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TALLER DE CAPACITACION SALADILLO.

2002

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EL DOCENTE, EJE DE LA TRANSFORMACIÓN
PROF.DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

00. UN RELATO PARA ENTRAR EN CALOR
Era una tribu extraña y perdida en el corazón de la selva y recostada contra un río caudaloso y viboreante. Pocos son los detalles que nos han quedado de ella y escasos los restos de su cultura. Su historia se reduce a algunos cientos de años, pero con inicio y final precisos. Milagrosamente lo que ha sobrevivido a la destrucción y al olvido es el testimonio de uno de sus rituales. De tiempo en tiempo, los miembros de la comunidad reparaban en sus imperfecciones: la impericia en las batallas, la ineficiencia en las cacería, el fracaso en las cosechas, el deterioro en las plantaciones, los desbordes inesperados del río, las peleas y las desinteligencias en las relaciones... y convocaban rápidamente a una reunión general. Ningún miembro faltaba a la misma y ninguno podía estar ausente al ritual de la purificación y el cambio. Alguien – autoridad religiosa y política – recordaba los pasos de la purificación, exponía claramente los motivos de la misma, hacía la historia de las crisis precedentes y de los efectos obtenidos... los alentaba con sus gritos e iniciaba el proceso de conversión. Una larga caminata los llevaba al interior de la selva, a un claro natural que oficiaba del sitial sagrado: el duro esfuerzo del desplazamiento imponía una ascesis necesaria para reconquistar fuerzas y fortalecer músculos... y al mismo tiempo representaba un compromiso solidario, porque todos – con capacidades y condiciones diferentes – debían llegar. En el corazón del monte, apenas atravesado por la luz del sol – resguardando un secreto que les otorgaba identidad – se producían los siguientes pasos: por diversos medios primitivos todos comenzaban a despojarse de la “existencia vieja”, del “hombre viejo” para darle lugar a la “vida nueva”. La puntillosa observación de algunos animales los había contagiado de la necesidad de buscar y producir en cada uno de los cuerpos una realidad diferente. El recurso consistía – luego de desprenderse de la ropa - en utilizar algunos instrumentos y algunas piedras para rasurarse la barba, eliminar sus cabellos, desprenderse de sectores de la piel... El dolor que producía (y que todos soportaban con admirable solidaridad) se traducía en una especie de lamento armónico y se transformaba en canto. Cuando todos habían concluido esta etapa de purificación, se postraban exhaustos y algunos encargados reunían los restos que, en el centro de la asamblea, se convertían en una inmensa hoguera. Pacientemente aguardaban que la misma se agotara y que el suelo se poblara de cenizas... Cada uno recogía con sus dos manos las tibias cenizas y con ellas regaban el suelo de

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la selva. Creía que solamente con los vestigios y de la vieja historia y las reliquias de las existencias viejas se podían abonar el crecimiento y el futuro. Una alegre carrera los conducía al río: todos ingresaban en sus aguas para que la fuerza de las aguas operara como cicatrizante y purificatorio. Una nueva reunión – que se prolongaba sin tiempo - en el seno de las mismas aguas le otorgaba el sentido definitivo al proceso. Las palabras de quienes dirigían el grupo permitía determinar cuáles serían los propósitos que los guiarían de allí en más. Finalmente retornaban a la aldea, se reunían con las nuevas vestimentas, cambiaban de chozas y reasignaban las funciones... Se iniciaba lo que ellos designaban como “una nueva etapa de la historia del pueblo”, con una vitalidad contagiosa e invencible. El ritual se repitió tantas veces como repararon que algo los estaba carcomiendo y les estaban restando fuerzas. Entre ellos algunos tenían la particular sensibilidad de entrever los síntomas, otros exhibían la capacidad de proclamar la necesidad del ritual, varios conducían el proceso... y todos se involucraban en el mismo. Un día la tribu desapareció: algunos suponen que – cansados de los conflictos – fueron emigrando hacia otros pueblos; hay investigadores que prueban que fueron constituyendo nuevas tribus, con la mística original de la primera; las últimas investigaciones prefieren otra explicación: comenzaron a desaparecer los atrevidos que se animaban a desnudar los problemas y la interpretar los signos, luego desaparecieron los líderes que convencían a la población y convocaban a la purificación y finalmente desaparecieron los jefes que debían conducir el ritual. Se mantuvieron las ceremonias, pero desapareció su contenido... y cuando la tribu convirtió su historia en una cíclica repetición de sí misma, desapareció.

