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Parcial #2
Javiera Yáñez Saavedra
Dahiana Marin Marin
Juan David Zuluaga Giraldo
Steven
Docente: Martha Beatriz Farfán Orozco
Universidad libre, Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales
22-Mayo-2024
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¿Cuáles son los roles de género en el centro penitenciario femenino La Badea en la ciudad
de Pereira en el año 2024?
Teoría social: roles y género
Las internas de La Badea, al igual que en otros centros de reclusión femeninos, forman
relaciones interpersonales y desarrollan estructuras sociales que les permiten movilizarse en las
dificultades de su entorno. Las relaciones que establecen se pueden incluir desde la formación de
amistades, relaciones socio-afectivas, alianzas y hasta la creación de "familias de elección",
donde las mujeres asumen roles familiares o de pareja. Estas relaciones proporcionan un sentido
de comunidad y apoyo emocional, crucial en un entorno donde muchas internas se sienten
aisladas y deshumanizadas.
Las jerarquías y las estructuras de poder son igualmente complejas. Las internas
establecen estas relaciones basadas en la duración de sus condenas, el tipo de delito y las
relaciones personales. Estas jerarquías influyen en gran medida en el desarrollo de cómo se
llevan a cabo las relaciones entre las internas, determinando quién tiene acceso a recursos y
quién asume roles de liderazgo y/o autoridad informal. Para resistir y negociar el poder
institucional, las internas desarrollan estrategias diversas, como la formación de economías
informales y redes de apoyo que operan al margen de las reglas oficiales. La resistencia puede
manifestarse de manera abierta o encubierta, y las internas deben constantemente negociar su
posición tanto con el personal penitenciario como con resto de las internas.
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Para la comprensión de la temática a trabajar respecto de los roles de género que se dan
en el centro penitenciario femenino La Badea en la localidad de Pereira. La teoría social será de
ayuda para entender cómo se desarrollan los roles de género entre las internas y cómo se
construye el propio género de las internas dentro de su contexto.
En lo que respecta a los roles de género que se dan en espacios de privación de la
libertad, hay que comprender los estereotipos de género existentes en la sociedad, los cuales
definen y determinan en la mayoría de las ocasiones los comportamientos de las internas. Frente
a esto Elisa Speckman (1997, citada en Sánchez & Ruiz, 2022) plantea que los estereotipos de
género son un “deber ser”, ósea, modelo ideal bajo el cual hombres y mujeres deben regir su
conducta, vestimenta y preferencias en todos los ámbitos de su vida. Por otra parte, Pilar Colás y
Patricia Villaciervos (2007) explican que los estereotipos de género son representaciones
culturales generalizadas sobre los atributos asignados a hombres y mujeres en función de su
sexo; esas representaciones son aprendidas desde la infancia y conforman la base de la
construcción de la identidad de género de cada persona. Esto se verá reflejado dependiendo de la
autopercepción de la interna respecto a su identidad sexual y a su identidad de género, las cuales
pueden estar conectadas o no.
El centro penitenciario de mujeres La Badea en Pereira se encarga de la custodia y
reinserción de mujeres que han cometido diversos delitos. Dentro de este entorno y contexto, se
observan roles de género, influenciados por el poder y la presión social. Michel Foucault, en su
obra "Historia de la sexualidad, Vol. 1: La voluntad de saber" (1976-1984), explica que la
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identidad sexual es el resultado de procesos históricos y sociales de normalización, donde el
poder regula conductas y construye identidades de género.
Las mujeres en prisión reconstruyen su género y sexualidad adaptándose al contexto,
influenciadas por factores como el miedo, el poder y la presión social. Según Foucault en
"Vigilar y castigar" de 1975, plantea que las instituciones carcelarias no sólo castigan el delito,
sino que también moldean y controlan las identidades de género, perpetuando normas sociales
dominantes.
Esto se manifiesta en asignaciones de roles y tareas basados en estereotipos de género,
experiencias de violencia de género, internalización de normas de género dominantes,
desigualdades en el acceso a recursos y oportunidades, formación de jerarquías de poder y
resistencia contra las normas establecidas. Las mujeres en prisión pueden adaptarse, resistir o
subvertir desde lo que refleja la complejidad de las relaciones de género dentro del sistema
penitenciario.
