Salmos 34:7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le
temen y los defiende.
Este versículo es increíble. Debe llenar todo tu ser de paz, de esperanza, de alivio, de
consuelo.
Todo.
Absolutamente todo lo que te suceda, sabes que Dios está protegiéndote.
¡Impresionante! Como humanos ponemos alarmas, pagamos seguridad, rejas, muros,
alambres y todo tipo de cosas para proteger lo que consideramos valioso. Sin embargo,
la palabra de Dios nos enseña que Jehová mismo se encarga de cuidarnos. ¡No
necesitamos vivir preocupados! ¡Podemos dejar atrás esa angustia! Jesús nos enseñó
que Salomón nunca pudo vestir mejor que las flores que Dios creó. También nos enseñó
que los pájaros no hacen bodegas para guardar la comida. Él se encarga de cuidar a los
pájaros y vestir a las flores porque ama su creación. ¡A ti y a mí nos ama aún más! Es
muy importante complementar este versículo con la enseñanza de Jesús.
No quiero que pienses que nunca te pasará nada “malo”. No quiero que pienses que
nunca habrá enfermedad o carencias. Esto no es lo que nos dice el pasaje. Léelo
nuevamente. Dice que Dios está ahí. Defendiéndote. Defendiéndome. No dice:
llenándonos de riquezas y curando enfermedades. Cuidándonos. ¿De qué nos
cuida? Personalmente pienso que nos cuida tanto en lo espiritual como en lo carnal. Nos
cuida para que no nos alejemos de Él y nos cuida para que nuestros errores y rebeldías
no tengan las consecuencias que se merecen. Personalmente puedo ver cuánto me ha
cuidado. Muchas decisiones malas que no tuvieron ni la mitad de la consecuencia que
debieron haber tenido. Dios estaba ahí cuidándome. También pienso que nos cuida de
aquellos que nos quieren hacer daño.
Hay varias historias de misioneros que cuentan haber sido protegidos por ángeles. Una
de ellas es de John G Paton. Se encontraba en una isla con su esposa cuando los
nativos intentaron atacarlos en su casa. Lo único que pudieron hacer fue orar y confiar en
Dios. Milagrosamente esa noche no pasó nada. Tiempo después, el jefe de la tribu
recibió a Cristo en su corazón y le preguntó al misionero sobre aquellas personas que
estaban cuidando su casa. ¿Cuáles personas? Respondió. La noche que intentamos
atacarlos habían varias personas rodeando la casa. No hubo otra explicación más que
ángeles mandados por Dios para protegerlos.
Estoy convencido que Dios nos cuida. ¿Recuerdas los radios donde uno tenía que mover
una perilla para encontrar la frecuencia correcta y poder escuchar la estación? Pienso
que así es nuestra relación con el Señor. Para poder darnos cuenta de cuánto nos cuida
debemos estar en perfecta sintonía con Él, pues de lo contrario, no podemos verlo o
escucharlo mientras actúa en nuestras vidas. Lee la biblia, medita en
ella, estúdiala, practica sus principios por encima de tus deseos y date cuenta si traen
bendición a tu vida. Solamente así podrás estar en “sintonía perfecta” para darte cuenta
de cuánto te ama y cuida Jehová.