Comunidad de Madrid
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Coordenadas: 40°25′31″N 3°41′26″O (mapa)
Comunidad de Madrid
Comunidad autónoma
Bandera Escudo
Himno: Himno de la Comunidad de Madrid
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Ubicación de la Comunidad de Madrid
Wikimedia | © OpenStreetMap
Coordenadas 40°25′31″N 3°41′26″O
Capital Madrid (ciudad más poblada)
Idioma oficial Castellano
Entidad Comunidad autónoma
• País España
Legislativo Asamblea de Madrid
Presidenta Isabel Díaz Ayuso (PP)
Subdivisiones 179 municipios
Superficie Puesto 12.º
• Total 8021,80 km² (1,6 %)
Altitud
• Media 678 m s. n. m.
• Máxima Peñalara
2428 m s. n. m.
• Mínima Aldea del Fresno
476 m s. n. m.
Clima Mediterráneo continentalizado
Semiárido
De montaña
Población (2023)1 Puesto 3.º
• Total 7 000 621 hab.
• Densidad 844,53 hab./km²
Gentilicio madrileño, -a
PIB (nominal) Puesto 1.º
• Total 261 713 mill. € (2022)2
• PIB per cápita 38 435 € (2022)2
IDH (2021) 0,940 (1.º) – Muy alto
Huso horario UTC+01:00
• en verano UTC+02:00
Matrícula M
ISO 3166-2 ES-MD (autonómico)
ES-M (provincial)
Estatuto 1 de marzo de 1983
Fiesta oficial Día de la Comunidad de Madrid (2 de mayo)
Sitio web oficial
[editar datos en Wikidata]
La Comunidad de Madrid3 es una comunidad autónoma española situada en
el interior de la península ibérica, en la Submeseta Sur de la Meseta Central.
Limita con las provincias de Ávila y Segovia en Castilla y León, así como con
las de Toledo, Guadalajara y una pequeña parte de Cuenca en Castilla-La
Mancha. La Comunidad de Madrid es uniprovincial, por lo que no
existe diputación. Su capital, Madrid, es también la capital de España. En el
año 2023 la población ya asciende a 7 000 621 habitantes (INE 2023) y se
concentra mayoritariamente en el área metropolitana de Madrid. El año 2023
cerró con 86 572 nuevos habitantes, superando así la barrera de los 7 millones
de personas que habitan en la región (7 000 621), según los datos publicados
por el Instituto Nacional de Estadística (INE). 4
Es la tercera comunidad autónoma en población y la más densamente poblada.
Posee una posición central en la red de medios de transportes de España. En
2018 el PIB de Madrid representa el 19,2 % del PIB nacional.2 Asimismo,
cuenta con patrimonio artístico y natural, con cuatro bienes Patrimonio de la
Humanidad: el Monasterio y Sitio de El Escorial, la Universidad y casco
histórico de Alcalá de Henares, el Paisaje cultural de Aranjuez y el Paisaje de la
Luz de Madrid.
La conformación de la comunidad autónoma vino precedida de un intenso
debate político, en el contexto preautonómico de finales de los años 1970. La
provincia estaba convencionalmente incluida en la región de Castilla la
Nueva desde el siglo XIX, junto a las provincias de Cuenca, Guadalajara,
Ciudad Real y Toledo. En un principio se planteó la posibilidad de que formara
parte de una autonomía junto a estas provincias, hoy parte de Castilla-La
Mancha, si bien con un estatuto especial, dadas sus especiales condiciones al
albergar la capitalidad del Estado. En 1981 se resolvió que la provincia de
Madrid no se incluiría en una comunidad multiprovincial y se acordó la creación
de una comunidad autónoma uniprovincial, aprobándose por Ley Orgánica el
25 de febrero de 1983 su Estatuto de Autonomía,5 que entró en vigor el 1 de
marzo de ese mismo año.
