LA GUERRA CIVIL (1936-1939)
1. GOLPE DE ESTADO DE 1936: RESPUESTA POPULAR Y GUERRA
CIVIL
1.1. LA CONSPIRACIÓN CONTRA EL GOBIERNO DEL FRENTE POPULAR
Desde la victoria del Frente Popular se pusieron en marcha trampas conspirativas contra el Nuevo Gobierno,
organizadas en torno a la Unión Militar Española (UME) dirigida por Sanjurjo desde su exilio en Portugal.
Fue un error de la república destinar al general Mola a Pamplona; allí se ganó al requeté, el brazo del
carlismo, y se erigió en director de la conspiración. También los generales Franco y Goded, en sus destinos
de Canarias y baleares habían maquinado hasta encontrar la ocasión. El 17 de julio de 1936 la guarnición
de Melilla se sublevó y declaró el estado de guerra en Marruecos.
Desde Canarias Franco voló a Tetuán para ponerse al mando del combativo ejército africano, mientras el
levantamiento se ponía en marcha en la Península ante el desconcierto del Gobierno de Caseres Quiroga,
que perdió unas horas decisivas sin tomar medida alguna. Ante el fracaso del levantamiento en las
principales ciudades de España, el enfrentamiento entre las fuerzas sublevadas y las leales al Gobierno se
convirtió en una Guerra Civil.
1.2. LA SUBLEVACIÓN DE LA GUERRA EN 1936
El levantamiento militar del 18 de julio de 1936 tuvo desigual fortuna y fracasó en su objetivo de
apoderarse de España entera sin una resistencia seria.
En regiones donde la derecha era fuerte, como Castilla, León, Galicia, Baleares o Navarra, el golpe contra la
República no supuso mayores inconvenientes para los sublevados.
1.3. LOS RECURSOS DE LOS COMBATIENTES
En las semanas posteriores al 18 de julio se estabilizó el frente de ambas zonas. Del lado de la República
quedaban las reservas de oro del Banco de España, las siderometalúrgicas vascas, las industrias catalanas,
la agricultura mediterránea, el plomo y el mercurio. El alzamiento dispondría de los trigales castellanos, el
carbón leonés, el ganado gallego y los vinos de mesa.
1.4. MOVILIZACIÓN POPULAR Y GUERRA DE COLUMNAS
En el comienzo de la Guerra Civil, los militares profesionales y los soldados sólo constituían una pequeña
parte de la enorme masa de ciudadanos que empuñaron las armas en ambos bandos.
El ejército quedó dividido en dos partes similares. Con la república permanecieron la mayoría de los
generales, la mitad de la Guardia Civil y dos terceras partes de los carabineros y guardias de asalto, unos
7500 oficiales. Mientras que los rebeldes contaron con algo más de 32000 militares.
La República tenía carencia de oficiales superiores con experiencia en infantería de combate. Por contraste,
el ejército rebelde tenía en su servicio a la mayoría de los coroneles jóvenes.
1.5. LAS MILICIAS DE LOS SUBLEVADOS
En el verano del 36 solamente los contingentes provenientes de África agrupaban unidades militares de
envergadura. En el resto de España, tanto los sublevados como quienes les hicieron frente eran
conglomerados de oficiales, soldados, guardias civiles y carabineros, guardias de asalto y paisanos
movilizados por sus organizaciones políticas y sindicales.
Estos oficiales encuadraron a los grupos de civiles en columnas. En el bando rebelde encontramos a tres
grupos: las banderas falangistas, las más numerosas; los tercios de requetés y los militantes de las
Juventudes de Acción Popular o Renovación Española.
1.6. LAS MILICIAS LEALES AL GOBIERNO
En el bando republicano, las milicias de voluntarios también se agruparon según su adscripción partidista o
sindical tuvieron un papel dominante en la derrota de la sublevación de Madrid, Barcelona, Valencia…
Hubo unas 150 unidades de milicianos al servicio de la República, llegando a estar encuadrados cerca de
200000 combatientes.
