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Pastorela 7 Pecados Capitales

DIVERTIDA PASTORELA MEXICANA

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PASTORELA

LOS 7 PECADOS CAPITALES

DICIEMBRE 2021
1
PASTORELA
LOS 7 PECADOS CAPITALES

Personajes por orden de Aparición

DIABLOS ANGELES
• AVARICIO • QUERUBIN
• IRA • RAFAEL
• PEREZA • MIGUEL
• ENVIDIA • ANGELICA
• LUJURIA
• GULA ACTORES PELEA
• SOBERBIA DEL SIGLO
• LUCIFER • REFEREE
• DIABLIZIA • COMETARI
STA 1
• COMENTA
PASTORES
RISTA 2
• ESTHER
• EDECAN
• JOSUE
• MARTHA
PORTAL
• MATEO
• REY
• GABRIEL
MELCHOR
• REY
GASPAR
• REY
BALTAZAR
• VIRGEN
MARIA
• SAN JOSE

NARRADOR

2
ESCENA 2. Los pastores a Belén.
En un pueblo muy cerca de Belén, en el campo abierto, se encuentra un pequeño grupo de pastores con sus familias cuidando sus
animales. Ellos viven en humildes casas y son gente de bien. Algunos se alistan a trabajar cargando una bolsa con comida, leña,
sombrero y bastón para caminar. Está amaneciendo y los pastores se disponen a comenzar una nueva jornada de arduo trabajo. Los
pastores visten ropas sencillas de gente de campo y viajan a pie o en burro. Las mujeres de la familia cocinan en comales sencillos y
se disponen a sentarse todos en el suelo y compartir alimentos que previamente bendecirán con una oración, ya que son
muy creyentes y respetuosos de la religión.
ESTHER: Ya vénganse a desayunar todos, ya está listo.
JOSUÉ: ¡Buenos días! ¡Mmmm, que rico huele!
MARTHA: Buenos días. ¿Cómo amanecieron?
MATEO: Pues acostado y con hambre. Ja, ja, ja.
MARTHA: Ay Mateo, tu siempre tan bromista y tan tragón. Yo no sé cómo no te duele esa panzota.
MATEO: ¡Uy! Si vieras que sí me duele mucho, pero de hambre. Ja, ja, ja.
ESTHER: Apúrense ya a comer porque hay mucho trabajo que hacer.
MARTHA: Sí manita, yo al rato tengo que ir a la ciudad para comprar comida en el mercado; ya no hay harina para hacer pan y tengo
que comprar aceite… o sea, como quien dice me voy a ir de “shopping”.
ESTHER: Ay tú manis, te crees la muy muy, antes me hablas.
MARTHA: Pues ya sabes comadre, ¡Soy totalmente “Mercado”!
JOSUÉ: Bueno, vamos a bendecir los alimentos porque ya hace hambre. (Todos juntan sus manos y cierran los ojos). Te damos
gracias Señor por los alimentos que vamos a recibir y bendice las manos que los hicieron. Que nunca nos falte el pan en la mesa y
la salud para trabajar. Amén. (Todos empiezan a comer gustosamente cuando se dan cuenta que la comida está muy picosa).
MATEO: ¡Híjole! Oye, le hubiera puesto más carne al chile, esto está bien picoso. ¿Andabas enojada cuando lo hiciste, o qué?
ESTHER: Ya, ya. No se quejen y apúrense para que se lleven las ovejas a pastar. ¡Ah!, y no se vayan a quedar dormidotes otra vez,
que ya vi que los coyotes están poniéndose bien panzones de tanta oveja que se les pierde.
MATEO: ¡Ni Dios lo mande, que la boca se te haga chicharrón! Ya nos quedan bien poquitas.
MARTHA: Pues ya no se duerman.
JOSUÉ: ¡Que me parta un rayo si me duermo! ¿Vedá’ compadre?
MATEO: Es más, Diosito, que nos está viendo, que mande un ángel que nos corte con su espada de fuero, si nos dormimos. (Se
escucha música celestial y todos se miran desconcertados. Entra el arcángel Gabriel casi flotando e imponente acercándose a los
pastores).
JOSUÉ: ¡Órale! ¿Qué es eso?
ESTHER: ¡Ay nanita! ¡Un fantasma!
MATEO: ¡El chupacabras!
MARTHA: No, menso. Es… ¡la llorona! ¡Ay mis hijos!
GABRIEL: Noooo… soy un ángel.
TODOS: ¡Aaaaah!
MATEO: Si ya sabía, nomás los estaba tanteando, ¿veda’ tú?
GABRIEL: (Gabriel habla ceremoniosamente) Amados pastorcitos creados por Dios… (Todos se voltean a ver entre sí desconcertados
por la manera en que Gabriel habla)
GABRIEL: Soy el Arcángel Gabriel, subdirector del DIF y de las oficinas centrales del cielo, también soy comandante supremo de las
fuerzas armadas celestiales al servicio de nuestro señor y creador del cielo, la tierra y todo lo que es bueno.
3
JOSUÉ: ¿De quién?
GABRIEL: ¡De Dios! (Se le acaba el tono solemne) O sea, soy el jefe de los ángeles.
TODOS: Ahhh… (Admirados)
MATEO: ¿El ángel “Grabiel”?
GABRIEL: Algo así… He venido desde el cielo por orden de Dios a traerles buenas noticias que alegrarán sus corazones. ¡Oh nobles
pastorcitos, hijos de Dios! vengo a anunciarles que… (Saca un micrófono de su ropa y comienza a hablar como locutor de concursos
en tono serio. Al tiempo que comienza a hablar en un tono más animado entra a escena una guapa ángel edecán vestida de blanco
con cartelones que contienen imágenes que ella rota para ilustrar lo que se está explicando.)
GABRIEL: …han sido elegidos de entre miles de concursantes pastorcitos de todo Belén para emprender un largo y peligroso viaje
por el desierto para llegar hasta un lugar secreto de Belén con la ayuda de nuestra estrella guía, y así ganar una fabulosa e imponente
“Camellenne” último modelo, nueva, de paquete, doble joroba extra larga, económica y aguantadora; también se incluye un tour por
la ciudad de Belén en su flamante Camellenne nueva. Ángel Rafael, explícales la mecánica del concurso. (Se escucha música de TV
y Rafael habla como locutor con voz en off. Su tono de voz es suave y sereno, aunque se emocione por la anunciación).
RAFAEL: Sí, mi querido hermano celestial. De aceptar jubilosos esta aventura, tendrán que partir inmediatamente a pie todos en
caravana por el desierto con rumbo a la ciudad de Belén, cargando sólo lo que puedan llevar en sus manos. La meta es encontrar un
pesebre instalado en un establo cuya ubicación tendrán que descubrir. Hermana Angélica, diles que es lo que verán si encuentran el
lugar secreto.
ANGÉLICA: (Sonriendo alegre y con elegancia) Con mucho gusto. Ahí encontrarán a un niño recién nacido llamado Jesús junto a sus
padres de nombre José y María.
RAFAEL: Exactamente mi querida Angélica; para ayudarlos a guiarse por la noche, nuestro equipo de producción celestial ha instalado
en el cielo una brillante estrella que ustedes seguirán hasta llegar a la meta. El objetivo es llegar a tiempo para ver al niño, que será
llamado Jesús, justo después de nacer y decir el mensaje correcto, que es… diles hermana Angélica.
ANGÉLICA: La frase es… “Hola, somos los pastores de Belén y venimos a adorar al niño Dios”.
GABRIEL: ¡Oh, eso suena muy emocionante! Pero dinos Rafael, ¿que ganarían estos fieles pastorcitos?
RAFAEL: Claro que sí Gabriel. Si logran su meta en el tiempo adecuado, pasarán a la historia de la humanidad como los primeros
hombres en conocer y saludar al niño Jesús que se convertirá en el salvador del mundo y que acabará con todo el mal que daña los
corazones de los hombres malos. Serán famosos y durante milenios, las personas escribirán historias de ellos en pastorelas y
canciones.
MATEO: ¿Y la Camellenne apá?
RAFAEL: ¡Ah, por supuesto, y una fabulosa Camellenne para cada uno! (Los pastores se emocionan mucho, aplauden y gritan como
si estuvieran en un concurso)
GABRIEL: Muy bien, ahora mis pastores, repasemos las palabras clave para ser acreedores al premio. 1… 2… 3. Empecemos contigo
Mateo.
MATEO: Hola, somos los niños de Dios que venimos a saludar al niño pastor de Belén que reparte las Camellennes.
GABRIEL: Je, je, je. No, mi querido animalito de la creación, la frase es: “Hola, somos los pastores de Belén y venimos a adorar al
niño Dios”. Apúntenle por ahí para poder reclamar su premio.
ESTHER: ¡Órale! Saca un papel.
JOSUÉ: Listo, señor “Grabiel”. Ya está. (Gabriel voltea hacia el cielo respirando hondo para no desesperar y prosigue)
GABRIEL: Entonces mis queridos pastorcitos, ¿Van o no van? ¿Aceptan el reto de convertirse en los primeros privilegiados en conocer
al niño que nos salvará del sufrimiento eterno?
TODOS: (Eufóricos) ¡Sí! (Comienzan a apoyarse unos a otros como si fueran un equipo deportivo) ¡Hu, hu, hu, hu!
MARTHA: (Eufórica) ¡Ánimo! ¡Vamos equipoooooo! (Se calla porque la ven raro)
GABRIEL: (La edecán hace entrega a Gabriel de un contrato impreso en papel y una pluma). Excelente. Je, je, je… están muy
emocionados. Bueno pastorcitos, ahora solo tienen que firmar aquí.
4
JOSUÉ: Oiga, ángel “Grabiel”, ¿qué es esto?
GABRIEL: (Minimizando el comentario) Nada, solo una formita sencilla que dice que no nos hacemos responsables por si se pierden
en el desierto, si les pica una serpiente o alguno se descalabra en el camino; nada importante. Pero no se preocupen, si alguno llega
a caer en las garras del mal o se nos accidenta de muerte, tienen pase directo al cielo, sólo recuerden decir las palabras correctas en
la puerta. (Los pastores se voltean a ver con cierta mirada nerviosa de preocupación y Gabriel rompe la tensión de nuevo)
GABRIEL: Bueno mis pastorcitos amados, ¡vayan!, que el cielo los bendice y alégrense por la noticia. Que Dios Padre los proteja del
mal y de todo diablo abusivo y tentador. ¡Hasta pronto, los veré en la meta! (El ángel Gabriel se retira flotando o volando con ligereza
y gracia. La edecán celestial se despide ondeando la mano con elegancia y una sonrisa).
JOSUÉ: Pues vámonos ya, que se nos hace tarde. Agarren sus cositas y una torta para el camino.
ESTHER: Yo le voy a llevar al niño una colchita porque se pone frío en la noche.
MATEO: Yo le llevo un poco de queso y miel.
MARTHA: ¡Qué emoción, vámonos ya! (Los pastores cargan sus pertenencias, algunos animales y comida para salir a prisa de su
casa. Salen del escenario)

