Universidad de Guadalajara
Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño
Control Técnico de Obra
Ramos Servín Grecia Sofía
TIPOS DE PRESUPUESTO
Al iniciar una obra, un arquitecto debe realizar un análisis para tomar la mejor opción
en cuanto al tipo de contrato que se empleará. Existen distintos tipos de
presupuesto en una obra civil, los cuáles se nombrarán a continuación.
1. Presupuesto a precio unitario
El precio unitario, según la Ley de Obras Públicas mexicana, se compone de un costo
directo, un costo indirecto, financiamiento, utilidad y cargos adicionales. La suma de
varios precios unitarios tiene como resultado un presupuesto de obra, el cual se
integra por los mismos componentes que el precio unitario. El costo directo se
relaciona con los materiales y la mano de obra, el indirecto con los gastos de oficina
central y de campo, el financiamiento es el aporte de inversión que puede realizar el
constructor al proyecto, la utilidad como la ganancia líquida esperada y los cargos
adicionales como erogaciones que debe realizar el contratista por estar convenidas
en otros ordenamientos aplicables a la obra.
El contrato a precios unitarios es aquel cuyo importe de la remuneración o pago
total debe cubrirse al contratista por unidad de concepto terminado y ejecutado
conforme al proyecto, especificaciones de construcción y normas de calidad.
Características de los contratos a precio unitario
Es importante tratar de discernir ciertas características en las obligaciones pactadas
en este tipo de contratos que lo hacen único y esto es importante ya que todos los
profesionales involucrados en el sector deben tener el conocimiento básico para
determinar las características claves de un contrato de construcción a precios
unitarios.
En los contratos a precios unitarios el importe de la remuneración o pago total que
debe cubrirse al contratista es por unidad de concepto terminado y ejecutado
conforme al proyecto, especificaciones de construcción y normas de calidad. Es
decir, existe un catálogo de conceptos, que es un documento que integra la
descripción, la unidad de medida, la cantidad y el costo de cada precio unitario que
sumados nos dan el costo total o presupuesto de la obra. Dicho de otro modo, es
como, descomponer la obra en pequeñas fracciones y cada fracción tiene un valor,
cuando se construye una fracción o grupo de fracciones se le pagan al contratista
ejecutor, cuando se construya la totalidad de las fracciones se tendrá la obra
completa.
Si un contrato de construcción se pactó a precios unitarios, los componentes del
precio unitario no pueden disgregarse con el fin de pagarse por separado, pues estas
acciones irían en contra de lo pactado por voluntad de las partes. Disgregar es
separar o desunir los elementos que forman el conjunto de componentes del precio
unitario. Por lo tanto, no puede cobrarse ni pagarse solo el costo directo o solo los
costos indirectos en un contrato de este tipo, se cobra y se paga por concepto de
obra terminada, es decir, se cobran y se pagan todos los componentes del o los
precios unitarios.
Otra característica de los contratos a precios unitarios es que se paga por avances
de obra, pactados por las partes en un programa calendarizado de trabajos, en el
cual, la propia contratista señala cuáles conceptos de trabajo y monto de volúmenes
que pretende ejecutar en un periodo determinado. De tal forma que los trabajos
ejecutados se cuantifican en documentos llamados estimaciones que representan el
avance de la ejecución de la obra de forma parcial. Además, permiten el aumento o
disminución de volúmenes de los conceptos de obra siempre que estén
consensuados y aceptados por las partes, también permite generar nuevos
conceptos de trabajo que impactan el costo de la obra y posiblemente el plazo de
ejecución, es decir, se permiten los famosos “precios extraordinarios”.
2. Presupuesto por administración directa
La administración directa, en materia de obra pública, es uno de los métodos que la
legislación enmarca para la ejecución de obra y servicios relacionados con las
mismas; como podría advertirse a partir de su concepto, su característica principal
corresponde a la inexistencia de un contratista, al ser la dependencia o entidad, la
encargada de esta ejecución; siempre que tenga la capacidad técnica y los
elementos necesarios para ello (maquinaria, equipo de construcción y personal
técnico), requeridos para ejecutar los trabajos.
Para este tipo de presupuestos, se tienen que tomar en cuenta todos los aspectos
que involucra asumir el rol de contratista en la ejecución de obra. No solo los
técnicos, sino también los propios de su gestión. No olvidemos que la actividad de
construcción es una actividad que implica un alto nivel de coordinación que requiere
múltiples capacidades de gestión, como gestión de proveedores, abastecimiento
(logística de obra), manejo de almacenes e inventarios, administración de planillas
de construcción civil, gestión de los grupos de interés, además de la dirección
técnica y supervisión de obra.
Por ello, al decidirse por la administración directa, la entidad está asumiendo no solo
los riesgos operativos de la ejecución de obra, sino también los de gerencia
vinculados. Ante esta realidad, los gestores de administración directa tienen que
ejecutar las obras sujetándose al principio de legalidad con muy poco margen a la
discrecionalidad, lo que hace bastante complicada la gestión de las obras bajo esta
modalidad.