1.7. LA MARCHA HACIA MADRID
El Gobierno republicano no supo aprovechar su ventaja inicial, perdió el control político y la calle en beneficio
de los comités obreros, sin pensar en la urgencia de preparar la guerra, se lanzaban a hacer su propia
revolución. Víctimas de profundas divisiones, las fuerzas militares republicanas se debilitaban y se
desperdiciaban un tiempo precioso para frenar el avance rebelde.
Por su mejor preparación y experiencia, el ejército de África sometió con facilidad los conglomerados de
milicianos que le hacían frente, adueñándose de toda Andalucía occidental, y únicamente en Badajoz se
encontró con una tenaz resistencia, que reprimió con extrema crueldad. Ocupada la ciudad, Franco conseguía
el enlace con el ejército del norte, dirigido por el general Mola.
En el norte, las tropas de Mola, avanzando desde Navarra, habían ocupado Irún y San Sebastián en
septiembre y, ante la resistencia de las milicias vascas, se habían orientado hacia la ocupación de Madrid.
1.8. LA DEFENSA DE MADRID Y LA ESTABILIZACIÓN DEL FRENTE
Las tropas franquistas se encontraron frente a Madrid con una defensa organizada y combativa. Bien
defendida por el general Miaja, la capital de España venció el cerco con la ayuda de las Brigadas
Internacionales. El grito de <<¡no pasarán!>>, recuperado por la comunista Dolores Ibárruri, Pasionaria,
serviría de consagra propagandística de la República.
La estabilización del frente llevó a los combatientes a buscar más ayuda extranjera para romper el punto
muerto. Los <<nacionales>> recibían nuevos envíos de Hitler y Mussolini, mientras la república tenía
dificultades para recibir armas de París y comenzaba a recibir material suministrado por la Unión Soviética.
1.9. LA FORMACIÓN DE LOS NUEVOS EJÉRCITOS
En el bando franquista, la dirección militar fue estricta y a finales de noviembre todas las unidades estaban
militarizadas. El decreto de militarización de las milicias de 20 de diciembre de 1936 sometía a todas las
unidades al Código de Justicia Militar y las ponía bajo la dirección del general Monasterio. A finales de año, en
el bando franquista, el esquema organizativo del nuevo ejército estaba concluido.
En el bando republicano, el germen del nuevo ejército lo constituyó el Quinto Regimiento.
Este fue el caso del malogrado Buenaventura Durruti, muerto en los primeros días de guerra, o de Líster,
Tagüeña o Cipriano Mera, un modesto obrero de construcción.
1.10. LA REPRESIÓN Y EL EXTERMINIO DEL ENEMIGO
Las ejecuciones sumarias en la zona de la República fueron <<selectivas>> -las víctimas eran clérigos,
patronos y políticos destacados de la derecha antirrepublicana-, en el bando rebelde fueron masivas, como lo
exigía la estrategia militar de avanzar dejando una retaguardia <<limpia>> de enemigos. Los asesinados se
contaban por miles, incluso en provincias en las que triunfó la rebelión sin apenas oposición.
2. LA EVOLUCIÓN MILITAR DE LA GUERRA
2.1. LA GUERRA EN EL FRENTE NORTE
Malogrado el objetivo de tomar Madrid, el ejército republicano contuvo a los atacantes en la batalla del
Jarama y supuso la derrota de franquistas e italianos en la batalla de Guadalajara. Franco decidió buscar la
victoria en el frente norte, donde los nacionalistas vascos, que acababan de obtener el estatuto de Autonomía,
organizaron con otras fuerzas políticas su propio ejército. Para acabar pronto con la resistencia vizcaína,
aviones alemanes a las órdenes de Franco bombardearon Gernika-Lumo con tal ensañamiento que sus
propios autores prefirieron mentir a asumir ante la opinión mundial la magnitud de las destrucciones. En junio
cayó Bilbao. La gran mayoría de los batallones vascos se negaron a seguir luchando por la república en otras
tierras. En pocos días, Cantabria y las minas asturianas quedaron bajo el dominio de los franquistas.
