0% encontró este documento útil (0 votos)
96 vistas47 páginas

Tuberculosis: Epidemiología y Tratamiento

Este documento proporciona una introducción exhaustiva sobre la tuberculosis, incluyendo su historia, epidemiología, patogenia, métodos de diagnóstico, tratamiento y prevención. También examina el impacto socioeconómico de la enfermedad y las medidas globales para combatirla. El objetivo es brindar una visión integral de la tuberculosis como problema de salud pública y destacar la importancia de un enfoque coordinado para reducir su carga a nivel mundial.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
96 vistas47 páginas

Tuberculosis: Epidemiología y Tratamiento

Este documento proporciona una introducción exhaustiva sobre la tuberculosis, incluyendo su historia, epidemiología, patogenia, métodos de diagnóstico, tratamiento y prevención. También examina el impacto socioeconómico de la enfermedad y las medidas globales para combatirla. El objetivo es brindar una visión integral de la tuberculosis como problema de salud pública y destacar la importancia de un enfoque coordinado para reducir su carga a nivel mundial.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INTRODUCCIÓN

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que ha afectado a la humanidad

durante siglos y sigue representando un desafío importante para la salud pública en

todo el mundo. Es causado por la bacteria Mycobacterium tuberculosis y afecta

también principalmente a los pulmones, aunque puede afectar a otros órganos del

cuerpo. A pesar de los avances en el diagnóstico y el tratamiento, la tuberculosis

sigue siendo una de las principales causas de muerte relacionadas con

enfermedades infecciosas en todo el mundo.

En este trabajo práctico, exploraremos diversos aspectos relacionados con la

tuberculosis, incluyendo su epidemiología, patogenia, métodos de diagnóstico,

tratamiento y prevención. Además, examinaremos el impacto socioeconómico de la

tuberculosis y las medidas que se están tomando a nivel global para combatir esta

enfermedad.

Comenzaremos por analizar la epidemiología de la tuberculosis, incluyendo su

distribución geográfica, los factores de riesgo asociados y las poblaciones más

vulnerables. También exploraremos cómo la tuberculosis se transmite de una

persona a otra y qué condiciones favorecen su propagación.

En cuanto a la patogenia de la tuberculosis, examinaremos cómo la bacteria

Mycobacterium tuberculosis ingresa al organismo, se establece en los pulmones y

evita la respuesta inmunitaria del hospedador. Comprenderemos los mecanismos de

evasión y resistencia de la bacteria, así como los factores que determinan la

progresión de la enfermedad hacia la forma activa o latente.

En el apartado de métodos de diagnóstico, analizaremos las técnicas utilizadas para

detectar la presencia de la bacteria y confirmar el diagnóstico de tuberculosis, tanto

en casos pulmonares como extrapulmonares así como exploraremos las formas de

detectarlo.
En cuanto al tratamiento, revisaremos los medicamentos antituberculosos más

comúnmente utilizados, así como los esquemas terapéuticos recomendados.

Discutiremos la importancia del cumplimiento del tratamiento y los desafíos

asociados, como la aparición de resistencia a los medicamentos y la necesidad de

terapias más efectivas.

Además, abordaremos la prevención de la tuberculosis, incluyendo estrategias de

vacunación, y medidas de control de la infección en entornos comunitarios y de

atención médica. Analizaremos los programas de detección temprana y tratamiento

de casos, así como la importancia de la educación y concienciación pública sobre la

enfermedad.

Por último, examinaremos el impacto socioeconómico de la tuberculosis, incluyendo

su carga global de enfermedad, y las repercusiones en la economía y el desarrollo

social de las comunidades afectadas. Abordaremos los desafíos que enfrentan los

sistemas de salud en la lucha contra la tuberculosis, así como las inequidades en el

acceso a la atención médica y los recursos necesarios para el control de la

enfermedad.

En este trabajo práctico, se presentarán datos actualizados sobre la situación de la

Tuberculosis a nivel mundial, resaltando las áreas geográficas más afectadas y las

Poblaciones vulnerables. Además, se discutirán los avances científicos y las

Estrategias implementadas para combatir la tuberculosis.

Se espera que este trabajo brinde una visión integral de la tuberculosis como

Problema de salud pública, destacando la importancia de la prevención, el


Diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado para reducir la carga de la

Enfermedad.

A través de este análisis exhaustivo, se espera que los lectores adquieran un

Conocimiento más profundo sobre la tuberculosis y se sensibilicen sobre la

Importancia de la colaboración global en la lucha contra esta enfermedad. Solo a

Través de un enfoque integral y coordinado se podrá lograr un verdadero impacto en

La reducción de la carga de la tuberculosis y mejorar la salud de las comunidades

Afectadas

HISTORIA

Orígenes

Origen del nombre

La palabra “tuberculosis” fue inventada en 1834 por Johann Schomlein, naturalista y profesor de
medicina alemán, aunque se estima que el Mycobacterium tuberculosis (bacteria causante de este
padecimiento) puede haber existido desde hace tanto como tres millones de años.

La tuberculosis era llamada “phthisis” en la antigua Grecia, “tabes” en la antigua Roma y


“schachepheth” en el hebreo antiguo. En los años 1700, era llamada “la plaga blanca” debido a la
palidez de los pacientes. La tuberculosis era comúnmente llamada “consunción” en los años 1800,
aun después de que Schonlein la llamó tuberculosis. Durante esta época, también se la llamaba
“Capitán de todos los hombres de la muerte”.

En la Edad Media, a la tuberculosis del cuello y de los ganglios linfáticos se la llamaba “escrófula".
Se creía que esta no era la misma enfermedad que la TB en los pulmones.

Hoy en día, nuestros nombres para la tuberculosis nos indican dónde está ubicada la enfermedad
(pulmonar, extrapulmonar) y cómo tratarla (sensible a medicamentos, resistente, multirresistente
y extremadamente resistente).

Tuberculosis en animales

La tuberculosis es una enfermedad que afecta tanto a los animales como a los seres humanos.
Arqueólogos han encontrado TB en los huesos de antiguos bisontes en Wyoming. Estos bisontes
vivieron hace más de 17.000 años.

El Mycobacterium bovis (tuberculosis bovina) todavía se puede encontrar en muchos animales,


incluidos ganados y venados. Cada año, a aproximadamente 1 millón de cabezas de ganado se les
hace una prueba de detección de la tuberculosis en Estados Unidos. El ganado con mayor riesgo
de presentar dicha dolencia es el que tiene contacto con animales silvestres que la portan (como
venados). Además, es posible que algunos animales le transmitan la tuberculosis a los humanos.

Primeros casos en humanos

En los seres humanos la tuberculosis se puede rastrear hasta hace 9000 años en Atlit Yam, una
ciudad que ahora se encuentra bajo las aguas del mar Mediterráneo, frente a la costa de Israel.
Arqueólogos han encontrado TB en los restos de una madre e hijo enterrados allí. Las primeras
menciones escritas de la TB fueron en la India (3300 años atrás) y en China (hace 2300 años).

A lo largo de los años 1600 a 1800 en Europa, la tuberculosis causó el 25 % de todas las muertes.
En los Estados Unidos ocurrieron cantidades similares. En 1889, el Dr. Hermann Biggs convenció al
Departamento de Salud e Higiene de la Ciudad de Nueva York de que los médicos debían notificar
los casos de esta enfermedad al departamento de salud, lo cual llevó al primer informe publicado
al respecto en la ciudad de Nueva York en 1893. Los centros de control de enfermedades
publicaron datos de la tuberculosis correspondientes a todo el país por primera vez en 1953, con
la notificación de 84.304 casos de tuberculosis en los Estados Unidos.
Sin embargo, las primeras referencias escritas de la enfermedad, como la descripción del
tratamiento recomendado para la “fiebre lenta consumidora”, aparecen en civilizaciones asiáticas
entre los años 3000 y 1500 a. C. El primer autor clásico en mencionar la tuberculosis fue un
historiador y geógrafo griego llamado Herodoto de Halicarnaso alrededor del año 440 a. C.

Pocos años después, Hipócrates de Cos describe, en el libro I de su “Tratado sobre las
enfermedades”, un cuadro clínico llamado tisis, caracterizado por la supuración pulmonar y su
posterior ulceración. Comprueba que la enfermedad es más frecuente en hijos de padres afectos,
por lo que le atribuye un patrón hereditario.Considerado por muchos “el padre de la Medicina”,
Hipócrates no acertó en su hipótesis etiológica, y fue Aristóteles quién propuso posteriormente, y
por primera vez, la posibilidad de contagio entre humanos a través de la respiración.

Alrededor de los años 60-70 a. C., Tito Lucrecio Caro, filósofo romano, publicó un poema llamado
“Sobre la Naturaleza de las cosas”. Fue el primer en proponer lo que, con el paso del tiempo,
terminaría convirtiéndose en una gran verdad: “la tisis es difícil de diagnosticar y fácil de tratar en
sus primeras fases, mientras que resulta fácil de diagnosticar y difícil de tratar en su etapa final”.

