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Caso Atala Riffo: Custodia y Derechos Humanos

Este documento resume el caso de la jueza chilena Karen Atala y la disputa por la custodia de sus tres hijas. En 2003, el padre de las niñas demandó la custodia argumentando que la orientación sexual de Atala como lesbiana podría dañar el desarrollo de las niñas. El juez inicial falló a favor del padre, pero luego la decisión fue revocada y se otorgó la custodia a Atala. El caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que falló que Chile había discriminado a Atala

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Caso Atala Riffo: Custodia y Derechos Humanos

Este documento resume el caso de la jueza chilena Karen Atala y la disputa por la custodia de sus tres hijas. En 2003, el padre de las niñas demandó la custodia argumentando que la orientación sexual de Atala como lesbiana podría dañar el desarrollo de las niñas. El juez inicial falló a favor del padre, pero luego la decisión fue revocada y se otorgó la custodia a Atala. El caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que falló que Chile había discriminado a Atala

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Curso

Sociología de los Derechos Humanos

Caso Jueza Atala Riffo

Trabajo dos
Alumna:Valentina Penna Godoy
Profesor: Boris Hau
En el año 2003, más precisamente en el verano de ese mismo año, la jueza Karen Atala junto
a su pareja y sus tres hijas, recibían en su domicilio a el receptor judicial quien les hizo
entrega de la denuncia sobre la tuición de las niñas teniendo como fundamento la orientación
sexual de la madre.1

En relación con los hechos previos a este evento, se tiene información sobre Jacqueline Karen
Atala Riffo, el nombre completo de la víctima, habría contraído matrimonio con Ricardo
Jaime López Allendes en marzo de 1993. En los años posteriores, 1994, 1998 y 1999 en
específico, la pareja recibiría a sus tres hijas. No obstante, nueve años después, ambos
tomarían la decisión de concluir con su matrimonio a través de una separación de hecho,
llegando a un consenso para que la tutela y cuidado de las niñas quedase a cargo de la madre.
En el mismo año, 2002, Karen Atala iniciaría una nueva familia en conjunto a su nueva
pareja, Emma de Ramón, llevando (a propósito del mutuo acuerdo con Ricardo López) a las
niñas junto a ella. Este hecho desencadenó que el padre, el día 14 de enero del 2003, se
dirigiera hacia el Juzgado de Menores de Villarrica a interponer una demanda por la tuición
de sus hijas, justificándose bajo el supuesto de que bajo la tutela de Atala “no se encontraba
capacitada para velar y cuidar de [las tres niñas, dado que] su nueva opción de vida sexual
sumada a una convivencia lésbica con otra mujer, estaban produciendo […] consecuencias
dañinas al desarrollo de estas menores [de edad] (...)”2.3

A lo largo de la demanda López argumentaba acerca del cuestionamiento sobre “normalizar”


dentro del ámbito judicial a parejas del mismo sexo y las repercuciones que esto tendría al
concebir el “sentido de la pareja humana”, además de señalar las afectaciones que podría
significar esta situación sobre los “valores fundamentales de la familia”. Finalmente Ricardo
López sostuvo que “habría] que sumar todas las consecuencias que en el plano biológico
implicaría] para las menores [de edad] vivir junto a una pareja lésbica, pues en efecto sólo en
el plano de enfermedades, éstas por sus prácticas sexuales estarían expuestas en forma
permanente al surgimiento de herpes [y al] sida”4.5

Ante semejante reclamación Karen Atala Riffo presentaría su respuesta el día 28 de Enero del
2003, donde declaró que los argumentos presentados en la demanda de custodia la
impactaron debido a su agresividad, prejuicio, discriminación y falta de comprensión del
derecho a la identidad homosexual. También señaló la distorsión de los hechos presentados y
expresó que despreciaban el interés superior de sus hijas.
Afirmó que las alegaciones sobre su identidad sexual no guardan relación con su papel como
madre y, por lo tanto, deberían excluirse del litigio, ya que las cuestiones de conyugalidad u

