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Mis Cinco Bases Fundamentales Del Crecimiento

Este documento describe cinco bases fundamentales para el crecimiento espiritual: 1) la lectura de la Palabra de Dios, 2) la oración, 3) la alabanza, 4) la confesión, y 5) la intercesión. Explica que la lectura de la Biblia es esencial para conocer la voluntad de Dios y conformarnos a la imagen de Cristo. También enfatiza la importancia de la oración constante, incluyendo la alabanza, la confesión de pecados, y la intercesión por otros.

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Mis Cinco Bases Fundamentales Del Crecimiento

Este documento describe cinco bases fundamentales para el crecimiento espiritual: 1) la lectura de la Palabra de Dios, 2) la oración, 3) la alabanza, 4) la confesión, y 5) la intercesión. Explica que la lectura de la Biblia es esencial para conocer la voluntad de Dios y conformarnos a la imagen de Cristo. También enfatiza la importancia de la oración constante, incluyendo la alabanza, la confesión de pecados, y la intercesión por otros.

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CINCO BASES FUNDAMENTALES DEL CRECIMIENTO.

El propósito de Dios es que alcancemos madurez espiritual en Cristo. (Efesios 4:13, 1 Pedro 2:2,
Colosenses 1:1-14), es decir, la meta de todo cristiano es llegar a ser semejantes a Jesús. Este
objetivo sólo se hace posible por la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. El Espíritu Santo
es una persona real y práctica, que anhela llevar el poder de Dios a cada área de nuestra vida
personal. Así como la vida física requiere de alimentos, aire, descanso, ejercicios, también la vida
espiritual tiene sus condiciones para su crecimiento y desarrollo (Hechos. 2:42). Hay cinco prácticas
que son fundamentales para nuestro crecimiento en el Señor.

1- PRIMERA BASE: “Lectura de la Palabra” (Santiago 1:18-27)

La lectura de la palabra de Dios es fundamental, con el único propósito de vivirla y transmitirla.


Es una palabra que siempre debe llevarse a obra, por algo la Biblia dice que la palabra de Dios es
viva. Esta practicidad de la palabra la vemos en la palabra encarnada, es decir, en Cristo mismo. La
palabra Verbo, que en Juan 1:1 se adjudica a Cristo es la palabra griega Logos, que en su más pleno
significado se refiere a: “una comprensión de un concepto, a la totalidad del pensamiento o a una
realidad ideacional expresada a cabalidad”. Jesucristo es, en estos términos, la Divina Intención de
Dios personificada, la mente y el corazón de Dios hechos realidad en forma humana. Esto es
confirmado en Hebreos 1:1-3. Jesús es el Logos, la mejor manera en que el Padre pudo expresar todo
lo que había en él, por eso Hebreos dice que Cristo es la imagen misma de su sustancia. Jesús es la
imagen material de la sustancia inmaterial de Dios. Por tanto, es en la palabra de Dios donde
descubrimos el significado de su voluntad y propósito para nuestra vida.
También es importante que la palabra de Dios more en nosotros porque es la materia prima que el
Espíritu Santo usa para edificar a Cristo en nuestras vidas.

La palabra de Dios tiene un propósito en nuestras vidas: informarnos, transformarnos y


conformarnos. Dijimos que la mente de Dios está revelada en su palabra. Por tanto, tenemos que
exponernos consecuentemente a las Sagradas Escrituras. De esta manera llegamos a ser informados
de Cristo. A medida que lo hacemos, el Espíritu Santo transformará y renovará nuestra mente a
semejanza de Jesús (Romanos 12:2). Nos volveremos más y más propensos a Cristo, tendremos la
mente de él y nuestros pensamientos determinan lo que somos, lo que decimos y lo que hacemos.
Llegaremos a ser conformados a su imagen. ¡Cuán importante es la palabra de Dios para nuestras
vidas! Así nuestras vidas serán, como dice Pablo, cartas abiertas leídas por todos; testimonios
vivientes de Cristo. La palabra logra su otro propósito, testificar de Cristo.

