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Compendio Sgto. 2o. EMS. 2024

Compendio de materias para participar al ingreso a la escuela militar de sanidad del ejercito mexicano 2024

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ESCUELA MILITAR DE SARGENTOS.

“LA PATRIA ES PRIMERO”

CURSO DE FORMACION DE SARGENTOS 2/os. DE LAS


ARMAS, DE FUERZA AEREA FUSILEROS
PARACAIDISTAS Y POLICIAS MILITARES “CON
ESPECIALIDAD EN SEGURIDAD PUBLICA” 2024.

MATERIAS.

LEGISLACION MILITAR:
1. LEY DE DISCIPLINA DEL EJERCITO Y F . A . M .
(10-12-2004).
2. REGLAMENTO GENERAL DE DEBERES MILITARES
(04-12-1943).
3. CODIGO DE JUSTICIA MILITAR (21-06-2018).
4. LEY ORGANICA DEL EJTO. Y F.A.M. (03-05-2023).
5. LEY FED. ARMAS DE FUEGO Y EXP. (06-12-2022).
DERECHOS HUMANOS.
6. MANUAL DE DERECHOS HUMANOS (2016).
7. LEY NACIONAL SOBRE EL USO DE LA FUERZA
(08-04-2022).
leY de
disCiplina
del ejerCito
Y fuerza
aérea
mexiCanos.

d.o.f. 10-12-2004.
Ley de Disciplina del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
(D.O.F. 10-12-2004).
Capitulo I.
Disposiciones Generales.
Artículo 1o.- La presente Ley tiene por objeto preservar la disciplina
militar como principio de orden y obediencia que regula la conducta
de los individuos que integran el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
Sus disposiciones son de observancia obligatoria para todos los
militares que integran el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos de
conformidad con su Ley Orgánica.
Artículo 1 BIS.- El servicio de las armas exige que el militar lleve el
cumplimiento del deber hasta el sacrificio y que anteponga al interés
personal, el respeto a la constitución política de los estados unidos
Mexicanos, la soberanía de la nación, la lealtad a las instituciones y el
honor del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
Artículo 2.- El militar debe observar buen comportamiento, para que
el pueblo deposite su confianza en el Ejército y Fuerza Aérea y los
considere como la salvaguarda de sus derechos.

Artículo 3.- La disciplina en el Ejército y Fuerza Aérea es la norma


a que los militares deben ajustar su conducta; tiene como bases la
obediencia, y un alto concepto del honor, de la justicia y de la moral,
y por objeto, el fiel y exacto cumplimiento de los deberes que
prescriben las leyes y reglamentos militares.
Artículo 3 Bis.- La disciplina es la base fundamental del Ejército
y Fuerza Aérea Mexicanos, los cuales existen primordialmente para
defender los intereses de la patria y preservar su vida institucional.
Artículo 4.- La disciplina exige respeto y consideraciones mutuas
entre el superior y el subalterno, la infracción de esta norma de
conducta se castigará de conformidad con las leyes y reglamentos
militares.
Capítulo II.
Principios generales de disciplina militar.

Artículo 5.- El militar debe proceder de un modo legal, justo


y enérgico en el cumplimiento de sus obligaciones, a fin de
obtener la estimación y obediencia de sus subalternos.
Es deber del superior educar y dirigir a los individuos que la nación
pone bajo su mando.
Artículo 6.- En caso de extrema necesidad en actos del servicio,
el superior podrá servirse de sus armas o de la fuerza a su mando
para obtener obediencia a sus órdenes o mantener la disciplina.
2
Artículo 7.- El superior será responsable del orden en las tropas
que tuviere a su mando, así como del cumplimiento de las obligaciones
del servicio, sin que pueda disculparse en ningún caso con la omisión
y descuido de sus subalternos.
Artículo 8.- Todo militar que mande tropas, inspirará en ellas la
satisfacción de cumplir con las leyes, reglamentos y órdenes
emanadas de la superioridad; no propalará ni permitirá que se
propalen murmuraciones, quejas o descontentos que impidan el
cumplimiento de las obligaciones o que depriman el ánimo de sus
subalternos.

Artículo 9o.- El militar que manifieste al superior el mal estado en


que se encuentran sus tropas, deberán hacerlo con discreción,
exponiendo sin exagerar, las circunstancias en que se hallan, a fin de
que se provea lo necesario.
Artículo 10.- Para que el militar obtenga la confianza y
estimación de sus superiores y en su caso las recompensas,
deberá demostrar aptitud, buena conducta, amor a la carrera, celo en
el cumplimiento de su deber y respeto para su persona y para la de los
demás.

Artículo 11.- El militar se abstendrá de murmurar con motivo de las


disposiciones superiores o de las obligaciones que le impone el
servicio.

Artículo 12.- El militar no deberá elevar quejas infundadas, hacer


públicas falsas imputaciones o cometer indiscreciones respecto de los
actos del servicio.

Artículo 13.- El militar aceptará dignamente y con satisfacción las


obligaciones que le imponga su servicio, sin oponer dificultades, pero
cuando menoscabe su jerarquía militar, tendrá derecho de representar
ante la superioridad.

Artículo 14.- Queda estrictamente prohibido al militar dar órdenes


cuya ejecución constituya un delito; el militar que las expida y el
subalterno que las cumpla, serán responsables conforme al código de
justicia militar.

Artículo 15.- Debe entenderse por actos del servicio, los prescritos
por las leyes, reglamentos y disposiciones de observancia general que
dicte la superioridad.
Artículo 16.- En actos del servicio, el militar no podrá
hacerse representar por apoderado.
Tampoco deberá elevar peticiones en grupo, ni solicitud tendiente a
contrariar o retardar órdenes del servicio.
3
Artículo 17.- Queda estrictamente prohibido al militar en servicio
activo, inmiscuirse en asuntos políticos, directa o indirectamente,
salvo aquel que disfrute de licencia que así se lo permita en términos
de lo dispuesto por las leyes; así como pertenecer al estado
eclesiástico o desempeñarse como ministro de cualquier culto
religioso, sin que por ello pierda los derechos que le otorga la
constitución política de los estados unidos Mexicanos.
Artículo 18.- El militar está obligado a saludar a sus superiores y a
los de su misma jerarquía, conforme se prescriben los reglamentos,
así como a corresponder el saludo de sus subalternos.
Artículo 19.- En un acto oficial, donde estuviere un militar y se
presentare otro de mayor jerarquía, le cederá el asiento o lugar
Preeminente.
Esta formalidad no tendrá lugar, en los tribunales militares.
Artículo 20.- El comandante de las tropas que arribe a una ciudad
o lugar en que no hubiere autoridad militar superior, hará una visita de
cortesía a las autoridades civiles.
Artículo 21.- El militar debe comportarse con el más alto grado de
cortesía y educación, guardando la compostura que corresponde a su
dignidad y la marcialidad que debe ostentar como miembro del Ejército
y Fuerza Aérea.

Artículo 22.- El militar prestará, siempre que le sea posible, su


ayuda moral y material a sus subalternos y compañeros que la
necesiten, pues no debe olvidar nunca que la solidaridad y ayuda
mutua facilitan la vida en común y el cumplimiento de los deberes
militares, constituyendo el espíritu de cuerpo, sentimiento de las
colectividades que todos los militares tienen el deber de fomentar.
Artículo 23.- El militar que porte uniforme se abstendrá de entrar
a centros de vicio y de prostitución, salvo que estén realizando actos
del servicio.
Artículo 24.- Los militares rehusarán todo compromiso que implique
deshonor o falta de disciplina, y no darán su palabra de honor si no
pueden cumplir lo que ofrecen.
Artículo 24 Bis.- El militar, atendiendo a su honor y principios,
debe obrar con equidad y justicia, ser ejemplo de puntualidad y
preocuparse por cumplir con lo ordenado, anteponiendo su iniciativa
e inteligencia.
4
Capítulo III.
Correctivos disciplinarios.
Artículo: 24 Ter.- Correctivo disciplinario es la medida coercitiva
que se impone a todo militar del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos,
por haber infringido las leyes o reglamentos militares, siempre y
cuando no constituyan un delito.
Artículo: 24 Quáter.- Los correctivos disciplinarios se clasifican
en:
I. Amonestación;
II. Arresto, y
III. Cambio de unidad, dependencia, instalación o comisión en
observación de su conducta, determinado por el consejo de honor.
Artículo: 24 Quinquies.- La amonestación es el acto por el cual el
superior advierte al subalterno, de palabra o por escrito, la omisión o
defecto en el cumplimiento de sus deberes; invitándolo a corregirse.
En ambos casos, quien amoneste lo hará de manera que ningún
individuo de menor categoría a la del aludido se aperciba de ella,
Procurando observar en estos casos la discreción que les exige la
disciplina.
Queda prohibida la reprensión que, por ser afrentosa y degradante,
es contraria a la dignidad militar.
Artículo 25.- El arresto es la reclusión que sufre un militar en el
interior de las unidades, dependencias o instalaciones militares y
puede ser impuesto con o sin perjuicio del servicio.
En el primer caso, sólo podrán desempeñarse aquellos servicios que
no requieran salir del alojamiento, por estar el militar a disposición de
su comandante o jefe de la unidad, dependencia o instalación.
Artículo 26.- Si el que impone el correctivo no tiene bajo su mando
directo la tropa a que pertenece el que comete la falta, ordenará el
arresto y dará cuenta a la autoridad militar correspondiente, siendo
ésta quien fijará la duración del castigo, teniendo en consideración la
jerarquía de quien lo impuso, la falta cometida y los antecedentes del
subalterno.
Artículo 27.- (se deroga).
Artículo 28.- Toda orden de arresto deberá darse por escrito.
En caso de que un militar se vea precisado a imponerlo por orden
verbal, surtirá efectos de inmediato, pero dicha orden deberá ser
ratificada por escrito dentro de las 24 horas siguientes, anotando el
motivo y fundamento de la misma, así como la hora; en caso de que
no se ratifique, la orden quedará sin efecto.
5
Artículo 29.- El que impida el cumplimiento de un arresto, el que
permita que se quebrante, así como el que no lo cumpla, serán
sancionados de acuerdo a lo dispuesto en el código de justicia militar.
Artículo 30.- (se deroga).
Artículo 31.- El militar que ejerce superioridad jerárquica o de
cargo, podrá imponer correctivos disciplinarios.
“Superioridad Jerárquica” es la que corresponde a la dignidad
militar que representa el grado, con arreglo a la escala del Ejército y
Fuerza Aérea.
“Superioridad de cargo” es la inherente a la comisión que
desempeña un militar, por razón de sus funciones, y de la autoridad
de que está investido.
Artículo 32.- Tienen facultad para imponer arrestos a sus
subalternos en jerarquía o cargo, los generales, jefes, oficiales y
clases.
Artículo 33.- Los arrestos se impondrán a:
I. Los generales y jefes, hasta por 24 y 48 horas,
respectivamente;
II. Los oficiales, hasta por ocho días, y
III. La tropa, hasta por quince días.
Los generales, jefes, oficiales y tropa que no tengan destino fijo y se
encuentren en disponibilidad, cumplirán los arrestos que se les
impongan en cualquiera de los recintos militares señalados en el
Artículo 25 de esta ley.
Los militares en situación de retiro cumplirán el arresto en la
instalación militar más cercana a su domicilio.
El Secretario de la Defensa Nacional tendrá facultad para
amonestar, así como para imponer y graduar arrestos a los
generales, jefes, oficiales y tropa, hasta por quince días.
Artículo 33 Bis.- Tienen facultad para graduar arrestos:
I. El secretario, subsecretario y oficial mayor de la
secretaría de la defensa nacional, y
II. En las tropas a su mando:
a) Los comandantes del Ejército y la Fuerza Aérea, los
comandantes de mandos territoriales, de unidades y organismos
Circunstanciales;
b) Los directores generales de las armas y servicios, y
c) Los directores y jefes de dependencias e instalaciones.
En ausencia de los anteriores, la facultad recaerá en quien los
suceda en el mando o cargo.
6
Artículo 33 Ter.- Todo militar facultado para graduar arrestos
tendrá en cuenta, al hacerlo, que sea proporcional a la falta cometida,
a la jerarquía, al cargo, a los antecedentes del infractor, a las
circunstancias, al grado que ostente y al cargo de quien lo impuso.
Cuando a juicio del que deba graduar el correctivo, la gravedad
de la falta merezca la imposición de un arresto superior al máximo
que le sea permitido aplicar, dará cuenta a la autoridad facultada
para que sea ella quien lo gradúe.
El militar facultado para graduar arrestos, podrá dejarlos sin
efecto o sustituirlos por amonestación.
Artículo 33 Quater.- El que haya recibido orden de arresto, deberá
comunicar al superior de quien dependa así como al que se la impuso,
el inicio y término de su cumplimiento.
Los Generales, Jefes y Oficiales lo harán por escrito y la tropa de
forma verbal.
Artículo 33 Quinquies.- El militar que esté cumpliendo un arresto
y se haga acreedor a otro, empezará a cumplir este último desde el
momento en que se le comunique.
Capitulo IV.
Consejo de honor.
Artículo 34.- El consejo de honor se establecerá en las
unidades y dependencias del Ejército y Fuerza Aérea; se constituirá
con un Presidente y cuatro vocales en las unidades y con un
presidente y dos vocales en las dependencias, conforme al
reglamento respectivo.
Artículo 35.- Corresponde conocer al consejo de honor:
I. De todo lo relativo a la reputación de la unidad, dependencia o
instalación;
II. De la embriaguez, uso de narcóticos y juegos prohibidos por la
ley;
III. De la disolución escandalosa.
IV. De la falta de honradez en el manejo de caudales que no
constituya un delito;
V. De la negligencia en el servicio, que no constituya un
delito.
VI. De todo lo que concierne a la dignidad militar.
Artículo 36.- El consejo de honor tiene facultades para:
I. Acordar las notas que hayan de ponerse en las hojas de
servicios de los oficiales, y en el memorial de servicios de los
individuos de tropa.
II. Dictaminar sobre los castigos correccionales que deban
imponerse desde capitán 1o. hasta el soldado, por faltas, cuyo
conocimiento sea de la competencia de este consejo.
7
III. Acordar se solicite la baja del Ejército y Fuerza Aérea por
determinación de mala conducta, para el personal de tropa y de los
militares de la clase de auxiliar, y
IV. Turnar al ministerio público, las constancias respectivas en los
casos en que determine que es competencia de los tribunales
correspondientes.
En caso de la fracción III se otorgará al militar un plazo de quince
días naturales para que manifieste lo que su interés convenga.
Artículo 37.- Los castigos correccionales a que se refiere la
fracción ii del Artículo anterior son:
I.- Para las clases y soldados, el cambio de unidad, dependencia e
instalación o el arresto hasta por quince días en prisión militar, y
II.- Para los oficiales, el cambio de unidad, dependencia,
instalación, comisión o el arresto hasta por quince días en prisión militar.
Artículo 38.- (se deroga).
Artículo 39.- Se prohíbe a los individuos que componen el consejo
de honor, externar los asuntos que se traten en el seno del consejo y
murmurar de las providencias acordadas por el mencionado consejo.
El que faltare a esta prescripción será excluido del honroso cargo que
desempeña, previa aprobación de la secretaría de la defensa
nacional.
Artículo 40.- El consejo de honor, emplazará al militar de cuya
conducta va a conocer para hacerle saber la causa por que se le juzga
y oír sus descargos, a fin de que se le imparta estricta justicia.
Artículo 41.- Los miembros de un consejo de honor, serán
responsables, conforme al código de justicia militar, de las
arbitrariedades o abusos que cometieren en el ejercicio de sus
funciones.
Capitulo V. Prevenciones generales.
Artículo 42.- El militar que tenga alguna queja en relación con las
disposiciones superiores o las obligaciones que le impone el servicio,
podrá acudir ante el superior inmediato para la solución de sus
demandas y, en caso de no ser debidamente atendido, podrá llegar
por rigurosa escala, hasta el presidente de la república, si es
necesario.
Artículo 43.- Todo militar que infrinja la presente ley, así como
algún precepto reglamentario, se hará acreedor a un correctivo
disciplinario, de acuerdo con su jerarquía en el Ejército y Fuerza Aérea
y, si la magnitud de su falta constituye un delito, quedará sujeto a lo
dispuesto por el código de justicia militar.
reglamento
general
de
deberes
militares.
d.o.f. 04-12-1943.
1
Reglamento General de Deberes Militares.
(D.O.F. 04-12-1943).
Título I.
Deberes comunes a todos los militares.
Capítulo I.
Disciplina.
Artículo 1.- El interés del servicio exige que la disciplina sea firme,
pero al mismo tiempo razonada.
Todo rigor innecesario, todo castigo no determinado por las leyes o
reglamentos que sea susceptible de producir un sentimiento contrario
al del cumplimiento del deber, toda palabra, todo acto, todo ademán
ofensivo, así como las exigencias que sobrepasen las necesidades o
conveniencias del servicio y en general todo lo que constituya una
extralimitación por parte del superior hacia sus subalternos, están
estrictamente prohibidos y serán severamente castigados.
Artículo 2.- El principio vital de la disciplina es el deber de
obediencia.
Todo militar debe tener presente que tan noble es mandar como
obedecer y que mandará mejor quien mejor sepa obedecer.
Artículo 3.- Las órdenes deber (sic) ser cumplidas con exactitud e
inteligencia, sin demoras ni murmuraciones; el que las recibe, sólo
podrá pedir le sean aclaradas, cuando le parezcan confusas, o que se
le den por escrito cuando por su índole así lo ameriten.
Se abstendrá de emitir cualquier opinión, salvo el caso de hacer
aclaraciones respetuosas.
Para no entorpecer la iniciativa del inferior, las órdenes sólo
expresarán, generalmente, el objeto por alcanzar, sin entrar en detalles
de ejecución.
Artículo 4.- Queda prohibido a los militares, cualquiera que sea su
jerarquía, dar órdenes que sean contrarias a las leyes y reglamentos,
que lastimen la dignidad o decoro de sus inferiores, o que constituyan
un delito.
En este último caso el superior que las da y el inferior que las ejecuta,
serán responsables conforme al código de justicia militar.
Artículo 5.- La subordinación debe ser rigurosamente mantenida
entre grado y grado de la jerarquía militar; la exacta observancia de las
reglas que la garantizan, mantendrá a cada uno dentro del límite justo
de sus derechos y deberes.
Artículo 6.- Entre individuos de igual grado, puede existir también
la subordinación, siempre que alguno de ellos esté investido de un
mando especial.
Esta regla tiene lugar principalmente cuando un militar desempeña un
mando interino o accidental.
2
Artículo 7.- El ejercicio normal del mando exige, de parte de todo
militar, un conocimiento perfecto de sus deberes y derechos;
manteniéndose constantemente dentro del espíritu de las
prescripciones reglamentarias, ningún militar que lo ejerza debe vacilar
en tomar la iniciativa, y aceptar las responsabilidades de su empleo.
Artículo 8.- Todo militar con mando deberá conocer a sus
subordinados: su mentalidad, su procedencia, sus aptitudes, su salud,
sus cualidades y defectos.
Artículo 9.- Los militares tienen obligación de desempeñar las
comisiones del servicio que se les nombre de acuerdo con sus
empleos o las funciones que desempeñen en el ejército.
Artículo 10.- Para que no ignoren las responsabilidades en que
incurren si llegan a cometer alguna omisión, falta o delito,
deberán conocer con minuciosidad las leyes militares y
reglamentos que se relacionen con su situación en el ejército.
Artículo 11.- Se prohíbe a los militares, bajo severo castigo, toda
conversación que manifieste tibieza en el servicio o desagrado por la
fatiga que exige su obligación.
Artículo 12.- Aceptarán dignamente y con satisfacción las
obligaciones que les imponga su servicio en el ejército, prestando,
siempre que les sea posible, su ayuda moral y material a sus inferiores
y compañeros que la necesiten, pues no deben olvidar nunca que la
solidaridad y ayuda mutua, facilitan la vida en común y el cumplimiento
de los deberes militares, constituyendo el espíritu de cuerpo,
sentimiento de las colectividades que todos los militares tienen el deber
de fomentar.
Artículo 13.- Todo militar hará por los conductos regulares,
comenzando por su inmediato superior, las solicitudes que eleve y sólo
podrá salvarlos, cuando se trate de asuntos ajenos al servicio o quejas
contra algún superior; en este caso, ocurrirá al inmediato superior de
quien le haya inferido el agravio o de quien no haya atendido su queja
y aún tiene derecho de acudir hasta el presidente de la república.
Artículo 14.- Los superiores tienen obligación de cumplir
exactamente y hacer cumplir a sus inferiores, las órdenes que hayan
recibido, no pudiendo disculparse en modo alguno con la omisión o
descuido de éstos, en la inteligencia de que por el disimulo, recaerá en
ellos la responsabilidad.
Artículo 15.- Todo militar que dé una orden, tiene el deber de exigir
que se cumpla, y los oficiales y las clases inferiores el de vigilar su
ejecución; tolerar que una orden no sea ejecutada, es una falta de
firmeza, y ponerse en el caso de nulificara sin motivo, es prueba de
debilidad y de poco carácter, ambas cosas son contrarias a la
disciplina.
3
Artículo 16.- Todo militar que se exprese mal de sus superiores en
cualquier forma, será severamente castigado.
Si tuviere queja de ellos, la producirá a quien la pudiere remediar y por
ningún motivo dará mal ejemplo con sus murmuraciones.