Historia[editar]
Artículo principal: Historia de la Comunidad de Madrid
La historia de la Comunidad de Madrid es muy reciente. La provincia se
constituye administrativamente en el siglo XIX y, a finales del siglo XX, se
configura como una comunidad autónoma uniprovincial. No obstante, existen
algunos hitos históricos anteriores, decisivos para la definición del actual perfil
de la comunidad autónoma:
La presencia de asentamientos humanos, de gran importancia y extensión,
en la historia;
La aparición de Complutum (Alcalá de Henares) en la época romana;
El carácter defensivo que adquiere el territorio madrileño en el periodo
andalusí y el papel de Maŷrit («Madrid») en la defensa de Toledo;
La constitución del concejo de la Tierra de Madrid durante la Reconquista,
primer gran embrión de la posterior realidad administrativa;
La designación de la villa de Madrid como capital durante el Renacimiento,
en lo que constituye el segundo y más decisivo embrión;
La expansión metropolitana del siglo XX, que resulta transcendental para la
conformación de la actual comunidad autónoma.
Entre todos estos hitos, la capitalidad se destaca como el de mayor
determinación histórica,6 ya que se encuentra en el origen de la provincia
madrileña, constituida en el marco de la división provincial de España en el
siglo XIX. A este hecho se le añade, en el siglo XX, la condición metropolitana
de Madrid, aspecto clave para su segregación de la antigua región de Castilla
la Nueva, en la que Madrid estaba integrada, dados los fuertes desequilibrios
sociales, económicos y demográficos que la zona metropolitana de Madrid
introducía, y su configuración como comunidad uniprovincial.
Prehistoria, época romana y época visigótica[editar]
Vaso campaniforme de Ciempozuelos (MAN)
El territorio actual de la Comunidad de Madrid estuvo poblado desde
el Paleolítico Inferior, principalmente en lo que respecta a los valles
interfluviales de los ríos Manzanares, Jarama y Henares, donde se han hallado
abundantes y ricos yacimientos arqueológicos. Entre los vestigios más
importantes que se han encontrado, destaca especialmente el vaso
campaniforme de Ciempozuelos, que ha dado nombre a un tipo especial de
cerámica (data del Bronce Inicial, entre 1979 a. C. y 1970 a. C.). También se
han descubierto pinturas y grabados rupestres en La Pedriza, en el término
de Manzanares el Real, y en la cueva del Reguerillo, en Patones.
Durante el Imperio romano, la región quedó integrada en la provincia Citerior
Tarraconense, excepto la parte suroccidental, en el Alberche, que pertenecía a
la Lusitania. Estaba surcada por dos importantes calzadas romanas, la vía
XXIV-XXIX (de Astorga a Laminium) y la XXV (de Augusta
Emérita a Caesaraugusta), y contaba con algunas urbes de importancia. La
ciudad de Complutum (Alcalá de Henares) alcanzó cierta relevancia hasta el
Bajo Imperio, mientras que Titulcia y Miaccum, al pie de la sierra, destacaron
como cruces de caminos.
En la época visigótica, la región perdió toda importancia. Su población se
dispersó en pequeñas aldeas e, incluso, Complutum entró en
decadencia. Alcalá de Henares fue designada sede episcopal en el siglo V, por
orden de Asturio Serrano, arzobispo de Toledo, pero este hecho no fue
suficiente para devolverle el esplendor perdido.
Al-Ándalus[editar]
El centro peninsular fue una de las regiones más despobladas de al-
Ándalus hasta el siglo XI, cuando empezó a despuntar como un enclave militar
de gran importancia estratégica. Los musulmanes pusieron en pie un sistema
defensivo de fortalezas y atalayas, con el que intentaron detener el avance de
los reinos cristianos, a lo largo y ancho del territorio actual de la comunidad
autónoma.
