Teoría del Acto Jurídico en Chile
Teoría del Acto Jurídico en Chile
§ GENERALIDADES
La teoría general del acto jurídico es invención doctrinaria1. El Código Civil chileno no acoge ni
regula expresamente una figura general del acto jurídico. Desconoce incluso el término2.
El Libro IV del Código Civil chileno, titulado “De las obligaciones en general y de los contratos”,
contiene numerosas normas que, por su carácter general, pueden aplicarse no sólo a los contratos,
sino que también a los actos jurídicos que no participan de esa calidad.
Hay consenso, tanto en la doctrina como en la jurisprudencia, de que todos los actos jurídicos se
rigen por las mencionadas normas, a menos que el tenor de la disposición o la naturaleza de las
cosas las limiten solamente a las convenciones o contratos.
Hechos jurídicos. Conceptos generales.
1
Desde tiempos remotos, los juristas han procurado encontrar el elemento común vinculante de las diversas instituciones
del derecho privado.
2
Lo mismo se advierte en la mayoría de los códigos modernos. Nuestro Código no habla de actos jurídicos, sino que
utiliza los términos actos, convenciones, declaración de voluntad.
|
Surge de lo expuesto una primera clasificación de los hechos. Estos pueden ser:
a) Hechos naturales, que son todos los acontecimientos de la naturaleza.
b) Hechos del hombre, aquellos acontecimientos o actos que ejecute el hombre, como caminar,
comer, casarse, comprar, testar, etc.
No todos los hechos interesan al Derecho, pues algunos son jurídicamente irrelevantes. Nace así
una segunda clasificación:
a) Hechos simples o materiales, son todos aquellos que no tienen relevancia jurídica.
b) Hechos jurídicos, son acontecimientos de la naturaleza o del hombre que produce efectos
jurídicos.
Se afirma por la doctrina que un hecho está dotado de relevancia jurídica cuando su acaecimiento
permite cambiar una realidad preexistente, creándose nuevas situaciones que van a tener una
distinta calificación jurídica3.
Para que un hecho jurídico produzca consecuencias de derecho es menester que la ley le haya
atribuido tal virtud.
3
Por ejemplo, el matrimonio es un hecho jurídicamente relevante. Dándose los supuestos establecidos por el legislador
para que un hombre y una mujer se unan en matrimonio, se produce, de inmediato, un cambio de la situación de los
contrayentes, que del estado civil de solteros pasan a tener el de casados.
2
|
B. Atendiendo a que los efectos del acto pueden o no surgir como consecuencia inmediata y
directa de la manifestación de voluntad:
1. Negocios jurídicos: Los efectos por él producidos son los queridos por su autor o por las
partes, de tal modo que dichos efectos surgen como consecuencia inmediata y directa de la
voluntad.
2. Actos jurídicos: Los efectos que éste produce no van necesariamente adheridos a la
voluntad de sus autores y, muchas veces, son independientes de ella. Ej.: Construcción de
un edificio en terreno ajeno sin conocimiento del dueño.
[ ! ] Esta clasificación es desconocida por nuestra legislación y doctrina. Los autores nacionales
distinguen entre actos voluntarios realizados con la intención de producir efectos jurídicos y actos
voluntarios realizados sin dicha intención, denominando actos jurídicos sólo a los primeros y
hechos jurídicos a los segundos. En este orden de ideas, nuestra doctrina hace sinónimas las
expresiones “acto jurídico” y “negocio jurídico”.
3
|
§ ACTO JURÍDICO
El acto jurídico es una manifestación de voluntad hecha con el propósito de crear, modificar,
transferir o extinguir derechos, y que produce los efectos queridos por su autor o por las partes,
porque el derecho sanciona dicha manifestación de voluntad.
Características:
a) Es una manifestación de voluntad. Todo acto jurídico requiere de ella. No basta con la
existencia de la voluntad interna o psicológica, sino que es necesario que la voluntad del autor
o de las partes se exteriorice por medio de una declaración o de un comportamiento que permita
conocerla.
b) Debe perseguir un propósito específico y determinado. Este debe ser necesariamente jurídico,
es decir, crear, modificar, transferir o extinguir derechos subjetivos.
c) La manifestación de voluntad produce los efectos queridos por el autor o partes, porque el
derecho lo sanciona.
4
|
3. Elementos accidentales: Elementos, o mejor dicho, cosas accidentales de un acto jurídico, son
aquellas que no son ni de la esencia ni de la naturaleza, pero que las partes pueden agregar o
incorporar al acto jurídico a través de las cláusulas especiales y -agregamos- sin que estas
alteren la esencia del mismo. Así, en la compraventa se puede indicar que el precio se pagará
el 10 de noviembre de 2020, o que si Bruto se casa con Simpronia, deberá restituir el caballo
que Mecenas le donó, etc.
2. Requisitos de validez: Son aquellos necesarios para que el acto jurídico tenga una vida sana y
produzca sus efectos en forma estable y efectiva. La omisión de un requisito de validez no
impide que el acto nazca y produzca sus efectos, pero nace con un vicio que lo expone a perecer
si es invalidado, digamos desde ya, por una sentencia judicial. Estos son: la voluntad (o el
consentimiento) exenta de vicios; el objeto lícito; la causa lícita, la capacidad. Asimismo, la
ley exige en ciertos casos una solemnidad como un requisito de validez del acto jurídico, como
por ejemplo, la presencia de testigos hábiles en el testamento.
4
Nuestro Código no habla de elementos de la naturaleza, sino que dice que en todo contrato se distinguen “cosas” de
la esencia de la naturaleza y accidentales.
5
|
1. Actos unilaterales son aquellos que para nacer a la vida jurídica requieren solamente la
manifestación de voluntad de una parte (como el testamento, la oferta, la aceptación de
herencia, la renuncia de los gananciales, etc.). Cuando hablamos de parte, lo decimos en
el sentido de un solo centro de interés jurídico. En realidad en los actos unilaterales no es
correcto hablar de parte, sino que se denomina autor a la parte cuya voluntad es necesaria
para darle nacimiento.5
En doctrina estos actos se subclasifican en:
a) Acto unilateral simple es el que emana de la voluntad de una sola persona (el
testamento).
b) Acto unilateral complejo es aquel que procede de varias personas físicas que están
manifestando una voluntad común (la oferta que hacen varios comuneros de vender una
cosa común).
2. Actos bilaterales son aquellos que para nacer a la vida jurídica requieren la manifestación
de voluntad de dos partes6 (donación, comodato, tradición, capitulaciones matrimoniales,
novación, matrimonio, etc.). El término parte se reserva para aquellas personas que
teniendo intereses antagónicos se ponen de acuerdo para dar nacimiento a un acto jurídico
bilateral. El número de personas físicas que concurren es irrelevante para esta
clasificación, lo importante es que existan dos centros de intereses contrapuestos que
tienen la aquiescencia de celebrar un acto. A los actos jurídicos bilaterales se les denomina
indistintamente convención, y se definen como el acuerdo de voluntades que crea,
modifica y extingue derechos subjetivos. Cuando la convención crea derechos, se
denomina contrato. Nuestro Código, erradamente, hace sinónimas las expresiones contrato
y convención, como puede apreciarse de la lectra del art. 1437 y 14387.
3. Actos plurilaterales. Esta clasificación ha sido agregada por la doctrina moderna. Son
aquellos que para nacer a la vida jurídica requieren la manifestación de voluntad de más
de dos partes (ej: la novación por cambio de deudor, que requiere la voluntad del deudor,
del tercero que acepta la nueva obligación en su favor y del acreedor que consiente en
libertar de la obligación primitiva al deudor.).
5
En doctrina se distingue el acto unilateral simple, que emana de la voluntad de una sola persona (testamento) y
complejo, que procede de varias personas físicas que manifiestan una voluntad común (oferta que hacen varias
personas de vender una cosa).
6
El término parte se reserva para aquellas personas que teniendo intereses antagónicos o contrapuestos, se ponen de
acuerdo para dar nacimiento a un acto jurídico bilateral.
7
El Código Civil francés (en adelante Code), antes de la reforma del año 2016, señalaba en su artículo 1101 (símil de
nuestro 1438), que “El contrato es una convención (…)”.
6
|
II. Atendiendo a si los efectos del acto pueden o no encontrarse subordinados a la muerte del autor
o de una de las partes. Actos entre vivos y mortis causa.
1. Actos entre vivos son aquellos que no requieren por su misma naturaleza la muerte del autor
o de una parte para que produzca sus efectos. Constituyen la regla general.
2. Actos por causa de muerte: Aquellos que requieren como supuesto necesario para la
producción de efectos la muerte del autor o de una de las partes. El ejemplo clásico es el
testamento, pero también existen otros, como el mandato destinado a ejecutarse después de
la muerte del mandante.
III. Atendiendo a la utilidad o beneficio para quienes lo ejecutan. Actos gratuitos y onerosos.
1. Actos a título gratuito, son aquellos que se celebran en beneficio exclusivo de una persona
o de una parte, sufriendo la otra un gravamen de carácter económico. Por ejemplo, la
donación, el depósito, el testamento.
2. Actos a título oneroso, son aquellos que se celebran teniendo en consideración la utilidad o
beneficio de ambas partes, gravándose cada una en beneficio de la otra. Ejemplos: la
compraventa, el aporte en sociedad, etc.
Hay algunos actos que pueden ser de uno u otro carácter, como la tradición, que dependerá de
la naturaleza del título que lo antecede. Hay otros en se ha discutido si son gratuitos u onerosos,
como la hipoteca.
IV. Atendiendo a si el acto puede o no producir sus efectos de inmediato y sin limitaciones. Actos
puros y simples.y sujetos a modalidad.
1. Actos puros y simples, son los que producen sus efectos de inmediato y sin limitaciones.
Constituyen la regla general.
2. Actos sujetos a modalidad, son aquellos cuyos efectos están subordinados a una modalidad,
las que, por regla general, constituyen un elemento accidental.
Las modalidades son las cláusulas o elementos que se incorporan a un acto jurídico con
el fin de alterar sus efectos normales. Las principales modalidades son la condición, el
plazo y el modo8.
La doctrina agrega la solidaridad, pues altera el efecto normal de la simple conjunción
de las obligaciones de un acto jurídico cuando concurren pluralidad de sujetos activos o
pasivos.
Otra modalidad que ha sido añadida por la doctrina es la representación. Como se verá
en su momento, nuestros tribunales han seguido hoy en día la teoría de la modalidad,
dejando atrás la teoría de la ficción para explicar su naturaleza.
8
Estas modalidades no siempre son elementos accidentales. En los contratos bilaterales, una condición (la resolutoria
tácita) es un elemento de la naturaleza. Mientras que en el contrato de promesa, el plazo y la condición se vuelven
elementos esenciales del contrato, de modo que su ausencia produce su invalidez.
7
|
VI. Atendiendo a si el acto jurídico puede o no subsistir por sí mismo. Actos principales y
accesorios.
1. Actos principales son aquellos que subsisten por sí mismos, sin necesidad de otro acto. Son
principales la compraventa, la promesa, el matrimonio, el testamento, la novación, etc.
2. Actos accesorios. Del artículo 1442 se desprende que son aquellos que tienen por objeto
garantizar el cumplimiento de una obligación principal, de modo que no puedan subsistir
sin ella. El legislador establece dos características propias de los actos accesorios: i. Que
garantice el cumplimiento de una obligación principal; y ii. Que su subsistencia dependa de
la existencia de la obligación principal a la que accede.
No obstante, existen algunos actos que si bien están supeditados a un acto principal, no
tienen por objeto garantizar una obligación principal. Por ello, la doctrina ha distinguido:
a) Actos de garantía o cauciones, que son aquellas que se constituyen para asegurar el
cumplimiento de una obligación principal, de tal manera que no pueden subsistir sin ella.
Ej: la prenda, la fianza, la cláusula penal, los esponsales.
El legislador reserva la voz accesorio sólo a estos.
b) Actos dependientes, expresión creada por la doctrina para referirse a aquellos actos que
si bien no pueden subsistir sin un acto principal, no persiguen asegurar el cumplimiento
de obligación alguna. Ej: las capitulaciones matrimoniales, la posposición de hipoteca.
[ ! ] Es oportuno destacar que los actos jurídicos accesorios no pueden subsistir, es decir,
mantener la vida o seguir viviendo sin un acto jurídico principal; pero pueden tenerexistencia
jurídica con anterioridad al acto principal. Normalmente las cauciones se constituyen con
posterioridad o coetáneamente con el acto jurídico principal. Pero no se divisa ningún
problema en que se constituyan antes de éste.
VII. Atendiendo a si ley puede o no exigir formalidades para celebración. Actos solemnes y no
solemnes.
1. Actos solemnes son aquellos que están sujetos a la observancia de ciertas formalidades
especiales requeridas por la ley, sea para la existencia misma del acto o para su validez, de
tal modo que su omisión trae como consecuencia la inexistencia del acto o su nulidad.
Ejemplos: el matrimonio que, entre otros requisitos, exige la presencia de un Oficial de
Registro Civil; el contrato de promesa que requiere escrituración, las capitulaciones
matrimoniales que requieren de escritura pública y subinscripción al margen de la
inscripción matrimonial, etc.
2. Actos no solemnes: Aquellos que no están sujetos a requisitos externos o formales para su
existencia o para su validez. La regla general es que los actos sean consensuales.
8
|
El primer requisito de existencia del acto jurídico es la voluntad. Es el requisito original y más
importante del acto, pues sin la intención de un sujeto de derecho en orden a producir un efecto
jurídico, simplmente no hay nada.
Para que produzca efectos es preciso que cumpla con dos requisitos copulativos:
1. La voluntad debe ser manifestada. La intención que una persona puede tener de otorgar o
celebrar un acto o convención carece de relevancia jurídica si se mantiene en su fuero interno.
El dereho interviene cuando esa voluntad se exterioriza y consta en realidad. Esta
manifestación puede ser de dos clases, expresa o tácita:
a) Expresa: Ocurre cuando la voluntad se exterioriza a través de una declaración contenida en
palabras o incluso en gestos o indicaciones. En simple, la voluntad se manifiesta en términos
formales y explícitos, sin que sea necesario realizar conjeturas o interpretaciones para
dilucidar la voluntad del autor o parte.
b) Tácita: La voluntad se manifiesta a través de un comportamiento de donde se extrae una
conclusión inequívoca, y desprender una manifestación de voluntad implícita o indirecta.
Para nuestro Código, por regla general, la manifestación expresa o tácita tienen el mismo
valor y producen los mismos efectos. Así, la aceptación de una herencia puede ser expresa,
como cuando el heredero declara aceptarla en un instrumento, o tácita, cuando enajena un bien
de la herencia aun por causa urgente [art. 1241]. Así, el mandato puede aceptarse de forma
expresa o tácita, ésta última consistiría ya en la ejecución del encargo, ya en realizar diligencias
en orden a ejecutarlo [art. 2124].
Excepción: En ciertos casos el legislador exige manifestación expresa, como en el testamento,
la solidaridad, la novación por cambio de deudor. Por los demás, no hay problema en que las
partes puedan exigir manifestación expresa.
El silencio.
Se discute en doctrina la posibilidad de atribuir al silencio una manifestación de voluntad. La
regla general es la negativa, pues el silencio de por sí no constituye manifestación de voluntad
en ningún sentido, ni positivo ni negativo.
Excepción: El silencio puede tener mérito de manifestar una voluntad cuando así lo señala la
ley, lo establecen las partes o lo dispone el juez.
a) Casos en que la ley le atribuye valor al silencio:
i. El asignatario que está constituido en mora de declarar si acepta o repudia una herencia,
se presume por ley que repudia si en el plazo de 40 días (o un año) contados desde la
notificación del requerimiento [art. 1233].
ii. Las personas que por su profesión u oficio se encargan de negocios ajenos, están
obligadas a declarar lo más pronto posible si aceptan o no el encargo que una persona
9
|
2. La manifestación debe ser seria. Es seria cuando existe el verdadero propósito de producir un
efecto práctico sancionado por el derecho. Por lo tanto, la cátedra excluye aquellas voluntades
que se despliegan en una obra de teatro u otras expresiones visuales, así como también las
propuestas irrisorias, como la venta de setenta hectáreas por $30.
10
|
b) La regla general es que las partes puedan obligarse por su sola voluntad, por lo que los
requisitos adicionales para el perfeccionamiento de un acto o contrato son excepciones y,
por lo mismo, deben interpretarse de forma restrictiva y evitar las analogías.
c) El legislador protege la libre y espontánea voluntad, sancionando los vicios de que pueda
adolecer y estableciendo incapacidades para celebrar actos y contratos.
1. La oferta o propuesta es un acto jurídico unilateral por el cual una persona propone a otra
celebrar una determinada convención9. PESCIO la define como “el negocio jurídico unilateral
por medio del cual una parte propone a otra la celebración de una determinada convención, de
modo tal que, aceptada pura y simplemente, quede perfecto el negocio”.
La oferta debe ser completa, es decir, debe formularse en términos tales que baste con la
simple aquiescencia de la persona a quien la oferta va dirigida para que se perfeccione.
La Oferta que no señala los elementos esenciales de la convención, son ofertas incompletas
que no producen ningún valor10 .
La respuesta del destinatario de la propuesta formulando, a su vez, una oferta, se llama
contraoferta.
9
Como acto jurídico que es, debe cumplir con los requisitos de existencia y validez, por lo tanto, debe ser una
manifestación de voluntad seria.
10
Por ejemplo, la oferta de vender un caballo por una suma módica o razonable.
11
|
Clasificación de la oferta
a) Expresa o tácita: Oferta expresa es aquella que el proponente, en términos explícitos y
directos, revela su intención de celebrar una determinada convención. Puede ser verbal o
escrita. Propuesta tácita es aquella que se desprende de un comportamiento que revela
inequívocamente la proposición de celebrar una convención.
b) Oferta hecha a persona determinada o indeterminada: Determinada es aquella que va
dirigida a un destinatario que se encuentra individualizado, mientras que la indeterminada
no va dirigida a ninguna persona en especial, sino que al público en general.
Las ofertas indeterminadas contenidas en catálogos, circulares u otra especie de anuncios
impresos no son obligatorias para el que las hace [art. 105.1 CCo]. Por la inversa, la oferta
contenida en anuncios impresos dirigida a persona determinada, lleva siempre la condición
implícita de que al tiempo de la demanda no hayan sido enajenados los efectos ofrecidos,
que no hayan sufrido alteración en su precio y que existan en el domicilio del oferente [2].
[ ! ] Es indiferente que la oferta emane del futuro deudor o acreedor.
Clasificación de la aceptación:
a) Expresa: Aquella en que el destinatario de la propuesta manifiesta en términos explícitos
y directos su conformidad con ella. Puede ser verbal o escrita.
b) Tácita: Aquella que se desprende de un comportamiento que revela inequívocamente la
aquiescencia o asentimiento a la oferta.
c) Pura y simple: Aquella en que destinatario manifiesta su conformidad en los mismos
términos en que se le formuló.
d) Condicionada: Aquella en que el destinatario de la propuesta introduce modificaciones o
sólo se pronuncia parcialmente. La aceptación condicionada importa una contraoferta del
destinatario al proponente, y para que se forme el consentimiento el primitivo oferente
debe adherir a las condiciones o modificaciones que constituyen la contraoferta [art. 102
CCo].