• Debemos de leer la Biblia:


- Porque es nuestro sustento (1 Pedro 1:23, 2:2). Nadie pensaría pasarse una semana sin
alimentos. Estos son necesarios para la vida física, sin ellos nos debilitamos y
consecuentemente nos enfermamos. Esto es aplicable también a la vida espiritual.
JESÚS dijo: “no sólo de pan vivirá el hombre” (Mateo 4:4).
- Para ser verdaderos discípulos (Juan 8:31).
- Para conocer a Cristo a través de ella (Juan 5:39).
- Para estar capacitados para testificar a otros de Cristo (2 Timoteo 2:15, 1 Pedro 3:15,
Efesios 6:17).
- Para hacer la voluntad de Dios (Salmo 119:33-40).
- Para ser libres (Juan 8:32).
• El valor de la Palabra de Dios:
- Como fuerza que quebranta (Jeremías. 23:29).
- Como fuego que purifica (Jeremías 23:29).
- Como lámpara que alumbra (Salmo 119: 105, 130, Salmo 19:8).
- Como fuente de conocimiento y sabiduría (Salmo 119: 97-104).
- Como medio de liberación (Juan 8: 31-32).
- Como medio defensivo y ofensivo para luchar con Satanás y sus huestes (Efesios 6:17).
• Nuestro deber respecto a la Palabra de Dios:
- Buscar que ella more en abundancia en nuestros corazones (Colosenses 3:16).
- Ser diligente en ponerla por obra (Mateo 7:24-27, Santiago 1:21-25).
- Usar bien de ella (2 Timoteo 2:15).
- Vivir asidos de la Palabra de vida (Filipenses 2:16).
• ¿Qué hace la Palabra en tu vida? :
- Las Sagradas Escrituras te pueden hacer sabio para la salvación por la fe en Cristo Jesús
(2 Timoteo 3: 15).
- Te enseña, redarguye, corrige, instruye en justicia, a fin de que seamos perfectos,
enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16, Proverbios 22:6, 1
Timoteo 1:5, Deuteronomio 6:4-9).
- Te hace más sabio (Salmo 119: 97-104).
- Vivir en seguridad (Salmo 1).

2- SEGUNDA BASE: “ORACIÓN”

Es la práctica de conversar y compartir todo con Dios, nuestro amante Padre Celestial. Nada puede
substituir a la oración. Mediante ella el cristiano puede vencer los problemas. A menudo los fracasos
y problemas de carácter se explican por la ausencia de la oración. Cuando nos es más difícil orar,
deberíamos hacerlo con más vigor.

La palabra nos indica dos mandamientos claros con respecto a la oración:


- Mateo 6:6 à apartar un tiempo diariamente destinado únicamente a la oración.
- 1 Tesalonicenses 5:17 à orar sin cesar, constantemente, todo el tiempo.
Podemos agregar a esto, como no debemos orar à para ser vistos y usando vanas repeticiones.
(Mateo. 6: 5-8).

¿Cómo podemos lograr esto?, ¡por el Espíritu Santo!, él no dormita ni duerme y ora sin cesar. Si
estamos llenos del espíritu de Dios, estamos llenos de oración inagotable.

ORACION DE ALABANZA

La alabanza debe ser continua en nuestra experiencia diaria, el Salmo 34 dice: “Bendeciré a Jehová
en todo tiempo, su alabanza estará de continuo en mi boca”. Como la aguja de la brújula gira
inmediatamente hacia el norte cuando se suprimen las fuerzas perturbadoras, así debe nuestra mente
retornar rápidamente a Dios en adoración a lo largo de todo el día, cuando pasamos de una actividad
a otra.
¿Por qué es importante la alabanza?
Porque nos ayuda a mantener el equilibrio en las distintas situaciones de la vida, ya que debemos
alabarle en todo momento, en las alegrías y en las aflicciones. La alabanza al Señor nos ayuda a
pasar los tiempos difíciles viendo su rostro y esperando en él.
Es un buen termómetro, tiene un poder purificador. Una de las primeras cosas que no podremos
hacer si tenemos un pecado sin confesar es alabar a Dios, en cuanto confesamos y nos arrepentimos,
la alabanza vuelve a fluir. Si no podemos alabar, examinémonos.
Con frecuencia la alabanza es también la fuente de otras manifestaciones del espíritu como el
derramamiento de dones, sanidades, liberación. El espíritu del Señor se manifiesta más fácilmente
cuando hay alabanza, esto es sencillamente, porque Dios habita entre las alabanzas de su pueblo.
(Salmo 22:3)

