Lectio Divina Mt.
13,31-35
Lectio Divina
“Esperanzar y estar con la
creación”
INVOCACION AL ESPIRITU DE DIOS
Lector: “el Espíritu viene en nuestra ayuda.
No sabemos cómo pedir ni qué pedir, pero el
Espíritu lo pide por nosotros, sin palabras,
como con gemidos.” Romanos 8,26
Guia: «El Espíritu Santo nos acompaña en la
vida», Dios es un Padre amoroso, Hijo amigo
y redentor de todo hombre y Espíritu Santo
que guía nuestros pasos por el camino de la
caridad. La obediencia al Espíritu de amor
cambia radicalmente la actitud del hombre:
de “depredador” a “cultivador” del jardín. La
tierra se entrega al hombre, pero sigue
siendo de Dios (cf. Lv 25,23)(Papa Francisco)
VEN ESPIRITU SANTO VEN:
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2. LECTURA DE LA PLABRA:
Del santo Evangelio según san Mateo 13,31-35
Lectio Divina Mt. 13,31-35
En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la
muchedumbre: "El Reino de los cielos es semejante a la semilla de
mostaza que un hombre siembra en su huerto. Ciertamente es la
más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser
más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de
manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas".
Les dijo también otra parábola: ‘El Reino de los cielos se parece a un
poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas
de harina, y toda la masa acabó por fermentar".
Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y
sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el
profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que
estaba oculto desde la creación del mundo.
Palabra del Señor.
MEDITACIÓN: con el Papa Francisco
El Reino de Dios es ciertamente una gran fuerza, la más grande que
existe, pero no de acuerdo con los criterios del mundo. Por eso
nunca parece tener mayoría absoluta.
Es como un grano de mostaza, tan pequeño, casi invisible, pero lleva
dentro la fuerza explosiva de la naturaleza, y una vez que crece, se
convierte en el más grande de todos los árboles del jardín (cf. Mt 13,
31-32).
La parábola utiliza la imagen del grano de mostaza. Aun siendo la
más pequeña de todas las semillas, está llena de vida y crece hasta
hacerse «más alta que las demás hortalizas» (Mc 4, 32). Y así es el
reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y
aparentemente irrelevante.
"La esperanza necesita paciencia", así como uno necesita tener
paciencia para ver crecer el grano de mostaza. Es "paciencia para
saber que sembramos, pero es Dios quien da el crecimiento"
(Homilía de Santa Marta, 29 de octubre de 2019). La esperanza no es
Lectio Divina Mt. 13,31-35
un optimismo pasivo sino, por el contrario, "es combativa, con la
tenacidad de quienes van hacia un destino seguro" (Angelus, 6 de
septiembre de 2015).
1) Lo pequeño: Dios nos muestra que es en lo pequeño donde surge
lo grande. Es en lo sencillo en donde se resuelve lo más complejo de
tu vida, y cuando buscas llevar una vida más sencilla, más claras se
ponen las cosas. Capaz que tu cabeza se fue demasiado y eso hizo
que la lleve a varios kilómetros por hora a tu vida. Vuelve a lo sencillo
y a lo pequeño de ti misma, vuelve a ese ser que sonreía y gozaba
con lo pequeño, vuelve a aquello sencillo que te hacía vivir la vida de
manera simple y hermosa. ¿No será que en estos últimos tiempos te
complicaste demasiado?.
2) El Reino de los Cielos: el Reino de Dios se va metiendo en lo
concreto y sencillo; no es necesario ser eruditos en teología para
anunciar el Reino. El Reino de Dios se mete en este mundo y entre
las vidas a través de cosas sencillas, es posible restaurarlo
apostando por el diálogo, el perdón la reconciliación en lo cotidiano,
sirviendo la mesa, o tratando bien a quien se acerca, o simplemente
poniéndole entusiasmo a las experiencias de cada día. El Reino se
presenta desde aquí y de la manera más simple.
3) Anunciar: El mundo tiene necesidad de la esperanza, como
también necesita tanto la paciencia, virtud que camina de la mano
de la esperanza.
Los seres humanos pacientes son tejedores de bien. Desean
obstinadamente la paz, y aunque algunos tienen prisa y quisieran
todo y todo ya, la paciencia tiene capacidad de espera. Incluso
cuando muchos a su alrededor han sucumbido a la desilusión,
quien está animado por la esperanza y es paciente es capaz de
atravesar las noches más oscuras. Esperanza y paciencia van juntos
y cada quien debe asumir el desafío de ser testigos de esperanza en
el cotidiano.
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ORACION
Convirtamos nuestra meditación en oración, que nace del alma
sedienta de Dios, reconociendo que es un compromiso de amor del
corazón con Dios con el fin de extirpar el mal y conseguir el bien.
Dejemos que la oración nos transforme no solo desde la inteligencia sino
desde el corazón…acallemos los sentidos, dejemos el espacio a la acción
de Dios…que nos ama, como su mejor obra, y ama todo lo que ha
creado. Que brote el diálogo con el Señor como petición, intercesión,
agradecimiento y alabanza….
Convirtamos las frases o pensamientos de la meditación que llamaron
nuestra atención en encuentro que libera…nos podemos ayudar
escribiendo la oración que nos suscita el espíritu de Dios en este tiempo
de encuentro, de esperanza y alegría
CONTEMPLACIÓN
Este es el momento de salir de nosotros mismos, centrarnos en la
mirada del Señor y de buscar su rostro.
EN UN PRIMER MOMENTO:
• Hago silencio para dejar que sea Dios quien se manifieste y
disfruto de su amor si tiene a bien regalármelo.
• En la contemplación elevo mi alma para que guste de las alegrías
de la dulzura eterna.
• Dejo que la Palabra de Dios ilumine mi vida y penetre en mi
existencia…repito la frase bíblica meditada que llena mi corazón.
• tomo en manos unas pequeñas semillas de mostaza y Gozo de la
presencia de Dios que habla y actúa en mi vida, dejo que llene mi
alma…escucho, bendigo, contemplo en silencio.
EN UN SEGUNDO MOMENTO
• le pregunto a Dios qué me revele su voluntad, que yo descubra sus
llamadas y que me capacite para la misión….el silencio escucha, La
Palabra se manifiesta…
¿Qué semillas de esperanza encuentro en mi corazón?
Lectio Divina Mt. 13,31-35
¿Qué semillas de esperanza encuentro en mi entorno?
¿Qué me pide Dios? ¿Qué le doy?
DAMOS GRACIAS
ORANDO JUNTOS
Dios de la gracia y de la vida eterna,
aumenta y fortalece en nosotros,
que somos fruto y semilla, el don de la Esperanza;
danos esta virtud de los fuertes,
esta fuerza de los confiados,
este ánimo de los inconmovibles.
Haz que sintamos siempre ansia de ti,
que eres vida y providencia, luz y camino, fuerza
y razón de nuestra Esperanza;
haz que siempre confiemos en ti
y nos apoyemos en tu fidelidad;
haz que, sin vacilación, nos confiemos siempre a tu poder;
haz que por tu Espíritu que actúa en nosotros,
seamos fuente de luz esperanzada para el mundo, nuestra casa
común, el hogar que habitamos. AMEN