACIÓN

En este apartado se ofrece información básica para la identificación del servicio de publicaciones, concretamente datos tales como: año de fundación, datos históricos, dirección, teléfono, fax, mail, director/a, otros cargos, distribución en España y en el extranjero, líneas editoriales, finalidad y observaciones.

Principalmente se han utilizado dos fuentes de información: el sitio web de la propia editorial y la página web de la Asociación de Editoriales Universitarias de España (AEUE) 2 .

EL FORMULARIO

El formulario aplicado al recurso web de la editorial universitaria es la base de la inves- tigación. Para su elaboración se han seguido una serie de pautas y criterios proceden- tes de un proyecto denominado Normalización de la difusión electrónica de la investi- gación científica y tecnológica en las Universidades españolas: diseño de una guía de estándares y criterios (GEICyT) dirigido por María Pinto Molina.

Junto con el anterior trabajo, se han seguido fundamentalmente las recomendaciones dadas por Lluís Codina 3 en su obra El libro digital y la WWW, concretamente en su apartado dedicado a la «Evaluación de publicaciones digitales». También se han toma- do como referencia las pautas seguidas en DARWIN 4 , un Directorio Analítico de Recursos Web Informativos que pretende constituir una guía estructurada de los recur- sos de Internet de mayor utilidad e interés.

Además se han consultado otras fuentes relativas a la evaluación de páginas web que se muestran a continuación:

Criteria for evaluation of Internet Information Resources 5 . Alastair Smith, VUW De- partment of Library and Information Studies, New Zealand. Critical evaluation of resources 6 . University of California Berkeley Teaching Library. Evaluating internet information 7 . Nicole J. Auer. Evaluating information found on the internet 8 . Johns Hopkins University. Evaluating quality on the Net 9 . Babson College. Evaluating web sites: a guide for writers 10 . Western Illinois University. La evaluación de la calidad de la información web: aportaciones teóricas y experien- cias prácticas 11 . José Antonio Merlo Vega, Universidad de Salamanca. La evaluación de los contenidos de una página web 12 . University of Thomas. Método abreviado de evaluación de sitios web 13 . W3aeiou. Webs para aprender: la red a examen 14 . Joseph Mª Blanco. Thinking critically about World Wide Web resources 15 . University of California, Los Ángeles (UCLA) (http://www.library ucla.edu/libraries/college/help/critical).

El formulario está distribuido en varios bloques, dentro de los cuales se incluyen varios apartados que ayudan a conocer y valorar la información requerida.

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A continuación se muestra el «Cuadro–Formulario» utilizado en esta investigación, con los diferentes ítems que lo integran:

FORMULARIO-CUESTIONARIO PARA PÁGINAS WEB DE LAS EDITORIALES UNIVERSITARIAS

1. Datos básicos

Título del recurso

URL

Responsabilidad (universidad)

Lengua de publicaciones

2. Visibildad de la información

Entrada desde la página de la universidad

Página del servicio de publicaciones/editorial

Mapa del sitio

Tabla de contenido

Motor de búsqueda interno

Otros enlaces a la página de la editorial

3. Directorio

Identificación de la responsablidad

Posibildad de contacto

Existencia del logo y texto de la universidad en la página de la editorial

4. Actualización y actualidad

Actualización de la información

5. Accesibilidad

Velocidad de descarga

Existencia de versiones para la impresión

Ayuda sobre la estructura y navegación de la web

Posibildad de variantes de idiomas

6. Navegación

Menú de contenidos siempre visible

Terminología consistente

Botones de navegación

7. Difusión de la información

Colecciones

Catálogos/materiales

Acceso a las obras

Secciones de interés

8. Ergonomía

Lectura/legibilidad

Tipografía

Diseño

9. Luminosidad

Fig. 1. Formulario-cuestionario para editoriales universitarias

Datos básicos:

Título del recurso: nombre con el cual se denomina la página web del servicio de pu- blicaciones de la Universidad URL: dirección del recurso web estudiado. Responsabilidad: hace referencia a la universidad a la cual pertenece la editorial en cuestión:

Lengua: se trata del idioma/s empleado/s en las publicaciones: español, otras len- guas del Estado español (catalán, gallego, vasco, valenciano), lenguas extranjeras (inglés, francés, italiano, portugués, alemán, etc.).

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Visibilidad de la información:

Entrada desde la página de la universidad. Ofrece información sobre varias cues- tiones:

Si existe una entrada desde la página de la universidad que lleve al sitio web del servicio de publicaciones. Si el enlace es directo. Si es fácilmente localizable: hace referencia a la claridad de la denominación del enlace/s a través del que se accede a la editorial. Por ejemplo, una de las deno- minaciones más comunes es «Servicios», considerándose apropiada, pues es lógico que el usuario vaya a buscar allí, el «Servicio de publicaciones». Si se identifica claramente el enlace a la página de la editorial: se trata del enla- ce último que lleva directamente a dicha página, que suele identificarse con nom- bres tales como: «Servicio de publicaciones», «Publicaciones», «Editorial», etc. Se pretende comprobar si el nombre indica de forma exhaustiva y concreta el servicio al cual se accede a través de ese vínculo.

Página del servicio de publicaciones/editorial. Se atiende a varios puntos de interés:

Si posee un título indicativo: «Servicio de publicaciones», «Editorial», «Publica- ciones», «Ediciones», etc. El servicio se identifica con otro nombre diferente: en el caso de que no posea un título significativo. Si aparece explicación del contenido del sitio web: bien en la página principal de la editorial, bien en alguna de sus secciones o apartados como, por ejemplo, el de «Presentación», «Información», etc.

Mapa del sitio: se trata de conocer los siguientes datos:

Si existe un mapa web del recurso estudiado. En el caso de que sí exista el mapa, comprobar si posee enlaces a los conteni- dos presentados.

Tabla de contenido. Este apartado se subdivide en una serie de puntos:

Si existe una tabla de contenidos donde se muestren las diferentes secciones y apartados. Si se ofrece algún comentario o información que identifique o describa brevemen- te los contenidos incluidos en cada sección. Si la información está organizada en apartados desplegables.

Motor de búsqueda interno. En relación con esta cuestión se pretenden conocer di- versos datos:

Si la página del servicio de publicaciones incluye un motor de búsqueda interno que permita encontrar una obra determinada en el catálogo. Si la búsqueda se realiza mediante texto libre (palabras clave), es decir, si el usua- rio puede escribir en el cuadro de búsqueda las palabras necesarias para encon- trar la obra, utilizando el lenguaje natural. Si la búsqueda se realiza mediante texto controlado, se refiere a los motores de búsqueda en los cuales el usuario no escribe un texto libre, sino que debe elegir entre las posibles opciones previamente establecidas y mostradas en un menú desplegable. Se utilizan operadores booleanos para formular la estrategia de búsqueda.