El territorio constituía un área sin personalidad propia dentro de la Marca
Media con centro en Toledo, y en el cual se erigieron algunos castillos o
fortificaciones andalusíes (ḥuṣūn), alrededor de alguno de los cuales, como
Madrid, se acabó conformando una ciudad (madīna):7
La fortaleza de Maŷrit («Madrid») se erigió en una fecha indeterminada entre
los años 860 y 880, como un ribat, un recinto amurallado donde convivía una
comunidad a la vez religiosa y militar, en lo que constituye el núcleo
fundacional de la ciudad. Pronto se destacó como la fortificación de mayor valor
estratégico en la defensa de Toledo, por encima de Talamanca de Jarama y de
Qal‘at ‘Abd al-Salam (Alcalá de Henares), los otros dos enclaves militares más
importantes de ese sistema defensivo.
La atalaya de Torrelodones formaba parte de un
sistema militar en la defensa de Toledo
Alrededor de las cabeceras principales, encargadas de defender los caminos
fluviales del Manzanares, del Jarama y del Henares, respectivamente; se
construyeron fortificaciones de carácter complementario como el caso de Qal‘at
Jalifa (Villaviciosa de Odón, controlando la ruta del río Guadarrama).
También se erigió, probablemente en el siglo X bajo iniciativa omeya, una red
de atalayas más septentrional que permitía la vigilancia de los pasos; de las
cuales se conoce la existencia de las de Venturada, El Vellón y El Berrueco, en
la zona del Jarama, y las de Torrelodones y Collado de la Torrecilla, en la zona
de la sierra de Hoyo de Manzanares.8 Estas torres-vigía se comunicaban entre
sí mediante señales de humo, cuando se producían situaciones de alerta.
En 1083, el rey Alfonso VI tomó la ciudad de Madrid y dos años después entró
en Toledo. Por su parte, Alcalá de Henares sucumbió en 1118, en una nueva
anexión del Reino de Castilla.
La repoblación cristiana[editar]
El castillo de la Casa de Mendoza, cuartel
general del disputado territorio del Real de Manzanares
Las nuevas tierras conquistadas por los cristianos se disgregaron alrededor de
varios dominios, como consecuencia de un largo proceso de repoblación
(siglos XI a XV), en el que entraron en conflicto los señores feudales o
eclesiásticos y los diferentes concejos con potestad real para repoblar.
En primer lugar, en 1118 será reconquistada Alcalá de Henares y toda su
Comunidad de Villa y Tierra. En 1135 la Tierra Complutense recibirá un
compendio de leyes o fueros, denominado Fuero Viejo. Esto compensará en
parte la integración de la diócesis Complutense en el Arzobispado de Toledo en
1099. En 1223, el arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada hará una modificación
de estos fueros, en lo que se ha pasado a denominar Fuero Extenso. Será en
1509, cuando el cardenal Cisneros creará un nuevo y actualizado fuero, el
Fuero Nuevo, que estará vigente hasta el final del Antiguo Régimen. Estas
leyes daban una autonomía legal completa a la Tierra de Alcalá.
En el siglo XIII, Madrid conservará, al igual que Alcalá, una personalidad jurídica
propia, en primer término con el Fuero viejo y posteriormente con el Fuero
Real, concedido por Alfonso X en 1262 y ratificado por Alfonso XI en
1339. Buitrago del Lozoya, Alcalá de Henares y Talamanca de
Jarama destacarán por su importante capacidad repobladora hasta ese siglo.
Vista de Buitrago del Lozoya
La Tierra de Alcalá, área administrativa donde rigieron los fueros anteriormente
citados, estaba conformada en su última fase (Fuero Nuevo) por los siguientes
municipios: Ajalvir, Camarma de Esteruelas, Daganzo de Abajo (o Daganzuelo,
hoy despoblado), Torrejón de Ardoz, Valdemora, Arganda, Ambite, Anchuelo,
Bilches o Vilches, Campo Real, Carabaña, Corpa, Los Hueros, Loeches, La
Olmeda, Orusco, Perales de Tajuña, Pezuela de las Torres,
Querencia, Santorcaz, Los Santos de la Humosa, Tielmes, Torres de la
Alameda, Valtierra, Valmores, Valverde de Alcalá, Villar del
Olmo, Valdilecha y Villalbilla.