ORACION DE CONFESION

La oración también es el momento oportuno para exponer a Dios nuestros pecados y errores, no
porque él no los sepa, sino porque el verdadero arrepentimiento parte de un genuino reconocimiento
de haber hecho algo contra el Señor.
La confesión en la oración debe ser siempre de una naturaleza doble: negativa y positiva.
Confesamos negativamente nuestro pecado, lo que no somos, para luego en fe poder confesar a
nuestro Señor, su perdón, su misericordia, su gracia y nuestra justicia en él, confesamos lo que él es
y lo que hace en nosotros. Esta doble confesión nos libra de una confesión que, tomando
rápidamente de la gracia no reconoce el pecado; y también nos guarda de quedar aplastados por la
culpa y la condenación.
El Señor nos mandó no solo a confesar nuestros pecados cuando oramos, sino también arrepentirnos
y perdonar. El señor quiere que nuestro arrepentimiento comience en oración con él, para que no
haya estorbos en nuestra relación con él. (Marcos 11:25)

ORACION DE INTERCESION

La oración intercesora de fe tiende un puente entre el cielo y la tierra a favor de alguien que Dios
puso en nuestro corazón. Jesús fue y sigue siendo un intercesor (Hebreos 7:25). Si queremos llegar a
ser como él, nosotros también debemos permitir que el espíritu de intercesión nos mueva en oración.
Tal vez esta sea la oración en la que más necesitemos la ayuda del espíritu santo (y el orar en
lenguas). Pablo reconoce en Romanos 8: 26,27 que el único que sabe como interceder por los santos
conforme a la voluntad de Dios, es el Espíritu Santo porque él escudriña los corazones. Por eso,
reconozcamos que muchas veces no sabemos orar como conviene, mas para eso está el Espíritu, para
ayudarnos en nuestra debilidad e interceder con gemidos. Esto es así, porque muchas veces, cuando
oramos por otra persona creemos saber que necesita, que es lo que Dios debe hacer y podemos
terminar dándole ordenes a Dios de cómo obrar en tal persona y no dar lugar a lo que el Espíritu
sabe, es mejor para esa persona.
El orar en lenguas es importante porque es una forma en que podemos expresar los misterios de Dios
sin que pasen a través del filtro restrictivo de nuestra mente, y sin que el diablo pueda contradecirlas
porque no las entiende.
¡Tal vez, no haya ministerio más hermoso o necesario que el de la oración intercesora!

ORACION DE PETICION

El Señor es nuestro Padre, y como tal quiere que le pidamos a él cuando tengamos alguna necesidad.
Lo importante es que cuando pidamos, pidamos bien, como dice Santiago, (Santiago 4:4). Pedir bien
es pedir conforme a su voluntad dice 1 Juan 5:14-15. Toda oración debe colocar a Jesús en el centro.
Si estamos seguros de esto, entonces podemos pedir cualquier cosa con toda confianza. El Señor
prometió responder y atender a nuestras peticiones (Mateo 21:22, Juan 15:7, Marcos 11:24)
Nuestra oración de petición, además, debe ser hecha con fe (Santiago 1:6-7). Una fe sencilla, que
descansa y tiene por fundamento al Dios Todopoderoso que es nuestro Padre.
Debemos ser persistentes en la oración.

El diablo tratara siempre de reducir a silencio nuestros labios cuando vamos a orar y alabar a Dios. A
fin de ser perseverantes en la oración, es importante entender que nuestra vida de oración no tiene
nada que ver con los sentimientos o emociones. El hombre de fe persistirá en la alabanza y la
oración, sin reparar en lo que los ojos vean, la mente piense, o el corazón sienta. Nuestros
sentimientos son la parte más inestable de nuestra vida. En ninguna parte de la palabra dice que el
único momento en que debemos orar o adorar es cuando lo sintamos. El señor es tan fiel como
digno, prescindiendo de cómo nos sintamos o pensemos.
La oración es poderosa. (Santiago 5:16) por eso el diablo tratará, más que cualquier otra cosa, de que
no oremos.

Nuestro modelo de oración: JESÚS


Jesús es nuestro modelo a seguir, él siendo el Hijo de Dios, el Verbo encarnado; mientras estuvo en
la tierra apartaba largos momentos para orar y estar a solas con el Padre. ¡Cuánto más nosotros
necesitamos de esta preciosa comunión con el Padre por el Espíritu Santo!