2.2. LAS OFENSIVAS DE ARAGÓN (1938)
Tras la caída del frente norte, Franco orientó la guerra hacia el Mediterráneo, a través del valle del Ebro, y tras
la batalla de Teruel, los franquistas llegaron a Castellón en abril, quedando dividido en dos el territorio
republicano. La debilidad militar del ejército republicano era evidente. Franco no se dio prisa en concluir la
guerra; ni el jefe de Gobierno, Juan Negrín, quería rendirse mientras consiguiera mantener un ejército en el
campo de batalla. Quería salvar lo insalvable, a la espera de que algún acontecimiento internacional se
pusiese de su parte. El estallido de la Segunda Guerra Mundial llegó tarde para él.
A pesar de la inferioridad militar del ejército del general Rojo, la batalla del Ebro fue la más larga y sangrienta
de la contienda, y durante cuatro meses las fuerzas se masacraron entre sí hasta quedar destrozadas las
mejores tropas republicanas.
2.3. LA CAÍDA DE CATALUÑA Y EL FIN DE LA GUERRA
A Franco, tras la victoria del Ebro, no le resultó difícil en 1939, avanzar sobre Cataluña, defendida por un
ejército maltrecho y bajo de moral. Girona cayó en febrero, desapareciendo así el frente de Cataluña. Una
muchedumbre de españoles fieles al ideario republicano marcharon al exilio. Cualquier tentativa de
negociación con el Gobierno de Burgos estaba condenada al fracaso. Perdida toda esperanza de una paz
honrosa, el coronel Segismundo Casado, partidario de la rendición, encabezó un Golpe de Estado contra su
Gobierno y puso fin a la política de resistencia, ordenado por la rendición de Madrid, donde entraron las
tropas franquistas el 28 de marzo. El día primero de abril de 1939 terminó la guerra.
3. EVOLUCIÓN POLÍTICA Y SOCIAL EN EL BANDO REPUBLICANO
La sublevación había provocado la división del Gobierno, dirigido por Santiago Caseres Quiroga y Diego
Martínez Barrio formó nuevo Gobierno. El fracaso de este en sus gestiones para paralizar el movimiento
insurgente y sus recelos de entregar armas al pueblo lo llevaron también a dimitir. De este modo Azaña
confió a José Giral, perteneciente a la izquierda republicana, la inmediata formación de un nuevo Gobierno,
integrado por prohombres del republicanismo moderado, y comenzó entonces la entrega de armas al
pueblo.
Hasta el fin de la guerra, las instituciones republicanas siguieron funcionando sobre la base de la pluralidad y
con la Constitución en vigor.
3.1. EL GOBIERNO DE LARGO CABALLERO
En septiembre de 1936, Azaña encargó formar Gobierno a Francisco Largo Caballero, líder de la izquierda del
PSOE, quien formó un gabinete de coalición, que integraba nacionalistas vascos y catalanes, los partidos
republicanos, el PSOE, el Partido Comunista y cuatro partidos anarquistas. Un hecho excepcional en la
historia del movimiento anarquista: su participación en un Gobierno.
Una medida notable fue la aprobación del Estatuto de Euskadi. En noviembre, el Gobierno abandonó Madrid,
gravemente amenazada por las columnas del sur, y se trasladó a Valencia.
Madrid quedó bajo la autoridad de una Junta de Defensa dirigida por el general Miaja. El Gobierno de Largo
Caballero acometió las principales reformas políticas y militares en los meses siguientes.
3.2. EL ASCENSO DEL PARTIDO COMUNISTA
El Partido Comunista de España, que contaba con unos 10.000 afiliados nada más comenzar la guerra, vio
aumentar su protagonismo por diversas causas: la disciplina interna; el control de los suministros rusos, que
empezaron a ser esenciales en el esfuerzo de la guerra, dado el bloqueo de los países occidentales,
amparados en el Comité de No intervención; y la división entre las demás fuerzas republicanas. El PCE
preconizaba ante todo la unidad para enfrentarse a un enemigo que actuaba unido.
La política del PCE buscaba la alianza de los sectores de la burguesía media, pequeños empresarios y
campesinos bajo el lema <<primero ganar la guerra>>, mientras que otras fuerzas -anarquistas, POUM-
entendían que había que tomar medidas revolucionarias y colectivizadoras para poder contar con el apoyo
popular que llevase a la victoria.
Los enfrentamientos llegaron a su culminación en mayo de 1937, con combates en Barcelona entre
partidarios de ambos grupos.
