Corazón De Siervo
Mateo 10
INTRODUCCION
Colosenses 3:23 RVR60
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los
hombres;
El servicio, la unción no es para ser alguien, ¡es para hacer algo! No
podemos tener una iglesia donde hay gente que se pone a servir para llegar a
ser alguien.
Todos los que estamos aquí hemos sido llamados a ser Siervos.
Siervo que es un esclavo de Cristo.
Siervos a vivir su llamado
Quiero resaltar algunos aspectos importantes.
QUE ES UN SIERVO
Siervo es alguien que está llamado a servir. En la gracia de Dios hemos sido
llamados a ser parte de su pueblo. Hemos sido llamados a ser parte de su
reino, Hemos sido llamados a ser parte de la Familia de Dios.
El que ha sido llamado debe vivir para aquel que le ha llamado
Pero hoy en día hay una gran equivocación con el ser siervos, hoy en día los
siervos se han vuelto selectivos.
sí es predicar voy
Si es ir a evangelizar veo si saco el tiempo
Si es ser ujier, NO QUIERO o me da pena
Si es ser maestra o maestro de escuela dominical, no tengo tiempo o
simplemente no estoy dispuesto
si te dicen que tienes que ayudar en una actividad de cocina, lo piensas antes
de ir y sacamos una excusa.
Quiero decirle que servirle a Dios no solo son las cosas visibles, sino también
las no visibles
Hay frases que usamos creyendo que el servicio se lo prestamos al pastor o al
líder frases como “YO LE COLOBARO, O SI PUEDO, O AHÍ MIRAMOS A
VER”.
Hay que tener en cuenta que cuando vamos a prestar un servicio, no
esperemos que todo no lo resuelvan, como servidores debemos tener el deseo
de ser PROACTIVOS.
Las personas proactivas son aquellas que proponen, que emprenden y se
anticipan, o sea, que poseen una postura activa frente a las cosas y las
situaciones. Una persona proactiva no necesita esperar a que le den
indicaciones, sino que propone y plantea cursos de acción.
Pero muchos tienen en cuanto al servicio mas la actitud de una persona
REACTIVA, es decir, esperar que las cosas que debo hacer lleguen a
nuestra vida o a nuestras manos. “Las personas reactivas se ven a menudo
afectadas por su ambiente físico. Si el tiempo es bueno, se sienten bien. Si no
lo es, afecta a sus actitudes y su comportamiento. Las personas proactivas
llevan consigo su propio clima. El hecho de que llueva o brille el sol no
supone ninguna diferencia para ellas.
Romanos 12:11-12 NVI Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al
Señor con el fervor que da el Espíritu. Alégrense en la esperanza, muestren
paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración.
“El servicio a Dios fluye de un corazón agradecido a Él por perdonarnos y
salvarnos.”
Cuando el apóstol Pablo tuvo un encuentro con Jesús en el camino a Damasco,
una de las primeras cosas que le preguntó fue: “Señor, ¿qué quieres que yo
haga?” hechos 9:6. Esto nos recuerda que todo discípulo de Jesús es su
siervo.
En el Nuevo Testamento, tenemos algunos ejemplos
La suegra de Pedro cuando el Señor la sanó de su fiebre; ella le servía a
Él y a sus discípulos Mateo 8:15.
Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.
LOS INTERESES DE UN SIERVO
Dios nos llama a una vida de servicio, y un siervo no mira por sus intereses en
primer lugar, sino por las necesidades de los que le rodean. Por eso no hay un
lugar específico de servicio, porque toda nuestra vida tiene que ser de servicio
a Dios. No tenemos un traje de siervo para ciertas horas del día, o para ciertos
días de la semana. El siervo cristiano lo es las 24 horas del día y los siete días
de la semana.
A veces creemos que la iglesia es el lugar para el servicio cristiano, cuando
tenemos un ministerio o responsabilidad de servir a los demás. Esto es verdad
en un sentido. En la iglesia debe haber un orden y no todos pueden o deben
predicar desde un púlpito, no todos pueden o deben ser maestros de jóvenes o
niños, no todos son evangelistas, aun cuando a veces en estas áreas escasea los
servidores.