ESCENA 3. El pastor de última hora.


(Los pastores entran a escena caminando por el desierto con cara de cansancio, pero motivados. La estrella de Belén se encuentra
montada en el escenario en una esquina superior y un querubín se encarga de sostenerla todo el tiempo).
MARTHA: ¿Por dónde es?
MATEO: ¿Dónde está la estrella de Belén?
JOSUÉ: ¡Por allá!
MATEO: Ok, vamos bien. ¡Vamos a lograrlo! No, si ya me estoy imaginando con mi Camellenne paseando por Belén. De perdido a
dos o tres muchachas si trepo para darles la vuelta… ¡ya me vi! (Siguen caminando en silencio mientras Envidia, disfrazado de pastor,
camina en dirección contraria a ellos y se les acerca).
ENVIDIA: ¡Pastores! ¿Son acaso ustedes los elegidos por el ángel Gabriel para ir a buscar al niño Dios? (Envidia siempre sufre de
reflejo de vómito cada vez que menciona el nombre del niño Dios)
JOSUÉ: Sí. Y tú, ¿quién eres?
ENVIDIA: Que alegría encontrarlos por fin. Me llamo… eh… Envid…
MATEO: ¿David?
ENVIDIA: Eh… Sí, así como David, pero es Envid. Los he estado buscando. A mí también se me apareció el ángel Gabriel y me
escogió para ir con ustedes a Belén y conocer al niño Dios.
JOSUÉ: ¿Qué te pasa? ¿Te estás ahogando?
ENVIDIA: No, es que me comí unos frijoles sin epazote y luego me subí a un columpio y como que se me revolvió la panza.
MATEO: Ah, oye… ¿y el ángel te mencionó que te fueran a dar algo si lo encontrabas?
ENVIDIA: Este… pues… me dijo lo mismo que a ustedes.
MATEO: Ah, entonces ¿es una camella para cada uno? Ah, güeno, así sí.
JOSUÉ: ¡Bienvenido Envid!
ENVIDIA: Entonces… ¿me dejan ir con ustedes?
MATEO: Bueno, eso depende. A ver, dime. ¿Roncas muy fuerte, te huelen los pies gacho o sufres de gases nocturnos?
ENVIDIA: ¡Híjole!, pues… (Se rasca la cabeza nerviosamente) …pues la verdad, así como apestar y hacer ruidos, pues… sí. La
verdad sí un poquito.

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MATEO: Ah, entonces andamos todos iguales. Bienvenido al equipo. Siéntete como en familia.
MARTHA: ¡Uy, sí! Te vas a llevar muy bien con éstos cochinos.
JOSUÉ: Bueno señores, avanzando que ya se está haciendo noche. (Los pastores siguen caminando presurosos, siempre siguiendo
la estrella en el cielo. Salen de escenario).

ESCENA 4. El desierto de las tentaciones.

(Los pastores entran a escena caminando, cansados, limpiándose el sudor con las manos. Se encuentran en un tramo del camino
ya muy cerca del lugar en el que se encuentra el pesebre del niño Dios. El lugar se ve desolado y no hay nada ni nadie cerca.)

MARTHA: Oigan, ¿no se les hace que huele a azufre? (Huele debajo de su brazo) MATEO: Mmm, no, yo no soy, a mi me huelen los
pies a queso, pero no a azufre.

ESTHER: ¡Han de ser ustedes dos que no se bañaron!

MATEO: No, no semos, no semos. Nos bañamos la semana pasada. MARTHA: ¡Guácala!

JOSUÉ: Yo no sé cómo encontraremos el pesebre entre tantos establos que hay en Belén.

ENVIDIA: Tienes razón compañero pastor. ¿No les dio el ángel un mapa o algo así? Nunca vamos a poder encontrar un establo con
un pesebre en el que esté naciendo un bebé. Digo, ¿cuáles son las probabilidades?

JOSUÉ: No se preocupen hermanos pastores, hay que tener fe. Ya verán que la estrella de Belén nos guiará.
(Los pastores siguen caminando cuando Avaricio e Ira les salen al encuentro disfrazados de trabajadores de construcción, con
chalecos naranjas y señales de desviación. El paso está bloqueado).