01. TRANSFORMAR EL SISTEMA O TRANSFORMAR A LOS DOCENTES: ¿CUÁL ES EL CAMINO?
      Los cambios que no se producen desde el interior de las instituciones no generan compromisos sino cumplimiento de las formalidades. Los cambios que se imponen no siempre comprometen a todos los actores involucrados. Los cambios que desconocen el pensamiento y la creatividad de quienes deberán llevarlo adelante descuidan un patrimonio y una riqueza imprescindible. Los cambios formales no implica que se produzcan los cambios sustanciales. Los cambios en los nombres y en los papeles no siempre reflejan cambios en las prácticas. Los cambios de una organización compromete a la totalidad de los actores que deben vivir el desplazamiento de sus roles y sus saberes.

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Los cambios del sistema conllevan situación de riesgo y de inseguridad, pero se compensan por la definición de un futuro esperanzador. Los primeros convencidos de (1) que el cambio es necesario y (2) que la transformación educativa es impostergable deben ser los docentes constituidos en ejes de la transformación. Las instituciones deben ser los motores que forman conciencia del cambio y trazan nuevas perspectivas: la fuerza de la transformación es la institución que moviliza su estructura, involucra a sus docentes y reconstituye el sistema. Frente a la recurrencia de los mismos problemas, deben modificarse las estrategias y las respuestas Los cambios de modelos mentales involucran cambios de paradigmas, cambios en las estructuras que nos permiten ver e interpretar la realidad. Los paradigmas son límites y fórmulas para alcanzar los fines propuestos. Pero los paradigmas vigentes operan como reaseguro y muchas veces nos impiden ver las cosas de otra manera. Lo que es imposible bajo un paradigma puede ser posible bajo otro. Cuando se producen cambios de paradigmas todo vuelve a cero. Las nuevas ideas siempre generan resistencia y exigen un gran poder de adaptación Resistencia y adaptación son inversamente proporcional al grado de responsabilidad y compromiso en la producción del cambio mismo. Las respuestas frente a los cambios de modelos y a los desplazamientos de los modelos vigentes suponen una transformación en lo institucional (nueva presencia), en lo organizacional (nuevos modelos de gestión y de funcionamiento), en lo comunitario (revitalización de la misión y nueva trama de relaciones)... y en cada una de las personas. Si las instituciones no se han modificado, si las prácticas son mas o menos las mismas, si las personas son o hacen exactamente lo mismo, si no se ha producido impacto en los usuarios o en la comunidad, habría que preguntarse si realmente se ha producido alguna transformación. Las transformaciones no bajan, sino que se establecen a través de un movimiento plural y dialéctico (el todo y las partes, los sectores de poder y las bases, los teóricos y los ejecutantes, responsables y usuarios). No se decretan, ni surgen de la imposición o la promulgación de una ley, sino del “espíritu de la ley que hace que su fo rmulación sea la culminación de un proceso irreversible”.

02. CAMBIOS SUPERFICIALES Y CAMBIOS EN LAS PROFUNDIDADES.

EN LA SUPERFICIE
 Nuevos nombres y designaciones para las mismas cosas.  Nuevas distribuciones para las mismas tareas y obligaciones (continuidad de las prácticas establecidas)  Cambios en las formas sin cambios en lo sustancial.  Defensa incondicional de un orden exterior (burocrático, controlable) como referencia

EN LAS PROFUNDIDADES
 Cambios en las prácticas y desplazamiento en los saberes tradicionales.  Impacto en los actores y en los usuarios.  Percepción de que se está gestando una nueva realidad.  Mezcla de temor por la novedad y de atrevimiento y de creatividad.  Confianza en el proceso mismo del cambio, aceptando períodos de incertidumbre, de