1
La tercera. (2022, Febrero 25) Karen Atala, a 10 años del fallo de la CIDH: “Las sentencias tienen que tener
una vocación transformadora, ser agentes de cambio social”. Recuperado de
https://www.latercera.com/la-tercera-sabado/noticia/karen-atala-a-10-anos-del-fallo-de-la-cidh-no-es-necesario-
asegurar-en-la-nueva-constitucion-que-se-falle-con-perspectiva-de-genero-eso-los-jueces-ya-lo-hacemos/WIOY
T575UNBIJNK4U2EBVJWFQI/
2
Corte IDH, Caso Atala y niñas versus Chile, Sentencia del 24 de Febrero de 2012,Serie C No. 239
Serie C No. 254. Párrafo 31.
3
Palacios Valencia, Yennesit. (2016). A propósito del caso Atala Riffo y niñas versus Chile. Un hito en la
jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La ventana. Revista de estudios de género,
5(43), 174-216. Recuperado en 20 de noviembre de 2023, de
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-94362016000100174&lng=es&tlng=es.
4
Demanda de tuición interpuesta ante el Juzgado de Letras de Menores de Villarrica de 14 de enero de 2003
(expediente de anexos a la demanda, tomo V, anexo 1, folios 2499, 2500, 2503 y 2504).
5
Corte IDH, Caso Atala y niñas versus Chile, Sentencia del 24 de Febrero de 2012,Serie C No. 239
Serie C No. 254. Párrafo 31.
orientación sexual no se extienden a las relaciones parentales, que son el foco del proceso
judicial.6

No obstante de los argumentos presentados por Atala para que se rechazaran todas las
solicitudes, el Juzgado de Menores de Villarrica, el día 2 de mayo de 2003 le otorgó la
custodia provisional al padre de las niñas, Ricardo López, y estableció las visitas de la madre.
Es importante destacar que el tribunal admitió que no existían elementos que sugirieran
causales de inhabilidad legal por parte de la madre.
Aún así se fundamentó la decisión estableciendo i) “que […] la demandada haciendo
explícita su opción sexual, convive en el mismo hogar que alberga a sus hijas, con su pareja,
[…] alterando con ella la normalidad de la rutina familiar, privilegiando sus intereses y
bienestar personal, por sobre el bienestar emocional y adecuado proceso de socialización de
sus hijas”, y ii) “que la demandada ha privilegiado su bienestar e interés personal por sobre el
cumplimiento de su rol materno, en condiciones, que pueden afectar el desarrollo posterior de
las menores de autos, y de lo cual no cabe sino concluir, que el actor presenta argumentos
más favorables en pro del interés superior de las niñas, argumentos, que en el contexto de una
sociedad heterosexuada, y tradicional, cobra[n] gran importancia”7

En medio de todo el juicio por la tuición, varios medios de comunicación, entre ellos
periódicos de alcance nacional como “Las Últimos Noticias” y “La Cuarta”, informaron
sobre el proceso judicial de custodia.8 Lo que desencadenaría un alcance mediático y
generaría discusiones a lo largo de todo el país.

Finalmente, el 8 de mayo de 2003, siguiendo las instrucciones del Juzgado de Menores de


Villarrica, Karen Atala haría entrega de sus tres hijas a Ricardo López, quien se estableció
anteriormente como el padre de las mismas. En una medida reaccionaria a esta medida, el día
13 de mayo de 2003, Atala solicitaría que el Juez Titular de Letras de Menores de Villarrica
se inhibiera de continuar conociendo el caso de la custodia, argumentando la presencia de una
causal de implicancia según el Código Orgánico de Tribunales9. La defensa de la señora Atala
sostuvo que, en la decisión del 2 de Mayo de 2003, el Juez estableció “forma y contenido con
fuerza de resolución judicial a un determinado modelo de sociedad, visión que a no dudarlo
es materia de fondo de la cuestión planteada, y que resulta discriminador por fundarse en