Puede ocurrir que la oferta comprenda varias cosas y que el destinatario se pronuncie solamente
con respecto a alguna de éstas. Para determinar los efectos debemos distinguir:
a) La intención del proponente era formular una oferta divisible, con lo cual se entiende que
ha hecho varias ofertas, formándose el consentimiento con respecto a aquellas que el
destinatario ha aceptado.
b) La intención del proponente era formular una oferta indivisible, con lo cual la aceptación
parcial no es idónea para formar el consentimiento y tendría sólo el alcance de una
contraoferta.
12
|
Requisitos:
1. La aceptación debe ser pura y simple. El aceptante debe aceptar la oferta tal como se le
formuló. Dada la contestación, si en ella se aprobare pura y simplemente la propuesta, el
contrato quedará en el acto perfeccionado y produce todos sus efectos legales [art. 101 CCo].
La aceptación condicional será considerada como una propuesta [art. 102 CCo].
2. Debe emitirse en tiempo oportuno: La acepación debe manifestarse dentro del plazo que
eventualmente hubiera señalado el oferente para que el destinatario emita su
pronunciamiento, o a falta de designación de plazo por el oferente, dentro del espacio de
tiempo que establece la ley.
Para determinar el plazo en que debe pronunciarse el destinatario, el CCo distingue si la
oferta ha sido verbal o por escrito.
a) Verbal: Para que la propuesta verbal de un negocio imponga al proponente la
respectiva obligación, se requiere que sea aceptada en el acto de ser conocida por la
persona a quien se dirigiere, y no mediando tal aceptación queda el proponente libre
de todo compromiso [art. 97 CCo].
b) Por escrito: En este caso, nuevamente debemos distinguir:
i. Si la persona a quien se ha dirigido reside en el mismo lugar que el proponente:
debe ser aceptada o desechada dentro de 24 hrs.;
ii. Si la persona a quien se ha dirigido reside en un lugar diverso, a vuelta de correo.
[art. 98 CCo]. La Corte Suprema ha señalado que la expresión “A vuelta de
correo” tiene un origen histórico, porque en la época en que se dictó el Código de
Comercio todas las correspondencias se enviaban en diligencias y las respuestas
debían salir en la próxima diligencia, entonces, según la Corte, esta expresión
debe interpretarse como sinónimo de que el destinario para responder, debe
emplear a los menos el mismo medio que empleó el oferente para hacerle llegar
su oferta. Podría emplear un medio más rápido, pero no más lento.
Aceptación extemporánea. Vencidos los plazos indicados, la propuesta se tendrá por no
hecha, aun cuando hubiera sido aceptada [art. 98 CCo]. El oferente está obligado a
comunicar al aceptante que su aceptación ha sido extemporánea [Art. 98.final].
La aceptación no se presume, pero probada ésta, la ley presume que ha sido dentro de
plazo, a menos que se acredite lo contrario.
3. La aceptación debe formularse mientras la oferta se encuentra vigente. Hay ciertos hechos
que traen como consecuencia que la oferta deje de estar vigente. Estos son:
a) La retractación del oferente: El proponente puede arrepentirse en el tiempo medio entre
el envío de la propuesta y la aceptación.
Excepción:
i. Si al hacer oferta se hubiera comprometido a esperar contestación del destinatario.
ii. Si se hubiera comprometido a no disponer del objeto del contrato, sino después de
transcurrido un determinado plazo.
13
|
14
|
Solución: Nuestro Código de Comercio se inclina por la teoría de la declaración. Esto se extrae de
los siguientes razonamientos:
a) El proponente puede arrepentirse en el tiempo medio entre el envío de la propuesta y la
aceptación [art. 99 CCo].
b) Dada la contestación (sin exigir mayor requisito que dar la aceptación) el contrato queda
perfeccionado y produce sus efectos legales [art. 101 CCo].
Excepciones. Existen algunos casos en que se ha tomado otra teoría:
i. En las donaciones entre vivos. El donante podrá revocar la donación mientras no se ponga
en su conocimiento la aceptación del donatario [art. 1412].
ii. En la remisión o condonación. Consiste en el perdón de la deuda que hace el acreedor al
deudor. La remisión se rige por las de las donaciones entre vivos, por lo que acá también
se aplica la teoría del conocimiento.
iii. En el contrato de salud previsional. El consentimiento se forma por el solo envío que la
isapre hace del contrato al afiliado por correo. Es decir, se sigue teoría de la expedición.
Lugar en que se forma consentimiento. Importa ya que el contrato se rige por la ley del lugar y
determina la costumbre que se aplica.
Residiendo los interesados en distintos lugares, se entenderá celebrado el contrato en el de la
residencia del que hubiera aceptado la propuesta primitiva o la modificada.
15
Preguntas de Acto jurídico
1. En relación con el número de partes necesarias para la existencia de un acto
jurídico, ¿son sinónimos contrato y acto jurídico bilateral?
2. ¿Cuál es la diferencia entre acto jurídico dependiente y accesorio?
3. ¿Cuál es la estructura de todo acto jurídico?
4. ¿Como el tribunal puede determinar que la oferta cumple con el requisito de ser
completa?
5. ¿Qué retractación es irrelevante jurídicamente’
|
La voluntad es el primer requisito de existencia que hemos visto. No es lo mismo la falta o ausencia
de voluntad que una voluntad viciada, esta se contrapone a la voluntad libre y espontánea,que
constituye un requisito de validez del acto. Para quienes son partidarios de la inexistencia, elacto
en que falta la voluntad no existe, es la nada. En cambio, el acto en que incide un vicio de la
voluntad existe, pero expuesto a ser invalidado.
El art. 1445 requiere el consentimiento de la o las partes, agregando que dicho consentimiento
no debe adolecer de vicios.
Los vicios de que puede adolecer el consentimiento (o la voluntad del autor) son el error, la
fuerza y el dolo [art. 1451].
I. El error
Conforme al artículo 1452, el error puede ser clasificado en error de hecho y de derecho.
a. Error de derecho: Es la falsa o inexacta representación de la realidad jurídica por la
ignorancia de una norma o bien por la equivocada interpretación o inexacta aplicación de
la misma a un caso concreto. Este error no constituye un vicio del consentimiento.
b. Error de hecho: Falsa representación que se tiene de una cosa, de un hecho o de una
persona, como consecuencia de ignorancia o equivocación.
[ ! ] No vicia la voluntad el error de previsión, definido por STOLFI como una equivocación, un
yerro de la mente al proyectarse hacia un futuro que, al hacerse realidad, lo pondrá o no de
manifiesto.
La teoría del error en el Código Civil chileno. El error se encuentra orgánicamente regulado
en los artículos 1452 a 1455.
Comienza el Código aclarando que el error sobre un punto de derecho no vicia el
consentimiento [art. 1452].
Excepción. Alguna doctrina indica que en el pago de lo no debido se divisan dos artículos
que hacen excepción a esta regla:
“Se podrá repetir lo que se ha pagado por error de derecho cuando el pago no tenía por
fundamento ni aun una obligación natural” [art. 2297].
16
|
“Del que da lo que no debe, no se presume que lo dona, a menos de probarse que tuvo perfecto
conocimiento, tanto en el hecho como en el derecho” [art. 2299].
En opinión de VIAL DEL RÍO, estas normas no serían excepciones, pues el efecto del error no
es la nulidad del acto, sino que da derecho a repetir lo dado o pagado.
El Código no formula distinción entre error obstáculo y error vicio planteado por doctrina,
por el contrario, el legislador considera que el error obstáculo constituye un vicio del
consentimiento, apartándose de la doctrina que considera que éste impide que se forme el
consentimiento.
1. Error esencial u obstáculo: “El error de hecho vicia el consentimiento cuando recae sobre
la especie del acto o contrato que se ejecuta o celebra, como si una parte entendiese
empréstito y la otra donación; o sobre la identidad de la cosa específica de que se trata,
como si en el contrato de venta el vendedor entendiese vender cierta cosa determinada, y el
comprador entendiese comprar otra” [art. 1453].
El artículo reglamenta dos supuestos:
a. El error que recae sobre la especie del acto o contrato que se ejecuta o celebra.
b. El error que recae sobre la identidad de la cosa específica de que se trata.
17
|
relativa. Fundamentan esta postura en cuatro argumentos: i. por aplicación del art. 1682,
que señala las únicas causales de nulidad absoluta y entre ellas no menciona el error
esencial; ii. del mismo 1682 se colige entonces que la rega general es la nuldiad relativa;
iii. la ubicación de la regla, pues se regula junto a los demás vicios de la voluntad, y; iv.
por la expresión que utilizó Bello en el encabezado del artículo 1454 siguiente: “El error
de hecho vicia asimismo el consentimiento…”.
Mayoritariamente la doctrina piensa que la sanción es la inexistencia o la nulidad absoluta,
porque no hay consentimiento, y dado a que como veremos, en general nuestros tribunales
no han admitido la inexistencia, es la nulidad absoluta la que se impone a las otras teorías.
2. Error sustancial: “El error de hecho vicia asimismo el consentimiento cuando la sustancia
o calidad esencial del objeto sobre que versa el acto o contrato, es diversa de lo que se
cree; como si una de las partes supone que el objeto es una barra de plata, y realmente es
una masa de algún otro material semejante” [art. 1454]11.
La sustancia es la materia específica que constituye la cosa (tiene una apreciación objetiva
y material). VIAL DEL RÍO sostiene que la relevancia de la sustancia se presume, por lo que
no sería necesario probar esa circunstancia.
Calidad esencial: guarda relación con intención de las partes (apreciación subjetiva). No
es posible formular una regla jurídica que establezca qué es calidad esencial12.
Sanción: Al viciar el consentimiento, se sanciona con nulidad relativa [art. 1682.3].
3. Error sobre calidades accidentales. “El error acerca de otra calidad de la cosa no vicia el
consentimiento de los que contratan, sino cuando esa calidad es el principal motivo de una
de ellas para contratar, y este motivo ha sido conocido de la otra parte” [art. 1454].
Si la calidad en la que se incurrió en error no es esencial en los términos del artículo
precedente, no vicia el consentimiento, a menos que: i. esa calidad haya sido el principal
motivo de una parte para contratar, y; ii. ese motivo principal haya sido conocido por la otra
parte.
Estas circunstancias son fácticas, por lo que será el juez quien deberá determinarlo.
Sanción: De viciar el consentimiento se sanciona con nulidad relativa [art. 1682.3].
otra parte probara que la víctima del error igual habría contratado aun en conocimiento
de que faltara la cualidad que le atribuye carácter de esencial).
c. Para que el error en las calidades no esenciales vicie el consentimiento, la víctima deberá
probar que dicha calidad no esencial fue el principal motivo que tuvo para contratar y
que la otra parte conocía dicho motivo determinante.
4. Error en la persona. “El error acerca de la persona con quien se tiene intención de contratar
no vicia el consentimiento, salvo que la consideración de esta persona sea la causa
principal del contrato” [art. 1455].
Quien sufre este vicio yerra en la identidad de la persona o en alguna de sus cualidades,
por desconocimiento o conocimiento defectuoso.
Este vicio se hace relevante en los actos intuito personæ, que son aquellos donde la
identidad de la persona es relevante al momento de otorgar un acto o celebrar un contrato.
Los actos puramente de familia son intuito personae, como el matrimonio, el acuerdo de
unión civil, el reconocimiento de un hijo, la repudiación, etc.
Respecto a los actos patrimoniales, en general la identidad de las partes es indiferente, lo
realmente importante es el patrimonio de los sujetos. Con todo, existen ciertos actos de
contenido pecuniario que se celebran en consideración a las personas. Ilustrativo son los
actos y contratos que contienen una obligación de hacer no fungible, como la de interpretar
una obra por el teatro Bolshoi, pintar un cuadro por Mark Rothko o encargarle a Minoru
Yamasaki el diseño neoformalista de un edificio. Generalmente los contratos gratuitos son
también intuito personae, como la donación, el comodato, el depósito. Pero también pueden
serlo algunos onerosos, como el mandato y el contrato de sociedad.
Particular caso es el de la tradición. Esta convención es intuito personae sólo respecto de
la identidad del adquirente, la cual debe coincidir con la del causahabiente en el título
traslaticio que la antecedente. La identidad del tradente, por su parte, es irrelevante y no
vicia la tradición si no se conforma con el enajenante del contrato previo.
En suma, para que el error en la persona vicie el consentimiento, se requiere probar que la
identidad o cualidad de la persona fue esencial para la celebración del contrato.
Efectos: Por regla general, error en la persona es irrelevante.
Excepción: Que la identidad o cualidad sea esencial, en dicho caso vicia el consentimiento
y se sanciona con la nulidad relativa [art. 1682].
19
|
En la aceptación de la herencia, el legislador dice que podrá rescindirse por fuerza, dolo o
lesión. Si bien no menciona el error, la rescisión por lesión lo supone siempre, pues para que
éste opere se requiere que el aceptante ignore que por disposiciones testamentarias de que no
tenía noticia el valor de la asignación ha disminuido en más de la mitad. En este sentido, VIAL
DEL RÍO. Como consecuencia de su ignorancia, el aceptante se ha representado falsamente la
realidad [art. 1234].
II. La fuerza.
Jurídicamente, se conoce como fuerza a los apremios físicos o morales que se ejercen sobre una
persona destinados a que se preste su consentimiento para la celebración de un acto jurídico.
La fuerza es física cuando se pretende obtener una apariencia de consentimiento de la víctima
a través de procedimientos violentos. La academia indica como ejemplo el caso de una persona
que firma un contrat porque a viva fuerza le es conducida la mano por otro, o el postor que acepta
una puja porque otro le levanta su mano, o quien asiente porque otro le mueve la cabeza. Todos
estos casos (risibles) no son vicios de la voluntad porque no hay voluntad.
La fuerza es moral cuando si bien existe verdadera manifestación de voluntad del sujeto, ésta
no ha sido libre ni espontánea, sino que le fue impuesta por una amenaza actual de un mal futuro.
20
|
Requisitos. La fuerza no vicia el consentimiento sino cuando cumple los siguientes requisitos:
1. Grave: Es tal cuando “es capaz de producir una impresión fuerte en una persona de sano
juicio, tomando en cuenta su edad, sexo y condición” [art. 1456].
La víctima del apremio deberá probar no solo la existencia de la amenaza, sino también la
gravedad de la misma13.
Excepción: La misma norma presume la gravedad de la fuerza cuando la amenaza “infunde
en la víctima un justo temor de verse expuesta ella, su consorte, o alguno de sus
ascendientes o descendientes a un mal irreparable y grave” [art. 1456].
¿Hay fuerza cuando la amenaza es dirigida a otra persona de las indicadas en la norma,
como a un amigo, colega o al querido profesor de Derecho Civil?
RUZ LARTIGA estima que sí. Fundamenta esto por el hecho que Bello cuidó las palabras
utilizadas en la norma para que no se entendiera necesariamente a las relaciones estrechas
de familia, por ello incluyó la expresión consorte y no cónyuge o concubino, ampliando de
esta forma la regla a cualquier persona con quien se tenga una relación afectiva. Bastaría
acreditar dicha relación afectiva para que el juez presuma la gravedad de la fuerza.
2. Injusta: El apremio debe ser contrario a la ley o al derecho. Por lo mismo, la amenaza que
hace el acreedor de embargarle los bienes al deudor si no paga, no constituye fuerza.
3. Determinante: El consentimiento obtenido debe ser inmediato y directo de la amenaza, de
modo que sin esta la víctima no habría celebrado el acto para el cual se la forzó.
La fuerza debe provenir de cualquier persona “con el objeto de obtener el consentimiento”
[Art. 1457]. Por ello, la amenaza que Tiberio le hizo el 2018 a Cayo para que le vendiera un
fundo, no constituiría fuerza si la venta se perfecciona el año 2020. Tampoco lo sería si la
amenaza se hubiese hecho semanas previas al contrato, pero previamente habían celebrado
una promesa de venta del mismo fundo o unas arras.
Efectos de la fuerza moral: La sanción por la fuerza moral es la nulidad relativa [art. 1682].
III. El dolo
El dolo se define legalmente como la intención positiva de inferir injuria a la persona o propiedad
de otro [art. 44].
Cuando el dolo es vicio de la voluntad, se suele definir como la maquinación fraudulenta
tendiente a obtener una determinada manifestación de voluntad.
Clasificaciones
a. Dolo bueno y malvado: Dolo bueno es el comportamiento lícito realizado con astucia,
halagos, jactancias o propagandas y que se consideran permitidas en la vida de los negocios
y mercantil. El dolo malvado, por su parte, supone un comportamiento ilícito constituido
13
No constituiría fuerza, por ejemplo, si un manager de setenta años amenazara con golpear a un boxeador profesional
si no firma un contrato de representación, pero sí lo sería viceversa, o bien cuando el representante lo amenazara con
dispararle o encargarle a otros la golpiza.
21
|
por el engaño que una persona hace a otra para inducir a esta última a una manifestación de
voluntad que sin el dolo no habría efectuado.
b. Dolo positivo y negativo: El positivo consiste en realizar actos tendientes a representar como
verdaderas circunstancias falsas o suprimir o alterar las verdaderas. El negativo es aquel en
que el engaño consiste en ocultar sagazmente hechos verdaderos.
c. Dolo determinante e incidental: Determinante es aquel que induce en forma directa a una
persona a realizar una declaración o manifestación de voluntad, que de no mediar dolo, se
habría abstenido. El dolo incidental no es determinante para la manifestación de voluntad.
22
|
Prueba del dolo: El dolo no se presume sino en los casos especialmente previstos por la ley. En
los demás debe probarse [art. 1459].
Por ejemplo, el artículo 968 n° 5, que considera indignos para suceder al causante a los que
dolosamente han detenido u ocultado un testamento, presumiéndose dolo por el mero hecho de
la detención u ocultación.
Condonación del dolo. Según el art. 1465, el dolo no puede condonarse anticipadamente, es
decir, no puede renunciarse antes de que se cometiere. Adolece de objeto ilícito y se sanciona
con nulidad absoluta. Nada obsta, en cambio, a que el dolo sea perdonado una vez que se haya
cometido y haya sido conocido por la víctima.
IV. La lesión.
En términos generales, la lesión es el perjuicio que experimenta una persona cuando ejecuta
ciertos actos jurídicos, y que resulta de la desigualdad existente entre la ventaja obtenida y el
sacrificio hecho para obtenerla.
La lesión se restringe solo a los contratos onerosos conmutativos14, no tiene cabida en los
contratos gratuitos ni en los onerosos aleatorios.
Naturaleza jurídica. Hay dispersión doctrinaria:
a. Criterio subjetivo: Parte de la doctrina estima que es un vicio del consentimiento. Entre ellos
hay autores que estiman que se trataría de un vicio específico y autónomo, mientras que para
otros es un vicio que resulta del error, fuerza o del dolo.