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segura.  Sobreabundancia de prescripciones e indicaciones que marcan de manera unidireccional el sentido del cambio.  Confianza en los discursos oficiales y desconfianza frente a los discursos alternativos.  Sin impacto en los usuarios y en el sistema; temor ante situaciones de crisis o de conflictos.  Defensa arbitraria de los derechos adquiridos por sobre las exigencias del sistema.  Seguridad puesta en los saberes ya adquirido y negativa a incorporar otros.  Procesos justificatorios para no involucrarse en el cambio, aunque aceptándolo superficialmente.  Circunscribir el proceso de transformación como un trámite que se cierra y se concluye.  Dificultad para acceder a discursos críticos en los diversos niveles (docente, institución, sistema)  Demasiadas palabras, pocos hechos.  Abundancia de documentos, prácticas limitadas.

indefinición, de confusión.  Actitud de apertura ante las situaciones de crisis o de eventuales conflictos, con la posibilidad de superarlos a través de la negociación.  Co-responsabilidad en las iniciativas, en la gestión de las ideas y en la producción del cambio. Necesidad institucional de involucrar y de involucrarse.  Conciencia de las exigencias de los procesos de transformación y de la posibilidad de negociar la vigencia de ciertos derechos.  Apertura a las demandas y a los requerimientos de la institución como eje de la transformación (ceder, buscar, consensuar)  Transformación como un largo camino que se construye y se profundiza al calor de la experiencia, de los errores y de las rectificaciones.  Reflexión e investigación sobre las propias acciones institucionales y docentes. Actitud crítica.

PROPUESTA DE TRABAJO /1
 ¿Cómo se puede evaluar el proceso de transformación del sistema educativo?  ¿Qué caracteres de los enunciados se observan con mayor claridad?  ¿Cuáles son las propuestas para re-lanzar el proceso de transformación desde las prácticas docentes, la institución educativa o la preparación profesional docente?

03. PROFESIONALIDAD Y EFICIENCIA EN EL ROL PROPIO DE LA ESCUELA Y EN LA TAREA DE LOS EDUCADORES

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ROL DE LA ESCUELA
 A la escuela le compete primordial y exclusivamente (como función privativa y específica) la transmisión sistemática y crítica del patrimonio cultural actualizado.  Los mecanismos de planificación, articulación y control de los procesos de enseñanza y los consecuentes procesos de aprendizajes deben ser profesionalmente los más idóneos.  Todo el esfuerzo por seleccionar, secuenciar, organizar, sistematizar y transmitir la cultura y todo el esfuerzo por adquirirla de manera ordenada, sistemática, coherente y permanente es un proceso que debe responder a paradigmas organizacionales claros y precisos, jerarquizando el quehacer de la escuela.  La escuela debe ser un ámbito debidamente acondicionado para realizar en un tiempo debidamente organizado y con la utilización racional e innovadora de los recursos y la mayor cantidad de logros en materia de (1) conocimientos estables, (2)adquisición de los diversos contenidos, (3) aprendizajes significativos y (4) acordes a las demandas de los tiempos.  Los roles de cada uno de los actores deben estar debidamente acotados, respondiendo a la polifuncionalidad institucional y la especialización profesional.  La escuela respeta el valor del conocimiento (como instrumento social y cultural) y contempla subsidiariamente las situaciones personales para su adecuada transferencia.

PROFESIONALIDAD DOCENTE
 Es importante separar e integrar la obligación profesional de enseñar y el derecho inalienable del sujeto de aprender (el proceso depende del alumno y de su decisión); pero el mismo rigor profesional (compromiso ético) obliga al docente contagiar del entusiasmo por el conocimiento al educando, operar como un despertador de aprendizajes  El docente debe enseñar y debe generar procesos y actitudes de apertura para el aprendizaje; pero al mismo tiempo que ejerce la profesión en el enseñar, se realiza profesionalmente si el otro aprende. “El otro para aprender me necesita y yo lo necesito porque laboralmente otorga sentido a mi obrar docente”.  Buen manejo de la disciplina (área del saber): en sus desarrollos teóricos, en sus planteos epistemológicos y en sus tramas metodológicas.  Conocimiento profesional de las diversas estrategias metodológicas propias de las disciplinas, de las edades y de las condiciones sociales.  Fundamentos psicológicos del sujeto que aprende y de sus condiciones de desarrollo, asociados a los procesos específicos de la escuela.  Manejo racional (previsible y creativo) de los grupos escolares, para favorecer los procesos de aprendizaje en un clima ordenado y distendido (autoridad, convivencia, participación).  Integración de la propia tarea docente (rol específico) a las demandas de una institución que debe responder a situaciones indefinidas e imprevisibles (polifuncionalidad)