AVARICIO: No pueden pasar por aquí.

ESTHER: ¿Pero cómo? ¿Qué pasa?

IRA: Este… eeh… ¡Ah! Es que estamos construyendo un camino de tierra aquí en el desierto.
( Avaricio hace gestos por el comentario absurdo de Ira)

JOSUÉ: ¿Cómo que de tierra? Pero si aquí hay pura tierra por todos lados. ¿No le van a poner ni siquiera piedritas?

AVARICIO: Este… sí, pero eso será en la segunda etapa del proyecto. Por lo pronto tendrán que tomar el camino de allá en otra
dirección y rodear la loma.

ESTHER: Oiga, pero se nos va a hacer tarde para un asunto muy importante al que tenemos que llegar
puntuales a Belén; para eso estamos siguiendo a la estrella de Belén que nos sirve de guía.

MARTHA: Si nos manda por otro camino nos vamos a perder y no vamos a llegar a tiempo. ¿No nos puede dar chance?

IRA: (Enojado) ¡Que parte de “NO” no entienden! No se puede.

AVARICIO: (Calma a Ira con la palma de la mano) Entiendan que es por su seguridad. Háganme el favor de circular por allá. Gracias.
Que tengan buen día.

(Los pastores toman la desviación un poco molestos y quejándose).

ENVIDIA: Oigan, no sé que opinen ustedes, pero a mí se me hace que si nos vamos por acá no la vamos
a hacer para llegar a tiempo a Belén. Se me hace que llegamos y ya no vamos a encontrar a nadie, digo, si es que primero
encontramos el pesebre famoso.

(Los pastores se detienen por un momento y bajan las cosas al suelo para descansar y pensar un poco calculando la distancia al
horizonte).

JOSUÉ: Sí, Envid, tienes razón en lo que dices, pero si lo que nos dijeron es verdad, digo, además de la
Camellenne claro, no podríamos perdernos un acontecimiento tan grande como la venida de Dios al
mundo. Además, estamos cansados del mal que hay en el mundo. Todos abusan de todos, uno ya no siente seguro en las calles.
6
MATEO: Sí. Ya no puedes confiar ni en las autoridades que se supone nos deben proteger. En cualquier momento llegan y te
“panchean”. Es más, si ya nos hemos salvado hasta ahorita de que algún guardia nos pare por cualquier mensada.

(A los pocos metros los interceptan LUJURIA y Gula disfrazados de guardias del gobierno del rey Herodes y los abordan para
inspeccionarlos).

GULA: ¡Oríllese a la orilla en nombre del Rey Herodes! A ver señores, saquen identificaciones, pedigrí o lo que traigan de
papeles.

MARTHA: ¡Chin! ¿Para qué hablabas menso?

ESTHER: (Indignada) Oiga, pero ¿por qué nos detiene?

GULA: (Con tono desvergonzado y rascándose la panza) Pues mire, nos llegó un reporte de un grupo de pastores que
deambulaba por el desierto con actitud sospechosa. A ver, ¿qué traen ahí?

JOSUÉ: (Confundido) ¿Sospechosa? No, ¡ha de haber un error!

LUJURIA: (Trata de disimular su ebriedad) Mire joven, nos llegó una paloma con un mensaje de la “tomandancia” avisándonos y
pues ustedes coinciden con la descripción de los presuntos. Así que coopere con buena actitud o los trepamos a todos a los camellos
y los llevamos a declarar ante el rey.

MATEO: (Nervioso) No señor guardia, ¡no hay necesidad! Nosotros cooperamos, ¿verdad compañeros?

GULA: Ok, ok. A ver. ¿De quién son esos animales?

JOSUÉ: Son míos señor y de mi familia. Dependemos de ellos para comer. GULA: Muéstreme las tarjetas de circulación de los
animales y la licencia de pastorear.

ESTHER: ¿Qué? ¿Cuáles? Nunca hemos tenido, ni nos la han pedido.

GULA: Órale, ¿ya oíste pareja? Quesque nunca les han pedido.

LUJURIA: Pero si viene en capítulo tercero de la sexta reforma del reglamento segundo de
terceros, séptimo apartado, penúltimo párrafo del reglamento de tránsito para pastores aprobado por
el Rey Herodes a penas ayer. No señor, hay que estar en la jugada. Yo opino que los trepemos a todos a los camellos mi “tomandante”.

JOSUÉ: ¡Oiga, esto no es justo!

ESTHER: ¡Suéltenos, no tiene derecho!

(Los pastores reclaman con gestos de confusión, temor y enojo. Al mismo tiempo que se crea alboroto por parte de los pastores, el
resto de los diablos entran a escena por la parte de atrás y golpean abusivamente entre todos al querubín que sostiene la estrella
de Belén y le quitan la estrella. El querubín se defiende sorpresivamente con gas pimienta, luego con agua bendita y finalmente con
golpes de karate, pero es sometido contundentemente por los diablos y lo secuestran tratando de hacer el menor ruido posible. Los
pastores siguen distraídos por Gula y LUJURIA que tratan de someter a Mateo quien cae en una crisis de nervios gritando como
niña).

GULA: ¡A ver! ¡Tranquilos! ¡La cosa es calmada! Todo tiene solución. Hablando se entiende la gente.

LUJURIA: (Agitada por el forcejeo) No, mi “tomandante”, pa’ mí que sí tienen actitud sospechosa. ¡Mire, ese de allá tiene cara como
de que anda tomado! ¡Vamos a hacerle el “antichuping”!

GULA: ¡Espérate! ¡No se proyecte pareja! Yo me ocupo del asunto. Observa y aprende. (Aclara la garganta) Miren señores. Hay
guardias buenos y guardias malos. Nosotros, somos guardias buenos y yo, pues lo quiero ayudar. Entonces, díganme cómo le
hacemos.

JOSUÉ: Disculpe, no le entiendo. ¿Cómo le hacemos para qué?

7
GULA: Pues, mire señor; en este mundo nada es gratis. Si ustedes se ponen “guapos” conmigo, pues yo dejo pasar el incidente y
todo queda en una llamada de atención.

LUJURIA: ¿“Guapos”? No, pos ni volviendo a nacer.

(Gula voltea a ver a LUJURIA con enojo y ésta última da un paso atrás en silencio).

JOSUÉ: Oiga señor, si lo que quiere es dinero, nosotros no tenemos, somos muy pobres. Solo tenemos lo que usted ve aquí y algo
de comida.

GULA: Bueno señores, pues a sacar los lonches, ¡rapidito!

ESTHER: (Indignada) Pero, ¿cómo? ¡No tenemos más para comer!

LUJURIA: ¿Y no traen nada de alcohol? ¡Órenle, cáiganse con el pomo!

JOSUÉ: No. Eso es todo.

GULA: Bueno, señores, así le hacemos entonces. (Sarcástico) Fue un placer. ¡Que tengan buen día! Circulen con precaución.

(Los pastores se alejan de los guardias unos cuantos pasos y se detienen a discutir en grupo. Su semblante es de preocupación).

MATEO: ¡Méndigos guardias corruptos! Yo nunca traigo lonche y precisamente hoy que sí traía me “panchean”.

MARTHA: Deja tú lo corrupto, ¿no te dieron un tufo raro así como a azufre?

MATEO: ¡Ah, qué bueno! Yo pensé que era yo.

JOSUÉ: Compañeros, “concentrancia” por favor. Ya no nos queda mucho tiempo. Ya nos han retrasado mucho hoy. Primero que la
desviación y después éstos animalitos de la creación. No nos distraigamos de nuestra misión. Ya debe faltar poco para llegar al lugar
que buscamos.