3- TERCERA BASE: “LA COMUNIÓN” (1 Corintios 12: 12-27)

La palabra griega usada en el nuevo testamento como comunión es “koinonia”, que significa:
“participación conjunta en un interés común y en torno al mismo”. El interés común en torno al cual
nos reunimos los cristianos es una persona, ¡Jesucristo! No hemos sido creados para obrar solos. Una
prolongada falta de comunión, llegará casi siempre, a apagar incluso la más fuerte llama del espíritu
de Dios en una vida. Los cristianos, como brasas de fuego, arden cuando están juntos. Cuando están
separados, el fuego del entusiasmo desaparece. El compañerismo es vital para nuestro crecimiento.
La comunión de los creyentes edifica la fe.
El propósito de Dios cuando nos juntamos es siempre el mismo, aunque nunca lo haga de la misma
manera: à edificar el cuerpo y
à glorificar la Cabeza.

• Como Hijos de Dios debemos ser diligentes en esto porque es un mandato apostólico.
(Hebreos 10:24-25). Sigamos el dictado del Espíritu Santo en cuanto a la comunión
espiritual. De hecho, esta comunión es la consecuencia normal y el deseo natural de una
vida desbordante en el espíritu. Vayamos con una expectación tanto de compartir como de
recibir.
• Somos guarda de nuestros hermanos (Génesis 4:9), sólo podremos cumplir este rol, estando
juntos. ¿cómo sabremos las necesidades de nuestros hermanos, si nunca los vemos, nunca
hablamos con ellos?
• Tenemos un ejemplo práctico en la vida de la iglesia primitiva. Hechos 2:42, 43-47. Una de
las cuatro cosas en que perseveraban los primeros discípulos era en la comunión unos con
otros, vemos que se trataba de un pilar muy importante en aquella primera iglesia. El estar
juntos los llevaba, inexorablemente al amor y al servicio (vers. 44 y 45), al estar juntos
conocían las necesidades de sus hermanos y procuraban suplirlas. Eran una verdadera
familia en la fe (Efesios 2:19), estos versículos recalcan que hacían todo juntos
(perseveraban en la comunión, estaban juntos, tenían en común todas las cosas,
perseveraban unánimes cada día, comían juntos…) ¡Qué ejemplo precioso e inspirador!
Esta clase de comunión, sólo esta koinonia entre los santos, trae los frutos que dice el
vers. 47: “contaban con el favor del pueblo y el señor añadía cada día los que habían de
ser salvos” (Salmo 133)
• La comunión con los hermanos, es el medio para desarrollar nuestros dones, porque somos
el cuerpo de Cristo en la tierra. Todos y cada uno de nosotros tenemos el poder de Dios,
mediante los dones y las gracias, pero nos necesitamos uno al otro para hacer completo el
cuadro divino. ¡No hay aventureros ni trabajadores por cuenta propia en la iglesia de
Dios! Todos necesitamos los ministerios espirituales de los otros, si hemos de cumplir la
plena voluntad de Dios.
En 1 corintios 12 encontramos cuatro sencillas leyes que gobiernan la vida del cuerpo.

1- (Vers. 15-16) Utilicemos lo que nos ha sido dado. Debemos actuar tal como
somos y no como quisiéramos ser. Porque no somos aquella otra persona, no es
motivo para dejar de ser lo que somos. Es como si el pie dijese: habría querido
ser mano, pero como no puedo, me rehúso a caminar. Esta negativa surge de
un corazón que compara. Esta costumbre de hacer comparaciones, revela una
cosa: aún no hemos “visto” el cuerpo de Cristo (no se nos ha revelado). No hay
posibilidad de comparación, sus funciones son distintos y necesarias. Digamos:
¡Con gozo seré precisamente lo que debo ser. Estoy perfectamente satisfecho
con Su elección, y dispuesto a actuar en la esfera en que Él me ha colocado, y
si acepto su don y lo empleo, se transformará en dos y muy pronto habrá cinco,
y quizá diez!

2- (Vers. 17 -18). En nuestra vida conjunta siempre debemos hacer lugar a la


actuación de los demás. No procuremos ocupar todos los puestos y hacerlo
todo nosotros. Debo estar dispuesto a recibir lo que otro tiene para dar y debo
estar dispuesto a aceptar las limitaciones.

