Centro Laura Vicuña
Institución Educativa Laura Vicuña
Hermanas Salesianas
GUÍA CONCEPTUAL Nº 1
AREA/ASIGNATURA CIENCIAS NATURALES-BIOLOGÍA GRADO: 6º
TEMA: ORIGEN DEL UNIVERSO Y DE LA VIDA: origen del universo, el sistema solar, la Tierra. LA
CÉLULA: estructura y función celular.
DBA Comprende algunas de las funciones básicas de la célula (transporte de membrana, obtención de energía y
división celular) a partir del análisis de su estructura.
TEORÍAS QUE EXPLICA EL ORIGEN DEL UNIEVERSO, DEL SISTEMA SOLAR Y DE LA TIERRA.
EL ORIGEN DEL UNIVERSO.
El ser humano ha obtenido respuestas acerca de su origen a partir de teorías. Las teorías son un conjunto de
explicaciones generadas por un grupo de personas llamado comunidad. Las principales teorías que explican
el origen del universo son la teoría del Big Bang, la del universo pulsante y la del universo estacionario.
Teoría del Big Bang.
Los argumentos iniciales que apoyaban la teoría del Big Bang fueron planteados por el matemático y
meteorólogo ruso Alexander Friedman (1888 – 1925) y el astrofísico belga Georges Lemaitre (1894 – 1966),
para quienes el universo estaba en expansión. Luego, el astrónomo estadounidense Edwin Hubble (1889 –
1953) demostró la expansión del universo con la medición del desplazamiento de las galaxias. Pero fue el físico
ruso George Gamow (1904 – 1968) quien expuso la teoría del Big Bang en 1948. Esta teoría afirma que el
universo se formó hace 13500 millones de años a causa de una gran explosión ocasionada por la concentración
en un punto de gases, energía y polvo cósmico. Se cree que en un principio no existían los cuerpos celestes;
pero después de la gran explosión, las galaxias, las estrellas y los demás astros se generaron y se fueron
alejando unos de otros.
Teoría del universo pulsante.
Los argumentos en los cuales se basa la teoría del universo pulsante fueron propuestos por el matemático
estadounidense Richard Tolman (1881 – 1948), quien postuló que el universo pulsante u oscilante era cerrado
y se encontraba en constante movimiento y expansión a causa de contracciones u oscilaciones; cada una de
las contracciones tenía un orden definido, iniciaba con una gran explosión y seguía una atracción del universo
sobre sí mismo según una fuerza que atrae los cuerpos y los objetos llamada gravedad.
Teoría del universo estacionario.
Los argumentos en los cuales se basa la teoría del universo estacionario fueron propuestos por el matemático
anglo-australiano Hermann Bondi, el astrofísico austriaco Thomas Gold y el astrónomo inglés Fred Hoyle, en
1948. Su teoría se basa en la extensión del “principio cosmológico”, que propone que el universo es el mismo
en su conjunto desde cualquier posición. Lo anterior permite suponer que el universo nunca tuvo origen sino
que siempre existió como lo conocemos hoy y que, además, siempre mantiene su densidad debido a la
creación de una nueva materia, a pesar de que se encuentre en expansión.
EL ORIGEN DEL SISTEMA SOLAR.
Es difícil precisar la edad del sistema solar, pero se calcula que existe aproximadamente hace 4650 millones
de años. Se cree que surgió de una inmensa nube de gas y polvo que se contrajo a causa de la fuerza dela
gravedad. Esta nube comenzó a girar a gran velocidad debido a la explosión de una supernova cercana. El sol
es la estrella central del sistema solar. Se originó debido a la materia que se acumuló en el centro de la nube
de gas y polvo, donde la presión era elevada y los átomos comenzaron a dividirse y a liberar energía. Alrededor
del Sol se encuentran los planetas, que se formaron al tiempo con el Sol, los cuales se componen de materiales
ligeros. Para explicar el origen del sistema solar se han planteado diferentes hipótesis como la nebular, la
planetesimal y la colisional.
Hipótesis Nebular.
Esta hipótesis fue desarrollada en sus inicios por el matemático francés René Descartes (1596 – 1650) y
retomada por el filósofo alemán Immanuel Kant (1724 – 1804), quien la explicó en 1775. La hipótesis planteaba
que el sistema solar podía haberse formado por la condensación de una nube de gas y polvo como
consecuencia de la fuerza de gravedad. A medida que se acercaban las partículas, el campo de gravedad se
hacia más denso y la condensación era más rápida, hasta que la masa total colapsó y dio origen a un cuerpo
celeste que hoy conocemos como el Sol.