Artículo 17.- Cuando el militar eleve quejas infundadas, haga


públicas falsas imputaciones contra sus superiores o cometa
indiscreciones en asuntos del servicio, será castigado con arreglo a lo
prescrito por el código de justicia militar.
Artículo 18.- Usarán su vestuario en la forma que previene el
reglamento de uniformes y divisas, sin mezclar las prendas de los
diferentes uniformes entre sí ni con las de paisano, debiendo
conservarlas siempre limpias y sin roturas.
Artículo 19.- Para demostrar con su porte, aire marcial y buenas
maneras, el espíritu de dignidad que debe distinguir a todos los
miembros del ejército, tienen obligación estricta de presentarse
siempre perfectamente aseados, tanto en su persona como en su
vestuario, armas y equipo; usarán el cabello corto, la barba rasurada y
sin patillas.
Cuando transiten en la vía pública mantendrán la cabeza erguida,
no se desabotonarán la guerrera, no leerán ni llevarán las manos
metidas en los bolsillos.
Jamás producirán escándalo, ya sea hablando en voz alta para
llamar la atención, profiriendo palabras obscenas o insolencias, o
cometiendo actos que puedan provocar el desprecio a su persona.
Artículo 20.- No podrán tomar parte en espectáculos públicos, salvo
los deportivos y culturales y con la autorización del jefe de quien
dependan.
Artículo 21.- No entrarán en cantinas, garitos, ni otros sitios de
prostitución; no se exhibirán públicamente en unión de prostitutas, ni
aun vistiendo de paisanos, si en este caso algún indicio denuncia su
identidad militar; tampoco las introducirán ni recibirán en los cuarteles
o dependencias militares.
Artículo 22.- Todos los miembros del ejército cualquiera que sea
su jerarquía o situación, tendrán obligación de estudiar
constantemente para estar en condiciones de poder desempeñar con
toda eficiencia, la misión que les corresponda.
Artículo 23.- Fuera de los casos de maniobras o ejercicios en el
campo, jamás se sentarán en el suelo, y en todas las ocasiones de su
vida, hasta en los actos más familiares, procurarán no cometer acción
alguna que pueda traducirse en desprestigio del ejército, en desdoro
de su corporación o que cause menosprecio a su persona.
4
Artículo 24.- Una de las atenciones a que deben dar preferencia
bajo su más estricta responsabilidad, es no dejar de dar curso por
ningún motivo ni pretexto, a las solicitudes que por los conductos
debidos lleguen hasta ellos, para no perjudicar en lo más mínimo los
intereses de los que les están subordinados.
Artículo 25.- Toda instancia que hubiere sido denegada por la
superioridad, no podrá repetirse sino después de que haya
desaparecido la causa de motivó la denegación.
Artículo 26.- Por ningún motivo manifestarán en sus
conversaciones repugnancia en obedecer las órdenes superiores, no
deberán censurarlas ni permitir que sus inferiores lo hagan aun cuando
ellas originen aumento de fatiga.
Artículo 27.- Los militares tendrán obligación de certificar servicios
de los individuos de su empleo y de los de grado inferior, sin necesidad
de autorización, cuando les consten personalmente los hechos a que
se refieren, y siempre bajo su responsabilidad.
Artículo 28.- Queda prohibido a todo militar, desempeñar funciones
de policía urbana o invadir las funciones de ésta, debiendo prestar su
contingente sólo en los casos especiales en que lo ordene la secretaría
de guerra. Cuando intervenga directamente, en caso de flagrante
delito, de acuerdo con el artículo 16 de la constitución de la
república, dicha intervención terminará desde el momento en que un
miembro de la policía u otra autoridad se presente.
Tampoco deberá en modo alguno, impedir que la policía ejerza su
autoridad, funciones y consignas.
Artículo 29.- Los militares, de cualquier graduación, no
intervendrán jamás en asuntos de la incumbencia de las autoridades
civiles, cuyas funciones no les es permitido entorpecer, antes bien,
respetarán sus determinaciones y les prestarán el auxilio necesario
cuando sean requeridos, siempre que reciban órdenes de la autoridad
militar competente.
Artículo 30.- Queda estrictamente prohibido desempeñar el
servicio de otro, por retribución alguna o convenio previo, sin que exista
motivo legal poderoso que el superior calificará, pues el servicio militar
no debe ser motivo de comercio. Las causas para que un militar sea
relevado del servicio que le corresponde desempeñar son:
enfermedad grave que le imposibilite, inutilidad pasajera o definitiva
para desempeñarlo; ser citado a diligencias judiciales u otros motivos
a juicio del superior.
Artículo 31.- todos militares tienen el derecho de expresar sus ideas
en los libros y artículos de prensa, siempre que no se trate en ellos de
asuntos políticos y religiosos o que afecten a la moral, la disciplina o a
los derechos de tercera persona.
5
Podrán asimismo, de acuerdo con las prescripciones
constitucionales, profesar la creencia religiosa que más les agrade;
pero queda prohibida su asistencia, portando uniforme, a los templos
o lugares donde se practiquen ceremonias religiosas de cualquier
índole.
Artículo 32.- Los militares respetarán el ejercicio del derecho de
petición de sus inferiores, siempre que estos lo ejerzan en forma
comedida y atenta.
A toda petición deberá recaer un acuerdo de la persona a quien se
haya dirigido, la cual tiene obligación de comunicarlo en breve tiempo al
solicitante.
Artículo 33.- Queda prohibido a todo militar hacer descuentos en
los haberes, salvo lo prevenido en el artículo 65 de este reglamento.
Hacer préstamos y efectuar todo acto de agio o de comercio con
sus inferiores, cualquiera que sea su origen e importe. Se
recomienda a todos los jefes y lo exige la honradez que debe
caracterizarlos, repriman con mano enérgica tales abusos,
consignando a los infractores a las autoridades competentes.
Artículo 34.- Todo militar en servicio debe dar noticia de su domicilio
particular al jefe de quien dependa, y en su defecto a la autoridad
militar de la plaza en que resida.
Artículo 35.- El militar tendrá profundo respeto a la justicia,
consideración y deferencia a los inferiores a quienes nunca hará
observaciones, ni correcciones en presencia de inferiores, ni de
personas extrañas y guardará atención a los civiles.
Artículo 36.- Queda estrictamente prohibido a los militares,
cualquiera que sea la situación en que encuentren en el ejército, hacer
presión moral o material con los individuos o elementos a su
disposición para inclinar la opinión pública en determinado sentido y
burlar de ese modo la efectividad del voto y la libertad del sufragio.
Los miembros del ejército tienen todas la obligaciones, prerrogativas
y derechos que las leyes prescriben para los ciudadanos; de manera
que el ejercicio de estos últimos no tendrá más limitaciones que las
que las mismas leyes señalen o cuando se afecte la subordinación y
disciplina o tienda a contrariar las órdenes del servicio, sea en tiempo
de paz o en campaña.
Artículo 37.- No se permite a los militares aceptar obsequios de sus
inferiores. Se evitará por consiguiente, que promuevan o
colecten suscripciones con ese objeto, sin que por esto se eviten
las atenciones sociales y de urbanidad que mutuamente se
merecen.
6
Artículo 38.- Cuando en el momento de recibir órdenes para
ejecutar una operación, no se encuentre a la cabeza de la fuerza el
superior que la deba mandar, el que le siga en categoría tomará desde
luego las medidas necesarias para proceder a cumplirlas.
Artículo 39.- Cuando a algún militar se le marque el ¡alto!
¡Quien vive! por un centinela, se detendrá y contestará:
¡México!, el número de su corporación o dependencia en que sirva; en
cualquier otro caso contestará su grado y tendrá obligación de
identificarse ampliamente, para cuyo efecto los generales, jefes y
oficiales portarán constantemente su tarjeta de identificación o cartera
de identidad expedida por la secretaría de guerra y los individuos de
tropa usarán, en igual forma, otra expedida por la comandancia de su
corporación o dependencia.
Artículo 40.- El que tenga mando y sea responsable de un puesto
militar, cuidará de que se cumplan todas las órdenes y disposiciones;
en caso de ser atacado se defenderá hasta el último momento para
dejar bien puesto el honor de las armas.
Al frente del enemigo procurará siempre infundir a sus inferiores el
ánimo y entusiasmo necesarios para obtener la victoria, evitando o
reprimiendo duramente las conversaciones que puedan dar lugar a la
desmoralización.
Capítulo II.
Ética Militar.
Artículo 41.- El militar que ocupa un lugar en el escalafón del
ejército y recibe como retribución un sueldo de la nación, tiene la
obligación estricta de poner toda su voluntad, toda su inteligencia y
todo su esfuerzo, al servicio del país.
Artículo 42.- El militar podrá pedir su baja del ejército cuando no
esté conforme con la orientación que el supremo gobierno dé a la
política del país, pero de ninguna manera mientras esté en
servicio, dará mal ejemplo con sus murmuraciones exteriorizando
su disgusto; en este caso será severamente castigado.
Artículo 43.- Los miembros del ejército, sin excepción, tienen el
deber de rehusar todo compromiso que implique deshonor, falta de
disciplina o menoscabo de la reputación del ejército y no empeñarán
jamás su palabra de honor, cuando no tengan la seguridad absoluta
de poder cumplirla. La palabra de honor debe ser inmaculada para
todo militar que sepa respetarse y respetar a la institución a que
pertenece.
Artículo 44.- El honor de las familias debe merecer el más profundo
respeto para los militares, quienes están obligados a respetarlas, tanto
como quisieran que se respetara la propia. Si es falta grave de moral
y de honradez atentar contra las familias de los civiles, mayor gravedad
reviste cuando se trate de la de un compañero; teniendo las agravantes
de la falta de consideración, si se trata de un superior, y las de la
COBARDIA y BAJEZA si se trata de la de un inferior.
7
Artículo 45.- Todo militar tiene la obligación imprescindible de
prestar su contingente personal en ayuda de los miembros del ejército,
cuando se vean comprometidos, cualquiera que sea la situación en que
se encuentre, aun cuando no les conozcan personalmente. Esto no
implica en modo alguno, que dicha ayuda se extienda al caso en que
se trate de fomentar o encubrir alguna falta o delito que cometa a (sic)
pretenda cometer el que necesite el auxilio.
Artículo 46.- El militar que tenga conocimiento de que se intenta
algo contra los intereses de la patria o del ejército, tiene la estricta
obligación de dar parte de ello a sus inmediatos superiores, y si éstos
no dan la importancia debida a sus informaciones, podrá dirigirse a los
inmediatos superiores de los primeros; debiendo insistir en sus avisos
hasta que tenga conocimiento de que se han iniciado las gestiones de
la superioridad para evitarlo. El que por indolencia, apatía o falta de
patriotismo oculte a sabiendas informes de esta naturaleza, será
consignado como cómplice del delito inicial y castigado conforme al
código de justicia militar.
Capítulo III.
Correctivos disciplinarios.
Artículo 47.- Todo el que infrinja un precepto reglamentario, se
hará acreedor a una sanción disciplinaria, de acuerdo con su jerarquía
en el ejército y la magnitud de su falta. Si ésta constituye un delito, que
dará sujeto al proceso correspondiente, de acuerdo con el código de
justicia militar. La superioridad tiene, entre otras características, la
facultad de corregir, y por lo tanto, el que la ejerce, jerárquica o de
cargo, tendrá derecho a imponer correctivos disciplinarios.

Artículo 48.- Se entiende por correctivos disciplinarios, las


sanciones que se imponen a los militares por infracciones que no
constituyan un delito.
Artículo 49.- Los correctivos disciplinarios son: I.-
Amonestación;
II.- Arresto, y
III.- Cambio de Cuerpo o Dependencia.

Queda estrictamente prohibida la represión, que por ser


afrentosa y degradante, es contraria a la dignidad militar.

Artículo 50.- La amonestación es el acto por el cual el superior


advierte al inferior la omisión o defecto en el cumplimiento de sus
deberes, invitándolo a corregirse, a fin de que no incurra en falta y se
haga acreedor a un arresto. La amonestación puede hacerse de
palabra o por escrito.
8
En ambos casos, la harán de manera que ningún individuo de menor
categoría a la del aludido se aperciba de ella, procurando observar en
estos casos la discreción que les exige la disciplina. El arresto es la
reclusión que sufre un militar por un término de
24 horas a 15 días en su alojamiento, cuartel o en las guardias de
prevención; entendiéndose por alojamiento la oficina o dependencia
militar donde presten sus servicios lo interesados.
Artículo 51.- Tienen facultad para imponer arrestos a sus inferiores
en jerarquía o cargo, en los límites fijados en el artículo
53: los generales, jefes, oficiales y clases.
Artículo 52.- Tienen facultad para graduar arrestos:
I.- El secretario, subsecretario y oficial mayor de guerra y
marina.
II.- En las tropas a su mando:
a).- Los comandantes de grandes unidades, de zona y de
guarnición.
b).- Los jefes o directores de departamentos, oficinas,
establecimientos u otras dependencias.
c).- Los comandantes de cuerpos de tropas, de armas,
partidas y destacamentos.
Artículo 53.- Los arrestos a que se refieren los artículos
anteriores, se impondrán:
A los Generales y Jefes, hasta por 24 y 48 horas,
respectivamente, en su alojamiento militar.
A los oficiales, hasta por 8 días en sus cuarteles, oficinas o
dependencias.
A los individuos de tropa, hasta por 15 días en las guardias de
prevención.
Los Generales, Jefes, Oficiales e individuos de tropas que no tengan
destinación fija y se encuentren en disponibilidad, cumplirán los
arrestos que se les impongan en cualquiera de los recintos militares
antes señalados.
Estos arrestos pueden ser impuestos con o sin perjuicio del servicio.
En el primer caso, sólo podrán desempeñarse aquellos que no
requieran salir del alojamiento, y en el segundo, saldrán únicamente
en asuntos del servicio con autorización del comandante o jefe de la
dependencia.
El Secretario, Subsecretario y Oficial Mayor, tendrán facultades
para imponer y graduar arrestos a los Generales, Jefes, Oficiales e
individuos de tropa, hasta por 15 días.
9
Artículo 54.- Cuando el que imponga el arresto no esté facultado
para graduarlo, de acuerdo con el artículo 52, dará la orden de
arresto comunicándola al superior de quien dependa el arrestado o a la
autoridad correspondiente, informándole de las causas que lo
motivaron, para que lo gradué.
Artículo 55.- Todo militar facultado para graduar arrestos tendrá
muy en cuenta, al hacerlo, que sea proporcional a la falta cometida, a
la jerarquía, a los antecedentes de los infractores y a las
circunstancias.

Cuando a juicio del que deba graduar el castigo, la gravedad de la


falta merezca la imposición de un arresto superior al máximo, que
le sea permitido aplicar, dará cuenta a la autoridad capacitada para que
sea ella quien lo gradúe.
Artículo 56.- Los arrestos en las prisiones militares, sólo se
cumplirán mediante autorización concedida por los comandantes
de zona o de guarnición y siempre que se trate de resoluciones
tomadas por los consejos de honor.

Artículo 57.- Con excepción de las clases, quienes podrán darlas


verbalmente, toda orden de arresto deberá darse por escrito; en
caso de que el que la da se vea obligado a comunicarla verbalmente,
la ratificará por escrito a la mayor brevedad, anotando el motivo.
Artículo 58.- El que hubiere recibido orden de arresto, deberá
comunicar al superior de quien dependa así como al que se la dio,
haberse presentado a cumplirla, e igual formalidad observará al
terminarlo. Los generales, jefes y oficiales lo harán por escrito y la
tropa de palabra.
Artículo 59.- El que impida el cumplimiento de un arresto, el que
permita que se quebrante, así como el que no lo cumpla, deberá ser
consignado de acuerdo con el código de justicia militar.

Artículo 60.- No se impondrá ningún correctivo disciplinario a un


militar durante el estado de ebriedad.
El superior se limitará a evitar que cometa algún desorden o
continúe escandalizando, haciéndolo detener, de ser posible por
individuos de su misma jerarquía, o por la policía, para después
significarle la gravedad de la falta e imponerle el castigo a que se haya
hecho acreedor o consignarlo, en su caso.
Artículo 61.- Las amonestaciones no se harán figurar en los
expedientes de los militares, pero sí los arrestos con anotación de las
causas que los hayan motivado, su duración y lugares donde fueron
cumplidos.
10
Artículo 62.- Las solicitudes de cambio de cuerpo o dependencia,
sólo podrán hacerla los consejos de honor, por ser de su
competencia.

Artículo 63.- Los superiores tratarán de hacerse querer de sus


subalternos, y nunca establecerán la disciplina a base de temor. Hay
algo más noble que castigar, en la elevada misión que la nación les
ha encomendado al concederles las diversas jerarquías como es
educar, instruir y perfeccionar a sus inferiores, previendo las faltas
en vez de esperar a que se consumen para castigarlas; así como
fomentar entre ellos la fraternidad, el compañerismo y el espíritu de
sacrificio que el soldado mexicano tiene latentes y que hay que
desarrollar y estimular.
Título II.
Deberes según la jerarquía.
Capítulo I.

Del personal de tropa.

Del soldado
Artículo 64.- Un ciudadano ingresará al Ejército, previa solicitud
verbal o escrita y debidamente enterado del compromiso que contrae
con la Nación y de las obligaciones y derechos que con este hecho
adquiere; firmará un contrato donde estará especificada su filiación y
circunstancias personales de acuerdo con las formalidades que
previenen las disposiciones legales.
Artículo 65.- Desde que justifique su alta en la Oficina de Hacienda
correspondiente, tendrá derecho a percibir vestuario y equipo, así
como el haber íntegro que le asigne el Presupuesto de Egresos
vigente, salvo el caso de extravío de prendas, en que quedará sujeto a
un descuento que nunca excederá de la cuarta parte de su haber. Estos
descuentos sólo podrán hacerse por la Pagadurías y previas órdenes
de la Secretaría de Guerra.
Artículo 66.- Reconocerá como superiores a todos los Generales,
Jefes, Oficiales, Sargentos y Cabos del Ejército y a sus equivalentes
en la Armada, a quienes tendrá obligación de respetar y obedecer en
cuanto se refiere a la disciplina y cumplirá con exactitud las órdenes
de aquellos de quienes dependa directamente, relativas al servicio.
b). Del cabo.
Artículo 67.- El Cabo, como inmediato superior del Soldado, tendrá
obligación de darle ejemplo con su conducta, amor al servicio y
seriedad con que deben tratarse todos los asuntos militares. Es el
primer escalón de la jerarquía, y de su fiel y leal desempeño dependerá
su mejoramiento para lograr los grados que le siguen en la escala
jerárquica.
11
Artículo 68.- Deberá conocer las Leyes y Reglamentos, en la parte
que le corresponda; las obligaciones del Soldado, Cabo Sargento
Segundo y Sargento Primero.

Artículo 69.- Tratará a sus inferiores con afabilidad y los hará cumplir
sus órdenes, así como las que reciba de sus superiores. No los tuteará,
ni permitirá que ellos lo tuteen en actos del servicio, jamás los llamará
por apodos y en su trato será siempre digno, para conservar así la
subordinación y mantener su autoridad.

Artículo 70.- Cuidará que los soldados a sus órdenes sepan


desempeñar sus obligaciones; les enseñará a vestir con propiedad;
les enterará de que la subordinación, el valor y prontitud en el servicio,
son cualidades que debe poseer y que constituyen el verdadero
espíritu de la profesión.

Artículo 71.- No tolerará entre sus inferiores, murmuraciones


contra el servicio o conversaciones poco respetuosas acerca de sus
superiores, y si disimulare alguna falta o no diere parte de ella, será
castigado severamente.
c). Del Sargento Segundo.
Artículo 72.- El Sargento Segundo estará en todo subordinado al
Sargento Primero. Conocerá las Leyes y los Reglamentos en la parte
relativa a su empleo y sus propias obligaciones, así como las de sus
inferiores y las de los superiores hasta el Teniente.
Artículo 73.- No impedirá ni entorpecerá el ejercicio de las funciones
de los Cabos, ni los maltratará de palabra u otra manera, pero tendrá
obligaciones de imponerles los correctivos necesarios cuando
cometieren alguna falta. Dando parte en seguida a su inmediato
superior, para que él lo haga del conocimiento del Comandante de la
Unidad o Dependencia, quien, calificando la falta, dispondrá lo que
corresponda.
Artículo 74.- El Sargento Segundo observará con sus subalternos
un trato afable y digno, no usara familiaridades que relajen la disciplina;
se hará respetar y obedecer y exigirá esmerado aseo en sus inferiores,
para que en todos los actos del servicio, su presentación sea correcta.
Artículo 75.- Será exacto en el cumplimiento de sus deberes para
poder exigir lo mismo a sus inferiores, y será también responsable de
las deficiencias que hubiere en los hombres a sus órdenes, debiendo
ejercer una vigilancia absoluta en que todo lo que a ellos concierne.
12
d). Del Sargento Primero
Artículo 76.- El Sargento Primero es, en la clase de tropa, el que
tiene mayor mando y respetabilidad y el más inmediato al Subteniente.
Por lo mismo, debe vigilar con eficacia a los soldados, cabos y
sargentos segundos, haciéndoles cumplir todas las órdenes del
servicio, que dicte, así como las de sus superiores.
Artículo 77.- Conocerá las obligaciones de los inferiores, y las de
los superiores hasta el Teniente; desempeñará las funciones del
servicio que se le encomienden, sin entorpecer las de sus subalternos,
vigilando que en todas las circunstancias se mantenga el orden y la
disciplina. Apoyará a sus inferiores en las determinaciones que tomen,
cuando sean justas; no los maltratará en forma alguna, y si cometieren
faltas, los arrestará dando aviso a su inmediato superior.
Artículo 78.- El Sargento Primero que disimulare cualquier desorden,
oyere conversaciones indebidas o de trascendencia, contra la
subordinación o disciplina y no contuviere o remediare violentamente lo
que pueda por sí, dando parte a su Jefe inmediato, Comandante de la
Guardia o superior que más pronto hallare, contraerá una grave
responsabilidad por falta de cumplimiento a sus deberes.
Artículo 79.- Tendrá especial cuidado en atender las quejas de sus
subalternos, remediando las que estén a su alcance y transmitiendo al
superior inmediato, sin modificarlas, las que no sean de su
incumbencia.
Artículo 80.- El Sargento Primero no deberá limitarse al
cumplimiento de su deber, sino que pondrá de su parte todos los
esfuerzos que estén a su alcance, dentro de su radio de acción, para
mantener siempre la buena reputación del Ejército, haciendo que todos
sus subalternos observen un comportamiento decoroso y digno en
todas circunstancias.
Codigo

de justiCia

militar.
D.O.f. 21-06-2018.
1
Código de Justicia Militar.
(DOF. 21-06-2018).
Libro segundo.
De los delitos, faltas, delincuentes y penas.
Título octavo.
Delitos contra la existencia y seguridad del Ejército.
Capítulo I.
Falsificación.
Artículo 228.- Será castigado con la pena de tres años de prisión
todo el que fraudulentamente y con el objeto de obtener algún
provecho para sí o para otro, o con el de causar algún perjuicio:
I. Ponga una firma o rúbrica falsas, aunque sean imaginarias, o
altere una verdadera, en algún documento militar;
II. Aproveche indebidamente una firma o rúbrica en blanco,
ajenas, extendiendo algún despacho, patente, orden de pago o
cualquiera otro documento relativo a la posición o servicios militares,
suyos o de otra persona;
III. Altere el texto de algún documento militar verdadero
después de concluido y firmado, variando en él nombres, empleos
o grados, fechas, cantidades o cualquiera otra circunstancia o punto
substancial, ya sea añadiendo, enmendando o borrando, en todo o en
parte, una o más palabras o variando la puntuación;
IV. Expida o extienda testimonio o copia certificada
supuestos de documentos militares que no existan, o de los existentes
que carezcan de los requisitos legales, suponiendo falsamente que los
tienen o agregando o suprimiendo en la copia, algo que importe una
variación substancial, y
V. Se atribuya o atribuya a la persona a cuyo nombre extienda
el documento, un nombre o una investidura, calidad o circunstancia
que no tenga y que sea necesaria para la validez del acto.
Artículo 229.- La pena señalada en el artículo anterior, se aplicará
siempre que el que hubiere infringido ese precepto, no llegare a hacer
uso del documento falso o falsificado, pues si lo hiciere, la pena será
la de cuatro años de prisión; y si con el uso de ese documento se
cometiere otro delito, se observarán las reglas de acumulación.
Artículo 230.- También se impondrá la pena de tres años de
prisión, al funcionario o empleado en el fuero de guerra que, a
sabiendas, consigne o haga consignar, en las averiguaciones o en los
procesos, hechos falsos, o que altere el texto de las actuaciones.
2
Artículo 231.- El que falsifique los sellos, timbres o marcas
militares que se usen en la correspondencia, libros, actas o
documentos oficiales destinados a marcar el armamento, equipo,
vestuario u otros objetos pertenecientes al ejército, será castigado con
la pena de cuatro años de prisión. La misma pena se aplicará a los que,
a sabiendas, hagan uso de dichos sellos, timbres o marcas.
Artículo 232.- El que, habiéndose proporcionado las marcas,
timbres o sellos verdaderos, destinados a los usos que indica el
artículo anterior, los utilice de un modo fraudulento en perjuicio de
la nación y en beneficio propio o ajeno, o en perjuicio de otro, será
castigado con la pena de seis años de prisión.
Artículo 233.- El que a sabiendas haga uso de pesas o medidas
falsas, para entregar o recibir los objetos que tenga a su cargo, sufrirá
la pena de cuatro años de prisión.
Artículo 234.- El que falsifique o adultere, o haga falsificar o
adulterar los víveres, forrajes, líquidos, medicinas u otras substancias
confiadas a su guarda o vigilancia, o que conociendo su falsificación o
adulteración las distribuya o haga distribuir a la tropa, caballos, ganado
de tiro o acémilas, será castigado con la pena de cinco años de prisión.
Artículo 235.- Si el delito de que habla el artículo anterior, se
perpetrare por otro que no sea el guardián o encargado de los efectos
a que este precepto se refiere, la pena aplicable será la de tres años
de prisión.
Artículo 236.- A los responsables de los delitos expresados en los
cinco artículos precedentes, a quienes deba imponerse la destitución
como consecuencia de la pena privativa de libertad que les
corresponda, se les fijará para la inhabilitación otro tiempo igual al que
deba durar la pena privativa de libertad.
Artículo 237.- El que intencionalmente altere, cambie, destruya o
modifique los diarios de bitácora, navegación, o desviación del
compás o cronómetros o libros de cargo, estudios científicos o relativos
a una navegación, o que dé un falso rumbo, u observaciones de
situación distintas de las verdaderas, será castigado con ocho meses
de prisión, si no resultare daño. Si resultare éste, la pena será de tres
años de prisión, y si se perdiere el buque, se impondrá pena de treinta
a sesenta años de prisión.
Artículo 238.- El que altere o cambie los planos o modelos de alguna
construcción naval, o la construcción misma, destinada al servicio de
la Armada, sufrirá la pena de un año de prisión, y si por esta causa se
originare algún daño, la pena será de seis años.
3
CAPITULO II.
Fraude, malversación y retención de haberes.
Artículo 239.- Será castigado con la pena de tres años de prisión:

I. El que en las listas de Revista o cualquier otro documento


militar haga aparecer una cantidad de hombres, animales, haberes,
jornales o forrajes mayor de la que justamente deba figurar, o algún
individuo que realmente no exista o que existiendo no prestase
servicio;
II. El que, en ejercicio de sus funciones o con miras
interesadas, favorezca a un contratista o proveedor en la contrata
respectiva, presente cuentas o relaciones inexactas sobre gastos del
servicio, naturaleza, cantidad o calidad de los trabajos, mano de obra
o provisiones destinadas al uso militar; efectúe compras de estas
últimas a precio mayor que el de plaza, o celebre otros contratos
onerosos; no dé cuenta oportunamente a la Secretaría de la Defensa
Nacional o de Marina, según corresponda, de los fondos que tuviere
en su poder por economías de forrajes o gasto común; firme o autorice
orden, libramiento o cualquier otro documento de pago o de crédito
extendido por los que se hallen a sus órdenes y que difiera en cantidad
de lo que arroje la liquidación o ajuste correspondiente; ordene o haga
consumos innecesarios de víveres, municiones, pertrechos,
combustibles u otros efectos destinados al servicio; cambie sin
autorización las monedas o valores que hubiere recibido, por otros
distintos o que de cualquiera otra manera no especificada en este o en
alguno de los demás preceptos contenidos en el presente capítulo,
alcance un lucro indebido, con perjuicio de los intereses del ejército o
de los individuos pertenecientes a él, valiéndose para ello del engaño
o aprovechándose del error de otra persona.
Artículo 240.- El jefe de corporación o de alguna otra dependencia del
ejército, del detall, el encargado del mando de la compañía, escuadrón
o batería, y en la Marina los oficiales del cargo o brigada en que
apareciere cometido el delito consignado en la fracción I del artículo
precedente, si no debieren ser castigados conforme a ese precepto, lo
serán por su omisión en la vigilancia que les está encomendada, con
la pena de cuatro meses de suspensión de empleo.
Artículo 241.- El que malverse dinero, valores o cualesquiera otros
efectos pertenecientes al Ejército o al personal que lo compone, que
hubiere recibido en virtud de su empleo o de su comisión fija o
accidental, será castigado:
I. Con prisión de ocho meses si el valor de lo sustraído no
excediere de veinte salarios mínimos;
4
II. Con prisión de dos años, si el valor de lo sustraído pasare de
veinte salarios mínimos y no excediere de doscientos, y

[Link] excediere de doscientos salarios mínimos se


impondrá la pena de la fracción anterior, aumentada en un mes por
cada veinte salarios mínimos o fracción, pero sin que pueda exceder
de doce años de prisión.

En los casos de las fracciones anteriores, además de las penas


privativas de libertad señaladas, se impondrá la destitución de empleo
con inhabilitación de diez años para el servicio.