En el siglo II, Galeno de Pérgamo clasificó la tuberculosis dentro de las enfermedades


transmisibles, y propuso medidas terapéuticas que se mantendrían durante muchos siglos, como
por ejemplo las gárgaras con ácido tánico Roi Piñeiro Pérez mezclado con miel para evitar la
hemoptisis (eliminación de sangre por el aparato respiratorio), el uso de opio para calmar la tos, la
dieta y el reposo.

En el mismo siglo, un médico romano llamado Areteo de Capadocia fue el primero en describir de
forma rigurosa los principales síntomas de la enfermedad:

● Febrícula vespertina.
● Diaforesis (sudoración excesiva).
● Síndrome constitucional: pérdida del apetito, pérdida progresiva de peso y debilidad.
● Expectoración hemoptoica (tos con sangre).

Transmisión

Antes del descubrimiento de la bacteria causante de la tuberculosis, se pensaba que la


enfermedad era hereditaria.

A principios de los 1800, hubo “pánicos vampíricos” (reacciones de pánico hacia los vampiros y el
vampirismo) en toda Nueva Inglaterra. Cuando ocurría un brote de tuberculosis en un pueblo o
ciudad, se sospechaba que el primer miembro de la familia que moría de TB volvía como vampiro
para infectar al resto de la familia. Para detener a los vampiros, los pobladores desenterraban el
cadáver del vampiro sospechoso de su tumba y realizaban un ritual.
En 1719, un médico británico llamado Benjamin Marten propone una novedosa teoría,
estableciendo como posible origen de la tuberculosis a unos seres vivos minúsculos capaces de
sobrevivir en el cuerpo humano; sus ideas sobre la existencia de microorganismos fueron
rechazadas. En 1839, Joham Lukas Schönlein, profesor de Medicina alemán, propuso por primera
vez el vocablo “tuberculosis” para designar los tubérculos pulmonares asociados a la enfermedad
conocida hasta entonces como tisis.

La tuberculosis alcanza su máxima extensión desde mediados del siglo XVIII hasta finales del siglo
XIX, en el contexto de los desplazamientos masivos de campesinos hacia las ciudades y el
desarrollo de la Revolución Industrial, con largas jornadas de trabajo, hacinamiento, viviendas con
alta humedad y ventilación deficiente.

En 1869, un médico francés llamado Jean-Antoine Villemin, inocula material purulento de


humanos infectados a conejos, y demuestra que la enfermedad es contagiosa.

El 24 de marzo de 1882, en Alemania, el Dr. Robert Koch anunció el descubrimiento del


Mycobacterium tuberculosis, la bacteria que causa la tuberculosis (TB). En esa época, la
tuberculosis provocaba la muerte de una de cada siete personas en los Estados Unidos y Europa. El
descubrimiento del Dr. Koch fue el paso más importante que se haya dado para el control y la
eliminación de esta mortal enfermedad.

Un siglo después se determinó que el 24 de marzo sería el Día Mundial de la Tuberculosis: un día
para educar al público sobre el impacto que tiene la tuberculosis en todo el mundo.

Comienzos de la detección

La prueba cutánea para las infecciones de tuberculosis mide la respuesta inmunitaria de una
persona. La prueba se realiza inyectando una pequeña cantidad de líquido (llamado tuberculina)
en la piel de la parte inferior del brazo. Un trabajador de atención médica “lee” la prueba 48 a 72
horas después.

La prueba cutánea de la tuberculina se fue desarrollando a lo largo de los años. En 1890, Robert
Koch creó la tuberculina, un extracto de la bacteria de la tuberculosis, como una cura, pero se
comprobó que no era eficaz. En 1907, Clemens von Pirquet creó una prueba cutánea en la que se
colocaba una pequeña cantidad de tuberculina bajo la piel y se medía la reacción del cuerpo.
Pirquet también inventó el término “infección de tuberculosis latente” (para las personas que se
infectan con la bacteria pero no se enferman) en 1909. En 1908, Charles Mantoux actualizó el
método de la prueba cutánea utilizando una aguja y jeringa para inyectar la tuberculina.

En la década de 1930, la estadounidense Florence Seiber ideó un proceso para crear un derivado
proteico purificado de la tuberculina para la prueba cutánea. Previo a esto, la tuberculina que se
usaba en las pruebas cutáneas no era uniforme ni estaba estandarizada. Seibert no patentó la
tecnología, pero el gobierno de los Estados Unidos la adoptó en 1940.

La prueba cutánea de la tuberculina todavía se usa en la actualidad y no ha tenido cambios


prácticamente en casi 80 años. La prueba y el derivado proteico purificado aún aparecen en la lista
de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud.

Primeros tratamientos

Hasta el descubrimiento de los antibióticos, el tratamiento para la TB estaba limitado a


mantenerse abrigado, descansar y alimentarse bien.

En la Edad Media, el tratamiento para la escrófula (tuberculosis de los ganglios linfáticos y del
cuello) era el “toque real”. Las personas hacían fila para recibir el toque real de los reyes y las
reinas de Inglaterra y Francia, con la esperanza de que al ser tocados por un soberano se pudieran
curar.

El aceite de hígado de bacalao, los masajes con vinagre y la inhalación de cicuta o trementina
fueron todos tratamientos para la tuberculosis a principios de los años 1800.

Antes de los antibióticos, el mejor remedio para la tuberculosis era el aislamiento de las personas
y la nutrición adecuada.

Los sanatorios de tuberculosis eran lugares que suministraban tratamiento para pacientes con
esta afección, a quienes se los retiraba de su casa, lo cual reducía la probabilidad de contagiar a
familiares. A los pacientes se los trataba con aire fresco, buena comida y a veces operaciones
quirúrgicas. En los Estados Unidos se construyeron muchos sanatorios para atender a las personas
con tuberculosis. En 1904, había 115 sanatorios con capacidad para 8000 pacientes, y en 1953 se
expandieron a 839 sanatorios con capacidad para 136 000 pacientes.
HISTORIA Y EVOLUCION

TUBERCULOSIS EN LAS SOCIEDADES PRIMITIVAS:

Estudiando el neolítico, expertos describieron, que la existencia de la tuberculosis en humanos se


dio cuando se comenzó a domesticar a la especie bovina (quienes contenían esta microbacteria de
tuberculosis) Las primeras evidencias de la enfermedad en humanos se han encontrado en restos
óseos del Neolítico, en un cementerio próximo a Heidelberg, supuestamente pertenecientes a un
adulto joven, y datados en torno a 5000 años antes de nuestra era.

Tambien se descubrió esta enfermedad en momias egipcias, que datan 3000 a.c

El caso más evidente y que ofrece menos dudas es el de la momia de Nesperehân, sacerdote de
Amón, descubierta por Grebart en 1881, que presenta una angulación característica de las últimas
vértebras dorsales y primeras lumbares, provocada por la destrucción del cuerpo vertebral, así
como un absceso en el músculo psoas, combinación muy sugestiva de tuberculosis. Existen
notificaciones de hallazgos similares en otras momias como la de Philoc (otro sacerdote de Amón),
o las halladas en el cementerio de Tebas, del primer siglo antes de nuestra era.

Parece bastante probable la hipótesis de que el mismo Amenophis IV y su esposa Nefertiti


murieran de esta enfermedad, e incluso se apunta a la existencia de un hospital para tuberculosos
en el Egipto del año 1000 a. C.

Se descubrió un importante papiro que contiene datos medicos que apuntan a la posible
existencia de la tuberculosis como una enfermedad común en esa época. El papiro embers como
lo llaman los especialistas, describe una consunción pulmonar asociada a adenopatías cervicales
(síntomas comunes de la tuberculosis)
Además hay algunas referencias del Antiguo Testamento hacen mención a una enfermedad
consuntiva que habría afectado al pueblo judío durante su estancia en Egipto posiblemente se
trataba de esta micro bacteria

ORIENTE:

En oriente las primeras referencias a esta enfermedad se encuentra en la cultura veda, a esta
enfermedad se la nombro Yaksma. En el Athawa-Veda aparece con otro nombre: Balasa, y aparece
por primera vez una descripción escrita de la escrófula (variante de la tuberculosis en la que los
ganglios linfáticos cargados del Mycobacterium pueden ulcerarse, dando lugar a unas lesiones
características). Los hindúes recomendaban como tratamiento para este mal la leche de mujer,
algunas carnes y vegetales y reposo físico, aunque reconocían la dificultad que suponía su
curación. Era achacada a la fatiga excesiva, e incluso a la lectura de determinados libros sagrados.

En el Ayurveda, datado en el año 800 a. C., se incluye el manual de medicina conocido como
Susruta Samhita. Susruta es el supuesto autor (aunque no se conoce nada de este individuo o
colectivo) y la datación de esta compilación es confusa, oscilando según los autores entre el 800 a.
C. y el 400 d. C. En este tratado se describen algunos tratamientos, principalmente quirúrgicos,
pero también alguna recomendación para tratar la "fiebre lenta consumidora", como un ungüento
derivado del pino, de propiedades balsámicas, así como los climas de territorios elevados y los
paseos a caballo. Esta es, por lo tanto, la primera referencia al tratamiento por el clima de la
tuberculosis.