ESTHER: Es cierto Josué. Dentro de todo lo malo, contamos con la estrella de Belén. No se desesperen. Vamos a seguirla y
llegaremos.

ENVIDIA: Bueno, ok, pero ¿dónde está la estrella?

MATEO: ¡Achis! Ahí estaba.

ENVIDIA: Mmm, no la veo.

MARTHA: ¡Ay, no!, desapareció

JOSUÉ: ¡Una estrella no se desaparece nada más porque sí Martha!

ENVIDIA: Bueno, pues ya no está. ¿Y ahora qué? ¿Cómo le vamos a hacer? ¿Eh? Así nunca vamos a
llegar solos, el desierto es muy peligroso de noche. Se me hace que esto ya se cebó, mejor nos regresamos.

JOSUÉ: A ver, Envid… pues ¿de qué lado estás tú? ¿Por qué tan negativo? ENVIDIA: No soy negativo, soy realista. Yo no
tengo la culpa de que se hayan robado la estrella y ahora
no puedan llegar a conocer al niño Dios ése. (Intenta no vomitar cuando menciona el nombre).

JOSUÉ: ¿Qué? ¿Cómo que se la “robaron”?

ENVIDIA: ¿Eh? (Nervioso) ¿Robaron? No, quise decir que la bajaron. ¡No! Digo… a ver, ¿Qué me preguntaste?

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ESTHER: ¡Tú dijiste que se la robaron!

JOSUÉ: ¡Este sabe algo y no nos quiere decir!

MARTHA: Oigan, huele a azufre bien gacho en todo el lugar. MATEO: ¡Es cierto!

JOSUÉ: ¡Cállate los ojos! ¡Qué la lengua se te haga chicharrón!

MATEO: ¿Porqué tú?

MARTHA: Pos dicen que cuando huele a azufre es porque al diablo anda cerca.

JOSUÉ: Oigan, ¿no prefieren hablar de eso mañana en la mañanita? Ahorita como que está muy oscuro para eso y no traigo
cambio de ropa interior. (Asustado) MATEO: ¡Tengo miedo!

MARTHA: ¿Qué?

MATEO: ¡Tengo miedo! Y qué bueno que está toda esta gente aquí porque ¡tengo miedo!

ESTHER: Cálmate, ni siquiera estamos seguros.

MATEO: ¡No! Es que ¡tengo miedo, tengo miedo!

JOSUÉ: Pues mientras que sí es cierto o no, mejor le caminamos rapidito hasta dónde ya no huela.

MATEO: ¡Primis!

MARTHA: ¡Segus!
(Todos se apuran a correr juntos para alejarse de ese lugar, incluyendo Envidia, que sigue pretendiendo. Mientras tanto, entran a
escena el resto de los pecados capitales disfrazados de civiles cargando al querubín secuestrado y la estrella de Belén. Todos
chocan y se caen estrepitosamente. Hay mucha confusión. El querubín furioso se libera y comienza a repartir patadas voladoras a
diestra y siniestra. Los pastores asustados dan pasos atrás atónitos).

AVARICIA: (Aturdido) ¡Auch! ¡Ay! ¿Qué pasó?

SOBERBIA: ¿Cómo que qué? ¡Pues nos chocaron!

ENVIDIA: ¿Qué? ¿Quién?

SOBERBIA: (Molesta) ¡Pues un carro! Digo, ¡unos pastores nacos! ¡Qué oso!

MARTHA: ¡Uf! ¡Huele a azufre! Y bien cañón.

MATEO: (Tapándose la nariz) ¡Sí! ¡Huele un chorro!

QUERUBÍN: ¡Ahora sí, méndigos diablos montoneros! ¡Pa’ todos tengo! ¡Vénganse, hagan fila!

JOSUÉ: ¿Diablos?

QUERUBÍN: ¡Sí, son diablos! ¿De dónde crees que viene la peste a azufre?

ENVIDIA: ¡Sí! ¡Diablos! (Amenazante) ¡Ya me cansé de esta ridícula ropa! (Envidia se quita las ropas de pastor y deja ver su
verdadera identidad. Los demás hacen lo mismo ante las miradas atónitas de los asustados pastores. Los diablos se ven
amenazantes e imponentes ante los temblorosos pastorcitos que comienzan a gritar horrorizados. Otros se persignan y rezan).

MATEO: ¡Ay nanita! “A mene coco, achuta mí”!

9
ESTHER: ¡Son diablos! (Baja la voz y voltea con los otros pastores) ¡Y bien feos! MARTHA: Por eso se me hacía raro que no
pudiera decir “Grabiel” siempre lo decía mal.

QUERUBÍN: En el nombre de Dios… ¡Atrás! Montoneros abusivos. Dejen a estas personas y métanse conmigo. ¡Orale!

DIABLOS: ¡Bueno!
(Los diablos lo rodean para hacerle “bolita”, lo golpean entre todos y termina medio inconsciente y atado en cuestión de segundos)

ESTHER: ¡Déjenlo!

MARTHA: ¡Animales!

QUERUBÍN: ¡Por eso! Pero… ¡uno por uno! ¡Ayyy!

ENVIDIA: ¡Silencio! ¡Ya los he escuchado suficiente! Ahora conocerán el poder… ¡de las sombras!

MATEO: ¡Ay no! ¡A mí me da miedo lo oscurito!

IRA: ¡Cállense! ¡Como odio a los humanos, principalmente a los cochinos pastores!

AVARICIA: No saben lo que les espera.

ESTHER: ¿Qué nos van a hacer?

MATEO: Mire señor diablo, la verdad es que todo fue idea de este, yo, pues la verdad nada mas ando cuidando los animales,
si quiere, cómaselo a él, a mi me habla mi mamá.

LUJURIA: ¿De qué se preocupan? Si los vamos a llevar… ¡a una fiesta!

IRA: ¡Odio las fiestas!

LUJURIA: Miren, vamos a ir a un antro nuevo, se llama “Inferno” y ¡está bien chido! A media
noche hacen un show bien padre con luces rojas y fuego. Luego ponen a unos bien locos que hacen
como que se queman y otros vestidos de diablos les pegan con unos látigos; y todo con música electrónica.

ENVIDIA: ¡Uy! Pues no creo que los dejen entrar con esas fachas.

LUJURIA: No se preocupen, yo conozco al dueño del antro, se llama Lucifer y es bien buena onda. Yo conozco ése y todos los
antros del mundo, yo los puedo meter a la zona VIP sin problema. Lucifer está ansioso por conocerlos en persona.

GULA: ¡Ah! Y la comida y bebida son “sin gas”.

MATEO: ¿Sin gas?

GULA: (Burlándose) Sí, ¡sin gas… tar! Todo lo que quieran hasta reventar como globo.

AVARICIA: O sea, ¡es gratis! Me encanta todo lo que no tienes que pagar. MATEO: (Asustado) A mí la verdad no me gustan mucho
los antros y luego si tomo, pues no puedo manejar, ya sabe cómo se pone. MARTHA: Sí, ya ha chocado varios burros.

JOSUÉ: Miren señores, nos da pena decir que no a la invitación, pero tenemos que ir a Belén porque allá nos esperan. Es muy
importante que no lleguemos tarde. ¿Verdad tú?

ESTHER: Sí. Además, yo dejé los frijoles en la lumbre.

LUJURIA: Pues no creo que en Belén se vayan a divertir más que en el “Inferno”.

