Hoy debatimos un tema que tiene implicaciones globales: ¿las políticas implementadas
en Chile para combatir el cambio climático son efectivas y equitativas? Nuestro equipo
se posiciona en contra de esta moción. Buenas tardes, estimados jueces y compañeros,
Yo soy Carla Millán y junto a Anjhie Morales y Francisca Jiménez estamos convencidas
de que estas políticas han fallado en abordar los problemas estructurales que enfrenta
nuestro país, en términos de sostenibilidad y justicia social. Y al finalizar el debate
ustedes también lo estarán.
Chile es un país que ha demostrado compromiso con la lucha contra el cambio
climático. Se ha adherido a acuerdos internacionales, como el Acuerdo de París, y ha
prometido reducir sus emisiones en un 30% para 2030. Sin embargo, no estamos
cumpliendo.
Es fundamental que en este debate comprendamos la diferencia entre igualdad,
equidad y justicia.
Igualdad significa darle a todos lo mismo, sin importar sus circunstancias.
Equidad, implica dar a cada uno lo que necesita, reconociendo que no todos parten del
mismo lugar.
- Finalmente, la justicia va más allá, no solo implica corregir las desventajas, sino
eliminar las barreras estructurales.
Permítanme hacerles una invitación: imaginemos a 3 personas intentando observar un
partido detrás de una valla. Si a cada una se da una caja de igual tamaño, solo una de
ellas podrá ver el partido. En cambio, si cada persona recibe las cajas que necesita para
compensar su altura, todos podrán ver el partido. Pero la verdadera solución es
eliminar la valla.
Mediante nuestra línea argumental demostraremos que las políticas se reducen a
teorías prometedoras y necesitamos medidas de alcance global.
En primer lugar, el fracaso en la reducción de emisiones, según el Ministerio del
Medioambiente solo un 5% en la última década. En segunda instancia la distribución
desigual de los costos, como en el caso de la Ley REP, Las grandes empresas tienen los
recursos, pero ha sido una carga para las pymes
En tercer lugar, el impacto en las comunidades vulnerables y las pocas herramientas
que se ofrecen a la ciudadanía. Sin educación, no podemos hablar de
sostenibilidad a largo plazo. La lucha contra el cambio climático es de todos, no
nos queremos quedar fuera.
Buenas tardes, estimados compañeros y jurado
Según datos de la ONU y del Banco Mundial, de aquí al 2050 tendremos 216 millones
de refugiados climáticos y nosotras no queremos ser parte de esta cifra, equipo de
Plaza Vespucio ¿ustedes sí?
Para entender nuestra respuesta a la pregunta inicial, es preciso que revisemos en
detalle las razones que nos conducen a este NO rotundo.
El primer argumento que presentamos se centra en el fracaso de las políticas chilenas
en términos de reducción de emisiones. Chile se comprometió a reducir un 30%
de sus emisiones para 2030, pero estamos lejos de cumplir con esa meta. Según
cifras del Ministerio de Medio Ambiente, el país ha reducido solo un 5% en los
últimos 10 años. Esto significa que, al ritmo actual, Chile no cumplirá su
compromiso internacional bajo el Acuerdo de París.
Asimismo, a pesar de que Chile ha invertido en energía solar y eólica, estas
representan menos del 10% de la matriz energética total del país, mientras que
más del 54% sigue dependiendo de combustibles fósiles. Las barreras son
estructurales y no se están abordando adecuadamente.
Ahora hablemos de la responsabilidad compartida, el concepto que queremos
enfatizar es que la lucha contra el cambio climático es de todos, pero con las
políticas actuales muchas personas y sectores se están quedando fuera. La Ley
REP, que responsabiliza a las empresas por la gestión de sus residuos, tiene una
letra chica: la carga desproporcionada sobre las pymes. Esta situación representa
una desventaja competitiva, viéndose obligadas en, muchos casos a cerrar sus
puertas. Y nos parece importante recordar que el 98% del tejido económico
chileno está constituido por pequeñas empresas. Un Informe del Centro de
Políticas Públicas, revela que desde su implementación un 80% de las pymes han
reportado un incremento en sus costos operativos. Significa que hemos
entregado una caja a cada uno, pero las pymes no alcanzan a ver el partido.
Por otra parte, las comunidades más vulnerables, donde la recolección de residuos y el
acceso a tecnologías limpias son escasos, están siendo las más afectadas.
Comunas como La Pintana con altos niveles de pobreza, no tienen acceso a los
beneficios de la sostenibilidad, lo que demuestra que las políticas actuales no
están alcanzando a quienes más lo necesitan, es decir, siguen fuera del estadio.
