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Deontología: Ética y Moral según Bentham

Este documento habla sobre la deontología, que es el estudio de lo debido y las normas morales. Explica que la deontología fue acuñada por Jeremías Bentham y que trata de estudiar la moralidad de manera laica y racional. También cubre temas como el origen del concepto, la metaética y la ética normativa.

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Deontología: Ética y Moral según Bentham

Este documento habla sobre la deontología, que es el estudio de lo debido y las normas morales. Explica que la deontología fue acuñada por Jeremías Bentham y que trata de estudiar la moralidad de manera laica y racional. También cubre temas como el origen del concepto, la metaética y la ética normativa.

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Deontología (ética) llos que se realizan por la voluntad y libertad absoluta, de la

persona. Todo acto humano que no se realice por medio de la


voluntad de la persona y que esté ausente de libertad, no for-
El término deontología procede del griego: to deon (lo ma parte del campo de estudio de la ética. La ética, por tanto,
conveniente, lo debido) y logía (conocimiento, estudio…); lo no inventa la vida moral, sino que reflexiona sobre ella. Desde
que significa, en términos generales, el estudio o la ciencia de la perspectiva del discurso moral existe la presunción, ade-
lo debido. El objeto de estudio de la Deontología son los fun- más, de que el ser humano es en cierto modo libre. Esta con-
damentos del deber y las normas morales. El concepto de sideración deja abierto el campo de posibilidades de actua-
deontología fue acuñado por Jeremías Bentham en su ción de los seres humanos. En el ejercicio de esa libertad se
obra Deontología o ciencia de la moral, donde ofrece una vi- producen conflictos que constituyen la clave de la vida moral y
sión novedosa de esta disciplina. Para Bentham, la deontolo- sobre los que la ética, como reflexión teórica, trata de dar luz,
gía se aplica fundamentalmente al ámbito de la moral; es de- para encauzar adecuadamente la praxis, la acción humana.
cir, a aquellas conductas del hombre que no forman parte de La propia discusión de una ética profesional ya implica
las hipótesis normativas del derecho vigente, aquellas accio- la idea de la existencia de un código moral colectivo con un
nes que no están sometidas al control de la legislación públi- cierto grado de intersubjetividad y con un carácter vinculante
ca. entre sus miembros, y no sólo un mero conjunto de normas
apelativas a la intuición, a la emoción o al extremo del relati-
Introducción vismo de la moral individual.
A lo largo de la historia ha habido diversas maneras de Las normas deontológicas son incomprensibles sin la
entender la ética y distintas propuestas morales orientadoras referencia al contexto o grupo social en el que son obligato-
de la vida humana. Es posible decir que laÉtica es una parte rias. La obligación se circunscribe a ese grupo, fuera del cual
de la Filosofía Práctica que se ocupa del hecho moral y de los pierden la obligatoriedad.
problemas filosóficos que nacen de la conducta humana. La
ética se dedica al estudio de los actos humanos, pero aque- Origen del concepto

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La primera alusión al término deontología la hizo Ben- tual, es la dignidad de cada persona, que debe ser admitida y
tham en su obra Science de la Morale (París, 1832). Con ella garantizada jurídicamente y defendida políticamente. La digni-
quería dotar de un enfoque algo más liberal al concepto ética dad es aquello que debe constituir el núcleo principal de toda
y convertir en un concepto laico el término, hasta entonces re- ética filosófica y de toda deontología profesional que se pre-
ligioso, moral. En otras palabras, pretendía lograr la fórmula cie.
kantiana, esquivando la carga de subjetividad de la moral y la Emmanuel Derieux sostuvo que, gracias a la deontolo-
ética. En "Deontología o ciencia de la moral" busca el raciona- gía, la ética profesional adquiere un reconocimiento público; y
lismo, con un mecanicismo casi matemático con el que valo- es que la moral individual se hace trascendente en el campo
rar los comportamientos por su utilidad. Sin embargo, el inten- de la profesión. La deontología surge como una disciplina que
to de Bentham por cambiar el contenido de la moralidad por se ocupa de concretar normas en el ámbito profesional para
un concepto más “aséptico” y menos valorativo, no logró esa alcanzar unos fines.
transformación por el mero hecho de acuñar un nuevo tér-
mino. Es decir, aun hoy, cuando nos referimos al término Como dice P.Barroso en el Diccionario de ciencias y
deontología, seguimos relacionando está con la ética y/o la técnicas de comunicación, “Ética es la ciencia filosófico-nor-
moral. mativo y teórico-práctica que estudia los aspectos individuales
y sociales de la persona a tenor de la moralidad de los actos
Bentham considera que la base de la deontología es humanos, bajo el prisma de la razón humana, teniendo siem-
el utilitarismo, lo que significa que los actos de las personas pre como fin el bien honesto, la honestidad”. A partir de esta
se consideran buenos o malos en función de la felicidad glo- definición se deduce su:
bal que puedan generar. Según este marco teórico, el fin de
una acción debe ser conseguir la máxima felicidad para el Objeto material: realidad que constituye el objeto de
mayor número de personas. De este modo, toda acción que estudio. En ética es la persona, el ser y la configuración vir-
conduzca a ese fin, será aceptada como moralmente correcta. tuosa o viciosa que se dé a sí o cada uno a través de las ac-
ciones. Son susceptibles de calificarse como éticas pues, las
¿Qué es aquello a lo que podemos denominar bien en acciones humanas que son libres (dependen de la voluntad
sí o bien incondicional? En nuestro contexto sociocultural ac- de la persona). Formal. Punto de vista según el cual las accio-