Hipótesis planetesimal.
Esta hipótesis fue desarrollada por el geólogo Thomas Chamberlin (1843 – 1928) y el astrónomo Forest Ray
Moulton (1872 – 1952), estadounidenses, quienes plantearon que una colisión incompleta entre el Sol y otra
estrella podría haber dado lugar a la salida de material gaseoso de las dos estrellas. El material, al condensarse,
dio inicio a la formación de los planetas. Esta teoría ha perdido fuerza porque de ser cierta, los planetas estarían
más distanciados de lo que se encuentran en la actualidad.
Hipótesis colisional.
Esta hipótesis, en sus principios, se basó en las afirmaciones del naturalista francés Leclerc de Buffon (1707
– 1788), quien sostuvo que el sistema solar se había formado a partir de los restos de una colisión entre el Sol
y un cuerpo al que llamó cometa. La hipótesis se retomó en el siglo XX y se planteó que el origen del sistema
solar se debía a la colisión entre estrellas. En la actualidad esta hipótesis no es muy aceptada por la comunidad
científica, ya que no hay evidencias que la justifiquen.
EL ORIGEN DE LA TIERRA.
El origen del planeta Tierra es similar al origen del Sol y los demás planetas. Su edad aproximada es de 4470
millones de años. Se ubica en el tercer anillo del sistema solar y posee un satélite natural llamado Luna.
El origen de la vida en el planeta Tierra se puede explicar por la distancia con respecto al Sol. Si la Tierra
estuviera más cerca al Sol, la superficie terrestre sería muy caliente para los seres vivos; por el contrario, si
estuviera más lejos, la superficie terrestre sería muy fría y no podría proveer luz y calor a los seres vivos que
la habitan.
En un periodo temprano de su formación, el planeta no presentaba la capa de gases llamada atmósfera; esta
se formó hace 2700 millones de años, con lo cual se establecieron las condiciones necesarias para el desarrollo
de organismos vivos. Al formarse la atmósfera, el oxígeno y el hidrógeno provenientes de las erupciones en
forma de vapor de agua se condensaron, formaron las nubes y originaron las primeras lluvias.
En sus inicios, la Tierra era una masa con alta temperatura que se fue enfriando. Como producto del
enfriamiento de sus capas externas se formó la corteza terrestre. Los choques de meteoritos eran frecuentes
y la actividad volcánica intensa, y generaron una gran cantidad de gases que formaron la atmósfera primitiva.
Finalmente, la temperatura bajó lo suficiente para permitir la formación de una corteza terrestre.
TEORÍAS QUE EXPLICAN EL ORIGEN DE LA VIDA
Durante mucho tiempo, el hombre ha tratado de responder la pregunta ¿cómo se originó la vida en el planeta
Tierra? Por esta razón se han generado explicaciones que van desde las creencias míticas y religiosas, o
concepciones idealistas, hasta explicaciones científicas, o concepciones materialistas. A continuación se
describen estos dos conceptos sobre el origen de la vida y las principales teorías asociadas a cada uno de
ellos.
Concepciones idealistas.
Atribuyen el origen de la vida a un hecho divino, a un ser supremo o a entidades místicas y ancestrales. Por
ejemplo, los muiscas consideraban que la primera persona que habitó la Tierra fue una mujer llamada Bachué,
que salió de la laguna de Iguaque; ella llevaba a un niño de tres años. Ambos bajaron al valle y construyeron
una casa, allí vivieron hasta que el niño creció y pudieron casarse. Con sus hijos fue poblado el territorio de
Colombia.
Fijismo.
El fijismo o teoría fijista es una creencia que sostiene que las especies actualmente existentes han permanecido
básicamente invariables a través del tiempo, las especies serían, por tanto, inmutables (sin cambio).
Creacionismo.
Todo el Universo, la Tierra y todas las formas de vida fueron creadas por un ser supremo. En la religión
judeocristiana, esta explicación se encuentra en el Génesis. Según este libro, el universo y la Tierra fueron
creados por Dios entre los días primero y tercero de la creación, y los animales y las plantas aparecieron entre
los días tercero y sexto.
Teoría de la Generación Espontánea.