El texto médico del emperador chino Shennong (2700 a. C.) menciona esta enfermedad,
detallando los abundantes remedios aconsejados para su tratamiento. Un familiar suyo, el
Emperador Amarillo, Huang Di, es autor del Nei Ching, otro texto médico clásico chino, en el que
se describen algunas patologías pulmonares que apuntan en su origen a la tuberculosis. Aparecen
referencias a la tos persistente, la hemoptisis, las adenopatías cervicales, o las deformidades
óseas.

ANTIGÜEDAD CLÁSICA

El primer texto clásico en mencionar la enfermedad es de Heródoto. Este autor relata en el libro
VII de su Historiae como uno de los generales de Jerjes abandona la campaña contra Grecia debido
al agravamiento de su tisis.

Hipócrates de Cos describe un cuadro clínico en el libro I de su "Tratado sobre las enfermedades"
que denomina "tisis", caracterizado por la supuración pulmonar y su posterior ulceración. La
mayor parte de los casos a los que se atribuye esta enfermedad se corresponden con diferentes
tipos de tuberculosis (pulmonar localizada, miliar...), aunque bajo esa etiqueta también incluye
otras patologías de síntomas parecidos (tumores pulmonares, empiemas, abscesos de origen no
tuberculoso...). Observa una relación estadística entre padres e hijos con la enfermedad, por lo
que le atribuye un patrón hereditario

Lucrecio (98 a. C.-55 a. C.), en su «De la naturaleza de las cosas» propone un axioma cuya
popularidad se extendería hasta el renacimiento: La tisis es difícil de diagnosticar y fácil de tratar
en sus primeras fases, mientras que resulta fácil de diagnosticar y difícil de tratar en su etapa final.
Maquiavelo repetirá estas mismas palabras casi dieciséis siglos más tarde. Algunas décadas más
tarde Plinio el Joven redacta un tratado sobre el tratamiento de la tos y la hemoptisis,
recomendando largos viajes por mar, un clima seco y buena dieta como tratamiento

Algún autor ha propuesto la posibilidad de que Jesucristo hubiera padecido tuberculosis, en una
época de máxima prevalencia de la enfermedad entre el pueblo judío.

AMERICA

En América del Sur, las primeras evidencias de la enfermedad se remontan a la cultura Paracas,
entre los años 750 a. C. y 100 d. C., aunque el hallazgo más notable pertenece a la momia de un
niño inca del año 900 d. C., en el que han podido aislarse muestras del bacilo. Varios estudios
sobre esqueletos de Sonoma (California), Nazca (Perú) y Chávez Pass (Arizona) confirman la
extensión y abundante difusión de la enfermedad por todo el continente. Algunos autores aún se
mantienen en la duda de si la tuberculosis fue introducida por primera vez en América por los
conquistadores, pero la opinión general es que ya existía antes una forma del Mycobacterium
(aunque posiblemente una variante menos virulenta)

EUROPA:

EDAD MEDIA Y RENACIMIENTO

Durante la Edad Media no se produjo ningún avance en el conocimiento de la tuberculosis. La


medicina árabe (Rhazes, Avicena) seguía considerándola una enfermedad generalizada, contagiosa
y de difícil tratamiento. Al médico hispano Maimónides se atribuye la primera descripción de esta
enfermedad en animales. Arnau de Vilanova describe una teoría etiopatogénica que entronca
directamente con Hipócrates, consistente en la presencia de un humor frío que cae gota a gota
desde la cabeza a los pulmones.

La incidencia de la TB va aumentando progresivamente durante la Edad Media y el Renacimiento,


desplazando a la lepra, hasta alcanzar su máxima extensión bien entrado el siglo XVIII y hasta
finales del XIX, en el contexto de los desplazamientos masivos de campesinos hacia las ciudades en
busca de trabajo

Se cree que el organismo que provocaba la tuberculosis comenzó a competir con el de la lepra a
nivel biológico, hasta tomar su lugar.
MORIR ERA LA MODA ( SIGLO XIX)

"Últimamente, la. La tisis, es decir, la tuberculosis, era un estándar, un sueño, un delirio hacia las
mujeres.

Delicadas y pálidas

Las víctimas nobles y hermosas de la tuberculosis fueron un tema común durante todo el período
conocido como la era victoriana en Inglaterra (y puestos así en gran parte de la Europa del
momento). Basta un vistazo rápido para encontrar innumerables pinturas que a lo largo del siglo
XIX plasmaron a niñas y mujeres víctimas de esta enfermedad, delicadas y pálidas en la cama
rodeadas de seres queridos afligidos o reposando en un paisaje natural acompañadas por pájaros,
que ilustran la metáfora de un espíritu listo para dejar el cuerpo.

A mediados del siglo XIX, la tuberculosis había alcanzado niveles epidémicos,


volviéndose responsable del 25% de las muertes anuales solo en Europa.
La tuberculosis fue bautizada durante este periodo como la peste blanca, "mal de
vivir" o "mal du siècle". El ideal de belleza romántica lleva a muchas mujeres del
siglo xix a seguir estrictas dietas de vinagre y agua, con objeto de provocarse
anemias hemolíticas que empalidezcan su semblante.
El romanticismo, surgido en parte del desencanto con la nueva sociedad burguesa
que no ha cumplido las promesas de la Revolución francesa, propone un refugio
interior y abandera una actitud de indiferencia hacia el mundo terrenal. El aspecto
etéreo, pálido, casi fantasmal del enfermo de tuberculosis representa a la
perfección esa renuncia de lo mundano. Por otra parte muchos jóvenes de buena
posición coinciden en las casas de curación, adelantando una forma de vida
ociosa y elitista que favorece en ocasiones el impulso creativo y que aleja a los
artistas aún más de toda responsabilidad familiar o social, en una demostración
literal de esa fuga mundi
Contra todo pronóstico, o no, la sociedad se enamoró, literalmente, de los efectos físicos de
contraerla. La piel pálida, las cinturas delgadas y los labios y las mejillas enrojecidos por las fiebres
prolongadas que producía enmarcaron la idea de belleza. La tisis hacía que las mujeres enfermas
parecieran mucho más débiles y apagadas (estaban muriendo, como para no estar apagadas). Los
retratos de pintores que se enfrentaban a la enfermedad de sus esposas o hijas convirtiéndolas en
musas, como es el caso de Abbott Thayer, condujeron a la moda a inclinarse hacia lo puritano para
emular el destello celestial de aquellos cuadros

“La tisis, soy consciente, es una enfermedad halagadora” Charlotte Brönte en su diario en 1846
Entre mediados y finales del siglo XIX, los efectos blanqueadores de la tuberculosis eran tan
codiciados que las mujeres comenzaron a tragar obleas de arsénico (falsamente anunciadas como
"absolutamente inofensivas"), lavarse con amoníaco y cubrirse el cuerpo con pinturas blancas y
esmaltes tóxicos: cremas a base de plomo, tiza y pizarra, que se usaban en todo el rostro y, en
realidad, donde fuera.

Y COMO SE TRATO EN ESE MOMENTO?

A menudo, especialmente para quien podía pagarlo, los médicos recomendaban a las personas
afectadas que se mudaran una temporada a un lugar tranquilo, con naturaleza y con aire fresco.
Recetaron pasar tiempo al sol y dedicarse a la introspección. De esta forma, para la década de
1870 el interés por los sanatorios se popularizó. Se creía el que las personas que tenían
tuberculosis, o que pensaban que la tenían, podían fortalecerse en recintos cerca de las montañas,
el desierto o el mar, supervisados médicamente
Llegada la última década del siglo, los científicos comenzaron a comprender la
teoría y la transmisión de los gérmenes. Resultó que las mujeres se contagiaban
más que los hombres, así que comenzaron a darse cuenta de que, por lo que sea,
la vestimenta de ellas podría ser el motivo directo de su muerte: no era higiénico
tener faldones largos arrastrando y barriendo el suelo de las calles.
Cuando los científicos tuvieron la voluntad de pararse en ello, también se dieron

cuenta de que emular aquella estética con corsés restrictivos que aplastaban los
pulmones era contraproducente, sobre todo teniendo en cuenta que la
tuberculosis causaba por sí misma fuertes ataques de tos. La observación condujo
a los llamados "corsés de salud", una opción más flexible, o a los vestidos que se
ceñían en la cintura para permitir un efecto adelgazante sin la necesidad de otra
pieza debajo. Como era de esperar, tal vez, cuando la tuberculosis pasó de moda
se asoció con las clases más bajas y pobres.