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nes son calificadas como buenas o malas. Se denomina mo- de valor son verdaderos o falsos, pero las características de
ralidad y se basa en valores y normas. las cosas no son observables por la experiencia); con el intui-
cionismo como ejemplo. Dentro de las teorías No Descripti-
Conocimiento (Ciencia): Aquello que se sabe de ma-
vistas, podemos encontrar el Emotivismo (que sostiene que
nera cierta y sus causas. Doctrina ordenada que constituye
con afirmaciones morales no expresamos conocimiento, sino
una rama particular del saber humano. Disciplina filosófica. La
emociones con las que intentamos influir o incidir en las emo-
ética como disciplina filosófica intenta a través de métodos de
ciones y comportamientos de los demás); y el Prescriptivismo
análisis y experiencia propios de la filosofía, elaborar los con-
(que enuncia que al hacer juicios morales no describimos las
ceptos y argumentos para comprender la dimensión moral de
cosas "que son", sino "las que deberían ser"; es decir, expre-
la persona.
samos imperativos, enunciamos normas).
La moral se puede justificar desde tres perspectivas: la
Ética normativa: Distinguimos las teorías Deontológi-
Metaética (viendo qué son los juicios morales como juicios de
cas y Teleológicas; incluyendo un tercer grupo: la Ética de la
valor), la Ética normativa y mediante la propuesta de unas re-
virtud. A grandes rasgos, exponemos las principales diferen-
glas práctias para la discusión, escapando del "todo vale".
cias. Las Teorías Deontológicas que tienen como concepto
Metaética: Con este término se designa al estudio so- principal el "deber previamente establecido", están inspiradas
bre la significación, el sentido y la evolución histórica de los en Kant. Las Teorías Teleológicas se basan en las conse-
conceptos éticos. En un principio se distinguen dos grandes cuencias, y su corriente principal es el utilitarismo. Y, la Ética
grupos de teorías: Las Cognoscitivistas o Descriptivistas (di- de la virtud se basa en las actitudes de las personas, con la
cen que podemos conocer la ética o moral en términos de co- corriente de Aristóteles como base teórica.
nocimiento verdadero) y las No cognoscitivistas o no descripti-
Podemos señalar una serie de características que con-
vas (en las que no cabe conocimiento propiamente dicho).
forman la Ética de la Virtud según Aristóteles.
Dentro de las Descriptivistas, distinguimos las naturalistas
(sostienen que los términos éticos describen propiedades ob- Para Aristóteles, el orden social en los modos de vida
servables de las cosas); con el utilitarismo como ejemplo. Y, está directamente ligado con el orden natural de los mismos.
por otro lado, las teorías no naturalistas (creen que los juicios Aristóteles considera que, lo bueno es hacia lo que tienden

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las cosas de forma natural. Dicho de otra forma, todo aquello ber, la cual establece pautas de comportamiento que se de-
que es natural es, según este autor, bueno. ben seguir o leyes que regulan a los ciudadanos.
Sin embargo, esta teoría no está libre de crítica. Es, Se podría considerar como una ética independiente y
precisamente, la absolutización de su postura la que genera formal si tenemos en cuenta que no ofrece contenidos, no es-
más desacuerdo, ya que no podemos probar, a ciencia cierta, tablece pautas para llevar una vida que se pueda considerar
que lo natural puro exista. Por otra parte, muchas cosas de “buena" o “mala”.
las que consideramos "naturales", nos vienen dadas por la Mencionar por último, su implicación con el criterio de
cultura. Además, no podemos olvidar el hecho de que la natu- capacidad de universalización, que posibilita diferenciar entre
raleza evoluciona, no es estática, por lo que si ésta es sus- máximas de tipo moral y las que no lo son.
ceptible de cambio, lo bueno también se vería afectado.
Al igual que sucede con la teoría de Aristóteles, la teo-
Propuesta intermedia: La vía intermedia se basaría ría de Kant también es objeto de crítica:
en una idea prescriptivista y también en una perspectiva
deontologista. Pero esto no significa que sea incompatible con En primer lugar, a Kant se le puede criticar que, al rela-
otros puntos de vista. Es una propuesta teórica, a la par que cionar la ética con cómo deben hacerse las cosas, está uni-
práctica. Sus principales características serían: un punto de versalizando el concepto, porque presupone que todos debe-
vista moral, el diálogo, la racionalidad práctica y la coherencia mos entenderla del mismo modo. No obstante, la ética está li-
y universalidad (relacionadas con la idea de imparcialidad). gada a la moral, y ésta también es particular a cada persona.
Por lo tanto, probablemente el deber, no es visto igual por to-
Podemos señalar una serie de características que con- dos.
forman la ética kantiana.
En segundo lugar, Kant establece cómo hay que ac-
Kant, al definir la deontología, hace referencia al deber tuar, pero no nos dice si eso es bueno o no. La ética no se re-
y a las obligaciones, no nos habla de una ética relacionada fiere sólo a la forma, sino también al fondo de las cosas.
con el porvenir del hombre, de sus objetivos o de sus aspira-
ciones en la vida, más bien, enfoca la ética a una ética del de- Por último, Kant olvida por completo el sentimiento hu-
mano: según él tenemos que actuar en base al deber y no en