3.3. MEDIDAS SOCIALES E INTENTOS REVOLUCIONARIOS
La movilización popular que provocó la sublevación demandaba cambios en la organización económica y
social, que fueron llevados a cabo por el Gobierno republicano desde el inicio de la guerra. Se redujeron los
alquileres de viviendas; fueron incautadas y nacionalizadas industrias de los partidarios de la sublevación;
continuó una reforma agraria y la expropiación de fincas abandonadas, que fueron cedidas en usufructo
perpetuo a sus cultivadores; se nacionalizaron industrias básicas (CAMPSA) y las compañías ferroviarias, y
se estableció el control estatal sobre los bancos y las instituciones financieras.
El aspecto más transformador radicó en las colectivizaciones de las empresas y de explotaciones
agrarias, que fueron llevadas a cabo por las organizaciones sindicales campesinas. Las colectivizaciones
afectaron a zonas de Aragón, Levante y Andalucía.
3.4. EL GOBIERNO DEL DOCTOR NEGRÍN
A partir de la crisis de 1937, el Gobierno republicano pasó a estar dirigido por el doctor Juan Negrín, del
PSOE, partidario de la máxima unidad de las fuerzas republicanas y apoyado en los comunistas. Juan Negrín
trasladó la base del Gobierno de Valencia a Barcelona buscando el control de las industrias bélicas catalanas.
Mientras, en la retaguardia, la unidad se afirmaba con la marginación, incluso violenta, de los anarquistas y
los comunistas heterodoxos de la POUM.
Tras la caída del frente norte y las derrotas de 1938, particularmente la sufrida en la batalla del Ebro, las
esperanzas republicanas estaban en quiebra.
En ese momento, la consigna del Gobierno de Negrín de resistir a ultranza hasta que se desencadenara el
inminente conflicto europeo no fue igualmente comprendida por todos los combatientes republicanos. Un
sector, en el que se integraban militares profesionales, como el coronel Casado, pero también dirigentes
socialistas, como Besteiro, había decidido ya la rendición a Franco, confiando quizá en un trato honorable al
vencido.
4. EVOLUCIÓN POLÍTICA Y SOCIAL DEL BANDO FRANQUISTA
4.1. EL ASCENSO DE FRANCO
La muerte del general Sanjurjo en un accidente de avión cuando se dirigía a Burgos para encabezar la
rebelión, puso en primer plano la figura de Franco. Mola también fallecería en junio de 1937.
La Junta Técnica creada por los rebeldes en Burgos, bajo la dirección del general Cabanellas, funcionó como
embrión de un nuevo Gobierno, hasta que en septiembre del 36 una reunión de generales en Salamanca
acordó nombrar a Francisco Franco generalísimo y jefe de un nuevo Estado aún sin definir. En los meses
siguientes Franco lograría hacerse con la jefatura política y militar del nuevo Estado.
4.2. EL PROTAGONISMO MILITAR
La sublevación, que en el sur se había hecho a grito de <<Viva la República>>, fue adquiriendo nueva
orientación cuando Franco adoptó y oficializó el grito de <<Viva España>> con lo que se ganaba la adhesión
de monárquicos de distinto signo.
La inexistencia de una dirección clara en la Falange le permitió, con el concurso de Ramón Serrano Súñer y
líder falangista, ponerse a la cabeza también de ese cada vez más numeroso contingente.
4.3. LA UNIFICACIÓN
Se estableció el himno nacional mediante la promulgación de un decreto, el <<generalísimo>> se constituyó
en jefe nacional del partido único, la Falange Española Tradicionalista y de la JONS, surgía para agrupar
políticamente a la España rebelde a la República. Manuel Hedilla fue condenado a muerte por Franco.
4.4. EL NUEVO ESTADO TOTALITARIO
En enero de 1938 se constituyó el primer Gobierno del nuevo Estado. El poder en todos sus aspectos
radicaría en el cuartel general de Franco. Como remate en el proceso de legitimación en la guerra, el
episcopado español se dirigía en julio de 1937 a los católicos del mundo con una carta colectiva, escrita por el
cardenal Gomá, en el que explicaba la naturaleza religiosa de la guerra.