JOSUÉ: Mire señor diablo, la verdad es que un ángel se nos apareció y nos dijo que va a nacer Dios el Salvador del mundo en un
hermoso niño al que vamos a ver en Belén. (Los diablos tratan de no vomitar haciendo gestos de asco mientras que Lucifer entra a

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paso veloz con la mirada fija en los pastores. Su enojo se puede ver en su cara. Se detiene junto a los diablos y frente a los
pastores).

LUCIFER: (Furioso) ¡Pues precisamente por eso nos los vamos a llevar derechito al infierno!
(Los pastores gritan asustados y los diablos lo saludan como militares. Los pastores son rodeados y arrinconados lentamente
mientras Lucifer habla. Los diablos sacan cuerdas para intentar amarrar a los pastores.) JOSUÉ: ¡Es Lucifer!

ENVIDIA: (Despectivo) ¡Sí mugrosos! ¡Es el jefe de jefes!

MATEO: ¿A poco es el de los Tigres del Norte?

LUCIFER: (Colérico) ¡Noooo! ¡Soy Satanás, el rey de las tinieblas!


(Mateo se desmaya en brazos de los pastores)

SOBERBIA: O sea, ¿qué onda con estos nacos? Discúlpelos jefe, es que tipo de que no se les da, ¿sabe
cómo? Tipo los bajamos del cerro, o sea, tipo de que no tienen tele, por eso no lo conocen.

LUCIFER: ¡Bola de ignorantes! No puedo creer que su Dios los haya a escogido a ustedes de entre todos los habitantes de la tierra
para ir a recibirlo, y luego ¡en un pesebre! ¡Qué poco elegante! Si yo viniera a este mundo a nacer entre los hombres, ¡nacería
como un rey!, lleno de lujos, no como un mendigo entre animales y en el frío de la noche.

AVARICIA: Sí jefe, pero acuérdese de que usted nos dijo que recortáramos los gastos por la crisis.

LUCIFER: ¡Cállate chamuco codo! No me interrumpas cuando estoy haciendo corajes. Tú no gastarías en cal…cetines ni aunque
los tuvieras agujerados! (Respira hondo) Decía que estoy harto de que Jesús les dé más importancia a unos ovejeros ignorantes
que a mí, que soy muy poderoso.
(Lucifer desenfunda una filosa espada y la apunta hacia los pastores. Los demás pecados capitales también desenfundan espadas)

LUCIFER: Pues si Dios los quiere tanto, vamos a ver si va por ustedes… ¡hasta el infierno!
(Los diablos empujan a los pastores para llevárselos a la fuerza cuando el arcángel Gabriel entra imponente a escena
desenfundando una gran espada).

GABRIEL: ¡Eso no va a ser posible Lucifer! Deja en paz a esos inocentes pastorcitos.

LUCIFER: (Sorprendido) ¡Gabriel!

GABRIEL: En el nombre del Señor de los cielos ¡te ordeno que regreses al agujero de donde viniste!

LUCIFER: ¿Sabes qué? ¡Ya estoy harto de tus ñoñerías! ¡Me enfermas! Somos ocho contra uno, no creo que vayas a salir liso de
ésta. (Los diablos a toman a los pastores como rehenes y ponen las espadas en sus cuellos).

GABRIEL: Pues no creas que venga solo. Traje conmigo al Escuadrón Celestial de Tácticas Especiales de Asalto.
(Rafael, Miguel y Angélica entran a escena por un costado desenfundando espadas y portando pistolas cargadas con agua bendita
para ahuyentar a los siete pecados capitales. Los diablos tiemblan al ver al grupo de poderosos ángeles armados).

GABRIEL: Déjenlos ir y nadie saldrá herido.

LUCIFER: ¡Nunca! Nosotros llegamos primero y nos los vamos a llevar. No puedan hacer nada.

GABRIEL: No me dejan opción… ¡Intervención, ahora!

MIGUEL: ¡Escuadrón! ¡A sus posiciones! ¡A mi señal!

ANGÉLICA: ¡Listo sargento!

RAFAEL: Esperando orden.

MIGUEL: ¡Agua benditaaaaaaa!

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(Los ángeles desenfundan pistolas escondidas de agua bendita y disparan velozmente contra los pecados capitales quienes sueltan
a los rehenes debido a las quemaduras que el líquido les provoca en la piel. Los pastores corren a resguardarse tras los ángeles y
diablos se retuercen en el suelo vencidos).

ENVIDIA: ¡Nooooo!

GULA: ¡Agua bendita!

AVARICIA: ¡Quemaaaa!
(Lucifer permanece de pie inmune al agua y más enojado que nunca. Los ángeles arrastran al querubín hacia ellos para
resguardarlo).

LUCIFER: ¡Ridículos! Necesitan más que eso para vencerme. Tú, Gabriel, de aquí no nos vamos hasta que pagues por todo lo que
he tenido que aguantarte. ¡Me tienes harto! ¡Voy a acabar contigo aunque me vaya al infierno en el intento! GABRIEL: ¡Te venceré
por hablador Lucifer!

(Entra corriendo un referee de lucha libre vestido con pantalón negro, camisa blanca y corbata negra de moño para
interponerse entre Lucifer y Gabriel y los separa con las manos).

REFEREE: ¡A ver señores! ¡Que sea una pela limpia! A sus esquinas por favor, vayan con sus seconds.

LUCIFER: ¿Qué?

REFEREE: Dije que ¡a sus esquinas! ¡Los dos!

(Entran asistentes de escena y acomodan velozmente un ring de luchas con cuerdas en el medio de escenario. Todos los presentes
se acomodan para
presenciar el evento del lado de su luchador preferido. Dos comentaristas entran
por un lado del escenario con traje, corbata y audífonos para narrar el encuentro luchístico).

COMENTARISTA 1 / C1: ¡Aficionados que viven la emoción de la lucha libre! Sean bienvenidos a este magno evento sin
precedentes en la historia humana.

COMENTARISTA 2 / C2: Esta noche la arena de Belén se viste de gala con un encuentro ¡de lujo! Que
digo de lujo, no puedo encontrar palabras para describir la emoción que se respira esta noche en la que
se juega el destino de la humanidad en una batalla campal de tres caídas sin límite de tiempo.

C1: Así es mi estimado, esta será una noche de sorpresas traída hasta ustedes gracias a “Camellenne”
…porque hay cosas que se heredan, pero hay otras que se ganan. Ya veníamos venir este momento en
que las fuerzas del mal se animaran a retar a los poderosos e invictos ángeles del cielo para luchar por el control del universo.

C2: En este momento vemos llegar las comitivas de cada bando. Por un lado, tenemos a los pecados
capitales del lado oscuro y a pastores y ángeles del lado celestial. Está por iniciar ya este encuentro. Los luchadores están listos para
ser presentados.

(Se escucha música de rock pesado de AC/DC y sale por un lado Lucifer furioso, seguido de su second y LUJURIA como Edecán.
Los diablos enloquecen y todos chocan palmas con Lucifer mientras pasa caminando. Lucifer entra al cuadrilátero levantando los
brazos mientras los del lado celestial lo abuchean fuertemente.

Lucifer voltea amenazante y todos se callan asustados).

C1: Señores y señoras, Los rudos, los rudos, los rudooooos! ¡Lucifer está encendido esta noche!

C2: ¡Sí!, Literalmente, trae el chamuco adentro.

LUCIFER: ¡Miren lo que traigo raza! Y los golpes… ¡son mi comidilla! (Se escucha música portentosa de orquesta y cantos
corales mientras entra el ángel Miguel imponente con la cara cubierta, seguido del arcángel Gabriel como su second y Angélica
como edecán celestial. Lucifer se sorprende y muestra temor ante Miguel por lo que comienza a protestar ante el referee y el
público. Miguel sube despacio y serio al ring. Lucifer ya no se ve amenazante).