Artículo 242.- Las penas mencionadas en el artículo anterior se


duplicarán cuando el infractor se fugue para substraerse al castigo.
Artículo 243.- Las penas establecidas en el artículo 241, se
reducirán, si lo que se hubiere sustraído fuere devuelto antes de tres
días, contados desde que hubiere sido descubierto el delito en la
corporación o dependencia:

I. A dos meses de prisión si el valor de lo sustraído no


excediere de veinte salarios mínimos;
II. A cuatro meses de prisión, si ese valor excediere de veinte
salarios mínimos y no pasare de doscientos, y
III.A un año de prisión en los demás casos, aumentando quince
días por cada veinte salarios mínimos o fracción de exceso, sobre
doscientos, pero sin que la pena pueda exceder de ocho años de
prisión.
Si la devolución se efectuare después de tres días, y antes de que
se pronuncie sentencia definitiva, la pena aplicable consistirá en el
mínimo de la privativa de libertad correspondiente, conforme al
indicado artículo 241 y en la destitución que el mismo precepto
establece.
Artículo 244.- En los casos de conato de malversación de fondos
o efectos, además de la pena privativa de libertad que
corresponda, se impondrá la de destitución de empleo, con
inhabilitación para desempeñar cualquier otro en el ejército durante
cinco años.
Artículo 245.- El que indebidamente retuviere los haberes, raciones
o prendas que por razón de sus funciones estuviere obligado a
entregar o distribuir, será castigado:
I. Si esa retención la efectuare en provecho propio o en el de
otro, conforme a lo prevenido en el artículo 241 y según el valor de los
objetos substraídos, y
5
II. si dicha retención la hiciere sin aprovechar para sí o para
otros, los haberes, raciones o prendas, con la mitad de la pena que
corresponda, conforme a las reglas establecidas en el mismo precepto.
Capítulo III.
Extravío, enajenación, robo y destrucción de lo perteneciente al
Ejército.
Artículo 246.- A los individuos de tropa que enajenen o empeñen
las prendas de vestuario o equipo de uso personal, se les
impondrá la pena de tres meses de prisión en el cuartel, sin perjuicio
del servicio. Los mismos individuos que enajenen o empeñen caballos,
acémilas, armas, municiones u otros objetos militares destinados para
el servicio, sufrirán en los términos expresados, cinco meses de prisión
en tiempo de paz, y once, en campaña. Todo el que, sin estar
comprendido en cualquiera de los casos previstos en el artículo 241,
enajene o dé en prenda los objetos militares o efectos destinados al
uso del ejército que tuviese bajo su inmediata vigilancia y cuya
enajenación no haya sido autorizada, será castigado con la pena de dos
años de prisión, y la de destitución de empleo, siempre que pudiere
serle aplicable y ya sea que proceda o no como consecuencia de la
anterior.
A los que para provecho propio o de otros, compren, oculten
o reciban en prenda cualquiera de los objetos a que el presente
artículo se contrae, se les castigará de igual manera a la establecida
en él acerca de los que enajenen o empeñen tales objetos.

Artículo 247.- Serán castigados con la pena de tres meses de


prisión sin perjuicio del servicio:

I.- Los individuos de tropa que extravíen en tiempo de paz


el caballo, las armas, las municiones u otros objetos que se les hubiere
entregado para el servicio, excepto las prendas de vestuario de uso
personal. En campaña se duplicará la pena, y
II.- Los soldados o clases que extravíen objetos militares o
efectos destinados al uso del ejército, que tuvieren bajo su
inmediata vigilancia, siempre que no debieren ser castigados
administrativamente y sin perjuicio de que se haga el descuento del
valor de los objetos extraviados.
Los oficiales en el caso de la fracción II del presente artículo,
además de la pena privativa de libertad, sufrirán la de suspensión de
empleo o comisión, por el término de seis meses.

Artículo 248.- Al que extravíe la bandera o estandarte de una


corporación en un cuartel o en marcha, se le castigará, en tiempo de paz,
con ocho meses de prisión, y en campaña, con dos años.
6
Artículo 249.- Al que cometa el delito de robo de valores o efectos
pertenecientes al ejército, será castigado:
I.- Con cuatro meses de prisión si el valor de lo robado no
excediere de cincuenta pesos;
II.- con seis meses de prisión si el valor de lo robado fuere de
cincuenta pesos sin exceder de cien;
III.- con un año y seis meses de prisión, si el valor de lo robado
llegare a cien pesos sin exceder de mil;
IV.- con un mes de aumento a la pena señalada en la fracción
anterior, por cada cien pesos o fracción que excediere de mil pesos, y
V.- con un año de aumento a las penas que fijan las fracciones
que anteceden:
a).- Si el delito se comete en un lugar cerrado o en
edificio que esté habitado o destinado para habitación, y
b).- si el delincuente es obrero y el delito se comete en el
taller en que aquel preste sus servicios.
Artículo 250.- El que, maliciosamente y fuera de los casos
previstos en el artículo 203, fracción XVII y 363, destruya o devaste
por otros medios que no sean el incendio o la explosión de una mina,
edificios, fábricas, buques de guerra, aeronaves u otras construcciones
militares, almacenes, talleres o arsenales o establecimientos de
marina, será castigado con la pena de siete años de prisión.
Igual pena tendrá el que maliciosamente comunique el agua de mar
con los pañoles de pólvora, municiones o víveres, si por esa causa se
inutilizaren dichos efectos.
Artículo 251.- Si el medio empleado para la destrucción o
devastación, hubiere sido el incendio o la explosión de una mina, y
para ello se hubiere hecho uso de la fuerza armada, se impondrá pena
de treinta a sesenta años de prisión. Si no se hubiere usado de fuerza
armada, la pena será de once años de prisión.
Artículo 252.- Al que por medio de barrenos o abertura de una o
más válvulas, produzca maliciosamente la pérdida total de un buque,
se le impondrá pena de treinta a sesenta años de prisión.
Artículo 253.- El que, con intención dolosa, destruya o haga
destruir frente al enemigo, objetos necesarios para la defensa o el
ataque, o para la navegación o maniobras de un buque, todo o parte del
material de guerra, aeronaves, armas, municiones, víveres o efectos
de campamento o del servicio de barco, se le impondrá pena de treinta
a sesenta años de prisión.
7
Si el delito a que el presente artículo se contrae no hubiere sido
perpetrado frente al enemigo ni estuviere comprendido en la fracción
XVII del artículo 203, la pena será la de ocho años de prisión.
Artículo 254.- La misma pena de ocho años de prisión se impondrá
a todo el que dolosa o deliberadamente destruya, queme o inutilice
los libros, cartas náuticas, planos, actas, archivos o instrumentos
científicos pertenecientes al ejército.
Capítulo IV.
Deserción e insumisión.

Artículo 255.- La deserción de los individuos de tropa que no


estuvieren en servicio, se entenderá realizada, a falta de cualquier
otro hecho que la demuestre:
I.- Cuando faltaren sin motivo legítimo a la revista de
administración y no se presenten a justificar, dentro de las
veinticuatro horas siguientes;

II.- Cuando faltaren sin impedimento justificado por tres días


consecutivos a las listas de diana y retreta de las fuerzas a que
pertenezcan o a las dependencias de que formen parte;

III.- Cuando tratándose de marineros, se quedaren en tierra a la


salida del buque a que pertenezcan, siempre que tuvieren oportuno
conocimiento de ella, o faltaren por tres días consecutivos a bordo del
barco, y

IV.- Cuando se separen sin permiso del superior que tenga


facultad para concederlo, una noche del campamento o guarnición en
que se hallen, o se separen en tiempo de paz, a más de veinte
kilómetros de distancia del campamento, cuarenta de la guarnición, o
quince del puerto en donde esté el barco a que pertenezcan; y en
campaña, a cualquiera distancia de la plaza, buque o punto militar.

Artículo 256.- Los desertores comprendidos en el artículo que


antecede, serán castigados en tiempo de paz:
I.- Con la pena de dos meses de prisión en un cuartel o buque, sin
perjuicio del servicio, si se presentaren voluntariamente dentro de ocho
días, contados desde aquel en que se hubiere realizado su separación
ilegal del servicio militar;
II.- Con la de tres meses de prisión en un cuartel o buque, sin
perjuicio del servicio, si dicha presentación la efectuaren después del
plazo señalado en la fracción anterior, y

III.- Con la de seis meses de prisión en un cuartel o buque, sin


perjuicio del servicio, y destinados al de policía u obras militares, si
fueren aprehendidos.
8
Artículo 257.- Los individuos de tropa que debieren ser
condenados al mismo tiempo por varios de los delitos a que se
refiere el artículo anterior o por uno solo de ellos cuando lo hubieren
sido ya por otro de ese mismo género, en sentencia irrevocable
pronunciada con anterioridad, serán castigados:
I.- Con la pena de cuatro meses de prisión en un cuartel o buque,
sin perjuicio del servicio, si se presentaren voluntariamente dentro del
término de ocho días contados desde aquel en que hubieren realizado
su separación ilegal del servicio militar;
II.- Con la de seis meses de prisión en un cuartel o buque, sin
perjuicio del servicio, si esa presentación la hicieren después del plazo
mencionado, y
III.- Con la de ocho meses de prisión en un cuartel o buque, sin
perjuicio del servicio, y destinados al de policía u obras militares, si
fueren aprehendidos.
Artículo 258.- A los sargentos y cabos a quienes en virtud de lo
dispuesto en los dos artículos que anteceden hubiere que imponer
la pena de prisión por haber sido aprehendidos, serán destituidos de
sus respectivos empleos; en los otros casos a que los mismos
preceptos se refieren, además de la pena de prisión correspondiente,
sufrirán la de suspensión de empleo por otro tiempo igual al de aquélla,
y el servicio a que durante una y otra debe destinárseles, lo prestarán
en calidad de soldados y siempre que fuere posible conforme a lo
mandado en el artículo
135, en un cuerpo o dependencia diversos de los que forman parte.
Artículo 259.- Serán castigados con la pena de un mes de prisión
únicamente, los soldados que, habiendo desertado en los casos del
artículo 256, justifiquen para su defensa, que no les fueron leídas
cuando sentaron plaza, y una vez al mes lo menos, las disposiciones
penales relativas a la deserción, o que cometieron el delito por no
habérseles asistido en el pre, rancho, ración o vestuario
correspondiente; por no habérseles cumplido cualquiera otra condición
de su empeño en el servicio, siempre que la falta de pre, rancho, ración
o vestuario, se haya efectuado solamente respecto de los individuos de
que se trata y no de sus demás compañeros, y que aquéllos
comprueben también que, habiéndose quejado, no se les hizo justicia;
y que la deserción no haya sido llevada a cabo por tres o más
individuos reunidos.
Artículo 260.- Los individuos de tropa que desertaren efectuando
su separación ilegal del Servicio Militar en tiempo de paz, y
cuando estén desempeñando actos propios de ese mismo
servicio y distintos de los especificados en el artículo
siguiente, serán castigados con la pena de dos años de prisión, si el
servicio de que se trate fuere de armas, y con la de un año si fuese
económico del cuartel o buque, o cualquiera otro que no sea de armas.
Los sargentos y cabos sufrirán, además, en todos esos casos, la
destitución del empleo.
9
Artículo 261.- Los individuos de tropa que desertaren en tiempo
de paz, y en alguno de los casos o con alguna de las
circunstancias que especialmente se prevén en seguida, serán
castigados:

I.- El que deserte de la escolta de prisioneros, detenidos o presos


o de cualquiera otra no especificada en este artículo, con la pena de
tres años de prisión;

II.- El que deserte estando de guardia, o de la escolta de


municiones, o llevándose el caballo, mula o montura, o el marino que
deserte llevándose un bote o usando de él exclusivamente para ese
objeto, con la de cuatro años;
III.- El que deserte llevándose el fusil, carabina, pistola o sable, o
tratándose de los marinos, cualquiera otra arma u objeto, que
hubiere recibido para su uso en el servicio de mar y con la obligación
de devolverlo, con la de cinco años;
IV.- El que deserte estando de centinela, con la de seis años;

V.- El que deserte escalando u horadando los muros o tapias del


cuartel o puesto militar u ocupado militarmente o saliendo de a bordo
por cualquier medio que no sea de los autorizados para el desembarco,
con la de tres años, y

VI.- El que deserte estando en una fortaleza o plaza fuerte, con la


de cuatro años.

A las clases a quienes se hubiere de aplicar alguna de las penas


señaladas en las fracciones anteriores, se les impondrá también la
destitución de empleo, ya sea que proceda o no como consecuencia de
la privativa de libertad.
Artículo 262.- En los casos de las dos primeras fracciones del artículo
anterior, si el que desertare estuviere desempeñando las funciones de
comandante de la escolta o de la guardia, será castigado con la pena
de cuatro años de prisión o con la de seis, según que estuviere
comprendido en la I o II de esas mismas fracciones.

Artículo 263.- El soldado que desertare estando de guardia o de


centinela, o cuando esté formando parte de una escolta, si hubiere sido
nombrado para alguno de esos servicios antes de haber cumplido
cuatro meses de instrucción contados desde el día en que haya
sentado plaza en su corporación, será castigado con el mínimo de la
pena señalada en la disposición legal que, sin esa circunstancia, se le
hubiere debido aplicar. De la misma manera será castigado el marino
que en iguales condiciones desertare estando de guardia militar o de
centinela, o formando parte de una escolta, o esquifazón de botes.
10
Artículo 264.- Cuando la deserción de los individuos de tropa se
efectuare en campaña, se observarán las siguientes reglas:
I.- En los casos a que se refiere los artículos 256, 257 y 263, se
impondrá la penalidad establecida en esos preceptos, duplicándose
los términos señalados en ellos para la prisión.
Los sargentos y cabos serán además destituidos de su
empleo.
II.- En los casos previstos en los artículos 260, 261 y 262, se
aumentarán en dos años, las penas privativas de libertad
respectivamente señaladas en esos preceptos.
Artículo 265.- Los individuos de tropa que después de haber
desertado dentro de la República, hayan salido de los límites de
ésta, o que desertaren estando fuera de ella, serán castigados con
arreglo a las disposiciones siguientes:
I.- Si el delito fuere cometido en tiempo de paz, la pena será de
cuatro años de prisión;
II.- Si fuere cometido en campaña, será la de siete años de prisión;
III.- Si fuere cometido en tiempo de paz, pero llevándose el que lo
perpetrare, el caballo, mula o montura, o el fusil, carabina, pistola o
sable, o bote u otro objeto destinado al servicio de la Armada, la pena
será la de ocho años de prisión, y
IV.- Si fuere cometido en campaña, llevándose el culpable algo de
lo expresado en la fracción anterior la pena será la de diez años de
prisión.
Artículo 266.- El individuo de clases o marinería que durante las
faenas que fueren consecuencia de un naufragio o suceso
peligroso para la embarcación se ausentare durante dos días sin
permiso del superior será castigado como desertor en campaña aun
cuando el hecho tuviere lugar en tiempo de paz. Si el delito se
cometiere en campaña, será considerado como desertor frente al
enemigo.
Artículo 267.- Los oficiales que desertaren en tiempo de paz y en
alguno de los casos enumerados en el presente artículo, serán
castigados:
I.- El que deserte desempeñando cualquiera comisión distinta de
las que se especifican en las fracciones posteriores, si el servicio de
que se trate fuere de armas, con la pena de tres años de prisión; con
la de un año y seis meses, si aquél fuere económico de cuartel o buque
o cualquiera otro que no sea de armas; y en ambos casos, con la de
destitución, ya sea que proceda o no como consecuencia de las
anteriores;
11
II.- El que deserte de la escolta de prisioneros, detenidos o presos
o de cualquiera otra no especificada en este artículo, con la de cinco
años de prisión o con la de cuatro, según que el que desertare fuere o
no el comandante de la escolta;
III.- El que desertare estando de guardia, o de la escolta de
municiones, con la de ocho años de prisión, o con la de seis, según
que el que desertare fuere o no comandante de la guardia o de la
escolta, y
IV.- El que sin estar desempeñando servicio de armas desertare
al extranjero, con la de siete años de prisión; si estuviere
desempeñando ese servicio, con la de nueve años, y si fuere el
comandante de un punto, fuerza o buque, con la de once.
Artículo 268.- En los casos del artículo anterior y en aquellos a que
se refieren las fracciones I y II del artículo 270, si la deserción se
hubiere efectuado en campaña se aumentarán en dos años las penas
privativas de libertad señaladas en esos preceptos.
Artículo 269.- Serán considerados también como desertores, los
oficiales:
I.- Que con pretexto de enfermedad u otro motivo ilegítimo se
queden en las poblaciones, sin el correspondiente permiso, cuando
marchen las fuerzas a que pertenezcan;
II.- Que, sin la orden correspondiente ni motivo justificado, no
lleguen al punto de su destino con la debida oportunidad, o se regresen
después de emprendida una marcha;
III.- que sin justa causa se desvíen del derrotero que se les hubiere
señalado como indispensable en su pasaporte;
IV.- Que se separen una noche del campamento o de la guarnición
en que se hallen sin permiso del superior en quien resida la facultad
de concederlo;
V.- Que se separen a más de cuarenta kilómetros de distancia de
su campamento o a más de ochenta de su guarnición, o a más de
treinta del puerto donde esté el barco a que pertenezcan, en tiempo
de paz, y a cualquiera distancia de la plaza, buque o punto militar, en
campaña, sin licencia del superior;
VI.- Que falten al servicio tres días consecutivos, sin motivo
legítimo, o se separen durante cuarenta y ocho horas del barco a que
pertenezcan sin ese motivo ni permiso del superior;

VII.- Que falten al acto de la revista de administración sin causa


legítima y no se presenten a justificar dentro de las veinticuatro
horas siguientes;
12
VIII.- Que, habiendo recibido cualquiera cantidad para la marcha,
no emprendan éstas a su destino, después de tres días de expedido el
pasaporte, o en el término que se les hubiere señalado, sin
impedimento legal o sin orden ni permiso de la autoridad que
corresponda;
IX.- Que disfrutando de licencia temporal dejen de presentarse
cuando hubieren sido llamados antes de que fenezca el plazo por el
que les hubiere sido concedida, o sin causa justificada, cuando haya
expirado dicho plazo, y

X.- Que disfrutando de licencia ilimitada no se hubieren


presentado después de dos meses de haber recibido la orden y los
recursos necesarios para ello, en caso de guerra extranjera.
Artículo 270.- Los comprendidos en el artículo anterior, serán
castigados:
I.- En los casos de las fracciones I y II, con un año de prisión y
destitución de empleo;
II.- En los casos de las fracciones III a VII, con seis meses de
prisión, y
III.- En los casos de las fracciones VIII a X, con destitución de
empleo.
Artículo 271.- Siempre que al aplicarse la penalidad establecida en los
artículos 267, 268 y 270 deba imponerse la destitución de empleo, se
fijará en diez años al término de la inhabilitación para volver al ejército.
Artículo 272.- Los que desertaren frente al enemigo, marchando a
encontrarlo, esperándolo a la defensiva, bajo su persecución o durante
la retirada, se les impondrá pena de treinta a sesenta años de prisión.
Artículo 273.- La deserción en actos del servicio o en campaña,
se entenderá perpetrada, siempre que para llevarla a cabo se hubiere
empleado un medio violento, cuando el autor del delito se ponga fuera
del alcance de las armas de sus perseguidores, o eluda toda
persecución, y en defecto de lo anterior o de cualquiera otro hecho que
demuestre la separación ilegal del servicio militar, por el transcurso de
veinticuatro horas, sin que el individuo de que se trate se presente a
su inmediato superior o a la fuerza a que pertenezca. La deserción
frente al enemigo se entenderá cometida en el acto de separarse un
militar, indebidamente, de las filas, o un marino, del buque o fuerza a
que pertenezca.
Artículo 274.- Siempre que tres o más individuos reunidos
cometieren simultáneamente alguno de los delitos consignados en
este capítulo, se observará lo que a continuación se expresa:
13
I. A los que en el caso de haber cometido el delito aisladamente,
hubiere debido aplicársele pena de treinta a sesenta años de prisión,
se les impondrá ésta;

II.- A los que en ese mismo caso hubiere debido imponérseles una
privativa de libertad, sola o reunida a otra de distinta especie, se les
impondrá el máximo de aquélla aumentada en una cuarta parte de su
duración, y las demás que hubiere debido imponérseles en el caso
indicado, y

III. Al que hubiere encabezado la reunión o grupo si fuere individuo


de tropa se le castigará con la pena de trece años de prisión, siempre
que conforme a lo prevenido en la fracción I, no debiere imponérsele
pena de treinta a sesenta años de prisión; pero si fuere oficial o el delito
se hubiere cometido en campaña, se le aplicará en todo caso esa
última pena.

Artículo 275.- Lo que por causas legítima se hubieren dispersado del


cuerpo de tropas o buque a que pertenezcan, serán castigados como
desertores, según las circunstancias que hayan intervenido en su
separación, si tan luego como les fuera posible, no se presentaren a su
mismo cuerpo de tropas o buque o a otras fuerzas o buques de guerra
nacionales o a la autoridad militar, marítima o consular más próxima.
Las mismas reglas se observarán respecto de los militares que
habiendo caído prisioneros de guerra, no se presenten oportunamente
a quien corresponda después de recobrar su libertad.
Se impondrá la pena de un mes de prisión al miembro de las reservas
del Ejército o de la Guardia Nacional, que, sin impedimento justificado,
no se presente al lugar que se le designe en el llamamiento, dentro del
plazo correspondiente.
Comete el delito de insumisión el conscripto que por virtud del
sorteo le corresponda prestar servicio activo, no se presente a la
autoridad respectiva dentro del plazo señalado para ser encuadrado
en las unidades del Ejército.
A los infractores se les impondrá la pena de un mes de prisión. La
pena privativa de libertad no releva de la obligación de prestar el
servicio.
Capítulo IV bis.
Traición a las Fuerzas Armadas Mexicanas.

Artículo 275 bis.- Al militar que se incorpore a la


delincuencia organizada se le aplicará pena de prisión de
treinta a sesenta años y baja de la Fuerza Armada.
14
Artículo 275 Ter.- Se sancionará con pena de prisión de quince a
sesenta años y baja de la Fuerza Armada que corresponda, al
militar que:
I. Utilice la fuerza, embarcación, aeronave, o cualquier otro
bien o recurso humano que tenga bajo su cargo o mando a favor de
cualquier miembro de la delincuencia organizada o asociación
delictuosa;
II. Proporcione a cualquier miembro de la delincuencia
organizada o asociación delictuosa, protección o facilidades en la
plaza o puesto confiado a su cargo; así como adiestramiento,
capacitación o conocimientos militares;
III. Induzca al personal que tenga bajo su mando o a las tropas
de las que forme parte, para que presten algún servicio a cualquier
miembro de la delincuencia organizada o asociación delictuosa, o
reclute personal militar para el mismo fin;
IV. Proporcione a cualquier miembro de la delincuencia
organizada o asociación delictuosa, información a la que tenga
acceso con motivo del ejercicio de su cargo o comisión;
V. Incumpla con sus obligaciones, respecto de las tropas a su
cargo, para actuar contra cualquier miembro de la delincuencia
organizada o asociación delictuosa;
VI. Obstaculice las acciones de las fuerzas armadas o
autoridad competente, en contra de cualquier miembro de la
delincuencia organizada o asociación delictuosa;
VII. No ejecute una orden del servicio o la modifique de propia
autoridad, en ambos casos, para favorecer a cualquier miembro de la
delincuencia organizada o asociación delictuosa;
VIII. Falsifique o altere un documento o instrumento que
contenga información relativa a las operaciones de las Fuerzas
Armadas o autoridad competente en contra de cualquier miembro de
la delincuencia organizada o asociación delictuosa, o a sabiendas de
que se trata de documentos o instrumentos falsificados o alterados,
haga uso de ellos;

IX. Proporcione a sus superiores información diferente a la


que conozca acerca de las actividades que esté desarrollando en las
Fuerzas Armadas en contra de cualquier miembro de la delincuencia
organizada o asociación delictuosa, u omita proporcionar los datos que
tenga sobre dichas actividades, así como de los proyectos o
movimientos de éstos;

X. Conduzca o guíe las actividades de cualquier miembro de la


delincuencia organizada o asociación delictuosa, y
15
XI. Ponga en libertad a cualquier miembro de la delincuencia
organizada o asociación delictuosa, o proteja o facilite su fuga.
Las penas previstas en este capítulo se impondrán además de las
que correspondan a los delitos que resulten cometidos por las
actividades del individuo u organización delictiva de que se trate.
Para los efectos de este capítulo, se entenderá por Fuerzas
Armadas Mexicanas, a las instituciones armadas de la Unión, a
saber: Ejército, Armada y Fuerza Aérea.
Para los efectos de este capítulo se entenderá por delincuencia
organizada la prevista en el artículo 2o. de la Ley Federal contra la
Delincuencia Organizada y por asociación delictuosa, la prevista en el
artículo 164 del Código Penal Federal.
Capítulo V.
Inutilización voluntaria para el servicio.
Artículo 276.- El que lesionándose o de cualquiera otra
manera se inutilice voluntariamente, por sí o por medio de
otro, para el servicio militar, será castigado con las penas de un año
y seis meses de prisión y destitución de empleo.
Las mismas penas se impondrán al que a petición de otro, lo inutilice
con el objeto indicado.
Artículo 277.- Se impondrá la pena de ocho meses de prisión, a
quien se valga de recursos o medios fraudulentos que lo imposibiliten
para el cumplimiento de alguna obligación militar.
Capítulo VI.
Insultos, amenazas o violencias contra Centinelas, Guardias, Tropa
formada, Salvaguardias, Bandera y Ejército.
Artículo 278.- el que ofenda o amenace a un centinela, a un miembro
de una guardia, a un vigilante, serviola, guardián o salvaguardia y el
que destruya ésta si fuere escrita, será castigado con la pena de un
año de prisión.
Artículo 279.- El que cometa violencia contra cualquiera de los
individuos mencionados en el artículo anterior, será sancionado:
I. Con pena de treinta a sesenta años de prisión si hiciere uso de
armas, y

II.- Con la pena de cinco años de prisión, si la violencia se


cometiere sin hacer uso de armas.
16
Artículo 280.- El que injurie, difame o calumnie al ejército o a
instituciones que de él dependan, armas, cuerpos, guardias o tropa
formada, será castigado con un año de prisión.