6
Ibid. Párrafo 32.
7
Resolución de la demanda de tuición provisoria por el Juzgado de Menores de Villarrica de 2 de mayo de
2003 (expediente de anexos a la demanda, tomo V, anexo 10, folios 2559 a 2567). En el marco del proceso de
tuición provisional, el Juzgado de Menores recabó como pruebas testimoniales las declaraciones de: i) un
padrino de una de las niñas; ii) una psicóloga; iii) una amiga de la familia; iv) una empleada de casa, y v) una
niñera (expediente de fondo, tomo XII, folios 5919 a 5921). Además, el Juzgado consideró como pruebas
documentales varias publicaciones de periódicos, un informe socioeconómico, un set de fotografías, un informe
emitido por la psiquiatra de la señora Atala, un informe de una psicóloga encargada de la terapia de las niñas y
el informe de una enfermera universitaria (expediente de fondo, tomo XII, folios 5918 a 5921). Asimismo, el
Juzgado consideró que “exist[ían] los antecedentes suficientes para alterar el deber del cuidado personal,
establecido legalmente, [por lo que] se acced[ió] a la petición del demandante”
8
Corte IDH, Caso Atala y niñas versus Chile, Sentencia del 24 de Febrero de 2012,Serie C No. 239
Serie C No. 254. Párrafo 34.
9
Al respecto, el Código Orgánico de Tribunales dispone:
Art. 194. Los jueces pueden perder su competencia para conocer determinados negocios por implicancia o por
recusación declaradas, en caso necesario, en virtud de causas legales.
Art. 195. Son causas de implicancia: […] 8. Haber el juez manifestado su dictamen sobre la cuestión pendiente
con conocimiento de los antecedentes necesarios para pronunciar sentencia. Disponible en:
http://www.oas.org/juridico/spanish/chi_res9.pdf (última visita el 22 de febrero de 2012).
estereotipos y supuestos patriarcales que no acogen y valoran la diversidad y pluralismo en el
seno social”.10
En vistas de la situación, la Jueza Subrogante del Juzgado de Menores de Villarrica emitió un
fallo sustancial el 29 de octubre de 2003. En dicha sentencia, el tribunal desestimó la
solicitud de custodia del padre al argumentar que según la evidencia presentada, se había
establecido que según la evidencia presentada, se había establecido que la orientación sexual
de la madre no constituía un obstáculo para desempeñar una maternidad responsable, carecía
de cualquier trastorno psiquiátrico que le impidiera ejercer su “rol de madre”, y no había
indicios que sugirieran la presencia de menores de edad en situación de riesgo. Además se
determinó que aún menos se podía demostrar la existencia de eventos específicos que
afectaran el bienestar de las menores debido a la convivencia con la pareja de la madre dentro
del hogar. De igual manera, se concluyó que se había confirmado que la homosexualidad no
era catalogada como un comportamiento patológico y que la demandada no presentaba
ninguna contraindicación psicológica para desempeñar su función como madre.11

Luego, el Tribunal de Menores de Villarrica dispuso que las tres niñas fueran entregadas a la
madre el 18 de diciembre de 2003, siguiendo con lo establecido en la sentencia emitida el 29
de octubre del mismo año. No obstante a lo anterior, el 11 de noviembre también del mismo
año, Ricardo López presentaría una apelación contra la sentencia y más tarde solicitó
provisionalmente que no se realizaran cambios, argumentando que cumplir con la sentencia
conllevaría una alteración drástica y violenta del estado actual de las menores.
El 5 de abril de 2004, López interpuso un recurso de queja ante la Corte Suprema de Chile
contra los magistrados de la Corte de Apelaciones de Temuco y pidió que se mantuviera
temporalmente a las niñas bajo su custodia. La argumentación incluía, entre otros aspectos,
que los jueces habían pasado por alto toda la evidencia presentada que según él demostraba
que la abierta manifestación de la conducta lésbica generó una alteración en las tres niñas de
manera directa e inmediata, causando así una confusión en los roles de género que afectó y
continuará afectando en el futuro el desarrollo de una identidad sexual precisa y bien
definida.
De forma concluyente, la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de Chile estipula con tres
votos a favor y dos en contra, que se aceptó el recurso de queja, otorgando finalmente la
custodia permanente al padre12.13

El día 24 de noviembre de 2004, Karen Atala Riffo presentó una petición a la Corte
Interamericana de Derechos Humanos para demandar al Estado de Chile en relación con el
caso registrado como 12.5023. Luego, el 23 de julio de 2008 “la Comisión aprobó el Informe
de Admisibilidad No. 42/08 (...). El 17 de septiembre de 2010 la Comisión Interamericana
consideró que el Estado no había dado cumplimiento a las recomendaciones del Informe de
Fondo, por lo que decidió someter el presente caso a la jurisdicción de la Corte
Interamericana.”14