La generación espontánea fue propuesta por el filósofo y naturalista griego Aristóteles (384 a. de C. – 322 a.
de C.). Planteó que la vida surgía de manera espontánea tanto de materia inanimada, o sin alma, como de
otras formas de vida no relacionadas. Lo anterior, debido a la combinación de un principio activo, la forma, y
uno pasivo, la materia.
El médico y alquimista suizo Paracelso (1493 – 1541) hizo una propuesta para explicar esta teoría: describió
cómo las cerdas de cola de caballo producían gusanos al ponerlas en agua. Así mismo, el químico belga Jean
Baptist van Helmont (1557 – 1644) sostuvo que si se almacenaban camisas sucias y trigo en un lugar oscuro
durante 21 días, era posible producir ratones. Con el tiempo y los avances científicos esta teoría fue refutada
por algunos científicos como Spallanzani (1729 – 1799) y Pasteur (1822 – 1895).
En 1668 Francesco Redi, un físico, naturalista y poeta italiano, realizó un par de experimentos con los que
demostró que los insectos nacían de larvas. Influenciado por Galileo Galilei, quien sostenía que se podía
conocer el mundo a través del uso de los sentidos, aplicó un método experimental para poner a prueba sus
ideas, con lo que se convirtió en uno de los primeros biólogos experimentales.
Redi sostenía que los gusanos nacían de huevos despositados por moscas. Para comprobar su idea colocó
pedazos de carne en frascos de boca ancha y dejó unos abiertos y otros herméticamente cerrados. A los pocos
días encontró gusanos en los frascos abiertos, pero no en los cerrados. ¿Probaba esto que la carne por sí
sola no generaba gusanos? Los que pensaban que podía generarlos de manera espontánea,
(espontaneístas) arguyeron que la falta de aire en los frascos cerrados impedía que los gusanos vivieran. Redi
repitió los experimentos, pero esta vez cerró unos frascos con gasa fina. Como en estos tampoco aparecieron
gusanos, concluyó que ello se debía a que las moscas no podían entrar y depositar huevos.
Redi colocó pedazos de carne en frascos abiertos y cerrados. Notó que sólo aparecían gusanos en los frascos
abiertos.
Concepciones materialistas.
Las concepciones materialistas sostienen que la materia es la sustancia originaria de todo lo que existe y el
principio de la existencia del mundo. El materialismo niega que la vida en la Tierra fuera creada por un ser
supremo. Por tanto, argumenta que la materia no ha sido creada, es eterna e infinita. Estas concepciones
soportan la teoría bioquímica de la vida, que considera que a partir de sustancias inorgánicas se formaron la
primeras sustancias orgánicas que dieron origen a los seres vivos primitivos. Estos fueron cambiando en el
tiempo, es decir, evolucionaron, y al hacerlo se formaron los diferentes seres que se conocen en la actualidad.
Teoría bioquímica de la vida.
El bioquímico ruso Alexander Oparín (1894 – 1980) estableció que la vida surgió a partir de las recaciones
químicas que tuvieron lugar en la hidrosfera (océanos primitivos) y la atmósfera primitiva de la Tierra, que
carecía de oxígeno.
Las condiciones climáticas extremas, los rayos, la radiactividad y las radiaciones que provenían del Sol
interactuaron con los gases producidos por las erupciones volcánicas. De esta forma se pudieron separar
diferentes moléculas como el agua (H2O), el amoníaco (NH3), el metano (CH4) y el dióxido de carbono (CO2).
Al separarse, estas moléculas dejaron libres átomos de hidrógeno, carbono, nitrógeno y oxígeno, que formaron
otras moléculas más complejas como los aminoácidos, componentes básicos de las primeras formas de vida.
Los aminoácidos se unieron entre sí y formaron sustancias como las proteínas.
Es posible que las proteínas ayudaran a la formación de nuevos tipos de aminoácidos y proteínas, lo que hizo
crecer el número y la complejidad de las sustancias presentes en la Tierra. A este proceso de aumento de
complejidad se le denominó autorreplicación, ya que permitió no solo que aparecieran nuevas proteínas, sino
que las ya existentes crearan copias de sí mismas. Bajo estas condiciones, los aminoácidos y las proteínas se
organizaron en unidades separadas y estables. Este proceso, conocido como encapsulamiento, ocurrió gracias
a la atracción entre las moléculas y la tensión superficial de los líquidos en donde se encontraban; de esta
manera, las proteínas y los azúcares se unieron y formaron diminutas gotas. A estas gotas se les conoce con
el nombre de coacervados, los primeros seres diferenciados e independientes con estructuras parecidas a las
células.