C1: ¡Atención! ¡No lo puedo creer! Esta vez el cielo no mandó al arcángel Gabriel en representación.
Gabriel viene atrás ¡como second! ¿Quién es el ángel misterioso?

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C2: ¿Quién más? Mira la cara de Lucifer… ¡es el ángel Miguel!

C1: ¡Señores! Y esto da la vuelta. Durante miles de años el ángel Miguel ha sido el terror de los diablos,
¡es casi invencible! ¡Vaya que la tienen complicada los diablos!

(Los pastores y Ángeles enloquecen en la tribuna. Angélica pide apoyo del público mientras los diablos protestan enojados por el
sorpresivo cambio de luchador). REFEREE: (En voz alta) Lucharán de dos a tres caídas, sin límite de tiempo. En ésta esquina, con
uniforme negro, rey de las tinieblas y del infierno mismo; terror de los hombres… ¡Lucifer!
REFEREE: En la otra esquina, representando al reino de Dios, el cielo y los hombres buenos, el ángel guerrero, el terror de los
diablos, el poderoso… ¡Ángel Miguel!
(El público enloquece aplaudiendo. Una guapa edecán de la arena sube al ring con un letrero que dice “1ra. Caída”. Los presentes
enloquecen y comienzan a aplaudir, chiflar y gritar. Las edecanes se retiran del ring y los seconds permanecen en las esquinas. Los
dos luchadores se aproximan al referee).

REFEREE: Quiero una pelea limpia. No se permiten golpes por debajo de la cintura. Nada de trampas o trucos. Cuando uno esté
sometido o se rinda cuento hasta tres y se gana la caída. ¿De acuerdo? ¡A pelear!
(Se escucha la señal para empezar. La gente grita. Miguel está tranquilo y enfocado. Lucifer se muestra ansioso y quiere atacar
primero. Cada ataque de Lucifer es contrarrestado por una llave certera de Miguel quien termina haciéndole una llave de la que
Lucifer no se puede soltar y éste, vencido, se rinde. El referee cuenta hasta tres y levanta el brazo de Miguel).

REFEREE: ¡A sus esquinas!


(Lucifer se arrastra hasta su esquina con dificultad y su second lo levanta para atenderlo y lavar su cara golpeada. Miguel camina
ligero hasta su esquina en donde lo felicita su equipo y todos hacen respiraciones de yoga con las manos juntas).

SECOND: ¿Qué pasó Lucifer?

LUCIFER: ¡Ay! ¡Me están partiendo la mandarina en gajos! Éste Miguel sí es bueno para los trancazos.

SECOND: No, mi chavo, pero ni pareces diablo. ¿Dónde están todas las mañas que te enseñé?
¡Acuérdate! Factor sorpresa, engaño, mentiras, intimidación, insultos, golpes bajos, piquete de ojos,
calzón chino, la ley del poste, bolita, despelucamiento, botellazo, estrangulamiento, y puedo seguir.

LUCIFER: ( Jadeando) Sí, ya sé, ya sé. Si yo los inventé todos. Lo que pasa es que me sacó de base, pero ahorita no lo echamos.
Tu nada más espérate.

(Suena señal de segunda caída. Entra al ring la edecán de la arena y muestra el cartelón de “segunda caída” y sale del ring. Los
peleadores se aproximan de nuevo. Miguel está confiado y Lucifer furioso y recuperado. Lucifer ataca agresivamente y saca de
balance a Miguel con toda clase de trucos y trampas inesperadas. Los
pecados capitales tratan de ayudarlo y distraen al referee para que no se dé cuenta Miguel cae al suelo por un piquete de ojos y
ataques de los otros diablos).

MIGUEL: ¡Ay, mis ojos! ¡No puedo ver!


(El referee levanta el brazo de Lucifer ante la protesta general del público. Mientras, salen vendedores a ofrecer comida, máscaras,
posters y suvenires entre el público).

C1: ¡Los rudos, los rudos, los ruuuuuuudos! ¿Cómo les quedó el ojo? Miguel mordió el cuadrilátero esta vez. ¡Los diablos sacaron
la casta! ¡Y de qué forma! ¡Qué gran lucha señores!

C2: Pues no estoy de acuerdo contigo mi estimado. Ese Lucifer sí que es un cochino y tramposo. Pobre Miguel, ¡ahora sí que se las
está viendo negras!... literalmente. ¡Atención referee!
¡Que alguien le preste unos lentes por favor!

(Gabriel atiende a Miguel que no ve bien debido al piquete de ojos que recibió.

Pronto está listo para regresar pero sigue teniendo dificultad para enfocar la vista. El lado celestial se ve preocupado y tenso. Suena
la señal para la tercera caída. La edecán está mostrando el cartelón de “tercera caída” cuando es sorprendida por Lucifer atacando
sin piedad a Miguel. La edecán sale del ring despavorida).

LUCIFER: ¡Vamos angelito de pastorela! ¿Es todo lo que tienes? (Le propina un golpe) ¡Toma, por ñoño!

C1: ¡Que golpiza señores!

C2: ¡Es una masacre! ¡Lucifer no muestra piedad!

13
MIGUEL: ¡Ay! ¡No veo!

GABRIEL: ¡Busca la luz en tu interior y podrás ver! ¡Concéntrate!


(El second de Miguel le da instrucciones en otro idioma y Miguel no entiende) MIGUEL: ¿Qué? ¡Sen‐Sei! ¡No le entiendo, en
español!
(Lucifer sigue aporreando a Miguel, el second de Miguel se desespera gritando en otro idioma. El second de Lucifer también da
instrucciones emocionado en un idioma extranjero).

GABRIEL: ¡Busca la luz! ¡La luz! (voltea al cielo desesperado) ¡Dios! ¡Ilumínalo porque está tuerto!

MIGUEL: ¡Oh! ¡Sí! ¡Ya la vi! ¡Estoy viendo la luz… ya veo, ya veo! ¡Ya te vi diablo cochino! ¡Ahora vas a ver!
(Miguel se recupera de su ceguera y recobra su súper fuerza. Lucifer intenta repetir el piquete de ojos pero Miguel lo bloquea
rápidamente con la palma de su mano atravesada entre sus ojos. Lucifer mientras le tuerce la mano al revés a Lucifer quien se inca
de dolor).

LUCIFER: ¡Aaaaay! ¡Ya, ya, yaaaaa Miguel! ¡Miguelito! ¡Mamá!


(Miguel suelta a Lucifer por piedad a Lucifer quien se queda encorvado en el suelo de dolor. El ángel se pasea por el ring
levantando los brazos mostrando su poderío; el público se emociona y recobra la esperanza al ver a Lucifer casi derrotado).

MIGUEL: ¡Lucifer! Dios muestra compasión y perdona a todos los que le hacen daño; por eso te digo
ahora que te rindas. ¡Es tu última oportunidad! Ya no puedes hacer nada para impedir que se cumpla la voluntad de Dios.
¡Pastores, los libero de este demonio!

(La arena rompe en gritos y porras para Miguel. Los diablos se ven unos desmoralizados y otros inconformes. Lucifer sigue
encorvado de rodillas sin responder. Sigilosamente, Envidia y el second de Lucifer, se las arreglan para acercarle una
silla/caja/tabla. Los demás diablos se coordinan para protestar por el castigo que Miguel utilizó y así distraer al referee de las
acciones de Lucifer. El público y Miguel se dan cuenta de las intenciones de Lucifer y empiezan a gritar. El referee sigue de espaldas
a los luchadores).

LUCIFER: ¡Esto todavía no se acaba Miguel!