14
Aquellos que tienen por objeto la utilidad de ambos contratantes, obligándose ambas partes a dar o hacer una cosa
que se mira como equivalente a lo que la otra debe dar o hacer a la vez.
23
|
b. Criterio objetivo: Otro sector de la doctrina sostiene que la lesión no guarda relación alguna
con el consentimiento de la víctima, opera lisa y llanamente cuando el contrato revela una
desigualdad de las prestaciones, sin que se tomen en cuenta las razones subjetivas.
c. Criterio mixto: En fin, algunos estiman que la lesión requiere que exista desproporción en
las prestaciones, y que este desequilibrio sea consecuencia de la necesidad, miseria o
inexperiencia de la víctima, que la ha colocado en una situación desmedrada frente a una
contraparte astuta o inescrupulosa.
A. Lesión en el contrato de compraventa. Puede rescindirse por lesión enorme [art. 1888]
Precisando el art. 1891 que no habrá lugar a la rescisión en la venta de bienes muebles ni en
las que se hubieren hecho por el ministerio de la justicia. Sólo cabe en la compraventa
voluntaria de Bienes raíces.
“El vendedor sufre lesión enorme cuando el precio que recibe es inferior a la mitad del justo
precio de la cosa que vende y el comprador, a su vez, sufre lesión enorme cuando el justo
precio de la cosa que compra es inferior a la mitad del precio que paga por ella” [art. 1889].
Basta al comprador acreditar que el justo precio de la cosa que compra es inferior a la mitad
del precio que paga por ella para que el juez declare la rescisión del contrato.
Efectos: “El comprador contra quien se pronuncia la rescisión podrá, a su arbitrio, consentir
en ella, o completar el justo precio con deducción de una décima parte; y el vendedor en el
mismo caso, podrá a su arbitrio consentir en la rescisión o restituir el exceso del precio
recibido sobre el justo precio aumentado en una décima parte” [Art. 1890].
B. Lesión en el contrato de permuta de bienes raíces. El art. 1900 hace aplicables al contrato de
permuta las disposiciones de la compraventa. “Cada permutante será considerado vendedor de
la cosa que da, y el justo precio de ella a la fecha del contrato se mirará como el precio que
paga por lo que recibe en cambio”.
24
|
C. Lesión en la cláusula penal enorme. Se llama cláusula penal enorme aquella que es excesiva o
desmesurada, perdiendo, en consecuencia, su carácter indemnizatorio y convirtiéndose en un
lucro para el acreedor. En este caso, la sanción es la rebaja de la pena en todo lo que excede al
duplo de la obligación principal, incluyéndose ésta en él.
E. Lesión en la partición de bienes. La rescisión por causa de lesión se concede al que ha sido
perjudicado en más de la mitad de su cuota. Partición queda sin efecto. [Art. 1348].
F. Lesión en el mutuo con intereses excesivos. Hay lesión cuando en el mutuo se estipula un interés
superior al convencional máximo. Su sanción es la rebaja al corriente.
§ LA SIMULACIÓN
La simulación. Negocio simulado es el que tiene una apariencia contraria a la realidad; bien
porque no existe en absoluto, o bien porque es distinto que como aparece externalizado. Está
destinado a provocar una ilusión en el público, que es inducido a creer en su existencia o en su
naturaleza tal como aparece declarada.
Requisitos:
a) Existencia de una declaración que deliberadamente no se conforma con la intención de las
partes;
b) Declaración concertada de común acuerdo entre las partes, y;
c) El propósito perseguido por las partes es engañar a terceros.
Clasificación de la simulación:
a) Lícita e ilícita: Simulación lícita es aquella en que no se persigue el perjuicio a terceros;
ilícita, en cambio, es la que tiene como móvil el perjuicio de terceros o la violación de la ley.
b) Absoluta y relativa: Absoluta es aquella en que se celebra un acto jurídico que no tiene nada
de real y que es ficticio en su totalidad. En la simulación relativa, se ha querido realizar un
acto diferente del manifestado, sea en su totalidad, sea parcialmente. En la simulación relativa
existen dos actos jurídicos, el simulado o fingido, que es el acto declarado por las partes, y el
disimulado u oculto, que es aquel que refleja la verdadera intención de las partes y que se
encuentra encubierto por el primero.
[ ! ] VIAL DEL RÍO sostiene que no se sanciona la simulación en sí misma, sino que lo que puede
estar afecto a sanción es el acto disimulado. El Código no contempla una sanción específica para
la simulación, ni tampoco la prohíbe expresamente.
Consecuencias de la simulación:
Si es absoluta, declarada la simulación el acto fingido se desvanece, quedando en suma
inexistente.
26
|
Si es relativa, el acto simulado no produce efectos porque carece de causa o tiene una falsa y
engañosa. Su sanción sería la inexistencia o bien la nulidad para los detractores de la primera.
Nulo el acto simulado, queda a la vista el disimulado, que puede tener una causa lícita o ilícita y
se sancionará según los vicios que en él se adviertan.
El acto disimulado -o verdadero- no es nulo por el solo hecho de haberse recurrido a la
simulación, sino porque puede existir en él un vicio que lo haga susceptible de anularse.
El caso más frecuente de simulación relativa está constituido por la liberalidad que se disfraza
bajo forma de un contrato oneroso. La compraventa es inexiste o nula de nulidad absoluta porque
carece de causa. Nula la venta, queda al descubierta la donación. Si esta cumple sus requisitos,
entree ellas la insinuación, es válida, mas si existe existe algún vicio sería inválida.
La simulación relativa puede recaer en el objeto del acto, en su fecha, en las partes que concurren
al acto o en las modalidades o pactos accesorios de un contrato.
27
Preguntas de Acto jurídico – Vicios de la Voluntad
1. Existe algún error, que, en estricto rigor, no vicie la voluntad.
2. ¿El dolo puede viciar el consentimiento en un acto jurídico unilateral?
3. ¿Toda clase de fuerza es un vicio de la voluntad?
4. ¿La lesión es considerada en nuestro Código Civil, un vicio de la voluntad?
5. ¿ La simulación es viciosa per sé?
|
§ LA CAPACIDAD
En su sentido más amplio, la capacidad es la aptitud legal de una persona para adquirir derechos
y ejercitarlos por sí misma.
La capacidad puede ser de dos clases:
1. Capacidad de goce, que consiste en la aptitud legal para adquirir derechos. Es decir, para ser
titular de derechos. La capacidad de goce es un atributo de la personalidad, por lo tanto, es
inherente a toda persona por el sólo hecho de serlo.
No existen incapacidades generales de goce, pero sí existen incapacidades especiales, que
afectan a determinadas personas y respecto de ciertos derechos. En nuestra legislación, los arts.
963 a 965 del Código Civil establecen la incapacidad de ciertas personas para suceder,
impidiéndolas de adquirir derechos hereditarios. Sin embargo, la naturaleza de estas
incapacidades es discutida. Algunos autores sostienen que no serían incapacidades especiales,
sino sólo prohibiciones legales.
2. Capacidad de ejercicio. Para que el acto jurídico sea válido, no basta la concurrencia de una
manifestación de voluntad libre y espontánea, es necesario además que ella sea otorgada por
una persona que tiene la facultad de comprender el alcance de sus actos. Es decir, por una
persona capaz de obligarse.
El art. 1445 señala: “para que una persona se obligue a otra por un acto o declaración de
voluntad es necesario: 1° Que sea legalmente capaz”.
Luego, la misma norma señala que la capacidad legal de una persona consiste en la facultad de
poderse obligar por sí misma, sin el ministerio o la autorización de otra.
En consecuencia, capacidad de ejercicio es la aptitud legal que tiene una persona para ejercer
derechos por sí misma, sin el ministerio o autorización de otra.
“Toda persona es legalmente capaz, excepto aquellas que la ley declara incapaces” [Art. 1446.1].
La incapacidad es la carencia de aptitud legal para ejecutar negocios jurídicos y obligarse por sí
mismo.
La incapacidad puede ser general, si dice relación a todos los negocios jurídicos, o especial,
cuando se refiere a ciertas personas y en determinados actos jurídicos. Existen diversas
29
|
A. Incapacidad absoluta.
La incapacidad absoluta es aquella que impide la celebración de un negocio bajo todo respecto.
Quien es absolutamente incapaz, no puede concluir válidamente ningún negocio jurídico.
Confirma esto el art. 1447.2, que establece que los actos de los absolutamente incapaces “no
producen ni aún obligaciones naturales, y no admiten caución”. Esta disposición se explica
porque los absolutamente incapaces carecen de voluntad, o bien no pueden expresarla. Al
establecer que no produzcan ni aun obligaciones naturales, remarca el alcance absoluto de la
incapacidad, no obligándolo de ningún modo posible, como si el acto no existiese y no dejara
ningún rastro jurídico. Con todo, el legislador decisió sancionarlo con nulidad absoluta [Art.
1682.3].
La única forma en que el absolutamente incapaz puede celebrar negocios y actuar en la vida
jurídica es a través de una persona capaz que actúe por él, denominado representante legal.
1. Los dementes. La ley denomina demente (o loco) al sujeto que padece una enajenación
mental, bajo todas las formas que pueda presentarse y en todos sus grados, cualquiera que
sea su denominación científica (esquizofrenia; locura furiosa; manías, demencia senil, etc.).
La ley sólo exige una privación del uso de razón.
Se ha discutido si el concepto de demencia del Código Civil se aplica también a personas
privadas temporalmente de razón, como el ebrio o drogadicto:
a) CLARO SOLAR estima que por demente se entiende a toda persona privada de razón,
cualquiera que fuere su causa, aun cuando esta sea temporal, incluyendo al ebrio y al
drogadicto.
b) ALESSANDRI, por su parte, sostiene que la demencia sólo se refiere a personas que sufran
una pérdida de razón a consecuencia de un trastorno mental.
[ ! ] El demente es incapaz absoluto por el sólo hecho de serlo. No se requiere que haya sido
declarado judicialmente en interdicción. Por lo tanto, todos los actos celebrados por el
demente son nulos, esté o no declarado en interdicción, siempre y cuando la privación de
razón exista al momento de manifestarse la voluntad.
30
|
2. Los impúberes. Son impúberes los varones menores de 14 años y las mujeres menores de
12 años [art. 26]. La impubertad se relaciona biológicamente con la incapacidad de procrear,
lo que en la época de dictación del Código se estimaba que iba aparejado de una total
inmadurez sicológica del individuo.
Dentro de los impúberes, existe un tipo específico que la ley denomina “infante o niño”,
que es todo aquel que no ha cumplido siete años. Existen materias en las que tiene
importancia la distinción, por ejemplo, en la capacidad para poseer [art. 723]; y la capacidad
aquiliana [art. 2319].
3. Los sordos y sordomudos que no se pueden dar a entender claramente. Sordo es aquel que
no es capaz de escuchar; mudo, quien no puede hablar. Por ende, sordomudo es quien no
puede oír ni hablar17. Dado que las incapacidades son excepcionales o de derecho estricto,
ello implica que no es posible una interpretación por analogía a casos que no están
expresamente señalados (de ahí que no sea incapaz, por ejemplo, el mudo que no puede
darse a entender claramente).
Pero ninguno de los dos casos es incapaz absoluto por el sólo hecho de la limitación que
padecen. La ley exige además que no puedan darse a entender claramente. Por lo tanto, serán
absolutamente incapaces los sordos y sordomudos que estén total y absolutamente
imposibilitados de manifestar su voluntad18.
El alcance de la expresión “darse a entender claramente” es una cuestión de hecho que
debe ser apreciada en cada caso concreto, y cuya determinación le corresponde en forma
soberana a los jueces de la instancia.
17
Las incapacidades son excepciones, por lo tanto, de derecho estricto, no siendo posible una interpretación por
analogía. De ahí que no sea incapaz, por ejemplo, el mudo que no puede darse a entender claramente.
18
Antes de la reforma de la Ley Nº 19.904, de 2003, esta incapacidad se refería a los sordomudos que no podían darse
a entender por escrito. La incapacidad era mucho más reducida, puesto que no incluía al sordo, y además, el criterio
de la incapacidad era más específico, por cuanto se exigía que el sordomudo no pudiera darse a entender por escrito.
31
|
B. Incapacidad relativa.
El inciso 2° del art. 1447 reza: “Son también incapaces los menores adultos y los disipadores
que se hallen bajo interdicción de administrar lo suyo. Pero la incapacidad de las personas a
que se refiere este inciso no es absoluta, y sus actos pueden tener valor en ciertas
circunstancias y bajo ciertos respectos, determinados por las leyes”.
Los incapaces relativos pueden actuar representados por una persona capaz (al igual que los
incapaces absolutos), pero también pueden actuar por sí mismo, autorizados por las personas a
quienes la ley da esa facultad, esto es, por su representante legal.
Son representantes legales de una persona el padre o la madre, el adoptante y su tutor o
curador [art. 43].
La autorización constituye una formalidad habilitante, y si el incapaz relativo actúa sin ella,
el negocio es rescindible, pero a diferencia de lo que sucede con los incapaces absolutos, sus
actos pueden generar obligaciones naturales y las cauciones que aseguren las obligaciones que
contrae un relativamente capaz son válidas [art. 1470 n° 1].
Además, la sanción prevista por la ley para los actos de los relativamente incapaces que actúan
sin representación o autorización, es la nulidad relativa, por cuanto se trata de requisitos que la
ley prescribe para el valor de ciertos actos o contratos en consideración a la calidad o estado de
las personas que los ejecutan o acuerdan [art. 1682].
Como se indicó supra, son incapaces relativos los menores adultos y los disipadores
declarados en interdicción de administrar lo suyo.
1. Los menores adultos. Se trata del varón mayor de 14 años y la mujer mayor de 12 años, pero
en ambos casos menores de 18 años. La ley se refiere a ellos como adultos, pero como a su
vez son menores de edad, ambos términos se mezclan llegándose así a la denominación de
menor adulto [art. 26]. También se les denomina “púberes”, en contraposición a los
impúberes. En síntesis, menor adulto es aquel que ha dejado de ser impúber pero que aún
no ha cumplido la mayoría de edad.
Si bien la regla general es que deben actuar en la vida jurídica representados o autorizados
por su representante legal, hay ciertos casos en que tienen mayor grado de autonomía, como
por ejemplo, cuando ejercen un oficio, industria, profesión o empleo, caso en el cual la ley
los considera mayores de edad (y plenamente capaces) para la administración de su peculio,
salvo en lo que respecta a la enajenación de bienes raíces, en cuyo caso requieren de
autorización judicial con conocimiento de causa [art. 254].
Pero hay casos donde esa autonomía es plena. Así, el menor adulto puede testar por sí
mismo [arts. 262 y 1005]; puede también adquirir la posesión de bienes muebles [art. 723];
puede reconocer a un hijo [Art. 262], y si es mayor de 16 años pueden contraer matrimonio
sin autorización de su representante (pero el menor adulto requiere el asenso o licencia de
las personas que señala la ley, que en todo caso su inobservancia produce otros efectos que
no son la nulidad).
32
|
2. Interdictos por disipación. Respecto de los dilapidadores de sus bienes, la ley exige que
hayan sido declarados interdictos por sentencia judicial, por lo que mientras no exista dicha
declaración sus actos son plenamente válidos.
C. Incapacidades especiales.
Según lo prevenido en el art. 1447.final, las incapacidades especiales o particulares consisten
en la prohibición que la ley ha impuesto a ciertas personas para ejecutar ciertos actos.
Varias disposiciones del Código prohíben, por razones de moralidad o de orden público, la
celebración de determinados negocios a ciertas personas: el tutor o curador no puede comprar
los bienes raíces del pupilo o tomarlos en arriendo [art. 412.2, en relación con el art. 1799];
Los cónyuges no separados judicialmente no pueden celebrar el contrato de compraventa entre
ellos, así como el padre o madre y el hijo sujeto a patria potestad.[art. 1796]; los arts. 1797 y
siguientes establecen otras incapacidades respecto al contrato de venta.
Para la doctrina moderna estos casos no serían exactamente situaciones de incapacidad, sino
de lo que ellos denominan falta de “legitimación para el negocio”, consistente en la idoneidad
jurídica del agente para ser sujeto de la relación que se desarrolla en un determinado y concreto
negocio jurídico.
Se ha discutido en doctrina cuál es la sanción que lleva aparejada la infracción de estas
prohibiciones:
a) CLARO SOLAR las asimila a las incapacidades relativas, por cuanto la prohibición está
establecida en consideración a la calidad o estado de las personas que los ejecutan o
acuerdan. Se ha criticado esta postura por cuanto desconoce el texto mismo de la ley, en
cuanto afirma que la expresión prohibición no estaría tomada en el sentido de un acto
prohibido por la ley en sí mismo.
b) ALESSANDRI enseñaba en sus clases que había que distinguir si la prohibición legal era
absoluta, o bien la ley permitía la celebración del acto cumpliendo ciertos requisitos. En el
primer caso la sanción sería la nulidad absoluta por objeto ilícito [art. 1466]. Mientras que
en el segundo, la sanción sería la rescisión, por haberse omitido un requisito exigido por la
ley en consideración al estado o calidad del sujeto que lo celebra.
§ EL OBJETO
Suele afirmarse que el objeto del acto o contrato es confuso o inseguro en los códigos y en la
doctrina. Algunos postulan que los actos y contratos no tienen objeto, sino efectos: crear,
modificar, extinguir, aclarar, fijar o confirmar derechos o situaciones jurídicas. A juicio de otros,
el objeto del acto se reduce, en última instancia, al objeto sobre que recae la prestación de una
obligación, esto es, una cosa, material o inmaterial, o una conducta, es decir; un servicio, un hecho
33
|
o una abstención. Esta postura considera que son una misma cosa el objeto del contrato y el objeto
de la obligación.
Nuestro Código sigue esta corriente: trata el objeto del acto o contrato como un elemento del
negocio jurídico y lo identifica con el objeto de la prestación.
[ ! ] En este orden de ideas, el legislador identifica el objeto del acto jurídico con el objeto de la
obligación, que también es la cosa que en virtud de la relación de obligación debe darse o
entregarse o el hecho de que debe o no ejecutarse.
El Código requiere para que una persona se obligue a otra por un acto o declaración de voluntad,
“que dicho acto o declaración recaiga en un objeto lícito” [art. 1445 nº 3] y establece luego que
“toda declaración de voluntad debe tener por objeto una o más cosas que se trata de dar, hacer
o no hacer” [art. 1460]19.
Por tanto, objeto es la cosa que debe darse o entregarse o el hecho que debe ejecutarse o no
ejecutarse.
Debe distinguirse si el objeto consiste en una cosa que debe darse o entregarse o en un hecho que
debe o no ejecutarse.
A. Requisitos que debe reunir el objeto que recae sobre cosas materiales. El objeto que recae sobre
cosa material debe ser real, comerciable y determinado.
19
La palabra cosa está tomada en el sentido amplio de un ente: un algo que se puede dar, entregar, ejecutar, no ejecutar,
tolerar.