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Si permite la búsqueda por campos y, si es así, cuáles son: autor, título, materia, colección, ISBN/ISSN, año de edición, orden, otros.

Otros enlaces a la página editorial: se trata de conocer si existen enlaces a la edito- rial universitaria, desde otras páginas web. De hecho algunos servicios de publica- ciones ofrecen vínculos a las editoriales de otras universidades, como es el caso de la Universidad de Cádiz.

Directorio:

Identificación de la responsabilidad. Se trata de información relativa al personal en- cargado del servicio de publicaciones, resumida en dos puntos:

Si está bien determinada la autoría, es decir, si se indica quién es el director o responsable del servicio. Existe una lista de personal del servicio, donde se incluyan los cargos, los nom- bres y apellidos, y los datos de contacto (teléfono, fax, correo electrónico).

Posibilidad de contacto. Se determina si se ofrecen datos para contactar con la edi- torial: dirección, teléfono/fax y e-mail.

Existencia del logo y del texto de la universidad en la página de la editorial. Si cons- ta el logo y la mención de la universidad, por un lado, en la página principal y, por otro, en el resto de las páginas del servicio de publicaciones.

Actualización y actualidad:

Actualización de la información. Se pretende comprobar la actualización de la infor- mación que aparece en la página web de la editorial, es decir, si se indica la fecha de actualización en la página de la editorial. Actualidad de la información. Consiste en comprobar la actualidad de la informa- ción que aparece en la página, es decir, si ha transcurrido más de un año desde la última actualización, pues se indica así la obsolescencia de la información integra- da en el recurso web en cuestión.

Accesibilidad:

Velocidad de descarga. Rápida o lenta; éste último hecho puede estar relacionado con el diseño de la página web (diseño muy elaborado, con gran cantidad de imá- genes) o con la descarga del catálogo y de publicaciones en línea (PDF, Word, etc.). Existencia de versiones par la impresión. Se comprueba si en el sitio web se ofre- ce la posibilidad de imprimir, si existe un botón para desempeñar esta función. Este botón de impresión podría venir, por ejemplo, incluido en la ficha de la propia obra. Ayuda sobre la estructura y nevegación de la web. Si el servicio de publicaciones muestra alguna sección o apartado con una explicación que sirva para conocer la estructura del sitio web, facilitando así la navegación a través del mismo. Posibilidad de variantes de idiomas. Se valora si existe la opción de cambiar de idioma, concretamente el español y otra más, bien una lengua oficial del Estado español (catalán, gallego, vasco, valenciano), bien una lengua extranjera (inglés, francés, portugués, etc.). Esta pauta es fundamental en el caso del recurso web que presenta su estructura y contenidos en algún idioma diferente al español.

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Navegación:

Menú de contenidos siempre visible. Información determinada sobre la tabla de con- tenidos (cuya existencia ya queda patente en el bloque anterior «Visibilidad de la información»: «Tabla de contenidos»). La finalidad es comprobar si el menú está siempre visible, en todas las páginas y, dentro de ellas, en el mismo lugar. Terminología consistente. Hace referencia al hecho de que todos los apartados utilizan el mismo término con el que vienen indicados en la tabla de contenidos. Botones de navegación. Se centra en la siguiente cuestión: si es posible subir a un nivel más genérico, debido a la posibilidad de volver a la página de inicio de la edi- torial o debido a la navegación entre secciones y apartados.

Difusión de la información:

Colecciones. Se investigan varios puntos:

Si las obras del catálogo del servicio se distribuyen por colecciones, teniendo en cuenta que también las materias se van a considerar como colecciones, pues en la mayoría de las editoriales cumplen el papel de las mismas. Si las colecciones tiene un título significativo, es decir, que el título permita intuir o conocer la materia o campo del saber correspondiente. La distribución equilibrada de las obras en relación con las diferentes colecciones donde se integran. Datos básicos de las colecciones mostrados por el sitio web: nombre, temática, nº de títulos, etc.

Catálogos/Materiales. Interesan las siguientes informaciones sobre las obras que conforman el fondo editorial:

Tipos de documentos: monografías, revistas, manuales, actas de congresos, te- sis. Los anteriores son los materiales más habituales, aunque también existen editoriales que ofrezcan otros temas distintos que son mencionados en las fichas correspondientes. Formato: papel, CD-ROM, edición on line. También pueden aparecer otros forma- tos distintos como, por ejemplo, la microficha. Se ofrece suficiente información para la identificación de las obras: autor, título, año de edición, colección, resumen, ISBN/ISSN, precio, etc.

Acceso a las obras: datos sobre la accesibilidad a las publicaciones que el servi- cio ofrece al usuario, que pueden ser más o menos exhaustiva:

Sólo aparecen los títulos de las obras: si no se ofrece otro tipo de información, simplemente un listado de títulos. Información bibliográfica sobre la obra: una referencia bibliográfica o una serie de datos de este tipo. Permite acceder a parte de la obra: presentación, índice, prólogo, etc. Permite la descarga de la obra completa, en diferentes formatos: PDF, HTML, Word, etc. Este sería el caso de los documentos electrónicos.

Secciones de interés. A través de las cuales se ofrece toda la información estima- da pertinente por el servicio de publicaciones. Se han seleccionado seis secciones concretas, consideradas de gran importancia para la difusión de la información:

Novedades editoriales. Se incluyen las últimas obras editadas por el servicio. Pedidos / compra, donde se ofrece la oportunidad de adquirir una publicación, a través de diferentes formas de contacto: dirección postal, teléfono, fax, mail, en la propia editorial, o dirigiéndose a los distribuidores (por ejemplo: librerías).

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Información para autores relativa a la presentación de originales, las normas de publicación, las correcciones, la publicación de los diferentes materiales, etc. Noticias/última hora: sección constituida por noticias de interés relacionadas con el sector editorial o con el propio servicio de publicaciones. Número de visitas: contador del número de personas que han entrado en la pági- na web, desde su creación o desde una fecha determinada. Edición electrónic/digital: dedicada a las nuevas tecnologías, por ejemplo, las pu- blicaciones electrónicas y el acceso a las mismas, una biblioteca digital, libros electrónicos, etc.