Las mujeres en el centro penitenciario se enfrentan a la opresión y sometimiento debido
al entorno en el que se encuentran, llegando así a un cambio negativo en su personalidad, por
otra parte, Segato plantea que el género se entiende como un dispositivo universal de
funcionamiento que diferencia y establece vínculos de poder y sometimiento entre lo que se
considera masculino y femenino. Tambien Segato en su obra “Las Estructuras Elementales de la
Violencia”, analiza la violación como un mandato patriarcal y cómo la violencia de género se
integra en nuestra vida cotidiana, destacando la opresión que prevalece sobre el mundo femenino
en las sociedades de acumulación capitalista.
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Como herramienta de análisis social, la perspectiva de género facilita la comprensión de
cómo las diferencias de género se han transformado históricamente en desigualdades para las
mujeres. Además, permite visibilizar cómo estas desigualdades se manifiestan en diversas
formas de discriminación y violencia hacia las mujeres en distintos ámbitos de la sociedad. En el
contexto carcelario y penitenciario, las mujeres enfrentan múltiples desafíos en cuanto a la
garantía de sus derechos humanos. M. Carmen Herrera Enríquez y Francisca Expósito Jiménez
(vol.19 no.3 2010) nos mencionan que la cárcel está construida con una concepción
androcéntrica, es decir el sistema penitenciario (sus normas, prácticas, roles y representaciones)
ha sido elaborado por hombres y para hombres. Se podría afirmar que los conflictos de las
mujeres privadas de libertad son similares a los de cualquier mujer que se encuentra en libertad,
porque dentro y fuera de las cárceles está condenada a cumplir con los roles asignados a su
género.
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El proyecto de sociedad:
En Colombia, las mujeres encarceladas a menudo enfrentan estigmatización y
marginación social, lo que refleja un proyecto de sociedad que aún no ha abordado
adecuadamente las causas subyacentes de la delincuencia, la exclusión social y problemas de
género en las relaciones. Las políticas públicas actuales carecen de enfoques efectivos de
rehabilitación y reintegración, lo que perpetúa la marginalización de las mujeres en prisión y
limita sus oportunidades de desarrollo y reinserción.
Ahora hablamos específicamente del reclusorio de mujeres de Pereira, ubicado en el
departamento de Risaralda, Colombia, alberga a mujeres privadas de la libertad que han sido
condenadas por diversos delitos. Este centro penitenciario, al igual que otros en el país, enfrenta
una serie de desafíos y problemas que afectan la calidad de vida de las internas y dificultan su
proceso de resocialización e inserción social.
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Caracterización del Reclusorio
Población: El Reclusorio de Mujeres de Pereira alberga aproximadamente 222 reclusas.
Capacidad: La capacidad oficial del reclusorio es de 237, sin embargo, el hacinamiento
es un problema frecuente, lo que genera condiciones de vida precaria e inadecuada.
Delitos: Las mujeres privadas de la libertad en el reclusorio han sido condenadas por una
amplia gama de delitos, incluyendo hurto y robo, violencia intrafamiliar, micro tráfico,
violencia de género, homicidio y entre otros. Es importante destacar que, en muchos
casos, las mujeres han sido víctimas de violencia intrafamiliar o han tenido un acceso
limitado a oportunidades de desarrollo personal y social, lo que las ha llevado a cometer
delitos como forma de supervivencia o por falta de alternativas.
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Problemáticas: El Reclusorio de Mujeres de Pereira enfrenta una serie de problemáticas
que afectan la calidad de vida de las internas y dificultan su proceso de resocialización e
inserción social. Entre estas problemáticas se encuentran:
Hacinamiento: El hacinamiento genera condiciones de vida precaria e
inadecuada, afectando la salud física y mental de las internas.
Falta de recursos: El reclusorio no cuenta con los recursos suficientes para
atender las necesidades básicas de las internas, como alimentación, salud y
educación.
Violencia: La violencia entre las internas y el personal del reclusorio es un
problema frecuente.