10
Solicitud de inhibición del Juez Luis Humberto Toledo Obando de 13 de mayo de 2003 (expediente de anexos
a la demanda, tomo V, folio 2573).
11
Corte IDH, Caso Atala y niñas versus Chile, Sentencia del 24 de Febrero de 2012,Serie C No. 239
Serie C No. 254. Párrafo 44.
12
Cfr. Sentencia de la Cuarta Sala de la Corte Suprema de Justicia de Chile de 31 de mayo de 2004
(expediente de anexos a la demanda, tomo V, anexo 22, folios 2669 a 2677).
13
Corte IDH, Caso Atala y niñas versus Chile, Sentencia del 24 de Febrero de 2012,Serie C No. 239
Serie C No. 254. Párrafo 50-53-54.
14
Ibid. Párrafo 2.
Seguidamente, el 17 de septiembre de 2010 la CIDH interpuso finalmente la demanda contra
el Estado de Chile, de acuerdo a los artículos 51 y 61 de la convención.15

Finalmente, luego de un proceso de tres años desde la petición hecha en el año 2009, hasta
recibir la sentencia el año 2012. Sin contar los años de litigio previos. El día 24 de febrero del
ya mencionado año, el caso titulado “Caso Atala Riffo y Niñas v/s Chile” tenía resolución. La
cual estipulaba que bajo el acogimiento de los artículos de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, siendo estos: “Artículo 1 (Obligación de respetar los derechos), Artículo
8 (Garantìas Judiciales), Artículo 11 (Protección de la honra y de la dignidad), Artículo 17
(Protección a la familia), Artículo 19 (Derechos del niño), Artículo 24 (Igualdad ante la ley) y
el Artículo 25 (Protección judicial)”.16

Dentro de las resoluciones de la corte, se afirmó que el Estado de Chile es responsable de la


violación del derecho a la igualdad y la no discriminación, establecido en el artículo 24 y
relacionado con el artículo 1.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
perjudicando a Karen Atala Riffo. Asimismo, se establece la responsabilidad del Estado de
infringir el mismo derecho mencionado anteriormente, consagrado también en el artículo 24
y relacionado con los artículos 19 y 1.1 de la CADH, causando perjuicio tanto a la madre,
como a las niñas M., V. y R.17

Además, el Estado es responsable de vulnerar el derecho a la vida privada, consagrado en el


artículo 11.2 y relacionado con el artículo 1.1 de la CADH, perjudicando a Atala. Igual es el
caso de las tres niñas, bajo este artículo 11.2 se le adjunta el artículo 17.1, también en relación
con el artículo 1.1 de la CADH.18

En última instancia, el Estado es responsable de la violación del derecho de ser oído,


establecido en el artículo 8.1 y relacionado con los artículos 19 y 1.1 de la CADH,
perjudicando a las niñas. Por añadidura, se le atribuye al Estado de Chile la violación de la
garantía de imparcialidad, consagrada en el artículo y relacionada con el artículo 1.1 de la
CADH, en relación con la investigación disciplinaria, afectando a Karen Atala Riffo.
En cambio, se estableció también que el Estado no infringió la garantía judicial de
imparcialidad, tal como está establecida en el artículo 8.1 de la Convención Americana, en
relación con las decisiones emanadas de la Corte Suprema de Justicia y el Juzgado de
Menores de Villarrica.19

Por el lado de las reparaciones, encontramos que la Corte determinó que el Estado tiene la
obligación de proporcionar atención médica y psicológica o psiquiátrica gratuita, de manera
inmediata, adecuada y efectiva, para las víctimas que así lo soliciten. Se requiere también que
se publique un resumen de la Sentencia de Fondo, Reparaciones y Costas tanto en el diario
oficial como en un periódico de amplia circulación, además de estar disponible en una página
web.
Se debe llevar a cabo un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional por
los hechos del presente caso. También se le insta a continuar implementando, en un plazo
razonable, programas y cursos permanentes de educación y capacitación dirigidos a

15
Ibid. Párrafo 1.
16
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (s. f.). Atala Riffo y niñas vs. Chile. Recuperado de
https://www.corteidh.or.cr/tablas/fichas/atalariffo.pdf
17
Ibid.
18
Ibid.
19
Ibid.
funcionarios públicos a nivel regional y nacional, especialmente a funcionarios judiciales de
todos las áreas de la rama judicial.20

En cuanto a las indemnizaciones, el Estado debe realizar los pagos correspondientes: $30.000
a favor de Karen Atala y $10.000 para cada una de sus tres hijas. Además, debe abonar
$12.000 por concepto de costas y gastos. Se le exige también que, en el plazo de un año a
partir de la notificación de la Sentencia de Fondo, Reparaciones y Costas, presente un
informe detallado al tribunal sobre las medidas adoptadas para cumplir con lo dispuesto en
dicha sentencia. La Corte supervisará el cumplimiento íntegro de la misma.21

¿Qué tanto ayudó realmente?