Primeras forma de vida.
En la actualidad, además de los coacervados, se han estudiando otros sistemas o agrupaciones de moléculas
que por sus características pudieron ser los antecesores de las primeras células que formaron a los seres
vivos. Entre ellos se encuentran las microesferas protenoides, los sulfobios y los colpides.
Las microesferas protenoides fueron obtenidas por el bioquímico norteamericano Sidney W. Fox (1912 –
1998). Se asemejaban a pequeñas burbujas que tenían características de sistemas vivos, pues poseían
membranas selectivas por las cuales atravesaban agua; además, contaban con un sencillo mecanismo para
elaborar y liberar energía. Existen hipótesis que afirman que al evolucionar estas microesferas dieron origen a
los primeros seres, que debían ser anaeróbicos, es decir, que pudieron vivir en lugares en donde no había
oxígeno, pues la atmósfera primitiva carecía de este elemento.
Los sulfobios y colpoides fueron obtenidos por el científico mexicano Alfonso L. Herrera (1868 – 1942) a
partir de la mezcla de sustancias como gasolina, resinas y aceites. Los sulfobios son microestructuras con un
alto peso molecular organizadas de forma muy parecida a las células. Los colpoides son microestructuras
organizadas de forma muy similar a la de un grupo de protistas llamado protozoarios. Se cree que estas
microestructuras pudieron dar origen a las primeras células y con ellas, a los primeros seres vivos.
Experimento de Miller y Urey.
En los años 1950, los científicos norteamericanos Stanley Miller (1930 – 2007) y Harol Urey (1893 – 1981)
intentaron reproducir las condiciones de la Tierra primitiva descrita por Oparín. Diseñaron un artefacto con un
sistema cerrado por donde podían circular gases como metano, amoníaco, vapor de agua e hidrógeno, que
estaban presentes en la atmósfera primitiva. El sistema estaba dotado de un dispositivo que producía
descargas eléctricas sobre los gases. Miller y Urey encontraron que al cabo de unas semanas se habían
producido al interior del artefacto aminoácidos simples, lo que confirmó los resultados planteados por la teoría
de Oparín. En experimentos de Miller, en 1995, se produjeron citosina y uracilo, dos componentes
fundamentales del ácido ribonucleico o ARN.
Experimento de Miller y Urey
Teoría Endosimbiótica.
Esta teoría establece que algunos organelos característicos de las células eucariotas tuvieron su origen en
organismos procariotas. En 1960, la científica Lynn Margulis (1938 – 2011) aportó pruebas sobre esta teoría.
La primera prueba de esta teoría es que las mitocondrias y los cloroplastos tienen material genético similar al
bacteriano. La segunda prueba es que las mitocondrias y los cloroplastos tienen ribosomas cuyo tamaño y
estructura son similares a los de las bacterias. La tercera prueba es que las mitocondrias y los cloroplastos se
reproducen por un mecanismo llamado fisión binaria, que también utilizan las bacterias para reproducirse.
Estas semejanzas hacen suponer que existe un antepasado común entre las bacterias y los organelos de las
células eucariotas.
EL DESCUBRIMIENTO DE LAS CÉLULAS
La historia del descubrimiento de las partes más pequeñas de las que están formados los seres vivos es la
historia del descubrimiento de la célula. Ésta comienza cuando a principios del siglo XVII se fabrican las
primeras lentes y el aparataje para usarlas, apareciendo así los primeros microscopios ópticos. El concepto de
célula que tenemos actualmente, y que ha ido cambiando a lo largo de los años, está estrechamente ligado a
la fabricación y perfeccionamiento de los microscopios, y por tanto, a la tecnología. Es curioso, sin embargo,
que la fabricación de lentes y microscopios fueron inicialmente impulsados por la necesidad de comprobar la
calidad de las telas, no la de estudiar organismos vivos.
Algunos de los hallazgos y proposiciones conceptuales más relevantes relacionados con el descubrimiento de
la célula se describen a continuación por orden cronológico.
1590-1600. A. H. Lippershey, Z. Janssen y H. Janssen (padre e hijo) son considerados como los inventores
del microscopio compuesto, es decir, dos lentes de aumento colocadas cada una en un extremo de un tubo.