Falta de oportunidades de resocialización: El reclusorio no ofrece suficientes
oportunidades para que las internas puedan desarrollar habilidades y
conocimientos que les permitan reinsertarse en la sociedad de manera positiva.
Pero en el Reclusorio de Mujeres de Pereira, no podemos dejar de hablar de cómo el
género construye una nueva realidad que se debe reconocer también las múltiples identidades y
experiencias que habitan este espacio. Es comprender que las mujeres privadas de la libertad no
son un grupo homogéneo, sino que están atravesadas por diversas interseccionalidades que
influyen en su vivencia del encierro y en las posibilidades de resocialización e inserción social.
Abordar el género desde la perspectiva de Reinaldo Nobre Pontes y María Silvina
Cavalleri nos permite analizar las relaciones de poder que se configuran en el reclusorio y las
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situaciones problemáticas que estas generan. Desde la que teoría que plantea Nobre Pontes nos
invita a comprender el género como una construcción social que se interrelaciona con otros
factores como la clase social, la raza y la etnia. Esta perspectiva nos permite analizar cómo las
desigualdades de género se reproducen en el contexto carcelario, limitando las oportunidades de
las mujeres para desarrollar su potencial y construir un proyecto de vida autónomo. Con la
noción de situaciones problemáticas de Cavalleri nos permite abordar el género como una
categoría de análisis que nos ayuda a comprender las condiciones sociales que generan la
criminalización de las mujeres y las limitan en su acceso a oportunidades de desarrollo personal
y social.
En el caso del Reclusorio de Mujeres de Pereira, la noción de situaciones problemáticas
nos invita a reflexionar sobre las experiencias de las mujeres en relación con la violencia de
género, la pobreza, la discriminación y la falta de acceso a educación y empleo.
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Efectos del género en las relaciones de poder
Hablar desde el género en el Reclusorio de Mujeres de Pereira tiene un impacto
significativo en las relaciones que se establecen entre las mujeres privadas de la libertad, el
personal del reclusorio y otros actores relevantes.
Relaciones entre las mujeres privadas de la libertad: El género configura las formas
en que las mujeres se relacionan entre sí, generando espacios de solidaridad, apoyo
mutuo y también de competencia y rivalidad.
Relaciones con el personal del reclusorio: Las relaciones entre las mujeres privadas de
la libertad y el personal del reclusorio también están marcadas por el género. Es
importante reconocer las asimetrías de poder que existen en estas relaciones y cómo estas
pueden afectar la vivencia del encierro.
Relaciones con otros actores relevantes: Las relaciones con familiares, abogados,
organizaciones sociales y otros actores relevantes también están atravesadas por el
género. Es importante considerar cómo estas relaciones pueden contribuir a la
resocialización e inserción social de las mujeres.
Es así que conociendo toda la historia contexto y problemáticas del entorno se puede enfatizar
que se desea trabajar en el proyecto de sociedad en el centro penitenciario de la Badea:
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Componentes del Proyecto de Sociedad
El proyecto de sociedad para el Reclusorio de Mujeres de Pereira se basa en los
siguientes componentes:
-Enfoque de derechos humanos
· Desde un enfoque de derechos humanos, es fundamental reconocer que las
mujeres reclusas, al igual que todas las personas, son titulares de derechos inalienables e
intransferibles. Estos derechos incluyen el derecho a la vida, la integridad personal, la libertad
personal, la igualdad, la no discriminación, la salud, la educación y el trabajo, entre otros.
Sin embargo, en la realidad de La Badea, estos derechos son vulnerados de manera
sistemática. Las mujeres reclusas enfrentan condiciones de hacinamiento, falta de higiene, acceso
limitado a servicios de salud y alimentación inadecuada. Además, son víctimas de violencia
física, psicológica y sexual por parte de los guardias y de otras reclusas.
-Enfoque de género
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El enfoque de género permite comprender cómo las relaciones de poder entre las mujeres se
manifiestan en todos los ámbitos de la vida, incluido el sistema penitenciario. En La Badea, estas
relaciones de poder se traducen en la discriminación y la violencia que sufren las mujeres
reclusas.