PROPUESTA DE TRABAJO/2
 ¿Qué es lo que debería acentuarse en la formación inicial de los futuros docentes para ajustar su profesionalidad en el contexto de una verdadera transformación?  ¿Cómo se puede evaluar “la profesionalidad” de un docente desde diversas perspectivas: directivo, colega, alumno, padres?

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04. VOCACIÓN Y FUERZA INTERIOR: COMPROMISO Y PERTENENCIA. ROL DE LA ESCUELA
 A la escuela le compete una función educadora que toma como eje y referencia la transmisión de la cultura, pero no puede soslayar la educación del cada uno de los individuos como derrotero fundamental. La escuela es una institución que educa a través de la transmisión de la cultura o que transmite la cultura para contribuir a definir la educación de sus miembros.  Todo el esfuerzo por contener al ser humano que concurre a la escuela en un momento de su vida (y en algunas horas día) y atender a su educación, a su promoción humana integral debe encuadrarse en un contexto más amplio e imprevisible.  La institución escolar apunta a un tipo de organización en la que se subordinan los objetivos de la institución a la presencia y a los requerimientos de las personas. Acompaña el caminar de cada uno de sus integrantes, los anima en sus desánimos y no puede permitirse que se le “pierda” ninguno de sus miembros (educación de los excluidos)  La escuela debe lograr por la vía del crecimiento vital de las personas la progresiva adquisición de los saberes conceptuales, sobre la base de los saberes procedimentales y exigiendo definiciones en el plano actitudinal y axiológico.  Las escuelas convocan por un tipo de eficiencia específica: el de la maduración progresiva de sus miembros (todos ellos, en cada uno de sus estamentos), de los convencimientos, de los criterios, de los saberes de vida, de la incorporación reflexiva y pensante en una sociedad en construcción.  La escuela como institución exige una comunidad en crecimiento, una “comunidad inteligente” (en términos de aprendizajes genuinos).

VOCACIÓN DOCENTE
 Las concepciones de aprendizaje y de acceso al conocimiento y al saber se traducen en recursos y estrategias que se respira en el clima institucional: atiende más a las posibilidades que a los objetivos, mas a las condiciones de inicio y a los procesos que a los resultados.  El docente sabe que debe ejercer el rol de educador y que, como tal, intenta ir más allá de sus obligaciones, ocupándose de (1) la totalidad de la persona y (2) de la totalidad de los alumnos. Solamente una fuerza vocacional puede despertar y mantener el entusiasmo por llegar a todos y confiar en cada uno.  La tarea no se agota en el cumplimiento de lo profesionalmente pautado, se prolonga en un compromiso institucional por compartir el mismo lenguaje y los mismos objetivos. Este tipo de adhesión no surge de la letra de un contrato o de un estatuto, sino de la riqueza interior de la propia vocación.  La vocación docente depende de otro tipo de aprendizajes y no tiene un trayecto formativo específico: hay personas, palabras, lecturas, situaciones que operan como disparadores y despertadores... pero cada uno reacciona desde su propia realidad (revisar seriamente la coherencia en los mensajes de los Institutos Formadores).  El docente vocacionalmente comprometido tiene mayores posibilidades en el ejercicio profesional, porque trabaja con otros parámetros de excelencia y de eficiencia: es su persona la que se torna significativa, se priorizan las relaciones interpersonales... y se potencian los fines específicos de la escuela. (calidad + calidez)  Abierto profesionalmente al aprendizaje constante, el docente se presenta como un modelo imitable de "crecimiento humano" (aprendizaje vital). Camina y sabe hacia dónde debe ir.