SIGLO XX
Durante este siglo se avanzo muchísimo con respecto a esta enfermedad
Durante 1900 a 1920( en algunos países hasta 1940) se siguieron usando los
sanatorios aislados en lugares donde podían respirar aire fresco, en argentina, las
personas con tuberculosis miraban a córdoba
La alternativa de los tratamientos climatéricos en las sierras de Córdoba en un
lugar superlativo en el imaginario social. Las sierras cordobesas habrían
desplazado incluso a otros destinos de la geografía argentina como opciones para
esta terapéutica. La “carga de ozono” en el aire de la provincia llevó a que el
territorio fuera recomendado por los médicos argentinos para la cura de los
enfermos de las vías respiratorias, especialmente para los que sufrían de
tuberculosis. El reconocimiento que poseía la terapia climatérica en el
tratamiento de la enfermedad creó condiciones para que desde fines del siglo
XIX hasta mediados del siglo XX, se desarrollara en esta zona de Argentina un
importante flujo migratorio de “enfermos de pecho”, fundamentalmente desde
otras provincias del país

FOTOS DE CENTROS MEDICOS DEDICADOS AL TRATAMIENTO DE LA


TUBERCULOSIS

Estas dos imágenes muestran a niños y mujeres en terapia de exposición solar, tanto los niños
como las damas eran más propensos a contraer la tuberculosis.
El 18 de julio de 1921, un bebé recién nacido en París recibió la primera dosis de una vacuna
pionera contra la tuberculosis( no funciono correctamente)
En 1943 los estadounidenses Selman Waksman y Albert Schatz descubrieron la
estreptomicina, el primer fármaco efectivo contra la tuberculosis. “Esto transformó a la
enfermedad, de tener una condición incurable a ser potencialmente tratable y curable”

TUBERCULOSIS HOY EN DIA

La tuberculosis sigue siendo una de las enfermedades infecciosas con mayor mortalidad el mundo.
La pandemia de COVID-19 y las desigualdades socioeconómicas, han revertido años de progreso
en la lucha contra la tuberculosis y han aumentado la carga sobre los afectados, especialmente en
los más vulnerables.

Hoy en día para tratar la tuberculosis se aplica la vacuna BCG, es conocida por dejar una pequeña
marca en el brazo debido a su aplicación intradérmica ( es decir que se aplica en una de las capas
superiores de la piel) Se estima que más de 100 millones de niños reciben la BCG cada año, y hasta
la fecha más de 4 mil millones de dosis fueron administradas

Sin embargo esta vacuna sigue siendo un dolor de cabeza para todos los científicos, debido a que
su eficacia varía según la persona.

HISTORIA ARGENTINA

El periodo de origen en la Republica Argentina fue comprendido en 1914 a 1947. una etapa
fundamental e importante, debido que en esta se registro un gran aumentó de mortalidad en el
país debido a esta enfermedad (1918) y su declive de menor nivel, pero persistente en 1947. el
estado actual de la tuberculosis se ve coincidente con el proceso y estado actual que sufre la
población en el país a lo largo de los últimos 20 años.

a lo largo del sigo XX, se transformo en un problema sanitario de difícil solución en la sociedad y el
Estado Argentino. siendo contagiosa y de caracter endemico con una fuerte indicencia sobre
grupos de poblacion productivos como reproductivos; a lo largo de la historia argentina la
tuberculosos si volvió una de las principales causas de muertes en todo el país junto con la
Gastroenteritis en los niños, una vez que grandes enfermedades como: cólera, viruela, fiebre
tifoidea, tifus dejaron de recaer en la mortalidad uno de los factores de su alta mortalidad era la
inexistencia de un medio efectivo para su cura, hasta bien entra la mitad del siglo pasado,
mientras tanto las estrategias que tomaban con el fin de contenerla eran: cura higiénico dietetica
o la del descanso, y otros "métodos" eran cirugias con escasos resultados, en las que se aplicaba la
(torocoplastías), tónicos fortalecedores, sales de oro etc.
parte de los tratados medicos se relacionaban a: implementar un programa de protección
respiratoria;

capacitar a los trabajadores de la salud en protección respiratoria; y.

educar a los pacientes acerca de la higiene respiratoria y la importancia de tener buenos modales
al toser.

extrema delgadez, total falta de apetito, una piel nívea en la que destacaban las mejillas
sonrojadas, languidez y unos ojos brillantes con pupilas dilatadas

las clases bajas eran propensas a contagiarse debido a que se veian mas expuestos por sus
trabajos, falta de conocimientos de la enfermedad, o por escases de métodos defensivos contra
esta

cuando se abordaba la: Tisis, consunción, fiebre héctica. peste blanca, tuberculosis. Para los que la
poseían se les veía como marginados en el paso del siglo XIX al XX. Ya que la salud en el
país iba entorno al Higienismo/ Higiene de la persona, se los ponía en un estado marginal ya que
se veía a la enfermedad como una amenaza al orden social. por ejemplo hay
Tesis médicas con algunos ejemplos un tanto exagerados de finales del siglo XIX y principios del
XX, donde podemos encontrar valiosas aportaciones a la confirmación de estigmas.
siendo generalmente burdos dan idea de cuál era el pensamiento de la medicina de la época ya
que estas tesis eran dirigidas por médicos formados y evaluadas por un tribunal de profesores de
la Facultad de Medicina.

La tesis doctoral escrita por Argüello en 1889 se refería a la tuberculosis y a los enfermos en si
mismos, basándose en un trabajo esencialmente bibliográfico donde el futuro doctor tocaba una
serie de puntos generales acerca de la enfermedad. Refleja un alto grado de desprecio y temor por
el enfermo y la enfermedad por igual, que se potenciaba aún mas cuando este pertenecía a las
“clases pobres”; además el papel del médico frente a la tuberculosis y el paciente era de un
cuidador de la moral más que el de un curador. La tesis con una serie de imprecisiones lógicas
debido a que las formas de contagio e incluso el agente etiológico eran escasamente conocidos:

“Las vías que sigue el bacilo de Koch para penetrar en nuestro organismo son: las vías
respiratorias, las vías digestivas, por los órganos sexuales y a través de alguna solución de
continuidad a través de la piel” (Argüello 1889, Luego el doctorando utilizaba un razonamiento
que tendía a identificar a aquellos que podían transmitir la tuberculosis, ya que no todos estaban
predispuestos a adquirir y transmitir la enfermedad

En la Década del 30 que tenía como objetivo la elaboración de un plan de lucha contra la
tuberculosis en la provincia de Córdoba. La importancia del análisis del documento (conformado
por tisiólogos cordobeses) radica, entender su mirada acerca del desarrollo de la enfermedad en la
provincia, por otro lado, en él se pueden apreciar las líneas de pensamiento de aquellos en
términos de su relación con el Estado, las sociedades de beneficencia y las demás organizaciones
que tuvieron participación etc.

Entre las cosas que entraron en el documento, se encontraba que efectos daba en el aspecto
sociocultural y retomando a fines del siglo XIX la tuberculosis se empezaba a convertir en un
problema sanitario cada vez mas grande por el número en aumento de muertes provocadas por
esta. El aumento de las muertes por esta dolencia tenía una doble razón: por un lado, las
condiciones materiales de existencia se habían deteriorado como consecuencia del ingreso fluido
de inmigrantes al país; y, por otro lado, la impotencia de la medicina para lograr tratamientos
efectivos contra la enfermedad. Solo existían terapias que estaban basadas en la dieta y el
descanso en regiones de clima seco, especialmente para la tuberculosis pulmonar o laríngea que
eran más comunes. En ese contexto sanitario la provincia de Córdoba comenzó a cobrar
importancia: su clima de montaña, especialmente el de las “Sierras Chicas” y el de la misma ciudad
de Córdoba, comenzó a ser recomendado por médicos a aquellos “enfermos de pulmón” que
poseían los recursos necesarios y pretendían una cura o por lo menos detener la enfermedad.
Ante la necesidad de albergar y aislar/asilar tuberculosos generó la creación de sanatorios en la
región; así nació el sanatorio que se convertiría en el emblema de las sierras de Córdoba: el “Santa
María” que comenzó como empresa privada en 1895 (…) Éste sería destinado al tratamiento
preventivo y curativo de enfermos de tuberculosis; se debía hospitalizar preferentemente a
maestros de escuela, miembros del Ejército y la Armada y a empleados públicos inválidos al
servicio del Estado. Luego de esta experiencia fueron creándose otros sanatorios de carácter
privado dedicados a la cura, que ponían el énfasis en el descanso, el clima, la higiene y la dieta: en
la localidad de Cosquín se establecieron el sanatorio Mieres, la clínica Berna, el Hogar Japonés; se
instaló el el sanatorio Laennec y Galatiore en la capilla del Monte con una pequeña clínica que se
ocupaba de la cura higiénico-dietética.

Ya en 1925 una sociedad de médicos de Bs As instaló en la región oriental de las sierras otro
sanatorio destinado a los enfermos pudientes.
El flujo migratorio de enfermos de tuberculosis pronto despertó la alarma de gobernantes y
médicos especialistas en tisiología. En 1925, el gobernador conservador Cárcano hacía un llamado
al Estado Nacional y los Estados Provinciales a fin de que ayudaran a la provincia de Córdoba con
el sostenimiento de enfermos que llegaban a su territorio.