Las mujeres son relegadas a roles de sumisión y dependencia, y se les niega la posibilidad de
participar en la toma de decisiones que afectan su vida en la cárcel. Además, son estereotipadas y
discriminadas por su género, lo que limita sus oportunidades de desarrollo personal y
reintegración social.
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El proyecto profesional
La inserción del trabajo social en el centro penitenciario femenino debe nacer desde la
lógica de la intervención acción participativa, para así trabajar la identidad de género y los roles
de género de las internas, el empoderamiento, el establecimiento de relaciones interpersonales y
las expresiones de género. Intencionado en ello que las acciones futuras a realizar nazcan y se
generen desde las mismas internas, de acuerdo a las necesidades que ellas identifiquen. Dentro
de esto se busca que en todo momento el profesional posea un rol de facilitador, el cual además
instaure herramientas prácticas a nivel emocional personal y social, para con ello propiciar un
mejoramiento en las relaciones interpersonales de las internas con el resto de la población penal.
Además, es importante emplear interacciones informales con las internas, buscando la
generación de vínculos significativos con ellas con la finalidad de poder identificar las
habilidades personales de cada una para poder utilizarlas a futuro, además de potenciarlas.
Es importante el reconocimiento de cada individua y sus habilidades para poder instaurar
otros enfoques al centro, debido a que, dentro de este, se adoptan enfoques centrado en la
rehabilitación y la reintegración y otros que emplean actitudes más punitivas. Se han
implementado programas de capacitación del personal en género y derechos humanos para
promover un enfoque más sensible y equitativo hacia las mujeres privadas de libertad. Pero se
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debe apuntar hacia la instauración, potencialidad y mejoramiento de las habilidades personales
de cada interna para entregar herramientas que contribuyan en el proceso de reinserción social.
El instrumental teórico técnico de intervención
Para trabajar roles e identidad de género con mujeres privadas de libertad, es esencial utilizar
un instrumental teórico-técnico que aborde de manera comprensiva y específica estos aspectos.
Por ende, se deben considerar teorías de género (Judith Butler), teoría de la intersectorialidad
(Kimberlé Crenshaw) y el desarrollo de la identidad.
Considerando que se trabajará en la comunidad penitencial la Intervención Acción
Participativa, consideramos pertinente, en primer lugar la generación de un diagnóstico
comunitario participativo y así involucrar a las internas en la identificación cuáles son los roles
de género que se desarrollan dentro del recinto, las formas de relacionarse entre ellas y a
identificar los recursos personales que cada una de ellas posee. Lo cual puede implicar la
realización de entrevistas, encuestas, grupos focales y otras técnicas participativas.
En segundo lugar, creemos necesaria la generación de la intervención desde el modelo
ecológico, el cual nos permite tener un enfoque holístico considerando los múltiples niveles de
influencia en el bienestar de la comunidad, incluyendo factores individuales, colectivos y
socioculturales. También se considera importante trabajar el empoderamiento de cada interna,
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promoviendo con ello el fortalecimiento de las capacidades individuales de cada interna para
identificar y abordar las diversas relaciones interpersonales que generan en el recinto. Buscando
consolidar la identificación/creación de redes de apoyo y contención dentro del mismo. Para ello,
se debe de realizar talleres de sensibilización en materia de género y orientación sexual, trabajar
con la modalidad de role-play y la generación de grupos focales.
Es importante tener en cuenta con esta temática, la generación de planes de contención frente
a posibles desbordes emocionales de las internas, debido a la sensibilidad del tema a trabajar.
En última instancia generar una evaluación y retroalimentación, enfatizando con esto la
importancia de evaluar continuamente el impacto de las intervenciones grupales y utilizar los
resultados para ajustar y mejorar los programas en curso que se desarrollan con las internas en el
centro penitenciario.
Objetivos
General: Realizar un diagnóstico sobre los roles de género que desarrollan las internas del centro
de reclusión La Badea con el fin de identificar las percepciones, actitudes y comportamientos
relacionados con el género que afectan su vida diaria y su proceso de reintegración social.
Específicos:
1. Examinar cómo los roles de género afectan las relaciones interpersonales entre las
internas.
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2. Investigar de qué manera los roles de género influyen en las oportunidades de
participación en actividades educativas, laborales y recreativas dentro del centro
penitenciario.