Ergonomía:

Los indicios presentados a continuación contribuyen a apreciar la ergonomía de la Web:

Lectura/legibilidad. Si la información se lee con claridad o, por el contrario, es realmen- te complicada de descifrar. Tipografía. Basándonos en dos cuestiones: si se ofrece una legibilidad apropiada, regular o pésima. Tamaño de letra: si es adecuado o normal, o más bien pequeño, siendo necesario aumentar su tamaño. Diseño. Puede ser sencillo y escueto, sin complicaciones, o también más elabora- do y recargado.

Otra pauta interesante es conocer lo que prima, si el texto o las imágenes. Así se presentan tres posibilidades:

Prima el texto sobre las imágenes. Priman las imágenes sobre el texto. Texto e imágenes equilibradas.

Luminosidad:

Lluís Codina 16 señala que «la luminosidad de una web se refiere al número de enla- ces que contiene hacia otras sedes web».

La existencia de enlaces externos es importante en una web pues, por una parte, se añade utilidad al recurso y, por otra, es una forma indirecta de popularizar y dar a conocer dicho recurso.

En este sentido, es interesante considerar lo siguiente: si se trata de una simple lista de títulos de sedes web o si se ofrece más información sobre cada sede web.

Todos los criterios descritos anteriormente quedan patentes en el formulario, anali- zándose así los diferentes sitios web de las editoriales universidades.

Los datos obtenidos en esta investigación han sido tabulados utilizando el programa estadístico SPSS.

RESULTADOS

En primer lugar debe señalarse que no todas las universidades españolas cuentan con un «servicio de publicaciones» propiamente dicho, y entre aquellas que poseen dicho ser- vicio se encuentran algunas que no ofrecen un sitio web del mismo. Esta afirmación se refleja en las tablas 1 y 2. En ellas se observa que entre las 71 universidades existentes en nuestro país, objeto de este estudio, 54 cuentan con «servicio de publicaciones», mien- tras que 15 no disponen de él, y dos universidades «no poseen un servicio de publicacio- nes centralizado».

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Tabla 1. Universidades con servicio de publicaciones
Tabla 1. Universidades con servicio de publicaciones
Tabla 2. Editoriales universitarias con sitio web
Tabla 2. Editoriales universitarias con sitio web

Los centros universitarios que no disponen de editorial son los siguientes:

Universidades públicas: Universidad Carlos III de Madrid; Universidad Miguel Her- nández de Elche; Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED); Universidad Pablo de Olavide (Sevilla); Universidad Politécnica de Cartagena; Universidad Pompeu Fabra (Barcelona); Universidad Rovira i Virgili (Tarragona). Universidades de la Iglesia Católica: Universidad Católica Santa Teresa de Ávila; Universidad De Deusto. Universidades Internacionales: Universidad Internacional Menéndez y Pelayo.

Universidades Privadas: Universidad Abat Oliba CEU; Universidad Europea Miguel de Cervantes; Universidad Internacional de Cataluña; Mondragón Unibertsitatea; Universidad SEK (Segovia).

Las dos universidades que no poseen un servicio de publicaciones centralizado son la Universidad Politécnica de Madrid (pública) y la Universidad Ramón Llull (privada). Esta información ha sido proporcionada por los propios centros de enseñanza, a través de correo electrónico. La primera universidad indica que cada escuela o facultad tiene su pro- pio servicio de publicaciones. En el segundo caso, se trata de una universidad de tipo fede- rativo, por lo tanto, es cada institución federada que integra la universidad, quien produce sus publicaciones o la que tiene acuerdos con editoriales.

En consecuencia, aunque un 76,1% de las universidades cuentan con un servicio de publicaciones propiamente dicho, el porcentaje restante, un 23,9% (21,1% + 2,8%), es

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excesivamente alto. La existencia de una editorial en los centros universitarios es esencial para la difusión del conocimiento y la investigación, cumpliendo así con uno de los objeti- vos principales de la Universidad.

Otra cuestión interesante es la existencia de un sitio web que albergue el servicio dedi- cado a la divulgación de las publicaciones. En este sentido, la tabla anterior (nº 2) mues- tra que 49 universidades de las 54 con editorial, disponen de un recurso colgado en Inter- net para dar a conocer sus publicaciones, y sólo cinco carecen de éste. Este último caso corresponde a las universidades indicadas a continuación:

Universidades públicas: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universi- dad de León. Universidades de la Iglesia Católica: Universidad de Navarra (privada). Universidades privadas: Universidad Europea de Madrid y Universidad San Pablo CEU (Madrid).

El formulario se aplica a los centros con «servicio de publicaciones» ofrecido a través de Internet, pues se trata del objetivo perseguido en esta investigación. Por lo tanto, los datos tabulados, a partir de los cuales se han obtenido los resultados, pertenecen a las 49 universidades que presentan esta característica.

FICHAS DE LAS EDITORIALES UNIVERSITARIAS

Las fichas de las universidades analizadas se incluyen como anexo al presente traba- jo, ofreciéndose en ellas los siguientes datos:

La reproducción de la página principal del sitio web del servicio de publicaciones. La fecha de análisis del recurso web. Los datos de identificación. El formulario.

EL FORMULARIO

A continuación se muestran los datos resultantes de la tabulación (programa SPSS) del formulario aplicado a las diferentes editoriales universidades españolas. Como se ha indicado en epígrafes anteriores, los datos pertenecen a los 49 centros universitarios con servicio de publicaciones y sede web propia.

El formulario se divide en varios bloques, como se ha señalado en el apartado dedica- do a la metodología, y dentro de cada uno se incluyen una serie de cuestiones básicas para obtener la información requerida.

Datos básicos

En este bloque se integran cuatro ítems: título del recurso, lengua, URL y responsa- bilidad (universidad), siendo tabulados los dos primeros.

Título del recurso.

Hay que considerar la aparición de diferentes idiomas en las denominaciones:

Servicio de publicaciones/Servei de publicacions. Publicaciones/Publicacions. Ediciones/Edicions.

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Los títulos «Editorial» y «Ediciones» son menos comunes, al igual que «otros»:

«Servicio editorial» (Universidad del País Vasco), «Servicio de publicaciones e intercambio científico» (Universidad de Santiago de Compostela), «Secretariado de publicaciones» (Universidad de Sevilla), «Publicaciones e investigación» (Universidad Alfonso X El Sabio).

e investigación» (Universidad Alfonso X El Sabio). Fig.1. Títulos del recurso web de las editoriales

Fig.1. Títulos del recurso web de las editoriales universitarias

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También se han encontrado editoriales que no ofrecen realmente ningún título en su sitio web, aunque se pueden identificar por alguna información existente en los datos de contacto o en el copyright. Este hecho se observa en la Universidad de les Illes Balears y en la Universidad de la Rioja.