Antes del descubrimiento de los antibióticos a mediados del siglo XX -momento en que se generó
un descenso considerable de la morbimortalidad por tuberculosis-, las incertidumbres biomédicas
en materia de cura de la enfermedad colocaron la alternativa de los tratamientos climatéricos en
las sierras de Córdoba anteriormente mencionadas en un lugar superlativo en el imaginario social.

SINTOMAS
Los síntomas de la enfermedad de tuberculosis dependen del área del cuerpo

Donde se estén multiplicando las bacterias de la tuberculosis. Por lo general, las

Bacterias de la tuberculosis se multiplican en los pulmones (tuberculosis pulmonar).

La enfermedad de tuberculosis en los pulmones puede causar síntomas como los

Siguientes:

● Tos intensa que dura 3 semanas o más

● Dolor en el pecho

● Tos con sangre o esputo (flema que sale desde el fondo de los pulmones)
Otros síntomas de la enfermedad de tuberculosis son:

● Debilidad o fatiga: La fatiga puede tener causas que no se deben a una

Enfermedad subyacente. Por ejemplo, falta de sueño, esfuerzo excesivo,

Desfase horario, comer en exceso,la edad o alguna enfermedad como lo

Puede ser la tuberculosis.

● Pérdida de peso: Durante la pérdida de peso inicial, el cuerpo arroja cierta

Cantidad de líquido, tejido magro y grasa. Si la pérdida de peso continúa a un

Ritmo acelerado, el cuerpo reducirá su metabolismo y reservará calorías

Entrantes para sobrevivir. La pérdida de peso puede tener causas que no se

Deben a una enfermedad subyacente. Por ejemplo, dietas, ejercicio,

Desnutrición o falta de acceso a alimentos.

● Falta de apetito: La inapetencia es un trastorno que consiste en la falta de

Apetito; puede ser continuo o momentáneo. Puede tener varias causas,

Algunas patológicas, y acarrear consecuencias graves. A menudo produce


Una pérdida de peso repentina que puede producir un debilitamiento tanto

Físico como psicológico.

● Escalofríos: Los escalofríos son un síntoma que suelen alertar de la

Presencia de fiebre, un mecanismo de defensa para regular la temperatura

Corporal. Sin embargo, también pueden deberse a otros motivos. Es

Importante hacer una distinción entre los escalofríos y los temblores no

Intencionados.

● Fiebre: La fiebre es una temperatura del cuerpo más elevada de lo normal.

Una temperatura normal puede variar de persona a persona, pero

Generalmente es alrededor de 98.6 ºF o 37 ºC. La fiebre no es una

Enfermedad. Por lo general, es una señal de que su cuerpo está tratando de

Combatir una enfermedad o infección.

● Sudores nocturnos: Los sudores nocturnos son episodios repetidos de

Sudoración muy intensa que ocurren durante el sueño, y la sudoración es tan

Intensa que puede empapar la ropa de dormir o las sábanas. La causa suele
Ser una afección o enfermedad subyacente.

En ocasiones, es posible que te despiertes después de haber sudado

Intensamente, sobre todo si duermes bajo demasiadas mantas o si hace

Mucho calor en tu habitación. Si bien son incómodos, estos episodios no

Suelen considerarse sudores nocturnos y no son signos de una afección ni

Enfermedad subyacente.

Los sudores nocturnos suelen ocurrir junto con otros síntomas preocupantes,

Como fiebre, pérdida de peso, dolor en una zona específica, tos o diarrea.

Los síntomas de la enfermedad de tuberculosis en otras partes del cuerpo

Dependen del área afectada.

Las personas que tienen infección de tuberculosis latente:

● no se sienten mal.

● no presentan síntomas.

● ni pueden transmitirles la tuberculosis a los demás.


Entonces podemos decir que, la mayoría de las personas infectadas con la bacteria

Que causa la tuberculosis no tienen síntomas. Cuando hay síntomas, generalmente

Incluyen tos (algunas veces con sangre), pérdida de peso, sudores nocturnos y

Fiebre.

Las personas pueden sufrir:

● Áreas de dolor: pecho.

● Tos: con sangre o crónica.

● Todo el cuerpo: escalofríos, fatiga, fiebre, malestar, pérdida de apetito,

Sudoración o sudores nocturnos.

● También comunes: dificultad para respirar, flema, ganglios linfáticos

Inflamados, pérdida de músculo o pérdida de peso intensa e involuntaria.


Detección

La tuberculosis se divide en dos tipos de pruebas para detectar esta infección: la prueba

cutánea de la tuberculina y pruebas de sangre. El proveedor de atención médica va a

depender sobre qué método va a elegir la persona. Los factores que determinan qué prueba

se usará, incluyen en el motivo por el cual la persona se hace la prueba, la disponibilidad de

esta y su costo. Por lo general, no se recomienda que una persona se haga las dos pruebas

(una prueba cutánea de la tuberculina y una prueba de sangre).


Prueba cutánea de la tuberculina:

La prueba cutánea de la tuberculina también recibe el nombre de prueba de Mantoux. La

prueba requiere dos visitas al proveedor de atención médica. En la primera visita se hace la

prueba y en la segunda el proveedor de atención médica analiza sus resultados.

Esta prueba se realiza inyectando en la parte inferior del brazo una pequeña dosis del

líquido tuberculosis. La persona que fue sometida a este análisis debe irse a su casa y

regresar después de 48 o 72 horas como mucho; luego de aquellas horas, la persona debe

volver a la instalación médica y que médico profesional le revise el brazo.

El resultado va a depender del tamaño del área elevada, endurecida o hinchada. Si el

resultado es positivo, eso significa que esta persona tiene tuberculosis.


Si el resultado es negativo, esto significa que el cuerpo de la persona no ha reaccionado a

la prueba y que no es probable que tenga la infección de tuberculosis latente, ni la

enfermedad de tuberculosis.

La prueba cutánea se puede repetir varias veces, pero debe tener un lapso de 2 meses

entre análisis y análisis. Y además se debe cambiar el área donde va a ser sometida la

inyección.

Pruebas de sangre para detectar la tuberculosis:

Una prueba IGRA es una prueba de sangre que puede determinar si una persona está

infectada con la bacteria de la tuberculosis. La prueba IGRA mide el grado de reacción del

sistema inmunitario de una persona ante las bacterias de la tuberculosis, mediante un


análisis de sangre de laboratorio. Hay dos pruebas IGRA aprobadas por la Administración

de Drogas y Alimentos (FDA)

1.Prueba QuantiFERON®-TB Gold en tubo (QFT-GIT)

2.Prueba T–SPOT® para la tuberculosis (T–Spot)

¿Cómo funciona la prueba IGRA?

Con una aguja se extrae sangre en tubos especiales. Se envía la sangre a un laboratorio

según se indica en las instrucciones de la prueba IGRA. El laboratorio hace la prueba y

envía un informe con los resultados al proveedor de atención de la salud.

¿Qué significa tener un resultado positivo de la prueba IGRA?

Resultado positivo de la prueba IGRA: Esto significa que el cuerpo de la persona está

infectado con las bacterias de la tuberculosis. Se deberán hacer más pruebas para

determinar si la persona tiene la infección de tuberculosis latente o la enfermedad de

tuberculosis. Un trabajador de la salud proporcionará el tratamiento según sea necesario.

Resultado negativo de la prueba IGRA: Esto significa que la sangre de la persona no

reaccionó a la prueba y que no es probable que tenga la infección de tuberculosis latente ni

la enfermedad.
Prueba de microbiología:

Este análisis determina la sensibilidad frente a las drogas de la tuberculosis. La detección

precoz del individuo bacilífero es uno de los pilares básicos de una buena organización en

la lucha contra la tuberculosis.

El examen microscópico directo de las muestras clínicas, mediante técnicas específicas de

tinción (baciloscopia), es la técnica menos sensible pero la más rápida. Los cultivos son las

más sensibles y más lentas, mientras que las técnicas moleculares basadas en amplificaciones
genómicas tienen una sensibilidad menor que los cultivos pero son más

rápidas.

La sensibilidad de la baciloscopia aumenta cuando las muestras se concentran. El cultivo

aumenta la sensibilidad de la baciloscopia en un 30-60%, dependiendo del laboratorio, del

tipo de muestra, y de los medios utilizados. La utilización de medios líquidos ha mejorado

notablemente los resultados del cultivo por lo que en la actualidad, resultan imprescindibles.

En el laboratorio del Hospital de Navarra se empezó en 1996, a utilizar un medio líquido

(BACTEC 460TB, Becton Dickinson), junto con el medio sólido clásico de

Löwenstein-Jensen (L-J). Posteriormente, se observó que el 18,6% de los aislamientos de

M. tuberculosis se realizaron exclusivamente en el medio líquido y el tiempo medio de

diagnóstico se acortó a 14,2 días, frente a 22,7 días que tardaban en aparecer las colonias L-J.
Prueba de radiografía de tórax:

continúa siendo esencial para el diagnóstico de sospecha de tuberculosis, y habitualmente

se utiliza de manera conjunta con el test cutáneo de la tuberculina1,2,4,5. Una radiografía

de tórax normal tiene un alto valor predictivo negativo para la presencia de TB activa; no

obstante, existe un 1% de falsos negativos entre la población inmunocompetente y un

7-15% entre los individuos positivos para el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). En

un estudio radiográfico de tórax, la detección de cualquier anormalidad (parenquimatosa,

ganglionar o pleural) con o sin calcificación no precisa el grado de actividad6.