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base a lo que de verdad queremos hacer. En este sentido, ac- momento de tomar decisiones y debe ser enteramente libre
tuar conforme al deber nos aleja de la felicidad. de ejecutarlas.
La deontología es de sumo interés para el mundo pro-
Objetivos fesional, y en concreto, para profesiones que comportan una
Todo profesional está y debe estar sometido a contro- elevada responsabilidad social (médicos, abogados, docen-
les sociales más o menos rigurosos que permitan exigirle res- tes, psicólogos, periodistas…). Esa deontología busca un
ponsabilidades de muy diversa índole en relación con sus ac- equilibrio entre un determinado estilo de vida moral (lo que
tos, de ahí la necesidad de establecer unos principios éticos. antes denominábamos êthos o carácter moral) y un alto nivel
Independientemente de la propia conciencia, que debiera ser de profesionalidad técnico-científica. Esta doble dimensión ha
quién más rigiera el cumplimiento de los códigos morales, de tratarse con armonía y equilibrio para una mayor dignifica-
existe la figura de los colegios profesionales para mantener, ción de cualquier actividad laboral.
promover y defender la deontología. Éstos vigilan el cumpli-
miento de determinados niveles de exigencia, de competencia Ética y moral
y de calidad en el desempeño del trabajo de sus colegiados. Estos dos términos proceden uno del griego,<êthos>
El Estado, al convertir a los colegios profesionales en (=carácter), y otro del latín, <mos−moris> (=costumbre). Am-
corporaciones a través de mecanismos legales, propicia el bos tienen la misma raíz semántica y por tanto la misma signi-
modo de mantener la deontología profesional. Les encarga ficación original. Por ello Ética y Moral, etimológicamente, se
funciones públicas y les dota de la potestad de imponer una identifican y se definen como la "ciencia de las costumbres".
determinada disciplina a todos los profesionales pertenecien- Sin embargo, con el tiempo ambos vocablos han evoluciona-
tes a este colectivo. do hacia significaciones distintas.
Para que se pueda pedir responsabilidad por actuacio- El concepto de ética y el de moral están sujetos a dife-
nes profesionales se precisan dos requisitos: la independen- rentes usos dependiendo de cada autor, época o corriente fi-
cia y la libertad. El profesional debe ser independiente en el losófica. Por este motivo es necesario identificar las caracte-

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rísticas de ambos términos para poder establecer las distin-
Moral Ética
ciones y semejanzas pertinentes.
La moral hace referencia a todas aquellas normas de Nace en el seno de una
Surge en la interioridad de una per-
conducta que son impuestas por la sociedad, se transmiten sociedad y por tanto,
sona, como resultado de su propia
de generación en generación, evolucionan a lo largo del tiem- ejerce una influencia
reflexión y su propia elección. Pue-
po y poseen fuertes diferencias con respecto a las normas de muy poderosa en la
den coincidir o no con la moral reci-
otra sociedad y de otra época histórica. El fin último que persi- conducta de cada uno
bida.
guen estas reglas morales es orientar la conducta de los inte- de sus integrantes
grantes de esa sociedad. Actúa en la conducta
Influye en la conducta de una perso-
Por su parte, la ética es el hecho real que se da en la desde el exterior o des-
na de forma consciente y voluntaria.
mentalidad de algunas personas, es un conjunto de normas, de el inconsciente
principio y razones que un sujeto ha realizado y establecido
Destaca la presión del valor captado
como una línea directriz de su propia conducta.
Ejerce presión externa y y apreciado internamente como tal.
En ambos casos se tratan de normas, de percepciones, destaca su aspecto El fundamento de la norma ética es
y de "deber ser". Sin embargo, moral y ética presentan ciertas coercitivo, impositivo y el valor, no el valor impuesto desde
diferencias: punitivo el exterior, sino el descubierto inter-
namente en la reflexión de un sujeto

Por tanto, podemos afirmar que existen tres niveles de


diferenciación:
1. El primer nivel reside en la Moral, es decir, en las normas
de origen externo que condicionan la mentalidad del individuo.

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2. El segundo nivel en la ética conceptual, entendida como el
fesional)
conjunto de normas de origen interno, personal y autónomo.
3. El tercer nivel es la Ética axiológica como conjunto de nor- Esas normas y códigos son
mas originadas en una persona dada una reflexión previa so- mínimos y aprobados por los No es exigible a los profesio-
bre ciertos valores. profesionales de un determi- nales de un determinado co-
nado colectivo profesional lectivo (periodistas, médicos,
Mientras que la Ética se apoya en la razón y depende (periodistas, médicos, aboga- abogados,...)
de la filosofía; la Moral se apoya en las costumbres y la con- dos,...)
forman un conjunto de elementos normativos, que la sociedad
acepta como válidos. Se ubica entre la moral y el
Parte de la ética aplicada
derecho
Deontología y ética profesional
Una de las diferencias cuando hablamos de "ética" y
Estos dos términos suelen usarse como sinónimos, pe- "deontología" es que la primera hace directamente referencia
ro no lo son. Es importante destacar las principales diferencias a la conciencia personal, mientras que la segunda adopta una
entre ellos: función de modelo de actuación en el área de una colectivi-
dad. Por ello, con la concreción y diseño de códigos deontoló-
Deontología Profesional Ética profesional
gicos, además de autorregular esta profesión, se invita al se-
Orientada al deber Orientada al bien, a lo bueno guimiento de un camino muy concreto y a la formación ética
de los comunicadores.
Recogida en normas y códi- No se encuentra recogida en
De forma teórica, podríamos diferenciar dos grandes
gos "deontológicos" normas ni en códigos deonto-
grupos: la ética social y la ética individual. Dentro de la ética
lógicos, está relacionada con
individual se diferencia, también, una ética interpersonal que
lo que piensa el propio indivi-
es la que rige el comportamiento que tenemos en relación a
duo (conciencia individual/pro-
otros individuos. Aquí se puede situar la ética profesional ya