Se impondrá la pena de un año seis meses de prisión, al que ultraje la


bandera nacional.

Capítulo VII.
Ultrajes y violencias contra la policía.

Artículo 281.- El que injurie o ultraje a un miembro de la policía


que esté en ejercicio de sus funciones, será castigado con nueve
meses de prisión; y si lo desobedece o resiste a la orden que le haya
intimado en uso de sus facultades o ejerza violencia contra él, la pena
será de un año y seis meses de prisión.
Capítulo VIII.
Falsa Alarma.
Artículo 282.- El que ocasione dolosamente una falsa alarma, o que
en marcha o en campamento, guarnición, cuartel o dependencia del
ejército cause dolosamente una confusión o desorden en la tropa o en
las formaciones de los buques, o aeronaves, en las dotaciones o en la
población donde las fuerzas estuvieren, será castigado:
I.- Con seis meses de prisión en tiempo de paz;
II.- Con un año de prisión estando en campaña, y

III.- Con pena de treinta a sesenta años de prisión, si estando


frente al enemigo, se hubiere causado daño a las tropas,
embarcaciones o aeronaves.
Título noveno.
Delitos contra la jerarquía y la autoridad.
Capítulo I.
Insubordinación.
Artículo 283.- comete el delito de insubordinación el militar que,
con palabras, ademanes, señas, gestos o de cualquier otra manera,
falte al respeto o sujeción debidos a un superior que porte sus insignias
o a quien conozca o deba conocer.

La insubordinación puede cometerse dentro del servicio o


fuera de él.

Artículo 284.- Se entenderá que la insubordinación se comete en


el servicio:

I.- Cuando el inferior y el superior o solamente uno de ellos se


encuentre en servicio, y
17
II.- Cuando tenga lugar el delito, con motivo de actos del servicio,
aun cuando se encuentren francos el inferior y el superior, en el
momento de realizarse aquél.

Artículo 285.- La insubordinación en servicio, se castigará: I.-

Con la pena de un año seis meses de prisión si se hiciere


por medio de palabras o ademanes, por escrito o de cualquiera
otra manera que no constituya una vía de hecho;
II.- Con la pena de tres años de prisión si el delito consistiere en
alguna amenaza;

III.- Con cinco años de prisión cuando se llegue a las vías de hecho,
pero sin causar lesión;

IV.- Con seis años de prisión si causare una o varias lesiones que
por su naturaleza ordinaria no tarden en curar más de quince días;

V.- Con siete años de prisión cuando la enfermedad pase de quince


días y sea temporal;
VI.- Con ocho años de prisión cuando quede al ofendido una
cicatriz en la cara perpetuamente notable, o se le disminuya la facultad
de oír, se le debilite para siempre la vista, o se le entorpezca o debilite
permanentemente una mano, un pie, un brazo o una pierna o cualquier
otro órgano, el uso de la palabra o alguna de las facultades mentales;
VII.- Con nueve años de prisión, cuando resulte una enfermedad
seguramente incurable, la inutilización completa o la pérdida de un ojo
o de la facultad de oír, de un brazo, de una mano, de una pierna, de
un pie, o de cualquier otro órgano, o cuando el individuo quede con
una deformidad perpetuamente notable en parte visible.
Si la deformidad fuere en la cara, se tendrá esta circunstancia
como agravante;
VIII.- Con diez años de prisión cuando resulte incapacidad
permanente para trabajar, enajenación mental, pérdida de la vista, o
del habla, o de las funciones sexuales, y
IX. Con pena de treinta a sesenta años de prisión cuando se
causare la muerte del superior.

Cuando las lesiones hayan puesto en peligro la vida del ofendido,


se agregarán dos años a las penas de prisión fijadas en las fracciones
IV a VIII.
18
Artículo 286.- La insubordinación fuera del servicio, cuando se
cometa de cualquiera de las maneras previstas en los artículos
anteriores, será castigada con la mitad de las penas que en ellos se
establecen, pero si la insubordinación provocara la muerte del superior,
se le impondrá pena de treinta a sesenta años de prisión.
Artículo 287.- Si el delito de insubordinación a que se refieren las
fracciones I al VIII del artículo 285 fuere perpetrado cuando el que lo
cometa estuviere sobre las armas, o delante de bandera, o de tropa
formada, o durante zafarrancho de combate con armas, el término de
la pena se formará aumentando en un tercio, el que según esas
mismas disposiciones hubiere de corresponder.
Artículo 288.- Cuando el inferior haya sido excitado u obligado a
cometer súbitamente alguno de los delitos previstos en este capítulo,
por algún acto del superior contrario a las prescripciones legales o en
el que éste se haya excedido en el uso de sus facultades, se le aplicará
la mitad del mínimo de la pena que corresponda.
Artículo 289.- Si en los casos del artículo que antecede, los actos del
superior constituyen un maltrato o un tratamiento degradante para el
inferior, los términos establecidos en ese mismo precepto para la pena
que deba imponerse, serán a su vez reducidos a la mitad.
Artículo 290.- El que por violencia o amenaza intentará impedir la
ejecución de una orden del servicio dada por un superior u obligar a
éste a que la ejecute o a que la dé o se abstenga de darla, será
castigado con la pena de diez años de prisión.
Si el delito de que se trata en este artículo fuere cometido sobre
las armas o delante de la bandera o tropa formada o durante
zafarrancho de combate con armas, se impondrá pena de treinta a
sesenta años de prisión.
Artículo 291.- Si en la orden cuyo cumplimiento se trate de impedir,
concurriere alguna de las circunstancias especificadas en los artículos
288 y 289, las disposiciones contenidas en esos preceptos, serán
igualmente aplicables a los casos comprendidos en el artículo que
antecede.
Artículo 292.- Cuando la insubordinación consistiere en vías de
hecho o estuviere comprendida en el artículo 290, si se cometiere en
marcha para atacar al enemigo, frente a él, esperando a la defensiva,
bajo su persecución o durante la retirada, se aplicará pena de treinta
a sesenta años de prisión sin tener en cuenta las disposiciones de los
artículos 119 fracción III, 288 y 289.
19
Capítulo II.
Abuso de autoridad.
Artículo 293.- Comete el delito de abuso de autoridad, el militar que
trate a un inferior de un modo contrario a las prescripciones legales.

Este delito puede cometerse dentro y fuera del servicio. Artículo


294.- El superior que diere órdenes de interés
personal a un inferior, estorbare sin motivo justificado la
ejecución de las que éste hubiere dado en uso de sus facultades, le
impidiese de cualquier modo el cumplimiento de sus deberes, le
exigiese el de actos que no tengan relación con el servicio o que de
cualquiera manera le hiciere contraer obligaciones que sean en
perjuicio del desempeño de sus deberes, será castigado con la pena de
cuatro meses de prisión.

Artículo 295.- El superior que impidiere a uno o varios inferiores


que formulen, retiren o prosigan sus quejas o reclamaciones,
amenazándolos o valiéndose de otros medios ilícitos, o que hiciere
desaparecer una queja, petición, reclamación o cualquier documento
militar, o se negare a darles curso o a proveer en ellos, o a expedir a
un individuo de tropa, la certificación de cumplido teniendo el deber de
hacerlo, será castigado con la pena de suspensión de empleo por tres
meses.
Artículo 296.- Al que se extralimite en el derecho de imponer
castigos correccionales, aplicando los que no estén permitidos por la
ley o haciendo sufrir los que lo estén, al que sea inocente, o
excediéndose en los que en la misma ley estén señalados de un modo
expreso respecto de la falta de que se trate, se le impondrá la pena
de seis meses de prisión si no resultare lesionado el ofendido.
Artículo 297.- El que insulte a un inferior o procure inducirlo a una
acción degradante o a una infracción legal, sufrirá la pena de seis
meses de prisión. Si la infracción se llevare a efecto se castigará el
delito que resulte.
Artículo 298.- El que infiera golpes o de cualquiera otra manera
maltrate de obra a un inferior sin lesionarlo, será castigado con la
pena de un año de prisión.
El que mandare dar golpes a un inferior o que
innecesariamente mandare cualquier otro maltratamiento de
obra contra él, será castigado con la pena de dos años de prisión, si
el ofendido no resultare lesionado.
Artículo 299.- El que infiera alguna lesión a un inferior será
castigado:
20
I.- Con un año de prisión si fuere de las comprendidas en la
fracción IV del artículo 285;

II.- con dos años de prisión, si fuere de las clasificadas en la


fracción V;

III.- con cuatro años de prisión, si fuere de las mencionadas en la


fracción VI;

IV.- con seis años y seis meses de prisión, si se tratare de las


que cita la fracción VII;

V.- con ocho años de prisión, si fuere de las expresadas en la


fracción VIII;
VI.- con diez años y seis meses de prisión, si resultare
homicidio simple, y

VII. Con pena de treinta a sesenta años de prisión si


resultare homicidio calificado.

Cuando las lesiones hayan puesto en peligro la vida del ofendido, se


agregarán dos años a las penas de prisión fijadas en las fracciones I a
V.
Artículo 300.- El que indebidamente haga que una fuerza armada
le preste auxilio en una riña o pendencia, que por esa causa tome
mayores proporciones, sufrirá la pena de dos años de prisión, sin
perjuicio de que, conforme a las reglas generales de aplicación de
penas, se le imponga la que corresponda, en virtud de los demás
delitos que con esos actos hubiere cometido.
Capítulo III.
Desobediencia.

Artículo 301.- Comete el delito de desobediencia el que no ejecuta


o respeta una orden del superior, la modifica de propia autoridad o se
extralimita al ejecutarla. Lo anterior se entiende salvo el caso de la
necesidad impuesta al inferior, para proceder como fuere conveniente,
por circunstancias imprevistas que puedan constituir un peligro
justificado, para la fuerza de que dependa o que tuviese a sus órdenes.

La desobediencia puede cometerse dentro y fuera del servicio.


Artículo 302.- El delito de desobediencia cometido fuera del servicio,
se castigará con la pena de nueve meses de prisión.

Artículo 303.- La desobediencia en actos del servicio será castigada


con un año de prisión, excepto en los casos siguientes:
21
I.- Cuando ocasione un mal grave que se castigará con dos años
de prisión;

II.- Cuando fuere cometida en campaña, que se castigará con


cinco años de prisión, y si resultare perjuicio a las operaciones
militares, con diez años de prisión, y

III. Cuando se efectúe frente al enemigo, marchando a


encontrarlo, esperándolo a la defensiva, persiguiéndolo o durante la
retirada, se impondrá pena de treinta a sesenta años de prisión.
Artículo 304.- Los marineros que cometan a bordo el delito de
desobediencia, serán castigados:
I.- Con un año y seis meses de prisión si el barco fuere
convoyando buques mercantes que no conduzcan tropas, armas,
pertrechos, víveres, o cualquier otro elemento de guerra;
II.- Con dos años de prisión si se ocasionare un daño grave,
encontrándose el barco en situación peligrosa o convoyando buques
mercantes que no conduzcan tropas o cualquiera de los efectos a que
se refiere la fracción anterior;

III.- Con cuatro años de prisión si el daño grave fuere causado a


los buques convoyados, y con ocho años de prisión si se perdieren
alguno o algunos de éstos por esa causa, y
IV.- Con cuatro años de prisión en tiempo de paz y cinco en
campaña, si la desobediencia fuere cometida formando parte el barco
de una escuadra, y con la de cinco años de prisión, en tiempo de paz
y diez en campaña, si de esa desobediencia resultare algún daño a las
operaciones navales.
Capítulo IV.
Asonada.
Artículo 305.- Los que, en grupo de cinco, por lo menos, o sin llegar
a ese número cuando formen la mitad o más de una fuerza aislada,
rehúsen obedecer las órdenes de un superior, las resistan o recurran
a vías de hecho para impedirlas, serán castigados:
I.- Con diez años de prisión los promovedores, instigadores o
cabecillas del delito y con cinco años de prisión, los que hubieren
secundado a los anteriores, si el delito se cometiere en tiempo de paz,
y
II.- Con pena de treinta a sesenta años de prisión, a todos los
promovedores, instigadores o cabecillas de la asonada, de cabos en
adelante, y con doce años de prisión los soldados, si el delito se
cometiere en campaña.
2
2
Artículo 306.- El marino que a fin de realizar el delito a que se
refiere el artículo anterior, desatracase de un buque de guerra o
de otro al servicio de la Armada, una lancha o bote armado, o
sacare fuerzas armadas de buques, arsenal, destacamento u
otro establecimiento marítimo, será castigado con cinco años de
prisión.
Artículo 307.- Si consumado el motín, en campaña, los que
tomaren parte en él, volvieren al orden, antes de cometerse
algún otro delito, serán castigados con la pena de diez años de
prisión, si hubieren sido los promovedores, instigadores o
cabecillas de la asonada; y con cinco años de prisión los demás
amotinados.

En tiempo de paz se reducirán a la mitad las penas señaladas.


En ambos casos no sufrirán castigo alguno los soldados que
justifiquen haberse amotinado contra su voluntad y que no
pudieron abandonar las
filas.

Artículo 308.- Si los amotinados volvieren al orden después de


haber cometido algún otro delito, la pena se impondrá siguiendo
las reglas de acumulación
En este caso, los soldados que justifiquen los extremos del
artículo anterior, serán individualmente responsables por el
nuevo delito cometido.

Artículo 309.- La conspiración para cometer el delito de


asonada, se castigará con un año de prisión en tiempo de paz y
con tres años de prisión, en campaña.

TITULO QUINTO
PERSONAL DEL EJERCITO Y FUERZA AEREA MEXICANOS
CAPITULO I
LOS GRADOS

ARTICULO 126. Los grados en la escala jerárquica del Ejército y


Fuerza Aérea, tienen por objeto el ejercicio de la autoridad: de
mando militar, de actividad técnica o de actividad administrativa,
en los diferentes niveles orgánicos de las Unidades, Dependencias
e Instalaciones.

Las Planillas Orgánicas señalarán para cada función, el grado que


corresponda.
ARTICULO 127. Los mexicanos que prestan sus servicios en las
Fuerzas Armadas, atendiendo a sus capacidades, preparación,
responsabilidad y antigüedad, se harán merecedores a un grado
en la escala jerárquica, de acuerdo con la Ley respectiva.

ARTICULO 128. Los grados de la escala jerárquica del Ejército y


Fuerza Aérea se clasifican en:

Generales;

Jefes;

Oficiales; y

Tropa.

ARTICULO 129. Los grados en el orden decreciente son como


sigue:

Generales en el Ejército y Fuerza Aérea:

General de División;

General de Brigada o General de Ala; y

General Brigadier o General de Grupo.

Jefes en el Ejército y Fuerza Aérea:

Coronel;

Teniente Coronel; y

Mayor.

Oficiales en el Ejército y Fuerza Aérea:

Capitán Primero;

Capitán Segundo;
Teniente; y

Subteniente.

Tropa en el Ejército y Fuerza Aérea.

Clases.

Sargento Primero;

Sargento Segundo; y

Cabo; y

Soldado.

ARTICULO 130. Para el cumplimiento de las misiones conjuntas


con la Armada de México, de acuerdo con lo establecido en el
artículo 2/o. de esta Ley, así como para todos los efectos
disciplinarios, la equivalencia jerárquica del personal del Ejército y
Fuerza Aérea con el de la citada institución es la siguiente:

EJERCITO Y FUERZA AEREA ARMADA

I. Generales:

General de División -------------- Almirante

General de Brigada o
General de Ala -------------------- Vicealmirante

General Brigadier o
General de Grupo ---------------- Contraalmirante

II. Jefes:

Coronel ------------------------------- Capitán de Navío


Teniente Coronel ------------------ Capitán de Fragata
Mayor --------------------------------- Capitán de Corbeta

III. Oficiales.
Capitán Primero -------------------- Teniente de Navío
Capitán Segundo------------------- Teniente de
Teniente ----------------------------- Fragata
Subteniente ------------------------------Teniente de
---------------------------------------------- Corbeta
---------------------------------------------- Guardiamarina
----------------------------- 1/er.
Contramaestre
---------------------------------------------- 1/er. Condestable
---------------------------------------------- 1/er. Maestre

IV. Tropa:

A. Clases.

Sargento Primero ----------------------2/o Contramaestre


---------------------------------------------- 2/o. Condestable
---------------------- 2/o. Maestre

Sargento Segundo ---------------------3/er. Contramaestre


---------------------------------------------- 3/er. Condestable
---------------------- 3/er. Maestre

Cabo ------------------------------ Cabo (en sus especialidades)

B. Soldado -------------------------- Marinero

ARTICULO 131. Los grados y las insignias en el Ejército y Fuerza


Aérea son de su uso exclusivo, consecuentemente no podrán ser
usados por personas, Corporaciones o Dependencias que les sean
ajenas. Quienes violen estas disposiciones, quedarán sujetos a lo
que dispone la Ley Penal de la Materia. Los grados serán conforme
se establece en el Artículo 129 de este Ordenamiento, las insignias
serán especificadas en el Reglamento Respectivo.
leY
organiCa
del ejerCito
Y fuerza
aerea
mexiCanos.
d.o.f. 03-05-2023.
1
Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
(D.O.F. 03-05-2023).
Titulo primero.
Misiones Generales.
Capitulo único.
Artículo 1/o. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, son
instituciones armadas permanentes que tienen las misiones
generales siguientes:
I. Defender la integridad, la independencia y la soberanía de la
nación;
II. Garantizar la seguridad interior;
III. Auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas;
IV. Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al
progreso del país; y
V. En caso de desastre prestar ayuda para el mantenimiento del
orden, auxilio de las personas y sus bienes y la reconstrucción de las
zonas afectadas.
Artículo 2/o. Las misiones enunciadas, podrán realizarlas el
Ejército y la Fuerza Aérea, por si o en forma conjunta con la Armada
o con otras Dependencias de los Gobiernos Federal,
Estatales o Municipales, todo, conforme lo ordene o lo apruebe el
Presidente de la República, en ejercicio de sus facultades
constitucionales.
Artículo 2/o. BIS. El personal militar podrá efectuar operaciones de
apoyo a las instituciones de seguridad pública en los términos que
señale el marco jurídico aplicable.
Artículo 3/o. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos deben ser
organizados, adiestrados y equipados conforme a los
requerimientos que reclame el cumplimiento de sus misiones.
Titulo segundo.
Integración del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
Capítulo único.
Articulo 4/o. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos están
integrados por:
I. Los mexicanos por nacimiento que no adquieran otra nacionalidad
y que prestan sus servicios en las Instituciones Armadas de tierra y aire,
sujetos a las Leyes y Reglamentos Militares;
II. Los recursos que la Nación pone a su disposición; y
III. Edificios e instalaciones.
2
Articulo 5/o. Los miembros del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos,
por norma Constitucional pertenecen al Servicio Militar Voluntario o
al Servicio Militar Nacional.

Articulo 6/o. Los mexicanos que decidan prestar sus servicios en


las Instituciones Armadas de tierra y aire, en forma voluntaria,
firmarán un contrato manifestando su conformidad para permanecer en
dichas Fuerzas Armadas por un tiempo determinado.
Articulo 7/o. Los mexicanos que integran el Servicio Militar Nacional,
durante su permanencia en el activo de las Fuerzas Armadas, quedarán
sujetos a las Leyes, Reglamentos y disposiciones militares.
Artículo 8/o. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos para sostener a
sus tropas y el cumplimiento de sus misiones, cuenta con los
recursos que el Presupuesto de Egresos de la Federación les asigna.
Articulo 9/o. Los edificios e instalaciones en el Ejército y Fuerza Aérea
están destinados para que en ellos se lleven a cabo funciones de
administración y organización, así como para el alojamiento,
preparación y operación de las tropas.
Titulo cuarto.
Composición del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos
Capitulo I.

Artículo 53. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos desarrollan sus


acciones de Defensa Nacional en forma conjunta y se mantienen unidas
en una sola Dependencia.

Está compuesta por: Unidades de Combate, Unidades de los


Servicios, Cuerpos Especiales, Cuerpos de Defensas Rurales y
Establecimientos de Educación Militar.

Capítulo II.
Composición del Ejército Mexicano.

Artículo 54. El mando del Ejército se compone de Unidades


organizadas y adiestradas para las operaciones militares
terrestres y está constituido por:
I. Comandancia del Ejercito; II.
Estado Mayor del Ejército; III.
Unidades de Armas, y
IV. Unidades de Servicios.
3
Artículo 54 Bis. El mando del Ejército recae en un General de
División del Ejército, al que se denominará Comandante del Ejército,
quien será responsable de la operación y administración del
mismo, así como del empleo de sus Unidades, de conformidad
con las directivas, instrucciones, órdenes y demás disposiciones del Alto
Mando.
Artículo 54 Ter. El Estado Mayor del Ejército es el órgano técnico
operativo, colaborador inmediato del Comandante del Ejército, a quien
auxilia en la planeación y coordinación de los asuntos de su
competencia y de las misiones que le sean conferidas y transforma las
decisiones en órdenes, directivas e instrucciones, verificando su
cumplimiento.
Articulo 54 Quater. El Estado Mayor del Ejército, estará formado
por personal de Estado Mayor perteneciente al Ejército, así como de
aquel otro personal que le sea necesario.
Artículo adicionado DOF 18-02-2022. Reformado DOF
03-05-2023

Artículo 55. Las Armas son los componentes del Ejército Mexicano
cuya misión principal es el combate, el que será ejecutado por cada
una de ellas en función de cómo combinen el armamento, la forma
preponderante de desplazarse, su poder de choque y forma de trabajo.
Artículo 56. Las Armas del Ejército Mexicano son: I.
Infantería;
II. Caballería;
III. Artillería;
IV. Blindada; e
V. Ingenieros.
Artículo 57. Las Armas del Ejército se organizarán en Unidades, las
que se clasifican en pequeñas y grandes Unidades.
I. Las pequeñas Unidades se constituyen con mando y órganos
de mando, elementos o unidades de una sola Arma y de los Servicios
que le sean necesarios según proceda.
Las pequeñas Unidades son: Escuadras; Pelotones;
Secciones; Compañías, Escuadrones o Baterías; Grupos; y Batallones
o Regimientos.
II. Las grandes Unidades se constituyen con Mando y
órganos de Mando, Unidades de dos o más Armas y de los Servicios
que se requieran.
Las Grandes Unidades son: Brigadas, Divisiones y
Cuerpos de Ejército.
Artículo 58. Los servicios del Ejército tienen la misión,
composición y funciones que les señala la parte correspondiente
del Capítulo IV del presente Título.
LEY
fEDERAL DE
ARMAS DE
fUEGO
Y EXPLOSIVOS.

D.O.f. 06-12-2022.
1
Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.
(D.O.F. 06-12-2022).
Titulo segundo.
Posesión y portación.
Capitulo I.
Disposiciones preliminares.
Artículo 7o.- La posesión de toda arma de fuego deberá
manifestarse a la secretaría de la defensa nacional, para el efecto de
su inscripción en el registro federal de armas.
Artículo 8o.- No se permitirá la posesión ni portación de las armas
prohibidas por la ley ni de las reservadas para el uso exclusivo del
ejército, armada y fuerza aérea, salvo los casos de excepción
señalados en esta ley.
Artículo 9o.- Pueden poseerse o portarse, en los términos y con
las limitaciones establecidas por esta ley, armas de las
características siguientes:
I. Pistolas de funcionamiento semi-automático de calibre no
superior al .380 (9mm.), quedando exceptuadas las pistolas calibres
.38 super y .38 comando, y también en calibres 9 mm. las mausser,
luger, parabellum y comando, así como los modelos similares del
mismo calibre de las exceptuadas, de otras marcas.
II. Revólveres en calibres no superiores al .38 especial, quedando
exceptuado el calibre .357 magnum.
Los ejidatarios, comuneros y jornaleros del campo, fuera de las
zonas urbanas, podrán poseer y portar con la sola manifestación, un
arma de las ya mencionadas, o un rifle de calibre .22, o una escopeta
de cualquier calibre, excepto de las de cañón de longitud inferior a 635
mm. (25), y las de calibre superior al 12 (.729 ó 18. 5 mm.).
III. Las que menciona el artículo 10 de esta ley. Iv.- las que
integren colecciones de armas, en los términos de los artículos
21 y 22.
Artículo 10.- Las armas que podrán autorizarse a los deportistas
de tiro o cacería, para poseer en su domicilio y portar con licencia,
son las siguientes:
I. Pistolas, revólveres y rifles calibre .22, de fuego circular.
II. Pistolas de calibre .38 con fines de tiro olímpico o de
competencia.
III. Escopetas en todos sus calibres y modelos, excepto las de
cañón de longitud inferior a 635 mm. (25), y las de calibre superior al
12 (.729 ó 18. 5 mm.). Escopetas de 3 cañones en los calibres
autorizados en la fracción anterior, con un cañón para cartuchos
metálicos de distinto calibre.
V. Rifles de alto poder, de repetición o de funcionamiento semi-
automático, no convertibles en automáticos, con la excepción de
carabinas calibre, 30”, fusil, mosquetones y carabinas calibre .223”, 7
y 7. 62 mm. Y fusiles garand calibre
.30”.
VI. Rifles de alto poder de calibres superiores a los señalados en
el inciso anterior, con permiso especial para su empleo en el
extranjero, en cacería de piezas mayores no existentes en la fauna
nacional.