Radiográficamente, la diferenciación entre enfermedad activa o inactiva sólo puede hacerse

según la evolución en el tiempo. La ausencia de cambios radiológicos en 4-6 meses

generalmente indica enfermedad inactiva; sin embargo, incluso hallazgos estables durante

largo tiempo pueden asociarse con cultivos positivos. Por tanto, estos hallazgos radiológicos

deben interpretarse como «radiográficamente estables» más que «radiográficamente inactivos 》


Identificación cromatográfica mediante análisis de los ácidos micólicos:

El análisis de los ésteres de estos ácidos con diferentes técnicas cromatográficas permite

realizar una identificación rápida, precisa y reproducible. La cromatografía líquida de alta

eficiencia (HPLC) ha sido la que más se ha desarrollado y estandarizado. No obstante se requiere

partir de abundante masa de bacterias para poder realizarlas lo cual implica que se

necesita más tiempo hasta conseguir que el cultivo alcance la suficiente masa. Son técnicas

complejas, que requieren una infraestructura costosa, un gran entrenamiento del personal

por lo que son pocos los centros con dotación y experiencia suficiente para realizarlas.
Identificación mediante estudios genéticos-moleculares:

El genoma completo de una cepa de MTC se ha secuenciado y contiene 4,4 millones de

pares de bases, 4.000 genes que codifican proteínas y 50 que codifican RNA4. Las

micobacterias contienen regiones bien conservadas de su DNA específicas de género y

regiones hipervariables específicas de especie. Estas últimas son las que se utilizan como

dianas, siendo las mejor estudiadas: el gen hsp65, que codifica la proteína de 65 KDa (heat

shock), regiones genómicas de la subunidad ribosómica 16S, la región intergénica 16S-23S

y los elementos de inserción. El grupo de técnicas que mayor interés y desarrollo tienen hoy

en día se basan en la AAN de algunas de las secuencias citadas. Algunas de las más

utilizadas son:

● PCR-RFLP (pra)

● SECUENCIACIÓN DEL DNA

● HIBRIDACIÓN EN FASE SÓLIDA

Análisis de orina:

Barata, fácil de usar y rápida. No, no es un nuevo dispositivo electrónico o un detergente

para platos sino una prueba médica que logra detectar de forma sencilla la tuberculosis en

pacientes con VIH. Se trata de un análisis de orina que, gracias a ese diagnóstico, consigue

reducir la mortalidad por esta enfermedad respiratoria en esta población de pacientes. Algo

verdaderamente valioso para pacientes en países en vías de desarrollo. El test de orina

LAM detecta una molécula glicolípida (lipoarabinomannan) que se asocia a la bacteria

responsable de la tuberculosis. Ofrece un resultado en 25 minutos y cuesta en torno a 2,37

euros. Aunque esta prueba de orina no es nueva, lleva varios años evaluándose, su baja

sensibilidad (un 46%) ha hecho que algunos hospitales no consideren su uso.

Por este motivo, investigadores de diferentes centros médicos, liderados por la Universidad

de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), llevaron a cabo un estudio en 2.528 pacientes con VIH

avanzado de 10 hospitales de cuatro países africanos (Sudáfrica, Tanzania, Zambia y


Zimbabue). A la mitad de pacientes les realizaron las pruebas de rutina para detectar la

tuberculosis junto con el test de orina LAM y a la otra mitad sólo las pruebas habituales.

Ocho semanas después de haber recibido el alta hospitalaria, el 21% (261) de los pacientes

en el grupo de LAM había muerto frente al 25% (317) de los enfermos del otro grupo. Una

mayor proporción de pacientes del primer grupo había recibido tratamiento gracias al

diagnóstico (52%) en comparación con el segundo grupo (47%). Además, el tratamiento se

había iniciado antes en el grupo al que se le hizo la prueba de orina (79% frente al 69%).

Este es el primer ensayo clínico de un test diagnóstico para tuberculosis que muestra una

reducción en la mortalidad. El descenso del número de muertes se consigue gracias al test

de orina, junto con la rutina empleada para llevarlo a cabo, se logró por una mayor

proporción de pacientes que inciaron antes el tratamiento para su tuberculosis", explica uno

de los autores del estudio y supervisor del proyecto, el profesor Keertan Dheda de la

Universidad de Ciudad del Cabo en Sudáfrica.

Análisis de espunto:
Un cultivo de esputo es una prueba que busca bacterias y otros gérmenes que pueden

causar una infección en los pulmones o las vías respiratorias. El esputo, también conocido

como flema, es un tipo de mucosidad espesa que se produce en los pulmones. Si tiene una

infección o una enfermedad crónica que afecta los pulmones o las vías respiratorias, puede

toser esputo.

El esputo no es lo mismo que un escupitajo o la saliva. El esputo contiene células del

sistema inmunitario que ayudan a combatir bacterias, hongos y otras sustancias extrañas en

los pulmones o las vías respiratorias. El espesor del esputo ayuda a atrapar el material

extraño. Esto permite que los pelitos diminutos de las vías respiratorias llamados cilios lo

empujen por la boca y lo expulsan al toser.

El esputo puede tener diferentes colores. Estos colores ayudan a identificar el tipo de

infección o saber si una enfermedad crónica ha empeorado:

Transparente: En general, significa que no hay enfermedad. Sin embargo, la presencia de

mucho esputo claro puede ser signo de una enfermedad pulmonar Blanco o gris: Esto también
puede ser normal, pero una cantidad abundante puede

significar enfermedad pulmonar

Amarillo oscuro o verde: En general, significa que hay una infección bacteriana, como

neumonía. El esputo verde amarillento también es común en las personas con fibrosis

quística. La fibrosis quística es una enfermedad hereditaria que hace que se acumule

mucosidad en los pulmones y otros órganos

Marrón o café: Esto suele ocurrir en personas que fuman. También es un signo común de la

enfermedad del pulmón negro (neumoconiosis), una afección grave que puede ocurrir

cuando una persona está expuesta por mucho tiempo al polvo del carbón

Rosado: Puede ser signo de edema pulmonar, una acumulación excesiva de líquido en los

pulmones. El edema pulmonar es común en las personas con insuficiencia cardíaca

congestiva

Rojo: Puede ser un signo temprano de cáncer de pulmón. También puede ser un signo de

embolia pulmonar. Ocurre cuando un coágulo de sangre de una pierna o de otra parte del

cuerpo se desprende y se desplaza a los pulmones y pone la vida en peligro. Si usted tose
esputo rojo o con sangre, llame al 911 o busque atención médica de inmediato.

Si los resultados son normales, significa que no se encontraron bacterias ni hongos

dañinos. Si los resultados son anormales, puede significar que tiene alguna infección

bacteriana o por hongos. El profesional de la salud puede necesitar más pruebas para

encontrar el tipo específico de infección. Algunos de los tipos más comunes de bacterias

dañinas que se pueden detectar con un cultivo de esputo causan:

● Neumonía

● Bronquitis

● Tuberculosis

Un resultado anormal de un cultivo de esputo también puede indicar el empeoramiento de

una enfermedad crónica como la fibrosis quística o la enfermedad pulmonar obstructiva

crónica (EPOC). La EPOC es una afección pulmonar que dificulta la respiración.

¿Cómo debe estar organizando el laboratorio?

La American Thoracic Society recomienda que el diagnóstico microbiológico de la

tuberculosis se lleve a cabo, únicamente, en laboratorios con las adecuadas medidas de


seguridad y cuyo volumen de trabajo y competencia en el área de las micobacterias esté

asegurada.

● También deben proporcionar los medios para que puedan informar de los resultados

de los exámenes directos en 24 horas.

● Exigir que los laboratorios utilicen técnicas de tinción fluorescentes, más sensibles

que las clásicas de Ziehl-Neelsen.

● Utilizar medios líquidos en el cultivo primario, conjuntamente con el clásico de L-J.

● Utilizar medios rápidos de identificación como sondas.

● Realizar los estudios de sensibilidad en medio BACTEC o similares, que

proporcionan resultados fiables y rápidos.

La finalidad de estas recomendaciones es proporcionar al clínico información rápida que le

sirva para la toma de decisiones, de modo que: los exámenes directos no se demoren más

de 24 h, el aislamiento e identificación de M. tuberculosis pueda realizarse en 10-14 días y

los resultados del estudio de sensibilidad puedan estar disponibles en 15-30 días. La

consecución de estos objetivos es hoy factible en muchos laboratorios.


PERFIL GENETICO
La tuberculosis o TB es causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis.

Las micobacterias son un grupo de microorganismos que constituyen uno de los problemas

sanitarios de mayor gravedad a nivel mundial.