3- (Vers. 21-22). Estimar a los demás. Nunca debemos separar a un miembro,


seria pretender ser la Cabeza y ocupar el lugar de Cristo. La debilidad o la falta
de preparación de un miembro no es razón de prescindir de él. Más bien,
debemos descubrir cuanto podemos aprender de quienes por naturaleza no
estimaríamos.
4- (Vers. 24-25). Guardar la unidad. Debemos resistir firmemente las divisiones o
cismas. El cuerpo es uno, porque el espíritu es uno (vers. 13). Si, como
individuos, tenemos conciencia de la nueva vida, de la misma manera, estando
en el cuerpo, debemos necesariamente tener conciencia de esto.

• La Comunión:
- El clima indispensable à estar en luz, es decir, en transparencia. En un ambiente donde
hay cosas ocultas, críticas, comentarios, pecados, nunca habrá verdadera comunión. (1
Juan 1: 7).

• La comunión imposible à La alianza con los infieles.


- Instrucción divina a Israel (Éxodo 23: 23-24, 32-33)
- La voz del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento (2 Corintios 6:14-18).
- ¿Cómo compara Dios este tipo de alianza? (Santiago 4:4-5)
à Como pecado de adulterio.
à Como enemistad contra Él.
- Israel no obedeció a Dios e iniciaron un descenso: (Salmo 106:34-36):
Aprendieron sus obras (vers.35).
Sirvieron a sus ídolos (vers.36).
Resultado...fueron causa de su ¡¡ruina!!
- EXAMINÉMONOS: Si pasamos el 90% del tiempo con no cristianos y el 10% con
cristianos, ¿qué grupo influirá más en nuestras vidas?

4- CUARTA BASE: “TESTIFICAR”

Hechos 1:8 Un testigo es una persona que dice lo que ha visto y oído, y comparte su
experiencia personal. (Ej. Pablo Hechos 26:12-18). El principal propósito de nuestra
experiencia con el Espíritu Santo es adquirir poder para testificar a otros acerca de
Jesucristo. Cualquiera que tiene una relación vital con Cristo, puede ser un testigo fiel;
¡vivir es testificar!
Testificar es el desbordamiento natural de la vida cristiana abundante. Si nuestra vida está
llena de la presencia del Señor Jesús, no podemos evitar compartirlo con quienes tenemos
contacto. Dondequiera o cuando quiera que alguien entre en nuestra vida diaria, debe
encontrar a Jesucristo.
Hay una verdadera aventura en la vida cristiana. Si le pedimos a Dios que se evidencie a
sí mismo en nuestro deseo de ser testigos llenos del espíritu, él nos tomara la palabra.
Podemos encontrarnos en lugares extraños, testificando a gente extraña, en ocasiones
extrañas, pero una cosa es cierta, nunca nos aburriremos.
• ¿Cuál es la experiencia más maravillosa de nuestras vidas? Entonces ¿Qué es lo mejor que
podemos hacer en beneficio de los demás?
• Nuestra actitud debe ser la de Pablo (Romanos 1:14-16). ¡¡Somos deudores del evangelio a
todas las personas de todos los lugares en todas las edades!! Nuestra misión es saldar esa
deuda, estando plenamente convencidos de que la palabra que predicamos es PODER
PARA SALVACIÓN A TODO EL QUE CREE. Siempre preparados y dispuestos a hablar
de nuestra fe (1 Pedro 3:15), ¡en el poder del Espíritu Santo!

Debemos testificar:
- Porque es la orden que el Señor nos dejó antes de ascender a los cielos. Es un
mandamiento, es la profesión a la que fuimos llamados, ¡él nos hizo competentes por
su espíritu para ejercer este sacerdocio! (Hechos 1:8, Marcos 16:15, Hechos 10:42).
- Porque la fe es por el oír la Palabra de Dios. Si no hablamos, si no comunicamos lo que
Cristo hizo por nosotros, toda la obra de Cristo se vuelve vana para esa persona que
ignora el amor del señor por su vida. Nosotros somos pueblo adquirido por Dios,
PARA anunciar sus virtudes. (Romanos 10: 14-17,1 Pedro 2:9)
- Porque ello estimula a otros hermanos que tal vez están en pasividad. Testificar mantiene
a la iglesia en su correcta función. La inactividad deforma la vida espiritual.
- Porque abre los ojos de quienes están en tinieblas (Hechos 26:16-18).
Romanos 10:13-17 Cadena de salvación

1- Enviar à El Señor ya nos envió (Mateo 28:19)


2- Ir à Nos corresponde a nosotros
3- Predicar à
4- Oír à
5- Creer à Dependen del que oye.
6- Invocar à
7- Salvar à Cristo vino a salvar no a condenar al mundo.

