1ª ETAPA una verdad y un sueño.
-Vanguardias Arbolé, arbolé
COLUMPIO seco y verdé. Fuga por galería,
A caballo en el centro del mundo sin esperar. Diverso
un jugador jugaba al sí y al no La niña del bello rostro todo el paisaje. Sumo,
está cogiendo aceituna. claro techando, el cielo.
las lluvias de colores El viento, galán de torres,
emigraban al país de los amores la prende por la cintura. Vicente Aleixandre, Ámbito
Bandadas de flores Pasaron cuatro jinetes
Flores de sí Flores de no sobre jacas andaluzas 2ª ETAPA
con trajes de azul y verde, -Poesía Pura:
Cuchillos en el aire con largas capas oscuras.
que les rasgan las carnes “Vente a Córdoba, muchacha”. Para vivir no quiero
forman un puente La niña no los escucha. islas, palacios, torres.
Pasaron tres torerillos ¡Qué alegría más alta:
Sí No delgaditos de cintura, vivir en los pronombres!
con trajes color naranja Quítate ya los trajes,
Cabalga el soñador y espadas de plata antigua. las señas, los retratos;
Pájaros arlequines “Vente a Granada, muchacha”. yo no te quiero así,
Y la niña no lo escñucha. disfrazada de otra,
cantan el sí cantan el no La niña del bello rostro hija siempre de algo.
Gerardo Diego, Imagen sigue cogiendo aceituna, Te quiero pura, libre,
con el brazo gris del viento irreductible: tú.
ceñido por la cintura. Sé que cuando te llame
35 BUJÍAS Arbolé, arbolé entre todas las gentes
Sí.Cuando quiera yo seco y verdé. del mundo
la soltaré.Está presa sólo tú serás tú.
aquí arriba, invisibl. Lorca, Canciones Y cuando me preguntes
Yo la veo en su claro quién es el que te llama,
castillo de cristal, y la vigilan -Poesía Pura: el que te quiere suya,
-cien mil lanzas- los rayos enterraré los nombres,
-cien mil rayos- del sol. Pero de noche, Las doce en el reloj los rótulos, la historia.
cerradas las ventanas Dije: todo yo pleno. Iré rompiendo todo
para que no las vean Un álamo vibró. lo que encima me echaron
-guiñadores espías- las estrellas, Las hojas plateadas desde antes de nacer.
La soltaré- (Apretar un botón). Sonaron con amor. Y vuelto ya al anónimo
Caerá toda de arriba Los verdes eran grises, eterno de desnudo,
a besarme, a envolverme El amor era sol. de la piedra, del mundo,
de bendición, de claro, de amor, pura. Entonces, mediodía, te diré:
En el cuarto ella y yo no más, amantes Un pájaro sumió “Yo te quiero, soy yo”
eternos, ella mi iluminadora Su cantar en el viento
musa dócil en contra Con tal adoración Pedro Salinas, La voz a ti debida
de secretos en masa de la noche Que se sintió cantada
-afuera- Bajo el viento la flor Perfección
descifraremos formas leves, signos, Crecida entre las mieses,
perseguidos en mares de blancura Más altas. Era yo Queda curvo el firmamento,
por mí, por ella, artificial princesa, Centro en aquel instante Compacto azul sobre el día.
amada eléctrica. De tanto alrededor, Es el redondeamiento
Quien lo veía todo Del esplendor: mediodía.
Pedro Salinas, Seguro azar Completo para un dios. Todo es cúpula. Reposa,
Dije: Todo, completo. Central sin querer, la rosa,
¡Las doce en el reloj! A un sol en cenit sujeta.
-Poesía popular Y tanto se da el presente
Jorge Guillén, Cántico Que el pie caminante siente
Si mi voz muriera en tierra La integridad del planeta.
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera. NIÑEZ Jorge Guillén, Cántico
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana -Poesía popular:
de un blanco bajel de guerra. Giro redondo, gayo, Gerardo Diego (p.353 “Romance del
¡Oh mi voz condecorada vertiginoso, suelto Duero”)
con la insignia marinera: sobre la arena. Excusas -Lorca Romancero gitano
sobre el corazón un ancla entre los tiernos fresnos.
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento Sombras. La piel, despierta.
y sobre el viento la vela! Ojos -sin mar- risueños.
Verdes sobre la risa.
Rafael Alberti, Marinero en tierra Frente a la noche, negros. -Surrealismo
Iris de voluntades. Vicente Aleixandre (libro p. 360)
Gerardo Diego (El Romancero de la novia) Palpitación. Bosquejo.
Por entre las lonas falsas
LOS ÁNGELES MUERTOS
Buscad, buscadlos:
en el insomnio de las cañerías olvidadas, SONETO DE LA DULCE QUEJA
en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube, Tengo miedo a perder la maravilla
unos ojos perdidos, de tus ojos de estatua y el acento
una sortija rota que de noche me pone la mejilla
o una estrella pisoteada. la solitaria rosa de tu aliento.
Porque yo los he visto: Tengo pena de ser en esta orilla
en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas. tronco sin ramas; y lo que más siento
Porque yo los he tocado: es no tener la flor, pulpa o arcilla,
en el destierro de un ladrillo difunto, para el gusano de mi sufrimiento.
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban Si tú eres el tesoro oculto mío,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos. si eres mi cruz y mi dolor mojado,
En todo esto. si soy el perro de tu señorío,
Mas en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados, no me dejes perder lo que he ganado
no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían por las y decora las aguas de tu río
paredes. con hojas de mi otoño enajenado.
Buscad, buscadlos: Lorca, Sonetos del amor oscuro
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas -Temática social:
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella, S.O.S.