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que rige el comportamiento del profesional en su actividad la- a algún tipo de circunstancia, aunque sea en términos genéri-
boral. Los principios que rigen la profesión se obtienen a tra- cos. Pero también los principios se hacen inteligibles cuando
vés de métodos similares a los de la ética general: dialógico, adquieren concreción normativa y hacen referencia a las si-
inductivo y deductivo. Para conocer el fundamento ético y mo- tuaciones en las que se invocan y se aplican. En términos ge-
ral de un código ético, se requiere el estudio de la actividad nerales un principio enuncia un valor o meta valiosa. Las nor-
profesional en sí misma y no es suficiente la labor de un filó- mas, en cambio, intentando realizar el principio bajo el que se
sofo que desconozca la profesión. subsumen, dicen cómo debe aplicarse un principio en deter-
minadas situaciones.
La ética de las profesiones se mueve en el nivel inter-
medio de las éticas específicas o “aplicadas”. El profesional Tanto las normas como los principios son universales
se juega en el ejercicio de su profesión no sólo ser un buen o aun cuando el ámbito de aplicación de los principios sea más
mal profesional sino también su ser ético. No acaba de ser amplio y general que las normas específicas que caen bajo di-
considerada una persona éticamente aceptable quien en to- cho principio.
dos los ámbitos actuase bien y cumpliese con sus deberes Desde la perspectiva de la ética profesional, el primer
menos en el ejercicio de sus responsabilidades profesionales. criterio para juzgar las actuaciones profesionales será si se lo-
La ética general de las profesiones se plantea en términos de gra y cómo se logra realizar esos bienes y proporcionar esos
principios: el principio de beneficencia, el principio de autono- servicios (principio de beneficencia). Como toda actuación
mía, el principio de justicia y el principio de no maleficencia El profesional tiene como destinatario a otras personas, tratar a
deontologismo plantea los temas éticos en términos de nor- las personas como tales personas, respetando su dignidad,
mas y deberes. autonomía y derechos sería el segundo criterio (principio de
Los principios se distinguen de las normas por ser más autonomía). Las actuaciones profesionales se llevan a cabo
genéricos que éstas. Los principios ponen ante los ojos los en un ámbito social con demandas múltiples que hay que je-
grandes temas y valores del vivir y del actuar. Las normas rarquizar y recursos más o menos limitados que hay que ad-
aplican los principios a situaciones más o menos concretas, ministrar con criterios de justicia (principio de justicia). Y, en
más o menos genéricas. Las normas suelen hacer referencia todo caso, habrá que evitar causar daño, no perjudicar a na-

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die que pueda quedar implicado o afectado por una actuación y la deontología, por su parte, se centraría en definir cuáles
profesional (principio de no maleficencia). son las obligaciones concretas de cada actividad.

La deontología como ética La conciencia profesional


La conciencia humana es individual, pero tiene varias
profesional dimensiones: la conciencia reflexiva (porque es consciente de
Según José María Barrio, profesor titular de la Universi- sí misma) y la conciencia ética, que añade a la conciencia in-
dad Complutense de Madrid: dividual la condición de ser, además, una conciencia respon-
en un sentido vulgar se habla de deontología en refe- sable. Es decir, que con la primera cada persona se relaciona
rencia al buen hacer que produce resultados deseables, sobre con las demás, pero la conciencia ética nos responsabiliza en
todo en el ámbito de las profesiones. Un buen profesional es la forma de trato hacia esas otras personas. Además de estas
alguien que, en primer lugar, posee una destreza técnica que dos hay una clase de conciencia más, constituida como un
le permite, en condiciones normales, realizar su tarea con un
aceptable nivel de competencia y calidad. Las reglas del buen concepto muy importante relacionado con la deontología pro-
hacer –perfectum officium, acción llevada a cabo conforme a fesional: la conciencia profesional.
los imperativos de la razón instrumental– constituyen, sin du-
La conciencia profesional (Véase Teoría de Parsons)
da, deberes profesionales. Y esto no es en modo alguno
ajeno al orden general del deber ético. Aún más: las obligacio- es una dimensión esencial de la conciencia ética, a la que
nes éticas comunes para cualquier persona son, además, añade la responsabilidad que cada persona tiene. Se mani-
obligaciones profesionales para muchos fiesta en un comportamiento socialmente responsable acerca
En definitiva, cuando nos refiramos a una profesión de- de los deberes específicos de una profesión después de ha-
terminada, podemos hablar de la existencia de una ética y de ber interiorizado, asumido y personalizado un código de valo-
una deontología determinada. res referentes a dicha profesión, para después analizar, apli-
car y resolver problemas específicos de la profesión con la
La primera se podría centrar en determinar y perfilar el
mejor competencia y rectitud posibles y socialmente exigibles.
bien de una determinada profesión (aportación al bien social)