VII. Las demás armas de características deportivas de acuerdo


con las normas legales de cacería, aplicables por las secretarías de
estado u organismos que tengan injerencia, así como los reglamentos
nacionales e internacionales para tiro de competencia.
A las personas que practiquen el deporte de la charrería podrá
autorizárseles revólveres de mayor calibre que el de los señalados en
el artículo 9o. de ésta ley, únicamente como complemento del
atuendo charro, debiendo llevarlos descargados.
Artículo 10 bis.- La posesión de cartuchos correspondientes a las
armas que pueden poseerse o portarse se limitará a las cantidades
que se establecen en el artículo 50 de esta ley, por cada arma
manifestada en el registro federal de armas.
Artículo 11.- Las armas, municiones y materia para el uso
exclusivo del ejército, armada y fuerza aérea, son las siguientes:
a).- Revólveres calibre .357 magnum y los superiores a .38
especial.
b).- Pistolas calibre 9 mm. Parabellum, luger y similares, las
.38 super y comando, y las de calibres superiores.
c).- Fusiles, mosquetones, carabinas y tercerolas en calibre
.223”, 7 mm., 7.62 mm. Y carabinas calibre .30” en todos sus
modelos.
d).- Pistolas, carabinas y fusiles con sistema de ráfaga, sub-
ametralladoras, metralletas y ametralladoras en todos sus calibres.
e).- Escopetas con cañón de longitud inferior a 635 mm. (25), las de
calibre superior al 12 (.729 ó 18. 5 mm) y las lanza gases, con
excepción de las de uso industrial.
f).- Municiones para las armas anteriores y cartuchos con artificios
especiales como trazadores, incendiarios, perforantes, fumígenos,
expansivos de gases y los cargados con postas superiores al 00 (.84
cms. De diámetro) para escopeta.
3
g).- Cañones, piezas de artillería, morteros y carros de combate
con sus aditamentos, accesorios, proyectiles y municiones.
h).- Proyectiles-cohete, torpedos, granadas, bombas, minas,
cargas de profundidad, lanzallamas y similares, así como los aparatos,
artificios y máquinas para su lanzamiento.
i).- Bayonetas, sables y lanzas.
j).- Navíos, submarinos, embarcaciones e hidroaviones para la
guerra naval y su armamento.
k).- Aeronaves de guerra y su armamento.
l).- Artificios de guerra, gases y substancias químicas de
aplicación exclusivamente militar, y los ingenios diversos para su uso
por las fuerzas armadas.
En general, todas las armas, municiones y materiales destinados
exclusivamente para la guerra.
Las de este destino, mediante la justificación de la necesidad, podrán
autorizarse por la Secretaría de la Defensa Nacional, individualmente
o como corporación, a quienes desempeñen empleos o cargos de
la Federación, de las Entidades Federativas, de los Municipios
y de las Demarcaciones Territoriales de la Ciudad de México, así
como a servidores públicos extranjeros en los casos a que se refieren
los artículos
28 y 28 Bis de esta Ley.
Párrafo reformado DOF 23-12-1974, 08-02-1985, 22-05-2015, 06-12-2022

Artículo 12.- Son armas prohibidas, para los efectos de esta ley, las ya
señaladas en el código penal para el distrito federal en materia del
fuero común y para toda la república en materia del fuero federal.
Artículo 13.- No se considerarán como armas prohibidas los
utensilios, herramientas o instrumentos para labores de campo
o de cualquier oficio, arte, profesión o deporte que tengan
aplicación conocida como tales, pero su uso se limitará al local o
sitio en que se trabaje o practique el deporte.
Cuando esos instrumentos sean portados por necesidades de trabajo
o para el ejercicio de un deporte, se deberá demostrar, en su caso,
esas circunstancias.
Artículo 14.- El extravío, robo, destrucción, aseguramiento o
decomiso de un arma que se posea o se porte, debe hacerse del
conocimiento de la secretaría de la defensa nacional, en los términos
y por los conductos que establezca el reglamento de esta ley.
4
Capítulo II.
Posesión de armas en el domicilio.
Artículo 15.- En el domicilio se podrán poseer armas para la
seguridad y defensa legítima de sus moradores.
Su posesión impone el deber de manifestarlas a la secretaría de
la defensa nacional, para su registro.
Por cada arma se extenderá constancia de su registro.
Artículo 16.- Para los efectos del control de la posesión de armas, las
personas físicas deben manifestar, un único domicilio de residencia
permanente para sí y sus familiares.
Artículo 17.- Toda persona que adquiera una o más armas, está
obligada a manifestarlo a la secretaría de la defensa nacional en
un plazo de treinta días. La manifestación se hará por escrito,
indicando, marca, calibre, modelo y matrícula si la tuviera.
Artículo 18.- Los servidores públicos y jefes de los cuerpos de policía
federales, de las Entidades Federativas, de los Municipios y de las
Demarcaciones Territoriales de la Ciudad de México, están
obligados a hacer la manifestación a que se refiere el artículo anterior.
Artículo reformado DOF 23-12-1974, 08-02-1985, 06-12-2022

Artículo 19.- La secretaría de la defensa nacional tendrá la facultad de


determinar en cada caso, qué armas para tiro o cacería de las
señaladas en el artículo 10, por sus características, pueden poseerse,
así como las dotaciones de municiones correspondientes. Respecto a
las armas de cacería, se requerirá previamente la opinión de las
secretarías de estado u organismos que tengan injerencia.
Las solicitudes de autorización se harán directamente o por conducto
del club o asociación.

Artículo 20.- Los clubes o asociaciones de deportistas de tiro y


cacería, deberán estar registrados en las secretarías de gobernación
y de la defensa nacional, a cuyo efecto cumplirán los requisitos que
señala el reglamento.
Artículo 21.- Las personas físicas o morales, públicas o privadas,
podrán poseer colecciones o museos de armas antiguas o modernas,
o de ambas, previo el permiso correspondiente de la Secretaría de la
Defensa Nacional.
También podrán poseer, con los mismos requisitos, armas de las
prohibidas por esta ley, cuando tengan valor o significado cultural,
científico, artístico o histórico.
5
Cuando en una colección o museo no adscrito a un instituto armado de
la nación, existan armas de las reservadas para el uso exclusivo del
Ejército, Armada y Fuerza Aérea, se requerirá, además, autorización
por escrito, de la dependencia respectiva.
Artículo 22.- Los particulares que tengan colecciones de armas,
deberán solicitar autorización para la adquisición y posesión de nuevas
armas destinadas al enriquecimiento de la colección o del museo, e
inscribirlas.
Artículo 23.- Las armas que formen parte de una colección podrán
enajenarse como tal, o por unidades, en los términos de las
disposiciones de esta ley y previo el permiso escrito de la secretaría
de la defensa nacional y demás autoridades competentes.
Capítulo III.
Casos, condiciones, requisitos y lugares para la portación de
armas
Artículo 24.- Para portar armas se requiere la licencia respectiva.
Los miembros del Ejército, Armada y Fuerza Aérea quedan
exceptuados de lo anterior, en los casos y condiciones que señalen
las leyes y reglamentos aplicables.
Los integrantes de las instituciones policiales, federales, estatales, de
la Ciudad de México, municipales y alcaldías, así como de los
servicios privados de seguridad, podrán portar armas en los casos,
condiciones y requisitos que establecen la presente Ley y las demás
disposiciones legales aplicables.
Párrafo adicionado DOF 21-12-1995. Reformado DOF 06-12-2022

Artículo 25.- Las licencias para la portación de armas serán de


dos clases:
I. Particulares; que deberán revalidarse cada dos años, y
II. Oficiales, que tendrán validez mientras se desempeñe el
cargo o empleo que las motivó.
Artículo 26.- Las licencias particulares para la portación de armas
serán individuales para personas físicas, o colectivas para las
morales, y podrán expedirse cuando se cumplan los requisitos
siguientes:
I. En el caso de personas físicas: A.
Tener un modo honesto de vivir;
B. Haber cumplido, los obligados, con el Servicio Militar
Nacional;
C. No tener impedimento físico o mental para el manejo de las
armas;
6
D. No haber sido condenado por delito cometido con el
empleo de armas;
E. No consumir drogas, enervantes o psicotrópicos, y
F. Acreditar, a criterio de la Secretaría de la Defensa
Nacional, la necesidad de portar armas por:
a) La naturaleza de su ocupación o empleo; o
b) Las circunstancias especiales del lugar en que viva, o
c) Cualquier otro motivo justificado.
También podrán expedirse licencias particulares, por una o
varias armas, para actividades deportivas, de tiro o cacería, sólo si los
interesados son miembros de algún club o asociación registrados y
cumplan con los requisitos señalados en los primeros cinco incisos de
esta fracción.
II. En el caso de personas morales:
A. Estar constituidas conforme a las leyes mexicanas.
B. Tratándose de servicios privados de seguridad:
a) Contar con la autorización para funcionar como
servicio privado de seguridad, y
b) Contar con la opinión favorable de la Secretaría de
Gobernación sobre la justificación de la necesidad de la portación del
armamento, y los límites en número y características de las armas, así
como lugares de utilización.
C. Tratándose de otras personas morales, cuando por sus
circunstancias especiales lo ameriten, a juicio de la Secretaría de la
Defensa Nacional, para servicios internos de seguridad y protección
de sus instalaciones; ajustándose a las prescripciones, controles y
supervisión que determine la propia Secretaría.
D. Acreditar que quienes portarán armas cumplen con lo
previsto en los primeros cinco incisos de la fracción I anterior.
Previa autorización de la Secretaría de la Defensa Nacional, los
titulares de las licencias colectivas, expedirán credenciales foliadas de
identificación personal, que contendrán los datos de la licencia colectiva
y se renovarán semestralmente.
El término para expedir las licencias particulares y colectivas
será de cincuenta días hábiles, contados a partir de que se presenta
la solicitud correspondiente.
Artículo 27.- A los extranjeros sólo se les podrá autorizar la
portación de armas cuando, además de satisfacer los requisitos
señalados en el artículo anterior, acrediten su calidad de residentes
permanentes, salvo en los casos de permisos de licencia temporal
para turistas con fines deportivos.
7
La Secretaría de la Defensa Nacional podrá expedir permisos
extraordinarios de ingreso y portación temporal de armas de fuego a
servidores públicos extranjeros de migración o aduanas, en los casos
y con los requisitos previstos en los artículos 28 y
28 Bis de esta Ley, los cuales podrán cancelarse, sin perjuicio de
aplicar las sanciones que procedan, en los casos que prevé el artículo
31 de la presente Ley.
Artículo 28.- Con base en el principio de reciprocidad, la
Secretaría de la Defensa Nacional podrá autorizar la portación
temporal de armas a los servidores públicos extranjeros de migración
o aduanas, debidamente acreditados ante el Gobierno Federal, que
participen en la revisión migratoria en los puntos de tránsito
internacionales o el despacho conjunto de mercancías en las aduanas
nacionales, respectivamente, conforme a la legislación aplicable y a
los acuerdos interinstitucionales que deberán celebrarse para tal
efecto.
La Secretaría de Gobernación o la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público, según sea el caso, serán responsables de tramitar ante
la Secretaría de la Defensa Nacional, cuando menos con 15 días
de anticipación al inicio de la comisión, los permisos extraordinarios de
ingreso y portación temporal de armas de fuego respectivos,
proporcionando para tal efecto la siguiente información:
I. Copia del acuerdo interinstitucional a que se refiere el
primer párrafo de este artículo;
II. Nombre y fecha de nacimiento del servidor público
extranjero;
III. Local o instalación en que se realizará la comisión
oficial;
IV. Duración de la comisión oficial;
V. Acciones que pretenda realizar el servidor público
extranjero;
VI. Datos de las armas y calibres que pretenda portar el
servidor público extranjero, incluyendo la huella balística, y
VII. Opinión de la Secretaría de Gobernación o de la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público, según sea el caso. Dichos
permisos tendrán una vigencia de 6 meses; en caso de que la
comisión sea mayor a este período podrán renovarse
semestralmente.
Los servidores públicos extranjeros a que se refiere este artículo sólo
podrán portar las armas que utilizan en su país de origen, como parte
del equipamiento asignado por la institución a la que pertenecen,
siempre que se trate de revólveres o pistolas de funcionamiento
semiautomático cuyo calibre no sea superior a
.40” o equivalente.
8
La Secretaría de la Defensa Nacional determinará en los permisos
extraordinarios el arma autorizada, el local o la instalación en que será
válida la portación y los demás límites o restricciones que sean
aplicables.
La Secretaría de Gobernación o la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público, según sea el caso, serán responsables de dar aviso a la
Secretaría de la Defensa Nacional, respecto del cambio de local o
instalación, así como la finalización de la comisión, para los efectos
correspondientes.
En el caso de servidores públicos mexicanos que, con base en el
principio de reciprocidad y los acuerdos interinstitucionales a que se
refiere el primer párrafo del presente artículo, participen en las
actividades migratorias o aduaneras realizadas en instalaciones de
países extranjeros, la Secretaría de Gobernación o la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público, según sea el caso, serán responsables de
dar aviso a la Secretaría de la Defensa Nacional respecto de la salida y
retorno de las armas que porten dichos servidores públicos.
El personal y armamento considerado para prestar el apoyo en el
extranjero deberá estar previamente incluido en la licencia oficial
colectiva respectiva.
Artículo 28 Bis.- La Secretaría de la Defensa Nacional podrá
otorgar, con base en el principio de reciprocidad, permisos
extraordinarios de ingreso y portación temporal de armas de fuego a
los servidores públicos extranjeros que acompañen como agentes de
seguridad, en visitas oficiales, a Jefes de Estado, jefes de gobierno,
ministros o equivalentes, siempre que se trate de revólveres o pistolas
de funcionamiento semiautomático, cuyo calibre no sea superior a .40”
o equivalente.

En casos excepcionales, se podrá autorizar el ingreso y portación de


otro tipo de armas, siempre que a juicio de la Secretaría de la Defensa
Nacional se justifique la necesidad de su uso.
La Secretaría de Relaciones Exteriores será responsable de tramitar
dichos permisos ante la Secretaría de la Defensa Nacional, cuando
menos con quince días de anticipación al inicio de la visita y a solicitud
del Estado o sujeto de derecho internacional correspondiente,
proporcionando para tal efecto la siguiente información:
I. Nombres y fechas de nacimiento de los servidores
públicos extranjeros que fungirán como agentes de seguridad;
II. Duración y lugar de la visita oficial;
III. Datos de las armas y calibres que pretendan portar
dichos servidores públicos extranjeros, y
9
IV. Opinión de la Secretaría de Relaciones Exteriores para
conceder el permiso.
Dicho permiso tendrá una vigencia durante el tiempo que dure la
comisión de la visita oficial.
Artículo 29.- Las licencias oficiales para la portación de
armas pueden ser colectivas o individuales.
I. Las licencias colectivas podrán expedirse a:
A. Las dependencias oficiales y organismos públicos
federales a cuyo cargo se encuentran las instalaciones estratégicas
del país.
Los titulares de las licencias colectivas expedirán credenciales foliadas
de identificación personal, que contendrán los datos de la licencia
colectiva y se renovarán semestralmente.
B. Las instituciones policiales. Estas licencias se sujetarán a
los lineamientos siguientes:
a) Dichas instituciones deberán cumplir con las
disposiciones legales de orden federal o local que resulten aplicables.
b) La Secretaría de Gobernación será el
conducto para solicitar a la Secretaría de la Defensa Nacional la
expedición de licencia colectiva a las instituciones policiales,
mismas que sólo se solicitarán para las personas que integren su
organización operativa y que figuren en las nóminas de pago
respectivas, debiéndose notificar a estas secretarías cualquier cambio
en su plantilla laboral. Las autoridades competentes resolverán dentro
de los sesenta días siguientes a la presentación de la solicitud ante
Secretaría de Gobernación, y
c) Los titulares de las instituciones policiales,
expedirán a su personal operativo, inscrito en el registro que
establezca la ley de la materia, credenciales foliadas de identificación
personal, por lapsos semestrales, las cuales, durante su vigencia, se
asimilarán a licencias individuales.
C. Los titulares de las licencias colectivas remitirán
periódicamente a las Secretaría de la Defensa Nacional y de
Gobernación un informe de las armas que se encuentren en su poder,
debidamente correlacionado con su estructura y organización
operativa, señalando los folios de las credenciales y los datos del
personal que las tuviera a su cargo.
[Link] autoridades competentes se coordinarán con los Gobiernos
de los Estados para obtener, con oportunidad y exactitud, la
información necesaria para el cumplimiento de esta ley.
E. La Secretaría de la Defensa Nacional inspeccionará
periódicamente el armamento, sólo para efectos de su control, sin
tener autoridad alguna sobre el personal.
10
II. Las licencias individuales se expedirán a quienes
desempeñen cargos o empleos en la Federación o en las Entidades
Federativas, que para el cumplimiento de sus obligaciones requieran,
en opinión de la autoridad competente, la portación de armas.
III. Los servidores públicos a que se refiere este artículo deberán
cumplir, además, con los requisitos establecidos en los cinco primeros
incisos de la fracción I del artículo 26 de esta ley.
Artículo 30.- Corresponde a la Secretaría de la Defensa Nacional, con
la salvedad señalada en el artículo 32 de esta Ley, la expedición,
suspensión y cancelación de las licencias de portación de armas, así
como su registro, control y vigilancia.
La propia Secretaría comunicará oportunamente a la de
Gobernación, las licencias que autorice, suspenda o cancele.
Artículo 31.- Las licencias de portación de armas podrán
cancelarse, sin perjuicio de aplicar las sanciones que procedan,
en los siguientes casos:
I.- Cuando sus poseedores hagan mal uso de las armas o de
las licencias;
II.- Cuando sus poseedores alteren las licencias;
III.- Cuando se usen las armas fuera de los lugares autorizados;
IV.- Cuando se porte un arma distinta a la que ampara la licencia;
V.- Cuando el arma amparada por la licencia se modifique en sus
características originales;
VI.- Cuando la expedición de la licencia se haya basado en
engaño, o cuando a juicio de la Secretaría de la Defensa Nacional
hayan desaparecido los motivos que se tuvieron en cuenta para
otorgarla o que por causa superveniente se dejare de satisfacer algún
otro requisito necesario para su expedición.
VII.- Por resolución de autoridad competente;

VIII.- Cuando sus poseedores cambien de domicilio sin


manifestarlo a la Secretaría de la Defensa Nacional;
IX.- Por no cumplir el interesado las disposiciones de esta Ley, de
sus Reglamentos o las de la Secretaría de la Defensa Nacional
dictadas con base en esos Ordenamientos.
La suspensión de las licencias de portación de armas, sólo
procederá cuando a juicio de la Secretaría de Gobernación sea
necesaria para mantener o restituir la tranquilidad de poblaciones o
regiones.
11
Artículo 32.- Corresponde a la Secretaría de Gobernación la
expedición, suspensión y cancelación de licencias oficiales
individuales de portación de armas a los empleados federales, de las
que dará aviso a la Secretaría de la Defensa Nacional para los efectos
de la inscripción de las armas en el Registro Federal de Armas.
A la Secretaría de Gobernación también corresponde la suspensión y
cancelación de las credenciales de identificación que expidan los
responsables de las instituciones policiales, al amparo de una licencia
colectiva oficial de la portación de armas y que se asimilan a licencias
individuales.

Artículo 33.- Las credenciales de agentes o policías honorarios y


confidenciales u otras similares, no facultan a los interesados para
portar armas, sin la licencia correspondiente.

Artículo 34.- En las licencias de portación de armas se harán constar


los límites territoriales en que tengan validez. En el caso de que éstas
sean para vigilantes de recintos o determinadas zonas, se precisarán
en ellas las áreas en que sean válidas.

Artículo 35.- Las licencias autorizan exclusivamente la portación del


arma señalada por la persona a cuyo nombre sea expedida.
Artículo 36.- Queda prohibido a los particulares asistir armados a
manifestaciones y celebraciones públicas, a asambleas deliberativas,
a juntas en que se controviertan intereses, a cualquier reunión que, por
sus fines, haga previsible la aparición de tendencias opuestas y, en
general, a cualquier acto cuyos resultados puedan ser obtenidos por la
amenaza o el uso de las armas; se exceptúan los desfiles y las
reuniones con fines deportivos de charrería, tiro o cacería.
MANUAL DE
DERECHOS
HUMANOS PARA
EL EJERCITO
Y FUERZA
AEREA
MEXICANOS.

EDIT. E.M.D.N. 2016


Manual de Derechos Humanos para el Ejército y Fuerza
Aérea Mexicanos.
(Edit. E.M.D.N. 2016).
Capítulo II
Nociones Generales de Derechos Humanos Primera Sección
Definiciones
Los derechos humanos son el conjunto de prerrogativas de las que todas
las personas gozan, que garantizan su dignidad y que son
indispensables para el desarrollo integral del individuo dentro de una
sociedad organizada mediante leyes. Están reconocidos por la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los tratados y
convenciones que México ha firmado y ratificado, y son garantizados por
la legislación nacional e internacional.
Se entenderá por violación a los derechos humanos, todo acto u omisión
que afecte a los derechos humanos, reconocidos en la Constitución o en
los Tratados Internacionales, cuando la o el agente sea servidor o
servidora pública en el ejercicio de una de sus funciones y atribuciones o
un particular que ejerza funciones públicas.
También se considera violación de los derechos humanos cuando la
acción u omisión referida sea realizada por un particular instigado,
incitado o autorizado, explícita o implícitamente, por un servidor público,
o cuando actúe con aquiescencia, complicidad o colaboración de un
servidor público.1
Segunda Sección
Características de los Derechos Humanos
Universales. Los derechos humanos son inherentes a todos los seres
humanos sin distinción por ninguna condición física, geográfica,
ideológica, religiosa o de cualquier otra especie. Este reconocimiento se
realizó en el ámbito internacional al ser proclamada la Declaración
Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948.
Posteriormente, a través de la Conferencia Mundial celebrada en Viena
en 1993, se estableció que todos los Estados, independientemente de su
régimen político, económico y cultural, deben promoverlos y protegerlos.

Inalienables. A través de esta característica se reconoce que los


derechos humanos no pueden suprimirse o restringirse, salvo en
determinadas situaciones previstas en las constituciones de los Estados.

Irrenunciables. Los derechos humanos tampoco pueden desvincularse


de las personas por mera voluntad. Esto es, las personas no pueden
dejarlos o prescindir de ellos, pues es algo que poseen por el hecho de
pertenecer a la especie humana, son inherentes a su dignidad.
Imprescriptibles. Esta característica se refiere al transcurso del tiempo.
Los derechos no se pierden por éste, no tienen fecha de caducidad ni
plazo que ocasione que se extravíen o deterioren.

Indivisibles e interdependientes. Los derechos no pueden disfrutarse


uno a costa de otro, no puede prescindirse de ninguno. Dada estas
características, el avance de uno facilita el de los demás y lo mismo pasa
con su detrimento, el que se viole u obstaculice uno implica la falta de
cumplimiento o violación de otros.
Tercera Sección
Las personas titulares, responsables y obligadas respecto de
los Derechos Humanos
Como se ha visto a partir de las características desarrolladas en el
apartado anterior, toda la humanidad es titular de estos derechos y no se
pueden anular, impedir u obstaculizar.
Al respecto, cabe señalar que existen derechos que se han reconocido a
colectivos de personas, como los derechos sindicales y los derechos de
los pueblos indígenas, e incluso existe otro grupo que refiere su
titularidad a toda la humanidad –incluyendo a las generaciones
presentes y futuras–, como el derecho a un medio ambiente adecuado,
el derecho al desarrollo y el derecho a la paz.
En cuanto a los sujetos responsables de violaciones a los derechos
humanos, cabe precisar que al haberse entendido y desarrollado a lo
largo de la historia como medios de defensa de las arbitrariedades de los
gobernantes y de las autoridades, son éstos a quienes se considera
como los principales infractores. Ello, en tanto efectúen acciones para
impedir, obstaculizar o transgredir su goce y disfrute, o bien en tanto
sean omisos en la realización de sus obligaciones o consintiendo
acciones de otras personas que puedan constituir una afrenta a los
derechos humanos.
No obstante, en virtud de la fuerza que han tomado las personas en el
ámbito privado y la dinámica de las sociedades en general, se ha
estimado teóricamente y adoptado en algunos países la tesis de la
violación de derechos humanos por particulares. Esto es, la
consideración de que personas individuales, sin ser parte del Estado,
violan también derechos humanos.
Ahora bien, respecto las personas sujetas a respetar los derechos
humanos, a partir de lo señalado previamente puede sostenerse que la
sociedad entera tiene un compromiso con su respeto y protección. De
manera particular, el Estado, a través del servicio público, se encuentra
naturalmente encargado de velar por su promoción, respeto, protección y
garantía en favor de las personas.
Al respecto, como medio de reforzamiento de las normas internas de los
Estados y, por tanto, de su compromiso y obligación con los derechos
humanos, existe una cláusula en los tratados internacionales en la
materia por la que los Estados parte se comprometen a adoptar con
arreglo a sus procedimientos constitucionales, las medidas legislativas o
de otro carácter que fueren necesarias para garantizar la realización de
tales derechos y libertades.