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PROPUESTA DE TRABAJO/3
 ¿Cómo definirían el trayecto formativo de la VOCACION del Docente?  Prácticamente, ¿cómo integrarían vocación + profesión?  ¿Cuál es el impacto institucional de los docentes vocacionalmente comprometidos?

05. ACTITUDES Y VALORES: EL HORIZONTE DE UNA ESCUELA DIFERENTE.
Aunque el eje de la escuela es la transmisión de la cultura, el proceso de adquisición de la misma supone y exige una serie de ACTITUDES y VALORES que forman parte del mismo patrimonio cultural. Nadie puede acceder al universo de lo humano, nadie puede humanizarse, si no comienza por reconocer y apreciar concretamente los valores básicos y se muestra dispuesto a desencadenar algunas actitudes o predisposiciones favorables al proceso de crecimientos y de aprendizaje. Si la transformación supone los tres TIPOS DE CONTENIDOS y exige integrarlos a la hora organizar los procesos de enseñanza, aprendizaje, evaluación, acreditación y promoción, el docente es el responsable directo de estos presupuestos que permite "llenar de contenido y de significatividad a la escuela". El mismo docente es un agente educativo axiológicamente esclarecido y con posibilidad de contagiar con sus actitudes favorables a los aprendizajes. El docente es parte del mensaje, él mismo opera como un transversal, aun cuando reconozca sus limitaciones... ¿Quién puede enseñar y educar envuelto en la confusión de los valores o vacío de actitudes? Recordemos algunas actitudes que deberían crear las condiciones para una escuela diferente.  Interés por lo específico de la escuela, por la cultura en sus más vastas y disímiles manifestaciones: acceder al saber, estudiar, aprender.  Valorización de los instrumentos de la cultura: los libros, los materiales de trabajo, las propias producciones y creaciones, el resultado del empeño diario.  Reconocimiento del valor de uno mismo como sujeto de aprendizaje: asumirse como alguien que tiene predisposición y capacidad de aprender.  Reconocimiento del valor del sujeto que enseña: respeto a la función social del docente, de su saber, de su profesión y de su vocación.  Reconocimiento del valor del otro que aprende, del compañero de aprendizaje, no de aventura.  Sentido de la ubicación en el espacio y en el tiempo escolar: la posibilidad de entender y ejercitar el silencio, el uso de la palabra, el trabajo personal, el trabajo grupal.  Sentido de la autoridad del que dirige y educa y sentido de la obediencia: un contrato social en el que hay una relación asimétrica que exige re-conocimiento del rol específico del otro en un clima de respeto mutuo.  Valorización del esfuerzo, del cumplimiento, de la voluntad, del trabajo, de los aprendizaje y de los éxitos escolares. Es necesario romper con la” otra cultura vigente”.  Sentido crítico e interrogante: la capacidad de manifestar los disensos, las otras versiones o visiones, los propios y fundamentados puntos de vista.  Despertar de la curiosidad que mueve y que inquieta, que nos inserta en la búsqueda(para aprender y para enseñar).

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 Aprecio por un código común consensuado y respetado: pautas de comportamiento que traducen en normas explícitas o implícitas la manera de convivir en el ámbito de la escuela.  Visión realista y confiada frente al futuro que se construye también desde la escuela