34
|
trigo, de manera que si ese año hubo sequía y nada cosecha, la venta se reputa como
no efectuada, por haber fallado la condición.
ii. Pero las partes pueden estipular que lo que se vende no es una cosa futura, sino el álea,
la suerte o la contingencia de que una cosa llegue a existir. En este caso el contrato es
puro y simple. De esta forma, si Pompeyo vende toda su pesca del día por un precio
alzado, la venta es pura y simple, y el comprador hará un gran negocio si la pesca
resulta abundante, o hará un negocio ruinoso si la pesca es menguada o bien no ni un
solo pescado ese día.
Dado que esta última situación requiere de una estipulación expresa en ese sentido, en
caso de dudas acerca de si la venta es de cosa futura o de la suerte, se entenderá que es
de cosa futura [art. 1813].
2. Comerciable: El objeto debe ser susceptible de dominio o posesión por los particulares [art.
1461] La regla general es que las cosas sean comerciales; por lo mismo, la mayoría de las
cosas son susceptibles de apropiación privada. Por excepción no lo son algunas, en razón de
su naturaleza misma (como las cosas comunes a todos los hombres [art. 585], o en virtud de
su destinación, como los bienes nacionales de uso público [art. 589]. Las primeras son
incomerciables absolutamente; las segundas, sólo relativamente, pues su uso exclusivo
pueden entregarse, en determinadas circunstancias, a ciertos particulares. Así, los bienes de
uso público, como una playa o una carretera, pueden darse en concesión a particulares por
la autoridad pública.
3. Determinada. La cosa sobre que versa el objeto debe ser determinada, a lo menos en cuanto
a su género [art. 1461.1]. Una cosa puede estar determinada como especie o cuerpo cierto,
o bien como género.
En el primer caso se especifica un individuo de un género determinado. En el segundo no
se específican individuos, pero sí se determina un género.
El género es la clase que tiene mayor extensión; se halla extensivamente encima de la
especie.
Si la determinación es génerica, se hace necesario que se trate de un género limitado. Un
género limitado sería la obligación de entregar un caballo, tres vacas, cuarenta fanegas de
trigo. Un género ilimitado sería la entrega de dos animales. En este último caso no habría
una declaración seria de voluntad. En este sentido, VODANOVIC.
Siendo genérico el objeto, el Código también exijirá su fijación cuantitativa, pues de lo
contrario tampoco habría una declaración serie de voluntad. Empero, la cantidad puede ser
incierta, con tal que el acto o contrato fije reglas o contenga datos que sirvan para
determinarla [art. 1461.2]. Por ello, el objeto puede ser determinable en cuanto a su cantidad,
osea, susceptible de una determinación posterior. Por lo mismo, no habría objeto si la
obligación del vendedor es entregar mastines tibetanos.
35
|
B. Requisitos que debe reunir el hecho objeto de la declaración de voluntad. El objeto de una
obligación (y por ende del acto) también puede ser la ejecución de un hecho o que no lo ejecute.
En ambos casos el objeto de la obligación será un hecho. Independiente si es un hecho positivo
o negativo, debe reunir los siguientes requisitos:
1. Determinado. Debe existir certeza de lo que debe ejecutarse o abstener de hacer, pues de lo
contrario no habría declaración de voluntad.
2. Físicamente posible. Es físicamente imposible el contrario a la naturaleza [art. 1461.3]. Esta
imposibilidad debe ser absoluta, es decir, el hecho a que se refiere debe ser irrealizable por
cualquier persona. Si la imposibilidad es relativa, es decir, si el hecho sólo es irrealizable
para el deudor, no hay imposibilidad y el acto y la obligación existen, porque hay objeto.
3. Moralmente posible. Es moralmente imposible el prohibido por las leyes, o contrario a las
buenas costumbres o al orden público [art. 1461.parte final].
Sanción por falta de objeto: El acto jurídico no tiene objeto cuando éste no reúne uno o más de
los requisitos o cualidades exigidos por la ley.
a) Para CLARO SOLAR, VIAL DEL RÍO, RODRÍGUEZ GREZ, entre otros, la sanción al acto que carece
de objeto sería la inexistencia, pues falta un requisito esencial para la existencia jurídica.
b) Para ALESSANDRI, DOMÍNGUEZ ÁGUILA y otros, la sanción sería nulidad absoluta, pues se ha
omitido un requisito exigido por la ley para el valor del acto en consideración a su naturaleza
o especie.
EL OBJETO ILÍCITO
Para la validez del acto jurídico se requiere que el objeto sea lícito. Si el acto jurídico tiene objeto,
aunque sea ilícito, adquiere existencia jurídica; sin embargo, nace con un vicio, la ilicitud del
objeto, que lo hace susceptible de ser invalidado por la declaración de nulidad absoluta.
El art. 1445 exige que el objeto sea lícito, sin mencionar en qué consiste dicho requisito. El
Código en los artículos 1462 y siguientes se limita a la descripción de ciertas situaciones en las
cuales considera que el objeto es ilícito.
a) Para ALESSANDRI el término lícito es en este caso sinónimo de comerciable.
b) CLARO SOLAR sostiene que el objeto lícito es el que se conforma con la ley, es reconocido por
ella.
c) VELASCO LETELIER estima que el concepto verdadero y justo está en la definición que dice que
objeto lícito es aquel que está conforme con la ley; o sea, que cumple con todas las cualidades
por ella determinadas: realidad, comerciabilidad, determinación y, además, si se trata de un
hecho, que sea posible física y moralmente. Añade que esta definición estaría en armonía con
la que da el Diccionario de la Lengua.
d) LEÓN HURTADO entiende por objeto ilícito el que versa sobre cosas incomerciables o sobre
hechos o contratos prohibidos por las leyes o sobre hechos contrarios a las buenas costumbres
o al orden público.
36
|
e) VIAL DEL RÍO aduce que hay objeto ilícito cuando el objeto del acto consiste en la ejecución de
un hecho ilícito. Tal como su nombre lo indica, es el que contraviene la ley, y dicho concepto
coincide con el de hecho moralmente imposible [art. 1461.final].
Independiente del concepto que se tenga, el legislador menciona expresamente los casos de objeto
ilícito, y habrá que tenerlos como tales aunque no respondan siempre a la noción doctrinariamente
correcta.
[ ! ] En síntesis, el objeto es ilícito cuando consiste en la ejecución de un hecho que atenta contra
la ley, el orden público, la moral y las buenas costumbres.
Por otra parte, hay dos casos en que la ley considera ilícito no a la cosa o al hecho que constituye
el objeto de un acto, sino que el acto mismo configura la causal de objeto ilícito, lo que ocurre
tratándose de cualquier contrato que la ley prohíbe y en la enajenación de las cosas del artículo
1464.
A. Actos contrarios al Derecho Público chileno. “Hay objeto ilícito en todo lo que contraviene
el derecho público chileno” [Art. 1462]. Así la promesa de someterse en Chile a una
jurisdicción no reconocida por las leyes chilenas, es nula por el vicio del objeto20.
El Derecho Público comprende todas aquellas leyes que regulan la estructura y
funcionamiento del Estado (Derecho Constitucional, Administrativo, Financiero) o la función
de tutela o garantía que el Estado presta al orden jurídico, ya reprimiendo las violaciones más
graves, como el Derecho Penal21, ya ordenando las formas y modos de realizar la protección
jurídica, como el Derecho Procesal.
Son normas de “orden público” las que regulan el Derecho laboral, el derecho netamente
familiar y algunas instituciones propias del Derecho pratimonial, como la prescripción o la
nulidad misma. La infracción a estas reglas adolece de objeto ilícito.
B. Pactos sobre sucesión futura. “El derecho de suceder por causa de muerte a una persona
viva no puede ser objeto de una donación o contrato, aun cuando intervenga el consentimiento
de la persona misma” [Art. 1463]22.
20
Se discute en doctrina si esta norma prohíbe someterse a tribunales extranjeros. La Corte Suprema ha resuelto que sí
se prohíbe. Con todo, el profesor CORRAL aduce que con la evolución del comercio internacional, así como la
posibilidad de los comerciantes a someterse a arbitraje internacional, este ejemplo no es apropiado.
21
Para que la infracción de una ley Penal importe objeto ilícito, el delito o cuasidelito debe haber sido declarado por
sentencia firme.
22
Desde el Derecho Romano se ha justificado esta regla en la inmoralidad que encierran, porque se especula con la
muerte de una persona, y la peligrosidad que envuelven, pues las partes, movidas por el interés, podrían precipitar o
favorecer la ocurrencia de ese hecho.
Autores más recientes creen ver el fundamento de la prohibición en la posible lesión que pueda sufrir el enajenante,
quienes ante la incertidumbre del valor de sus derechos, y la indeterminación del día en que van a suceder, prefieren
vender sus derechos por un precio insignificante.
Sin embargo, es el fundamento romano el considerado por Pothier en sus Ouvres, también por los redactores del
Code y las Partidas.
37
|
Se define a los pactos sobre sucesión futura como las convenciones que tienen por objeto el
derecho de suceder por causa de muerte, a título de heredero o de legatario, a una persona viva,
sea ésta una de las partes o un tercero23.
La norma distingue la donación de los contratos, en circunstancias que la donación es un
contrato (requiere la aceptación del donatario). Lo que quiere decir el legislador es que
independiente que este sea a título gratuito u oneroso, siempre habrá objeto ilícito.
Además, la doctrina es llana al extender esta restricción a los actos jurídicos unilaterales y
demás convenciones. Se arriba a esto, pues el Código menciona que las asignaciones pueden
aceptarse o renunciarse una vez muerto el causante [Arts. 956 y 1226].
Excepción a la regla general: El inciso 2º del artículo 1463 contempla la única excepción a
esta prohibición: “las convenciones entre la persona que debe una legítima y el legitimario,
relativas a la misma legítima o a mejoras, están sujetas a las reglas especiales contenidas en
el título De las asignaciones forzosas”. El precepto se está refiriendo al pacto de no mejoras,
consagrado en el art. 1204, en virtud del cual el difunto promete por escritura pública entre a
quien en ese momento es legitimario, a no disponer de su cuarta de mejoras.
Nótese que el pacto implica simplemente una obligación de no hacer: abstenerse de disponer
de la cuarta mejora, mas no dejarle dicha parte al legitimario con quien celebra este pacto. Esto
último sería una asignación que debe cumplir los requisitos propios del testamento.
23
Dado que los actos unilaterales también caben en la proscripción, es preferible referirse a ellos como actos sobre
sucesión futura.
38
|
¿Se pueden vender las cosas cuya enajenación adolece de objeto ilícito?
R.- En principio sí, porque lo que el legislador prohíbe es la enajenación, y no el contrato del
cual sólo emanan derechos personales. La venta no es enajenación.
Sin embargo, la compraventa que tuviera por objeto alguna de las cosas que señala el art.
1464 adolece de objeto ilícito al igual que la enajenación de las mismas, no en virtud de dicha
disposición, sino porque constituye un contrato que la ley prohíbe, lo que resulta de concordar
el artículo 1464 con el artículo 1810, que establece que pueden venderse todas las cosas cuya
enajenación no esté prohibida por la ley.
Hay autores que disienten de esta interpretación y hacen un distingo. Consideran que un acto
es prohibido por ley cuando no es susceptible de ser realizado bajo ningún respecto o
circunstancia, lo que induce a pensar que el art. 1464 sería prohibitivo en lo referente a la
enajenación de cosas que no están en el comercio y de los derechos y privilegios que no pueden
transferirse a otras personas, mas NO tendrá el carácter de prohibitivo la enajenación de las
cosas embargadas o de las especies cuya propiedad se litiga, ya que al exigir requisitos, sería
una norma imperativas. En síntesis, la remisión del art. 1810 sería referente a las primeras dos.
Esta es la tesis de VELASCO, la cual fue recogida en un fallo de la Corte de Valdivia.
VIAL DEL RÍO y la jurisprudencia en general estiman que el art. 1464 debe interpretarse como
norma prohibitiva en relación con la enajenación de todas las cosas que menciona.
1. Enajenación de las cosas que no están en el comercio. El art. 1461, al referirse a los
requisitos del objeto, señala que tiene que ser comerciable (por lo que no puede constituir el
objeto de un acto o contrato la cosa que no está en el comercio, pues falta un requisito
esencial del objeto, sería inexistente). Sin embargo, el art. 1464 dispone que la enajenación
de las cosas incomerciables adolece de objeto ilícito, por lo que su enajenación no sería
inexistente, sino que sancionaría con nulidad absoluta., lo que revela una falta de armonía
entre las dos disposiciones.
CLARO SOLAR y VIAL DEL RÍO reflexionan que si la cosa está fuera del comercio, falta un
requisito esencial del objeto, por lo que el acto o contrato sería inexistente. De lo contrario,
el contrato produciría todos sus efectos hasta la declaración de nulidad absoluta, y más
absurdo aún, transcurridos diez años se sanearía el vicio.
Se trataría de una imperfección de la norma y el artículo 1461 sería el correcto.
39
|
VELASCO también estima que el Nº 1 del art. 1464 es innecesario, pero no sería
contradictorio al art. 1461, ya que de ambas normas se desprende que habría objeto ilícito y
no falta de objeto.
Los únicos actos relativos a cosas incomerciables que la ley expresamente declara que
tienen un objeto ilícito son la compraventa y la enajenación, de lo que resulta indiscutible
que se sancionan con la nulidad absoluta, ya que ésta es la sanción para el objeto ilícito. El
Código no refiere a que otros actos o contratos que se sancionen con nulidad absoluta.
3. Enajenación de las cosas embargadas por decreto judicial. La ley no define el embargo.
De diversas normas, tanto sustantivas como adjetivas, dejan entrever que el embargo es una
institución propia del juicio ejecutivo, que se define como la aprehensión compulsiva, hecha
por mandamiento del juez que conoce de la ejecución, de uno o más bienes determinados
del deudor y en su entrega a un depositario, que debe mantenerlos a disposición del tribunal,
todo con el fin de asegurar el pago de la deuda.
Ahora bien, tanto la doctrina como la jurisprudencia coinciden en que la expresión del
artículo 1464 Nº 3 tiene mayor amplitud, y la restricción se aplica no solo a las cosas
embargadas en un juicio ejecutivo, sino todas aquellas que se encuentren afectadas por una
medida precautoria de prohibición de celebrar actos o contratos o de gravar o enajenar.
¿Desde qué momento debe entenderse embargada una cosa? Hay que distinguir:
a) Respecto a las partes litigantes: Respecto a las medidas precautorias como el secuestro,
desde el momento que se notifica la resolución que ordena la medida. Tratándose del
embargo en el juicio ejecutivo, desde que se traba el embargo, que ocurre cuando se el
ministro de fe hace la entrega real o simbólica de los bienes al depositario.
b) Respecto a terceros. Nuevamente hay que distinguir:
i. Bienes muebles: desde el momento que han tomado conocimiento.
ii. Bienes inmuebles: desde que se inscribe en registro de interdicciones y prohibición
de enajenar del Conservador de Bienes Raíces. La enajenación de un inmueble
embargado adolece de objeto ilícito aunque no se haya inscrito el embargo.
40
|
¿Cuándo debe existir embargo o prohibición de enajenación para que adolezca de objeto
ilícito?
R.- Al momento de la enajenación, siendo indiferente si estaba o no al momento del título
traslaticio.
4. Enajenación de las especies cuya propiedad se litiga sin permiso del juez que conoce del
litigio.
Se trata de aquellos cuerpos ciertos, muebles o inmuebles, cuyo dominio o propiedad se
discute en juicio24.
El art. 296 CPC incorpora un requisito adicional para que se entienda que se trata de una
especie cuya propiedad se litiga: para que los objetos que son materia del juicio se consideren
comprendidos en el número 4° del art. 1464, será necesario que el tribunal decrete prohibición
respecto de ellos. Agrega el art. 297 CPC que “cuando la prohibición recaiga sobre bienes
raíces se inscribirá en el registro del conservador respectivo, y sin este requisito no producirá
efecto respecto de terceros. Cuando verse sobre cosas muebles, sólo producirá efecto
respecto de los terceros que tengan conocimiento de ella al tiempo del contrato”.
24
No hay que confundir la enajenación de una especie cuya propiedad se litiga con la enajenación de un derecho
litigioso. El objeto de la enajenación cuya propiedad se litiga es la cosa misma; en cambio, el objeto de la cesión del
derecho litigioso es el evento incierto de la litis, del cual no se hace responsable el cedente.
41
|
D. Condonación del dolo futuro. “El pacto de no pedir más en razón de una cuenta aprobada,
no vale en cuanto al dolo contenido en ella, si no se ha condonado expresamente. La
condonación del dolo futuro no vale” [art. 1465].
La redacción de la norma no deja de ser curiosa, ya que comienza con una regla particular y
remata con una general.
La ley proscribe la remisión del dolo futuro en cuanto supone que una de las partes acepta
anticipadamente que la otra lo haga víctima de engaños o que infrinja un contrato con la
intención de dañar al acreedor. Esto no obsta a que el dolo pueda ser condonado una vez que
se haya ejecutado el engaño o la infracción de obligación dolosa.
Otro aspecto a destacar en que el legislador exige voluntad expresa cuando se quiere condonar
el dolo, por lo que no podría realizarse de forma tácita.
§ LA CAUSA
Todo acto consciente de los seres racionales se ejecuta por un fin, cuya consideración anticipada
es causa de su obrar. Esto es indiscutible. Pero, ¿es necesario que la causa de los actos jurídicos,
el fin que mueve a realizarlos, se erija en un requisito de validez de los mismos?
Un acto puede encontrar su fundamento en varias causas, ¿cuál de ellas ha de estimarse elemento
constitutivo del acto jurídico, trayendo su falta o ilicitud la nulidad de éste?
Estas preguntas y sus reflexiones comprenden la teoría de la causa.
No puede entenderse la causa y su teoría si no se le diferencia del objeto y del motivo, conceptos
que frecuentemente suelen confundirse.
42
|
La causa es el fin inmediato y directo que se propone alcanzar una persona al obligarse. Así
como el objeto es lo que se debe, la causa es la razón, el porqué se debe. La doctrina tradicional
le denomina causa final porque es la consideración anticipada del fin la que mueve a obligarse.
En el contrato de compraventa, por ejemplo, la causa de la obligación del vendedor (entregar o
transferir la cosa) es la obligación del comprador (pagar el precio), y viceversa.
Se concibe también una causa ocasional o impulsiva, consistente en el fin mediato, lejano, que
se propone una persona al obligarse; es la razón personal, a menudo secreta, que mueve a una
persona a contraer la obligación. El fin concreto que se busca lograr. En la compraventa, el motivo
del comprador de un inmueble puede ser para habitarla, para arrendarla, para revenderla, etc.;
mientras que el móvil del vendedor puede ser utilizar el producto de la venta para conocer el
Tánger.
Esta causa ocasional suele identificarse con el motivo o móvil, y he aquí donde surge la primera
oscuridad en la teoría (esta problemática se desarrollará más adelante).
La causa final es siempre la misma tratándose de idéntico tipo de actos, mientras que la causa
impulsiva es variable hasta el infinito según sean las personas que celebran el acto o contrato.