Para que una iglesia funcione, todos los miembros han de poner al servicio del
Señor los dones que recibieron de parte de Él. Dios nos da dones para servir a
los demás, no para nuestro propio beneficio o disfrute, sino para la edificación
de su pueblo. El apóstol Pedro lo deja claro: 1 Pedro 4:10-11 PDT
10
Cada uno de ustedes recibió un don espiritual que debe ser utilizado para
servir a los demás. Así serán buenos administradores del generoso amor que
Dios les ha dado en tantas formas. 11 El que hable, que hable de acuerdo con
las palabras de Dios; el que sirve, que sirva con el poder que Dios da. Que
todo lo que hagan sea para alabar a Dios por medio de Jesucristo, a quien
pertenecen el poder y la gloria para siempre. Así sea.
Por lo tanto:
Todos tenemos uno o varios dones que hemos recibido de Dios. No
pongas excusa de que no sabes hacer nada; tienes algo que ofrecer
sirviendo a la iglesia. Si no estás seguro, pregunta a tu pastor o a
alguien que te conozca bien.
Los dones que recibiste no son para LUCIRTE y que otros digan qué
bien sirves o haces cualquier trabajo. Son para ministrar a los demás,
para edificación de la iglesia.
Debemos servir y ministrar a otros como buenos administradores, con
un espíritu humilde. No te alabes por lo que haces. ¡Qué triste es ver a
algunos recitando y pavoneándose de todo lo que hacen por el Señor!
¡Cuidado con el orgullo! Santiago 4:16
16
Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia
semejante es mala;
Jactarse es glorificarse uno mismo, hablar con envanecimiento y
presunción, y hablar sobre todo de las propias obras. Jactarse es
hablar con orgullo y enorgullecerse y hacer alarde de lo que se posee o
hace
Proverbios 27:2 Alábete el extraño, y no tu propia boca; El ajeno, y no
los labios tuyos.
Los dones que Dios nos da son regalos de su gracia, no los merecemos.
Si tienes ciertos dones, no pienses que se debe a que eres muy
inteligente o sabes ministrar bien. El poder para servir viene de Dios.
Por nuestras propias fuerzas, sería imposible. Se trata del poder de Dios
obrando y capacitándonos para servir.
Todo lo que hagamos para servir a Dios y los demás es para la gloria de
Dios como fin último. No para tu propia gloria o para que te den
aplausos.
SERVICIO MÁS ALLÁ DEL TEMPLO
Al mismo tiempo, necesitamos entender que servir es un estilo de vida. No
solo servimos en la iglesia, sino que en todas las esferas de nuestra vida
debemos tener un espíritu de servicio.
Así que cuando estás cambiando el pañal de tu bebé, estás sirviendo; cuando
estás cuidando y siendo ayuda idónea para tu esposo, estás sirviendo; cuando
crías a tus hijos estás sirviendo; cuando estás en tu trabajo y tienes que hacer
tareas desagradables, estás sirviendo al Señor. Debemos remangar nuestras
mangas y hacer el trabajo sucio, o el trabajo que nadie quiere hacer. Tenemos
que estar dispuestos a servir a los que no pueden recompensarnos.
Quiero terminar con el mejor ejemplo, el de nuestro Señor Jesús:
El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su
vida en rescate por muchos Mateo 20:28.
Recuerda cómo Jesús lavó los pies de sus discípulos. Allí tenemos un
buen ejemplo de servicio y humildad, para que siguiéramos su ejemplo
Juan 13:1-20
Jesús se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante
a los hombres. Se humilló a sí mismo y fue a la cruz. El Dios santo,
creador del universo, el rey de reyes, ¡se hace siervo! Por amor a
nosotros y para salvarnos. Filipenses 2:5-8
Por lo tanto, si nuestro Señor se hizo siervo por nosotros, ¿acaso haremos algo
de más si nosotros nos hacemos siervos por Él?