El propósito del presente escrito no es de ninguna manera cuestionar la autoridad o la


funcionalidad que representa la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Sino más bien
el reflexionar acerca de las consecuencias de la serie de acciones que giran en torno a este
caso y sus inevitables consecuencias.

A lo largo de esta ardua investigación se ha podido dilucidar lo retorcido de la sociedad que


conforma nuestro país. Este caso lleva escrita la palabra “homofobia” en letras grandes,
llamativas y preocupantes. Induciendo una reflexión sobre cuánto tiempo más necesitará
Chile para presentar un real avance en cuanto al movimiento LGBTIQ+ y las disidencias
sexuales, ya que posturas como las revisadas anteriormente a lo largo de la investigación se
encuentran de sobra en la sociedad chilena.

Es un hecho que el caso de la Jueza Atala fue mediático y la comidilla de muchas discusiones
en la época sobre el destino que tendría el caso. La opinión pública debatía sobre quién de
ambos padres debía tener la custodia de las niñas.

Y es aquí donde comienza a desarrollarse el punto que contiene este ensayo, divagando sobre
una serie de posibilidades que podrían haber sido de no ser porque vivíamos y actualmente
vivimos en una sociedad individualista.

¿Qué habría pasado si de un principio se hubiese respetado el acuerdos mutuo y legal entre
Atala y López?, ¿Qué habría pasado si este caso no hubiera tenido el alcance mediático que
tuvo, sin mencionar el uso sensacionalista de las estrategias comunicacionales que utilizó la
prensa y la exposición de menores de edad?, y por sobre todo, ¿Qué sería de la relación
pérdida de una madre con sus tres hijas?.

En una entrevista con Matilde, Victoria y Regina López Atala, las hijas de Karen Atala y
Ricardo López, donde relatan su punto de vista sobre los hechos que envolvieron gran parte
de sus vidas, las tres declaran que fue un proceso de difícil, al ser separadas de su madre a tan
corta edad y romper irremediablemente el vínculo con ella, como también el tener que
enfrentar el bullying. Hasta el año 2002 las tres niñas vivían con su madre, y luego del fallo
de la Corte Suprema las hermanas hacen un contraste entre sus vidas antes y después de pasar
a vivir con su padre, con quien no convivían día a día, además de cambiarse de colegio y
abandonar su hogar, todo esto representa un periodo oscuro en la vida de todas.22
20
Ibid.
21
Ibid.
22
El Mercurio. (2022, Marzo 19). "LA HISTORIA NO CONTADA de las hijas de la jueza Atala." Recuperado
de
Las tres describen el ambiente posterior como homofóbico, asistían a un colegio bastante
religioso, y a medida que el caso se hacía más mediático se enfrentaban a diversas situaciones
que incluían tanto a adultos como pares comentando de forma insidiosa e incluso morbosa
sobre la orientación sexual de la madre y la posición en general en la que se encontraba su
familia. Victoria López Atala declaró: “Se supone que nos fuimos a vivir con mi papá para
que no nos discriminaran, pero siento que nos hizo peor. Yo tuve depresión mucho tiempo.”.
Asimismo, las tres reconocen y destacan la labor del padre por haberlas protegido y evitado
que todo llegase a ser mucho peor.23

Pero aún así, después de todos esos años separadas y con una relación quebrada, Karen Atala
y sus hijas han intentando restablecer ese vínculo a pesar de todas las dificultades que implicó
que las niñas no crecieran con su madre.

La reflexión establecida para concluir toma en cuenta toda la nueva perspectiva generada en
las niñas, ahora ya mujeres, sobre su madre y su relación con ella. Karen Atala llevó
ejemplarmente su caso hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, acción
absolutamente destacable, ya que se necesita mucha perseverancia y fuerza emocional para
continuar con un proceso que hasta el momento le había llevado años. Pero finalmente, al
momento de cesar este ping-pong judicial en cuanto a la custodia de las entonces niñas, y al
llegar el momento de la sentencia en el año 2012 las tres hijas habían cumplido ya la mayoría
de edad.