Directamente relacionado con este tema se encuentra el ítem «Posee un título indi- cativo» la página del servicio de publicaciones.

Tabla 3. Sitios web con título indicativo
Tabla 3. Sitios web con título indicativo

Según se desprende de la información contenida en esta tabla, el título de todas las editoriales de las universidades que lo poseen es indicativo, es decir, que el usuario puede identificar claramente el recurso web.

Lengua

La tabla relativa al idioma de las publicaciones de la editorial refleja el hecho de que el «castellano» está presente en todas, excepto en la Universidad de Vic (Barcelona). Dicha editorial publica obras únicamente en catalán.

Tabla 4. Lengua de las publicaciones
Tabla 4. Lengua de las publicaciones

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Además de la lengua castellana aparecen publicaciones en otras lenguas oficiales del Estado español: catalán, euskera, gallego y valenciano, así como en lenguas extranjeras: inglés, francés, italiano, portugués, etc.

Existe un claro predominio del «castellano y lenguas extranjeras» con un 38,8 %, seguido de dos opciones con un porcentaje similar del 26,5 %: «sólo castellano» y «castellano, lenguas españolas y extranjeras». Y con una notable diferencia, un 6,1%, se encuentra el «castellano y otras lenguas oficiales (catalán, euskera, galle- go, valenciano)».

oficiales (catalán, euskera, galle- go, valenciano)». Fig. 2. Lengua de las publicaciones Cabe mencionar la

Fig. 2. Lengua de las publicaciones

Cabe mencionar la «posibilidad de variantes de idiomas» como materia relaciona- da, aunque teniendo en cuenta que se alude, en este caso, al idioma del propio sitio web. De todos modos, la información sobre este ítem queda reflejada en el bloque de la «accesibilidad», que se abordará más adelante.

Visibilidad de la información

La visibilidad o popularidad, como la denominan también algunos autores como L. Codina, es un buen indicador de calidad ya que se refiere al grado en el cual una web es enlazada por otras webs. También se le denomina como posicionamiento. Para una web es muy importante darse a conocer y ser lo más visible posible.

Hay que considerar que la visibilidad no se limita solamente a la aparición de enla- ces que lleven al recurso en concreto, en otras páginas web. La visibilidad está estrechamente relacionada con la accesibilidad y la difusión de la información.

Por lo tanto, en este criterio es fundamental considerar los siguientes indicadores, presentados en el formulario.

Entrada desde la página de la Universidad

Una de las cuestiones consideradas es la visibilidad del servicio de publicaciones, a través de la web de la universidad a la cual pertenece.

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Es esencial que exista un enlace que dirija a la editorial universitaria, bien sea directo o indirecto, pasando por varios enlaces que lleven finalmente al recurso.

Como puede observarse en la tabla ofrecida a continuación, todas las universida- des poseen un vínculo dirigido a su servicio de publicaciones. En la mayoría de los casos el enlace no es directo, en concreto en un 67,3 %, mientras que las univer- sidades con enlace directo presentan un porcentaje del 32,7 %.

Tabla 5 Entrada desde la página principal de la Universidad
Tabla 5 Entrada desde la página principal de la Universidad

Tanto si el enlace es directo como si no lo es, debe ser fácilmente localizable. Esto quiere decir que su denominación sea clara, siendo obvio que a través de ese enla- ce/s se llega al recurso de la editorial. En el estudio realizado se ha comprobado que la mayoría de las universidades (93,9%) presentan esta característica, lo cual es un indicio positivo.

Tabla 6. Enlace fácilmente localizable
Tabla 6. Enlace fácilmente localizable

La denominación más común es «Servicios», «Servicios Universitarios» o «Servicios generales», dependientes, en algunas ocasiones, de otros enlaces como: «Estructura» (Universidad Murcia), «Acceso temático» (Universidad Ovie- do), «Información» (Universidad Politécnica de Valencia), «Organización y servi- cios» (Universidad de Valencia) e, incluso, enlaces con el nombre de la propia Universidad: en el caso de la Universidad de Girona (la «UDG»), la Universidad Politécnica de Catalunya (la «UPC») y Universidad de Vic («Universidad»). Cabe

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destacar, en este sentido, el enlace de la Universidad de Alicante: «Biblioteca y Archivo», dentro del cual se encuentra el vínculo del «Servicio de publicaciones».

El porcentaje de universidades cuyo enlace a la editorial no ayuda a la localización de la misma es, solamente, de un 6,1%. Está constituido por tres universidades que ofrecen un enlace poco significativo para llegar al sitio web de su editorial: la Universidad Autónoma de Barcelona («Suport a l´estudi»), la Universidad de la Rioja y la Universidad Católica San Antonio de Murcia, que poseen el enlace deno- minado «Investigación» para llegar al de «Publicaciones».

Además, el enlace directo al «Servicio de publicaciones» debe ser identificable cla- ramente, lo cual significa que la denominación del enlace debe explicitar, sin nin- guna duda, el servicio al cual se accede a través de él, en este caso, el servicio de publicaciones.

Los porcentajes obtenidos reflejan la existencia de esta circunstancia en todas las universidades que poseen una editorial con sede web. Esto es lógico pues los enlaces están formados por el mismo nombre que designa el recurso o, si no, por uno similar: «Servicio de publicaciones», «Publicaciones», «Ediciones», «Ser- vicios editoriales», «Editorial», «Servicio de publicacions e intercambio científico», etc.

«Servicio de publicacions e intercambio científico», etc. Tabla 7: Enlace identificable claramente Página del

Tabla 7: Enlace identificable claramente

Página del servicio de publicaciones/editorial

Es necesario que la propia página web de la editorial facilite el conocimiento de este servicio, pues uno de sus objetivos se centra en «ser visible», poniendo todos los medios posibles para conseguirlo.

En este sentido, el primer paso será contar con un título indicativo, con el fin de que el usuario conozca el sitio web que está visitando. Los datos correspondien- tes a este punto han sido mostrados ya en el anterior bloque «Datos básicos» en el apartado «Título del recurso» (tabla 12) junto a la información relativa a la deno- minación de dicho título.

Otra pauta interesante para conseguir la visibilidad es la explicación del contenido del sitio web, bien en la página principal del recurso, bien incluida en alguna de sus secciones o apartados.