Como se deja entrever, la causa, sea final u ocasional, está ligada con la obligación; es el por qué
se obliga una parte. Pero también se habla de la causa del acto o negocio jurídico, haciéndose
alusión al fin típico y constante de éste, cualquiera que sea la persona concreta que se valga del
acto y cualesquiera que sean sus móviles individuales.
25
La función práctica se califica de “social” ya que está destinada a satisfacer exigencias sociales, necesidades que crea
la convivencia de los humanos.
43
|
es la causa de todos los actos jurídicos onerosos; la función de enriquecer a otro es la causa
de toda donación; la función de organizar el patrimonio para la posteridad es la causa de todo
testamento, y así.
b) Concepción subjetiva de la causa del acto jurídico. En esta, la causa no es sino un motivo
que, por ciertos caracteres que lo califican, se distingue de todos los demás y pasa a llamarse
causa, en oposición a otros que continúan llamándose motivos.
En su sentido subjetivo, la causa es la representación psíquica del fin práctico e inmediato
que se quiere lograr con el acto y que induce a realizar éste. Es inmediato porque, de todos los
motivos que pudiesen haber, temporalmente es el más próximo al acto26.
Por último, la causa no es individual, sino un motivo abstracto, en el sentido de que se
prescinde de los autores específicos de cada acto que se celebre. Por lo mismo, la causa
subjetiva es siempre un motivo constante y uniforme.
A. Teoría francesa. Con el fin de proteger la voluntad e interés de los particulares, por un lado,
y el orden público y las buenas costumbres, por otro, la doctrina y jurisprudencia francesa
han tratado de conciliar ambas concepciones, refiriendo la causa abstracta y técnica de que
habla la teoría clásica, a la obligación, y el motivo concreto y cambiante, convertido en causa,
al contrato. Entonces:
1. Causa de la obligación sería la razón inmediata por la cual el contratante se obliga y que
varía según el contrato sea sinalagmático, real o gratuito según lo ya visto.
26
Si deseo regalar un reloj y para poder hacerlo necesito comprarlo, la compraventa que celebraré tendrá dos motivos:
el deseo de regalar la cosa y el de obtenerla; el motivo más cercano a dicho contrato, y por tanto su causa, es la
obtención de la cosa; el deseo de donar, pese a que es el primero en configurarse en mi mente, es el más lejano
temporalmente al acto, por lo que es un mero motivo variable.
44
|
2. Causa del contrato sería el móvil individual principal que determina la celebración de un
contrato. Es un móvil individual y psicológico, pero el principal o más intenso.
Es perfectamente posible que en un caso concreto la primera pueda ser lícita y la segunda
ilícita, como por ejemplo, la compra de artefactos y componentes para la elaboración de
alucinógenos.
B. Teoría italiana. Como se ha venido diciendo, en general los motivos propiamente tales no
tienen relevancia jurídica, el Derecho no los considera. Sin embargo, en ciertos casos son
considerados.
El Código Civil italiano de 1942, aparte de la causa ilícita, concibe el motivo ilícito. Así, el
contrato es ilícito cuando las partes se han determinado a celebrarlo exclusivamente por un
motivo ilícito común a ambas [Art. 1345 Códice].
Al revés de lo que ocurre en el moderno Códice, el viejo Code no considera los motivos, sin
perjuicio que la doctrina y jurisprudencia francesa se han esforzado en considerarlas, según
ya hemos visto.
F. Doctrina anticausalista. PLANIOL refiere que la noción de causa es falsa e inútil a la vez.
1. Falsa, ya que en los contratos bilaterales, las obligaciones que recíprocamente se sirven
de causa nacen al mismo tiempo, por lo que mal puede una de ellas ser causa de la otra si
se considera que la causa debe, necesariamente, preceder al efecto. En los reales, la entrega
de la cosa no es causa de la obligación, sino requisito esencial para que el contrato se
perfeccione. En los gratuitos, la teoría clásica confunde la causa de la obligación con los
motivos que han impulsado al disponente, siendo imposible, en la práctica, separar la
intención de efectuar una liberalidad de los motivos que tuvo el contratante para obligarse.
2. Inútil: Lo que constituye la causa de la obligación de una de las partes no es otra cosa que
el objeto de la obligación de la otra, de manera que la falta de causa de una de las
obligaciones implicaría necesariamente la falta de objeto de la otra. Por eso, por falta de
objeto y no por falta de causa, la obligación sería ineficaz.
Los redactores del Código Civil francés, influenciados por Domat y Pothier, incluyeron la causa
como requisito, pero no la definieron. Del Code la causa se incluyó en los demás códigos
decimonónicos, entre ellos el chileno.
Este señala como requisito de validez de los actos y declaraciones de voluntad, la causa lícita. Y
tuvo la audacia de definir la causa. Su regulación, al igual que otros Códigos, se prestan a
interpretaciones contradictorias y esforzadas, como se verá.
45
|
“No puede haber obligación sin una causa real y lícita; pero no es necesario expresarla. La
pura liberalidad o beneficencia es causa suficiente.
Se entiende por causa el motivo que induce al acto o contrato; y por causa ilícita la prohibida
por ley, o contraria a las buenas costumbres o al orden público” [Art. 1467].
“No podrá repetirse lo que se haya dado o pagado por un objeto o causa ilícita a sabiendas”
[Art. 1468].
27
VODANOVIC critica este argumento (propuesto por Jorge MERA MOLINA), ya que para que tenga coherencia debe
modificarse la letra de la ley, dado que no hay enlace gramatical entre las expresiones “obligue” y “que tenga una
causa lícita”. Para evitar esa aberración, MERA altera la letra de la ley; donde dice “que tenga una causa lícita” él pone
“que haya una causa lícita”.
28
Nuevamente VODANOVIC critica este segundo argumento de MERA. Según el primero, Andrés Bello fue muy
cuidadoso al redactar el art. 1467. Si hubiese querido dejar claro que es la obligación la que debe tener causa,
sencillamente hubiese puesto: “Toda obligación debe tener una causa real y lícita”; pero en cambio dice: “no puede
haber obligación sin una causa real y lícita”, o sea, lo que se quiere significar es que toda obligación supone una causa.
¿Cuál es esa causa, supuesto de la existencia de la obligación? La respuesta está en el inciso 2º del mismo artículo: “el
motivo que induce al acto o contrato”. Andrés Bello comprendió las cosas: la obligación, en cuanto consecuenciadel
acto, tiene por causa que la justifica la misma de éste. La causa del acto es supuesto, y no requisito de la obligación.
46
|
¿Qué criterio adopta el Código en materia de causa? ¿uno objetivo u otro subjetivo?
La ley presume que todo acto o contrato tiene una causa, constituida por los motivos que normal
y ordinariamente inducen a celebrar las diversas especies o tipos de actos jurídicos. Asimismo, se
presume que el motivo es lícito. Por lo tanto, la prueba de la falta de causa corresponde al que lo
alega, al igual que su ilicitud.
Para VIAL DEL RÍO, falta la causa en dos casos:
a) En los actos simulados.
b) En los actos que tienen como motivo la creencia errada de que existe una obligación.
47
|
El juez, sobre la base de las pruebas allegadas en el proceso, debe llegar al motivo real para sólo
entonces apreciar si éste es contrario a la ley, a la moral, a las buenas costumbres o al orden
público.
48
|
§ LAS FORMALIDADES
Las formalidades son ciertos requisitos que exige la ley para la forma o aspecto externo de ciertos
actos jurídicos.
Atendiendo a los objetivos perseguidos por la ley, las formalidades se clasifican en cuatro
grupos:
A. Formalidades propiamente tales o solemnidades. La ley puede exigir una solemnidad, sea
para la existencia misma de un acto o contrato, sea para la validez del mismo29:
1. Solemnidades requeridas para la existencia de un acto jurídico. Se trata de los requisitos
externos que exige la ley para la celebración de ciertos actos jurídicos, sin los cuales el acto
no se perfecciona ni produce efecto alguno.
[ ! ] Las solemnidades no se presumen, requieren de un texto expreso de la ley que las exija.
Sin perjuicio de ello, las partes pueden darle el carácter de “solemne” a un acto meramente
consensual30.
Existen varios casos en que ley requiere una solemnidad para la existencia misma del acto,
como en el contrato de promesa, que debe necesariamente constar por escrito [art. 1454 N°
1], la compraventa de bienes raíces, servidumbres, censos y la sucesión hereditaria, las que
deben hacerse por escritura pública [art. 1801.2], el pacto del artículo 1723 que requiere
escritura pública y subinscripción al margen de la inscripción matrimonial, etc.
2. Solemnidades exigidas para la validez de los actos jurídicos. La omisión de esta no impide
que el acto se perfeccione ni que produzca sus efectos, los que sólo cesan si se declara la
nulidad absoluta por la causal de omisión de la solemnidad. Por ejemplo, la presencia de
testigos es una solemnidad requerida para la validez del testamento, por lo que la falta o
inhabilidad de estos acarrea la nulidad del testamento. Otro ejemplo es la insinuación en las
donaciones.
29
Debe quedar claro que esta distinción sólo la hacen los partidarios de la inexistencia como sanción.
30
Por ejemplo, el artículo 1802 dispone: “Si los contratantes estipularen que la venta de otras cosas que las enumeradas
en el inciso segundo del artículo precedente no se repute perfecta hasta el otorgamiento de escritura pública o privada,
podrá cualquiera de las partes retractarse mientras no se otorgue escritura o no se haya principiado la entrega de la
cosa vendida”. El artículo 1921 faculta a las partes del contrato de arrendamiento para una estipulación similar. La
doctrina más entendida evita nominarlas como “solemnidades”, sino más bien como formalidades voluntarias. Esto,
porque las primeras solo pueden ser exigidas por ley.
49
|
B. Formalidades habilitantes. Son los requisitos exigidos por la ley para completar la voluntad
de un incapaz, o para protegerlo. Por lo general, consiste en la autorización de una persona
determinada. Por ejemplo, la autorización del padre o madre o del curador adjunto para ciertos
actos del hijo de familia [Art. 253]; o la autorización judicial con conocimiento de causa para
enajenar o hipotecar los bienes raíces del hijo de familia [Art. 255], o la autorización judicial
previa para enajenar bienes raíces o muebles preciosos del pupilo [Art. 393].
C. Formalidades por vía de prueba. Son aquellas en que la ley, para los fines de prueba de un
acto no solemne, requiere un documento cuya omisión no impide que el acto nazca ni que
produzca válidamente sus efectos, sino que acarrea la imposibilidad de ser probado por testigos.
Por ejemplo: “deberán constar por escrito los actos o contratos que contienen la entrega o
promesa de entrega de una cosa que valga más de dos unidades tributarias”, de lo contrario
no será admisible la prueba de testigos en cuanto adicione o altere de modo alguno lo que se
exprese en el acto o contrato [Art. 1709]. Al que demanda una cosa de más de dos unidades
tributarias de valor no se le admitirá la prueba de testigos, aunque limite a ese valor la demanda
[Art. 1710.1].
D. Formas o medidas de publicidad. Se trata de aquellas que tienen por objeto proteger a los
terceros que pueden verse alcanzados por los efectos del acto jurídico. Con este propósito la
ley exige la inscripción del acto en un registro público, su publicación en un periódico, etc.
1. Medida de publicidad de simple noticia: Tienen por objeto poner en conocimiento de
terceros las relaciones jurídicas de otras personas, en que pueden tener interés (notificación
al público por medio de tres avisos publicados en un periódico de los decretos de
interdicción provisoria o definitiva del demente y del disipador [Art. 447 y 461]).
2. Medida de publicidad sustancial: Tienen por objeto precaver a los terceros interesados, que
son aquellos que están o estarán en relaciones jurídicas con las partes de los actos que éstas
celebren (la notificación que debe hacerse al deudor de la cesión de créditos [Art. 1902].
50
|
c. Omisión de formalidad habilitante: Por regla general, se sanciona con nulidad relativa, pues
dice relación con el estado o calidad de las partes [Art. 1682].
d. Omisión de formalidad exigida por vía de prueba: Impide que acto pueda probarse por testigos
(lo que no obsta que pueda probarse por otros medios, como la confesión).
e. Omisión de una medida de publicidad: Si es de simple noticia, da derecho a que el perjudicado
exija la correspondiente indemnización.
Si es publicidad sustancial, su sanción es la inoponibilidad.
Clasificación:
a) Efectos esenciales: Son aquellos que determina la ley, y que se producen como obligada
consecuencia de su celebración (las partes no pueden descartarlos ni sustraerse a ellos). Por
ejemplo, en la compraventa son efectos esenciales la obligación que contrae el vendedor de dar
la cosa y la obligación que contrae el comprador de pagar el precio.
b) Efectos no esenciales o naturales: Corresponden a aquellos que estando establecidos por la ley,
pueden ser eliminados por las voluntad de las partes, sustrayéndose de su aplicación. Por
ejemplo, efecto natural de la compraventa es la obligación que contrae el vendedor de sanear
la evicción y los vicios redhibitorios.
c) Efectos accidentales: Son aquellos que las partes pueden, en virtud de la autonomía privada,
incorporar a los actos jurídicos. No están previstos por el legislador, ni tampoco se prohíbe su
incorporación.
51
|
El acto jurídico es ineficaz no genera sus efectos propios o deja de producirlos por cualquier causa,
sea ésta intrínseca o inherente a la estructura del acto mismo, sea que dicha causa consista en un
hecho extrínseca o ajeno a él.
Clases o especies de ineficacia: Un acto jurídico puede ser ineficaz porque se omitió un requisito
esencial para su existencia jurídica, o por la omisión de un requisito determinado para la validez
del acto, o puede incidir en un acto válidamente formado, pero que por circunstancias o eventos
coetáneos o posteriores a su celebración se va a ver privado de efectos.
1. Ineficacia por la omisión de un requisito esencial para la existencia del acto: Se llama
inexistencia. Dicha omisión impide que el acto nazca a la vida del derecho y produzca sus
efectos. Ejemplo, el matrimonio celebrado entre personas del mismo sexo, o el celebrado sin
la presencia del oficial del registro civil; la venta de un inmueble consensual.
2. Ineficacia por la omisión de un requisito esencial para la validez del acto: Se llama nulidad. El
acto produce todos los efectos que le son propios, hasta que se declare judicialmente la nulidad.
3. Ineficacia de un acto jurídico válidamente formado: Son numerosas las circunstancias que
pueden privar de eficacia a un acto jurídico válidamente formado. Por ejemplo, el hecho de que
falle una condición suspensiva de la cual dependía el nacimiento de un derecho, el
cumplimiento de una condición resolutoria, la revocación, caducidad, etc.
52
|
Los actos jurídicos impugnables son aquellos que incluso reuniendo todos los requisitos de
validez, pueden destruirse en sus efectos, en virtud de acción de las partes o de tercero, por
circunstancias extrínsecas, a menudo supervivientes, a las que el ordenamiento da relevancia. Por
ejemplo: incumplimiento de obligaciones en un contrato bilateral, la ingratitud del donatario, la
lesión, el fraude en perjuicio de los acreedores.
Estos actos, al igual que los anulables, producen todos sus efectos hasta que sea declarada su
ineficacia por una sentencia judicial.
Se diferencia de la nulidad en que ésta última se refiere a circunstancias intrínsecas del acto, un
vicio originario, como además ésta opera retroactivamente, no así la impugnación.
VODANOVIC define la inexistencia como la sanción que tienen los actos jurídicos celebrados con
omisión de unos de los requisitos exigidos para su existencia jurídica. Agrega que habría
inexistencia cuando al acto le falta el consentimiento, el objeto, la causa o las solemnidades
establecidas para la existencia del mismo.
RODRIGUEZ GREZ critica esta concepción de sanción, y prefiere hablar de una consecuencia
negativa que ocurre cuando un acto es solo tentado, o bien cuando el acto tiene una apariencia de
existente, pero en realidad falta uno o más de sus requisitos de existencia.
Se discute en doctrina sobre si el Código Civil sanciona o con la inexistencia los actos o contratos
en que se ha omitido un requisito de existencia, perfilándose dos opiniones:
A. Posición de Claro Solar. Este autor sostiene que nuestro Código Civil recoge la teoría de la
inexistencia, en términos tales que si falta una de las cosas esenciales de su existencia, el acto
jurídico no puede existir, no puede producir efecto alguno, es la nada. Sustenta su postura con
los siguientes argumentos:
1. La inexistencia puede desprenderse del art. 1444, según el cual si falta alguna de las cosas
esenciales al perfeccionamiento del contrato como tal, éste no produce efecto alguno.
2. El art. 1701 señala que la falta de instrumento público en los actos o contratos en que la
ley requiera esa solemnidad, trae como consecuencia que se miren como no ejecutados o
celebrados, es decir: inexistentes (aun cuando en ellos se prometa reducirlos a instrumento
público dentro de cierto plazo).
3. El art. 1801, que establece que en caso de no convenirse precio, no habrá venta.
4. Variadas disposiciones señalan la fórmula “no produce efecto alguno”; “se mirará como
no ejecutado o celebrado” etc.
53
|
5. El art. 1681 expresa que “es nulo todo acto o contrato a que falta alguno de los requisitos
que la ley prescribe para el valor del mismo acto o contrato...” y no expresa que sea nulo
si falta alguno de los requisitos exigidos para su existencia.
6. Tratándose de la compraventa, el art. 1809 expresa: “podrá asimismo dejarse el precio
al arbitrio de un tercero; y si el tercero no lo determinare, podrá hacerlo por él
cualquiera otra persona en que se convinieren los contratantes; en caso de no
convenirse, no habrá venta”. El autor sostiene que el Código es bastante claro al señalar
que la sanción no es la nulidad, sino la inexistencia.
7. El art. 2055 señala que: “no hay sociedad, si cada uno de los socios no pone cosa alguna
en común, ya consista en dinero o efectos, ya en una industria, servicio o trabajo apreciable
en dinero. La misma norma señala que tampoco habrá sociedad sin participación de
beneficios”. Luego, la norma es bastante clara, y no señala que la sociedad será nula.
54
|
D. Opinión de Victor Vial. Sostiene Vial que el problema radica en que el legislador chileno
no formuló en términos explícitos la distinción entre requisitos de existencia y de validez, lo
que lleva a confundir conceptos.
Sin embargo, aduce que el Código implícitamente distingue entre requisitos de existencia y
de validez. De no ser así, carecería de sentido el art. 1444, cuando se refiere a las cosas de la
esencia de un contrato cuya omisión impide que éste produzca efectos, piensa naturalmente
en la voluntad, el objeto y la causa, lo que explica que no haya dicho que la omisión de una
cosa de la esencia se sanciona con nulidad absoluta, que hubiera sido lo lógico si descartara
la inexistencia jurídica. En cambio, el art. 1681 se refiere a la sanción por omisión de un
requisito de validez, conclusión a la que lleva la interpretación que procura que los dos
artículos citados guardan entre sí la debida correspondencia y armonía.
En suma, el hecho que el Código no mencione la palabra inexistencia ni diga que la omisión
de un requisito de existencia se sanciona con la inexistencia del acto, no es causa suficiente
como para afirmar que la teoría de la inexistencia no tiene acogida dentro de nuestra
legislación.