El punto a considerar aquí es la pérdida de momentos cruciales y de desarrollo en la vida de


un niño, en este caso niñas, con su madre. Todo esto sacrificado bajo un discurso de odio y
homofobia, además de la incapacidad de ver más allá del caso judicial y tomar en cuenta el
daño que se le está infringiendo a una familia.

https://www.litoralpress.cl/sitio/Prensa_Texto?LPKey=UV4C2WY4OOZO5JILIJDQOJX4QNMO5COVIZGO3
4MNHMCZEZM7M3AA
23
Ibid.
Bibliografía.

- Cfr. Sentencia de la Cuarta Sala de la Corte Suprema de Justicia de Chile de 31 de


mayo de 2004 (expediente de anexos a la demanda, tomo V, anexo 22, folios 2669 a
2677).
- Corte IDH, Caso Atala y niñas versus Chile, Sentencia del 24 de Febrero de 2012,
Serie C No. 239. Serie C No. 254.
- Corte Interamericana de Derechos Humanos. (s. f.). Atala Riffo y niñas vs. Chile.
Recuperado de https://www.corteidh.or.cr/tablas/fichas/atalariffo.pdf
- Demanda de tuición interpuesta ante el Juzgado de Letras de Menores de Villarrica de
14 de enero de 2003 (expediente de anexos a la demanda, tomo V, anexo 1, folios
2499, 2500, 2503 y 2504).
- El Mercurio. (2022, Marzo 19). "LA HISTORIA NO CONTADA de las hijas de la
jueza Atala." Recuperado de
https://www.litoralpress.cl/sitio/Prensa_Texto?LPKey=UV4C2WY4OOZO5JILIJDQ
OJX4QNMO5COVIZGO34MNHMCZEZM7M3AA
- La tercera. (2022, Febrero 25) Karen Atala, a 10 años del fallo de la CIDH: “Las
sentencias tienen que tener una vocación transformadora, ser agentes de cambio
social”. Recuperado de
https://www.latercera.com/la-tercera-sabado/noticia/karen-atala-a-10-anos-del-fallo-d
e-la-cidh-no-es-necesario-asegurar-en-la-nueva-constitucion-que-se-falle-con-perspec
tiva-de-genero-eso-los-jueces-ya-lo-hacemos/WIOYT575UNBIJNK4U2EBVJWFQI/
- Palacios Valencia, Yennesit. (2016). A propósito del caso Atala Riffo y niñas versus
Chile. Un hito en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La ventana. Revista de estudios de género, 5(43), 174-216. Recuperado en 20 de
noviembre de 2023, de
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-94362016000100
174&lng=es&tlng=es.
- Resolución de la demanda de tuición provisoria por el Juzgado de Menores de
Villarrica de 2 de mayo de 2003 (expediente de anexos a la demanda, tomo V, anexo
10, folios 2559 a 2567). En el marco del proceso de tuición provisional, el Juzgado de
Menores recabó como pruebas testimoniales las declaraciones de: i) un padrino de una
de las niñas; ii) una psicóloga; iii) una amiga de la familia; iv) una empleada de casa,
y v) una niñera (expediente de fondo, tomo XII, folios 5919 a 5921). Además, el
Juzgado consideró como pruebas documentales varias publicaciones de periódicos, un
informe socioeconómico, un set de fotografías, un informe emitido por la psiquiatra
de la señora Atala, un informe de una psicóloga encargada de la terapia de las niñas y
el informe de una enfermera universitaria (expediente de fondo, tomo XII, folios 5918
a 5921). Asimismo, el Juzgado consideró que “exist[ían] los antecedentes suficientes
para alterar el deber del cuidado personal, establecido legalmente, [por lo que] se
acced[ió] a la petición del demandante”.
- Solicitud de inhibición del Juez Luis Humberto Toledo Obando de 13 de mayo de
2003 (expediente de anexos a la demanda, tomo V, folio 2573).
- Al respecto, el Código Orgánico de Tribunales dispone: Art. 194. Los jueces pueden
perder su competencia para conocer determinados negocios por implicancia o por
recusación declaradas, en caso necesario, en virtud de causas legales. Art. 195. Son
causas de implicancia: […] 8. Haber el juez manifestado su dictamen sobre la
cuestión pendiente con conocimiento de los antecedentes necesarios para pronunciar
sentencia. Disponible en: http://www.oas.org/juridico/spanish/chi_res9.pdf (última
visita el 22 de febrero de 2012)

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