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Se puede hablar de cuatro niveles de la conciencia pro- La gran mayoría de los autores coinciden al señalar
fesional: que el fundamento de la responsabilidad es la libertad de la
voluntad.
1) La conciencia profesional es intransferible e indivi-
dual, nadie es responsable por ninguna otra persona. El sentimiento de responsabilidad también se puede ir
desarrollando a lo largo de la trayectoria vital y profesional de
2) Nivel de los deberes específicos, aprendidos, asumi-
una persona.
dos y personalizados por socialización ética. Cada persona
tiene que haberse socializado en el código deontológico de su Una profesión cualquiera debe tener un periodo de
profesión. aprendizaje, una preparación previa especializada y casi
siempre formal, que se debe completar con una formación
3) Nivel de madurez y equilibrio psíquico. Para que la
permanente que se completa con el paso del tiempo y la vi-
conciencia profesional pueda funcionar hay que gozar de un
vencia de distintas situacíones en la vida profesional a las que
grado de madurez mínimo.
enfrentarse.
4) Aptitud profesional para el ejercicio digno de una
El periodista, en virtud de los imperativos éticos que
profesión.
emanan de su profesión, es el responsable de facilitar al lec-
La costumbre y la responsabili- tor la comprensión y el conocimiento de la realidad compleja
en la que se desenvuelve. La veracidad y la evaluación de los
dad profesional posibles efectos que sobre el lector pudiera tener publicación
La costumbre son normas que crean una sociedad y o la omisión de determinadas informaciones, es fundamental
que le dan un hecho jurídico palpable. Tienen al igual que para la consolidación de los valores democráticos y la crea-
ocurre con las leyes, consecuencias cuando son violadas. El ción de una opinión pública responsable.
profesional debe regirse por su código de ética propio, pero
también tiene que tener en cuenta un marco de costumbre. Colegios profesionales
Artículo principal: Colegio profesional

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Los Colegios Profesionales, tal como los define la ley, fuente del derecho es el poder legislativo del Estado -que
“son corporaciones de derecho público, amparadas por la ley emana del ejercicio de la Soberanía Popular-, mientras que el
y reconocidas por el Estado, con personalidad jurídica propia origen de la deontología profesional no es "estatal", sino que
y plena capacidad para el cumplimiento de sus fines, entre los emana del propio colectivo profesional, y desde una labor de
que se encuentra la ordenación del ejercicio de las profesio- autorregulación. En casos excepcionales, la iniciativa de un
nes”. Además, son las corporaciones que elaboran los códi- código deontológico puede partir del Estado o de una entidad
gos deontológicos. supraestatal, como él es caso paradigmático del Código deon-
tológico de los periodistas del Consejo de Europa, aunque es
Los códigos deontológicos cumplen una triple función:
una condición necesaria que el colectivo profesional lo incor-
a) Fijar una serie de criterios de carácter científico-fun- pore a su actividad y ejerza una labor de autorregulación. Sin
cional para el ejercicio de la profesión, con el objetivo de dar estas dos condiciones, este código normativo se convertiría
operatividad y eficacia a las actividades ejercidas en el ámbito en derecho y no en deontología profesional. Por lo tanto, no
cubierto por las normas establecidas. es necesariamente excluyente de la deontología profesional
b) Refundir orientaciones éticas para el ejercicio de la un código de origen externo a la propia profesión, si pasa por
profesión y plasmarlas en códigos de deontología profesional. el filtro de la autorregulación.

c) La posibilidad de imponer sanciones disciplinarias a En el caso de las profesiones que requieren colegia-
los colegiados que incumplan los dictados de los códigos ción profesional, como la psicología, abogacía y la medicina,
deontológicos. Esta función tiene la singularidad de conferir a existe una institucionalización de la sanción. Sin embargo,
éstos relevancia jurídica estatal, lo que otorga a la deontolo- hay profesiones como el periodismo, que se ejercen sin cole-
gía ciertas coincidencias con el Derecho en lo que se refiere a giación obligatoria. En estos casos, el incumplimiento de las
la utilización de un procedimiento judicial. normas deontológicas lleva aparejada una sanción similar a la
que corresponde a la vulneración de las normas morales: ma-
Una diferencia importante entre la deontología profe-
la imagen pública, reproche, expulsión del grupo, etc. Esto las
sional y el derecho reside en el origen de estos dos órdenes
diferencia de las profesiones de colegiación obligatoria, carac-
normativos reguladores del ejercicio de una profesión. La