El perfeccionamiento de esta organización y de sus componentes permitiría observar más tarde a las células.
1610. Galileo Galilei describe la cutícula de los insectos. Había adaptado lentes del telescopio para inventar
de manera independiente el microscopio compuesto.
1664. Robert Hooke (físico, meteorólogo, biólogo, ingeniero, arquitecto) publicó un libro titulado Micrographia,
donde describe la primera evidencia de la existencia de las células. Estudió el corcho y vio una disposición en
forma de panal de abeja. A cada camarita la llamó celdilla o célula. Aunque no intuyó que aquellas celdas
eran la unidad funcional de los seres vivos, la denominación de célula ha permanecido para nombrar a lo que
había dentro de esas camaritas y luego se aplicó también para los descubrimientos en los animales.
1670. Anthony van Leeuwenhoek construyó en esta época microscopios simples, con una sola lente, pero
con una perfección que le permitió alcanzar los 270 aumentos, más de lo que los microscopios compuestos
ofrecían por aquella época. Puede ser considerado como el padre de la microbiología puesto que fue el primero
en publicar observaciones de bacterias y protistas (eucariotas unicelulares). Realizó descripciones de multitud
de materiales biológicos con unos detalles hasta entonces desconocidos. Observó gotas de agua, sangre,
esperma, glóbulos rojos, etcétera. Llegó a pensar que todos los animales estaban formados por glóbulos, pero
no alcanzó a asociarlos con las celdas de las plantas. Incluso, cuando se consiguieron estudiar tejidos animales
con más detalle, tuvo que pasar tiempo antes de que se hiciera una asociación entre los "animalúnculos" que
había descrito A. van Leeuwenhoek y las células de los tejidos vegetales.
CONFORMACIÓN DE LOS SERES VIVOS: LA CÉLULA
¿Cómo están conformados los seres vivos?
Los seres vivos tienen mucho en común y una de sus características es que están formados por células. La
célula es la unidad estructural, funcional y de origen de los seres vivos. Esta definición solo se pudo dar cuando
se creó el microscopio en el siglo XVII, y a partir de este descubrimiento se logró plantear la teoría celular.
Hacia 1665, el físico inglés Robert Hooke (1635-1703) examinó en un microscopio que él mismo había
fabricado, cortes delgados de corcho del árbol de alcornoque. Vio que el corcho estaba formado por pequeñas
celdas similares a un panal de abejas, a las cuales llamó células. En 1675, el científico holandés Anton Van
Leeuwenhoek (1632-1723) dio a conocer sus observaciones sobre los eritrocitos, los espermatozoides y otros
cuerpos microscópicos que observó en una gota de agua y que llamó animáculos. Luego, en 1838, el botánico
Matthias Schleiden (1804-1881) y el anatomista Theodor Schwann (1810-1882), alemanes, llegaron a la
conclusión de que las plantas y los animales estaban formados por masas organizadas de células.
La teoría celular.
Los aportes de los autores mencionados anteriormente y de otros científicos permitieron consolidar los
siguientes principios de la teoría celular.
• Todo organismo vivo se compone de una o más células; desde los más sencillos hasta los más
complejos están formados por células. Por esto se afirma que la célula es la unidad estructural de
los seres vivos.
• En el interior de la célula ocurren funciones que son necesarias para la vida. Cada célula consigue
nutrientes, los digiere y después elimina productos de desecho. Además, utiliza oxígeno, produce
dióxido de carbono, crece, se reproduce y muere. En los organismos formados por varias células,
estas se especializan en diferentes funciones. Por lo anterior se afirma que la célula es la unidad
funcional de los seres vivos.
• Toda célula proviene de una preexistente y contiene la información necesaria para dar origen
nuevas células. Por esto se afirma que la célula es la unidad de origen de los seres vivos.
Tipos de células.
Las células se pueden clasificar según su evolución, su forma, su tamaño y su nutrición.
Las células según su evolución.
De acuerdo con su evolución las células son de dos tipos: procariotas y eucariotas. Las células procariotas
conforman a las bacterias y a las arqueobacterias que aparecieron en la Tierra hace unos 3500 millones de
años. Se caracterizan porque su material genético no está rodeado por una membrana y carecen de la mayoría
de organelos. En la siguiente ilustración puedes identificar las partes de la célula procariota.