Las micobacterias son bacilos aerobios pequeños, de crecimiento lento. Se distinguen por

una envoltura celular compleja rica en lípidos que los hace resistentes al ácido (es decir,

resistentes al cambio de coloración con ácido después de la tinción con carbolfucsina) y

relativamente resistentes a la tinción de Gram. La infección por micobacterias más frecuente

es la tuberculosis; otras incluyen lepra y diversas infecciones por micobacterias no

tuberculosas ambientales, como las causadas por el complejo Mycobacterium avium.

La tuberculosis es una causa infecciosa importante de morbilidad y mortalidad en los

adultos de todo el mundo y mató a alrededor de 1,5 millones de personas en 2020, la

mayoría en países de ingresos bajos y medios. La infección por el virus de

inmunodeficiencia humana (HIV) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) son

los factores más importantes de predisposición para el desarrollo de tuberculosis y para la

muerte, en partes del mundo donde ambas infecciones son prevalentes.

Se pueden definir tres grupos dentro del género Mycobacterium:

Género mycobacterium

El orden de los Actinomycetales incluye la familia Mycobacteriaceae, Actinomycetaceae,

Streptomycetaceae y Nocardiaceae. La familia Mycobacteriaceae contiene un solo género,

el género Mycobacterium, del que en sus orígenes sólo se conocían dos especies: El bacilo

de la lepra o Mycobacterium leprae (A. Hansen 1874) y el bacilo tuberculoso o M.

tuberculosis.
Hoy en día, dentro del género Mycobacterium se han descrito más de 120 especies de

micobacterias diferentes. Se caracterizan por ser bacterias ácido-alcohol resistentes (BAAR)

debido al alto contenido en lípidos que tienen en su pared celular. Este hecho impide que

penetren los colorantes habituales de anilina, por lo que no se pueden ver en la tinción de

Gram, y hace que para poder visualizarlas sean necesarios colorantes especiales

(arilmetanos), pero que una vez teñidas no se decoloran con una mezcla de alcohol y ácido.

Las micobacterias son capaces de sobrevivir durante semanas o meses sobre objetos

inanimados, siempre que estén protegidas de la luz solar, y son más resistentes a los ácidos,

álcalis y desinfectantes que el resto de las bacterias no formadoras de esporas. Resisten la

desecación y la congelación, pero la luz ultravioleta y el calor (>65º C durante 30 minutos).

Mycobacterium tuberculosis complex

Engloba a un grupo de micobacterias que presentan >95% de homología en su DNA y que se

designa como “complejo M. tuberculosis“ (o MTC). Está compuesto, además de M.

tuberculosis, por Mycobacterium bovis, M. bovis BCG (una cepa variante de laboratorio

utilizada en vacunación y en instilaciones vesicales en pacientes con neoplasia de vejiga),

Mycobacterium africanum (principal causante de la TB en África tropical), Mycobacterium

microti (causante de la TB en roedores, llamas y otros mamíferos) y Mycobacterium canetti.

Habitualmente se utiliza el término de M. tuberculosis o bacilo tuberculoso como sinónimo

de todas ellas, ya que se identifican, en la mayoría de los laboratorios, mediante la

hibridación con una sonda de DNA, común para todo el complejo, y porque el aislamiento de

cualquiera de ellas en muestras clínicas establece, por sí mismo, el diagnóstico de TB en el

paciente. Sin embargo, entre ellas existen características diferenciales importantes para el

manejo de los pacientes (p. e., M. bovis es resistente a pirazinamida) y por su interés

epidemiológico.

Mycobacterium no tuberculosis (MNT)

Hoy en día, el 10-30 % de las micobacterias aisladas en laboratorios clínicos corresponden

al grupo de las micobacterias no pertenecientes al complejo M. tuberculosis. Este grupo

heterogéneo de micobacterias ha recibido históricamente otros nombres como

micobacterias atípicas, “Mycobacterium other than tuberculosis” (MOTT), micobacterias


ambientales o micobacterias oportunistas. Inicialmente, la nomenclatura de estas especies

se realizó atendiendo a su poder patógeno para las distintas especies animales como

Mycobacterium simiae o Mycobacterium avium. Posteriormente se fueron aislando otras

micobacterias a partir de muestras ambientales (aguas de lagos o ríos, cañerías de los

hospitales, suelo, polvo, etc.). Constituyen un grupo muy numeroso, heterogéneo y difícil de

sistematizar. Algunas especies son muy ubicuas y poco patógenas; otras son menos

ubicuas y su aislamiento tiene un alto valor predictivo de enfermedad; otras no tienen

significado clínico conocido y cada vez es más frecuente la descripción de nuevas especies

no conocidas previamente. Durante muchos años (primeros 2/3 del siglo XX), apenas se les

dio importancia, no obstante, ya en 1954, Timpe y Runyon realizaron un primer intento de

clasificación de las MNT aisladas de pacientes, basada en sus características de

crecimiento y pigmentación (Tabla 1). Tras el declive progresivo de la TB en los países

desarrollados y la irrupción del SIDA, se fue acumulando más experiencia sobre casos

clínicos debidos a MNT. En cualquier caso, y a diferencia de MTC, el aislamiento de MNT en

muestras de pacientes no es criterio suficiente para establecer el diagnóstico de

enfermedad por micobacterias y son poco o nada contagiosas entre las personas.

Características bacteriológicas del género Mycobacterium

Son bacilos delgados de forma recta o ligeramente curvada, de tamaño de 1-10 µ de largo

por 0,2-0,6 µ de ancho. Ocasionalmente forman ramificaciones verdaderas observadas en

cultivos enriquecidos y en frotis de ganglios linfáticos. Son bacilos aerobios estrictos,

inmóviles, sin cápsula, que no forman esporas y se tiñen con dificultad con la tinción de

Gram (irregularmente grampositivos)

La estructura de su gruesa pared celular, responsable de su característica coloración

ácido-alcohol resistente, presenta en su lado interno una capa de polímeros de arabinosa y

galactosa, seguida de otra formada por ácidos micólicos (ácidos grasos de gran importancia

en la taxonomía del género Mycobacterium, y otra superficial formada por lípidos, como los

sulfolípidos y micósidos, lo que hace que presenten un alto contenido en lípidos. Es

probable que los ácidos grasos y los lípidos sean los responsables de su gran resistencia a

la desecación y a la acción de los descontaminantes poderosos, tanto ácidos como


alcalinos. Son sensibles al calor húmedo y se destruyen a temperatura de pasteurización.

El crecimiento bacteriano es lento; en condiciones óptimas de cultivo (temperatura 37 °C,

pH = 7) el tiempo de duplicación es de 15-18 h, tardando de una a 3 semanas en aparecer

colonias visibles en medios de cultivo sólidos.

La tuberculosis más frecuente es la pulmonar, por lo que la mayoría de las muestras

procederán del aparato respiratorio; pero la tuberculosis puede afectar a casi todos los

órganos. En la actualidad la tuberculosis extrapulmonar representa 22-39%, por lo que se

puede recibir en el laboratorio una gran diversidad de muestras. La calidad, cantidad y

representatividad de la muestra condicionarán la posibilidad de realizar el diagnóstico.

Susceptibilidad a la tuberculosis

Las personas inmunodeprimidas, como las que viven con el VIH o padecen desnutrición o

diabetes, o las que consumen tabaco corren un riesgo mucho mayor de enfermar. Las

personas que viven con el VIH tienen 16 veces más probabilidades de contraer tuberculosis

que las VIH-negativas.

Dos estudios recientes han revelado que la respuesta inmunitaria a las micobacterias,

incluida Mycobacterium tuberculosis, está dirigida por las interleucinas IL-12 e IL-23. La

deficiencia de los receptores de estas interleucinas en el sistema inmunológico aumenta la

susceptibilidad a la infección por micobacterias. Además, se descubrió que las personas

con dos copias de una variante del gen TYK2 tienen una predisposición elevada a

desarrollar tuberculosis. Esta variante genética en TYK2 interfiere con la inducción de

interferón mediada por la interleucina IL-23.

Estas determinaciones son relevantes para las personas que viajan a regiones con una alta

exposición a la tuberculosis. Mientras que en países con una alta frecuencia de portadores

de la variante de susceptibilidad, el riesgo de tuberculosis es efectivamente cero, si estas

personas viajan a regiones con una alta exposición a la enfermedad, tienen un riesgo

mucho mayor de contraerla.

La identificación de la variante en TYK2 relacionada con la susceptibilidad a la tuberculosis

podría permitir que las personas que viajen a regiones con alta prevalencia de la

enfermedad se sometan a pruebas genéticas para determinar su vulnerabilidad a la


infección.

En otro estudio, los investigadores analizaron la influencia de los factores genéticos en la

susceptibilidad a la tuberculosis en la población de Gambia, África Occidental. Se centraron

en un gen llamado NRAMP1, que tiene un homólogo en ratones que se ha relacionado con

la resistencia natural a algunas micobacterias. Sin embargo, el papel de NRAMP1 en la tuberculosis


humana no se comprende completamente

Utilizando técnicas de tipificación genética, los investigadores examinaron polimorfismos en

NRAMP1 en un grupo de 410 adultos con tuberculosis pulmonar confirmada y 417

individuos sanos como grupo de control. Se excluyeron a los pacientes con infección por el

virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) para evitar factores adicionales que pudieran

influir en los resultados.