06. PRESENTE Y FUTURO. DEFINIR ESCENARIOS Y PERSPECTIVAS.

 Hay una serie de indicadores de un cambio de época. Junto a los indicadores positivos y favorables, rápidamente se puede hacer un electo de actitudes negativas y desfavorables. Este es el mundo y este es el tiempo en el que debemos vivir, en este contexto debemos educar, construir la escuela, jugar nuestra propia existencia, ayudar a desentrañar el futuro de los nuevas generaciones.  Las relaciones entre los seres humanos se han deteriorado: hay una crisis en la familia y también, en la sociedad. Las nuevas estructuras sociales de vida y de trabajo están creando nuevas tensiones.  Va creciendo la violencia al interior de los núcleos familiares y las distancias entre sus miembros son cada vez mayores. Aumenta la lucha o preocupación por la subsistencia y decrecen las posibilidades y la intensidad de las relaciones interpersonales.  La estructura social se ha vuelto compleja en las relaciones y las estratificaciones. No hay parámetros claros para determinar los niveles de inclusión y de exclusión.  Los indicadores socioeconómicos son confusos y confunden a los diversos sectores de la sociedad: no se sabe con certeza qué indicadores permiten exhibir un presente favorable y cuáles son los indicios de un futuro confiable.  No se define con claridad el valor de la escuela y de la educación como generadores de cambio y de inclusión. Una evidente confusión de valores acompaña las relaciones de derechos y de obligaciones entre la escuela y las familias.  Fenómenos como la desocupación, la insatisfacción laboral, las crisis y las rupturas familiares ingresan en las estructuras educativas y acompañan a los diversos sectores sociales (no son privativos de una sola clase).  Hay un clima de inseguridad y de insatisfacción social que interfiere las relaciones y los discursos específicamente educativos.  Las escuelas no parecen tener un público definitivamente cautivo, sino que sus usuarios suelen rotar según su situación económica, los desplazamientos geográficos, las mutaciones en las convicciones y el esquema de valores, el impacto de las situaciones personales, económicas y sociales.  Los docentes y el personal de la ESCUELA no son ajenos a estas situaciones de conflicto, confusión, variaciones en el estado socioeconómico, rupturas y requerimientos de contención.  Es necesario disponer de estrategias para detectar los síntomas, interpretar los signos que están produciendo los cambios en las instituciones... y que demandan nuevos roles en los docentes y los Equipos de Gestión.

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 La escuela debe reconquistar el escenario (no el centro, pero tampoco instalarse fuera de la sala) para pronunciar sus propios mensajes.  Los docentes son el eje de la institución escolar: son ellos y la suma de sus prácticas los que le prestan identidad. Con la fuerza de todos es posible contribuir a crear una situación de cambio (individual y social); pero con la claudicación de algunos es posible que se destruya lo que la mayoría construye.  No se trata de milagros, se trata de trabajo, profesionalidad, esfuerzo, ascesis laboral, dedicación, honestidad, expresión humana de los verdaderos valores. (“milagros cotidianos”)  Este nuevo rol, este atrevimiento social e intelectual, puede re-convertir el trabajo mismo del docente y transformarlo en una aventura que lo apasione, lo contagie de entusiasmo, lo llene de vida... superando la sensación de que la vida se le agota con el paso de los años.  El futuro no puede esperar: allí está aguardando algunas respuestas para un presente cargado de tensiones: la escuela y los docentes no son los responsables de un mundo utópico e ideal... pero no pueden permanecer silenciosos y ajenos en la definición y en la construcción del mismo.  Depende de todos nosotros optar y llevar adelante la escuela: cada uno en su puesto, en su institución, en su realidad. Solidarios en una trama que reúna a todos los que imaginan mundos diferentes y se esfuerzan por edificarlos. Todos los días.

PROPUESTA DE TRABAJO/4 (TRABAJO INSTITUCIONAL)
 Evaluar las actitudes y los valores vigentes en las diversas instituciones escolares. ¿Cómo puede revertirse práctica y concretamente esta situación?  ¿De qué manera repercute en las Instituciones escolares de todos los niveles las demandas y las condiciones del mundo en qué vivimos?  ¿Qué escuela estamos dispuestos a construir para resignificarla y responder a las demandas del presente y del futuro?