C2: ¡Atención! ¿Qué se propone Lucifer? ¡Eso es ilegal! ¡Cuidado Miguel!

C1: ¡Por fin reaccionan los diablos! ¡Dale con todo!

(Lucifer se abalanza contra Miguel cargando el objeto ilegal sobre su cabeza. Miguel se coloca de espaldas al referee y hace un
movimiento rápido para esquivar el ataque mientras el peso del ataque cae de lleno el distraído referee quien cae al suelo aturdido).

LUCIFER: ¿Qué? ¡No, no! ¡Yo no fui!

C2: ¡Señores y señoras! ¡No puedo creer lo que ven mis ojos! ¡Al referee no, Lucifer! ¡Eso ha de haber dolido!
(El referee se encuentra en el suelo semiconsciente mientras Miguel y otros se acercan a ayudarlo. El referee se levanta con ayuda
sobándose la cabeza y voltea rápidamente a ver a Lucifer. Con visible enojo, levanta la mano de Miguel declarándolo ganador y la
arena explota en ruido, festejos y protestas por los diablos).

LUCIFER: ¡Noooooooo!

C1: Esta vez Lucifer sí se pasó. Te doy la razón mi estimado colega. ¡Ni modo!

C2: ¡Eso les pasa por cochinos y tramposos! Y los técnicos… ¡se llevan la victoria!
¡Esto es la locura, la tribuna grita de emoción, qué gran pelea de titanes y qué final! ¡No apto para cardíacos!

C1: Y así terminamos esta emisión con esta imagen de los ángeles victoriosos salvando al mundo del mal una vez más.

C2: Recuerde, este evento fue patrocinado por “Camellene”. Porque hay cosas que se heredan y otras que se ganan. C1: Hasta la
próxima.

(Los pastores y ángeles festejan brevemente cuando se acuerdan de la presencia de los diablos. Los pecados capitales, ya
maltrechos y lastimados por el agua bendita, intentan jalar al vencido y débil Lucifer para escapar).

14
LUCIFER: ¡Tontos ángeles ñoños! ¿Qué celebran? ¿Eh? ¿A poco creen que ya ganaron? Todo este tiempo que los hemos
estado retrasando es suficiente para esos mugrosos pastores lleguen muy tarde al famosos pesebre. ¡Ha!

ENVIDIA: Como pueden ver, todo estaba planeado desde el principio y cayeron en la trampa como moscas.

IRA: ¡Yo odio las moscas!

GABRIEL: ¡Silencio, diablo cizañoso! ¡Envidia, de todos los pecados, eres el peor!
Tus mentiras solo causan problemas. ¡Vete con los demás perdedores, ya no tienes poder sobre estos pastores!

MATEO: ( Angustiado) ¡No! ¡La Camellenne!

GABRIEL: ¡Pastores! No escuchen nada de lo que estos diablos les digan. Yo les aseguro que aún es
tiempo de llegar al pesebre. El niño Dios está por nacer y les aseguro que José y María se alegrarán de
verles. Si siguen ese camino llegarán en unos minutos. (Cambia su tono de voz y voltea con los diablos) Y ustedes… ustedes
vienen con nosotros. Serán juzgados uno por uno en el cielo. (Los diablos asustados voltean a todos lados tratando de encontrar
una salida. Rápidamente, todos los ángeles y pastores impiden la escapatoria de los diablos rodeándolos con espadas y pistolas de
agua bendita. Lucifer da pasos hacia atrás tratando de alejarse del escuadrón).

JOSUÉ: ¡Ángel Gabriel! ¡Lucifer se quiere escapar!

ENVIDIA: ¡Vámonos Lucifer!

AVARICIA: ¡Sordo, sordo!

GABRIEL: ¡Alto ahí! ¡Escuadrón, intervención!

(El escuadrón Celestial encañona a los pecados capitales con sus pistolas de agua bendita y los pecados capitales levantan las
manos temerosos. Lucifer se adelanta a escaparse corriendo derribando diablos).

SOBERBIA: Oigan, ya no disparen. O sea, tipo de qué ¿por qué la agresión?

IRA: ¡Odio el agua bendita!

ESTHER: ¡Aguas, se está escapando!

MATEO: ¡Sí! ¡Órenle! ¿Pos pa’ qué tienen al Escuadrón Celestial?

MIGUEL: ¿Lo alcanzo Gabriel?

MARTHA: ¡Sí, que se lo quiebren por méndigo!

GABRIEL: No. Déjenlo que se vaya.


(Lucifer sale a prisa por un costado y sale de escena)

MATEO: Pero… ¿por qué? Si es bien canijo, mira todo lo que nos hizo. Además entre todos si hacemos que se le enchinen
los cuernos con unos trancazos.

GABRIEL: Queridos pastorcitos, la Navidad está por llegar. La Navidad es una época de perdón. Dios
perdona todo lo que hacemos mal. El mundo necesita de Lucifer para lograr un balance entre el bien y el
mal. Los humanos son libres de escoger hacia qué lado irse. Además, ese Lucifer no tiene remedio, su
corazón está lleno de odio y como dice el dicho… ‘diablo que crece torcido, jamás sus cuernos endereza’.

MATEO: ¡Órale! Ahora que lo dice señor “Grabiel”, no lo había visto de esa manera.

JOSUÉ: Tiene razón señor “Grabiel”. Si odiamos a Lucifer por lo que nos hizo, seríamos igual que él.

15
GABRIEL: (Molesto) Gabriel, no “Grabiel”.

JOSUÉ: “Grabiel”.

GABRIEL: ¡Gabriel!

MATEO: Por eso, “Grabiel”. Gra‐biel.

MIGUEL: G‐a‐b‐r‐i‐e‐l.

MARTHA: Pos eso dijo, ¿no? (Segura de sí) ¡Grabiel!

JOSUÉ: ¿Pos cómo se dice entonces?

GABRIEL: (Desesperado se estira el cabello) “¡Grabiel!”

MATEO: ¿Ya ve? Ya pudo decirlo bien. Es “Grabiel”.

GABRIEL: ¡Noooo! ¿Ya ven? ¡Ya me confundieron!

SOBERBIA: ¡Gabriel, se dice Gabriel! O sea, ¿no pueden? ¡Oso!

GABRIEL: ¡Bueno ya! ¡Cada quien dígalo como Dios le dé a entender! A ver… (Respira profundo)
Tranquilo, Dios dame paciencia. El punto es que ustedes pastorcitos tienen que apurarse para llegar al pesebre y ustedes diablos…
¿qué hacemos con ustedes? Creo que ha llegado su fin.

GULA: ¿Qué nos van a hacer?

GABRIEL: Bueno, ya que fastidiaron bastante a estos nobles pastores, serán ellos los que decidirán su castigo. Josué, como líder
de grupo decide tú su castigo.

JOSUÉ: ¡Ya sé! Que nos acompañen todo el recorrido hasta el pesebre y que carguen todo para que aprendan.
(Los diablos protestan inconformes)

GABRIEL: Que así sea. ¡Escuadrón! Ustedes custodiarán a los diablos todo el tiempo. No duden en usar sus pistolas de agua
bendita si alguno se trata de escapar.
(Entran por un costado sorpresivamente tres reyes “magos” de diferentes nacionalidades cargando regalos para el niño Dios y se
alegran de ver a los pastores y a los ángeles)

MELCHOR: ¡Buenas noches! ¡Ángel Gabriel! ¿Qué está haciendo aquí?

GABRIEL: ¡Oh! ¡Los reyes magos, los estábamos esperando?

ESTHER: ¿Reyes?