Los resultados mostraron que cuatro polimorfismos de NRAMP1 se asociaron

significativamente con la tuberculosis. Específicamente, los individuos heterocigotos para

dos de estos polimorfismos en el intrón 4 y la región 3' no traducida del gen mostraron una

mayor prevalencia de tuberculosis en comparación con aquellos con el genotipo más común

de NRAMP1.

En conclusión, este estudio reveló que la variación genética en NRAMP1 afecta la

susceptibilidad a la tuberculosis en la población de Gambia, África Occidental. Estos

hallazgos proporcionan una mayor comprensión de los factores genéticos que pueden influir

en la susceptibilidad a la enfermedad y pueden contribuir a futuras investigaciones y

enfoques terapéuticos para la tuberculosis.

Normas de bioseguridad a la hora de trabajar con esta bacteria en el laboratorio

Todos los laboratorios de tuberculosis, con independencia de los procedimientos que

realicen, deben poner en práctica un conjunto de medidas de bioseguridad esenciales con

el fin de reducir al mínimo los riesgos. Esas medidas afectan a lo siguiente:

1. Los códigos de prácticas

2. El equipo

3. El diseño y las instalaciones del


laboratorio

4. La vigilancia de la salud

5. La capacitación

6. La manipulación de desechos.

Según las pruebas específicas que realice el laboratorio y los resultados de la evaluación de

riesgos de los procedimientos, pueden hacerse adiciones o modificaciones a las medidas

que se describen a continuación con el fin de ajustarlas a los distintos niveles de riesgo.

A continuación se exponen los conceptos más importantes que deben incluir los códigos de

prácticas.

Acceso al laboratorio

• El símbolo y el signo internacionales de peligro biológico deben estar expuestos

claramente en la puerta del laboratorio.

• Solo las personas autorizadas tendrán acceso a las zonas de trabajo del laboratorio.

• No se autorizará ni permitirá la entrada de niños en las zonas de trabajo del

Laboratorio

Responsabilidades del director del laboratorio

• Incumbe al director del laboratorio asegurar que se elabore y adopte un sistema de

gestión de la bioseguridad, así como un manual de seguridad o de operaciones y un

conjunto de procedimientos operativos normalizados.

• El director debe asegurar que el personal está capacitado y que se ha evaluado su

competencia técnica para la realización de distintos procedimientos.

• El personal debe ser advertido de los peligros especiales y tendrá la obligación de

leer el manual de seguridad (o de operaciones) y seguir las prácticas y procedimientos

normalizados. El director debe asegurarse de que todo el personal ha leído los manuales

apropiados y ha firmado una declaración en la que afirma que los ha comprendido. Estará

disponible en el laboratorio un ejemplar del manual de seguridad u operaciones más

reciente, con su fecha de publicación.

• Los sistemas de calefacción, ventilación, aire y contención (flujo de aire direccional)

deben tener un plan de mantenimiento permanente para asegurar su correcto


funcionamiento en todo momento.

Equipo de protección personal

• El personal vestirá en todo momento ropa de protección mientras trabaja en el

laboratorio. La ropa de protección no debe llevarse fuera de la zona del laboratorio (por

ejemplo en la cantina, el cuarto para el café, las oficinas, la biblioteca, los vestuarios o los

aseos). La ropa de laboratorio debe guardarse en un lugar separado de la ropa de calle. La

ropa de laboratorio limpia se guardará en una zona del laboratorio distinta de la destinada a

la ropa sucia. La ropa de laboratorio se cambiará al menos una vez a la semana, pero no se

lavará en casa.

• Las batas de laboratorio deben tener manga larga y puño elástico (de longitud no

inferior a 30 mm) y se cerrarán a la espalda. El personal del laboratorio debe tener a su

disposición batas de distintas tallas. Cuando en el laboratorio el riesgo de infección por M.

tuberculosis sea elevado, el personal vestirá monos de laboratorio.

• También pueden utilizarse batas de laboratorio de manga larga abotonadas al

frente. Habrá distintas tallas a disposición del personal.

• Se utilizarán guantes en todos los procedimientos que requieran contacto directo o

que puedan entrañar un contacto accidental con esputos, sangre, líquidos corporales u otro

material potencialmente infeccioso. Después de utilizarlos, los guantes deben retirarse de

forma aséptica y a continuación se lavarán las manos.

• El personal debe lavarse las manos después de cualquier incidente de

contaminación manifiesto, cuando se termine una tarea en la que se haya manejado

material infeccioso, y siempre antes de abandonar las zonas de trabajo del laboratorio. Las

manos se enjabonarán concienzudamente, frotándolas bien durante al menos 15 segundos;

después se enjuagarán en agua limpia y se secarán con una toalla de papel limpia. Son

preferibles los grifos automáticos o los que no requieren utilizar las manos, pero cuando

esto no sea posible, se utilizará una toalla de papel para cerrar los grifos a fin de no volver a

contaminar las manos limpias.

• Estará prohibido comer, beber, fumar, utilizar cosméticos y manipular lentes de

contacto en el laboratorio.
• Estará prohibido almacenar alimentos o bebidas en cualquier lugar de las zonas de

trabajo del laboratorio.

• No debe llevarse calzado abierto en el laboratorio.

• No deben utilizarse teléfonos móviles en el laboratorio.

Procedimientos

• Todos los procedimientos se realizarán de modo que se reduzcan al mínimo o se

impida la formación de aerosoles y gotículas (véase el recuadro 2).

• Estará estrictamente prohibido pipetear con la boca.

• No se introducirá ningún material en la boca. Todas las etiquetas que se empleen en

el laboratorio serán autoadhesivas.

• Se limitará el uso de agujas y jeringuillas, que nunca se emplearán para reemplazar

las pipetas.

• La documentación escrita que se retire del laboratorio debe protegerse de la

contaminación.

• Todos los materiales, muestras y cultivos contaminados deben descontaminarse

debidamente antes de desecharlos o de limpiarlos para utilizarlos de nuevo.

• Todos los accidentes, derrames y potenciales exposiciones a material infeccioso

deben comunicarse al director del laboratorio. Se mantendrá un registro de esos incidentes

y de las medidas correctivas adoptadas para la prevención en el futuro.

• Se elaborarán y estarán disponibles en el laboratorio procedimientos operativos

normalizados para la gestión de accidentes y derrames. Se ofrecerá capacitación práctica al

menos una vez al año para garantizar que el procedimiento se ha adoptado y se convierte

en una respuesta automática.

• El empaquetado y el transporte de muestras debe seguir la reglamentación nacional

o internacional aplicable.

• Se elaborarán procedimientos operativos normalizados y se formará al personal

para que adquiera competencia en su utilización. Los manuales que explican los

procedimientos deben estar fácilmente disponibles en distintas partes del laboratorio. Los

procedimientos deben revisarse una vez al año. Los procedimientos operativos incluirán
detalles de las evaluaciones de riesgos y de las medidas de mitigación y control definidas y

aplicadas.

Zonas de trabajo

• El laboratorio debe dividirse en zonas «funcionalmente limpias» y «potencialmente

contaminadas»; las zonas limpias se reservan para las tareas administrativas y de

preparación. El acceso a las zonas limpias y las zonas contaminadas debe ser decidido y

controlado por el director del laboratorio.

• El laboratorio se mantendrá ordenado, limpio y libre del material y el equipo que no

se utilicen para realizar las tareas ordinarias. El equipo y el material que no se están

utilizando o que no funcionen deben ser retirados de las zonas de trabajo.

• Las superficies de trabajo se descontaminarán después de todo derrame de

material potencialmente infeccioso y al final de cada sesión de trabajo.

Equipo

El equipo se seleccionará teniendo en cuenta determinados principios generales: •

Estará diseñado para impedir o limitar el contacto entre el operario y el material infeccioso.

• Estará construido de materiales impermeables a los líquidos y resistentes a la

corrosión.

• Estará hecho de materiales lisos sin bordes cortantes ni partes móviles no

protegidas.

• Estará diseñado, construido e instalado para facilitar un manejo sencillo así como su

mantenimiento, limpieza, descontaminación y pruebas de certificación. Deben evitarse el

vidrio y otros materiales rompibles siempre que sea posible.

CASOS
La tuberculosis sigue siendo una de las enfermedades infecciosas con

mayor mortalidad en el mundo. La pandemia de COVID-19 y las

desigualdades socioeconómicas, han revertido años de progreso en la

lucha contra la tuberculosis y han aumentado la carga sobre los afectados,


especialmente en los más vulnerables.

A nivel mundial, en 2021, se estimaron que 10.6 millones de personas

enfermaron de tuberculosis, y 1.6 millones fallecieron por esta causa; de

ellas, 187.000 tenían coinfección con el VIH.

En las Américas, en 2021, se estimaron 309.000 casos de tuberculosis y se

notificaron 215.116 (70%).

También podría gustarte