Se pone de ejemplo la construcción de un camino de tercer orden o vecinal (es decir,
una obra relativamente pequeña) con una cuadrilla de obreros, un tractor propio y
dos volquetes alquilados, y de pronto se malogra el tractor. El residente se comunica
con la entidad para solicitar la reparación, va el mecánico y señala que es necesario
adquirir unos repuestos y servicio de mano de obra especializada.
Las preguntas a las que debe enfrentarse un contratista son: ¿Con qué partida
presupuestal compramos esto? ¿Con cargo a la obra? No, la obra solo tiene
presupuesto para los materiales, equipos y mano de obra. Y si se cubre con gasto
corriente, ¿cuánto demorará el área de Logística en comprarlos? ¿Una, dos o tres
semanas? ¿Y si por el monto se requiere una menor cuantía? Y mientras tanto,
¿cómo queda la obra? ¿Probablemente paralizada? ¿Y la planilla, y el pago de los
volquetes alquilados?
Estos contratos funcionan bien si se tienen las capacidades para la coordinación
técnico-administrativa, de esa forma se administran los riesgos indicados y se llegan
a cumplir los objetivos de alcance-tiempo-calidad en las obras públicas.
3. Presupuesto a precio alzado
El contrato a precio alzado es aquel en el que una parte llamada contratante pacta
con otra denominada contratista que el precio o valor de la obra es fijo en cantidad
cierta y determinada, es decir que no es posible modificarlo por cuanto al valor o
precio pactado.
Asignación de riesgos
En todas las obras, públicas o privadas, el mayor riesgo se corre durante la
construcción de estas, si el diseño o proyecto ejecutivo lo realizó la contratante, el
riesgo se divide entre las dos partes, pues la contratista es responsable de todos los
errores y defectos en la construcción, pero no es responsable por los errores y
deficiencias derivadas del diseño. Sin embargo, si la contratista es responsable de
diseño y construcción, asume la totalidad del riesgo y sus efectos.
Regulación del contrato de obra pública a precio alzado.
La LOPSRM establece, en su artículo 45, que el contrato a precio alzado es aquel “en
cuyo caso el importe de la remuneración o pago total fijo que deba cubrirse al
contratista será por los trabajos totalmente terminados y ejecutados en el plazo
establecido…”.
Se precisan tres elementos clave del contrato a precio alzado:
● Que la remuneración o pago total fijo que debe cubrirse al contratista será por
los trabajos totalmente terminados y ejecutados en el plazo establecido.
● Que no podrán ser modificados en monto o en plazo.
● Que no estarán sujetos a ajustes de costos.
Estructuración en los contratos a precio alzado
En los contratos de obra pública a precio alzado, existen documentos relevantes que
sirven para el control, seguimiento y cobro de los trabajos ejecutados:
● Red de actividades con ruta crítica
● Programa general de erogaciones
● Programa de erogaciones de mano de obra
● Programa de erogaciones de maquinaria y equipo
● Programa de erogaciones de personal administrativo
● Listado de insumos de materiales, mano de obra, maquinaria y equipo
● Cédula de avances y pagos
● Estimaciones
● Bitácora electrónica de obra
Todos están ligados de forma intrínseca, es decir, deben ser congruentes y
complementarios entre sí, en este tipo de contratos la medición y cobro es por
actividades, pero eso no implica que no se tenga control sobre la calidad, mano de
obra, insumos y maquinaria que se ofertó en el presupuesto.
Excepciones
Son los trabajos no considerados en los alcances de los contratos de obras o
servicios celebrados a precio alzado los cuales son, en realidad, trabajos
extraordinarios que la entidad contratante puede reconocer cuando se reúnan las
siguientes condiciones (artículo 229 del RLOPSRM):
● Se trate de trabajos provocados por factores ajenos.
● Por cambios motivados por avances tecnológicos.
● Se trate de trabajos que no subsanen errores o incumplimientos.
● Se trate de trabajos en los que sea posible determinar los volúmenes,
cantidades, costos y alcances de estos.
Errores más frecuentes del contratista.
Cuando los contratistas no tienen experiencia en este tipo de contrato, tiende a
cometer algunos errores que le pueden afectar seriamente.
Si es responsable del diseño, muchos contratistas no plantean debidamente el
tiempo real que se lleva concluir un proyecto ejecutivo.
En su programa de trabajo, omiten desglosar debidamente las actividades con un
detalle suficiente, que les permita cobrar con una periodicidad regular y no
descapitalizarse.
Cometen errores en la programación de las erogaciones.
Tardan mucho en documentar y presentar sus estimaciones, lo que le afecta al flujo
de recursos para la obra.
No tienen idea de como manejar las afectaciones al plazo de ejecución y los
conceptos de trabajo extraordinarios, lo cual es un hecho recurrente y en el cual se
necesita mucha pericia para poder reclamarlos.