Como argumento adicional, hace referencia al artículo 6º de la Ley 18.046, al decir que “no
existe la sociedad en cuya constitución se haya omitido el otorgamiento de la escritura social
o la oportuna inscripción o publicación de su extracto ni la reforma en que se haya incurrido
en similares omisiones”.
E. Postura de Ramón Domínguez Águila. Este jurista establece que nuestros tribunales, de
forma casi unánime, han establecido que la máxima sanción en nuestra legislación es la
nulidad absoluta. Son sólo fallos aislados y de remota época los que han acogido la teoría de
la inexistencia en Chile.
Contesta además el argumento de VIAL DEL RÍO, indicando que la Ley 19.499, sobre
saneamiento de vicios de nulidad en sociedad, vuelve a poner en dudas a la inexistencia, toda
vez que admite sanear “vicios formales” como la “inscripción o publicación tardía del
extracto de la escritura”, vicios que en la ley 18.046 aparecen como propios de la
inexistencia.
55
|
El art. 1681 refiere que “es nulo todo acto o contrato a que falta alguno de los requisitos que la
ley prescribe para el valor del mismo acto o contrato, según su especie y la calidad y estado de
las partes” [Art. 1681.1]. Este precepto, si bien refiere a la principal causa de la nulidad, no hace
alusión a sus efectos.
Los tribunales de justicia, complementando la norma en este sentido, la ha definido como una
sanción civil establecida por el legislador que consiste en el desconocimiento de los efectos
jurídicos del acto.
Combinando ambas expresiones, se define la nulidad como la sanción legal establecida para la
omisión de los requisitos y formalidades que las leyes prescriben para el valor de un acto según
su especie y la calidad o estado de las partes que en él intervienen, y que consiste en el
desconocimiento de sus efectos jurídicos, estimándose como si nunca hubiese sido ejecutado.
Como en muchas materias, el Código chileno se inspiró en el Code, pero solo en su ubicación,
considerándola un modo de extinguir las obligaciones. En cuanto a la regulación misma de la
nulidad, el nuestro es claramente superior, debido a que contiene una teoría completa y sistemática
de las nulidades absolutas y relativas, a diferencia del Código francés, que sólo contiene un par de
artículos que se limitan a establecer el plazo de prescripción de las acciones de nulidad y rescisión,
así como una referencia somera a la última.
La virtud de nuestro Código estriba entonces en comprender y regular a la nulidad como una
institución civil, en contraste con su modelo que la limita a acciones.
56
|
3. Ubicación de sus reglas y crítica. El Código trata de la nulidad en el Título XX del Libro IV,
como un medio de extinguir las obligaciones [art. 1567 nº 8]. Su ubicación ha sido criticada, ya
que que es claro que la nulidad no extingue obligaciones; su efecto es el de destruir la fuente de
la obligación, el acto o contrato mismo.
ALESSANDRI BESSA añade que entederla como un extintor de obligaciones limita su campo de
aplicación, pues ataca a todos los actos y contratos, aunque no produzcan obligaciones.
FABRES argumenta que mal puede extinguirse algo que no existe, ya que al operar con efecto
retroactivo, debe entenderse que nunca nacieron obligaciones.
Por lo anterior, es preferible entenderla como un medio de invalidar los contratos y demás
actos jurídicos31.
4. Campo de aplicación de las reglas de nulidad. Conforme al artículo 1681, existe nulidad
cuando se omite un requisito de validez del acto jurídico, o bien cuando la ley prohíbe su
ejecución o celebración. A contrario sensu, si la ley no considera a un requisito como necesario
para su validez, su omisión producirá otros efectos que no será la nulidad32.
Si bien el Código no enumera expresamente los requisitos que lay exige a cada acto, estos se
enmarcan en los requisitos de validez comunes a todo acto y a los especiales de cada uno.
31
Quedando así comprendida entre las causas legales que refiere el art. 1545. Hay doctrina que aduce que el medio de
extinguir las obligaciones no es la nulidad pero sí la declaración de nulidad. Fabres criticó esta reflexión por cuanto
la nulidad hace que el acto no haya tenido jamás efecto alguno. A su vez, Claro Solar contesta que Fabres confunde
la nulidad absoluta con la inexistencia del acto.
32
Por ejemplo: arts. 378, 1349, 1332, 2206, 2432 y 2433,
57
|
4. Actos jurídicos que pueden ser declarados nulos. Pueden anularse los contratos de índole
patrimonial, de familia (como el matrimonio, aunque tenga reglas especiales en la materia);
convenciones que no son contratos (como el pago, la tradición, la novación, la remisión, las
capitulaciones matrimoniales); también la partición, de forma total o parcial (como cuando se
anula solo una adjudicación)33; los actos unilaterales (como el testamento, una constitución de
concesión minera, el protesto de una letra de cambio).
34
La corte anuló solo la cláusula en que se establecía una comisión a favor del banco de un 1%, en circunstancias que
la ley permitía solo el ½%.
59
|
Nulidad absoluta es la sanción a todo acto o contrato a que falte alguno de los requisitos prescritos
por la ley para el valor del mismo acto o contrato en consideración a la naturaleza de ellos, y no a
la calidad o estado de las partes. Esta definición se desprende del art. 1682.
1. Características.
a) Requiere de declaración judicial para su acaecimiento. De los art. 1687 y 1689, al hablar de
“nulidad judicialmente declarada”, sin distinguir de qué clase de nulidad se trata, es lógico
concluir que la nulidad absoluta no opera ipso iure (como solía ocurrir en el derecho
romano), sino que requiere de una sentencia que declare al acto nulo35.
b) Existe un solo concepto de nulidad absoluta. Sea cual fuere la causa que la produce, es
siempre la misma y produce idénticos efectos36.
c) No admite gradación. Siempre producirá los mismos efectos, indepentiente de su causal, así
como del número de vicios que adolezca el acto. Basta la falta de uno de ellos para sea nulo,
y es tan nulo como si faltaran dos, tres o más. No hay actos más o menos nulos.
d) Protege los intereses generales de la sociedad. La nulidad absoluta es una sanción destinada
a condenar todo lo que haya sido ejecutado con menosprecio del interés general: no le
importa al legislador que el acto no perjudique a ninguno de los contratantes, basta que ese
acto lesione el orden público para que sea atacable. En este sentido, no es el perjuicio
pecuniario lo que la ley toma como su justificación, sino un alto fin moral y de bien público.
e) Como ya señalamos, la acción de nulidad absoluta no puede renunciarse anticipadamente.
Agreguemos, que de nada serviría esa renuncia, porque la nulidad puede ser alegada no solo
por los contratantes, sino que, como se analizará, por otras personas.
35
BARROS ERRAZURIZ sostuvo que la nulidad absoluta operaba ipso iure, otorgándole a la sentencia solo el mérito de
constatar la nulidad ya producida de pleno derecho.
36
Nuestro CC utiliza diversas expresiones para referirse a ella: son nulos y de ningún valor; no producen efecto u
obligación alguna, deben tenerse por no escritos.
60
|
3. Legitimación activa de la acción de nulidad absoluta. “La nulidad puede y debe ser
declarada por el juez, aun sin petición de parte, cuando aparece de manifiesto en el acto o
contrato; puede alegarse por todo el que tenga interés en ello, excepto el que ha ejecutado el
acto o celebrado el contrato, sabiendo o debiendo saber el vicio que lo invalidaba; puede
asimismo pedirse su declaración por el ministerio público en el interés de la moral o de la ley”
[Art. 1683]. Por consiguiente, son titulares de la acción todo aquel que tenga interés en su
declaración, así como el ministerio público. El juez no es titular de la acción porque no ejerce
acción alguna, sino que la declara de oficio.
a) El juez puede y debe declarar de oficio la nulidad absoluta cuando aparece de manifiesto
en el acto o contrato. Si el juez comprueba que en un acto o contrato existen disposiciones
ilícitas o inmorales, o se ha infringido la ley, omitiéndose requisitos que esta considera
fundamentales para su validez en consideración a su naturaleza, debe declarar su nulidad
deoficio.
37
Algunos actos que exijen requisitos de fondo especiales son: El testamento verbal (peligro inminente de la vida del
testador); las asignaciones testamentarias (requisitos objetivos y subjetivos); el legado de especie (que pertenezca al
testador); la institución de albaceazgo fiduciario; el nombramiento de partidor; el contrato de promesa; el pago; la
cesión de derechos; la sociedad; el seguro; la tradición de inmuebles.
61
|
Según la norma arriba transcrita, no se trata de una facultad conferida al juez, sino de una
orden, una obligación que se le impone debido al carácter especial de la nulidad absoluta38.
No es necesaria la petición de parte. Si el vicio aparece de manifiesto, no es exigencia que
alguno de los litigantes alegue la nulidad absoluta. En cambio, si el vicio no aparece de
manifiesto, el único modo de que el juez pueda fallarla será si alguna parte lo solicita, y si
en este caso no se pronuncia al respecto, su sentencia adolecería de un vicio de casación en
la forma, por falta de decisión del asunto controvertido. Puede ocurrir que ninguna de las
partes esté legitimada para alegar la nulidad (por ejemplo, si sabían o debían saber el vicio
que lo invalidaba), y aún así el juez podrá declararla de oficio (si el vicio aparece de
manifiesto).
Requisitos para que el juez o tribunal pueda declarar de oficio la nulidad absoluta:
i. Debe existir un juicio. La declaración de nulidad de oficio requiere de una litis entre
legítimos contradictores (es decir, que se suscite entre quien propone una acción con
derecho o interés para formularla, en contra del tercero que pudiendo oponer excepciones
para enervarla, deba también sufrir la consecuencia de la ejecución forzada que dirima la
contienda), y puede hacerse tanto en primera como en segunda instancia 39. Si bien lo
normal es que se declare en un juicio ordinario, es perfectamente posible hacerlo en un
juicio especial, porque no existe disposición legal ni razón lógica que lo prohíba40. Existen
fallos donde se ha declarado de oficio la nulidad absoluta en un juicio ejecutivo. Al estar
autorizado el tribunal para declararla de oficio, no incurre en vicio de ultra o extra petita;
y no necesita expresar que procede ejercitando esa facultad.
¿Es necesario que todos los interesados en el acto o contrato concurran al juicio para
que se pueda declarar su nulidad absoluta de oficio? En un momento se entendió que no,
pero en la actualidad no es un tema pacífico.
ii. En el juicio debe hacerse valer el acto o contrato que está viciado de nulidad absoluta. Si
bien las obligaciones pueden acreditarse por cualquier medio de prueba, para que el juez
pueda hacer uso de esta facultad es necesario que se le presente un instrumento en que
conste el acto o contrato. Así se ha fallado.
iii. El vicio debe aparecer de manifiesto en el acto o contrato. “Aparecer de manifiesto”
significa que el vicio que provoca nulidad absoluta debe “constar”, “aparecer”, “estar
patente”, “saltar a la vista”, en el instrumento mismo que da constancia del acto o contrato
anulable y no que ese vicio resulte de la relación que exista o pueda existir entre ese
instrumento y otros elementos probatorios. Se ha fallado que cuando la nulidad absoluta
proviene de la omisión de una formalidad, aparece generalmente de manifiesto.
38
Una sentencia explica el empleo de la palabra “puede”, aclarando que es una manera de conferir jurisdicción o
competencia, y no debe entenderse como sinónimo de facultativo, sino el imperativo y obligatorio que envuelve el
concepto general de esa disposición y que su historia corrobora.
39
Es una excepción al principio según el cual el tribunal de alzada sólo tiene competencia para pronunciarse sobre
aquellas cuestiones que se discutieron en primera instancia [Art. 209 CPC].
40
En todo caso, La Corte Suprema ha fallado que en el caso de la acción de protección, por sus características de
concentrado y sumario, impide que la Corte de Apelaciones pueda proceder de oficio a declarar la nulidad absoluta de
un acto o contrato. En contra, RODRÍGUEZ GREZ.
62
|
c) Puede alegar la nulidad absoluta todo el que tenga interés en ello. Hallándose establecida
la nulidad absoluta en interés general de la sociedad, y no únicamente en interés de las
personas que ejecutan o celebran el acto o contrato, podrá ser invocada por todo el que tenga
interés en ello. CLARO SOLAR y los tribunales de justicia han dejado claro que ese interés debe
ser pecuniario, así también se demuestra de la historia fidedigna del Código43.
Según la doctrina, el interés pecuniario consiste en el beneficio que la declaración de
nulidad ha de producir para el interesado en alegarla, beneficio que se traduce en quedar
liberado de las obligaciones que le imponía el contrato que se anula o en un incremento de
su patrimonio.
41
Sus fines primordiales consisten en representar ante los tribunales los intereses generales de la Nación, asegurar el
mantenimiento del orden público y velar por la correcta aplicación de las leyes.
42
En consecuencia, no existen Oficiales del Ministerio Público o Fiscales Judiciales ante los Juzgados de Letras, sino
solamente ante las Cortes de Apelaciones y Corte Suprema.
43
El proyecto de 1853 exigía expresamente un interés pecuniario.
63
|
ALESSANDRI BESSA resume las condiciones que deben concurrir para que una persona tenga
interés en alegar la nulidad:
i. Que se trate de un interés pecuniario o patrimonial, y no de meras expectativas.
ii. Que este interés pecuniario resida en obtener la nulidad absoluta del acto o contrato, o
sea, en obtener que el negocio jurídico no produzca sus efectos.
iii. Que este interés exista al tiempo de ejercerse la acción de nulidad y, conforme a la
jurisprudencia más reciente, no sería necesario que tal interés hubiese existido al tiempo
de celebrarse el contrato o de ejecutarse el acto nulo.
iv. Que este interés nazca precisamente de la lesión que sufre su patrimonio al ejecutarse el
acto o celebrarse el contrato en contravención a la ley, siendo la causa necesaria de que
su patrimonio se vea perjudicado. Concuerda con en este requisito RODRÍGUEZ GREZ.
El solo hecho de pedir la nulidad no hace presumir el interés en ella, es necesario probarlo.
44
En contra de esta decisión, BARRIGA ERRÁZURIZ, quien comentando una sentencia de la Corte Suprema, refuta: a) La
prohibición del art. 1683 fue traducida de una frase de Delvincourt, quien explicaba que el fundamento de la regla era
que “nadie podía alegar su propia inmoralidad”. Luego, los herederos podrían alegarla, pues no están alegando su
propia inmoralidad sino la del causante; b) Al tratarse de una inhabilidad, sería intransmible; c) El heredero pide la
declaración de nulidad en virtud de un derecho propio que le confiere la ley y no como heredero del causante que
ejecutó el acto, y; d) el espíritu de la regla es evitar que quien ejecutó el acto se aproveche de su propia mala fe.
64
|
el testamento o un pacto de no mejorar, pues en esos casos ejercen su propio interés como
tales, y no como continuadores de la personalidad del causante.
¿Puede el representado alegar la nulidad absoluta cuando su representante sabía o debía saber
el vicio que lo invalidaba?
R.- La jurisprudencia ha fallado tanto en la negativa como en la afirmativa. La vacilación
ocurre porque se han adoptado diversas teorías para explicar la representación. Así, en un
primer momento nuestros tribunales siguieron la teoría de la ficción, la que, aplicada en
extremo, impide al representado alegar la nulidad absoluta. Posteriormente se recogió la
teoría de la modalidad, posibilitándolo a alegarla (estas teorías se desarrollarán luego).
3. Aspectos procesales de la nulidad absoluta. Como se adelantó, puede hacerse valer como
acción o como excepción.
a) Acción de nulidad absoluta. El ejercicio de la acción se traduce en la interposición de una
demanda judicial. Esta acción es de carácter personal, pues solo puede reclamarse de ciertas
personas que por un hecho suyo o la sola disposición de la ley han contraído obligaciones
correlativas [art. 578]. En cuanto a la legitimación pasiva, se debe distinguir: i. En los
contratos, debe dirigirse contra todas y cada una de las personas que lo han celebrado y
también contra los terceros que hayan adquirido derechos a su favor del contrato cuya
nulidad se pretenda, y si alguna de ellas ha fallecido, contra sus herederos45. ii. En los remates
en juicios ejecutivos, deberá entablarse tanto contra el adjudicatario como contra el actual
poseedor de la finca; iii. En las particiones, contra todos y cada uno de los copartícipes. iv.
En una escritura pública, contra sus otorgantes.
La acción de nulidad absoluta se tramita en conformidad al procedimiento ordinario, pues
requiere de un juicio de lato conocimiento. Por lo mismo, se ha fallado que no puede ser
declarada en un juicio incidental o posesorio.
Excepción: La nulidad absoluta que se alega contra actos mixos (civiles y procesales a la
vez), como el remate en el juicio ejecutivo, que es venta y actuación judicial, o la partición,
que es juicio y contrato a la vez. En estos casos la nulidad (procesal) debe reclamarse dentro
del juicio (in limine litis), si no se agota esa vía, demandándose derechamente en un juicio
ordinario, deberá rechazarse la acción. Así se ha fallado46.
b) Excepción de nulidad. Debido a la falta de reglamentación, no queda claro si cuando el
demandado alega la nulidad está oponiendo una excepción perentoria o más bien una
demanda reconvencional. La jurisprudencia ha sido vacilante, acogiendo ambas tesis.
El procedimiento idóneo para oponerla es el juicio ordinario, pero acá encontramos una
notable excepción. Conforme al art. 464 Nº 14 del CPC, la nulidad absoluta puede ser
discutida en un juicio ejecutivo47.
45
La Corte Suprema ha declarado derechamente que la nulidad no puede ser declarada si una de las partes contratantes
no ha sido demandada en el juicio.
46
¿Pueden los terceros que advienen a un juicio ejecutivo ejercitar la acción de nulidad absoluta? La Corte de Santiago
ha sostenido que no, pues el art. 518 CPC es taxativo.
47
Se ha discutido si el Nº 14 del art. 464 comprende ambas nulidades o solo la absoluta. La doctrina mayoritaria estima
que ambas pueden alegarse en un juicio ejecutivo, básicamente porque el precepto no distingue.
65
|
[ ! ] El fallo que se pronuncia sobre la acción o excepción de nulidad absoluta debe referirse
sobre todas y cada una de las causales alegadas, y no puede fundar su decisión en causales no
invocadas por las partes.
La nulidad relativa o rescisión es la sanción legal impuesta a las omisiones de los requisitos
prescritos por la ley para la validez del acto o contrato en consideración al estado o calidad de las
personas que lo ejecutan o acuerdan.
El inc. 3º del art. 1682, luego de mencionar las causales de nulidad absoluta, dice que “cualquiera
otra especie de vicio produce nulidad relativa y da derecho a la rescisión del acto o contrato”.
En consecuencia, si se quiere saber la clase de nulidad que sanciona un acto, es necesario
verificar si el vicio está contemplado por la ley como causal de nulidad absoluta. Si no estuviere
incluido dentro de las causales de nulidad absoluta, quiere decir que el vicio se sanciona con
nulidad relativa. Es la regla general.