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El estudio muestra que la aparición de esta explicación no es una práctica tan fre- cuente como sería deseable, pues los porcentajes son muy similares:

sería deseable, pues los porcentajes son muy similares: Tabla 8. Explicación del contenido del sitio web

Tabla 8. Explicación del contenido del sitio web

La tabla revela que 21 editoriales universitarias (42,9 %) incluyen una explicación sobre los contenidos ofrecidos en su sitio web. Lo más habitual es que esta infor- mación se ofrezca en la página principal de la editorial (Universidad Autónoma de Madrid) o que esté integrada en la sección denominada «Presentación» (Universidad de Córdoba), que en algún caso es realmente un apartado de otra sección más amplia como puede ser «Información» (Universidad Politécnica de Catalunya).

En ocasiones, la explicación se encuentra en secciones con nombres diversos:

«Servei que oferim»: «Com editar. Informació general» (Universidad de Girona) o «Quiénes somos» (Universidad Oberta de Catalunya).

Cabe señalar la importancia que tienen los criterios «Poseer un título indicativo» y «la aparición de texto explicativo del contenido de la web» para la visibilidad, pues como afirma Lluís Codina 17 «las sedes web son más accesibles a través de moto- res de búsqueda y de agencias de evaluación si están bien (auto)descritas».

Mapa del sitio

Se ha comprobado que realmente estos servicios editoriales no suelen incluir un mapa de su sitio web, donde se explique gráficamente la estructura del recurso.

Así, en la mayoría de las editoriales no existe este mapa del sitio, aunque la web de la propia universidad sí cuenta, habitualmente, con él.

A continuación se muestra que sólo se ha encontrado mapa web en dos servicios de publicaciones, aunque en uno de ellos, la Universidad de Almería, existe el enlace al mismo, pero a la hora de entrar la página «da error» reiteradamente. Por lo tanto, el único servicio que realmente cuenta con mapa web es el de la Universidad Oberta de Catalunya, concretamente en la sección de «Ayuda» y, ade- más, posee enlaces a los contenidos.

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Tabla 9. Mapa del sitio web
Tabla 9. Mapa del sitio web

Tabla de contenido

El menú o tabla de contenidos es un elemento primordial en una web editorial, pues contribuye al conocimiento de la información almacenada en el recurso en cuestión, que es la ofrecida y difundida al público. Esta pauta se relaciona directa- mente con la navegación y la organización de la web.

En el estudio realizado se refleja el predominio de la tabla de contenidos en las edi- toriales universidades (87,8 %), aunque parece ser que no es una práctica habitual la inclusión de «comentarios a los diferentes enlaces o secciones que la compo- nen» (6,1 %).

Únicamente encontramos tres servicios de publicaciones que no ofrecen un suma- rio de sus contenidos: Universidad de Alcalá de Henares, Universidad de Burgos y Universidad Pública de Navarra.

Respecto a la existencia de un comentario que identifique o describa brevemente los contenidos, sólo es ofrecido por las siguientes editoriales: Universidad de Ali- cante, Universidad de Cantabria y Universidad Complutense de Madrid.

Tabla 10. Existe tabla de contenido
Tabla 10. Existe tabla de contenido

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Otra pauta analizada es «si la información está organizada en apartados desple- gables». Los resultados obtenidos indican que el mayor porcentaje (un 71,4 %) corresponde a la respuesta negativa, mientras que el 22,4 %, concretamente 11 editoriales, sí ofrecen esta organización de sus contenidos.

Tabla 11. Información en apartados desplegables
Tabla 11. Información en apartados desplegables

Motor de búsqueda interno

La existencia de servicios de recuperación de información que permitan la búsque- da es un criterio fundamental en lo que Codina 18 ha denominado «recuperabili- dad». Esto se relaciona estrechamente con la visibilidad de la web, así como con la accesibilidad y navegación a través de la misma.

Además, Codina 19 afirma que «el acceso a la información por recuperación es tan importante como la navegación, ya que proporciona formas de acceso alternativas

y complementarias a esta última. Sin recuperación de información, el sistema de

acceso a la información de todo recurso digital de una mínima complejidad de con- tenidos está incompleto».

A pesar de todo esto se ha comprobado en el presente estudio que son muchas

las editoriales universidades que no incluyen en sus sedes web un mecanismo de recuperación de información, lo cual se considera un punto negativo respecto a estos servicios de publicaciones.

Tabla 12. Existe motor de búsqueda interno
Tabla 12. Existe motor de búsqueda interno

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Respecto al tipo de búsqueda permitido en las editoriales universidades que dis- ponen de motor de recuperación, «la búsqueda mediante texto libre» está presen- te en todas ellas. Así, el usuario puede introducir las palabras claves que crea con- venientes para obtener la información requerida, en el recuadro de búsqueda, empleando el lenguaje natural.

en el recuadro de búsqueda, empleando el lenguaje natural. Tabla 13. Búsqueda mediante texto libre También

Tabla 13. Búsqueda mediante texto libre

También existe la «búsqueda mediante texto controlado», que no está tan genera- lizada como la búsqueda anteriormente mencionada, encontrándose en 12 de los 23 servicios de publicaciones con motor de búsqueda. Esto conlleva que en varios casos se disponga de ambos tipos de búsqueda en unos campos u otros, como puede comprobarse en la siguiente pantalla:

Fig. 3. Editorial Universidad de Granada

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Así vemos que la «búsqueda mediante texto controlado» aparece en algunos cam- pos, mostrándose a través de un menú desplegable las diferentes opciones que el usuario puede elegir para formular la búsqueda.

Tabla 14. Búsqueda mediante texto controlado
Tabla 14. Búsqueda mediante texto controlado

Pero también podría realizarse una búsqueda más avanzada utilizando, por ejem- plo, operadores booleanos (y, o, and, or, near…). Esto se ha contemplado como una posibilidad en el formulario de la investigación, pudiendo comprobarse que en ninguna de las editoriales universidades españolas se ofrece dicha opción.

Tabla 15. Búsqueda mediante operadores booleanos
Tabla 15. Búsqueda mediante operadores booleanos

Otra de las características que poseen estos motores de búsqueda es permitir la recuperación por campos, que también es un mecanismo de búsqueda avanzada.

Tabla 16. Permite búsqueda por campos
Tabla 16. Permite búsqueda por campos

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Únicamente una de las editoriales no ofrece esta opción, es la Universidad de Lleida, que sólo presenta un recuadro que permite hacer una «búsqueda median- te texto libre».

que permite hacer una «búsqueda median- te texto libre». Fig 2. Edicions de la Universitat de

Fig 2. Edicions de la Universitat de Lleida

En el resto se pueden buscar las obras por campos, aunque el número de estos varía según el servicio de publicaciones.