GASPAR: Sí, nobles pastores. Somos reyes de reinos muy lejanos dueños de grandes tierras y palacios.
Tenemos ya muchos días y noches viajando por el desierto para conocer al niño Dios y le traemos regalos.

MATEO: ¡Achis! ¿Y ustedes cómo supieron?

BALTAZAR: El mismo Ángel Gabriel en persona se nos apareció hace ya semanas y nos dio la gran noticia, también nos habló de
ustedes. Ya falta muy poco para llegar. ¡Vamos todos juntos!

GABRIEL: No se preocupen pastores, ellos no participan en la promoción de la “Camellenne”.

PASTORES: ¡Ahhh!

16
MELCHOR: ¡Pues vámonos entonces!

MIGUEL: ¡Escuadrón! ¡Formación de custodia!

ANGÉLICA: ¡Listos!

RAFAEL: ¡Muévanse diablos! GABRIEL: ¡Adelante!


(Todos salen de escena)

ESCENA 5. EL PESEBRE DE BELÉN.

(Se encuentran en escena José, María y el niño Jesús. Es de noche y la familia se encuentra instalada en un establo con
animales de granja. Hace un poco de frío. María está cansada por el parto pero sonríe sentada al ver al bebé en el pesebre
mientras que José admira a su hijo de pie junto a su esposa).

JOSÉ: ¿Cómo te sientes María?

MARÍA: Muy cansada José, me duele todo, pero lo que más me preocupa es que no tenemos suficiente ropa para el bebé y está
haciendo frío. No quiero que se enferme.

JOSÉ: Aguanta, solo por esta noche. Yo sé que no es el lugar que quisiéramos para pasar la noche pero así lo predijo el Ángel
Gabriel y todo se ha cumplido.

MARÍA: Todo menos que dijo que recibiríamos visitas especiales que vendrían a ver a Jesús.

JOSÉ: ¡Mira! Viene gente.

(Entran pastores, reyes, ángeles y diablos por un costado y se acercan al pesebre bajando la cabeza en señal de respeto)

MARÍA: ¡Híjole, pero son muchos y no tenemos nada que ofrecerles José!

(Los diablos se amontonan por detrás del grupo curiosos para ver al bebé. Los
pastores se abren paso entre el grupo para llegar primero; se hincan para adorar al niño Dios).

MATEO: ¡Con permiso!

MATEO Y MARTHA: buenas noches señores . Somos los pastores de Belén y venimos a adorar al niño Dios.

MATEO: ¡Sí! ¡Prueba superada! (celebra con Martha y los demás pastores que lograron su meta).

JOSÉ: Gracias por venir a todos. El ángel nos dijo que vendrían.

MELCHOR: Buenas noches somos los reyes de los reinos más grandes de los diferentes continentes y nos ponemos a los pies del
niño que salvará al mundo.

BALTAZAR: Hemos traído regalos, lo mejor de nuestras tierras.

ESTHER: Yo traje algo para el frío. ¡Oh, que bebé tan bonito!

MARTHA: ¡Ay sí! Está bien chulo. ¿Qué pachó bebé? ¿’On ‘ta a bebé? ¡Ahí ‘ta bebé!

JOSUÉ: ¡Martha! Deja a ese niño, lo vas a hacer llorar. Discúlpenla, está muy
emocionada.

ENVIDIA: ¡huscale que! No dejan ver.

MIGUEL: ¡Atrás Envidia! ¿Qué quieres ver?


17
ENVIDIA: ¡Oh, pues que agresividad! ¿No puede uno ver nada más por curiosidad?

GABRIEL: Miguel, déjalos que se acerquen para ver.


MIGUEL: ¡Pero… Gabriel!

GABRIEL: Tranquilo Miguel, dales una oportunidad.


(Los diablos se acercan a ver al niño y se sorprenden al ver su belleza).

ENVIDIA: Lucifer nos dijo mentiras.

IRA: Sí, nos dijo que el niño Dios iba a ser feo y más creído que Soberbia.

SOBERBIA: O sea, que mala onda del Luci. Tipo de que nos dijo que el niño que naciera para salvar al mundo iba a ser bien
sangrón y que iba a nacer tipo VIP, o sea, ¿saben cómo? ¡Nada que ver! Claro de qué bien sencillo. ¡Oso que nos la pasamos
criticándolo! O sea, yo si quiero pedir una disculpa. O sea, “sorry” por todo.

IRA: Ya que lo vi, no me cae tan gordo.

PEREZA: A mí me dio mucha flojera venir, pero valió la pena.

GULA: A mí Lucifer me dijo que este niño crecería rodeado de manjares de rey y que no los compartiría con los pobres, pero
ahora veo que no es cierto. ¿no tendrán por allí un ponchesito con buñuelos?

TODOS: YA DEJA DE TRA……..

AVARICIA: A mí generalmente no me gusta compartir mis cosas, pero realmente me arrepiento de no haber traído nada para
regalar hoy.

ENVIDIA: Pastores, discúlpenos por todo lo que les hicimos, en especial yo. Todo el tiempo vivimos engañados por nuestro exjefe,
el cual nos abandonó corriendo.

JOSUÉ: Como bien dijo el señor “Grabiel”. (Voltea con Gabriel) Discúlpeme, es que no me sale decir
Gabriel. Es Navidad. La profecía de los ángeles se cumplió y todos debemos celebrar y perdonar; así que… ¡no hay fijón!
(Le extiende la mano a Envidia y se estrechan).

LUJURIA: ¡Pido la palabra! Me da mucho gusto… que estemos todos reunidos esta noche ya como amigos. Yo… yo propongo… un
brindis… ¡por Chuyito, el nuevo miembro de la familia! ¡Larga vida a Jesús! ¡Salud!

TODOS: ¡Salud!

GABRIEL: ¡Y feliz Navidad!

TODOS: ¡Feliz Navidad!


(Todos los presentes en el pesebre se felicitan con abrazos y admiran al niño Dios en su pesebre. Se escucha música navideña de
fondo)
.
(Narrador cierra con mensaje navideño).

FIN
18

 
1 
PASTORELA 
LOS 7 PECADOS CAPITALES 
 
DICIEMBRE 2021
2 
PASTORELA 
LOS 7 PECADOS CAPITALES 
 
                                               Personajes por orden de Aparición
3 
ESCENA 2. Los pastores a Belén. 
En un pueblo muy cerca de Belén, en el campo abierto, se encuentra un pequeño grupo de
4 
JOSUÉ: ¿De quién?  
GABRIEL: ¡De Dios! (Se le acaba el tono solemne) O sea, soy el jefe de los ángeles.  
TODOS: Ahhh… (
5 
JOSUÉ: Oiga, ángel “Grabiel”, ¿qué es esto?  
GABRIEL: (Minimizando el comentario) Nada, solo una formita sencilla que d
6 
MATEO: Ah, entonces andamos todos iguales. Bienvenido al equipo. Siéntete como en familia.  
MARTHA: ¡Uy, sí! Te vas a l
7 
MATEO: Sí. Ya no puedes confiar ni en las autoridades que se supone nos deben proteger. En cualquier momento llegan y te
8 
GULA: Pues, mire señor; en este mundo nada es gratis. Si ustedes se ponen “guapos” conmigo, pues yo dejo pasar el incide
9 
ESTHER: ¡Tú dijiste que se la robaron! 
  
JOSUÉ: ¡Este sabe algo y no nos quiere decir! 
 
MARTHA: Oigan, huele a azufr
10 
ESTHER: ¡Son diablos! (Baja la voz y voltea con los otros pastores) ¡Y bien feos! MARTHA: Por eso se me hacía raro que

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