Si no vamos y predicamos, cortamos la cadena, impidiendo que la gente sea salva.


¡Hagamos nuestra parte, que el Señor hace la suya!
Dos maneras de obedecer este mandato:
A- “Yendo”, mientras hacemos las cosas de todos los días, en el ámbito donde nos
movemos, hablar a la gente que nos rodea constantemente
B- “Ir” intencionalmente, apartar días, horas, lugares donde vamos específicamente a
predicar a Cristo.

5- QUINTA BASE: “OBEDIENCIA”

La verdadera prueba de nuestro amor a Cristo es la obediencia (Juan 14:21). La clave para el
crecimiento en la vida cristiana es: obediencia completa y espontánea a la voluntad de Dios.
De nada sirve conocer “Las Bases Fundamentales del Crecimiento” sino la aplicamos a
nuestra vida. Por esto es que la obediencia es una ley básica en el crecimiento cristiano.
Desobedecer al Único que verdaderamente nos ama y conoce lo que es mejor para nuestras
vidas, es la más grande insensatez (1 Samuel 15:22-23). Jesús es nuestro Señor, Amo, Dueño
y Máxima autoridad, lo más lógico es que le obedezcamos, nuestra obediencia es una deuda y
un deleite.

¿Qué enseñó Jesús acerca de servir a más de un amo? (Mateo 6:24). Si no


obedecemos al Señor, estamos obedeciendo a otro dios y dándole la
espalda al Dios verdadero.
¿Cómo he de amar al Señor? (Mateo 22:37).
¿Cuál será el resultado de obedecer los mandamientos de Cristo? (Juan
15:14).
¿De dónde recibimos el poder para obedecer la voluntad de Dios?
(Filipenses 2: 13, Lucas 6:46-49)

• Debemos obedecer:
- Porque fuimos llamados para eso (1 Pedro1:2).
- Porque la obediencia hace efectiva la fe, recordemos que Santiago dice que la fe sin
obras (obediencia) es muerta, de nada vale. (Ej. De Abraham, Hebreos 11:8)
- Porque la salvación eterna es patrimonio de los que le obedecen (Hebreos 5:9)
- Porque somos responsables de promover la obediencia a la fe (Romanos 1: 5).
- Porque así llega a haber en nosotros ese sentir que hubo también en Cristo (Filipenses 2:
5-8). Para obedecer es preciso humillarse.
- Consecuencias de la desobediencia (Deuteronomio 28).

Resumen:
• Las 2 primeras bases se refieren a nuestra relación vertical con Dios. Dios nos comunica sus
revelaciones a través de Su Palabra (la Biblia). Por la oración nos comunicamos con Él.
• Las siguientes 2 bases se refieren a nuestra relación horizontal con los hombres. Al tener
comunión, los cristianos perseveramos en nuestro Señor y en sus brazos de amor. Al testificar
nos comunicamos con los no cristianos dándoles a conocer nuestro Señor y lo que Él ha hecho
por nosotros y lo que Él desea hacer por ellos.
• La obediencia es el catalizador para el crecimiento rápido. Conforme obedezca a Cristo en
referencia a estas 5 bases, se experimenta gozo, paz y compañerismo creciente con el Señor
Jesucristo y se desarrollará intensamente la vida cristiana.

LIBROS Y APUNTES RECOMENDADOS:

- Vida Desbordante (Robert C. Frost) à (Para todas las bases)


- Puerta, Camino y Meta 1 – iniciando la vida cristiana à (Para todas las bases)
- La biblia que leyó Jesús (Yancey) à (Lectura)
- Escuela de la oración (Andrew Murray) à (Oración)
- ¿Qué haré Señor? (T. S. Nee) à (Comunión y testificar)
- Puerta Camino y Meta 3 - Relación Fraternal à (Comunión)
- Multiplicación (Iván Baker) à (Testificar)
- Apunte: AIDDA à (Testificar)
- Apunte: Oír a Dios y la extensión del reino (Ángel Negro) à (Testificar)
- Escuela de la obediencia (Andrew Murray) à (Obediencia)

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