Tenemos la Universidad de Córdoba en la que sólo aparece el campo de «autor», siendo éste habitual en los motores de búsqueda de las editoriales, al igual que el campo «título». Este hecho es lógico pues se trata de datos básicos de las publi- caciones. A pesar de esto, existe un servicio Universidad en el que no aparece nin- guno de estos dos campos: la Universidad Internacional de Andalucía que permi- te la búsqueda por: «colección», «año de edición» y «otros» («relacionados con la sede» y «localizar-%»).

Tabla 17. Permite búsqueda por el campo «autor»
Tabla 17. Permite búsqueda por el campo «autor»

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Tabla 18. Permite búsqueda por el campo «título»
Tabla 18. Permite búsqueda por el campo «título»

A continuación se muestran los datos obtenidos en relación a otros campos apa- recidos en los mecanismos de recuperación de información:

Tabla 19. Permite búsqueda por el campo «materia»
Tabla 19. Permite búsqueda por el campo «materia»

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Tabla 20. Permite búsqueda por el campo «colección»
Tabla 20. Permite búsqueda por el campo «colección»
Tabla 21. Permite búsqueda por el campo «ISBN/ISSN»
Tabla 21. Permite búsqueda por el campo «ISBN/ISSN»

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Tabla 22. Permite búsqueda por el campo «año de edición»
Tabla 22. Permite búsqueda por el campo «año de edición»
Tabla 23. Permite establecer «orden de preferencia»
Tabla 23. Permite establecer «orden de preferencia»

A partir de los resultados anteriores se puede establecer la siguiente secuencia de los campos, ordenados de mayor a menor frecuencia de aparición: «autor», «títu- lo», «ISBN», «colección», «materia», «año de edición» y «orden» (de recuperación de los resultados).

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Tabla 24. Permite búsqueda por otros campos Además, existe algún campo diferente a los preestablecidos

Tabla 24. Permite búsqueda por otros campos

Además, existe algún campo diferente a los preestablecidos en el formulario en determinadas editoriales:

Universidad de Granada: «precio». Universidad de Huelva: «soporte». Universidad Politécnica de Valencia: «nº de documento», «departamento», «cen- tro» y «titulación». Universidad de Salamanca: «cualquier campo» y «nº de aciertos». Universidad de Sevilla: «referencia». Universidad de Valladolid: «tipo de documento» y «nº de resultados por página». Universidad Oberta de Catalunya: «sinopsis», «palabra clave» y «todos los cam- pos». Universidad Internacional de Andalucía: «relacionados con la sede» y «localizar (%)». Universidad Alfonso X El Sabio: «sección de la revista», «palabra clave» y «resu- men».

Como puede observarse, también en estos casos existen campos coincidentes, por ejemplo: «nº de documento»/«referencia», «cualquier campo»/«todos los cam- pos», «sinopsis»/«resumen», «palabra clave».

Ninguno de los servicios de publicaciones analizados presenta todos los campos citados, aunque algunos se acercan bastante pues incluyen siete de los ocho cam- pos preestablecidos: la Universidad de Granada (todos menos el «año») y la Universidad de Huelva (todos menos el «ISBN»).

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Fig 3. Universidad de Huelva. Publicaciones Otros enlaces a la página de la editorial Resulta

Fig 3. Universidad de Huelva. Publicaciones

Otros enlaces a la página de la editorial

Resulta esencial para la visibilidad que el recurso descrito esté presente en otros sitios web, es decir, que existan otros lugares que apunten hacia el mismo. En el caso de las editoriales se incluyen enlaces dirigidos a otras sedes de los servicios de publicaciones. A continuación se citan algunos sitios web que ofrecen un apar- tado con vínculos hacia los servicios de publicaciones universitarios:

Servicio de publicaciones de la Universidad de Cádiz 20 . Servicio de publicaciones de la Universidad de Jaén 21 Servicio de publicaciones de la Universidad de Lleida 22 . Servicio de publicaciones de Vigo 23 . Universia 24 . Librería Universitaria Técnico Empresarial (Cádiz) 25 . AEUE (Asociación de Editoriales Universidades Españolas) 26 .

Respecto a los porcentajes arrojados por la investigación, se observa que todas las editoriales universidades cuentan con enlaces a sus páginas web.

Tabla 25. Otros enlaces a la página de la editorial universitaria
Tabla 25. Otros enlaces a la página de la editorial universitaria

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Directorio

En este bloque se pretende comprobar hasta qué punto queda patente la responsa- bilidad en el sitio web. En este sentido, por un lado hay que considerar la responsabi- lidad relativa a la institución a la cual pertenece el servicio de publicaciones, es decir, la propia universidad (bloque «Datos básicos»). Por otro lado, lo que se refiere al responsable directo de dicho servicio.

Identificación de la responsabilidad

Este ítem se dedica al último aspecto considerado anteriormente. Se ha analizado si la autoría está bien determinada, con denominaciones tales como: el «director» (en la mayoría de las editoriales), el «responsable de administración» (Universidad Autónoma de Barcelona), el «jefe del servicio» (Universidad Antonio de Nebrija). Esta característica queda reflejada en la siguiente tabla:

Esta característica queda reflejada en la siguiente tabla: Tabla 26. Autoría de la página bien determinada

Tabla 26. Autoría de la página bien determinada

En el ítem mencionado no se ha encontrado mucha diferencia entre la respuesta afirmativa (40,8%) y la negativa (59,2%), aunque es mayor esta última.

La autoría puede ubicarse en varios lugares de la web:

La página principal (Universidad Pública de Navarra). La sección de «Presentación» (Universidad de Huelva). El directorio de personal (Universidad de Lleida). En otras secciones o apartados como, por ejemplo: «equipo de trabajo» (Univer- sidad da Vigo).

En relación con la identificación de la responsabilidad es interesante conocer «si existe una lista de personal del servicio». Los datos obtenidos indican que el 61,2 % de las editoriales universitarias, en concreto, 39 analizadas, no cuentan con información sobre su plantilla de empleados. El 38,8 % restante corresponde a aquellas que ofrecen alguna sección o apartado dedicado al personal de este ser- vicio, como es el caso de la Universidad de Cádiz.

Las secciones más habituales, donde se ubican los listados de personal son: el «Directorio» (Universidad de Granada), la «Presentación» (Universidad de Valladolid) y en la página principal de la web (Universidad de Murcia).