Alrededor de la actual capital de la comunidad, se constituyó un territorio
administrativo denominado Tierra de Madrid, el primer germen de la provincia,
que se extendía, en sus extremos, hasta los actuales términos municipales
de San Sebastián de los Reyes, Cobeña, Las Rozas de Madrid, Rivas-
Vaciamadrid, Torrejón de Velasco, Alcorcón, San Fernando de
Henares y Griñón.
Este concejo mantuvo numerosos litigios con Segovia, por entonces una de las
ciudades más influyentes de Castilla, por el control del Real de Manzanares,
una vasta comarca, que, finalmente, fue cedida a la Casa de Mendoza.
La Comunidad de ciudad y tierra de Segovia había convertido en su sexmo de
Casarrubios, en los valles de los ríos Guadarrama y Perales, el alfoz de la
antigua medina islámica de Calatalifa (en el actual término de Villaviciosa de
Odón).
La capitalidad[editar]
Panorama de la villa de
Madrid obra de Anton van den Wyngaerde, encargado por Felipe II (siglo XVI)
La monarquía castellana empezó a mostrar una especial predilección por el
centro peninsular, atraída por sus abundantes bosques y cotos de caza. El
Pardo era un lugar muy frecuentado por los reyes, desde tiempos
de Enrique III (siglo XIV). Asimismo, los Reyes Católicos impulsaron la
construcción del Palacio Real de Aranjuez. En el siglo XVI, San Lorenzo de El
Escorial se sumó a la lista de Reales Sitios de la actual provincia.
La propia villa de Madrid, que formaba parte del grupo de dieciocho ciudades
con derecho a voto en las Cortes de Castilla, acogió en numerosas ocasiones
las Cortes del Reino. Al mismo tiempo, sirvió de residencia a varios monarcas,
entre ellos el emperador Carlos V, que reformó y amplió su alcázar.6 A la
creciente influencia sociopolítica de la región,9 se le añadió, en el siglo XVI, el
foco cultural de la Universidad de Alcalá de Henares, que abrió sus puertas en
1508, a instancias del cardenal Cisneros.
Provincia de Madrid (1590) según los votos en
las Cortes de Castilla
En 1561, el rey Felipe II situó la capital de su imperio en Madrid, en lo que
puede considerarse el segundo embrión —y tal vez más decisivo— para la
configuración posterior de la provincia madrileña.
Con la capitalidad, se impuso un marco de subordinación económica a las
tierras colindantes con la villa de Madrid, que incluso iba más allá de los
actuales límites de la Comunidad de Madrid. También se promovió una
extensión competencial de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte (de cinco a
diez leguas en su torno), en un intento por articular una región alrededor de la
capital.
Pero aún se estaba muy lejos de una auténtica realidad administrativa, sobre
todo teniendo en cuenta que el Estado del Antiguo Régimen convivía con la
existencia de numerosas jurisdicciones señoriales, tanto laicas como
eclesiásticas. Entre las primeras, se encontraban señoríos de gran extensión,
como el Real de Manzanares —en manos de los Mendoza— y otros de
pequeñas dimensiones, como el señorío de Valverde de Alcalá. Entre las
segundas, había jurisdicciones monásticas (como la Cartuja de El Paular), del
clero secular (como las extensas posesiones del Arzobispado de Toledo) y
de órdenes militares (caso de la Encomienda Mayor de Castilla de la Orden de
Santiago, que ocupaba Valdaracete, Villarejo de Salvanés y Fuentidueña de
Tajo).10
La Ilustración[editar]
Mapa de la provincia de Madrid, realizado
por Tomás López de Vargas en 1773. Puede observarse la desarticulación del
territorio madrileño. Constreñida por Segovia, Guadalajara y Toledo, sin
continuidad territorial, la provincia de Madrid invade, por su parte, a la
de Guadalajara (el recuadro superior izquierda corresponde a Almonacid de
Zorita) y a la de Toledo
En el siglo XVIII tampoco se corrigió la desarticulación administrativa de las
tierras madrileñas, a pesar de algunos intentos. En la época de Felipe V, se
creó, a escala nacional, la figura de las Intendencias, con poder político-
administrativo. Sin embargo, la Intendencia de Madrid no resolvió el problema
de raíz y la actual provincia continuó fragmentada en varios dominios, si bien
se racionalizaron los procesos a la hora de ejecutar proyectos centralizados.