Cuarta Sección
Tipología o Clasificación de los Derechos Humanos
En virtud del desarrollo histórico de los derechos humanos y de su
identificación progresiva –con la adopción de declaraciones sobre
libertades fundamentales y la creación de Constituciones en algunos
países, así como la aprobación paulatina de tratados e instrumentos
internacionales en temas específicos–, se han realizado ejercicios
teóricos de clasificación y/o catalogación de las prerrogativas y libertades
esenciales para el desarrollo de las personas. Uno de los más recurridos
es aquel que formuló Karel Vasak en 1979, por el que se agruparon los
derechos humanos en “generaciones”.
En la primera generación, como resultado de las
Revoluciones Burguesas de finales del siglo XVIII, se han congregado a
los derechos civiles y políticos, entre los que pueden señalarse las
libertades de tránsito, de expresión, de reunión, de culto, la igualdad ante
la ley, el debido proceso, y el derecho al sufragio, entre otros.
La segunda generación se encuentra integrada por derechos que buscan
alcanzar la equidad y la justicia social como demandas producto de la
Revolución Industrial y de movimientos sociales acaecidos en la
segunda mitad del siglo XVIII y la primera del siglo XIX. Dentro de este
grupo, denominado derechos económicos, sociales y culturales, se
consideran los derechos a la educación, la salud, la vivienda, el trabajo,
la seguridad social, la libertad sindical, la huelga, la alimentación y la
cultura.
Como tercera generación se sitúan los derechos de solidaridad surgidos
por el incremento de la desigualdad social, de los conflictos bélicos y la
proliferación de armas de destrucción masiva que se suscitaron a lo
largo de la segunda mitad del siglo XX. Entre éstos encontramos a los
derechos a un medio ambiente sano, al desarrollo y a la paz.
Existen voces académicas que señalan la existencia de una cuarta y
quinta generación; no obstante, sus linderos no son claros. Se ha
externado, por ejemplo, que la cuarta generación la integran los
derechos relacionados con las nuevas tecnologías, entre los que se han
identificado el derecho de acceso a la tecnología, el derecho al olvido, a
la seguridad informática, entre muchos otros.
Es importante resaltar que este ejercicio tiene solo fines pedagógicos y
no significa que los derechos tengan jerarquía o que unos sean más
significativos o importantes que otros. Todos los derechos humanos son
igualmente importantes y, como se ha señalado previamente, la
privación o violación de alguno impacta negativamente en la realización
de los demás impidiendo que las personas alcancen un desarrollo
integral. Así pues, el Estado está obligado igualmente a reconocer,
promover, respetar, proteger y garantizar todos los derechos, de manera
justa y equitativa.
De esta manera, para su representación o enunciación general,
académicos e instituciones se han decantado porque los derechos
humanos se agrupen únicamente en políticos, civiles, económicos,
sociales, culturales y ambientales.

Capítulo VIII
La Igualdad de Género en las Fuerzas Armadas
Primera Sección
Definiciones Fundamentales
Sexo. Características anatómicas, genéticas, cromosómicas,
fisiológicas, que determinan que una persona sea hombre o sea mujer.
Estas características son universales.

Género. Papeles sociales construidos para la mujer y el hombre con


base en su sexo; dependen de un particular contexto socioeconómico,
político y cultural, el cual es afectado por factores como la edad, la clase,
la raza y la etnia.

Son el conjunto de ideas, creencias y atribuciones sociales con las que


se construye el significado, funciones y comportamiento de lo “femenino”
y lo “masculino”, así como sus oportunidades. Son atribuciones que
pueden modificarse en virtud de que son construcciones socioculturales
aprendidas.

Brechas de equidad de género. Indican a través de las estadísticas de


género, la distancia que separa a mujeres y hombres, en relación con las
oportunidades de acceso y control de los recursos sociales, económicos,
políticos y culturales.

Compara a mujeres y hombres que cuentan con características


similares, tanto cuantitativa como cualitativamente, para identificar las
áreas donde se manifiesta una mayor desigualdad e inequidad: tipo de
empleo, ingreso, escolaridad, trabajo doméstico, trabajo no remunerado,
entre otras.

Discriminación contra la mujer. Toda distinción, exclusión o restricción


basada en el sexo que tenga por objeto por resultado menoscabar o
anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer,
independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del
hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades
fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o
en cualquier otra esfera.
Equidad de género. Equivalencia en términos de derechos, beneficios,
oportunidades y obligaciones. Supone el disfrute equitativo de mujeres y
hombres de los bienes sociales, las oportunidades de los recursos y las
recompensas.

No significa que mujeres y hombres sean iguales, pero sí que lo sean


sus opciones y posibilidades de vida. Es un principio de justicia que
define la “igualdad en las diferencias”.

Estereotipo de género. Creencias sobre las características de los roles


típicos que los hombres y las mujeres tienen que tener y desarrollar en
una etnia, cultura o en una sociedad.
Igualdad de género. Acceso de mujeres y hombres a las mismas
posibilidades y oportunidades al uso, control y beneficio de bienes,
servicios y recursos de la sociedad, así como la toma de decisiones en
todos los ámbitos de la vida social, económica, política, cultural y
familiar.

Perspectiva de género. Metodología y mecanismos que permiten


identificar, cuestionar y valorar la discriminación y exclusión de las
mujeres, que se pretenden justificar con base en las diferencias biológica
entre mujeres y hombres, así como las acciones que deben
emprenderse para actuar los factores de género y crear las condiciones
de cambio que permitan avanzar en la construcción de la igualdad de
género.

Segunda Sección
Antecedentes Históricos
La mujer desde el principio de la humanidad ha recorrido un camino lleno
de obstáculos para lograr trascender y tener la posibilidad de participar
en la sociedad.

El proceso igualitario no ha logrado un cambio global, esto debido a los


estereotipos y roles de género los cuales han imperado a lo largo de la
historia, y que generan discriminación, exclusión y desigualdad.

Durante la Revolución Francesa se llevaron a cabo los movimientos de


mujeres, los cuales tenían como objetivo el derecho a la igualdad; hoy en
día aún hay diferencias que agudizan y perjudican todos los ámbitos de
la vida de las mujeres.

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, emitida en


el marco de la Revolución Francesa (1789) en su artículo primero afirma:
“los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las
distinciones sociales no pueden fundarse más que en la utilidad común”.
Sin embargo, excluyen a la mitad de la humanidad, es decir, a las
mujeres.
Olympe de Gouges publicó y defendió la Declaración de los Derechos de
la Mujer (1791), la cual tuvo como modelo el documento básico de la
revolución francesa.

En Inglaterra, Mary Wollstonecraft publica en 1792, la Vindicación de los


Derechos de la Mujer, inspirada en los planteamientos de Olympe de
Gouges.

En la Vindicación de los Derechos de la Mujer se afirma que las mujeres


están dotadas de razón, y por lo tanto la falta de reconocimiento de sus
derechos en igualdad con el hombre es arbitrario; la autora insiste en
que las mujeres deben tener los mismos derechos a la educación y al
trabajo que tienen los hombres, ya que solamente de esa manera
pueden ser independientes.

En todo el mundo, en el siglo XIX y principios del XX, hubo asombro por
las luchas que las mujeres emprendieron por sus derechos a la
enseñanza, al trabajo, a la participación política, a heredar, entre otros.
En 1848, en los Estados Unidos de Norteamérica, en el estado de Nueva
York se aprueba la Convención de Seneca Falls, texto fundamental para
el reconocimiento del sufragio femenino, el cual por primera vez se da en
Nueva Zelanda en el año 1893, y después Australia en 1902. México
reconoce el voto de las mujeres en 1953.

Tercera Sección
Evolución
La lucha en favor de la igualdad entre mujeres y hombres estaba aún en
sus primeras etapas cuando surgió la Organización de las Naciones
Unidas en 1945. De los 51 Estados miembros originales, sólo 30
permitían que las mujeres tuvieran los mismos derechos al voto que los
hombres o les permitían ocupar cargos públicos. Sin embargo, quienes
redactaron la Carta de las Naciones Unidas tuvieron la previsión de
referirse deliberadamente a “la igualdad de derechos de hombres y
mujeres” cuando declararon “la fe (de la organización) en los derechos
fundamentales del hombre” y “la dignidad y el valor de la persona
humana”.

Ningún documento jurídico anterior había afirmado con tanta energía la


igualdad entre las personas, ni se había referido al sexo como motivo de
discriminación. A partir de ese momento quedó claro que los derechos
de las mujeres constituirían un eje central de la labor que la ONU tenía
por delante.
Durante las tres primeras décadas, la acción de las Naciones Unidas en
favor de las mujeres se centró en sus derechos civiles y políticos, así
como en la recopilación de información sobre su condición jurídica y
social en todo el mundo.

Con el transcurrir del tiempo se hizo cada vez más evidente que las
leyes, por sí mismas, no bastaban para garantizar su igualdad de
derechos. Siendo necesario elaborar un instrumento jurídico
internacional en el que se velara por los derechos de las mujeres,
consolidándose de esta manera la Convención sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por sus
siglas en inglés) en el año de 1979.

Con la organización de cuatro Conferencias Mundiales de la ONU, la


lucha por la igualdad de género entró en una segunda etapa, cuyo
propósito fue elaborar estrategias y planes de acción para el adelanto de
las mujeres; tales conferencias se llevaron a cabo en los siguientes
países:
1/a. Conferencia Mundial (México, 1975).
2/a. Conferencia Mundial sobre la mujer (Copenhague, 1980).
3/a. Conferencia Mundial de la mujer (Nairobi, 1985).
4/a. Conferencia Mundial de la mujer (Beijín, 1995).
Los esfuerzos emprendidos pasaron por diversas transformaciones,
desde considerar a la mujer casi exclusivamente en función de sus
necesidades prácticas, hasta reconocer sus contribuciones esenciales
en todo el proceso de desarrollo, procurar la potenciación de su papel y
su derecho a la participación plena, en todas las actividades humanas.
Cuarta Sección

Aspectos Relevantes
Se hacen evidentes las raíces de la discriminación y desigualdad de
género que subsisten en nuestra cultura, las cuales se perpetúan en los
distintos espacios de reproducción social como la familia, la escuela, el
trabajo y los medios de comunicación.
La construcción de los roles de género afectan a mujeres y hombres, por
ello es necesario entender el fundamento básico de la teoría de género y
sus esfuerzos por avanzar hacia la igualdad sustantiva entre mujeres y
hombres, condición indispensable para la construcción de una sociedad
igualitaria.

La desigualdad entre mujeres y hombres tiene distintas formas de


manifestarse, ya que atraviesa otras problemáticas sociales como el
nivel socioeconómico, la edad, la etnia, el contexto histórico y
geopolítico; se transmite, de generación en generación, a través de los
procesos cotidianos de reproducción social y cultural que impregnan la
vida.
Quinta Sección Normatividad
Subsección (A)
Ámbito Nacional
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
De importancia para la igualdad entre mujeres y hombres en nuestro
país fue la reforma constitucional de 1974 que se centró en los artículos
4, 5, 30 y 123 para avanzar en el establecimiento de la igualdad por
razones de género.

La reforma al artículo 4 de la Constitución pugnó porque la mujer y el


varón sean reconocidos como iguales ante la ley; estableció la
protección de la organización y el desarrollo de la familia, además de
plantear el derecho a decidir de manera libre, responsable e informada
sobre el número y espaciamiento de hijos e hijas.

Actualmente el artículo 1° menciona “…está prohibida toda


discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad,
las discapacidades, la condición social, la salud, la religión, las
opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que
atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o
menoscabar los derechos y libertades de las personas; y el artículo
4° establece la igualdad entre el hombre y la mujer…”

Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres

303. Su artículo 3°. dispone: “…son sujetos de los derechos que


establece esta ley, las mujeres y los hombres que se encuentren en
territorio nacional, que por razón de su sexo, independientemente de su
edad, estado civil, profesión, cultura, origen étnico o nacional, condición
social, salud, religión, opinión o discapacidad, se encuentren con algún
tipo de desventaja ante la violación del principio de igualdad que esta ley
tutela…”; por otro lado, la fracción II del artículo 5º., menciona que la
discriminación es “toda distinción, exclusión o restricción que basada en
el origen étnico o nacional, sexo, edad, embarazo, o cualquier otra,
tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los
derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas”.
Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación
Estipula en su artículo 1° que el objeto de la ley es prevenir y eliminar de
todas las formas de discriminación que se ejerzan contra cualquier
persona, así como promover la igualdad de oportunidades y de trato; en
su artículo 4°., prohíbe toda práctica discriminatoria que tenga por objeto
o efecto impedir o anular el reconocimiento o ejercicio de los derechos y
la igualdad real de oportunidades, y en su artículo 9°., menciona que la
discriminación, es negar o limitar información sobre derechos sexuales y
reproductivos o impedir el libre ejercicio de la determinación del número
y espaciamiento de los hijos e hijas.
Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia
(LGAMVLV).

En su artículo 6°, menciona la violencia psicológica, describiéndola como


cualquier acto u omisión que daña la estabilidad psicológica, y consiste
en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos,
humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad,
comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación
y amenazas.

En el artículo 10°, cita la violencia laboral y docente, la


cual se ejerce por las personas que tienen un vínculo laboral, docente o
análogo con la víctima, independientemente de la relación jerárquica.
Finalmente en su artículo 11°, la ley señala que constituye
violencia laboral, la negativa ilegal a contratar a la víctima o a respetar su
permanencia o condiciones generales de trabajo.
Norma Mexicana NMX-R-025-SCFI-2015, en Igualdad Laboral y no
Discriminación

Su objetivo es establecer los requisitos para que los centros de trabajo


públicos, privados y sociales, de cualquier actividad y tamaño, integren,
implementen y ejecuten dentro de sus procesos de gestión y de recursos
humanos, prácticas para la igualdad laboral y no discriminación que
favorezcan el desarrollo integral de las y los trabajadores.
Su finalidad es fijar las bases para el reconocimiento público de los
centros de trabajo que demuestran la adopción y el cumplimiento de
procesos y prácticas a favor de la igualdad laboral y no discriminación.
Subsección (B)
Ámbito internacional
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
Contra la Mujer (CEDAW)

308. Suscrita por el estado mexicano el 17 de julio de 1980, obliga a los


Estados partes a adoptar medidas especiales de carácter temporal,
encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la mujer.
Convención Americana sobre Derechos Humanos
Aprobada por la Asamblea General de la Organización de los Estados
Americanos el 22 de noviembre de 1969, aprobada por el Senado el 18
de diciembre de 1980. Ratificada por México el 24 de marzo de 1981
En su artículo 1°, obliga a los Estados partes a respetar los derechos y
libertades reconocidos en esta convención y a garantizar su libre y pleno
ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin
discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión,
opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
Por otro lado, su artículo 17, defiende la protección a la
familia, establece la obligación de los estados de adoptar medidas para
asegurar la igualdad de derechos y la equivalencia de responsabilidades
de las y los cónyuges en cuanto al matrimonio.
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer “Convención de Belém do Pará”
Adoptada en la ciudad de Belém do pará, Brasil, el 9 de junio de 1994;
publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 9 de enero de 1999
Su artículo 3°, menciona el derecho de toda mujer a una vida libre de
violencia, en el ámbito público y privado, a la par con el artículo 4°, en el
que se señala su derecho al reconocimiento, goce, ejercicio y protección
de todos los derechos humanos y a las libertades consagradas por los
instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos.
Declaración y Plataforma de Acción de Beijing
Se deriva de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la mujer, reunida en
Beijing del 4 al 15 de septiembre de 1995.
Tiene por objeto acelerar la aplicación de las Estrategias de Nairobi,
orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer, a fin de eliminar
todos los obstáculos que dificultan su participación activa en todas las
esferas de la vida pública y privada.

Sexta Sección
Obligatoriedad de Respetar los Derechos Humanos de las
Mujeres
El reconocimiento de la desigualdad entre mujeres y hombres ha sido un
proceso largo, el cual ha ido evolucionando día con día, tal es así que se
tiene registro de diversos instrumentos internacionales, como los ya
mencionados, promueven y garantizan los derechos humanos de las
mujeres.
El Estado Mexicano no es ajeno al reconocimiento del respeto de los
derechos de las mujeres, para lo cual ha realizado políticas públicas
encaminadas a atender este problema, el cual está considerado dentro
de la agenda pública por parte del gobierno federal, con la finalidad de
cerrar la brecha de desigualdad entre mujeres y hombres.
Dentro de este marco se han creado organismos a nivel nacional para
dichos fines; el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) fue
creado como órgano rector de género, a fin de promover e impulsar
políticas públicas con perspectiva de género tomando como base los
programas nacionales de igualdad implementados en cada sexenio. Ha
tenido diferentes denominaciones, actualmente se le conoce como
PROIGUALDAD.
Dicho programa rige los lineamientos nacionales que
deben enfrentar todos los niveles de gobierno, con el fin de garantizar la
igualdad sustantiva, la reducción de las brechas de género entre mujeres
y hombres así como la erradicación de todas las formas de
discriminación y violencia contra las mujeres.
Por lo que la Secretaría de la Defensa Nacional, no es ajena de cumplir
con las políticas emitidas por el Ejecutivo Federal.

Séptima Sección
Igualdad y Equidad
Subsección (A)
Igualdad
De acuerdo con Alda Facio, la “igualdad” desde la perspectiva de los
derechos humanos, no es una mera declaración de un deseo, ni
tampoco una constatación de un hecho real, sino un derecho humano
que el estado debe reconocer, proteger y garantizar.

La igualdad sustantiva no es otra cosa que la idéntica titularidad,


protección y garantía de los mismos derechos fundamentales
independientemente del hecho de que los y las titulares son entre sí
diferentes.

Es más, desde este punto de vista, la igualdad sustantiva incluye tanto a


la igualdad como derecho, como a la igualdad de hecho. La primera se
concibe como un medio para lograr la realización práctica del principio
de igualdad sustantiva y la segunda significa “de hecho”, es decir, sin
reconocimiento jurídico.
Sin embargo, es importante notar que tampoco la igualdad de jure se
concibe como un tratamiento exacto por parte de la legislación a
hombres y mujeres. Se trata de una igualdad basada en el goce y el
ejercicio de los derechos humanos que por lo tanto, permite trato distinto,
aún por parte de la ley, cuando la situación es distinta.
Al respecto la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres
contempla los siguientes conceptos:

Igualdad de género: situación en la que mujeres y hombres acceden


con las mismas posibilidades y oportunidades al uso, control y beneficio
de bienes, servicios y recursos de la sociedad, así como a la toma de
decisiones en todos los ámbitos de la vida social, económica, política,
cultural y familiar.
Igualdad sustantiva: es el acceso al mismo trato y oportunidades para
el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades
fundamentales.
Subsección (B)
Equidad
La construcción de la igualdad sustantiva y sociedades más
democráticas implica establecer e institucionalizar condiciones de
simetría y equidad en el acceso de mujeres y hombres a los derechos y
a los beneficios del desarrollo; es importante recordar que la igualdad es
un principio de derechos humanos, que contempla la no discriminación y
la equidad.

El término “equidad de género” alude a la distribución justa de los


recursos y del poder social en la sociedad; se refiere a la justicia en el
trato de mujeres y hombres, según sus necesidades respectivas.
El objetivo de la equidad de género suele incorporar “acciones
afirmativas” diseñadas para compensar las desventajas que
históricamente han enfrentado las mujeres. “se refiere al principio
conforme al cual mujeres y hombres acceden con justicia e igualdad al
uso, control y beneficio de los bienes, servicios, recursos y
oportunidades de la sociedad, así como la toma de decisiones en todos
los ámbitos de la vida social, económica, política, cultural y familiar”.

Subsección (C)
Diferencias entre igualdad y equidad
Igualdad.- Es un principio jurídico fundamental en las sociedades
democráticas, ya que establece que todas las personas son iguales ante
la ley.
Equidad.- Es un mandato de carácter ético, basado en el principio de
justicia social que busca compensar los desequilibrios existentes en el
acceso y control de los recursos entre mujeres y hombres. (Herramientas
del Edo. Para proporcionar los medios que igualen socialmente al
hombre y la mujer).
Octava Sección
Violencia de Género
La violencia de género expresa las asimetrías manifiestas en las
relaciones sociales. Sus consecuencias tienen efectos devastadores,
tanto para quienes la viven como para las instituciones que la desarrollan
o reproducen.

El objetivo de esta sección es identificar qué es la violencia de género,


cómo se expresa, y conocer sus modalidades y consecuencias con la
finalidad de que el personal militar cuente con las herramientas
necesarias que permitan impulsar acciones institucionales para su lucha
y erradicación.

La violencia es una conducta humana, sin embargo, no por eso es


inherente a su naturaleza, es decir, no somos violentos o violentas “por
naturaleza”, ya que nuestro comportamiento no está programado
genéticamente. La violencia se aprende, se reproduce, se ejerce; es el
resultado de relaciones sociales fincadas en el ejercicio desigual del
poder.
La violencia de género puede ser definida como una expresión de la
violencia que refleja las asimetrías socioculturales que son el producto
del significado construido en torno a las diferencias genéricas y se
traduce en desigualdades sociales.

En el ámbito internacional, en las últimas décadas se ha señalado de


manera insistente que la violencia de género es un grave problema, no
sólo para las mujeres, sino también para el logro de la igualdad, el
desarrollo y la paz. La violencia de género preocupa particularmente a la
comunidad internacional debido a que cruza todo tipo de relaciones
sociales y sus consecuencias expresan la vulneración de los derechos
humanos, tema que ocupa a la ONU desde su surgimiento en 1945.
Frente a la alta incidencia de la violencia que sufren las mujeres en
nuestro país, el gobierno mexicano se dio a la tarea de legislar en torno
al tema, con el fin de prevenir, atender y erradicar esta problemática
social; de esta forma, el 1 de febrero del 2007 se publicó la Ley General
de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
El referido cuerpo normativo tiene por objeto establecer la coordinación
entre la federación, las entidades federativas, la Ciudad de México y los
municipios para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las
mujeres, así como los principios y modalidades para garantizar su
acceso a una vida libre de violencia que favorezca su desarrollo y
bienestar conforme a los principios de igualdad y de no discriminación.
Así como para garantizar la democracia, el desarrollo integral y
sustentable que fortalezca la soberanía y el régimen democrático
establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos.

Asimismo, define la violencia contra las mujeres como “cualquier acción


u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento
psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el
ámbito privado como en el público”.
Mencionada Ley señala en el artículo 6 los tipos de violencia contra las
mujeres, siendo estos los siguientes:

Violencia psicológica: Es cualquier acto u omisión que dañe la


estabilidad psicológica, que puede consistir en: negligencia, abandono,
descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación,
marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas,
rechazo, restricción a la autodeterminación y
amenazas, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al
aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio;

Violencia física: es cualquier acto que inflige daño


no accidental, usando la fuerza física o algún tipo de arma u objeto que
pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas;
Violencia patrimonial: es cualquier acto u omisión que afecta la
supervivencia de la víctima.

Se manifiesta en: la transformación, sustracción, destrucción, retención o


distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores,
derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer
sus necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o
propios de la víctima;

Violencia económica: es toda acción u omisión del agresor que afecta


la supervivencia económica de la víctima. Se manifiesta a través de
limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones
económicas, así como la percepción de un salario menor por igual
trabajo, dentro de un mismo centro laboral;

Violencia sexual: es cualquier acto que degrada o


daña el cuerpo y/o la sexualidad de la víctima y que por tanto atenta
contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de
abuso de poder que implica la supremacía masculina sobre la mujer, al
denigrarla y concebirla como objeto.
También se consideran cualesquiera otras formas análogas que lesionen
o sean susceptibles de dañar la dignidad, integridad de las mujeres.
La citada Ley indica en el Título II las modalidades de la violencia de la
forma siguiente:

Violencia familiar: es el acto abusivo de poder u


omisión intencional, dirigido a dominar, someter, controlar, o agredir de
manera física, verbal, psicológica, patrimonial, económica y sexual a las
mujeres, dentro o fuera del domicilio familiar, cuyo agresor tenga o haya
tenido relación de parentesco por consanguinidad o afinidad, de
matrimonio, concubinato o mantengan o hayan mantenido una relación
de hecho.

Violencia laboral y docente: se ejerce por las personas que tienen un


vínculo laboral, docente o análogo con la víctima, independientemente
de la relación jerárquica, consistente en un acto o una omisión en abuso
de poder que daña la autoestima, salud, integridad, libertad y seguridad
de la víctima, e impide su desarrollo y atenta contra la igualdad.
[Link] en la comunidad: son los actosindividuales o
colectivos que transgreden derechos fundamentales de las mujeres y
propician su denigración, discriminación, marginación o exclusión en el
ámbito público.

Violencia institucional: son los actos u omisiones


de las y los servidores públicos de cualquier orden de gobierno que
discriminen o tengan como fin dilatar, obstaculizar o impedir el goce y
ejercicio de los derechos humanos de las mujeres así como su acceso al
disfrute de políticas públicas destinadas a prevenir, atender, investigar,
sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia.

Violencia laboral: la negativa ilegal a contratar a la víctima o a respetar


su permanencia o condiciones generales de trabajo; la descalificación
del trabajo realizado, las amenazas, la intimidación, las humillaciones, la
explotación, el impedimento a las mujeres de llevar a cabo el período de
lactancia previsto en la ley y todo tipo de discriminación por condición de
género.

Violencia docente: aquellas conductas que dañen


la autoestima de las alumnas con actos de discriminación por su sexo,
edad, condición social, académica, limitaciones y/o características
físicas, que les infligen maestras o maestros.
Hostigamiento sexual: es el ejercicio del poder, en
una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en los
ámbitos laboral y/o escolar. Se expresa en conductas verbales, físicas o
ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva.

Acoso sexual: es una forma de violencia en la que,


si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que
conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima,
independientemente de que se realice en uno o varios eventos.

Violencia feminicida: es la forma extrema de


violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus
derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el
conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social
y del estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte
violenta de mujeres.