Finalmente debemos reconocer que la sostenibilidad no debe medirse solo en
términos de reducción de emisiones. Según el informe de Los ODS, Chile está
rezagado en el ods13, que se refiere a la acción climática y en el objetivo 10, que
aboga por la reducción de desigualdades. No se ha invertido lo suficiente en
educación ambiental para preparar a la ciudadanía. Según un estudio de
Ecoembes, solo el 12% de los chilenos recicla regularmente, lo que refleja la falta
de infraestructura y programas de concientización ecológica. Sin educación
ambiental, la ciudadanía no puede participar activamente en la lucha contra el
cambio climático.
Hemos demostrado que las políticas climáticas chilenas no son efectivas ni equitativas,
en términos de sostenibilidad y responsabilidad empresarial y ciudadana. No
estamos en contra de un Chile más sostenible; queremos que todos los sectores
puedan disfrutar del juego sin necesitar una caja.
Contraargumentadora:
Buenas tardes, hemos escuchado con atención los argumentos presentados por el
equipo contrario, pero está claro que los compañeros han llegado con las cajas en la
mano y nosotras hemos decidido derribar la valla.
Porque pretenden vendernos un modelo equitativo y sostenible, sin embargo, no han
logrado demostrarlo. Veámoslo desde las grandes aristas involucradas en el tema
que nos reúne.
En primer lugar, Se ha mencionado que Chile está cumpliendo sus compromisos
ambientales y que el país ha hecho avances significativos, pero los datos del Ministerio
del Medio Ambiente muestran que, entre 2010 y 2020, las emisiones de CO2 no han
disminuido, sino que aumentaron un 4.4%. De hecho, en 2022, Chile seguía ocupando
el puesto 11 entre los países con mayor dependencia de carbón para generar energía
en el mundo.
Además, sabemos que la energía renovable es una de las banderas de las políticas
actuales, pero en la práctica, estas representan menos del 10% de la matriz energética.
También nos gustaría mencionar que como país no tenemos un plan de acción que
permita gestionar los residuos de las palas eólicas una vez que se cumpla su vida útil.
Esto es, pan para hoy y hambre para mañana.
Aunque el equipo contrario hable de una "transición justa" al empleo verde, la realidad
es distinta. Según el Observatorio Laboral de Chile, en los últimos cinco años se han
generado menos de 5,000 empleos verdes. En contraste, las industrias tradicionales,
como la minería y el transporte, han perdido más de 15,000 empleos debido a las
regulaciones ambientales. Esto demuestra que el balance entre los empleos verdes
creados y los empleos perdidos es negativo.
Y aún tenemos más, al parecer los compañeros han caído en la trampa de las promesas
hechas en papel porque mientras las grandes empresas multinacionales tienen los
recursos para cumplir con las regulaciones, las pequeñas y medianas empresas
(pymes) no tienen esa capacidad. La Asociación de Emprendedores de Chile (ASECH)
reporta que han aumentado los costos de producción en un 40%, llevándolas a reducir
su plantilla laboral o incluso a cerrar.
Esto limita la competencia y reduce las oportunidades económicas para el segmento
de las pymes, que representan el 50% del empleo en Chile.
Ahora, hablemos de la electromovilidad. el costo de implementar esta tecnología
sigue siendo prohibitivo para muchos. Según la Asociación Nacional Automotriz de
Chile (ANAC), el precio de un vehículo eléctrico es tres veces mayor, lo que hace que
esté fuera del alcance de la mayoría. Además, la falta de infraestructura de carga
accesible agrava esta situación. ¿Cómo podemos hablar de equidad cuando solo un
sector privilegiado puede acceder a estas alternativas sostenibles? Y estamos pasando
por alto un gran detalle, Santiago no es Chile.
En cuanto a la reforestación, si bien se presenta como una solución efectiva para
mitigar el cambio climático, Los programas en Chile han estado orientados
principalmente a la plantación de especies exóticas, como el pino y el eucalipto, que
crecen rápidamente, pero consumen grandes cantidades de agua y empobrecen los
suelos. Según la Fundación Terram, estos monocultivos afectan a las comunidades
rurales al reducir la disponibilidad de agua y desplazar la biodiversidad nativa.
Mientras reforestamos algunas zonas, a muchas familias les estamos cerrando el grifo.
Entonces, volvamos a la moción: ¿Son estas políticas de sostenibilidad realmente
efectivas y equitativas? La respuesta es clara: no lo son. La verdadera sostenibilidad
requiere que todos podamos ser parte de la solución.
¿Están dispuestos a cambiar la valla o solo a ofrecer las cajas?