A Guadalajara le correspondían los partidos de Colmenar Viejo y Buitrago del
Lozoya, así como el señorío del Real de Manzanares, coincidente en gran
parte con la actual comarca de la sierra de Guadarrama. Segovia extendía sus
dominios al Norte y Oeste de la actual provincia madrileña, mientras
que Toledo ocupaba el este, con Alcalá de Henares y Chinchón como núcleos
destacados. De Madrid dependían Casarrubios, en la actual provincia
de Toledo, y Zorita de los Canes, en la de Guadalajara.11
Esta dispersión territorial afectaba a procesos tan básicos como el
abastecimiento de Madrid, que había disparado su población hasta convertirse
en la ciudad más habitada de la monarquía. El efecto fue drástico: mientras que
la villa de Madrid absorbía un mayor volumen de renta procedente de todo el
país, su territorio colindante —en manos de casas nobiliarias y del poder
eclesiástico o bajo el influjo real— tendía a empobrecerse, sin posibilidad
alguna de desarrollarse un tejido socioeconómico acorde con las necesidades
de la capitalidad.
Otro de los problemas que la capitalidad puso en evidencia fue la ausencia de
infraestructuras. El entramado de caminos de la Submeseta Sur tenía su centro
en Toledo y hubo que articular una red para garantizar el abastecimiento de la
ciudad. Del siglo XVIII data la estructura radial de las comunicaciones
españolas, que tiene su punto neurálgico en la ciudad de Madrid.12
A lo largo del siglo XVIII, la villa de Madrid se transformó con grandes obras
urbanísticas, al compás de las corrientes ilustradas. Destaca la labor de Carlos
III, que dotó a la ciudad de algunos de sus más bellos edificios y monumentos,
al tiempo que promovió la creación de instituciones sociales, económicas y
culturales, que aún perviven.
La villa de Madrid cerró el siglo XVIII con 156 672 habitantes (antes de la
capitalidad, se estimaba una población en torno a los 15 000 vecinos), según el
censo realizado en 1787, el primero, con carácter oficial, que se realizó en la
ciudad.
De provincia a comunidad autónoma[editar]
Mapa de la provincia de Madrid, publicado en 1919
Antigua bandera de la provincia de Madrid, usada por la Diputación de Madrid hasta 1983
Región de Castilla la Nueva (1833-1982), de la que formaba parte la provincia de Madrid
Mapa de la Comunidad Autónoma de Madrid (1983-presente)
Véase también: Consejo de Comunidades Castellanas
El territorio de la Comunidad de Madrid alcanzó a grandes rasgos sus límites
territoriales actuales en 1833 con la división de España en provincias,13 una de
las cuales fue la de Madrid. En esta división, la provincia fue adscrita a la
región de Castilla la Nueva, la cual, como el resto de regiones, constituía
apenas una clasificación, al carecer de cualquier órgano o institución
administrativa. Junto con la de Madrid, fueron incluidas en Castilla la Nueva las
provincias de Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo. Un cambio en los
límites de la provincia posterior a la división territorial de 1833 afectaría al
pequeño municipio de Valdeavero, de 19 km², hasta entonces perteneciente a
la provincia de Guadalajara, que pasó a pertenecer a la provincia de Madrid en
1850.14
En el siglo XX, durante el proceso preautonómico de finales de la década de
1970, en la antigua región de Castilla la Nueva reapareció el temor a que las
especiales condiciones económicas y demográficas de Madrid fueran un factor
de desequilibrio, por lo que finalmente, la provincia de Madrid se configuró
como comunidad autónoma uniprovincial. Fue la última comunidad en
constituirse.