Las células eucariotas conforman a los animales, las plantas, los hongos y los protistas. Se caracterizan porque
presentan tres partes esenciales: la membrana plasmática, el citoplasma y el núcleo. La membrana plasmática
delimita la célula y tiene diferentes funciones, entre ellas, proteger a la célula y facilitar su comunicación con el
medio exterior. El citoplasma es una sustancia semilíquida que alberga los organelos celulares y contribuye a
su movimiento; y el núcleo contiene el material genético y su función principal es controlar las actividades
celulares.
Las células según su tamaño y su forma.
El tamaño de las células es variable. Existe algunas tan pequeñas que no se pueden ver a simple vista, por lo
que se utiliza el microscopio para observarlas; por eso se denominan células microscópicas. Otras células son
grandes y se llaman macroscópicas porque se pueden ver a simple vista. La forma de las células depende de
algunos factores como la consistencia de la membrana, su función y la viscosidad del protoplasma. Por su
forma, las células pueden ser poligonales como las de las plantas, esferoides como las células sanguíneas,
proteiformes como la ameba, aplanadas como las células de la piel y alargadas como las células de los
músculos.
Las células según su nutrición.
Las células se clasifican según su tipo de nutrición en autótrofas y heterótrofas. Las células autótrofas son
aquellas capaces de fabricar su propio alimento; para ello cuentan con organelos que se encargan de esta
función. Por ejemplo, las plantas cuentan con células autótrofas que poseen cloroplastos en los que se lleva a
cabo la fotosíntesis. Las células heterótrofas son aquellas que no fabrican su alimento, por lo que deben
obtenerlo ya elaborado del medio. Estas células cuentan con organelos que digieren los nutrientes: la célula
incorpora los nutrientes necesarios para cumplir sus funciones vitales y expulsa aquellos que no necesita.
Los organismos y el número de células.
Los organismos según el número de células se clasifican en unicelulares y multicelulares (pluricelular). Los
organismos unicelulares son aquellos que están conformados por una sola célula como las bacterias, ciertos
protistas y algunos hongos. Los organismos multicelulares son aquellos que están conformados por dos o más
células que se asocian para unir esfuerzos y se distribuyen las tareas; son organismos más complejos.
ESTRUCTURA INTERNA DE LAS CÉLULAS EUCARIOTAS.
La célula eucariota.
Las células eucariotas constan de tres partes fundamentales:
• La membrana plasmática y celular.
• El núcleo.
• El citoplasma.
Célula animal y vegetal.
Las células eucariotas pueden ser animales o vegetales. Ambos tipos de células poseen membrana plasmática,
citoplasma, organelos y núcleo. Se diferencian porque la célula vegetal, además de contener la membrana
plasmática, tiene una pared celular que le da firmeza, resistencia y rigidez a las plantas; también posee algunos
organelos que la célula animal no tiene, como cloroplastos y vacuolas.
La membrana plasmática.
Es la estructura que separa a la célula del medio exterior. Se encuentra formada por moléculas llamadas
fosfolípidos y sustancias grasas. La membrana plasmática es semipermeable, ya que puede controlar en gran
medida lo que entra y sale del citoplasma. Por ejemplo, moléculas pequeñas como el agua pueden atravesar
directamente la membrana; y otras moléculas como la glucosa pueden pasar a través de proteínas
especializadas denominadas proteínas transportadoras. De esta forma, la membrana facilita la entrada de
sustancias que requiere la célula para sus funciones vitales y la salida de desechos para evitar que se
acumulen.
El núcleo.
Es el centro de control de la célula, ya que dirige todas sus actividades y transmite información e instrucciones
al resto de la célula. La información que envía el núcleo se encuentra almacenada en una estructura llamada
cromatina, formada por una sustancia denominada ADN.
El núcleo está limitado por una doble membrana, la envoltura nuclear. En esta se encuentran los poros
nucleares, formados por proteínas que comunican el interior del núcleo con el citoplasma. La sustancia que se
halla dentro de la envoltura nuclear se denomina nucleoplasma. En el núcleo también está el nucléolo, un
organelo que produce los ribosomas, organelos que intervienen en la síntesis de proteínas.
El citoplasma.
Es la región comprendida entre la membrana plasmática y la envoltura nuclear. En el citoplasma ocurren todas
las reacciones y los procesos celulares de los seres vivos, como obtención de energía, fabricación de
sustancias y reproducción celular. Allí se localizan los diferentes organelos que realizan funciones particulares.