Esta especie de nulidad proviene de infracciones que afectan a ciertas y determinadas personas,
que, por su calidad o estado deben celebrar sus actos o contratos con sujeción a requisitos
especiales. BARAONA postula que lo más característico de la nulidad relativa es que sólo respecto
de la parte en cuyo favor se ha establecido la sanción, el acto puede considerarse nulo, mientras
que para la otra parte el acto es válido y obligatorio.
De ahí que se diga que la nulidad relativa es un beneficio jurídico a favor de ciertas personas.
Aquí radica la diferencia fundamental con la nulidad absoluta, que tiende a proteger intereses
generales de orden superior, mientras que la rescisión protege intereses particulares de una parte.
Sin embargo, no debe creerse que la ley ha hecho una abstracción del interés general, pues además
la rescisión viene a resguardar la equidad en las relaciones jurídicas y evitar perjuicios injustos.
Excepción: Situación excepcional del incapaz que no puede demandar la rescisión del acto o
contrato.
“Si de parte del incapaz hubo dolo para inducir al acto o contrato, ni él ni sus herederos o
cesionarios podrán alegar la nulidad. Sin embargo, la aserción de mayor edad, o de no existir
la interdicción u otra causa de incapacidad, no inhabilitará al incapaz para obtener el
pronunciamiento de la nulidad” [art. 1685].
Otra manifestación del nemo auditor. Pero la ley no considera constitutivo de dolo el engaño
consistente en la simple aserción de mayor edad o de no existir la interdicción u otra causa de
incapacidad48.
3. Aspectos procesales de la nulidad relativa. La rescisión puede hacerse valer en juicio como
acción o excepción, en los mismos casos, formas y oportunidad que la nulidad absoluta.
48
Habría dolo, por ejemplo, si menor adulto presenta una cédula de identidad falsificada.
67
|
A. Saneamiento de la nulidad por el transcurso del tiempo. Tanto la nulidad absoluta como
relativa pueden sanearse por el tiempo. El paso del tiempo hace desaparecer el vicio que afecta
al acto o contrato. Según alguna doctrina, en realidad no es que el vicio desaparezca, sino más
bien prescribe la acción la acción y el derecho de alegar la nulidad, pues no hay ley que pueda
convertir un acto viciado en uno que no lo está. Lo que sí puede hacer es privar de efecto
jurídico a ese vicio.
Determinar si el transcurso del plazo establecido por ley sanea el vicio o solo prescribe la acción
de prescripción es relevante para determinar si el juez puede declararla de oficio transcurrido
el mismo. Si se entiende que el vicio se sanea, el juez está impedido de declarar el acto nulo;
en cambio si el plazo sólo extingue la acción de alegarla, dado que el acto sigue viciado, el juez
podría declararla de oficio, ya que no está ejerciendo una acción.
1. La nulidad absoluta no se sanea sino transcurridos diez años contados desde la celebración
del acto o contrato [art. 1683]. El fundamento de esta regla es simple: es menor peligroso
consolidar una situación jurídica anormal derivada de un acto o contrato nulo, que dejarla
en suspenso por tiempo indefinido, produciéndose una incerteza respecto a la titularidad de
un derecho.
ALESSANDRI BESSA, sustentado por jurisprudencia de la Corte Suprema, sostiene que el
saneamiento de la nulidad absoluta es independiente de toda prescripción adquisitiva, es
decir, el saneamiento tiene una vida propia y autónoma, no es una consecuencia de la
prescripción adquisitiva extraordinaria de los bienes objeto del acto o contrato nulo.
Efectos del saneamiento de la nulidad absoluta:
a) El saneamiento de la nulidad absoluta extingue tanto la acción como la excepción.
b) Tanto la interrupción natural como la civil, instituciones propias de la prescripción
extintiva, proceden en este caso.
c) La suspensión no tiene cabida respecto del saneamiento de la nulidad absoluta.
2. La nulidad relativa se sanea por el transcurso de un plazo de cuatro años [art. 1691]. Para
determinar el cómputa del plazo de saneamiento de la nulidad relativa, debemos distinguir:
a. En el caso de error o dolo, el cuadrienio se contará desde el día de la celebración del
acto o contrato [art. 1691.2].
b. En el caso de fuerza, se contará desde el día en que ésta haya cesado.
c. Respecto de los actos o contratos celebrados por menores, el cuadrienio se cuenta desde
la fecha en que hayan alcanzado la mayoría de edad.
d. El disipador sometido a interdicción podrá alegar la nulidad relativa en el plazo de
cuatro años contados desde que haya obtenido su rehabilitación.
e. Dementes, sordos y sordomudos que hayan actuado a través de su curador: el plazo se
cuenta desde que se celebró el acto o contrato.
68
|
69
|
B. Confirmación de la nulidad relativa. Otra circunstancia que obsta al ejercicio del derecho de
alegar la nulidad relativa es la llamada ratificación o confirmación del acto nulo49.
La confirmación es el acto jurídico unilateral por el cual la persona que tenía el derecho de
alegar la nulidad relativa renuncia a esta facultad, saneando de esta manera el vicio de que
adolece el acto o contrato rescindible.
Su naturaleza jurídica es la renuncia del derecho de alegarla. Por ello, encuentra su
fundamento en el art. 12 del Código. Ahora bien, necesariamente es la renuncia de una nulidad
ya producida, porque la renuncia anticipada, según dijimos, está prohibida por el art. 1469.
No se crea que la confirmación es solamente una renuncia de la acción. Es más que eso,
porque produce un importante efecto: hacer desaparecer el vicio que lo afectaba, en otras
palabras, el acto pasa a ser considerado completamente válido.
Características de la confirmación:
a) Se trata de un acto jurídico unilateral que puede ser otorgado sólo por el titular de la acción.
b) Por ser un acto unilateral, es irrevocable.
c) Que sea irrevocable, no significa que no pueda ser anulado.
d) Opera con efecto retroactivo.
e) Es accesorio, pues no puede subsistir sin el acto que se está rescindiendo.
Requisitos de la confirmación:
a) Debe tratarse de un vicio de nulidad relativa.
b) Debe emanar de quien es parte en el acto o contrato rescindible, o al menos estar ligado al
acto, como la mujer en la sociedad conyugal.
c) Debe emanar de quien tenga el derecho de alegar la nulidad relativa.
d) El confirmante debe ser capaz de contratar.
e) Debe hacerse oportunamente. Se requiere que el vicio de que adolece el acto jurídico haya
desaparecido.
Forma en que debe hacerse la confirmación:
a) Expresa es aquella que se efectúa con las solemnidades a que por la ley está sujeto el acto
o contrato que se ratifica [art. 1694]. También se le define como la reiteración de la
declaración de voluntad ya hecha y que la parte que la hizo repite para subsanar el vicio
de que adolece. La expresión “solemnidades” ha sido entendida por la doctrina en una
concepción amplia, que abarca tanto a las solemnidades propiamente tales (exigidas en
atención a la naturaleza del acto) como también las formalidades habilitantes.
Requisitos de la confirmación expresa:
i. De forma: Aparte de la exigencia contenida en el art. 1694, la ley no ha señalado formas
especiales para ella. Podrá ser verbal o por escrito, por instrumento público o privado.
Pero si el acto o contrato de cuya confirmación se trata es solemne, si debía constar
necesariamente por instrumento público o privado, la confirmación deberá constar en
el mismo instrumento, y si la confirmación se efectúa durante el estado de incapacidad
49
Nuestro Código habla de la “ratificación” de la nulidad. La mayoría de los autores prefiere nominarla “confirmación”.
Y nuestro Código Civil emplea esa expresión no sólo para referirse a la ratificación de la nulidad, sino que la usa
también para significar el acto por el cual una persona presta su aprobación a lo que otra ejecutó en su nombre. Para
evitar ambigüedades, en lo sucesivo nos referiremos a esta institución como confirmación.
70
|
71
|
efectos e impera aun desmedro del comprador de la segunda venta, quien solo contará con
los derechos que los arts.1489 y 1826 le otorgan. Situación semejante ocurre con las
hipotecas sucesivas [art. 2412].
V. EFECTOS DE LA NULIDAD
A. La nulidad debe ser declarada judicialmente. Para que un acto o contrato sea considerado
nulo, es necesario que la nulidad que adolece, sea absoltua o relativa, haya sido discutida en un
juicio seguido ante un tribunal competente y que, a consecuencia de ese litigio, se haya dictado
una sentencia que acoja la acción o excepción de nulidad. Y, con arreglo al art. 1687 inc. 1º,
para que se produzcan los efectos propios de esta sanción, la sentencia que la declara debe tener
autoridad de cosa juzgada, o sea, debe encontrarse firme50.
Este razonamiento se desprende de los arts. 1687 y 1689, así como del art. 1567 Nº 8, que
entre los modos de extinguir las obligaciones señala la “declaración de nulidad o rescisión”.
La sentencia debe cumplir los siguientes requisitos:
1. Debe tratarse de una sentencia judicial. La Corte Suprema ha reconocido que la nulidad no
puede ser declarada a través de un auto o un decreto.
2. La sentencia debe haber sido dictada en un juicio entre legítimos contradictores.
B. Personas a quienes afecta la declaración judicial de nulidad. El art. 1687 del Código dice
que “la nulidad pronunciada en sentencia que tiene la fuerza de cosa juzgada, da a las partes
derecho para ser restituidas al mismo estado en que se hallarían si no hubiese existido el acto
o contrato nulo”. Esta norma, ¿se refiere a las partes del contrato o a las del juicio en que se
declaró la nulidad? En virtud del principio básico procesal, según el cual las sentencias sólo
son obligatorias respecto de las personas que intervinieron como partes en el juicio, forzoso es
concluir que sólo afecta a quienes fueron parte del litigio. Confirma esto el art. 1690, al señalar
que “cuando dos o más personas han contratado con un tercero, la nulidad declarada a favor
de una de ellas no aprovechará a las otras”. Esta regla opera aún tratándose de la nulidad
absoluta.
C. Efectos de la nulidad entre las partes que intervinieron en el acto o contrato. Como se
adelantó, “la nulidad pronunciada en sentencia que tiene la fuerza de cosa juzgada, da a las
partes derecho para ser restituidas al mismo estado en que se hallarían si no hubiese existido
el acto o contrato nulo”. Este efecto opera sea la nulidad absoluta o relativa.
El efecto de la nulidad es, pues, retroactivo, afecta al pasado, porque las cosas deben volver
al estado en que se encontraban antes de que se celebrara el acto nulo. Así las cosas, declarada
la nulidad, el acto o contrato y todas sus consecuencias jurídicas desaparecen, y las cosas deben
50
Tratándose de la nulidad invocada en un juicio ejecutivo, la sentencia produce cosa juzgada tanto en el juicio ejecutivo
como en el ordinario (salvo que se haya hecho reserva de acciones.o excepciones).
72
|
quedar como si el negocio jurídico no se hubiese llevado a cabo jamás, salvo algunas
excepciones que se tratarán en su oportunidad.
Para concretar este efecto retroactivo es necesario distinguir:
1. Las prestaciones que emanaban del acto o contrato nulo se encuentran pendientes. Si las
obligaciones emanadas del acto no se han cumplido, la nulidad declarada solo tiene como
resultado extinguir los derechos y obligaciones que engendró. En este caso, es un verdadero
modo de extinguir obligaciones, aunque lo hace de forma indirecta, porque lo que en realidad
destruye es el acto en sí mismo, la fuente de donde estas emanan.
2. El acto o contrato se ha cumplido en todo o en parte. En este caso, de por sí más frecuente,
cada contratante deberá devolver al otro lo que de él ha recibido, porque es la única forma
de volver las cosas al estado en que se encontraban antes de la celebración del acto. Esto da
origen al problema de las restituciones que las partes deben hacerse recíprocamente, o solo
una a la otra (cuando el acto sólo generó obligaciones para una de ellas, o bien siendo
bilateral, solo una de ellas cumplió), incluso cuando el cumplimiento haya sido parcial, como
sería si el comprador pagó sólo una parte del precio en la compraventa.
En virtud de estas restituciones, la ley les otorga a las partes las acciones necesarias a fin de
lograr esa devolución, de donde resulta que la nulidad declarada da acción reivindicatoria, sea
entre las partes, sea entre terceros.
Reglas aplicables a las restituciones a que da origen la declaración de nulidad: El inc. 2º del art.
1687 señala que estas restituciones se harán según “las reglas generales”. La doctrina ha
entendido que estas reglas generales son las contenidos en el párrafo 4º del Título XII del Libro
II, que trata de las prestaciones mutuas que proceden entre el dueño de una cosa y el poseedor
vencido una vez acogida la acción reivindicatoria. Estas reglas tienen como regla angular que
el acto nulo no haga más ricos a quienes fueron partes en él51.
Excepciones a los efectos de la nulidad judicialmente declarada: La retroactividad severe que
produce la nulidad tiene, sin embargo, algunas excepciones:
a) No se podrá repetir lo que se haya dado o pagado por un objeto o causa ilícita a sabiendas.
Una vez más tiene aplicación la regla del nemo auditor, sancionando al contratante culpable
que no obstante la ilicitud, cumplió sus obligaciones a sabiendas de ella, con la intención de
obtener más tarde la restitución de lo dado o pagado si no le convenía el contrato. Con esta
regla se le impide lograr este fin52.
Según ALESSANDRI BESSA, al ser una sanción personalísima, no se transmite a los herederos
del infractor.
b) El poseedor de la cosa que estaba de buena fe al momento de percibir los frutos que ella
produjo, tiene derecho para retenerlos.
c) Rescisión de actos y contratos en favor de incapaces pronunciada por haberse omitido las
formalidades habilitantes. Consignada en el art. 1688, esta regla señala que el que contrató
51
Por ello, se ha fallado que no cabe exigir, al devolverse el precio de una venta de un terreno declarada nula, el mayor
valor del terreno al declararse la nulidad.
52
Se recordará que estas personas tampoco pueden alegar la nulidad absoluta. Por lo tanto, esta regla operará cuando la
nulidad es declarada por el juez o bien es alegada por otra parte del juicio.
73
|
con un incapaz sin los requisitos que la ley exige, no puede repetir lo que ha dado o pagado
sino en cuanto probare haberse hecho más rica con ello la persona incapaz. “Se entenderá
haberse hecho más rica, en cuanto las cosas pagadas o las adquiridas por medio de ellas le
hubieren sido necesarias; o en cuanto las cosas pagadas o las adquiridas por medio de ellas,
que no le hubieran sido necesarias, subsistan y quisiera retenerlas”. Si el incapaz no se hizo
más rico en estos términos, porque dilapidó lo que se le dio o pagó, se produce lo que
precisamente el legislador quiso evitar con la incapacidad, de ahí la regla.
d) Situación de la persona que adquiere el dominio de la cosa por prescripción. VIAL DEL RÍO
indica que no está obligada a restituir la cosa que recibió en virtud del acto o contrato nulo
la parte que, habiendo adquirido la posesión de la misma, ha ganado el dominio de ésta por
el modo de adquirir prescripción. ALESSANDRI BESSA aclara que esta situación no puede
presentarse en materia civil, porque siendo nulo el título en virtud del cual se posee la cosa,
la posesión es irregular [arts. 704 Nº 3 y 708], por lo cual el plazo para adquirirla por
prescripción sería de diez años, o sea, idéntico a aquel en que se sanea la nulidad absoluta.53
e) Algunas obligaciones naturales [art. 1470 Nºs 1 y 3].
f) Revocación de legados por la enajenación de cosas legadas. El art. 1135 indica: “La
enajenación de las especies legadas, en todo o en parte, por acto entre vivos, envuelve la
revocación del legado, en todo o en parte; y no subsistirá o revivirá el legado, aunque la
enajenación haya sido nula, y aunque las especies legadas vuelvan a poder del testador”.
D. Efectos de la nulidad respecto de los terceros que no han sido partes en el acto o contrato.
La regla fundamental se consigna en el art. 1689: “La nulidad judicialmente pronunciada da
acción reivindicatoria contra terceros poseedores; sin perjuicios de las excepciones legales.”
La nulidad del acto o contrato no sólo permite reivindicar contra terceros las cosas enajenadas
en virtud de él, sino que destruye todos los gravámenes o derechos reales (hipotecas,
servidumbres, usufructos, etc.) constituidos a favor de esos mismos terceros.
Algunos aspectos importantes:
1. Dado que la ley no distingue, procederá acción reivindicatoria sea que el tercero esté de
buena o mala fe, es decir, es irrelevante que el tercero haya sabido o no del vicio que acaecía
en el acto o contrato con que el enajenante adquirió la cosa. Se trata de una fundamental
diferencia con la resolución de un contrato.
2. Para que los efectos de la nulidad alcancen a los terceros, es indispensable que hayan sido
partes en el litigio en que esa nulidad se declaró.
3. La declaración judicial de nulidad es previa al ejercicio de la acción reivindicatoria.
4. Lo anterior no obsta a que la acción de nulidad y la reivindicatoria puedan deducirse
simultáneamente [Art. 18 CPC]. Pero continúan siendo acciones distintas. El procesalista
ROMERO SEGUEL estima que más que una facultad, es un deber del acto ejercer ambas
acciones en un mismo juicio, pues de lo contrario se estaría afectando el derecho a defensa
53
Con todo, existe un caso en que es procedente: el art. 93 del Código de Minería señala que “el poseedor de una
concesión minera puede ganar la misma, por prescripción adquisitiva, perdiéndola, así, su dueño” y “el tiempo de
posesión necesario será de dos años en la prescripción ordinaria, y de cuatro años, en la extraordinaria”.
74
|
del tercero subadquirente de la cosa. Fundamenta su tesis indicando que estos también tienen
un interés en que el acto no sea declarado nulo, ya que podría afectarlos en el futuro.
5. Los terceros poseedores no son legítimos contradictores en la acción de nulidad. Incluso
siguiente la tesis recién citada, no bastaría solamente con emplazar a los terceros, sino que
se hace necesario siempre dirigir la acción contra todos y cada uno de los que participaron
en el acto jurídico.
Casos en que la nulidad no da acción contra terceros poseedores:
a) La prescripción adquisitiva. De operar la usucapión a favor del tercero, forzoso es aplicar
el art 2517: “Toda acción por la cual se reclama un derecho se extingue por la prescripción
adquisitiva del mismo derecho”. Por consiguiente, la acción de dominio estaría prescrita.
b) Compraventa rescindida por lesión enorme. La rescisión de una venta por lesión enorme
no extingue las hipotecas ni los otros derechos reales constituidos sobre el inmueble; en tal
caso, el comprador que se halle en el caso de restituir la cosa, deberá purificarla previo a la
entrega.
c) Una excepción aparente, es la indignidad para suceder. Se suele señalar al art. 976 como
una excepción, al expresar “la acción de indignidad no pasa contra terceros de buena fe”.
La indignidad no es, pues, un causal de nulidad de la asignación deferida a una persona,
sino más bien una sanción para castigar la falta de mérito a suceder al causante.
E. La conversión del acto nulo. Conversión del acto nulo es un efecto especial de la nulidad que
consiste en una transformación producida por el imperio de la ley, en virtud de la cual un acto
jurídico ineficaz, tal como los agentes lo han operado, es sustituido por otro acto jurídico de
distinta naturaleza, y con lo cual se cumplen las miras económicas que tuvieron en vista los
agentes al realizar el primero.