Por su parte, las provincias de Ciudad
Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo (que pertenecían a Castilla la Nueva),
junto con la de Albacete (que estaba integrada en la Región de Murcia),
constituyeron la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.
El Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid fue aprobado el 1 de
marzo de 1983.15 La provincia de Madrid se conformó como comunidad
autónoma bajo la Ley Orgánica 3/1983, del 25 de febrero (BOE 1-3-83). Desde
junio de 1995 la comunidad Autónoma de Madrid pasa a ser llamada
«Comunidad de Madrid» porque las siglas CAM son las mismas que las de
la Caja de Ahorros del Mediterráneo (de Alicante), que ganó el pleito
interpuesto aduciendo que en la comunidad valenciana había confusión entre
ambas siglas al leer los periódicos nacionales. Los madrileños no fueron
llamados a las urnas para aprobar o desestimar la propuesta de comunidad
autónoma.
Madrid fue elegida capital de la comunidad, si bien han surgido diferentes
iniciativas para que otras ciudades alberguen la capitalidad. Es el caso
de Alcalá de Henares, que presentó oficialmente su candidatura en los
primeros años 1980 y, más recientemente, de Getafe, que en 2006 anunció su
aspiración de arrebatarle el título de capital a la villa de Madrid.16
Desde su creación han sido elegidos ocho presidentes autonómicos: Joaquín
Leguina (1983-1995), del PSOE; y el resto pertenecientes al PP, que
son: Alberto Ruiz-Gallardón (1995-2003), Esperanza Aguirre (2003-
2012), Ignacio González (2012-2015), Cristina Cifuentes (2015-2018), Ángel
Garrido (2018-2019), Pedro Rollán (2019) e Isabel Díaz Ayuso (2019-presente).
Símbolos[editar]
La Ley 2/1983, de 23 de diciembre, de la bandera, escudo e himno de la
Comunidad de Madrid define y regula los símbolos de la Comunidad de
Madrid:17
Bandera[editar]
Artículo principal: Bandera de la Comunidad de Madrid
Las siete estrellas de la bandera madrileña están presentes en los escudos de distintos municipios
que pertenecieron al antiguo concejo de la Tierra de Madrid (caso del propio Madrid y de Las Rozas
de Madrid) y en otros de su zona de influencia (Fresno de Torote y Valdemorillo). Tres Cantos, cuyo
ayuntamiento se constituyó en 1991, también toma esta simbología
La bandera madrileña toma el fondo rojo carmesí del pendón de Castilla. Las
siete estrellas, que simbolizan la constelación de la Osa Menor, proceden del
escudo de la Tierra de Madrid, concejo formado en tiempos de la Reconquista.
Las cinco puntas de las estrellas representan a las cinco provincias limítrofes a
Madrid (Ávila, Cuenca, Guadalajara, Segovia y Toledo). Las siete estrellas se
alinean en dos filas: en la superior se sitúan cuatro y en la inferior las tres
restantes. Diferentes municipios que formaron parte del antiguo concejo de la
Tierra de Madrid las incorporan en sus escudos heráldicos. Es el caso de
la Villa de Madrid y de Las Rozas de Madrid, que las integraba hasta 1995,
cuando el consistorio roceño diseñó un nuevo escudo. Poblaciones situadas
bajo la influencia de este concejo también incluyen en sus escudos las siete
estrellas (Guadarrama, Valdemorillo o Fresno de Torote). El escudo de Tres
Cantos igualmente las incorpora, aunque, en este caso, no como reflejo de su
pertenencia al concejo de la Tierra de Madrid, sino en clara referencia a la
simbología de la comunidad autónoma. Se trata del municipio más joven de la
provincia, constituido en 1991 —cuando se segregó de Colmenar Viejo—, ocho
años después de ser aprobada la bandera y el escudo de la Comunidad de
Madrid. Popularmente, las siete estrellas se conocen como las siete puertas de
entrada a Madrid.18
Bandera de la región
En la Ley 2/1983, de 23 de diciembre, de la Bandera, Escudo e Himno de la
Comunidad de Madrid del Estatuto de autonomía madrileño, se especifica
sobre el motivo del rojo carmesí:
La bandera de la Comunidad es roja carmesí. Madrid indica con ello que es un pueblo castellano y
que castellana ha sido su historia, aunque evidentemente el desarrollo económico y de población
haya sido diverso. La Comunidad de Madrid, formada en muchos casos por pueblos y municipios
que pertenecieron a Comunidades Castellanas limítrofes, expresa así uno de sus rasgos esenciales.