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terizadas por la institucionalización de la sanción. Pero no im- colectivo profesional de un miembro, sin llegar ésta a ser una
plica falta de gravedad. Un profesional puede considerar que sanción no formalizada.
una sanción por infracción del código de deontología profesio- No obstante, la deontología profesional tiene un mayor
nal tiene más importancia que una sanción administrativa. grado de institucionalización que la moral general, de tal mo-
Retomando la idea de que la deontología profesional do que, para hablar de deontología profesional, es necesario
es uno de los órdenes reguladores del ejercicio de una profe- un grado de institucionalización normativa -inferior a la del de-
sión, en una situación intermedia entre el derecho y la moral, recho pero superior a la de la moral. La moral, aunque es de
es necesario hacer una serie de precisiones. Las normas de carácter social, tiene un componente último que es individual,
la deontología profesional, aun sentidas como vinculantes en- mientras que la instancia última de la deontología profesional
tre los miembros del colectivo, se alejan del carácter coerciti- es colectiva, común a todo el grupo profesional. Igual que se
vo del derecho. El derecho es siempre coactivo, y la deontolo- da el conflicto entre moral y derecho, cabe la confrontación
gía profesional puede o no imponer sanciones y, en el caso del individuo con la deontología profesional a la que está so-
de aplicarse, son menos graves que las impuestas por el de- metido.
recho. La sanción más grave que puede imponer la deontolo-
gía profesional es la exclusión de la profesión. Autorregulación
Por otro lado, las sanciones de la deontología profesio- La deontología es uno de los tres órdenes normativos
nal en aquellas profesiones que no exigen para su ejercicio la que regulan el ejercicio de las profesiones, junto al Derecho y
colegiación obligatoria son sanciones sociales difusas; es de- la moral. Cabe señalar que las normas deontológicas se en-
cir, que aparte de no llegar al grado de gravedad de la san- cuentran a medio camino entre los otros dos órdenes normati-
ción jurídica, no tienen por qué estar necesariamente institu- vos.
cionalizadas. Un ejemplo de sanciones sociales difusas -en
Una característica fundamental de la deontología profe-
este sentido de informalidad, cercanas a la moral- emitidas
sional es que tiene un fuerte componente de autorregulación,
por la deontología puede ser la consideración de exclusión del
entendida en un sentido colectivo. Se trata de una interioriza-
ción de las normas propias de la profesión. Se diferenciaría

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del Derecho en que éste es creado por el Estado, y de la mo- TELEOLOGÍA
ral en que la deontología tiene un carácter colectivo, no se ba-
sa en los principios individuales. Otra diferencia clave frente al
I. NOCIÓN DE TELEOLOGÍA.
Derecho, es que éste tiene un marcado carácter coactivo, im-
pone sanciones al incumplimiento de sus normas. La deonto- El término teleología proviene de los dos térmi-
logía, por su parte, puede o no incluir sanciones, y siempre nos griegos Télos (fin, meta, propósito) y Lógos (ra-
serán menos graves que las relacionadas con el Derecho zón, explicación).
(surgidas de instituciones jurídicas). Así pues,teleología puede ser traducido como
No obstante, la deontología puede institucionalizarse a «razón de algo en función de su fin», o «la explica-
través de los Códigos Deontológicos, la colegiación... (instru- ción que se sirve de propósitos o fines». Decir de un
mentos o mecanismos que dotan de más efectividad a la suceso, proceso, estructura o totalidad que es un su-
deontología), pero siempre presenta una institucionalización ceso o un proceso teleológico significa dos cosas fun-
mucho menor a la del Derecho. Las normas del Derecho son damentalmente: a) que no se trata de un suceso o
"ajenas" al mismo, junto al frentes extremas, mientras que lo proceso aleatorio, o que la forma actual de una totali-
característico de la deontología profesional es la autorregula- dad o estructura no es (o ha sido) el resultado de su-
ción. Los profesionales son creadores, sujetos y objetos de cesos o procesos aleatorios; b) que existe una meta,
las normas deontológicas de su profesión correspondiente. fin o propósito, inmanente o trascendente al propio
Participan (a través de sus asociaciones, por ejemplo) en la suceso, que constituye su /razón, explicación o senti-
creación de los códigos deontológicos que, a su vez, deberán do. En términos de cierta tradición filosófica, esto
aplicar. equivaldría a decir que dicha meta o sentido son la
razón de ser del suceso mismo, lo que le justifica en
La autorregulación es necesaria porque delimita cam-
su ser. Como se ve, el carácter teleológico de un su-
pos de actuación, alerta sobre conductas alejadas del bien co-
ceso se opone a su carácter aleatorio. Sin embargo,
mún y puede invitar al profesional a dirigir sus acciones por el
de ahí no podemos deducir que teleológico y necesa-
fomento de valores que promuevan una vida más humana.
rio (en su acepción epistemológica de legaliforme),

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sean coincidentes. Un suceso es necesario relativa- gico de un suceso o acontecimiento (la acción huma-
mente a un cierto marco de referencia si, dadas cier- na) cumple las notas anteriormente mencionadas: la
tas condiciones, es lógicamente imposible que dicho acción teleológica no es la acción arbitraria, la que
suceso no tenga lugar en la estructura ontológica de responde a intenciones momentáneas, a caprichos o
dicho marco. No obstante, decir de un suceso que es deseos del momento sin ninguna articulación supe-
teleológico relativamente a un marco de referencia, rior; por el contrario, responde a una intencionalidad
significa que existe una tendencia, propensión, etc. (fin), conscientemente explicitada, del agente y articu-
en tal marco a desarrollar ciertas formas o estructu- lada generalmente dentro de un sistema teleológico
ras que ceteris paribus (i.e., manteniendo ciertas va- (fines últimos e intermedios) que constituyen su pro-
riables constantes) tendrán lugar, y respecto a las yecto vital. Ahora bien, para que una acción sea te-
cuales tal suceso es una fase, etapa o momento de leológica no es suficiente con que responda a un fin
su desarrollo. consciente del agente; es preciso también que dicho
fin haya sido asumido consciente y críticamente. De
Obsérvese, finalmente, que mientras lo nece-
otro modo, la estructura teleológica de un proyecto vi-
sario es lógicamente incompatible con la indetermina-
tal personal se opone, en tal caso, a las formas de vi-
ción, lo teleológico es compatible en cierto grado con
da miméticas, inerciales, irreflexivas y alienadas.
la indeterminación, aunque un suceso o proceso te-
leológico no es, en sí mismo y en relación a su fin, in- II. EXPLICACIÓN TELEOLÓGICA VERSUS
determinado. De ahí que en ocasiones se haya ha- EXPLICACIÓN CAUSAL.
blado de distinguir dos tipos de necesidad: la necesi- De las cuatro causas que, según Aristóteles,
dad física y lanecesidad teleológica. se necesitaban para explicar exhaustivamente un fe-
Fuera del ámbito ontológico, la teleología se nómeno, hay dos que nos interesa especialmente
dice de la acción humana y, así, de los denomina- destacar en relación a la cuestión que nos ocupa, a
dos proyectos, planes, decisiones futuras, objetivos saber: la causa eficiente y la final. La causa eficiente
globales vitales, etc. En este caso, el carácter teleoló- la constituye el agente (o agentes) que en su acción