07. UN RELATO PARA CERRAR.. Y PARA PENSAR

Todos entendieron que había que cambiar el pueblo. Nunca pudieron precisar de dónde vino la idea original. No fue la voz de uno de los candidatos de las próximas elecciones. Tampoco surgió de los artículos de opinión del periódico local, ni de los encendidos discursos del Intendente que no desaprovechaba celebración alguna para pronunciarlos. La idea del cambio se instaló entre los vecinos que comenzaron a imaginar un pueblo diferente. No faltaban razones para proponerlo: una prolongada historia los había sostenido desde siempre, pero en los últimos tiempos la partida de muchos jóvenes, la ausencia de fuentes productivas, el trabajo escaso, el debilitamiento de los comercios tradicionales y el

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agotamiento de las instituciones, fueron sumando argumentos para pensar que el pueblo no tenía futuro. Todos se apropiaron de la idea pero cada uno fue construyendo con ella su propio mundo: para algunos el cambio debía venir de las autoridades municipales porque para eso habían sido elegidas y era una de las incumplidas problemas electorales; para otros, los cambios debían producirse por la directa intervención del gobierno provincial, ya que no solamente manejaba los recursos, sino que además disponía de mayor información y podía transferir alguna experiencia favorable de otras poblaciones; no faltaban los que reclamaban la intervención de técnicos de la cercana universidad ya que abundaban los especialistas y podían diseñar un pormenorizado estudio de factibilidad de transformación estructural del pueblo; algunos atrevidos comenzaron a hacer circular algunos proyectos que ellos mismos habían diseñado o que había copiado de pueblos vecinos, afirmando que estaban dispuestos a convocar a los que habían diseñados otros cambios (aunque no podían confirmar si habían tenido algún resultado favorable); algunos pensaron que lo importante era cambiar el nombre y la dirección de las calles, modificar el trazado de la plaza principal, rediseñar el arco de ingreso al pueblo, crear un himno, un escudo y una bandera que los identificara o imaginar una fiesta que convocara anualmente a los habitantes de los pueblos vecinos; finalmente hubo un grupo que en una espontánea asamblea de vecinos proclamó un cambio anárquico que cada uno lo interpretaba según su entender y conveniencia, y que debía tener como consecuencia el beneficio de todos. Sobraban palabras y faltaban acciones, mientras el tiempo se iba llevando las buenas intenciones y comenzaba a aparecer el juego de los intereses: unos querían fortalecer los vínculos con sus políticos amigos, otros pretendían darle oxígeno a las autoridades locales ahogadas por la escasez de recursos y la abundancia de problemas, algunos aspiraban a incorporarse como funcionarios de los nuevos organismos de cambio y transformación (con despacho, sellos, presupuestos y firmas autorizadas), otros imaginaban que podían brindarles oportunidades a los técnicos conocidos de otras localidades, a los que habían fracasado en otros intentos, a los teóricos que dibujaban cambios desde las cátedras de la universidad... y hasta no faltaban los que suponían que si se producía un cambio exitoso se les allanaría el camino hacia una banca en el congreso. El pueblo seguía igual, envuelto en la niebla de un invierno riguroso. El único cambio real era el discurso sobre el cambio: un nuevo entretenimiento que no impedía que muchos se fueran, que los negocios trabajaran poco y mal, que escaseara el trabajo y que cada uno se refugiara en la defensa de sus propios intereses. Y la discusión sobre el cambio se fue llevando el cambio mismo y casi hace naufragar al pueblo perdido y olvidado. Milagrosamente se produjo una lenta resurrección: buenos vecinos, gente de buena voluntad, ciudadanos honrados – desprovistos de cualquier interés particular y sólo interesados en el bien de todos – se convocaron, se reunieron y fueron definiendo un cambio a la medida de sus posibilidades: sustituyeron con iniciativas reales y con acciones concretas los discursos huecos; supieron que se trataba de un largo camino y de un prolongado esfuerzo... pero lentamente el pueblo entró en un cambio efectivo del que fueron contagiándose los vecinos de todos los sectores y de las más variadas clases sociales... El cambio que había partido del lugar exacto y sostenido por el consenso necesario, finalmente llegó hasta las autoridades que observaron sorprendidas las acciones de los sencillos habitantes del pueblo, capaces de hacer tanto con tan poco. Y el atrevimiento los llevó a muchos a imaginar que el cambio, en ese pueblo, podía conducir también a la transformación de las formas de representación y de gobierno, y de las prácticas políticas...

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PROF. DR. NORO Jorge Eduardo norojor@cablenet.com.ar