Además, hay que tener en cuenta los datos ofrecidos sobre el personal, que en unos casos son amplios: nombre y apellidos, cargo, teléfono, fax y mail (Univer-

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sidad de Alicante), mientras que en otros se caracterizan por dar información más escueta, por ejemplo, sólo el cargo y el nombre de la persona (Universidad Pontificia de Comillas) o, incluso, se llegan a excluir datos importantes como el cargo (Universidad Autónoma de Barcelona).

Tabla 27. Existe lista de personal de la editorial
Tabla 27. Existe lista de personal de la editorial

Cabe destacar el servicio de publicaciones de la Universidad Politécnica de Catalunya que, además de un listado de personal, integra una sección dedicada a los «Órganos de gobierno» (Consejo de administración y Consejo asesor).

Posibilidad de contacto

Sin duda alguna, una de las informaciones básicas que cualquier servicio debe procurar es la información de contacto. Es fundamental conocer la dirección pos- tal, el teléfono, el fax y el correo electrónico para poder contactar con el servicio en cuestión. La omisión de estos datos constituye un criterio realmente negativo en la evaluación de un recurso web.

Se han elaborado dos tablas relativas a este asunto: la primera indica si en el sitio web de la editorial aparece algún dato de contacto, y en la segunda se especifica cuáles son dichos datos.

Tabla 28. Se incluyen datos de contacto
Tabla 28. Se incluyen datos de contacto

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Tabla 29. Datos de contacto ofrecidos En primer lugar se observa que la mayoría de

Tabla 29. Datos de contacto ofrecidos

En primer lugar se observa que la mayoría de las editoriales (un 87,8%) ofrecen datos que posibilitan el contacto para poder realizar la compra o pedido, y para la realización de cualquier tipo de consulta que se estime oportuna.

Dicha información suele incluirse en la página principal del servicio (Universidad Complutense de Madrid) o en alguna sección dedicada a pedidos o «compra» (Universidad de Castilla-La Mancha) o con denominaciones tales como «Contáctenos» o similar (Universidad de Granada).

Respecto a los datos concretos, predominan los servicios que ofrecen una infor- mación bastante completa: dirección postal, teléfono/fax y mail. En cuanto a este último dato, el correo electrónico, en algunos casos simplemente es mencionado (Universidad de Alicante), mientras que en otros se abre un cuadro de correo elec- trónico donde se permite escribir el mensaje y enviarlo directamente (Universidad de València).

También existe algún servicio de publicaciones que no dispone de datos de con- tacto, concretamente seis (un 12,2%):

Universidad de Barcelona. Universidad de Girona. Universidad de les Illes Balears. Universidad Internacional de Andalucía. Universidad Alfonso X El Sabio. Universidad Antonio de Nebrija.

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Fig. 4. Datos de contacto de la editorial universitaria Existencia de logo y texto de

Fig. 4. Datos de contacto de la editorial universitaria

Existencia de logo y texto de la universidad

Es importante que la página web de la editorial incluya la mención de la universi- dad como institución responsable de ese servicio, así como el logo propio de la misma. Por un lado, este hecho sirve para la identificación de la responsabilidad y, por otro lado, es un criterio indicativo del grado de organización del sitio, como indi- ca Vegas 27 en su propuesta de metodología para evaluación de sitios web. La siguiente tabla refleja el predominio de las editoriales que incluyen el nombre de la universidad de la que dependen, y el logotipo de la misma, quedando así doble- mente identificadas, tanto en la página principal como en el resto de páginas del sitio web.

Tabla 30 Logotipo y mención de la universidad
Tabla 30 Logotipo y mención de la universidad

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Existen un par de editoriales que no muestran en su página principal y tampoco en el resto de páginas ni la denominación de la universidad ni el logotipo, siendo esto un aspecto negativo a valorar: la Universidad de Córdoba y la Universidad de Girona.

Actualización y actualidad

La revisión, incorporación y movilidad de documentos informan del interés de sus responsables por ofrecer un buen servicio a los visitantes. La actualización de con- tenidos da prestigio a la web 28 , de manera que, a la hora de comprobar este criterio de evaluación, el estudio se ha centrado en dos aspectos:

Si aparece indicada la fecha de actualización

Se trata de saber si viene la última fecha en que ha sido revisada la web:

si viene la última fecha en que ha sido revisada la web: Tabla 31: Viene fecha

Tabla 31: Viene fecha de actualización

Como puede observarse, un porcentaje muy alto de los servicios de publicaciones universitarios (73,5%) no aportan esta información. Por lo tanto, el usuario no puede saber si la página web a la que está accediendo tiene información actual o, por el contrario, si el contenido está obsoleto.

Si ha transcurrido más de un año desde la última actualización

Este punto es interesante pues conociendo este dato tenemos un criterio que ayu- dará a decidir si nos interesa o no acceder a esa web y navegar por ella. Los siguientes datos reflejan que en el caso de ocho universidades no ha transcurrido más de un año desde la última revisión. Entre éstas la mitad actualizan su web prácticamente a diario o, por lo menos, en el mes corriente:

Universidad de Alicante. Universidad Autónoma de Barcelona. Universidad Autónoma de Madrid. Universidad de Cádiz.

Sin embargo, en las cuatro restantes sus últimas revisiones datan del año pasado, del 2003:

Universidad de Almería. Universidad de Málaga. Universidad de Sevilla. Universidad de Vic.

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Tabla 32. Ha transcurrido más de un año desde la última actualización
Tabla 32. Ha transcurrido más de un año desde la última actualización

Respecto a la estructura de las fechas, la habitual es: dd/mm/aa, ofreciéndose una información completa y exacta.

Accesibilidad

Otra cuestión destacable en la evaluación de un sitio web es la posibilidad de acce- so a la misma, teniendo en cuenta una serie de puntos:

Velocidad de descarga

Cualquier página web que pretenda dar un buen servicio y ser realmente útil, debe albergar entre sus características una velocidad de descarga rápida.

Tabla 33. Velocidad de descarga
Tabla 33. Velocidad de descarga

La mayoría de las editoriales universitarias objeto del presente estudio presentan una velocidad rápida (93,9 %) a la hora de descargar las páginas web así como sus contenidos.

Sólo ofrecen acceso más lento los servicios de publicaciones de estas universida- des: Universidad de Cantabria, Universidad de València y Universidad de Valladolid. Normalmente este hecho se basa en la abundancia de imágenes o grá-

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ficos presentes en el diseño del sitio web, acrecentado, en algunos casos, por la descarga de documentos en ciertos formatos (ej: PDF).