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(interacción) determinaron el suceso actual a expli- dicho sentido o finalidad está, por así decir, incardina-
car, y corresponde a lo que usualmente hoy entende- do en la esencia o naturaleza de cada ser particular o
mos como causa en sentido estricto. La causa final, de algunos seres particulares; b) en cuanto que dicho
por su parte, la constituye el fin (o meta) al que el su- sentido o finalidad es una razón trascendente al ser
ceso se halla destinado. Esta diferenciación es impor- de la totalidad. Este último modo es el que aparece
tante, dado que ha venido a constituirse histórica- ejemplificado en la quinta vía tomista en la que, to-
mente en dos modelos paradigmáticos de explicación mando al ser en su totalidad y no en la horizontalidad
de la naturaleza, con sus respectivas ontologías: el de su devenir, sino en la verticalidad misma de su de-
modelo causalista (con su respectiva ontología de in- venir, se muestra la inviabilidad de la causalidad efi-
dividuos, sucesos y relaciones legaliformes entre los ciente como modelo explicativo satisfactorio de la ra-
mismos, ajena por completo a postular propósitos o zón de la totalidad misma.
finalidades en lo que acontece) y el modelo finalis- Resumiendo, el modelo finalista no niega el
ta (que asume sólo parcialmente el modelo causalis- modelo explicativo causalista, sino que lo subsume.
ta, esto es, sin el postulado de cierre ontológico se- Lo que no se acepta es que la explicación por causas
gún el cual «eso es todo lo que hay»). eficientes se constituya en un principio metodológico
Mientras para Aristóteles, familiarizado princi- y ontológico absoluto. Su éxito en ciertos ámbitos (r
palmente con la explicación de los fenómenos bioló- ciencias físicas y naturales) se debe exclusivamente
gicos y sociales, ninguna explicación natural podía a la especificidad de dichos ámbitos; pero su extrapo-
considerarse satisfactoria, de no enunciar sus cuatro lación a cualquier otro ámbito sería una inferencia fa-
causas, a partir de Galileo el recurso a la explicación laz: trivialmente observable en las ciencias humanas
finalista se considerará un error metodológico y un y sociales, donde los fines (intenciones, intencionali-
obstáculo en la investigación de la naturaleza. El mo- dad) son parámetros irrenunciables en la explicación
delo finalista admite que existe un sentido o finalidad de la acción individual o colectiva; menos trivialmen-
en lo que hay, y esto de dos formas: a) en cuanto que te, aunque problemáticamente aceptable, en lo que

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respecta a ciertas áreas teóricas de las ciencias bio- en una situación dada (una de cuyas consecuencias,
lógicas (por ejemplo, teoría de la evolución) donde, al menos prevista, es el fin mismo de la acción). b)
para algunos autores, la suposición de que la apari- Segunda: el valor de nuestras acciones o modos de
ción de la inteligencia y la consciencia pueda y/o de- acción es una cualidad intrínseca de la acción misma,
ba explicarse como resultado del azar y la legalidad independientemente no sólo de las consecuencias de
fenoménica ciega, es, cuando menos, resultado de la acción, sino también de cualquier circunstancia en
un desideratum metodológico y no una /verdad expe- la que esta tenga lugar. A la primera tesis la denomi-
rimental o un dato de observación. namos criterio teleológico; a la segunda, criterio
deontológico. Según el criterio teleológico, el modo
III. ÉTICAS TELEOLÓGICAS VERSUS ETI-
de acción consistente en mentir, por ejemplo, no de-
CAS DEONTOLÓGICAS.
be ser calificado de moralmente malo o inacepta-
Teleológico y Teleología aparecen también ble sin más, es decir, al margen de las circunstancias
asociadas a problemas relacionados con la Filosofía y/o consecuencias a las que una realización concreta
Práctica o /Ética como el siguiente: ¿cuáles son los de ese modo de acción pudiera dar lugar. Según el
criterios, en virtud de los cuales decidir la bondad mo- criterio deontológico, por el contrario, cualquier reali-
ral de nuestras acciones o modos de acción? Se trata zación concreta de ese modo de acción será moral-
de analizar si las acciones son siempre buenas o ma- mente inaceptable y, en consecuencia, será moral-
las dependiendo de sus resultados y de las circuns- mente inaceptable el modo de acción mismo.
tancias en que se llevan a cabo, o si hay acciones
En ocasiones se ha acusado injustamente de
que son moralmente buenas independientemente de
que la adopción de un criterio teleológico conlleva ne-
sus resultados, etc.
cesariamente la adopción de una ética relativista, tec-
Básicamente, hay dos respuestas lógicamente nócrata y egoísta. Vamos a intentar mostrar que esto
incompatibles a dicha cuestión. a) Primera: la bondad es incorrecto, enumerando y analizando algunas de
moral de nuestras acciones o modos de acción, de-
penderá de la bondad moral de sus consecuencias