340. No obstante que la Ley General de Acceso de las Mujeres a una


Vida Libre de Violencia no la refiere, la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en
coordinación con la Red Latinoamericana del Caribe y de Bioética ha
definido a la violencia obstétrica como:
“El tipo de violencia ejercida por el profesional de salud
sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres. Esta clase
de violencia se expresa mayoritariamente, aunque no con exclusividad,
en el trato deshumanizado hacia la mujer embarazada, en la tendencia a
patologizar los procesos reproductivos naturales y en múltiples
manifestaciones que resultan amenazantes en el12 contexto de la
atención de la salud sexual, embarazo, parto y post parto”. 11
Subsección Única
Consecuencias de la violencia contra las mujeres
Están determinadas, en gran medida, por la forma en que confluyen y se
articulan con otras desigualdades sociales como la clase, la edad, la
etnia, la orientación o preferencia sexual.

Las diferencias sociales establecen “jerarquías sociales” o


desigualdades que se presentan, de diferente manera, atendiendo a sus
contextos socioculturales. La jerarquización de las personas
generalmente se expresa en forma de violencia.
Todas las expresiones de la violencia generan un daño y tienen
consecuencias en la persona o personas que las sufre; generan estrés,
falta de concentración, inseguridad o miedo, daños físicos,
comportamientos autodestructivos, marcas en el cuerpo y en la mente, y
en casos extremos, la muerte. Pensemos lo terrible que resulta vivir la
violencia de género en el contexto familiar, el primer espacio de
socialización de las personas del que se espera cercanía, seguridad,
resguardo, escucha activa, reconocimiento, acompañamiento.

Si bien los ámbitos familiar y laboral cumplen diferentes funciones


sociales, la violencia de género, en ambos, refuerza la discriminación y
la exclusión.
La discriminación es una expresión de la violencia de género. Sin
embargo, la discriminación, al igual que la violencia de género, adquiere
diferentes matices en función del contexto social en el que se manifieste.
El Estado Mexicano ha suscrito diversos instrumentos normativos
internacionales relacionados con los derechos humanos de las mujeres,
tales como la Convención para Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Contra la Mujer (CEDAW), la
Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la
violencia contra la mujer (Convención Belén Do Pará), así como la
Declaración y Plataforma de Acción de Beijing que entre otras cosas
establecen que es una obligación de los estados miembros adoptar
medidas jurídicas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra
las mujeres.

El Comité de expertas de la Convención para Eliminación de Todas las


Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW), respecto al empleo
de los términos “igualdad” y “equidad”, aunque los conceptos tiene una
estrecha relación y su empleo está vinculado con la implementación de
políticas públicas, se recomienda que solo se utilice el término “igualdad”
en la elaboración de cualquier tipo de documento que referencia a este
derecho humano.

Cabe destacar que el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, en nuestros


ordenamientos legales se encuentra prohibida cualquier tipo de violencia
asimismo se encuentra comprometido a asegurar la igualdad de
oportunidades para las mujeres y los hombres, promoviendo acciones
para promover la igualdad, la no violencia y la no discriminación por
motivos de género.
Novena Sección
La Mujer al Interior de las Fuerzas Armadas
El reconocimiento de la posesión de destrezas singulares de la mujer, ha
facilitado su incorporación al estilo de vida militar.
El 21 de marzo de 1938, el Presidente Lázaro Cárdenas funda la
Escuela Militar de Enfermeras del Ejército Mexicano, misma que en 1946
cambió su denominación como Escuela Militar de Enfermeras y Parteras,
finalmente en 1963 fue abanderada con el nombre de Escuela Militar de
Enfermeras.
De esta forma se consolido la presencia de la mujer en el Ejército
Mexicano, ingresando también a la Escuela Militar de Odontología desde
1976, la Escuela Médico Militar en 1973 y en la Escuela Militar de Clases
de Transmisiones en 1975 para capacitarse como radio-operadoras.
El derecho de igualdad abanderado por la mujer, comprende, a su vez,
variados campos, uno de ellos es la educación, comprendida como el
acceso de la mujer a centros de enseñanza de todos los niveles.
Así tenemos que el derecho a la educación es un derecho sin género, la
ley no distingue y en la actualidad el acceso a las instituciones de
educación pública superiores se somete a concurso de admisión con
idénticas ventajas tanto para mujeres como para hombres.
En las Fuerzas Armadas la educación científica y tecnológica es una
fuente captadora del talento, hoy es común ver especialistas en las
diversas ramas, como por ejemplo en la medicina, del derecho o en el
campo de la ingeniería militar.
Esto demuestra que los avances científicos y tecnológicos que se han
mostrado en los últimos años, parte ya, de una construcción conjunta
entre hombres y mujeres, lo mismo se da en otras escalas y áreas.
La mujer ha cumplido desde siempre un papel trascendental; basta con
echar un vistazo y observar que la historia se encuentra matizada con
hechos en los que la participación de la mujer ha definido rumbos y
cerrado capítulos; es pues, parte viviente de la maquinaria creadora de
la realidad del mundo actual.
La mujer militar actualmente escala peldaños en el medio castrense,
desarrollando actividades de índole administrativa, logística y operativa
en los organismos del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
Pueden ostentar jerarquías de generales, jefes, oficiales y tropa, y
desempeñar un cargo conforme a su grado; tienen derecho a participar o
concursar en las promociones con similitud de exámenes y todos los
beneficios consagrados en las leyes y disposiciones reglamentarias.
La educación en el Sistema Educativo Militar, permite la formación
individual, colectiva e institucional, de acuerdo con el modelo
sociocultural y vinculada al contexto nacional, por lo que esta educación,
se desarrolla paralelamente al crecimiento y a la modernización del país.
La igualdad de oportunidades en la educación, entre mujeres y hombres,
en las instituciones educativas militares, hace a las fuerzas armadas,
más incluyentes, competitivas, solidarias y sin prejuicios,
constituyéndose en ejemplo, ante la sociedad, de la promoción de la
igualdad de géneros.
Hasta el ciclo escolar 2006-2007, la apertura de admisión para el
conjunto de mujeres a los planteles del Sistema Educativo Militar era
para la Escuela Militar de Enfermeras y en la modalidad de educación
mixta en la Escuela Médico Militar y la Escuela Militar de Odontología.
Como parte de las acciones emprendidas por la
Secretaría de la Defensa Nacional, a partir del año 2007, las mujeres
ingresaron, entre otros, en los siguientes establecimientos de educación
militar:
Escuela Superior de Guerra.
Heroico Colegio Militar.
Colegio del Aire en las Escuelas Militares de Aviación
y Especialistas de la Fuerza Aérea.
Escuela Militar de Ingenieros.
Escuela Militar de Transmisiones y Clases de Transmisiones.
A partir del ciclo escolar 2017-2021, ingresan hombres a la
Escuela Militar de Enfermeras; cambiando su denominación a Escuela
Militar de Enfermería; así mismo se apertura el ingreso de mujeres a la
Escuela Militar de Oficiales de Sanidad planteles a los que solo
ingresaban mujeres y hombres respectivamente, fortaleciendo la
igualdad sustantiva en las Fuerzas Armadas.
Se designó personal femenino para realizar los Cursos Básicos y
Avanzados de Aplicación Táctico Administrativo, con modalidad
escolarizada, que imparte la Escuela Militar de Aplicación de las Armas y
Servicios.
363. En consecuencia, contamos con un Ejército y Fuerza Aérea, en
donde las mujeres se desempeñan, como enfermeras, odontólogas,
médicos, licenciadas en derecho, psicólogas, contadoras, pilotos
aviadores, intendentes, especialistas de la fuerza aérea, en diferentes
ramas de la ingeniería, oficinistas, afanadoras, etc., y abriéndose la
posibilidad de que las mujeres incursionen en el Servicio Militar Nacional,
como voluntarias dentro de los programas sociales que éste contempla.

Capítulo IX.

Fuerzas Armadas y Derechos Humanos.

Primera sección.
Observancia de los Derechos Humanos en el Ejército y
Fuerza Aérea Mexicanos.
364. Conforme a lo dispuesto por el artículo 1o
Constitucional, todas las autoridades, incluidas las Fuerzas
Armadas, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y
garantizar los Derechos Humanos, en el ámbito de sus competencias.
365. Por su parte, el artículo 89 constitucional, fracción VI, le otorga
al Presidente de la República la facultad y obligación de preservar
la seguridad nacional en los términos de la ley respectiva, y disponer
de la totalidad de la Fuerza Armada permanente, o sea del Ejército,
de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa
exterior de la federación.
366. Por seguridad nacional se entienden, conforme a la ley en la
materia, las acciones destinadas de manera inmediata y directa a
mantener la integridad, la estabilidad y la permanencia del estado
mexicano que conlleven a:
A. La protección de la nación Mexicana frente a las amenazas y
riesgos que enfrente nuestro país;
B. La preservación de la soberanía e independencia nacionales y
fa defensa del territorio;
C. El mantenimiento del orden constitucional y el fortalecimiento
de las instituciones democráticas de gobierno;
D. El mantenimiento de la unidad de las partes integrantes de la
federación señaladas en el artículo 43 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos;
E. La defensa legítima del estado mexicano respecto de otros
estados o sujetos de derecho internacional, y
F. La preservación de la democracia, fundada en el desarrollo
económico social y político del país y sus habitantes.
367. En ese sentido, la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza
Aérea Mexicanos señala como misión de estas instituciones:
A. Defender la integridad, la independencia y la soberanía de la
nación.
B. Garantizar la seguridad interior.

C. Auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas.

D. Realizar acciones cívicas v obras sociales que tiendan al


progreso del país.

E. En caso de desastre prestar ayuda para el mantenimiento


del orden, auxilio de las personas y sus bienes, y la reconstrucción de
las zonas afectadas.
368. Ahora bien, la suprema corte de justicia de la nación ha
emitido jurisprudencia en la que se sustenta la participación de las
Fuerzas Armadas en las labores de seguridad pública cuando las
autoridades civiles lo soliciten, con estricto apego a la constitución y a
las leyes que de ella emanan:

A. Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Su participación en auxilio


de las autoridades civiles es constitucional (interpretación del artículo
129 de la constitución).
(Tesis: p./j. 38/2000, novena época, pleno, semanario judicial de
la federación
y su gaceta, tomo xi, abril de 2000, pág. 549,
jurisprudencia).
B. Ejército, Fuerza Aérea y Armada. Pueden actuar acatando
órdenes del presidente, con estricto respeto a las garantías
individuales, cuando sin llegarse a situaciones que requieran la
suspensión de aquéllas, hagan temer, fundadamente, que de no
enfrentarse de inmediato sería inminente caer en condiciones graves
que obligarían a decretarla. (Tesis: p./j. 37/2000, novena época, pleno,
semanario judicial de la federación y su gaceta, tomo xi, abril de
2000, pág. 551).
En todo caso, el Ejército y la Fuerza Aérea deben respetar y proteger
los Derechos Humanos de todas las personas.
Segunda sección.
Principios generales para la actuación del personal del Ejército y
Fuerza Aérea Mexicanos en materia de Derechos Humanos.
369. Observar las mejores prácticas internacionales en relación
con los Derechos Humanos, absteniéndose de realizar actos violatorios
de éstos.
370. Conducir su actuación con apego al orden jurídico y a los
Derechos Humanos, con absoluta imparcialidad, sin discriminar a las
personas por su origen étnico, religión, sexo, género, condición
económica, condición social, apariencia, preferencias sexuales e
ideología política, ni por otro motivo.
371. Observar un trato respetuoso hacia las personas,
absteniéndose de cualquier acto de arbitrariedad o rebase del límite de
las funciones que le han sido expresamente encomendadas, de forma
verbal o por escrito.

372. Apegarse a los principios de legalidad, eficiencia,


profesionalismo y honradez.

373. Conocer el orden jurídico mexicano vinculado con los


Derechos Humanos, así como nuestras leyes y reglamentos militares
para asegurar su buen desempeño.

374. Dar respuesta en breve término a todas las peticiones que se


formulen, conforme a lo dispuesto en el artículo 80 de la constitución
política de los estados unidos mexicanos.
375. Respetar la integridad física de las personas detenidas en tanto
se ponen a disposición del ministerio público o de la autoridad
competente.
376. Fomentar entre el personal militar que se privilegie la vida en
todas sus actividades, desarrollando una cultura de respeto y
observancia de los Derechos Humanos y la legalidad.
377. Desempeñar su misión con apego a los valores del Ejército
y Fuerza Aérea Mexicanos: honor, valor, lealtad, disciplina,
abnegación, espíritu de cuerpo, patriotismo y honradez, en oposición a
cualquier acto de corrupción.

378. Brindar auxilio a la protección de las personas que son


amenazadas por algún peligro, así como de los bienes que le son
encomendados; su actuación debe ser digna, congruente, oportuna y
apegada al orden jurídico.

379. El personal militar es considerado una autoridad cuando se


encuentra en ejercicio de las funciones de su empleo, cargo o
comisión; por lo que debe ajustar su actuación al respeto irrestricto
a los Derechos Humanos de todas las personas.
380. Cuando el personal militar se encuentre franco, pero hace
uso de su investidura o de recursos humanos y/o materiales de la
institución puede considerarse, de acuerdo a las circunstancias de
cada caso, que infringe la disciplina militar, incurre en delitos del orden
federal o común y viola Derechos Humanos de las personas civiles.
381. No se consideran actos de autoridad ni violaciones a los
Derechos Humanos, aquellos conflictos derivados de las relaciones
interpersonales en las que actué en su calidad de particular (pagos
de pensión alimenticias, accidentes de tránsito, conflictos familiares o
vecinales, entre otros).
382. El o la Presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos, sus visitadores generales y el personal de esta
institución no podrán ser detenidas por actos que realicen en
ejercicio de las funciones propias de su cargo.
4
383. Se debe dar todas las facilidades y el apoyo específico
necesario que requieran las y los funcionarios de la CNDH para el
buen desempeño de sus labores de investigación de violaciones de los
Derechos Humanos.
384. Cada Comandante de Organismo debe informar
oportunamente a la superioridad por conducto de la Dirección
General de Derechos Humanos de la Secretaría de la Defensa
Nacional, de cualquier petición de la CNDH y de las organizaciones de
la sociedad civil a fin de no incurrir en alguna responsabilidad.

385. A las organizaciones de la sociedad civil protectoras de los


Derechos Humanos se les debe indicar que deben dirigir sus
peticiones al escalón superior de mando o bien de manera directa a la
Dirección General de Derechos Humanos.
386. El personal militar, en el ejercicio de sus atribuciones,
únicamente podrá detener a las personas probables responsables
de la comisión de un ilícito en el momento en que se esté
cometiendo, o bien, inmediatamente después si existe una
persecución ininterrumpida (flagrancia), y deberá ponerlos sin demora a
disposición de la autoridad competente.
Derechos constitucionales que tienen las personas
detenidas.
1 Quienes realizan la detención se identifiquen plenamente.
2 Que su detención atienda a un mandamiento de la autoridad
competente que lo ordene, excepto en caso de flagrancia.
En todo caso deberá ser informada del motivo de su
detención.
3 De no haber flagrancia, se le muestre la orden de detención o de
aprehensión
4 Ser puesta a disposición de la autoridad competente de
manera inmediata.
5 Ser trasladada de inmediato ante la autoridad competente que
mandata su detención o bien ante la autoridad ministerial en casos
de flagrancia.
6 Guardar silencio.
7 Se respete su integridad física y/o psicológica.
8 Ser asistida por su defensor, y que en caso de que no cuente con
uno, el estado se lo asignará.
9 Jamás se le puede golpear, dejar sin comer, amenazar, ni
obligar en forma alguna a declarar en su contra o en
determinado sentido.
10 Recibir atención médica inmediata, en caso de que se encuentren
heridas o enfermas y ser canalizadas a la autoridad competente.

11 Comunicarse con su abogado o abogada, familiar, o persona de


confianza, aun antes de que se presente a declarar.
5

12 Declarar en presencia de su defensor.


13 Si no habla o no entiende suficientemente el castellano, se le
asignará alguien que le traduzca,
14 Siendo extranjeras, se informará a las autoridades
consulares correspondientes.
15 Que se presuma su inocencia mientras no se declare su
responsabilidad, por autoridad competente.
Tercera sección.
Principios básicos sobre el empleo de la fuerza y armas de
fuego por las y los funcionarios encargados de hacer cumplir
la ley.
387. En el VIII congreso de las Naciones Unidas sobre la
prevención del delito y tratamiento del delincuente, celebrado
en la habana, cuba, del 27 agosto al 7 de septiembre de 1990, se
aprobaron los principios básicos sobre el empleo de la fuerza y armas
de fuego por los funcionarios encargados de hacer cumplirla.
388. A fin de evitar hacer uso ilegítimo de la fuerza y de las armas
de fuego en perjuicio de las personas a las que se pretende
detener, someter o asegurar, el personal militar en el cumplimiento
de las misiones asignadas, debe ajustar su conducta, entre otros, a
los principios básicos sobre el empleo de la fuerza y armas de fuego por
los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, así como la Ley
Nacional sobre el Uso de la Fuerza.
389. Los principios comunes y esenciales que rigen el uso legítimo
de la fuerza y de las armas de fuego por los funcionarios o
servidores públicos encargados de hacer cumplir la ley, son:
A. Oportunidad: cuando se utiliza en el momento en que se
requiere. Ante situaciones que pongan en peligro o riesgo la vida de
civiles se debe proteger la integridad física de las personas involucradas
y sus bienes.
B. Proporcionalidad: cuando se utiliza en la magnitud,
intensidad y duración necesarias para lograr el control de la
situación, atendiendo al nivel de resistencia o de agresión que se
enfrente.
C. Racionalidad: cuando su utilización es producto de una
decisión en la que se valora el objetivo que se persigue, las
circunstancias de la agresión, las características personales y las
capacidades tanto del sujeto a controlar como de usted, y que dada la
circunstancia no puede recurrir a otro medio.
D. Legalidad: cuando su uso es desarrollado con apego a la
normativa vigente y con respeto a los Derechos Humanos.
6
390. Para que el uso de la fuerza sea proporcional se debe realizar
una evaluación de la situación a fin de adoptar el nivel de fuerza que
corresponda a la conducta de la persona y/o la resistencia que
opone mediante:
A. Disuasión: acto de presencia.

B. Persuasión: contacto visual e instrucciones verbales, para


que el presunto transgresor de la ley desista.

C. Fuerza no letal: controlar a una persona en los casos de


resistencia no agresiva y agresiva.

D. Fuerza letal: utilización de medios letales (armas de fuego,


contundentes e improvisadas) para proteger la vida propia o de terceros.
391. Dentro del derecho nacional, el artículo 15, fracción IV, del
Código Penal Federal establece como causa de exclusión de delito
a lo que reconoce como "legítima defensa"

392. La legítima defensa es entendida como "la repulsa de una


agresión actual, inminente y sin derecho, utilizando la racionalidad de los
medios en relación al daño que se pretende causar, ya sea de bienes
jurídicos propios o de terceras personas".

393. "repulsa", se entiende como la acción de repeler el ataque


injustificado que está sucediendo en el momento o que está por
suceder.

394. A respecto, la suprema corte de justicia de la nación,


interpreta que el ataque es actual cuando reviste caracteres de
inminencia o dura todavía, de tal suerte que lo que importa para los
efectos del derecho penal es la amenaza creada por aquella persona, y
no la actualidad de la lesión que sufre quien se defiende o, en otros
términos, lo que caracteriza a la legítima defensa es que el rechazo de
la agresión se realice mientras ésta persista, esto es, en tanto que
pone en peligro la integridad corporal o la vida de quien se defiende
y aún la de una o un tercero.
395. Por otro lado, cuando se habla de "racionalidad", debe
entenderse en el sentido de que el medio empleado para repeler la
agresión no deba ser excesivo, es decir, que el nivel de fuerza a emplear
sea el mínimo necesario para neutralizar el acto o amenaza hostil
procurando causar el menor daño posible.
396. Asimismo, por lo que se refiere al concepto "bienes
jurídicos", se debe entender como la vida, la integridad corporal, la
propiedad, etcétera.
7
397. Finalmente, a través de diversas interpretaciones
realizadas por la suprema corte de justicia de la nación, se tienen
tas siguientes excepciones a la excluyente de legítima defensa:
A. La reacción defensiva efectuada después de consumado el acto
o intención hostil y el peligro que se pretende la motivaron, no puede
considerarse como legítima defensa ni exime de responsabilidad penal
a la o el agente activo del delito.
B. Los actos ejecutados en contra de quien resulte con alguna
ofensa con posterioridad a la consumación de su agresión realizada, no
constituyen legítima defensa, sino actos de represalia o venganza cuya
ilegalidad impide que la responsabilidad penal se excluya por tal
concepto.
Cuarta sección.
Acciones para promover el respeto de los Derechos
Humanos en el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
398. El tema de los Derechos Humanos en el Ejército y Fuerza Aérea
Mexicanos se ha materializado en los planes y programas de estudios
de los diferentes Planteles Militares y cursos de capacitación para
desarrollar una cultura y doctrina sobre dichos derechos en donde se
expresen los conceptos y líneas de comportamiento que deben ser
seguidas en las diferentes actividades militares, una vez egresados y
durante el proceso de la ruta profesional militar.
399. Con base a los perfiles de egreso, se estructura para su estudio
la asignatura de Derechos Humanos respondiendo a los diversos
niveles educativos, a los grados jerárquicos y a las funciones que
desarrollarán los discentes una vez que culminen sus estudios.

400. Dicha asignatura comprende temas que se desarrollan en


forma teórica y práctica proporcionando una comprensión cabal de
los Derechos Humanos, para que los egresados normen su actuar con
estricto respeto a los Derechos Humanos que ampara el orden
jurídico mexicano.
401. Para la atención de los compromisos internacionales de
México en materia de Derechos Humanos y como parte del plan
nacional de desarrollo, el gobierno mexicano materializa un
programa nacional de Derechos Humanos que establece objetivos,
estrategias y líneas de acción tendentes a asegurar el respeto de los
Derechos Humanos en la administración pública federal, impulsando su
promoción y defensa.
402. La Secretaría de la Defensa Nacional como parte de dicha
administración ha implementado las siguientes acciones:
8
A. Con fecha 1 de enero de 2008, pasó su revista de
entrada la Dirección General de Derechos Humanos, la cual tiene
como misión atender los requerimientos e inconformidades que en
materia de Derechos Humanos se interpongan en contra de elementos
pertenecientes a la secretaría de la defensa nacional, así como
promover y fomentar la cultura de respeto a los Derechos Humanos.
B. Sistema Educativo Militar.
a. En los planes y programas de estudio con carácter
permanente, se incluyó la asignatura de Derechos Humanos y Derecho
Internacional Humanitario.
b. En el Centro de Estudios del Ejército y Fuerza Aérea
(C.E.E.F.A.), se imparte el Curso de Formación de Profesores en
Derechos Humanos.
C. Capacitación.
Se han otorgado becas en instituciones civiles y extranjeras
para que el personal militar realice estudios en materia de Derechos
Humanos, asimismo, se programan cursos, diplomados, talleres,
seminarios y conferencias en coordinación con la Comisión Nacional de
los Derechos Humanos, organismos estatales; así como instituciones
educativas reconocidas del país, en materia de Derechos Humanos.
D. Otras acciones.
a. Desde 1998, la materia de Derechos Humanos se aplica
en los concursos de las Promociones Especial y General.
b. Se han editado algunos materiales, entre los que se
encuentran:
1. Manual de Derechos Humanos para el Ejército y
Fuerza Aérea Mexicanos.
2. Manual de Derecho Internacional Humanitario.
3. Protocolo I adicional a los convenios de ginebra de
1949.
4. Cartilla de Derechos Humanos para el Ejército y
Fuerza Aérea
5. Convenios de ginebra.
c. Se fortaleció una cultura institucional de igualdad de
oportunidades, perspectiva de género, respeto a los Derechos Humanos
de las mujeres, a fin de combatir la violencia de género y la
discriminación.
d. La Secretaría de la Defensa Nacional de igual forma
atiende las necesidades de información de la ciudadanía, sobre la
difusión de la cultura de respeto a los Derechos Humanos y la
estadística de quejas por presuntas violaciones a los Derechos
Humanos por parte del personal militar.
LEY NACIONAL
SOBRE EL USO
DE LA FUERZA.
D.O.F. 27-05-
2019.
Declaratoria
invaliDez de artículos por
sentencia de la scJn
d.o.f. 08-04-2022 .
Ley Nacional sobre el uso de la fuerza.
(D.O.F. 27-05-2019).
Declaratoria de invalidez de artículos por Sentencia de
la SCJN
D.O.F. 08-04-2022.
Capítulo I.
Disposiciones generales.
Artículo 1. Las disposiciones de la presente ley son de orden
público, de interés social y de observancia general en todo el
territorio nacional; tienen como fin regular el uso de la fuerza que
ejercen las instituciones de seguridad pública del estado, así como de
la fuerza armada permanente cuando actúe en tareas de seguridad
pública.
Cuando las autoridades a que se refiere el párrafo anterior realicen
tareas de protección civil, y se requiera el uso de la fuerza, lo harán
en los términos que dispone la presente ley.
Artículo 2. La presente ley tiene por objeto:
I. Establecer las normas generales bajo las cuales los
integrantes de las instituciones de seguridad pueden ejercer el uso de
la fuerza y utilizar el armamento oficial para el desempeño de sus
funciones;
II. Regular el catálogo normativo de funciones, derechos,
obligaciones y prohibiciones para los integrantes de las instituciones
de seguridad que ejercen el uso de la fuerza;
III. Establecer las reglas para el control y administración del
equipamiento oficial de los integrantes de las instituciones de
seguridad;
IV. Normar los esquemas de coordinación operativa para las
instituciones de seguridad en el uso de la fuerza y del armamento
oficial;
V. Brindar certeza jurídica y transparencia a la ciudadanía en
relación con el uso de la fuerza que realicen las instituciones de
seguridad en el ejercicio de sus funciones, y
VI. El establecimiento del régimen de responsabilidades por la
inobservancia de esta ley.
Artículo 3. Para los efectos de la presente ley, se entenderá por:
I. Agente: servidor público integrante de las instituciones de
seguridad que, con motivo de su empleo, cargo o comisión, hace uso
de la fuerza. Se considerará agente al elemento de la fuerza armada
permanente cuando actúe en tareas de seguridad pública, así como a
las personas que presten servicios de seguridad privada en términos
de la ley, cuando colaboren en tareas de seguridad pública;