Los organelos trabajan conjuntamente y complementan sus actividades para el adecuado funcionamiento de
la célula.
Los organelos celulares.
Los organelos son las diferentes estructuras que se encuentran en el citoplasma de las células, principalmente
en las eucariotas. Cada uno de los organelos celulares cumple funciones vitales específicas que a continuación
se mencionan.
Los ribosomas.
Son organelos que participan en la fabricación de proteínas de la célula, tanto para su uso interno como para
exportar a otras células. Este proceso se lleva a cabo en el citoplasma, según las indicaciones que se originan
en el núcleo. Los ribosomas se producen y se ensamblan, principalmente, en el nucléolo y luego salen por los
poros nucleares al citoplasma, donde desarrollan su actividad. Son numerosos y de tamaño pequeño.
El retículo endoplasmático.
Es un organelo conformado por un sistema de membranas plegadas. Se pueden diferenciar dos tipos de
retículos endoplasmáticos: el rugoso, o RER, y el liso, o REL. El rugoso funciona como una fábrica de
producción y empaque de proteínas. El liso se encarga de la producción de sustancias grasas y de la
desintoxicación de la célula.
El Aparato de Golgi.
Es el organelo que se encarga de recibir las proteínas y otras sustancias que se producen en diferentes lugares
de la célula, como el RER, las empaca en vesículas y vacuolas y las envía hacia su destino. El destino puede
se otro lugar de la célula o, en algunos casos, fuera de ella.
Las vacuolas y las vesículas.
Son organelos formados por una membrana y contienen ciertas sustancias que se desplazan dentro de la
célula, hacia el interior y el exterior de ella. Las vacuolas son de mayor tamaño que las vesículas y se forman
por fusión de vesículas muy pequeñas. El empaque en vacuolas y vesículas se hace, principalmente, en el
Aparato de Golgi y en el retículo endoplasmático. Las vacuolas y vesículas encargadas de llevar sustancias
hacia fuera de la célula se denominan excretoras. Cuando una sustancia o microorganismo es muy grande
para pasar por la membrana celular, entra a la célula en una vacuola que se forma de la misma membrana
mediante un proceso llamado endocitosis.
Los cloroplastos.
Son organelos que llevan a cabo el proceso de fotosíntesis, por lo que solo están presentes en organismos
eucariotas fotosintéticos, es decir, las plantas, las algas y algunos protozoos. Los cloroplastos realizan la
fotosíntesis gracias a un pigmento de color verde llamado clorofila, que atrapa la energía del sol y la almacena
en un azúcar rico en energía química: la glucosa.
Las mitocondrias.
Son organelos encargados de llevar a cabo el proceso de respiración celular. En este proceso se produce
energía para la célula a partir de la glucosa contenida en los alimentos. La energía producida por la mitocondria
se almacena en una molécula llamada ATP (adenosín trifosfato).
La pared celular.
Es una estructura que da sostén, rigidez y resistencia a las células, a la vez que actúa como filtro de sustancias
de gran tamaño que pueden ser tóxicas para la célula. Se localiza por fuera de la membrana plasmática de las
células en las plantas, las algas, los hongos, algunos protistas, las bacterias y las arqueas. La pared celular
contiene poros que permiten que las sustancias circulen hacia la membrana plasmática y hacia fuera de la
célula.
El citoesqueleto o esqueleto celular.
Es una estructura que da soporte a la célula, permite el movimiento de sustancias, vacuolas, vesículas y
organelos en el citoplasma y contribuye con los procesos de endocitosis y exocitosis. Está conformado por
microtúbulos y microfilamentos. Los microtúbulos son un conjunto de tubos microscópicos formados por una
proteína llamada tubulina, que tienen como función principal dar forma, rigidez y estructura a las células. Los
microfilamentos están formados por una proteína llamada actina, también presente en los músculos, que tiene
la capacidad de contraerse y relajarse.
Célula animal y vegetal.
Las células eucariotas pueden ser animales o vegetales. Ambos tipos de células poseen membrana plasmática,
citoplasma, organelos y núcleo. Se diferencian porque la célula vegetal, además de contener la membrana
plasmática, tiene una pared celular que le da firmeza, resistencia y rigidez a las plantas; también posee algunos
organelos que la célula animal no tiene, como cloroplastos y vacuolas.