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las dificultades de la adopción de un criterio teleológi- dos de sus acciones posibles, por lo dicho anterior-
co y algunas réplicas a las mismas. mente. Por otro lado, una regla general como «actúa
de modo que aumentes al máximo el beneficio o utili-
Las dificultades del criterio teleológico parecen
dad esperada», se haría inoperante en la práctica. A
ser las siguientes:
falta de una regla a priori que me indique lo que es
1. Imposibilidad de una estimación completa bueno o malo hacer, podría confundir mis intereses
de todas las consecuencias de nuestras acciones en personales con lo que es moralmente correcto hacer.
una situación dada. Esta primera objeción señala la
3. El criterio teleológico pone en peligro el prin-
inviabilidad práctica del criterio teleológico dado que,
cipio de cooperación en el que se basa toda la vida
como parece exigir el criterio, una valoración comple-
social. Y esto básicamente porque, en unos casos, es
ta de una acción en una circunstancia particular, re-
preciso actuar sin necesidad de conocer las intencio-
queriría la previsión completa de todas sus conse-
nes de las demás personas; y en otros, es precisopo-
cuencias. Y esto, la mayor parte de las veces, por no
der confiar en que los otros actuarán de una forma
decir todas, resulta práctica o teóricamente imposible.
concreta. La vida social sólo es posible si cada indivi-
De otro lado, referir la bondad de una acción a la
duo espera que los demás vayan a comportarse o a
bondad de sus consecuencias parece indicar la exis-
respetar ciertos principios, normas o convenciones
tencia en tal criterio de una especie de circularidad in-
con carácter general, y no que vayan a comportarse
soslayable.
según estimaciones de consecuencias.
2. El criterio teleológico hace imposible el
4. El criterio teleológico carece de una escala
aprendizaje moral. Las normas y valores morales de-
de valores humanos. Según las Éticas Teleológicas,
ben ser aprendidos. Sin embargo, si siguiésemos una
como no hay actos buenos o malos en sí, sino de-
concepción teleológica, el aprendizaje de lo que es
pendientes de las circunstancias y de las consecuen-
moralmente correcto se haría imposible, dado que no
cias, no hay derechos inviolables. Y esto parece lle-
pueden preverse todas las circunstancias en las que
varnos inexorablemente a la conclusión de que, en
la otra persona deberá actuar, ni tampoco los resulta-

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ciertas circunstancias, podría considerarse legitimado dos. Por ejemplo, ser responsable con los deberes
el sacrificio de los intereses (o de los /derechos fun- propios, valorarse a sí mismo por lo que se es y no
damentales, como el de la vida o la libertad) de algu- por lo que se tiene, ser solidario con los demás, etc.,
nas minorías, en función de considerar los intereses son acciones que tienen, por regla general, mejores
de ciertas mayorías más deseables en general. resultados que sus acciones contrarias o que el no
llevarlas a cabo. Por consiguiente, son valores o ac-
No obstante, aunque dichas dificultades pudie-
ciones que pueden considerarse correctos o válidos a
ran parecer decisivas, no es así. Las posibles répli-
priori.
cas a las mismas pueden enunciarse como sigue:
3. El criterio teleológico no niega la utilidad de
1. La cuestión no consiste en disponer de un
ciertas convenciones, ni cuestiona su moralidad. No
conocimiento completo de la situación, a la hora de
obstante, las convenciones no pueden considerar-
tomar decisiones moralmente correctas, sino en dis-
se en sí mismas el fundamento de la moralidad: an-
poner del mejor conocimiento posible. En segundo lu-
tes que fundamentar, las convenciones deben ser
gar, no existe tal pretendida circularidad. Se ha argüi-
fundamentadas teleológicamente.
do, por ejemplo, que tenemos un conocimiento intuiti-
vo de los fines o resultados que son buenos y, no 4. La ética teleológica no implica necesaria-
obstante, ello no implica que nuestro juicio práctico mente que no existan derechos inviolables. Lo único
acerca de nuestro deber vaya, por ello, a ser eviden- que enuncia es que, en una situación determinada, la
te. Por otro lado, se ha dicho que el valor de un fin o acción moralmente correcta es aquella que produzca
resultado no indica una cualidad del mismo, sino que los mejores resultados. El punto de vista teleológico
está en relación a la estructura del ser humano, a sus puede aceptar perfectamente derechos inviolables (a
necesidades básicas y a sus intereses legítimos. la vida, a la intimidad...). Para ello basta mostrar que,
en cualquier circunstancia, o en la mayoría de las cir-
2. Pueden ser enseñados como acciones mo-
cunstancias, dichos resultados son los mejores resul-
ralmente correctas aquellas que, en la práctica y de
modo general, han mostrado dar los mejores resulta-

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tados posibles. Por ejemplo, mentir tiene, por regla
general, malas consecuencias morales.
Por consiguiente, según la tesis teleológica, no
es moralmente correcto mentir (en general). La insoli-
daridad, por regla general, tiene malas consecuen-
cias morales. En consecuencia, no es moralmente
correcto ser insolidario.

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