En nuestro país no existe disposición que la consagre en términos generales. Se suelen señalar
como casos:
a. El instrumento público que se entiende como privado si no cumple con sus requisitos [art.
1701.2].
b. Las donaciones: “Las donaciones con causa onerosa, como para que una persona abrace
una carrera o estado, o a título de dote o por razón de matrimonio, se otorgarán por
escritura pública, expresando la causa; y no siendo así, se considerarán gratuitas” [art.
1404].
F. La nulidad como fuente de la responsabilidad extracontractual. Puede ocurrir, que por los
efectos propios de la nulidad una de las partes sufra un perjuicio a consecuencia de haberse
anulado el acto o contrato; por ejemplo, no pueda dar cumplimiento a las obligaciones que
contrajo en favor de un tercero y deba indemnizar a ese tercero por ese incumplimiento. Si bien
la ley no permite expresamente ejercer una acción por estos perjuicios, la doctrina en general
se muestra conteste en admitirla. El fundamento no es otro que el contenido en el art. 2314, que
todo daño imputable a dolo o culpa de otro debe ser indemnizado por éste.
75
|
Podría haber culpa si una de las partes, por negligencia suya, no tuvo conocimiento del vicio,
pero pudo haberlo conocido con mediana inteligencia y actividad; y habría dolo si, conociendo
el vicio, llevó adelante el contrato, sin darlo a conocer a la contraria.
Los arts. 1455 y 1814 corroboran ampliamente esta doctrina.
No cabe duda que esta naturaleza de esta responsabilidad es la extracontractual o aquiliana,
pues por el natural efecto de la nulidad, se entiende que nunca hubo vínculo jurídico entre el
agente del daño y la víctima.
RODRÍGUEZ GREZ matiza esta doctrina. Aduce que las causales de nulidad absoluta, al afectar
el orden público, no dan derecho a indemnización de perjuicios, pues dichas normas
comprometen el interés general de la sociedad y en su quebrantamiento existe una
responsabilidad compartida entre quienes lo celebran. Agrega que tampoco procedería en los
casos de error, pues en tal caso se configura una compensación de culpas, enervando así la
acción.
54
Esta institución existe desde el Derecho Romano. En Chile, quien más profundizó en ella fue Alberto Baltra.
76
|
3) El art. 2058 establece que la nulidad del contrato de sociedad no perjudica las acciones que
corresponden a los terceros de buena fe contra todos y cada uno de los asociados por las
operaciones de la sociedad, si existiere de hechos.
1. La resciliación, que es el acuerdo por el cual las partes pactan dejar sin efecto un contrato. Es
una causal sobreviniente de la ineficacia de los actos jurídicos. Atiende al principio consagrado
en el art. 1545.
2. La resolución. Esta sanción se origina por una causal sobreviviente que opera en los contratos
bilaterales, el incumplimiento de alguna de las partes de su obligación correlativa.
Conforme enseña el profesor DOMÍNGUEZ ÁGUILA, es el tratamiento clásico del derecho civil
el que determina que estas dos causales de ineficia sean estudiadas fuera la teoría general del
negocio jurídico. Así, estas dos causales son estudiadas en el derecho de las obligaciones.
3. La revocación, que consiste en la cesación de los efectos del acto por voluntad del autor o una
parte.
77
|
La representación es una institución jurídica en virtud de la cual los efectos de un acto que celebra
una persona que actúa a nombre o en lugar de otra, se radican en forma inmediata y directa en esta
última, como si ella personalmente lo hubiera celebrado.
Por su parte, el poder de representación es la autorización que tiene una persona para concertar
negocios por cuenta de otra, obligando exclusiva y directamente al representado.
Nuestro Código se refiere a la representación en el art. 1448: “Lo que una persona ejecuta a
nombre de otra, estando facultada por ella o por la ley para preresentarla, produce respecto del
representado iguales efectos que si hubiese contratado él mismo”.
En la representación intervienen:
a. El representante, es quien celebra el acto jurídico a nombre o en lugar de otra persona.
b. El representado, persona en quien se radican los efectos del acto ejecutado por el
representante.
Clases de representación
1. Representación legal. Supone que una persona se encuentra en la imposibilidad jurídica de
ejercer por sí sola la autonomía privada, careciendo, por lo mismo, de la aptitud para disponer
de los intereses que se encuentran dentro de su órbita jurídica.
La persona que es representada legalmente carece de libertad para decidir quién la
represente. Su representante es necesariamente el que determina la ley.
El representante legal debe ser plenamente capaz. Así, son representantes legales el padre o
la madre del hijo de familia; el adoptante del adoptado; el tutor o curador del pupilo [Art. 43].
Son también representantes legales el juez en las ventas forzadas y el síndico.
2. Representación voluntaria: Aquella que surge exclusivamente como consecuencia de un acto
voluntario del interesado, que otorga poder a otra persona para que actúe a su nombre55.
Mandato y representación. El mandato y la representación voluntaria son dos cosas muy distintas.
El mandato es un contrato que a través de él una persona confía la gestión de uno o más negocios
a otra, que se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de la primera [Art. 2116]. Al igual que todos
los contratos, no se concibe la existencia jurídica del mandato sin un acuerdo de las voluntades de
ambas partes.
Ahora bien, la representación voluntaria surge de un apoderamiento, que es un acto jurídico
unilateral por el cual una persona confiere a otra el poder de representarla frente a terceros.
La diferencia más importante entre mandato y el apoderamiento, es que el primero, para nacer a
la vida del derecho, quiere el acuerdo de las voluntades de dos partes, mientras que en el segundo,
como acto jurídico unilateral que es, adquiere existencia jurídica por la sola manifestación de
voluntad del apoderante.
78
|
b) Teoría del mensajero. Ideada por SAVIGNY, quien refiere que el representante no es más que
un simple mensaje del representado.
c) Teoría del doble contrato: Existe un contrato entre el representante y el tercero, y luego otro
entre el representado y el tercero.
d) Teoría de la modalidad: Sostiene que quien manifiesta su voluntad es directamente el
representante, no obstante lo cual, por ser la representación una modalidad de los actos
jurídicos, los efectos no se radican en el representante, sino que en la persona del
representado. La Corte Suprema ha entendido que esta es la seguida por nuestro Código.
I. En relación a la capacidad.
1. Capacidad del representado. Hay que distinguir:
a) Representación legal: El representado es, normalmente, incapaz absoluto o relativo,
quien, precisamente por carecer de voluntad o por no tenerla suficiente, requiere de un
representante legal.
b) Representación voluntaria: El representado es una persona capaz, pues la capacidad es
un requisito para la plena eficacia del apoderamiento.
2. Capacidad del representante. Hay que distinguir:
a) Representación legal: Debe ser capaz.
b) Representación voluntaria: Puede ser incapaz. Basta con que mandatario tenga juicio y
discernimiento suficiente para que obligue al mandante con respecto de terceros.
El art. 2128 faculta al menor adulto para ser mandatario aun sin la autorización de su
representante legal, y señala que los actos del mandatario son válidos respecto de
terceros, en cuanto obliguen a éstos y al mandante.
79
|
II. En relación a las formalidades que exige la ley para los actos de ciertas personas.
La formalidad habilitante de protección constituida por la autorización judicial que requiere la
ley para la enajenación de los bienes raíces del hijo de familia es necesaria siempre, sea que la
enajenación la realice el hijo autorizado por el padre, sea que la realice el padre, o un tercero
como mandatario o representante de éste.
En cambio, si el hijo de familia, en calidad de mandatario y representante de otra persona,
enajena un bien raíz del mandante, no requiere la autorización judicial previa, pues no está
enajenando un bien raíz propio.
V. En relación con la disposición legal que impide demandar de nulidad absoluta al que sabía o
debía saber el vicio que invalidaba al acto y con aquella que impide repetir lo pagado por objeto
o causa ilícita a sabiendas.
80
|
a) Es indudable que el representado que sabía o debía saber el vicio que invalidaba el contrato
o sabía del objeto o causa ilícita, no puede alegar la nulidad absoluta o repetir lo pagado,
respectivamente.
b) Cuando el representante es quien sabía o debía saber el vicio que invalidaba el contrato o
quien contrató a sabiendas del objeto o causa ilícita, la doctrina mayoritaria se inclina por
restar relevancia a la mala fe del representante.
La Corte Suprema falló que se permite al representado alegar la nulidad absoluta, aun
cuando el representante sabía o debía saber el vicio que invalidaba el contrato, porque “el
dolo, que es lo que la ley castiga negando la acción de nulidad” es un acto personalísimo.
Requisitos de la representación
1. El representante debe declarar su propia voluntad, tanto en la legal como la voluntaria.
2. El representante debe actuar a nombre del representado. Tiene que manifestar, de alguna
manera, que su declaración se refiere a otra persona, a nombre de la cual está obrando. Si falta
la contemplatio domini, como suele denominarse a este requisito, el acto jurídico va a surtir
efectos para el representante y no para el representado, obligando a aquel y no a este. La
manifestación no está sujeto a formalidades especiales, y puede ser expresa o tácita.
Esta manifestación, requisito esencial de la representación, es la que precisamente puede
faltar en el mandato. Pues el elemento esencial de este último es que el mandatario actúe por
cuenta y riesgo del mandante, es decir, que el éxito o fracaso del negocio recaerá siempre en el
mandante, lo que no implica necesariamente que actúe a su nombre.
3. El representante debe tener poder de representación, la autorización que la ley o una persona
da a otra para que actúe a su nombre.
Sin embargo, aunque no exista el poder de representación, es posible que los efectos del acto
ejecutado por una persona se radiquen en otra, como si hubiese existido el mencionado poder.
Ello ocurre:
a. Cuando el acto ha sido realizado por un agente oficioso, se entiende que si la gestión
realizada ha sido útil para el interesado, éste la ha autorizado en el momento mismo que se
realizó. La ley la entiende autorizada.
b. Cuando con posterioridad a la celebración del acto el interesado lo ratifica.
81
|
Exceso o defecto de poder de representación. Esta situación tiene lugar cuando la actividad en
nombre de otro no sea conforme al poder de representación, bien porque el poder sea más
reducido, bien porque falte completamente.
El acto no puede producir efectos para aquel en cuyo nombre se ha realizado, porque no está
basado en un poder de representación. Pero ni siquiera puede, en principio, producir efectos para
el agente, porque no lo ha realizado en su nombre.
Reglas que da el Código para el caso que el mandatario actúe excediendo los límites del poder o
faltando el mismo:
a) El mandante cumplirá las obligaciones que a su nombre ha contraído el mandatario dentro de
los límites del mandato [Art. 2160]. Lo realizado por el representante, en exceso o en defecto
del poder de representación, no afecta al representado, no lo obliga. El acto jurídico realizadoes
inoponible al representado.
b) Todas las veces que el mandato expira por una causa ignorada del mandatario, lo que éste
haya hecho en ejecución del mandato será válido y dará derecho a terceros de buena fe contra
el mandante. Quedará asimismo obligado el mandante a lo que el mandatario sabedor de la
causa que lo ha hecho expirar, hubiere pactado con terceros de buena fe; pero tendrá derecho
a que el mandatario le indemnice [Art. 2173].
c) El mandatario que ha excedido los límites de su mandato es sólo responsable al mandante, y
no es responsable a terceros, sino, primero, cuando no les ha dado suficiente conocimiento de
sus poderes y, segundo, cuando se ha obligado personalmente [Art. 2154].
d) Será, sin embargo, obligado el mandante si hubiere ratificado expresa o tácitamente
cualesquiera obligaciones contraídas a su nombre [Art. 2160].
La ratificación. La ratificación es el acto mediante el cual el interesado por sí hace eficaz el acto
que ha sido concluido en su nombre, o como se suele decir, se apropia de los efectos del acto.
Es un acto jurídico unilateral, por lo tanto irrevocable, y puede realizarse de forma expresa (a
través de una declaración) o tácita (cumpliendo las obligaciones que de dicho acto o contrato
hubieran surgido).
Doctrina y jurisprudencia son contestes en que la ratificación del poder para un acto solemne
debe cumplir la misma solemnidad de éste, lo que guarda concordancia con que el poder para un
acto solemne debe ajustarse a la misma solemnidad.
La ratificación opera con efecto retroactivo.
82
|
I. En principio, existen causales que extinguen tanto a los actos jurídicos unilaterales como a los
bilaterales:
1. La forma natural de extinción de un acto jurídico es la consumación de sus efectos. Esto
ocurre cuando la creación, modificación o extinción de un derecho se produce de forma
efectiva. Así la compraventa se consuma cuando el comprador paga el precio y el vendedor
efectúe la enrega o tradición de la cosa; la tradición misma se consuma con la entrega, lo
que a su vez extingue el derecho personal creado por el título traslaticio previo; así la
novación se consuma cuando se extingue la obligación primitiva y da nacimiento a una
nueva, así el testamento se extingue cuando el albacéa ejecuta todas y cada una de las
disposiciones testamentarias, etc.
2. La nulidad y la rescisión son capaces de destruir a ambos tipos de actos jurídicos.
3. También puede ocurrir que exista una modalidad, así, un acto puede extinguirse (en realidad
sus efectos) por un plazo extintivo o una condición resolutoria.
4. Tanto un acto jurídico unilateral como bilateral pueden ser revocados por los acreedores,
ejerciendo la acción pauliana.
5. Si el acto es dependiente, sea unilateral (como la posposición de hipoteca) o bilateral (como
las capitulaciones matrimoniales), se extinguen cuando lo hace el acto principal (la hipoteca
en el primer caso, el matrimonio en el segundo).
II. El acto jurídico bilateral puede también extinguirse por la resciliación o mutuo disenso. Así,
una inscripción en el Conservador de Bienes Raíces (que equivale a tradición según el art. 686),
puede dejarse sin efecto por el acuerdo de las partes [Art. 728].
Con todo, existen algunas convenciones en las que no procede la resciliación, como las
capitulaciones matrimoniales. La única forma en que estas pueden quedar sin efecto, es a través
del pacto de sustitución de régimen, que es una convención matrimonial regulada en el art.
1723.
Si se trata de un contrato bilateral, es decir, cuando ambas partes se obligan recíprocamente,
puede extinguirse por la resolución en caso de incumplimiento (si es un contrato de tracto
sucesivo, la resolución se denomina terminación); la imposibilidad en la ejecución o la teoría
del riesgo, la confusión, y la novación (en estricto rigor se trata de la extinción de las
obligaciones, que son los efectos del contrato); El contrato puede extinguirse también por
causales específicas de él, Así por ejemplo:
83
|
1. el mandato se extingue por muerte del mandante o del mandatario; por la revocación del
primero o la renuncia del segundo, etc.;
2. El arrendamiento se extingue por el desahucio o la destrucción de la cosa en el
arrendamiento, etc.
3. El matrimonio, que según nuestro Código es un contrato, se disuelve por la sentencia firme
de divorcio, la sentencia firme de nulidad y la muerte, natural o presunta, de alguno de los
cónyuges.
4. La fianza puede extinguirse por el relevo de la misma.
5. El leasing, o arrendamiento con opción de compra, puede terminar cuando se extingue el
arrendamiento por alguna de sus causales, o bien cuando se cumplen las obligaciones de la
compraventa cuando se ejerce la opción de compra.
III. Tratándose del acto jurídico unilateral, dado que nuestro Código los regula de forma
independiente, nos referiremos a algunos de ellos, así:
1. El testamento se extingue, entre otras formas, por revocación del autor; la nulidad
2. La renuncia a los gananciales es, en principio, irrevocable. Sin embargo, puede quedar sin
efecto si la mujer o sus herederos acreditan que fueron inducidos por dolo, fuerza o error
acerca del verdadero estado de los negocios del marido.
3. La aceptación y de la herencia pueden rescindirse por fuerza, dolo y lesión grave. La
repudiación por su parte, puede rescindirse por fuerza, dolo y cuando se ha hecho en
perjuicio de los acreedores.
4. La oferta deja de producir efectos con la retractación, la muerte o la incapacidad legal del
oferente.
5. El reconocimiento de un hijo puede ser invalidado por nulidad, como también dejado sin
efecto por las acciones de impugnación correspondiente.
84
|
BIBLIOGRAFÍA
- ALESSANDRI BESSA, Arturo, La nulidad y la rescisión en el derecho civil chileno, tercera edición, Editorial
Jurídica de Chile.
- DOMÍNGUEZ ÁGUILA, Ramón, Teoría general del negocio jurídico, Editorial Jurídica de Chile.
- VIAL DEL RÍO, Víctor, Teoría general del acto jurídico, Editorial Jurídica de Chile.
|
Unilaterales
Bilaterales
Plurilaterales
Entre vivos
Gratuito
Onerosos
Puro y simple
Sujeto a modalidad
Patrimoniales
De Familia
Solemnes
No solemnes
|
Oferta o Propuesta
residen en
mismo
lugar: 24
hrs.
escrita
verbal residen en
distinto lugar: a
vuelta de correo
Periodo de
vigencia
Aceptación oportuna
Aceptación extemporánea
|
EL ERROR
De hecho
LA FUERZA
Moral REQUISITOS
Injusta
Determinante
CAPACIDAD
DE EJERCICIO
Especiales
Generales
Absolutos
Dementes
Impúberes
Infantes
Relativos
Menor adulto
OBJETO
COSA
Comercial
Real
Determinada
O determinable
HECHO
Determinado
Físicamente posible
Cosas incomerciables
1462: En todo lo que contraviene el derecho público chileno
Derechos
1463: En los pactos sobre sucesión futura
personalísimos
INEFICACIA
INTRÍNSECA
Inoponibilidad
|
DERECHO CIVIL
SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE NULIDAD ABSOLUTA Y RELATIVA
Similitudes
1 Ambas acciones son irrenunciables anticipadamente
2 Ambas producen los mismos efectos, tanto respecto de las partes como de terceros
Diferencias
Nulidad absoluta Nulidad relativa
Existe un interés social en castigar el acto Existe un interés particular detrás de la
nulo, de ahí que el acto es nulo para toda la rescisión, de ahí que sólo es nulo respecto de de
sociedad una de las partes
Puede y debe ser declarada por el juez de No puede ser declarada de oficio por el juez, ni
oficio cuando aparece de manifiesto en el aun cuando aparezca de manifiesto en el acto o
acto o contrato contrato
Puede ser alegara por todo el que tenga Sólo puede ser alegada por las personas en
interés pecuniario y actual; también por el cuyo beneficio la ha establecido la ley, sus
Ministerio Público herederos o cesionarios
Se sanea transcurridos 4 años contados desde
Se sanea transcurridos 10 años desde la
que se celebra el acto, o desde que cesa la
celebración del acto o contrato
fuerza o la incapacidad
No puede ser saneada por voluntad del autor Puede sanearse por la confirmación de quien
o de las partes era titular de la acción de nulidad
El plazo de prescripción de la acción no se El plazo de prescripción se suspende a favor de
suspende los herederos menor del beneficiado