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio 6 millones de hombres,
12 de manos muertas,
Rafael Alberti, Sobre los ángeles de ojos descerrajados por la angustia,
la miseria y el hambre que agrandan por las noches la invasión de las
horas lentas del odio y el insomnio.
LA AURORA
Y el cielo se pregunta por el humo
La aurora de Nueva York tiene y el humo por el fuego
cuatro columnas de cieno y el fuego de las fábricas por el carbón que espera dejar de ser al fin
y un huracán de negras palomas paredón mjuerto de las minas.
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime Las paredes del mundo se levantan,
por las inmensas escaleras crecen,
buscando entre las aristas se empinan los parados como el mar,
nardos de angustia dibujada. se derrumban,
La aurora llega y nadie la recibe en su boca se levantan
porque allí ni hay mañana ni esperanza posible. y crecen.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños. 10 millones de hombres,
Los primeros que salen comprenden con sus huecos 20 de brazos tristes, como ramas sin lluvia,
que no habrá paraíso ni amores deshojados: caídos,
saben que van al cieno de números y leyes, secos como ramas.
a los juego s sin arte, a sudores sin fruto. Y hay en medio un planeta sin cultivo
La luz es sepultada por cadenas y ruidos y hay barreras que impiden la posesión común del sol agrio y de las
en impúdico reto de ciencia sin raíces. granjas
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes y hay ríos que quisieran desviarse,
como recién salidas de un naufragio de sangre. erguirse hasta regar el lecho de los trigos.
Lorca, Poeta en Nueva York No hay trabajo
y hay manos.
-Neorromanticismo:
El capital prefiere dar de comer al mar.
Luis Cernuda, Donde habite el olvido (p.358) En Brasil el café se quema y es hundido entre las algas,
el azúcar en Cuba arrojada en las olas se disuelve salada,
las balas de algodón en Norteamérica
y los trenes de harina son volcados en la prisa invasora de los ríos.
Y mientras
ellos crecen,
se empinan,
se derrumban,
se levantan.
15 millones,
20,
40 de pies fijos,
de pies parados en la tierra,
de cuerpos que no duermen,
de hombres que desesperan y muertos que se matan.
Amigos,
escuchad.
¿Qué? quisieras algo preguntar a tu imagen,
Nos llaman.
no te busques en el espejo,
R. Alberti, El poeta en la calle en un extinto diálogo en que no te oyes.
3ª ETAPA (Tienden a reflejar los problemas humanos y sociales de su tº) Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
-Poesía preocupada por las circunstancias: Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.
Entra despacio, como el bañista que, temeroso, con mucho
DESPERTAR ESPAÑOL amor y recelo al agua,
introduce primero sus pies en la espuma,
Ay patria, y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se
Con malos padres y con malos hijos, decide.
O tal vez nada más desventurados Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía.
En el gran desconcierto de una crisis Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos
Que no se acaba nunca, y se entrega completo.
esa contradicción que no nos deja Y allí fuerte se reconoce, y se crece y se lanza,
Vivir nuestro destino, y avanza y levanta espumas, y salta y confía,
A cuestas cada cual y hiende y late en las aguas vivas, y canta y es joven.
Con el suyo en un ámbito despótico.
Ay patria, Así, entra con pies desnudos. Entra en el hervor, en la
Tan anterior a mí, plaza.
Y que yo quiero, quiero Entra en el torrente que te reclama y allí sé tu mismo.
Viva después de mí –donde yo quede ¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir,
Sin fallecer en frescas voces nuevas para ser él también el unánime corazón que le alcanza!
Que habrán de resonar hacia otros aires,
Aires con una luz Vicente Aleixandre, Historia del corazón
Jamás, jamás anciana.
Luz antigua tal vez sobre los muros
Dorados
Por el sol de un octubre y de su tarde: INSOMNIO
Reflejos Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
De muchas tardes que no se han perdido, (según las últimas estadísticas).
Y alumbrarán los ojos de otros hombres A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en
-Quien sabe- y sus hallazgos. este nicho en el que hace cuarenta y cinco años que me
pudro,
Jorge Guillén, Clamor Y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar
los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando
-Angustia existencial/ solidaridad con los demás... como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la
ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole
EN LA PLAZA por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta
Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, ciudad de Madrid,
vivificador y profundo, por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente
sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido, en el mundo.
llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado. Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra
podredumbre?
No es bueno ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
quedarse en la orilla las tristes azucenas letales de tus noches?
como el malecón o el molusco que quiere calcáreamente
imitar a la roca. Dámaso Alonso, Hijos de la ira
Sino es que puro y sereno arrasarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón
de los hombres palpita extendido.
-Nostalgia por España:
Como ése que vive ahí, ignoro en qué piso,
y le he visto bajar por unas escaleras CANCIÓN 8
y adentrarse valientemente entre la multitud y perderse. Hoy las nubes me trajeron,
La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto volando, el mapa de España,
corazón afluido. ¡Qué pequeño sobre el río,
Allí, ¿quién lo reconocería? Allí con la esperanza, con y qué grande sobre el pasto
resolución o con fe, con temeroso denuedo, la sombra que proyectaba!
con silenciosa humildad, allí él también
transcurría. Se le llenó de caballos
Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia. la sombra que proyectaba.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo, Yo, a caballo, por su sombra
un gran viento que sobre las cabezas pasaba una mano, busqué mi pueblo y mi casa.
su gran mano que rozaba las frentes unidas y las
reconfortaba. Entré en el patio que un día
fuera una fuente con agua.
Y era el serpear que se movía Aunque no estaba la fuente,
como un único ser, no sé si desvalido, no sé si la fuente siempre sonaba.
poderoso, Y el agua que no corría
pero existente y perceptible, pero cubridor de la volvió para darme agua.
tierra.
Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede Rafael Alberti, Baladas y canciones del Paraná
reconocerse.
Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,