El Valor de quedarse
El suicidio es una tormenta que se desata en el alma, un vendaval que sopla con tal
fuerza que arrastra incluso los cimientos más firmes. A menudo ignorado o
incomprendido, este acto es la culminación de un dolor que muchos no pueden
siquiera imaginar, puesto que esto, se convierte en un eco mudo en los pasillos del
sufrimiento humano. Más que un acto, el suicidio es un lenguaje, una metáfora de
una lucha interna donde la esperanza parece haberse marchitado como una flor en
pleno invierno. En consecuencia, debemos analizar sus raíces y las formas de
brindar apoyo.
La magnitud del suicidio radica en su complejidad emocional y su impacto en la
sociedad. No es simplemente el fin de una vida, sino el resultado de un conflicto
interno que trasciende lo visible, un enfrentamiento constante con pensamientos
que se tornan abrumadores. Puesto que es necesario analizar esta problemática a
través de figuras retóricas como la metáfora, la comparación, la hipérbole, la
prosopopeya, la paradoja y la ironía, nos permite explorar el dolor en su profundidad.
Así pues, se puede sensibilizar a quienes quizás no comprenden la gravedad de
este sufrimiento.
1. Metáfora
(1)El suicidio se asemeja a un abismo que lentamente consume todo lo que
encuentra a su paso. Para quien lo contempla, la vida se convierte en un espejo
roto, reflejando solo fragmentos de lo que alguna vez fue. Según la Organización
Mundial de la Salud (OMS), en 2019, más de 700,000 personas se quitaron la vida,
lo que representa una de cada 100 muertes globales de modo que es alarmante
que, en la región de las Américas, la tasa de suicidios aumentó un 17% entre 2000
y 2019, evidenciando la profundidad de este abismo en muchas vidas humanas.
Además, en el grupo de 15 a 29 años, el suicidio es la cuarta causa principal de
muerte, lo que subraya la vulnerabilidad de esta etapa de la vida. La existencia de
programas de prevención efectivos sigue siendo una asignatura pendiente en la
mayoría de los países.
2. Comparación
En ese sentido es por el cual el sufrimiento, invisible a simple vista, refleja lo que
sucede en la mente de quienes sufren. La Organización Panamericana de la Salud
(OPS) señala que los hombres tienen tasas de suicidio notablemente más altas, es
así pues como (2) El dolor que lleva al suicidio puede ser tan agudo como una
espina en el corazón, pero sin señales visibles. con una media global de 12.6 por
cada 100,000 habitantes, comparado con 5.4 entre las mujeres. Sin embargo, las
mujeres enfrentan un aumento proporcional más marcado, lo que requiere
estrategias específicas de prevención adaptadas a sus necesidades.
3. Hipérbole
En la mente de una persona que considera el suicidio, (3) la vida se siente como un
océano interminable de oscuridad. Así pues, de acuerdo con la OMS, factores como
el aislamiento social, las dificultades económicas y los problemas de salud mental
intensifican esta percepción. Dado que, la pandemia de COVID-19 exacerbó estos
riesgos al incrementar los niveles de estrés y soledad en la población global,
recordándonos la importancia de implementar estrategias proactivas para
contrarrestar estas tendencias.
4. Prosopopeya
En muchos casos, las personas no buscan ayuda debido al estigma asociado a los
problemas de salud mental. Ya que (4) el silencio actúa como un cómplice del
suicidio, susurrando palabras de desesperanza”, en ese sentido diferentes
iniciativas globales como el enfoque "LIVE LIFE" de la OMS destacan la importancia
de sensibilizar a los medios de comunicación para abordar el tema del suicidio de
manera responsable, dado que es necesario ofrecer mensajes de esperanza.
5. Paradoja
(5) Es paradójico que el suicidio sea visto por quienes lo contemplan como una
solución cuando en realidad representa el fin de cualquier posibilidad de cambio.
Por esta razón este fenómeno refleja la desesperación profunda de quienes no
logran visualizar alternativas viables. Dado que, según la OPS, intervenciones
basadas en evidencia, como la capacitación de profesionales de atención primaria
en la identificación temprana de señales de alerta, podrían evitar muchas muertes
prevenibles.
6. Ironía
De modo que este juicio erróneo perpetúa el estigma y dificulta la búsqueda de
ayuda. Ya que la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible busca reducir
un tercio las tasas globales de suicidio para 2030, es esta crueldad con la cual (6)
El mundo a menudo señala a quienes consideran el suicidio como débiles, cuando
soportar ese nivel de sufrimiento diario es, en sí mismo, una prueba de resistencia.
promoviendo una cultura de comprensión y apoyo que pueda contrarrestar esta
narrativa dañina.
En conclusión, el suicidio no es un acto de cobardía ni de valentía, sino de
desesperación. Por lo tanto, la sociedad debe dejar de ignorar esta problemática y
ofrecer una mano firme, un oído dispuesto y un corazón abierto para quienes sienten
que ya no pueden continuar.
De tal modo, que, en lugar de juzgar, necesitamos actuar. Ya que es necesario que
recordemos que incluso en la noche más oscura, una chispa de esperanza puede
encender una luz que ilumine el camino de regreso a la vida. La prevención del
suicidio empieza con la empatía y el compromiso colectivo de cuidar a quienes
sufren y a aquellos que lo necesitan porque no solo se trata de hablar de suicidio
sino de reducirlo.
Fuentes:
1. Organización Mundial de la Salud. (2021). *Preventing suicide: A global
imperative*. Ginebra: OMS. Recuperado de https://www.who.int/publications-
detail/preventing-suicide-a-global-imperative
2. Organización Panamericana de la Salud. (2020). *Prevención del suicidio: Crear
esperanza a través de la acción*. Washington, DC: OPS. Recuperado de
https://www.paho.org
3. American Foundation for Suicide Prevention. (2022). *Annual suicide prevention
report*. Recuperado de https://afsp.org
4. Harvard School of Public Health. (2020). *Means Matter Campaign: Reducing
access to lethal means*. Cambridge, MA: Harvard University. Recuperado de
https://www.hsph.harvard.edu/means-matter
5. Joiner, T. (2005). *Why people die by suicide*. Cambridge, MA: Harvard University
Press.
6. National Institute of Mental Health. (2022). *Suicide prevention: What you need to
know*. Recuperado de https://www.nimh.nih.gov
7. World Health Organization. (2014). *Mental health action plan 2013–2020*.
Ginebra: OMS. Recuperado de https://www.who.int/publications
8. Klonsky, E. D., & May, A. M. (2015). The three-step theory (3ST): A new theory of
suicide rooted in the "ideation-to-action" framework. International Journal of
Cognitive Therapy, 8(2), 114-129. https://doi.org/10.1521/ijct.2015.8.2.114
9. Franklin, J. C., Ribeiro, J. D., Fox, K. R., Bentley, K. H., Kleiman, E. M., Huang,
X., ... & Nock, M. K. (2017). Risk factors for suicidal thoughts and behaviors: A meta-
analysis of 50 years of research. Psychological Bulletin, 143(2), 187–232.
https://doi.org/10.1037/bul0000084
10. International Association for Suicide Prevention. (2021). *World Suicide
Prevention Day toolkit: Creating hope through action*. Recuperado de
https://www.iasp.info