II. Armas de fuego: las autorizadas para el uso de los


miembros de las instituciones de seguridad, de conformidad con la ley
federal de armas de fuego y explosivos y su reglamento;

[Link] menos letales: aquellas a través de las cuales se


disminuyen las funciones corporales de un individuo, reduciendo al
mínimo el riesgo de causarle lesiones que pongan en peligro su vida;
IV. Armas letales: las que por su diseño y mecanismo
ocasionan o pueden ocasionar lesiones graves y la muerte;

V. Control: la acción que ejercen los integrantes de las


instituciones de seguridad sobre una o varias personas para su
contención;

VI. Detención: la restricción de la libertad de una persona por


las instituciones de seguridad, con el fin de ponerla a disposición de la
autoridad competente;
VII. Instituciones de seguridad pública: las instituciones
policiales, de procuración de justicia, del sistema penitenciario y
dependencias o entidades encargadas de la seguridad pública de
orden federal, local o municipal, las cuales también podrán ser
referidas en esta ley como instituciones de seguridad;
VIII. Estructuras corporales: las partes anatómicas del
cuerpo, tales como los órganos, las extremidades y sus componentes;
IX. Funciones corporales: las funciones fisiológicas de los
sistemas corporales tales como el sistema respiratorio, el sistema
cardiovascular, el sistema músculo-esquelético, entre otros;
X. Lesión: el daño producido por una causa externa que deja
huella material en el cuerpo humano;
XI. Lesión grave: el daño producido por una causa externa
que ponga en peligro la vida o que disminuya de manera permanente
las capacidades físicas de una persona;
XII. Ley: la ley nacional sobre el uso de la fuerza;
XIII. Sujetos obligados: las instituciones de seguridad pública,
las auxiliares, y los agentes de ambas, y
XIV. Uso de la fuerza: la inhibición por medios mecánicos o
biomecánicos, de forma momentánea o permanente, de una o más
funciones corporales que lleva a cabo una persona autorizada por el
Estado sobre otra, siguiendo los procedimientos y protocolos que
establecen las normas jurídicas aplicables.
3
Capítulo II.
Principios del uso de la fuerza.
Artículo 4. El uso de la fuerza se regirá por los principios de: I.
Absoluta necesidad: para que el uso de la fuerza sea la
última alternativa para tutelar la vida e integridad de las personas
o evitar que se vulneren bienes jurídicamente protegidos o con el fin
de mantener el orden y la paz pública, al haberse agotado otros
medios para el desistimiento de la conducta del agresor;
II. Legalidad: para que la acción de las instituciones de
seguridad se realice con estricto apego a la constitución, a las leyes y
a los tratados internacionales de los que el estado mexicano sea parte;
[Link]ón: para que los operativos para el cumplimiento de la
ley sean planificados y se lleven a cabo, en la medida de lo posible,
minimizando el uso de la fuerza y, cuando esto sea inevitable,
reduciendo al mínimo los daños que de ello puedan resultar;
IV. Proporcionalidad: para que el nivel de fuerza utilizado sea
acorde con el nivel de resistencia ofrecido por el agresor y el nivel de
riesgo exhibido, de tal forma que los agentes apliquen medios y
métodos bajo un criterio de uso diferenciado y progresivo de la fuerza,
y
V. Rendición de cuentas y vigilancia: para que existan
controles que permitan la evaluación de las acciones de uso de la
fuerza y sea valorada su eficacia en términos del desempeño de las
responsabilidades y funciones previstas por esta ley.
Artículo 5. El uso de la fuerza se hará en todo momento con
pleno respeto a los derechos humanos.
Artículo 6. El impacto del uso de la fuerza en las personas estará
graduado de la siguiente manera:

I. Persuasión: cese de la resistencia a través del uso de


indicaciones verbales o de la simple presencia de la autoridad, para
lograr la cooperación de las personas con la autoridad;

II. Restricción de desplazamiento: determinar un perímetro con


la finalidad de controlar la agresión;

III. Sujeción: utilizar la fuerza física con moderación para lograr


el control o aseguramiento de los individuos;

IV. Inmovilización: utilizar la fuerza física con intensidad, pudiendo


emplear medios o equipos destinados a restringir la movilidad de las
personas para lograr su aseguramiento;
4
V. Incapacitación: utilizar la fuerza física con máxima intensidad,
permitiendo el empleo de armas menos letales, así como sustancias
químicas irritantes que perturben las funciones sensoriales, con la
finalidad de neutralizar la resistencia y la violencia, teniendo alta
probabilidad de causar lesiones que no pongan en riesgo la vida del
agresor;
VI. Lesión grave: utilizar la fuerza (epiletal), permitiendo el uso de
armas menos letales o de fuego con la finalidad de neutralizar a los
agresores y proteger la integridad de la autoridad o de personas
ajenas, con alta probabilidad de dañar gravemente al agresor, y
Fracción declarada invalida por sentencia de la SCJN
a Acción de
inconstitucionalidad notificada para efectos legales 29-10-
2021 y publicada
D.O.F. 08-14-2022 (En la porción normativa
“epiletal”).
VII. Muerte: utilizar la fuerza letal como una acción
excepcional, permitiendo el uso de armas menos letales o de fuego
con la finalidad de repeler y neutralizar la agresión, no teniendo otra
opción para proteger la vida de las personas ajenas o la propia, a
sabiendas que existe un alto riesgo de causar la muerte del agresor.
Artículo 7. Se consideran amenazas letales inminentes:

I. La acción de apuntar con el cañón de un arma de fuego o una


réplica de la misma en dirección a una persona;

II. La acción de no soltar un arma de fuego o una réplica de la


misma después de advertencia clara;

III. La acción de poner en riesgo la integridad física de una


persona con un arma punzocortante;
IV. El accionar el disparador de un arma de fuego;

V. La acción de portar o manipular un explosivo real o una réplica


del mismo, o

VI. Las acciones tendientes a perturbar objetos o sistemas que


puedan tener efectos letales o incapacitantes en una o más personas.
Artículo 8. Los protocolos y procedimientos del uso de la fuerza
deberán atender a la perspectiva de género, la protección de niñas,
niños y adolescentes, así como la atención de situaciones de riesgo en
el interior o en las inmediaciones de guarderías, escuelas, hospitales,
templos, centros de reclusión y otros lugares en el que se congreguen
personas ajenas a los agresores.
5
Capítulo III.
Procedimientos del uso de la fuerza.
Artículo 9. Los mecanismos de reacción en el uso de la
fuerza son:
I. Controles cooperativos: indicaciones verbales, advertencias o
señalización;
II. Control mediante contacto: su límite superior es la
intervención momentánea en funciones motrices;

III. Técnicas de sometimiento o control corporal: su límite


superior es el impedimento momentáneo de funciones corporales y
daños menores en estructuras corporales;
IV. Tácticas defensivas: su límite superior es el daño de
estructuras corporales no vitales, y

V. Fuerza letal: su límite es el cese total de funciones corporales.


Se presume el uso de la fuerza letal cuando se emplee arma de fuego
contra una persona.

Artículo 10. La clasificación de las conductas que ameritan el


uso de la fuerza, ordenadas por su intensidad, es:
I. Resistencia pasiva: conducta de acción u omisión que realiza
una o varias personas, exenta de violencia, para negarse a obedecer
órdenes legítimas comunicadas de manera directa por los sujetos
obligados, quienes previamente se han identificado como autoridad.
Contra la resistencia pasiva podrán oponerse los mecanismos de
reacción a los que se refieren las fracciones i y ii del artículo anterior;
II. Resistencia activa: conducta de acción u omisión que realiza
una o varias personas, empleando la violencia, el amago o la amenaza,
para negarse a obedecer órdenes legítimas comunicadas de manera
directa por los sujetos obligados, quienes previamente se han
identificado como autoridad. Contra la resistencia activa podrán
oponerse los mecanismos de reacción a los que se refieren las
fracciones i, ii, iii y iv del artículo anterior, y
III. Resistencia de alta peligrosidad: conducta de acción u
omisión que realiza una o varias personas, empleando la violencia, el
amago o la amenaza con armas o sin ellas para causar a otra u otras
o a miembros de las instituciones de seguridad, lesiones graves o la
muerte, negándose a obedecer órdenes legítimas comunicadas de
manera directa por los sujetos obligados, quienes previamente se han
identificado como autoridad. Contra la resistencia de alta peligrosidad
podrán oponerse los mecanismos de reacción a los que se refieren las
fracciones I, II, III, IV y V del artículo anterior.
6
Artículo 11. Los niveles del uso de la fuerza, según el orden en
que deben agotarse, son:

I. Presencia de autoridad: es la primera forma de contacto que


tienen los agentes con la ciudadanía en general. Se manifiesta a
través de:
a) El uso adecuado del uniforme;
b) El uso adecuado de equipo, acorde a las
circunstancias, y
c) Una actitud diligente.
II. Persuasión o disuasión verbal: a través del uso de palabras
o gesticulaciones que sean catalogadas como órdenes y que permitan
a la persona facilitar a los agentes a cumplir con sus funciones;
III. Reducción física de movimientos: mediante acciones cuerpo
a cuerpo a efecto de que se controle a la persona que se ha resistido y
ha obstaculizado que los agentes cumplan con sus funciones;

IV. Utilización de armas incapacitantes menos letales: a fin de


someter la resistencia activa de una persona, y

V. Utilización de armas de fuego o de fuerza letal: para repeler


las resistencias de alta peligrosidad.
Artículo 12. El uso de la fuerza solo se justifica cuando la
resistencia o agresión es:

I. Real: si la agresión se materializa en hechos apreciables por


los sentidos, sin ser hipotética ni imaginaria;
II. Actual: si la agresión se presenta en el momento del hecho,
no con anterioridad o posterioridad, y

III. Inminente: si la agresión está próxima a ocurrir y, de no


realizarse una acción, esta se consumaría.
Artículo 13. El uso de la fuerza letal será el último recurso en
cualquier operativo. En su caso, los agentes deberán comprobar que
la agresión era real, actual o inminente, sin derecho, que ponía o
podría poner en peligro la vida o integridad física de personas ajenas o
de uno de ellos y que el uso de la fuerza en los niveles referidos en
las fracciones i a la iv del artículo 11, eran insuficientes para repeler,
contrarrestar o neutralizar los actos de resistencia.
7
Capítulo IV.
Instrumentos del uso de la fuerza.
Artículo 14. Las instituciones de seguridad asignarán las armas
solamente al agente que apruebe la capacitación establecida para su
uso y este, a su vez, solo podrá usar las armas que le hayan sido
asignadas.
Artículo 15. Los agentes podrán tener a su cargo y portar las
siguientes armas:
I. Incapacitantes menos letales:
a) Bastón pr-24, tolete o su equivalente, de acuerdo con las
disposiciones aplicables;
b) Dispositivos que generan descargas eléctricas;
c) Esposas o candados de mano;
d) Sustancias irritantes en aerosol, y
e) Mangueras de agua a presión.
II. Letales:
a) Armas de fuego permitidas, y

b) Explosivos permitidos, en este y en el inciso anterior, en


términos de la ley federal de armas de fuego y explosivos.
Las instituciones de seguridad deberán dotar a los agentes con el
equipo de protección y vehículos con y sin blindaje, a fin de proteger
su integridad y disminuir la necesidad del uso de armas de cualquier
tipo.
En todos los casos, las armas que se autoricen para los
cuerpos de policía deberán apegarse a lo establecido en el párrafo
tercero del artículo 24 de la ley federal de armas de fuego y explosivos.
Artículo 16. Las instituciones de seguridad emitirán los protocolos
de actuación con perspectiva de género y para niñas, niños,
adolescentes y protección de los derechos humanos, así como los
manuales de técnicas para el uso de la fuerza y la descripción de las
conductas a realizar por parte de los agentes.
El manual correspondiente determinará el contenido de las
prácticas que los agentes deberán cumplir para estar capacitados en
el uso de la fuerza, así como la periodicidad del entrenamiento para el
uso de las armas permitidas y las técnicas de solución pacífica de
conflictos, como la negociación y la mediación, así como de control de
multitudes y otros medios lícitos que limiten al máximo el uso de la
fuerza en los niveles de uso de armas incapacitantes menos letales y
de armas de fuego.
8
El entrenamiento para el uso de las armas permitidas
comprenderá técnicas de solución pacífica de conflictos, como la
negociación y la mediación, así como de control de multitudes y
otros medios lícitos que limiten al máximo el uso de la fuerza en
los niveles de uso de armas menos letales y uso de arma de
fuego.
Capítulo V.
Agentes.

Artículo 17. Las instituciones de seguridad deberán contar con


una base de datos que contenga el registro detallado de las huellas y
las características que impriman los proyectiles u ojivas, las estrías o
rayado helicoidal de las armas de fuego bajo su resguardo; así como
de las armas y equipo asignado a cada agente.

Artículo 18. Las instituciones de seguridad garantizarán que sus


integrantes sean seleccionados mediante procedimientos
adecuados que permitan establecer que poseen aptitudes éticas,
psicológicas y físicas apropiadas para el ejercicio eficaz de sus
funciones y que reciban capacitación profesional, continua y completa,
incluyendo el uso de la fuerza. Las aptitudes para el ejercicio de esas
funciones serán objeto de examen periódico, de conformidad con las
disposiciones aplicables.

Lo anterior, de conformidad con las disposiciones relativas de la ley


general del sistema nacional de seguridad pública, y demás
normatividad aplicable.

Artículo 19. Todo agente tiene derecho a la protección de su vida e


integridad física, al respeto a su dignidad como ser humano y a
su autoridad por parte de sus superiores y de la ciudadanía.

Es obligación de la institución de seguridad a la que pertenezcan,


proporcionar a sus agentes la atención médica, psicológica y jurídica
que, en su caso, requieran.
Artículo 20. Las familias de los agentes contarán con atención
médica, psicológica y social en aquellos casos en los que el agente
pierda la vida, le sea imputado el uso excesivo de la fuerza o adquiera
alguna discapacidad por el ejercicio de sus funciones, dando especial
atención a sus familiares.
Capítulo VI.
Detenciones.
Artículo 21. En el uso de la fuerza para la detención de una
persona se atenderán los principios y procedimientos
establecidos en esta ley, de acuerdo con las siguientes reglas:
9
I. Evaluar la situación para determinar inmediatamente el nivel
de fuerza que utilizará;
II. Comunicar de inmediato a la persona o personas las razones
por las cuales serán detenidas;

III. Comunicar a la persona detenida ante qué autoridad será


puesta a disposición y solicitar que la acompañen, y

IV. Poner a disposición de forma inmediata ante la autoridad


competente a la persona detenida.
Los agentes, bajo su más estricta responsabilidad, velarán porque
durante la custodia del detenido se resguarde su integridad y se
impidan actos de tortura, tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes, desaparición forzada o cualquier otro hecho que la ley
señale como delito, o que impliquen una
violación grave a los derechos humanos; así como por el cumplimiento
de las disposiciones correspondientes de la ley nacional del registro
de detenciones.

Artículo 22. Cuando para la detención de una persona sea


necesario hacer uso de la fuerza, el agente deberá:

I. Procurar no ocasionar daño a la persona susceptible de


detención y velar por el respeto a la vida e integridad física de ésta;
II. Utilizar de forma racional, subsidiaria y proporcional, los
distintos niveles de uso de la fuerza, conforme a los niveles
contemplados en esta ley, y

III. No exponer a la persona detenida a tratos denigrantes, abuso


de autoridad o tortura.
En cualquier caso, será aplicable lo dispuesto por el último párrafo del
artículo anterior.

Artículo 23. Durante una detención, se debe garantizar la seguridad


de las personas no involucradas, la de los agentes y la del sujeto de la
detención, en ese orden.
Artículo 24. Las instituciones de seguridad deberán abstenerse de
ejercer el uso de la fuerza en contra de una persona detenida bajo su
custodia, salvo que las circunstancias demanden la necesidad de su
uso para el mantenimiento del orden y la seguridad o se ponga en
riesgo la integridad de las personas.
Artículo 25. Las detenciones podrán ser registradas en medios
audiovisuales que serán accesibles por los medios que establezcan
las disposiciones en materia de acceso a la información pública y
protección de datos personales.
10
Artículo 26. De cada detención se llevará a cabo el registro e
informe correspondiente, en términos de lo establecido por la ley en la
materia.

Capítulo VII.
Actuación de las policías en manifestaciones y reuniones
públicas.

Artículo 27. Por ningún motivo se podrá hacer uso de armas contra
quienes participen en manifestaciones o reuniones públicas
pacíficas con objeto lícito, en estos casos, la actuación policial
deberá asegurar la protección de los manifestantes y los derechos de
terceros, así como garantizar la paz y el orden públicos.
La intervención de las fuerzas de seguridad pública deberá
hacerse por personas con experiencia y capacitación específicas para
dichas situaciones y bajo protocolos de actuación emitidos por el
consejo del sistema nacional de seguridad pública.
Artículo 28. Cuando las manifestaciones o reuniones públicas se
tornen violentas, las policías deberán actuar de acuerdo a los
distintos niveles de fuerza establecidos en esta ley.
Capítulo VIII.
Planeación de operativos que requieran el uso de la fuerza.
Artículo 29. Los agentes tienen derecho a responder a una
agresión usando fuerza letal cuando esté en peligro inminente su
integridad física con riesgo de muerte. Para calificar el hecho se
deberán tomar en cuenta las circunstancias de modo, tiempo y lugar
del operativo, así como la situación del agresor y su capacidad de
resistencia.
Artículo 30. En el uso de la fuerza y la planeación de operativos
siempre se tomará en consideración la salvaguarda de los objetivos
y principios que establece esta ley para garantizar la protección a los
derechos humanos de todos los potenciales involucrados. Además,
deberán cumplir con lo siguiente:
I. Determinar el agente o agentes al mando del operativo, que
serán responsables de su debido cumplimiento;

II. El mando deberá realizar reuniones para la coordinación con


las diferentes autoridades participantes y los agentes que participarán
en el operativo, con el objetivo de plantear las estrategias adecuadas
y la toma de decisiones para definir el cumplimiento de los objetivos;
11
III. Contar con planes operativos y logísticos para hacer frente
al evento de que se trate, que contemplen la forma para controlar la
eventual resistencia, considerando la capacidad de respuesta del
objetivo, las características físicas del lugar, las entradas y salidas
para poder considerar la retirada en caso de que el uso de la fuerza
resulte inadecuado y la vida de los agentes corra peligro, así como
evitar la huida de la o las personas en caso de que se trate de una
detención;
IV. Los planes operativos deberán establecer acciones para
repeler, contrarrestar y neutralizar cualquier tipo de resistencia;

V. Contemplar en el desarrollo del operativo el uso progresivo


y diferenciado de la fuerza, procurando generar el menor daño
posible;

VI. Contar con un plan de desplazamiento de los agentes en la


zona del operativo;

VII. Antes del operativo, pasar revista de agentes, equipo,


armamento, cartuchos y vehículos, misma que deberá constar por
escrito;

VIII. Asegurar que el mando operativo mantenga una constante


comunicación con sus superiores para la toma de decisiones durante
la realización del operativo, incluida la posible negociación con las
personas que ejercen la resistencia;

IX. Evaluar los factores de riesgo para planear la estrategia


adecuada;
X. Determinar las rutas para poner a salvo a las personas ajenas,
y

XI. Es legal grabar o filmar el desarrollo del operativo, desde el


inicio hasta la conclusión del mismo.
Artículo 31. En el caso de los planes, estrategias y programas
para actuar frente a asambleas, manifestaciones o reuniones que
se tornen violentas o que atenten contra el orden público, se
deberá considerar la presencia de agentes capacitados para llevar a
cabo negociaciones y procedimientos de disuasión y persuasión para
que los manifestantes abandonen las conductas agresivas,
debiendo buscar a los líderes para entablar el diálogo entre éstos y
las autoridades.
El agente que funja como negociador deberá permanecer en
comunicación directa y en coordinación con el mando operativo, quien
a su vez tendrá contacto directo con el mando superior.
12
Capítulo IX.
Informes del uso de la fuerza.

Artículo 32. Siempre que los miembros de las instituciones de


seguridad utilicen la fuerza en cumplimiento de sus funciones deberán
realizar un reporte pormenorizado a su superior jerárquico inmediato,
una copia de este se integrará al expediente del agente al mando del
operativo y en lo conducente de cada uno de los participantes.
Los superiores jerárquicos serán responsables cuando deban
tener o tengan conocimiento de que los agentes bajo su mando hayan
empleado ilícitamente la fuerza, los instrumentos o armas de fuego a
su cargo y no lo impidan o no lo denuncien ante las autoridades
correspondientes.
Artículo 33. El reporte pormenorizado contendrá:
I. Nombre, adscripción y datos de identificación del agente;
II. Nivel de fuerza utilizado;

III. Circunstancias de modo, tiempo, lugar de los hechos y razones


que motivaron la decisión de emplear dicho nivel de fuerza, y
IV. En caso de haber utilizado armas letales:
a) Detallar las razones que se tuvieron para hacer uso del
arma de fuego o explosivo;
b) Identificar el número de disparos o la cantidad de
detonación de explosivos;
c) Especificar el tipo de lesiones, el número e identidad de
las personas lesionadas y los daños materiales causados, y

d) En su caso, especificar el número e identidad de las


personas que hayan perdido la vida.

Artículo 34. Las instituciones de seguridad establecerán un


programa de evaluaciones periódicas de acuerdo con estándares de
eficiencia sobre el uso de la fuerza.
Artículo 35. Las instituciones de seguridad deberán presentar
informes públicos anuales que permitan conocer el desarrollo de las
actividades que involucren el uso de la fuerza. Estos reportes
deberán contener:
I. Los datos relacionados con las detenciones;
II. Los resultados de la evaluación corporal que se realice a las
personas detenidas;
13
III. El número de personas fallecidas por el uso de la fuerza,
desagregado por sexo, y
IV. En su caso, recomendaciones que con motivo de estos eventos
hayan emitido los organismos públicos de derechos humanos, y la
atención que se haya dado a las mismas.
Artículo 36. En aquellos operativos en los que se requiera y
autorice desde la planeación el uso de la fuerza letal, se podrán
utilizar dispositivos tecnológicos con el fin de registrar
audiovisualmente el desarrollo del operativo con fines de verificación.
Artículo 37. Los vehículos que se utilicen en el ejercicio del uso
de la fuerza contarán con mecanismos tecnológicos para vigilar la
seguridad de los agentes y de las personas alrededor.
Artículo 38. El material audiovisual será accesible para
investigaciones y procedimientos judiciales, en términos de la
legislación en la materia.
Artículo 39. Los datos personales de los agentes que hayan
utilizado fuerza letal deberán ser tratados en términos de la
legislación en la materia.
Capítulo X.
Capacitación y profesionalización.
Artículo 40. La capacitación que reciban los agentes
considerará los estándares nacionales e internacionales en
la materia y deberá incluir, al menos, los aspectos siguientes:
I. Derechos humanos;
II. No discriminación;
III. Perspectiva de género;
IV. Principios para el uso de la fuerza;
V. Adiestramiento en medios, métodos y técnicas para el control
físico;
VI. Adiestramiento en el empleo de armas menos letales;
VII. Código de conducta de los servidores públicos;
VIII. Ética y doctrina policial;
IX. Responsabilidades jurídicas derivadas del uso de la fuerza;
X. Actuaciones previas, durante y posteriores al uso de la fuerza;
XI. Actuación policial, en caso de detenciones;
XII. Primeros auxilios y asistencia médica de emergencia;
14
XIII. Medios y métodos de solución pacífica de conflictos;
XIV. Manejo y control de multitudes;
XV. Manejo y traslado de personas detenidas o sujetas a
proceso;
XVI. Manejo de crisis, estrés y emociones, y
XVII. Las demás que resulten necesarias.
Artículo 41. La capacitación a que se refiere el artículo
anterior deberá considerar el uso diferenciado, escalonado y gradual
de la fuerza, tanto de armas letales como menos letales, siempre con
el objetivo de evitar daño a la integridad física de las personas.
Dentro de los programas de capacitación se deberán establecer
cursos de evaluación sobre el uso de la fuerza.
Capítulo XI.
Régimen de responsabilidades.
Artículo 42. Los mandos de las instituciones de seguridad, así
como de la fuerza armada permanente, cuando actúen en tareas
de seguridad pública, deberán verificar que el empleo de la fuerza
ejercida por sus subordinados, se efectúe conforme a lo establecido
en la presente ley y demás ordenamientos aplicables.
Artículo 43. Las infracciones a la presente ley, derivadas de uso
indebido de la fuerza, cometidas por integrantes de las
instituciones de seguridad pública, así como de la fuerza armada
permanente, cuando actúen en tareas de seguridad pública, deberán
ser sancionadas en términos de las disposiciones legales civiles,
penales o administrativas correspondientes.
Artículo 44. Cualquier integrante de las instituciones de
seguridad, así como de la fuerza armada permanente cuando actúe
en tareas de seguridad pública, al tener conocimiento que se usó
indebidamente la fuerza, deberá denunciar el hecho ante la
autoridad competente.
Transitorios
Primero. La presente Ley entrará en vigor al día siguiente de su
publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Segundo. Se derogan las disposiciones sobre uso de la fuerza en
materia de seguridad pública, que se opongan a lo dispuesto en el
presente Decreto.
Tercero. Para cumplir con la obligación contenida en el artículo
38, las instituciones de seguridad pública, procurarán, en medida de
las disponibilidades presupuestarias, adquirir la tecnología
correspondiente.

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