En este sentido, J. M. Blanco señala que la existencia de gráficos, dibujos o, inclu- so, vídeos, debe estar realmente justificada. Esto último puede estar relacionado con el diseño, intentando hacer el recurso más atractivo y amigable, o con la com- plementariedad del contenido incluyendo gráficos explicativos y aclarativos.

Existencia de versiones para la impresión

La existencia de posibilidades de impresión es prácticamente nula como puede observarse en los resultados adquiridos:

Tabla 34. Existen versiones y botón para impresión
Tabla 34. Existen versiones y botón para impresión

Entre las 49 editoriales, únicamente se han encontrado dos que brinden esta opor- tunidad de «imprimir». Por un lado, la Universidad de Jaén incluye un botón de impresión en cada obra, pudiendo imprimirse la ficha de la misma. Y por otro, la Universidad de Zaragoza muestra una sección denominada «Impresión en la red» que permite a la comunidad universitaria imprimir ficheros o documentos informá- ticos y encuadernarlos posteriormente.

Existe ayuda sobre la estructura y navegación de la web

La accesibilidad al recurso web puede mejorarse si se incorpora información rela- tiva a su estructura, así como ayuda para navegar a través de sus páginas. Esta información es siempre un aspecto positivo en la evaluación de un sitio web. Aunque está claro que su mayor o menor necesidad irá en función de lo fácil que resulte al usuario moverse por dicho recurso.

Tabla 35. Existe ayuda sobre la estructura y navegación
Tabla 35. Existe ayuda sobre la estructura y navegación

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No obstante, solamente tres editoriales ofrecen esta «ayuda» incorporando dife- rentes datos, como puede comprobarse en las siguientes pantallas:

datos, como puede comprobarse en las siguientes pantallas: Fig 5. Servicio Publicaciones Universidad de Granada–Ayuda

Fig 5. Servicio Publicaciones Universidad de Granada–Ayuda

Fig 5. Servicio Publicaciones Universidad de Granada–Ayuda Fig 6. Servicio de Publicaciones Universitat Politécnica de

Fig 6. Servicio de Publicaciones Universitat Politécnica de Catalunya (Edicions UPC)–Ayuda

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Fig. 7. Servicio de Publicaciones Universitat Oberta de Catalunya (Editorial UOC )–Ayuda Posibilidad de variantes

Fig. 7. Servicio de Publicaciones Universitat Oberta de Catalunya (Editorial UOC )–Ayuda

Posibilidad de variantes de idiomas

Se trata de analizar si los servicios de publicaciones albergan la posibilidad de cambiar de idioma. Este aspecto es destacable en aquellas web que están escri- tas en otro idioma que no es el castellano o también en aquellas que sí vienen en castellano pero permiten ser leídas y visualizadas en otras lenguas: catalán, galle- go, vasco, inglés, etc.

Tabla 36. Posibilidad de variantes de idiomas
Tabla 36. Posibilidad de variantes de idiomas

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Según los datos reflejados en la anterior tabla, un porcentaje muy alto, un 81,6 %, no permite el cambio de idioma. El porcentaje restante, un 18,4 % sí ofrece esta posibilidad. Entre las editoriales enmarcadas en este último grupo, las variantes son las siguientes:

en este último grupo, las variantes son las siguientes: Fig 8. Variantes de idiomas Castellano/catalán: Universidad

Fig 8. Variantes de idiomas

Castellano/catalán: Universidad de Lleida, Universidad Politécnica de Catalun- ya, Universidad Oberta de Catalunya y Universidad de Vic. Castellan /gallego: Universidade da Coruña. Castellan /euskera: Universidad del País Vasco (en este caso, la información apa- rece en ambos idiomas). Castellano/ alenciano: Universidad de Alicante, Universidad Jaime I de Castellón (sólo en algunas páginas). Otros: Universidade de Santiago de Compostela (castellano, gallego e inglés).

Cabe destacar la situación de algunos servicios de publicaciones que, aún presen- tando su sede web en otro idioma diferente al castellano, no permiten el cambio de lengua: la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Barcelona.

Navegación

La navegación tiene mucho que ver con el criterio analizado en el anterior bloque: la accesibilidad. Cuanto más sencilla sea la navegación a través del sitio web, más fácil será el acceso a sus contenidos. De hecho, según Codina, «toda web bien diseña- da, por lo menos toda web diseñada con propósitos informativos, debe tener una estructura bien definida. Debería ser fácil inferir esa estructura y, en consecuencia, navegar por ella» 29 .

Es esencial que el usuario se encuentre con una web amigable que le permita nave- gar sin dificultad a través de sus páginas.

Como ya se ha mencionado anteriormente, la existencia de una tabla de contenidos es un aspecto importante en cualquier web. Sin embargo, esto no es suficiente para asegurar una buena calidad de la misma, pues debe cumplir unos requisitos relati- vos a su ubicación en todas las páginas y en el mismo lugar, a la denominación esta-

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ble de sus secciones y apartados, y a la movilidad a través de los botones de nave- gación.

Menú de contenidos siempre visible

Un aspecto positivo en la evaluación del recurso web es que el menú de conteni- dos aparezca en todas y cada una de las páginas que lo conforman, facilitando así la navegación a través de las mismas.

En este sentido, Codina 30 afirma que «siempre debe existir un acceso directo desde cualquier nodo o sección de la web al sumario o nodo general (1 clic), es decir, ahorrándose todo el camino de ascenso a través de nodos intermediarios hasta el nodo general.

Una vez en el nodo general, se debe poder acceder con un solo clic a cualquiera de las secciones principales».

Los datos aportados por el análisis realizado indican que sólo el 69,4% de las edi- toriales universitarias presentan esta característica (menú de contenidos siempre visible).

De todos modos, dentro del 26,5% restante, deben tenerse en cuenta otros facto- res como, por ejemplo, el número de secciones existentes.

En este sentido, se han encontrado servicios de publicaciones que disponen de pocas secciones, como es el caso de la Universidad Rey Juan Carlos (Móstoles. Madrid), concretamente con tres secciones. Y por otro lado, aquellos formados por un mayor número de secciones como la Universidad de València, con siete seccio- nes.

Está claro que en el primer caso el parámetro estudiado no tiene el mismo grado de importancia para la navegación que en el segundo caso.

Terminología consistente

Otro punto destacado es la utilización del mismo nombre tanto en el menú de con- tenidos como en las páginas específicas de cada sección y apartado. Esto es importante para la identificación de las diferentes partes que conforman la estruc- tura del sitio web.

diferentes partes que conforman la estruc- tura del sitio web. Tabla 38. Terminología constante en todos

Tabla 38. Terminología constante en todos los apartados