5. DIMENSIÓN EXTERIOR DE LA GUERRA CIVIL
Para muchos historiadores, la Guerra Civil constituyó un capítulo precedente a la Segunda Guerra Mundial. A
comienzos de la guerra, la Sociedad de Naciones constituyó un Comité Internacional de No Internación,
que resultó absolutamente ineficaz para evitar la presencia internacional en la guerra.
En ambos ejércitos, los combatientes extranjeros contribuyeron a reforzar su proceso de organización y
consolidación. Mientras que en el bando franquista los combatientes marroquíes, italianos y alemanes
constituían unidades regulares de sus ejércitos, en el bando republicano la masa de voluntarios se enroló
individualmente o en pequeños grupos, con la excepción de los pilotos y tanquistas rusos.
5.1. LOS APOYOS A FRANCO
Alemania, Italia y Portugal. Alemania aportó la Legión Cóndor, formada por soldados y oficiales muy
cualificados y con armamento. Su marina hostigó las costas de las zonas leales. La Italia fascista apoyó con
el envío de aviones para facilitar el paso del estrecho de Gibraltar y envió el llamado Cuerpo de Tropas
Voluntarias. Otras unidades menores fueron remitidas por Portugal (Legión Viriato) y una unidad de
voluntarios irlandeses.
5.2. LOS APOYOS A LA REPÚBLICA
Las Brigadas Internacionales. Hubo dificultades para adquirir suministros y pertrechos militares debido a la
política de no intervención de las democracias occidentales y el cierre de las fronteras. Financió esos recursos
mediante riguroso pago a Francia y Rusia con divisas y reservas de oro del Banco de España.
6. CONSECUENCIAS DE LA GUERRA CIVIL
6.1. CONSECUENCIAS DEMOGRÁFICAS
La guerra supuso una factura demográfica con muchas pérdidas humanas. Las víctimas de la contienda
superaron el medio millón de personas incluyendo muertos en combate y represaliados en retaguardia. Los
ejecutados por los vencedores fueron no menos de 50.000 personas. Otras 30.000 personas exiliadas en
Francia y países latinoamericanos.
Los años de la posguerra se produjo un estancamiento e incluso un retroceso de la población urbana debido
al desmantelamiento de la economía industrial y de servicios.
6.2. CONSECUENCIAS POLÍTICAS Y CULTURALES
Fueron las más importantes desde el punto de vista histórico. Se estableció una dictadura militar que se
prolongaría durante casi cuarenta años, con la pérdida de libertades políticas y la persecución de cualquier
forma de disidencia. La Ley de Responsabilidades Políticas (1939) envió a cárceles y campos de
concentración a todos los combatientes del bando republicano que no se exiliaron. En muchos casos, sus
condenas incluían trabajos forzados (construcción de vías férreas y carreteras, reconstrucción de obras
públicas, edificación del Valle de los Caídos…)
El aislamiento cultural y científico. La mayor parte de las fuerzas de la cultura, que habían apoyado a la
República, fueron aniquiladas o marcharon al exilio. Un 90% de los intelectuales se exiliaron.
★ Relaciones exteriores y vida económica
El carácter dictatorial del régimen franquista llevó a España a una situación de compromiso con los regímenes
fascistas que duró hasta 1942. Hubo una fase de aislamiento por la condena de la ONU al régimen y la
retirada de embajadores. Este aislamiento duró hasta los acuerdos con Estados Unidos en 1953 y la entrada
de la ONU en 1955.
7.3. CONSECUENCIAS ECONÓMICAS
Los años cuarenta fueron los <<años del hambre>>. La cabaña ganadera y la producción agrícola
disminuyeron. La Hacienda pública estaba arruinada. La inflación multiplicó por diez el índice de precios en la
década. Se produjo un estancamiento económico durante toda la década; de manera que no se recuperó el
nivel de renta de 1953 hasta ya entrados los años cincuenta. El índice de producción industrial de 1929 se
recuperó en 1950. España no pudo beneficiarse de las ayudas estadounidenses para el Plan Marshall por el
tipo de régimen dictatorial y el consiguiente aislamiento internacional que provocó la dictadura.