La previsión contenida en el artículo 32.3 del Estatuto de Autonomía no era más que un reflejo de
aquellos. La Ley incorpora este símbolo. Las siete estrellas, procedentes del escudo de la villa de
Madrid, se hacen también susceptibles de verse extendidas al resto de la Comunidad Autónoma, de
atender sobre todo a las dos leyendas que les dan origen.(...)
Escudo[editar]
Artículo principal: Escudo de la Comunidad de Madrid
Versión oficial principal, aunque simplificada, del escudo de
armas, diseño de José María Cruz Novillo
El escudo de la Comunidad de Madrid es descrito heráldicamente en el Anexo
2 del Decreto 2/1984, en los siguientes términos:
(...) de un solo cuartel de gules y en él, de oro, dos castillos pareados, almenados, donjonados,
aclarados de azur y mampostados de sable, surmontados en el jefe por siete estrellas de plata,
colocadas cuatro y tres. Al timbre, corona real, cerrada, que es un círculo de oro engastado de
piedras preciosas, compuesto de ocho florones de hojas de acanto, visibles cinco, interpoladas de
perlas y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas, que convergen en un mundo de
azur, con el semimeridiano y el ecuador de oro, sumado de cruz de oro. La corona, forrada de gules.
Así mismo, se especifica también sobre el motivo de los castillos pareados:
(...) Los castillos de oro sobre gules del escudo escogen, recogen también, el más característico
símbolo castellano. Las dos comunidades limítrofes los lucen como emblemas. El hecho de estar
pareados simboliza la pretensión de la Comunidad de Madrid de ser lazo entre las dos Castillas,
fundiendo el símbolo fundamental de una y otra, al tiempo que viene a proyectar su propia
complexión extensiva hasta los límites precisos de las cinco provincias que la abrazan: Toledo,
Guadalajara y Cuenca, pertenecientes a Castilla-La Mancha; Segovia y Ávila, integrantes de
Castilla-León.
Himno[editar]
Artículo principal: Himno de la Comunidad de Madrid
La letra es obra del filólogo y poeta Agustín García Calvo y la música del
compositor Pablo Sorozábal Serrano los cuales lo hicieron por encargo
personal de Joaquín Leguina, presidente de la Comunidad de Madrid,.19 La
composición es el himno oficial de la Comunidad de Madrid desde el 24 de
diciembre de 1983, fecha de su publicación en el Boletín Oficial de la
Comunidad de Madrid.20
El texto consta de tres estrofas:
1 2 3
Y Yo tengo mi Y en medio del medio,
o cuerpo: capital de la esencia y potencia,
un triángulo roto en garajes, museos,
e el mapa estadios, semáforos, bancos,
s por ley o decreto, y vivan los muertos:
t entre Ávila y Guada ¡Madrid, metropol ideal
a lajara,
b del dios del progreso!
a Segovia y Toledo: Lo que pasa por ahí todo pasa
provincia de toda en mí, y por eso
e provincia, funcionarios en mí y proletarios
n flor del desierto. y números, almas y masas
Somosierra me caen por su peso;
e guarda del norte y y yo soy todos y nadie,
l Guadarrama con Gr político ensueño.
edos; Y ese es mi anhelo,
m
Jarama y Henares al que por algo se dice:
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Tajo «De Madrid al cielo».
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i se llevan el resto.
o Y a costa de esto,
: yo soy el ente
g autónomo último,
i el puro y sincero.
r ¡Viva mi dueño,
a que solo por ser
b algo
a soy madrileño!
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Geografía